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LA ESPACIALIDAD:

Es la capacidad que tiene el niño para mantener la constante localización del propio
cuerpo, tanto en función de la posición de los objetos en el espacio como para colocar
esos objetos en función de su propia posición.

¿Para qué sirve la espacialidad?


Sirve para que el niño obtenga información del medio que le rodea, el procesamiento
de la información y la elaboración de una respuesta, son necesarios los receptores
interoceptivos y propioceptivos. Éstos son los que recogen la información del espacio
circundante y propio.

Los canales espaciales son:


La vista: es el receptor de información más importante, ya que la información ocular y
la estimulación visual, son el fundamento de la localización espacial.
Auditivo: Tiene una gran importancia, aunque en menor grado que el visual, y sólo
llegan a desarrollarlo en su totalidad los individuos que carecen de visión.
Cinestésicos y laberínticos: Intervienen en la adopción de determinadas posiciones
corporales, estáticas y dinámicas, para interactuar en el espacio.
Táctil: Puede ayudar a la orientación y la localización espacial; sobre todo en las
personas invidentes.

Estructuración espacial:

Se elabora y se construye mediante la acción y la interpretación de datos registrados


por los sentidos.
Existe el autoespacio que es una localización subjetiva (con relación al espacio propio)
y el espacio general que sería una localización objetiva (cerca, dentro, fuera, .. y al
otro con relación al espacio en general)

Organización espacial:

La organización espacial se halla íntimamente relacionada con el esquema corporal.


Puede entenderse como la estructuración del mundo externo, que primeramente se
relaciona con el yo y luego con otras personas y objetos tanto se hallen en situación
estática como en movimiento. Se trata, por consiguiente, del conocimiento del mundo
externo tomando como referencia el propio yo (esquema corporal).

“El desarrollo de actividades para el conocimiento espacial pretende potenciar en el


niño la capacidad de reconocimiento del espacio que ocupa su cuerpo y dentro del
cual es capaz de orientarse”.

Actividad 1 “El espejo”.

Se trabaja con un mismo contenido, la ubicación y posición del cuerpo en el


espacio a través de diferentes acciones: observar, copiar, dictar o comunicar y
representar gráficamente, que plantean obstáculos cognitivos diversos.

Objetivo de la actividad: Realizar una estatua igual a la del docente.

Material: Los integrantes del grupo.

Desarrollo:
Se trabaja con el grupo total.
Se ubican los niños en semicírculo y el docente delante de ellos, de espalda.
El docente arma con su cuerpo una estatua.
Plantea la siguiente consigna: «Armen una estatua igual a la mía como si fueran mi
espejo».
Una vez que todos realizaron su estatua, se observa el cumplimiento o no de la
consigna.

Variantes:
   a) Un niño ocupa el lugar del docente, arma una estatua para que los demás la
copien.

Actividad 2  “Juego libre en los circuitos”.

El niño, al recorrer un circuito, resuelve problemas empíricos relacionados con el


espacio físico e involucra la totalidad de su cuerpo, ajustando los movimientos a
las características de la propuesta. Frente a cada estación realiza una acción
diferente, por lo tanto debe recordar una secuencia de movimientos que
comprometen distintas habilidades y destrezas. (sala de 3 años)

Objetivo de la actividad: Recorrer el circuito utilizando diferentes movimientos.

Material: Colchonetas, aros y bastones.

Desarrollo:
Se forman grupos de cuatro niños
La maestra arma en diferentes sectores un circuito para cada grupo.
Les plantea la siguiente consigna "Inventen formas distintas
de recorrer el circuito que les preparé"
Los niños realizan varias veces el recorrido y al finalizar algunos grupos muestran
a sus compañeros uno de los recorridos realizados.