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El pensamiento complejo en la educación

Antes, hablamos de la situación educativa del país, la cual nos dio otros enfoques y
diferentes nociones sobre la misma, hoy corresponde hablar sobre la complejidad del
pensamiento en nuestra época y es que como bien se menciona en el trabajo de Miguel
Grinberg, donde Edgar Morín dice “Estamos entre dos mundos, uno que no ha muerto
todavía y otro que todavía no ha nacido” [ CITATION Gri02 \l 2058 ]... ¡pues es verdad!, es
verdad que nos enfrentamos a nuevos retos cada día, sobre todo cuando siento que
estamos regresando a los primeros pasos de cuando se definió la educación y de cuando
surgieron los primeros pensadores. La educación es algo cambiante, razón por la cual
siempre busca ser transformadora, busca ir adaptándose a los nuevos seres humanos,
por lo cual, a veces nos abrazamos a la desesperanza, a la desilusión, a la idea de que
algo no esta bien y que no va funcionar. Nos hemos fastidiado hasta cierto punto de esos
cambios, tanto, que nos resistimos a el, nos resistimos a adoptar nuevas formas de
educar, a aceptar nuevos conceptos, a aceptar nuevas interpretaciones, cuando todavía
tenemos en proceso otra y es por eso que me hago estas preguntas constantemente -
¿somos acaso nosotros como educadores, quienes debemos replantearnos nuestros
objetivos? ¿somos nosotros quienes nos estamos resistiendo al cambio? -... en mi
experiencia como docente considero que no estamos del todo preparados para
enfrentarnos a los cambios drásticos y radicales, quizá si dispuestos y optimistas, pero no
preparados. No es mi intención sobajar la labor docente, al contrario, busco defenderla, ya
que se exige demasiado cuando se ofrece poco. Y no me refiero a lo económico, me
refiero al reconocimiento, a la dotación de capacitación y recursos materiales. Morín
afirma que “la tarea es inmensa e incierta. No podemos sustraernos ni a la desesperanza
ni a la esperanza. La misión y la dimisión son igualmente imposibles “[ CITATION Gri02 \l
2058 ], es decir no podemos simplificar la realidad, en nuestro afán de reducirla a nuestras
concepciones tan simples. Situaciones claras donde se antepone el termino “complejo”
cuando no podemos explicar algo, es por ello “necesario proponer una verdadera ruptura
y poner de manifiesto que la complejidad es un reto que el espíritu debe y puede
conquistar”[ CITATION Gri02 \l 2058 ] pues se vuelve cada vez más común culpar a los
otros, al sistema, donde ciertamente hay mucha responsabilidad, pero, ¿que estamos
haciendo nosotros para complementar estas puestas en marcha con el ser humano y la
educación?, vivimos en estos días donde estamos educándonos para contraatacar, no
para comprender, ni entender, ni mucho menos para aportar. “Quizás, alguna vez, se
comprenderá que para vestir nuevas ropas conceptuales es preciso desnudarse de
ideas... pero sin descartar que una metafórica “desnudez” [ CITATION Gri02 \l 2058 ], pues
necesitamos estar abiertos a los cambios, a la adquisición de nuevos conocimientos, a
relacionar criterios y palabras. Es decir, no “santificar” ni “satanizar” y que siempre exista
la unificación. Allí, es donde estaremos llevando a cabo el pensamiento complejo. Ese
que se señala “como una invitación a salir de una manera sencilla de ver las realidades”
[ CITATION Juá12 \l 2058 ].
Es por ello que “debemos armarnos de una ardiente paciencia. Nos encontramos en las
vísperas no de la lucha final, sino de la lucha inicial” [ CITATION Gri02 \l 2058 ].

Referencias
Grinberg, M. (2002). EDGAR MORÍN y el pensamiento complejo. España.

Juárez, Comboni Salinas, J. (2012). Epistemología del pensamiento complejo.


Reencuentro, 6.