Está en la página 1de 382

TEOLOGÍA

MORAL
PARA S SEGLARES
II (último)

LOS SACRAMENTOS

POR

ANTONIO ROYO MARIN


Nol A DCI ACTOR 1 1 PRIMERA EiDICION
1\1t / 5 1 1 A CS -ART: A EDICIOI
1V I R(/DI'CCI(ri

PRIMERA PARTE
LOS S,-ACR:A.AIINTOS EN GI NE!R Si
Nociones previas
CAPíTI i.0 I. Existencia y necesidad de los sacramentos ..
C vPiTS Io II. Número, división y orden de los sacramentos
C.v P111111 III. Esencia de los sacramentos
C:vPíTULO IV. — Efectos de los sacramentos
Art. 1. La gracia sacramental
Art. 2. El carácter sacramental
C vPíTLLO V. -- Autor de los sacramentos
C:1PiTLLO VI. — Ministro de los sacramentos
C:vPíTLLO VII. Sujeto de los sacramentos
Apéndice. Los sacramentales
SEGUNDA PARTE
Los s ACR.SMINTOS EN PARTICC LAR
TRATADO I.— -El bautismo
Art. 1. Noción, existencia y división del bautismo
Art. 2. Esencia del bautismo
Art. 3. Efectos del bautismo
Art. 4. Necesidad del bautismo
Art. 5. Ministro del bautismo
Art. 6. Sujeto del bautismo
Art. 7. Cuestiones complementarias
TRATADO II. La confirmación
Art. 1. Noción y existencia
Art. 2. Esencia del sacramento de la confirmación
Art. 3. Efectos
Art. 4. Ministro
Art. 5. Sujeto
Art. 6. Cuestiones complementarias
TRATADO III. La eucaristía Srcabx II. -- El sacramento de la penitencia
Seccuī x 1. -- La eucaristía en general CyPírt lo I. El sacramento en sí mismo
C9 P ī o LO I. ió1 y e.vistencia de la eucaristía
Noción, Art. 1. Existencia y naturaleza
C tPrr[ L(0 II. Elementos constitutivos Art. 2. Constitutivo esencial
Art. 3. Necesidad del sacramento de la penitencia
.Art. 1. Materia de la eucaristía
Art. 2. Forma de la eucaristía CAPirt - LO II.-Partes del sacramento de la penitencia
C vPi -rt Lo III. La presencia real de Cristo en la eucaristía Art. 1. La contrición
Art. 2. La confesión
Art. 1. El hecho de la presencia real Art. 3. La satisfacción sacramental
Art. 2. La transubstanciación eucarística CAPÍTULO III. -Efectos del sacramento de la penitencia
Art. 3. Del modo con que Cristo está en la eucaristía
Art. 4. De los accidentes eucarísticos Art. 1. Efectos negativos
Art. 2. Efectos positivos
CoPírLLo IV. Ministro de la eucaristía
CApi-rt LO IV. Sujeto del sacramento de la penitencia
St-<aOx II. La eucaristía como sacrificio
Art. 1. Sujeto de la penitencia en general
C:1P7 I L(> 1. ---El sacrificio eucarístico en sí mismo Art. 2. Principales clases de penitentes
Art. 1. Si la santa misa es verdadero sacrificio CAPÍTULO V. - Ministro del sacramento de la penitencia
Art. 2. Esencia del sacrificio de la misa Art. 1. La doctrina del Código canónico
Art. 3. Fines y efectos del santo sacrificio de la misa. Art. 2. El ministro en sí mismo
Art. 4. Frutos de la santa misa
Art. 5. Valor del sacrificio eucarístico Art. 3. Obligaciones del ministro de la penitencia
Art. 6. Aplicación de la santa misa Art. 4. Rito del sacramento de la penitencia
Apéndice I. Las indulgencias
C-v Pi ri O II.- -Preceptos relativos al sacrificio de la misa Apéndice II. Las penas eclesiásticas
Art. 1. Obligación de celebrar el santo sacrificio Art. 1. Las penas eclesiásticas en general
Art. 2. La celebración de la santa misa Art. 2. Las censuras en general
Art. 3. Obligación de oír la santa misa Art. 3. Las censuras en particular
SLCCU ^ 111. La eucaristía como sacramento Art. 4. Relación de todas las censuras vigentes
Apéndice III. Examen para la confesión
C I. La sagrada comunión
Art. 1. Sujeto de la comunión eucarística TRATADO V.-La extremaunción
Art. 2. Necesidad y obligación de recibir la eucaristía
Art. 3. Efectos de la sagrada comunión Art. 1. Noción y existencia
Art. 4. Disposiciones para comulgar Art. 2. Esencia
Art. 5. Administración de la eucaristía Art. 3. Efectos
Art. 6. La comunión espiritual Art. 4. Ministro
Art. 5. Sujeto
C.1PIr1 LO 11. Custodiad culto de la eucaristía Art. 6. Administración
TRATADO 1V.--- La penitencia TRATADO VI. El sacramento del orden
SecaOx I. La virtud de la penitencia Art. 1. Nociones previas
Art. 1. Noción Art. 2. Existencia, unidad y partes
Art. 2. Naturaleza Art. 3. Elementos constitutivos
Art. 3. Sobrenaturalidad Art. 4. Efectos
Art. 4. Sujeto Art. 5. Ministro
Art. 5. Excelencia Art. 6. Sujeto
Art. 6. Necesidad Art. 7. Requisitos previos
NOTA DEL AUTOR A LA PRIMERA
Art. 8. Circunstancias de la ordenación EDICION
Art. 9. Obligaciones subsiguientes
TRATADO VII. — El matrimonio
SECCIÓN I. Naturaleza
CAPÍTULO I. --- El matrimonio en general
Con el presente volumen, dedicado a los sacramentos, ter-
mina nuestra Teología moral para sedares, según el plan
CAPITLi.o II. El matrimonio como contrato natural anunciado al frente de la misma.
C•vPÍTCLO 111. El matrimonio como sacramento
CAPÍTULO IV. - El consentimiento matrimonial Las características de este segundo volumen son entera-
Art. 1. Naturaleza y necesidad del consentimiento mente idénticas a las del primero. El mismo estilo, la misma
Art. 2. Cualidades del consentimiento orientación, la misma finalidad informativa, dirigida al públi-
Art. 3. Vicios o defectos que lo impiden co seglar.
C.vPíTULoV. —Propiedades del matrimonio Sin embargo, en vista de la calurosa acogida dispensada a
Art. 1. Unidad del matrimonio nuestro primer volumen por los eclesiásticos, tanto del clero
Art. 2. Indisolubilidad del matrimonio
secular como regular, nos hemos decidido a exponer íntegra-
C:v PiTLLO VI.—Potestad sobre el matrimonio
mente la parte relativa a la administración de los sacramen-
SEcci(N II.—Antecedentes del matrimonio
tos, que en nuestro plan primitivo hubiéramos omitido por
CAPÍTELO I. Antecedentes positivos no afectar directamente a los seglares. Hemos querido con
Art. 1. Antecedentes positivos de ejecución libre ello prestar un servicio a nuestros hermanos en el sacerdocio,
Art. 2. Antecedentes positivos de ejecución obligatoria
que podrán utilizar nuestra obra como si estuviera dirigida
CAPÍTULO II. Antecedentes negativos
Art. 1. Los impedimentos en general directamente a los eclesiásticos. En cuanto a los seglares, en-
Art. 2. Impedimentos dirimentes contrarán en los capítulos relativos a la administración de los
Art. 3. Los matrimonios mixtos sacramentos multitud de detalles interesantes que les afectan
Art. 4. Cese o dispensa de los impedimentos
muy de cerca a ellos mismos. Por lo demás, sin renunciar a
SECCIÓN III. Modo de celebrarse el matrimonio ningún aspecto de la teología sacramentaría, hemos procura-
CAPÍTULO I. --La celebración del matrimonio do insistir en los que ofrecen mayor interés para los cris-
Art. 1. Forma canónica del matrimonio tianos que viven en el mundo, principalmente en torno al sa-
Art. 2. Formalidades civiles
cramento del matrimonio, que hemos estudiado con la máxi-
CAPÍTULO II. La convalidación del matrimonio
Art. 1. La simple convalidación ma amplitud que nos permite la índole y extensión de nuestra
Art. 2. La sanación en raíz obra.
SECCIÓN IV. Efectos y obligaciones del matrimonio Advertimos a nuestros lectores, tanto eclesiásticos como
CAPÍTULO I. Efectos del matrimonio seglares, que aceptaremos con viva gratitud cualquier suge-
CAPITULO II. Obligaciones de los cónyuges

rencia que quieran hacernos para mejorar nuestro humilde
Art. 1. El uso del matrimonio trabajo en sucesivas ediciones.
Art. 2. Los deberes familiares
Quiera el Señor, por intercesión de la Santísima Virgen
SECCIÓN V.- Disolución del matrimonio María, la dulce Mediadora universal de todas las gracias, ben-
Art. 1. La disolución del vínculo conyugal
Art. 2. La separación de los cónyuges decir nuestros pobres esfuerzos, encaminados a su mayor glo-
APÉNDICE.- Determinación de los días agenésicos ria y al bien de las almas.
INDICE ANALÍTICO
INDICE DE MATERIAS
NOTA A LA CUARTA EDICIÓN TEOLOGIA MORAL PARA
SEGLARES
II
.Agotadas las tres primeras ediciones de este volumen, sale LOS SACRAMENTOS
ahora la cuarta enteramente puesta al día. Son innumerables
las modificaciones que hemos introducido para adaptarlas en-
teramente a la nueva legislación sacramentaria establecida
por el nuevo Código de Derecho Canónico promulgado por
S. S. Juan Pablo 11 el 25 de enero de 1983.
liemos revisado también y puesto al día numerosos pun-
tos de interés general, a fin de lograr en todo la máxima cla-
ridad, precisión y palpitante actualidad.
INTRODUCCIÓ

1. En la «Introducción general» al primer volumen de


esta obra decíamos, con el Doctor Angélico, que la moral
cristiana no era otra cosa que el movimiento de la criatura racio-
nal hacia Dios 1 . Ese movimiento como vimos se realiza
principalmente por los actos humanos, no en su entidad mera-
mente psicológica o natural puesto que se trata de llegar a
un fin sobrenatural que rebasa y transciende infinitamente las
fuerzas naturales de cualquier ser creado o creable , sino en
cuanto elevados, por la gracia y las virtudes infusas, al orden
sobrenatural.
Pero, además de esos medios intrínsecos la gracia y las
virtudes infusas , que son absolutamente indispensables a
cualquier criatura humana para alcanzar el fin sobrenatural, la
divina Providencia ha dotado espléndidamente al hombre de
otras ayudas extrínsecas que tienen por objeto precisamente
facilitarle la adquisición de la gracia y el ejercicio de las virtu-
des. Tales son los sacramentos, cuyo estudio constituye la ma-
teria de este segundo y último volumen de nuestra obra.
La doctrina católica sobre los sacramentos puede estudiar-
se desde cuatro puntos de vista distintos: dogmático, moral,
canónico y ascético-mistico. No es necesario advertir que no-
sotros vamos a abordarla casi exclusivamente desde el punto
de vista moral, que constituye el objeto mismo de nuestra
obra. Pero como la teología —como enseña Santo Tomás
es ciencia esencialmente una por la identidad de su objeto for-
mal en todas sus partes 2 , es imposible estudiar a fondo algu-
na de ellas sin encontrarse con multitud de aspectos y deriva-
ciones que pertenecen propiamente a alguna de las otras. No-
sotros, lejos de rechazar estas derivaciones y referencias a las
otras partes de la teología, las recogeremos amorosamente
con la mayor extensión que nos permita el marco de nuestra
1 SANTO TOMÁS, Suma teológica I,2 pról. En adelante citaremos la Suma teológica sin
nombrarla. Y así, v.gr., la cita III,24,3 significará: Suma teológica, tercera parte, cuestión 24,
artículo 3.
2 I,I,3.
obra, aunque dando la preferencia, como es lógico, al aspecto
moral de la teología sacramentaria.
Es clásica la división de la teología de los sacramentos en
dos partes, de extensión muy desigual: los sacramentos en ge- PRIMERA PARTE
neral v en particular. Como expresan sus nombres, en la pri-
mera se estudian los sacramentos de una manera general, o Los sacramentos en general
sea, la parte común a todos ellos. En la segunda se estudia lo
propio de cada uno de los sacramentos en particular: lo rela-
tivo al bautismo, a la confirmación, etc. Esta división es tan
clara, lógica y exhaustiva, que nos parecería temeridad renun-
ciar a ella para ensayar otra nueva, que forzosamente estaría Como acabamos de indicar en el cuadro sinóptico, vamos
muy lejos de mejorarla. He aquí, pues, en cuadro sinóptico, a dividir esta primera parte en siete capítulos y un apéndice.
la división completa de la teología de los sacramentos, que En los capítulos expondremos la existencia y necesidad de los
muestra, a la vez, el camino que vamos a recorrer en este se- sacramentos, su número, división y orden, esencia, efectos, autor,
gundo volumen de nuestra obra: ministro y sujeto pasivo de los mismos. En el apéndice estudia-
remos brevemente los sacramentales, instituidos por la Iglesia
a imitación de los sacramentos, que instituyó Nuestro Señor
Jesucristo. Pero antes vamos a dar unas nociones previas para
ambientar este tratado de los sacramentos en general.

NOCIONES PREVIAS
Sumario: Explicaremos el nombre de los sacramentos, su significado real y
las fuentes o lugares teológicos en que se apoya todo este tratado de los sacra-
mentos.

2. 1. El nombre. Etimológicamente, la palabra sa-


cramento se deriva de la voz latina sacramentum, que, a su vez,
procede de la expresión nacer (sagrado) o, como quieren
otros, de a sacro (cosa sagrada, santa), o también de a sacrando
(cosa sagrada, santificante). Como quiera que sea, sugiere in-
medianamente la idea de algo sagrado, que es preciso reve-
renciar.

La voz latina sacramentum viene a significar lo mismo que la


griega misterio (;reDr-í,ptov = cosa sagrada oculta o secreta). Por eso
en la Sagrada Escritura, en los Santos Padres (principalmente grie-
gos) y hasta en los teólogos medievales es frecuente encontrar la pa-
labra misterio para designar los sacramentos.
ENTRE LOS PACANOS, la palabra sacramento tenía tres principales
acepciones:
a) Los misterios de la religión, principalmente la iniciación en
ellos.
b) El juramento, principalmente el que prestaban los soldados al
inscribirse en la milicia. aquellos lugares teológicos pueden reducirse cómodamente a
e) El dinero depositado en un lugar sagrado por dos litigantes, cuatro: la Sagrada Escritura, los Santos Padres, el magisterio
con la condición de que el vencedor en el juicio recuperase su parte de la Iglesia y la elaboración doctrinal de los teólogos. Diga-
y el vencido lo dejase para el erario público. mos unas palabras sobre cada una de estas fuentes:
3. 2. Significado real. Aunque la definición real de a) LA SAGRADA ESCRITURA. Es la fuente principal de la divina
los sacramentos la estudiaremos ampliamente al hablar de su revelación y, por consiguiente, el primer lugar teológico entre todos
esencia o naturaleza, es conveniente que adelantemos al lector los existentes. En ella aparecen explícitamente los siete sacramentos
una breve noción de la misma para que desde el principio del que la Iglesia reconoce como instituidos por Nuestro Señor Jesu-
tratado tenga ideas claras sobre el objeto mismo de nuestro cristo, como veremos ampliamente más abajo.
estudio. b) Los SANTOS PADRES son los testigos más autorizados de la
Desde el punto de vista teológico y en el sentido que tradición, por la que se nos comunican muchas verdades reveladas
por Dios a través de Jesucristo o de los apóstoles que no figuran
aquí nos interesa, podemos dar la siguiente definición de los expresamente en la Sagrada Escritura. En este sentido, la doctrina
sacramentos: unánime de los Santos Padres sobre una verdad dogmática o moral es
criterio irrefragable y signo ciertísimo de su divina revelación.
Signos sensibles instituidos por Nuestro Señor Jesucristo e) EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. La Iglesia, como veremos en
para significar y producir en nuestras almas la gracia santifi- su lugar, no tiene potestad para instituir nuevos sacramentos o para
cante. modificar substancialmente alguno de los instituidos por Jesucristo.
SIGNOS, o sea, algo que envuelve un significado para representar Pero ha recibido de El la misión de administrarlos convenientemente
otra cosa, como la bandera representa a la patria, o el humo es sig- a los fieles, y tiene, por consiguiente, plena autoridad para determi-
no del fuego. nar las condiciones de esa administración, incluso afectando a la
SENSIBLES, o sea, que pueden percibirse por los sentidos corpora- validez la misma. Su doctrina sacramentaria tiene, pues, un gran inte-
de
les: el agua del bautismo, el pan y vino de la eucaristía, el óleo de la rés, que recogeremos siempre con toda exactitud y cuidado en sus
confirmación y unción de los enfermos, las palabras de la fórmula en lugares correspondientes.
todos ellos. d) Los TEÓLOGOS nada pueden añadir esencialmente a la doctri-
INSTITUIDOS POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. Sólo El, como vere- na revelada sobre los sacramentos. Pero sus elaboraciones científicas
mos ampliamente en su lugar, tiene la potestad de instituir los sacra- tienen grandísimo interés para conocer mejor el alcance de los datos
mentos, no la Iglesia, encargada únicamente de administrarlos. revelados y para llegar a una síntesis doctrinal organizada y sistemáti-
ca de toda la doctrina sacramentaria, esparcida fragmentariamente en
PARA SIGNIFICAR, como ya hemos dicho al explicar su condición multitud de lugares de la Sagrada Escritura, de la Tradición católica
de signos. Y así, v.gr., el bautismo lava el cuerpo del bautizado, y del magisterio de la Iglesia.
para significar la ablución de su alma, que queda limpia del pecado
original; la eucaristía se nos da en forma de alimento corporal
pan v vino , para significar el alimento espiritual del alma que Teniendo en cuenta todo esto, procuraremos explicar
recibe la gracia eucarística, etc. siempre, en sus lugares respectivos, cuáles son los datos sa-
Y PRODUCIR EN NUESTRAS ALMAS LA GRACIA SANTIFICANTE. Los sacra- cramentarios que nos proporcionan directamente la Sagrada
mentos de la Nueva Ley no sólo significan la gracia, sino que la pro- Escritura y la Tradición, que son las fuentes originales de la
ducen de hecho en nuestras almas como instrumentos de Cristo, que es divina revelación; cuál es la interpretación auténtica que de
el autor y el manantial único de la gracia. Volveremos ampliamente ellos ha hecho el magisterio infalible de la Iglesia, que es la
sobre esto en su lugar propio.
regla próxima de la revelación y de la fe, y cuáles son, final-
4. 3. Fuentes de la teología sacramentaria. En la mente, los legítimos hallazgos de los teólogos al escrutar con
«Introducción general» del volumen anterior, indicábamos ya la razón, iluminada por la fe, los datos revelados en torno a
cuáles son las fuentes o lugares teológicos en que se inspira los sacramentos. Cuando haya lugar a ello, examinaremos
toda la moral cristiana. Con relación a los sacramentos, todos también los principales errores y herejías que han ido apare-
ciendo a lo largo de los siglos en materia sacramentaria, para
que aparezca más radiante la luz de la verdad, en contraste He aquí, en cuadro sinóptico, el camino que vamos a re-
con las tinieblas del error. correr 3 :

Considerada en sí misma.
C APITULO 1 En c1 estado de justicia original.
Si para salvarse son
necesarios los sa-
Existencia y necesidad de los sacramentos cramentos a la na- 1 Antes de I Bajo la ley natural.
turaleza humana. Cristo Bajo la ley mosai-
5. Las cuestiones de la existencia y necesidad de los sa- Caída en pe- ca.
cramentos están tan íntimamente conectadas, que la mayoría ca do . ..
de los autores las estudian a la vez, sin establecer distinción Después de Cristo: Bajo la ley
entre ellas. El mismo Santo Tomás no dedica cuestión espe- evangélica.
cial a la existencia, examinándola conjuntamente con su ne-
cesidad 1 .
Antes de empezar a hablar de la necesidad de los sacramen- Para mayor orden y claridad vamos a proceder por con-
tos, es conveniente advertir que no tratamos ahora de su ne- clusiones.
cesidad por parte del sujeto receptor, o sea, si su recepción es ne-
cesaria al hombre con necesidad de precepto por haberlo dis- Conclusión 1.a Fue sumamente conveniente instituir los sacramentos
puesto Dios así, sino de su necesidad por parte del institutor, o para la salvación, considerada la naturaleza humana en sí misma
sea, si es necesario que Dios los haya instituido para que el (111,61,1).
hombre pueda conseguir su salvación eterna.
No hablamos tampoco de una necesidad estricta, ya que es Santo Tomás lo prueba con cuatro argumentos muy
evidente que Dios se hubiera podido valer, para salvar al claros:
hombre, de otros medios distintos de los sacramentos; sino 1.° Por la condición del entendimiento humano, que se eleva a las
de una necesidad moral, que no significa otra cosa que una cosas espirituales a través de las corporales. Dios se adapta con ello
gran conveniencia, habida cuenta de todas las circunstancias. a nuestra manera de ser.
Escuchemos a Santo Tomás explicando brevemente todo 2.° Por el apego de la voluntad del hombre a las cosas corpora-
esto: les. Fue conveniente que Dios pusiera la medicina donde está la en-
fermedad. Por esta razón quiso también salvar en un leño (el de la
«Los sacramentos no eran necesarios con necesidad absoluta, cruz) a los que habían perecido en otro leño (el del paraíso terrenal),
como lo es que Dios exista, ya que han sido instituidos por pura be- como canta la Iglesia en el prefacio de la Santa Cruz.
nignidad, sino con la necesidad que procede de la elevación del 3.. Por la naturaleza de la acción humana, que se refiere princi-
hombre al fin sobrenatural. No de tal modo, sin embargo, que Dios palmente a las cosas corporales, por lo que le resultaría al hombre
no pudiese sin ellos sanar al hombre, porque no ligó su poder a los demasiado duro si se le exigiese prescindir en absoluto de ellas, obli-
sacramentos, como la comida está ligada necesariamente a la conser- gándole a actos puramente espirituales.
vación de la vida humana, sino porque la reparación del hombre se 4.. Por la necesidad del culto público o social, que exige, de
hace por los sacramentos de modo más conveniente, así como el ca- suyo, cosas visibles y corporales.
ballo se dice que es necesario para el camino porque con él se hace
con mayor facilidad» 2 .
Conclusión 2.a En el estado de inocencia o de justicia original, el
hombre no necesitaba los sacramentos: a) ni en cuanto se ordenan
al remedio del pecado, b) ni en cuanto se ordenan a la perfección
del alma (a.2).

Cf. 111,61.
2 In IV Sent. dise1 q.l a.2 q.al. Cf. 111,61.
La demostración es clarísima en sus dos partes: de sus méritos futuros. Dependían de Cristo no como causa eficien-
te, sino como causa meritoria y final; por esto no hay inconveniente
a) Porque no existía el pecado, y no hacía falta remediarlo. en que fueran anteriores a El en el tiempo. Cristo era su causa final
b) Porque, en aquel feliz estado de inocencia o de justicia ori- y meritoria, en cuanto que, en atención a sus futuros méritos presen-
ginal, todas las potencias del hombre estaban perfectamente contro- tes ya ante la ciencia divina y la predestinación , Dios, como causa
ladas y sometidas a la razón superior, como ésta estaba perfectamen- eficiente de la gracia, condicionó o ligó esta gracia al uso de aque-
te sometida a Dios. La razón no dependía de los sentidos, sino al re- llos sacramentos.
vés: éstos de aquélla. La institución de los sacramentos hubiera ido
Conclusión 4.' En el período de la ley natural —o sea, antes de la ley
contra la natural rectitud de aquel sublime estado de justicia origi-
mosaica— hubo, de hecho, algunos sacramentos. (Sentencia más
nal. probable.)
OBJECIÓN 1.ª Hemos dicho en la conclusión anterior que fue
Esta conclusión no se puede probar de una manera cierta por la
sumamente conveniente instituir los sacramentos considerando la
Sagrada Escritura o por el magisterio de la Iglesia. Pero, aparte de
naturaleza humana en sí misma. Pero la naturaleza humana es la
misma antes y después del pecado original. Luego incurrimos en los indicios e insinuaciones que se encuentran en ambas fuentes teo-
contradicción si ahora decimos que no necesitaba sacramentos antes lógicas, la enseñan claramente gran número de Santos Padres N' de
teólogos, lo que le da, al menos, una gran probabilidad. Escuche-
del pecado original. mos al Doctor Angélico:
RrsE ti r, ∎ .
^ Una cosa es la naturaleza humana en sí misma (o «Antes de la ley escrita existían ciertos sacramentos de necesi-
sea, sin complementos o privilegios preternaturales), y otra el estado dad, tales como el sacramento de la fe, que se ordenaba a quitar el pe-
en que pueda encontrarse esa naturaleza. Antes del pecado poseía, cado original, y el de la penitencia, que se ordenaba a quitar el peca-
entre otros, el don preternatural de integridad, que establecía ese ad- do actual» 4 .
mirable equilibrio y subordinación de las facultades que acabamos Las razones fundamentales que parecen reclamarlos son la volun-
de indicar. Substraído por el pecado ese privilegio preternatural, la tad salvífica universal de Dios y la suavidad de su divina Providencia.
naturaleza humana quedó en condición inferior abandonada a sí La voluntad salvífica universal, que consta claramente en la Sagrada
misma e incluso quebrantada naturalmente , y empezó a ser con- Escritura (1 Tim 2,4), parece exigir que no se dejase sin medio algu-
veniente para ella la institución de los sacramentos (ad 2). no de salvación a los niños que muriesen antes del uso de la razón;
De donde se deduce que, si Adán no hubiese pecado, Dios no v es cierto que ninguna acción propia ni de sus padres podía salvar-
hubiera instituido jamás los sacramentos. los, a no ser que fuese instituida por Dios para este fin. La suavidad
de la divina Providencia parece postular que también a los adultos
OBJECIÓN. 2.a En el estado de justicia original existió ya el ma- se les preparasen los medios oportunos para significar su arrepenti-
trimonio (Gen 1,28; 2,22-24). miento y obtener el remedio o perdón de sus pecados actuales.
RESPUESTA. Pero como simple contrato natural instituido por No se sabe exactamente cuántos fueron estos sacramentos. Sue-
Dios; no como sacramento, cuya institución estaba reservada a len señalarse los siguientes:
Nuestro Señor Jesucristo (ad 3). 1.° El remedio de la naturaleza (remedium naturae), que se or-
denaba a borrar el pecado original. No se sabe en qué consistía,
Conclusión 3. Después del pecado y antes de Cristo, la naturaleza pero parece que se trataba de alguna manifestación externa de la fe
humana necesitaba moralmente el auxilio de los sacramentos (a.3). en el futuro Mesías —realizada por el propio interesado o por sus
padres—, que habría sido ordenada por Dios para remedio del pe-
Se prueba congruentemente por el hecho de que, después del cado original. Su forma concreta se determinaría a cada uno por
pecado, el único medio de salvación fue en seguida la fe en Cristo, o cierto instinto o moción interna de la divina gracia 5 .
sea, la unión al menos en el deseo— con el futuro Mesías que 2.0 La circuncisión, promulgada por Dios a Abrahán y san-
había de venir; y, por lo mismo, fue moralmente necesario que se cionada nuevamente por la ley de Moisés. Obligaba a todos los va-
instituyeran algunos sacramentos o signos sensibles para manifestar, rones israelitas de la antigua alianza para obtener la remisión del pe-
de algún modo, la fe en el futuro Mesías. cado original.
Nótese, para comprender el verdadero alcance de esta conclu-
sión, que los sacramentos de la Antigua Ley no eran instrumentos de ' In 1I' dist.l q.l a.2 q.3 ad 2.
Cristo como los de la Nueva, sino únicamente signos de su pasión y Cf. 111,60,5 ad 3; '0,4 ad 2; etc.
3.° Una especie de penitencia para remisión de los pecados 4. La consagración, en virtud de la cual Aarón, sus hijos y
actuales. Acaso tuvieran el carácter de tal los llamados sacrificios por sus descendientes eran destinados al sacerdocio. Era figura del futu-
el pecado y por el delito, promulgados posteriormente en forma más ro sacramento del orden sacerdotal.
determinada por la lec_ de Moisés. Dígase lo mismo de las oblaciones
5." Ciertos sacrificios, principalmente los que se ofrecían por
y décimas 6 . el pecado_} por el delito, que prefiguraban el futuro sacramento de la
En cuanto a la eficacia santificadora de estos sacramentos primiti- penitencia 16 .
vos, las opiniones entre los teólogos son variadísimas. Parece que
debe decirse que el remedio de la naturalez a y la circuncisión causaban la Conclusión 6.' En la ley evangélica existen siete verdaderos sacra-
gracia a los niños no por su propia virtud (ex opere operato active) mentos instituidos por Cristo. (De fe, expresamente definida.)
que corresponde únicamente a los sacramentos de la Nueva
Lea , sino por divina infusión con ocasión de la recepción de aque- Consta claramente por la Sagrada Escritura, por la Tradición y
llos signos manifestativos de la fe en el futuro Mesías (quasi ex opere por el magisterio de la Iglesia, que lo definió expresamente en Tren-
operato passive). Los otros sacramentos primitivos producían por sí to. He aquí el texto de la definición dogmática:
mismos únicamente la purificación legal, pero no la gracia santifican- «Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no fue-
te. Para este último efecto se requerían los actos propios del pecador ron instituidos todos por Jesucristo Nuestro Señor, o que son más
(ex opere operantis), tales como la contrición de los pecados, la ora- o menos de siete, a saber: bautismo, confirmación, eucaristía, peni-
ción de súplica, etc. tencia, unción de los enfermos, orden y matrimonio, o también que
alguno de éstos no es verdadera y propiamente sacramento, sea ana-
Conclusión 5.' En el período de la ley escrita —o sea, desde Moisés
tema» H.
hasta Cristo— hubo verdaderos sacramentos. (Cierta en teología.) La razón teológica de conveniencia la da Santo Tomás con las
siguientes palabras:
Consta expresamente por el magisterio mismo de la Iglesia. En «Así como los Padres antiguos se salvaron por la fe en Cristo
los concilios Florentino y Tridentino se enseñó y definió que los sa- que había de venir, así nosotros nos salvamos por la fe en Cristo ya
cramentos de la Nueva Ley son muy distintos y muy superiores en nacido y crucificado. Ahora bien: los sacramentos son ciertos signos
eficacia a los sacramentos de la Antigua Ley (D 695 845) 8 . Luego manifestativos de la fe que justifican al hombre. Es preciso, pues,
en la Antigua Lec hubo verdaderos sacramentos, aunque de inferior que los signos que expresen la realidad ya verificada sean distintos
eficacia y categoría. de los que se limitaban a anunciarla como futura. Luego es necesa-
rio que en la Nueva I.ey haya sacramentos distintos de los de la
Entre los sacramentos de la ley mosaica suelen enumerarse los Antigua Lec» (111,61,4).
siguientes:
1. La circuncisión para los varones israelitas, en la forma ex-
CAPITU LO II
plicada en la conclusión anterior. Era figura del futuro bautismo.
2.° El remedio de la naturaleza, que continuó en vigor para
Número, división y orden de los sacramentos
las niñas israelitas, para los niños que morían antes del octavo día,
en que eran circuncidados, y para los paganos, a quienes no se pro-
hibía, sin embargo, agregarse el pueblo escogido por la circun- Antes de examinar la naturaleza íntima y los efectos de los sacra-
cisión 9. mentos, es conveniente que digamos dos palabras sobre su numero,
división y orden entre ellos.
3.° El cordero pascual, para todo el pueblo, y los panes de
la proposición, para los sacerdotes, que eran figura de la futura
eucaristía.
6. 1. Número. Los sacramentos instituidos por
Nuestro Señor Jesucristo son siete, ni más ni menos. Vamos a
(:f. 01,65,1 ad -.
probarlo, estableciendo, en primer lugar, la correspondiente
- Cf. 111,62,6; '0,4; In II" Sent. dist.l q.l a.2 q.°3 ad 2; q.2 a.4 q.'3; De reritate q.28 conclusión.
a.2 ad 12; etc.
' La sigla D significa el Enchiridion Srmbolorum de Dt_NziyuIR, en el que se recoge
el texto de las declaraciones doemáticas de la lelesia a través de los siglos. Citamos por Cf. 1-11,102,5 ad 3.
las ediciones anteriores a la última reforma, en la que figuran ambas numeraciones. " D 844. Sabido es que la fórmula ira anatema es la que emplea la Iglesia para de-
Cf. 1-11,98,5 c et ad 3. clarar Genética una doctrina y proclamar como dogma de fe la doctrina opuesta.
Conclusión. Los sacramentos de la Nueva Ley son siete. (De fe, expre- doctrina septenaria por todas las Iglesias incluso las disidentes
samente definida.) durante esos cuatro siglos es argumento indubitable, por la fuerza
de la prescripción, del origen apostólico de esa doctrina.
Antes de exponer la doctrina católica, veamos brevemente los c) Et. MAGISTERIO DF: LA IGLF.S1:s. Lo enseñó repetidas veces
errores opuestos a ella. (D 424 465 695, etc.) y lo definió solemnemente en el concilio de
Trento. Hemos recogido el texto de la definición en la última con-
ERRORES. Los principales errores sobre el número de los clusión del capítulo anterior.
sacramentos proceden de los falsos reformadores. Y así: d) La RAZÓN TEOLÓGICA. Como es natural, la razón humana no
puede demostrar que el número de los sacramentos sea siete, ni más
a) Lutero fue cambiando de pensar impulsado por sus capri- ni menos, va que esto depende únicamente de la divina voluntad,
chos. En 1520 admitió los siete sacramentos en el Sermón del Nuevo que ha querido disponerlo así. Pero, supuesto ese dato por la decla-
Testamento; ese mismo año, en De captivitate babylonica se quedó con ración infalible de la Iglesia, la razón teológica encuentra razones de
sólo tres: bautismo, cena y penitencia. En 1523 va no admitía más alta conveniencia para justificar ese número. Santo Tomás establece
que los dos primeros, entendiéndolos a su manera. admirablemente una doble clasificación, que ha sido recogida por
b) Melanchton admite tres: bautismo, cena y penitencia. toda la teología posterior. Hela aquí en forma de cuadro sinóptico t:
e) Calvino y Zovinglio, dos: bautismo y cena.
d) Las modernas rectas protestantes están divididas en esto como
en casi todo. La mayor parte de ellas sólo admiten el bautismo y la
cena; pero otras amplían más o menos su número, llegando algunas Engendrán-
dola ... BACTISV(o.
de ellas —tales como los ritualistas y anglo-católicos a admitir
los siete, divididos en dos grupos: dos mayores (bautismo y cena) y
De suyo .... Robuste-
cinco menores (todos los demás). ciéndola . CONFIRMACIÓN.

DOCTRINA C.AT(1.ICA. Es la recogida en la conclusión. He Alimentán-


aquí las pruebas: Individual. dola EtcaRIS'ríA,
' u

a) La SAGRADA ESCRITURA. En ella se nos habla explícita y z¢' c ^ Accidental- Restituyén-


claramente de los siete sacramentos, si bien diseminados en diversos 2 mente ... dola PENITENCLA.
lugares. En ningún lugar enumera juntos los siete. De donde se de- W Sanándola UNCIÓN DF: Los
duce que por la Sagrada Escritura puede probarse que no son menos ce ENFERMOS.
de siete, pero no que sean precisamente siete y no más. Esto consta úni-
camente por la declaración dogmática de la Iglesia. Confiriendo potestad so-
He aquí los principales lugares del Nuevo Testamento donde se Social ... bre ella ORDEN.
habla de los sacramentos: o Propagando sus miem-
1. Bautismo: Mt 28,19; Mc 16,16; lo 3,5. bros MATRIMONIO.
2
2. Confirmación: Act 8,17; 19,6.
3. Eucaristía: Mt 26,26; Mc 14,22; Le 22,19; 1 Cor 11,24. Contra el pecado original BAUTISMO.

4. Penitencia: Mt 18,18; Io 20,23. Q Contra la debilidad espiritual CONFIRMACIÓN.

5. Unción de los enfermos: Me 6,13; Iac 5,14. Contra la inclinación al pecado ECCARISTíA.

6. Orden: 1 Tim 4,14; 5,22; 2 Tim 1,6. d 2 C Contra el pecado actual PENITENCIA.

7. Matrimonio: Mt 19,6; Eph 5,31-32. Contra las reliquias del pecado LNcioN DE Los
O Contra la disolución del Cuerpo mís- ENFERMOS.
b) Los SANTOS PADRES. En los primeros siglos de la Iglesia " tico ORDEN.
no se encuentra planteada la cuestión del número exacto de los sa- Q Contra la concupiscencia personal y la
cramentos. Los Santos Padres hablan claramente de todos ellos,
pero la enumeración completa de los siete no se encuentra hasta el desaparición de la comunidad MATRIMONIO.

siglo xu. Nadie negó el número septenario hasta el siglo xvi, en que
lo hicieron los protestantes. La posesión tranquila y pacífica de la Cf. u1,65,1.
Santo Tomás recoge también la clasificación algo retorci- Para todos:
BAUTISMO.
da y artificiosa atribuida a Alejandro de Ales, que proporcio- Absolutamente
Para los peca-
na, sin embargo, alguna nueva luz. Hela aquí en forma es- dores: PESI
quemática: TF.xCIA.
Para el in- ,
dividuo.
Sac rernte rrtc
I- rrted Defecto que combate
\o absoluta- (,OSFIR\i SETOS.
correspondiente H.- Luisa-1A.
mente
Por razón de la '' UNCIÓN Dt: LOS
Bautismo. Fe. El pecado original.
necesidad de r ENFERMOS,
Confirmación. Fortaleza. La debilidad espiritual. su recepción.
Eucaristía. Caridad. La malicia de la voluntad. Para la Iglesia:
Penitencia. Justicia. El pecado mortal. ORDEN.
Unción de los Para la comunidad absoluta-
mente Para la socie-
enfermos. Esperanza. El pecado venial. ( dad: MATRI-
Orden. Prudencia. La ignorancia del entendi- moxto.
miento.
Matrimonio. Templanza. La concupiscencia desorde- Z De muertos (suponen
( P al alma BACT'IsJIo.
nada. en pecado) PENITENCIA.
Por razón del
Como se ve, esta clasificación adapta los sacramentos a las siete r sujeto que los CONFIRMACIÓN.
virtudes más importantes (teolo ics y cardinales), mostrando, a la recibe EUCARISTÍA.
vez, de qué manera corrigen las tres clases de pecados posibles (ori- V.,
De ritos (suponen al alma en UNCIÓN DE LOS
ginal, mortal y venial) v las cuatro heridas que la naturaleza humana
O gracia) ENFERMOS.
sufre a consecuencia del pecado original, a saber: la ignorancia, en el
entendimiento; la malicia, en la voluntad; la debilidad, en el apetito
S ORDEN.

irascible, 9 la concupiscencia desordenada, en el apetito concupiscible. L


,
MATRIMONIO.
72

7. 2. División. Los sacramentos pueden dividirse de x Que imprimen carácter


1 BAUTISMO.
CONFIRMACIÓN.
varios modos, según el punto de vista en que se les conside- Por razón del (ORDEN.
re. El cuadro sinóptico de la página 17 recoge las divisiones carácter sa-
fundamentales. cramental ... ECCARISTÍ:o.
PENITENCIA.
Que no lo imprimen
En sus lugares correspondientes explicaremos más despacio estas UNCIÓN DE LOS

divisiones fundamentales. ENFERMOS.


MATRIMONIO.

Formados, si de hecho producen la gracia en el


8. 3. Orden. Vamos a explicarlo en la siguiente Por razón de su
sujeto digno que los recibe.
eficacia santi-
Informes, cuando no la producen en el sujeto
Conclusión. Existe entre los sacramentos un orden de prelación, que i flcadora ....
varía según el distinto motivo a que se atienda: a su naturaleza, L indigno que pone óbice .
dignidad o necesidad.
2 Tal ocurre, p.ej., en el infiel adulto que se bautizó con intención de bautizarse,
Examinemos cada una de las tres partes de la conclusión: pero sin arrepentirse de sus pecados. El sacramento es cálido, o sea, queda bautizado y
recibe el carácter sacramental, pero no la gracia sacramental, que es incompatible con su
a) POR R AZON DE SU MISMA NATURALEZA 0 GENERACIÓN, el orden eS falta de arrepentimiento (sacramento informe, o sea, sin gracia sacramental). Si esta falta
el que enumera la definición del concilio de Trento: bautismo, con- de arrepentimiento fuera rolumtaria, el sacramento, además de informe, sería sacrílego; si
firmación, eucaristía, penitencia, unción de los enfermos, orden s es involuntaria, el sacramento es informe, pero no sacrílego. Volveremos sobre esto al
hablar de la reririscencia de los sacramentos (cf. n.1,).
matrimonio.
La razón es muy clara. Por su misma naturaleza, los sacramentos OBJECIÓN 1.' Por el matrimonio es engendrado el hombre en su
que se ordenan al individuo preceden a los que se ordenan a la so- primera generación, que es la natural, y por el bautismo es regenera-
ciedad, puesto que ésta se compone de individuos y no al revés. En- do en su segunda generación, que es la espiritual. Luego el matri-
tre los que se ordenan al individuo, son primero los que le dan la monio debe preceder al bautismo.
vida de suyo (bautismo, confirmación, eucaristía) que los que se la
devuelven o sanan cuando la ha perdido (penitencia, unción de los RESPUESTA. En cuanto se ordena a la vida natural, el matrimo-
enfermos). Y, entre los que se ordenan a la sociedad, es antes el que nio es un oficio de la naturaleza, y en cuanto tiene algo de espiritua-
se refiere a la sociedad sagrada (orden) que a la puramente natural lidad, es sacramento. Y como es el sacramento que menos espiritua-
(matrimonio). lidad tiene, por eso ocupa el último lugar entre ellos (ad 1).
6) POR RAZÓN DE SU DIGNIDAD O PERFECCIÓN, el orden es el si- OBJECIÓN 2.a Por el sacramento del orden recibe alguien la po-
guiente: testad de realizar acciones sacramentales. Ahora bien: el agente es
1.° Eucaristía, que contiene al mismo Cristo y es el fin de todos .Interior a su acción. Luego el sacramento del orden debe preceder
los demás sacramentos. al bautismo y a los demás sacramentos.
2.° Orden sacerdotal, por ser el más próximo a la eucaristía y or- RESPUESTA. El que alguien sea agente con relación a los de-
denarse al bien común espiritual, que prevalece sobre el bien par- más, presupone que es ya perfecto en sí mismo. Y por esta razón
ticular. los sacramentos que perfeccionan al hombre en sí mismo deben pre-
3.° Confirmación, que supera en dignidad al bautismo, en cuanto ceder al sacramento del orden, que constituye al que lo recibe en
que es su complemento perfección. perfeccionador de los demás (ad 2).
4." Bautismo, que da la gracia de suyo y no accidentalmente,
como la penitencia y unción de los enfermos. OBJE_CiÓN 3.' La eucaristía es un espiritual alimento, y la confir-
5.° Unción de los enfermos, que perfecciona la gracia recibida por mación se compara al aumento. Ahora bien: el alimento es causa del
la penitencia, borrando los restos y reliquias del pecado. aumento y, por consiguiente, anterior a él. Luego la eucaristía es an-
6." Penitencia, que es más espiritual que el matrimonio. tes que la confirmación.
7." Matrimonio, que es el menos espiritual de todos los sacra- RESPUESTA. El alimento precede al aumento, como causa de él,
mentos. 'e también le sigue, conservando al hombre en perfecta cantidad y
c) POR RAZÓN DE SU NECESIDAD PARA LA SALVACIÓN, el orden es el fortaleza. Y por eso la eucaristía puede ponerse antes o después de
siguiente: la confirmación (ad 3).
1.0 Bautismo (necesario para todos, al menos en el deseo). OBJECIÓN 4.' La penitencia prepara al hombre para la eucaristía.
2." Penitencia (necesario para el que cometió pecado mortal). Pero la disposición es anterior a aquello para lo que dispone. Luego
3." Orden (necesario para perpetuar en la Iglesia los sacramen- la penitencia debe preceder a la eucaristía.
tos).
Estos son los sacramentos absolutamente necesarios. Los otros RESPUESTA Esa razón sería concluyente si la penitencia se requi-
cuatro son tan sólo muy convenientes, pero no absolutamente nece- riese necesariamente como preparación para la eucaristía; pero no es
así, porque, si alguien está ya en gracia de Dios, no necesita la peni-
sarios, si exceptuamos la eucaristía, que es el fin a que se ordenan
todos ellos, y cuya recepción es del todo necesaria, al menos en el de- tencia para recibir la eucaristía. Por lo que aparece claro que la peni-
tencia prepara para la eucaristía únicamente en el supuesto de haber
seo, que va implícito en la recepción de cualquiera de los otros sacra- pecado (ad 4).
mentos.
OBJECIÓN 5.' Lo que está más cercano al fin último debe poner-
Es interesante examinar las objeciones que se plantea el ,e en último lugar. Pero, entre todos los sacramentos, el más cerca-
propio Santo Tomás con relación al orden entre los sacra- no al fin último de la bienaventuranza es la unción de los enfermos.
mentos, porque su recta solución completa y redondea la Luego debe ocupar el último lugar entre los sacramentos.
doctrina que acabamos de exponer. He aquí las objeciones RESPUESTA. Ya lo ocupa efectivamente entre los sacramentos
con su respuesta correspondiente 3 : que se ordenan a la perfección del individuo como persona particu-
lar (ad 5).
3 Cf. I11,65,2.
ción de Cristo y la nueva vida que adquiere por la gracia el bautizan-
do (Rom 6,3-11). Es claro también el simbolismo de la eucaristía
CAPITULO III
para significar la refección espiritual del alma (Io 6,52-59) y la uni-
dad de la Iglesia (1 Cor 10,16-18). El simbolismo o significación de
Esencia de los sacramentos los demás sacramentos, aunque no se encuentra de manera tan explí-
cita en la Sagrada Escritura, se deduce, sin esfuerzo, de su misma
La esencia de una cosa es la que expresa su propia definición naturaleza.
por sus causas intrínsecas. Pero, a su vez, estas causas intrínsecas 2.' Los SANTOS PADRES expresan esta simbolismo sacramental de
pueden ser examinadas desde un doble punto de vista: en el orden mil maneras, pero coinciden todos en reconocer en los sacramentos
lógico, para encontrar su género y diferencia específica (definición su condición o categoría de signos prácticos o efectivos de la gracia.
Metafísica), y en el orden físico, para designar la materia v la forma No podemos recoger aquí los innumerables testimonios.
del compuesto total (definición física). Vamos, pues, a examinar el
género, diferencia específica, materia y forma de los sacramentos, siguien- 3.a EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo enseña claramente el con-
do paso a paso la doctrina del Doctor Angélico i, cilio Tridentino al decir, hablando de la eucaristía, que «tiene de co-
mún con los demás sacramentos el ser símbolo de una cosa sagrada y forma
visible de la gracia invisible» (D 876), y lo define indirectamente en el
A) Definición metafísica siguiente canon:
«Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no con-
9. Como acabamos de decir, definición metafísica es aquella que tienen la gracia que significan..., sea anatema» (D 849).
nos da a conocer la esencia de una cosa por sus notas intrínsecas en 4.' L.A RAZÓN TEOLÓGICA. El género de la definición ha de ser
el orden lógico, señalando su género próximo y su diferencia específica. común a los sacramentos de la Antigua y de la Nueva Ley. Pero íos
Es la más perfecta de todas las definiciones. sacramentos de la Antigua Ley no causaban la gracia, sino que única-
Vamos, pues, a determinar en dos conclusiones el género y la d fe- mente la significaban. Luego esta significación es el elemento genérico
rencia específica de los sacramentos. La definición metafísica resultará o común a unos y otros sacramentos. La diferencia específica entre los
sencillamente de la unión de ambas conclusiones. de la Antigua y de la Nueva Ley consiste como veremos en se-
guida— en que los de la Nueva no solamente significan, sino que
Conclusión 1.' Los sacramentos se constituyen formalmente en el gé-
nero de signos prácticos de la gracia. (De fe, indirectamente definida.)
causan o producen la gracia santificante; mientras que los de la Antigua
se limitaban a significarla, produciéndola Dios únicamente con ocasión
de ellos, como va hemos dicho.
Expliquemos, ante todo, los términos de la definición.
¿Qué es, propiamente hablando, lo que significan los sacramen-
Los SACRAMENTOS, o sea, los siete instituidos por Jesucristo. tos? Santo Tomás contesta del siguiente modo:
«Propiamente, se llama sacramento a lo que se ordena a signifi-
SE CONSTITUYEN FORMALMENTE, aludiendo a su causa intrínseca en
car nuestra santificación. En la cual pueden considerarse tres cosas:
el orden lógico o metafísico.
la causa eficiente de nuestra santificación, que es la pasión de Cristo;
EN El. GÉNERO DE SIGNOS PRÁCTICOS DE LA GRACIA, o sea, que la razón la causa formal, que es la gracia santificante con las virtudes infusas,
genérica y común a todos los sacramentos es la de significar la gracia y la causa final, que es la gloria eterna. Y las tres cosas son significa-
de Dios en el orden práctico o efectivo. Y así, v.gr., la ablución del das por los sacramentos. De donde el sacramento es signo rememora-
cuerpo con el agua del bautismo significa el lavatorio del alma por la tivo de lo que le ha precedido, o sea, de la pasión de Cristo; manifes-
desaparición del pecado original e infusión de la gracia santificante; tativo de lo que obra en nosotros en virtud de la pasión de Cristo, o
el pan v el vino de la eucaristía significan el alimento del alma por la sea, de la gracia, y anunciativo de la futura gloria» 2 .
gracia eucarística, etc. Los sacramentos de la Antigua Ley eran tam-
bién signos prácticos de la gracia, aunque no la producían por sí mis- Conclusión 2.' Los sacramentos de la Nueva Ley son signos sagrados
mos, sino Dios con ocasión de ellos. que producen la gracia santificante en el que los recibe. (De fe, ex-
presamente definida.)
He aquí las pruebas de la conclusión:
2 11I,60,3. Nótese que esta triple significación sacramental está recogida en la bellísi-

1.' LA SAGRADA ESCRITURA. En ella aparece claro el simbolis- ma antífona O sacrum csrodvium, de las segundas vísperas del oficio del Corpus, compues-
to por el propio Santo Tomás de Aquino: oy)h sagrado convite, en el que se recibe a
mo del bautismo de inmersión, que significa la muerte y resurrec- Cristo, se renueva la memoria de su pasión, se llena el alma de gracia v se nos da una
prenda de la futura gloria!»
' Cf. 111,60,1-8.
.floral para seglares 2 2
Expliquemos los términos de la conclusión. de los sacramentos, compuesta del género próximo, común a los sa-
cramentos de la Antigua y Nueva Ley (signo de una cosa sagrada), y
Los SACRAMENTOS DE LA NIEVA LE_Y, no los de la Antigua, con los de la diferencia específica, que distingue y caracteriza esencialmente a
que convienen únicamente en su razón genérica de signos. Ios de la Nueva (en cuanto que santifica a las hombres).
SON SIGNOS, como va hemos visto en la conclusión anterior. En el capítulo siguiente examinaremos ampliamente la manera
SAGRADOS, y en esto se distinguen de toda clase de signos profa- con que los sacramentos producen la gracia y los demás efectos en
nos (v.gr., de la bandera, que significa la patria). cl alma del que los recibe.
QUE PRODUCEN LA GRACIA SANTIFICASTE EN EL QUE LOS RECIBE. Estas
palabras expresan la diferencia específica que distingue a los sacramen-
tos de la Nueva Ley de los de la Antigua v completan la definición B) Definición física
esencial metafísica de los de la Nueva.
10. Como hemos indicado ya, la definición física es aquella que
Consta claramente la conclusión por los lugares teológi- nos da a conocer las causas intrínsecas de una cosa en su ser físico, o
cos tradicionales: sea, la materia y la forma del compuesto sustancial.
Vamos, pues, a precisar ambas cosas con relación a los sacra-
mentos. Para mayor claridad, procederemos, como de costumbre, en
1. ° LA SAGRADA ESCRITURA atribuye a cada uno de los sacra-
mentos, como efecto propio, la producción de la gracia. Véanse los forma de conclusión.
lugares que hemos citado al hablar del número septenario de los sa- Conclusión. Los sacramentos de la Nueva Ley constan esencialmente
cramentos (n.6). de cosas sensibles, como materia, y de palabras, como forma. (De
2.° Los SANTOS PADRES están unánimes en esta doctrina. fe, indirectamente definida.)
3.° EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo enseñó repetidas veces
(cf. D 539 695 741 etc.) y lo definió solemnemente en el concilio de Expliquemos, ante todo, los términos de la conclusión.
Trento, contra los protestantes, en los siguientes cánones: Los SACRAMENTOS DE LA NUEVA LEY. En esto se distinguen de los
«Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no con- de la Antigua, que constaban únicamente de cosas, no de palabras.
tienen la gracia que significan o que no confieren la gracia misma a los Es porque, aunque unos y otros sacramentos convienen en la razón
que no ponen óbice, como si sólo fueran signos externos de la gracia o de signo sacramental, esta significación era oscura e imperfecta en los
justicia recibida por la fe y ciertas señales de la profesión cristiana de la Antigua Ley, que era tan sólo sombra y figura de la Nueva,
por las que se distinguen entre los hombres los fieles de los infieles, como dice San Pablo (cf. Hebr 10,1), y por eso no constaban de pa-
sea anatema» (D 849). labras, que expresan de manera clara y perfecta el significado de las
«Si alguno dijere que no siempre y a todos se da la gracia por cosas (cf. 1I1,60,6 ad 3).
estos sacramentos, en cuanto depende de la parte de Dios, aun cuan- CONSTAN ESENCIALMENTE, o sea, se constituyen esencialmente en
do debidamente los reciban, sino alguna vez y a algunos, sea anate- us elementos físicos o causas intrínsecas.
ma» (D 850). DE COSAS SENSIBLES COMO MATERIA. Y así, la ablución con agua es la
«Si alguno dijere que por medio de los mismos sacramentos de materia del bautismo; el pan y el vino, de la eucaristía; la unción con el
la Nueva Ley no se confiere la gracia ex opere operato, sino que la fe aleo, de la confirmación y unción de los enfermos; los actos del peni-
sola en la promesa divina basta para conseguir la gracia, sea anate- tente, de la penitencia; la imposición de las manos, de la confirmación y
ma» (D 851). ael orden sacerdotal; la mutua entrega de los cuerpos de los contrayen-
4." LA RAZÓN TEOLÓGICA. La expone brevemente Santo Tomás res, del matrimonio.
con las siguientes palabras: Y DE PALABRAS COMO FORMA. El sacramento se realiza precisa-
«Los signos se dan a los hombres porque es propio de ellos lle- mente al recaer la forma expresada en palabras determinadas
gar a lo desconocido a través de lo conocido. Por lo mismo, se lla- sobre la materia correspondiente. Y así, v.gr., para que haya bautis-
ma propiamente sacramento a lo que es signo de alguna cosa sagra- mo es menester añadir a la ablución del agua (materia) las palabras
da que pertenece a los hombres; y en el sentido en que tomamos de la forma sacramental: «Yo te bautizo en el nombre del Padre, y
aquí esta palabra, se llama propiamente sacramento a lo que es sig- del Hijo, y del Espíritu Santo».
no de una cosa sagrada en cuanto que santifica a los hombres». Nótese, sin embargo, que las expresiones materia y forma, toma-
En estas últimas palabras da Santo Tomás la definición metafísica das de la teoría hilemórfica de Aristóteles como constitutiva del ser
físico, hay que entenderlas de una manera analógica al aplicarlas a los
sacramentos, ya que el ser sacramental es un ser moral, no físico. ARTICL'1.O I
Las cosas entran a formar parte del sacramento a manera de materia,
y las palabras a manera de forma. Nada se seguiría, por consiguiente, La gracia sacramental
contra la teología sacramentaria si algún día llegara a demostrarse la
falsedad de la teoría hilemórt ī ca con relación a los seres físicos. La gracia sacramental es el efecto primario o principal de
De hecho, no empezó a usarse esta terminología de materia y los sacramentos. Para proceder con orden y claridad, dividi-
forma hasta principios del siglo xiii. El primero en emplearla parece remos esta importantísima materia en las siguientes cues-
que fue Guillermo de Auxerre (t 1223). Otros dicen que fue Es- tiones:
teban Langton (t 1228).
A) Si los sacramentos de la Nueva Ley confieren la gracia.
Consta la conclusión por los siguientes lugares teológicos: B) De qué modo la confieren.
1.A S',GRADA EscRITS . R.v. Expresa clara y explícitamente la C) En qué momento.
a)
materia y la forma del bautismo y de la eucaristía, que son los dos D) En qué cantidad.
sacramentos principales (cf. Io 3,5y Mt 28,19; Ale 16,16). E) Si la gracia sacramental añade algo a la gracia ordinaria.
F) Si causan la primera o segunda gracia.
6) El. yi SGISTLRIU DI.I.A IGLESI A. Lo enseñan claramente Martín V G) Si reviven al apartarse el óbice que se puso al recibirlos.
(D 672), el concilio de Florencia (D 695), el de Trento (D 895 896
908 914), y en nuestros días, León XIII (D 1963) y Pío XII
(D 2301). En las declaraciones de los concilios de Florencia y Tren- A) Si los sacramentos de la Nueva Ley
to hay, al menos, una definición indirecta de la doctrina de la con- confieren la gracia
clusión.
e) LA RAZÓN Troeo ;IcA. Por analogía con el compuesto físico. 11. ERRORES. Antes de exponer la doctrina católica,
Así como la materia prima, que es pura potencia indeterminada, se veamos brevemente los principales errores contrarios.
determina por la forma sustancial, que es acto, así en el ser moral
de los sacramentos las cosas son indeterminadas (v.gr., el agua lo a) Los socinianos decían que los sacramentos son meras ceremo-
mismo vale para bautizar que para beber, lavarse, etc.), y por eso nias externas, y el bautismo un rito de iniciación en la vida cristiana,
hacen el papel de materia, que será determinada por las palabras sa- pero sin que confieran gracia interior alguna.
cramentales, que tienen, por lo mismo, razón de forma. b) Los protestantes, en general, niegan también que los sacra-
mentos confieran la gracia, como consecuencia de su doctrina de la
Según estos principios, la definición física de los sacramen- justificación del pecador por late sola, que nos aplica los méritos de
tos de la Nueva Ley es la siguiente: Cristo. Los sacramentos son meros signos que excitan la fe; nada
más.
«Cosas sensibles que, en virtud de ciertas palabras, signifi- c) Los modernistas repiten doctrinas parecidas: «Los sacramentos
can una realidad sagrada que santifica a los hombres». no tienen otro fin que evocar en el alma del hombre la presencia
siempre benéfica del Creador». (Proposición condenada: D 2041.)

DOCTRINA CATÓLICA. Vamos a exponerla en forma de


CAPITULO IV conclusión, con su prueba correspondiente:
Efectos de los sacramentos Conclusión. Los sacramentos de la Nueva Ley confieren realmente la
gracia a los que los reciben con las debidas disposiciones. (De fe di-
Es el capítulo más importante de la teología de los sacra- vina, expresamente definida.)
mentos en general. Vamos a dividirlo en dos artículos, co- Consta con certeza por los lugares teológicos tradicio-
rrespondientes a los dos efectos fundamentales que producen nales:
los sacramentos: la gracia (todos ellos) y el carácter sacramen-
a) EA SAGRADA ESCRITURA lo dice claramente con relación al
tal (el bautismo, la confirmación y el orden).
bautismo (Io 3,5), a la confirmación (Act 8,17), a la eucaristía
(Io 6,57), a la penitencia (Io 20,23), a la unción de los enfermos La fórmula ex opere operantis («por la obra del que obra») signifi-
(Iac 5,14-15) y al orden (2 Tim 1,6). No consta expresamente con ca, por el contrario, que el mérito, la impetración o el valor del que
relación al matrimonio. hace una obra influyen decisivamente en la recepción de una gracia.
b1 Los S ■ Tos P yHRLs insisten unánimemente. No podemos re- LA GRACIA SACRAMENTAL, o sea, la gracia propia del sacramento.
coger los innumerables testimonios. Ya veremos en la cuestión siguiente qué es lo que la gracia sacramen-
) EL si.vGISrLR1O DE LA IGLESIA. Lo venía enseñando desde los tal añade a la simple gracia ordinaria que se adquiere, v.gr., al hacer
tiempos primitivos y lo definió solemnemente el concilio de Trento un acto de contrición.
contra los protestantes. He aquí el texto de la definición dogmática: A TODOS LOS QUE NO LES PONEN ÓBICE: AL RECIBIRLOS. Obice es lo
«Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no contie- mismo que obstáculo, impedimento. Como condición indispensable
nen la gracia que significan o que no confieren la gracia misma a los que para no ponerlo, se requiere estar en gracia de Dios para recibir un sa-
no ponen óbice, como si sólo fueran signos externos de la gracia o cramento de vivos, o la atrición sobrenatural, si se trata de un sacra-
justicia recibida por la fe y ciertas señales de la profesión cristiana mento de muertos.
por las que se distinguen entre los hombres los fieles de los infieles,
sea anatema» (D 849).
«Si alguno dijere que no siempre }' a todos se da la gracia por es- He aquí las pruebas de la conclusión:
tos sacramentos, en cuanto depende de la parte de Dios, aun cuando 1. ° LA SAGRADA ESCRITURA emplea un lenguaje claramente alu-
debidamente los reciban, sino alguna vez y a algunos, sea anatema» sivo a la virtud ex opere operato de los sacramentos. He aquí algunos
(D 850). textos inequívocos:
d) LA R S/QN Ti.oLñ(,x:A. Para eso precisamente fueron institui- Bautismo: «Quien no naciere del agua y del Espíritu, no puede en-
dos los sacramentos por Nuestro Señor Jesucristo, como expresa su trar en el reino de los cielos» (Io 3,5).
misma definición. Confirmación: «Viendo Simón que por la imposición de las manos de
los apóstoles se comunicaba el Espíritu Santo...» (Act 8,18).
B) De qué modo la confieren Orden: «Por esto te amonesto que hagas revivir la gracia dé Dios
que hay en ti por la imposición de mis manos» (2 Tim 1,6).
12. Esta cuestión puede entenderse en dos sentidos: 1.°, No hay textos tan explícitos sobre los otros sacramentos, pero se
si los sacramentos producen la gracia por su propia virtud deduce claramente por analogía con éstos.
(ex opere operato); 2.", con qué género de causalidad (princi- 2.° Los SANTOS PADRES tienen textos bellísimos sobre la eficacia
pal o instrumental, moral, física o dispositiva, etc.). Vamos a intrínseca (ex opere operato) de los sacramentos. He aquí, por vía de
examinar brevemente ambas cosas. muestra, algunos textos alusivos al agua del bautismo:
Conclusión 1.^ Los sacramentos de la Nueva Ley confieren «ex opere
San Basilio: «Si hay alguna gracia en el agua, no le viene de la na-
operato» la gracia sacramental a todos los que no les ponen óbice al turaleza misma del agua, sino de la presencia del Espíritu Santo»
recibirlos. (De fe divina, expresamente definida.) (MG 32,129).
San Juan Crisóstomo: «Lo que es la madre para el embrión, eso es
Expliquemos, ante todo, los términos de la conclusión. el agua para el fiel» (In lo. hom.25).
Los SACRAMENTOS DE LA NUEVA LEY, a diferencia de los de la Anti- San Ambrosio: «Imposible parecía que el pecado pudiese ser lava-
gua, que como vimos en su lugar correspondiente— no produ- do con el agua... Pero lo que era imposible, lo hizo Dios posible»
cían la gracia por sí mismos, sino únicamente Dios con ocasión de (ML 16,499).
ellos. San Agustín: «¿De dónde le viene al agua tanta virtud que toque
CONFIEREN, o sea, producen, dan.
el cuerpo lave el corazón?» (ML 35,1840).
«Ex OPERE OPE<RATO». Es una fórmula teológica extraordinaria- 3.° EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo definió expresamente con-
mente expresiva, que significa, literalmente, «por la obra realizada». tra los protestantes. He aquí la declaración dogmática:
Quiere decir que el sacramento, objetivamente considerado, prescin- «Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no con-
diendo de los méritos de la persona que lo administra o lo recibe, tienen la gracia que significan o que no confieren la gracia misma a
causa la gracia por la virtud que el mismo Cristo le comunica, con los que no ponen óbice..., sea anatema» (D 849).
tal que no ponga óbice u obstáculo el sujeto receptor. «Si alguno dijere que por medio de los mismos sacramentos de
la Nueva Ley no se confiere la gracia ex opere operato, sino que la fe Conclusión 3.' Los sacramentos de la Nueva Ley reciben su virtud
sola en la promesa divina basta para conseguir la gracia, sea anate-
santificadora de la pasión de Cristo. (De fe divina, implícitamente de-
ma» (D 851). finida.)
4.° LA RAZÓN YLoiSoAky no puede probar por sí misma la con- Se prueba:
clusión, pero descubre sin esfuerzo las razones de conveniencia. He
aquí algunas de ellas: a) POR ta. SLSGISFI Rio Di.. LA IGLESIA. El concilio Tridentino de-
a) Para distinguirlos de los de la Ley Antigua, que no causa- nió lo siguiente:
ban la gracia por sí mismos, sino Dios con ocasión de ellos. «Si alguno niega que el mismo mérito de Jesucristo (que nos reconcilió
b) Porque los sacramentos no pueden contener la gracia de )ro el Padre en su sangre) se aplique tanto a los adultos como a los
una manera material (como el agua en el vaso), ya que entonces se- párvulos por el sacramento del bautismo debidamente conferido en
rían meros depósitos de la gracia, no causas de ella, como enseña la di- la forma de la Iglesia, sea anatema» (D 790).
vina revelación v la doctrina de la Iglesia. Ni de una manera formal Esto que se dice directamente del bautismo, hay que entenderlo
(como el alma es forma sustancial del cuerpo), porque la gracia es también, indirectamente, de todos los demás sacramentos, va que en
una entidad sobrenatural que sólo puede informar accidentalmente se- todos ellos la razón santificadora es la misma.
res espirituales (como el alma humana), pero no corporales, como la bj PoR LA RAZÓN TEOLÓGICA. Escuchemos la admirable explica-
materia de los sacramentos. Luego sólo pueden contenerla de una ción de Santo Tomás:
manera virtual en cuanto causas eficientes instrumentales de la misma. «El sacramento obra a manera de instrumento para la produc-
c) Porque se ve claro en el bautismo de los niños antes del uso ción de la gracia. Pero existe un doble instrumento: uno, separado,
de la razón. No hacen nada «ex opere operantis» para recibir la gra- como el báculo; otro, unido, como la mano. El instrumento separado
cia (ni siquiera saben que les están bautizando); luego tiene que ha- movido por el instrumento unido, como el báculo es movido por
cerlo todo el sacramento mismo (ex opere operato). la mano.
Ahora bien: la causa eficiente principal de la gracia es el mismo
Conclusión 2.' Los sacramentos de la Nueva Ley no son causas prin- l)ios, con el cual se relaciona la humanidad de Cristo como instru-
cipales de la gracia, ni instrumentales primarias, sino únicamente mente) unido, y el sacramento como instrumento separado. Es precise),
causas instrumentales secundarias. (Completamente cierta en teo- por consiguiente, que la virtud salutífera se derive a los mismos sa-
logía.)
cramentos de la divinidad de Cristo a través de su humanidad.
Pero la gracia sacramental parece ordenarse principalmente a dos
Las razones son clarísimas: cosas: a quitar los defectos de los pasados pecados, cuyo reato per-
1.' No PUEDEN SER CAUSAS PRINCIPALES DE LA GRACIA, porque sólo manece en el alma, v a perfeccionar el alma en las cosas pertenecien-
Dios lo puede ser, ya que la gracia es, por definición, una participa- tes al culto de Dios según la vida cristiana. Ahora bien: es manifies-
ción física y formal de la misma naturalez a divina. Es imposible, pot o que Cristo nos liberó de nuestros pecados principalmente por su
consiguiente, que una causa creada pueda dar como causa primera pasión, no sólo de una manera eficiente v meritoria, sino también
y principal una participación de algo increado, como es la naturale- satisfactoria. De manera semejante, por su pasión inició el rito de la
za divina, porque trasciende infinitamente su propia naturaleza religión cristiana, ofreciéndose a sí mismo en oblación y sacrificio a Dios,
(cf. I11,62,1). gamo dice el Apóstol (Eph 5,2). De donde hay que concluir que los
sacramentos de la Iglesia reciben su virtud especialmente de la pa-
2.' Ni TAMPOCO CAUSAS INSTRUMENTALES PRIMARIAS, porque este gé-
nero de causalidad corresponde únicamente a la humanidad sacratísi- sión de Cristo, cuya virtud se une, en cierto modo, a nosotros por
la recepción de los sacramentos. En signo de lo cual, del costado de
ma de Cristo, que es el instrumento unido a su divinidad para la pro- Cristo clavado en la cruz salieron agua y sangre, la primera de las
ducción efectiva de la gracia I. cuales pertenece al bautismo, y la segunda a la eucaristía, que son los
3. ° LUEGO SON CAUSAS INSTRUMENTALES SECUNDARIAS, como instru- sacramentos más importantes» (1I1,62,5).
mentos separados de la humanidad de Cristo para la producción de la
gracia 2 . Conclusión 4. Los sacramentos de la Nueva Ley causan instrumen-
talmente la gracia: a) no de una manera ocasional, b) ni material,
1 Cf. III,62,5. Como es sabido, se entiende en teología por instrumento unido aquel c) ni intencional, d) ni moral, e) ni física dispositiva, f) sino física per-
que está, de suyo, unido a la causa principal que lo utiliza; e instrumento separado, aquel fectiva. (Sentencia más probable.)
que, de suyo, está separado de la causa principal (v.gr., la mano es el instrumento unid>
al escritor para escribir; la pluma, el instrumento separado). Esta conclusión explica el modo con que los sacramentos produ-
2 Ibid.
cen la gracia. Es una cuestión puramente teológica, colocada com-
pletamente al margen de los datos de la fe, y que la Iglesia, por lo 3.' Los sacramentos son los instrumentos separados de la humani-
mismo, deja a la libre discusión de los teólogos. El dato de fe se li- dad de Cristo.
mita a decirnos como hemos visto que los sacramentos contie- 4.` Los sacramentos contienen y producen la gracia por una mo-
nen y confieren la gracia ex opere operato a todos los que no les po- ción transeúnte y vial de la causa principal (Dios) a través de la ins-
nen óbice; pero nada nos dice sobre el modo de producirla, o sea, so- trumental primaria (humanidad de Cristo).
bre el género de causalidad con que la producen. Esto es de libre 5.' Los sacramentos de la Nueva Lev se distinguen específica-
discusión entre los teólogos. mente de los de la Antigua por esta causalidad física de la gracia (va
Nuestra conclusión recoge la doctrina de Santo Tomás (III,62,1-4) que ocasional, intencional o moralmente también la producían los
y de la escuela tomista, que nos parece la más probable, por los incon- de la Antigua).
venientes que presentan todas las demás. Vamos a verlo examinando 6.° Se realizan o cumplen admirablemente con esta teoría los
la conclusión en todas sus partes. textos de la Sagrada Escritura, de los Santos Padres y de los conci-
lios en su sentido obvio natural, sin las laboriosas exégesis explicativas
a) No LA CAUSAN DF UNA MANERA OCASIONAL, porque en este caso a que se ven obligados los partidarios de las otras teorías para com-
no se distinguirían de los de la Antigua Ley ni causarían propiamen-
te la gracia, contra la doctrina católica solemnemente definida. paginarlos con ellas.
1.' Así se explica perfectamente cómo los sacramentos que
b) Ni MATERIALMENTE, porque la gracia, como ya hemos dicho, tienen como materia cosas puramente corporales (agua, óleo, pan y
no está contenida en los sacramentos de una manera material (como vino, etc.) puedan contener y conferir una cosa tan espiritual, so-
el agua en el vaso), ya que la gracia es principio de operaciones espi- brenatural y divina como es la gracia; de manera semejante a como
rituales (de fe y caridad principalmente), y no puede recibirse en el una pluma o máquina de escribir (instrumento separado, puramente
agua o en otro ser corpóreo cualquiera. material) puede escribir ideas espirituales manejada por el escritor o
c) Ni INTENCIONALMENTE, porque este género de causalidad con- mecanógrafo (causa principal) con sus manos o dedos (instrumento
vierte a los sacramentos en meros signos de la gracia, sin que la con- unido). Sin la moción actual, transeúnte y vial de la causa principal, los
tengan realmente (contra las definiciones conciliares), y de este instrumentos jamás podrían producir un efecto superior a sus fueras;
modo no se distinguirían los sacramentos de la Antigua y de la pero, manejados por ella, pueden producirlos sin dificultad alguna,
Nueva Ley. va que estos efectos superiores se asimilan a la causa principal, no a
d) Ni MORALMENTE, porque la causalidad moral no excede tam- los instrumentos en cuanto tales.
poco la causalidad de signo, ni Dios puede ser movido física ni mo-
ralmente por nadie, ya que El es el primer motor inmóvil en todos
los órdenes. Ni explica bien los textos de la Escritura, de la Tradi-
ción y de las definiciones conciliares, que parecen atribuir claramen- C) En qué momento
te a los sacramentos una causalidad física (v.gr.: «Quien no renacie-
re del agua...», «por la imposición de mis manos...», «contienen y confieren 13. ESTADO DE LA CUESTIÓN. Como los sacramentos de la Nue-
la gracia...», etc.). v a Lev se confeccionan aplicando la fórmula a la materia correspon-
e) Ni COMO SIMPLE DISPOSICIÓN FÍSICA, porque la disposición es diente, y esto no se hace en un solo instante, sino en instantes suce-
una condición previa (necesaria o conveniente) para recibir algo, sivos, cabe preguntar en qué instante exactamente producen la gra-
pero no contiene la cosa misma para la que dispone. De donde los sa- cia sacramental.
cramentos no contendrían ni darían la gracia, sino sólo una disposi- OPINIONES. Hay varias teorías entre los teólogos. Y así:
ción para recibirla, contra las declaraciones conciliares.
1. Algunos dicen que en un instante indeterminado, pero antes
f) SINO DE UNA MANERA FÍSICA PERFECTIVA, es decir, produciéndola del último momento.
físicamente en el alma del que los recibe como instrumentos separados
de la humanidad de Cristo (instrumento unido) actuados por el mismo Esto no puede ser, porque los sacramentos causan la gracia que
significan, y, por lo mismo, no pueden causarla antes de acabarla de
Dios, como causa principal de la gracia. Es una simple aplicación de significar.
la teoría de la causalidad instrumental, que explica admirablemente to-
dos los puntos fundamentales de la teología sacramentaria, a saber: 2. Otros dicen que inmediatamente después de pronunciada la
fórmula.
1.- Dios es la causa primera y principal de la gracia. Tampoco puede admitirse, porque el sacramento es un ser suce-
2.' La humanidad de Cristo es el instrumento unido a la divinidad sivo, que termina (deja de existir) al acabar la pronunciación de la
para la producción de la misma gracia. formula (excepto la eucaristía, que es un sacramento permanente en
las especies consagradas y produce la gracia al ser recibido por el su- :;.indo las disposiciones del que los recibe. Vamos a precisarlo en
.1 Lis conclusiones:
jeto).
3. Santo 'Tomas y gran número de teólogos dicen que los sa-
cramentos producen la gracia en el último instante terminativo de la fór- Conclusión 1.' En igualdad de disposiciones subjetivas, los sacra-
mentos más excelentes confieren mayor gracia que los menos exce-
mula (cf. II1,78,4 ad 3). Esta es la sentencia más probable, que puede
lentes.
considerarse como del todo cierta en teología por las siguientes razo-
nes: Para comprender el alcance y la verdad de esta conclusión basta
a) Porque es una consecuencia inevitable exigida por la natura- >implemente con explicar los términos:
leza misma de los seres no instantáneos, sino sucesivos, como son los
Ex IGUALDAD DF, DISPOSICIONES SUBJETIVAS, o sea, recibiendo con
sacramentos.
dual fervor o devoción un sacramento más excelente (v.gr., la eucaris-
b) Porque los sacramentos producen la gracia que significan, y,
antes de la terminación de la fórmula, el sentido está todavía en el tia;, se recibe mayor cantidad de gracia que al recibir otro menos
aire y sin significado alguno (v.gr.: Esto es mi... ¿Qué cosa? Hasta excelente (v.gr., la unción de los enfermos). Claro está que si las
que no se pronuncia la palabra cuerpo, el sentido no está completo, disposiciones fueran mayores al recibir el sacramento menos exce-
y, por lo mismo, no significa nada). lente, éste produciría mayor gracia que el más excelente recibido
c) Por las condiciones de la causalidad eficiente, que son tres: con menos devoción. La superioridad de los más excelentes requie-
existencia de la causa (sin ella nada se causaría), existencia del efecto re, al menos, igualdad de condiciones para producir una gracia mayor.
(sin él nada se habría causado) y simultaneidad de la acción con la Los SACRAMENTOS MÁS EXCELENTES. Que unos sacramentos sean
causa y el efecto (y esto no se verifica hasta el último instante y pre- mas excelentes que otros, es una verdad de fe expresamente definida
cisamente en él). por la Iglesia. He aquí las palabras de la definición del concilio de
Este último instante: Trento: «Si alguno dijere que estos siete sacramentos de tal modo
i on entre sí iguales que por ninguna razón es uno más digno que
1) Es intrínseco a la gracia. Entonces empieza a existir la
gracia. otro, sea anatema» (D 846).
2) Es intrínseco a la causalidad que produce. Entonces empieza Como hemos explicado más arriba, el orden de dignidad o per-
la virtud causativa de la gracia. t'eccion entre los distintos sacramentos es el siguiente: eucaristía, or-
3) Es intrínseco al sacramento en la razón de signo (entonces se den, confirmación, bautismo, unción de los enfermos, penitencia y
termina la significación) y en la razón de término o de complemento matrimonio.
último del mismo. CONFIEREN MAYOR GRACIA QUE LOS MENOS EXCELENTES, porque cuan-
4) Pero es extrínseco al sacramento en la razón de movimiento o to una causa es más noble y excelente, produce efectos más nobles y
de ser sucesivo, porque este último instante es insucesivo, ya que no excelentes.
le sigue ningún otro instante sacramental.
En este instante último se concentra virtualmente toda la causa- Conclusión 2.' Un mismo sacramento confiere «ex opere operato» la
lidad de los elementos que entran a constituir el sacramento, y éste misma cantidad de gracia a los que lo reciben con idénticas dispo-
queda completado, terminado, formalmente constituido como sacra- siciones, pero produce mayor gracia al que lo recibe con mayor fer-
mento. vor o devoción.

El concilio de Trento, hablando de la justificación, enseña que


D) En qué cantidad «recibimos en nosotros cada uno su propia justicia según la medida
en que el Espíritu Santo la reparte a cada uno según quiere (1 Cor 12,11)
14. Al abordar esta cuestión, hemos de hacer unas advertencias según la propia disposición y cooperación de cada uno» (D 799).
previas: Esta misma doctrina vale también para el grado de intensidad de la
1.' Propiamente hablando, la gracia no tiene ni admite cantidad, gracia sacramental por la ley universal de la causalidad. Cuanto ma-
por ser una cualidad espiritual irreductible a la materia cuánta; pero yor es la disposición del sujeto, tanto más intenso es el efecto de la
puede hablarse, en cierto modo, de los distintos grados de intensidaa causa; p.ej., cuanto más blanda es la cera, tanto más profunda es la
que alcanza la gracia en un alma, y a esto nos referimos aquí. impresión del sello; cuanto más seco está el leño, tanto más rápida y
2.' Cuánta sea la gracia que los sacramentos confieren absoluta- eficaz es la acción del fuego; cuanto mayor es el tamaño del vaso,
mente, sólo Dios lo sabe; cuánta sea relativamente, se puede establecer, mayor cantidad de agua recoge, etc. Escuchemos a Santo Tomás ha-
de algún modo, comparando unos sacramentos con otros y exami- blando del bautismo:
«Una causa uniforme produce uniformes efectos (argumento sed E) Si la gracia sacramental añade algo a la gracia común
contra). Ahora bien: el bautismo produce un doble efecto: uno de u ordinaria
suyo /per se) y otro accidentalmente (per accidens). El efecto que
produce de suyo es aquel para el que fue instituido, a saber: para en- 15. SENTIDO DE LA CUESTIÓN. Ante todo, hay que ex-
gendrar a los hombres en la vida espiritual. Y como todos los niños nlicar el alcance o sentido de la cuestión que planteamos.
reciben el bautismo con las mismas disposiciones, ya que no se bauti-
zan en la fe propia, sino en la fe de la Iglesia, todos reciben el mis- a) Se entiende por gracia común u ordinaria la gracia santificante,
mo efecto. Los adultos, en cambio, que se acercan al bautismo mo- que se adquiere o aumenta independientemente de los sacramentos
vidos por su propia fe, no tienen las mismas disposiciones, sino que v.gr., por la perfecta contrición o por un acto de virtud sobrenatu-
unos se acercan a recibirlo con mayor devoción que otros, y, por lo ralmente meritorio). Es, sencillamente, la gracia santificante, sin más.
mismo, reciben unos mayor cantidad de gracia que otros; de manera
L:n teología suele denominarse «gracia de las virtudes y los dones»,
parecida a como recibe mayor calor el que más se acerca al fuego,
que abarca tres cosas: la gracia santificante, las virtudes infusas y los
aunque el fuego, en lo quede él depende, difunda su calor para to- dones del Espíritu Santo.
dos igual. h) Se entiende por gracia sacramental la que confieren los sacra-
El efecto accidental del bautismo es aquel que no es exigido por mentos instituidos por Cristo. ¿Es la misma gracia santificante, sin
su propia institución, sino que es producido por el divino poder
más? ¿Añade algo a esta gracia común u ordinaria? ;Es la misma en
obrando milagrosamente. Y este efecto no lo reciben por igual todos iodos los sacramentos o cada uno tiene la suya propia? Esto es lo
los bautizandos aunque se acerquen con igual devoción, sino que se
que tratamos de averiguar aquí.
dispensa según el orden de la divina Providencia» (1I1,69,8).
Estas últimas palabras del Doctor Angélico explican muy bien
aquella restricción del concilio de Trento tomada de San Pablo: «Se- Que la gracia sacramental debe añadir algo a la gracia co-
gún la medida en que el Espíritu Santo la reparte a cada uno según mún u ordinaria, parece que no puede ponerse en duda, por-
quiere». Dios, en efecto, nos concede sus dones con absoluta liber- que, de lo contrario, parecería superflua la institución de los
tad, puede, si quiere, infundir, por un mismo sacramento, mayor sacramentos, pa que fuera de ellos puede obtenerse también
cantidad de gracia en un fiel que en otro. Pero entonces este par- la gracia común u ordinaria (v.gr., por el acto de contrición).
ticular efecto no se le da en fuerza del mismo sacramento, sino con 1 que en cada sacramento debe tener su modalidad especial,
ocasión del mismo. 'Téngase en cuenta además que nuestra misma parece claro también, porque, de lo contrario, bastaría un
preparación depende de la gracia divina --ya que no se trata de dis- solo sacramento y sobrarían los otros seis.
posiciones naturales, del todo desproporcionadas para recibir la gra- Ahora bien: ¿qué es lo que añade la gracia sacramental a
cia de Dios, sino de disposiciones sobrenaturales provenientes de una
previa gracia actual más intensa , con lo que todo el orden de la la simple gracia ordinaria? ¿Cuál es la modalidad propia de la
gracia depende, en última instancia, de la voluntad divina. Nosotros gracia en cada sacramento?
podemos, sin embargo, influir eficazmente en la misericordia divina
a fuerza de humildad y de oración, a las que nada sabe negar la divina Las opiniones sustentadas por los teólogos son muchas. Noso-
Providencia. r ros vamos a dar, en forma de conclusiones, la solución que nos pa-
rece más probable, que es la que defiende un amplio sector de la es-
Corolario práctico. Luego para los efectos de la cantidad de cuela tomista siguiendo las huellas del Angélico Doctor.
gracia que nos ha de comunicar un sacramento, es más importante la
preparación que la acción de gracias. Porque el sacramento infunde la Conclusión 1.. La gracia sacramental añade a la gracia común u ordi-
gracia de una manera única e instantánea en el momento mismo de reci- naria un modo intrínseco diverso, con una exigencia de auxilios ac-
birlo, no después. Con lo que aparece claro la gran equivocación de tuales en orden a los efectos y fines propios de los sacramentos.
muchos fieles que llegan de la calle distraídos y se acercan en segui- (Sentencia más probable.)
da a confesar o comulgar sin preparación ninguna; además del peca-
do de irreverencia que cometen por su actitud irreflexiva, pierden He aquí las principales razones:
una gran cantidad de gracia que hubieran podido obtener del sacra- EL NODO INTRÍNSECO DIVERSO.
mento preparándose fervorosamente a recibirlo.
E a Porque los sacramentos tienen efectos formales distintos de la
gracia común u ordinaria, como son: regenerar (bautismo), corrobo-
rar (confirmación), alimentar (eucaristía), sanar (unción de los enfer-
mos), etc., que se distinguen realmente de la gracia ordinaria, puesto sar al acto sin la previa moción divina, como se demuestra en meta-
que son separables de ella (v.gr., en los justos del Antiguo Testamen- física. Luego la potencia sobrenatural que confieren los sacramentos
to, en un salvaje de buena fe, en uno que se arrepiente por un acto no podrá actuarse sin una previa moción divina sobrenatural (gracia
de contrición). Pero esta distinción entre las dos gracias no puede o auxilio actual). Luego por el hecho mismo de conferirnos la po-
ser entitativa, porque la gracia cristiana es una en especie átoma; lue- tencia, Dios nos confiere el derecho a esas gracias y auxilios sobre-
go tiene que ser una diferencia modal, o sea, un modo intrínseco so- naturales, porque, de lo contrario, la finalidad de los sacramentos
breañadido a la gracia común u ordinaria. quedaría frustrada, ya que, llegado el caso, no podríamos realizar los
Si se nos permitiera un ejemplo popular, diríamos que los sacra- fines a que se ordenan.
mentos son como siete canales distintos por donde nos viene el 2.' Las gracias actuales no son jamás debidas al sujeto o a su
agua sobrenatural de la gracia, que brota del corazón de Cristo disposición. Luego la exigencia de esas gracias tienen que conferirla
como de su propio y único manantial. Pero, al canalizarse esa gracia los sacramentos mismos, pues, de lo contrario, su efecto quedaría
única por los diversos sacramentos, adquiere un colorido o matización frustrado, como acabamos de decir.
especial. El color no muda la especie entitativa del agua, pero sí su es- Nótese que esta exigencia no se funda en algún mérito del sujeto
pecie modal: roja, anaranjada, amarilla, etc. La gracia extrasacramental —las gracias actuales eficaces nunca se merecen , sino en la misma
sería la misma gracia santificante sin ninguno de los matices o colo- ordenación de la gracia sacramental a sus fines particulares. Así lo ha dis-
res sacramentales. puesto Dios, único dueño de sus dones. Y así, p.ej., la confirma-
2.a Los sacramentos fueron instituidos no sólo para perfeccio- ción da al confirmado el poder y el derecho brotado de la misma
nar y santificar el alma, sino también, y especialmente, para reparar gracia sacramental de confesar valientemente la fe de Cristo
en ella las heridas del pecado original en virtud de las gracias sacra- aunque sea hasta el martirio. Es cierto que uno que no esté confir-
mentales, cada una de las cuales se ordena a reparar algún defecto mado puede también confesar la fe con tanta o mayor valentía, pero
proveniente de aquel pecado 3 . eso será en virtud de una gracia actual concedida misericordiosa y
Ahora bien: las heridas del pecado original, que permanecen en gratuitamente por Dios (v.gr., actuando el don de fortaleza), no en
el hombre incluso después de la justificación, consisten en la pérdida virtud de un derecho adquirido por el sacramento de la confirmación;
de cierto vigor intrínseco que la justicia original añadía a la gracia v, en igualdad de circunstancias, el confirmado confesará mucho
común habitual —llamado don de integridad—, por el que las fuerzas mejor la fe que el no confirmado.
o pasiones inferiores se sometían plenamente al control de la razón.
Luego las gracias sacramentales son ciertos vigores intrínsecos o Conclusión 2.' Cada sacramento confiere su propia gracia sacramen-
modos físicos que reparan y restituyen, de alguna manera, el vigor o tal, distinta modalmente de la gracia común u ordinaria y de la que
fortaleza original. confieren los demás sacramentos.

LA EXIGENCIA DE AUXILIOS ACTUALES EN ORDEN A LOS EFECTOS Y FINES He aquí detalladamente el matiz propio de la gracia sacra-
PROPIOS DE LOS SACRAMENTOS.
Quiere decir que cada sacramento confiere un verdadero derecho mental en cada uno de los siete sacramentos:
a los auxilios actuales que sean necesarios para realizar conveniente- 1.° EN EL BAUTISMO es la gracia regenerativa, que renueva total-
mente los fines de ese sacramento (v.gr., el sacramento del orden mente al hombre, borrándole el pecado original y todos los pecados
confiere al sacerdote el derecho a las gracias actuales que necesite actuales que pueda tener, con sus rastros y reliquias, incluso la pena
durante toda su vida para el digno desempeño de sus funciones sacer- temporal debida por ellos. Le da el poder o facultad de recibir los
dotales; el sacramento del matrimonio les da a los casados el dere- demás sacramentos —es la puerta indispensable de todos ellos— y
cho a recibir, durante toda su vida, los auxilios necesarios para la cris- añade un auxilio especial contra la ofuscación del entendimiento y la
tiana vida matrimonial, etc.). Lo dice expresamente Santo Tomás dureza de corazón para creer, que impiden directamente la fe.
(III,62,2) y se prueba bien por las siguientes razones:
1.a La gracia sacramental da la potencia sobrenatural para los efec- 2.° EN LA CONFIRMACIÓN es la gracia roborativa, en cuanto aumen-
tos propios del sacramento. Ahora bien: ninguna potencia puede pa- ta la vida de la fe, conduciéndola a la edad perfecta y dándole un vi-
gor especial, con derecho a los auxilios necesarios para confesarla
3 Cf. III,65,1. Según la doctrina que aduce Santo Tomás en este lugar, los sacra- valientemente hasta el martirio, si fuera preciso.
mentos reparan las heridas del pecado original en la siguiente forma: el bautismo repara
el pecado original mismo; la confirmación, la debilidad para la práctica de la virtud; la
3.° EN LA EUCARISTÍA es la gracia nutritiva y unitiva, en cuanto
eucaristía, la malicia de la voluntad; la penitencia, el pecado mortal; la unción de los enfer- que transforma espiritualmente al hombre en Cristo por la caridad,
mos, el pecado venial; el orden, la ignorancia del entendimiento, y el matrimonio, el desor- con auxilios especiales contra el amor propio, que impide al hombre
den de la concupiscencia. perseverar en el amor de Dios.
4.° EN LA PENITENCIA es la gracia sanativa o reparadora, en cuanto Pero a veces puede ocurrir que produzcan indirectamente la se-
que formalmente destruye los pecados actuales y convierte el alma gunda gracia. Tal ocurre, p.ej., cuando recibe el bautismo una per-
a Dios, con especiales auxilios para no reincidir en el pecado. sona con uso de razón que haya adquirido previamente la gracia por
5.° EN LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS es la gracia plenamente sanativa, un acto de contrición, o un penitente que recibe la absolución sacra-
que borra los rastros y reliquias del pecado, fortalece el ánimo del mental únicamente de faltas veniales por haberse acercado al tribu-
enfermo contra los últimos asaltos del enemigo y le prepara para nal de la penitencia va en gracia de Dios. En estos casos, el sacra-
una buena muerte. mento de muertos actúa accidentalmente como sacramento de vivos y
6. ° EN EL ORDEN SACERDOTAL es la gracia consagrante del ministro aumenta la gracia en los que lo reciben va con ella. Esto ocurre ra-
de Dios, con especiales auxilios para desempeñar santamente su sa- ras veces en el bautismo sólo en el de los adultos contritos--,
grado ministerio. pero muchísimas en la penitencia.
7.° EN EL MATRIMONIO es la gracia conyugal o propia de los cón- Conclusión 2.' Los sacramentos de vivos causan, de suyo, la segunda
yuges, con derecho a los auxilios especiales para el recto cumpli- gracia, pero accidentalmente pueden producir la primera.
miento de los deberes matrimoniales, guardarse mutua fidelidad y
sobrellevar cristianamente las cargas del matrimonio. Estamos, a la inversa, en el mismo caso de la conclusión ante-
rior. De suyo, los sacramentos de vivos se ordenan a la segunda gra-
cia, o sea, a aumentarla en un sujeto que va la posee. Pero puede
F) Si los sacramentos causan la primera o la segunda gracia
ocurrir que produzcan accidentalmente la primera gracia en un suje-
16. PRENOTANDOS. 1.0 Se entiende por primera gracia la infu- to desprovisto de ella. Para ello es preciso que se reúnan estas dos
sión de la gracia santificante en un sujeto que carece de ella condiciones indispensables:
(v.gr., en el niño que va a ser bautizado o en el pecador que recupe- 1.' Que el individuo desprovisto de la gracia se acerque de bue-
ra la gracia perdida por el pecado mortal). Y por gracia segunda, la na fe a recibir un sacramento de vivos (v.gr., ignorando que se en-
infusión de nueva gracia en un sujeto que ya la posee (v.gr., en el cuentra en pecado mortal). Si falta esta buena fe, o sea, si el indivi-
que se acerca a comulgar con las debidas disposiciones). Más breve- duo se acerca a recibirlo a sabiendas de que está en pecado mortal, come-
mente: la gracia primera consiste en la producción de la gracia donde te un horrendo sacrilegio y de ninguna manera recibe la gracia sa-
no la hay; la segunda, en el aumento de la misma donde ya existe. cramental.
2.° Como es sabido, se llaman sacramentos de muertos a los que 2.' Que se acerque a recibirlo con atrición sobrenatural de sus pe-
fueron instituidos para resurrección de los espiritualmente muertos, cados. No se requiere la perfecta contrición, porque entonces ya se
o sea, para los que están desprovistos de la gracia santificante. Son acercaría en estado de gracia, y estaríamos fuera del caso presente.
dos: el bautismo, que se ordena a borrar el pecado original, y la peni- La razón de esta doctrina tan consoladora está en la definición
tencia, que se ordena, de suyo, a destruir el pecado mortal. dogmática del concilio de Trento, según la cual como ya vi-
Sacramentos de vivos son los que fueron instituidos para robustecer mos los sacramentos de la Nueva Ley confieren la gracia a todos
o aumentar la gracia santificante en un sujeto que ya la posee. Son los que no les ponen óbice. Ahora bien: el pecador atrito que sin conciencia
los otros cinco, a saber: confirmación, eucaristía, unción de los enfermos, de pecado mortal se acerca a recibir un sacramento de vivos (v.gr., el
orden v matrimonio. que se confesó bien de sus pecados con dolor de atrición, pero no re-
cibió válidamente la absolución por descuido o malicia del confesor
Teniendo en cuenta estos principios, he aquí las conclu- se acerca a comulgar ignorando que no ha sido absuelto válida-
mente), no pone obstáculo alguno, en cuanto está de su parte, a la infu-
siones en torno a la cuestión planteada: sión de la gracia. Porque la única indisposición que repugna a la in-
fusión de la gracia es la mala voluntad aferrada a sabiendas al pecado;
Conclusión 1.' Los sacramentos de muertos causan, de suyo, la pri-
mera gracia, pero accidentalmente pueden producir la segunda.
pero el pecador atrito que se cree de buena fe en gracia de Dios, no
tiene su voluntad aferrada al pecado, sino todo lo contrario: sus dis-
La razón de lo primero es muy sencilla: para eso mismo fueron posiciones subjetivas son exactamente iguales que las del que está en
instituidos por Cristo. El bautismo es una regeneración espiritual por posesión real de la gracia de Dios; luego no hay ninguna razón para
la infusión de la gracia en un sujeto desprovisto de ella a causa del que no reciba la gracia sacramental que lleva consigo el sacramento
pecado original; y la penitencia, una restauración o reparación de la de vivos; luego la recibe de hecho, según la declaración del concilio
vida de la gracia, desaparecida por el pecado mortal. Luego estos sa- Tridentino.
cramentos infunden, de suyo, la primera gracia. Corolarios. 1.° Es muy conveniente hacer un acto de perfecta
contrición antes de recibir cualquier sacramento de vivos para que a) Fingiendo el rigo sacramental: Sacramen-
éste produzca directamente su efecto propio, pero al menos hay que to inválido.
hacer siempre un acto de atrición sobrenatural para recibir la gracia in- ' Por parte del b) Por falta de intención de administrarlo:
directamente, si de hecho no la poseyéramos aún. ministro - .. Inválido.
2.° La persona que acaba de recibir de buena fe (o sea, sin con- y ) Por administrarlo en pecado grave: 1 'á/i-
ciencia de pecado grave), y al menos con atrición de sus pecados, un do, pero ilícito.
sacramento de vivos (v.gr., la eucaristía), puede estar moralmente cier-
ta á de hallarse en estado de gracia, más todavía que después de una a) Por falta de intención de recibirlo: Inválido
buena confesión. Esta doctrina es altamente consoladora para perso- y sacrílego.
nas escrupulosas, que nunca acaban de tranquilizarse por mucho que Por parte del
V"oluntüria o positiva:
se confiesen. que recibe el
1 "álido, pero informe
3. Los adultos que se bautizan han de tener, al menos, atrición sacramento b) Por falta de dis-
posición .... sacrílega.
de sus pecados. De lo contrario pondrían óbice a la gracia --por su Involuntaria o negativa:
voluntad aferrada actualmente al pecado— y no la recibirían de he- I "cílido y no sacrílego,
cho al administrarles el bautismo; aunque sí recibirían el carácter sa- pero informe '.
cramental, si tenían intención verdadera de bautizarse.
arrepentimiento posterior, reciben la gracia sacramental del pasado sa-
cramento que quedó ir fárme (en los casos citados, la gracia matrimonial o
G) Si los sacramentos reviven al apartarse el óbice bautismal), se dice que aquel sacramento ha revivido.
que se puso al recibirlos
3.'° Elementos sacramentales. En cada sacramento cabe dis-
ringuir un triple elemento: el sacramento solo (sacramentum tanturrv),
17. PRENOTANDOS. Para comprender bien el sentido y la cosa sola (res tantum) y la cosa y el sacramento (res et sacramen-
alcance de esta cuestión es preciso establecer previamente al- ram). Es doctrina cierta y común en teología.
gunos prenotandos. Helos aquí:
a) EL SACRAMENTO SOTO es el mero signo sacramental, o sea, el sig-
1.° Noción de óbice. En teología sacramentaria se entiende a, exterior visible (ablución con el agua, unción con el óleo, impo-
por óbice o ficción un obstáculo que se pone voluntaria o involunta- o i cion de las manos, etc.) del efecto interior invisible (la gracia sa-
riamente a la recepción de un sacramento. Puede provenir de parte ramental). Significa, sin ser significado.
del que administra el sacramento o de parte del que los recibe; y 11) LA Cosa sota es el efecto significado por el signo sacramen-
puede afectar a la validez del sacramento, o a su licitud, o a la re- -_tl, o sea, la gracia sacramental que el sacramento confiere. Es signifi-
cepción de la gracia sacramental. Todas estas circunstancias aparecen
cada, sin significar otra cosa.
con claridad en el cuadro sinóptico de la página siguiente.
e) LA COSAS EL SACRAMENTO es un término medio entre los dos
2.^ Noción de reviviscencia. En teología sacramentaria, se
Mementos anteriores, o sea, aquello que es significado por el signo
entiende por reviviscencia la producción de la gracia por un sacra-
exterior, y, a su vez,, significa el efecto interior. En los sacramentos
mento informe recibido válidamente cuando se quita el obstáculo que que imprimen carácter es el mismo carácter, que es significado por el
se puso al recibirlo y que determinó que el sacramento quedara in-
rito sacramental (sacramento solo) y a su vez significa la gracia sacra-
forme. Por ejemplo: el que contrajo matrimonio con intención de
mental (la cosa sola). En los que no imprimen carácter, la cosa y el
casarse, pero estando a sabiendas en pecado mortal. El sacramento anizmento es la siguiente:
fue válido (o sea, quedó casado, por la intención de casarse), pero in-
forme (o sea, no le dio la gracia sacramental, por ser incompatible En la eucaristía es el cuerpo de Cristo, en cuanto significado por
con su pecado mortal del que no se arrepintió). O el infiel adulto
No se confunda la falta de disposición involuntaria o negativa con la disposición del
que se bautiza con intención de bautizarse, pero sin arrepentirse de
sus pecados. Si estos tales, al ponerse en estado de gracia por el n se acerca a recibir de buena %e un sacramento de vivos estando en pecado mortal, pero
odo atrición del mismo. Este último recibe la gracia sacramental, actuando el sacramen-
de ricos como si fuera de muertos, o sea, produciendo la primera gracia, como acaba-
mJ ■ s de explicar hace un momento. En cambio, el que recibe un sacramento en pecado
d Se trata únicamente de una certeza moral, que excluye cualquier duda imprudente; m<'rtal, sin tener atrición de él, pone realmente un óbice u obstáculo a la gracia aunque sea in-
no de una certeza absoluta o de f-, que nadie puede tener en este mundo a menos de Huntariamente (v.gr., por no haberse planteado la necesidad o conveniencia de arre-
7entirse). Son dos casos muy distintos. En el primero no existe obstáculo subjetivo; en
una especial revelación de Dios, como declaró expresamente el concilio de Trento
D 802; cf. 823-826). el segundo, sí.
las especies de pan y de vino (sacramento solo), y significando la gra- por la casi totalidad de los teólogos. Son poquísimos los que niegan
cia sacramental eucarística (la cosa sola). a posibilidad de tal reviviscencia.
—En la penitencia es la penitencia interior (o arrepentimiento de La razón de tal posibilidad está en el hecho de que los sacramen-
los pecados), que es significada por la acusación y absolución (sacra- ros tienden, de suyo, a producir la gracia, como el fuego tiende a
mento solo), y significa la gracia, que perdona los pecados (la cosa quemar. Puede ocurrir que no la produzcan de hecho por la indis-
sola). posición del sujeto que los recibe (como el fuego no quema la ma-
En la unción de los enfermos es el alivio espiritual del enfermo, dera mojada); pero nada impide que, removido el obstáculo, el sa-
que es significado por la unción y las palabras (sacramento solo), y cramento produzca de hecho su efecto natural y propio (como el
significa la gracia plenamente sanativa de los rastros y reliquias del fuego quemará de hecho la madera mojada en el momento en que
pecado (la cosa sola). desaparezca la humedad).
La dificultad está en que el sacramento, una vez recibido, desapa-
En el matrimonio es el vínculo conyugal indisoluble, que es signifi- rece como tal sacramento. ¿Cómo, pues, puede revivir una realidad
cado por el contrato, en virtud del cual se manifiesta la mutua en- que existió (aunque informe), pero que ahora ya no existe? Precisa-
trega y aceptación de los cuerpos de los contrayentes (sacramento mente al tratar de resolver esta dificultad es cuando se dividen los
solo), y significa la gracia conyugal propia del sacramento (la cosa teólogos en aquella diversidad de opiniones a que hemos aludido en
sola) . el cuarto prenotando.
Es muy importante comprender el verdadero sentido y alcance La solución de esta dificultad, hablando en general, consiste en
del tercero de estos elementos (la cosa y el sacramento), porque en él negar que el sacramento recibido de una manera informe haya desa-
se encuentra el fundamento que hace posible la reviviscencia de los parecido del todo. Algo de él queda, ya sea el carácter, que es inde-
sacramentos recibidos de manera válida, pero informe. pendiente de la gracia y puede recibirse sin ella; va lo que se llama
4.° Opiniones sobre la reviviscencia. Apenas hay en toda la teolo- la cosa v el sacramento, como hemos explicado en el prenotando terce-
gía sacramentaria otra cuestión de las que Dios dejó abandonadas a ro. Ahora bien: eso que queda es, por decirlo así, el soporte sacramen-
las disputas de los hombres en la que los teólogos estén tan dividi- tal, que hace posible la futura reviviscencia de la gracia propia del
dos. Hay- quienes dicen que, al removerse el óbice, pueden revivir sacramento, como explicaremos en las siguientes conclusiones.
todos los sacramentos; otros, que ninguno; otros, que sólo el bautis-
mo; otros, que sólo los que imprimen carácter; otros, que todos me- Conclusión 3.' Los sacramentos que imprimen carácter reviven al des-
nos la penitencia y eucaristía; otros, que todos menos la penitencia; aparecer el óbice que los dejó informes. (Sentencia probabilísima y
otros, que todos menos la eucaristía. casi común.)
Ya se comprende que entre tanta diversidad de pareceres es muy
difícil averiguar con certeza quiénes tienen razón, ya que todos pre- La razón es porque el sacramento tiende, de suyo, a producir su
tenden apoyarse en buenos argumentos. Nosotros vamos a exponer efecto total (la gracia y el carácter), si no hay obstáculo que lo impi-
en unas conclusiones la solución que nos parece más probable y da. Cuando la falta de disposición en el sujeto receptor impide la re-
bien fundada. cepción de la gracia, produce tan sólo el segundo efecto, o sea, el
carácter (con tal, naturalmente, que el sujeto tenga intención de recibir
Conclusión 1.' Los sacramentos inválidamente recibidos no reviven el sacramento, sin cuya intención sería completamente nulo e inváli-
nunca al desaparecer el óbice. (Completamente cierta en teología.) do); y el carácter está como postulando y exigiendo la gracia sacra-
mental correspondiente, que se producirá de hecho al desaparecer el
Esta conclusión es admitida por todos los teólogos sin excep- obstáculo por el arrepentimiento del pecador que lo recibió en peca-
ción, ya que es del todo clara y manifiesta. El sacramento recibido do mortal.
inválidamente (v.gr., por falta de intención al recibirlo) fue completa- La misma imposibilidad de reiterar estos sacramentos, que no
mente nulo, y mal puede revivir lo que nunca existió. pueden recibirse más que una sola vez en la vida, parece exigir la re-
viviscencia teniendo en cuenta la suavidad de las leyes de la divi-
Conclusión 2.' Hablando en general o indeterminadamente, los sacra- na Providencia , para no dejar irremediablemente sin la gracia sa-
mentos informes que se recibieron válidamente pueden revivir. cramental al que los recibió con óbice; sobre todo tratándose del
(Sentencia comunísima.) bautismo, que es el sacramento más necesario de todos para la eterna
salvación, y del orden sacerdotal, que necesita la gracia correspondien-
La posibilidad de la reviviscencia de los sacramentos informes, te para el digno desempeño de sus augustas funciones.
pero válidos, hablando en general o indeterminadamente, es admitida Santo Tomás habla claramente de la reviviscencia del bautismo,
Conclusión 5.a La eucaristía y la penitencia informes no reviven nun-
fundándola en el carácter6 . Por lo mismo, su argumentación es váli- ca, aunque desaparezca el obstáculo. (Sentencia más probable e casi
da para los otros dos sacramentos que lo imprimen también, a sa- común.)
ber, la confirmación y el orden.
La razón es porque en estos sacramentos ciertamente no queda
Conclusión 4. La unción de los enfermos y el matrimonio reviven nada donde apoyar la futura reviviscencia cuando se reciben infor-
también desaparecido el obstáculo. (Sentencia más probable.) mes, ni siquiera la cosa y sacramento. Porque esta cosa y sacramento en
la eucaristía es como hemos dicho-- el cuerpo de Cristo, que de-
Algunos teólogos (v.gr., los Salmanticenses) niegan que los sa- saparece al corromperse las especies sacramentales. Acaso podría ha-
cramentos que no imprimen carácter puedan revivir, porque, una blarse de una especie de reviviscencia eucarística mientras permanecen
vez administrados, no dejan nada en pos de sí que los haga persistir las especies sacramentales en el interior del que recibió sacrílegamente
virtualmente para que puedan producir su efecto más tarde. el sacramento. Si se arrepiente de su pecado mientras conserva todavía
Un gran número de teólogos, sin embargo, replican que esta ra- en su interior las especies sacramentales, la eucaristía podría revivir con-
zón es válida para la eucaristía y la penitencia, que, por lo mismo, firiéndole la gracia sacramental eucarística; pero, desaparecidas las
no reviven nunca; pero no lo es aplicada a la unción de los enfer- especies sacramentales, ya no queda fundamento ninguno para una
mos v, sobre todo, al matrimonio. Porque en la unción de los enfer- futura reviviscencia.
mos se da al enfermo aun en el caso de recepción informe Dígase lo mismo, y con mayor razón, del sacramento de la peni-
cierto espiritual alivio, que constituye lo que se llama la cosa y sacra- tencia, va que ni siquiera es posible que pueda recibirse de manera
mento, que tiene razón de forma y de título exigitivo de la gracia. En válida e informe. Porque la cosa y sacramento la constituye el arrepenti-
el matrimonio esta forma constitutiva de la cosa y sacramento es el miento interior del penitente, que, si lo tuvo al recibir el sacramento,
vínculo conyugal (indisoluble), que ciertamente se produce aun en el recibió ya entonces la gracia sacramental; y, si no lo tuvo, no hubo
caso de matrimonio informe. Luego no hay inconveniente en que sacramento alguno: fue inválido y no solamente informe. Luego el
puedan revivir, y parece que deben revivir de hecho al desaparecer atramento de la penitencia no puede revivir jamás, en ningún caso.
el obstáculo por el arrepentimiento 'del que los recibió con óbice,
para no privarle de la gracia sacramental correspondiente, que tanta Conclusión 6.a Al desaparecer el óbice, la reviviscencia de los sacra-
mentos se produce de una manera física perfectiva. (Sentencia más
falta le hace al enfermo en sus últimos momentos, o al casado para
probable.)
el recto cumplimiento de sus deberes matrimoniales. No se trata,
desde luego, de una necesidad absoluta --Dios puede suplir esa gracia Esta conclusión está íntimamente relacionada con la manera de
sacramental con otros auxilios actuales , pero sí de grandísima con- xplicar la causalidad de los sacramentos, de la que es una conse-
veniencia, que, teniendo en cuenta la suavidad de la divina Providen- cuencia lógica. El argumento puede ponerse en la siguiente forma:
cia, proporciona a nuestra conclusión una gran probabilidad'. os sacramentos informes deben producir la gracia al revivir por la
desaparición del obstáculo, en la misma forma en que la hubieran
He aquí sus palabras: «El bautismo es cierta espiritual regeneración. Ahora bien:
cuando algo se engendra, junto con la forma recibe el efecto de la forma, si no hay nada -roducido si el obstáculo no hubiera existido; pero en este caso la
que lo impida; y si lo hay, al desaparecer el obstáculo, la forma de la cosa engendrada hubieran producido de una manera física perfectiva; luego así la pro-
llega a su propio efecto final, de manera semejante a como un cuerpo pesado que se ducen también cuando reviven. Hemos expuesto en su lugar las ra-
abandona en el aire, se dirige hacia el suelo si nada hay que se lo impida; y si lo hay, zones que, a nuestro juicio, prueban la causalidad física perfectiva
al desaparecer el obstáculo, cae de hecho al suelo. Esto mismo ocurre con el bautismo.
Cuando uno se bautiza, recibe el carácter como forma y consigue el propio efecto, que de los sacramentos (cf. n.12, concl.4.').
es la gracia que borra todos los pecados. Pero a veces se impide este efecto por un óbi- Algunos teólogos que defienden la causalidad física de los sacra-
ce o ficción. Es, pues, necesario que, desaparecido el obstáculo por la penitencia, consi- mentos no se atreven a aplicarla al caso de la reviviscencia, y con
ga al punto el bautismo su efecto propio» (111,69,10).
En el ad secundwm de este mismo artículo adviene expresamente Santo Tomás que idente falta de lógica hablan sólo de una causalidad moral al revi-
este efecto final —la gracia sacramental— lo produce el antiguo bautismo como causa vir. No hay por qué renunciar a aplicar íntegramente la teoría al ha-
propia y directa (sicxt causa per se agens), limitándose la penitencia a remover el obstácu- blar de la reviviscencia, va que, como hemos visto en las conclusio-
lo. Esto significa clarísimamente que el bautismo antiguo es el que ha revivido, produ-
ciendo su propia gracia sacramental. r.es anteriores, en el carácter o en la cosa y sacramento hay el suficiente
Santo Tomás equipara el matrimonio, por razón del vínculo indisoluble, a los sa- fundamento real para hablar de una reviviscencia física perfectiva.
cramentos que imprimen carácter. He aquí sus propias palabras: «En los sacramentos El fundamento real para la reviviscencia física en los sacramentos
que imprimen carácter se confiere potestad para los actos espirituales, mientras que el que imprimen carácter es el mismo carácter, que es algo físico que
matrimonio la confiere para los efectos corporales. Así, pues, el matrimonio, por razón
de la potestad que mutuamente se confieren los casados, coincide con los sacramentos queda impreso en el alma. En los otros dos sacramentos que pueden
que imprimen carácter, y de ahí le viene la indisolubilidad; pero difiere de ellos en rey ivir, aunque no imprimen carácter —unción de los enfermos y
cuanto que dicha potestad se refiere a los actos corporales, y ésa es la razón por que no matrimonio , el fundamento real es la cosa y sacramento: en la un-
imprime carácter espiritual» ( Suppl. 49,3 ad 5).
ción de los enfermos es cierto espiritual alivio, que, de cualquier ma-
nera que se explique, se reduce a algo físico, y en el matrimonio es el ARTICULO II
vínculo conyugal indisoluble, que, aunque de suyo es un vínculo jurídi-
co, su fundamento es también algo físico. No hay inconveniente, por El carácter sacramental
lo mismo, en admitir una reviviscencia física perfectiva en los cinco
sacramentos que pueden revivir 8 .
La cuestión de la gracia sacramental que acabamos de es-
En todo caso, el modo de la reviviscencia es una cuestión entera- idiar— está íntimamente relacionada con la del carácter, que es el
mente aparte y distinta del hecho mismo de la reviviscencia. ',cío secundario de los sacramentos.
Vamos a estudiar esta cuestión con arreglo al siguiente orden:
18. Escolio. Disposiciones para la reviviscencia. Para la existencia, esencia y propiedades del carácter sacramental.
reviviscencia de los sacramentos se requieren determinadas condicio-
nes, que varían según la índole o naturaleza del obstáculo que se 19. 1. Noción. La noción exacta de una cosa se ad-
opuso en el momento de recibirlos de manera informe. Y así: ,uiere conociendo su definición nominal y su definición real.
1.- El que puso a la gracia un óbice positivo recibiendo sacríle- lelas aquí:
gamente el sacramento (o también el que, habiendo puesto un óbice
negativo en la recepción del sacramento, cometió después un pecado a) NOMINALMENTE, la palabra carácter (del griego xapax-rp) sig-
mortal antes de haber emitido un acto de atrición), necesita, sin .ifica sello, marca, señal o dispositivo que distingue una cosa de
duda alguna, un acto de perfecta contrición con propósito de confe- a ra. De hecho, en el uso profano antiguo se empleaba esa palabra
sarse, o el mismo sacramento de la penitencia con atrición, porque , ara designar el sello o la marca que se imprimía en la frente de los

el pecado mortal no puede perdonarse de otro modo. <clavos o en los rebaños para conocer a qué dueño pertenecían.
2.- El que puso un óbice negativo en la recepción del bautismo y imbién se llamaba así al signo impreso en los militares para desig-
no ha cometido después ningún pecado mortal, necesita solamente ',ir su condición de tales.
un acto de atrición, porque la atrición hubiera sido suficiente disposi- En tiempo de San Agustín se trasladó esta palabra al orden espi-
ción para recibir la gracia en el acto del bautismo, y como éste per- tual, para significar cierto sello indeleble que imprimen en el alma
manece virtualmente en el carácter no se requiere más. Tunos sacramentos.
3.- El que puso un óbice negativo en la recepción de la confirma- h) REALMENTE, el carácter sacramental puede definirse como
ción, orden, unción de los enfermos y matrimonio y antes de acordarse del rto signo espiritual e indeleble impreso en el alma por algunos sacramentos
pecado mortal cometido anteriormente emite un acto de atrición, re- virtud del cual el cristiano se distingue del que no lo es y queda habilitado
cibe la gracia del sacramento revivido, porque esta disposición hu- 'a recibir, defender o realigar cosas sagradas.
biera sido suficiente para que esos sacramentos de vivos le hubieran Volveremos ampliamente sobre esto al examinar la esencia, pro-
conferido indirectamente (per accidens) la primera gracia. Pero si an- cdades y sujeto del carácter.
tes de emitir ese acto de atrición se acuerda de su antiguo pecado
mortal (que fue el óbice negativo que puso inadvertidamente a la re- 20. 2. Existencia. La existencia del carácter sacra-
cepción de la gracia sacramental), necesita un acto de perfecta contri- lenta' en el bautismo, confirmación y orden es una verdad de fe
ción con propósito de confesarse, o el sacramento mismo de la peni-
tencia con atrición sobrenatural, porque ésta es la disposición que .presamente definida por la Iglesia en el concilio de Trento.
hubiese sido necesaria para la recepción de la gracia sacramental si linos a ver los fundamentos en que se apoya, estableciendo
se hubiese acordado de su pecado mortal antes de la recepción del ,, reviamente la siguiente
sacramento 9.
Conclusión. El bautismo, la confirmación y el orden imprimen carác-
Cf. Ditaow(o, 1)e ratramento in genere (Milwaukee 1945) p.212. ter en el alma, esto es, cierto signo espiritual e indeleble que impi-
(.f. 7< Hl/ vaar'r v, I)e .racraenentis en genere n.105. de reiterar estos sacramentos. (De fe divina, expresamente definida.)
Lo negaron los protestantes en pos de \Vicleff, que lo había
,-gesto ya en duda. Y así Lutero afirma que el carácter es «una in-
.ención papista»; su fiel intérprete Chemnitz atribuye la invención
del carácter a Inocencio III, y Calvino a la ignorancia de los monjes.
\ludernamente, el racionali s ta Harnack atribuyó el invento a San
5gustín.
Contra estos errores he aquí los fundamentos de la doctri- «Los sacramentos de la Nueva Ley se ordenan a dos cosas, a sa-
na católica: ber: al remedio contra los pecados y a perfeccionar al alma en las
cosas pertenecientes al culto de Dios según el rito de la vida cris-
1.- LA SAGRADA ESCRITURA. He aquí algunos textos expre- tiana. Ahora bien: es costumbre que, cuando se adscribe a alguien a
sivos: una determinada función, se le imponga una señal que lo manifieste,
como antiguamente solía marcarse con algunas señales corporales a
«Es Dios quien a nosotros y a vosotros nos confirma en Cristo, los soldados que se adscribían a la milicia, porque eran destinados a
nos ha ungido, nos ha sellado y ha depositado las arras del Espíritu en algo de tipo corporal. Y por esto, cuando ios hombres son destina-
nuestros corazones» (2 Cor 1,21-22). dos por los sacramentos a las cosas espirituales que pertenecen al
«...fuisteis sellados con el sello del Espíritu Santo prometido» culto de Dios, es conveniente que por ellos mismos sean signados
(Eph 1,13). los fieles con cierto espiritual carácter» (1II,63,1).
«Guardaos de entristecer al Espíritu Santo de Dios, en el cual ha-
béis sido sellados para el día de la redención» (Eph 4,30). 21. 3. Esencia. Esta cuestión se estudia ampliamente
Aunque los textos que acabamos de citar pudieran interpretarse
también en otro sentido, es cierto que, al menos, insinúan la exis- en teología dogmática, y para su inteligencia profunda se re-
tencia del carácter, y así los ha interpretado la tradición cristiana quiere una seria formación filosófica y teológica. Para nues-
posterior. tro objeto en esta TEOLOGÍA MORAL PARA SEGLARES, nos basta
2.° Los SANTOS PADRES. En los cuatro primeros siglos apare- saber que el carácter sacramental es cierta potencia espiritual or-
cen en algunos Santos Padres ciertas huellas o vestigios de la doctri- denada a las cosas pertenecientes al culto divino, ya sea para recibir-
na del carácter sacramental, principalmente en el Pastor de Hermas, las (carácter bautismal), ya para confesarlas valientemente (ca-
San Clemente Romano, San Ireneo, San Clemente de Alejandría, rácter de la confirmación), va para comunicarlas con potestad sa-
San Cipriano, San Hipólito, etc., que hablan de un sello espiritual grada a los demás (carácter del orden sacerdotal). Filosófica-
que queda impreso en el alma del cristiano. A partir del siglo tv mente hablando, es una potencia instrumental «sui generis», que
aparece claramente la indelebilidad de ese signo en algunos Padres no pertenece propiamente a un género o especie determina-
griegos, tales como San Gregorio Niseno, San Gregorio Naciance-
no, San Basilio, San Juan Crisóstomo y, sobre todo, San Cirilo de dos --ya que no es un ser completo y principal, sino una po-
Jerusalén. También habla del carácter San Efrén el Siro, y, entre los tencia imperfecta e instrumental , que se coloca seductiva-
latinos, San Ambrosio y, sobre todo, San Agustín, en el que aparece mente en la segunda especie de cualidad, o sea, en la potencia,
claramente la doctrina del carácter como distinto de la gracia, prin- que es una cualidad que dispone a la sustancia donde reside
cipalmente al combatir a los donatistas. para obrar o recibir algo (II1,63,2).
3." EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Ya en el concilio de Nicea
—el primer concilio ecuménico celebrado por la Iglesia, el año Esta potencia es física, no moral. Y esto por tres razones:
325 se autorizó a permanecer en el clero a los herejes cátaros con- á) porque la potencia moral (v.gr., el poder del juez) es una pura re-
vertidos a la Iglesia, «puesto que recibieron la imposición de ma- lación de razón y no se imprime; b) porque el carácter constituye una
nos» (D 55), lo cual quiere decir que el sacramento del orden se verdadera consagración real, física; y c) porque así como Dios no
consideraba irreiterable (por el carácter que imprime). Pero la doctri- supone la bondad de las cosas, sino que amándolas les produce su
na explícita sobre el carácter no aparece con claridad hasta comien- bondad, así no supone la _idoneidad .para obrar sobrenaturalmente,
zos del siglo XIII, con Inocencio III (D 411). La enseñó claramente sino que la comunica, dando por la gracia la justificación intrínseca, v
el concilio de Florencia (D 695) y, finalmente, fue definida expresa- por el carácter una potencia intrínseca v real para ciertas funciones
mente por el concilio de Trento con las siguientes palabras: de la vida cristiana.
«Si alguno dijere que en tres sacramentos, a saber: bautismo, El carácter reside en el entendimiento práctico, no en la esencia del
confirmación y orden, no se imprime carácter en el alma, esto es, alma, como la gracia. La razón es porque el carácter se ordena a las
cierto signo espiritual e indeleble, por lo que no pueden repetirse, cosas pertenecientes al culto de Dios, que es como cierta profesión
sea anatema» (D 852). de fe manifestada con signos externos; v, por lo mismo, es necesario
4.- LA RAZÓN TEOLÓGICA. Tratándose de una realidad sobrena- que el carácter resida en la potencia cognoscitiva del alma, en la que
tural, la razón teológica no puede demostrar la existencia del carácter. reside la fe (I1I,63,4 c et ad 3).
Pero, supuesto el dato de fe, encuentra fácilmente las razones de
conveniencia. Oigamos a Santo Tomás: 22. 4. Propiedades. En el carácter sacramental pue-
den señalarse las siguientes propiedades fundamentales: es un Este carácter sacramental impreso físicamente en el alma es per-
signo distintivo del cristiano, indeleble, indivisible, exigitivo de la fectamente visible a los espíritus puros (ángeles, demonios y almas
gracia y configurativo con Cristo. Vamos a examinarlas en una separadas), que por él conocen quiénes son cristianos y qué catego-
ría tienen dentro de la Iglesia (simples ciudadanos, soldados o mi-
serie de conclusiones. nistros), para reverenciarles y ayudarles (los ángeles buenos) o im-
Conclusión 1.' El carácter sacramental tiene razón de signo de los po- pugnarles con tentaciones (los demonios).
deres que él confiere.
Conclusión 3.' El carácter sacramental es indeleble, o sea, no se bo-
A primera vista, parece que esto no puede ser, porque el signo rrará jamás en este mundo ni en el otro.
es siempre algo de tipo externo y visible que nos lleva al conocimien-
to de lo invisible significado por él (v.gr., la bandera es signo de la Que el carácter es indeleble en esta vida es un dogma de fe expre-
patria). No puede haber, por lo mismo, signos espirituales e invisi- samente definido por el concilio de Trento (D 852), cuyas palabras
bles; y como el carácter es un sello real, físico, pero espiritual e invi- hemos citado más arriba al hablar de su existencia. Que perdurará
sible, parece que no puede tener verdadera razón de signo. eternamente en la otra vida, no ha sido definido expresamente, pero
La dificultad se desvanece diciendo que el carácter no tiene ra- es doctrina común en teología y se desprende indirectamente de la
zón de signo de una manera directa e inmediata, pero sí indirecta y definición tridentina.
mediata, en virtud del nexo infalible entre el carácter y el rito sacra- En efecto: el carácter no podría destruirse más que por alguno
mental exterior que lo confiere. Presupuesta la validez del rito sacra- de estos capítulos: o por ser corruptible en sí mismo, por corrom-
mental visible (v.gr., la administración válida del bautismo) —lo perse la potencia principal de la cual es instrumento; o por destruc-
que puede constar fácilmente en circunstancias normales—, hay que ción del sujeto donde reside; o por el advenimiento de una forma
concluir que se ha recibido infaliblemente el carácter sacramental contraria (v.gr., como el frío destruye el calor o el pecado destruye
aun en el caso de que el sacramento hubiera resultado informe por la gracia); o por una indisposición contraria del sujeto. Ahora bien:
falta de disposiciones. Y en este sentido se dice que el que ha recibi- por ninguno de estos capítulos puede destruirse el carácter:
do válidamente el rito sacramental externo, muestra, por ese solo a) No por ser corruptible en sí mismo, porque, siendo una
hecho, estar adornado con el carácter sacramental correspondiente, forma espiritual, es intrínsecamente incorruptible (como el alma hu-
o sea, estar en posesión de la potestad sagrada que él confiere para mana, que es inmortal precisamente por ser espiritual).
recibir, confesar o administrar las cosas santas. Y de esta forma el
carácter invisible se hace exteriormente sensible y manifiesto a todos b) Ni por corrupción de la potencia principal de la cual es ins-
trumento el carácter, porque esa potencia principal --como vere-
(cf. II1,63,1 ad 2). mos en la conclusión sexta— es el sacerdocio de Cristo, que es eterno
Conclusión 2.' El carácter, considerado en general, es un signo pro-
e indestructible.
pio y distintivo del cristiano que le distingue del que no lo es; y, c) Ni por destrucción del sujeto donde reside, que es el entendi-
considerado en particular, los distintos caracteres distinguen a los miento práctico, o sea, una potencia espiritual, y, por lo mismo, indes-
mismos cristianos entre sí. tructible.
El carácter, en efecto, establece una doble distinción, a saber: d) Ni por el advenimiento de una forma contraria, porque el
a) del cristiano con relación al que no lo es, y b) de los cristianos carácter es una potencia y no tiene forma contraria.
entre sí. e) Ni por una indisposición contraria del sujeto, porque, sien-
La primera distinción la produce cualquiera de los tres caracteres do una potencia instrumental, sigue las vicisitudes de la causa principal
considerados en general, aunque de una manera originaria y princi- (que es Dios), no las del sujeto donde reside. La misma conducta in-
pal corresponde al carácter del bautismo, que es la puerta de la Igle- moral o pecaminosa del que posee el carácter no le afecta en lo más
sia y de los demás sacramentos. mínimo, ya que es perfectamente distinto y separable de la gracia; y
La segunda distinción la establecen los tres caracteres conside- por eso el sacerdote indigno administra tan válidamente los sacra-
rados en particular, que distribuyen a los fieles en tres grados dis- mentos como el sacerdote santo. Es como una perla que permanece
tintos, a saber: en bautiados, confirmados y ordenados, que, desde dis- brillante en el fango.
tintos puntos de vista, equivale a ciudadanos, soldados y ministros de la Solamente Dios, con su potencia absoluta, podría destruirla sus-
Iglesia; o a fieles que profesan la fe, soldados que la defienden y jefes trayéndole su influjo conservador como Causa Primera de todo
que ordenan las cosas pertenecientes a ella; o a miembros de un triple cuanto existe. Pero esto no lo hará jamás con su potencia ordenada,
estado de la fe engendrada, robustecida y multiplicada. puesto que implicaría una como rectificación de la naturaleza del ca-
rácter señalada por el mismo Dios; y esto no puede ser, porque funciones necesita el hábito de la gracia, como las otras potencias
Dios nunca se equivoca y, por lo mismo, nada tiene que rectificar. necesitan los hábitos sobrenaturales. El carácter, por consiguiente,
Santo Tomás advierte profundamente que el carácter permanece- es una disposición para la gracia por una razón de alta conveniencia.
rá eternamente en los bienaventurados para su mayor gloria, y en Por el hecho mismo de que el hombre ha sido escogido para realizar
los condenados para su mayor ignominia (II1,64,5 ad 3). acciones divinas e inscrito entre los miembros de Cristo, nace en él
una cierta exigencia a recibir la gracia, porque Dios provee al hom-
Conclusión 4.' El carácter sacramental es indivisible, o sea, se infun- bre perfectamente en los sacramentos, y por eso, juntamente con el
de igualmente en todos y persevera inalterable en todos, sin
carácter, que se le da al cristiano a fin de que pueda realizar los actos
aumento ni disminución.
espirituales de los fieles, se le da la gracia para que pueda hacerlo
La razón es porque el carácter lo imprime el sacramento válido dignamente» 3 .
por su propia virtud intrínseca (ex opere operato), independientemen- 2." EL CARÁCTER DEFIENDE Y TUTELA LA GRACIA, en cuanto que el
te de las disposiciones del sujeto que lo recibe; a diferencia de la gra- carácter comunica un cierto derecho a los auxilios internos y exter-
cia sacramental, que es mayor o menor según sean las disposiciones nos, que constituyen como un cerco de protección para el alma. Los
subjetivas del que recibe el sacramento. Y no aumenta ni disminuye, Santos Padres hablan de luces internas e inspiraciones especiales
porque no es objeto del mérito (como lo es la gracia), ni sufre alte- para el recto desempeño de las actividades a que el carácter da dere-
ración por el pecado, ya que es distinto y separable de la gracia. Por cho, así como de protección externa contra los asaltos del demonio.
eso persevera el carácter en el cristiano confirmado o sacerdote he- San Cirilo de Jerusalén dice que los ángeles conocen al que ha reci-
reje y apóstata, aunque haya recaído sobre él una excomunión vitan- bido el carácter sacramental y le defienden «como a uno de su pro-
da. Al arrepentirse y volver a la Iglesia, no es posible ni necesita ser pia familia». El carácter sacramental reclama también una particular
bautizado, confirmado u ordenado de nuevo, puesto que el carácter providencia de Dios, en cuanto que, según San Agustín, es como
sacramental lo conserva íntegro e inalterable como el día en que lo un sello o marca que distingue a los soldados del ejército de Cristo
recibió. o a las ovejas de su rebaño.
Conclusión 5.' El carácter sacramental exige moralmente la gracia, la
3." AUMENTA LA GRACIA, al menos indirectamente, en cuanto que el
defiende, la aumenta e incluso la produce cuando desaparece el carácter bautismal confiere el derecho a recibir los otros sacramen-
óbice que impidió recibirla al recibir el sacramento. tos y, por tanto, al aumento de la gracia.
4." PRODUCE LA GRACIA AL DESAPARECER EL ÓBICE (:0N QUE SE RECIBIÓ
Vamos a examinar por partes cada una de estas afirma- UN SACRAMENTO INFORME. Ya lo hemos explicado largamente al ha-
ciones 1 . blar de la reviviscencia de los sacramentos.

1." EL CARÁCTER SACRAMENTAL EXIGE MORALMENTE LA GRACIA. El Conclusión 6.' El carácter sacramental nos configura con Cristo
carácter, en efecto, es una especie de consagración ontológica que sacerdote, dándonos una participación física y formal de su propio
ennoblece y adorna al alma. Santo Tomás dice que «la impresión del sacerdocio eterno.
carácter se verifica para una cierta santificación del alma, en cuanto
se dice santificación la deputación de alguien a alguna cosa sagra- Escuchemos al Doctor Angélico:
da» 2 . Esa especie de santificación imperfecta postula, de suyo, la
plena y perfecta de la gracia. El cristiano, por el mero hecho de ser- «Como hemos dicho más arriba, el carácter, propiamente, es
lo, debe estar en gracia: lo exige así su mismo carácter bautismal. cierto sello con que se marca a uno para ordenarle a algún determi-
Esto mismo puede verse también desde otro ángulo de visión. nado fin, como se sella al dinero para usarlo en el cambio, o al sol-
El carácter es una potencia física instrumental pasiva y activa para dado para adscribirle a la milicia. Ahora bien: el cristiano es destina-
recibir válidamente y realizar los actos sobrenaturales del culto divi- do a dos cosas. La primera y principal es a la fruición de la gloria
no. De hecho, como dice Santo Tomás, «el carácter hace al hombre eterna, y para esto se le marca con el sello de la gracia. La segunda
partícipe de las divinas operaciones, para las cuales este sello no es es a recibir o administrar a los demás las cosas que pertenecen al
otra cosa que una capacidad por la cual puede realizar acciones je- culto de Dios, y para esto se le da el carácter sacramental. Pero todo
rárquicas, como administrar y recibir sacramentos y otras cosas que el rito de la religión cristiana se deriva del sacerdocio de Cristo. Por
miran a los fieles. Ahora bien: para que pueda realizar bien estas lo que es claro y manifiesto que el carácter sacramental especialmen-
te es el carácter de Cristo, con cuyo sacerdocio se configuran los fie-
' Cf. PIOLANTI, 1 sacramenti (Firenze 1956) p.188.
IV" Sent. d.4 9.1 a.3 sol.4. ' 1 V Sent. d.4 y.1 a.1 et ad 5.
les según los caracteres sacramentales, que no son otra cosa que ciertas Hay, en efecto, en nuestros días algunos que, acercándose a
participaciones del sacerdocio de Cristo derivadas del mismo Cristo» 4 .
errores ya condenados, enseñan que en el Nuevo Testamento se co-
noce un solo sacerdocio, que afecta a todos los bautizados, y que el
Esta participación en el sacerdocio de Cristo se inicia con precepto dado por Jesús a los apóstoles en la última cena de que hi-
el simple carácter bautismal, se amplía o perfecciona con el de ciesen lo que El había hecho, se refiere directamente a toda la Igle-
la confirmación y llega a su plena perfección con el del orden sa- sia de los cristianos, y que el sacerdocio jerárquico no se introdujo
grado. hasta más tarde. Sostienen por esto que sólo el pueblo goza de una
verdadera potestad sacerdotal, mientras que el sacerdote ejerce úni-
De este hecho se sigue que los fieles cristianos, aun los laicos o camente por delegación que le ha sido otorgada por la comunidad.
seglares, están adornados con cierta misteriosa dignidad sacerdotal, Creen, en consecuencia, que el sacrificio eucarístico es una verdade-
si bien en grado muy inferior e imperfecto con relación a los que ra y propia `concelebración' y que es mejor que los sacerdotes `con-
han recibido el sacramento del orden. Los simples fieles no pueden celebren' juntamente con el pueblo presente que el que ofrezcan pri-
realizar las funciones propiamente sacerdotales, principalmente las vadamente el sacrificio en ausencia de éste.
relativas al sacrificio eucarístico y al perdón de los pecados; pero les Inútil es explicar hasta qué punto estos capciosos errores están
alcanza cierto resplandor del sacerdocio de Cristo; no metafórica- en contradicción con las verdades antes demostradas, cuando hemos
mente, sino en sentido propio y real. A esto alude el apóstol San Pe- hablado del puesto que corresponde al sacerdote en el Cuerpo mís-
dro cuando escribe a los simples fieles creyentes: «Vosotros sois li- tico de Jesús. Recordemos solamente que el sacerdote hace las veces del
naje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido para pueblo, porque representa a la persona de Nuestro Señor Jesucristo,
pregonar el poder del que os llamó de las tinieblas a su luz admira- en cuanto El es cabeza de todos los miembros y se ofreció a sí mis-
ble» (1 Petr 2,9); y San Juan en el Apocalipsis dice también que «los mo por ellos; por esto va al altar como ministro de Cristo, siendo infe-
hiciste para nuestro Dios reino y sacerdotes» (Apoc 5,10). Las inter- rior a El, pero superior al pueblo. El pueblo, en cambio, no repre-
pretaciones dadas por los Padres y exegetas a estas palabras son mu- sentando por ningún motivo a la persona del divino Redentor y no
chas; pero todas coinciden en que se trata de un sacerdocio real, no siendo mediador entre sí mismo y Dios, no puede en ningún modo
metafórico, aunque en grado muy diverso del que tienen los que gozar de poderes sacerdotales» 6 .

han recibido el sacramento del orden.


Lo mismo enseña Pío XII con toda claridad cuando escribe tex- ¿A qué se reduce, pues, el sacerdocio de los fieles? Se tra-
tualmente: «No es de maravillarse que los fieles sean elevados a se- ta ciertamente de una participación verdadera y real, no me-
mejante dignidad. En efecto, por el bautismo, los fieles en general tafórica, en el sacerdocio de Cristo, del cual el carácter sacra-
se hacen miembros del Cuerpo místico de Cristo sacerdote, y por el mental es una auténtica participación; pero esta participación
carácter que se imprime en sus almas son destinados para el culto di- admite varios grados según una analogía de proporcionalidad.
vino, participando así del sacerdocio de Cristo de un modo acomodado a su Ahora bien: el grado alcanzado por cada uno de los distintos
condición» 5.
caracteres sacramentales es el que corresponde a su propia
naturaleza, y no más. Y así el carácter bautismal confiere:
Sin embargo, es necesario precisar bien el sentido y alcan-
ce de ese sacerdocio de los simples fieles para no incurrir en a) Una especie de ser sacerdotal, en cuanto que constituye una
lamentables extravíos. Escuchemos de nuevo a Pío XII en la consagración ontológica que distingue al cristiano del que no lo es.
misma encíclica Mediator Dei. b) Una especie de poder sacerdotal, en cuanto que, aunque
principalmente es una potencia instrumental pasiva o receptiva de los
«Es necesario, venerables hermanos, explicar claramente a vues- frutos del sacrificio eucarístico o de los efectos de la santificación sa-
tro rebaño cómo el hecho de que los fieles tomen parte en el sacrifi- cramental, es también, secundariamente, una potencia activa, ya sea
cio eucarístico no significa, sin embargo, que gocen de poderes en la mediación ascendente, porque por esta potencia los fieles ofre-
sacerdotales. cen el sacrificio mediante el sacerdote, ya sea en la mediación descen-
dente, porque por esa misma potencia los fieles confieren instru-
4 III,63,3."Precisamente porque el carácter es una mera participación del sacerdocio mentalmente la gracia en la administración del sacramento del matri-
de Cristo, el mismo Cristo no tiene carácter sacerdotal. Su sacerdocio pleno y absoluto monio.
se compara con el carácter como lo perfecto y propio a lo imperfecto y participado
(cf. ibid., 63,5). G Pío XII, ibid., p.553-554. Traducción de Ecclesia n.336 (20 de diciembre de 1947)
5 Pío XII, encíclica Mediator Dei: AAS 39 (1947) p.555. p.662.
c) El poder ejercitar esas funciones convenientemente; porque, vitalidad del alma. Todo esto según el pensamiento de Santo To-
como hemos visto en la conclusión anterior, el carácter bautismal, más» 8.
como los otros, exige la gracia y la defiende o tutela. 23. Escolio. Comparación entre la gracia y el carácter.
Todo esto lo realiza todavía en grado más perfecto el carácter de Para que aparezcan con mayor claridad las analogías y diferencias
la confirmación '.
entre la gracia y el carácter, vamos a confrontarlos con relación a las
cuatro causas: eficiente, material, formal y final 9.
Conclusión 7.' El carácter sacramental nos relaciona con la Iglesia di-
a) EN CUANTO A LA CAUSA EFICIENTE. Convienen en cuanto que
recta e indirectamente.
son efectos igualmente inmediatos del sacramento. Se diferencian en
He aquí cómo explica este punto un teólogo contemporáneo, si- cuanto que la gracia puede ser infundida incluso fuera del sacramen-
guiendo las directrices de Santo Tomás: to, y el carácter sólo puede imprimirse mediante el sacramento, y
porque la gracia no está infaliblemente unida al rito sacramental (no
«INDIRECTAMENTE, esto es, mediante la incorporación a Cristo. Al se le da a quien pone óbice o impedimento), mientras que el carác-
imprimir el carácter, Cristo ejerce una doble causalidad: eficiente y ter va siempre unido, con vínculo infalible, al rito externo válida-
ejemplar. La primera la ejerce en cuanto que, como Dios, es la causa mente realizado.
principal, y como hombre, la causa instrumental en la producción
de ese `sello' sobrenatural en los fieles. La segunda la ejerce en b) EN CUANTO A LA CAUSA MATERIAL. Convienen en cuanto que
cuanto que, al imprimirles el carácter, hace a los fieles `semejantes y ambos tienen por sujeto al alma. Se diferencian en cuanto que la
conformes' a El. Los fieles están unidos a Cristo Cabeza por un es- gracia reside directamente en la esencia del alma, mientras que el ca-
pecial vínculo, o sea, por la doble causalidad eficiente y ejemplar; rácter se imprime directamente en el entendimiento práctico, según
pero todos aquellos que están unidos por un vínculo particular a el Doctor Angélico. Y además porque la gracia se da sólo a los dig-
una misma realidad, están particularmente unidos entre sí. De donde namente dispuestos; el carácter, en cambio, incluso a los que conser-
la unión de la Iglesia emerge de la incorporación a Cristo por medio van afecto al pecado.
del carácter. c) EN CUANTO A LA CAUSA FORMAL. Convienen en que ambos es-
DIRECTAMENTE, esto es, por la inmediata concorporación de los tán situados, filosóficamente hablando, en el predicamento de cuali-
varios miembros, en cuanto que por el mismo `sello' espiritual, infa- dad. Se diferencian en cuanto que la gracia está en la especie de hábi-
liblemente conectado con el rito externo, todos los fieles se recono- to, y el carácter en la especie de potencia.
cen unidos entre sí y se distinguen de los infieles privados del carác- d) EN CUANTO A LA CAUSA FINAL. Convienen en que los dos se
ter, como se reconocen y unen entre sí los soldados que llevan el ordenan a realizar actos sobrenaturales y tienen una función cris-
`sello' del mismo rey y se distinguen del ejército enemigo. De este tológica, soteriológica (o sea, salvífica, redentiva) y eclesiológica. Se
modo, la unión de la Iglesia resulta de la concorporación de los diferencian porque la gracia se ordena a hacer al alma semejante a la
miembros del mismo Cuerpo místico. naturaleza divina, mientras que el carácter se ordena a configurar al
Ahora bien: en el reino y en la familia de Cristo que es la Igle- fiel con Cristo Sacerdote.
sia, se puede considerar un triple orden de personas, a las que co-
rresponden los tres caracteres sacramentales. Cristo es Rey, Profeta
y Sacerdote, y a este triple oficio corresponde en su Cuerpo místico CAPITULO V
un triple estado de los fieles: el de simple súbdito, el de los que
combaten la batalla por la fe y el de los ministros de la redención; y Autor de los sacramentos
por eso es triple el carácter y triple la consagración: la de los bauti-
zados, confirmados v ordenados. Con esta consagración se configu- 24. Vamos a examinar la causa eficiente de los sacramentos, o
ran y conforman con Cristo Rey, Profeta y Sacerdote, para hacerse sea, quién es el autor de los mismos.
miembros idóneos en el mismo Cuerpo místico y partícipes de las Para proceder con mayor claridad es conveniente tener en cuen-
funciones sacerdotales de la Cabeza, pasiva y activamente con rela- ta algunas distinciones previas, que vamos a establecer a modo de
ción al culto de Dios; de manera parecida a como en el cuerpo hu- prenotandos:
mano, en virtud de su configuración y estructura, los miembros se
hacen órganos capaces de recibir el influjo de la vida y de mostrar la

B P1OL 1\ TI, o.c., p.192-193.


Cf. Pi )LAyTI, o.c., p.187 . 9 Cf. Pu)1.:1VTI, o.c., p.196.
Su institución. PARA INSTITUIR LOS SACRAMENTOS, no solamente para administrarlos
1.° EN LOS SACRAMENTOS HAY QUE CONSIDERAR
Su administración. como el simple sacerdote.
Sus efectos (gracia y COMO, CAUSA INSTRUMENTAL DE LOS MISMOS. Ya hemos dicho que,
carácter). como causa primera y principal, sólo puede hacerlo el mismo Dios,
2.° LA POTESTAD SOBRE LOS Como causa primera y principal.
o Cristo en cuanto Verbo de Dios. Pero Cristo puede utilizar su hu-
SACRAMENTOS PUEDE Como causa Para instituirlos. . manidad santísima como instrumento unido a su divinidad para instituir
SER instrumental Para administrarlos. los sacramentos y no sólo para administrarlos.
La conclusión es evidente, si se tiene en cuenta que toda la efica-
Teniendo en cuenta estas nociones, he aquí las conclusiones en cia santificadora de los sacramentos —como de cualquier otra cosa
torno a la causa eficiente de los sacramentos. que santifique— se deriva de Cristo en cuanto hombre, ya sea como
causa eficiente meritoria, que es su pasión santísima; ya como causa efi-
Conclusión 1.' Sólo Dios puede ser la causa primera y principal de
los sacramentos.
ciente instrumental, que es su humanidad santísima, como instrumento
unido e inseparable de la divinidad. Ahora bien: la potestad de co-
La razón es muy sencilla. El efecto principal de los sacramentos municar a los sacramentos su eficacia santificadora recibe en teolo-
es conferir la gracia, que es una participación física y formal de la natu- gía el nombre de potestad de excelencia, porque supera y sobresale
raleza divina. Luego sólo Dios puede causarla en el alma, ya sea de sobre la simple potestad ministerial de los ministros de la Iglesia.
una manera directa e invisible (v.gr., justificando al pecador arre-
pentido), ya a través de unos signos sensibles que lo manifiesten ex-
ternamente (los sacramentos). Esta potestad de excelencia, propia y exclusiva de Cristo,
En cuanto al carácter (efecto secundario de algunos sacramentos), supone cuatro cosas según el Doctor Angélico 3 :
es una virtud instrumental que emana del agente principal, que es 1.a Que el mérito y la virtud de su pasión obra en los sacra-
Dios. Además, el carácter es entitativamente sobrenatural, como la mentos, puesto que de ella se derivan.
gracia, y supera, por lo mismo, las fuerzas eficientes de toda natura-
leza creada o creable. Luego sólo Dios puede instituir los sacramen- 2.. Que los sacramentos santifiquen en su nombre, puesto que
tos como causa primera o principal I. de El proceden.
3.. Que pueda instituir los sacramentos, puesto que les da su
Corolarios: 1.° Luego Cristo, en cuanto Dios, puede instituir virtud causativa de la gracia.
los sacramentos como causa primera y principal. 4.. Que pueda conferir el efecto de los sacramentos sin emplear
2.° Luego Dios no puede comunicar a una pura criatura el po- el rito de su administración, puesto que la causa no depende del
der de conferir la gracia o de instituir sacramentos como causa primera efecto, sino al revés.
o principal, porque equivaldría a colocar a esa criatura «fuera de los
términos de los seres creados» 2, haciéndola propiamente Dios, y esto Corolario. Cristo no hubiera podido comunicar a otros su po-
es imposible, porque la deidad es absolutamente incomunicable a las testad de instituir los sacramentos como causa primera y principal,
criaturas. ya que, como hemos dicho, esa potestad es propia de Dios e inco-
municable a las criaturas. Pero hubiera podido comunicar a otros su
Conclusión 2.' Cristo, en cuanto hombre, tenía potestad de excelencia potestad de excelencia —aunque de modo menos perfecto , ya que
para instituir los sacramentos como causa instrumental de los mis- es una potestad secundaria e instrumental; si bien no lo hizo ni con-
mos.
venía que lo hiciera, porque entonces hubiera habido dos cabezas en
Expliquemos, ante todo, los términos de la conclusión. la Iglesia (una principal, Cristo, y otra secundaria, el que tuviera esa
CRISTO, EN CUANTO HOMBRE, esto es, según la naturaleza humana, potestad de excelencia), con peligro de comprometer su unidad, y
unida personalmente al Verbo de Dios (unión hipostática). por otros muchos inconvenientes 4 .
TENÍA POTESTAD DE EXCELENCIA. Con este nombre se designa, Conclusión 3.' Jesucristo, Dios-Hombre, instituyó los siete sacramen-
teológicamente, la potestad que poseía Cristo, en cuanto hombre, tos de la Nueva Ley. (De fe divina, expresamente definida.)
para instituir los sacramentos como causa instrumental de los mis-
mos. Cuáles sean las características de esa potestad de excelencia, lo ve- Lo negaron los reformadores protestantes, que, como vimos al
remos en seguida. hablar del número de los sacramentos, sólo admitían dos o tres
1 Cf. 1II,64,1-2. 3 Cf. 1II,64,3.
2 Cf. IV Sent. d.5 q.1 a.3 sol.1. Cf. III,64,4.
(bautismo, cena y, a lo sumo, penitencia) como instituidos por Cris- algunos otros, sólo genéricamente, o, a lo sumo, en especie muda-
to. Los demás fueron inventados por la Iglesia. ble. (Sentencia más probable.)
Los herejes modernistas, condenados por San Pío X, atribuye-
ron la institución de los sacramentos a los apóstoles, que interpreta-
ron cierta idea o intención de Cristo. Nótese que no se trata de poner en tela de juicio la institución
por Cristo de los siete sacramentos, que es de fe, según acabamos de
decir, sino sólo de precisar el modo de esa institución.
He aquí las pruebas de la doctrina católica:
Prenotando. Para comprender el alcance y verdadero sentido
1.' LA SAGRADA ESCRITURA. Consta clara y explícitamente la
de esta conclusión hay que tener en cuenta que se pueden distinguir
institución por Cristo del bautismo (Mt 28,19), de la eucaristía las siguientes modalidades en la institución de los sacramentos:
(Mt 26,26), de la penitencia (Io 20,23), del orden (Lc 22,19) y del matri-
1.' GENÉRICA, o sea, dando la idea fundamental (v.gr., para re-
monio (Mt 19,6). De la confirmación y unción de los enfermos no se
habla expresamente en el Evangelio (la unción de los enfermos se generar, fortalecer, etc.), pero sin precisar la materia y la forma con-
insinúa en Mc 6,13), pero se cree que Cristo los instituyó durante creta del sacramento.
los cuarenta días que transcurrieron entre su resurrección y su as- 2.' ESPECÍFICA, o sea, señalando concretamente la materia y la
censión, en los que se apareció muchas veces a sus apóstoles, «ha- forma del sacramento. Y ésta se subdivide en dos:
blándoles del reino de Dios» (Act 1,3). En todo caso, no se olvide a) En especie inmutable, de suerte que nadie tenga facultad de
que la doctrina sobre la confirmación y unción de los enfermos se mudar nada.
halla claramente en los Hechos de los Apóstoles (Act 8,17; 19,6) y b) En especie mudable, si deja a la Iglesia la facultad de mudar-
en el apóstol Santiago (Iac 5,14). los, añadiendo o quitando algo.
2.. Los SANTOS PADRES. Ya dijimos al hablar del número de los 3.' EN INDIVIDUO, o sea, con todos los detalles, rúbricas y cere-
sacramentos que los Santos Padres hablan de los siete sacramentos monias de su administración.
existentes en la Iglesia como instituidos por Jesucristo, si bien no apare-
ce la lista completa y sistemática de los mismos hasta el siglo xii. Opiniones teológicas. Como la Iglesia no ha definido el modo
Desde este siglo hasta el xvi, en que lo negaron los protestantes, na- con que Cristo instituyó los sacramentos, las opiniones entre los
die se opuso jamás a semejante doctrina, cosa que no podría expli- teólogos son muy varias. He aquí las principales:
carse sin el convencimiento íntimo de todas las Iglesias acerca del 1.' Cristo instituyó los sacramentos en especie inmutable, o sea, deter-
origen divino de los siete sacramentos. minando concretamente su materia y su forma, sin que pueda estable-
3.' EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo enseñó repetidas veces cerse en ellas el menor cambio o variación.
(D 424 465 695 etc.); y, cuando lo negaron los protestantes, el con- 2.' En especie inmutable, pero dando a la Iglesia la potestad de
cilio de Trento lo definió solemnemente como dogma de fe. He poner condiciones que afecten a la validez de los sacramentos mismos.
aquí las palabras de la declaración dogmática:
«Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no fue- 3.' En especie mudable, dejando a la Iglesia el derecho de señalar
ron instituidos todos por Jesucristo Nuestro Señor, o que son más o esas mutaciones que afectarían a la validez de los sacramentos.
menos de siete, a saber: bautismo, confirmación, eucaristía, peniten- 4.' Algunos en especie y otros sólo genéricamente o en especie muda-
cia, extremaunción, orden y matrimonio, o también que alguno de ble. Esta es la opinión que hemos recogido en nuestra conclusión
éstos no es verdadera y propiamente sacramento, sea anatema» como sentencia más probable.
(D 844).
Solución. Teniendo en cuenta las razones que aducen los par-
4.' LA RAZÓN TEOLÓGICA. Como hemos visto en la conclusión tidarios de las sentencias anteriores, nos parece que se puede llegar
anterior, sólo Cristo pudo instituir los sacramentos, en cuanto Dios, razonablemente y con gran probabilidad a las siguientes conclu-
como causa principal y en cuanto hombre, como causa instrumental. siones:
Luego o los sacramentos no existen —lo cual es herético—, o los
tuvo que instituir el mismo Cristo, porque ni los apóstoles ni la 1.. Cristo no instituyó ningún sacramento en individuo, o
Iglesia recibieron de El la potestad de excelencia para instituir sacra- sea, señalando incluso las rúbricas y ceremonias de su administra-
mentos. ción. Consta históricamente que muchas de esas rúbricas y ceremo-
nias han ido cambiando con el tiempo y no afectan para nada a la
Conclusión 4.' Cristo instituyó por sí mismo algunos sacramentos en sustancia de los sacramentos. Es doctrina común, admitida por to-
su especie ínfima, señalando concretamente su materia y su forma;
dos los teólogos.
Cristo instituyó ciertamente en especie el bautismo y la Estas palabras constituyen una declaración auténtica, hecha
2..
eucaristía. Consta claramente en la Sagrada Escritura la materia y
por el mismo Vicario de Cristo, del sentido de la fórmula tri-
la forma de ambos sacramentos, determinada por el mismo Cristo. dentina, y, por lo mismo, ningún teólogo puede permitirse,
Es también doctrina común, admitida por todos los teólogos. sin gran temeridad, interpretarla de otro modo. Ahora bien:
3.' Es probable que Cristo instituyera por sí mismo los Pío XII no identifica en modo alguno la «sustancia de los
demás sacramentos sólo de una manera genérica, o en especie sacramentos» con la materia y forma de los mismos, sino úni-
mudable, o sea, designando específicamente el signo sacramental (un- camente con «aquellas cosas que Cristo estableció debían ser
ción, imposición de manos, etc.) y todos los efectos sacramentales, observadas en el signo sacramental»; y esto se salva perfecta-
pero sin señalar concretamente la materia y la forma, que, por lo mente con una institución genérica.
mismo, admitirían mutaciones en el transcurso de los siglos hechas
por la Iglesia, autorizada por el mismo Cristo. De todas formas, ya hemos dicho que la institución genérica o en
especie mudable de algunos sacramentos es la opinión teológica que
LAS RAZONES EN PRO de esta opinión son gravísimas. Consta, en parece más probable, pero está sujeta, naturalmente, a la revisión y al
efecto, históricamente que en el transcurso de los siglos se han in- fallo inapelable de la misma Iglesia.
troducido en algunos sacramentos —sobre todo en la confirmación
y en el orden— cambios y mutaciones que afectan a la materia o a
la forma de los mismos. Ahora bien: este hecho cierto no tendría ex-
plicación posible en el supuesto de que Cristo los hubiera instituido CAPITULO VI
en especie inmutable. Luego los instituyó tan sólo genéricamente, o, a lo
sumo, en especie mudable. Ministro de los sacramentos
LAS RAZONES EN CONTRA se apoyan principalmente en la declaración Sumario. En el capítulo anterior hemos hablado del autor de los sacra-
del concilio de Trento (D 931), que reconoce a la Iglesia la potestad mentos; en éste vamos a hablar del administrador de los mismos. He aquí los
de intervenir en la administración de los sacramentos, modificando puntos que vamos a examinar: definición, quiénes pueden serlo, requisitos para su
lo que crea conveniente, con tal de dejar intacta la sustancia de los mis- válida y lícita administración, obligación de administrarlos o negarlos y detalles
mos (salva eorum substantia). Ahora bien: muchos teólogos afirman complementarios.
que la sustancia de los sacramentos consiste precisamente en su ma-
teria y forma —como parece insinuar el mismo concilio (D 895)—, 25. 1. Definición. Se entiende por ministro de los
con lo cual no habría más remedio que rechazar la institución genéri- sacramentos la persona que en nombre de Cristo, del que es manda-
ca, e incluso la específica, en especie mudable, para afirmar con fuerza taria, realiza la acción sacramental aplicando la forma a la materia.
la institución inmediata por Cristo de todos los sacramentos en espe- Expliquemos un poco la definición:
cie inmutable.
LA PERSONA, sagrada o no, hombre o mujer, creyente o incrédula,
La conciliación de este razonamiento con las dificultades etcétera.
históricas nacidas de los cambios y mutaciones en la materia QUE EN NOMBRE DE CRISTO, que es siempre el ministro principal.
y forma de algunos sacramentos, hacía sudar a los teólogos DEL QUE ES MANDATARIA. El ministro hace siempre las veces de
hasta hace pocos años. Recientemente, sin embargo, se ha Cristo, del que es ministro secundario.
producido un hecho de gran transcendencia en la Iglesia, que REALIZA LA ACCIÓN SACRAMENTAL como verdadera causa instrumen-
ha venido a arrojar una gran luz sobre este oscuro y dificil tal de la misma; v.gr., bautizando, absolviendo, consagrando, etc.,
problema. con la potestad recibida del mismo Cristo.
En efecto: en su constitución apostólica Sacramentum ordinis, del APLICANDO LA FORMA A LA MATERIA. Es el único modo válido de
30 de noviembre de 1947, Su Santidad Pío XII explicó el alcance de realizar el sacramento.
la restricción señalada por el concilio de Trento en aquella famosa
frase salva eorum substantia. He aquí las palabras del Papa: «Ningún 26. 2. Quiénes pueden serlo. Para determinar con
poder compete a la Iglesia sobre la `sustancia de los sacramentos' toda exactitud y precisión quiénes pueden ser ministros de
es decir, sobre aquellas cosas que, conforme al testimonio de las fuentes de la los sacramentos, es necesario establecer el siguiente preno-
revelación, Cristo Señor estatuyó debían ser observadas en el signo sacramen- tando:
tal» (D 2301).
Principal o de excelencia. 2.° Porque debe pertenecer a la Iglesia militante, pues para ella
Ordinario, o por pro- son los sacramentos.
El ministro puede ser ...
pio oficio ...
Secundario .. , Extraordinario, o por Conclusión 3.' El ministro ordinario o por propio oficio de la admi-
nistración del bautismo, penitencia, eucaristía y unción de los en-
necesidad. fermos es sólo el sacerdote; de la confirmación y orden, sólo el
obispo, y del matrimonio, los propios contrayentes.
Con él a la vista, he aquí brevemente las conclusiones:
El concilio de Trento condenó la doctrina protestante según la
Conclusión 1.' El ministro principal o de excelencia de todos los sa- cual todos los cristianos tienen la potestad de administrar los sacra-
cramentos es el mismo Cristo en cuanto hombre. mentos (D 853).
Las razones de conveniencia son muy claras:
Consta expresamente en: a) Los sacramentos son cosas sagradas; requieren, por consi-
a) LA SAGRADA ESCRITURA. La potestad ministerial de los guiente, potestad sagrada en el encargado de administrarlos (ordena-
apóstoles es la mayor que se ha dado jamás en la Iglesia. Y, con ción sacerdotal).
todo, los apóstoles se llaman ministros y cooperadores de Jesucristo, que b) La confirmación y, sobre todo, el orden son sacramentos de
es «el que bautiza en el Espíritu Santo» (Io 1,33). perfección y plenitud, que requieren en el ministro plena potestad sa-
«Pues ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Ministros según lo que a grada (consagración episcopal).
cada uno ha dado el Señor, por cuyo ministerio habéis creído»
c) El contrato matrimonial fue elevado por Cristo a la digni-
(1 Cor 3,5). dad de sacramento; y como los contrayentes son los que realizan el
«Porque nosotros sólo somos cooperadores de Dios, y vosotros sois contrato, ellos mismos son los propios ministros de ese sacramento.
arada de Dios, edificación de Dios» (1 Cor 3,9).
«Es preciso que los hombres vean en nosotros ministros de Cristo Conclusión 4.' El ministro extraordinario del bautismo es cualquier
y dispensadores de los misterios de Dios» (1 Cor 4,1). persona humana, y de la confirmación, el simple sacerdote a quien
se haya concedido esa facultad.
b) Los SANTOS PADRES. Es famoso el texto de San Agustín:
«¿Pedro bautiza? Es Cristo quien bautiza. ¿Pablo bautiza? Es La razón de lo primero es porque el bautismo es un sacramento
Cristo quien bautiza. ¿Judas bautiza? Es Cristo quien bautiza» I. absolutamente necesario para la salvación, y, por lo mismo, Cristo
c) LA RAZÓN TEOLÓGICA. La humanidad adorable de Cristo es ha facilitado extraordinariamente la administración del mismo. Cual-
el instrumento unido a su divinidad para la producción de la gracia. quier persona humana (hombre o mujer, bautizado o no bautizado,
Luego tiene que actuar como instrumento principal en la adminis- creyente o incrédulo) puede bautizar válidamente y, en caso de necesi-
tración de los sacramentos, que la confieren como instrumentos sepa- dad, incluso lícitamente, con tal que tenga intención de hacer lo que
rados. hace la Iglesia y emplee la materia y forma propias del bautismo.
Volveremos sobre esto al hablar del sacramento del bautismo.
Conclusión 2.' El ministro secundario de todos los sacramentos es el Lo segundo está reconocido en el Derecho canónico en la si-
hombre viador 2 . guiente forma:
«El ministro ordinario de la confirmación es el obispo; pero
He aquí las pruebas: confiere también válidamente este sacramento el presbítero que po-
sea dicha facultad en virtud del mismo derecho común o por pecu-
a) LA SAGRADA ESCRITURA. Lo dice el apóstol San Pablo: liar concesión de la autoridad competente» (cn.882).
«Todo pontífice, tomado de entre los hombres en favor de los hom- Volveremos sobre esto en el lugar correspondiente:
bres, es instituido para las cosas que miran a Dios...» (Hebr 5,1).
b) LA RAZÓN TEOLÓGICA ofrece dos argumentos principales: 27. 3. Requisitos para la recta administración.
1.- Porque el ministro secundario debe conformarse con el pri- Hav que distinguir dos clases de requisitos: los que afectan
mario, que es Cristo en cuanto hombre. a la validez misma del sacramento, sin los cuales resulta nulo, y
s AGt STIN, Trae/. in lo. 6: ML 35,1428. los que se refieren a su lícita administración, aunque no com-
z Como es sabido, se entiende por hombre viador el que se encuentra todavía en es- prometan la validez del sacramento. Vamos a examinarlos
tado de ría, o sea, en este mundo. No el que ha salido de él, que se encuentra va en el tér- por separado.
mino.
a) Requisitos para la validez Actual, o sea, mientras se está realizando el acto. Es la más
perfecta.
Señalaremos en primer lugar lo que no se requiere para la w Virtual, que perdura e influye en el acto en virtud de un acto
validez, y a continuación lo que se requiere indispensablemente. anterior no retractado (v.gr., al ponerse en camino, durante
• todo el viaje).
No se requiere en el ministro para la validez de los sacramen- Habitual, que no influye ya en el acto que se está realizando,
áz aunque se tuvo anteriormente, ya sea de una manera implí-
tos:
O cita (v.gr., en la voluntad general de salvarse, utilizando los
a) La santidad de vida. C.1 medios instituidos por Dios), ya de una manera explícita
b) Ni estar en gracia de Dios. • (v.gr., el seminarista dormido tiene intención habitual ex-
c) Ni siquiera tener fe. • plícita de recibir la ordenación sacerdotal).
á Interpretativa, que ni siquiera se tuvo anteriormente, pero se
Lo ha declarado solemnemente la Iglesia en los siguientes supone que la hubiera tenido de haberlo sabido (el pagano
cánones del concilio de Trento: hubiera querido bautizarse si hubiera conocido su necesidad
para salvarse).
«Si alguno dijere que el ministro que está en pecado mortal no
realiza o confiere el sacramento con sólo guardar todo lo esencial Para la válida administración de los sacramentos se requiere la in-
que atañe a la realización o colación del sacramento, sea anatema» tención actual o, ál menos, la virtual no retractada. La tiene suficien-
(D 855). temente, v.gr., el sacerdote que se reviste para administrar un sacra-
«Si alguno dijere que el bautismo que se da también por los he- mento y lo administra de hecho, aunque en el momento de la admi-
rejes en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, con nistración esté completamente distraído.
intención de hacer lo que hace la Iglesia, no es verdadero bautismo, Pero no bastaría la intención habitual (v.gr., del sacerdote so-
sea anatema» (D 860). námbulo que bautizara o absolviera estando completamente dormi-
do), porque esa intención no influye para nada en el acto que se está
La razón es porque la eficacia de los sacramentos depende de los realizando, que ni siquiera es humano, como requiere la administra-
méritos de Cristo, que los instituyó y actúa siempre como ministro ción de los sacramentos.
principal, no del simple ministro secundario, ordinario o extraordina- Tampoco basta, con mayor razón, la puramente interpretativa,
rio. Por eso es tan válido un sacramento administrado por un sacer- porque en realidad no hay en ella intención ninguna, ni siquiera ha-
dote hereje o en pecado mortal como si lo administrase un sacerdote bitual. Se trata tan sólo de una disposición de la voluntad para te-
santo o el mismo Vicario de Cristo. Sin embargo, el que administra nerla.
por oficio un sacramento estando en pecado mortal, comete un grave
sacrilegio, como veremos al hablar de la lícita administración. b) Se requiere la intención de hacer lo que hace la Igleisa.
Lo definió solemnemente el concilio de Trento en el siguiente
Se requiere indispensablemente para la validez:
canon:
«Si alguno dijere que al realizar y conferir los sacramentos no se
1.0 LA DEBIDA POTESTAD para el sacramento en cuestión. Como requiere en los ministros intención por lo menos de hacer lo que
ya dijimos, para los sacramentos del orden y de la confirmación hace la Iglesia, sea anatema» (D 854).
(como ministro ordinario de esta última) se requiere la consagración La razón es porque el rito sacramental (v.gr., el acto de echar
episcopal. Para la eucaristía y unción de los enfermos, la ordenación agua sobre el bautizando) sólo tiene valor de verdadero sacramento
sacerdotal. Para la penitencia, el sacerdocio y la debida jurisdicción. cuando se le da el sentido que como tal quiso darle el mismo Cristo
Para el matrimonio basta poseer el carácter bautismal. Y para el al instituir el sacramento, o sea, haciéndolo tal y como lo hace la
bautismo, en caso de necesidad urgente, no se requiere ninguna po- Iglesia.
testad sagrada. No se requiere, sin embargo, tener intención expresa de hacer lo
que hace la Iglesia católica romana, puesto que no la tienen los cris-
2.° INTENCIÓN, al menos virtual, de hacer lo que hace la Iglesia tianos herejes (protestantes y cismáticos), que bautizan válidamente.
de Cristo. Esta condición requiere un poco más de desarrollo. Basta que se tenga intención de hacer lo que hace la Iglesia de Cristo,
a) Se requiere, al menos, la intención virtual. Para cuya inteligencia o lo que Cristo instituyó, o lo que hacen los cristianos 3.
es menester recordar las distintas clases de intención que pueden
darse. Helas aquí en cuadro sinóptico: 3 Así lo declaró la Sagrada Congragación del Santo Oficio el 30 de enero de 1830.
c) La intención condicionada hace inválido el sacramento cuando legio; pero su absolución o consagración es válida, ya que, como he-
es de futuro (v.gr.: «Te absuelvo si antes de ocho días restituyes lo mos dicho, para la validez no se requiere el estado de gracia en el
robado»), excepto en el sacramento del matrimonio, como explicare- ministro.
mos en su lugar; pero cuando es de presente o de pretérito (v.gr.: si La administración lícita de los sacramentos requiere las siguien-
estás arrepentido; si es verdad que has restituido), el sacramento tes condiciones:
será válido o inválido según se haya verificado o no la condición.
1.. ESTADO DE GRACIA. Es evidente, si se tiene en cuenta que el
d) La intención ha de recaer sobre una materia y sujeto determinados, ministro obra en representación del mismo Cristo y actúa como ver-
pues, de lo contrario, el sacramento quedaría en el aire y resultaría dadera causa instrumental en la realización del sacramento, que es
inválido. Y así, v.gr., el sacerdote que intenta únicamente consagrar una cosa santísima.
cuatro hostias de un copón sin determinar cuáles, no consagra ningu- El que administra solemnemente y por oficio un sacramento estando
na; o el que absolviera colectivamente a cuatro penitentes de un gru- en pecado mortal, comete un grave sacrilegio. Para consagrar la euca-
po numeroso sin determinar cuáles, no absolvería a ninguno. ristía se requiere la confesión previa (cn.916); para la administración
e) En caso de conflicto o colisión de intenciones incompatibles entre sí, de los demás sacramentos y de la misma eucaristía bastaría, en casos
prevalece la que predomine, o sea, la que se elegiría si se advirtiera su urgentes, un verdadero acto de contrición 4 .
incompatibilidad. Por ejemplo: si un cristiano contrae matrimonio
creyendo que es un contrato soluble, de suerte que no lo contraería Aplicaciones. a) Peca gravemente el sacerdote que adminis-
si supiese que es insoluble, el matrimonio es inválido; pero si acepta- tra, sin estar en gracia de Dios, el bautismo solemne, la penitencia o
ría el contrato aun cuando supiera que es indisoluble, el matrimonio es la unción de los enfermos, porque en todos ellos actúa como minis-
válido. tro ex officio. Dígase lo mismo del obispo con respecto a la confir-
Si las intenciones contrarias o incompatibles son sucesivas, o sea, mación y el orden sacerdotal.
si se hace nueva intención sin acordarse de que está vigente todavía b) Se discute si sería sacrilegio administrar la eucaristía en peca-
una intención hecha anteriormente y que no se ha retractado, preva- do mortal, ya que en ella no se confecciona el sacramento, sino que
lece, de ordinario, la segunda (o sea, la última que se formó), a no ser únicamente se distribuye. Otra cosa sería tratándose de la consagración
que la primera se hubiera hecho de tal suerte que anulase cualquier eucarística, que ciertamente sería un sacrilegio.
otra intención posterior. No suele ocurrir esto en la administración c) Cometen sacrilegio los que reciben el matrimonio en pecado
de los sacramentos, pero sí, v.gr., en la aplicación de la misa. mortal; pero únicamente por recibirlo, no por administrarlo; por-
que, aunque los contrayentes son los ministros del sacramento, no
3.- ATENCIÓN EXTERNA, o sea, aquella que se requiere para que lo son ex officio. Con mayor razón, tampoco peca el sacerdote que
se ponga la materia y la forma del sacramento con la debida inten- bendice el matrimonio, pues no actúa como ministro del mismo.
ción (al menos virtual) de realizarlo. Lo cual es compatible con la d) No es sacrílega la administración del bautismo privado en
divagación de la mente o distracción interna, como hemos explicado caso de urgente peligro de muerte, porque en este caso el ministro
hace un momento. no actúa ex officio, aunque sea sacerdote. Con mayor razón si lo ad-
Por lo mismo, es válido el sacramento administrado por un sacer- ministra un seglar.
dote o ministro plenamente distraído, con tal que de hecho realice e) No consta que pequen mortalmente los que, estando en pe-
todo lo esencial para el rito sacramental y tenga, al menos, intención cado mortal, ejercen el oficio de diácono, administran sacramentales,
virtual de realizarlo. bendicen al pueblo con el Santísimo o predican la divina palabra.
4." APLICACIÓN DI'. LA DEBIDA FORMA A LA DEBIDA MATERIA. Es una Pero ya se comprende que es indecente hacer todo esto en pecado
de las más esenciales condiciones para la validez, de suerte que, si se mortal, y, por lo mismo, es convenientísimo que se pongan previa-
modifica o falsea sustancialmente la materia o la forma, el sacramento mente en gracia, al menos por un acto de perfecta contrición.
es nulo o inválido. En sus lugares respectivos determinaremos con 2.A LICENCIA OPORTUNA. Porque la administración de los sacra-
todo detalle lo relativo a esta condición importantísima. mentos fue confiada a la Iglesia por el mismo Cristo, y se requiere,
por lo tanto, su previa autorización. Esta autorización es general para
el bautismo privado (cn.861) y para el matrimonio en casos excep-
b) Requisitos para la licitud cionales (cn.1116). Para los demás casos se requiere la licencia espe-
cial que ordenan las leyes de la Iglesia (v.gr., la licencia del párroco
Nótese la diferencia entre validez y licitud en la administración de para administrar el bautismo solemne, la unción de los enfermos, el
los sacramentos. El sacerdote que absuelve a un pecador o celebra la
santa misa en pecado mortal, obra ilícitamente, cometiendo un sacri- Cf. Rrtuate Rom. tít.1 n.4.
viático, etc.). Esta licencia, sin embargo, no afecta a la validez del a) Si al ministro amenaza grave daño (v.gr., de la vida, salud, etc.),
sacramento, sino sólo a la licitud de su administración. no tiene obligación de administrar los sacramentos fuera del caso de
Se requiere también en el ministro la inmunidad de censuras e necesidad; porque no se supone que se haya obligado a desempeñar
irregularidades. su oficio con tanta incomodidad y porque la petición del súbdito
3.' ATENCIÓN, tanto externa como interna, de suerte que se evi- con grave daño del ministro y sin necesidad urgente deja de ser ra-
ten en lo posible las distracciones, al menos las plenamente volun- zonable.
tarias. b) Los sacramentos necesarios para la salvación hay obligación de
administrarlos al súbdito constituido en grave necesidad espiritual, aun
4.' OBSERVAR LOS RITOS Y CEREMONIAS, tal como los ordena la con grave incomodidad del ministro; y si el súbdito está constituido
Iglesia en los libros litúrgicos, sin que sea lícito al ministro aña- en extrema o casi extrema necesidad, obligaría al ministro incluso con
dir, quitar o cambiar alguna cosa por su propia cuenta y razón gravísima incomodidad, sin excluir el peligro mismo de muerte. Son sa-
(cf. cn.846). cramentos necesarios para salvarse: el bautismo, la penitencia para
Los ritos esenciales que afectan a la validez de los sacramentos es el pecador moribundo y, en su defecto, la unción de los enfermos,
obligatorio observarlos bajo pecado mortal. si está privado ya del uso de los sentidos. Pero esta gravísima obli-
Los accidentales (rúbricas, etc.) se subidividen en preceptivos y me- gación sólo urge cuando hay esperanza probable de éxito, no cuan-
ramente directivos. Los primeros obligan bajo pecado, grave o leve do la probabilidad es nula o casi nula.
según la importancia de los mismos; los segundos son meros conse-
jos, cuya omisión no obliga ordinariamente a pecado, a no ser que SIEMPRE QUE LOS PIDAN RAZONABLEMENTE. La petición Se estima
se haga por desprecio al legislador (pecado mortal). razonable no sólo cuando obedece al cumplimiento de un precepto
(v.gr., el de la confesión o comunión pascual) o cuando los necesita
28. 4. Obligación de administrarlos. Ya se com- el súbdito para recuperar el estado de gracia, sino también cuando
prende que, en general, el ministro ordinario de los sacra- se hace por mera devoción o para el propio aprovechamiento espi-
mentos tiene obligación de administrarlos, pues para eso ins- ritual.
tituyó Cristo el sacerdocio (1 Cor 4,1). Pero esta obligación Pero si el súbdito lo pide de manera irracional e indiscreta
(v.gr., a una hora intempestiva sin necesidad alguna o si el escrupu-
se apoya en diferentes motivos, según la categoría del minis- loso quiere confesarse varias veces al día, etc.), no peca el pastor de
tro. Vamos a precisarlo en unas conclusiones. almas negándose a administrárselo.
Conclusión 1. 2 Los que tienen cura de almas están gravemente obli- Corolario. Peca gravemente, hablando en general, el pastor de
gados, por caridad y justicia, a administrar los sacramentos a sus almas que no quiera oír confesiones más que en determinados días
súbditos siempre que los pidan razonablemente. de la semana o muestre desagrado o mal humor cuando le piden sus
súbditos la administración de los sacramentos —aunque sea por
Expliquemos el sentido de la conclusión. simple devoción y sin necesidad urgente—, cohibiendo con ello la
Los QUE TIENEN CURA DE ALMAS, o sea, los obispos, párrocos y libertad de los fieles. Gran cuenta dará a Dios por su conducta es-
equiparados al párroco (como son el vicario ecónomo, el coadjutor candalosa e injusta y por su falta de celo pastoral.
del párroco inhábil, el sustituto, etc.), los capellanes militares, etc., y Conclusión 2.' Los ministros que no tienen cura de almas están obli-
en las religiones clericales, el superior con relación a sus súbditos. gados por caridad a administrar los sacramentos a quienes se los
Esta obligación deben cumplirla por sí mismos, aunque pueden, con pidan razonablemente.
justa causa, valerse de otros sacerdotes.
Nótese que la obligación de caridad no es menor, sino más gra-
ESTÁN GRAVEMENTE OBLIGADOS, de suerte que cometerían pecado ve y urgente que la de simple justicia, por ser la caridad virtud mu-
mortal si se negaran a administrar un sacramento al súbdito que lo cho más excelente que la justicia; pero su incumplimiento no lleva
pida razonablemente. consigo el deber de restituir, como lo lleva el incumplimiento de las
POR CARIDAD Y JUSTICIA. La obligación de caridad afecta a todo obligaciones que se fundan en la justicia.
ministro aun sin cura de almas; la de justicia sólo a los que la tienen En virtud de este principio, los que no tienen cura de almas es-
en virtud del cuasicontrato establecido al aceptar la cura de almas. tán obligados por caridad:
1.° Bajo pecado venial, generalmente hablando, a administrar
A ADMINISTRAR LOS SACRAMENTOS A SUS SÚBDITOS, incluso los no ne- los sacramentos al prójimo que se los pida razonablemente aun fuera
cesarios para la salvación. Pero nótese lo siguiente: del caso de necesidad, si pueden hacerlo sin grave incomodidad.
2.° Bajo pecado mortal, aun con grave incomodidad, si el próji- d) «En peligro de muerte o cuando, a juicio del obispo diocesano
mo está constituido en grave necesidad espiritual. o de la Conferencia Episcopal, urge otra grave necesidad, los minis-
3.° Bajo pecado mortal, incluso con gravísima incomodidad y tros católicos administran lícitamente esos mismos sacramentos tam-
peligro de la propia vida, si el prójimo está constituido en extrema o bién a los demás cristianos que no poseen plena comunión con la
casi extrema necesidad espiritual, con tal que conste esa necesidad ex- Iglesia católica, si no pueden acceder a un ministro de su comuni-
trema y haya fundada esperanza de remediarla. dad y lo piden expresamente, con tal de que manifiesten aceptar la
misma fe católica relativa a dichos sacramentos y estén conveniente-
29. 5. Obligación de negarlos. A veces, el ministro mente dispuestos para recibirlos» (cn.844,4.°).
de los sacramentos tiene obligación estricta de negarlos a Aplicaciones. Teniendo en cuenta estos principios, he aquí las
ciertas personas. Tales son: normas a que debe ajustarse el sacerdote en la administración de los
sacramentos.
1.° Los INCAPACES, o sea, los que no son sujeto apto para el sa-
cramento (v.gr., del bautismo para el ya bautizado). La razón es 1.. SI IGNORA si es o no indigno el que le pide un sacramento,
porque en estos casos el sacramento es nulo e inválido, y se come- puede administrárselo sin preguntarle nada, porque nadie se presu-
tenia un abuso de una cosa sagrada, lo cual es intrínsecamente malo. me malo mientras no conste o se demuestre que lo es. Se exceptúan
aquellos sacramentos en los que el sacerdote debe juzgar por sí mis-
2.° Los INDIGNOS, o sea, los que son sujetos capaces de recibir mo sobre las disposiciones del que los recibe. Tales son el bautismo
un sacramento (v.gr., por estar bautizados), pero lo recibirían sacrí- de adultos, la penitencia, el orden y el matrimonio en cuanto a los
legamente por encontrarse en pecado mortal del que no se arrepien- impedimentos.
ten. Tales son, principalmente:
2.. SI SE TRATA DE UN PECADOR PL'BLíCO cuya conducta inmoral y
a) Los pecadores públicos (v.gr., los que viven en público y mani- escandalosa es conocida de todos, hay que distinguir dos casos:
fiesto concubinato, los que alardean públicamente de incredulidad,
etcétera), mientras no den muestras públicas de suficiente enmienda. a) Si los pide públicamente (v.gr., presentándose en el comulga-
b) Los excomulgados, los entredichos y los manifiestamente infa- torio) antes de haber dado pública satisfacción de sus escándalos
mes, a no ser que conste de su arrepentimiento y enmienda y hayan (v.gr., expulsando de su casa a la concubina, confesándose a la vista
reparado antes el público escándalo. de todo el pueblo, etc.), debe negarle los sacramentos, a no ser que
con ello haya peligro de quebrantar el sigilo sacramental (v.gr., por
3.° EN CUANTO A LOS CRISTIANOS NO CATÓLICOS (ortodoxos o pro- haberle negado la absolución al confesarse a la vista de todos) o de
testantes), el nuevo Código canónico establece lo siguiente: asustar a los fieles, apartándolos de los sacramentos por miedo de
a) «Los ministros católicos administran lícitamente los sacra- que se los nieguen.
mentos únicamente a los fieles cristianos católicos, los cuales pueden b) Si los pide ocultamente (v.gr., cuando no hay nadie en la igle-
recibirlos lícitamente únicamente de los ministros católicos» sia), debe negárselos, a no ser que el sacerdote conozca esa indigni-
(cn.844,1."). dad solamente por la confesión sacramental (v.gr., por haberle nega-
b) «Siempre que la necesidad o una verdadera utilidad espiri- do la absolución) o le conste positivamente que se ha arrepentido y
tual lo requiera, y con tal de evitar el peligro de error o de indife- confesado de sus pecados.
rentismo, es lícito a los fieles cristianos a los que resulte física o mo- 3.a SI SE TRATA DE UN PECADOR OCULTO que los pide ocultamente,
ralmente imposible acceder al ministro católico recibir los sacramen- debe el ministro negarle los sacramentos, si sabe que no se ha en-
tos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos de manos mendado; pero debe administrárselos si los pide públicamente y no
de un ministro no católico en cuya Iglesia existan válidamente di- puede pasarle por alto sin escándalo.
chos sacramentos» (cn.844,2.°).
c) «A su vez, los ministros católicos administran lícitamente
los sacramentos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos 30. 6. Detalles complementarios. Se refieren prin-
a los miembros de las Iglesias orientales que no tienen plena comu- cipalmente a la simulación y disimulación de los sacramentos y
nión con la Iglesia católica, si lo piden espontáneamente y están rec- al estipendio que puede recibir el sacerdote por su adminis-
tamente dispuestos. Y lo mismo vale con relación a los miembros tración.
de otras Iglesias que, a juicio de la Sede Apostólica, se encuentran,
con relación a esos sacramentos, en la misma situación que las di- a) Simulación y disimulación de los sacramentos. Se en-
chas Iglesias orientales» (cn.844,3." ). tiende por simulación la realización fingida y falsa del rito sacramental
sin ánimo de realizar verdaderamente el sacramento, ya sea por falta orden y unción de los enfermos han de administrarse siempre com-
de intención o por el empleo a sabiendas de una materia o forma in- pletamente gratis.
válida. Y por disimulación se entiende la realización de un rito no sa- 2.0 El bautismo y el matrimonio admiten derechos de estola,
cramental que los circunstantes juzgan sacramental (v.gr., dándole pero tan sólo indirectamente, o sea, no como precio del sacramento
una bendición al penitente indispuesto a quien se niega la absolu- —lo que sería gravísimo pecado de simonía—, sino con ocasión de su
ción, con el fin de que los circunstantes no se den cuenta de ello y administración, para el conveniente sostenimiento del ministro. Este
crean que se le está absolviendo). derecho se funda en las palabras de San Pablo en su epístola a los
La simulación puede ser formal o material, según se intente engañar Corintios: «¿No sabéis que los que ejercen las funciones sagradas vi-
al prójimo o simplemente se permita ese engaño. ven del santuario, y los que sirven al altar, del altar participan? Pues
así ha ordenado el Señor a los que anuncian el Evangelio, que vivan
Hay que atenerse a los siguientes principios: del Evangelio» (1 Cor 9,13-14).
Pero nótese bien que, fuera de lo estipulado en las tasas diocesa-
1.° LA SIMULACIÓN propiamente dicha, ya sea formal o material,
nas, nada absolutamente puede exigir el sacerdote por la administra-
no es lícita jamás, ni siquiera para evitar la propia muerte (v.gr., ab- ción de sacramentos, aunque sí puede aceptar lo que los fieles le
solviendo fingidamente al que amenaza al sacerdote con la muerte si ofrezcan de una manera absolutamente libre y espontánea, si bien el
no le absuelve), porque es, de suyo, una acción intrínsecamente sacerdote no puede insinuar jamás que aceptará lo que le ofrezcan
mala, ya que es una mentira sacrílega y abuso de cosa sagrada. espontáneamente. El incumplimiento de esta severa ley haría fácilmen-
Y así, v.gr., pecaría gravísimamente el sacerdote que celebrara la te al sacerdote reo de simonía, con la obligación de restituir.
misa sin intención de consagrar; el confesor que pronunciase las pa-
labras de la absolución sin ánimo de absolver o el ministro de la co-
munión que diera a uno de los comulgantes una hostia sin consa-
grar, aunque éste lo supiera y consintiera en ello para hacer creer a CAPITULO VII
los demás que recibía la sagrada comunión. En este último caso se
habría inducido al pueblo a una idolatría material (adorando una Sujeto de los sacramentos
forma no consagrada), lo cual es intrínsecamente malo.
2." LA DISIMULACIÓN es lícita con causa gravemente proporciona- Los sacramentos fueron instituidos por Cristo para la sa-
da, como lo es el salvar la fama del penitente, evitar el escándalo de lud espiritual del hombre, que es su sujeto receptor. Pero, al
los fieles, etc. Y así, p.ej., puede el confesor advertir al penitente in- examinar las condiciones que se requieren en el sujeto para la
dispuesto (v.gr., porque no quiere restituir o romper con su concu- recepción de los sacramentos, hay que precisarlas desde tres
bina, etc.) que le va a dar la bendición en vez de la absolución, para diferentes puntos de vista: a) para la mera capacidad de reci-
que los circunstantes no se den cuenta de nada, o presentarle en el birlas; b) para la recepción válida, y c) para la recepción lícita
comulgatorio una forma realmente consagrada diciendo Corpus Domini y fructuosa.
nostri... y depositándola disimuladamente en el copón en vez de dár-
sela a él, etc. En estos casos, como se ve, no hay simulación del sacra-
mento, sino sólo disimulación, que es lícita :.on justa causa, por no
envolver, de suyo, ninguna acción intrínsecamente mala y haber A) Sujeto capaz
motivo suficiente para permitir el engaño material de los circuns-
tantes. 31. En general, sujeto capaz de los sacramentos es el
hombre viador, o sea, que vive todavía en este mundo. Los bien-
b) Estipendio por la administración de sacramentos. He aventurados del cielo, las almas del purgatorio y los condena-
aquí lo que establece el nuevo Código canónico: dos del infierno no tienen capacidad alguna para recibir los
«Fuera de las ofrendas establecidas por la autoridad competente, sacramentos, ya que fueron instituidos por Cristo para pro-
el ministro no pida nada por la administración de los sacramentos, ducir la gracia o el aumento de la misma, y ninguno de los
preocupándose siempre de que los pobres no se vean privados del habitantes del otro mundo puede adquirirla o aumentarla,
auxilio de los sacramentos por razón de su pobreza» (cn.848). por haber llegado ya al estado de término, en el que no cabe
Según esto: adelanto ni retroceso en el orden de la gracia.
1.° Los sacramentos de la confirmación, penitencia, eucaristía, Además de esta condición primaria, que es común a to-
porque es esencial a este sacramento el arrepentimiento de los pecados
dos los sacramentos, he aquí las condiciones indispensables cometidos (al menos con dolor de atrición), como parte constitutiva
que capacitan al sujeto para recibir cualquiera de ellos en par- del sacramento mismo. Lo cual supone, al menos, la fe informe, in-
ticular: dispensable para la atrición.
1.' Para el bautismo se requiere indispensablemente no estar Conclusión 2.' Para la válida recepción de los demás sacramentos se
bautizado todavía, ya que no se puede repetir en el que ya lo recibió requiere la previa recepción del bautismo de agua.
válidamente. La razón es porque los sacramentos fueron instituidos por Cristo
2.' Para todos los demás sacramentos es necesario haber recibido sólo para su Iglesia, que es su Cuerpo místico, y únicamente el bau-
el bautismo de agua (no basta el de sangre o de deseo), que es la
tismo de agua nos incorpora al cuerpo de la Iglesia. Por lo cual es
puerta de todos los demás. inválida la confirmación, absolución, ordenación, etc., de cualquier
3.' Para la confirmación es preciso no estar confirmado todavía. persona no bautizada. Por lo mismo, si un pagano se acercase a co-
4.' Para la eucaristía tiene capacidad todo bautizado. mulgar, recibiría materialmente el cuerpo de Cristo, pero no el sacra-
5.' Para la penitencia se requiere haber cometido algún pecado mento de la eucaristía.
aunque sea venial— después de recibido el bautismo.
El bautismo de sangre o de deseo no bastan, porque no son
6.' Para la unción de los enfermos es necesario haber cometido al- propiamente sacramentos, aunque produzcan la gracia extrasacramen-
gún pecado y estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez.
talmente, como la produce también el acto de perfecta contrición.
7.' Para el orden se requiere el sexo masculino y no estar orde-
nado todavía. Conclusión 3.' En los adultos con uso de razón se requiere para la va-
8.' Para el matrimonio es indispensable la aptitud para realizar el lidez de intención de recibir el sacramento.
contrato matrimonial.
Expliquemos el sentido de la conclusión.
B) Para la recepción válida EN LOS ADULTOS CON USO DE RAZÓN. Porque en los niños y adul-
tos privados del uso de la razón (dementes, idiotas) no se requiere
32. Para la validez de los sacramentos se requieren, en el intención alguna para la válida recepción de los sacramentos que ellos
sujeto receptor, ciertas condiciones, que vamos a precisar en pueden recibir (el bautismo, confirmación, eucaristía y orden), por-
forma de conclusiones: que el defecto de intención queda suplido por la voluntad del minis-
tro, que obra en nombre de Cristo y de la Iglesia.
Conclusión 1.' Para la válida recepción de los sacramentos no se re-
Lo cual no puede aplicarse a la penitencia y matrimonio, que re-
quiere el estado de gracia, ni siquiera la fe, excepto en el sacramen- quieren necesariamente los actos del sujeto que los recibe; ni a la
to de la penitencia. unción de los enfermos de los niños o de los dementes perpetuos,
que no han cometido jamás ningún pecado.
Vamos a probarlo por partes: SE REQUIERE PARA LA VALIDEZ, de suerte que, sin la intención de re-
a) No SE REQUIERE EL ESTADO DE GRACIA. Nótese que una cosa cibirlo, el sacramento es totalmente nulo e inválido, ya que, en la
es la recepción lícita y fructuosa, y otra la recepción válida. Y así, el economía actual de la divina Providencia, Dios no quiere justificar o
que reciba un sacramento de vivos en pecado mortal, comete cierta- santificar a los adultos con uso de razón sin su consentimiento y li-
mente un sacrilegio, pero el sacramento es válido (v.gr., queda con- bre voluntad. El privilegio de los niños y dementes obedece a una
firmado, ordenado o casado), con tal que haya tenido verdadera in- especial misericordia de Dios, en atención a la imposibilidad en que
tención de recibirlo. se encuentran de realizar actos propios en orden a su salvación o
santificación.
b) Ni SIQUIERA LA FE. Y así, la Iglesia considera válido el bau-
tismo recibido o administrado por un hereje material o formal LA INTENCIÓN DE RECIBIR EL SACRAMENTO. Porque, como egregia-
(v.gr., protestante, cismático, etc.), con tal que haya tenido verdade- mente nota Santo Tomás, es preciso que el sujeto receptor de los sa-
ra intención de recibir o administrar el bautismo instituido por Cris- cramentos remueva el impedimento de la voluntad contraria o indi-
to. La razón es porque los sacramentos producen su efecto por la ferente a su recepción, lo cual supone necesariamente un acto positi-
virtud divina, no por la fe del que los recibe o administra. vo de la voluntad, o sea, la intención de recibirlo I.
c) EXCEPTO EN EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA. La razón es 1 Cf. In 4 Sent d.6 q.4 a.2 q.'3.
No todos los sacramentos requieren, sin embargo, la misma cla- C) Para la recepción lícita y fructuosa
se de intención, sino la que exige indispensablemente la naturaleza
del sacramento. Por de pronto, se requiere menos intención en el 33. Para la recepción lícita y fructuosa de los sacramentos
sujeto que lo recibe que en el ministro que lo confiere, porque el
se requieren condiciones más exquisitas que para su mera re-
ministro actúa como causa instrumental del sacramento, lo cual exi- cepción válida, como se comprende fácilmente. Vamos a pre-
ge, al menos, la intención virtual de causarlo (cf. n.27), porque de lo
contrario no influiría en el acto, mientras que en el que recibe el sa- cisarlas en unas cuantas conclusiones.
cramento se requiere la intención únicamente para remover el impedi-
Conclusión 1. 2 Para la lícita y fructuosa recepción de los sacramentos
mento de la voluntad contraria o indiferente a su recepción, y, por lo
de que son capaces no se requiere en los niños disposición alguna.
mismo, puede bastar la intención habitual, que puede tener una per-
sona destituida ya del uso de los sentidos.
Puestos a precisar en particular qué clase de intención requiere He aquí las pruebas:
cada uno de los sacramentos, no concuerdan exactamente los teólo- 1.' Por la práctica de la Iglesia, que ordena bautizar a los niños
gos. He aquí la opinión que nos parece más fundada y probable: recién nacidos y permite que se les administre la confirmación antes
a) Para recibir válidamente el bautismo, la confirmación, eucaristía del uso de la razón (cf. cn.891). Antiguamente se les daba también
y unción de los enfermos se requiere y basta en el adulto la intención la eucaristía, y aun hoy puede y debe hacerse cuando se les adminis-
habitual implícita, o sea, el consentimiento de la voluntad tenido al tra por viático (cf. cn.913,2.°).
menos implícitamente v no retractado. Este consentimiento habitual 2.' Porque los sacramentos producen, de suyo —ex opere opera-
implícito lo tiene todo aquel que desea vivir y morir piadosamente to— , la gracia santificante a todos los que no les ponen óbice, y es
en la verdadera Iglesia de Cristo. claro que tales niños no se lo ponen.
b) Para recibir el sacramento del orden se requiere la intención
habitual explícita, o sea, la intención expresamente tenida y no retrac- Conclusión 2.' Para la recepción lícita y fructuosa de los sacramentos
tada, porque el ordenado contrae especialísimas obligaciones, que de muertos (bautismo y penitencia) se requiere en los adultos, al
no pueden imponerse a quien nunca trató de contraerlas. Y así sería menos, la fe y la atrición sobrenatural.
válida la ordenación de un seminarista dormido que tenía intención
de ordenarse; pero no lo sería esa misma ordenación en un seglar He aquí las pruebas:
que nunca pensó en ordenarse. 1.' Lo enseña así expresamente el concilio Tridentino (D 798). .
c) Para la penitencia y el matrimonio se requiere la intención vir- 2.' Porque la justificación del pecador adulto, incluso mediante
tual, sin que baste la habitual, porque en la penitencia los actos del
los sacramentos, requiere necesariamente apartarse del pecado y
penitente entran en la esencia del sacramento como materia, y en el acercarse a Dios. Ahora bien: el hombre se aparta del pecado arre-
matrimonio son ministros los propios contrayentes, y no pueden pintiéndose de él, al menos por la atrición sobrenatural, y se acerca a
realizar el contrato matrimonial sin la intención, al menos virtual, de
Dios inicialmente por la fe, según aquello de San Pablo: «Es preciso
contraerlo. que quien se acerca a Dios crea que existe y que es remunerador de
Algunos autores admiten como suficiente la intención habitual
los que le buscan» (Hebr 11,6).
para la válida recepción de la absolución sacramental en el moribun- En la verdadera atrición sobrenatural se incluyen la fe, la espe-
do destituido ya del uso de los sentidos, distinguiendo entre confec- ranza y el amor inicial.
ción del sacramento, que requiere los actos propios del penitente, y
mera recepción del mismo, para lo cual bastaría la intención habitual.
Otros teólogos no admiten esta distinción, y por eso aconsejan que Conclusión 3.' Para la recepción lícita y fructuosa de los sacramentos
de vivos se requiere, al menos, el estado de gracia.
a tales moribundos se les dé, sobre todo, la unción de los enfermos
—que no requiere actos del que la recibe—, como sacramento más Es evidente por la naturaleza misma de los sacramentos de vi-
seguro y eficaz que la absolución sacramental; aunque esta última vos, que tienen por objeto producir la segunda gracia, o sea, el
puede y debe dárseles también sub conditione antes de administrarles aumento de la misma; luego se requiere estar en posesión de la pri-
la unción de los enfermos, que es sacramento de vivos. mera gracia, o sea, de la gracia santificante o habitual.
La recepción de un sacramento de vivos por el que tiene con-
ciencia de estar en pecado mortal constituye un grave sacrilegio. Pero
si, ignorando que está en pecado mortal, se acercara alguien de bue-
na fe a recibir un sacramento de vivos con atrición sobrenatural de sus
pecados, recibiría la primera gracia, actuando accidentalmente el sa- porque ha podido arrepentirse con perfecta contrición aun antes de
cramento de vivos como si fuera de muertos (cf. n.16). Si le faltara haberse podido confesar.
la atrición de sus pecados, no cometería formalmente un sacrilegio 2.. Con grave causa puede cualquier fiel pedir los sacramentos a
(por su ignorancia y buena fe), pero tampoco recibiría la gracia, por un sacerdote indigno, con tal que no esté excomulgado, suspenso o
encontrar ésta un óbice material. en entredicho por sentencia especial.
La razón es porque ese sacerdote puede, si quiere, ponerse en
Conclusión 4. 2 El grado o cantidad de gracia que se recibe en cada gracia de Dios antes de administrar el sacramento (v.gr., por un
caso depende de la dignidad del sacramento y de las disposiciones acto de perfecta contrición), y hay razón suficiente (grave causa)
del que lo recibe.
para arriesgar la posibilidad de exponerle a un sacrilegio, que puede
fácilmente evitar. Se exceptúa el caso de que esté excomulgado, sus-
Hemos explicado esto en otro lugar, adonde remitimos al lector penso o en entredicho (por expresa sentencia declaratoria o conde-
(cf. n.14). natoria), porque en esta situación no puede lícitamente administrar
Nunca se insistirá bastante en la necesidad de prepararse conve- los sacramentos (fuera del peligro de muerte) aunque esté arrepenti-
nientemente para obtener de los sacramentos el máximo rendimiento do de sus pecados.
santificador. A veces se pierde demasiado fácilmente de vista que el Causas suficientemente graves para pedir los sacramentos en es-
efecto propio de los sacramentos (ex opere operato) se conjuga con tas condiciones son, p.ej., las siguientes:
las disposiciones del que los recibe (ex opere operantis) para determi- a) Si se trata de un enfermo, aunque no esté en peligro de
nar la medida o grado de la gracia que infunde. De donde en la muerte.
práctica es de gran importancia la cuidadosa preparación y la inten- b) Si urge el precepto de la confesión o comunión pascual.
sidad del fervor al recibirlos. Es clásico el ejemplo de la fuente y el c) Si hay peligro de recaer en el pecado si no se recibe el sacra-
vaso: la cantidad de agua que se recoge no depende solamente de la mento.
fuente, sino también del tamaño del vaso que la recibe. Ahora bien: d) Si se quiere recuperar la gracia perdida por el pecado mor-
el vaso de nuestra alma se ensancha con la intensidad del fervor o tal o vencer una tentación muy fuerte.
devoción. e) Si, de lo contrario, permanecería mucho tiempo sin poder
recibir el sacramento (v.gr., por ausencia del párroco).
34. Escolio. La recepción de los sacramentos de manos
f) Si se quiere ganar un jubileo.
de un ministro indigno. g) Si se espera sacar notable utilidad espiritual de la recepción
Es digno o hábil ministro de los sacramentos todo aquel que haya del sacramento.
recibido válidamente la ordenación o deputación de la Iglesia, goce 3.. En peligro de muerte, si no se tiene a mano un ministro dig-
de las licencias y facultades necesarias, no esté afectado por ninguna no, pueden pedirse lícitamente los sacramentos necesarios (bautismo
censura o irregularidad, esté en gracia de Dios, tenga la debida in- y penitencia), y probablemente también la eucaristía y unción de los
tención y cumpla las demás condiciones requeridas para la recta ad- enfermos, a cualquier ministro indigno, aunque sea hereje, cismáti-
ministración de los sacramentos. co, apóstata o excomulgado vitando. La razón es porque, en peligro
Por el contrario, se considera indigno o inhábil el ministro que ca- de muerte, la Iglesia concede jurisdicción a todo sacerdote válida-
rezca de la debida jurisdicción o licencias ministeriales, que está mente ordenado, aunque sea hereje, excomulgado o apóstata. En
afectado por alguna censura (v.gr., excomunión, suspensión, entre- este caso, el sacerdote puede administrar el sacramento válidamente y,
dicho) o irregularidad o se encuentra en pecado mortal. si hace un acto de contrición, incluso lícitamente.
La indignidad del ministro no afecta para nada, como ya diji-
mos, a la validez de los sacramentos, pero puede afectar a la licitud de APENDICE
su administración, no sólo por parte del ministro (como es obvio),
sino también por parte del que los recibe. Limitándonos a las obli- Los sacramentales
gaciones de este último, he aquí las normas a que debe atenerse:
1.. No es lícito pedir, sin causa ni razón alguna, la administración Sumario. Expondremos brevemente su noción, número, ministro, sujeto y
de algún sacramento a un sacerdote indigno (v.gr., del que se sepa efectos.
con certeza que está excomulgado o en pecado mortal), para no expo-
nerle, sin causa alguna, a cometer un sacrilegio. Es muy difícil, sin 35. 1. Noción. Se conocen con el nombre de sacra-
embargo, saber con certeza que el ministro está en pecado mortal, mentales ciertas «cosas o acciones que suele utilizar la Iglesia,
a imitación de los sacramentos, para conseguir por su impe- 2.° El Código canónico establece cuatro clases de sacramenta-
tración efectos principalmente espirituales» (cn.1166). les, a saber: consagraciones, bendiciones, cosas consagradas o bendi-
tas y exorcismos.
Los sacramentales tienen alguna semejanza con los sacra-
mentos, en cuanto que se trata de cosas sensibles que constan a) LAS CONSAGRACIONES se hacen por alguna unción y son siem-
de materia y forma y producen algunos efectos, principalmente pre constitutivas, o sea, que dejan permanentemente consagrada la
espirituales o relacionados con un fin espiritual. Pero se dis- cosa, que no puede, por lo mismo, utilizarse para fines profanos
(v.gr., un cáliz o templo consagrado).
tinguen sustancialmente de los mismos por las siguientes ra-
b) LAS BENDICIONES pueden ser constitutivas (como el agua bendi-
zones: ta, etc.) o meramente invocativas, que no dejan bendita la cosa mis-
a) Los sacramentos producen su efecto por su propia virtud ma, sino que se limitan a invocar sobre ella el favor o protección di-
(ex opere operato); los sacramentales sólo por la devoción del que los vina.
recibe (ex opere operantis). c) LAS COSAS CONSAGRADAS o bendecidas con bendición constituti-
b) Los sacramentos contienen y confieren la gracia habitual o va (como los cálices consagrados, agua bendita, etc.) han de conside-
santificante; los sacramentales nos alcanzan tan sólo gracias actuales. rarse como sagradas, deben tratarse reverentemente y no se las pue-
c) Sólo Cristo puede instituir, e instituyó de hecho, los sacra- de dedicar a usos profanos aunque pertenezcan a personas privadas
(cn.1171).
mentos; los sacramentales, en cambio, han sido instituidos por la
Iglesia. d) Los EXORCISMOS son oraciones invocativas sobre los obsesos
o poseídos por el demonio, y sólo puede ejercerlos solemnemente el
d) Los sacramentos son necesarios para la salvación; los sacra- sacerdote previamente autorizado por el ordinario y guardando to-
mentales, no. das las normas que prescribe el Ritual Romano (cn.1172).
Por estas y otras razones, se advierte claramente la dife- 37. 3. Ministro. En general, es ministro de los sa-
rencia sustancial entre sacramentos y sacramentales. cramentales el varón sacro, o sea, que ha recibido legítimamen-
36. 2. Número. Los sacramentales son muchísimos, te órdenes sagradas. Pero ciertos sacramentales exigen, mayor
pero pueden reducirse a algunos grupos fundamentales. Y así: potestad sagrada que otros, y así:

1." Muchos teólogos los reducen a seis grupos: 1.° «Nadie que carezca del carácter episcopal puede hacer válida-
mente las consagraciones, a no ser que tenga esta facultad o por derecho
a) ORANS: son algunas oraciones, tales como el padrenuestro y o por indulto apostólico» (cn. 1 1 69,1 .°).
las preces que suele rezar la Iglesia públicamente (v.gr., las leta- Por derecho, gozan de la facultad de consagrar sacramentales:
nías, etc.). a) los cardenales, vicarios y prefectos apostólicos; b) los abades y
b) TINCTUS: la aspersión del agua bendita, ciertas unciones que se prelados nullius que hayan recibido la correspondiente bendición.
usan en la administración de algunos sacramentos y que no pertene- 2.° «Cualquier presbítero puede dar las bendiciones, a excepción
cen a su esencia, etc. de aquellas que están reservadas al Romano Pontífice o a los obis-
c) EDENS: indica la devota manducación del pan bendito o de pos» (cn.1169,2.°).
otros alimentos santificados por la bendición del sacerdote. 3.° «Los diáconos sólo pueden dar válida y lícitamente aquellas
d) CONFESSUS: designa la pública confesión de los pecados, que bendiciones que el derecho expresamente les permita dar
se hace por la oración Confiteor antes de comulgar o de celebrar la (cn.1169,3.°).
santa misa, etc. 4.° Ciertos sacramentales, según la norma de los libros litúrgi-
e) DANS: se refiere a las limosnas y otras obras de misericordia cos, a juicio del ordinario del lugar, pueden ser administrados tam-
espirituales o corporales prescritas especialmente por la Iglesia. bién por laicos adornados de cualidades congruer. tes (cn.1168).
f) BENEDICENS: significa las bendiciones que imparten el papa, los 38. 4. Sujeto. Las consagraciones y bendiciones cons-
obispos y los sacerdotes; los exorcismos litúrgicos; la bendición de re- titutivas tienen por sujeto las mismas personas o cosas sobre
yes, abades o vírgenes; y, en general, todas las bendiciones sobre co-
sas santas (v.gr., rosarios, cruces, medallas, etc.) o incluso profanas que recaen, las cuales permanecen consagradas o bendecidas
(v.gr., edificios, campos, etc.). hasta su destrucción.
En cuanto a las bendiciones invocativas y los exorcismos,
aunque se ordenan a los católicos como todos los ritos de la Igle-
sia---, pueden recibirlos también los catecúmenos, y hasta los acató-
licos v excomulgados, para obtenerles la luz de la fe o, juntamente SEGUNDA PARTE
con ella, la salud del cuerpo (cf. cn.1170).

39. 5. Efectos. Son muchos los efectos que produ- Los sacramentos en particular
cen o pueden producir los sacramentales dignamente recibi-
dos. Y así:
a) Las consagraciones y bendiciones constitutivas producen su Estudiada va la teoría general sacramentaria, o sea, los elementos
efecto por sí mismas (quasi ex opere operato), dejando consagradas o comunes a los siete sacramentos instituidos por Nuestro Señor Jesu-
bendecidas las personas o cosas sobre que recaen. cristo, veamos ahora lo relativo a cada uno de ellos en particular.
b) Los exorcismos tienen la virtud de expulsar los demonios a Seguiremos el orden lógico de los mismos, que es el siguiente:
modo de impetración (ex opere operantis), que puede fallar por di-
versas causas. Bautismo.
Confirmación.
En general, los sacramentales dignamente recibidos pro- Eucaristía.
ducen los siguientes efectos: Penitencia.
Unción de los enfermos.
Orden.
1." Obtienen las gracias actuales con especial eficacia por la in- Matrimonio.
tervención de la Iglesia (ex opere operantis Ecclesiae).
2.° Perdonan los pecados veniales por vía de impetración (ex Como va advertimos en la introducción a este volumen, insis-
opere operantis), en cuanto que por las buenas obras que hacen prac- tiremos, sobre todo, en el aspecto moral de la teología sacramentaria,
ticar y por la virtud de las oraciones de la Iglesia excitan en el suje- que constituye el objeto mismo de este libro; pero recogeremos
to sentimientos de contrición y actos de caridad. también, cuando nos salgan al paso, multitud de aspectos dogmáti-
3." A veces perdonan toda o parte de la pena temporal debida cos, jurídicos y ascético-místicos, que redondearán la doctrina y
por los pecados pasados en virtud de las indulgencias que suelen ofrecerán al lector una visión, lo más exacta y completa posible, de
acompañar al uso de los sacramentales (v.gr., del agua bendita). cada uno de los sacramentos, en cuanto lo permite la índole y exten-
4." Nos obtienen gracias temporales, si son convenientes para sión de nuestra obra.
nuestra salvación (v.gr., la salud corporal, defensa contra las tem-
pestades, etc.).
giere la idea de inmersión, aspersión, ablución o purificación con
agua. Es aptísima, por consiguiente, para expresar el efecto principal
del bautismo, que es la ablución o purificación del alma, significada
TRATADO I por la ablución corporal del bautizando.
Realmente pueden darse del bautismo varias definiciones, se-
El bautismo gún el punto de vista en que nos coloquemos. He aquí las princi-
pales:
a) DEFINICIÓN METAFÍSICA: Sacramento de la espiritual regeneración.
En esta definición, la palabra sacramento constituye el género próximo
(el género remoto de todos los sacramentos es --como ya vimos
El primero de los sacramentos en el orden de la recepción el ser signos de algo sagrado) y las palabras siguientes expresan la di-
ferencia específica que distingue al bautismo de los demás sacra-
y de la necesidad es el bautismo, que realiza en el que lo reci- mentos.
be una serie de inefables maravillas: le horra el pecado origi-
b) DEFINICIÓN FÍSICA: Ablución con agua bajo la explícita invocación
nal y todos los demás que pudiera haber en su alma, así de la Santísima Trinidad, significando la espiritual regeneración.
como toda la pena eterna o temporal debida por ellos; le in- En esta definición se recoge la materia sacramental, la forma, el
funde la gracia santificante, que lleva consigo la filiación di- significado y el efecto producido en el alma del bautizando.
vina adoptiva y el derecho a la gloria eterna; le incorpora a Parecida a ésta es la sintética y elegante definición del Catecismo
Cristo como miembro vivo de su Cuerpo místico, en comu- Romano del concilio de Trento: Sacramento de la regeneración por medio
nión íntima con todos los justos de la tierra y bienaventura- del agua con la palabra.
dos del cielo; le imprime de manera indeleble el carácter de c) DEFINICIÓN DESCRIPTIVA. Recogiendo todos los elementos
cristiano y, en fin, le confiere la potestad y el derecho de re- fundamentales de la teología del bautismo, puede darse la siguiente
cibir los demás sacramentos, de los que el bautismo es la definición descriptiva: Sacramento de la Nueva Ley instituido por Nues-
puerta única y obligada. tro Señor Jesucristo en el que por la ablución con agua, realizada por el mi-
nistro bajo la invocación de la Santísima Trinidad, el hombre viador queda
Vamos a dividir este tratado en los siguientes artículos:
regenerado a la vida sobrenatural e incorporado a la Iglesia de Cristo.
1. Noción, existencia y división del bautismo. En esta definición se recogen:
2. Esencia. a) El género próximo: sacramento de la Nueva Ley.
3. Efectos. b) El autor, o causa eficiente principal: instituido por Cristo.
4. Necesidad. e) La materia: ablución con agua.
5. Ministro. d) La forma: invocación de la Santísima Trinidad.
6. Sujeto. e) La causa ministerial: realizada por el ministro.
7. Cuestiones complementarias. f) El sujeto que lo recibe: el hombre viador.
g) Los efectos que produce: tanto el principal, la gracia regenera-
tiva, como el secundario, o sea, el carácter, que le incorpora a la Iglesia
ARTICULO I de Cristo.

Noción, existencia y división del bautismo Volveremos sobre cada uno de estos elementos en las páginas si-
gientes.
40. 1. Noción. Expondremos separadamente la sig-
nificación nominal de la palabra bautismo y la definición real 41. 2. Existencia. Vamos a exponerla en forma de
del sacramento en cuanto tal. conclusión:

Nominalmente, la palabra bautismo (del vocablo griegox-rL6- Conclusión. El bautismo es un verdadero sacramento de la Nueva
pi.).". derivado del verbo ,3a;:-11'.6), que significa volver a sumergir) Ley instituido por Nuestro Señor Jesucristo. (De fe divina, expresa-
su- mente definida.)
He aquí las pruebas: cionalistas, repitiendo viejos errores protestantes, afirman que el
bautismo de Cristo no es sino una imitación o mera repetición del
1.. LA SAGRADA ESCRITURA. Consta clara y explícitamente en el bautismo de Juan, de suerte que no hay entre ambos ninguna dife-
Evangelio: rencia esencial. Esta doctrina fue expresamente condenada por la
«Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nom- Iglesia en el concilio de Trento (D 857).
bre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mt 28,19). Como explica Santo Tomás, el bautismo de Juan no era verda-
«El que creyere y fuere bautizado, se salvará, mas el que no cre- dero sacramento ni confería la gracia santificante; era un mero sacra-
yere, se condenará» (Mc 16,16). mental, inspirado por Dios al Precursor con el fin de excitar a los ju-
«En verdad te digo que quien no naciere del agua y del Espíri- díos al arrepentimiento de sus pecados y prepararles para el bautis-
tu, no puede entrar en el reino de los cielos» (Io 3,5). mo de Cristo 2 . El mismo Juan explicó la diferencia fundamental en-
En el primer texto aparece claramente el bautismo en su materia tre su bautismo y el de Cristo con estas palabras: «Yo, cierto, os
y forma; en los otros dos, su necesidad para salvarse:. bautizo en agua para penitencia; pero detrás de mí viene otro más
2.. Los SANTOS PADRES. Están unánimes en la proclamación fuerte que yo, a quien no soy digno de llevar las sandalias; él os
de la doctrina católica sobre el bautismo. bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego» (Mt 3,11).
3.. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo enseñó repetidas veces
desde los tiempos primitivos v lo definió solemnemente en el conci- 43. 3. División. Hay tres clases de bautismo: una
lio de Trento, contra los protestantes, en la siguiente forma: propia, el de agua, y dos impropias, el de sangre y el de deseo.
«Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Lev no fue-
ron instituidos todos por Jesucristo Nuestro Señor o que son más o a) BAUTISMO DE AGUA es el que hemos definido en el número
menos de siete, a saber, bautismo..., o también que alguno de éstos anterior. Es el único que tiene categoría de verdadero sacramento
no es verdadera y propiamente sacramento, sea anatema» (D 844). instituido por Nuestro Señor Jesucristo y el único que imprime el
4.. LA RAZÓN TEOLÓGICA. Ya hemos dicho repetidas veces que, carácter de cristiano en el que lo recibe. Cuando se habla del bautis-
tratándose de realidades sobrenaturales, cuya existencia depende úni- mo, sin más, se entiende siempre el bautismo-sacramento, o de agua.
camente de la voluntad de Dios, la razón humana ha de limitarse a El bautismo-sacramento, o de agua, se llama solemne cuando se
recoger los hechos, señalando la conveniencia de los mismos. No administra observando todos los ritos y ceremonias ordenados por
cabe duda sobre la oportunidad de la institución del bautismo, va la Iglesia en los libros rituales; y privado, o no solemne, cuando se ad-
que, siendo la Iglesia una sociedad visible, convenía que su divino ministra en casos urgentes omitiendo las ceremonias no esenciales.
Fundador instituyera un signo sensible para significar el ingreso en di- b) BAUTISMO DE SANGRE CS el martirio sufrido por Cristo antes
cha sociedad; y eso es, cabalmente, el bautismo. de haber recibido el bautismo de agua. Tal es el caso de los niños
inocentes degollados por Herodes o el de los catecúmenos que su-
42. Escolios. 1.- ¿Cuándo instituyó Cristo el bautismo? fren el martirio antes de ser bautizados.
No consta con toda certeza. Las principales opiniones son las si- No es sacramento ni imprime el carácter de cristiano. Pero jus-
guientes: tifica al pecador quasi ex opere operato passive, borrándole el pecado
a) En la conversación con Nicodemo (Io 3,5). original y los pecados actuales con toda la pena temporal o eterna
b) Cuando mandó a sus discípulos bautizar a todas las gentes debida por ellos, con tal que se haya sufrido, tratándose de un adul-
(Mt 28,19). to, con atrición de los propios pecados. Es más excelente que el de
c) Cuando santificó el agua al ser bautizado por Juan (Mt agua (si exceptuamos la no impresión de carácter), porque configura
3,13-17). mejor con Cristo y, por lo mismo, infunde mayor gracia que el bau-
Esta última es la sentencia más común y probable, aunque nada tismo de agua 3 .
se sabe con certeza. Pero, como advierte Santo Tomás, la necesidad r ) BAUTISMO Dt: DESEO (llamado también de fuego) es el del no
de usar este sacramento fue intimada a los hombres después de la bautizado que, bajo el influjo de una gracia actual, emite un acto de
pasión y resurrección del Señor, no antes, va que por el bautismo se perfecta contrición o de perfecto amor a Dios, que incluye virtual o
configura el cristiano con la muerte y resurrección de Cristo mu- implícitamente el deseo del bautismo.
riendo al pecado y resucitando a la vida de la gracia t. No es sacramento ni imprime el carácter de cristiano. Pero jus-
2.° El bautismo de Juan y el de Cristo. Los modernos ra- tifica al pecador, borrándole el pecado original y los actuales que
2 Cf. 111,38,1-6.
1 Cf. I1I,66,2. 3 Cf. II1,66,12.
pueda tener; aunque no siempre toda la pena temporal debida por estanque, laguna, pozo, lluvia, de nieve o hielo derretidos, destilada,
ellos, ya que su efecto es mayor o menor según la intensidad con que etcétera, y también el agua natural a la que, en peligro de enferme-
se emita (ex opere operantes). El que lo emitió sigue obligado a reci- dad, se le haya añadido, para desinfectarla, un poco de bicloruro de
bir el bautismo de agua, sin el cual no podría recibir ninguno de los mercurio (sublimado corrosivo) en proporción del 1 por 1.000. Es in-
restantes sacramentos. diferente que el agua esté fría o caliente.
2.° CIERTAMENTE INVALIDA es la saliva, lágrimas, sudor, jugo de
frutas, vino, cerveza, lodo, tinta, etc., y, en general, todo aquello
ARTICULO II
que no sea agua verdadera y natural.

Esencia del bautismo 3." MATERIA DUDOSA es el caldo muy claro, la lejía, la cerveza
muy floja, el agua de sal disuelta, la savia que destilan las vides y
otras plantas, etc. No debe emplearse jamás esta materia dudosa,
Como va vimos al hablar de los sacramentos en general,
fuera del caso de extrema necesidad y bajo condición.
la esencia física de los sacramentos está constituida por su ma-
4." Peca gravemente, fuera del caso de necesidad, quien admi-
teria y su forma. Vamos a examinarlas con relación al sacra-
nistra el bautismo con agua muy turbia o sucia, aunque ésta sea ma-
mento del bautismo.
teria válida.

A) Materia Conclusión 2.' Fuera del caso de necesidad, la materia remota «lícita»
del bautismo solemne es el agua bautismal bendecida y limpia.
(Doctrina católica.)
44. En los sacramentos cabe distinguir la materia remota
y la próxima y, a veces, la materia válida y la lícita. Lo ordenan así expresamente el Ritual Romano y el Código canó-
nico (cn.853). Pecaría gravemente el que bautizara solemnemente con
agua no bendecida.
Conclusión 1.' La materia remota «válida» del bautismo es el agua
verdadera y natural. (De fe, expresamente definida.) En el bautismo privado debe emplearse también el agua bende-
cida, si el que lo administra es sacerdote o diácono, que puede te-
He aquí las pruebas: nerla a mano fácilmente y sin tardanza. Si hubiera tiempo, debería
el ministro suplir las ceremonias omitidas.
1. LA SAGRADA ESCRITURA. Lo dispuso así el mismo Cristo Si el agua bendecida está demasiado fría, puede calentarse o aña-
(Io 3,5) y así lo practicaron los apóstoles (Act 8,27-39; 10,44-48, etc.) dírsele una pequeña cantidad de agua muy caliente no bendecida.
y la Iglesia en todas las épocas y países del mundo. También podría mezclársele un poco de agua del río Jordán, si se
2. ^ EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo definió el concilio de tiene a mano y se siente devoción en ello.
Trento en la siguiente forma:
Conclusión 3.' La materia próxima del bautismo es la ablución cor-
«Si alguno dijere que el agua verdadera y natural no es necesaria
poral del bautizando con el agua bautismal. (Doctrina católica.)
en el bautismo..., sea anatema» (D 858).
3. LA RAZÓN TEOLÓGICA. Los principales argumentos de con- Se entiende por materia próxima la aplicación de la materia re-
veniencia son: mota a la finalidad del sacramento. Ahora bien: el agua (natural o
a) El agua lava y refrigera el cuerpo; luego es muy apta para bendecida) se aplica a la finalidad del sacramento cuando se lava con
el bautismo, que lava el alma de sus pecados y mitiga el ardor de la ella el bautizando; luego este lavado o ablución constituye la materia
concupiscencia. próxima del bautismo. Esto mismo puede probarse por la Sagrada
Escritura, donde se nos habla de la regeneración «mediante el lavado
h) Fi bautismo es el más necesario de todos los sacramentos;
del agua con la palabra» (Eph 5,26). Véanse, además, los siguientes
convenía, por lo mismo, que su materia fuera fácil de hallar en cual-
lugares: Act 8,38; 16,33; Rom 6,4; Coloss 2,12, etc.
quier parte del mundo: agua natural 4 .

Corolarios. M ateria: Conclusión 4.' La ablución del bautizando puede hacerse por infu-
sión o por inmersión. (Doctrina católica.)
1." CIERTAMiE_Nri. VALIDA para el bautismo es el agua de las fuen-
Son los dos modos que reconoce o admite el Código canónico
tes o manantiales (aunque sean sulfuradas o minerales), de río, mar,
(cn.854).
' 1I1,66,3. Nótese lo siguiente:
a) LA FORMA DE INFUSIÓN se verifica derramando el agua bautis-
mal sobre la cabeza del bautizando al mismo tiempo que se pronun-
cia la fórmula sacramental. Es la forma corriente y normal con que
se administra hoy el bautismo en todo el mundo. 45. Vamos a explicarla, dando, en primer lugar, la co-
Para la validez del bautismo, el agua debe resbalar o correr sobre la rrespondiente conclusión.
cabeza del bautizando (no bastaría mojarle con algunas gotas que Conclusión. La forma del sacramento del bautismo consiste en las si-
quedaran inmóviles), porque solamente entonces se verifica el lavado guientes palabras, pronunciadas por el que lo administra: «Ego te
del bautizando. Es muy dudoso el bautismo si el agua corre única- baptizo in nomine Patris, et Filü , et Spiritus Sancti» (Yo te bautizo
mente sobre los cabellos, sin mojarle propiamente la cabeza; por eso en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.)
es conveniente apartar con la mano izquierda los cabellos, mientras
con la derecha se derrama sobre la cabeza el agua bautismal al mis- He aquí las pruebas:
mo tiempo que se pronuncia la fórmula. 1.a LA SAGRADA ESCRITURA. Es la fórmula expresamente deter-
En caso de necesidad (v.gr., en el bautismo intrauterino) es pro- minada por el mismo Cristo cuando envió a sus apóstoles por todo
bable la validez del bautismo, con tal que el agua bautismal haya la- el mundo (Mt 28,19).
vado alguna parte del cuerpo del bautizando (v.gr., una mano, un 2.a EL MAGISTERIO Y LA PRÁCTICA DE LA IGLESIA. Desde los tiem-
pie, el pecho, etc.); pero, llegado el caso, el bautismo debe repetirse pos primitivos, la Iglesia lo ha enseñado y practicado siempre así.
después (bajo condición) sobre la cabeza. Sería inválido el bautismo En la Iglesia católica oriental se emplea legítimamente la fórmula
administrado sobre las membranas o secundinas, que no pertenecen al Bapti<atur. N. servia Christi in nomine Patris, et Filü, et Spiritus Sancti,
cuerpo del bautizando. que es del todo equivalente; si bien en la Iglesia latina es ilícito el uso
Para la licitud hay que observar la forma de triple infusión acos- de esa fórmula (cf. D 696).
tumbrada en la Iglesia; pero su observancia obliga, probablemente, Como se ve, en la fórmula del bautismo se expresan las cinco
tan sólo bajo pecado venial, a no ser que se omita por desprecio o con cosas esenciales para la validez del sacramento:
grave escándalo de los asistentes. 1.a La persona que bautiza: Ego (implícito en la fórmula
La forma de bautizar con la triple infusión es la siguiente: el oriental).
bautizante coge el agua bautismal y la derrama por tres veces en for- 2.' La persona bautizada: te.
ma de cruz sobre la cabeza del bautizando, al mismo tiempo que 3.a La acción de bautizar: bautizo.
pronuncia una sola vez la fórmula sacramentaria: Yo te bautizo en el 4.a La unidad de la divina naturaleza: in nomine, en singular; no
nombre del Padre (t primera infusión de agua), ÿ del Hijo (t segunda in nominibus, en plural, lo que sería erróneo y haría inválido el bau-
infusión), y del Espíritu Santo (t tercera infusión). No se dice Amen. tismo.
b) LA FORMA DE INMERSIÓN se realiza sumergiendo totalmente al 5.a La distinción de las divinas personas: Patris, et Filü, et Spi-
bautizando en el agua (v.gr., en una piscina), incluso la cabeza, y sa- ritus Sancti.
cándole de ella en seguida, al mismo tiempo que se pronuncia la Cuando administra el bautismo de urgencia una persona seglar,
fórmula sacramental. Era la forma más usada en la Iglesia antigua conviene que pronuncie la fórmula en su propio idioma patrio, para
hasta el siglo xii, y expresa muy bien el simbolismo del sacramento evitar el peligro de equivocarse si usa la fórmula latina.
muriendo al pecado y resucitando a la vida de la gracia. Pero hov ha Nótese que en la forma del bautismo no figura la palabra Amen.
caído casi completamente en desuso por las dificultades prácticas Por lo mismo, no debe pronunciarse al final de la misma; aunque,
que encierra. Cuando se practique, hay que tener muy presente que desde luego, el bautismo sería válido si se añadiera indebidamente.
ha de ser una misma persona la que sumerja al bautizando en el agua N.B. Los manuales de moral casuística suelen traer una larga
y pronuncie la fórmula sacramental, siendo inválido el sacramento si lista de fórmulas válidas, inválidas o dudosas en torno al sacramento
el bautizando descendiera por sí mismo a la piscina y el bautizante del bautismo. Nosotros preferimos omitirla, ya que carece de utili-
pronunciara la fórmula desde la orilla 5 . dad práctica y puede, por el contrario, sembrar la confusión entre
los fieles. La fórmula prescrita por la Iglesia es muy clara y sencilla,
5 S. C. de Sacr. de 17 de noviembre de 1916: AAS 8,480. es obligatoria para todos y está perfectamente al alcance de todo el
mundo. No hay por qué plantear problemas inexistentes.
esta atrición sobrenatural, el bautismo podría ser válido (si tenía ver-
ARTICULO III dadera intención de recibirlo) en cuanto a la impresión del carácter y
a su irreiterabilidad, pero no le infundiría la gracia ni le borraría el
Efectos del bautismo pecado original ni los actuales hasta el momento en que hiciera un
acto de arrepentimiento de sus pecados, en cuyo momento reviviría
el bautismo (cf. n.17-18).
46. El sacramento del bautismo produce en el bautizan-
do cinco admirables efectos por derecho divino, a saber: 4.° Remite toda la pena debida por los pecados, tanto la
eterna como la temporal.
1.° Infunde la gracia santificante, las virtudes y los dones
del Espíritu Santo.
De suerte que, si un pecador recibe el bautismo en el momento
de su muerte, entra inmediatamente en el cielo sin pasar por el pur-
La infusión de la gracia es de fe, expresamente definida por el gatorio. Lo enseña expresamente la Iglesia en el concilio de Floren-
concilio de Trento (D 792). El mismo concilio enseña la infusión de cia (D 696).
la fe, esperanza y caridad (D 800); y es doctrina común que, junta- La razón fundamental de este efecto tan maravilloso la da Santo
mente con la gracia y las virtudes teologales, se infunden también Tomás en las siguientes palabras:
las virtudes morales y los dones del Espíritu Santo. Y todo esto in- «La virtud o mérito de la pasión de Cristo obra en el bautismo a
cluso en los niños pequeños; porque, aunque no pueden ejercitar ac- modo de cierta generación, que requiere indispensablemente la muerte
tualmente esas virtudes y dones, los reciben en forma de hábitos total a la vida pecaminosa anterior con el fin de recibir la nueva
para ornamento del alma y para disponerlos a los actos futuros 6 . vida; y por eso quita el bautismo todo el reato de pena que pertenece a
Como explica Santo Tomás, los niños que se bautizan antes de la vieja vida anterior.
llegar al uso de la razón reciben todos la gracia en el mismo grado o En los demás sacramentos, en cambio, la virtud de la pasión de
cantidad, ya que a iguales disposiciones corresponden iguales efectos; Cristo obra a modo de sanación, como en la penitencia. Ahora bien:
pero, si se bautizan dos catecúmenos en edad adulta, uno de los la sanación no requiere que se quiten al punto todas las reliquias de
bautizandos puede recibir mayor cantidad de gracia que el otro, si la enfermedad 7 .
se dispone a recibir el sacramento con mayor fervor o devoción
bajo el influjo de una gracia actual más intensa (1I1,69,8). 5.° Imprime el carácter bautismal.

2.° Infunde la gracia sacramental propia del bautismo. Es de fe, expresamente definida por el concilio de Trento
(D 852). Por el carácter bautismal, el hombre se incorpora a Cristo,
En realidad es la misma gracia habitual o santificante, pero con recibe una participación de su sacerdocio, la capacidad para recibir
un derecho especial a las gracias o auxilios actuales que sean necesa- los restantes sacramentos, y se hace súbdito de la Iglesia, a cuyo
rios durante toda la vida para ejercitar la fe, llevar una vida verda- cuerpo pertenece como miembro vivo.
deramente cristiana y recibir convenientemente los demás sacra-
mentos. 47. Corolarios. 1." El bautismo nos asimila a Cristo, en
cuanto Hijo de Dios, por la regeneración espiritual, que nos da la filia-
3.° Remite o borra totalmente el pecado original y todos
ción divina adoptiva; y en cuanto Sumo Sacerdote, por el carácter,
los pecados actuales que haya cometido el bautizando.
que nos da una participación de su sacerdocio, como ya dijimos.
Lo definió el concilio de Trento contra los protestantes (D 792). 2." El sacramento del bautismo no puede repetirse, a no ser
Es una consecuencia inevitable de la infusión de la gracia, incompa- condicionalmente, si hubiera duda fundada sobre la validez de su admi-
tible con el pecado. nistración anterior. Está expresamente definido por el concilio de
Para la remisión del pecado original en los niños que son bauti- Trento (D 852) y lo prueba Santo Tomás por las siguientes razones:
zados antes de llegar al uso de la razón, no se requiere disposición a) Porque el bautismo es cierta espiritual regeneración, y nadie
alguna, aplicándoles el sacramento ex opere operato la virtud de la pa- nace más que una sola vez.
sión de Cristo de una manera infalible. b) Porque somos bautizados en virtud de la muerte y resurrec-
Tratándose de una persona con uso de razón, se requiere, como ción de Cristo, que no murió ni resucitó más que una sola vez.
condición indispensable para la remisión del pecado original y de c) Porque el bautismo imprime carácter, que es, de suyo, inde-
los pecados actuales, la atrición sobrenatural proveniente de una gracia leble y deja al alma sellada para siempre.
actual, que Dios no niega a nadie que sinceramente se la pida. Sin
Cf. III,69,6. SANTO TOMÁS, In ep. ad Rom. c.2 lect.4.
(I) Porque el bautismo se confiere, principalmente, contra el CON NECESIDAD DE MEDIO, o sea, que se requiere de hecho indis-
pecado original, que es único (cf. III,66,9). pensablemente.
POR DIVINA INSTITUCIÓN, o sea, que esa indispensabilidad obedece
ARTICULO IV a una disposición divina, no a la naturaleza misma de las cosas. Dios
hubiera podido vincular la salvación —si lo hubiera querido así-
Necesidad del bautismo a otro medio distinto del bautismo, ya que su omnipotencia no pue-
de quedar ligada a un determinado medio. Por lo mismo, por vía de
48. Para dilucidar con precisión y claridad este impor- excepción y de milagro, la salvación de los niños sería posible aun
tantísimo asunto conviene tener presentes los siguientes pre- fuera del bautismo de agua, si bien la Iglesia no dispone de otro medio
para la salvación de esos niños que el bautismo de agua administra-
notandos: do realmente.
1.° Una cosa puede ser necesaria de dos modos:
a) CON NECESIDAD DE MEDIO, si es indispensable para obtener un He aquí las pruebas de la conclusión:
fin, ya sea por la naturaleza misma de las cosas (v.gr., la gracia de Dios 1.' LA SAGRADA ESCRITURA. Se desprende de las palabras del
para salvarse) o por divina institución (v.gr., el bautismo para la salva- Señor a Nicodemo: «En verdad, en verdad te digo que quien no na-
ción misma). ciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cie-
b) CON NECESIDAD DE PRECEPTO, si la necesidad emana de una los» (Io 3,5).
disposición positiva del legislador (v.gr., oír misa los domingos
para cumplir el precepto de la Iglesia). 2.' Los SANTOS PADRES. Es doctrina constante entre ellos. He
aquí algunos textos extraordinariamente expresivos de San Agustín:
2.° Un sacramento puede recibirse de dos modos: «Si quieres ser católico, no quieras creer, ni decir, ni enseñar que
a) REALMENTE (in re), cuando se le recibe de hecho (v.gr., la los niños muertos antes de ser bautizados puedan llegar a obtener
comunión sacramental). indulgencia de sus pecados originales» 8 .
«Fuera del bautismo de Cristo, no se prometa a los niños, por
b) EN EL DESEO (in voto), cuando se le desea recibir, sin que sea nuestro propio arbitrio, ninguna salvación eterna que no prometa la
posible recibirlo de hecho (v.gr., la comunión espiritual, el bautismo Sagrada Escritura, preferible a todos los humanos ingenios» 9 .
de deseo).
3.' EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo ha enseñado constante-
Teniendo en cuenta todo esto, vamos a establecer las si- mente así v lo definió implícitamente el concilio de Trento en las si-
guientes conclusiones: guientes palabras: «Si alguno dijere que el bautismo es libre, es de-
cir, no necesario para la salvación, sea anatema» (D 861).
Conclusión 1.' El sacramento del bautismo, recibido realmente
—fuera del caso del martirio—, es necesario para la salvación de 4.' LA RAZÓN TEOLÓGICA. Santo Tomás expone la razón funda-
los niños con necesidad de medio por divina institución. mental al decir que, sin la incorporación a Cristo (real o al menos en
el deseo), nadie se puede salvar, ya que Cristo es el único Salvador
Expliquemos, ante todo, los términos de la conclusión. de los hombres (Act 4,12). Pero como los niños no pueden tener el
EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO, o sea, el bautismo de agua institui- deseo de unirse a Cristo, síguese que no hay otro medio de salvarles
do por Nuestro Señor Jesucristo. (fuera del caso de martirio) que incorporándolos a Cristo mediante
el sacramento del bautismo realmente administrado 10.
RECIBIDO REALMENTE, porque los niños no pueden tener el bau-
tismo de deseo antes del uso de razón. Corolario. La posibilidad de la salvación de los niños sin haber
FUERA DEL CASO DE MARTIRIO, porque ya hemos dicho que el marti- recibido realmente el sacramento del bautismo por caminos ocultos y
rio es un bautismo de sangre que produce en el alma del que lo sufre extraordinarios de la divina Providencia, no puede negarse en abso-
por Cristo los mismos efectos que el bautismo de agua (excepto la luto. Por ejemplo: Cristo puede utilizar, si quiere, su potestad de exce-
impresión del carácter, con todo lo que éste lleva consigo). lencia sobre los sacramentos, que le permite conferir la gracia sacra-
Es NECESARIO PARA LA SALVACIÓN DE LOS NIÑOS, porque para los
adultos puede bastar el bautismo de deseo, como veremos en la con- s De anima 1.3 c.9: ML 44,516.
clusión siguiente. 9 De peccatorum meritis et remissione 1.1 c.23: 11L 44,128.
10 Cf. 111,68,1-3.
mental por un simple acto de su voluntad, sin necesidad de emplear zar un hombre, según aquello del Evangelio: «Nadie tiene mayor
el rito de su administración 11 . Pero no consta que lo haga así ordi- amor que el que da la vida por sus amigos» (Io 15,13).
nariamente, y, por lo mismo, se trata de una posibilidad puramente
abstracta o teórica. En la práctica, lo único seguro es la administra-
ción real del sacramento en la forma en que lo hace la Iglesia. ARTICULO V
Conclusión 2.' Para la salvación de los adultos es necesario el bautis- Ministro del bautismo
mo recibido realmente o, al menos, en el deseo implícito.

Es doctrina católica, enseñada por el concilio de Trento (D 796). 49. Hay que tener en cuenta los siguientes prenotandos:
La razón es porque, sin la incorporación a Cristo en una forma 1.- El bautismo puede administrarse de dos modos: a) solemne-
o en otra, nadie se puede salvar, ya que «ningún otro nombre nos mente, con todas las ceremonias que prescribe la Iglesia, y b) en pri-
ha sido dado bajo el cielo, entre los hombres, por el cual podamos vado, en caso de necesidad, limitándose a lo estrictamente esencial
ser salvos» (Act 4,12). Ahora bien: la incorporación a Cristo se hace para el sacramento.
por el sacramento del bautismo, que, por lo mismo, es absolutamen- 2.° El ministro del bautismo solemne puede ser doble: a) ordi-
te obligatorio con necesidad de medio para todos los que puedan reci- nario, o sea, el que está destinado a ello en virtud de su propia orde-
birlo (cf. lo 3,5). Pero como la virtud de Dios no está ligada necesa- nación u oficio, y b) extraordinario, o sea, el que sólo en casos espe-
riamente a ninguno de los medios establecidos libremente por El, ciales puede administrar el bautismo solemne.
puede suplir al bautismo de agua el llamado bautismo de deseo, que, a
su vez, reviste dos formas: la explícita, que es la que tiene, v.gr., el Esto supuesto, he aquí las conclusiones principales:
catecúmeno que se está preparando para recibir el bautismo, y la im-
plícita, que está contenida en el acto de perfecta contrición o de per- Conclusión 1.' El ministro ordinario del bautismo solemne es el obis-
fecto amor de Dios emitido —bajo la influencia de una gracia ac- po, el sacerdote y el diácono (cn.861).
tual— por un pagano o infiel, aunque no tenga la menor noticia de
la existencia del sacramento del bautismo 12 De esta forma, la mise-
.
El sacerdote o diácono es ministro ordinario del bautismo so-
ricordia infinita de Dios ha puesto la salvación eterna al alcance real lemne; pero su administración está reservada al párroco o a otro
de todos «los hombres de buena voluntad» (cf. Lc 2,14). sacerdote que haya obtenido licencia del párroco o del ordinario del
lugar, la cual, en caso de necesidad, legítimamente se presume
Conclusión 3.' El martirio sufrido por Cristo suple al bautismo de (cf. cn.530).
agua tanto en los niños como en los adultos. Al que es peregrino (v.gr., el que nace circunstancialmente en
un pueblo donde sus padres se encuentran de paso) debe también
La razón principal es porque el martirio sufrido por Cristo es el bautizarlo solemnemente su párroco propio en su parroquia, si esto
llamado bautismo de sangre, que incorpora a Cristo de una manera puede hacerse fácilmente y sin demora; y, si no, cualquier párroco puede,
más excelente y meritoria que el mismo bautismo de agua, ya que dentro de su territorio, bautizarlo solemnemente.
imita mejor la pasión y muerte de Cristo, si bien no imprime el ca- «Nadie puede sin la debida licencia, salvo en caso de necesidad,
rácter bautismal, que corresponde exclusivamente al bautismo de administrar lícitamente el bautismo solemne en territorio ajeno, ni aun
agua (cf. III,66,12). a los domiciliados en su territorio propio» (cn.862).
Tratándose de un adulto pecador, el martirio sería inútil sin la Esta prohibición afecta incluso al obispo y al párroco, quienes
atrición sobrenatural de sus pecados, ya que es materialmente imposi- fuera de su diócesis o parroquia no pueden lícitamente, sin la debida
ble la infusión de la gracia en un alma que permanece voluntariamente licencia, bautizar solemnemente ni siquiera a sus propios súbditos.
apartada de Dios (es contradictorio). Por eso dice Santo Tomás que La infracción de estas normas por parte del sacerdote legítima-
«la efusión de sangre no tiene razón de bautismo sin la caridad», al mente ordenado, según la mayor parte de los moralistas, no excede-
menos incipiente, que va implícita en el acto de atrición sobrenatural ría- de pecado venial, a no ser que lo hiciera por desprecio o con grave
(ibid., ad 2). Por lo demás, el martirio mismo sufrido voluntaria- escándalo. Pero estaría obligado a transmitir al legítimo párroco el
mente por Dios es el acto de caridad más excelente que puede reali- estipendio que hubiera percibido indebidamente.
«Cuando pueda hacerse con comodidad, debe ponerse previa-
mente en conocimiento del ordinario local el bautismo de los adul-
" Véase el n.24 concl.2.', donde hemos explicado esta doctrina. tos, para que, si fuese de su agrado, lo administre con mayor solem-
2 Cf. III,68,2; 69,1 ad 2; 4 ad 2. nidad él o un delegado suyo» (cn.863).
Cuando el obispo bautiza a un adulto, suele administrarle tam- Es sujeto capaz del bautismo todo hombre viador no bautizado y sólo
bién, a continuación, los sacramentos de la confirmación y de la él (cn.864).
eucaristía.
Por hombre viador como ya dijimos— se entiende toda per-
Conclusión 2.a En caso de necesidad, cualquier persona con uso de sona humana, de cualquier sexo o edad, que vive todavía en este
razón puede válida y lícitamente bautizar. mundo. Los ángeles y los muertos no son capaces de recibir el bau-
tismo ni ningún otro sacramento, va que fueron instituidos por
La razón es porque, siendo el bautismo absolutamente necesario Cristo únicamente para la humanidad viajera en este mundo.
para la salvación, quiso Nuestro Señor Jesucristo facilitar extraordi- Y es preciso que el hombre viador no esté bautizado todavía, ya
nariamente su administración poniéndolo al alcance de todos. Y así, que el sacramento del bautismo imprime en el alma su carácter inde-
en caso de necesidad, cualquier hombre o mujer, cristiano o pagano, leble, v no puede repetirse lícita ni válidamente.
creyente o incrédulo, bautizado o no, puede válida y lícitamente bauti- Es de fe que son sujetos capaces del bautismo incluso los niños
zar, con tal que tenga intención de administrar realmente el bautis- antes del uso de la razón, como declaró Inocencio III contra los val-
mo cristiano y realice de hecho la acción sacramental aplicando la denses (cf. D 424 y 430) y el concilio de Trento contra los falsos re-
materia y la forma debidas a la persona bautizada. Fuera del caso de formadores (D 868-870). Santo Tomás prueba hermosamente que
necesidad, el bautismo administrado por una persona cualquiera se- es necesario bautizar a los niños, va que nacen en pecado original, y
ría válido, pero gravemente ilícito. sólo el bautismo se lo puede quitar; y que es conveniente, para que,
Ténganse en cuenta, sin embargo, las siguientes normas de la alimentados desde niños en las cosas pertenecientes a la vida cris-
Iglesia: tiana, puedan más firmemente perseverar en ella (I11,68,9). Añádase
Es lícito administrar privadamente el bautismo en peligro de a esto que los sacramentos producen la gracia ex opere operato a to-
muerte; y si es administrado por un ministro que no sea sacerdote dos los que no les ponen óbice voluntario, y ciertamente que los ni-
ni diácono, debe practicarse solamente aquello que es necesario para ños no se lo ponen al bautismo; luego pueden recibirlo válida y
la validez; si por un sacerdote o diácono, obsérvense también, si fructuosamente.
hay tiempo para ello, las ceremonias que siguen al bautismo Ni vale objetar que para recibir el bautismo es necesaria la fe y
(cf. cn.861,2.-). la intención de recibirlo, porque eso se requiere únicamente en los
El bautismo, en caso de necesidad, puede ser administrado por adultos. Aunque los niños no tengan fe actual, la tienen habitual (al
cualquiera, empleando la materia, forma e intención debidas; mas, recibir con el bautismo el hábito infuso de la fe); y la Iglesia suple
en cuanto sea posible, debe procurarse que lo presencien dos tes- por ellos la falta de intención actual.
tigos, o por lo menos uno, con los cuales pueda probarse su admi- Vamos a precisar ahora la forma en que debe administrarse el
nistración. bautismo a las distintas clases o categorías de personas humanas que
Sin embargo, si está presente un sacerdote o diácono, debe pre- son capaces de recibirlo.
ferirse a un seglar, y un hombre a una mujer, a no ser que por razo-
nes de pudor sea más conveniente que bautice una mujer y no un a) Los no nacidos y los fetos abortivos
hombre o a no ser que aquélla conozca mejor la forma v la manera
51. La persona humana comienza a ser sujeto del bautismo
de bautizar.
Debe procurar el párroco que los fieles, principalmente las co- desde el instante mismo de su concepción en el seno materno. Esto
madronas, los médicos y los cirujanos, aprendan perfectamente la plantea gravísimos problemas, que vamos a examinar a conti-
manera de bautizar bien para caso de necesidad (cf. cn.861,2.^). nuación.
En el artículo siguiente expondremos el modo de bautizar a los 1.° A nadie debe bautizársele en el claustro materno mientras
no nacidos, fetos abortivos, etc. haya esperanza fundada de que puede ser bautizado una
vez que haya sido dado a luz normalmente.

ARTICULO VI La razón es porque, aparte de las razones de pudor, el bautismo


administrado al niño encerrado todavía en el seno materno es muy
Sujeto del bautismo dudoso, por la dificultad de lavar ciertamente la cabeza del niño con
el agua bautismal, y no es lícita la administración dudosa de un sa-
50. Es una de las cuestiones más interesantes y prácticas cramento fuera del caso de necesidad.
de la teología del bautismo. Vamos a establecer, en primer Sin embargo, cuando se tema fundadamente que el niño no po-
lugar, el principio fundamental, que suena así: drá nacer o nacerá muerto, hay que administrarle el bautismo ence-
rrado todavía en el seno de su madre (valiéndose, v.gr., de una je- ya que en estas circunstancias es muy difícil que no haya muerto
ringa, de una esponja empapada en agua, etc.) bajo la condición: si también el feto a la vez o antes que la madre. Pero debe hacerse a
eres capaz; y si después nace vivo, debe repetirse el bautismo bajo la partir del tercero o cuarto mes, sobre todo si la madre ha sufrido
condición: si no estás bautizado. una muerte súbita o violenta, a no ser que conste con certeza que el
Cuando se administra el bautismo intrauterino hay que procurar feto ha perecido también en el mismo accidente violento (v.gr., por
que el agua bautismal bañe al feto mismo, ya que no sería suficiente electrocutación).
bautizarlo en las membranas o secundinas, que no pertenecen pro- 2.' PERSONA IDÓNEA PARA REALIZAR ESA OPERACIÓN.
piamente al feto, sino a la madre.
Si está presente el médico o cirujano, ellos son los que deben
2.° Si el niño hubiera echado afuera la cabeza y hay peligro practicarla, como es obvio. Pero en su ausencia podría realizar esa
próximo de muerte, bautícesele en la cabeza; y no se le operación el practicante, comadrona o incluso una persona ajena al
debe bautizar después bajo condición si hubiera nacido arte quirúrgico, con tal que posea los conocimientos indispensables
con vida. para intentar la operación con éxito. La salvación eterna del pobre
niño bien vale la pena de arriesgarse a una operación que en nada
La razón es porque el bautismo administrado en la cabeza del dañará a la madre difunta y puede, en cambio, salvar incluso la vida
niño —aunque sea a medio nacer— es ciertamente válido, y, por lo temporal del niño, si el fallecimiento de su madre ocurrió después del
mismo, no se puede repetir. séptimo mes de embarazo.
Este bautismo de urgencia conviene que sea administrado, en La Sagrada Congregación del Santo Oficio advierte de manera
caso de peligro próximo de muerte, por el médico o la comadrona, bellísima y emocionante que no deben los fieles llevar a mal que se
que están gravemente obligados a aprender y administrar conve- abra el cuerpo de la madre ya muerta para bautizar y salvar la vida
nientemente el bautismo en estos casos extremos. eterna, y tal vez también la temporal del hijo, cuando sabemos que
3.° Si hubiera echado afuera otro miembro, debe bautizársele nuestro Salvador permitió que fuera abierto su costado para salvar-
en él bajo condición, si es que hay peligro inminente; nos a nosotros. Lo irracional e impío es condenar a muerte eterna al
pero en este caso, si, una vez nacido, tuviera vida, debe ser hijo vivo por querer neciamente conservar íntegro el cuerpo muerto
bautizado de nuevo bajo condición. de la madre 14.
No se olvide que el feto humano puede sobrevivir a la madre
La razón es porque el bautismo administrado fuera de la cabeza
es dudoso, y por eso hay que emplear la fórmula condicional en las una o varias horas, según los casos. Conviene, no obstante, practi-
dos administraciones, a saber: si eres capaz, en la primera, y si no estás car la operación cesárea cuanto antes, conservando mientras tanto el
bautizado, en la segunda. Esta última debe administrarse, como es calor del seno maternal (v.gr., con paños calientes o almohadilla
obvio, en la cabeza de la criatura. eléctrica).
De todas formas, si en virtud de circunstancias especiales (v.gr.,
4.° Si hubiera muerto la madre en estado de embarazo, el feto, pocas semanas de embarazo, clase de muerte de la madre, etc.),
una vez extraído por aquellos a quienes corresponde ha- hubiera pocas esperanzas de encontrar vivo al feto a base de la
cerlo, debe ser bautizado en absoluto, si ciertamente vive; operación cesárea, habría que intentar, al menos, un bautismo in-
si esto es dudoso, bajo condición. trauterino en la forma que hemos explicado en el primer principio.
Se trata de una obligación de suyo grave en virtud del precepto Téngase en cuenta que se trata de un asunto gravísimo, como es la
de la caridad, que manda socorrer al prójimo constituido en extrema salvación eterna del niño; bien vale la pena agotar las posibilidades a
necesidad espiritual aun con grandes incomodidades temporales e nuestro alcance para asegurársela.
incluso con peligro de la propia vida 13 . Sin embargo, para que urja 5.° Ha de procurarse que todos los fetos abortivos, cualquiera
de hecho esta grave obligación de caridad es preciso que se reúnan que sea el tiempo a que han sido alumbrados, sean cuanto
estas dos condiciones: antes bautizados en absoluto, si ciertamente viven; y, si
1 PROBABILIDAD DE ENCONTRAR EL NETO VIVO. hay duda, bajo condición (cf. cn.871).
En virtud de este principio, no consta con certeza la obligación Expliquemos separadamente los términos del principio:
de practicar la operación cesárea a la madre difunta en las primeras
semanas de su embarazo quizá hasta el segundo o tercer mes--, HA DE PROCURARSE, es decir, es obligatorio en conciencia bajo pe-
cado mortal.
1, (1. el n.521 concl.4.' del primer volumen de esta obra, donde hemos explicado
ampliamente este principio. 14 Cf. FERRERES, La muerte real; la muerte aparente 5.' ed. (Barcelona 1930) n.39b.
QUE TODOS LOS FETOS ABORTIVOS, ya se trate de un aborto involun- Los monstruos y ostentes han de ser bautizados, al menos, bajo la
tario e inculpable, ya se trate de un aborto criminal provocado a sa- condición si eres capaz. Si aparecen varias cabezas con un solo tron-
biendas. Ante Dios es también criminal el llamado «aborto terapéu- co, hay que bautizar absolutamente una de ellas, y las otras bajo
tico», provocado directamente para salvar a la madre 15 . condición (si no estás bautizado).
CUALQUIERA QUE SEA EL TIEMPO A QUE HAN SIDO ALUMBRADOS. Las molas o masas de carne informe que van absorbiendo al feto
La razón es porque el feto humano es sujeto capaz del bautismo hasta destruirle deben ser abiertas para ver si aún le contienen y
desde el instante mismo de su concepción como tal persona huma- bautizarle bajo condición: si vives o eres capaz. Sería inválido el bau-
na. Por lo mismo, debe bautizarse siempre (aunque con la fórmula tismo administrado sobre la mola misma, ya que ciertamente no es
condicional: si eres capaz) cualquier embrión o feto abortivo, aunque el feto, aunque lo contenga.
sea de unos pocos días y no tenga todavía ninguna figura humana.
SEAN BAUTIZADOS EN ABSOLUTO, SI CIERTAMENTE VIVEN; SI HAY DUDA, 52. Escolios. 1.° La operación cesárea en vida de la
BAJO CONDICIÓN. He aquí el modo de proceder en la práctica: madre.
a) Si se trata de un feto que tiene va forma humana, bautícese- En vida de la madre, la operación cesárea es lícita, e incluso obli-
le en la cabeza, empleando agua natural v la fórmula absoluta o con- gatoria, cuando se reúnan las condiciones siguientes:
dicionada (si eres capaz), según los casos.
b) Si se trata de un feto embrionario (sin forma humana aún) y 1.. Imposibilidad del parto normal (por estrechez de pelvis, etc.).
aparece envuelto en las secundinas, sumérjase todo el envoltorio en 2.. Posibilidad de salvar la vida de la madre y del hijo, ya que
no es lícito jamás matar directamente a la madre para salvar al hijo,
agua (templada a ser posible) v, tomando alguna doblez de su en- o al hijo para salvar a la madre. Por parte del hijo, se requiere que
voltura, rómpasela para que salga el líquido amniótico y el agua sea ya viable, o sea, que pueda ya vivir separado de su madre (des-
bañe directamente al feto, y al mismo tiempo pronúnciese la fórmu- pués del séptimo mes). Y por parte de la madre, que tenga las fuer-
la, bajo la condición si vives o si eres capaz... Es más seguro sacarle zas suficientes para poder resistir la operación, que cada vez resulta
del agua inmediatamente después de la inmersión para completar la menos peligrosa por los grandes adelantos de la ciencia moderna.
significación sacramental. 3.. Que, a juicio de los técnicos, no haya otra forma de bauti-
Este bautismo de urgencia puede y debe administrarlo cualquier zar al niño; lo cual casi nunca constará con certeza, ya que la mayor
persona, sin distinción de estado, sexo ni edad. parte de las veces puede ser bautizado en el seno materno con sólida
N.B. Este bautismo de los fetos abortivos --absoluto o condi- probabilidad. Claro está que, aun en este caso, no se podría practi-
cional según los casos no debe omitirse nunca, aunque parezca car jamás ninguna operación directamente occisiva del feto (craneo-
que el feto está ya muerto. Con frecuencia, estos fetos, o los niños tomía, etc.), aunque constara con toda certeza que había sido debi-
va formados del todo, nacen en estado de asfixia y de muerte aparen- damente bautizado en el seno materno 17 .
te, que puede prolongarse varias horas, sin que se produzca la muer-
Cuando se reúnan estas condiciones, la madre tiene grave obliga-
te real. No hay más que una señal cierta y evidente de muerte real: ción de caridad de dejarse practicar la operación cesárea para salvar la
la putrefacción clara y manifiesta 16 . vida eterna de su hijo —y acaso también la temporal— aun a costa
6.° Debe bautizarse siempre, por lo menos bajo condición, a de las propias incomodidades y peligros. Sin embargo, si se sospe-
los monstruos y a los ostentos; y en la duda de si es uno cha que no será aceptada, se procederá con mucha prudencia al ma-
solo o son varios hombres, se debe bautizar a uno de ellos nifestar esta obligación a la madre enferma (v.gr., aconsejándola nada
en absoluto y bajo condición a los restantes. más), con el fin de no exponerla a morir en pecado, sin ventaja nin-
guna para el hijo.
Se entiende por monstruos v ostentos —en el sentido que aquí nos
interesa los fetos engendrados por mujer que presentan aspecto
b) Los niños expósitos y hallados
de animal, o están destituidos en parte de figura humana, o presen-
tan miembros multiplicados (v.gr., dos cabezas, tres brazos, etc.). 53. Generalmente, se entiende por expósito el niño recién naci-
Los que no ofrecen ninguna forma humana ni de bestia, aparecien- do depositado por personas desconocidas en una inclusa. Y por halla-
do externamente como una masa informe de carne, reciben el nom- do, el niño recién nacido encontrado en un paraje público donde le
bre de molas. abandonaron sus padres.
He aquí lo que preceptúa el Código canónico:
Cf. n.565 del primer volumen de esta obra.
ie Cf. nuestra Teología de la saltación (BAC, n.14') n.187-191, donde hemos explicado
ampliamente todo esto. 17 Cf. n.565 del primer volumen de esta obra.
«Bautícese bajo condición a los párvulos expósitos y a los halla-
dos, a no ser que, hecha una investigación diligente, conste que es- do sobre las verdades de la fe y las obligaciones cristianas, y haya
tán bautizados» (cn.870). sido probado en la vida cristiana por el catecumenado. Se le ha de
No basta que lleven colgada al cuello una cédula diciendo que amonestar también que se arrepienta de sus pecados» (cn.865,1.").
ya están bautizados. Hay que bautizarles de nuevo bajo condición «Si el adulto se halla en peligro de muerte, se le puede bautizar,
(si no estás bautizado), porque puede darse el caso de padres desalma- si posee algún conocimiento de las principales verdades de la fe, ma-
dos que quieran con aquella falsa declaración impedir el bautismo nifiesta de alguna manera su deseo de recibir el bautismo y promete
de los hijos que abandonan. guardar los mandamientos de la religión cristiana» (cn.865,2.").
«El adulto que se bautiza, si no se opone grave causa, reciba la
c) Los niños de padres acatólicos confirmación en seguida después del bautismo y participe en la cele-
bración eucarística recibiendo la sagrada comunión» (cn.866).
54. PRENOTANDO. Bajo el nombre de párvulos o infantes están «El bautismo de los adultos, al menos los que hayan cumplido
comprendidos, cuando se trata del bautismo, los que todavía no han ya catorce años, comuníquese al obispo diocesano, por si juzgare
llegado al uso de razón; y a éstos se equiparan los amentes desde su conveniente administrárselo por sí mismo» (cn.863).
infancia, cualquiera que sea su edad. Y se consideran adultos los que Cuando lo administra personalmente el obispo, suele administrar
tienen uso de razón, y eso basta para que cualquiera, por su propia también al bautizando el sacramento de la confirmación, y seguida-
determinación, pida el bautismo v éste se le administre. mente celebra la santa misa y da al nuevo cristiano la sagrada co-
munión.
55. Con relación al bautismo de los párvulos de padres acatóli-
cos (paganos, herejes o cismático s ), ha de tenerse en cuenta que, por Advertencias. 1.. En orden a la recepción del bautismo, se
derecho natural, los hijos son de los padres, y no pueden ser bauti- considera adulto al niño llegado al uso de la razón. Por lo mismo,
zados, antes de llegar al uso de la razón, contra la voluntad de los se le puede bautizar siempre que él lo quiera y pida, aunque sea
mismos. Sin embargo, si se prevé que el niño habrá de morir antes contra la voluntad de sus padres, ya que, como explica Santo To-
de llegar al uso de la razón, se le puede y debe bautizar aun sin el más 18 en las cosas pertenecientes al derecho divino o natural, el
,

consentimiento o contra la voluntad de sus padres, porque el dere- hombre empieza a ser dueño de sí mismo al llegar al uso de razón,
cho natural del niño a salvarse prevalece y está por encima del dere- sin que haya potestad alguna, ni siquiera la paterna, que pueda opo-
cho natural de los padres sobre el niño. nerse a este derecho. Ha de procurarse, sin embargo, que no sea
Esta doctrina, que sólo puede ser discutida por un liberalismo pervertido en su fe cristiana con el trato y compañía de su familia
falso y trasnochado, ha sido expresamente promulgada por la Iglesia herética o pagana.
en el nuevo Código canónico. He aquí el texto oficial (cn.868): 2.. En la práctica, casi siempre será lícito bautizar sub conditione
«Para que un infante pueda ser bautizado lícitamente es nece- —evitando el escándalo o el odio de los demás paganos o herejes
sario: a un pagano moribundo destituido del uso de los sentidos, con tal
1.. Que lo consientan sus padres, al menos uno de ellos, o el que de alguna manera, incluso implícita (v.gr., en el deseo de salvar-
que legítimamente haga sus veces. se), haya manifestado el deseo del mismo antes de perder el uso de
2." Que haya fundada esperanza de que será educado católica- los sentidos 19 .
mente. Y, si faltara del todo, debe diferirse el bautismo, según lo Pero, si conserva expedito el uso de la razón, no se le puede
prescrito por el derecho particular, advirtiendo a los padres la bautizar a no ser que él lo quiera y se le instruya, aunque sea rudi-
razón. mentariamente, en la existencia de Dios remunerador y en los mis-
3." El infante de padres católicos, e incluso de los no católicos, es terios de la Trinidad y Encarnación.
bautizado lícitamente en peligro de muerte, aunque sea contra la volun- 3.. El adulto que va a bautizarse no necesita confesar sus peca-
tad de sus padres». dos, ya que le serán borrados todos por el bautismo, que es, ade-
más, la puerta o condición previa indispensable para recibir válida-
d) Los adultos mente los otros sacramentos 20. Pero es absolutamente necesario que
se arrepienta de sus pecados (al menos con dolor de atrición) para
56. Sobre el bautismo de adultos, he aquí las disposicio- que pueda recibir la gracia sacramental del bautismo 21.
nes oficiales de la Iglesia en el nuevo Código canónico: 1' Cf. 111,68,10.
19 CAPPELLO, S.I., De Sacramentis ed.4.a (1945) n.153.
«Para que un adulto pueda ser bautizado es necesario que haya 20 Otra cosa habría que decir si se tratara de rebautizar a un hereje convertido dudo-
manifestado su voluntad de recibirlo, y esté suficientemente instrui- samente bautiado, como veremos en seguida.
21 Cf. I11,68,6.
e) Los dudosamente bautizados mo recibido en la secta fue ciertamente inválido o no recibió ningún
57. Como ya hemos dicho, el bautismo válidamente recibido bautismo—, hay que bautizar en absoluto al neoconverso, sin que
imprime en el alma un carácter indeleble, en virtud del cual no pue- tenga que preceder al bautismo ninguna absolución o abjuración,
de reiterarse jamás sin hacer injuria al sacramento. Pero como, por porque el sacramento se lo borra absolutamente todo (con tal, natu-
otra parte, el bautismo es absolutamente necesario para la salvación, ralmente, que lo reciba con arrepentimiento de sus pecados).
cuando exista alguna duda seria y razonable sobre la existencia o vali- 3." Si, hechas con diligencia las debidas investigaciones, perma-
dez de un bautismo dudoso, es lícito y obligatorio rebautizar bajo nece dudoso el bautismo recibido en la secta herética o cismática, pro-
condición: Si no estás bautizado... cédase del siguiente modo:
Examinemos en concreto los principales casos que pueden ocu- a) Abjuración y profesión de fe, con la correspondiente abso-
rrir con relación a los católicos y a los herejes convertidos. lución de las censuras en el fuero externo.
b) Bautismo condicional (previo arrepentimiento de los pe-
Si se trata de católicos cados).
r) Confesión sacramental con absolución condicional (por si aca-
Como principio general, no se puede rebautizar a nadie por el so fue válido su primer bautismo y necesite el sacramento de la pe-
solo hecho de surgir alguna duda o sospecha escrupulosa e impru- nitencia para el perdón de los pecados cometidos después de él).
dente sobre la existencia o valor del bautismo recibido en la infan-
cia, porque es un sacrilegio administrar un sacramento a un sujeto
incapaz de recibirlo. Pero, si la duda es seria y razonable, se le podría ARTICULO VII
y debería rebautizar sub conditione, va que en este caso no se hace in-
Cuestiones complementarias
juria al sacramento, que fue instituido en favor de los hombres.
Como ya hemos indicado en sus lugares, hay que volver a bauti-
zar sub conditione: Recogemos brevemente a continuación lo que dispone el
a) A los que fueron bautizados en el seno de su madre o a me- nuevo Código canónico en torno a algunas cuestiones com-
dio nacer (a no ser, en este último caso, que hubieran sido bautiza- plementarias.
dos en la cabeza).
b) A los niños expósitos o hallados. A) Ritos y ceremonias del bautismo
c) A cualquier católico de cuyo bautismo se tenga seria y razo-
nable duda. Si se trata de persona llegada va al uso de razón, debe 58. 1. Necesidad del bautismo y lo esencial para la vali-
arrepentirse de sus pecados antes de recibir el bautismo condicional; y dez. «El bautismo, que es la puerta de los demás sacramentos, es
después de recibido debe confesar sus pecados y recibir condicionalmen- necesario para la salvación recibido realmente o, al menos, en el de-
te la absolución de los mismos (por si acaso fue válido su primer seo. Por él los hombres se liberan de los pecados, se regeneran
bautismo v tenga necesidad del sacramento de la penitencia para que como hijos de Dios y, configurados con Cristo por un carácter inde-
se le perdonen los pecados cometidos después de él). leble, se incorporan a la Iglesia. Se confiere válidamente sólo me-
diante el lavado con agua verdadera y la debida forma de las pala-
Si se trata de herejes convertidos bras» (cn.849).
Cuando un hereje o cismático se convierte al catolicismo des- «El bautismo se administra según lo ordenado en los auténticos
pués de haber sido bautizado en su respectiva secta, hay que proce- libros litúrgicos, excepto en caso de necesidad urgente, en el que de-
der del siguiente modo: ben observarse únicamente las cosas que se requieren para la validez
1.- Si, hechas las debidas investigaciones, resulta que el bautis- del sacramento» (cn.850).
mo recibido en la secta fue ciertamente válido, no se le puede bautizar 2. Preparación para el bautismo. «La celebración del bau-
de nuevo (cn.869). Para el ingreso en la Iglesia católica basta la ab- tismo debe prepararse convenientemente. Para ello:
solución de las censuras en el fuero externo, impartida por el obispo 1." El adulto que intenta recibir el bautismo sea admitido al ca-
o el sacerdote deputado para ello, a la que debe preceder la abjura- tecumenado y, en lo posible, sea llevado por varios grados a la ini-
ción de la herejía y la profesión de fe ante el obispo o su delegado ciación sacramental, según el orden de iniciación establecido por la
y dos testigos. Después de esto puede ya cualquier confesor oírle en Conferencia Episcopal v las peculiares normas por ella dictadas.
confesión y absolverle de sus pecados y administrarle la sagrada co- 2.- Cuando se trata del bautismo de párvulos, debe instruirse
munión como a otro católico cualquiera. convenientemente a los padres y a los padrinos acerca de la signifi-
2.- Si, hechas las debidas investigaciones, resulta que el bautis- cación de este sacramento v de las obligaciones que lleva consigo.
El párroco debe procurar esta instrucción por sí mismo o por otros, cesano hubiera establecido otra cosa, o el párroco o el ministro ad-
incluso con la común predicación, reuniendo varias familias y visi- mitieran, por justa causa, una excepción.
tándolas en cuanto sea posible» (cn.851). 3.° Sea católico, confirmado, haya recibido ya la sagrada comu-
3. El agua bautismal. «Fuera del caso de necesidad, el agua nión y lleve una vida congruente con la fe y el oficio de padrino.
empleada para la administración del bautismo ha de ser bendecida 4." Que no haya incurrido en ninguna pena canónica legítima-
según lo ordenado en los libros litúrgicos» (cn.853). mente declarada.
5.° Que no sea el padre o la madre de quien se ha de bautizar»
4. Modo de administrarlo. «El bautismo se administra por (cn.874, L°).
inmersión o por infusión, observando las prescripciones de la Confe- «El bautizado perteneciente a una comunidad eclesial no católica
rencia Episcopal» (cn.854). sólo puede ser admitido a ser padrino junto con un padrino católico
5. Imposición del nombre. «Procuren los padres, los padri- y únicamente en calidad de testigo» (cn.874,2.-).
nos y el párroco que no se imponga al bautizando un nombre ajeno
al sentido cristiano» (cn.855).
6. Día del bautismo. «Aunque el bautismo puede celebrarse C) Anotación y prueba del bautismo
cualquier día, se recomienda que, de ordinario, se celebre el domin-
go, y, si fuera posible, en la vigilia de Pascua» (cn.856). 61. Anotación y prueba del bautismo. «El que administra
7. Lugar. «Fuera del caso de necesidad, el lugar propio del el bautismo procure que, si no está presente el padrino, haya, al me-
bautismo es la iglesia o el oratorio. nos, un testigo que pueda probar la administración del bautismo»
Por regla general, el adulto debe ser bautizado en la propia igle- (cn.875).
sia parroquial, y los niños en la iglesia parroquial de sus padres. A «Para comprobar que se ha celebrado el bautismo, si no perjudica
no ser que una justa causa aconseje otra cosa» (cn.857). a nadie, es suficiente la declaración de un testigo contra el cual no
«Fuera del caso de necesidad, no se administre el bautismo en pueda ponerse tacha alguna, o el juramento del mismo bautizado, si
las casas particulares, a no ser que, por grave causa, lo permita el éste recibió el bautismo siendo ya adulto» (cn.876).
ordinario del lugar» (cn.860,1.^). «El párroco del lugar en el que se ha celebrado el bautismo debe
«En los sanatorios u hospitales, si no dispone otra cosa el obis- inscribir diligentemente y sin demora, en el libro bautismal, los
po diocesano, no se administre el bautismo, a no ser en caso de ne- nombres de los bautizados, haciendo mención del ministro, los pa-
cesidad o cuando obligue a ello otra razón pastoral» (cn.860,2..). dres, padrinos y testigos (si los hay), así como del lugar y día de la
administración del bautismo, indicando también el día y lugar del
nacimiento» (cn.877,1.").
«Si se trata de un hijo de madre soltera, debe consignarse el
B) Los padrinos nombre de la madre, si es públicamente conocida su maternidad o si
ella lo pide espontáneamente por escrito o ante dos testigos. Asimis-
59. Los padrinos. «En cuanto sea posible, désele al bautizan- mo, debe consigna rse el nombre del padre, si su paternidad consta
do un padrino; al que corresponde, cuando el bautizando sea adulto, por público documento o si él mismo lo pide en declaración hecha
estar presente en su iniciación cristiana; y, si se trata de un niño, ante el párroco y dos testigos. En los demás casos inscríbase al bau-
presentarlo al bautismo juntamente con sus padres y procurar que el tizado como hijo de padre o padres desconocidos» (cn.877,2.°).
bautizado lleve una vida cristiana y cumpla fielmente las obligacio- «Si se trata de un hijo adoptivo, inscríbase el nombre de los
nes contraídas en él» (cn.872). adoptantes, y también —al menos si así se hace en el acto civil de
«Cada bautizando tenga un solo padrino o una sola madrina, o, aquella región el de los padres naturales, según lo manifestado en
a lo sumo, un padrino y una madrina» (cn.873). los dos números anteriores y habida cuenta de las disposiciones de
la Conferencia Episcopal» (cn.877,3.").
60. Quiénes pueden ser padrinos. «Para ser admitido al «Si el bautismo no fue administrado por el párroco propio ni en
cargo de padrino es necesario lo siguiente: su presencia, el ministro del bautismo, cualquiera que sea, debe
1.. Que sea designado por el mismo bautizando, por sus pa- cuanto antes dar cuenta al párroco de la parroquia en la que se ha
dres o los que hagan sus veces, o, a falta de éstos, por el párroco o administrado el sacramento, para que lo anote en el libro bautismal,
el ministro, y tenga aptitud e intención de asumir este oficio. según la norma del canon 877,1.°» (cn.878). Esto se entiende tam-
2.. Tenga dieciséis años cumplidos, a no ser que el obispo dio- bién, naturalmente, del bautismo privado administrado, en caso de
urgencia, por un sacerdote o seglar. Hay que ponerlo en conoci-
miento del párroco.
62. Bendición de la mujer después del parto. Es cos- TRATADO II
tumbre piadosa y laudable -- aunque no está preceptuada que la
madre de un nuevo vástago acuda al templo después del parto para
dar gracias a Dios por el feliz alumbramiento y recibir la bendición La confirmación
especial que para ella señala el Ritual Romano. Esta bendición no es
de derecho estrictamente parroquial, sino que puede darla cualquier
sacerdote en cualquier iglesia u oratorio público.

Entre los sacramentos instituidos por Nuestro Señor Je-


sucristo, ocupa el segundo lugar la confirmación, no según el
orden de dignidad o de necesidad, sino según el orden de na-
turaleza. Porque así como, en el orden y vida natural, des-
pués de la generación viene el aumento y la perfección, así en
el orden sobrenatural, la espiritual regeneración (bautismo) se
confirma y perfecciona por un nuevo sacramento (confirma-
ción) antes de consumarse en el gran sacramento de la euca-
ristía, que constituye el fin y la plenitud de la vida cristiana
sacramental.
Expondremos la noción y existencia del sacramento de la confir-
mación, su esencia, efectos, ministro, sujeto y principales cuestiones com-
plementarias.

ARTICULO I

Noción y existencia

Sumario: Daremos la definición nominal y- la real, demostrando después la


existencia de la confirmación como verdadero sacramento instituido por
Cristo.

63. 1. El nombre. El sacramento de la confirmación


ha recibido varios nombres a través de los siglos. Y así:
a) POR RAZÓN DE LA MATERIA, la Iglesia primitiva y los escritores
antiguos le designaban con la fórmula imposición de las manos (yE6p% -
TEa691) (cf. Act 8,17; 19,6; Hebr 6,2), lo mismo que a los sacramentos
de la penitencia v orden sacerdotal. San Pablo le llama también un-
ción o crisma (2 (or 1,21), y los Santos Padres aluden a él como «sa-
cramento del crisma y de la unción», «misterio de la unción», «cris-
ma santo», «crisma de salvación», etc. (yp.aux, Td u''pov, etc.).
h) POR RAZÓN DE LA FORMA Y" DEL CARÁCTER QUE IMPRIME, se le lla-
ma sello (appxy¿e).
c) POR RAZÓN DE LA GRACIA QUE CONFIERE, se le llama perfección, a) Lutero considera la confirmación como «cierta ceremonia
consumación y confirmación (TEIAELW6!C„ 3E3aíW6i S ). Este último nombre eclesiástica».
es el que se impuso definitivamente en la Iglesia latina, sobre todo b) Calvino la identifica con la profesión de fe que los niños
desde el siglo v en adelante. bautizados solían hacer ante el obispo al llegar al uso de razón.
Cuando cesó esta costumbre, la Iglesia instituyó la confirmación
64. 2. La realidad. Vamos a dar la doble definición: como sacramento, con injuria para el bautismo, puesto que viene a
perfeccionarlo.
metafísica y física. c) Los modernistas afirman que en el cristianismo primitivo no
se da distinción entre el bautismo y la confirmación (D 2044).
a) Definición metafísica: Signo sagrado que robustece espiritual-
mente al cristiano. PRUEBAS. Contra todos estos errores, he aquí las pruebas
El género de la definición lo expresan las palabras «signo sagra-
do», y la diferencia específica, las restantes. de la doctrina católica:
Fórmulas equivalentes son éstas: Sacramento de la espiritual corro-
boración. Signo práctico de la gracia corroborante. Signo y causa de la gracia 1.a LA SAGRADA ESCRITURA. Consta expresamente en la Sagrada
corroborante. Escritura que los apóstoles comunicaban a los fieles el Espíritu San-
Santo Tomás usa las fórmulas: Sacramento de la plenitud de la gra- to por un rito sacramental distinto del bautismo. He aquí algunos
cia o de la perfecta edad de la vida espiritual I , que expresan la misma textos:
realidad. «Pues aún no había venido (el Espíritu Santo) sobre ninguno
de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.
b) Definición física: Sacramento de la Nueva Ley instituido por Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo»
Nuestro Señor Jesucristo en el que, por la imposición de las manos y la un- (Act 8,16-17).
ción con el crisma bajo la fórmula prescrita, se da al bautizado el Espíritu «Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. E impo-
Santo, la gracia y el carácter sacramental para robustecerle en la fe y confe- niéndoles Pablo las manos, descendió sobre ellos el Espíritu Santo»
sarla valientemente como buen soldado de Cristo.
(Act 19,6).
En esta definición se recogen todos los elementos fundamentales
de la teología de este sacramento, a saber: En estos lugares aparece claro que el bautismo es distinto de la
imposición de las manos, por la que recibían los fieles el Espíritu San-
a) Género del mismo: sacramento de la Nueva Ley. to. Aquí encontramos todas las características de un verdadero y
b) Autor: instituido por Nuestro Señor Jesucristo. auténtico rito sacramental, a saber:
c) Materia: en el que, por la imposición de las manos y la unción
con el crisma. a) Signo sensible: la imposición de las manos.
b) Que confiere la gracia «ex opere operato»: recibían infaliblemen-
d) Forma: bajo la fórmula prescrita. te el Espíritu Santo, que es inseparable de la gracia.
e) Sujeto: se da al bautizado.
f) Efectos: el Espíritu Santo, la gracia y el carácter sacramental. c) Distinto del bautismo, puesto que los apóstoles imponían las
g) Finalidad: para robustecerle en la fe y confesarla valientemente manos sobre los ya bautizados.
como buen soldado de Cristo. d) Distinto del orden sacerdotal, puesto que imponían las manos a
todos, tanto hombres como mujeres (el sacramento del orden es ex-
En sus lugares correspondientes explicaremos más despacio todo
esto. clusivo de los varones).
e) Instituido por Cristo, porque solamente El puede instituir sig-
nos causativos de la gracia, no los apóstoles.
65. 3. Existencia. Vamos a demostrarla teológica- f) Permanentemente, porque su administración no está limitada a
mente en forma de conclusión. Hela aquí: una época determinada, sino que se extiende, de suyo, a todas las
épocas y a todos los cristianos.
Conclusión. La confirmación es un verdadero sacramento de la Nue-
va Ley instituido por Nuestro Señor Jesucristo. (De fe divina, expre- 2. LA DIVINA TRADICIÓN. Son innumerables los textos de los
samente definida.) Santos Padres alusivos al sacramento de la confirmación directa o
ERRORES. Lo niegan, entre otros herejes, los protestan- indirectamente. En San Clemente Romano, Hermas, San Ireneo,
Tertuliano, Orígenes, San Cipriano, San Clemente de Alejandría,
tes y modernistas. San Hilario, San Ambrosio, San Juan Crisóstomo, San Jerónimo,
t Cf. II1,72,1c et ad 2. San Agustín, San Gregorio Nacianceno, etc., se encuentran todos
los elementos del sacramento de la confirmación, como distinto del 66. Escolio. ¿En qué momento y lugar instituyó Nuestro
bautismo y del orden sacerdotal. Señor Jesucristo el sacramento de la confirmación?
3.a EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. El concilio de Trento definió Nada sabemos con certeza, ya que nada nos dice sobre esto la
solemnemente, contra los protestantes, las siguientes declaraciones Sagrada Escritura ni la divina tradición.
dogmáticas: Algunos teólogos dijeron, aunque sin suficiente fundamento,
«Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no fue- que lo instituyó Cristo cuando impuso sus manos sobre los peque-
ron instituidos todos por Jesucristo Nuestro Señor o que son más o ñuelos (Mt 19,13-15; Mc 10,13-16).
menos de siete, a saber: bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia, Santo Tomás dice que lo instituyó cuando prometió a sus após-
unción de los enfermos, orden y matrimonio; o también que alguno toles que les enviaría el Espíritu Santo (Io 16,7), aunque no empezó
de éstos no es verdadera y propiamente sacramento, sea anatema» a regir hasta después de Pentecostés 3 .
(D 844). La mayor parte de los teólogos creen que fue instituido por
«Si alguno dijere que la confirmación de los bautizados es ceremo- Cristo después de su resurrección y antes de su ascensión, o sea, du-
nia ociosa y no más bien verdadero y propio sacramento, o que antigua- rante los cuarenta días que permaneció en la tierra después de resu-
mente no fue otra cosa que una especie de catequesis por la que los citado, en los que apareció con frecuencia a sus discípulos y habló
que estaban próximos a la adolescencia exponían ante la Iglesia la con ellos «de las cosas relativas al reino de Dios» (Act 1,3). Y es
razón de su fe, sea anatema» (D 871). probable que lo instituyera tan sólo genéricamente, o sea, dando la
«Si alguno dijere que hacen injuria al Espíritu Santo los que idea fundamental, pero dejando a la Iglesia la facultad de señalar
atribuyen virtud alguna al sagrado crisma de la confirmación, sea más en concreto sus elementos constitutivos y las condiciones nece-
anatema» (D 872). sarias, incluso bajo pena de nulidad (cf. n.24 conc1.4..).
4. LA RAZÓN TEOLÓGICA. Ya hemos dicho en algún otro lugar
que, tratándose de realidades sobrenaturales, cuya institución depende
del beneplácito de Dios, la razón natural no puede por sí misma de- ARTICULO II
mostrar su existencia, sino que ha de atenerse a los datos positivos
que le suministre la divina revelación, contenida en las Sagradas Es- Esencia del sacramento de la confirmación
crituras y en la tradición católica. Sin embargo, una vez conocida su
existencia por la divina revelación, puede la razón humana señalar la Como ya dijimos, los sacramentos se constituyen en su ser físico
armonías y conveniencias que en ella resplandecen. He aquí cómo por su materia y su forma. Vamos, pues, a examinar las correspon-
expone Santo Tomás de Aquino las relativas al sacramento de la dientes al sacramento de la confirmación.
confirmación:
«Los sacramentos de la Nueva Ley se ordenan a especiales eféc-
tos de la gracia; por lo mismo, donde ocurra algún especial efecto A) Materia
de la gracia, se ordena allí algún sacramento especial. Y como quie-
ra que las cosas sensibles y corporales actúan a semejanza de las es- 67. En los sacramentos cabe distinguir la materia remota y la
pirituales e inteligibles, podernos percibir por lo que ocurre en las próxima. He aquí las relativas al sacramento de la confirmación.
cosas corporales lo que debe haber de especial en la vida espiritual.
Ahora bien: es manifiesto que en la vida corporal constituye
cierta perfección especial el hecho de que el hombre alcance la edad a) Materia remota
perfecta, de suerte que pueda realizar las acciones que corresponden Vamos a precisarla en la siguiente
al hombre perfecto. Y por eso, además de la generación, por la cual
se recibe la vida corporal, existe el crecimiento y el aumento, por el Conclusión. La materia remota del sacramento de la confirmación es
que se alcanza la edad perfecta. Esto mismo ocurre en la vida espiri- el crisma consagrado por el obispo.
tual: el hombre recibe la vida por el bautismo, que es una espiritual
regeneración; y en la confirmación recibe como la edad perfecta en la Consta por el decreto de Eugenio IV a los armenios, dado por
vida espiritual. Y por ello es claro y manifiesto que la confirmación el concilio de Florencia (D 697), por la práctica universal de la
es un sacramento especial» 2 . Iglesia latina, sancionada por el Código canónico (cn.880).
111,72,1.
3 Cf. II1,72 1 ad 1.
Nótese lo siguiente: Conclusión. La materia próxima de la confirmación es la unción de
la frente con el crisma a modo de cruz, hecha inmediatamente con
1.° El crisma se compone de aceite de olivas y de bálsamo. la mano misma del ministro, impuesta debidamente sobre la cabe-
za del confirmando (cn.880,1.").
a) El aceite es esencial para el sacramento, y por cierto el aceite de
olivas —que es el aceite propiamente dicho—, por el cual se signifi-
ca la gracia del Espíritu Santo, que nos infunde Cristo como Cabeza Expliquemos un poco los términos de la conclusión:
del Cuerpo místico, cuyos miembros somos. UNCIÓN DE LA FRENTE, para significar que el confirmando no debe
b) El bálsamo 4 , que perfuma al aceite y lo vuelve incorruptible, avergonzarse de confesar públicamente la fe de Cristo. Se requiere,
significa el buen olor de Cristo, propio de los cristianos, y la vida muy probablemente, para la validez que la unción se haga en la frente;
que deben vivir, exenta de la corrupción de los vicios. No consta por lo que, si se hubiera hecho en cualquier otra parte (v.gr., en la
con certeza que sea esencial para el sacramento, pero ciertamente es mejilla), el sacramento sería dudoso, y habría que repetirlo sub condi-
necesario, al menos con necesidad de precepto. No se requiere determi- tione.
nada cualidad o cantidad de bálsamo. Es suficiente cualquier bálsamo Son muy hermosas las razones de conveniencia que señala Santo
de cualquier región o especie; y basta una pequeña cantidad del mis- Tomás para explicar la unción en la frente. Helas aquí:
mo, con tal que sea suficiente para perfumar el aceite. «Como hemos dicho, en este sacramento, el hombre recibe el
2.° El crisma ha de ser consagrado por el obispo, aun cuando, por Espíritu Santo para robustecerse en la lucha espiritual, con el fin de
concesión del derecho o por indulto apostólico, administre la confir- que pueda confesar valientemente la fe de Cristo contra todos sus
mación un simple presbítero (cn.880,2.°). Esta condición se requiere, adversarios. Es, pues, muy conveniente que se le unja la frente con
al parecer, para la validez del sacramento. el crisma a modo de cruz, y esto por dos razones. La primera, por-
que se le marca con el signo de la cruz, como al soldado con el es-
El crisma para la confirmación debe ser bendecido por el bispo cudo de su jefe, lo cual debe aparecer clara y manifiestamente al ex-
con la bendición especial que le constituye materia propia de la confir- terior. Ahora bien: entre todos los lugares del cuerpo humano, el
mación. Sin embargo, no consta con absoluta certeza que esta ben- más patente y manifiesto es la frente, que casi nunca se cubre. Y por
dición especial se requiera para la validez del sacramento. Por lo que ello se unge al cristiano en la frente con el crisma, para que muestre
en el artículo de la muerte, si faltase el crisma, podría administrarse clara y manifiestamente su condición de cristiano, así como los
sub conditione la confirmación con materia dudosa, o sea, con el óleo apóstoles, al recibir el Espíritu Santo, salieron del cénaculo donde
de los enfermos o de los catecúmenos 5 . estaban escondidos y se manifestaron públicamente como discípulos
Para la licitud se requiere el crisma reciente consagrado por el de Cristo.
obispo. Sin embargo, en caso de urgente necesidad, es lícito, a falta La segunda razón es porque hay dos cosas que impiden a algu-
del nuevo, administrar el sacramento con el crisma viejo. Así lo dis- nos la libre confesión del nombre de Cristo, a saber: el temor y la
pone el canon 847 en la siguiente forma: vergüenza. El signo de estas dos cosas se manifiesta principalmente
«En la administración de los sacramentos en los que se emplean en la frente, ya que el que teme palidece y el que se avergüenza en-
sagrados óleos, el ministro debe usar óleos procedentes de olivas o rojece. Y por ello, al cristiano se le unge en la frente, para que ni
de otras plantas expresas y consagrados o bendecidos recientemente por el temor ni por la vergüenza deje de confesar jamás el nombre
por el obispo. Los viejos no se usen, a no ser en caso de necesidad» de Cristo» 6 .
(cn. 847,1.').
«El párroco debe pedir los sagrados óleos a su propio obispo, y CON EL CRISMA A MODO DE CRUZ, para significar que el confirmando
conservarlos con toda solicitud y diligencia» (cn.847,2.°). queda marcado con la señal de Cristo, en cuya milicia ingresa come)
soldado. Es muy probable también que la unción a modo de cruz se
b) Materia próxima requiera para la validez del sacramento, por lo que el ministro procu-
Como es sabido, la materia próxima consiste, en general, rará recoger cuidadosamente con su pulgar derecho la cantidad de
crisma suficiente para poder trazar por entero la señal de la cruz so-
en la aplicación de la materia remota al sujeto que recibe el sa- bre la frente del confirmando.
cramento. He aquí, en forma de conclusión, la relativa a la
HECHA INMEDIATAMENTE CON LA MANO MISMA DEL MINISTRO, o sea, sin
confirmación. utilizar ningún instrumento. Es necesario para la validez del sacra-
J
Químicamente, se entiende por bálsamo la sustancia líquida y aromática que fluye mente), según la sentencia más probable.
de diversos árboles y que, después de espesada lentamente por la acción del aire, contie-
ne aceite esencial, resina v ácido benzoico o cinámico.
' 111,72,9.
Cf. SAN ALFONSO, Uheologia moralis 1.6 n.163; CAFPELLO, De sacramentas I,191,6.
IMPUESTA DEBIDAMENTE SOBRE LA CABEZA DEI. CONFIRMANDO. Es la santificante. Luego todos ellos producen en el alma un
condición más esencial y necesaria para la validez del sacramento, ya aumento o perfección del misterio adorable de la divina inha-
que los apóstoles administraban el sacramento de la confirmación bitación, sobre todo la eucaristía, que nos da las tres divinas
con la sola imposición de las manos, y en los primeros siglos de la
Iglesia se practicó también así. personas de una manera realísima, como veremos en su lugar
La forma de administrar válidamente el sacramento es muy sen- correspondiente (cf. n.138), y la confirmación, que nos confiere
cilla y sin complicación alguna. El obispo —o el sacerdote debida- la plenitud de la vida cristiana y nos da de una manera espe-
mente autorizado— moja su pulgar derecho en el sagrado crisma e, cialísima el gran don del Espíritu Santo, como expresa clara-
imponiendo su mano derecha sobre la cabeza del confirmando, le mente la fórmula de administrar este sacramento.
unge la frente a modo de cruz con el crisma que lleva en el dedo
pulgar, al mismo tiempo que pronuncia la fórmula sacramental. 2." AUMENTA LA GRACIA SANTIFICANTE. ---- efecto propio en
todos los sacramentos -- , las virtudes infusas y los dones del
Espíritu Santo, que se infunden juntamente con la gracia y
B) Forma crecen con ella proporcionalmente como los dedos de una
mano.
68. La forma del sacramento de la confirmación en la Iglesia
latina es la siguiente: 3." CONFIERE. LA GRACIA SACRAMENTAL. propia y específica
N., recibe por esta señal el don del Espíritu Santo. (Y el de este sacramento, que es la gracia confortante o corroborativa,
confirmando responde: Amén.) que fortalece el alma para confesar valiente y públicamente la
En la Iglesia católica griega, la forma es la siguiente: Signacu- fe ante los hombres y defenderla contra sus adversarios.
lum doni Spiritus Sancti (Señal del don del Espíritu Santo). Es
válida en su rito, según declaró expresamente Benedicto XIV 7 .
4." DA DFRECFIL) A LAS GRACIAS ACTUALES que durante toda
La validez de ambas formas en sus respectivos ritos es una prue- la vida sean necesarias para esa confesión y defensa de la fe.
ba más de que Cristo instituyó este sacramento en forma genérica, 5." IMPRIME CARÁCTER INDELEBLE en el alma del que lo
dando a la Iglesia la facultad de determinar en concreto la forma de recibe válidamente (aunque lo recibiera en pecado mortal, ya
su administración, que puede ser distinta en uno y otro rito.
que el carácter es separable de la gracia), en virtud del cual el
bautizado se hace soldado de Cristo y recibe la potestad de
ARTICULO III confesar oficialmente (ex officio) la fe de Cristo y de recibir
las cosas sagradas de una manera más perfecta. Escuchemos a
Efectos Santo Tomás explicando esta doctrina tan interesante y su-
gestiva:
69. El sacramento de la confirmación produce en el que
lo recibe dignamente los siguientes principales efectos: «Por el sacramento de la confirmación se da al hombre potestad
espiritual para ciertas acciones sagradas distintas de aquellas para las
1." CONFIERE PLENÍSIMAMENTE EL DON DEL ESPÍRITU' SAN- que ya recibió potestad en el bautismo. Porque en el bautismo reci-
TO. Como es sabido, toda alma en gracia es templo de la be la potestad para realizar aquellas cosas que pertenecen a la propia
Santísima Trinidad y sagrario del Espíritu Santo, según cons- salvación en el orden puramente individual; pero en la confirmación
ta expresamente por la divina revelación (Io 14,23; 1 Cor recibe la potestad para realizar las cosas relativas a la lucha espiritual
3,16). Pero esta inhabitación de las divinas personas se per- contra los enemigos de la fe. Como aparece claro en el caso de
fecciona y echa más hondas raíces al aumentar en el alma el los apóstoles, quienes, antes de recibir la plenitud del Espíritu
grado de gracia, sea cual fuere la causa que haya determinado Santo, estaban encerrados en el cenáculo perseverando en la oración
ese aumento s . Ahora bien: los sacramentos fueron instituidos (Act 1,13-14), y cuando salieron de allí no se avergonzaron de con-
por Cristo precisamente para darnos o aumentarnos la gracia fesar públicamente la fe, incluso contra los enemigos de la misma» 9 .

En su encíclica Ex quo primum, del 1 de marzo de 1756.


Cf. nuestra Teología de la perfección cristiana (BAC, 5.a ed.) ns.40-48, donde hemos
explicado ampliamente el misterio de la inhabitación trinitaria en el alma. 9 111,72,5.
Al contestar a las objeciones, añade el Doctor Angélico 1.° Los equiparados por el derecho al obispo diocesano, dentro
algunos detalles interesantes que acaban de redondear la doc- de su jurisdicción.
trina. Helos aquí: 2." Con relación a la persona de que se trata, el presbítero que,
en virtud de su oficio o por mandato del obispo diocesano, bautiza
«La lucha espiritual contra los enemigos invisibles corresponde a al ya salido de la infancia o, ya bautizado, admite a la plena comu-
todos los cristianos; pero la lucha contra los enemigos visibles, o sea, nión de la Iglesia católica.
contra los que persiguen la fe cristiana, confesando el nombre de 3.° Con relación a los que están en peligro de muerte, el párro-
Cristo, es propia de los confirmados, que han llegado espiritualmen- co o incluso cualquier sacerdote» (cn.883).
te a la edad viril» (ad 1).
«Todos los sacramentos son ciertas profesiones de fe. Y así «El obispo diocesano administre por sí mismo la confirmación o
como el bautizado recibe la potestad espiritual para confesar la fe procure que lo haga otro obispo. Y si la necesidad así lo requiera,
por la recepción de los demás sacramentos, así el confirmado la reci- puede conceder la facultad a uno o varios determinados sacerdotes
be para confesar públicamente, con la palabra y como por oficio, la fe para que administren este sacramento» (cn.884,1.").
de Cristo» (ad 2). «Con grave causa, el obispo y el presbítero que en virtud del de-
recho o por peculiar concesión goza de la facultad de confirmar,
El carácter de la confirmación presupone necesariamente pueden, en casos singulares, asociarse a otros presbíteros para que
el del bautismo, ya que es imposible llegar a la edad viril an- administren el sacramento» (cn.884,2.").
«El obispo diocesano tiene obligación de procurar que reciban el
tes de haber nacido. Por lo mismo, si alguien fuera confirma- sacramento de la confirmación los súbditos que lo pidan recta y ra-
do antes de recibir el bautismo, nada absolutamente recibiría, zonablemente» (cn.885,1.").
y habría que confirmarlo otra vez después de haber sido bau- «Lo mismo debe hacer el presbítero que goce de la debida facul-
tizado 10 . tad con relación a aquellos en cuyo favor se le concedió»
(cn.885,2.").
Es de fe, por expresa definición del concilio de Trento, que el sa- «El obispo legítimamente administra en su diócesis el sacramen-
cramento de la confirmación imprime un carácter indeleble en el to de la confirmación incluso a los fieles no súbditos suyos, a no ser
alma (D 852). En virtud de este carácter, no puede repetirse la ad- que lo impida la expresa prohibición de su propio ordinario»
ministración de este sacramento al que ya lo haya recibido válidamen- (en. 886,1.-).
te una sola vez (ibíd.). «Para administrar legítimamente el sacramento de la confirma-
ción en una diócesis ajena, el obispo necesita la licencia, al menos
razonablemente presunta, del obispo diocesano, a no ser que se trate
ARTICULO IV de sus propios súbditos» (cn.886,2." ).
«El presbítero que goce de la facultad de administrar la confir-
Ministro mación puede, en el territorio a él designado, administrarlo lícita-
mente incluso a los extraños, a no ser que lo impida el ordinario
70. El Código canónico señala taxativamente y con toda propio de ellos. Pero en territorio ajeno no puede administrarlo vá-
clase de detalles lo relativo al ministro ordinario y extraordi- lidamente a nadie, fuera del peligro de muerte» (cn.887).
nario de la confirmación. Nos limitamos a recoger aquí sus «Dentro del territorio en que pueden administrar la confirma-
disposiciones. ción, los ministros pueden administrarlo incluso en los lugares exen-
tos» (como son las iglesias de ciertas órdenes religiosas) (cn.888).
«El ministro ordinario de la confirmación es el obispo; pero
confiere también válidamente este sacramento el presbítero que goce
de dicha facultad en virtud del derecho común o por peculiar conce- ARTICULO V
sión de la autoridad competente» (cn.882).
«Gozan por el mismo derecho de la facultad de administrar la con- Sujeto
firmación:
71. Trasladamos aquí la legislación oficial de la Iglesia,
10 Cf. III,72,6. con algunos breves comentarios.
consigo mismo, por los extraordinarios beneficios espirituales
Canon 889. «1.. Es sujeto capaz de recibir el sacramento de
de que se priva al omitirlo.
la confirmación todo bautizado no confirmado todavía y sólo él. La obligación que se impone a los párrocos de procurar
2." Fuera del peligro de muerte, para recibir lícitamente el sa- que los fieles reciban oportunamente este sacramento es de
cramento de la confirmación se requiere, si tiene uso de razón, que suyo, grave.
esté convenientemente instruido, bien dispuesto y que pueda reno-
var las promesas del bautismo». c) Edad i
La razón de la necesidad de estar bautizado es porque el
bautismo es la puerta y condición indispensable para la recep- Canon 891. «El sacramento de la confirma ción adminístrese a
ción de los demás sacramentos. Por eso no basta poseer la los fieles hacia la edad de la discreción, a no ser que designe otra
gracia santificante (v.gr., por el bautismo de deseo), sino que edad la Conferencia Episcopal, o haya peligrodemuerte,oa juico
es preciso haber recibido el bautismo de agua, único que es del ministro, aconseje otra cosa grave c a».
sacramento e imprime el carácter de cristiano. Según la mente de este canon y la práctica general de la
Para la licitud y recepción fructuosa de la confirmación se Iglesia, la confirmación debe recibirse hacia los siete años,
requiere estar en gracia de Dios (sería sacrilegio lo contrario, aproximadamente, y, a ser posible, antes de rece recibir la primera
por tratarse de un sacramento de vivos). No obstante, si una comunión, ya que ése es el orden lógico entre el bautismo,
persona en pecado mortal se acercase de buena fe a recibir la confirmación y eucaristía 11. Pero puede haber circunstancias
confirmación (v.gr., ignorando que se encuentra en pecado especiales que aconsejen otra cosa. Y así:
grave y llevando, al menos, atrición sobrenatural de sus peca-
dos), recibiría la gracia santificante, actuando en este caso a) Si el párvulo bautizado se encuentra en peligro de muerte,
la confirmación como si fuese un sacramento de muertos debe administrársele la confirmación, que le aumentará el grado de
gracia y, por consiguiente, el grado de gloria en el cielo. Y si tiene
(cf. n.16). la suficiente discreción para distinguir la eucaristía del pan material
Si el confirmando tiene uso de razón, se requiere que esté y adorarla reverentemente, debe dársele la primera comunión en for-
convenientemente instruido, sabiendo, al menos, las cosas ne- ma de viático, aunque no haya llegado todavía al uso de razón
cesarias con necesidad de medio para la salvación (Dios-Tri- (cn.913). Es una lástima que, por no saber estas cosas, muchas fami-
nidad-Encarnación) y que la confirmación «es el sacramento lias cristianas dejen morir a sus pequeñuelos sin estos dos sacramen-
que nos aumenta la gracia del Espíritu Santo para fortalecer- tos, que les hubieran aumentado el grado de gracia y el de felicidad
nos en la fe y hacernos soldados y apóstoles de Cristo» (cate- eterna en el cielo.
cismo español unificado). b) Aun fuera del peligro de muerte, puede administrarse la
confirmación antes de los siete años, si el ministro juzga convenien-
te hacerlo por justas y graves causas (v.gr., si el obispo ha de ausen-
b) Obligación de recibirlo
tarse por largo tiempo de la diócesis o prevé que quedará legítima-
mente impedido) (cn.889-91).
Canon 89(1. «Los fieles tienen obligación de recibir este sacra-
mento oportunamente. Procuren los padres, los pastores de almas, c) EN ESPAÑA, HISPANOAMÉRICA Y FILIPINAS puede conservarse la
sobre todo los párrocos, que los fieles sean instruidos conveniente- antiquísima costumbre de administrar la confirmación antes del uso
mente y lo reciban a su debido tiempo». de razón, si bien la Santa Sede desea que vaya prevaleciendo la ley
No consta con certeza que haya obligación grave de reci- general de recibirla después de conveniente instrucción catequística
y, en cuanto sea posible, antes de la primera comunión.
bir ese sacramento en circunstancias ordinarias, aunque no
faltan teólogos que lo afirman fundados en serias razones.
Pero sería indudablemente pecado mortal omitirlo por menos- 1, Lo dice expresamente el concilio de Florencia en el Decreto pro Armeniis (D 695)
precio del sacramento o si hubiera peligro de perder la fe o y el Catecismo Romano de San Pío V (De sacramentas in genere n.21). Santo Tomás lo ex-
de escandalizar a los demás. Y, aun sin estas circunstancias, plica del siguiente modo: «Es manifiesto que el bautismo es el primero, por ser una es-
piritual regeneración; luego viene la confirmación, que se ordena a la formal perfección
su omisión voluntaria es una grandísima falta de caridad para de la virtud, y después la eucaristía, que se ordena a la consecución del fin» (III,65,2).
C) Padrino
ARTICULO VI
74. Lo que hemos expuesto al tratar de los padrinos del
Cuestiones complementarias bautismo, puede y debe aplicarse, con la debida discreción, a
Sumario: Hablaremos de los ritos y ceremonias de la confirmación, del los de la confirmación. He aquí la legislación oficial de la
tiempo y lugar en que debe administrarse, del padrino y de la anotacióu_y prueba Iglesia acerca de ellos:
de haberla recibido.
Canon 892. «En lo posible, cada confirmando tenga su padri-
no, a quien incumbe procurar que el confirmado se conduzca como
A) Ritos y ceremonias verdadero testigo de Cristo y cumpla fielmente las obligaciones
inherentes al sacramento».
72. 1. El rito que ha de observarse en la administración de
Canon 893. «Para que alguien pueda ser padrino de la confir-
este sacramento figura con toda clase de detalles en el Pontifical Ro- mación es necesario que reúna las condiciones exigidas para serlo en
mano que usan los obispos.
el bautismo».
2. Las ceremonias de la administración son muchas, aunque «Es conveniente que el padrino de la confirmación sea el mis-
no todas obligan con la misma gravedad. Y así: mo que lo fue en el bautismo».
a) Por cualquier justa causa, puede el obispo confirmar sin mi-
tra ni báculo, poniéndose el roquete y la estola, y aun la estola sola La obligación de procurar la educación cristiana del apa-
(en privado). El simple sacerdote facultado usará alba (o sobrepelliz) drinado es, de suyo, grave; pero, si es hijo de padres piadosos
y estola, sin ninguna insignia episcopal. o recibe educación cristiana por cualquier otro conducto
b) No son esenciales al sacramento la extensión de las manos al (v.gr., en un colegio religioso), pueden los padrinos del bau-
principio de la ceremonia y la bendición que se imparte al final; pero tismo o de la confirmación considerarse exentos del cumpli-
no deben omitirse jamás y deben estar presentes todos los confir- miento personal de este deber.
mados.
c) Puede el obispo imponer al confirmado un nombre distinto D) Anotación y prueba de la confirmación
del que ya recibió en el bautismo; y es conveniente que lo persuada
así a los que hubieren recibido al bautizarse un nombre profano o 75. He aquí lo que dispone el Código canónico:
indecoroso.
Canon 894. «Para probar la administración de la confirmación
obsérvese lo que ya se dijo con relación al bautismo» (cn.876).
B) Tiempo y lugar Canon 895. «En el libro de confirmados de la curia diocesana
anótese el nombre de los confirmados, el del ministro, el de los pa-
73. He aquí las disposiciones del Código canónico: dres y padrinos y el lugar y día de la administración. O, si así lo dis-
1. Tiempo. Puede administrarse a cualquier hora, por la maña- pone la Conferencia Episcopal o el obispo diocesano, en el libro del
na o por la tarde, de día o de noche. archivo parroquial, que debe conservarse. El párroco debe comuni-
2. Lugar. «Es conveniente que el sacramento de la confirma-
car la administración de la confirmación al párroco del bautismo,
ción se celebre en la iglesia y dentro de la misa. Sin embargo, por para que se haga debida anotación en el libro de los bautizados».
causa justa y razonable, puede administrarse fuera de la misa y en Canon 896. «Si no estuviera presente el párroco del lugar, el
cualquier lugar digno» (cn.881). ministro debe comunicárselo cuanto antes por sí mismo o por otro».
Dentro de los confines de su diócesis, puede el obispo adminis-
trar la confimación aun en los lugares exentos.
Como es sabido, son lugares exentos de la jurisdicción del obis-
po las iglesias propias de las órdenes religiosas.
1

d) La mejor manera de comulgar, la más natural y litúrgica, es


recibiéndola dentro de la santa misa con hostias consagradas en ella.
TRATADO III Nosotros seguiremos este orden lógico, que es también el
del Código oficial de la Iglesia (cf. cn.897ss). Pero creemos
oportuno anteponer una exposición dogmática suficientemen-
La eucaristía te amplia sobre la eucaristía en general, donde estudiaremos la
noción y existencia de la eucaristía, sus elementos constituti-
vos, la presencia real de Cristo por la transustanciación euca-
rística y el modo con que está presente debajo de las especies
sacramentales. A continuación estudiaremos la eucaristía
como sacrificio (santa misa) y como sacramento (sagrada co-
INTRODUCCIÓN munión), recogiendo en esta última sección las cuestiones re-
76. Después del bautismo y de la confirmación, el orden lativas a la custodia y culto de la sagrada eucaristía.
lógico de los sacramentos nos lleva a tratar de la eucaristía. He aquí, pues, las tres secciones en que vamos a dividir el
En los catecismos populares suele enunciarse en tercer lugar tratado de la eucaristía:
la penitencia y en cuarto la eucaristía, sin duda para sugerir a
los fieles que antes de comulgar es preciso confesar los peca- l.a La eucaristía en general.
2.A La eucaristía como sacrificio.
dos que se tengan. Pero, de suyo, o sea, por la naturaleza mis- La eucaristía como sacramento.
3.a
ma de las cosas, la eucaristía es anterior a la penitencia, ya
que viene a alimentar la vida sobrenatural recibida en el bau-
tismo y corroborada en la confirmación. Sólo accidentalmen-
te, o sea, en el supuesto de haber pecado gravemente, habría
que alterar este orden, anteponiendo la penitencia a la euca-
ristía 1 .
Hemos llegado a la parte más sublime v espiritual de la
teología sacramentaria. La eucaristía es un memorial vivo y
perenne de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo,
el testimonio supremo de su infinito amor a los hombres y la
fuente ubérrima e inagotable de nuestra vida sobrenatural.
La orientación y enfoque del tratado de la eucaristía es
muy vario entre los autores, aunque es muy frecuente divi-
dirlo en dos grandes partes: la eucaristía como sacramento (la
sagrada comunión) y como sacrificio (la santa misa). A noso-
tros nos parece que el orden lógico exige la inversión de los
términos, y ello por muchas razones. He aquí las principales:
a) El sacrificio del altar nos trae la eucaristía como sacramen-
to, y no al revés.
b) Cristo es antes hostia que manjar, se ofrece al Padre antes
de dársenos a nosotros.
c) La comunión es un complemento integral del sacrificio, y no
al revés.
Cf. I11,65,2 ad 4. Y en n.8 de este volumen, donde hemos expuesto el orden de
los sacramentos.
do entre el pueblo cristiano, aunque se la conoce también con otros
muchos; v.gr., Santísimo Sacramento, sacramento del altar, sagrada
comunión, pan de los ángeles, pan del alma, vino que engendra vír-
SECCION I genes, santo viático, etc.

B) Figuras y símbolos
La eucaristía en general
78. Como es sabido, los principales misterios del Nuevo Testa-
mento fueron prefigurados en el Antiguo, cuyos ritos v ceremonias
no eran sino sombras y figuras de la divina realidad que había de
traer al mundo el Hijo de Dios encarnado cuando llegase la plenitud
de los tiempos (cf. 1 Cor 10,11). La eucaristía fue figurada de mu-
Dividiremos esta primera sección en cuatro capítulos, con chos modos, algunos de los cuales prefiguraban las especies sacra-
arreglo al siguiente orden: mentales (sacramento solo); otros, el cuerpo real de Cristo (cosa y sa-
cramento), y otros, la gracia sacramental eucarística (cosa sólo). Y así:
1." Noción y existencia de la eucaristía.
2." Elementos constitutivos. 1." PREFIGURARON LAS ESPECIES SACRAMENTALES:
3." La presencia real de Cristo en la eucaristía. a) El sacrificio de Melquisedec, que ofreció pan y vino
4." Ministro de la eucaristía. (Gen 14,18).
b) Los panes ácimos (Ex 12,8.15-20) y de la proposición
(Ex 21,30), cuyo ofrecimiento y comida exigía la santidad en los
sacerdotes (Lev 21,6.8 y 17).
CAPITULO I c) El pan que el ángel hizo comer al profeta Elías para que no
desfalleciera en el largo camino (3 Reg 19,5-8).
Noción y existencia de la eucaristía
2." EL CUERPO REAL DE CRISTO, contenido bajo las especies, fue
prefigurado por todos los sacrificios de la Antigua Ley, principalmente
Vamos a exponer brevemente los distintos nombres que ha los de Abel, Abrahán y Melquisedec (como recuerda la Iglesia en el
recibido la eucaristía en el transcurso de los siglos, las princi- canon de la misa), los sacrificios matutinos y vespertinos diarios
pales figuras que la anunciaron en el Antiguo Testamento y la (Ex 29,38-42), el cordero pascual, que era ofrecido y comido por todo
existencia de la misma como verdadero sacramento instituido el pueblo (Ex 12), y el sacrificio de expiación, que era el más solemne
por Nuestro Señor Jesucristo. de todos (Lev 16).
3." L. GRACIA SACRAMENTAL EUCARÍSTICA fue prefigurada por el
maná, que llovía diariamente del cielo para alimentar a los israelitas
A) Nombres en el desierto (Ex 16,4-35).
La figura más completa fue la del cordero pascual, que constituía
77. Son innumerables los nombres que ha recibido la eucaristía
el más importante de los sacramentos de la Antigua Ley y prefigura-
en las sagradas páginas y en la tradición cristiana. He aquí los prin- ba la eucaristía en todos sus aspectos: las especies sacramentales, en
cipales:
cuanto que se comía con pan ácimo; el cuerpo real de Cristo, en
a) EN LA SAGRADA ESCRITURA se la llama «pan del cielo..., pan de cuanto que era inmolado por todos, y la gracia sacramental eucarís-
vida..., pan vivo que ha bajado del cielo» (Io 6,32.35.51); «cena del tica, en cuanto que por la aspersión de su sangre fueron preservados
Señor» (1 Cor 11,20); «cáliz de bendición..., comunión de la sangre los israelitas del ángel exterminador 1 .
de Cristo..., comunión del cuerpo del Señor» (1 Cor 10,16); «frac-
ción del pan» (Act 2,42), etc. C) Existencia como sacramento
b) Los SANTOS PADRES la llaman frecuentemente eucaristía (voca-
79. Indicaremos, en primer lugar, los principales errores
blo griego que significa «acción de gracias»), aludiendo a que Cristo y luego expondremos la doctrina católica.
dio gracias a su Eterno Padre al instituirla y a que nosotros debe-
mos dar gracias a Dios al recibirla. Es el nombre que ha prevaleci- 1 Cf. 111,73,6.
1. Errores. Antes del siglo xix sólo unos pocos herejes de es- 2.. Como verdadero y propio sacramento.
caso relieve (v.gr., los masalianos o euquitas, paulicianos, bogomilas
y los cátaros o albigenses) negaron que la eucaristía hubiese sido Consta expresamente:
instituida por Cristo como verdadero sacramento. En nuestros días,
los protestantes liberales, racionalistas y modernistas niegan también 1." POR LA SAGRADA ESCRITURA. En el Evangelio se encuen-
a la eucaristía la razón de sacramento, lo mismo que a los demás ri- tran, con relación a la eucaristía, todos los elementos constitutivos
tos de la Iglesia. de un sacramento, a saber:
a) Signo sensible: pan y vino.
2. Doctrina católica. Contra estos errores y herejías vamos a b) Instituido por Cristo: «Tomad y comed... Haced esto en
exponer la doctrina católica en forma de conclusión. memoria mía» (Lc 22,19).
c) Para conferir la gracia: «El que come mi carne y bebe mi
Conclusión. La eucaristía fue instituida por Nuestro Señor Jesucristo
en la última Cena como verdadero y propio sacramento, distinto y
sangre tiene la vida eterna» (Io 6,54), o sea, la gracia, que es la vida
más excelente que los demás. (De fe divina, expresamente definida.) eterna comenzada.
2.° POR EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo definió expresamente
Vamos a probar por separado cada una de las partes de la el concilio de Trento contra los protestantes:
conclusión. «Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no fue-
ron instituidos todos por Jesucristo Nuestro Señor o que son más o
1.a La eucaristía fue instituida por Cristo en la última menos de siete, a saber: bautismo, confirmación, eucaristía..., o tam-
Cena. bién que alguno de éstos no es verdadera y propiamente sacramento, sea
anatema» (D 844).
Consta expresamente:
3." POR LA RAZÓN TEOLÓGICA. Reúne todas las condiciones para
1." POR LA SAGRADA ESCRITURA: «Mientras comían, Jesús tomó serlo, ya que es un «signo sensible instituido por Nuestro Señor Je-
pan, lo bendijo, lo partió y, dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad sucristo para significar y producir la gracia santificante» (definición
y comed, esto es mi cuerpo. Y, tomando un cáliz y dando gracias, misma de un sacramento).
se lo dio, diciendo: Bebed de él todos, que ésta es mi sangre del
Nuevo Testamento, que será derramada por muchos para remisión
de los pecados» (Mt 26,26-28). Lo mismo dicen San Marcos 3.a Distinto y más excelente que los demás.
(14,22-25), San Lucas (22,19-20) y San Pablo (1 Cor 11,23-26). Consta claramente por el magisterio de la Iglesia (D 875-876) y
2.° POR EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo declaró expresamente por la naturaleza misma de las cosas, va que la eucaristía contiene
el concilio de Trento contra los protestantes (D 844 874 875). real y verdaderamente al mismo Cristo, mientras que en los demás
sacramentos se halla únicamente la virtud de Cristo. Por eso a la
3.° POR LA RAZÓN TEOLÓGICA. Santo Tomás expone hermosa- eucaristía se la llama Santísimo Sacramento y recibe de los fieles verda-
mente las razones por las que fue convenientísimo que Cristo ins- dera adoración de latría (como el mismo Dios), lo que sería un sa-
tituyera la eucaristía en la última Cena, a saber: crilegio aplicado a los demás sacramentos.
a) Porque era conveniente que Cristo se quedase con nosotros
en forma invisible o sacramental poco antes de ausentarse en su for-
ma visible o corporal. CAPITULO I I
b) Porque la eucaristía es un memorial de la pasión de Cristo, y,
por lo mismo, fue conveniente que se instituyera en la misma noche Elementos constitutivos
en que iba a comenzar la pasión.
c) Para que los hombres estimasen más intensamente la euca-
ristía, ya que las últimas acciones y palabras de un amigo querido
Como es sabido, los elementos constitutivos de un sacra-
que se ausenta se graban fuertemente en el alma y nunca se ol- mento en su ser físico son su materia y su forma. Vamos a
vidan 2 . precisar en dos artículos las correspondientes a la eucaristía.

2 Cf. III,73,5.
ARTICULO I Conclusión 2.' Materia remota lícita del sacramento de la eucaristía
es el pan reciente (ácimo para los latinos y fermentado para los
Materia de la eucaristía griegos) y el vino puro, al que se debe añadir en el altar una peque-
ñísima cantidad de agua (cf. cn.924-926).

Hay que distinguir entre materia remota y próxima. Y en Expliquemos los diferentes términos de la conclusión:
cada una de ellas, la válida y la lícita.
PAN RECIENTE, o sea, fabricado poco antes de consagrarlo. Según la
sentencia más probable, en ningún caso debe transcurrir más de un
A) Materia remota mes entre la fabricación y la comunión de las hostias, ya que a tra-
vés del microscopio han comprobado químicos expertos que hacia
80. Expondremos en dos conclusiones lo relativo a la los treinta días comienza el principio de la corrupción en condicio-
materia remota válida y a la lícita. nes ordinarias. Lo ideal sería renovar todas las hostias cada ocho días
por otras recién fabricadas y consagradas. Desde luego se considera
Conclusión 1.' Materia remota válida del sacramento de la eucaristía pecado grave usar hostias fabricadas dos o tres meses antes', y aun
es únicamente el pan de trigo y el vino de vid. menos, si hubieran comenzado ya a descomponerse.

Consta expresamente: ACIMO (o sea, sin levadura) para los latinos y fermentado (con le-
vadura) para los griegos, dondequiera que celebren la misa. La for-
a) POR LA SAGRADA ESCRITURA. Cristo utilizó pan y vino al ins- ma ha de ser redonda, entre los latinos, y cuadrada o triangular, en-
tituir la eucaristía en la última Cena. El pan lo nombró El mismo tre los griegos.
expresamente (Mt 26,26); y el vino (contenido en el cáliz) era cos-
tumbre entre los judíos al celebrar la pascua, y aludió claramente a VINO PURO, o sea, el exprimido de uvas maduras al que no se le
él el mismo Cristo cuando añadió al consagrar el cáliz: «Os digo que ha mezclado ningún otro líquido o sustancia química. No importa
que sea blanco o tinto, dulce o seco, con tal que sea puro y no esté
desde ahora no beberé del fruto de la vid hasta que llegue el reino de
avinagrado o corrompido. El vino tiene que estar fermentado,
Dios» (Le 22,18).
aunque en caso de necesidad podría usarse el mosto no fermen-
h) POR El, NIAGISTI{RIO DE LA IGLESIA. Lo ha declarado repetidas tado 2.
veces; v.gr., en el concilio IV de Letrán (D 430), en el de Florencia
(D 698), en el de Trento (D 877), etc., y en el Código canónico AL QUE SE LE DEBE AÑADIR EN EL ALTAR UNA PEQUEÑÍSIMA CANTIDAD DE
AGUA (cn.924,1..). La razón es porque así lo practicó Jesús en la últi-
(cn.924).
ma Cena —era costumbre entre los judíos—, y por un doble sim-
c) POR LA RAZÓN TEOLÓGICA. La teología señala la razón de bolismo, a saber: para representar la sangre y el agua que salió del
conveniencia. Como la eucaristía es un sacramento a modo de ban- costado abierto del Señor y la unión de los fieles a Cristo, su divina
quete espiritual, convenía que se instituyese con la materia más co- Cabeza (D 945). Por razón de esta representación y simbolismo tan
rriente y universal en todo convite, que es el pan y el vino. sublime, esta rúbrica obliga bajo pecado grave al sacerdote celebran-
Nótese que por pan de trigo se entiende únicamente el amasado te. La cantidad de agua que se mezcle no debe exceder la octava
con harina de trigo y agua natural y cocido al fuego. Y por vino de parte del vino, aproximadamente, y en la práctica conviene no pasar
vid, el líquido que se obtiene exprimiendo las uvas maduras. de dos o tres gotas. Y nótese que esta mezcla hay que hacerla en el
altar (o sea, al preparar el cáliz para el ofertorio), sin que pueda ha-
Aplicaciones. Es MATERIA INVÁLIDA: cerse previamente en el vino destinado al santo sacrificio.
a) El pan hecho de cebada, arroz, avena, maíz, castañas u otras N. B. Si se le hubiera olvidado al sacerdote mezclar estas gotas
legumbres o frutos de árboles; o el amasado con leche, aceite, etc.; o de agua al preparar el cáliz, debe ponerlas, si lo advierte, antes de la
la masa de pan de trigo cruda o frita como tortas. Ha de ser cocido consagración del vino, pero no después.
al fuego (natural o eléctrico).
b) El vinagre, arrope, el vino de uvas agraces, la cerveza, la si-
dra, los licores, el vino obtenido químicamente, etc.
Es también materia inválida el pan o vino ya corrompidos, aunque Cf. decreto de la S. C. de Sacramentos del 7 de diciembre de 1918 (AAS 11,8).
s Cf. I11,74,5 ad 3. Fuera del caso de necesidad, el uso del mosto no fermentado se-
el pan sea de trigo y el vino de vid. ría gravemente ilícito.
B) Materia próxima de consagrar, tampoco consagra el que no tiene intención de consa-
grar este pan o este vino concreto que tiene delante de sí.
81. Como es sabido, se llama materia próxima a la apli- Por falta de esta condición no se consagra ninguna hostia cuan-
cación de la materia remota a la constitución del sacramento. do, entre muchas colocadas sobre el altar, el sacerdote quiere consa-
Vamos a precisarla en dos conclusiones: una, que afecta a la grar, v.gr., diez, sin determinar cuáles. Ni las que se colocan sobre
el altar o corporales sin saberlo el sacerdote (ya que el acto de la vo-
validez, y otra, a la licitud. luntad no puede recaer sobre lo desconocido), aunque hubiera he-
cho de una vez para siempre la intención habitual de consagrar todo
Conclusión 1. 2 Para la validez de la consagración eucarística se re- lo que se encuentre sobre los corporales; porque, como va explica-
quiere que el pan y el vino estén físicamente presentes ante el
sacerdote consagrante y que éste tenga intención, al menos virtual,
mos en su lugar (cf. n.27,A), la intención habitual no basta para rea-
de consagrarlos determinada e individualmente. lizar un sacramento, ya que esa intención no influye para nada en el
acto que se está realizando, que ni siquiera es humano, como requiere
la confección de un sacramento 3 Otra cosa sería si antes de celebrar
Expliquemos la conclusión en cada una de sus cláusulas: .

la santa misa o en el ofertorio hubiera hecho intención explícita de


consagrar todo lo que se encuentre sobre los corporales, porque en
PARA LA CONSAGRACIÓN VÁLIDA, de suerte que no habría consagra-
este caso existe va la intención virtual suficiente para realizar el sa-
ción si faltara alguno de estos requisitos. cramento.
PAN Y VINO FÍSICAMENTE PRESENTES ante el sacerdote consagrante, Es válida la consagración de dos hostias que el sacerdote tuviera
de suerte que puedan recaer sobre ellos los pronombres demostrati- en sus manos, aunque creyese que se trataba de una sola, ya que es
vos hoc, hic (esto, éste) . evidente su intención de consagrar todo lo que tiene en sus manos.
Por falta de esta condición, no sería válida la consagración del También quedarían consagradas todas las hostias de un copón
pan y vino colocados detrás del altar, o detrás de la pared, o a espal- aunque el sacerdote se equivocase en cuanto al número de ellas (cre-
das del sacerdote, o encerrados en el tabernáculo; ni tampoco si es- yendo, v.gr., que contenía 100 en lugar de 102), con tal que su in-
tuvieran tan lejanos aunque los viera el sacerdote— que no pu- tención no haya recaído sobre tal número, sino sobre todas las con-
dieran recaer sobre ellos los pronombres demostrativos hoc o hic, tenidas en el copón.
sino que hubiera que decir illud (aquello); ni tampoco cuando sea No quedan consagradas las gotas de vino adheridas al exterior
tan pequeñísima la cantidad, que no sea perceptible por los sentidos. del cáliz, a no ser que se hubiera tenido intención expresa de consa-
No se requiere, sin embargo, que el sacerdote vea físicamente la grarlas (lo que sería gravemente ilícito). Las gotas adheridas a las pa-
materia que va a consagrar, con tal que de hecho la tenga delante y redes internas del cáliz parece que no quedan consagradas si el
puedan recaer sobre ella los pronombres hoc o hic. Y así, v.gr., es sacerdote no tiene intención especial de consagrarlas o si quiere ate-
válida la consagración realizada por un sacerdote ciego, o completa- nerse a lo que prefiere la Iglesia. Lo mismo hay que decir de las
mente a oscuras, o con el copón o cáliz cubiertos (pero es obligato- partículas pequeñas ya desprendidas o separadas de las hostias antes
rio descubrirlos para la licitud), o de un montón de hostias de las de la consagración, a no ser, quizá, las desprendidas de las hostias
que sólo se ven las de encima, etc. pequeñas contenidas en el copón.
INTENCIÓN, AL MENOS VIRTUAL, o sea, la que supone un acto previo En la práctica, si quedara alguna duda razonable sobre la vali-
que no ha sido retractado y sigue influyendo en el transcurso de la dez de la consagración de algunas hostias, puede tomarlas el sacer-
acción. En la práctica existe esta intención inicial o previa desde el dote (si son pocas) después de comulgar el cáliz y antes de las ablu-
momento en que el sacerdote se reviste de los ornamentos sagrados ciones, o también consagrarlas sub canditione en otra misa. Si las hos-
y se dispone a celebrar la santa misa; y perdura virtualmente duran- tias consagradas se mezclaran con otras no consagradas, de suerte
te toda ella, aunque en el momento de la consagración estuviera dis- Algunos autores dicen que bastaría la intención habitual tomada de una vez para
traído el sacerdote o se le hubiera olvidado, v.gr., la presencia del siempre, aunque el sacerdote no haya tenido conocimiento de las hostias actualmente
copón, con tal que lo hubiera visto antes (p.ej., al empezar la misa o presentes. Pero esta opinión no tiene fundamento alguno en la teología tradicional, y
con razón es rechazada por la mayoría de los teólogos. Lo único que se puede hacer de
en el ofertorio) y hubiera hecho intención de consagrarle. una vez para siempre es la intención de consagrar en la misma, además de la hostia del
sacrificio, todas las hostias puestas en el altar de las cuales haya tenido noticia antes el sacer-
DE CONSAGRARLOS DETERMINADA E INDIVIDUALMENTE, porque única- dote }' haya querido consagrar, aunque en el momento de la consagración esté distraído o le
mente así resultan verdaderos los pronombres demostrativos hoc o hayan pasado inadvertidas. O sea, que la intención habitual, hecha de una vez para siem-
hic y porque los actos humanos recaen sobre cosas singulares y de- pre, ha de quedar ratificada con otra intención posterior que perdure virtualmente duran-
terminadas. Así como no consagra el sacerdote que no tiene intención te el sacrificio.
que fuera imposible saber cuáles son unas y otras, habría que consa- En una sola de las especies se salva inadecuadamente el sacramento
grarlas todas sub conditione en otra misa 4 . y se incoa necesariamente el sacrificio. De donde se deduce que la
En ningún caso es lícito —bajo pecado mortal— dar la comu- intención de consagrar una especie excluyendo la otra no es total-
nión a los fieles con hostias dudosamente consagradas o exponerlas a mente exclusiva de la razón de sacramento o de sacrificio, que sería
la adoración de los fieles, por el peligro de idolatría material. menester para que la consagración fuera inválida 6.
Conclusión 2.2 Para la licitud de la consagración eucarística se re- Corolario. Luego sería horrendamente sacrílega, pero válida, la
quiere, por derecho divino, la consagración de ambas especies (pan consagración de todos los panes de una panadería hecha por un
y vino) dentro del sacrificio de la misa, y por derecho eclesiástico, sacerdote presente (no si los consagrara de lejos, v.gr., pasando por
la observancia de los ritos y ceremonias preceptuadas por la Iglesia. la calle, porque entonces no se realizaría el pronombre hoc, como he-
mos explicado más arriba) o la de un cubo lleno de vino (como en
Esta conclusión tiene dos partes, que vamos a explicar la película El renegado).
por separado.
2.a Por derecho eclesiástico, se requiere, para la licitud de
1.a Por derecho divino se requiere la consagración de las la consagración, la observancia de los ritos y ceremonias pre-
dos especies dentro del sacrificio de la misa. ceptuadas por la Iglesia.

Esta condición es gravísima, y su incumplimiento representa un Las principales cosas preceptuadas por la Iglesia son las si-
horrendo sacrilegio, de los más graves que se pueden cometer. La guientes:
razón es porque Cristo instituyó la eucaristía a modo de sacrificio y a) Que la materia que se ha de consagrar esté sobre el altar
ordenó a sus apóstoles y sucesores que hicieran lo mismo que El —en el corporal— y sobre el ara, si el altar tiene únicamente consa-
hizo: Haced esto en memoria mía (Lc 22,19); y así lo hicieron, efectiva- grada el ara.
mente, los apóstoles (1 Cor 10,16) y lo hace así universalmente la b) Que el copón esté descubierto en el momento de consa-
Iglesia católica. Esta condición, por ser de derecho divino, no puede grarlo.
ser dispensada por nadie —ni siquiera por el Papa— ni aun en caso
de necesidad urgente y extrema (cf. cn.927). Aplicaciones: Un copón que se ha traído
Sin embargo, la consagración de una materia sin la otra es válida a) Poco después del ofertorio, se puede consagrar con leve causa
no sólo si se produce inesperadamente y por casualidad (v.gr., por (v.gr., para que comulguen dos o tres personas), haciendo mental-
defunción del sacerdote inmediatamente después de consagrar el pan mente la oblación.
o por haberse olvidado de consagrar el cáliz), sino también aunque b) Comenzado el prefacio, no se debe consagrar, a no ser con
se hiciera voluntaria o intencionadamente. Porque en todos los sa- causa grave (v.gr., para no dejar sin comulgar a un número conside-
cramentos, cuando se pronuncian las palabras de la forma sobre la rable de fieles).
materia, se realiza ipso facto el sacramento, sin que éste dependa de c) Comentado el canon, sólo se podría consagrar (presupuesta
un acontecimiento futuro. Las palabras sacramentales producen al
siempre la oblación mental) con causa muy grave (v.gr., para admi-
punto lo que significan, y por eso el sacerdote celebrante adora la
hostia consagrada (antes de la consagración del cáliz) y la eleva para nistrar el viático a un enfermo, evitar el escándalo de los presentes,
etcétera).
que los fieles la adoren también 5 . Ni vale argüir que el ministro que
intenta a sabiendas consagrar una sola especie no tiene intención de d) Después de la consagración de las dos especies no se le puede con-
ofrecer el sacrificio eucarístico (sobre el que recae únicamente su po- sagrar jamás, ni aun con causa gravísima, porque equivale a dejar
testad sacerdotal) y, por consiguiente, no consagra válidamente incompleto un segundo sacrificio que se incoa, lo cual es un grave
aquella sola especie. No concluye este argumento, porque para la sacrilegio. Si hubiera una razón muy grave 7, podría el sacerdote
consagración válida basta la incoación del sacrificio por la consagra- —usando de una razonable epiqueya o licencia presunta del supe-
ción de una sola de sus especies, sin que se requiera la consumación o rior eclesiástico— celebrar una segunda misa terminada ya la prime-
perfección total del sacrificio por la consagración de la otra especie.
6 Cf. DOnRONzO, De eucharistia (Milwaukee 1947) vol.1 p.639.
Por ejemplo, si se trataba de dar solemnemente la primera comunión a un grupo
4 Cf. SAN ALFONSO DI, LicoRio, n.216; LAGO, d.4 n.139. de niños que están allí presentes con sus familias, etc., y se seguiría gran escándalo si se
5 Cf. III,78,6c et sed contra. De lo contrario —como advierte en este lugar Santo les despidiera sin darles la comunión, o si se trata de la comunión pascual de un grupo
Tomás—, la fórmula de la consagración del pan no expresaría una verdad («esto es mi de campesinos que han venido de lejos con esa exclusiva finalidad, y otros casos seme-
cuerpo»), sino que habría que decirla en futuro («esto será mi cuerpo»). jantes.
ra; pero jamás consagrar nuevas formas dentro de una misma misa ARTICULO II
después de realizada la consagración de las dos especies.
Forma de la eucaristía
82. Escolio. Modo de corregir los defectos de la materia.
Para comodidad de los sacerdotes trasladamos aquí las normas
83. Vamos a exponerla en dos conclusiones.
que señala el Mira/ Romana (De defectibus n.4 y 5):
1.. ANTES DF: LA CONSAGRACIÓN, si el sacerdote advierte Conclusión 1.a La forma de la consagración del pan es la siguiente:
«Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo, que será
a) Que la hostia está corrompida o no es de trigo, ponga otra entregado por vosotros».
nueva, ofrézcala mentalmente (si lo advierte después del ofertorio),
y continúe la misa desde el punto en que se encontraba. Consta expresamente por la Sagrada Escritura (Mt 26,26) por
b) Que el vino está corrompido o no es verdadero vino, pon- la práctica universal de la Iglesia católica.
ga vino nuevo, ofrézcalo mentalmente (si es después del ofertorio) y
siga la misa. Sentido de la fórmula. Helo aquí palabra por palabra:
2.. DESPUÉS DE LA CONSAGRACIÓN, PERO ANTES DE LA COMUNIÓN, Si el TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL. Tiene el sentido obvio de tomar y
sacerdote advierte comer, tal como suenan las palabras.
a) Que la hostia está corrompida o no es de trigo, ponga otra PORQUE. Esta partícula no es esencial a la consagración, pero la
nueva, ofrézcala en secreto y conságrela (empezando por las pala- añade la Iglesia para expresar la continuidad de las palabras sacra-
bras Qui pridie), continuando después la misa en el lugar en que se mentales con las que se pronunciaron inmediatamente antes.
hallaba. La forma consagrada en primer lugar comúlguela después ESTO. Esta palabra que debe pronunciarse como suena, y no
de sumir el cáliz y antes de las abluciones, por si acaso está válida- éste -- puede tener los siguientes significados:
mente consagrada.
b) Que el vino no es verdadero vino o está corrompido, pon- a) El pan que el sacerdote tiene en sus manos. No se toma
ga vino nuevo, ofrézcalo mentalmente y conságrelo (empezando por aquí en este sentido, va que no es verdad que el pan sea el cuerpo
las palabras Simili modo), continuando después la misa desde el pun- de Cristo. El pan se - convierte, se transustancia en el cuerpo de Cristo,
to en que se encontraba. El vino consagrado en primer lugar depo- pero de ninguna manera es el cuerpo . de Cristo. Empleada en este
sítelo en un vaso decente y tómelo después de consumir el nuevo sentido, la palabra esto expresaría una falsedad.
consagrado. b) El cuerpo de Cristo, que se hace realmente presente por la
consagración. Tampoco es éste el verdadero sentido, ya que el cuer-
3.. Ai. COMULGAR, si el sacerdote advierte
po de Cristo es el término de la consagración, no su sujeto inicial.
a) Que la hostia estaba corrompida o no era de trigo, ponga c) Lo contenido debajo de las especies de pan, o sea, la sus-
otra, ofrézcala mentalmente, conságrela (empezando por las palabras tancia en común. Este es el verdadero sentido. Alude indetermina-
Qui pridie) y comúlguela antes de sumir el cáliz. damente a lo que ten,go en mis manos, o sea, aquello que antes de la
b) Que el vino estaba corrompido o no era verdadero vino, consagración era la sustancia del pan y después de la consagración
ponga una nueva hostia v nuevo vino, ofrézcalos mentalmente, con- es el cuerpo de Cristo.
ságrelos y comúlguelos (aunque haya roto el ayuno con el primer Es. Tiene la plenitud de su sentido obvio: es.
vino no consagrado). Si hubiera peligro de escándalo de los fieles, Mi CUERPO. Esto es, el cuerpo de Cristo, porque el sacerdote
podría omitir la consagración de nueva hostia, no la del vino (que pronuncia esas palabras no en nombre propio o personal, ni en sen-
puede hacerse disimuladamente, corno si se tratara de tomar las tido meramente recitativo o histórico (como relatando lo que hizo
abluciones). Si es imposible consagrar nueva hostia o nuevo vino Cristo en la última Cena), sino en nombre y como instrumento de
(v.gr., por no haberlos en el lugar donde celebra), termine la misa Cristo que actúa en cada una de las misas como sacerdote princi-
en la forma acostumbrada (para evitar la admiración o escándalo de pal— y en sentido efectivo, o sea, para realizar la real conversión de
los fieles), pero no compute como válida la misa celebrada (v.gr., la sustancia del pan en el cuerpo adorable de Cristo.
para los efectos del estipendio, cumplimiento de cargas, etc.).
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS. Alude a la finalidad realiza-
da por Cristo al entregar su cuerpo a la muerte para la redención del
mundo.
Santo Tomás explica en un artículo maravilloso las razones de
altísima sabiduría y conveniencia que encierra esta fórmula eucarís- HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA. Son las palabras de Cristo
tica 8 . con las que instituyó el sacerdocio y confirió a los apóstoles y a sus
Advertencias. 1.. Si las palabras esenciales se han pronunciado
sucesores la potestad de consagrar la eucaristía.
correctamente sin duda alguna, no es lícito repetirlas condicional- Advertencia. La famosa epiclesis de los griegos es una invoca-
mente por el temor escrupuloso o imprudente de haberlas pronun- ción al Espíritu Santo hecha antes de las palabras de la consagra-
ciado mal; pero, si la duda fuera seria y razonable, podría y aun debe- ción, que no afecta para nada a la validez ni a la licitud de la mis-
ría repetirse la fórmula sub conditione. Repetir la fórmula por razones ma, como ha declarado varias veces la Iglesia católica romana
fútiles constituye una irreverencia al sacramento. (cf. D 2147a).
2.2 La consagración se verifica en el último instante de la pro-
nunciación de la fórmula, como ya dijimos al exponer la teoría ge-
neral de los sacramentos (cf. n.13). CAPITULO III
Conclusión 2. 2 La forma de la consagración del vino es la siguiente:
«Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre, La presencia real de Cristo en la eucaristía
sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vos-
otros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced Ofrecemos al lector en este capítulo un breve resumen de
esto en conmemoración mía». la teología de la transustanciación eucarística, en virtud de la
Consta sustancialmente en la Sagrada Escritura, aunque en di- cual se hace realmente presente bajo las especies sacramenta-
ferentes lugares (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; 1 Cor 11,25). La les el mismo Cristo, que nació de la Virgen María y murió en
fórmula completa resulta de la reunión de esos fragmentos parciales lo alto de la cruz y reina ahora glorioso en el cielo.
tal como lo ha entendido la Iglesia desde los tiempos apostólicos Esta cuestión pertenece de lleno a la teología dogmática,
(cf. D 715). donde se estudia ampliamente. Por eso suelen omitirla la ma-
Sentido de la fórmula. Hay que entenderla del modo si- yor parte de los moralistas.
guiente: Dividiremos la materia en cuatro artículos:
TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL. Tiene el sentido obvio de las pa- 1.° El hecho de la presencia real.
labras. 2.° La transustanciación eucarística.
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ. Alude, por metonimia, no al cáliz ma- 3.° Del modo con que Cristo está en la eucaristía.
terial, sino a lo contenido en el cáliz. Lo cual no se refiere determinada- 4.° De los accidentes eucarísticos.
mente al vino o a la sangre de Cristo, sino a la sustancia en común
contenida debajo de los accidentes, o sea, a lo que antes de la consa-
gración era la sustancia del vino y después de la consagración es la ARTICULO I
sangre de Cristo.
El hecho de la presencia real
DE MI SANGRE, o sea, la sangre de Cristo, porque el sacerdote,
como ya hemos dicho, obra en nombre y como instrumento de Cris-
to, que es el sacerdote principal en el sacrificio del altar. 84. SENTIDO. En este artículo nos proponemos única-
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, a diferencia de la alianza
mente exponer el hecho de la presencia real de Cristo en la
del Antiguo Testamento, que era meramente temporal y figurativa eucaristía tal como nos lo propone la fe, sin entrar en averi-
de la del Nuevo Testamento, realizada por Cristo. guación alguna del modo con que se produce este hecho. Esto
QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES. Es último lo veremos en el artículo siguiente.
de fe que Cristo es el Redentor universal de todos los hombres, sin Vamos a establecer la doctrina católica en forma de con-
excluir uno solo (cf. 1 lo 2,2; 1 Tim 2,6; D 795 1096). clusión.
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. Es el efecto de la pasión de
Conclusión. En la eucaristía se contiene verdadera, real y sustancial-
Cristo, que se renueva y se nos aplica en el sacrificio del altar. mente el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Nuestro Señor
Jesucristo, que se hace realmente presente bajo las especies sacra-
Cf. II1,78,2. mentales. (De fe divina, expresamente definida.)
Se prueba: gre de Nuestro Señor Jesucristo, juntamente con el alma y la divini-
dad, y, por lo mismo, Cristo entero; sino que dijere que sólo está en
1.' POR LA SAGRADA ESCRITURA. Transcribimos en columnas él como en señal y figura o por su eficacia, sea anatema» (D 883).
paralelas los textos de los evangelios sinópticos alusivos a la institu- «Si alguno negare que en el venerable sacramento de la eucaris-
ción de la eucaristía, completados con el de San Pablo a los Co- tía se contiene Cristo entero bajo cada una de las especies y bajo
rintios: cada una de las partes de cualquiera de las especies hecha la separa-
ción, sea anatema» (D 885).
MATEO, 26 MARCOS, 14 LUCAS, 22 «Si alguno dijere que, acabada la consagración, no está el cuerpo
22
Mientras comían, tomó j 9 Tomando el pan, dio
y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo en el admirable sacramen-
26 Mientras comían, Je-
sús tomó pan, lo bendijo, pan y, bendiciéndolo, lo gracias, lo partió y se lo to de la eucaristía, sino sólo en el uso, al ser recibido, pero no antes
lo partió v, dándoselo a los partió, se lo dio y dijo: dio, diciendo: Esto es mi o después, y que en las hostias o partículas consagradas que sobran o
discípulos, dijo: Tomad y Tomad, esto es mi cuerpo. cuerpo, que será entregado se reservan después de la comunión no permanece el verdadero
comed, esto es mi cuer- 23 Tomando el cáliz, des- por vosotros; haced esto
po. 2- Y tomando un cáliz pués de dar gracias, se lo en memoria mía. 20 Asi- cuerpo del Señor, sea anatema» (D 886).
dando gracias, se lo dio, entregó, y bebieron de él mismo, el cáliz, después de 3." POR LA RAZÓN TEOLÓGICA. Es evidente que la razón humana
diciendo: Bebed de él to- todos. 24 Y les dijo: Esta haber cenado, diciendo: no puede demostrar por sí misma la presencia real de Cristo en la
dos, que ésta es mi sangre es mi sangre de la alianza, Este cáliz es la nueva
del Nuevo Testamento, que es derramada por mu- alianza en mi sangre, que es eucaristía, va que se trata de una verdad estrictamente sobrenatural,
que será derramada por chos. derramada por vosotros. que sólo puede ser conocida por divina revelación. Pero, supuesta
muchos para remisión de esa divina revelación, la razón teológica encuentra fácilmente argu-
los pecados. mentos de altísima conveniencia. Santo Tomás expone hermosamen-
1." A LOS CORINTIOS, 11 te las siguientes principales razones':
a) Por la perfección de la Nueva Ley, que debe expresar en su
23 Porque yo he recibido del Señor lo que os he transmitido, que el Señor Jesús, en plena realidad lo que en la Antigua se anunciaba por medio de sím-
la noche en que fue entregado, tomó el pan 24 y, después de dar gracias, lo partió y
dijo: Esto es mi cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en memoria mía. 25 Y asimis- bolos y figuras.
mo, después de cenar, tomó el cáliz, diciendo: Este cáliz es el Nuevo Testamento en mi b) Por el amor de Cristo hacia nosotros, que le impulsó a que-
sangre; cuantas veces lo bebáis, haced esto en memoria mía. 2G Pues cuantas veces comáis darse en la eucaristía como verdadero amigo, ya que la amistad im-
este pan y bebáis este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que El venga. r Así, pulsa a convivir con los amigos. «De donde este sacramento es sig-
pues, quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la
sangre del Señor. 28 Examínese, pues, el hombre a sí mismo, y entonces coma del pan y no de máximo amor y la suprema exaltación de nuestra esperanza,
beba del cáliz; 29 pues el que sin discernir come}' bebe el cuerpo del Señor, se come y bebe por la unión tan familiar de Cristo con nosotros».
su propia condenación. c) Para la perfección de la fe, que se refiere a cosas no visibles
y debe ejercitarse con relación a la divinidad de Cristo (en la encar-
Compárense estos textos con los de la promesa de la eucaristía
nación) y con relación a su humanidad (en la eucaristía).
en la sinagoga de Cafarnaúm, y se verá claramente el realismo indis-
cutible de aquellas expresiones que tanto escandalizaron a los judíos:
«En verdad os digo que, si no coméis la carne del 110 del hombre r no bebéis su sangre. no ARTICULO II
tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna y vo
le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdaderamente comida _y mi sangre es verdadera-
mente bebida. El que come mi carne -y bebe mi sangre está en mí y yo en él» (Io 6,53-56). La transustanciación eucarística
Es imposible hablar más claro y de manera más realista. Lo que
Cristo prometió en Cafarnaúm lo realizó en Jerusalén en la última Puesta de manifiesto la presencia real de Cristo en la
Cena. Consta clarísimamente por la Sagrada Escritura la presencia real eucaristía, veamos ahora el modo de su realización. Ello se
de Cristo en la eucaristía. verifica por el estupendo milagro de la transustanciación euca-
rística, cuya teología resumimos brevemente a continuación.
2." POR EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. La doctrina de la presen-
cia real de Cristo en la eucaristía, repetida constante v unánimemen- 85. 1. Noción. La transustanciación eucarística con-
te por la tradición cristiana, recibió en el concilio de Trento la san- siste en la total conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo
ción infalible de la Iglesia. He aquí el texto de las principales decla- de Cristo y de toda la sustancia del vino en su sangre, permaneciendo
raciones dogmáticas contra los errores protestantes: solamente las especies o accidentes del pan y del vino.
«Si alguno negare que en el santísimo sacramento de la eucaris-
tía se contiene verdadera, real y sustancialmente el cuerpo y la san- Cf. III,75,1.
86. 2. Condiciones. Para la verdadera transustan- Cristo quedara debajo de las especies algo de la sustancia del pan o
ciación se requieren las siguientes condiciones 2 : del vino.
2.° POR EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo definió expresamente
1.' Que el término de partida (a quo) y el de llegada (ad quem) el concilio de Trento contra los protestantes. He aquí el texto de la
sean positivos. Porque, si uno de ellos fuera negativo, no habría tran- definición dogmática:
sustanciación, sino creación (si faltara el término a quo) o aniquila- «Si alguno dijere que en el sacrosanto sacramento de la eucaris-
ción (si faltara el ad quem). tía permanece la sustancia del pan y del vino juntamente con el
2.. Que el término a quo, que es la sustancia del pan o del cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo y negare aquella ma-
vino, deje de existir, y el término ad quem, que es el cuerpo o la san- ravillosa y singular conversión de toda la sustancia del pan en el
gre de Cristo, comience a existir bajo las especies sacramentales. cuerpo y de toda la sustancia del vino en la sangre, permaneciendo
Porque de otra forma no habría verdadero tránsito ni conversión. solamente las especies de pan y vino, conversión que la Iglesia cató-
3.a Que haya un nexo intrínseco y esencial entre la desaparición
lica aptísimamente llama transustanciación, sea anatema» (D 884).
del término a quo y la aparición del término ad quem. O sea, que el
mismo término a quo (pan o vino) se convierta en el término ad quem 3." POR LA RAZÓN TEOLÓGICA. Santo Tomás explica profundísi-
(cuerpo o sangre de Cristo), de tal suerte que el mismísimo término mamente que «no puede darse ningún otro modo por el cual el
a quo (la sustancia del pan o vino) se diga y sea después el término cuerpo verdadero de Cristo comience a estar presente en este sacra-
ad quem (el cuerpo o la sangre de Cristo). No bastaría que hubiera mento sino por la conversión de la sustancia del pan en el mismo
entre los dos una mera sucesión, sino que se requiere indispensable- Cristo» 3 .
mente que el uno se convierta en el otro, de tal manera que, mostran- La razón es porque una cosa no puede estar donde no estaba an-
do el cuerpo eucarístico de Cristo, podamos decir con verdad: «Esto tes si no es por traslación local o porque otra cosa se convierta en
que antes de la consagración era la sustancia del pan, ahora es el ella. Ahora bien: es manifiesto que Cristo no puede hacerse presente
cuerpo de Cristo». De esta manera, el nexo entre la desaparición del en la eucaristía por traslación o movimiento local, porque se segui-
pan y la aparición del cuerpo de Cristo es intrínseco o esencial, y la de- rían incomprensibles absurdos (v.gr., dejaría de estar en el cielo, ya
saparición del primero trae necesariamente la aparición del segundo. que ningún cuerpo puede estar localmente en dos lugares a la vez; no
4.' Suele añadirse una cuarta condición, a saber, que se conser- podría estar más que en un solo sagrario de la tierra, no en los de-
ve en el término ad quem algo de lo que había en el término a quo. más; la consagración eucarística no sería instantánea, sino que exigi-
Así ocurre de hecho en la eucaristía, ya que la consagración afecta ría algún tiempo aunque fuera rapidísimo— para que se verifica-
únicamente a la sustancia del pan o vino, dejando intactos los acci- se el movimiento o traslación local de Cristo, etc.). Luego no hay
dentes, que, por lo mismo, permanecen después de la consagración. otro medio por el que Cristo pueda hacerse presente en la eucaristía
más que por la conversión en El de la sustancia del pan y del vino.
87. 3. Doctrina católica. Vamos a precisarla en for- Sobre si esta imposibilidad es absoluta o sólo de potencia ordenada
ma de conclusión. Hela aquí: de Dios, discuten los teólogos. Cayetano, los Salmanticenses, Suá-
rez, Billuart y otros sostienen que no repugna absolutamente que el
Conclusión. Cristo se hace realmente presente en la eucaristía por la cuerpo de Cristo se hiciera presente en la eucaristía sin la conversión
transustanciación, o sea, por la conversión de toda la sustancia del del pan en El, aunque de hecho se verifica así, según la doctrina de fe.
pan y del vino en su propio cuerpo y sangre, permaneciendo única- Pero otros insignes teólogos, tales como Capréolo, Silvestre de Fe-
mente los accidentes del pan y del vino. (De fe divina, expresamente rrara, Gonet y recientemente Billot, De la Taille, etc., afirman que
definida.) es imposible, aun de potencia absoluta de Dios, que el cuerpo de
Cristo empiece a estar en la eucaristía de otra manera que por la
Se prueba: conversión del pan o del vino en El. Esta segunda opinión está más
conforme con las palabras de Santo Tomás interpretadas en un sen-
1." POR LA SAGRADA ESCRITURA. Se desprende clarísimamente tido obvio y con la declaración dogmática del concilio de Trento.
de las palabras que pronunció Cristo al instituir la eucaristía, y que 88. Escolio. Cuestiones escolásticas sobre la naturaleza o
repite el sacerdote al consagrarla: Esto es mi cuerpo; éste es el cáliz, de índole de la transustanciación.
mi sangre, que no serían verdaderas si no verificaran el prodigio de
la transustanciación, o sea, si juntamente con el cuerpo o sangre de Todos los teólogos católicos admiten, sin la menor reserva, la
doctrina de la transustanciación eucarística, puesto que es un dog-
2 Cf. Z1 HVARRVI:\, Theo/oqia dq{matiro-scbolastva IV n.320.
111,75,3.
ma de fe. Pero, al explicar su naturaleza, o sea, en qué consiste filosó- quo) en el cuerpo de Cristo (término ad quem). No explica, por con-
ficamente la transustanciación, se dividen en infinidad de opinio- siguiente, el hecho de la transustanciación. Aparte de que el cuerpo
nes. Vamos a resumir brevísimamente las principales en torno a los reproducido de Cristo no sería el mismo numéricamente que está en el
dos aspectos fundamentales de la transustanciación, a saber: la des- cielo, porque la novedad del ser es propia de la acción productiva en
aparición del pan y la aparición de Cristo bajo las especies sacra- cuanto tal.
mentales. CUARTA. Por conversión de toda la sustancia del pan y del vino
en el cuerpo y la sangre de Jesucristo, en virtud de la cual el mismo
Sobre la desaparición del pan: Cristo que está en el cielo comienza a existir bajo las especies sacra-
PRIMERA. La sustancia del pan se aniquila (Scoto, Ockam, Biel mentales, sin experimentar ninguna inmutación ni movimiento local.
y otros). Toda la inmutación la sufre el término a quo (la sustancia del pan y
del vino), que se ha cambiado, se ha transformado, se ha convertido en el
RESPUESTA. No puede ser, porque entonces no podría hablarse cuerpo de Cristo, ya preexistente en el cielo antes de la transustan-
de verdadera transustanciación, que supone la conversión de la sus- ciación. Esta conversión se realiza por una acción de Dios como autor
tancia del pan en el cuerpo de Cristo (cf. III,75,3). del ser, en virtud de la cual todo lo que hay de entidad en la sustan-
SEGUNDA. Deja de existir para que la sustituya o suceda el cuer- cia del pan y del vino se cambia inmediatamente en lo que hay de
po de Cristo (Vázquez), o se destruye al separarse de sus accidentes entidad en la sustancia del cuerpo de Cristo, de suerte que lo que
(Suárez), o perece al sustraérsele el influjo conservador de Dios antes era la sustancia del pan y del vino, es ahora el cuerpo de Cristo
(Lesio). va preexistente en el cielo (sin esta preexistencia no habría conversión,
RESPUESTA. Tampoco puede admitirse ninguna de estas explica- sino creación, porque se haría ex nihilo suhiecti, como dicen los teólo-
ciones, puesto que en realidad equivalen a una aniquilación de la gos). En virtud de esta acción, el cuerpo de Cristo de ningún modo
sustancia del pan, que dejaría sin explicar la verdadera transustan- se muda intrínsecamente, sino únicamente el pan, que se convierte
ciación. en Cristo. Porque el pan no se aniquila, sino que, por la acción de la
TERCERA. La sustancia del pan no se aniquila, no perece, no divina omnipotencia, todo lo que tiene de entidad se convierte en el
se destruye, sino que se cambia, se transforma, se convierte en el cuer- cuerpo preexistente e inmutado de Cristo; por lo que puede decirse
po de Cristo, dejando intactos sus accidentes (Santo Tomás, Capréo- verdaderamente que el pan se hace Cristo 4 .
lo, Cayetano, Billot, etc.). Esta es la explicación de Santo Tomás, San Alberto, San Buena-
Esta es la verdadera explicación, que coincide totalmente, en su ventura, Cayetano, Juan de Santo Tomás, Billot, Van Noort, De la
sentido obvio, con la doctrina católica definida en Trento. Taille y gran número de insignes teólogos. Ciertamente que no po-
demos entender cómo se realiza este gran misterio de la conversión
Sobre la aparición de Cristo bajo las especies sacramentales: del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo; pero ésta es la
única explicación que enuncia de una manera más explícita los datos
PRIMERA. Cristo se hace presente en la eucaristía por una acción de la fe sin alterarlos ni introducir elementos incompatibles con las
aductiva que lo trae o coloca debajo de las especies sacramentales
declaraciones tridentinas.
(Scoto, Toledo, San Belarmino, Vázquez, Pesch).
RESPUESTA. No puede admitirse esa acción aductiva, porque, de la eucarís-
Cf. I11,75,8. El hecho de que Cristo adquiera una nueva presencia
cualquier manera que se la explique, importa movimiento local en el tica sin experimentar en sí mismo cambio ni inmutación alguna, se explica fácilmen-
cuerpo de Cristo y deja sin explicar la conversión del pan en el mis- te. Escuchemos a un teólogo contemporáneo:
mo cuerpo de Cristo. «oCómo puede suceder que reciba (Cristo) un ser nuevo, el sacramental, y no se
afecte ni sea inmutado por él, pues hemos dicho que en la transustanciación no sufre
SEGUNDA. Por una acción constitutiva del cuerpo de Cristo bajo inmutación ninguna? Recordemos que entre las diversas clases de relación hay una en la
las especies sacramentales (Lugo, Mazzella). que los términos relativos se afectan realmente los dos con lo que pasa solamente en
uno. El ejemplo clásico es la columna y quien se coloca a su lado. Aquélla, por ejem-
RESPUESTA. Tampoco explica la conversión dei pan en el cuerpo plo, estará a la izquierda de éste. Si éste se cambia a la otra parte, la columna habrá pa-
de Cristo, que es lo que nos enseña la fe. sado a situarse a la derecha. Sin ningún cambio ni movimiento real suyo, ha cambiado
de posición real. Realmente estaba a la izquierda y realmente está a la derecha. Y eso>
TERCERA. Por una acción productiva, o mejor, reproductiva del por un cambio ajeno. lista clase de relaciones son las que hay entre Dios y las criaturas;
cuerpo de Cristo (Suárez, Lesio, Gonet, Billuart, Franzelin, etc.). las criaturas van apareciendo, mudándose, desapareciendo. Dios en un momento es
RESPUESTA. No se comprende en qué se distingue esa produc- creador, en otro es conservador, etc. Lo es realmente sin cambiar. En realidad, El es
siempre lo mismo; no cambia ni se muda». Algo parecido ocurre en la eucaristía
ción o reproducción del cuerpo de Cristo de una verdadera creación (P. S st . R:OS, O.P., introducción a la cuestión 75 de la tercera parte de la Suma teoló ^ ira,
si prescindimos de la conversión de la sustancia del pan (término a edición bilingüe [BAC, 195'1 p.541).
ARTICULO III méricamente tal como es en sí mismo y, por lo mismo, sigue todas
sus vicisitudes; por eso lo contiene actualmente impasible e inmortal,
Del modo con que Cristo está en la eucaristía como está en el cielo 6 .

En cambio, las injurias o ataques directos a las especies sacramen-


89. Resumimos brevemente, en una serie de conclusio- tales (v.gr., pisándolas, escupiéndolas, quemándolas) no afectan para
nes, esta materia interesantísima, que se estudia ampliamente nada al mismo Cristo en ellas contenido, ya que las mismas especies
ni siquiera tocan a Cristo (aunque le contienen realmente). Volvere-
en teología dogmática, donde tiene su propio lugar 5 . mos sobre esto en la conclusión 5.A
Conclusión 1.' Bajo cada una de las especies sacramentales y bajo Conclusión 2.' En virtud de las palabras sacramentales («ex vi sacra-
cada una de sus partes cuando se separan está contenido Jesucristo mentí»), bajo la especie de pan se contiene solamente la sustancia
entero, o sea, su cuerpo, sangre, alma y divinidad. (De fe divina, ex- del cuerpo de Cristo, y bajo la especie de vino, solamente la sustan-
presamente definida.) cia de su sangre. Pero, en virtud de la natural concomitancia y de la
unión hipostática, que unen entre sí inseparablemente las distintas
Se prueba: partes de Cristo, bajo una y otra especie está Jesucristo entero, con
su cuerpo, sangre, alma y divinidad 7 .
1." POR LA SAGRADA ESCRITURA. Se desprende con toda eviden-
cia de las palabras de la consagración: Esto es mi cuerpo; éste es el cáliz
de mi sangre, va que, en virtud de su natural concomitancia, el cuer- He aquí cómo expresa esta verdad el santo concilio de
po vivo de Jesucristo no puede estar separado de su sangre, ni ésta Trento:
de aquél, ni ambos del alma y de la divinidad, con la que forman
una sola persona en virtud de la unión hipostática. «Esta fue siempre la fe de la Iglesia de Dios: que inmediatamen-
2.. POR EL MLAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo definió expresamente te después de la consagración está el verdadero cuerpo de Nuestro
el concilio de Trento con las siguientes palabras: Señor y su verdadera sangre, juntamente con su alma y divinidad,
bajo la apariencia del pan y del vino; ciertamente, el cuerpo bajo la
«Si alguno negare que en el venerable sacramento de la eucaris- apariencia del pan y la sangre bajo la apariencia del vino, en virtud de
tía se contiene Cristo entero bajo cada una de las especies y bajo las palabras de la consagración;pero está el cuerpo mismo bajo la apa-
cada una de las partes de cualquiera de las especies hecha la separa- riencia del vino, y la sangre bajo la apariencia del pan, y el alma
ción, sea anatema» (D 885). bajo ambas especies, en virtud de aquella natural conexión y concomitancia
3.° POR LA RAZÓN TEOLÓGICA. Acabamos de indicar el argumen- por la que se unen entre sí las partes de Cristo Señor, que «resucitó
to principal al explicar el de la Sagrada Escritura. Otro argumento de entre los muertos para nunca más morir» (Rom 6,5); y la divini-
puede ponerse en virtud de la resurrección de Cristo, que le hizo dad, en fin, a causa de aquella su maravillosa unión hipostática con el
para siempre impasible e inmortal (Rom 6,9), y, por lo mismo, no alma y con el cuerpo. Por lo cual es de toda verdad que lo mismo
puede sufrir la menor separación e inmutación de su cuerpo, alma y se contiene bajo una de las dos especies que bajo ambas especies.
divinidad. De lo contrario, moriría en la eucaristía por la separación Porque Cristo, todo íntegro, está bajo la especie del pan y bajo cual-
del alma y el cuerpo, como murió en lo alto de la cruz. quier parte de la misma especie, y todo igualmente está bajo la espe-
Corolario. Si durante los tres días que permaneció Cristo en el cie de vino y bajo las partes de la misma» (D 876).
sepulcro hubieran consagrado los apóstoles la eucaristía, no hubiera
Conclusión 3.' El Padre y el Espíritu Santo están realmente presentes
estado Cristo en ella íntegramente en cada una de las dos especies. en la eucaristía en virtud de la circuminsesión de las divinas perso-
En el pan hubiera estado sólo el cuerpo muerto, no el alma, y en el nas, que las hace absolutamente inseparables entre sí.
cáliz, la sangre de Cristo separada del cuerpo y del alma. El Verbo
hubiera permanecido en ambas especies, porque no se separó ni un Es una consecuencia necesaria e inevitable del hecho de la
solo instante del cadáver de Cristo ni de su alma santísima en virtud circuminsesión entre las divinas personas, que consta expresa-
de la unión hipostática, absolutamente indisoluble. Y si se hubiera
consagrado la eucaristía durante la flagelación o la crucifixión, Cris- mente por los siguientes lugares teológicos.
to hubiera sentido en ella el dolor que padecía su cuerpo con los
azotes o la cruz, porque la eucaristía contiene al mismo Cristo nu-
Cf. II1,76,1 ad 1; 81,4 c s solución a las objeciones.
- Cf. III,76,1 c et ad 1.
a) LA SAGRADA ESCRITURA. El mismo Cristo dice: sión termina en la sustancia del cuerpo, no en sus dimensiones; lo
«Yo y el Padre somos una sola cosa... El Padre está en mí, y vio que aparece con toda evidencia por el hecho de que después de la
en el Padre» (lo 10,30 y 38). consagración permanece la cantidad dimensiva del pan, aunque cam-
«El que me ha visto a mí ha visto al Padre...; el Padre, que mora bie la sustancia del mismo. Con todo, como la sustancia del cuer-
en mí, hace sus obras. Creedme, que yo estoy en el Padre y el Padre po de Cristo no se separa realmente de su cantidad dimensiva y de
en mí» (Io 14,9-11). Lo mismo hay que decir, naturalmente, del Es- los otros accidentes, tanto éstos como aquélla están en el sacramento por
píritu Santo. real concomitancia» (1I1,76,4).
b) Ei. MAGISTERIO DE LA IGLESIA. He aquí, entre otros muchos
textos, las palabras del concilio de Florencia en su decreto para los Ahora bien: ¿cómo puede estar toda la cantidad dimensi-
jacobitas: va del cuerpo de Cristo — o sea, Cristo entero de tamaño natu-
«Por razón de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo ral— en una hostia tan pequeña? La dificultad al parecer
en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Es- tan aparatosa se desvanece por sí misma diciendo que la
píritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo. cantidad dimensiva del cuerpo de Cristo no está localizada en
Ninguno precede a otro en eternidad, o le excede en grandeza, o le la eucaristía (o sea, no ocupa lugar en ella), sino que está allí al
sobrepuja en potestad» (D 704).
modo de la sustancia, que prescinde en absoluto de la exten-
c) LA RAZÓN TEOLÓGICA. La circuminsesión (o mutua inhesión) sión en el lugar. Escuchemos de nuevo al Doctor Angélico al
entre el Padre, el Hijo y- el Espíritu Santo exige que donde esté una
persona divina, estén también las otras dos, va que son absoluta- resolver esta misma dificultad:
mente inseparables entre sí y de la misma esencia divina, que es co-
mún a las tres personas. Luego en la eucaristía, juntamente con la «El modo de existir de una cosa se determina por lo que le atañe
divinidad de Cristo (el Hijo de Dios), están también el Padre y el esencialmente, no por lo accidental. Por ejemplo, si un cuerpo blan-
Espíritu Santo. co y dulce, (v.gr., el azúcar) se ve, es por razón de su blancura, no
porque sea dulce, aunque sea blanco y dulce a la vez; y si la dulzura
Corolarios. 1." El Verbo divino se hace presente en la euca- afecta a la vista, es en cuanto blanca, no en cuanto dulce. En el sa-
ristía en virtud de su unión hipostática con el cuerpo y la sangre de cramento, por razón sacramental, está sólo la sustancia del cuerpo
Cristo. El Padre y el Espíritu Santo, en virtud de la circuminsesión de Cristo. Si está presente también su cantidad dimensiva, esto suce-
intratrinitaria. de accidentalmente, por concomitancia; y, por eso mismo, la canti-
2." Luego la eucaristía es adorable con adoración de latría, o dad dimensiva está allí no según el modo propio de la cantidad, a saber,
sea, con la adoración que corresponde al verdadero Dios (D 878 toda en el todo y cada parte en cada parte (lo que exigiría un espa-
888). cio igual al que ocupa en el cielo el cuerpo natural de Cristo, y no
3." Aunque la inhabitación trinitaria es patrimonio de toda podría, por consiguiente, caber en la hostia pequeña), sino según el
alma en gracia de Dios (lo 14,23), al recibir la eucaristía se verifica modo de la sustancia, que está toda en el todo y toda en cada parte
en el alma del justo una más penetrante inhesión de las divinas per- (como la sustancia del pan está en el pan entero y en cada una de
sonas S . sus partículas: todas ellas son pan)» 9 .
Conclusión 4.a Toda la cantidad dimensiva del cuerpo de Cristo está
Nueva luz sobre la manera de explicar este hecho la en-
en la eucaristía; pero no en virtud de las palabras sacramentales,
sino en virtud de la real concomitancia y al modo de la sustancia. contraremos en la siguiente conclusión, relativa a la presencia
de Cristo en la eucaristía sin ocupar en ella lugar alguno.
Escuchemos a Santo Tomás explicando esta maravillosa
conclusión: Conclusión 5.a El cuerpo de Cristo está realmente presente en la
eucaristía, sin ocupar en ella lugar circunscriptivo alguno, o sea,
«Lo perteneciente a Cristo está en el sacramento por dos moti- prescindiendo en absoluto de la extensión y del espacio.
vos, como hemos dicho: por virtud de las palabras sacramentales o
por real concomitancia. La cantidad dimensiva del cuerpo no está He aquí las principales razones que lo prueban:
por virtud de las palabras sacramentales, porque de este modo sólo
está aquello en que directamente termina la conversión, y la conver-
1» Porque para ocupar circunscriptivamente un lugar es abso-
lutamente necesario que el lugar sea igual a la cosa localizada. No
(1. 1,43,6 c ad 2 et ad 4. 1I1, - 6,4 ad 1. Los paréntesis explicativos son nuestros.
puede ser más pequeño, porque entonces la cosa localizada no po- cuerpo de Cristo a las especies (porque Cristo ni sustenta a los acci-
dría caber en él. Ahora bien: el cuerpo de Cristo, con toda su canti- dentes de pan ni experimenta con la consagración eucarística la me-
dad dimensiva, cabe perfectamente en la hostia eucarística y en cual- nor inmutación o cambio).
quiera de sus partículas, por pequeñísimas que sean. Luego no está
en ella de una manera local, esto es, ocupando circunscriptivamente Conclusión 6.' El cuerpo de Cristo está, de suyo, inmóvil en la euca-
un determinado lugar. ristía, puesto que está en ella al modo de sustancia, no localmente;
pero se mueve accidentalmente al moverse las especies (v.gr., en
2.' Porque el cuerpo de Cristo y toda su cantidad dimensiva una procesión eucarística).
está en la eucaristía al modo de las sustancias, que prescinden directa-
mente o per se de la extensión y del espacio, aunque se encuentren Un sencillo ejemplo puede ayudar un poco a la imaginación para
indirectamente o per accidens aprisionadas por la dimensión de sus comprender este misterio. Imaginémonos a un rey sentado en su
propios accidentes. Y así, p.ej., la sustancia del pan está íntegramente trono, y, ante él, uno de sus ministros recorriendo el salón del trono
contenida lo mismo en un pan muy grande que en otro pequeño, que con un espejo en la mano enfocado hacia el rey, de suerte que la
en una pequeñísima partícula (también ella es pan), porque la sus- imagen regia no deja un solo instante de reflejarse en el espejo a
tancia, en cuanto tal, prescinde en absoluto o per se de la extensión medida que éste se va moviendo y cambiando de lugar. El rey, de
y del espacio, si bien indirectamente o per accidens se encuentra, de he- suyo, está inmóvil (sentado en su trono), pero su imagen, reflejada
cho, aprisionada por la dimensión de sus propios accidentes, ya que en el espejo, se va moviendo realmente a medida que se mueve el es-
es evidente que fuera del pan no hay pan. pejo. Algo parecido ocurre en la eucaristía: el rey es Cristo, sentado
3.. El cuerpo de Cristo, con toda su extensión o cantidad di- en el cielo a la diestra del Padre; el ministro es el sacerdote; el espe-
mensiva, está contenido realísimamente bajo las especies sacramenta- jo, las especies eucarísticas. Aunque el ejemplo no es del todo exac-
les, y en este sentido se dice que Cristo sacramentado está en la euca- to, porque el espejo no contiene la sustancia del cuerpo del rey, sino
ristía, o sea, en el mismo lugar que ocupan las especies sacramenta- sólo su mera representación o imagen, mientras que las especies
les, pero de manera distinta a como están ellas; porque las especies es- eucarísticas contienen realmente la sustancia del cuerpo de Cristo,
tán allí localmente, o sea, ocupando el lugar correspondiente a la can- como nos enseña la fe.
tidad o extensión de las mismas, y Cristo está allí sustancialmente, o
sea, prescindiendo en absoluto de la extensión y del espacio. Conclusión 7.' La presencia real de Cristo en la eucaristía termina o
desaparece al corromperse las especies de pan y vino, sin que el
Corolarios. 1.° Luego el lugar en que está el cuerpo de Cris- cuerpo de Cristo sufra con ello la menor inmutación.
to en la eucaristía no está vacío ni lleno de la sustancia del cuerpo
de Cristo, sino lleno y repleto por las propias especies de pan y La razón de lo primero es muy sencilla. Como el cuerpo de Cris-
vino, que antes contenían la sustancia del pan y ahora contienen el to y su sangre suceden en el sacramento a la sustancia del pan y
cuerpo de Cristo, sin que éste ocupe lugar alguno 10 . del vino, si se produce en los accidentes tal inmutación que a causa
2.° Luego el cuerpo sacramentado de Cristo puede estar en de ella se hubiera corrompido la sustancia del pan o del vino con-
muchos lugares a la vez (en todos los sagrarios del mundo) sin nin- tenida debajo de esos accidentes antes de la consagración, desapare-
guna repugnancia o contradicción, ya que en ninguno de esos luga- ce la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo; pero si la in-
res está localmente, sino sólo sustancialmente. El cuerpo de Cristo sólo mutación de los accidentes no es tan grande que hubiera corrompi-
está localmente en el cielo. do la sustancia del pan o del vino, continúa la presencia real de
3.- Luego el cuerpo de Cristo no está encogido o apretado en Cristo en la eucaristía 11.
las especies eucarísticas, sino con toda su natural expansión y ampli- Lo segundo es también muy claro y sencillo. Como la consagra-
tud, porque no está en ellas ocupando lugar alguno. Las especies sa- ción eucarística no produjo en el cuerpo de Cristo el menor cambio
cramentales contienen realmente a Cristo, pero ni siquiera le tocan, o inmutación —toda la inmutación de la conversión se realizó en sólo
ya que el cuerpo de Cristo no hace, con relación a esos accidentes, las especies, como ya dijimos , tampoco la corrupción de las espe-
el papel sustentador que correspondía antes a la sustancia del pan, cies inmuta o afecta para nada al mismo Cristo, aunque deja de estar
sino que existe en la eucaristía con entera independencia de los acci- presente bajo esas especies, «no porque de ellas dependa, sino por-
dentes, que quedan por completo eri el aire, sostenidos por la omni- que desaparece la relación que a ellas le unía; de manera semejante a
potencia de Dios. como Dios deja de ser Señor de las criaturas cuando éstas desapa-
4." Luego hay una relación real de las especies a Cristo (porque recen» 12.
le contienen realmente), a la que corresponde una relación de razón del
Cf. 1II,77,4.
12 111,76,7 ad 3.
10 Cf. VI,76,5 ad 2.
Corolarios. 1." Luego Jesús Sacramentado está presente en el «Los accidentes son muchos, y donde hay muchos hay orden. El
pecho del que comulga todo el tiempo en que permanecen incorrup-
primero y principal es la cantidad, que se llama accidente absoluto;
tas las especies sacramentales en su estómago 13 . luego vienen los otros. Todos se sustentan en la sustancia; la canti-
2." «La corrupción de las especies no es milagrosa, sino natu- dad, inmediatamente; los otros, mediante la cantidad. En la eucaris-
ral. Con todo, presupone el milagro de la consagración, en virtud tía se conserva este orden, sustituyendo la sustancia por el poder
del cual el ser que antes tenían en el pan lo retienen sin el. Es como el cie- de Dios, como va se ha dicho. Y así, Dios conserva la existencia de
go iluminado milagrosamente, que luego ve naturalmente» 14 . Vol- la cantidad, y ésta sirve de sujeto sustentador de los demás» 15.
veremos en seguida sobre esto en el artículo siguiente.
Conclusión 3.' Los accidentes eucarísticos pueden, sin nuevo mila-
gro, producir todos los efectos que producían cuando estaban sus-
ARTICULO IV tentados en la sustancia del pan (a.3).

De los accidentes eucarísticos Y así, p.ej., pueden impresionar, y de hecho impresionan, nues-
tros sentidos con su olor, color, sabor, dureza o suavidad, etc.,
90. Resumimos en unas breves conclusiones la doctrina exactamente igual que antes de la consagración, como consta mani-
que expone Santo Tomás en la cuestión especial que dedica a fiestamente por la experiencia. La razón es porque conservan el mis-
mo ser que tenían antes —puesto que la transustanciación eucarís-
estudiar los accidentes eucarísticos (111,77). tica no afecta para nada a los accidentes del pan o vino—, y, por lo
Conclusión 1.' Los accidentes eucarísticos permanecen sin sujeto des-
mismo, conservan toda su acción, ya que el obrar sigue al ser, como
pués de la consagración, sostenidos en el aire por la divina omnipo-
enseña la más elemental filosofía.
tencia (a.1).
Conclusión 4.' Las especies sacramentales pueden corromperse, y de
hecho se corrompen, por las mismas causas que cuando estaban
Esto constituye un estupendo milagro, pero no envuelve contra- sustentadas por la sustancia del pan o vino (a.4).
dicción alguna. Porque ---como se demuestra en filosofía— perte-
nece a la esencia de los accidentes el reclamar un sujeto que los sos- Es una sencilla aplicación de la doctrina expuesta en la conclu-
tenga, pero no su inherencia actual en ese sujeto. En el orden natu- sión anterior, que Santo Tomás destaca aparte para explicar de qué
ral, el sujeto de cualquier accidente es la sustancia de la que es ac- modo la presencia sacramental de Cristo está vinculada al tiempo en
cidente (v.gr., el sujeto del color, sabor, olor... el pan es la sustan- que las especies sacramentales permanecen incorruptas.
cia misma del pan, que sostiene aquellos accidentes); pero Dios
—causa primera de todo cuanto existe--- puede hacer por sí mismo Conclusión 5.' Las especies sacramentales pueden ejercer acciones
lo que hacen las causas segundas sin valerse de ellas, y, por consi- sustantivas, tales como engendrar nuevas sustancias y alimentar
guiente, puede sostener unos accidentes separados de su sustancia. corporalmente al que las recibe (a.5-6).
Pero con esta diferencia: la sustancia los sustenta desde abajo,
como sujeto que pone el hombro; Dios los sustenta desde arriba, Vemos, en efecto, que si, por descuido o sacrilegio, se queman
como persona que da la mano. Dios no es sujeto o causa material las especies sacramentales, quedan tangibles las cenizas; después de
(como lo era la sustancia), sino causa eficiente conservadora de los comulgar sobre todo con las dos especies— se siente uno con-
accidentes. fortad() y alimentado físicamente. ¿Cómo se explica esto, si allí no
había ni rastro de la sustancia del pan o del vino?
Conclusión 2.' La omnipotencia divina sustenta por sí misma la can- No hay que maravillarse, supuesto lo que hemos dicho en las
tidad dimensiva del pan y del vino, y esta cantidad, haciendo el pa- conclusiones anteriores. Al producirse la transustanciación, todos
pel de sustancia, sustenta todos los demás accidentes (a.2). los efectos que correspondían a la sustancia del pan y del vino pasan
al accidente cantidad, y a través de él producen normalmente todos
He aquí cómo explica esta conclusión un teólogo contem- sus efectos, sin ningún nuevo milagro.
poráneo:
Corolarios. 1.- De donde se sigue que las especies sacramen-
13 Alrededor de media hora en una persona sana t normal; t• puede extenderse a va- tales pueden alimentar físicamente al que las tome en cantidad sufi-
riar horas en personas enfermas del estómago, que tarden mucho tiempo en digerir los
alimentos. ls P. SAL K:ss, O.P., introducción a la cuestión 77 de la tercera parte de la Suma teo-
i4 1l1,-7,4 ad 3. lógica, ed. bilingüe (BAC, 1957) p.605.
ciente para ello, lo mismo que producirle una verdadera embria- mismo Cristo; por esto, con su acción sacerdotal, en cierto modo,
guez, como si se tratara efectivamente de pan y vino sin consagrar. `presta a Cristo su lengua, le ofrece su mano' (San Crisóstomo)» I.
2.° Luego las especies sacramentales pueden ser afectadas por
agentes externos; v.gr., fraccionándose en pequeños pedazos, mez- 2." POR LA RAZÓN TEOLÓGICA. Dos argumentos muy claros:
clándose el vino consagrado con otros vinos o líquidos no consa- a) El sacrificio de la misa es una simple renovación del sacrifi-
grados, etc. En este último caso, si se hiciera tal mezcla que hubie- cio de la cruz; luego no puede ser ofrecido, como sacerdote princi-
ra sido suficiente para alterar sustancialmente todo el vino antes de pal, más que por el propio Cristo. La razón es porque en la cruz, el
su consagración, desaparece la presencia eucarística de Cristo; de lo oferente y la víctima que se ofreció al Padre fue el mismo Cristo;
contrario, sólo desaparece en la parte de las especies que haya sido luego no puede renovarse aquel mismísimo sacrificio si Cristo no
alterada sustancialmente (a.7-8). actúa nuevamente de oferente y víctima a la vez.
b) Como es sabido, la humanidad de Cristo es el instrumento
unido a su divinidad que tiene que concurrir a todos los efectos so-
brenaturales y milagrosos que se realicen por los hombres como ins-
CAPITULO IV trumentos separados. De ahí que en cada una de las misas intervenga
el mismo Cristo realmente presente en la eucaristía con un
Ministro de la eucaristía acto de su voluntad humana por el que se ofrece a su Eterno Padre,
místicamente inmolado por la salvación del mundo.
Hay que distinguir entre ministro del sacrificio, o de la Corolario. Luego Cristo en la misa no es el sacerdote principal
consagración eucarística, y ministro de su distribución a los fie- únicamente por haber instituido el santo sacrificio, o porque encie-
les. Y en el primer aspecto hay que distinguir entre el sacer- rre éste sus propios méritos, o porque es ofrecido en su nombre por
dote primario o principal y el secundario o instrumental. los sacerdotes, sino porque actúa de hecho en cada una de las misas que
se celebran en el mundo entero, utilizando al sacerdote únicamente como
instrumento para la realización del sacrificio, pero ofreciéndose el mis-
mo Cristo al Padre por un acto especial de su voluntad humana. Únicamen-
A) Ministro de la consagración eucarística te así, la coincidencia entre el sacrificio de la cruz y el del altar es
total y absoluta, y la misa puede tener, y tiene de hecho, todo el va-
91. Vamos a precisarlo en dos conclusiones. lor infinito del sacrificio de la cruz.
Conclusión 1.' Nuestro Señor Jesucristo es el sacerdote primario o Conclusión 2.' Todos los sacerdotes debidamente ordenados, y sólo
principal del santo sacrificio del altar. ellos, pueden celebrar u ofrecer el santo sacrificio de la misa como
ministros secundarios.
Se prueba:
Expliquemos un poco los términos de la conclusión.
1." POR EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo enseñó claramente el
TODOS LOS SACERDOTES, aunque estén en pecado mortal, o hayan
concilio de Trento en un texto que ya hemos citado:
«Una y la misma es la víctima, uno mismo el que ahora se ofrece por apostatado o perdido la fe, o hayan sido excomulgados o degrada-
ministerio de los sacerdotes y el que se ofreció entonces en la cruz; dos. La razón es porque la potestad de consagrar válidamente no de-
sólo es distinto el modo de ofrecerse» (D 940). pende del estado de gracia del ministro, sino del carácter sacerdotal,
Pío XII insiste en esto mismo y explica el papel que correspon- que es, de suyo, eterno e imborrable.
de al sacerdote: DEBIDAMENTE ORDENADOS. Por falta de este requisito no consa-
«El augusto sacrificio del altar no es, pues, una pura y simple gran válidamente los ministros de las sectas anglicanas separadas de la
conmemoración de la pasión y muerte de Jesucristo, sino que es un Iglesia de Roma, por no haber conservado la forma válida y legíti-
sacrificio propio y verdadero, en el cual, inmolándose incruentamen- ma en la administración del sacramento del orden, como declaró ex-
te, el Sumo Sacerdote hace lo mismo que hilo ya en la cruz ofreciéndose a sí presamente León XIII (D 1963 1966) 2.
mismo al Eterno Padre como hostia gratísima... Idéntico, pues, es el sacerdo-
te, Jesucristo, cuya sagrada persona está representada por su ministro. Pío XII, encíclica Alediator Dei: AAS 39 (1947) p.548.
Este, en virtud de la consagración sacerdotal recibida, se asimila al 2 Muchos de estos ministros anglicanos tomaron tan en serio la declaración de
León XIII —a pesar de estar separados de la Iglesia católica—, que se hicieron orde-
Sumo Sacerdote y tiene el poder de obrar en virtud y en la persona del nar nuevamente por obispos cismáticos (que ordenan válidamente, por haber conservado
Y SÓLO ELLOS, ya que los simples fieles o los clérigos inferiores al un poco más, dado el interés de esta materia en una Teología para se-
sacerdote no tienen potestad alguna en orden a la consagración glares.
eucarística. Volveremos sobre esto más abajo. La Sagrada Escritura, los Santos Padres, el magisterio de la Igle-
sia y la liturgia sagrada hablan claramente de un sacerdocio de los fieles.
PUEDEN CELEBRAR U OFRECER EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA COMO MI-
¿Qué sentido tiene esta misteriosa expresión? ¿Son los simples fieles
NISTROS SECUNDARIOS, o sea, bajo la acción inmediata de Cristo como verdaderos sacerdotes en el sentido propio de la palabra, o sea, como
sacerdote principal. lo son los que han recibido el sacramento del orden? Y si no lo son
He aquí las pruebas de la conclusión: en este sentido, ¿cuál es el significado de esa misteriosa expresión,
tan repetida en aquellas fuentes sagradas que acabamos de citar?
1. LA SAGRADA ESCRITURA. Las palabras Haced esto en memoria Para contestar a esta pregunta con toda precisión y exactitud,
mía, con las cuales instituyó Cristo el sacrificio eucarístico, las diri- vamos a dividir la materia en dos partes: en la primera expondremos
gió únicamente a sus apóstoles y a sus legítimos sucesores en el sa- el hecho, en la segunda daremos su interpretación teológica.
cerdocio, no a todos y cada uno de los cristianos. Consta expresa-
mente por la práctica de los mismos apóstoles y la solemne declara- a) El hecho
ción de la Iglesia, como veremos en seguida.
Acabamos de decir que en las fuentes tradicionales de la doctri-
2.. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo enseñó repetidas veces a na católica aparece repetidas veces la palabra sacerdocio aplicada a los
todo lo largo de los siglos y lo definió solemnemente el concilio de simples fieles, a quienes atribuyen también ciertas funciones sacerdo-
Trento con las siguientes palabras: tales. He aquí las pruebas:
«Si alguno dijere que, con las palabras Haced esto en memoria mía
1.. LA SAGRADA ESCRITURA. El apóstol San Pedro dice dirigién-
(Lc 22,19), Cristo no instituyó sacerdotes a sus apóstoles o que no
les ordenó que ellos y los otros sacerdotes ofrecieran su cuerpo y su dose a los simples creyentes en cuanto distintos de los incrédulos:
«Vosotros, como piedras vivas, sois edificados en casa espiritual
sangre, sea anatema» (D 949). y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios
El Código canónico insiste en la misma doctrina:
por Jesucristo». Y un poco más abajo añade:
«El ministro que en persona de Cristo puede consagrar el sacra-
«Pero vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa,
mento de la eucaristía es únicamente el sacerdote ordenado válida-
pueblo adquirido para pregonar el poder del que os llamó de las ti-
mente» (cn.900,1.°).
nieblas a su luz admirable» (1 Petr 2,5-9).
3.. LA RAZÓN TEOLÓGICA. He aquí el argumento que expone El evangelista San Juan dice también, refiriéndose a todos los que
Santo Tomás: fueron comprados para Dios con la sangre del cordero:
«Este sacramento es de tanta dignidad, que no se realiza sino en «Digno eres (Cristo) de tomar el libro y abrir sus sellos, porque
persona de Cristo. Ahora bien: todo el que obra en persona de fuiste degollado, y con tu sangre has comprado para Dios hombres
otro debe hacerlo por la potestad que se le ha conferido. Y así de toda tribu, lengua, pueblo y nación, y los hiciste para nuestro Dios
como al bautizado le concede Cristo el poder de recibir este sacra- reino (reyes) y sacerdotes, y reinan sobre la tierra» (Apoc 5,9-10).
mento, al sacerdote, cuando se ordena, se le da para consagrarlo en 2.. Los SANTOS PADRES. Muchos Santos Padres, tales como
persona de Cristo, porque con ello se le pone en el grado de aque- San Ireneo, San Justino, San Agustín, San Basilio, San Jerónimo,
llos a quienes dijo el Señor: Haced esto en memoria mía. Hay que de- etcétera, hablan claramente del sacerdocio de los fieles comentando los
cir, por consiguiente, que es propio del sacerdote la consagración de textos de la Escritura que acabamos de citar.
este sacramento» 3 .
3.. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Escuchemos a dos de los últi-
mos pontífices que han regido la Iglesia de Cristo:
92. Escolio. El sacerdocio de los simples fieles.
Pío XI: «Porque no solamente gozan de la participación de este
Aunque ya hemos hablado de este asunto al explicar la naturale- misterioso sacerdocio y de este oficio de satisfacer y sacrificar aque-
za del carácter sacramental (cf. n.22 concl.6..), vamos a insistir ahora llos de quienes Nuestro Señor Jesucristo se sirve para ofrecer a
Dios la oblación inmaculada desde el oriente hasta el ocaso en todo
el rito esencial católico). Queda todavía por resolver si en estas nuevas ordenaciones tu- lugar (Mal 1,11), sino que toda la familia cristiana, llamada con razón
vieron verdadera intención de recibir la potestad sagrada para el sacrificio eucarístico (en el por el Príncipe de los Apóstoles «linaje escogido, real sacerdocio»
que no creen muchos de ellos), que es también absolutamente necesaria para la validez del (1 Petr 2,9), debe, tanto por sí como por todo el género humano, ofrecer sa-
sacramento del orden, como dice expresamente el propio León XIII en el lugar citado.
3 1I1,82,1. crificios por los pecados, casi de la misma manera que todo sacerdote y pontí-
fice `tomado de entre los hombres, en favor de los hombres es cons- Como explica Santo Tomás y es doctrina común en teología, el
tituido para todo lo que toca a Dios' (Hebr 5,2)» 4 . carácter sacramental no es otra cosa que «cierta participación del sa-
Pío XII: «No es de maravillarse que los fieles sean elevados a se- cerdocio de Cristo derivada del mismo Cristo» 7 . Y como el bautis-
mejante dignidad. En efecto, por el bautismo, los fieles, en general, mo y la confirmación imprimen carácter y estos dos sacramentos los
se hacen miembros del Cuerpo místico de Cristo Sacerdote, y por el reciben todos los fieles, síguese que todos ellos participan, más o me-
carácter que se imprime en sus almas son destinados para el culto di- nos, del sacerdocio de Cristo. Hemos explicado todo esto en otro
vino, participando así del sacerdocio de Cristo de un modo acomodado a su lugar, adonde remitimos al lector (cf. n.22).
condición» 5 . 3.° Esa participación en el sacerdocio de Cristo a través del ca-
4.a LA LITURGIA CATÓLICA. En la acción sacerdotal por excelen- rácter bautismal y de la confirmación faculta al simple fiel
cia, la santa misa, el sacerdote celebrante asocia continuamente los para recibir los demás sacramentos, confesar con valentía y
fieles asistentes al santo sacrificio, como si, de algún modo, lo ofre- fortaleza la fe de Cristo y actuar como ministro propio en el
cieran juntamente con él. Escuchemos nuevamente a Pío XII expo- sacramento del matrimonio.
niendo estas ideas: Es doctrina común admitida por todos los teólogos y proclama-
«Con no menor claridad, los ritos y las oraciones del sacrificio da en diferentes lugares por el mismo magisterio de la Iglesia.
eucarístico significan y demuestran que la oblación de la Víctima es El primer efecto —capacitación para recibir los demás sacra-
hecha por los sacerdotes en unión del pueblo. En efecto, no sólo el sa- mentos lo produce el carácter bautismal. El segundo —confesión
grado ministro, después del ofrecimiento del pan y del vino, dice esforzada y como por oficio de la fe cristiana— es fruto del carácter
explícitamente vuelto al pueblo: «Orad, hermanos, para que este sa- de la confirmación. Y la potestad para actuar como ministro en sentido
crificio mío y vuestro sea aceptado cerca de Dios omnipotente», sino propio y estricto del sacramento del matrimonio la confiere también el
que las oraciones con que es ofrecida la Víctima divina son dichas carácter del bautismo. De donde se sigue que no puede haber matri-
en plural, y en ellas se indica repetidas veces que el pueblo toma monio como sacramento sino entre cristianos bautizados.
también parte como oferente en este augusto sacrificio. Se dice, por
ejemplo: «Por los cuales te ofrecemos y ellos mismos te ofrecen... Por N.B. Para administrar válidamente el sacramento del bautismo
esto te rogamos, Señor, que aceptes aplacado esta ofrenda de tus sier- en caso de necesidad no se requiere carácter sacramental alguno,
vos y de toda tu familia... Nosotros, siervos tuyos, y también tu pueblo como ya hemos explicado en su lugar correspondiente (cf. n.49 con-
santo, ofrecemos a tu divina Majestad las cosas que tú mismo nos has c 1.3.a) .
dado, esta hostia pura, hostia santa, hostia inmaculada...» 6 4.° Pero de ningún modo tienen los simples fieles poder algu-
no sobre los sacramentos propiamente sacerdotales, o sea,
b) Interpretación teológica sobre la confirmación, eucaristía, penitencia, unción de los
Acabamos de poner de manifiesto el hecho del sacerdocio de los enfermos y orden sacerdotal.
fieles. Vamos a explicar ahora en qué sentido lo son, dando la inter- Es de fe que para confeccionar válidamente esos sacramentos se
pretación teológica justa y exacta a base de los siguientes principios: requiere la potestad sacerdotal que confiere el sacramento del orden
1.° Es falso y herético decir que todos los cristianos son sacer- al sacerdote o al obispo 8 .

dotes en el mismo sentido en que lo son los que han recibi- 5.° La parte que corresponde a los simples fieles en la celebra-
do debidamente el sacramento del orden. ción del santo sacrificio de la misa se refiere únicamente al
Consta expresamente por las declaraciones del concilio de Tren- ofrecimiento u oblación, por medio del sacerdote, de la
to contra los protestantes, que afirmaban semejante disparate hostia santa —consagrada exclusivamente por el sacerdote
(D 960; cf. 961-968). celebrante— y a la participación en los divinos misterios
mediante la comunión sacramental.
2.° Los simples fieles reciben, sin embargo, participación ver-
dadera y real del sacerdocio de Cristo por el carácter del Escuchemos a Pío XII explicando esta doctrina con toda clari-
bautismo y de la confirmación.
dad y precisión:
«La inmolación incruenta, por medio de la cual, una vez pro-
nunciadas las palabras de la consagración, Cristo está presente en el
Pío XI, encíclica Miserentissimus Redemptor: AAS 20 (1928) p.172.
Pío XII, encíclica Mediator Dei: AAS 39 (1947) p.555. 111,63,3.
Pío XII, ibid. e Cf. D 873 919 920 929 949 961-968.
altar en estado de víctima, es realizada solamente por el sacerdote, en rística, alaba la devoción de aquellos que no sólo desean nutrirse del
cuanto representa a la persona de Cristo y no en cuanto representa a alimento celestial durante la asistencia al sacrificio, sino que prefieren
las personas de los fieles. alimentarse de las hostias consagradas en el mismo sacrificio, si bien, como
Pero, al poner sobre el altar la Víctima divina, el sacerdote la él declara, se participa real y verdaderamente en el sacrificio aun
presenta al Padre como oblación a gloria de la Santísima Trinidad y cuando se trate de pan eucarístico debidamente consagrado con an-
para el bien de todas las almas. En esta oblación propiamente dicha, terioridad» 10 .
los fieles participan en la forma que les está consentida y por un do-
ble motivo: porque ofrecen el sacrificio no sólo por las manos del
sacerdote, sino también, en cierto modo, conjuntamente con él; y por- B) Ministro de la distribución de la eucaristía
que con esta participación también la oferta hecha por el pueblo cae
dentro del culto litúrgico. 93. He aquí lo que determina el nuevo Código canónico:
Que los fieles ofrecen el sacrificio por medio del sacerdote, es claro por
el hecho de que el ministro del altar obra en persona de Cristo en Canon 910. 1.° «El ministro ordinario de la sagrada comu-
cuanto Cabeza, que ofrece en nombre de todos los miembros; por lo nión es el obispo, el sacerdote y el diácono.
que con justo derecho se dice que toda la Iglesia, por medio de 2.° Ministro extraordinario es el acólito y otros fieles cristianos
Cristo, realiza la oblación de la Víctima. para ello deputados, según lo establecido en el canon 230,3.°».
Cuando se dice que el pueblo ofrece conjuntamente con el sacer- El canon 230,3.° establece lo siguiente:
dote, no se afirma que los miembros de la Iglesia, a semejanza del «Donde la necesidad de la Iglesia lo aconsejara así, a falta de los
propio sacerdote, realicen el rito litúrgico, visible —el cual pertene- ministros propios, pueden también los laicos, aunque no sean lecto-
ce solamente al ministro de Dios, para ello designado , sino que res o acólitos, suplirlos en ciertos oficios, tales como el ministerio
une sus votos de alabanza, de impetración y de expiación ante el de la palabra, presidir las preces litúrgicas, administrar el bautismo y
mismo Sumo Sacerdote, a fin de que sean presentadas a Dios Padre distribuir la sagrada comunión, según lo preceptuado por el de-
en la misma oblación de la Víctima y con el rito externo del sacer- recho».
dote. Es necesario, en efecto, que el rito externo del sacrificio mani- El Viático. «El oficio y el derecho de llevar a los enfermos la
fieste por su naturaleza el culto interno; ahora bien, el sacrificio de sagrada eucaristía a modo de Viático lo tienen el párroco, los vica-
la Nueva Ley significa aquel obsequio supremo con que el principal rios parroquiales, capellanes y el superior de una comunidad de clé-
oferente, que es Cristo, y con El y por El todos sus miembros mís- rigos religiosos o de sociedades de vida apostólica con relación a to-
ticos, honran debidamente a Dios» 9 .
dos los que vivan en la casa» (cn.911,1.°).
Y más adelante, refiriéndose a la comunión sacramental de los «En caso de necesidad o de licencia, al menos presunta, del pá-
fieles, que completa y redondea su participación activa en el sacrifi- rroco, capellán o superior al cual deben comunicarlo posterior-
cio eucarístico, añade el inmortal Pontífice: mente—, puede también administrar el Viático cualquier sacerdote
«Puesto que, como hemos dicho más arriba, podemos participar o cualquier otro ministro de la sagrada comunión» (cn.911,2.°).
en el sacrificio también con la comunión sacramental, por medio del
convite de los ángeles, la Madre Iglesia, para que más eficazmente 10 Pío XII, ibid., p.564.
`podamos sentir en nosotros de continuo el fruto de la redención'
(colecta del Corpus), repite a todos sus hijos la invitación de Cristo
Nuestro Señor: Tomad), comed... Haced esto en memoria mía».
A cuyo propósito el concilio de Trento, haciéndose eco del de-
seo de Jesucristo y de su Esposa inmaculada, nos exhorta ardiente-
mente «para que en todas las misas los fieles presentes participen no
sólo espiritualmente, sino también recibiendo sacramentalmente la
eucaristía, a fin de que reciban más abundante el fruto de este sacri-
ficio».
También nuestro inmortal predecesor Benedicto XIV, para que
quedase mejor y más claramente manifiesta la participación de los
fieles en el mismo sacrificio divino por medio de la comunión cuca-
Pío XII, encíclica .líediator Dei: AAS 39 (1947) p.555-556.
de la misa, vamos a dar unas nociones sobre su nombre, defini-
ción y errores en torno a ella.
SECCION II 95. 1. El nombre. El sacrificio eucarístico ha recibi-
do diversos nombres en el transcurso de los siglos. Y así:
a) EN LA SAGRADA ESCRITURA se la designa con los nombres de
La eucaristía como sacrificio «fracción del pan» (Act 2,42; 1 Cor 10,16) y «cena del Señor» (1 Cor
11,20).
b) ENTRE LOS GRIEGOS se emplearon las expresiones (d.U6Tocywylí.a
= celebración del misterio; Xa-rpeía = culto latréutico; ikpoupyta =
operación de lo sagrado; óúvotlt = colecta o reunión, etc. El nom-
bre más frecuente y común después del siglo iv es el de aEG-roupy¿a
Vamos a tratar ahora de la eucaristía como sacrificio, o = liturgia, sacro ministerio, derivado de i,a! Toupy&w = ministrar.
en el que se consagra la
sea, del santo sacrificio de la misa, c) ENTRE LOS LATINOS recibió los nombres de «colecta» o «con-
eucaristía. gregación» del pueblo; «acción», por antonomasia; «sacrificio»,
Dividimos la materia en dos capítulos, con sus correspon- «oblación», etc. Pero, a partir del siglo iv el nombre más frecuente y
dientes artículos, en la siguiente forma: común es el de misa.
La palabra misa proviene del verbo latino mittere, que significa
1." El sacrificio eucarístico en sí mismo. enviar. Es una forma derivada y vulgar de la palabra misión, del mis-
2.. Preceptos relativos al mismo. mo modo que las expresiones, corrientes en la Edad Media, de «co-
lecta, confesa, accesa», se toman por «colección, confesión, ac-
cesión».
CAPITULO I La expresión misa la derivan algunos de las preces dirigidas o en-
viadas a Dios (a precibus missis); otros, de la dimisión o despedida de los
El sacrificio eucarístico en sí mismo catecúmenos, que no podían asistir a la celebración del misterio euca-
rístico, sino sólo a la introducción preparatoria (hasta el credo). Se-
Subdividimos este capítulo en los siguientes artículos: gún parece, al principio designaba únicamente la ceremonia de des-
pedir a los catecúmenos; después significó las ceremonias e ins-
trucciones que la precedían (misa de catecúmenos); más tarde, la
1.0 Si la santa misa es verdadero sacrificio. celebración del misterio eucarístico (misa de los fieles), que venía a
2.° Esencia del santo sacrificio de la misa. continuación de la de los catecúmenos; finalmente, se designó con la
3." Fines y efectos. palabra misa toda la celebración del sacrificio eucarístico, desde el
4° Frutos de la santa misa. principio hasta el fin. Este es el sentido que tiene en la actualidad.
5.0 Valor del sacrificio eucarístico.
6." Aplicación de la santa misa. 96. 2. La realidad. Puede darse una triple definición
de la misa: metafísica, física y descriptiva. La primera se limita a
señalar el género y la diferencia específica; la segunda expre-
ARTICULO I sa, además, la materia y la forma del sacrificio del altar; la
Si la santa misa es verdadero sacrificio
ercera describe con detalle el santo sacrificio.

a) Definición metafísica: es el sacrificio que renueva el mismo de


94. Rogamos al lector tenga presente, como introduc- cruz en su ser objetivo.
ción a este importante asunto, lo que dijimos en el primer
En esta definición, la palabra sacrificio expresa el género, y el res-
volumen de esta obra acerca del sacrificio en general o de la fórmula, la diferencia específica.
(cf. n.353-55).
Antes de exponer la doctrina católica sobre el sacrificio b) Definición física: es el sacrificio inmolativo del cuerpo de Cristo
realizado en la cruz _y renovado en su ser objetivo bajo las especies sacramen- b) El vaticinio de Malaquías: «No tengo en vosotros complacen-
tales de pan y vino. cia alguna, dice Yavé Sebaot; no me son gratas las ofrendas de
En esta definición, la materia es el cuerpo de Cristo presente vuestras manos. Porque desde el orto del sol hasta el ocaso es gran-
bajo las especies sacramentales; la forma es el sacrificio inmolativo de mi nombre entre las gentes y en todo lugar se ofrece a mi nombre un
realizado en la cruz en cuanto renovado en su ser objetivo. En esta sacrificio humeante y una oblación pura, pues grande es mi nombre entre
misma forma puede distinguirse la razón genérica (sacrificio) y la ra- las gentes, dice Yavé Sebaot» (Mal 1,10-11).
zón específica (inmolado en la cruz y renovado en el altar). Estas palabras, según la interpretación de los Santos Padres y de
la moderna exégesis bíblica, se refieren al tiempo mesiánico, anun-
c) Definición descriptiva: es el sacrificio incruento de la Nueva cian el verdadero sacrificio posmesiánico y responden de lleno y en
Ley que conmemora y renueva el del Calvario, en el cual se ofrece a Dios, en absoluto al santo sacrificio de la misa.
mística inmolación, el cuerpo y la sangre de Cristo bajo las especies sacramen- c) La institución de la eucaristía. Cristo alude claramente al ca-
tales de pan y vino, realizado por el mismo Cristo, a través de su legítimo rácter sacrificial de la eucaristía cuando dice:
ministro, para reconocer el supremo dominio de Dios y aplicarnos los méritos
«Esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros. Haced esto en
del sacrificio de la cruz. memoria mía... Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es de-
En sus lugares correspondientes iremos examinando cada uno de
rramada por vosotros» (Le 22,19-20).
los elementos de esta definición. 2." Los SANTOS PADRES. La tradición cristiana interpretó siem-
pre en este sentido los datos de la Escritura que acabamos de citar.
97. 3. Errores. En torno al sacrificio de la misa se Son innumerables los testimonios.
han registrado, en el transcurso de los siglos, muchos errores 3." EL īM GISTERIO DE LA IGLESIA. Lo enseñó repetidamente en
y herejías. He aquí los principales: todas las épocas de la historia y lo definió expresamente en el conci-
lio de Trento contra los errores protestantes. He aquí el texto de la
a) Los petrobrusianos, valdenses, cátaros y albigenses (siglos xii definición dogmática:
xiii) negaron por diversos motivos que en la santa misa se ofrezca
a Dios un verdadero v propio sacrificio. «Si alguno dijere que en la misa no se ofrece a Dios un verdadero
y propio sacrificio o que el ofrecerlo no es otra cosa que dársenos a
b) Los falsos reformadores (Wicleff, Lutero, Calvino, Me-
.

lanchton, etc.) niegan también el carácter sacrificial de la santa misa. comer Cristo, sea anatema» (D 948).
c) Muchos racionalistas modernos y la mayor parte de las sec- 4." LA RAZÓN TEOLÓGICA ofrece varios argumentos de convenien-
tas protestantes hacen eco a estos viejos errores y herejías. cia. He aquí algunos:
a) No hay religión alguna sin sacrificio, que es de derecho na-
98. 4. Doctrina católica. Vamos a precisarla en dos tural I. Ahora bien: la religión más perfecta del mundo como úni-
ca revelada por Dios es la cristiana. Luego tiene que tener su sa-
conclusiones: crificio verdadero y propio, que no es otro que la santa misa.
Conclusión 1.' En la santa misa se ofrece a Dios un verdadero y pro-
b) La santa misa reúne en grado eminente todas las condicio-
pio sacrificio. (De fe divina, expresamente definida.) nes que requiere el sacrificio. Luego lo es. Más adelante veremos
cómo se cumplen, efectivamente, en la santa misa todas las condi-
He aquí las pruebas: ciones del sacrificio.
c) El Nuevo Testamento es mucho más perfecto que el Anti-
1." 1..v SAGRADA ESCRITURA. El sacrificio del altar fue anuncia- guo. Ahora bien: en la Antigua Ley se ofrecían a Dios verdaderos
do o prefigurado en el Antiguo Testamento y tuvo su realización en sacrificios -- entre los que destaca el del cordero pascual, figura
el Nuevo. Recogemos algunos textos: emocionante de la inmolación de Cristo (cf. 1 Cor 5,7) ; luego la
Nueva Lev ha de tener también su sacrificio propio, que no puede
a) El sacrificio de Melquisedec: «Y Melquisedec, rey de Salem, sa- ser otro que la renovación del sacrificio del Calvario, o sea, la santa
cando pan y vino, como era sacerdote del Dios Altísimo, bendijo a misa.
Abrahán, diciendo...» (Gen 14,18-19).
Ahora bien: según se nos dice en la misma Escritura, Cristo es Conclusión 2.' El sacrificio de la cruz y el sacrificio del altar son uno
sacerdote eterno según el orden de Alelquisedec (Ps 109,4; Hebr 5,5-9). solo e idéntico sacrificio, sin más diferencia que el modo de ofre-
Luego debe ofrecer un sacrificio eterno a base de pan y vino, como el cerse: cruento en la cruz e incruento en el altar. (Doctrina católica.)
del antiguo profeta. He ahí la santa misa prefigurada en el sacrificio
de Melquisedec. Cf. I l-I I,85, l .
Consta por los siguientes lugares teológicos: otra oblación, sino conmemoración de aquella hostia que Cristo ofreció»
(In ep. ad Hebr. 10,1).
1.° EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo enseña expresamente Recogiendo todos estos elementos, escribe con acierto un teólo-
—aunque sin definirlo de una manera directa— el concilio de go contemporáneo:
Trento con las siguientes palabras: «Este sacrificio eucarístico es idéntico al de la cruz, no solamen-
«Una y la misma es la víctima, uno mismo el que ahora se ofrece te porque es idéntico el principal oferente, Cristo, y la hostia ofreci-
por ministerio de los sacerdotes y el que se ofreció entonces en la da, Cristo paciente, sino, además, porque es una misma la oblación u
cruz; sólo es distinto el modo de ofrecerse» (D 940). ofrecimiento de Cristo en la cruz, sacramentalmente renovada en el altar.
Esto mismo ha repetido y explicado en nuestros días Su Santi- Esta oblación constituye el elemento formal de todo sacrificio. Sin
dad Pío XII en su admirable encíclica Mediator Dei: esta unidad de oblación no se da verdadera unidad e identidad del
«Idéntico, pues, es el sacerdote, Jesucristo, cuya sagrada persona sacrificio de la cruz y del altar» 4.
está representada por su ministro... No hay, pues como quieren algunos teólogos , diferencia
Igualmente idéntica es la víctima; es decir, el mismo divino Re- específica entre el sacrificio de la cruz y el del altar, sino sólo diferen-
dentor, según su humana naturaleza y en la realidad de su cuerpo y cia numérica; a no ser que la diferencia específica se coloque única-
mente en el modo de ofrecerlo, porque es evidente que el modo cruen-
de su sangre.
Es diferente, sin embargo, el modo como Cristo es ofrecido. to y el incruento son específicamente distintos entre sí. Pero esta di-
Pues en la cruz se ofreció a sí mismo y sus dolores a Dios, y la in- ferencia puramente modal no establece diferenciación alguna en el sa-
molación de la víctima fue llevada a cabo por medio de su muerte crificio en sí mismo, que es específicamente idéntico en el Calvario y
cruenta, sufrida voluntariamente. Sobre el altar, en cambio, a causa en el altar.
del estado glorioso de su humana naturaleza, la muerte no tiene ya do- Corolarios. 1.° El sacrificio de la cena fue también en sí mis-
minio sobre El (Rom 6,9), y, por tanto, no es posible la efusión de mo verdadero y propio sacrificio, aunque por orden al sacrificio de
sangre. Mas la divina sabiduría ha encontrado un medio admirable la cruz que había de realizarse al día siguiente. La razón es porque
de hacer patente con signos exteriores, que son símbolos de muerte, hubo en él todos los elementos esenciales del sacrificio: sacerdote
el sacrificio de nuestro Redentor» 2 . oferente, víctima e inmolación mística o sacramental, significada
por la separación de las dos especies.
2.- Los SANTOS PADRES. Lo repiten unánimemente. Por vía de 2.- Luego el sacrificio de la cena, el de la cruz y el del altar son
ejemplo, he aquí un texto muy expresivo de San Juan Crisóstomo: específicamente idénticos, aunque haya entre ellos un conjunto de
«¿Acaso no ofrecemos todos los días?... Ofrecemos siempre el diferencias accidentales, que en nada comprometen aquella identidad
mismo (sacrificio); no ahora una oveja y mañana otra, sino siempre específica esencial. El de la cena anunció el de la cruz, cuyos méritos
la misma. Por esta razón es uno el sacrificio: ¿acaso por el hecho de nos aplica el del altar.
ofrecerse en muchos lugares son muchos Cristos? De ninguna mane- 3.- El sacrificio del altar recoge, elevándolas al infinito, las tres
ra, sino un solo Cristo en todas partes; aquí íntegro y allí también, formas de sacrificio que se ofrecían a Dios en el Antiguo Testamen-
un solo cuerpo. Luego así como ofrecido en muchos lugares es un to: a) el holocausto, porque la mística oblación de la Víctima divina
solo cuerpo y no muchos cuerpos, así también es un solo sacrificio» 3. significa el reconocimiento de nuestra servidumbre ante Dios mu-
cho más perfectamente que la total combustión del animal que in-
3.- LA RAZÓN TEOLÓGICA. He aquí cómo se expresa Santo molaban los sacerdotes de la Antigua Ley; b) la hostia pacífica, por-
Tomás: que el sacrificio eucarístico es incruento y carece, por lo mismo, del
«Este sacramento se llama sacrificio por representar la pasión de horror de la sangre; y c) del sacrificio por el pecado, porque representa
Cristo, y hostia en cuanto que contiene al mismo Cristo, que es «hos- la muerte expiatoria de Cristo y nos la aplica a nosotros. Un tesoro,
tia de suavidad», en frase del Apóstol» (1II,73,4 ad 3). en fin, de valor rigurosamente infinito.
«Como la celebración de este sacramento es imagen representati-
va de la pasión de Cristo, el altar es representación de la cruz, en la que 4 R ■ DM>. P. B . RB 1DO, O.P., obispo de Salamanca: Prólogo al Tratado de la Santísi-
Cristo se inmoló en propia figura» (83,2 ad 2). ma Eucaristía, del Dr. Alastruev, 2.a ed. (BAC, 1952) p.XX.
«No ofrecemos nosotros otra oblación distinta de la que Cristo
ofreció por nosotros, es a saber, su sangre preciosa. Por lo que no es

2 Pío XII, encíclica Mediator Dei: AAS 39 (1947) p.548.


Hom. in ep. ad Epb. 21,2.
la participación en él por medio de la comunión del augusto sacra-
ARTICULO II mento, y aunque es absolutamente necesaria al ministro sacrificante,
en lo que toca a los fieles sólo es vivamente recomendable» I.
Esencia del sacrificio de la misa 3.' LA RAZÓN TEOLÓGICA. Santo Tomás advierte expresamente
que «en la consagración de este sacramento se ofrece sacrificio a Dios» 2.
Tratamos de averiguar en este artículo qué parte de la Y al explicar el modo con que esto se realiza, escribe textualmente:
misa constituye la esencia misma del sacrificio. «Por doble motivo se llama inmolación de Cristo a la celebración
99. 1. Opiniones. Hay muchas opiniones entre los de este sacramento. En primer lugar, porque... la celebración de este
sacramento es imagen representativa de la pasión de Cristo, que es
teólogos. He aquí las principales: una verdadera inmolación. En segundo lugar, por el orden que dice
a) Algunos parecen poner la esencia del sacrificio en el ofertorio a los efectos de la pasión, de cuyos frutos nos hace participar» 3 .
u oblación de la hostia antes de la consagración (Scoto, Biel y Vamos a precisar ahora en una nueva conclusión de qué forma
Otros). la doble consagración eucarística representa y reproduce formalmente
b) Otros, en la consagración y comunión del sacerdote (Soto, de una manera mística e incruenta el sacrificio cruento de la cruz.
San Belarmino, Lugo, San Alfonso de Ligorio, etc.).
Conclusión 2.' La consagración de las dos especies constituye formal-
c) Otros, en la comunión solamente (Gabriel de San Vicente). mente el sacrificio eucarístico, en cuanto que Cristo, por la separa-
d) Otros, en la consagración, oblación de la hostia consagrada, ción simbólica o sacramental de su cuerpo y de su sangre bajo las
fracción, mezcla de las dos especies y comunión (Cano, Valencia, etc.). distintas especies, que representan su inmolación cruenta en la
e) Otros, finalmente, en la sola consagración de las dos espe- cruz, se ofrece e inmola a su Eterno Padre de una manera incruen-
cies (Santo Tomás, San Buenaventura, Cayetano, Suárez, Salmanti- ta, mística o sacramental.
censes, Juan de Santo Tomás, Billot y la mayor parte de los teó-
logos). Es la explicación sencilla y clara de Santo Tomás 4, a la que
vuelven los teólogos después de innumerables tentativas de nuevas
100. 2. Doctrina católica. Vamos a precisarla en las explicaciones, que han tenido que ir abandonando sucesivamente.
siguientes conclusiones: Es también la que enseña claramente Pío XII en su encíclica Media-
tor Dei. He aquí sus propias palabras:
Conclusión 1.' La esencia del sacrificio de la misa consiste en la sola «En la cruz se ofreció a sí mismo y sus dolores a Dios, y la in-
consagración de las dos especies. (Doctrina católica.) molación de la víctima fue llevada a cabo por medio de su muerte
cruenta, sufrida voluntariamente. Sobre el altar, en cambio, a causa
He aquí las pruebas: del estado glorioso de su naturaleza, la muerte no tiene ya dominio sobre
1.a LA SAGRADA ESCRITURA. Como hemos visto más arriba, las El (Rom. 6,9), y, por tanto, no es posible la efusión de sangre. Mas
palabras que pronunció Nuestro Señor Jesucristo en la institución la divina sabiduría ha encontrado un medio admirable de hacer pa-
de la eucaristía se toman como prueba de su carácter sacrificial. Aho- tente, bajo los signos exteriores que son símbolos de muerte, el sa-
ra bien: esas palabras son precisamente las de la consagración eucarís- crificio de nuestro Redentor. Ya que por medio de la transustan-
tica nada más. Luego en la sola consagración consiste la esencia del ciación del pan en el cuerpo y del vino en la sangre de Cristo, así
sacrificio eucarístico. como se tiene realmente presente su cuerpo, así también se tiene su
2.. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. La doctrina de la conclusión, sangre. De este modo, las especies eucarísticas, bajo las cuales está presen-
que era va la más común entre los teólogos, ha venido a convertirse te, significan la cruenta separación del cuerpo_}' de la sangre. Así, la demos-
en doctrina católica oficial después de la admirable encíclica de Pío XII
Mediator Dei, donde la enseña expresamente, con su magisterio ordi- 1 Pio \ II, encíclica .11ediator Dei: AAS 39 (1947) p.563.
nario, a toda la Iglesia universal. He aquí las palabras del Sumo Z I11,82,10 c v ad 1.
} 1I1,83,1.
Pontífice: 4 He aquí sus propias palabras, expuestas como de paso al resolver una de las obje-

«Hay que afirmar una vez más que el sacrificio eucarístico consis- ciones, como si se tratara de la cosa más natural y sencilla del mundo: »La pasión del Se-
ñor se representa en la misma consagración de este sacramento, en la cual no debe consagrarse
te esencialmente en la inmolación incruenta de la víctima divina, in- el cuerpo sin la sangre. El pueblo puede recibir el cuerpo sin la sangre, sin que por ello
molación que es místicamente manifestada por la separación de las se siga detrimento alguno, porque el sacerdote ofrece y toma la sangre en persona de
sagradas especies y por la oblación de las mismas hecha al Eterno todos, y, además, porque Cristo entero está contenido bajo una y otra especie»
(II1,80,12 ad 3).
Padre. La santa comunión pertenece a la integridad del sacrificio ..• a
tración de su muerte real en el Calvario se repite en todos los sacri- en la cruz, pero no propiciatorio, o que sólo aprovecha al que lo reci-
ficios del altar, porque, por medio de símbolos distintos, se significa be; y que no debe ser ofrecido por los vivos y los difuntos, por los
y demuestra que Jesucristo está en estado de víctima» 5 . pecados, penas, satisfacciones y otras necesidades, sea anatema» (D 950).
En la expresión propiciatorio —empleada por el concilio— se so-
Corolarios. 1." De estas dos conclusiones se desprende clara- brentiende la impetración, como explica el mismo concilio en otro lu-
mente que no están en lo cierto ninguna de las teorías que hemos gar (cf. D 940).
expuesto al principio de este artículo, a excepción de la que ponía la Expliquemos ahora brevemente cada una de esas cuatro finalida-
esencia del sacrificio de la misa en la sola consagración de las dos des en particular.
especies.
2.° Sin embargo —como ya dijimos más arriba (cf. n.81,21—,
en la consagración de una sola de las dos especies se incoa ya el sa- A) Adoración
crificio eucarístico, lo que es suficiente para que sea válida la consa-
gración de una sola especie, aunque sea, de suyo, ilícita y horrenda- 101. La santa misa es, en primer lugar, un sacrificio latréutico
mente sacrílega si se hiciera voluntariamente, ya que es ilícito y sacrí- (del griego Xa'rpce, adoración), porque por la mística inmolación de
lego dejar incompleto el sacrificio. Jesucristo bajo las especies de pan y vino se ofrece a Dios un sacri-
3.° Luego no cumple con el precepto eclesiástico de oír misa ficio de valor infinito en reconocimiento de su supremo dominio so-
los domingos y días festivos el que oye toda la misa excepto la consa- bre nosotros y de nuestra humilde servidumbre hacia El, que es lo
gración de las dos especies, porque en ella está precisamente la esencia propio de la adoración de latría.
del sacrificio. Ni tampoco cumple el que oye la doble consagración, Esta finalidad se consigue siempre, infaliblemente, aunque cele-
omitiendo todo lo demás; porque, aunque oyó la esencia del sacrifi- bre la misa un sacerdote indigno y en pecado mortal. La razón es
cio, faltó a la integridad del mismo, que está preceptuada por la Igle- porque este valor latréutico o de adoración depende de la dignidad
sia: «oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar» (Cate- infinita del Sacerdote principal que lo ofrece y del valor de la Vícti-
cismo nacional español). ma ofrecida. Por eso se produce siempre, infaliblemente, ex opere
operato.
ARTICULO II1 Corolario. Una sola misa glorifica más a Dios que le glorifica-
rán en el cielo por toda la eternidad todos los ángeles y santos y
Fines y efectos del santo sacrificio de la misa bienaventurados juntos, incluyendo a la misma Santísima Virgen
María, Madre de Dios. La razón es porque toda la glorificación que
La santa misa, como reproducción incruenta del sacrificio las criaturas ofrecerán a Dios eternamente en el cielo será todo lo
grande que se quiera, pero no infinita; mientras que la santa misa
del Calvario, tiene los mismos fines y produce los mismos glorifica infinitamente a Dios, en el sentido riguroso y estricto de la
efectos que el sacrificio de la cruz. Son los mismos que los palabra.
del sacrificio en general como acto supremo de religión, pero En retorno de esta inmensa glorificación, Dios se inclina amoro-
en grado incomparablemente superior, por la grandeza infini- samente hacia sus criaturas. De ahí procede el inmenso tesoro que
ta del sacrificio redentor. representa para nosotros el santo sacrificio del altar.
Vamos a establecer en forma de conclusión la doctrina ca-
tólica sobre los fines y efectos de la santa misa.
B) Reparación
Conclusión. La santa misa es, a la vez, un sacrificio de adoración, re-
paración, impetración y acción de gracias. (De fe divina, expresamen-
102. La santa misa, como renovación que es del mismo sacrifi-
te definida.)
cio redentor, tiene toda su virtud infinita y toda su eficacia repara-
El concilio de Trento definió solemnemente esta doctrina en el dora.
siguiente canon: Claro que este efecto no se nos aplica en toda su plenitud infini-
«Si alguno dijere que el sacrifico de la misa sólo es de alabanza y ta (bastaría una sola misa para reparar, con gran sobreabundancia,
de acción de gracias, o mera conmemoración del sacrificio cumplido todos los pecados del mundo y liberar de sus penas a todas las al-
mas del purgatorio), sino en grado limitado y finito, según nuestras
Pu) XII, encíclica , lediator Dei: AAS 39 (1947) p.548.
disposiciones. Pero, con todo:
a) Nos alcanza —de suyo ex opere operato, si no le ponemos cio eucarístico por antonomasia, porque es el mismo Cristo quien se
obstáculos— la gracia actual, necesaria para el arrepentimiento de inmola por nosotros y ofrece a su Eterno Padre un sacrificio de ac-
nuestros pecados. Lo enseña expresamente el concilio de Trento: ción de gracias que iguala, e incluso supera, a los beneficios inmen-
«Pues aplacado el Señor por la oblación de este sacrificio, conce- sos que de El hemos recibido.
diendo la gracia y el don de la penitencia, perdona los crímenes y peca- Corolario. Sin la santa misa, nuestra deuda de gratitud para
dos, por grandes que sean» (D 940). con Dios por los inmensos beneficios que de El hemos recibido en
b) Nos remite siempre, infaliblemente si no ponemos obstácu- el orden natural y en el sobrenatural quedaría eternamente insatisfe-
lo, parte, al menos, de la pena temporal que teníamos que pagar por
nuestros pecados en este mundo o en el otro. Y este efecto puede cha. Con una sola misa, en cambio, podemos cancelarla totalmente,
con saldo infinito a nuestro favor.
producirlo también en favor de las almas del purgatorio, como de-
claró expresamente el mismo concilio de Trento (D 940 y 950). El
grado y medida de esta remisión depende de nuestras disposiciones,
ARTICULO IV
al menos en lo relativo a las penas debidas por nuestros propios pe-
cados; porque en lo relativo al grado de descuento a las almas del
Frutos de la santa misa
purgatorio, es lo más probable que ex opere operato dependa única-
mente de la voluntad de Dios, aunque ex opere operantis ayude tam-
bién mucho la devoción del que dice la misa o del que la encargó'. Independientemente de los efectos o frutos que produce
en nuestras almas la eucaristía como sacramento, o sea, la sa-
Corolario. Ningún sufragio aprovecha tan eficazmente a las al- grada comunión que examinaremos en su lugar correspon-
mas del purgatorio como la aplicación del santo sacrificio de la diente —, preguntamos aquí cuáles son los frutos de la santa
misa. Y ninguna otra penitencia sacramental pueden imponer los con- misa considerada como sacrificio expiatorio e impetratorio.
fesores a sus penitentes cuyo valor satisfactorio pueda compararse,
de suyo, al de una sola misa ofrecida a Dios. Todos los teólogos están de acuerdo en señalar cuáles
son, aunque no coinciden en la terminología para designar-
los. Nos parece que la más exacta y sencilla es la que dis-
C) Impetración tingue cuatro clases de frutos: generalísimo, general, especial y es-
pecialísimo 1 . He aquí la explicación de cada uno en particular.
103. La santa misa tiene un inmenso valor impetratorio para ob-
tener de Dios todas cuantas gracias necesitemos. No solamente por-
que constituye el acto central de la liturgia católica y contiene
fórmulas bellísimas de oración deprecatoria, sino porque, a este gran A) Generalísimo
valor como oración oficial de la Iglesia, añade la eficacia infinita de
la oración del mismo Cristo, que se inmola místicamente por nos- 105. Se llama así el fruto que sobreviene a toda la Iglesia univer-
otros y está realmente allí «siempre vivo para interceder por nos- sal por el solo hecho de celebrar la misa, independientemente de la
otros» (Hebr 7,25). Por eso, la santa misa, de suyo, ex opere operato, intención del ministro, que no podría impedir este fruto o aplicarlo
mueve a Dios infaliblemente a concedernos todas cuantas gracias a otra finalidad distinta, ya que proviene de la misa en cuanto sacri-
necesitemos, si bien la concesión efectiva de esas gracias se mide por ficio ofrecido a Dios por Cristo y por la Iglesia.
el grado de nuestras disposiciones, y hasta puede frustrarse total- Este fruto generalísimo afecta a todos los fieles, vivos o difun-
mente por el obstáculo voluntario que le pongan las criaturas. tos, con tal que no pongan óbice. He aquí las razones que lo prue-
ban:
Corolario. No hay triduo, ni novena, ni oración alguna que a) En virtud de la comunión de los santos, las obras buenas reali-
pueda comparse, de suyo, a la eficacia impetratoria de una sola misa. zadas por cualquier cristiano en gracia aprovechan a todos los de-
más miembros del Cuerpo místico de Cristo; luego con mucha ma-
D) Acción de gracias yor razón aprovechará a todos ellos el fruto de la oblación de Cris-
to, que es su divina Cabeza.
b) Cristo, que se ofreció en la cruz a su Eterno Padre como
104. Como ya dijimos en su lugar correspondiente, la palabra Mediador de todos los hombres, se ofrece en la santa misa como
eucaristía significa acción de gracias. El sacrificio del altar es el sacrifi-
1 Cf. 11I,79,5; Suppl. 71,9 ad 3 et 5. 1 Cf. NI:vRC, Instrtutiones morales 11,1593.
Cabeza de toda la Iglesia para aplicar los méritos de la cruz a toda Es probable que pueda percibirse este fruto de todas las misas
ella. que se oigan, aunque sean varias a la vez 2 .
c) La liturgia de la misa expresa claramente esta finalidad gene-
ralísima en diferentes momentos del rito sacrificial: Por todos los fieles
cristianos, vivos y difuntos...; Por nuestra salud y la de todo el mundo; Para C) Especial
utilidad nuestra y de toda su santa Iglesia (contestación al Orate fratres); 107. Es el fruto que corresponde a la persona o personas por
Que te ofrecemos en primer lugar por tu santa Iglesia... y por todos los fieles quienes el sacerdote aplica la santa misa. Puede aplicarse por los vi-
ortodoxos, que profesan la fe católica y apostólica (canon); Nosotros tus vos o por los difuntos (D 950), ya sea en general, ya por alguno de
siervos, y con nosotros tu pueblo santo (ibid.). ellos en particular.
No todos los cristianos, sin embargo, reciben por igual este fru- Este fruto especial es impetratorio, satisfactorio y propiciatorio;
to generalísimo. Depende en gran parte del grado de fervor con que y se aplica infaliblemente —aunque en medida y grado sólo por
se unan espiritualmente a todas las misas que se celebran en el mun- Dios conocido— a la persona o personas por quienes se ofrece el
do entero; práctica utilísima, que descuidan, por desgracia, muchos sacrificio, con tal que no pongan óbice.
de ellos. En el artículo siguiente examinaremos las principales cuestiones
que plantea la aplicación de este fruto especial de la santa misa.

B) General D) Especialísimo
108. Es el fruto que corresponde al sacerdote celebrante, quien
106. Es el fruto que perciben los que participan de algún modo lo recibe ex opere operato de una manera infalible —con tal de no
en la celebración de la santa misa en unión con el sacerdote, y es in- poner óbice , aunque celebre la misa por otros. Y esto no sólo
dependiente también de la intención del sacerdote, que no puede por razón de la sagrada comunión que recibe, sino por razón del
impedirlo o desviarlo. En realidad coincide sustancialmente con el
mismo sacrificio que ofrece en nombre de Cristo, Sacerdote princi-
fruto anterior (el generalísimo), del que sólo se distingue en el grado pal del mismo.
de participación. Y aun dentro de esta subdivisión cabe distinguir Este fruto es personal e intransferible, aunque admite muchos
dos categorías de participantes: grados de intensidad, según el fervor o devoción con que el sacer-
a) Los que sirven inmediatamente al altar (diácono y minoris- dote celebre la misa. Alejandro VII condenó una proposición que
tas) participan de este fruto en grado excelente, aunque siempre en afirmaba ser lícito al sacerdote recibir doble estipendio por una sola
proporción con el grado de su fervor o devoción. En este sentido,
aunque sea un seglar— participa más, de suyo, misa aplicando al que la encarga este fruto especialísimo, además del
el simple acólito especial (D 1108).
que los meros fieles asistentes. El valor de este fruto es muy superior al generalísimo y al gene-
b) Los fieles que asisten al sacrificio, sobre todo si se unen al ral; pero no es seguro que supere también al especial, aunque no fal-
sacerdote celebrante y toman parte en la santa misa cantando las tan teólogos que lo afirman terminantemente.
oraciones, dialogándolas, etc. Caben, sin embargo, infinidad de gra-
dos en esta participación, según las disposiciones íntimas de cada
uno.
El sacerdote alude varias veces, en las oraciones de la misa, a los ARTICULO V
fieles que asisten al santo sacrificio, y que, de alguna manera, lo
concelebran con él. He aquí algunos textos: Orad, hermanos, para que Valor del sacrificio eucarístico
este sacrificio mío y vuestro sea agradable en presencia de Dios Padre omni-
potente; Acuérdate, Señor..., y de todos los circunstantes..., por quienes te 109. 1. Noción. No es lo mismo valor que fruto del
ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alaban a, por sí y por
todos los suyos (memento de vivos). sacrificio eucarístico. Se distinguen como la causa y el efecto.
En su aspecto expiatorio, este fruto puede ser aplicado por los Y así:
fieles en sufragio de las almas del purgatorio, y, probablemente, a) Se entiende por valor la eficacia que la misa tiene por la dig-
también en favor de los vivos que no pongan óbice. En cuanto im- nidad infinita del oferente principal (Cristo) y de la cosa ofrecida (su
petratorio, puede ofrecerse para alcanzar cualquier gracia de Dios
para sí o para los demás. 2 Cf. PRt MMtt.R, Manuale Theologiae Moralis III n.243; CAPPELLO, De sacrameatis I,558.
propio cuerpo y sangre preciosa) para conferir bienes al oferente mi- 1.' POR LA IDENTIDAD ENTRE EL SACRIFICIO DE LA CRUZ Y EL DEL AL-
nisterial (el sacerdote) y a aquellos por los cuales se ofrece el sacri- TAR. Hemos hablado ya de esto más arriba (cf. n.98,2.').
ficio. 2.. POR RAZÓN DE LA OBLACIÓN DE CRISTO. Este argumento,
b) Reciben el nombre de frutos los bienes mismos que Dios complementario del anterior, es también del todo claro y evidente.
concede en atención al sacrificio del altar. En el artículo anterior he- En la misa, en efecto, no sólo se ofrece el cuerpo de Cristo, sino
mos hablado ya de los frutos. En el presente hablaremos del valor de que el oferente es también el mismo Cristo. La víctima es Cristo, el
la santa misa. oferente principal es Cristo, y el acto de oblación, tanto externo como in-
terno, es una acción de Cristo. Ahora bien: el cuerpo de Cristo es de
110. 2. Prenotandos. Para resolver con claridad y valor infinito; la persona de Cristo oferente es de infinita dignidad,
acierto esta cuestión interesantísima, es preciso tener en cuen- y la acción oblativa, en cuanto procedente de la persona del Verbo
ta los siguientes prenotandos: —única que hay en Cristo , es de infinita estimabilidad.
1. EN EL SACRIFICIO DE LA ;MISA INTERVIENEN EN DIFERENTES AS- 3.' POR LA MISMA INFINITUD DE LOS EFECTOS DE LA MISA. La efica-
PECTOS: cia del sacrificio de la misa, por parte de los efectos que produce, es,
a) Cristo, como Sacerdote principal y Cabeza del Cuerpo mís- de suyo, infinita. Porque, aunque de hecho no produzca infinitos efec-
tico. tos (porque los efectos creados no pueden ser infinitos extensiva ni
b) La Iglesia, a la que Cristo confió la renovación de su sacrifi- intensivamente), puede, sin embargo, producir más y mayores efec-
cio redentor. tos sin límite alguno, de suerte que nunca puede alcanzarse un tope
c) El sacerdote celebrante, en virtud de los poderes recibidos en número o intensidad más allá del cual no pueda extenderse la efi-
en su ordenación sacerdotal. cacia del sacrificio del altar. Luego el valor de la santa misa es, de
d) Los restantes ministros y los fieles asistentes. suyo, infinito, pues de lo contrario no podrían serlo sus efectos, ya
que el efecto no puede ser superior a su causa.
2." EL INFINITO PUEDE CONSIDERARSE DE DOS MODOS:
a) Intensivamente, en cuanto que tiene la plenitud total del ser, y Conclusión 2.' En su aplicación a nosotros, la eficacia impetratoria y
no puede en modo alguno ser mayor de lo que es. En este sentido, satisfactoria de la santa misa es finita y limitada tanto intensiva
sólo Dios es infinito. como extensivamente.
b) Extensivamente, en cuanto que no puede encontrar un tope
más allá del cual no pueda pasar (v.gr., la numeración, que siempre La razón es muy clara y sencilla. El hombre es, de suyo, finito;
puede ser mayor). En este sentido, infinito es lo mismo que indefi- luego es absolutamente incapaz de un bien intensivamente infinito.
nido. Por otra parte, el número de hombres es también necesariamente
finito; luego el fruto del sacrificio no puede ser extensivamente infini-
3." EI. VALOR O EFICACIA DE UNA COSA PUEDE. SER: to. Se confirma esto mismo por otro capítulo: la pena eterna asigna-
a) Extensivamente infinito, si de suyo no encuentra limitación da a los condenados del infierno no se les puede remitir o perdonar;
alguna en la producción de sus efectos. luego el fruto de la misa no puede extenderse a todos los hombres
b) Extensivamente finito, si encuentra de hecho limitación en la existentes, aunque esto no provenga de falta de virtud en la misa,
producción de sus efectos. sino de la radical indisposición del sujeto receptor, como explicare-
mos en las siguientes conclusiones.
111. 3. Conclusiones. Teniendo en cuenta las no-
ciones y prenotandos anteriores, vamos a precisar el valor o Conclusión 3.' Los frutos de la misa son limitados incluso con rela-
ción al sujeto que los recibe, de suerte que no se le confieren en
eficacia de la santa misa en una serie de conclusiones. toda la medida o extensión con que podría recibirlos, sino única-
mente en la medida y extensión de sus disposiciones actuales.
Conclusión 1.' El sacrificio de la misa, en sí mismo considerado (o
sea, prescindiendo de su aplicación a nosotros), tiene un valor abso-
lutamente infinito tanto intensiva como extensivamente. He aquí las pruebas:
He aquí las pruebas que descubre sin esfuerzo la razón 1.' POR LA PRÁCTICA DE LA IGLESIA Y EL SENTIDO DE LOS FIELES. La
práctica de la Iglesia es repetir la aplicación del sacrificio en favor
teológica 1 : de una determinada persona viva o difunta o para obtener una mis-
Cf. DURoNZO, De eucharistia a.52-53. ma gracia. Ahora bien: si el fruto de la misa no fuera limitado, sería
absurda la repetición de la misa por una misma persona o finalidad, argumentos que propugnan los adversarios de esta doctrina, y nos
ya que bastaría una sola misa para llenar a todos los hombres del parece que ninguno de ellos tiene fuerza demostrativa alguna. En
mundo de toda clase de bienes y liberar de un solo golpe a todas las efecto:
almas del purgatorio. a) El fruto de la misa no puede medirse o limitarse por la devo-
2.' POR PARIDAD CON EL SACRIFICIO DE LA CRUZ. El sacrificio de la ción de los oferentes (a no ser que sean, a la vez, los sujetos receptores
cruz, aunque sea de infinito valor y eficacia, tiene, sin embargo, una del mismo, por aplicarse la misa a su propia intención; en cuyo caso
aplicación limitada según la ordenación de Dios y las disposicio- claro está que depende únicamente de sus propias disposiciones,
nes de los hombres— a través de los sacramentos, méritos, satisfac- como afirmamos en la conclusión), porque estos oferentes el
ciones y oraciones. Luego por idéntico motivo, y con mayor razón, sacerdote y los fieles-- son únicamente los oferentes instrumentales,
ocurrirá lo mismo con el sacrificio del altar. de los que no depende en modo alguno la intrínseca eficacia del sa-
crificio, como ya hemos visto más arriba. El sacrificio eucarístico re-
3.' POR PARIDAD CON LOS SACRAMENTOS. También los sacramen- cibe su eficacia infinita únicamente de parte de Cristo, que es su ofe-
tos tienen infinita eficacia (aunque de otro género que la pertene- rente principal.
ciente al sacrificio de la misa), y, sin embargo, producen siempre un b) Tampoco queda limitado por la voluntad de Dios o de Cristo
efecto limitado, por razón de las limitadas disposiciones del sujeto — como se afirma arbitrariamente sin razón ni fundamento algu-
que los recibe. Luego lo mismo ocurrirá con el sacrificio del altar no , porque esto contradice el modo normal con que obra la divi-
por parte de las disposiciones del sujeto a quien se aplica. na Providencia, ya que, como aparece claramente en el mecanismo
de las causas naturales, en la economía de los sacramentos y en el
4.' POR PARIDAD CON EL MODO DE OBRAR DE LAS CAUSAS NATURALES.
Las causas naturales no comunican toda su virtud en el grado máxi- mismo sacrificio de la cruz, Dios no tasa ni limita arbitraria o vio-
mo en que podrían hacerlo, sino según la condición y disposiciones lentamente el efecto de las causas segundas, sino que las mueve se-
del sujeto que la recibe (v.gr., el fuego quema más o menos según gún su propia naturaleza v virtud, de suerte que' la causa primera
nos acerquemos más o menos a él). Luego lo mismo ocurrirá con — de infinita virtud procede de manera ilimitada, en cuanto de
las causas sobrenaturales, dado el paralelismo entre el orden natural ella depende, a la producción de sus efectos. Con qué fundamento
y el sobrenatural. y bajo qué razón se la pretende limitar por la voluntad de Dios o de
Cristo cuando se trata de la aplicación de los frutos de la santa misa,
Conclusión 4.' La única razón de la limitación o medida del fruto del que no constituyen sino un caso particular y concreto de la provi-
sacrificio son las disposiciones del sujeto a quien se aplica. dencia de Dios, que procede siempre de otra manera completamente
distinta?
Acabamos de ver que las disposiciones del sujeto a quien se apli- c) Tampoco puede limitarse por la intención del sacerdote celebran-
ca limitan el fruto del sacrificio, que tiene, de suyo, virtud infinita o te, porque esa intención no es causa de los efectos del sacrificio
ilimitada (conclusión primera). — que los produce la misa por sí misma , sino que se limita a de-
En esta conclusión avanzamos un paso más, y decimos que esas signar la persona o finalidad a que deben aplicarse aquellos frutos.
disposiciones del sujeto receptor son la única razón de la limitación Escuchemos a los famosos Salmanticenses explicando esta doctrina:
de esos frutos, sin que pueda asignarse ninguna otra causa indepen- «A la intención del sacerdote pertenece la extensión del sacrificio
diente de esas disposiciones. Se prueba: a estas o aquellas personas por las cuales se aplica especialmente. Pero,
supuesta esta extensión o designación, el sacrificio influye no según
1." POR LA AUTORIDAD DE SANTO TOMÁS. Lo dice expresamente la medida o cantidad de intención del sacerdote, sino según la propia
repetidas veces y es una consecuencia lógica de los principios tomis- virtud que tiene de suyo y según la disposición de aquellos en los que causa su
tas sobre la medida de la infusión de la gracia y de las formas en ge- efecto» 4.
neral. He aquí algunos textos: Es, pues, claro que la única razón de la limitación o medida del
«Aunque esta oblación sea suficiente, de suyo, para satisfacer por fruto infinito del sacrificio del altar la constitiven o señalan las dis-
toda la pena, satisface sólo por quienes se ofrece o por quienes la posiciones del sujeto por quien se aplica.
ofrecen en la medida de la devoción que tienen" no por toda la pena» 2.
«A cada uno aprovecha más o menos según su devoción» 3 . Corolarios. De esta conclusión se siguen, como corolarios ine-
vitables, algunas consecuencias muy importantes. He aquí las princi-
2.° POR EXCLUSION DE LAS RAZONES EN CONTRARIO. Tres son los pales:
2
111,79,7 ad 2. ° SALM 1NTICENSES, De eucharistia disp.13 dub.6 § 3 n.120 (París 1882) p.852.
I.. Por muy santo que sea el sacerdote celebrante o muy gran- Conclusión 6.' Incluso en cuanto al fruto especial, la misa aplicada
de la devoción de las personas que encargan una misa en favor de por muchos aprovecha a cada uno de ellos exactamente igual que si
otra tercera (v.gr., por la conversión de un pecador), puede fallar la se aplicase por uno solo en particular; pero la Iglesia prohibe reci-
bir más de un estipendio por cada una de las misas que se ce-
obtención de la gracia pedida por la indisposición del sujeto por quien se lebren.
aplica la misa. Por eso, en la práctica hay que rogar al Señor que to-
que el corazón de ese sujeto para que no ponga obstáculos a la re- Esta conclusión no es admitida por todos los teólogos en su pri-
cepción de esa gracia, aplicando a esta finalidad parte, al menos, del mera parte, aunque sí en la segunda. Están por ella gran número de
fruto impetratorio de la misma misa. teólogos antiguos y modernos, tales como el cardenal Cayetano,
2.' Cuando se aplica la misa por tal o cual alma del purgatorio, Vázquez, Juan de Santo Tomás, Gonet, Salmanticenses, Billuart,
no se mide la cantidad del fruto expiatorio por la devoción o fervor San Alfonso, Marc, Hugón, Diekamp, Ballerini, Doronzo, etc. La
de quienes encargan la misa, sino por el grado mayor o menor de niegan, entre otros, Scoto, Suárez, Lugo, Franzelin, Pesch, Billot,
caridad y de gracia que posee el alma actualmente en el purgatorio o Van Noort, De la Taille, Cappello, Genicot, Noldin, etc.
por el modo con que se condujo durante su vida en la tierra, y por
el que mereció que se le aplicaran los sufragios después de su muer- Vamos a probar la conclusión en cada una de sus partes.
te 5 No obstante, la mayor devoción del que celebra o encarga la
. PRIMERA PARTE: Aprovecha a cada uno como si sólo por él se hubiera
misa puede redundar también en favor del alma del purgatorio, no aplicado. La razón es porque, como hemos demostrado en la primera
en virtud de la eficacia ex opere operato de la misa (que es indepen- conclusión, el sacrificio de la misa tiene en sí mismo un valor infinito
diente de esa devoción), sino por el fruto satisfactorio de esa misma tanto intensiva como extensivamente. Y si, al aplicarse a nosotros,
devoción (ex opere operantis), que puede aplicársele también al alma se limita y circunscribe (concl.2.' y 3.'), ello no se debe al sacrificio
que sufre en el purgatorio. mismo, sino única y exclusivamente a las disposiciones de': sujeto a
3.' Todas las gracias conducentes a la gloria de Dios v al bien quien se aplica (concl.4.'). Luego, después que este sujeto ha recibi-
propio o del prójimo las obtendríamos infaliblemente con la santa do íntegramente la porción que le corresponde según sus disposicio-
misa si nadie pusiera el menor obstáculo para alcanzarlas. El hecho nes, todavía queda un remanente infinito, que puede ser percibido
de no obtener alguna gracia pedida a través de la aplicación de la por millares de sujetos secundarios sin mengua ni menoscabo del
santa misa obedece únicamente a una de estas dos causas: o a la in- primer participante.
disposición del sujeto receptor o a que esa gracia no conviene al bien Como hemos dicho, muchos autores antiguos y modernos —so-
espiritual de la persona para quien la pedimos (v.gr., la salud de un
enfermo). En este último caso, la divina Providencia cambia miseri- bre todo los de índole práctica, poco acostumbrados a las especula-
cordiosamente el objeto de nuestra petición y nos concede otra gra- ciones teológicas— rechazan esta primera parte de la conclusión, y
dicen que, si se aplica el fruto especial por varias personas, tocan a
cia mejor (v.gr., la muerte santa del enfermo, que le asegura su felici- menos cada una de ellas, porque se reparte entre todas lo que se
dad eterna); con lo cual el fruto de la santa misa nunca queda frus-
trado por este segundo capítulo, aunque puede frustrarse totalmente hubiera llevado una sola si sólo por ella se hubiera aplicado. Pero,
en virtud de los principios que hemos sentado en las anteriores con-
por el primero, o sea, por la indisposición del sujeto.
clusiones, a nosotros nos parece que esta opinión restrictiva no re-
Conclusión 5.' En cuanto a los frutos generalísimo, general y especia- siste un examen teológico a fondo. La santa misa es, de suyo, un te-
lísimo, es indiferente que la misa se aplique por una sola persona o soro infinito e inagotable intensiva y extensivamente, y no pueden
finalidad, o por muchas personas o finalidades. tocar a menos por muchos que sean los que participen de ella. No
vale alegar que una cosa es el fruto generalísimo o general —que
Es doctrina común entre los teólogos y se prueba muy bien por alcanza por igual a todos—, y otra el especial o de aplicación, por-
la índole o naturaleza de tales frutos. Porque, como dijimos ya en su que ninguno de esos frutos se distingue de los otros intrínsecamente,
ligar correspondiente, el fruto generalísimo alcanza a toda la Iglesia por razón del sacrificio o de la aplicación, sino sólo extrínsecamente,
universal independientemente de la intención del sacerdote celebran- por razón del diverso título por el que se confiere. Todos tienen la
te, lo mismo que el fruto general con relación a los ministros secun- misma eficacia, tanto por el sacrificio en sí mismo (infinito valor de
darios y a los fieles asistentes al santo sacrificio. Y en cuanto al fruto la misa) como por su aplicación a nosotros (limitada única y exclusi-
especialísimo, es propio y personal del sacerdote celebrante, cualquie- vamente por las disposiciones del que lo recibe, no por el número de
ra que sea la intención especial por la que se aplique la misa. participantes).

Cf. SAN Act STO`, De cura pro mortuis 18,22; Enchir. 110: ML 40,283ss; Serm. Examinaremos en seguida las objeciones que ponen los adversa-
172,2,2: ML 38,936ss. Cf. SANTO Tl1MAS, III,52,8 ad 1; Supp/. 71,2 ad 1. rios de esta doctrina, tan lógica y coherente; pero antes expondre-
mos brevemente la segunda parte de la conclusión, en la que todos rogar de manera especial por los seres queridos, multiplica la cele-
los teólogos están de acuerdo. bración del santo sacrificio, etc.; y ello sin perjuicio para nadie,
antes con gran provecho de todos, particularmente de los que, por
SEGUNDA PARTE: La Iglesia prohibe recibir más de un estipendio por su pobreza, no pueden encargar por su cuenta la celebración del
cada misa. Consta por la declaración de Alejandro VII condenando la santo sacrificio.
doctrina contraria (D 1108-1110) y por la práctica universal de la
Iglesia, sancionada oficialmente por el Código canónico (cn.948). OBJECIÓN 3.' La intención de los fieles al encargar la celebra-
La razón de esta prohibición es muy sencilla. Aparte de que con ción de una misa es que se les apliquen a ellos solos todos los frutos
ella se pueden evitar muchos abusos (sobre todo reprimiendo la ava- de la misma, y se sentirían defraudados si se aplicara parte de ellos a
ricia o el inmoderado afán de lucro por parte del ministro), hay que otras personas.
tener en cuenta que el estipendio no se da al sacerdote como precio de RESPUESTA. Esa intención de los fieles es insensata y anticristia-
la misa —lo que sería horrendo pecado de simonía—, sino para el na. Podrían sentirse defraudados y reclamar en justicia si esa aplica-
sustento diario del sacerdote con ocasión del servicio religioso que nos ción a otras personas disminuyera en algo, por poco que fuera, los
presta. Ahora bien: una vez percibido el estipendio necesario para frutos que ellos han de percibir; pero, si los perciben íntegros y sin la
su sustento durante el día —que teóricamente es el correspondiente a menor disminución, es irracional y anticristiano que se enojen porque
una sola misa, aunque en la práctica no sea suficiente—, el sacerdo- perciban el remanente infinito otros hermanos suyos. Su conducta
te no tiene derecho a percibir nada más, y pecaría contra la justicia es tan insensata como la del que se enojase de que otros participen
si recibiera más de un estipendio por la misma misa. con él de la luz y del calor del sol (Salmanticenses). El gran teólogo
Veamos ahora las principales objeciones contra la primera parte Cayetano dice refiriéndose a estos tales:
y su correspondiente respuesta o solución: «Una misa no pierde su fuerza satisfactoria por el primer oferen-
OBJECIÓN 1.' El papa Pío VI condenó al sínodo de Pistoya por te si se ofrece también por un segundo, tercero, cuarto o quinto;
haber enseñado que, «en igualdad de circunstancias, la santa misa no como la cantidad de la devoción de uno nada quita a la cantidad de
aprovecha más a aquellos por quienes se aplica que a otros cuales- devoción de otro. Por lo que se debe argüir e instruir a los hombres
ignorantes que piden o exigen por su limosna que se les aplique en
quiera, como si ningún fruto especial proviniera de la aplicación espe- exclusiva toda la misa para sí o para sus difuntos, ya que no tendrán
cial que la Iglesia recomienda y manda que se haga por determina- menos si otros mil piden la misma misa para sí y otros difuntos que
das personas» (D 1530). si sólo por ellos se celebrara. Más aún: acaso por la indevoción de los que
RESPUESTA. Nada absolutamente se sigue de esto contra nuestra así lo pidan les sobrevenga el daño de que les aproveche menos» 6
.

conclusión. Porque lo que Pío VI rechaza y condena es la afirma- Conducta práctica del sacerdote. En teoría, la cuestión nos
ción de que el fruto especial de la santa misa no aprovecha más —en parece clarísima y fuera de toda duda. Pero en la práctica el sacerdo-
igualdad de circunstancias— a aquellos por quienes se aplica que a te obrará con prudencia si se atiene a las siguientes normas:
otros cualesquiera; lo que equivaldría a decir que el fruto especial no 1.' Nunca puede recibir más de un estipendio por cada una de
se distingue para nada del generalísimo o del general. Pero nada las misas que celebre. Lo manda expresamente la santa Iglesia
dice sobre si ese fruto especial aprovecha más a una sola persona si se (cn.948-951), y estaría obligado a restituir si no se atiene a lo man-
aplica sólo por ella que si se aplica además por otras muchas. Deja, dado.
pues, intacta la cuestión que estamos examinando. 2.' Aplique la misa a intención de la persona que la encargó,
OBJECIÓN 2.' Si fuera verdadera esa conclusión, seria inútil y para que le aproveche en la máxima medida posible. Es lo que se
hasta perjudicial la práctica de la Iglesia de aplicar la santa misa por llama primera intención de la misa.
una determinada alma en particular; sería mejor aplicar siempre to- 3. Puede, si quiere, tener otras intenciones además de la pri-
das las misas por todas en general. mera, pero siempre bajo la condición de que no quede perjudicada en nada
la persona que ofreció el estipendio, y por la cual se aplica especialmente.
RESPUESTA. En la celebración del santo sacrificio, la Iglesia no Obrando así, cumple exactamente con su obligación aun en el
se olvida nunca de pedir por todas las almas en general, y a este fin supuesto de que fuera falsa la opinión que hemos defendido y acer-
se dirigen la mayor parte de las oraciones de la santa misa, en las taran los adversarios de la misma.
que se ruega por todos sin excluir a nadie. Pero no tiene inconve-
niente en que se aplique la misa de una manera especial por una de-
terminada alma o por algunas pocas, porque esta práctica no deja de 6 CARD. CAN }-.T \NO, In III q.79 a.5.

tener sus ventajas, ya que excita la devoción de los fieles, les hace
ARTICULO VI santa misa aun sin ningún estipendio, principalmente en favor de los
fieles pobres» (cn.945).
Aplicación de la santa misa
113. 2. Condiciones. Para la aplicación válida de la
Sumario: Expondremos su noción, condiciones y algunas cuestiones comple- santa misa se requieren las siguientes condiciones:
mentarias. 1.a Que el sacerdote celebrante tenga intención, al menos ha-
bitual explícita no retractada, de aplicarla por tal persona o
112. 1. Noción. Se entiende por aplicación de la finalidad.
santa misa el acto de la voluntad por el cual el sacerdote celebrante
adjudica el fruto especial de la santa misa a una determinada persona La mejor intención, sin duda alguna, es la actual, o al menos vir-
o para un determinado fin. tual, que influya directamente en la celebración de la santa misa en
Expliquemos un poco el sentido de los términos enun- el momento mismo de celebrarla. Pero en absoluto bastaría la inten-
ción habitual explícita no retractada, aunque por olvido o distracción
ciados. no influya ya para nada en la misa que se celebra. Y así, el sacerdote
EL ACTO DE LA VOLUNTAD, o sea, la intención de aplicar ese fruto a que prometió a Pedro aplicarle la misa al día siguiente, cumple lo
una determinada persona o para un determinado fin. prometido aunque no se acuerde explícitamente al celebrarla, con
POR EL CUAL EL SACERDOTE CELEBRANTE. Unicamente el sacerdote tal, naturalmente, que no la haya aplicado a otra intención distinta.
celebrante, en virtud de los poderes recibidos en su ordenación Algunos teólogos antiguos (v.gr., Vázquez) exigían para la apli-
cación de la misa la intención actual o virtual que se requiere para la
sacerdotal, puede hacer la aplicación de la misa, no los simples fieles
ni ninguna otra persona superior o inferior, si bien el superior pue- consagración eucarística. Pero no hay paridad entre la consagración
de mandar al sacerdote que aplique la misa por tal o cual intención, y la aplicación. La consagración exige la intención actual o virtual
porque son necesarias para la confección del sacramento; pero la aplica-
como explicaremos más abajo. ción consiste en la donación o traslación del fruto especial de la santa
ADJUDICA EL FRUTO ESPECIAL DE LA SANTA MISA. La aplicación se re- misa, y la donación es válida aunque se haya intentado mucho tiem-
fiere exclusivamente al fruto especial de la santa misa, no al generalí- po antes y haya sido interrumpida por muchos actos, con tal que no
simo ni al general, que son independientes de la voluntad del sacer- haya sido revocada 1 .
dote; ni al especialísimo, que es personal e intransferible. No bastaría, sin embargo, la intención meramente interpretativa
A UNA DETERMINADA PERSONA viva o difunta. Si esa determinada (v.gr., la que hubiera tenido el sacerdote de aplicar en sufragio de
persona no pone óbice, recibe el fruto satisfactorio e impetratorio de la tal persona si se hubiera enterado de su fallecimiento), porque la in-
misa celebrada por ella, además del tributo de adoración y acción de tención interpretativa no es verdadera intención, ya que de hecho
gracias ofrecidas a Dios en su nombre de una manera especial. no existió, aunque hubiera existido de haberlo sabido.
O PARA UN DETERMINADO FIN; por ejemplo, para alcanzar una gra- Cofolarios. 1.° Probablemente, es inválida la aplicación de la
cia de Dios, en reparación de nuestros pecados, en acción de gracias misa «por la persona a quien Dios o la Virgen María se la quieran
por los beneficios divinos, etc. Este fin, como es obvio, ha de ser aplicar», porque, por institución de Cristo, es el sacerdote el encar-
bueno y honesto, ya que sería grave sacrilegio ofrecer la misa por gado de aplicar la misa, no Dios o la Virgen.
un fin malo (v.gr., para ganar un pleito manifiestamente injusto). 2.° La misa aplicada contra la voluntad del superior es válida,
El sacerdote, sin embargo, no tiene obligación de averiguar cuál es porque la aplicación depende exclusivamente del sacerdote celebran-
el fin intentado por la persona que encarga la misa, recayendo ínte- te; pero es ilícita por parte del súbdito, que peca contra la obedien-
gramente sobre ésta la responsabilidad del sacrilegio, si se trata de cia y contra la pobreza (apropiándose lo que no le pertenece).
un fin deshonesto o inmoral. 3.° En la práctica, el sacerdote debe procurar la intención actual
de aplicar la misa a una determinada persona o finalidad (v.gr., al
Licitud del estipendio. El Código canónico determina lo si- revestirse los ornamentos o dirigirse al altar). Pero no se requiere
guiente: que sepa el nombre de esa persona o finalidad que intenta al encar-
«Según la costumbre aprobada por la Iglesia, cualquier sacerdote gar la misa, ni siquiera si se trata de un vivo o de un difunto; bas-
celebrante o concelebrante puede recibir la ofrenda de un estipendio tando, p.ej., que aplique por la intención anotada en su libro de mi-
para que aplique la misa a una determinada intención.
Se recomienda encarecidamente a los sacerdotes que celebren la 1 Cf. MERKELBACH, III,352; CAPPELLO, I,573.
sas, o la del superior, o padre sacristán, o por el orden de los es- del alma de una persona que había muerto ya cuando se celebró la misa, si
tipendios recibidos, etc. el sacerdote le dice expresamente al que la encarga que se adelantó a
su deseo (que esperaba), y éste acepta libremente el adelanto.
2.' Que la aplicación se haga antes de la consagración euca- 2.° No es lícito aplicar la misa «por el primero que Dios sabe
rística. que me la encargará con estipendio». Porque, aunque esa aplicación
La razón es porque, como ya hemos dicho más arriba, en la con- sería válida, en cuanto que recae sobre una persona concreta y deter-
sagración de las dos especies consiste la esencia del sacrificio de la minada (ya que la presciencia de Dios no puede fallar), la Iglesia la
misa. Luego la aplicación de sus frutos debe hacerse antes, no des- prohibe, porque se presta a muchos abusos 2 y porque podría ocu-
,

pués de realizado el sacrificio; porque el sacrificio, lo mismo que el rrir que, al tiempo de celebrarla, no se hubiera producido todavía el
sacramento, produce su efecto ex opere operato en el momento mismo hecho que motivará su encargo (v.gr., una desgracia, una enferme-
de producirse, y no está en la potestad del ministro suspender este dad, etc.).
efecto para aplicarlo más tarde a alguien.
En absoluto, la aplicación de la misa podría hacerse o cambiarse 114. 3. Cuestiones complementarias. Vamos a re-
válidamente antes de la consagración del cáliz (aunque se haya consagra- coger aquí algunas cuestiones interesantes que pueden plan-
do ya el pan), porque el sacrificio no está completo hasta que se tearse en torno a la aplicación del fruto especial de la santa
consagren las dos especies. Pero en la práctica es convenientísimo misa.
que el sacerdote haga intención de aplicar la misa antes de comenzarla
y no la cambie o modifique una vez empezada la acción sacrificial. 1.' Si es preferible la aplicación de la misa durante la vida o
después de la muerte.
3.' Que la aplicación sea absoluta, o, si es condicionada, que
sea de presente o de pretérito, no de futuro. Indudablemente, es mejor y más provechoso hacerse aplicar mi-
sas durante la vida que después de la muerte. Porque los difuntos
Aplicación absoluta es la que no depende de ninguna condición sólo pueden percibir ex opere operato el fruto satisfactorio —y quizá
(v.gr. aplico la misa en satisfacción de mis pecados). también el impetratorio— en la medida y grado que Dios determine.
Aplicación condicional es la que depende de alguna condición Los vivos, en cambio, pueden percibir, además del fruto impetratorio
(v.gr., si se la prometí a fulano de tal). y satisfactorio (ex opere operato), un aumento de gracia santificante (ex
No hay dificultad alguna con relación a la aplicación absoluta, opere operantis), que se traducirá en un aumento de gloria eterna,
que siempre es válida y produce su efecto con tal que no se le pon- cosa imposible a los difuntos.
ga óbice. Pero hay que hacer algunas distinciones, si se trata de una Por otra parte, el que se desprende del estipendio de la misa du-
aplicación condicional. Y así: rante su propia vida, hace un acto más meritorio que el que se des-
a) Si la condición es de presente (v.gr., aplico por la salud de fula- prende de él después de su muerte, ya que, después de muerto, para
no si vive todavía), es válida o inválida según se verifique o no la nada le aprovechará el dinero. Además, el vivo puede aumentar ex
condición (o sea, es válida si todavía vive, e inválida si ha muerto opere operantis el fruto impetratorio y satisfactorio de la santa misa
ya). (v.gr., oyéndola o celebrándola con gran fervor y devoción), cosa
b) Si la condición es de pretérito (v.gr., aplico por fulano, si ha que no puede hacer el difunto, que tiene que contentarse con la par-
muerto va), es válida, si al tiempo de la consagración se ha verifica- te de sufragio que le corresponda ex opere operato, sin que pueda
do ya la condición (o sea, si el interesado ha muerto ya de hecho), aumentarla por sí mismo. El que las deja encargadas para después
aunque el sacerdote no haya tenido todavía noticia del fallecimiento. de su muerte, se expone, finalmente, a que no se cumpla su volun-
c) Si la condición es de futuro (v.gr., aplico por fulano, si mañana tad por descuido o egoísmo de sus herederos, por pérdida del capi-
viene a verme, como me ha prometido), es inválida, porque el efecto tal dejado para ello, etc.
del sacrificio no puede quedar en suspenso hasta el día siguiente, en Esta doctrina fue expresamente confirmada por Benedicto XV
el que se verificará o no la condición. con las siguientes palabras:
«Hay que tener en cuenta principalmente que el fruto que de la
Corolarios. 1.- No es lícito aplicar la misa por la intención santa misa perciben los hombres aprovecha mucho más a los que viven to-
de aquel que con ofrecimiento de limosna pedirá, pero aún no ha davía que a los difuntos, ya que a los vivos, bien animados y dispues-
pedido, su aplicación y retener la limosna dada después por la misa
aplicada antes. 2 Cf. decreto de la S. C. del Concibo del 15 de noviembre de 1608, aprobado por
Se exceptúa, probablemente, el encargo de una misa en sufragio Paulo V.
tos, se les aplica de una manera más directa, más cierta y abundante que gatorio) todas las misas que celebre sin otra intención especial, cier-
a los difuntos» 3 . tamente adjudica para sí o para esas otras personas el fruto especial
Naturalmente que para que una persona viva pueda recibir el de esas misas. Pero, si no hizo nunca tal intención, y, por lo mismo,
fruto satisfactorio de la misa (que representa un descuento de su fu- no la tiene ni siquiera en forma habitual, el fruto especial de esas
turo purgatorio, mayor o menor según su fervor y devoción) es ab- misas dichas sin intención concreta permanece en el tesoro de la
solutamente indispensable que esté en gracia de Dios, ya que el que Iglesia, junto con los otros méritos y satisfacciones de Cristo y de
está en pecado mortal es incapaz de recibir descuento alguno de la los santos.
pena eterna que merece. Pero aun en estado de pecado mortal puede Por lo cual, el sacerdote que quiera aplicarse el fruto especial de
percibir el fruto impetratorio (v.gr., la gracia del arrepentimiento de esas misas para sí o para otros es preciso que forme, de una vez
sus pecados), pues para la simple impetración no se requiere necesa- para siempre, esa determinada intención y que no la revoque pos-
riamente —aunque sea convenientísimo— el estado de gracia. teriormente.
Corolario. Es increíble la ignorancia e insensatez de tantos ri- 4.' ¿Y si aplica la misa por una persona incapaz de recibir su
cos que se preocupan únicamente de enriquecerse más y más en este fruto, v.gr., por un alma condenada o bienaventurada?
mundo, donde tendrán que dejar hasta el último céntimo, en vez de
aumentar sus méritos y disminuir considerablemente su futuro pur- Hay varias opiniones entre los teólogos, y no puede determinar-
gatorio haciéndose aplicar durante su vida gran número de misas. se con certeza quiénes son los que llevan la razón. Y así:
Son legión los que prefieren ser millonarios setenta u ochenta años a) Unos dicen que en este caso el fruto especial de la santa misa
en este mundo, en vez de serlo para toda la eternidad en el otro (li- permanece en el tesoro de la Iglesia. Es bastante probable esta opi-
mosnas a los pobres, encargo de misas, etc.). La limosna, en cual- nión, aunque no consta con certeza.
quiera de sus formas, es dinero depositado a rédito en los bancos b) Otros dicen que aprovecha al que encargó la misa, o a los
del cielo. familiares del difunto, o a sus parientes que estén en el purgatorio.
También es probable esta opinión, pero tampoco consta con certeza.
2.' En conflicto de varias intenciones, ¿cuál es la que prevale- c) Otros dicen que, si la misa la ofreció el sacerdote gratuita-
ce en la aplicación de la misa? mente por el alma del difunto, el fruto especial refluye sobre el mis-
El caso puede ocurrir en un sacerdote que, olvidándose de que mo sacerdote; si la ofreció recibiendo un estipendio, refluye sobre
tal día tenía que aplicar la misa a tal intención, la aplica inadvertida- los que se lo entregaron (como en el caso anterior).
mente a otra intención posterior. Hay que decir lo siguiente: d) Otros, finalmente, opinan que Dios aplica ese fruto especial
a) Si el sacerdote, al hacer la primera intención, dispuso que a las almas del purgatorio que más lo necesitan (v.gr., por estar ol-
fuera irrevocable, vale esa primera intención y no la segunda, aunque vidadas de todos o recibir menos sufragios).
ésta sea más inmediata a la celebración de la misa. En la práctica, conviene que el sacerdote haga, de una vez para
b) Si no declaró irrevocable la primera intención y se olvida siempre la intención de aplicar esas misas celebradas en favor de
totalmente de ella, vale la segunda intención. una persona incapaz de percibir su fruto, ya sea para sí mismo (en
c) Si queda con duda sobre cuál de las dos intenciones prevale- caso de celebración espontánea y gratuita), ya en favor de los que
ció, el conflicto teórico se resuelve fácilmente en la práctica. Basta dieron el estipendio, si se trata de misas encargadas.
con que aplique al día siguiente, o cuando le sea posible, la misa por 5.' ¿Pueden dividirse los frutos de la misa aplicando, v.gr., el
la intención que quedó incumplida, aunque no sepa con certeza cuál de fruto satisfactorio en sufragio de un difunto y el impetrato-
ellas fue. rio por la salud de un enfermo?
3.' ¿A quién se adjudica el fruto especial de la santa misa Hay que contestar con distinción. Si el sacerdote celebra la misa
cuando el sacerdote se olvida de aplicarla a una persona o espontánea y gratuitamente, claro está que puede dividir sus frutos
fin determinado? en la forma indicada o en otra cualquiera escogida por él; pero, si
Hay que distinguir. Si el sacerdote tiene la intención habitual de celebra con estipendio una misa encargada por otros, no puede ha-
aplicarse a sí mismo o a otras personas (v.gr., a las almas del pur- cer esa división a no ser en plan de segunda intención y bajo la con-
dición de dejar intactos todos los derechos del que dio el estipendio.
a BENEDICTO XV, epíst. De sodalitate a bona 'norte, del 31 de mayo de 1921 (A AS
XIII p.344). He aquí las palabras mismas del Papa en su texto original latino: «Conside-
randum praecipue est fructus qui ex Sacro percipiuntur hominibus lanze uberios vivís pro-
desse quam vita functis, cum iis, bene animatis et dispositis, mago directe, tertius, atque
abundantius quam his, applicentur».
6.' ¿Por quiénes puede aplicarse la santa misa?
CAPITULO II
En general, hay que contestar que por todos aquellos a quienes
puede aprovechar y la Iglesia no prohibe. Y así, el Código canónico Preceptos relativos al sacrificio de la misa
dispone lo siguiente:
«Puede aplicarse la misa por cualesquiera, tanto por los vivos Aunque este capítulo interesa principalmente a los sacerdotes,
como por los difuntos» (cn.901). también los seglares pueden leerlo provechosamente por la multitud
Para más detalles hay que decir lo siguiente: de detalles curiosos, que aumentarán su cultura religiosa y su estima
a) Por ser absolutamente incapaces de percibir su fruto, no puede por el santo sacrificio del altar.
aplicarse la misa por los condenados del infierno. Tampoco puede
aplicarse por los santos o bienaventurados del cielo, ya que no cons- Vamos a dividir la materia en tres artículos:
ta en ninguna parte que la celebración de la santa misa por ellos les 1.° Obligación de celebrar el santo sacrificio.
aumente la gloria accidental; aunque puede ofrecerse para obtener 2.° La celebración de la santa misa.
de Dios la beatificación o canonización de alguno de sus siervos que 3.. Obligación de oírla.
se cree está ya en el cielo, porque su beatificación o canonización le
aumentará ciertamente su gloria accidental.
ARTICULO I
b) Puede aplicarse por las almas del purgatorio, como consta expre-
samente por la definición del concilio de Trento (D 950). Y no sola- Obligación de celebrar el santo sacrificio
mente por los que recibieron en esta vida el sacramento del bautis-
mo (en la Iglesia católica o en la herejía), sino también por las no La obligación de celebrar el santo sacrificio puede provenirle al
bautizadas, ya que también éstas pertenecen a la Iglesia en la forma sacerdote por varios capítulos. Los principales son seis: por razón
que existe en el purgatorio y forman parte del cuerpo místico de
Cristo; en el purgatorio ya no hay distinción entre el cuerpo y el del sacerdocio, del oficio, del beneficio, del estipendio, de la obediencia y de
alma de la Iglesia 4. la promesa. Vamos a examinarlos cada uno en particular.
c) Puede también aplicarse la misa, en privado y evitando el escán-
dalo, por los pecadores públicos, los herejes y cismáticos, los infieles, A) Por razón del sacerdocio
etcétera; y no solamente por su conversión —como es obvio ,
sino también para obtenerles otras gracias espirituales o temporales. 115. La obligación de celebrar proviene, en primer lugar, del
No pueden éstos recibir el fruto satisfactorio —que supone el bautis- mismo sacerdocio, o sea, del hecho de haber recibido la ordenación
mo y el estado de gracia—, pero pueden beneficiarse del fruto impe- sacerdotal, cuya misión principal consiste precisamente en ofrecer a
tratorio, que no exige necesariamente ninguna de las dos cosas. Dios el santo sacrificio. Vamos a precisar la doctrina en dos conclu-
Por los infieles que murieron sin ningún signo de conversión siones:
solamente puede aplicarse la misa de una manera indirecta, o sea,
aplicándola por todos los fieles difuntos con intención de que apro- Conclusión 1.' Todo sacerdote tiene obligación grave de celebrar la
veche especialmente a dicho infiel, si está en el purgatorio por haber santa misa varias veces al año.
muerto con arrepentimiento interior de sus pecados.
Tampoco puede aplicarse públicamente la misa por los que fueron Expliquemos, ante todo, los términos de la conclusión.
privados de sepultura eclesiástica; pero puede aplicarse privadamente,
evitando el escándalo. TODO SACERDOTE, tenga o no cura de almas, ya sea secular o re-
EN LA PRÁCTICA, por consiguiente, puede decirse la misa privada- gular. Se exceptúan tan sólo los legítimamente impedidos (locos, pa-
mente y sin escándalo —incluso con estipendio por cualquier perso- ralíticos, etc.).
na viva o muerta, cristiana o pagana, excomulgada o no. Pero, si se TIENE OBLIGACIÓN GRAVE, de suerte que cometería pecado mortal
trata de excomulgados vitandos, sólo puede aplicarse por su con- si no celebrara en todo el año; y eso no sólo por razón del escánda-
versión 5 . lo de los fieles, sino por la omisión misma de sus deberes sacerdo-
tales.
S Cf. MERKELBACH, 111,354; CAPPELLO, 1,564.
Cf. MERKELBACH, III,362. VARIAS VECES AL AÑO. No consta con exactitud cuántas tienen
que ser para evitar el pecado grave. La mayor parte de los autores
señalan, al menos, cuatro o cinco al año, preferentemente en las c) Por el beneficio inmenso que reporta al mismo sacerdote ce-
grandes festividades. lebrante.
d) Para estímulo y edificación de los fieles.
Prueba de la conclusión: e) Para alivio de las benditas almas del purgatorio.
a) LA SAGRADA ESCRITURA. Cristo impuso a los sacerdotes el Aplicación. Peca venialmente el sacerdote que por desidia o
grave precepto de celebrar el sacrificio en las palabras mismas de la frialdad deja de celebrar la santa misa, aunque sea en un día no fes-
institución: Haced esto en memoria mía (Lc 22,19). Se confirma por las tivo, ya que obra irracionalmente, privando sin motivo alguno a la
palabras de San Pablo en su epístola a los Hebreos: Todo pontífice to- Iglesia y a sí mismo de los inmensos beneficios del santo sacrificio.
mado de entre los hombres es instituido para las cosas que miran a Dios, Si lo hiciera por desprecio o con grave escándalo de los fieles, el peca-
para ofrecer ofrendas y sacrificios por los pecados (Hebr 5,1). do sería claramente mortal.
b) EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Lo preceptúa expresamente
en el Código canónico con las siguientes palabras:
«Los sacerdotes, recordando siempre que en el misterio del sa- B) Por razón del oficio
crificio eucarístico se renueva continuamente la obra de la reden-
ción, celebren frecuentemente el santo sacrificio. Más aún: se les re- 116. Se refiere principalmente a los pastores que tienen por
comienda encarecidamente la celebración cotidiana, la cual, aunque oficio cura de almas. Vamos a precisar sus obligaciones en forma de
no haya presencia de fieles, es siempre un acto de Cristo y de la conclusiones.
Iglesia, con cuya celebración realiza el sacerdote el oficio principal
Conclusión 1.' Todos los pastores de almas tienen obligación de apli-
de su sacerdocio» (cn.904). car alguna vez por sus ovejas el santo sacrificio, por derecho divino,
c) LA RAZÓN TEOLÓGICA. Santo Tomás lo razona del siguiente natural y eclesiástico.
modo:
«Algunos opinaron que el sacerdote puede lícitamente abstenerse
del todo de consagrar cuando no tiene cura de almas que le obligue Vamos a explicar la conclusión en cada una de sus partes.
a administrar los sacramentos al pueblo. TODOS LOS PASTORES DE ALMAS, O sea, 1os que han recibido el oficio
Pero esta opinión no es razonable. Porque cada uno tiene obli- de la cura de almas. Tales son: el romano pontífice, los obispos resi-
gación de hacer fructificar oportunamente la gracia recibida, confor- denciales, los abades o prelados nullius, los vicarios y prefectos apos-
me a lo que dice San Pablo: Os exhortamos a no recibir en vano la gracia tólicos, los administradores apostólicos permanentes, los vicarios ca-
de Dios (2 Cor 6,1). Ahora bien: la oportunidad de ofrecer el sacrifi- pitulares en sede vacante, los párrocos, los cuasipárrocos en misio-
cio no se juzga sólo con relación a los fieles de Cristo, a quienes se nes, los vicarios curados que rigen una parroquia unida plenamente
han de administrar los sacramentos, sino también, y principalmente, a una casa religiosa y los ecónomos. Esta obligación han de cum-
con relación a Dios, a quien se ofrece sacrificio al consagrar. Por plirla todos los domingos y fiestas de precepto (cn.534).
donde se ve que, aunque no tenga cura de almas, no está permitido
a ningún sacerdote dejar por completo de celebrar, sino que parece TIENEN OBLIGACIÓN DE APLICAR ALGUNA VEZ POR SUS OVEJAS EL SANTO
que debe hacerlo en las principales fiestas, máxime en aquellos días SACRIFICIO gratuitamente, o sea, sin recibir por ello estipendio algu-
en que los fieles tienen por costumbre comulgar» I. no. Esta obligación se funda en un triple derecho, como vamos a
decir en seguida.
Conclusión 2.' Es convenientísimo que todos los sacerdotes no legíti- POR DERECHO DIVINO. Ya que va aneja al mismo oficio pastoral
mamente impedidos celebren la santa misa diariamente. (Hebr 5,1), que es de derecho divino. Lo declaró también el concilio
de Trento 2 . De una manera absoluta, esta obligación recae sobre los
Las razones para probarlo son clarísimas: obispos (y a fortiori sobre el romano pontífice), porque son de ins-
titución divina. A los párrocos y otros pastores afecta de una mane-
a) Por la inmensa glorificación de Dios que lleva consigo el ra hipotética, o sea, en el supuesto de que sean instituidos pastores
santo sacrificio. por la Iglesia.
b) Por los grandes beneficios que redundan sobre toda la Igle-
sia de cada una de las misas que se celebren (cn.904). POR DERECHO NATURAL, en virtud del cuasicontrato establecido al
recibir el oficio de procurar por todos los medios la salud espiritual
1 I11,82,10. 2 Ses.23 c.1 de reform.
de las almas que se le encomiendan. Este cuasicontrato establece en- Su licitud está fuera de toda duda por las siguientes razones:
tre el pastor y sus ovejas una relación de justicia, de suerte que el in- a) Porque dice expresamente San Pablo: ¿No sabéis que los que
cumplimiento de sus deberes pastorales crearía en el pastor la obli- ejercen las funciones sagradas viven del santuario, _ y los que sirven al altar, del
gación de restituir los beneficios obtenidos con su oficio pastoral. altar participan? Pues así ha ordenado el Señor a los que anuncian el Evan-
gelio: que vivan del Evangelio (1 Cor 9,13-14).
POR DERECHO }.cLESIÁTico. El derecho divino y el natural pres- b) Porque, por derecho natural, el ministro del culto tiene de-
criben esta obligación en abstracto y de una manera general. Perte-
nece a la Iglesia determinar concretamente el modo de cumplirla, se- recho a que se le sustente.
ñalando, v.gr., los días en que debe el pastor aplicar la misa por sus c) Por la práctica universal de la Iglesia a partir del siglo viii.
d) Porque lo establece expresamente el Código canónico en la
ovejas. Vamos a verlo en la siguiente conclusión. siguiente forma:
«En conformidad con la legítima costumbre establecida en la
C) Por razón del beneficio Iglesia, es lícito a cualquier sacerdote celebrante o concelebrante re-
cibir el estipendio ofrecido para que aplique la misa a una determi-
nada intención» (cn.945,1.-).
117. 1. Noción. Se entiende por beneficio o capellanía el
derecho a percibir los frutos de ciertos bienes con alguna carga espiritual, ge- «Se recomienda encarecidamente a los sacerdotes que, aun sin
neralmente, de celebrar cierto número de misas a la intención del recibir estipendio alguno, celebren la santa misa a intención de los
fundador. Se parecen a él las misas fundadas, que deben decirse a in- fieles, principalmente de los pobres» (cn.945.2.").
tención del fundador una o varias veces al año. Otros detalles referentes a los estipendios de misas pueden verse
Para que tengan categoría de verdaderos beneficios eclesiásticos en el Código canónico (cn.947ss), que omitimos aquí por interesar
es preciso que hayan sido erigidos a perpetuidad por la competente tan sólo a los sacerdotes.
autoridad eclesiástica.
2. Obligaciones. El capellán o beneficiado tiene las siguien- E) Por razón de la obediencia
tes principales obligaciones, que le obligan en justicia:
a) Satisfacer las cargas de la capellanía y aplicar las misas seña- 119. Los prelados religiosos pueden imponer a sus súbditos, en
ladas en las tablas de la fundación. virtud del voto de obediencia, la obligación de aplicar la misa por
b) Satisfacerlas por sí mismo o por otros (a no ser que se exija una determinada intención. Porque, sea lo que fuere de la discutida
expresamente satisfacerlas por sí mismo). cuestión de si la Iglesia puede imponer los actos internos, es del
c) En el tiempo y lugar señalados en la fundación. todo cierto que el religioso se obliga a ello en virtud del voto de
d) Por la intención expresa o, en su defecto, presunta del fun- obediencia voluntariamente emitido.
dador. Dígase lo mismo con respecto a los sacerdotes seculares cuando
tal aplicación va aneja a su cargo por razón del oficio (v.gr., la aplica-
D) Por razón del estipendio
ción de la misa por el pueblo, que obliga a todos los que tengan
cura de almas en la forma que hemos explicado más arriba).
118. 1. Noción. Se entiende por estipendio de la misa la li-
Sobre si el obispo podría ordenar a su clero la aplicación de una
mosna que el que la encarga entrega al sacerdote a título de sustentación. Es- misa a una determinada intención, discuten los autores, a no ser que
tablece una relación de justicia conmutativa (por el contrate innomina- lo prescriba por indulto especial de la Santa Sede. En este sentido,
la Sagrada Congregación del Concilio declaró 3 que el ordinario del
do do ut facias), en virtud del cual el sacerdote está obligado a apli- lugar, en virtud de indulto apostólico, puede imponer a sus sacerdo-
car la misa a intención del que dio el estipendio, o a restituírselo, si
por cualquier causa no pudiera celebrar la misa. tes que la misa de binación o la por el pueblo dispensada la apliquen
en favor de una causa pía (v.gr., por el seminario).
2. Licitud del estipendio. El estipendio no se da ni se reci- El sumo pontífice puede imponer a todos los sacerdotes, tanto
be como precio de la misa lo que sería gravísimo pecado de simo- seculares como religiosos, la celebración de la misa con su corres-
nía , sino únicamente con ocasión del servicio religioso que se le pondiente aplicación. Pero no suele usar de este derecho, salvo en lo
pide al sacerdote; y tiene por finalidad contribuir al sustento del referente a la aplicación de la segunda y tercera misa el día de Di-
mismo durante el día. No importa que en algún caso particular no funtos.
necesite el sacerdote ese estipendio por tener bienes propios para su
sustento. 3 Decreto del 8 de mayo de 1920 (AAS 12,541).
También el confesor puede, en el fuero interno, imponer a un que actúa como sacerdote principal, ha de recibir en él la sagrada
sacerdote penitente que aplique la misa como penitencia o satisfac- comunión, que exige, de suyo, el estado de gracia.
ción sacramental. El Código canónico preceptúa lo siguiente:
«El que tenga conciencia de estar en pecado grave, no se atreva
a celebrar la misa o a recibir la sagrada comunión, a no ser que no
F) Por razón de la promesa tenga oportunidad de confesarse y exista una grave razón. En cuyo
caso recuerde que tiene obligación de hacer un acto de perfecta con-
120. Hay que atender a la clase de promesa que se hizo. Y así: trición con el propósito de confesarse cuanto antes» (cn.916).
a) El que prometió a otro celebrar la misa a su intención con Sobre este canon hay que observar lo siguiente:
ánimo de obligarse gravemente, está obligado a cumplir lo prometido, 1.. Los simples fieles no deben comulgar sin confesar previa-
y peca gravemente si no lo hace, como os obvio. mente sus pecados graves, a no ser que, no teniendo a mano ningún
b) Pero, si no intentó obligarse gravemente o no pensó en ello confesor, se les seguiría infamia o algún inconveniente muy notable
para nada, estaría obligado tan sólo por fidelidad, o sea, pecado leve, (v.gr., escándalo en los asistentes, etc.), en cuyo caso podrían co-
aunque se trate de cosa grave. mulgar previo un acto de perfecta contrición con propósito de confe-
La mayor parte de los moralistas admiten que, cuando se trata sarse cuanto antes.
de varias promesas del todo gratuitas y sin ánimo de obligarse grave- 2.. El sacerdote tiene necesidad moral de celebrar la misa princi-
mente en ninguna de ellas, podría el promitente satisfacerlas todas palmente en los siguientes casos:
con una sola misa. Esta sentencia es perfectamente lógica teniendo a) Cuando hay que consagrar para administrar el viático a un
en cuenta la doctrina que hemos expuesto más arriba sobre el valor enfermo.
extensivamente infinito de la santa misa, en virtud del cual aprove- b) Cuando se trata de la misa de precepto que ha de oír el pue-
cha lo mismo a mil personas que a una sola (cf. n.111,6.'). blo en día festivo.
c) Cuando de no celebrarla se seguiría fundadamente infamia
del sacerdote o escándalo de los fieles.
ARTICULO II d) Si está celebrando un treintanario de misas gregorianas.
e) Probablemente, para no privar de la comunión a un peque-
La celebración de la santa misa ño grupo de fieles que desean comulgar.
Nótese que, en estos casos o en otros parecidos, la Iglesia no
Vamos a recoger en este artículo las cuestiones funda- autoriza al sacerdote a celebrar sacrílegamente —lo que jamás puede
mentales en torno a la celebración del santo sacrificio de la hacerse, bajo ningún pretexto , sino que le permite hacerlo des-
misa. Son las relativas a las disposiciones del sacerdote cele- pués de ponerse en estado de gracia por un acto de perfecta contri-
brante, tiempo, lugar, número, cosas necesarias, rúbricas y ción, aunque no pueda confesarse de momento.
ceremonias. 3.° La obligación de confesarse cuanto antes —que impuso ya el
concilio Tridentino (D 880) hay que entenderla de un plazo no
superior a tres días, según sentencia común de moralistas y canonis-
A) Disposiciones del sacerdote celebrante tas. Y nótese que el sacerdote no puede celebrar otra ve (v.gr., al día
siguiente) antes de hacer su confesión sacramental, a no ser que se
121. Para que el sacerdote pueda celebrar lícitamente la presente el mismo caso de falta de confesor y necesidad moral de ce-
santa misa ha de reunir ciertas condiciones por parte del alma lebrar.
Esta obligación de confesarse cuanto antes la urge la Iglesia al
y por parte del cuerpo. Vamos a examinarlas por separado. sacerdote como verdadero precepto, no como consejo. Consta por ex-
presa declaración de Alejandro VII, que condenó la sentencia con-
1. Por parte del alma
traria (D 1138).
Además de estar inmune de censuras, irregularidades y otras pe- 2.' Preparación conveniente. El código canónico prescribe
nas e impedimentos canónicos en el ejercicio de su ministerio, nece- lo siguiente:
sita el sacerdote dos principales disposiciones por parte del alma: «No deje el sacerdote de prepararse, por medio de preces piado-
1.' Estado de gracia. Se comprende fácilmente, ya que, ade- sas, para ofrecer el sacrificio eucarístico, ni, una vez ofrecido, de dar
más de realizar el tremendo sacrificio haciendo las veces de Cristo, gracias a Dios» (cn.909).
La mejor preparación consiste en un rato de oración mental días de la Semana Santa hay que observar el siguiente horario en lo
(media hora o, al menos, un cuarto de hora). relativo a la santa misa:
En cuanto a la acción de gracias, los buenos sacerdotes la pro- a) El Jueves Santo se celebrará la misa por la tarde, a la hora
longan, por lo menos, durante media hora, a no ser que circunstan- más oportuna, pero no antes de las cuatro ni después de las nueve.
cias excepcionales les obliguen a disminuir un poco el tiempo des- b) El Viernes Santo se celebrará la acción litúrgica por la tar-
tinado a esta santísima ocupación, la más importante del día sacer- de, alrededor de las tres. Pero, si lo aconsejase así alguna razón pas-
dotal. toral, podría comenzarse desde mediodía o a hora más tardía, pero
no después de las nueve.
c) El Sábado Santo se comenzará la solemne vigilia pascual a
2. Por parte del cuerpo
hora oportuna, para que la misa solemne de dicha vigilia empiece al-
Las principales son dos: rededor de la medianoche entre el Sábado Santo y el domingo de
Resurrección.
1.” Ayuno eucarístico. El Código actual preceptúa lo si- Sin embargo, donde, consideradas las condiciones de los fieles y
guiente: de los lugares, a juicio del obispo, convenga anticipar la hora de la
Canon 919. «1. El que ha de recibir la sagrada eucaristía ha celebración de la vigilia, no debe empezarse ésta antes del crepúscu-
de abstenerse, al menos por espacio de una hora antes de recibirla, lo, y ciertamente no antes de la puesta del sol.
de cualquier comida o bebida, a excepción únicamente del agua o de
medicinas.
2. El sacerdote que en el mismo día ha de celebrar dos o tres C) Lugar
misas, puede tomar alguna cosa antes de la segunda o tercera cele-
bración, aunque no transcurra el espacio de una hora. 123. Hay que distinguir entre lugar remoto y próximo. El
3. Los de edad avanzada, los enfermos y los que cuidan de remoto se refiere a la iglesia u oratorio; el próximo, al altar o
ellos pueden recibir la eucaristía aunque no haya transcurrido una ara sobre la que debe celebrarse.
hora desde que tomaron algo».
2.° Ornamentos sacerdotales. El canon 929 manda expresa- Veamos lo que dispone el Código canónico:
mente que «el sacerdote y el diácono que han de celebrar o adminis- Canon 932. «1.0 La eucaristía debe celebrarse en un lugar sa-
trar la eucaristía han de revestirse de los ornamentos prescritos por grado, a no ser en caso de particular necesidad; en cuyo caso se ha
las rúbricas». de celebrar en un lugar digno u honesto.
Los ornamentos sacerdotales para la celebración de la santa misa 2.0 El sacrificio eucarístico debe celebrarse sobre un altar de-
son: amito, alba, cíngulo, estola y casulla. Algunos liturgistas añaden el dicado o bendecido. Fuera del lugar sagrado puede hacerse sobre
velo del cáliz con su bolsa; pero propiamente no son ornamentos del una mesa conveniente, usando siempre los manteles y corporales».
sacerdote, sino del cáliz.
La bendición de las vestiduras sacerdotales puede hacerla el pá- Canon 933. «Con justa causa y con la licencia expresa del ordi-
rroco o rector de la iglesia, y probablemente cualquier otro sacerdo- nario del lugar, puede el sacerdote celebrar lícitamente la Eucaristía
te con licencia de aquéllos. Probablemente, se requiere tan sólo sub en el templo de alguna iglesia o comunidad eclesial que no tenga
plena comunión con la Iglesia católica, evitando el escándalo».
levi, excluido el desprecio o escándalo.

D) Número
B) Tiempo y hora
124. He aquí lo que dispone el Código canónico:
Según el nuevo Código canónico, «la celebración y distri-
122.
bución de la sagrada eucaristía puede hacerse en cualquier día y hora, a Canon 905. «1.° Exceptuados los casos en los que, según las
excepción de los días excluidos por las normas litúrgicas» (cn.931). normas del derecho, es lícito celebrar varias misas en un mismo día,
Tales días son los del triduo sacro de la Semana Santa, que, según no es lícito al sacerdote celebrar o concelebrar más de una sola vez
la moderna disciplina establecida por Pío XII 4, en los tres últimos al día.
2.° Si la escasez de sacerdotes lo exige así, puede el ordinario
4 Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos del 1 de febrero de 1957. del lugar conceder que un sacerdote pueda binar en un mismo día
126. Aplicaciones y advertencias:
y, si lo exige así la necesidad pastoral, incluso celebrar tres misas
los domingos y fiestas de precepto». 1.' Se estima generalmente como pecado grave cuando se hace con
Como es sabido, el día de Navidad y el de los Fieles Difuntos advertencia y consentimiento perfectos:
(2 de noviembre) cualquier sacerdote puede celebrar tres misas sin a) Añadir por propia cuenta alguna ceremonia u oración con
permiso especial. ánimo de introducir un nuevo rito. No pasaría de falta venial si se intro-
dujera tan sólo por indiscreta devoción, a no ser que la adición fue-
ra muy notable o del todo extraña al misal. La adición del Gloria, o
E) Rúbricas y ceremonias del Credo, o de alguna colecta no pasa de venial, si se hace sin des-
precio o escándalo de los fieles.
125. He aquí las principales: b) Omitir la mezcla de unas gotas de agua al vino antes de su
Reprobada cualquier costumbre en contrario, el sacerdote cele- consagración o la de la párticula de la hostia con la sangre, por la
brante observe con esmero y devoción las rúbricas de sus libros ri- importancia del simbolismo.
tuales y guárdese de añadir a su arbitrio otras ceremonias o preces También es pecado grave omitir la purificación del cáliz después
(cn.846,1." ). de la sunción.
Vamos a precisar en detalle las principales cosas que hay que te- 2.' La omisión de las partes ordinarias de la misa, o sea, las que
ner en cuenta: se recitan todos los días, tiene menos excusa que las extraordinarias
(v.gr., el Credo, el Communicantes especial de Pascua, etc.), en las que
1.' Rito. Cualquier sacerdote tiene obligación grave de cele- es más fácil la distracción involuntaria.
brar la misa con su propio rito aprobado por la Sede Apostólica (la-
tino u oriental), aunque celebre en alguna iglesia de rito distinto 3.' El sacerdote enfermo o medio impedido que no pueda realizar to-
(cf. cn.846,2.1. La misa ha de celebrarse con arreglo al calendario de das las rúbricas o ceremonias, puede celebrar la misa en privado (y
la iglesia u oratorio público o semipúblico principal donde se cele- aun en público, si es poco lo que ha de omitir o avisa al pueblo para
bra, aunque no coincida con el oficio propio. En los oratorios pri- evitar su extrañeza). Pero, si su impedimento ha de durar mucho
vados o semipúblicos no principales debe seguirse el calendario tiempo o es muy notable (v.gr., que le obligue a celebrar sentado),
propio. es preciso pedir la correspondiente autorización del ordinario del lu-
gar (cn.930).
2.' Lengua. «La celebración de la eucaristía ha de hacerse en 4.' El sacerdote que por error u olvido omitió alguna cosa, en
lengua latina o en otra lengua, con tal de que hayan sido aprobados general no debe suplirla más tarde, a no ser que se trate del ofertorio
los textos litúrgicos» (cn.928). (que debe suplir mentalmente antes de la consagración, pero no si lo
advierte después), o de las palabras mismas de la consagración, o si
3.' Rúbricas. Hay que distinguir entre rúbricas preceptivas y lo advierte en seguida de la omisión (v.gr., al empezar la oración si-
directivas. Como expresan sus propios nombres, las preceptivas im- guiente).
ponen un precepto, que es necesario cumplir; las directivas dan una 5.' No es lícito jamás interrumpir la misa después de la consa-
norma o consejo, que es razonable aceptar. Según esto: gración de una de las dos especies. Si ocurriera un hecho gravísimo
a) SON PRECEPTIVAS todas las rúbricas internas a la misa, o sea, (v.gr., el asalto de la iglesia por los enemigos de la religión, un in-
las que abarcan desde el momento de comenzarla hasta terminarla cendio que amenace destruirla en pocos instantes, etc.), el sacerdote
totalmente (inclinaciones, genuflexiones, ósculos al altar, manera de ha de consumir las especies o llevárselas consigo a lugar cercano y
extender las manos, tono de voz, etc.). Por lo mismo, son obligato- sumirlas cuanto antes. También es causa gravísima para interrumpir-
rias todas ellas (grave o levemente, según la importancia de la misma o la aun después de la consagración el bautizar o absolver a un
su valor simbólico). moribundo que de otra suerte moriría sin sacramentos.
b) SON DIRECTIVAS, según la sentencia más probable y casi co- 6.' Si el sacerdote desfallece antes de la consagración, nada
mún, las rúbricas anteriores o posteriores a la misa (v.gr., la manera de debe suplirse por otro. Pero, si desfalleciera después de la consagra-
revestirse los ornamentos sagrados). Sin embargo, su omisión o ción, otro sacerdote —aunque haya celebrado ya o no esté en ayu-
cambio voluntario y sin causa justificada es difícil que pueda excusarse nas— debe terminar el sacrificio, a no ser que se prevea que el
de pecado venial, por la falta de respeto a las recomendaciones de la sacerdote desfallecido volverá pronto en sí y podrá terminarlo por sí
Iglesia. Las oraciones que el sacerdote recita al revestirse los orna- mismo, aunque haya transcurrido un rato y se le haya administrado
mentos se estiman preceptivas, aunque sub levi. algún alimento o medicina.
7.a Si se cayera o derramara el cáliz después de la consagración,
debe el sacerdote absorber lo que pueda con la lengua. Si se derra-
mó sobre los manteles del altar, sobre los corporales o sobre las ves-
tiduras sacerdotales, deben purificarse con agua, colocando debajo el SECCION III
cáliz, y echarse en la piscina el agua de las purificaciones.
La eucaristía como sacramento
ARTICULO III

Obligación de oír la santa misa


Vamos a estudiar ahora las cuestiones fundamentales en
127. El Código canónico preceptúa lo siguiente: torno a la eucaristía como sacramento. Dividiremos la materia
«Todos los domingos y los demás días de precepto, los fieles tie-
nen obligación de participar en la santa misa. Deben abstenerse, en dos capítulos de importancia y extensión muy desigual:
además, de aquellas obras o negocios que impidan ofrecer el culto 1.° La sagrada comunión.
debido a Dios, la justa alegría del día del Señor o el debido descan- 2.° Custodia y culto de la eucaristía.
so del cuerpo y del espíritu» (cn.1247).
«Satisface el precepto de participar en la santa misa el que asiste
a ella el mismo día de fiesta o la víspera del día precedente y en
cualquier sitio donde se celebre con rito católico» (cn.1248,1." ). CAPITULO I
«Si por falta de un ministro sagrado o por cualquier otra grave
causa fuera imposible oír misa, se recomienda encarecidamente que La sagrada comunión
los fieles participen en la liturgia de la palabra —si la hay en la igle-
sia parroquial o en cualquier otro sitio autorizado por el obispo dio- He aquí en cuadro sinóptico la materia que vamos a ex-
cesano-- o hagan oración por algún tiempo personalmente o en fa- poner en las páginas siguientes:
milia o en grupo de familias» (cn.1248,2.°).
Preliminares Noción.
Modos de recibir la eucaristía.
1. Sujeto de la comunión eucarística.
2. Obligación de Precepto divino. Primera comunión.
recibirla Precepto Comunión pascual.
eclesiástico .. , Santo viático.
• Comunión frecuente.
En el alma.
3. Efectos de la sagrada comunión .... En el cuerpo.
Cuestiones
complementarias.
Por parte del alma.
4. Disposiciones para comulgar Por parte del
cuerpo.
Ministro.
5. Administración de la eucaristía Tiempo.
Lugar.
Rito.
6. La comunión espiritual.
nunca en igualdad de condiciones (por la eficacia ex opere operato del
sacramento realmente recibido).
PRELIMINARES c) SACRAMENTALMENTE. Es la que corresponde al cristiano
bautizado que recibe de hecho, con las debidas disposiciones, la co-
munión eucarística. Aumenta la gracia ex opere operato y produce to-
Sumario: Expondremos la noción y los distintos modos de recibir la euca-
ristía. dos los demás efectos eucarísticos en la medida de las propias dispo-
siciones.
128. 1. Noción. Bajo el nombre de sagrada comunión d) SACRÍLEGAMENTE. Es la misma comunión sacramental reci-
se entiende el acto de recibir el cuerpo y la sangre de Nuestro Señor bida por un pecador a sabiendas de estar en pecado mortal. Cons-
Jesucristo bajo las especies de pan y vino. tituye un gravísimo pecado, que hace al que lo comete «reo del
cuerpo y de la sangre del Señor» (1 Cor 11,27).
Expliquemos brevemente la definición:
EL ACTO, o sea, no la eucaristía en sí misma, sino la acción de re- ARTICULO I
cibirla en comunión.
DE RECIBIR, o sea, de comerla realmente. No basta el mero he- Sujeto de la comunión eucarística
cho de recibir la eucaristía en la boca; es preciso deglutirla o comer-
la realmente. Volveremos sobre esto en su lugar propio (cf. n.149). 130. Nos referimos al sujeto receptor de la sagrada co-
EL CUERPO Y LA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, realmente
munión. Vamos a precisarlo en dos conclusiones.
presentes en la eucaristía.
Conclusión 1.a Sujeto capaz de recibir sacramentalmente la eucaristía
BAJO LAS ESPECIES DE PAN Y VINO. Los concilios de Constanza y de es todo hombre viador bautizado y sólo él.
Trento definieron que la comunión bajo la sola especie de pan es
suficiente, por recibirse en ella a Cristo entero, fuente y autor de to- Expliquemos los términos de la conclusión.
das las gracias (cf. D 626 935 936).
SUJETO CAPAZ, o sea, apto para recibirla válidamente como sacra-
mento, ya sea de manera fructuosa (si no pone óbice), ya infructuo-
129. 2. Modos de recibir la eucaristía. Pueden dis- sa (si pone el óbice del pecado mortal).
tinguirse cuatro modos distintos de recibir la eucaristía 1 :
DE RECIBIR SACRAMENTALMENTE LA EUCARISTÍA. Ya hemos dicho
a) MATERIALMENTE. Es la recibida por un sujeto incapaz del
que cabe una comunión puramente material y otra puramente espiri-
tual. Ninguna de las dos es propiamente sacramental. Sí lo es la sa-
sacramento por no estar bautizado o no saber que la recibe
crílega, aunque infructuosa por el óbice del pecado mortal.
(v.gr., por creer que se trata de una forma no consagrada) o por no
pertenecer a la especie humana. Es una recepción puramente mate- Es TODO HOMBRE, o sea, toda persona perteneciente a la raza hu-
rial, que no confiere la gracia ni ningún efecto sacramental 2 . mana. Los ángeles no pueden comulgar 3 .
b) ESPIRITUALMENTE. Es la que corresponde al deseo de recibir VIADOR, o sea, que vive todavía en este mundo. Las almas del
la comunión eucarística sin recibirla sacramentalmente. Es la llama- purgatorio y los bienaventurados del cielo no pueden recibir la
da comunión espiritual, que confiere la gracia eucarística ex opere ope- eucaristía.
rantes, o sea, en la medida y grado del fervor con que se la desee. BAUTIZADO, o sea, que haya recibido el sacramento del bautismo.
En absoluto podría ser mayor que el de la misma comunión sacra- Sin él no puede recibirse la eucaristía sacramentalmente, sino sólo ma-
mental, si las disposiciones fueran mucho más perfectas, aunque terialmente, aunque se tenga el bautismo de deseo y el estado de gra-
cia.
1 El concilio de Trento distingue sólo tres modos, prescindiendo del material: sa-
cramental, espiritual y ambos a la vez (cf. D 881). Pero, en gracia a los no versados en Y SÓLO ÉL, por exclusión de todos los demás.
teología, a quienes la terminología tridentina podría producir alguna confusión, estable-
cemos una división cuatripartita muy clara v sencilla.
2 Cf. I11,80,3 ad 3. Cf. III,80,2.
Conclusión 2.' «Todo bautizado a quien por derecho no le esté prohi- 1." La eucaristía puede recibirse realmente (in re) o en el deseo
bido, puede y debe ser admitido a la sagrada comunión» (cn.912). (in voto).
2.° La necesidad puede ser de medio, si es absoluta o indispensa-
El derecho a que alude la conclusión es el divino y el eclesiástico. ble por la naturaleza misma de las cosas (v.gr., la gracia santificante
Cualquier bautizado que no tenga impedimento por ninguno de am- para salvarse) o por divina institución (v.gr., el bautismo de agua
bos fueros tiene derecho a recibir la sagrada comunión en virtud de para la misma salvación); o de precepto, si obedece únicamente a un
la voluntad de Cristo, que instituyó este sacramento en favor de to- mandato positivo de la ley divina o eclesiástica, sin que lo imponga
dos los fieles. la naturaleza misma de las cosas.

Veamos ahora quiénes son los que están excluidos por Teniendo en cuenta estos principios, vamos a establecer
derecho divino o eclesiástico. la doctrina en forma de conclusiones.
1." POR DERECHO DIVINO ESTÁN EXCLUIDOS:
Conclusión 1.' La recepción real de la eucaristía no es necesaria con
a) Los ángeles y las almas separadas. necesidad de medio para la salvación.
b) Los viadores no bautizados.
c) Los bautizados que estén en pecado mortal. La razón es porque únicamente la gracia santificante es absoluta-
2." POR DERECHO ECLESIÁSTICO ESTÁN EXCLUIDOS: mente necesaria con necesidad de medio para la salvación. Ahora bien:
la gracia puede adquirirse por el bautismo, o por la penitencia, o
a) Los niños, que por su corta edad todavía no tienen conoci- por el acto de contrición antes de recibir la eucaristía in re. La euca-
miento y gusto de este sacramento. ristía, además, es un sacramento de vivos, que supone ya al que la re-
b) Los que carecen de uso de razón (locos, idiotas, etc.), a no cibe en posesión de la gracia santificante.
ser en momentos de lucidez y en peligro de muerte si en su lucidez
dieron muestras de devoción a la eucaristía y no hay peligro de irre- Esta doctrina, completamente cierta con relación a los adultos,
es de fe con relación a los niños por la siguiente definición dogmáti-
verencia 4 .
ca del concilio de Trento: «Si alguno dijere que la comunión de la
c) Los públicamente indignos, como son los excomulgados, eucaristía es necesaria a los párvulos antes de que lleguen a los años
entredichos v manifiestamente infames, a no ser que conste su arre-
pentimiento y enmienda y hayan reparado antes el escándalo público de la discreción, sea anatema» (D 937).
(cn.915). Conclusión 2.' El deseo, al menos implícito, de la eucaristía es nece-
d) Los pecadores ocultos que piden la comunión ocultamente; sario con necesidad de medio para la salvación.
pero no si la piden públicamente y no se les pueda pasar por alto
sin escándalo. La razón es porque, como explica Santo Tomás, la eucaristía es
e) Las mujeres que vistan deshonestamente 5 . el fin de todos los demás sacramentos, puesto que en ella se consu-
f) Los que no han guardado el ayuno eucarístico en la forma ma la unión con Cristo, que se incoa en la recepción de cualquiera
prescrita por la Iglesia. de los otros. De suerte que el que inicia su incorporación a Cristo
g) Los que padecen de vó.nitos tan frecuentes, que prudente- por el bautismo o por el acto de contrición, quiere, por el mismo
mente se crea que no podrán retener las especies sacramentales en el hecho, su unión perfecta con El en la eucaristía, porque lo imper-
estómago hasta su completa corrupción. fecto se ordena a lo perfecto y todas las cosas tienden a su fin. Por
consiguiente, nadie puede salvarse sin el deseo de la eucaristía, al
menos implícito (v.gr., en el mismo acto de contrición que realiza el
ARTICULO II infiel bajo el influjo de una gracia actual). En los niños sin uso de
razón, este deseo lo suple la Iglesia, que «al bautizarlos les encamina
Necesidad y obligación de recibir la eucaristía ya hacia la eucaristía» 6 .
131. 1. Necesidad. Para precisar con toda claridad v Conclusión 3.' La recepción real de la eucaristía por todos los bauti-
distinción la necesidad y obligación de recibir la eucaristía, zados con uso de razón es necesaria con necesidad de precepto tan-
hay que tener en cuenta los siguientes prenotandos: to divino como eclesiástico.

4 Cf. 111,80,9.
Cf. instr. de la S. C. Conc. del 12 de enero de 1930: AAS 22,26. III,73,3. Cf. 65,3; 79,1 ad 1; 80,11.
He aquí el sentido y alcance de la conclusión: proceda: enfermedad, operación quirúrgica, parto peligroso, inva-
sión enemiga, condenación a muerte, etc. La razón es por la grave
LA RECEPCIÓN REAL, no solamente en el deseo. necesidad de confortar el alma con la sagrada eucaristía para afron-
tar ese peligro y asegurar la perseverancia final, de la que depende la
POR TODOS LOS BAUTIZADOS. Sólo a ellos afecta directamente el pre- salvación eterna.
cepto de recibir la eucaristía, ya que el bautismo es la puerta de to- Volveremos sobre esto al hablar del precepto eclesiástico.
dos los demás sacramentos, y sin él no puede recibirse válidamente
c) EVENTUALMENTE, cuando no hubiera otro medio de evitar el
ninguno de los otros. A los no bautizados afecta el precepto indirec-
pecado que recibiendo la sagrada comunión (v.gr., para fortalecer el
tamente, o sea, en cuanto que tienen obligación de convertirse a la alma contra terribles tentaciones).
verdadera religión cuando la conozcan suficientemente.
CON USO DE RAZÓN. Ya hemos visto que es indispensable en cir-
cunstancias normales. Para el viático no se requiere un uso perfecto B) El precepto eclesiástico
de razón; basta con que los niños sepan distinguir la eucaristía del
pan ordinario y adorarla reverentemente (cn.913,2.°). La Iglesia ha legislado oficialmente sobre cuatro puntos
Es NECESARIA, o sea, obligatoria bajo pecado mortal, al menos en concretos: la primera comunión, la comunión pascual, el san-
los días o circunstancias determinados por la Iglesia. to viático y la comunión frecuente. He aquí lo relativo a cada
uno de ellos:
CON NECESIDAD DE PRECEPTO. Ya hemos visto en las conclusiones
anteriores lo relativo a la necesidad de medio. a) La primera comunión
DIVINO. Consta expresamente por las palabras de Cristo: «En
verdad os digo que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no
133. El Código canónico preceptúa lo siguiente:
bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros» (Io 6,54).
1.° «Para que la santísima eucaristía pueda administrarse a
ECLESIÁSTICO. Consta expresamente por la práctica tradicional de la los niños, se requiere en ellos el suficiente conocimiento y que
Iglesia y por las disposiciones vigentes del Código canónico, que re- gocen de cuidadosa preparación para que perciban el misterio
cogeremos en seguida. de Cristo según su capacidad y puedan recibir el cuerpo del
Señor con fe y devoción» (cn.913,1.°).
2. Obligación. Vamos a precisar ahora cuándo y en Algunos griegos cismáticos, tales como Nicolás Cabasilas, Si-
qué circunstancias obliga el precepto divino y cuándo y en qué món Tesalonicense, etc., y muchos calvinistas afirmaron que la sa-
otras el precepto eclesiástico. grada comunión era absolutamente necesaria para la salvación inclu-
so de los niños pequeños. El concilio de Trento condenó esta doc-
trina, como hemos visto en la conclusión primera (D 937).
A) El precepto divino El Código canónico no precisa la edad en que deben los niños
recibir la primera comunión y es falso que se requieran los siete
132. El precepto divino de recibir la sagrada comunión años cumplidos. Se limita a declarar los requisitos que han de reunir
obliga: en peligro de muerte y en circunstancias normales. He aquí lo que
dispone:
a) VARIAS VECES DURANTE LA VIDA. Corista por la naturaleza
misma de este sacramento, que fue instituido por Cristo a modo de 2.° «Para que pueda y deba administrarse la santísima
comida y bebida. Es evidente que para conservar la vida y aumen- eucaristía a los niños en peligro de muerte, basta que sepan
tarla no basta comer una sola vez, sino que es preciso hacerlo mu- distinguir el cuerpo de Cristo del alimento común y adorarlo
chas veces. Cristo no señaló exactamente cuántas veces hay que co- reverentemente» (cn.913,2.°).
mulgar, sino que lo dejó a la determinación de la Iglesia, a la que
confió la custodia y administración de los sacramentos. El que Es una lástima que, por no saber estas cosas los padres o tutores
recibe la comunión pascual cumple ciertamente con este precepto de los niños, mueran sin viático muchos de los que hubieran podido
recibirlo, aumentando con ello —infaliblemente, ex opere operato-
divino. su grado de gracia y, por consiguiente, su grado de gloria en el cie-
b) EN PELIGRO DE MUERTE, cualquiera que sea la causa de donde lo. La Iglesia no exige, para que estos niños puedan recibir el viáti-
co, sino que sepan distinguir la eucaristía del pan material y la ado- a la primera comunión no es un derecho parroquial. Por consiguien-
ren con la reverencia infantil que se puede pedir a su tierna edad. A te, cualquier confesor puede darle privadamente al niño la primera co-
cualquier niño que sepa que en la eucaristía está el Niño Jesús y munión sin previa consulta al párroco, aunque es conveniente que
muestre deseos de recibirle en su corazón, se le puede y debe admi- lo sepa y se haga todo de común acuerdo.
nistrar el viático, aunque no tenga sino tres o cuatro años de edad. Advertencias. 1.a La primera comunión puede hacerse en
3.° Fuera de peligro de muerte, con razón se exige un co- cualquier sitio donde pueda darse a los fieles la sagrada eucaristía, in-
nocimiento más pleno de la doctrina cristiana y una prepara- cluso en un oratorio privado. No es necesario hacerla en la propia
ción más cuidadosa, esto es, tal que conozcan los niños, según iglesia parroquial.
su capacidad, el misterio de Cristo y se acerquen a recibir la 2.. Una vez hecha la primera comunión, está obligado el niño
santísima eucaristía con devoción proporcionada a su tierna al precepto de la comunión anual, aunque no haya cumplido los sie-
edad (cn.913,1. '). te años de edad (que es cuando comienzan a obligar las leyes de la
Iglesia). La razón es porque el precepto eclesiástico de la comunión
Nótese que la Iglesia no exige más que el conocimiento del mis- anual es una determinación concreta del precepto divino de recibir la
terio de Cristo (o sea, los misterios necesarios para la salvación: la eucaristía varias veces durante la vida; y en lo que tiene de divino
existencia de Dios, premiador de buenos y castigador de malos; la obliga aun antes de los siete años.
unidad de esencia y trinidad de personas en Dios y la encarnación 3.. A los que comulgan por primera vez y a los fieles que asis-
del Verbo para redimir al hombre pecador). El niño que sepa estas ten a la piadosa ceremonia de la primera comunión se les concede
cosas y tenga deseos de comulgar, puede recibir la primera comu- indulgencia plenaria, con las condiciones acostumbradas.
nión aunque no haya cumplido los siete años ni sepa el resto del ca-
tecismo. Es un grave abuso exigir a los niños, como condición indis-
pensable para admitirles a la primera comunión, lo que la Iglesia de
Cristo no exige. El conocimiento cabal de todo el catecismo será b) La comunión pascual
todo lo conveniente que se quiera, pero no es absolutamente indis-
134. He aquí lo que determina el Código oficial de la
pensable antes de la primera comunión; basta con que lo aprendan Iglesia:
después. Los que muestren rigorismo en este punto han olvidado el
deseo de aquel que dijo: «Dejad que los niños vengan a mí y no se 1. Sujeto. «Todos los fieles, después de haber recibido la
lo prohibáis, que de ellos es el reino de Dios» (Lc 18,16). ¡Con qué primera comunión, están obligados a recibir la eucaristía al menos
gusto entrará el Señor en esas almas tan puras e inocentes, a pesar una vez al año» (cn.920,1.°).
de sus distracciones infantiles! «Este precepto deben cumplirlo dentro del tiempo pascual, a no
ser que, por justa causa, se cumpla en otro tiempo dentro del año»
El Código canónico dispone a continuación lo siguiente: (ibid., 2.°).
NÓTESE LO SIGUIENTE:
«Principalmente corresponde a los padres o a los que hagan sus
veces y al párroco la obligación de procurar que los niños llegados 1.° Este precepto obliga a todos los fieles cristianos que hayan lle-
al uso de la razón se preparen cuanto antes, después de recibir el sa- gado al uso de razón (aunque sea antes de los siete años), incluso a
cramento de la penitencia, para recibir el divino manjar eucarístico. los enfermos, encarcelados o excomulgados. Por lo mismo, llegado
También a los párrocos corresponde vigilar que no accedan a la sa- el tiempo oportuno, los enfermos, encarcelados, etc., tienen el deber
grada mesa los niños que no tengan todavía uso de razón, ni los y el derecho de pedir la comunión pascual, y el párroco o capellán
que juzgare que no están convenientemente dispuestos» (cn.914). tiene la obligación de llevársela, so pena de cargar personalmente con
Nótese que el párroco tiene derecho a examinar si el niño tiene la responsabilidad del incumplimiento del precepto por parte de los
uso de razón 7 y las disposiciones suficientes, o sea, las señaladas por interesados (que en este caso no pecan). Los mismos excomulgados
la misma Iglesia en el canon que acabamos de ver, no otras añadidas tienen obligación de pedir humildemente la absolución de su censu-
por su cuenta y razón. Y apenas las descubra tiene el deber de procu- ra con el fin de poder cumplir el precepto pascual.
rar que el niño reciba cuanto antes la primera comunión. 2.° Sin embargo, puede haber razones o circunstancias especia-
Hay que notar, finalmente, que el derecho de recibir a los niños les que aconsejen abstenerse por algún tiempo de la comunión pas-
cual. Tales son, p.ej., la existencia de algún impedimento público u
No es obstáculo el que no hayan recibido el sacramento de la confirmaciór oculto que cesará después de Pascua, la necesidad de prepararse me-
(S. C. de Sacram., 30 de junio de 1932: AAS 24,271). jor, si se trata de un convertido que carece de la suficiente instruc-
ción, etc. Se requiere en estos casos el consejo del confesor en el 1.° «En peligro de muerte, cualquiera que sea la causa de
fuero interno o el del párroco en el externo. donde éste proceda, obliga a los fieles el precepto de reci-
bir la sagrada comunión a modo de Viático» (cn.921,1.").
2. Tiempo. La comunión pascual debe hacerse desde el do-
mingo de Ramos hasta la domínica in albis; pero los ordinarios loca- Este precepto es sacratísimo, por ser de derecho divino además
les pueden, si así lo exigen las circunstancias de personas y lugares, de eclesiástico. Obliga más severamente que cualquier otro manda-
anticipar este tiempo para todos sus fieles hasta la domínica cuarta miento de la Iglesia; y, desde luego, pecaría gravemente el que, encon-
de Cuaresma, no antes, o prorrogarlo no más allá de la fiesta de la trándose en peligro de muerte (cualquiera que sea la causa: enferme-
Santísima Trinidad. dad, naufragio, invasión enemiga, sentencia judicial, etc.), no qui-
siera recibirlo alegando, v.gr., que ya está en gracia por haberse
confesado.
NÓTESE LO SIGUIENTE:
Con frecuencia, los familiares del enfermo son los culpables de
1.° En España, por costumbre inmemorial apoyada en un pri- que éste muera sin sacramentos, por el estúpido y anticristiano pre-
vilegio que se dice concedido a los fieles por Clemente VII en 1526, texto de no asustarle. Los que tal hacen cometen un gravísimo peca-
el plazo para el cumplimiento pascual comienza el miércoles de Ce- do, del que tendrán que dar estrecha cuenta a Dios. Hay gentes tan
niza y termina en la dominica in albis. Pero los obispos pueden pro- insensatas, que prefieren que su enfermo vaya tranquilamente al in-
rrogarla, de acuerdo con el Código, hasta la fiesta de la Santísima fierno sin susto alguno antes que al cielo con un pequeño susto,
Trinidad, y aún más allá, si reciben para ello facultades especiales de muchas veces puramente imaginario. ¡Gravísima responsabilidad la
la Santa Sede. suya por este pecado, que clama al cielo!
2.° La Iglesia ha elegido muy oportunamente el tiempo pascual Nótese que la recepción del viático obliga incluso a los niños
para urgir la obligación de la comunión anual por las siguientes que no hayan hecho la primera comunión, con tal que reúnan las
principales razones: disposiciones mínimas que hemos recordado más arriba (cf. n.133).
Esta obligación pesa sobre sus padres, no sobre el niño, que no se
a) Porque Cristo instituyó la eucaristía en este tiempo. da cuenta de ella.
b) Porque la comunión es un memorial de la pasión de Cristo,
que tuvo lugar en este tiempo. 2.° «Aunque hayan recibido ya en el mismo día la sagrada co-
c) Porque los fieles están mejor preparados para recibirla por munión, es muy recomendable que, si después caen en
los ayunos y abstinencias cuaresmales que la han precedido. peligro de muerte, comulguen otra vez» (cn.921,2..).
3.° Sin embargo, el precepto de la comunión pascual sigue La razón es por la altísima conveniencia de recibir al Señor
obligando si alguno, por cualquier causa, no lo hubiera cumplido en como Padre y Amigo momentos antes de comparecer ante El como
el tiempo mandado. Juez supremo de vivos y muertos. No se olvide que la palabra viáti-
Si se deja pasar el plazo culpablemente, se comete pecado grave, co significa comida para el camino, y que el camino más importante
según la sentencia común entre los moralistas. Si se omitió inculpa- que el hombre ha de realizar en toda su existencia temporal y eterna
blemente (v.gr., por enfermedad o ausencia del párroco), no se pecó. es precisamente el tránsito del tiempo a la eternidad. Por eso la Igle-
Pero tanto en uno como en otro caso hay obligación de comulgar sia autoriza y aconseja benignamente —aunque sin imponerlo como
cuanto antes, sin que pueda esperarse hasta el siguiente cumplimiento precepto— que se comulgue otra vez si se presenta peligro de
pascual. muerte, aunque se haya comulgado ya en el mismo día.
4.° Por la comunión sacrílega no se cumple el precepto de reci-
bir la comunión. Es cosa clara, que se cae de su peso. 3.° «Mientras dure el peligro de muerte, es lícito y convenien-
te recibir varias veces el santo viático en distintos días»
3. Lugar. El precepto de la comunión pascual puede cum- (cn.921,3.").
plirse en cualquier lugar donde pueda recibirse la sagrada comu-
nión, incluso en un oratorio privado. Pero se recomienda que se Esta práctica hermosísima es descuidada por la mayor parte de
haga en la propia parroquia o al menos que se avise al párroco de los fieles. Les parece que, una vez administrado el viático al enfer-
haberlo cumplido. mo, ya han cumplido todos sus deberes religiosos para con él; y a
veces transcurren varios días, semanas y aun meses entre el viático y
la muerte. No es éste el sentir de la Iglesia, como acabamos de ver.
c) El santo viático
Lo ideal sería que el enfermo, una vez recibido el viático, volviera a
135. La Iglesia ha determinado oficialmente lo siguiente: recibir la comunión todos los días hasta su muerte, o al menos con
mucha frecuencia, bajo el control y consejo de un prudente con- Sin embargo, para remediar los abusos que de la comunión fre-
fesor. cuente y diaria se pueden originar, principalmente en colegios, semi-
4.° «No debe diferirse demasiado la administración del santo narios y comunidades religiosas, donde los alumnos se acercan a co-
viático a los enfermos, y los que tienen cura de almas de- mulgar colectivamente, la Sagrada Congregación de Sacramentos dio
ben velar con esmero para que los enfermos lo reciban es- el 8 de diciembre de 1938 una Instrucción reservada a los obispos y su-
tando en su cabal juicio» (cn.922). periores religiosos, de la que extractamos las siguientes prudentísi-
mas normas:
Este canon trata de poner remedio a otro gran error muy exten- 1.' Los predicadores y directores espirituales, cuando exhorten
dido, por desgracia, entre los fieles. Creen, en efecto, que el viático
sólo obliga cuando el enfermo está gravísimo o a las puertas mismas a los fieles, principalmente a los jóvenes, a la comunión frecuente y
diaria, les dirán claramente: a) que no es obligatoria; b) que no se puede
de la muerte. Es un gran error. Para que se pueda recibir el viático recibir sin las condiciones necesarias.
basta que la enfermedad sea grave y entrañe algún peligro de muerte, 2.' A la vez que la frecuencia de la comunión, se debe reco-
aunque remoto y no del todo cierto. Y se debe recibir cuando el peli- mendar la de la confesión.
gro es serio y haya poca esperanza de recobrar la salud. Esperar a 3.' Procúrese que al tiempo de distribuir la sagrada comunión
que el enfermo esté en las últimas o haya perdido su cabal juicio, es
un verdadero crimen, que puede acarrear la condenación eterna del (v.gr., durante la misa que la precede) haya algún confesor al que
puedan acudir libremente los que lo deseen, sin necesidad de pedir
enfermo. permiso a nadie.
Los que rodean al enfermo: familiares, médicos, amigos, etc.,
tienen obligación grave en conciencia de avisar a tiempo al párroco 4.' El superior manifestará a los súbditos que le satisface el
o a quien haga sus veces para que el enfermo pueda recibir despacio verles acercarse a la sagrada mesa con frecuencia; pero, por otra par-
y con todo su cabal juicio la santísima eucaristía por viático. te, que tampoco halla nada reprensible en quienes no lo hacen así,
antes bien que en estos últimos ve una señal de que proceden con li-
bertad. Y se guardará mucho de negar con las obras lo que afirma
d) La comunión frecuente de palabra (como sería, v.gr., estableciendo premios especiales para
136. La Iglesia desea vehementemente que los fieles comul- los que hayan comulgado mayor número de veces).
guen con frecuencia, y aun a diario si es posible. He aquí las pala- 5.' Guárdese también de llevar la comunión a los enfermos de
bras mismas del Código canónico: la comunidad que no la pidan expresamente.
«Se recomienda encarecidamente a todos los fieles que reciban la 6.' No se empleará nunca el título de comunión general, sobre
sagrada comunión durante la celebración eucarística. Sin embargo, todo en comunidades de niños o de niñas.
con justa causa, se les puede administrar también fuera de la misa, 7.' Al acercarse a comulgar hay que evitar todo aquello que
observando los ritos litúrgicos» (cn.918). pueda crear dificultades al niño o joven que desea abstenerse de co-
El más importante de los decretos de la Sede Apostólica sobre la mulgar, pero quiere pasar inadvertido. Por lo cual se evitará el acer-
comunión diaria es el Sacra Tridentina Synodus, de San Pío X (20 de carse por orden riguroso, llevando algún distintivo, etc.
diciembre de 1905). Las principales normas que en él se dan son las 8.' En los seminarios y otros institutos por el estilo, al infor-
siguientes: mar a los superiores sobre la piedad, aplicación al estudio, discipli-
1.' A nadie se le debe prohibir la comunión frecuente, y aun na, etc., de los alumnos, no se tendrá para nada en cuenta el número
diaria, si se acerca a ella en estado de gracia y con rectitud de intención. o frecuencia de sus comuniones.
2. La rectitud de intención consiste en que no se comulgue
por vanidad o por rutina, sino para agradar a Dios. e) La comunión dos veces en el mismo día
3.. Basta no hallarse en pecado mortal, aunque sería de desear He aquí lo que dispone la instrucción Immensae caritatis, promul-
estar también limpio de pecados veniales. gada por Pablo VI el 29 de enero de 1973:
4. Se recomienda la preparación diligente para la comunión y «De acuerdo con la disciplina actualmente en vigor, pueden los
la acción de gracias después de ella. fieles acercarse a comulgar segunda vez el mismo día:
5.' Debe procederse con el consejo del confesor. a) Por la tarde del sábado o del día precedente a una fiesta de
Es una lástima que los fieles cristianos se priven por mil bagate- precepto, en la misa que oigan para cumplir su obligación, aunque
las del beneficio inmenso de la comunión frecuente o diaria, que ya hubiesen comulgado por la mañana 8 .
aumentaría en grandes proporciones su grado de gracia y, por con-
siguiente, su grado de gloria en el cielo para toda la eternidad. Los fieles que hayan comulgado dos veces el sábado o la víspera de los días fes-
tivos en virtud de esta concesión, ¿pueden comulgar también al día siguiente? No faltan
b) En la segunda misa del domingo de Pascua y en una de las 1.° La eucaristía nos une íntimamente con Cristo y, en cierto
que se celebran el día de Navidad, aun cuando ya hubieran comul- sentido, nos transforma en El.
gado en la misa de la vigilia pascual o en la de Nochebuena.
137. Es el efecto más inmediato y primario, puesto que en ella
c) En la misa vespertina del Jueves Santo, sin que obste el ha- recibimos real y verdaderamente el cuerpo, sangre, alma y divinidad
ber comulgado por la mañana en la misa crismal.
del mismo Cristo. Consta expresamente por la Sagrada Escritura
Pero como, además de estos casos, se dan otras circunstancias (Io 6,48-58) y por el magisterio de la Iglesia, que lo ha definido so-
que aconsejan una segunda comunión, se han de sopesar con gran lemnemente (D 883).
tino los motivos de la nueva facultad que se concede». Esta unión con Cristo es tan íntima y entrañable, que es imposi-
Y después de enumerar algunas de esas circunstancias (v.gr., en
ble concebir acá en la tierra otra mayor. Sólo será superada por la
las que se administren los sacramentos del bautismo, confirmación, unión beatífica en el cielo. El mismo Cristo la expresa de manera su-
unción de los enfermos, sagrada ordenación, matrimonio, o en las blime en el Evangelio: «El que come mi carne y bebe mi sangre,
que se distribuya la primera comunión, misa exequial, primer ani- está en mí y yo en él. Así como me envió mi Padre vivo y vivo yo por
versario de un difunto, familiares y amigos del enfermo a quien se mi Padre, así también el que me come vivirá por mí» (Io 6,57-58).
administra el viático, etc.), termina facultando a los ordinarios del No hay ninguna semejanza ni analogía humana que pueda dar-
lugar para autorizar una segunda comunión en el mismo día, «siem- nos idea cabal de lo que significa esta compenetración o mutua inhe-
pre que por los mismos ordinarios se compruebe que dicha recep- sión entre Cristo y el que comulga. No se trata de un contacto físico,
ción, por circunstancias peculiares, es legítima a tenor de esta ins-
que, por otra parte, sería muy superficial y exterior, como el de dos
trucción». personas que se abrazan. Tampoco es un contacto moral a distancia,
El Código canónico dispone que puede comulgar por segunda
como el que se establece por el amor entre dos amigos ausentes. Es
vez el que participa en una concelebración eucarística (cn.917). un contacto de transfusión o mutua inhesión que escapa a todas las ana-
logías humanas: «está en mí y yo en él». Acaso un ejemplo imper-
fecto y analogía lejana nos lo pueda dar una esponja sumergida en el
ARTICULO III
agua, que queda materialmente repleta y empapada de ella, de suerte
que puede decirse, en cierto modo, que la esponja está en el agua y
Efectos de la sagrada comunión el agua en la esponja.
Tan profunda es esta mutua adhesión de Cristo con el alma y de
Son admirables los efectos que la eucaristía produce en el ésta con Aquél, que, entendida en sus verdaderos términos, puede
alma e incluso en el cuerpo de los que la reciben dignamen- hablarse de verdadera transformación del alma en Cristo. No en senti-
te 1 . Aquí recogeremos los más importantes, examinando al do panteísta o de conversión de la propia personalidad en la de
final algunas cuestiones complementarias. Cristo burdo error expresamente condenado por la Iglesia como
herético (D 510) , sino en sentido espiritual y místico, permanecien-
do intacta la dualidad de personas. Esto es lo que quiso expresar
1. EFECTOS San Agustín al escribir en sus Confesiones aquellas misteriosas pala-
bras que le pareció oír de la Verdad eterna: «Manjar soy de grandes:
Para mayor orden y claridad, expondremos en primer lugar los crece y me comerás. Mas no me mudarás tú en ti, como al manjar
efectos que produce en el alma y luego los que produce en el cuerpo de tu carne, sino tú te mudarás en mí» 2 .

del que comulga. Este contacto tan íntimo y entrañable con Cristo, manantial y
fuente de la vida divina, es de tal eficacia santificadora, que bastaría
A) En el alma una sola comunión ardientemente recibida para remontar hasta la
cumbre de la santidad a un alma imperfecta y principiante en la vida
Los principales efectos que la sagrada comunión bien re- espiritual.
cibida produce en el alma son los siguientes:
2 SAN AGUSTiN, Confesiones 1.7 c.10 n.16: MI. 32,742. Escuchemos a Santo Tomás
autores que lo niegan, fundándose en buenas razones; pero otros lo afirman, teniendo exponiendo esta misma doctrina: «El que toma alimentos corporales los transforma en
en cuenta que las cosas favorables sunt amplianda, y que tal parece ser la mentalidad mo- él...; mas la comida eucarística, en vez de transformarse en aquel que la toma, transfor-
ma a éste en ella. Síguese de aquí que el efecto propio de este sacramento es una tal transfor-
derna de la Iglesia.
mación del hombre °n Cristo, que puede en realidad decir con el Apóstol (Gal 2,20): Vivo
Cf. I11,79,1-8. yo, o más bien no vito,yo, sino que Cristo vive en mí» (In 4 Sent. dist.12 q.2 a.l).
2.° La eucaristía nos une íntimamente con la Santísima Tri- Cabeza por el abrazo estrechísimo de la comunión sin que por el
nidad. mismo hecho nos unamos íntimamente con todos los miembros vi-
vos de su Cuerpo místico. Por eso la eucaristía es el gran signo de la
138. Es una consecuencia necesaria e inevitable del hecho de unidad (San Agustín) y el que lleva a la máxima perfección posible
que en la eucaristía esté real y verdaderamente Cristo entero, con su acá, en la tierra, el deseo ardiente de Cristo: Que todos sean uno... a fin
cuerpo, alma y divinidad. Porque, como hemos explicado más arriba de que sean consumados en la unidad (Io 17,21-23).
(cf. n.89,3.'), las tres divinas personas de la Santísima Trinidad son Ahora bien: ¿quiénes son esos miembros vivos de su Cuerpo
absolutamente inseparables, de suerte que donde esté una de ellas místico?
tienen que estar forzosamente las otras dos. Y aunque es cierto que
el alma en gracia es siempre y en todo momento templo vivo de la a) En primer lugar, la Virgen María, a la que la eucaristía nos
Santísima Trinidad, que en ella inhabita (cf. lo 14,23; 2 Cor 6,16), la une íntimamente. No sólo porque María es la Madre de Jesús y el
sagrada comunión perfecciona y arraiga más y más en el alma ese miembro más excelso de su Cuerpo místico, sino porque, en cierto
misterio de la inhabitación trinitaria, que constituye la quintaesencia sentido, en la eucaristía hay algo que pertenece realmente a María.
de la vida sobrenatural del cristiano. Escuchemos a un teólogo con- ¿Acaso la carne purísima de Jesús no se formó exclusivamente en las
temporáneo explicando estas ideas: entrañas virginales de María? La eucaristía, al darnos a Jesús, nos da
realísimamente algo perteneciente a María, y en este sentido se puede
«Es verdad que en todo tiempo somos templos de Dios vivo (2 Cor decir que «comulgamos a María» al mismo tiempo que a Cristo.
6,16), porque, según dice Santo Tomás, `por la gracia la Trinidad
b) Los ángeles, que forman parte también del Cuerpo místico de
entera es huésped del alma'. la Iglesia y tienen a Cristo por Cabeza aun en cuanto hombre, como ex-
Sin embargo, es más cierto esto en el momento de la comunión,
porque en este momento viene Jesús a nosotros como pan de vida, plica Santo Tomás 4 si bien se relacionan con El de manera distinta
,

expresamente para comunicar esta vida que El tiene del Padre. El que el hombre, ya que solamente este último fue redimido por
que come este pan tendrá la vida. Cristo.
Pero ¿cómo vivirá? Así como el Padre, que me ha enviado, vive, y yo Por eso a la eucaristía se la llama pan de los ángeles, porque ellos
vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí (lo 6,58). se nutren de la contemplación y goce fruitivo del mismo Verbo
El alma del que comulga llega a hacerse como el cielo de la Tri- eterno, que la eucaristía nos entrega a nosotros en manjar.
nidad. En mi alma como en el cielo enuncia el Padre su eterna Pala- c) Los bienaventurados del cielo, que experimentan un gozo inde-
bra, engendra su Hijo y le repite al dármelo: Hoy te he engendrado... cible al vernos comulgar ---lo ven todo reflejado en el Verbo, como
Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo puestas todas mis delicias (Ps 2,7; Lc en una pantalla cinematográfica y se unen íntimamente a nosotros
3,22). Ahora, en mi alma, el Padre y el Hijo cambian sus mutuas en el momento en que la eucaristía nos une íntimamente a la misma
ternuras, se mantienen en este lazo inenarrable, se dan ese abrazo vi- Cabeza común.
viente, ese beso inefable, y su amor se exhala en ese soplo abrasa- d) Las almas del purgatorio, que constituyen la Iglesia purgante y
dor, torrente de llama, que es el Espíritu Santo» 3 . que esperan de nosotros —principalmente a través de la eucaristía
como sacrificio— la ayuda fraternal de nuestros sufragios. No hay
3.° La eucaristía nos une íntimamente con todos los miem-
otro medio más íntimo y entrañable de unirnos con nuestros queri-
bros vivos del Cuerpo místico de Cristo.
dos difuntos que ofrecer por ellos la santa misa y recibir la sagrada
139. Lo insinúa claramente San Pablo cuando dice: «El cáliz de comunión. Les enviamos con ello un abrazo muy real y verdadero,
bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cris- que se traduce en un alivio considerable de sus penas y un acelera-
to? Y el pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cris- miento de la hora de su liberación.
to? Porque el pan es uno, somos muchos un solo cuerpo, pues todos participa- e) Todos los cristianos en gracia, que están incorporados a su divi-
mos de ese único pan» (1 Cor 10,16 17). - na Cabeza y reciben continuamente de ella su influjo vivificador.
La misma palabra comunión sugiere esta misma idea. Es la común Cuando comulgamos, nos unimos estrechísimamente con todos los
unión de los miembros vivos del Cuerpo místico de Cristo con su di-
4 He aquí las palabras mismas del Doctor Angélico: «Es manifiesto que tanto los
vina Cabeza y la de cada uno de ellos entre sí. La razón profunda es
hombres como los ángeles están ordenados al mismo fin, que es la gloria de la divina
porque todos esos miembros vivos están como injertados en Cristo, fruición. De donde el Cuerpo místico de la Iglesia está constituido no sólo por los hombres, sino
formando con El, su divina Cabeza, el Cristo total, o sea, el organis- también por los ángeles. Ahora bien: Cristo es cabeza de toda esta multitud, porque está
mo viviente de su Cuerpo místico. Es, pues, imposible unirse a la más cerca de Dios v participa más perfectamente de sus dones, no sólo en cuanto a los
hombres, sino también en cuanto a los ángeles; y de su influencia no sólo reciben los
P. BERNADOT, O.P., De la Eucaristía a la Trinidad I n.3; precioso librito, que expo- hombres, sino también los ángeles... Y, por lo mismo, Cristo no es sólo cabeza de los hom-
ne de manera sublime las relaciones de la eucaristía con el misterio trinitario. bres, sino también de los ángeles» (III,8,4).
cristianos del mundo; no es abrazo corporal que es algo muy ex- seo personal, si se trata de adultos, o en deseo de la Iglesia, si se tra-
terior y superficial—, sino una especie de fusión de almas tan íntima ta de los niños, según ya vimos» (III,79,1 ad 1).
y profunda, que no hay ninguna unión humana que pueda darnos La razón es porque, para el hombre, el manantial y la fuente úni-
idea de esa divina y sublime realidad. Símbolo de esta unión es el ca de la gracia es Cristo; luego sin la unción real con Cristo —al
pan y vino de la eucaristía, ya que, como dice hermosamente San menos en el deseo— nadie puede tener la gracia. En cualquier for-
Agustín, «el pan se hace de muchos granos de trigo, y el vino, de ma y de cualquier manera que se reciba la gracia, allí está implícito
muchos racimos de uva» 5 . Y en otro lugar dice: «¡Oh sacramento el deseo de la eucaristía, porque allí está implícita la unión real con
de piedad, oh signo de unidad, oh lazo de caridad!» 6 . Cristo.
Los cristianos en pecado, si conservan todavía la fe y la esperan- 2." Luego la eucaristía es la fuente de todas las gracias —porque
za informes, pertenecen de algún modo radicalmente se dice en contiene realmente a Cristo— y el fin de todos los demás sacramentos,
teología— al Cuerpo místico de Cristo; pero como miembros muer- ya que todos ellos se ordenan a la unión con Cristo, que se consigue
tos o ramas secas, que están en gran peligro de eterna condenación si plenamente en la eucaristía (III,65,3).
la muerte les sorprende en ese lamentable estado. 3.° Luego la eucaristía nos aplica los méritos de la pasión de Cristo.
Los paganos, infieles y herejes no son miembros actuales del Oigamos a Santo Tomás:
Cuerpo místico de Cristo, sino únicamente en potencia, o sea, en «En este sacramento se representa la pasión de Cristo, como ya
cuanto que están llamados a él por la conversión y el bautismo. Y dijimos. Por eso los efectos que la pasión hizo en el mundo los hace este sa-
los demonios y condenados del infierno no lo son, ni siquiera en po- cramento en el hombre. Y así, comentando el Crisóstomo las palabras
tencia, por su total, absoluta e irremediable desvinculación de Cristo salió agua y sangre (Io 19,34), dice: «Puesto que de aquí toman princi-
Redentor. pio los sacramentos, cuando te llegues al tremendo cáliz, llégate como
si bebieras del costado mismo de Cristo» (III,79,1).
4.° La eucaristía nos aumenta la gracia santificarte al darnos
la gracia sacramental. 5.° La eucaristía nos aumenta las virtudes teologales, sobre
todo la caridad. Y con ellas todas las demás virtudes infu-
140. Dar la gracia es efecto propio de todos los sacramentos, sas y los dones del Espíritu Santo.
como vimos en su lugar correspondiente; pero la eucaristía lo hace
en grado superlativo, por ser el más excelente de todos, ya que con- 141. 1.° Es evidente que aumenta la fe por el acto de fe inten-
tiene, juntamente con la gracia, el manantial y la fuente de la misma, sísimo que hacemos al recibir un sacramento en el que «se engaña la
que es el propio Cristo. Si bien el grado de gracia que recibimos en vista, el gusto y el tacto», que perciben solamente los accidentes de
cada comunión depende en gran proporción de nuestras disposicio- pan y vino. Es la fe la que nos dice con seguridad inquebrantable
nes al recibirla. que allí no hay pan ni vino, aunque los sentidos corporales lo vean
La gracia sacramental propia de la eucaristía es la llamada gracia y sientan (Praestet fides supplementum, sensuum defectui...). Sabido es
cibativa o nutritiva, porque se nos da a manera de alimento divino que las virtudes infusas crecen y se desarrollan por los actos más in-
que conforta y vigoriza en nuestras almas la vida sobrenatural. tensos que de ellas se ejercitan.
Santo Tomás advierte hermosamente que la eucaristía produce 2.° Aumenta la esperanza, porque precisamente la eucaristía es
en nuestras almas los mismos efectos que produce en el cuerpo el prenda y garantía de la gloria (et futurae gloriae nobis pignus datur), se-
alimento material: gún la promesa clara y explícita de Cristo: «El que come mi carne y
«Y así, todo lo que hacen el manjar y la bebida materiales en la bebe mi sangre, tiene la vida eterna, y yo le resucitaré el último
vida corporal, a saber: sustentar, aumentar, reparar y deleitar, lo hace día... El que come este pan vivirá para siempre» (Io 6,54 y 58).
este sacramento en la vida espiritual» 7 . 3.° Aumenta, sobre todo, la caridad. Escuchemos a Santo To-
más explicando este misterio:
Corolarios. 1." Luego sin el deseo, al menos implícito, de la «Este sacramento confiere espiritualmente la gracia junto con la
eucaristía, nadie puede recibir la gracia. Escuchemos a Santo virtud de la caridad; por eso el Damasceno lo compara con el car-
Tomás: bón encendido que vio Isaías: `Como el carbón no es simple leña,
«Este sacramento tiene, de suyo, virtud para dar la gracia, hasta sino leña con fuego, así el pan de la comunión no es pan corriente,
el extremo de que nadie la tiene antes de recibirlo en deseo, ya sea en de- sino pan unido a la divinidad'. Y pues dice San Gregorio que `el
amor de Dios no está ocioso, sino que, cuando lo hay, obra cosas
grandes', se sigue que este sacramento tiene de suyo eficacia no sólo
s 5:v.. Ac;t srí6, In lo. 6,56 v.26: ML 35,1614. para dar el hábito de la gracia y de la virtud, sino también para exci-
6 Ibid., 6,41: ML 35,1613.
1II,79,1. tar al acto de la misma, según aquello de San Pablo: La caridad de
Cristo nos apremia. Con él el alma se fortifica espiritualmente, se de- 1. ° COMO SACRIFICIO, la eucaristía tiene —como ya dijimos (cf.
leita y de algún modo se embriaga con la dulzura de la divina bon- n.102)— toda la virtud infinita y eficacia reparadora del sacrificio de
dad, según aquello: `Comed y bebed, amigos; embriagaos, carísi- la cruz. Una sola misa bastaría, de suyo, para reparar con infinita so-
mos'» (Cant 5,1) 8. breabundancia todos los pecados del mundo y liberar a todas las al-
4.° Aumenta, finalmente, todas las demás virtudes infusas y los do- mas del purgatorio, si bien la divina Providencia ha dispuesto que
nes del Espíritu Santo, porque, como explica Santo Tomás, están en no se nos aplique este efecto sino en la medida y grado de nuestras
conexión íntima con la gracia y la caridad, y el crecimiento de éstas disposiciones.
arrastra a todos los demás elementos del organismo sobrenatural, 2.° COMO SACRAMENTO, no se ordena, de suyo, a remitir la pena
que crecen todos a la vez como los dedos de una mano 9. temporal debida por los pecados, sino a alimentar y robustecer el
Corolario. La eucaristía tiene, por consiguiente, una eficacia alma con la gracia cibativa. Pero indirectamente produce también la re-
santificadora incomparable, ya que la santidad consiste propiamente misión de la pena debida por los pecados, en cuanto que excita el acto
en el desarrollo y crecimiento perfecto de la gracia y de las virtudes de la caridad, que tiene un gran valor satisfactorio. La cantidad de la
infusas. pena remitida estará en proporción con el grado de fervor y devo-
ción al recibir la eucaristía 12.
6.° La eucaristía borra del alma los pecados veniales, y, en
Corolarios. 1.° Luego «el que la eucaristía quite a veces úni-
determinadas circunstancias, incluso el pecado mortal.
camente parte de la pena y no toda ella, no sucede por falta de po-
142. Vamos a explicar las dos partes de esta afirmación: der en Cristo, sino por falta de devoción en el hombre» (ad 3). Una
sola comunión bien hecha o una sola misa bien oída debería bastar
1.' BORRA LOS PECADOS VENIALES. Es cosa clara y evidente por para librarnos totalmente de la pena temporal debida por nuestros
dos capítulos: pecados, sin necesidad de ganar ninguna indulgencia plenaria.
a) En cuanto que la eucaristía es un alimento divino que repa- 2.° Luego, más que al número de misas oídas o de comuniones
ra las fuerzas del alma perdidas por los pecados veniales (no por los recibidas, hay que atender al fervor y devoción con que se han reali-
mortales, que se las quitan del todo al destruir en ella la vida sobre- zado esos actos.
natural). 8.° La eucaristía preserva de los pecados futuros.
b) Porque excita —como acabamos de ver en la conclusión
anterior— el acto de la caridad, y la caridad actual destruye los peca- 144. La razón es doble: a) porque robustece las fuerzas del
dos veniales —que son un enfriamiento de la caridad—, como el ca- alma contra las malas inclinaciones de la naturaleza, y b) porque nos
lor destruye al frío 10. preserva de los asaltos diabólicos al aplicarnos los efectos de la pa-
sión de Cristo, por la que fue vencido el demonio. Escuchemos a
2.' EN DETERMINADAS CIRCUNSTANCIAS, BORRA INCLUSO EL PECADO MOR- Santo Tomás:
TAL. Tal ocurriría con un hombre que, ignorando que está en peca- «De dos maneras preserva del pecado este sacramento. Primera-
do mortal (v.gr., por olvido o distracción), se acercara a comulgar de mente, porque, al unirmos a Cristo por la gracia, robustece la vida
buena fe con atrición sobrenatural de sus pecados. En este caso, la euca- espiritual, como espiritual manjar y espiritual medicina que es, se-
ristía, que de suyo es un sacramento de vivos, actuaría accidental- gún aquello del salmo: El pan refuerza el corazón del hombre (Ps
mente como sacramento de muertos y le daría la gracia santificante 103,15)... Y también porque, al ser señal de la pasión de Cristo, con
al excitar en él la caridad, que perfeccionará la contricción y borrará la que fueron vencidos los demonios, repele todas sus impugnacio-
el pecado 11 . Hemos hablado de esto en otro lugar, adonde remiti- nes. Por eso dice el Crisóstomo: «Volvemos de esa mesa como leo-
mos al lector (cf. n.16.2.'). nes espirando llamas, haciéndonos terribles al mismo diablo» 13.
Sin embargo, esto no impide que muchos de los que comulgan
7.° La eucaristía remite indirectamente la pena temporal debi-
dignamente vuelvan a pecar después. Porque el hombre viador es de
da por los pecados.
tal condición, que su libre albedrío puede inclinarse al bien o al mal;
143. Para comprender en su verdadero sentido el alcance de por lo tanto, no quita la posibilidad de pecar (ad 1).
esta doctrina hay que distinguir entre la eucaristía como sacrificio y Corolario. Luego, al menos indirectamente, el sacramento de
como sacramento. Y así: la eucaristía disminuye el fómite del pecado y la inclinación al mal.
III,79,1 ad 2. 10 Cf. 1II,79,4. 12 II1,79,5.
9 Cf. I-II,65; 66,2; 68,5, etc. 11 Cf. III,79,3. 13 II1,79,6.
«Aunque este sacramento —dice Santo Tomás— no se ordene de
manera directa a la disminución del fómite, lo disminuye indirecta- B) En el cuerpo
mente al aumentar la caridad; porque, como dice San Agustín, `el
aumento de la caridad es disminución de la concupiscencia'. Directa- 146. Los principales efectos que la eucaristía bien recibida pro-
mente confirma el corazón del hombre en el bien, preservándole así duce en el cuerpo del que comulga son dos: uno que se refiere a la
de pecar» (ad 3). vida presente, y consiste en cierta santificación del mismo, y otro re-
lativo a la vida futura, a saber, el derecho a la resurrección inmortal.
9.° La eucaristía es prenda inestimable de la futura gloria. Vamos a examinarlos con más detalle en dos conclusiones:
145. Consta expresamente: Conclusión 1.' La eucaristía, dignamente recibida, santifica, en cierto
1." POR LA SAGRADA ESCRITURA: Lo dijo el mismo Cristo: «El que modo, el cuerpo mismo del que comulga.
come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna, y yo le resucitaré el últi- He aquí las pruebas:
ma día» (Io 6,54).
1.' LA SAGRADA ESCRITURA. No hay ningún texto que aluda di-
2." POR EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Dice el concilio de Tren- rectamente a este efecto eucarístico sobre el cuerpo. Pero San Pablo
to: «Quiso (Cristo) que la eucaristía fuera prenda de nuestra futura dice que por la gracia somos «templos de Dios»; no solamente en
gloria y perpetua felicidad» (D 875). cuanto al alma, sino también en cuanto al cuerpo: «¿No sabéis que
Y en la liturgia del Corpus figura aquella hermosísima antífona vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y
de Santo Tomás de Aquino: «¡Oh sagrado convite, en el que se reci- habéis recibido de Dios?» (1 Cor 6,19). Nada impide, por consi-
be a Cristo, se renueva la memoria de su pasión, se llena el alma de guiente, que esta santificación del cuerpo iniciada por la gracia bau-
gracia y se nos da una prenda de nuestra futura gloria!» tismal alcance en este mundo su máxima intensidad en el abrazo es-
3." POR LA RAZÓN TEOLÓGICA. Ofrece varios argumentos decisi- trechísimo con Cristo que proporciona la eucaristía.
VOS 14: 2.' Los SANTOS PADRES. Hay textos hermosísimos. He aquí al-
a) Porque la eucaristía contiene realmente a Cristo, que nos gunos por vía de ejemplo:
mereció la vida eterna. San Cirilo de Alejandría: «Cuando Cristo está en nosotros, hállase
b) Porque la eucaristía nos aplica los efectos de la pasión y adormecida la ley de la carne, que brama furiosa en nuestros miem-
muerte de Cristo, que nos abrió las puertas del cielo. bros» 15.
c) Porque el alimento espiritual del alma que proporciona la San Bernardo: «Si alguno de vosotros ya no siente tantas veces o
eucaristía, se ordena, de suyo, a su plena refección y saciedad en la
gloria eterna. no tan fuertes los movimientos de ira, de envidia, de lujuria y de las
d) Porque la unión mística de Cristo y de los fieles, significada demás pasiones, dé las gracias al cuerpo y sangre del Señor, porque
la virtud del sacramento obra en él» 16.
en las especies de pan y vino, se incoa en este sacramento en vistas
a su plena consumación en la gloria. 3.' EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. El catecismo del concilio de
Trento que recoge la doctrina del mismo enseña que «la euca-
Corolarios. 1." «Así como la pasión de Cristo, por cuya vir-
tud obra el sacramento, es causa suficiente de la gloria, mas no de ristía refrena también y reprime la misma concupiscencia de la car-
suerte que inmediatamente seamos introducidos en ella, sino que es ne, porque, al encender en el alma el fuego de la caridad, mitiga los
ardores sensuales de nuestro cuerpo» 17 .
menester que `padezcamos con El para ser con El glorificados'
(Rom 8,17), así este sacramento no nos lleva a la gloria al instante, 4.' LA RAZÓN TEOLÓGICA. Es una consecuencia inevitable de la
aunque sí nos da el poder llegar a ella. Por eso se llama viático; en unidad de la persona humana, procedente de la unión sustancial
cuya figura leemos que el profeta Elías (3 Reg 19,8) `comió y be- del alma con su cuerpo. Porque, aunque es cierto que la gracia es
bió, y caminó, con la fuerza de aquel manjar, cuarenta días con sus una realidad sobrenatural, que no puede tener como sujeto de inhe-
noches, hasta Horeb, el monte de Dios'» (ad 1). sión el cuerpo, sino sólo el alma, no lo es menos que, en virtud de
2." «Como no produce efecto la pasión de Cristo en quienes no la influencia de ésta sobre aquél, refluyen sobre el cuerpo, a manera
se ajustan a lo que ella exige, tampoco alcanzan la gloria por este sa- de redundancia, ciertas cualidades del alma; de manera semejante a
cramento quienes lo reciben mal» (ad 2). 15 In lo. 4.
16 Serm. de bapt. et sacram. Altaris n.3: ML 183,271; cf. Obras completas de San Bernar-
do (BAC, 1953) vol.1 p.495.
" Cf. III,79,2. 1 ' Catecismo Romano p.2.' n.53 (ed. BAC, p.485).
como, después de la resurrección, la gloria del cuerpo no será sino a) Si aprovecha sólo a los que la toman o también a los
una redundancia de la gloria del alma. El principal efecto de esta re- demás.
dundancia en el cuerpo de la acción eucarística en el alma es el so- b) Si aprovecha más recibida bajo las dos especies que en una
siego de las pasiones carnales y la moderación en los instintos del sola.
apetito concupiscible e irascible 18. c) En qué momento produce su efecto sacramental.
Corolario. De donde se deduce que la eucaristía, indirecta y
consiguientemente, aprovecha incluso a la salud material del cuerpo.
Porque no hay nada que contribuya tanto a la salud corporal como Vamos a examinarlas por separado.
la paz y alegría del alma y el sosiego de las pasiones corporales. Por
el contrario, el remordimiento y la tristeza —efectos del pecado—,
junto con el alboroto de las pasiones, quebrantan seriamente la mis- A) Si la eucaristía aprovecha tan sólo a los que la toman
ma salud corporal.
Conclusión 2.' La eucaristía confiere al que la recibe dignamente el 147. Para contestar con precisión y exactitud hay que
derecho a la resurrección gloriosa de su cuerpo.
distinguir entre la eucaristía como sacrificio (santa misa) y
Consta claramente en los lugares teológicos tradicionales: como sacramento (sagrada comunión). Vamos a precisar la
doctrina en la siguiente
1.° LA SAGRADA ESCRITURA. Lo dice expresamente el mismo
Conclusión. La eucaristía, en cuanto sacrificio, aprovecha incluso a
Cristo: «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eter- los que no la toman; pero, en cuanto sacramento, aprovecha «ex ope-
na, y yo le resucitaré el último día» (Io 6,54). re operato» únicamente a los que la toman, si bien puede aprove-
char también a los demás «ex opere operantis», con mayor razón
2.. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. El concilio de Trento, COMO que los restantes sacramentos y las buenas obras.
ya hemos visto, dice que la eucaristía es «prenda de nuestra futura
gloria, que abarca el alma y el cuerpo» (D 875).
Esta conclusión tiene tres partes, que vamos a probar por
3.. LA RAZÓN TEOLÓGICA. He aquí cómo expresa el argumento separado:
fundamental un teólogo de nuestros días: «La gracia cristiana con-
duce al hombre a la vida inmortal; como el cristiano ha de morir,
hemos de concluir que le conduce resucitándole. Y como la parte vi- 1.a EN CUANTO SACRIFICIO, APROVECHA INCLUSO A LOS QUE NO LA TO-
vificadora de la gracia procede de la eucaristía, según hemos probado MAN. La razón es porque la eucaristía tiene razón de sacramento,
ya en otras ocasiones, se sigue que es la eucaristía el principio sobre- en cuanto se toma, y razón de sacrificio, en cuanto se ofrece. Luego,
natural del que procede la resurrección» 19. en cuanto sacrificio, aprovecha ex opere operato a todos aquellos por
Sin embargo, este efecto eucarístico hay que entenderlo única- quienes se ofrece, aunque no reciban de hecho la comunión sacra-
mente de la resurrección gloriosa de los bienaventurados. No de la mental. Hemos explicado el modo y grado de esta aplicación al ha-
resurrección de los muertos en general, cuya causa es la resurrección blar de los frutos de la santa misa (cf. n.105-108).
de Cristo Redentor, que afecta eficientemente a todos sus redimidos, Nótese, sin embargo, que para apropiarse los frutos de la euca-
buenos y malos 20 . ristía como sacrificio es preciso unirse a ella por la fe y la caridad. A
los que están en pecado mortal no les alcanza apenas nada —a no
ser algún efecto impetratorio, por la oración de los demás—, ni tam-
I1. CUESTIONES COMPLEMENTARIAS poco a los que no pertenecen en acto al Cuerpo místico de Cristo
(infieles, paganos, etc.). E incluso a los fieles que se unan al sacrifi-
Las principales cuestiones complementarias en torno a los cio por la fe y la caridad, no les aprovecha por igual a todos, sino a
efectos de la eucaristía son tres: cada uno más o menos según su devoción 21.
2.a EN CUANTO SACRAMENTO, APROVECHA «Ex OPERE OPERATO» ÚNICA-
1, Cf. 1I1,79,1 ad 3.
MENTE A LOS QUE LA TOMAN. Porque ésa es la economía general de
19 P. SACRAS, Efectos de la eucaristía, introd. a la q.79 de la 3. 2 parte de la Suma teoló- los sacramentos en cuanto tales. Lo que se confirma por la misma
gica (BAC, Suma teológica bilingüe, t.13 p.687).
20 Cf. 1I1,56,1 c et ad 3; Suppl. 76,1; Contra gent. 4,97.
21 Cf. 111,79,7 ad 2.
razón de la gracia propiamente eucarística, que es cibativa o nutriti- bien: el sacrificio de la eucaristía fue instituido por Cristo para repre-
va: el alimento aprovecha tan sólo a los que lo toman. sentar y reproducir el sacrificio del Calvario, místicamente manifes-
tado en la especie de pan y vino, que simbolizan la separación del
3.. PERO PUEDE APROVECHAR A LOS DEMÁS «EX OPERE OPERANTIS», CON cuerpo y de la sangre de Cristo, como hemos explicado en su lugar
MAYOR RAZÓN QUE LOS RESTANTES SACRAMENTOS Y LAS BUENAS OBRAS. correspondiente. De donde se sigue que el sacerdote sacrificador
debe perfeccionar el sacrificio tomando el cuerpo y la sangre del Se-
Es evidente por dos razones: ñor bajo una y otra especie 22.
a) A título común con las buenas obras en general, que pueden ofre-
Conclusión 2.' No consta en ninguna parte que Cristo preceptuara
cerse por los demás a modo de impetración, de indulgencia, de mérito de administrar la eucaristía a los fieles bajo las dos especies.
congruo y de satisfacción. Puede, en efecto, el que comulga conseguir a
los demás alguna gracia con una oración más ferviente que la ordi- Los protestantes afirman que Cristo puso este precepto cuando
naria, excitado por la misma comunión eucarística; aplicar a los di- dijo: «En verdad os digo que, si no coméis la carne del Hijo del
funtos las indulgencias anejas a la comunión o a otra práctica con ella hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros» (Io
relacionada; ofrecer la comunión por otros como cierto mérito de con- 6,54). No advierten que el que recibe la comunión bajo una sola es-
gruo (cf. I-II,114,6), e incluso ofrecer el valor satisfactorio de la mis-
pecie, en realidad come la carne de Cristo y bebe su sangre, porque
ma, en cuanto obra penosa por la exquisita preparación y recogi- una y otra están contenidas en cualquiera de las dos especies
miento que de suyo requiere. (aunque no estén representadas en cada una). El mismo Cristo habla
b) A título peculiar y propio de la eucaristía, tanto a modo de sa- indistintamente de las dos o de una sola, como se ve en los siguien-
tisfacción como de impetración. Porque, como hemos visto más arriba tes textos: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo; si alguno come de
(cf. n.143), la eucaristía remite indirectamente la pena temporal debida este pan, vivirá para siempre» (Io 6,52); «El que come mi carne y bebe
por los pecados, en cuanto que excita el acto de la caridad, que tiene mi sangre, tiene la vida eterna» (Io 6,55); «El que come este pan vivirá
un gran valor satisfactorio; y, como es sabido, el valor satisfactorio para siempre» (Io 6,59).
de nuestras obras es comunicable a los demás miembros del Cuerpo El concilio de Trento condenó expresamente la doctrina de los
místico, a diferencia del valor meritorio, que es personal e intransferi- protestantes en la siguiente declaración dogmática:
ble. Y en cuanto al valor impetratorio por los demás, es incompara- «Si alguno dijere que, por mandato de Dios o por necesidad
blemente más grande en la eucaristía que en cualquier otra obra para la salvación, todos y cada uno de los fieles de Cristo deben re-
buena, porque en ella nuestra oración es mezcla y se funde, en cier- cibir ambas especies del santísimo sacramento de la eucaristía, sea
to modo, con la oración omnipotente de Cristo, que está «siempre anatema» (D 934).
vivo para interceder por nosotros» (Hebr 7,25).
Conclusión 3.' La Iglesia católica introdujo laudablemente, por justas
causas y razones, la costumbre de administrar a los fieles la eucaris-
tía bajo la sola especie de pan.
B) Si aprovecha más recibida bajo las dos especies
Esta doctrina fue también expresamente definida por el concilio
de Constanza (D 626) contra Wiclef, Hus, etc., y por el de Trento
148. Es una cuestión que pusieron sobre el tapete prin- contra los protestantes. He aquí el texto de la declaración triden-
cipalmente los protestantes, que acusaron a la Iglesia católica tina:
de haber alterado el pensamiento de Cristo en la administra- «Si alguno dijere que la santa Iglesia católica no fue movida, por
ción de la eucaristía a los fieles bajo la sola especie de pan. justas causas y razones, para comulgar bajo la sola especie del pan a
Vamos a precisar cuidadosamente la doctrina verdadera en los laicos y a los clérigos que no celebran, o que en eso ha errado,
unas conclusiones. sea anatema» (D 935).
He aquí las principales razones que movieron a la Iglesia a to-
mar esta sabia y prudente determinación:
Conclusión 1.' El sacerdote celebrante tiene obligación, bajo pecado
mortal, de recibir la eucaristía bajo las dos especies de pan y vino. a) El peligro de derramarse la sangre del Señor. Escuchemos al
Doctor Angélico explicando esta razón:
La razón es porque el sacerdote que celebra la misa obra en per- «Por parte de quienes reciben la eucaristía se requiere suma re-
sona de Cristo para la realización del sacrificio eucarístico. Ahora 22
I1I,80,12; cf. cn.927.
verencia y cautela, para que no ocurra nada que ceda en injuria de La razón fundamental aparece clara con una sencilla distinción.
misterio tan grande. Esto podría suceder en la comunión de la san- Una cosa es la representación de la pasión de Cristo —que exige,
gre, que, al tomarse sin precaución, se derramaría con facilidad. Y como ya hemos dicho, la consagración de las dos especies y la co-
pues ha crecido el pueblo cristiano, compuesto de ancianos, jóvenes munión de ambas por el sacerdote que celebra la misa—, y otra la
y párvulos, algunos de los cuales no tienen suficiente discreción recepción del cuerpo y de la sangre del Señor, que se recibe íntegramente
para poner el debido cuidado al usar el sacramento, ciertas Iglesias por cualquiera de las dos especies. Santo Tomás explica con su clari-
no dan la sangre al pueblo, sumiéndola sólo el sacerdote 23, dad acostumbrada esta definición con las siguientes palabras:
b) Por falta de vino para toda la muchedumbre en determinadas «La pasión del Señor se representa en la consagración. Por eso
regiones. no se debe consagrar el cuerpo sin la sangre. Pero el pueblo puede
c) Por la dificultad de guardar la eucaristíabajo la especie de vino. recibir el cuerpo sin la sangre, sin que por ello se siga detrimento alguno,
d) Por la aversión de algunos a beber el vino o a tomarlo en el porque el sacerdote ofrece y toma la sangre en persona de todos, y
mismo vaso que los demás. Imposible pensar en un vaso distinto además, como queda dicho, porque Cristo entero se contiene bajo
para cada uno. una y otra especie» 24 .
e) Por la gran complicación que la administración bajo las dos es-
Corolarios. 1.° Luego el sacerdote que comulga bajo las dos
pecies traería tratándose de una gran multitud de fieles.
especies no recibe dos veces la comunión, sino una sola, ya que la
Por estas y otras razones aparece con toda claridad que la Iglesia eucaristía constituye bajo las dos especies un solo sacramento formal y
obró prudentísimamente al prescribir para los fieles en general la co- perfectivamente.
munión bajo la sola especie de pan. 2.. El que toma varias hostias o de tamaño más grande, no re-
cibe mayor gracia sacramental que el que recibe una sola o de tama-
Conclusión 4.' La comunión bajo las dos especies es lícita en deter- ño menor, porque una sola es la comunión y del mismo modo reci-
minadas circunstancias. be por entero a Cristo el primero que el segundo.
Modernamente se permite a los simples fieles, en determinadas
circunstancias, recibir la sagrada comunión bajo las dos especies. He
C) En qué momento produce su efecto la eucaristía
aquí lo que determina el Código canónico:
«La sagrada comunión adminístrese solamente bajo la especie
de pan, o, según las leyes litúrgicas, bajo una y otra especie. Y, en 149. Aunque hay diversas opiniones entre los teólogos,
caso de necesidad, incluso bajo la sola especie de vino» (cn.925). la más común y probable es la que sostiene que la eucaristía
Entre los modos que propone la instrucción del Misal Romano produce su efecto sacramental no en el momento de recibir la
para administrar la comunión bajo las dos especies, destaca el que se sagrada forma en la boca ni en el de su deglución o paso por
toma directamente del cáliz mismo la especie de vino. Pero como la garganta, sino en el instante mismo de su llegada al es-
esto es prácticamente imposible cuando son muchos los comulgan- tómago. La razón es porque Cristo instituyó este sacramento
tes y tiene otros serios inconvenientes, es preferible el rito de admi- a manera de comida, y no puede decirse que se ha comido un
nistrar la comunión bajo ambas especies mojando la hostia en el cáliz, alimento hasta que se haya incorporado al estómago del que
pero poniendo especial cuidado de no derramar alguna gota al ex-
traerla mojada del cáliz. lo come.

Conclusión 5.' La comunión bajo una sola especie confiere íntegra- Corolarios. 1.. Luego no recibiría el efecto sacramental euca-
mente el efecto del sacramento no menos que la comunión con am- rístico el que recibiera la sagrada forma en la boca y la arrojase en
bas especies. seguida, o la retuviera tanto tiempo que se deshiciera totalmente en
la boca y no llegara nada de ella al estómago.
Esta conclusión se desprende con toda claridad de la siguiente 2.° El efecto sacramental —aumento de la gracia— lo produce
declaración dogmática del concilio de Trento: la eucaristía una sola vez ex opere operato, precisamente en el momen-
«Si alguno negare que bajo la sola especie de pan se recibe total to mismo de su ingreso en el estómago. No caben nuevos aumentos
e íntegramente a Cristo, fuente y autor de todas las gracias, porque, sacramentales ex opere operato, ni siquiera durante el tiempo en que
como falsamente afirman algunos, no se recibe bajo las dos especies las especies sacramentales permanecen incorruptas en el estómago.
conforme a la institución del mismo Cristo, sea anatema» (D 936).
23 111,80,12. 24 1,11,80,12 ad 3.
Aunque son posibles nuevos incrementos de la gracia sacramental de la eucaristía y por las palabras expresas de San Pablo: «Así, pues,
ex opere operantis, o sea, por los actos más fervientes de amor, adora- quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo
ción, etc., que vaya realizando el que acaba de comulgar. del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese, pues, el hombre a
3.° Luego para los efectos sacramentales que produce la euca- sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz, pues el que sin
ristía ex opere operato es más importante la preparación para comulgar discernir come y bebe el cuerpo del Señor, se come y bebe su pro-
que la acción de gracias después de recibirla. Para los efectos ex opere pia condenación» (1 Cor 11,27-29).
operantis interesan por igual la preparación y la acción de gracias. A este precepto natural y divino, la Iglesia ha añadido el precepto
4.° Aunque quizá fuera válida la administración de la eucaristía de la previa confesión, sin que baste el simple acto de contrición. La
a través de una fístula artificial aplicada directamente al estómago de Iglesia procede, en esto como en todo, prudentísimamente. Porque
un enfermo que no pueda deglutir la sagrada forma, la Sagrada la eucaristía es un sacramento santísimo, que exige el estado de gra-
Congregación del Santo Oficio declaró el 27 de enero de 1886 y el cia en el que la recibe con mucha mayor razón que cualquier otro
27 de noviembre de 1919 que no conviene administrarla de ese modo. sacramento de vivos. Y, aunque teóricamente está en gracia de Dios
Desde luego, no hay inconveniente en administrarla por la boca el que ha logrado emitir un acto de perfecta contrición, la Iglesia no se
a un enfermo que tenga un esófago artificial, con tal que pueda de- conforma con ello —por la facilidad de equivocarse creyendo que
glutir por sí mismo la sagrada forma. se tiene perfecta contrición—, y exige la garantía de la previa confe-
sión sacramental para evitar el sacrilegio eucarístico.
Sin embargo, en circunstancias excepcionales, la Iglesia autoriza
ARTICULO IV a los fieles la recepción de la eucaristía con sólo el acto previo de
perfecta contrición, como consta en la segunda parte del canon cita-
Disposiciones para comulgar do. Pero para ello es preciso que se reúnan copulativamente estas
dos condiciones: a) necesidad urgente de comulgar, y b) carencia de
confesor. Vamos a explicarlas un poco.
Las disposiciones para comulgar lícita y provechosamente
pueden considerarse por parte del alma y por parte del cuerpo. a) HAY NECESIDAD URGENTE DE COMULGAR:
Vamos a examinarlas por separado. 1:' En peligro de muerte, ya sea del propio comulgante (v.gr., el
sacerdote enfermo que está solo en su parroquia o el seglar mori-
bundo ante un sacerdote que no entiende su idioma) o de otra per-
I. POR PARTE DEL ALMA sona (v.gr., el sacerdote que debe celebrar para consagrar una hostia
con el fin de administrar el viático a un enfermo). Como se ve, este
Las principales son cuatro: estado de gracia, inmunidad de caso ocurrirá rara vez en la práctica.
2." Si no puede omitirse la comunión sin grave escándalo o infamia;
censuras eclesiásticas, conveniente preparación y fervorosa acción de v.gr., si, estando ya en el comulgatorio, se acordase de estar en pe-
gracias. cado mortal. Si no puede retirarse sin llamar gravemente la atención
de los presentes, puede comulgar haciendo antes un acto de perfecta
contrición 1 .
A) Estado de gracia 3.° Si de otra suerte no podría cumplirse el precepto pascual. —Algu-
nos autores niegan que sea suficiente esta imposibilidad, porque el
150. Escuchemos en primer lugar lo que dispone el Có- precepto de confesarse previamente es más grave que el de recibir la
digo canónico: comunión precisamente en el tiempo pascual: podría diferirse para más
tarde. Otros creen suficiente esta imposibilidad. En la práctica, el
«El que tenga conciencia de estar en pecado grave, no se atreva caso ocurrirá raras veces, a no ser en territorio de misiones o en
a celebrar la misa o a recibir la sagrada comunión, a no ser que no otros con gran escasez de sacerdotes.
tenga oportunidad de confesarse y exista una grave razón. En cuyo
caso recuerde que tiene obligación de hacer un acto de perfecta con- Nótese bien que ni en éste ni en ningún otro caso autoriza jamás la Iglesia a co-
trición con el propósito de confesarse cuanto antes» (cn.916). mulgar en pecado mortal, sino únicamente a comulgar en gracia a base de un acto de
perfecta contrición sin haberse confesado previamente. Claro que queda pendiente la
Esta misma prohibición la había establecido ya anteriormente el obligación de confesarse de aquel pecado anterior en la primera confesión que se haga.
santo concilio de Trento (D 880 y 893).
La prohibición de recibir la eucaristía en pecado mortal es de
derecho natural y de derecho divino. Consta por la naturaleza misma
b) SE CARECE DE CONFESOR: meros grupos son, de suyo, más graves que la comunión sacrílega.
1.° Cuando no hay ningún sacerdote presente, o no tiene licen- Puede suceder, sin embargo, que la comunión sacrílega sea más gra-
cias ministeriales en la diócesis o lugar donde se encuentre (aunque ve por razón del mayor desprecio que pueda tener el que comulga
las tenga en otras partes), o no entiende el idioma, o no quiere con- mal a sabiendas y con plena conciencia de ello; si bien en la práctica
fesar, etc. los que comulgan sacrílegamente no suelen hacerlo por desprecio,
2.° Cuando, no teniendo ningún confesor presente, sea difícil sino por timidez, falsa vergüenza (v.gr., por no pasar ante los demás
acudir a un confesor ausente. Esta dificultad no puede determinarse como pecadores, etc.), lo que disminuye la gravedad de su pecado
de una manera general, ya que depende de las circunstancias concre- con relación al que lo hace por desprecio.
tas del caso: debilidad de la persona, distancia (unas dos horas de De aquí se sigue que, como añade Santo Tomás, «quien echara
camino, y acaso menos en tiempo muy inclemente), camino áspero, al lodo el sacramento pecaría más gravemente que quien se llegase a
dificultad de hacerlo sin llamar gravemente la atención, etc. él con conciencia de pecado mortal. En primer lugar, porque lo ha-
3.° Cuando no es posible confesarse con el sacerdote presente ría con intención de injuriarlo, cosa que no intenta (de ordinario)
sin que se siga un grave daño ajeno (v.gr., la revelación del cómpli- quien recibe indignamente el cuerpo de Cristo. Y además porque el
ce del propio pecado) o sin grave infamia propia extrínseca a la mis- pecador es capaz de gracia y, por lo tanto, más apto para recibir el
ma confesión (lo que ocurrirá rarísima vez). sacramento que cualquier criatura irracional. Por eso abusaría del sa-
4.° Algunos autores opinan que excusa también una vergüenza cramento con más desorden quien lo diera a comer a los perros o lo
extraordinaria y casi insuperable (v.gr., si la hermana tuviera que con- echara al barro para ser pisoteado» (ad 3).
fesar a su hermano, o el padre a su hijo sacerdote, un pecado muy 2.° La comunión con duda de pecado. El que duda si co-
vergonzoso). La razón es porque esta vergüenza tan extraordinaria metió un pecado mortal o si lo declaró debidamente en la confesión,
no es solamente intrínseca a la confesión (lo que no excusaría de ha- e incluso el que recuerda un pecado mortal olvidado inculpablemen-
cerla), sino también extrínseca, por la situación embarazosa que crea- te en la confesión, bien haría en confesarse antes de recibir la comu-
ría entre el sacerdote y el penitente en sus relaciones familiares. Si nión, si puede cómodamente hacerlo; pero no está obligado a ello,
la distancia de unas dos horas con relación a un confesor ausente con tal de hacer un previo acto de contrición y declarar en la prime-
puede excusar a veces de la confesión previa, ¿por qué no la excusa- ra confesión el estado de su conciencia. Las personas escrupulosas,
ría también este caso tan duro y casi superior a las fuerzas hu- sobre todo, deben obedecer a ciegas el dictamen del confesor.
manas? 2
Nótese que en cualquiera de estos casos hay obligación de hacer,
antes de comulgar, un acto de perfecta contrición, y queda siempre B) Inmunidad de censuras eclesiásticas
pendiente la obligación de confesarse en la primera confesión que se
haga con un confesor que carezca de los citados inconvenientes. 152. Los excomulgados no pueden recibir la eucaristía ni sacra-
151. Escolios. 1.° Gravedad de la comunión sacrílega. mento alguno a no ser que se arrepientan de sus pecados y obten-
Todo aquel que comulga a sabiendas de estar en pecado mortal, sin ha- gan la absolución de su censura. Lo mismo hay que decir del que
berse confesado previamente o sin haber emitido un acto de perfecta sufra entredicho personal (cn.915). Esta prohibición obliga al exco-
contrición (en las circunstancias indicadas), comete un gravísimo sa- mulgado o entredicho bajo pecado mortal, a no ser que le excuse la ig-
crilegio, que le hace «reo del cuerpo y de la sangre del Señor» norancia, el peligro de escándalo o de infamia o algún otro inconve-
(1 Cor 11,27). niente grave 4.
Sin embargo, como explica admirablemente Santo Tomás 3 este Sin embargo, el excomulgado que, a pesar de esta prohibición,
,

sacrilegio, aunque muy grave, no constituye el mayor de todos los se acercara a recibir un sacramento (v.gr., a contraer matrimonio),
pecados posibles. Porque la gravedad específica de un pecado se lo recibiría válidamente, aunque ilícita y sacrílegamente, a excepción
mide por el objeto contra el que se peca. Hay pecados contra la di- del sacramento de la penitencia, que sería nulo por falta de disposi-
vinidad, como la blasfemia, por ejemplo; pecados contra la humani- ciones en el penitente, a no ser que lo recibiera de buena fe (v.gr., sin
dad de Cristo considerada en sí misma, como el de los que le escu- acordarse de su excomunión) con las disposiciones que, por otra
pieron o crucificaron, y pecados contra la humanidad de Cristo, parte, se requieren.
oculta bajo las especies sacramentales. Los pecados de los dos pri-
Cf. CAPPELLO, De sacramentis I n.443.

2 Cf. CAPPELLO, De sacramentas I n.440.


Cf. III,80,5.
C) Conveniente preparación cio. No hay ninguna fórmula preceptuada expresamente, e incluso
es conveniente no utilizar ninguna, permaneciendo en adoración y
153. La tercera condición por parte del alma para recibir lícita amor y expansionando el alma en ferviente y callada conversación
y provechosamente la sagrada comunión es acercarse a ella con una con el Señor. Tampoco está determinado cuánto tiempo ha de du-
conveniente preparación. Lo cual supone, al menos, lo siguiente: rar. Lo ideal sería, al menos, media hora; pero en ningún caso debe
a) INTENCIÓN DE RECIBIR EL SACRAMENTO. COMO ya dijimos en ser inferior al cuarto de hora, si queremos evitar la irreverencia que
su lugar correspondiente (cf. n.32,3."), en los adultos con uso de ra- un tiempo más corto supone ante la presencia augusta del Señor 6.
zón se requiere para la validez la intención de recibir el sacramento,
ya que, en la economía actual de la divina Providencia, Dios no
quiere justificar o santificar a los adultos con uso de razón sin su II. POR PARTE DEL CUERPO
consentimiento y libre voluntad. Los niños y adultos sin uso de ra-
zón (dementes, idiotas, etc.) tienen especial privilegio, como hemos Las principales disposiciones por parte del cuerpo para
explicado en aquel lugar. recibir la sagrada comunión son tres: ayuno eucarístico, limpieza
Para la válida y lícita recepción de la eucaristía se requiere, al me- corporal y vestido decente. Vamos a explicarlas por separado.
nos, la intención habitual, ya sea explícita (en condiciones ordinarias),
va, al menos, implícita, o sea, el consentimiento de la voluntad teni-
do al menos implícitamente y no retractado, como lo tiene (v.gr., en A) Ayuno eucarístico
orden a la recepción del viático) todo aquel que desea vivir y morir
piadosamente en la verdadera Iglesia de Cristo. 155. Como ya hemos indicado en otro lugar (cf.
b) PREPARACIÓN PRÓXIMA. Además de la preparación remota, n.121,2), en la disciplina actual el ayuno eucarístico para una
que consiste en el estado de gracia y en la rectitud de intención, es persona sana se reduce a no comer ni beber nada (excepto
convenientísima la preparación próxima, para sacar del divino man- agua o medicinas) desde una hora antes de comulgar
jar el máximo fruto posible. Esta preparación próxima reclama prin- (cn.919,1). Los ancianos, los enfermos y los que cuidan de
cipalmente: ellos pueden recibir la eucaristía aunque hubieran tomado
1." Fe viva en la presencia real de Cristo en la eucaristía. algo dentro de la hora precedente (cn.919,3).
2." Humildad profunda, como la del centurión del Evangelio,
que nos impulse a exclamar como él: Domine, non sum dignus...
(Mt 8,8). B) Limpieza corporal
3." Confianza ilimitada en la bondad y misericordia del Señor.
4." Hambre y sed de comulgar, que es la disposición más impor- 156. La reverencia debida al augusto sacramento de la eucaris-
tante en orden a la eficacia santificadora de la eucaristía 5. tía exige acercarse a recibirlo con el cuerpo limpio de toda inmun-
Corolarios. 1." El que comulga voluntariamente distraído come- dicia o suciedad. Y así:
te un pecado venial de irreverencia. a) Pecan venialmente los que se acercan a recibirlo con la cara
2." El que comulga en gracia de Dios, pero sin haberse arre- o las manos muy sucias o con el cabello sin peinar, etc.
pentido previamente de sus pecados veniales, a los que conserva to- b) Los que padecen una enfermedad exterior que cause horror
davía algún afecto, comete una irreverencia venial. o repugnancia a los demás (v.gr., lepra, eccema repugnante, etc.) de-
3." El que comulga con un fin bueno (v.gr., para el cum- berían comulgar en privado, si es posible. De suyo, no cometen peca-
plimiento pascual), junto con otro fin levemente pecaminoso do alguno si comulgan en público, ya que su desgracia no envuelve
(v.gr., por vanidad), comete también pecado venial de irreverencia. deformidad moral alguna.
c) Los que han padecido sueños impuros, acompañados o no
de pérdidas seminales, pueden comulgar, si no consintieron volunta-
D) Acción de gracias riamente en ellos ni fueron culpables en su causa. Pero, si les hubie-
ra producido gran perturbación en su imaginación y no se han tran-
154. Después de recibir la sagrada comunión hay que permane- quilizado todavía a la hora de la comunión, harían bien en omitirla,
cer un rato en fervorosa acción de gracias por tan inmenso benefi- aunque sin obligación grave de hacerlo. Dígase lo mismo por cual-
s Cf. nuestra Teología de la perfección cristiana (BAC, n.114) n.315, 5.a ed., donde he-
mos expuesto más ampliamente esta doctrina.
6 Ibid., n.316.
quier otra grave perturbación del ánimo a consecuencia de cualquier admitirá a la sagrada comunión ni para madrinas del bautismo y
otra pasión: ira, temor, indignación, etc. Comulgar en estas condi- confirmación, y, cuando el caso lo reclame, hasta se les prohibirá
ciones sería pecado venial de irreverencia. entrar en la iglesia».
d) De suyo, no impide la comunión el cumplimiento honesto
de los deberes matrimoniales, a no ser que hubieran producido gra-
ve perturbación en la imaginación, como en el caso anterior (pecado ARTICULO V
venial de irreverencia).
e) No debe recibir la comunión el que padezca vómitos tan Administración de la eucaristía
frecuentes que prudentemente se tema que no podrá retener las es-
pecies sacramentales en el estómago hasta su completa corrupción 7 . En torno a la administración de la eucaristía a los fieles
Otra cosa sería si se tratase de simple tos o de expectoración bron- hay que señalar los siguientes puntos fundamentales: ministro,
quial (tuberculosos, etc.), que sobreviene por otra vía; aunque de- tiempo, lugar, ritos y ceremonias de su administración. Vamos a
ben procurar arrojar en lugar decente las secreciones que lancen an-
tes de haber tomado ningún alimento después de comulgar, por si examinarlos por separado.
acaso quedó en la boca o entre los dientes alguna pequeña partícula
de la hostia.
A) Ministro

C) Vestido decente 158. Hemos hablado ya en otro lugar del ministro de la


distribución de la eucaristía. Recordemos aquí únicamente
157. El vestido para comulgar puede ser muy pobre, con tal que el ministro ordinario es el obispo, el sacerdote y el diáco-
que sea decente y esté suficientemente limpio. Y así: no; pero en circunstancias especiales puede actuar como mi-
a) Nadie se acerque a comulgar con los vestidos rotos o muy nistro extraordinario aun el simple fiel (cf. n.93-94).
sucios, con los zapatos destrozados o llenos de barro, etc. Sin em-
bargo, si se trata de un mendigo harapiento que no tiene otra ropa Advertencias. Los pastores que tienen por oficio cura de almas
o calzado, podría dársele la comunión (mejor en privado si es po- (v.gr., los párrocos) están, no sólo por caridad, sino también por jus-
sible). ticia, en la obligación grave de administrar los sacramentos a los súb-
b) Las mujeres se han de presentar con traje modesto y decen- ditos que ra<onablemente los pidan, ya sea de una manera expresa, ya
te (1 Tim 2,9). El sacerdote tiene obligación de negarles la sagrada tácitamente (v.gr., acercándose al comulgatorio). La petición es ra-
comunión (aunque siempre con buenos modos y procurando evitar zonable no sólo cuando se trata de cumplir un precepto o de adqui-
el escándalo) si se presentan en traje provocativo o francamente in- rir la gracia perdida por el pecado, sino también cuando los pidan
modesto, sobre todo si se les hubiese advertido previamente o se te- por mera devoción. Y así, el pastor de almas pecaría gravemente:
miese el escándalo de los demás fieles. En casos especiales puede y
debe prohibírseles el acceso a la misma iglesia, según las normas a) Si negara los sacramentos, incluso una sola vez, a los que
emanadas de la Sagrada Congregación del Concilio el 12 de enero los pidan para cumplir un precepto o una necesidad espiritual
de 1930, la novena de las cuales dice así: (v.gr., para salir del pecado mortal por la absolución sacramental).
«A las niñas y mujeres que lleven vestidos inmodestos no se las b) Si los niega con frecuencia a los que los piden por mera de-
voción.
En caso de vómito después de comulgar, he aquí lo que debe hacerse según las c) Si la negativa, incluso única, produjera grave injuria o per-
rúbricas del Misal Romano (tít. 10 de def. n.14): «Si aparecen las especies íntegras, tóme- turbación al peticionario.
las reverentemente el interesado, si puede hacerlo sin que le provoquen náuseas. Si no
puede hacerlo sin ellas, sepárense cuidadosamente y colóquense en algún lugar sagrado d) Con mayor motivo aún si produjera escándalo en el pueblo.
hasta que se corrompan: y, después de su corrupción, arrójense en la piscina. Si no apa- e) Si se muestra tardo y negligente en administrar los sacra-
recen las especies, quémese el vómito y arrójense las cenizas en la piscina». El lugar sa- mentos que podrían retraer a los fieles de recibirlos con frecuencia,
grado a que alude la rúbrica puede ser el mismo tabernáculo (v.gr., en un vasito con
agua). La piscina es el sumidero que suele haber en todas las iglesias para estos efectos. Si con daño gravísimo de las almas.
no lo hubiera, habría que arrojar las cenizas en algún lugar decente (v.gr., en un rincón
del jardín no pisoteado por nadie).
Las peticiones irracionales o indiscretas (v.gr., a hora muy intem-
Cuando haya que quemar el vómito, se recogerá previamente con unos algodones o pestiva o si el escrupuloso quiere confesarse varias veces al día) no
estopas, purificando luego con agua el lugar donde cayó. tiene obligación de atenderlas.
Para mayor detalle nótese lo siguiente: Santo, a no ser que se adelante la vigilia pascual a las últimas horas
de la tarde, lo que únicamente puede disponer el obispo «pondera-
1.° EN EXTREMA NECESIDAD DEL SÚBDITO (o sea, si se encuentra en das las condiciones de los fieles y de los lugares». Los que recibieran
peligro de eterna condenación), el párroco tiene obligación gravísi- la comunión en esta vigilia anticipada podrían volver a comulgar al
ma de administrarle los sacramentos necesarios para la salvación in- día siguiente (domingo de Resurrección); pero no los que comul-
cluso con peligro próximo y cierto de la propia vida, porque el guen en la vigilia que comience a media noche, porque ya cae den-
buen pastor ha de estar dispuesto a dar la vida por sus propias ove- tro del domingo de Resurrección.
jas (Io 10,11).
Tales sacramentos son: el bautismo, la penitencia e incluso la
unción de los enfermos para el pecador moribundo que no pueda C) Lugar
confesarse.
2.° EN GRAVE NECESIDAD DEL SÚBDITO (pero no extrema), la obli- 160. «La eucaristía debe celebrarse en un lugar sagrado,
gación de administrárselos es también grave, incluso con peligro a no ser que lo exija una necesidad particular; en cuyo caso
grave y probable de la propia vida. En grave necesidad está todo pe- debe celebrarse en un lugar honesto y decoroso» (cn.932).
cador gravemente enfermo o en peligro de recaer en el pecado si no Dígase lo mismo con relación a su administración a los
recibe la ayuda de los sacramentos. fieles exceptuados los enfermos, a los que se les puede llevar
3.° EN NECESIDAD ORDINARIA O COMÚN, tiene obligación de admi- a sus propias casas, aunque no se trate del santo viático.
nistrárselos con alguna incomodidad (v.gr., madrugando un poco
más), pero no con peligro de la propia vida, porque en este último
caso la petición del súbdito no sería razonable. D) Ritos y ceremonias
4.° Los SACERDOTES QUE NO TIENEN OFICIALMENTE CURA DE ALMAS es-
tán obligados sólo por caridad a lo mismo que el párroco por caridad
y justicia. Pero no se olvide que las obligaciones de caridad son mu- 161. Como principio general aplicable a todos los sacra-
cho más graves que las de simple justicia (por la excelencia incom- mentos, el Código canónico dispone lo siguiente:
parablemente mayor de la virtud de la caridad); si bien el párroco
está obligado por los dos motivos, y, en este sentido, su obligación es «En la administración de los sacramentos obsérvese fielmente lo
mayor que la del simple sacerdote. que preceptúan los libros litúrgicos aprobados por la autoridad ecle-
siástica. Por lo mismo, nadie puede por su propia cuenta añadir, su-
primir o modificar nada» (cn.846,1..).
B) Tiempo «El ministro de los sacramentos celebre según su propio rito»
(ibid.,
159. El tiempo oportuno para administrar la eucaristía
puede referirse al día o a la hora. Vamos a ver lo correspon-
diente a cada uno de estos dos aspectos. ARTICULO VI

El Código canónico dispone lo siguiente: La comunión espiritual


«La eucaristía puede celebrarse y administrarse cualquier día y a Sumario: Noción, excelencia, modo de hacerla.
cualquier hora, exceptuando los días que las normas litúrgicas exclu-
yen» (cn.931).
El nuevo orden litúrgico de la Semana Santa, establecido por 162. 1. Noción. Con el nombre de comunión espiri-
Pío XII a partir del domingo de Ramos de 1956, introdujo algunas tual se entiende el piadoso deseo de recibir la eucaristía cuando no se
modificaciones. Según la disciplina actual, los sacerdotes y los fieles la puede recibir sacramentalmente.
pueden comulgar en el oficio litúrgico vespertino del Viernes San-
to 1 . En cambio, no pueden recibir la sagrada comunión el Sábado «De dos maneras —advierte Santo Tomás— se puede tomar es-
1 A los enfermos que no les sea posible participar en esa celebración se les puede
piritualmente a Cristo. Una en su estado natural, y de esta manera lo
llevar la comunión el Viernes Santo a cualquier hora del día (cf. Misal Romano de toman espiritualmente los ángeles, en cuanto que están unidos a El
Pablo VI). por la fruición de la caridad perfecta y de la clara visión, y no con la
fe, como le estamos unidos nosotros aquí. Este pan esperamos reci- iglesia o fuera de ella, a cualquier hora del día o de la noche, antes
birlo también nosotros en la gloria. o después de la comida.
Otra manera de tomarlo espiritualmente es en cuanto está conte- 2.. Todos los que no comulgan sacramentalmente deberían ha-
nido bajo las especies sacramentales, creyendo en El y deseando recibirle cerlo al menos espiritualmente al oír la santa misa. El momento más
sacramentalmente. Y esto no sólo es comer espiritualmente a Cristo, oportuno es, naturalmente, aquel en que comulga el sacerdote.
sino también recibir espiritualmente el sacramento» 1 . 3.. Los que están en pecado mortal deben hacer un acto previo
De las palabras finales del Doctor Angélico, se deduce que la de contrición si quieren recibir el fruto de la comunión espiritual.
comunión espiritual nos trae, en cierto modo, el fruto espiritual de De lo contrario, para nada les aprovecharía, y sería incluso una irre-
la misma eucaristía recibida sacramentalmente, aunque no ex opere verencia, aunque no un sacrilegio.
operato, sino únicamente ex opere operantis.

163. 2. Excelencia. Por la noción que acabamos de CAPITULO II


dar, ya puede vislumbrarse la gran excelencia de la comunión
espiritual. Fue recomendada vivamente por el concilio de Custodia y culto de la eucaristía
Trento (D 881) y ha sido practicada por todos los santos con
gran provecho espiritual. Recogemos en este capítulo, ordenadamente, algunas
prescripciones del Código canónico con pequeños comenta-
Sin duda, constituye una fuente ubérrima de gracias para el que rios (cf. cns.934-944).
la practique fervorosa y frecuentemente. Más aún: puede ocurrir que
con una comunión espiritual muy fervorosa se reciba mayor canti-
dad de gracia que con una comunión sacramental recibida con poca A) Lugar donde debe guardarse
devoción. Con la ventaja de que la comunión sacramental no puede
recibirse más que una sola vez al día, y la espiritual puede repetirse 165. La sagrada eucaristía, con tal que haya quien cuide
muchas veces. de ella y que algún sacerdote celebre ordinariamente misa en
lugar sagrado al menos dos veces al mes:
164. 3. Modo de hacerla. No se prescribe ninguna
fórmula determinada ni es preciso recitar ninguna oración 1.° Debe guardarse en las iglesias catedrales, en la iglesia prin-
vocal. Basta un acto interior por el que se desee recibir la cipal de las abadías o prelaturas nullius y de los vicariatos y prefectu-
eucaristía. ras apostólicas, en todas las iglesias parroquiales o cuasiparroquiales
y en las iglesias anejas a las casas de los religiosos exentos, sean va-
Es conveniente, sin embargo, que abarque tres actos distintos, rones o mujeres.
aunque sea brevísimamente: 2.° Con licencia del ordinario local puede guardarse en las igle-
sias colegiatas y en el oratorio principal, sea público o semipúblico,
a) UN ACTO DE FE por el que renovamos nuestra firme convic- tanto de las casas piadosas o religiosas como de los colegios eclesiás-
ción de la presencia real de Cristo en la eucaristía Es excelente pre- ticos regentados por clérigos seculares o por religiosos.
paración para comulgar espiritual o sacramentalmente. 3.° A nadie le es lícito conservar en su casa la sagrada eucaris-
b) UN ACTO DE DESEO de recibir sacramentalmente a Cristo y de tía o llevarla consigo en los viajes (cf. cn.934).
unirse íntimamente con El. En este deseo consiste formalmente la
comunión espiritual. La Santa Sede se muestra difícil en conceder licencia para
c) UNA PETICIÓN FERVIENTE rogándole al Señor nos conceda es-
piritualmente los mismos frutos y gracias que nos otorgaría la euca-
guardar la eucaristía en los oratorios privados cuando se be-
ristía realmente recibida. nefician de ello únicamente los dueños del oratorio. Suele ser
más fácil tratándose de oratorios situados en el campo, adon-
Advertencias. 1.. La comunión espiritual —como ya hemos de puedan acudir a visitar al Santísimo los colonos y fieles.
dicho— puede repetirse muchas veces al día. Puede hacerse en la
«Las iglesias donde se guarda la sagrada eucaristía, sobre todo
I11,80,2.
las parroquiales, deben estar todos los días abiertas para los fieles, al
menos durante algunas horas» (cn.937).
La razón de este canon —que obliga de suyo gravemen- tanta diligencia que se aleje el peligro de cualquier profanación sa-
te— es facilitar a los fieles la piadosísima costumbre de la vi- crílega.
sita diaria al Santísimo Sacramento. Las horas de apertura de- 3. Cuando lo aconseje una causa grave, no está prohibido
ben ser las más cómodas y fáciles para los fieles. guardar la sagrada eucaristía durante la noche fuera del altar, en un
lugar decente y más seguro, siempre sobre un corporal, y con una
lámpara que debe arder ante él.
4. Debe guardarse con sumo cuidado la llave del sagrario don-
B) Altar de se reserva el Santísimo Sacramento, onerada gravemente la con-
ciencia del sacerdote que esté al cuidado de la iglesia o del oratorio.
166. 1. No puede guardarse la sagrada eucaristía, de continuo El sagrario puede ser de madera, mármol o metal, siendo prefe-
o habitualmente, sino en un solo altar de la misma iglesia. rible esto último. Ha de ser sólido y artístico. Debe dorarse interior-
2. Se guardará en el lugar más digno y excelente de la iglesia, mente, o al menos forrarse con una tela de seda blanca, o de oro, o
y, por lo tanto, de ordinario en el altar mayor, a no ser que resulte de plata. Exteriormente ha de cubrírsele con un conopeo (de lana, cá-
más conveniente y digno para el culto y veneración de tan admira- ñamo, algodón u otra materia) de color blanco o del oficio propio
ble sacramento guardarlo en otro altar, cumpliendo lo que prescri- del día (pero nunca negro, aunque sea el día de Difuntos). No se
ben las leyes litúrgicas de los tres últimos días de Semana Santa. puede prescindir del conopeo aunque el sagrario sea de oro o de gran
3. Pero en las iglesias catedrales, colegiatas y conventuales, en mérito artístico. Dentro del sagrario no puede guardarse más que la
las que han de celebrarse las funciones corales junto al altar mayor, eucaristía, siendo un gran abuso encerrar en él los santos óleos, o
conviene, a fin de no impedir los oficios eclesiásticos, que ordinaria- cálices o copones vacíos, o reliquias de cualquier clase que sean (in-
mente no se guarde allí la sagrada eucaristía, sino en otra capilla o cluso las del lignum crucis). Sobre el sagrario, como base, no puede
altar. colocarse absolutamente nada, ni siquiera la cruz para la celebración
4. Procuren los rectores de las iglesias que el altar donde se de la misa, a no ser que sea muy pequeña. El sagrario debe bende-
guarda el Santísimo Sacramento esté mejor adornado que todos los cirse antes de colocar en él la eucaristía.
otros, de suerte que por su misma pompa excite más la piedad y de- La obligación de guardar cuidadosamente la llave del sagrario es
voción de los fieles. grave y pesa sobre la conciencia del sacerdote encargado de la iglesia
Las leyes litúrgicas respecto de los tres últimos días de Semana u oratorio. Hay que reprobar en absoluto —sin que valga cos-
Santa fueron recordadas por una instrucción de la Sagrada Congre- tumbre alguna en contrario— el dejar la llave del sagrario sobre el
gación de Sacramentos del 26 de marzo de 1929. Se refieren a la co- altar o en algún otro lugar patente a todos. No debe confiarse la lla-
locación de la sagrada eucaristía en el monumento del Jueves Santo ve a ningún seglar; pero no se le prohíbe al capellán de monjas o de
y al modo y lugar de guardar algunas hostias por si hicieran falta religiosas entregar la llave a una de ellas para que la guarde diligen-
para dar el viático a los enfermos. temente. Conviene tener dos llaves, por si acaso se pierde una de
En cuanto al adorno del altar donde se guarda la eucaristía, hay ellas. En lo posible, la llave del sagrario será de oro, de plata o, al
que reprobar el abuso que se comete en tantas iglesias, en las que menos, dorada o plateada.
apenas se destaca el altar del Santísimo por otra cosa que la lampari-
lla encendida, mientras otros altares están llenos de flores, de luces v
de otros mil objetos de adorno, con lo cual se fomenta la falsa de- D) Copón
voción de los fieles hacia el santo de moda --que suele ser el que
más milagros «hace»—, con detrimento de la verdadera y sólida pie- 168. Las partículas consagradas, en una cantidad que sea sufi-
dad cristiana. ciente para la comunión de los enfermos y demás fieles, se conserva-
rán de continuo en el copón, hecho de materia sólida y decorosa, el
cual ha de tenerse limpio y bien cerrado con su tapa y cubierto con
C) Sagrario un velo de seda blanca y, en cuanto sea posible, decorado.
Conviene que el copón sea de oro o de plata, o al menos que
167. 1. La sagrada eucaristía debe guardarse en un sagrario esté dorado por dentro. No debe ser de hierro, plomo, bronce, mar-
inamovible colocado en medio del altar. fil o piedra, ni muchísimo menos de cristal u otra materia frágil. Ha
2. El sagrario debe estar artísticamente elaborado, cerrado con de tener su correspondiente tapa metálica, sin que baste cubrirlo con
solidez por todas partes, convenientemente adornado a tenor de las una palia o corporal. El velo con que se le cubre ha de ser de seda
leves litúrgicas, sin contener ninguna otra cosa, y custodiado con blanca y, en cuanto sea posible, ha de estar artísticamente pintado o
bordado con motivos eucarísticos o similares. Debe bendecirse el La Sagrada Congregación de Sacramentos dio una instrucción el
copón antes de encerrar en él la eucaristía. Dentro del tabernáculo 26 de marzo de 1929 3 para el mejor cumplimiento de los deberes en
debe descansar sobre un corporal limpio. torno a la administración de la eucaristía. Entre otras cosas, advierte
lo siguiente:
a) Pondrán sumo cuidado en que sean recientes las hostias que
E) Lámpara van a consagrar y en renovar con frecuencia las que dejen en el co-
pón, procurando, además, que el sagrario donde se guarde la euca-
169. Ante el sagrario donde está reservado el Santísimo Sacra- ristía no esté, a ser posible, en lugares húmedos ni demasiado fríos,
mento debe arder continuamente, día y noche, por lo menos una porque en el primer caso las hostias corren peligro de corromperse,
lámpara, que se ha de alimentar, en lo posible, con aceite de olivas y en el segundo, de deshacerse.
o con cera de abejas; mas en los lugares donde no pueda conseguir- h) Hay que evitar con sumo cuidado que, al administrar la sa-
se aceite de olivas, se autoriza al ordinario local para que, según su grada comunión, caigan al suelo partículas o fragmentos consagra-
prudencia, lo sustituya por otros aceites, a ser posible vegetales. dos. Para evitarlo, se procurará cribar bien las hostias antes de de-
La lámpara del Santísimo tiene una doble finalidad: honrar el sa- positarlas en el copón para ser consagradas. El sacerdote, al prepa-
cramento e indicar a los fieles dónde está reservado. En opinión de rar el cáliz en la sacristía, quitará cuidadosamente los fragmentos
muchos moralistas, el encargado de atender a la lámpara pecaría gra- adheridos a la hostia. Se usará una bandeja de plata o de metal dora-
vemente si a sabiendas la dejara apagada un día entero o dos noches do, lisa por dentro, para colocarla debajo de la barba de los comul-
seguidas. gantes (procurando no inclinarla y llevándola con suavidad y cuida-
La Sagrada Congregación de Ritos 2 autorizó a los obispos que do de un sitio a otro del comulgatorio, con el fin de que no caigan
pudieran permitir el uso de la luz eléctrica cuando faltara en absolu- o vuelen las partículas). Los fragmentos caídos en la bandeja los de-
to el aceite de olivas o la cera de abejas, o no fuera posible adquirir- positará el sacerdote con el dedo en el cáliz o copón, según que
los sin grave incomodidad o mucho gasto. Los obispos pueden se- haya administrado la comunión dentro o fuera de la misa.
guir autorizándolo mientras perduren las circunstancias ordinarias o c) Cuando se celebra la misa al aire libre, debe resguardarse el
extraordinarias que la guerra mundial produjo. altar colocando tablas en tres de sus lados, que lo defiendan del aire,
o con una tienda de campaña que lo cubra convenientemente, o se
empleará otra cosa que sirva para este objeto.
F) Renovación de las sagradas formas d) Deben procurar los ordinarios que haya en la diócesis, ciu-
dad o pueblo (según las circunstancias) personas idóneas y de abso-
170. Las hostias consagradas, bien sea para la comunión de los luta confianza, en especial religiosos o religiosas, de quienes con
fieles o bien para la exposición del Santísimo Sacramento, han de toda tranquilidad de conciencia puedan los rectores de iglesias sur-
ser recientes y renovarse con frecuencia, consumiendo debidamente tirse de hostias y de vino para la misa, a no ser que ellos personal-
las antiguas, de tal suerte, que no haya el menor peligro de corrup- mente lo elaboren.
ción v observando con diligencia las instrucciones que sobre el par-
ticular hubiera dado el ordinario local.
Esta prescripción obliga gravemente, de suerte que cometería pe- G) Fomento del culto eucarístico
cado grave el sacerdote que la descuidase, con peligro de corrupción
de las hostias. Cuánto tiempo debe pasar para que la falta de reno- 171. Los que se ocupan de la educación religiosa de los fieles
vación constituya pecado grave, depende de las circunstancias (clima
no omitirán nada de cuanto pueda contribuir a despertar en sus al-
más o menos húmedo, etc.). Como regla general, puede establecerse
mas la devoción a la sagrada eucaristía, y en especial los exhortarán
que no se debe dejar transcurrir más de un mes entre la fabricación para que no sólo en los domingos y demás fiestas de precepto, sino
(no la consagración) de las hostias y su recepción por el comulgante. Lo también en los días de labor, entre semana, asistan con la frecuencia
ideal es que no transcurran más de ocho días, a lo sumo quince, en- que puedan al sacrificio de la misa y visiten al Santísimo Sacramen-
tre ambas fechas. to.
Al renovar las sagradas formas tendrá cuidado el sacerdote que La Sagrada Congregación del Concilio publicó el 14 de julio de
no quede ninguna de las antiguas. Es un abuso intolerable echar 1941 una instrucción 4 inculcando a los obispos que exhorten a los
nuevas formas en el copón donde quedan todavía algunas antiguas, fieles a asistir frecuente y devotamente al sacrificio de la misa.
por el peligro de que éstas no sean renovadas a su debido tiempo.
Cf. AAS 21,631-639.
2 Decreto del 13 de marzo de 1942: AAS 34,112. Cf. AAS 33,389-391.
En ella lamenta la Sagrada Congregación que haya disminuido copón por cualquier causa justa sin licencia del ordinario. La exposi-
tanto la devoción de los fieles hacia el santo sacrificio de la misa, ción pública o con la custodia puede hacerse en todas las iglesias el
prefiriendo servirse de otros medios mucho menos eficaces. Para día del Corpus Christi y durante su octava; pero en otros tiempos no
evitar los daños que de esto se siguen, la Sagrada Congregación, puede hacerse sino con causa justa y grave, sobre todo pública, y
cumpliendo órdenes de Su Santidad, exhorta a todos los obispos del con licencia del ordinario local, aunque la iglesia pertenezca a una
mundo y a los demás ordinarios a que por sí mismos y por medio orden religiosa exenta.
de los párrocos y demás sacerdotes, tanto seculares como religiosos, Es ministro de la exposición y de la reserva del Santísimo Sacra-
instruyan a los fieles sobre los puntos siguientes: mento el sacerdote o el diácono.
1.° Acerca de la naturaleza y excelencia del sacrificio de la misa y La bendición eucarística con la custodia es obligatoria al final de
de sus fines y saludables efectos para la vida del mundo, e igualmen- la exposición pública y puede darse varias veces al día en la misma
te de sus ritos y ceremonias, de suerte que no se limiten a asistir a ella iglesia.
pasivamente, sino que, mediante la fe y la caridad, procuren unirse
al celebrante de corazón y con toda el alma.
2.° De la obligación grave que tienen cuantos han llegado al uso I) Las Cuarenta Horas
de razón de oír misa todos los domingos y demás fiestas de precep-
to (cn.1246), ya que se trata del acto más importante del culto exter- 173. En todas las iglesias parroquiales y demás donde habitual-
no y público debido a Dios, mediante el cual reconocemos el supre- mente se reserva el Santísimo Sacramento, puede tenerse todos los
mo dominio que sobre nosotros le compete a Dios Creador, Reden- años, con la mayor solemnidad posible, el ejercicio de las Cuarenta
tor v Conservador. Horas en los días señalados con el consentimiento del ordinario lo-
3.° Del valor impetratorio y satisfactorio del santo sacrificio, cuyo cal; y si en algún lugar, por circunstancias especiales, no se puede
íntimo conocimiento les servirá de poderoso estímulo para asistir al hacer sin grave incomodidad ni con la reverencia debida a tan
mismo con frecuencia, y aun diariamente a ser posible, con el objeto augusto sacramento, procure dicho ordinario que, al menos en cier-
de dar gracias a Dios, obtener beneficios y expiar los pecados, tanto los tos días, por espacio de algunas horas seguidas, se exponga el Santí-
suyos propios como los de los difuntos, recordando aquel dicho de simo Sacramento en forma más solemne.
San Agustín: «Me atrevo a afirmar que Dios, con ser omnipotente, Como es sabido, este devoto ejercicio, enriquecido con muchas
no pudo darnos nada de más valor; con ser sapientísimo, no pudo indulgencias, se celebra en honor de las cuarenta horas que permane-
inventar nada más excelente, y con ser riquísimo, ningún obsequio ció Nuestro Señor Jesucristo en el sepulcro después de su cruci-
mejor pudo hacernos.» fixión y muerte.
4.° De la salubérrima participación en el sagrado banquete siempre que
asistan a la misa, para unirse más estrechamente a Jesucristo..., ya
que el mismo Jesucristo afirmó: «Yo soy el pan bajado del cielo. El J) Otras formas de culto eucarístico
que come de este pan vivirá por mí.»
5.° Del dogma de la comunión de los santos, en virtud del cual el sa- 174. Hay otras muchas formas de culto eucarístico bendecidas
crificio de la misa se aplica abundantísimamente no sólo por los fie- y aprobadas por la Iglesia, entre las que destacan:
les difuntos que expían sus culpas en el purgatorio, sino también por a) LAS PROCESIONES CON EL SANTÍSIMO, dignas de toda alabanza
cuantos viven en este destierro, y que por hallarse rodeados de tantas (D 878), sobre todo la solemnísima del día del Corpus (cn.944).
angustias y calamidades, necesitan alcanzar la misericordia y ayuda b) Los CONGRESOS EUCARÍSTICOS, tanto los nacionales como los
de Dios. internacionales, que se celebran por lo regular en alguna localidad
6.° Reprobarán tantos gastos superfluos como los fieles, a im- importante del mundo designada por la Santa Sede, y en los que la
pulsos de la vanidad, hacen en ciertas ocasiones, omitiendo, en cam- Iglesia concede gracias y privilegios extraordinarios.
bio, el sacrificio de la misa, que es donde con más abundancia se en- c) LA ADORACIÓN NOCTURNA, obra hermosísima, que une al cul-
cuentran acumuladas las gracias y los sufragios, por encerrar el teso- to eucarístico la circunstancia de realizarlo durante las horas de la
ro inagotable de las riquezas divinas. noche, cuando la mayor parte del pueblo cristiano duerme y los pe-
cadores se entregan a sus más nefandos excesos.
H) Exposición del Santísimo d) LA ADORACIÓN REAL PERPETUA Y UNIVERSAL del Santísimo
Sacramento.
172. En las iglesias u oratorios donde está permitido reservar e) Los JUEVES EUCARÍSTICOS, etc.
la sagrada eucaristía, puede hacerse la exposición privada o con el
tos de la virtud de la penitencia (arrepentimiento, confesión y
propósito de enmienda) practicados por el penitente.
Vamos, pues, a dividir este amplísimo tratado en dos
TRATADO IV grandes secciones:
a) La virtud de la penitencia.
La penitencia b) El sacramento de la penitencia.

INTRODUCCION

175. «El cuarto sacramento —dice el concilio de Flo-


rencia (D 699) es la penitencia». Si bien este puesto le co-
rresponde según el orden de naturaleza, no según el de digni-
dad o perfección (es el sexto) ni según la necesidad (es el pri-
mero para los que hayan pecado mortalmente después del
bautismo).
Como ya vimos en su lugar correspondiente (cf. n.6), con
los sacramentos pueden formarse tres grupos. El primero
afecta al hombre considerado individualmente y de por sí:
bautismo, confirmación y eucaristía. El segundo se refiere to-
davía al hombre individual, pero afectado ya por el pecado
personal: penitencia y unción de los enfermos. El tercero se
refiere al hombre como ser social: orden y matrimonio.
Para el perfeccionamiento individual del hombre bastarían
los tres primeros sacramentos, por los cuales la vida espiri-
tual se engendra, aumenta y se consuma; pero como, por la
debilidad de la naturaleza y la defectibilidad del libre albe-
drío, el hombre incurre a veces en el pecado, que es como
cierta espiritual enfermedad, el misericordioso Salvador, a se-
mejanza del buen samaritano de la parábola evangélica, pre-
paró los medicamentos apropiados para sanar las heridas del
alma. Tales son el sacramento de la penitencia, que le devuelve
al alma la vida sobrenatural, como una especie de segundo
bautismo, y la unción de los enfermos, que le restituye del todo las
fuerzas perdidas, como una especie de segunda confirmación.
A semejanza de la eucaristía, que puede considerarse
como sacrificio y como sacramento, la penitencia admite tam-
bién una doble consideración: como virtud y como sacramento.
Ambos aspectos están tan íntimamente relacionados entre sí,
que la penitencia como virtud forma parte esencial del sacra-
mento —proporcionando la materia del mismo , hasta el
punto de que la absolución del sacerdote —que constituye la
forma sacramental sería absolutamente inválida sin los ac-
la mutación del consejo anterior. La expresión latina poenitentia coin-
cidiría casi con el sentido de la griega (1.ETávoia, que expresa directa-
mente (in recto) la mutación del consejo, connotando indirectamente
SECCION I (in obliquo) el dolor mismo del alma.
c) La opinión más general y corriente entre los católicos deriva
la palabra penitencia de poenam tenere (también de poenire, en sentido
La virtud de la penitencia de punire, castigar), que suena a tener pena o castigarse con pena las fe-
chorías cometidas; en cuya significación se incluye, virtual y antece-
dentemente, la displicencia de la voluntad hacia los pecados cometi-
dos y la mutación del consejo, de donde procede el deseo del cas-
Dividimos el estudio de la penitencia como virtud en seis tigo y de la enmienda.
artículos fundamentales:
177. 2. La realidad. En su significación real, la pala-
1.° Noción. bra penitencia puede todavía tener varios sentidos.
2.° Naturaleza.
3.0 Sobrenaturalidad. 1) EN SENTIDO AMPLÍSIMO, significa el tedio o displicencia hacia
4.° Sujeto. cualquier cosa desagradable, incluso las que no dependen de nuestra
5.° Excelencia. voluntad (v.gr., la vejez). En este sentido, es principalmente, una
6.° Necesidad. pasión.
2) EN SENTIDO MENOS AMPLIO, significa el dolor o retractación de
ARTICULO I la voluntad pasada, ya recaiga sobre una cosa buena (v.gr., arrepin-
tiéndose de haber practicado un acto de virtud, lo cual constituye
un pecado), ya sobre una cosa mala (v.gr., de haber cometido un
Noción
crimen). Lleva consigo la mutación del consejo anterior.
Expondremos la significación nominal y la real de la pala- 3) EN SENTIDO PROPIO, significa el dolor y retractación de un acto
bra penitencia. malo realizado, por las consecuencias funestas que ha acarreado al cul-
pable (v.gr., la cárcel o el deshonor).
176. 1. El nombre. La palabra penitencia es de os- 4) EN SENTIDO TEOLÓGICO, significa el dolor espiritual del peca-
cura etimología. Se han propuesto tres principales soluciones: do cometido en cuanto ofensa de Dios. Y, en este sentido teológico,
todavía puede considerarse la penitencia como hábito y como acto.
a) Muchos protestantes, en pos de Erasmo, derivan la palabra Y así:
penitencia de pone tenere, que significaría «atenerse al consejo pos-
terior». Es una etimología arbitraria y sin fundamento ninguno, a) Como hábito, puede definirse aquella virtud por la que el hombre
buscada artificiosamente para justificar, incluso nominalmente, la se arrepiente del pecado cometido en cuanto que es ofensa de Dios, con propó-
sentencia protestante, según la cual la penitencia no consiste en el sito de enmienda. O también: el hábito que inclina a reparar la injuria infe-
dolor o arrepentimiento de los pecados cometidos, sino sólo en el rida a Dios por el pecado (Billuart).
cambio de mentalidad o mutación del consejo anterior. Lo mismo b) Como acto, la define Santo Tomás como el dolor moderado de los
significarían la voz griega 1.1,ETíVOLGt y la hebrea schub, en las que pre- pecados pasados, en cuanto son ofensa de Dios, con intención de hacerlos des-
tenden inspirarse. aparecer (1I1,85,1). Se dice dolor moderado no en el sentido de dolor
b) Algunos católicos modernos, tales como Galtier, D'Alés, mediocre, sino según la recta razón, que le impide desbordarse hacia
Tanquerey, Boyer, etc., derivan la palabra penitencia del latín paene o la desesperación. Se trata de un dolor lleno de esperanza en el per-
paenitus (según la antigua forma de escribir la palabra penitencia, a dón y con el propósito firme de enmienda y reparación.
base del diptongo inicial ae y no oe, como se escribe hoy), que signi- El que ofrece a Dios actos penosos en reparación de sus peca-
fica algo íntimo, entrañable, profundo, que afecta al corazón; y, por dos, se dice que hace penitencia, que lleva una vida penitente, etc.
inmediata derivación, expresaría el dolor o displicencia del corazón 5) EN SENTIDO TEOLÓGICO ESTRICTÍSIMO, la palabra penitencia desig-
por los pecados cometidos, connotando, indirectamente (in obliquo), na uno de los siete sacramentos instituidos por Nuestro Señor Jesu-
cristo, como «segunda tabla después del naufragio» por el pecado b) EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. He aquí las principa-
personal. También se designa con la palabra penitencia la satisfacción
sacramental que impone el confesor al penitente. les declaraciones dogmáticas del concilio de Trento contra
los protestantes:
«Declara, pues, el santo concilio que esta contrición no sólo
ARTICULO II contiene en sí el cese del pecado y el propósito e iniciación de una
nueva vida, sino también el aborrecimiento de la vieja, conforme a aque-
Naturaleza llo de Ezequiel (18,31): Arrojad de vosotros todas vuestras iniquidades en
que habéis prevaricado y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo»
178. Vamos a precisar la naturaleza íntima de la virtud (D 897).
de la penitencia en una serie de conclusiones escalonadas, si- «Si alguno... dijere que sólo hay dos partes en la penitencia, a
guiendo las huellas del Angélico Doctor. saber, los terrores que agitan la conciencia conocido el pecado y la
fe concebida del Evangelio o de la absolución, por la que uno cree
Conclusión 1.2 La penitencia consiste, esencial y principalmente, en que sus pecados le son perdonados por causa de Cristo, sea anate-
el dolor y arrepentimiento de los pecados, no en el simple cambio ma» (D 914).
de vida o mutación del consejo anterior. (De fe divina, expresamente
definida.) LA RAZÓN TEOLÓGICA. La da Santo Tomás en el si-
c)
Esta conclusión se opone directamente a los reformadores pro- guiente texto, modelo de precisión y exactitud:
testantes. Como es sabido, según los protestantes, la penitencia no
mira al pasado para dolerse de los pecados cometidos y expiarlos, «Es imposible que un pecado mortal actual pueda perdonarse sin
sino únicamente al futuro. Lo único que vale —afirma Lutero es la penitencia, entendida la penitencia como virtud. Porque, siendo el
una vida nueva, el cambio de parecer y de propósito. El dolor de los pecado una ofensa contra Dios, Dios perdona el pecado de la misma
pecados pasados ni siquiera es posible, dada la corrupción sustancial manera que la ofensa cometida contra El.
de la naturaleza humana por el pecado original. Ante el pecado pa- Ahora bien: la ofensa se opone directamente a la gracia; se dice
sado sólo cabe un sentimiento de terror por la inevitable condena- que uno está ofendido de otro cuando le excluye de su favor. Pero,
ción a que conduce de suyo, si bien hay que neutralizar ese terror como ya vimos en otro lugar, entre la gracia divina y la humana hay
por la fe en Jesucristo —no la fe teológica, sino una especie de fidu- esta diferencia: que la gracia del hombre no causa la bondad, sino
cia o confianza instintiva y ciega , que con su sangre cubre nues- que la presupone —verdadera o aparente— en el hombre grato; la
tros pecados (sin destruirlos) y hace que no se nos imputen. gracia de Dios, en cambio, causa la bondad en el hombre agraciado
por El, porque la buena voluntad de Dios, que se significa con el
nombre de gracia, es causa del bien creado. Por lo cual puede suce-
Nuestra conclusión recoge la doctrina católica, expresa- der que un hombre perdone la ofensa que otro le infirió aunque éste
mente definida por el concilio de Trento. He aquí los lugares no se haya arrepentido; pero no puede ocurrir que Dios haga lo
teológicos que la prueban: mismo, pues la ofensa de un pecado mortal nace de que la voluntad
a) LA SAGRADA ESCRITURA. Recogemos tan sólo algu- del hombre se aparta de Dios y se convierte a una criatura. Por lo
cual, para la remisión de la ofensa divina es preciso que la voluntad
nos textos del todo claros y explícitos: humana de tal manera se cambie, que se ordene de nuevo a Dios con
«El sacrificio grato a Dios es un corazón contrito. Tú, ¡oh detestación de la susodicha conversión a la criatura y con propósito de la en-
Dios!, no desdeñes un corazón contrito y humillado» (Ps 50,19). mienda. Esto es lo que pertenece a la esencia de la penitencia consi-
«Dice Yavé: Convertíos a mí de todo corazón, en ayuno, en derada como virtud. Y por eso es imposible que se le perdone a alguno el
llanto y en gemido. Rasgad vuestros corazones, no vuestras vestidu- pecado sin la virtud de la penitencia» 1 .
ras, y convertíos a Yavé, vuestro Dios, que es clemente y misericor- A continuación explica Santo Tomás, citando a San Gregorio,
dioso, tardo a la ira, grande su misericordia y se arrepiente de cas- que Cristo cambió interiormente la voluntad de los pecadores que perdo-
tigar» (Ioel 2,12-13). 1 III,86,2. Como se advierte claramente por el contexto, se trata de una imposibili-
«Arrepentíos, porque se acerca el reino de Dios» (Mt 4,17). dad absoluta, que no podría ser superada ni siquiera por la omnipotencia misma de Dios,
«Arrepentíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo para remi- ya que es absurdo v contradictorio que un hombre sea, a la vez, pecador y justo, amigo
sión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» y enemigo de Dios. Y tal ocurriría si Dios perdonara a un pecador sin que éste se arre-
pintiera de sus pecados: estaría, a la vez, de frente y de espaldas a Dios, lo que es com-
(Act 2,38). pletamente absurdo.
nó en el Evangelio (Magdalena, la adúltera, etc.), ya que, sin ese una condición general de todas las virtudes en cuanto que rechaza el
cambio interior por el arrepentimiento de los pecados actuales, ni si- pecado contrario a ellas , de manera parecida a como la rectitud
quiera el bautismo puede borrarlos 2. moral afecta a todas las virtudes, sin identificarse con ninguna de
ellas. Pero Santo Tomás, a quien siguen la casi totalidad de los teó-
Corolario. De todo esto se desprende que la penitencia, consi- logos, pone de manifiesto que «en la penitencia se encuentra una ra-
derada como virtud y en su pleno y total sentido, contiene varios zón especial de acto laudable, esto es, el esfuerzo por reparar el peca-
actos: do pasado en cuanto ofensa de Dios; lo cual no pertenece a ninguna
a) El odio o detestación del pecado, por el que quisiéramos sincera- otra virtud. De donde se deduce que la penitencia es una virtud es-
mente no haberlo cometido. pecial» 4 .

b) La voluntad de destruirlo en nosotros empleando los medios co- RELACIONADA CON LA JUSTICIA, porque es evidente que la repara-
nocidos como necesarios, o sea, el sacramento de la penitencia, para ción de una injuria es acto de justicia, por el que se restablece la
el que conozca su institución por Cristo como medio necesario para igualdad entre el ofendido y el ofensor.
la absolución de los pecados, o el acto de perfecta contrición bajo el CONMUTATIVA. La razón es porque la injuria que uno comete
influjo de una gracia actual, para el que desconozca la economía sa- contra otro, rompe la igualdad que entre ambos debe reinar; su re-
cramentaria (v.gr., los paganos o infieles). paración, por tanto, debe pertenecer a aquella parte de la justicia
c) La voluntad de satisfacer a Dios por los pecados cometidos, que regula las relaciones de unos para con otros, es decir, a la jus-
porque las ofensas o injurias inferidas a alguien deben repararse por ticia conmutativa. Y como la penitencia pretende reparar la injuria
una satisfacción prestada libremente. hecha a Dios por el hombre, viene a ser, en las relaciones para con
Dios, lo que la justicia conmutativa en las de un hombre para con
d) El propósito sincero de nunca más pecar, que va implícito en otro 5.
todo verdadero arrepentimiento, pero que conviene actuarlo expre-
samente para arraigarlo más y más en el alma. COMO PARTE POTENCIAL DE LA MISMA. Como es sabido, constituyen
las partes potenciales de una virtud cardinal aquellas virtudes deri-
Conclusión 2.' La penitencia es una virtud especial relacionada con la vadas que no realizan íntegramente las condiciones que exige y re-
justicia conmutativa como parte potencial de la misma. (Doctrina úne la cardinal correspondiente. Ahora bien: es evidente que a la vir-
común en teología.) tud de la penitencia le falta una de las tres condiciones esenciales de
la justicia perfecta (conmutativa, distributiva y legal), a saber, la
Esta conclusión contiene varias afirmaciones, que vamos igualdad estricta entre lo debido y lo que se da. Es imposible, en efec-
a examinar por separado recorriendo todos sus términos. to, que la reparación que el hombre ofrezca a Dios en satisfacción
de la ofensa que le infirió con sus pecados pueda igualar jamás la
LA PENITENCIA entendida como dolor de los pecados, en cuanto magnitud de la injuria, que es en cierto modo infinita, por razón de
son ofensa de Dios. la distancia infinita que existe entre el hombre y Dios. Esa repara-
Es UNA VIRTUD. Los protestantes lo negaron. Según ellos, la pe- ción penitencial realiza las otras dos condiciones de la justicia per-
nitencia, tal como la entienden los católicos, lejos de ser virtud, fecta (alteridad y débito estricto), pero le falta la debida igualdad entre
constituye una verdadera inmoralidad, va que atribuye a los actos la ofensa y reparación, y por eso constituye una virtud imperfecta,
humanos de arrepentimiento y propósito la causa de la justificación derivada o potencial de la justicia conmutativa (cf. ad 2).
del pecador, que sólo puede obtenerse por la fiducia en los méritos
de Cristo. Contra ellos, el concilio de Trento definió expresamente Conclusión 3.' El objeto material de la penitencia lo constituyen to-
dos los pecados graves o leves cometidos personalmente. (Doctrina
que la penitencia es una verdadera virtud (D 915; cf. 746 897); y es común en teología.)
cosa clara y evidente, si se tiene en cuenta que inclina a un acto bue-
no y excelente, o sea, a arrepentirse de los pecados en cuanto ofen- Expliquemos un poco cada uno de los términos de la
sas de Dios 3 . conclusión.
ESPECIAL. Algunos teólogos antiguos creían que la penitencia EL OBJETO MATERIAL, o sea, la materia sobre la que versa la
no constituía una virtud especial distinta de las demás, sino que era virtud.
z Ibid., c et ad 1; cf. 84,5 ad 3. II1,85,2.
Cf. 111,85,1. III,85,3 c et ad 3.
DE LA PENITENCIA considerada como virtud y como parte del sa- c) Relativamente privativa o sea, la carencia de una perfección de-
cramento del mismo nombre. bida a título de conveniencia. Son las llamadas imperfecciones por los
maestros de la vida espiritual, y tienen lugar cuando se realiza un
Lo CONSTITUYEN TODOS LOS PECADOS. Como explica Santo Tomás, acto bueno y meritorio con menos fervor del que se hubiera podido te-
los pecados constituyen el objeto material de la penitencia, no en ner. No constituyen propiamente objeto de penitencia, porque no
cuanto intentados —lo que sería absurdo y sacrílego—, sino en importan razón de pecado —y en esto se distinguen del pecado ve-
cuanto detestados y abolidos. Lo cual significa que los pecados nial, por muy pequeño que sea—, ya que, de suyo, son actos bue-
constituyen únicamente la materia remota de la virtud de la peniten- nos y meritorios (aunque imperfectos), como quiera que no se da
cia (materia rechazable); no la próxima, que está constituida por los medio entre el bien y el mal.
actos del penitente rechazando sus pecados, o sea, por el arrepenti- No vale la distinción de Lugo, quien afirma que, aunque las im-
miento y la satisfacción de los mismos 6 . perfecciones no sean malas, disponen indirecta y remotamente al pe-
GRAVES O LEVES. Primaria y principalmente, la penitencia recae cado, y en este sentido son objeto de penitencia. Se niega este su-
sobre el pecado mortal, que es el único que realiza en toda su pleni- puesto, porque la imperfección, por su propia naturaleza, es un acto
tud y perfección la noción misma de pecado, porque sólo el pecado bueno y meritorio (aunque imperfecto), que, por lo mismo, no dis-
mortal aparta totalmente al hombre de Dios y le hace enemigo suyo. pone al pecado, sino a la gracia, aunque no a una gracia tan abun-
Sólo en el pecado mortal se da en toda su plenitud la injuria contra dante como la que se hubiera obtenido con un acto bueno no im-
Dios, lesionando sus derechos de supremo dueño y legislador al perfecto; ni aparta de Dios, sino que conduce a El, aunque más len-
usar de uno mismo o de las criaturas contra el orden impuesto por tamente. No es lo mismo indisponer que disponer menos, ni apartar que
El. El pecado venial, como pecado que es, desagrada también a aproximar menos. Lo cual no obsta para que los maestros de la vida
Dios y entibia las amorosas relaciones entre El y el alma vivificada espiritual exhorten con mucha razón a evitar y aborrecer las imper-
por la gracia; pero no constituye una verdadera injuria en todo el ri- fecciones; aunque ese aborrecimiento no procede de la virtud de la
gor de la palabra ni va propiamente contra la ley divina, sino que se penitencia, sino del fervor de la caridad, que nos empuja a «aspirar
coloca al margen de la misma, sin contrariarla directamente. Es una a los mejores dones» y a seguir «el camino mejor», como dice el
desviación del camino recto que conduce a Dios, pero no un aparta- apóstol San Pablo (1 Cor 12,31).
miento total de él volviendo las espaldas a Dios. Ahora bien: como la 2.. Los pecados ya perdonados, tanto mortales como veniales, son
penitencia tiene propiamente por objeto restablecer la amistad del también objeto de penitencia, porque permanecen en su ser objetivo
hombre con Dios, haciendo que el hombre se convierta de enemigo como pasados (y, en cierto sentido, incluso subjetivamente en sus cau-
en amigo al borrar la injuria cometida contra El, es evidente que se sas y efectos), y, por tanto, pueden ser aborrecidos y reparados por
refiere en primer lugar al pecado mortal, en el cual se dan primaria y la penitencia. Por eso dice el salmista: «Lávame más y más de mi ini-
principalmente los desórdenes que la penitencia trata de remediar. quidad» (Ps 50,4).
Los pecados veniales caen también dentro del ámbito de la peniten-
cia, pero sólo en segundo lugar 7 . 3.. La pena debida por los pecados puede ser también objeto de
penitencia, porque es efecto del pecado. Por tanto, al aborrecer la
A esta doctrina tenemos que añadir lo siguiente: pena, puede aborrecerse el pecado mismo como la causa en el efec-
1.. Las llamadas imperfecciones caen o no bajo el ámbito de la ' to; y la intención de destruir la pena por la satisfacción penitencial
penitencia según la clase y el concepto que se tenga de las mismas. equivale a la intención de destruir el pecado en sus efectos.
Cabe distinguir una triple imperfección: COMETIDOS PERSONALMENTE. Por falta de esta condición no cons-
a) Meramente negativa, o sea, la carencia de una perfección posi- tituyen materia de la penitencia el pecado original, ni el material, ni el
ble en el sujeto. En este sentido, todo acto del hombre es imperfec- futuro, ni el ajeno:
to, por muy bueno que sea en sí mismo. No es objeto de penitencia, a) No el original, porque no lo cometimos personalmente ni por
como es obvio. propia voluntad, a no ser en cuanto que la voluntad de Adán es te-
b) Absolutamente privativa, o sea, la carencia de una perfección nida como nuestra, según la expresión de San Pablo: En el cual todos
debida a título de necesidad, que el sujeto no posee por culpa suya. Es hemos pecado (Rom 5,12). Cabe, sin embargo, cierta penitencia del pe-
objeto de penitencia, puesto que constituye un pecado, al menos cado original, si tomamos la palabra penitencia en sentido amplio, o
venial. sea, como sinónima de detestación de cualquier cosa pasada (84,2
III,84,2.
ad 3).
Cf. III,84,2 ad 3. b) Ni el pecado material, o sea, la acción objetivamente mala que
se comete involuntariamente o sin advertir poco ni mucho su malicia, rar la ofensa inferida a Dios por el pecado es una cosa buena y ho-
porque no constituye propiamente ofensa de Dios, y no necesita, nesta, que no cae bajo el ámbito de ninguna otra virtud fuera de la
por tanto, ser reparada por la dolorosa conversión de la voluntad. penitencia. Este es el motivo que impulsa o mueve a la penitencia a
c) Ni el pecado futuro, porque no se ha cometido todavía, y, por realizar sus actos. Dicho en fórmula técnica, éste es su objeto for-
tanto, no se ha producido el desorden de la voluntad que la peniten- mal quo.
cia ha de enderezar. Otra cosa sería si el pecado futuro se deseara ac-
tualmente, porque en este caso el pecado está ya cometido en el co-
razón. ARTICULO III
Sin embargo, con relación al tiempo futuro —más que con rela-
ción al pecado futuro , o sea, acerca de los pecados posibles en Sobrenaturalidad
tiempo futuro, se da el acto secundario de la penitencia, que es el
propósito de no volver jamás a pecar. 179. Vamos a examinar en este artículo una cuestión de
d) Ni el pecado ajeno, porque no somos nosotros responsables gran importancia y transcendencia en teología dogmática: la
del mismo a no ser por razón del escándalo, que es pecado pro- estricta sobrenaturalidad de la virtud de la penitencia, de suerte
pio —, y no podemos borrarlo con nuestro arrepentimiento. Pode-
mos y debemos por caridad rogar a Dios que perdone los pecados que toda penitencia puramente natural de los pecados cometi-
del prójimo; pero no está en nuestra mano conseguir que el pecador dos es totalmente insuficiente e inválida para obtener el per-
se arrepienta de ellos, que es la condición indispensable para hacer- dón de los pecados y la infusión de la divina gracia.
los desaparecer. Para proceder con mayor claridad y precisión, expondre-
mos la doctrina católica en una serie de conclusiones.
Conclusión 4.' El objeto formal de la penitencia es la reparación del
derecho divino, violado por la culpa. (Doctrina común.)
Conclusión 1.' Arrepentirse de las malas acciones realizadas es de or-
La razón es porque la penitencia considera todos los pecados den y de derecho natural. Por lo mismo, el hombre puede conocer,
por la sola razón natural, la obligación de arrepentirse de sus malas j
—que constituyen, como acabamos de ver, su objeto material—
obras y puede arrepentirse de las mismas con su voluntad natural,
bajo un aspecto único, o sea, en cuanto son una injuria cometida con- si bien este arrepentimiento puramente natural es del todo insufi-
tra Dios. Todos los demás aspectos que se pueden distinguir en el ciente para obtener de Dios el perdón de los pecados. (Doctrina cier-
pecado caen bajo el dominio de otras virtudes, que no tienen como ta en teología; de fe en su última parte.)
finalidad propia y específica borrar o reparar la injuria cometida con-
tra Dios. Este aspecto pertenece exclusivamente a la penitencia y es Esta conclusión es clara, si se tiene en cuenta que por la simple
l el único en que se fija; luego él constituye el objeto formal y propio razón natural, sin necesidad de las luces de la fe, puede el hombre
de la penitencia (objeto formal quod). distinguir entre lo que es moralmente bueno o malo, o sea entre lo
De donde se desprende, como corolario inevitable, que, entre que está conforme o disconforme con la recta razón. Puede conocer
los múltiples actos de la virtud de la penitencia (contrición, confe- también que es obligatorio hacer el bien y evitar el mal. Puede, asi-
sión, reparación), el más importante y esencial es la contrición del co- mismo, conocer naturalmente la existencia de Dios y la necesidad de
razón, porque con ella se ofrece a Dios la máxima reparación o satis- darle culto; y puede advertir claramente que algunas acciones son
facción de que el hombre es capaz. Por la contrición, el hombre rom- contrarias al culto debido a Dios (v.gr., por la insubordinación o
pe su pecaminosa adhesión a la criatura y se convierte de nuevo a irreligiosidad que encierren), y, por lo mismo, le injurian, violando
Dios, devolviéndole sus derechos supremos de creador y legislador, sus derechos divinos. De todo esto se puede inferir fácilmente que
conculcados por el pecado. Esta doctrina fue proclamada expresa- estas injurias a Dios, como malas que son, hay que evitarlas; y, si se
mente por el concilio de Trento contra los errores protestantes han cometido ya, es preciso repararlas por el arrepentimiento, que
(D 897). es como cierta fuga o huida del mal, y por la expiación dolorosa,
que equivale a cierta reparación por la complacencia habida en el
Conclusión 5.' El motivo formal de la penitencia es la especial bon- acto pecaminoso 1 .

dad que se encuentra en la reparación de la ofensa inferida a Dios


Como todas estas cosas puede conocerlas el hombre con su sim-
por el pecado. (Doctrina común.)
ple razón natural, puede también desear con la voluntad natural el
Como la virtud se ordena al bien, allí donde hay una especial ra- Cf. III,84,7 c et ad 1; In 4 Semi. dist.14 q.1 a.1 q.'3 ad 4; dist.22 q.2 a.3 q.'1 ad 1
zón de bien hay un especial motivo de virtud. Es evidente que repa- et 2.
arrepentimiento y reparación de sus desórdenes y esforzarse por evitable de la transcendencia soberana del orden sobrenatural. Todas
conseguirlo. cuantas obras buenas pueda realizar el hombre con sus propias fuer-
Claro está que este arrepentimiento y penitencia meramente na- zas naturales, no rebasarán jamás el orden y plano puramente natural,
tural, aunque constituya un acto naturalmente honesto y laudable, por muy sublimes y heroicas que sean. Ahora bien: si con alguna de
de ninguna manera puede bastar para obtener de Dios el perdón y esas obras naturales pudiera el hombre alcanzar su justificación so-
remisión de los pecados, que lleva consigo, inseparablemente, la in- brenatural, se seguiría el absurdo de que el orden sobrenatural habría
fusión de la gracia santificante. Como veremos en la siguiente con- sido exigido o alcanzado por el orden natural, lo cual envuelve ma-
clusión, es doctrina de fe que, sin el auxilio de la gracia actual, el nifiesta contradicción, porque en este caso el orden sobrenatural ha-
hombre no puede arrepentirse eficazmente de sus pecados y atraerse bría dejado de ser sobre-natural. No ya como exigencia, pero ni siquie-
la gracia santificante, ya que el orden sobrenatural supera infinita- ra como simple disposición próxima o remota, podrá conducir jamás
mente al natural, y no hay en éste ninguna exigencia ni la más míni- lo natural a lo sobrenatural. Para alcanzar el orden sobrenatural es
ma disposición que lo reclame o exija en modo alguno. Por eso el absolutamente indispensable una previa moción divina sobrenatural,
arrepentimiento y la penitencia puramente natural no tiene carácter que recibe en teología el nombre de gracia actual 2.
o razón alguna de virtud, sino únicamente de cierto movimiento lauda-
ble, pero inferior a todo género de virtud. Corolario. De donde se desprende que el que está en pecado
mortal jamás podrá salir de su desventurado estado —que equivale
Conclusión 2.' El hombre caído no puede, por sus propias fuerzas y virtualmente a la condenación eterna— sin que Dios le conceda
sin el auxilio sobrenatural de la gracia, realizar un acto eficaz de
penitencia que le justifique ante Dios. (De fe divina, expresamente de-
previamente, de una manera absolutamente gratuita, la gracia sobre-
finida.) natural del arrepentimiento. No se arrepiente el que quiere, sino el
que Dios misericordiosamente quiere que se arrepienta. El único re-
curso que le queda al pecador es pedir a Dios que le conceda miseri-
He aquí las pruebas de la conclusión: cordiosamente esa gracia del arrepentimiento sobrenatural, a la que
1.' LA SAGRADA ESCRITURA. Hay infinidad de textos en los no tiene derecho alguno y que jamás podría alcanzar por sus propias
que se nos dice o insinúa claramente que la justificación del pecador fuerzas. Por eso decía San Alfonso de Ligorio que el pecador que
es obra exclusiva de Dios, sin que tengan valor alguno en orden a la ora se salva y el que no ora se condena; aunque caben excepciones
misma las obras puramente naturales que realice el pecador. Véanse, en la segunda parte de esta afirmación en virtud de la misericordia
entre otros muchos, los siguientes: Ps 84,5; Ier 31,18ss; Ez 11,19; infinita de Dios, que puede conceder, si quiere, la gracia del arre-
Act 5,31; Phil 2,13; 2 Tim 2,25ss. pentimiento incluso al pecador que no se la pida. La gracia suficiente
para orar no la niega Dios jamás a ningún pecador que quiera ha-
2.' EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. La Iglesia católica ha defini- cerlo.
do expresamente las siguientes cuatro verdades, que recogen la doc-
trina enseñada en la conclusión: Conclusión 3.' La penitencia es una virtud esencialmente sobrenatu-
ral e infusa, no una virtud natural o adquirida que obra bajo el in-
a) El hombre caído no puede convertirse a Dios y hacer penitencia sin flujo sobrenatural de las virtudes teologales. (Cierta en teología.)
un auxilio especial de Dios. Fue definido por el concilio Arausicano II
(D 177ss) contra los semipelagianos y por el de Trento (D 813) con- Hay que distinguir cuidadosamente entre la penitencia como acto
tra los protestantes. y la penitencia como virtud. Como acto no requiere necesariamente la
b) Al hombre caído no le compete parte alguna, según sus fuerzas na- previa infusión de una virtud o hábito sobrenatural; basta, sencilla-
turales, en su preparación para la justificación. Fue definido por los indi- mente, el previo empuje de una gracia sobrenatural actual la gra- —

cados concilios en los lugares citados. cia del arrepentimiento—, como ocurre en la justificación del peca-
c) La justificación misma y el acto peculiar de contrición que justifica dor. Pero los actos de penitencia realizado por el justo, o sea, por el
al pecador es totalmente obra de la gracia. Consta expresamente por las que está ya en posesión de la gracia santificante y de todos los hábi-
definiciones de los dos indicados concilios (cf. D 179ss; 811 ss). tos o virtudes infusas inseparables de la misma gracia, proceden de
d) El acto de atrición, que prepara para la justificación, y el acto de la virtud de la penitencia esencialmente sobrenatural o infusa, no de
contrición, que justifica al pecador, son esencialmente sobrenaturales. Fue de- una penitencia natural o adquirida influenciada sobrenaturalmente
finido también expresamente por los indicados concilios (cf. D 198 •
por las virtudes teologales.
899 915).
2 Cf. I-II,109,6-7; y Contra gent. 3,158.161, donde explica ampliamente el Doctor
3.' LA RAZÓN TEOLÓGICA. Es una consecuencia clarísima e in- Angélico la doctrina católica que acabamos de resumir.
Que para la justificación del pecador se requiera el previo empu-
je sobrenatural del Espíritu Santo, es una verdad de fe expresamente ARTICULO IV
definida por el concilio de Trento. He aquí el texto de la declara-
ción dogmática: Sujeto
«Si alguno dijere que, sin la inspiración preveniente del Espíritu
Santo y sin su ayuda, puede el hombre creer, esperar y amar o arre- Como es sabido, el sujeto de una virtud puede ser próxi-
pentirse como conviene para que se le confiera la gracia de la justifi- mo y remoto. Sujeto próximo es la potencia o facultad donde re-
cación, sea anatema» (D 813). side la virtud considerada como hábito. Sujeto remoto es la
Es claro, pues, que para la justificación del pecador no se re- persona que posee esa virtud. Vamos a señalar los correspon-
quiere más que la inspiración y el auxilio del Espíritu Santo (gracia dientes a la virtud de la penitencia.
actual del arrepentimiento). Pero, una vez en posesión de la gracia y
de las virtudes infusas, los actos de penitencia que realice el justo en
expiación de sus antiguos pecados proceden ya de un hábito infuso A) Sujeto próximo
esencialmente sobrenatural, o sea, de la virtud infusa de la peniten-
cia. La razón es porque todos los actos sobrenaturales que realiza el Conclusión. El sujeto de la virtud de la penitencia es la voluntad.
justo proceden inmediatamente de sus hábitos sobrenaturales (virtu-
des infusas) bajo la moción de una gracia actual. Luego también los 180. He aquí el razonamiento de Santo Tomás para de-
actos sobrenaturales de penitencia, ya que sería absurdo y arbitrario mostrarlo:
establecer una excepción para esos actos, que no consta en ninguna
parte ni hay razón alguna para establecerla. «La penitencia se puede tomar en dos sentidos. Primero, como
Por otra parte, en el texto del concilio de Trento que acabamos pasión. Y así, siendo una especie de tristeza, reside en el apetito con-
de citar no se dice que el acto de la penitencia sea sobrenatural úni- cupiscible como en su propio sujeto.
camente por la dirección de las virtudes teologales o por el imperio Segundo, en cuanto virtud. Y así es una especie de justicia, como
de la caridad, como dijeron algunos teólogos en pos de Vázquez, ya dijimos. Pero la justicia tiene por sujeto el apetito racional, que
sino que se emite bajo el auxilio de Dios no de otra manera que es la voluntad. Luego la penitencia en cuanto virtud reside en la vo-
como se emiten los mismos actos de fe, esperanza y caridad, o sea, luntad como en su propio sujeto. Y su acto propio es el propósito
directamente por el auxilio de Dios y no por el consorcio o empuje de de ofrecer reparaciones a Dios por las faltas cometidas contra El» 1 .
las virtudes teologales. Por lo demás, el imperio de la caridad no De esta doctrina se deduce que el dolor penitencial por los peca-
puede cambiar la naturaleza del acto de la penitencia o hacer que sea dos cometidos no es menester que sea sensible; es más bien un dolor
sobrenatural en su razón de penitencia, porque el imperio de una espiritual, ya que procede directamente de la voluntad, si bien puede
virtud sobre otra no mira ni influye en la naturaleza misma u objeto ocurrir que ese dolor espiritual refluya sobre la sensibilidad en virtud
propio de la virtud subordinada que le es propio e inalterable , de las estrechas relaciones entre el alma y el cuerpo y de su íntima y
sino que hace únicamente que la virtud subordinada alcance, por ra- mutua influencia. Pero, en realidad, el que, bajo la influencia de la
zón del imperio, el fin superior que constituye el objeto propio de gracia, quiere sinceramente arrepentirse de sus pecados por ser ofen-
la virtud imperante. Y así, p.ej., un acto de humildad realizado por sas contra Dios, ya posee el verdadero arrepentimiento de contri-
amor a Dios no deja de ser un acto sustancialmente de humildad ción aunque no experimente emoción alguna sensible.
(virtud subordinada), aunque alcance también la excelencia del amor
de Dios en virtud del empuje de la caridad imperante 3 .
La virtud infusa de la caridad es utilizada por el alma justa no B) Sujeto remoto
para alcanzar la gracia de la justificación (que ya posee), sino para
dolerse más y más de sus pecados pasados, para arrepentirse de los 181. Es fácil determinarlo, si tenemos en cuenta que la virtud
pecados veniales que vaya cometiendo, para guardar el propósito de de la penitencia se ordena a reparar la injuria personal cometida
nunca más pecar y para satisfacer con sus obras penales el reato contra Dios mediante el dolor y arrepentimiento del pecado. De
de pena temporal debida por sus pecados veniales actuales o por los de donde se sigue inmediatamente que sólo pueden poseer la virtud de
la vida pasada (mortales o veniales) ya perdonados por la contrición la penitencia quienes son capaces de pecar y de arrepentirse del pe-
o absolución sacramental. cado. Y así:

Cf. 1I1,85,5; 1-11,5 1,4; 63,2. 111,8 5,4.


a) No la tuvo ni pudo tenerla Nuestro Señor Jesucristo, por- h) No la tienen como hábito infuso los no bautizados o los que
que su alma santísima era absoluta e intrínsecamente impecable en están en pecado mortal; pero pueden tenerla como acto bajo el influ-
virtud de su unión hipostática con el Verbo de Dios. jo de una gracia actual, que tiene por objeto precisamente empujar-
b) No la tuvo como acto la Virgen María, quien, en virtud de les al arrepentimiento sobrenatural de sus pecados.
un privilegio especial de Dios, no cometió jamás el más pequeño
pecado venial (D 833). Pero, siendo este privilegio completamente
extrínseco a su condición de criatura humana defectible, muchos teó- ARTICULO V
logos —contradiciéndolo otros— dicen que pudo tener, y tuvo de
hecho, la penitencia como virtud infusa. Excelencia
c) No la tuvieron los ángeles buenos antes de su prueba, por-
que, aunque podían pecar, y muchos de ellos pecaron de hecho, no 182. Aunque no sea la mayor de todas las virtudes, sin
podían arrepentirse de su pecado, ya que el pecado angélico es, por embargo, la virtud sobrenatural de la penitencia es muy exce-
su propia naturaleza, irremisible, en cuanto que su voluntad se fija de
una manera inmóvil en el objeto libremente elegido, quedando lente en sí misma y con relación a las demás. Vamos a exami-
como fosilizada en él. Por esta misma razón, tampoco la tienen ac- nar esta cuestión desde cuatro puntos de vista diferentes: por
tualmente los ángeles buenos ni malos 2 . razón de la dignidad, prioridad, necesidad y universalidad de esa
d) No la tienen tampoco los bienaventurados del cielo ni los virtud 1 .
condenados del infierno. Los primeros, porque, en virtud de la vi-
sión beatífica, son intrínsecamente impecables y, por lo mismo, a) Por razón de su dignidad o perfección.
para nada la necesitan. Sin embargo advierte Santo Tomás—,
permanece en ellos de algún modo la virtud de la penitencia Desde este punto de vista hay que decir lo siguiente:
—como virtud que es, dependiente de la justicia , aunque no para
arrepentirse de los pecados, sino para dar gracias a Dios por su mi- 1.° POR SU OBJETO MATERIAL, que es la huida y destrucción del
sericordia en habérselos perdonado 3 . pecado personal, la virtud de la penitencia es la última de las virtu-
Los condenados no la tienen en cuanto virtud, porque su obs- des infusas, inferior a todas las demás. Porque todas las demás incli-
tinación en el pecado y su estado de condenación les impiden en ab- nan al bien sin presuponer el pecado en el que las posee, mientras
soluto el arrepentimiento, aparte de que no hay en ellos ninguna que la penitencia presupone el pecado, o al menos, la posibilidad de
virtud ni don sobrenatural alguno. Cabe en ellos, lo mismo que en pecar.
los demonios, cierta penitencia como pasión, o sea, cierta tristeza y 2.° POR SU OBJETO FORMAL, que es la reparación del derecho divi-
detestación del mal que les ha acarreado la condenación, pero sin no violado por la culpa, es inferior a las virtudes teologales; pero es
ningún movimiento virtuoso de arrepentimiento de la culpa en superior a todas las virtudes morales, exceptuadas la religión y la
cuanto ofensa de Dios 4 . prudencia.
e) La tuvieron como virtud infusa Adán y Eva en el estado de a) Es inferior a las teologales, porque éstas tienen por objeto in-
justicia original, porque, aunque entonces eran inocentes, podían pe- mediato al mismo Dios, mientras que la penitencia se refiere a algo
car y arrepentirse de sus pecados, como de hecho ocurrió 5 . extrínseco a El, o sea, la reparación del derecho divino lesionado.
J) La tienen propiamente las almas del purgatorio, porque se b) Es superior a todas las virtudes morales, porque éstas no se
hallan en estado de vía extraterrena y se duelen intensísimamente de refieren a Dios ni a algo relacionado directamente con El, sino sólo
los pecados cometidos, en expiación de los cuales ofrecen gustosas a a los medios para mejor cumplir las teologales. Se exceptúa la reli-
Dios sus grandes dolores purificativos. gión, que se refiere al culto positivo de Dios, y, por lo mismo, es
,g) La tienen todos los justos en gracia, incluso los inocentes y más excelente que la penitencia, que supone ya el pecado 2 , y la vir-
los niños recién bautizados, porque todos ellos han pecado o pue- tud sobrenatural de la prudencia, que, como auriga de todas las virtu-
den pecar, y todos pueden, con la gracia de Dios, arrepentirse de des, ha de regir y gobernar los actos de todas ellas, incluso los de la
sus pecados. penitencia 3 .

2 Cf. Suppl. 16,3.


Cf. Suppl. 16,2. Cf. DURUXzo, De poenitentia t.1 (Milwaukee 1949) p.455ss.
Cf. II1,86,1; Suppl. 16,3 c et ad 1.2 et 3. 2Cf. 1I-11,81,6.
Cf. 1,95,3.
3 Cf. II-II,123,12; I-1I,61,2 c et ad 1.
b) Por razón de su prioridad. Dios y en contra del pecado, se realiza la remisión de la culpa y la
infusión de la gracia, a la que acompañan todas las demás vir-
Santo Tomás dedica expresamente un artículo a dilucidar tudes» 5 .
esta cuestión. He aquí sus propias palabras, a las que añadi-
mos entre paréntesis algunas pequeñas glosas en gracia a los c) Por razón de la necesidad.
no versados en teología:
Esta consideración mira al fin y proviene del influjo que
«No es posible establecer un orden temporal entre las virtudes la penitencia tiene en la justificación, por la cual se produce
consideradas como hábitos, pues estando todas ellas en conexión
(entre sí y con la gracia santificante), todas empiezan a existir al mis- la gracia generadora de todas las virtudes.
mo tiempo en el alma (o sea, en el momento de infundirse la gracia
al justificarse el pecador). Se dice, sin embargo, que una de ellas es Como es sabido, el acto de contrición es, según las leyes de la
anterior a otra según una prioridad de naturaleza, fundada en el or- actual economía de la gracia, necesaria y próxima disposición física
den de los actos, por cuanto el acto de una virtud presupone el de para la infusión de la gracia y causa eficiente de la destrucción del
otra. pecado bajo la razón de ofensa. Los actos de las demás virtudes mo-
Según esto, pueden existir actos laudables anteriores, incluso rales no concurren a la producción de tales efectos, sino más bien
temporalmente, al acto y hábito de la penitencia, como los actos de son consiguientes a la justificación. Y aunque es cierto que los actos
fe y esperanza informes y el acto de temor servil. Mas el acto y el de las virtudes teologales, especialmente el de la caridad, concurren a
hábito de la caridad (que son inseparables de la gracia santificante) la justificación del pecador en cuanto que se prerrequieren para rea-
existen al mismo tiempo que el acto y el hábito de la penitencia y el lizar el acto de contrición, el mismo acto de caridad —que sería su-
hábito de las demás virtudes (porque todas se infunden a la vez, ficiente para justificar al pecador en el caso de que faltara el acto ex-
juntamente con la gracia). En la justificación del pecador son simul- plicito de contrición— no podría producir la justificación sino en
táneos el movimiento del libre albedrío hacia Dios, que es un acto cuanto que contiene virtualmente la contrición reparativa y satisfac-
de fe informado por la caridad, y el movimiento del libre albedrío tiva.
contra el pecado, el cual es acto de la penitencia. Pero, de estos dos De donde se sigue que el acto de la virtud de la penitencia es el
actos, el primero es naturalmente anterior al segundo, puesto que el más necesario de todos para la justificación del pecador, o sea, para
acto de la virtud de la penitencia, en contra del pecado, procede del que un alma en pecado mortal pueda adquirir nuevamente la gracia
amor de Dios; de donde el primer acto es razón y causa del segun- santificante.
do. Así, pues, la penitencia no es, absolutamente hablando, la prime-
ra de las virtudes ni con prioridad de tiempo ni con prioridad de d) Por razón de la universalidad.
naturaleza, puesto que, según prioridad de naturaleza, las virtudes
teologales son anteriores a ella. En cierto sentido, puede decirse que la penitencia es la
Sin embargo, bajo cierto aspecto, la penitencia es temporalmente más amplia y universal de todas las virtudes en cuanto que
anterior a las demás virtudes, en cuanto que su acto es el primero por su propia índole y por su propio objeto recoge, en cierto
que se da en la justificación del pecador. Pero, según la prioridad de modo, los caracteres y los objetos de todas las demás vir-
naturaleza, las otras virtudes son anteriores, como lo que existe de
por sí es anterior a lo que sólo existe accidentalmente; pues las de-
tudes.
más virtudes son necesarias de por sí para la salvación del hombre,
a) POR SU PROPIA ÍNDOLE O NATURALEZA, la penitencia se relaciona
mientras que la penitencia sólo lo es suponiendo la existencia del pe-
cado» 4 . con todas las demás virtudes. He aquí cómo lo explica Santo
Al resolver una dificultad, añade una observación interesante: Tomás:
«La penitencia abre la entrada a las demás virtudes, expulsando el «La penitencia, aunque sea una especie de justicia, abarca, en
pecado mediante las virtudes de fe v caridad, que son naturalmente cierto modo, la materia de todas las virtudes. En cuanto justicia del
anteriores. Mas de tal manera les abre la entrada, que ellas mismas hombre para con Dios, ha de participar algo de las virtudes teologa-
entran a un tiempo con ella, puesto que en la justificación de un pe- les, que tienen a Dios por objeto. Así, pues, la penitencia incluye la
fe en la pasión de Cristo, por la cual nos justificamos de nuestros
cador, al mismo tiempo que el movimiento del libre albedrío hacia
4 III,85,6. Ibid., ad 3.
pecados, la esperanza del perdón y el odio a los pecados, que es fruto lacionada con la salvación de las almas, vamos a exponer la
de la caridad. --En cuanto virtud moral, participa algo de la pruden- doctrina católica en una serie de conclusiones escalonadas.
cia, que es directiva de todas las virtudes morales. Por ser jus-
ticia, no sólo posee lo propio de la justicia, sino también lo de la Conclusión 1.a La penitencia es absolutamente necesaria con necesi-
templanza y de la fortaleza, pues los objetos que causan deleite, cuya dad de medio para la justificación del pecador adulto, de suerte que
moderación pertenece a la templanza, y los que ocasionan terror, no excusa de ella ni siquiera la ignorancia inculpable. (Completa-
moderado por la fortaleza, afectan al intercambio propio de la jus- mente cierta en teología y próxima a la fe.)
ticia (v.gr., el soldado tiene, por justicia, obligación de mantenerse
con fortaleza en el combate). Y, según esto, pertenece a la justicia Decimos del pecador adulto, porque para la justificación del peca-
abstenerse de deleites, que son el objeto de la templanza, y soportar do original no se requiere en los niños ningún acto de penitencia
las penalidades, objeto de la fortaleza» 6 . personal, ya que en ellos lo suple todo el sacramento del bautismo.
b) POR SU PROPIO OBJETO, que es el pecado en cuanto ofensa de En el adulto, en cambio, se requiere el arrepentimiento previo de to-
Dios, la penitencia recoge, en cierto modo, los objetos de todas las dos sus pecados, incluso cuando la justificación la obtenga el pecador
demás virtudes por parte de sus actos contrarios, que son los pecados por medio del bautismo (cf. Act 2,38).
opuestos. En este sentido, puede considerarse a la penitencia como La doctrina de la conclusión fue negada por los reformadores
una virtud general que abarca universalmente la materia de todas las protestantes, quienes afirmaron que la contrición de los pecados
demás virtudes e invade todo el campo de la moralidad en cuanto a hace al hombre hipócrita y más pecador, ya que sólo justifica al pe-
su parte privativa. De este género de universalidad carece la misma cador la fiducia en los méritos de Cristo; pero es una verdad comple-
virtud de la caridad en la parte positiva del campo de la moralidad, tamente cierta en teología y próxima a la fe. He aquí las pruebas:
ya que únicamente puede imperar, pero no realizar elicitivamente, los a) LA SAGRADA ESCRITURA. Hay infinidad de textos en ambos
actos relativos al bien propio de cada virtud 7 . Testamentos. Citamos algunos por vía de ejemplo:
«Volveos y convertíos de vuestros pecados, y así no serán la causa
de vuestra ruina. Arrojad de sobre vosotros todas las iniquidades que
ARTICULO VI cometéis y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué
habéis de querer morir, casa de Israel? Que no quiero yo la muerte
Necesidad del que muere. Convertíosy vivid» (Ez 18,30-32).
«Arrepentíos, porque se acerca el reino de Dios» (Mt 4,17).
Tratamos de averiguar en este artículo si la penitencia es «Si no hiciereis penitencia, todos igualmente pereceréis»
necesaria para la justificación del pecador y en qué grado o (Le 13,3).
medida. «Arrepentíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo para remi-
sión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo»
183. 1. Prenotando. Como ya hemos dicho en varias (Act 2,38).
ocasiones, hay que distinguir dos clases de necesidad: «Arrepentíos, pues, y convertíos para que sean borrados vues-
tros pecados» (Act 3,19).
a) NECESIDAD DE MEDIO es aquella que se requiere indispensable-
mente para obtener un fin (v.gr., el aire para respirar, la gracia para b) EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. LO enseñó el concilio de
salvarse), de suerte que su omisión, aun inculpable, impide en absolu- Trento expresamente contra los protestantes. He aquí algunos tex-
to la consecución de ese fin. tos:
«En todo tiempo, la penitencia fue ciertamente necesaria para alcan-
b) NECESIDAD DE PRECEPTO es aquella que se requiere por dispo- zar la gracia y la justicia a todos los hombres que se hubieran man-
sición positiva del legítimo superior (v.gr., es necesario oír misa los chado con algún pecado mortal, aun a aquellos que hubieran pedido
domingos y fiestas), pero cuya omisión inculpable no comprometería ser lavados por el sacramento del bautismo, a fin de que, rechazada y
la consecución del fin. enmendada la perversidad, detestaran tamaña ofensa de Dios con odio
del pecado y dolor de su alma» (D 894; cf. 798 814 897).
184. 2. Conclusiones. Para dilucidar con mayor cla- «Si alguno dijere que la contrición que se procura por el exa-
ridad y precisión esta cuestión transcendental íntimamente re- men, recuento y detestación de los pecados, por la que se repasan
I11,85,3 ad 4. El paréntesis explicativo es nuestro.
los propios años en amargura del alma (Is 38,15), ponderando la
" Cf. 1II,85,2 ad 1.2 et 3. gravedad de sus pecados, su muchedumbre y fealdad, la pérdida de
la eterna bienaventuranza y el merecimiento de la eterna condena- ofrece la misma satisfacción penitencial. No parece que pueda negar-
ción, junto con el propósito de vida mejor, no es verdadero y pro- se la posibilidad de emitir un acto sobrenatural de amor de Dios,
vechoso dolor ni prepara a la gracia, sino que hace al hombre hipó- bajo el influjo de una gracia actual, estando completamente olvida-
crita y más pecador; en fin, que aquella contrición es dolor violenta- dos de los pecados cometidos (v.gr., en un repentino e inesperado
mente arrancado y no libre y voluntario, sea anatema» (D 915). peligro de muerte), y, por lo mismo, sin un acto formal y expreso
de penitencia, sino con la sola penitencia virtual contenida en el acto
c) LA RAZÓN TEOLÓGICA. Sin un movimiento voluntario de re- sobrenatural de amor a Dios.
torno a Dios es imposible que pueda justificarse el pecador que vo- Santo Tomás habla expresamente de la penitencia virtual conteni-
luntariamente se apartó de El. Hay en ello una imposibilidad abso- da en el acto de caridad hacia Dios y admite la validez de este acto
luta, como explica Santo Tomás en un texto que hemos recogido para el perdón del pecado venial y aun del mortal, pero sólo en el
más arriba (cf. n.178,1.'). Por lo mismo, no excusa de la penitencia caso de haber quedado olvidado este último después de un diligente
ni siquiera la ignorancia inculpable, ya que es objetivamente imposi-
ble, con ignorancia o sin ella, estar, a la vez, de frente y de espaldas examen. En los demás casos, o sea, siempre que se advierta o se ten-
ga presente el pecado mortal cometido, se requiere el acto formal de
a Dios 1 . En este sentido, el acto de la penitencia es más necesario penitencia, o sea, el acto de perfecta contrición 2.
incluso que el mismo bautismo, ya que éste es necesario con necesi-
dad de medio por divina institución de Jesucristo (que hubiera podido Conclusión 3.' El acto de penitencia, para el que está en pecado mor-
disponer las cosas de otra manera), mientras que la penitencia es ne- tal, es necesario también con necesidad de precepto natural y divi-
cesaria con necesidad de medio por la naturaleza misma de las cosas, no. (Sentencia común y cierta en teología.)
que no admite excepción alguna. Por eso el pecador adulto que reci-
be el bautismo tiene obligación de arrepentirse previamente de sus Consta claramente, en primer lugar, por los textos de la Sagrada
pecados, sin cuyo arrepentimiento el mismo sacramento de la rege- Escritura y del magisterio de la Iglesia que hemos citado en la pri-
neración sería para él inútil en orden a