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Juan Pablo Rizo Padilla 3.

2: Gratia creata:
2°Teología El don de la libertad
Antropología Teológica 24 de Abril de 2020

Ante lo dicho por los escolásticos: Dios, la inhabitación de Dios en el hombre, es la gracia
increada. Pero a fin de que Dios llegue verdaderamente, a fin de que el amor de Dios nos toque
verdaderamente, a fin de que entre Dios y el hombre exista una relación de comunión e intimidad,
Dios ha de formar al hombre de tal modo que lo pueda transformar profundamente, de este modo el
hombre puede hacerse capaz de acoger el amor de Dios. Si, entonces, Dios se quiere donar al
hombre lo debe disponer interiormente, abrirlo, hacerlo capaz. El amor de Dios no es un premio por
una capacidad humana que él ya posee, sino que, antes de todo, él crea. Por eso un amor especial de
Dios no puede ser pensado sin que ese llegando al hombre no tenga una extensión creativa. Los
escoláticos ven que esta transformación interior es obra del amor de Dios y le dan el término
técnico de «gracia creada». De este modo diferencian el concepto de «gratia creata» del concepto,
ya examinado, de «gratia increata», que es Dios mismo. En otros términos, la gracia creada expresa
primariamente el hacer posible en el hombre el ser capaz de recibir el Espíritu de Dios, la vida de
Dios, la libertad, el amor, el principio de la beatitud. De todos modos ésta no es la única ni la más
importante función de la gracia.
El amor es generalemente creativo, y esto no puede valer menos para el amor de Dios creador. El
amor de Dios no permanece como un ámbito en sí mismo al interno del hombre, que permanece
igual y no cambia.
Se asume por tanto el siguiente aspecto de que la gracia no pertenece al ser del hombre, sino que
viene donada desde el exterior, de Dios. Además, la gracia por voluntad propia se puede perder y el
hombre permanece igual. De todo ello se puede deducir que la gracia no puede ser sustancia,
pertenecer a la esencia del hombre. De esto se sigue, conforme a la tabla de las categorías de
Aristóteles, que ella tiene el carácter ontológico de un accidente.
Pero esta categoría, gracia-accidente, ha estado mal entendida en el interior del diálogo
interconfesional, de modo que, la teología evangélica se escandalizaba del hecho que la gracia sea
sólo un accidente. El escándalo se originó de una asociación errónea de pensar así: accidente, luego
accidental, por tanto algo de importancia secundaria. Pero realmente significa lo contrario.
Accidente significa, en este contexto ontológico, la gracia no es parte de la sustancia del hombre,
sino que se suma a la naturaleza humana como un don especial de Dios. Por esto es accidente, en
cuanto que no es ninguna cosa que provenga de la sustancia del hombre.
En este sentido santo Tomás dice: la gracia pertenece a la categoría qualitas. Esta es una qualitas
quaedam, la nueva condición de la sustancia humana que el amor de Dios ha producido. ¿Cómo
llega santo Tomás a decir que la gracia pertenece a la categoría de la qualitas? Él dice que la gracia
hace posible en el hombre una vida en el gozo puro de Dios, y el gozo pertenece - según Aristóteles
- a la qualitas. Entonces, por el presupuesto que la vida cristiana, fruto de la gracia, es puro gozo de
Dios, santo Tomás deduce que la gracia pertenece a la qualitas, que es qualitas quaedam. Esto es
interesante.
Esta nueva cualidad debe llegar a ser también principio de un nuevo hacer. El hombre no debe de
renovarse, sólo, en lo más profundo de su ser, sino también en la realización de su vida y su
Juan Pablo Rizo Padilla 3.2: Gratia creata:
2°Teología El don de la libertad
Antropología Teológica 24 de Abril de 2020

existencia, él debe verdaderamente llegar a ser libre y de esto forma parte esencialmente la praxis.
Él está llamado a responder al don del amor de Dios, convertirse a su amor.