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Las fuerzas políticas en el sindicalismo chileno. 2017.

La entrada en vigencia de la reforma laboral en el año 2017 ha provocado algunas


alteraciones el mundo sindical. En primer lugar generó un incremento menor en el
crecimiento de nuevos sindicatos, el cual fue menor al que se venía experimentando en
los años anteriores. Los 3.277 nuevos sindicatos creados este año representan un
aumento de un 6,6%, mientras que en el año 2014 el aumento había sido de un 43,1%.
Si bien es cierto, que esta menor creación de nuevos sindicatos podría deberse a un
fortalecimiento de los sindicatos ya existentes en vez de generar otros paralelos (la
reforma afecta esto principalmente por la extensión de beneficios), lo más probable es
que esta situación se haya provocado por la incertidumbre que ha traído aparejada la
reforma en cuanto a crear un sindicato nuevo o a afiliarse al ya existente (aunque sea
patronal). Por otro lado, el número de huelgas desde que entró en vigencia la reforma
han disminuido bastante. De 334 huelgas aprobadas, sólo se han materializado 47 (la
mayoría de sindicatos afiliados a la CNT), bajando de un 25% a un 14% respecto al año
anterior.

Ahora bien, estas cifras representan manifestaciones preliminares de los efectos de la


reformas, la cual puede alterar algunas de las características del ascenso de la
sindicalización experimentado en los últimos años. Al respecto analizaremos
brevemente algunas cifras del mundo sindical en la última década.

Las cifras del movimiento sindical chileno.

Según cifras de la última Encuesta Laboral (ENCLA, 2014) que realiza la Dirección del
Trabajo, en el año 2014 habrían sindicatos en el 8,9% de las empresas de más de 10
trabajadores, a lo que se le sumaría un 5% en empresas donde ha existido sindicato.
Estos últimos habrían entrado en receso o habría desparecido por las prácticas sindicales
encubiertas. Esto se traduce en que en 4.364 empresas existiría sindicato, de las cuales
el 26% serían pequeñas empresas, el 39% serían medianas y el 35% grandes1.

Mientras que en términos específicos, del total de pequeñas empresas (entre 10 y 49


trabajadores), sólo en un 2,9% existiría sindicato, en las medianas (entre 50 y 199
trabajadores) existiría en un 20,5% y en las grandes (más de 200 trabajadores) en un
56,3%. Esta mayor presencia de sindicatos en las grandes empresas es consecuencia de
la externalización de servicios en múltiples empresas, por una parte, y por la
dificultades de la ley para la negociación interempresa, donde los trabajadores de
distintas pequeñas empresas encuentra poco sentido a organizarse en sindicatos
interempresas, debido a que éstos no pueden negociar colectivamente de manera legal si
es que el patrón no da su visto bueno.

Ahora bien, la presencia sindical difiere bastante según la rama de actividad económica.
Así, para el 2014 tenemos:

1
Todas estas cifras no incluyen al sector público, por lo que para el total del movimiento sindical deben
ser comprendidas considerando sus limitaciones.
De este cuadro se destaca que la industria manufacturera, actividades inmobiliarias y
otros (seguridad, transporte de valores y call center), hoteles y restaurantes y la
enseñanza, son las áreas donde existe mayor número de empresas con presencia de
sindicato. Mientras que en términos porcentuales destacan las áreas de: electricidad, gas
y agua; hoteles y restaurantes, etc.

Esta variable, no debe hacer olvidar que se está hablando de empresas donde existe
sindicato, y no del número de afiliados de éstos, ni tampoco la cantidad de sindicatos
existentes, puesto que en la gran empresa es común que existan 2, 3, 4 o más sindicatos,
mientras que en las menores solamente 1 o 2.

Las organizaciones superiores: las Centrales.

Hoy en día en Chile existen 3 Centrales sindicales, con peso completamente desigual.
En primer lugar está la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) fundada en 1988 a
partir de la alianza entre los sectores de la Democracia Cristiana (DC) y el Partido
Socialista (PS), con un discurso coherente precisamente con dicha alianza partidaria que
dio origen a la Concertación. De esta manera, la CUT ha sostenido un discurso de
diálogo social, acuerdos, tolerancia, etc. mientras que las prácticas sindicales que ha
propiciado han estado caracterizadas por el consenso más que por el conflicto.

La presencia del Partido Comunista (PC) en la formación originaria de la CUT quedó


subordinada frente a la alianza DC-PS, por lo que el PC fue minoría, caracterizándose
durante los 90 por prácticas de mayor movilización social y oposición a los gobiernos
concertacionistas.

Alrededor de los años 1996-1997 se produce un viraje en la alianza política hegemónica


de la CUT, dando paso de una alianza DC-PS a una PS-PC, cuestión que se tradujo en:
discrepancias de sindicalistas socialistas con las órdenes de su partido, por una parte; y
críticas de los sectores más reaccionarios de los sindicalistas concertacionistas, lo que se
manifestaría más tarde en la formación de otras dos centrales.

Las organizaciones sindicales más importantes en la CUT han sido 5: la Asociación de


Empleados Fiscales (ANEF) (con alrededor de 70 mil afiliados), el Colegio de
Profesores (CP), con una cifra un tanto menor, a pesar de que a inicios de los 90 logró
agrupar a 90 mil profesores), la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) con menor
número de afiliados, pero más recursos financieros2, la Confederación Nacional de la
Salud Municipal (CONFUSAM) y las Federaciones Nacionales de Trabajadores de la
Salud (FENATS y CONFENATS)3.

Durante los inicios de la transición, la DC controló importantes sectores del


sindicalismo, así la ANEF estuvo controlada por la DC, desde 1982 hasta 1996 y luego
comandada por el PS. Hoy, después de las últimas elecciones del 2016, pasa a la
conducción el PC, donde cabe destacar, hay también presencia de 3 dirigentes del
Movimiento Cabreados en el directorio nacional, quienes han tenido un
posicionamiento bastante crítico al interior de la ANEF, pero no logrando avanzar en la
adhesión de sus posicionamientos. Mientras que numerosas agrupaciones están
impedidas de entrar a la ANEF debido a sus críticas a la NM, lo que permite
cuestionarse la viabilidad de esta Confederación para los sectores clasistas.

El CP estuvo liderado desde 1985 hasta 1995 por la DC, y desde esa fecha hasta
noviembre del 2016 por el PC4. En las últimas elecciones se produjo la más importante
modificación en su conducción, ya que el PC y la Nueva Mayoría (NM) fueron
desplazados por una lista amplia denominada “Disidentes Unidos”, la cual está liderada
por Mario Aguilar, militante del Partido Humanista (PH) y por sectores que rompieron
con el PC en el año 2003 formando Fuerza Social y Democrática5. Además de estos

2
Las cifras de afiliados de estas organizaciones son bastante cuestionables, debido principalmente porque
no existe fiscalización, y porque en muchas ocasiones son los partidos políticos los que pagan las cuotas
sindicales de los afiliados cuando se acercan las elecciones internas de la CUT, con tal de que sus
dirigentes tengan mayor porcentaje de votos, ya que la elección no es “un trabajador un voto”, sino que
votan los dirigentes en representación de sus “asociados”. Así por ejemplo, el CP tiene formalmente
alrededor de 70 mil asociados inscritos en sus padrones, pero en sus últimas elecciones internas votaron
sólo 25 mil.
3
Sin duda que las organizaciones del sector salud requieren un análisis más pormenorizado, al representar
a un masivo sector de trabajadores organizados y al ser uno de los sectores más movilizados. En los
últimos años han tenido importantes casos de fragmentación, en especial la FENATS.
4
Salvo entre los años 2003 y 2007, donde los militantes comunistas que conducían el Colegio de
Profesores abandonaron el PC.
5
En el año 2002 Jorge Pavez y un sector de profesores del PC abandonaron el partido y formaron Fuerza
Social y Democrática (FSD), una organización de tipo centrista y movimientista similar a la Surda (hoy
Izquierda Autónoma). Ellos buscaron tensionar al supuesto sector “izquierdista” de la Concertación para
generar una nueva alianza política. La posición de Fuerza Social y de Mario Aguilar durante el proceso de
negociación de la evaluación docente durante los años 2002-2005 provocaron que el PC retomara la
conducción del Colegio de Profesores, debido a la resistencia que manifestaron las bases a dicha
“evaluación”, rechazo que fue capitalizado por el PC al oponerse a esa medida, diferenciándose de
quienes hoy ocupan la dirección del Colegio de Profesores, que en dicha ocasión fueron bastante
dialogantes con el gobierno de Lagos y bastante distantes de las bases, a pesar de que ahora hayan agitado
esas banderas.
sectores, dicha lista estaba formada a nivel nacional por sectores del Movimiento
Unidad Docente (MUD), mientras que a nivel local la componían también numerosas
agrupaciones de izquierda.

Por otro lado, en la FTC también la DC perdió su liderazgo a manos del PS desde
19936. Hoy su dirección, ha mostrado su peor cara con la posición patronal y anti-obrera
ante su silencio cómplice frente a la huelga de Hambre de Richard Bobadilla.

Como vemos, la presencia mayoritaria de trabajadores afiliados a la CUT se encuentra


en el sector público, sector donde la presencia de dirigentes con una militancia NM es
hegemónica, al igual que en empresas de propiedad estatal. A esto le podemos sumar la
presencia en otros sectores de trabajadores públicos que no se encuentran en la ANEF y
donde también la presencia NM es mayoritaria, como en la FENATS, CONFUSAM7 y
la Unión Nacional de Trabajadores y Trabajadoras a Honorarios del Estado (UNTTHE).

En el sector privado, la mayor presencia de sectores ligados a la CUT se encuentra en la


minería, como la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC, subcontratados), en
los sectores metalmecánicos, como la Confederación Nacional de Sindicatos y
Federaciones de Trabajadores de la Industria Metalúrgica (CONSTRAMET), ambas
controladas por el PC. También tiene presencia en la CUT los sindicatos de empresas de
propiedad estatal, como la Federación de Trabajadores de Correos de Chile (con
presencia PS), BancoEstado (con dirigencia DC y también PS), la Empresa Nacional del
Petróleo ENAP (DC, desde donde viene Nolberto Díaz), METRO, donde la mayoría de
los sindicatos son NM, salvo los de choferes nº 3 y nº4 que recientemente se fusionaron,
donde hay dirigentes más jóvenes con cercanía con posiciones de izquierda.

La presencia de sectores a la izquierda de la NM en la CUT es ínfima, destacándose


solamente algunos dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR del
grupo de Demetrio Hernández) en Asociaciones de Funcionarios Municipales
(Federación Metropolitana de Funcionarios Municipales), la Federación de la CCU y en
el CP (en el provincial Cordillera, en el SUTE-Valpo, entre otros). Estos sectores han
competido en una lista a la directiva de la CUT, pero obteniendo paupérrimos
resultados, salvo en la última cuestionada elección, donde gracias a la abstención de un
importante sector identificado con Arturo Martínez y el PS lograron dos cupos de
directores nacionales.

Al interior de la CUT se comenzó a vivir a partir de los años 1998-1999 un proceso de


desafiliación de numerosas organizaciones, entre las más destacadas están la

6
La FTC tuvo como nombre hasta 1992 el de CTC (no confundir con la originada en el año 2006, que
agrupa a los subcontratistas) y agrupa a 34 sindicatos de Chuquicamata, Ministro Hales, Tocopilla,
Potrerillos, El Salvador, Andina, Ventanas, Oficinas centrales de CODELCO y El Teniente.
7
La Salud es uno de los sectores de servicios más movilizado y que presenta mayores índices de
asociatividad. Obviamente, las organizaciones más grandes están en el sector público, siendo la
CONFUSAM (36 mil socios) la más importante, seguida por la FENATS (se encuentra dividida entre
FENATS histórica, unitaria y progresista), la CONFENATS y la FENTESS (técnicos de hospitales) y la
Asociación de Funcionarios del MINSAL, que a diferencia de las anteriores está en la ANEF. De la
misma manera, en la salud privada existen numerosos sindicatos de empresa.
Confederación Bancaria, la Confederación de Empleados Privados de Chile (CEPCH) y
la COTIACH (gastronómicos y hotelería, que daría origen más tarde a la CGT). Lo que
sumado a la baja en los índices de sindicalización de la década de los 90 contribuyó
notablemente a la fragmentación sindical y a una crisis del movimiento durante largos
años. De la misma forma, esta situación representa la crisis sistemática en la que se
encuentra hoy la Central. En 1988 la CUT fue conformada con más del 70% de los
trabajadores organizados, y hoy en día agrupa a sólo el 27% de los sindicatos, siendo un
porcentaje que disminuye lenta, pero constantemente; así en el 2011, agrupaba al 28,3%
y en el 2008 al 28,5.

Según esto nos podemos dar cuenta de que la CUT ya venía disminuyendo
ostensiblemente su afiliación, representando más que nada a las organizaciones
sindicales vinculadas a los partidos de la Nueva Mayoría, especialmente del PC y el PS
con una fuerte presencia en el sector público y a nivel de organizaciones de segundo o
tercer grado (Federaciones o Confederaciones), más que de sindicatos de base8.

Durante el último proceso eleccionario (2016-2017) a los siempre escandalosos


sindicatos y socios fantasmas se sumaron los fraudes con padrones inflados, votos
fuleros, intervención de la Subsecretaría del Interior, etcétera, Esta elección anulada en
2016 hizo además caso omiso de la decisión del último Congreso interno de “un socio,
un voto”. El resultado final mantiene la conducción de Bárbara Figueroa, dejando en
claro el control y manejo grotesco de la lista ganadora sobre la central. Arrastrando a la
mayor crisis interna de sus 30 años.

Esta crisis e inminente quiebre se produce por la disputa entre los partidos con mayor
presencia en la CUT ( PS, PC y DC). La antigua alianza entre el PS-PC se quiebra
durante el segundo gobierno de Bachelet, debido a que el PC hace un manejo más
subordinado aún al gobierno que la anterior conducción de Martínez. Este último,
teniendo prácticas sindicales igual de antiobreras que el PC, había mantenido una cierta
autonomía de su partido que le valió ser expulsado del PS cuando éste le ordenó
estrechar vínculos con la DC en vez del PC. De esta forma, el PC estructura una nueva
alianza con la DC, dejando aislado a Martínez y su sector del PS, a pesar de que éste
obtuviera la primera mayoría en las elecciones de la CUT.

Esta situación ha provocado que organizaciones como el CP congelaran su participación


en la CUT, dejando de pagar las cuotas sindicales, mientras que la CONFUSAM a pesar
de numerosas críticas anunció que permanecería en la Central. Distinto caso fue el de la
FENPRUSS que derechamente decidió su desafiliación. Ahora bien, es importante
destacar que no toda la disidencia plantea la desafiliación, otros continuarán con las
demandas, esperanzados en que el problema son los dirigentes corruptos, por tanto es

8
Hasta el año 2003 la CUT en sus estatutos sólo permitía la afiliación de entidades de segundo o tercer
grado, mientras que la reforma a los estatutos de ese año permitió la afiliación directa de sindicatos base,
lo que no ha significado un crecimiento mayor, salvo en sindicatos ingenuos que caen en esta “cueva”
buscando apoyo para sus negociaciones colectivas o constitución sindical.
necesario botarlos para limpiar a la Central y recuperarla para los trabajadores, negando
la posibilidad de formar una nueva central.

Sin embargo, el sector de Arturo Martínez ha iniciado un proceso sin vuelta atrás,
avanzando en la conformación de una nueva Central sindical, la Central de Trabajadores
de Chile (CTCH). A diferencia de la CUT, su principal fuerza recae sobre
organizaciones del sector privado, como la Federación de Trabajadores de LATAM, los
sindicatos de ARCOR, COPEC, Agrosuper, Cencosud, Jumbo, Unilever, Clínica Las
Condes, Provida, Federación de CGE y la CONTRAPORCHI. Una importante
organización que podría darle el vamos a esta nueva Central es la CONSFECOVE
(comercio y retail), donde casi la mitad de sus asociados corresponden al sindicato
nacional de Homecenter. La importante cercanía de Martínez con los sindicatos del
sector retail proviene de las empresas de asesoría sindical, como la Fundación de
Estudios Laborales y Sindicales (FELS) creada por él. Desde ahí se asesora a 15
federaciones, 6 confederaciones y 26 sindicatos del sector privado en sus conflictos
laborales, plataforma que le ha servido para impulsar esta nueva Central.

Bajo este panorama, la CUT sigue siendo la mayor organización sindical del país, pero
ha venido arrastrando una crisis política y de representación de forma sostenida, que a
pesar de los quiebres que puedan generarse, sigue teniendo su mayor presencia en los
trabajadores del sector público, hegemonizados por el PS y el PC. Los congelamientos o
desafiliaciones de las organizaciones del sector público han tenido mucho de mediático,
y todas podrían volver a participar activamente en la central si los intereses del
momento lo ameritan. No obstante, si la iniciativa comandada por Martínez fructifica,
en el país pasarían a existir dos grandes Centrales, una del sector público (más áreas
como la minería y empresas del Estado) y otra del sector privado.

A nivel político la presencia de las organizaciones políticas al interior de la CUT es más


o menos así. El PC tiene una importante presencia en la ANEF, con 5 dirigentes
nacionales, de un total de 23, y encabezando está Confederación, tras las elecciones de
2016 donde le arrebataron la conducción al PS tras 20 años de liderazgo de De la
Puente. Como contraparte, el PC perdió la conducción del magisterio a manos de la lista
“Disidentes Unidos”. A pesar de esto, conservaron sus 2 directores nacionales (Bárbara
Figueroa y Jaime Gajardo) de un total de 1; además tienen una importante presencia a
nivel de provinciales y comunales, pero también perdieron la conducción del
metropolitano. Conducen la FENATS histórica y numerosas organizaciones del sector
público, como ANTRASE (SENAME), trabajadores municipales y CONFEMUCH
(asistentes de la educación). En el ámbito privado tienen una presencia minoritaria en la
FTC, mientras que en la CTC su conducción es hegemónica (las tensiones por la salida
de Cristián Cuevas no pasaron a mayores); en la CONSTRAMET mantiene su control, a
pesar de algunas tibias críticas internas surgidas por el apoyo a la reforma laboral.
Además permanece su importante presencia en el área de la construcción, mediante la
FETRACOMA, mientras que en los portuarios su casi única presencia es en el puerto de
Coronel.
Es necesario mencionar que desde el ciclo de auge de movilizaciones del 2006-2007 ha
habido una importante fuga de dirigentes sindicales del PC, como por ejemplo Jorge
Peña de El Sindicato Interempresa de la Gran Minería y Ramas Anexas (SITECO), José
Ortiz (CONSTRAMET), Ricardo Maldonado en la Confederación Nacional Unitaria de
Trabajadores del Transporte y afines (CONUTT), varios dirigentes de la salud, etc.
Estos sectores se aliaron a FSD del CP para las elecciones de la CUT, pero no han
respondido a posiciones políticas homogéneas. Recientemente el sector de Cristián
Cuevas y Jorge Peña se hicieron parte de la conformación de Nueva Democracia, la cual
participa en el Frente Amplio.

Por parte del Partido Socialista, su presencia en el sector público ha disminuido bastante
en los últimos años. Por un lado, perdieron la conducción de la CONFUSAM cuando
Esteban Maturana tomó carriles propios (tuvo una cercanía con MEO, pero al parecer se
habría desvinculado), a pesar de esto siguen teniendo una importante presencia en las
asociaciones municipales de la salud y en menor medida en la FENPRUSS9. Por otro
lado, como ya dijimos, perdieron la conducción de la ANEF, aunque mantuvieron una
importante presencia, ya que su derrota se debió básicamente al ir divididos en dos
listas10, representando las serias diferencias internas de su Departamento Sindical11. En
el CP, en la lista de la Nueva Mayoría no obtuvieron ningún cargo en el directorio
nacional, sin embargo sí mantuvieron a una de sus dos representantes que esta vez fue
en alianza con el MIR (Demetrio Hernández), dando otra muestra de su carencia de
línea única en el mundo sindical.

En el ámbito privado, los socialistas tienen una importante presencia en las empresas
estatales, como en la Federación de Trabajadores del Petróleo (Jorge Fierro de Enap
Petrox) y en la FETRACORTEL (Correos de Chile). Además controlan la FTC con el
personalismo de Raimundo Espinoza. Además, tienen importante presencia en algunos
sindicatos nacionales como el Sindicato Interempesa Líder (13 mil socios), la Junta
Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI), etc.

El PS al ser un partido estructurado federativamente y no centralistamente, da pie para


que existan muchas corrientes en su interior, con bastante autonomía, así por ejemplo en
las elecciones de la CUT, por lo general un sector va en alianza con la DC y otro con el
PC. Esta situación, como ya vimos, les hizo perder la conducción de la ANEF y

9
La FENPRUSS es una de las asociaciones del sector público donde las militancias partidarias son menos
identificables. La mayor parte de su directorio nacional tiene posiciones bastante gremialistas y
profesionalizantes, por lo que tienen posiciones bastante cercanas con el oficialismo; en este sector
habría presencia de IA y cercanías al PS. Mientras que la disidencia estaría compuesta por un espectro
amplio como por ejemplo el PC.
10
La suma de las dos listas fue de 9 cargos al directorio (5 PS en una y sólo 1 en la otra), por lo que
debiesen ser mayoría, ya que el PC siendo la lista más votada, solo obtuvo 5.
11
La estructura orgánica sindical del PS es el DENAS, Departamento Nacional Sindical, mientras que en
el PC es la CONASIN, Comisión Nacional Sindical. Raúl de la Puente representó a una de las tendencias,
muy propensas a realizar alianzas con la DC, mientras que la otra sigue estando representada por Arturo
Martínez, con un carácter más reacio a aceptar los mandatos partidarios, a pesar de que ambos
políticamente tienen el mismo carácter. En la ANEF, una lista fue encabezada por José Pérez de la DGAC
y la otra por un sector que fue en alianza con los autonomistas, lista que obtuvo 4 cargos.
prontamente les llevará a que un sector del sindicalismo socialista levante una nueva
Central y otros permanezcan en la CUT. A esto se debe sumar que el PS tiene
importantes asesores sindicales y centros de estudios como CETRA (Centro de Estudios
del Trabajo), los cuales lucran con asesorías y dirigen a determinados sindicatos a
posiciones completamente conciliadoras (ejemplo en Líder).

La Democracia Cristiana, tiene presencia en la ANEF con 4 directores, mientras que


desde el 2013 no tiene presencia en los profesores. Además tienen presencia en
numerosos servicios públicos, como en la Asociación Nacional de funcionarios de
SENAME (ANFUSE) y controlan varias organizaciones de empresas del Estado,
especialmente aquellas donde existen una cierta aristocracia burocrática como su
histórica conducción en la federación de ENAP (de donde proviene Nolberto Díaz) o en
el sindicato nacional del Banco Estado (9 mil socios).

El PR (Partido Radical), en el CP (perdió los 2 dirigentes nacionales en la última


elección), en la ANEF tiene dos dirigentes en alianza con el PPD. Ha perdido su
tradicional peso en los trabajadores del sector público, donde ha quedado desplazado
por el PS y el PC, pero mantiene presencia en organizaciones del servicio central como
INDAP. El Partido por la Democracia (PPD), tiene una presencia muy minoritaria en el
movimiento sindical12.

Otros sectores como el Partido Humanista tampoco cuentan con una gran presencia en
el sindicalismo, salvo en el caso del CP, donde desde el 2017 tienen la conducción de
esta importante organización.

La irrupción de los sectores autonomistas también ha estado presente en el movimiento


sindical, articulándose en una alianza con los sectores críticos del PS, la cual obtuvo 4
dirigentes en la ANEF, de los cuales 3 eran autónomos. También tienen presencia en el
directorio de la FENPRUSS, pero claramente no es hegemónica.

Por otro lado, solamente el sector del Movimiento Cabreados, representan una
verdadera autonomía respecto a la Nueva Mayoría, a pesar de estar compuesto or
posiciones políticas ciudadanistas, identificadas con el Frente Amplio y no por
posiciones clasistas. Este movimiento logró mantener los 3 cargos en el directorio de la
ANEF, a pesar de que una de sus dirigentas se desligara de este sector. Su actuar al
interior de la ANEF ha representado un importante rol de denuncia de las prácticas de la
NM, pero lamentablemente el movimiento no tiene un peso suficiente, ni de bases como
para desarrollar prácticas movilizadoras que vayan más allá del actuar de sus dirigentas.

La presencia de la derecha mayoritariamente se encuentra en la CUT, por ende en el


sector público. En el Colegio de Profesores perdieron la presencia que tenían con la
dirigenta nacional Verónica Monsalve de Renovación Nacional, cuyo cargo había
mantenido desde hace más de 20 años. Sí han mantenido su presencia en la conducción
de la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios (ANFUP, más de 7 mil
12
Hernol Flores, un antiguo dirigente sindical pinochetista (fue presidente de la ANEF en los 80) estaría
afiliado al PPD.
socios, con Juan Mella a la cabeza), en la Asociación de Diplomáticos de Carrera
Ministerios de Relaciones Exteriores (con Francisco Devia, RN) y en la Asociación de
Funcionarios Subsecretaría de Minería, Pablo Gutiérrez, UDI. Recientemente, una
combativa dirigente vinculada solapadamente a la derecha ha realizado iniciativas que
podrían reforzar la presencia de la derecha en las organizaciones del sector público.
Nelly Díaz, dirigente histórica de la ANERCICH (registro civil), tras perder su elección
formó una organización paralela, que si bien aún es pequeña podría tener un importante
crecimiento basado en la figura personal de esta caudilla. Díaz podría ser quien organice
a las organizaciones conducidas por la derecha en el sector público, lo que bajo el
gobierno de Piñera podría representar el término de la hegemonía de la ANEF y de la
Mesa del Sector Público en las negociaciones del reajuste. Modificación importantísima
en el mapeo político del sindicalismo chileno.

Sectores críticos a la conducción ligada a la NM, además de los mencionados


vinculados al Frente Amplio (autonomistas, PH y Nueva Democracia), se encuentran en
el Movimiento de Unidad Docente 13 que constituyó un referente tras no aceptar ser
arrastrados a ser parte de Nueva Democracia como pretendía la Unión Nacional de
Estudiantes (UNE) a la cual estaba vinculado.

Sectores supuestamente críticos de la NM se encontrarían en el Movimiento de


trabajadores por una mejor reforma laboral, donde habría presencia militante de los
partidos clásicos y de algunos más críticos que también tendrían presencia en la
Confederación de Trabajadores Subcontratados del retail (Cristián Riveros, ligado al
MAS14).

El Partido de los Trabajadores Revolucionarios (PTR). Dentro del mundo de los


trabajadores se desenvuelven a partir de “Alternativa Obrera”, teniendo presencia en
sindicatos de Fruna, Starbucks15, Komatsu, CTC, Correos de Chile y otros. Además de
eso, propician siempre la idea de levantar “delegados de base”, lo cual es una muy
buena iniciativa de democracia sindical, sin embargo a veces nombran como delegados
en sindicatos que son bastante pequeños lo que hace cuestionable su representatividad,
dando a pensar que es para aparentar fuerza en el sindicalismo más que otra cosa. Así
por ejemplo, tienen numerosos “delegados de base” en Correos de Chile (donde han
decidido insertarse de manera planificada, cuestión que es un aspecto a destacar como
organización política), y en otras empresas, pero eso no se ha traducido en buenos
resultados en llegar a la conducción sindical de Correos. En el ámbito de los profesores
han levantado la organización “Nuestra Clase”, la cual busca “rescatar” el Colegio de
Profesores, habiendo tenido algunos positivos resultados a nivel comunal, logrando la
conducción en Antofagasta y siendo parte de la conducción del comunal Lo Espejo.

13
Tiene un dirigente nacional y numerosas conducciones comunales, un par de provinciales y
participación en provinciales y regionales del Colegio de Profesores.
14
En esta Confederación se ha levantado la idea gremial de formar una Central de trabajadores del
comercio, cuestión que contribuiría a fomentar la fragmentación más que a ser una alternativa para los
trabajadores, debido a que su componente en gremial y no político. No obstante, lo más probable es que
ingresen a la Central propiciada por Arturo Martínez.
15
A pesar de esto, el presidente de este sindicato es ligado a Giorgio Jackson y Gabriel Boric.
De la misma forma, la clásica posición de Alternativa Obrera ha sido la de “rescatar”
la CUT, puesto que señalan que están en contra del paralelismo sindical y porque en
dicha Central se encontrarían las masas de trabajadores de base, cuestión que
objetivamente no es cierta, ya que la mayoría de los trabajadores sindicalizados no está
en la CUT —ni en ninguna otra Central. Pero a raíz del conflicto mediático en que se
encuentra con las fraudulentas elecciones, más la crisis de legitimidad que ha arrastrado,
han cambiado su posición pública en sus medios escritos, llamando y declarando
abiertamente a que son la disidencia de la CUT conformada por “distintos dirigentes de
sindicatos base, que vienen planteando la necesidad de una nueva central única de
trabajadores que puede unificar hoy al conjunto de los trabajadores, terminando con las
divisiones, pero también con los fraudes y la política de confianza en el gobierno y los
empresarios, algunas de sus principales figuras son, Patricia Romo presidenta del
comunal del colegio de profesores de Antofagasta, Lester Calderón presidente del
Sindicato Orica, Williams Muños presidente del sindicato Komatsu entre otros”.

Cabe recordar que este sector ha quedado expectante cuando otros sectores han
realizado acciones concretas de denuncia de los sectores vende obreros de la CUT,
como en la “funa” del Congreso Nacional de la CUT del 2016, por ejemplo. Por todo
esto, Alternativa Obrera se mantiene dentro del sindicalismo tradicional a pesar de que
mantenga un discurso radicaloide que agita las aguas para aparentar profundidad. Su
valoración positiva inicial de la reforma laboral, rescatando el hecho de que fomentaba
la sindicalización y beneficiaba la negociación colectiva, no hace otra cosa corroborar la
inestabilidad de su posición y discurso, y reforzar las distancias con esta organización.

Esta situación no debe descuidar el hecho de que existen numerosos sectores de base de
la CUT que no responden a las directrices de la Nueva Mayoría y que son territorio en
disputa para los revolucionarios. Así por ejemplo, está la Federación de Sindicatos
Cerrillos-Maipú (FESICEM) la cual conduce el comunal no más AFP y también está
presente en la CUT comunal Maipú, donde la mesa directiva es dirigida por un sector
aparentemente “disidente” del PC; los cuales están alejados de los sectores de gobierno,
por lo que un trabajo bien realizado y constante en ese sector de trabajadores y
trabajadoras podría acercarlos al sindicalismo clasista, lo que implicaría que
abandonasen la central antiobrera para emprender un nuevo camino hacia una
organización que verdaderamente represente los intereses de la clase y centralice sus
luchas. Sin embargo, ese trabajo no se ha hecho y al parecer a los sectores troskistas que
tienen vinculación con la FESICEM no les interesa dicha posición. Situaciones
similares se viven en regiones. Por otro lado, existen numerosos sindicatos de empresa
que están asociados a la CUT, pero que no tienen la voluntad de estarlo (como el
sindicato nacional ABCDIN, por ejemplo), puesto que fueron afiliados por la federación
o confederación a la que pertenecen o porque en determinado tiempo sus dirigentes
consideraron que era apropiado afiliarse. En estas situaciones tener posiciones
principistas serían anti histórico, puesto que ha sido el devenir propio del movimiento
sindical el que ha dado forma a estas implicancias políticas en el seno de los
trabajadores, cuestión que no desconoce que para fortalecer los gérmenes de
sindicalismo clasista se deba dividir aguas con los conciliadores, puesto que la
oposición a éstos es un aspecto vital en la conformación de identidad.

Las otras centrales.

La Central Autónoma de Trabajadores (CAT). Surgida a fines del año 1995,


responde a una escisión por derecha de la CUT, representando al sindicalismo
socialcristiano que tuvo como mayor representante en Chile al cura Hurtado y
sindicalistas de la DC. Hasta ese año funcionó como una corriente al interior de la CUT,
pero la afiliación de ésta a la CIOSL (la Confederación internacional de la
socialdemocracia) provocó el quiebre definitivo, puesto que este sector era ligado a la
CMT (la Confederación internacional de la DC) 16. Su supuesto carácter “autónomo”
busca dar una señal de independencia de los partidos políticos, pero en realidad ha sido
sumamente ligada a los sectores más derechistas de la Concertación y coqueteó bastante
también con el primer gobierno de Piñera, puesto que éste “conversó” no sólo con la
CUT sino que también con las otras dos centrales17.Según sus propias cifras, tendría
alrededor de 160 mil afiliados (información bastante cuestionable), con un 95% de sus
afiliados ligados al sector privado. Estas cifras le permitieron obtener su personería
jurídica en el año 2003. Según los datos de la ENCLA, en el año 2008, la CAT afiliaba
al 2,98% del total de sindicatos, mientras que en el 2011 había bajado al 1,7%.

Dentro de la CAT se encontraban afiliadas en el año 2008 “3 Confederaciones, 14


Federaciones y 24 Sindicatos. Incluye algunos movimientos como la Asociación
Paramédicos V Región, cuatro Asociaciones de empleados fiscales y otros como la
Confederación Nacional de Pesca”18, las cuales afiliarían en total a 21.553 trabajadores
(cifra más creíble), otros dicen que serían alrededor de 80 mil. Su presidente, Óscar
Olivos proviene del sector del transporte (al parecer de la CONUTT), mientras que otras
organizaciones importantes serían: la CONATECH (Trabajadores de Sindicatos y
Federaciones de Liceos Técnicos, con cerca de 1.000 afiliados); una de las cuatro
Asociaciones de Gendarmería (ANGENCHI); sindicatos de SODEXHO, etc. En total
agruparía a 270 sindicatos.

Se definen como una Central que no es ni pro gobierno, ni anti gobierno, sino que
dependerá de cómo actuará cada uno de estos gobiernos con respecto a los trabajadores.

Han declarado rechazar la reforma laboral, debido a que perjudica al movimiento


sindical (las críticas son similares a las que la AIT señaló en su momento), pero están
dispuesto a trabajar con la CUT en un plan de lucha.

La Unión Nacional de Trabajadores (UNT). Responde a los sectores más fieles a la


vieja Concertación y que descartan cualquier tipo de movilización. Sectores que fueron
16
Estas falsas diferencias se develaron cuando en 2006 la CIOSL y la CMT se fusionaron dando origen a la
CSI.
17
El presidente de la CAT, Óscar Olivos fue invitado de honor a La Moneda cuando vino… Barack Obama
en el 2011.
18
Patricio Frías Fernández, Desafíos del Sindicalismo en los inicios del siglo XXI, CLACSO, Santiago,
2008, p. 193.
críticos del llamado a paro nacional de la CUT del año 2003 y que apoyaron los tratados
de libre comercio con EE.UU. y la Unión Europea, donde su presidente (Diego
Olivares) fue uno de los principales defensores. Hasta ese año también fue una corriente
al interior de la CUT agrupados como Colectivo Sindical Siglo XXI, los cuales
propiciaban un “nuevo” sindicalismo, no de casco y barricada, sino de diálogo y
consenso. Surge en el 2004, liderados por Olivares (DC, viejo sindicalista del sector
bancario) y con presencia de sectores del PR y el PS que aceptaron negociar con el
gobierno temas que ni la CUT quiso, como los proyectos de flexibilidad laboral. Para
muchos, la UNT surge como una central identificada con los sectores más derechistas
de la DC, sin embargo en el año 2013 los viejos dirigentes de partidos de la
Concertación son desplazados por dirigentes que entraron a la UNT desde su crítica
antipartido, por lo que el actual presidente Segundo Steilen (Confederación Sindical
Campesina) debió renunciar a la DC para la aprobación de los afiliados. Es por este
motivo que tras esto algunos vieron que la UNT era posible de ser “rescatada” para los
sectores revolucionarios, debido al menor peso de los partidos clásicos, situación que no
ha tenido avances.

La UNT está estructurada por 11 uniones sectoriales: transporte, finanzas, educación,


salud, alimentación, etc. Cada una de las cuales elige 2 consejeros por cada 2 mil
afiliados y 1 consejero más por cada 1.500 afiliados, teniendo como máximo 5
consejeros. Tendría 97 mil afiliados, estando su mayor presencia en los temporeros,
puesto que la organización con mayor importancia tendría 26 mil afiliados (temporeros
de la III a la X región); otros fuentes hablan de que la UNT tendría 53 mil afiliados. En
total habría en la UNT cerca de 86 organizaciones, cuyas cifras como en todas las
centrales serían manipuladas. Otras organizaciones dentro de la UNT serían uno de los
sindicatos de Securitas Chile, el Frente de Trabajadores de Hacienda, ISS Servicios
Generales (FETRASISS, Federación de Sindicatos de las Empresas Holding ISS, de
servicios a grandes empresas del retail, bancos y comunicaciones), también son parte
algunos sindicatos de Unimarc, la Federación Nacional de Trabajadores Forestales
(FETRAFOR), Sindicato Nacional Preunic, la Confederación Obrera de Chile,
Sindicato nº2 de Laboratorio Chile (liderado por Luis Aravena, PR). En total agruparía
279 sindicatos, muy similar a la CAT. Según datos de la ENCLA, en el 2008 la UNT
agrupaba al 1,97% de los sindicatos, mientras que en el 2011 al 0,8% de éstos, es decir
también baja su presencia sindical.

Ambas centrales han utilizado un discurso antipartido que ha engatusado a varios19, sin
embargo realmente corresponde a sectores que han quedado marginados hacia la
derecha de la alianza partidaria PS-PC.

En resumidas cuentas, la afiliación sindical a las Centrales es minoritaria, disminuyendo


lenta pero sostenidamente, cuestión provocada por 2 motivos: la desafiliación de
sectores críticos a éstas (cuestión que se ha dado principalmente en la CUT) y por la no
afiliación de sindicatos surgidos en los últimos años, los cuales no comparten su visión
19
Incluso algunos sectores anarquistas miraron inicialmente a la CAT con simpatías por su supuesto
carácter “autónoma”.
del sindicalismo y no encuentran utilidad (en el sentido del apoyo a la obtención de sus
reivindicaciones) en afiliarse a una Central.

Por otro lado, los sectores de la clase trabajadora que se identifican con el clasismo han
decidido que es momento de comenzar a rearticular, unir y construir una nueva Central
Clasista de Trabajadoras y Trabajadores, una organización que no existe hasta hoy,
la única de la clase que sería capaz de representar fielmente los reales intereses de la
clase trabajadora, autónoma del control de cualquier partido político, públicamente en
contra de la explotación capitaliza, que no tranzaría sus intereses ni llegará a consenso
con la burguesía ni chilena ni extranjera. Una organización sostenida bajo la democracia
directa, con real participación de sus bases en sus decisiones, dispuesta a superar todas
las camisas de fuerza contra la clase impuestas en la legislación del Estado, y en contra
de todos quienes atenten contra ella defendiendo y conciliando con los opresores de
nuestra gente.

En agosto de 2017, desde el CIUS se hace una convocatoria a las organizaciones del
sector clasista de trabajadores, para agruparse y desarrollar un proceso que le permitiera
a nuestra clase construir una organización capaz de centralizar todas nuestras legítimas
luchas. La asamblea se realiza en dependencias del Sindicato Interempresas Nacional de
Telecomunicaciones (SINATE) donde llegan más de 100 dirigentes sindicales. Allí se
aprueba y aplaude la iniciativa y se acuerda continuar organizando el proceso, primero
conformando comités que generen propuestas de principios fundacionales y estructura
de funcionamiento; para posteriormente, desplegar estas propuestas en asambleas
zonales por todo el país, convocando a nuestra clase a sumarse a esta importante tarea,
avanzar y construir la Central Clasista de los trabajadores y las trabajadoras.

Actualmente (diciembre de 2017), ya se han realizado zonales en la Región


Metropolitana, Concepción, Puerto Montt y Villarrica.

A la izquierda de la CUT.

En primer lugar habría que clasificar a un grupo de organizaciones que habiendo estado
en la CUT la han abandonado en los últimos años, debido a las críticas hacia ésta, las
cuales se han centrado en caracterizarla como una Central sindical completamente
subordinada a las políticas de la Concertación y el empresariado. Esto, a pesar de que en
muchas ocasiones se monten espectáculos para aparentar distancia con los gobiernos de
la Nueva Mayoría (ex Concertación) cuando en realidad su disciplina partidaria los
convierte en activos agentes del gobierno y sus políticas antiobreras. Desde que fue
creada como herramienta de la burguesía para cooptar el ánimo de las masas hacia el
proceso de transición a los gobiernos civiles a inicios de los 90´declaró en sus principios
renunciar a la lucha de clases, apelando al dialogo y la negociación con el empresariado
evitando el conflicto, lo que ha terminado en una acérrima protección del capitalismo y
sus intereses, alardeando con ideas de cambio pero sin tocar en lo más mínimo este
sistema económico y político, yendo incluso contra el interés de las bases, limitando o
anulando por completo si es necesario la democracia sindical, con fraudulentas
elecciones y tomas de decisiones, en picada contra toda iniciativa revolucionaria, dentro
o fuera de sus filas.

El sindicalismo burocrático de la CUT ha sido nefasto para el conjunto de la clase,


trabando las luchas políticas según manden los partidos de gobierno, limitándolas si es
necesario exclusivamente a lo económico, usando los medios de comunicación a su
servicio para denostar y criminalizar otras demandas y métodos de lucha legítimos de la
clase.

Entre quienes han abandonado la CUT se encuentran: la CGT, formada con un núcleo
proveniente de la COTIACH (Confederación Gastronómicos y Hoteleros) y del
MOSICAM (Movimiento Sindical por los Cambios), nacido en 1997, ambas instancias
—una de derecho y otra de hecho— constituyeron la CGT en el año 2004 cuando la
COTIACH abandona la CUT (muchos de sus dirigentes, entre ellos su líder Manuel
Ahumada Lillo, ya habían abandonado el PC unos años antes). Hoy en día la CGT,
además de su presencia original, ha sumado a numerosos pequeños sindicatos, de
PYMES, destacando su presencia en la Región de Magallanes a partir de los sindicatos
de los supermercados Unimarc, al igual que en hoteles de esa región y en la Araucanía
(Pucón). Desarrollan una importante acción de tipo “sindicalista”, a la interna de sus
sindicatos, a partir de formación y apoyo en procesos de negociación colectiva y huelga.
Su gran debilidad, es que la CGT se ha quedado encerrada en el sindicalismo y sus
sindicatos participan poco de instancias más políticas, de esta manera la CGT podría
haber tenido un rol mucho más activo en la articulación con el movimiento estudiantil
por ejemplo, o en otro tipo de movilizaciones, donde organizaciones con muchos menos
sindicatos afiliados marchan con más gente.

La CEPCH, es una antigua Confederación que agrupa a sindicatos del sector privado,
de afiliación media, destacándose los de Universidades y Centros de Educación
Superior Privada (los aglutinados en la Federación Livia Videla: U. Diego Portales,
UNAB, UST, etc.), en PYMES de Santiago, en empresas de externalización financiera,
etc. Esta Confederación ha tenido un viraje político importante en cuanto a la presencia
militante. Clásicamente fue liderada por sectores alejados a las corrientes de izquierda,
por lo que fue opositora al gobierno de la UP y muy cercana a la dictadura en los
primeros años de ésta. Sin embargo, con la llegada de los Concertación el PC asumirá
su conducción, la cual será disputada por sectores de izquierda a partir del año 2007,
donde el PC mostró lo más triste de su rol burocrático y patotero. Dos años más tarde,
Rubén Villanueva triunfa en la elección de la CEPCH, por lo que esta Confederación
pasa a ser liderada por sectores de una de las tantas tendencias del trotskismo. Esta
nueva conducción se tradujo rápidamente en una línea política más cercana al clasismo
y a la lucha popular, reflejada en que su sede sirvió como refugio para numerosas
organizaciones sociales y políticas (la ACES por ejemplo). La posición política de la
CEPCH se tradujo en la publicación de su declaración de principios en el año 2013, la
cual adscribe a la idea de la lucha de clases. Sin embargo, esta Confederación no ha
desarrollado procesos de luchas coherentes con el clasismo, teniendo una práctica un
tanto estática en los últimos dos años, lo que le ha llevado a alejarse de su rol más
activo, siendo hoy un reducto sindical del POR (Partido Obrero Revolucionario),
distante de luchas concretas y del reagrupamiento de los sectores clasistas. Además,
estos sectores propician un clasismo bastante discursivo y de salón, debido a sus críticas
al uso de la violencia, asimilándolo a la criminalización de la prensa burguesa.

La Confederación Bancaria es otra organización que se puede destacar. Su posición


respecto a la CUT ha sido bastante vacilante, se desafilia en 1998, pero vuelve en el año
2000, siendo su principal dirigente —Luis Mesina— parte de la lista de Arturo Martínez
a la dirección de la Central, llegando a ser vicepresidente de la CUT. Tras esa
experiencia, la Confederación Bancaria se acercó a los sectores más de izquierda, pero
sin desmarcarse de numerosas críticas a sus prácticas internas, ligadas a métodos poco
transparentes de la elección de su directiva y a los acuerdos a que ha llegado la
Confederación en determinadas negociaciones colectivas. Hoy en día existe un fuerte
cuestionamiento interno, pero cuyas posibilidades de acción se desconocen, ya que
quienes cuestionan el liderazgo de Mesina representan a múltiples sectores, incluidos
algunas antiguas corrientes derechistas de los trabajadores bancarios. Mesina ha sido el
vocero del movimiento “NO + AFP”, teniendo una importante presencia mediática20,
pero que no se condice con la escasa participación de las bases en la instancias de
figuración mediática de Mesina.

Estas 3 Confederaciones son las que darían el mayor sustento de afiliación sindical al
Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical (CIUS), organización que nace con la
intensión de construir una nueva central para la clase trabajadora. Si bien, en un inicio,
no era clara la posición política de esta plataforma respecto el carácter de esta central,
entre sectores que defendían posiciones más amplias como la Confederación Bancaria y
quienes propiciaban un carácter clasista, como la CGT. En el transcurso de esta
iniciativa la Confederación Bancaria ha mantenido una adhesión nominal al CIUS,
mientras que la CEPCH definitivamente se bajó.

La posición actual de las organizaciones que conforman el CIUS es por la construcción


de una Central Clasista, que según Isolina Acosta ―su vocera, y presidenta del
SINTRAC―, la nueva central clasista buscará instalar efectivamente los temas de los
trabajadores, “la precarización, el rechazo rotundo al Código Laboral instaurado en
dictadura y que todos estos gobiernos se han comprometido a cambiar y que ninguno lo
ha hecho. Todo lo contrario, nos han dado una reforma laboral que vale callampa.”21

De la misma forma existen otras numerosas Confederaciones, Federaciones y sindicatos


interempresa que mantienen altos niveles de independencia de los sectores de la Nueva

20
Políticamente las prácticas titubeantes han sido la tónica. No sólo por su llamado a votar al candidato
presidencial negrero de Marcel Claude (el cual tiene numerosas demandas laborales por no pagarle a sus
trabajadores), sino también por aprovechar en los últimos años la instancia del 1º de mayo clasista (2013)
para proclamar como candidato a Claude, cuestión que desconocía el resto de los organizadores de la
actividad.
21
http://www.eldesconcierto.cl/2017/04/30/vocera-del-cius-y-marcha-paralela-a-la-de-la-cut-se-nos-
estigmatiza-por-no-ser-parte-de-las-cofradias-del-gobierno/
Mayoría, pero que se caracterizan por la fragmentación, el caudillismo y la falta de
voluntad para el trabajo en conjunto.

Así, encontramos en el rubro de la minería, el montaje industrial, la construcción, etc. al


mencionado SINTRAC (Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de
Contratistas y Subcontratistas), al SINTRASAR (Sindicato Interempresa Nacional de
Trabajadores Asalariados), el SINAMI (Sindicato Interempresa Nacional de
Trabajadores de Montaje Industrial, Obras Civiles y Actividades Anexas 22)—. Muchos
ligados a prácticas burocráticas y con acusaciones de corrupción y cercanías directas
con la patronal. Otras organizaciones como la CNT (ex CONFESIMA), han tenido
posiciones críticas de la CUT, prácticas bastante combativas y un discurso clasista, pero
sus prácticas cuadillezcas no le han permitido avanzar en la articulación con otras
organizaciones y aprovechar el nuevo reimpulso sindical que vivimos.

Este reimpulso anímico y subjetivo de la sindicalización no es en sí mismo sinónimo de


avances. Muestra de esto se ve en el Transantiago, área del transporte donde sucede un
caso atípico en la historia del movimiento sindical, debido a que numéricamente existen
sindicatos superiores al promedio, muchos de los cuales han sido fomentados por las
mismas empresas. Según algunas fuentes habría cerca de 1.300 sindicatos (más de 200
en cada empresa) 23 , de los cuales muchos son de papel. En esta área, las fuerzas
cercanas al clasismo son ínfimas, pero existen, por lo que al ser el Transantiago un
sector estratégico es vital fortalecerlas, para avanzar y multiplicar experiencias como el
paro de Express de mediados del 2015, o el de Vule de inicios de 2017. La declaración
de quiebra de la empresa SuBus en julio de 2016 y el posible término de la concesión
para Redbus, STP, Alsacia y Express para el próximo año representan coyunturas
interesantes para avanzar en las ínfimas fuerzas clasistas en este sector.

Otra de las áreas donde la sindicalización ha aumentado es en el retail donde lamentable


a pesar de existir sindicatos con bastante nivel de afiliación no han logrado dar procesos
de movilización interesantes. En esta área los sectores clasistas también tienen escasa
presencia.

Existen otras fuerzas de izquierda, que de la misma forma han crecido


embrionariamente en el movimiento sindical. La Izquierda Libertaria (ex OCL, FEL), se
han destacado en la asesoría a los portuarios de la UPBB (Unión Portuaria del Bio-Bio)
y otros como Antofagasta y la Federación de Trabajadores Portuarios de Iquique
(FETRAPI), además cierta cercanía hubo con la Federación Nacional de Peonetas de
Coca-cola Chile (FENASIPEC), donde la AIT también ha tenido llegada trabajando en
el apoyo de algunos de sus procesos. Sin embargo, hoy la cercanía de estos sectores no

22
Transformado en más que nada una empresa de suministro de personal.
23
La práctica patronal de fomentar la sindicalización es ajena a tradición histórica chilena y en el
Transantiago habría sido introducida por la empresa colombiana Milenium, la cual exportó esa práctica
cafetera, donde la mayoría de los sindicatos son creados por las empresas, puesto que los sindicatos que
nacen desde la iniciativa misma de los trabajadores están ligados a las organizaciones de izquierda
cercanas a la guerrilla de las FARC y el ELN. Consecuencia de esto, es que Colombia es el país del mundo
que tiene índices más altos de asesinatos a sindicalistas.
pasó más allá de las asesorías, perdiendo gran parte de su vinculación. Diferente ha sido
la situación en SINTEC, donde los sectores libertarios (ex Solidaridad) se han afincado
y desarrollado un trabajo sostenido.

El Frente de Trabajadores y Trabajadores Ernesto Miranda (FTEM) ha tendido a ver


disminuido su posicionamiento debido principalmente a las diversas tensiones y
divisiones en el seno del mundo libertario. Su incipiente presencia en sindicatos de
colegios particulares y subvencionados no logró consolidarse al entrar en receso la
Federación de Trabajadores de la Educación que conducían. Estos sectores, ligado a lo
que era Solidaridad-FCL (la Federación Comunista Libertaria, parte de la ex-OCL),
estuvieron participando originalmente de la iniciativa del CIUS, sin embargo se
alejaron, puesto que su táctica de “taladrar desde dentro” al interior de la CUT era
contrapuesta con el objetivo principal del CIUS. En este sentido, todos los sectores
“libertarios” con presencia en el mundo sindical han tendido a adoptar posiciones
centristas, más allá de sus múltiples divisiones. La idea de rescatar a la CUT bajo las
banderas de la unidad sindical que levantan estos sectores, choca con el creciente
desprendimiento y falta de identificación del sindicalismo con esa Central que hemos
venido describiendo.

En la senda de un nuevo sindicalismo:

Existirían varias características que harían pensar en la existencia de un nuevo


sindicalismo, no de corte renovado frente al tronco histórico del movimiento sindical
chileno, sino adoptando las banderas de la lucha de clases, tan pisoteadas por los falsos
izquierdistas de ayer y hoy. Las características de este nuevo sindicalismo serían:
oposición a los partidos de la NM por considerarlos como representantes del
empresariado, crítica a la CUT y convicción de que la alternativa de los trabajadores no
pasa por “rescatarla” (puesto que nunca ha sido nuestra tampoco), por un sindicalismo
antiburocrático, clasista (sociedad dividida en clases y nosotros somos una de esas
clases en oposición a la clase explotadora) y reivindicando los métodos de acción
directa de los trabajadores: la movilización, la protesta y la violencia política.

Estas características obviamente se presentan en grados desiguales, puesto que esta


suerte de nuevo sindicalismo está en un proceso de formación, iniciado por las
movilizaciones del ciclo 2006-2007, a pesar de que los sindicatos que protagonizaron
estas movilizaciones hayan servido más que nada como la chispa para encender la
pradera, pero que tenían varias características del sindicalismo tradicional: pertenencia a
la CUT, lideradas por dirigentes de los partidos políticos tradicionales (PC en la CTC,
PS en los forestales), etc.

El Mercurio, al analizar la situación del sindicalismo para el entonces recién electo


gobierno del 2014 terminaba diciendo “hay consenso en cuanto en la necesidad de
evitar la apertura de espacios a organizaciones radicalizadas, como las que han actuado
junto a encapuchados en paros portuarios, tanto en el norte como en el sur del país”24.
Este temor aclara cuál es el sindicalismo que ellos quiere evitar y cual permitir.

Dentro de este nuevo sindicalismo encontramos a algunos sectores que han abandonado
la CUT en los últimos años, parte de los cuales componen el grueso de lo que hoy es el
CIUS25. A lo cual se podría agregar:

La Unión Clasista de Trabajadores (UCT): Organización de hecho formada en el año


2013 aproximadamente y que se conformó con alrededor de 15 dirigentes sindicales de
áreas como la ACHS, CIMMS (servicios químicos de la minería), Jumbo, el Sindicato
de Trabajadores de Empresa Corporación Nacional Forestal (SITREM), Honorarios
Puerto Montt, etc. En su mayoría son dirigentes sindicales que actúan de manera
individual más que representando a sus bases dentro de la línea política que implantan.
Son parte activa del CIUS y a diferencia de las organizaciones más grande de éste, son
bastante activistas y mediáticos. No obstante, han tenido una baja en su crecimiento
sindical, siendo una organización de activistas militantes, a lo que se suman las
diferencias entre las dos principales organizaciones políticas que tienen presencia en la
UCT.

La Unión de Trabajadores y Estudiantes Clasistas (UTEC). Pequeña organización


nacida a mediados del año 2014 a partir de una articulación entre el Sindicato A Luchar
del Transantiago y sectores estudiantiles ex ACES. Hoy han crecido un poco en el
Transantiago, a 2 o 3 sindicatos, habiendo desarrollado una importante y emblemática
huelga a mediados del año 2015 y constituyendo una Federación al año siguiente.
Además la UTEC tiene presencia en un par de sindicatos de ingeniería (servicios a la
minería), donde pretenden disputar la Federación y también en la industria alimenticia.
Son de una línea cercana a la AIT, es más, fueron invitados a sumarse a constituir la
AIT, sin embargo se restaron de la instancia sin entregar muchas claridades de los
motivos, optan finalmente por participar de la fundación del CIUS, del cual también se
terminan alejando.

De la misma forma, existen organizaciones que han dado importante batallas y que se
han formado en los últimos años, de manera independiente a la CUT. Como la
FENASIPEC, la cual desde hace 10 años viene sosteniendo importantes movilizaciones,
desarrollando tomas y paralizaciones al margen de la legalidad, logrando importantes
reivindicaciones. Ante esto han sido severa y reiteradamente golpeados por los patrones,
pero han resistido y vuelto a avanzar, levantando nuevos sindicatos en las numerosas
empresas que prestan servicios a Coca Cola. La idea de una negociación nacional de
hecho, sin duda debe permanecer en el horizonte de lucha de este sector, por lo que las
tareas de fortalecimiento sindical son vitales en la construcción de este ejemplo de
sindicalismo clasista.

24
El Mercurio, Santiago, domingo 15 de diciembre de 2013, p. D12.
25
Hoy en día el CIUS está compuesto por la CGT, el SUTE, la COTRASAM, SINTRAC y por los
referentes políticos sindicales UCT y UTEC, entre otros.
La Unión Portuaria de Chile también nació al margen de la CUT, contraria a la
Confederación de Trabajadores Portuaria de Chile (COTRAPORCHI, organización
oficialista en los puertos) y como una organización de hecho. Las importantes
movilizaciones de 2013 y 2014 dieron muestra del poder que tenemos los trabajadores y
las trabajadoras cuando nos unimos y organizamos nuestras fuerzas más allá de las
reglas legales impuestas, haciendo uso de la violencia política de las y los trabajadores
para defender nuestras demandas. Sin embargo, también mostró el rol que cumple el
sindicalismo oficialista y reveló la necesidad de la formación política dentro de la clase
trabajadora. Decimos esto último, puesto que la Unión Portuaria ha adoptado una
posición mucho más cercana al gobierno en el último tiempo y a la CUT (en especial a
la CTC), donde los sectores de izquierda han quedado en minoría y sin margen de
acción frente al reformismo conciliador.

Por último, a inicios del 2015 nace la Asociación Intersindical de Trabajadoras y


Trabajadores Clasistas (AIT), una organización de hecho que agrupó a diversas
experiencias sindicales y de trabajadores. Bajo las banderas del clasismo se instala
como una corriente política-sindical con el fin de hacer frente a la fragmentación
sindical y a la despolitización de amplios sectores de trabajadores, estén sindicalizados
o no. Inició con una potente y amplia campaña de agitación y propaganda el entonces
proyecto de reforma laboral, hoy ya implementada, denunciado el rol cómplice de la
CUT en este proceso. Por otro lado, ha participado en actividades de apoyo y
solidaridad de clase con varios conflictos, como huelgas y negociaciones colectivas.

Después de dos años la AIT sigue siendo una fuerza embrionaria, compuesta por
dirigentes y trabajadores de base, marcando en su discurso la no conciliación de clases
optando a que solo mediante la lucha, la combatividad permitirá el avance de la clase
por la conquista de sus derechos y una sociedad sin clases.

En la Región Metropolitana tiene presencia en el sindicato interempresa de uno de los


sindicatos de administrativos de BusesVule (Transantiago), la Asociación Metropolitana
de Trabajadoras y Trabajadores de SENAME (ARMETRASE), la Asociación de
Trabajadores del Patrimonio (ANATRAP), en los Sindicatos Honorarios del Hospital el
Carmen de Maipú y de la Municipalidad de Cerro Navia (y con éstos en la Unión
Nacional de honorarios), Mimet, el, Sindicato de Trabajadores de la Educación Colegio
Lecaros, Ausenco (servicios de ingeniería), Sindicato Luniben. Algunos dirigentes,
como los de ECR Grouo, Sindicato de Trabajadores de la Educación de San Joaquín,
Asociación del Registro Civil o Mimet han disminuido su participación en la AIT. En la
mayoría de estos casos, la presencia se reduce a dirigentes, teniendo también
participación en bases de organizaciones de la salud, profesores, asistentes de la
educación, honorarios, etc.

En la zona sur del país existe presencia en la región de Biobío, específicamente en la


Asociación Regional de Trabajadores de SENAME (ARTRASE, VIII región),
profesores de Talcahuano, FENATS regional, etc. Mientras que en la X región existe
presencia en un sindicato de trabajadores de la educación y varios docentes en sus
organismos de base.

Actualmente la AIT se encuentra participando activamente en el proceso fundacional


de la nueva Central Clasista de Trabajadores y Trabajadoras (CCT), en la
elaboración de las propuestas de principios políticos y estructura de esta Central.
Podríamos decir que esta iniciativa representa un sincero intento de los sectores
sindicales clasistas por unificar sus fuerzas y generar a nivel nacional la única y legítima
plataforma que represente los intereses reales de la clase trabajadora, capaz de conducir
a nuestro pueblo trabajador y centralizar sus luchas, con la fuerza para impulsar a las
masas trabajadoras a la organización y el combate intransable por recuperar los
derechos históricamente negados y usurpados.

En este proceso, también se han manifestado las diferencias entre quienes levantamos
las banderas del clasismo. Por un lado la CGT como organización hegemónica es quien
ha llevado los tiempos del proceso, con una impronta bastante limitada a los sindical
legal y a lo burocático. El resto de las organizaciones son quienes conforman el CIUS,
salvo la AIT y el FENTAS, organización esta última donde ha habido varias
coincidencias en cuanto a la crítica a las prácticas burocráticas.

Actualmente se encuentran organizando los ampliados zonales en gran parte del país, de
carácter principalmente regional, donde se pretende realizar la primera convocatoria
masiva a sindicatos y federaciones de trabajadores y trabajadoras organizadas para
presentar la propuesta. Estas comenzaron a principios del mes de Noviembre, en los
zonales de la Metropolitana y la Octava Región, también se realizarán en la zona del
Bio-Bio y otras del país. Donde menor presencia existe es en las estratégicas regiones al
norte del país, pues esas regiones siguen siendo una tarea pendiente para los sectores
clasistas.

Sectores Estratégicos de la Economía

En cada uno de los sectores de la economía la participación de las diversas fuerzas


políticas son dispares, dando cuenta que las tareas de los sectores clasistas son enormes
principalmente en los sectores estratégicos de la economía.

A inicios de agosto del 2017, los Ministerios de Economía, Defensa y Trabajo


definieron cuales serán las empresas que no tendrán derecho a huelga, por ser
consideradas “estratégicas”, es decir, de servicios de utilidad pública cuya paralización
generaría un daño a las necesidades básicas de la sociedad, como la salud, y a otros
suministros vitales, o a la economía. Por lo tanto, hasta junio de 2019 no podrán votar
huelga las empresas sanitarias, de distribución de energía eléctrica y de distribución de
gas.

Esto quiere decir que el sector de la rama de la Energía Eléctrica (sector de distribución)
tendrá prohibida la paralización de actividades, asimismo, los puertos de Arica, Iquique
y Antofagasta, principales para la exportación de Codelco y las empresas frutícolas,
tampoco tendrán derecho a huelga.

En los sectores energéticos, lamentablemente los sindicatos han quedado sin reacción
frente a estas medidas, las que al igual que las privatizaciones, dejaron a los trabajadores
bajo condiciones bastante precarias. Iniciativas más rupturistas como las que condujo
Juan Pablo Jiménez en el sector de la subcontratación eléctrica hoy no se aprecian, por
lo que difícilmente estos importantes sectores podrán enfrentar de forma sólida sus
demandas. En cambio, en los puertos la situación no es idéntica. Si bien es cierto, en
Arica y Antofagasta los sindicatos han sido bastante complacientes con la patronal,
siempre existe la posibilidad de que se rebelen frente a estas medidas antisindicales
dictadas por el gobierno.

En la rama petrolera se encuentra la clásica empresa ENAP (Empresa Nacional de


Petróleo de Chile), una de las empresas nacionales privatizadas en los años 80´, y que
cuenta con una importante tradición sindical. Hoy, la mayoría de las y los trabajadores
de la empresa se agrupan en la FENATRAPECH (Federación de Nacional de Sindicatos
de Trabajadores del petróleo y otros afines), la que agrupa a 2.500 trabajadores, que se
distribuyen en 7 sindicatos, y cuenta con 29 dirigentes de la asamblea federativa. Desde
el año 2011 su presidente es Jorge Fierro (PS), oriundo del sindicato ENAP PETROX;
quién reemplazo al dirigente histórico Jorge Matute Matute (fallecido ese mismo año),
que era cercano al sector disidente de Martínez. La FENATRAPECH, en su afiliación a
la CUT, fue participante del proyecto de la Nueva Reforma Laboral Patronal. Además,
como política de relaciones laborales de la empresa, un representante de la federación
forma parte del directorio de la Empresa ENAP.

Desde esta Federación han salido numerosos dirigentes vinculados a la DC, como
Nolberto Díaz, secretario general de la CUT, dirigente del “Sindicato de Trabajadores
del Petróleo Aconcagua”, y fiel militante de las políticas de la Nueva Mayoría.

Otra de las organizaciones en la Petrolera es FESENAP (Federación Nacional de


sindicatos de profesionales, técnicos y supervisores de ENAP), que es presidida por
Eladio Soto. También encontramos a la FETRACON (Federación de Trabajadores
Contratistas de ENAP), liderada por Leonardo Aqueveque, quien al parecer tendría una
historia sindical con mayores ribetes de combatividad y movilización, siendo los
trabajadores de esta federación los más precarizados de la rama petrolera, aunque no por
eso menos cercanos a las alianzas políticas y las posiciones patronales de la CUT
respecto la reforma laboral y otros.

Por otro lado, encontramos a otros sindicatos relacionados con la producción de ENAP,
el Sindicato de Turnos, liderado por Luis Bahamonde, y el Sindicato de profesionales,
conducido por Cristian Rubio.

En la Rama de la Electricidad o la energía eléctrica, al igual que en ENAP existen


numerosas organizaciones sindicales, las que se sitúan en distintos tramos de la
producción energética del país, y donde existe una alta presencia de empresas
subcontratistas prestadoras de servicios, principalmente en el área de la distribución.

Entre las organizaciones más representativas de esta rama, se encuentra la FENTECH


(Federación Nacional de Sindicatos de Trabajadores Eléctricos y afines de Chile) que es
presidida por Claudio Carmona, y que está afiliada a la CUT.

Encontramos también al Sindicato Regional de Trabajadores de Endesa, presidido aún


por Arturo Rodríguez, es una organización nacional que agrupa a trabajadores y
trabajadoras de las empresas generadoras de Endesa, cuenta con una afiliación de 180
socios. Este sindicato representa un importante sector crítico dentro del rubro, con un
discurso aparentemente más cercano a las posiciones clasistas del sindicalismo,
manifestándose contra las AFPs, contra la reforma laboral y reconociendo el rol de la
CUT como un actor cómplice de estos atentados contra la clase trabajadora.

Por otra parte, están las empresas distribuidoras (las principales afectadas por
calificarlas de estratégicas para el país), que en palabras simples, son las que compran el
suministro eléctrico a las empresas generadoras (hidroeléctricas, termoeléctricas,
eólicas, etc.) para poder distribuirlo en todo el sistema interconectado del país. Entre las
empresas más importantes están ENEL y CGE, las cuales han dividido y subcontratado
la mayoría de sus servicios. Quienes tienen una presencia importante en este sector son
los subcontratados de ambas empresas, que están agrupados en el Sindicato de
Trabajadores Grupo Ezentis Energía, presidido por José Cid, y quienes el pasado 30 de
julio, con más de 200 trabajadores tercerizados (cerca del 40% del total) realizaron
movilizaciones para demandar mejoras en sus condiciones laborales.

De la mandante ENEL, está el Sindicato Enel, que en conjunto con el Sindicato de


Profesionales Universitarios de Chilectra (hoy de la española), después del corte de luz
en el sector sur de la región Metropolitana, comenzaron con una campaña de denuncia
contra la empresa, movilizando a sus bases contra los despidos masivos y la
tercerización de los servicios.

La Minería es la principal rama en la economía del país. Dentro de las organizaciones


principales del sector, está la FTC (Federación de Trabajadores del Cobre) que agrupa a
los sindicatos de CODELCO y las mineras privadas, contando con 25 mil trabajadores
afiliados. Mantienen mala relación con la CTC, y han sido conocidas sus rupturas en las
movilizaciones de los contratistas, apoyando a la patronal minera y dando la espalda a
los trabajadores subcontratados.

Otra organización relevante es la FMC (Federación Minera de Chile), dirigida por


Gustavo Tapia (PC), que reúne 18 sindicatos de 11 empresas privadas de la minería
(Collahuasi, Lomas Bayas, Escondida, etc.). Es una de las organizaciones con mayor
presencia y capacidad de movilización.

Ambas organizaciones han establecido una importante alianza, la que se ha


materializado en las últimas movilizaciones (desde el año 2013), donde una de las
demandas, además de las salariales, ha sido el conflicto con la externalización de
servicios, situación a la que se oponen planteando la internalización total, quizás
porque, además de generar conflictos en sus demandas salariales, los trabajadores de
planta son minoría frente a la flota de subcontratistas.

En relación a esto, existen varias organizaciones sindicales en la subcontratación


minera, de las cuales las que más se destacan son el SINAMI presidido por Roberto
Saldia Palma, el cual tiene mayor presencia en los contratistas de El Teniente, y cuenta
con 15.500 afiliados. Representa a una organización bastante patronal.

También encontramos el SITECO liderado por Jorge Peña Maturana, el cual cuenta con
1.500 socios, marcando mayor presencia en El Teniente, son opositores a la CUT pero
están afiliados a la CTC, operan autónomamente, y fueron cercanos al candidato Marcel
Claude.

Por otra parte está el SINTRAC, que es presidido por Isolina Acosta, dirigenta activa
del CIUS (Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical), que también tienen una
pequeña presencia en la minería, al igual que el SINTEC.

Y por último, la organización de mayor envergadura, la CTC que es presidida por


Manuel Ahumada (PC) sucesor de Cristian Cuevas (exPC). Esta organización sindical
es la más grande del ámbito de los contratistas, cuenta con cerca de 20 mil asociados, y
es conocida por las importantes movilizaciones combativas que han realizado (2007-
2008, principalmente) y con las que han levantado el acuerdo marco, negociación
directa con las empresas mandantes. La última lucha que llevaron a cabo fue el año
2016 donde cae asesinado por los pacos el compañero Nelson Quichillao. Por otra parte,
plantean que el sindicalismo debe ser político, y dicen representar el "sindicalismo de
clase", por lo tanto las transformaciones sociales que se requieren, deben ir más allá de
demandas salariales, y en unión con otros sectores de la clase.

Otra rama estratégica es la forestal. Allí encontramos una tasa de sindicalización de las
principales empresas forestales del 16,2%. Cifras que son bajas para un área estratégica.
Solamente el 19% de los trabajadores son contratados (6.408) y el 81% son
externalizados (27.711), habiendo casos como los de la empresa CMPC donde sólo el
15% de los trabajadores son directos de la empresa y el 85% son contratistas. Pero en
esta última, la sindicalización se empina al 31%, lo que equivale a 3.188 socios, que
están distribuidos en al menos 30 sindicatos. Asimismo, en la empresa MASISA, el
67% está sindicalizado (894 trabajadores) los que están asociados en de 10 sindicatos.
En síntesis, los trabajadores de las forestales, industriales y celulosas superan los 133
mil trabajadores, de los cuales alrededor del 80% son subcontratados, agrupándose en
numerosos sindicatos.

De todas las organizaciones sindicales de esta rama, una de las más relevantes es la CTF
(Confederación de Trabajadores Forestales), conducida por Jorge Gonzales y Sergio
Gatica (ambos PC). Gonzales es también presidente de la CUT Concepción, bastante
cercano a Bárbara Figueroa. La CTF asegura tener más de 10 mil asociados, quienes
mantienen declaradas disputas políticas con la FETRAFOR, cuestionando su nivel de
representación, reduciéndola a que solo tienen presencia en la provincia de Arauco.

Por otro lado, la mencionada FETRAFOR (Federación Nacional de Sindicatos de


Trabajadores Forestales), liderada por Juan Miranda (PS) y afiliada a la UNT (Unión
Nacional de Trabajadores), es una federación que dice representar a más de 2.500
trabajadores, quienes han establecido en ocasiones mesas de negociaciones con
ACOFORAG (una Asociación patronal de las contratistas forestales) que está enfocada
desde un inicio su trabajo a contrarrestar las perdidas a causa de movilizaciones de
trabajadores y la ofensiva por recuperación territorial mapuche a su infraestructura.

Ambas tuvieron fuertes disputas tratando de liderar y representar la movilización de


Bosques Arauco en 2007, donde fue asesinado Rodrigo Cisterna, incluso en ese periodo
generaron peleas por tratar de encabezar el homenaje al compañero durante su funeral.

Más allá de estas dos, existen otras organizaciones sindicales más especificas, y con no
menor presencia en la rama forestal, en su mayoría de empresas subcontratistas, como
FETRAFORMA (Federación de Transporte Forestal y Maquinaria Pesada),
FENASITRANFOR ( Federación Nacional de Sindicatos del Transporte Forestal y
Afines), que es liderada por Heriberto López Cárcamo; la FEDECOM (Federación de
Trabajadores Contratistas AmsaMulchen) presidida por Sergio Ríos; la FENASITRAIN
(Federación Nacional de Sindicatos Industrial y Afines) liderado por Damián Triviño
Albornoz.

La presencia de los sectores clasistas en este importante sector es nula.

Por otro lado, en la industria salmonera, existen investigaciones que demuestran que
existe un crecimiento económico a pesar de la baja en el precio del salmón, lo que tiene
influencia directa en la precarización laboral de sus trabajadores. Esta precarización
tiene relación con la subcontratación, ya que más del 50% de la producción funciona
con empresas subcontratadas, que representan un 60% de trabajadores, contra solo un
40% de trabajadores contratados directamente por las mandantes.

En esta rama, existen dos principales organizaciones sindicales, por una parte esta la
FETRAINPES (Federación de Trabajadores de la Industria del Salmón) de más menos
2.800 asociados, distribuidos en 27 sindicatos, y presidida por Ricardo Casas (PC),
quién asume seguir la corriente de Cristian Cuevas autodenominada “sindicalismo de
clase”, planteando como necesidad levantar un sindicalismo con visión política. Esta
federación es parte de la CUT y rechaza la idea de levantar otras instancias fuera de esta
al considerarlo paralelismo sindical. En cuanto a sus luchas, fueron protagonistas de la
paralización y la toma de las plantas de procesamiento de Aguas Claras.

Por otro lado está la CONATRASAL (Confederación Nacional de Trabajadores


Industria Salmonera Pesquera), de unos 8 mil trabajadores afiliados, conducida por John
Hurtado (cercano al PS). Ingresan a la CUT de Martínez, posterior al cierre de plantas
de procesamiento, lo que lleva al quiebre de su posición más moderada y corporativista
con la gremial salmonera e inician procesos de movilización importantes para el sector,
generando una seguidilla de conflictos, por eso plantean que el trabajo debe acelerarse
en la medida que se “radicaliza” el empresariado (aludiendo a los despidos masivos).

Entre los temporeros de la agricultura, las fuerzas se distribuyen de otro modo. Aunque
operan unas seis organizaciones grandes, la que monopoliza las movilizaciones es la
Confederación Ranquil que encabeza Luis Cáceres y Luis Figueroa (ambos PC).

Como ya se ha mencionado, en el Sector Portuario, la FENATRAPORCHI


(Federación Nacional de Trabajadores Portuarios de Chile) ha sido una de las clásicas
organizaciones que representa al sector, presidida por Raul Maturana (NM), que tiene
asociados más de 2.500 trabajadores que están reunidos en 10 sindicatos y con
presencia nacional. Esta federación está afiliada a la CUT, y son abiertos opositores de
los métodos de lucha de la Unión Portuaria de Chile (UPCH).

Por otra parte, está también la COTRAPORCHI (Confederación de Trabajadores


Portuarios, Estibadores y Ramos Similares de Chile), presidida por Sergio Baeza,
compuesta por más de 5.500 trabajadores, con presencia en los puertos más importantes
del país. Han decidido públicamente no declararse enemigos de la Unión Portuaria,
reconociendo de cierta manera que las demandas laborales son muy similares, pero los
métodos de luchas son opuestos, ellos optan por el camino del dialogo, la negociación
en los márgenes de la ley, manteniendo estrechas relaciones con el empresariado
portuario, en contra de los paros y los neumáticos quemados que a su juicio son actos
irresponsables por parte de la UPCH.

La Unión Portuaria de Chile, es una organización de hecho, de carácter nacional, que


agrupa a numerosas organizaciones sindicales de los sectores más precarizados de los
puertos del país, principalmente a los trabajadores eventuales, que representan más
menos el 80% de los trabajadores portuarios. La organización reúne a trabajadores de
los puertos de Iquique, Tocopilla, Antofagasta, Chañaral, Huasco, Caldera, Ventana,
San Antonio, Panul, Puerto Central, Lirquén, Coronel, San Vicente, Talcahuano, Penco,
Muelle CAP, Corral-Valdivia, Calbuco, Puerto Montt, Chacabuco y Punta Arenas.
Sumando así a 5.620 trabajadores entre eventuales y contratados, agrupados en 84
sindicatos y federaciones. Los compañeros/as se organizan en 5 zonales, Norte,
Atacama, Centro, Biobío y Sur; las cuales son independientes cada una con vocerías
representativas para tomar decisiones a nivel nacional como para atender las demandas
particulares de cada puerto. La organización se ha planteado esta estructura, con el fin
de evitar generar una estructura caudillistas y burocráticas, situando las decisiones
finales en las asambleas locales.

Entre el 2013-2014 protagonizan una de las movilizaciones más importantes para la


clase trabajadora en las últimas décadas, al poner en jaque no solo a la patronal
portuaria, sino también al modelo económico del país, paralizando casi por completo la
correa de transmisión más importante que les permite exportar la extracción y
explotación de recursos naturales, como la minería, la celulosa, la salmonicultura, y el
mercado frutícola de exportación.
Lo anterior provocó una serie de campañas contra la paralización en importantes zonas
urbanas del país por parte del empresariado. Esta embestida patronal se vio
materializada principalmente en la última reforma laboral (2017), que por un lado, pena
severamente el sindicalismo combativo, y que por otro lado, elimina la posibilidad a
huelga en aquellas empresas definidas como estratégicas para la economía del país.

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