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I.

- INTRODUCCIÓN

¿Alguna vez has bajado las escaleras a obscuras? Ya sabes, en ese momento

cuando no estás muy seguro de donde pisar, así que lentamente avanzas al tanteo

intentando no caer o pisar mal… pero en cuanto prendes la luz puedes ver todos

los escalones y firmemente te agarras del barandal. La lectura de la Biblia

representa de una manera esta “luz”:

“Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero”

Salmos 119:105

La Biblia nos enseña que vivimos en un mundo de tinieblas (Efesios 6:12) y que

la vida cristiana se compara con un camino angosto (Mateo 7:14). ¿Te gustaría

seguir avanzando sin luz a tus pies? ¿No se te hace un acto bastante arriesgado

alejarte del buen camino?

II.- DESARROLLO

Para llegar a este destino tan lindo, tuvimos seguir una serie de referencias,

monolitos de piedra, verdaderas SEÑALÉTICAS por dónde debíamos pasar.

Si no las hubiésemos seguido, existían dos opciones:

1. Hubiésemos tomado otro camino, que nos podría habernos traído hasta acá,

pero con MUCHA DIFICULTAD; POR TERRENOS MUY PELIGROSOS

(CREAME QUE NOS PASÓ A NOSOTROS);

2. NO HUBIÉSEMOS LLEGADO NUNCA A ESTE LUGAR; POR HABERNOS

EXTRAVIADO.

Esto nos muestra la importancia de aprender a seguir la ruta que ha sido trazada,

la importancia de saber leer las señales.


Esas señales fueron dejadas por otras personas, no por nosotros, para que

podamos llegar con menos dificultad a un buen destino.

Asimismo, la Biblia declara en Romanos 15. 4 que “las cosas que se escribieron

antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la

consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.”

Por esta razón, sabiendo Dios que necesitábamos una guía en nuestro camino, nos

dejó Su voz a través de las Escrituras, y esa es la razón por la que el Salmista

declara que la Palabra de Dios es una LAMPARA, porque por ella puede GUIARSE.

2 Pedro 1. 19 “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis

bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta

que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”.

III.- CIERRE

Israel tenía un destino al cual Dios quería llevarlos. Era una tierra hermosa, como

este lugar. Algo que ellos no imaginaban. Pero lamentablemente no supieron poner

atención a las señales y a la guía de Dios, y ¿Qué ocurrió? Se los diré:

En Deuteronomio 1. 2-3 Moisés ya anciano, se para frente a un grupo de jóvenes,

como ustedes, que estaban a punto de llegar a un destino prometido a los padres

de ellos que murieron en el desierto y les cuenta lo siguiente:

“Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.
3Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes,

Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová le había

mandado acerca de ellos.”


Les tomó 40 años hacer una ruta que debían terminar en 11 días (25 kilómetros por

día). ¿Por qué? Porque no siguieron las señales de Dios.

Este debe ser EL AÑO en que digas “he decidido seguir a Cristo.” Seguir al

Jesucristo revelado en Su Palabra. Este debe ser el año en que hagas la Biblia tu

hoja de ruta, tu carta de vuelo.

Porque la Palabra, las Escrituras, son el milagro más vigente y real que podemos

tener de Dios. Su voz dada a los hombres, a través de hombres.

En ella tenemos señales, tenemos verdaderos monolitos de piedra, que pueden

guiar nuestros pasos hacia el destino que Dios ha preparado para cada uno de

nosotros.

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