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UNIVERSIDAD MARIANO GÁLVEZ DE GUATEMALA

HUEHUETENANGO, GUATEMALA
FACULTAD DE HUMANIDADES
PEM. ESPECIALIZACIÓN EN COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
CURSO: ORATORIA
DOCENTE: Licda. JANETH SILVA

DATOS DEL AUTOR Revista:


ALBERTO EFRAÍN
RAMÓN DIEGO
CARNÉ: 706719-15018
7 ASPECTOS PARA
Correo electrónico: SER UN BUEN
box60@hotmail.es
Celular: 30429444
ORADOR
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HUEHUETENANGO, JUNIO DE 2019.


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INTRODUCCIÓN

Si hay algo que nos inquieta y nos da


miedo a todas las personas,
exceptuando la muerte, es el miedo a
hablar en público, nuestro estado de
ánimo, sorprendentemente cambia al
estar frente de un grupo de personas,
hasta aunque no se está hablando.

Parece increíble, pero este fenómeno afecta a todas las personas no importando género,
estatus económica, cultura, religión; casualmente todos experimentan un acusado miedo,
algunas veces patológico, ante la acción de exponer sus ideas y pensamientos a través de
un simple discurso en público. Por esta razón muchas personas prefieren buscar un
mecanismo de defensa para no participar en una exposición en público.

Ante este fenómeno, es importante estudiar y conocer todo lo relacionado a la oratoria como
un proceso para adquirir conocimientos y estrategias para alcanzar el arte de hablar en
público.

Para el dominio del uso de la palabra y del estado de ánimo tenemos que adoptar una
práctica imprescindible que se inicia creando confianza y seguridad en uno mismo, sin que
nadie lo presione. Como participante de la oratoria hay que enfatizar en que precisamos la
oratoria no es “el arte de sentarse en público” sino más bien “el arte de hablar en público”.

Aprender oratoria es como aprender a nadar, nadie aprende a nadar si no se mete al agua
y nadie aprende a hablar en público sino lo hace frente a las personas que tienen la mirada
puesta. Aprender oratoria es un proceso gradual, motivador y que al final impulsa el deseo
de transmitir las ideas a los demás sin temor alguno.
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7 ASPECTOS PARA SER UN BUEN ORADOR

1. Autocontrol
Este aspecto está relacionado con
la actitud del buen orador, tomando
en cuenta las características y la
presión del público que tiene en
frente. Es un aspecto importante ya
que permite al orador exponer con
gusto sus ideas; demostrando su
capacidad y nivel de elocuencia en
el manejo de la temática en público.

El autocontrol se concentra en la
capacidad que desarrolla la persona
de manejarse por sí mismas,
controlar sus emociones, su
temperamento, su estado de ánimo
y sobre todo el manejo de la presión
del público.

En ocasiones escuchamos a personas decir que tenían bien planeado y ordenado


todo el contenido a abordar, resulta que se enfrentan con el fenómeno de la presión
del público; se les olvida o empiezan a decir incoherencias en sus argumentos, esto
ocurre por la ausencia del autocontrol y la confianza plena que se tiene de las propias
capacidades.

El autocontrol está estrechamente relacionado con la capacidad intrínseca que


desarrolla la persona en asumir sus responsabilidades, su compromiso consigo
mismo y la seguridad que demuestra en sus palabras y gestos hacia el auditorio.
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“AUTOCONTROL, ES SEGURIDAD Y ESTANCIA PLENA CONSIGO MISMO”


2. Hablar con claridad y facilidad

Todo buen orador presta mucha


atención en el momento de
preparar el contenido de su
disertación en el aspecto de
claridad y facilidad, tanto para él
como también para el auditorio.

El contenido debe ser adecuado


a los intereses del público,
iniciando desde la claridad de los
objetivos, el planteamiento de la
tesis, los puntos importantes de
la estructura, el léxico, el
significado contundente del tema
y subtemas.

Hay que tener claro también la


idea principal, las secundarias,
las terciaras, la combinación de
experiencias y predicciones.

Puede ser tentador desligarse del contenido, por lo tanto hay que cuidar ese aspecto;
porque tampoco valdrá la pena para el oyente invertir su tiempo en tratar de descifrar
lo que intentas decir. Es importante que durante el transcurso de la exposición, el
orador compruebe que el auditorio esté comprendiendo el mensaje, interactuar con el
público es uno de los puntos que los oradores van aprendiendo a través de la
experiencia.
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3. Saber persuadir y enseñar
Persuadir no implica entregar
argumentos falsos solo para
llamar la atención del público,
hay que admitir las limitaciones.
Es necesario que el orador debe
ser consciente de los
fragmentos de su exposición
que son más propensos a ser
debatidos por el auditorio o a ser
cuestionados. Por eso su
preparación debe incluir
argumentos para defenderse
ante las críticas esperables.

Si bien el orador debe mostrarse convencido y firme en su posición, también debe


escuchar las opiniones de la audiencia y respetar a aquellos que disienten con sus
opiniones.

Dominar el tema y los argumentos que se desarrollaran pero también tiene que tener
en cuenta que tenga efectividad con la enseñanza, el mensaje o la reflexión que quiere
dirigir con al oyente. El conocimiento, la preparación y la combinación con experiencias
reales pueden ser elementales para que la esencia de la persuasión sea el mensaje.

Es básico analizar si los oyentes se sienten cómodos con la forma de desarrollar el


tema, si están comprendiendo el contenido, si se siente convencidos por la forma de
hablar, de dirigirse; de lo contrario es necesario experimentar otras formas.
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4. Agradar con la expresión verbal, gestual y corporal

Los movimientos corporales y el lenguaje es un


binomio fundamental en el escenario. No hace
falta agradar al público con dinámicas o
chistes, sino es cuestión de gracia y de
coordinación de los gestos, la ropa, las
miradas, los movimientos de la mano, la
postura y la sonrisa con el lenguaje que se está
utilizando para la exponer el tema.

El contacto visual es muy importante, este aspecto requiere de práctica, porque


parece que se está mirando directamente a las personas, pero en realidad no es así.
Hay que evitar excesos o se correrá el riesgo de parecer de nervios o incoherencias
entre el lenguaje y las miradas. El exceso puede interpretarse como rigidez.

Durante la exposición no hay que caer a la condescendencia, es decir hay que insinuar
malos tratos al auditorio, porque pueden ponerse hostiles. Suena condescendiente
cuando se utiliza un todo cantado, raro, agresivo en el discurso, si se suspira en voz
alta o se manifiesta menosprecio a los oyentes de alguna manera.

Todo buen orador tiene que preocuparse para agradar, elogia y motivar la
participación de su auditorio. Debe tener la capacidad de apreciar al público sin
pretensiones.

Ser amable, seguir las normas de relaciones y convencionalismo social y ser racional,
también son acciones que contribuirán al éxito de la disertación. Además no hay nada
peor ver a un orador con las manos en los bolsillos o las manos pegadas a los
costados. La gestualidad tanto en el rostro como en el cuerpo enfatiza los mensajes
verbales y mantiene la empatía del orador con el público.
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Página
5. La voz

Moldear la voz según el


ambiente, el auditorio o todas
las circunstancias es
fundamental para tener éxito
en la exposición.

Hablar fuerte es necesario,


porque tienen que escuchar
las personas de igual manera
todo lo que se está diciendo,
sin importar si están en la
primera o en la última fila, o si
hay ruido.

La dicción es uno de los aspectos que da elocuencia, orden y gracia al lenguaje, para
ello es oportuno pronunciar las palabras de forma correcta y clara, con modulación y
buena fonación. Es recomendable practicar antes de la exposición las palabras con
pronunciación inusual.

El ritmo de la voz combinado con el lenguaje hace que la exposición sea dinámica,
utilizando diferentes técnicas visuales y auditivas para ayudar al oyente a mantener la
atención. Parte de ese dinamismo implica también hacer pausas necesarias al hablar,
para crear constantemente nuevas expectativas o facilitar la comprensión del
mensaje.

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6. La coherencia y sencillez en la expresión

Hay que evitar la monotonía, porque


refleja desorden, desorganización,
incapacidad, pobreza lexical e
incoherencia en el desarrollo del
discurso.

La coherencia se puede apreciar


sencillamente en el buen orador cuando
sabe diferenciar las ideas principales de
las secundarias, lo importante de lo
innecesario.

La sencillez en la exposición se refiere a tener la capacidad de adecuar el lenguaje al


contexto y las características del público; el uso exagerado de tecnicismos puede
convertir al orador como aburrido; puede dejar de ser interesante al público y
sobrestima la capacidad de atención de la audiencia.

Hay que utilizar un lenguaje adecuado al público, ni tan técnico ni coloquial. Los
ejemplos y las figuras literarias empleadas en la exposición deben ser comprensibles
con facilidad; hay que evitar analogías que dejan confuso al público.

Se debe tener la capacidad de ajustar el discurso de acuerdo a la audiencia; por


ejemplo una audiencia técnica apreciará en algún momento el uso de jergas o
acrónimos; y si a la audiencia le dificulta comprender algunos conceptos, es necesario
ofrecerle algunos ejemplos en un lenguaje familiar.
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Página
7. Seguridad

La seguridad puede verse desde dos


puntos de vista; la seguridad anímica
del orador y la seguridad en el
contenido que tiene que ver con la
veracidad; ambos aspectos son parte
de las responsabilidades que asume el
orador desde el momento en que
ocupa el escenario.

La seguridad en el estado anímico del


orador tiene que ver con la capacidad
de dominar las sensaciones que
suelen ser contraproducentes a la hora
de estar en el escenario o en el
momento de ver al público. Un buen
orador sabe cómo evitarlos.

Por otra parte, la seguridad del mensaje se refleja cuando el orador habla sin titubeos,
inflexibilidad o tartamudeos. Es recomendable actuar de manera casual, relajante y
con mucha calma.

La preparación de la ponencia asegura el éxito y la seguridad del buen orador, para


ello es importante tener un esquema previo y saber seguirlo, esto permite que se
desarrolle con tranquilidad y como apoyo necesario cuando se olvida algo.

Moverse inmoderadamente en el escenario puede interpretarse como inseguridad, al


igual el movimiento de las manos, la debilidad de la voz, las redundancias, repetición
constante de ideas, muletillas y silencios prolongados.
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Conclusiones

1. Ser un buen orador requiere de planeación, claridad en el pensamiento, preparación


y un discurso estructura de principio a fin.

2. La oratoria puede expresarse con elocuencia si se realiza un discurso claro y con


ideas firmes. Todo buen orador se crea a fuerza de práctica y mejora continua.

3. El vestuario es un aspecto que habla primero que la boca del orador, es fundamental
que tenga relación con el tema en curso.

4. Es importante evitar crear confusión o dejar a tus oyentes la sensación de que


perdieron su tiempo. Siga la estructura de la exposición y evite improvisar o salirse de
texto y contexto.

5. Todo buen orador prepara un guion, pero no para leerlo; de lo contrario se convierte
en un error que resulta aburrido y poco profesional.

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Bibliografía consultada

1. http://www.utm.mx/~vero0304/ST/EL%20PODER%20DEL%20LENGUAJE.pdf

2. Alban Alencar, A.: (2007) Manual de oratoria, Edición electrónica gratuita. Texto
completo en www.eumed.net/libros/2007b/

3. es.m.wikihow.com.

4. www.caracteristicasdel buenorador.com

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