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INSTITUCIÓN EDUCATIVA FERNANDO VÉLEZ

CALIDAD HUMANA Y ACADÉMICA PARA LA CONVIVENCIA SOCIAL

Fecha:
Clase N°
Tema: la religión en la vida de Cervantes.
Propósito: reconocer la importancia que tiene la religión para el ser humano, mediante el
análisis de la vida de Miguel de Cervantes, para reconocer cómo ésta puede determinar la
moral, el proyecto de vida y la responsabilidad social de cada persona.
Actividades: 1. Leer el texto Así era la fe del gran Miguel de Cervantes, «católico y fiel
cristiano», en su vida y en sus obras y crear un resumen del mismo.
2. Desarrollar algunos cuestionamientos a partir del texto leído, para reconocer la importancia
de la religión en la vida de una persona.
3. Reflexionar sobre la vida personal y reconocer cómo, aunque no se practique alguna religión
específica, ésta ha determinado comportamientos, tradiciones o costumbres.
4. Analizar cómo en el texto se evidencia una relación clara entre la religión y el proyecto de
vida de una persona.
5. Identificar algunos factores de la religión que determinaron las acciones de Cervantes en su
época y en la construcción de su sociedad.

Desarrollo:
1. Cada educando debe leer el texto sobre Cervantes y su religión y debe escribir un resumen
del mismo.

ASÍ ERA LA FE DEL GRAN MIGUEL DE CERVANTES, «CATÓLICO Y FIEL CRISTIANO»,


EN SU VIDA Y EN SUS OBRAS
Miguel de Cervantes, (Alcalá de Henares, 29 de septiembre de 1547-
Madrid, 22 de abril de 1616), es uno de los grandes escritores de la
historia
El héroe de Lepanto, "católico y fiel cristiano" (El Quijote, I-XIX), y
lector de unas Horas de Nuestra Señora, el 4 de junio de 1593 en
Sevilla, no solo afirmó ser «hijo y nieto de personas que han sido
familiares del Santo Oficio de Córdoba" (K. Sliwa, Documentos, 262-
63), sino también aseveró creer "firme y verdaderamente en Dios y en
todo aquello que tiene y cree la Santa Iglesia católica romana" (El
Quijote, II-VIII), y estar en Roma, donde "besé los pies al Sumo
Pontífice, confesé mis pecados con el mayor penitenciario, absolvió me de ellos, y dióme los
recaudos necesarios que diesen fe de mi confesión y penitencia… visité los lugares tan santos
como innumerables que hay en aquella Ciudad Santa" (La española inglesa).
En 1570, Miguel de Cervantes, "camarero" del cardenal Giulio Acquaviva d’ Aragona (1546-
1574), abandonó el Palacio cardenalicio en "La Ciudad Eterna" porque de las "cuatro cosas"
por las que se "han de tomar las armas y desenvainar las espadas y poner a riesgo sus
personas, vidas y haciendas, la primera [es] por defender la fe católica" (El Quijote, II-XXVII).
Durante la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571, Cervantes, "hombre de confianza" (K.
Sliwa, Documentos, 101-04) exclamó: "más quería morir peleando por su Dios y por su Rey que
no meterse so cubierta" (K. Sliwa, Documentos, 50-51). A pesar de su primer fracaso del intento
de escape, "un tiempo amargo" según el profesor Juan José Pastor Comín (Anales cervantinos,
2007, 354), Cervantes, hombre de la fe auténtica, no dejó de pensar en "alcanzar la libertad

Marcela Ramírez Londoño


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perdida" (El Quijote, I-XL). Su poder de la fe inquebrantable, sometido a pruebas de extremo a


extremo, no solo fue basado en la Palabra de Dios: "no temas, solamente ten fe" (Evangelio
de San Marcos, 5: 36) y "no temas, hombre apreciado, la paz contigo, sé fuerte y ten ánimo"
(Daniel¸10:19), sino también se erigió sobre toda adversidad, y lo aplicó así: "si las prisiones no
doblas, haz cuenta que me has perdido que, aunque me desmoches todo y me pongas de otro
modo peor que éste en que me veo, tanto el ser libre deseo, que a la fuga me acomodo por la
tierra o por el viento, por el agua y por el fuego; que, a la libertad atento, a cualquier cosa me
entrego que me muestre este contento. Y aunque más te encolerices, respondo a lo que me
dices, que das en mi huida cortes, que no me importa el ramo cortes, si no arrancas las
raíces"(Los baños de Argel, I), y "si no me cortas los pies, al huirme no hay reparo" (Los
baños de Argel, I).
Sin ningún género de dudas, Cervantes brinda un ejemplo de la
perseverancia, integridad y lealtad a Dios, un ejemplo de la victoria en
la inimaginable prueba, ya que ninguna tormenta pudo alejarlo de Dios y
su meta. El 12 de octubre de 1580 en Argel, Juan de Valcázar juró
que "no solamente hizo un solo bien el dicho Miguel de Cervantes en
encaminarles que se volvieran a la verdadera fe de Jesucristo que de
antes tenían, más evitó a que no permaneciesen en andar por la mar en
coso, martirizando a los cristianos que bogaban el remo" (K.
Sliwa, Documentos, 88-90).
Sin embargo, se nota la apatía de algunos biógrafos cervantinos, quienes
no destacan las descripciones ejemplares del carácter y la conducta del
héroe de Argel durante los 5 años de su cautiverio, quien "vivió como buen cristiano, y
temeroso de la honra de Dios, quien confesaba y comulgaba, y cuando tenía prácticas con
moros o renegados siempre defendía la fe católica, confrontando y animando a muchos, para
que no se hiciesen moros o renegados y lo poco que tenía, lo había repartido en favorecer entre
los pobres cristianos" (K. Sliwa, Documentos, 74-78). Incluso, se descarta que Cervantes ponía
en práctica "la santidad [que] consiste en la caridad, humildad, fe, obediencia y pobreza" (El
Quijote, II-XLIV).
Pese a los textos literarios y los documentos cervantinos que se respaldan y corroboran
recíprocamente, se silencia la legitimidad de la declaración de Miguel, quien aseguró: "respeto
y adoro como católico y fiel cristiano que soy" (El Quijote, I-XIX), y se borra de la memoria que
Cervantes, juez ejecutor de la Contaduría Mayor de Hacienda de El Rey Prudente para el
aprovisionamiento de la Armada Invencible y las Galeras de España y las Flotas de la Carrera
de las Indias, demostraba su fe verdadera por obras, esto es: "el agradecimiento que sólo
consiste en el deseo es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras" (El Quijote, I-L), y "así
como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta"
(Santiago, 2: 26).

Marcela Ramírez Londoño


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Cervantes luchó en la Batalla de Lepano para defender


la fe católica de Europa
Las obras maestras de Cervantes, llenas del espíritu
bíblico, testimonian "la connaissance précise qu’a eue
Cervantès des textes sacrés" conforme al profesor Jean
Canavaggio ("Cervantès et La Bible", 3), y confirman que
Miguel mantenía la pureza moral y espiritual de sus
pensamientos porque "lo que sale de la boca proviene
del corazón" (Mateo, 15: 18-20).
Aún comprueban que practicaba el amor, la sinceridad, y la fidelidad a Dios al proclamar
que "me atreveré a decirte, que si por algún modo alcanzara que la lección de estas
Novelas pudiera inducir a quien las leyera a algún mal deseo o pensamiento, antes me
cortara la mano con que las escribí, que sacarlas en público" ("Prólogo", las Novelas
ejemplares).
He aquí unos ejemplos espléndidos: el doctor Gutierre de Cetina al ostentar la licencia para
imprimir las Novelas ejemplares (1613) alega que "no contenían cosa contra la fe ni buenas
costumbres, antes con semejantes argumentos nos pretende enseñar su autor cosas de
importancia y el cómo os hemos de haber en ellas" (K. Sliwa, Documentos, 354-55), fray Diego
de Hortigosa sostiene que en las Novelas ejemplares "no halló en el cosa contra la fe y
buenas costumbres, por donde no se pueda imprimir, antes halló el en cosas de mucho
entretenimiento para los curiosos lectores, y avisos y sentencias de mucho provecho, y que
proceden de la fecundidad del ingenio de su autor, que no lo muestra en este menos que en los
demás que ha sacado a luz" (K. Sliwa, Documentos, 355), el maestro José de Valdivielso cede
la licencia para imprimir el Viaje del Parnaso (1614) por no enseñar "en contra la fe católica ni
las buenas costumbres, y por tener muchas apacibles y entretenidas, muy conformes que el
autor honró la nación y celebró el mundo" (K. Sliwa, Documentos, 362), y Gutierre de Cetina da
la licencia para la 2ª parte de El Quijote (1615) "por no contener ninguna cosa en contra la fe ni
de las buenas costumbres, antes era libro de mucho entretenimiento lícito, y mezclado de
mucha filosofía moral" (K. Sliwa, Documentos, 367). Igualmente, cabe destacar que el escritor
Ramiro Pinto Cañón cita al profesor Emilio Sola, quien considera la novela Don Quijote de la
Mancha¸ una especie de la Biblia, "libro sagrado, moderno, civil y laico" (Cervantes libertario,
de Emilio Sola, en «Lecturas de Ramiro Pinto», 2017).
A los casi 66 años de edad, el 2 de julio de 1613, Cervantes, hombre de carne y hueso,
aprovechó su paso por última vez a su ciudad natal, Alcalá de Henares, para tomar "el hábito
en la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís" (K. Sliwa, Documentos, 356)
porque "tenía de confesar y publicar a voces la fe de Jesucristo" (El amante liberal), cuyo
acto tuvo lugar "en el monasterio franciscano de Santa María de Jesús, conocido por el vulgo
como de San Diego" acorde con el Cronista Oficial de Alcalá de Henares, Manuel Vicente
Sánchez Moltó (Miguel de Cervantes, 18).
En ningún documento legal ni obra de uno de los comisarios más fieles, honestos y leales de
"Friedensfürst" se encuentra la menor hipocresía del creador del personaje de Don Quijote,
héroe de la fe, quien "piensa con la Biblia" de acuerdo con el profesor Juan Antonio Monroy
Martínez ("Cervantes y la Biblia", 2017, 3), y quien dice y no hace como lo practicaban los
hipócritas fariseos relatados por Jesús Cristo, y quienes decían creer en Dios, pero no le
sirvieron realmente con el corazón y continuaban pecando intencionadamente. Añádase a esto

Marcela Ramírez Londoño


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que Miguel, "devoto humilde y nuevo peregrino de la Ciudad de Dios" (El Persiles), siempre
vivía por fe, tenía sed de Dios, y subsistía con arreglo al versículo bíblico, donde Jesús Cristo
aclaró que "no todo él me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que
hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo, 7: 21-23).
En concreto, a pesar de las duras e inimaginables pruebas, exemple gratia, las heridas en
Lepanto, el cautiverio, el espionaje en Orán y Mostagán, el rechazo de sus dos peticiones de
emigrar a América Latina, y los injustos encarcelamientos, Cervantes, temeroso de Dios,
nunca perdió fe en su Dios. Siempre tenía la βιβλία, clave de su fe cristiana, en su corazón,
la leía, meditaba y aplicaba para transformarse y transformar a otros, y más importante, alababa,
bendecía, glorificaba, honraba y magnificaba a Dios como una forma de evangelizar. Para
Cervantes, triunfo del espíritu humano, la Palabra de Dios fue la verdad, y por ello, no solo
amaba, confiaba y creía en Dios, sino también todas sus obras se fundamentan en la «Santa
Biblia», escrita por Dios, fuente de la sabiduría del «Príncipe de los ingenios españoles», donde
«no puede faltar un átomo en la verdad» (El Quijote, I-2). «Laus in Excelsis Deo».
Recuperado de: https://www.religionenlibertad.com/cultura/395492645/Asi-era-la-fe-del-gran-Miguel-de-
Cervantes-catolico-y-fiel-cristiano-en-su-vida-y-en-sus-obras.html

2. Cuestionamientos a partir del texto sobre Cervantes.


2.1. ¿Qué religión profesaba Cervantes y por qué?
2.2. ¿Por qué se vincula Cervantes con la Batalla de Lepanto?
2.3. ¿A qué se refiere el texto cuando enuncia libertada perdida? Explique la respuesta.
2.4. ¿Por qué no se habla mucho de la religión y santidad de Cervantes en sus biografías
según el texto?
2.5. ¿Cómo se presenta la moral de Cervantes por parte del autor?
2.6. ¿Cuál era la exigencia que tenía Cervantes sobre sus obras literarias para ser
publicadas?
2.7. ¿Cuál es el más grande personaje de Cervantes y por qué?
2.8. ¿Cómo determinó la religión la vida y obra de Miguel de Cervantes Saavedra?
2.9. A partir del texto, se puede afirmar que la religión está estrechamente ligada a la vida
y obra de cada persona, así no profese un credo específico. Explique su postura.
3. Cada estudiante debe reflexionar sobre la vida personal y reconocer cómo, aunque no se
practique alguna religión específica, ésta ha determinado comportamientos, tradiciones o
costumbres, por ejemplo, el modo de vestir, la alimentación, las celebraciones del entorno,
entre otros aspectos.
4. Cada educando debe crear un párrafo en el que analice cómo, en el texto trabajado, se
evidencia una relación clara entre la religión y el proyecto de vida de una persona.
5. Luego de realizados los puntos anteriores, cada alumno debe Identificar los factores de la
religión que determinaron las acciones de Cervantes en su época y en la construcción de su
sociedad y explicar cada caso. Luego de enunciar dichos factores, debe analizar si en
nuestra sociedad existiera un Cervantes cómo actuaría ante la realidad colombiana.

El desarrollo de la actividad evaluativa debe enviarse al correo electrónico


marcelaramirezlondono@gmail.com, especificando en el asunto el nombre del estudiante, el
grado y el grupo al que pertenece. El trabajo debe hacerse a mano y adjuntar las fotografías en
un archivo pdf.

Marcela Ramírez Londoño

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