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LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL LABORAL

La RSC aplicada al ámbito del trabajo va más allá de la mera retribución, la


promoción, la flexibilidad horaria o la conciliación de la vida familiar y laboral.
También incluye medidas como, por ejemplo, concienciar y sensibilizar a los
empleados sobre la importancia de adoptar un estilo de vida saludable dentro y
fuera del entorno.

Según explica Ana García Calvo, profesora de la Facultad Ciencias del Trabajo de
Ferrol, las medidas de conciliación y corresponsabilidad desde un enfoque de RSE
se pueden agrupar básicamente en medidas de flexibilización (de la relación
laboral, de los tiempos de trabajo y del lugar de trabajo) y prestaciones
sociales relacionadas con la conciliación de la vida laboral, personal y familiar.

Detrás de todas estas acciones, explica la profesora, está el bienestar del


empleado. La consideración del bienestar del empleado, que García Calvo
relaciona con la teoría del capital humano de Michael Grossman, se convierte en
algo no ya altruista, sino algo que las empresas deben tener en cuenta por su
propio ‘egoísmo’ ya que les permite competir mejor. Un empleado feliz es un
empleado más productivo y con menos posibilidades de marcharse a la
competencia.

“La asociación de los beneficios del bienestar con elementos como la retención de
talento, creatividad o innovación son razones suficientes como para considerar el
bienestar como un imperativo clave estratégico”, mantiene la profesora. En
definitiva, la aplicación de la cultura de la RSC en los recursos humanos genera
una situación de win-win en la que todos ganan, empresa y empleado.

Sin embargo, el panorama laboral y empresarial español, desdibujado por la crisis


económica y el paro, con una sobreoferta de trabajadores dispuestos a rebajar sus
expectativas laborales y que no están en disposición de demandar mejoras, no
parece caminar en la dirección.

Según el Barómetro Bienestar y motivación de los empleados en Europa 2015,


elaborado por Edenred e Ipsos, la principal preocupación laboral de los empleados
españoles sigue siendo simplemente mantener el empleo (un 44% lo cita en
primer lugar). Además, ese estudio arroja cifras como que el 41% de los
trabajadores se muestra insatisfecho con el equilibrio entre la vida profesional y
personal y un 37% se siente muy estresado en su trabajo.

El deterioro del mercado laboral produce un círculo vicioso en el que cuando


menos valora y cuida la empresa a sus empleados, menos valor generan éstos
para sus empleadores. Por tanto, los expertos en relaciones laborales plantean
romper ese círculo vicioso y darle la vuelta introduciendo el factor de bienestar del
empleado no como un gasto, sino como una inversión. En pocas palabras: el
bienestar del trabajador puede ayudar a salir de la crisis económica.
Un informe del Foro Económico Mundial pone de manifiesto que el promedio
del retorno de la inversión (ROI) es de 2,54 euros por cada euro gastado en
programas de bienestar en las empresas.

En una línea similar, la Red Europea de Promoción de la Salud en el Trabajo


(ENWHP, por sus siglas en inglés) ha concluido que cada euro invertido en
programas de promoción de la salud en el trabajo genera un retorno de la
inversión de entre 2,5 y 4,8 euros en absentismo y de entre 2,3 y 5,9 euros en
costes de enfermedad.

Este último informe también destaca que estos programas reducen el


“presentismo”, es decir, el hecho de acudir al trabajo enfermo y de no rendir como
cuando se está sano, que puede llegar a ser del 33% o más, por miedo a perder el
empleo si se da uno de baja.

También contribuyen a la sostenibilidad del Estado, al reducir los costes que ha de


asumir la Seguridad Social en forma de incapacidades temporales y permanentes
hasta un 26%.

10 medidas para aplicar la RSC desde los recursos humanos


La integración de la RSC en las políticas de la empresa es sinónimo, en opinión de
María Ruspoli, responsable de relaciones con la comunidad del Grupo OHL, de
ser “un empleador responsable”, y va “mucho más allá del mero cumplimiento de
la ley, porque se trata de resolver desafíos sociales a través del compromiso real
con los empleados”. Según añade, “una adecuada gestión del capital humano es
imprescindible para garantizar la competitividad futura de cualquier empresa”.

En palabras de esta directiva, “en una organización ética y socialmente


responsable, las personas deben ser el centro de toda actuación, lo que implica
darles participación y conseguir la integración de los objetivos de los empleados
con los objetivos de la empresa, y esto, a su vez implica necesariamente una
transformación en la dirección de RRHH, desde una dirección tradicional a una
dirección de personas por valores”.

¿Cómo se consigue esto? El portal iberoamericano especializado en relaciones


laborales LosRecursosHumanos.com ha elaborado un decálogo de medidas de
responsabilidad social empresarial para el departamento de personal.

1. Cumplir con la liquidación de sueldos y haberes en tiempo y forma.

2. Cumplir con la normativa legal en materia de salarios, atención médica y


medidas de higiene y seguridad en el trabajo.

3. Atender a las consultas de los empleados.


4. Colaborar activamente con el resto de departamentos de la empresa
usando todos los medios a su disposición: email, newsletters, intranet,
panel de anuncios.

5. Crear un código de conducta y difundirlo. Es necesario que haya normas


claras para todos y hacerlas cumplir a rajatabla para que no reine la
anarquía.
6. Crear un entorno de igualdad. Respetar y fomentar la diversidad social y
cultural en la empresa.

7. Asegurar la formación constante en el puesto de trabajo y fomentar la


transmisión de conocimientos entre empleados.

8. Promover el desarrollo del personal, a través de la carrera profesional y


ofreciendo posibilidades de promoción.

9. Asegurar un entorno de trabajo sostenible


medioambientalmente promoviendo conductas como la separación de los
residuos.

10. Fomentar las relaciones con la comunidad a través de acciones como


donaciones a instituciones locales, facilitando visitas escolares a la propia
oficina

Conclusión

Es a través del desarrollo efectivo de ésta herramienta en el mercado, potenciando


la labor social-responsable que la difusión de las prácticas empresariales lograrán
ser identificadas por la comunidad y los consumidores, ya que harán del mercado
un ente mucho más consciente de las acciones de la empresa, logrando remarcar
la diferencia de acción de aquellas que no son socialmente responsables,
incentivando así, a través de ésta y por los beneficios que aporta a la sociedad y
su entorno la preferencia tanto para consumidores como empleados.

Recomendación

La RSE debe ser una actividad sustentada principalmente por los valores éticos de
la empresa, apoyándose en las políticas, prácticas y programas institucionales y
sociales.

Bibliografía
https://www.compromisoempresarial.com/rsc/2016/05/la-rsc-bien-entendida-comienza-por-los-
empleados/

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