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Tinoco Vargas Julieta. Grupo: 2PM23. Teorías de la Personalidad. Investigación.

Quién y Qué Hizo Winnicott.

Donald Winnicott nació en Inglaterra a fines del siglo pasado. Inició su carrera profesional

como pediatra en el Paddington Green Children's Hospital de Londres en 1923, época en la cual,

a través de una recomendación de Ernest Jones, empezó a psicoanalizarse con James Strachey.

Ambas experiencias, del ejercicio de la pediatría y su análisis personal, marcaron de manera

fundamental su labor posterior. ​Su obra muestra la huella de las impresiones que tuvo a partir de

su trabajo de pediatra.

Winnicott fue en efecto, un teórico del desarrollo temprano del ser humano. La observación

de la conducta de los niños y sus madres influyó de manera decisiva en su enfoque psicoanalítico.

A partir de su experiencia con niños pequeños, advirtió que buena parte de los problemas

emocionales parecían encontrar su origen en etapas tempranas del desarrollo. Es de destacar la

coincidencia con la que dos analistas que aún no se conocían, Winnicott y Melanie Klein,

enfatizaban la importancia que adquieren las etapas iniciales en el desarrollo emocional del

individuo.

En 1936 publica su primer trabajo dedicado a analizar la relación entre los trastornos de la

alimentación y los conflictos emocionales. En él describe que, lejos de lo que se suponía en esa

época, el infante posee complejas fantasías y emociones. Según su punto de vista el mundo

interior se construye a partir de los dos aspectos esenciales de la fantasía oral: conservar y

eliminar.

Para ese momento era bastante novedoso adjudicar a tales fantasías el origen del

psiquismo humano. En esos años, el foco de atención estaba puesto en los mecanismos de

defensa y la problemática edípica. Se pensaba que todo lo sucedido antes adquiría su pleno

significado sólo después del pasaje por dicha etapa. Según el punto de vista de nuestro autor, el

desarrollo emocional debía considerarse como una línea de progresión en que lo arcaico definía

las características de lo por venir.

Winnicott se interesó por las relaciones de objeto tempranas, más tarde surgieron

importantes diferencias teóricas que motivaron su distanciamiento de Melanie Klein,


probablemente el principal desacuerdo consistió en el papel que cada uno adjudicaba al medio

ambiente en el desarrollo emocional del niño; para Klein éste era un factor importante, pero en el

que no concentró su atención, para Winnicott fue transformándose en el elemento fundamental, al

punto de considerar las fallas ambientales como la etiología principal de los distintos cuadros

psicopatológicos.

Winnicott dio origen a propuestas terapéuticas dirigidas a brindar en el análisis un entorno

emocional favorable, para así posibilitar un pleno desarrollo. El concepto teórico que mejor

ejemplifica esta línea de pensamiento es el de sostenimiento o holding, término acuñado por

Winnicott para describir una conducta emocional de la madre respecto su hijo. En torno a los

éxitos o fracasos del sostenimiento se sitúan los distintos grados de perturbación psíquica.

Como sucede con frecuencia en el pensamiento psicoanalítico, a las observaciones

clínicas sigue un intento de sistematización de un modelo evolutivo. Winnicott elaboró una teoría

del desarrollo emocional. En ella trató de anclar los puntos de fijación de las perturbaciones

psicológicas consideradas, por supuesto, desde su punto de vista del falso y verdadero self.

Winnicott establece que a lo largo del desarrollo el ser humano pasa por diferentes fases,

existe en un primer momento una dependencia absoluta del bebé hacia los progenitores en la que

no es capaz de contener la angustia, para a partir de los seis meses empezar a ser consciente de

la necesidad de éstos y sus cuidados y a expresar su necesidad, hasta que finalmente se va

avanzando hacia una independencia cada vez mayor.

Un concepto de gran importancia que Winnicott creó es el de objeto transicional como

aquel que permite establecer al menor un inicio de diferenciación entre el yo y el no yo y que le

permite reducir la ansiedad en ausencia de la madre al dotarlos de líbido narcisista y líbido objetal.

También son importantes los fenómenos transicionales como el balbuceo, fenómenos y acciones

que el niño hace con el mismo propósito y que permiten la progresiva individuación y socialización.

Referencias:
Bleichmar, N., Leiberman de Bleichmar, C. (1997). El Psicoanálisis Después de Freud. Teoría y
Clínica. Buenos Aires: Paidós.
Castillero, O. (2017.) Donald Woods Winnicott: biografía y legado psicoanalítico. Barcelona:
Psicología y mente.

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