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RAZONAMIENTO

Históricamente  el razonamiento se ha entendido como una facultad exclusiva de


los seres humanos. La teoría de la evolución dice que no somos una especie al margen
de las otras especies. Algunas investigaciones han mostrado que los chimpancés son
capaces de llevar a cabo procesos inferencia les. Se cuestiona la concepción tradicional.
No obstante, hay una limitación en el tipo de inferencias que pueden llevar a cabo los
animales.
El razonamiento es un proceso cognitivo básico, por medio del cual, utilizamos
y aplicamos nuestro conocimiento, sin la probabilidad de hacer inferencias. Además, el
sistema de procesamiento humano, se vería obligado a depender de un conocimiento
específico y puntual para cada una de las situaciones con las que se encuentra.
El razonamiento permite pasar de una información a otra, ya que, a partir del
conocimiento sobre uno o más enunciados relacionados, podemos derivar otro
enunciado o alcanzar una conclusión.

Sus bases biológicas aún siguen siendo un tema de discusión, así pues, algunas
teorías hacen énfasis a que el razonamiento abstracto se apoya en todo tipo de procesos
mentales, ya que al ser tan complejo necesita de la participación de multitud de áreas del
encéfalo, especialmente de la corteza cerebral. Sin embargo, hay algunas estructuras
cerebrales que están más relacionadas con este tipo de operaciones que con otras.

Las principales partes del cerebro vinculadas con el razonamiento abstracto son
los lóbulos frontales de los dos hemisferios cerebrales, por un lado, y la corteza
asociativa por el otro.

El lóbulo frontal es una región del sistema nervioso que se encarga de hacer
posible la planificación y el establecimiento de metas a medio y largo plazo, algo
necesario para ir más allá de los impulsos del momento y, por consiguiente, empezar a
pensar en situaciones futuras, para lo cual los conceptos abstractos son indispensables.

En segundo lugar, la corteza asociativa es la que permite que existan los


conceptos abstractos. Su función principal es hacer que las diferentes impresiones que
van dejando los estímulos externos (sean visuales, auditivos o de cualquier otra
modalidad sensorial) creen la representación mental de cualidades que podemos atribuir
a varios de estos estímulos pero que a la vez no son el estímulo en sí mismo. En
definitiva, los conceptos abstractos son conceptos de otros conceptos.

Juntas, estas estructuras cerebrales explican gran parte de lo que ha permitido


que el ser humano se pueda distinguir de otros animales. Sin embargo, no hay que
olvidar que el razonamiento abstracto no emana simplemente del cerebro, sino que
depende del aprendizaje. Exponernos a situaciones estimulantes es indispensable para
mejorar nuestras posibilidades de adaptarnos al cambio.

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