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258 parte 3    El comercio mundial y el entorno de las inversiones

introducción
En este capítulo analizaremos de cerca los argumentos a favor de la integración económica regional
mediante la formación de bloques comerciales como la Unión Europea y el Tratado de Libre Co-
mercio de América del Norte. Analizaremos el difícil proceso de formación de dichos bloques y su
empleo como medios institucionales para reducir las barreras al comercio fronterizo y a la inversión
entre los estados miembros. El caso que abrió este capítulo ilustra algunas de las premisas y proble-
mas asociados con la integración de las economías de distintas naciones en bloques de comercio
regional. La disposición que contempla el TLCAN de eliminar las barreras al cruce fronterizo de
camiones intentaba promover una mayor eficiencia, cuyos bajos costos beneficiarían a los ciudada-
nos de los tres países firmantes. Sin embargo, como se describe en ese caso, hasta ahora la oposición
política ha frenado cualquier intento de poner en marcha este apartado del TLCAN. En 2009,
México impuso aranceles de represalia a bienes estadounidenses, tal como el tratado lo permite, en
un esfuerzo por hacer que Estados Unidos cumpliera su compromiso. Pero lograr este objetivo no
será fácil, dada la fuerte oposición por parte de la muy bien conectada Unión de Camioneros de
Estados Unidos.
El término integración económica regional se refiere a acuerdos entre países de una zona
geográfica para reducir y, en última instancia, suprimir las barreras arancelarias y las no arancelarias
al libre tránsito de bienes, servicios y factores de producción entre ellos. En las últimas dos décadas
hemos atestiguado la proliferación sin precedentes de bloques comerciales regionales para promover
la integración económica regional. Los miembros de la Organización Mundial del Comercio están
obligados a notificar todo acuerdo regional en el que participen. En 2009, casi todos los miembros
de la OMC habían reportado a la organización que participaban en uno o más acuerdos comerciales
regionales. En la actualidad, el número total de acuerdos en vigor es de alrededor de 230.2
De conformidad con los pronósticos de las teorías del comercio internacional, en particular la
teoría de la ventaja comparativa (vea el capítulo 5), se cree que los acuerdos destinados a promover
la liberalización del mercado en las regiones producirán ganancias comerciales para todos los miem-
bros. Como dijimos en el capítulo 6, el Acuerdo General sobre Aranceles y Tarifas, y su sucesor, la
Organización Mundial del Comercio, también tienen como objetivo reducir las barreras. Con más
de 153 estados miembros, la OMC tiene una perspectiva mundial. Al celebrar tratados regionales,
los grupos de países pretenden reducir las barreras comerciales más rápido que bajo el auspicio de
la OMC.
En ningún lugar el movimiento por la integración económica regional ha sido más exitoso
que en Europa. El 1o. de enero de 1993, la Unión Europea suprimió formalmente muchas barreras
para hacer negocios en su región, con la finalidad de crear un mercado único con 340 millones de
consumidores. Pero no se detuvo ahí. Sus integrantes establecieron una moneda única, el euro y
avanzan hacia una unión política más estrecha; y el 1o. de mayo de 2004 se expandieron de 15 a
25 países, y en 2007 se unieron dos naciones más, Bulgaria y Rumania, para llegar a un total de 27.
Actualmente, la Unión Europea tiene una población de casi 500 millones de consumidores y un
producto interno bruto de 11 trillones de euros, mayor que el de Estados Unidos.
En otros lugares del mundo se observan tendencias semejantes hacia la integración regional.
Canadá, México y Estados Unidos firmaron el Tratado del Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN), el cual promete, al final, suprimir todas las barreras al libre tránsito de bienes y servicios
entre los tres países. Aun cuando la implementación del TLCAN ha dado como resultado pérdidas
de empleos en algunos sectores de la economía estadounidense, en total, y consistentemente con
las premisas de la teoría del comercio internacional, la mayoría de los economistas sostiene que los
beneficios de un mayor comercio regional superan cualquier costo. También Sudamérica ha avan-
zado hacia la integración regional. En 1991, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay implantaron
un acuerdo llamado MERCOSUR para comenzar a reducir sus barreras comerciales y, aunque los
avances de esta organización han sido vacilantes, la unión se conserva. También hay intentos de
integración regional en Centroamérica, la región andina de Sudamérica, el sureste de Asia y regio-
nes de África.
Si bien en general se considera beneficioso el paso a una mayor integración económica re-
gional, algunos observadores se preocupan de que lleve a un mundo en el cual compitan bloques
Integración económica regional    Capítulo 8  259

comerciales regionales. En este posible escenario futuro, el libre comercio se desarrollará dentro de
los bloques, pero cada uno protegerá su mercado de la competencia externa con tarifas elevadas.
El espectro de la Unión Europea y el TLCAN, convertidos en fortalezas económicas vedadas a los
productores extranjeros mediante tarifas elevadas, preocupa a quienes creen en el comercio libre
irrestricto. Si tal situación se materializara, la reducción concomitante del comercio entre bloques
superaría las ganancias del libre comercio dentro de ellos.
Con estos problemas en mente, en este capítulo exploraremos el debate económico y político
sobre la integración económica regional, pero prestaremos especial atención a sus beneficios y cos-
tos político-económicos. También revisaremos el avance hacia la integración regional en el mundo
y señalaremos implicaciones significativas de la integración regional para la práctica de las empresas
internacionales. Pero antes de referirnos a estos objetivos, tenemos que examinar el nivel de inte-
gración que es teóricamente posible.

Niveles de integración económica


En teoría, son posibles varios niveles de integración económica (vea la figura 8.1). Del menos al
más integrado, son: área de libre comercio, unión aduanera, mercado común, unión económica y,
por último, unión política total.
En un área de libre comercio se suprimen todas las barreras al comercio de bienes y servicios
entre los países integrantes. En términos ideales, en el área de libre comercio no se imponen arance-
les discriminatorios, cuotas, subsidios o impedimentos administrativos que distorsionen el comercio
entre los miembros. Sin embargo, cada país determina sus propias políticas comerciales respecto de
quienes no integran su zona. Así, por ejemplo, los aranceles a los productos de los países externos al
convenio varían con cada miembro. Los tratados de libre comercio son la manera más popular de
integración económica regional, pues suman casi 90% de los acuerdos regionales.3
El área más antigua de libre comercio del mundo es la Asociación Europea de Libre Comer-
cio (EFTA, de European Free Trade Association). Se fundó en enero de 1960 y hoy comprende
cuatro países: Noruega, Islandia, Lichtenstein y Suiza, de siete que eran en 1995 (tres miembros de
la EFTA, Austria, Finlandia y Suecia, se adhirieron a la Unión Europea el 1o. de enero de 1996). La

FiGUrA 8.1
Unión política Niveles de integración
económica
Unión económica

Mercado común
X
Unión aduanera
Unión
Europea Zona de
2003 libre
comercio Niv
X el d
e in
teg
rac
TLCAN ión
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EFTA fue fundó por estos países europeos occidentales que decidieron no ser parte de la Comunidad
Europea (la antecesora de la Unión Europea). Entre sus miembros originales estaban Austria, Gran
Bretaña, Dinamarca, Finlandia y Suecia, que ahora son parte de la Unión Europea. La EFTA pone
el acento en el libre comercio de bienes industriales; la agricultura quedó fuera del acuerdo y a cada
miembro se le permite determinar el apoyo que proporciona. Los miembros también son libres para
determinar la protección que dan a los bienes que provienen de fuera de la EFTA. Otra área de libre
comercio está formada por los países que firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte, que explicaremos con detalle más adelante.
La unión aduanera es un paso adelante en el camino de la integración cabal económica y políti-
ca. Cuando se constituye una unión aduanera se eliminan las barreras comerciales entre los esta-
dos miembros y se adopta una política comercial exterior común. La conformación de dicha política
necesita una gran maquinaria administrativa que supervise las relaciones comerciales con los países
que no son miembros. Casi todas las naciones que se integran a una unión aduanera desean avanzar
a una mayor integración económica. La Unión Europea comenzó como unión aduanera y rebasó
esta etapa. Otra unión de este tipo es la versión actual del Pacto Andino (entre Bolivia, Colombia,
Ecuador, Perú y Venezuela), acuerdo que estableció el mercado libre entre los países miembros e
impone un arancel común, de 5 a 20%, sobre los productos importados de otras economías.4
En el siguiente nivel de integración económica, el mercado común, no hay barreras al comer-
cio entre los países miembros, se respeta una política comercial exterior común y se acepta el libre
tránsito de los factores de producción entre ellos. La mano de obra y el capital se transfieren con
libertad porque no hay restricciones a la inmigración, emigración o flujos de capital. Establecer un
mercado común exige un grado significativo de uniformidad y cooperación entre las políticas fisca-
les, monetarias y laborales. Alcanzar este nivel de cooperación resulta muy difícil. Durante años, la
Unión Europea funcionó como mercado común, aunque ahora superó esa fase. El MERCOSUR,
el grupo sudamericano de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (Venezuela también ha solicitado
entrar), espera llegar a establecerse como mercado común.
Una unión económica entraña incluso una integración económica y una cooperación más es-
trechas que en un mercado común. Como en éste, la unión económica consiste en el libre trán-
sito de productos y factores de producción entre estados miembros y la adopción de una política
común de comercio exterior, pero además requiere una moneda común, la homologación de las
tasas impositivas de los miembros y políticas monetarias y fiscales comunes. Una integración tan
profunda exige una burocracia coordinadora y el sacrificio de buena parte de la soberanía nacional
a la burocracia. La Unión Europea es una unión económica, si bien imperfecta, pues no todos sus
miembros han adoptado el euro, la moneda común, persisten diferencias entre las tasas y las normas
impositivas entre los países y algunos mercados, como el de la energía, todavía no han sido comple-
tamente desregulados.
El paso a una unión económica suscita el tema de cómo hacer que una burocracia coordina-
dora asuma su responsabilidad ante los ciudadanos y las naciones miembros. La respuesta asume la
forma de unión política, en la cual un aparato político central coordina las políticas económica,
social y exterior de los estados miembros. La Unión Europea está en el camino de conformar una
unión política, por lo menos parcial. Desde finales de la década de 1970, el Parlamento Europeo,
que desempeña una función cada vez mayor en la Unión Europea, es elegido directamente por ciu-
dadanos de los países miembros. Además, el Consejo de Ministros (el organismo de control y toma
de decisiones de la Unión Europea) está compuesto por ministros de los gobiernos de cada estado
miembro. Estados Unidos es un ejemplo de una unión política todavía más estrecha. En este caso,
estados independientes están unidos en una sola nación. A la larga, la Unión Europea adoptará una
estructura federal semejante.

defensa de la integración regional


La defensa de la integración regional es tanto económica como política. Muchos grupos dentro de
cada país no la aceptan, lo cual explica por qué la mayoría de las iniciativas de integración regional
han resultado polémicas y han sido titubeantes. En esta sección examinaremos los argumentos
económicos y políticos en favor de la integración y dos impedimentos para llevarla a cabo. En la
siguiente sección veremos la oposición a la integración.
Integración económica regional    Capítulo 8  261

dEFENsA ECONÓMiCA dE LA iNTEGrACiÓN


La defensa económica de la integración es simple. Como vimos en el capítulo 5, las teorías econó-
micas del comercio internacional pronostican que el libre comercio irrestricto permitirá a los países
especializarse en la producción de los bienes y servicios que produzcan con mayor eficiencia. El
resultado es una producción mundial mayor de la que sería posible con restricciones comerciales.
En ese capítulo dijimos también que abrir un país al libre comercio estimula el crecimiento econó-
mico, lo cual produce ganancias dinámicas para el comercio. En el capítulo 7 detallamos cómo la
inversión extranjera directa (IED) transfiere conocimientos tecnológicos, de marketing y adminis-
trativos a los países anfitriones. Debido a la función central del conocimiento como estímulo del
crecimiento económico, abrir un país a la IED también fomenta este crecimiento. En resumen, las
teorías económicas indican que el libre comercio y la inversión son un juego de suma positiva, en
el que todos los países participantes ganan.
Por lo anterior, el ideal teórico es la ausencia de barreras al libre tránsito de bienes, servicios y
factores de producción entre las naciones. Sin embargo, como vimos en los capítulos 6 y 7, puede
defenderse la intervención del gobierno en el comercio internacional y la IED. Como muchos
gobiernos han aceptado parte o toda la argumentación en favor de la intervención, un comercio
libre y una IED sin cortapisas son nada más un ideal. Instituciones internacionales como la OMC
han trabajado por un régimen de libre comercio, pero su éxito no ha sido completo. En un mundo
de muchas naciones y muchas ideologías políticas, es muy difícil conseguir que todos los países se
pongan de acuerdo sobre un conjunto común de reglas.
En este marco, la integración económica regional puede considerarse un intento por obtener
mayores ganancias del libre comercio e inversiones entre países, aparte de los que se consigue por
medio de organismos internacionales, como la OMC. Es más fácil establecer un régimen de libre
comercio e inversiones entre un número limitado de países vecinos que entre toda la comunidad
mundial. Los problemas de coordinación y homologación dependen en buena medida del número
de países que participan; cuantos más sean, más puntos de vista hay que conciliar y más difícil es
llegar a un consenso.

dEFENsA pOLÍTiCA dE LA iNTEGrACiÓN


La defensa política de la integración económica regional también ha sido de gran importancia en
los intentos por establecer áreas de libre comercio, uniones aduaneras, etc. Enlazar economías ve-
cinas y acentuar su interdependencia crea incentivos para la cooperación económica entre estados
vecinos y reduce el potencial de conflictos violentos. Además, al agrupar sus economías, los países
acrecientan su poder político en el mundo.
Estas consideraciones se hicieron en 1957, cuando se estableció la Comunidad Europea, precur-
sora de la Unión Europea. Sus integrantes sufrieron dos guerras devastadoras en la primera mitad
del siglo xx, ambas resultado de las ambiciones irrefrenables de estados nacionales. Quienes querían
una Europa unida siempre cultivaron el deseo de hacer que otra guerra europea fuera inconcebible.
Muchos europeos también creían que, después de la Segunda Guerra Mundial, los estados naciona-
les europeos ya no serían lo bastante grandes para sostenerse en la política y los mercados mundia-
les. La necesidad de una Europa unida que hiciera frente a Estados Unidos y a la Unión Soviética
con su política diferente pesaba en el espíritu de muchos fundadores de la Comunidad Europea.5 En
Europa, un viejo chiste reza que la Comisión Europea debería erigir un monumento a José Stalin,
porque sin las políticas agresivas del dictador de la ex Unión Soviética, los países de Europa occi-
dental habrían carecido del acicate para cooperar y formar la Comunidad Europea.

ObsTÁCULOs A LA iNTEGrACiÓN
A pesar de los sólidos argumentos económicos y políticos en favor de la integración, nunca ha sido
fácil conseguirla ni sostenerla, por dos motivos principales. En primer lugar, aunque la integración
económica beneficia a la mayoría, tiene sus costos. Mientras la nación se beneficia significativa-
mente de un acuerdo regional de libre comercio, algunos grupos pierden. Pasar a un régimen de
libre comercio exige ajustes dolorosos. Por ejemplo, como resultado del establecimiento, en 1994,
del TLCAN, algunos trabajadores canadienses y estadounidenses de sectores como el textil, en el
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que se ocupa mano de obra barata y no calificada, perdieron su fuente de empleo cuando las empresas
de esos países trasladaron su producción a México. La promesa de grandes beneficios netos para la
totalidad de la economía canadiense y estadounidense es poco consuelo para quienes quedaron des-
empleados. Estos grupos están al frente de la oposición al acuerdo y seguirán en contra de cualquier
extensión del mismo. Así, como vimos en el caso inicial, la Unión de Camioneros estadounidense
se ha opuesto vigorosamente a la integración de un convenio respecto de los camiones del TLCAN.
El segundo obstáculo a la integración surge de preocupaciones por la soberanía nacional. Por
ejemplo, las inquietudes mexicanas por mantener el control de sus intereses petroleros dieron como
resultado un acuerdo con Canadá y Estados Unidos para exentar a la industria petrolera mexicana
de toda liberalización de las normas de inversión extranjera que estableció el TLCAN. Las preocu-
paciones por la soberanía nacional surgen porque una integración económica estrecha exige a los
países que renuncien a una parte de su control sobre aspectos cruciales, como políticas monetarias,
fiscales (impositivas) y comerciales. Esto, por ejemplo, ha sido un gran escollo de la Unión Europea
que, para alcanzar una unión económica completa, estableció una moneda común, el euro, que es
controlado por el banco central europeo. La mayoría de los países se adhirieron, pero Gran Bretaña
es aún un opositor importante; un segmento de peso político entre la opinión pública de aquel país
se opone a la moneda común con el argumento de que habría que entregar el control de la política
monetaria del país a la Unión Europea, que muchos británicos consideran una burocracia gober-
nada por extranjeros. En 1992, los británicos ganaron el derecho de no firmar ningún acuerdo de
moneda única y, hasta 2009, el gobierno del país no había revertido la decisión.

La oposición a la integración regional


Aunque la marea ha crecido en favor de los acuerdos comerciales de libre comercio en los últimos
años, algunos economistas expresan su preocupación de que se exageren los beneficios de la integra-
ción regional, al tiempo que se pasen por alto los costos.6 Señalan que los beneficios de la integración
regional se determinan por la medida de la creación de comercio, no por la desviación del comercio.
La creación de comercio ocurre cuando se sustituye a productores nacionales caros por produc-
tores baratos de la misma área de libre comercio, también ocurre cuando se sustituye a productores
externos caros por productores foráneos baratos de la misma área (vea, a título de ejemplo, la sec-
ción “Vistazo a un país”). La desviación del comercio ocurre cuando se reemplaza a proveedores
externos baratos por proveedores caros de la zona de libre comercio. Un acuerdo regional de libre
comercio genera beneficios siempre que la cantidad de comercio creado supere al desviado.
Supongamos que Estados Unidos y México imponen aranceles a las importaciones de todos
los países y a continuación establecen un área de libre comercio, de la cual eliminan todas las
barreras comerciales, pero mantienen los aranceles elevados para el resto del mundo. Si Estados
Unidos comienza a importar textiles de México, ¿sería un cambio beneficioso? Si antes Estados Uni-
dos producía todos sus textiles a un costo mayor que México, el acuerdo de libre comercio trasladó
la producción a una fuente más barata. Según la teoría de la ventaja comparativa, se creó comercio
en el grupo regional y no hay reducción del comercio con el resto del mundo. Es evidente que el
cambio sería beneficioso. En cambio, si antes Estados Unidos importaba textiles de Costa Rica, que
los produce a menor costo que México y Estados Unidos, el comercio se desvió de una fuente barata,
lo cual resulta un cambio perjudicial.
En teoría, las reglas de la OMC deben asegurar que los tratados no generen desviación del
comercio. Las reglas permiten la formación de áreas de libre comercio sólo si los miembros no
establecen aranceles mayores ni más restrictivos para los foráneos que los que ya estaban en vigor.
Sin embargo, como vimos en el capítulo 6, la OMC no cubre algunas barreras no arancelarias. Por
consiguiente, es posible la aparición de bloques comerciales regionales cuyos mercados estén pro-
tegidos de la competencia extranjera por barreras elevadas que no sean arancelarias. En tales casos,
los efectos de la desviación del comercio superan los efectos de su creación. La única manera de
precaverse —según quienes se preocupan por tal posibilidad— es aumentar el alcance de la OMC,
para que abarque también esas barreras no arancelarias. Como no hay indicios de que esto vaya a
ocurrir pronto, persiste el riesgo de que la integración económica regional genere desviación del
comercio.
Integración económica regional    Capítulo 8  263

integración regional económica en Europa


Europa ha tenido dos bloques comerciales: la Unión Europea y la Asociación Europea del Libre
Comercio. De los dos, la Unión Europea es por mucho la más importante, no sólo por su número de
miembros (la Unión Europea tiene en este momento 27 miembros; la EFTA, sólo 4), sino también
por su influencia económica y política en la economía del mundo. En la actualidad, muchos piensan
que la Unión Europea es una nueva superpotencia económica del mismo orden que Estados Unidos
y Japón. En consecuencia, centraremos nuestra atención en la Unión Europea.7

EvOLUCiÓN dE LA UNiÓN EUrOpEA


La Unión Europea (UE) es el producto de dos factores políticos: 1) la devastación de Europa occi-
dental en las dos guerras mundiales y el deseo de una paz duradera, y 2) el objetivo de las naciones
de Europa de tener un lugar en el escenario de la política y la economía mundiales. Además, muchos
europeos están conscientes de los beneficios económicos de una mayor integración de sus países.
Como precursora de la Unión Europea, en 1951, Bélgica, Francia, Alemania Occidental, Italia,
Luxemburgo y Países Bajos establecieron la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. Su objetivo
era suprimir las barreras a los embarques de carbón, hierro, acero y chatarra entre esas naciones.
Con la firma del Tratado de Roma, en 1957, se estableció la Comunidad Europea, cuyo nombre
volvió a cambiar en 1994, cuando ésta se convirtió en la Unión Europea, al ratificarse el Tratado de
Maastricht (que estudiaremos más adelante).
El Tratado de Roma dispuso la creación de un mercado común. En su artículo 3 se señalaron los
principales objetivos de la nueva comunidad, y se decidió la eliminación de las barreras al comercio
interno y la creación de aranceles externos comunes, además de exigirles a los miembros que reti-
raran los obstáculos al libre movimiento de factores de producción entre ellos. Para facilitar el libre
tránsito de bienes, servicios y factores de producción, el tratado dispuso la uniformidad de las leyes
de sus miembros. Más aún, en el tratado, los miembros de la Comunidad Europea se comprometie-
ron a establecer políticas comunes de agricultura y transporte.
La comunidad creció en 1973 con el ingreso de Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca. A estos
tres siguieron, en 1981, Grecia; en 1986, España y Portugal; y en 1996, Austria, Finlandia y Suecia,
con lo que los miembros sumaron 15 (Alemania Oriental se convirtió en parte de la Comunidad
Europea después de su reunificación con Alemania Federal en 1990). Otros 10 países se afiliaron
a la Unión Europea el 1o. de mayo de 2004, ocho de Europa oriental, más las pequeñas naciones
mediterráneas de Malta y Chipre, mientras que Bulgaria y Rumania se unieron en 2007, con lo cual
el número total de estados miembros aumentó a 27 (vea el mapa 8.1). Con una población de casi
500 millones de habitantes y un PIB de 11 trillones de euros, más alto que el de Estados Unidos, la
Unión Europea se convirtió en una superpotencia mundial.8

EsTrUCTUrA pOLÍTiCA dE LA UNiÓN EUrOpEA


Una estructura política compleja y en evolución se encarga de trazar la política económica de
la Unión Europea. Las cuatro principales instituciones de esta estructura son la Comisión Europea,
el Consejo de la Unión Europea, el Parlamento Europeo y la Corte de Justicia.9
La Comisión Europea se ocupa de proponer la legislación de la Unión, implantarla y vigilar
que concuerde con las leyes de los estados miembros. La comisión se encuentra en Bruselas y tiene
más de 24 mil empleados. Es dirigida por un grupo de 27 comisionados, elegidos por cada país para
periodos renovables de un lustro. Los estados miembros escogen un presidente de la Comisión,
quien a su vez elige a otros integrantes en consulta con los estados. Toda la Comisión debe ser apro-
bada por el Parlamento Europeo antes de iniciar sus trabajos. Para la creación de leyes, la Comisión
hace una propuesta, que pasa al Consejo de la Unión Europea y luego al Parlamento. El Consejo no
puede legislar sin tener una propuesta de la Comisión, la cual también se encarga de implantar las
leyes de la Unión Europea, aunque, en la práctica, buena parte de estas actividades se delegan a
los estados miembros. Otra de las responsabilidades de la Comisión es vigilar que los integrantes
acaten las leyes europeas, primero, mediante la persuasión, pero si eso no bastara puede remitir el
caso a la Corte de Justicia.
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Azores (P)
Islandia

Madeira (P)

Guadalupe (F)
Canarias (E)
Finlandia

Martinica
Noruega
Guyana (F)

(F)
Suecia Surinam
Estonia
Brasil Reunión (F)

Letonia
Dinamarca Rusia
Irlanda Lituania
Gran R.
Bretaña Países Bajos Bielorrusia
Polonia
Alemania
Bélgica
República Ucrania
Luxemburgo
Checa
Liechtenstein Eslovaquia
Francia Moldavia
Austria
Suiza Hungría
Eslovenia Rumania
Croacia Georgia
Bosnia Azerbaiján
Herzegovina
Portugal Andorra Mónaco San Marino Serbia Kazajistán
Italia Crna Gora Bulgaria
España Ciudad
del Macedonia
Vaticano Albania
Turquía
Grecia

Malta Chipre

MApA 8.1
Miembros de la Unión Europea en 2009
Fuente: UE, http//:www.europarl.org.uk

En los últimos años, la función de la Comisión Europea se ha vuelto cada vez más importante
para las empresas. Desde 1990, cuando se asignó a esta dependencia una responsabilidad sobre las
normas de competencia, el funcionario encargado del área ha ganado influencia como principal
regulador de la competencia entre las naciones integrantes. Al igual que las autoridades estadouni-
denses que se ocupan de los monopolios, la Comisión Federal de Comercio y el Departamento de
Justicia, la función del comisionado de competencia es verificar que ninguna empresa use su poder en
el mercado para eliminar competidores y monopolizarlo. También revisa las propuestas de fusiones y
adquisiciones para asegurarse de que no se forme una empresa dominante con demasiado poder en el
mercado.10 Por ejemplo, en 2000 se rechazó una propuesta de fusión entre Time Warner de Estados
Unidos y EMI de Reino Unido, dos compañías grabadoras de discos; cuando la Comisión manifestó
su preocupación de que la fusión redujera de cinco a cuatro las disqueras importantes y creara un
participante dominante en esa industria mundial de 40 000 millones de dólares. Del mismo modo, la
comisión bloqueó una fusión propuesta entre dos compañías estadounidenses de telecomunicacio-
nes, WorldCom y Sprint, porque sus activos combinados de infraestructura de internet en Europa
Pa n o r a m a a d m i n i s t r at i v o

La Comisión Europea y las fusiones de medios de comunicación


A finales de 1999, AOL, el gigante estadounidense de inter- Las investigaciones continuaron hasta avanzado el año
net, anunció que se fusionaría con el conglomerado de música 2000 y se resolvieron en una serie de concesiones que la Co-
y edición Time Warner. Las dos compañías estadounidenses misión Europea obtuvo de los participantes. En primer lugar,
tenían operaciones sustanciales en Europa. El comisionado debido a la presión que ejerció, Time Warner y EMI acordaron
europeo de competencia, Mario Monti, declaró que la Comi- desechar su propuesta estratégica, lo cual mantuvo el estado
sión investigaría el efecto de la fusión en la competencia en de la competencia en el sector fonográfico. En segundo lugar,
Europa. AOL y Time Warner accedieron a permitir que prestadores ri-
La investigación dio un nuevo giro cuando Time Warner vales de servicios de internet tuvieran acceso a la música en
anunció que formaría una alianza estratégica con la compañía línea en los mismos términos que AOL la recibiría del grupo
británica EMI. Time Warner y EMI son dos de las cinco ma- de Warner Music durante los siguientes cinco años. Tercero,
yores disqueras del mundo. La alianza estratégica conjunta AOL accedió a cortar sus vínculos con Bertelsmann y la com-
propuesta habría sido tres veces más grande que su competi- pañía alemana aceptó retirarse de AOL Europa. Estos aconte-
dor mundial más cercano, por ello, la Comisión Europea tuvo cimientos suavizaron las inquietudes de la Comisión respecto
dos preocupaciones. La primera fue que la alianza estratégica de que la combinación de AOL y Time Warner dominaría el
conjunta de EMI y Time Warner reduciría la competencia en nuevo mercado de la descarga de música digital. Con estas
la industria fonográfica; la segunda, que dicha unión domina- concesiones, la comisión aprobó la fusión de AOL y Time War-
ría el nuevo mercado de descarga de música en internet, en ner a comienzos de octubre de 2000.
particular porque AOL ganaría un acceso privilegiado a las fo- A finales de 2000, todas estas transacciones se habían
notecas de Warner y EMI, lo cual en potencia sería desventa- completado. La forma del sector de los medios de comuni-
joso para los prestadores de servicios en línea. La Comisión cación, en Europa y en todo el mundo, se veía diferente, y la
también se preocupaba porque AOL Europa era una alianza Comisión Europea había cumplido un papel fundamental para
estratégica conjunta entre AOL y Bertelsmann, compañía ale- determinar el resultado. Al exigir concesiones alteró la estra-
mana de medios que también tenía considerables intereses tegia de varios participantes, lo cual produjo combinaciones
en la edición de música. En consecuencia, anunció una inves- un tanto diferentes de las que fueron planeadas al principio y,
tigación por separado del trato propuesto entre Time Warner según creía la Comisión, se conservó la competencia en los
y EMI. medios de comunicación mundiales.11

darían a las compañías unidas tanto poder en el mercado que, dijo la Comisión, lo dominarían. En
la sección de “Panorama administrativo” se presenta otro ejemplo de la influencia de la Comisión en
las combinaciones de empresas y de su función en la conformación de fusiones y alianzas de empresas
conjuntas (joint venture) estratégicas en el sector de los medios de comunicación.
El Consejo de la Unión Europea representa los intereses de los países miembros. Es, sin duda,
la autoridad de control definitiva en la Unión, pues los proyectos de ley de la Comisión se promul-
gan sólo si el Consejo accede. Este organismo está compuesto por un representante del gobierno de
cada estado; sin embargo, la participación de los funcionarios varía según el tema del que se trate.
Cuando se discuten problemas agrícolas, los ministros de agricultura de cada país asisten a las juntas
del Consejo; cuando se habla de transportes, se presentan los ministros del transporte, etc. Antes
de 1993, todos los temas del Consejo tenían que decidirse por acuerdo unánime de sus miembros,
pero esta exigencia desembocaba en sesiones maratónicas y no se hacían progresos o no se llegaba
a acuerdos sobre las propuestas de la Comisión. Con la intención de desahogar los cuellos de bo-
tella, el Acta Única Europea formalizó la aplicación de la regla de la mayoría de votos sobre temas
que “tienen como finalidad el establecimiento y funcionamiento de un mercado único”. Todavía
en los demás temas, como normas fiscales y políticas de inmigración, se requiere la unanimidad
de los miembros del consejo para promulgar una ley. Los votos que obtiene un país en el Consejo
dependen de su tamaño. Por ejemplo, Gran Bretaña, un país grande, tiene 29 votos, mientras que
Dinamarca, mucho menor, tiene 7.
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