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COYHAIQUE, a veintinueve de abril de dos mil veinte.

VISTOS:
En presentación de folio 1 y siguientes del cuaderno principal, de fecha 21
de marzo de 2016, rectificada por escrito de folio 20, de 18 de octubre de 2016,
proveído por resolución Folio 38, de 12 de abril de 2018, comparece el abogado,
don Germán Ovalle Madrid, domiciliado en calle Amunátegui N° 277, de la
comuna y ciudad de Santiago, en representación de don Luis Felipe Herrera
Cuevas, contratista en construcción, y de doña Alicia Angélica Herrera Reyes,
estudiante de literatura, ambos domiciliados en Camino el Cajón n° 18.100, casa 1
de la comuna de Lo Barnechea, ciudad de Santiago, Región Metropolitana, y para
estos efectos en calle Radal N° 1351 de la ciudad y comuna de Coyhaique,
deduciendo demanda de indemnización de perjuicios, en sede de responsabilidad
extracontractual, en contra del Fisco de Chile-Dirección General de Aguas,
persona jurídica de derecho público, representado legalmente por el Director
General de Aguas, don Carlos Estévez Valencia, R.U.N. 9.090.371-3, de profesión
abogado, o por quien lo reemplace o subrogue, todos domiciliados en calle
Morandé N°59, comuna de Santiago, Región Metropolitana, solicitando en
definitiva:
Que se condene al demandado a pagar a don Luis Felipe Herrera Cuevas la
suma total de $ 300.000.000 (trescientos millones de pesos) y a doña Alicia Angélica
Herrera Reyes, la suma total de $150.000.000, (ciento cincuenta millones de pesos),
más reajustes e intereses o la suma que el Tribunal estime conforme al mérito del
proceso, con costas.
En el primer apartado del libelo, el abogado de los demandantes relata que
sus representados son el padre y la hermana menor de don Felipe Herrera Urrutia,
quien falleció el día 15 de abril del año 2012, según afirma, por la negligencia
inexcusable de su empleadora, la Dirección Regional de la Dirección General de
Aguas de la Región de Aysén, con ocasión del volcamiento de una embarcación
menor, bote Zodiac de 3,30 metros de largo por 1.6 metros de ancho, ocurrido en
el Río Huemules, ubicado en la comuna de Tortel, en una excursión comandada
por el entonces Director Regional de la DGA, don Fabián Espinoza Castillo, evento
en el cual también falleció don Pedro Nahuelcar Parra.
Refiere que don Felipe Herrera Urrutia falleció a los 30 años de edad, que
era hijo del matrimonio conformado por don Luis Felipe Herrera Cuevas y doña
María Elena Urrutia Concha, que se encontraba titulado de geógrafo, con
distinción máxima, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que cursó un
magíster en geomática en la misma casa de estudios y que al momento del
accidente se encontraba próximo a iniciar sus estudios de doctorado en Canadá,
que además era aficionado al montañismo, deporte que comenzó a practicar en su
adolescencia, que desde hacía seis años, mantenía una relación sentimental con
doña Carmen Miranda, a quien conoció en la Universidad y por último, subraya
que en el año 2010, había ingresado a trabajar a la DGA en el cargo de Jefe Regional
de la Unidad de Hidrología, función que desempeñó hasta el día de su deceso.
Afirma que las circunstancias que rodearon la muerte de Felipe Herrera
Urrutia dicen relación con el actuar don Fabián Espinoza Castillo, ingeniero
agrónomo, quien, en su calidad de Director Regional de la DGA, a la época del
accidente, planificó de forma torpe e improvisada la realización de una visita
técnica al Ventisquero Steffens, la que se desarrollaría entre los días 10 al 14 de
abril del año 2012, a fin de realizar un aforo, relacionado con once solicitudes de
aprovechamiento de aguas en trámite ante la referida repartición. Precisa que la
referida visita tenía por finalidad además, la instalación de dos estaciones de
monitoreo glaciar, labores para cuya ejecución se comisionó a don Felipe Herrera
Urrutia, por Resolución de Cometido de Servicio N° 192 de 10 de abril de 2012 y
por Resolución de Cometido de Servicio N° 193, a don Pedro Nahuelcar Parra.
Señala que el equipo a cargo de la referida visita técnica estaba conformado
por don Fabián Espinoza Castillo, Director Regional de la DGA, por don Felipe
Herrera Urrutia, Jefe Regional de la Unidad de Hidrología, por doña Paulina
López Alarcón. glacióloga y funcionaria del proyecto de investigación del Centro
de Estudios Científicos "CECS" de Valdivia,, por don Pedro Nahuelcar Parra,
auxiliar de la DGA y por don Ascanio Monsalve Herrera, auxiliar de la DGA.
A continuación enuncia cronológicamente las actuaciones realizadas por el
equipo a cargo de la referida visita técnica, consignado que esta se emprendió
desde Cochrane a Caleta Tortel, el día miércoles 11 de abril de 2012, que el día
jueves 12 de abril del mismo año, el equipo se dirigió en una lancha de CONAF al
sector de Puerto Huemules, lugar donde se realizaron las primeras mediciones,
tras lo cual se dirigieron al refugio de la CONAF, donde pasaron la noche, que al
día siguiente parte del equipo realizó algunas inspecciones en la ribera del río
Huemules, mientras don Pedro Nahuelcar Parra trasladaba la carga desde la
embarcación hasta el refugio, y que ese mismo día 13 de abril de 2012 se armó un
bote que estaba "empaquetado" y que no era de propiedad fiscal, sino del Centro
de Investigación de Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), el que fue dejado junto a la
lancha en el sector de Río Seco, que el día domingo 15 de abril de 2012, alrededor
las 9.30 horas, el grupo nuevamente se dirigió a realizar sus labores en la ribera del
Río Huemules, puntualizando que ese día estaba lloviendo y había viento y que
fue en esas condiciones don Pedro Nahuelcar y don Felipe Herrera abordaron el
bote zodiac, conducido por el primero de ellos, para dirigirse a unos 400 metros
río arriba, lugar en el cual se pretendía instalar una estación y en el cual confluyen
los ríos Steffens y Huemules, indicando que en esa oportunidad don Fabián
Espinoza Castillo, decidió quedarse en tierra y jamás instruyó a sus subordinados
a no conducir el bote, ni les ordenó el uso de chalecos salvavidas.
En relación a las características del lugar donde se produjo el accidente,
detalla que el Río Huemules es un río de aguas turbias, con rocas filosas, ramas,
troncos de árboles sumergidos bajo el agua y bancos de piedras en su lecho.
producto del gran caudal y oleaje del río. Precisa que en el lugar donde zarparon
las dos víctimas del accidente, el agua se arremolina y colisiona con un gran islote
existente en el sector y afirma que debido a las condiciones descritas, unidas estas
a las pequeñas dimensiones del bote inflable de 3,30 metros de largo y 1.6 metros
de ancho, a los pocos metros de su partida la embarcación se volcó y ambos
pasajeros cayeron al río. Subraya que el cuerpo de don Pedro Nahuelcar Parra fue
encontrado por un funcionario de la Municipalidad de Tortel, aproximadamente
cinco meses después del accidente, esto es, el 27 de septiembre de 2012, y que a su
vez, el cuerpo de Felipe Herrera Urrutia -el cual se presume fue "tragado" por el
remolino del agua- jamás fue encontrado, pese a las arduas tareas de búsqueda y
recuperación realizadas en el sector por personal especializado de las Fuerzas
Armadas y de Carabineros de Chile, además de otros organismos técnicos, por lo
que fue necesario declarar judicialmente su muerte presunta por sentencia de
fecha 21 de junio de 2012 dictada por el Juzgado de Letras de Coyhaique en causa
rol V 169- 2012 estableciéndose en la referida sentencia como fecha de su
fallecimiento el día 15 de abril de 2012.
En el siguiente párrafo consigna que la Administración Pública destituyó a
don Fabián Espinoza Castillo, quien se desempeñaba como Director Regional de la
DGA en la época en que ocurrió el accidente, debido a las graves omisiones en que
incurrió y que constituyeron una grave infracción a sus deberes estatutarios, e
implicaron "una falta a la probidad", según se consigna el sumario administrativo
ordenado por Resolución N° 400 de la Fiscalía del Ministerio de Obras Públicas,
instruido por el fiscal, don Cristian Mellado Rodríguez, con el objeto de esclarecer
la responsabilidad administrativa del sumariado en el volcamiento de un bote tipo
zodiac y la consecuente desaparición de dos funcionarios de la DGA de la región
de Aysén, señores Pedro Nahuelcar Parra y Felipe Herrera Urrutia, hecho ocurrido
durante un procedimiento de aforo en el Río Huemules, en el que se encontraba
presente el referido jefe de unidad.
Señala que, en dicho procedimiento disciplinario se estableció que en su
calidad de Director Regional el Director Regional de la DGA permitió que en el
cometido de servicio, Resolución Exenta DGA N°192 y N° 193 de fecha 10 de abril
de 2012, relativa a los expedientes de la Sociedad Agrícola y Forestal Melimoyu
Ltda. que se efectuó a la zona del Río Huemules, se operara el bote zodiac en el que
se produjo el accidente el día 15 de abril de 2012, por funcionarios que no
contaban con el curso de patrón de botes, vulnerando lo dispuesto en el capítulo
V(Prevención de Riesgos en Faenas de Terreno de Trabajadores MOP) del Manual
de Prevención de Riesgos del Ministerio de Obras Públicas, respecto a los riesgos
de la operación de bote zodiac y los requisitos que allí se señalan. Que. en su
calidad de Director Regional permitió que el referido cometido de servicio se
efectuara en una embarcación particular sin generar los actos administrativos
necesarios para autorizar dicho cometido, en una embarcación que no era
propiedad de la DGA. Que, además, en su calidad de Director Regional no dictó
los actos administrativos necesarios para autorizar la participación de doña
Paulina López Álvarez en el cometido de servicio (Resolución Exenta DGA N°192
y 193 de fecha 10 de abril de 2012, relativo a los expedientes tic derechos de agua
solicitados por la Sociedad Agrícola y Forestal Melimayu Ltda. Que en su calidad
de Director Regional y teniendo en consideración el hecho de que se encontraba
presente en el cometido de servicio el día del accidente, no advirtió a los
funcionarios que iban a operar el bote zodiac que se encontraban inhabilitados,
como tampoco advirtió a los funcionarios Pedro Nahuelcar y Felipe Herrera que
debían hacer uso de los respectivos chalecos salvavidas. Concluyendo que con los
actos antes mencionados el funcionario inculpado vulneró las obligaciones
funcionarías establecidas en las letras b) y c) del artículo 61 y letra a) del artículo
64, ambos del DFL N°29, del Estatuto Administrativo”, finalizando dicho
procedimiento disciplinario con el Dictamen en el que se formularon cargos
administrativos al funcionario sumariado, por “apartarse su actuar de la normativa
que rige el actuar en la función pública, ya que al no fiscalizar en forma
permanente el accionar del personal sujeto a su dependencia, permitió en
definitiva que no se mitigaran a tiempo algunos de los factores que
administrativamente habrían impedido la realización del cometido por parte de los
funcionarios antes mencionados". Proponiéndose por el fiscal instructor la
aplicación de la medida disciplinaria de suspensión por dos meses con goce del
30% de su remuneración, medida establecida en la letra c) del artículo 121 en
relación con el artículo 124, ambos del DR. N°29 del Estatuto Administrativo,
proposición modificada por el Fiscal del Ministerio de Obras Públicas, señor
Franco Devillaine Gómez, por la medida disciplinaria de destitución, en
consideración al mérito del proceso y a la gravedad de los hechos, dando
relevancia en la decisión de la sanción a aplicar, al informe del Comité Paritario, el
cual identifica como causas inmediatas del accidente: (i) el uso de una embarcación
inapropiada en una zona con condiciones de navegación desconocida; (ii) el no uso
de elementos de protección personal básicos; (iii) el no advertir ni prevenir los
riesgos de la navegación.
Expone que, a raíz de las sanción propuesta por el Fiscal del Ministerio de
Obras Públicas, la Dirección General de Aguas, mediante Resolución DGA N°235,
de 8 de febrero de 2013, aplicó al sumariado la medida disciplinaria de destitución
establecida en el artículo 121 letra d) del DFL N° 29 de 2004 del Ministerio de
Hacienda, que fija el texto refundido, coordinado y sistematizado del Estatuto
Administrativo, rechazando por Resolución MOP N° 78 de 12 de abril de 2014, el
recurso de apelación interpuesto subsidiariamente por el sancionado, don Fabián
Espinoza Castillo, medida disciplinaria que fue confirmada por la Contraloría
General de la República, mediante Oficio N° 072898 de 11 de noviembre de 2013,
del Contralor General de la Republica, don Ramiro Mendoza, quien asentó que
para la determinación de las faltas cometidas por el funcionario sumariado la
autoridad consideró que el inculpado infringió gravemente los deberes
funcionarios a que se refieren los artículos N°61, letras b) y c) y 64, letra a), de la
ley N° 18.834, lo que importa una vulneración de igual magnitud al de una
vulneración al principio de probidad, que no podría ser sancionado con otro
castigo que la destitución, desestimando así la reclamación en contra de la sanción
aplicada, presentada por el funcionario sancionado. Señalando que las graves
omisiones en las cuales incurrió el funcionario sancionado consistieron en que (i)
autorizó el aforo a funcionarios que no contaban con el curso de parrón de botes;
(ii) permitió que la inspección se llevara a efecto en una embarcación de carácter
particular, (iii) no dictó los actos administrativos que se indican; (iv) omitió señalar
que tales servidores se encontraban inhabilitados para operar el móvil antes
aludido y (v) no les advirtió sobre el uso obliga tono de chalecos salvavidas,
omisiones que según afirma el abogado de los actores, configuran una falta
grosera al deber de cuidado exigible, por lo que el Estado es civilmente
responsable, en relación a lo dispuesto en los artículos 2314 y siguientes del
Código Civil.
Refiere que a su vez, la investigación penal llevada a cabo por el Ministerio
Público en contra de don Fabián Espinoza Castillo, concluyó que el imputado no
contrató a una persona calificada en el manejo de botes y permitió que don Pedro
Nahuelcar-quien carecía de licencia de patrón de nave menor- condujera en
reiteradas ocasiones las embarcaciones que llevaban a personal de la DGA, a su
cargo, que ninguno de los tripulantes del bote zodiac en el que ocurrió el accidente
portaba chaleco salvavidas y que en ningún momento de toda la operación
realizada por la Dirección General de Aguas, se exigió a los funcionarios o a sus
colaboradores emplear alguna medida de segundad para el desarrollo de las tareas
encomendadas y que el único equipo que llevaba consigo la DGA consistía en
casetas de fierro, cemento y pilares de fierro para la instalación de casetas de
monitoreo, sin contemplar ningún tipo de dispositivo de seguridad para sus
miembros, hechos por los que formuló requerimiento por cuasidelito de
homicidio, previsto y sancionado en el artículo 490 N° 1 del Código Penal, en
relación con el artículo 492 inciso 1° del mismo cuerpo normativo, y relacionado, a
su vez, con lo señalado en el Procedimiento de Trabajo Seguro para Operador de
Bote Zodiac, en terreno, de la Dirección General de Aguas, en grado consumado,
en contra del imputado, en calidad de autor ejecutor directo, respecto de dos
personas, por lo cual solicitó una pena de 540 días de reclusión menor en su grado
mínimo, más la pena accesoria de suspensión de cargo u oficio público durante el
tiempo de condena.
Expone a continuación, los fundamentos jurídicos en los cuales se sustenta
la pretensión indemnizatoria demandada, citando doctrina, jurisprudencia y
normas legales que tratan de la culpa y de la Falta de Servicio como dos de los
factores de atribución de responsabilidad civil del Estado, y argumenta que en la
especie la muerte de don Felipe Herrera Urrutia no dice relación con el ejercicio de
la función pública que la ley le ha encomendado a la DGA, sino que con la
infracción al deber de protección u obligación de seguridad, en que habría
incurrido el Director Regional de la DGA, quien en palabras de la Contraloría
presentó una conducta temeraria, y no habría protegido eficazmente la vida de las
víctimas, hacen responsable al Estado por la muerte del hijo y hermano de los
actores, siendo en la especie, el criterio de atribución de responsabilidad del Fisco
la culpa y no la falta de servicio.
Indica que en la especie el fundamento de la responsabilidad del Estado es
la infracción al deber de protección u obligación de seguridad que debía dispensar
a los funcionarios de su repartición pública el Director Regional de la DGA al
tiempo en que ocurrió el accidente que costó la vida a don Felipe Herrera Urrutia,
toda vez que el Estado, en su calidad de empleador, no protegió eficazmente la
vida de las víctimas, conforme se lo ordena el artículo 184 del Código del Trabajo,
norma que según afirma, contempla una amplia cláusula general de protección en
cuya virtud el empleador debe tomar todas las medidas necesarias para proteger
eficazmente la vida y salud de los trabajadores, y en general, vulnerando también
los artículos 2314 y siguientes del Código Civil, por lo que debe ser condenado a
reparar los perjuicios morales irrogados a los demandantes.
Argumenta que aparte del incumplimiento de las exigencias normativas
precisas en que se entiende regulado el deber de protección/obligación de
seguridad -en la especie, el capítulo V del Manual de Prevención de Riesgos del
Ministerio de Obras Públicas intitulado "Prevención de Riesgos en Faenas de
Terreno de Trabajadores MOP", es la jurisprudencia la que se ha encargado de
definir algunos casos de conductas culposas del empleador, siendo estas:
1.- E1 ordenar la realización de una acción que dadas las circunstancias se
estima imprudente;
2.- El no poner a disposición del trabajador los equipos e implementos que
su labor requería;
3.- El no proporcionar instrucciones claras y precisas para ejecutar las
labores que originaron el accidente del trabajo;
4.- La falla de supervisión técnica de las labores que originaron el accidente
del trabajo;
5.- 1.a falta de diligencia en la imposición de medidas disciplinarias;
6.- La tardía adopción de medidas preventivas, y
7.- El incumplimiento de los manuales de operación de las herramientas de
trabajo.
Afirma en la especie, concurren todos los casos jurisprudenciales de
infracción al deber de cuidado antes enumerados, a excepción del N° 5, por cuanto
el Director Regional de la DGA procedió a planificar torpemente la realización de
una visita Técnica al Ventisquero Steffens para los días 10 a 14 de abril de 2012, sin
contar con el equipo técnico necesario para resguardar la segundad de sus
funcionarios. Específicamente, ordenó la realización de acciones en un río
torrentoso, de aguas turbias, en cuyo lecho hay rocas filosas, ramas, troncos de
árboles sumergidos bajo el agua y bancos de piedras, sin contar con una
embarcación apropiada para la navegación y sin exigir jamás el uso de chalecos
salvavidas, circunstancias que, según afirma, produjeron la muerte de don Felipe
Herrera Urrutia y de don Pedro Nahuelcar Parra.
Señala que para la demanda enderezada en autos por las victimas por
repercusión, por su daño propio, los autores han dicho que el deber de protección
u obligación de seguridad tiene también el carácter de obligación legal regida por
normas de orden público (como son el artículo 184 del Código del Trabajo y
numerosos otras que la complementan y/o concretizan), por lo que su infracción
por parte del empleador configurará "culpa contra la legalidad'", (hipótesis que
incluso opera en el ámbito extracontractual de la responsabilidad civil). Además,
según señala la misma doctrina citada, se ha resuelto expresamente que el
cumplimiento del deber de protección u obligación de segundad "mira a la
prevención de los riesgos profesionales, lo que importa a sus trabajadores, a sus
familias y a la sociedad toda, tanto para proteger la vida y salud de sus
trabajadores, como por razones éticas y sociales" , valores que dada su naturaleza
no patrimonial han justificado incluso hacer responsable al empleador hasta de
culpa levísima en el cumplimiento de dicho deber u obligación.
Expone que la doctrina también ha dicho que el hecho de que la acción se
deduzca por un tercero, que no se encuentra ligado por la relación contractual, no
impide considerar que la causa del daño sufrido por este se encuentre en la
infracción de los deberes de seguridad que el empleador tenía para con la víctima
directa, concluyendo que siendo así, será aplicable también en esta hipótesis todo
lo señalado precedentemente sobre la configuración de la culpa del empleador por
accidentes del trabajo o enfermedades profesionales (cumplimiento del deber de
protección u obligación de seguridad, grado de diligencia debido, culpa contra la
legalidad, entre otros aspectos)
Sostiene que en el caso sub lite la responsabilidad de la Administración del
Estado es directa y personal, y que en la responsabilidad civil, la culpa cumple la
función de definir cuál es el umbral mínimo general de cuidado que se debe
recíproca y mutuamente en el tráfico social. Subraya que en el caso de marras la
culpa del Estado se manifiesta en la clara y flagrante infracción del deber u
obligación de protección o seguridad que debe brindar a sus funcionarios en el
ejercicio de sus funciones, incumplimiento que significó el fallecimiento de don
Felipe Herrera Urrutia y de otro dependiente de la DGA y añade que a fin de
acreditar la responsabilidad del Estado, en estos autos demostrará como debieron
actuar los funcionarios de la Administración en las precisas circunstancias, en
virtud del tenor del expediente administrativo que destituyó a don Fabián
Espinoza Castillo, por su conducta temeraria, conjuntamente con otras probanzas.
Afirma que en el caso de autos existe una relación significativa entre el
hecho del funcionario y la Administración, según los parámetros asentados por la
jurisprudencia, que conduce a afirmar que el Estado es responsable civilmente por
la muerte de don Felipe Herrera Urrutia, por cuanto como expuso previamente en
el libelo, don Fabián Espinoza Castillo en su calidad de Director Regional de la
DGA. planificó -torpe e improvisadamente- la realización de una visita técnica al
Ventisquero Steffens para los días 10 a 14 de abril de 2012, con la finalidad de
realizar un aforo, en relación a once solicitudes de aprovechamiento de aguas en
trámite y para la instalación de dos estaciones de monitoreo glaciar. Además, por
Resolución de Cometido de Servicio n° 192 de 10 de abril de 2012, se comisionó
para tal labor a Felipe Herrera Urrutia.
Señala que en subsidio, para el caso de estimarse que en la especie el Fisco
no responde por su hecho propio, deberá responder, en cualquier caso, por el
hecho de su subordinado, conforme lo prescrito por los artículos 2320 y 2322 del
Código Civil y en este caso la culpa del Fisco en este ámbito se traduce en la
elección, vigilancia y control del funcionario y agente directo del daño,
concurriendo, según afirma, todos los presupuestos que la doctrina ha establecido,
para que proceda la responsabilidad por el hecho del dependiente, por cuanto la
destitución del Director de la Dirección Regional de Aguas de Aysén, don Fabián
Espinoza Castillo, se debió a su conducta negligente, probada y sancionada en el
sumario administrativo referido precedentemente, que causó el fallecimiento de
dos funcionarios de la DGA. En lo que respecta al vínculo de subordinación y
dependencia, indica que se debe tener presente que, por dependiente se ha de
entender las personas subalternas o que prestan sus servicios bajo la autoridad o a
las órdenes de otros, que en este caso, tal como se indica en el acápite N°20 del
Dictamen Fiscal aludido, "Conforme a la doctrina y al sentido natural y obvio de la
palabra, debe entenderse por el vocablo "jefe" en el ámbito de la administración
pública a aquel funcionario que tiene responsabilidades de dirección y
fiscalización sobre un número determinado de empleados dependientes dentro de
un servicio o institución; en este sentido la responsabilidad relativa al deber de
fiscalización es la que se ha visto infringida por parte del Sr. Fabián Espinoza
Castillo, fiscalización que se enmarca dentro de un control jerárquico el que se
extiende tanto al control jurídico administrativo como el de mérito y el de eficacia,
lo que en la especie no acaeció, ya que de haberse efectuado en los términos que
precisa la norma, se habría advertido en tiempo y forma que los funcionarios que
efectuaron el cometido y que abordaron el bote zodiac no tenían las habilitaciones
requeridas y que desde el punto de vista administrativo se requerían para tal
función". En este sentido señala que si bien la situación típica de dependencia está
dada por el contrato de trabajo, que por su naturaleza supone dependencia y
subordinación, según se ha señalado por el profesor Alessandri, basta que una
persona sirva bajo las órdenes de otra, aun sin relación laboral de por medio e
incluso sólo de hecho, para que tenga calidad de dependiente, precisando que en
la especie la relación de subordinación v dependencia resulta ostensible, puesto
que don Fabián Espinoza Castillo detentaba el cargo de Director Regional de la
Dirección de Aguas de Aysén y la víctima, don Felipe Herrera Urrutia, era su
subordinado.
Indica que adicionalmente, tanto el Fisco de Chile como el señor Fabián
Espinoza Castillo son capaces de delito o cuasidelito civil y que en cuanto a la
exigencia de culpabilidad, el agente material del daño infringió el deber de
cuidado exigible, toda vez que, según resolvió Contraloría-, expuso
"temerariamente" a sus subordinados al desarrollo de una actividad que culminó
en el fallecimiento de don Felipe Herrera Urrutia y don Pedro Nahuelcar Parra.
Finalmente, refiere que es inconcuso que el dependiente, don Fabián
Espinoza obró en el ámbito de la relación o vínculo que lo liga al Estado, por
cuanto éste, en su calidad de Director Regional de la DGA, planificó -de forma
torpe e improvisada- la realización de una visita técnica al Ventisquero Steffens,
con la finalidad de realizar un aforo.
Argumenta que en caso de estimarse que el estatuto jurídico aplicable al
Fisco de Chile es el de la responsabilidad por culpa por el hecho ajeno, es
necesario tener presente, que una vez establecida la culpa del agente, la culpa del
superior jerárquico se presume, lo que se desprende de los artículos 2320 y 2322
del Código Civil., y enumera los presupuestos para que esta presunción tenga
lugar, a saber, 1.- Que el dependiente haya incurrido en un delito o cuasidelito
civil, 2. Que exista una relación de autoridad o cuidado entre el autor del daño y el
tercero que resulta responsable, 3. Que el daño sea ocasionado en el ámbito de la
dependencia o en el ejercicio de las funciones del dependiente, para luego exponer
como concurriría cada uno de estos presupuestos en el caso de autos, conforme a
lo expuesto previamente en la demanda y concluye señalando que ya sea que se
determine que ha existido culpa por el hecho propio del Fisco, o bien, que ha
existido culpa en el actuar de su personal dependiente, en cualquier caso, la
demandada ha infringido el estándar de comportamiento esperable de la
Administración.
En lo referente a concurrencia de la relación de causalidad, sostiene que la
doctrina y la jurisprudencia están contestes en que para dar por acreditada la
causalidad debe demostrarse que el hecho por el cual se responde sea una
condición necesaria del daño, lo que constituye una exigencia mínima de
responsabilidad, conocida corno la Teoría de la Equivalencia de las Condiciones,
conforme a la cual todas las causas del accidente son equivalentes, en la medida en
que individualmente sean condición necesaria para la producción del daño, y
precisa que el método para determinar si un hecho es condición necesaria del daño
consiste en intentar su supresión hipotética: si eliminado mentalmente el hecho, el
daño no se habría producido, tal hecho es causa necesaria del daño, y, a la inversa,
si suprimido el hecho, el daño igualmente se habría producido, la causalidad no
puede darse por establecida.
Seguidamente refiere que a su vez, la doctrina moderna afirma que además
del elemento puramente naturalístico entre el hecho y el daño, debe existir una
relación directa entre éstos. En efecto, por una parte, se exige una relación natural
de causalidad que se expresa en una relación de causa a efecto y, por otra, se exige
que el daño resulte atribuible normativamente al hecho. Por lo anterior, para esta
doctrina que el hecho ilícito sea causa en sentido natural de un daño es condición
necesaria, pero no suficiente para atribuir el daño a esa conducta, por lo que la
causalidad actúa, por un lado, como elemento o requisito de la responsabilidad
civil, exigiendo que el hecho sea condición necesaria del daño, y como límite,
asentando que no basta una relación puramente descriptiva, sino que además exige
una apreciación normativa que permita calificar el daño como una consecuencia
directa del hecho ilícito.
Sostiene que en la especie, en materia de causalidad, se deben distinguir dos
situaciones, la primera de ellas, cuál es la causa del accidente y en segundo
término, cuál o cuáles son las causas del fallecimiento de don Felipe Herrera
Urrutia, que ha ocasionado a los actores el daño demandado en estos autos. En
cuanto a la causa basal del accidente sufrido por don Felipe Herrera Urrutia
argumenta que esta radica en la negligencia institucional, corporativa y estructural
de la Dirección General de Aguas. al ordenar una tarea omitiendo las salvaguardas
básicas e imprescindibles para que sus profesionales se trasladaran sin riesgos en el
desempeño de sus funciones, infracciones que se concretizan en las acciones y
omisiones del destituido Director Regional de Aguas de Aysén, don Fabián
Espinoza Castillo quien (i) autorizó el aforo a funcionarios que no contaban con el
curso de patrón de botes; (ü) permitió que la inspección se llevara a efecto en una
embarcación de carácter particular e inapropiada para las condiciones ambientales
del lugar, (iii) no dictó los actos administrativos necesarios para la realización de la
actividad; (iv) omitió señalar que sus funcionarios se encontraban inhabilitados
para operar el bote tipo zodiac y (v) no les advirtió sobre el uso obligatorio de
chalecos salvavidas. Esta conducta negligente expuso temerariamente a sus
subordinados al desarrollo de una actividad que culminó en el trágico
fallecimiento de don Pedro Nahuelcar Parra y de don Felipe Herrera Urrutia.
En relación a los perjuicios demandados en el libelo, expone que tanto la
doctrina como la jurisprudencia nacional han estimado que las normas contenidas
en los artículos 2314 y 2329 del Código Civil, que son normas de aplicación
general, consagran el principio de la reparación integral y completa de los
perjuicios, tanto patrimoniales como extrapatrimoniales, ocasionados por la
comisión de un hecho doloso o culpable, por lo que en virtud de este principio, se
deben indemnizar todos los perjuicios ocasionados tanto por concepto de daño
emergente, lucro cesante, y daño moral y que conforme lo anterior, el Fisco deberá
resarcir a los demandantes el grave daño moral causado a consecuencia del hecho
ilícito denunciado, debiendo entenderse por daño moral la lesión inmaterial o
agravio inferido a otra persona, comprendiéndose en dicho concepto los dolores,
aflicciones, sufrimientos, preocupaciones y molestias inferidos tanto a la víctima
directa como a la víctima por repercusión.
Afirma que en la especie, resulta evidente que se ha afectado la integridad
moral de don Luis Felipe Herrera Cuevas, en su calidad de padre de la víctima
inmediata y directa del daño, don Felipe Herrera Urrutia y hace presente que su
legitimación para demandar no se basa únicamente en dicho antecedente formal,
esto es, ser el de padre biológico de la víctima, sino que en el real y muy estrecho
vínculo afectivo que los unía. Relata que la ausencia de don Felipe Herrera Urrutia
produjo en su padre una profunda depresión, semanas de insomnio, y que además
luego de ocurrido el accidente, realizó innumerables viajes a la zona buscando el
cuerpo de su lujo, el cual nunca encontró. Señala que el inmenso dolor sufrido por
su representado es incalculable, insondable, al haber perdido al mayor de sus hijos,
por quien sentía un cariño especial, el cual había logrado convertirse en un
profesional exitoso y destacarse por su alegría y complicidad con su padre, a quien
visitaba regularmente, siendo el pilar fundamental de la vida del actor, añadiendo
que no cabe ahondar: mayormente en el daño moral señalado, pues es evidente
que la muerte de un hijo cariñoso y atento como Felipe importa dolor, aflicción,
sufrimiento, tristeza y un quiebre vital, del que su padre jamás se recuperará.
Añade que, de igual forma, el dolor sufrido por la otra demandante de
autos, doña Alicia Angélica Herrera Reyes, hermana menor del fallecido, es
inmenso, por cuanto a que pese a que existía entre ellos una diferencia de edad de
once años, siempre existió un cariño recíproco. Añade que Felipe visitaba a su
hermana todos los domingos, que hacían planes de viajes, que fue él quien le
configuró su primer correo electrónico, le enseñó a enviar su primer e-mail, la
llevaba "a caballito", reían, jugaban, por lo que, al igual que a su padre, la muerte
de Felipe implicó un quiebre vital en la vida de Alicia.
Expone que según lo asentado por la jurisprudencia nacional, lo que ha sido
refrendado por la doctrina, la naturaleza propia del daño moral impone severas
restricciones probatorias.
Por último, argumenta en este punto, que si bien la naturaleza de la
indemnización del daño moral es compensatoria y no reparatoria debido a que no
hay suma de dinero capaz de resumir (SEC) a los demandantes al estado anterior
del daño inferido por el Estado, este deberá compensarlos pagándole al padre de la
víctima una suma no inferior a $ 300.000.000, y a su hermana la suma de
$150.000.000 (ciento cincuenta millones de pesos), más reajustes, intereses y costas,
o la suma que el Tribunal estime conforme al mérito de autos.
Finalmente señala que los intereses y reajustes a aplicar sobre las sumas
demandadas, se deben calcular desde la fecha en que se produjo el daño, esto es
desde la época que se produjo el accidente, hasta el día de su pago efectivo o desde
el día que el Tribunal determine.
Que con fecha 20 de marzo de 2019, en folio 79, comparece el abogado
Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado, Carlo Montti Merino, en
representación de la demandada Dirección General de Aguas, viene en contestar la
demandada de autos, solicitando el rechazo de ésta, con costas, conforme a los
antecedentes de hecho y derecho que expone:
Señala que en cuanto a la demanda el abogado Germán Ovalle Madrid, en
representación de don Felipe Herrera Cuevas y de doña Alicia Angélica Herrera
Reyes, padre y hermana, respectivamente, de don Felipe Herrera Urrutia, fallecido
el día 15 de abril de 2012, solicita la indemnización de perjuicios en contra de su
representada, solicitando una reparación de $450.000.000.- (Cuatrocientos
cincuenta millones de pesos).
Argumenta que Felipe Adrián Herrera Urrutia y Pedro Nibaldo Nahuelcar,
eran funcionarios de Dirección Regional de Aguas de la XI Región (DGA), quienes,
realizando un cometido funcionario en la zona del Río Huemules, sufrieron un
accidente fatal al volcarse el bote que ocupaban, sin que pudieran ser rescatados.
Que esto provocó el daño demandado, que éste habría sido provocado por una
serie de actos y omisiones atribuibles al Director Regional de la Dirección de
Aguas de Aysén, don Fabián Alejandro Espinoza Castillo.
Que la demandante, fundamenta su acción en dos circunstancias: a) La
destitución por parte de la DGA, del Director Regional de Aysén, don Fabián
Espinoza Castillo y, b) el requerimiento del Ministerio Público, en contra del antes
citado Director, como presunto autor del cuasidelito de homicidio de los señores
Herrera y Nahuelcar.
La acción de indemnización de perjuicios, por responsabilidad
extracontractual del Estado, se ha fundado en los artículos 4o y 44 (sic) de la Ley
18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del
Estado (en adelante indistintamente LOCBAE), en los artículos 69, 7- y 38 ° de la
Constitución Política de la República, y los artículos 44, 2314 y siguientes del
Código Civil.
Finalmente, cabe señalar, que el criterio de atribución de responsabilidad, que
el actor imputa al Fisco- Dirección General de Aguas, es "la Culpa" y no "la Falta
de Servicio".
Controversia de los hechos.
Que, en representación que enviste, niega y controvierte expresamente la
versión de los hechos expuesta en la demanda de autos y las consecuencias
jurídicas que de ellos se ha pretendido extraer en el libelo, con excepción de
aquellos hechos que sean expresamente reconocidos en esta contestación.
En cuantos al contexto en que se desarrollaron los hechos, manifiesta que, con
fecha 15 de abril del 2012, los funcionarios de la DGA don Felipe Herrera Urrutia y
don Pedro Nahuelcar Parra, desarrollaban faenas propias del servicio en las
inmediaciones del sector fiordo Steffens, en el Río Huemules, de la comuna de
Tortel, quienes en horas de la tarde procedieron a subir a un bote tipo Zodiac en el
río señalado, aprovisionado con un motor de 9,9 HP, con el que remontaron el río
sin usar sus chalecos salvavidas, contexto en el cual, producto de las condiciones
meteorológicas y los vientos del sector, sufrieron un accidente en el cual el
señalado bote volcó, arrojando al agua a ambos funcionarios, los que
desaparecieron en el río, presumiblemente falleciendo por sumersión.
Aduce que, si bien la parte demandante señala para sustentar su acción
indemnizatoria lo dispuesto en los artículos 6, 7 y 38 de la Constitución Política de
la República, y los artículos 4 y 44 de la Ley Orgánica Constitucional de Bases de la
Administración del Estado (entendemos que la referencia la hace al actual artículo
42); sostiene en su libelo que demanda por "Culpa del Fisco" y no por "Falta de
Servicio", intentando forzadamente, establecer una distinción inexistente.
En tal sentido, señala que, resulta conveniente aclarar, previamente, el
verdadero alcance que tanto la jurisprudencia como la doctrina, le han dado a la
normativa legal en la que se sustenta la demanda, y que en definitiva establece
cuál es el régimen de imputación de responsabilidad extra contractual del Estado.
Agrega que, es una cuestión bastante pacífica entender que, salvo casos
especiales, el principal título de imputación vigente en nuestro derecho a propósito
de la responsabilidad extracontractual del Estado es la llamada "falta de servicio".
Dicho criterio se encuentra establecido de manera general en el artículo 42 de la
Ley N218.575 de 1986, Orgánica Constitucional de Bases de la Administración del
Estado, cuando establece que "los órganos de la Administración serán
responsables del daño que causen por falta de servicio". Otras leyes, como el
artículo 38 de la Ley N5 19.966 {Ley Auge) o el artículo 141 de la Ley N° 18.695,
LOC de Municipalidades, hacen también afusión expresa a ese concepto y la
jurisprudencia ha tomado una tendencia bastante consistente en torno a exigir este
criterio en las reclamaciones compensatorias.
El concepto de "falta de servicio", así, importa la exigencia para efectos de
imputar una obligación compensatoria de una verdadera "culpa del servicio" (de
ahí su traducción del vocablo francés "faute du service") es decir, en la ya clásica
definición de Paul Duez, se requiere que el servicio no haya actuado o que lo haya
hecho pero de manera deficiente o tardía.
El referido artículo 42 se encuentra, por lo demás, en consonancia tanto con
los artículos 6 y 7 de la Constitución Política de la República, como con el artículo
38 inc.2 de la misma carta, todos los cuales hacen referencia a actos que infringen
la Constitución o las normas dictadas en conformidad a ella. En todas estas normas
se exige la existencia de una acción ilícita para dar lugar a indemnización, esto es
una acción reprochable que proviene de la mala organización administrativa o del
funcionamiento defectuoso de los servicios públicos. Por otra parte, aquellas
normas se remiten a la ley para la regulación de las sanciones a la infracción
constitucional, siendo este régimen de responsabilidad uno eminentemente legal.
En el mismo sentido, indica que, la responsabilidad extracontractual del
Estado, sea ante todo una responsabilidad que requiere un criterio de
reprochabilidad o antijuridicidad, queda reflejado en la historia fidedigna de gran
parte de los preceptos que regulan este tipo de responsabilidad. Además del
referido artículo 42, cuya apelación a la falta de servicio deja clara la necesidad de
un reproche jurídico, lo mismo sucede con el artículo 38 inciso 2 de la Constitución
Política de la República o con el artículo 4 de la Ley 18.575. Respecto del primero
de ellos cabe señalar que en la sesión 410 de la Comisión de Estudio de la Nueva
Constitución Política de la República, celebrada el 30 de agosto de 1978, se
reconoce expresamente que la referida norma tuvo por finalidad establecer un
principio de competencia de los tribunales llamados a conocer de las causas
contencioso administrativas- "por un acto arbitrario o ilegitimo de la
administración", como declara el Presidente de la Comisión, Sr. Ortuzar. Una
afirmación similar se haría en la discusión del actual artículo 4 de la ley Orgánica
de Bases del Estado, cuando, indicándose que en ella se incluye la regla general
sobre indemnización por los daños que cause la Administración, se expresaba que
debe "determinarse, en cada caso, por los tribunales competentes, si ella actuó con
dolo o culpa".
Señala, que como puede apreciarse, tanto el legislador como el constituyente
estructuraron un sistema de responsabilidad extracontractual del Estado, que
descansa en la existencia de un título de imputación que refleje una conducta u
omisión administrativa que contravenga los deberes legales dispuestos para ella.
Agrega que, la opción por un régimen de culpa en la responsabilidad
administrativa (o de falta de servicio en el lenguaje más propiamente técnico
administrativo) no tiene razones diversas de las aplicables al ámbito de la
responsabilidad civil. En efecto, los sistemas de responsabilidad por culpa vienen a
cumplir el principal objetivo de la responsabilidad, esto es, disuadir a probables
actores de no adoptar las necesarias acciones que eviten daños o perjuicios en
derechos de otros. Obligando a la internalización de los costos de esos daños en
aquel que no adoptó las medidas debidas se logra incentivarlo a que se comporte
de acuerdo al parámetro de comportamiento que la comunidad estima como
correcto. En este escenario resulta vital determinar el estándar de comportamiento
exigible a la Administración pues sólo así tenemos claridad de cuál es el
comportamiento que se quiere incentivar y que tipo de disuasión se pretende
lograr.
Establecido lo anterior, se advierte que el esfuerzo de la demandante de
pretender substraer la discusión a un pretendido criterio de imputación, distinto al
de Falta de Servicio, es inútil toda vez, que, en definitiva, hablar de Falta de
Servicio, implica necesariamente referirnos a la "Culpa del Servicio''.
EXCEPCIÓN DE PRESCRIPCION EXTINTIVA DE LA ACCIÓN
INDEMNIZATORIA.
Señala que, opone la excepción de prescripción extintiva de 4 años de la
responsabilidad extracontractual, en conformidad a los artículos 2332 del Código
Civil, en relación con lo dispuesto en el artículo 2497 del mismo Código.
Que, conforme el tenor de la demanda, se habría provocado un daño a los
demandantes, en relación con una supuesta omisión o defectos de la DGA, que
constituiría en su opinión "responsabilidad por culpa", y que habría ocurrido el 15
de abril de 2012, fecha de ocurrencia del accidente fatal o con anterioridad, en la
planificación del cometido funcionario. De modo que ha trascurrido en exceso el
cuadrienio de prescripción extintiva de la acción intentada por los actores.
En efecto, la acción resarcitoria de autos, fue deducida en demanda notificada
a su representada, Dirección General de Aguas, con fecha 26 de febrero del 2019. El
artículo 2332 establece: "Las acciones que concede este título por daño o dolo,
prescriben en cuatro años contados desde la perpetración del acto". Por su parte el
artículo 2497 señala claramente que: "Las reglas relativas a la prescripción se
aplican igualmente a favor y en contra del Estado, de las iglesias, de las
municipalidades, de los establecimientos y corporaciones nacionales, y de los
individuos particulares que tienen la libre administración de lo suyo
Esta última disposición, ordena aplicar la prescripción extintiva en favor y en
contra del Estado y de los establecimientos o corporaciones nacionales, por lo que
corresponde aplicar la prescripción de 4 años prevista en el artículo 2332 del
referido Código, que es la norma de prescripción de las acciones de
responsabilidad extracontractual.
Argumenta que, habiendo transcurrido más de 4 años desde la ocurrencia de
los actos u omisiones presuntamente constitutivos de falta de servicio, que habrían
ocasionado el fatídico y lamentable accidente de 15 de abril de 2012, la acción
reparatoria civil, se encontraba al momento de la presentación de la demanda el 18
de octubre de 2016 y consecuentemente de su emplazamiento, el 26 de febrero de
2019, extinguida por prescripción, por lo que deberá rechazarse la demanda, en
cuanto por ella se intenta la condena al pago de las indemnizaciones de perjuicios
de cada actor. En consecuencia, opone la excepción de prescripción liberatoria de 4
años, establecida en el artículo 2.332 del Código Civil, en relación con el artículo
2.497 del mismo cuerpo legal.
EN SUBSIDIO, EXCEPCIÓN DE AUSENCIA DE RELACIÓN DE
CAUSALIDAD POR CONDUCTA PROPIA DE LA VÍCTIMA.
Alega que para que exista responsabilidad civil extracontractual es necesario
que concurra una relación de causalidad entre la acción u omisión que se imputa
como actuación negligente al demandado y el daño especifico y preciso cuya
indemnización se pretende.
Los demandantes sostienen que esa relación de causalidad se habría dado
entre la conducta que se invoca como constitutiva de "culpa servicio" - o
correctamente Falta de Servicio, esto es, las acciones y omisiones del destituido
Director regional de aguas de Aysén, don Fabián Espinoza Castillo, consistentes en
las imputaciones de cargos que se le formularon en el Sumario Administrativo
llevado al efecto y que determinó su destitución y el resultado dañoso, esto es la
muerte de su familiar, producida en el sector fiordo Steffens, en el Río Huemules,
de la comuna de Tortel, producto del volcamiento el bote Zodiac que ocupaba en
el lugar.
Argumenta que en el presente caso, nada de esto se da, pues las acciones de
la DGA se efectuaron dentro de su competencia, de acuerdo a las exigencias
legales, no existiendo relación alguna entre la presunta falta de servicio, por no
existir ésta, con el supuesto daño invocado.
Así planteadas las cosas, resulta claro que, para verificar tal nexo causal, es
indispensable que los actores prueben tres situaciones fundamentales:
a) Que a la DGA le era precisa y legalmente exigible la acción supuestamente
omitida, esto es, el uso de chaleco salvavidas y la supuesta exigencia de una
licencia de patrón de bote (que reiteramos no era exigible);
b) Que realizada dicha acción, supuestamente omitida, ella hubiere tenido
necesariamente el efecto de interrumpir el nexo causal impidiendo necesariamente
el daño desencadenado, y,
c) Que dado lo anterior, el daño no se habría producido.
Indica, en esta causa como se ha señalado el actor fundamenta su acción en
dos circunstancias: a) La destitución por parte de la DGA, del Director Regional de
Aysén, don Fabian Espinoza Castillo, conforme los cargos que se le imputan en el
Sumario Administrativo llevado a efecto y, b) el requerimiento del Ministerio
Público, en contra del antes citado Director, como presunto autor del cuasidelito
de homicidio de los señores Herrera y Nahuelcar.
Que el sumario administrativo, incoado por la DGA, si bien es cierto,
sancionó a don Fabián Espinoza en su calidad de Director Regional de Aguas, de
la Región de Aysén, dicha sanción se impuso, en definitiva, por transgresiones al
principio de probidad, y no por ser el causante del luctuoso accidente de aquél 15
de abril de 2012, ocurrido en el Río Huemules, del sector del Glaciar Steffens, de la
XI Región.
En efecto, en cuanto a las imputaciones de cargos, que se efectúan al
funcionario Espinoza Castillo, en la Resolución DGA N° 235, del 08 de febrero del
2013, y que se transcriben en la demanda, que no se vislumbra una relación de
causalidad entre aquellas y la ocurrencia del accidente, en efecto:
A. - Respecto de la primera imputación, que señala que el Director Regional de
1a DGA permitió que en el cometido de servicio se operara el bote zodiac por
funcionarios que no contaban con el curso de patrón de botes, señala que de
acuerdo a la reglamentación vigente y que tiene fuerza imperativa, no es necesario
contar con el curso de patrón de botes para los vehículos marítimos que tengan un
motor de menos de 10 HP, del que justamente se trataba el bote accidentado;
B. - Respecto de la segunda imputación, se señala que el Director Regional de
la DGA, permitió que el cometido de servicio se efectuara en una embarcación
particular, sin que se hayan generado los actos administrativos para autorizar la
utilización de dicha embarcación.
Si bien el bote zodiac, no era de propiedad de la DGA, sino que del Centro de
Investigación de Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), no se vislumbra en dicha
circunstancia, la significación de que aquello pudiera ser la causa del accidente, y
en tal sentido hacer responsable a su representado por los daños causados a los
demandantes.
C. - Respecto de la tercera imputación, no se vislumbra la relevancia de no
haberse dictado los actos administrativos necesarios para la participación de doña
Paulina López, profesional externa a la DGA, en el cometido en que ocurrió el
accidente y como su existencia habría impedido que aquél se produjera; y
P.- Respecto de la cuarta imputación, en cuanto a que el Director Regional no
advirtió a los funcionarios que no estaban habilitados para operar el bote zodiac y
que debían usar los chalecos salvavidas, indica que del mérito de las declaraciones
prestadas en la causa penal, se puede colegir que los funcionarios Nahuelcar y
Herrera utilizaron el bote por iniciativa propia y sin dar tiempo a Espinoza Castillo
para advertirles de la peligrosidad de su uso, y por otra parte que los mismos ya
habían sido aprovisionados con chalecos salvavidas, los que habían utilizado en
viajes anteriores, por lo que no se vislumbra cual fue la motivación de las víctimas
para no usarlos en esa ocasión.
Así, no existe relación de causalidad entre las acciones u omisiones
imputadas a la Autoridad - Dirección Regional de Aguas, o a alguno de sus
funcionarios, salvo de las propias víctimas - y los daños sufridos por los
demandantes.
Agrega, que la falta sancionada en el sumario administrativo, fue
precisamente una falta administrativa y no una falta civil o penal, debiéndose
tener en cuenta, que la responsabilidad administrativa es independiente de la
responsabilidad civil o de la responsabilidad penal.
Que el mismo demandante, citando al autor Enrique Barros, señala que [...]"
la mejor manera de acreditar la responsabilidad del Estado es mostrando como se
debió actuar por los funcionarios de la Administración en las precisas
circunstancias"(sic.). En tal sentido, resulta evidente que el expediente
administrativo, no permite establecer las especiales circunstancias del accidente, en
particular las faltas administrativas de las propias víctimas, y la relación de
causalidad de aquellas con el fatal accidente.
Lo anterior, no es baladí, toda vez que la culpa de la víctima puede
presumirse del mismo modo, de como sucede con la culpa del tercero. Así ocurre,
dice el mismo tratadista Enrique Barros1, cuando la víctima ha incurrido en culpa
infraccional, como cuando el peatón atraviesa la calzada en lugar no autorizado,
pero también puede ser construida una presunción de culpa por el hecho propio
(artículo 2329), cuando la conducta de la víctima es por sí misma expresiva de
imprudencia o si de las circunstancias de hecho es posible inferir, en principio, que
el daño se debió a su imprudencia. En el caso concreto, es indudable la propia
culpa de la víctima, el Sr. Herrera, quien se sube a un bote en circunstancias
riesgosas sin su chaleco salvavidas; las cosas hablan por sí mismas.
A su vez, en el proceso penal seguido en contra del Director Regional de
Aguas de la Región de Aysén, don Fabián Espinoza, éste fue absuelto de todo
cargo penal mediante sentencia de 26 de abril de 2016, dictada en los autos RIT N°
180-2012, sobre cuasidelito de homicidio, dicho fallo se encuentra ejecutoriado, al
haberse rechazado los recursos de nulidad interpuestos en su contra, mediante
sentencia de 13 de junio de 2016, de la I. Corte de Apelaciones de Coyhaique.

A diferencia de lo señalado por el demandante, en la referida causa penal, se
determinó que don Fabián Espinoza, no tuvo culpa en el volcamiento del bote que
ocasionó la muerte del hijo y hermano de los actores.
Consta en la propia demanda, que el funcionario Ascanio Monsalve - que
también figuraba en el cometido funcionario de la DGA materia de estos autos,
pero que el día de los trágicos hechos, se encontraba en la localidad de Caleta
Tortel, y quien sería el único funcionario que cuenta con licencia de Patrón de
Nave - advirtió al señor Nahuelcar que el bote Zodiac no tenía la capacidad para
desarrollar labores en un río con las características del río Huemules. En efecto este
señala en declaración prestada en el Sumario Administrativo llevado al efecto, "[...]
el rio es muy fuerte para un motor de 9,9 hp, situación que yo se la hice saber a
Pedro Nahuelcar el día en que ellos se fueron al río Huemules, le dije que ese bote
y ese motor no le servía para dicha labor" agrega que ni el bote ni el motor eran
adecuados para dicha labor y atribuye además como causa del accidente "[...] la
inexperiencia de mi colega Pedro Nahuelcar [...]"
Entonces la consecuencia es obvia, el propio jefe del "área de prevención de
riesgos don Felipe Herrera, no adopta medida alguna, sabiendo que ni él ni su
acompañante tenían el curso de patrón de bote, que en todo caso no era exigible y
a pesar de las advertencias que les realizó un funcionario de su propio Servicio,
que si tenía dicha competencia.
En concreto, un profesional destacado y conocedor de su actividad, con
estudios en el extranjero, cuesta creer que decide diligentemente, realizar una
actividad en extremo peligrosa, sin ninguna medida de protección. Es a lo menos
extraño, que dos funcionarios omitan tan mínimas medidas de protección.
Adicionalmente, el lugar en que ocurrió el accidente se encuentra muy
alejado de los centros urbanos, a horas de traslado en avión o automóvil, y por eso
mismo se coordinó con personal de CONAF de la zona, el apoyo en la realización
de dichas actividades. Este sector, por lo tanto, una actividad en extremo riesgosa,
impone a los funcionarios un grado de cuidado mayor, que claramente no
asumieron.
Así, el familiar de los demandantes, "coordinador del área de prevención de
riesgos" y "jefe de la unidad de hidrología de la DGA de la región de Aysén" debió,
a lo menos, representarse los siguientes riesgos inminentes de sus propios actos:
a) Siendo de profesión glaciólogo, debía conocer la temperatura del
agua del Río Huemules, y por lo tanto sabía o debía saber que ante una caída sin
salvavidas era imposible sobrevivir.
b) Las condiciones del Río Huemules, que se encuentra muy alejado de
un centro urbano, le imponía adoptar medidas de seguridad más elevadas, pues
sencillamente se arriesgaba a sufrir un accidente como el que debemos [amentar,
c) El río Huemules se encuentra a gran distancia, no hay caminos en
esa zona, por lo tanto, el traslado es a caballo o a pie, y además Caleta Tortel
(pequeño centro urbano) o Cochrane se encuentran a horas del lugar,
d) Sabía o debía saber que el bote Zodiac, no requiere para operarlo de
una licencia de patrón de bote.
e) Por último, no recibió orden de ningún superior en términos de
obligarlo a subir al bote sin salvavidas. Así, él era el responsable de coordinar la
tarea de forma segura tanto para su persona, como para su acompañante.
No cabe, señala, en consecuencia, reconocer o identificar una conducta
antijurídica por la parte de la DGA o de alguno de sus funcionarios, muy distinta
de la conducta de la propia víctima.
Resulta entonces que el actuar o la omisión de la Autoridad, no es la causa
directa e inmediata del daño, ya que no ha existido ninguna relación entre los
presuntos daños alegados y la conducta de la DGA.
En tal sentido, la única causa del accidente ocurrido el día 15 de abril del
2012, y por el cual se produjo la muerte del familiar de los demandantes, se
encuentra en las propias - equivocadas - decisiones que aquél tomó y no en alguna
acción u omisión imputable a su representado.
Solicito en consecuencia, tener por interpuesta, en subsidio de la anterior, la
excepción de ausencia de relación de causalidad por conducta propia de la víctima.
EN SUBSIDIO, EXCEPCIÓN DE AUSENCIA DE FALTA DE SERVICIO.
Señala que de acuerdo con lo expuesto, la demanda de autos carece
absolutamente de fundamentos ya que no concurren, en relación a los hechos
imputados, los presupuestos necesarios para que se configure la responsabilidad
extracontractual del Fisco-DGA, por Falta de Servicio.
Como es sabido, tal responsabilidad requiere como elementos esenciales: 1) la
imputabilidad o reprochabilidad subjetiva (falta de servicio); 2) la existencia de
daños resarcibles; y, 3) la relación o nexo causal entre el hecho y los daños
pretendidos.
Como indicó, los actores para pretender tener por establecida la
responsabilidad del Fisco - DGA, en los hechos que motivaron el trágico accidente
del río Huemules, afirman que en el sumario administrativo instruido por la DGA,
se sancionó al Director Regional de Aguas de Aysén - de la época - por haber
incurrido en faltas en el desarrollo de una actividad que terminó con un accidente
fatal y que asimismo, lo propio realizó el Ministerio Público, al deducir un
requerimiento en procedimiento simplificado, en contra del referido Director
Regional, por cuasidelito de homicidio.
En la situación de hecho en que se funda la demanda, claramente no
concurren los presupuestos legales para responsabilizar a su representada.
Inexistencia de falta de servicio por supuesta omisión o deficiente servicio de
la DGA.
En los hechos que fundan la demanda tampoco concurre el elemento
imputabilidad que exige la normativa sobre responsabilidad pública bajo el factor
de atribución de la falta de servicio, regulada en el artículo 42 de la Ley Orgánica
Constitucional de Bases del Estado.
La demanda confunde las meras potestades o competencias genéricas que
corresponden al ente público, con su deber de actuar en cada caso concreto. En
materia de seguridad el único medio de actuación del Estado, es a través de
funcionarios especialistas, es en dicha calidad que don Felipe Herrera y Pedro
Nahuelcar, se encontraban el 15 de abril de 2012, en el rio Huemules. El primero
como se señaló era jefe del área de hidrología y coordinador del área de
prevención y tenía cursos de primeros auxilios y primeros auxilios en zonas
extremas, a su vez, el segundo, un funcionario con 21 años en el Servicio,
realizando diversas funciones en las que destacaba como encargado de
meteorología de la DGA de Aysén, ostentando un curso de prevención de riesgos
en la Mutual de Seguridad.
A su vez, quedó acreditado tanto en el Sumario Administrativo como en la
causa penal, que el Estado les había proveído de chalecos salvavidas. En este
sentido, existen en la causa penal declaraciones categóricas al respecto:
a. - Declaración del funcionario Henry Oñate, capitán de puerto en la
localidad de Tortel, señala que él tomó las fotografías que se le exhiben y en ellas
se aprecian los chalecos salvavidas que tenían para dicha actividad los
funcionarios de la DGA.
b. - Declaración de Ascanio Monsalve, funcionario de la DGA, que
participaba en el cometido de servicio, el cual señaló que se habían cargado tres
chalecos salvavidas.
Alega que, la falta de servicio no puede configurarse a partir de las
competencias genéricas, que los actores han mencionado en su libelo.
Respecto de la imputación fundamental, señala, se ha demostrado que, por
un lado, la DGA ejerció sus labores, y que además, esa actividad no alcanza o
deviene en un deber legal que la haga responsable por la eventual comisión de un
ilícito, tal como se sostiene en el libelo de demanda, del cual se extrae una suerte
de posibilidad o tesis de responsabilidad por el riesgo, que nos reconduciría a una
inaceptable responsabilidad objetiva por el empleo que se ostenta o función que se
desarrolla.
Afirma que, es un principio aceptado, que la responsabilidad por omisión
surge únicamente cuando existe un deber jurídico de realizar la conducta omitida.
En consecuencia, para que una omisión que ocasiona un perjuicio genere
responsabilidad civil, es necesario que una disposición de la ley, una estipulación
contractual u otra fuente obligacional, impongan un deber u obligación de actuar,
de cumplir un hecho cierto y determinado.
Este criterio se funda en la doctrina clásica romana, conforme a la cual, la
omisión sólo obliga a reparar el daño, si el que lo causó, tenía obligación de
cumplir el hecho omitido.
Agrega que, el mandato para actuar no puede ser, genérico ni implícito, ni
puede ser reconducido al deber genera! de obrar con prudencia. La culpa por
omisión, importa un reproche a partir de la infracción de un preciso deber de
actuar y no se identifica con cualquier error de conducta que no hubiere cometido
un individuo cuidadoso y preocupado por deberes sociales generales. De otro
modo, se entraría a un plano de pura subjetividad.
Señala que, la cuestión se vincula al tema de las competencias, generalmente
formuladas de modo genérico, sin especificar deberes concretos y sin que
corresponda al Juez hacer una especificación que la ley no ha hecho. Para dar por
establecida una situación de falta de servicio es necesario acreditar que el órgano
de la Administración estatal o municipal actuó en contravención a una norma legal
que le imponía un deber específico de actuar.
Indica que la jurisprudencia francesa solo entiende configurada una falta de
servicio infraccional, cuando se incurre en incumplimiento de deberes de servicio
claramente establecidos por ley. Nuestro sistema de responsabilidad Aquiliana de
la Administración se basa en el modelo francés que concibe la falta de servicio
como infracción al deber objetivo de conducta, como frustración de un estándar
legal de función pública exigible.
Que, la jurisprudencia de modo reiterado ha dicho, que la falta de servicio,
denota un incumplimiento de un deber de servicio, que puede consistir en que no
se presta un servicio que la Administración tenía el deber de prestar o es prestado
tardíamente o en forma defectuosa de conformidad con el estándar de servicio que
el público tiene derecho a esperar.
Señala que la distinción conceptual entre función pública y deber de servicio
es indispensable a la hora de juzgar la procedencia de la pretensión
indemnizatoria. Los vacíos que acuse la ley para definir con precisión los deberes
de servicio no pueden ser suplidos por la jurisdicción, la que encuentra igual
límite, en el ámbito de la discrecionalidad que la propia ley reconoce a los órganos
políticos y administrativos. Esa falta de explicitación limita severamente el poder
establecer precisos estándares de servicio.
Así entonces, señala que, las supuestas omisiones deben analizarse
delimitadamente, no siendo posible extender la responsabilidad estatal a cualquier
obligación de "no hacer", sino solo a aquellas que no son excusables, atendido el
estándar de funcionamiento del servicio respectivo. En otras palabras, ello se
traduce en que el servicio no se comportado de una manera normal de acuerdo a
lo que es dable exigirle.
En conclusión, india que atendidas las condiciones anotadas, el reproche
formulado por una supuesta inactividad u omisión de la DGA, no podría
constituir jurídicamente en caso alguno, un evento de falta de servicio.
Argumenta la Inexistencia de la relación o nexo causal entre los hechos
invocados y el daño pretendido.
Sostiene que, tal como se sostuvo en la excepción de ausencia de relación de
causalidad por conducta propia de la víctima, planteada precedentemente, el
actuar o la omisión de la Autoridad, no es la causa directa e inmediata del daño, ya
que no ha existido ninguna relación entre los presuntos daños alegados y la
conducta de la DGA.
En tal sentido, afirma que, la única causa del accidente ocurrido el día 15 de
abril del 2012, y por el cual se produjo la muerte del familiar de los demandantes,
se encuentra en las propias - equivocadas - decisiones que aquél tomó y no en
alguna acción u omisión imputable a su representado.
Agrega que, a su vez, debe señalarse que por sentencia de fecha 26 de Abril
de 2016 dictada por el Juzgado de Letras, Garantía y Familia de Baker-Cochrane en
procedimiento simplificado, se absolvió a Fabián Alejandro Espinoza Castillo, del
requerimiento deducido en su contra por el cual se le estimó responsable.
Argumenta que, como consta en dicha sentencia, los demandantes de autos
fueron parte en el proceso penal referido, en que se estableció en forma categórica
y bajo un estándar probatorio aún más exigente, que el establecido en el
procedimiento que nos convoca, que no hay relación de causalidad entre los actos
del entonces Director Regional de la DGA de Aysén y el accidente que causó la
muerte del familiar de los demandantes y que este se debió a su propio actuar.
Indica que, el artículo 179 del Código de Procedimiento Civil dispone que
"Las sentencias que absuelvan de la acusación o que ordenen el sobreseimiento
definitivo, sólo producirán cosa juzgada en materia civil cuando se funden en
algunas de las circunstancias siguientes: 3g. No existir en autos indicio alguno en
contra del acusado, no pudiendo en tal caso alegarse la cosa juzgada sino respecto
de las personas que han intervenido en el proceso criminar. Como lo explica el
autor Mario Casarino Viterbo, "Aquí la sentencia absolutoria o el sobreseimiento
definitivo han tenido que pronunciarse exclusivamente por falta de prueba en
cuanto a la participación del acusado. Se ha probado en autos la existencia del
hecho materia del delito; ese hecho está castigado por la ley penal, pero no se ha
probado que en ese hecho punible le haya cabido participación al acusado "
Señala que es natural que esas sentencias penales produzcan cosa juzgada en
juicio civil posterior pero solamente podrá invocarse en contra de las personas que
hayan intervenido en el juicio penal respectivo y no en contra de otras". En
relación a la triple identidad legal en relación con la cosa juzgada que emana de las
sentencias penales, el citado autor señala: "Ahora bien, cabe preguntarse: para que
la sentencia penal produzca cosa juzgada en juicio civil, ¿es necesario que concurra
la triple identidad legal antes señalada? Evidentemente, no. Los artículos 178 y 179
del Código de Procedimiento Civil constituyen verdaderas excepciones a la regla
consignada en el artículo 177. Esto, por lo demás, por una razón de lógica. Las
partes en los juicios difieren de las que intervienen en los juicios civiles. Los juicios
penales y los civiles, en resumen, tienen objetivos y finalidades enteramente
diversos; de suerte que si se exigiera la concurrencia de la triple identidad legal
para poder alegar la cosa juzgada penal en juicio civil, jamás podríamos valemos
de la mencionada excepción". Por último, en relación al alcance de la cosa juzgada
penal en materia civil, el mismo autor explica que: "simplemente que, en esos
casos/ no será lícito en el juicio civil posterior tomar en consideración las pruebas o
alegaciones incompatibles con lo resuelto en la sentencia penal o con los hechos
que le sirven de necesario fundamento (art 180 Código de Procedimiento Civil); y,
todavía, que si la sentencia penal es condenatoria, no podrá ponerse en duda en el
juicio civil la existencia del hecho que constituya el delito ni sostenerse la
inculpabilidad del condenado (art.13 Código de Procesal Penal)"
Que conforme a los argumentos expuestos indica que en la especie se
configura la situación prevista en el artículo 179 regla del Código de
Procedimiento Civil y por lo mismo, se encuentra acreditado con autoridad de
cosa juzgada la ausencia de relación de causalidad entre los hechos que se le
imputan a mi representado y los daños cuya indemnización reclaman los
demandantes.
Concluye que de lo anterior, se advierte que no ha existido en los hechos
imputados, una conducta ilícita o antijurídica de parte del órgano administrativo,
sino que son las propias víctimas quienes ejecutan una actividad riesgosa, sin
tomar las medidas de protección adecuadas, en un ambiente con condiciones
climáticas y geográficas muy adversas.
Señala que en la causa penal quedó muy claro que no hubo una omisión
culposa del Director Regional de Aguas de Aysén que causara el accidente, por lo
que no cabe desprender de lo sucedido, que el órgano administrativo, haya
omitido la prestación de un servicio o éste se haya ejecutado deficitaria o
tardíamente, por lo que no concurre el elemento de falta de servicio de la
responsabilidad extracontractual del Estado.
Que, no se advierte un nexo de causalidad entre la conducta de la
Administración y el trágico accidente, materia de estos autos. Por lo que solicita en
consecuencia, tener por interpuesta, en subsidio de la anterior, la excepción de
ausencia de Falta de Servicio.
EN SUBSIDIO AUSENCIA DEL DAÑO MORAL
Alega que no le consta y, por tanto, niega el perjuicio alegado por concepto
de daño moral. Igualmente, controvierte la naturaleza y monto y, que sea
atribuible a conductas de su representada.
Que igualmente controvierte que, en la especie, alguna conducta del Fisco-
DGA, hubiese lesionado algún bien extrapatrimonial de los demandantes y que
éstos hayan experimentado el daño moral que reclaman.
Señala que, A diferencia del daño material, que se refiere a la lesión o
detrimento inferido a un bien con significado económico o pecuniario y que, por
tanto, afecta al patrimonio del que lo sufre, el daño moral existe cuando el bien
lesionado es de naturaleza extrapatrimonial o inmaterial y, por lo mismo, no
apreciable en dinero.
Explica que, no puede considerarse, entonces, que el dolor o el sufrimiento
constituyan por sí solos un daño moral, si no van unidos al detrimento, real y
probado de alguno de aquellos atributos o derechos inherentes a la personalidad.
Para que el daño moral sea indemnizable, se requiere, en primer lugar, como
ocurre con todo daño, que sea cierto o real y no meramente hipotético o eventual.
Finalmente, señala, no debe tampoco, pasarse por alto que la indemnización
por daño moral no constituye una pena. La imposición de penas es propia de la
responsabilidad penal, pero no de la civil. La sanción penal persigue el castigo del
culpable mediante la aplicación de una pena, en tanto que la sanción civil tiene por
objeto exclusivamente la indemnización de los daños inferidos a la víctima, por lo
que el monto de la respectiva indemnización depende exclusivamente de la
extensión del daño y no de la gravedad de la culpa.
EN SUBSIDIO, OPONE LA EXCEPCIÓN DE ATENUACION DE LA
RESPONSABILIDAD CIVIL.
Que, esta excepción la funda en haberse expuesto la víctima, don Felipe
Herrera Urrutia, en forma imprudente al daño sufrido.
Que, esta atenuación de responsabilidad, se encuentra establecida en el
artículo 2.330 del Código Civil, el cual señala que la apreciación del daño va a estar
sujeta a reducción si la víctima se ha expuesto a él "imprudentemente", lo que
determina que para que concurra esta atenuación de responsabilidad, se requiere
la acción u omisión de la víctima y que ella sea ilícita. Dicha norma dispone que
"Lo apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a
él imprudentemente".
Indica que, como ha señalado la Excma. Corte Suprema, "Esta norma
constituye una expresión del principio de compensación de culpas en materia civil,
desde que el resultado nocivo es consecuencia tanto del autor del ilícito como de la
víctima y deriva en la reducción del monto de la indemnización en atención a que
la víctima se expuso imprudentemente al daño.". La culpa de la víctima en nuestro
derecho, como regla de atenuación de responsabilidad, tiene el efecto de reducir la
obligación indemnizatoria del supuesto hechor del daño, pues no resulta legítimo
que éste repare la totalidad del daño que la víctima contribuyó a crear. En este
sentido, si no ha existido exposición imprudente de la víctima al daño, no puede
aplicarse reducción alguna de la responsabilidad civil del demandado,
correspondiéndole a éste indemnizar todo el perjuicio causado.
Manifiesta que, en el mismo fallo antes citado la Excma. Corte Suprema ha
decidido que, "Se requiere entonces la exposición de la víctima, y como ya se ha
señalado por la Corte Suprema en diversos fallos que han abordado esta materia
(Roles N° 8937-2009, N° 2197-2010 y N° 4558-2011), ella consiste en la acción y
efecto de exponer o exponerse, arriesgar, aventurar, poner una cosa o una persona
en contingencia de perderse, dañarse o lesionarse. Y en tal exposición debe existir
culpa por parte de ¡a víctima, la que en términos generales se ha dicho puede
consistir en un actuar imprudente, negligente, con falta de pericia, inobservancia
de reglamentos, deberes o procedimientos. Es importante tener en cuenta que
cuando se ha de calificar la culpa de la víctima, ella deberá medirse con la
conducta de una persona de iguales características y en igualdad de
circunstancias”.
Que en concreto, señala, el señor Felipe Herrera Urrutia, - siendo encargado
de la Prevención de Riesgos desde el mes de enero de 2011, y hasta su
fallecimiento - no tomó las mínimas medidas de precaución al abordar el bote
Zodiac junto a su colega, a sabiendas que ninguno tenía licencia de patrón de nave
menor (pese a que no era exigible) y no portar el chaleco salvavidas.
Indica que, es claro que para la correcta aplicación la norma del Código Civil,
se torna fundamental atender a la relación causal que debe existir entre la culpa de
la víctima y el resultado lesivo. En la especie, se han constituido las causas directas
y necesarias de la muerte del Sr. Herrera Urrutia, en la conducta indebida de la
propia víctima y que ha tenido influencia determinante en su propia muerte.
Manifiesta que, si quienes demandan son el padre y la hermana de la víctima,
por el daño propio sufrido como consecuencia de su fallecimiento, no se atisba la
razón para no hacer extensivo a ellos la reducción de la apreciación del daño. No
hay duda que los actores no han participado de modo alguno en la producción del
perjuicio, pero no aparece equitativo ni racional imponer al demandado la
reparación de la totalidad del daño que solo ha causado en parte. Asimismo,
tampoco aparece jurídicamente fundado sostener por una parte que el demandado
debe responder frente a la víctima directa de una parte del perjuicio que se causó a
éste, y afirmar por otra que no obstante haber sido parcialmente responsable del
daño, debe responder de la totalidad de los perjuicios que son ocasionados por
repercusión.
Recalca que, si bien las acciones son diferentes y se trata de una acción
personal de la víctima por repercusión, esto no significa que esa acción sea
totalmente independiente de aquella que podía ejercer la víctima directa. Esta
interdependencia de acciones resulta del hecho de que en la medida que se
invocan determinados vínculos o lazos que unen a los demandantes con la víctima,
es que aquellos pueden interponer una acción para reparar el daño. En este caso,
porque los demandantes son el Padre y hermana, es que pueden plantear haber
sufrido un daño con su muerte, de manera que no pueden pretender ser terceros
ajenos ante un suceso, del cual derivan los perjuicios, que se han debido en parte a
la culpa de quien falleció. El daño que se invoca está sujeto a reducción atendida
la conducta de los propios demandantes.
Improcedencia de otorgar los reajustes e intereses demandados
Señala que, es menester tener presente que la obligación de pago de reajuste
sobre una indemnización judicialmente impuesta es una obligación accesoria o
auxiliar en relación a la solución del capital, que solamente quedará determinado
en la respectiva sentencia. Siendo así, la obligación al pago del reajuste no puede
tener una existencia anterior al nacimiento de obligación principal a la cual accede,
cuya fuente sería la sentencia ejecutoriada.
De este modo, agrega que, la conclusión natural es que sólo puede aplicarse
reajustabilidad desde la fecha en que la indemnización por el daño reclamado
haya quedado establecida por sentencia firme, pues, con anterioridad a tal evento,
no existe jurídicamente suma alguna susceptible de ser reajustada.
Afirma que, en forma previa a la ejecutoriedad de la eventual sentencia
condenatoria, el Fisco-DGA no estará obligado a pagar cantidad alguna a favor de
los actores, por lo que mal podría quedar obligado a pagar reajuste conforme a la
variación del I.P.C. u otra fórmula análoga.
Señala que, atenta contra la más elemental de las reglas de la lógica y del
derecho, pretender que se corrija monetariamente un valor nominal desde una
fecha anterior a su establecimiento como obligación, dado que la cantidad que
debe ser objeto del pago sólo será establecida en la sentencia en valor vigente al
momento de su dictación y pasaría a ser una deuda actualmente exigible con la
ejecutoriedad de un hipotético fallo condenatorio.
Por consiguiente, pide que, en el evento que el fallo acoja la demanda total o
parcialmente, se debe establecer la reajustabilidad a partir de la fecha en que el
fallo quede firme.
En lo que se refiere a los intereses, señala que, constituyen tanto desde el
punto de vista jurídico como económico, el lucro o beneficio que genera un capital
cuyo goce ha sido entregado por el dueño a un tercero y, en tal carácter, son frutos
civiles con arreglo a lo dispuesto en el artículo 647 del Código Civil. En cuanto
están destinados a retribuir al dueño por el empleo de su capital, se denominan
intereses retributivos, en cambio aquellos que tienen una finalidad indemnizatoria
se conocen como intereses moratorios, que persiguen indemnizar al acreedor por
el retardo culpable o mora del deudor en el cumplimiento de su obligación.
Ninguna de estas clases de interés tiene cabida en el caso sub-lite, pues no existe
disposición legal alguna que ordene o establezca su pago y el Fisco-DGA no ha
caído en mora.
Indica que, toda indemnización de perjuicios tiene por finalidad la reparación
del daño causado en términos de colocar a la víctima en la situación anterior al
acaecimiento del hecho lesivo o bien, atenuar las consecuencias que sean
irreversibles. Por consiguiente, el pago de una indemnización no puede en caso
alguno constituir una fuente de lucro o ganancia para el demandante, pues, de ser
así estaríamos en presencia de un enriquecimiento ilícito, lógicamente, proscrito en
nuestro derecho. En otros términos, señala que, el monto de la indemnización no
debe exceder la cuantía del daño sufrido.
Argumenta que, en consecuencia y de acuerdo con lo previsto en el artículo
1551 N° 3 del Código Civil, la sentencia solo podría imponer el pago de intereses a
contar de la época en que el Fisco- DGA haya sido judicialmente reconvenido por
el acreedor para el cumplimiento del fallo e incurra en mora.
Finalmente pide tener por contestada la demanda en los términos anteriores
y rechazarla en todas sus partes, con costas.
Que en presentación de 18 de abril de 2019, en folio 94, el abogado de los
demandantes evacuando el trámite de la réplica afirma que las omisiones en que
incurrió el superior jerárquico de don Felipe Herrera Urrutia, establecidas tanto en
el sumario administrativo instruido en su contra, como en la investigación penal
seguida por el Ministerio Público, configuran un caso de responsabilidad por culpa
del Estado y no por falta de servicio, la cual tiene en el derecho chileno una
función residual, según la doctrina que cita a este respecto.
Señala que, el fallecimiento de don Felipe Herrera Urrutia no tuvo relación
con el ejercicio de la función pública que la ley le ha encomendado a la Dirección
General de Aguas, sino con las acciones y omisiones -o conducta temeraria en
palabras de Contraloría- del jefe regional de dicha repartición pública, don Fabián
Espinoza Castillo, por lo que el criterio de atribución de responsabilidad del Fisco
es la culpa y no la falta de servicio, lo que en otras palabras significa que el
fundamento de la responsabilidad del Estado es la infracción al deber de
protección u obligación de seguridad que debió dispensar a sus funcionarios,
situación que según afirma, sería exactamente la misma a la regulada por el
artículo 184 del Código del Trabajo. Argumenta que en base a dicho artículo se ha
resuelto que el empleador es "el primer responsable por la prevención", por cuanto
"las obligaciones del contrato y el estado de necesidad pueden motivar la
exposición a riesgos del económicamente débil, situación que, como es de justicia
evidente, la sociedad quiere y procura evitar", debiendo emplear con tal fin "la
debida diligencia y cuidado en la dirección y gestión de la empresa, obra o faena".
A continuación cita doctrina en respaldo de la existencia de responsabilidad
del Estado por el actuar del Director Regional de la Dirección General de Aguas,
quien procedió a planificar torpemente la realización de la visita técnica, de
acuerdo a los antecedentes narrados detalladamente en el libelo, actuar, que según
afirma, provocó la muerte de Felipe Herrera Urrutia, responsabilidad que es
directa y personal para el Estado, por cuanto en la especie existe una relación
significativa entre el hecho del funcionario y la Administración, lo que permitiría
afirmar que el Estado es responsable civilmente por la muerte del hijo y hermano
de los demandantes, concurriendo también la relación de causalidad entre la
acción u omisión y el daño.
En lo relativo a los perjuicios demandados, señala que en el caso sub lite
resulta evidente que se ha afectado la integridad moral de los actores, quienes
mantenían un real y muy estrecho vínculo afectivo con su hijo y hermano mayor,
por lo que su muerte implicó un quiebre vital para ambos.
A continuación, tras resumir cada uno de los planteamientos formulados
por el demandado en su escrito de contestación, argumenta que el criterio de
atribución de responsabilidad del demandado, aplicable en la especie, es la culpa
civil, y cita doctrina en sustento de que la responsabilidad por culpa constituye
una forma residual de responsabilidad de los órganos de la Administración del
Estado, distinta de la falta de servicio, y que ello es así porque no todo lo que
realizan los órganos del Estado consiste en el ejercicio de una potestad o función
pública, y por ello la culpa civil se refiere al incumplimiento de deberes generales
de cuidado en las relaciones con los demás. Así, los órganos del Estado están
naturalmente sujetos a los deberes de cuidado que tienen por objeto impedir que
ocurran accidentes que debieron ser prevenidos con el cuidado ordinario. No es
una responsabilidad que surja del ejercicio de una potestad o función pública
(como ocurre con la falta de servicio), sino simplemente del ejercicio material de
una actividad cualquiera.
Aduce que, la falta de servicio no es el único factor de atribución de
responsabilidad del Estado. Que hay culpa civil, y no falta de servicio, si varios
funcionarios de la DGA concurren a un río caudaloso, permitiendo el Jefe de todos
ellos, que funcionarios se suban a un bote pequeño, no adecuado para navegar por
el mismo, con condiciones meteorológicas adversas, y sin exigir la utilización de
chalecos salvavidas. A contrario sensu, si la DGA decide no otorgar las
autorizaciones que contempla el Código de Aguas en sus diversas disposiciones,
debiendo hacerlo, hay falta de servicio y no culpa civil, porque en este último caso
sí hay ejercicio de una potestad o función pública.
Controvierte a continuación la excepción de prescripción extintiva
interpuesta por el demandado, tanto a la fecha de presentación de la demanda, que
según sostiene el abogado del demandado tuvo lugar el 18 de octubre de 2016,
como a la fecha de su notificación a la Dirección General de Aguas, acaecida el 26
de febrero de 2019, fundada en que el hecho ilícito imputado habría ocurrido el 15
de abril de 2012, por cuanto, según afirma, la inactividad de los actores cesó al
entablarse la demanda, el 21 de marzo de 2016, la que fue notificada al Consejo de
Defensa del Estado el día 22 de marzo del mismo año.
Expone que luego de ese emplazamiento válido, el Consejo de Defensa del
Estado no solicitó la nulidad de la notificación, ni alegó una falta de legitimación
pasiva, sino que prefirió defender el interés fiscal mediante la oposición de una
excepción dilatoria de "corrección del procedimiento", alegando que la demanda
debía dirigirse a un curioso binomio que denomina Fisco-Dirección General de
Aguas, lo que fue acogido por el tribunal a quo, resolución que fue confirmada por
la I. Corte de Apelaciones de Coyhaique, razón por la cual con fecha 26 de febrero
de 2019 se procedió a notificar al Director Nacional de Aguas, don Carlos Estévez
Valencia. Subraya que tras la notificación al Director Nacional de la Dirección
General de Aguas, fue el mismo Consejo de Defensa del Estado quiendecidió, por
sí y ante sí, asumir la defensa del Fisco, luego de lo cual compareció el mismo
Abogado Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado de Coyhaique -don
Carlos Monti Merino- contestando la demanda. Añade que la tesis del Fisco
consistente en la necesidad de emplazar al Fisco-Dirección Nacional de Aguas, sólo
tenía por objeto fabricar una ficticia excepción de prescripción extintiva, pese a que
el demandado es el Fisco y no la Dirección General de Aguas, por lo que el actuar
procesal del Fisco al interponer la excepción dilatoria de corrección de
procedimiento condujo a las partes al lugar inicial.
Añade que sin perjuicio de lo anterior, la excepción de prescripción alegada
no podrá prosperar, porque la notificación personal al Abogado Procurador Fiscal
del Consejo de Defensa del Estado de Coyhaique don Carlo Montti Merino
practicada el día 22 de marzo de 2016 no se ha declarado nula, asumiendo el
mismo ente público la defensa del Fisco, mediante una excepción dilatoria; porque
el Consejo de Defensa del Estado tomó conocimiento real y efectivo de la demanda
el día 22 de marzo de 2016; porque aun en los casos de incompetencia del tribunal ,
la jurisprudencia de los tribunales superiores de justicia ha sostenido que la
prescripción igualmente debe estimarse interrumpida, pese a que la declaración de
incompetencia implica la terminación absoluta del primer juicio y porque los
demandantes han cesado su inactividad, precisamente, al presentar la demanda
con fecha 21 de marzo de 2016.
Señala luego, que la supuesta falta de legitimación pasiva alegada por el
abogado del demandado, fue saneada por el propio Consejo de Defensa del
Estado al inicio del procedimiento, por cuanto, inmediatamente después de
notificarse personalmente al Abogado Procurador Fiscal de Coyhaique, don Carlo
Montti Merino el día 22 de marzo de 2016, éste asumió la defensa del Fisco y
decidió oponer una excepción dilatoria de corrección del procedimiento, alegando
que el Consejo de Defensa del Estado carecía de legitimación pasiva para resistir la
pretensión indemnizatoria de los actores.
Indica que por lo expuesto resulta muy claro que la prescripción alegada no
podrá prosperar, toda vez que en la especie el Consejo de Defensa del Estado fue
emplazado el día 22 de marzo de 2016 y a su vez, fue quien contestó la demanda el
día 20 de marzo de 2019.
Refiere que en este punto es oportuno recordar la mala fe con la que ha
actuado el Consejo de Defensa del Estado en relación a las distintas causas que se
han originado producto de los hechos ocurridos el día 15 de abril de 2012 en el Río
Huemules. Así, relata que, en relación al fallecimiento de don Pedro Nahuelcar
Parra, sus deudos -representados por el abogado don Francisco Hurtado Peñaloza-
entablaron demanda de indemnización de perjuicios ante el Juzgado de Letras de
Coyhaique, la que dio origen al Rol 673-2014, dirigida única y exclusivamente en
contra del Fisco de Chile, por medio del Consejo de Defensa del Estado, el cual
opuso la misma excepción de corrección del procedimiento, acogida por el tribunal
de primera instancia con fecha 6 de junio de 2014, tras lo cual el abogado de los
demandantes dedujo la misma demanda en la comuna de Santiago, siendo
tramitada en el 28° Juzgado Civil de Santiago, bajo el Rol de ingreso C-21630-
2015, dirigiéndose en contra del "Fisco de Chile-Dirección General de Aguas". Sin
embargo, luego de notificada la demanda, compareció el Director General de
Aguas oponiendo una excepción dilatoria de corrección del procedimiento,
fundada en que dicha Dirección carece de patrimonio propio, excepción dilatoria
acogida por el Tribunal, considerando: "Que en una demanda de contenido
patrimonial como la de fojas diez y siguientes, sus eventuales efectos favorables no
se podrán reclamar respecto de la Dirección General de Aguas, entidad sin
patrimonio propio. Que, en tales circunstancias, conforme a lo dispuesto en los 2 y
3 de la Ley Orgánica del Consejo de Defensa del Estado, la demanda se debe
dirigir también en contra de dicha entidad que tiene por objeto la defensa de los
intereses del Fisco de Chile". En consecuencia, señala, que el emplazamiento
realizado al Consejo de Defensa del Estado el día 22 de abril de 2016, debe
estimarse para todos los efectos legales útil y necesario, por lo que la excepción de
prescripción extintiva opuesta por el mismo Consejo de Defensa del Estado
tampoco podrá ser acogida, por esta razón.
En cuanto a la excepción de ausencia de causalidad por conducta propia de
la víctima, señala que la estrategia de la contraria consiste en culpar a los
trabajadores fallecidos de su propia muerte, toda vez que busca dar a entender
que un grupo de personas fueron voluntariamente a un río caudaloso, se subieron
a un bote, decidieron no ponerse chalecos salvavidas, luego de lo cual el bote se
volcó, muriendo ahogados sus ocupantes, soslayando en su relato la calidad de
funcionarios públicos de las víctimas, los deberes de cuidado que implica la
calidad de Jefe del Servicio Público y, consecuentemente, la calidad de trabajadores
subordinados de los fallecidos. Añade que, contrario a las argumentaciones de la
demandada, la Excma. Corte Suprema desde hace ya varios años entiende que la
naturaleza de los servicios que prestan los funcionarios públicos es de naturaleza
laboral, aunque sujeta a un estatuto especial, haciendo aplicable, inclusive, el
procedimiento de tutela laboral para la defensa o protección de sus derechos
fundamentales.
De tal forma, argumenta, existiendo una verdadera relación laboral entre
los trabajadores del sector público con el Estado, resulta plenamente aplicable a su
respecto el artículo 184 del Código del Trabajo, norma que dispone que el
empleador estará obligado a tomar todas las medidas necesarias para proteger
eficazmente la vida y salud de los trabajadores, manteniendo las condiciones
adecuadas de higiene y seguridad en las faenas, como también los implementos
necesarios para prevenir accidentes y enfermedades profesionales. Deberá
asimismo prestar o garantizar los elementos necesarios para que los trabajadores
en caso de accidente o emergencia puedan acceder a una oportuna y adecuada
atención médica, hospitalaria y farmacéutica", disposición que ni siquiera es
mencionada por el demandado en su contestación,
Refiere que tal como se explicó en la demanda, en relación al vocablo
"eficazmente" que utiliza la norma, se ha señalado que apunta "a un efecto de
resultado", "significa con resultados positivos" , dejando de manifiesto que en el
cumplimiento de obligación de protección/deber de seguridad el legislador exige
al empleador "suma exigencia" , "máxima diligencia" , "sumo cuidado" .
Señala que, en base al mismo artículo 184 del Código del Trabajo, se ha
resuelto que el empleador es "el primer responsable por la prevención", por cuanto
"las obligaciones del contrato y el estado de necesidad pueden motivar la
exposición a riesgos del económicamente débil, situación que, como es de justicia
evidente, la sociedad quiere y procura evitar", debiendo emplear con tal fin "la
debida diligencia y cuidado en la dirección y gestión de la empresa, obra o faena" .
Sostiene que, aparte del incumplimiento de las exigencias normativas
precisas en que se entiende regulado el deber de protección/ obligación se
seguridad -en la especie, el capítulo V del Manual de Prevención de Riesgos del
Ministerio de Obras Públicas intitulado "Prevención de Riesgos en Faenas de
Terreno de Trabajadores MOP"- la jurisprudencia se ha encargado de definir
algunos casos de conductas culposas del empleador, siendo algunas de estas: 1) El
ordenar la realización de una acción que dadas las circunstancias se estima
imprudente; 2) El no poner a disposición del trabajador los equipos e implementos
que su labor requería; 3) El no proporcionar instrucciones claras y precisas para
ejecutar las labores que originaron el accidente del trabajo; 4) La falta de
supervisión técnica de las labores que originaron el accidente del trabajo; 5) La
tardía adopción de medidas preventivas, y 6) El incumplimiento de los manuales
de operación de las herramientas de trabajo .
Añade que, en esta misma línea, se ha resuelto que el cumplimiento del
deber de protección u obligación de seguridad "mira a la prevención de los riesgos
profesionales, lo que importa a sus trabajadores, a sus familias y a la sociedad toda,
tanto para proteger la vida y salud de sus trabajadores, como por razones éticas y
sociales" , valores que dada su naturaleza no patrimonial han justificado incluso
hacer responsable al empleador hasta de culpa levísima en el cumplimiento de
dicho deber u obligación" .
Argumenta que, en la especie, concurren todos los casos jurisprudenciales
de infracción al deber de cuidado antes enumerados. En efecto, el Director
Regional de la DGA procedió a planificar torpemente la realización de una visita
técnica al Ventisquero Steffens para los días 10 a 14 de abril de 2012, sin contar con
el equipo técnico necesario para resguardar la seguridad de sus funcionarios.
Específicamente, ordenó la realización de acciones en un río torrentoso, de aguas
turbias, en cuyo lecho hay rocas filosas, ramas, troncos de árboles sumergidos bajo
el agua y bancos de piedras, sin contar con una embarcación apropiada para la
navegación y sin exigir jamás el uso de chalecos salvavidas, circunstancias que
produjeron la muerte de don Felipe Herrera Urrutia y de don Pedro Nahuelcar
Parra.
Por estas mismas razones, señala que sostener -como lo hace el CDE- que
las víctimas "no le dieron tiempo" al Jefe de Servicio para que éste impartiera las
instrucciones que eran de su cargo, o que Felipe Herrera sabía que el agua era fría
porque era "glaciólogo” o que este último haya actuado en el Servicio como
coordinador de prevención de riesgos -pese a que su profesión era la de geógrafo y
no la de prevencionista de riesgos, lo que implica otra falta del Servicio- o que el
Jefe de Servicio fue destituido por "faltas a la probidad" , resultan, lisa y
llanamente, pueriles, considerando lo dispuesto en el art. 184 del Código del
Trabajo y el grado de culpa levísima por el cual debe responder el Estado.
Que contrario a lo que señala la parte demandada, el fundamento de la
pretensión indemnizatoria no radica en la destitución del Jefe de Servicio, don
Fabián Espinoza Castillo, ni en el requerimiento respecto de dicho funcionario
realizado por el Ministerio Público, sino que en la aberrante falta del deber de
cuidado exigible por parte del Estado, a la luz del artículo 184 del Código del
Trabajo, negligencia inexcusable que significó el fallecimiento de dos trabajadores,
y, como resulta evidente, la destitución de Fabián Espinoza y el requerimiento del
Ministerio Público, son eventos posteriores al hecho ilícito.
En cuanto a los dichos de la parte demandada, en relación a que don Fabián
Espinoza fue destituido de su cargo por "faltas a la probidad", intentando con ello
desvirtuar la responsabilidad del Jefe de Servicio consigna que, en efecto, según
consta en el Oficio N° 072898 de 11 de noviembre de 2013, el Contralor General de
la República Sr. Ramiro Mendoza confirmó la medida disciplinaria de destitución
aplicada a dicho funcionario público, subrayando que la "falta de probidad" a la
que se alude, está conformada precisamente por el incumplimiento de su deber de
ejercer un control jerárquico permanente sobre el personal de su dependencia, tal
como se expuso en la demanda.
Indica que está de acuerdo con la afirmación de la demandada, en cuanto a
que la falta administrativa es distinta a la falta penal y civil, y que en el proceso
penal seguido en contra del destituido Director Regional de Aguas éste fue
absuelto de la imputación de cuasidelito de homicidio, precisando que en el
proceso penal se requiere de altos estándares de certeza a efectos de imponer una
sanción, estándares que se morigeran ostensiblemente en sede civil, por lo que
concluye que la excepción denominada "ausencia de causalidad por conducta
propia de la víctima", jamás podrá enervar la acción indemnizatoria incoada,
atendida su manifiesta temeridad.
A continuación rechaza los argumentos de la contraria, vertidos en relación
a la excepción de ausencia de falta de servicio, conforme a los mismos
argumentos expuestos en relación a la excepción de falta de causalidad, y
añadiendo que sostiene que para dar por establecida una situación de "falta de
servicio" es necesario acreditar que el órgano de la Administración actuó en
contravención a una norma legal que le imponía un deber específico de actuar, "sin
que corresponda al Juez hacer una especificación que la ley no ha hecho". Reitera
que el esfuerzo que realiza la contraria para cuestionar el factor de atribución de
responsabilidad -falta de servicio v/s culpa civil- tiene por finalidad precisa arribar
a la forzada conclusión anterior, esto es, que el Estado sólo podría ser responsable
cuando ha infringido un deber específico de conducta, quedando vedado al juez
poner al descubierto los deberes de cuidado.
Afirma que la contraria parece sostener que en la especie no podría existir
responsabilidad del Estado porque no existe una norma jurídica que ordene al Jefe
de Servicio instruir a sus funcionarios subalternos a usar chalecos salvavidas o a no
subirse a un bote inflable de pequeñas dimensiones para ser utilizado en uno de
los ríos más peligrosos de Chile.
Luego, en relación a la afirmación de la demandada de que no se necesitaba
una licencia de patrón de botes para manejar un bote de zodiac dotado de un
motor de 9,9 HP, refiere que de acuerdo a las condiciones adversas del lugar -
reconocidas por la contraria- (río correntoso, piedras filosas, viento, remolinos,
etc.), el deber de cuidado exigía al Jefe de Servicio adoptar todas las medidas no
sólo para navegar en un bote más grande, sino para que éste fuere manejado por
una persona con licencia para ello y con experiencia, lo que no hizo, según los
dichos de la contraria, porque los fallecidos no le dieron tiempo para actuar
diligentemente.
En cuanto a la absolución en el juicio penal seguido en contra de don Fabián
Espinoza Castillo, que es uno de los sustentos de esta excepción, manifiesta que
está de acuerdo con la afirmación del abogado del demandado, en cuanto a que el
"estándar probatorio es más exigente" en sede penal, porque se trata de la
aplicación de una pena de naturaleza penal (presidio, reclusión, multas, penas
accesorias, penas alternativas), a diferencia del proceso civil en donde la condena
generalmente se traducirá en el pago de una suma de dinero. Por esa misma razón,
sólo en forma excepcional la sentencia absolutoria o el sobreseimiento definitivo
producen cosa juzgada en materia civil, limitándose la contraria a señalar que en
su opinión cabría aplicar la regla 3° del art. 179 del Código de Procedimiento Civil,
precepto que conforme a su tenor literal permite concluir que en la especie resulta
inaplicable, porque solo una interpretación contra legem podría afirmar que no
existe ningún indicio en contra del ex Director Regional de la DGA de Coyhaique,
don Fabián Espinoza Castillo, quien fue precisamente destituido de su cargo por
Resolución Administrativa confirmada por el Contralor General de la República,
en razón de su negligencia inexcusable, la misma que provocó la muerte de dos
trabajadores dependientes del Servicio.
En relación a la excepción de ausencia de daño moral, argumenta que la
demandada se limita a sostener que "no le consta" el perjuicio alegado y niega que
el daño sea atribuible a la conducta de su representada. Sin embargo, lo cierto es
que -tal como se acreditará en autos- la ausencia de don Felipe Herrera Urrutia
produjo en los demandantes los padecimientos expuestos en el libelo, siendo
además evidente que la muerte de un hijo y hermano cariñoso y atento como
Felipe, importa dolor, aflicción, sufrimiento, tristeza y un quiebre vital del cuales
los actores jamás se recuperarán.
Reitera a continuación que la naturaleza propia del daño moral impone
severas restricciones probatorias, según lo ha resuelto la Excma Corte Suprema,
razón por la cual, son los jueces del fondo quienes deberán determinar, en uso de
sus facultades discrecionales, a cuánto asciende el daño moral sufrido por los
demandantes, teniendo en consideración los elementos de prueba que se alleguen
al proceso.
En lo concerniente a la excepción de atenuación de la responsabilidad civil,
en virtud de la cual argumenta la contraria que don Felipe Herrera Urrutia se
habría expuesto imprudentemente al daño sufrido, dado que había sido designado
encargado de prevención de riesgos desde el mes de enero del año 2011; porque
decidió abordar el bote zodiac a sabiendas que ninguno tenía licencia de patrón de
nave menor y porque no utilizó chaleco salvavidas, el abogado de los
demandantes reitera lo señalado a propósito de la excepción de ausencia de
causalidad por conducta propia de la víctima: esto es, que existiendo una
verdadera relación laboral entre los trabajadores del sector público con el Estado -
su empleador-, resulta plenamente aplicable a su respecto el artículo 184 del
Código del Trabajo, norma que dispone que es el empleador quien estará obligado
"a tomar todas las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de
los trabajadores". Alega que la referencia al vocablo "eficazmente" que utiliza la
norma, apunta "a un efecto de resultado" , "significa con resultados positivos" ,
dejando de manifiesto que en el cumplimiento de la obligación de protección/
deber de seguridad el legislador exige al empleador "suma exigencia" , "máxima
diligencia" , "sumo cuidado", por lo que afirma, no resulta jurídicamente admisible
realizar ninguna compensación de culpas, máxime si la acción indemnizatoria
ejercida por los actores es por su daño propio (daño por repercusión) y no por el
daño sufrido por el fallecido Felipe Herrera Urrutia.
Detalla que la doctrina y la jurisprudencia suelen distinguir dos situaciones:
para los casos en que los demandantes actúan como herederos de la víctima,
procedería aplicar la reducción, toda vez que representan a la persona de esta
última y no tienen más derechos que ella; pero si accionan a título personal,
demandando la indemnización del daño por repercusión que les ha ocasionado la
muerte de la víctima directa, la reducción no procedería, a menos que también
ellos mismos se hayan expuesto imprudentemente al daño. Consigna que
aplicando la distinción anterior, se ha fallado que la apreciación del daño
experimentado por el padre como consecuencia de la muerte de su hijo debe
sujetarse a reducción si se ha establecido que "no sólo no le prohibió" que circulara
por las calles, sino que además "le daba permiso sin problema alguno"
Por otra parte, sostiene que la alegación de la demandada de que el
resultado dañoso no sólo sería imputable a Felipe Herrera Urrutia, sino que
también al otro trabajador fallecido y quien conducía el bote zodiac: don Pedro
Nahuelcar Parra, debe ser refutada, en base a lo dispuesto en el artículo 184 del
Código del Trabajo, por lo que según afirma, el intento de la demandada de culpar
a los trabajadores fallecidos tampoco podrá prosperar.
Por último, en cuanto a la alegación de improcedencia de otorgar los
reajustes e intereses demandados, fundada en que sólo puede reajustarse y/o
devengar intereses lo que existe, y que la indemnización de perjuicios sólo existe
cuando se dicta sentencia definitiva ejecutoriada, señala que ello no es correcto, por
cuanto en un sentido amplio el término interés "sirve para designar el provecho o
beneficio que puede obtenerse de algo" . En un sentido restringido, se le define
como "la cantidad de cosas fungibles -generalmente dinero- a que tiene derecho el
acreedor, además de su capital; (sic) y que el deudor debe cancelarle (sic) como
retribución por su goce".
Expone que el principio de la productividad natural del dinero lleva a
distinguir dos categorías de intereses: los que se generan por el solo hecho de que
una persona tenga o retenga una suma de dinero ajeno, con o sin su culpa, con o
sin la voluntad de su titular, e incluso con su desconocimiento. A estos intereses la
doctrina los ha denominado intereses compensatorios, retributivos o
correspectivos. Han sido definidos como "los que tienen por función compensar
(mejor retribuir) al acreedor por la ventaja obtenida por el detentador de una suma
de dinero, como consecuencia de la disponibilidad de la misma".
Añade que intereses se generan también ante el atraso en restituir una suma
de dinero a su legítimo titular, y hay lugar a ellos aunque durante el periodo de
detentación previo se hubiese acordado que el deudor no estaba obligado a pagar
intereses. Son los llamados moratorios.
Que los intereses retributivos (o no moratorios) se generan de pleno
derecho, no requieren mora ni culpa, y su fundamento no es el daño sufrido sino
la productividad natural del dinero y el derecho de propiedad.
Añade que en este sentido, en muchas materias específicas el Código Civil
enfatiza nuevamente la citada regla de que por la sola circunstancia de tener
derecho a un capital, al titular le corresponden intereses (retributivos), al punto de
que deja en evidencia que es principio general de nuestro ordenamiento jurídico, y
enumera algunas de dichas materias, para luego afirmar que los casos descritos
constituyen manifestación del principio de que el dinero genera intereses para su
titular, cuando otro lo detenta o se beneficia de él. También son manifestaciones
del principio de repudio al enriquecimiento injustificado; y afirma que
aplicándolo, se concluye que el Derecho reprueba que alguien pueda beneficiarse
de la productividad natural de los dineros ajenos.
De tal forma, tratándose de los intereses retributivos, estos se deben -al igual
que los reajustes - desde que se verifica el hecho generador del capital y no desde
que se dicta sentencia definitiva firme, como afirma la demandada.
La parte demandada a folio 96 evacua la dúplica, argumentando que,
efectuada las consideraciones en relación a réplica deducida de contrario, esta
denota la precariedad argumentativa que se advierte en el escrito de réplica, que se
limita únicamente a intentar controvertir las alegaciones contenidas en el escrito de
contestación, sin realizar un desarrollo argumentativo, que se condiga con el
propósito que dicha etapa de discusión tiene en el procedimiento, y que es
ampliar, adicionar o modificar las acciones o excepciones.
Señala que, se advierte que, en la réplica, simplemente se reiteran las
argumentaciones señaladas en la contestación y se reviven, improcedentemente,
discusiones que ya se encuentran afinadas y resueltas en el proceso.
Solicita, conforme a los argumentos indicados, se tengan por reproducidos
todos los fundamentos contenidos en el escrito de contestación de la demanda, sin
perjuicio de las consideraciones adicionales que se formulan en esta duplica a
saber.
Respeto de las imputaciones realizadas en el escrito de Réplica, en relación
con afirmaciones contenidas en el escrito de contestación.
Señala que teniendo presente, que la demandante, en su escrito de réplica,
les imputa haber realizado ciertas afirmaciones, que no se condicen con el
verdadero contenido del escrito de contestación, de las cuales se hacen cargo en en
el sentido que sigue: La Falta de Servicio como factor de atribución de
responsabilidad. La demandante, imputa haber señalado en la contestación, que
"el único factor de atribución de responsabilidad del Fisco es la Falta de Servicio".
Tal imputación es falsa, y refleja un afán de confundir, que nada aporta a la
discusión del presente proceso, en efecto: a.- En primer lugar, aduce que, lo que
señaló en forma clara y expresa, en la contestación fue, que [...]"es una cuestión
bastante pacífica el entender que, salvo casos especiales, el principal título de
imputación vigente en nuestro derecho a propósito de la responsabilidad
extracontractual del Estado es la llamada "falta de servicio". Dicho criterio se
encuentra establecido de manera general en el artículo 42 de la Ley N^18.575 de
1986, Orgánica Constitucional de Bases de la Administración del Estado, cuando
establece que "ios órganos de la Administración serán responsables del daño que
causen por falta de s e r v i c i o ( l o destacado es nuestro). "Que una cosa sea la
principal no deviene en que sea la única".b. e n segundo lugar, más allá de ser lo
anterior, jurisprudencial y doctrinariamente aceptado, cabe hacer presente que es
la propia demandante, la que sustenta su acción indemnizatoria, en lo dispuesto
en los artículos 6, 7 y 38 de la Constitución Política de la República, y los artículos 4
y 44 de la Ley Orgánica Constitucional de Bases de la Administración del Estado,
indican que, entienden que la referencia se hace al actual artículo 42;
Que tal normativa, se refiere claramente al factor de atribución de
responsabilidad extracontractual del Estado, denominado doctrinal,
jurisprudencial y legalmente como falta de servicio y no "Culpa del Fisco" como se
sostiene en el libelo pretensor, intentando forzadamente, establecer una distinción
inexistente.
Agrega que la distinción sostenida por la demandante en cuanto a accionar
por "Culpa del Fisco", es meramente semántica, a la luz de las normas en que el
mismo funda su acción, en particular el artículo 42 de la Ley Orgánica
Constitucional de Bases de la Administración del Estado (que equivocadamente y
sin advertir la reforma que dicha ley experimento el año 1986, la demandante la
cita como artículo 44). En ella, se señala claramente que "los órganos de la
Administración serán responsable del daño que causen por falta de servicio".
Afirma que, la distinción entre Falta de Servicio y Culpa del Fisco - que
doctrinariamente señala el profesor Barros - conceptualmente no está reconocida
por nuestra legislación y viene a explicitar simplemente, una cuestión significativa
en el debate de la jurisprudencia judicial - hoy ya superado - y que se refería a: en
beneficio de quienes está planteada la falta de servicio,
Al respecto señalo que es un debate superado, toda vez que en Fallo "Seguei
con Fisco", rol Excma. Corte Suprema 371-2008, de fecha 30/07/2009, se señaló:
"La noción de falta de servicio debe ser analizada independientemente y no en
relación a los posibles usuarios del servicio público, pudiendo comprometerse la
responsabilidad del Estado por falta de servicio que cause daño a terceras personas
que no sean usuarias del órgano estatal que la cometió". (Considerando 12g)
Así, se advierte, que la demandante intenta fundamentar su equivocada
distinción, en base a una simple falacia de autoridad, descontextualizando el
trabajo serio del profesor Barros, quien conforme la propia cita que realiza la
demandante - "Barros. Enrique, tratado de Responsabilidad Extracontractual", Ed.
Jdca. De Chile, año 2006, pp.484-485" - a la fecha de su publicación, aún no tenía
como antecedente el fallo señalado precedentemente, y es por lo mismo, que, en su
análisis doctrinal, da una salida a la jurisprudencia imperante, y por la cual se
desestimaban las demandas de falta de servicio, entendiendo que un funcionario
público no podía invocarla, porque el sistema de responsabilidad no estaba
establecido en su favor, (caso Figueroa Gallardo con Fisco, rol Excma. Corte
Suprema 1.098- 2002 de fecha 08/05/2002.)
Por último, señalar que resulta, a lo menos, impresentable que la demandante
insista en discusiones pretéritas, dadas en incidentes en los cuales resultó
perdidoso.
Al respecto, hace presente, que no se obnubila por falacias de autoridad, y
por lo mismo, si en un proceso, se señala que se acompañan "Sendos Informes en
Derecho", en circunstancias que no se ha ordenado su realización en los términos
del artículo 228 del Código de Procedimiento Civil, resulta evidente que los
documentos citados por el demandante como sendos informes en Derecho, en
apoyo de su posición, no tienen las características que este le asigna y en definitiva
no cabe otorgarles mérito alguno, por cuanto son simples documentos privados
emanados de terceros ajenos al juicio.
Asimismo señala que, al haberse solicitado por la demandante, la confección
de dichos documentos, qué duda cabe, que su compromiso en la realización, está
en apoyar el planteamiento equivocado de la demandante. La institución del
Amiccus Curiae, que tiene aplicación en el derecho Anglosajón, no se encuentra
regulada en nuestra ley de procedimiento civil, y por lo demás de aceptarse,
requiere que sea el propio tribunal el que lo solicite.
Así, lo afirmado por el demandante en su escrito de réplica, en orden a que
[...]"para el CDE de Coyhaique los profesores de derecho serían simples
mercenarios", es una simple afirmación malintencionada, que pretende denostar
un trabajo serio.
En resumen, señala que, para hacer responsable al Estado se debe conocer sus
obligaciones, sus posibilidades de cumplirlas y luego se debe acreditar la
infracción de esos deberes, en buenas cuentas, conocer primero el servicio debido
para luego acreditar la falta.
La opción por un régimen de culpa en la responsabilidad administrativa (o
de falta de servicio en el lenguaje más propiamente técnico) no tiene razones
diversas de las aplicables al ámbito de la responsabilidad civil.
Exterioriza que, establecido lo anterior, se advierte que el esfuerzo de la
demandante de pretender substraer la discusión a un pretendido criterio de
imputación, distinto al de Falta de Servicio, es inútil, toda vez, que, en definitiva,
hablar de Falta de Servicio, implica necesariamente referirnos a la "Culpa del
Servicio".
En relación con la excepción de prescripción.
Reitera los fundamentos en los que se sustenta la excepción de prescripción,
sin perjuicio de realizar ciertas precisiones que la contraria ha omitido
convenientemente, y que reflejan la improcedencia de sus afirmaciones.
En este proceso, por sentencia de fecha 21/04/2016, confirmada por la
lltma. Corte de Apelaciones de Coyhaique, se acogió la excepción dilatoria de
corrección del procedimiento, referida a la ausencia de legitimación del Consejo de
Defensa del Estado, para comparecer en representación del demandado Fisco –
Dirección General de Aguas, ordenándose en forma clara y perentoria lo que
sigue: [...] "la actora deberá subsanar los errores de que adolece su libelo, en cuanto
deberá dirigir su presentación en contra del Fisco de Chile-Director General de
Aguas, y notificar su libelo al Director General de Aguas, ejecutorioda gue sea la
presente resolución [..].
1) Por presentación de fecho 18 de octubre de 2016, la demandante
señala, en forma expresa que cumple lo ordenado en la resolución anterior
dirigiendo su demanda de indemnización de perjuicios, en sede de
responsabilidad extracontractual en contra del Fisco de Chile-Dirección General de
Aguas, persona jurídica de derecho público, representado legalmente por el
Director General de Aguas, don Carlos Estévez Valencia, R.U.N. 9.090.371-3, de
profesión abogado, o por quien lo reemplace o subrogue, todos domiciliados en
calle Morandé N°59, comuna de Santiago, Región Metropolitana".
Que, a lo anterior, el tribunal, conforme se señala en la resolución de fecha
04 de mayo de 2018, resuelve: "Presentación de fecha 18 de octubre de 2016: “A lo
principal y primer otrosí: Por cumplido lo ordenado, téngase por presentada la
demanda corregida, a contar de la fecha de dicha presentación. Al segundo otrosí:
Como se pide, exhórtese, a fin de notificar al Director General de Aguas respecto
de la demanda de autos".
Que, dicha resolución no fue impugnada por la demandante, por lo que se
encuentra firme y ejecutoriada y en tal circunstancia goza de autoridad de cosa
juzgada en estos autos.
Que, en tal sentido, lo único cierto es que la demanda se tuvo por
presentada en estos autos, por decisión del tribunal, desde la presentación del
escrito de fecha 18/10/2016, y fue notificada válidamente a instancias de la propia
demandante, con fecha 26/02/2019. En tal sentido, habiendo ocurrido los hechos
en que se funda la demanda con fecha 15/04/2012, la acción se encuentra
prescrita, a la época de la presentación de la misma.
Dice que así, el argumento sostenido por la contraria, en orden a que el
Consejo de Defensa del Estado, no ha solicitado, en estos autos, la nulidad de la
notificación, que se le realizó indebidamente, con fecha 22/03/2016, resulta del
todo forzada e improcedente, toda vez que, dicha notificación no tuvo el efecto de
emplazar al verdadero demandado y ha sido el propio tribunal, quien ha
establecido la época en que se presentó válidamente la demanda de autos.
Argumenta que, es lamentable que la demandante, no logre visualizar el
error de sus planteamientos, en efecto:
No ha logrado entender, que, a la Dirección General de Aguas, la
representa su Director Nacional de Aguas y no el Consejo de Defensa del Estado.
Que lo anterior, no es obstáculo para que dicha Dirección, si lo estima
pertinente y oportuno, requiera al Consejo de Defensa del Estado la representación
judicial, en conformidad al artículo 3 N2 3 de la LOC del CDE, cuestión que en
definitiva ocurrió, y que se encuentra acreditado en el proceso con certificado
emanado del Sr. Secretario Abogado del Consejo de Defensa del Estado,
acompañado al escrito de contestación.
Así, el largo viaje que relata haber realizado el abogado de la demandante,
se debió, a sus propias decisiones, basadas en el desconocimiento de las normas
que regulan la intervención del Consejo de Defensa del Estado y en la
determinación incorrecta del legitimado pasivo y de quién ostenta su
representación. No es un ardid del Consejo de Defensa del Estado, sino
simplemente un trabajo serio, por el que se hace valer el principio de legalidad que
rige sus actuaciones.
Que, tampoco resulta correcto, lo afirmado por el demandante, al señalar
que la falta de legitimidad pasiva del CDE, fue saneada al inicio del
procedimiento.
Al respecto, señalar que el apoderado de la demandante, no logra aceptar la
decisión de este tribunal confirmada por la lltma. Corte de Apelaciones de
Coyhaique, y por la cual se estableció con autoridad de cosa juzgada, que el
Consejo de Defensa del Estado no tiene la representación judicial de la Dirección
General de Aguas, por aplicación del artículo 302 del Código de Aguas, en relación
con los artículos 18 W 1, 24 N5 1 y 3 N2 1 de la LOC del CDE.
Así el supuesto emplazamiento que alega la demandante, como eficaz para
interrumpir la prescripción no es tal, por cuanto no tuvo mérito alguno para trabar
la Litis en estos autos, tal como se resolvió por el tribunal, con fecha 04/05/2018.
Por último, se logra advertir, que en aquellos casos el demandado es una
Secretaría Regional Ministerial, es decir un órgano de la Administración
Centralizada, respecto de los cuales el Consejo de Defensa del Estado, por
aplicación del artículo 3 N°3 de su ley orgánica, asume directamente, por tener su
representación y en tal sentido, no tienen mérito para desvirtuar lo correctamente
decidido por este tribunal y que ha sido confirmado por la lltma. Corte de
Apelaciones de Coyhaique. En cuanto a lo sostenido por el apoderado del
demandante, en orden a que la litigación del Consejo de Defensa del Estado ha
sido maliciosa, haciendo revivir discusiones que ya se encuentran agotadas.
Nuevamente vuelve a citar, en fundamento de su posición, una causa del 28°
Juzgado Civil de Santiago, como si aquello no hubiera sido considerado, tanto por
el tribunal, como por la Corte de Apelaciones, para descartar sus incidencias. No
obstante, lo anterior, al respecto reitera que No comparten lo resuelto por el
28°Juzgado Civil de Santiago, que se cita, el cual tiene la misma jerarquía que el
Aquo, y por lo mismo, más allá de lo dispuesto en el artículo 3 del Código Civil, en
ningún caso implica que lo resuelto en estos autos, con fecha 21/04/2016 y
04/05/2018 esté equivocado, y en tal sentido deba preferirse lo resuelto por un
tribunal de la ciudad de Santiago. Más aún cuando, lo resuelto por el Aquo, se
ajusta a derecho y se encuentra confirmado por la lltma. Corte de Apelaciones de
Coyhaique.
Tampoco, lo señalado por la Dirección de Aguas, en el juicio que se cita,
implica que, lo resuelto por el Aquo en este proceso, sea incorrecto, por lo que no
se comparte la actuación de dicha Dirección, que corresponde a un Servicio
distinto al Consejo de Defensa del Estado. En definitiva la Dirección General de
Aguas, ajustó su actuar conforme las normas de representación que rigen el
asunto.
En efecto, se pretende fundamentar, por la vía de la comparación de casos,
no puede quedarse solo con lo favorable y omitir convenientemente lo
desfavorable. En la cita realizada por la demandante, de la causa del 28° Juzgado
Civil de Santiago, esta no hace ninguna referencia a como interviene el Consejo de
Defensa del Estado en la misma.
En tal sentido, cabe aclarar que, en el escrito de contestación de la demanda,
realizada por el CDE, en la referida causa, se señala:
A. “EN LO PRINCIPAL: Asume representación. PRIMER OTROSÍ:
Acompaña documento”
B. En el desarrollo de lo principal se señala: "Por decisión adoptada por
el Consejo de Defensa del Estado, se asume la defensa judicial de la Dirección
General de Aguas, demandado en estos autos. Así y en mérito de la representación
que invisto, vengo en hacerme parte en estos autos, para todos los efectos legales.
POR TANTO; A S.S. RUEGO se sirva tener presente que asumo la defensa judicial
de la Dirección General de Aguas, y tenerme por parte en estos autos/' (sic. Lo
destacado es nuestro)
C. A su vez, en el primer otrosí, se señala "A fin de acreditar lo expuesto
anteriormente, acompaño en este acto, con citación de la contraria, certificado
emanado del Sr. Secretario Abogado del Consejo de Defensa del Estado que da
cuenta del acuerdo de este Consejo en orden a asumir la representación de la
Dirección General de Aguas en esta causa/'
D. El referido certificado acompañado expresa: "certifico, que por
decisión de fecha 09 de noviembre de 2016, el Consejo de Defensa del Estado
asume la defensa judicial de la Dirección General de Aguas en los autos
caratulados "CUMIN CUMIN Y OTROS CON FISCO DE CHILE", Rol N° 21.630-15
del 28° Juzgado Civil de Santiago. Lo anterior, en conformidad con lo dispuesto
en el artículo 3o N° 3 del D.F.L. N° 1, de Hacienda, publicado en el Diario Oficial
de fecha 7 de agosto de 1993, que fijó el texto refundido, coordinado y
sistematizado de la Ley Orgánica del Consejo de Defensa del Estado." (sic. Lo
destacado es nuestro)
Por último, el artículo 3 N°3 del DFL N°1, se refiere a situaciones en que el
Consejo no asume, directamente, sino que se asume en representación del Servicio,
previo acuerdo del Consejo. El Tribunal, deberá entender que el capricho del
demandante, no puede vulnerar el principio de legalidad, y por lo tanto, si la ley
no le ha dado competencia al Consejo de Defensa del Estado, para asumir
directamente la defensa del Fisco de Chile - Dirección General de Aguas, tal
representación sólo podrá asumirla, a requerimiento de aquél y por acuerdo del
Consejo, tal como ocurrió en la causa que cita el demandante y en estos autos.
Con fecha 15 de mayo de 2019, se recibió la causa a prueba, agregándose
hechos aprobar, al fallarse la reposición de dicha interlocutoria, el 16 de agosto de
2019, lo que consta de folio 99 y 113, respectivamente, rindiéndose las probanzas
que en autos rolan.
Con fecha 05 de marzo de 2020, a folio 204, cumplida que se tuvo la medida
para mejor resolver decretada, se hizo regir la citación para oir sentencia.
CON LO RELACIONADO Y CONSIDERANDO
EN CUANTO A LAS TACHAS:
PRIMERO: Que en audiencia de 9 de septiembre de 2019, celebrada en
Exhorto 747-2019, ante el 24° Juzgado Civil de Santiago, la parte demandada
opone la tacha establecida en el N° 7 del artículo 358 del Código de Procedimiento
Civil, respecto de la testigo doña Elena Goycolea Gana, fundada en la íntima
amistad de ésta con la parte que lo presenta, por lo que, según afirma, la
declarante carece de la imparcialidad suficiente para poder deponer en juicio, lo
que se desprende de la declaración de la testigo, quien señala que conoce a una de
las demandantes y a su madre hace aproximadamente 23 años, que ha asistido a
fiestas familiares y conoce a su familia inmediata, señalando adicionalmente, ser
madrina de Alicia, hecho que en sí mismo constituye un hecho grave para calificar
el grado de íntima amistad con la parte que lo presenta en los términos que solicita
el Código del ramo. Indica que es de público conocimiento que de acuerdo a la
religión católica un padrino asume responsabilidades respecto del apadrinado que
los une de por vida, solicitando finalmente, sea acogida la tacha formulada,
declarando la inhabilidad de la testigo para prestar declaración, con costas.
SEGUNDO: Que evacuando el traslado de la incidencia la apoderado de la
parte demandante, se opone a la tacha formulada, con costas, fundando su
oposición en que el numeral 7 del artículo 358 del Código de Procedimiento Civil
señala expresamente que la inhabilidad se configura respecto de "los que tengan
íntima amistad". Es decir para el legislador la amistad íntima debe configurarse al
momento en que el testigo declara en un juicio determinado y no antes.
Argumenta que en la especie la testigo al responder las preguntas de tacha, N° 5 y
N° 8, ha señalado expresamente que tiene un contacto esporádico, tanto con Alicia
como con su madre. Adicionalmente indica que resulta forzado sostener que una
eventual relación cercana que la deponente tenga con la madre de uno de los
demandantes, pueda configurar una relación de íntima amistad en relación con
esta última, considerando adicionalmente que de acuerdo a las reglas de la
experiencia un padrino o una madrina no necesariamente debe ser considerado
como un amigo íntimo de su ahijado, configurándose una relación distinta a la
amistad. Finalmente alega que de acuerdo a las respuesta de la testigo, no es
posible desprender de modo alguno que esta sea amiga íntima de Alicia Herrera
Reyes.
TERCERO: Que, la causal de tacha hecha valer, esto es, de íntima amistad
entre la deponte y la parte que la presenta, debe ser manifestada por hechos
positivos. En efecto, al señalar la testigo que existe una relación de amistad de una
cantidad importante de años, sumado al hecho de indicar que es madrina de una
de las demandantes de autos, se estima por el Tribunal que la relación de amistad
entre padrinos y ahijados supone una estrecha relación de amistad entre familias y
que precisamente constituye un hecho manifiesto de íntima amistad, por lo que
cumple con el requisito dispuesto por el legislador procesal para ser considerada, y
en consecuencia, su declaración carecería de la imparcialidad que se pide para que
tenga valor en juicio sumado a otras circunstancias, por lo cual se acogerá la tacha
deducida , sin costas por estimar que tuvo motivos plausibles para litigar.
EN CUANTO A LA EXCEPCIÓN DE PRESCRIPCIÓN
CUARTO: Que, la demandada, ha opuesto, en su contestación la
excepción de prescripción liberatoria de 4 años, establecida en el artículo 2.332 del
Código Civil, en relación con el artículo 2.497 del mismo cuerpo legal, fundada en
que habiendo transcurrido más de 4 años desde la ocurrencia de los actos u
omisiones presuntamente constitutivos de falta de servicio, que habrían
ocasionado el fatídico y lamentable accidente de 15 de abril de 2012, la acción
reparatoria civil, se encontraba al momento de la presentación de la demanda, esto
es el 18 de octubre de octubre de 2016 y consecuentemente de su emplazamiento el
26 de febrero de 2019, extinguida por prescripción, por lo que deberá rechazarse la
demanda, en cuanto por ella se intenta la condena al pago de las indemnizaciones
de perjuicios de cada actor, según aduce.
QUINTO: Que, conforme al artículo 2523 N°2 del Código Civil, el acto que
interrumpe la prescripción es la interposición de la demanda, que habiéndose
interpuesto la demanda sub-lite ante este Tribunal, Primer Juzgado de Letras de
Coyhaique, el 21 de marzo de 2016, y atendido la data de ocurrencia del hecho
que motiva la presente acción, esto es, el 15 de abril de 2012, la acción de autos, se
encontraba vigente a la fecha de interposición del libelo pretensor.
SEXTO: Que, el inciso final del artículo 2518 del Código Civil dispone que la
prescripción que extingue las acciones ajenas se interrumpe civilmente por la
demanda judicial, salvo los casos enumerados en el artículo 2503, a saber, si la
demanda no se ha hecho en forma legal, si el recurrente desistió expresamente de
la demanda o se declaró abandonada la instancia, o bien, si el demandado obtuvo
sentencia de absolución, de lo que se desprende que sólo en dichos casos se está
frente a una demanda que no ha tenido el mérito de interrumpir la prescripción,
cuyo no es el caso de autos.
SÉPTIMO: Que, reafirma lo anteriormente considerado, la jurisprudencia
de la Excma. Corte Suprema, ha señalado, "Que, en el mismo sentido, la
jurisprudencia mayoritaria de esta Corte ha estimado que la demanda presentada
ante un tribunal incompetente es suficiente para interrumpir la prescripción
porque la voluntad del actor ha sido la de reclamar su derecho y esa manifestación
se produce, hágase ante un tribunal competente o incompetente (Vodanovic, T. II,
Bienes, Editorial Nascimiento, 1981, p. 540 y 541, citándose allí la Memoria de Luz
Bulnes Aldunate, 1954, sobre "La interrupción civil de la prescripción", p. 51 a 53
que sostiene que "nuestra jurisprudencia ha fallado, siempre, aceptando como
interrupción de prescripción la demanda interpuesta ante el tribunal
incompetente,(Del Rol 58.985-2016).
EN CUANTO A LAS DEMAS EXCEPCIONES DEDUCIDAS EN
SUBSIDIO UNAS DE OTRAS
EXCEPCIÓN DE AUSENCIA DE RELACIÓN DE CAUSALIDAD POR
CONDUCTA PROPIA DE LA VÍCTIMA, EXCEPCIÓN DE AUSENCIA DE
FALTA DE SERVICIO , EXCEPCION DE AUSENCIA DEL DAÑO MORAL Y
EXCEPCIÓN DE ATENUACION DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL
OCTAVO: Que, las excepciones hechas valer por la demandada, esto es,
excepción de ausencia de causalidad, de ausencia de falta de servicio, de ausencia
de daño moral y de atenuación de responsabilidad civil, son en su esencia
alegaciones de fondo que resultan incompatibles entran a conocer previamente,
sino más bien deben ser resueltas y analizadas a la luz de lo discutido en autos,
esto es el fondo de la acción deducida como de las demás presentaciones
constitutivas de la etapa de discusión, por lo que se conocerán y fallarán a
propósito de dicho análisis.
EN CUANTO AL FONDO
NOVENO: Que ha comparecido en autos, el abogado Germán Ovalle
Madrid, en representación de don Luis Felipe Herrera Cuevas, contratista en
construcción, y de doña Alicia Angélica Herrera Reyes, deduciendo demanda de
indemnización de perjuicios, en sede de responsabilidad extracontractual, en
contra del Fisco de Chile-Dirección General de Aguas, persona jurídica de derecho
público, representado legalmente por el Director General de Aguas, don Carlos
Estévez Valencia, o por quien lo reemplace o subrogue, todos domiciliados en calle
solicitando en definitiva, se condene al demandado a pagar a don Luis Felipe
Herrera Cuevas la suma total de $ 300.000.000 (trescientos millones de pesos) y a
doña Alicia Angélica Herrera Reyes, la suma total de $150.000.000, (ciento
cincuenta millones de pesos), por concepto de daño moral, más reajustes e
intereses o la suma que el Tribunal estime conforme al mérito del proceso, con
costas.
DÉCIMO: Que, contestando la demandada, el abogado Procurador Fiscal
del Consejo de Defensa del Estado, Carlo Montti Merino, en representación del
demandado Dirección General de Aguas, solicita el rechazo de ésta, conforme a los
antecedentes de hecho y derecho que expone en su presentación, con costas.
UNDÉCIMO: Que la parte demandante allegó al proceso las siguientes
probanzas:
I.- Documental:
Acompañada la demanda, con fecha 21 de marzo de 2016 y reiterada en
presentación Folio 126 de 02 de septiembre de 2019:
1.- Certificado de nacimiento de don Felipe Herrera Urrutia, emitido por el
Servicio de Registro Civil e Identificación con fecha 18 de marzo de 2016.
2.- Certificado de Defunción de don Felipe Herrera Urrutia, emitido por el
Servicio de Registro Civil e Identificación con fecha 18 de marzo de 2016.
3.- Certificado de Nacimiento de doña Alicia Angélica Herrera Reyes
emitido por el Servicio de Registro Civil e Identificación con fecha 18 de marzo de
2016.
4. Copia autorizada de mandato judicial, de 1 7 de marzo de 2016.
Acompañada a la presentación Folio 124, de 3 de septiembre de 2019:
5.- Copia digitalizada de sumario administrativo instruido por el Ministerio
de Obras Públicas en contra del ex jefe regional de la Dirección General de Aguas
de la región de Aysén, don Fabián Espinoza Castillo.
Acompañada a la presentación folio 126, de 2 de septiembre de 2019,
custodiada en la Secretaría del Tribunal, bajo el N° 1895-19.
6.- Copia impresa de sumario administrativo instruido por el fiscal
instructor del Ministerio de Obras Públicas, don Cristian Mellado Rodríguez, en
contra del ex jefe regional de la Dirección General de Aguas de la región de Aysén,
don Fabián Espinoza Castillo.
Acompañada a la presentación folio 126, de 2 de septiembre de 2019,
custodiada en la secretaria del Tribunal, bajo el N° 1896-2019.
7.- Copia de sentencia definitiva dictada el 21 de agosto de 2018, por el 28°
Juzgado Civil de Santiago, en causa Rol C-21.630-2015, caratulada “Cumin con
Fisco de Chile”, entablada por la cónyuge e hijos de don Pedro Nahuelcar Parra,
fallecido en el accidente de 15 de abril de 2012.
8.- Copia de sentencia definitiva dictada con fecha 15 de junio de 2019, por
la 5ta. Sala de la Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, En autos Rol I. Corte
14.498-2018, que revoca, con costas, el fallo de primera instancia, dictado por el
28° Juzgado Civil de Santiago en causa Rol C-21.630-2015.
9.- Copia de sentencia definitiva dictada con fecha 3 de julio de 2018, por el
19° Juzgado Civil de Santiago, en causa rol C-26.653-2015, caratulada
“Urrutia/Ministerio de Obras Públicas”.
10.- Copia de sentencia definitiva dictada con fecha 15 de junio de 2019 por
la 5ta. Sala de la Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, Rol I. Corte 14.024-2018,
que revoca, con costas, el fallo dictado por el 19° Juzgado Civil de Santiago, en
causa Rol C-26.653-2015.
11.- Copia impresa, en tres tomos anillados, de la carpeta investigativa RUC
1200395546-8, instruida por el Ministerio Público por el fallecimiento de don
Pedro Nahuelcar Parra y de don Felipe Herrera Urrutia, y de sumario
administrativo, en tres tomos anillados, custodiada en la Secretaría del Tribunal
con el N° 1778-2019.
12.- Copias de escritos de demanda, contestación, réplica y dúplica
presentados en los autos caratulados “Cumin/Fisco de Chile”, rol C-21.630-2015,
tramitados ante el 28° Juzgado Civil de Santiago.
13.- Copias de escritos de demanda, contestación, réplica y dúplica
presentados en los autos caratulados “Urrutia/Ministerio de Obras Públicas”, rol
C-26.653-2015, tramitados ante el 19° Juzgado Civil de Santiago.
14.- Manual de Prevención de Riesgos del Ministerio de Obras Públicas,
Departamento de Prevención de Riesgos”, elaborado por la Dirección General de
Obras Públicas en conjunto con la Asociación Chilena de Seguridad, Primera
Edición, Noviembre 2005, Santiago de Chile.
15.- Copia de sentencia definitiva dictada con fecha 24 de febrero de 2015,
por el 2° Juzgado de Letras de Punta Arenas, en causa rol C-1506-2007 caratulada
“Ruiz con Fisco de Chile”.
16.- Copia de sentencia definitiva dictada con fecha 27 de noviembre de 2015
por la Iltma. Corte de Apelaciones de Punta Arenas, en causa Rol de Ingreso I.
Corte N° 183-2015, que confirmó el fallo dictado en primera instancia por el 2°
Juzgado de Letras de Punta Arenas en causa Rol C-1506-2007.
17.- Copia de sentencia dictada por la Excma. Corte Suprema con fecha
12.4.2016, Rol de Ingreso Excma Corte Suprema N° 1.494-2016, por la que se
rechazó el recurso de casación en el fondo interpuesto por el Fisco en contra de la
sentencia definitiva dictada por la Iltma. Corte de Apelaciones de Punta Arenas, en
causa Rol de Ingreso I. Corte N° 183-2015.
18.- Diploma póstumo otorgado por la Pontificia Universidad Católica de
Chile a don Felipe Herrera Urrutia, y entregado a su padre, don Luis Felipe
Herrera Cuevas, con fecha 29 de mayo de 2012.
Acompañada en forma fraccionada a las presentaciones Folios 128, 129,
130,131, 132 y 133, de 3 de septiembre de 2019:
19.- Sin perjuicio de haberse agregado materialmente con anterioridad, se
acompañó por la demandante Copia digitalizada, de las partes 1,2 y 3, FOLIOS 1 a
144 de la carpeta investigativa RUC1200395546-8 seguida en contra de don Fabián
Espinoza Castillo.
Acompañada a la presentación folio 139, de 9 de septiembre de 2019:
20.- Artículo de prensa titulado “Confirman desaparición de 2 funcionarios
de la DGA tras caer de bote Zodiac en Campos de Hielo Norte”, publicado por
biobiochile.cl con fecha 15 de abril de 2012.
21.- Artículo de prensa titulado “Desaparecen dos personas de la DGA en
Región de Aysén”, publicado por duna.cl con fecha 15 de abril de 2012.
22.- Artículo de prensa titulado “Encuentran bote zodiac en que viajaban los
funcionarios de la DGA desaparecidos en Aysén”, publicado por biobiochile.cl con
fecha 16 de abril de 2012.
23.- Artículo de prensa titulado “Encontraron bote Zodiac donde viajaban
funcionarios de la DGA en Aysén”, publicado por ADNradio.cl con fecha 16 de
abril de 2012.
24.- Artículo de prensa titulado “Dedicación y compañerismo destacan en el
perfil de los funcionarios DGA desaparecidos en Aysén”, publicado por
biobiochile.cl con fecha 16 de abril de 2012.
25.- Artículo de prensa titulado “ANEF solicitó al MOP Aysén completa
auditoría para esclarecer accidente de funcionarios de la DGA” publicado por
elpatagondomingo.cl con fecha 23 de abril de 2012
26.- Artículo de prensa titulado “Sin resultados finalizan labores de
búsqueda de funcionarios MOP en Río Huemules”, publicado por mop.cl con
fecha 30 de abril de 2012.
27.- Artículo de prensa titulado “Iniciarán monitoreo de río donde
desaparecieron funcionarios del MOP”, publicado por 24horas.cl con fecha 8 de
mayo de 2012. .
28.- Reportaje titulado “Madre de funcionario del MOP desaparecido en río
Huemules en 2012 denuncia bloqueo de la investigación”, publicado por ciper.cl
con fecha 15 de abril de 2013.
Acompañada a la presentación Folio 140, de 9 de septiembre de 2019:
29.- Copia de sentencia dictada con fecha 21 de junio de 2012 en causa rol
V-169-2012, por el Juzgado de Letras en lo Civil de Coyhaique, mediante la cual se
declara como día presuntivo de la muerte de don Felipe Herrera Urrutia el 15 de
abril de 2012.
30.- Copia Sentencia de la Excma. Corte Suprema, Ingreso N°10.972-13,
dictada con fecha 30 de abril de 2014.
31.- Artículo titulado “La culpa del empresario por accidentes del trabajo.
Modernas tendencias jurisprudenciales”, del profesor José Luis Diez Schwerter,
contenido en la obra “La responsabilidad por accidentes del trabajo”, Facultad de
Derecho, Universidad de Los Andes, Cuadernos de Extensión Jurídica N°10, año
2005.
32.- Artículo titulado “Víctimas directas y por repercusión en la
responsabilidad civil derivada de accidentes del trabajo o enfermedades
profesionales en nuestra jurisprudencia reciente: del problema de la competencia a
las distorsiones sustanciales”, del profesor José Luis Diez Schwerter y publicado en
la Revista de Derecho de la Universidad de Concepción, N° 214, Año LXXI, Julio-
Diciembre 2003.
33.- Página 707 de la obra “Tratado de Responsabilidad Extracontractual”,
Ed. Jdca. de Chile, año 2006, del profesor Enrique Barros Bourie.
34.- Informe en derecho titulado “Sobre la procedencia del pago de intereses
en una indemnización por seguro”, del profesor Daniel Peñailillo Arévalo, actual
abogado integrante de la Excma. Corte Suprema.
Testimonial:
En audiencia de fecha 2 de septiembre de 2019, según consta en Folio 122.
Comparece el testigo, don Carlos Vera Torres, ya individualizado en autos,
quien al tenor de los puntos de prueba fijados, declaró que conoció a Felipe, y a su
madre al momento del accidente, oportunidad en que se acercaron a un acto
religioso que se hizo en la Universidad, al que asistió porque Felipe era el
ayudante del curso de su hijo. Indica que al momento en que se supo del
accidente llegó a Coyhaique la madre y uno de los hermanos de Felipe, a quienes,
junto a su esposa, acompañaba en la casa de huéspedes del Ministerio de Obras
Públicas y también los acompañaba a las reuniones que se hacían en las oficinas de
Onemi donde se daban los informes del avance del proceso de búsqueda y se
discutían algunos pasajes de ese proceso. Indica que no sabe si en esas reuniones
participaban funcionarios de la Dirección General de Aguas y añade que en las
casa de huéspedes del Ministerio de Obras Públicas vio a dos personas, de quienes
no recuerda el nombre, que por lo que escuchó, eran trabajadores del Ministerio
de Obras Públicas, uno era el jefe de Felipe y la otra persona era la encargada de
unos instrumentos de monitoreo, quienes al momento de su visita fueron
increpados respecto del accidente ocurrido, mientras la mujer le decía al hombre
algo así como que él los había mandado a subirse a ese bote, que para eso lo había
comprado, para usarlo en ese trabajo y luego le dijo que al mirar hacia el trayecto
donde tenía que ir el bote vio que el bote estaba dado vuelta, flotando y a unos
metros vio una mano y parte de la cabeza de la persona que acompañaba a Felipe,
a quien no vio en ningún momento. Precisa que el diálogo que presenció se
desarrolló entre el cuarto y sexto día desde que se había iniciado la búsqueda de
los funcionarios que habían sufrido el accidente.
Contrainterrogado el testigo declara que no recuerda la fecha en que ocurrió
el accidente, ni la fecha en que acompañó a la madre de don Felipe a la Onemi,
pero que ello ocurrió desde que la madre y hermano de Felipe llegaron a
Coyhaique, hasta su regreso a Santiago, y que su presencia en las reuniones no
quedaba registrada.
En audiencia de 3 de septiembre de 2019, según costa en folio 123.
Comparece el testigo, don Ascanio Monsalve Herrera, ya individualizado
en autos, quien previamente juramentado, e interrogado al tenor de los puntos de
prueba fijados, expuso, en relación al punto primero de la interlocutoria de prueba,
que antes de ser jubilado era funcionario de la Dirección General de Aguas del
Ministerio de Obras Públicas y por ese motivo participó en la comisión a terreno
para hacer instalaciones de mediciones de caudal y derretimiento de glaciar en el
río Huemules, en Tortel. Indica que en la referida comisión su labor fue trasladar
casetas y materiales hasta Tortel y combustible hasta la lancha de Conaf, que se
utilizarían para la instalación de casetas y sensores para medición de caudal del río
Huemules, y que una vez ejecutadas las referidas labores, buscó una cabaña para
dejar instalados a los miembros de la comisión y luego regresó a Cochrane. Relata
que dos días después, estando en Coyhaique, supo del accidente que tuvieron sus
compañeros de trabajo, en el cual Pedro Nahuelcar y Felipe Herrera, se habían
dado vuelta en un bote chico que se llevó para ese viaje, un motor de 9,9 HP, el
cual no servía para navegar en ese río que era muy caudaloso y grande.
Refiere que ante los hechos ocurridos se preguntó qué había pasado con el
bote y la gente de Conaf que no participó en el segundo día en el cual sucedió el
accidente. Expone que nunca vio a su colega Pedro Nahuelcar operar un bote
inflable, que para ese río no servía por las dimensiones de ese bote que era muy
chico y el motor no era capaz para remontar la corriente del río, que por lo que
recuerda el accidente relatado ocurrió el día 15 de abril de 2012 o 2013, que el bote
donde ocurrió el accidente no era de la DGA, sino que era de propiedad de la
CIEP, y se había conseguido para hacer una batimetría cuando se vaciaba el lago
Cachet, en la cual quedaba una laguna de unos 80 cm. a 1 metro de hondura que
ahí servía ese bote chico y el motor, porque en ese lugar no se formaban vientos ni
corrientes.
Consultado sobre el punto, expone que la DGA tenía un Zodiac el MK3 de
4,70 mts por 1,50 de ancho libre de los tubos, el cual era operado con un motor de
40 HP, que no fue llevado a la visita en terreno en la que ocurrió el accidente ni se
mandó a buscar, porque para ella se contaba con el apoyo de Conaf con la lancha y
un bote, apoyo que solo se manifestó el primer día.
Señala que por su experiencia de operador de bote zodiac sabe que un
motor de 9,9 H.P. no servía para navegar en el río Huemules, que un bote Zodiac
con un motor de 40 H.P. cargado en un Zodiac MK 3 su motor se veía muy afligido
en remontar rápidos y corrientes de los ríos de esta región. Añade que realizó un
curso en la Armada de Puerto Chacabuco en el cual le entregaron tarjeta de nave
menor o carnet.
Declara que ni don Felipe Herrera ni don Pedro Nahuelcar, ni los otros
miembros de la comisión tenían cursos relativos a la conducción de embarcaciones.
Responde que no sabe porque no fue considerado en la comisión,
precisando que quien debía hacerlo era el Director, don Fabián Espinoza.
Afirma que fue funcionario de la DGA por 39 a 40 años.
Contrainterrogado declara que conocía a don Pedro Nahuelcar hacía 23 a 24
años y que eran amigos, que nunca lo vio manejar alguna embarcación, ni de la
Dirección de Aguas ni particular, que prestó declaración en la Fiscalía de Cochrane
y que no recuerda que haya declarado frente a un funcionario del MOP y en causa
penal, que antes de cargar la camioneta le advirtió a don Pedro Nahuelcar que el
motor del bote Zodiac: que llevaban para el cometido funcionario no servía para el
rio Huemules, en los siguientes términos: que “Esa hueva de bote y ese motor no
sirven para ese tremendo río", a lo que él le contestó que lo llevaba por si acaso,
que eso se lo dijo, pese a que a él no se le había encomendado operar dicho bote, ni
había visto operarlo a don Pedro Nahuelcar, porque tenían el apoyo de Conaf, de
la lancha y bote, el que ocuparon el primer día, que de acuerdo a su experiencia las
causas del accidente fueron que el bote ocupado no fue capaz de remontar unos
rápidos con roqueríos que los arrinconó sobre las piedra y dio vuelta el bote,
precisa que eso lo dice, porque lo comprobó en el bote Zodiac de la Oficina, que
tiene un motor de 40, en el que junto a 3 personas pasó esos rápidos y pedreríos, en
la búsqueda de Pedro Nahuelcar y Felipe Herrera, añade que el accidente también
se debió a la inexperiencia de don Pedro Nahuelcar, a quien nuca vio manejar un
bote. Indica el testigo que siempre salía en bote junto a don Pedro Nahuelcar, y
que en esas oportunidades el operador del bote era el declarante.
Contrainterrogado el testigo para que aclare en que basa su afirmación en
orden a que el Bote habría sido conducido por Pedro Nahuelcar el día del
accidente y no por Felipe.
Declara que don Pedro Nahuelcar tenía unos 15 a 20 años de experiencia en
faenas en terreno, manuables, pero no tenía experiencia en bote, que ninguna de
las personas que formaban parte del cometido en que ocurrió el accidente tenía
experiencia en el tipo de trabajo que se estaba realizando y en haber utilizado el
bote Zodiac, que de los participantes en el cometido fue con don Pedro Nahuelcar
con quien más veces participó en tareas propias de la DGA, en cuya ejecución se
utilizó el bote Zodiac que el testigo declara haber manejado. Declara a
continuación que al cometido funcionario se llevaron chalecos salvavidas, que de
los funcionarios desaparecidos el que tenía mayor grado jerárquico era don Felipe
Herrera Urrutia y que no sabe si este último era el encargado de la prevención de
riesgos en la DGA, y si era a él, en dicha calidad a quien le correspondía tomar las
medidas de seguridad en el cometido.
En audiencia de fecha 5 de septiembre de 2019, celebrada ante el 24°
Juzgado Civil de Santiago, en Exhorto 747-2019.
Según consta en Folio 176 de autos, comparece el testigo, don Cristian
Etcheberry Celhay, quien, previamente juramentado, al tenor del punto tres de la
interlocutoria de prueba declara que le consta que a don Felipe Herrera le ha
afectado muchísimo la muerte de su hijo, porque antes de ocurrida esta, era una
persona normal y después del accidente ha estado como retraído, siempre
recordando a su hijo en las reuniones, se le ha notado muy dolido, muy mal, que
además supo que dejó de trabajar por un tiempo, producto de que no podía
reponerse de la muerte de su hijo, que estuvo un tiempo largo dedicado a juntar
antecedentes, a tratar de encontrar los restos de su hijo, para lo que tuvo que
instalarse en Coyhaique y Cochrane, lo que lo alejó de su trabajo y profundizó su
dolor.
En cuanto a la hermana de don Felipe Herrera Urrutia expone que no tiene
mayores antecedentes, salvo que en una oportunidad, en que se hizo una reunión,
con comentarios de Felipe, acerca de la expedición, lo que había pasado, estaba
ella, quien obviamente estaba afectadísima, y que Felipe siempre cuando hablaba
que estaba mal, mencionaba que su hija también lo estaba.
Que no sabe el monto de los gastos en que incurrió don Felipe Herrera
Cuevas en sus viajes a Coyhaique y por estadía en hotel, pero cree que debió ser
mucho más de lo que recaudó junto a sus compañeros para ayudarlo a cubrir
dichos gastos, en los cuales incurrió para tratar de encontrar a su hijo, que las veces
que lo ha visto lo encuentra muy bajoneado, que no es la misma persona que
conoció, esa persona alegre, que ya no lo ve así, que la relación entre el
demandante y su hijo era muy buena, que don Felipe siempre hablaba muy bien de
sus hijos y de sus progresos, que recuerda que la relación con su hijo era buena,
que lo quería y estaba orgulloso de él, finalmente declara que tal como lo señaló
previamente, don Felipe no ha logrado recuperarse tras la muerte de su hijo y cree
que es difícil que lo haga.
En audiencia de fecha 6 de septiembre de 2019, celebrada ante el 24°
Juzgado Civil de Santiago, en Exhorto 747-2019.
Según consta en Folio 177 de autos, compareció el testigo, don Rubén
Peralta Muñoz, quien previamente juramentado declara al punto de prueba N° 3,
esto es, que considera que si, porque murió el hijo de Felipe, bajo circunstancias
que no debían haber sucedido, que según lo que leyó, hubo muchos errores en la
salida que Felipe tuvo con gente de la oficina de la DGA, y que finalmente
provocaron este accidente, por el cual el demandante pierde un hijo de 25 a 28
años, aproximadamente, que en los primeros momentos de ocurrido el accidente
no se sabía si Felipe estaba muerto, desparecido, si lo iban a recuperar, que el
padre de Felipe y demandante de autos, tuvo que ir al lugar a tratar de ayudar en
la búsqueda. Señala que el grupo del colegio los compañeros de don Felipe Herrera
Cuevas se reunieron para ver la forma de ayudarlo tanto en lo económico, como en
lo emocional y añade que el accidente y muerte de su hijo, provocó que Felipe
estuviera mucho tiempo sin trabajar, que el demandante es independiente, y por lo
que entiende, si no trabajaba no ganaba, que ha escuchado que don Felipe Herrera
Cuevas ha necesitado atención psiquiátrica y psicológica, de modo que si ha
habido un enorme daño moral, que a la época de su declaración, habiendo ya
transcurrido seis años del accidente, cuando habla con el demandante en las
reuniones de ex compañeros, este aún se emociona y llora. Que sabe que la relación
del demandante con su hijo Felipe era cercana, que el actor estaba muy orgulloso
de su hijo, a quien le fue muy bien en la universidad, tenía un muy buen trabajo y
tenía una gran perspectiva laboral. Añade que además de las reuniones de ex
compañeros que se hacían en el hotel El Director, luego de ocurrido el accidente
asistió a una ceremonia que se hizo en la Universidad Católica, donde Felipe
Herrera Urrutia había estudiado, a la que fueron invitados los ex compañeros de
curso del actor.
Que la reacción inicial del demandante, luego de ocurrido el accidente fue ir
a la zona a buscarlo, cooperar en lo que él pudiera, incluso cuando la DGA o
Carabineros decidió no continuar la búsqueda, contrató y financió a boteros y
gente para que lo ayudara a seguir con la búsqueda, que nunca se conformó con
que no apareciera el cuerpo, que los hechos narrados han ocasionado en el
perjuicios morales, por cuanto murió su hijo en circunstancias que no deberían
haber ocurrido y económicos, por cuanto producto del accidente y muerte de su
hijo, estuvo más de un año sin trabajar y añade que a la época de su declaración
don Felipe Herrera Cuevas no ha logrado sobreponerse desde el punto de vista
psicológico por la muerte de su hijo y que cuando toca el tema regresa a él toda la
pena.
En audiencia de 7 de octubre de 2019, celebrada ante el 24° Juzgado Civil
de Santiago, en Exhorto 747-2019.
Según consta en Folio 185 de autos, comparece doña Trinidad Villanueva
Arancibia, ya individualizada, quien previamente juramentada expuso que se
enteró de los hechos que fundan la demanda de autos, en el colegio un día que
Alicia llegó afectada y nadie entendía que estaba pasando, fue entonces que ella
contó que tenía un problema relacionado con su hermano, luego de lo cual tomó
sus cosas y se fue, que Alicia no volvió al colegio como por dos meses y cuando
volvió se notó un cambio fuerte en ella, en su personalidad, en como hablaba, que
antes ella era una niña muy alegre, muy abierta, que le gustaba conocer gente y
siempre estaba riéndose, pero cuando volvió al colegio después del accidente llegó
mucho más cerrada y ya no se reía como antes. Señala que al principio todos
pensaron que esos cambios fueron por el shock por la muerte de su hermano, pero
hasta el final de cuarto medio Alicia nunca volvió a ser la niña que era antes, que
evadía todo lo que tenía que ver con muerte, con accidentes, todo lo que tuviera
que ver con pérdidas, para ella no era tema y siempre que se decía el nombre de su
hermano, por ejemplo en los textos que estaban leyendo se ponía muy mal.
Declara que recuerda un momento especifico ocurrido una vez que fueron al
cine en grupo, oportunidad en que Alicia se puso a llorar cuando sintió el olor de
las cabritas y no paraba de llorar, bueno y ahí les contó que cuando le dieron la
noticia del accidente de su hermano, ella estaba comiendo cabritas, entonces no las
puede oler porque recuerda el momento. Añade que por lo que recuerda Alicia y
su hermano eran cercanos, que Alicia siempre subía fotos con su hermano, hasta el
último momento, y que todos los años para el cumpleaños de ella veía fotos que
subía junto a su hermano.
Pericial: Que en autos se designó con fecha 10 d septiembre de 2019, a folio
146, a la perito Yasna Carola Delgado Mella, quien aceptó el cargo a folio 150,
agregando acta de metodología, con fecha 08 de octubre de 2019, a folio 156,
acompañando su informe el 27 de noviembre de 2019, a folio 190, y su
complementación de fecha 28 de noviembre de 2019, a folio 191.
DÉCIMO SEGUNDO: Que, la demandada agregó al proceso las siguientes
probanzas:
Documental:
Acompañada a la contestación de folio 79, de fecha 20 de marzo de 2019:
1.- Copia de Resolución Exenta N° 107/1991 del señor Presidente del
Consejo de Defensa del Estado, que designa al abogado de la demandada en el
cargo de Abogado Procurador Fiscal de Coyhaique.
2.- Certificado emanado del señor Secretario del Consejo de Defensa del
Estado, que da cuenta del acuerdo del acuerdo de dicha institución de asumir la
representación de la Dirección General de Aguas.
Acompañada a la presentación Folio 135, de 6 de septiembre de 2019:
3.- Copia de la Resolución DGA. Exenta N° 46, de 19 de enero de 2011,
mediante la cual se designa a don Felipe Adrián Herrera Urrutia, como Jefe de la
Unidad de Hidrología de la XI Región de Aysén, y se establecen sus funciones y
atribuciones.
4.- Copia del D.S. N° 87, de 14 de mayo de 1997, del Ministerio de Defensa
Nacional, Reglamento General de Deportes Náuticos, vigente al momento del
accidente, que da origen a la demanda.
5.- Copia de sentencias penales, en causa caratulada "Eliana Margarita
Cumin Cumin con Fabián Alejandro Espinoza Castillo" dictadas por el Juzgado de
Garantía de Cochrane en Rol 0-180-2012 y por la lltma. Corte de Apelaciones de
Coyhaique, en Rol I Corte 54-2016, referidas al juicio penal seguido por el accidente
materia de estos autos.
6.- Copia del Sumario instruido con ocasión del accidente materia de estos
autos, dividido en 6 archivos digitalizados, que se han denominado: Sumario
T0M01_partel.pdf; Sumario T0M01_parte2.pdf, Sumario T0M01_parte3.pdf;
Sumario T0M02_parte l.pdf; Sumario T0M02_parte2.pdf, y Sumario
T0M02_parte3.pdf.
7. Copia del recibo de equipo de protección personal efectuado por don
Felipe Herrera Urrutia el día 21 de abril de 2011.
8.- Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad del Ministerio de
Obras Públicas, versión año 2012.
DÉCIMO TERCERO: Que, se ha demandado en la especie, sin perjuicio de la
discusión planteada entre las partes y de acuerdo al mérito de autos y de la etapa
de discusión, la responsabilidad extracontractual del Estado por falta de servicio,
correspondiéndole en derecho y de conformidad al artículo 1698 del Código Civil,
la carga de la prueba al demandante, dado que se trata de una responsabilidad de
tipo subjetiva, y en consecuencia es necesario la concurrencia copulativa de cuatro
requisitos para configurarla, a saber: a) Que se encuentre legalmente consagrada
una obligación, respecto de la cual se produzca la falta de servicio; b) Que el
servicio no se haya prestado, se haya hecho en forma inadecuada o en forma
tardía; c)Que se pruebe un perjuicio; y d) Que exista un nexo causal entre la falta
de servicio y el perjuicio, siendo necesario, previamente y antes de entrar a
determinar su concurrencia, tener presente algunas consideraciones.
DÉCIMO CUARTO: Que, conforme al artículo 6º y 7° de la Carta
Fundamental se establece, el irrestricto apego a la Constitución y las leyes de las
autoridades públicas y de las instituciones u órganos del Estado, quienes deben
actuar dentro de la esfera de su competencia y además, someter su acción al
Principio de Juridicidad.
DÉCIMO QUINTO: Que, por su parte, la Ley Orgánica Constitucional de
Bases Generales de la Administración del Estado, en concordancia con la Carta
Política, como ya se ha dicho, establece la responsabilidad del Estado y sus
Organismos por su actuar, sus atribuciones públicas deben interpretarse en forma
restrictiva, todo abuso o exceso en el ejercicio de sus potestades o competencia
dará lugar a las acciones y recursos correspondientes, y como consecuencia, el
Estado será responsable por los daños que causen los órganos de la
Administración en el ejercicio de sus funciones, sin perjuicio de las
responsabilidades del funcionario que las hubiese ocasionado, por tanto, en el
artículo 42 del mismo Cuerpo legal, dado su claro tenor literal, se consagra la
Responsabilidad Extracontractual del Estado Administrador o sus organismos o
agentes, derivada de sus actuaciones u omisiones que causaren perjuicio en sus
derechos a las personas.
DÉCIMO SEXTO: Que, la Dirección General de Aguas (DGA) es el organismo
del Estado que se encarga de promover la gestión y administración del recurso
hídrico en un marco de sustentabilidad, interés público y asignación eficiente,
como también de proporcionar y difundir la información generada por su red
hidrométrica y la contenida en el Catastro Público de Aguas con el objeto de
contribuir a la competitividad del país y mejorar la calidad de vida de las personas.
DÉCIMO SEPTIMO: Que, sus funciones están indicadas en el D.F.L. N° 850
De 1997 del Ministerio de Obras Públicas y referidas a las que le confiere el Código
de Aguas, D.F.L. N° 1.122 de 1981 y el D.F.L. MOP N° 1.115 de 1969. Estas
funciones se ejercen a través de su organización, en las Divisiones de: Estudios y
Planificación, Hidrología y Legal; con arreglo a lo previsto en la norma ya
mencionada, planificar el desarrollo del recurso hídrico en las fuentes naturales,
con el fin de formular recomendaciones para su aprovechamiento, constituir
derechos de aprovechamiento de aguas, investigar y medir el recurso hídrico,
mantener y operar el servicio hidrométrico nacional, proporcionar y publicar la
información correspondiente, propender a la coordinación de los programas de
investigación que corresponda a las entidades del sector público, así como de las
privadas que realicen esos trabajos con financiamiento parcial del Estado, ejercer
la labor de policía y vigilancia de las aguas en los cauces naturales de uso público e
impedir que en éstos se construyan, modifiquen o destruyan obras sin la
autorización del Servicio o autoridad a quien corresponda aprobar su construcción
o autorizar su demolición o modificación, supervigilar el funcionamiento de las
Organizaciones de Usuarios, de acuerdo con lo dispuesto en el Código de Aguas.
DÉCIMO OCTAVO: Que, en cumplimiento de una de las funciones de la
Dirección de Aguas, detalladas precedentemente, el otorgamiento de derecho de
aprovechamientos de aguas y dentro de ésta la inspección de los puntos de
captación del recurso hídrico, mencionados en la solicitud presentada ante la
citada Dirección Regional, se organizó y planificó un cometido funcionario entre
los días 10 y 14 de abril de 2012, Sector Ventisquero Steffen, cuyo principal objetivo
era verificar puntos y/o coordenadas de captación referidos a un total de 11
solicitudes de aprovechamiento de aguas presentados por la Sociedad Agrícola y
Forestal Melimoyu Limitada, además de apoyar a la Dra. Paulina López,
glacióloga, quien en virtud de un proyecto Fondecyt, desarrollaba labores de
investigación en la zona del Rio Huemules en el Ventisqueros Steffen, funciones de
coordinación y apoyo que también le han sido otorgadas, por lo que la Dirección
apoyaría en terreno en la instalación de dos estaciones de medición fluviométricas.
Al citado cometido concurrieron los funcionarios de la Dirección Regional
de Aguas de Aysén, Fabián Espinoza Castillo, Pedro Nahuelcar Parra y Felipe
Herrera Urrutia, además se unió al grupo la Dra. Paulina López Alarcón.
Lo anterior se encuentra acreditado por los documentos que son parte del
sumario administrativo, signado con el N°11 del Motivo Undécimo del fallo,
instruido por el Ministerio de Obras Públicas, por resolución N°400- de 18 de abril
de 2012, consistentes en Minuta Cometido Funcionarios DGA Aysén, Anexo I
Ubicación Solicitudes de Derechos de Aprovechamiento, y Anexo III cometidos
funcionarios en terrero N°192,193 y 377. Instrumentos que no habiendo sido
objetados y atendido su naturaleza permiten tener por acreditados los hechos de
que dan cuenta.
DÉCIMO NOVENO: Que, consta de copia carpeta investigativa, agregada
a folio 126, signada con el N°11 del Motivo Undécimo del fallo, como
materialmente en custodia N° 1778-19, seguida por la Fiscalía Local de Cochrane
RUC N°1200395546-8, parte denuncia de Carabineros de la Prefectura de Aysén
N°20 de la Cuarta Comisaría de Cochrane de 15 de abril de 2012, que en horas de
la tarde, a las 15,30 horas el personal de Carabineros del Retén de Caleta Tortel,
recibió comunicación vía radial del poblador Efrain Guellet Vera, domiciliado en el
Sector Huemules de Caleta Tortel, informando haber visto un bote zodiac volcado
y una persona en el agua rio abajo, ante lo cual Carabineros activó plan de
búsqueda de información, determinando que el día 12 del presente mes (abril de
2012) a las 11,30 de la mañana zarpó desde Caleta Tortel la embarcación “Aguilar”
de Conaf a cargo del capitán Luis Paredes Sandoval y el Tripulante Orlando
Beltrán, quienes efectuaron un viaje especial con personal de Dirección Regional de
Aguas del Mop, compuesto por Pedro Nahuelcar Parra, Felipe Herrera Urrutia,
Paula López Alarcón y Fabián Espinoza Castillo. Hace presente que en horas de la
mañana de hoy, 15 de abril de 2012, ingresó al Rio Huemules un bote auxiliar de la
embarcación “Aguilar”, con los ciudadanos Pedro Nahuelcar y Felipe Herrera, con
la finalidad de instalar sensores del nivel de las aguas, los que habrían sufrido el
volcamiento de la embarcación encontrándose desaparecidos.
VIGÉSIMO: Que asimismo, constan de la citada carpeta investigativa, las
declaraciones de Fabián Espinoza Castillo, quien señaló en lo pertinente que se
desempeña como Director Regional de la DGA, que llegaron el día 11 de abril a la
comuna de Tortel y al día siguiente se entrevistaron con personal de Conaf, de la
embarcación “Aguilar”, para coordinar el traslado hacia Rio Huemules, lo que
hicieron en horas de la tarde, 13: 30 horas, realizaron jornadas de trabajo durante
los días siguientes según relata. El día domingo, a las 09:30 horas se dirigieron al
sector de desague del lago. Después se trasladaron a otro lugar donde efectuaron
trabajos por alrededor de 2,5 horas, una vez allí Pedro Nahuelcar le manifiesta a
Felipe Herrera, que debían trasladarse a otro punto usando el bote zodiac, señala
que Paulina y él se quedaron esperando su regreso, vieron que el bote remontaba
el rio y luego girar, a los pocos segundos vio flotar el bote sin sus tripulantes y un
grito alerta de la presencia de Pedro Nahuelcar, corrió a buscar una cuerda para
ayudarlo pero no alcanzó, Pedro se hundió y no volvió a aparecer. No vio a Felipe
Herrera.
Por su parte, Paulina López Alarcón, señala en su declaración que es
Glacióloga, y por espacio de 7 años trabaja para el centro de estudios científicos de
Valdivia, que incluye instalación de estaciones hidroclimáticas en la cuenca del Rio
Huemules, por lo que junto a los nombrados integrantes del cometido,
conformaron un equipo para realizar trabajos en el sector. Señala que el día 15
salieron aproximadamente a las 09:00 horas hacia las cercanías del Lago Sttefens,
llegando se puso a realizar conexiones eléctricas de los instrumentos, momentos en
que vio que Pedro y Felipe se iban navegando en un bote zodiac para cruzar el rio ,
acto seguido los perdió de vista por la pared de rocas, cuando de pronto fue
alertada por Fabián para mirar al rio y en ese momento el zodiac iba rio abajo
invertido, de pronto vio la cabeza de Pedro Nahuelcar delante del zodiac, escuchó
un ruido gutural, y se hundió, trataron de socorrerlo con una cuerda que entregó
a Fabián, pero no volvió a Salir. A Felipe no logró visualizar o escuchar gritos de él.
VIGÉSIMO PRIMERO: Que a consecuencia de los hechos descritos
precedentemente, el volcamiento y desaparición de Felipe Urrutia y Pedro
Nahuelcar y a fin de aclarar si en dichos eventos existía eventual responsabilidad
funcionaria en sus acaecimiento, se ordenó instruir sumario administrativo, lo que
consta de Resolución N°400 de 18 de abril de 2012, que da inicio a éste, y que se
encuentra signado con el N° 11 de la documental mencionada del Motivo
Undécimo precedente, el que por su naturaleza jurídica hace plena prueba respecto
de los hechos que consigna como de las conclusiones a las que arriba.
Así, en efecto, una vez culminado éste, por Dictamen Fiscal de 20 de agosto
de 2012, se formularon cargos al Director Regional de Aguas, Región de Aysén del
General Carlos Ibáñez del Campo, don Fabián Espinoza Castillo, por los siguientes
hechos, estimándose que con dichas faltas cometidas por Fabián Espinoza Castillo,
infringió gravemente los deberes funcionarios a que se refieren los artículos 61,
letra b) y c) y 64 letra a) de la Ley 18.834 a saber: a) por haber autorizado a
funcionarios que no contaban con el curso de patrón de botes; b)permitió que la
inspección se llevara a efecto en una embarcación de propiedad particular, y no
dictó los actos administrativos referidos a la embarcación ni tampoco a considerar
en el cometido a la Señora Paulina López Alarcón, quien participó en él; c)omitió
señalar que tales servidores se encontraban inhabilitados para operar el móvil
antes aludido y d)en su calidad de Director Regional y que se encontraba en el
lugar de los hechos, no les advirtió sobre el uso obligatorio de chalecos salvavidas,
proponiéndose por el instructor, la media de suspensión por dos meses con 50%de
goce de remuneración, medida que finalmente, sin perjuicio de manifestar su
conformidad con la sustanciación del sumario, el Fiscal Nacional del Mop,
propone la medida de destitución, por estimarla ajustada y condigna al mérito de
los antecedentes y gravedad de los hechos, medida que fuera aprobada por
Contraloría General de la República, siendo finalmente aplicada dicha medida.
VIGÉSIMO SEGUNDO: Que, en relación a los cargos formulados al
Director Regional de Aguas y naturaleza de la sanción aplicada, precedentemente,
sin perjuicio de haber sido absuelto en materia penal, de los cargos imputados
como delitos por los mismo hechos, según consta de la carpeta investigativa,
sentencia dictada en causa RUC 1200395546-8, instruida por el Ministerio Público
de Cochrane, consta en autos antecedentes suficientes en virtud de los cuales es
posible determinar la vulneración de las obligaciones y deberes funcionarios por
parte del Director Regional, y la gravedad de los acaecimiento y circunstancias que
rodearon el hecho que motiva la acción de autos.
VIGÉSIMO TERCERO: Que, en efecto, consta de Minuta 018, sobre
antecedentes funcionarios y capacitaciones, documento que consta carpeta
investigativa, agregada ésta última a folio 126, signada con el N°11 del Motivo
Undécimo precedente, como materialmente en custodia N° 1778-19, seguida por la
Fiscalía Local de Cochrane RUC N°1200395546-8, que los funcionarios Felipe
Herrera y Pedro Nahuelcar, no contaban con capacitaciones como patrón de nave,
ambos tenían a su haber otros cursos de capacitación: en el caso de Felipe Herrera
Urrutia, curso de primeros auxilios en zonas remotas, de junio 2011, y seminario de
primeros auxilios en el 2010, agregándose a su respecto, que su edad era de 30
años, soltero, geógrafo, y a la época del accidente se desempeñaba como Jefe de la
Unidad de Hidrología de la Dirección Regional de Aguas XI Región de Aysén.
VIGÉSIMO CUARTO: Que el cometido se realizó el día 15 de abril de 2012,
día domingo, el que se encontraba fuera del rango de días autorizado previamente
para cumplir con el cometido el que se encontraba autorizado, esto es entre el 10 y
14 de abril de 2012, no obstante consta acto administrativo de fecha 16 de abril de
2012, que se modificó comisión de servicio extendiéndola desde el 11 al 18 de abril
de 2012, en circunstancias que ya el día 16 señalado era de conocimiento de la
Dirección de Aguas y público del accidente ocurrido el dia anterior., 15 de abril de
2012
VIGÉSIMO QUINTO: Que, en lo que se refiere a la embarcación utilizada ,
bote zodiac, consta de la citada carpeta investigativa, en Documento denominado
“Procedimiento de trabajo seguro para operador Bote Zodiac en terreno en la
Dirección de Aguas” (pag.109 de la carpeta) aplicable para toda las actividades de
la DGA para el operador de bote zodiac en terreno a nivel nacional; el encargado
debe verificar que los elementos e instrumentos de trabajo y seguridad sean
llevados a terreno y se encuentren en perfecto estado de mantención para su uso,
para ello se adjunta lista de chequeo, la que debe ser verificada en su totalidad, de
lo contrario no puede ejecutarse la labor. En cuanto a la descripción de trabajo, que
el bote zodiac podrá ser maniobrado sólo por funcionarios de la Dirección de
Aguas que hayan hecho curso de patrón de bote.
Lo anterior resulta corroborado por lo que indica al respecto, el “Manual de
Prevención de Riegos en faena en terreno de Trabajadores MOP “(pag 143, del
manual) en cuanto, se refiere a Riegos en Operación con Bote Zodiac señala que,
puede ser maniobrado sólo por funcionarios de la Dirección de Aguas que hayan
hecho curso de patrón de bote. La embarcación siempre deberá navegar con sus
elementos de apoyo y auxilio, entre otros, estaque de reserva, remos, ancla y
cabos, chalecos salvavidas, repuestos. Agregando que con esta embarcación no se
puede navegar cuando se presente alguna de las siguientes condiciones: 1)
Condiciones climáticas adversas, exceso de carga o pasajeros, marejada o temporal,
marejada temporal poca o nula visibilidad, por disposición de la autoridad
marítima correspondiente exista zona peligrosa o rompientes. Documento
signado con el N°14 de la documental mencionada en el Motivo Undécimo del
Fallo. Ambos instrumentos no objetados y dada su naturaleza permiten tener por
acreditado las circunstancias que se consignan en ellos.
Asimismo consta del sumario administrativo, signado con el N°11 del
Motivo Undécimo, página 163, tomo II, , anillado, custodiada en la Secretaría del
Tribunal con el N° 1778-2019., que el bote zodiac utilizado, no es de la DGA, y se
encontraba en uso por la Dirección Regional por un contrato entre ésta y el Ciep,
Centro de Investigación de la Universidad ya citada, para mantención de la
estación glaciológica en Lago Cachet, contrato a que se hace referencia y rola a
páginas 406-413 de la carpeta Investigativa, como también relacionado a éste,
convenio de intercambio de información y colaboración, que consta de páginas
337-338 de la misma carpeta de Investigación antes mencionada.
VIGÉSIMO SEXTO: Que, en lo que se refiere al clima imperante el día de
accidente, según las declaraciones que consta de la carpeta investigativa no era el
más favorable, lo que se encuentra corroboraba por Informe rolante de la página
306 a 308, de la Dirección de Aeronáutica civil, del Tom II anillado, de la carpeta
investigativa, el que señala las condiciones durante el día 15 de abril de 2012,
indicando cada hora del dia y sus variaciones, en cuanto su temperatura, vientos,
precipitaciones y humedad, en lo pertinente se puede extraer que a la hora del
accidente aproximadamente a las 09:30 de la mañana, la temperatura era de 0
grados, 78% de humedad, vientos de 1,6 km/hora de intensidad cambiando
dirección de Oeste a Este, y sin precipitaciones.
VIGÉSIMO SEPTIMO: Que, asimismo, consta de Oficio N°65 de
Carabineros Retén Caleta Tortel, de 22 de junio de 2012, dirigido a la Fiscalía Local
de Cochrane, en causa Ruc 1200395546-8, documento que es parte de la Carpeta
investigativa mencionada, Signada con el N°11 del Motivo Undécimo, el que en lo
pertinente y conforme a las instrucciones impartidas para su diligenciamiento,
mediante oficio N°513 de 2012 por la Fiscalía Local, determinó: respecto a las
condiciones del Rio Huemules, que es un rio de 15 kilómetros aproximadamente
de extensión, presentando dificultad de navegación en algunos tramos por oleaje y
temperaturas que oscilan entre 4°C grados al momento del accidente; que la
navegación en el Rio Huemules requiere experticia por topografía del suelo del rio,
arrastra palos y troncos, nula visibilidad del agua, no permite ver; que utilizado en
cometido podría no presentar garantías de estabilidad para navegar
específicamente el trayecto del accidente dado lo pequeño de éste, pese a que quien
manejo el bote metros antes lo hizo sin problemas.
Concluyen que, el lugar del accidente presentaba dificultad para navegar,
debido al caudal por lluvia, deshielos, velocidad de la corriente y curva del rio en
ese punto, con olas que por las dimensiones del zodiac hacen difícil la navegación.
Que los tripulantes no portaban chalecos salvavidas, lo que impidió que cuerpos
se mantuvieran a flote. Accidente se debió a falta de evaluación de riesgos y
negligencia en la toma medidas de seguridad necesarias.
VIGÉSIMO OCTAVO: Que, corrobora los hechos referidos
precedentemente, la declaración del testigo don Ascanio Monsalve Herrera, ya
individualizado en autos, rendida a folio 123, expuso que nunca vio a su colega
Pedro Nahuelcar operar un bote inflable, que para ese río no servía por las
dimensiones de ese bote que era muy chico y el motor no era capaz para remontar
la corriente del río, que por lo que recuerda el accidente relatado ocurrió el día 15
de abril de 2012 o 2013, que el bote donde ocurrió el accidente no era de la DGA,
sino que era de propiedad de la CIEP, y se había conseguido para hacer una
batimetría cuando se vaciaba el lago Cachet, en la cual quedaba una laguna de
unos 80 cm. a 1 metro de hondura que ahí servía ese bote chico y el motor, porque
en ese lugar no se formaban vientos ni corrientes, que por su experiencia de
operador de bote zodiac sabe que un motor de 9,9 H.P. no servía para navegar en
el río Huemules, que un bote Zodiac con un motor de 40 H.P. cargado en un
Zodiac MK 3 su motor se veía muy afligido en remontar rápidos y corrientes de los
ríos de esta región, manifestó que realizó un curso en la Armada de Puerto
Chacabuco en el cual le entregaron tarjeta de nave menor o carnet, dichos que sin
tacha y legalmente juramentado, permiten formar convicción en el tribunal en
cuanto a los hechos a que se refiere, toda vez que además ha dado razón de ellos.
VIGÉSIMO NOVENO: Que, en consecuencia, conforme las omisiones y/o
acciones cometidas por el Director Regional de Aguas de XI Región de Aysén, y
por las cuales se le formularon los cargos que se describe en el Motivo Vigésimo
Primero, infringió gravemente los deberes funcionarios a que se refieren los
artículos 61, letra b) y c) y 64 letra a) de la Ley 18.834 l, al estar presente en el lugar
de ocurridos los hechos y momentos antes de éstos, por cuanto con su actuar al
decir o decidir que se realizara el cometido de los funcionarios Felipe Herrera
Urrutia y Pedro Nahuelcar Parra, quienes no portaban sus chalecos salvavidas, y
no contaban con el curso de patrones de bote, vulneró lo dispuesto en el capítulo
V del Manual de Prevención de Riesgos del Ministerio de Obras Públicas , siendo
su conducta negligente, no cumpliendo en la especie con el deber de fiscalizador
permanente y continúo que pesa sobre una jefatura, como la que desempeñaba a la
fecha del accidente fatal, no respondiendo de la manera adecuada al cargo que
ostentaba y con ello ha sido objeto de reproche administrativamente como se ha
dicho, por lo que habiéndose cumplido en la especie con los requisitos descritos en
el Motivo Décimo tercero precedente, ha existido falta de servicio de su parte, toda
vez que la actividad desplegada o la omisión del funcionario trajo como
consecuencia los graves hechos que se conocen, los que además han ocasionado un
perjuicio, que debe ser reparado y habiendo sido fundada la acción
indemnizatoria, precisamente en dicha conducta, se hará lugar a ella según se dirá,
rechazándose por consiguiente la excepción de ausencia de relación de
causalidad por conducta propia de la víctima y de ausencia de falta de servicio,
toda vez que ha quedado demostrado que la conducta negligente fue del Director
Regional ya mencionado, constitutivas de las irregularidades y omisiones ya
descritas, encontrándose el funcionario Felipe Herrera Urrutia en un cometido
funcionario, bajo su mando y además aquél presente en el lugar, al dirigirse éste a
embarcarse en el bote junto a Pedro Nahuelcar Parra.
TRIGÉSIMO: Que, en lo que se refiere al daño moral demandado, y que la
demandante hace consistir en la lesión inmaterial o agravio inferido a otra persona,
comprendiéndose en dicho concepto los dolores, aflicciones, sufrimientos,
preocupaciones y molestias inferidos tanto a la víctima directa como a la víctima
por repercusión, señalando que, si bien la naturaleza de la indemnización del
daño moral es compensatoria y no reparatoria, el Estado, aducen deberá
compensarlos pagándole al padre de la víctima una suma no inferior a
$300.000.000(trescientos millones de pesos), y a la hermana la suma de $150.000.000
(ciento cincuenta millones de pesos) o la suma que estime el tribunal conforme al
mérito de los antecedentes.
TRIGÉSIMO PRIMERO: Que, se debe tener presente que “la noción de
daño moral, aun en una concepción amplia, se relaciona con bienes o derechos
inherentes a su titular, por lo que éstos desaparecen con él. Al fallecimiento de una
persona se fija el patrimonio que ésta poseía y como una unidad pasa a sus
herederos, comprendiendo los bienes, derechos y las deudas que gravan la
herencia.
En este análisis la doctrina hace una distinción previa, en lo relativo a la
acción por daño patrimonial y la acción por daño, para concluir en relación con la
primera que ella es transmisible, encontrándose incorporada al patrimonio del
causante, cuyos herederos -según lo dispuesto en el artículo 2315 del Código Civil-
pueden demandar el daño emergente y lucro cesante, daños patrimoniales que su
causante sufrió en vida. La norma citada "fue formulada en un contexto que
excluía la reparación del daño moral(...), de modo que es objetable inferir de esa
norma legal, de un modo puramente lógico, que una vez aceptada la reparación
del daño moral debe tenerse por transmisible la pretensión indemnizatoria a su
respecto".(Enrique Barros Bourie, "Tratado de Responsabilidad Extracontractual".
Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 2006, página 945).
TRIGÉSIMO SEGUNDO: Que por otro lado, es necesario tener presente
que en cuanto a la finalidad de la indemnización por daño moral es el
resarcimiento que procura a la víctima satisfacciones que, de algún modo
compensen la pérdida sufrida y los perjuicios que se dicen ocasionados deben ser
acreditados de conformidad al artículo 1698 del Código Civil.
Asi, con la documental signada con el N°1 y 3 del Motivo Undécimo,
consistentes en certificados de nacimiento de Felipe Herrera Urrutia y de Alicia
Herrera Reyes, instrumentos que dada su naturaleza jurídica, permiten tener por
acreditada la calidad de hermanos entre los mencionados, como así también que el
demandante Luis Felipe Herrera Cuevas, es a su vez padre de ambos, por lo cual
los actores de autos, se encentran legitimados para deducir la acción impetrada en
autos.
TRIGÉSIMO TERCERO: Que las probanzas, agregadas en autos,
consistente en informes periciales, agregados a folios 190 y 193, evacuados por la
Psicóloga Carola Delgado Mella, que respecto del daño de los demandantes Luis
Felipe Herrera Cuevas, padre de la víctima, establece: “con Felipe teníamos una
relación muy fuerte, éramos muy unidos…nos veíamos casi todos los fines de
semana, a los dos nos gustaban las mismas cosas, la naturaleza, salíamos de
camping, al sur, a todos lados, el entró a estudiar Ingeniera Civil, le gustó al
geografía, así que siguió con Geografía, salió con distinción máxima, después hizo
un magister y obtuvo una beca para Canadá, cuando le salió el trabajo en
Coyhaique, quería que todos nos fuéramos a Coyhaique, como familia… a él le
encantaba la Patagonia, Aysén fue el amor de mi hijo siempre”
En relación la acción de autos, señala que “…me dijo que iban a campo
hielo norte, él no quería ir, porque era de alto riesgo debido a que el clima cambia
violentamente, era abril, mala época, cuando supe del accidente me conseguí un
pasaje y viajé a Coyhaique, llegue al lugar, había mucha omisión de información,
de Onemi, Intendencia, tres veces se hizo búsqueda en el rio, a caballo, en bote,
hasta una vidente contrate, mi hijo estaba en un cueva de un glaciar, el accidente
de mi hijo no fue fortuito hubo mucha fallas, el bote era para lago, no para rio, lo
inflaron el mismo día, no llevaban chalecos salvavidas, los lugareños conocían el
rio, anduvieron por todos lados... nunca fue hallado, no le pude dar sepultura, le
hicieron un homenaje en la Universidad, todos sus compañeros, fuimos con mi
hijo”. En relación al correlato afectivo, en torno a los hechos el referido señala
“me fui al suelo, me sentía derrotado, el trabajo comenzó a escasear porque yo no
estaba concentrado, se perdían las pegas, no tenía ánimo ni motivación de nada,
sólo molestia, molesto con las mentiras y negligencias del sistema, porque si
hubiera sido un accidente yo lo acepto, pero no lo fue” “Mi señora e hija han
estado pendiente …tuve crisis de llanto, y bueno rescataba lo positivo de haber
compartido con mi hijo, y eso me reconfortaba….he vuelto al lugar, incluso con la
familia, es como un recuerdo para decirle aquí estamos, hemos venido a verte,
porque mi hijo está ahí .“
Luego de aplicada la metodología de trabajo e instrumentos, como resultado
de la evaluación, la profesional señala que “se observan indicadores de daño
emocional asociado a sintomatología depresiva, predominando sentimientos de
tristeza vital, abatimiento, falta de ánimo, rasgos de introversión y tendencia a
aislarse de los demás para refugiarse en su propio vivenciar… es posible observar
la presencia latente de vivencia del pasado reciente, asociada a una pérdida
afectiva significativa, lo que lo mantiene anclado a esta, afectando su desarrollo
psicosociaofectivo en la medida que configura un duelo irresuelto que se mantiene
encapsulado en su mundo interno. Cabe señalar que un duelo no resuelto es un
tipo de duelo patológico que se caracteriza por presentar sintomatología depresiva
más allá de los 6-12 meses de ocurrida la perdida, permaneciendo la persona
"fijada", a la persona fallecida y las circunstancias que rodearon su muerte, si bien
don Luis logra reanudar su vida habitual, ello sucede tras varios años después de
producida la muerte de su hijo, y en este sentido su rutina cotidiana, tanto personal
como familiar y laboral sufre un quiebre en relacion a como era hasta antes de
dicho suceso”.
Concluye que “Don Luis presenta indicadores de daño moral compatibles
con la perdida vivenciada en torno a su hijo, lo cual ha generado un
funcionamiento caracterizado por sintomatología depresiva activa, configurando
un funcionamiento psíquico en línea depresivo, con predominio de elementos de
tristeza vital, abatimiento, introversión y tendencia al aislamiento en su estructura
de personalidad actual. La connotación traumática de la vivencia ha generado
además indicadores somáticos y conductuales que se mantienen presentes en su
funcionamiento actual (pesadillas, flashbacks recurrentes hasta el día de hoy,
severa merma a nivel de concentración y atención, episodios de irritabilidad,
insomnio de conciliación, percepción de merma en su nivel de energía
organísmica).”
Respecto del daño sufrido por la demandante Alicia Herrera Reyes,
hermana menor de la víctima, el Informe Pericial establece: “respecto de sus
hermanos, éramos muy unidos con Felipe, el anhelo eran los días domingo, porque
nos veíamos los días domingos, en la mañana se daba el tiempo para esta con él y
en la tarde los dejaba que estuvieran con el papá” recuerda que la última que lo vio
“fue dos semana antes del accidente era su cumpleaños, cumplía 30, le pusimos 30
velas a su torta, estuvimos todos juntos, hasta muy tarde, recuerdo la sensación el
día que me despedí, lo abrace y sentí que era la última vez que lo iba a abrazar”.
Por las entrevistas y por los instrumentos, la perito señala: “la joven
impresiona con significativa represión afectiva frente a la muerte de su hermano,
distimia cronificada a partir de un duelo no iniciado en torno al mismo. En su
funcionamiento psicológico, se aprecian indicadores de daño moral asociados a la
pérdida de su hermano, figura significativa que ha derivado en conflicto
encapsulado en su mundo interno y que conlleva fuertes sentimientos de angustia,
dolor, tristeza, de las cuales se protege desplegando mecanismos defensivos
mediante los cuales tiende a establecer distancia de su correlato afectivo, evitando
contactarse con las emociones y sentimientos surgidos a partir de este. Desde su
autopercepción impresiona con énfasis en el control de sus impulsos producto de
la represión de sus emociones, apreciándose además rasgos de desvitalización,
tristeza, desánimo, depresión, soledad y abandono. Se visualizan asimismo
sentimientos de resignación, aislamiento e introversión como rasgos
predominantes en su estilo de afrontamiento de la realidad en torno a la perdida
vivenciada.”
Luego, concluye que: “presenta indicadores de daño moral asociados a la
pérdida de su hermano, conflicto encapsulado en su mundo interno y que conlleva
fuertes sentimientos de angustia, dolor, tristeza, de las cuales se protege
desplegando mecanismos defensivos mediante los cuales tiende a establecer
distancia de su correlato afectivo, evitando contactarse con las emociones y
sentimientos surgidos a partir de este, caracterizándose por una significativa
represión afectiva. Se aprecian asimismo un repertorio de indicadores de
traumatización subyacentes, asociados a síntomas de diversa índole, tales como
síntomas conductuales (aislamiento, irritabilidad, pesadillas, flashbacks), síntomas
cognitivos (baja concentración, baja atención), síntomas emocionales (irritabilidad,
baja tolerancia, sentimientos de rabia, frustración, ira, ansiedad, intranquilidad),
además de síntomas somáticos (insomnio de conciliación)”.
Informes referidos que apreciados en conformidad al artículo 425 del
Código de Procedimiento Civil, permite otorgarle valor de plena prueba, sobre los
hechos respecto de los cuales concluye, atendido la metodología empleada y
fundamento de las razones técnicas que permite arribar a las conclusiones
expuestas.
TRIGÉSIMO CUARTO: Que, en este mismo sentido, los dichos de los
testigos corroboran el daño producido a los demandantes, así expone, en folio 176,
don Cristian Etcheberry Celhay, ya individualizado en autos “le consta que a don
Felipe Herrera le ha afectado muchísimo la muerte de su hijo, porque antes de
ocurrida esta, era una persona normal y después del accidente ha estado como
retraído, siempre recordando a su hijo en las reuniones, se le ha notado muy
dolido, muy mal, que además supo que dejó de trabajar por un tiempo, producto
de que no podía reponerse de la muerte de su hijo, que estuvo un tiempo largo
dedicado a juntar antecedentes, a tratar de encontrar los restos de su hijo, para lo
que tuvo que instalarse en Coyhaique y Cochrane, lo que lo alejó de su trabajo y
profundizó su dolor”.
Por su parte, en folio 177, el testigo Rubén Peralta Muñoz, ya
individualizado, señala “que el grupo del colegio los compañeros de don Felipe
Herrera Cuevas se reunieron para ver la forma de ayudarlo tanto en lo económico,
como en lo emocional y añade que el accidente y muerte de su hijo, provocó que
Felipe estuviera mucho tiempo sin trabajar, que el demandante es independiente, y
por lo que entiende, si no trabajaba no ganaba.” “…que sabe que la relación del
demandante con su hijo Felipe era cercana, que el actor estaba muy orgulloso de su
hijo, a quien le fue muy bien en la universidad, tenía un muy buen trabajo y tenía
una gran perspectiva laboral”. “Que la reacción inicial del demandante, luego de
ocurrido el accidente fue ir a la zona a buscarlo, cooperar en lo que él pudiera,
incluso cuando la DGA o Carabineros decidió no continuar la búsqueda, contrató y
financió a boteros y gente para que lo ayudara a seguir con la búsqueda, que
nunca se conformó con que no apareciera el cuerpo, que los hechos narrados han
ocasionado en el perjuicios morales, por cuanto murió su hijo en circunstancias que
no deberían haber ocurrido y económicos, por cuanto producto del accidente y
muerte de su hijo, estuvo más de un año sin trabajar y añade que a la época de su
declaración don Felipe Herrera Cuevas no ha logrado sobreponerse desde el punto
de vista psicológico por la muerte de su hijo y que cuando toca el tema regresa a él
toda la pena”
Por otro lado, en Folio 185 de autos, comparece doña Trinidad Villanueva
Arancibia, ya individualizada, expuso que “se enteró de los hechos que fundan la
demanda de autos, en el colegio un día que Alicia llegó afectada y nadie entendía
que estaba pasando, fue entonces que ella contó que tenía un problema relacionado
con su hermano, luego de lo cual tomó sus cosas y se fue, que Alicia no volvió al
colegio como por dos meses y cuando volvió se notó un cambio fuerte en ella, en
su personalidad, en como hablaba, que antes ella era una niña muy alegre, muy
abierta, que le gustaba conocer gente y siempre estaba riéndose, pero cuando
volvió al colegio después del accidente llegó mucho más cerrada y ya no se reía
como antes”…” Alicia nunca volvió a ser la niña que era antes, que evadía todo lo
que tenía que ver con muerte, con accidentes, todo lo que tuviera que ver con
pérdidas, para ella no era tema y siempre que se decía el nombre de su hermano,
por ejemplo en los textos que estaban leyendo se ponía muy mal”.
Dichos que cumpliendo los requisitos del artículo 384 del Código de
Procedimiento Civil, sin tacha, legalmente examinados, que en detalle se han
referido a los hechos y como les constan éstos, han formado convicción en el
tribunal acerca de éstos.
TRIGÉSIMO QUINTO: Que, de los considerándose precedentes, conforme
las probanzas rendidas, es posible tener por acreditado el daño moral que han
soportado y sufrido los demandantes, por la pérdida de su hijo y hermano,
respectivamente, dolor que se estima agravado, por el hecho que, pese a los
esfuerzos y búsquedas realizadas, según consta de los relatos del demandante y
mérito de la carpeta investigativa, que el cuerpo de Felipe Herrera Urrutia nunca
fue encontrado, por lo que su familia no pudo darle jamás sepultura y despedirse
de él por última vez, circunstancia que de por sí genera una mayor angustia y
aflicción en las personas, que ya ostentan un dolor por la pérdida de un ser
querido, siendo significativo el hecho de que los demandantes han regresado al
lugar del accidente como familia, para sentirse más cerca de su hijo y hermano, lo
que corrobora el hecho de que de haberse logrado encontrar el cuerpo hubiese sido
beneficioso para la familia para cerrar un ciclo de vida y poder vivir su duelo de
una forma distinta, debiendo además iniciar y tramitar causa voluntaria Rol V-
169-2012 de este Primer Juzgado, en donde finalmente se declaró muerto
presuntivamente a Felipe Herrera Urrutia, documental signada con el N°29 del
Motivo Undécimo precedente.
TRIGÉSIMO SEXTO: Que, en consecuencia los actores han logrado
acreditar íntegramente el daño moral sufrido por la muerte de su hijo y hermano
respectivamente, según lo considerado precedentemente, por lo que la demanda
por éste concepto será acogida, rechazándose por ende, la excepción deducida por
la demandada de ausencia de daño moral, conforme se encuentra acreditado lo
contrario, por los demandantes, de acuerdo a lo establecido en el artículo 1698 de
Código Civil.
TRIGÉSIMO SEPTIMO: Que, tampoco se acogerá la excepción de
atenuación de responsabilidad civil, deducida en conformidad al artículo 2320
del Código Civil, toda vez que se ha acreditado en autos como ya se ha dicho que
los hechos no ocurrieron por exposición de ésta, sino por irregularidades y
negligencia en la conducta desplegada del Director Regional de Aguas XI Región
de la época, estimándose ajustada al mérito del proceso y las circunstancias
particulares que rodearon la muerte de Felipe Herrera Urrutia, como además que
su cuerpo no ha sido encontrado a la fecha, la indemnización por concepto de
daño moral por la suma total de $300.000.000 (trescientos millones de pesos),
$200.000.000, (doscientos millones de pesos) para don Luis Felipe Herrera Cuevas,
y $100.000.000(cien millones de pesos) para doña Alicia Herrera Reyes, padre y
hermana de la víctima, respectivamente, suma que deberá pagar la demandada,
según se dirá y que ganará intereses y reajustes desde que se encuentre
ejecutoriada la sentencia, toda vez que desde ahí nace la obligación de la
demandada de pagar la suma a que ha sido condenada.
Por estas consideraciones y teniendo presente, además, lo dispuesto en los
artículos 1698 y siguientes del Código Civil, 144,160, 170, 342, 384, 425 del Código
de Procedimiento Civil y Ley Orgánica Constitucional de Bases del Estado, SE
DECLARA:

EN CUANTO A LAS TACHA


I. Que SE ACOGE la tacha deducida por la parte demandada en audiencia
de 9 de septiembre de 2019, celebrada en Exhorto 747-2019, ante el 24° Juzgado
Civil de Santiago, respecto de la testigo doña Elena Goycolea Gana, sin costas.
EN CUANTO A LA EXCEPCION DE PRESCRIPCION
II.- Que, SE RECHAZA la excepción de prescripción, deducida en la
contestación de la demanda, con fecha 20 de marzo de 2019, en folio 79, por el
abogado Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado, Carlo Montti
Merino, en representación de la demandada Dirección General de Aguas, en contra
de la demandante Luis Felipe Herrera Cuevas y Alicia Herrera Reyes, todos ya
individualizados.
EN CUANTO AL FONDO
III. Que, se ACOGE, la demanda civil interpuesta a folio 1 y siguientes del
cuaderno principal, de fecha 21 de marzo de 2016, rectificada por escrito de folio
20, de 18 de octubre de 2016, interpuesta por el abogado, don Germán Ovalle
Madrid, en representación de don Luis Felipe Herrera Cuevas y de doña Alicia
Angélica Herrera Reyes, en contra de la Dirección General de Aguas del
Ministerio de Obras Públicas- Fisco de Chile, representada por su Director
General, don Carlos Estévez Valencia, o por quien lo reemplace o subrogue o haga
las veces de tal, todos ya individualizados, sólo en cuanto la demandada deberá
pagar a los demandantes por falta de servicio y a título de daño moral la suma
total de $300.000.000. (trescientos millones de pesos), $200.000.000, (doscientos
millones de pesos) para don Luis Felipe Herrera Cuevas, y $100.000.000(cien
millones de pesos) para doña Alicia Herrera Reyes, padre y hermana de la
víctima.
IV. Que la suma precedente ganará intereses y reajustes conforme a la
variación que experimente el IPC, en ambos casos desde que la sentencia se
encuentre ejecutoriada y se determinará mediante liquidación que realizará en su
oportunidad la señora Secretaria del tribunal.
EN CUANTO A LA EXCEPCIONES DE AUSENCIA DE RELACIÓN DE
CAUSALIDAD POR CONDUCTA PROPIA DE LA VÍCTIMA, DE AUSENCIA
DE FALTA DE SERVICIO, DE AUSENCIA DEL DAÑO MORAL Y
EXCEPCIÓN DE ATENUACION DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL

V. Que, conforme lo resuelto en el numeral III precedente, SE RECHAZAN


las excepciones de ausencia de relación de causalidad por conducta de la víctima,
de ausencia de falta de servicio, de ausencia del daño moral y de atenuación de la
responsabilidad civil, deducidas una en subsidio de las demás, en la contestación
de la demanda, con fecha 20 de marzo de 2019, en folio 79, por el abogado
Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado, Carlo Montti Merino, en
representación de la demandada Dirección General de Aguas, en contra de la
demandante Luis Felipe Herrera Cuevas y Alicia Herrera Reyes, todos ya
individualizados, conforme lo considerado en los motivos Vigésimo Noveno,
Trigésimo Sexto y Séptimo, respectivamente.
EN CUANTO A LAS COSTAS
VI. Que se condena en costas a la demandada.
Regístrese, notifíquese y en su oportunidad archívese.
Rol N°401-2016