Está en la página 1de 3

La muerte del arte como signo de identidad de la posmodernidad

En el presente ensayo continuaremos con la intención de Arroyave , y propondremos un


rasgo que nos permite identifica la posmodernidad como un momento efectivo del
pensamiento y de la historia. Para ello vamos a argumentar, la muerte del arte se identifica
con el pensamiento posmoderno, ya que la posmodernidad filosófica e histórica contribuyó
a su fin. Para ello nos vamos a servir de las tesis del filósofo Benjamin, pero también de los
dos grandes teóricos del arte, testigos de esta muerte de la muerte de esta, Gombrich y Eco.
Para desarrollar esta tesis hay que presentar claramente algunos elementos. Como hemos
indicado Arroyave ha argumentado en favor de la posmodernidad a partir de la exposición
de los paradigmas que fueron los ideales de la modernidad y que en las postrimerías del
siglo XIX y principios del XX se vieron en el suelo. Afirma el autor: “la postmodernidad
evalúa, valora, cuestiona e interroga a la historia pasada respecto al hecho de si ésta
cumplió o no los ideales que proclamaba”1. Con esto quiere decir que la modernidad
encuentra su momento de crítica en la posmodernidad al analizar sus tres grandes ideas, los
cuales fueron, la concepción de la historia como meramente quehacer intelectual; segundo,
el concepto de progreso; tercero, la sobrevaloración de la racionalidad como único saber
valido. Mas, cabe recordar que la posmodernidad no pretende superar estos ideales, solo se
permite ponerlos en prueba, adoptar frente a ellos una actitud crítica, argumenta el pensador
italiano Vattimo: “Nietzsche y Heidegger trataron de establecer al considerar la herencia
del pensamiento europeo, que ambos pusieron radicalmente en tela de juicio, aunque se
negaron a proponer una “superación” critica por la buena razón de que eso habría
significado permanecer aún prisioneros de la lógica del desarrollo, propuesto por ese
mismo pensamiento”2 (10). Es decir, la posmodernidad puso en tela de juicio los ideales de
la modernidad, y a partir de este juicio se encontraron nuevas posibilidades de
pensamiento, mas no se trató de superar esta época con la imposición de nuevas ideas que
remplazasen estos ideales pues eso significaba continuar con la dialéctica de superación-
imposición paradigmática de la modernidad.
Hay otro elemento característico que identifica a la posmodernidad, es la crítica a las ideas
estéticas propias de una ontología fuerte, pero además, la muerte del arte. Esto no es solo
una crítica a los ideales de la modernidad, las ideas estéticas no son ideales propios de la
modernidad, pero sí lo son de la metafísica clásica, que remonta a la metafísica platónica,
por esto la muerte y critica al arte es parte de la posmodernidad, en cuanto sale a
implementar una crítica al pensamiento fuerte, en relación a esto afirma Gombrich: “No
hay mal en llamar arte a todas estas actividades, mientras tengamos en cuenta que tal
palabra puede significar muchas cosas distintas, en épocas y lugares diversos, y mientras
advertimos que el Arte, escrita la palabra con una A mayúscula, no existe, pues el Arte con
la A mayúscula tiene por esencia que ser un fantasma y un ídolo” 3. Con esto el autor quiere
decir que el arte es algo épocal, cada representación artística pertenece al espíritu de una
época, y a las formas de ver el mundo propias del hombre de épocas particulares, hablar de
Arte con A mayúscula es hacer referencia a una estética que se basa en el pensamiento
1
(Arroyave 2013, 86)
2
(Vattimo 2007, 10)
3
(Gombrich 1981, 13)
fuerte. En esta misma línea habla Eco cuando interpreta el poema de Safo de Lesbos de esta
manera: “La misma palabra Kalón, que solo impropiamente puede traducirse por “bello”,
debe ponernos sobre aviso: Kalón es lo que gusta, lo que suscita admiración y atrae la
mirada”4, es decir, lo bello es lo que produce gusto, es una experiencia personal. Pero el
mismo autor afirma en relación con su obra Historia de la Belleza: “Este libro parte del
principio de que la belleza nunca ha sido algo absoluto en inmutable, sino que ha ido
adoptando distintos rostros según la época histórica y el país”5. Esto es una idea
posmoderna, pues deja de entender el arte como algo relacionado a un concepto metafísico
de Belleza, para entenderlo como algo circunstancial, pues todo quehacer artístico responde
a una época en particular. La idea de la Belleza, o de lo Bello, hace parte de la metafísica
tradicional, ligado a la idea de la verdad objetiva, tanto es que es uno de los trascendentales,
lo Pulchrum, Bonun y Verum. Así la idea de Belleza como un concepto propio de la
metafísica está relacionada con la armonía, afirma Agustín de Hipona: “¿Qué es la
hermosura del cuerpo? Es la armonía de las partes acompañada por cierta suavidad de
color”6. Esto quiere decir, que todo lo que es bello lo es porque participa de proporción de
las partes y del color, este color se debe entender como claritas-luz, explica Eco: “Tomás
de Aquino recuerda (…) que para la belleza son necesarias tres cosas: la proporción, la
integridad y la claritas, esto es, la claridad y la luminosidad” 7. Pero todos estos atributos
dependen de algo trascendental, Dios, cita Eco a Dionisio Areopagita: “Llamamos
Hermosura a aquel que trasciende la hermosura de todas la criaturas, porque éstas poseen
como regalo de Él”8. Es decir, todo lo que es bello lo es porque de un modo Dios se lo
brinda. De esto podemos concluir que el arte en la era anterior a la posmodernidad estaba
fuertemente ligado a la idea de Belleza, esta entendida como un concepto metafísico, que
era una idea universal que trascendía a toda creación artística.

Ahora, para poder hablar de la muerte del arte debemos aclarar que esta se dio por varios
motivos, el primero, el fin el pensamiento fuerte y de las ideas estéticas ancladas en el
concepto de belleza, que encuentran su fin cuando el quehacer posmoderno se desliga de
estas concepciones, y empieza ver el arte mucho más allá del concepto de belleza propio de
la tradición metafísica, ya el arte no solo será aquello que tiene proporción, armonía y
claridad. El otro motivo hace referencia al fin de los medios de producción el arte, ya no se
va a considerar arte solamente aquello que ha salido del pincel o del cincel de un artista,
también es arte aquello que participa de la reproducción técnica, la publicidad o el diseño
de los productos de consumo. Uno de los pensadores que desarrollo este final del arte fue
Walter Benjamín. Este pensador de origen judío desarrolla una tesis importante, a mi modo
de ver, con la muerte del arte en la era de la reproducían técnica, pues el arte al pasar por
los medios de reproducción pierden un aquí y ahora que tanto atrae en la obra original,
explica este pensador: “Conforme a una formulación general podemos decir que la
reproducción técnica desvincula lo reproducido del ámbito de la tradición. Al multiplicar
las reproducciones, pone su presencia masiva en el lugar de una presencia irrepetible. Y, al
permitirle a la reproducción salir al encuentro de cada destinatario, se encuentre donde se

4
(Eco 2013, 39)
5
(Eco 2013, 14)
6
(Eco 1997, 42)
7
(Eco 2013, 100)
8
(Eco 1997, 30)
encuentre, hace que lo reproducido se actualice siempre” 9. Es decir, ante la obra
reproducida siempre se produce una relación estética diferente al que se puede producir
frente a la obra de arte original, además, la obra reproducida se convierte en un mundo
nuevo y en una reacción artística propia.

En conclusión, hemos demostrado que la posmodernidad ha llegado a un fin de la


obra de arte entendida como algo anclado al concepto de Belleza que la tradición metafísica
ha implementado, este fin del concepto de Belleza y por ende de arte se debe al
desmoronamiento de los ideales estéticos de la tradición metafísica. La posmodernidad
presencia la muerte del arte en cuanto se deja de hablar de una Belleza objetiva que se
encuentra en el arte. Pero tambéis se evidencia esto cuando deja de considerar como
creación no-artística aquello que no surge de la paleta de un pintor o del taller de un
escultor, así arte también es un afiche publicitario o el diseño de unos tenis deportivos, y
artista son también el diseñador gráfico o el diseñador de modas. Así si entendemos que
posmodernidad es también critica a los ideales de la tradición filosófica, el fin del arte nos
sirve para identificar esta época.

Bibliografía:

Ernest H. Gombrich, Historia del Arte (Alianza Editorial: Madrid, 1981)


Gianni Vattimo. El fin de la modernidad: Nihilismo y hermenéutica en la cultura
posmoderna. (Barcelona: Gedisa, 2007)
Umberto Eco, Historia de la Belleza. (Barcelona: Debolsillo, 2013).
Umberto Eco, Arte y Belleza en la estética medieval (Editorial Lumen: Barcelona, 1997)
Walter Bejamin, Iluminaciones (Taurus: Barcelona, 2018)
Arroyave Valencia, O. 2013. La identidad y la diferencia, presupuestos básicos para
pensar la postmodernidad. Revista Perseitas, 1 (enero): 84-101.

9
(Benjamin 2018, 199)