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D erecho P rocesal C ivil

TOMO I
Sujetos del Proceso

Alberto Hinostroza Minguez

J urista E d i t o r e s E . I . R . L .
A lberto H inostroza M inguez

DERECHO
PROCESAL
CIVIL
TOMO I
Sujetos del Proceso

JURISTA
[editoresl
DERECHO PROCESAL CIVIL
TOMO I: Sujetos del Proceso

© ALBERTO HINOSTROZA MINGUEZ


© JURISTA EDITORES E.I.R.L.
Jr. Miguel Aljovín N° 201 L ima - P erú
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2da. edición: Julio 2017
Tiraje: 1,000 ejemplares C0143
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2016-08271
ISBN: 978-612-4184-99-4
978-612-4366-00-0
Derechos de Autor reservados.
Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio,
total o parcialmente, sin autorización expresa del autor.
Composición y Diagrarnación:
J urista E ditores
A mi hijo, Alejandro,
sin más palabras
(sobreen tendidas).
I n t r o d u c c ió n

Con esta obra, que ponemos a consideración de los lectores, damos


comienzo a una colección de libros sobre materia procesal civil basada en
anteriores publicaciones nuestras, pero, obviamente, con la actualización del
caso (no sólo legislativa sino también jurisprudencial) y con la ampliación
correspondiente desde un punto de vista práctico (incorporando una serie de
modelos de escritos judiciales para complementar los temas tratados). Dicha
compilación de textos sigue, en la medida de lo posible, el orden asignado por
el legislador a las diferentes instituciones jurídicas comprendidas en el Código
Procesal Civil.
Esta colección, que lleva por título DERECHO PROCESAL CIVIL, es
iniciada, pues, con el presente Tomo I, denominado Sujetos del Proceso.
Como es sabido, no sólo las partes (demandante y demandada) y el Juez
intervienen en el proceso civil, sino que también lo hacen otras personas como
los auxiliares jurisdiccionales y órganos de auxilio judicial, el representante
del Ministerio Público (en ciertos casos), los representantes procesales (incluyendo
el apoderado judicial), los abogados respectivos, los denominados terceros
legitimados (coadyuvantes, Iitisconsorciales y excluyentes), etc.
Asimismo, pueden presentarse en el proceso civil (con motivo de la
participación en él de las partes y terceros) diversas situaciones particulares e,
incluso, complejas, como son la sustitución procesal, la curadoría procesal, la
procuración oficiosa, el patrocinio de intereses difusos, el litisconsorcio, la
acumulación (de pretensiones y procesos), la extromisión, la sucesión procesal,
entre otras.
La intervención de las personas indicadas líneas arriba, así como las
figuras jurídicas enunciadas en el párrafo anterior, reguladas, dicho sea de
paso, en la Sección Segunda («Sujetos del proceso») del Código Procesal Civil,
son examinadas exhaustivamente en esta obra, la misma que tiene la siguiente
estructura doctrinaria:
10 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- CAPITULO I: LOS ORGANOS JUDICIALES Y SUS AUXILIARES.


Aquí estudiamos lo concerniente al significado, características y
poderes de la jurisdicción, la carrera judicial (regulada en la Ley
Nro. 29277); el concepto, clases y competencia de los órganos
judiciales; sus funciones, poderes, facultades, derechos, deberes,
prohibiciones y responsabilidades; los actos procesales del Juez; el
impedimento, la excusación, la recusación y la abstención del
Juez; a los auxiliares jurisdiccionales (Secretarios de Sala, Relatores,
Secretarios de Juzgado, Oficiales auxiliares de justicia); y a los
órganos de auxilio judicial (perito, depositario, custodio,
interventor, martiliero público, curador procesal, policía judicial,
traductor e intérprete).
- CAPITULO II: EL MINISTERIO PUBLICO. En él son explicados el
concepto de Ministerio Público, las funciones, facultades y
atribuciones del Ministerio Público, los plazos para sus actuaciones,
así como la responsabilidad, excusación y abstención del
representante del Ministerio Público.
- CAPITULO III: LAS PARTES Y SU REPRESENTACION EN EL
PROCESO. En este Capítulo se ve lo relativo a la relación jurídica
procesal y personas que la integran; el concepto de partes del
proceso, sus clases y posición jurídica; la comparecencia al proceso;
la capacidad para ser parte del proceso; la capacidad procesal o
«legitimatio ad processum»; la «legitimatio ad causam»; la
participación del Estado como parte procesal; la sustitución
procesal; la curadoría procesal; la representación procesal (legal o
necesaria y convencional o voluntaria); la representación judicial
por abogado; la procuración oficiosa; el patrocinio de intereses
difusos; los actos procesales de las partes; y las facultades, derechos,
deberes y responsabilidades de las partes, de sus abogados y de
sus apoderados en el proceso.
- CAPITULO IV: ACUMULACION DE PRETENSIONES Y DE
PROCESOS. Donde se investiga acerca del concepto y fundamento
de la acumulación; la conexidad que justifica la acumulación; la
acumulación objetiva (noción, fundamento, formas o modalidades,
requisitos, etc.); la acumulación subjetiva (definición, fundamento,
clases, requisitos, efectos, etc.); y la acumulación de procesos o de
autos (significado, fundamento, clases, legitimación para
solicitarla, órgano jurisdiccional competente para conocer de los
procesos acumulados, requisitos de la acumulación de procesos,
trámite y efectos de ésta, y desacumulación de procesos).
- CAPITULO V: LITISCONSORCIO. Aquí examinamos lo relacionado
al concepto y casos en que se configura el litisconsorcio, los
requisitos del mismo, la actuación del litisconsorte, los efectos del
Introducción 11

litisconsorcio en general, el litisconsorcio necesario u obligatorio,


el litisconsorcio cuasi-necesario o especial, y el litisconsorcio
facultativo o voluntario.
- CAPITULO VI: INTERVENCION DE TERCEROS, EXTROMISION
Y SUCESION PROCESAL. En él se hace referencia a la noción de
tercero y a su tutela en el proceso civil; al concepto, fundamento y
requisitos de la intervención de terceros; al trámite común de las
intervenciones de terceros; la intervención voluntaria de terceros;
la intervención coadyuvante o adhesiva simple; la intervención
litisconsorcial o adhesiva autónoma; la intervención excluyente o
principal; la intervención excluyente de propiedad (proceso
abreviado de tercería de propiedad); la intervención de derecho
preferente (proceso abreviado de tercería de derecho preferente);
la intervención provocada, coactiva u obligada de terceros; la
intervención de terceros a instancia de parte y por orden del Juez;
la litisdenunciación; la denuncia civil o citación del colegitimado
pasivo; el llamamiento en garantía o aseguramiento de pretensión
futura; el llamamiento posesorio o «laudatio o nominatio auctoris»;
la extromisión; y, finalmente, la sucesión procesal.
Además, dada la importancia que tiene en el quehacer jurídico, se
incluye en esta obra, como se indicara, la jurisprudencia casatoria vinculada
con el tema de que se trata, la misma que se halla contenida en los puntos
doctrinarios respectivos (ya sea integrándolos o siendo citada en forma
aparte).
También se añade a este libro, como lo manifestáramos precedentemente,
una sección de práctica forense, atendiendo a lo útil que resulta contar con
una serie de modelos de escritos referidos, de una u otra manera, a los sujetos
del proceso civil.
No queda sino expresar nuestro agradecimiento a la Casa Editorial por
darnos la oportunidad de recopilar las investigaciones realizadas (con gran
esfuerzo y tesón a lo largo de muchos años) sobre materia procesal civil, y
esperar que la presente colección (en su segunda edición) tenga la misma
acogida que siempre me han brindado (generosa e inmerecidamente) los
estudiantes, abogados y demás usuarios del Derecho.

EL AUTOR
CAPITULO I

LOS ORGANOS JUDICIALES


Y SUS AUXILIARES

1. JURISDICCION

1.1 Significado

Para Monroy Cabra, «... la jurisdicción es la facultad de administrar


justicia que tiene el Estado a través del órgano jurisdiccional (...). La jurisdicción
es la potestad del juez de hacer justicia...» (MONROY CABRA, 1979: 99).
Según Schónke, «... jurisdicción es el derecho y el deber al ejercicio de la
función de justicia, y jurisdicción civil significa en consecuencia, el derecho y
el deber de juzgar en asuntos civiles» (SCHÓNKE, 1950: 49).
En palabras de Rosenberg, «... la jurisdicción en sentido estricto, llamada
también justicia o administración de justicia, poder tribunalicio, poder judicial (...)
o 'poder de jurisdicción' (...) consiste preferentemente en la aplicación del
derecho objetivo al caso concreto y es ejercida por los tribunales a petición de
una parte. Los tribunales a que pertenece la jurisdicción tienen por ello la
capacidad de resolución eficaz de las controversias abarcadas por la jurisdicción...»
(ROSENBERG, 1955, Tomo I: 46).
A criterio de Véscovi, «la jurisdicción (...) es la función estatal que tiene el
cometido de dirimir los conflictos entre los individuos para imponer el derecho.
Como su etimología lo expresa, significa 'decir el derecho' (juris dictio) aunque,
en la concepción más moderna, no sólo es eso (juzgar) sino también ejecutar
lo juzgado...» (VESCOVI, 1999: 5). Dicho autor precisa que «... la potestad
jurisdiccional (...) es el poder-deber de (...) imponer la norma jurídica resolviendo
los casos concretos con el fin de lograr la paz social mediante la imposición del
derecho. Naturalmente que en su realización satisface intereses privados (y
derechos subjetivos) al cumplir dicha función pública» (VESCOVI, 1999: 99).
16 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

A decir de Clemente Díaz, «la función jurisdiccional es el poder-deber


del Estado político moderno, emanado de su soberanía, para dirimir, mediante
organismos adecuados, los conflictos de intereses que se susciten entre los
particulares y entre éstos y el Estado, con la finalidad de proteger el orden
jurídico» (DIAZ; citado por BACRE, 1986, Tomo I: 96).
D'onofrio sostiene al respecto que «... por jurisdicción se entiende aquella
función merced a la cual se declara o se actúa una norma jurídica con eficacia obligatoria,
respecto a dos o más sujetos de derecho...» (D'ONOFRIO, 1945: 23-24). El indicado
jurista señala, además, que la jurisdicción es «... la potestad conferida al juez de
declarar la voluntad de la ley, con efecto obligatorio para las partes y en relación al
objeto de tal declaración y de efectuar todo cuanto la ley le ordena o le consiente, para
realizar tal fin...» (D'ONOFRIO, 1945: 57).
Rocco califica a la jurisdicción como «... la actividad con que el Estado, a
través de los órganos jurisdiccionales, interviniendo por requerimiento de los particulares,
sujetos de intereses jurídicamente protegidos, se sustituye a ellos en la actuación de la
norma que tutela aquellos intereses, declarando en lugar de ellos si existe y cuál es la
tutela que una norma concede a un determinado interés, imponiendo al obligado, en
lugar del derecholiabiente, la observancia de la norma, y realizando mediante el uso de
su fuerza coactiva, en vez del derecholiabiente, directamente aquellos intereses cuya
tutela legalmente se ha declarado cierta» (ROCCO, 1976, Volumen I: 53).
Devis Echandía anota que, en sentido estricto, «... por jurisdicción se
entiende la función pública de administrar justicia, emanada de la soberanía
del Estado y ejercida por un órgano especial. Tiene por fin la realización o
declaración del derecho y la tutela de la libertad individual y del orden jurídico,
mediante la aplicación de la ley en los casos concretos, para obtener la armonía
y la paz sociales...» (DEVIS ECHANDIA, 1984, Tomo I: 73). El mencionado
tratadista termina definiendo a la jurisdicción como «... la soberanía del Estado,
aplicada por conducto del órgano especial a la función de administrar justicia,
principalmente para la realización o garantía del derecho objetivo y de la libertad y de
la dignidad humanas, y secundariamente para la composición de los litigios o para dar
certeza jurídica a los derechos subjetivos (...), mediante la aplicación de la ley a casos
concretos, de acuerdo con determinados procedimientos y mediante decisiones
obligatorias» (DEVIS ECHANDIA, 1984, Tomo I: 77).
Sobre el particular, Andrés de la Oliva y Miguel Angel Fernández apuntan
lo siguiente: «Es inmediata y directamente propio de la Jurisdicción o de la
Administración de Justicia, en orden a la tutela y realización del Derecho objetivo
(fin genérico), decir (y/o hacer) lojurídico ante casos concretos de presuntas infracciones
de los deberes jurídicos y /o de pretendidas violaciones o desconocimientos
de los derechos subjetivos. Esta dicción del Derecho (iurisdictio) viene a
considerarse equivalente a lo que en lenguaje menos técnico quizá, pero con
mayor fuerza expresiva y arraigo más popular se entiende por impartir o
administrar justicia, esto es: proyectar sobre situaciones concretas, con el fin
de realizar y tutelar el Derecho, una constante y perpetua voluntad de dar a
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 17

cada uno lo suyo, lo que, claro es, requiere previamente determinar (decir) lo
que a cada uno corresponde (lo jurídico)» (DE LA OLIVA; y FERNANDEZ,
1990, Volumen I: 20-21).
En opinión de Montero Aroca, Gómez Colomer, Montón Redondo y
Barona Vilar:
«... La jurisdicción es la potestad dimanante de la soberanía del estado,
ejercida exclusivamente por los juzgados y tribunales, integrados por
jueces y magistrados independientes, de realizar el derecho en el caso
concreto juzgando de modo irrevocable y ejecutando lo juzgado.
(...) La jurisdicción para existir como tal tiene que referirse a un doble
juego de condiciones:
l.°) Los órganos a los que se atribuye la potestad no pueden ser
cualesquiera, sino que han de estar revestidos de una serie de
cualidades propias que los distinguen de los demás órganos del
estado; estos órganos son los juzgados y tribunales, en los que los
titulares de la potestad son los jueces y magistrados.
2°) La función que se asigna a esos órganos cualifica también la
potestad...» (MONTERO AROCA; GOMEZ COLOMER; MONTON
REDONDO; y BARONA VILAR, 2003, Tomo I: 38).
Al respecto, Couture nos informa que el vocablo jurisdicción tiene, por
lo menos, cuatro acepciones: «... como ámbito territorial; como sinónimo de
competencia; como conjunto de poderes o autoridad de ciertos órganos del
poder público; y su sentido preciso y técnico de función pública de hacer
justicia» (COUTURE, 1985: 27). «La primera de las acepciones mencionadas es
la que dice relación con un ámbito territorial determinado» (COUTURE, 1985:
27). En cuanto a la segunda acepción (jurisdicción como sinónimo de
competencia), Couture refiere lo siguiente: «La competencia es una medida de
la jurisdicción. Todos los jueces tienen jurisdicción; pero no todos tienen
competencia para conocer en un determinado asunto. Un juez competente es,
al mismo tiempo, juez con jurisdicción; pero un juez incompetente es un juez
con jurisdicción y sin competencia. La competencia es el fragmento de
jurisdicción atribuido a un juez. La relación entre la jurisdicción y la competencia,
es la relación que existe entre el todo y la parte. La jurisdicción es el todo; la
competencia es la parte: un fragmento de la jurisdicción. La competencia es la
potestad de jurisdicción para una parte del sector jurídico: aquel específicamente
asignado al conocimiento de determinado órgano jurisdiccional. En todo
aquello que no le ha sido atribuido, un juez, aunque siga teniendo jurisdicción,
es incompetente» (COUTURE, 1985: 29). Couture, acerca de la tercera acepción
de la jurisdicción (como conjunto de poderes o autoridad de ciertos órganos
del poder público), anota que «la noción de jurisdicción como poder es
insuficiente porque la jurisdicción es un poder-deber. Junto a la facultad de
18 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

juzgar, el juez tiene el deber administrativo de hacerlo. El concepto de poder


debe ser sustituido por el concepto de función» (COUTURE, 1985: 29-30).
Couture, en lo concerniente a la cuarta acepción de la jurisdicción (como función
pública de hacer justicia), concluye que la jurisdicción es la «... función pública,
realizada por órganos competentes del Estado, con las formas requeridas por
la ley, en virtud de la cual, por acto de juicio, se determina el derecho de las
partes, con el objeto de dirimir sus conflictos y controversias de relevancia
jurídica, mediante decisiones con autoridad de cosa juzgada, eventualmente
factibles de ejecución» (COUTURE, 1985: 40).
En relación al tema, no podemos dejar de mencionar que, de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 1 del Código Procesal Civil:
- La potestad jurisdiccional del Estado en materia civil, la ejerce el
Poder Judicial con exclusividad.
- La función jurisdiccional es indelegable y su ámbito abarca todo el
territorio de la República.

1.2 Características

En opinión de Monroy Cabra, la jurisdicción tiene las siguientes


características: «... a) la jurisdicción es una función. El juez tiene poderes, pero
también deberes, como órgano del poder público; b) la función la realiza el
Estado a través del órgano competente (órgano jurisdiccional); c) la jurisdicción
se realiza por medio de un proceso; d) el objeto de la jurisdicción es decidir
conflictos jurídicos que no se hayan solucionado mediante la autocomposición
o autotutela; e) no toda función jurisdiccional supone la existencia de un
conflicto; f) el elemento específico de la jurisdicción es su carácter sustitutivo;
g) el fin principal de la jurisdicción es la realización y actuación del derecho»
(MONROY CABRA, 1979:102).
Devis Echandía, acerca de los caracteres de la jurisdicción, afirma que
ésta «... es autónoma, puesto que cada Estado la ejerce soberanamente, y es
exclusiva, tanto en el sentido de que los particulares no pueden ejercerla, como
porque cada Estado la aplica con prescindencia y exclusión de los otros y debe
ser independiente, frente a los otros órganos del Estado y a los particulares. Es
también única, es decir, que sólo existe una jurisdicción del Estado, como función,
derecho y deber de éste; pero suele hablarse de sus varias ramas para indicar
la forma como la ley distribuye su ejercicio entre diversos órganos y funcionarios
especializados, para el mejor cumplimiento de sus fines» (DEVIS ECHANDIA,
1984, Tomo I: 75).
Aldo Bacre asevera que son características de la jurisdicción las siguientes:
«- Es un servicio público, en cuanto importa (...) el ejercicio de una
función pública (...).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 19

- Es primaria: Históricamente, inicia la actividad jurídica del Estado;


el juez nace antes que el legislador (...).
- Es un poder-deber: Del Estado, que emana de la soberanía, que se
ejercita mediante la actividad del Poder Judicial. Es un poder,
porque el Estado ha asumido el monopolio de la fuerza impidiendo
la autodefensa de los derechos, quienes estarán tutelados por el
mismo Estado. Pero, además, es un deber, porque al eliminar la
razón de la fuerza por la fuerza de la razón a través de la sentencia
de un tercero imparcial, no pueden dejar de cumplir, los órganos
encargados de administrar justicia, con su misión de juzgar (...).
- Es inderogable: Tratándose de un poder-deber que emana de la
soberanía, los particulares carecen de la potestad de disponer de
ella; la jurisdicción es en este sentido 'inderogable' (...).
- Es indelegable: (...) El ejercicio de la jurisdicción es intransferible en
forma absoluta: la persona a quien el juez delegara el ejercicio de
la jurisdicción sería un no-juez, y sus actos 'inexistentes', jurídicamente
hablando.
- Es única: La jurisdicción es una función única e indivisible (...).
- Es una actividad de sustitución: No son las partes las que deciden
quién de las dos tiene razón en un concreto conflicto, sino el órgano
jurisdiccional, representado por el juez» (BACRE, 1986, Tomo I:
108-110).

1.3 Poderes que emanan de la jurisdicción

Devis Echandía asegura que de la jurisdicción emanan los poderes que


a continuación señala y explica:
«a) Poder de decisión.
Por medio de este poder dirimen con fuerza obligatoria la
controversia, o hacen o niegan la declaración solicitada (...), cuyos
efectos en materia contenciosa vienen a constituir el principio de
la cosa juzgada.
b) Poder de coerción.
Con éste se procuran los elementos necesarios para su decisión
(oficiosamente o a solicitud de parte, según sea el caso), removiendo
los obstáculos que se oponen al cumplimiento de su misión. Sin
este poder, el proceso perdería su eficacia y la función judicial se
reduciría a mínima proporción (...).
c) Poder de documentación o investigación.
O sea decretar y practicar pruebas, que en ocasiones va unido al
anterior (...).
20 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

d) Poder de ejecución.
Se relaciona con el de coerción, pero tiene su propio sentido, pues
si bien implica el ejercicio de coacción y aun de la fuerza contra
una persona, no persigue facilitar el proceso, sino imponer el
cumplimiento de un mandato claro y expreso, sea que éste se derive
de una sentencia o de un título proveniente del deudor y al cual la
ley le asigne ese mérito. Cuando se trata de lo primero, se refiere
al poder de ejecutar lo juzgado y de hacer cumplir sus decisiones,
que es el imperium de la concepción clásica. Es indispensable, porque
de nada serviría el proceso, si obedecer lo resuelto dependiera de
la buena voluntad del obligado...» (DEVIS ECHANDIA, 1984, Tomo
I: 79-80).
En lo que atañe a los poderes que emanan de la jurisdicción, Oderigo
anota lo siguiente:
«Generalmente se reconocen cinco elementos integrantes de la función
jurisdiccional, representativos de otras tantas aptitudes o potestades del
juez para el cumplimiento de su misión de administrar justicia; y se las
menciona siguiendo el orden temporal en que, esquemáticamente, éste
las utiliza: notio, vocatio, coertio, iuditium y executio.
a) N otio.-Es la aptitud judicial de conocer en el asunto de que se trate,
de conocer en la causa; aptitud imprescindible, indiscutible, porque
el juez, como todo el mundo, debe actuar con conocimiento de causa.
Puesto que se ha de ver en la obligación de dictar sentencia, de
producir ese acto culminante de su función que se llama sentencia,
se debe poner en sus manos las facultades necesarias para adquirir
esa noción.
De esta necesidad, derivan las posibilidades instructorias del juez,
que las leyes reconocen y regulan, sea para actuar directamente en
la adquisición de las probanzas, o para atender los requerimientos
probatorios de las demás personas interesadas en el proceso (...).
( . .. )

b) Vocatio - Es la aptitud de convocar a las partes, de llamarlas, de


ligarlas a la empresa procesal, sometiéndolas jurídicamente a sus
consecuencias.
(...)

c) Coertio - Es la aptitud de disponer de la fuerza para obtener el


cumplimiento de las diligencias decretadas durante la tramitación
del proceso.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 21

d) luditium - Es la aptitud de dictar la sentencia definitiva que decida


el conflicto; la aptitud judicial más importante, porque se refiere al
acto de juicio hacia el cual se encamina toda la actividad procesal,
del juez y de las partes, y de sus respectivos auxiliares.
(...)

e) Executio.-Igualmente que la coertio, la executio consiste en la aptitud


judicial de recurrir a la fuerza; pero se diferencia de aquélla en que
se refiere a la fuerza necesaria para el cumplimiento de la sentencia
definitiva, y no a las diligencias decretadas durante el desarrollo
del proceso» (ODERIGO, 1989, Tomo I: 215-226).

1.4 La carrera judicial

1.4.1 Generalidades

Lo relativo a la carrera judicial es materia de tratamiento en la Ley Nro.


29277 (Ley de la Carrera Judicial, del 04-11-2008).
Así tenemos que, según el artículo 1 de la Ley Nro. 29277:
A) La carrera judicial regula el ingreso, permanencia, ascenso y
terminación en el cargo de juez; asimismo, la responsabilidad
disciplinaria en que incurran los jueces en el ejercicio de sus
funciones y los demás derechos y obligaciones esenciales para el
desarrollo de la función jurisdiccional.
B) La carrera judicial tiene como objetivos:
1. Garantizar la independencia, idoneidad, permanencia y
especialización de los jueces.
2. Optimizar el servicio de impartición de justicia.
Cabe indicar que, en atención a que un examen integral de la Ley Nro.
29277 excedería los alcances de la presente obra, únicamente será vista en los
puntos que siguen la normativa más relevante a los fines de esta obra. Sin
perjuicio de lo señalado, procedemos a reproducir a continuación la estructura
de la referida Ley:
- TITULO PRELIMINAR: PRINCIPIOS RECTORES DE LA CARRERA
JUDICIAL (arts. I al VIII de la Ley Nro. 29277).
- TITULO I: DISPOSICIONES GENERALES (arts. 1 al 4 de la Ley
Nro. 29277).
- TITULO II: INGRESO A LA CARRERA JUDICIAL (arts. 5 al 33 de
la Ley Nro. 29277).
- Capítulo I: Disposiciones generales (art. 5 de la Ley Nro.
29277).
22 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- Capítulo II: Requisitos especiales (arts. 6 al 10 de la Ley Nro.


29277).
- Capítulo III: Selección (arts. 11 al 23 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo I: Selección de los Jueces de Paz Letrados
y Jueces Especializados o Mixtos en el sistema abierto
(art. 24 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo II: Selección de los Jueces Superiores y
Jueces Supremos en el sistema abierto (arts. 25 y 26 de
la Ley Nro. 29277).
- Capítulo IV: Formación y capacitación permanente y para el
ascenso (art. 27 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo V: Programas de habilitación e inducción (arts. 28
al 32 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo VI: Nombramiento y designación (art. 33 de la Ley
Nro. 29277).
- TITULO III: DEBERES Y DERECHOS, PROHIBICIONES,
IMPEDIMENTOS E INCOMPATIBILIDADES DE LOS JUECES
(arts. 34 al 64 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo I: Deberes (art. 34 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo II: Derechos (arts. 35 al 39 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo III: Prohibiciones, impedimentos e incompatibilidades
(arts. 40, 41 y 42 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo IV: Responsabilidades (art. 43 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo V: Régimen disciplinario (arts. 44 al 64 de la Ley
Nro. 29277).
- Subcapítulo I: Faltas (arts. 44 al 48 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo II: Sanciones (arts. 49 al 56 de la Ley Nro.
29277).
- Subcapítulo III: Procedimiento disciplinario (arts. 57 al
62 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo IV: Organos competentes (arts. 63 y 64 de
la Ley Nro. 29277).
- TITULO IV: JUECES TITULARES, JUECES PROVISIONALES,
JUECES SUPERNUMERARIOS Y CANDIDATOS EN RESERVA
(arts. 65 y 66 de la Ley Nro. 29277).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 23

- TITULO V: EVALUACION DE DESEMPEÑO PARCIAL E


INTEGRAL (arts. 67 al 106 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo I: Disposiciones generales (arts. 67, 68 y 69 de la Ley
Nro. 29277).
- Capítulo II: Aspectos del desempeño judicial objeto de
evaluación (arts. 70 al 83 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo I: Evaluación de la calidad de las resoluciones
(arts. 70 y 71 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo II: Evaluación de la calidad en la gestión
de los procesos (arts. 72, 73 y 74 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo III: Evaluación de la celeridad y del
rendimiento (arts. 75, 76 y 77 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo IV: Evaluación de la organización del
trabajo (arts. 78 y 79 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo V: Evaluación de las publicaciones (arts.
80 y 81 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo VI: Evaluación del desarrollo profesional
(arts. 82 y 83 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo III: Organos competentes para la evaluación del
desempeño (arts. 84 al 97 de la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo I: Evaluación integral (arts. 84, 85 y 86 de
la Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo II: Evaluación parcial (arts. 87 al 96 de la
Ley Nro. 29277).
- Subcapítulo III: Régimen excepcional de evaluación de
Juez en nuevo cargo (art. 97 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo IV: Cuadro de méritos por evaluación parcial del
desempeño (arts. 98 y 99 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo V: Beneficios e incentivos de la evaluación parcial
(arts. 100,101 y 102 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo VI: De los recursos impugnatorios de la evaluación
parcial (arts. 103 y 104 de la Ley Nro. 29277).
- Capítulo VII: Regímenes especiales de evaluación parcial
(arts. 105 y 106 de la Ley Nro. 29277).
- TITULO VI: TERMINACION DE LA CARRERA JUDICIAL (art.
107 de la Ley Nro. 29277).
24 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS FINALES (Primera, Segunda


y Tercera Disposiciones Complementarias Finales de la Ley Nro.
29277).
- DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS TRANSITORIAS (Primera
a Cuarta Disposiciones Complementarias Transitorias de la Ley
Nro. 29277).
- DISPOSICION COMPLEMENTARIA MODIFICATORIA (Unica
Disposición Complementaria Modificatoria de la Ley Nro. 29277).
- DISPOSICION COMPLEMENTARIA DEROGATORIA (Unica
Disposición Complementaria Derogatoria de la Ley Nro. 29277).

1.4.2 Principios rectores de la carrera judicial

Los principios rectores de la carrera judicial se hallan previstos en el


Título Preliminar de la Ley Nro. 29277 (del 04-11-2008) y son los siguientes:
A) Principios de independencia e imparcialidad de la función jurisdiccional:
Conforme al artículo I del Título Preliminar de la Ley Nro. 29277,
los jueces ejercen sus funciones jurisdiccionales con independencia
e imparcialidad, sujetos únicamente a la Constitución y a la ley.
B) Principios de permanencia e inamovilidad de los jueces:
Según el artículo II del Título Preliminar de la Ley Nro. 29277, la
carrera judicial garantiza la permanencia de los jueces en la función
que ejercen; así como el derecho a no ser trasladados sin su
consentimiento.
C) Principio del mérito en la carrera judicial:
De acuerdo a lo normado en el artículo III del Título Preliminar de
la Ley Nro. 29277, el ingreso, la permanencia y la promoción en la
carrera judicial y cualquier beneficio que se otorgue a los jueces se
rigen por un sistema de méritos que reconozca y promueva a
quienes demuestren capacidad e idoneidad.
D) Principios de eticidad y probidad:
Tal como lo señala el artículo IV del Título Preliminar de la Ley
Nro. 29277, la ética y la probidad son componentes esenciales de
los jueces en la carrera judicial.
E) Principio de capacitación permanente:
La carrera judicial garantiza la permanente y óptima capacitación
de los jueces. Así lo determina el artículo VI del Título Preliminar
de la Ley Nro. 29277.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 25

F) Principio de especialización:
Conforme al artículo VI del Título Preliminar de la Ley Nro. 29277,
la carrera judicial garantiza y preserva la especialización de los
jueces, salvo las excepciones de ley.
G) Principios del debido proceso, tipicidad y legalidad:
Con arreglo a lo previsto en el artículo VII del Título Preliminar de
la Ley Nro. 29277, la carrera judicial asegura que las decisiones que
afecten la permanencia de los jueces en sus cargos se adopten previo
procedimiento en el que se observen las garantías del debido
proceso; y, en el caso que se trate de la imposición de una sanción,
los principios constitucionales de tipicidad y legalidad.
H) Principio de organización funcional:
Los niveles y el ejercicio de la función jurisdiccional de los jueces
se sujetan a lo dispuesto en la Constitución y la ley. Tal es el texto
del artículo VIII del Título Preliminar de la Ley Nro. 29277.

1.4.3 Terminación de la carrera judicial

Las causales de terminación de la carrera judicial son objeto de regulación


legal en el artículo 107 de la Ley Nro. 29277, el cual establece que el cargo de
juez termina por:
1. Muerte.
2. Cesantía o jubilación.
3. Renuncia, desde que es aceptada.
4. Destitución dictada en el correspondiente procedimiento.
5. Separación.
6. Incompatibilidad sobreviniente.
7. Causa física o mental permanente, debidamente comprobada, que
impida el ejercicio de la función jurisdiccional.
8. Haber sido condenado u objeto de sentencia con reserva de fallo
condenatorio por delito doloso.
9. Por alcanzar la edad límite de setenta (70) años.
10. Los demás casos previstos en la Constitución y en la Ley Orgánica
del Poder Judicial.
Es de resaltar que las causales de terminación del cargo de Juez de Paz
(no letrado) están contempladas en el artículo 9 de la Ley de Justicia de Paz
(Ley Nro. 29824, del 02-01-2012), conforme al cual, el cargo de Juez de Paz
26 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

termina por: 1. muerte; 2. renuncia desde que es aceptada; 3. destitución, previo


procedimiento disciplinario; 4. revocación; 5. remoción sólo en los casos en los
que el Juez de Paz haya accedido al cargo por selección; 6. abandono del cargo
por más de quince (15) días hábiles consecutivos, sin perjuicio de la acción
disciplinaria que se le inicie; 7. separación del cargo por incompatibilidad
sobreviniente, incapacidad física permanente o mental debidamente comprobada
que impida el ejercicio de sus funciones, o por haber sido condenado por delito
doloso; y 8. transcurso del plazo de designación (debiendo el Juez de Paz
continuar en el cargo en tanto juramente el nuevo Juez de Paz).

2. ORGANOS JUDICIALES

2.1 Concepto de Juez u órgano judicial

Según Enrique Falcón, el Juez es «... la persona investida por el Estado


con la Jurisdicción para el cumplimiento de la misma. El Juez es a su vez un
magistrado...» (FALCON, 1978: 68).
Para Alvarez Juliá, Neuss y Wagner, el Juez «... es aquel que ejerce funciones
jurisdiccionales. En otras palabras es el representante del Poder Judicial del
Estado para el ejercicio de la función jurisdiccional, o sea administrar justicia»
(ALVAREZ JULIA; NEUSS; y WAGNER, 1990: 58).
Gallinal refiere que:
«... La palabra juez viene de la latina judex: dejudicare, juzgar, de modo
que su función principal es la de juzgar, pues el fallo no es otra cosa que
la solemne expresión de lo juzgado.
La palabra juez, es genérica, y comprende a todos los que por pública
autoridad, administran justicia, cualquiera que sea la categoría de ellos»
(GALLINAL, s/a, Tomo I: 51).
Micheli, por su parte, señala que «... con la locución 'juez', la ley quiere,
de ordinario, referirse al órgano juzgador, considerado en su unidad (y, por
consiguiente, también si está compuesto de varios miembros) y en su
continuidad en el tiempo, prescindiendo, por consiguiente, de las personas
físicas que, en un cierto momento, personifican el oficio. En algunos casos, sin
embargo, la ley procesal toma en consideración directa la persona física del
magistrado -que constituye o concurre a constituir el órgano juzgador-, cuando
esto es necesario a causa de una relación particular entre magistrado y proceso,
como ocurre en tema de abstención, de recusación y de responsabilidad civil
(...). Con el término 'juez' se entiende normalmente el órgano que 'administra
justicia civil' (...) ya esté formado por uno o por varios miembros...» (MICITELI,
1970, Volumen 1 :124-125).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 27

D'onofrio dice del Juez lo siguiente:


«... (Es) una persona individual (o colegiada), que tiene por oficio propio declarar,
con fuerza obligatoria para las partes, cuál sea, en cada caso, la voluntad de la
ley (...).
(...) Ante todo, el juez debe ser Extraño a las Partes (...); el juez representa
un interés diverso, es decir, el del Estado en la actuación de la ley y,
generalmente, en la composición del conflicto surgido entre las partes
mediante la aplicación de una norma jurídica (...).
( . .. )

(...) La función especifica del juez es la de declarar la voluntad de la ley, con efecto
vinculativo para las partes, en los casos concretos» (D'ONOFRIO, 1945:54-55).
Lino Palacio, en lo que concierne a la noción de órgano judicial, predica
lo siguiente:
«... Todo proceso requiere, como elemento subjetivo esencial, la intervención
de un órgano del Estado (o equiparado a esa categoría) a quien incumbe
como función primordial, la de dirimir conflictos jurídicos suscitados
entre partes (proceso contencioso), y, eventualmente, la de constituir,
integrar o acordar eficacia a relaciones de derecho privado (proceso
voluntario).
(...) Debe entenderse por órgano del Estado, en sentido jurídico material,
al funcionario público que actuando individualmente o en colegio con
otros de la misma jerarquía, se halla investido de la potestad de crear
normas provistas de fuerza obligatoria para sus posibles destinatarios.
En el proceso judicial, cada uno de los órganos del Estado a quienes
corresponde esa potestad se encuentra personificado en un funcionario,
o conjunto de funcionarios, denominados jueces, quienes revisten el
carácter de sujetos primarios de aquél y cumplen la función pública
procesal en los fundamentales aspectos de dirección, decisión y ejecución.
(...) Cabe por lo tanto definir al órgano judicial como al sujeto primario
del proceso, representado por un juez o por un conjunto de jueces,
investido de la potestad de satisfacer la pretensión o la petición
extracontenciosa que constituye el objeto de aquél.
(...)

(...) Desde otro punto de vista, la noción de órgano judicial comprende


no sólo al sujeto procesal primario que hemos caracterizado precedentemente,
sino también a otras personas que integran, junto con aquél, aunque en
una posición subordinada, cada una de las unidades administrativas de
que se compone el poder judicial. De conformidad con esta segunda
acepción, puede concebirse al órgano judicial como un agregado o
28 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

reunión de personas que se hallan adscritas a él con carácter estable y


cuyas respectivas actividades tienden, en forma coordinada, al cumplimiento
integral de la función pública procesal. Este concepto resulta incluso
aplicable a los denominados órganos judiciales unipersonales, porque la
unipersonalidad queda entonces referida a una de las categorías en que
revista el personal del órgano...» (PALACIO, 1979, Tomo II: 7-9).
Andrés de la Oliva y Miguel Angel Fernández, respecto de los órganos
jurisdiccionales, apuntan lo siguiente:
«... La Jurisdicción o función jurisdiccional del Estado se realiza (...)
mediante órganos públicos, que, en cuanto tales, no presentan diferencias
intrínsecas con los órganos del Ejecutivo, la Administración y el Poder
Legislativo.
(...) Los órganos públicos no son realidades jurídicas personificadas,
personas jurídicas, sino más bien una forma mentís, una construcción
jurídica ideada para explicar la fusión de dos elementos: oficio y funcionario.
Se ha de entender por oficio el conjunto de cometidos concretos que
corresponde realizar al órgano, dentro del ámbito general de su función.
Funcionario es la persona que constituye el sustrato físico necesario para
la actividad del órgano.
(...)

(...) Son numerosísimos -prácticamente todos- los órganos jurisdiccionales


formados con pluralidad de personas, de funcionarios. Dos son entonces
las posibilidades: en primer lugar, que varios funcionarios realicen a la
vez el mismo e idéntico oficio (los distintos Magistrados de un tribunal
colegiado, p.ej.); en segundo término, que diferentes personas-funcionarios
realicen actividades diversas, suboficios diversos secundarios y
coordinados entre sí para realizar el oficio principal. Hay, en este caso
(el normal, por lo demás), un único órgano jurisdiccional: lo que sucede
es que lleva a cabo, a lo largo y lo ancho del proceso, subfunciones muy
diferentes, preparatorias de los actos definitivos y típicos de la función
atribuida al órgano.
(...) Los órganos jurisdiccionales se integran, ordinariamente, de personal
juzgador (Jueces, Magistrados y Magistrados del Tribunal Supremo...) y
no juzgador (Secretarios judiciales, Oficiales, Auxiliares y Agentes)» (DE
LA OLIVA; y FERNANDEZ, 1990, Volumen I: 27-28).

2.2 Clases de órganos judiciales

A criterio de Andrés de la Oliva y Miguel Angel Fernández, los órganos


judiciales pueden clasificarse de este modo:
«- Unipersonales y colegiados, según sean uno o varios (en número impar)
los individuos legalmente llamados a juzgar (...).
Capítulo 1: Los órganos judiciales y sus auxiliares 29

- De Jueces juristas y de jueces legos (no juristas), según que todo el


personal juzgador deba o no, respectivamente, poseer título
académico superior en Ciencias Jurídicas...» (DE LA OLIVA; y
FERNANDEZ, 1990, Volumen I: 28).
Lino Palacio, en cuanto a las clases de órganos judiciales, señala que:
«Desde el punto de vista del carácter y del número de las personas que
integran la categoría que hemos llamado juzgadora, los órganos judiciales
pueden clasificarse, respectivamente, en técnicos y legos y en unipersonales
y colegiados.
Si nos atenemos, en cambio, a la índole definitiva o no de sus decisiones,
los órganos judiciales pueden ser de conocimiento en instancia única o en
instancia plural» (PALACIO, 1979, Tomo II: 12).
Oderigo, en lo que atañe a las clases de órganos judiciales, manifiesta lo
siguiente:
«Por su origen, el juez puede ser ordinario -generalmente conocido bajo
el nombre de juez natural- o extraordinario.
El primero es el designado con arreglo a los principios legales vigentes
en el momento de cumplirse el hecho motivador del proceso (...).
(...)

Juez extraordinario es el designado ilegalmente, porque no haya ley que


autorice su nombramiento, o porque ésta no tuviera vigencia en el
momento del hecho (...).
Por su función, el juez puede ser común, que es el encargado de conocer
en la generalidad de los procesos, o especial, al que sólo corresponden
algunos procesos (...).
Por su composición, puede ser unipersonal (...), o pluripersonal o colegiado (...).
En caso de colegialidad, el juez es el colegio; sus miembros, individualmente
considerados, carecen de jurisdicción, sin perjuicio de que también se
denominen jueces y de que estén amparados por los mismos privilegios
que los de los tribunales unipersonales.
Los jueces colegiados, para funcionar como tales, precisan estar integrados
con un número mínimo de sus miembros, normalmente señalado por las
leyes» (ODERIGO, 1989, Tomo II: 137-138).
Véscovi, en relación con el órgano judicial unipersonal y el órgano judicial
colegiado, enseña lo siguiente:
«A favor del primero se aduce la rapidez, la sencillez, la economía.
También la responsabilidad, que queda bien perfilada y no se diluye
como en el otro sistema.
30 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

En defensa de la colegialidad se dice que se obtiene una mejor justicia, con


menos margen de error, producto no sólo del número sino de la
deliberación.
En la mayoría de los países se prefiere el sistema unipersonal para los
tribunales inferiores (generalmente de primera instancia), y el colegiado,
para los tribunales superiores (segunda instancia) o de recursos
extraordinarios (casación, revisión, etc.).
Esto implica, en cierto modo, reconocer la superioridad del segundo sistema,
el colegiado, el cual se impone, inclusive, en los casos de instancia única.
Lo importante en materia del tribunal colegiado, es que funcione como
tal, de modo que todos los integrantes tengan las mismas funciones y la
deliberación se realice efectivamente (y no mediante la sola adhesión al
voto de un ponente que lee el expediente, o por relatores que hacen el
resumen al magistrado y éste opina sobre el mismo)...» (VESCOVI, 1999:
118-119).
Casarino Viterbo, al estudiar los tribunales unipersonales, apunta que:
«... Tribunales unipersonales son aquellos constituidos por un solo
magistrado (...).
(...)

(...) Los tribunales unipersonales presentan como ventaja que el juez tiene
en ellos, indudablemente, una mayor responsabilidad; que el juez toma
conocimiento personal del proceso, interviniendo en la formación íntegra
del mismo, incluso en la dictación de la sentencia; que resalta de inmediato,
y con mayor facilidad, la ignorancia o negligencia del juez, lo que permite
su pronta eliminación; y que la administración de justicia tiene que ser
más rápida, puesto que es una sola la persona que dicta las resoluciones.
Los inconvenientes que se anotan de los tribunales unipersonales son,
en cambio, que en ellos se disminuye la posibilidad del acierto; que la
falta de discusión impide también llegar con facilidad al descubrimiento
de la verdad; y que es más fácil que en ellos florezca el arbitrio judicial»
(CASARINO VITERBO, 1982, Tomo I: 79).
El mencionado autor, refiriéndose esta vez a los tribunales colegiados,
expresa lo siguiente:
«... Los tribunales colegiados presentan la ventaja de que aseguran una
mayor garantía de acierto por su propia composición colegiada;
promueven entre los juzgadores la discusión, que es un poderoso
instrumento para llegar a determinar la verdad; y ayudan, en fin, a
contener el arbitrio judicial.
Se señalan, en cambio, entre sus inconvenientes, que la responsabilidad
de los jueces se diluye, pues ésta pierde en intensidad según lo que gana
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 31

en extensión; que los jueces no toman conocimiento personal del asunto


sometido a su decisión sino por intermedio de otros funcionarios; que la
ignorancia o negligencia de los magistrados no resalta con tanta facilidad,
lo cual impide su pronta eliminación; y, por último, que la administración
de justicia ante estos tribunales tiene que ser, forzosamente, más lenta»
(CASARINO VITERBO, 1982, Tomo I: 79-80).
De acuerdo a lo normado en el artículo 49 del Código Procesal Civil, son
órganos jurisdiccionales en el área civil:
- Los Jueces de Paz (no letrados).
- Los Jueces de Paz Letrados.
- Los Jueces Civiles.
- Las Salas Civiles de las Cortes Superiores.
- Las Salas Civiles de la Corte Suprema.
También conocen de asuntos civiles los Jueces y Salas de Familia, los
Jueces y Salas Comerciales, así como la Sala de Derecho Constitucional y Social
de la Corte Suprema de Justicia. Esta última conoce, entre otras cuestiones: A.
del recurso de casación en las acciones de expropiación; y B. de los demás
asuntos que establece la ley (art. 35 -ines. 6) y 8)- de la L.O.P.J.).

2.2.1 Jueces de Paz (no letrados)

El régimen de los Jueces de Paz (no letrados) se encuentra normado en


la Ley de Justicia de Paz (Ley Nro. 29824, del 02-01-2012) y en el Reglamento
de dicha Ley (Decreto Supremo Nro. 007-2013-JUS, del 25-06-2013).
Por mandato del artículo 16 de la Ley de Justicia de Paz (Ley Nro. 29824),
el juez de paz (no letrado) puede conocer las siguientes materias:
1. Alimentos y procesos derivados y conexos a éstos, cuando el vínculo
familiar esté fehacientemente acreditado, o cuando no estando
acreditado ambas partes se allanen a su competencia.
2. Conflictos patrimoniales por un valor de hasta treinta (30) Unidades
de Referencia Procesal.
3. Faltas (conocerá de este proceso excepcionalmente cuando no exista
juez de paz letrado, siendo las respectivas Cortes Superiores las
que fijen los juzgados de paz que pueden conocer de los procesos
por faltas).
4. Violencia familiar, en los casos en que no exista un juzgado de paz
letrado.
5. Sumarias intervenciones respecto de menores que han cometido
acto antisocial y con el solo objeto de dictar órdenes provisionales
y urgentes, sobre tenencia o guarda del menor en situación de
32 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

abandono o peligro moral (concluida su intervención remite de


inmediato lo actuado al juez que corresponda); adicionalmente
dicta medidas urgentes y de protección a favor del niño o
adolescente, en los casos de violencia familiar.
6. Otros derechos de libre disponibilidad de las partes.
7. Las demás que correspondan de acuerdo a ley.
Además, conforme al artículo 17 de la Ley Nro. 29824, en los centros
poblados donde no exista notario, el juez de paz está facultado para ejercer las
siguientes funciones notariales: 1. dar fe de los actos y decisiones que adopten
en asamblea las organizaciones sociales o comunales dentro de su jurisdicción;
2. certificar firmas, copias de documentos y libros de actas; 3. escrituras de
transferencia posesoria de bienes de un valor de hasta cincuenta (50) Unidades
de Referencia Procesal y que se ubiquen dentro de su jurisdicción; 4. transferencia
de bienes muebles no registrables hasta un límite de diez (10) Unidades de
Referencia Procesal; 5. otorgamiento de constancias, referidas al presente, de
posesión, domiciliarias, de supervivencia, de convivencia y otros que la
población requiera y que el juez de paz pueda verificar personalmente (en el
caso de las constancias domiciliarias, debe llevar el registro respectivo en el
que conste la dirección domiciliaria habitual del titular e informar periódicamente
al Registro Nacional de Identificación y Estado Civil -RENIEC-); y 6. protestos
por falta de pago de los títulos valores.
Por último, el juez de paz (según el art. 18 de la Ley Nro. 29824) es
competente para tramitar exhortos por requerimiento de otro órgano
jurisdiccional en materia de notificaciones, declaración testimonial e inspección
judicial, así como para ejecutar (por delegación o encargo de otro juez) los actos
previstos en la ley que le sean requeridos.

2.2.2 Jueces de Paz Letrados

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 57 de la Ley Orgánica del


Poder Judicial, los Juzgados de Paz Letrados (además de contar con las funciones
notariales a que se contrae el art. 58 de la L.O.P.J.: sobre escrituras imperfectas,
protestos y legalizaciones) conocen:

- En materia civil:
1. De las acciones derivadas de actos o contratos civiles o comerciales,
inclusive las acciones interdíctales, posesorias o de propiedad de
bienes muebles o inmuebles, siempre que estén dentro de la cuantía
señalada por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial.
2. De las acciones de desahucio y de aviso de despedida (léase procesos
de desalojo), conforme a la cuantía que establece el Consejo
Ejecutivo del Poder Judicial.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 33

3. De los procedimientos de jurisdicción voluntaria que establezca la


ley, diligencias preparatorias (léase prueba anticipada) y legalización
de libros contables y otros.
4. De las acciones relativas al Derecho Alimentario, con la cuantía y
los requisitos señalados por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial.
5. De las tercerías excluyentes de propiedad, derivadas de los procesos
de su conocimiento. Si en éstas no se dispone el levantamiento del
embargo (léase medida cautelar), el Juez de Paz Letrado remite lo
actuado al Juez Especializado que corresponda, para la continuación
del trámite. En los otros casos levanta el embargo, dando por
terminada la tercería.
6. De los asuntos relativos a indemnizaciones derivadas de accidentes
de tránsito, siempre que estén dentro de la cuantía que establece el
Consejo Ejecutivo del Poder Judicial.
7. De los procesos ejecutivos (léase procesos únicos de ejecución),
hasta la cuantía que señale el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial.
8. De las acciones de filiación extramatrimonial previstas en el artículo
402 inciso 6) del Código Civil. El referido inciso prescribe: A. que
la paternidad extramatrimonial puede ser judicialmente declarada
cuando se acredite el vínculo parental entre el presunto padre y el
hijo a través de la prueba del ADN u otras pruebas genéticas o
científicas con igual o mayor grado de certeza; B. que lo dispuesto
en el inciso 6) del art. 402 del Código Civil no es aplicable respecto
del hijo de la mujer casada cuyo marido no hubiese negado la
paternidad; y C. que el juez desestimará las presunciones de
paternidad extramatrimonial de los incisos 1) a 5) del art. 402 del
Código Civil cuando se hubiera realizado una prueba genética u
otra de validez científica con igual o mayor grado de certeza. El
presente inciso 8) guarda concordancia con lo dispuesto en el
artículo 1 de la Ley Nro. 28457, del cual se desprende que es el Juez
de Paz Letrado el órgano jurisdiccional competente para conocer
del proceso de filiación judicial de paternidad extramatrimonial
(regulado en la citada Ley Nro. 28457).
9. De los demás que señala la ley.

2.2.3 Jueces Civiles

Según el artículo 49 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, los Juzgados


Civiles conocen:
1. De los asuntos en materia civil, que no sean de competencia de
otros Juzgados Especializados.
34 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2. De las acciones de amparo.


3. De los asuntos que les corresponden a los Juzgados de Menores
(léase Juzgados de Familia), de Trabajo y Agrario, en los lugares
donde no existan éstos.
4. De los asuntos civiles contra el Estado, en las sedes de los Distritos
Judiciales.
5. En grado de apelación, los asuntos de su competencia que resuelven
los Juzgados de Paz Letrados.
6. De los demás asuntos que les corresponda conforme a ley.

2.2.4 Jueces de Familia

Conforme lo señala el artículo 53 de la Ley Orgánica del Poder Judicial,


los Juzgados de Familia conocen:

- En materia civil:
a) Las pretensiones relativas a las disposiciones generales del Derecho
de Familia y a la sociedad conyugal, contenidas en las Secciones
Primera y Segunda del Libro III del Código Civil y en el Capítulo
X del Título I del Libro Tercero del Código de los Niños y
Adolescentes (la remisión actual debe entenderse hecha al Capítulo
IX -«Matrimonio de adolescentes»- del Título I -«La familia y los
adultos responsables de los niños y adolescentes»- del Libro Tercero
-«Instituciones familiares»- del Código de los Niños y Adolescentes
vigente: Ley Nro. 27337).
b) Las pretensiones concernientes a la sociedad paterno-filial, con
excepción de la adopción de niños y adolescentes, contenidas en la
Sección Tercera del Libro III del Código Civil, y en los Capítulos I,
II, III, VIII y IX del Libro Tercero del Código de los Niños y
Adolescentes (la remisión actual debe entenderse hecha a los
Capítulos I, II, III, VII y VIII del Libro Tercero del Código de los
Niños y Adolescentes vigente: Ley Nro. 27337), y de la filiación
extramatrimonial prevista en el artículo 402 inciso 6) del Código
Civil. Sobre esto último, cabe indicar que, según se colige del
artículo 5 de la Ley Nro. 28457, el Juez de Familia es el órgano
jurisdiccional competente para conocer de la apelación de la
resolución que declara la paternidad, de la que ampara la oposición
y de la que se pronuncia sobre la pretensión acumulada de
alimentos, si fuera el caso (resoluciones emanadas del Juez de Paz
Letrado), en el proceso de filiación judicial de paternidad
extramatrimonial (regulado en la mencionada Ley Nro. 28457).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 35

c) Las pretensiones referidas al derecho alimentario, contenidas en el


Capítulo I del Título I de la Sección Cuarta del Libro III del Código
Civil y en el Capítulo IV del Título I del Libro Tercero del Código
de los Niños y Adolescentes (la remisión actual debe entenderse
hecha al Capítulo IV del Título I del Libro Tercero del Código de
los Niños y Adolescentes vigente: Ley Nro. 27337).
d) Los procesos no contenciosos de inventarios, administración judicial
de bienes, declaración judicial de desaparición, ausencia o muerte
presunta y la inscripción de partidas a que se refiere la Sección Sexta
del Código Procesal Civil, si involucran a niños o adolescentes; así
como la constitución de patrimonio familiar si el constituyente es
un menor de edad.
e) Las acciones por intereses difusos regulados por el Artículo 204 del
Código de los Niños y Adolescentes (la remisión actual debe
entenderse hecha al art. 180 del Código de los Niños y Adolescentes
vigente: Ley Nro. 27337).
f) Las autorizaciones de competencia judicial para viaje con niños y
adolescentes.
g) Las medidas cautelares y de protección y las demás de naturaleza
civil.

- En materia tutelar:
a) La investigación tutelar en todos los casos que refiere el Código de
los Niños y Adolescentes.
b) Las pretensiones referidas a la adopción de niños y adolescentes,
contenidas en el Título II del Libro Tercero del Código de los Niños
y Adolescentes (la remisión actual debe entenderse hecha al Título
II del Libro Tercero del Código de los Niños y Adolescentes vigente:
Ley Nro. 27337).
c) Las pretensiones relativas a la prevención y protección frente a la
violencia familiar.
d) Las pretensiones referidas a la protección de los derechos de los
niños y adolescentes contenidas en el Código de los Niños y
Adolescentes, con excepción de las que se indican en el Artículo 5
(la remisión actual debe entenderse hecha al artículo 5 de la Ley
Nro. 27337, según el cual: el niño y el adolescente tiene derecho a
la libertad, no pudiendo ser detenidos o privados de su libertad,
salvo los casos de detención por mandato judicial o de flagrante
infracción a la ley penal).
e) Las pretensiones concernientes al estado y capacidad de la persona,
contenidas en la Sección Primera del Libro I del Código Civil.
36 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

f) Las pretensiones referidas a las instituciones de amparo familiar,


con excepción de las concernientes al derecho alimentario,
contenidas en la Sección Cuarta del Libro III del Código Civil y en
los Capítulos V, VI y VII del Título I del Libro Tercero del Código
de los Niños y Adolescentes (la remisión actual debe entenderse
hecha a los Capítulos V y VI del Título I del Libro Tercero del
Código de los Niños y Adolescentes vigente: Ley Nro. 27337).

- En materia de infracciones:
a) Las infracciones a la ley penal cometidas por niños y adolescentes
como autores o como partícipes de un hecho punible tipificado
como delito o falta.

2.2.5 Jueces Comerciales

De acuerdo a lo normado en el numeral 1 del apartado Primero de la


Resolución Administrativa Nro. 006-2004-SP-CS (del 30-09-2004), que crea la
subespecialidad comercial dentro de la especialidad civil de los órganos
jurisdiccionales, los Juzgados de la subespecialidad Comercial conocen:
a. Las pretensiones referidas a la Ley de Títulos Valores y en general
las acciones cambiarlas, causales y de enriquecimiento sin causa
derivadas de títulos valores y los procesos ejecutivos (entiéndase
procesos únicos de ejecución) y de ejecución de garantías.
b. Las pretensiones derivadas de la Ley General de Sociedades
así como las normas que regulan las empresas individuales de
responsabilidad limitada, las pequeñas y medianas empresas y las
empresas unipersonales de responsabilidad ilimitada.
c. Las pretensiones en materia financiera y de seguros derivadas de
la Ley General del Sistema Financiero y del Sistema de Seguros y
Orgánica de la Superintendencia de Banca y Seguros.
d. Las pretensiones derivadas de las actividades y operaciones reguladas
por el TUO (Texto Unico Ordenado) de la Ley del Mercado de
Valores y demás normas complementarias y conexas.
e. Las pretensiones derivadas de la contratación mercantil, entre otros,
comisión mercantil, prenda mercantil, leasing, factoring, franquicia
(franchising), licencia de transferencia de saber o de tecnología
(know how), edición, distribución, concesión comercial, auspicio
o patrocinio (sponsorship), riesgo compartido o aventura conjunta
(joint venture), agencia, corretaje y los contratos derivados de
operaciones de comercio exterior.
f. Las pretensiones referidas al transporte terrestre, marítimo, fluvial,
lacustre y aeronáutico de bienes en general.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 37

g. La prueba anticipada, tercerías y las medidas cautelares referidas


a las materias antes señaladas.
h. Las pretensiones (sobre designación de árbitros, recusación de
árbitros, auxilio jurisdiccional para la actuación de pruebas y
ejecución de medidas cautelares, adopción de medidas cautelares
y ejecución de laudos arbitrales) señaladas en la novena disposición
complementaria y transitoria de la Ley General de Arbitraje (Ley
Nro. 26572) que se refieren a las materias señaladas en los incisos
a) al f) del numeral 1 del apartado Primero de la Resolución
Administrativa Nro. 006-2004-SP-CS, citados anteriormente. Al
respecto, cabe indicar que dicha Ley fue derogada, por lo que hay
que remitirse a lo dispuesto en el vigente Decreto Legislativo que
norma el Arbitraje (Decreto Legislativo Nro. 1071, del 27-06-2008).
i. En grado de apelación, los procesos resueltos por los Juzgados de
Paz Letrados sobre los asuntos en materia comercial.
j. De los demás asuntos que les corresponda conforme a ley.
Puntualizamos que, según se infiere del apartado Segundo de la Resolución
Administrativa Nro. 006-2004-SP-CS, en ningún caso, los Juzgados de la
subespecialidad Comercial conocerán procesos contenciosos administrativos
ni tampoco acciones de amparo derivados de las materias indicadas en el
apartado Primero de la mencionada Resolución Administrativa (ver, además,
el punto 2.2.8 del presente Capítulo de la obra).

2.2.6 Salas Civiles de las Cortes Superiores

El artículo 40 de la Ley Orgánica del Poder Judicial preceptúa que las


Salas Civiles de las Cortes Superiores conocen:
A) De los recursos de apelación de su competencia conforme a ley (art.
40 -inc. 1)- de la L.O.P.J.).
B) De las quejas de derecho y contiendas de competencia que les
corresponde conforme a ley (art. 40 -inc. 2)- de la L.O.P.J.).
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2.2.7 Salas de Familia

Con arreglo a lo previsto en el artículo 43-A de la Ley Orgánica del Poder


Judicial, las Salas de Familia conocen:
1. En grado de apelación, los procesos resueltos por los Juzgados de
Familia.
38 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2. De las contiendas de competencia promovidas entre Juzgados de


Familia del mismo distrito judicial y entre éstos y otros Juzgados
de distinta especialidad de su jurisdicción territorial.
3. De las quejas de derecho por denegatoria del recurso de apelación.
4. De los demás asuntos que la Ley señala.

2.2.8 Salas Comerciales

Conforme lo establece el numeral 2 del apartado Primero de la Resolución


Administrativa Nro. 006-2004-SP-CS (del 30-09-2004), que crea la subespecialidad
comercial dentro de la especialidad civil de los órganos jurisdiccionales, las
Salas Superiores de la subespecialidad Comercial conocen:
a. En grado de apelación, los procesos resueltos por los Juzgados de
la subespecialidad Comercial, así como las quejas de derecho por
denegatoria del recurso de apelación.
b. De las contiendas de competencia que le son propias. Este trámite
será decidido por resolución inimpugnable.
c. De los recursos de anulación de laudos arbitrales y, en su caso, el
de apelación de laudos arbitrales referidos a las materias comerciales
señaladas en el numeral 1 del apartado Primero de la Resolución
Administrativa Nro. 006-2004-SP-CS (numeral que fuera visto en
el punto 2.2.5 del presente Capítulo de la obra). En general, las
pretensiones contenidas en la octava disposición complementaria
y transitoria de la Ley General de Arbitraje (Ley Nro. 26572). Sobre
el particular, cabe señalar que tal Ley fue derogada por el vigente
Decreto Legislativo que norma el Arbitraje (Decreto Legislativo Nro.
1071, del 27-06-2008), por lo que hay que remitirse a lo dispuesto
en dicho Decreto Legislativo (que, dicho sea de paso, únicamente
contempla el recurso de anulación de laudos arbitrales).
Es de destacar que, según se colige del apartado Segundo de la Resolución
Administrativa Nro. 006-2004-SP-CS, en ningún caso, las Salas de la subespecialidad
Comercial conocerán procesos contenciosos administrativos ni tampoco acciones
de amparo derivados de las materias indicadas en el apartado Primero de la
mencionada Resolución Administrativa (ver al respecto, el punto 2.2.5 del
presente Capítulo de la obra).

2.2.9 Salas Civiles de la Corte Suprema de Justicia

El artículo 33 de la Ley Orgánica del Poder Judicial prescribe que las Salas
Civiles de la Corte Suprema de Justicia conocen:
1. De los recursos de apelación y de casación de su competencia.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 39

2. De las contiendas de competencia, conforme al Código Procesal


Civil.

2.2.10 Jueces titulares

La Ley de la Carrera Judicial (Ley Nro. 29277, del 04-11-2008), en su


artículo 65 -inc. 65.1)-, establece que los Jueces Titulares son aquellos a los que
se nombra de manera permanente para el ejercicio de la función jurisdiccional
en el nivel que corresponde.

2.2.11 Jueces provisionales

Jueces Provisionales son aquellos Jueces Titulares que ocupan en caso de


vacancia, licencia o impedimento el nivel superior inmediato vacante (art. 65
-inc. 65.2)~ de la Ley Nro. 29277).
El juez llamado a cubrir provisionalmente una plaza superior será aquel
que ocupe el puesto más alto en el cuadro de méritos de su nivel, como
consecuencia del proceso de evaluación del desempeño parcial (art. 66 de la
Ley Nro. 29277.

2.2.12 Jueces supernumerarios

Jueces Supernumerarios (según el art. 65 -inciso 65.3)- de la Ley Nro.


29277) son aquellos que no habiendo obtenido la plaza de Juez Titular aceptan
incorporarse al registro de Jueces Supernumerarios en su nivel, siempre y
cuando se encuentren en el cuadro de aptos elaborado por el Consejo Nacional
de la Magistratura, a efectos de cubrir plazas vacantes conforme al artículo 239
de la Ley Orgánica del Poder Judicial, numeral este último que prescribe que:
- El Consejo Ejecutivo del Poder Judicial nombra Jueces Supernumerarios
Superiores y Especializados, de la lista de aptos elaborada por el
Consejo Nacional de la Magistratura, en estricto orden de méritos
y en número no mayor al treinta por ciento (30 %) de los titulares,
para cubrir las vacantes que se produzcan.
- Sólo asumen las funciones cuando no haya reemplazantes hábiles
conforme a ley, previa designación de la Presidencia.
- Los Consejos Ejecutivos Distritales o las Cortes Superiores en su
caso, reglamentan la aplicación del presente artículo 239 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial.

2.2.13 Candidatos en reserva

No puede dejar de mencionarse que, en aplicación del artículo 65


-inciso 65.4)- de la Ley Nro. 29277, Candidatos en Reserva son aquellos que no
habiendo obtenido un cargo como Juez Titular o Supernumerario opten por
40 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

esperar la existencia de una plaza vacante, siempre y cuando se encuentren en


el cuadro de aptos elaborado por el Consejo Nacional de la Magistratura. Esta
condición podrá mantenerse solo por un (1) año, en tanto se cumpla con los
requisitos para ser juez, determinados por la Ley Nro. 29277, en estricto orden
de mérito.

2.3 Competencia de los órganos judiciales

2.3.1 Noción de competencia

Para Enrique Falcón, «... la competencia es en general, el círculo de


actividades de una determinada autoridad, el marco en que se encuadran susfunciones...»
(FALCON, 1978: 21).
A decir de Aldo Bacre, la competencia es «la aptitud del juez para ejercer
su jurisdicción en un caso determinado» (BACRE, 1986, Tomo 1:179).
Según Schónke, «... se entiende por competencia la esfera de negocios
de un Tribunal en relación con los restantes Tribunales. Significa la facultad
y el deber de ejercicio de la jurisdicción en el caso particular...» (SCHÓNKE,
1950:132).
Lino Palacio denomina competencia a la «... capacidad o aptitud que la
ley reconoce a cada órgano o conjunto de órganos judiciales para ejercer sus
funciones con respecto a una determinada categoría de asuntos o durante una
determinada etapa del proceso» (PALACIO, 1979, Tomo II: 366).
Véscovi cataloga a la competencia como «... la porción o parte de
jurisdicción de los diversos órganos jurisdiccionales y, a la vez, la aptitud de
ellos para juzgar determinados asuntos» (VESCOVI, 1999:134).
Satta sostiene que «... la competencia atañe sólo a las relaciones entre los
jueces ordinarios, la distribución de las causas entre varios jueces, en una
palabra, la cantidad de jurisdicción que corresponde a cada uno de ellos...»
(SATTA, 1971, Volumen I: 21).
Rocco define a la competencia como «... aquella parte de la jurisdicción que
corresponde en concreto a cada órgano jurisdiccional singular, según ciertos criterios
a través de los cuales las normas procesales distribuyen la jurisdicción entre los distintos
órganos ordinarios de ella» (ROCCO, 1976, Volumen II: 42).
En palabras de Eduardo Carlos, «... la competencia es un límite puesto a
la jurisdicción, es decir, que el ejercicio de esta última se distribuye entre
muchos jueces a quienes la ley les confiere el ejercicio de aquella potestad. Es,
entonces, la aptitud o capacidad de un juez u órgano determinado para ejercer
la jurisdicción. En este sentido, la competencia es la medida de la jurisdicción...»
(CARLOS, 1959: 208-209).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 41

Rosenberg afirma que la «... competencia de una autoridad (aquí de un


órgano jurisdiccional...) es, en sentido objetivo, el círculo de negocios de la
autoridad (del tribunal)...» (ROSENBERG, 1955, Tomo I: 161). Dicho autor
agrega que en sentido subjetivo la competencia es:
«a) desde el punto de vista de la autoridad (del tribunal): derecho y deber
de entregarse al conocimiento de una causa (de una controversia
civil).
b) desde el punto de vista de las partes, su sometimiento a esa actividad
de la autoridad (del tribunal)» (ROSENBERG, 1955, Tomo 1:161).
Pallares dice de la competencia lo siguiente:
«Subjetivamente la competencia es un poder-deber atribuido a
determinadas autoridades para conocer de ciertos juicios, tramitarlos y
resolverlos (...).
Objetivamente, la competencia es el conjunto de normas que determinan,
tanto el poder-deber que se atribuye a los tribunales en la forma dicha,
como conjunto de jueces o negocios de que puede conocer un juez o
tribunal competente.
Lo anterior sirve de base para comprender la siguiente definición: la
competencia es la porción de jurisdicción que la ley atribuye a los órganos
jurisdiccionales para conocer de determinados juicios...» (PALLARES,
1979: 82-83).
En opinión de Lorca Navarrete:
«La competencia, como concepto procesal, alude a la atribución de ejercicio
de la función jurisdiccional a un concreto órgano jurisdiccional de entre los
de su mismo tipo o clase y grado o instancia procesal con preferencia a
los demás órganos jurisdiccionales de ese mismo tipo o grado.
La competencia compendia la regla o conjunto de reglas establecidas en
nuestras leyes procesales, que permiten esa atribución con el fin de hacer
posible el principio general de inmediación y la garantía del servicio
público de la justicia en relación con el justiciable.
A través de la competencia procesal, al tiempo que se determina la génesis
de la prestación del servicio público de la justicia por los órganos
jurisdiccionales, surge la garantía de aquella prestación ya que, sin que
existan órganos jurisdiccionales competentes, no es posible que el justiciable
demande justicia.
La competencia procesal es la puerta de entrada por la que ha de introducirse
el justiciable en la garantía del servicio público de la justicia y por
tanto, es el vínculo de unión entre el órgano y la función» (LORCA
NAVARRETE, 2000: 242).
42 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Oderigo, acerca de lo examinado en este punto, refiere lo siguiente:


«La competencia (...) estará abstractamente representada por el conjunto
de los asuntos en que pueda intervenir el juez de que se trate. De cada
asunto, considerado en concreto, se dirá que cae dentro o fuera de la
competencia de determinado juez, según que las leyes hayan atribuido
a éste, o no, el conocimiento de aquél.
A veces, se ha dicho que la competencia es una parte de la jurisdicción;
pero esto no es cierto. Cualquier juez, por limitada que sea la categoría
de asuntos en que le corresponda intervenir, ejercita la función
jurisdiccional en su plenitud; cuenta con la notio, la vocatio, la coertio, el
iuditium y la executio, es decir, con todos los elementos que integran la
jurisdicción; sólo que no puede funcionarlos con relación a cualquier
categoría de asuntos, que su esfera de acción es limitada» (ODERIGO,
1989, Tomo I: 244).

El Código Procesal Civil regula la competencia de este modo:


- SECCION PRIMERA JURISDICCION, ACCION Y COMPETENCIA.
- Título II Competencia (arts. 5 al 47 del C.P.C.).
- Capítulo I Disposiciones generales (arts. 5 al 34 del
C.P.C.).
- Capítulo II Cuestionamiento de la competencia (arts. 35
al 46 del C.P.C.).
- Capítulo III Competencia internacional (art. 47 del C.P.C.).

2.3.2 Distinción entre jurisdicción y competencia

Véscovi distingue entre jurisdicción y competencia afirmando que «... la


primera es la potestad genérica de todo tribunal; la segunda, el poder específico
(concreto) de intervenir en determinadas causas» (VESCOVI, 1999:133).
Sobre el particular, Rocco manifiesta lo siguiente:
«... Aunque en abstracto la función jurisdiccional corresponda a todos
los órganos jurisdiccionales considerados en conjunto, concretamente,
por necesidades prácticas, es fraccionada y distribuida entre los distintos
jueces que forman el poder jurisdiccional.
Surge así el concepto de la competencia, como distribución y atribución
de la jurisdicción entre los distintos jueces. De este concepto se sigue que
la jurisdicción y la competencia son cosas distintas, pero no se trata de una
distinción cualitativa, sino solamente cuantitativa. La diferencia está en
que mientras la jurisdicción es el poder que compete a todos los
magistrados considerados en conjunto, la competencia es la jurisdicción
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 43

que en concreto corresponde al magistrado singular. La jurisdicción atañe,


en abstracto, a todo el poder jurisdiccional, considerado genéricamente
en relación con todos los magistrados y con todas las causas posibles; la
competencia, en cambio, atañe al poder que en concreto compete a un
singular oficio jurisdiccional, o a un sujeto particular que desempeña el
oficio, en relación con una causa concreta y determinada» (ROCCO, 1976,
Volumen II: 41-42).
Según Lascano, «... la distinción entre jurisdicción y competencia es
terminante, y no responde a un criterio de cantidad, sino de sustancia o calidad.
Es por ello que la competencia no es una porción o parte de la jurisdicción,
como algunos han sostenido, sino que es una cosa distinta. Técnicamente la
jurisdicción es una función, y la competencia, la aptitud para ejercerla. Aquélla
supone una actividad, ésta una facultad o, si se quiere, un poder para
desarrollarla...» (LASCANO; citado por BACRE, 1986, Tomo 1:179).
En lo que atañe al tema que nos ocupa en este apartado, Montero Aroca,
Gómez Colomer, Montón Redondo y Barona Vilar reflexionan de este modo:
«... Todos los órganos jurisdiccionales tienen atribuida constitucionalmente
la potestad jurisdiccional, poseyéndola indivisa, es decir, en su totalidad.
Ellos juzgan y hacen ejecutar lo juzgado, actuando el derecho objetivo.
Pero por muy diversos motivos, entre los que destacan especialmente
los de organización, por tanto en relación con la función, cada órgano
jurisdiccional debe saber previamente, con base en unas determinadas
reglas, en qué asunto va a actuar toda su potestad jurisdiccional. Dicho
con otras palabras, siendo aquella potestad una, y estando atribuida en
su totalidad y en exclusiva, es necesario proceder a un reparto o
clasificación de la función de juzgar.
Diversas causas lo hacen necesario. Desde la extensión territorial del
Estado hasta la misma complejidad de los litigios que deben resolver.
Pero no es la potestad lo que se reparte entre esos órganos, sino (...) las
materias, el territorio y la actividad procesal. (...) (Se) distingue, en este
sentido entre jurisdicción y competencia (...).
Pues bien, al conjunto de reglas que determina la atribución de un asunto
concreto a un órgano jurisdiccional particularizado se le denomina
procesalmente 'competencia'. Ellas nos van a decir qué clase de órgano,
de qué instancia y de qué ciudad o población, será el competente para
conocer de cada pretensión. Evidentemente, estamos ante un presupuesto
procesal relativo al juez» (MONTERO AROCA; GOMEZ COLOMER;
MONTON REDONDO; y BARONA VILAR, 2003, Tomo I: 214-215).
Al respecto, Devis Echandía enseña lo siguiente:
«La jurisdicción es el género y la competencia es la especie, ya que por
ésta se le otorga a cada juez el poder de conocer de determinada porción
44 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

de asuntos, mientras que la jurisdicción corresponde a todos los jueces de


la respectiva rama, en conjunto, y comprende todos los asuntos adscritos a
ésta (...). Entre ellas hay una diferencia cuantitativa y no cualitativa.
Por eso podemos considerar la competencia desde un doble aspecto: el
objetivo, como el conjunto de asuntos o causas en que, con arreglo a ley,
puede el juez ejercer su jurisdicción; y el subjetivo, como la facultad
conferida a cada juez para ejercer la jurisdicción dentro de los límites en
que le es atribuida. Si bien esos límites tienen diversa importancia, en
ellos se tratará siempre de distribución de jurisdicción entre los jueces
de una misma rama jurisdiccional» (DEVIS ECHANDIA, 1984, Tomo I:
135-136).
Casarino Viterbo diferencia a la jurisdicción de la competencia sosteniendo
que:
«a) La jurisdicción es la facultad que tienen los tribunales para
administrar justicia; en cambio, la competencia es la facultad que
tiene cada tribunal determinado para conocer de los negocios que
le son propios;
b) La jurisdicción es un concepto genérico: de allí que sea de la esencia
de todo tribunal tener jurisdicción; en cambio, la competencia es
un concepto específico, de su propia naturaleza, y es por eso que
un tribunal puede no tener competencia para conocer de un
determinado asunto y no por ello deja de ser tal;
c) La jurisdicción es el todo; en cambio, la competencia es la parte, y
por tal razón también se puede definirla diciendo que es la cantidad,
grado o medida de la jurisdicción que a cada tribunal corresponde;
y
d) La jurisdicción señala la esfera de acción del Poder Judicial frente
a los demás Poderes del Estado; en cambio, la competencia señala
la esfera de acción de los diversos tribunales entre sí» (CASARINO
VITERBO, 1982, Tomo I: 237-238).

2.3.3 Caracteres de la competencia

Como bien señala Véscovi, la competencia se caracteriza por lo siguiente:


«(...) La legalidad. (...) las reglas de competencia se fijan y modifican
mediante la ley. Por excepción, la distribución del trabajo entre los
juzgados por el criterio meramente temporal (turnos), puede quedar
librada a la reglamentación, o a las acordadas que dicten los tribunales
superiores en cada país.
(...) La improrrogabilidad. (...) salvo algún caso de excepción (...) como la
modificación territorial (...), la competencia, basada en reglas inspiradas
Capítulo 1: Los órganos judiciales y sus auxiliares 45

en la mejor organización del servicio público, no puede ser prorrogada


por voluntad de las partes.
(...) La indelegabilidad. La competencia, precisamente porque se funda en
(...) razones de orden público, no puede ser delegada por el titular del
órgano al cual se atribuye (...).
Se admite sí que los tribunales, por motivos de auxilio judicial, cometan
a otros (comisionados) la realización de alguno de los actos procesales
que no pueden efectuar por sí mismos. Así, por ejemplo, todo lo que debe
realizarse fuera de la jurisdicción que tiene cada tribunal, puede ser
cometido al del respectivo lugar.
No nos hallamos en este caso ante la figura de la delegación, sino ante la
de la comisión. El comisionado representa al comitente y está a lo que éste
decida.
(...)

(...) Inmodificabilidad. ‘Peiyetuatio jurisdictionis'. La competencia es, también,


inmodificable, en el sentido de que una vez fijada no puede variar en el
curso del juicio. Este principio (...) es el de la llamada perpetuatio
jurisdictionis, que establece que la competencia está determinada por la
situación de hecho al momento de la demanda y ésta es la que la determina
para todo el curso del juicio, aun cuando dichas condiciones luego
variaran (...).
(...)

(...) Carácter de orden público. La competencia es de orden público, en virtud


de que la estructuración legal (...) se funda en principios de tal orden (con
alguna excepción que justifica los regímenes que admite, en este caso,
los pactos), que hace imposible que las reglas legales puedan ser
modificadas por convenio de partes...» (VESCOVI, 1999:145-146).

2.3.4 Competencia civil

Se desprende del artículo 5 del Código Procesal Civil que corresponde a


los órganos jurisdiccionales civiles conocer de todos los asuntos contenciosos
y no contenciosos a los que la ley no haya asignado en forma expresa una
competencia distinta para su conocimiento. Ello guarda concordancia con lo
dispuesto en el primer párrafo del artículo 6 del citado cuerpo de leyes, que
señala claramente que la competencia sólo puede ser establecida por la ley.

2.3.5 Principios de legalidad e irrenunciabilidad de la competencia

Los principios rectores de la competencia son los de legalidad e


irrenunciabilidad. El primero establece la vigencia de aquélla únicamente por
disposición de la ley (art. 6 -primer párrafo- del C.P.C.); el segundo determina
46 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

que la competencia civil no será materia de renuncia ni modificación alguna


por decisión judicial, excepto si la propia ley (incluyendo los convenios
internacionales) así lo dispone (art. 6 -in fine- del C.P.C.). Estos principios
corroboran los principios procesales contenidos en el Título Preliminar del
Código Procesal Civil, especialmente los indicados en el artículo V (de economía
y celeridad procesales), ya que si la determinación de la competencia se dejase
al arbitrio de la voluntad de cualquier persona se crearía un verdadero desorden
en la administración de justicia.

2.3.6 Indelegabilidad de la competencia

La competencia asignada a cada Juez no puede ser delegada. Esta


disposición se genera de un principio constitucional que establece dicha
indelegabilidad (art. 139 -inciso 3)- de la Constitución Política de 1993), lo que
resulta concordante con la parte inicial del artículo 7 del Código Procesal Civil,
según la cual ningún Juez puede delegar en otro la competencia que la ley le
atribuye. No obstante ello, se faculta al juzgador para encargar a otra autoridad
judicial a efecto que realice ciertas actuaciones judiciales, las mismas que por
encontrarse fuera de su ámbito territorial le sean físicamente imposible llevarlas
a cabo (art. 7 -in fine- del C.P.C.). En estos casos el Juez comisionará la realización
de cualquier actuación mediante exhortas dirigidos a otro órgano jurisdiccional,
así como a los Cónsules, en virtud de lo establecido por los artículos 151 y
siguientes del Código Procesal Civil.

2.3.7 Determinación de la competencia

La «perpetuatio jurisdictionis» es un principio (que recoge el art. 8 del


C.P.C.) por el cual la situación de hecho existente en el momento de ser
interpuesta la demanda o solicitud (en caso de procesos no contenciosos) es la
que determina la competencia para todo el proceso, sin que ninguna modificación
posterior (ya sea de hecho o de derecho) pueda afectarla (salvo que la ley
disponga expresamente lo contrario).
En relación a esto el artículo 438 del Código Procesal Civil, referido a
los efectos del emplazamiento, dispone en su inciso 1) que el emplazamiento
válido con la demanda produce como efecto que la competencia inicial no
podrá ser modificada, aunque posteriormente varíen las circunstancias que la
determinaron.

2.3.8 Competencia por razón de la materia

«La materia es el 'modo de ser' del litigio, derivado de la naturaleza


misma de las cosas (litigio civil, de trabajo, comercial, etc.)» (ALZAMORA
VALDEZ, s/a: 99).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 47

La competencia por razón de la materia se fija teniendo en cuenta la


naturaleza del derecho subjetivo y objetivo pretendido en la demanda. Al
respecto, Sagástegui Urteaga refiere que la competencia por razón de la
materia «... se determina por la naturaleza de la pretensión procesal y por las
disposiciones legales que la regulan, esto es, se toma en cuenta la naturaleza
del derecho subjetivo hecho valer con la demanda que constituye la pretensión
y norma aplicable al caso concreto» (SAGASTEGUI URTEAGA, 1996: 89).
Sobre el particular, el artículo 9 del Código Procesal Civil establece que
la competencia por razón de la materia se determina por la naturaleza de la
pretensión y por las disposiciones legales que la regulan.

2.3.9 Competencia por razón de la cuantía

2.3.9.1 Configuración

La cuantía obedece a factores de orden económico que intervienen en la


política procesal. Es apreciable en dinero y, tomando como base cierto monto,
representa el límite de la competencia de diferentes órganos jurisdiccionales.
Por razón de la cuantía la competencia se determina en base a reglas de carácter
económico que resultan de la valoración dineraria contenida en las pretensiones
planteadas en el proceso. Es relevante la cuantía a fin de precisar al Juez que
conocerá la demanda (Juez de Paz Letrado, Juez Civil, etc.) y determinar el
proceso que corresponda (de conocimiento, abreviado o sumarísimo).
«La cuantía expresa no lo que la ley 'reconoce a la parte' sino lo que el
actor pretende, y por eso se fija en la demanda. El demandante debe señalar
los elementos integrantes del contenido del litigio: materia e interés. Este último
constituye la cuantía» (ALZAMORA VALDEZ, s/a: 100).
La competencia por razón de la cuantía se determina en base al valor
económico del petitorio contenido en la demanda, no pudiéndose aceptar
oposición alguna, salvo disposición legal en contrario (art. 10 -primer párrafo
einc. 1)- del C.P.C.).
De advertirse en la demanda o en sus anexos que la cuantía difiere de la
señalada en la demanda, el Juez tiene la facultad de corregir lo que corresponda
y, si fuera el caso, de apartarse del proceso remitiendo para tal efecto al Juez
competente todo lo actuado. Ello se infiere del inciso 2) del artículo 10 del
Código Procesal Civil.

2.3.9.2 Cálculo de la cuantía

Se determinará la cuantía sumando el valor del objeto principal pretendido,


los frutos (provechos renovables), intereses, gastos, daños y perjuicios, así como
otros conceptos devengados al momento de presentarse la demanda. En este
extremo no debemos olvidar que ningún concepto futuro -relacionado con la
48 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

pretensión principal- podrá considerarse para efectuar la valoración aludida


si en la demanda no se hizo expresa mención de esto (art. 11 -primer párrafo-
del C.P.C.).
En el caso de varias pretensiones procesales la cuantía será el resultado
de la suma de todas ellas. Si se trata de pretensiones subordinadas (esto es,
sometidas a una pretensión principal) o alternativas (vale decir, susceptibles
de elección por el demandado o, también, por el demandante, si el primero de
los nombrados no efectúa la elección), la cuantía estará representada por la
pretensión de mayor valor (art. 11 -segundo párrafo- del C.P.C.). Si hubiese
más de un sujeto pasivo de la relación jurídica procesal, la cuantía estará
constituida por el valor total de lo demandado (art. 11 -último párrafo- del
C.P.C.).
Si las pretensiones versan acerca de derechos reales sobre bienes
inmuebles, la cuantía estará determinada por el valor que tengan aquéllos en
el momento de interponerse la demanda. No obstante lo expresado, el Juez se
encuentra facultado para determinar la cuantía en base a lo indicado en la
demanda y a lo que conste en los respectivos anexos. Si de los indicados
actuados no pudiera establecerse a ciencia cierta la cuantía, entonces, no será
tomada en cuenta ésta para fijar la competencia del órgano jurisdiccional, en
cuyo caso conocerá del correspondiente proceso el Juez Civil, según se colige
del artículo 12 del Código Procesal Civil.

2 .3.93 Consecuencias de la alteración manifiesta de la cuantía

Conforme se desprende del artículo 13 del Código Procesal Civil, si el


actor no observa las reglas establecidas para el cálculo de la cuantía (previstas
en los arts. 11 y 12 del C.P.C.) y altera la cuantía de su pretensión o pretensiones,
constando esto último en forma manifiesta, será condenado al pago de las
costas y costos del proceso y de la multa correspondiente (de una a cinco
Unidades de Referencia Procesal) en caso de que se haga lugar al cuestionamiento
de la competencia formulado por el demandado y basado precisamente en la
incompetencia, por razón de cuantía, del órgano jurisdiccional ante el que se
planteó la demanda, incompetencia que se debió a la inconducta del demandante
representada por la mencionada alteración de la cuantía que hiciera.

2.3.10 Competencia por razón del territorio

2.3.10.1 Configuración

La competencia territorial deriva de la existencia de órganos jurisdiccionales


de la misma clase y de la asignación de los litigios o conflictos de intereses a
cada uno de ellos basada en cuestiones de orden geográfico. Por razón del
territorio la competencia se fija de acuerdo al sitio donde se encuentra el
domicilio del emplazado o el lugar de los hechos de los que deriva la pretensión.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 49

La competencia territorial está referida al lugar donde el titular ejercitará su


derecho de acción. El atribuirle a los Jueces el conocimiento de ciertos procesos
dentro de una circunscripción territorial constituye la razón de esta clase de
competencia.
Sobre el particular, Lino Palacio refiere que «el criterio territorial atiende
a los problemas emergentes de la extensión geográfica del territorio, y procura
solucionarlos a través de reglas en cuya virtud se divide a éste en circunscripciones
judiciales y se asigna el conocimiento de los asuntos al órgano u órganos más
próximos al lugar en que se encuentra ubicado alguno de los elementos de la
pretensión o petición que constituye el objeto del proceso...» (PALACIO, 1979,
Tomo II: 367).
Gimeno Sendra señala al respecto que «se entiende por competencia
territorial las normas procesales que, en atención a la demarcación judicial,
asignan el conocimiento en primera instancia de los objetos litigiosos entre los
distintos Juzgados de un mismo grado...» (GIMENO SENDRA, 2007, Tomo I:
85).
La competencia territorial, llamada por la doctrina antigua competencia
de fuero, y que para De vis Echandía constituye un íaccor para fijar la
competencia, «... hace relación a la circunscripción territorial dentro de la cual
el juez puede ejercer su jurisdicción; en principio los diversos procesos de igual
naturaleza pueden ser conocidos por todos los jueces que existen en el país, de
igual clase y categoría, y por esto para ser distribuidos se tiene en cuenta el
lugar del domicilio de las partes, especialmente el del demandado, y a falta de
aquél su residencia (fuero personal) o el lugar de cumplimiento de la obligación
contractual (fuero convencional), o el de la ubicación del objeto materia del
proceso, o el de ocurrencia del hecho que genera responsabilidad penal o
extracontractual, o el del centro de la administración de los negocios (fuero
real general o especial)...» (DEVIS ECHANDIA, 1984, Tomo 1:137-138).

2.3.10.2 Reglas generales

Con el fin de precisar la competencia por razón de territorio, el artículo


14 del Código Procesal Civil ha dispuesto una serie de reglas generales (que
serán aplicables en tanto no exista normatividad específica que fije la competencia
territorial en un determinado caso), a saber:
- Cuando se demanda a una persona natural, es competente el Juez
del lugar de su domicilio, salvo disposición legal en contrario.
- Si el demandado domicilia en varios lugares puede ser demandado
en cualquiera de ellos.
- Si el demandado carece de domicilio o éste es desconocido, es
competente el Juez del lugar donde se encuentre o el del domicilio
del demandante, a elección de este último.
50 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- Si el demandado domicilia en el extranjero, es competente el Juez


del lugar del último domicilio que tuvo en el país.

2.3.10.3 Competencia en caso de acumulación subjetiva


Cuando en un proceso hay más de dos personas estamos ante la
acumulación subjetiva (art. 83 -primer párrafo- del C.P.C.), la misma que será
pasiva si la pluralidad en cuestión recae en la parte demandada.
En caso de acumulación subjetiva pasiva, la competencia para conocer
del proceso corresponde al órgano jurisdiccional del lugar en que se encuentra
el domicilio de cualquiera de las personas demandadas (art. 15 del C.P.C.).
Si la demanda contiene varias pretensiones conexas (habrá conexidad
cuando se presentan elementos comunes entre distintas pretensiones o, por lo
menos, elementos afines en ellas: art. 84 del C.P.C.), dirigidas contra varias
personas, entonces, le corresponderá conocer del proceso al órgano jurisdiccional
del lugar en que se encuentre el domicilio de cualquiera de las personas
demandadas (art. 16 del C.P.C.).

2.3.10.4 Competencia en caso de personas jurídicas


La competencia en caso de personas jurídicas de Derecho Privado está
regulada en el artículo 17 del Código Procesal Civil (tratándose del Estado, la
competencia se encuentra normada en el art. 27 del C.P.C.), infiriéndose de
dicho precepto legal lo siguiente:
- Si la demanda se dirige contra una persona jurídica, conocerá del
proceso respectivo el órgano jurisdiccional del lugar en donde
aquélla tenga su sede principal. Esta regla no opera en caso de
existir normatividad que establezca algo distinto.
- Si la demanda se dirige contra una persona jurídica que cuenta con
sucursales, agencias, establecimientos o representantes debidamente
autorizados, la competencia para conocer del proceso respectivo
será facultativa, vale decir, el actor tiene la potestad de optar por
presentar la demanda ante el órgano jurisdiccional del lugar en
donde la persona jurídica tenga su sede principal o ante el órgano
jurisdiccional del lugar donde se encuentren las referidas sucursales,
agencias, establecimientos o representantes autorizados, siempre
que, en el último caso, dicho lugar corresponda a aquel donde
aconteció el hecho que motiva la demanda (hecho del que deriva
la pretensión del actor o en que se basa ésta) o donde sería ejecutable
la pretensión exigida por el demandante (el lugar en este último
supuesto se determina, por lo general, previa y convencionalmente).
En caso de personas jurídicas irregulares resulta aplicable lo dispuesto
en el artículo 18 del Código Procesal Civil, numeral del cual se desprende lo
siguiente:
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 51

- Si la demanda es dirigida contra alguna persona jurídica irregular


(asociaciones, fundaciones, comités, sociedades comerciales y otras
entidades no inscritas o que adolecen de defectos en su constitución,
inscripción o funcionamiento que las hacen por ello irregulares),
conocerá del proceso respectivo el órgano jurisdiccional del lugar
donde aquélla desarrolla la actividad de la que deriva (o en la que
se basa) la pretensión reclamada por el actor.
- El órgano jurisdiccional del lugar donde la persona jurídica irregular
desarrolla la actividad de la que deriva (o en la que se basa) la
pretensión de quien promueve el proceso también resulta competente
para conocer: a) de las solicitudes no contenciosas; y b) de las
demandas planteadas no contra la persona jurídica irregular sino
-directamente- contra los representantes, administradores, directores
u otras personas que conforman dicha entidad, y fundadas en actos
jurídicos llevados a cabo por aquéllos en nombre de la persona
jurídica irregular.

2.3.10.5 Competencia en asuntos de derecho sucesorio

Tratándose de asuntos (contenciosos o de jurisdicción voluntaria) de


derecho sucesorio (como, por ejemplo, sucesión intestada, comprobación de
testamento, petición de herencia, reivindicación de bienes hereditarios,
exclusión de la sucesión por indignidad, impugnación por el acreedor de la
renuncia del deudor a la herencia, acción justificante de la desheredación, acción
contradictoria de la desheredación, nulidad de testamento, partición judicial
de la herencia, etc.), será competente para conocer del respectivo proceso el
órgano jurisdiccional del lugar en donde el causante o «de cujus» (persona
física que al fallecer da origen a la sucesión mortis causa) tuvo su último
domicilio en el país, teniendo tal competencia, pese a ser territorial, la calidad
de improrrogable. Ello se colige del artículo 19 del Código Procesal Civil,
numeral que resulta concordante con lo dispuesto en el artículo 663 del Código
Civil, según el cual corresponde al juez del lugar donde el causante tuvo su
último domicilio en el país, conocer de los procedimientos no contenciosos y
de los juicios relativos a la sucesión.
No podemos dejar de mencionar que, tratándose de asuntos de Derecho
Sucesorio como los de comprobación ue testamento y sucesión intestada, los
interesados pueden recurrir indistintamente ante el Poder Judicial o ante
Notario para su tramitación (art. 1 -ines. 5) y 6)- de la Ley de Competencia
Notarial en Asuntos No Contenciosos: Ley Nro. 26662, del 20-09-1996). Debe
tenerse presente que, de acuerdo a lo normado en el artículo 6 de la Ley Nro.
26662, es requisito indispensable del trámite notarial el consentimiento unánime
de los interesados. Si alguno de ellos, en cualquier momento de la tramitación,
manifiesta oposición, el Notario debe suspender inmediatamente su actuación
y remitir lo actuado al Juez correspondiente, bajo responsabilidad.
52 Derecho Procesal Civil 1: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2.3.10.6 Competencia en caso de expropiación

Si la demanda de expropiación está referida a bien inscrito en los Registros


Públicos, no conocerá del proceso el órgano jurisdiccional del lugar en donde
dicho bien está ubicado sino, estrictamente, el del lugar en donde se encuentra
inscrito el derecho de propiedad respectivo (que puede coincidir con el primero
de los lugares mencionados). Así lo establece el artículo 20 -primer párrafo- del
Código Procesal Civil.
Si la demanda de expropiación está referida a bien no inscrito en Registros
Públicos, será competente para conocer del proceso de expropiación el órgano
jurisdiccional del lugar en donde esté ubicado dicho bien (art. 20 -último
párrafo- del C.P.C.). Es de destacar que si la expropiación recae sobre varios
inmuebles situados en diversos lugares, será competente para conocer del proceso
respectivo el órgano jurisdiccional del lugar en donde se encuentre cualquiera
de los inmuebles a expropiar (arts. 20 -in fine- y 24 -inc. 1)- del C.P.C.).

2.3.10.7 Competencia en caso de patria potestad, tutela y cúratela

Según se colige del primer párrafo del artículo 21 del Código Procesal
Civil, tratándose de asuntos contenciosos o de jurisdicción voluntaria que
versen sobre patria potestad, tutela o cúratela, será competente para conocer
del proceso respectivo el órgano jurisdiccional del lugar en donde se halle el
incapaz (menor o mayor de edad).
Para instituir las cúratelas de bienes reguladas en los artículos 597 al 600
del Código Civil, tendrá competencia el órgano jurisdiccional del lugar en
donde se encuentren todos o la mayor parte de los bienes materia de cúratela,
debiéndose tener en cuenta para ello lo dispuesto en el artículo 47 del indicado
cuerpo de leyes (art. 21 -segundo párrafo- del C.P.C.). Sobre el particular, cabe
señalar lo siguiente:
- El artículo 597 del Código Civil hace referencia a la cúratela de los
bienes del desaparecido y establece: A. que cuando una persona se
ausenta o ha desaparecido de su domicilio, ignorándose su paradero
según lo establece el artículo 47 del Código Civil (numeral que trata
sobre la designación de curador interino en caso de desaparición
de una persona), se proveerá a la cúratela interina de sus bienes,
observándose lo dispuesto en los artículos 569 y 573 del Código
Civil (los cuales señalan que, a falta de curador nombrado conforme
al artículo 568-A del Código Civil -numeral éste referido a la
facultad de la persona adulta mayor con capacidad plena de
ejercicio de sus derechos civiles para nombrar a su propio curador-,
la cúratela de los que por cualquier causa se encuentren privados
de discernimiento, de los retardados mentales y de los que adolecen
de deterioro mental que les impide expresar su libre voluntad,
corresponde al cónyuge no separado judicialmente o notarialmente
-siempre que cumpla lo establecido en el artículo 289 del Código
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 53

Civil, referido al deber de cohabitación-, a los padres, a los


descendientes, a los abuelos y demás ascendientes -prefiriéndose
el más próximo al más remoto y en igualdad de grado, al más
idóneo, decidiendo la preferencia el Juez, oyendo al consejo de
familia necesariamente-, y a los hermanos -art. 569 del C.C.-; y que
a falta de curador legítimo y de curador testamentario o escriturario,
la cúratela corresponde a la persona que designe el consejo de
familia -art. 573 del C.C.-); y B. que a falta de las personas llamadas
por los artículos 569 y 573 del Código Civil (citados precedentemente),
ejercerá la cúratela la que designe el juez.
El artículo 598 del Código Civil versa sobre la cúratela de los bienes
del hijo postumo y preceptúa: A. que a pedido de cualquier
interesado o del Ministerio Público los bienes que han de
corresponder al que está por nacer, serán encargados a un curador
si el padre muere estando la madre destituida de la patria potestad;
y B. que esta cúratela incumbe a la persona designada por el padre
para la tutela del hijo o la cúratela de sus bienes, y en su defecto, a
la persona nombrada por el juez, a no ser que la madre hubiera
sido declarada incapaz, caso en el que su curador lo será también
de los bienes del concebido.
El artículo 599 del Código Civil trata acerca de la cúratela de bienes
cuyo cuidado no incumbe a nadie y prescribe que el juez de primera
instancia, de oficio o a pedido del Ministerio Público o de cualquier
persona que tenga legítimo interés, deberá proveer a la
administración de los bienes cuyo cuidado no incumbe a nadie, e
instituir una cúratela, especialmente: 1. cuando los derechos
sucesorios son inciertos; 2. cuando por cualquier causa, la asociación
o el comité no puedan seguir funcionando, sin haberse previsto
solución alguna en el estatuto respectivo; y 3. cuando una persona
sea incapaz de administrar por sí misma sus bienes o de escoger
mandatario, sin que proceda el nombramiento de curador.
El artículo 600 del Código Civil norma lo concerniente a la cúratela
de los bienes dados en usufructo, y señala que cuando el
usufructuario no preste las garantías a que está obligado conforme
al artículo 1007 del citado Códieo sustantivo íseeún
............ \ <_J
el cual el
usufructuario está obligado a prestar la garantía señalada en el
título constitutivo de su derecho o la que ordene el juez, cuando
éste encuentre que puede peligrar el derecho del propietario), el
juez, a pedido del propietario, nombrará curador.
El artículo 47 del Código Civil trata sobre la designación de curador
interino en caso de desaparición de una persona. Dicho numeral
establece así: A. que cuando una persona no se halla en el lugar de
su domicilio y han transcurrido más de sesenta días sin noticias
sobre su paradero, cualquier familiar hasta el cuarto grado de
54 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

consanguinidad o afinidad, excluyendo el más próximo al más


remoto, puede solicitar la designación de curador interino; B. que
también puede solicitar la designación de curador interino quien
invoque legítimo interés en los negocios o asuntos del desaparecido,
con citación de los familiares conocidos y del Ministerio Público;
C. que la solicitud de designación de curador interino en caso de
desaparición de una persona se tramita como proceso no
contencioso; y D. que no procede la designación de curador si el
desaparecido tiene representante o mandatario con facultades
suficientes inscritas en el registro público.
Conforme lo señala el artículo 21 -in fine- del Código Procesal Civil, para
los casos de cúratela especial a que se refiere el artículo 606 del Código Civil,
en materia de competencia debe observarse lo dispuesto en el artículo 23 del
Código Procesal Civil, numeral este último referido a la competencia en caso
de procesos no contenciosos o de jurisdicción voluntaria, y conforme al cual
en el proceso no contencioso es competente el Juez del lugar del domicilio de
la persona que lo promueve o en cuyo interés se promueve, salvo disposición
legal o pacto en contrario. El artículo 606 del Código Civil, aludido líneas arriba,
establece que se nombrará curador especial cuando: 1. los intereses de los hijos
estén en oposición a los de sus padres que ejerzan la patria potestad; 2. los hijos
adquieran bienes cuya administración no corresponda a sus padres; 3. los
padres pierdan la administración de los bienes de sus hijos; 4. los intereses de
los sujetos a tutela o a cúratela estén en oposición a los de sus tutores o curadores,
o a los de otros menores o incapaces que con ellos se hallen bajo un tutor o
curador común; 5. los menores o incapaces tengan bienes lejos de su domicilio
que no puedan ser convenientemente administrados por el tutor o curador; 6.
hayan negocios que exijan conocimientos especiales que no tenga el tutor o
curador, o una administración separada de la que desempeña aquél; 7. los que
estando bajo tutela o cúratela adquieran bienes con la cláusula de no ser
administrados por su tutor o curador general; 8. el representante legal esté
impedido de ejercer sus funciones; y 9. una persona capaz no puede intervenir
en un asunto urgente ni designar apoderado.

2.3.10.8 Competencia en caso de procesos no contenciosos

Tratándose de un proceso no contencioso, la regla general en materia de


competencia es que conocerá de dicha clase de proceso el órgano jurisdiccional
del lugar del domicilio de la persona que lo promueve o en cuyo interés se
promueve, quebrándose dicha regla general en caso de existir disposición legal
o pacto en contrario (art. 23 del C.P.C.). Así tenemos, por ejemplo, que, en caso
de procesos no contenciosos como el de comprobación de testamento, el de
sucesión intestada y otros que versen sobre el Derecho Sucesorio, la competencia
corresponderá al Juez del lugar en donde el causante tuvo su último domicilio
en el país, teniendo tal competencia la calidad de improrrogable (arts. 663 del
C.C. y 19 del C.P.C.).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 55

En cuanto a la competencia para conocer de los asuntos no contenciosos,


nuestro ordenamiento jurídico establece, además, lo siguiente:
- Son competentes para conocer los procesos no contenciosos, los
Jueces Civiles y los de Paz Letrados, salvo en los casos en que la
ley atribuye su conocimiento a otros órganos jurisdiccionales o a
Notarios (art. 750 -primer párrafo- del C.P.C.).
- En el proceso no contencioso es inaplicable la competencia por
razón de turno (art. 750 -segundo párrafo- del C.P.C.).
- La competencia de los Juzgados de Paz Letrados es exclusiva para
los procesos de inscripción de partidas y para los que contienen en
la solicitud una estimación patrimonial no mayor a cincuenta
unidades de referencia procesal. Los procesos de rectificación de
partidas podrán ventilarse ante los Juzgados de Paz Letrados o ante
Notario (art. 750 -in fine- del C.P.C.).
- Los interesados pueden recurrir indistintamente ante el Poder
Judicial o ante el notario para tramitar según corresponda los
siguientes asuntos (no contenciosos): 1. rectificación de partidas; 2.
adopción de personas capaces; 3. patrimonio familiar; 4. inventarios;
5. comprobación de testamentos; 6. sucesión intestada; 7. separación
convencional y divorcio ulterior conforme a la ley de la materia,
cual es la Ley Nro. 29227 y su Reglamento: Decreto Supremo Nro.
009-2008-JUS; 8. reconocimiento de unión de hecho; 9. convocatoria
a junta obligatoria anual; 10. convocatoria a junta general; y 11.
cúratela para personas adultas mayores que tengan la calidad de
pensionistas o beneficiarios de la Ley Nro. 29625 (Ley de devolución
de dinero del FONAVI -Fondo Nacional de Vivienda- a los
trabajadores que contribuyeron al mismo), para la cual debe tenerse
presente lo normado en el artículo 4 del Decreto Legislativo Nro.
1310, del 29-12-2016 (art. 1 de la Ley de Competencia Notarial en
Asuntos No Contenciosos: Ley Nro. 26662).
- También pueden ser tramitados en sede notarial: la formación de
títulos supletorios, la prescripción adquisitiva de dominio y la
determinación o rectificación del área, linderos y medidas perimétricas
de terrenos (regulados en las Leyes Nros. 27157, del 19-07-1999, y
27333, del 27-07-2000, y en el D.S. Nro. 035-2006-VIVIENDA, del
06-11-2006).
- Es requisito indispensable (del trámite notarial) el consentimiento
unánime de los interesados. Si alguno de ellos, en cualquier
momento de la tramitación manifiesta oposición, el notario debe
suspender inmediatamente su actuación y remitir lo actuado al Juez
correspondiente, bajo responsabilidad (art. 6 de la Ley Nro. 26662).

2.3.10.9 Competencia facultativa


Dentro de la competencia territorial hay una competencia facultativa
consistente en aquella que otros Jueces pueden ejercer por elección del
demandante. Así tenemos que (según se desprende del art. 24 del C.P.C.):
56 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Cuando se trate de pretensiones que versen sobre derechos reales,


el Juez competente será, a elección del accionante, el del lugar del
domicilio del demandado o el del lugar donde se ubique el bien o
bienes.
En el proceso de retracto, el Juez competente será, a elección del
accionante, el del lugar del domicilio del demandado o el del lugar
donde se ubique el bien o bienes materia de dicho proceso.
En el proceso de título supletorio, el Juez competente será, a elección
del accionante, el del lugar del domicilio del demandado o el del
lugar donde se ubique el bien o bienes materia de dicho proceso.
En el proceso de prescripción adquisitiva, el Juez competente será,
a elección del accionante, el del lugar del domicilio del demandado
o el del lugar donde se ubique el bien o bienes materia de dicho
proceso.
En el proceso de rectificación o delimitación de áreas o linderos, el
Juez competente será, a elección del accionante, el del lugar del
domicilio del demandado o el del lugar donde se ubique el bien o
bienes materia de dicho proceso.
En el proceso de expropiación, el Juez competente será, a elección
del accionante, el del lugar del domicilio del demandado o el del
lugar donde se ubique el bien o bienes objeto de expropiación.
En el proceso de desalojo, el Juez competente será, a elección del
accionante, el del lugar del domicilio del demandado o el del lugar
donde se ubique el bien o bienes materia de desalojo.
En los procesos interdíctales (interdictos de recobrar y de retener),
el Juez competente será, a elección del accionante, el del lugar del
domicilio del demandado o el del lugar donde se ubique el bien o
bienes materia de dicho proceso.
En los procesos sobre derechos reales respecto de varios inmuebles,
el Juez competente será, a elección del accionante, el del lugar del
domicilio del demandado o el del lugar donde se encuentre
cualquiera de los inmuebles.
Si se trata de nulidad de matrimonio, quien conocerá del litigio
será, a elección del accionante, el Juez del lugar del domicilio del
demandado o el del lugar del último domicilio conyugal.
Si se trata de pretensiones sobre el régimen patrimonial del
matrimonio, será competente, a elección del accionante, el Juez del
lugar del domicilio del demandado o el del lugar del último
domicilio conyugal.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 57

En el proceso de separación de cuerpos, será competente, a elección


del accionante, el Juez del lugar del domicilio del demandado o el
del lugar del último domicilio conyugal.
En el proceso de divorcio, será competente, a elección del accionante,
el Juez del lugar del domicilio del demandado o el del lugar del
último domicilio conyugal.
En los procesos referidos al régimen de la patria potestad, será
competente, a elección del accionante, el Juez del lugar del domicilio
del demandado o el del lugar del último domicilio conyugal.
Cuando lo que se discute son pretensiones alimentarias, el Juez
competente es el del domicilio del demandado o del demandante,
a elección de éste, excepto si se trata de una persona con domicilio
desconocido, en cuyo caso la demanda será tramitada ante el Juez
del lugar del domicilio del actor.
Cuando se trate del cumplimiento de obligaciones, el Juez
competente será, a elección del accionante, el del lugar del domicilio
del demandado o el del lugar señalado al momento de contraerse
dicha obligación.
Si se trata de procesos indemnizatorios, el Juez competente será, a
elección del accionante, el del lugar del domicilio del demandado
o el del lugar donde sucedió el acto dañoso.
De estar referido el proceso a prestaciones derivadas de la gestión
de negocios, será competente, a elección del accionante, el Juez del
lugar del domicilio del demandado o el del lugar donde se produjo
o debió producirse el hecho generador de la obligación.
Si el proceso versa sobre prestaciones derivadas del enriquecimiento
indebido, será competente, a elección del accionante, el Juez del
lugar del domicilio del demandado o el del lugar donde se produjo
o debió producirse el hecho generador de la obligación.
Si el proceso está referido a prestaciones derivadas de la promesa
unilateral, será competente, a elección del accionante, el Juez del
lugar del domicilio del demandado o el del lugar donde se produjo
o debió producirse el hecho generador de la obligación.
Si el proceso trata acerca de prestaciones derivadas del pago
indebido, será competente, a elección del accionante, el Juez del
lugar del domicilio del demandado o el del lugar donde se produjo
o debió producirse el hecho generador de la obligación.
Por último, si se trata de un proceso de rendición, aprobación o
desaprobación de cuentas o de informes de gestión, será competente,
a elección del accionante, el Juez del lugar del domicilio del
58 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

demandado o el Juez del lugar donde se desempeña la administración


de bienes comunes o ajenos al tiempo de interponerse las respectivas
demandas.

2.3.10.10 Competencia en caso del Estado

El artículo 27 del Código Procesal Civil trata lo concerniente a la


competencia en caso de ser demandado el Estado. Así, se infiere de dicho
numeral lo siguiente:
- Si la demanda es dirigida contra el Estado, conocerá del proceso
respectivo el órgano jurisdiccional del lugar donde se halle la
oficina o repartición del Gobierno Central, Regional, Departamental,
Local o entidad de derecho público que realizó el acto o que dio
lugar al hecho del que deriva (o en el que se basa) la pretensión del
actor. Tal disposición opera también en el caso de que se demande
a un órgano constitucional autónomo (Ministerio Público, Tribunal
Constitucional, Defensoría del Pueblo, Jurado Nacional de Elecciones,
etc.) o a un funcionario público que hubiese actuado en ejercicio
de sus funciones y haciendo uso de las atribuciones con que cuenta.
Al respecto, debe tenerse presente que, según el Decreto Supremo
Nro. 013-2008-JUS (Texto Unico Ordenado de la Ley Nro. 27584,
Ley que regula el Proceso Contencioso Administrativo): A. es
competente para conocer el proceso contencioso administrativo
(cuya finalidad es el control jurídico por el Poder Judicial de las
actuaciones de la administración pública sujetas al derecho
administrativo y la efectiva tutela de los derechos e intereses de los
administrados: art. 1 -primer párrafo- del D.S. Nro. 013-2008-JUS)
en primera instancia, a elección del demandante, el Juez en lo
contencioso administrativo del lugar del domicilio del demandado
o del lugar donde se produjo la actuación materia de la demanda
o el silencio administrativo (art. 10 del D.S. Nro. 013-2008-JUS); B.
son competentes para conocer el proceso contencioso administrativo
el Juez Especializado y la Sala Especializada en lo Contencioso
Administrativo, en primer y segundo grado, respectivamente (art.
11 -primer párrafo- del D.S. Nro. 013-2008-JUS); C. cuando el objeto
de la demanda verse sobre actuaciones del Banco Central de Reserva
del Perú (BCR), Superintendencia del Mercado de Valores (SMV),
de la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras
Privadas de Fondos de Pensiones (SBS) y de la Superintendencia
Nacional de Salud, es competente, en primera instancia, la Sala
Especializada en lo Contencioso Administrativo de la Corte
Superior respectiva, y en este caso, la Sala Civil de la Corte Suprema
resuelve en apelación y la Sala Constitucional y Social en casación,
si fuera el caso (art. 11 -parte pertinente del segundo párrafo- del
D.S. Nro. 013-2008-JUS); D. es competente para conocer la solicitud
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 59

de medida cautelar la Sala Especializada en lo Contencioso


Administrativo de la Corte Superior (art. 11 -parte pertinente del
segundo párrafo- del D.S. Nro. 013-2008-JUS); E. en los lugares
donde no exista Juez o Sala Especializada en lo Contencioso
Administrativo, es competente el Juez en lo Civil o el Juez Mixto
en su caso, o la Sala Civil correspondiente (art. 11 -tercer párrafo-
del D.S. Nro. 013-2008-JUS); y F. en aquellos casos en los que se
interponga demanda contra las actuaciones a las que se refiere el
artículo 4 del Decreto Supremo Nro. 013-2008-JUS (vale decir,
contra las siguientes actuaciones administrativas: 1. los actos
administrativos y cualquier otra declaración administrativa; 2. el
silencio administrativo, la inercia y cualquier otra omisión de la
administración pública; 3. la actuación material que no se sustenta
en acto administrativo; 4. la actuación material de ejecución de
actos administrativos que transgrede principios o normas del
ordenamiento jurídico; 5. las actuaciones u omisiones de la
administración pública respecto de la validez, eficacia, ejecución o
interpretación de los contratos de la administración pública, con
excepción de los casos en que es obligatorio o se decida, conforme
a ley, someter a conciliación o arbitraje la controversia; y 6. las
actuaciones administrativas sobre el personal dependiente al
servicio de la administración pública), el Juez o la Sala que se
considere incompetente conforme a ley, remitirá de oficio los
actuados al órgano jurisdiccional que corresponda, bajo sanción de
nulidad de lo actuado por el Juez o Sala incompetente (art. 12 del
D.S. Nro. 013-2008-JUS).
- Si la demanda es dirigida contra el Estado y la controversia derivase
no de una relación jurídica de derecho público sino de derecho
privado, entonces, resultarán de aplicación las reglas generales de
competencia (en especial las contenidas en el art. 14 del C.P.C.). Al
igual que en el acápite precedente, esta disposición resulta aplicable
en el caso de que la demanda esté dirigida contra un órgano
constitucional autónomo o contra un funcionario público que
hubiese actuado en ejercicio de sus funciones en el marco de las
atribuciones conferidas por la ley a este último.

2.3.10.11 Competencia territorial: Prórroga

La competencia eventual o secundaria por elección es la competencia


prorrogada en virtud de la voluntad de los justiciables (demandante y
demandado) que encuentra su fuente en el ordenamiento jurídico. El acuerdo
de las partes que prorroga la competencia tiene carácter preventivo cuando
es anterior al proceso (como, por ejemplo, el que consta en una cláusula
contractual).
60 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

La competencia eventual o secundaria por elección opera respecto de la


competencia territorial por ser ésta relativa; en cambio, no funciona tratándose
de la competencia material y funcional que tienen carácter de absolutas. No
puede haber prórroga convencional de la competencia material y funcional
porque éstas se encuentran reguladas por normas de orden público cuyo
incumplimiento afecta al interés social. Asimismo, resultará inviable la prórroga
convencional de la competencia territorial cuando la ley señale expresamente
que tal competencia es improrrogable (art. 25 del C.P.C.).
La prórroga de la competencia representa, pues, la sumisión voluntaria
(que puede ser expresa -por escrito: art. 25 del C.P.C.- o tácita -esta última es
el caso del art. 26 del C.P.C.-) de las partes a la competencia de un Juez que
originariamente no le correspondía ventilar la causa por razón de territorio.
Sobre el particular, Alzamora Valdez anota lo siguiente: «La prórroga de la
competencia de los jueces por sometimiento expreso o tácito de las partes (...)
no significa que los litigantes atribuyan al juez una facultad de que carecía,
sino que le prestan una ocasión para que pueda ejercer la función de su ministerio.
Los interesados no otorgan competencia al juez; constituyen simplemente la
circunstancia para que éste pueda juzgar» (ALZAMORA VALDEZ, s/a: 106).
La prórroga tácita de la competencia territorial es la que se produce dentro
del proceso, con la designación del Juez en la interposición de la demanda y
la aceptación tácita del demandado, quien omite (al comparecer al proceso)
hacer reserva alguna respecto de la competencia territorial establecida o no
cuestiona dicha competencia dentro del plazo que para tal efecto concede la
ley (art. 26 del C.P.C.).

2.3.11 Competencia funcional

«La com petencia funcional distribuye las distintas funciones jurisdiccionales


en el mismo asunto entre distintos órganos de jurisdicción y limita las funciones
de un órgano frente a las de otros órganos que actuarán en el mismo asunto...»
(ROSENBERG, 1955, Tomo 1:163).
La competencia funcional se basa en las funciones que el ordenamiento
jurídico establece para los Jueces de distinta jerarquía dentro del proceso. Así
tenemos que la competencia funcional es la que corresponde a los órganos
jurisdiccionales de diversos grados. «A cada grado pertenece una actividad, y
los interesados pueden renovar mediante recursos, ante los grados de orden
superior, sus demandas. Cada grado se halla, pues, legalmente facultado para
conocer de una clase de recursos» (ALZAMORA VALDEZ, s/a : 101). «En otros
casos, los grados superiores tienen una competencia originaria o propia, sobre
cuestiones que no han conocido los inferiores» (ALZAMORA VALDEZ, s/a: 102).
En lo que concierne a la determinación de la competencia funcional, como
se infiere del texto del artículo 28 del Código Procesal Civil, habrá que estar a
lo dispuesto en la Constitución, la Ley Orgánica del Poder Judicial y el Código
Procesal Civil.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 61

No podemos dejar de mencionar que, de acuerdo a lo normado en el


último párrafo del artículo 14 del Código Procesal Civil, si por naturaleza de
la pretensión u otra causa análoga no pudiera determinarse la competencia
por razón de grado (funcional), es competente el Juez Civil.

2.3.12 Competencia por razón de conexión

La competencia por razón de conexión es aquella que hace referencia al


conocimiento por parte de un Juez de varios asuntos o pretensiones que
guardan relación entre sí.

2.3.12.1 Competencia en caso de pretensiones de garantía, accesorias


y complementarias

Si se encuentra en trámite un proceso en el que el actor exige la satisfacción


de una determinada pretensión y se reclama posteriormente, en otro proceso,
alguna pretensión de garantía o accesoria o complementaria o derivada de la
pretensión formulada en el primer proceso (esta última considerada como
pretensión principal), puede procederse a la acumulación de procesos (siempre
que ninguno de los dos procesos haya sido sentenciado en primera instancia:
art. 90 -primer párrafo- del C.P.C.), en cuyo caso tendrá competencia para
conocer el proceso únicamente el órgano jurisdiccional ante el cual se estuvo
tramitando el primer proceso (según se infiere del art. 32 del C.P.C.).
La referida regla de competencia no se quiebra ni siquiera en los siguientes
casos (previstos en el art. 32 del C.P.C.):
A. Cuando la pretensión planteada en el segundo proceso (pretensión
de garantía o accesoria o complementaria o derivada de la pretensión
principal) no alcanza la cuantía que hace competente al Juez que
conoce del primer proceso.
B. Cuando la pretensión propuesta en el segundo proceso (pretensión
de garantía o accesoria o complementaria o derivada de la pretensión
principal) excede la cuantía que hace competente al Juez que conoce
del primer proceso.
C. Cuando a la pretensión planteada en el segundo proceso (pretensión
de garantía o accesoria o complementaria o derivada de la pretensión
principal) resulta aplicable, por razón de territorio, una competencia
que no coincide con la del órgano jurisdiccional que conoce del
primer proceso.

2.3.12.2 Competencia en caso de medidas cautelares

En lo que concierne al órgano jurisdiccional competente para conocer del


trámite de una medida cautelar, cabe señalar que, según el artículo 608 -parte
pertinente del primer párrafo- del Código Procesal Civil, el juez competente
62 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

para dictar medidas cautelares es aquel que se encuentra habilitado para


conocer de las pretensiones de la demanda.
Se entiende, pues, que el Juez que conoce de la pretensión o pretensiones
formuladas por el accionante es el competente para encargarse del procedimiento
cautelar en que se solicita o dispone la medida que busca asegurar aquélla (s).
Sobre el particular, Lino Palacio refiere que, «dado que toda pretensión cautelar
es necesariamente accesoria con respecto a una pretensión principal, la
competencia para conocer en aquélla corresponde al órgano judicial que conoce,
o ha de conocer en la segunda...» (PALACIO, 1992, Tomo VIII: 23-24).
Tratándose de una medida cautelar fuera del proceso (llamada también
medida cautelar anticipada y regulada en los arts. 608 -parte pertinente- y 636
del C.P.C.), que es aquella que se solicita en momento previo a la interposición
de la demanda, pudiendo incluso tramitarse y ejecutarse antes que ésta se
presente ante el órgano jurisdiccional, y conforme se desprende del artículo 33
del Código Procesal Civil, conocerá de dicha medida cautelar fuera del proceso
el órgano jurisdiccional competente, por razón de grado, para conocer de la
demanda a plantearse posteriormente. Al respecto, el artículo 636 del Código
Procesal Civil prescribe lo siguiente: A. ejecutada la medida (cautelar) antes
de iniciado el proceso principal, el beneficiario debe interponer su demanda
ante el mismo Juez, dentro de los diez días posteriores a dicho acto; B. cuando
el procedimiento conciliatorio extrajudicial fuera necesario para la procedencia
de la demanda, el plazo para la interposición de ésta se computará a partir de
la conclusión del procedimiento conciliatorio, el que deberá ser iniciado dentro
de los cinco días hábiles de haber tomado conocimiento de la ejecución de la
medida (cautelar); C. si no se interpone la demanda oportunamente, o ésta es
rechazada liminarmente, o no se acude al centro de conciliación en el plazo
indicado, la medida cautelar caduca de pleno derecho; y D. dispuesta la
admisión de la demanda por revocatoria del superior, la medida cautelar
requiere nueva tramitación.

2.3.12.3 Competencia en caso de prueba anticipada

La prueba anticipada es aquel procedimiento excepcional (pues exige


determinados requisitos especiales para su procedencia) de actuación previa
de medios probatorios que tiende a preparar o consolidar la prueba de un
proceso a iniciarse posteriormente.
Por disposición del artículo 33 del Código Procesal Civil, conocerá del
trámite de la prueba anticipada el órgano jurisdiccional competente, por razón
de grado, para conocer la demanda próxima a interponerse. Al respecto, el
artículo 297 del Código Procesal Civil establece que es competente (para conocer
del proceso no contencioso de prueba anticipada), además de lo dispuesto en
el artículo 33 de dicho cuerpo de leyes, el Juez que por razón de cuantía y
territorio debería conocer el futuro proceso.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 63

2.3.13 Competencia y prevención

La prevención es la «... anticipación que en el conocimiento de una causa


toma un juez con relación a otros competentes también...» (CABANELLAS,
1986, Tomo VI: 398).
En opinión de Véscovi, la prevención «... consiste en que, cuando dos o
más tribunales son competentes para entender en un mismo asunto (causa,
litigio), el que conoce antes se convierte en competente exclusivo y excluye a
los demás» (VESCOVI, 1999:147).
Sobre el particular, Devis Echandía afirma que «existe competencia
privativa cuando el juez que conoce de un asunto excluye en forma absoluta
a los demás, y hay competencia preventiva o concurrente, cuando para un
asunto existen varios jueces competentes, pero el primero que lo hace previene
en su conocimiento e impide a los demás que lo hagan...» (DEVIS ECHANDIA,
1984, Tomo 1:143).
Según se colige del artículo 29 del Código Procesal Civil, previene
-entiéndase, pues, que será competente para conocer del proceso en caso de
pluralidad de órganos jurisdiccionales competentes- el magistrado que dispuso
y ante el cual se realizó el primer emplazamiento (válido) al demandado (léase
el que ordenó y efectuó en primer lugar la notificación de la demanda al sujeto
pasivo de la relación jurídica procesal). Del mismo modo, en el supuesto de
haber varios demandados, ya sea en el mismo proceso o en distintos procesos,
previene el Juez que dispuso y realizó el primer emplazamiento a cualquiera
de los sujetos demandados. Al respecto, Ovalle Favela puntualiza que es efecto
del emplazamiento «... prevenir el juicio en favor del juez que lo hace...»
(OVALLE FAVELA, 1980: 56). Añade el citado jurista que «... este efecto se
conecta con la determinación de la competencia, cuando pueda haber varios
jueces que puedan tener competencia en relación a un mismo asunto: entonces
es competente el que primero haya realizado el emplazamiento...» (OVALLE
FAVELA, 1980: 56).
Si por disposición legal existiera pluralidad de órganos jurisdiccionales
competentes para conocer un determinado asunto, entonces, la competencia
recae en el magistrado que efectuó el primer emplazamiento (esto es, que
dispuso y ante el cual se realizó la notificación de la demanda al demandado),
siendo efecto de la referida prevención la exclusividad de la competencia de
este último, estando impedidos de asumirla, desde el momento procesal
indicado precedentemente, los demás órganos jurisdiccionales que por
disposición legal hubieran podido conocer también del asunto en cuestión (art.
30 del C.P.C.). Acerca de la exclusividad de la competencia del Juez que previene
como efecto de la prevención, no podemos dejar de mencionar que, conforme
lo señala el inciso 1) del artículo 438 del Código Procesal Civil, que recoge el
principio de la «perpetuatio jurisdictionis» (según el cual una vez fijada la
competencia ya no puede ser objeto de alteración en el curso del juicio), el
emplazamiento válido con la demanda produce como efecto el que la
64 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

competencia inicial no podrá ser modificada, aunque posteriormente varíen


las circunstancias que la determinaron.
Se desprende del artículo 31 del Código Procesal Civil (que versa sobre
la prevención de la competencia funcional):
- Que, en primera instancia, la prevención -entiéndase la asunción
de competencia para conocer de un determinado asunto que
por disposición legal podría ser conocido por varios órganos
jurisdiccionales- únicamente opera tratándose de la competencia
por razón de territorio (debiéndose tener en cuenta lo dispuesto en
los arts. 14,1 5 ,1 6 ,1 7 ,1 8 , 20, 21,23, 24 y 27 del C.P.C.).
- Que, en segunda instancia, previene el órgano jurisdiccional
(unipersonal o colegiado) que conoce primero el proceso (por
haberse planteado apelación e, incluso, por haberse elevado el
expediente en consulta). La prevención en dicho caso opera con la
primera notificación que se haga en segunda instancia (a través
de la cual el órgano judicial revisor hace saber que se avoca al
conocimiento de los actuados).

2.3.14 Competencia para conocer de los procesos de conocimiento

Son competentes para conocer de los procesos de conocimiento los


Juzgados Civiles. Así lo determina el primer párrafo del artículo 475 del Código
Procesal Civil.

2.3.15 Competencia para conocer de los procesos abreviados

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 488 del Código Procesal


Civil (que regula la competencia para conocer de los procesos abreviados en
general):
- Son competentes para conocer los procesos abreviados los Jueces
Civiles y los de Paz Letrados, salvo en aquellos casos en que la ley
atribuye su conocimiento a otros órganos jurisdiccionales.
- Los Juzgados de Paz Letrados son competentes cuando la cuantía
de la pretensión es mayor de cien y hasta quinientas Unidades de
Referencia Procesal.
- Los Jueces Civiles serán competentes cuando lá cuantía de la
pretensión supera las quinientas Unidades de Referencia Procesal.

2.3.15.1 Competencia para conocer del proceso de f étrácto

A tenor de lo dispuesto en el artículo 488 del Código Procesal Civil, son


competentes para conocer de los procesos abreviados (entre los que se encuentra
el de retracto) los Jueces Civiles y los de Paz Letrados, salvo en aquellos casos
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 65

en que la ley atribuye su conocimiento a otros órganos jurisdiccionales (que


no es el caso del retracto). Los Juzgados de Paz Letrados son competentes
cuando la cuantía de la pretensión es mayor de cien y hasta quinientas Unidades
de Referencia Procesal; cuando supere este monto, los Jueces Civiles.
De conformidad con lo prescrito en el inciso 1) del artículo 24 del Código
Procesal Civil, además del Juez del domicilio del demandado (que, al ser dos
sujetos los demandados -el enajenante y el adquirente del bien que se pretende
retraer-, lo será el del domicilio de cualquiera de ellos: art. 15 del C.P.C.),
también es competente, a elección del demandante (retrayente), el Juez del
lugar en que se encuentre el bien o bienes (materia de retracto).

2.3.15.2 Competencia para conocer de los procesos de título supletorio,


prescripción adquisitiva y rectificación o delimitación de áreas
y linderos

Conforme lo dispone el artículo 488 del Código Procesal Civil, son


competentes para conocer de los procesos abreviados (entre los que se
encuentran los de título supletorio, prescripción adquisitiva y rectificación o
delimitación de áreas y linderos) los Jueces Civiles y los de Paz Letrados, salvo
en aquellos casos en que la ley atribuye su conocimiento a otros órganos
jurisdiccionales. Los Juzgados de Paz Letrados son competentes cuando la
cuantía de la pretensión es mayor de cien y hasta quinientas Unidades de
Referencia Procesal; cuando supere este monto, los Jueces Civiles.
Se colige del inciso 1) del artículo 24 del Código Procesal Civil que,
además del Juez del domicilio del demandado, también es competente, a
elección del demandante, el Juez del lugar en que se encuentre el bien o bienes
en cuestión (materia de título supletorio, prescripción adquisitiva, o rectificación
o delimitación de áreas y linderos).
No podemos dejar de mencionar que se desprende del artículo 38 del
D.S. Nro. 035-2006-VIVIENDA (del 06-11-2006) que la prescripción adquisitiva
y la formación de títulos supletorios a que se refieren (respectivamente) los
artículos 21 y 22 de la Ley Nro. 27157 («Ley de Regularización de Edificaciones,
del Procedimiento para la Declaratoria de Fábrica y del Régimen de Unidades
Inmobiliarias de Propiedad Exclusiva y de Propiedad Común», del 19-07-1999),
pueden tramitarse por la vía de los asuntos no contenciosos de competencia
notarial, conforme al procedimiento previsto en el D.S. Nro. 035-2006-VIVIENDA
(en los arts. 39 al 43) y, supletoriamente, por las normas contenidas en el Código
Procesal Civil. Además, según se infiere de la Segunda Disposición Final del
D.S. Nro. 035-2006-VIVIENDA, para el trámite de saneamiento de titulación
previsto en dicho Decreto Supremo (en el que está incluido el correspondiente
a la prescripción adquisitiva y a la formación de títulos supletorios), se aplica
supletoriamente la Ley de Competencia Notarial en Asuntos No Contenciosos
(Ley Nro. 26662, del 20-09-1996). Igualmente, será de aplicación la normatividad
contenida en la Ley Nro. 27333 («Ley Complementaria a la Ley Nro. 26662, la
66 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Ley de Asuntos No Contenciosos de Competencia Notarial, para la


Regularización de Edificaciones», del 27-07-2000), sobre todo los artículos 5 y
6 de dicha Ley.
En relación a la rectificación o delimitación de áreas o linderos en sede
notarial, debe tenerse presente lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley Nro.
27333, referido al saneamiento del área, linderos y medidas perimétricas del
terreno, y según el cual:
«13.1 Cuando sea necesario determinar el área, linderos y medidas
perimétricas del terreno, o cuando existan discrepancias entre el área real
del terreno, sus medidas perimétricas y /o linderos, con los que figuren
en la partida registral del predio, éstas podrán determinarse o rectificarse
de acuerdo con los siguientes procedimientos:
a) Por mutuo acuerdo:
Mediante escritura pública suscrita por el propietario del predio y
los propietarios de todos los predios colindantes, en la que estos
últimos manifiesten su conformidad con el área, medidas perimétricas
y /o linderos, según corresponda.
b) Procedimiento Notarial:
Se podrá tramitar como un asunto no contencioso de competencia
notarial, según los procedimientos a los que se refieren los Artículos
504° y siguientes del Código Procesal Civil [numerales que regulan
el trámite de los procesos de título supletorio, prescripción adquisitiva y
rectificación o delimitación de áreas o linderos], en lo que sea aplicable,
siempre y cuando el área real del predio sea igual o inferior a la
registrada en la partida.
Cuando el área real es superior a la registrada procederá este trámite
siempre y cuando exista una certificación registral de que la mayor
área no se superpone a otra registrada.
Este procedimiento se tramita de conformidad con lo establecido
en el Reglamento de la Ley N° 27157 [arts. 39 al 43 del D.S. Nro.
035-2006- VIVIENDA],
c) Procedimiento Judicial:
Se tramita por el procedimiento judicial previsto en los Artículos
504° y siguientes del Código Procesal Civil, toda rectificación que
suponga superposición de áreas o linderos, o cuando surja oposición
de terceros.
13.2 Si, durante la tramitación de cualquiera de los procesos indicados
en los incisos b) y c) precedentes, se produjese acuerdo entre los
propietarios podrá otorgarse la escritura pública a la que se refiere el
inciso a), dándose por concluido el proceso iniciado».
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 67

2.3.15.3 Competencia para conocer del proceso de responsabilidad


civil de los Jueces

Lo relativo a la competencia de grado para conocer del proceso de


responsabilidad civil de los Jueces se encuentra normado en el artículo 511 del
Código Procesal Civil en estos términos:
«El Juez Especializado en lo Civil, o el Juez Mixto, en su caso, es el
competente para conocer los procesos de responsabilidad civil de los
jueces, inclusive si la responsabilidad fuera atribuida a los Vocales de las
Cortes Superiores y de la Corte Suprema».
No puede dejarse de tener en cuenta lo dispuesto en el artículo 27 del
Código Procesal Civil, referido a la competencia del Estado y conforme al cual:
«Es Juez competente el del lugar donde tenga su sede la oficina o
repartición del Gobierno Central, Regional, Departamental, Local o ente
de derecho público que hubiera dado lugar al acto o hecho contra el que
se reclama.
Cuando el conflicto de intereses tuviera su origen en una relación jurídica
de derecho privado, se aplican las reglas generales de la competencia.
Las mismas reglas se aplican cuando la demanda se interpone contra
órgano constitucional autónomo o contra funcionario público que hubiera
actuado en uso de sus atribuciones o ejercicio de sus funciones».

2.3.15.4 Competencia para conocer del proceso de expropiación

En principio, tal como lo señala el artículo 488 del Código Procesal Civil,
son competentes para conocer de los procesos abreviados (entre los que se
encuentra el de expropiación) los Jueces Civiles y los de Paz Letrados, salvo
en aquellos casos en que la ley atribuye su conocimiento a otros órganos
jurisdiccionales. Los Juzgados de Paz Letrados son competentes cuando la
cuantía de la pretensión es mayor de cien y hasta quinientas Unidades de
Referencia Procesal; cuando supere este monto, los Jueces Civiles.
El artículo 20 del Código Procesal Civil establece al respecto que:
«Tratándose de bienes inscritos, es competente el Juez del lugar en donde
el derecho de propiedad se encuentra inscrito.
Si la expropiación versa sobre bienes no inscritos, es competente el del
lugar donde el bien está situado, aplicándose, en su caso, lo dispuesto en
el Artículo 24°, inciso 1".
El tenor del inciso 1) del artículo 24 del Código Procesal Civil, a que hace
referencia el último párrafo del artículo 20 de dicho cuerpo de leyes, es como
sigue:
68 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«Además del Juez del domicilio del demandado, también es competente,


a elección del demandante:
1. El Juez del lugar en que se encuentre el bien o bienes tratándose de
pretensiones sobre derechos reales. Igual regla rige en los procesos
de retracto, título supletorio, prescripción adquisitiva y rectificación
o delimitación de áreas o linderos, expropiación, desalojo e interdictos.
Si la demanda versa sobre varios inmuebles situados en diversos
lugares será competente el Juez de cualquiera de ellos;
(...)».

2.3.15.5 Competencia para conocer del proceso de tercería

Resulta competente para conocer del proceso de tercería (ya sea de


propiedad o de derecho preferente) el Juez del proceso en el que se interviene
(vale decir, el Juez del proceso en el que se afectó un bien o bienes mediante
medida cautelar o para la ejecución, lo que funda el pedido de tercería). Así lo
determina el artículo 534 -segundo párrafo- del Código Procesal Civil.

2.3.16 Competencia para conocer de los procesos sumarísimos

De conformidad con el artículo 547 del Código Procesal Civil:


- Son competentes para conocer de los procesos sumarísimos de
separación convencional y divorcio ulterior los Jueces de Familia
(parte inicial del primer párrafo del art. 547 del C.P.C.). Al respecto,
debe tenerse en consideración que, con arreglo a lo previsto en el
inciso 7) del artículo 1 de la Ley de competencia notarial en asuntos no
contenciosos (Ley Nro. 26662, del 20-09-1996), los interesados pueden
recurrir indistintamente ante el Poder Judicial o ante Notario para
tramitar la separación convencional y divorció ulterior conforme
a la ley de la materia, cual es la Ley que regula el procedimiento no
contencioso de la separación convencional y divorcio ulterior en las
municipalidades y notarías (Ley Nro. 29227, del 15-05-2008) y su
Reglamento (Decreto Supremo Nro. 009-2008-JUS, del 12-06-2008).
El artículo 3 de la Ley Nro. 29227 prescribe que son competentes
para llevar a cabo el procedimiento especial (no contencioso)
establecido en dicha Ley (sobre separación convencional y divorcio
ulterior en municipalidades y notarías), los alcaldes distritales y
provinciales, así como los notarios de la jurisdicción del último
domicilio conyugal o de donde se celebró el matrimonio. Por su
parte, el artículo 4 del Decreto Supremo Nro. 009-2008-JUS señala:
A. que el alcalde distrital o provincial de la municipalidad acreditada
(por el Ministerio de Justicia), así como el notario de la jurisdicción
del último domicilio conyugal o del lugar de celebración del
matrimonio, son competentes para realizar el procedimiento no
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 69

contencioso (de la separación convencional y divorcio ulterior)


regulado en la Ley Nro. 29227; B. que se entiende por domicilio
conyugal el último domicilio que compartieron los cónyuges,
señalado en declaración jurada suscrita por ambos; y C. que la
solicitud de divorcio ulterior será tramitada ante el mismo notario
o alcalde que declaró la separación convencional, de acuerdo a ley.
Son competentes los Jueces de Familia para conocer los procesos
sumarísimos de interdicción (parte inicial del primer párrafo del
art. 547 del C.P.C.).
Son competentes los Jueces Civiles para conocer los procesos
sumarísimos de interdictos (parte final del primer párrafo del art.
547 del C.P.C.).
Son competentes los Jueces Civiles para conocer los casos del inciso
6) del artículo 546 del Código Procesal Civil, es decir, aquellos
asuntos contenciosos que no tienen una vía procedimental propia,
son inapreciables en dinero o hay duda sobre su monto o, porque
debido a la urgencia de la tutela jurisdiccional, el Juez considere
atendible su empleo (de la vía sumarísima, se entiende). Es de
destacar que en el caso del inciso 6) del artículo 546 del Código
Procesal Civil, la resolución que declara aplicable el proceso
sumarísimo, será expedida sin citación al demandado, en decisión
debidamente motivada e inimpugnable. (Ello se desprende de los
artículos 547 -parte final del primer párrafo- y 549 del Código
Procesal Civil).
Los Jueces de Paz Letrados conocen los procesos de alimentos (art.
547 -segundo párrafo- del C.P.C.). Sin embargo, los Jueces de Paz
pueden conocer de los alimentos y procesos derivados y conexos
a éstos (a elección del demandante), cuando el vínculo familiar esté
fehacientemente acreditado, o cuando no estando acreditado ambas
partes se allanen a su competencia (art. 16 -inc. 1)- de la Ley Nro.
29824 y art. 96 de la Ley Nro. 27337).
En el caso del inciso 4) del artículo 546 del Código Procesal Civil
(desalojo), cuando la renta mensual es mayor de cincuenta Unidades
de Referencia Procesal o no exista cuantía, son competentes los
Jueces Civiles. Cuando la cuantía sea hasta cincuenta Unidades de
Referencia Procesal, son competentes los Jueces de Paz Letrados
(tercer párrafo del art. 547 del C.P.C.). Es de destacar que el Juez
del lugar donde se encuentra el bien inmueble materia de un
contrato de arrendamiento es competente para conocer la solicitud
de restitución del inmueble (entiéndase demanda de desalojo),
tratándose de contratos de arrendamiento con firmas legalizadas
notarialmente o ante Juez de Paz (en los lugares donde no haya notario
70 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

público) con cláusula de allanamiento a futuro del arrendatario, para


la restitución del bien por conclusión del contrato o por resolución
del mismo por falta de pago conforme al artículo 1697 (incisos 1 y
2) del Código Civil (art. 594 -parte pertinente- del C.P.C.).
- En el caso del inciso 7) del artículo 546 del Código Procesal Civil
(asuntos contenciosos cuya estimación patrimonial no sea mayor
de cien Unidades de Referencia Procesal), cuando la pretensión sea
hasta diez Unidades de Referencia Procesal, es competente para
sentenciar el Juez de Paz, y si la pretensión es hasta cincuenta
Unidades de Referencia Procesal, el Juez de Paz tiene competencia
para resolver mediante conciliación. Si la cuantía de la pretensión
excede los montos señalados, será competente el Juez de Paz
Letrado (último párrafo del art. 547 del C.P.C.).
No podemos dejar de señalar que, en lo que atañe a la competencia para
conocer de los procesos sumarísimos (y de las demás clases de procesos), habrá
que estar a lo dispuesto en las reglas contenidas en el Título II («Competencia»)
de la Sección Primera («Jurisdicción, acción y competencia») del Código
Procesal Civil.

2.3.16.1 Competencia para conocer del proceso de alimentos

Tal como se desprende del segundo párrafo del artículo 547 del Código
Procesal Civil, son órganos jurisdiccionales competentes para conocer del
proceso sumarísimo de alimentos los Jueces de Paz Letrados. Sin embargo,
los Jueces de Paz pueden conocer de los alimentos y procesos derivados y
conexos a éstos (a elección del demandante), cuando el vínculo familiar esté
fehacientemente acreditado, o cuando no estando acreditado ambas partes se
allanen a su competencia (art. 16 -inc. 1)- de la Ley Nro. 29824 y art. 96 de la
Ley Nro. 27337). Además, corresponde conocer del proceso de alimentos al
Juez del lugar del domicilio del demandado o del demandante, a elección de
éste, por así disponerlo el primer párrafo del artículo 560 del Código Procesal
Civil, concordante con el artículo 24 -inc. 3)- de dicho Código, el cual señala
que, además del Juez del domicilio del demandado, también es competente, a
elección del demandante, el Juez del domicilio del demandante en las
pretensiones alimenticias. El último párrafo del artículo 560 del Código Procesal
Civil precisa que el Juez rechazará de plano cualquier cuestionamiento a la
competencia por razón de territorio.
En relación al órgano jurisdiccional competente para conocer del proceso
de alimentos de niños y adolescentes que se tramita en la vía de proceso único
regulado en el Código de los Niños y Adolescentes (Ley Nro. 27337: Capítulo
II del Título II del Libro Cuarto, arts. 164 al 182), cabe señalar que, conforme
al artículo 96 de dicho Código: a) el Juez de Paz Letrado es competente
para conocer la demanda en los procesos de fijación, aumento, reducción,
extinción o prorrateo de alimentos, sin perjuicio de la cuantía de la pensión, la
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 71

edad o la prueba sobre el vínculo familiar, salvo que la pretensión alimentaria


se proponga accesoriamente a otras pretensiones; b) será también competente
el Juez de Paz, a elección del demandante, respecto de demandas en donde
el entroncamiento esté acreditado de manera indubitable; c) cuando el
entroncamiento familiar no esté acreditado de manera indubitable, el Juez de
Paz puede promover una conciliación si ambas partes se allanan a su competencia;
y d) es competente para conocer estos procesos en segundo grado el Juez de
Familia, en los casos que hayan sido de conocimiento del Juez de Paz Letrado
y este último en los casos que hayan sido conocidos por el Juez de Paz.

2.3.16.2 Competencia para conocer de los procesos de separación


convencional y divorcio ulterior

Por disposición del primer párrafo del artículo 547 del Código Procesal
Civil, son competentes para conocer de los procesos sumarísimos de separación
convencional y divorcio ulterior, los Jueces de Familia.
Como en el proceso de separación convencional no hay parte demandante
ni demandada (no siendo aplicable la regla de competencia que atribuye ésta
al Juez del domicilio de alguna de ellas -sobre todo de la parte demandada-),
será competente el Juez del último domicilio conyugal. Ello se desprende del
inciso 2) del artículo 24 del Código Procesal Civil.
Cabe señalar que del tratamiento conjunto que hace el Código Procesal
Civil de los procesos indicados (en el Sub-Capítulo 2o del Capítulo II del Título
III de su Sección Quinta), de la denominación que le asigna dicho Código al
proceso de divorcio ulterior, y de la lectura del artículo 580 del Código adjetivo
(en que se aprecia el carácter expeditivo que tiene la sentencia de divorcio, pues
se basa en el fallo que declara la separación convencional y en el transcurso de
un determinado lapso de tiempo), se infiere que el órgano jurisdiccional
competente para conocer la conversión de la separación en divorcio es precisamente
aquel que dirigió el proceso de separación convencional.
No podemos dejar de mencionar que, conforme se desprende de los
artículos 3 de la Ley Nro. 29227 y 4 del Decreto Supremo Nro. 009-2008-JUS,
son competentes para llevar a cabo el procedimiento no contencioso de la separación
convencional y divorcio ulterior en las municipalidades y notarías:
A. Los alcaldes distritales del lugar del último domicilio conyugal o
del lugar donde se celebró el matrimonio.
B. Los alcaldes provinciales del lugar del último domicilio conyugal
o del lugar donde se celebró el matrimonio.
C. Los notarios del lugar del último domicilio conyugal o del lugar
donde se celebró el matrimonio. Es de destacar que el Consejo del
Notariado controlará que los notarios cuenten con un ambiente
adecuado para el desarrollo del procedimiento no contencioso de
72 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

separación convencional y divorcio ulterior (Segunda Disposición


Complementaria Final del D.S. Nro. 009-2008-JUS).
En el Decreto Supremo Nro. 009-2008-JUS se precisa:
- Que el alcalde es el representante legal de la municipalidad
acreditada por el Ministerio de Justicia, elegido en elecciones
municipales (art. 2 -literal c)- del D.S. Nro. 009-2008-JUS).
- Que el notario es el profesional del derecho que está autorizado
para dar fe de los actos y contratos que ante él se celebren y para
la tramitación de asuntos no contenciosos (entre los que se encuentra
la separación convencional y el divorcio ulterior) previstos en la
ley de la materia (cual es la Ley Nro. 26662 y, además, la Ley Nro.
27333). Su función también comprende la comprobación de hechos
(art. 2 -literal o)- del D.S. Nro. 009-2008-JUS).
- Que el domicilio conyugal es el último domicilio que compartieron
los cónyuges, señalado en declaración jurada suscrita por ambos
(arts. 2 -literal m)- y 4 -segundo párrafo- del D.S. Nro. 009-2008-JUS).
La referida declaración jurada no es sino la manifestación escrita
de los cónyuges bajo juramento de que la información proporcionada
es verdadera (art. 2 -literal j)- del D.S. Nro. 009-2008-JUS).
Puntualizamos que la solicitud de divorcio ulterior será tramitada ante el
mismo notario o alcalde que declaró la separación convencional, de acuerdo a
ley (art. 4 -in fine- del D.S. Nro. 009-2008-JUS).

2.3.16.3 Competencia para conocer de los procesos de interdictos

De acuerdo a lo previsto en el primer párrafo del artículo 547 del Código


Procesal Civil, son competentes los Jueces Civiles para conocer de los procesos
de interdictos.
Dicho numeral es concordante con el artículo 597 del Código adjetivo
que asigna al Juez Civil la competencia para conocer de los interdictos, pero
que establece como excepción lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo
605 del indicado cuerpo de leyes, según el cual, el tercero perjudicado con la
orden judicial (cuya ejecución implique desposesión, expedida en un proceso
-cualquiera- en que no ha sido emplazado o citado: primer párrafo del art. 605
del C.P.C.) debe acudir ante el Juez que la expidió solicitando la restitución
(del bien).
Por disposición del inciso 1) del artículo 24 del Código Procesal Civil,
además del Juez del domicilio del demandado, también es competente, a
elección del demandante, el Juez del lugar en que se encuentre el bien o bienes.
Si la demanda versa sobre varios inmuebles situados en diversos lugares, será
competente el Juez de cualquiera de ellos.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 73

2.3.17 Competencia para conocer de los procesos únicos de ejecución


Los procesos únicos de ejecución quedan sometidos a las reglas generales
de competencia contempladas en el Capítulo I («Disposiciones generales») del
Título II («Competencia») de la Sección Primera («Jurisdicción, acción y
competencia») del Código Procesal Civil, a no ser que dicho cuerpo de leyes
establezca algo distinto (art. 34 del C.P.C.). Sobre el particular, cabe indicar que
el artículo 690-B del Código Procesal Civil norma lo concerniente a la
competencia para conocer de los procesos únicos de ejecución, desprendiéndose
de dicho precepto legal que:
- Es competente para conocer los procesos con título ejecutivo de
naturaleza extrajudicial el Juez Civil y el Juez de Paz Letrado.
- Es competente para conocer los procesos con título ejecutivo de
naturaleza extrajudicial el Juez de Paz Letrado, cuando la cuantía
de la pretensión no sea mayor de cien Unidades de Referencia
Procesal.
- Es competente para conocer los procesos con título ejecutivo de
naturaleza extrajudicial el Juez Civil, cuando la cuantía de la
pretensión supera las cien Unidades de Referencia Procesal.
- Es competente para conocer los procesos con título ejecutivo de
naturaleza judicial (sentencia o auto que se le equipare, acta de
conciliación judicial y transacción judicial debidamente aprobada
u homologada) el Juez de la demanda.
- Es competente para conocer los procesos de ejecución con garantía
constituida el Juez Civil.
Debe tenerse en consideración que el proceso único de ejecución de
desalojo que se promueva al amparo del Decreto Legislativo Nro. 1177 (Decreto
Legislativo que establece el régimen de promoción del arrendamiento para
vivienda, del 17-07-2015), se tramita ante el Juez de Paz Letrado o ante el
Juzgado que haga sus veces, de la jurisdicción donde se ubique el inmueble
arrendado. Así lo prescribe el artículo 15 -literal c) del inciso 15.1)- del citado
Decreto Legislativo Nro. 1177.

2.3.18 Competencia para conocer de los procesos no contenciosos


En el proceso no contencioso es competente el juez del lugar del domicilio
de la persona que lo promueve o en cuyo interés se promueve, salvo disposición
legal o pacto en contrario (art. 23 del C.P.C.).
Nuestro ordenamiento jurídico, acerca de la competencia para conocer
de los asuntos no contenciosos, establece, además, lo siguiente:
- Son competentes para conocer los procesos no contenciosos, los
Jueces Civiles y los de Paz Letrados, salvo en los casos en que la
ley atribuye su conocimiento a otros órganos jurisdiccionales o a
Notarios (art. 750 -primer párrafo- del C.P.C.).
74 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- En el proceso no contencioso es inaplicable la competencia por


razón de turno (art. 750 -segundo párrafo- del C.P.C.).
- La competencia de los Juzgados de Paz Letrados es exclusiva para
los procesos de inscripción de partidas y para los que contienen en
la solicitud una estimación patrimonial no mayor a cincuenta
unidades de referencia procesal. Los procesos de rectificación de
partidas podrán ventilarse ante los Juzgados de Paz Letrados o ante
Notario (art. 750 -in fine- del C.P.C.).
- Los interesados pueden recurrir indistintamente ante el Poder
Judicial o ante el notario para tramitar según corresponda los
siguientes asuntos (no contenciosos): 1. rectificación de partidas; 2.
adopción de personas capaces; 3. patrimonio familiar; 4. inventarios;
5. comprobación de testamentos; 6. sucesión intestada; 7. separación
convencional y divorcio ulterior conforme a la ley de la materia,
cual es la Ley Nro. 29227 y su Reglamento: Decreto Supremo Nro.
009-2008-JUS; 8. reconocimiento de unión de hecho; 9. convocatoria
a junta obligatoria anual; 10. convocatoria a junta general; y 11.
cúratela para personas adultas mayores que tengan la calidad de
pensionistas o beneficiarios de la Ley Nro. 29625 (Ley de devolución
de dinero del FONAVI -Fondo Nacional de Vivienda- a los
trabajadores que contribuyeron al mismo), para la cual debe tenerse
presente lo normado en el artículo 4 del Decreto Legislativo Nro.
1310, del 29-12-2016 (art. 1 de la Ley de Competencia Notarial en
Asuntos No Contenciosos: Ley Nro. 26662).
- También pueden ser tramitados en sede notarial: la formación de
títulos supletorios, la prescripción adquisitiva de dominio y la
determinación o rectificación del área, linderos y medidas perimétricas
de terrenos (regulados en las Leyes Nros. 27157, del 19-07-1999, y
27333, del 27-07-2000, y en el D.S. Nro. 035-2006-VIVIENDA, del
06-11-2006).
- Es requisito indispensable (del trámite notarial) el consentimiento
unánime de los interesados. Si alguno de ellos, en cualquier
momento de la tramitación manifiesta oposición, el notario debe
suspender inmediatamente su actuación y remitir lo actuado al Juez
correspondiente, bajo responsabilidad (art. 6 de la Ley Nro. 26662).

2.3.18.1 Competencia para conocer del proceso de inventario


Se desprende de los artículos 23 y 750 del Código Procesal Civil que: a)
son competentes para conocer el proceso no contencioso de inventario los Jueces
Civiles y los de Paz Letrados; b) la competencia de los Juzgados de Paz Letrados
es exclusiva si la solicitud de inventario contiene una estimación patrimonial
no mayor a cincuenta unidades de referencia procesal, en caso contrario,
conocerá de aquélla el Juez Civil; c) en el proceso no contencioso de inventario
es competente el Juez del lugar del domicilio de la persona que lo promueve
o en cuyo interés se promueve, salvo disposición legal o pacto en contrario.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 75

Es de subrayar que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 -inc.


4)- de la Ley Nro. 26662 (Ley de Competencia Notarial en Asuntos No
Contenciosos, del 20-09-1996), los interesados pueden recurrir indistintamente
ante el Poder Judicial o ante Notario para tramitar la facción de inventario
(siguiendo, en el último caso, las reglas previstas en dicha Ley y, supletoriamente,
las del Código Procesal Civil: art. 3 de la Ley Nro. 26662).

2.3.18.2 Competencia para conocer del proceso de administración


judicial de bienes

Se infiere de los artículos 23 y 750 del Código Procesal Civil que: a) son
competentes para conocer el proceso no contencioso de administración judicial
de bienes los Jueces Civiles y los de Paz Letrados; b) la competencia de los
Juzgados de Paz Letrados es exclusiva si la solicitud de administración judicial
de bienes contiene una estimación patrimonial no mayor a cincuenta unidades
de referencia procesal, en caso contrario, conocerá de aquélla el Juez Civil; c)
en el proceso no contencioso de administración judicial de bienes es competente
el Juez del lugar del domicilio de la persona que lo promueve o en cuyo interés
se promueve, salvo disposición legal o pacto en contrario.

2.3.18.3 Competencia para conocer del proceso de adopción

Se desprende de los artículos 23 y 750 del Código Procesal Civil que: a)


es competente para conocer el proceso no contencioso de adopción (de personas
mayores de edad) el Juez Civil; y b) en el proceso no contencioso de adopción
(de personas mayores de edad) es competente el Juez del lugar del domicilio
de la persona que lo promueve o en cuyo interés se promueve.
Es de resaltar que, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 1
-inc. 2)- y 21 de la Ley Nro. 26662 (Ley de Competencia Notarial en Asuntos
No Contenciosos, del 20-09-1996), los interesados pueden recurrir indistintamente
ante el Poder Judicial o ante Notario para tramitar la adopción de personas
mayores de edad con capacidad de goce y ejercicio (siguiendo, en el último
caso, las reglas previstas en dicha Ley y, supletoriamente, las del Código
Procesal Civil: art. 3 de la Ley Nro. 26662).
Por otro lado, cabe señalar que la adopción de menores de edad (niños
y adolescentes) se regirá por lo dispuesto en el Código de los Niños y
Adolescentes (Ley Nro. 27337, del 02-08-2000). Así tenemos que, tal como lo
prescriben los artículos 160 -inc. d)- y 161 del Código de los Niños y Adolescentes,
corresponde al Juez especializado el conocimiento del proceso de adopción (de
niños y adolescentes), debiendo aquél tomar en cuenta, para resolver, las
disposiciones del proceso único establecido en el Capítulo II («Proceso único»)
del Título II («Actividad procesal») del Libro Cuarto («Administración de
justicia especializada en el niño y el adolescente») del mencionado cuerpo de
leyes, y, en forma supletoria, las normas del Código Procesal Civil. Finalmente,
76 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

advertimos que, tratándose de la adopción de menores de edad, debe tenerse


presente, además, la normatividad contenida en el Decreto Legislativo Nro.
1297: «Decreto Legislativo para la protección de niñas, niños y adolescentes
sin cuidados parentales o en riesgo de perderlos» (del 29-12-2016), especialmente
en los arts. 123 al 147 de dicho Decreto Legislativo.

2.3.18.4 Competencia para conocer del proceso de autorización para


disponer derechos de incapaces

Se colige de los artículos 23 y 750 del Código Procesal Civil que: a) es


competente para conocer el proceso no contencioso de autorización judicial
para disponer derechos de incapaces (mayores de edad) el Juez Civil; b) en el
proceso no contencioso de autorización judicial para disponer derechos de
incapaces es competente el Juez del lugar del domicilio de la persona que lo
promueve o en cuyo interés se promueve.
Puntualizamos que, según se infiere de los artículos 161 y 162 -inc. c)- del
Código de los Niños y Adolescentes, corresponde al Juez especializado resolver
el proceso no contencioso de licencia para enajenar u obligar los bienes del
niño o adolescente, debiendo aquél observar la normatividad del proceso único
prevista en el Capítulo II del Título II del Libro Cuarto del indicado Código,
y, en forma supletoria, las normas del Código Procesal Civil.

2.3.18.5 Competencia para conocer del proceso de declaración de


desaparición

Se desprende del artículo 750 del Código Procesal Civil que es competente
para conocer el proceso no contencioso de declaración de desaparición (y
designación de curador interino del desaparecido) el Juez Civil.
La cúratela de los bienes del desaparecido será instituida por el juez del
lugar donde se encuentren todos o la mayor parte de los bienes (art. 601 -primer
párrafo- del C.C.).

2.3.18.6 Competencia para conocer del proceso de declaración de


ausencia

Se infiere del artículo 750 del Código Procesal Civil que es competente
para conocer el proceso no contencioso de declaración de ausencia el Juez Civil.
Por disposición del último párrafo del artículo 49 del Código Civil, es
competente (para conocer la solicitud de declaración de ausencia) el juez del
último domicilio que tuvo el desaparecido o el del lugar donde se encuentre
la mayor parte de sus bienes.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 77

2.3.18.7 Competencia para conocer del proceso de declaración de muerte


presunta

Se desprende de los artículos 23 y 750 del Código Procesal Civil que: a)


es competente para conocer el proceso no contencioso de declaración judicial
de muerte presunta el Juez Civil; y b) en el proceso no contencioso de declaración
judicial de muerte presunta es competente el Juez del lugar del domicilio de
la persona que lo promueve o en cuyo interés se promueve.

2.3.18.8 Competencia para conocer del proceso de patrimonio familiar

Se infiere de los artículos 23 y 750 del Código Procesal Civil que: a) son
competentes para conocer el proceso no contencioso de constitución de
patrimonio familiar los Jueces Civiles y los de Paz Letrados; b) la competencia
de los Juzgados de Paz Letrados es exclusiva si la solicitud de constitución de
patrimonio familiar contiene una estimación patrimonial no mayor a cincuenta
unidades de referencia procesal, en caso contrario, conocerá de aquélla el Juez
Civil; c) en el proceso no contencioso de constitución de patrimonio familiar
es competente el Juez del lugar del domicilio de la persona que lo promueve
o en cuyo interés se promueve.
Es de destacar que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 -inc.
3)- de la Ley Nro. 26662 (Ley de Competencia Notarial en Asuntos No
Contenciosos), los interesados pueden recurrir indistintamente ante el Poder
Judicial o ante Notario para tramitar la constitución de patrimonio familiar
(siguiendo, en el último caso, las reglas previstas en dicha Ley y, supletoriamente,
las del Código Procesal Civil: art. 3 de la Ley Nro. 26662).
Advertimos que, a tenor del artículo 800 del Código Procesal Civil, la
modificación y extinción del patrimonio familiar se solicitará ante el Juez que
lo constituyó, conforme al trámite previsto en el Sub-Capítulo 6o del Título II
de la Sección Sexta del referido Código adjetivo (arts. 795 al 801), en lo que
fuese aplicable.

2.3.18.9 Competencia para conocer del proceso de ofrecimiento de


pago y consignación

Se desprende de los artículos 23 y 750 del Código Procesal Civil que: a)


son competentes para conocer el proceso no contencioso de ofrecimiento de
pago y consignación los Jueces Civiles y los de Paz Letrados; b) la competencia
de los Juzgados de Paz Letrados es exclusiva si la solicitud de ofrecimiento de
pago y consignación contiene una estimación patrimonial no mayor a cincuenta
unidades de referencia procesal, en caso contrario, conocerá de aquélla el Juez
Civil; y c) en el proceso no contencioso de ofrecimiento de pago y consignación
es competente el Juez del lugar del domicilio de la persona que lo promueve
o en cuyo interés se promueve.
78 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2.3.18.10 Competencia para conocer del proceso de comprobación de


testamento

Se colige del artículo 750 del Código Procesal Civil que es competente
para conocer el proceso no contencioso de comprobación de testamento el Juez
Civil.
Por disposición del artículo 663 del Código Civil corresponde al juez del
lugar donde el causante tuvo su último domicilio en el país conocer de los
procesos no contenciosos y de los juicios relativos a la sucesión.
Es de resaltar que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 -inc.
5)- de la Ley Nro. 26662 (Ley de Competencia Notarial en Asuntos No
Contenciosos, del 20-09-1996), los interesados pueden recurrir indistintamente
ante el Poder Judicial o ante Notario para tramitar la comprobación de
testamentos (siguiendo, en el último caso, las reglas previstas en dicha Ley y,
supletoriamente, las del Código Procesal Civil: art. 3 de la Ley Nro. 26662).

2.3.18.11 Competencia para conocer de los procesos de inscripción y


rectificación de partida

La competencia de los Juzgados de Paz Letrados es exclusiva para conocer


de los procesos de inscripción de partidas (parte inicial del tercer párrafo del
art. 750 del C.P.C.).
Los procesos de rectificación de partidas podrán ventilarse ante los
Juzgados de Paz Letrados o ante Notario (parte final del tercer párrafo del art.
750 del C.P.C.).
Al respecto, cabe señalar que, conforme a lo dispuesto en el artículo 1
-inc. 1)- de la Ley Nro. 26662 (Ley de Competencia Notarial en Asuntos No
Contenciosos, del 20-09-1996), los interesados pueden recurrir indistintamente
ante el Poder Judicial o ante Notario para tramitar la rectificación de partidas
(siguiendo, en el último caso, las reglas previstas en dicha Ley y, supletoriamente,
las del Código Procesal Civil: art. 3 de la Ley Nro. 26662). Debe tenerse presente
que:
- Se tramitarán ante notario las rectificaciones (de partidas) que
tengan por objeto corregir los errores y omisiones de nombre,
apellidos, fecha de nacimiento, de matrimonio, defunción u otros
que resulten evidente del tenor de la propia partida o de otros
documentos probatorios (art. 15 -primer párrafo- de la Ley Nro.
26662).
- En ningún caso se podrá seguir el trámite notarial para cambiar el
nombre de la persona o sus apellidos, el sexo u otra información
contenida en la partida que no surja de un error evidente (art. 15
-in fine- de la Ley Nro. 26662).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 79

Por último, es de destacar que, según se infiere del artículo 23 del Código
Procesal Civil, en los procesos no contenciosos de inscripción y rectificación
de partidas es competente el Juez del lugar del domicilio de la persona que lo
promueve o en cuyo interés se promueve.

2.3.18.12 Competencia para conocer del proceso de sucesión intestada

Se desprende del artículo 750 del Código Procesal Civil que son
competentes para conocer el proceso no contencioso de sucesión intestada los
Jueces Civiles.
Cabe señalar que, conforme a lo dispuesto en el artículo 663 del Código
Civil, corresponde al juez del lugar donde el causante tuvo su último domicilio
en el país, conocer de los procedimientos no contenciosos y de los juicios
relativos a la sucesión.
Puntualizamos que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 -inc.
6)- de la Ley Nro. 26662 (Ley de Competencia Notarial en Asuntos No
Contenciosos, del 20-09-1996), los interesados pueden recurrir indistintamente
ante el Poder Judicial o ante Notario para tramitar la sucesión intestada
(siguiendo, en el último caso, las reglas previstas en dicha Ley y, supletoriamente,
las del Código Procesal Civil: art. 3 de la Ley Nro. 26662).

2.3.18.13 Competencia para conocer del proceso de reconocimiento


de resoluciones judiciales y laudos expedidos en el extranjero

Es competente para conocer del proceso no contencioso de reconocimiento


de resoluciones judiciales y de fallos arbitrales (laudos) expedidos en el
extranjero: la Sala Civil de turno de la Corte Superior en cuya competencia
territorial tiene su domicilio la persona contra quien se pretende hacer valer
(art. 837 -primer párrafo- del C.P.C.).

2.3.19 Cuestionamiento de la competencia

El cuestionamiento de la competencia se encuentra contemplado en el


Capítulo II («Cuestionamiento de la competencia») del Título II («Competencia»)
de la Sección Primera («Jurisdicción, acción y competencia») del Código
Procesal Civil, en los arts. 35 al 46.
De acuerdo a lo normado en el artículo 35 del Código Procesal Civil, se
declarará de oficio, al calificar la demanda o excepcionalmente en cualquier
estado y grado del proceso (y sin perjuicio de que pueda ser invocada como
excepción):
- La incompetencia por razón de materia.
- La incompetencia por razón de cuantía.
80 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- La incompetencia por razón de grado.


- La incompetencia por razón de turno.
- La incompetencia por razón de territorio (siempre que la competencia
territorial sea improrrogable).
Con arreglo a lo previsto en el artículo 36 -primer párrafo- del Código
Procesal Civil, sin perjuicio de lo señalado en el artículo 35 de dicho cuerpo de
leyes (citado precedentemente), el Juez al declarar su incompetencia lo hace
en resolución debidamente motivada y dispone la inmediata remisión del
expediente al órgano jurisdiccional que considere competente.
Si en los casos indicados en el artículo 35 del Código Procesal Civil
(numeral citado líneas arriba) el Juez a quien se remite el proceso se declara
incompetente, se observan las siguientes reglas (contempladas en el art. 36
-parte pertinente- del C.P.C.):
1. Tratándose de un conflicto por la materia, se remite el proceso al
órgano jurisdiccional superior de la especialidad. Si los órganos
jurisdiccionales en conflicto pertenecen a distintos distritos judiciales,
se remite a la Sala correspondiente de la Corte Suprema.
2. Tratándose de la cuantía, se remitirá el proceso a la Sala Civil de la
Corte Superior correspondiente.
3. Tratándose del territorio, se remite el proceso a la Sala Civil
correspondiente de la Corte Superior o de la Corte Suprema, según
corresponda.
En lo que concierne al cuestionamiento de los Jueces de Paz Letrados y
de Paz, el artículo 37 del Código Procesal Civil claramente establece que la
competencia de los indicados órganos jurisdiccionales sólo se cuestiona
mediante excepción.
Lo relativo a la contienda de incompetencia es materia de regulación,
además, en los arts. 38 al 46 del Código Procesal Civil, que prescriben lo
siguiente:
La incom petencia territorial relativa puede ser invocada,
excluyentemente, como excepción o como contienda. La contienda
de competencia se interpone ante el Juez que el demandado
considere competente, dentro de los cinco días de emplazado y
ofreciendo los medios probatorios pertinentes (art. 38 -primer
párrafo- del C.P.C.).
El Juez rechazará de plano la contienda propuesta extemporáneamente
o cuando es manifiestamente improcedente o temeraria. Cuando
la temeridad consista en la creación artificiosa de una competencia
territorial, la parte responsable será condenada al pago del monto
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 81

máximo de la multa prevista por el artículo 46 del Código Procesal


Civil (precepto legal que será visto más adelante), y el Juez, de oficio
o a pedido de parte, oficiará al Ministerio Público, de ser el caso
(art. 38 -segundo párrafo- del C.P.C.).
Si el Juez admite la contienda oficiará al Juez de la demanda,
pidiéndole que se inhiba de conocerla y solicitando, además, la
remisión del expediente (art. 38 -penúltimo párrafo- del C.P.C.).
Con el oficio le anexa la copia certificada del escrito de contienda,
de sus anexos, de la resolución admisoria y de cualquier otra
actuación producida. Adicionalmente al oficio, el Juez de la contienda
dará aviso inmediato por fax u otro medio (art. 38 -in fine- del
C.P.C.).
Si recibido el oficio y sus anexos, el Juez de la demanda considera
que es competente el Juez de la contienda, le remitirá el expediente
para que conozca del proceso. Esta decisión es inimpugnable (art.
39 del C.P.C.).
Si el Juez de la demanda se considera com petente suspenderá el
proceso y remitirá todo lo actuado, inclusive el principal, al superior
que deba dirimir la competencia, oficiando al Juez de la contienda
(art. 40 del C.P.C.).
La contienda de competencia entre Jueces Civiles del mismo distrito
judicial la dirime la Sala Civil de la Corte Superior correspondiente.
En los demás casos, la dirime la Sala Civil de la Corte Suprema. El
superior dirimirá la contienda dentro de cinco días de recibidos los
actuados, sin dar trámite y sin conceder el informe oral. El auto que
resuelve la contienda ordena la remisión del expediente al Juez
declarado competente, con conocimiento del otro Juez (art. 41 del
C.P.C.).
La medida cautelar otorgada por el Juez de la demanda, antes de
recibir el oficio del Juez de la contienda, conserva su eficacia aunque
se suspenda el proceso. Suspendido el proceso, no se otorgarán
medidas cautelares (art. 42 del C.P.C.).
Recibido el expediente, el Juez competente continuará el trámite
del proceso (principal) volviendo a conceder el plazo para contestar
la demanda (art. 43 del C.P.C.).
A pedido de parte, y siempre que la competencia fuera decidida a
favor del Juez de la contienda, éste deberá efectuar, como Juez de
primer grado, un reexamen de los presupuestos de la medida
cautelar preexistente. El pedido de reexamen es procedente cuando
no se ha apelado la medida, o cuando la parte se ha desistido de
dicho recurso (art. 44 del C.P.C.).
82 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- Si el incidente se resuelve a favor del Juez de la contienda, las costas


y costos debe pagarlas el demandante. Si se dirime a favor del Juez
de la demanda, serán pagadas por quien promovió la contienda
(art. 45 del C.P.C.).
- La parte que, con mala fe, promueve una contienda será condenada
por el órgano jurisdiccional dirimente a una multa no menor de
cinco ni mayor de quince Unidades de Referencia Procesal (art. 46
del C.P.C.).

2.3.20 Competencia internacional

Se colige del artículo 47 del Código Procesal Civil que la competencia


internacional se rige por lo establecido en el Título II («Competencia
jurisdiccional») del Libro X («Derecho Internacional Privado») del Código Civil.
La regla general al caso de la competencia internacional señala que los
tribunales peruanos tienen competencia para conocer los procesos entablados
contra nacionales o extranjeros domiciliados en el territorio nacional (art. 2057
del C.C.).
Según se desprende del artículo 2058 del Código Civil (que, a tenor de
su último párrafo, se aplica exclusivamente a la competencia de tribunales
judiciales y no afecta la facultad que tienen las partes para someter a arbitraje
acciones de contenido patrimonial), los tribunales peruanos son competentes
para resolver las acciones cuyo contenido sea patrimonial, así sea dirigida
contra personas domiciliadas en un país extranjero, siempre que se presenten
los siguientes casos:
- Si se tramitan procesos referidos a derechos reales sobre bienes
ubicados en la República. Cuando se trate de predios la competencia
será exclusiva.
- De tramitarse acciones relacionadas a obligaciones ejecutables en
el territorio de la República o que se generen de contratos celebrados
o de hechos realizados en el territorio nacional. En caso de tratarse
de procesos civiles como consecuencia de actos ilícitos (delitos o
faltas) producidos en la República la competencia es exclusiva.
- Si las partes se someten en forma expresa o tácita a su jurisdicción,
excepto determinación en contrario.
La sumisión tácita a una jurisdicción y la prórroga o elección de tribunal
extranjero están contempladas en los artículos 2059 y 2060 del Código Civil,
respectivamente. Según el primer numeral, se somete tácitamente a una jurisdicción
quien se apersona en el juicio sin hacer reserva; y, además, no implican sumisión
ni prórroga en favor de un tribunal los actos procesales encaminados a oponerse
a dicha jurisdicción o realizados bajo la amenaza o la imposición de medidas
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 83

coercitivas sobre la persona o sobre sus derechos o bienes. Conforme al segundo


de los preceptos legales enunciados, la elección de un tribunal extranjero o la
prórroga de jurisdicción en su favor para conocer de los juicios originados por
el ejercicio de acciones de contenido patrimonial, serán reconocidas, siempre
que no versen sobre asuntos de jurisdicción peruana exclusiva, ni constituyan
abuso de derecho ni sean contrarias al orden público del Perú.
Los tribunales peruanos serán competentes además:
- En acciones sobre universalidades de bienes (art. 2061 del C.C.).
- En acciones sobre capacidad y estado de personas naturales o sobre
relaciones familiares (art. 2062 del C.C.).
- Para dictar medidas provisionales de protección de las personas
naturales que se encuentren en el país, inclusive contra personas
domiciliadas en el extranjero (art. 2063 del C.C.).
- Tratándose de la reconvención, siempre que conozcan válidamente
de la demanda (art. 2065 del C.C.).
Puntualizamos que carecen de competencia jurisdiccional los tribunales
peruanos para conocer: a) de las acciones relativas a derechos reales sobre
predios situados en el extranjero; b) de los asuntos que hubiesen sido sometidos
por las partes a una jurisdicción extranjera; y c) de las acciones relativas al
estado y capacidad de las personas naturales o a las relaciones familiares, si la
causa no tiene ninguna vinculación efectiva con el territorio de la República.
Estos tres casos (previstos en el artículo 2067 del C.C.) constituyen la llamada
competencia jurisdiccional negativa.

2.3.21 Jurisprudencia casatoria relacionada con la competencia

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a la competencia,


ha establecido lo siguiente:
- «... La competencia es una institución procesal cuyo objetivo es
determinar la capacidad o aptitud del juzgador para ejercer
la función jurisdiccional en determinados conflictos, fijando los
límites de la jurisdicción a fin de hacer más efectiva y funcional la
administración de justicia. Es irrenunciable e inmodificable,
conforme lo dispone el artículo 6 del Código Procesal Civil, salvo
los casos expresamente permitidos por ley. [...] En ese sentido, la
competencia es una institución procesal cuyo objetivo es hacer más
efectiva y funcional la administración de justicia, surgiendo a partir
de la necesidad de un Estado de distribuir el poder jurisdiccional
entre los distintos jueces con los que cuenta y por la evidente
imposibilidad de concentrar en uno solo o en un grupo de ellos tan
importante función pública; por tanto, las disposiciones que hacen
84 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

objetivo el ejercicio de la referida facultad por parte del Estado,


deben interpretarse de manera sistemática y, básicamente, en orden
a la necesidad de la resolución pronta e integral de los conflictos
que permita lograr un razonable grado de paz social que, a su vez,
coadyuve al desarrollo armonioso y sostenido de la comunidad...»
(Casación Nro. 2705-2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 31-01-2008, págs. 21482-21483).
«... Son principios rectores de la competencia, la legalidad y la
irrenunciabilidad; siendo el primero de ellos el que establece la
vigencia de aquella únicamente por disposición de la ley; y el
segundo determina que la competencia civil no será materia de
renuncia ni modificación por decisión judicial, excepto si la propia
ley lo dispone, de conformidad con el artículo 6 del Código Procesal
Civil...» (Casación Nro. 2581-2005 / Cono Norte de Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 02-10-2006, págs. 17133-17134).
«... Cuando se presenta un asunto litigioso la competencia es
establecida por una serie de factores: por la materia, la cuantía, el
turno, el territorio y la función que desempeña el juez (grado)...»
(Casación Nro. 2811-2006 / Moquegua, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 05-01-2007, págs. 18372-18373).
«... Los criterios que sirven para determinar la competencia son
esencialmente: la materia, la cuantía, la función, el turno y el
territorio; siendo los cuatro primeros absolutos e improrrogables,
y el cuarto relativo, y por lo tanto, prorrogable. El carácter absoluto
de la competencia responde a un interés público, en razón a la
estructura y funciones esenciales de los órganos jurisdiccionales;
mientras que la competencia relativa rige en atención a las necesidades,
conveniencia e intereses de las partes...» (Casación Nro. 114-2007 /
Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 03-12-2008, págs.
23590-23591).
«... Dentro de los elementos que determinan la competencia del
juez unos son renunciables por las partes y otros no; los elementos
de naturaleza o materia, grado, monto de la causa y grado constituyen
leyes de orden público que no son renunciables (competencia
absoluta) y contra los cuales no vale la voluntad de las partes; en
cambio, la territorialidad, o sea la división de la competencia por
razón de territorio, se ha establecido por una razón práctica en
beneficio de los propios litigantes, y por eso éstos pueden renunciar
a este beneficio, constituyendo esto la prórroga de la competencia
(competenciarelativa)...» (Casación Nro. 1901-2005 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-08-2006, pág. 16872).
«... Resulta determinante tener en cuenta el elemento de la
competencia por razón de la materia, la que se determina por la
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 85

naturaleza de la pretensión y por las disposiciones legales que la


regulan (según lo establece el artículo 9° del Código Procesal Civil),
es decir, implica identificar la relación jurídica de donde deriva el
conflicto (de orden civil, familiar, laboral, comercial, administrativo,
etc.) y establecer la naturaleza de la pretensión que de ella deriva,
de acuerdo a sus especiales características...» (Casación Nro. 2811­
2006 / Moquegua, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
05-01-2007, págs. 18372-18373).
«...La competencia por razón de la materia, conforme lo establece
el artículo nueve del Código Procesal Civil, se determina por la
naturaleza de la pretensión y por las disposiciones legales que la
regulan. Por 'naturaleza de la pretensión' entendemos a la naturaleza
del litigio o conflicto de intereses; entonces, es la naturaleza del
conflicto de intereses que se lleva al órgano jurisdiccional, así como
las normas jurídicas materiales que regulan su desenvolvimiento
y solución, las que determinan la competencia por razón de la
materia...» (Casación Nro. 2030-03 / Lima, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 30-09-2004, págs. 12718-12720).
«... Considerando que en el presente caso no se ha respetado la
regla de la competencia por razón de la materia, evidentemente se
ha infringido una de las normas que garantizan el derecho al debido
proceso...» (Casación Nro. 3009-2000 / Junín, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 01-07-2002, pág. 8900).
«... De conformidad con el artículo 11 del Código adjetivo [C.P.C.],
para calcular la cuantía, se suma el valor del objeto principal de la
pretensión, los frutos, intereses y gastos, daños y perjuicios, y otros
conceptos devengados al tiempo de la interposición de la demanda,
pero no los futuros. Asimismo, si una demanda comprende varias
pretensiones, la cuantía se determina por la suma del valor de todas.
Si se trata de pretensiones subordinadas o alternativas, sólo se
atenderá a la de mayor valor. Si son varios los demandados, la cuantía
se determina por el valor total de lo demandado. [...] Conforme se
desprende [...], la norma no contempla el monto de la reconvención,
al calcular la cuantía...» (Casación Nro. 3453-2002 / Cono Norte,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-11-2004, págs. 12790­
12791).
«... Conforme lo establece el artículo 11 del Código formal [C.P.C.],
si una demanda comprende varias pretensiones, la cuantía se
determina por la suma del valor de todas; asimismo, si se trata de
pretensiones subordinadas o alternativas, sólo se atenderá a la de
mayor valor. [...] Siendo ello así, es evidente que la demanda ha
sido interpuesta en estricta observancia de la norma adjetiva
acotada, ya que el monto de su cuantía ha sido determinado por la
86 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

suma del valor de todas las pretensiones; por ende, resulta erróneo
lo señalado por la Sala de mérito, respecto a que en atención de los
importes de las letras de cambio, las mismas debieron ser accionadas
en forma individual y ante Juzgados diferentes...» (Casación Nro.
957-2001 / lea, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-03­
2002, págs. 8477-8478).
«... La competencia por la cuantía en los procesos ejecutivos
[entiéndase procesos únicos de ejecución] se determina por el monto
contenido en el título valor presentado a ejecución u por [sic -léase
o por-] los intereses y gastos que se liquiden sobre dicho monto,
ello en virtud a la naturaleza de los procesos de ejecución...»
(Casación Nro. 2398-01 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 02-05-2002, págs. 8739-8740).
«... En casos como el presente (consignación de inmueble arrendado),
la cuantía para determinar la competencia de los órganos
jurisdiccionales no queda establecida con la suma de dinero dado
en garantía sino por el valor estimado del bien arrendado».
(Casación Nro. 1042-99 / Lambayeque, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 28-11-1999, págs. 4180-4181).
«... El grado o la instancia es un criterio para determinar la
competencia según que un litigio haya sido sometido o no al
conocimiento de un Juez; en tal sentido, el artículo veintiocho del
Código Procesal Civil prescribe que la competencia funcional queda
sujeta a las disposiciones de la Constitución, de la Ley Orgánica
del Poder Judicial y de éste [sic -léase este-] Código...» (Casación
Nro. 2265-99 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 02-01-2001, págs. 6700-6701).
«... El [...] ordenamiento procesal ha regulado una fórmula ancha
para los casos de duda de determinación de competencia, como es
el caso del artículo catorce in fine del [...] Código adjetivo [C.P.C.],
el cual señala que si por la naturaleza de la pretensión u otra causa
análoga no pudiera determinarse la competencia por razón de
grado, es competente el Juez civil...» (Casación Nro. 2265-99 /
Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-01­
2001, págs. 6700-6701).
«... Los dos últimos criterios que se aluden [criterios o factores para
determinar la competencia], esto es grado y territorio, se les conoce
también como competencia funcional, pues dependen de la
organización del servicio de justicia mediante los cuales se atribuye
a un Juzgador el conocimiento de una litis en una determinada
instancia o grado y respecto de un territorio concreto...» (Casación
Nro. 2265-99 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 02-01-2001, págs. 6700-6701).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 87

«... Conforme lo establece al artículo veintiocho del Código Procesal


Civil, la competencia por razón de la función queda sujeta a las
disposiciones de la Constitución, de la Ley Orgánica del Poder
Judicial y del citado Código; este criterio permite establecer en qué
casos una misma materia puede ser conocida por Jueces de distinta
especialidad o grado...» (Casación Nro. 2108-03 / Huánuco, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 30-09-2004, págs. 12727-12729).
«... En el caso de la prevención [de la competencia funcional]
regulada en el artículo treintiuno del Código Procesal Civil, esta se
aplica cuando encontrándose en trámite un proceso judicial existen
más de dos órganos jurisdiccionales de segunda instancia en aptitud
legal de conocer vía apelación, las incidencias que se produzcan en
el proceso, previniendo aquel que conoce primero dicho proceso...»
(Casación Nro. 425-2002 / Lambayeque, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 30-09-2003, pág. 10904).
«... Si bien constituye una facultad de los jueces de las instancias
de mérito, evaluar y declarar en cada caso concreto la existencia o
no de la competencia funcional, también lo es que dicha declaración
tiene que estar fundada en ley expresa, en mérito al principio de
legalidad...» (Casación Nro. 725-97 / Arequipa, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 05-10-1998, pág. 1773).
«... De conformidad con lo previsto en el Artículo treintidós del
Código Procesal Civil concordado con el Artículo mil cuatrocientos
veintiocho del Código Civil, solamente cuando se demanda como
pretensión accesoria la indemnización por daños y perjuicios resulta
aplicable la competencia facultativa de la pretensión principal
de cumplimiento de la obligación o contrato. (...) Que, en sentido
contrario, cuando se demanda como única pretensión la indemnización
por daños y perjuicios derivados del cumplimiento defectuoso de
una obligación no resulta aplicable la competencia facultativa del
lugar del cumplimiento de la obligación». (Casación Nro. 2365-99 / Lima,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 18-08-2000, pág. 5983).
«... La competencia por razón de territorio tiene un carácter relativo
razón de haberse dispuesto en atención el interés de les pertes,
de ahí que sea susceptible de ser renunciada, según se desprende
de lo dispuesto por el artículo 25 del Código Procesal Civil...»
(Casación Nro. 4683-2007 / Santa, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 03-09-2008, págs. 22899-22900).
«... Respecto a la competencia, [...] la propia recurrente, de acuerdo
con la escritura pública, se sometió a la jurisdicción de los jueces
del distrito judicial de [...] lo que implica una prorroga [sic -léase
prórroga-] de la competencia...» (Casación Nro. 308-01 / Lima,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-07-2001, pág. 7468).
8$ Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«...El recurrente de manera voluntaria se sometió a la competencia


del Juez de [...]; con lo que se convalidó cualquier defecto por la
competencia territorial...» (Casación Nro. 702-2002 / Puno, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 31-07-2002, págs. 9067-9068).
«... En el artículo 17 del [...] Código Adjetivo [C.P.C.], que prevé el
supuesto de las demandas interpuestas contra las personas jurídicas,
no se establece un supuesto de competencia territorial improrrogable,
[...] siendo así, la demandada tuvo la posibilidad de cuestionar
la competencia a través de la interposición de la excepción
correspondiente, lo que al no haber sido realizado, ha originado
que se esté ante un supuesto de prorroga tácita [sic -léase prórroga
tácita-] de la competencia territorial...» (Casación Nro. 4007-2007 /
La Libertad, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-03-2008,
págs. 21752-21753).
«... En lo relativo a la competencia territorial, el único supuesto
previsto por la ley para que el órgano jurisdiccional declare su
incompetencia de oficio es cuando ésta sea de carácter improrrogable,
según se desprende de lo dispuesto en el artículo 35 del Código
Procesal Civil, sin perjuicio de que pueda ser invocada como
excepción...» (Casación Nro. 4683-2007 / Santa, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 03-09-2008, págs. 22899-22900).
«... No encontrándose el presente caso en un supuesto de
competencia improrrogable, el órgano jurisdiccional ante el cual
se presentó inicialmente la demanda no se encontraba facultado
para declarar su incompetencia de oficio, por haberse configurado
la prórroga tácita de la competencia territorial consagrado [sic -léase
consagrada-] en el artículo 26 del Código Procesal Civil [...], por las
razones expuestas la sentencia recurrida ha incurrido en [...]
contravención de normas que garantizan el derecho a un debido
[proceso]...» (Casación Nro. 4683-2007 / Santa, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 03-09-2008, págs. 22899-22900).
«...La competencia es un presupuesto procesal de las demandas y
resulta ser un requisito indispensable para establecer una correcta
relación jurídico procesal que permita luego una sentencia válida,
siendo que al emitirse el auto de saneamiento procesal es el
momento principal en el que se examinaran [sic -léase examinarán-]
los referidos presupuestos...» (Casación Nro. 750-2002 / Lima,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-12-2002, págs.
9631-9632).
«... Dentro del saneamiento procesal el Juzgador debe examinar su
propia competencia...» (Casación Nro. 2108-03 / Huánuco, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 30-09-2004, págs. 12727-12729).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 89

«... Si bien el artículo 121 in fine del Código Procesal Civil faculta
al Juzgador a que excepcionalmente se pronuncie en la sentencia,
sobre la validez de la relación jurídico procesal; [...] tal previsión
está señalada únicamente para aquellos casos en los que la relación
jurídica procesal no se haya entablado adecuadamente o cuando
no obstante el saneamiento procesal se advierta que el demandante
carece de interés o legitimidad para obrar, que el derecho ha
caducado o que el órgano jurisdiccional resulte absolutamente
incompetente...» (Casación Nro. 1267-2006 / La Libertad, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-10-2007, págs. 20458-20459).
«... La pretensión del accionante es de naturaleza estrictamente civil
y no laboral, pues se trata de recuperar fondos del Estado confiados
a la demandada y por los que debe rendir cuentas, sin discutir los
derechos laborales que ésta pudiera tener...» (Casación Nro. 1862­
2000 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-04-2001,
pág. 7164).
«... El Artículo ciento setentiocho del precitado Código (Procesal
Civil) que regula la acción de nulidad de cosa juzgada fraudulenta,
no prevé ningún criterio que disponga que si las causales de fraude
procesal fueran cometidas por los Magistrados de Segunda Instancia
tenga que accionarse ante la Sala Superior» (Casación Nro. 725-97 /
Arequipa, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 05-10-1998,
pág. 1773).
«... Teniendo en cuenta que el petitorio expresado en la demanda
[...] pretende la modificación de los extremos contenidos en la
Resolución de la Superintendencia de Banca y Seguros [...], no
corresponde la competencia a los Juzgados y Salas de la Subespecialidad
Comercial, sino a los Tribunales Especializados en lo Contencioso
Administrativo por razón de la materia...» (Casación Nro. 114-2007 /
Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 03-12-2008, págs.
23590-23591).
«... El demandado se ha sometido tácitamente a la jurisdicción del
Juez [del proceso] [...] por no haber deducido dicha excepción [de
incompetencia]...» (Casación Nro. 3332-00 / Cono Norte, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-03-2001, pág. 7063).
«... No puede proponerse recién en casación lo que pudo tramitarse
vía excepción, en este caso excepción de incompetencia, no estando
el juzgador en la obligación de declararla de oficio...» (Casación
Nro. 3428-2000 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 30-04-2001, págs. 7235-7236).
90 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2.4 Funciones del Juez

Las funciones que desempeñan los Jueces y los auxiliares de la jurisdicción


civil son de Derecho Público (art. 48 del C.P.C.). Tanto unos como otros
desarrollan sus quehaceres en forma conjunta y destinada a obtener la finalidad
del proceso (art. 48 del C.P.C.), cual es (según el primer párrafo del art. III del
T.P. del C.P.C.) la de resolver los conflictos de intereses o incertidumbres
jurídicas, haciendo efectivos los derechos sustanciales (finalidad concreta del
proceso), y lograr la paz social en justicia (finalidad abstracta del proceso).
Según Devis Echandía, en el proceso le corresponde al Juez «... dirigirlo
efectivamente e impulsarlo en forma de que pase por sus distintas etapas con
la mayor celeridad y sin estancamientos, controlar la conducta de las partes
para evitar, investigar y sancionar la mala fe, el fraude procesal, la temeridad
y cualquier otro acto contrario a la dignidad de la justicia o a la lealtad y
probidad; procurar la real igualdad de las partes en el proceso; rechazar las
peticiones notoriamente improcedentes o que impliquen dilaciones manifiestas;
sancionar con multas a sus empleados, a los demás empleados públicos y a los
particulares que sin justa causa incumplan sus órdenes y con pena de arresto
a quienes le faltan el debido respeto en el ejercicio de sus funciones o por razón
de ellas; expulsar de las audiencias a quienes perturben su curso; decretar
oficiosamente toda clase de pruebas que estime convenientes para el
esclarecimiento de los hechos que interesen al proceso, apreciar esas pruebas
y las promovidas por las partes, de acuerdo con su libre criterio, conforme a
las reglas de la sana crítica; por último, proferir las decisiones interlocutorias por
autos y las definitivas por sentencia» (DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 340).
Sobre el particular, Monroy Cabra enseña lo siguiente:
«Como órgano jurisdiccional, el juez desempeña principalmente tres
funciones: a) aplicando la norma jurídica al caso concreto; b) interpretando
el sentido, alcance y contenido de dicha norma; y c) integrando el orden
jurídico cuando encuentre lagunas o vacíos de la ley (...). Respecto de la
primera función, (...) el proceso es un instrumento para la actuación del
derecho, cuando el conflicto de intereses no lo han podido autocomponer
los particulares. (...) la labor del juez no es simplemente subsumir casos
dentro de tipos legales, ni tampoco es simplemente mecánica (...), sino
que debe tener criterios lógicos, experimentales y basarse en la realidad
social.
En cuanto a la labor de hermenéutica jurídica, debe tenerse en cuenta la
inescindibilidad entre vida humana y derecho, en procura de que, al
aplicar la norma legal, también se atienda a la justicia en el caso concreto,
de acuerdo con los factores constitutivos de la realidad social, y del
momento en que vaya a ser aplicada la norma (...)
Cada conducta concreta, singular, particular, tiene sus especiales
modalidades y contornos, debido a que es la actuación o vivencia de la
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 91

norma abstracta por una persona. Al juez le corresponderá determinar


qué sentido y alcance va a tener la aplicación de la norma abstracta al
caso concreto para lo cual deberá considerar los factores de la realidad
social, en procura de la justicia (...).
En cuanto a la ley procesal, (...) el juez llenará los vacíos con la analogía,
con los principios constitucionales y generales del derecho procesal, como
también en las doctrinas que surgen de la jurisprudencia...» (MONROY
CABRA, 1979:199-200).
López-Muñiz Goñi, acerca de las funciones del Juez en el proceso civil,
apunta que son las que señala y explica a continuación:
«A) Función calificadora del juez ante la demanda-, estudiando su propia
competencia funcional, objetiva y territorial; la valoración y examen
de los documentos aportados; el estudio de los requisitos formales
de la demanda; la realización de cuantos actos preparatorios
considerara necesarios, etc.
B) Función determinadora del juez para encuadrar la litis-, determinación
exacta del objeto del proceso; alegaciones de ambas partes;
excepciones opuestas, etc.; de manera que se evite la continuación
de un procedimiento viciado de antemano por cualquier causa, y
obteniendo siempre resolución de fondo;
C) Función calificadora de la pruebas; admitiendo o rechazando las propuestas
por las partes; pudiendo indicar nuevos medios de prueba a
practicar, u objetos sobre los que deben versar, complementarios
de los propuestos.
D) Función fiscalizadora de las pruebas; debe darse mayor entrada al juez
para la dirección y práctica de las mismas, pudiendo solicitar
nuevas preguntas a los confesantes, testigos o peritos, aun no siendo
formuladas por las partes; también debe reforzarse la facultad del
juez de poder perseguir criminalmente a los peritos, testigos y aun
litigantes, por falso testimonio.
E) Función aclaradora del juez, en cuanto se le debe conceder facultad
para que las conclusiones, las partes aclaren o especifiquen
cuestiones no planteadas en los escritos preliminares (demanda y
contestación), pero que, sin embargo, tengan relación íntima y
manifiesta con el pleito.
F) Función complementadora de la prueba, pudiendo el juez (...) pedir
después de las conclusiones y antes de la sentencia, cualquier
prueba que complemente la practicada.
G) Función integradora del juez en la sentencia, resolviendo todas las
cuestiones de fondo que se deriven de la demanda y contestación,
92 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

con libertad para la condena en costas, siendo preferible el criterio


del vencimiento absoluto, no siendo precisa la previa petición de
parte; imposición de sanciones por abuso de derechos procesales,
e incluso, imposición de costas a los profesionales intervinientes
por ignorancia, temeridad o mala fe» (LOPEZ-MUÑIZ GOÑI, 1962:
117).

2.5 Poderes del Juez

Micheli apunta que «el juez (...) es titular, en cuanto magistrado provisto
del poder jurisdiccional, de una potestad, que comprende todos los poderes
(...) necesarios para llegar al acto final con el cual se concede la tutela jurídica
o se deniega dicha tutela. Con tal acto final culmina el ejercicio, por parte del
juez, de la función jurisdiccional y por tanto de la potestad que la ley le atribuye»
(MICHELI, 1970, Volumen I: 252). El indicado tratadista italiano, en relación a
los poderes del Juez, señala, además, lo siguiente:
«Para llegar al pronunciamiento, mediante el cual el juez realiza la tutela
jurisdiccional a través de la concesión de un remedio o del rechazamiento
de la demanda, él debe (...) declarar si existen los presupuestos a cuya
presencia la ley subordina la concesión de la tutela misma; el órgano
jurisdiccional está provisto, por tanto, de poderes idóneos para llevar
adelante el proceso hasta la providencia final (...), asegurando el normal
desenvolvimiento del proceso, y para recoger todo el material sobre el
que deberá formar después el propio juicio y, como consecuencia, emitir
la decisión. El juez está provisto, a tal objeto, de poderes procesales
instrumentales que pueden dar lugar al pronunciamiento de decisiones
que agoten su efecto en hacer posible la emisión de la providencia final
en la cual las mismas son superadas y absorbidas (...).
Significado particular asumen, en el proceso de cognición, los poderes
dirigidos a la preparación de la causa, en cuanto concierne a recoger
las pruebas indicadas, de ordinario, por las partes y por el ministerio
público (...), o asumidas, cuando la ley lo permite (...), de oficio. Además
de estos poderes instrumentales, respecto de la emisión de la decisión, o
de la providencia, que se pronuncia sobre la tutela pedida, corresponde
al juez un poder de gobierno del proceso que le permite asegurar 'el más
rápido y leal desarrollo del procedimiento' (...). Por consiguiente, al juez
le corresponde (...) dar el ritmo al proceso, dentro de los límites en que
la ley lo encomienda al juez mismo, regulando su marcha, aun en relación
con los poderes de iniciativa que puedan ser reconocidos a las partes»
(MICHELI, 1970, Volumen I: 254-255).
Satta, en lo que atañe a los poderes del Juez, predica lo siguiente:
«De poderes del juez puede hablarse en dos sentidos: poderes jurisdiccionales
y poderes procesales.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 93

a) (...) Poderes jurisdiccionales (...) 'en los casos previstos por la ley,
la autoridad judicial puede constituir, modificar, o extinguir
relaciones jurídicas, con efecto entre las partes, y sus herederos o
causahabientes'; e igualmente de poderes jurisdiccionales se habla
cuando se dice que el juez puede condenar, puede declarar relaciones
jurídicas, puede realizar ejecutivamente los derechos, etc. Este
poder jurisdiccional se identifica en realidad con la función, y no
puede ser definido sino como el poder de declarar o realizar
(coactivamente) el derecho en el caso concreto (...).
b) Los poderes procesales son en cambio, por excelencia poderes
medios, vale decir instrumentos que la ley concede al juez para el
ejercicio de la función jurisdiccional.
Estos poderes pueden ser considerados desde dos puntos de vista.
El primero, es el de la dirección o del desarrollo del proceso: del
modo como son regulados, depende la estructura del proceso
mismo, que puede ser oral o escrito (...). El segundo es el más
sustancial, el de las relaciones entre el poder del juez y el de la parte,
vale decir de las relaciones entre jurisdicción y acción...» (SATTA,
1971, Volumen 1:164-165).
Al respecto, Monroy Cabra afirma que los poderes inherentes a la función
jurisdiccional son los que indica seguidamente:
«a) Potestad de decisión, por la cual el juez decide el conflicto de
intereses mediante la sentencia.
b) Poder de imperio, en virtud del cual los órganos jurisdiccionales
tienen la posibilidad de coerción, especialmente en la realización
coactiva del derecho (proceso de ejecución forzada).
c) Poder de documentación y de ordenación, en orden a la demostración
de los hechos que se han alegado y al impulso del proceso» (MONROY
CABRA, 1979:101).
Devis Echandía sostiene que son poderes del Juez los de decisión,
coerción, documentación y ejecución, los mismos que explica de este modo:
«El poder de decisión comprende el ejercicio de la potestad jurisdiccional
para la tutela del orden jurídico y de la libertad individual, para desatar
los conflictos y darle certeza jurídica a los derechos subjetivos y las
situaciones jurídicas concretas, mediante la sentencia, que cuando se trata
de procesos contenciosos reviste la calidad especial de cosa juzgada, y
para la resolución por providencias interlocutorias de los problemas que
se presenten en el curso del proceso.
En el poder de coerción se incluye el disciplinario, que le permite sancionar
con multas a sus empleados, a los demás empleados públicos y a los
94 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

particulares que sin justa causa incumplan las órdenes que les imparta
en ejercicio de sus funciones, o demoren su ejecución, y sancionar con
pena de arresto (...) a quienes le falten al debido respeto en el ejercicio de
sus funciones o por razón de ellas, ordenar la devolución de los escritos
irrespetuosos para con los funcionarios, las partes o terceros, expulsar
de las audiencias y diligencias a quienes perturben su curso y sancionar
con multas a los empleados y representantes legales que impidan la
comparencia al despacho judicial de sus trabajadores o representantes,
cuando éstos deban rendir declaración o atender cualquiera otra citación
que el juez les haga.
El poder de documentación faculta al juez para adoptar las medidas
conducentes a verificar los hechos que interesen al proceso, decretando
y practicando pruebas, allegando directamente documentos, no sólo a
instancia de parte sino oficiosamente en toda clase de procesos (...).
(...)

El poder de ejecución permite que él proceda a cumplir coercitivamente las


condenas impuestas en sentencias y en otras providencias judiciales...»
(DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 342).

De la Plaza, en lo que toca a los poderes del Juez, manifiesta lo siguiente:


«... El ejercicio de los poderes está en íntima relación (...), por una parte,
con la condición dispositiva o inquisitiva del proceso, y, por otra, con el
predominio que en él se dé al principio de autoridad del organismo
jurisdiccional.
(..) Con referencia a ellos, el Juez tiene:
(...) Poderes de dirección para encausar los actos procesales, de tal modo
que, mediante ellos, se logre el fin que con cada uno se persigue.
(...) Poderes de investigación en la aportación del material de conocimiento,
más o menos amplios, según el principio predominante, y también habida
cuenta de la naturaleza de aquél, puesto que son más amplios cuando se
trata de la investigación de normas jurídicas, y lo son mucho menos,
cuando se pretende determinar los hechos y justificarlos.
(...) Poderes de impulsión, que en otro aspecto lo son también de dirección,
relacionados con la posibilidad, más amplia o más restringida, de conducir
el proceso hasta su fin, de su propio motivo, sin esperar el apremio o la
iniciativa de las partes; y
(...) Poderes disciplinarios, que ejerce en vía correctiva, por infracción de
las normas rectoras de los actos procesales que no constituyan vicios que
puedan invalidarlos» (DE LA PLAZA, 1951, Volumen I: 430).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 95

2.6 Facultades del Juez

Según Rocco, los órganos jurisdiccionales ejercen en el desempeño de la


función jurisdiccional las siguientes facultades:
«a) La facultad, y el correspondiente poder, de dirección del proceso (...).
(...)

b) Junto a los poderes de dirección del proceso existe un poder y unas


facultades que se reservan a los órganos jurisdiccionales y que
atañen a la posibilidad de provocar la conciliación de las partes (...).
( ...)

c) (...) El juez instructor tiene facultades inherentes a la preparación del


material de la causa, así como también a la instrucción de la causa, para
la verificación de la verdad de los hechos a que las partes vinculan
el nacimiento, la modificación o la extinción de las relaciones
jurídicas discutidas.
(...)

d) Además, en relación con la facultad reservada a los órganos


jurisdiccionales de decidir la controversia sometida a su juicio,
podremos decir que el juez es libre en su decisión, tanto al valorar
las pruebas, como al aplicar e interpretar las normas jurídicas»
(ROCCO, 1976, Volumen II: 154-156).
Alvarez Juliá, Neuss y Wagner dicen de las facultades de los Jueces lo
siguiente:
«... Las facultades de los jueces son de cuatro tipos: a) disciplinarias; b)
ordenatorias; c) instructorias; d) conminatorias.
a) DISCIPLINARIAS. (...) tiene el juez facultades o atribuciones de
carácter disciplinario, como ser:
1) Mandar que se teste toda frase injuriosa o redactada en
términos indecorosos u ofensivos.
2) Excluir de las audiencias a quienes perturben indebidamente
su curso.
3) Aplicar las correcciones disciplinarias autorizadas (...).
b) ORDENATORIAS. Figuran dentro de esta categoría las siguientes:
1) Tomar medidas tendientes a evitar la paralización del proceso.
A tal efecto, vencido un plazo, se haya ejercido o no la facultad
que corresponda, se pasará a la etapa siguiente en el desarrollo
procesal, disponiendo de oficio las medidas necesarias (...).
96 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2) Corregir, a pedido de parte (...), y sin sustanciación, cualquier


error material, aclarar conceptos oscuros o suplir cualquier
omisión de la sentencia acerca de las pretensiones discutidas
en el litigio, siempre que la enmienda, aclaración o agregado
no altere lo sustancial de la decisión. También corregir los
errores puramente numéricos aun durante el trámite de la
ejecución de sentencia.
c) INSTRUCTORIAS. El juez podrá ordenar las diligencias necesarias
para esclarecer la verdad de los hechos controvertidos, respetando
el derecho de defensa de las partes. A este efecto podrá:
1) Disponer, en cualquier momento, la comparecencia personal
de las partes para intentar una conciliación o requerir las
explicaciones que estime necesarias al objeto del pleito (...).
2) Decidir en cualquier estado de la causa la comparecencia
de los testigos, de personas mencionadas por la partes en
los escritos de constitución del proceso o de otras pruebas
producidas, si resultase que tuviesen conocimientos de hechos
que puedan gravitar en la decisión de la causa. También podrá
solicitar la comparecencia de peritos y consultores técnicos
para interrogarlos acerca de lo que creyere necesario.
3) Mandar (...) que se agreguen documentos existentes en poder
de las partes o de los terceros, los cuales estarán obligados a
exhibirlos o a designar el protocolo o archivo en que se hallen
los originales (...).
4) Ejercer las demás atribuciones que la ley le confiere.
d) CONMINATORIAS. Los jueces y tribunales podrán imponer
sanciones pecuniarias compulsivas y progresivas tendientes a que
las partes cumplan sus mandatos, cuyo importe será a favor del
litigante perjudicado por el incumplimiento.
Podrá asimismo aplicar sanciones conminatorias a terceros en los
casos en que la ley lo establece» (ALVAREZ JULIA; NEUSS; y
WAGNER, 1990: 63-64).
Devis Echandía considera como facultades del Juez en relación con la
admisión o el rechazo de la demanda las siguientes:
«... a) Rechazo oficioso de la demanda por falta de jurisdicción o de
competencia; b) Rechazo oficioso de la demanda por no reunir los
requisitos de forma; c) Rechazo oficioso de la demanda por no estar
presentada en legal forma y por abogado titulado (...); d) Rechazo oficioso
de la demanda por ininteligibilidad de las peticiones o pretensiones o
por ser contradictorias; e) Rechazo oficioso de la demanda por indebida
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 97

acumulación de pretensiones o subjetiva de personas demandantes o


demandadas; f) Rechazo oficioso de la demanda por haberse escogido el
procedimiento que no le corresponde; g) Rechazo oficioso de la demanda
por incapacidad del demandante o del demandado; h) Rechazo oficioso
de la demanda por indebida representación o falta de prueba de la
representación de alguna de las partes; i) Rechazo oficioso de la demanda
cuando se trate de una acción especial que haya caducado; j) Rechazo
oficioso de la demanda por no presentarse las pruebas que para el caso
exija la ley; k) Rechazo de la demanda por carencia manifiesta del llamado
interés para obrar en el actor o en el demandado, o mejor dicho, de interés
en la pretensión incoada en la demanda o en su contradicción; 1) Rechazo
oficioso de la demanda por manifiesta ausencia de legitimación en la
causa, sea en el demandante o el demandado» (DEVIS ECHANDIA,
1968: 9).
Devis Echandía estima como facultades del Juez en relación con el trámite
del juicio las que indica a continuación:
«... a) Suspensión oficiosa del juicio por incompleta legitimación en la
causa de la parte actora o de la demandada; b) Rechazo oficioso de la
solicitud de intervención de terceros por no reunir los necesarios
requisitos; c) Suspensión oficiosa del juicio o al menos de la sentencia
mientras se hacen los emplazamientos a terceros que la Ley ordene; d)
Decreto oficioso de otras medidas que persigan subsanar cualquier
nulidad o impedir que se produzca; e) Pronunciamiento de oficio y de
plano de las nulidades insubsanables» (DEVIS ECHANDIA, 1968: 9).
Devis Echandía, en cuanto a las facultades del Juez en relación con la
actividad probatoria, anota que son las siguientes:
«... a) Facultad de rechazar la admisión o práctica de las pruebas
inconducentes; b) Facultad de rechazar la admisión o práctica de las
pruebas impertinentes o irrelevantes; c) Facultad de rechazar la admisión
o práctica de las pruebas cuando sean inútiles por otros motivos;
d) Facultad de ordenar y practicar de oficio las pruebas que estime
convenientes para su decisión; e) Facultad de ordenar oficiosamente la
repetición de cualquier prueba cuando haya sido mal practicada o la
considere deficiente; f) Nombramiento por el juez de los peritos,
intérpretes, traductores y testigos actuarios en inspecciones; g) La libre
valoración por el juez del material probatorio, salvo la exigencia legal de
formalidades 'ad substantiam actus'» (DEVIS ECHANDIA, 1968:10).
Devis Echandía, refiriéndose esta vez a las facultades con que cuenta el
Juez en relación con la decisión final de la instancia, señala que son: «... a) La
de aplazar la sentencia cuando exista pendiente una prejudicialidad jurídica
necesaria; b) La de declarar oficiosamente las excepciones de fondo cuando
aparezcan probadas, salvo las de compensación y prescripción» (DEVIS
ECHANDIA, 1968: 9-10).
98 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Finalmente, Devis Echandía concibe como facultades del Juez para


impedir el entorpecimiento y la demora anormal del proceso a las siguientes:
«... a) Facultad de rechazar de plano los incidentes que hayan sido
propuestos y resueltos antes; b) Facultad de rechazar de plano los
incidentes cuando se esté tramitando otro por la misma causa; c)
Facultades de rechazar de plano los incidentes cuando a pesar de basarse
en una causa diferente ésta ha podido ser alegada en uno anterior; d)
Limitación de los incidentes de previa sustanciación y aplazamiento de
su fallo para la sentencia; e) Limitación de las apelaciones en el efecto
suspensivo contra providencias interlocutorias y su concentración para
ser tramitadas conjuntamente, salvo contadas excepciones; f) Exigencia
de la fundamentación de las apelaciones; g) Limitación de las notificaciones
personales o por cédula e implantación del principio de que 'las partes
están a derecho'; h) Facultad del juez para impulsar oficiosamente la
marcha normal del proceso; i) restricción al mínimo de las causas de
nulidad...» (DEVIS ECHANDÍA, 1968:10).

2.6.1 Facultades genéricas

Según se desprende del artículo 51 del Código Procesal Civil, las facultades
genéricas con que cuentan los magistrados son las siguientes:
A) Adaptar la demanda a la vía procedimental que considere
apropiada, siempre que sea factible su adaptación. Tratándose de
los procesos de conocimiento, y de conformidad con lo dispuesto
en el artículo 477 del Código Procesal Civil, este cuerpo de leyes
permite la adaptación de la demanda a dicha vía procedimental en
los casos de los incisos 1) y 3) del artículo 475 del referido Código
adjetivo, a saber: A. cuando el asunto contencioso de que se trate
no tenga una vía procedimental, no esté atribuido por ley a otro
órgano jurisdiccional (que no sea el Juez Civil), y, además, cuando
por su naturaleza o complejidad de la pretensión el Juez considere
atendible su tramitación en vía de proceso de conocimiento; y B.
cuando el asunto contencioso de que se trate sea inapreciable en
dinero o respecto de él exista duda sobre su monto (cuantía), y
siempre que el Juez estime atendible el empleo de la vía de proceso
de conocimiento. Tratándose de los procesos abreviados, y de
acuerdo a lo normado en el artículo 487 del Código Procesal Civil,
este ordenamiento procesal permite la adaptación de la demanda
a la vía procedimental abreviada en caso de asuntos contenciosos
que no tienen una vía procedimental propia, son inapreciables en
dinero o hay duda sobre su monto (cuantía) o, por la naturaleza de
la pretensión, el Juez considere atendible el empleo del trámite en
proceso abreviado. Tratándose de los procesos sumarísimos, y con
arreglo a lo previsto en el artículo 549 del Código Procesal Civil,
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 99

este cuerpo de leyes permite la adaptación de la demanda a la vía


procedimental sumarísima en caso de asuntos contenciosos que no
tienen una vía procedimental propia, son inapreciables en dinero
o hay duda sobre su monto (cuantía) o, porque debido a la urgencia
de tutela jurisdiccional, el Juez considere atendible el empleo del
trámite en proceso sumarísimo.
B) Ordenar los actos procesales necesarios al esclarecimiento de los
hechos controvertidos, respetando el derecho de defensa de las
partes. Al respecto, cabe señalar que, en virtud de la presente
facultad genérica con que cuenta el Juez, éste puede disponer, por
ejemplo, la actuación de pruebas de oficio (excepcionalmente,
cuando los medios probatorios ofrecidos por las partes sean
insuficientes para formarle convicción, y siempre que la fuente de
prueba haya sido citada por las partes en el proceso, cuidando de
no reemplazar a éstas en su carga probatoria, y asegurando su
derecho de contradicción de la prueba: art. 194 del C.P.C.); la
confrontación entre testigos, entre peritos y entre éstos, aquéllos y
las partes y entre estas mismas, para lograr la finalidad de los
medios probatorios (art. 209 del C.P.C.); etc.
C) Ordenar en cualquier instancia la comparecencia personal de las
partes, a fin de interrogarlas sobre los hechos discutidos, pudiendo
las partes concurrir con sus Abogados. Sobre el particular, cabe
señalar que, si bien es cierto que las partes pueden comparecer al
proceso a través de sus representantes legales o apoderados,
quienes ejercerán en nombre de aquéllas la actividad procesal
que les corresponda, también es cierto que ello no obsta que el
magistrado pueda llamar a las partes a efecto de interrogarlas
personalmente sobre los hechos materia de debate judicial, para
así formarse convicción acerca de la veracidad o no de sus
aseveraciones, lo cual se logra más fácilmente cuando el Juez está
en contacto directo y personal con los sujetos procesales y no con
sus representantes. La facultad genérica tratada en este literal, a
nuestro entender, bien pudo estar enmarcada dentro de la facultad
señalada en el literal B), pues la comparecencia personal de las
partes a efecto de su interrogatorio por el Juez constituye un acto
procesal que éste puede estimar necesario para el esclarecimiento
de los hechos controvertidos.
D) Rechazar liminarmente el pedido que reitere otro propuesto por
cualquier litigante y por la misma razón, o cuando a pesar de
fundarse en razón distinta, ésta pudo ser alegada al promoverse el
anterior. En virtud de esta facultad, pues, el órgano jurisdiccional
puede rechazar de plano (sin mayor trámite) todo pedido que
reproduzca otro anterior (que haya sido rechazado también).
Igualmente, puede el órgano jurisdiccional desestimar aquel pedido
100 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

del justiciable fundado en razones diversas a las expresadas en un


pedido anterior, pero dirigido a lograr lo mismo que se propuso
aquél al formular el referido pedido previo; esto último no es sino
otra modalidad que presenta el pedido reiterativo y que obedece
más que todo a desplegar una actividad dilatoria del proceso que
el derecho prohíbe.
E) Ordenar, a pedido de parte y a costa del vencido, la publicación de
la parte resolutiva de la decisión final en un medio de comunicación
designado por el Juez, si con ello se puede contribuir a reparar el
agravio derivado de la publicidad que se le hubiera dado al proceso.
Esta facultad genérica con que cuentan los magistrados se funda,
pues, en la necesidad de tratar, en lo posible, de aminorar la
repercusión negativa que tuvo el desarrollo del proceso para la
parte que resultó vencedora, siempre y cuando se haya dado
publicidad al litigio, en especial si ésta fue provocada por el sujeto
procesal vencido. Dejamos constancia que la aludida facultad, si
bien por regla general es de aplicación a todos los procesos, podría
estar vedada tratándose de aquellas controversias que, por su
naturaleza personalísima, tengan un justificado carácter reservado,
quedando la decisión en todo caso a criterio del juzgador. No
podemos dejar de mencionar que, según el último párrafo del
artículo 517 del Código Procesal Civil, en ejecución de sentencia y
siempre que se haya reservado tal facultad en la demanda (de
responsabilidad civil del Juez), el demandante puede exigir que el
demandado, a su costo, publique la sentencia final por dos días
consecutivos en un diario de circulación nacional.
F) Ejercer la libertad de expresión prevista en el inciso 4) del artículo
2 de la Constitución Política del Perú, con sujeción a lo establecido
en la Ley Orgánica del Poder Judicial. Sobre el particular, el primer
párrafo del inciso 4) del artículo 2 de la Constitución Política de
1993 preceptúa que toda persona tiene derecho a las libertades
de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento
mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio
de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni
impedimento algunos, bajo las responsabilidades de ley.
G) Ejercer las demás atribuciones que establecen el Código Procesal
Civil y la Ley Orgánica del Poder Judicial.
Lo relativo a las facultades del Juez de Paz (no letrado) se encuentra
normado en el artículo 6 de la Ley de Justicia de Paz (Ley Nro. 29824, del
02-01-2012), según el cual, el juez de paz tiene la facultad de:
1. Solucionar conflictos mediante la conciliación y, en caso de que ésta
no pueda producirse, expedir sentencia.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 101

2. Dictar medidas cautelares para garantizar el cumplimiento de sus


fallos de acuerdo al Código Procesal Civil en forma supletoria.
3. Desarrollar las funciones notariales previstas en la Ley Nro. 29824.
4. Ordenar el retiro del juzgado de toda persona que impida u
obstaculice la realización de un acto procesal, o afecte el normal
ejercicio de su función.
5. Ordenar, hasta por veinticuatro (24) horas, la detención de una
persona que perturbe gravemente la realización de una diligencia
judicial. Puede autorizar la misma medida en caso de procesados
o condenados por faltas que agredan o intenten agredir física o
verbalmente a las partes.
6. Imponer sanciones comunitarias.
7. Denunciar por delito de resistencia a la autoridad, previo
requerimiento, a toda persona que persista en incumplir las medidas
urgentes y de protección en materia de violencia familiar dictadas
por su despacho.
8. Solicitar el apoyo de otras instituciones del Estado y de las rondas
campesinas para la ejecución de sus decisiones.
9. Designar y cesar al secretario del juzgado de paz.

2.6.2 Facultades disciplinarias

«... A fin de salvaguardar el principio de autoridad, ínsito en la posición


de preeminencia que corresponde a los jueces durante el desarrollo del proceso,
aquéllos se hallan investidos de una potestad disciplinaria tendiente a sancionar
las conductas de las partes y de sus auxiliares que impliquen la alteración del
buen orden y del decoro a los que debe subordinarse la actuación ante los
estrados judiciales» (PALACIO, 1979, Tomo II: 235-236).
Según se colige del artículo 52 del Código Procesal Civil, los Jueces
cuentan con las siguientes facultades disciplinarias (dirigidas a conservar una
conducta procesal correspondiente a la importancia y respeto de la actividad
judicial):
A) Pueden (y deben) ordenar que se suprima la frase o palabra expresada
o redactada en términos ofensivos y vejatorios. Al respecto, nuestro
ordenamiento jurídico prescribe lo siguiente:
- Son deberes de las partes, abogados y apoderados, entre otros,
el abstenerse de usar expresiones descomedidas o agraviantes
en sus intervenciones, y guardar el debido respeto al Juez, a
las partes y a los auxiliares de justicia (art. 109 -ines. 3) y 4)-
del C.P.C.).
102 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- El Presidente de la Sala (de la Corte Superior o de la Corte


Suprema) llama al orden al informante (abogado que practica
el informe oral) que exceda los límites del respeto y de la
decencia (art. 136 -último párrafo- de la L.O.P.J.).
B) Pueden (y deben) expulsar de las actuaciones a quienes alteren su
desarrollo, y, tratándose de alguna de las partes, pueden imponerles,
además, los apercibimientos que hubieran sido aplicables de no
haber asistido a la actuación. Al respecto, nuestro ordenamiento
jurídico establece lo siguiente:
- No participará en la audiencia (de pruebas), a criterio del
Juez, el convocado que al momento de su realización se
encuentre manifiestamente incapacitado. El Juez tomará las
medidas que las circunstancias aconsejen, dejando constancia
en acta de su decisión (art. 207 del C.P.C.).
- Se prohíbe toda manifestación de censura o aprobación en el
recinto de las Salas (de las Cortes Superiores o de la Corte
Suprema), debiendo ser expulsado el transgresor. En caso
necesario se hace desalojar del local, continuando la audiencia
en privado, sin perjuicio de someter a proceso a los infractores
(art. 135 de laL.O.P.J.).
- Son facultades de los magistrados, entre otras, ordenar la
detención, hasta por veinticuatro horas, de quienes, en su
despacho o con ocasión de las actuaciones judiciales, los injurien,
agravien, amenacen o coaccionen por escrito o de palabra, o
que promuevan desórdenes, pudiendo denunciar el hecho
ante el Ministerio Público (art. 185 -inc. 3)- de la L.O.P.J.).
C) Pueden (y deben) aplicar las sanciones disciplinarias que el Código
Procesal Civil y otras normas establezcan (comúnmente, se trata
de multas que obedecen, principalmente, a la adopción por parte
del sancionado de una conducta procesal temeraria o de mala fe).
Sobre el particular, el artículo 9 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial señala claramente que los magistrados pueden llamar la
atención, o sancionar con apercibimientos, multas, pedidos de
suspensión o destitución, o solicitar su sanción, de todas las
personas (incluyendo a los abogados) que se conduzcan de modo
inapropiado, actúen de mala fe, planteen solicitudes dilatorias o
maliciosas y, en general, cuando falten a los deberes de comportarse
con lealtad, probidad, veracidad y buena fe, así como cuando
incumplan sus mandatos. El artículo 110 del Código Procesal Civil
señala al respecto lo siguiente: A. las partes, sus Abogados, sus
apoderados y los terceros legitimados responden por los perjuicios
que causen con sus actuaciones procesales temerarias o de mala fe;
B. cuando en el proceso aparezca la prueba de tal conducta, el Juez,
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 103

independientemente de las costas que correspondan, impondrá


una multa no menor de cinco ni mayor de veinte Unidades de
Referencia Procesal; y C. cuando no se pueda identificar al causante
de los perjuicios, la responsabilidad será solidaria. Además de lo
dispuesto en el artículo 110 del Código Procesal Civil, cuando el
Juez considere que el Abogado actúa o ha actuado con temeridad
o mala fe, remitirá copia de las actuaciones respectivas a la
Presidencia de la Corte Superior, al Ministerio Público y al Colegio
de Abogados correspondiente, para las sanciones a que pudiera
haber lugar (art. 111 del C.P.C.).

2.6.3 Facultades coercitivas

A fin de conservar una conducta procesal correspondiente a la importancia


y respeto de la actividad judicial, los Jueces cuentan con facultades coercitivas
que pueden aplicar (según el penúltimo párrafo del art. 53 del C.P.C.) en forma
sucesiva (lo que implica una sanción seguida de otra, en caso que la primera
no produjera el efecto deseado), individual o conjunta (dependiendo la forma
en que se apliquen las sanciones de la trascendencia y /o urgencia del mandato
judicial respectivo). Así tenemos que, según se infiere del artículo 53 del Código
Procesal Civil, los Jueces están facultados para lo siguiente:
A) Imponer multa compulsiva (esta calidad está sobreentendida, pues
tal sanción se dirige a compeler u obligar al destinatario de la misma
a acatar la orden judicial de que se trate) y progresiva (lo cual
significa que su monto se va incrementando paulatinamente hasta
que el destinatario de la sanción cumpla el mandato judicial, o,
también, que se aplica tantas multas como sean las veces en que el
obligado es requerido judicialmente a algo sin que lo haga) dirigida
a lograr que la parte o quien corresponda (un tercero legitimado,
por ejemplo) cumpla los mandatos judiciales. La referida multa
tiene carácter discrecional (no así las multas que tienen un fin
estrictamente sancionatorio cuya imposición, por mandato expreso
de la ley, sea obligatoria para el Juez que dirige el proceso), tanto
en su determinación como en la fijación del monto respectivo, el
mismo que deberá señalarse en función de los parámetros
establecidos en el Código Procesal Civil. Por otro lado, en atención
precisamente al carácter discrecional de la multa, el Juez está
autorizado para reajustar su monto e, incluso, para revocar dicha
sanción, siempre y cuando aquél adquiera el convencimiento de
que el incumplimiento del mandato judicial por parte del obligado
no fue intencional o deliberado sino que obedeció a causas justificantes
(u obedece a causas justificantes, si el impedimento continúa).
B) Ordenar la detención (que no deberá exceder de veinticuatro horas)
de la persona (parte, tercero legitimado, testigo, etc.) que incumple
104 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

permanente e injustificadamente un mandato judicial, causando


agravio a alguna de las partes o a la majestad del servicio de justicia.
Sobre el particular, el Código Procesal Civil establece lo siguiente:
- El testigo que sin justificación no comparece a la audiencia
de pruebas, será sancionado con multa no mayor de cinco
Unidades de Referencia Procesal, sin perjuicio de ser
conducido al Juzgado con auxilio de la fuerza pública, en
la fecha que fije el Juez para su declaración, sólo si lo considera
necesario (art. 232 del C.P.C.).
- La ausencia o incumplimiento al reconocimiento por terceros,
será sancionada en la forma prevista para los testigos (en el
art. 232 del C.P.C.). Ello según el art. 254 del C.P.C.

2.6.4 Jurisprudencia casatoria relacionada con las facultades del Juez

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a las facultades


del Juez, ha establecido lo siguiente:
- «... El proceso y los actos procesales no son formalismos rígidos o
pétreos pues conforme al perfil ideológico de nuestra ley procesal
el Juez puede adecuar la exigencia de las formalidades procesales
a los fines del proceso...» (Casación Nro. 1817-2000 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2001, págs. 6649-6650).
- «... Si bien los jueces están facultados para adaptar la vía procedimental
como lo anota el artículo cincuentiuno inciso primero del Código
Procesal Civil, ello debe ser mediante resolución que lo justifique
siempre que sea posible su adaptación y antes del saneamiento del
proceso, pues luego de ello se declara la existencia de una relación
jurídico procesal válida...» (Casación Nro. 2506-2001 / lea, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-04-2002, pág. 8519).
- «... El Artículo tercero del Título Preliminar del Código Procesal
Civil, prescribe que son fines del proceso el resolver un conflicto
de intereses o eliminar una incertidumbre jurídica y además lograr
la paz social en justicia; facultándose por ello al Juez a intervenir
durante todo el desarrollo del proceso para que éste se lleve de
acuerdo a ley y poder contar con elementos de convicción suficientes
al momento de decidir la controversia». (Casación Nro. 799-99 /
Arequipa, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 20-11-1999,
págs. 4030-4031).
- «... Los magistrados cuentan con determinados poderes inquisitivos
para el esclarecimiento de la certeza de los hechos controvertidos,
poderes de iniciativa probatoria que son independientes de la carga
de la prueba que incumbe a las partes, y que se encuentran previstos
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 105

en los artículos cincuenta y uno inciso segundo y ciento noventa y


cuatro del Código Procesal Civil, los que debe ejercitar de ser
necesario...» (Casación Nro. 772-06 / Chincha, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 01-02-2007, pág. 18780).
«... La apreciación y criterio razonado utilizado por los jueces para
resolver las causas es una de las facultades que la ley les otorga y
su aplicación no constituye vulneración alguna al debido proceso,
por lo que no se ha configurado violación o transgresión al haberse
expedido las resoluciones materia del presente recurso [de casación],
y por cuanto el recurrente ha hecho uso de los medios impugnatorios
que la ley le concede...» (Casación Nro. 3073-2000 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-03-2001, págs. 6994-6995).
«... La imposición de multa a las partes a fin de que se cumpla con
algún mandato es solo una facultad que tiene el Juez mas no una
obligación, por lo que no se advierte contravención al artículo
cincuentitrés citado [del C.P.C.]...» (CasaciónNro. 3094-2001 / lea,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-02-2002, pág. 8330).
«... La facultad otorgada al Juez de denunciar ante el Ministerio
Público la comisión de un delito, tiene como premisa la existencia
de indicios razonables del hecho en el proceso civil...» (Casación
Nro. 3-2000 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
01-06-2000, pág. 5451).
«... Del análisis del último párrafo del artículo 50 del Código
Procesal Civil, se evidencia claramente que la repetición de las
audiencias por el Juez sustituto es una facultad discrecional del
Juzgador...» (Casación Nro. 2166-2006 / Sicuani, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 02-04-2007, pág. 19142).
«... En los procesos de familia, como en los de alimentos, divorcio,
filiación, violencia familiar, entre otros, el Juez tiene facultades
tuitivas y, en consecuencia, se debe flexibilizar algunos principios
y normas procesales como los de iniciativa de parte, congruencia,
formalidad, eventualidad, preclusión, acumulación de pretensiones,
en atención a la naturaleza de los conflictos que debe solucionar,
derivados de las relaciones familiares y personales, ofreciendo
protección a la parte perjudicada, ello de conformidad con lo
dispuesto en los artículos 4 y 43 de la Constitución Política del
Estado que reconoce, respectivamente, la protección especial a: el
niño, la madre, el anciano, la familia y el matrimonio, así como la
fórmula política del Estado democrático y social de Derecho...»
Nota: Lo señalado en el presente extracto ha sido establecido como
precedente judicial vinculante (conocido antes como doctrina
jurisprudencial) por el tercer pleno casatorio civil realizado por las
Salas Civiles Permanente y Transitoria de la Corte Suprema de
106 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Justicia de la República, correspondiente a la Casación Nro. 4664­


2010 / Puno, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 13-05-2011,
págs. 30171-30190, encontrándose dicho extracto exactamente en
la pág. 30189.

2.7 Derechos del Juez

La Ley de la Carrera Judicial (Ley Nro. 29277, del 04-11-2008) regula lo


atinente a los derechos del Juez en el Capítulo II (Derechos») del Título III
(«Deberes y derechos, prohibiciones, impedimentos e incompatibilidades de
los Jueces»), en los arts. 35 al 39.
De acuerdo a lo normado en el artículo 35 de la Ley Nro. 29277, son
derechos de los jueces:
1. La independencia en el desempeño de la función jurisdiccional.
Ninguna autoridad puede avocarse a causas pendientes ante ellos
o interferir en su actuación.
2. La permanencia en el servicio hasta los setenta (70) años, de acuerdo
a la Constitución y a la ley.
3. Ser trasladados, a su solicitud y previa evaluación, cuando por
razones de salud o de seguridad debidamente comprobadas, no
sea posible continuar en el cargo.
4. No ser trasladados sin su consentimiento, salvo en los casos
establecidos por ley.
5. Integrar la carrera judicial, diferenciada del régimen general del
empleo público, conforme a la naturaleza especial de las funciones
jurisdiccionales y atribuciones consagradas en la Constitución.
6. La determinación, el mantenimiento y desarrollo de la especialidad,
salvo en los casos previstos en la ley. Sobre el particular, el artículo
38 de la Ley Nro. 29277 establece que la especialidad se determina por:
1. la aprobación de los programas de especialización impartidos
por la Academia de la Magistratura; 2. la antigüedad en la
especialidad durante el ejercicio de la función jurisdiccional; 3. el
ejercicio de la docencia universitaria en la materia; 4. la realización
de investigaciones y otros trabajos académicos similares en la
materia; 5. las publicaciones sobre materia jurídica especializada;
6. los grados académicos de la especialidad; y 7. los trabajos
desempeñados en materias afines. Por su parte, el artículo 37 de la
Ley Nro. 29277, referido al mantenimiento de la especialidad, preceptúa:
A. que la especialidad de los jueces se mantiene durante el ejercicio
del cargo, salvo que, por razones de necesidad en el servicio de
impartición de justicia, se requiera el cambio de especialización; B.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 107

que el ingreso a una función especializada no impide postular a


distinta especialidad; C. que el juez puede recuperar su especialidad
solamente cuando se produzca vacante; y D. que en el caso de
crearse nuevas especialidades, el juez podrá solicitar su cambio de
especialidad.
7. La evaluación de su desempeño a fin de identificar los méritos
alcanzados, garantizar la permanencia en la carrera y obtener
promociones. Al respecto, el artículo 36 de la Ley Nro. 29277
prescribe: A. que los jueces comprendidos en la carrera judicial
tienen derecho a la evaluación del desempeño en forma periódica
a través de un sistema técnico, objetivo, imparcial y equitativo; y
B. que los resultados de las evaluaciones son publicados y
constituyen el elemento central para los ascensos y promociones.
8. La protección y seguridad de su integridad física y la de sus
familiares, cuando sea necesario.
9. La capacitación y especialización permanentes. En cuanto a la
capacitación de los magistrados, cabe señalar que el artículo 39 de la
Ley Nro. 29277 establece: A. que la capacitación de los jueces es un
derecho de su función y un factor indispensable para evaluar su
desempeño, estando a cargo, fundamentalmente, de la Academia
de la Magistratura; B. que todos los jueces tienen el derecho a
perfeccionarse y actualizarse continuamente, en igualdad de
condiciones y oportunidades; C. que la capacitación se realiza con
el objetivo de impulsar el desarrollo profesional pleno del juez y
eliminar cualquier deficiencia en el servicio de justicia; D. que la
capacitación se puede realizar a través de cursos y actividades
académicas que brindan la Academia de la Magistratura,
universidades, centros de estudios especializados, así como los que
se dictan periódicamente en cada distrito judicial.
10. Los permisos y licencias, conforme a ley.
11. Percibir una retribución acorde a la dignidad de la función
jurisdiccional y tener un régimen de seguridad social que los proteja
durante el servicio activo y la jubilación. La retribución, derechos
y beneficios que perciben los jueces no pueden ser disminuidos ni
dejados sin efecto.
12. La libre asociación. Las asociaciones de jueces se constituyen y
desarrollan sus actividades conforme a las normas establecidas
en el Código Civil y se regulan conforme a sus disposiciones
estatutarias.
13. Recibir de toda autoridad el trato correspondiente a su investidura,
bajo responsabilidad.
108 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

14. No ser detenidos sino por orden del juez competente o en caso de
flagrante delito. En este último supuesto, deben ser conducidos de
inmediato a la Fiscalía competente, con conocimiento del Presidente
de la Corte respectiva, por la vía más rápida y bajo responsabilidad.
15. Gozar de la cobertura de un seguro de vida cuando trabajen en
zonas de emergencia y en órganos jurisdiccionales declarados de
alto riesgo por el órgano de gobierno del Poder Judicial.
16. Los demás que señalen la Constitución y la ley.
Es de resaltar que para el caso de los Jueces Supernumerarios (los cuales,
según el art. 65 -inciso 65.3)- de la Ley Nro. 29277, son aquellos que no habiendo
obtenido la plaza de Juez Titular aceptan incorporarse al registro de Jueces
Supernumerarios en su nivel, siempre y cuando se encuentren en el cuadro de
aptos elaborado por el Consejo Nacional de la Magistratura, a efectos de cubrir
plazas vacantes), los derechos enumerados precedentemente serán reconocidos
cuando correspondan a las características propias de dicha función (art. 35 -in
fine- de la Ley Nro. 29277).
Lo concerniente a los derechos del Juez de Paz (no letrado) se encuentra
regulado en el artículo 4 de la Ley de Justicia de Paz (Ley Nro. 29824, del 02­
01-2012), conforme al cual, el juez de paz tiene derecho a:
1. La independencia en el ejercicio de sus funciones.
2. Permanecer en el cargo mientras dure su mandato, salvo las
excepciones establecidas en la Ley Nro. 29824.
3. Que se reconozca, aprecie y respete su cultura, sus costumbres, sus
tradiciones, sus normas y procedimientos para solucionar conflictos
y promover la paz social.
4. Percibir de parte del Estado el equivalente al pago de las tasas por
los exhortas, hasta el límite permitido por la Ley Nro. 29824.
5. Contar con un seguro de vida y contra accidentes cuando ejerza
funciones en zonas de alto riesgo para su vida e integridad física.
6. Recibir atención médica gratuita a través del Seguro Integral de
Salud (SIS).
7. Contar con la infraestructura y los recursos materiales indispensables
para el ejercicio de su función, para lo cual debe recibir el apoyo
de las Cortes Superiores respectivas, de su comunidad y de los
gobiernos locales.
8. La protección y seguridad de su integridad física y la de sus
familiares, cuando las circunstancias lo requieran.
9. Recibir de toda autoridad el trato correspondiente a su investidura.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 109

10. Ser constantemente capacitado.


11. Renunciar al cargo ante la respectiva Corte Superior de Justicia.
Acerca de los derechos del Juez de Paz (no letrado), debe verse, además,
lo normado en el Capítulo II («Derechos de los Jueces de Paz») del Título III
(«Juez de Paz») del Reglamento de la Ley Nro. 29824 (Decreto Supremo Nro.
007-2013-JUS), arts. 13 al 16.

2.8 Deberes del Juez

En opinión de Lino Palacio, «... es deber primario y fundamental de los


jueces el de prestar los servicios que les incumben como funcionarios del Estado,
es decir, el de administrar justicia cada vez que tal actividad les sea requerida
en un caso concreto. Tal deber de ejercer la función judicial deriva, por un lado,
de la relación de empleo público que vincula al Juez con el Estado, hallándose
regido, como tal, por los principios generales del derecho administrativo, y se
correlaciona, por otro lado, con el derecho que tienen las partes o peticionarios
en el sentido de que sus reclamos sean resueltos o proveídos, con prescindencia,
desde luego, del contenido (favorable o desfavorable), de la respectiva decisión»
(PALACIO, 1979, Tomo II: 199).
Para Devis Echandía, son deberes del Juez en el trámite del proceso los
siguientes: «... a) El deber de imparcialidad y honestidad; b) El deber de
abstenerse de actividades extraprocesales incompatibles con la dignidad y la
independencia de su cargo; c) Deber de utilizar las facultades oficiosas que la
Ley le otorga para la mejor marcha y solución del proceso; d) Deber de hacer
efectiva la inmediación y el impulso procesal; e) Deber de resolver dentro de
los plazos señalados en la Ley (...); f) Deber del juez de responder civilmente
por los perjuicios causados por su dolo, sus demoras injustificadas y sus errores
inexcusables» (DEVIS ECHANDIA, 1968:10).
Rocco, en lo que se refiere a los deberes de los órganos jurisdiccionales,
enseña lo siguiente:
«El primer deber que se presenta es (...) el de prestar su actividad
jurisdiccional, deber u obligación jurídica que se concreta en un conjunto
de obligaciones y deberes respecto de las partes. Y así como la actividad
sdiccional se dC O C U ± V /lio
j l l U . V .J.1
'lía ;fa utos distintos, a saber,
en el proceso de cognición, la fase preparatoria e instructoria, y la fase
decisoria, así también vemos que la obligación a la prestación de la
actividad jurisdiccional se concreta en la obligación de suministrar, por
requerimiento de las partes en causa, todas aquellas actividades que van
conexas al último fin que se propone la actividad jurisdiccional.
(...)

Y además, en lo tocante a los poderes decisorios los órganos jurisdiccionales


no sólo están obligados en general a juzgar, ya que no pueden eximirse
110 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

de esta obligación sin incurrir en graves responsabilidades penales y


civiles, y por lo menos tienen que decir por qué no pueden juzgar, sino
que están obligados, además, a ejercer dicho poder, que constituye
inclusive un deber en los modos y límites que las normas procesales
establecen.
Además de esto, en materia de valoración de las pruebas, deben tener
como fundamento de la decisión las pruebas propuestas por las partes o
por el ministerio público (...).
(...) Además de esto, en cuanto a los poderes decisorios (...), el juez tiene
que pronunciarse sobre toda la demanda, y no fuera de los límites de
ella, y no decidir de oficio acerca de excepciones que sólo pueden ser
propuestas por las partes» (ROCCO, 1976, Volumen II: 157-158).
Conforme se desprende del artículo 50 del Código Procesal Civil, son
deberes procesales de los magistrados los siguientes:
A) Dirigir el proceso. Constituye principio procesal la dirección del
proceso por el Juez, quien debe ejercerla de acuerdo a lo dispuesto
en el Código Procesal Civil (art. II -primer párrafo- del T.P. del
C.P.C.).
B) Velar por la rápida solución del proceso. En virtud del principio
de celeridad procesal, contemplado en el último párrafo del artículo
V del Título Preliminar del Código Procesal Civil, la actividad
procesal se realiza diligentemente y dentro de los plazos establecidos,
debiendo el Juez, a través de los auxiliares bajo su dirección, tomar
las medidas necesarias para lograr una pronta y eficaz solución del
conflicto de intereses o incertidumbre jurídica.
C) Adoptar las medidas convenientes para impedir la paralización del
proceso. El Juez debe impulsar el proceso por sí mismo, siendo
responsable de cualquier demora ocasionada por su negligencia,
aunque están exceptuados del impulso de oficio los casos
expresamente señalados en el Código Procesal Civil (art. II -in fine-
del T.P. del C.P.C.).
D) Procurar la economía procesal. El principio de economía procesal,
previsto en el penúltimo párrafo del artículo V del Título Preliminar
del Código Procesal Civil, postula que el Juez dirige el proceso
tendiendo a una reducción de los actos procesales, sin afectar el
carácter imperativo de las actuaciones que lo requieran.
E) Hacer efectiva la igualdad de las partes en el proceso, empleando
las facultades que el Código Procesal Civil les otorga. Así tenemos
que, en razón del principio de socialización del proceso, el mismo
que se funda en el principio constitucional de igualdad de las
personas ante la ley (art. 2 -inc. 2)- de la Constitución Política de
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 111

1993), el Juez debe evitar que la desigualdad entre las personas por
razones de sexo, raza, religión, idioma o condición social, política
o económica, afecte el desarrollo o resultado del proceso (art. VI
del T.P. del C.P.C.).
F) Dictar las resoluciones y realizar los actos procesales en las fechas
previstas y en el orden que ingresan al despacho, salvo prelación
legal u otra causa justificada (como, por ejemplo, la sobrecarga
procesal que tienen los órganos jurisdiccionales). Al respecto, el
artículo 145 del Código Procesal Civil prescribe que incurre en falta
grave el Juez que, sin justificación, no cumple con realizar la
actuación judicial en la fecha señalada o dentro del plazo legal
respectivo. Por otro lado, el artículo 124 del Código Procesal Civil
establece: 1. que en primera instancia, los decretos se expiden a los
dos días de presentado el escrito que los motiva; 2. que en primera
instancia, los autos se expide dentro de cinco días hábiles
computados desde la fecha en que el proceso se encuentra expedito
para ser resuelto, salvo disposición distinta del Código Procesal
Civil; 3. que en primera instancia, las sentencias se expedirán dentro
del plazo máximo previsto en cada vía procedimental, contado
desde la notificación de la resolución que declara al proceso
expedito para ser resuelto; 4. que en segunda instancia, los plazos
se sujetarán a lo dispuesto en el Código Procesal Civil; 5. que los
plazos en la Corte Suprema se sujetan a lo dispuesto en el Código
Procesal Civil sobre el recurso de casación; y 6. que el retardo en la
expedición de las resoluciones será sancionado disciplinariamente
por el superior jerárquico, sin perjuicio de las responsabilidades
adicionales a las que hubiera lugar.
G) Decidir el conflicto de intereses o incertidumbre jurídica, incluso
en los casos de vacío o defecto de la ley, situación en la cual aplicarán
los principios generales del derecho, la doctrina y la jurisprudencia.
Sobre el particular, nuestro ordenamiento jurídico establece lo
siguiente: A. los jueces tienen la obligación de aplicar la norma
jurídica pertinente, aunque no haya sido invocada en la demanda
(art. VII del T.P. del C.C.); B. los jueces no pueden dejar de
administrar justicia por defecto o deficiencia de la ley, debiendo
aplicar en tales casos los principios generales del derecho,
preferentemente, los que inspiran el derecho peruano y el derecho
consuetudinario (art. VIII del T.P. del C.C. y 139 -inc. 8)- de la
Constitución Política de 1993); C. en caso de vacío o defecto en las
disposiciones del Código Procesal Civil, se deberá recurrir a los
principios generales del derecho procesal y a la doctrina y
jurisprudencia correspondientes, en atención a las circunstancias
del caso (art. III -in fine- del T.P. del C.P.C.); y D. el Juez debe aplicar
el derecho que corresponda al proceso, aunque no haya sido
112 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

invocado por las partes o lo haya sido erróneamente, sin embargo,


no puede ir más allá del petitorio ni fundar su decisión en hechos
diversos de los que han sido alegados por las partes (art. VII del
T.P. del C.P.C.).
H) Sancionar al Abogado o a la parte que actúe en el proceso con dolo
o fraude. Al respecto, el artículo 110 del Código Procesal Civil
preceptúa: A. que las partes, sus Abogados, sus apoderados y
los terceros legitimados responden por los perjuicios que causen
con sus actuaciones procesales temerarias o de mala fe; B. que
cuando en el proceso aparezca la prueba de tal conducta, el Juez,
independientemente de las costas que correspondan, impondrá
una multa no menor de cinco ni mayor de veinte Unidades de
Referencia Procesal; y C. que cuando no se pueda identificar al
causante de los perjuicios, la responsabilidad será solidaria. Además
de lo dispuesto en el artículo 110 del Código Procesal Civil, cuando
el Juez considere que el Abogado actúa o ha actuado con temeridad
o mala fe, remitirá copia de las actuaciones respectivas a la
Presidencia de la Corte Superior, al Ministerio Público y al Colegio
de Abogados correspondiente, para las sanciones a que pudiera
haber lugar (art. 111 del C.P.C.).
I) Fundamentar los autos y sentencias, bajo sanción de nulidad,
respetando los principios de jerarquía de las normas y el de
congruencia. Constituye un principio de la función jurisdiccional,
con carácter constitucional, la motivación escrita de las resoluciones
judiciales en todas las instancias, excepto los decretos de mero
trámite, con mención expresa de la ley aplicable y de los fundamentos
de hecho en que se sustentan (art. 139 -inc. 5)- de la Constitución
Política de 1993). Según se infiere del artículo 122 del Código
Procesal Civil: A. los autos y sentencias deben contener la mención
sucesiva de los puntos sobre los que versa la resolución con las
consideraciones, en orden numérico correlativo, de los fundamentos
de hecho que sustentan la decisión, y los respectivos de derecho
con la cita de la norma o normas aplicables en cada punto, según
el mérito de lo actuado; y B. los autos y sentencias que no cumplan
con el requisito precisado en el literal A. son nulos. En relación al
principio de jerarquía de las normas, por el cual, en caso de conflicto,
debe preferirse a la norma de mayor rango, la parte final del artículo
138 de la Constitución Política de 1993 señala que en todo proceso,
de existir incompatibilidad entre una norma constitucional y una
norma legal, los jueces prefieren la primera; igualmente, prefieren
la norma legal sobre toda otra norma de rango inferior. Finalmente,
en lo que atañe al principio de congruencia, debe tenerse presente
que «es el principio normativo que exige la identidad jurídica entre
lo resuelto, en cualquier sentido, por el juez en la sentencia y las
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 113

pretensiones y excepciones planteadas por las partes...» (DEVIS


ECHANDIA, 1984, Tomo I: 49). El artículo VII del Título Preliminar
del Código Procesal Civil recoge dicho principio al disponer que
el Juez, al aplicar el derecho que corresponde al proceso, no puede
ir más allá del petitorio ni fundar su decisión en hechos diversos
de los que han sido alegados por las partes.
Por otro lado, no podemos dejar de mencionar el deber judicial de
inmediación, basado en el principio procesal de inmediación (previsto en el
art. V del T.P. del C.P.C.), según el cual las audiencias y la actuación de medios
probatorios se realizan ante el Juez, siendo indelegables bajo sanción de nulidad
(exceptuándose las actuaciones procesales por comisión). Resulta importante
destacar el principio procesal de la inmediación dentro de la audiencia de
pruebas por cuanto al actuarse los diferentes medios probatorios en presencia
del Juez, éste podrá formarse convicción acerca de la veracidad o no de las
afirmaciones de las partes. En concordancia con el referido principio, el último
párrafo del artículo 50 del Código Procesal Civil dispone que el Juez que inicia
la audiencia de pruebas (léase el Juez que dirige la audiencia de pruebas)
concluirá el proceso, salvo en circunstancias excepcionales -promoción o
separación- frente a las cuales el nuevo magistrado se encucrúa facultado para
ordenar la repetición de la audiencia de pruebas (a efecto de que se actúen en
su presencia), si lo estima necesario. Advertimos que si bien el último párrafo
del artículo 50 del Código adjetivo hace referencia genérica a la facultad del
Juez sustituto de repetir «las audiencias» (realizadas por el anterior magistrado
que fuera promovido o separado), en nuestra opinión, tal facultad sólo se hace
extensible a la audiencia de pruebas, pues es ésta el elemento central de la
referida potestad del nuevo juzgador (sobre cuya base se decide la repetición);
lo contrario significaría una clara contravención a los principios de economía
y celeridad procesales.
Finalmente, debe tenerse presente que, en aplicación del artículo 34 de
la Ley de la Carrera Judicial (Ley Nro. 29277, del 04-11-2008), son deberes de
los jueces:
1. Impartir justicia con independencia, prontitud, imparcialidad,
razonabilidad y respeto al debido proceso.
2. No dejar de impartir justicia por vacío o deficiencia de la ley.
3. Mantener un alto nivel profesional y preocupación por su permanente
capacitación y actualización.
4. Someterse a la evaluación del desempeño.
5. Observar estrictamente el horario de trabajo establecido, así como
el fijado para las sesiones de audiencias, informes orales y otras
diligencias. El incumplimiento injustificado constituye inconducta
funcional.
114 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

6. Observar con diligencia los plazos legales para la expedición de


resoluciones y sentencias, así como vigilar el cumplimiento de la
debida celeridad procesal. En caso de incurrir en retardo respecto
a los plazos legales, deben informar a la Oficina de Control
de la Magistratura (OCMA) las razones que lo motivaron, bajo
responsabilidad disciplinaria.
7. Respetar estrictamente y exigir a los auxiliares el cumplimiento del
horario de trabajo para la atención del despacho, informes orales
y otras diligencias.
8. Atender diligentemente el juzgado o sala a su cargo.
9. Guardar la reserva debida en aquellos casos que, por su naturaleza
o en virtud de leyes o reglamentos, así lo requieran.
10. Denegar pedidos maliciosos.
11. Sancionar a las partes cuando practiquen maniobras dilatorias.
12. Denunciar los casos de ejercicio ilegal de la abogacía, conductas
que contravengan la ética profesional y otros comportamientos
delictivos de los que tomen conocimiento en el ejercicio de sus
funciones.
13. Dedicarse exclusivamente a la función jurisdiccional. No obstante,
pueden ejercer la docencia universitaria en materia jurídica, a
tiempo parcial, hasta por ocho (8) horas semanales de dictado de
clases y en horas distintas de las que corresponden al despacho
judicial. Igualmente, con las mismas limitaciones, pueden realizar
labores de investigación e intervenir, a título personal, en congresos
y conferencias.
14. Presentar una declaración jurada de bienes y rentas al inicio del
cargo, anualmente, al dejar el cargo y cada vez que sus bienes y /o
rentas varíen en más de un veinte por ciento (20 %).
15. Residir en el distrito judicial donde ejerce el cargo.
16. Seguir los cursos de capacitación programados por la Academia
de la Magistratura y los cursos considerados obligatorios como
consecuencia del resultado de la evaluación parcial.
17. Guardar en todo momento conducta intachable.
18. Cumplir con las demás obligaciones señaladas por ley.
Puntualizamos que lo atinente a los deberes del Juez de Paz (no letrado)
está contemplado en el artículo 5 de la Ley de Justicia de Paz (Ley Nro. 29824,
del 02-01-2012), el cual señala que el juez de paz tiene el deber de:
1. Actuar con independencia e imparcialidad en el ejercicio de sus
funciones.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 115

2. Mantener una conducta personal y funcional irreprochable acorde


con el cargo que ocupa.
3. Residir permanentemente en el lugar donde ejerce el cargo.
4. Atender su despacho dentro del horario señalado, el cual se regula
supletoriamente de acuerdo a las horas y días hábiles señalados
por el Código Procesal Civil y la Ley Orgánica del Poder Judicial.
5. Desempeñar sus funciones con dedicación y diligencia.
6. Guardar reserva sobre los asuntos relacionados a su función.
7. Acatar las disposiciones de carácter administrativo del Poder
Judicial.
8. Inhibirse de conocer o seguir conociendo casos en los que peligre
o se ponga en duda su imparcialidad y /o independencia.
9. Cumplir con las comisiones que reciba por encargo o delegación.
10. Poner en conocimiento de la autoridad competente la presunta
comisión de un delito detectado en el ejercicio de su función.
11. Asistir a los eventos de inducción y /o capacitación que organice
el Poder Judicial u otras instituciones, previa coordinación.
12. Controlar al personal auxiliar del juzgado de paz.
13. Custodiar, conservar y usar los bienes materiales que le proporcione
el Poder Judicial o las instituciones de su localidad para el ejercicio
de su función.

2.8.1 Jurisprudencia casatoria relacionada con los deberes del Juez

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación con los deberes


del Juez, ha establecido lo siguiente:
- «... De acuerdo con lo que dispone el artículo 50, inciso 6o del Código
Procesal Civil, a los jueces les asiste el deber de fundamentar los
autos y sentencias, tanto de hecho como de derecho, respetando
los derechos de jerarquía de las normas y el de congruencia, bajo
sanción de nulidad; siendo esta una garantía de la administración
de justicia que es trascendente, pues tiende a preservar tanto
el derecho de defensa como la eficacia y validez de los actos
procesales...» (Casación Nro. 1147-2008 / Ucayali, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 03-09-2008, págs. 22885-22886).
- «... La motivación de las resoluciones judiciales es un principio con
garantía constitucional a tenor del artículo ciento treinta y nueve
inciso quinto de la Constitución Política del Estado, lo que es
116 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

concordante con el inciso sexto del artículo cincuenta del Código


Procesal Civil e inciso tercero del artículo ciento veintidós del
glosado dispositivo procesal, normas por las que se establece la
obligación del juzgador de señalar en forma expresa la ley que
aplican al razonamiento jurídico aplicado, así como los fundamentos
tácticos que sustentan su decisión[,] respetando el Principio de
Jerarquía de las Normas y de Congruencia, lo que significa que el
Principio de Motivación garantiza a los justiciables que las resoluciones
jurisdiccionales no adolecerán de defectuosa motivación...»
(Casación Nro. 4452-2006 / Piura, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 03-12-2008, págs. 23597-23598).
«... El principio de motivación de las resoluciones judiciales [...]
tiene rango constitucional, y [...] exige al juzgador exponer las
razones que justifican su decisión, la que debe ser cierta, coherente
y verificable, la que debe respectar [sic] el principio de congruencia
procesal...» (Casación Nro. 250-2007 / Callao, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 30-09-2008, págs. 23128-23130).
«... La obligación de fundamentar las sentencias [...] implica que la
decisión judicial esté precedida de la argumentación que la justifique
y que la explique, para que el litigante pueda seguir el pensamiento
del juzgador, que concluye en el fallo...» (Casación Nro. 2535-2007 /
Junín, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-06-2008, pág.
22397).
«... El deber de fundamentación de las sentencias impone el respeto
a las jerarquías de las normas y la congruencia, basándose en las
cuestiones de hecho y de derecho...» (Casación Nro. 3267-2007 /
Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 04-09-2008,
págs. 22975-22976).
«... La motivación jurídica de las resoluciones judiciales es una
exigencia constitucional y procesal que obliga a los Jueces a citar
expresamente la ley aplicable...» (Casación Nro. 843-2000 / Callao,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2001, pág. 6708).
«... El Juez como director del proceso tiene el deber de resolver el
litigio conforme a la norma sustantiva o material que verdaderamente
corresponda, a fin de efectivizar una justa composición del litigio,
con arreglo a derecho; por tanto, si la finalidad del proceso
contencioso [...] es no sólo la simple resolución de conflictos
intersubjetivos de intereses sino esencialmente la justa composición
de este conflicto, entonces el Juez resuelve la controversia inclusive
en contra de las normas invocadas por las partes, porque además
de conocer el derecho, interpreta y aplica el pertinente...» (Casación
Nro. 3164-03 / Cusco, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
31-03-2005, págs. 13841-13842).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 117

«... El Juzgador está obligado a sustentar suficientemente las razones


de su decisión, exponiendo los fundamentos de hecho y de derecho
en los que basa su fallo; sin embargo, ello no le impone la obligación
de sustentar por qué no aplica las demás normas del ordenamiento
jurídico, las que se entienden excluidas a través de una operación
lógica elemental...» (Casación Nro. 076-2000 / Chincha, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 02-07-2001, págs. 7416-7417).
«... El principio de congruencia [...] obliga a los jueces a fundar sus
fallos sin ir más allá del petitorio...» (Casación Nro. 2022-97 /
Juliaca, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-04-2001,
págs. 7150-7151).
«... Los jueces previamente antes de resolver un conflicto de intereses
deben establecer los hechos aportados en el proceso examinando
los medios probatorios. Una vez determinados los hechos con
relación a las pretensiones procesales propuestas, tiene que
subsumirlos dentro del supuesto fáctico del derecho de orden
material aplicable al caso concreto; que puede haber sido invocado
por el demandante o por el demandado y, en todo caso, por el
propio Juez en aplicación del principio iura novit curia consagrado
en el artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Civil...»
(Casación Nro. 3695-2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 30-05-2008, págs. 22209-22210).
«... Los argumentos de defensa de las partes antagónicas en un
proceso, salvo que exista allanamiento, siempre se encaminarán a
desvirtuar aquellos fundamentos de su parte contraria, siendo
precisamente función del Juez el resolver dicho conflicto de intereses,
sin embargo, para cumplir con dicha función, el Juzgador no puede
basarse únicamente en una parte de lo dicho por alguna de las partes,
sino que debe confrontar la versión completa de la parte accionante
y de la emplazada...» (Casación Nro. 3581-2007 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 31-03-2008, pág. 21677).
«... Siendo el fin del proceso resolver un conflicto de intereses o
eliminar una incertidumbre ambas con relevancia jurídica, es el
deber del juzgador hacer efectivos los derechos sustanciales y no
emitir resoluciones que resulten inejecutables...» (Casación Nro.
1337-2007 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 01-10-2007, págs. 20490-20491).
«... Las Resoluciones Judiciales se cumplen en sus propios términos
y es obligación del juez inferior acatar las resoluciones expedidas
por el superior, en aplicación del principio de jerarquía [...], bajo
responsabilidad...» (Casación Nro. 2161-2008 / Lambayeque, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 02-12-2008, págs. 23459-23460).
118 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2.9 Prohibiciones impuestas a los Jueces

Las prohibiciones impuestas a los magistrados son objeto de tratamiento


legal en el artículo 40 de la Ley de la Carrera Judicial (Ley Nro. 29277), numeral
que dispone que está prohibido a los jueces:
1. Defender o asesorar pública o privadamente, salvo en causa propia,
a su cónyuge o conviviente y a sus padres e hijos.
2. Aceptar de los litigantes o sus abogados, o por cuenta de ellos,
donaciones, obsequios, atenciones, agasajos o sucesión testamentaria
en su favor o en favor de su cónyuge o conviviente y parientes hasta
el cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad. Igual
prohibición se aplica en caso de ofrecimiento de publicaciones,
viajes o capacitaciones de cualquier institución nacional o internacional
que tenga juicio en trámite contra el Estado.
3. Aceptar cargos remunerados dentro de las instituciones públicas
o privadas, a excepción del ejercicio de la docencia universitaria.
4. Ejercer el comercio, industria o cualquier actividad lucrativa
personalmente o como gestor, asesor, socio, accionista (a excepción
de adquirirse tal condición por sucesión hereditaria o antes de la
asunción al cargo), empleado, funcionario o miembro o consejero
de juntas, directorios o de cualquier organismo o entidad dedicada
a actividad lucrativa.
5. Variar su domicilio del lugar donde ejerce el cargo, salvo el caso
de vacaciones, licencia o autorización del órgano competente.
6. Participar en política, sindicalizarse y declararse en huelga.
7. Influir o interferir de manera directa o indirecta en el resultado de
los procesos judiciales que no estén a su cargo.
8. Ausentarse del lugar donde ejerce el cargo, salvo motivadas
excepciones.
9. Ejercer labores relacionadas con su función fuera del recinto judicial,
con las excepciones de ley.
10. Adquirir, bajo cualquier título, para sí, su cónyuge o conviviente,
sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo
de afinidad, directamente o por intermedio de terceros, los bienes
objeto de litigio en los procesos que él conozca o haya conocido, y
aunque hayan dejado de ser litigiosos durante los cuatro (4) años
siguientes a que dejarán de serlo. Todo acto que contravenga esta
prohibición es nulo, sin perjuicio de las sanciones que correspondan
conforme a ley.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 119

11. Conocer un proceso cuando él, su cónyuge o conviviente, su


apoderados, sus parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad
y segundo de afinidad, o estudio jurídico del que forme parte
tengan o hubieran tenido interés o relación laboral con alguna de
las partes. En este último caso, el impedimento se extiende hasta
un (1) año después de producido el cese de la relación laboral o la
culminación de los servicios prestados bajo cualquier modalidad
contractual. Se exceptúan de la presente prohibición los procesos
en los que fuera parte el Poder Judicial.
12. Adelantar opinión respecto de los asuntos que conozcan o deban
conocer.
13. Lo demás señalado por ley.
Lo atinente a las prohibiciones impuestas a los Jueces de Paz (no letrados)
se halla previsto en el artículo 7 de la Ley de Justicia de Paz (Ley Nro. 29824,
del 02-01-2012), según el cual, el juez de paz tiene prohibido:
1. Intervenir en actividades político-partidarias, de acuerdo a la ley
de la materia.
2. Ausentarse de su jurisdicción sin autorización o injustificadamente
por más de tres (3) días hábiles consecutivos.
3. Ejercer su función en causas en las que esté comprendido o alguno
de sus parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad o segundo
de afinidad.
4. Cobrar por sus servicios montos que excedan los topes fijados por
el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial.
5. Aceptar de los usuarios donaciones, obsequios, atenciones, agasajos
en su favor o en favor de su cónyuge, conviviente o pariente hasta
el cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.
6. Conocer, influir o interferir de manera directa o indirecta en causas
a sabiendas de estar legalmente impedido de hacerlo, o cuando
estas estén siendo conocidas o hayan sido resueltas por la justicia
ordinaria o la jurisdicción especial.
7. Desempeñar la labor de abogado defensor ante el distrito judicial
donde desempeña el cargo.
8. Adquirir, bajo cualquier título, para sí, su cónyuge, conviviente o
pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de
afinidad, directamente o por intermedio de terceros, bienes objeto
de un litigio que conozca o haya conocido.
120 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2.10 Responsabilidad del Juez

2.10.1 Generalidades

Casarino Viterbo, en lo que atañe a la responsabilidad de los Jueces,


enseña lo siguiente:
«... Los actos realizados por los jueces, como contrarios al buen comportamiento
que las leyes les exigen, pueden ser de naturaleza variada; y de allí que las
responsabilidades en que incurren sean también de este carácter. Así, se
habla de responsabilidad: disciplinaria, política, penal y civil.
a) La responsabilidad disciplinaria reconoce su origen en faltas o
abusos que pueden cometer los jueces en el desempeño de sus
funciones. Como tales, son sancionadas, ya de oficio por los
tribunales superiores de justicia, ya a petición de parte interesada
mediante la interposición de un recurso de queja, con las diversas
modalidades que las leyes establecen para estos casos (...);
b) La responsabilidad política tiene su origen en el notable abandono
de sus deberes en que pueden incurrir los miembros de los
tribunales superiores de justicia (...);
c) La responsabilidad penal, en cambio, obedece a los posibles delitos
que puede cometer un juez en el desempeño o con ocasión del
ejercicio de su ministerio. De allí que estas infracciones penales se
llamen también delitos ministeriales. Como se comprende, nada
tiene que ver esta responsabilidad con los delitos comunes que
puede cometer un juez, al igual que cualquier mortal. No se trata,
pues, de una falta o abuso que pueda ser castigada disciplinariamente,
sino de un delito funcionario que debe ser sancionado con una pena;
d) Por último, la responsabilidad civil es una consecuencia de la
responsabilidad penal anterior. Obedece al principio de que de
todo delito puede nacer una acción civil tendiente a obtener la
correspondiente reparación del daño causado por medio de aquél.
También habrá responsabilidad civil en la comisión de un
cuasidelito...» (CASARINO VITERBO, 1983, Tomo II: 107-108).
La inobservancia de los deberes asignados a los Jueces y auxiliares de la
jurisdicción civil (en el C.P.C., en la L.O.P.J. y en la Ley Nro. 29277) trae como
consecuencia la imposición de la correspondiente sanción (art. 48 -parte final-
del C.P.C.), como se verá en los subpuntos siguientes.

2.10.2 La responsabilidad del Juez en la Ley Orgánica del Poder


Judicial y en la Ley de Justicia de Paz y su Reglamento

La Ley Orgánica del Poder Judicial, acerca de la responsabilidad del Juez,


establece lo siguiente:
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 121

- Los miembros del Poder Judicial son responsables civilmente por los
daños y perjuicios que causan, con arreglo a las leyes de la materia.
Son igualmente responsables por los delitos que cometan en el ejercicio
de sus funciones. Las acciones derivadas de estas responsabilidades
se rigen por las normas respectivas (art. 200 de la L.O.P.J.).
- El que no se reincorpora al vencimiento de la licencia o en el plazo
máximo de los cuatro días siguientes, es separado del cargo (art.
243 -parte inicial- de la L.O.P.J.).
En cuanto al régimen disciplinario y las sanciones aplicables a los Jueces
de Paz (no letrados), debe verse lo normado en el Título III («Régimen
disciplinario y sanciones») de la Ley de Justicia de Paz (Ley Nro. 29824, del
02-01-2012), en los arts. 46 al 56. Asimismo, debe tenerse en consideración lo
regulado en el Título VI («Régimen disciplinario de los Jueces de Paz») del
Reglamento de la Ley Nro. 29824 (Decreto Supremo Nro. 007-2013-JUS, del
25-06-2013), en los arts. 63 al 66.

2.10.3 La responsabilidad del Juez en la Ley de la Carrera Judicial

Los miembros del Poder Judicial son responsables civil, penal y


administrativamente con arreglo a la ley de la materia. Así lo establece el
artículo 43 de la Ley de la Carrera Judicial (Ley Nro. 29277).

2.10.3.1 Faltas de los Jueces

Lo concerniente a las faltas de los Jueces se halla previsto en el Subcapítulo


I («Faltas») del Capítulo V («Régimen disciplinario») del Título III («Deberes
y derechos, prohibiciones, impedimentos e incompatibilidades de los Jueces»)
de la Ley de la Carrera Judicial (Ley Nro. 29277, del 04-11-2008), en los arts. 44
al 48.
De acuerdo a lo normado en el artículo 44 de la Ley Nro. 29277, son objeto
de control, por la función disciplinaria, aquellas conductas señaladas
expresamente como faltas en la ley. Contra todas las medidas disciplinarias
impuestas proceden los recursos que correspondan según las garantías del
debido proceso. No da lugar a sanción la discrepancia de opinión ni de criterio
en la resolución de ios procesos.
Los tipos de faltas de los Jueces (según el art. 45 de la Ley Nro. 29277)
son los siguientes:
A) Faltas leves.
B) Faltas graves.
C) Faltas muy graves.
122 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Son fa lt a s leves (conforme al art. 46 de la Ley Nro. 29277):


1. Incurrir en tardanza injustificada al despacho judicial hasta por dos
(2) veces.
2. Proveer escritos o resoluciones fuera de los plazos legales
injustificadamente.
3. Emitir los informes administrativos solicitados fuera de los plazos
fijados injustificadamente.
4. No ejercitar control permanente sobre los auxiliares y subalternos
o no imponerles las sanciones pertinentes cuando el caso lo
justifique.
5. Abusar de las facultades que la ley otorga respecto a sus subalternos
o sobre las personas que intervienen en cualquier forma en un proceso.
6. Incurrir injustificadamente en retraso, omisión o descuido en la
tramitación de procesos.
7. Faltar el respeto debido al público, compañeros y subalternos,
funcionarios judiciales, representantes de órganos auxiliares de la
justicia, miembros del Ministerio Público, de la defensa de oficio y
abogados, en el desempeño del cargo.
8. Desacatar las disposiciones administrativas internas del órgano de
gobierno judicial, siempre que no implique una falta de mayor
gravedad.
9. No llevar los cursos impartidos por la Academia de la Magistratura
dentro del programa de capacitación regular.
10. Incurrir en negligencia en el cumplimiento de los deberes propios
de su cargo, establecidos en esta ley, cuando no constituyan falta
grave o muy grave.
11. Ausentarse injustificadamente de sus labores por un (1) día.

Son fa lt a s graves (conforme al art. 47 de la Ley Nro. 29277):


1. Abandonar total o parcialmente las tareas propias del desempeño
del cargo judicial.
2. Causar grave perjuicio al desarrollo de las incidencias y diligencias
del proceso, frustrando o retrasando injustificadamente la realización
de los actos procesales.
3. Ejercer injustificadamente labores relacionadas con su función fuera
del despacho judicial.
4. Admitir o formular recomendaciones en procesos judiciales.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 123

5. No guardar la discreción debida en aquellos asuntos que, por su


naturaleza o en virtud de leyes o reglamentos, requieran reserva.
6. Comentar a través de cualquier medio de comunicación aspectos
procesales o de fondo de un proceso en curso.
7. Incurrir en conducta y trato manifiestamente discriminatorios en
el ejercicio del cargo.
8. Desacatar las disposiciones contenidas en reglamentos, acuerdos
y resoluciones que dicte la Corte Suprema de Justicia en materia
jurisdiccional.
9. Ocultar a las partes documentos o información de naturaleza pública.
10. Asistir a sus labores en estado de embriaguez o bajo el efecto de
estupefacientes o sustancias psicotrópicas.
11. Delegar a los auxiliares jurisdiccionales la realización de diligencias
que, por ley o por la naturaleza de las circunstancias, requieren de
su presencia.
12. No llevar injustificadamente los cursos que la Academia de la
Magistratura imparte y que le hayan sido asignados como resultado
de la evaluación parcial del desempeño del juez.
13. La tercera falta leve que se cometa durante los dos (2) años
posteriores a la comisión de la primera.
14. Incumplir el deber de dedicarse exclusivamente a la labor jurisdiccional
o dedicar más de las horas previstas a otras funciones permitidas
por disposición constitucional, legal o autorizadas por el órgano
de gobierno competente.
15. Abusar de la condición de juez para obtener un trato favorable o
injustificado.
16. Utilizar en resoluciones judiciales expresiones improcedentes o
manifiestamente ofensivas.
17. Acumular indebida o inmotivadamente causas judiciales.
18. Adoptar medidas disímiles, sin la debida motivación, respecto de
partes procesales que se encuentran en la misma situación o
condición jurídica.
19. Inobservar los deberes establecidos en el numeral 6 del artículo 34
de la Ley Nro. 29277 (cuales son los deberes de observar con diligencia
los plazos legales para la expedición de resoluciones y sentencias y
de vigilar el cumplimiento de la debida celeridad procesal, así como
de informar a la Oficina de Control de la Magistratura las razones
que motivaron el retardo respecto a los plazos legales).
124 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Son fa lt a s m uy graves (a tenor del art. 48 de la Ley Nro. 29277):


1. Desempeñar simultáneamente a la función jurisdiccional empleos
o cargos públicos remunerados o prestar cualquier clase de servicios
profesionales remunerados, salvo lo previsto en la Constitución
para la docencia universitaria.
2. Ejercer la defensa o asesoría legal, pública o privada, salvo en los
casos exceptuados por ley.
3. Actuar en un proceso o procedimiento a sabiendas de estar
legalmente impedido de hacerlo.
4. Interferir en el ejercicio de funciones de los otros órganos del Estado,
sus agentes o representantes, o permitir la interferencia de cualquier
organismo, institución o persona que atente contra el órgano judicial
o la función jurisdiccional.
5. Ocultar alguna prohibición que le sea imputable para el ejercicio
de la función o abstenerse de informar una causal sobrevenida.
6. No justificar documentalmente, dentro del plazo de treinta (30) días
hábiles, los signos exteriores de riqueza que evidencien, previo
requerimiento del órgano de control. Los signos exteriores de
riqueza se aprecian con relación a la declaración jurada de bienes
y rentas efectuadas anualmente.
7. Interferir en el criterio de los jueces de grado inferior por razón de
competencia en la interpretación o aplicación de la ley, salvo cuando
se halle en conocimiento de la causa a través de los recursos
legalmente establecidos.
8. Cometer actos de acoso sexual debidamente comprobados.
9. Establecer relaciones extraprocesales con las partes o terceros, que
afecten su imparcialidad e independencia, o la de otros, en el
desempeño de la función jurisdiccional.
10. La tercera falta grave que se cometa durante los dos (2) años
posteriores a la comisión de la primera.
11. La afiliación a partidos, grupos políticos, grupos de presión; o el
desarrollo de actos propios de estos grupos o en interés de aquellos
en el ejercicio de la función jurisdiccional.
12. Incurrir en acto u omisión que sin ser delito, vulnere gravemente
los deberes del cargo previstos en la ley.
13. No motivar las resoluciones judiciales o inobservar inexcusablemente
el cumplimiento de los deberes judiciales.
14. Incumplir, injustificada o inmotivadamente, los plazos legalmente
establecidos para dictar resolución.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 125

2.10.3.2 Sanciones por faltas de los Jueces

En relación a las sanciones por faltas de los Jueces, cabe indicar que ello
está normado en el Subcapítulo II («Sanciones») del Capítulo V («Régimen
disciplinario») del Título III («Deberes y derechos, prohibiciones, impedimentos
e incompatibilidades de los Jueces») de la Ley de la Carrera Judicial (Ley Nro.
29277, del 04-11-2008), en los arts. 49 al 56.
Las sanciones son consecuencia de la comprobación de las faltas cometidas.
Deben estar previstas legalmente y ser impuestas previo procedimiento
disciplinario. Las sanciones serán anotadas en el registro personal del juez (art.
49 de la Ley Nro. 29277).
Las sanciones y medidas disciplinarias aplicables a los jueces son (según
el art. 50 de la Ley Nro. 29277):
1. A m onestación. Al respecto, el artículo 52 de la Ley Nro. 29277
prescribe que la amonestación se materializa a través de una
llamada de atención escrita que se hace al juez, dejándose constancia
en su registro y legajo personal respectivos.
2. M ulta. Conforme al artículo 53 de la Ley Nro. 29277: A. la multa
consiste en el pago por una sanción impuesta; y B. el límite de la
sanción de multa será el diez por ciento (10 %) de la remuneración
total mensual del juez.
3. Suspensión. Tal como lo señala el artículo 54 de la Ley Nro. 29277:
A. la suspensión es sin goce de haber y consiste en la separación
temporal del juez del ejercicio del cargo; y B. la suspensión tendrá
una duración mínima de quince (15) días y una duración máxima
de seis (6) meses.
4. D estitución. Sobre el particular, el artículo 55 de la Ley Nro. 29277
preceptúa: A. que la destitución consiste en la cancelación del título
de juez debido a falta disciplinaria muy grave (que debe ser alguna
de las contempladas en el art. 48 de la Ley Nro. 29277) o, en su caso,
por sentencia condenatoria o reserva del fallo condenatorio por la
comisión de un delito doloso; y B. que el juez destituido no podrá
reingresar a la carrera judicial.
El artículo 51 de la Ley Nro. 29277 versa sobre la proporcion alidad
entre tipos de fa lt a s y sanciones, estableciendo así dicho numeral que las
sanciones previstas en el artículo 50 de la mencionada Ley (sanciones de
amonestación, multa, suspensión y destitución) se impondrán según los
siguientes lineamientos:
1. Las faltas leves (contempladas en el art. 46 de la Ley Nro. 29277)
sólo podrán sancionarse, en su primera comisión, con amonestación;
y, en su segunda comisión, con multa.
126 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2. Las faltas graves (reguladas en el art. 47 de la Ley Nro. 29277)


se sancionan con multa o suspensión. La suspensión tendrá una
duración mínima de quince (15) días y una duración máxima de tres
(3) meses.
3. Las faltas muy graves (normadas en el art. 48 de la Ley Nro. 29277)
se sancionan con suspensión, con una duración mínima de
cuatro (4) meses y una duración máxima de seis (6) meses, o con
destitución.
El citado artículo 51 de la Ley Nro. 29277 señala, además:
A) Que, no obstante, los órganos disciplinarios competentes pueden
imponer sanciones de menor gravedad que las que tienen ordinariamente
atribuidas, salvo el supuesto de amonestación, si al examinar el
caso resulta que los hechos objeto del procedimiento merecen un
inferior reproche disciplinario.
B) Que en la imposición de sanciones deberá observarse la debida
adecuación o proporcionalidad entre la gravedad del hecho
constitutivo de la infracción y la sanción aplicada. También se
deberá valorar el nivel del juez en la carrera judicial, el grado de
participación en la infracción, el concurso de otras personas, así
como el grado de perturbación del servicio judicial, la trascendencia
social de la infracción o el perjuicio causado. También deberá
atenderse al grado de culpabilidad del autor, al motivo determinante
del comportamiento, al cuidado empleado en la preparación de la
infracción o, entre otros, a la presencia de situaciones personales
excepcionales que aminoran la capacidad de autodeterminación.
En lo que atañe a la an otación y can celación de sanciones, cabe indicar
que ello es objeto de regulación en el artículo 56 de la Ley Nro. 29277, conforme
al cual:
Las sanciones disciplinarias se anotarán en el expediente personal
del juez, con expresión de los hechos cometidos.
La anotación de la sanción de amonestación se cancelará por el
transcurso del plazo de un (1) año desde que adquirió firmeza, si
durante ese tiempo no hubiere dado lugar a otro procedimiento
disciplinario que termine en la imposición de sanción.
La anotación de la sanción de multa se cancelará, a instancia del
juez sancionado, cuando hayan transcurrido al menos dos (2) años
desde la imposición firme de la sanción, y durante ese tiempo el
sancionado no ha dado lugar a un nuevo procedimiento disciplinario
que termina con la imposición de sanción. La cancelación en el caso
de la suspensión, bajo los mismos presupuestos y condiciones,
requerirá el plazo de tres (3) años.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 127

2.10.3.3 Procedimiento disciplinario

El procedimiento disciplinario relacionado con los Jueces es materia de


tratamiento legal en el Subcapítulo III («Procedimiento disciplinario») del
Capítulo V («Régimen disciplinario») del Título III («Deberes y derechos,
prohibiciones, impedimentos e incompatibilidades de los Jueces») de la Ley
de la Carrera Judicial (Ley Nro. 29277, del 04-11-2008), en los arts. 57 al 62.
El procedimiento disciplinario es aquel en el cual se determina la comisión
o no de una falta a través de la actuación y valoración de todas las pruebas
existentes, aplicándose la sanción correspondiente, de ser el caso (art. 57 de la
Ley Nro. 29277).
Acerca de las quejas e investigaciones de oficio de índole disciplinaria,
cabe señalar que ello está normado en el artículo 58 de la Ley Nro. 29277, según
el cual:
- Las quejas e investigaciones de oficio de carácter disciplinario
formuladas contra los jueces se tramitan y resuelven por el órgano
disciplinario que corresponda, conforme a la Constitución y la ley.
- Las investigaciones se pueden iniciar de oficio por el órgano de
control y a instancia del afectado, en la forma señalada por la ley.
Asimismo, se iniciarán por acuerdo o disposición de un órgano de
gobierno del Poder Judicial o por requerimiento razonado del
Ministerio Público.
- En todos los casos se debe correr traslado de la queja o investigación
y oírse al juez quejado o investigado, otorgar un tiempo razonable
para que estructure su defensa, permitir se revise las actuaciones,
ofrezca las pruebas pertinentes de descargo e intervenga en la
actuación de los actos de investigación que se realicen, cuya
realización debe notificársele oportunamente.
- Es nula toda resolución que vulnere esos derechos mínimos, así
como los demás derechos que integran la garantía del debido
proceso.
En el artículo 59 de la Ley Nro. 29277 se precisa que la investigación es
aquella en la cual el órgano encargado investiga una presunta falta en busca
de los elementos de prueba necesarios que le permitan aperturar el procedimiento
disciplinario respectivo.
Durante la investigación o el procedimiento disciplinario puede disponerse
la suspensión preventiva del cargo respecto del Juez involucrado. Así lo faculta
el artículo 60 de la Ley Nro. 29277, en estos términos:
- El juez sometido a investigación o procedimiento disciplinario
mediante resolución especialmente motivada podrá ser suspendido
128 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

en el cargo, siempre que (1) existan fundados y graves elementos


de convicción de la responsabilidad disciplinaria por la comisión
de una falta muy grave (es decir, alguna de las previstas en el art.
48 de la Ley Nro. 29277) y (2) resulte indispensable para garantizar
el normal desarrollo de la causa o la eficacia de la resolución que
pudiera recaer, o para impedir la obstaculización de la misma, o
para evitar la continuación o repetición de los hechos objeto de
averiguación u otros de similar significación o el mantenimiento
de los daños que aquellos hayan ocasionado a la Administración
de Justicia o para mitigarlos.
- Esta medida (de suspensión preventiva del cargo del Juez) podrá
decidirse en la resolución que ordena abrir investigación. Para su
imposición no es de aplicación lo previsto en el segundo párrafo
del artículo 58 de la Ley Nro. 29277 (y no el art. 68 de dicha Ley,
como erróneamente se señala en el art. 60 de la citada Ley), que
prescribe: A. que las investigaciones se pueden iniciar de oficio por
el órgano de control y a instancia del afectado, en la forma señalada
por la ley; y B. que, asimismo, se iniciarán (las investigaciones) por
acuerdo o disposición de un órgano de gobierno del Poder Judicial
o por requerimiento razonado del Ministerio Público.
- La medida de suspensión preventiva del cargo (del Juez) caduca a
los seis (6) meses de consentida o ejecutoriada la decisión. Mediante
resolución especialmente motivada puede prorrogarse por una sola
vez y por un plazo no mayor al previsto anteriormente, cuando
concurran circunstancias que importen una especial dificultad o
prolongación de la causa. Culminado el procedimiento disciplinario
a nivel del órgano de control del Poder Judicial, la medida se prorroga
automáticamente en tanto el Consejo Nacional de la Magistratura
resuelva definitivamente el procedimiento.
- La impugnación de la citada resolución (en la que se dispone la
suspensión preventiva del cargo del Juez) no suspende sus efectos
y se interpondrá dentro del plazo de cinco (5) días.
- El juez suspendido preventivamente percibirá el ochenta por ciento
(80 %) de la retribución mensual que le corresponde, la misma que
en caso de ser destituido se tendrá como pago a cuenta de la
compensación por tiempo de servicios que le corresponda.
- Asimismo, el órgano encargado del procedimiento disciplinario
podrá solicitar al juez competente el levantamiento de secreto bancario
y de las comunicaciones del investigado, conforme a ley.
Lo que atañe a los plazos de caducidad y prescripción de la queja y de
la invéstigációh de naturaleza disciplinaria, es objeto de regulación en el artículo
61 de la Ley Nro. 29277, numeral éste que establece lo siguiente:
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 129

A. El plazo para interponer la queja contra los jueces caduca a los seis
(6) meses de ocurrido el hecho.
B. La facultad del órgano de control para iniciar investigaciones de
oficio por faltas disciplinarias prescribe a los dos (2) años de iniciada
la investigación.
C. Cumplida la sanción, el juez queda rehabilitado automáticamente
al año de haberse impuesto la misma, siempre que la sanción sea
de apercibimiento, multa o suspensión.
D. Los plazos de prescripción y la rehabilitación no impiden que sean
considerados como antecedentes disciplinarios al momento de la
evaluación del desempeño.
En caso de declararse infundada la queja (de carácter disciplinario), por
ser m an ifiestam en te m aliciosa, quien la formuló debe pagar una multa no
mayor a cuatro (4) URP (Unidad de Referencia Procesal) sin perjuicio de las
otras responsabilidades a que hubiere lugar. El patrocinio de la queja maliciosa
será puesto en conocimiento del Colegio de Abogados respectivo (art. 62 de la
Ley Nro. 29277).
Finalmente, es de resaltar lo relativo a la competencia en materia de
procedimiento disciplinario aplicable a los Jueces. Así tenemos que, según la
Ley Nro. 29277:
- Las sanciones se aplican por el Consejo Nacional de la Magistratura
o por los órganos de control del Poder Judicial, conforme a la
Constitución y a la ley (art. 63 de la Ley Nro. 29277).
- El órgano encargado de la investigación preliminar debe ser
distinto de aquel que es competente para tramitar el procedimiento
disciplinario, salvo las excepciones previstas por ley (art. 64 de la
Ley Nro. 29277).

2.10.4 Proceso abreviado de responsabilidad civil de los Jueces

La responsabilidad civil de los Jueces constituye un asunto contencioso


que se tramita en vía de proceso abreviado (art. 486 -inc. 3)- del C.P.C.) y que
se encuentra regulado en el Subcapítulo 3o («Responsabilidad civil de los
Jueces») del Capítulo II («Disposiciones especiales») del Título II («Proceso
abreviado») de la Sección Quinta («Procesos contenciosos») del Código Procesal
Civil, en los arts. 509 al 518, numerales que, a manera de ilustración, procedemos
a citar seguidamente:
«Artículo 509°.- Procedencia.- El Juez es civilmente responsable cuando en
ejercicio de su función jurisdiccional causa daño a ias partes o a terceros, al actuar
con dolo o culpa inexcusable, sin perjuicio de la sanción administrativa o penal que
merezca.
130 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

La conducta es dolosa si el Juez incurre en falsedad o fraude, o si deniega justicia al


rehusar u omitir un acto o realizar otro por influencia.
Incurre en culpa inexcusable cuando comete un grave error de derecho, hace
interpretación insustentable de la ley o causa indefensión al no analizar los hechos
probados por el afectado.
Este proceso sólo se impulsará a pedido de parte».

«A rtículo 510°.- Presunción de do lo o culpa inexcusable.- Se presume que el


Juez actúa con dolo o culpa inexcusable cuando:
1. La resolución contraría su propio criterio sustentado anteriormente en causa
similar, salvo que motive los fundamentos del cambio.
2. Resuelve en discrepancia con la opinión del Ministerio Público o en discordia,
según sea el caso, en temas sobre los que existe jurisprudencia obligatoria o
uniforme, o en base a fundamentos insostenibles».

«A rtículo 511°.- Competencia de grado


El Juez Especializado en lo Civil, o el Juez Mixto, en su caso, es el competente para
conocer los procesos de responsabilidad civil de los jueces, inclusive si la
responsabilidad fuera atribuida a los Vocales de las Cortes Superiores y de la Corte
Suprema».

«A rtículo 512°.- Dictamen previo del M inisterio P ú b lic o .-Antes de proveerse la


demanda, el Ministerio Público emite dictamen sobre la procedencia de ésta dentro
de diez dias de recibida, bajo responsabilidad.
La resolución que declara improcedente la demanda es apelable con efecto
suspensivo».

«A rtículo 513°.- A gotam iento de m edios im pugnatorios.- La demanda sólo


puede interponerse luego de agotados los medios impugnatorios previstos en la ley
contra la resolución que causa daño».

«A rtículo 514°.- Plazo.- La demanda debe interponerse dentro de tres meses


contados desde que quedó ejecutoriada la resolución que causó daño».

«A rtículo 515°.- Regulación de la responsabilidad.- El monto del resarcimiento,


su exoneración y la carga de la prueba del daño causado se regulan por las
normas del Código Civil referidas a la inejecución de obligaciones, en cuanto sean
aplicables».

«A rtículo 516°.- Obligados al resarcim iento.- La obligación de pago de los daños


y perjuicios es solidaria entre el Estado y el Juez o Jueces colegiados que expidieron
las resoluciones causantes del agravio».

«A rtículo 517°.- Efectos de la sentencia.- La sentencia que declara fundada la


demanda sólo tiene efectos patrimoniales. En ningún caso afecta la validez de la
resolución que produjo el agravio.
En ejecución de sentencia y siempre que se haya reservado tal facultad en la
demanda, el demandante puede exigir que el demandado, a su costo, publique la
sentencia final por dos días consecutivos en un diario de circulación nacional».

«A rtículo 518°.- Demanda m aliciosa.- Si al declarar infundada la demanda, el Juez


considera que el demandante ha actuado con malicia, o si durante el proceso ha
difundido información a través de medios de comunicación masiva que afecte el
honor del demandado, le impondrá una multa no menor de diez ni mayor de
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 131

cincuenta Unidades de Referencia Procesal, sin perjuicio de lo dispuesto en el


Artículo 4o». [El art. 4 del C.P.C., a que se hace referencia en el art. 518 del C.P.C.,
versa sobre las consecuencias del ejercicio irregular o arbitrario del derecho de
acción civil, y preceptúa que, concluido un proceso por resolución que desestima la
demanda, si el demandado considera que el ejercicio del derecho de acción fue
irregular o arbitrario, puede demandar el resarcimiento por los daños y perjuicios
que haya sufrido, sin perjuicio del pago por el litigante malicioso de las costas, costos
y multas establecidos en el proceso terminado].

2.10.5 Responsabilidad penal del Juez

En cuanto a la responsabilidad penal en que puede incurrir el Juez, cabe


indicar, a manera de ejemplo, que dicha responsabilidad puede derivar de la
comisión por parte de aquél de los siguientes ilícitos penales:
- Prevaricato. Al respecto, el artículo 418 del Código Penal preceptúa
que el Juez o el Fiscal que dicta resolución o emite dictamen,
manifiestamente contrarios al texto expreso y claro de la ley, o cita
pruebas inexistentes o hechos falsos, o se apoya en leyes supuestas
o derogadas, será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de tres ni mayor de cinco años.
- Mandato malicioso o ilegal de detención u omisión de mandato de libertad.
Sobre el particular, el artículo 419 del Código Penal establece que
el Juez que, maliciosamente o sin motivo legal, ordena la detención
de una persona o no otorga la libertad de un detenido o preso, que
debió decretar, será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de dos ni mayor de cuatro años.
- Conocimiento de proceso en el que se participó como abogado. Al respecto,
el artículo 420 del Código Penal señala que el juez o fiscal que
conoce en un proceso que anteriormente patrocinó como abogado,
será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de dos
años.
Negativa a administrar justicia. En cuanto a este delito, el artículo 422
del Código Penal prescribe que el Juez que se niega a administrar
justicia o que elude juzgar bajo pretexto de defecto o deficiencia de
la ley, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de
uno ni mayor de cuatro años.

2.11 Actos procesales del Juez

Según Prieto-Castro y Ferrándiz, «aparte de las actuaciones en las vistas


y comparecencias, los actos fundamentales de los jueces y tribunales están
orientados a la ordenación del curso del procedimiento, recepción de pruebas,
resolución de los negocios y ejecución» (PRIETO-CASTRO Y FERRANDIZ,
1980, Volumen 1:183).
132 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Goldschmidt, acerca de los actos procesales del Juez, señala que «... el
punto central de los actos judiciales son las resoluciones. Estas son las declaraciones
de voluntad emitidas por el juez con el fin de determinar lo que se estima como
justo. Además de ellos existen otros actos del juez, a saber: meras comunicaciones
(por ej., instrucciones, informes, documentaciones) y actos reales (por ej.
suministro de documentos y devolución de documentos exhibidos). Al lado
de estos 'actos constitutivos' judiciales, existen los de ejecución de pruebas, a
consecuencia de la aportación de las mismas por la parte, los actos de instrucción
(en cuanto impere el principio inquisitivo) y, finalmente, los debates (audiencias)
y la asunción de las pruebas» (GOLDSCHMIDT, 1936: 300).
Redenti, en lo que atañe al tema que nos ocupa en este punto, refiere
que «... las actividades del juez, bajo sus varios conceptos de instructor,
juzgador, ejecutor, etc., en el ejercicio de sus atribuciones instrumentales y
finales, son extraordinariamente varias: convoca a sus audiencias, las tiene y
dirige (...); escucha, amonesta, coordina, promueve la regularización de actos;
trata de conciliar; admite o no admite deducciones, producciones, defensas,
intervenciones, pruebas, las realiza; interroga, inspecciona, ordena secuestros,
cautelas, inmisiones; puede suspender y declarar extinguido el proceso;
pronuncia sobre problemas, cuestiones y demandas, de rito y de fondo; declara
la certeza, constituye, condena; vende, hace vender, reparte, autoriza; aprueba,
homologa, inventaría... La ejemplificación puede prolongarse hasta el infinito»
(REDENTI, 1957, Tomo I: 200).
Micheli, por su parte, anota que «la actividad del juez civil en el proceso
puede dar lugar a una multiplicidad de actos que se pueden clasificar en dos
categorías, la primera de las cuales abarca toda actividad judicial, dirigida a la
percepción de las deducciones, de las afirmaciones, de las pruebas, de las partes
y de los terceros, mientras que la segunda comprende todas las actividades
que se concretan en la evicción de providencias que pueden referirse tanto al
proceso como al fondo del juicio. La primera categoría comprende, por
consiguiente, actividades lógicas, intelectivas (...), mientras la segunda categoría
abarca actividades que tienen su presupuesto necesario en las primeras y en
la consiguiente formación de la convicción del juez y se concretan en un
mandato que puede referirse (...) tanto al proceso como al fondo de las
demandas. En el primer caso, la actividad puede también ser oral (...), pero la
regla es que la providencia debe tener la forma escrita, según los esquemas
previstos en abstracto por el legislador, en relación al contenido de dicha
providencia; (...) la ley prescribe en qué casos el juez deba pronunciar con una
u otra providencia o solamente si falta una prescripción de ese género, el juez
podrá adoptar aquella providencia en la forma que le parezca idónea para
alcanzar su finalidad (...), pero (...) también en esta última hipótesis el juez no
puede escoger una forma fuera de aquella de los tipos de providencia que la
ley conoce, y precisamente la sentencia, la ordenanza y el decreto (...); y tal
elección la hará teniendo presente la función que la providencia innominada
(por decir así) debe cumplir» (MICHELI, 1970, Volumen I: 301).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 133

En lo que concierne a los actos procesales del Juez, Couture enseña lo


siguiente:
«Los actos del tribunal son (...) actos de los agentes de la jurisdicción.
Al tribunal incumbe, fundamentalmente, decidir el conflicto de intereses
que le es sometido. Pero no es esa su única actividad, ya que para llegar
a la decisión es necesario, como se dice en la doctrina francesa, mettre le
proces en état d'etre jugé.
Surge de aquí la siguiente clasificación:
a) Actos de decisión; por tales se entienden las providencias judiciales
dirigidas a resolver el proceso, sus incidencias o a asegurar el
impulso procesal.
b) Actos de comunicación; son aquellos dirigidos a notificar (notum
facere) a las partes o a otras autoridades, los actos de decisión.
c) Actos de documentación; son aquellos dirigidos a representar
mediante documentos escritos, los actos procesales de las partes,
del tribunal o de los terceros...» (COUTURE, 1985: 204-205).
Los actos procesales del Juez son objeto de regulación en el Capítulo I
(«Actos procesales del Juez») del Título I («Forma de los actos procesales») de
la Sección Tercera («Actividad procesal») del Código Procesal Civil, en los arts.
119 al 128.

2.11.1 Forma de los actos procesales del Juez

Según se infiere del artículo 119 del Código Procesal Civil (referido a la
forma de los actos procesales del Juez):
- Está prohibido el uso de abreviaturas en las resoluciones y
actuaciones judiciales escritas (disposición saludable en aras de
lograr una mayor claridad en la lectura del texto de aquéllas y de
evitar lamentables equívocos).
- Todo el texto de las resoluciones y actuaciones judiciales escritas
debe ir redactado en letras, a no ser que se haga referencia a
disposiciones legales y a documentos de identidad, en cuyo caso
está permitido que sean señalados en números.
- En las resoluciones y actuaciones judiciales escritas está prohibido
borrar cualquier texto que resulte equivocado, el mismo que se
tendrá por invalidado con la línea que para tal efecto se ponga en
el texto errado (horizontal y atravesada), que no impida su lectura,
así como con la constancia de la invalidación de la errata que se
deja al final de la resolución o actuación judicial de que se trate.
134 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- En las resoluciones y actuaciones judiciales escritas está terminantemente


prohibido interpolar o yuxtaponer cualquier texto. El primer caso
implica poner o insertar palabras o frases entre líneas; el segundo
caso supone insertar algún texto entre dos palabras o signos.

2.11.2 Clases de resoluciones

Podetti sostiene que «... esas declaraciones de voluntad (en que consisten
las resoluciones) pueden ser resolutorias, instructorias y ejecutorias, en ellas
se ejercen los dos característicos poderes de la jurisdicción: el iudicium y el
imperium, mandar y decidir. Las resoluciones que se pronuncian y plasman
el iudicium, o sea las que deciden, actúan sobre la relación formal o sobre la
relación sustancial subyacente, es decir, sobre el continente o sobre el contenido»
(PODETTI; citado por QUINTERO, y PRIETO, 1995, Tomo II: 196).
Véscovi señala al respecto que las resoluciones judiciales «... se dividen
en: de mero trámite, que sólo dan el impulso al proceso; interlocutorias
(sentencias o autos, según los códigos), que se dictan durante el procedimiento
y se relacionan con una cuestión conexa pero ajena a la principal (al objeto del
proceso), y definitivas, que son la sentencia final. Después de éstas siguen en
importancia los autos (...) interlocutorios, que, en ciertos casos, pueden tener
carácter de definitivos cuando, al resolver una cuestión accesoria (caducidad,
prescripción, cosa juzgada, etc.), ponen fin al proceso» (VESCOVI, 1999: 221).
En cuanto a las clases de resoluciones judiciales (denominadas también
providencias en sentido lato), Devis Echandía nos informa que «en muchos
países (...) se utiliza el término sentencia exclusivamente para la decisión
definitiva de la instancia, respecto a la demanda y las excepciones de mérito o
fondo contra las pretensiones contenidas en aquélla (con algunas salvedades),
o de los recursos extraordinarios de casación y revisión; las demás providencias
se denominan autos y se distinguen éstos en interlocutorios y de mera sustanciación,
según se refieran a cuestiones incidentales o accesorias relacionadas con el
fondo del asunto (los primeros) o simplemente con el gobierno del proceso (los
últimos)» (DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 513-514).
El Código Procesal Civil (en su art. 120) solamente reconoce como
resoluciones judiciales las siguientes:
- Decretos.
- Autos.
- Sentencias.

2.11.2.1 Decretos

Los decretos suelen ser denominados también providencias o providencias


simples o providencias de mera tramitación o autos de trámite o autos de
sustanciación.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 135

Al respecto, Reimundín asevera que «las providencias o providencias de


mero trámite, son las resoluciones que tienden a poner en movimiento el proceso
y ordenar actos de simple ejecución...» (REIMUNDIN, 1957, Tomo II: 71).
En opinión de Beatriz Quintero y Eugenio Prieto, «los autos de trámite
disponen una simple impulsión del proceso, no requieren motivación...»
(QUINTERO; y PRIETO, 1995, Tomo II: 198).
Para Devis Echandía, «las providencias de sustanciación son las que
se limitan a disponer un trámite de los que la ley establece para dar curso
progresivo a la actuación, se refieren a la mecánica del procedimiento, a
impulsar su curso, ordenar copias y desgloses, citaciones y actos por el estilo»
(DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 514).
A decir de Andrés de la Oliva y Miguel Angel Fernández, las providencias
son «... resoluciones de tramitación o (...) de ordenación material. Y por tramitación
se ha de entender el desarrollo procedimental, el avance de los actos conforme
a la serie de ellos abstractamente prevista en la norma procesal. Esto significa,
ciertamente, un impulso procesal (y de oficio), es decir, paso de un acto al
siguiente o de una fase a la sucesiva cuando se producen los supuestos de
hecho (procesales) contemplados por la ley...» ( DE LA OLIVA; y FERNANDEZ,
1990, Tomo II: 134).
Conforme se desprende de nuestro ordenamiento jurídico, los decretos
son resoluciones expedidas por los auxiliares jurisdiccionales (obviamente por
indicación del respectivo magistrado, quien, como es sabido, es el director del
proceso) y orientadas a impulsar el proceso, que disponen la realización de
actos procesales de mero trámite, tan es así que, a diferencia de los autos y
sentencias, los decretos no requieren de fundamentación alguna (arts. 121
-primer párrafo- y 122 del C.P.C.).

2.11.2.2 Autos

Andrés de la Oliva y Miguel Angel Fernández anotan que los autos


(llamados también providencias interlocutorias) «... son las resoluciones que
se dictan para resolver cuestiones de importancia, afectantes a intereses de los
litigantes dignos de protección, pero distintas de la cuestión principal o de fondo,
distintas, por tanto, del objeto principal y necesario del proceso. (...) los autos
son las resoluciones con las que, salvo que se indique expresamente que
deben solventarse mediante sentencia, se deciden las denominadas cuestiones
incidentales, que no pongan fin al proceso» ( DE LA OLIVA; y FERNANDEZ,
1990, Tomo II: 135).
Devis Echandía sostiene que los autos o providencias interlocutorias
«... son decisiones pronunciadas en el curso de las instancias o del trámite de
los recursos extraordinarios de casación y revisión, o para el cumplimiento de
la sentencia en el mismo proceso, sobre puntos que no son del simple trámite
que contienen alguna cuestión de fondo distinta de resolver sobre las pretensiones
136 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

de la demanda y las excepciones de fondo o mérito opuestas a ellas y que en


ocasiones le ponen fin al proceso, por ejemplo, cuando se declara su perención
o caducidad o se acepta una transacción total o el desistimiento de la demanda
o del recurso de apelación o casación contra la sentencia» (DEVIS ECHANDIA,
1985, Tomo II: 456).
Se infiere del texto del segundo párrafo del artículo 121 del Código
Procesal Civil, que los autos son aquellas resoluciones expedidas por el Juez a
través de las cuales:
- Se resuelve la admisibilidad o inadmisibilidad y la procedencia o
improcedencia de la demanda.
- Se resuelve la admisibilidad o inadmisibilidad y la procedencia o
improcedencia de la reconvención.
- Se resuelve lo relativo al saneamiento del proceso (esto es, se
determina si existe o no una relación jurídica procesal válida).
- Se resuelve lo concerniente a la interrupción y conclusión del
proceso (con declaración sobre el fondo o sin ella).
- Se resuelve acerca de las formas especiales de conclusión del
proceso (conciliación, allanamiento, reconocimiento, transacción
judicial, desistimiento y abandono) que se hubieran presentado en
el curso de la causa.
- Se resuelve el concesorio o denegatorio de los medios de impugnación:
recursos (reposición, apelación, casación y queja) y remedios (solicitud
de declaración de nulidad procesal y cuestiones probatorias como la
tacha y la oposición).
- Se resuelve la admisión, improcedencia o modificación de medidas
cautelares (secuestro judicial o conservativo, embargo en forma de
depósito, embargo en forma de inscripción, embargo en forma de
retención, embargo en forma de intervención en recaudación o
información, embargo en forma de administración, medidas temporales
sobre el fondo, medidas innovativas, medidas de no innovar, etc.).
- Se adoptan todas las demás decisiones para las que se exige la
debida fundamentación (excluyéndose, obviamente, el pronunciamiento
judicial acerca de la cuestión controvertida en el que se declare el
derecho que corresponde a las partes, que no se hará mediante auto
sino a través de la sentencia).

2.11.2.3 Sentencias

Ovalle Favela asegura que la sentencia es «... la resolución que emite el


juzgador sobre el litigio sometido a su conocimiento y mediante la cual
normalmente pone término al proceso» (OVALLE FAVELA, 1980:146).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 137

Según Alfredo Rocco, «la sentencia es el acto con que el Estado, por medio
del órgano de la jurisdicción a ello destinado (juez de la decisión), aplicando
la norma al caso concreto, declara qué tutela jurídica concede el derecho objetivo
a determinado interés» (ROCCO, Alfredo; citado por ROCCO, Ugo, 1976,
Volumen II: 243).
A criterio de Andrés de la Oliva y Miguel Angel Fernández, las sentencias
«... son la clase de resolución que nuestro Derecho procesal reserva para la
decisión de los asuntos de superior relevancia y singularmente, para decidir
sobre el fondo (aunque no sólo para eso). La sentencia es, en todo caso, la
resolución terminal del proceso, tanto si entra sobre el fondo, como si, por falta
de algún presupuesto del 'derecho al proceso', procede finalizar éste, dejando
imprejuzgado su objeto (mediante sentencia 'absolutoria de instancia')...» ( DE
LA OLIVA; y FERNANDEZ, 1990, Tomo II: 136).
Para Aldo Bacre, la sentencia es «el acto jurídico procesal emanado del
juez y volcado en un instrumento público, mediante el cual ejercita su poder-
deber jurisdiccional, declarando el derecho de los justiciables, aplicando al caso
concreto la norma legal a la que previamente ha subsumido los hechos alegados
y probados por las partes, creando una norma individual que disciplinará las
relaciones recíprocas de los litigantes, cerrando el proceso e impidiendo su
reiteración futura» (BACRE, 1992, Tomo III: 396).
En palabras de Beatriz Quintero y Eugenio Prieto, «se denominan
sentencias las providencias que deciden las pretensiones de la demanda y las
excepciones de mérito, los extremos de la litis, es decir, bien sea que se pronuncien
en primera o en segunda instancia o en los recursos extraordinarios de casación
y revisión...» (QUINTERO; y PRIETO, 1995, Tomo II: 196). Los citados juristas
añaden que «la sentencia como manifestación jurídica es la voluntad plasmada
de la solución de una causa en su fondo mismo y presupone igualmente el
agotamiento de un proceso» (QUINTERO; y PRIETO, 1995, Tomo II: 197).
Devis Echandía, en relación a la sentencia, manifiesta lo siguiente:
«La sentencia es el acto por el cual el juez cumple la obligación
jurisdiccional derivada de la acción y del derecho de contradicción, de
resolver sobre las pretensiones del demandante y las excepciones de
mérito o fondo del demandado.
Mediante la sentencia se convierte, para cada caso, en voluntad concreta
la voluntad abstracta del legislador que la ley contiene.
Toda sentencia es una decisión y el resultado de un razonamiento o juicio
del juez, en el cual existen las premisas y la conclusión. Pero al mismo
tiempo contiene un mandato, pues tiene fuerza impositiva, ya que vincula
y obliga. Es, por lo tanto, el instrumento para convertir la regla general
contenida en la ley, en mandato concreto para el caso determinado. Pero
no es en sí misma un mandato, ya que se limita a aplicar el que contiene
la ley» (DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 515-516).
138 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

En lo que respecta a la clasificación de las sentencias, Ovalle Favela expone


lo siguiente:
«1. (...) Los procesos de conocimiento pueden concluir de tres maneras:
1) con una sentencia que se limite a reconocer una relación o
situación jurídica ya existente (sentencia meramente declarativa); 2)
con una sentencia que constituya o modifique una situación o
relación jurídica (sentencia constitutiva); o 3) con una sentencia que
ordene una determinada conducta a alguna de las partes (sentencia
de condena).
Esta clasificación de las sentencias en meramente declarativas,
constitutivas y de condena atiende a la finalidad perseguida con la
sentencia. Las sentencias meramente declarativas (...) 'tienen por
objeto la pura declaración de la existencia de un derecho' (...).
Las sentencias constitutivas son aquellas que 'crean, modifican o
extinguen un estado jurídico' (...). Por último, las sentencias de
condena son aquellas que ordenan una determinada conducta a
alguna de las partes: un dar, un hacer o un no hacer (...).
(...)

2. Desde el punto de vista del resultado que la parte actora obtenga


con la sentencia, ésta suele clasificarse en estimatoria, en el caso en
que el juzgador estime fundada y acoja la pretensión de dicha parte,
y desestimatoria, en el caso contrario.
3. Por su función en el proceso, las sentencias suelen ser clasificadas en
interlocutorias y definitivas: las primeras son aquellas que resuelven
un incidente planteado en el juicio y las segundas, las que deciden
sobre el conflicto de fondo sometido a proceso y ponen término
a éste. (...) sólo las definitivas son, en rigor, sentencias; las
interlocutorias, por no referirse a la controversia principal sino a
un incidente, deberían ser consideradas como autos (...).
4. También se suele distinguir entre sentencia definitiva y sentencia firme,
según que sean o no susceptibles de impugnación. De acuerdo con
este criterio de clasificación, la sentencia definitiva es aquella que,
si bien ha sido dictada para resolver el conflicto sometido a proceso,
todavía es susceptible de ser impugnada a través de algún recurso
o proceso impugnativo, el cual puede concluir con la confirmación,
modificación, revocación o anulación de dicha sentencia definitiva.
En cambio, la sentencia firme es aquella que ya no puede ser
impugnada por ningún medio; es aquella que posee la autoridad
de la cosa juzgada...» (OVALLE FAVELA, 1980:157-159).
En lo que concierne a la estructura de la sentencia (que, según el art. 122
del C.P.C., tiene tres partes: expositiva, considerativa y resolutiva), Beatriz
Quintero y Eugenio Prieto expresan que «su estructura lógica la ofrece como
Capitulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 139

integrada por dos partes esenciales. Cualquiera de ellas que falte desnaturaliza
el acto como tal. Esas partes son la motivación y la resolución: en la motivación
se contiene el juicio lógico-creador y en la resolución el mandato que imprime
al acto su característica jurisdiccional, la imperatividad. La ejecutividad»
(QUINTERO; y PRIETO, 1995, Tomo IT. 198).
Andrés de la Oliva y Miguel Angel Fernández, acerca de la estructura
de la sentencia, enseñan lo siguiente:
«... Se estructuran las sentencias (...) en antecedentes de hecho, fundamentos
de derecho y, por último el fallo (...).
Los antecedentes de hecho son la exposición, en párrafos separados, de los
antecedentes del asunto, desde su inicio hasta el momento en que,
precisamente, se halla el tribunal, esto es, el de dictar sentencia definitiva.
Estos antecedentes son, sobre todo, procedimentales, lo que significa que
Tas pretensiones de las partes y los hechos en que las funden, que hubieren
sido alegados oportunamente, y que estén enlazados con las cuestiones
que hayan de resolverse' (...), aparecen al hilo de una descripción del
desarrollo del proceso (...).
(...)

Los Fundamentos de Derecho son los párrafos (...) que contienen los
argumentos jurídicos de las partes y, respecto de ellos, los que el tribunal
toma en consideración para resolver sobre el objeto u objetos del proceso,
en relación con las normas (...) y la doctrina (generalmente, interpretativa
del Derecho positivo o explicitadora de principios generales del Derecho),
que se estimen aplicables.
( .. .)

(...) Después de antecedentes y fundamentos, aparece el fallo (...). El fallo


debe ser completo y congruente (...).
(...)

En el fallo se hará referencia al tema de las costas, ya sea para condenar


(por el criterio objetivo o por apreciar temeridad o mala fe), ya sea para
expresar que no procede un especial pronunciamiento en esa materia»
(DE LA OLIVA; y FERNANDEZ, 1990, Tomo II: 137-139).
Aldo Bacre, en relación con la estructura de la sentencia, apunta lo
siguiente:
«... La doctrina divide a la sentencia en tres partes: resultandos, considerandos
y fallo (...).
- Resultandos
En esta primera parte de la sentencia hay una exposición de las
cuestiones planteadas, es decir, el juez sintetiza el objeto del proceso,
140 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

su causa, señala quiénes intervienen en él y menciona las etapas


más importantes del trámite, como por ejemplo, si se abrió a prueba
o tramitó la causa como de puro derecho, si se alegó, si hubieron
incidentes durante su transcurso, etc.
El término 'resultandos' debe interpretarse en el sentido de 'lo que
resulta o surge del expediente', es decir, del conjunto de datos que
se pueden extraer del mismo y que el juez destaca en esta parte
introductoria de la sentencia. También, en la práctica se utiliza la
expresión: Y VISTOS.
(...)

- Considerandos
En esta segunda parte de la sentencia o 'considerandos', el juez no
sólo necesitará convencerse a sí mismo, sino también a los litigantes
y a la comunidad de la justicia de su decisión, por lo que tendrá
que exponer los fundamentos o razonamientos en que apoyará su
fallo o conclusión.
Los considerandos constituirán, entonces, la parte medular de la
sentencia. Aquí el juez desarrollará la fundamentación de su
decisión, operación que, a su vez, consta de tres fases o etapas: la
reconstrucción de los hechos, a través de la consideración por separado
de las cuestiones planteadas por las partes (...) y su cotejo con las
pruebas producidas; la determinación de la norma aplicable (...) y el
examen de los requisitos para la procedencia de la pretensión.
(...)

- Fallo o parte dispositiva


Constituye la tercera y última parte de la sentencia (...).
El magistrado, luego de fundar su fallo en los hechos probados y
en el derecho vigente aplicable al caso, debe decidir (...) condenando
o absolviendo, en todo o en parte, en forma expresa, positiva y
precisa, con arreglo a las pretensiones planteadas» (BACRE, 1992,
Tomo III: 416-425).
Finalmente, conforme se desprende del texto del último párrafo del
artículo 121 del Código Procesal Civil, la sentencia es aquella resolución
destinada a poner fin a la instancia o al proceso, por la que el Juez decide, en
forma expresa, precisa y debidamente fundamentada, acerca de la cuestión
controvertida, declarando el derecho de las partes, dando solución de esa
manera al conflicto de intereses o incertidumbre jurídica de que se trate.
Puntualizamos que, según se infiere de la parte final del citado numeral, en la
sentencia el Juez puede pronunciarse, de modo excepcional, respecto de la
validez de la relación jurídica procesal, estando así facultado para declarar ésta
inválida, no obstante haber expedido anteriormente el respectivo auto de
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 141

saneamiento en el que se determinó precisamente que tal relación era válida.


Por consiguiente, si en la sentencia el Juez considera que la aludida relación
no es válida, procederá a declarar la nulidad de todo lo actuado, cuestión ésta
muy grave que, en nuestra opinión, será justificada solamente si los vicios o
defectos en la relación jurídica procesal no han podido ser advertidos antes
por el juzgador en la etapa procesal correspondiente por razones no imputables
a este último.

A) Jurisprudencia casatoria relacionada con la sentencia en general

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a la sentencia


en general, ha establecido lo siguiente:
- «... Si bien al resolver las causas el Juez aplica su criterio la Ley y
las fuentes formales del derecho, cierto es también que dicha
decisión debe hacerse en la sentencia que ponga fin a la instancia,
declarando el derecho sustancial» (Casación Nro. 1026-95 / Lima,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 25-04-1998, págs.
767-768).
- «... Mediante la sentencia el Juzgador da solución a un conflicto jurídico
o dilucida una incertidumbre jurídica, emitiendo un pronunciamiento
sustentado en el derecho, para lo cual aplica las normas que regulan
la materia del proceso a la base fáctica establecidas (sic) en el
mismo» (Casación Nro. 2890-99 / Lima, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 07-07-2000, págs. 5566-5567).
- «... La sentencia es el acto en cuya virtud el Juez, en un proceso de
cognición, declara la conformidad o disconformidad de una
pretensión con el derecho objetivo, para proceder en su caso a su
actuación. La sentencia no contiene otra voluntad que la de la ley,
traducida en forma concreta por obra del juez. Esto requiere la
definición en forma previa del juicio de hecho, y luego la
determinación del Derecho aplicable, lo que debe ser expresado en
forma clara. Por tanto el juicio lógico es elemento esencial y
característico de la sentencia...» (Casación Nro. 3973-2006 / Lima,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-02-2007, pág. 18864).
- «... La sentencia exterioriza una decisión jurisdiccional del Estado,
consta en un instrumento público y es la materialización de la tutela
jurisdiccional que llena su función al consagrar un derecho mediante
una declaración afirmada de que la relación sustancial discutida se
encuentra en los presupuestos legales abstractos y como consecuencia
de lo cual, establece en la sentencia [...] una norma concreta para
las partes, de obligatorio cumplimiento...» (Casación Nro. 1383-2000 /
Callao, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2001, pág.
6696).
142 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... En general, el juzgador cuando sentencia aplica el derecho al


caso concreto, según lo probado por las partes...» (Casación Nro.
2344-2000 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
30-04-2001, pág. 7181).
«... El proceso formativo de la sentencia tiene un iter procedimental
lógico, cronológico y teleológico, el mismo que tiene su base en la
Ley Orgánica del Poder Judicial, el cual es ineludible y de estricta
observancia; en sede civil, la sentencia es un acto jurisdiccional que
pone fin al proceso[,] la cual bene como objetivo reconocer, modificar
o extinguir una situación jurídica así como formular órdenes y
prohibiciones, y como tal, por la importancia social que cumple, es
regida por normas de derecho público ya que es emanado [sic -léase
emanada-] por una autoridad pública en nombre del Estado y que
se impone no solo a las partes litigantes sino a todos los demás
órganos del poder público; y por normas de derecho privado en
cuanto constituye una decisión respecto de una controversia de
carácter privado, cuyas consecuencias se producen en relación a las
partes litigantes...» (Casación Nro. 678-2005 / Lima, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 30-10-2006, págs. 17436-17437).
«... La expedición de una sentencia es el resultado de una valoración
lógica, conjunta y razonada de los medios probatorios aportados
al proceso por las partes, conforme a las normas constitucionales
y legales, así como con arreglo a los hechos y petitorios formulados
por las m ism as...» (C asación Nro. 4942-2006 / C ajam arca,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-09-2008, págs. 22680­
22681).
«... La estructura interna de la sentencia se manifiesta a través
de un silogismo, en donde el hecho real o acreditado debe ser
subsumido en el supuesto de hecho de la norma jurídica, de tal
manera que se produzca una consecuencia jurídica por lo que no
es suficiente que el Juzgador sólo cumpla con citar normas jurídicas,
sino que es obligatorio que éstas estén en relación con los hechos
expuestos en la resolución...» (Casación Nro. 3049-2006 / Arequipa,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-08-2007, págs. 20132­
20133).
«... Las sentencias según la naturaleza de la pretensión, pueden ser
declarativas de derechos, constitutivas de derechos y de condena.
Las dos primeras (declarativas y constitutivas de derecho) con solo
(sic) declarar fundada una demanda llenan la finalidad del proceso,
pues con tal declaración el orden jurídico alterado queda
restablecido, mientras que la sentencia de condena al imponer al
vencido una prestación -dar, hacer, no hacer- crea un título ejecutivo
judicial que puede ser ejecutado, aun por la fuerza (en ejercicio del
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 143

ius imperium) contra el condenado» (Casación Nro. 1752-99 /


Cajamarca, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 07-04-2000,
págs. 4968-4969).
«... Los efectos de la sentencia declarativa se proyectan hacia el
pasado, hasta el momento de la constitución del derecho, a
diferencia de la sentencia constitutiva que proyecta sus efectos hacia
el futuro» (Casación Nro. 2092-99 / Lambayeque, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 07-04-2000, pág. 4975).
«... Toda sentencia es declarativa, en cuanto reconoce el derecho
que el actor tenía cuando inició la demanda y que la parte
demandada le había desconocido, y como consecuencia de lo cual
sus efectos se proyectan hacia el pasado, porque el transcurso del
tiempo durante la tramitación del juicio no debe perjudicar a quien
tenía derecho, sino a quien obligó al litigio para reconocerlo...»
(Casación Nro. 3157-2003 / Cusco, publicada en el Diario Oficial
El Peruano el 03-05-2005, págs. 14048-14049).
«...La sentencia es un acto procesal único, conforme se infiere del
artículo ciento veintiuno del acotado Código [C.P.C.] y debe correr
en un solo cuerpo...» (Casación Nro. 2626-2001 / Santa, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-07-2002, págs. 8931-8933).
«... Uno de los presupuestos para determinar si una sentencia ha
sido válidamente emitida es que reúna todos los requisitos exigidos
por el ordenamiento procesal tanto en su forma como en su
contenido...» (Casación Nro. 1196-2000 / Lima, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 01-03-2001, pág. 7001).
«... Uno de los presupuestos necesarios para que pueda producirse
válidamente una sentencia, es la concurrencia de los denominados
presupuestos procesales, es decir, aquellas condiciones indispensables
para que la relación procesal tenga existencia legítima y válida como
vínculo jurídico...» (Casación Nro. 1798-2000 / Tacna, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 01-03-2001, pág. 7004).
«... Constituye un presupuesto indispensable para la emisión válida
de la sentencia, la existencia previa de un procedimiento completo
en su forma y grado, que no debe verse afectado por un mal ejercicio
de la acción u otros vicios que lo invaliden...» (Casación Nro. 2016­
2000 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-03-2001,
págs. 7009-7010).
«... Es presupuesto de validez de toda sentencia que los actos
procesales que le preceden hayan sido actuados conforme a ley...»
(Casación Nro. 1138-2004 / lea, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 03-11-2004, pág. 12943).
144 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... La parte expositiva de una Sentencia conlleva la narración de


los hechos y actos sucedidos en la instancia respectiva hasta el
momento de emitirse pronunciamiento...» (Casación Nro. 518-02 /
Ucayali, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-10-2002,
págs. 9311-9312).
«... Es claro que la sentencia impugnada al consignar el vocablo
vistos reproduce la parte expositiva de la sentencia de primera
instancia...» (Casación Nro. 506-99 / Lambayeque, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 14-06-1999, pág. 2993).
«... La [parte] considerativa [de la sentencia] implica la relación
correlativamente enumerada de los fundamentos de hecho y los
respectivos de derecho que sustentan la decisión...» (Casación Nro.
518-02 / Ucayali, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01­
10-2002, págs. 9311-9312).
«... Los fundamentos de hecho de las sentencias consisten en las
razones y en la explicación de las valoraciones esenciales y
determinantes que han llevado a la convicción de que los hechos
que sustentan la pretensión han sido verificados o no en la
realidad...» (Casación Nro. 1201-2002 / Moquegua, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 01-06-2004, págs. 12085-12086).
«... Los fundamentos de derecho [de la sentencia] consisten en las
razones esenciales que han llevado al juez a subsumir o no un hecho
dentro del supuesto hipotético de la norma jurídica, lo que supone
también que debe hacerse mención a la norma que resulta o no
aplicable al caso sub litis...» (Casación Nro. 1201-2002 / Moquegua,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-06-2004, págs. 12085­
12086).
«... La parte resolutiva o fallo de una sentencia, [...] además de que
exterioriza una decisión jurisdiccional debe ser el resultado o
consecuencia lógica de los aspectos tomados en cuenta por el
juzgador en la parte considerativa de la misma...» (Casación Nro.
2881-99 / Tumbes, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30­
01-2001, págs. 6839-6840).
«... La decisión contenida en la sentencia debe pronunciarse en
forma clara y no ambigua sobre todos los puntos controvertidos,
debiendo tener un nexo de causalidad con el razonamiento lógico
jurídico esgrimido en su parte considerativa...» (Casación Nro. 2733­
2002 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-08-2004,
págs. 12637-12638).
«... El ordenamiento jurídico exige a todo magistrado que, al
momento de resolver el conflicto intersubjetivo de intereses, expida
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 145

una sentencia que se encuentre ajustada no solo a las normas


jurídicas pertinentes sino que también se ajuste a los hecho [sic
-léase hechos-] acaecidos tanto dentro como fuera del proceso; [...]
estos argumentos se encuentran positivizados en el inciso tercero
de artículo ciento veintidós del Código Procesal Civil, [...] el mismo
que reconoce, como contenido de la resolución, el que se ajuste a
lo actuado y al derecho, esto es, que se presente una perfecta
coherencia entre los hechos acaecidos y las normas aplicadas con
lo resuelto en el proceso...» (Casación Nro. 3202-2002 / Arequipa,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-09-2003, pág. 10805).
- «... Al emitirse sentencia, las demandas pueden ser declaradas
fundadas en su totalidad o sólo en parte o infundadas o improcedente
(sic)...» (Casación Nro. 2512-99 / Lima, publicada en el Diario Oficial
El Peruano el 07-04-2000, págs. 4986-4987).

B) Jurisprudencia casatoria relacionada con la sentencia de vista

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a la sentencia


de vista, ha establecido lo siguiente:
- «... Cuando la sentencia deriva de un órgano o tribunal, son las
normas de derecho público las que regulan el modo como se forma
y producen sus efectos; así, de acuerdo a la Ley Orgánica del Poder
Judicial, se pueden advertir dos niveles de formación de sentencia
de un órgano colegiado: a) aquella emitida en el mismo día de la
votación o vista de la causa, conforme prevé el artículo ciento
treintitrés de la citada norma, y b) cuando es emitida una vez que
el Colegido [sic -léase el Colegiado-] decide dejar al voto en otro
momento para mayor estudio del caso de acuerdo al artículo ciento
treintinueve de la misma ley; [...] en ambos casos, se puede producir
el acto de discordia por el cual un miembro del Colegiado estima
no estar de acuerdo con el voto del ponente, expone su voto y las
razones que lo motivan, el mismo que según el artículo ciento
cuarenticuatro de la citada Ley se notifica el punto que determina
la discordia y en la misma resolución se llama al vocal dirimente
expedito y se señala día y hora para la vista de la causa que será
conocido [sic] por bajo su dirección; [...] en tal sentido, las normas
citadas describen el iter formativo de la decisión de un órgano
Colegiado, así los actos que se desarrollan en dirección al nacimiento
de la sentencia se promueven en una dinámica concatenada de
actos vinculados el uno al otro (lógico), en un espacio temporal
(cronológico) y orientado a [un] fin (teleológico): el nacimiento de
la decisión a través de la cual ésta sólo será válida si observa el iter
descrito que, por el significado social que tiene al resolver el
conflicto de intereses y asegurar la paz social en justicia[,] es de
146 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

interés público...» (Casación Nro. 678-2005 / Lima, publicada en el


Diario Oficial El Peruano el 30-10-2006, págs. 17436-17437).
«... El artículo 141 de la Ley Orgánica del Poder Judicial [...] establece
que en las Cortes Superiores tres votos conformes hacen resolución,
tratándose de las resoluciones que ponen fin a la instancia; mientras
que en los demás casos, bastan dos votos conformes. El artículo 121
del Código Procesal Civil, en su parte principal señala que, mediante
los autos, el juez resuelve la admisibilidad o el rechazo de la
demanda o de la reconvención, el saneamiento, la interrupción, la
conclusión en general y las demás formas de conclusión especial
del proceso. La doctrina jurisprudencial, en su orientación mayoritaria,
asume que debe distinguirse los autos que no deciden el fondo de
la contradicción [sic], de aquellos que, resolviendo un conflicto de
intereses, de orden jurídico, ponen fin al proceso; y que, por ende,
en las Cortes Superiores se requiere de tres votos conforme [sic
-léase conformes-] cuando se trata de resoluciones que ponen fin a
la instancia; en cambio, los dos votos que hacen resolución por
mayoría relativa, son suficientes cuando se trata de las demás
situaciones incidentales o de trámite procesal relevante, sin perjuicio
de la motivación correspondiente en cada caso...» (Casación Nro.
5619-2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
01-12-2008, págs. 23359-23360).
«... Resulta evidente que la resolución de vista recaída en autos ha
puesto fin a la instancia, por consiguiente, resulta de ineludible
cumplimiento que la misma contenga tres votos conformes, pues
de no ser así, la decisión se torna en inválida...» (Casación Nro.
4557-2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 03­
09-2008, págs. 22898-22899).
«... El A'quo declara infundada la contradicción [...], resolución que
es apelada [...] y la [...] Sala Civil [...], vista la causa [...], dos vocales
se pronuncian porque se confirme la [resolución] apelada y uno
porque se declare nula. [...] Conforme a lo dispuesto por el artículo
141 de la Ley Orgánica del Poder Judicial se requiere de tres votos
conformes para hacer resolución [tratándose de resoluciones que
ponen fin a la instancia]. [...] En consecuencia, [...] la resolución
impugnada de vista debe ser declarada nula...» (Casación Nro. 5455­
2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-12-2008,
pág. 23438).
«... La resolución materia del grado (...), aparece suscrita sólo por
uno de los miembros del colegiado, cuando dicha resolución debía
ser firmada por los tres miembros del Tribunal conforme lo establece
el Artículo ciento veintidós de la legislación Procesal citada (Código
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 147

Procesal Civil), y (...) el incumplimiento de los requisitos establecidos


en el numeral antes citado ocasiona que la resolución sea nula»
(Casación Nro. 734-95 / Piura, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 23-12-1996, pág. 2608).
«... El artículo ciento cuarentiuno del Texto Unido [sic -léase Unico-]
Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial establece que en
las Cortes Superiores tres votos conformes hacen resolución, tratándose
de las resoluciones que ponen fin a la instancia, estableciendo ese
mismo artículo que todos los votos se emiten por escrito, máxime
cuando se trata de la ponencia del Vocal Ponente que a tenor de lo
previsto en el artículo ciento treintiocho in fine de la acotada ley
debe constar por escrito, con la fecha de emisión, de entrega y la
firma respectiva; [...] en ese sentido, si bien el artículo ciento
cuarentinueve del Texto Unico Ordenado de la Ley Orgánica del
Poder Judicial establece que no será necesaria la firma del Vocal en
la resolución respectiva, ello es siempre y cuando obre en el
expediente el voto por escrito del Vocal respectivo, toda vez que
será ese voto el que formará parte de la resolución a emitir, no
siendo necesario en este caso nuevamente la firma del Magistrado
referido...» (Casación Nro. 1660-01 / Amazonas, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 02-02-2002, págs. 8338-8339).
«...Si bien es cierto que la sentencia de vista no ha sido suscrita por
el Vocal [...], sin embargo, en la misma resolución se deja constancia
que tal situación responde a que dicho Magistrado fue trasladado
a la Corte Superior de [...], pero es el caso que cumplió con emitir
su voto escrito, en consecuencia se ha cumplido con lo establecido
por el artículo ciento cuarentinueve de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, consecuentemente no existe la irregularidad denunciada...»
(Casación Nro. 2835-2000 / San Román, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 30-01-2001, pág. 6801).
«... La resolución de vista [...] que pone fin a la instancia tiene la
calidad de sentencia y se pronuncia sobre el fondo de la pretensión
controvertida; sin embargo aparece suscrita solamente por dos
magistrados [...]; no apareciendo el voto del Vocal Ponente [...], tal
como lo exige el artículo ciento treintiocho de la Ley Orgánica del
Poder Judicial que establece que la ponencia debe estar escrita y
firmada por el vocal designado; asimismo el artículo ciento
cuarentinueve del Texto Unico Ordenado de la Ley Orgánica del
Poder Judicial precitada establece que aún en el caso de impedimento,
traslado, licencia, vacaciones, cese o promoción, los Vocales tienen
la obligación de emitir su voto por escrito en las causas que hubieren
intervenido el que forma parte de la resolución, no siendo necesario
la firma de ésta por el Vocal referido, supuesto que tampoco se
produce en el caso de autos en el que no obra agregado a sus
148 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

antecedentes, el voto escrito del Vocal [Ponente] [...]. [...] Que, bajo
dicho aspecto, la sentencia de vista no cumple con el requisito
esencial que establece el artículo ciento veintidós, inciso sétimo, del
Código Procesal Civil concordado con el artículo ciento cuarentiuno
de la Ley Orgánica del Poder Judicial; [...] en consecuencia, se ha
incurrido en las causales de nulidad previstas en los incisos cuarto
y sétimo del artículo ciento veintidós del Código Procesal Civil;
por lo que siendo así y en virtud a lo preceptuado en el artículo
ciento setentiséis, in fine, del acotado Código Adjetivo, debe
declararse la nulidad de la sentencia de vista y renovarse el proceso
a fin de que la Sala Superior emita nueva resolución con arreglo a
ley subsanando los vicios procesales incurridos...» (Casación Nro.
1547-00 / Arequipa, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
30-04-2003, págs. 10459-10460).
«... La sentencia de vista no cumple con la exigencia de contener el
número de firmas necesarias para hacer resolución, incurriéndose
por tanto en causal de nulidad prevista en el artículo ciento veintidós
del Código Procesal Civil, por lo que corresponde declarar la
nulidad de la citada resolución a pesar de no haber sido alegada
por el recurrente, ello en virtud a que se trata de una nulidad
insubsanable que atenta contra las normas de orden público, siendo
por ello aplicable la facultad de declarar de oficio las nulidades
insubsanables a que se contrae el artículo ciento setentiséis in fine
concordante con el artículo noveno del título Preliminar del Código
Adjetivo [C.P.C.]...» (CasaciónNro. 1660-01 / Amazonas, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 02-02-2002, págs. 8338-8339).
«... El hecho de no hacerse público el nombre el Magistrado sobre
el cual recae la ponencia de la sentencia [de vista] impugnada no
implica la transgresión del artículo ciento treintiocho de la Ley
Orgánica del Poder Judicial, pues esta norma no lo exige y tampoco
se considera como causal de nulidad; aún más, la carencia de tal
publicidad no impide a la recurrente iniciar las acciones que crea
conveniente contra el Vocal ponente de la mencionada sentencia...»
(Casación Nro. 3674-2002 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 31-03-2003, págs. 10324-10325).
«... Mediante resolución [...] se señaló nueva fecha para la vista de
la causa por haber sido devuelto el proceso sin resolver por el Vocal
Ponente que fue rotado a otra Sala, [y] ello no es mérito suficiente
para declarar vía casación la nulidad de la sentencia expedida, pues
si bien dicha irregularidad origina la aplicación de sanciones
disciplinarias contra el Vocal que omitió expedir su voto conforme
a ley, el proceso no se supedita a la voluntad del Vocal que incumple
sus obligaciones, pues ante tal omisión el Presidente de la Sala está
facultado a integrar el Colegiado con los llamados por ley, conforme
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 149

lo establece el segundo párrafo del artículo ciento cuarentinueve


del Texto Unico Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial...»
(Casación Nro. 1330-99 / Tumbes, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 02-05-2002, págs. 8665-8666).
«... El Vocal Dirimente se adhiere al voto de los señores [Vocales] [...],
conforme se aprecia en la sentencia [...], haciendo suyos los
fundamentos que contiene la citada resolución [...]; [...] la Ley Orgánica
del Poder Judicial en sus artículos ciento cuarenticuatro y ciento
cuarenticinco, no exige una nueva motivación para la adhesión al
voto de otro Vocal...» (Casación Nro. 1396-2007 / Cusco, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 02-12-2008, págs. 23533-23534).
«... Del texto de la sentencia aparece una constatación de la secretaría
de la Sala de Familia que certifica que la vocal discordante ha
emitido un voto llamado 'concordante' por el cual su posición ha
dado lugar a la discordia, ésta vez [sic -léase esta vez-], en base a
que tomado en cuenta los nuevos argumentos que sobre la materia
ha emitido la Corte Suprema[,] es de opinión se confirme la sentencia
en todos sus extremos, variando el sentido de su posición; [...] como
se advierte, la posición por la [sic] Vocal dirimente constituye una
modificación de su voto anterior emitido en calidad de discordia;
sin embargo, por excepción la misma Ley Orgánica del Poder
Judicial, en su artículo ciento cuarentitrés, segundo párrafo, [...]
permite emitir voto concordante que se produce antes de la emisión
del voto dirimente cuando el discordante concuerde con el voto
del ponente; así, [...] la vocal dirimente [...] al cambiar su voto
tomando en cuenta [...] nuevos elementos [...], ha concordado con
el voto del ponente, lo que constituye una variación razonable de
formación del fallo; por consiguiente, ha operado la regla
excepcional antes descrita, y como tal, no se ha producido infracción
al debido proceso; [...] la figura del voto concordante es una figura
establecida de manera excepcional en la Ley Orgánica del Poder
Judicial, por ello, su aplicación debe ser sólo de manera restringida
y en tanto se justifique razonablemente la modificación del voto...»
(Casación Nro. 678-2005 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 30-10-2006, págs. 17436-17437).
«... El voto del doctor [Vocal] [...] no forma parte de la sentencia de
vista, sino es un voto singular...» (Casación Nro. 2732-2000 /
Ayacucho, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-04-2001,
págs. 7213-7214).
«... La sentencia [de vista] representa la decisión del Colegiado
integrado por los tres Vocales; [...] los considerandos contenidos
en el voto dirimente no son parte integrante de los fundamentos
de la resolución impugnada, por lo que no existe la contradicción
150 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

o incoherencia aludida por la recurrente...» (Casación Nro. 2256­


2000 / Callao, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-01­
2001, pág. 6866).
«... En el presente caso no se trata de que hay dos sentencias, sino
que al haber coincidido los señores vocales respecto de uno de los
extremos de la demanda y habiendo discordia sobre el otro extremo,
cuando se resuelve esta discordia, se complementa el fallo y constituye
uno sólo y en él se han resuelto todos los puntos controvertidos, por
lo que no existe infracción a las formas esenciales para la eficacia
y validez de los actos procesales...» (Casación Nro. 4024-2001 /
Arequipa, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-07-2002,
págs. 8951-8952).
«... De acuerdo al artículo ciento cuarentiuno del Texto Unico
Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial, en las Cortes
Superiores tres votos conformes hacen resolución, tratándose de las
que ponen fin a la instancia, y en los demás casos bastan dos votos
conformes; estableciendo el artículo ciento veintidós quinto párrafo
del Código Procesal Civil, que cuando los órganos jurisdiccionales
colegiados expidan autos, sólo será necesaria la conformidad y firma
del número de miembros que hagan mayoría relativa; preceptos
estos de los cuales se concluye indubitablemente que en las Salas
Civiles de las Cortes Superiores se requieren de tres votos conformes
para arribar a una sentencia; [...] en ese orden, el artículo ciento
cuarenticuatro de la misma Ley Orgánica [...] prescribe que: 'Si resulta
discordia, se publica y notifica el punto que la motiva, bajo sanción
de nulidad. En la misma resolución se llama al Vocal dirimente
expedito y se señala día y hora para la vista de la causa por él'; lo
que significa que la discordia se puede producir sobre uno [o] más
puntos de lo resuelto en la sentencia impugnada; y si ello es así, la
discordia en uno de dichos puntos puede ser superada si se produce
un voto conforme con otros dos anteriores, haciendo resolución en
ese punto o extremo, sin perjuicio de continuar con la discordia
respecto del otro u otros puntos hasta que la discordia desaparezca
en definitiva...» (Casación Nro. 1758-2005 / lea, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 01-12-2006, págs. 18046-18047).
«... En cuanto al voto discordante del Vocal [...], tal voto no es
susceptible de dejar sin efecto la votación en mayoría que ha dado
lugar a la resolución cuestionada [resolución de vista]...» (Casación
Nro. 3224-2006 / Cusco, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 03-01-2008, págs. 21372-21373).
«... Los artículos 141 y 144 de la Ley Orgánica del Poder Judicial
[...] señalan que en las Cortes Superiores tres votos conformes hacen
resolución, precisando que en caso de existir discordia, se pública
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 151

[sic -léase se publica-] y notifica el punto que la motiva, bajo sanción


de nulidad, llamándose al vocal dirimente. [...] Que, en el caso de
autos, se aprecia que con la expedición del voto suscrito por el
Doctor [Vocal] [...] la opinión de confirmar la sentencia apelada en
el extremo que declaraba infundada la demanda de nulidad de acto
jurídico, contaba con tres votos válidos que hacían resolución, de
conformidad con el artículo 141 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial. [...] Que, sin embargo al subsistir la discordia en cuanto al
extremo de la reconvención formulada por la recurrente, el vocal
llamado por Ley para dirimir dicho aspecto, omitió pronunciarse
sobre dicho punto, y contrariamente se adhirió a la opinión de que
la apelada sea declarada nula, lo que trajo consigo que se expidieran
dos resoluciones con decisiones contradictorias. [...] Que, siendo
ello así, es evidente que la Sala de mérito ha incurrido en infracción
de las formas esenciales contenidas en los artículos 141 y 144 de la
Ley Orgánica del Poder Judicial...» (Casación Nro. 1389-2001 /
Callao, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-03-2002, págs.
8485-8486).
«... Esta Sala Suprema ha señalado que hay infracción de las formas
esenciales para la eficacia y validez de los actos procesales, cuando
las resoluciones sobre discordias han sido suscritas únicamente por
el relator y no por todos los integrantes de la Sala...» (Casación Nro.
438-96 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
30-01-1998, págs. 375-376).
«... Conforme lo establece el penúltimo párrafo del artículo ciento
treintiocho de la [...] Ley Orgánica del Poder Judicial, en las
resoluciones que emitan las Salas deben consignarse expresamente
los votos discordantes y los singulares. Tal mandato legal, sin
embargo, no se ha cumplido en autos, [...] en ese orden de ideas,
se concluye que la sentencia impugnada [sentencia de vista] se
encuentra viciada de nulidad, en atención a lo dispuesto en el
artículo ciento setentiuno del Código Procesal Civil, toda vez que
ha sido emitida en forma incompleta, con transgresión de las formas
esenciales para su validez y eficacia; siendo así no cumple con su
finalidad, como es el de [sic -léase como es la de-] otorgar garantías
mínimas que aseguren un juzgamiento imparcial y justo...»
(Casación Nro. 1554-04 / Piura, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 01-06-2006, págs. 16085-16086).
«... Se aprecia que por resolución [...] se corrigieron los votos
discordantes [...] pero sin sustento alguno, toda vez que de lo
actuado no aparecen los fundamentos de dichos votos, más aún si
se tiene en cuenta que ésta resolución [sic -léase esta resolución-]
no ha sido notificada a ninguna de las partes procesales; [...] se debe
agregar a ello, que el artículo ciento cuarentitrés, segundo párrafo,
152 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

del Texto Unico Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial


señala que: 'Una vez emitidos los votos, no pueden ser modificados
salvo que el voto discordante concuerde con el voto del ponente,
antes que emita su voto el dirimente, de lo que se deja constancia
en autos'; empero, en el presente caso no se advierte que se haya
presentado dicha situación a fin de que se justifique la alteración
de los votos tantas veces citados; [...] en tal sentido, se concluye que
las graves irregularidades incurridas por la Sala Superior importan
afectación al derecho de defensa y al debido proceso de la recurrente,
los que determinan la nulidad de la resolución...» (Casación Nro.
2924-2004 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01­
12-2006, pág. 18036).
«... El llamamiento de un Juez de Primera Instancia para completar
Sala Superior, aun cuando sea temporal, es una promoción...»
(Casación Nro. 5941-2007 / Cusco, publicada en el Diario Oficial
El Peruano el 31-03-2008, pág. 21764).
«... De los actuados y de las copias solicitadas por este Supremo
Tribunal [...] se advierte que [...] el señor vocal [...] dejó su voto
escrito y firmado en el sentido de que se confirme la sentencia
apelada que declara infundada la demanda en donde se advierte
también los votos de los señores vocales [...], en donde se adhieren
al voto del aludido magistrado; con lo que se evidencia que se dio
cumplimiento a lo estipulado en el artículo 141 de la Ley Orgánica
del Poder Judicial. [...] Que, el hecho que el señor vocal [...] no
firmara la resolución que hace sentencia final por motivo de su
fallecimiento, no la invalida por cuanto la Sala de mérito al
sobrevenir tal hecho, dio estricto cumplimiento a lo normado en el
artículo 149 primer párrafo del Texto Unico Ordenado de la Ley
Orgánica del Poder Judicial. [...] Que, además, es de acotar que los
votos de los señores vocales son archivados en Relatoría, votos que
sólo son consignados en el expediente principal hasta que se dirima
la causa, luego de lo cual son sacados los originales y archivados;
por lo que la Relatora cuando señala que el señor vocal [...] ha
dejado suscrito su voto se encuentra de acuerdo a los hechos [...].
[...] Siendo así, la resolución [...] se encuentra de acuerdo a ley y al
proceso, no siendo susceptible de causal de nulidad prevista en el
numeral 7 del artículo 122 del Código Procesal Civil...» (Casación
Nro. 1621-2004 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 30-10-2006, págs. 17329-17330).
«... La expedición de la sentencia [de vista] impugnada se encuentra
viciada de nulidad, en atención a lo dispuesto en los artículos ciento
setentiuno y ciento veintidós inciso séptimo del Código Procesal
Civil, toda vez que ha sido suscrita por un Vocal que no ha
intervenido en la vista de la causa ni escuchado los argumentos de
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 153

defensa de la parte demandada, con transgresión de las formas


esenciales para su validez y eficacia; siendo así no cumple con su
finalidad, como es el de otorgar garantías mínimas que le aseguren
un juzgamiento imparcial y justo...» (Casación Nro. 2448-03 / La
Libertad, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-11-2004,
págs. 13118-13119).
«... Como es de verse de autos, se tiene que el doctor [Vocal] [...] ha
emitido su voto sin haber escuchado el Informe Oral [...], siendo
esto así la Sala Superior debió haber declarado nula dicha vista de la
causa y señalar con ello nueva fecha con los Vocales conformados [...],
lo que no ocurrió; por lo que se estaría vulnerando el Principio de
Inmediatez, que tiene por objeto que el Juez, quien en definitiva va
a resolver el conflicto de intereses o la incertidumbre jurídica tenga
mayor contacto posible con todos los elementos subjetivos (partes,
terceros) y objetos (documentos, lugares), que conformen el proceso,
por esta razón el Juez puede participar en la realización de
todos los actos procesales y es que la cercanía puede proporcionar
mayores y mejores elementos de convicción; [...] en consecuencia
[...] se [...] estaría recortando el derecho de defensa...» (Casación
Nro. 2848-2003 / Amazonas, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 31-01-2005, págs. 13459-13460).
«... Es el caso que mediante escritos [...], tanto la parte demandante
como la demandada, [...] solicitaron se les conceda el uso de la
palabra a fin de que sus abogados informen oralmente el día que
se señale para la vista de la causa, pedido que fue acogido [...]
concediéndoles el uso de la palabra que en efecto hicieron ante el
Colegiado integrado por los señores [...], siendo que posteriormente
[...] los dos primeros [Vocales] fueron reemplazados por Vocales
Suplentes, quienes sin escuchar a las partes expidieron sus votos
concordantes con el del Vocal Ponente [...] formando sentencia que
es materia de impugnación. Entonces, si se tiene en cuenta que a
los abogados defensores de las partes les fue concedido el derecho
de informar oralmente ante el Colegiado primigenio, igual derecho
les asiste para exponer sus alegatos de defensa ante los nuevos
Magistrados que, por impedimento sobreviviente de los llamados
por ley, se avocaron al conocimiento de la presente causa, tanto más
si se advierte que el segundo párrafo del artículo ciento cuarentinueve
del Decreto Supremo cero diecisiete - noventitrés - JUS no prevé
expresamente que la integración de los nuevos Magistrados ante el
incumplimiento de los llamados a emitir su voto importe la nulidad
de la vista de la causa, por lo que correspondía al Colegiado suplir
el vacío previsto en la ley, a fin de salvaguardar el derecho de defensa
y al debido proceso que asiste a las partes...» (Casación Nro. 2728-03 /
Amazonas, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-01-2005,
págs. 13397-13398).
154 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... El hecho de que la Sala no haya enumerado los fundamentos


de la sentencia impugnada no puede acarrear la nulidad de la
misma, en aplicación del principio de subsanación que consagra el
Artículo ciento setentidós del Código Adjetivo» (Casación Nro.
1631-99 / Tumbes, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 21­
01-2000, pág. 4628).
«... La resolución recurrida carece de motivación jurídica y a pesar
de confirmar la sentencia de Primera Instancia, no ha recogido sus
fundamentos de hecho y de derecho; contraviniendo las normas
que garantizan el derecho al debido proceso...» (Casación Nro. 664­
99 / Canchis Sicuani, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
06-10-1999, págs. 3681-3682).
«... La sentencia de vista recoge los fundamentos de la apelada y
agrega otros adicionales, con lo que cumple la garantía constitucional
de la fundamentación en los hechos y en el derecho...» (Casación
Nro. 3170-99 / Cusco, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
08-04-2000, pág. 5024).
«... No se incurre en incongruencia por fallo extra petita cuando la
Sala Superior, además de reproducir los fundamentos de la apelada,
introduce los suyos propios sin modificar la parte dispositiva de la
citada resolución...» (Casación Nro. 2673-99 / Lima, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 21-01-2000, pág. 4623).
«... Si bien la resolución de vista reproduce los fundamentos de la
apelada, tal circunstancia no le exime de la obligación procesal de
fundamentar correctamente su fallo, si la resolución que confirma
no apoya su decisión en norma de derecho material alguna, tanto
más si como sucede en el presente caso lo que ordena es distinto a
lo que manda la resolución que confirma...» (Casación Nro. 1678-97 /
Cono Norte, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 10-06-1998,
págs. 1275-1276).
«... La falta de fundamentación de la resolución superior impide
hacer uso adecuado del Recurso de Casación...» (Casación Nro.
986-98 / Arequipa, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
06-04-2000, pág. 4959).
«... Formulada la apelación el Superior puede anular, revocar o
confirmar la resolución materia de grado de acuerdo a lo que señala
el artículo 364 del Código Procesal Civil...» (Casación Nro. 2735­
2006 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-07-2007,
págs. 20087-20088).
«... La Sala Superior al resolver en grado de apelación conoce de la
causa ex novo, y puede según el caso confirmar, revocar o anular
la [resolución] apelada...» (Casación Nro. 1431-2007 / Arequipa,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-10-2007, pág. 20885).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 155

«... Se constata de la resolución impugnada que su parte resolutiva


contraviene flagrantemente el [...] principio de plenitud, pues, es
un hecho incuestionable que el impugnante apeló contra la totalidad
de la sentencia [de] primera instancia por no encontrarla conforme
y no sólo sobre algunos aspectos de la misma, como equívocamente
ha considerado la Sala Superior al absolver el grado. Es que [...] de
la parte resolutiva de la sentencia de vista no aparece que se haya
confirmado, revocado o anulado la sentencia apelada, no bastando
para ello que se declare la improcedencia del recurso de apelación
para concluir en que el organismo revisor ha emitido una resolución
en plena observancia de lo prescrito en el artículo 122 inciso 4° del
Código Procesal Civil. [...] la resolución impugnada se ha tornado
en nula por la deficiencia procesal antes anotada, no existiendo
pronunciamiento válido...» (Casación Nro. 4301-2007 / Puno, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 31-03-2008, págs. 21704-21705).
«... Si el Colegiado Superior advertía prueba que desvirtuara el
derecho de la demandante, lo que le correspondía era emitir un
pronunciamiento de fondo y no sancionar una nulidad...» (Casación
Nro. 257-2005 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
01-12-2006, págs. 18014-18015).
«... Si el Colegiado Superior considera que la conclusión a la que
arribó el Juez de la causa es errada, pues debe resolver conforme a
lo que indique su criterio jurisdiccional y a lo que aparezca de las
pruebas incorporadas al proceso, pero no es viable declarar la
nulidad de una resolución por el hecho de tener una apreciación
diferente de los hechos...» (Casación Nro. 3672-2006 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 03-01-2008, págs. 21395-21396).
«... Existe una afectación del debido proceso, cuando indebidamente
la Sala [Superior] pretende anular una sentencia cuyos defectos son
subsanables...» (Casación Nro. 1466-2005 / Lima, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 30-11-2006, págs. 17897-17898).
«... Las anteriores resoluciones emitidas por la [...] Sala Civil [...] no
resultan vinculantes para los Magistrados que suscriben la [resolución]
recurrida, en razón de [...] tratarse de diferentes miembros de dicho
órgano jurisdiccional...» (Casación Nro. 1321-07 / Lambayeque,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2008, págs. 21256­
21257).
«... En cuanto a la alegada omisión de los Relatores de suscribir
resoluciones, se trata de una deficiencia de estos auxiliares de
justicia que no constituye una transgresión al derecho al debido
proceso...» (Casación Nro. 2208-2002 / Lima, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 02-12-2002, pág. 9628).
156 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

C) Jurisprudencia casatoria relacionada con las resoluciones


inhibitorias

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a las resoluciones


inhibitorias, ha establecido lo siguiente:
- «... [Los pronunciamientos de naturaleza inhibitoria] son aquellos
que se pronuncian respecto a un obstáculo de carácter procesal, ya
sea por la ausencia de algún presupuesto procesal o de alguna
condición de la acción...» (Casación Nro. 2421-2000 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2001, pág. 6670).
- «... Las resoluciones como actos procesales se clasifican, atendiendo
al alcance del fallo, en sentencias o autos de mérito y en sentencias
o autor inhibitorios, siendo estas últimas cuando las instancias de
mérito no resuelven sobre las pretensiones demandadas sino sobre
aspectos de la relación jurídica procesal...» (Casación Nro. 2581-2007 /
Arequipa, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-05-2008,
págs. 22208-22209).
- «... La resolución objeto del presente recurso [de casación] declara
improcedente la demanda, básicamente [...]; [...] estamos frente a
lo que en doctrina procesal se denomina 'resolución inhibitoria',
es decir, aquellas [sic -léase aquella-] en cuya virtud, por diversas
causas, el juez pone fin a una etapa del proceso, pero en realidad
se abstiene de penetrar en la materia del asunto que se le plantea,
dejando de adoptar resolución de mérito, esto es, 'resolviendo' apenas
formalmente...» (Casación Nro. 1056-2006 / Arequipa, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 03-09-2007, págs. 20273-20274).
- «... Las sentencias como acto procesal se clasifican, atendiendo al
alcance del fallo, en sentencias de mérito y en sentencias inhibitorias,
siendo estas últimas cuando las instancias de mérito no resuelven
sobre las pretensiones demandadas sino sobre aspectos de la
relación procesal...» (Casación Nro. 244-2001 / Cusco, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2002, págs. 8216-8217).
- «... Una sentencia inhibitoria se caracteriza porque no contiene
pronunciamiento sobre el fondo de la controversia, sino que se
resuelve sobre la validez de la relación jurídica procesal y entonces
declara improcedente la demanda...» (Casación Nro. 1338-2006 /
Cono Norte, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2008,
pág. 21162).
- «... El hecho que la Sala de vista se haya pronunciado sobre los
medios probatorios aportados al proceso, ello no lo [sic] constriñe
necesariamente a emitir pronunciamiento sobre el fondo del asunto
cuando advirtiera en su calidad de director del proceso [...] alguna
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 157

formalidad procesal imperativa incumplida por las partes que


impida continuar con la prosecución normal del proceso...»
(Casación Nro. 1320-2006 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 02-07-2007, págs. 19797-19798).
«... La resolución materia de impugnación [...] no se trata de una
sentencia que se haya pronunciado sobre el fondo del asunto, por
lo que resulta inviable que los juzgadores analicen o examinen
las pruebas ofrecidas por las partes en el decurso del proceso
relacionadas con el asunto en controversia...» (Casación Nro. 1056­
2006 / Arequipa, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 03­
09-2007, págs. 20273-20274).
«... Excepcionalmente se puede emitir una sentencia inhibitoria,
cuando se trate de establecer la validez de la relación jurídica
procesal, según lo regula el artículo 121 in fine del Código Procesal
Civil. En consecuencia, al haberse emitido una sentencia inhibitoria
no es posible sostener que existe una deficiente apreciación de los
medios probatorios, [...] porque no ha existido pronunciamiento
sobre el fondo de la controversia...» (Casación Nro. 2190-2006 / Cusco,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 29-02-2008, pág. 21624).
«... La recurrida es una resolución inhibitoria; por lo que, al no
existir pronunciamiento sobre el fondo de la controversia, no
requiere de una fundamentación jurídica, ni tampoco de valorización
de los hechos ni de las pruebas actuadas en el proceso...» (Casación
Nro. 775-2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
03-07-2007, pág. 19924).
«... Para efectos de otorgar a la parte que resulte vencida la tutela
efectiva de sus derechos, con sujeción a un debido proceso, la
resolución que expida el Colegiado Superior necesariamente debe
respetar el principio de congruencia procesal, y en ese sentido, la
parte considerativa debe guardar perfecta concordancia con la parte
resolutiva; razón por la cual, si una demanda se desestima por
ausencia de un requisito intrínseco, la parte decisoria no puede
juzgar el fondo de la pretensión, y al existir tal divergencia, la
misma debe ser enmendada; [...] en consecuencia, al verificarse la
contravención de normas que garantizan el derecho a un debido
proceso, y particularmente, al haberse conculcado el principio de
congruencia procesal previsto en el inciso sexto del artículo
cincuenta del Código Procesal Civil, debe ampararse el recurso de
casación...» (Casación Nro. 2424-05 / Junín, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 31-10-2006, pág. 17509).
«... Una demanda puede ser declarada improcedente en sentencia,
cuando se determina que carece de un requisito de fondo, lo que
158 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

no afecta el derecho al debido proceso...» (Casación Nro. 1030-99 /


Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 29-08-1999, pág.
3363).
«... El hecho de resolver las excepciones y defensas previas deducidas
por la parte demandada no precluye, ni es impedimento, para que
el Juez declare la improcedencia de la demanda y la conclusión del
proceso...» (Casación Nro. 184-95 / Lima, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 09-10-1996, pág. 2338).
«... La decisión de las instancias de mérito es inhibitoria y no impide
a la entidad recurrente volver a demandar la misma pretensión,
una vez superado el hecho que impide su viabilidad...» (Casación
Nro. 2724-2007 / Ucayali, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 02-09-2008, pág. 22742).
«... La resolución [...] se trata de una sentencia inhibitoria que no
se pronuncia sobre el fondo de la materia controvertida, y, por lo
tanto, no tiene la calidad de cosa juzgada...» (Casación Nro. 5277-06 /
Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-10-2007, págs.
20643-20644).
«... La recurrida se encuentra arreglada a lo actuado y el derecho,
porque el último párrafo del artículo ciento veintiuno del Código
adjetivo [C.P.C.], permite excepcionalmente resolver sobre la
validez de la relación procesal, lo que es conocido en la doctrina
como la Sentencia Inhibitoria, y que se caracteriza por no contener
una decisión sobre el fondo de la litis; [...] la sentencia inhibitoria
no constituye cosa juzgada...» (Casación Nro. 2072-2000 / Ayacucho,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-01-2001, pág. 6854).
«... El pronunciamiento inhibitorio de las instancias de mérito
emitido en el proceso [...] seguido entre las mismas partes, sobre
la misma materia, respecto del presente proceso, que declaró
improcedente la demanda al considerar que su pretensión era un
imposible jurídico, constituye un fallo que ha adquirido la autoridad
de cosa juzgada formal, no contando con la nota de inmutabilidad [...];
por tanto nada impide que la demandante inicie un nuevo proceso...»
(Casación Nro. 2372-2006 / Apurímac, publicada en el Diario Oficial
El Peruano el 02-01-2008, pág. 21324).
«... La Sala [Superior] no puede condicionar el pronunciamiento de
fondo a las resultas de otro proceso, no admitido por el a-quo,
desnaturalizándose el mismo, incurriendo en causal de nulidad
prevista en el Artículo 171 del Código Adjetivo [C.P.C.]...» (Casación
Nro. 3083-2007 / Cajamarca, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 31-01-2008, págs. 21487-21488).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 159

«... Conforme al artículo 121 del Código Procesal Civil, nada impide
al Juez pronunciarse en la sentencia respecto de la validez de la
relación procesal...» (Casación Nro. 254-2008 / Lima Norte, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 30-10-2008, págs. 23201-23202).
«... Sostiene [el recurrente] que se ha infringido la última parte del
artículo ciento veintiuno del Código Procesal Civil, indicando que
la sentencia recurrida además de no pronunciarse sobre el fondo
de la litis, consigna argumentos extraños que conducen a una
decisión de la misma índole, sin embargo, es necesario precisar que
la norma que invoca define lo que es una sentencia, y la facultad
del juzgador para pronunciarse sobre el fondo de la litis o
eventualmente sobre la validez de la relación procesal, siendo esto
último lo que realizó el superior colegiado, por lo que no se observa
que se hubiese incurrido en causal de nulidad alguna...» (Casación
Nro. 1667-99 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
01-03-2001, pág. 6957).
«... La sentencia de mérito no contraviene dicho principio [principio
iura novit curia]; pues de conformidad con el artículo ciento
veintiuno in fine del Código Adjetivo [C.P.C.], [se] permite
excepcionalmente pronunciarse en la sentencia sobre la validez de
la relación procesal, cuando advierta la falta de conexidad entre lo
peticionado, los fundamentos tácticos y medios probatorios que lo
sustenta [sic -léase sustentan-]...» (Casación Nro. 3402-2000/ Cono
Norte, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-08-2001, pág.
7609).
«... Tampoco se ha afectado el principio de preclusión del proceso,
pues la facultad del Juez de declarar la improcedencia de la
demanda en la sentencia está expresamente concedida por el último
párrafo del artículo ciento veintiuno del Código Adjetivo [C.P.C.]...»
(Casación Nro. 1019-2000 / Cono Norte - Lima, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 01-03-2001, págs. 7068-7069).
«...Si bien es verdad que, como dispone el Artículo cuatrocientos
sesentiséis del Código Procesal Civil, consentida o ejecutoriada la
resolución que declara el saneamiento procesal precluyc toda
petición referida a impugnar la validez de la relación jurídica
procesal, esto no limita la facultad del juzgador, concedida por el
Artículo ciento veintiuno 'in fine' del mismo Código, para en
sentencia, excepcionalmente, revisar nuevamente dicha relación y
pronunciarse sobre ella, por lo que habiendo el juzgador de mérito
obrado en ejercicio de sus facultades, no se contraviene el derecho
del recurrente al debido proceso» (Casación Nro. 1136-99 / La
Libertad, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 12-11-1999,
pág. 3914).
160 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... El devenir del proceso de acuerdo a lo regulado por nuestro


ordenamiento procesal importa, evidentemente, que para llegar a
la etapa resolutiva, en que se dicta la sentencia, se debe haber
transitado, entre otras, por la fase del saneamiento probatorio [sic
-léase saneamiento procesal-], en que el juzgador se pronuncia sobre
la validez de la relación jurídica procesal. [...] No obstante, este
Supremo Colegiado, aplicando un criterio de orientación sistemática,
estima [que] la existencia de la norma que faculta al juez a
pronunciarse sobre la validez de la relación jurídica en la sentencia,
[...] comporta que tal pronunciamiento de improcedencia de la
demanda puede hacerse aún cuando en la etapa de saneamiento
procesal se ha declarado la validez de la relación procesal, ello por
cuanto la expedición de la sentencia, al ser el acto que, en principio,
pone fin al proceso, implica aún antes de hacer el examen sobre las
pretensiones, los hechos probados y las pruebas aportadas al
proceso, un nuevo juicio sobre la validez de la relación jurídica
procesal, dictando una sentencia inhibitoria cuando corresponda...»
(Casación Nro. 824-2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 02-12-2008, págs. 23566-23568).
«...E n aplicación del artículo cuatrocientos sesentiséis del Código
adjetivo [C.P.C.] se entiende que con la resolución firme de
saneamiento [...] precluye toda referencia a la validez de la relación
procesal; [...] encontrándose saneado el proceso, el Ad - Quem debió
limitarse a emitir un pronunciamiento de fondo, por tanto la
decisión de éste, de eludir tal decisión, contraviene el Principio de
Economía y Celeridad Procesal, y aún vulnera la Tutela Jurisdiccional
Efectiva del actor...» (Casación Nro. 3570-2002 / Ucayali, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 31-03-2004, págs. 11664-11665).
«... Tal y como lo expresa el último párrafo del artículo 121 del
Código en comento [C.P.C.], el Juez en la sentencia, puede pronunciarse
de manera excepcional sobre la relación jurídico procesal válida,
encontrándose facultado incluso para declarar su invalidez,
declarando la nulidad de todo lo actuado respecto de graves vicios
o defectos en la citada relación que no pudieron ser advertidos
antes por el Juez...» (Casación Nro. 1144-2004 / Cusco, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 04-07-2006, págs. 16503-16504).
«... Es posible que el juez excepcionalmente pueda examinar la
validez de la relación jurídica procesal en la sentencia en uso de la
prerrogativa que le reconoce el artículo 121 tercer párrafo del
Código Procesal Civil, salvo que exista pronunciamiento con
autoridad de cosa juzgada que haya definido tal circunstancia...»
(Casación Nro. 202-2006 / Puno, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 31-01-2007, pág. 18648).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 161

«... El artículo 121 in fine del Código Procesal Civil dispone que
mediante la sentencia el Juez pone fin a la instancia o al proceso en
definitiva, pronunciándose en decisión expresa, precisa y motivada
sobre la cuestión controvertida declarando el derecho de las partes,
o excepcionalmente sobre la validez de la relación procesal; en
consecuencia, cuando el órgano jurisdiccional de instancia quiere
hacer uso de la facultad conferida en la precitada norma adjetiva al
expedir la sentencia definitiva -pronunciarse de manera excepcional
sobre la validez de la relación procesal- debe motivar debidamente
su fallo, esto es, indicar las razones que justifican la expedición de
un fallo excepcional...» (Casación Nro. 2747-2007 / lea, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 04-09-2008, pág. 23073).
«... Si bien es cierto que el tercer párrafo del artículo ciento veintiuno
del mismo cuerpo normativo [C.P.C.] dispone que, excepcionalmente,
el Juez a través de la sentencia puede pronunciarse sobre la validez
de la relación jurídica procesal, se exige para ello que la decisión
así expedida sea expresa, precisa y motivada, y en tal circunstancia,
que se funde en una causal expresamente prevista por ley; entonces,
debe concluirse que la facultad del Juzgador para emitir una
resolución inhibitoria se circunscribe a criterios de razonabilidad
debidamente justificados, los que, resulta evidente, no se han
respetado en este caso, violándose así los derechos fundamentales
relativos al debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva
previstos en el inciso tercero del artículo ciento treinta y nueve de
la Constitución Política vigente...» (Casación Nro. 4638-06 / Lima,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-04-2008, págs. 21969­
21970).
«... Conforme a lo dispuesto en la última parte del Artículo ciento
veintiuno del Código Procesal Civil el Juez al momento de sentenciar
puede pronunciarse excepcionalmente sobre la validez de la
relación procesal. (...) debe precisarse atendiendo a la orientación
de nuestra novísima legislación procesal que esta facultad debe
ejercerse restringidamente a la existencia de vicios de carácter
insubsanable» (Casación Nro. 192-96 / Lambayeque, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 01-01-1998, págs. 343-344).
«... Si bien el artículo 121 del Código Procesal Civil in fine ha
previsto que los Jueces excepcionalmente pueden expedir sentencia
inhibitoria, pronunciándose acerca de la validez de la relación
jurídico procesal, tal posibilidad debe entenderse que está prevista
sólo para aquellos casos en los que al momento de expedir sentencia
se advierta la existencia de vicios insubsanables que afecten
gravemente la validez de la relación jurídico procesal...» (Casación
Nro. 557-2008 / Junín, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
30-10-2008, págs. 23227-23228).
162 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... La última parte del Artículo ciento veintiuno del Código Procesal
Civil autoriza al Juez para que emita sentencia pronunciándose
sobre la validez de la relación procesal. (...) dicha norma debe ser
concordada con el último párrafo del Artículo ciento setentiséis del
Código Procesal Civil, que establece que los jueces sólo declararán
de oficio las nulidades insubsanables, mediante resolución
motivada, reponiendo el proceso al estado que corresponde. (...)
Que, por lo tanto, cuando el Juez o la Corte se pronuncia sobre la
invalidez de la relación procesal por encontrar la existencia de un
vicio de naturaleza insubsanable no contraviene ni el principio de
congruencia, ni el carácter dispositivo del proceso civil, ni desconoce
las etapas preelusivas del proceso ni el efecto del saneamiento»
(Casación Nro. 841-99 / Cusco, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 01-09-1999, págs. 3407-3408).
«... Si bien el artículo 121 in fine del Código Procesal Civil faculta
al Juzgador a que excepcionalmente se pronuncie en la sentencia,
sobre la validez de la relación jurídico procesal; [...] tal previsión
está señalada únicamente para aquellos casos en los que la relación
jurídica procesal no se haya entablado adecuadamente o cuando
no obstante el saneamiento procesal se advierta que el demandante
carece de interés o legitimidad para obrar, que el derecho ha
caducado o que el órgano jurisdiccional resulte absolutamente
incompetente...» (Casación Nro. 1267-2006 / La Libertad, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-10-2007, págs. 20458-20459).
«... El último párrafo del artículo 121 del Código Procesal acotado
[C.P.C.] señala que con la sentencia el juez pone fin a la instancia
pronunciándose sobre la cuestión controvertida, declarando el
derecho de las partes o excepcionalmente la validez de la relación
procesal; cabe precisar que la excepcionalidad prevista, sólo procede
por la carencia evidente de alguno de los presupuestos procesales de
forma o de fondo que le impidan al juzgador emitir pronunciamiento
sobre el fondo de la cuestión controvertida; de presentarse duda,
al respecto debe preferirse resolver el fondo de la litis buscando la
solución del conflicto de intereses, en virtud de lo dispuesto por el
artículo III del Título Preliminar del Código Procesal Civil...»
(Casación Nro. 1565-2008 / Lambayeque, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 01-12-2008, pág. 23397).
«... El Código Procesal Civil [...] establece en su artículo ciento
veintiuno parte in fine la facultad que tiene el Juez para pronunciarse
en la sentencia excepcionalmente sobre la validez de la relación
jurídico procesal; [...] dicha facultad del Juez de la causa resulta
extensiva al Colegiado Superior que absuelve el grado de apelación
de la sentencia, coligiéndose de ello que si bien el artículo
cuatrocientos sesentiséis del Código Procesal Civil establece que
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 163

saneado el proceso precluye el cuestionamiento a la validez de la


relación jurídica procesal, sin embargo el artículo ciento veintiuno
parte in fine establece una excepción en mérito del cual los jueces
de mérito tienen la facultad de pronunciarse excepcionalmente
sobre la validez de la relación jurídica procesal en la sentencia...»
(Casación Nro. 1866-2004 / La Libertad, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 02-06-2006, págs. 16267-16268).
- «... Si bien de acuerdo con el Artículo ciento veintiuno del Código
Procesal Civil, la sentencia de vista podía pronunciarse sobre la
validez de la relación procesal y declarar improcedente la demanda (...),
para ello tenía que declarar nula la apelada o revocarla, lo que
implica que la apelada contenía una causal de nulidad o la Sala
modificaba la misma, pero al declarar improcedente la demanda,
sin anular o revocar la apelada, se mantiene la misma, lo cual
importa un absurdo jurídico y no existe pronunciamiento en la
parte resolutiva sobre la sentencia apelada, incumpliendo lo
dispuesto en el inciso cuarto del Artículo ciento veintidós del
Código acotado e incurriendo en la causal de nulidad contemplada
en el Artículo ciento setentiuno de dicho Código» (Casación Nro.
3016-99 / Huaura, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
04-07-2000, pág. 5528).

2.11.3 Contenido y suscripción de las resoluciones

El artículo 122 del Código Procesal Civil trata sobre el contenido de las
resoluciones. Así tenemos que todas las resoluciones (decretos, autos y
sentencias) deben contener, bajo sanción de nulidad, la indicación del lugar y
fecha en que se expiden (art. 122 -inc. 1)- del C.P.C.). En cuanto al lugar, se
entiende que es aquel donde tiene su sede el órgano jurisdiccional unipersonal
o colegiado que emite la resolución.
Todas las resoluciones (decretos, autos y sentencias) deben contener,
además, bajo sanción de nulidad, la indicación del número de orden que les
corresponde dentro del expediente principal del proceso o cuaderno especial
en que se emiten (art. 122 -inc. 2)- del C.P.C.). Las resoluciones judiciales, dicho
sea de paso, deben ser numeradas correlativamente en el día de su expedición,
bajo responsabilidad (art. 125 del C.P.C.).
Sólo los autos y sentencias (y no los decretos) deben contener, bajo sanción
de nulidad, conforme lo señala el inciso 3) del artículo 122 del Código Procesal
Civil, la mención sucesiva de los puntos sobre los que versa la resolución.
Sólo los autos y sentencias (estando excluidos los decretos) deben
contener, bajo sanción de nulidad, las consideraciones, en orden numérico
correlativo, de los fundamentos de hecho y de derecho que sustentan la decisión
(lo que implica, en este último caso, la cita de la norma o normas aplicables en
164 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

el respectivo considerando), lo que debe guardar correspondencia con el mérito


de lo actuado (art. 122 -inc. 3)- del C.P.C.). Al respecto, el inciso 5) del artículo
139 de la Constitución Política de 1993 establece claramente que es principio
y derecho de la función jurisdiccional la motivación escrita de las resoluciones
judiciales en todas las instancias, excepto los decretos de mero trámite, con
mención expresa de la ley aplicable y de los fundamentos de hecho en que se
sustentan. El Código Procesal Civil, en el inciso 6) de su artículo 50, preceptúa
que es deber del Juez en el proceso fundamentar los autos y sentencias, bajo
sanción de nulidad, respetando los principios de jerarquía de las normas (por
el cual, en caso de conflicto, debe preferir el Juez la norma de mayor rango) y
el de congruencia (por el cual el Juez debe aplicar el derecho que corresponda
al caso concreto que se le presente, estando impedido de ir más allá del petitorio
y de fundar su decisión en hechos distintos a los que han sido invocados por
los sujetos procesales). La Ley Orgánica del Poder Judicial indica en su artículo
12 que todas las resoluciones, con exclusión de las de mero trámite, son
motivadas, bajo responsabilidad, con expresión de los fundamentos en que se
sustentan, alcanzando esta disposición a los órganos jurisdiccionales de segunda
instancia que absuelven el grado, en cuyo caso, la reproducción de los
fundamentos de la resolución recurrida, no constituye motivación suficiente.
Sobre el particular, Clemente Díaz afirma que «... la motivación judicial consiste
en la exposición, coherente y razonada, de las causas que inducen al juez a
calificar jurídicamente una situación fáctica o legal que considera acreditada
en el proceso...» (DIAZ; citado por BACRE, 1986, Tomo 1:539). Devis Echandía
dice de la motivación de las resoluciones judiciales que «de esta manera se
evitan arbitrariedades y se permite a las partes usar adecuadamente el derecho
de impugnación contra la sentencia para los efectos de la segunda instancia,
planteándole al superior las razones legales y jurídicas que desvirtúan los
errores que condujeron al juez a su decisión. Porque la resolución de toda
sentencia es el resultado de las razones o motivaciones que en ella se explican»
(DEVIS ECHANDIA, 1984, Tomo I: 48). Aldo Bacre, acerca del deber judicial
de motivar las resoluciones judiciales, expone lo siguiente:
«Otro deber esencial que deben cumplir los jueces, es el de fundar en
derecho las resoluciones que resuelvan cuestiones planteadas en el
proceso.
(...)

Este deber implica que los jueces digan cuáles han sido los fundamentos
de hecho y de derecho que motivaron su decisión. Constituyendo el único
medio a través del cual pueden las partes y la opinión pública, en general,
verificar o controlar la justicia de la decisión. Como también constituirá
el único medio que tendrá el tribunal superior de la causa para revisar
la sentencia apelada, en caso de que fuera impugnada.
El deber de fundar permite el ejercicio de los controles de legalidad y
legitimidad del acto jurisdiccional (...).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 165

(...)

La motivación judicial no puede ser independiente de la fundamentación


legal: el juez, al dar los motivos de su decisión, no podría apoyarse pura
y exclusivamente o en los hechos o en las normas, pues si hiciera lo
primero, prescindiendo de las normas, se estaría transformando en
legislador, y si se apoyara en aquéllas prescindiendo de los hechos, se
convertiría la sentencia en una obra de investigación o de doctrina.
(...)

A los fines de la adecuada fundamentación de las sentencias, no siempre


constituye requisito imprescindible la mención de la norma o normas
que rigen el caso. La omisión de citas legales es excusable, por ejemplo,
cuando la solución acordada a las cuestiones controvertidas encuentra
apoyo en doctrina jurisprudencial o en principios de derecho, o las
normas aplicables surgen de las consideraciones formuladas en el fallo
y de las conclusiones a que arriba, o lo debatido reviste, básicamente,
carácter fáctico.
(...)

(...) La sentencia debe constituir la derivación razonada del derecho


vigente, y no ser producto de la voluntad personal del juez. En caso
contrario, estaríamos (...) ante un caso de 'sentencia arbitraria’ por defecto
de fundamentación, y esto se produce no sólo cuando carece totalmente
de fundamentos la sentencia en los hechos y el derecho, sino también,
cuando los fundamentos son insuficientes, y ello puede ocurrir cuando
no se hace referencia alguna a los hechos del juicio y a su prueba, o cuando
contiene conceptos imprecisos, de los que no aparecen ni la norma general
aplicada ni las circunstancias del caso (...).
También se configura la causal de arbitrariedad cuando los fundamentos
enunciados en la sentencia adolecen de errores inexcusables, sea en la
aplicación del derecho o en la apreciación de los hechos y de la prueba,
por ejemplo, si prescinde de la ley vigente, aplica normas derogadas o
aun no vigentes; incurre en notorio desconocimiento de los elementos
obrantes en la causa; hace mención de prueba inexistente, etc.» (BACRE,
1986, Tomo I: 538-542).
Sólo los autos y sentencias (y no los decretos) deben contener, bajo sanción
de nulidad, la expresión clara y precisa de lo que se decide u ordena respecto
de todos los puntos sobre los que versa la resolución judicial de que se trate
(art. 122 -parte inicial del inc. 4)- del C.P.C.). Es de destacar que, según se
desprende de la parte final del inciso 4) del artículo 122 del Código Procesal
Civil, en caso de que el órgano jurisdiccional desestimara un pedido determinado
debido a la inobservancia de algún requisito o a la cita errónea de la norma
aplicable a su criterio, tiene la obligación de señalar de manera expresa cuál es
166 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

el requisito omitido o defectuosamente cumplido o, según el caso, la norma


legal aplicable al asunto de que se trate. Naturalmente, el requisito aludido
debe ser uno previsto por la ley y, en cuanto al precepto legal aplicable a criterio
del juzgador, cabe señalar que éste tiene que explicar por qué resulta aplicable.
Sólo los autos y sentencias (y no los decretos) deben contener, bajo sanción
de nulidad, el plazo para su cumplimiento, si fuera el caso (art. 122 -inc. 5)- del
C.P.C.). En lo que atañe al plazo debe tenerse presente que, según el artículo 146
del Código Procesal Civil: A. los plazos previstos en el Código Procesal Civil
son perentorios, por lo que no pueden ser prorrogados por las partes con relación
a determinados actos procesales; B. la regla señalada en el literal precedente se
aplica también al plazo judicial; y C. a falta de plazo legal, lo fija el Juez.
De conformidad con lo dispuesto en el inciso 6) del artículo 122 del Código
Procesal Civil, únicamente las sentencias deben contener, bajo sanción de
nulidad, la condena en costas y costos y, si procediera, de multas, o la indicación
de la exoneración de su pago (que, en el caso de las costas y costos procesales,
debe ser, además de expresa, debidamente fundamentada: art. 412 -primer
párrafo- del C.P.C.).
Todas las resoluciones (decretos, autos y sentencias) deben contener, bajo
sanción de nulidad, la firma del Juez y del auxiliar jurisdiccional correspondiente
(art. 122 -inc. 7)- del C.P.C.). Lo señalado constituye la regla general respecto
de la cual los tres últimos párrafos del artículo 122 del Código Procesal Civil
establecen las siguientes precisiones: A. en primera y segunda instancia, así
como en la Corte Suprema, las sentencias deben contener la firma completa
del Juez o Jueces que las emiten (en este último caso, si se trata de órgano
jurisdiccional colegiado); B. en primera y segunda instancia, así como en la
Corte Suprema, los autos llevan media firma del Juez o Jueces que los expiden
(en este último caso, si se trata de órgano jurisdiccional colegiado); C. si se trata
de autos emitidos por órganos jurisdiccionales colegiados, solamente se exigirá
la conformidad y la suscripción del número de miembros que hagan mayoría
relativa; y D. Los decretos, que, por lo general, son expedidos por los auxiliares
jurisdiccionales, deben contener la firma completa de éstos, a no ser que hayan
sido emitidos por el Juez en el curso de alguna audiencia, en cuyo caso el acta
que recoge lo acontecido en la audiencia de que se trate, incluyendo, obviamente,
a los decretos que se expidan dentro de ella, será suscrita por el Juez y por el
auxiliar jurisdiccional respectivo (además de los sujetos procesales intervinientes
en la audiencia).
En relación al contenido de las resoluciones expedidas por las Salas de
la Corte Suprema y Cortes Superiores de Justicia, debe tenerse presente,
principalmente, lo normado en los artículos 138, 141, 142, 143, 144, 145, 148,
149 y 150 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que citamos a continuación:
- En las Salas Especializadas de la Corte Suprema y Cortes Superiores
de Justicia, la resolución se vota y dicta previa ponencia escrita del
vocal designado para el efecto, sin perjuicio del estudio que realizan
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 167

los demás miembros. La ponencia escrita debe contener fecha de


emisión, de entrega, firma y se archiva por el Relator (art. 138 de
la L.O.P.J.).
En las Salas de la Corte Suprema, cuatro votos conformes hacen
resolución. En las Cortes Superiores tres votos conformes hacen
resolución, tratándose de las que ponen fin a la instancia, y en los
demás casos bastan dos votos conformes. En las Salas Penales se
requiere de dos votos. Salvo las excepciones que señala la ley. Los
votos, incluso los singulares y discordantes, se emiten por escrito,
con firma de su autor. Todos se archivan juntamente con una copia
de la resolución (art. 141 de la L.O.P.J.).
Los Vocales emiten su voto comenzando por el ponente y luego
por los demás siguiendo el orden del menos al más antiguo. Si
resulta acuerdo, la resolución se firma el mismo día de la vista de
la causa, salvo que quede al voto o se produzca discordia, de todo
lo cual da fe el Secretario. Si el fallo se dicta de conformidad con el
dictamen fiscal en el caso que proceda, los fundamentos del mismo
se consideran como su motivación; si se resuelve con lo expuesto
por el Fiscal, es indispensable consignar la fundamentación
pertinente. En todo caso el fallo contiene el análisis de las cuestiones
en debate y de los argumentos del impugnante (art. 142 de la
L.O.P.J.).
Si alguno de los Vocales no considera suficientes los fundamentos
de resolución o discrepa de ellos pero no de su sentido, debe firmar
la resolución y fundamentar por escrito su voto singular. Una vez
emitidos los votos, no pueden ser modificados salvo que el voto
discordante concuerde con el voto del ponente, antes que emita su
voto el dirimente, de lo que se deja constancia en autos (art. 143 de
la L.O.P.J.).
Si resulta discordia, se publica y notifica el punto que la motiva,
bajo sanción de nulidad. En la misma resolución se llama al Vocal
dirimente expedito y se señala día y hora para la vista de la causa
por él (art. 144 de la L.O.P.J.).
En los casos de discordia o impedimento de uno o más jueces, el
presidente procede a llamar a los jueces de la misma especialidad
de otras salas, si las hubiera, y luego, a los jueces de las salas de
otra especialidad, comenzando por el menos antiguo, en el orden
de prelación que establece el consejo ejecutivo correspondiente. En
todos los casos de discordia o impedimento sobreviniente de un
juez, los demás están obligados a redactar y suscribir sus votos, los
que son archivados en relataría, dándose acceso a su lectura a los
abogados defensores (art. 145 de la L.O.P.J.).
168 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- En todas las causas vistas en discordia, los Vocales están obligados


a suscribir sus respectivos votos, comenzando por el ponente,
siguiendo por el menos antiguo y terminando por el Presidente,
dentro del término establecido en el artículo 140 de la Ley Orgánica
del Poder Judicial (conforme al cual la causa dejada al voto se
resuelve en un plazo no mayor de quince días prorrogables por
término igual por el Presidente de la Sala, si alguno de los vocales
lo solicita), sin lugar a prórroga, bajo responsabilidad (art. 148 de
la L.O.P.J.).
- Los Vocales tienen la obligación de emitir su voto escrito en todas
las causas en cuya vista hubiesen intervenido, aun en caso de
impedimento, traslado, licencia, vacaciones, cese o promoción.
Dicho voto forma parte de la resolución, no siendo necesario la
firma de ésta por el Vocal referido. Si el Vocal no cumple con emitir
su voto dentro del término correspondiente el Presidente de la Sala
puede integrarla con el llamado por ley, de conformidad con los
artículos precedentes (arts. 145,146 y 147 de la L.O.P.J.), sin perjuicio
de la sanción disciplinaria pertinente (art. 149 de la L.O.P.J.).
- La recusación o inhibición de un Vocal se tramita y se resuelve por
los otros miembros de la Sala. Dos votos conformes hacen resolución
en las Cortes Superiores y tres en la Corte Suprema. Para completar
la Sala, si fuera necesario, se procede conforme al trámite establecido
para la resolución de las causas en discordia (art. 150 de la L.O.P.J.).
Por último, no podemos dejar de mencionar que, conforme lo señala el
artículo 122 del Código Procesal Civil, la sentencia exige en su redacción la
separación de las partes que la conforman, a saber:
A) Parte expositiva
B) Parte considerativa.
C) Parte resolutiva.

2.11.3.1 Jurisprudencia casatoria relacionada con el contenido y


suscripción de resoluciones

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación al contenido y


suscripción de resoluciones, ha establecido lo siguiente:
- «... Las resoluciones judiciales constituyen un solo cuerpo, unitario,
siendo improcedente su fragmentación...» (Casación Nro. 1598-2006 /
Huaura, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-05-2007,
págs. 19600-19601).
- «... El recurrente ha invocado una norma [art. 122 -inc. 2- del C.P.C.,
referido al requisito del número de orden que le corresponde a la
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 169

resolución] cuya inobservancia no compromete el derecho al debido


proceso que se pretende proteger...» (Casación Nro. 3093-2000 /
Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-08-2001, págs.
7671-7672).
«... La errónea numeración de una resolución no constituye nulidad
insalvable que afecte su contenido, ni el proceso, de conformidad
con lo preceptuado en el cuarto párrafo del artículo 172 del Código
Procesal Civil...» (Casación Nro. 2717-2006 / Lima, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 30-10-2006, págs. 17421-17422).
«... No cabe la declaración de nulidades superfluas o sin interés si
se tiene en cuenta que la subsanación en la numeración que le
corresponde al auto de vista dentro del proceso no ha de influir en
el sentido de lo resuelto, siendo de aplicación lo dispuesto en el
artículo 172, cuarto párrafo, del Código Procesal Civil...» (Casación
Nro. 1633-2006 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 30-10-2006, pág. 17347).
«... Si bien se verifica que la sentencia de vista [...] carece de número
de orden dentro del proceso, dicha circunstancia no acarrea su
nulidad a tenor de lo previsto en el artículo 122 del Código Procesal
Civil...» (Casación Nro. 1675-2001 / Lima, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 30-11-2001, págs. 8044-8045).
«... Si bien en la resolución (que rechaza un medio probatorio)
expedida en la audiencia única no alude (sic) al número que le
correspondería y no se precisa la fecha de su expedición, resulta
que pese a que dichas formas se inobservan, el acto ha cumplido
su finalidad y aún (sic) cuando se subsane el vicio ello no va a
cambiar el sentido de la resolución, debiendo advertirse además
que la exigencia sobre la precisión de la fecha como se denuncia es
un excesivo tributo al ritualismo o formalismo por cuanto se ha
expedido dentro de la audiencia única en cuya acta y en el exordio
aparece la fecha correspondiente...» (Casación Nro. 3323-99 / Lima,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 11-04-2000, pág. 5072).
«... No se afecta los artículo [sic -léase artículos-] ciento veintidós
y ciento veintitrés del Código Procesal Civil, porque si bien la
recurrida no contiene número de resolución ni parte expositiva en
forma[,] ello no ocasiona la nulidad de la resolución, porque no
afecta el sentido del fallo, siendo aplicable en este extremo el artículo
ciento setentidós [del C.P.C.] [...] en su cuarto párrafo...» (Casación
Nro. 3188-01 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
01-04-2002, págs. 8527-8528).
«... En un pronunciamiento judicial, se debe distinguir el juicio de
hecho del de Derecho. El primero corresponde a la reconstrucción
de lo acaecido que hace el magistrado en base al caudal probatorio,
170 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

y el segundo al Derecho que estima pertinente a esos hechos, en


ejercicio de la facultad iura novit curia recogida en los artículos VII
del Título Preliminar del Código Procesal Civil, y VII del Título
Preliminar del Código Civil...» (Casación Nro. 1231-2007 / Huaura,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-10-2007, pág. 20449).
«... El juicio de hecho consiste en una declaración histórica, que el
Juez de instancia elabora sobre la base de los hechos alegados y la
prueba actuada por las partes, y que por tanto es particular del caso
y hasta irrepetible; mientras que el juicio de derecho corresponde
a la subsunción de la norma que el Juzgador considera aplicable a
los hechos que se han determinado» (Casación Nro. 582-99 / Cusco,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 19-10-1999, págs. 3774­
3775).
«... Los fundamentos de hecho de una resolución judicial consisten
en las razones y en la explicación de las valoraciones esenciales y
determinantes que han llevado al juez, a la convicción de que los
hechos que sustentan la pretensión se han verificado o no en la
realidad...» (Casación Nro. 2177-2007 / La Libertad, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 01-09-2008, págs. 22489-22490).
«... No conteniendo la sentencia de vista ningún fundamento de
hecho (...), se ha incurrido en la causal de nulidad contemplada en
los Artículos ciento veintidós y ciento setentiuno del Código
Procesal Civil...» (Casación Nro. 3100-99 / Chincha, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 01-06-2000, págs. 5448-5449).
«... Los fundamentos de derecho [de las resoluciones judiciales] [...]
consisten en las razones esenciales que el juez ha tenido en cuenta
para subsumir o no [...] un hecho dentro de un supuesto hipotético
de la norma jurídica, para lo cual requiere hacer mención de la
norma aplicable o no al caso sub litis...» (Casación Nro. 2177-2007 /
La Libertad, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-09-2008,
págs. 22489-22490).
«... Los fundamentos de derecho deben contener tanto el análisis y
pronunciamientos (sic) de las cuestiones de derecho relevantes para
la solución del caso, como la identificación de las normas jurídicas
objetivas y /o principios generales del derecho a partir de las cuales
se elaboró dicha decisión» (Casación Nro. 597-97 / Tacna, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 07-09-1999, págs. 3488-3489).
«... De la lectura de la sentencia recurrida (...), se advierte que ella
incurre en nulidad, toda vez que sus fundamentos -sin calificar el
valor de éstos- no se encuentran apoyados en ninguna cita legal, o
en su defecto en la doctrina jurisprudencial aplicable, lo que invalida
todo el cuerpo de la sentencia...» (Casación Nro. 283-95 / Cañete,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 13-12-1996, pág. 2534).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 171

«... No siempre la falta de citas en números o guarismos puede significar


la carencia de fundamentos de derecho, cuando en los criterios legales
que sustentan un fallo, subyace inexorablemente la norma material de
su referencia, que en consecuencia no es exacta la afirmación que con
la recurrida se han infringido normas que garantizan el derecho a un
debido proceso...» (Casación Nro. 1948-96 / Lima, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 16-03-1998, pág. 545).
«... La motivación de los fundamentos de derecho es el resultado
del análisis de los hechos que se da en forma conjunta y no de modo
independiente por cada considerando...» (Casación Nro. 178-2000 /
Arequipa, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 26-05-2000,
pág. 5419).
«... La sentencia de vista recurrida contiene sus propios fundamentos
de hecho y de derecho, los cuales no necesariamente deben concurrir
en forma simultánea en un mismo considerando; por ende, dicha
resolución ha sido emitida dentro de los cauces que exige nuestra
normatividad constitucional y procesal...» (Casación Nro. 4389-2007 /
Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-01-2008, pág.
21548).
«... Si bien el A-quem del considerando quinto se pasó al sétimo,
ello constituye tan sólo un error material que no acarrea en absoluto
la nulidad de la [resolución] impugnada...» (Casación Nro. 2024­
2001 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 05-11-2001,
págs. 7885-7886).
«... Revisada la [resolución] recurrida se aprecia que la falta de su
sexto considerando obedece a un error material que no afecta el
contenido y sentido de la resolución, pues tiene coherencia lógica
y suficiente motivación fáctica y jurídica que sustenta la decisión
de la Sala Superior [...], guardando correspondencia con el mérito
de lo actuado...» (Casación Nro. 435-2003 / Lima, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 02-02-2004, pág. 11407).
«... No basta que la sentencia tenga fundamentos, sino que debe
sustentarse en el mérito del proceso y ser ordenada, fluida, lógica,
esto es que no vulnere los principios del buen razonar» (Casación
Nro. 2896-98 / Ayacucho, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 27-09-1999, págs. 3588-3589).
«... Las resoluciones judiciales se expiden en mérito de lo actuado
en el proceso y en la ley [...]. Es que todo proceso judicial tiene como
finalidad concreta la de resolver un conflicto de intereses o dilucidar
una incertidumbre jurídica y como finalidad abstracta la de lograr
la paz social en justicia, para cumplir con tales fines ineludiblemente
debe existir mutua correspondencia entre lo qué [sic] se razona
172 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

como resultado de las conclusiones a las que arriba el Juzgador y


lo que se decide como consecuencia de tal razonamiento...» (Casación
Nro. 4197-2007 / La Libertad, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 31-03-2008, págs. 21689-21690).
«... Los pronunciamientos jurisdiccionales son construcciones
jurídicas basada [sic -léase basadas-] en conceptos en las que se
asientan. En ellos se distinguen los fundamentales, de aquellos en
abundancia, 'obiter dicta' o 'ex abundantia' que no trascienden el
fallo, el que se seguiría sosteniendo en atención a los fundamentos
jurídicos principales. Así, un motivo puede ser erróneo, pero al
mismo tiempo innecesario o superfluo...» (Casación Nro. 899-2007 /
Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 29-02-2008, págs.
21630-21631).
«... Si bien la sentencia del A-quo no consigna los puntos
controvertidos de esta causa, sin embargo, no existe norma procesal
que así lo exija, en consecuencia el recurrente carece de sustento
para alegar que tal situación afecta su derecho de defensa; [...] es
necesario anotar que lo que resulta exigible en una sentencia es que
ésta exprese en forma clara y precisa lo que decide u ordena respecto
de todos los puntos en controversia, como lo contempla el inciso
cuarto del artículo ciento veintidós del Código Procesal Civil; en
tal sentido en la presente causa se han resuelto las cuestiones
sustanciales en mérito a los puntos controvertidos fijados...» (Casación
Nro. 70-2003 / Cusco, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
30-05-2003, pág. 10616).
«... El inciso 4 del artículo 122 del Código Procesal Civil [...] establece
que las resoluciones contienen la expresión clara y precisa de lo
que se decide u ordena, respecto de todos los puntos controvertidos,
norma que también contiene la congruencia que debe de existir entre
lo resuelto en la sentencia, el petitorio y la actividad desarrollada por
las partes que se refleja fundamentalmente en los puntos controvertidos...»
(Casación Nro. 4908-2006 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 02-09-2008, págs. 22671-22672).
«... Aparece de la resolución impugnada que el Colegiado Superior
no ha cumplido con la disposición que contienen los incisos 3o y 4o
del artículo 122 del Código Procesal Civil, los cuales establecen que
todas las resoluciones que expidan los jueces deberán contener,
bajo sanción de nulidad, los fundamentos de hecho que sustentan
la decisión, y los respectivos de derecho con la cita de la norma o
normas aplicables en cada punto, según el mérito de lo actuado; y
la expresión clara y precisa de lo que decide u ordena, respecto de
los puntos controvertidos. [...] Que, siendo esto así, la actuación de
los jueces del Colegiado Superior contraviene lo previsto en los
Capítulo 1: Los órganos judiciales y sus auxiliares 173

dispositivos procesales antes referidos, afectando el derecho al


debido proceso del demandante...» (Casación Nro. 1053-2008 /
Junín, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 04-09-2008, págs.
22985-22986).
«... Esta deficiente apreciación de los hechos por parte del Colegiado
Superior, torna en nula la decisión impugnada, pues, conlleva a
colegir de que lo resuelto no se ajusta al mérito de lo actuado en el
proceso y en tal virtud, es manifiesto el agravio que se le ha causado
a la entidad recurrente...» (Casación Nro. 2087-2007 / Callao,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-03-2008, págs.
21725-21726).
«... La resolución impugnada incumple la formalidad prevista en
el artículo ciento veintidós inciso tercero del Código Procesal Civil,
el cual señala que las resoluciones contienen los fundamentos de
hecho que sustentan la decisión, y los respectivos de derecho, según
el mérito de lo actuado, razón por la cual aquella se encuentra
afectada de nulidad...» (Casación Nro. 4460-06 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 30-05-2008, págs. 22084-22085).
«... Uno de los requisitos esenciales para la validez de una resolución,
y en especial, de una sentencia, es que ella se pronuncie sobre todos
y cada uno de los puntos controvertidos...» (Casación Nro. 01-96 /
Tacna, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 13-12-1996,
pág. 2538).
«... Siendo uno de los requisitos esenciales para la validez de una
resolución y en especial de una sentencia, que en ella se pronuncie
sobre todos los fundamentos expuestos por las partes en la que [sic
-léase en los que-] sustentan su derecho, conforme a lo previsto en
el inciso 4 del artículo 122 del Código Procesal Civil, dicha omisión
se sanciona con nulidad...» (Casación Nro. 2744-2006 / Arequipa,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 29-02-2008, págs.
21645-21646).
«... La sentencia es el resultado de un proceso dialéctico sujeto a la
observancia de las normas establecidas en la ley y exterioriza una
decisión jurisdiccional, por tanto, la omisión o falta de pronunciamiento
de algunos de los puntos de la controversia da lugar a la nulidad
del fallo...» (Casación Nro. 4147-2001 / lea, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 31-03-2003, págs. 10405-10406).
«... Al no haber existido pronunciamiento expreso sobre la totalidad
de la materia controvertida difiriendo así la solución final de la litis,
se ha transgredido las normas que garantizan el derecho a un
debido proceso...» (Casación Nro. 1408-2001 / Lima, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 01-04-2002, pág. 8504).
174 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... La sentencia es el resultado de un proceso dialéctico sujeto a la


observancia de las normas establecidas en la ley y exterioriza
una decisión jurisdiccional, por tanto, la omisión o falta de
pronunciamiento de alguno de los puntos de la controversia altera
la relación procesal válida dando lugar a la nulidad del fallo...»
(Casación Nro. 1921-2000 / Lambayeque, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 30-01-2001, pág. 6838).
«... Del contenido de la resolución de vista [...] resulta evidente que
el fallo no contiene pronunciamiento expreso y motivado acerca
de la pretensión contenida en el escrito de la demanda [...]; ésta
omisión [sic -léase esta omisión-], desde luego, vulnera lo establecido
en el artículo 122 inciso 4o del Código Procesal Civil que exige que
las resoluciones judiciales necesariamente contengan 'la expresión
clara y precisa de lo que se decide u ordena, respecto de todos los
puntos controvertidos', por tanto se incurre en contravención de
normas que garantizan el derecho al debido proceso...» (Casación
Nro. 1174-2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 04-09-2008, págs. 23100-23102).
«... Si bien es cierto se incurre en causal de nulidad cuando se omite
la expresión clara y precisa de lo que se decide u ordena respecto
de todos los puntos controvertidos, de conformidad con lo dispuesto
en el artículo ciento veintidós del Código Procesal Civil; no es
menos cierto que desaparece legalmente la misma, cuando tales
puntos se encuentran debidamente apreciados por las instancias
de mérito o subyacen de lo allí resuelto...» (Casación Nro. 2002-2005 /
Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 04-12­
2006, pág. 18238).
«... No puede tener validez alguna un procedimiento judicial en el
que la sentencia no aparece firmada por el Juez y Secretario...»
(Casación Nro. 327-96 / lea, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 13-01-1997, págs. 2793-2794).
«... En este caso la resolución (...) no ha sido suscrita por el Juez,
sino por el Secretario de Juzgado por disposición del A quo, lo cual
constituye una seria irregularidad procesal que origina una nulidad
insubsanable, que puede declararse de oficio de acuerdo con la
última parte del Artículo ciento setentiséis del Código Procesal
Civil, porque el auto carece de la media firma del Juez y el Secretario
del Juzgado no está facultado para sustituir al Juez en esta
obligación» (Casación Nro. 1954-98 / Tacna, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 13-01-1999, págs. 2465-2466).
«... No habiendo ejercido función jurisdiccional el Magistrado citado
con motivo de la licencia que se le concediera [...], es obvio que no
podía suscribir resolución alguna, máxime si a dicha fecha ejercía
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 175

funciones otro Magistrado, resultando nula la resolución [...] por


no haberse expedido por el Juez respectivo, conforme lo dispone
el inciso sétimo del artículo ciento veintidós del Código Procesal
Civil, incurriéndose en [...] causal de nulidad...» (Casación Nro.
3856-01 / Jaén - Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 28-02-2005, págs. 13639-13640).
- «... En cuanto a la actuación del Secretario Judicial, [...] tampoco podía
autorizar resolución judicial con anterioridad a su nombramiento
como auxiliar judicial, incurriéndose [...] en [...] causal de nulidad...»
(Casación Nro. 3856-01 / Jaén - Lambayeque, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 28-02-2005, págs. 13639-13640).
- «... La sentencia de primera instancia [...] contiene la firma y
el nombre del Juez, con la suscripción del respectivo auxiliar
jurisdiccional, conforme al artículo 122 inciso 7o del Código Procesal
Civil, resultando que para los fines de la notificación se acompañó
una copia de la referida sentencia solamente con la firma del
especialista legal, lo cual no afecta la validez de la citada resolución...»
(Casación Nro. 2233-2007 / Lambayeque, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 03-09-2007, pág. 20364).
- «... No existe dispositivo legal que obligue a consignar en la sentencia
que la demandada no concurrió a la audiencia de pruebas...»
(Casación Nro. 440-96 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 09-10-1996, pág. 2339).

2.11.4 Plazos máximos para expedir resoluciones

Del texto del artículo 124 del Código Procesal Civil (referido a los plazos
máximos para expedir resoluciones) se colige lo siguiente:
- En primera instancia, los decretos se expiden dentro de un plazo
máximo de dos días hábiles, contado a partir de la presentación del
escrito que los motiva.
- En primera instancia, los autos se emiten dentro del plazo máximo
de cinco días hábiles, contado desde la fecha en que la cuestión de
que tratan se encuentra expedita para ser resuelta, a no ser que el
Código Procesal Civil establezca un plazo distinto.
- En primera instancia, las sentencias se emiten dentro del plazo
máximo previsto para cada vía procedimental, computado a partir
de la notificación de la resolución que declara al proceso expedito
para ser resuelto. Los plazos máximos para expedir sentencia son
los siguientes: A. cincuenta días contados desde la conclusión de
la audiencia de pruebas, tratándose de los procesos de conocimiento
(art. 478 -inc. 12)- del C.P.C.); B. veinticinco días contados desde la
176 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

conclusión de la audiencia de pruebas, en el caso de los procesos


abreviados (art. 491 -inc. 11)- del C.P.C.); C. diez días contados
desde la conclusión de la audiencia única, tratándose de los procesos
sumarísimos (art. 555 -in fine- del C.P.C.); y D. tres días contados
desde la conclusión de la audiencia de actuación y declaración
judicial, tratándose de los procesos no contenciosos (art. 754
-segundo párrafo- del C.P.C.).
- En segunda instancia, los plazos máximos para expedir resoluciones
estarán sometidos a lo que disponga el Código Procesal Civil para
cada caso. Así tenemos, por ejemplo, que, en el caso de la apelación
de autos con efecto suspensivo, la resolución definitiva se expedirá
dentro de los cinco días siguientes a la vista de la causa (art. 376 -in
fine- del C.P.C.); en el caso de haberse elevado el expediente en
consulta, el superior jerárquico resolverá en forma definitiva dentro
de los cinco días siguientes a la vista de la causa (art. 409 -penúltimo
párrafo- del C.P.C.); etc.
- Los plazos máximos para expedir resoluciones a nivel de la Corte
Suprema de Justicia están sujetos a lo que disponga el Código Procesal
Civil acerca del recurso de casación. Así tenemos, por ejemplo, que
la Sala (Suprema) expedirá sentencia dentro de cincuenta días
contados desde la vista de la causa (art. 395 del C.P.C.).
- Será sancionada disciplinariamente por el órgano jurisdiccional
jerárquicamente superior al infractor, toda demora que se produzca
en la expedición de las resoluciones judiciales, sin perjuicio de otras
responsabilidades en las que pudiera incurrirse. Al respecto, el
artículo 145 del Código Procesal Civil prescribe que incurre en falta
grave el Juez que, sin justificación, no cumple con realizar la
actuación judicial en la fecha señalada o dentro del plazo legal
respectivo. Recuérdese que constituye deber del juzgador el dictar
las resoluciones y realizar los actos procesales en las fechas previstas
y en el orden que ingresan al despacho, salvo prelación legal u otra
causa justificada (art. 50 -inc. 3)- del C.P.C.). No podemos dejar de
mencionar que, conforme lo señala la Ley de la Carrera Judicial
(Ley Nro. 29277): A. constituye falta leve proveer escritos o resoluciones
fuera de los plazos fijados injustificadamente (art. 46 -inciso 2)- de
la Ley Nro. 29277); y B. constituye falta muy grave el incumplir,
injustificada o inmotivadamente, los plazos legalmente establecidos
para dictar resolución (art. 48 -inciso 14)- de la Ley Nro. 29277).
Por último, en relación al tema que nos ocupa, cabe indicar que la Corte
Suprema de Justicia ha establecido lo siguiente:
- «... La expedición de pronunciamiento jurisdiccional vencido el
plazo legal puede dar lugar a medida disciplinaria, pero no es
causal de nulidad de actuados...» (Casación Nro. 3050-99 / lea,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 08-04-2000, pág. 5010).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 177

- «... Si bien la referida norma procesal [art. 124 del C.P.C.] prevé que
el auto sea resuelto en dicho término [cinco días], también lo es,
que el retardo o dilación en la emisión de las resoluciones judiciales
son sancionadas [sic -léase sancionados-] disciplinariamente, según
lo dispone el mismo numeral [art. 124 del C.P.C.] en su parte in
fine, de lo que se desprende que no afecta de nulidad a la sentencia
de vista...» (Casación Nro. 3150-01 / Huánuco, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 01-04-2002, pág. 8527).

2.11.5 Resoluciones con autoridad de cosa juzgada

La cosa juzgada es la «... calidad de inmutable y definitiva que la ley


otorga a la sentencia y a algunas otras providencias que sustituyen aquélla, en
cuanto declara la voluntad del Estado contenida en la norma legal que aplica,
en el caso concreto» (DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 562).
Lino Palacio concibe a la cosa juzgada como «... la inmutabilidad o
irrevocabilidad que adquieren los efectos de la sentencia definitiva cuando
contra ella no procede ningún recurso (ordinario o extraordinario) susceptible
de modificarla, o ha sido consentida por las partes» (PALACIO, 1979, Tomo
V: 498).
Según se desprende del artículo 123 del Código Procesal Civil, una
resolución adquiere la autoridad de cosa juzgada: a) cuando no proceden contra
ella otros medios impugnatorios que los ya resueltos; y b) cuando las partes
renuncian expresamente a interponer medios impugnatorios o dejan transcurrir
los plazos sin formularlos. Como se observa, la cosa juzgada no alcanza
únicamente a la sentencia sino a toda resolución que se encuentre comprendida
dentro de los supuestos del artículo citado. Así, por ejemplo, tienen calidad de
cosa juzgada:
- La conciliación (art. 328 del C.P.C.).
- La transacción (arts. 337 -segundo párrafo- del C.P.C. y 1302 -último
párrafo- del C.C.).
- El desistimiento de la pretensión (art. 344 -primer párrafo- del
C.P.C.).
- Los laudos arbitrales (art. 59 -inciso 2)- del Decreto Legislativo
Nro. 1071).
Una resolución tiene el valor de cosa juzgada cuando es irrevisable la
decisión en ella contenida. Tiene, pues, el carácter de definitiva e inmutable.
La cosa juzgada es una figura estrictamente procesal, por cuanto deriva del
proceso y constituye una consecuencia de la voluntad del Estado expresada
en la ley adjetiva. Sin embargo, sus alcances se proyectan fuera del proceso,
recayendo en las relaciones de índole material, como un efecto de la
inmutabilidad de lo decidido que trae como consecuencia el carácter terminante
178 Derecho Procesal Civil 1: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

o definitivo respecto de la certeza jurídica de las relaciones sustanciales. De ahí


que Vellani sostenga que «... la cosa juzgada tiene naturaleza sustancial en
cuanto influye directa e inmediatamente sobre la preexistente situación
sustancial» (VELLANI, 1968: 115). Añade el citado tratadista que «... la
declaración de certeza, una vez asistida por la autoridad de la cosa juzgada,
constituye una nueva fuente, o título, de regulación de la relación sustancial.
Y en cuanto constituye esta nueva fuente, viene a influir, inevitablemente, sobre
la situación sustancial preexistente...» (VELLANI, 1968:124).
De conformidad con el penúltimo párrafo del artículo 123 del Código
Procesal Civil, la cosa juzgada alcanza: a) a las partes; y b) a quienes de ellas
deriven sus derechos. Siempre que hubieran sido citados con la demanda,
pueden extenderse los efectos de la cosa juzgada: a) a los terceros cuyos derechos
dependen de los de las partes; y b) a los terceros de cuyos derechos dependen
los de las partes. Como se observa, la certeza y carácter incuestionable de una
determinada situación ventilada judicialmente, derivados de la cosa juzgada,
son en realidad relativos por no ser oponibles a todas las personas al contraerse
solamente a los litigantes o a quienes de ellos emanan sus derechos.
La inmutabilidad, efecto singular de la cosa juzgada, obliga a los
magistrados a no resolver sobre el fondo de la cuestión decidida, dando por
concluido el nuevo proceso. La inimpugnabilidad otorga a lo resuelto la calidad
de definitivo o indiscutible. La sentencia con calidad de cosa juzgada es la que
«... se ha hecho inmutable y al mismo tiempo ha venido a ser inmutable también
la estatuición o pronunciamiento que en ella se contienen, con todos los efectos
que del mismo se derivan» (LIEBMAN, 1980: 590-591). En suma, «tiene la cosa
juzgada una función o eficacia negativa: la prohibición a los jueces para decidir
sobre lo ya resuelto; y una función o eficacia positiva: la seguridad o definitividad
que se le otorga a las relaciones jurídicas sustanciales sobre la que versa la
decisión...» (DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 564).
El último párrafo del artículo 123 del Código Procesal Civil establece dos
restricciones a la inmutabilidad de la resolución que adquiere la autoridad de
cosa juzgada, a saber: la nulidad de cosa juzgada fraudulenta y la corrección
de resoluciones. La nulidad de cosa juzgada fraudulenta, prevista en el artículo
178 del Código Procesal Civil, se distingue por lo siguiente: a) se demanda a
través de un nuevo proceso (de conocimiento) y no dentro del proceso en el
cual se expide la resolución fraudulenta; b) su objeto es pedir la nulidad de
una sentencia con calidad de cosa juzgada o el acuerdo de las partes homologado
por el Juez que pone fin al litigio; c) sólo procederá si el proceso del cual deriva
la sentencia o el acuerdo mencionado ha sido seguido con fraude o colusión,
afectando el derecho a un debido proceso, cometido por una, o por ambas
partes, o por el Juez, o por éste y aquéllas; d) el plazo para presentar la demanda
vence a los seis meses de ejecutada o de haber adquirido la calidad de cosa
juzgada si no fuere ejecutable, la sentencia o el acuerdo de partes homologado
por el Juez que pone fin al litigio; e) pueden demandar la nulidad la parte o el
tercero ajeno al proceso que se consideren directamente agraviados por la
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 179

sentencia o el acuerdo (tendrán que acreditar para ello el perjuicio sufrido y el


interés legítimo con que cuentan); f) a fin de asegurar el derecho del accionante,
sólo pueden ser concedidas las medidas cautelares inscribibles; g) en caso de
anularse la decisión judicial recaída en el proceso anterior se repondrán las
cosas al estado que corresponda (no obstante, la nulidad de ninguna manera
afectará a los terceros de buena fe y a título oneroso); y h) si la demanda de
nulidad de cosa juzgada fraudulenta no fuera amparada, el demandante pagará
las costas y costos doblados y una multa no menor de 20 U.R.P. En cuanto a la
segunda restricción a la inmutabilidad de la cosa juzgada (corrección de
resoluciones: art. 407 del C.P.C.), cabe señalar que ésta se funda en la facultad
de las partes de solicitar precisamente la corrección o rectificación de una
resolución respecto a un error material, numérico u ortográfico. La corrección
puede efectuarse a iniciativa del propio Juez (de oficio). De lo anotado se
desprende que la corrección de resoluciones procede en las siguientes
situaciones: a) cuando existan errores materiales evidentes en una resolución
(por ejemplo, el segundo nombre del demandante se consignó en forma
errónea); b) cuando hayan omisiones referidas a algunas de las pretensiones
planteadas por las partes y discutidas en el proceso; y c) en el caso de encontrarse
en ejecución la resolución que contenga algún error numérico u ortográfico.
Finalmente, resulta importante tener presente que no adquieren la calidad
de cosa juzgada:
- Las sentencias ejecutoriadas revisables mediante nuevo proceso.
(Es el caso de la cosa juzgada fraudulenta: art. 178 del C.P.C.).
- Las resoluciones que no se refieran al fondo del asunto controvertido
o incierto (como, por ejemplo, la que declara fundada la excepción
de oscuridad o ambigüedad en el modo de proponer la demanda,
anulando lo actuado y dando por concluido el proceso -en caso de
no subsanarse el defecto dentro del plazo conferido-). Así es, nada
impide que culminado un proceso en virtud de su pronunciamiento
se promueva otro haciéndose valer idéntica pretensión entre las
mismas partes a las del proceso anterior. Existen salvedades a la
regla general como cuando concluye el proceso sin declaración
sobre el fondo por ampararse una excepción perentoria (cosa
juzgada, por ejemplo), por desistimiento de la pretensión, etc.
- Las sentencias recaídas en los procesos de jurisdicción voluntaria
o no contenciosos. Señala acertadamente Devis Echandía que «...
la cosa juzgada tiene por objeto ponerle fin a los litigios y de ahí su
doble fuerza vinculativa. Pero como este motivo no opera para los
procesos de jurisdicción voluntaria, en los que no existe litigio sino
un simple interés de certeza jurídica, en ellos no se produce la cosa
juzgada» (DEVIS ECHANDIA, 1985, Tomo II: 591).
- Aquellas sentencias expedidas en procesos contenciosos que por
su naturaleza especial no pueden contener disposiciones de efectos
180 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

perdurables, manteniéndose su vigencia hasta tanto no varíen las


circunstancias que las motivaron. (Como en los casos de procesos
de alimentos, suspensión de la patria potestad, interdicción, etc.,
en los que la decisión judicial será modificada si se produce la
exoneración de la obligación alimenticia, si cesa la causal de
suspensión, y si se produce la rehabilitación, respectivamente).

2.11.5.1 Jurisprudencia casatoria relacionada con las resoluciones que


tienen autoridad de cosa juzgada

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a las resoluciones


con autoridad de cosa juzgada, ha establecido lo siguiente:
- «... Uno de los principios que conforman el derecho procesal es el
principio de la cosa juzgada, que consiste en revestir a las sentencias
de una calidad especial, en virtud del cual [sic -léase en virtud de
la cual-] no se permite que las partes frente a quienes se profiere
puedan volver a instaurar un segundo proceso con base en los
mismos pedimentos y sobre iguales hechos. Este principio obedece
a la necesidad de darles el carácter de definitivo a las sentencias y
evitar así que se susciten por las mismas cuestiones otros procesos...»
(Casación Nro. 2212-2006 / Huánuco, publicada en el Diario Oficial
El Peruano el 03-07-2007, págs. 19861-19862).
- «... El principio constitucional de cosa juzgada, mediante el cual el
Estado protege la eficacia e inamovilidad que adquiere la sentencia
o resolución que pone fin a un litigio o controversia y contra el cual
no cabe nuevo pronunciamiento o recurso impugnatorio alguno,
porque ya se agotaron los que procedían o se dejaron pasar los
plazos legales para interponerlos...» (Casación Nro. 3901-2000 /
Junín, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-05-2002, pág.
8835).
- «... El principio de cosa juzgada constituye uno de los principios
de la función jurisdiccional, cuya observancia se encuadra dentro
del respeto a un debido proceso, y por lo tanto no constituye una
forma procesal...» (Casación Nro. 3047-99 / Piura, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 22-02-2000, pág. 4666).
- «... La cosa juzgada es una garantía procesal por la cual se dota a
ciertas resoluciones, generalmente sentencias, de una autoridad
especial que impide que entre las mismas partes se vuelva a debatir
sobre el mismo asunto [...] (igual causa o hechos o igual objeto o
pretensión), y dictarse una nueva resolución también sobre lo
mismo que pueda resultar contradictoria, atentando y alterando la
seguridad jurídica...» (Casación Nro. 1933-2007 / Cañete, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-04-2008, pág. 21913).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 181

«... La res iudicata es una garantía procesal mediante la cual se dota


a ciertas resoluciones generalmente sentencias de una especial calidad
que impide que entre las mismas partes se vuelva a debatir sobre el
mismo asunto, igual causa (hechos) y objeto (pretensión), y dictarse
nueva resolución; éste es un principio del debido proceso que da
seguridad a las decisiones judiciales» (Casación Nro. 3338-98 / Lima,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 27-10-1999, pág. 3825).
«... La cosa juzgada es un instituto procesal que constituye uno de
los fundamentos de la seguridad jurídica consistiendo en la
inmutabilidad de las ejecutorias judiciales...» (Casación Nro. 1370­
03 / Cusco, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 03-05-2004,
págs. 11952-11953).
«... La cosa juzgada se asienta en dos principios: a) La extinción de
la acción con su ejercicio, lo que impide su renovación en otro
proceso, salvo excepción legal expresa; y b) La seguridad jurídica,
a fin de dar estabilidad a las relaciones de Derecho. Por eso los
efectos de la cosa juzgada obligan a toda autoridad y el artículo 139
de la Carta Política, en sus incisos 2 y 13, prohíbe dejar sin efecto
resoluciones que han pasado en autoridad de cosa juzgada y revivir
procesos fenecidos. De aquí sigue que son caracteres de la Cosa
Juzgada, la inmutabilidad y la coercibilidad...» (Casación Nro. 724­
2006 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
02-07-2007, págs. 19647-19648).
«... La cosa juzgada es uno de los fundamentos de la seguridad
jurídica y consiste en la inmutabilidad de las ejecutorias judiciales...»
(Casación Nro. 2839-2007 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 02-01-2008, pág. 21274).
«... No se debe confundir la cosa juzgada con la preclusión, pues la
primera sólo corresponde a la sentencia definitiva, mientras que la
segunda es un estado que también puede referirse a las resoluciones
interlocutorias y que no permite discutir de nuevo la cuestión
procesal decidida, pero no produce cosa juzgada, porque sus efectos
no son extraprocesales» (Casación Nro. 2056-98 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 19-03-1999, págs. 2832-2833).
«... En materia procesal el principio de la cosa juzgada tiene dos
aceptaciones [sic -léase acepciones-]: la cosa juzgada formal
entendida como preclusión, es decir que una resolución no puede
ser atacada más dentro de un proceso, sea auto o sentencia; y la
cosa juzgada material o verdadera cosa juzgada que solamente
produce la sentencia que se pronuncia sobre el fondo del asunto y
respecto de la cual la decisión contenida en ella resulta irrevocable
y supone la vinculación con respecto a otro proceso...» (Casación
Nro. 3426-00 / Huánuco, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 30-04-2003, pág. 10480).
182 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... La doctrina ha distinguido la cosa juzgada material de la cosa


juzgada formal. Esta última se puede definir como la decisión
judicial que se cumple y es obligatoria tan sólo en relación al proceso
en el cual se ha dictado y al estado de cosas que se tuvo en cuenta
en el momento de decidir; pero nada obsta para que en un
procedimiento posterior, mudado el estado de cosas que se tuvo
presente al tomar la decisión, la cosa juzgada pueda modificarse.
En cambio, existe cosa juzgada material, cuando a la condición de
inimpugnable en el mismo proceso, se une la inmutabilidad de la
sentencia en otro proceso posterior...» (Casación Nro. 2372-2006 /
Apurímac, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2008,
pág. 21324).
«... En materia de Cosa Juzgada, se distingue la formal de la material.
La primera se refiere a la imposibilidad de reabrir la discusión en
el mismo proceso; la segunda en cambio se produce cuando a la
irrecurribilidad de la sentencia se agrega la inmutabilidad de la
decisión; debiendo significarse que un conflicto de intereses con
relevancia jurídica adquiere la autoridad de cosa juzgada material
cuando aquella ha sido objeto de jurisdicción definitiva y cobra
fuerza obligatoria respecto a la materia contenida en la sentencia...»
(Casación Nro. 354-02 / Ayacucho, publicada en el Diario Oficial
El Peruano el 30-03-2005, pág. 13807).
«... En materia de cosa juzgada, [...] debe distinguirse la cosa juzgada
formal y la cosa juzgada material; entendida la primera, cuando
produce sus consecuencias en relación al proceso en que ha sido
emitida, pero que no impide su revisión en otro distinto, en el cual
puede reabrirse el debate; y la segunda, sustancial, cuando la
resolución es inimpugnable, produciendo sus efectos tanto en el
proceso en que ha sido emitida, como en cualquier otro distinto o
posterior, impidiendo que el tema de fondo se someta a nueva [...]
discusión...» (Casación Nro. 771-2007 / Lima, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 03-09-2007, págs. 20401-20402).
«... Es principio de derecho que el Juez no puede anular o revocar
sus propias resoluciones por contrario imperio, y que por lo demás
es una garantía de la cosa juzgada formal» (Casación Nro. 794-94 /
lea, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 20-04-1998, pág. 727).
«... Un conflicto de intereses con relevancia jurídica adquiere la
autoridad de cosa juzgada material cuando aquélla (sic) ha sido
objeto de jurisdicción definitiva y cobra fuerza obligatoria respecto
a la materia contenida en la sentencia, y al adquirir la categoría de
irreversibilidad, no procede contra ella otros medios impugnatorios
que los ya resueltos» (Casación Nro. 1971-98 / Lambayeque,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 18-10-1999, pág. 3760).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 183

«... La cosa juzgada significa que no se puede seguir otro proceso


idéntico a uno anterior que ha terminado por sentencia firme, lo
que se aprecia en función de la triple identidad que reconoce la
doctrina: partes, objeto y acción, como establece el artículo
cuatrocientos cincuentitrés del Código Procesal Civil que se debe
concordar con el artículo ciento veintitrés del mismo Código...»
(Casación Nro. 2164-00 / Lima, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 30-04-2001, pág. 7175).
«... Para identificar la existencia de la autoridad de la cosa juzgada
es menester analizar el criterio denominado de la triple identidad
por el cual se entiende que entre el proceso juzgado y el nuevo tiene
que existir una identidad de sujetos, el mismo petitorio y el mismo
interés para obrar, es decir, la misma causa petendi...» (Casación
Nro. 2345-2001 / Junín, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 02-09-2002, págs. 9178-9179).
«... Habrá identidad jurídica de los sujetos cuando una misma
persona es parte demandante y una misma persona es parte
demandada en los dos procesos. Hay identidad del petitorio cuando
en una primera demanda la petición concreta como elemento
constitutivo de la pretensión procesal es la misma que la de la
segunda demanda, esto es, que la motivación fáctica y jurídica con
que se han propuesto las pretensiones procesales y su respectivo
petitorio son las mismas en ambas demandas. Hay identidad de
interés para obrar cuando en ambos procesos se constata la
existencia de la misma necesidad ineludible del titular de la
pretensión procesal de acudir al organismo jurisdiccional en busca
de la tutela judicial...» (Casación Nro. 2817-2001 / Piura, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 30-09-2002, págs. 9197-9198).
«... La declaración de cosa juzgada está sujeta a límites objetivos y
subjetivos, los primeros referidos al objeto y la causa del que deriva
la pretensión constituidos por la identidad del objeto de la
pretensión y la identidad de la causa petendi, en tanto que el límite
subjetivo está referido a la identidad de las partes intervinientes,
los que deben constituirse de manera concurrente para alegarse la
pretendida calidad de cosa juzgada, conforme a lo preceptuado en
el artículo cuatrocientos cincuentidós del Código Procesal Civil...»
(Casación Nro. 2678-2002 / lea, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 30-05-2005, págs. 14087-14088).
«... La cosa juzgada establece como supuesto de su contenido, la
existencia de un proceso idéntico a otro en el que también se haya
obtenido una sentencia firme, siendo que [...] han sido considerados
como límites de la cosa juzgada, los límites subjetivos, entendidos
como identidad jurídica de las partes que intervienen en el proceso,
184 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

y los límites objetivos, considerados como: la identidad de la cosa


u objeto -que es el derecho discutido en el proceso respecto de una
o varias cosas expresadas en pretensiones-, y la identidad de la
causa -considerada como los hechos determinantes en que se
sustenta la pretensión-...» (Casación Nro. 1188-2007 / lea, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 03-12-2008, págs. 23608-23609).
«... Los límites objetivos de la cosa juzgada se circunscriben a la
materia que es tema del pronunciamiento: objeto procesal. Tal
objeto tiene las siguientes vertientes: identidad de la cosa o petitum
e identidad de la causa de pedir o causa petendi. La autoridad de
la cosa juzgada se extiende a todas aquellas cuestiones que han sido
debatidas en el proceso y decididas por la sentencia. Desde luego,
dentro de una perspectiva global, la identidad de objeto se encuentra
indisolublemente ligada a la identidad de partes, o sus sucesores
procesales, y al interés para obrar como precisa el artículo 452 del
Código Procesal Civil. La identidad de la cosa se plasma en la
pretensión y su correspondiente resistencia. La cosa debe ser
entendida como el objeto corporal o incorporal, o cualquier otra
situación que emane una relación jurídica...» (Casación Nro. 724­
2006 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
02- 07-2007, págs. 19647-19648).
«... Una sentencia expedida en juicio contradictorio adquiere la
calidad de Cosa Juzgada, cuando ya no es posible recurriría, o
cuando las partes no la impugnan, como establece el artículo 123
del Código Procesal Civil. La Cosa Juzgada otorga a la sentencia
dos caracteres que la cualifican: la inmutabilidad y la certeza. La
inmutabilidad impone a los Organos Jurisdiccionales la prohibición
de revivir un proceso fenecido; la certeza le confiere al contenido
de la sentencia el carácter de verdad, haciéndola indiscutible en
nuevos procesos. La cosa juzgada cubre lo deducido y lo deducible...»
(Casación Nro. 1077-2007 / lea, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 29-02-2008, págs. 21635-21636).
«... La autoridad de la cosa juzgada reside en la sentencia y sus
caracteres son la inmutabilidad y la coercibilidad...» (Casación
Nro. 2056-98 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
19-03-1999, págs. 2832-2833).
«... Los efectos de la cosa juzgada obligan a toda autoridad con los
caracteres de inmutabilidad y coercibilidad a tenor de lo dispuesto
en los incisos segundo y décimo tercero del artículo ciento treinta
y nueve de la Constitución Política del Estado...» (Casación
Nro. 1188-2007 / lea, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
03- 12-2008, págs. 23608-23609).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 185

«... La inmutabilidad [como característica de la cosa juzgada]


confiere declaración de certeza al contenido de la sentencia,
haciéndola indiscutible en nuevos procesos...» (Casación Nro. 724­
2006 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
02-07-2007, págs. 19647-19648).
«... La referida sentencia tiene la calidad de cosa juzgada, lo que
significa que es inmutable jurídicamente (...); y la que debe acatarse
y cumplirse en sus propios términos, sin poder calificar su contenido
o sus fundamentos, restringir sus efectos o interpretar sus alcances
bajo la (sic) responsabilidad civil, penal o administrativa...» (Casación
Nro. 234-95 / Huaura, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
11-02-1997, pág. 2834).
«... El principio de cosa juzgada se produce respecto de las sentencias
firmes que resuelven la cuestión planteada por las partes, cuyo
efecto procesal estriba en la invariabilidad de la misma y su
permanencia en el tiempo...» (Casación Nro. 1167-2000 / Huánuco,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-01-2001, pág. 6691).
«... No resulta factible revisar resoluciones que tiene [sic -léase que
tienen-] la autoridad de Cosa Juzgada...» (Casación Nro. 4242-2007 /
Loreto, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 03-12-2008, pág.
23642).
«... Este principio [de cosa juzgada] no es universal, ni erga omnes,
pues como establece el [...] artículo 123 [del C.P.C.] [...], en su
segundo párrafo, la cosa juzgada sólo alcanza a las partes y a
quienes de ellas deriven sus derechos, y es posible extender sus
efectos a los terceros, cuyos derechos dependan de las partes, si
hubieran sido citados con la demanda. Es que, al igual que un
contrato, una sentencia es jurídicamente indiferente para los
terceros extraños al acto. La sentencia es res Ínter alios iudicata, y
los terceros son [...] todos aquellos que no han sido parte en el
proceso y que tengan una acción propia que ejercitar, o una
excepción propia que proponer sobre la misma cosa, pero que están
fuera de la esfera subjetiva de la acción ya ejercitada. Todo Sistema
Procesal está pensado para resolver un conflicto entre dos intereses
opuestos: entre dos partes, aún cuando en cada parte puede haber
pluralidad de sujetos, por tanto, será tercero, quien no es parte en
el proceso, por no ser demandante ni demandado...» (Casación Nro.
1077-2007 / lea, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 29-02­
2008, págs. 21635-21636).
«... La cosa juzgada se circunscribe en la parte resolutiva de una
resolución y no en su parte considerativa...» (Casación Nro. 3812-02 /
Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-10-2003,
págs. 11009-11010).
186 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... Lo efectos [sic -léase los efectos-] de la cosa juzgada solamente


afectan al fallo en si mismo [sic -léase en sí mismo-], pero no se
extienden a los hechos...» (Casación Nro. 1696-01 / Lima, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 05-11-2001, pág. 7862).
«... Debe tenerse presente que la cosa juzgada es entendida como
el efecto característico de las sentencias que deciden la pretensión
hecha valer en el proceso, excluyendo la cosa juzgada de las
llamadas resoluciones interlocutorias. [...] Que, siendo esto así, se
desprende que en el caso de autos no se ha afectado el principio
aludido [principio de cosa juzgada], puesto que la resolución que
corre a fojas [...] no es una sentencia...» (Casación Nro. 1075-2000 /
Callao, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-01-2001, págs.
6804-6806).
«... La calidad de cosa juzgada material solamente la tienen las
sentencias que se pronuncian sobre el fondo del asunto...» (Casación
Nro. 1047-2004 / La Libertad, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 01-12-2004, págs. 13216-13217).
«...La resolución que admite la demanda no causa cosa juzgada en
los términos del Artículo ciento veintitrés del Código Procesal Civil,
pues su validez puede ser analizada por el Juzgador con oportunidad
del saneamiento conforme al Artículo cuatrocientos sesenticinco
del mismo Código, e inclusive, excepcionalmente al momento de
sentenciar, en virtud de lo dispuesto por el Artículo ciento veintiuno
del Código Adjetivo...» (Casación Nro. 1769-99 / Santa, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 20-01-2000, pág. 4600).
«... Las resoluciones indicadas en el recurso [de casación] no
constituyen cosa juzgada pues son emitidas en ejecución de
sentencia...» (Casación Nro. 254-01 / ICA, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 02-07-2001, pág. 7379).
«... Si bien es cierto no hay norma específica que defina si la cosa
juzgada se da en todos los procedimientos jurisdiccionales, tanto
contenciosos como no contenciosos, no es menos cierto que [...] los
procedimientos no contenciosos tienen caracteres especiales que lo
[sic -léase los-] distinguen de los contenciosos ya que en el primero
las resoluciones que dan término a un procedimiento de este tipo
no constituyen cosa juzgada, habida cuenta que no obligan o
vinculan a determinada persona o personas, advirtiéndose la falta
del carácter sustancial de la cosa juzgada a que se refiere la segunda
parte del artículo 123 del Código formal [C.P.C.]...» (Casación Nro.
1111-2001 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 05­
11-2001, pág. 7986).
Capítulo 1: Los órganos judiciales y sus auxiliares 187

«... Aunque se considere que la función del juez en un procedimiento


no contencioso no deja de ser jurisdiccional, como así lo es, es forzoso
concluir que las resoluciones que dan término a un procedimiento
de este tipo, no constituye cosa juzgada pues no obligan o vinculan a
determinada persona o personas...» (Casación Nro. 1464-99 / Tumbes,
publicada en el Diario Oficial El Peruano el 06-04-2000, pág. 4964).
«... La tenencia de la menor a cargo de su progenitor es por
naturaleza de carácter provisoria, supeditada a la buena formación,
enseñanza, educación y buenos modales que se le implanta y como
tal no causa cosa juzgada» (Casación Nro. 1909-97 / lea, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 05-12-1998, pág. 2151).
«... Denuncia [el recurrente] [...] que la Sala [Superior] habría
revivido procesos fenecidos cuestionando una sentencia que ha
adquirido la calidad de cosa juzgada con el fin [de] fundamentar
su decisión; analizando la recurrida se aprecia que el Colegiado ha
valorado la sentencia dictada en el proceso [...] sobre nulidad de
acto jurídico seguido entre las mismas partes [...], por cuanto fue
admitida como prueba en el proceso, lo que de ninguna manera se
puede considerar como la revisión de un proceso fenecido, sino
como la valoración de una prueba en forma razonada, tal como lo
dispone el ordenamiento procesal...» (Casación Nro. 997-2003 /
Huánuco, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-03-2004,
págs. 11564-11565).
«... La referida resolución [...] ha contravenido las normas que
garantizan el derecho al debido proceso al pronunciarse sobre un
extremo que ya había sido materia de pronunciamiento, vulnerándose
el principio de la cosa juzgada que protege nuestra Carta Magna,
consagrado en el inciso 13 del artículo 139...» (Casación Nro. 3901­
2000 / Junín, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-05-2002,
pág. 8835).
«... La resolución recurrida en casación al dejar sin efecto una
sentencia con la calidad de cosa juzgada por medio de un auto, ha
incurrido en causal de nulidad...» (Casación Nro. 1999-2000 /
PIURA, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 30-01-2001,
págs. 6813-6814).
«... No puede constituir cosa juzgada lo resuelto con infracción de
las Normas Procesales» (Casación Nro. 1380-T-97 / Junín, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 07-07-1998, págs. 1405-1406).
«... Una resolución [...] no puede quedar firme si ha sido expedida
contraviniendo la ley y afectando el derecho de toda persona a un
debido proceso...» (Casación Nro. 2372-2001 / Callao, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 01-04-2002, págs. 8576-8577).
188 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«... La cosa juzgada supone un proceso regular, en que las partes


puedan ejercitar libremente su derecho de defensa, por lo que no
puede haber cosa juzgada en un procedimiento irregular, seguido
contra una persona absolutamente incapaz y que posteriormente
fue declarada interdicta, infringiendo la garantía constitucional de
la observancia del debido proceso consagrada en el inciso tercero
del artículo ciento treintinueve de la Constitución Política del
Estado...» (Casación Nro. 636-2002 / Arequipa, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 02-01-2003, págs. 9754-9755).
«... La Sala de mérito al declarar improcedente la demanda, por
determinar que se ha configurado la cosa juzgada ha analizado
erróneamente los elementos de identidad del actual proceso con
un proceso anterior, por lo que ha incurrido en afectación del
derecho del demandante a la tutela jurisdiccional efectiva, pues al
sostenerse una supuesta cosa juzgada inexistente se estaría
limitando el derecho del recurrente para acceder a la jurisdicción,
lo que constituye contravención del inciso tercero del artículo ciento
treinta y nueve de la Constitución Política del Estado y, por ende[,]
determina la nulidad de la resolución de vista, a tenor del artículo
ciento setenta y uno del Código Procesal Civil...» (Casación Nro.
1188-2007 / lea, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 03-12­
2008, págs. 23608-23609).
«... Como han concluido las instancias de mérito, el pronunciamiento
definitivo en el expediente [...] seguido entre las mismas partes,
sobre responsabilidad contractual por el cumplimiento tardío y
doloso de las obligaciones derivadas del contrato [...], tal como se
establece en [...] la sentencia de primera instancia, congruente con
el petitorio contenido en la demanda [sobre indemnización],
configura la identidad del objeto, y no resulta procedente se vuelva
a ventilar un hecho ya resuelto con autoridad de cosa juzgada, por
más que ahora la actora invoque el incumplimiento de otra
prestación de la misma relación jurídica...» (Casación Nro. 724-2006 /
Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 02-07­
2007, págs. 19647-19648).
«... Conforme al Artículo mil ciento noventitrés del Código Civil la
sentencia pronunciada en un juicio seguido entre el acreedor y uno
de los deudores solidarios, no surte efecto contra los demás
codeudores o coacreedores, respectivamente. Sin embargo los
demás codeudores pueden oponérsela al acreedor cuando no se
funde en las relaciones personales del deudor que litigó. (...) Que
el ejercicio de la excepción contenida en la norma citada supone la
existencia de cosa juzgada respecto de la obligación solidaria y su
invocación oportuna en los escritos rectores del proceso» (Casación
Nro. 1451-96 / Lima, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
04-05-1998, págs. 873-874).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 189

2.11.6 Atención personal del Despacho Judicial

El Juez tiene la obligación de atender personalmente el Despacho Judicial


durante el horario fijado por la ley, no pudiendo delegar tal función (art. 126
del C.P.C.). Al respecto, nuestro ordenamiento jurídico prescribe lo siguiente:
- Las audiencias y la actuación de medios probatorios se realizan ante
el Juez, siendo indelegables bajo sanción de nulidad, exceptuándose
las actuaciones procesales por comisión (primer párrafo del art. V
del T.P. del C.P.C.).
- En todas las instancias el Despacho Judicial es no menor de treinta
horas semanales. Los Consejos Ejecutivos Distritales señalan el
horario de Despacho en el ámbito de su competencia a razón de
seis horas diarias. Establecen igualmente que en dicho horario los
Magistrados atienden obligatoriamente a los abogados y litigantes
(art. 128 -primer párrafo- de la L.O.P.J.).
- Los Jueces despachan no menos de seis horas diarias en la sede del
respectivo Juzgado, salvo las diligencias que conforme a ley se pueden
efectuar fuera del local del Juzgado y en horas extraordinarias. En
ningún caso pueden dejar el despacho en las horas señaladas, salvo
previa autorización por escrito del Presidente de la Corte (art. 152
de la L.O.P.J.).
- Son deberes de los jueces observar estrictamente el horario de
trabajo establecido, así como el fijado para las sesiones de audiencias,
informes orales y otras diligencias. El incumplimiento injustificado
constituye inconducta funcional (art. 34 -inciso 5)- de la Ley Nro.
29277).
- Constituye falta leve del Juez ausentarse injustificadamente de sus
labores por un día (art. 46 -inciso 11)- de la Ley Nro. 29277).
- Son faltas graves del Juez: abandonar total o parcialmente las tareas
propias del desempeño del cargo judicial (art. 47 -inciso 1)- de
la Ley Nro. 29277); delegar a los auxiliares jurisdiccionales la
realización de diligencias que, por ley o por la naturaleza de las
circunstancias, requieren de su presencia (art. 47 -inciso 11)- de la
Ley Nro. 29277).

2.11.7 Dirección de las actuaciones procesales a cargo del Juez

Se infiere del artículo 127 del Código Procesal Civil que las actuaciones
procesales son dirigidas personalmente por el Juez (exceptuándose los casos
de comisión, cuando tales actuaciones deban realizarse fuera del ámbito
territorial de su competencia). A este último le corresponde, pues, la dirección
del proceso en virtud del principio de dirección judicial del proceso (contemplado
190 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

en el primer párrafo del art. II del T.P. del C.P.C.), por el cual asume un papel
protagónico en el proceso y no se limita a observar la actividad procesal de las
partes sino que es aquél quien la encamina hacia el resultado del proceso e,
inclusive/ promueve (a través de los mandatos judiciales correspondientes) los
actos procesales necesarios a fin de impulsar el proceso, esclarecer los hechos,
formarse convicción de los mismos y resolver en consecuencia, dándole así
solución al conflicto de intereses o incertidumbre jurídica que fuera puesto en
su conocimiento.
Como director del proceso que es, y a efecto de un normal desarrollo del
proceso, el Juez se encuentra autorizado para ordenar a los justiciables y a sus
apoderados y abogados que observen las disposiciones legales correspondientes
(art. 127 del C.P.C.), lo que bien se hace extensible a los mandatos judiciales.
Para ello el Juez cuenta con las facultades disciplinarias y coercitivas del caso
(contempladas en los arts. 52 y 53 del C.P.C.).

2.11.8 Declaración judicial de inadmisibilidad o improcedencia de


actos procesales

Sobre el particular, Devis Echandía manifiesta lo siguiente:


«Los actos procesales están sujetos a requisitos; unos se refieren al fondo
y otros a su forma (...).
Entre los requisitos de fondo se tiene, en primer lugar, la capacidad
jurídica de la persona que los ejecuta y su debida representación en caso
de que no obren personalmente. Por otra parte, es necesario que su autor
tenga la especial legitimación para cada acto procesal que realice y que
éste sea idóneo para el fin que con él se persigue. Los primeros son
requisitos para la validez del acto, y los últimos para su eficacia.
Pero la ley señala no sólo quiénes pueden ejecutar actos procesales, sino
también las formalidades que éstos deben reunir, es decir, cómo, cuándo
y dónde deben ejecutarse. Estos son los requisitos de forma. Se incluye en
éstos el debido procedimiento, el papel oficial, el lugar donde deben
ocurrir, el idioma obligatorio, las firmas y la oportunidad para su
ocurrencia o factor de tiempo o término procesal» (DEVIS ECHANDIA,
1985, Tomo II: 453-454).
Por su parte, Gozaíni señala que «los actos procesales deben reunir
requisitos de admisibilidad en cuanto a la forma de expresión y por el lugar y
tiempo que se instauran. En cambio, para ser procedentes y obtener los efectos
jurídicos pensados habrá de estimarse la idoneidad de la actuación y su ajuste
con la realidad fáctica y legal que autorice su deducción» (GOZAINI, 1992,
Tomo I, Volumen 1: 438). El mencionado jurista argentino, al estudiar los
requisitos de admisibilidad, explica lo siguiente:
«Al hablar de requisitos va ínsito en el concepto que los actos procesales
cuentan con una regulación legal específica, de modo tal que el encuadre
Capítulo I : Los órganos judiciales y sus auxiliares 191

predispuesto obliga a un seguimiento determinado impidiéndole a las


partes resolver discrecionalmente sobre el trámite a cursar.
Este principio conocido como legalidad de las formas se interpreta como
una premisa esencial, indispensable y jurídicamente valiosa, por cuanto
no se reduce a una mera técnica de organización formal de los procesos
sino que, en su ámbito particular, tiene por finalidad y objetivo ordenar
adecuadamente el ejercicio de los derechos en aras de lograr la concreción
del valor justicia en cada caso y salvaguardar la garantía de la defensa
en juicio.
Claro está que las formas no se constituyen como obstáculos hacia la
libertad de expresión, ni tienen un valor en sí mismas; en realidad
responden al denominado principio de instrumentalidad, según el cual
'las formas no tienen un valor intrínseco propio sino que están puestas
solamente como medio para alcanzar plenamente la finalidad de
cada acto y la necesidad de su observancia debe por eso ser medida
concretamente con el metro de la obtención de esa finalidad'.
(...) (Se) define las modalidades pensadas para manifestar la voluntad en
el proceso, fraccionando (la legislación procesal) sus disposiciones en los
requisitos para la expresión, el tiempo y el lugar donde se cumplan los
actos.
(...)

Las formas no sólo se ocupan del revestimiento externo del acto (...), sino
que refiere también el contenido...» (GOZAINI, 1992, Tomo I, Volumen
1: 439-440).
Gozaíni, refiriéndose esta vez a los requisitos de procedencia de los actos
procesales, apunta lo siguiente:
«La admisión de los fundamentos contenidos en las actuaciones hace a
la procedencia sustancial de lo oportunamente presentado, pero es
evidente, entonces, que ya no estamos en el campo del acto procesal sino
en el de la pretensión. Ello no impide señalar algunas características que
condicionan el futuro de la actuación, especialmente cuando se explica
la noción de pertinencia del acto, y regularidad del mismo.
La pertinencia refiere a la posibilidad, es decir, 'la aptitud genérica del
objeto del acto para poder figurar como tal en el proceso'.
En tanto que la regularidad previene las condiciones legales de
procedencia que impiden nulificar un acto por inadecuación a las formas
o a los fines preestablecidos.
Ambas situaciones guardan distancia con la finalidad que procuran
alcanzar con sus actuaciones; éstos son medios para viabilizar la pretensión
y su conjunto orquesta el procedimiento.
192 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Ahora bien estas actuaciones han de ser posibles, es decir, que deben
constar con el respaldo que permita su recepción o introducción en
el proceso; y tienen que ser regulares, lo que supone la admisibilidad
técnica.
En algunos casos, existiendo posibilidad de actuación, no obstante se
llega a la irreceptabilidad propiamente dicha por carecer el acto de la
adecuada provisión de recaudos, tal como sucede cuando se pide un
pronunciamiento judicial sobre el efecto que produce un acto que es
inadvertidamente nulo. En estos supuestos, no hay inadmisión sino
ineficacia del acto para generar efectos jurídicos regulares» (GOZAINI,
1992, Tomo I, Volumen 1: 452-453).
Las formalidades previstas en el Código Procesal Civil son imperativas,
aunque el Juez puede adecuar su exigencia al logro de los fines del proceso
(segundo párrafo del art. IX del T.P. del C.P.C.). Por otro lado, según se
desprende del artículo 3 del Código Procesal Civil, los derechos de acción y
contradicción no admiten limitación ni restricción para su ejercicio, sin perjuicio
de los requisitos procesales previstos en el mencionado cuerpo de leyes. En
correspondencia con lo señalado precedentemente, el artículo 128 del Código
Procesal Civil sanciona con la declaración de inadmisibilidad del acto procesal
de que se trate la falta o cumplimiento defectuoso de alguno de sus requisitos
formales, y con la declaración de improcedencia del acto procesal en cuestión
la falta o cumplimiento defectuoso de alguno de sus requisitos de fondo,
requisitos todos ellos que deben estar previstos en forma expresa en la
legislación procesal para que se pueda configurar su inobservancia, pues de
no ser así no cabe ninguna de las sanciones indicadas anteriormente. Al
respecto, en lo que atañe a los requisitos de forma cuyo incumplimiento acarrea
la inadmisibilidad del acto procesal premunido de ellos, cabe señalar que, por
disposición del último párrafo del artículo IX del Título Preliminar del Código
Procesal Civil, cuando no se señale una formalidad específica para la realización
de un acto procesal, éste se reputará válido cualquiera sea la empleada.

2.12 Impedimento del Juez

2.12.1 Noción de impedimento

El impedimento es aquella circunstancia que imposibilita el conocimiento


del proceso por parte de un magistrado u otro miembro del Poder Judicial. Es
un instituto procesal que implica el mandato legal expreso referido a la exclusión
de las personas mencionadas precedentemente, por estar inmersas dentro de
situaciones que ponen en duda su imparcialidad y la objetividad que debe
reinar en el conocimiento del litigio.
Soberanes afirma que «... a todas esas relaciones e intereses personales
que permiten presumir parcialidad en el juzgador, se le denomina genéricamente
impedimentos» (SOBERANES; citado por FLORES TREJO, 1985: 506).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 193

A decir de Gómez Lara, los impedimentos «... consisten en descripción


de situaciones o de razones que la ley considera como circunstancias de hecho
o de derecho, que hacen que se presuma la parcialidad del titular de un órgano
jurisdiccional. Esto se refiere a los vínculos que pueda tener el juez con las
partes, ya por ser enemigo, amigo, familiar, etcétera, de alguna de ellas...»
(GOMEZ LARA; citado por FLORES TREJO, 1985: 505).
Para Flores Trejo, el impedimento «... es la causa, es la circunstancia que
imposibilita a un órgano jurisdiccional para conocer de un determinado
negocio; es decir hay algún factor que le impide avocarse a resolver un asunto;
dicho factor puede ser de muy diversa índole y por regla general, es de carácter
subjetivo...» (FLORES TREJO, 1985: 501).
A criterio de Couture, «el impedimento es un motivo grave de inhibición:
configura una circunstancia que obsta en modo absoluto al conocimiento de
un asunto determinado, por parte del juez. Ni aun mediando acuerdo de partes,
es posible que entienda en el asunto un juez impedido. Su deber de alejamiento
es inmediato. No necesita esperar que las partes se manifiesten a este respecto,
ni requiere autorización del superior para desprenderse del conocimiento del
asunto» (COUTURE, 1950, Tomo III: 133).
En opinión de Devis Echandía, «los impedimentos consisten en situaciones
personales del juez o magistrado que la ley contempla como motivo para que
se abstengan de administrar justicia en un caso determinado; se refieren a
parentesco, amistad íntima, enemistad grave con alguna de las partes o sus
representantes y apoderados, a interés personal en el asunto y a haber dictado
la providencia cuando eran funcionarios inferiores y corresponderles luego su
revisión como superior jerárquico. En esas condiciones hay una especie de
inhabilidad subjetiva del funcionario para administrar justicia en el caso
concreto y su separación es una garantía de la imparcialidad indispensable
para que la sociedad y las partes tengan confianza en los jueces...» (DEVIS
ECHANDIA, 1984, Tomo 1:132).

2.12.2 Causales de impedimento

En principio, cabe indicar que las causales de impedimento (así como las
de recusación) se aplican a los Jueces de todas las instancias y a los de la Sala
de Casación, vale decir, a los Vocales de la Corte Suprema (art. 311 -parte
inicial- del C.P.C.).
Cortés Figueroa, en lo que concierne a las causales de impedimento, anota
que:
«... Tanta casuística de impedimentos se reducen a lo siguiente: al
parentesco (porque este ligamen hace suponer obvios compromisos
nacidos de esa relación); afecto (que puede derivar del matrimonio o de
otros actos o vínculos respetados por la costumbre); el odio o la
animadversión; situaciones de compromiso (por haberse recibido dádivas
194 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

o convites, no tan sólo el juzgador en lo personal, sino también su cónyuge


o sus hijos); y por duplicidad de intervenciones jurídicas del funcionario
impedido (como lo pueden ser las acaecidas antes o simultáneas al proceso:
asesoramiento a cualesquiera de las partes, o vínculos provenientes de
arrendamientos o de mutuos, o haber intervenido en causas penales o
civiles o negocios administrativos con las partes o contra ellas, etc.»
(CORTES FIGUEROA; citado por FLORES TREJO, 1985: 502).
Sobre el particular, Micheli refiere lo siguiente:
«La ley se preocupa (...) de que, frente a la concreta demanda de tutela,
sea independiente de influencias extrañas, esto es, que sea imparcial: y
para asegurar esta independencia de hecho, esta imparcialidad, la ley le
ha puesto al juez como persona física, titular del oficio, la obligación de
abstenerse de juzgar cuando existan determinadas circunstancias,
taxativamente indicadas (...), o bien le ha atribuido al juez mismo la
facultad de pedir al jefe del oficio a que pertenece o al jefe del oficio
superior, la autorización para abstenerse de juzgar 'en cualquier otro caso
en que existan graves razones de conveniencia' (...). Independientemente,
por consiguiente, de la circunstancia de que el juez pueda estar
psicológicamente prevenido frente a una de las partes, la ley prescribe
una obligación de abstención, no acompañada, sin embargo, de una
sanción en el plano procesal, sino eventualmente en el disciplinario o
penal, por el solo hecho de que dicho juez tenga interés en la causa
(naturalmente, sin ser parte) o en otra en que se trate de idéntica cuestión
de derecho, o bien si ha dado consejo o prestado patrocinio en la causa,
o ha depuesto en ella como testigo, o si ha conocido de la misma como
magistrado en otro grado del proceso o como árbitro, o ha prestado, o
ha prestado asistencia en ella como consultor técnico, o aun si él o la
esposa son parientes hasta el cuarto grado o están ligados por vínculos
de afiliación o si convive o es comensal habitual de una de las partes o
de alguno de los defensores o bien si él mismo o la mujer tiene causa
pendiente o grave enemistad o relaciones de crédito o de débito con una
de las partes o con alguno de los defensores o, finalmente, si es tutor,
curador, agente o dador de trabajo de una de las partes; así como también
si es administrador o gerente de una entidad, de una asociación, aunque
no esté reconocida, de un comité, de una sociedad o establecimiento que
tenga interés en la causa (excluido, naturalmente, que pueda ser parte
en causa)» (MICHELI, 1970, Volumen 1:185-186).
Las causales de impedimento del Juez se encuentran reguladas en el
artículo 305 del Código Procesal Civil, conforme al cual el Juez se encuentra
impedido de dirigir un proceso cuando:
1. Ha sido parte anteriormente en éste.
2. El o su cónyuge o concubino, tiene parentesco dentro del cuarto
grado de consanguinidad, segundo de afinidad o de adopción con
Capítulo 1: Los órganos judiciales y sus auxiliares 195

alguna de las partes o con su representante o apoderado o con un


abogado que interviene en el proceso. Es de resaltar que, por
disposición del último párrafo del artículo 305 del Código Procesal
Civil: A. el impedimento previsto en esta segunda causal sólo se
verifica cuando el abogado ya estaba ejerciendo el patrocinio de la
causa; y B. está prohibido al abogado asumir una defensa que
provoque el impedimento del Juez.
3. El o su cónyuge o concubino, tiene el cargo de tutor o curador de
cualquiera de las partes.
4. Ha recibido él o su cónyuge o concubino, beneficios, dádivas de
alguna de las partes, antes o después de empezado el proceso,
aunque ellos sean de escaso valor.
5. Ha conocido el proceso en otra instancia, salvo que haya realizado
únicamente actos procesales de mero trámite.

2.12.3 Jurisprudencia casatoria relacionada con el impedimento del


Juez

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación al impedimento


del Juez, ha establecido lo siguiente:
- «... El impedimento es el instituto procesal por el cual la ley, de
modo expreso y terminante, aparta al juez del conocimiento de
determinado proceso, por estar vinculado a hechos tan fuertes
que se duda que pueda proceder con imparcialidad...» (Casación
Nro. 646-98 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 30-10-2000, págs. 6421-6422).
- «... Por el impedimento, la ley, de forma expresa y determinante,
aparta al Juez del conocimiento de determinado proceso por estar
vinculado al mismo por lazos ineludibles (por haber sido parte del
mismo, por ser pariente de una de las partes o de su abogado, por
haber obtenido dádivas de aquéllos, por haber conocido antes el
mismo proceso en otra instancia, entre otros)...» (Casación Nro.
2246-04 / Piura, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 01-06­
2006, págs. 16119-16120).
- «... Las causales de impedimento y recusación se establecen entre
las partes y los jueces y no con los juzgados que éstos despachan,
que son los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial...» (Casación
Nro. 1828-96 / Callao, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
17-07-1998, pág. 1465).
- «... Si bien el inciso segundo del artículo trescientos cinco acotado
[del C.P.C.] establece el impedimento del Juez cuando éste tiene
parentesco, dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo
196 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

de afinidad, con el abogado que interviene en el proceso, también


lo es que el parentesco en alusión no se extiende al cónyuge o
concubino de este último...» (Casación Nro. 328-03 / Huaura, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 30-05-2003, pág. 10584).
«... El impedimento a que se refiere el inciso quinto del [...] artículo
trescientos cinco [del C.P.C., sobre el impedimento del Juez por
haber conocido el proceso en otra instancia] está dirigido a los Jueces
y no a los auxiliares jurisdiccionales...» (Casación Nro. 26-04 / Cerro
de Pasco, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-05-2005,
págs. 14185-14186).
«...El artículo trescientos cinco inciso quinto del Código Procesal
Civil establece que 'El Juez se encuentra impedido de dirigir un
proceso cuando: (...) Ha conocido el proceso en otra instancia'.
Como se puede ver al exigir que el juzgador haya conocido el
mismo proceso 'en otra instancia' éste (sic) artículo está dirigido
sólo a Jueces de Revisión y a los de la Corte Suprema, cuando actúan
conociendo, respectivamente, del recurso de apelación y del de
casación, pues lo que se quiere evitar es que un mismo juzgador
participe reiteradamente en el conocimiento del proceso, pues con
ello se vulneraría la garantía constitucional de 'pluralidad de
instancias'...» (Casación Nro. 646-98 / Lambayeque, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 30-10-2000, págs. 6421-6422).
«... Cuando la doctora [...] intervino como miembro integrante del
Colegiado revisor para absolver el grado, ya había conocido del
proceso como Juez de Primera Instancia, siendo ello así, estaba
incursa en la causal de impedimento prevista en el inciso quinto
del artículo trescientos cinco del [...] Código Procesal [Civil], razón
por la que el acto procesal de sentenciar en vía de revisión carece
de los requisitos indispensables para la obtención de su finalidad,
por lo que deviene en nula, conforme a la última parte del primer
párrafo del artículo ciento setentiuno del [...] Código Procesal
[Civil]...» (Casación Nro. 1214-03 / Lima, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 30-04-2004, págs. 11817-11818).
«... La recurrente considera que la Vocal [...] debía inhibirse del
conocimiento de la causa por haber intervenido en el proceso
acompañado y que ha servido de sustento de la sentencia; [...] ello
determina que en la sentencia de vista se ha incurrido en la causal
de nulidad contemplada en el artículo ciento setentiuno del Código
Procesal Civil...» (Casación Nro. 522-2002 / Piura, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 01-10-2002, pág. 9312).
«... Conforme lo establece el artículo 305 del Código Procesal Civil
en su inciso 5o, el magistrado que ha conocido el proceso en primera
instancia está impedido de conocerlo en segunda instancia, y es su
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 197

obligación declararse impedido y abstenerse de seguir conociendo


la causa conforme a lo preceptuado por el artículo 311 del Código
acotado; [...] en el caso de autos, el magistrado [...] ha conformado
el Colegiado [Superior] que absolviendo el grado de apelación
expidió la sentencia de vista impugnada, actuando inclusive en
calidad de Ponente, a pesar de haber conocido el mismo proceso
en primera instancia, en el cual si bien es cierto que no emitió
pronunciamiento sobre el fondo, sin embargo su actuación no ha
sido de mero trámite, [...] actuación que le impedía conocer la causa
en segunda instancia, por lo que al haber integrado la Sala [Superior]
emitiendo la Sentencia de Vista actuando en calidad de ponente,
ha incurrido en causal de nulidad insalvable prevista en el artículo
171 del Código Procesal Civil, que no puede verse convalidada [...],
[...] tampoco convalida dicho acto el hecho de que los abogados
informaran ante el Colegiado [Superior] conformado por el referido
magistrado sin recusarlo, pues es deber del magistrado que se
encuentre comprendido en causal de impedimento, declararse
impedido y abstenerse de seguir conociendo el proceso...» (Casación
Nro. 1700-2003 / Junín, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 30-10-2006, págs. 17341-17342).
«... La impugnante cuestiona la intervención del señor Vocal [...],
refiriendo que por haber suscrito la anterior sentencia de vista que
fue declarada Nula por este Supremo Tribunal, se encontraba
incurso en impedimento previsto en el artículo trescientos cinco
del Código Procesal Civil; sin embargo, la intervención previa del
magistrado en una misma causa configura causal de impedimento
cuando aquél conoció el proceso en otra instancia, conforme lo
regula el inciso quinto de la norma acotada, que no es el caso, pues
el citado magistrado viene conociendo nuevamente los autos sub
materia como integrante del Colegiado en segunda instancia...»
(Casación Nro. 2206-03 / Callao, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 30-09-2004, págs. 12736-12737).
«... La abstención por decoro está prevista cuando en el curso del
proceso se presentan motivos que perturban la función del Juez,
por lo que éste puede abstenerse mediante resolución debidamente
fundamentada conforme lo señala el artículo 313 del Código
Procesal Civil; caso distinto es cuando ha conocido el proceso en
otra instancia donde ya emitió una opinión, y hace que se pueda
dudar de su imparcialidad como magistrado, ya que teniendo una
posición definida puede inclinarse por una de las partes lo que se
encuentra previsto entre las causales de impedimento que señala
el artículo 305 del Código acotado...» (Casación Nro. 1745-04 /
Puerto Maldonado - Madre de Dios, publicada en el Diario Oficial
El Peruano el 02-06-2006, pág. 16200).
198 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2.13 Excusación del Juez

Véscovi nos informa que «en general, el derecho positivo estatuye el


deber del juez de denunciar la causa de impedimento, procediendo a excusarse
de intervenir en el proceso (excusación)...» (VESCOVI, 1999:128).
Según Soberanes, «... a la manifestación de un impedimento por parte
del juez es lo que se denomina excusa» (SOBERANES; citado por FLORES
TREJO, 1985: 506).
Lino Palacio sostiene que «la excusación se configura (...) cuando las
mencionadas circunstancias (relaciones de Juez con alguna de las partes o con
la materia controvertida) determinan el apartamiento espontáneo del juez»
(PALACIO, 1979, Tomo II: 304).
Flores Trejo asevera que la excusa «... es el acto en virtud del cual, el
titular de un órgano jurisdiccional, se abstiene de conocer determinado asunto,
por considerar él mismo, que existe una causal (impedimento) que perturbará
su imparcialidad para juzgarlo» (FLORES TREJO, 1985: 506). El mencionado
jurista distingue entre impedimento y excusa diciendo que «... el primero es la
causa que imposibilita al juzgador para conocer del negocio, la segunda es el
acto que realiza el juez para no conocer del asunto, por presentarse alguna de
las causas señaladas en el ordenamiento jurídico, es decir no se avoca al
conocimiento del negocio por existir un impedimento para ello, y en base a
éste, se excusa» (FLORES TREJO, 1985: 506).
«Constituye un deber de los jueces abstenerse de conocer de un proceso
ante determinadas circunstancias previstas por el ordenamiento, para no llegar
a comprometer su posición de tercero imparcial...» (BACRE, 1986, Tomo 1:596).
Como se aprecia, el magistrado que se encuentre inmerso en una causal de
impedimento (contemplada en el art. 305 del C.P.C.) tiene la obligación de
abstenerse o excusarse de seguir conociendo el proceso, declarándose, pues,
impedido para conocerlo, lo cual hará tan pronto como advierta la existencia
de alguna causal legal de impedimento (art. 311 -in fine- del C.P.C.). Si el
magistrado que se encuentra en tal situación incumple su deber de abstenerse
de seguir conociendo el litigio, entonces, puede ser recusado por las partes en
base a la causal de impedimento de que se trate (art. 312 del C.P.C.), pero esto
no significa que ellas puedan participar en el trámite de excusación del Juez,
pues, conforme lo hace notar Aldo Bacre, «las partes carecen de legitimación
para intervenir en la excusación del juez ni dispensar las causales invocadas,
ya que se trata de un problema del juez, no de las partes...» (BACRE, 1986,
Tomo I: 597). El citado jurista concluye que «el juez de la causa es el único
legitimado para excusarse; es, al mismo tiempo, sujeto activo y pasivo de la
excusación» (BACRE, 1986, Tomo I: 597).
En cuanto al trámite de la excusación del Juez, el artículo 306 del Código
Procesal Civil preceptúa lo siguiente:
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 199

«El juez que se considere impedido remitirá el expediente a quien deba


reemplazarlo. Si éste estima que los hechos expuestos por aquél no
constituyen causal de impedimento, remitirá el expediente al superior
en consulta para que en el término de tres días y bajo responsabilidad,
resuelva sin más trámite sobre su legalidad. Aceptado el impedimento
se enviará el expediente al juez que deba reemplazar al impedido; en
caso contrario, se devolverá al Juez que venía conociendo.
En las Cortes, el juez que se considera impedido informará a la respectiva
Sala expresando la causal invocada. La Sala resolverá, sin trámite,
integrándose con el llamado por ley. Aceptada la abstención, pasa el
conocimiento del proceso al que corresponda. La resolución que resuelve
la abstención es inimpugnable».
La Corte Suprema de Justicia, respecto de la excusación del Juez, ha
establecido lo siguiente:
- «... El Artículo trescientos seis del Código Procesal Civil regula el
trámite cuando el Juez se reconoce impedido de conocer un caso.
En el artículo bajo estudio se concede al juzgador la facultad de
analizar las diversas causales de impedimento, y si en ellas
encuentra algún motivo que lo alcanza, surge en él el deber de
excusarse de seguir conociendo el caso; pero si el juzgador no
encuentra motivo de impedimento, las partes ni ningún otro juez
puede instarlo a que se declare impedido, pudiendo en todo caso
hacer uso de los recursos que la ley procesal les concede...» (Casación
Nro. 646-98 / Lambayeque, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 30-10-2000, págs. 6421-6422).
- «... El párrafo segundo de la parte in fine del Artículo trescientos
seis del Código Procesal Civil establece que las resoluciones que
resuelven las abstenciones son inimpugnables; no obstante, la Sala
(...) de oficio modifica la resolución recurrida, fundándose en una
causal de recusación situación distinta a la abstención por decoro.
(...) Que, siendo así, se ha transgredido el derecho constitucional al
debido proceso, que es una de las garantías del derecho a la tutela
jurisdiccional efectiva, con la secuela de infringir los principios de
dirección, economía y celeridad procesales...» (Casación Nro. 1145­
99 / La Libertad, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 20­
11-1999, pág. 4028).

2.14 Recusación del Juez


2.14.1 Concepto de recusación
Adolfo Rivas afirma que «la recusación es el derecho otorgado a las partes
para obtener el reemplazo del juez que está entendiendo o debe entender en
una causa, conforme el normal orden de competencia y turno, provocando -a
la vez- el consiguiente desplazamiento de dicho orden» (RIVAS, 1971:109).
200 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Según Gómez de Liaño González y Pérez-Cruz Martín, la recusación


«... constituye el único remedio arbitrado legalmente para apartar del
conocimiento del proceso a aquellos Jueces y Magistrados que, por tener una
especial relación con las partes o con el objeto del proceso, su imparcialidad
haya quedado cuestionada... » (GOMEZ DE LIAÑO GONZALEZ; y PEREZ-
CRUZ MARTIN, 2000, Tomo 1 :116).
En palabras de Carnelutti, «... la recusación tiende a impedir que el juez
o el funcionario del Ministerio Público, que se encuentra en una cierta situación
respecto al litigio (...), ejerza su potestad para la solución de éste. Se trata de
una medida que tiene el carácter de preventiva, y no de represiva, en el sentido
de que si no se hace valer un motivo de recusación, no se deriva la nulidad del
acto realizado por el juez, el cual habría podido ser recusado y no lo fue (...).
Esto no quita para que si el juez, después de haberse acertado mediante la
recusación su obligación de abstenerse, ha continuando interviniendo todavía
en el proceso, los actos realizados por él sean nulos por defecto de legitimación...»
(CARNELUTTI, 1944, Tomo IV: 183).

Flores Trejo dice de la recusación que:


«... Es la facultad que tienen las partes, de solicitar ante el propio juzgador
o ante su superior, para que no conozca de determinado asunto, puesto
que considera (n) existe alguna circunstancia (impedimento) que puede
poner en tela de juicio su imparcialidad.
(...) La recusación es en sí un recurso, que cualquiera de las partes tiene,
para que un órgano jurisdiccional, no conozca de un asunto determinado,
desde luego, en base a un impedimento» (FLORES TREJO, 1985: 510).
Para Lino Palacio, «... denomínase recusación al medio acordado por la
ley para apartar del conocimiento de un determinado proceso al juez cuyas
relaciones o situación con alguna de las partes, o con la materia controvertida
en aquél, sean susceptibles de afectar la garantía de imparcialidad que es
inherente al ejercicio de la función judicial» (PALACIO, 1979, Tomo II: 304).
Al respecto, Micheli señala que «si el juez no se abstiene cuando tendría
el deber de hacerlo (...), cada una de las partes puede proponer la recusación,
que da lugar a un proceso cuyo fin es declarar si existía la obligación del juez
de abstenerse y, por consiguiente, si el juez está en situación (esto es, legitimado)
para participar en el juicio sobre aquella demanda. No obstante las formas
asumidas, el proceso de recusación es contencioso, aun cuando no exista un
verdadero y propio contraste entre la parte recusante y el juez, sino en cuanto
dicha parte niega la idoneidad en concreto del juez para ocuparse de su
demanda; en otros términos, discute la existencia de un presupuesto necesario
para que el juez ejercite en el caso particular su poder» (MICHELI, 1970,
Volumen 1:186).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 201

Couture, por su parte, anota que «la recusación configura causa leve de
inhibición; no se trata de implicancia, es decir, de incapacidad absoluta, ya que
si la parte perjudicada con el motivo de sospecha acepta la intervención del
magistrado, éste debe seguir conociendo en el asunto. El alejamiento del
magistrado no es inmediato cuando media motivo de recusación; su deber es
dar cuenta a las partes y esperar a que éstas se manifiesten; la conformidad
expresa o tácita purifica el motivo de sospecha y dota al juez de aptitud plena
para intervenir en el asunto (...). En el caso de que el magistrado entienda que
no existen motivos de sospecha, el procedimiento de recusación surge como
un derecho de la parte, cuya finalidad es obtener del superior un pronunciamiento
dirigido a alejar al juez del conocimiento del asunto» (COUTURE, 1950, Tomo
III: 133-134).
Como se ha podido apreciar, la recusación es un acto procesal de parte
orientado a conseguir el apartamiento del proceso -y su consiguiente reemplazo-
de un magistrado o de un miembro del Poder Judicial que se encuentra inmerso
dentro de alguna causal de impedimento o recusación. Procede cuando el
impedido no se ha eximido (excusado) voluntariamente del conocimiento del
proceso o de su intervención en el mismo. La recusación tiene por finalidad
garantizar la imparcialidad y la objetividad en la administración de justicia.
Resulta, pues, la recusación un medio para denunciar una situación (causal de
impedimento o de recusación) que imposibilita un juzgamiento idóneo.

2.14.2 Fundamento de la recusación

Casarino Viterbo, en lo que toca al fundamento de la recusación, expresa


lo siguiente:
«... Las implicancias y las recusaciones han sido establecidas por el
legislador con el objeto de mantener entre las partes litigantes una perfecta
y completa igualdad frente al juez llamado a juzgarlas. Si el juez no
mantiene esta igualdad significa también que carece de la correspondiente
y necesaria imparcialidad; esto es, que su fallo se inclinará en favor de una
parte y en desmedro de la otra, por razones ajenas a las disposiciones
legales llamadas a resolver el conflicto jurídico ante él planteado. Hay
también, pues, razones de decoro y de prestigio para la magistratura que
aconsejan separar a ese juez del conocimiento de un asunto judicial, a
pesar de ser absoluta y relativamente competente. (...) Tiene todos los
atributos indispensables y esenciales de la competencia; pero carece de
la más importante de las cualidades: la imparcialidad, lo que puede
originarse por los más variados motivos.
La ley no desea que ese juez carente de imparcialidad conozca de un
determinado asunto judicial, y la manera de obtener esta finalidad es
haciéndolo perder su competencia para conocer de dicho asunto por
implicancia o por recusación declaradas, en caso necesario, en virtud de
causas legales...» (CASARINO VITERBO, 1982, Tomo I: 305-306).
202 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

En relación al tema, Gallinal manifiesta que:


«El amor, el odio, y las demás pasiones a que los jueces se hallan expuestos,
como los otros hombres, pueden llevarlos, aunque no sea deliberadamente,
a la parcialidad en los juicios (...).
Sería injusto someter a nadie al fallo de su encarnizado enemigo, o a la
decisión del amigo y pariente del adversario.
La justicia tiene que ser siempre, obra de un criterio imparcial. Cuando
el funcionario encargado de administrarla en un asunto dado, se hace
sospechoso de parcialidad, por concurrir en su persona algún motivo
capaz de inclinar su voluntad en favor o en contra de alguna de las partes,
pierde el atributo esencial de los dispensadores de justicia, sufre de
incompetencia personal y es inhábil para conocer del asunto o para
intervenir en él» (GALLINAL, s/a , Tomo II: 190-191).

2.14.3 Distinción entre recusación y excepción de incompetencia

«... La demanda de recusación es análoga a la excepción de incompetencia;


y si se trata de causa establecida ante juez único, el resultado es idéntico. Pero
entre la una y la otra hay la diferencia de que la excepción de incompetencia
es impersonal, esto es, se refiere directamente a la autoridad judicial sin tener
en cuenta la persona que ejerce tal autoridad; mientras que la instancia de
recusación se dirige contra la persona del juez de cuya parcialidad se sospecha»
(MATTIROLO, s /a , Tomo 1 :193-194).
«... La recusación tiene por objeto el hacer que el juez de quien se teme
la parcialidad, se separe del conocimiento de un asunto, y en este sentido, tiene
analogía con la excepción de incompetencia (...). Ambas tienen por fin, rechazar
la jurisdicción del juez que conoce del asunto; pero mientras la declinatoria se
relaciona directamente con la autoridad judicial, sin tener en cuenta la persona
o las personas que ejercen esa autoridad; la segunda, es para declinar la
jurisdicción de uno o más jueces determinados, por motivos personales a cada
uno de ellos: por eso en realidad, las dos excepciones tienen un fin análogo,
aunque fundándose en motivos diversos» (GALLINAL, s/a , Tomo II: 198).

2.14.4 Recusación sin expresión de causa

«La recusación perentoria, o sin expresión de causa, es aquella en la que el


derecho de obtener el apartamiento del magistrado subjetivamente inhábil, puede
ser ejercido por el litigante, permitiéndole la ley, reservar en su fuero íntimo la
causa o motivo que justifica su prevención hacia aquél...» (RIVAS, 1971:109-110).
Según Lino Palacio, la recusación sin expresión de causa «... se trata de
un tipo anómalo de recusación, ya que fuera de ciertas limitaciones de tiempo
y de forma (...), no requiere la demostración de ninguna circunstancia capaz
de arrojar sospechas sobre la imparcialidad del juez, y su utilización se halla
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 203

exclusivamente librada a la voluntad de las partes» (PALACIO, 1979, Tomo II:


305). El citado tratadista, en lo que atañe a las razones a favor de la exclusión
de la recusación sin expresión de causa, apunta lo siguiente: «... Desde un punto
de vista teórico no faltan razones para excluir a esta institución de las leyes
procesales. Entre otras, se suele hacer hincapié en la circunstancia de que
corresponde presumir, en los jueces del Estado, las condiciones de honestidad
e imparcialidad necesarias para el desempeño de sus funciones, siendo
razonable suponer que, en la hipótesis de mediar un impedimento legítimo, el
juez ha de abstenerse de intervenir en el asunto. También se arguye que la
recusación sin expresión de causa constituye un medio frecuentemente utilizado
con el deliberado propósito de obstruir o dilatar el curso de los procedimientos...»
(PALACIO, 1979, Tomo II: 305). Lino Palacio, al examinar las razones en contra
de la exclusión de la recusación sin expresión de causa, enseña lo siguiente:
«Existen (...) razones de orden práctico que no aconsejan (...) la exclusión
absoluta de este tipo de recusación. Una de ellas es que acuerda la posibilidad
de apartar del conocimiento del proceso a un juez que, pese a hallarse incurso
en alguna causal de recusación, la prueba de los hechos que la configuran
resulta de imposible o dificultosa producción. Otra razón reside en la
conveniencia de brindar a las partes una mínima garantía de selección, merced
a la cual puedan evitarse los inconvenientes derivados de la actuación de un
magistrado negligente. Existen, por último, numerosas situaciones de hecho
que, sin configurar estrictamente causales de recusación previstas por la ley,
ni poder encuadrarse en ellas pese al alcance más amplio que se le asigne,
implican el riesgo de un proceder judicial no exento de favoritismo hacia alguna
de las partes...» (PALACIO, 1979, Tomo II: 306).
Nuestro ordenamiento jurídico procesal, dicho sea de paso, no contempla
la institución estudiada en este punto, recogiendo únicamente la recusación
motivada o con expresión de causa, cuyas causales y demás aspectos serán
vistos en los puntos que siguen.

2.14.5 Recusación motivada o con expresión de causa

A decir de Jaime Guasp, la recusación motivada «... es aquel derecho que


se ejerce en virtud de que el recusado 'tiene interés en que el fallo se produzca
en determinado sentido, independientemente de la conformidad o no de la
pretensión de la parte con el derecho objetivo. El interés en que el fallo se incline,
en una u otra dirección es, por consiguiente, la causa genérica de la recusación,
dentro de la que pueden incluirse todos los casos particulares que la ley conoce'»
(GUASP; citado por RIVAS, 1971:109).
Adolfo Rivas trata sobre la naturaleza jurídica de la recusación motivada
o con expresión de causa utilizando tres puntos de vista: como derecho, como
acto procesal tomado en su interposición y como proceso, anotando lo siguiente:
«... Bajo el primer aspecto (la recusación -con expresión de causa- como
derecho), está vinculada a la garantía constitucional del debido proceso
204 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

y resulta ser una manera de asegurarlo. La consideramos como derecho


procesal, condición que implica sostener su carácter subjetivo, y su
sujeción al principio dispositivo y en el cual la finalidad arriba aludida,
está dada en el solo interés del particular, ya que el del Estado, se cumple
y agota con el establecimiento del derecho en favor de aquél. A la vez, y
con tener ese derecho personería como tal, está condicionado en su
existencia y ejercicio, al ejercicio de la acción, o bien a su contrapartida,
la excepción, como medio de asegurar uno de sus presupuestos: la
jurisdicción, ya que pese a la clara diferenciación que puede establecerse
entre la jurisdicción y las características subjetivas de los órganos que le
dan vida, no puede concebirse aquélla, sin imparcialidad en éstos.
Como acto procesal, es un acto de obtención atento su condición de
petición (...). Como tal, contiene la debida fundamentación (...).
(...)

Su caracterización como proceso secundario o dependiente del principal,


explica así la calidad de incidente que se le atribuye, y deriva a la vez de
la condición explicada al referirnos a la recusación como derecho»
(RIVAS, 1971:111-112).

2.14.5.1 Causales de recusación

En principio, cabe indicar que, conforme se desprende del artículo 311


del Código Procesal Civil, las causales de recusación (así como las de
impedimento) resultan aplicables a los magistrados que conocen el proceso,
ya sea en primera o segunda instancia, incluyendo a los Vocales de las Salas
de la Corte Suprema de Justicia de la República que conozcan del trámite de
un recurso de casación.
Rosenberg señala al respecto que «... un juez puede ser recusado por una
causa de exclusión (...) y por temor de parcialidad (...); es decir, por una causa
que, de acuerdo con las consideraciones objetivas y razonables, desde el punto
de vista de la parte, sea apropiada para justificar la desconfianza en la
imparcialidad del juez (...) respecto a la resolución material...» (ROSENBERG,
1955, Tomo 1:123).
García Ramírez afirma que «... todas las causas de recusación o excusa
pudieran atribuirse a alguno de los siguientes motivos: interés personal, moral
o material, directo o indirecto; interés funcional; afecto, parentesco o solidaridad;
dependencia, subordinación o compromiso, animosidad o conflicto, y
parcialidad manifestada» (GARCIA RAMIREZ; citado por FLORES TREJO,
1985: 504-505).
Mattirolo opina que son causales o motivos de recusación los siguientes:
«a) Interés directo o indirecto del juez en la causa.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 205

b) Afecto presunto del juez por una de las partes.


c) Presunción de animosidad del juez contra una de las partes.
d) Amor propio del juez» (MATTIROLO, s/a, Tomo 1 :194).
Mortara clasifica las causales de recusación en estas categorías: «... l.°,
interés personal directo o indirecto en la controversia; 2.°, presumible parcialidad
del juez en favor de una de las partes; 3.°, presumible parcialidad del juez en
odio de una de las partes; 4.°, relaciones de negocios con alguna de las partes; y
5.°, prevención de su juicio o modo de pensar sobre el objeto de la controversia...»
(MORTARA; citado por GALLINAL, s/a , Tomo II: 202).
El artículo 307 del Código Procesal Civil regula las causales de recusación,
estableciendo que las partes pueden solicitar que el Juez se aparte del proceso
cuando:
1. Es amigo íntimo o enemigo manifiesto de cualquiera de las partes, demostrado
por hechos inequívocos.
Sobre el particular, Andrés de la Oliva y Miguel Angel Fernández
apuntan lo siguiente: «No podrán entenderse como 'amistad íntima'
las relaciones cordiales (no ya, por supuesto, las corteses) entre el
juez y sus conciudadanos (...). En cuanto a la enemistad, no se
requiere, en realidad, que sea 'manifiesta', esto es, aparente para
terceros o conocida de la generalidad o de un sector de la sociedad.
Con el adjetivo 'manifiesta' se ha querido establecer la exigencia de
que la animadversión sea real y seria y no imaginaria o insignificante»
(DE LA OLIVA; y FERNANDEZ, 1990, Volumen I: 366).
Alsina, en cuanto a la amistad del Juez con alguno de los litigantes
como causal de recusación, anota que: «... La amistad (...) ha sido
siempre causa de recusación. Pero no basta la simple amistad, que
puede no pasar de una relación de conocimiento: es necesario que
traduzca una gran familiariedad, aunque el trato no sea frecuente,
o que, por el contrario, haya frecuencia de trato, aunque no se
manifieste gran familiariedad, porque no se exige que la amistad
sea íntima (...), sino que traduzca un afecto suficiente para fundar
el temor del recusante. Para invocar la amistad como causal de
recusación, no es bastante atribuir una manifestación en tal sentido
a la contraparte...» (ALSINA, 1957, Tomo II: 303-304). El mencionado
tratadista, acerca de la enemistad manifiesta con alguna de las
partes como causal de recusación, expresa que «... los hechos en
que se funde la recusación deben ser directos, es decir, referidos a
persona determinada y traducir la gravedad del desafecto, porque
no serían suficientes si sólo evidenciarán un estado de indiferencia»
(ALSINA, 1957, Tomo II: 304).
Humberto Cuenca, en relación con la enemistad del Juez con alguna
de las partes como causal de recusación, manifiesta lo siguiente:
206 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«Los atentados contra el honor, la reputación y la propiedad de las


personas traducidos en hechos, pueden engendrar la enemistad (...).
Los odios seculares entre familias (...) configuran la enemistad.
(...) la calumnia, la intriga, la malevolencia traducida en hechos
concretos, serios, engendran la causal. Ha sido juzgado que las
simples advertencias o recriminaciones del juez a la parte con el
objeto de que se conduzca con lealtad y probidad en el debate, no
motivan la causal porque en este caso el funcionario no hace sino
cumplir con su deber. También es conteste la jurisprudencia en que
las alegaciones genéricas, es decir, no concretas, no engendran
enemistad; que tampoco la engendran la burla o ironía pasajera; el
desgano del funcionario a proveer constantes y asiduas solicitudes
de la parte porque contra la denegación de justicia existe el recurso
de queja; el resentimiento de la parte contra el juez por decisiones
adversas; pero que sí configuran la enemistad las frases hirientes
y despectivas del magistrado contra alguna de las partes en diversas
ocasiones...» (CUENCA, 1958: 27).
2. El o su cónyuge o concubino o su pariente en la línea directa o en la línea
colateral hasta el segundo grado, primero de afinidad o adoptado, tienen
relaciones de crédito con alguna de las partes; salvo que se trate de persona
de derecho o de servicio público.
Lino Palacio, acerca de la circunstancia de ser el Juez acreedor,
deudor o fiador, sostiene que esta causal«... contempla la posibilidad
de que la actuación del juez se encuentre afectada por intereses
económicos susceptibles de crear presiones o favoritismos con
relación a cualquiera de las partes...» (PALACIO, 1979, Tomo II: 320).
3. El o su cónyuge o concubino, son donatarios, empleadores o presuntos
herederos de alguna de las partes.
4. Haya intervenido en el proceso como apoderado, miembro del Ministerio
Público, perito, testigo o defensor.
Lino Palacio, en lo concerniente a la causal de recusación consistente
en haber sido el Juez defensor de alguno de los litigantes o emitido
opinión o dictamen o dado recomendaciones acerca del pleito (antes
o después de comenzado éste), señala que «... las circunstancias
descriptas (...) configuran la causal corrientemente llamada
'prejuzgamiento', en cuya virtud es admisible apartar del conocimiento
del proceso al juez que, sea como apoderado, letrado, perito o
funcionario judicial, haya exteriorizado su opinión acerca de las
formas de resolver las cuestiones debatidas en aquél» (PALACIO,
1979, Tomo II: 321-322). '
Humberto Cuenca, en lo que atañe a la actuación del Juez como
testigo o perito en el proceso del que conoce, refiere que «el fundamento
Capítulo í: Los órganos judiciales y sus auxiliares 207

de esta causal se encuentra en que a pesar de que el testigo declara


sobre hechos, sin embargo, en su espíritu se forma una valoración
de estos hechos y, por tanto, un criterio acerca de la razón o sinrazón
de las partes, y si luego le toca administrar sentencia, ya su ánimo
está prevenido. En las legislaciones de derecho no escrito se
considera que, precisamente, por haber sido testigo presencial de
los hechos ocurridos, puede sentenciar con más acierto y justicia la
causa. La legislación procesal de origen romano a fuerza de
garantizar la imparcialidad, le resta eficacia a la justicia, como en
este caso. De igual manera, el experto emite un dictamen o parecer
sobre una cosa que exige conocimientos especiales y si después le
corresponde, como juez, administrar justicia en dicha causa, su
opinión sobre una comprobación que puede ser decisiva en la causa,
está ya formada y adelantada. La razón es (...) que el legislador
quiere que el juez al dictar sentencia no lleve prejuicios de ninguna
naturaleza y que su opinión interna no se forme sino con el estudio
de las actas procesales» (CUENCA, 1958: 33).
5. Tiene interés directo o indirecto en el resultado del proceso.
Al respecto, Lino Palacio considera que «... el 'interés' puede ser
directo o indirecto, material o moral, y se configura toda vez que
la sentencia a dictar sea susceptible de beneficiar o de perjudicar al
juez o a sus parientes, como ocurriría en el supuesto de que aquélla
engendrara una responsabilidad subsidiaria o refleja para uno u
otros» (PALACIO, 1979, Tomo II: 319).
Alsina señala en relación a esta causal que «... el juez no puede ser
juez y parte (...). El interés puede ser directo o indirecto, ya que la
ley no hace distingos, y ha de entenderse que existe siempre que,
bajo cualquier forma, el juez se encuentre en situación de aprovechar
o sufrir las consecuencias del fallo (...). Si el juez tiene interés en
otro pleito donde se discuten las mismas cuestiones (...) que en el
sometido a su decisión, es lógico suponer que ha de obrar
influenciado por las pretensiones que tenga respecto de aquél...»
(ALSINA, 1957, Tomo II: 297-298).
6. Exista proceso vigente entre él o su cónyuge o concubino con cualquiera
de las partes, siempre que no sea promovido con posterioridad al inicio del
proceso.
Alsina opina sobre esta causal que «... sea que el juez actúe como
actor o demandado, cualquiera sea la naturaleza del juicio, la
circunstancia de que hubiera sido necesaria la intervención judicial,
demuestra la existencia de un conflicto de intereses que puede
comprometer la ecuanimidad del fallo. Pero es necesario que el
pleito exista al momento de comenzar el juicio, porque de lo
contrario, la parte podría iniciar un pleito simulado, al solo efecto
208 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

de originar la causal de recusación; ello no podría ocurrir, en


cambio, si el que iniciase el pleito fuese el mismo juez» (ALSINA,
1957, Tomo II: 298-299).
Lino Palacio dice de esta causal que «... es necesario que el juicio
se haya promovido antes de haber tomado el juez intervención en
la causa, pues en caso contrario estaría en manos de cualquiera de
las partes crear una causal de recusación mediante el simple arbitrio
de entablar una demanda contra el juez. Distinto sería el caso,
naturalmente, si fuese el propio juez quien iniciase el pleito»
(PALACIO, 1979, Tomo II: 320).
Puntualizamos que el interesado puede basar la recusación que haga del
Juez en las causales contempladas en el artículo 307 del Código Procesal Civil
(al que se hiciera referencia en líneas precedentes) y, también, en las causales
reguladas en el artículo 305 del indicado Código adjetivo, que versa sobre las
causales de impedimento, cuando el Juez impedido no cumpliera con su deber
de abstención o excusación (art. 312 del C.P.C.). Las aludidas causales previstas
en el artículo 305 del Código Procesal Civil fueron examinadas en el punto
2.12.2 del presente Capítulo I de la obra, por lo que nos remitimos a lo señalado
en dicho punto.

2.14.5.2 Oportunidad de la recusación

La oportunidad para que el interesado plantee la recusación del Juez que


conoce del proceso es hasta antes del saneamiento procesal (art. 308 -parte
inicial- del C.P.C.). Sin embargo, resulta viable la recusación del Juez formulada
luego del indicado momento procesal, siempre y cuando esté basada en una
causal (de recusación o impedimento) sobreviniente (art. 308 -parte final- del
C.P.C.), es decir, que los hechos que configuran la causal invocada hayan
acontecido después del plazo regular (indicado precedentemente) con que
cuentan las partes para recusar al magistrado que dirige el proceso.

2.14.5.3 Procedencia e improcedencia de la recusación

Del texto del artículo 309 del Código Procesal Civil (numeral que versa
sobre la procedencia e improcedencia de la recusación) se colige lo siguiente:
- Es improcedente la recusación de los órganos jurisdiccionales que
conocen del trámite de la recusación.
- Es improcedente la recusación de los Jueces comisionados, vale
decir, aquellos que fueron exhortados para practicar una actuación
judicial fuera de la competencia territorial del Juez del proceso.
- Es improcedente la recusación de los magistrados que deban
resolver los conflictos de competencia que se presenten.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 209

- Es improcedente la recusación de los magistrados que conocen de


los procesos no contenciosos o de jurisdicción voluntaria (tal
improcedencia la señala además el art. 761 -inciso 1)- del C.P.C.).
- En los procesos ejecutivos (entiéndase procesos únicos de ejecución)
cabe la recusación si se cumplen los siguientes presupuestos:
A. que la causal (de recusación o impedimento) en que se base
la recusación se acredite con prueba documental fehaciente o
incuestionable; y B. que la recusación sea planteada dentro del plazo
previsto en el proceso único de ejecución para formular contradicción
(cual es de cinco días de notificado el mandato ejecutivo: art. 690-D,
primer párrafo, del C.P.C.).
- Resulta viable plantear una nueva recusación contra el mismo Juez
en el mismo proceso, siempre y cuando la causal en que se base
aquélla estuviera acreditada con prueba documental fehaciente o
incuestionable.
- Es inadmisible una tercera recusación contra el mismo Juez en el
mismo proceso, siendo irrelevante si efectivamente se ha
configurado una causal de recusación o de impedimento, aunque
ésta sea manifiesta o claramente comprobable.

2.14.5.4 Formulación y trámite de la recusación

Se infiere del artículo 310 del Código Procesal Civil (que trata sobre la
formulación y el trámite de la recusación) lo siguiente:
- El escrito mediante el cual se plantea la recusación debe presentarse
ante el Juez o la Sala que conoce del proceso (según se esté recusando
al Juez que dirige el proceso o a un Vocal integrante de la Sala que
conoce del mismo) y tiene que estar debidamente fundamentado,
no bastando, pues, la sola indicación de la causal de recusación o
impedimento en que se sustenta la recusación. Además, en el citado
escrito debe el recusante ofrecer los medios probatorios que
acrediten la causal invocada, siendo inviable el ofrecimiento como
prueba de la declaración del Juez o Vocal recusado.
- Si el Juez al que se recusa admite estar afectado con la causal
invocada en la recusación, tiene la obligación de excusarse (o
abstenerse, como se quiera, pues ambos términos tienen igual
significado) de seguir conociendo el litigio, para lo cual expedirá
el respectivo auto (debidamente motivado) que contendrá, además,
la orden para que se remita el expediente del proceso al órgano
jurisdiccional que debe sustituirlo.
- Si el Juez al que se recusa considera no estar inmerso en la causal
de recusación invocada, lo señalará así en el informe que para
210 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

tal efecto emita (el mismo que tiene que estar debidamente
fundamentado) y ordenará la formación del respectivo cuaderno
de recusación que deberá remitir al órgano jurisdiccional que
corresponda conocer, comunicando de ello (mediante la respectiva
notificación) a los sujetos procesales. La sustanciación de la recusación
no acarrea la suspensión del proceso principal, el mismo que sigue
su curso, aunque, puntualizamos, el Juez al que se recusa está
impedido de emitir resolución alguna que ponga término al proceso
(disposición ésta que se justifica, pues todavía está pendiente de
resolución el cuestionamiento de la presunta parcialidad del
magistrado en que consiste la recusación, por lo que mal se haría
en permitirle a un Juez supuestamente parcializado con alguna de
las partes decidir en definitiva el proceso que, por lo expuesto,
estaría impedido de conocer y resolver). El Juez al que se remite el
cuaderno de recusación tramitará y resolverá ésta de acuerdo a lo
normado en el artículo 754 del Código Procesal Civil (numeral
referido al trámite de la audiencia de actuación y declaración
judicial correspondiente a los procesos no contenciosos), en lo que
sea pertinente. La decisión del órgano jurisdiccional encargado de
dirimir la recusación no puede ser recurrida por los sujetos
procesales, dada la calidad de inimpugnable que le asigna el
penúltimo párrafo del artículo 310 del Código Procesal Civil.
- Lo señalado en el acápite anterior resulta de aplicación (en lo que
corresponda) a la recusación formulada contra un Vocal de la Corte
Superior o de la Corte Suprema. No obstante, debe tenerse presente
que tal recusación será dirimida por los demás Vocales que
conforman la Sala a la que pertenece el Vocal recusado, sin que sea
necesario para ello que la mencionada Sala sea integrada
(completada), a no ser que exista discordia, en cuyo caso dicha Sala
deberá integrarse por el llamado por ley a efecto de resolver la
recusación.

2.14.5.5 Rechazo liminar de la recusación

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 314 del Código Procesal


Civil, la recusación deberá rechazarse sin darle trámite, esto es, será desestimada
de plano:
1. Cuando en el escrito que contiene la recusación no se señale la
causal de recusación de que se trate (que debe ser una de las
previstas en los arts. 305 y 307 del C.P.C.).
2. Cuando la causal de recusación invocada fuese manifiestamente
improcedente (por lo que habrá que estar al caso concreto y,
también, a los supuestos de improcedencia de la recusación
contemplados en el art. 309 del C.P.C.).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 211

3. Cuando en el escrito de recusación no se ofrecen los medios de


prueba necesarios para acreditar la causal invocada (al respecto, el
primer párrafo del art. 310 del C.P.C. dispone que en el escrito de
recusación deben ofrecerse los medios probatorios, excepto la
declaración del recusado, que es improcedente).

2.14.5.6 Sanciones en caso de desestimación de la recusación

En caso de desestimarse la recusación planteada contra un magistrado o


auxiliar jurisdiccional u órgano de auxilio judicial, el órgano jurisdiccional tiene
la potestad (y no el deber) de imponer al recusante la multa correspondiente
(de 3 a 10 U.R.P.), lo que no obsta que sea condenado también al pago de las
costas y costos del trámite de la recusación que promoviera (art. 316 del C.P.C.).

2.14.5.7 Jurisprudencia casatoria relacionada con la recusación del Juez

La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a la recusación


del Juez, ha establecido lo siguiente:
- «... Por la recusación, son las partes quienes cuestionan la
intervención del magistrado por hechos que, no configurando
causales de impedimento, consideran que puedan influenciar en
su decisión (como el ser amigo o enemigo manifiesto de una de las
partes, tener relaciones de crédito con alguna de las partes, ser
donatarios, empleadores o presuntos herederos de aquellos, tener
interés en el resultado del proceso, etcétera); tales hechos requieren
ser probados por quien los alega con medios pertinentes y
suficientes...» (CasaciónNro. 2246-04 / Piura, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 01-06-2006, págs. 16119-16120).
- «... El inciso 1) del artículo 307 del Código Adjetivo [C.P.C.] establece
que las partes pueden solicitar [vía recusación] que el Juez se aparte
del proceso cuando se demuestre por hechos inequívocos que es
amigo íntimo o enemigo manifiesto 'de cualquiera de las partes',
no existiendo referencial [sic -léase referencia-] alguna en la glosada
norma adjetiva a la amistad o enemistad con representantes de
personas jurídicas...» (CasaciónNro. 1121-07 / Lima, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 02-10-2007, págs. 20647-20648).
- «... El doctor [...], al haber actuado como abogado de doña [...] en
otro proceso, ha tenido relación laboral con dicha persona que a su
vez es demandada en este juicio; [...] por ello, dicho Magistrado se
encontraba prohibido de intervenir en este proceso [...] y a pesar
de ello, ha resuelto él mismo como integrante de la Sala Superior,
lo que determina que se ha incurrido en la causal de nulidad
contemplada en el artículo ciento setentiuno del Código Procesal
Civil...» (Casación Nro. 1278-2001 / San Román, publicada en el
Diario Oficial El Peruano el 30-11-2001, págs. 8128-8129).
212 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- «... De acuerdo con el artículo trescientos diez del Código Procesal


Civil, el trámite de la recusación no suspende el proceso principal,
pero el recusado deberá de abstenerse de cualquier resolución que
ponga fin al proceso; [...] a pesar de este dispositivo y que el Juez a
quien se había remitido el cuaderno de recusación para resolverlo no
lo había hecho, la juez expidió sentencia [...]; [...] recién por resolución
[...] se resolvió la recusación rechazándola liminarmente [...]; [...] en
consecuencia, cuando la juez emitió sentencia, y todavía no se había
resuelto su recusación, infringió lo dispuesto por el artículo
trescientos diez del Código Procesal Civil, incurriendo en la causal
de nulidad contemplada en el artículo ciento setentiuno del Código
acotado...» (Casación Nro. 2258-2001 / Lima, publicada en el Diario
Oficial El Peruano el 02-02-2002, pág. 8348).
- «... La recusación fue interpuesta después de emitida la sentencia,
por lo que no cabía ningún trámite...» (Casación Nro. 4166-2001 /
Ucayali, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 31-05-2002,
pág. 8769).
- «... Al variarse la conformación de la Sala [Superior], se ha impedido
a los justiciables la posibilidad de recusación, que permite el artículo
trescientos siete del Código Procesal Civil, porque sólo se han
enterado de ello al realizarse la vista de la causa, por lo que se ha
incurrido en la causal de nulidad contemplada en el artículo ciento
setentiuno del Código acotado...» (Casación Nro. 2046-2002 / La
Libertad, publicada en el Diario Oficial El Peruano el 28-02-2003,
pág. 10180).

2.15 Abstención del Juez

Si en el curso del proceso hubiere circunstancias que pudieran afectar de


una u otra manera y seriamente la función que ejerce el Juez del proceso,
entonces, éste, aduciendo razones de decoro o delicadeza, tiene la potestad (y
no el deber, como ocurre tratándose de las causales de impedimento y recusación
previstas en los arts. 305 y 307 del C.P.C.) de abstenerse de seguir conociendo
el litigio, para lo cual emitirá el respectivo auto motivado y enviará el expediente
del proceso al órgano jurisdiccional que deba sustituirlo (art. 313 -primer
párrafo- del C.P.C.). Si este último estima que los motivos invocados por el
Juez que se abstuvo de seguir conociendo la causa no son lo suficientemente
serios como para ameritar su apartamiento del proceso, deberá seguir el trámite
señalado en el artículo 306 del Código Procesal Civil (art. 313 -in fine- del
C.P.C.), numeral que versa acerca del trámite de la excusación y que fuera visto
en el punto 2.13 del presente Capítulo I de la obra, por lo que nos remitimos a
lo señalado en dicho punto.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 213

Al respecto, Lino Palacio enseña lo siguiente:


«En lo que atañe al derecho de abstención (fundado en motivos graves
de decoro o delicadeza), la ley adopta una fórmula flexible que, remitiendo
fundamentalmente a las motivaciones subjetivas del juez, tiende a
respetar todo escrúpulo serio que éste manifieste en orden a una posible
sospecha sobre la objetividad de su actuación (...).
Debe tratarse, sin embargo, de 'motivos graves', en forma tal que son
inadmisibles las excusaciones que traduzcan un exceso de susceptibilidad
o que puedan aparecer determinadas por actitudes de las propias partes»
(PALACIO, 1979, Tomo II: 332-333).
Couture, por su parte, apunta que «la abstención no configura una causal
de inhabilidad, ni siquiera un motivo de sospecha. Es una situación de conciencia
que autoriza al juez a ser relevado de la intervención en el asunto. Es un derecho
de tipo administrativo que tienen todos los funcionarios públicos, y que
consiste, sustancialmente, en liberarlos del conflicto moral que representa tener
que decidir en asuntos en los cuales razones de decoro o de delicadeza les crean
un estado particular de violencia moral. Este tipo de derecho no alcanza a las
partes en ningún sentido. Estas son ajenas a una situación que se produce
exclusivamente dentro de la conciencia moral del magistrado. No pueden
requerir a éste su alejamiento del asunto, ni les es dado tampoco obtenerlo por
intermedio de su superior jerárquico» (COUTURE, 1950, Tomo III: 134).
Sobre el particular, Aldo Bacre anota lo siguiente:
«Con respecto a los motivos graves de decoro o delicadeza, debe
interpretarse como aquellas circunstancias que originan una violencia
moral en el juzgador, perturbando su seriedad, al encontrarse con un
escrúpulo, o sea cuando considera que su conocimiento en la causa
afectaría su propia estimación como hombre o como juez. Deben ser
causas que afecten a su propio decoro.
Los motivos graves de delicadeza están, en el orden de la moralidad
íntima del juez, un peldaño más abajo que la afectación del decoro, pues
constituyen una agudización del sentimiento, que debe respetarse.
Estos motivos deben existir con anterioridad al proceso, pues no pueden
ser consecuencia de actitudes o expresiones ofensivas de las partes,
quienes de esta manera podrían separarlo del juicio. En estos casos, el
juez debe hacer valer su autoridad manteniendo el buen orden del
proceso y aplicando las sanciones que correspondan» (BACRE, 1986,
Tomo I: 596-597).
Gallinal, acerca de la abstención del Juez por decoro o delicadeza, hace
estas observaciones:
«Puede haber razones especiales de delicadeza y de decoro, no enumeradas
entre los motivos de recusación, que obliguen al juez a abstenerse de
214 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

conocer en un determinado asunto, de modo que, con arreglo a la ley:


los jueces deben abstenerse cuando tengan motivos de recusación o de
impedimentos, aunque no hayan sido propuestos por las partes (...); y
los superiores pueden conceder el derecho de abstención, por razones de
decoro y delicadeza no enumerados entre los motivos de recusación,
siendo aquél un medio decoroso y noble con el que el magistrado, que
en el fondo de su conciencia no se siente seguro de poder ejercitar en un
caso determinado su oficio, puede ponerse a cubierto de cualquier
vituperio o sospecha.
El derecho de abstención, podemos decir que es doblemente facultativo:
facultativo, para los jueces y tribunales superiores el concederlo o no, al
juez inferior que lo solicita, y facultativo, para el juez que pretende que
se le otorgue.
(...)

Lo natural es suponer, que en todo juez, haya el propósito de cumplir


con las obligaciones anexas a su cargo, y no es dado imaginarse, que sin
motivo se abstenga de conocer en asunto determinado, de manera que,
si pide el derecho de abstención, es lógico pensar que para ello medie
una razón cuando menos de decoro, de conciencia, de delicadeza, que lo
puede poner en condiciones de extraviar su criterio o de violentar su
propia naturaleza haciendo un sacrificio que a nadie es lícito imponer.
Los jueces pueden muchas veces tener, motivos especiales, que no deban
revelar a las partes, para abstenerse en determinado litigio, y no hay por
qué colocar al magistrado en el caso de sacrificar la justicia, o de inmolarse
por ella, contrariando sus afectos, perjudicando sus intereses o cediendo
a impulsos de alguna fuerza moral» (GALLINAL, s/a , Tomo II: 207-209).
La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a la abstención
del Juez, ha establecido lo siguiente:
- «... Por la abstención, es el Juez quien de oficio, sin requerírselo las
partes, procede a apartarse del proceso en los casos que: a) advierta
que concurre alguna causal de impedimento, o b) por existir
motivos que, considera, perturban su función jurisdiccional...»
(Casación Nro. 2246-04 / Piura, publicada en el Diario Oficial El
Peruano el 01-06-2006, págs. 16119-16120).
- «... Este [...] supuesto, conocido como 'abstención por decoro o
delicadeza', constituye una potestad inherente al Juez por la cual
se le faculta a apartarse del proceso por causa debidamente
justificada que sólo él conoce y que, por tanto, no se encuentra
expresamente prevista en la ley, dado que comprende su esfera
subjetiva. Los supuestos justificantes que alegue el Juzgador,
mediante resolución motivada, deben ser tales que perturben su
función, y no sólo meros enunciados por los que pretenda apartarse
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 215

de su deber de administrar justicia en un caso concreto. Desde que


la 'abstención por decoro o delicadeza' constituye una potestad del
Juez, es a éste a quien le corresponde decidir si se aparta del proceso,
y no a las partes...» (Casación Nro. 2246-04 / Piura, publicada en
el Diario Oficial El Peruano el 01-06-2006, págs. 16119-16120).
- «... El artículo trescientos trece del Código Procesal Civil regula la
abstención por decoro o delicadeza, que es aquel supuesto donde
el magistrado hace conocer que pesan en su ánimo consideraciones
que pueden perturbar su imparcialidad. Este artículo supone que
el juzgador tiene la facultad de analizar si concurren en él causales
que ameriten su abstención, y si ese es el caso, seguir con el trámite
que establece el artículo bajo comento, pero si el juzgador considera
que éste no es el caso, mal puede considerarse que se ha infringido
dicha norma...» (Casación Nro. 646-98 / Lambayeque, publicada
en el Diario Oficial El Peruano el 30-10-2000, págs. 6421-6422).
- «... El solo hecho de haber compartido un inmueble con el letrado [...],
lo cual ha sido reconocido por el propio Vocal [...], no puede dar
lugar a la abstención del mismo por decoro o delicadeza, ya que
no se ha acreditado que tengan vínculo de orden profesional ni de
otro tipo que perturbe la función del magistrado...» (Casación Nro.
2786-2007 / Loreto, publicada en el Diario Oficial El Peruano el
01-12-2008, págs. 23277-23278).
- «... Al ser la abstención por decoro una facultad y no un deber de
los juzgadores no puede acarrear sanción de nulidad...» (Casación
Nro. 2455-2004 / El Santa, publicada en el Diario Oficial El Peruano
el 01-09-2005, pág. 14674).

3. AUXILIARES JURISDICCIONALES

De acuerdo a lo normado en el artículo 54 del Código Procesal Civil, son


auxiliares de la jurisdicción civil:
- Los Secretarios de Sala.
- Los Relatores.
- Los Secretarios de Juzgado.
- Los Oficiales auxiliares de justicia.
- Los Organos de auxilio judicial (perito, depositario, custodio,
interventor, martiliero público, curador procesal, policía judicial,
traductor, intérprete, entre otros).
Los deberes y responsabilidades de los auxiliares de la jurisdicción civil
se rigen por lo dispuesto en la Ley Orgánica del Poder Judicial, el Código
Procesal Civil y demás normas pertinentes.
216 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

3.1 Secretarios de Sala


Los Secretarios de Sala (de las Cortes Superiores y de la Corte Suprema)
son aquellos funcionarios públicos nombrados previo concurso por el Consejo
Ejecutivo del distrito judicial correspondiente (art. 258 de la L.O.P J.), que tienen
como funciones u obligaciones (a tenor del art. 259 de la L.O.P.J.) las siguientes:
1. Atender en su oficina dentro del horario establecido.
2. Recibir mediante Mesa de Partes, los expedientes que los Magistrados
o Salas envíen en grado o en consulta y los escritos o recursos que
entreguen los interesados.
3. Consignar al margen de las notas de remisión y de los escritos y
recursos, cuando sean de término o lo pida el interesado, bajo su
firma o la del empleado que los recibe, la fecha y hora que llegan
a la Mesa de Partes y anotar en la correspondiente libreta, los
procesos y copias que sean entregados.
4. Entregar diariamente a la Sala los expedientes que están al despacho.
5. Refrendar las resoluciones el mismo día que se expidan y autorizar
las actas de comparendos, poderes y declaraciones en el acto en
que se lleven a cabo, después de obtener las firmas de las personas
que intervengan en dichas diligencias.
6. Recibir de Relatoría, bajo cargo, el despacho de cada día para la
prosecución de su trámite.
7. Devolver inmediatamente a los Juzgados y Cortes Superiores de
su procedencia los expedientes resueltos, después que estén
vencidos los términos de ley, sin retardo alguno, bajo responsabilidad.
8. Vigilar que se cumplan en el menor tiempo posible, las peticiones
y devoluciones de expedientes en trámite para mejor resolver.
9. Informar diariamente al Presidente de la Sala sobre los procesos en
que hayan vencido los términos, para que sean resueltos.
10. Guardar secreto de lo que ocurra en la Sala.
11. Facilitar a los interesados y a sus abogados, en las Oficinas de la
Secretaría, el estudio de los expedientes.
12. Cuidar que se notifiquen las resoluciones en los términos y formas
de ley.
13. Ejercer las demás atribuciones que señala la ley.

3.2 Relatores
Casarino Viterbo dice de los Relatores que:
«... Son los funcionarios auxiliares de la administración de justicia que
tienen como misión fundamental imponer a los tribunales colegiados del
contenido de los negocios que ante ellos se ventilan.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 217

Con razón (...) se ha llamado a estos funcionarios auxiliares los ojos del
tribunal. Materialmente sería imposible que diversos jueces pudieran
imponerse en un mismo momento del proceso. Se recurre entonces al
sentido de la vista de un tercero, a objeto de que éste, de viva voz, informe
a los jueces de los tribunales colegiados de la materia o contenido del
proceso» (CASARINO VITERBO, 1983, Tomo II: 141).
Los Relatores son funcionarios públicos letrados adscritos a las Salas de
la Corte Suprema o de las Cortes Superiores que tienen las siguientes funciones
u obligaciones (según el art. 263 de la L.O.P.J.):
1. Concurrir a las Cortes antes de que comience el despacho.
2. Guardar secreto de lo que ocurre en la Sala.
3. No dar razón del despacho antes de que las resoluciones hayan
sido autorizadas.
4. Recibir, bajo constancia, los procesos que deben ser tramitados o
resueltos durante las horas de despacho, dando cuenta a la Sala el
mismo día.
5. Hacer presente a la Sala y al Vocal ponente en su caso, las nulidades
y omisiones que adviertan en los autos y las insuficiencias de los
poderes.
6. Hacer presente a la Sala, antes de empezar la audiencia, si de autos
resulta que alguno de los Vocales está impedido.
7. Hacer relación verbal de las causas en el acto de su vista.
8. Escribir las resoluciones que expide la Sala.
9. Cuidar que no quede ninguna resolución sin ser firmada por los
Magistrados, el mismo día que se dicta.
10. Cuidar que la nominación de los Vocales, al margen de las
resoluciones, corresponda exactamente a los miembros de la Sala
que las hayan dictado, bajo responsabilidad que les es exclusiva y
que hace efectiva la misma Sala aplicando la medida disciplinaria
que corresponda.
11. Devolver los expedientes a la Secretaría, el mismo día en que son
despachados bajo cargo firmado en el libro respectivo.
12. Registrar en los libros respectivos, con el visto bueno del Presidente
de la Sala, la distribución de las causas entre los ponentes y su
devolución, así como los votos en caso de discordia.
13. Llevar un registro en que se anota diariamente, con el visto bueno
del Vocal menos antiguo de la Sala, las partidas relativas a los autos
y sentencias que se dicten, extractando la parte resolutiva e
indicando los nombres de los litigantes objeto de la causa y los
nombres de los Magistrados.
218 Derecho Procesal Civil 1: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

14. Comunicar de palabra a los Magistrados llamados a dirimir


discordia, el decreto por el que se les llama y poner en autos la
constancia respectiva.
15. Presentar semanalmente al Presidente de la Sala una razón de las
causas que hayan quedado al voto, con indicación de las fechas en
que se vieron.
16. Concurrir a las audiencias e informes orales y leer las piezas del
proceso que el Presidente ordene.
17. Llevar un libro en que se anote el día y hora señalados para las
audiencias o informes orales, con indicación del nombre de las
partes, su situación procesal, del Fiscal que debe actuar, si fuera el
caso, y de los defensores designados, así como el Juzgado del que
proviene la causa.
18. Las demás que correspondan conforme a la ley y al Reglamento.

3.3 Secretarios de Juzgado

«El auxiliar más calificado de los Juzgados y Tribunales es el Secretario


Judicial, que tiene, aparte de la función de documentación y comunicación, la
esencial de fedatario de las actividades del Juez en el proceso. El Secretario
Judicial es, fundamentalmente, más que un auxiliar, en el sentido corriente de
esta palabra, un colaborador del Juez, sin cuya intervención (...) el Juez no
puede producir actos procesalmente válidos» (DE PINA, 1940: 75).
Oderigo, acerca del Secretario judicial, refiere que:
«... En lo civil (...), y en todas las instancias, el secretario es auxiliar
permanente del juez, que interviene en todos los asuntos en los cuales
este último ejerce jurisdicción.
Sus funciones son esencialmente actuariales: los secretarios se ocupan de
las actas y de los escritos con que se forman los expedientes judiciales,
de la crónica oficial de los actos procesales realizados...» (ODERIGO,
1989, Tomo II: 188).
Lino Palacio, en cuanto a los Secretarios judiciales, apunta que:
«... Los secretarios son los principales auxiliares de los jueces y tribunales
e integran (...) el grupo superior del personal auxiliar. Sin perjuicio de su
subordinación jerárquica al o a los elementos juzgadores del órgano
judicial, los secretarios son, por un lado, los jefes directos e inmediatos
del personal auxiliar subalterno. Por otro lado, les corresponde el
cumplimiento de parte de las funciones ordenatorias del proceso (vgr.
dictado de ciertas providencias de trámite), así como la actividad
específicamente referida a la formación material y a la custodia de los
expedientes judiciales (actos de documentación).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 219

En la práctica, sin embargo, debido a la complejidad y al volumen de las


tareas que pesan sobre los órganos judiciales, los secretarios desempeñan
funciones que exceden el marco de las precedentemente descriptas para
incursionar, de hecho, a través de proyectos de resolución, en el ámbito
de la actividad decisoria» (PALACIO, 1979, Tomo II: 346).
Al respecto, Casarino Viterbo sostiene que «... la misión (...) de los
secretarios es autorizar las providencias, despachos y actos emanados de los
tribunales ante los cuales prestan sus servicios, y custodiar los procesos y demás
documentos y papeles que sean presentados ante aquéllos» (CASARINO
VITERBO, 1983, Tomo II: 147).

Micheli, por su parte, señala que «... el secretario pertenece al orden


judicial (...) pero no ejercita la función judicial. Tiene la función de documentar
las actividades de los órganos judiciales, así como las propias y la de las partes,
la de asistir al juez en todos los actos respecto de los cuales se deba formar
proceso verbal (levantar acta), la de autenticar todo aquello que él ha extendido
por escrito (...), la de librar copias y extractos auténticos de los documentos
producidos, la de inscribir las causas en el registro de las mismas, la de proveer
a la formación del fascículo de oficio y a las notificaciones y comunicaciones
prescritas por la ley (...) o por el juez, y a la conservación de los actos del
proceso...» (MICHELI, 1970, Volumen 1 :189).

Briseño Sierra, en lo que atañe a las actividades que desarrolla el secretario


judicial, señala las siguientes: «autenticadora, certificadora o documental,
procesal (...), conservación y custodia, recaudaciones, actos administrativos, de
dirección y mando (interior de las oficinas), de mediación, de asesoramiento (...),
de comunicación, de ejecución, de regulación de costas (...), de pureza del
procedimiento (que llega a confundirse con los actos de asesoramiento), actos
de auxiliador (desde asistencia al desahogo de pruebas hasta cooperación
en las labores de la oficina), actos que dan cumplimiento a lo ordenado por
el juzgador, actos de dación de fe, y actos de archivo...» (BRISEÑO SIERRA,
1963: 75).

A criterio de Pallares, las funciones propias del Secretario judicial,


consideradas en abstracto y en términos generales, son las siguientes:
«a).- Autorizar las resoluciones, acuerdos y sentencias del juez, requisito
éste sin el cual, carecen de validez, a no ser en casos excepcionales (...).
b) .- La llamada facultad de documentación que consiste en hacer constar
en las actuaciones judiciales los actos igualmente judiciales.
c) .- Acordar en forma reservada o secreta las resoluciones que deben
recaer a las peticiones de las partes, de los terceros y las sentencias
que haya que dictar» (PALLARES, 1979: 331).
220 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Para Devis Echandía, son funciones de los Secretarios judiciales:


«1) Autorizar con su firma todas las sentencias, autos, declaraciones,
despachos, exhortos, diligencias, copias y notificaciones;
2) dar los testimonios o certificaciones que se pidan sobre hechos del
juzgado, tribunal o Corte, previa autorización del magistrado o
juez, y cuando lo permita la ley;
3) servir de auxiliares de los magistrados o jueces en los asuntos de
que éstos conocen, con facultad de dar fe en los mismos asuntos y
en todos los actos que les correspondan;
4) pasar al despacho los asuntos en que deba dictarse alguna resolución
sin necesidad de petición de las partes y los memoriales que éstas
presenten, so pena de multa por cada omisión;
5) dar las informaciones sobre el estado de los asuntos que cursan en
la oficina y manejar la secretaría con sus archivos, libros, etc.;
6) custodiar y mantener el orden el archivo del despacho;
7) hacer las notificaciones, citaciones y emplazamientos y autorizar
las que practiquen sus subalternos» (DEVIS ECHANDIA, 1985,
Tomo II: 355).
Alvarez Juliá, Neuss y Wagner, en lo que concierne a los deberes del
Secretario judicial, afirman que son los siguientes:
«1) Autorizar las diligencias y demás actuaciones que pasen ante ellos
y darles su debido cumplimiento en la parte que les concierne.
2) Organizar los expedientes a medida que se vayan formando, y
cuidar que se mantengan en buen estado.
3) Redactar las actas, declaraciones, diligencias en que intervengan (...).
4) Llevar los libros que establezcan los reglamentos.
5) Desempeñar todas las demás funciones designadas en las leyes
generales y disposiciones reglamentarias.
6) Comunicar a las partes y a los terceros las decisiones judiciales,
mediante la firma de oficios, mandamientos, cédulas y edictos (...).
( ...)

7) Extender certificados, testimonios y copias de actas.


8) Conferir vistas y traslados.
9) Firmar (...) las providencias de mero trámite (...).
10) Devolver los escritos presentados fuera de plazo» (ALVAREZ
JULIA; NEUSS; y WAGNER, 1990: 71-72).
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 221

Los Secretarios de Juzgado son aquellos funcionarios públicos que tienen


por obligaciones y atribuciones genéricas, según el artículo 266 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial, las siguientes:
1. Actuar únicamente en su Juzgado y residir en la localidad donde
aquél funciona.
2. Cumplir estrictamente el horario establecido y atender personalmente
a abogados y litigantes.
3. Guardar secreto en todos los asuntos a su cargo, hasta cuando se
hayan traducido en actos procesales concretos.
4. Vigilar se coloque al margen de los escritos y recursos el día y hora
en que se reciben, firmando la constancia respectiva cuando no
existe control automático de recepción.
5. Dar cuenta al Juez de los recursos y escritos a más tardar dentro
del día siguiente de su recepción, bajo responsabilidad.
6. Autorizar las diligencias y las resoluciones que correspondan según
la ley y el reglamento.
7. Actuar personalmente en las diligencias a que están obligados, salvo
en los casos en que por disposición de la ley o mandato del Juez
pueda comisionarse a los Oficiales Auxiliares de Justicia u otro
persona de auxilio judicial.
8. Vigilar que se notifique la resolución al día siguiente de su
expedición, salvo el caso de sentencia en que la notificación se debe
hacer dentro de dos días de dictada.
9. Emitir las razones e informes que ordene su Superior.
10. Facilitar el conocimiento de los expedientes a las partes y a sus
abogados, y a las personas que tienen interés legítimo acreditado,
con las respectivas seguridades (en el caso de expedientes archivados,
pueden facilitar el conocimiento a cualquier persona, debidamente
identificada, que los solicite por escrito).
11. Vigilar la conservación de los expedientes y los documentos que
giran a su cargo, siendo responsables por su pérdida, mutilaciones
o alteraciones, sin perjuicio de las responsabilidades del personal
auxiliar.
12. Llevar los libros o tarjetas de control que establece el Consejo
Ejecutivo Distrital, debidamente ordenados y actualizados.
13. Expedir copias certificadas, previa orden judicial.
14. Remitir los expedientes fenecidos, después de cinco años, al archivo
del juzgado.
222 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

15. Admitir, en casos excepcionales, consignaciones en dinero efectivo


o cheque certificado a cargo del Banco de la Nación, con autorización
especial del Juez, que contiene al mismo tiempo, la orden para que
el Secretario formalice el empoce a la entidad autorizada, el primer
día útil.
16. Cuidar que la foliación de los expedientes se haga por orden
sucesivo de presentación de los escritos y documentos, y que las
resoluciones se enumeren en orden correlativo.
17. Guardar los archivos que por orden judicial reciban de otros Secretarios.
18. Atender con el apoyo de los Oficiales Auxiliares de Justicia del
Juzgado, el despacho de los decretos de mero trámite y redactar
las resoluciones dispuestas por el Juez.
19. Confeccionar trimestralmente la relación de los procesos en estado
de pronunciar sentencia, colocando la tabla de causas cerca de la
puerta de la Sala de actuaciones del Juzgado.
20. En los Juzgados Penales, confeccionar semanalmente una relación
de las instrucciones en trámite, con indicación de su estado y si hay
o no reo en cárcel, colocándose dicha relación cerca de la puerta de
la Sala de actuaciones del Juzgado.
21. Confeccionar trimestralmente la relación de las causas falladas y
pendientes, con las referencias que sirven para distinguirlas, a fin
de que oportunamente sean elevadas por el Juez al Consejo Ejecutivo
Distrital.
22. Compilar los datos necesarios para la formación de la estadística
judicial, en lo que respecta al Juzgado, con indicación del número
de causas ingresadas, falladas y pendientes; de las sentencias que
hayan sido confirmadas, revocadas o declaradas insubsistentes por
la Corte Superior y de aquellas en las que la Corte Suprema
interviene conforme a ley, consignando el sentido de las resoluciones.
23. Cuidar que los subalternos de su dependencia cumplan puntualmente
las obligaciones de su cargo, dando cuenta al Juez de las faltas u
omisiones en que incurran en las actuaciones y de su comportamiento
en general, a fin de que aquél imponga, en cada caso, la medida
disciplinaria que corresponda.
24. Cumplir las demás obligaciones que impone la ley y el reglamento.

3.4 Oficiales auxiliares de justicia

Los Oficiales auxiliares de justicia son los servidores y empleados que se


hallan al servicio del Poder Judicial y que tienen como obligaciones y
atribuciones genéricas (según el art. 272 de la L.O.P.J.) las siguientes:
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 223

1. Actuar únicamente en la Sala, el Juzgado o en la Secretaría a la


que se encuentran adscritos y residir en el lugar en que aquéllos
funcionan.
2. Cumplir estrictamente el horario establecido.
3. Asistir a los Jueces, Secretarios y Relatores de Sala y a los Secretarios
de Juzgado, en las actuaciones o diligencias que se realizan en o
fuera del local jurisdiccional respectivo.
4. Emitir las razones o informes que se les soliciten.

3.5 Organos de auxilio judicial

En lo que respecta a los Organos de auxilio judicial, el artículo 55 del


Código Procesal Civil establece que son los siguientes:
- El perito.
- El depositario.
- El interventor.
- El martiliero público.
- El curador procesal.
- La policía (judicial).
- Los otros órganos que determine la ley (como, por ejemplo, el
custodio, los traductores e intérpretes).

3.5.1 Perito

3.5.1.1 Noción

El perito es aquella persona que cuenta con conocimientos especializados


sobre alguna ciencia, arte, oficio o materia y que es llamado por el órgano
judicial a fin de que le auxilie sobre algún hecho que escapa a su saber y exponga
sus observaciones y exámenes realizados, así como sus conclusiones sobre lo
analizado, todo lo cual estará contenido en su informe pericial o dictamen (el
mismo que no es determinante como prueba, pues será debidamente valorado
por el juzgador como cualquier otro medio probatorio).
Según Alvarez Juliá, Neuss y Wagner, los peritos «... son los auxiliares
de los jueces que por su idoneidad o profesión asesoran al juez sobre temas
específicos (p.ej., médico forense, peritos ingenieros, calígrafos, tasadores,
traductores, etcétera)» (ALVAREZ JULIA; NEUSS; y WAGNER, 1990: 71).
A decir de Oderigo, «... se denomina perito a la persona técnicamente
capacitada que es llamada al proceso con finalidad probatoria de tipo asesor;
para que facilite al juez la comprensión de determinados fenómenos inaccesibles
para él por falta de conocimientos especiales» (ODERIGO, 1989, Tomo II: 203).
224 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Para Nelson Suárez, «... los peritos son personas llamadas a exponer al
Juez no sólo las observaciones de sus sentidos y sus impresiones personales
sobre los hechos observados, sino, también las inducciones que deban sacarse
objetivamente de los hechos observados y de aquellos que se les den por
existentes...» (SUAREZ, 1972: 64).
Gómez Orbaneja asevera que los peritos «... son las personas con conocimientos
especializados (científicos, artísticos o prácticos), llamados al proceso para
aportar las máximas de experiencia que el Juez no posee o puede no poseer y
para facilitar la percepción y la apreciación de hechos concretos, objeto de
debate» (GOMEZ ORBANEJA; citado por ARAGONESES, 1958: 532).
Cardoso Isaza opina que los peritos «... son auxiliares del juez y su
dictamen un medio de prueba, que si bien presenta a veces características que
lo asemejan más que todo a la declaración del testigo, difiere de ella no sólo por
su aspecto formal, sino por razón de su contenido, como que no sólo envuelve
un mero relato de hechos previamente percibidos, fijados y conservados, sino
que involucra conclusiones originadas en razonamientos abstractos para los
cuales se requieren especiales conocimientos técnicos, científicos o artísticos»
(CARDOSO ISAZA, 1979: 358).
El perito es un órgano de auxilio judicial, un colaborador técnico del
magistrado o un órgano de prueba, como se quiera, cuya participación es
imparcial y -en ocasiones- necesaria. Así lo deja entrever Nelson Suárez cuando
afirma que «el perito es un auxiliar de justicia, que debe actuar con absoluta
imparcialidad, comprometiéndose solamente con su inteligencia, ciencia o
saber, y suministrando verazmente los informes técnicos que se le requieran,
con abstracción del origen de su nombramiento y sin otro interés que el de
colaborar con la justicia, la ley y la paz social» (SUAREZ, 1972: 67).
La Ley Orgánica del Poder Judicial regula lo concerniente a los peritos
en el Capítulo I («Peritos») del Título II («Organos de auxilio judicial») de su
Sección Sexta («Organos auxiliares»), en los arts. 273 al 280. Por su parte, el
Código Procesal Civil regula la pericia en el Capítulo VI («Pericia») del Título
VIII («Medios probatorios») de su Sección Tercera («Actividad procesal»), en
los arts. 262 al 271. Por último, debe tenerse presente, además, lo normado en
el Reglamento de Peritos Judiciales (Res. Adm. Nro. 351-98-SE-TP-CME-PJ, del
25-08-1998).

3.5.1.2 Requisitos

Son requisitos para ejercer el cargo de perito los siguientes:


- Debe ser sujeto extraño al proceso: El nombramiento no puede
recaer en el demandante, demandado o tercero interviniente en la
relación jurídica procesal.
- Debe ser idóneo para el cargo y tener conducta intachable.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 225

- Debe tener título habilitante en la ciencia, profesión, arte, actividad


técnica o materia especializada a que se refieran las cuestiones
objeto de pericia, a no ser que ésta no requiera de profesionales
universitarios o no hubieran peritos en las sedes de los Juzgados
en los que tenga que actuarse dicho medio probatorio.
- Debe aparecer en la lista de especialistas que el Consejo de Gobierno
de cada distrito judicial formula anualmente, salvo que la pericia
no precise de profesionales universitarios o no hayan peritos en la
sede del Juzgado correspondiente.
- Debe ser el perito designado como tal por el Juez.
- Debe aceptar el cargo: Dicha aceptación tiene que ser expresa, por
escrito y bajo juramento o promesa de actuar con veracidad.
- No debe estar afectado de alguna causal de impedimento o
recusación, las mismas que se encuentran previstas en los artículos
305 y 307 del Código Procesal Civil, respectivamente.
Sobre el particular, nuestro ordenamiento jurídico establece lo siguiente:
- El Consejo de Gobierno de cada Distrito Judicial formula anualmente
la lista de los especialistas que podrán ser nombrados peritos en
un proceso, tomando como base la propuesta alcanzada por cada
colegio profesional. Cuando la pericia no requiera de profesionales
universitarios, el Juez nombrará a la persona que considere idónea.
La misma regla se aplica en las sedes de los Juzgados donde no
hayan peritos que reúnan los requisitos antes señalados (art. 268
del C.P.C.).
- Los Peritos Judiciales deben reunir los requisitos que las leyes
procesales exigen, tener conducta intachable y figurar en la nómina
que remitan las instituciones representativas de cada profesión (art.
273 de la L.O.P.J.).
- Los Colegios Profesionales y las instituciones representativas
de cada actividad u oficio debidamente reconocidas, remiten
anualmente a la Corte Superior del Distrito Judicial correspondiente,
la nómina de sus miembros que consideren idóneos para el
desempeño del cargo de Perito Judicial, a razón de dos por cada
Juzgado. Estos deben residir dentro de la circunscripción de cada
Juzgado y reunir los requisitos legales para el desempeño de tal
función. Las nóminas son transcritas a los Juzgados para que éstos
designen rotativamente, en cada caso y en presencia de las partes
o de sus abogados, a quienes deban actuar. Las Cortes Superiores
pueden solicitar, cuando lo consideren conveniente, se aumente el
número de peritos que figuren en las nóminas (art. 274 de la
L.O.P.J.).
226 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- En los lugares donde no se haya podido formular las nóminas a


que se refiere el artículo 273 de la Ley Orgánica del Poder Judicial
(numeral citado líneas arriba) para el nombramiento de peritos, los
Organos Jurisdiccionales se rigen por las disposiciones procesales
pertinentes (art. 277 de la L.O.P.J.).

3.5.1.3 Impedimentos

Con arreglo a lo previsto en el artículo 31 del Reglamento de Peritos Judiciales


(Res. Adm. Nro. 351-98-SE-TP-CME-PJ, del 25-08-1998), son impedimentos
para participar en Audiencias o Diligencias periciales:
a) Cuando los peritos tengan vínculo laboral o profesional vigente de
carácter temporal o permanente con alguna de las partes.
b) Cuando el perito o su cónyuge o concubino, tengan parentesco
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad
o de adopción, con alguna de las partes, o con sus representantes
o apoderados o con un abogado que interviene en el proceso.
c) Cuando el perito o su cónyuge o concubino, tengan el cargo de
tutor o curador de cualquiera de las partes.
d) Cuando el perito tenga interés directo o indirecto en el proceso.
e) Cuando se produzca cualquier otro incumplimiento a disposiciones
legales y /o internas del Poder Judicial.
En relación al tema tratado en este punto, debe tenerse en cuenta lo
normado en el artículo 315 del Código Procesal Civil, numeral referido a la
recusación y al deber de abstención de los auxiliares jurisdiccionales (y el perito
es uno de ellos: arts. 54 y 55 del C.P.C.), y que será visto en el punto 3.6 del
presente Capítulo I de la obra.

3.5.1.4 Derechos

Es derecho del perito que se le suministre los medios para llevar a cabo
la pericia y no haya intervención alguna que no sea la del perito. El perito debe
tener plena libertad en su proceso investigatorio, siempre y cuando no exceda
de la materia o asunto señalados por el Juez en la respectiva resolución. De
esta manera se garantiza la no interferencia, ni siquiera del magistrado, en los
estudios, métodos y experimentos que tenga que practicar el perito con miras
a la elaboración de un dictamen confiable y científico. Esto se explica porque
solamente el perito conoce la actividad pericial y puede determinar cuándo su
indagación adquiere la certeza exigida para con su dictamen. Naturalmente, a
efecto de desarrollar su labor, el perito tiene que contar con los elementos
materiales del caso y que le deben ser facilitados por el magistrado y los sujetos
procesales.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 227

También es derecho del perito que se le remunere por su trabajo, lo que


implica no sólo el pago por los gastos que demanda la pericia sino, además,
por la actividad que realiza en base a sus conocimientos especializados. El
artículo 279 de la Ley Orgánica del Poder Judicial señala al respecto que los
honorarios de los peritos, en los peritajes pedidos por las partes, se fijan y pagan
con arreglo a las disposiciones procesales pertinentes, y que quienes soliciten
una pericia deben consignar previamente los honorarios correspondientes,
conforme al arancel vigente. El artículo 271 del Código Procesal Civil establece
en relación a los honorarios de los peritos: A. que el Juez fija el honorario de
los peritos, estando obligada al pago la parte que ofrece la prueba (pericial), y
que si no lo hiciera dentro del plazo que el Juez le señale, éste puede ordenar
que se prescinda del medio probatorio (pericia), salvo que la otra parte ofrezca
efectuar el pago, con cargo a repetir; y B. que, cuando el medio probatorio
(pericia) es ordenado de oficio, el honorario será pagado proporcionalmente
por las partes, y que el incumplimiento de una parte faculta a la otra a efectuar
el pago con cargo a repetición. El Reglamento de Peritos Judiciales (Res. Adm.
Nro. 351-98-SE-TP-CME-PJ) trata acerca de los honorarios de los peritos en los
artículos 23 y 24, los mismos que citamos a continuación:
«Artículo 23°.- Los honorarios profesionales serán propuestos por el Perito de
acuerdo con las normas orientadoras de honorarios profesionales que publican cada
dos años los Colegios Profesionales, cuya copia deberá ser remitida al Presidente
de la Corte [Corte Superior de Justicia pertinente]. Estos honorarios deberán ser
aprobados por el Magistrado. El 8 % de los Honorarios netos del Perito, se destinarán
al REPEJ [R egistro de Peritos Judiciales] y para el financiamiento de peritajes
extraordinarios en procesos penales.
La elaboración de Informes Periciales gratuitos, en los casos contemplados por ley,
serán considerados como méritos y anotados en el Registro de Peritos Judiciales».

«A rtículo 24°.- Los Magistrados dispondrán que los obligados al pago de los
honorarios por el servicio de Peritajes Judiciales, previo a la prestación del servicio,
efectúen el Depósito Judicial del importe fijado, salvo lo previsto en el Articulo 182°
del Código Procesal Civil. [E l art. 182 del C.P.C. versa sobre los efectos del auxilio
ju d icia l y señala, entre otras cosas, que el auxiliado está exonerado de todos los
gastos del proceso],
Excepclonalmente, podrá disponerse se otorgue fianza personal acompañada de la
respectiva Declaración Jurada de Bienes, para garantizar el pago futuro de la
obligación. Los honorarios garantizados podrán ejecutarse en vía incidental en el
mismo proceso judicial.
Del mismo modo, excepcionalmente, el Magistrado podrá ordenar al Perito la
presentación de carta fianza irrevocable y de ejecución inmediata, cuando éste solicite
adelanto que no podrá ser mayor del 40 % de sus honorarios».

3.5.1.5 Obligaciones

Son obligaciones de los peritos las siguientes:


- Prestar juramento o promesa de actuar con veracidad, si hubiese
aceptado el cargo.
228 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- Realizar personalmente la pericia, siguiendo el marco del encargo


judicial y en la forma señalada por el ordenamiento procesal.
- Obrar con lealtad, veracidad, imparcialidad, responsabilidad y
buena fe.
- La motivación de su dictamen y la exposición en forma clara y
concreta de sus conclusiones, las mismas que deben ser el resultado
de los fundamentos incorporados en el informe pericial.
- Guardar secreto de su labor hasta tanto no presente el dictamen
pericial.
- La presentación oportuna de los dictámenes periciales.
- La explicación del mismo en la audiencia de pruebas o en una
especial, si el caso lo amerita.
- Concurrir a la inspección judicial cuando haya relación entre este
medio de prueba y la pericia, siempre que así lo ordene el Juez.
- Abstenerse de aceptar el cargo de perito o de practicar la pericia si
se encuentran afectados de alguna causal de impedimento o
recusación.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 26 del Reglamento de
Peritos Judiciales (Res. Adm. Nro. 351-98-SE-TP-CME-PJ), son obligaciones de
los profesionales y especialistas inscritos en el Registro de Peritos Judiciales
(REPEJ) las siguientes:
a) Cumplir con las disposiciones emitidas por los Organos de Gobierno
del Poder Judicial.
b) Expedir informes periciales expresos y categóricos, técnicamente
sustentados.
c) Presentación oportuna del informe pericial.
d) Otras que se puedan establecer por norma expresa.

3.5.1.6 Responsabilidades

Sobre el particular, la Ley Orgánica del Poder Judicial establece en su


artículo 278 que las irregularidades cometidas por los peritos en el desempeño
de sus funciones, son puestas en conocimiento de las instancias profesionales
que los propusieron, sin perjuicio de aplicarse las sanciones que establece la
ley.
El Código Procesal Civil, en lo que atañe a las responsabilidades del
perito, prescribe en su artículo 270 que:
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 229

«Los peritos que, sin justificación, retarden la presentación de su dictamen


o no concurran a la audiencia de pruebas, serán subrogados y sancionados
con multa no menor de tres ni mayor de diez Unidades de Referencia
Procesal, sin perjuicio de la responsabilidad civil y penal a que hubiere
lugar.
En este caso, el dictamen pericial será materia de una audiencia especial».
Es de destacar que los peritos no sólo incurren en responsabilidad civil
y penal cuando retardan -sin justificación- la presentación de su dictamen o no
asisten a la audiencia de pruebas, sino también cuando obran con culpa inexcusable
en la elaboración del informe pericial o actúan con dolo al emitir informes falsos
(ya sea debido a soborno, animadversión u otro tipo de intereses).
En cuanto al tema tratado en este punto, debe tenerse presente lo normado
en los artículos 27 al 30 del Reglamento de Peritos Judiciales (Res. Adm. Nro.
351-98-SE-TP-CME-PJ), numerales que procedemos a citar seguidamente:
«Artículo 27°.- Se considera falta a toda acción u omisión voluntaria que contravenga
las obligaciones, prohibiciones y demás normatividad específica sobre los deberes
de los Peritos Judiciales establecidos por Ley y el presente reglamento, sin perjuicio
de las responsabilidades civiles y/o penales a que hubiere lugar».

«Artículo 28°.- Son causales de sanción a los Peritos Judiciales las faltas siguientes:
a) Presentación extemporánea del Informe Pericial por causa imputable al Perito.
b) El incumplimiento o la falta de subsanación del Informe Pericial dentro del
plazo correspondiente.
c) Aplazamiento de la Audiencia o Diligencia por causa imputable al Perito.
d) La falta de claridad y precisión en el Informe Pericial.
e) Efectuar cobros indebidos.
f) Incumplimiento de lo dispuesto en el Artículo 26° del reglamento. [Según el
art. 26 del Reglamento de Peritos Judiciales (Res. Adm. Nro. 351-98-SE-TP-
CME-PJ) son obligaciones de los profesionales y especialistas inscritos en el
Registro de Peritos Judiciales (REPEJ) las siguientes: a) cum plir con las
disposiciones emitidas por los Organos de Gobierno del Poder Judicial; b)
expedir inform es periciales expresos y categóricos, técnicamente sustentados;
c) presentación oportuna del inform e pericial; y d) otras que se puedan
establecer por norma expresa],
g) Cualquier otro incumplimiento a disposiciones legales y/o internas del Poder
Judicial».

«Artículo 29°.- Constituyen sanciones:


- Amonestación.
- Multa.
- Suspensión Temporal.
- Cancelación Definitiva.
Las sanciones enunciadas serán aplicadas por el Juez del proceso en observancia
del Artículo 270° del Código Procesal Civil [citado lineas arriba] y en función a criterios
de proporcionalidad, excepto la Cancelación Definitiva que corresponde aplicar al
Presidente de la Corte Superior respectiva, previo informe del Juez del proceso».
230 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«A rtículo 30°.- Las sanciones impuestas por el Magistrado del proceso podrán ser
apeladas en el plazo de quince días hábiles, ante el Presidente de la Corte Superior
de Justicia del Distrito Judicial correspondiente, quien deberá resolver en el plazo de
treinta días útiles con resolución motivada. Lo resuelto por el Presidente de la Corte
Superior de Justicia es inimpugnable.
Las sanciones impuestas serán inmediatamente comunicadas a los Colegios
Profesionales y al Registro de Peritos Judiciales, para las acciones pertinentes. Del
mismo modo, los Colegios Profesionales o instituciones están obligadas a comunicar
al REPEJ [Registro de Peritos Judiciales] de las denuncias y sanciones impuestas a
los profesionales o especialistas, bajo responsabilidad».

3.5.1.7 Número de peritos


La última parte del artículo 263 del Código Procesal Civil establece que
los peritos son designados por el Juez en el número que considere necesario. Se
observa entonces que el número de peritos queda librado al criterio del juzgador.
Nada impide que éste decida que la pericia sea practicada por un solo perito.
El artículo 264 del mencionado cuerpo de leyes se refiere al perito de
parte y preceptúa que:
«Las partes pueden, en el mismo plazo que los peritos nombrados por
el Juez, presentar informe pericial sobre los mismos puntos que trata el
Artículo 263° [del C.P.C., cuya parte inicial establece que al ofrecer la pericia
se indicarán con claridad y precisión, los puntos sobre los cuales versará el
dictamen, la profesión u oficio de quien debe practicarlo y el hecho controvertido
que se pretende esclarecer con el resultado de la pericia], siempre que lo hayan
ofrecido en la oportunidad debida.
Este perito podrá ser citado a la audiencia de pruebas y participará en
ella con sujeción a lo que el Juez ordene».
De la lectura del primer párrafo del artículo 264 del Código Procesal Civil
se aprecia que, además de los peritos nombrados por el Juez, pueden los sujetos
procesales designar otros (siempre que este medio de prueba se haya ofrecido
oportunamente), que elaborarán el correspondiente dictamen, el mismo que
será presentado dentro del plazo fijado para los peritos designados por el Juez.
Si bien el Código Procesal Civil no lo señala expresamente, del segundo párrafo
del artículo 264 de dicho Código puede inferirse que tanto el demandante como
el demandado pueden ofrecer un perito de parte cada uno.

3.5.2 Depositario

3.5.2.1 Definición
El depositario es el órgano de auxilio judicial (arf. 55 del C.P.C.) que
recibe la cosa sobre la cual recae el embargo en forma de depósito con la
obligación de cuidarla diligentemente y conservarla en su poder, haciendo
entrega de ella cuando el órgano jurisdiccional se lo ordene.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 231

Será siempre depositario el afectado con la medida, porque si tal función


la ejerce una tercera persona se le denominaría custodio y se estaría ante otra
forma de medida cautelar: el secuestro, pues el depósito judicial no supone la
desposesión del bien, sino su conservación por parte de quien sufre la medida
preventiva.

3.5.2.2 Derechos
Son derechos del depositario, principalmente, los siguientes:
- Exigir el reembolso de los gastos de conservación del bien objeto
de depósito. Posición ésta compartida por Jorge Carreras, quien
afirma que «... el depositario tiene el derecho a ser reembolsado de
los gastos que haya hecho para la conservación de la cosa depositada
y a ser indemnizado de todos los perjuicios que se les hayan
seguido del depósito...» (CARRERAS, 1957:446). Esto es discutible
tratándose del propietario, pero puede justificarse si éste hubiese
tenido la intención de desprenderse del bien por resultarle oneroso
mantenerlo, por ejemplo. (La regla general es que el afectado
soporte los gastos del depósito, como una partida más de las costas
del proceso). Lo que sí está fuera de toda controversia es la carencia
del derecho del depositario a una retribución, pues por ejercer el
dominio del bien tal posibilidad se entiende excluida.
- Solicitar al órgano jurisdiccional la enajenación del bien sobre el
cual recae la medida cautelar, por ser onerosa su conservación o
haber peligro de deterioro, pérdida o destrucción.
- La indemnización de los daños y perjuicios irrogados, si la medida
cautelar de embargo en forma de depósito fue levantada por haber
sido declarada infundada la pretensión principal de quien la solicitó.

3J5.2.3 Obligaciones

Son obligaciones del depositario, entre otras, las siguientes:


- Cuidar y conservar el bien de manera responsable, evitando su
transmisión, deterioro, pérdida o destrucción.
- No desplazar el bien fuera del lugar en que se encuentre, a no ser
por orden del Juez o cuando sea necesario para evitar su deterioro,
pérdida o destrucción.
- Llevar a cabo los actos necesarios para obtener y brindar protección
a los frutos o beneficios que produzca el bien.
- Permitir la fiscalización del bien por parte del veedor (si lo hubiere),
el peticionante de la medida o el Juez, y suministrar la información
que con respecto a él le exija el magistrado.
232 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- Poner en conocimiento del Juez que el bien materia de depósito se


encuentra deteriorándose o corre el peligro de perderse o destruirse,
o que resulta onerosa su conservación, con la finalidad de que tome
el magistrado las medidas del caso (como, por ejemplo, disponer
su enajenación).
- Facilitar el acceso al bien para que las personas interesadas en
participar del remate lo examinen.
- Entregar el bien apenas le sea requerido por el Juez y a la persona
que éste expresamente le indique.
El artículo 655 del Código Procesal Civil contempla las obligaciones del
depositario (y del custodio) estableciendo que:
«Los órganos de auxilio judicial están en el deber de conservar los bienes
en depósito o custodia en el mismo estado en que los reciben, en el local
destinado para ello, a la orden del Juzgado y con acceso permanente para
la observación por las partes y veedor, si lo hay. Asimismo, darán cuenta
inmediata al Juez de todo hecho que pueda significar alteración de los
objetos en depósito o secuestro y los que regulen otras disposiciones, bajo
responsabilidad civil y penal».
El depositario incurrirá en responsabilidad civil y /o penal en caso de
evadir sus obligaciones, y de deterioro, pérdida o destrucción del bien
depositado, salvo que ello se deba a causas no imputables a él. También será
responsable si transfiere a tercero (sin orden judicial) el bien materia de depósito.

3.5.3 Custodio

3.5.3.1 Concepto
El custodio es el órgano de auxilio judicial encargado de cuidar, conservar
y restituir -cuando le sea requerido y en el estado que lo recibió- el bien sobre
el cual recae una medida cautelar en forma de secuestro, ya sea judicial o
conservativo.
Enseña Rocco que «... se suele hablar, no de custodio, sino de secuestre,
pues con esta palabra se quiere dar a entender que la actividad del órgano
puesto al frente del secuestro no se limita a la simple custodia del bien, para
asegurar su conservación, sino que la actividad que se le asigna se extiende
más allá de los límites de la pura vigilancia e implica una serie de otras
actividades que en estricto rigor no podrían entrar en el concepto más restringido
de la simple custodia» (ROCCO, 1977, Volumen V: 175).
Al respecto, Micheli anota que «el custodio ejercita un officium de derecho
público, conexo al ejercicio de la función jurisdiccional; debe conservar y
administrar la cosa embargada (...); pero la actividad de conservación tiene la
neta prevalencia sobre la administración que debe, por tanto, reducirse a la
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 233

actividad necesaria para asegurar la conservación de la cosa en su destino


económico y, por consiguiente, la susceptibilidad de dicha cosa para ser
utilizada...» (MICHELI, 1970, Tomo III: 27).
Es de destacar que, al igual que el afectado puede ser designado
depositario en el embargo correspondiente, nada impide que el peticionante
de la medida en forma de secuestro sea nombrado custodio. Así es, no existe
disposición legal alguna que le prohíba al último o al propio afectado
desempeñarse como custodios. (El supuesto conflicto de intereses que se podría
presentar en desmedro de la función del custodio -fundamento de quienes
están a favor de la prohibición- no se evita con la respectiva exclusión de las
partes, pues, dicho conflicto también puede acontecer al estar el tercero
-designado custodio- notoriamente vinculado a la parte que lo propuso como
tal). Sobre el particular, Redenti apunta que «si se nombra custodio -
secuestratario a uno de los contendientes (secuestrante o secuestrado), o
también a un tercero que sea ya poseedor (detentador) de las cosas o de los
bienes a otro título, él, desde el momento de su investidura, cesará de poseer
por el (verdadero o supuesto) título a que poseía (detentaba) iure civili, y
cambiando de título, poseerá o detentará desde ese momento en ejercicio de
la función pública 'por cuenta de quien corresponda', aun sin excluir con ello
que el derechohabiente (aquel a quien 'corresponde') sea precisamente él. Esto
nos explica las eventuales responsabilidades civiles y penales (...) a que puede
quedar expuesto, y las obligaciones que le incumben, no diferentes de los de
un custodio extraño...» (REDENTI, 1957, Tomo II: 262-263).

3 .53.2 Obligaciones

Una vez nombrado el custodio y aceptado el cargo por éste, asume, bajo
responsabilidad civil y penal, una serie de obligaciones contempladas en los
artículos 649 -segundo párrafo- y 655 del Código Procesal Civil, a saber:
- Debe conservar los bienes en custodia en el mismo estado en que
los recibe y a la orden del Juzgado.
- Tiene que velar por los bienes secuestrados en el local destinado
para ello, estando impedido entonces de trasladarlos a un lugar
distinto sin autorización del Juez (salvo que tal traslado sea
necesario para evitar su deterioro, pérdida o destrucción).
- Está obligado a facilitar el acceso permanente al local donde se
hallan los bienes secuestrados, tanto a las partes como al veedor (si
lo hubiere), con la finalidad de que puedan observar tales bienes.
- Debe presentar los bienes sobre los que recae la medida cautelar
de secuestro dentro del día siguiente al de la intimación del Juez,
sin poder invocar derecho de retención (aun en el supuesto de que
no se le haya retribuido por su labor).
234 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- Está sujeto a dar cuenta inmediata al Juez de todo hecho que pueda
significar alteración de los objetos en secuestro.
- Debe observar todo lo demás que regulen otras disposiciones.

3.5.3.3 Retribución
El custodio, como órgano de auxilio judicial que es, percibe la retribución
que a su solicitud le fije el Juez. El peticionante de la medida cautelar es
responsable de su pago con cargo a la liquidación final, y debe hacerlo efectivo
a simple requerimiento. Ello se colige del artículo 632 del Código Procesal Civil.
El artículo 654 del Código Procesal Civil precisa lo siguiente:
«El custodio, antes de la aceptación del encargo, debe proponer el monto
de la retribución por su servicio, estimada por día, semana o mes, según
las circunstancias, la que será tomada en cuenta por el Juez al señalar la
retribución.
Está exceptuado el Banco de la Nación cuando se trata del dinero por el
que se debe abonar interés legal de acuerdo a las disposiciones legales
sobre la materia».
Las decisiones en relación a la retribución del custodio son apelables sin
efecto suspensivo (parte final del art. 632 del C.P.C.).
Advertimos que el derecho del custodio a percibir una retribución
por su labor es independiente de aquel que le faculta al indicado órgano de
auxilio judicial a exigir el reembolso de los gastos realizados con motivo de la
conservación del bien afectado con medida cautelar en forma de secuestro.

3.5.4 Interventor
El interventor (órgano de auxilio judicial: art. 55 del C.P.C.) es la persona
designada por el Juez en caso de trabarse un embargo en forma de intervención,
que tendrá a su cargo la labor de recaudar los ingresos (interventor recaudador)
u obtener información (interventor informador) sobre el movimiento económico
de una empresa de persona natural o jurídica.

3.5.4.1 Interventor recaudador


Según Alvarez Juliá, Neuss y Wagner, el interventor recaudador «... es
el auxiliar que el juez designa para materializar la recaudación de fondos o
frutos. Carece de injerencia en la administración del ente o persona afectada...»
(ALVAREZ JULIA; NEUSS; y WAGNER, 1990: 440-441).
Para Enrique Falcón, «... el recaudador es un oficial de justicia ad hoc,
que puede concurrir a realizar un embargo, o recaudar los fondos de un ente
colectivo o de una empresa, cuando se requiere -para efectuar la recaudación-
Capítulo 1: Los órganos judiciales y sus auxiliares 235

un tiempo más o menos extenso, el control contable y registro de entradas,


etcétera...» (FALCON, 1999: 83).
A criterio de Choclín, el interventor controlador y recaudador «... vigila,
comprueba, informa y da cuenta de irregularidades o recauda las sumas que
deberán depositarse para responder al crédito que motivó la medida...»
(CHOCLIN, 1973: 41). Dicho autor agrega que «el recaudador no tiene ni en la
apariencia la entidad que está interviniendo. Su misión es definida: la percepción
de los fondos que van ingresando en el negocio que custodia...» (CHOCLIN,
1973: 59).
Son obligaciones del interventor recaudador las siguientes:
- Verificar el funcionamiento y conservación de lo intervenido, sin
interferir ni interrumpir sus labores propias (art. 662 -inc. 1)- del C.P.C.).
- Llevar control de ingresos y egresos (art. 662 -inc. 2)- del C.P.C.).
- Proporcionar, de los fondos que recauda, lo necesario para la actividad
regular y ordinaria de lo intervenido (art. 662 -inc. 3)- del C.P.C.).
- Poner a disposición del Juez, dentro de tercer día, las cantidades
recaudadas, consignándolas a su orden en el Banco de la Nación.
A pedido propio o de parte, puede el Juez modificar el plazo para
consignar (art. 662 -inc. 4)- del C.P.C.).
- Informar, en los plazos señalados por el Juzgado, el desarrollo
regular de la intervención (especialmente los hechos a que se
refieren los tres primeros acápites). Así lo establece el inciso 5) del
artículo 662 del Código Procesal Civil.
- Debe (como obligación especial) informar de inmediato sobre
aspectos que considere perjudiciales o inconvenientes a los intereses
de quien ha obtenido la medida cautelar, entre ellos la falta de
ingresos y la resistencia e intencional obstrucción que dificulte o
impida su actuación (art. 663 del C.P.C.).

S.5.4.2 Interventor informador

El interventor informador «... es el auxiliar que el juez designa para


investigar el estado de bienes, negocios, operaciones o actividades, pero sin
importar interferencia en la administración de la sociedad o persona física
afectada» (ALVAREZ JULIA; NEUSS; y WAGNER, 1990: 441).
En opinión de Atilio González:
«El interventor informante (...) designable de oficio o a pedido de parte
exhibe la finalidad de dar noticias -con la periodicidad que el juez
determine en cada caso- respecto de los siguientes aspectos:
- El estado de los bienes que son objeto de litigio;
236 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

- el desarrollo de las operaciones o actividades de las cuales se trata»


(GONZALEZ, 1999:195).
El interventor informador está obligado a:
- Informar por escrito al Juez, en las fechas señaladas por éste,
respecto de las comprobaciones sobre el movimiento económico
de la empresa intervenida, así como otros temas que interesen a la
materia controvertida (art. 666 -inc. 1)- del C.P.C.).
- Dar cuenta inmediata al Juez sobre los hechos que considere
perjudiciales al titular de la medida cautelar, o que obsten el ejercicio
de la intervención (art. 666 -inc. 2)- del C.P.C.).

3.5.5 Martiliero público

3.5.5.1 Noción
El martiliero público (órgano de auxilio judicial: art. 55 del C.P.C.) es
aquella persona que realiza una función de intermediario, facilitando la
enajenación de bienes al relacionar directamente a compradores y transferentes
(entiéndase aquellos que sufren la ejecución forzada), ofertando públicamente
dichos bienes con el fin de conseguir el mayor precio de los mismos mediante
las diversas posturas que se hagan.
Sobre el particular, Donato apunta que:
«En las subastas privadas el martiliero actúa en carácter de mandatario o
comisionista, según sea el caso, del dueño de los bienes que hayan de
venderse.
En las subastas judiciales, por el contrario, el martiliero reviste la calidad
de auxiliar del órgano judicial, en cuya representación realiza el acto
procesal respectivo» (DONATO, 1997: 679).
El mencionado jurista señala, además, que:
«El martiliero que lleve a cabo la subasta (...) en la medida en que cumple
sus funciones mediante la comisión de verdaderos actos procesales, es
un sujeto del proceso, y dentro de éste, un auxiliar judicial que no reviste
en forma permanente en los cuadros judiciales; en otra terminología, es
un auxiliar externo de la administración de justicia. En virtud de tales
conceptos, este agente judicial debe ajustarse a las instrucciones del juez
y no puede extralimitarse en su cometido, asumiendo responsabilidades
procesales, civiles y penales...» (DONATO, 1997: 679-680).
Lino Palacio dice del martiliero público lo siguiente:
«... A diferencia de lo que ocurre en las subastas privadas, en las cuales
el martiliero actúa en calidad de mandatario o comisionista, según sea
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 237

el caso, del dueño de los bienes que hayan de venderse, en las subastas
judiciales aquél reviste el carácter de auxiliar del órgano judicial, en cuya
representación realiza el acto procesal de que se trata.
(...) De ello se sigue (...) que el martiliero debe realizar la subasta de conformidad
con las instrucciones contenidas en la resolución que la decreta y en el
edicto correspondiente» (PALACIO, 1994, Tomo VII: 569-570).
En sentido similar se pronuncia Podetti cuando afirma que «el rematador
designado para realizar una subasta pública, no actúa como auxiliar del
comercio, ni como mandatario o comisionista de los sujetos del proceso donde
va a actuar, sino como auxiliar interno del órgano jurisdiccional...» (PODETTI,
1952:340). Podetti, al respecto, cita la siguiente jurisprudencia argentina según
la cual «... el martiliero en los remates judiciales no obra ni como mandatario
ni como comisionista, sino como un delegado del juez: como oficial público
investido por el juez, a nombre de la ley, para realizar la subasta de acuerdo
con las instrucciones contenidas en el auto de venta y edictos respectivos...»
(PODETTI, 1952: 340-341).
El artículo 2 de la Ley Nro. 27728 («Ley del Martiliero Público», del 23­
05-2002, cuyo Reglamento lo constituye el Decreto Supremo Nro. 008-2005-JUS,
del 22-07-2005) define al martiliero público como la persona natural debidamente
inscrita y con registro vigente, autorizada para llevar a cabo ventas en remate
o subasta pública, en la forma y condiciones que establece la referida Ley o las
leyes específicas del Sector Público.
En el artículo 3 de la Ley Nro. 27728 se precisa lo siguiente:
- Todo remate público de bienes muebles o inmuebles, derechos,
acciones, valores y semovientes de origen lícito en el sector privado,
requiere para su validez de la intervención del Martiliero Público
(art. 3 -primer párrafo- de la Ley Nro. 27728).
- La subasta de bienes del Estado se rige por las normas del
Reglamento General de Procedimientos Administrativos de los
Bienes de Propiedad Estatal; y el remate judicial dispuesto por la
autoridad jurisdiccional, por las disposiciones del Código Procesal
Civil (art. 3 -in fine- de la Ley Nro. 27728). Puntualizamos que el
Reglamento General de Procedimientos Administrativos de los
Bienes de Propiedad Estatal, aprobado por el Decreto Supremo
Nro. 154-2001-EF, fue derogado por la Primera Disposición
Complementaria Derogatoria del Reglamento de la Ley Nro. 29151
(Decreto Supremo Nro. 007-2008-VIVIENDA, del 14-03-2008); por
consiguiente, acerca de la subasta de bienes del Estado, habrá que
tener presente lo dispuesto en la Ley general del sistema nacional
de bienes estatales (Ley Nro. 29151, del 13-12-2007) y en su
Reglamento (Decreto Supremo Nro. 007-2008-VIVIENDA).
238 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Es de destacar que, con arreglo a lo previsto en la Primera Disposición


Complementaria del Decreto Supremo Nro. 008-2005-JUS, el procedimiento
de remate regulado en la Ley Nro. 27728 y en dicho Decreto Supremo será de
aplicación a todo remate privado o particular. En el caso de remates judiciales,
será de aplicación supletoria a lo establecido en el Código Procesal Civil en lo
no previsto, y en el caso de remates administrativos será de aplicación en tanto
no exista normatividad especial al respecto.

3.5.5.2 Competencia territorial

Acerca de la competencia territorial del martiliero público, debe tenerse


presente que:
- El Martiliero Público tiene competencia a nivel nacional (art. 5 de
la Ley Nro. 27728).
- El Martiliero Público ejerce su función con competencia nacional,
con la obligación de señalar ante el Registro (Registro de Martilieros
Públicos del Organo Desconcentrado designado por la Superintendencia
Nacional de los Registros Públicos), domicilio legal en uno de los
departamentos en donde ejerza sus funciones. El cambio de
domicilio legal será comunicado al Registro, dentro del plazo de
diez (10) días, una vez efectuado (art. 3 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).

3.5.5.3 Requisitos

La Ley Nro. 27728 regula los requisitos para ser martiliero público en el
Capítulo I («Requisitos para ser martiliero público») del Título II («Del Martiliero
Público»), en los arts. 6 al 9, los cuales citamos a continuación:
«A rtícu lo 6°.- Requisitos
Para ejercer el cargo de Martiliero Público se requiere:
1) Ser peruano de nacimiento;
2) Ser mayor de 25 años y gozar plenamente de los derechos civiles;
3) Tener título profesional universitario;
4) Tener capacidad para comerciar, probada mediante examen psicológico oficial;
5) Aprobar un examen de Idoneidad y obtener el Certificado de Martiliero Público
otorgado por la SUNARP [Superintendencia Nacional de los Registros Públicos]',
6) Estar debidamente inscrito en el Registro de Martilieros Públicos;
7) No haber sido condenado por delito doloso común;
8) No encontrarse en estado de quiebra culposa o fraudulenta;
9) No ser ciego, sordo o mudo, ni adolecer de enfermedad mental o Incapacidad
física permanente que le impida ejercer el cargo con la diligencia necesaria;
10) Acreditar buena conducta y probidad por diez (10) comerciantes inscritos en
Registros Públicos; y,
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 239

11) Otorgar un depósito de garantía a favor del Estado por un monto igual a 1.5
UIT, para responder de los daños y perjuicios que pueda ocasionar en el
desempeño de sus funciones».

«A rtículo 7°.- Del R egistro de M artilieros Públicos


La Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (SUNARP) tendrá a su cargo
el Registro de Martilieros Públicos, el mismo que se actualizará permanentemente.
Es obligatoria la matrícula del Martiliero Público en el Registro al que se refiere el
párrafo anterior. Quien pretenda ejercer la actividad de Martiliero Público deberá
exhibir el título que lo habilite para el ejercicio de sus funciones».

«A rtículo 8°.- De los Legajos


La autoridad que tenga a su cargo el Registro de Martilieros Públicos ordenará la
formación de legajos individuales para cada uno de los inscritos, donde constarán
los datos personales y de inscripción; las sanciones impuestas, así como todo lo que
produzca modificaciones. Dichos legajos serán públicos».

«A rtículo 9°.- De la Garantía


La garantía a que se refiere el inciso 11) del Artículo 6° de la presente Ley [num eral
citado líneas arriba], es inembargable y repondrá exclusivamente el pago de los daños
y perjuicios que causare el Martiliero Público en ejercicio de su actividad o de la multa
que como sanción se le hubiera impuesto. De ejecutarse la garantía, el afectado la
repondrá en el plazo de 30 días, bajo apercibimiento de suspensión del Registro».

Además, debe tenerse presente lo normado en los arts. 5 al 13 del Decreto


Supremo Nro. 008-2005-JUS («Reglamento de la Ley del Martiliero Público»),
que establecen lo siguiente:
- El postulante a Martiliero Público, para solicitar el título de Martiliero
Público, deberá cumplir con los siguientes requisitos (previstos en
el art. 5 del D.S. Nro. 008-2005-JUS):
1. Solicitud dirigida al Jefe del Organo Desconcentrado establecido
por la Sunarp (Superintendencia Nacional de los Registros
Públicos), consignando los datos personales de identificación,
acompañada de la Declaración Jurada de no encontrarse
comprendido el postulante dentro de los impedimentos
establecidos en el artículo 11 de la Ley Nro. 27728, numeral
este último que trata sobre las incompatibilidades del martiliero
público y que preceptúa que no pueden ejercer dicho cargo:
1. ningún funcionario o empleado de la Administración
Pública, ni de entidades e instituciones pertenecientes al
sistema financiero nacional, públicas o privadas, en los casos
que representen intereses del organismo o entidad del que
formen parte o dependan hasta después de tres (3) años de
haber dejado definitivamente su cargo; 2. los eclesiásticos;
y 3. los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía
Nacional.
2. Copia certificada de la Partida de Nacimiento.
240 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

3. Copia autenticada por fedatario de cualquier Organo


Desconcentrado de la Sunarp (Superintendencia Nacional de
los Registros Públicos), del Documento Nacional de Identidad
que acredite la constancia de sufragio de la última votación
o la dispensa respectiva.
4. Declaración Jurada de estar en plena capacidad de ejercicio
de sus derechos civiles.
5. Copia certificada por el funcionario autorizado de la Universidad,
del Diploma que acredite el título universitario expedido por
Universidad Peruana o revalidado conforme a ley.
6. Certificado psicológico oficial expedido por el Centro de
Salud o Area de Salud competente, que acredite capacidad
para comerciar.
7. Declaración Jurada de no haber sido condenado por delito
doloso común.
8. Declaración Jurada de no encontrarse en estado de insolvencia
o quiebra culposa o fraudulenta.
9. Certificado médico expedido o visado por Area de Salud
competente que acredite capacidad física y mental, de acuerdo
a lo establecido en el numeral 9) del artículo 6o de la Ley
Nro. 27728, según el cual, para ejercer el cargo de martiliero
público se requiere no ser ciego, sordo o mudo, ni adolecer
de enfermedad mental o incapacidad física permanente que
le impida ejercer el cargo con la diligencia necesaria.
10. Diez (10) cartas firmadas por comerciantes inscritos en
Registros Públicos, sean éstos personas naturales o jurídicas,
que acrediten su buena conducta y probidad. Las mencionadas
cartas deberán contener la firma legalizada del comerciante
o del representante inscrito en caso de ser persona jurídica.
11. Depósito de garantía a favor del Organo Desconcentrado
respectivo, para responder de los daños y perjuicios que
pueda ocasionar en el desempeño de sus funciones. El
depósito de garantía se efectuará en el Banco de la Nación,
mediante Certificado de Depósito Administrativo por un
monto igual a 1.5 UIT.
12. Pago de derechos respectivo.
El examen de idoneidad para los postulantes que cumplan con los
requisitos señalados en el artículo 5 del Decreto Supremo Nro. 008-
2005-JUS será escrito y se llevará a cabo en la fecha que determine
el Organo Desconcentrado designado por la Sunarp (Superintendencia
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 241

Nacional de los Registros Públicos). Se requiere una nota mínima


de trece (13) puntos en el examen de idoneidad para obtener
calificación aprobatoria (art. 6 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).
Los postulantes que residan fuera de la provincia de Lima, pueden
presentar su documentación a través de cualquiera de los Organos
Desconcentrados de la Sunarp (Superintendencia Nacional de los
Registros Públicos). Así lo establece el artículo 7 del Decreto
Supremo Nro. 008-2005-JUS.
Los postulantes que hayan proporcionado información falsa o
presentado documentos adulterados, serán descalificados, previa
verificación indubitable de tal circunstancia; poniéndose en
conocimiento dicha situación a la autoridad administrativa superior
(art. 8 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).
El postulante que cumpla con acreditar los documentos establecidos
en el artículo 5 del presente Reglamento (D.S. Nro. 008-2005-JUS,
numeral citado líneas arriba) y apruebe el examen escrito de
idoneidad, será nombrado por el Jefe del Organo Desconcentrado
designado por la Sunarp (Superintendencia Nacional de los
Registros Públicos), mediante Resolución, en la que se dispondrá
además, la matrícula o inscripción en el Libro del Registro de
Martilieros Públicos. Finalizado el procedimiento de nombramiento
e inscripción, el Martiliero Público podrá solicitar el Certificado de
Martiliero Público (art. 9 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).
El Registro de Martilieros Públicos es único y de competencia
nacional, tiene como sede la ciudad de Lima. La inscripción o
matrícula del Martiliero Público se realiza en orden correlativo en
el Libro de Martilieros que posee el Registro. La designación del
Organo Desconcentrado a cargo del Registro de Martilieros Públicos
se realizará mediante Resolución de Superintendente Nacional. La
actualización del Registro establecida en el artículo 7 de la Ley Nro.
27728 (numeral citado anteriormente), consiste en mantener vigente
la información archivada, para lo cual el Martiliero Público deberá
proporcionar la documentación que acredite el cambio de datos
relacionados con su inscripción, en caso de haber variado éstos (art.
10 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).
Para la habilitación anual del ejercicio del cargo de Martiliero
Público, se requiere la presentación dentro de los quince (15)
primeros días de cada año, lo siguiente: a) la actualización de la
garantía otorgada; b) la relación de los remates realizados durante
el año anterior, debiendo dicha relación ser suscrita por el Martiliero
Público. El Organo Desconcentrado designado por la Sunarp
(Superintendencia Nacional de los Registros Públicos), en un plazo
no mayor de treinta (30) días posteriores a la presentación por parte
242 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

de los Martilieros Públicos de los requisitos antes indicados,


dispondrá la habilitación anual de los Martilieros Públicos, la cual
será publicada en el Diario Oficial El Peruano. El Martiliero Público
que no cumpla con presentar dichos requisitos, no podrá ser
habilitado para ejercer el cargo durante el año en curso (art. 11 del
D.S. Nro. 008-2005-JUS).
- La garantía a que se refiere el numeral 11) del artículo 6 de la Ley
Nro. 27728 (depósito de garantía a favor del Estado por un monto
igual a 1.5 UIT, para responder de los daños y perjuicios que pueda
ocasionar el martiliero público en el desempeño de sus funciones),
responderá exclusivamente por el pago de los daños y perjuicios
que causare el Martiliero Público en ejercicio de sus funciones, no
pudiendo ser embargada por causas distintas a la señalada. De
ejecutarse la garantía, el afectado la repondrá en un plazo no mayor
de treinta (30) días, bajo apercibimiento de suspensión de su
matrícula o inscripción (art. 12 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).
- El Martiliero Público que solicite la cancelación de su matrícula o
inscripción, o se le sancione con cancelación de la misma, podrá
solicitar la devolución del depósito de garantía. El Certificado de
Depósito Administrativo se devolverá debidamente endosado,
aplicando el plazo de prescripción (de dos años) regulado en el
numeral 4 del artículo 2001 del Código Civil, salvo el caso del
Martiliero Público que acredite no haber efectuado remates durante
todo su ejercicio, debiendo para tal efecto presentar Declaración
Jurada con firma legalizada por Notario. Asimismo, se devolverá la
garantía al postulante que desapruebe el examen escrito de idoneidad.
La solicitud del requerimiento de devolución deberá ser presentada
por el propio interesado (art. 13 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).

3.5.5.4 Impedimentos
Con arreglo a lo previsto en el artículo 10 de la Ley Nro. 27728, están
impedidos para ejercer el cargo de Martiliero Público:
1) Los que no pueden ejercer el comercio o disponer de sus bienes.
2) Los que no tienen domicilio real en el departamento o en uno de
los departamentos de su competencia.
3) Los condenados con penas accesorias de inhabilitación para ejercer
cargos públicos o por hurto, robo, extorsión, estafa u otras
defraudaciones, usura, cohecho, malversación y delitos contra la
fe pública hasta diez años después de cumplida la condena.
4) Los excluidos temporal o definitivamente del ejercicio de la actividad
de Martiliero Público por resolución judicial o sanción del organismo
competente.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 243

3.5.5.5 Incompatibilidades
El artículo 11 de la Ley Nro. 27728 trata sobre las incompatibilidades del
martiliero público, estableciendo que no pueden ejercer dicho cargo:
1) Ningún funcionario o empleado de la Administración Pública, ni
de entidades e instituciones pertenecientes al sistema financiero
nacional, públicas o privadas, en los casos que representen intereses
del organismo o entidad del que formen parte o dependan hasta
después de tres (3) años de haber dejado definitivamente su cargo.
2) Los eclesiásticos.
3) Los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional.
Además, debe tenerse presente lo normado en los arts. 14 y 15 del Decreto
Supremo Nro. 008-2005-JUS («Reglamento de la Ley del Martiliero Público»),
que reproducimos a continuación:
- En los supuestos de incompatibilidades, establecidas en el artículo 11
de la Ley Nro. 27728 (numeral citado precedentemente), se deberá tener
en cuenta lo siguiente (según el art. 14 del D.S. Nro. 008-2005-JUS):
1. Se entenderá como entidades de la Adm.ij.LAdación Pública,
a las indicadas en el artículo I del Título Preliminar de la Ley
Nro. 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General
(art. I del T.P. del Texto Unico Ordenado de dicha Ley: D.S.
Nro. 006-2017-JUS), cuales son las siguientes: 1. el Poder
Ejecutivo, incluyendo Ministerios y Organismos Públicos
Descentralizados; 2. el Poder Legislativo; 3. el Poder Judicial;
4. los Gobiernos Regionales; 5. los Gobiernos Locales; 6. los
Organismos a los que la Constitución Política del Perú y las
leyes confieren autonomía -como, por ejemplo, el Ministerio
Público, la Defensoría del Pueblo, el Jurado Nacional de
Elecciones, etc.-; 7. las demás entidades, organismos, proyectos
especiales, y programas estatales, cuyas actividades se
realizan en virtud de potestades administrativas y, por tanto, se
consideran sujetas a las normas comunes de derecho público,
salvo mandato expreso de ley que las refiera a otro régimen;
y 8. las personas jurídicas bajo el régimen privado que prestan
servicios públicos o ejercen función administrativa, en virtud
de concesión, delegación o autorización del Estado, conforme
a la normativa de la materia.
2. Se entenderá como entidades del sistema financiero las
reguladas en la Ley Nro. 26702, Ley General del Sistema
Financiero y del Sistema de Seguros y Orgánica de la
Superintendencia de Banca y Seguros.
3. Entiéndase que el término eclesiástico comprende a los
ministros o los que hagan sus veces en todas las confesiones.
244 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

4. Entiéndase que los miembros de las Fuerzas Armadas y la


Policía Nacional, son los que se encuentran en actividad.
- Si con posterioridad a la designación como Martiliero Público
sobreviniese cualquiera de los supuestos de incompatibilidades, el
Martiliero Público deberá solicitar la cancelación de su matrícula
o inscripción, mediante escrito con firma legalizada (art. 15 del D.S.
Nro. 008-2005-JUS).

3.5.5.6 Funciones
De acuerdo a lo normado en el artículo 12 de la Ley Nro. 27728, son
funciones del martiliero público:
1) Efectuar en forma personal y con sujeción a las normas sobre la
materia, la venta, permuta, gravamen o alquiler de bienes muebles
e inmuebles, derechos, acciones, valores y semovientes de procedencia
lícita en remate público.
2) Presentar informes. Al respecto, el artículo 16 del Decreto Supremo
Nro. 008-2005-JUS prescribe que los informes que debe presentar
el Martiliero Público comprende a los siguientes: 1. informe ante
la entidad o persona que solicitó su actuación, una vez cumplido
el acto público para el cual se le encargó, el cual deberá contener
por lo menos el nombre de la persona o entidad que solicitó el
remate, la indicación del número de expediente cuando corresponda,
el lugar, la fecha y hora del remate, y un resumen del acto efectuado,
acompañando además la respectiva acta de remate; y 2. informe
anual ante el Organo Desconcentrado de la Sunarp (Superintendencia
Nacional de los Registros Públicos), que contenga la relación de los
remates efectuados en el año anterior a la fecha de su presentación.
3) Recabar directamente de las oficinas públicas y de toda institución
financiera, pública o privada, los informes o certificados necesarios
para el cumplimiento de las obligaciones previstas en el Artículo
16° de la Ley Nro. 27728 (numeral que será visto en el punto 3.5.5.8
del presente Capítulo 1 de la obra, referido precisamente a las
obligaciones del martiliero público).
4) Solicitar a las autoridades competentes las medidas necesarias para
garantizar el normal desarrollo del acto de remate.

3.5.5.7 Derechos
En lo relativo a los derechos del martiliero público, Donato señala que:
«El derecho que el martiliero tiene a percibir una retribución por su
trabajo se denomina comúnmente comisión.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 245

(...) La comisión debe ser abonada en el mismo acto de la subasta...»


(DONATO, 1997: 682).
Al respecto, el artículo 732 del Código Procesal Civil preceptúa:
A) Que el Juez fijará los honorarios del martiliero público de acuerdo
al arancel establecido en el Reglamento de la Ley del Martiliero
Público (D.S. Nro. 008-2005-JUS).
B) Que en el caso de subastarse el bien, (los honorarios del martiliero
público) serán de cargo del comprador del bien.
C) Que, sin perjuicio de lo expuesto, el Juez puede regular sus alcances
(de los honorarios del martiliero público) atendiendo a su
participación y /o intervención en el remate del bien y demás
incidencias de la ejecución.
La Ley Nro. 27728 regula lo concerniente a los derechos del martiliero
público en el Capítulo V («Derechos del martiliero público») del Título II («Del
martiliero público»), en los arts. 13 al 15, los cuales procederemos a citar
seguidamente:
«A rtícu lo 13°.- Derechos
Son derechos del Martiliero Público:
1) Percibir honorarios conforme a lo convenido con el comitente o lo que
corresponda de acuerdo al arancel fijado por el Reglamento de la presente
ley;
2) Percibir en calidad de reintegro el monto de los gastos realizados con motivo
de su gestión, aun cuando ésta haya fracasado por culpa ajena o cuando el
producto del remate sea insuficiente;
3) Solicitar al juez todas las medidas de seguridad necesarias para la realización
de actos propios del ejercicio de su actividad, así como a la Policía Nacional,
cuando lo juzgue conveniente;
4) Perseguir por la vía más expeditiva el pago de honorarios y gastos aprobados
judicialmente. El cobro de éstos puede también perseguirse por la vía de
ejecución, en el juicio principal que los originó;
5) Denunciar ante la autoridad competente la transgresión a la presente ley;
6) Formular oposiciones fundadas en trámite de inscripción, sin que ello implique
falta disciplinaria;
7) Los demás que sean de ley».

«A rtícu lo 14°.- Suspensión, fracaso o nulidad del remate


En los casos en que ¡nidada la tramitación del remate, el martiliero no lo llevare a
cabo por causas que no le fueran imputables, tiene derecho a percibir los honorarios
que determine el Juez, de acuerdo con la importancia del trabajo realizado y los
gastos que haya efectuado.
Igual derecho tendrá si el remate fracasare por falta de postores. Si el remate se
anula por causas no imputables al martiliero, tiene derecho al pago de los honorarios
que le correspondan, cuyo pago estará a cargo de la parte que causó la nulidad».
246 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«A rtíc u lo 15°.- Determ inación de honorarios


Los honorarios del Martiliero se fijan por el Juez de acuerdo al arancel que se aprueba
por el Reglamento de esta ley. En el caso de remates públicos de carácter privado,
el Martiliero está autorizado a pactar sus honorarios en forma libre. A falta de pacto
se aplica el arancel».

En relación a los derechos del martiliero público debe tenerse en cuenta,


además, lo señalado en los artículos 22 y 25 de la Ley Nro. 27728, según los
cuales:
- El Martiliero Público que por culpa suya se suspendiere o anulare
un remate, perderá su derecho a cobrar honorarios y gastos; y
responderá por los daños y perjuicios ocasionados (art. 22 de la Ley
Nro. 27728).
- Los gastos ocasionados con motivo de la actuación de los martilieros
públicos serán reintegrados en su totalidad por quien hubiere
solicitado sus servicios o por el condenado en costas en sede judicial
(art. 25 -primer párrafo- de la Ley Nro. 27728).
- Los gastos serán actualizados desde que se hubieran efectuado hasta
su pago efectivo (art. 25 -segundo párrafo- de la Ley Nro. 27728).
- Si para el cumplimiento de la actividad encomendada, el martiliero
deba trasladarse fuera de su domicilio legal, tendrá derecho a un
reintegro en concepto de viáticos (art. 25 -in fine- de la Ley Nro. 27728).
Además, debe tenerse presente lo normado en los arts. 17 y 18 del Decreto
Supremo Nro. 008-2005-JUS («Reglamento de la Ley del Martiliero Público»),
que citamos seguidamente:
- Art. 17 del D.S. Nro. 008-2005-JUS (sobre reconocimiento de los gastos
efectuados por el martiliero público):
«Los gastos realizados por el Martiliero Público durante su actuación
para ser reconocidos en calidad de reintegro, deberán ser
previamente acordados con la entidad o persona que solicitó el acto
de remate y se acreditarán mediante los respectivos comprobantes
de pago, salvo disposición en contrario».
- Art. 18 del D.S. Nro. 008-2005-JUS (sobre determinación de los honorarios
del martiliero público):
«Los honorarios del Martiliero Público se determinarán de acuerdo
al siguiente arancel:
El 5 % más IGV, sobre el primer precio por el que se adjudicó el
bien teniendo como tope máximo hasta 25 UIT; el pago de la
comisión será a cargo del comprador, comitente o ejecutante según
sea el caso.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 247

El 3 % más IGV, sobre el precio marginal (exceso) que supere las


25 UIT por el que se adjudicó el bien teniendo como tope máximo
hasta 50 UIT; el pago de la comisión será a cargo del comprador,
comitente o ejecutante según sea el caso.
El 2 % más IGV, sobre el precio marginal (exceso) que supere las
50 UIT por el que se adjudicó el bien teniendo como tope máximo
hasta 100 UIT; el pago de la comisión será a cargo del comprador,
comitente o ejecutante según sea el caso.
El 0.5 % más IGV, sobre el precio marginal (exceso) que supere las
100 UIT por el que se adjudicó el bien; el pago de la comisión será
a cargo del comprador, comitente o ejecutante según sea el caso.
El Martiliero Público cobrará el Impuesto General a las Ventas sólo
en caso que corresponda de acuerdo a las normas tributarias.
En los remates judiciales, el juez fijará los honorarios en concordancia
con el arancel antes consignado; en los remates administrativos, y
privados o particulares se aplicará dicho arancel, sólo cuando no
se haya pactado previamente los honorarios entre el Martiliero
Público y la persona o entidad que solicitó su servicio».

3.S.5.8 Obligaciones
Donato, al estudiar los deberes del martiliero público, enseña que:
«Además del deber genéricamente impuesto al martiliero (...) en cuanto
a ceñirse en su cometido a las instrucciones que le imparta el juez, incumbe
también a aquél el deber de depositar el importe percibido en el remate
y el de rendir cuentas respecto de su resultado.
(...)

(...) El martiliero depositará en el Banco de depósitos judiciales -a la orden


del magistrado que conoce en la ejecución-, el importe percibido.
Del mismo deducirá la suma de la comisión y los gastos autorizados.
El martiliero debe rendir cuentas de su cometido, acreditando los
desembolsos que haya efectuado, a cuyo fin acompañará los documentos
correspondientes» (DONATO, 1997: 686).
Las obligaciones del martiliero público se encuentran normadas en el
Capítulo VI («Obligaciones del martiliero público») del Título II («Del martiliero
público») de la Ley Nro. 27728, en los arts. 16,17 y 18, los mismos que citamos
a continuación:
«A rtículo 16°.- O bligaciones
Son obligaciones del Martiliero Público:
1) Llevar los libros que determinen las disposiciones legales;
248 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

2) Cumplir fiel y diligentemente los mandatos judiciales;


3) Aceptar los cargos para ios que fuere designado por el Juez;
4) Verificar la validez del título invocado por el comitente, así como la identidad
y la aptitud legal de éste;
5) Convenir con el comitente las condiciones de su actuación;
6) Abstenerse de ofrecer en venta, inmuebles ubicados en lotes no aprobados o
no autorizados por el organismo estatal competente;
7) Publicar en forma clara, precisa y veraz, la propiedad y estado táctico y jurídico
de los bienes que se vendan, permuten, graven o alquilen con su intervención;
8) Cumplir, en la subasta judicial, las condiciones establecidas por la autoridad
judicial y las disposiciones legales vigentes;
9) En los remates privados, partir de la base mínima que fije el comitente hasta
la postura más alta y no suspender el remate hasta su finalización. Verificar la
identidad del comprador, percibir el pago y los honorarios; y otorgar el recibo
de ley;
10) Rendir cuenta al juez, previa deducción de los gastos documentados, y
depositar el saldo resultante dentro de los diez (10) días improrrogables desde
el acto del remate o subasta. En la subasta particular o en cualquier otra
gestión, mediación o mandato, el plazo para rendir cuentas al comitente y
entregarle el producido neto será de cinco días improrrogables;
11) Mantener al día el pago de las tasas, impuestos y contribuciones que impongan
las leyes con motivo del ejercicio de su actividad;
12) Verificar que los inmuebles vendidos por su intervención no tengan deudas
por impuestos, tasas o servicios; que cuenten con planos aprobados
especialmente tratándose de subdivisión o, en su defecto, consignar en el
instrumento de venta en nombre de la persona que asuma la obligación
pendiente de cumplimiento;
13) Archivar documentos y guardar secreto de toda información relacionada con
bienes y/o personas, obtenidas en razón de su actividad. Sólo el juez podrá
relevarlo de tal obligación;
14) Observar estrictamente normas de ética y reserva en ei cumplimiento de su
función».

«A rtículo 17°.- De los libros


El Martiliero Público debe llevar los siguientes libros autorizados y rubricados en cada
página por la Corte Superior de Justicia del Distrito Judicial donde actúe:
a) Libro de entradas: Se asentarán en el Libro de Entradas, los datos relativos
a los bienes que recibe el Martiliero Público para su venta con indicación de
las especificaciones necesarias y suficientes para su debida identificación,
indicando el nombre y apellido de quien confiere el encargo y por cuenta de
quién van a ser vendidos y si lo serán con garantía o sin ella y las condiciones
de la venta. Se asentarán también, por orden cronológico, sin intercalaciones,
enmiendas ni raspaduras, los artículos o efectos que reciba, con indicación
precisa de cantidades, bultos, pesos, marcas y demás señales identificatorias.
b) Libro de salidas: En el Libro de Salidas se consignarán día a día, las ventas
efectuadas, con indicación precisa del comitente, del comprador, precio y
condiciones de pago, así como las demás especificaciones que se estimen
necesarias.
Capítulo 1: Los órganos judiciales y sus auxiliares 249

c) Libro de cuentas: En el Libro de Cuentas se anotarán los datos que informen


suficientemente sobre los contratos efectuados entre el Martiliero y cada uno
de sus comitentes».

«A rtícu lo 18°.- A rchivo de docum entos


Los martilieros deben llevar un Archivo en que se guardarán en orden cronológico,
por duplicado, los documentos que se extiendan con su intervención en todos los
actos en los que participe.
El Archivo del Martiliero Público se mantendrá en su poder por siempre, mientras
dure el ejercicio de sus funciones, tiene carácter público y pasa a manos de otro
Martiliero en caso de cesación de funciones del titular».

Además, debe tenerse presente lo normado en los arts. 19 al 21 del Decreto


Supremo Nro. 008-2005-JUS («Reglamento de la Ley del Martiliero Público»),
según los cuales:
- Respecto a las obligaciones de los Martilieros Públicos establecidas
en el artículo 16 de la Ley Nro. 27728 (numeral citado líneas
arriba), se precisan las siguientes: 1. para el cumplimiento fiel y
diligentemente de los mandatos judiciales, no pueden extralimitarse
en su contenido a las instrucciones del juez; 2. a fin de verificar la
aptitud legal del comitente, deberán constatar que éste sea
propietario o tenga la facultad para disponer del bien objeto del
remate; 3. las condiciones de las actuaciones que convengan con el
comitente se efectuarán por escrito; 4. en toda publicación que
emitan, deberán consignar además de los datos establecidos en la
Ley Nro. 27728 y su Reglamento (D.S. Nro. 008-2005-JUS), su nombre
completo y el número de matrícula o inscripción correspondiente;
5. la rendición de cuentas que deban hacer al funcionario o
comitente, la realizarán dentro de los plazos previstos en la Ley
Nro. 27728; y 6. corresponde al Martiliero Público responder por
el buen estado de conservación de los libros y documentos que por
ley está obligado a llevar (art. 19 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).
- Los libros de entradas, salidas y cuentas establecidos en el artículo
17 de la Ley Nro. 27728 (numeral citado anteriormente) son los que
debe llevar el Martiliero Público, para el ejercicio de sus funciones.
Considerando que la competencia del Martiliero Público es nacional,
la autorización y rúbrica de dichos libros ante el funcionario que
para el efecto, determine la Corte Superior de Justicia del Distrito
Judicial sería suficiente efectuarla en el domicilio legal que haya
consignado el Martiliero Público al Registro de Martilieros Públicos
(art. 20 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).
- La custodia del archivo del Martiliero Público no podrá ser delegada
a terceros. En caso de renuncia señalará ante el Registro de Martilieros
Públicos, al Martiliero Público que se encargará de custodiar su
archivo. En los demás casos, el Organo Desconcentrado de la
250 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Sunarp (Superintendencia Nacional de los Registros Públicos)


designará al Martiliero Público responsable de dicha custodia, para
el efecto, se dispondrá el procedimiento respectivo (art. 21 del D.S.
Nro. 008-2005-JUS).

3.5.5.9 Prohibiciones

Tal como lo señala el artículo 19 de la Ley Nro. 27728, el martiliero público


está prohibido de realizar los siguientes actos:
1) Compartir sus funciones con otra persona.
2) Ceder documentos o formularios que lo identifiquen o facilitar el
uso de sus oficinas para el ejercicio de actividades distintas a su
función.
3) Compartir honorarios.
4) Formar asociaciones o sociedades para el ejercicio de la actividad
de Martiliero Público.
5) Delegar el cargo.
6) Comprar para sí, directamente o por interpósita persona, los bienes
confiados por su comitente.
7) Suscribir instrumentos de venta o realizar actos de administración,
sin contar con autorización suficiente.
8) Retener el monto pagado, en lo que excede los gastos y honorarios;
y, por tiempo mayor al plazo fijado en esta ley para rendir cuentas.
9) Abandonar la gestión o suspender el remate, sin orden fehaciente
del juez o del comitente.
10) Utilizar en cualquier forma las palabras «judicial» u «oficial» cuando
la venta o el remate no tuviere tal carácter.
11) Efectuar descuentos, bonificaciones o reducción de honorarios en
violación del arancel.
12) Los demás que sean de ley.

3.5.5.10 Sanciones

Podetti, en cuanto a la responsabilidad del martiliero público, manifiesta


lo siguiente:
«La responsabilidad del martiliero que actúa en subastas públicas o
remates judiciales puede surgir de la omisión de aceptar el cargo que se
les discierne; de la omisión de dar cuenta en tiempo y forma de la
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 251

realización de la subasta y consiguiente depósito de las sumas percibidas


y de los actos de mal desempeño de la misión encomendada que, en
cualquier forma, hubieran ocasionado perjuicio.
(...) La no aceptación del cargo, sin causa justificada, cuando la designación
se ha hecho de una lista donde los martilieros pueden inscribirse
voluntariamente para participar en remates judiciales, implica un acto
que entorpece el desarrollo del proceso y trae aparejada responsabilidad.
La sanción puede ser un apercibimiento o la exclusión de la lista.
La omisión de dar cuenta del acto y depositar las sumas recibidas, trae,
como consecuencia inmediata, la intimación y emplazamiento para hacerlo
y las subsecuentes sanciones civiles y penales que correspondieren (...).
La responsabilidad del martiliero derivada de un irregular cumplimiento
de los actos de la subasta, puede ser de naturaleza procesal, civil o
criminal. Son numerosos los actos que pueden dar lugar a ella, desde los
producidos por simple negligencia, hasta los que implican malicia, dolo
o fraude» (PODETTI, 1952: 350-351).
La Ley Nro. 27728 regula lo relativo a las sanciones a imponer al martiliero
público en el Capítulo I («De las sanciones al martiliero público») del Título III
(«Sanciones»), en los arts. 20 al 23, cuyos textos son los siguientes:
«A rtícu lo 20°.- Sanciones
Los Martilieros Públicos que Incumplan las obligaciones y prohibiciones inherentes
a su función y cargo, contempladas en la presente Ley [Ley Nro. 27728], podrán ser
sancionados con:
1) Multa,
2) Suspensión del registro o matrícula hasta por dos (2) años, o
3) Cancelación del registro o matrícula.
La determinación, aplicación y graduación de estas sanciones es competencia de la
SUNARP [Superintendencia Nacional de los Registros Públicos], sin perjuicio de la
responsabilidad civil y/o penal que de tales actos pudieran derivarse. Para tal efecto,
la SUNARP [Superintendencia Nacional de los Registros Públicos] aprobará las
normas complementarias que sean necesarias para la aplicación del presente artículo».

«A rtícu lo 21°.- A notación en el Legajo


Las sanciones que se apliquen serán anotadas en el Legajo individual del Martiliero
Público».

«A rtículo 22°.- Pérdida de honorarios


El Martiliero Público que por culpa suya se suspendiere o anulare un remate, perderá
su derecho a cobrar honorarios y gastos; y responderá por los daños y perjuicios
ocasionados».

«A rtícu lo 23°.- Remates realizados por personas no autorizadas


Ninguna persona podrá anunciar o realizar remates sin estar debidamente registrada
en las condiciones previstas en el Artículo 6o de la presente ley [num eral referido a
los requisitos del m artiliero público]. Hacerlo acarrea sanción penal».
252 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Además, debe tenerse presente lo normado en los arts. 22 al 24 del Decreto


Supremo Nro. 008-2005-JUS («Reglamento de la Ley del Martiliero Público»),
que citamos seguidamente:
- El incumplimiento de las obligaciones y prohibiciones establecidas
en la Ley Nro. 27728, da lugar a las siguientes sanciones: multa,
suspensión y cancelación de la inscripción. Para la graduación de
las sanciones antes mencionadas, se establece la clasificación de
las mismas en leves, graves o muy graves, en atención al tipo
de infracción, su reiteración o su reincidencia (art. 22 del D.S.
Nro. 008-2005-JUS).
- Las faltas administrativas son pasibles de las siguientes sanciones:
Leves: Multa de 0.5 % UIT a 1 UIT o suspensión de 1 día hasta 6
meses. Graves: Multa de más de 1 UIT a 5 UIT o suspensión de más
de 6 meses a 1 año. Muy graves: Cancelación de la matrícula o
inscripción, con prohibición de volver a solicitar su inscripción ante
el Organo Desconcentrado de la Sunarp (Superintendencia Nacional
de los Registros Públicos). Los grados de sanciones corresponden
a la magnitud de las faltas, según sea su menor o mayor gravedad
(art. 23 del D.S. Nro. 008-2005-JUS).
- Multa: Es la sanción pecuniaria o económica. Suspensión: Es la
separación temporal del Martiliero Público del ejercicio de sus
funciones. Cancelación: Es la separación definitiva del Martiliero
Público del ejercicio de sus funciones. Es atribución de la Sunarp
(Superintendencia Nacional de los Registros Públicos), la determinación,
aplicación y graduación de las sanciones (art. 24 del D.S. Nro. 008-
2005-JUS).

3.5.6 Curador procesal


El curador procesal es un abogado nombrado por el Juez, a pedido de
interesado (y en algunos casos de oficio), que interviene en la litis como sujeto
procesal, representando a una de las partes (hasta que ella o su representante
legal adquieran o recuperen su capacidad procesal y comparezcan al proceso),
en los casos señalados en el artículo 61 del Código Procesal Civil, a saber:
A) Cuando no sea posible emplazar válidamente al demandado por
ser indeterminado, incierto o con domicilio o residencia ignorados,
según lo dispuesto por el artículo 435 del Código Procesal Civil
(art. 61 -inc. 1)- del C.P.C.).
B) Cuando no se pueda establecer o se suspenda la relación procesal
por incapacidad de la parte o de su representante legal (art. 61 -inc.
2)- del C.P.C.).
C) Cuando exista falta, ausencia o impedimento del representante del
incapaz, según lo dispuesto por el artículo 66 del Código Procesal
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 253

Civil (conforme al cual, en caso de falta, ausencia o impedimento


del representante del incapaz, se aplican las siguientes reglas: 1.
cuando el incapaz relativo no tenga representante legal o éste
estuviera ausente y surja la necesidad de comparecer en un proceso,
lo expondrá así al Juez para que le designe curador procesal o
confirme al designado por él, si lo considera idóneo; 2. cuando la
demanda se dirija contra un incapaz que carece de representante
o éste se halle ausente, el Juez le nombrará un curador procesal o
confirmará el propuesto por el incapaz relativo, si lo considera
idóneo; 3. el Juez nombrará curador procesal para el incapaz que
pretenda demandar a su representante legal, o que sea demandado
por éste, o confirmará el propuesto por el relativamente incapaz,
si fuere idóneo; y 4. también se procederá al nombramiento de
curador procesal cuando el Juez advierta la aparición de un conflicto
de intereses entre el incapaz y su representante legal, o confirmará
el propuesto por el incapaz relativo). Ello de conformidad con lo
dispuesto en el inciso 3) del artículo 61 del Código Procesal Civil.
D) Cuando (conforme lo señala el art. 61 -inc. 4)- del C.P.C.) no
comparece el sucesor procesal, en los casos que así corresponda,
según lo dispuesto por el artículo 108 del Código Procesal Civil.
Este último numeral versa sobre la sucesión procesal (por la cual
un sujeto ocupa el lugar de otro en un proceso, al reemplazarlo
como titular activo o pasivo del derecho discutido), la misma que
se presenta en los siguientes casos: 1. cuando fallecida una persona
que sea parte en el proceso, es reemplazada por su sucesor, salvo
disposición legal en contrario; 2. cuando al extinguirse o fusionarse
una persona jurídica, sus sucesores en el derecho discutido
comparecen y continúan el proceso; 3. cuando el adquirente por
acto entre vivos de un derecho discutido, sucede en el proceso al
enajenante (de haber oposición, el enajenante se mantiene en el
proceso como litisconsorte de su sucesor); y 4. cuando el plazo del
derecho discutido vence durante el proceso y el sujeto que adquiere
o recupera el derecho, sucede en el proceso al que lo perdió. Es de
destacar que la no comparecencia del sucesor procesal dentro del
plazo legal respectivo (30 días de acontecida la pérdida de la
capacidad o titularidad del derecho discutido) da lugar al
nombramiento (de oficio o a pedido de parte) del correspondiente
curador procesal, cuya actuación concluirá al tiempo en que
comparezcan los sucesores procesales.

3.5.7 Policía judicial

La policía judicial es aquel órgano de auxilio judicial que tiene por función
realizar las notificaciones dispuestas por el Poder Judicial que contengan un
mandato de detención o una citación que implique la inmediata conducción
254 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

compulsiva del imputado, testigos, peritos e intérpretes; así como practicar las
diligencias propias de sus funciones (art. 282 de la L.O.P.J.).

3.5.8 Traductor

El traductor es el órgano de auxilio judicial encargado de traducir


oficialmente y por escrito aquellos documentos redactados en idioma distinto
al que se habla en el lugar del proceso (que, en nuestro caso, es el castellano).
A manera de ilustración procederemos a citar a continuación la parte
pertinente del Reglamento de Traductores Públicos Juramentados (Decreto
Supremo Nro. 126-2003-RE, del 11-11-2003):

REGLAMENTO DE TRADUCTORES
PUBLICOS JURAMENTADOS
CAPITULO I
DE LOS TRADUCTORES PUBLICOS JURAMENTADOS

«Artículo 1°.- Los Traductores Públicos Juramentados cumplen la función de efectuar


traducciones oficiales escritas de documentos en dos direcciones: de un idioma
extranjero al idioma castellano (traducción directa) y del idioma castellano a un idioma
extranjero (traducción inversa). Un Traductor Público Juramentado podrá serlo en
uno o más Idiomas y en una o más direcciones».

«A rtículo 2o.- Las traducciones que realicen los Traductores Públicos Juramentados
en el ejercicio de sus funciones merecen fe pública y tienen plena validez legal. No
obstante, la traducción no significa el reconocimiento de la autenticidad del documento
traducido».

«A rtículo 3o.- El número de Traductores Públicos Juramentados es ilimitado».

«A rtículo 4o.- Los Traductores Públicos Juramentados podrán ejercer sus funciones
en todo el territorio de la República».

«A rtículo 5°.- Son requisitos para ser Traductor Público Juramentado:


a) Ser ciudadano peruano en pleno goce de sus derechos civiles.
b) No haber sido condenado por delito doloso.
c) Para el caso de los idiomas inglés, francés, alemán y aquellos en los que las
universidades del país formen traductores:
- Tener Título Profesional de Traductor o de Licenciado en Traducción o
en Traducción e Interpretación otorgado por una universidad nacional
o extranjera, debidamente revalidado, y contar con un mínimo de tres
años de experiencia comprobada como traductor en el idioma que
postula contados a partir de la obtención del Título Profesional.
Para el caso de otros idiomas:
- Tener título profesional otorgado por una universidad nacional o
extranjera, debidamente revalidado, y contar con un mínimo de tres
años de experiencia comprobada en el idioma que postula como
traductor contados a partir de la obtención del Título Profesional.
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 255

e) Haber aprobado el examen de selección.


f) Haber sido ratificado.
g) Haber aprobado el Curso de Capacitación, siendo esta condición suspensiva
para el ejercicio del cargo».

[Nota: E l inciso c) del art. 5 del D.S. Nro. 126-2003-RE fue declarado nulo de
conformidad con la sentencia recaída en el expediente Nro. 195-2007, sobre acción
popular, publicada el 08-06-2009 en el Diario Oficial El Peruano. Además, en el texto
del art. 5 del D.S. Nro. 126-2003-RE no aparece el inciso d), sino que del inciso c) se
pasa al inciso e)].

«Artículo 6°.- Son impedimentos para ser Traductor Público Juramentado:


a) Ser miembro de los Poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial o de los Gobiernos
Regionales.
b) Ser servidor público.
c) Ser Notario Público».

CAPITULO II
DEL PROCESO DE SELECCION

«A rtículo 7o.- El proceso de selección para la designación de Traductores Públicos


Juramentados se realizará en los idiomas requeridos por el Ministerio de Relaciones
Exteriores cada dos años, dentro de los cuarenta y cinco (45) días posteriores a su
convocatoria por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la publicación de las bases
en el Diario Oficial El Peruano».

«Artículo 8o.- Una Comisión Especial integrada por los miembros de la Junta de
Vigilancia de los Traductores Públicos Juramentados y por un (1) profesor, Licenciado
en Traducción, de cada una de las Universidades de la República donde se enseñe
la especialidad de Traducción, se encargará de redactar las bases para el proceso
de selección, que deberán ser aprobadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores
mediante Resolución Ministerial.
La Junta de vigilancia de los Traductores Públicos Juramentados podrá designar a
dos Traductores Públicos Juramentados para que participen en la redacción de las
bases de los Procesos de Selección».

«Artículo 9o.- El proceso de selección se efectuará íntegramente bajo la responsabilidad


de una Comisión Evaluadora compuesta por cinco miembros designados por el
Ministerio de Relaciones Exteriores mediante Resolución Ministerial».

«A rtículo 10°.- Los postulantes deberán demostrar, por escrito, su capacidad para
trasladar con fidelidad un mensaje de una lengua a otra».

«Artículo 11°.- Los candidatos a Traductores Públicos Juramentados se someterán


a dos tipos de evaluación:
a) Evaluación curricular.
b) Examen de traducción».

«A rtículo 12°.- La evaluación de los exámenes de traducción se realizarán en forma


anónima. La calificación se efectuará sobre una escala de cero (0) a veinte (20), y
su valor se duplicará con respecto a la evaluación curricular. El postulante que en el
examen de traducción no alcance el puntaje de catorce (14) quedará automáticamente
eliminado del proceso de selección».
256 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«A rtículo 13°.- La evaluación curricular se efectuará sobre una escala de cero (0) a
veinte (20). Para tal efecto los postulantes presentarán documentos relativos a su
experiencia como traductores, certificados de notas, títulos y grados académicos que
posean, artículos y trabajos de investigación y todo aquello que pueda ilustrar a la
Comisión Evaluadora sobre su capacidad, preparación o interés en la especialidad
de traducción».
«A rtículo 14°.-Aprobarán el examen de selección los postulantes que dentro de una
escala de cero (0) a veinte (20), resultante de la suma de los puntajes obtenidos de
acuerdo con los artículos 12° y 13°, y su posterior división entre el coeficiente tres,
alcancen un mínimo de catorce (14)».

CAPITULO III
DE LA RATIFICACION

«Artículo 15°.-Cada tres (3) años, y en la misma época en que se efectúa el proceso
de selección, se llevarán a cabo la ratificación para que los Traductores Públicos
Juramentados puedan mantener tal título. El procedimiento establecido para dicho
fin, con excepción de la periodicidad, comprenderá:
a) visita de inspección.
b) evaluación de desempeño profesional.
c) perfeccionamiento profesional permanente.
d) actualización del Fondo de Garantía en función de la combinación de idiomas
de cada TPJ [Traductor Público Juramentado],
e) observancia del presente reglamento y su manual de procedimientos.
El Traductor Público Juramentado que no sea ratificado perderá dicha condición.
La Comisión Supervisora del proceso de ratificación será nombrada mediante
Resolución Ministerial y estará conformada por: tres (3) miembros de la Junta de
Vigilancia y un (1) representante por cada una de las universidades del país que
imparten la carrera de traducción».

CAPITULO IV
DEL NOMBRAMIENTO, JURAMENTO, CURSO DE CAPACITACION,
DEPOSITO DE GARANTIA, TOMA DE POSESION Y
PERDIDA DEL CARGO
«A rtículo 16°.- Los postulantes que hayan aprobado el proceso de selección y
aprobado el Curso de Capacitación conforme a lo establecido en el Capítulo CUARTO,
serán nombrados Traductores Públicos Juramentados mediante Resolución Ministerial
expedida por el Ministerio de Relaciones Exteriores dentro de los 30 días de elevada
al señor Canciller la relación de los postulantes que aprobaron el proceso de selección.
En dicha Resolución se consignará el o los idiomas y la o las direcciones para los
cuales es nombrado el Traductor Público Juramentado».
«Artículo 17°.- El Curso de Capacitación estará a cargo del CTP [Colegio de Traductores
del Perú] en Convenio con el MRREE [M inisterio de Relaciones Exteriores]».
«A rtículo 18°.- Los nuevos Traductores Públicos Juramentados deberán prestar
juramento de un fiel y legítimo ejercicio de sus funciones ante el Ministerio de
Relaciones Exteriores o su representante».
«Artículo 19°.- Previo a la ceremonia de juramentación, todo Traductor Público
depositará en el Banco de la Nación un Fondo de Garantía poruña suma equivalente
a diez (10) sueldos mínimos vitales vigente para la sede de sus funciones. Dicho fondo
deberá actualizarse cada vez que se incremente el monto del sueldo mínimo vital».
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 257

«Artículo 20°.- El Fondo de Garantía será destinado exclusivamente a cubrir


embargos por responsabilidad derivada del ejercicio de las funciones de Traductor
Público Juramentado. Producido un embargo, el monto del Fondo deberá ser restituido
al nivel señalado en el artículo anterior dentro del término de quince (15) días de
ejecutado aquél, bajo pena de destitución».
«A rtículo 21°.- Transcurridos seis (6) meses desde su cese definitivo en el cargo y
previa comprobación por la Junta de Vigilancia de los Traductores Públicos
Juramentados de la inexistencia de juicios de responsabilidad derivada del ejercicio
de sus funciones, los Traductores Públicos Juramentados podrán efectuar el retiro
del Fondo de Garantía, previa autorización del Ministerio de Relaciones Exteriores».
«A rtículo 22°.- Los Traductores Públicos Juramentados deberán comunicar al
Ministerio de Relaciones Exteriores, dentro de los noventa (90) días naturales
siguientes a su juramentación, el domicilio de su sede central así como de su (s)
oficina (s) dependientes en caso de contar con ésta (s). Si no lo hicieran se dejarán
sin efecto sus nombramientos por falta de ejercicio de funciones».

CAPITULO V
DE LAS TRADUCCIONES

«Artículo 23°.- Los Traductores Públicos Juramentados deberán efectuar la traducción


fiel y correcta de los documentos en los idiomas y direcciones requeridos para los
cuales han sido autorizados».
«Artículo 24°.- Cuando se trate de documentos públicos emitidos en el exterior, para
surtir efectos jurídicos en el Perú o en el exterior, los Traductores Públicos Juramentados
deberán exigir, bajo responsabilidad, que dichos documentos estén debidamente
legalizados por el Ministerio de Relaciones Exteriores».
«Artículo 25°.- Los Traductores Públicos Juramentados podrán traducir documentos
privados que no contengan las legalizaciones oficiales correspondientes, pero deberán
estampar en el encabezamiento de la primera página de las traducciones efectuadas
un sello del siguiente tenor: «TRADUCIDO SIN LEGALIZACIONES OFICIALES» y
debajo otro sello que diga: «TRADUCCION SIMPLE SIN VALOR OFICIAL»; los
cuales deben estamparse en cada una de sus páginas. De igual modo, estampar
sellos del mismo tenor en los idiomas extranjeros pertinentes en las traducciones a
tales idiomas. De estas traducciones simples sólo será legalizada, de requerirse, la
firma del Traductor Público Juramentado».
«Artículo 26°.- El Traductor Público Juramentado no está obligado a recibir documentos
ilegibles, sean éstos mecanografiados o manuscritos, originales o copias. Serán
considerados ilegibles los documentos que contengan abreviaturas, signos, etc., que
no sean de uso corriente y los que contengan borrones o manchas que dificulten su
lectura o comprensión».
«Artículo 27°.- Las Traducciones no podrán contener borrones ni enmendaduras».
«A rtículo 28°.- En el caso en que el Traductor Público Juramentado no cumpliere
con entregar las traducciones en la fecha convenida, devolverá a los interesados los
documentos presentados así como el pago efectuado».

CAPITULO VI
DE LOS LIBROS DE REGISTRO DE TRADUCCIONES OFICIALES
Y DE SU ARCHIVO

«Artículo 29°.- Cada Traductor Público Juramentado deberá llevar Libros de Registro
anuales de las traducciones oficiales efectuadas».
258 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«A rtículo 30°.- Los Libros de Registros constituirán el archivo de las traducciones


oficiales del Traductor Público Juramentado».

CAPITULO Vil
DE LAS FIRMAS Y DE LOS SELLOS
DE LOS TRADUCTORES PUBLICOS JURAMENTADOS

«A rtículo 31°.- Los Traductores Públicos Juramentados deberán registrar en el


Ministerio de Relaciones Exteriores su firma, su rúbrica y los sellos que utilizarán en
el ejercicio de sus funciones».

«A rtículo 32°.- La firma de los Traductores Públicos Juramentados es indelegable».

CAPITULO VIII
DE LOS DERECHOS DE TRADUCCION

«A rtículo 33°.- Los cobros que realicen los Traductores Públicos Juramentados
estarán sujetos al libre juego de la oferta y la demanda».

CAPITULO IX
DE LOS LOCALES Y HORARIOS DE ATENCION

«A rtículo 34°.- Las oficinas destinadas al ejercicio del cargo de Traductor Público
Juramentado deberán contar con los elementos necesarios para garantizar la
seguridad de las instalaciones, archivos y documentación en trámite».

«A rtículo 35°.- Las oficinas de los Traductores Públicos Juramentados deberán


permanecer abiertas al público los días laborales no menos de cinco (5) horas diarias.
El Traductor Público Juramentado informará al Ministerio de Relaciones Exteriores
el horario de funcionamiento de su oficina, especificando las horas de su permanencia
en la misma».

CAPITULO X
DE LA TRANSFERENCIA DE LOS ARCHIVOS
DE TRADUCCIONES OFICIALES

«Artículo 36°.- En los casos de terminación definitiva del cargo los Traductores
Públicos Juramentados estarán obligados, bajo responsabilidad, a transferir sus
archivos de traducciones oficiales al Archivo General de la Nación o a los Archivos
Regionales, según sea el caso».

CAPITULO XI
DE LA JUNTA DE VIGILANCIA DE LOS
TRADUCTORES PUBLICOS JURAMENTADOS

«A rtículo 37°.- La Junta de Vigilancia de los Traductores Públicos Juramentados


estará integrada por tres (3) funcionarios del Servicio Diplomático de la República: el
Director de Archivo General y Documentación, quien la presidirá, un funcionario de
la Dirección de Asuntos Consulares, y otro de la Oficina de Asuntos Legales; así como
un representante del Colegio de Traductores del Perú, y un representante por cada
una de las Universidades de la República donde se enseñe la especialidad de
Traducción. El funcionario diplomático de menor jerarquía actuará, acumulativamente
a sus funciones en la Junta de Vigilancia, como Secretario de la misma».

«A rtículo 38°.- La calidad de miembro de la Junta de Vigilancia de los Traductores


Públicos Juramentados: del Colegio de Traductores del Perú así como los
representantes de cada una de las Universidades de la República donde se enseñe
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 259

la especialidad de Traducción, tendrá una vigencia de dos (2) años de duración, no


renovables sino transcurrido otro período similar».

«A rtículo 39°.- El representante de cada una de las Universidades de la República


donde se enseñe la especialidad de Traducción, lo será a título exclusivo sin poder
ser a la vez miembro de la junta directiva del gremio o entidad profesional vinculada
a la actividad traductora».

«Artículo 40°.-A propuesta de la Junta de Vigilancia, mediante Resolución Ministerial


se designará a un funcionario administrativo como Asistente de la Presidencia de la
Junta de Vigilancia de los Traductores Públicos Juramentados, quien actuará como
Coordinador de la misma y se encargará de la Oficina de los Traductores Públicos
Juramentados en el Ministerio de Relaciones Exteriores».

«A rtículo 41°.- La Junta de Vigilancia deberá contar con una oficina, debidamente
acondicionada, en el Ministerio de Relaciones Exteriores la que deberá brindar
atención cinco (5) horas diarias».

«A rtículo 42°.- Son atribuciones y obligaciones de la Junta de Vigilancia, a nivel


nacional, las siguientes:
a) Supervisar el cumplimiento de las disposiciones del presente Reglamento y
de su Manual de Procedimientos.
b) Investigar las denuncias escritas presentadas al Ministerio de Relaciones
Exteriores y proponer, según sea el caso, las sanciones que correspondan.
c) De existir pruebas fundadas de la comisión de delito por parte del Traductor
Público Juramentado en el ejercicio de su función, comunicarlo al Ministerio
de Relaciones Exteriores para los fines pertinentes.
d) Absolver las consultas que le formulen los Traductores Públicos Juramentados.
e) Llevar un Libro de Actas de las sesiones que efectúen.
f) Calificar las faltas y establecer las sanciones que correspondan en concordancia
con el artículo 4° del presente reglamento.
g) Ejercer las demás funciones previstas en el presente Reglamento».

CAPITULO XII
DE LAS VISITAS DE INSPECCION

«A rtículo 43°.- La Junta de Vigilancia efectuará, en pleno o por lo menos con dos
(2) de sus miembros, visitas de inspección a las oficinas de los Traductores Públicos
Juramentados a fin de constatar el cumplimiento de las disposiciones del presente
Reglamento».

«A rtículo 44°.- La Junta de Vigilancia podrá delegar en un funcionario diplomático,


¡a facultad de realizar visitas de inspección a las oficinas de los Traductores Públicos
Juramentados de localidades que no sean la Capital de la República».

CAPITULO XIII
DE LAS LICENCIAS

«A rtículo 45°.- La Junta de Vigilancia concederá licencia al Traductor Público


Juramentado que la requiera por causas justificadas, hasta por un plazo de doce (12)
meses. La Junta designará al Traductor Público Juramentado que se encargue del
cierre temporal del Libro de Registro, lo que hará sentando a continuación de la última
traducción un Acta que suscribirá y pondrá en conocimiento de la Junta de Vigilancia.
Al reincorporarse el Traductor Público Juramentado titular se reabrirá el Libro de
260 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

Registro, dejándose constancia en el Acta. La licencia podrá ser renovada por un año
más. Una vez transcurrido dicho período sin reasumir sus funciones, el Traductor
Público Juramentado cesará en las mismas. Para recuperar la condición de Traductor
Público deberá presentarse y aprobar el proceso de selección siguiente.

Cuando no exista en la localidad otro Traductor Público Juramentado, la Junta de


Vigilancia solicitará al Colegio de Abogados respectivo que se encargue del cierre
temporal del Libro de Registro».

CAPITULO XIV
DE LAS FALTAS Y SANCIONES

«Artículo 46°.- Constituyen faltas que originan sanción para un Traductor Público
Juramentado:
a) Incumplir reiteradamente sus funciones.
b) Solicitar, recibir u ofrecer dádivas, agasajos o regalos con fines ilícitos, en
relación con el ejercicio de sus funciones.
c) Embriagarse habitualmente o usar drogas o sustancias estupefacientes.
d) Omitir la observancia de los requisitos sustanciales para el cumplimiento de
sus servicios.
e) Dejar de asistir, injustificadamente, a sus oficinas por más de cinco días (5)
hábiles, cerrarlas sin motivo legal o limitar indebidamente las horas de atención
al público.
f) Oponerse a las visitas de inspección o interferir con las mismas.
g) Incumplir los demás deberes prescritos en el presente Reglamento y en su
Manual de Procedimientos».

«A rtículo 47°.- Los Traductores Públicos Juramentados se harán acreedores, según


la gravedad de la falta, a las siguientes acciones:
a) Amonestación escrita.
b) Suspensión de treinta (30) días.
c) Suspensión de seis (6) meses.
d) Destitución».

«Artículo 48°.- Las sanciones a que se refiere el artículo precedente serán propuestas
por la Junta de Vigilancia, previa investigación y comprobación de los cargos. La
Junta, de encontrar responsabilidad, sugerirá la sanción correspondiente al Ministerio
de Relaciones Exteriores el cual emitirá Resolución Viceministerial tratándose de los
incisos a), b) o c) o Resolución Ministerial para el caso del inciso d)».
«A rtículo 49°.- El Traductor Público Juramentado que fuera destituido no podrá
ejercer nuevamente el cargo».

CAPITULO XV
DE LA TERMINACION DEL CARGO

«A rtículo 50°.- Los Traductores Públicos Juramentados cesarán en sus funciones


por las siguientes causas:
a) Por renuncia,
b) Por abandono del cargo según lo previsto en el articulo 21 °,
c) Por no haber sido ratificado,
d) Por haber incurrido en delito doloso según sentencia judicial,
Capítulo I: Los órganos judiciales y sus auxiliares 261

e) Por destitución,
f) Por no acreditar ejercicio de funciones,
g) Por ejercer el cargo en un idioma o dirección para el cual no está autorizado,
h) Por no haber actualizado el fondo de garantía al momento de la ratificación
como Traductor Público Juramentado».

CAPITULO XVI
DE LAS TRADUCCIONES NO OFICIALES

«Artículo 51°.-Cada Ministerio de Estado tiene la potestad de establecer en su Sector


una Oficina de Traducciones para asuntos internos. Los trabajos realizados en tal
dependencia no tendrán la calificación de traducciones oficiales y estarán a cargo de
personal de la misma entidad, labor que no generará beneficio salarial adicional al
de su cargo principal».

CAPITULO XVII
DE LAS TRADUCCIONES ESPECIALES

«Artículo 52°.- En el caso de traducciones del castellano a otros idiomas o viceversa,


que no puedan ser efectuadas por no existir Traductor Público Juramentado, merecerá
fe pública la traducción realizada por:
a) Embajada acreditada ante el Estado peruano.
b) Universidad que cuente con Facultad de Traducción.
c) Centro de enseñanza del idioma que se desee traducir.
d) Entidad especializada que cuente con personal que pueda traducir.
e) Traductor especializado en el idioma requerido.

En los casos señalados en los incisos anteriores, la traducción merecerá fe pública


cuando sea registrada por la Junta de Vigilancia de Traductores Públicos Juramentados».

«A rtículo 53°.- Para ser registrada una Traducción Especial, según lo previsto en el
numeral anterior, requerirá:
a) la autenticación por el funcionario diplomático de la Embajada acreditada ante
el Estado peruano.
b) la autenticación por el representante legal de la universidad que cuente con
facultad de traducción.
c) la autenticación por el representante legal del centro de enseñanza del idioma
que se desee traducir;
d) la autenticación por el representante legal de la entidad especializada
responsable de la traducción; y
e) la legalización notarial previa de la declaración jurada que confirme la fidelidad
de la misma al original, suscrita por el traductor especializado».

«Artículo 54°.- En el caso de Traducciones Especiales efectuadas en el Perú, la


declaración jurada será legalizada por notario público y certificada por la Junta de
Colegio de Notarios del Perú, luego de lo cual será remitida a la Junta de Vigilancia
de Traductores Públicos Juramentados para su registro. En este estado, el funcionario
que designe la Junta dejará constancia en el documento que la traducción ha sido
realizada en virtud de lo señalado en el artículo 48°, sin juzgar la conformidad de la
traducción, para lo cual estampará un sello con la siguiente leyenda:
‘Visto por la Junta de Vigilancia de los Traductores Públicos Juramentados - Traducción
Especial realizada en virtud del Art. 48° del Reglamento de los Traductores Públicos
Juramentados’».
262 Derecho Procesal Civil I: Sujetos del Proceso / Alberto Hinostroza Minguez

«A rtículo 55°.- En el exterior, la declaración jurada que señale la fidelidad de la


traducción al original, será legalizada por el Cónsul del Perú en la localidad o por el
funcionario encargado de la Sección Consular de la Embajada del Perú, en cuya
jurisdicción se realizó la traducción; luego de lo cual deberá ser autenticada por el
Departamento de Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La declaración jurada legalizada, con la traducción y el documento original, serán remitidos
a la Junta de Vigilancia de los Traductores Públicos Juramentados para su registro como
Traducción Especial, conforme al procedimiento establecido en el artículo 50".

«A rtículo 56°.- La Junta de Vigilancia