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“EL POEMA CANTA Y CUENTA”

Santiago Cárdenas Rivera

Docente:

Carlos Alberto Álvarez Muñetón.

CONTADURIA PÚBLICA

FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

MEDELLIN.

2020
“EL POEMA CANTA Y CUENTA”
Carlos Alberto Álvarez Muñetón.

Poemas sobre la muerte:

Autor: Eduardo Carranza: poeta. Periodista, catedrático, diplomático. Promovió


varias publicaciones culturales y dirigió con gran éxito la biblioteca nacional de
Colombia. Nació el 23 de julio de 1913, en Villavicencio; murió el 13 de febrero de
1985, en Bogotá.

EPISTOLA MORTAL.
"...y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuera el recuerdo de la muerte".
Quevedo

In memoriam Leopoldo Panero

Miro un retrato: todos están muertos:


poetas que adoró mi adolescencia.
Ojeo un álbum familiar y pasan
trajes y sombras y perfumes muertos.
Pienso en los míos: todos están muertos.
(Desangrados de azul yacen mis sueños).
El amigo y la novia ya no existen:
la mano de Tomás Vargas Osorio
que narraba este mundo, el otro mundo...
la sonrisa de la Prima Morena
que era como una flor que no termina
desvanecida en alma y en aroma...

Cae el Diluvio Universal del tiempo.


Como una torre se derrumba todo.
..."Las torres que desprecio al aire fueron"...
Voy andando entre ruinas y epitafios.
Por una larga Vía de Cipreses
que sombrean suspiros y sepulcros.
Aquí yace mi alma de veinte años
con su rosa de fuego entre los dedos.
Aquí están los escombros de un ensueño.
(Y, ¿dónde están las nubes de otros días?)
Aquí yace una tarde conocida.
Y una rosa cortada en una mano
y, una mano cortada en una rosa.
Y una cruz de violetas me señala
la tumba de una noche delirante...
Hojeo el "Cromos" de los años treinta:
lánguidas señoritas cuyos pechos
salían del "Cantar de los Cantares",
caballeros que salen del fox-trot,
sonreídos, gardenia en el ojal,
(y tú, patinadora, ¿a quién sonríes?)
Y esos rostros morenos o dorados
que amó un niño precoz perdidamente.
Amigos, mis amigas, mis amigos,
compañeros de viaje y no-me-olvides:
Teresa, Alicia, Margarita, Laura,
Rosario, Luz, María, Inés, Elvira...
con sus pálidas caras asomadas
en las ventanas desaparecidas...

Panero, Souvirón y Carlos Lara,


Pablo Neruda y Jorge Zalamea,
Jorge Gaitán y Cote y Julio Borda
Mario Paredes, Mallarino, Álzate...
frente a sus copas de vino invisible
en sus asientos desaparecidos:
están aquí, no están, pero sí están:
(¡Oh margarita gris de los sepulcros!)
..."Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
como una blanca tempestad de arena".

El que primero atravesó el océano


volando solo, sólo con su Arcángel,
y aquel en cuya frente ardía ya
el incendio maldito de Hiroshima,
los guerreros que al aire alzan el brazo
y la palabra libre como un águila
y aviones y estandartes y legiones
pasan cantando, pasan, ya van muertos:
adelante la muerte va a caballo,
en un caballo muerto.
La tierra es un redondo cementerio
y es el cielo una losa funeral.

El Nuncio, el Arzobispo, el Santo Padre


hacia su muerte caminando van:
Nadie les grita: ¡detened el paso!
que ya estáis en la orilla: el precipicio
que cae sobre el Reino del Espanto
y en cada paso vais hacia el ayer
y de un momento a otro cae el cielo
hecho trizas sobre vuestras altezas...
Somos arrendatarios de la muerte.
(A nuestra espalda, sigilosamente
cuando estamos dormidos,
sin avisarnos se urden muchas cosas
como incendios, naufragios y batallas
y terremotos de iracundo puño...
que de repente borran de este mundo
el rostro del ahora y del ayer,
llámese amor o sangre y ojos negros...
Y nadie nos había dicho nada.
Alguien sabe el revés de los tapices,
digo, de nuestra vida,
y es el otro, el fantasma quien lo teje...)

Las niñas de Primera Comunión


de cuyas manos vuela una paloma,
las blancas novias que arden en su hoguera,
días y bailes, reyes destronados
y coronas caídas en el polvo
la manzana y el cámbulo, el turpial
el tigre, la venada, los pescados
el rocío, mi sombra, estas palabras:
¡todo murió mañana! ya está muerto.
El polvo es nuestra cara verdadera.
Los Presidentes y los Generales
asomados al sueño del Poder
sobre un río de espadas y banderas
llevadas por las manos de los muertos,
el agua, el fuego, el viento, la sortija,
los ojos que ofrecían el infinito
y eran dueños de nada,
los cabellos, las manos que soñaban
¡"fueron sino rocío de los prados"!

La Dama Azul, las flores, las guitarras,


el vino loco, la rosa secreta,
el dinero como un perro amarillo,
la gloria en su corcel desenfrenado
y la sonrisa que ya es ceniza,
el actor y las reinas de belleza
con su cetro de polvo, el bachiller,
el cura y el doctor recién graduados
que sueñan con la mano en la mejilla:
muertos están, sí que también las lágrimas:
todo fue como un vino derramado
en la porosa tierra del olvido.
Tanto amor, tanto anhelo, tanto fuego:
dime, Dios mío, ¿en cuál mar van a dar?
"¿ Los yunques y troqueles de mi alma
trabajan para el polvo y para el viento?"

Por el mar, por el aire, por el Llano,


por el día, en la noche, a toda hora,
vienen vivos y muertos, todos muertos.
Y sangre arriba vienen nuestros muertos
y desembocan en el corazón
donde un instante salen a las flores,
los labios delirantes y las nubes
y siguen tiempo abajo, sangre abajo:
¡somos antepasados de otros muertos!

Todo cae, se esfuma, se despide


y yo mismo me estoy diciendo adiós
y me vuelvo a mirar, me dejo solo,
abandonado en este cementerio.
Allá mi corazón está enterrado
como una hazaña luminosa y pura.

Miro en torno, los ojos entornados:


todos estamos contra el paredón:
sólo esperamos el tiro de gracia:
todos estamos muertos, muertos, muertos:
los de Ayer, los de Hoy, los de Mañana…
sembrados ya de trigo o de palmeras,
de rosales o simplemente yerba:
nadie nos llora, nadie nos recuerda.

Sobre este poema vuela un cuervo.


Y lo escribe una mano de ceniza.

EXPLICACION: El autor en este poema expresa lo inevitable que es la muerte, muestra en


sus palabras que sin importar que seamos o que seremos, en algún momento solo
seremos muertos y que todo en algún momento debe morir. Lo expresa desde lo trágico
recordando momento que ya murieron y pensando en momento que sin haber estado
también piensa que morirán.
Autor: Diego De Torres y Villaroel: Escritor y científico. Nació el 18 de junio de 1694,
en salamanca, España; Murió allí mismo el 19 de junio de 1770.

¿CUÁNDO VENDRÁ LA MUERTE?

¿Cuándo vendrá la muerte? No sabemos.


¿El cómo y el lugar? Ni en conjetura.
¿El detener su curso? ¡Qué locura!
Sólo es cierto y de fe que fallecemos.
Pues, ¿cómo la amenaza no tenemos
del criador de toda criatura?
Deseche la maldad nuestra cordura
y el viaje del alma preparemos.
La muerte, aunque parece que se esconde,
cada momento nos está acechando;
dejémosla que siga y que nos ronde.
Ella va y viene, y nos está esperando,
y ya que nos oculta cómo y dónde,
estemos prontos para siempre y cuándo.

EXPLCACION: De nuevo y aunque en diferentes épocas, este autor también expresa lo


inevitable que es la muerte, haciendo preguntas que nadie puede responder y simplemente
expresando que la muerte llegara en cualquier momento y que debemos estar preparados
para esto.
Autor: Federico García Lorca: Poeta y dramaturgo. Nació el 5 de junio de 1898, en
Fuente Vaquero, España; fue asesinado el 18 de agosto de 1936, en Granada,
España.

DESPEDIDA

Si muero,
dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.


(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.


(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!

EXPLICACION: El autor expresa a la muerte como un regreso sin cuerpo, como si supiera
que el volverá a ese lugar aun después de la muerte, que sin el estar tangible su espíritu
estará allí de nuevo.
Autor: Antonio Machado Ruiz: Poeta, el mas joven representante de la generación
del 98. Nació el 26 de julio de 1875, Sevilla, España; Murió el 22 de febrero de 1939,
Colliure, Francia.

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA

1. El crimen

Se le vio, caminando entre fusiles,


por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada! —, en su Granada.

2. El poeta y la muerte

Se le vio caminar solo con Ella,


sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

3.Se le vio caminar...

Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada.

EXPLICACION: Antonio Machado habla de otro famoso poeta (Federico García Lorca) que
fue asesinado, y muestra a la muerte como una compañera (como una amante) la cual
andaba de la mano del poeta, que atendía a su voz. El poeta no temía a su compañera (su
destino estaba hecho).
Autor: Pablo Neruda: Seudónimo de Ricardo Eliecer Neftali Reyes Basoalto. Recibió
el premio Nobel de literatura en 1971. Nació el 12 de julio de 1904, Parral, Chile;
Murió el 23 de septiembre de 1973, Santiago de Chile, Chile.

SOLO LA MUERTE
Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido sin perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,


ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte


como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.

Sin embargo sus pasos suenan


y su vestido suena, callado como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,


pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,


lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres:


en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.

EXPLICACION: Pablo Neruda tiene diferentes percepciones de la muerte en este poema la


expresa como algo que siempre esta latente, que siempre esta esperando y que esta en
cualquier lugar esperando.
Autor: José Manuel de los Reyes González de Prada y Álvarez de Ulloa: más
conocido como Manuel González Prada. Ensayista, pensador, anarquista y poeta,
nació el 5 de enero de 1844 en Lima, Perú y murió allí mismo el 22 de Julio de 1918.

VIVIR Y MORIR
Humo y nada el soplo de ser:
mueren hombre, pájaro y flor,
corre a mar de olvido el amor
huye a breve tumba el placer.

¿Dónde están las luces de ayer?


Tiene ocaso todo esplendor,
hiel esconde todo licor,
todo expía al mar de nacer.
¿Quién rio sin nunca gemir,
siendo el goce un dulce penar?
¡Loco y vano ardor el sentir!
¡Vano y loco anhelo el pensar!

¿Qué es vivir? Soñar sin dormir.


¿Qué es morir? Dormir sin soñar.

EXPLICACION: El autor expresa a la muerte como el vivir infeliz y muestra como la muerte
puede llegar sin morir solo viviendo una vida banalmente.
Autor: Gustavo Adolfo Bécquer: Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida. Poeta
y narrador, perteneciente al movimiento del romanticismo. Nació el 17 de febrero de
1836, en Sevilla, España; Murió el 22 de diciembre de 1870, en Madrid.

LXI
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral)
una oración, al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo
quién se acordará?

EXPLICACION: Gustavo Adolfo Bécquer ve la muerte con el temor de no ser amado, de no


ser recordado, es su poema expresa que en sus últimos momentos no sabe quién hará
algo por el cuándo ya esté muerto y si eso pasa si será recordado por lo menos.

LXXIII
Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.
La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intervalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.
Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedose desierto.
De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.
Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo;
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidiose el duelo.
La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

En las largas noches


del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.
Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!

¿Vuelve el polvo al polvo?


¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.

EXPLICACION: En este poema Gustavo Adolfo Bécquer ve de nuevo la muerte con ojos
de miedo ya que piensa en la soledad en la que estos quedan al partir y se pregunta si
habrá algo más o solo quedará esa absoluta soledad que siente él “que viven los muertos”.
Autor: Guillermo Blest Gana: Poeta y diplomático. Nació el 28 de abril en 1829, en
Santiago, Chile; falleció allí mismo el 7 de noviembre de 1904.

A LA MUERTE

Seres queridos te miré sañuda


arrebatarme, y te juzgué implacable
como la desventura, inexorable
como el dolor y cruel como la duda.

Mas hoy que a mí te acercas fría, muda,


sin odio y sin amor, ni hosca ni afable,
en ti la majestad de lo insondable
y lo eterno mi espíritu saluda.
Y yo, sin la impaciencia del suicida,
ni el pavor del feliz, ni el miedo inerte
del criminal, aguardo tu venida;

que igual a la de todos es mi suerte;


cuando nada se espera de la vida,
algo debe esperarse de la muerte.

EXPLICACION: El autor veía a la muerte como una injusticia al llevarse a sus seres
queridos, pero al momento de estar cerca de la muerte, ve a esta como una nueva
oportunidad como algo nuevo, de lo cual desconoce y de la cual espera algo mas que lo
que vivió y por esto la espera paciente.
Autor: Juana de Ibarbourou: (Fernández Morales, de soltera) también conocida como
Juana de América. Poetisa. Nació el 8 de marzo de 1892, en Melo, Uruguay; murió el
15 de julio de 1979, en Montevideo, Uruguay.

CARNE INMORTAL

Yo le tengo horror a la muerte


Mas a veces cuando pienso
Que bajo de la tierra he de volverme
Abono de raíces,
Savia que subirá por tallos frescos
Árbol alto que acaso centuplique
Mi mermada estatura,
Me digo: -Cuerpo mío:
Tú eres inmortal.
Y con fruición me toco
Los muslos y los senos,
El cabello y la espalda,
Pensando: ¿Palpo acaso
El ramaje de un cedro,
Las pajuelas de un nido,
La tierra de algún surco
Tibio como de carne femenina?

Y extasiada murmuro:
-Cuerpo mío: ¡estás hecho
De sustancia inmortal!

EXPLICACION: La autora de este poema teme a la muerte, pero aun así la ve de una
manera hermosa. Ve la muerte como un renacer de su cuerpo en una sustancia inmortal la
cual estará en los árboles, en la tierra, en la savia, en los nidos, etc.
Autor: Ciro Mendía: Su verdadero nombre era Carlos Edmundo Mejía Ángel. Iniciador
del teatro regionalista colombiano, en auge en el país desde principios del siglo XX.
nació el 1ero. De mayo de 1892, en Caldas, Antioquia; murió el 4 de octubre de 1979,
en La Ceja, Antioquia.

EN LOS FUNERALES DE UN AMIGO

Qué exequias más hermosas, qué gentío,


cuántas flores y sombras, cuánta pena,
con su mutis quedó sola la escena,
cuántas hojas caídas sin rocío.

Qué silencio en las voces, y qué frío


por el amigo muerto. Gime llena
de angustia el alma por el alma buena,
cómo me dueles, compañero mío.

La amistad y el amor están presentes,


la pluma y el talento están de luto,
nieblas hay en los ojos, en las frentes.

Y pienso al ver el fúnebre ajetreo


que por razones de mi ceño hirsuto
no irá a mi entierro nadie, ni yo, creo.

EXPLICACION: El autor en este poema ve la muerte con dolor al ver su amigo partir, pero
también lo hace dudar si por su carácter en su lecho alguien lo acompañara y cree que
debido a esto ni el mismo se acompañara.

SACANDOLE EL CUERPO

Permita el moribundo me retire


que a la muerte le tengo mucho miedo,
nunca en sus mañas viejas yo me enredo
y ni siquiera admito que me mire.

Mas yo quiero saber si cuando estire


mi ilustre pata —si es que hacerlo puedo—
y cuando quede por completo quedo,
mi modo de morirme se me admire.

Como homenaje póstumo quisiera


que amigos ebrios a mi cabecera
celebraran mi último suspiro.

No soy rey —ni de copas— te lo advierto,


pero qué grato oír después de muerto:
¡Ciro Mendía ha muerto! ¡Viva Ciro!
EXPLICACION: Aquí vemos otra perspectiva del autor acerca de la muerte donde la ve con
miedo, pero sabe que llegara y solo quiere que cuando esta llegue ser recordado y que él
se sentiría bien que fuera así.
Poemas de muerte consultados:

Autor: Constantino Cavafis: poeta griego, una de las figuras literarias más
importantes del siglo XX y uno de los mayores exponentes del renacimiento de la
lengua griega moderna. Nació el 29 de abril de 1863 Alejandría, Egipto; murió allí
mismo el 29 de abril de 1933.

CIRIOS
Los días futuros se levantan ante nosotros
como una fila de pequeños cirios encendidos,
pequeños cirios dorados, cálidos y vivos.
Los días pasados permanecen entre nosotros,
triste hilera de cirios apagados.
Los más recientes humean todavía,
cirios fríos, fundidos e inclinados.
No quiero verlos; su aspecto me aflige.
El recuerdo de su antigua luz me daña.
Y contemplo delante de mis cirios encendidos.

No quiero ni volver la cabeza


ni constatar, temblando, cuán rápido
la sombría hilera se alarga,
cuán pronto los cirios apagados se
multiplican.

EXPLICACION: El autor expone a la muerte como inevitable y constantemente creciente


en su alrededor, define la vida como velas (cirios) encendidas que al ser apagadas acaba
con una vida y sabe que en algún momento estas velas serán apagadas, pero no quiere
pensar en esto.
Autor: Juan Gelman: poeta, escritor, periodista, traductor y militante, considerado
uno de los grandes poetas contemporáneos del habla hispana. Nació el 3 de
mayo de 1930 en Buenos Aires, Argentina; murió el 14 de enero de 2014 en México
D.F.

EPITAFIO
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces


me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

Aquí yace un pájaro.


Una flor.
Un violín.

EXPLICACION: El autor en su poema habla de la muerte como el fin, que sin importar lo
vivido y las felicidades que tuvo, el fin a llegado y todo lo que había en su interior también
llego a su fin. Es una trágica muestra de la muerte y como con ella termina todo.
Autor: Pablo Neruda: Seudónimo de Ricardo Eliecer Neftali Reyes Basoalto. Recibió
el premio Nobel de literatura en 1971. Nació el 12 de julio de 1904, Parral, Chile;
Murió el 23 de septiembre de 1973, Santiago de Chile, Chile.

¿QUIÉN MUERE?
Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos…

¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te impidas ser feliz!

EXPLICACION: Esta es otra muestra de las diferentes perspectivas que tenia Pablo
Neruda con respecto a la muerte, en esta la muerte es la tragedia de no disfrutar en vida,
de vivir una vida vacía, de no arriesgarse. En este poema Neruda expresa que la muerte
es el fin y que se debe hacer lo mas posible antes de ese final y que no hacerlo es llegar al
final lentamente sin disfrutar.