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EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS HUMANOS

PHd Sonia Eliana Roca

1.- ANTECEDENTES

El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos está


basado en varios instrumentos internacionales, los más importantes son: la Carta
de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Declaración Americana de
los Derechos y Deberes del Hombre, aprobada en la Novena Conferencia
Internacional Americana, Bogotá, Colombia, en 1948; y la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, suscrita en San José de Costa Rica el 22 de noviembre
de 1969, en vigor desde el 18 de julio de 1978. Los estados miembros de la OEA
también han adoptado un número de tratados especializados en relación con
determinadas prácticas prohibidas (como la tortura) o los derechos de grupos
específicos (tales como personas con discapacidad). Estas convenciones,
protocolos y declaraciones de principios especializados son:

1.- Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en


materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (“Protocolo de San
Salvador”), que entró en vigor el 16 de noviembre de 1999.
2.- Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la
Abolición de la Pena de Muerte, que entró en vigor el 28 de agosto de 1991.
3.- Convención Interamericana para la Prevención, Sanción y Eliminación de
Violencia contra la Mujer (“Convención de Belém Do Pará”), que entró en vigor el
5 de marzo de 1995.
6.- Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, que
entró en vigor el 28 de marzo de 1996.

1
7.- Convención Interamericana sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra las Personas con Discapacidad que entró en vigor el 14
de septiembre de 2001.

La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre consta


de los derechos civiles y políticos clásicos, pero además incluye derechos
adicionales en relación con el trabajo, la seguridad social, el tiempo libre, la
educación y los beneficios de la cultura. En general, tanto en el marco del Sistema
Interamericano como en la sociedad, el significado de estos derechos continúa en
desarrollo, ya sea por otros tratados específicos o por la jurisprudencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. La Declaración Americana constituyó el
primer instrumento internacional de su tipo y se adelantó siete meses a la
Declaración Universal de Derechos Humanos. 1 Fue aprobada conjuntamente con
la Carta de la Organización de Estados Americanos en Bogotá, el 30 de abril de
1948, y fue suscrita el 2 de mayo siguiente. Antes de finalizar la Segunda Guerra
Mundial tuvo lugar en México (febrero-marzo de 1945) la “Conferencia
Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz” o “Conferencia de
Chapultepec”, en la que se decidió “encomendar al Comité Jurídico Interamericano
la redacción de un anteproyecto de Declaración de los Derechos y Deberes
Internacionales del Hombre.

Los tratados modernos sobre Derechos Humanos en general, y en


particular la Convención Americana, no son tratados multilaterales de tipo
tradicional, concluidos en función de un intercambio recíproco de derechos para el
beneficio mutuo de los Estados contratantes. Su objeto y fin son la protección de
los derechos fundamentales de los seres humanos, independientemente de su
nacionalidad, tanto frente a su propio Estado como a los otros. Al aprobar estos
tratados sobre derechos humanos, los Estados se someten a un orden legal

1
ALVARO P.: Los Trabajos Preparatorios de la Declaración Americana de los Derechos del
Hombre y el Origen Remoto de la Corte Interamericana. Universidad Nacional Autónoma de
México. Instituto de Investigación Jurídica, México 2017, p. 2.
dentro del cual ellos, por el bien común, asumen varias obligaciones, no en
relación con otros Estados, sino hacia los individuos bajo su jurisdicción. 2

2.- LA CONVENCIÓN AMERICANA DE DERECHOS HUMANOS - PACTO


DE SAN JOSÉ DE COSTA RICA

La Convención Americana de Derechos Humanos es un Tratado de


carácter regional, ya que solo resulta aplicable a los Estados Americanos
signatarios de la misma, cuyo órgano aplicador es la Organización de Estados
Americanos (O.E.A.). Es denominada igualmente Pacto de San José de Costa
Rica, en virtud de haber sido firmada en esa ciudad –capital de la República de
Costa Rica– 1.969. Bolivia la ratificó en 1993.

En la Parte I, en el capítulo I, la Convención Americana de Derechos


humanos establece los Deberes de los Estados signatarios de la misma. En el
capítulo II, la Convención desarrolla un amplio catálogo de derechos y libertades,
entre ellos: el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica; el derecho a
la vida; el derecho a la integridad personal; la prohibición de la esclavitud y la
servidumbre; el derecho a la libertad personal; el principio de legalidad y
retroactividad; el derecho a la indemnización; la protección de la honra y otros
derechos. En el capítulo III contempla los derechos económicos sociales y
culturales. En el capítulo IV, la suspensión de garantías. En la parte II contempla
los órganos de la Convención, como la Comisión y Corte Interamericana de
derechos, aspectos que veremos más adelante.

La Convención Americana de Derechos Humanos (CADH) consta de un


Preámbulo y ochenta y dos (82) artículos donde contempla derechos civiles, pero
también incorpora algunos derechos económicos y sociales. Es así que establece

2
GARCÍA-SAYAN, D.: Nuevos mecanismos de protección de los derechos humanos en el Derecho
Internacional. En: Derechos Humanos en el umbral del tercer milenio. Lima: Comisión Andina de
Juristas, 1997, p. 96.
el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica (art. 3); el derecho a la
vida (art. 4); el derecho a la integridad personal (art. 5); la prohibición de la
esclavitud y servidumbre (art. 6); el derecho a la libertad personal (art. 7); las
garantías judiciales (art. 8); el principio de legalidad y de retroactividad (art. 9); el
derecho a indemnización (art. 10); protección de la honra y de la dignidad (art. 11);
la libertad de conciencia y de religión (art. 12); la libertad de pensamiento y de
expresión (art. 13); el derecho de rectificación o respuesta (art. 14); el derecho de
reunión (art. 15); la libertad de asociación (art. 16); la protección a la familia (art.
17); el derecho al nombre (art. 18); los derechos del niño (art. 19); el derecho a la
nacionalidad (art. 20); el derecho a la propiedad privada (art. 21); el derecho de
circulación y residencia (art. 22); los derechos políticos (art. 23); la igualdad ante la
ley (art. 24); y la protección judicial (art. 25).

El artículo 1º del Pacto de San José proporciona las bases de aplicabilidad


personal, espacial (personas sujetas en su jurisdicción) y material (dentro del
ámbito de los derechos de la Convención Americana de Derechos Humanos). Es
así que el art. 1.1 de la CADH establece dos importantes obligaciones para los
Estados partes: respetar los derechos humanos de los individuos sujetos a su
jurisdicción y garantizar su ejercicio y goce, sin discriminación alguna;
obligaciones de exigibilidad inmediata en el plano internacional. 3 En tal sentido, el
Estado, además de no violar los derechos humanos, debe emprender acciones
positivas necesarias para posibilitar que todos los habitantes puedan ejercer y
gozar de sus derechos humanos, y establecer procedimientos sencillos, rápidos y
eficaces en caso de violación de los derechos convencionales. 4

A la letra, el art. 1 de la Convención Americana de Derechos Humanos


(CADH) señala: los estados partes en esta convención se comprometen a
respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y
pleno

3
GROS ESPEL H.: La Convención Americana de Derechos Humanos y la Convención Europea de
Derechos Humanos. Análisis comparativos Santiago, Edit. Jurídica de Chile, 1991, p. 65.
4
MEDINA, C, y MERA, J. Sistema jurídico y derechos humanos. Cuadernos de análisis jurídicos,
Serie Publicaciones Espaciales, No. 6, Santiago: Universidad Diego Portales, 1996, pp. 42 - 45.
ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación
alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de
cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o
cualquier otra condición social. 2. para los efectos de esta convención, persona es
todo ser humano. Es así que la misma Convención utiliza la palabra “persona” en
múltiples ocasiones con el fin de establecer al sujeto titular de derecho en su texto.

2.1 INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 1.1

2.1.1 Obligación de respeto

El art. 1.1 indica la obligación de respeto que consiste en cumplir


directamente con la norma establecida, ya sea absteniéndose de actuar o dando
una prestación5, esto debido a que el ejercicio de la función pública tiene límites
que derivan de que los derechos humanos son atributos inherentes a la dignidad
humana y, en consecuencia, superiores al poder del Estado. Gros Espiell define el
“respeto” como “la obligación del Estado y de todos sus agentes, cualquiera que
sea su carácter o condición, de no violar, directa ni indirectamente, por acciones u
omisiones, los derechos y libertades reconocidos en la Convención”. 6

La obligación de respetar los derechos protegidos por el Pacto de San José


tienen un carácter negativo que implica el deber estatal de abstenerse a interferir
en el ejercicio de los mismos, pero también tiene un carácter positivo, ya que el
Estado tiene el deber de adoptar todas las medidas que sean necesarias para
asegurar el ejercicio de tales derechos, mediante la investigación y sanción de las

5
NASH ROJAS C: El Sistema Interamericano de Derechos Humanos en Acción: Aciertos y
Desafíos México Edit. Porrúa, p. 30.
6
GROS ESPEL H.: La Convención Americana de Derechos Humanos y la Convención Europea de
Derechos Humanos. Análisis comparativos Santiago, Edit. jurídica de Chile, 1991, p. 65.

5
violaciones a los derechos reconocidos, y la reparación de los daños producidos 7
y, en general, todas las estructuras a través de las cuales se manifiesta el ejercicio
del poder público, de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el
libre y pleno ejercicio de los derechos humanos. Gros Espiell establece que esta
obligación supone el deber de impedir o hacer todo lo racionalmente posible para
impedir que se violen los derechos humanos de las personas sometidas a la
jurisdicción del Estado por parte de cualquier persona, pública o privada, individual
o colectiva, física o jurídica.

Sobre el particular, la Corte IDH ha dispuesto que la protección a los


derechos humanos, en especial los derechos civiles y políticos recogidos en la
Convención, parte de la afirmación de la existencia de ciertos atributos inviolables
de la persona humana que no pueden ser legítimamente menoscabados por el
ejercicio del poder público. Se trata de esferas individuales que el Estado no
puede vulnerar o en las que solo puede penetrar limitadamente. Así, en la
protección a los derechos humanos, está necesariamente comprendida la noción
de la restricción al ejercicio del poder estatal. Dichas consideraciones han sido
seguidas por otros organismos internacionales dedicados a la protección de los
derechos humanos a nivel internacional. En este sentido, el contenido de la
obligación estará definido a partir del derecho concreto. Entre las medidas que
debe adoptar el Estado para respetar dicho mandato normativo se encuentran las
acciones de cumplimiento, que pueden ser positivas o negativas y estarán
determinadas por cada derecho o libertad. Esta obligación comprende todos los
derechos, tanto civiles y políticos, como los económicos, sociales y culturales, los
cuales por su naturaleza llevan implícita una fuerte carga prestacional.8

7
MEJÍA RIVERA, J. A. Análisis de la protección de los derechos económicos, sociales y culturales
en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos desde la Teoría y la Filosofía del Derechos.,
Tesis doctoral. Universidad Carlos III de Madrid, p 266

8
FERRER MAC GREGOR E. Y PELLAYO MULLER C.: Obligación de respetar y garantizar los
Derechos Humanos en STENINER C. Y URIBE P. (edit.) Convención Americana sobre Derechos
Humanos, Konrad Adenauer Stiftung, Bolivia, edit. Plural, 2014, p. 47.

6
Entre las medidas que debe adoptar el Estado para respetar dicho mandato
normativo se encuentran las acciones de cumplimiento, que pueden ser positivas
o negativas y estarán determinadas por cada derecho o libertad. Esta obligación
comprende todos los derechos, tanto civiles y políticos, como los económicos,
sociales y culturales los cuales por su naturaleza llevan implícita una fuerte carga
prestacional.

2.1.2 Obligación de Garantizar

La segunda obligación que emana del Art. 1.1, de acuerdo a lo señalado


en el Caso Velásquez Rodríguez es la de “garantizar” el libre y pleno ejercicio
de los derechos reconocidos en la Convención Americana a toda persona sujeta
a su jurisdicción. “Esta obligación implica el deber de los Estados partes de
organizar todo el aparato gubernamental y, en general, todas las estructuras a
través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder público, de manera tal que
sean capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos
humanos... La obligación de garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos
humanos no se agota con la existencia de un orden normativo dirigido a hacer
posible el cumplimiento de esta obligación, sino que comporta la necesidad de
una conducta gubernamental que asegure la existencia, en realidad, de una eficaz
garantía del libre y pleno ejercicio de los derechos humanos”. 9 La Corte
Interamericana, posteriormente desarrolló aún más esta obligación de garantizar
y estableció en la Opinión Consultiva 11 que: “garantizar implica la obligación del
Estado de tomar todas las medidas necesarias para remover los obstáculos que
puedan existir para que los individuos puedan disfrutar de los derechos que la
Convención reconoce”. Como consecuencia de esta obligación, surge el deber del
Estado de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los
derechos humanos, veamos con detenimiento qué implican cada uno de estos
deberes:

9
PIZARRO SOTOMAYOR A. Y MENDEZ POWEL F.: Manual de Derechos Humanos, Edit.
Universal, Panamá, 2006. P. 14.
2.1.2.1 Deber de Prevenir

El deber de prevención “abarca todas aquellas medidas de carácter


jurídico, político, administrativo y cultural que promuevan la salvaguarda de los
derechos humanos. La Corte IDH, Caso Velásquez Rodríguez vs. Honduras,
Sentencia de Fondo de 29 de julio de 1988 y Corte IDH, 10 Opinión Consultiva 11
del 10 de agosto de 1990, Excepciones al agotamiento de los recursos internos
indican que este deber general, en concordancia la obligación del Estado de
ofrecer recursos internos efectivos para garantizar, implica, como dijo la Corte
Interamericana en esta Opinión Consultiva, que: “la tolerancia del Estado a
circunstancias o condiciones que impidan a los individuos acceder a los recursos
internos adecuados para proteger sus derechos, constituye una violación del
artículo 1.1 de la Convención”.11

El deber de prevención: “abarca todas aquellas medidas de carácter


jurídico, político, administrativo y cultural que promuevan la salvaguarda de los
derechos humanos y que aseguren que las eventuales violaciones a los mismos
sean efectivamente consideradas y tratadas como un hecho ilícito que, 12 como tal,
es susceptible de acarrear sanciones para quien las cometa, así como la
obligación de indemnizar a las víctimas por sus consecuencias perjudiciales. No
es posible hacer una enumeración detallada de esas medidas, que varían según
el derecho de que se trate y según las condiciones propias de cada Estado Parte.
Es claro, a su vez, que la obligación de prevenir es de medio o comportamiento
y no

10
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.: Caso Velásquez Rodríguez vs.
Honduras, Sentencia de Fondo de 29 de julio de 1988.
11
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.: Opinión Consultiva 11 del 10 de
agosto de 1990, Excepciones al agotamiento de los recursos internos. Este deber general, en
concordancia la obligación del Estado de ofrecer recursos internos efectivos para garantizar,
implica, como dijo la Corte Interamericana en esta Opinión Consultiva, que: “la tolerancia del
Estado a circunstancias o condiciones que impidan a los individuos acceder a los recursos internos
adecuados para proteger sus derechos, constituye una violación del artículo 1.1 de la Convención”.
12
PIZARRO SOTOMAYOR A. Y MENDEZ POWEL F.: Manual de derechos humanos, Edit.
Universal, Panamá, 2006, p. 15.
se demuestra su incumplimiento por el mero hecho de que un derecho haya sido
violado”.13

2.1.2.2 Deber de Investigar

El Deber de investigar es un deber estatal imperativo que deriva del


Derecho Internacional y no puede verse atenuado por actos o disposiciones
normativas internas de ninguna índole. Además este deber surge ni bien las
autoridades estatales tienen conocimiento de que existen denuncias o motivos
para creer que ha ocurrido un acto de tortura, en cuyo caso deben iniciar de oficio
y sin dilación, una investigación seria, imparcial y efectiva. Esta investigación debe
ser realizada por todos los medios legales disponibles y orientados a la
determinación de la verdad y la investigación, persecución, captura, enjuiciamiento
y castigo de todos los responsables de los hechos.14

En cuanto al deber de investigar, la Corte IDH ha dicho que, al igual que el


de prevenir, es una obligación de medio o comportamiento y no de resultado. Sin
embargo, “debe emprenderse con seriedad y no como una simple formalidad
condenada de antemano a ser infructuosa.

Debe tener sentido y ser asumida por el Estado como un deber jurídico
propio y no como una simple gestión de intereses particulares, que dependa de la
iniciativa procesal de la víctima o de sus familiares o de la aportación privada de
elementos probatorios, sin que la autoridad pública busque efectivamente la

13
PIZARRO SOTOMAYOR A. Y MENDEZ POWEL F.: Manual de Derechos Humanos, op. cit., p.
15 -16.
14
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS: Caso Montero Aranguren y
otros (Retén de Catia) vs. Venezuela, fondo, reparaciones y costas, sentencia de 5 de
julio de 2006, Serie C No. 150, párr. 79. El caso se refiere a la responsabilidad internacional del
Estado por la ejecución extrajudicial de 37 reclusos del Retén de Catia por parte de tropas del Comando
Regional de la Guardia Nacional y de la Policía Metropolitana, así como por la falta de investigación y sanción
de los responsables.
verdad”.15 Continuando con el desarrollo de este deber de investigar, ahora en el
contexto de las desapariciones forzadas, la Corte Interamericana, siguiendo
criterios del Consejo de Derechos Humanos - ONU, ha señalado que: “el Estado
Parte tiene el deber de investigar a fondo las presuntas violaciones de derechos
humanos, en particular las desapariciones forzadas y las violaciones del derecho,
Corte IDH, Caso Velásquez Rodríguez vs. Honduras, Sentencia de Fondo de 29
de julio de 1988.16

Este fenómeno de las desparaciones forzadas como en el caso Velásquez


Rodríguez vs. Honduras, Sentencia de Fondo de 29 de julio de 1988 es
examinado en una cantidad considerable de los casos atendidos por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, sobre todo en sus primeros casos, y
precisamente ha sido en el contexto de este tipo de casos donde ha sentado las
bases del contenido y alcances de las obligaciones que se derivan del Art. 1.1 de
la CADH.

En el caso Trujillo, joven boliviano desaparecido durante la dictadura del


general Banzer,17 la Comisión interamericana de Derechos Humanos en su
informe señaló que el Estado boliviano debía:

15
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.: Caso Velásquez Rodríguez vs.
Honduras, Sentencia de Fondo de 29 de julio de 1988.
16
PIZARRO SOTOMAYOR A. Y MENDEZ POWEL F.: Manual de Derechos Humanos, op. cit, p.
15.
17
Resumen de caso Trujillo: a) los hechos del caso: el 23 de diciembre de 1971 el señor José
Carlos Trujillo Oroza, estudiante de la Universidad Mayor de San Andrés de la ciudad de La Paz,
de 21 años de edad, fue detenido sin orden judicial expedida por autoridad competente en la
ciudad de Santa Cruz y trasladado al recinto carcelario denominado El Pari;
b) el 15 de enero de 1972 la señora Gladys Oroza, madre del señor José Carlos Trujillo Oroza,
confirmó, mediante información verbal proporcionada por el Coronel Rafael Loayza, Jefe de
Inteligencia del Ministerio del Interior, que su hijo había sido capturado. Asimismo logró tomar
contacto con él y con el señor Ernesto Morán, Jefe de Policía de la ciudad de Santa Cruz, quien
autorizó que visitara a su hijo por primera vez en la cárcel de El Pari;
e) el 3 de febrero de 1972 la señora Oroza retornó a El Pari a las 7 de mañana, pero ya ninguno de
los tres jóvenes se encontraba ahí. Se dirigió a la Central de Policía acompañada por la señora
Beatriz de Toledo, esposa del señor Alfonso Toledo, quien había sido detenido junto con su hijo. El
señor Oscar Menacho, miembro de la Dirección de Orden Político (en adelante“DOP”), les indicó
que los tres detenidos habían sido llevados a Montero. Posteriormente a pesar de la gestiones
realizadas no obtuvo información de su hijo.
1. Llevar a cabo una investigación completa, imparcial y efectiva a fin de
identificar, procesar y sancionar penalmente a los agentes del Estado
responsables de la detención y posterior desaparición forzada de José Carlos
Trujillo Oroza, por los hechos ocurridos a partir del 23 de diciembre de 1971, en la
ciudad de Santa Cruz, Bolivia.

2. Realizar una investigación exhaustiva a fin de ubicar, identificar y entregar los


restos de José Carlos Trujillo Oroza a sus familiares. Sería oportuno que el Estado
contrate, para dichos fines, los servicios de expertos calificados en medicina
forense, por cuanto los conocimientos técnicos y experiencia de dichos
profesionales podrían facilitar la realización de este procedimiento.18
3. Adoptar medidas urgentes a fin de elaborar un proyecto de ley que tipifique
como delito la desaparición forzada de personas y su incorporación al Código
Penal de Bolivia.

Continúa Pizarro: “hemos hecho énfasis en que para combatir la impunidad,


no solo basta con que se investigue, se persiga, se capture, o incluso se enjuicie,
sino que, repetimos, hay que condenar a los responsables. Es muy probable que
una vez llegada a la fase de enjuiciamiento el sistema legal del Estado permita la
interposición de recursos e incidentes que dilaten el proceso o que de alguna
forma esto sirva como una estrategia para eludir una posible condena. No
podemos perder de vista que en la mayoría de los casos el Estado no tiene el
mayor interés en castigar a sus agentes, quienes precisamente han cometido las
violaciones a los derechos humanos en nombre de aquel. En este orden de ideas,
la Corte en el Caso Villagrán Morales, por citar un ejemplo, consideró que los
responsables de los hechos se encontraban en impunidad, porque no habían sido
identificados ni sancionados mediante “actos judiciales que hayan sido
ejecutados”.19

18
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.: Ficha técnico Trujillo Orozco vs.
Bolivia http://www.corteidh.or.cr/CF/jurisprudencia2/ficha_tecnica.cfm?nId_Ficha=238 (visitado 8
diciembre 2018).
19
PIZARRO SOTOMAYOR A. Y MENDEZ POWEL F.: Manual de derechos humanos, op. cit. p.
17.
2.1.2.3 Deber de Sancionar

Toda investigación debe buscar identificar a los responsables de las


violaciones a los derechos humanos, con el fin de que los mismos sean
sancionados por los tribunales internos del Estado, de acuerdo con lo que
prescriba su legislación. De ahí, entonces, el tercero de los deberes que
comentamos, el de sancionar. De no investigar y sancionar a quienes sean
responsables de perpetrar violaciones a los derechos humanos, el Estado estaría
garantizando la impunidad de quienes cometen dichas violaciones. La Corte
Interamericana ha definido impunidad como: “La falta en su conjunto de
investigación, persecución, captura, enjuiciamiento y condena de los
responsables de las violaciones de los derechos protegidos por la Convención
Americana, toda vez que el Estado tiene la obligación de combatir tal situación por
todos los medios legales disponibles ya que la impunidad propicia la repetición
crónica de las violaciones de derechos humanos y la total indefensión de las
víctimas y de sus familiares”.20 Hemos hecho énfasis en que para combatir la
impunidad, no solo basta con que se investigue, se persiga y se capture, sino que
también se juzgue y sancione.

Otro aspecto importante es lo relacionado a la complementariedad y la


interacción entre el derecho interamericano sobre derechos humanos y el derecho
interno de cada Estado, ya que para que una persona o grupo de personas pueda
acudir ante la Comisión debe primero agotar los recursos internos que el Estado
tiene.

20
PIZARRO SOTOMAYOR A. Y MENDEZ POWEL F.: Manual de Derechos Humanos, Edit.
Universal, Panamá, 2006. P. 17.
2.1.2.4 Reparación del daño

La responsabilidad internacional genera los siguientes efectos:


· Reparación del daño material; Indemnizaciones.
· Reparación del daño moral;
· Garantías de no repetición;

La violación por un Estado de una norma internacional o el incumplimiento


por el estado de una obligación jurídica es un hecho internacionalmente ilícito que
origina responsabilidad internacional de dicho Estado y la obligación de reparar.
La obligación de reparar encierra en realidad dos aspectos distintos: la reparación
del daño, por una parte, y el cese de la situación ilícita, por otra. Señala Carrillo 21
que la reparación, o más exactamente la obligación de reparar en el derecho
internacional público, podrá concentrarse en una de las siguientes modalidades: la
satisfacción, la restitución y finalmente la indemnización, mientras la satisfacción
es la forma adecuada de reparar de los perjuicios no materiales, la restitución y la
indemnización operan esencialmente en el campo de los daños patrimoniales
derivados del ilícito internacional.

La reparación en esencia debe ser regresar las cosas al estado en que se


encontraban antes del acto o hecho dañoso. Si esto es imposible, se puede
proceder a la indemnización mediante remuneración económica, aunque en el
medio internacional, no se utiliza este término, sino se dice que se presta ayuda
para el desarrollo. Se afirma que el pago económico solo procede cuando el daño
ha sido también económico.

En caso de violación a los derechos humanos, el Estado deberá reparar a


las víctimas de acuerdo con los estándares que al efecto se han establecido en el
derecho internacional de los derechos humanos.

21
CARRILLO SALCEDO J. A.: Curso de derecho internacional público. Edit. Tecnos, Madrid, 1991
p, 180.
La Corte IDH ha establecido que el derecho a la reparación es un principio
de derecho internacional. En este sentido, toda violación a una obligación
internacional que haya producido un daño comporta el deber de repararlo
adecuadamente.22 Así, el Tribunal Interamericano ha sostenido que la reparación
del daño ocasionado por la infracción de una obligación internacional consiste en
la plena restitución (restitutio in integrum); lo que incluye el restablecimiento de la
situación anterior y la reparación de las consecuencias que la infracción produjo y
el pago de una indemnización como compensación por los daños patrimoniales y
extrapatrimoniales, incluyendo el daño moral.23

Así, el Tribunal Interamericano “tiene competencia para ordenar tres


distintos tipos de reparaciones, a saber: (i) garantizar el goce de los derechos y
libertades previsto en el corpus iuris interamericano; (ii) reparar las consecuencias
de las violaciones cometidas por agentes privados o estatales; y (iii) ordenar el
pago de una indemnización justa. Lo anterior ha dado lugar a una gama muy
importante de reparación que incluye la restitución, la compensación (donde
24
aparecen las costas judiciales) la rehabilitación y las garantías de no repetición.
Es decir que reciban una adecuada y oportuna reparación que comprenda una
plena satisfacción por las correspondientes violaciones de los derechos humanos,
así como el pago de una justa indemnización compensatoria por los daños
patrimoniales y extrapatrimoniales, incluido el daño moral.

22
FERRER MAC GREGOR E. Y PELLAYO MULLER C.: Obligación de respetar y garantizar los
Derechos Humanos en STENINER C. Y URIBE P. (edit.) Convención Americana sobre Derechos
Humanos… op. cit. P. 53.
FERRER MAC GREGOR cita a GARCÍA RAMÍREZ S.: La jurisprudencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en materia de reparaciones. Un cuarto de siglo: 1979-2004,
San José.
23
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.: Caso Velásquez Rodríguez vs.
Honduras, Sentencia de Fondo de 29 de julio de 1988.
24
FERRER MAC GREGOR E. Y PELLAYO MULLER C.: Obligación de respetar y garantizar los
Derechos Humanos en STENINER C. Y URIBE P. (edit.) Convención Americana sobre Derechos
Humanos op. cit. p. 53.
Las Garantías de No Repetición son consideradas tanto una de las formas
de reparación a las víctimas como uno de los principios generales de
responsabilidad internacional de los Estados. Dichas garantías, a diferencia de
las medidas de restitución, indemnización, rehabilitación y satisfacción se
encuentran dirigidas a la sociedad con el propósito de que no se repita la
vulneración de los derechos de las víctimas, así como eliminar y superar las
causas estructurales de la violación masiva a los derechos humanos y/o al
derecho internacional humanitario al interior de la sociedad. Las garantías de no
repetición comprenden dos dimensiones: una preventiva y otra reparadora.

La dimensión preventiva surge de la obligación internacional que tienen


los Estados de prevenir las violaciones a los derechos humanos e infracciones al
derecho internacional humanitario y cobra especial importancia en procesos
transicionales donde el riesgo persiste y no basta con reparar los daños ya
infligidos, sino prevenir los futuros. Por ejemplo es desminado y la prevención de
reclutamiento de niños.25

2.3 ARTÍCULO 2 DE LA CADH

El deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno. Si el ejercicio de los


derechos y libertades mencionados en el art. 1 no estuviere ya garantizado por
disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados Partes se comprometen a
adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones
de esta Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren
necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades.

2) Adoptar las medidas legislativas o de otra índole de carácter interno que


fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades (art. 2).- En
este sentido, el art. 2 de la CADH, indica si en el ejercicio de esos derechos
no
25
UNIDAD DE VÍCTIMA: Garantías de no repetición,
http://www.unidadvictimas.gov.co/es/garantias-de-no-repetici%C3%B3n/173 (visitado julio 2018).
estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los
Estados partes "se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos
constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas
legislativas, administrativas, o de otro carácter que fueren necesarias para hacer
efectivos tales derechos y libertades"26.

Del análisis del art. 2 de la CADH se deriva que en aquellos casos en que no
estuvieren ya garantizados dichos derechos, el Estado debe realizar medidas, a
fin de adaptar sus actos a los parámetros exigidos por dicho instrumento en los
términos en que ha sido interpretado por la Corte IDH. Se trata por tanto, de una
obligación totalizante, ya que comprende y compete a todos los órganos del poder
público del Estado, ello es, tanto legislativos, como de gobierno, administrativos y
judiciales.

Los Tratados o convenios Internacionales establecen una serie de


obligaciones internacionales que deben ser asumidas por los Estado partes en
caso de incumplimiento o, cuando una norma sea anti convencional, se debe
buscar un mecanismo a partir de cual se procure garantizar las obligaciones en
tribunales internos.

Las obligaciones internacionales derivadas de los instrumentos


internacionales sobre derechos humanos exigen, de parte de los Estados, su
implementación en el orden interno a la luz de las precisiones y desarrollos
llevados a cabo por los tribunales internacionales autorizados para interpretarlos.
En este sentido, si bien la interpretación y aplicación de dichos instrumentos
deben garantizarla en el día a día, todos los órganos de los poderes públicos de
los Estados y, en especial los tribunales nacionales, deben llevar a cabo
responsablemente esta labor, conforme a la interpretación realizada por el tribunal
internacional competente. Esto no supone, como hemos visto, una mera

26 OEA.: Convención Americana de Derechos Humanos.


https://www.oas.org/dil/esp/tratados_b-32_convencion_americana_sobre_derechos_humanos.htm

16
recepción autómata o inconsciente, sino un diálogo razonado, responsable y
hasta crítico, teniendo por norte la protección progresiva de los derechos.27

Bolivia, al ratificar la Convención Americana, modificó los arts. 334 y 334 del
código procedimiento penal 1973, mediante la Ley de Abolición de Prisión y
Apremio Corporal por obligaciones patrimoniales que estipula en su art. 6° lo
siguiente: (abolición del apremio corporal) en los casos de obligaciones de
naturaleza patrimonial, el cumplimiento forzoso de las mismas podrá hacerse
efectivo únicamente sobre el patrimonio del o de los sujetos responsables, sin que
en ninguno de los siguientes casos sea procedente el apremio corporal del
deudor.

2.4 CATÁLOGOS DE DERECHOS

Una parte principal de los tratados de derechos humanos es la que


enumera los derechos que quedarán cubiertos por ellos. En general, los distintos
catálogos de derechos son similares y deben aplicarse de modo que coexistan en
armonía y se refuercen recíprocamente. Un catálogo no puede inhibir la aplicación
de otro cuando este es más favorable.

La formulación de los catálogos de derechos es siempre relativamente


general, con el fin de proporcionar la flexibilidad suficiente a la norma para que
pueda ser interpretada dinámicamente.

Asimismo, hay que considerar que el conjunto de derechos que compone el


catálogo constituye el mínimo exigible al Estado. Nada autoriza a que el Estado lo
restrinja y todo alienta al Estado para que agregue otros derechos en su
ordenamiento jurídico nacional, para que amplíe el alcance y contenido de un

27
AYALA CORAO CARLOS: Sobre el concepto del control de convencionalidad: en Realidad y
perspectiva del constitucionalismo boliviano. Memorias del segundo congreso boliviano de derecho
Edit. Kipus, Bolivia 2014, p. 15.

17
derecho del catálogo o mejore las posibilidades de ejercicio y goce de los
derechos existentes.28

Ya analizamos el Sistema Universal descripto el marco de los diferentes


derechos contemplados, ahora veremos muy brevemente algunos derechos
protegidos a través de la Convención que resultan de especial interés a los fines
del presente análisis.

El art. 3 de la CADH indica que “toda persona tiene derecho al


reconocimiento de su personalidad jurídica”. El derecho al reconocimiento de la
personalidad jurídica del ser humano es sin lugar a dudas, junto con el derecho a
la vida, uno de los más importantes consagrados por el Derecho internacional de
los Derechos Humanos. En efecto, en este derecho está la base misma de la
noción de sujeto de derecho, lo que determina su “existencia efectiva” ante la
sociedad y el Estado y que le permite ser titular de derechos y de obligaciones,
ejercer sus derechos así como de tener “capacidad de actuar”. En cierto modo, el
derecho a la personalidad jurídica es el derecho a tener derechos. En ese sentido,
el artículo XVII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre resulta aclarador acerca del contenido de este derecho, cuando prescribe
que “toda persona tiene derecho a que se le reconozca en cualquier parte como
sujeto de derechos y obligaciones, y a gozar de los derechos civiles
fundamentales”. No sin razón, la CIJ ha destacado el carácter trascendental del
derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica.29

Las personas son sujetos y a estos se atribuyen derechos: a un nombre,


nacionalidad, estado civil, domicilio, que están englobados en el art. 3 de la CADH.
Es así que ANDREU sostiene que el art. 3 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos contempla el derecho al nombre, aunque la CADH ampara
como derecho autónomo el derecho al nombre, este se encuentra estrechamente

28
NASH C y MEDINA C.: Manual del Derecho internacional los Derechos Humanos, Centro de
Documentación Defensoría Penal Pública, Nº 1, diciembre 2003, p. 10.
29
ANDREU F.: Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica , en STENINER C.
Y URIBE P. (edit.) Convención Americana sobre Derechos Humanos, op. cit. p. 103.

18
relacionado con el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica del ser
humano. No huelga recordar que el derecho de toda persona “a un nombre propio
y a los apellidos de sus padres o al de uno de ellos”, consagrado por la CADH, es
inderogable.30

Esta estrecha relación ha sido destacada por la jurisprudencia 31 y la


doctrina32 en el marco del Pacto de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP). Este
tratado no hace referencia expresa al derecho a tener un nombre, salvo en lo que
se refiere a los niños.33 No obstante, la doctrina coincide en que el derecho a un
nombre tiene su fundamento jurídico en el art. 16 del Pacto, que ampara el
derecho al reconocimiento jurídico de la personalidad del individuo. El Comité de
los Derechos del Niño ha igualmente destacado la íntima relación entre el derecho
al nombre, consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño, el derecho
al reconocimiento jurídico de la personalidad: “es menester dar prioridad a la
inscripción de los nacimientos en el registro para que cada niño sea reconocido
como persona y pueda disfrutar de todos sus derechos”.

El art. 4 de la CADH estipula el Derecho a la Vida (art. 4): Toda persona


tiene derecho a que se respete su vida, a partir del momento de la concepción.-
Entiéndase vida en los siguientes términos: “El derecho a la vida es un derecho
humano fundamental, cuyo goce es un prerrequisito para el disfrute de todos los
demás derechos humanos. De no ser respetado, todos los derechos carecen de
sentido”. Además, de lo expuesto por el Tribunal, es indudable que el derecho a la
vida pertenece al dominio del jus cogens.

I.- Obligaciones y Responsabilidad Estatal

30
ANDREU F.: Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica. en STENINER C. Y URIBE
P. (edit.) Convención Americana sobre Derechos Humanos…, op. cit. p. 103.
31
http://www.corteidh.or.cr/tablas/r23826.pdf
32
CORTE IDH, Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión
Consultiva OC-18/03 de 17 de septiembre de 2003. Serie A N o. 18.
33
PACTO DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS.: Art. 16 Todo ser humano tiene derecho, en
todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica y el Art. 24 inc. 2. Todo niño será
inscrito inmediatamente después de su nacimiento y deberá tener un nombre.
El reconocimiento del derecho a la vida genera para los Estados
obligaciones tanto de tipo negativo como positivo, el CDHONU citado por la
CORTE IDH en el Caso Villagrán Morales,34 se ha referido respecto de la posible
responsabilidad Estatal por violaciones al derecho a la vida en los siguientes
términos: “El Comité considera que los Estados Partes deben tomar medidas no
solo para prevenir y castigar la privación de la vida causada por actos criminales
sino también para prevenir los homicidios arbitrarios cometidos por sus propias
fuerzas de seguridad. La privación de la vida por autoridades del Estado es una
cuestión de suma gravedad. En consecuencia, el Estado debe controlar y limitar
estrictamente las circunstancias en las cuales una persona puede ser privada de
su vida por tales autoridades”.

Con relación al concepto “arbitrariamente”, la Corte IDH en el Caso Neira


Alegría y Otros ha dicho: “El artículo 4.1 de la Convención estipula que “nadie
puede ser privado de la vida arbitrariamente”. La expresión “arbitrariamente”
excluye, como es obvio, los procesos legales aplicables en los países que aún
conservan la pena de muerte.35 Pero, en el caso que nos ocupa, el análisis que

34
Los hechos del presente caso se contextualizan en una época caracterizada por un patrón
común de acciones al margen de la ley, perpetradas por agentes de seguridad estatales, en contra
de los “niños de la calle”. Esta práctica incluía amenazas, detenciones, tratos crueles, inhumanos y
degradantes y homicidios como medio para contrarrestar la delincuencia y vagancia juvenil.
- El 15 de junio de 1990, en la zona conocida como “Las Casetas”, una camioneta se acercó a
Henry Giovanni Contreras, de 18 años de edad, Federico Clemente Figueroa Túnchez, de 20 años,
Julio Roberto Caal Sandoval, de 15 años y Jovito Josué Juárez Cifuentes, de 17 años. De dicho
vehículo descendieron hombres armados miembros de la policía, quienes los obligaron a subir al
mismo. Luego de estar retenidos por unas horas, fueron asesinados. Asimismo, el 25 de junio de
1990 fue asesinado Anstraum Aman Villagrán Morales, mediante un disparo de arma de fuego, en
el sector de “Las Casetas”. No se realizaron mayores investigaciones ni se sancionó a los
responsables de los hechos.
35
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS.: Sentencia de 19 de enero de 1995
(fondo) caso Neira versus Perú. el caso se refiere a la responsabilidad internacional del estado por
la muerte de Víctor Neira alegría, Edgar Zenteno ESCOBAR Y WILLIAM ZENTENO ESCOBAR
DURANTE el operativo militar en el centro penitenciario El Frontón. EL parágrafo 74 DE la
mencionada sentencia señala como sigue. El artículo 4.1 de la Convención estipula que “nadie
puede ser privado de la vida arbitrariamente”. La expresión “arbitrariamente” excluye, como es
obvio, los procesos legales aplicables en los países que aún conservan la pena de muerte. Pero,
en el caso que nos ocupa, el análisis que debe hacerse tiene que ver, más bien, con el derecho
del Estado a usar la fuerza, aunque ella implique la privación de la vida, en el mantenimiento del
orden, lo cual no está en discusión. Hay abundantes reflexiones en la filosofía y en la historia sobre
debe hacerse tiene que ver, más bien, con el derecho del Estado a usar la fuerza,
aunque ella implique la privación de la vida, en el mantenimiento del orden, lo cual
no está en discusión”. En este caso, la violación al derecho a la vida se configuró
debido a que el Gobierno Peruano decidió sofocar un motín en el Centro Penal “El
Frontón” utilizando artillería de la marina, lo que lógicamente provocó la muerte de
varios internos.

También el art. 4 de la CADH se señala acerca de la tendencia


abolicionista, que está recogida en el Protocolo a la Convención Americana
sobre Derechos Humanos Relativo a la Abolición de la Pena de Muerte 11,
cuando en uno de los “Considerando” de su Preámbulo establece: “que la
tendencia en los Estados americanos es favorable a la abolición de la pena de
muerte”. Este instrumento compromete a los Estados que lo ratifican a no aplicar
de manera definitiva y absoluta la pena de muerte en sus territorios, su propósito
es reafirmar este compromiso ya asumido por estos mismos Estados al ratificar la
Convención Americana de Derechos Humanos. Esta tendencia abolicionista es la
dominante a nivel global, y dentro del Sistema Interamericano.

El art. 5 de la CADH estipula el derecho a la integridad personal, el cual ha


sido ampliamente desarrollado por la Corte Interamericana en varios casos
analizados. A la letra indica:

1. Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y


moral.

cómo la muerte de individuos en esas circunstancias no genera para el Estado ni sus


oficiales responsabilidad alguna. Sin embargo, como aparece de lo expuesto con anterioridad en
esta sentencia, la alta peligrosidad de los detenidos en el Pabellón Azul del Penal San Juan Bautista y el
hecho de que estuvieren armados, no llegan a constituir, en opinión de esta Corte, elementos suficientes para
justificar el volumen de la fuerza que se usó en este y en los otros penales amotinados y que se entendió
como una confrontación política entre el Gobierno y los terroristas reales o presuntos de Sendero Luminoso
(…), lo que probablemente indujo a la demolición del Pabellón, con todas sus consecuencias, incluida la
muerte de detenidos que eventualmente hubieran terminado rindiéndose y la clara negligencia en buscar
sobrevivientes y luego en rescatar los cadáveres.
2. Nadie debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto
debido a la dignidad inherente al ser humano.
3. La pena no puede trascender de la persona del delincuente.
4. Los procesados deben estar separados de los condenados, salvo en
circunstancias excepcionales, y serán sometidos a un tratamiento adecuado a su
condición de personas no condenadas.
5. Cuando los menores puedan ser procesados, deben ser separados de los
adultos y llevados ante tribunales especializados, con la mayor celeridad posible,
para su tratamiento.
6. Las penas privativas de la libertad tendrán como finalidad esencial la reforma y
la readaptación social de los condenados.

En el Caso Loayza Tamaño, la Corte IDH, reafirmó los criterios hasta


ahora presentados y dijo: “la infracción del derecho a la integridad física y psíquica
de las personas es una clase de violación que tiene diversas connotaciones de
grado y que abarca desde la tortura hasta otro tipo de vejámenes o tratos crueles,
inhumanos o degradantes cuyas secuelas físicas y psíquicas varían de intensidad
según los factores endógenos y exógenos que deberán ser demostrados en cada
situación concreta”.36

En el mencionado caso se estableció, en relación con el trato cruel e


inhumano, que: “aún en la ausencia de lesiones, los sufrimientos en el plano
físico y moral, acompañados de turbaciones psíquicas durante los interrogatorios,
pueden ser considerados como tratos inhumanos”. Al respecto del trato
degradante, “este se expresa en un sentimiento de miedo, ansia e inferioridad
con el fin de humillar, degradar y de romper la resistencia física y moral de la
víctima”.
36
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. Caso Loayza Tamaño, la Corte IDH,
http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_33_esp.pdf
Para comprender mejor el concepto de tortura es necesario analizar lo
estipulado en la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura, el art. 2 indica que:

“Para los efectos de la presente Convención se entenderá por tortura todo acto
realizado intencionalmente por el cual se inflijan a una persona penas o
sufrimientos físicos o mentales, con fines de investigación criminal, como medio
intimidatorio, como castigo personal, como medida preventiva, como pena o con
cualquier otro fin. Se entenderá como tortura la aplicación sobre una persona de
métodos tendientes a anular la personalidad de la víctima o a disminuir su
capacidad física o mental, aunque no causen dolor físico o angustia psíquica.

Artículo 3. Serán responsables del delito de tortura:


a. Los empleados o funcionarios públicos que actuando en ese carácter ordenen,
instiguen, induzcan a su comisión, lo cometan directamente o que, pudiendo
impedirlo no lo hagan.
b. Las personas que a instigación de los funcionarios o empleados públicos a que
se refiere el inciso a. ordenen, instiguen o induzcan a su comisión, lo cometan
directamente o sean cómplices”.37

En resumen, los criterios que utiliza la Convención Interamericana para


Prevenir y Sancionar la Tortura para calificar un hecho como tortura son:
a) debe tratarse de un acto intencional o de un método;
b) debe infligir a una persona penas o sufrimientos físicos o mentales;
c) debe tener un propósito;
d) debe ser perpetrado por un funcionario público o por una persona privada a
instancias del primero.

37
CONVENCIÓN INTERAMERICANA PARA PREVENIR Y SANCIONAR LA TORTURA
http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-51.htm (visitado 10 noviembre de 2018)

23
Nótese que este instrumento funda como criterio para definir la tortura la
intensidad o grado de sufrimiento físico o mental experimentado por la víctima.
Solamente se necesita la concurrencia de los elementos arriba mencionados para
que un acto, de acuerdo con el sistema interamericano, sea calificado como
tortura. Por otro lado, se hace más difícil definir qué debe entenderse por “trato
inhumano o degradante” o cuál es la línea divisoria entre tortura y trato cruel,
inhumano o degradante.

Con relación a esto, la Comisión Europea de Derechos Humanos ha


señalado que: “trato inhumano es aquel que deliberadamente causa un severo
sufrimiento mental o psicológico, el cual, dada la situación particular, es
injustificable”, y que el “tratamiento o castigo de un individuo puede ser
degradante si se le humilla severamente ante otros o se lo compele a actuar
contra sus deseos o su conciencia”.

Como hemos visto existen tres esferas de tratamientos que pueden ser
violatorias del derecho a la integridad personal, la tortura, el trato cruel o inhumano
y el trato degradante. Sin embargo no hay criterios definidos y exactos que nos
permitan inferir a priori si estamos frente a una tortura o a un trato cruel, inhumano
y degradante.

El artículo 7 de la Convención Americana de Derechos estipula:


1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personal.
2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las
condiciones fijadas de antemano por las Constituciones Políticas de los Estados
Partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su
detención y notificada, sin demora, del cargo o cargos formulados contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez
u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá

24
derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en libertad,
sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a
garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o
tribunal competente, a fin de que este decida, sin demora, sobre la legalidad de
su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la detención fueran
ilegales. En los Estados Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se
viera amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez
o tribunal competente a fin de que este decida sobre la legalidad de tal amenaza,
dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos podrán
interponerse por sí o por otra persona.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos de
autoridad judicial competente dictados por incumplimientos de deberes
alimentarios.

La Corte IDH ha inscrito el derecho a la libertad personal dentro de la


libertad general del ser humano. Al definir el bien tutelado por el artículo 7 de la
Convención, la Corte Interamericana ha señalado que los derechos humanos
garantizados en la Convención, incluyendo el previsto en este artículo, son
manifestaciones específicas de esa libertad general.

En sentido amplio, la libertad sería la capacidad de hacer y no hacer todo lo


que esté lícitamente permitido. En otras palabras, constituye el derecho de toda
persona de organizar, con arreglo a la ley, su vida individual y social conforme a
sus propias opciones y convicciones. La seguridad, por su parte, sería la ausencia
de perturbaciones que restrinjan o limiten la libertad más allá de lo razonable. La
libertad, definida así, es un derecho humano básico, propio de los atributos de la
persona, que se proyecta en toda la Convención Americana. En efecto, del
Preámbulo se desprende el propósito de los Estados Americanos de consolidar
“un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los
derechos esenciales del hombre”, y el reconocimiento de que “solo puede
realizarse el ideal del ser humano libre, exento de temor y de la miseria, si se
crean condiciones que permitan a cada persona.

Este derecho de libertad y seguridad personal fue ampliamente desarrollado


en el capítulo relacionado al Pacto de Derechos civiles y Políticos, por lo tanto no
los trataremos a profundidad en este acápite.

Entre una de las garantías del debido proceso se encuentra el derecho a


Ser Escuchado (art. 8) de la CADH: Toda persona tiene derecho a ser oída por
juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con
anterioridad por la ley,” estas garantías fueron ampliamente desarrolladas, cuando
se analizó en el capítulo 5 del Pacto de Derechos Civiles y Políticos, por lo tanto
no las estudiaremos en este capítulo.

La CADH en su art. 11 estipula el Derecho a la Protección de la Honra y de


la Dignidad: Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al
reconocimiento de su dignidad.

A diferencia de otros artículos de la Convención Americana, el art. 11, que


lleva por nombre “Protección de la Honra y de la Dignidad”, presenta un rostro
bastante versátil. Por un lado, se enfoca, como anuncia su título, en el
reconocimiento explícito de “que toda persona tiene derecho al respeto de su
honra” y en la prohibición de “todo ataque ilegal contra la honra o reputación” de
los individuos.38

De otra parte, el rótulo no debe llevarnos a error, pues el art. 11 de la


Convención Americana evoca también un contenido más amplio, “no susceptible
de definiciones exhaustivas”, referido a la vida privada, y en especial, a la
protección del domicilio, la reserva de las comunicaciones y la expresión sexual.

38
BERTONI E. Y CARLOS J. ZELADA.: Protección de la honra y de la dignidad en STENINER C.
Y URIBE P. (edit.) Convención sobre Derechos Humanos, op. cit., p. 273.
Así, en una reciente decisión, la Corte IDH ha afirmado que la intimidad
comprende, entre otras dimensiones, tomar decisiones relacionadas con diversas
áreas de la propia vida libremente, tener un espacio de tranquilidad personal,
mantener reservados ciertos aspectos de la vida privada y controlar la difusión de
información personal hacia el público. El artículo 11 de la Convención Americana,
entonces, no se refiere solamente a la protección de la honra o de la reputación de
los individuos, sino que además consagra el derecho a la vida privada o a la
intimidad. En este trabajo nos referiremos a los criterios de interpretación de esta
norma elaborados desde la jurisprudencia de la Corte Interamericana. Como
veremos a través de este comentario, las decisiones del tribunal se han referido,
sobre todo, a la exploración del alcance de la segunda de las aristas
mencionadas, es decir, al derecho a la vida privada o a la intimidad.39

Ahora bien, la historia del tribunal con el artículo 11 de la Convención


Americana es todavía algo breve y disímil si se le compara con el desarrollo
jurisprudencial que han tenido otros derechos en el marco de las opiniones
consultivas y casos contenciosos allí decididos. La primera vez que la Corte
Interamericana declaró la violación del artículo 11 de la Convención Americana fue
en 2004 con ocasión de su sentencia en el Caso Gómez Paquiyauri. En la
decisión, relacionada con la tortura y ejecución extrajudicial de dos menores de
edad que fueron luego presentados por las autoridades policiales peruanas como
terroristas, la Comisión IDH no alegó ante el tribunal la violación del artículo 11 de
la Convención Americana. Fueron más bien los representantes de las víctimas
quienes sostuvieron su vulneración al señalar que la posterior estigmatización del
nombre de los hermanos Gómez Paquiyauri constituyó “un ataque ilegal contra su
honra y reputación” que además ocasionó “injerencias abusivas.” 40

39
BERTONI E. Y CARLOS J. ZELADA.: Protección de la honra y de la dignidad en STENINER C.
Y URIBE P. (edit.) Convención Americana sobre Derechos Humanos p. 273.
40
BERTONI E. Y CARLOS J. ZELADA.: Protección de la honra y de la dignidad en STENINER C.
Y URIBE P. (edit.) Convención Americana sobre Derechos Humanos p. 273.
La CADH es su art. 17 estipula el Derecho a la Protección de la Familia
como sigue La familia debe ser protegida por la sociedad y el Estado, el cual debe
asegurar la igualdad de derechos y la adecuada equivalencia de
responsabilidades de los cónyuges durante el matrimonio y en caso de disolución
(se parte del concepto tradicional de la familia fundada en el matrimonio).- El
relevante tema de la familia puede ser abordado desde la perspectiva de los
derechos civiles y políticos –bajo la competencia material de la Corte IDH– y
desde la de los derechos económicos, sociales y culturales. 41 En el primer marco
entran en la escena los artículos 11.2 y 17 de la Convención Americana. De
acuerdo con Garcia Ramirez42 es obligación del Estado favorecer el desarrollo y la
fortaleza del núcleo familiar, considerando que la familia es el elemento natural y
fundamental de la sociedad, y que es preciso alentar la convivencia entre padres e
hijos. Es deber del propio Estado abstenerse de ejercer e impedir la comisión de
injerencias externas que lesionen la vida familiar.

La Corte considera a la familia con muy amplio alcance, que no solo abarca
a quienes se hallan vinculados por un parentesco cercano 43, sino también a otros
allegados, que pueden ser muy numerosos al amparo de las tradiciones y usos
indígenas, extensión que es necesario tomar en cuenta. García Ramirez 44
menciona estos temas se ponen de manifiesto cuando los órganos de protección
analizan la calidad de víctima de una violación y las implicaciones de esta con
respecto a sus familiares. Por otro lado, la jurisprudencia interamericana desecha

41
Artículo 15 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en
Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
42
GARCÍA RAMIREZ S.:Panorama de la jurisprudencia latinoamericana. Comisión Nacional de
Derechos Humanos, México, p. 157.
43
CADH.: OC-17/02, párr. 66, y Chita y Nech y otros, párr. 156. y en el caso Loaysa Tamayo.
Reparaciones, párr. 92 La Corte estima que el término “familiares de la víctima” debe entenderse
como un concepto amplio que abarca a todas aquellas personas vinculadas por un parentesco
cercano y por lo tanto los hijos de la víctima, Gisselle Elena y Paul Abelardo Zambrano Loayza; sus
padres, Julio Loayza Sudario y Adelina Tamayo Trujillo de Loayza, y sus hermanos, Delia Haydee,
Carolina Maida, Julio William, Olga Adelina, Rubén Edilberto y Giovanna Elizabeth, todos ellos
Loayza Tamayo, son tenidos como sus familiares y podrían tener derecho a recibir una
indemnización en la medida en que cumplan los requisitos fijados por la jurisprudencia de este
Tribunal.
44
GARCIA RAMIREZ S.: Panorama de la jurisprudencia latinoamericana. Comisión Nacional de
Derechos Humanos, México, p. 157.
las concepciones cerradas de la familia, que se identifican con criterios tradicio
nalistas y estereotipos inaceptables, generalmente sujetos a cuestiones de
orientación sexual. La Corte sostiene la posibilidad de que las familias
monoparentales puedan brindar cuidado, sustento y afecto a los niños bajo su
cuidado. En este marco de consideraciones, la jurisprudencia se ha referido al
interés superior.

La CADH en el art. 25 estipula el Derecho a la Protección Judicial de la


siguiente manera: Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o
cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la
ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
Constitución, la ley o la presente Convención.-

El art. 27 de la CADH, bajo el nomen juris: suspensión de garantías,


interpretación y aplicación señala que 1.- En caso de guerra, de peligro público o
de otra emergencia que amenace la independencia o seguridad del Estado parte,
este podrá adoptar disposiciones que, en la medida y por el tiempo estrictamente
limitados a las exigencias de la situación, suspendan las obligaciones contraídas
en virtud de esta Convención, siempre que tales disposiciones no sean
incompatibles con las demás obligaciones que les impone el derecho internacional
y no entrañen discriminación alguna fundada en motivos de raza, color, sexo,
idioma, religión u origen social. 2. La disposición precedente no autoriza la
suspensión de los derechos determinados en los siguientes artículos: 3 (Derecho
al Reconocimiento de la Personalidad Jurídica); 4 (Derecho a la Vida); 5 (Derecho
a la Integridad Personal); 6 (Prohibición de la Esclavitud y Servidumbre); 9
(Principio de Legalidad y de Retroactividad); 12 (Libertad de Conciencia y de
Religión); 17 (Protección a la Familia); 18 (Derecho al Nombre); 19 (Derechos del
Niño); 20 (Derecho a la Nacionalidad), y 23 (Derechos Políticos), ni de las
garantías judiciales indispensables para la protección de tales derechos. 3. Todo
Estado parte que haga uso del derecho de suspensión deberá informar
inmediatamente a los demás Estados Partes en la presente Convención, por
conducto del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos,
de las disposiciones cuya aplicación haya suspendido, de los motivos que hayan
suscitado la suspensión y de la fecha en que haya dado por terminada tal
suspensión.

Significación y alcance de los estados de excepción

Los estados de excepción, en sentido estricto, son regímenes jurídicos


especiales originados en circunstancias extraordinarias de variada índole –natural,
ecológica, sanitaria, económica, política–, que ponen en serio peligro la estabilidad
del restablecimiento de la normalidad. Los estados de excepción constituyen,
pues, una respuesta jurídica a fenómenos naturales o a acontecimientos políticos,
sociales o económicos extraordinarios. Lo dicho supone descartar cualquier
pretensión de concebir las situaciones de emergencia como realidades que
imponen su propia ratio, ajena completamente a la ratio propia del Derecho. Al
respecto, conviene recordar que: “En verdad, las situaciones excepcionales no
son ajenas al Derecho; lo que ocurre es que, cuando ellas se presentan, la
legalidad ordinaria resulta inadecuada para asegurar la sana existencia de la
organización política y para restablecer la normalidad, por lo que, en atención al
bien común, tiene que ser reemplazada, en cuanto concierne a tales situaciones,
por un derecho especial; el derecho de excepción.45

Asimismo, por causa de la resistencia natural de esos acontecimientos


extraordinarios a una regulación general y exhaustiva, a menudo ha parecido que
ellos llevan consigo una violación de las leyes vigentes. En realidad, ellos
consisten en una situación de hecho extraña a la regulación contenida en el
derecho ordinario, el cual fue elaborado con base en una normalidad que ha sido
interrumpida. Las medidas excepcionales que adoptan las autoridades con
ocasión de esos sucesos no son cabalmente contrarias a las leyes ordinarias

45
CASAL HERNANDEZ J. M. Y OTROS.: Manual de Derechos Humanos. Edit. UCAB. Venezuela
2009, p. 76.
(contra legem), sino más bien actos ajenos a sus presupuestos fácticos (praeter
legem) que reclaman para sí una normatividad propia: un derecho de excepción.

El derecho de excepción es justamente esa legalidad extraordinaria que


emerge para reivindicar la vigencia del derecho aun en situaciones de emergencia
y que se sostiene sobre criterios de justicia que en su esencia inspiran también a
la legalidad ordinaria. El derecho de excepción es además la manifestación de que
la emergencia no comporta el tránsito de un Estado de justicia –que hoy llamamos
Estado de Derecho– a un Estado de poder, sino la adecuación del derecho a una
situación excepcional.46

Lo característico de los estados de excepción es que permiten, previa


Declaratoria formal, una ampliación temporal de las facultades del Poder
Ejecutivo. Esta ampliación se refiere no solo a la posibilidad de que el Ejecutivo
dicte decretos-leyes sin contar con una habilitación legislativa, como a veces se
cree, sino que permite incluso, cuando resulte imprescindible para restablecer la
normalidad, una restricción extraordinaria de los derechos constitucionalmente
consagrados, es decir, una limitación de su ámbito de goce y ejercicio más intensa
de la que sería admisible en situaciones de normalidad. Así, durante un estado de
excepción se puede imponer un toque de queda general; prohibir la realización de
huelgas o manifestaciones pacíficas; prever detenciones policiales basadas en
indicios racionales de delito, aunque no se haya producido la flagrancia.47

1. Que deben considerarse como garantías judiciales indispensables no


susceptibles de suspensión [...] el hábeas corpus el amparo, o cualquier otro
recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes (destinado a garantizar
el respeto a los derechos y libertades cuya suspensión no está autorizada por la
misma Convención (Derecho a la Vida); 5 (Derecho a la Integridad Personal); 6
(Prohibición de la Esclavitud y Servidumbre); 9 (Principio de Legalidad y de

46
CASAL HERNANDEZ J. M. Y OTROS.: Manual de Derechos Humanos… op. cit., p. 76.
47
CASAL HERNANDEZ J. M. Y OTROS.: Manual de Derechos Humanos… op. cit., p. 76.
Retroactividad); 12 (Libertad de Conciencia y de Religión); 17 (Protección a la
Familia); 18 (Derecho al Nombre); 19 (Derechos del Niño); 20 (Derecho a la
Nacionalidad), y 23 (Derechos Políticos), ni de las garantías judiciales
indispensables para la protección de tales derechos.

En la actualidad 25 naciones americanas han ratificado o se han adherido a


la Convención Americana, este hecho por sí solo revela que la gran mayoría de
los países en el continente se han comprometido en ser parte de un instrumento
regional de protección de los derechos humanos, de adecuar su conducta y
desplegar su aparato gubernamental en dar eficacia a los objetivos y valores
consagrados en la Convención. Por otra parte, el movimiento de reformas
constitucionales en algunos Estados, las cuales tienden los caminos necesarios
para la sólida recepción nacional de los instrumentos internacionales, así como el
bloque de constitucionalidad consagrado ya en las Constituciones de otros países.

Los Estados que han ratificado la Convención Americana son: Argentina,


Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El
Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua,
Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Suriname, Trinidad y Tobago,
Uruguay.48 Venezuela presentó el 10 de septiembre de 2012 un instrumento de
denuncia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos al Secretario
General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). De conformidad
con lo estipulado en el artículo 78.1 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, “los Estados Partes podrán denunciar esta Convención mediante un
preaviso de un año”. La denuncia surtió efecto a partir del 10 de septiembre de
2013. Cabe señalar que, tal y como así lo establece el apartado 2º del señalado
artículo 78, dicha denuncia no desliga al Estado venezolano de las obligaciones
contenidas en la Convención Americana en lo que concierne a todo hecho que,

48
CORTE IDH.: El ABC de la Convención Americana de Derechos Humanos.
http://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/ABCCorteIDH.pdf. No todos lo países de la OEA
han ratificado la Convención Americana, falta Estados Unidos, República Dominciana.

32
pudiendo constituir una violación de esas obligaciones, haya sucedido con
anterioridad a la fecha en la cual la denuncia produjo efecto.

3. ÓRGANOS DEL SISTEMA INTERAMERICANO

Con el fin de salvaguardar los derechos fundamentales de la persona, la


Convención estableció dos órganos competentes para conocer de las violaciones
a los derechos humanos: La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la
Corte Interamericana de Derechos Humanos. La primera había sido creada en
1959 e inició sus funciones en 1960, cuando el Consejo de la OEA aprobó su
Estatuto y eligió sus primeros miembros. La Corte Interamericana de Derechos
Humanos inició sus funciones cuando la Convención entró en vigor (1978). El 22
de mayo de 1979, los Estados Partes eligieron, durante el Séptimo Período
Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, a los juristas que
en su capacidad personal, serían los primeros jueces que compondrían la Corte
Interamericana.49

En síntesis, los dos Órganos Competentes para conocer de los asuntos


relacionados con el cumplimiento de los compromisos contraídos por los Estados
Partes de la Convención son: A) La Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, y B) La Corte Interamericana de Derechos Humanos (art. 33).

Los sistemas internacionales o regionales de protección de los derechos


humanos, tienen un carácter subsidiario a los sistemas nacionales, es decir,
actúan como última ratio cuando los Estados han fallado en brindar la protección
debida a los derechos de las personas. A nivel del sistema interamericano esto
constituye una premisa fundamental, tanto la Comisión como la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, intervienen cuando se han agotado todos
los mecanismos internos que establece un país para hacer efectiva la protección

49
CORTE IDH.: El ABC de la Convencion Americana de Derechos Humanos.
http://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/ABCCorteIDH.pdf
de los derechos humanos, en otras palabras, solo se puede acceder al plano
regional cuando no hay manera de encontrar remedio dentro del Estado, ya sea
porque se intentaron todas las vías administrativas y judiciales posibles, o porque
estas son inexistentes o insuficientes para ofrecer tutela efectiva. En palabras de
la Corte Interamericana, y como lo ha señalado desde sus primeros casos: “la
regla del previo agotamiento de los recursos internos permite al Estado resolver el
problema según su derecho interno 50 antes de verse enfrentado a un proceso
internacional, lo cual es especialmente valido en la lógica del derecho
internacional de los derechos humanos.

3.1 LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

La comisión es un órgano autónomo de la OEA. La Comisión


Interamericana fue creada por la Resolución III de la Quinta Reunión de Consulta
de Ministros de Relaciones Exteriores celebrada en Santiago de Chile en 1959,
con el fin de subsanar la carencia de órganos específicamente encargados de
velar por la observancia de los derechos humanos en el Sistema. 51 Su sede es
Washington.

La función principal de la Comisión es la de promover la observancia y la


defensa de los derechos humanos y servir como órgano consultivo de la
Organización de Estados Americanos en esta materia, está señalado el art. 106 de
la carta de la OEA. La Comisión, por un lado, tiene competencias con dimensiones
políticas, entre las cuales destacan la realización de visitas in loco y la preparación
de informes acerca de la situación de los derechos humanos en los Estados
miembros. Por otro lado, realiza funciones con una dimensión cuasi-judicial. Es
dentro de esta competencia que recibe las denuncias de particulares u
organizaciones relativas a violaciones a derechos humanos, examina esas. Ante la

50
STENINER C. Y URIBE.: Introducción: Convención Americana sobre Derechos Humanos, p. 7.
KAS.
51CORTE IDH.: El ABC de la Convención Americana de Derechos
Humanos. http://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/abccorteidh.pdf

34
Comisión Interamericana de Derechos Humanos pueden seguirse dos (2)
Procedimientos: 1) Procedimiento de Petición (art. 44). Cualquier persona o grupo
de personas o entidad no gubernamental legalmente reconocida en uno o más
Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos puede presentar
peticiones que contengan denuncias o quejas de violación de la Convención por
un Estado Parte.- 2) Procedimiento de Comunicación (art. 45). Todo Estado Parte
puede alegar que otro Estado Parte ha incurrido en violaciones de los derechos
humanos establecidos en la Convención, siempre que haya reconocido la
competencia de la Comisión para ello en el momento del depósito del Instrumento
de Ratificación o Adhesión, o en cualquier momento posterior.52

El Art. 46.1 de la CADH indica: Para que una petición o comunicación


presentada conforme a los artículos 44 ó 45 sea admitida por la Comisión, se
requerirá que: a. se hayan interpuesto y agotado los recursos de jurisdicción
interna, conforme a los principios del Derecho Internacional generalmente
reconocidos; b. sea presentada dentro del plazo de seis meses, a partir de la
fecha en que el presunto lesionado en sus derechos haya sido notificado de la
decisión definitiva; c. la materia de la petición o comunicación no esté pendiente
de otro procedimiento de arreglo internacional, y d. en el caso del artículo 44, la
petición contenga el nombre, la nacionalidad, la profesión, el domicilio y la firma
de la persona o personas o del representante legal de la entidad que somete la
petición.

3.1.1 El procedimiento ante la Comisión Interamericana de Derechos


Humanos

La CIDH distingue claramente la etapa de admisibilidad y la etapa del


examen del fondo, que corre paralelamente con la de intentar una solución
amistosa del caso.

52CORTE IDH.: El ABC de la Convención Americana de Derechos


Humanos. http://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/abccorteidh.pdf

35
La Etapa de Admisibilidad o no de la petición o comunciacion
presentada: La Convención establece requisitos de admisibilidad:
A diferencia de lo dispuesto en el Pacto, la posibilidad de acceder al
sistema de la Comisión mediante una denuncia o petición individual conforme al
artículo 44 de la Convención es amplia: permite que sea presentada por cualquier
persona, grupo de personas u organizaciones no gubernamentales que cumplan
los requisitos del art. 44. Hay una actio popularis. Toda comunicación debe tener
siempre una víctima, porque la Comisión no puede utilizar este procedimiento para
pronunciarse in abstracto sobre una ley o una práctica administrativa. Por otra
parte, por disposición de su propio Reglamento, la Comisión puede iniciar, motu
proprio, “la tramitación de una petición que contenga, a su juicio, los requisitos
para tal fin”.53

El Artículo de la CADH 48 1, estipula: La Comisión, al recibir una petición o


comunicación en la que se alegue la violación de cualquiera de los derechos que
consagra esta Convención, procederá en los siguientes términos: a. si reconoce la
admisibilidad de la petición o comunicación solicitará informaciones al Gobierno
del Estado al cual pertenezca la autoridad señalada como responsable de la
violación alegada, transcribiendo las partes pertinentes de la petición o
comunicación. Dichas informaciones deben ser enviadas dentro de un plazo
razonable, fijado por la Comisión al considerar las circunstancias de cada caso; b.
recibidas las informaciones o transcurrido el plazo fijado sin que sean recibidas,
verificará si existen o subsisten los motivos de la petición o comunicación. De no
existir o subsistir, mandará archivar el expediente; c. podrá también declarar la
inadmisibilidad o la improcedencia de la petición o comunicación, sobre la base de
una información o prueba sobrevinientes; d. si el expediente no se ha archivado y
con el fin de comprobar los hechos, la Comisión realizará, con conocimiento de las
partes, un examen del asunto planteado en la petición o comunicación. Si fuere

53
MEDINA C. Y NASH C.: Manual de Derechos Humanos… op. cit. p. 30.
https://www.fundacionhenrydunant.org/images/stories/biblioteca/derechos humanos/MEDINA C.y
NASH C.2003.Manual de DerechoInternacional de losDDHH.pdf

36
necesario y conveniente, la Comisión realizará una investigación para cuyo eficaz
cumplimiento solicitará, y los Estados interesados le proporcionarán, todas las
facilidades necesarias; e. podrá pedir a los Estados interesados cualquier
información pertinente y recibirá, si así se le solicita, las exposiciones verbales o
escritas que presenten los interesados; f. se pondrá a disposición de las partes
interesadas, a fin de llegar a una solución amistosa del asunto fundada en el
respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Convención. 2. Sin
embargo, en casos graves y urgentes, puede realizarse una investigación previo
consentimiento del Estado en cuyo territorio se alegue haberse cometido la
violación, tan solo con la presentación de una petición o comunicación que reúna
todos los requisitos formales de admisibilidad.

El art. 49 estipula que, en el caso de llegar a una solución amistosa, la


comisión redactará un informe del caso que contenga los acuerdos arribados.

El art. 50 1. De la CADH indica: De no llegarse a una solución, y dentro del


plazo que fije el Estatuto de la Comisión, esta redactará un informe en el que
expondrá los hechos y sus conclusiones. Si el informe no representa, en todo o en
parte, la opinión unánime de los miembros de la Comisión, cualquiera de ellos
podrá agregar a dicho informe su opinión por separado. También se agregarán al
informe las exposiciones verbales o escritas que hayan hecho los interesados en
virtud del inciso 1.e. del artículo 48. 2. El informe será transmitido a los Estados
interesados, quienes no estarán facultados para publicarlo. 3. Al transmitir el
informe, la Comisión puede formular las proposiciones y recomendaciones que
juzgue adecuadas. Artículo 51. 1. Si en el plazo de tres meses, a partir de la
remisión a los Estados interesados del informe de la Comisión, el asunto no ha
sido solucionado o sometido a la decisión de la Corte por la Comisión o por el
Estado interesado, aceptando su competencia, la Comisión podrá emitir, por
mayoría absoluta de votos de sus miembros, su opinión y conclusiones sobre la
cuestión sometida a su consideración. 2. La Comisión hará las recomendaciones
pertinentes y fijará un plazo dentro del cual el Estado debe tomar las medidas que
le competan para remediar la situación examinada.
En conclusión la comisión puede: 1) admitir el caso e iniciar las
investigaciones 2) declarar inadmisible por falta de fundamentos, 3) llegar las
partes a una solución del caso.

Las Medidas Cautelares. El Reglamento de la Comisión dispone que en


caso de gravedad y urgencia y toda vez que resulte necesario, la Comisión puede,
a iniciativa propia o a petición de parte, solicitar al Estado que tome medidas
precautorias para evitar un daño irreparable a las personas.

3.2 LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

La Corte Interamericana es uno de los tres tribunales regionales de


protección de los derechos humanos, conjuntamente con la Corte Europea de
Derechos Humanos y la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos.
Es una institución judicial autónoma cuyo objetivo es aplicar e interpretar la
Convención Americana. La Corte Interamericana ejerce una función contenciosa,
dentro de la que se encuentra la resolución de casos contenciosos y el mecanismo
de supervisión de sentencias; una función consultiva; y la función de dictar
medidas provisionales.

Son veinte los Estados que han reconocido la competencia contenciosa de


la Corte, a decir: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá,
Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam y Uruguay. La sede de la Corte
Interamericana se encuentra en San José de Costa Rica.
La organización, procedimiento y función de la Corte se encuentran
reguladas en la Convención Americana. Además el Tribunal cuenta con un
54
Estatuto y un Reglamento expedido por la propia Corte.

Ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos solo puede ser


sometido un caso por parte de: 1) La Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, o 2) Alguno de los Estados Partes de la Convención (art. 61).- Son
requisitos imprescindibles para ello: a) Haber agotado los procedimientos
establecidos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (art. 61); b)
Haber reconocido el Estado Parte la competencia de la Corte sobre todos los
casos relativos a la interpretación o aplicación de la Convención al momento del
depósito del Instrumento de Ratificación o Adhesión, o en cualquier otro momento
posterior (art. 62).

¿Cuándo entraron en vigencia el Reglamento y el Estatuto actuales?

El Reglamento entró en vigencia el 1 de enero de 2010, mientras que el Estatuto


entró en vigencia en 1979.

Sobre los Jueces

El Secretario General de la OEA solicita a los Estados partes en la


Convención que presenten una lista con los nombres de sus candidatos para
Jueces de la Corte. Cada Estado parte puede proponer hasta tres candidatos,
nacionales del Estado que los propone o de cualquier otro Estado miembro de la
Organización. Los Jueces son elegidos a título personal por los Estados partes, en
votación secreta y por mayoría absoluta de votos, durante la Asamblea General de
la OEA inmediatamente anterior a la expiración del mandato de los Jueces
salientes. La Corte funciona con 7 jueces.

5 CORTE IDH.: El ABC de la Convención Americana de Derechos Humanos.


http://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/abccorteidh.pdf

39
El mandato de los Jueces es de seis años y pueden ser reelectos una vez
más por el mismo período. Sin embargo, los Jueces que terminan su mandato
siguen participando en el estudio de los casos que conocieron antes de que
expirara su período y que se encuentran en estado de sentencia. 55

¿Qué es la función contenciosa de la corte?

Dentro de esta función, la Corte determina si un Estado ha incurrido en


responsabilidad internacional por la violación de alguno de los derechos
consagrados en la Convención Americana o en otros tratados de derechos
humanos aplicables al sistema interamericano. Asimismo, a través de esta vía, la
Corte realiza la supervisión de cumplimiento de sentencias.

¿Qué son las medidas provisionales?

Son medidas que dicta la Corte en casos de extrema gravedad y urgencia y


cuando se haga necesario evitar daños irreparables a las personas. Estos tres
requisitos tienen que comprobarse, prima facie, para que se otorguen estas
medidas.

¿Qué es la función consultiva de la corte?

Por este medio la Corte responde consultas que formulan los Estados miembros
de la OEA o los órganos de la misma acerca de: a) la compatibilidad de las
normas internas con la Convención; y b) la interpretación de la Convención o de
otros tratados concernientes a la protección de los derechos humanos en los
Estados Americanos.

5 CORTE IDH.: El ABC de la Convención Americana de Derechos Humanos.


http://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/abccorteidh.pdf

40
¿Qué es la supervisión de cumplimiento de sentencias?

La supervisión de cumplimiento de las resoluciones de la Corte implica, en


primer término, que esta solicite información al Estado sobre las actividades
desarrolladas para los efectos de dicho cumplimiento en el plazo otorgado por la
Corte, así como recabar las observaciones de la Comisión y de las víctimas o sus
representantes.56

En sus primeros años de funcionamiento la Corte se pronunció poniendo el


foco en la problemática de la desaparición forzada de personas. Con el paso del
tiempo, conoció de casos sobre diversas y complejas temáticas relativos a la
ejecución extrajudicial, masacres, torturas, integridad personal, libertad personal,
leyes de amnistía, jurisdicción militar, debido proceso y garantías judiciales, pena
de muerte, libertad de expresión, pueblos indígenas, género, discriminación por
orientación sexual, niñez, personas privadas de libertad, entre otros. Mientras
escribo estas líneas se discuten en el Tribunal las alegadas violaciones de
derechos humanos que habrían ocurrido como consecuencia de la prohibición
general de practicar la Fecundación in Vitro desde el año 2000, tras una decisión
emitida por la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica.
Es así como, mediante sus sentencias, la Corte ha ido edificando el patrimonio
jurídico propio, estableciendo los parámetros a seguir en materia de estándares de
protección de los derechos humanos en los ámbitos locales.

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