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C-26260-2016

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FOJA: 345 .- .-

NOMENCLATURA : 1. [40]Sentencia
JUZGADO : 12 º Juzgado Civil de Santiago
CAUSA ROL : C-26260-2016
CARATULADO : LEVY / TAMARGO

Santiago, diez de Octubre de dos mil dieciocho

Vistos

Que, a fs. 1, con fecha 26 de octubre del año 2016, compareció don
MAURICIO MOSCHE LEVY JOFRÉ, ingeniero civil, con domicilio en
calle Napoleón N° 3010, oficina 72, comuna de Las Condes, Región
Metropolitana, y de conformidad a lo dispuesto en los artículos 2.314 y
siguientes del Código Civil, y artículo 254 del Código de Procedimiento
Civil, interpone demanda en juicio ordinario de indemnización de
perjuicios, en contra de don IVÁN ROBERTO TAMARGO BARROS,
Notario Público, titular de la Quincuagésima Primera Notaría de
Santiago, con domicilio en Avenida Nueva Providencia N° 2.635,
comuna de Providencia, Región Metropolitana, a fin de que se declare
que el demandado incurrió en un ilícito civil generador de
responsabilidad extracontractual, condenándolo a la indemnización de
los perjuicios patrimoniales y extrapatrimoniales que la negligencia que
le atribuye le habría ocasionado, todo ello en base a los antecedentes
que espone como sigue:

Señala en primer término que, sería dueño del inmueble ubicado en


calle Colina del Mirador N° 2.494, que corresponde al sitio N° 24 de la
manzana “H” del plano de subdivisión respectivo, comuna de Las
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Condes, Región Metropolitana. Lo habría adquirido el 28 de abril de


2006, de don Marcelo Torres Bruce. El dominio se habría inscrito a su
favor a fojas 29.144 N° 47.374 del Registro de Propiedad del
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Conservador de Bienes Raices de Santiago, correspondiente al año
2006.

Manifiesta seguidamente que, el día martes 20 de octubre de 2015,


habrían acudido a su oficina los abogados señores Arturo Videla
Munita y Guillermo Marín Valdés, dedicados al giro de compraventa de
bienes raíces, advirtiéndole que el inmueble antes referido les había
sido ofrecido en venta por don Jorge Marcelo Aranguiz Pérez,
supuesto propietario del terreno, llegándose a otorgar, incluso, una
promesa de compraventa respecto del mismo.

La visita se habría debido a que, estudiando los títulos de la


propiedad, los abogados señores Videla y Marín sospecharon del
negocio en el cual ya eran promitentes compradores, puesto que
durante cerca de nueve años, el inmueble no fue objeto de
enajenación alguna, y sólo en los meses de agosto y septiembre del
año 2015, había sido supuestamente transferido en dos oportunidades
y a precios sospechosamente apartados de las condiciones de
mercado.

Atendido lo anterior, explica que los señores Videla, Marín y el actor se


habrían percatado que estaban siendo víctimas de un fraude en torno
a la venta del inmueble de su propiedad, ya individualizado.

Agrega que, de inmediato habría concurrido al Conservador de Bienes


Raíces de Santiago, a revisar si la propiedad habia sido transferida,
encontrándose con la sorpresa de que ella habia sido objeto de dos
compraventas:

a. La primera, del día 7 de agosto de 2015, celebrada en el oficio


del demandado, esto es, la Notaría de don Iván Tamargo Barros,
entre, supuestamente su persona, como vendedor, y don Aldo Rodrigo
Bononato Gómez, como comprador, la cual habría sido inscrita a fojas
HXGRHGBKCP

60.139, número 88.807, del Registro de Propiedad del año 2015 del
Conservador de Bienes Raíces de Santiago.
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b. La segunda, del día 22 de septiembre de 2015, celebrada en la
Notaría de Maipú de don Sergio Martel Becerra, entre don Aldo
Rodrigo Bononato Gómez y don Jorge Marcelo Aranguiz Pérez -como
vendedor y comprador, respectivamente-, la cual habría sido inscrita a
fojas 68.842, número 101.424, del Registro de Propiedad del año 2015
del Conservador de Bienes Raíces de Santiago.

Explica que, luego de comprobar, que sin su intervención, ni


conocimiento, el inmueble de su propiedad había sido transferido dos
veces, concurriendo a la Notaría de don Iván Tamargo Barros, en
donde se habría otorgado la escritura de fecha 7 de agosto de 2015.
En esa oportunidad, señala que el señor Notario Público demandado
en autos, habría advertido que la persona que ese día -7 de agosto-
concurrió a su oficio aduciendo ser Mauricio Levy Jofré, no se
condecía con sus características físicas, lo cual habría comprobado al
cotejar el retrato contenido en las fotocopias de las cédulas de
identidad que los otorgantes de una escritura pública deben dejar en el
oficio del Notario, con su persona.

Afirma que, a tal punto ello habría sido asi, que con fecha 21 de
octubre de 2015, el Notario demandado habría certificado “que la
persona que comparece en esta notaría el día de hoy, identificado con
la cédula de identidad descrita en el Punto N° 3 anterior, de nombre
MAURICIO MOSCHE LEVY JOFRE, de Profesión Ingeniero civil; NO
CORRESPONDE A LA MISMA PERSONA QUE COMPARECIÓ EN
ESTA NOTARÍA EL PASADO DÍA 07 DE AGOSTO DE 2015, EN
CALIDAD DE PROPIETARIO VENDEDOR DEL SITIO
INDIVIDUALIZADO EN EL PUNTO N°1 ANTERIOR, y quien firmó la
Escritura de Compraventa anotada en el Repertorio N° 829-2.015 de
esta Notaría, lo cual deduzco sin lugar a dudas, porque no coincide la
fotografía de la Cédula de Identidad presentada por dicho vendedor,
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con la persona que se presenta el día de hoy frente a mí” .


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Como los hechos relatados revistirían caracteres de delito, habría
efectuado una denuncia criminal ante la Fiscalía de Ñunoa, a la cual
se le habría asignado el RUC N° 1501013596-3. Actualmente, el
proceso penal se encontraría terminado, con sentencia condenatoria
ejecutoriada dictada en la causa RIT 9.101-2015, seguida ante el
Octavo Juzgado de Garantía de Santiago en contra de los señores
Aldo Bononato Gómez y Jorge Aranguiz Pérez, por los delitos de
falsificación de instrumento público, estafa y usurpación de nombre.

Paralelamente, sostiene que habría iniciado una acción de nulidad


absoluta, conjuntamente con una acción reivindicatoria, en contra de
los autores referidos, las que se seguirían ante el Vigésimo Juzgado
Civil de Santiago bajo el Rol N° C- 28.458- 2015. Sin embargo,
atendido que la sentencia criminal habría ordenado la cancelación de
las escrituras e inscripciones respectivas, la causa civil habría perdido
oportunidad.

Enseguida, relata los hechos que rodearían la suscrpción de la


escritura de fecha 07 de agosto de 2015, en los siguientes términos:
En horas de la mañana del día viernes 7 de agosto de 2015, habría
concurrido a la Quincuagésima Primera Notaría de Santiago, de don
Iván Tamargo Barros, el señor Aldo Bononato Gómez -supuesto
comprador-, quien le habría entregado un borrador de escritura de
compraventa del inmueble ya individualizado, a una funcionaria de
dicha Notaría, doña Jessica Muñoz Quilaqueo.

Como sería habitual, la escritura no habría estado disponible para la


firma de las partes en forma inmediata, puesto que, previamente, los
respectivos funcionarios deben revisarla, insertarle textos “tipo” de la
Notaría, modificar los numeros por palabras, etc. Por ello es que, en la
tarde del mismo día, se habría apersonado nuevamente a la Notaría el
señor Bononato. La escritura ya habría estado lista para la firma de las
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partes, señalándose en la investigación criminal, por la funcionaria


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doña Jessica Muñoz Quilaqueo, que sólo pudo hacer firmar, ante ella
(y no ante el Notario), al supuesto comprador, señor Aldo Bononato.

Explica que, el vendedor, el suplantador de la identidad del actor,


habría firmado la escritura el día 9 de agosto de 2015, en la misma
Notaría. De hecho, habría sido la misma funcionaria -Jessica Munoz
Quilaqueo- la que habría tomado la firma del suplantador y no el
Notario Público don Iván Tamargo Barros, o su suplente. Para ello,
sólo se habría fotocopiado la cédula de identidad del compareciente.

Sostiene que, sólo una vez que el suplantador dejó el oficio de la


Notaría, las funcionarias habrían llevado la escritura al Notario
demandado para que verificara si la firma y huella puestas en ella,
correspondían a las estampadas en la cédula de identidad
fotocopiada. Con este sólo cotejo, afirma que el Notario habría tenido
por verificada la identidad de los comparecientes.

Refiere que, habiéndose otorgado la escritura pública y, por lo mismo,


perfeccionada la compraventa sobre el inmueble ya individualizado,
ésta habría sido inscrita en el Conservador de Bienes Raices de
Santiago el día 26 de agosto de 2015, a nombre de don Aldo Rodrigo
Bononato Gómez. Posteriormente, la propiedad habría sido objeto de
una nueva compraventa (de fecha 22 de septiembre de 2015),
inscribiéndose en definitiva el inmueble a nombre del señor Jorge
Aranguiz Pérez, todo lo cual le habría obligado a deducir las acciones
penales y civiles ya indicadas.

En cuanto al régimen de responsabilidad aplicable, afirma que el


profesor Arturo Alessandri Rodríguez habría enseñado que la culpa
profesional es “delictual o cuasidelictual cuando consiste en una
omisión o en un hecho ejecutado por el profesional o funcionario fuera
de la órbita del contrato o dentro de ella si el hecho constituye también
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un délito o un cuasidelito penal, como en el caso del art. 491 C. P., o


en un hecho u omisión que perjudica a un tercero con quien aquel no
se halla ligado contractualmente". Habría agregado, a modo de
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ejemplo de culpa profesional extracontractual, el hecho de "un notario
que autoriza una escritura que no ha sido firmada en su presencia y
sin cerciorarse de la identidad de los otorgantes”.

Explica que, la aplicación del régimen de responsabilidad aquiliana


frente a la negligencia de un Notario Público habría sido acogida
jurisprudencialmente. La Ilustrísima Corte de Apelaciones de
Coyhaique, conociendo de un recurso de apelación, habría acogido
una demanda por responsabilidad civil extracontractual en contra del
Notario Público de Puerto Aysen . El fallo habría quedado ejecutoriado
luego de que la Excelentísima Corte Suprema rechazara los recursos
de casación en la forma y en el fondo interpuestos en su contra.

Abunda en que, tampoco podría, en la especie, considerarse la


aplicación del sistema de responsabilidad contractual, por cuanto el
actor no habría contratado los servicios del Notario Público señor Iván
Tamargo Barros, para celebrar la compraventa de fecha 7 de agosto
de 2015.

En cuanto a la concurrencia de los requisitos que configuran la


responsabilidad civil extracontractual del demandado, sostiene que
conforme lo habría señalado la llustrísima Corte de Apelaciones de
Santiago , la responsabilidad extracontractual "exige la concurrencia
de los siguientes requisitos: a) accion humana, activa o pasiva, b)
antijuridicidad de la conducta, c) imputabilidad, d) daño o perjuicio y e)
relación causal entre la acción y (u) omisión y el daño causado”.

Cita la opinión del profesor Enrique Barros, de la siguiente manera:“En


su dimensión material, el hecho voluntario se expresa en un
comportamiento positivo (la acción) o negativo (la omisión)". En similar
sentido, cita la opinión de don Hernán Corral enseña que "Para que
haya responsabilidad es menester que se dé un acto humano, es
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decir, lo que suele denominarse en la nomenclatura civilista un hecho


del hombre voluntario. Puede consistir en una conducta positiva
(facere) u omisiva (non facere)".
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Afirma que, en la especie, al demandado le imputa haber causado un
daño a consecuencia de una acción (conducta positiva), la cual
consistiría en haber autorizado la escritura pública de fecha 7 de
agosto de 2015, repertorio N° 829-2015, y las firmas en ella
estampadas, junto con una omisión, esto es, no haber constatado la
identidad de, al menos, uno de los otorgantes -Mauricio Levy Jofré-.

Sin perjuicio de ello, estima que debe tambien anotarse la omisión en


que habría incurrido el señor Notario demandado en autos, en el
sentido que, estando legalmente obligado a presenciar el otorgamiento
de una escritura pública (el Código Orgánico de Tribunales -COT-
dispondría en su artículo 405 que “Las escrituras públicas deberán
otorgarse ante Notario"), lo que no habría hecho.

Lo senalado en el parrafo anterior constituiría, malamente, una


práctica notarial aceptada e, incluso, justificada, por cuanto parecería
imposible que un Notario pueda estar presente en el otorgamiento de
cada escritura pública que autoriza. Sin embargo, opina que dicha
práctica impone al Notario Público ajustarse a altos estándares de
seguridad al momento de autorizar una escritura pública y sus firmas,
lo que no habría sucedido en el caso de marras.

En cuanto a la antijuridicidad, cita al profesor Pablo Rodríguez Grez ,


de la siguiente manera: "consiste en la contradicción entre una
determinada conducta y el ordenamiento normativo considerado en su
integridad”. En consecuencia, la conducta, para ser antijurídica, debe
ser contraria a derecho.

El mismo autor distinguiría entre la antijuridicidad formal y la material.


La primera, correspondería a aquella en que se infringe una norma
precisa del ordenamiento jurídico; la segunda, implicaría infringir
ciertos valores y principios generales que el derecho protege (como
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aquel que nos obliga a no causar daño a otros).


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Luego señala que, debería considerarse que la conducta del Notario
Público don Iván Tamargo Barros, sería formalmente antijurídica,
puesto que transgredería en forma directa el artículo 405 del Código
Orgánico de Tribunales que antes citó, además de la conducta típica
recogida en el artículo 443 inciso 2° del mismo cuerpo legal, que
sancionaría al Notario "Cuando por negligencia o ignorancia
inexcusables autentificare una firma que no corresponda a la persona
que aparece suscribiéndola”.

Afirma que, el hecho de haber autorizado la escritura y sus firmas, sin


haberle constado fehacientemente la identidad de uno de los
comparecientes, configuraría además una antijuridicidad material, en
el sentido que, actuando por debajo del estándar que puede exigírsele
a un Notario Público -en su calidad de ministro de fe-, habría infringido
el deber de no dañar injustamente a otro, cuestión que constituiría un
principio general en nuestro derecho, en conformidad a lo dispuesto en
el artículo 2.314 del Código Civil.

En cuanto a la imputabilidad o elemento subjetivo de la


responsabilidad, dice que en un sistema de responsabilidad subjetiva,
como sería el de nuestro país, para que una persona se encuentre en
situación de reparar los perjuicios causados a otra, la conducta que
genera el daño debe ser atribuible al agente. Dicho en otros términos,
el autor debe haber actuado en forma negligente (responsabilidad
cuasidelictual) o dolosa (responsabilidad delictual).

Sostiene que, la conducta del señor Tamargo Barros, Notario Público


demandado en autos, habría sido inexcusablemente negligente.

Para ello, tiene presente que el Código Orgánico de Tribunales, en los


artículos 399 y siguientes, contendría el estatuto al que deben someter
su actuación los Notarios Públicos. El artículo 399 se encargaría de
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definir a estos auxiliares de la administración de justicia como


“ministros de fe pública encargados de autorizar y guardar en su
archivo los instrumentos que ante ellos se otorgaren, de dar a las
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partes interesadas los testimonios que pidieren, y de practicar las
demás diligencias que la ley les encomiende".

Prosigue con su análisis, recordando que habría señalado antes que la


ley (artículo 405 del COT), impondría al Notario Público su presencia
en el otorgamiento de una escritura pública (pues ellas se extienden
ante Notario), lo que implicaría, en consecuencia, que presencialmente
debe encontrarse frente a los otorgantes que firman la escritura.

Recuerda igualmente, que habría hecho presente también que, por


razones de eficiencia, la práctica generalizada en Notarías sería que
los Notarios no estén presentes en el acto de otorgamiento de una
escritura pública.

A raíz de ello, resultaría lógico concluir -y así lo exigirían los


estándares que la sociedad espera de un ministro de fe pública- que el
Notario adopte las más altas medidas de seguridad tendientes a evitar
situaciones como la que denuncia (suplantaciones, firmas falsas,
cedulas de identidad falsas, etc.). Es decir, si por justificadas razones
prácticas, los Notarios no pueden estar presentes en el otorgamiento
de todas y cada una de las escrituras públicas que autorizan, estima
que lo mínimo que puede exigírseles - reitera, en su calidad de
ministros de fe pública- sería adoptar estándares de seguridad
superiores a los normalmente exigidos.

Añade que, no obstante lo obvio que sería la conclusión anterior, en la


especie, el Notario señor Iván Tamargo Barros, para determinar si los
comparecientes eran efectivamente quienes decían ser, se habría
limitado a cotejar la firma y huella estampada en la escritura, con
aquella contenida en la fotocopia de la cédula de identidad (falsa) que
se le habría presentado. De ésta manera, concluye que bastaría con
falsificar una cédula de identidad, como de hecho habría ocurrido, para
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que el Notario autorice una escritura. Se pregunta si ¿Es esa la


seguridad y certeza que puede exigírsele a un Notario Público?
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Afirma que, la negligencia del demandado, en su calidad de ministro
de fe, llegaría a ser manifiestamente inexcusable. A la fecha de
ocurrencia de los hechos que motivan esta demanda -año 2015-,
habría existido (y seguiría existiendo) excelente tecnología que
permitiría a los Notarios asegurarse que quien comparece en una
escritura, es realmente quien dice ser.

Se refiere, principalmente, a los lectores de huellas digitales.


tecnología desarrollada hace años para evitar fraudes como
suplantaciones y falsedades. Aegura, que al año 2014, ya 50 Notarías
habrían contado con este sistema de verificación de identidad,
agregando que hoy, serían la mayoría.

Explica que, con este sistema, se compara la huella digital contenida


en la cédula que el propio compareciente le proporciona al Notario,
con aquella que se coloca en el lector. Pero, además, muchos de los
lectores de huella, estarían conectados al Servicio de Registro Civil e
Identificación, de manera tal que si una persona comparece a la
Notaría con una cédula falsa, en la cual esté estampada la huella del
suplantador, al colocar su huella en el lector, este arrojaría, cruzando
los datos con la información del Registro Civil, que dicha huella no
correspondería a la cédula respectiva.

Sostiene que, tal sistema sería, por lo pronto, absolutamente exigible a


un Notario Público atentos al rol que le cabría en el sistema jurídico,
más aun considerando que, en este caso, no habría presenciado
personalmente el acto en que los comparecientes suscribieron la
escritura pública. Se trataría de un estándar mínimo que, actualmente,
debería esperarse de un ministro de fe pública.

Luego, afirma que las conductas negligentes del demandado no se


habrían agotado en eso. Además, el Notario Público demandado
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habría autorizado las firmas y la escritura sin revisar adecuadamente


la cédula de identidad que se le habría presentado y cuya copia habría
recibido. Dice que sería de publico conocimiento, que las cédulas de
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identidad no sólo contienen la fecha de nacimiento de una persona en
su parte frontal, sino también en el reverso. En efecto, dice que la
fecha de nacimiento se expresaría en los primeros 6 números de la
segunda línea del reverso de cada cédula, bajo la formula AA/MM/DD,
esto es, el año, el mes y el día, todos expresados en dos digitos (en el
caso del que suscribe el escrito, sería: 580602, que correspondería al
año 1958, mes de junio, dia 2).

Destaca que, sin embargo, si bien en la parte frontal de la cédula


utilizada por quien habría suplantado su identidad, se señalaría
correctamente como fecha de nacimiento el 2 de junio de 1958, en el
reverso los primeros 6 números de la segunda línea serían: 921019.
esto es, año 1992, mes de octubre, día 19. Ello no sólo es un indicio,
sino que derechamente implicaría que la cédula es falsa.

Piensa que, no podría alegarse de contrario, por un funcionario que


precisamente se encarga de verificar la identidad de quienes ante él
comparecen, desconocimiento de tan simple y básica regla en las
cédulas de identidad, más cuanto ella sería de conocimiento general.
El actuar del demandado, en este punto, sería preocupantemente
grave.

Agrega que, en materia extracontractual, la culpa debería ser


apreciada en abstracto “esto es, comparando la conducta del agente
con la que habría observado un hombre prudente...", pero siempre
considerando la actividad del agente. Por lo tanto, estima que el
Tribunal debería comparar si la conducta del demandado se ajustó a lo
que un Notario Público prudente habría hecho. Y efectuado ese
análisis, no podría concluirse otra cosa que el demandado actúo en
forma negligente, por cuanto un Notario Público, en iguales
circunstancias, no sólo habría adoptado mejores medidas de
seguridad, considerando además la existencia de tecnología
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especializada al efecto, sino que habría corroborado los datos que la


misma cédula falsa arrojaba.
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Sintetiza, señalando que el hecho de no presenciar directamente el
momento en que las partes firmaban la escritura pública, como lo
exigiría el Código Orgánico de Tribunales, impondría al Notario
adoptar mayores estándares de seguridad, a fin de evitar fraudes. Lo
primero en su concepto sería cerciorarse de que la cédula presentada,
en su totalidad, este conforme a la verdad, para lo cual, uno de los
métodos más eficaces sería ver si la fecha de nacimiento de la parte
frontal, coincide con aquella señalada en el reverso. Sin perjuicio de
ello, en la actualidad, no sería suficiente el hecho de comparar la
cédula que se le entrega con la firma y huella de la escritura, porque
bastaría su falsificación -como habría ocurrido en este caso- para que
el Notario autorice la escritura.

Refiere que, la jurisprudencia habría establecido que, “la misión del


notario al autorizar la firma es solamente dar certeza de la identidad
de quien la hace y de la fecha en que ello ocurre". Ello constituiría una
función esencial en su rol de ministro de fe pública, que en el caso de
autos se habría visto gravemente incumplida.

En cuanto al daño sufrido por el actor, sostiene que en la


responsabilidad aquiliana, la consagración del principio de la
reparación integral no admitiría dudas. Expresa que, de los artículos
2.314 y 2.329 del Código Civil, se colegiría claramente que, en esta
materia, todo daño debe ser indemnizado a la víctima. Para estos
efectos, los perjuicios se clasificarían en patrimoniales (daño
emergente y lucro cesante) y extrapatrimoniales (daño moral).

Respecto del daño emergente, señala que éste es conceptualizado


como un detrimento efectivo del patrimonio, y se traduciría en todos
los gastos en que habría incurrido a consecuencia de la negligencia
del Notario demandado, los que pormenoriza de la siguiente manera:
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a. Defensa jurídica de la causa criminal por los delitos de estafa y


falsificación de instrumento público. Por este concepto, el daño
emergente ascendería a la suma de $21.198.000.
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b. Defensa jurídica de la causa civil de nulidad y acción
reivindicatoria. En esta parte, el daño emergente equivaldría a la suma
de $5.125.818.-

c. Honorarios de receptores judiciales, los que ascenderían, en


total, a $270.000.

d. Total: $26.593.818.

En cuanto al lucro cesante, esto es, la pérdida de una ganancia


legítima, se debería considerar todo el tiempo que, lamentablemente,
habría tenido que dedicar a este asunto, dejando de trabajar y producir
en el lugar donde desempeña sus funciones -Constructora Maule-. Por
ejemplo, las veces que habría debido concurrir a la Notaría del
demandado, al Conservador de Bienes Raíces de Santiago, o a
reuniones con los abogados encargados de la defensa de las causas
anteriormente señaladas. Todo ello significaría un total de 118 horas
de trabajo destinadas a recuperar la propiedad del terreno,
considerando que en el mercado el valor de una hora de un ingeniero
con la experiencia del actor equivaldría a $92.700.- por hora-hombre,
el total ascendería a $10.938.600.

Por ultimo, en cuanto al daño moral, entendido como "la lesión de un


interés extrapatrimonial, personalísimo, que forma parte de la
integridad espiritual de una persona...”. A este respecto, la actitud
negligente del demandado habría importado la lesión de legítimos
intereses personalísimos, íntimos, afectivos.

La situación que ha descrito en las líneas precedentes, le habría


causado, una inmensa preocupación, frustración e impotencia, todo lo
cual daría lugar, indudablemente a una reparación satisfactiva que le
permita, en definitiva, combatir tales emociones. No sería menor, dice,
sentirse suplantado por una persona y perder a raíz de ello un
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inmueble, que con esfuerzo había sido adquirido, situación de


vulnerabilidad aumentada en este caso, debido a que el actor ejercería
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su actividad comercial y profesional de Contratista de Obras Civiles,
bajo su nombre, como persona natural con giro, nombre que fue
suplantado para estafar y despojársele del dominio sobre su terreno,
cuyo valor supera los $260.000.000.-

En consecuencia, la reparación por concepto de perjuicios


extrapatrimoniales ascendería a la suma de $15.000.000.

En cuanto, en la relación causal, no cabría duda que, en la especie,


los daños que habría sufrido habrían sido consecuencia directa y
necesaria de lo que califica como negligente actuar del demandado.
Tal conclusión se acreditaría facilmente si se considera lo siguiente:

a. De haber el demandado, en su calidad de Notario Público,


apreciado que la cédula de identidad presentada por un supuesto
Mauricio Levy Jofré, en la compraventa de fecha 7 de agosto de 2015
(y es un hecho que debería haberlo notado), era falsa, no habría
autorizado la escritura, de manera tal que, los fines fraudulentos con
que actuaron quienes comparecieron en ella, se habrían desvanecido,
no pudiendo entonces haberse producido la posterior tradición del
inmueble (nunca habría salido de su patrimonio).

b. Lo mismo podría decirse si, hipotéticamente, se considera que el


Notario demandado hubiese tenido un sistema de verificación de
huella digital, conectado al Servicio de Registro Civil e Identificación o
a alguna base de datos. En tal supuesto, se habría percatado de que
quien comparecía, no era quien decía ser, de manera tal que no
habría autorizado la escritura, y no se habría transferido el inmueble.

No obstante ello, afirma que lo cierto es que, en la especie, el


demandado, no habría analizado en forma correcta y diligente la
cédula de identidad que se le presentó, y no habría contado, a la fecha
de la escritura (7 de diciembre de 2015), con sistemas de verificación
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de huellas que le permitieran alcanzar certeza sobre la identidad de


los comparecientes. El haber autorizado la escritura, en esas
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condiciones, constituría su actuar negligente, del cual se derivaría el
daño.

Asegura que, la doctrina señalaría que, “Entre el comportamiento


voluntario e ilícito del autor y el daño sufrido por la víctima debe existir
una relación o nexo. La relación es la de "causa-efecto”: el hecho
ilícito ha de ser considerado la causa del daño, y el daño el efecto del
hecho ilícito”. En la especie, no podría negarse la concurrencia de
dicha vinculación causal porque, como ya habría señalado, si se
elimina el comportamiento negligente del demandado, ningún daño se
le habría irrogado.

Concluye que, en la compraventa de fecha 7 de agosto de 2015,


habría sido suplantado en su identidad, por el simple hecho de que
quien compareció -aduciendo ser Mauricio Levy Jofré- exhibió una
cédula de identidad falsificada.

Afirma que, la negligencia del demandado, en su calidad de ministro


de fe pública, sería inexcusable, atendido que, el actuar del
demandado no se habría ajustado a los parámetros que, en la
actualidad, pueden exigírseles a los Notarios Públicos.

Asegura que, dicha manifiesta e inexcusable falta de diligencia del


demandado, le habría causado perjuicios de diversa naturaleza, ya
detallados, los cuales serían causa directa y necesaria del
demandado.

Por todo ello, y por las disposiciones legales que cita, pide se tenga
por interpuesta demanda de indemnización de perjuicios por
responsabilidad extracontractual en contra del señor Notario Público
don Iván Roberto Tamargo Barros, ya individualizado, admitirla a
tramitación y, luego de los trámites de rigor, acogerla en todas sus
partes, declarando:
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1. Que el señor Iván Roberto Tamargo Barros, en su calidad de
Notario Público titular de la Quincuagésima Primera Notaría de
Santiago, ha cometido un ilícito civil, en los términos expuestos.

2. Que, a consecuencia de lo anterior, el Notario individualizado


debe reparar los perjuicios que su conducta le habría irrogado, que
ascenderían a las siguientes sumas (detalladas en el cuerpo de la
demanda), o las que el tribunal determine conforme al merito del
proceso:

a. Daño emergente: $26.593.818.

b. Lucro cesante: $10.938.600.

c. Daño moral: $15.000.000.

3. Que se condena en costas al demandado.

Consta en el proceso que con fecha 24 de noviembre del año 2016 (fs.
25), se notificó la demanda al demandado don Iván Tamargo Barros,
en forma personal subisidaria, en su domicilio ubicado en Nueva
Providencia N° 2.635, comuna de Providencia, diligencia efectuada por
el receptor judicial don Luis González Lara.

Con fecha 07 de diciembre, el demandado, don IVÁN TAMARGO


BARROS, procedió a contestar la demanda, mediante presentación
que corre agregada a fs. 26, solicitando su rechazo. en todas sus
partes, con expresa condena en costas, en base a las siguientes
consideraciones:

Señala en primer lugar, que la relación de los hechos efectuados en la


demanda no se ajustaría completamente a la realidad.

Refiere que, El día 07 de Agosto del año 2015, en el curso de la


mañana, habría concurrido a su oficio, don Aldo Rodrigo Bononato
HXGRHGBKCP

Gómez quien siguiendo el procedimiento habitual, habría tomado un


número del dispensador para ser atendido. Llegado su turno habría
sido atendido por la funcionaria Jessica Muñoz Quilaqueo a quien le
C-26260-2016

Foja: 1
habría manifestado que estaba comprando un bien raíz, para lo cual
deseaba suscribir la escritura pública correspondiente. Se habría
presentado acompañado de don Jorge Marcelo Aranguiz Pérez quien
se identificado como asistente del propietario vendedor del inmueble
don Mauricio Mosche Levy Jofré, ubicado en Colina del Mirador N°
1494, Comuna Las Condes.

Prosigue su relato, señalando que la funcionaria le habría indicado los


documentos que debía acompañar para que se confeccionara la
escritura pública (certificado de dominio vigente, de hipotecas y
gravámenes y prohibiciones, rol de avalúo del inmueble objeto del
contrato, recibo de pago de contribuciones de bienes raíces, cédula de
identidad de los comparecientes conjuntamente con la presencia física
de estos). El señor Bononato Gómez le habría dejado todos los datos
básicos para proceder a preparar la escritura pública señalándole la
funcionaria que estaría disponible para la firma en el curso de la tarde.

Agrega que, la funcionaria Muñoz Quilaqueo habría entregado todos


los antecedentes a la señora Norma Estay Arancibia, quien sería la
empleada encargada de preparar y revisar las escrituras públicas en
dicha Notaría. El borrador de la escritura pública efectuada por la
señora Norma Estay, habría sido revisado por don Rodrigo Hidalgo
Gallegos, abogado y Notario Suplente, y luego por el Notario
demandado, todos quienes habrían examinado con acuciosidad los
antecedentes acompañados. En el curso de la tarde habría vuelto a la
Notaría el señor Bononato Gómez quien habría acompañado el resto
de los antecedentes requeridos.

En dicha oportunidad el señor Aldo Rodrigo Bononato Gómez habría


procedido a suscribir la matriz de la escritura pública, estampando su
huella dactilar y registrando el número de su cédula de identidad
personalmente, en un acto que habría sido presenciado por el Notario
HXGRHGBKCP

demandado, a través de una ventana que estaría habilitada en su


oficina con el expreso propósito de supervisar las actuaciones del
C-26260-2016

Foja: 1
personal de su dependencia y al mismo tiempo para presenciar a los
diferentes clientes que concurren al oficio.

Afirma que una vez que el señor Bononato Gómez habría suscrito la
matriz de la escritura pública, la funcionaria Jessica Muñoz se la
habría pasado a la señora Norma Estay, que reitera, sería la
encargada de escrituras públicas en dicha Notaría y tendría su puesto
de trabajo al lado de la oficina del Notario demandado, explicando que
habría revisado la firma y los documentos acompañados con la
presencia física del señor Bononato Gómez, y habría hecho pasar a
dicho señor a la oficina del demandado, quien habría corroborado que
la foto, la firma y la cédula de identidad acompañada correspondían a
la persona compareciente y a la firma estampada en la matriz de la
escritura pública.

Reitera que, la oficina del Notario tendría una ventana que permitiría
observar todos los puestos de trabajo del personal de su dependencia,
en particular el de doña Jessica Muñoz Quilaqueo, cuya estación de
trabajo se encontraría a no más de un metro de distancia de la oficina
del Notario. De manera que habría podido observar cuando el señor
Bononato Gómez estampaba su firma en la matriz de la escritura
pública, aparte de que - como ya habría manifestado -luego fue
conducido a su oficina por la señora Norma Estay para que
corroborara que se trataba de la persona de que daba cuenta la
cédula de identidad acompañada.

Agrega que, el día 9 de Agosto de 2015 habría concurrido a la Notaría


una persona que se habría identificado como Mauricio Mosche Levy
Jofré con su correspondiente cédula de identidad, siendo atendido por
la funcionaria de dicha Notaría doña Jessica Muñoz Quilaqueo. De
acuerdo a los documentos acompañados, el señor Levy Jofré habría
sido dueño del inmueble objeto de la escritura pública de compraventa
HXGRHGBKCP

a que se ha venido refiriendo. Los antecedentes acompañados


habrían sido revisados, al igual que la vez anterior cuando habría
C-26260-2016

Foja: 1
comparecido el comprador Señor Bononato, por la funcionaria señora
Norma Estay Arancibia, por el señor Rodrigo Hidalgo Gallegos,
abogado y Notario Suplente del oficio, y luego por el Notario Público
demandado. La funcionaria Jessica Muñoz Quilaqueo habría
procedido a registrar sus datos y recoger su firma y huella dactilar,
anotando el de su puño y letra su número de cédula de identidad en la
matriz de la escritura pública, en un acto que habría sido presenciado
por el Notario Publico demandado a través de la ventana que estaría
habilitada en su oficina con el expreso propósito de supervisar las
acciones del personal de su oficio.

Agrega que, la funcionaria Muñoz Quilaqueo habría llevado de


inmediato la escritura pública y la cédula de identidad del vendedor a
la señora Norma Estay, quien la habría revisado y se la habría pasado
al demandado para que a su vez la revisara, haciendo pasar a su
oficina a quien se habría identificado como el señor Levy Jofré
vendedor del inmueble. Asegura que pudo comprobar personalmente
que la foto, la firma de la cédula de identidad, conjuntamente con la
estampada en la escritura correspondían a la persona que estaba en
su oficina y a la firma estampada en la matriz de la escritura pública
junto con su huella dactilar.

Afirma que, con la convicción y certeza de haber adoptado todas las


medidas necesarias para cumplir con las normas que los Notarios
deben adoptar de acuerdo a la normativa vigente, que serían las
habituales en este tipo de actuaciones, habría procedido a autorizar la
referida escritura pública, antes de que se retirara la persona
identificada como Mauricio Mosche Levy Jofré, quedando todos los
antecedentes necesarios registrados en la matriz respectiva.

Señala al tribunal que el procedimiento aplicado en dicha oportunidad


sería el mismo empleado en toda su experiencia como Notario lo que
HXGRHGBKCP

le habría permitido un ejercicio por más de 35 años sin ningún


C-26260-2016

Foja: 1
reproche de parte de sus superiores, ni ninguna queja de parte de sus
clientes.

Sostiene que, algunos meses después, el día 21 de Octubre de 2015,


habría concurrido a su oficina otra persona, que se identificó como
Mauricio Mosche Levy Jofré, exhibiendo una cédula de identidad y
manifestándole su reclamo en razón de que el demandado había
otorgado una escritura pública en que él figuraba como vendedor, en
circunstancias que él jamás había comparecido a ese oficio pues
estaba fuera de Chile. Le habría exhibido su cédula de identidad, que
habría comparado con la que había exhibido quien se había
identificado como Mauricio Mosche Levy Jofré, cuya fotocopia estaría
incorporada en la matriz de la escritura pública ya señalada, y habría
podido comprobar que se trataba de personas con rostro diferente, lo
que habría certificado a pedido del demandante de autos.

Éste le habría imputado que en razón de una falta de celo del


demandado se había suscrito la escritura pública en referenda, que
había permitido inscribir el dominio del inmueble en el Conservador de
Bienes Raíces a nombre de Aldo Rodrigo Bononato Gómez, quien a
su vez había transferido el bien raíz a Jorge Marcelo Aranguiz Pérez
mediante escritura pública otorgada el 22 de Septiembre de 2015 en la
Vigésimo Primera Notaría de Santiago de don Sergio Martel Becerra,
inscribiendo la transferencia en el Conservador de Bienes Raíces de
Santiago.

Le habría explicado que el Notario Público demandado, así como el


personal de su dependencia, habrían adoptado todas las medidas de
resguardo que son habituales en este tipo de actuaciones y que
lamentablemente se daba cuenta que, a pesar de todas las
precauciones tomadas por la notaría, había sido víctima de una estafa
muy bien tramada y realizada por expertos en la materia, al igual que
HXGRHGBKCP

el Notario de Maipú Señor Sergio Martel Becerra.


C-26260-2016

Foja: 1
Manifiesta que, el senor Levy Jofré no habría aceptado sus
explicaciones y le habría formulado en forma airada su exigencia de
que le compensara en dinero los daños sufridos a lo que se habría
negado categóricamente en la convicción de que no habían cometido
ilícito alguno y que no había vulnerado ninguna de las normas que
regulan el comportamiento de los Notarios.

Prosigue con su relato, señalando que el señor Mauricio Mosche Levy


Jofré habría deducido acción penal en contra de los referidos Aldo
Rodrigo Bononato Gómez y Jorge Marcelo Aranguiz Pérez quienes en
definitiva habrían sido condenados mediante sentencia ejecutoriada,
de fecha 20 de Marzo de 2016, emitida por el Octavo Juzgado de
Garantía de Santiago, en Causa RIT N° 9101-2015 por delito de
estafa, delito reiterado de falsificación de instrumento público cometido
por particular y delito reiterado de uso malicioso de instrumento
público falso, a la pena sustitutiva de libertad vigilada intensiva por un
plazo de tres años y un día. Asimismo, la sentencia habría ordenado
cancelar definitivamente la escritura pública de compraventa de la
propiedad ubicada en calle Colina del Mirador N° 2.494 Comuna de
Las Condes, otorgada con fecha 7 de Agosto del año 2015, en la
Quincuagésima Primera Notaría de Santiago, anotada bajo el
Repertorio N° 829-2015 inscrita en el Conservador de Bienes Raíces
de Santiago a fojas 60.139 N° 88.807 del Registro de Propiedad del
año 2015.

De ello concluye que, la maniobra fraudulenta intentada por los


señores Bonanato Gómez y Aranguiz Pérez, junto al desconocido que
suplantó al señor Levy Jofré, no fructificó en definitiva.

Manifiesta que, en el referido proceso penal, que habría culminado en


un tiempo, que califica como sorprendentemente breve, no se habría
logrado identificar al principal responsable de la maquinaria
HXGRHGBKCP

fraudulenta de que habría sido víctima, es decir, aquella persona que


suplantó al señor Levy Jofré. Afirma que, no deja de llamar su atención
C-26260-2016

Foja: 1
que el demandante no se hubiera esmerado en identificar y encontrar
a quien lo suplantó. Estima paradojal que despliegue un mayor celo en
la demanda que dio inicio a esta causa por indemnización de
supuestos perjuicios, que en ubicar a la persona que montó la
maquinaria fraudulenta a que se viene refiriendo, sobre todo
considerando que podría tratarse de una persona del entorno del
demandante, ya que al parecer habría estado enterado que en la
fecha en que se efectuó la suplantación, el demandante estaría fuera
de Chile.

Destaca que, en el proceso penal el Notario demandado en esta


causa, ni siquiera habría sido citado a declarar como testigo. Nunca se
le habría formulado ni el más mínimo cargo. El Fiscal a cargo lo habría
llamado por teléfono para requerir algunos antecedentes, en una
diligencia de la cual ni siquiera se daría cuenta en la sentencia ya
citada. Todo ello sería indicativo de que a juicio de la Fiscalía y del
Juzgado de Garantía, en la actuación del demandado, no habría
ningún hecho merecedor de reproche alguno.

Seguidamente, hace referencia al derecho y funciones que le caben a


los Notarios, señalando que éstas se encuentran reguladas en los
artículos 399 a 445 del Código Orgánico de Tribunales.

Dice que, el artículo 399 prescribiría que "los notarios son ministros de
fe pública encargados de autorizar y guardar en su archivo los
instrumentos que ante ellos se otorgaren, de dar a las partes
interesadas los testimonios que pudieren (sic), y de practicar las
demás diligencias que la ley les encomiende".

Luego, indica que el artículo 401 describiría las funciones de los


Notarios y, en particular, el artículo 403 señalaría que "escritura
pública es el instrumento público o auténtico otorgado con las
HXGRHGBKCP

solemnidades que fija esta ley, por el competente notario, e


incorporado en su protocolo o registro público".
C-26260-2016

Foja: 1
Enseguida, refiere que el artículo 405 en su inciso 1° dispondría que
"las escrituras públicas deberan otorgarse ante notario y podrá ser
extendias (sic) manuscritas, mecanografiadas o en otra forma que
leyes especiales autoricen. Deberán indicar el lugar y fecha de su
otorgamiento; la individualización del notario autorizante y el nombre
de los comparecientes, con indicación de sus nacionalidad (sic),
estado civil, profesión, domicilio y cédula de identidad, salvo en el
caso de los extranjeros y chilenos radicados en el extranjero, quienes
podrán acreditar su identidad con el pasaporte o con el documento de
identidad con el que se le permitió su ingreso al país”.

Añade que, el artículo 406 en su inciso 1° manifestaría que "las


escrituras serán rubricada y selladas en todas su fojas por el notario".

El artículo 443 establecería en el inciso 1° que "el notario que


incurriere en falsedad autentificando un afirma (sic) en conformidad
con el artículo 425, que no corresponda a la persona que haya
suscrlto el instrumento respectivo, incurrirá en las penas del artículo
193 del Código Penal". Por su parte, señala que el referido artículo
425 dispondría en su inciso 1° que "los notarios podrán autorizar las
firmas que se estampen en documentos privados, siempre que den fe
del conocimiento o de la identidad de los firmantes y dejen constancia
de la fecha en que se firman".

Dice que, en el inciso 2° el artículo 443 se prescribiría que "cuando por


negligencia o ignorancia inexcusables autentificare una firma que no
corresponda a la persona que aparece suscribiéndola, sufrirá la pena
de presidio menor en su grado mínimo o multa de cinco a diez
ingresos mínimos mensuales".

Indica seguidamente que, el legislador no habría definido que se


entiende por responsabilidad extracontractual, situación que habría
HXGRHGBKCP

sido aclarada por la doctrina, en el sentido de indicar que se entiende


por tal la obligación en que se encuentra el autor del hecho ilícito de
indemnizar los perjuicios que ese hecho ha ocasionado a la víctima.
C-26260-2016

Foja: 1
Al respecto, explica que la norma genérica estaría establecida en el
artículo 2314 del Código Civil en relación con el artículo 1437 del
mismo cuerpo normativo, que senalaría que "el que ha cometido un
delito o cuasidelito civil que ha inferido daño a otro, es obligado a la
indemnización; sin perjuicio de la pena que le impongan las leyes por
el delito o cuasidelito". En la misma idea, el artículo 2329 del Código
del ramo dispondría que "por regla general todo daño que pueda
imputarse a malicia o negligencia de una persona, debe ser reparado
por ésta".

La responsabilidad, se habría dicho, consistiría en asumir las


consecuencias perjudiciales para otra persona que sean resultantes
de la transgresión por acción u omisión, de un deber prescrito en una
norma jurídica. El fundamento de la responsabilidad se encontraría en
el daño o, más precisamente, en el incumplimiento de un deber que
causa daño.

Explica que, el elemento central exigido por el legislador para que


pueda imputarse responsabilidad extracontractual sería la comisión de
un hecho ilícito que provoca un daño o, dicho de otra manera, la
generación de un daño derivado de un hecho ilícito. Como señalaría el
demandante, citando al académico Pablo Rodríguez Grez, la
antijuridicidad "consistiría en la contradicción entre una determinada
conducta y el ordenamiento jurídico considerado en su integridad".

Estima que, cuatro serían los elementos que constituirían un hecho


ilícito que da origen a una responsabilidad extracontractual: a. daño; b.
imputabilidad: culpa o dolo; c. relación de causalidad entre el daño y la
imputabilidad; d. capacidad delictual.

a.- A propósito del daño, dice que éste debe ser cierto, no eventual,
pero ello no obsta a que sea indemnizable el daño futuro, en la medida
HXGRHGBKCP

que derive con claridad del hecho ilícito que da origen a la


responsabilidad extracontractual. El daño podría ser patrimonial y
extrapatrimonial, material y moral.
C-26260-2016

Foja: 1
b.- En cuanto a la Imputabilidad, esto sería que el daño o perjuicio sea
imputable a quien lo provoca porque no ha empleado el debido deber
de cuidado.

c.- Señala además, la relación de causalidad entre el hecho ilícito que


da origen a la responsabilidad extracontractual y el daño sufrido por la
víctima.

d.- Finalmente, en cuanto a la capacidad delictual, la explica como


aquella en que el responsable del hecho ilícito tiene suficiente
discernimiento (se excluiría a dementes, a menores de edad).

Luego, afirma que el demandante habría deducido demanda de


indemnización de perjuicios contra el demandado por presunta
responsabilidad extracontractual, fundado en los hechos que
menciona en el libelo en referenda. Dice que va a demostrar que el
demandado no sería "autor de un hecho ilícito", no "habría cometido
un delito o cuasi delito civil", no se le podría imputar malicia o
negligencia en su accionar, ni incumplimiento de algún deber que la
ley le imponga. En el caso de marras, afirma que ninguna conducta del
demandado sería contradictoria con ninguna disposición del
ordenamiento jurídico.

Asegura que, la existencia de un ilícito sería el primer requisito para


que pueda imputarse una responsabilidad extracontractual, y en el
caso en análisis, no habría ningún ilícito que pudiera imputarse al
demandado, ninguna conducta que contravenga el ordenamiento
jurídico, como ofrece demostrar.

Así, en primer término, dice que el demandante sostendría que el


demandado habría sido "inexcusablemente negligente", en razón de
"no haber constatado la identidad de, al menos, uno de los
otorgantes", Mauricio Mosche Levy Jofré.
HXGRHGBKCP

Afirma que, el demandante sabría que ésta afirmación sería


completamente falsa. Su propio relato dejaría de manifiesto ésta
C-26260-2016

Foja: 1
falsedad. Como el mismo demandante lo señalaría en su demanda, a
quien concurrió al oficio del demandado como Mauricio Mosche Levy
Jofré, se le habría exigido que acreditara su identidad con la cédula
respectiva, la que habría fotocopiado y revisado por la funcionaria que
lo atendió, Jessica Muñoz Quilaqueo. Esto sería reconocido por el
propio demandante.

Matiza que, ésta matriz y la firma estampada en ella junto a la huella


digital, habrían sido revisadas, además, por la encargada de escrituras
públicas de la Notaría, doña Norma Estay, por el Notario Suplente,
abogado don Rodrigo Hidalgo Gallegos y por el demandado, como ya
habría señalado en el relato de los hechos, antes que el
compareciente se retirara de la Notaría. Como lo habría señalado el
demandado, habría comprobado personalmente que la foto de la
cédula de identidad acompañada, correspondía a la persona que
compareció a firmar la escritura pública y que la firma en ella
estampada, era la misma que registraba la cédula de identidad
acompañada.

De esta manera, estima que sería una afirmación falsa, infundada y


temeraria sostener que el Notario Público demandado, no habría
constatado la identidad de quien se identificó como Mauricio Mosche
Levy Jofré. Lo que habría ocurrido - como habría sido señalado por
ambas partes - es que el compareciente habría utilizado una cédula de
identidad falsa, como parte de una maquinación fraudulenta, pero esto
sería algo completamente distinto a sostener que no se constató su
identidad.

En el caso de marras, dice que se habría utilizado el procedimiento


habitual que emplean todos los Notarios Puúblicos para comprobar las
firmas de quienes suscriben documentos que tales funcionarios
autorizan, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 405 del Código
HXGRHGBKCP

Orgánico de Tribunales y que el demandado Notario habría utilizado


durante más de 35 años de ejercicio profesional sin haber sufrido
C-26260-2016

Foja: 1
ningún inconveniente. Reitera que sería completamente falsa la
imputación que le formula el demandante de "no haber constatado la
identidad de, al menos, uno de los contratantes, Mauricio Levy Jofré".

Concluye que, en la actuación del demandado Notario, no existiría la


comisión de ningún ilícito, sino el estricto y riguroso cumplimiento de la
ley.

Tacha también de infundada, la afirmación del demandante de que el


Notario estaría "legalmente obligado a presenciar el otorgamiento de
una escritura pública".

A este respecto señala que, el demandado habría comprobado


personalmente las identidades de los comparecientes, pues la señora
Norma Estay los habría hecho pasar a su oficina, por ello afirma que el
demandante está equivocado a este aspecto.

Luego afirma que, nuestro ordenamiento jurídico no impondría a los


Notarios la obligación de presenciar, personalmente, el otorgamiento
de una escritura pública.

En este sentido, afirma que nuestros tribunales habrían fallado


reiteradamente que la norma del 405 del Código Orgánico de
Tribunales que cita el demandante, dispondría que "las escrituras
públicas deberán otorgase ante Notario”, no exigiendo que la firma se
realice en la presencia del Notario, siendo suficiente que se suscriba
en el oficio del Notario. La frase "ante Notario” que utiliza el legislador
no querría significar que la suscripción de la escritura pública deba
efectuarse en presencia física del Notario.

Así habría sido señalado por la Excelentísima Corte Suprema, fallando


un recurso de casación en el fondo, Rol N° 7240-2014, deducido en
autos rol N° 11.553-2009, del Vigésimo Noveno Juzgado Civil de
Santiago, juicio en procedimiento ejecutivo, de cobro de pagaré,
HXGRHGBKCP

caratulado "Banco del Estado de Chile con Procam 3 S.A. y otro", fallo
pronunciado por la Primera Sala, en el cual en el Considerando
C-26260-2016

Foja: 1
Séptimo se resolvería que "el vocablo "autorizar" no supone,
necesariamente, la presencia de la persona cuya rúbrica autentifica y,
por consiguiente, la correcta interpretación del artículo 434 N° 4 inciso
segundo, del Código de Enjuiciamiento Civil, ni siquiera llevaría a
exigir la comparecencia ante el notario del obligado que firma un
instrumento mercantil, sea pagaré, cheque o letra de cambio,
bastando al efecto la sola actuación del ministro de fe autorizante y la
circunstancia de que a este último le conste la autenticidad de la firma
que autoriza. Dicha interpretación, también resultaría coherente con lo
prescrito en el N° 20 del artículo 401 del Código Orgánico de
Tribunales, de acuerdo con el cual esta sería una de las funciones de
los notarios, autorizar las firmas que se estampen en documentos
privados, sean en su presencia o cuya autenticidad le conste. Afirma
que, así lo habría entendido reiteradamente la jurisprudencia de
nuestros tribunales (Revista de Derecho y Jurisprudencia Tomo
LXXVII, seccion 1°, pagina 59; Tomo LXXXIV, seccion 2°, pagina 47;
Tomo LXXXV, seccion 2°, pagina 54; y Tomo LXXXVIII, seccion 2°,
pagina 129)". Aunque este y otros fallos se refieren a instrumentos
privados, estima que podrían aplicarse analógicamente en este juicio.

Dice que, el propio demandante señalaría, en la demanda, que la


"práctica generalizada en Notarías ha sido que los Notarios no estén
presentes en el acto de otorgamiento de una escritura pública". Explica
que si hubiera una disposición legal que exigiera que los Notarios
estén presentes en el otorgamiento de una escritura pública, no podría
existir esta "práctica generalizada en Notarías" que reconocería el
demandante, pues implicaría una infracción de ley que debiera ser
sancionada, ya que en nuestra legislación no es admisible la
derogación tácita de las normas vigentes como consecuencia de una
práctica recurrente.
HXGRHGBKCP

Cavila en torno a que, si la práctica generalizada en Notarías es la que


señalaría el demandante, sería porque no habría norma legal alguna
C-26260-2016

Foja: 1
que exija que en la firma de las escrituras públicas el Notario deba
estar presente.

De dicha manera, concluye que no habría ningún ilícito - como se


sostendría en la demanda, en el hecho de que el demandado no haya
estado presente durante la firma de la escritura pública por quien
suplantó al demandante de autos, sin perjuicio de reiterar que él
habría corroborado personalmente las identidades de los
comparecientes. Asegura que, su conducta no sería contradictoria con
el ordenamiento legal vigente. No constituiría un ilícito civil. Por
consiguiente, no podría ser fundamento de una responsabilidad
extracontractual.

A continuación, explica que sin embargo, a pesar de que el hecho de


que los Notarios no estén presentes en la firma de la escritura se
ajustaría completamente a la legalidad vigente, como el demandante
sostendría, erróneamente a su entender, que sería una situación que
escapa a la normalidad, manifiesta que, de ese hecho (que sería
perfectamente ajustado a la legalidad) "resultaría lógico concluir - y así
lo exigirían los estándares que la sociedad espera de un ministro de fe
pública - que adopte las más altas medidas de seguridad tendientes a
evitar situaciones como las de autos (suplantaciones, firmas falsas,
cédula de identidad falsas, etc.)".

Sería claro que la frase "así lo exigen los estándares que la sociedad
espera de un ministro de fe pública", sería un recurso retórico
admisible quizás en un discurso de otra naturaleza, pero no en un
escrito judicial, que requeriría rigor lógico y fundamentación. Se
pregunta: “¿Qué atributo tiene el demandante para conocer cuáles son
los estándares que la sociedad espera de un ministro de fe pública?
Por qué no manifiesta cuales son esos estándares?”.
HXGRHGBKCP

Destaca igualmente que, no sería admisible que "estándares que la


sociedad espera" sustituyan los estándares y requerimientos
establecidos por quienes están dotados de la facultad de dictar
C-26260-2016

Foja: 1
normas legales por el ordenamiento jurídico vigente. En este sentido,
estima que el demandante no sería intérprete o vocero u oráculo de "la
sociedad" o de movimientos sociales quienes están legitimados para
decir cuales son los estándares que deben ser considerados - en sede
judicial - para evaluar la legalidad o juridicidad de las conductas
sometidas a la consideración de los tribunales de justicia.

El demandante no precisaría cuáles son "las más altas medidas de


seguridad" o los "estándares de seguridad superiores a los
normalmente exigidos", a que alude. Se pregunta ¿Cuán superiores?
¿Cuáles son los estándares "normalmente exigidos?, Cuál es la
"normalidad"? El demandante no precisaría cuáles son "las más altas
medidas de seguridad", "estándares de seguridad superiores a los
normalmente exigidos". Dice que sólo quedaría en evidencia que se
trataría de medidas y estándares superiores a los establecidos por las
normas legales vigentes, lo cual sería, paradojalmente, ilegal.

Afirma que, fundado en este falso razonamiento, el demandante le


imputaría al demandado que "se Iimitó a cotejar la firma y huella
estampada en la escritura, con la cédula de identidad (falsa) que se le
presentó".

Reafirma que las diversas actuaciones desplegadas por él y por el


personal de su dependencia para verificar la identidad de los
comparecientes, que el demandante ignoraría y simplificaría. El
procedimiento descrito por el demandante como insuficiente a su
juicio, sería el procedimiento utilizado por todos los Notarios y que
correspondería a los estándares impuestos por la legalidad vigente
(artículo 405 Código Orgánico de Tribunales). De manera que, estima
que lo que cabría señalar es que el demandado "se limitó" a cumplir
con el deber que el ordenamiento jurídico le impondría, no siéndole
exigible, a su entender, uno superior.
HXGRHGBKCP
C-26260-2016

Foja: 1
Por consiguiente tampoco en esta conducta del Notario demandado
habría un ilícito que pueda fundar una supuesta responsabilidad
extracontractual.

Seguidamente el demandante manifestaría que el demandado debería


haber tenido un sistema de lectores de huellas digitales y aseveraría
que "al año 2014, ya 50 Notarías contaban con este sistema de
verificación de identidad". Por de pronto, señala que no le consta que
así sea y como en el escrito de demanda se formulan numerosas
afirmaciones, que moteja de infundadas e incluso derechamente
falsas, se permite al menos expresar una duda razonable acerca de la
veracidad de dicha afirmación, respecto de la cual no se aportaría
ninguna evidencia. Por el contrario, consultas que habría efectuado le
arrojaría la evidencia que la mayor parte de los Notarios no tendrían
en aplicación este sistema.

Además, sostiene que el sistema mencionado no garantizaría de modo


absoluto la detección de falsificaciones como la ocurrida. Sin ir más
lejos, la sentencia dictada en el proceso penal antes citado, señalaría
que el Notario Público de Maipú, don Sergio Martel Becerra, que
autorizó la segunda escritura pública, otorgada el 22 de Septiembre de
2015, contaría con el sistema de verificación de identidad “TOC", lo
que no habría impedido la falsificación efectuada por Bonanato Gómez
y Aranguiz Pérez.

En todo caso, advierte que éste procedimiento estaría lejos de ser


legalmente obligatorio, aunque el demandante afirme que "tal sistema
es, por lo pronto, absolutamente exigible a un Notario Público atento al
rol que le cabe en el sistema jurídico", "se trata de un estandar mínimo
que, actualmente, puede esperarse de un ministro de fe pública". Si la
ley no lo exige, se pregunta por qué el demandante afirma que sería
"absolutamente exigible"? quién lo exigiría? ¿Qué autoridad o
HXGRHGBKCP

legitimidad tiene el demandante para exigir aquello que la ley no exige,


C-26260-2016

Foja: 1
para determinar cuales son los estándares mínimos que pueden
esperarse de un ministro de fe pública?.

Por consiguiente, concluye que si no es legalmente obligatorio utilizar


este procedimiento, no usarlo no podría constituir un ilícito que
constituya fundamento de una responsabilidad extracontractual, ni
podría ser una expresión de falta de diligencia o de negligencia. Afirma
que, nadie tendría autoridad para determinar otros estándares
mínimos distintos a los que exigiría la ley.

Piensa que, lo que ocurriría es que el demandante minimizaría o


subvaloraría el hecho de que el demandado Notario fue víctima de una
estafa como, estima, él lo sabría, ya que fue querellante particular en
el proceso penal en que los autores de la maniobra fraudulenta que
envolvió al demandado y personal de su oficio, fueron condenados en
causa RIT 9101-2015, RUC 1501013596-3 del Octavo Juzgado de
Garantía de Santiago por delito de estafa, delito reiterado de
falsificación de instrumento público cometido por particular y delito
reiterado de uso malicioso de instrumento público falso. En cambio el
demandado Notario no habría sido imputado en dicho proceso. La
fiscalía no habría tenido duda alguna que el demandado no habría
cometido ningún ilícito que ameritara, ni siquiera, citarlo como testigo.

De manera que no se trataría de una maniobra burda efectuada por un


par de aprendices, sino de una maquinación fraudulenta de
estafadores consumados, por lo que no sería imputable a falta de
diligencia o negligencia del demandado el no haber detectado el
fraude. Dice que, la sentencia dictada en el proceso penal señalaría
que la cédula de identidad exhibida por quien suplantó al señor Levy
Jofré en el oficio del demandado, tenía un rostro distinto al del señor
Levy Jofré "pero que era el mismo del imputado desconocido que
afirmaba ser aquel, siendo los otros antecedentes de la cédula
HXGRHGBKCP

similares al de la verdadera cédula de la víctima.


C-26260-2016

Foja: 1
Al respecto estima necesario precisar, que en la especie no se trataría
de una falsificación de firma puesta en una escritura pública, sino de
falsificación de la cédula de identidad. La firma estampada en la
escritura pública sería idéntica a la firma en la cédula de identidad
exhibida. Del mismo modo, dice que el rostro de la persona que
suscribió la escritura pública, coincidiría con la foto inserta en la cédula
de identidad exhibida. Lo que habría ocurrido sería que ésta era
falsificada como se habría sentenciado en el proceso penal antes
citado.

De todo ello, concluye que la conducta enjuiciada no correspondería al


tipo descrito en el inciso primero del artículo 443 del Código Orgánico
de Tribunales, que se referiría a "el notario que incurriere en falsedad
autentificando una firma en conformidad con el artículo 425 (que por lo
demás se refiere a la autorización de firmas que se estampen en
instrumentos privados), que no corresponde a la persona que haya
suscrito el instrumento respectivo". En este caso, la firma estampada
en la escritura y en la cédula serían las mismas. Lo que ocurriría, dice,
es que la cédula fue falsificada.

Afirma enseguida que, la conducta del demandado, enjuiciada por el


demandante, tampoco correspondería al tipo penado por el inciso
segundo del artículo 443 del Código Orgánico de Tribunales que
prescribiría que "cuando por negligencia o ignorancia inexcusables
autentificare una firma que no corresponda a la persona que aparece
suscribiéndola", que no sería el caso sublite, como habría venido
sosteniendo en su contestación.

En función de los hechos expuestos y de las consideraciones de


Derecho que formula, piensa que debería concluirse que el
demandado no habría cometido ningún ilícito que pudiera dar
fundamento a la responsabilidad extracontractual que se le imputa en
HXGRHGBKCP

la demanda.
C-26260-2016

Foja: 1
Concluye que habría cumplido con los estándares exigidos por la ley.
Habría tenido la diligencia debida. Habría actuado con el cuidado y el
celo propio de un buen padre de familia (artículo 2.323 del Código
Civil), y no podría imputársele descuido o negligencia (artículo 44
Código Civil). Habría seguido el procedimiento habitual en el actuar de
todos los Notarios en actuaciones de este tipo, de acuerdo a la
exigencia legal (artículo 405 Código Orgánico de Tribunales). Habría
revisado la cédula de identidad falsificada y no habría descubierto
nada irregular. Señala que, al observar y analizar la cédula falsificada,
se podría apreciar que se trata de una falsificación que no sería
posible descubrir con facilidad. Reitera que el ilícito habría sido fue
realizado con alto expertisse, de manera que no tendría fundamento
atribuirle falta de diligencia o negligencia o ignorancia inexcusable al
demandado, ni mucho menos imputarle un ilícito que no habría
cometido.

En razon de las consideraciones de hecho y de Derecho anteriores,


solicita el rechazo de la demanda, con todas sus partes, con expresa
condena en costas, ya que el demandante habría carecido de todo
fundamento para deducir la demanda, en razón de que el demandado
no habría cometido acto ilícito alguno, el que sería un factor esencial
para que pueda imputarse responsabilidad extracontractual.

En susidio, para el evento de que el tribunal estimare que la demanda


tiene fundamento y condene al demandado a indemnizar daños al
demandante, formula los siguientes cuestionamientos a los daños
demandados por el actor:

En cuanto al daño emergente, dice que el demandante pretendería


que el demandado se haga responsable del pago de honorarios
profesionales de los abogados que - afirma - se hicieron cargo de su
defensa en la causa criminal y en la causa civil, más los honorarios de
HXGRHGBKCP

receptores judiciales. Sin embargo, afirma que el demandante jamás


habría informado, ni consultado al demandado la actuación realizada,
C-26260-2016

Foja: 1
ni le habría entregado ninguna información acerca de su desarrollo. A
este respecto, dice que si le hubiere informado y consultado
oportunamente, sería posible que hubiese diseñado un curso de
acción distinto o quizás mucho menos oneroso. Dice que, sin duda
hubiera demandado a los dos sujetos condenados penalmente como
estafadores para que respondieran por los eventuales daños
experimentados. No sería lícito, ni sería de justicia que el demandante
hubiera decidido con absoluta discrecionalidad el curso de acción
seguido y ahora pretendiera que el demandado asuma los costos de
decisiones en que no habría tenido ninguna ingerencia, ni
responsabilidad.

En cuanto al lucro cesante, dice que el demandante pretendería que,


además de los honorarios profesionales de los abogados que lo
defendieron, se le pague el tiempo que supuestamente él habría
destinado a su defensa. Para dicho efecto, presentaría una estimación
absolutamente discrecional, que no fundamentaría con datos precisos
y verificables, de la cantidad de horas supuestamente por él dedicadas
a este asunto, dando por descontado que son horas que él restó a sus
actividades profesionales. Estima que sería una determinación
completamente arbitraria e infundada. Además piensa que el
demandante determinaría un valor hora profesional muy elevado para
calcular el supuesto daño sufrido, sin hacer ninguna referencia a algún
arancel establecido por alguna autoridad competente sobre esta
materia. De manera que se trataría de una petición insuficientemente
fundada.

Respecto del daño moral, el demandante sostendría que esta


situación le produjo "inmensa preocupación, frustración e impotencia"
para lo que solicita "una reparación satisfactiva que le permita, en
definitiva, combatir tales emociones", por una suma de $15.000.000.-
HXGRHGBKCP

(quince millones de pesos). Estima que, se trataría de una petición


débil y apresuradamente formulada. Piensa que el actor podría
haberse esmerado un poco más para darle mayor apariencia de
C-26260-2016

Foja: 1
verosimilitud a esta parte de la demanda, en la que solicitaría la suma
más elevada de su petitorio.

Los fundamentos y justificaciones de los daños que entrega el


demandante sería, a su entender, extremadamente débiles. Piensa
que no sería aceptable tal precariedad en un aspecto tan relevante de
la demanda. Dice que, una demanda de indemnización de perjuicios
por responsabilidad extracontractual no podría constituirse en un
mecanismo para enriquecimiento ilícito.

Dice que, llamaría la atención que el demandante hubiera optado por


deducir demanda de indemnización exclusivamente contra el
demandado y no contra quienes habrían montado ésta maquinación
fraudulenta, los señores Bonanato Gómez y Aranguiz Pérez, no contra
el Notario de Maipú, don Sergio Martel Becerra. Señala que, no ignora
que ésta sería una opción que puede ejercer libremente el
demandante, pero no puede dejar de expresar su sorpresa al
respecto.

Por todo ello, y en virtud de las consideraciones expuestas solicita el


rechazo de la demanda, en todas sus partes por carecer de
fundamento factual y normativo, con expresa condena en costas ya
que el demandante carece de todo fundamento para accionar, y, en
subsidio, para el evento de que sea aceptada, rebajar las sumas
solicitadas por daños a los montos que el Tribunal estime fundados y
razonables.

A fs. 45, con fecha 27 de diciembre del año 2016, consta que el
demandante evacuó el traslado conferido para el trámite de la réplica,
reiterando los antecedentes de hecho y de derecho expuestos en la
demanda, así como las pretensiones impetradas allí.

Enseguida, señala que el Notario demandado razonaría a partir de


HXGRHGBKCP

antecedentes que no tendrían relevancia para determinar si, en la


especie, existió un ilícito civil atribuible a su negligencia, puesto que,
C-26260-2016

Foja: 1
en su opinión, intentaría llevar la discusión al hecho de si él y/o sus
funcionarios revisaron o no la cédula de identidad que el suplantador
de Mauricio Levy Jofré les proporcionó.

Sostiene de contario, que el núcleo del conflicto no sería precisamente


ese. Lo imputado al Notario sería no haber comprobado la identidad
de una persona, con la diligencia que puede esperarse de un ministro
de fe pública, de manera tal que, a partir de este hecho, se derivaría
su responsabilidad y su deber de indemnizar los perjuicios causados

Aborda seguidamente, algunos aspectos del proceso penal seguido en


contra de los señores Bononato Gómez y Aranguiz Pérez, iniciado por
denuncia de don Mauricio Levy.

Dice que en las páginas 5 y 6 de la contestación, el demandado se


referiría a ciertos antecedentes del proceso criminal incoado por don
Mauricio Levy Jofré en contra de los señores Aldo Bononato Gómez y
Jorge Aranguiz Pérez -concluido por sentencia condenatoria-, a su
parecer, con el evidente propósito, de presentarse como uno más de
los damnificados a consecuencia del ilícito penal cometido por las
personas mencionadas .

Al respecto, estima imperioso precisar lo siguiente:

Afirma que, la única víctima de la estafa perpetrada por Bononato y


Aranguiz, sería el actor, tal como se reconocería en la sentencia
pronunciada en el juicio penal a que se habría hecho referenda,
concluyendo que el Notario no podría ser víctima de sus propias
actuaciones negligentes.

Dice que, la acción penal deducida por su representado, lo fue en


contra de las personas antes indicadas y, además, en contra de todos
quienes resulten responsables, incluyéndose, desde luego, a quien
suplantó al señor Levy, cuya individualización aún no se obtendría. De
HXGRHGBKCP

ahí que estima una falacia la frase en la cual se sostendría que el


C-26260-2016

Foja: 1
actor no habría desplegado mayor celo “en ubicar a la persona que
montó la maquinaria fraudulenta”.

Se señalaría por el demandado que, en definitiva, la maniobra dolosa


de Bononato y Aranguiz no habría fructificado. Señala que esto
tampoco sería acertado, puesto que dichos imputados habrían sido
condenados por delitos en grado de consumados. Otra cosa distinta
sería que la sentencia criminal habría dispuesto la cancelación de las
inscripciones y escrituras públicas fraudulentamente otorgadas.

Agrega que, se señalaría en la contestación, que el hecho que el


demandado no haya sido imputado, ni citado a declarar como testigo,
sería indicativo de que “en la actuación de este Notario no hay ningún
hecho merecedor de reproche alguno”. Piensa que, el Notario
demandado confundiría lo que, jurídicamenta, importa el reproche
penal y el civil, y sus diversas exigencias. Adicionalmente, no sería
cierto el punto que plantea el Notario, toda vez que él habría sido
citado, pero no compareció.

Ahora bien, respecto de la responsabilidad civil del demandado,


sostiene que si bien los Notarios estarían sujetos a una serie de
deberes legales -contenidos en los artículos 399 y siguientes del
Código Orgánico de Tribunales- cuya infracción traería consigo la
denominada “culpa contra legalidad”, lo cierto sería que la
responsabilidad de estos ministros de fe pública se extendería más
alla de dichos deberes, en tanto deberían tambien responder de los
perjuicios que causaren por infringir la denominada lex artis notarial.

En este sentido, asevera que la Excelentísima Corte Suprema,


siguiendo al profesor Carlos Pizarro Wilson, habría declarado que
“existen casos que no es posible considerarlos bajo tal denominación
-culpa infraccional o contra legalidad-, por no existir una infracción a
HXGRHGBKCP

un deber determinado claramente en la ley, pero en los que puede


surgir también una responsabilidad menos precisa, pero más amplia,
por haber incurrido el notario en un comportamiento alejado de su lex
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Foja: 1
artis”. (Carlos Pizarro Wilson. “La Responsabilidad Civil de los Notarios
en Chile”. Revista de Derecho. Universidad Católica del Norte. Sección
Estudios. Año 18-N°2, 2011. Página 137-149”.

Agregaría la misma sentencia, que, "Fuera de la responsabilidad por


incumplimiento a deberes legales, los notarios pueden quedar
expuestos a responsabilidad por no comportarse como lo haría un
buen notario. Algo así como la lex artis de los notarios, que debiera
construir el patrón de conducta que le es exigible aunque no esté
prevista la función en forma expresa en la ley”.

Concluye a partir de lo anterior, que la responsabilidad notarial no se


agotaría en determinar si, en un caso determinado, se infringieron o no
los deberes que el Código Orgánico de Tribunales impone a estos
ministros de fe, sino que ella se extendería a la inobservancia de lo
que la Excelentísima Corte Suprema denomina lex artis notarial, esto
es, aquellas reglas de comportamiento que seguiría un buen notario
en el desempeño de su oficio.

Afirma seguidamente que, uno de estos deberes de comportamiento, y


que la misma sentencia citada desarrollaría en su considerando
Décimo Tercero, se referiría a la “labor preventiva de posibles
ilegalidades o ilícitos”. En efecto, la sentencia señalaría que "el notario
se ha ido posicionando en un rol fundamental en materia de certeza y
seguridad jurídica en las relaciones entre particulares, constituvendo
una importante barrera de protección preventiva de lesiones de bienes
jurídicos”.

Luego, y sin perjuicio de reiterar todo lo que en la demanda se habría


expuesto a este respecto, estima que resultaría útil detenerse
brevemente sobre algunos aspectos de la responsabilidad del Notario
demandado en el caso de marras:
HXGRHGBKCP

En cuanto al hecho que daría origen a la responsabilidad, habría sido


el mismo demandado quien habría reconocido, en un certificado
C-26260-2016

Foja: 1
expedido el día 21 de octubre de 2015, que, en su Notaría, don
Mauricio Levy Jofré fue suplantado en el otorgamiento de una escritura
pública de compraventa, mediante la presentación, por parte de un
tercero, de una cédula falsificada.

En este punto, asegura que no debería confundirse la responsabilidad


del Notario con la responsabilidad del suplantador, porque respecto
del primero, lo que se imputaría es no haber advertido -pudiendo y
debiendo hacerlo- que la cédula presentada era falsificada, lo que diría
relación con el deber de prevenir posibles fraudes o ilegalidades,
precedentemente comentado a raíz de la citada sentencia de la
Excelentísima Corte Suprema.

En relación a la negligencia del Notario demandado, dice que


existirían, a lo menos, dos buenas razones en cuya virtud el
demandado habría debido haber adoptado mayores medidas de
seguridad en lo relativo a la individualización de las personas que ante
él comparecieron a firmar la escritura de compraventa de fecha 7 de
agosto de 2015, a saber:

a. El Notario no habría presenciado personalmente el acto de su


otorgamiento.

En la contestacion señala que este habría dicho que habría invitado a


su despacho al suplantador de Mauricio Levy, para comprobar su
identidad, lo cual estaría en contraposición con lo declarado por la
funcionaria de la Notaría, Jessica Muñoz Quilaqueo, ante el Ministerio
Público, quién habría indicado que, una vez que el suplantador se
retiró de la Notaría, el Notario habría revisado las firmas y las cédulas.

b. En la referida compraventa, no obstante estipularse que el precio


se pagaba íntegramente en ese acto, lo cierto sería que, conforme a la
declaración de la misma funcionaria “no habría dinero de por medio, ni
HXGRHGBKCP

tampoco habría quedado algún instrumento con instrucciones al


notario”. No sería habitual que, frente a una cláusula como la
C-26260-2016

Foja: 1
señalada, no se extiendan instrucciones notariales al efecto, por lo que
se trataría de un evidente indicio de fraude o simulación, que estima
habría debido llamar la atención del demandado.

3. Opina que, el Notario demandado, atento a la función que


cumple, habría debido adoptar mayores medidas de seguridad, tales
como: (i) la utilización de un sistema de verificación de huellas; o (ii)
inspeccionar con mayor celo los documentos de identificación que se
le presentaron.

Luego, asegura que ninguna de ellas habría sido ejecutada por el


demandado.

En efecto, afirma que sería un hecho pacífico que la Notaría Tamargo


no contaría con un sistema de verificación de huella digital, no
obstante que un gran número de Notarías ya lo habría implementado
para cumplir con los estándares de certeza jurídica que hoy se podrían
exigir de estos ministros de fe.

Lo anterior debería analizarse siempre desde la premisa que, en


materia extracontractual, la culpa se aprecia en abstracto, por lo que
huelga preguntarse como habría actuado un Notario medio, en los
tiempos que corren. La exigencia sería aún mayor atendido el rol que
cumplen en el sistema jurídico, lo que les impondría particularmente
un deber de previsibilidad que, en definitiva, les exigiría contar, en la
actualidad, con sistemas tecnológicos de verificación de identidad.

Asimismo, asevera que el propio demandado habría reconocido que la


cédula de identidad -falsificada- fue revisada únicamente por la
funcionaria Jessica Muñoz Quilaqueo (página 9 de la contestación),
quien no habría podido advertir la falsedad; aunque posteriormente, en
la página 15 de su libelo, afirma haberla inspeccionado el mismo. Lo
cierto sería que, sin importar cuántas personas examinaron el
HXGRHGBKCP

documento de identidad, la falta de veracidad del mismo habría


pasado inadvertida para todas ellas. La negligencia sería mayúscula,
C-26260-2016

Foja: 1
más cuanto que el mismo demandado confiesa que, al analizarla, “no
descubrió nada irregular”.

Ese sería, precisamente, el punto, puesto que la falsificación habría


sido fácilmente detectable, no sólo para un Notario, sino para cualquier
persona. Afirma en este sentido, que habría bastado únicamente con
comparar la fecha de nacimiento escrita en el anverso de la cédula,
con aquella puesta en el reverso, para advertir la falsedad. Afirma que
este hecho habría sido sabido por el demandado; por eso, desde su
perspectiva, no sorprendería que, en su contestación, no hubiera
dedicado si quiera una palabra a éste relevante punto.

Puntualiza que el demandado alegaría que no existiría, por parte del


Notario, una conducta constitutiva de un ilícito civil, por cuanto la
cédula de identidad falsificada, fue revisada. Lo cierto es que, como ya
se habría explicado, lo imputado por el actor sería que dicho examen
habría sido gravemente negligente, considerando que la falsedad
habría sido fácilmente detectable.

Agrega que el demandado señalaría que, la culpa extracontractual no


podría construirse sobre la base de los estándares generales
aceptados por la sociedad, frase ésta última que, en su concepto, no
sería más que un recurso retórico. Dice que la verdad sería que la
culpa así entendida, sería uno de los factores de imputación más
eficaces, lo que le habría valido reconocimiento doctrinario y
jurisprudencial.

Para eximirse de responsabilidad, en la contestacion se indicaría que


el sistema de lector de huellas no sería apto para evitar fraudes, en
tanto en la Notaría de Maipú de don Sergio Martel Becerra (en la que
se usa este sistema), el Notario no habría podido advertir el ardid de
Bononato y Aranguiz. Lo cierto sería que, en dicha Notaría, se habría
HXGRHGBKCP

suscrito la escritura pública entre Aldo Bononato y Jorge Aranguiz,


quienes efectivamente comparecieron a su firma. No se habría
C-26260-2016

Foja: 1
verificado en este oficio notarial ninguna suplantación, que sería
precisamente lo que prevendría un lector de huellas.

Ahora, en relación al daño emergente reclamado, indicaría el


demandado que no procederia este rubro indemnizatorio por cuanto
don Mauricio Levy Jofré no habría consultado con el Notario los
“cursos de acción”, ni habría informado sobre el desarrollo de las
causas iniciadas para recuperar el inmueble ilícitamente transferido.
Estima que, dicha respuesta no se condice con el principio de
reparación integral del daño a que se referirían los artículos 2.314 y
2.329 del Código Civil, por lo que estima no requeriría mayor
comentario a este respecto.

5. En cuanto al lucro cesante, se señala que el indicado en la


demanda sería arbitrario, por no haber expuesto algún criterio objetivo
de cálculo. Sin embargo, afirma que el actor, en el libelo pretensor, si
se habría expresado una fórmula objetiva de cálculo, y lo demás sería
materia de prueba.

6. Finalmente, en relación al daño moral, el demandado calificaría


de “petición débil' y de “apresuradamente formulada” la solicitud del
demandante de indemnizar los daños extrapatrimoniales que la que
califica como negligente conducta del Notario Tamargo le habría
provocado. Estima innecesario comentar estos pasajes, puesto que
será el Tribunal en definitiva, quien determine la procedencia de ésta
indemnización.

Con todo, opina que lo realmente “apresurado” habría sido el actuar


del Notario, quien no habría advertido una evidente suplantación
llevada a cabo en su oficio.

Concluye que, el demandado no habría podido desvirtuar las


imputaciones de negligencia efectuadas en la demanda; incluso, en su
HXGRHGBKCP

contestación no habría dedicado ningún párrafo a uno de los


principales reproches: no haber revisado correctamente, por ambos
C-26260-2016

Foja: 1
lados, la cédula de identidad presentada por el suplantador de don
Mauricio Levy Jofré.

Por ello estima que, acreditándose en la etapa procesal


correspondiente, los daños que este negligente actuar habría causado
a actor, el tribunal debería acceder a la demanda, condenando al
demandado a indemnizar dichos perjuicios, con costas.

Por todo ello, solicita se tenga por evacuado el trámite de la réplica,


confiriendo traslado al demandado para duplicar.

Con fecha 12 de enero del año 2017, la parte demandada (fs. 54)
evacuó el trámite de la dúplica, reiterando todos y cada uno de los
hechos y consideraciones de derecho señalados en la contestación de
la demanda.

En particular, respecto de la réplica del demandante, le parece


pertinente aclarar ciertos puntos a saber:

El demandante señalaría en su réplica, que el supuesto ilícito civil del


demandado, estaría constituido por "no haber comprobado la
identidad de una persona con la diligencia que puede esperarse de un
ministro de fe pública”, y a ese respecto señala, que la forma de
comprobar la identidad de una persona compareciente al oficio del
notario sería precisamente cotejando a la persona con el documento
que exhibe, lo cual habría sido comprobado por el demandado notario
y al menos otros tres funcionarios trabajadores de la notaría,
reiterando en este punto lo señalado en la contestación de la demanda
al respecto, y la rutina descrita en ella, afirmando tener la convicción y
certeza de haber adoptado todas las medias necesarias para cumplir
tanto con las exigencias normativas impuestas al acto notarial, como
las exigencias impuestas por la llamada "lex artis", asegurando que fue
lo suficientemente diligente en comprobar la concordancia entre los
HXGRHGBKCP

datos estampados en la matriz y los contenidos en la cedula de


identidad. Sin embargo y pese a lo anterior, afirma que fue víctima de
C-26260-2016

Foja: 1
una defraudación por una banda de estafadores entrenados al efecto,
quienes proveidos de los medios necesarios, presentaron una cédula
muy bien falsificada, de modo tal, que para ser comprobada su
falsificación habría debido ser periciada en el marco de un proceso
penal por un perito detective de la PDI, tal como se establecería en el
considerando QUINTO de la sentencia dictada en juicio penal, donde
se presentan una serie de antecedentes en cuyo numero 22 se
señalaría: "Informe Pericial Documental N° 1558- 2015 de fecha 26 de
octubre de 2015, en que el perito de la PDI don Jorge Muñoz Neira
tras examinar la evidencia consistente en: hoja de prueba caligráfica
de Mauricio Levy Jofré; Fotocopias de cédulas de identidad del
denunciante y del otorgante-vendedor de la escritura 829-2015 de la
notaría de Iván Tamargo, concluye que la cédula de identidad
presentada por el imputado desconocido en la notaría de don Iván
Tamargo Barros, el 9 de agosto de 2015, es falsa y que la firma
estampada en dicha escritura no corresponde a la de don Mauricio
Levy Jofré”.

Concluye de lo anterior, que sólo después de una pericia realizada por


un perito de la PDI habría sido posible determinar en el juicio penal
que la cédula era falsificada, resaltando que además que el pertito
habría contado con una hoja de prueba caligráfica otorgada por el
verdadero Mauricio Levy para poder contrastar y realizar dicho informe
pericial, antecedente que el notario Tamargo, no habría tenido.

Abunda en que, jamás se señalaría en el proceso penal, que el perito


PDI hubiese contrastado fechas de nacimiento u otros datos, con los
caracteres numéricos estampados, ni en el anverso o reverso de la
mencionada cédula falsificada, haciéndose expresa mención que el
documento con el cual se contrastó fue la efectiva firma de Mauricio
Levy con la estampada en el referido documento, para así determinar
HXGRHGBKCP

su falsedad, de modo que estima que no parece ser tan fácilmente


comprobable, ni para un perito PDI, detectar que un documento es
C-26260-2016

Foja: 1
faIso por su sola observación, debiendo utilizar otros medios
fidedignos para contrastar y determinar el fraude.

Por último, con respecto al dato de comprobación de la fecha de


nacimiento que señalaría el demandante, indica que éste no es un
dato relevante, ni exigido por la ley en la individualización, de las
personas que comparecen a otorgar una escritura pública, toda vez
que no sería un dato único que permita la comprobación de la
identidad de una determinada persona, como lo sería el RUN por
ejemplo. Afirma seguidamente que, la supuesta facilidad de
comprobación del dato entre el anverso y reverso no sería tal, lo que
podría corroborar el Tribunal revisando cualquier cédula, comprobando
la dificultad para dar sentido a los caracteres alfa-numéricos
contenidos en el reverso del documento, no siendo efectiva la
supuesta verificación simplificada propuesta por el demandante,
siendo, en su parecer, más bien un recurso retórico y un argumento
más bien rebuscado que pretendería señalar una práctica no usual, ni
útil en su concepto, para la verificación de identidad, tanto asi que ni
siquiera el perito PDI habría tomado como dato relevante para
determinar ni la identidad del sujeto Levy, ni para esclarecer si la
cédula en cuestión era o no fraudulenta. Por consiguiente, afirma que
los datos acuciosamente revisados fueron aquellos exigidos por la ley
y relevantes en la confección de escrituras públicas a la hora de
individualización de los comparecientes, tales como nombre completo,
número RUN en este caso y firma, efectuando el cotejo y verificando
que estos coincidieran con los señalados en la cédula y los
estampados en la matriz de la escritura, comprobando además que la
persona coincidiera con la fotografía de la cédula. Por ello, estima que
tanto el examen y actuar del demandado notario y sus funcionarios
habría sido adecuado y diligente en consideración a las exigencias
legales y las prácticas usuales notariales.
HXGRHGBKCP

Reitera que, la acción penal se habría deducido sólo contra los


señores Bononato, Aranguiz y en contra de todos quienes resulten
C-26260-2016

Foja: 1
responsables, no siendo el notario Tamargo investigado en sede penal
por una presunta responsabilidad ya que, en su concepto, resultaría
evidente para el Ministerio Público, que el demandado y sus
funcionarios fueron objeto de una tramada defraudación, negando que
el demandado no compareciera al juicio pese a haber sido citado,
como señalaría el actor en su réplica, alegando que nunca fue citado a
juicio y cuando su declaración fue requerida en el marco de la
investigación, el Ministerio Público habría tomado ésta en el oficio del
Notario, para efectos de no hacer abandono de la Notaría.

En cuanto a la responsabilidad que el actor le atribuye, reitera que dió


estricto cumplimiento a lo ordenado por las normas del Código
Orgánico de Tribunales, en especial las contenidas en los artículos
399 y siguientes de dicha ley.

En cuanto a una supuesta infracción a una lex artis notarial, destaca lo


que a su juicio sería una contradicción del actor, para luego señalar
que la cita que éste hace de una sentencia de la Excelentísima Corte
Suprema, lo sería descontextualizando dicha sentencia, manifestando
que en la sentencia citada, al referirse a la "labor preventiva de
posibles ilegalidades o ilícitos" se referiría a que, en ese caso en
particular, el Notario habría sido advertido de que se intentaría
cometer una defraudación particular, respecto de un determinado
inmueble y que era deber del Notario instruir a su personal para evitar
esa defraudación en particular. Sin embargo, en su concepto no sería
posible dar a la frase señalada por la Corte Suprema, un alcance tal
que pretenda que el demandado tenga la habilidad de un experto o de
un perito detective PDI, como para detectar la falsificación de un
instrumento realizada por lo que califica como una banda preparada
en dicho tipo de defraudaciones.

En cuanto a lo señalado por el demandante en su réplica, respecto de


HXGRHGBKCP

que existirían dos buenas razones en virtud de las cuales el


demandado habría debió haber adoptado mayores medidas de
C-26260-2016

Foja: 1
seguridad en lo relativo a la individualizacion de las personas; a saber:
reiterando, por un lado, que el demandado presenció personalmente el
acto de otorgamiento del escritura pública de compraventa de fecha 7
de agosto de 2015; y por otra parte, señala que sería absolutamente
usual este tipo de compraventas donde el pago se hace en efectivo, ya
sea entregando el precio vía transferencia electrónica o vale vista u
otra forma de pago, cuya verificación excedería largamente a lo
comprobable por un Notario cualquiera, pues la forma práctica como
se haga entrega del dinero entre las partes sería a total arbitrio de las
mismas. Afirma seguidamente, que las compraventas en efectivo y
con pago al contado no sólo serían permitidas en la ley, sino que
serían la forma más usada en las transferencias de toda clase de
bienes, incluidos los bienes raíces, por lo tanto no habría justificación
para pensar que dicha compraventa o claúsula estuvieran viciadas,
destacando que las afirmaciones que haría el actor a este respecto
demostrarían un claro desconocimiento de la practica notarial que
llevaría ejerciendo el demandado hace más de 35 años.

En relación al sistema de verificación de huellas dactilares, reitera que


no hay exigencia legal, ni de ninguna otra, que la imponga, además de
reiterar que no sería efectivo que la mayoría de Ias notarías utilicen
dicho sistema de verificación, agregando que consultada la Asociación
de Notarios, ésta habría indicado que la mayoría no lo posee,
precisando que usualmente es utilizado por aquellos notarios que
autorizan gran volumen de escrituras públicas, 10 mil y más anuales o
que trabajan con bancos u otras instituciones, por lo que se les haría
necesario un sistema de verificación más automático y rápido,
aclarando que en su Notaría sólo bordearía los mil anuales haciendo
perfectamente posible al Notario verificar las identidades de las partes
del modo presencial en que lo haría. Además, precisa que habiendo
consultado por el funcionamiento de dicho sistema la mayoría de ellos
HXGRHGBKCP

solamente verificaría que la impresión dígito pulgar estampada en la


cédula de identidad coincida con la de la persona que posa su dedo en
C-26260-2016

Foja: 1
el sistema POS de verificación, siendo una minoría aquellos sistemas
conectados con el Servicio de Registro Civil que puedan probar
fehacientemente que la impresión digital no es de la persona que dice
ser y a si detectar el fraude, por lo que estima que ya se estaría
agregando otro requisito más en los supuestos deberes notariales,
como sería estar en permanente interconexión con diferentes servicios
del Estado, estimado que ello escaparía a toda racionalidad, afirmando
que el demandado habría venido desarrollando su labor de la mejor
manera, durante un lapso superior a los 30 años ya y no habrían sido
pocas las defraudaciones que se habrían intentado cometer en dicha
Notaría, las que fueron detectadas y denunciadas oportunamente, sin
embargo en este caso simplemente no se habría podido detectar,
pues la banda habría contado con medios suficientes para la comisión
de su ilícito, sin levantar sospechas.

Concluye, afirmando que el demandante no habría podido


fundamentar un sólo deber incumplido por el demandado, estimando
que sólo se habría limitado a señalar supuestos deberes de
prevención de ilícitos que no estarían en la ley, no estarían
determinados por la doctrina, ni la jurisprudencia como principio rector
de la práctica notarial. Opina que lo que habría hecho el actor, sería
limitarse a tergiversar hechos y adecuar cierta doctrina a sus
pretensiones, pero lo cierto sería que los deberes legales impuestos al
cargo habrían sido cabalmente cumplidos con la debida diligencia, por
lo que solicita rechazar la demanda en todas sus partes, con expresa
condenación en costas.

Con fecha 31 de enero del año 2017 (fs. 67), consta que se efectuó el
llamado a conciliación, sin que se hubiere arribado a esta atendida la
rebeldía de la parte demandada.

Con fecha 20 de marzo del año 2017 (fs. 69), se dictó la interlocutoria
HXGRHGBKCP

de prueba, fijándose los puntos sobre los que ésta habría de recaer.
C-26260-2016

Foja: 1
Por interlocutoria firme de fecha 19 de julio de 2017 (fs. 82, ex 80) se
acogió un recurso de reposición con apelación subsidiaria, deducido
por la parte demandante con fecha 27 de junio del año 2017 (fs.70 ),
quedando redacatado el punto de prueba número 3.- de la manera que
en dicha resolución se señala. Además, en la resolución recién
indicada, se acogió parcialmente el recurso de reposición con
apelación subsidiaria deducido por la parte demandada, con fecha 27
de junio del año 2017 (fs. 74), en el sentido, únicamente, de eliminar
del punto de prueba número 2.-, la frase “En la afirmativa anterior”.

Con fecha 28 de mayo del año 2018, a fs. 342, se citó a las partes a
oír sentencia.

CONSIDERANDO

En cuanto a las tachas deducidas por la demandada

PRIMERO: Que, a fs. 133, la parte demandada deduce en contra del


testigo de la parte demandante, don Rodrigo Alejandro Ávila Oliver, la
tacha establecida en el artículo 358 N° 6 del Código de Procedimiento
Civil, por considerar que carece de imparcialidad necesaria para
declarar por tener en el pleito un interés indirecto.

SEGUNDO: Que, la parte demandante evacuó el traslado respectivo,


solicitando el rechazo de la tacha deducida, por considerarla no
fundada y por estimar que no concurren los requisitos para que ella
prospere.

TERCERO: Que, al responder las preguntas de tacha, el testigo Ávila


Oliver, reconoció haber prestado asesoría profesional, en calidad de
abogado, al actor en la querella que éste dedujo contra el Sr.
HXGRHGBKCP

Bononato y el Sr. Aránguiz, y contra todos aquellos involucrados en


los delitos investigados, señalando el estado de dicho procedimiento y
C-26260-2016

Foja: 1
en definitiva, sosteniendo que no existía ningún tipo de deuda entre
ellos.

CUARTO: Que, la jurisprudencia y la doctrina procesalista se


encuentra conteste en que el interés que exige el legislador para que
esta tacha pueda ser acogida, debe reunir los siguientes requisitos: a)
Debe ser pecuniario, esto es, tener un contenido económico en el
sentido de que el testigo resultará beneficiado económicamente con el
resultado favorable que pueda obtener en el juicio la parte por la que
depone; y b) este interés pecuniario debe ser cierto y actual, esto es,
opuesto a lo que es hipótetico o sujeto a condiciones y plazos.

En este sentido, de las respuestas dadas por el deponente a las


preguntas de tacha no puede en caso alguno estimarse que pueda
concurrir alguno de los requisitos antes enunicados, desde que el
testigo, en su calidad de abogado, esto es, profesional independiente,
lo asesoró en un proceso seguido en sede de Garantía, y que no
existen honorarios pendientes de dicha asesoría, por ello, la tacha en
análisis será desestimada, sin costas.

En cuanto a las tachas deducidas por el demandante

QUINTO: Que, la parte demandante dedujo tachas en contra de los


testigos de la parte demandada doña Norma Elvira Estay Arancibia (fs.
240), en contra de don Luis Germán Moreno Besa (fs. 243) y en contra
de don Rodrigo Esteban Hidalgo Gallegos (fs. 246).

Respecto de la Sra. Estay Arancibia y el Sr. Hidalgo Gallegos,


deduce las tachas contempladas en los números 4, 5 y 6 del artículo
358 del Código de Procedimiento Civil, atendido a que ambos señalan
trabajar para el demandado, bajo subordinación y dependencia, y por
otro lado, por estimar que les faltará imparcialidad, en un caso, porque
HXGRHGBKCP

piensa que se intentará ocultar la propia negligencia y la de la Notaría


y sus funcionarios (Sra. Estay), y por otro, por fungir como Notario
C-26260-2016

Foja: 1
Suplente y haber sido patrocinante y apoderado del demandado,
incluso a la época de ser presentado en la lista de testigos (Sr.
Hidalgo).

En relación al señor Moreno Besa, deduce la tacha del número 6


del artículo 358 del Código de Procedimiento Civil, atribuyéndole un
interés directo o al menos indirecto, al señalar éste que testificará “…
en favor de don Iván Tamargo”, estimando que ello le resta
imparcialidad a su testimonio.

Al evacuar el traslado respectivo, la parte demandada señala


que en relación a la Sra. Estay, ella sería conocedora de la práctica
notarial en la Notaría Tamargo y por ende sólo ella podría explicarla
convenientemente.

En relación al señor Hidalgo, sostiene que el vínculo de


subordinación y dependencia respecto del demandado sería “bastante
irregular” (sic), por ello solicita el rechazo de la tacha.

Finalmente, en relación al Sr. Moreno sostiene que la “supuesta


imparcialidad” (sic) no sería efectivo, pues de la calidad de cliente de
la Notaría no se podría deducir el tipo de interés que se le imputa,
solicitando el rechazo de la tacha.

SEXTO: Que, efectivamente, el numeral 5° del artículo 358 del Código


de Procedimiento Civil señala como causal de inhabilidad de un testigo
la circunstancia que éste sea trabajador y labrador dependiente de la
persona que exige su testimonio.

La jurisprudencia y la doctrina han establecido que no basta


conque el testigo sea un trabajador de la persona que lo presenta a
declarar, si no que además, esta relación debe darse en un contexto
HXGRHGBKCP

en que la declaración del testigo pueda verse afectada, en cuanto a su


veracidad, por el temor que le produzca perder su trabajo si la
declación perjudica a quien es su empleador. En este sentido, si la
C-26260-2016

Foja: 1
continuidad laboral depende de quien lo presenta a declarar,
evidentemente este peligro se presenta, por lo que la tacha deducida
respecto de la Sra. Estay y el Sr. Hidalgo, debe ser acogida, sin
costas.

Las demás causales de tacha serán desestimadas, pues los


testigos antes referidos no tienen el carácter de criados o
dependientes, ni de sus respuestas a las preguntas de tacha, puede
estimarse que tengan un interés de contenido económico en las
resultas del proceso.

Finalmente, será desestimada la tacha deducida en contra del


testigo, Sr. Moreno, por cuanto la falta de imparcialidad del numeral 6
del artículo 358 del Código de Procemiento Civil, debe tener un
contenido económico, la expectativa de lograr un beneficio pecuniario
que motiva una declaración parcial, lo que de las respuestas dadas
por el testigo a las preguntas de tacha, no aparece que concurra en
modo alguno, de manera que se rechazara esta tacha, sin costas.

En cuanto al fondo

SÉPTIMO: Que, a lo principal de fs. 1, comparece don MAURICIO


MOSCHE LEVY JOFRÉ, debidamente individualizado en estos autos
anteriormente, y deduce demanda de indemnización de perjuicios en
contra de don IVÁN ROBERTO TAMARGO BARROS, igualmente
individualizado anteriormente, solicitando que en definitiva se tenga
por interpuesta demanda en juicio ordinario de indemnización de
perjuicios en contra del demandado, declarándose que el demandado
incurrió en un ilícito civil generador de responsabilidad
extracontractual, atribuyéndole negligencia en el ejercicio de su labor
de Notario Público, al autorizar la escritura pública de fecha 07 de
agosto del año 2015, en la que una pesona lo habría suplantado,
HXGRHGBKCP

utilizando una cédula falsa al efecto, título con el que se habría


transferido el dominio que tenía sobre el inmueble ubicado en calle
C-26260-2016

Foja: 1
Colina del Mirador N° 2.494, comuna de Las Condes, todo lo que le
habría originado los siguientes perjuicios:

a. Daño emergente: $26.593.818.

b. Lucro cesante: $10.938.600.

c. Daño moral: $15.000.000;

O a la suma que el Tribunal determine, con costas, fundando estas


pretensiones en los argumentos que con mayor detalle se han
consignado en lo expositivo de esta sentencia, escritos de demanda y
réplica, y que se dan por expresamente reproducidos, en este motivo.

OCTAVO: Que, a lo principal de fs. 26, comparece don IVÁN


TAMARGO BARROS, debidamente individualizado, y contesta la
demanda solicitando su rechazo, controvirtiendo los hechos expuestos
en el libelo, y señalando que en su labor notarial cumple con todos los
requisitos exigidos por la ley y la lex artis notarial, negando por ende
cualquier infracción a estos estatutos, señalando haber sido víctima de
un ilícito cometido por una banda especializada, que habría podido
vulnerar todos los controles que tendría establecidos para evitar
fraudes, negando por otro lado, que el utilizar un sistema de
verificación de huellas dactilares hubiera permitido evitar el engaño,
solicitando en concreto, el rechazo de la demanda, con costas; todo
ello conforme los argumentos que detalladamente se consignaron en
lo expositivo de esta sentencia, en los escritos de contestación y
dúplica, mismos que se dan por expresamente reproducidos en este
motivo.

NOVENO: Que, no resultan conrovertidas por las partes las siguientes


HXGRHGBKCP

circunstancias de hecho:
C-26260-2016

Foja: 1
1.- Que, con fecha 07 de agosto del año 2015, en la Notaría servida
en calidad de Notario por el demandado, se sucribrió una escritura
pública de compraventa respecto del bien raíz ubicado en calle
Colina del Mirador N° 2.494, comuna de Las Condes.

2.- Que, habrían suscrito esa escritura pública, en calidad de


comprador, don Aldo Rodrigo Bononato Gómez, y en calidad de
vendedor, una persona que pretendidamente era don Mauricio Mosche
Levy Jofré.

3.- Que, se siguió un proceso penal, en sede de Garantía, que


terminó en condena en contra de don Aldo Bononato Gómez y en
contra de don Jorge Aránguiz Pérez, por los delitos de falsificación de
instrumento público, estafa y usurpación de nombre, en la que se
ordenó las cancelaciones de las escrituras e inscripciones practicadas
a apartir de la escritura pública indicada en el numeral 1.- de este
motivo.

DÉCIMO: Que, la acción impetrada en estos autos corresponde a


aquéllas que buscan reparar el perjuicio ocasionado a consecuencia
de haber ocurrido un ilícito atribuible al demandado, hecho que obliga
a quien lo ha cometido a indemnizar los perjuicios inferidos a otros, sin
perjuicio de la pena que le impongan las leyes por el delito o
cuasidelito penal en su caso, conforme lo estatuye el artículo 2.314 y
siguientes del Código Civil.

Cabe recordar que, en el ámbito de la responsabilidad civil


extracontractual es menester que concurran determinados
presupuestos confluyentes, copulativos y necesarios para que
prospere la acción de marras, esto es; la existencia de un ilícito civil;
la imputabilidad de éste al obrar de la parte demandada; la efectividad
HXGRHGBKCP

de haberse producido un daño a la víctima; y, que el daño sea una


C-26260-2016

Foja: 1
consecuencia directa del referido ilícito civil, según lo exigen los
artículos 2.314 y siguientes del Código Civil.

UNDÉCIMO: Que, en este orden de cosas, la acción sub-judice se


encuentra sometida a las reglas del onus probandi dispuestas en los
artículos 1.698 y siguientes del Código Civil, y por lo mismo
corresponde al actor soportar la carga probatoria de cada uno de los
hechos en que asila sus pretensiones.

DUODÉCIMO: Que, a fin de acreditar los presupuestos fácticos de sus


pretensiones, la parte demandante acompañó al proceso, con la
debida ritualidad procesal, las siguientes probanzas:

DOCUMENTOS

A lo principal de presentación de fecha 01 de agosto de 2017, aportó


los siguientes documentos:

1. Copia de la inscripción de fojas 29.144 N° 47.374 del Registro de


Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Santiago,
correspondiente al año 2006, con vigencia al dia 7 de julio de 2017.

2. Copia de la escritura pública de compraventa de fecha 7 de


agosto de 2015, otorgada en la Notaría del demandado Iván Tamargo
Barros.

3. Copia de la inscripción de fojas 60.139 N° 88.807 del Registro de


Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Santiago,
correspondiente al año 2015.

4. Copia de la escritura pública de compraventa de fecha 22 de


septiembre de 2015, otorgada en la Notaría de Maipú de don Sergio
HXGRHGBKCP

Martel Becerra, entre don Aldo Bononato Gómez, como vendedor, y


don Jorge Aránguiz Pérez, como comprador.
C-26260-2016

Foja: 1
5. Copia de la inscripción de fojas 68.842 N° 101.424 del Registro
de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Santiago,
correspondiente al año 2015.

6. Copia del certificado emitido por el demandado, de fecha 21 de


octubre de 2015.

7. Copia de la declaración prestada por doña Jessica Muñoz


Quilaqueo, ante el Ministerio Público, con fecha 27 de octubre de
2015, en el marco de la investigación de la causa RUC 1501013596.

8. Copia de la declaración de don Aldo Bononato Gómez, de fecha


29 de diciembre de 2015, ante el Ministerio Público, en la misma
causa referida en el número anterior.

9. Copia de las cédulas de identidad, verdadera y falsa, de don


Mauricio Levy Jofré.

10. Copia del Informe Pericial Documental N° 1558/2015, preparado


por el Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones de
Chile, para la causa RUC 1501013596-3, ya referida, y suscrito por el
perito don Jorge Muñoz Neira.

11. Entrevista publicada en el diario La Tercera, con fecha 8 de


marzo de 2014, al entonces Presidente de la Asociacion de Notarios y
Conservadores, don Armando Arancibia Calderón.

12. Crónica publicada en el diario La Tercera, de fecha 9 de marzo


de 2014, titulada “50 notarías tienen firma electrónica y certificación de
identidad”.

13. Copia de la querella presentada por don Jorge Miño Ciudad y


dona Myriam Navarrete Moreno, ante el 8° Juzgado de Garantía de
Santiago, en la causa RIT 6.364- 2016, por usurpación de identidad y
falsificación y uso malicioso de instrumento público.
HXGRHGBKCP
C-26260-2016

Foja: 1
14. Copia de escritura pública de fecha 30 de julio de 2015, otorgada
en la Notaría de don Iván Tamargo Barros, ante el suplente Rodrigo
Hidalgo Gallegos.

15. Copia de la querella deducida por don Cristián Pizarro Gómez,


tercer adquirente del inmueble objeto de la estafa denunciada por el
sr. Jorge Miño, en la misma causa RIT 6.364- 2016.

16. Boletas de honorarios, que seguidamente se individualizan:

a. Boleta de honorarios N° 00678, de fecha 4 de noviembre de


2015, emitida por el abogado Sergio Enrique Bunger Betancourt, por la
suma de $ 4.400.000.

b. Boleta de honorarios N° 0001806, de fecha 4 de noviembre de


2015, emitida por el abogado Hugo Enrique Rivera Villalobos, por la
suma de $ 4.400.000.

c. Factura de fecha 4 de noviembre de 2015, emitida por la


sociedad Estudio Jurídico Patricio Vergara Varas SpA, por la
suma de $ 5.000.000.

d. Factura N° 000222, de fecha 4 de noviembre de 2015, emitida


por el estudio jurídico Ávila Abogados y Cía. Limitada, por la
suma de $ 7.398.600.

e. Boleta de honorarios N° 000549, de fecha 8 de enero de 2016,


emitida por el abogado Rodrigo Alejandro Ávila Oliver, por la suma de
$150.000.

f. Boleta de honorarios electrónica N° 448, de fecha 21 de enero


de 2016, emitida por el estudio jurídico Rodríguez, Vergara y
Compañía Abogados Limitada, por la suma de $ 5.125.818.

g. Boleta de honorarios electrónica N° 1996, de fecha 21 de enero


HXGRHGBKCP

de 2016, emitida por el receptor judicial Luis González Lara, por la


suma de $120,000.
C-26260-2016

Foja: 1
17. Copia de la querella criminal presentada ante el 8° Juzgado de
Garantía de Santiago por Mauricio Levy Jofré en contra de Aldo
Bononato Gómez, Jorge Aranguiz Pérez y quienes resulten
responsables.

18. Copia del escrito de delegación de poder presentado en la causa


seguida ante el 8° Juzgado de Garantía de Santiago, RIT 9.101- 2015,
iniciada por la querella aparejada en el numeral precedente, por el cual
el patrocinante del querellante, Mario Ordenes Cordero, delegó poder
en el abogado Rodrigo Ávila Oliver.

19. Copia de la sentencia dictada por el 8° Juzgado de Garantía, en


la causa antes señalada, por la cual se condeno a los imputados Aldo
Bononato y Jorge Aranguiz, por los delitos consumados de
falsificación de instrumento público, de uso malicioso de instrumento
público falso y de estafa, y de sus certificados de ejecutoriedad.

20. Copia de la demanda de declaración de nulidad absoluta y


acción reivindicatoria deducida por Mauricio Levy Jofré en contra de
Aldo Bononato Gómez y Jorge Aranguiz Pérez, ante el 20° Juzgado
Civil de Santiago, en la cual se confiere patrocinio y poder al suscrito y
a don Jerónimo Brieba Milnes, abogados del estudio jurídico
Rodriíguez, Vergara y Compañía Abogados Limitada

21. Planilla de cálculo Excel, con detalle horas invertidas por


Mauricio Levy en la recuperación del inmueble vendido por su
suplantador.

22. Copia del Formulario N° 22 del Servicio de Impuestos Internos,


año tributario 2016, del actor.

23. Certificado emitido por doña Marcela Meneses Sotomayor,


contadora.
HXGRHGBKCP

24. Extracto de la sentencia de fecha 21 de septiembre de 2001,


dictada por la lltma. Corte de Apelaciones de Rancagua, y publicada
en la pagina web de la Asociacion de Notarías y Conservadores,
C-26260-2016

Foja: 1
disponible en
http:www.notariosyconservadores.cl/documentos/cuasidelito%20civil
%20(Rancagua).doc.

Los documentos signados bajo los números 8., 11., 12., 13, 15, 16
letras a) a la g), 17., 18., 20. y 21., fueron objetados por presentación
de fecha 11/08/2017, rechazándose la objeción por interlocutoria firme
de fecha 27 de septiembre de fecha 2017 (fs. 232).

Los documentos signados con los números 1.-, 7.-, 8.-, 10.-, 13.-, 14.,
15.-, 17.-, 18.-, 19.-, 20.-, 22.- y 24.-, atendido su carácter, se les dará
el valor probatorio señalado en el artículo 342 N° 3 del Código de
Procedimiento Civil, en relación al artículo 1.700 del Código Civil.

El documento signado bajo el número 6.-, se le tendrá por reconocido


en juicio, de conformidad a lo prevenido en el artículo 346 N° 3 del
Código de Procedimiento Civil, en relación al artículo 1.702 del Código
Civil.

Los documentos signados bajo los números 9.-, 11.-, 12.-, 21.- y 23.,
tratándose de instrumentos privados emanados de terceros ajenos al
juicio, que no concurrieron a éste a reconocerlos, no puede tenérsele
por reconocidos, de conformidad a lo prevenido en el artículo 346 N°
1° del Código de Procedimiento Civil, por lo que a su respecto, sólo
cabe rescatar su eventual valor presuncional indiciario.

Mismo tratamiento se les dará a los documentos signados bajo los


números 2.-, 3.-, 4.-, y 5.-, los que a pesar de que tienen el carácter de
copias de instrumentos públicos, al ser anulados por sentencia judicial
los instrumentos públicos originales, pierden dicho carácter, por lo que
su respecto sólo cabe rescatar su eventual valor presuncional
indiciario.

Respecto de los documentos aportados bajo el número 16, letras d y


HXGRHGBKCP

e, se dirá que estos se tendrán por reconocidos en juicio, por cuanto


teniendo el carácter de privados, fueron reconocidos en este juicio por
C-26260-2016

Foja: 1
su emisor, como consta a fs. 137, de la declaración del señor Ávila
Oliver, todo ello en conformidad a lo prevenido en los artículos 346 N°
1° del Código de Procedimiento Civil, en relación al artículo 1.702 del
Código Civil.

A su vez, el documento aportado bajo el número 16, letra c, se dirá


que éste se tendrá por reconocido en juicio, por cuanto teniendo el
carácter de privado, fue reconocido en en este proceso por su emisor,
como consta a fs. 143, de la declaración del señor Vergara Varas, todo
ello en conformidad a lo prevenido en los artículos 346 N° 1° del
Código de Procedimiento Civil, en relación al artículo 1.702 del Código
Civil.

TESTIMONIAL

Consta en el expediente, que declararon en calidad de testigos por la


parte demandante, las siguientes personas: 1) Don Jorge Eduardo
Muñoz Neira (fs. 122, audiencia de fecha 10 de agosto del año 2017);
2)Don Guillermo Andrés Marin Valdés (fs. 124, audiencia antes
señalada); 3) Don Mario Orlando Traslaviña Farías (fs. 128, audiencia
antes aludida); 4) Don Rodrigo Alejandro Ávila Oliver (fs. 132,
auidencia de fecha 11 de agosto de 2017); 5) Don Arturo Enrique
Videla Munita (fs. 139, audiencia de fecha 11 de agosto del año 2017);
6) Don Luis Patricio Vergara Varas (fs. 141, audiencia del día 11 de
agosto del año 2017).

Únicamente el testigo señor Ávila Oliver fue tachado, siendo


desestimada la tacha en esta sentencia.

En consecuencia, reuniendo las declaraciones testimoniales de los


testigos antes referidos, los requisitos señalados en la norma del
artículo 384 regla 2ª del Código de Procedimiento Civil, se les dará a
sus declaraciones, el valor probatorio señalado en dicha disposición
HXGRHGBKCP

legal.

CONFESIONAL
C-26260-2016

Foja: 1
A fs. 280, consta que con fecha 24 de noviembre del año 2017, tuvo
lugar la audiencia de confesión provocada respecto del demandado,
don Iván Tamargo Barros. Las respuestas a las posiciones se
consignan a fs. 280 a 283.

El pliego de posiciones se agregó a fs. 276 a 279.

Se le dará el valor probatorioseñalado en el artículo 399 del Código de


Procedimiento Civil.

OTROS

Exhibición Documental: Consta en autos (fs. 265) que con fecha 13


de noviembre del año 2017, tuvo lugar la audiencia de exhibición de
documento, respecto de la Factura N° 23, documento singularizado
bajo la letra c, número 16, de este motivo.

Cabe consignar que la parte demandada impugnó el documento


exhibido (fs. 288), siendo desestimada dicha impugnación por
interlocutoria firme de fecha 20 de diciembre de 2017 (fs. 293).

Oficios: Al segundo y tercer otrosí de presentación de fecha 01 de


agosto de 2017 (fs. 94) la parte demandante solicitó se despachara
oficios tanto la Fiscalía de Ñuñoa, como al Octavo Juzgado de
Garantía de Santiago.

Con fecha 23 de enero de 2018 (fs. 295 bis), se agregó al expediente


el oficio respuesta de la Fiscalía de Ñuñoa, dándose cuenta que se
acompañó al mismo un CD con la digitalización de la causa RUC
1501013596-3.

Por resolución de fecha 10 de mayo de 2018 (fs. 342) se ordenó


imprimir el archivo digitalizado y formar con éstos un tomo II.

Se rescatará del mismo su eventual valor presuncional probatorio.


HXGRHGBKCP

No existe constancia en autos que el Octavo Juzgado de Garantía de


Santiago hubiera respondido el oficio.
C-26260-2016

Foja: 1
No rindió otras pruebas.

DÉCIMO TERCERO: Que, a su turno, la parte demandada aportó la


siguiente prueba:

DOCUMENTAL

Por presentación de fecha 11 de agosto del año 2017 (fs. 192), la


parte demandada acompañó los siguientes documentos:

1.- Plano croquis a mano alzada de la Notaría en que ejerce como


Notario el demandado.

2.- Set de 11 fotografías, tanto de la Notaría, como de la actividad


desarrollada en ella.

3.- Copia de escritura pública de fecha 07 de agosto de 2015.

4.- Copia de cédula del actor y que se señala como falsificada.

5.- Copia sentencia dictada por el Octavo Juzgado de Garantía de


Santiago en la causa Rit 9101-2015 RUC 1501013596-3.

6.- Declaración jurada notarial de doña Jessica Muñoz Quilaqueo


efectuada con fecha 05 de julio de 2017.

7.- Declaración jurada notarial de doña Jessica Muñoz Quilaqueo


efectuada con fecha 08 de agosto de 2017.

8.- Declaración jurada notarial de doña Norma Estay Arancibia


efectuada con fecha 05 de julio de 2017.

9.- Declaración jurada notarial de don Rodrigo Hidalgo Gallegos


efectuada con fecha 05 de julio de 2017.

La parte demandante, objetó los documentos signados con los


HXGRHGBKCP

números 1.-, y 6.- a 9.-, precedentes, mediante presentación de fecha


21 de agosto del año 2017 (fs. 209).
C-26260-2016

Foja: 1
Por resolución firme de fecha 27 de septiembre del año 2017 (fs. 232)
se rechazaron las impugnaciones documentales.

Al documento signado con el número 5.-, se le dará el valor probatorio


señalado en el artículo 342 N° 3 del Código de Procedimiento Civil, en
relación al artículo 1.700 del Código Civil.

A los documentos signados bajo los números 1.-, 2.- y 6.- a 9-.
Precedentes, tratándose de instrumentos privados, que emanan de la
propia parte que los presenta, lo que impide que se les pueda tener
por reconocidos en el proceso, por lo que a su respecto, sólo cabe
rescatar su eventual valor presuncional indiciario.

Mismo tratamiento se les dará a los documentos signados bajo los


números 3.- y 4.- precedentes, los que a pesar de que tienen el
carácter de copias de instrumentos públicos, al ser anulados por
sentencia judicial los instrumentos públicos originales, o habiendo
establecido que uno es falsificado (la cédula de identidad) pierden
dicho carácter, por lo que su respecto sólo cabe rescatar su eventual
valor presuncional indiciario.

TESTIMONIAL

Por la parte demandada depusieron doña Norma Elvira Estay


Arancibia (fs. 240); don Luis Germán Moreno Besa (fs. 243); y don
Rodrigo Esteban Hidalgo Gallegos (fs. 244).

Consta en esta sentencia, que se acogió la tacha deducida por la parte


demandante en contra de los testigos Estay Arancibia e Hidalgo
Gallegos, razón por la cual sus declaraciones no serán consideradas
en esta sentencia.

Respecto de la declaración del testigo Moreno Besa, se le dará el


valor probatorio señalado en el artículo 384 regla 1ª del Código de
HXGRHGBKCP

Procedimiento Civil.

OTROS
C-26260-2016

Foja: 1
Oficios: A lo principal de fs. 197, la parte demandada solicitó se
dirigiera oficio al Servicio de Impuestos Internos.

Consta en autos que con fecha 11 de diciembre del año 2017 (fs. 232),
se agregó al expediente la respuesta dada por el Servicio antes
referido

Se rescatará del mismo su eventual valor presuncional probatorio.

Exhibición Documental: Consta en autos (fs. 265) que con fecha 13


de noviembre del año 2017, tuvo lugar la audiencia de exhibición de
documento, respecto de la Factura N° 23, documento singularizado
bajo la letra c, número 16, de este motivo.

Cabe consignar que la parte demandada impugnó el documento


exhibido (fs.288), siendo desestimada dicha impugnación por
interlocutoria firme de fecha 20 de diciembre de 2017 (fs. 293).

DÉCIMO CUARTO: Que, en cuanto al primero de los requisitos


apuntados en el motivo Décimo precedente, esto es, la existencia de
un ilícito civil, ha de señalarse que ha las partes no discuten acerca de
la existencia de la suplantación de identidad del actor, en la escritura
pública de compraventa otorgada en la Notaría que sirve en calidad de
Notario el demandado, con fecha 07 de agosto del año 2015,
Repertorio N° 829-2015. Además éste hecho se encuentra plenamente
acreditado en la causa con la copia de la sentencia dictada por el
Octavo Juzgado de Garantía de Santiago, en la causa Rit N° 9101-
2015, Ruc N° 1501013596-3 (fs. 171), aportada por el propio
demandado, así como con la copia del Oficio N° 1010-2016, de fecha
06 de abril del año 2016 (fs. 168).

La discusión se centra, entonces, en que el actor imputa al


HXGRHGBKCP

demandado, negligencia en el cumplimiento de sus labores, en cuanto


ministro de fe, por vía activa (autorizar escritura pública de
07/08/2015); y, también, por vía omisiva (no haber constatado la
C-26260-2016

Foja: 1
identidad de uno de los otorgantes y no haber estado presente en el
otorgamiento de la escritura pública antes referida). Estima el actor
que estas conductas son antijurídicas por transgredir los artículos 405
y 443 inciso 2° del Código Orgánico de Tribunales y además, por
cuanto con dichas conductas infringiría el estándar exigible a un
ministro de fe, infringiendo con ello un deber general de
comportamiento, esto es, no dañar a otros, derivado del artículo 2.314
del Código Civil. En cuanto a la imputabilidad, asegura que el
demandado habría sido inexcusablemente negligente, al no presenciar
el otorgamiento de la escritura pública tantas veces citada: no contar
con sistemas de verificación de indentidad; y el haberse limitado a
cotejar firma y huella estampada en la escritura, con una cédula de
identidad que se le presentó, y que resultó ser falsa, sin hacer un
examen más minucioso, en relación a la discrepencia entre ciertos
números del anverso y del reverso de la cédula falsificada.

El Notario demandado, a su turno, alega no haber incumplido


norma legal alguna, expresando que cumple cabalmente con las
disposiciones de los artículos 399 a 445 del Código Orgánico de
Tribunales. Además, afirma que no existe norma que obligue al
Notario a estar presente en el otorgamiento de la escritura pública,
agregando eso si, que las firmas y huellas de las partes de la tantas
veces citada escritura pública, fueron revisadas por tres funcionarios
de la Notaría y por el propio demandado, con procedimiento que sería
utilizado por todas las Notarías, estimando que la falsificación de la
cédula fue efectuada por estafadores consumados.

DÉCIMO QUINTO: Que, del mérito de la declaración prestada por


doña Jessica Paola Muñoz Quilaqueo, ante el Ministerio Público, con
fecha 27 de octubre de 2015, en el marco de la investigación de la
HXGRHGBKCP

causa RUC 1501013596, analizado en el Motivo Duodécimo


C-26260-2016

Foja: 1
precedente, número 7.-, permite advertir que ésta persona, funcionaria
de la notaría, declaró en el marco de dicha investigación criminal que:

“Me desempeño como Secretaria, por lo que no redacto las escrituras


… Mi labor consiste en recopilar la documentación y tomar las firmas”;

“Ese día solamente firmó don Aldo Bononato Gómez como comprador,
su firma se la tomé yo en mi módulo. El comprador lo leyó entero junto
con su acompañante y no detectaron ningún error, yo le pedí su carnet
y verifiqué que fuera él, por la foto no me cupo duda que era la misma
persona. Entonces le saqué fotocopia a su carnet y le tomé la firma en
mi módulo uno, que está en el mesón que está entrando a la notaría. “;

“….Yo nunca entro a la oficina del notario, él nunca sale hacia fuera a
tomar firmas, este procedimiento lo realiza un funcionario de la
notaría. … Doña Norma le entrega la escritura al notario Iván
Tamargo, ese día recuerdo que estaba él, quien revisó la firma, la
huella, la cotejó con la fotocopia del carnet y les puso un ticket a cada
uno….”;

“…entonces yo le tome la firma a don Mauricio Levy el mesón de


atención a público, en mi modulo uno. Saque fotocopia de su carnet y
le devolví la escritura a doña Norma, quien se la entregó al notario
para que el verificara la firma y la huella digital con las que aparecían
en la fotocopia de la cédula, luego les pone sus tickets, firmas y
timbres. Esto lo hizo cuando el vendedor ya se había retirado de la
notaría….”;

“…En esta compraventa no hubo dinero de por medio, ni tampoco


quedó algún instrumento con instrucciones al notario….”;

“…Cuando revisé la cédula no sospeché que fuera falsa. Es el único


sistema que se utiliza en la notaría para verificar la identidad de una
persona ya que no tenemos sistema de lectura de huellas…..”.
HXGRHGBKCP

“…Es común que los notarios no tomen las firmas personalmente, esto
lo hace un asistente fuera de la oficina del notario. Don Iván Tamargo
C-26260-2016

Foja: 1
nunca toma las firmas de las escrituras, sólo lo hace él mismo cuando
se trata de testamentos”.

Estas declaraciones, efectuadas en la sede señalada, contrastan con


las que habría efectuado la misma persona en una declaración jurada
notarial aportada por el demandado y que rola agregada a fs. 183 a
185; y contrastan igualmente con lo afirmado por el demandado en sus
escritos de contestación y dúplica.

Es de parecer de esta sentenciadora, que la declaración prestada por


la señalada Sra. Muñoz Quilaqueo en la investigación seguida en sede
penal, tiene un mayor valor probatorio, que las declaraciones juradas
notariales de fs. 183 y de fs. 186, pues se prestó al poco tiempo de
ocurridos los hechos, ya que la escritura es de fecha 07 de agosto de
2015, en tanto que la declaración en fiscalía es de fecha 27 de octubre
de 2015, esto es, apenas 2 meses y días después de ocurridos los
hechos. Por el contrario, las declaraciones juradas son de fecha 05 de
julio y 08 de agosto de 2017 (dos años después de ocurridos los
hechos). Además, la declaración prestada ante la Fiscalía, se efectúa
dentro de un contexto que permite que esta sea otorgada con
independencia y exenta de factores externos que puedan
condicionarla en algún modo, desde que se hace frente a un
funcionario público (un abogado asistente de la Fiscalía) que va
levantando un acta de la declaración, lo que impide que sea alterada,
corregida o dirigida, controles que en la generación del documento de
05 de julio y de 08 de agosto de 2017, no pueden efectuarse.

Igualmente, esta declaración tiene mayor alcance probatorio que las


declaraciones juradas notariales de doña Norma Elvira Estay
Arancibia (fs. 187) y de don Rodrigo Hidalgo Gallegos (fs. 189), por las
mismas razones antes señaladas respecto de la Sra. Muñoz
Quilaqueo.
HXGRHGBKCP
C-26260-2016

Foja: 1
DÉCIMO SEXTO: Que, además, don Jorge Marcelo Aránguiz Pérez,
declaró ante la Fiscalía con fecha 29 de diciembre de 2015, en la
misma causa referida en el número anterior, lo siguiente:

“En las notarías a las que fuimos no intervino ninguna otra persona
fuera de las ya mencionadas. En ninguna hablamos con el notario ni
firmamos ante ellos”.

Igualmente, don Aldo Rodrigo BononatoGómez, declaró ante la


Fiscalía con fecha 29 de diciembre de 2015, en la misma causa
referida en el número anterior, lo siguiente:

“…luego me dijeron que entrara a una oficina en donde me hicieron


firmar un papel. Yo vi a la funcionaria …Yo estaba solo en una oficina
con la funcionaria, quien me hizo revisar un papel que era la
compraventa de ese terreno, yo sólo revise mis datos y firmé. …”.

“Yo fui sólo a dos notaría a Providencia y Maipú, en ninguna ví al


notario. En ambas me atendieron funcionarias cuyos nombres no
recuerdo. …”.

Debe recordarse que éstas personas, el Sr. Aránguiz y el Sr.


Bononato, fueron condenados por el Octavo Juzgado de Garantía de
Saniago por sentencia de fecha 30 de marzo del año 2016, en calidad
de autores del delito consumado de Falsificación de instrumento
público cometido por particular en carácter de reiterado; del delito
consumado de Estafa; y del delito tentado de estafa sólo respecto del
Sr. Aránguiz, esto es, fueron las personas que perpetraron la
falsificación en perjuicio del actor, por ende, su testimonio en relación
a la forma que se extendió la escritura resulta abonado.

DÉCIMO SÉPTIMO: Que, de los antecedentes expuestos en los


HXGRHGBKCP

motivos precedentes (Décimo quinto y Décimo Dieciséis) puede


concluirse que la escritura pública de compraventa Repertorio N° 829-
2015, datada 07 de agosto de 2015, fue suscrita por don Aldo Rodrigo
C-26260-2016

Foja: 1
Bononato Gómez, en calidad de comprador y una persona, en calidad
de vendedor, que suplantó la identidad del actor, don Mauricio Mosche
Levy Jofré, ante la funcionaria de la notaría, doña Jessica Múñoz
Quilaqueo, y no ante el Notario demandado, y que este sólo comparó
las firmas puestas en dicho instrumentos, con las fotocopias de las
cédulas de identidad de los suscriptores.

DÉCIMO OCTAVO: Que, la circunstancias asentadas en el motivo


precedente, no se ven en nada alteradas por los documentos
aportados por el demandado, consistentes en las fotografías
aparejadas a fs. 149 a 160, pues estas impresiones fotográficas sólo
dan cuenta de una realidad acotada correspondientes al día en que
ellas fueron captadas, pero no permiten establecer que ese sea el
funcionamiento o actividad de la notaría en otros días, y más
importante aún, el día en que se suplantó la identidad del actor.

Tampoco afecta al establecidmiento de los hechos efectuado en el


motivo anterior, el testimonio de don Luis German Moreno Besa (243 y
siguientes) pues, sin dar mayor razón de sus dichos, afirmó que
estando presente ese día, vió que el señor Hidalgo entró con los
documentos de la compraventa y el comprador, a la oficina del
Notario. No sabe a qué entraron, no señala la fecha de los hechos, no
describe al supuesto comprador, etc.

DÉCIMO NOVENO: Que, el artículo 405 inciso 1° del Código Orgánico


de Tribunales, dispone que “…Las escritura públicas deberán
otorgarse ante notario y …”.

Estima esta sentenciadora, que aun cuando sea una práctica que los
Notarios no se encuentren presentes cuando las partes suscriben un
HXGRHGBKCP

instrumento en las Notarías, no es menos cierto que ello no los libera


de la responsabilidad que tienen de presenciar dichos actos. Pero
C-26260-2016

Foja: 1
además, y aún cuando la ley no le impusiera este deber, igualmente la
calidad de ministro de fe que tiene, le impone ésta obligación.

Igualmente, esta sentenciadora estima que en este caso en concreto,


existen dos circunstancias que suponen debieran haber motivado al
notario demandado a actuar con mayor celo notarial. En efecto, y por
un lado, la circunstancia que la compraventa señalara que el precio se
pagaba al contado y se trataba de una suma importante de dinero
(Ciento cincuenta millones de pesos, cláusula Tercero), tal y como se
da cuenta con las copias de dicha escritura aportadas por ambas
partes, debió motivar al Notario para inquirir de qué forma se pagaba
efectivamente el precio, para precisamente, haber prevenido la
existencia de un fraude o una simulación. En este sentido, estima esta
juez, que los Notarios Públicos, en cuanto ministro de fe, deben
adecuar sus funciones a un estándar de conducta que minimice el
riesgo de fraude, más aún cuando el propio demandado señala que
tiene más de 35 años de ejercicio en el notariado.

La segunda circunstancia a que se ha hecho referencia, y que se


encuentra en directa relación con el deber de comportamiento antes
establecido, consiste en que se acreditó en esta causa, que en esa
misma notaría, y respecto de un inmueble que se encontraba ubicada
en la misma calle que la propiedad del actor, y con muy escaso tiempo
de diferencia, se produjo otro acto de suplantación de identidad.

Como ha resultado acreditado con el documento aportado por el actor


a fs. 94, bajo el número 14, con fecha 30 de julio del año 2015, esto
es, tan sólo unos días antes del otorgamiento de la escritura en que se
suplantó al actor, una persona suplantó a don Jorge Omar Miño
Ciudad y a su cónyuge, doña Myriam Rosa Navarrete Moreno,
otorgando un mandato especial para vender un bien raíz, en este
caso, eso sí, ante el Notario Suplente, don Rodrigo Hidalgo Gallegos.
HXGRHGBKCP

Ahora bien, en la querella presentada por el afectado por dicha


suplantación (documento número 15, de fs. 94), se señaló que el
C-26260-2016

Foja: 1
Notario les habría indicado que el suplantador del actor Sr. Levy Jofré,
era la misma persona que habría suplantado al Sr. Miño Ciudad (punto
número 7.- de la querella). En este punto, es necesario destacar que el
testigo de la parte demandada, el Sr. Moreno Besa, declaró
expresamente que don Rodrigo Hidalgo, el Notario Suplente, llevó la
escritura y al comprador, suplantador del Sr. Levy, ante el Notario
Titular, y por otro lado, esta sería la misma persona que firmó el
mandato suplantando al Sr. Miño Ciudad, precisamente ante el
señalado Notario Suplente, por lo que no puede entenderse como una
persona que físicamente es bantante recordable, como se aprecia de
la fotografía que aparece en el carnet falsificado (fs. 166), en un lapso
no mayor a siete días, pudo comparecer a la Notaría, con los sistemas
de control que el mismo demandado ha señalado, sin que nadie
adviertiera, que este individuo comparecía señalando ser dos
personas distintas.

Por ello, concluye esta sentenciadora que el Notario demandado


incumplió el deber legal de presenciar la firma de la escritura pública
de compraventa en que se suplantó al actor, y además, incumplió un
deber general de comportamiento exigible a las personas que fungen
como Notarios, de prevenir los fraudes y las simulaciones, y que todo
ello es del todo atribuible a una conducta substándar del demandado.

VIGÉSIMO: Que, encontrándose acreditada la existencia del ilícito


civil denunciado y su imputabilidad al demandado, es menester
establecer si ello produjo daño al demandante, su naturaleza y el
monto de los mismos.

VIGÉSIMO PRIMERO: Que, en primer término, debe señalarse que ha


HXGRHGBKCP

resultado acreditado en el proceso que la propiedad del actor, fue


efectivamente transferida al Sr. Bononato y que ésta a su vez la
C-26260-2016

Foja: 1
transfirió al Sr. Aránguiz, es decir, que dicha propiedad salió del
patrimonio del actor, por al menos, un tiempo.

Así resulta acreditado con el examén del románico III de la sentencia


pronunciada por el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago Rit N°
9101-2015, Ruc N° 1501013596-3 (fs. 181), de la copia del oficio
aparejado a fs. 168, y de los documentos aportados a fs. 94 por el
demandante, números 3.- ; 4.- y 5.-, por lo que este bien raíz salió del
patrimonio del actor, entre el 26 de agosto del año 2015 (fecha de la
inscripción en el Registro de dominio del Conservador de Bienes
Raíces de Santiago de la propiedad a nombre del Sr. Bononato) y
hasta el 10 de mayo del año 2016 (fecha de cancelación de las
inscripciones de dominio a nombre de los Sres. Bononato y Aránguiz
del inmueble del actor).

Igualmente ha resultado acreditado que el actor debió contratar


abogados para la persecución penal del delito del que fue víctima y
que debió pagar honorarios a los profesionales que lo representaron.

Así queda acreditado con los testimonios de los testigos del


demandante don Mario Orlando Traslaviña Farías (fs. 130) en que
refiere que habría escuchado al actor señalar que los honorarios del
abogado en el área penal eran cercanos a los $20 millones de pesos;
de don Rodrigo Alejandro Ávila Oliver (fs. 135 y 137), en los que
refiere que el actor incurrió en gastos de atención profesional de los
abogados que lo representaron, entre los que él se cuenta,
reconociendo las boletas y facturas aportadas por el actor a fs. 94,
bajo el número 16, letras a) a e); y de don Luis Patricio Vergara Varas
(fs. 143), en el que reconoce las boletas y facturas aportadas por el
actor a fs. 94, número 16, letras a) a la e).

El desglose que hace de estos daños en su demanda el actor, es el


HXGRHGBKCP

siguiente:
C-26260-2016

Foja: 1
a. Defensa jurídica de la causa criminal por los delitos de estafa y
falsificación de instrumento público. Por este concepto, el daño
emergente ascendería a la suma de $21.198.000.

b. Defensa jurídica de la causa civil de nulidad y acción


reivindicatoria. En esta parte, el daño emergente equivaldría a la suma
de $5.125.818.-

c. Honorarios de receptores judiciales, los que ascenderían, en


total, a $270.000.

d. Total: $26.593.818.

Las boletas a que antes se ha hecho referencia y que han sido


reconocidas por los testigos señalados, suman en total $ 21.365.267.-.
A este respecto, la única duda que suscita el monto demandado dice
relación a que todos los documentos tienen la misma fecha de
emisión, salvo la boleta emitida por el abogado Sr. Ávila Oliver.

En cuanto a los gastos en que habría incurrido a propósito de un juicio


civil iniciado por el actor, debe señalarse que las fotocopias de boletas
emitiidas en relación a este rubro (letras f) y g) número 16, escrito de
fs. 94) no fueron reconocidas en juicio por aquellas personas que las
emitieron. Sin embargo, esta sentenciadora estima que este gasto no
se encuentra justificado en relación con el fin perseguido, desde que
se advierte del documento aportado por el actor a fs. 94, número 20,
consistente en una copia de una demanda civil de declaración de
nulidad absoluta y reivindicación, presentata ante el Vigésimo Juzgado
Civil de Santiago Rol N° 28.458-2015, que ésta fue ingresada a
distribución con fecha 12 de noviembre del año 2015, en tanto que con
fecha 26 de octubre ya existía constancia en el Conservador de
Bienes Raíces de Santiago que el vendedor compareciente en la
escritura de fecha 07 de agosto del año 2015, no correspondía con el
HXGRHGBKCP

verdadero dueño (vendedor) anotándose ello en la susbinscripciones y


notas marginales, lo que en el hecho hubiera impedido nuevas
C-26260-2016

Foja: 1
transferencias del bien raíz, todo ello con fecha 26 de octubre del
2015, esto es, antes del ingreso de la demanda civil.

En cuanto al rubro honorarios de receptores judiciales, no se aportaron


medios de prueba para su acreditación.

Por ello, únicamente se tendrá por acreditado en esta causa, que el


actor sufrió daño emergente, por la suma de $ 21.365.267.-,
rechándose los demás rubros demandados, relativos al daño
emergente.

VIGÉSIMO SEGUNDO: Que, en cuanto a lucro cesante, estima


esta sentenciadora que éste no ha quedado suficientemente
acreditado.

En este sentido, los testigos del actor han declarado


contestemente (Salvo el Sr. Múñoz Neira), que el actor debió destinar
una gran cantidad de tiempo a los trámites relativos a la persecución
penal del delito cometido en su perjuicio y de la recuperación del
dominio que tenía respecto del inmueble vendido por el suplantador de
su persona (fs. 130, fs. 136 parte final y fs. 137 parte inicial). Sin
embargo, para apoyar el monto demandado por este concepto
únicamente se aportó una planilla Excel que contiene cálculos
hora/hombre efectuados por el propio actor (documento signado con el
número 21, presentación de fs. 94), un certificado de la contadora de
éste (documento signado con el número 23 de la foja antes citada) y
copia de su declaración de impuestos (número 22 de la foja citada),
todos insuficientes para esta sentenciadora, pues lo más acertado
para su acreditación, habría sido una pericia.

Por ello, en este rubro la demanda debe ser desestimada.


HXGRHGBKCP
C-26260-2016

Foja: 1
VIGÉSIMO TERCERO: Que, en relación al daño moral, debe
señalarse que este se ha definido por nuestra jurisprudencia , como:
“el dolor, pesar o molestia que sufre una persona en su sensibilidad
física, en sus sentimientos o afectos o en su calidad de vida.”

Entonces, el daño moral es un tipo de perjuicio que se da en el interior


del individuo, que repercute en su sensibilidad, su emocionalidad.

VIGÉSIMO CUARTO: Que, debe recordarse que carga procesal


puede conceptualizarse como “…un imperativo que opera en el
proceso en razón del propio interés de las partes y que remplazan,
siempre dentro del proceso, a las obligaciones” (James Goldschmidt,
en su obra “Derecho procesal Civil”, 1936, citado por Eduardo J.
Couture, en su obra “Fundamentos del Derecho Procesal Civil”).
Además, resulta conveniente tener presente que la prueba que se
rinda en el proceso, permite al Juez verificar las proposiciones fácticas
que las partes han efectuado en el proceso a través de sus escritos
fundamentales.

Por ello, a menor cumplimiento de la carga procesal que le incumba a


una parte, menos expectivas puede tener de que sus pretensiones
sean aceptadas. Tratándose de carga probatoria, estas menores
expectativas se encuentran referidas a que habrá menos posibilidades
de que las proposiciones fácticas de la demanda formen convicción y
por ende, la demanda sea aceptada.

En este sentido, debe señalarse que los testigos del actor han
señalado en forma conteste (salvo el Sr. Múñoz Neira) que éste se
sintió angustiado por la situación que le tocó vivir. Así, todos ellos han
hablado de haberlo visto angustiado, con gran aflicción (fs. 124, fs.
125, fs. 130 parte final, y 131 parte inicial, fs. 136, fs. 137, fs. 139, fs.
HXGRHGBKCP

140 y fs. 143). Igualmente, los testigos que lo asistieron en los trámites
que efectuó en sede penal, como los posteriores, han señalado que la
C-26260-2016

Foja: 1
situación lo llevó a obsesionarse con la situación, al punto de dudar de
sus abogados y del sistema (fs. 133). Los profesionales que lo
atendieron (Sres. Ávila Oliver y Vergara Varas), señalan que la
ansiedad que padecía el actor les era transmitida a ellos, con
constantes llamadas, solicitudes de entrevistas con el fiscal a cargo,
reuniones con ellos, llamados telefónicos a diversas horas, etc., e
incluso el Sr. Ávila añade que esos temores se han mantenido en el
tiempo, atendido a que el suplantador no fue capturado y tampoco se
recuperó la cédula falsa, por lo que el demandante temería que esta
pueda seguir siendo mal utilizada.

En este sentido, debe señalarse que sólo puede calibrarse el daño que
pueda derivarse de la conducta substándar del demandado. Utilizando
el método de la supresión mental, sólo cabe tener en consideración
aquellos daños morales (y de otra índole por cierto) que de no haberse
conducido el Notario de una manera negligente, no se habrían
producido. Asi, sólo aquellos daños derivados de la suscripción de la
escritura pública por el suplantador en las dependencias de la Notaría
que sirve el demandado, ante una funcionaria y no ante él, y sin que
éste adoptara medidas de resguardo ante un individuo que sólo una
semana antes se había presentado acreditando ser otra persona,
pueden ser considerado.

De esta manera, el hecho de que la cédula falsa siga en circulación, y


los perjuicios morales que de ello pueda derivarse no son atribuibles a
la conducta del demandado.

Sin embargo, las angustias y pesares que sufrió el actor a raíz del
éxito parcial y temporal de la defraudación ejecutada en su perjuicio,
obtenida mediante la suscripción de la escritura pública de
compraventa de su propiedad, si pueden atribuirse al demandado. En
este sentido, atendido la esfera en la que se produce este tipo daño,
HXGRHGBKCP

esto es, al interior del individuo, en sus estados anímicos, en sus


sentimientos, resultan difíciles de determinar. Sin embargo, puede
C-26260-2016

Foja: 1
señalarse que la cercanía de la víctima con el daño (se trata de la
propia persona que sufre el hecho dañino) y el tiempo de exposición al
mismo, esto es, más o menos desde el 07 de agosto del año 2015 y
hasta el 10 de mayo del año 2016, fecha en que se cancelarón las
inscripciones domínicas obtenidas por aquellas personas que
cometieron el delito, renovándose la inscripción de dominio a nombre
del actor, permiten regular este rubro demandado en la suma de cinco
millones de pesos.

VIGÉSIMO QUINTO: Que, se desestimaran las alegaciones


efectuadas por el demandado en torno a la calidad de la falsificación y
la experticia demostrada por los delincuentes, porque como ya se
adelanto, el mismo suplantador, en menos de una semana suplantó a
dos personas distintas en la misma Notaría. No se concibe que ni el
Notario Titular o el Suplente no hubieren podido advertir tal situación.

Tampoco serán considerados las alegaciones del demandado en


torno a la no utilización de sistemas barómetricos, habida
consideración de que ese argumento conduce a tener que conjeturar o
hipotetizar, que habría pasado si lo hubiere tenido, lo que resta toda
validez a dicho argumento.

VIGÉSIMO SEXTO: Que, los demás antecedentes que obran en


autos, en nada alteran lo precedentemente concluido.

Por estas consideraciones y visto además lo dispuesto en los artículos


los artículos 44, 1.437, 1.698 y siguientes, 1.511, 2.314, 2.320 y 2.329
del Código Civil; artículos 144, 160,170, 178, 254 y siguientes, 341,
HXGRHGBKCP

342, 346, 426 y siguientes, y 254 y siguientes del Código de


Procedimiento Civil; artículos 399 a 445 del Código Orgánico de
Tribunales; y demás normas legales pertinentes, se resuelve:
C-26260-2016

Foja: 1
a) Que, se acoge parcialmente la demanda de lo principal de fs.
1, declarándose que:

1.- Que, el demandado incurrió en una conducta substándar en el caso


sub-lite.

2.- Que, a raíz de ello, el demandante sufrió los siguientes perjuicios,


que el demandado debe indemnizar:

i) A título de daño emergente, la suma de $ 21.365.267.- por concepto


de honorarios pagados e los abogados que asistieron al actor en sede
penal.

ii) A título de daño moral, la suma de $ 5.000.000.- (cinco millones de


pesos).

3.- Que, en lo demás se rechaza la demanda.

b) Que, cada parte pagará sus costas, atendido a que la


demandada no fue totalmente vencida.

ROL N° 26.260-2016

REGÍSTRESE Y ARCHÍVESE

Pronunciada por doña María Sofía Gutiérrez Bermedo, Juez Titular.

Autoriza doña María José Contreras Morales, Secretaria


Subrogante.//
HXGRHGBKCP

Se deja constancia que se dio cumplimiento a lo dispuesto en el inciso final del art. 162
del C.P.C. en Santiago, diez de Octubre de dos mil dieciocho
C-26260-2016

Foja: 1

HXGRHGBKCP

Este documento tiene firma electrónica y su original puede ser


validado en http://verificadoc.pjud.cl o en la tramitación de la
causa.
A contar del 12 de agosto de 2018, la hora visualizada
corresponde al horario de verano establecido en Chile
MARIA SOFIA GUTIERREZ BERMEDO MARIA JOSE CONTRERAS MORALES Continental. Para Chile Insular Occidental, Isla de Pascua e
Fecha: 10/10/2018 14:21:11 Fecha: 10/10/2018 18:56:19 Isla Salas y Gómez restar 2 horas. Para más información
consulte http://www.horaoficial.cl