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Ficha de Cátedra

Lingüística y Semiología
Unidad V. El lenguaje para el psicoanálisis y teorías contemporáneas.

“Aproximación al lenguaje y al símbolo del Psicoanálisis”.

1- Función de la palabra y el lenguaje en el Psicoanálisis.


Entedemos al psicoanálisis como una de las escuelas de la psicología la cual posiciona
como objeto de estudio al sujeto del inconsciente.
El lugar que ocupa el lenguaje para la misma es de gran importancia, es el medio prin-
cipal de esta teoría ya que le permite al analista disponer de la palabra para poder explo-
rar el funcionamiento de los aspectos inconscientes y conscientes del sujeto analizado.
El lenguaje construye al inconsciente, construye al sujeto. Somos seres atravesados por
una cultura lingüística. Entramos en el lenguaje, somos ser- es- de lenguaje.
Por el hecho de que nos enseñen a hablar, somos introducidos en el universo del símbo-
lo.
El sujeto construye el lenguaje simbólico por su prematuridad, por su fallo, por su falta.
La necesidad del recién nacido lo lleva a demandar y en esa demanda encuentra el ca-
mino para construir las palabras. La pulsión se hace palabra y la demanda se hace dis-
curso.
Hace su demanda por esa falta. Y el sentimiento de falta le hace encontrar lo que le falta
(como una constante búsqueda de ese “algo” que le falta).
El sujeto habla para demandar. La búsqueda del objeto de deseo es el motor de la vida.
Lo insatisfecho de la demanda constituye el deseo, el deseo es su interpretación y este
es el eje central del análisis.
A partir del lenguaje el inconsciente adquiere la condición de material y de objeto cien-
tífico de ser estudiado. Mediante el axioma de Lacan se le da el estatuto científico.
La materialidad del lenguaje es donde el inconsciente encuentra su asidero: el gorjeo del
bebé, los sonidos que emite son estimulados por las palabras de la madre y van consti-
tuyendo la lengua materna, la dimensión del significante y esto da lugar a los malenten-
didos (susceptibles de ser interpretados mediante distintas lecturas)
Este proceso abre la dimensión de las manifestaciones sintomáticas, efecto de ese in-
consciente estructurado como lenguaje (axioma lacaniano) y brinda la posibilidad de la
cura analítica.

Autora: Casaro Matteio, Bárbara


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Lingüística y Semiología
Unidad V. El lenguaje para el psicoanálisis y teorías contemporáneas.

2- Transformación del Signo Saussureano.


Lacan toma lo establecido por Saussure respecto al signo lingüístico y lo modifica.

S
S
Invierte los términos propuestos por Saussure (significado y significante) dando lugar a
la primacía del significante.
El significante tiene condición de equívoco. Esta condición estructura al sujeto neuróti-
co como ser hablante, y la organización del aparato psíquico divido en consciente e in-
consciente.
La condición del equívoco del significante se diferencia de la comunicación de los ani-
males (ejemplo danza de las abejas) y signos como el semáforo en rojo que son lengua-
jes de signos y no de significantes porque solo pueden ser interpretados desde un senti-
do.
Lacan acentúa la importante de la barra, confirmando la ruptura del signo, dando lugar a
la primacía del orden del significante.
Estos términos (significado y significante) ya no forman parte del signo cerrado y como
una entidad de dos caras como lo plantea Saussure. El significante cumple una función
fundamental, instaura una ley. Es una operación en que se articula una ley (una prohibi-
ción). En el ejemplo de las puertas del baño se observa la función del significante como
ley.
Para Saussure el significado tiene una cierta prioridad, se utilizan a los significantes para
acceder a los significados. Acceder a la palabra y así al sentido.
Para Lacan una palabra no revela simplemente un sentido, sino que más bien conduce a
otras palabras en una cadena lingüística, así como un sentido conduce a otro, razón por
la cual surgen los malos entendidos.
Saussure habla de significación entre significantes y significados y Lacan habla de Sig-
nificancia que en términos de articulación de significantes que producirán efectos de
significado.

Autora: Casaro Matteio, Bárbara


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Lingüística y Semiología
Unidad V. El lenguaje para el psicoanálisis y teorías contemporáneas.

La ductilidad del lenguaje simbólico estriba en que el significante puede ser sustituido
por otros (esta es la condición del significante). Esta sustitución se puede dar por dos
vías: metáfora y metonimia.
Esto da la posibilidad a la poesía, al chiste, a la interpretación. Permite interpretar el
discurso manifiesta del analizado y acceder al contenido latente o inconsciente.

La metonimia es definida como una figura retórica en la que se emplea un término para
designar algo mediante otra cosa con la que está vinculado por contigüidad o cercanía,
en cambio la metáfora sustituye (porque se traspasa la barra).
La metonimia tiene que ver con la forma en que los significantes pueden combinarse en
la cadena de los significantes (relación horizontal entre significantes) y la metáfora re-
mite a la forma en que un significante de una cadena puede ser sustituido por otro signi-
ficante en otra cadena (relación vertical).
Ambos constituyen el modo de producción de la significación. En la metonimia no se
cruza la barra, no se produce significado nuevo. Se mantiene resistencia a la significa-
ción. Es un significante que se refiere constantemente a otro, en una perpetua posposi-
ción del sentido.
El deseo se caracteriza por el mismo proceso de continuo diferimiento dado que el de-
seo es siempre “el deseo de alguna otra cosa”. Cuando el objeto de deseo se alcanza ya
no es deseable, y se desea a otra cosa.

A modo de conclusión podemos decir que el niño entra en una cultura del lenguaje
como otro al que se tiene que incorporar. El niño es habitado por el lenguaje. Nacemos
en un lugar donde el lenguaje ya estaba. Hasta el “nombre propio” no existe como tal,
ya que este nombre propio es elegido por otros.
El lenguaje existe con independencia de nosotros. La función del lenguaje es una fun-
ción doble. Nos referimos a esto es que por el hecho de ser sujeto, sólo funciona dividi-
do. Dividido en lo que “intenta decir y lo que no viene a cuento o expresa todo lo con-
trario...”. dividido entre aquello que le pasa y lo que no sabe, lo que es enigmático in-
clusive para el sujeto.

Autora: Casaro Matteio, Bárbara


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Lingüística y Semiología
Unidad V. El lenguaje para el psicoanálisis y teorías contemporáneas.

Cuando accedemos al lenguaje, aprendemos a hablar, y hablar es producir equívocos,


cadenas de significantes que implican necesariamente malentendidos. Decir es lo que se
juega a nivel del significante y leer es lo que permite que haya significado, es decir tras-
poner la barra.
El sujeto del que se ocupa el psicoanálisis, que no se constituye como tal en la medida
que hace el discurso, sino en que está hecho por el discurso, es sujeto de la enunciación;
lo escuchamos cuando toma la palabra en un equívoco o en el relato de un sueño, en un
fallido o en sus insistencia o repeticiones; sujeto del inconsciente.
El psicoanálisis escucha las posibles lecturas de sujetos deseantes.

Bibliografía Utilizada:
• Balbi, C. Serravalle, L. (2019). Clase 3. Especialización en Ciencias Sociales
con mención en Psicoanálisis y prácticas socioeducativas. FLACSO Argentina.
Área de Educación.

• D’ANGELO, CARBAJAL y MARCHILLI. (1984). El Sujeto. El signo. El sig-


nificante. En Una introducción a Lacan. Buenos Aires: Lugar Editorial.

• D’ANGELO, CARBAJAL y MARCHILLI. IX. Shifter, Metáfora y Metonimia.


En Una introducción a Lacan. Buenos Aires: Lugar Editorial.

• PUNDIK, J. ¿Qué es el Psicoanálisis?. Ed. Filium.

Autora: Casaro Matteio, Bárbara