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Josep M. Vilar. (2004). Eufonía. [Versión electrónica].

Revista Eufonía 32

Género y elección de instrumento. El caso de Cataluña

Josep M. Vilar

Este trabajo ha partido de las estadísticas elaboradas por la Generalitat de Catalunya sobre los alumnos y alumnas que
estudian distintos instrumentos en escuelas de música y conservatorios de Cataluña, a través de los distintos niveles de la
enseñanza y de los diversos tipos de centros, a lo largo de un período de cinco años, para elaborar las tablas pertinentes.
Se extraen conclusiones acerca del estudio de un determinado instrumento en relación al género: cuáles son preferidos por
chicas y cuáles por chicos, y cómo estas preferencias se mantienen o se transforman a lo largo del período estudiado, a lo
largo de los años de estudio y en los distintos tipos de enseñanza y de centros.

Palabras clave: música, escuela de música, conservatorio, instrumento, género

Gender and the election of instrument. The case of Catalonia

We have based our study on statistics elaborated by the Generalitat in Catalonia on students who study distinct
instruments in music schools and conservatories in Catalonia. We have looked at different levels of teaching and diverse
types of centres over a five year period and have elaborated the pertinent tables to show this. We extract conclusions on
the study of a determined instrument in relation to gender: which are preferred by boys and which by girls and how these
preferences are maintained or transform over the studied period and through the years of study in the distinct types of
teaching and centres.

Refiriéndose a los estudios relativos al género en todas sus vertientes, el presente trabajo pretende aportar y analizar un
conjunto de parámetros, que, si bien son en su mayoría cuantitativos, permiten una lectura y repercusión cualitativas
importantes. Estos parámetros ofrecen una buena herramienta de observación respecto a cómo se decide el estudio de los
distintos instrumentos y qué elementos intervienen en la pronta elección de los mismos diferenciando entre niños y niñas.

En la actualidad no hay un conocimiento sistemático y general, por parte de quienes a distintos niveles tienen
responsabilidades sobre la planificación de los estudios de música, de cuál es la proporción de niños y niñas, chicos y chicas
que estudian cada uno de los instrumentos de los que se imparte enseñanza en nuestras escuelas de música y
conservatorios, y, menos aún, de cuáles son los parámetros que determinan la distinta elección entre unos y otras.

En este marco de desconocimiento el presente trabajo se propone:

• Dar a conocer estas proporciones en un territorio concreto, el catalán, no sólo en función de los instrumentos, sino
también de otros parámetros que aparecen como relevantes.
• Observar la incidencia de los estereotipos de género aplicados a la elección del instrumento de estudio y disfrute.
• Realizar algunas aproximaciones a las posibles causas de este panorama actual.
• Brindar elementos de juicio que permitirían a cada uno evaluar esta situación y, establecer posibles mecanismos
para una eventual corrección en el sentido de que todo el alumnado, independientemente de su sexo, pueda
sentirse libre en sus elecciones, también en el terreno de la música.

Elementos metodológicos

Nuestro objetivo no ha sido analizar las preferencias de niños y niñas, qué instrumentos elegirían voluntariamente, o qué
instrumentos son conceptualizados como femeninos o masculinos, etc. Nos hemos propuesto estudiar una realidad muy
concreta -qué instrumentos tocan en mayor o menor proporción ellos o ellas- y hacerlo en conexión con unos estereotipos
de género que condicionan estas elecciones y que se perpetúan a través de ellas.

Las fuentes consultadas han sido las estadísticas que el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya
elabora anualmente con los datos aportados por los propios centros.

Queda fuera de las pretensiones de este trabajo analizar otras fuentes como los propios alumnos, sus padres, los
profesores y responsables de los centros, etc., que podrían aportar otras informaciones muy interesantes para aproximarse
a las causas del panorama que explicaremos.
La fuente utilizada explica, pues, que no se disponga de información acerca de todos los instrumentos que se imparten: la
Generalitat pide información solamente sobre los instrumentos que figuran en su currículo oficial, y éste se limita al grado
medio, pues las enseñanzas inferiores no forman parte del sistema reglado en Cataluña. Además de la información relativa
a los conservatorios, que son los únicos centros obligados a aplicar este currículo, también se incluye la que proviene de las
escuelas de música, que en muchos casos también imparten enseñanzas de otros instrumentos (jazz, música tradicional,
etc.). Por ello, se dispone de datos acerca de estudiantes de bajo eléctrico pero no de guitarra eléctrica ni de batería, y sí
de tenora pero no de gralla (un instrumento parecido a la dulzaina).

Estas fuentes existen desde el curso 1993-1994, pero sólo a partir del 97-98 detallan la cuestión de género que nos
interesa. Se ha trabajado, pues, con los datos de estos años, un período ciertamente breve para establecer tendencias. Aun
así, nos ha parecido interesante aportar un primer análisis y unas primeras conclusiones relativos a esta particularidad de
los estudios de música que no ha sido analizada anteriormente. Además, y a pesar de lo breve del período estudiado, sí se
detectan atisbos de tendencias suficientemente interesantes.

Estas fuentes dan en cada caso el número total de estudiantes, indicando cuántos son chicas, y ello para cada instrumento
(o especialidad no instrumental), grado, plan de estudios (LOGSE o de 1966), titularidad del centro (pública, privada) y tipo
de enseñanza (oficial o libre). Al hacer constar el número de chicas pero no el de chicos, los autores de la fuente
manifiestan su parcialidad (la particularidad es lo femenino), y contribuyen a que, si hubiera algún olvido, los datos se
desviarían a favor de la masculinización.

Las proporciones de alumnas que estudian cada instrumento se trabajan, partiendo de los datos recogidos por la
Generalitat, de las formas siguientes:

• Sobre el total.
• En cada grado: elemental, medio y superior (1) .
• En centros públicos y privados.
• En estudios oficiales y libres.

Otras consideraciones cuantitativas

En la población joven de Cataluña el porcentaje de chicos es ligeramente superior al de chicas. Según estadísticas del año
20012, estos porcentajes para las edades comprendidas entre 8 y 25 años oscilaban entre el 50,87% de los jóvenes de 21
años y el 51,65% de los niños de 11. Por otro lado, los valores porcentuales referidos a los instrumentos tienen sentidos
diversos en función del número de alumnos que hay en cada uno. Referirse a porcentajes de estudiantes de piano es
referirse a un número inmensamente mayor de personas que referirse a los de arpa, lo cual debe ser tenido en cuenta
cuando se haga referencia a ellos.

Los datos de que disponemos se refieren a los instrumentos y a especialidades no instrumentales que aparecen en el grado
superior como dirección -de coro y de orquesta- y pedagogía. No se dispone de datos, en cambio, acerca de la especialidad
de composición, y los que se tienen de musicología dan a entender que no se trata de estudiantes cursando esta
especialidad sino cursando esta asignatura, necesaria para otras titulaciones (en el plan del 66).

La http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU32087U.gif - tabla 1 presenta los porcentajes de estudiantes de cada una de


les especialidades, sobre el total contabilizado en los datos recogidos por la Generalitat, a lo largo de los cinco años
estudiados.

Por supuesto, esta tabla aporta información valiosa acerca de la distribución de los distintos instrumentos -sin referencia al
género- pero no es materia de este estudio. Además, como hemos indicado, se recogen datos sólo para los instrumentos
con currículo oficial.

Resultados globales

El porcentaje de alumnas de música contabilizadas en el global de Cataluña en estos cinco cursos registra una tendencia
igualadora, tal como muestra la http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU320881.gif - tabla 2.

Esta tendencia se da más por una creciente incorporación de chicos a estos estudios que por una disminución real del
número de chicas (5) .

Los porcentajes son distintos según los grados: más elevado en el grado medio, menor en el elemental y aún menor en el
grado superior http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU320882.gif - tabla 3. En todos ellos se observa esta tendencia a
la disminución de chicas. Hay razones suficientes para pensar que existen errores en los datos relativos al grado superior
del curso 2001-2002, en especial de los que proceden de uno de los dos centros que lo imparten, por lo que es mejor no
tener en cuenta estos datos.

A lo largo del nivel elemental hay más abandonos de chicos, y las chicas abandonan más en el grado medio. En todos los
casos el grado superior, el que tiene que profesionalizar, es el único claramente masculinizado. Pero no se da por igual en
todos los instrumentos, como veremos.

Por su parte, los porcentajes en función de la titularidad de los centros


http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU320891.gif - tabla 4 no ofrecen diferencias substanciales:

Parece que los centros privados, en los últimos años, tienen un carácter más igualitario que los públicos. Hay que tener en
cuenta que los privados acogen menos alumnado: entre el 39,8% del curso 97-98 y el 35,7 en el 2001-02, en constante
disminución.

Sí son más consistentes las diferencias en función del carácter oficial o libre de estos estudios
http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU320892.gif - tabla 5, pero sin marcar una tendencia clara a lo largo del tiempo.

Los estudios libres en el curso 97-98 representaban el 17% del total del alumnado, y han caído hasta el 4,1% en el
2000-01 pues con la aplicación de la LOGSE desaparece esta posibilidad; el ligero aumento hasta el 5,3 en el curso
2001-02 corresponde a quienes con esta convocatoria se presentan a las asignaturas que les faltan para obtener una
titulación de acuerdo con el plan del 66 antes de que desaparezca definitivamente esa posibilidad.

No sabemos dónde realizan estudios quienes figuran como "libres". En parte puede que se esté perpetuando el viejo
modelo según el cual los chicos asistían a centros de enseñanza colectivizada mientras que las chicas tenían sus clases
particulares. Pero en nuestra fuente también figuran como libres quienes asisten a clase en centros no oficiales,
autorizados o reconocidos.

Resultados por instrumentos

La http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU32090U.gif - tabla 6 muestra los instrumentos más "feminizados" en el


panorama real actual en Cataluña, en orden decreciente siguiendo los datos del curso 97-98. Para una correcta valoración
de esos resultados, es preciso tener en cuenta la tabla 1.

La http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU32091U.gif - tabla 7 muestra los instrumentos más "masculinizados". La


misma tendencia masculinizadora se da en las especialidades no instrumentales
http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU320921.gif - tabla 8, incluso comparadas con los porcentajes del grado
superior tabla 3.

Finalmente, hay otros instrumentos con tendencias menos definidas, como ilustra la
http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU320922.gif - tabla 9.

Mientras que los tres primeros aparecen como más "masculinizados", los cuatro restantes muestran una clara tendencia a
la "feminización" en los últimos años.

Se masculinizan el clarinete y la pedagogía, y especialidades tan femeninas como el arpa y el canto -y hasta cierto punto el
piano- lo son menos en los últimos años. Sufren cambios notables en ambos sentidos el órgano, la tenora y el tible, la
tuba, las especialidades de dirección (todos con muy poco alumnado). Cambios porcentuales menores pero que afectan a
un gran número de estudiantes y que tampoco marcan una tendencia clara son los que se dan en la flauta travesera.
Otros, por el contrario, mantienen una gran estabilidad, como la guitarra o incluso el saxofón y el contrabajo.

Si bien el contexto general es de unos estudios relativamente feminizados (en torno al 55-60% de mujeres para una
población con un 49% de chicas), son muchos más los instrumentos "de chicos" que los "de chicas": los que se sitúan por
debajo del promedio (e incluso por debajo de aquel 49%) son muchos más que los que lo hacen por encima.

Sería interesante establecer relaciones con otros análisis semejantes realizados en otros lugares, pero desconocemos su
existencia. En su lugar, deberemos limitarnos a relacionar nuestras tablas con otros estudios cuyo objetivo fue establecer
preferencias, y que proceden exclusivamente del mundo anglosajón. El
http://www.grao.com/imgart/images/EU/EU32093U.gif - cuadro 1 resume esta situación.
Si bien no se refiere a una investigación como las anteriores, añadimos la referencia siguiente:

La discrepancia mayor entre estos estudios y el que aquí presentamos -si los resultados de investigaciones no coincidentes
son asimilables- la genera el violonchelo; sólo se destaca en los trabajos de Kelly y Green, y de maneras contrapuestas.
También llaman la atención el violín y el clarinete, pues en el panorama que analizamos no son tan femeninos como figuran
en los resultados de aquellas otras investigaciones.

Resultados por instrumentos en función de niveles, titularidad y tipo de estudios

Más allá de estos datos globales, al cruzar dos o más elementos (instrumento, grado, titularidad, tipo de enseñanza)
aparecen datos que merecen ser comentados. Veamos los más interesantes. Se hace referencia a los cursos en los que los
datos son más relevantes, obviando los que tienen muy poco alumnado y los resultados que ofrecen tendencias
contrapuestas en cursos consecutivos (9) .

• Arpa: El porcentaje de alumnas aumenta a través de los tres grados (67,6 - 87,5 - 1009 en 99-00) o se mantiene
(94,4 - 80 - 83,3 en 97-98). Mucho más feminizado es su aprendizaje en el sector privado (público / privado: 67,9 -
82,3 en 99-00; 63 - 75 en 01-02).
• Acordeón: Ocurre algo semejante entre grados / niveles (54,7 - 65,5 - 78 en 98-99; 58,3 - 55,4 - 61 en 99-00) y
según titularidad (54,4 - 68,2 en 01-02).
• Bajo eléctrico: Se observan diferencias considerables entre sector público y privado (27 - 13 en 99-00).
• Canto: El porcentaje de alumnas aumenta hacia el grado superior (56,5 - 71,4 - 74,3 en 99-00); la tendencia a los
estudios oficiales (83,4 - 76 en 98-99) se invierte en 01-02 (65,7 - 79,7).
• Clarinete: Disminución hacia niveles altos (43,8 - 52,1 - 29,2 en 98-99); tendencia al sector privado en 99-00 (43,8
- 56,7) que se invierte en 01-02 (44,7 - 11,7).
• Clavicémbalo: Disminución aún mayor (78,6 - 60,7 - 33,3 en 98-99); tendencia a lo privado en 97-98 (53-83) que
desaparece posteriormente.
• Contrabajo: Resultados por niveles en la misma tendencia (36,9 - 27,8 - 0 en 97-98; 37,9 - 24,6 - 12,5 en 98-99).
Tendencia al sector público (28,1 - 9,1 en 99-00).
• Fagote: Disminución por niveles ligeramente superior a la media (50 - 39,4 - 33,3 en 98-99); la preferencia de las
chicas por lo público en aquel curso (47,8 - 25) se acrecienta al siguiente (44 - 9,1)
• Flauta de pico: La preferencia por lo privado (59 - 68 en 97-98) no se mantiene en años posteriores.
• Flauta travesera: Los altos porcentajes de chicas se mantienen en los tres niveles (74,3 - 75,5 - 74,1 en 00-01).
Tendencia a los estudios oficiales, contra la tendencia general (73,6 - 65,9 en 01-02).
• Órgano: La disminución de alumnas hacia el grado superior es especialmente acusada en 01-02 (54,8 - 25,6 - 7,7).
• Percusión: Datos en una línea semejante (17,1 - 19,3 - 11,1; 99-00; 16,8 - 20,7 - 5,6; 00-01).
• Piano: Representa a menudo un porcentaje del alumnado superior al 40%; su tendencia marca la del conjunto. La
predilección de ellas por la enseñanza libre es un poco superior a la media en 99-00 (66,7 - 74,5).
• Saxofón: Masculinización creciente a través de los niveles (31,5 - 23,5 - 11,1 en 97-98; 29,1 - 37,3 - 10,3 en
00-01).
• Trombón: Datos semejantes (17,3 - 16,7 - 9,1 en 99-00).
• Trompa: Disminución equiparable (23,9 - 27,5 - 91 en 98-99). Preferencia por el sector privado (33,8 - 37 en
00-01; 32,4 - 41,4 en 01-02).
• Trompeta: En 98-99 se invierte la tendencia habitual hacia el grado superior (16,2 - 19,6 - 23,1).
• Viola: Fuerte descenso de chicas en los niveles superiores (62,3 - 61 - 21,4 en 98-99; 61,2 - 67,4 - 21,4 en 99-00;
70,7 - 70,3 - 20 en 00-01). Predilección por los estudios libres en 01-02 (63,5 - 85,7).
• Violín: Fuerte descenso sólo en 97-98 (55,9 - 58,8 - 42,6). Mayor porcentaje femenino en la enseñanza oficial (59,1
- 57,7 en 98-99; 60,4 - 57,3 en 99-00; 62,1 - 57,1 en 00-01).
• Violonchelo: Mayor feminización en niveles superiores (63 - 63,1 - 78,6 en 98-99; 60,6 - 66,5 - 79,2 en 99-00;
61,8 - 62,5 - 72,7 en 00-01). La tendencia entre estudios oficiales y libres de 99-00 (64,1 - 57,6) se invierte en
01-02 (63,5 - 85,7). La preferencia por lo privado en 01-02 (58,6 - 61,8) es de signo contrario a la tendencia
general.

Comparando los tres grados se observan fuertes descensos en la proporción de alumnas (clarinete, clave, fagote, órgano,
percusión, saxofón, trombón, trompa, viola, violín), mantenimientos notables de dichos porcentajes (flauta travesera) y
algunos aumentos (arpa, acordeón, canto, trompeta, violonchelo). Resultan feminizadas en su sector privado las
enseñanzas de acordeón y arpa, clave, trompa, flauta de pico y violonchelo; destacan porcentajes relativamente altos de
feminización en el público en las de bajo eléctrico, contrabajo, fagote. Finalmente, destacan también los porcentajes de
mujeres en la enseñanza oficial de flauta travesera y violín, y en la libre de piano y viola. En algunos casos son situaciones
puntuales y en otros, tendencias más claras y continuadas.

Conclusión

Hemos podido ofrecer resultados claros y explicaciones para los mismos que son sólo parcialmente concluyentes. Parece
claro que estas elecciones no se vinculan ni al género gramatical con que denominamos los instrumentos (10)  ni a la
simbología icónica que tradicionalmente se les ha asignado (femeninos los de cuerda por su cavidad; masculinos los de
viento madera por su forma fálica), y, en cambio, sí que se relacionan de forma bastante clara con los estereotipos de qué
instrumentos "son tocados por" hombres o por mujeres. Unos estereotipos en los que parecen influir los elementos
siguientes, la mayoría de los cuales no son realmente verdades sino mitos; mitos con grados de vigencia diversos:

• El canto continúa siendo una actividad no sólo rehuída por los hombres -"los hombres no cantan"- sino que cumple
a la perfección con las definiciones patriarcales de la feminidad (11) .
• Los instrumentos que tradicionalmente se desaconsejaron a las mujeres, es decir:
◦ Los de "difícil" manejo. Por supuesto no es nada fácil establecer si algunos de ellos resultan realmente
sencillos de manejo.
◦ Los de gran volumen sonoro. En este sentido no podemos olvidar la relaciones que existen y han existido
entre producción de volumen sonoro y exhibición de poder. Negar el acceso a los instrumentos de sonido
fuerte es- al menos de modo simbólico- negar el acceso al poder.
◦ Los de gran tamaño.
◦ Los tecnológicamente complejos.
◦ Los que las hacían menos agraciadas físicamente al tocarlos (por su postura, posición de la embocadura...)
(Green, 1997).
• La expresividad es una característica femenina y es más propia de unos instrumentos que de otros.
• La "delicadeza" de los instrumentos punteados tradicionalmente se consideró muy apropiada a las mujeres,
especialmente el sonido "etéreo" del arpa (12) .
• El esfuerzo requerido para tocar determinados instrumentos es algo pretendidamente más propio del sexo
masculino.

Sin embargo, no debemos olvidar que no son verdades objetivas sino mitos. Algunos de estos elementos y sus conexiones
claras con algunos parámetros básicos del sonido explican algunos de los resultados obtenidos:

• El alejamiento de las mujeres de los instrumentos "grandes" supone su alejamiento de los instrumentos graves, y
las mujeres acaban mostrando cierta tendencia hacia instrumentos agudos, instrumentos que comparten tesitura
con su propia voz, la voz femenina. Hasta qué punto esta conexión clara viene por la asimilación de tesituras o por
el volumen de los instrumentos es algo ya más complejo. Ello explicaría una masculinización del contrabajo superior
a la de los otros de cuerda, pero no la superior feminización del violonchelo con respecto al violín; también explica
que haya muchas menos chicas estudiando el fagote que otros instrumentos de madera, y explica la feminización
de la flauta pero no las proporciones de chicas en el estudio del oboe. En general, explica más lo masculinizado de
los graves que una feminización de los agudos no siempre clara.
• Este alejamiento de los instrumentos "grandes" se muestra en lo reducido de la proporción de mujeres tocando el
órgano, cuando son mayoritarias en los otros instrumentos de teclado. Por supuesto, la clara conexión del órgano
con el repertorio religioso y la actitud secular de la Iglesia hacia las mujeres tiene también mucho que ver con ello,
concretamente, la mujer no podía ni acceder a la parte del templo donde tradicionalmente estaba situado el
órgano (13) .
• Tanto la "prohibición" de tocar instrumentos de sonido fuerte como el mito del esfuerzo se unen en la
masculinización del metal. Las otras familias no tienen un comportamiento tan unitario.
• Las posturas "convenientes" -además de factores más complejos vinculados a la organización interna de las
orquestas- explicarían la feminización del arpa.
• En el caso del arpa se le suma su carácter punteado, considerado femenino.
• Sin embargo, ello no explica la masculinización de la guitarra que debería encontrar explicaciones por otras vías.
• También explicaría la del piano, único instrumento "tecnológicamente complejo" con presencia mayoritaria de
mujeres.
• El mito de la expresividad puede explicar a feminización del violonchelo, factor que consigue vencer a otros de signo
inverso como el de una postura inconveniente y un volumen considerable.
• El mito de la expresividad -tomado en sentido negativo- permitiría entender también la enorme masculinización del
bajo eléctrico que no sólo se explica por su tesitura grave sino también por su asimilación a estilos duros.
• Una masculinización que comparte totalmente con la guitarra eléctrica (14)  y de la cual quizá participa también la
guitarra (acústica).

Además de las consideraciones relativas exclusivamente a los instrumentos en sí mismos, como objetos productores de
sonido, también influyen en su estereotipación otros elementos como los repertorios y los géneros que les son más propios
que a menudo también tienen su estereotipo de género.

Estos estereotipos actúan a lo largo de estos años formativos de los estudiantes al menos por tres vías diversas:

• Directamente sobre el alumnado que toma conciencia de su coincidencia o no con el mismo, ya sea a través del
profesorado de su propio centro, los medios de comunicación, etc.
• Sobre sus padres, que pueden ejercer influencias diversas sobre esta continuidad, también influidos por el
estereotipo (15) .
• Sobre el profesorado y en especial sobre los responsables de la evaluación y calificación del alumnado. Está
comprobado que la coincidencia o no con el estereotipo de género para el instrumento pesa en la aplicación de
criterios de evaluación y promoción (16) .

En lo casos en que las chicas hacen su elección inicial "contra" los estereotipos vigentes -saxofón, percusión...- a lo largo
de los años su peso influye en el abandono por parte de quienes no siguieron la tendencia del estereotipo. La elección
inicial de las chicas que deciden cursar, por ejemplo, arpa o flauta travesera se hace en el sentido de los estereotipos, lo
cual explica que unos porcentajes más altos lleguen a estudios de grado superior. Pero ello no explica ni mucho menos
todas las casuísticas observadas.

Más difícil es interpretar las variaciones que se dan para algunos instrumentos entre el sector público y el privado, así como
para la enseñanza oficial y libre. Las mayores variaciones se dan en instrumentos con poco alumnado, por lo que pueden
tener explicaciones muy particularizadas.

Finalmente, unas palabras sobre les distintos momentos en que se realizan estas elecciones. En el plan del 66, había
muchos estudiantes de canto de grado elemental, pero desaparecen al aplicarse la LOGSE, y la elección de esta
especialidad empieza a realizarse mayoritariamente en la adolescencia, momento en el que los estereotipos de género
marcan muy claramente que el canto no "es" masculino (17) . Quizá ello explique el porcentaje tan alto de chicas en esta
especialidad. Claro que tampoco sabemos a qué edades se realizaron las opciones por los demás instrumentos.

Por otro lado, las especialidades no instrumentales -dirección y pedagogía son las únicas que tienen en cuenta estos datos-
se eligen y se estudian en el grado superior; así, sus porcentajes deben ser leídos en comparación exclusivamente con los
de este grado. La pedagogía está un poco más masculinizada que la mediana del grado superior en todos los casos, y en la
dirección, la presencia de mujeres es casi una excepción: sólo dos en cada una de las especialidades de dirección en el
curso 97-98.

Así pues, a partir del presente estudio, los centros, sus titulares, y los responsables de la planificación educativa pueden
establecer políticas que les permitan actuar con una óptica de género. Estas actuaciones se verían notablemente orientadas
-y el presente estudio complementado- con otros estudios que, además de tener en cuenta los datos estadísticos,
ahondaran en otros elementos como el sexo del profesorado de instrumento en las escuelas de música y conservatorios, el
sexo de los profesionales en los distintos instrumentos, estilos y géneros musicales (género en la profesionalización real y
en el establecimiento de modelos de los estudiantes), la formación de los estereotipos mencionados y la forma en que
actúan en las edades en que se realiza la elección de instrumento, o -siempre desde una óptica de género- la forma en que
se realizan las actividades de orientación para la elección de instrumento en los centros especializados.

Bibliografía

Abeles, H.F.; Porter, S.Y. (1978). "The sex stereotyping of musical instruments" en Journal of Research in Music Education,
n. 26, pp. 65 - 75.

Brittin, Ruth V. (1999): "Elementary Students' Instrument Choices: Effects of Race and Gender". Texas Music Education
Research 1999 (pp. 1-6). Austin, TX: Texas Music Educators Association.

Green, L. (2001): Música género y educación. Morata, pp. 79, 147, 154, 168, 173.

Griswold, P.A.; Chroback, D.A. (1981): "Sex-role associations of musical instruments and occupations by gender and
major". Journal of Research in Music Education, n. 29, pp. 57 - 62.

Kelly, Steven N. (1997): "An Investigation of the Influence of Timbre on Gender and Instrument Association". Contributions
to Music Education, vol. 24, n. 1, pp. 43-56.
Pickering, S.; Repacholi, B. (2001): "Modifying children's gender-typed musical instrument preferences: the effects of
gender and age". Sex Roles, n. 45, pp. 623-643.

Dirección de contacto

Josep M. Vilar
Escola Superior de Música de Catalunya. Barcelona. Tel.: 933 523 011.

1. Se cuentan conjuntamente los datos correspondientes a estudios de grado medio y los de escuelas de música con
contenidos equiparables al grado medio.

2. Institut d'Estadística de Catalunya (www.idescat.es/).

3. No se nos escapa que ser cantante tienen bien poco que ver con ser instrumentista; y lo ha tenido históricamente. Sin
embargo lo contemplamos en este estudio al lado de los "demás" instrumentos puesto que es así como aparece en la
oferta que los establecimientos educativos hacen a su alumnado.

4. Valores "0", inferiores a 0,05 por redondeo a un decimal.

5. Si bien la tendencia general ha sido estudiar el tema del género desde una óptica de búsqueda de igualdad para el sexo
femenino, en el campo específico de la música, de las artes en general y del canto en particular, otros han abordado el
tema desde las dificultades que los estereotipos representan para una adecuada incorporación de los chicos a estos
estudios y actividades. Véanse los trabajos de S. Harrison: Devaluing Femininity: Its Role in Determining Musical
Participation by Boys, (resumen en home.hib.no/al/kpdrama/isme2002/ Acad_session4.asp ) y también Engaging Boys
in the Arts (en www.aare.edu.au/ 02pap/har02616.htm).

6. Los datos de la Generalitat establecen la existencia de conservatorios privados impartiendo estudios según la
estructura LOGSE, cuando en este marco legal un conservatorio es, por definición, de titularidad pública.

7. No cuenta con alumnado en los años sin datos numéricos.

8. "Con respecto a la flauta el promedio para las chicas [sobre una escala de 5] fue 4.3 y para los chicos 3.3; para la
trompeta, 3.5 y 3.6, respectivamente; para el oboe 3.1 y 3.0; y para la trompa 3.0 y 3.1. No fue inesperado que las
chicas favorecieran más la flauta que los chicos, pero sus respuestas para los otros instrumentos fueron esencialmente
idénticas a las de los chicos", en V. BRITTIN (1999).

9. Las tres cifras corresponden, respectivamente a los grados o niveles elemental, medio y superior.

10. El mismo siempre en catalán y en castellano.

11. L. GREEN (1997, pp. 36-39): "Los elementos a través de los cuales cumple con esta definición son la concentración
autoposeída en el cuerpo, la relación con la naturaleza, la apariencia de disponibilidad sexual, y la simbolización de la
preocupación maternal."

12. Sobre cómo se forjan y cómo funcionan los estereotipos de genero para los instrumentos en Alemania entre 1750 y
1850, véase , F. HOFFMANN (1991): Instrument und Koerper: die musizierende Frau in der Buergerlichen Kultur.
Frankfurt, Insel Verlag.

13. No hay que olvidar que el órgano se ha convertido -o casi- en el último reducto de una actividad que en otro tiempo
fue de enorme importancia como es la improvisación, y que ésta, en tanto que invención o creación queda casi tan
alejada de los cánones de lo femenino como la propia composición.

14. Cuando preguntaron al batería del grupo de heavy metal Anthrax si había pensado en utilizar teclados como elemento
importante de la canción replicó: "Eso es una mariconada... Ésta es una banda de guitarras". Citado por R. WALSER
(1993): "Running with the Devil": Power, Gender and Madness in Heavy Metal Music. Hanover, New Hampshire.
Wesleyan University Press (p. 130).

15. Y no sólo de la elección: también de la continuidad. Diversas investigaciones señalan la importancia de los padres como
apoyo a sus hijos, y la relevancia de los estereotipos de género en las actuaciones de los adultos. Véase por ejemplo,
C. Berggrund, "Pojkars och flickors val av musikinstrument". Göteborgs Universitet, School of Music and Musicology.
Citado en C. Björck: Identities in Transition. Göteborgs Universitet. Musikhögskolan [2002], en www.musik.gu.se/
Forskning/pdf/Identities_in_transition.pdf .

16. A. Charles: "Race and Gender as Factors in Judgments of Musical Performance". Bulletin of the Council for Research in
Music Education; n. 127 pp. 50-56 Win 1995-1996. Estos factores afectan negativamente en especial a las chicas que
tocan instrumentos "masculinos". Véase también C. Kraemer (2001): "The Effects of Race and Gender on Judges
Scores for Instrumental Performances". en www.arches.uga.edu/~dadclk/RchMthSample.html.

17. Véase la nota 5.

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