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Olga Esmeralda Martínez Hernández

La realidad egocentrista del hombre

Michael Montaigne aborda temas de diversa índole en su recopilación de


ensayos, desde una perspectiva personal y reflexiva, realiza citas de un sinfín de
fuentes clásicas para ejemplificar sus explicaciones y posturas ante el título del
ensayo en turno.

En el primer capítulo se encuentra el ensayo titulado “Puede lograrse el mismo fin


con distintos medios” donde el autor muestra cómo es que el cambio de actitud de
un personaje ante la adversidad puede salvar hasta su vida, o aclarar situaciones
si se tiene suficiente determinación al momento de encontrarse en tomas de
decisión.

El autor muestra distintas emociones en sus ensayos, a las cuales denomina


“pasiones”, entre algunas de ellas menciona a la tristeza, la cual es seleccionada
como una pasión negativa debido a que paraliza a las personas ante la desgracia
y que tras esto el alma cede a las lágrimas y lamentos. También está el miedo,
pasión por la cual suele perderse la razón; debido a que en diversas situaciones
puede dejar sin habla e incluso inmovilizar a quien lo sufre: “De nada tengo más
miedo que del miedo” (p.86)

Por otro lado, muestra también otras temáticas como en “Los olores” donde
explica (de acuerdo a su mentalidad) que mediante este sentido era posible
distinguir cuando una persona olía bien a causa del uso de artificios (perfumes),
ésta trataba de ocultar algo, así que era preferible oler a nada.

Debo añadir que, en el caso del capítulo décimo cuarto, “Se sufre castigo por
obstinarse en defender una plaza sin razón” de manera breve se explica cómo es
que la valentía llega a ciertos niveles, como todo y al sobre pasarlo se puede
llegar hasta cierto grado de locura.

Además de sentidos y pasiones, el autor opta por plasmar temas comunes en el


día a día de las personas, como en “La ociosidad” donde se afirma que un espíritu
que no se ocupa en algo se lanza al desorden, debido a que si no se tiene una
línea a la cual seguir la mente comienza a dar vuelta tras vuelta y todo se sobre
piensa.

En el caso de “El dormir” presenta que a pesar de que una persona se niegue a
hacerlo, sería antinatural no dejar al cuerpo descansar, debido a que es algo
indispensable para cualquier ser vivo.

También con base a su experiencia creó algunos ensayos como “Un defecto de
nuestros estados” en el cual relata una costumbre de su padre que le incomodaba,
pero era necesaria (administrar); también menciona la carencia de ciertos
personajes que pudieron ser salvados de la muerte con la ayuda de uno más
afortunado.

Algo que vale la pena destacar es que en gran cantidad de los ensayos,
Montaigne se dedica a criticar al hombre y a su alma o espíritu, como se puede
notar en “Como el alma descarga sus pasiones sobre objetos falsos cuando le
faltan los verdaderos” situado en el cuarto capítulo del primer libro, aquí se
ejemplifica que, ante la carencia de alguien para amar, el ser humano opta por
tomarle cariño a algún animal o cosa para que así ese sentimiento no se quede
inútil, como si el alma intentara autoengañarse y así descargar todo lo que lleva
dentro en algo para vivir y no quedarse con una emoción reprimida, aunque en
realidad no es más que un engaño, como bien se indica en el título.

En “La intención juzga nuestras acciones” y en él menciona que ocultar algo toda
la vida para revelarlo hasta que se encuentre seguro ante la muerte y de esa
manera no recibir una clase de penitencia es algo de pésimo gusto. Haciendo
obvia insinuación del egoísmo que existe en cada hombre.

Es más sencillo para el hombre creer en algo que jamás ha visto, que creer en sí
mismo, es lo que se muestra en el ensayo titulado “Hay que dedicarse poco a
juzgar las reglas divinas”. En “Huir de los placeres a costa de la vida”, se habla
sobre la muerte como un descanso para quienes tienen una vida miserable, casi
podría hacerse pasar por una invitación al suicidio.
“Una sentencia de César” critica como es que el humano es un ser ambicioso e
insaciable, quien no es capaz de reconocer lo que le conviene en realidad, a pesar
de saberlo. También se presenta algo de esto en “No compartir la propia gloria”
debido a que la gloria le parece al hombre algo más valioso que los vienes y que
incluso provoca que aparezca el egoísmo. En “Cómo nuestro espíritu se estorba a
sí mismo” Montaigne dice que el hombre se deja guiar por su alma ante la decisión
al tener distintas opciones y que siempre habrá algún pequeño detalle que cause
la elección final.

En “Las obligaciones para mañana” el autor dice que no hay que dejar asuntos
pendientes de lado sólo por cosas que pueden esperar, como comer o dormir; ya
que después puede venir el arrepentimiento por todo aquello que se dejó pasar
cuando se tuvo la oportunidad de resolver y pienso que es algo demasiado cierto,
debido a que las personas suelen pensar que siempre contaran con un poco de
tiempo “después” pero al llegarse el momento puede ser muy tarde.

Aunque pareciera que siempre intenta mostrar el lado negativo del ser humano, en
“La frugalidad de los antiguos” realiza lo contrario y menciona que los grandes
personajes jamás necesitaron demasiado para hacerse notar.

Después de todas las cuestiones que Montaigne critica o explica, presenta


también lo necesario que es un hombre de otro en “El provecho de uno es daño
para otro” Se muestran ejemplos de distintos oficios y profesiones que necesitan
de la carencia de otro para existir. Y el poder que tiene la palabra de otro hombre
en “La vanidad de las palabras” el autor afirma que la retórica siempre ha sido
utilizada para persuadir y enlista algunos personajes reconocidos que la llamaban
de distinta manera. También dice que la educación es lo que puede proteger a un
individuo de caer en bellas palabras

Por último, en el capítulo décimo tercero, “La ceremonia de la entrevista entre


reyes”, se crítica a las cortesías de ciertos personajes y el autor menciona que el
arte de la sociabilidad abre diversas puertas.
A lo largo del análisis de los ensayos de este autor es posible creer que no son de
la época renacentista por la coincidencia de ese entonces con el pensamiento del
mundo actual. Es sencillo detectar la falta de enfoque hacía “dios” y más en el ser
humano; siendo que ese era el estudio principal de sus ensayos, el humanismo.