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Factores que influyen en La Percepcion

Hay que tener presente que toda percepcion es percepcion de la


realidad objetiva, es decir ni una sola percepcion puede ser
entendida o comprendida con exactitud sin tener en cuenta la
relacion de los factores que intervienen en ella.

1) Factores Funcionales: vienen siendo las condiciones o


caracteristicas personales que poseen el individuo que percibe.
Estos son,
Actitudes: influyen mucho la predisposicion para reaccionar donde
interviene lo afectivo de manera determinante.
Aprenzizaje: la adquisicion de nuevos conocimientos puede alterar
o determinar el modo como captamos los hechos y objetivos.
Experiencias: el vivir un acontecimiento y la manera de enfrentarlo
genera habilidades de vivir y relacionarse con las cosas.
Cultura: de modo de ser o hacer de una sociedad influye en el
modo de como los miembros de ella de como interactua con su
entorno.
Motivos: aquello que mueve y orienta a un individuo puede que no
lo haga en otro. Cada quien, segun sus intereses, tiene metas
distintas.
Capacidad mental: factores intelectuales y aptitudinales que
permiten a la persona distinguir y precisar lo percibido.

2) Factores situacionales: vienen siendo el contexto en el que se


establece la relacion entre receptor y estimulo. Es el contexto
ambiental en el que se observa o se percibe un objeto o
acontesimiento. Influyen, el tiempo,la luz,el calor,el lugar,el
entorno social, etc.
Situaciones diversas pueden hacernos ver lo que queremos.

3) Factores Estructurales: son las condiciones o las


caracteristicas de estructuracion y naturaleza del estimulo u
objeto.
Estos son:

-Cierre
-Proximidad
-Semejanza
-Continuidad
-Simetria
-Constancia de la forma
-Figuras y fondos
-Destino comun

“EL FENÓMENO ARTÍSTICO”

INDICE

EL FENOMENO ARTISTICO
Concepto de fenómeno artístico………………………………………………………3,4

Elementos del fenómeno artístico:

El artista…………………………………………………………………………………….4

Personalidad artística……………………………………………………………………5,6

La obra de arte…………………………………………………………………………….6

Materia y técnica………………………………………………………………………….6,7

Museos………………………………………………………………………………………7

Academias de arte………………………………………………………………………...7

Coleccionismo……………………………………………………………………………..7

Mercado artístico…………………………………………………………………………..8

Exposiciones………………………………………………………………………………..8

El lenguaje del arte………………………………………………………………………..8,9

El contemplador……………………………………………………………………………9,10

Comunicación del mensaje………………………………………………………………11


Placer estético o catarsis…………………………………………………………………11

El interprete…………………………………………………………………………………12

El crítico………………………………………………………………………………………12

Función e importancia del arte……………………………………………………12,13,14

Conclusiones.……………………………………………………………………………15,16

EL FENÓMENO ARTÍSTICO
El fenómeno que llamamos arte es, desde luego, exclusivamente humano: sólo el hombre
tiene conciencia de la emoción del arte, así como sólo el hombre tiene conciencia de la
muerte. En todo fenómeno artístico encontramos la presencia de tres elementos: el creador, la
obra y el contemplador. El creador está dotado de potencia, pero además, de la voluntad de
crear la obra de arte, en la cual prolonga su espíritu. La obra es el vínculo que ata al creador
con el mundo externo. El contemplador está dotado de una potencia o capacidad que le
permite apreciar, juzgar, criticar, pero sobre todo sentir la emoción del arte. Sólo cuando estos
tres factores existen y se contemplan, puede decirse con toda propiedad que se ha verificado
íntegramente el fenómeno que llamamos arte.
    El arte es un fenómeno social. Como todos los hombres poseen un mayor o menor poder
de arte, y como la emoción produce este fenómeno, conmueve profundamente al sentimiento
humano. Cada grupo social y cada época posee sus artistas propios, quienes han creado una
historia de la humanidad expresada en idioma artístico.
    El arte nos enseña a apreciar el mundo, nos invita a contemplar las obras de los artistas
que tradujeron en ellas las emociones de su época. A través de la abundancia de obras de
arte realizada y la calidad tan elevada de algunas, nos damos cuenta de cómo el arte trasmite
el carácter de la humanidad en cada época histórica por la que atraviesa, y del grado de
cultura que en muchas etapas de las mismas ha alcanzado. A veces, el declive del arte
coincide con las grandes crisis de la humanidad: los períodos de guerras, de epidemias, de
desgracias, etc., que son desfavorables para el desarrollo del mismo. Sin embargo, en
variadas ocasiones, estas desgracias conmueven al artista y despiertan en él emociones de
insospechado vigor; en las dificultades su personalidad parece enaltecerse, y es así como en
su tela o en el mármol, manifiesta sus visiones terroríficas o grandiosas de lo que capta su
espíritu. La triste experiencia humana queda entonces plasmada en las obras de los artistas.
Es por esta razón que existen períodos en los que el arte florece más rico y exuberante que
en otros períodos de la historia.
El arte es como un sustitutivo de la vida, como un medio de establecer un equilibrio entre el
hombre y el mundo que lo rodea: esta idea contiene un reconocimiento parcial de la
naturaleza del arte y de su necesidad.

Cabe decir que con mucha facilidad, tendemos a considerar como algo natural un fenómeno
extraordinariamente sorprendente. Millones de personas van al teatro, leen libros, asisten al
cine, visitan museos, oyen música. Pensar que van en busca de distracción o de
entretenimiento es dejar a un lado la verdadera situación.
¿Por qué distrae o entretiene penetrar en la vida o en los problemas de otro, identificarse con
una pintura o con los personajes de una novela, un drama o una película?, ¿Por qué
reaccionamos ante una irrealidad como si se tratara de una intensa realidad?
La respuesta es que queremos huir de una existencia que no nos satisface para conocer otra
más rica; llenar nuestras vidas vacías con otros personajes y otras formas.
El hombre quiere ser algo más que el mismo. Quiere ser un hombre total. No le satisface ser
un individuo separado y tiende hacia una plenitud de vida, hacia un mundo más comprensible
y más justo, hacia un mundo con sentido. Se rebela contra el hecho de tener que consumirse
dentro de los límites de su propia vida.
Quiere absorber el mundo que lo rodea, para incorporarlo a su personalidad.

Si la naturaleza del hombre consistiese únicamente en ser un individuo, este deseo de ser
algo más que el mismo sería incomprensible y absurdo. El deseo del hombre de
complementar su ser es indicativo de que es más que un individuo. Sabe que solo puede
alcanzar la plenitud si toma posesión de esas experiencias de los demás que pueden ser
potencialmente suyas y abarca todo lo que la humanidad en general es capaz de hacer. Y
justamente el arte es el medio indispensable para esta asombrosa fusión entre el individuo y el
todo.

ELEMENTOS DEL FENOMENO ARTISTICO


EL ARTISTA
El artista es, ante todo, un ser como todos los demás: está sujeto como todos, al hambre, al
frio y es afectado también por el amor, la gloria, el triunfo o la derrota y tiene pasiones nobles
o innobles; pertenece a grupos determinados de ideas, culturas, de ambientes, de religión.
Lo que lo hace diferente a los demás es que posee facultades especialmente predispuestas
para el arte; y donde los demás no apreciamos ninguna sensación diferente o valiosa, el
artista capta de una manera sensible, esas vibraciones de los seres, disfruta con ellas, les da
un gran valor.

El artista cuando ha tenido una experiencia vital que le ha producido un gran placer personal,
ya sea con la belleza de un atardecer, el canto de los pájaros o algún aspecto placentero o
serio de la vida cotidiana, tiene un deseo ardiente de reproducir la experiencia de tal suerte
que pueda compartirla con los demás.
Ante todo, el artista deberá elegir el arte mediante el que podrá expresarse, ya sea por medio
de la pintura, la danza, el teatro la composición musical etc.
Cada artista incluye en su trabajo alguna faceta de su propio pensamiento, sentimiento o
historia particular; porque el árbol que pinta un artista no pertenece a la naturaleza, sino a él.
Los personajes que crea un dramaturgo no son personajes de la vida real: pertenecen al
escritor. Juana de arco, la reina Isabel, Abraham Lincoln, María Estuardo han aparecido
innumerables veces en la literatura. Cada creación los ha hecho diferentes, aunque se haya
aprovechado el mismo modelo, porque cada una es la suma total de las impresiones del
artista, de su técnica y de su imaginación.

PERSONALIDAD ARTISTICA
Lo más importante de la personalidad del artista es su íntima concepción de la belleza. Esto
supone que las facultades del artista vibran ante la presencia de eso perfecto y armonioso que
es lo bello.
Las facultades estéticas del artista han de saber mantener siempre una vivacidad, una
curiosidad ingenua, frescura y espontaneidad de las impresiones jamás hastiadas de la
infancia. A pablo Picasso le llevo toda una vida, mas de 92 años para aprender, según sus
palabras, a dibujar como un niño.
Imagen de Picasso

Las cualidades de un artista no son suficientes para hacerlo un gran hombre. Igual ocurre con
las cualidades de un gran físico, n gran químico o un gran matemático.
Es cierto que la obra de arte es expresión de la personalidad del artista. Pero no
necesariamente una obra bella presupone un alma bella. La vida de muchos artistas nos
demuestra sin duda alguna, que no siempre grandes obras de arte correspondieron a grandes
y nobles almas de artistas.

Ser artista presupone unas facultades estéticas inclinadas por sí mismas a la creación
artística. Sin eso, todas las leyes que existen y todos los maestros juntos no podrán hacer
artista al mejor estudiante del mundo: lo harán un excelente técnico del dibujo, de la
composición, de la música; no un artista.
Para lograr ser un artista se necesitan al menos tres elementos:
+el temperamento artístico
+la riqueza humana
+el dominio de una técnica expresiva
El temperamento artístico: es un don divino otorgado a determinados seres; y en nada
depende del estudio ni el esfuerzo.
La riqueza humana: depende del cultivo y desarrollo que les hayan impuesto una formación
adecuada.
El dominio de una técnica: es siempre fruto del esfuerzo por aprenderla y dominarla.

La sublimación como proceso creador


La idea fundamental de Freud sobre el arte, parte de la observación de que el artista, debido a
sus intensas necesidades instintivas, no se acomoda a la realidad, sino que se dirige al mundo
de la fantasía y encuentra allí una compensación a la satisfacción de sus deseos, a través de
un mecanismo, que Freud denomina “capacidad de sublimación”, el artista transforma sus
irreales pretensiones en fines alcanzables. De este modo se escapa de la realidad para
trasladarse con sus satisfacciones imaginarias a un mundo ficticio, con una flexibilidad que le
permite modificar la distancia del mundo de los hechos y poder retomar de nuevo contacto con
él; esta flexibilidad sin la cual no es posible la creación artística, Freud nos muestra el camino
que conduce de arte como pura ilusión al arte como vehículo de socialización. El artista crea
un mundo de realizaciones que no es exclusivo de él, sino que comparte con otros y en el que
otros encuentran también satisfacción, ya que una gran arte de la humanidad padece de los
mismos males a los que el artista busca y encuentra remedio en su obra.

La sublimación puede ser un factor en el proceso creador, pero no es de ninguna manera,


idéntica al acto creador. Aun considerándola una forma preliminar de la obra artística, para
comprender el nacimiento de esta es preciso tener en cuenta otros elementos. Entre estos hay
que contar, además del deseo de satisfacción, la voluntad creadora, el ansia de expresarse y
comunicarse y la ambición de lograr la aprobación del mundo.

LA OBRA DE ARTE
Obra de arte: una obra es una realización material, que tiene una existencia objetiva y que es
perceptible sensiblemente. El término proviene del latín opera, que deriva de opus (‘trabajo’),
por lo que equivale a trabajo como objeto, es decir, como resultado de un trabajo. Una obra de
arte puede ser tanto el objeto material en sí –una pintura, una escultura, un grabado– como
una producción intelectual donde la artisticidad se encuentra en el momento de su ejecución o
captación por medio de los sentidos. Así, en el arte conceptual se valora más la concepción
de la obra de arte por parte del artista que no su realización material. En ese sentido, una obra
de arte puede tener varios niveles de elaboración, así trasciende su sustrato material para
convertirse en una obra de arte valorable por sus cualidades intrínsecas. Por otro lado, hay
que valorar la percepción del receptor: un objeto puede no estar elaborado con finalidades
artísticas pero ser interpretado así por la persona que lo percibe. Igualmente, una obra de arte
puede tener diversas interpretaciones según la persona que lo valore.
El misterio del arte y los artistas, no es solo la concepción más o menos inspirada, sino la
realización de esa obra que participa a la vez del mundo del espíritu y del mundo de las
formas.
El artista ha captado a través de la inspiración o como fruto de su labor, un nuevo valor de las
cosas, de los acontecimientos, de las ideas.
El artista se lanza a la producción material desde esa imagen interior que concibió, adquiere la
fuerza a través de un apunte, un modelo o un boceto, que servirá de guía en su ejecución; una
vivencia del artista en sus interior antes de encarnarse. Y solo por la encarnación en la
materia adquirirá pleno ser esa cosa superior que llamamos obra de arte. Así, habría que
reconocer que una obra de arte es un objeto que tiene un valor añadido, sea este valor un
concepto artístico, estético, cultural, sociológico o de diversa índole.
Materia y técnica: el proceso artístico comienza con la elaboración mental de la obra por parte
del artista, pero ésta se ha de plasmar en materia, proceso que se realiza a través de la
técnica. La materia es parte esencial de la creación artística. También puede aportar
diferentes concepciones estéticas. A su vez, la técnica es la manera cómo el artista da forma a
la obra de arte, cómo moldea la materia para conseguir expresar aquello que desea crear. Los
materiales y la técnica van evolucionando con el tiempo, y pueden ser definitorios de un
determinado lenguaje o estilo artístico.

Museos: Es una institución sin ánimo de lucro, permanente, al servicio de la sociedad y su


desarrollo, abierto al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y exhibe
testimonios materiales de la evolución de la naturaleza y del hombre, con finalidades de
estudio, de educación y de delectación.
El origen de los museos está en el coleccionismo, donde a la obra de arte se le añade un valor
histórico o cultural, o bien de admiración o singularidad. A partir del siglo XVIII comenzaron a
abrirse las colecciones al público. Existen dos disciplinas vinculadas al estudio de los museos:
la museografía estudia la vertiente técnica y estructural de los museos (arquitectura,
equipamiento, medios de exposición); y la museología analiza el museo desde una
perspectiva histórica, social y cultural.
Museo del prado

Academias de arte: son instituciones encargadas de preservar el arte como fenómeno cultural,
de reglamentar su estudio y su conservación, y de promocionarlo mediante exposiciones y
concursos; originalmente, servían también como centros de formación de artistas, aunque con
el tiempo perdieron esta función, traspasada a instituciones privadas.

Coleccionismo: es una actividad, generalmente de índole privada, destinada a la creación de


colecciones de obras de arte. Desde siempre, el hombre ha sentido fascinación por el arte,
hecho que le ha llevado a la adquisición de obras de arte, para su disfrute personal o, desde el
crecimiento del mercado artístico en el Renacimiento, como inversión económica. El auge del
coleccionismo se produjo en el Renacimiento, cuando nobles y mecenas encargaron y
adquirieron gran número de obras de arte para sus palacios y villas. Circunscrito en principio a
la aristocracia, a partir del siglo XVIII el coleccionismo pasó también a la burguesía y a los
ricos hombres de negocios, ya que el arte tenía entonces un marcado componente de
ostentación social. Desde entonces, la figura del coleccionista privado ha sido fundamental
para el éxito del mercado artístico.

Mercado artístico: la valoración de la obra de arte como mercancía susceptible de ser


adquirida por una contraprestación económica comienza con la toma de conciencia de la
singularidad del arte, de su valor como obra única e irrepetible, unido a aspectos como su
antigüedad, su calidad, su autenticidad, etc.

Galería de arte con vistas de roma antigua (1754-1757), de Giovanni Paolo Pannini.

Exposiciones: uno de los factores clave en la difusión del arte, sobre todo actualmente, es la
organización de exposiciones, públicas o privadas, de arte antiguo o contemporáneo,
individuales o colectivas, temáticas o antológicas. Las primeras exposiciones surgieron en
Gran Bretaña a finales del siglo XVIII, propiciadas por el exilio de artistas provocado por la
Revolución francesa. En el siglo XIX surgieron las exposiciones universales, primeros
fenómenos de masas donde se exponían las principales novedades tanto del mundo del arte
como de la ciencia, la industria y cualquier otra actividad humana.
La exposición más visitada ha sido la de Arte degenerado, organizada en 1937 por el ministro
de propaganda nazi Joseph Goebbels, que fue visitada por unos tres millones de personas en
diversas ciudades alemanas a lo largo de cuatro años.

EL LENGUAJE DEL ARTE


La obra de arte es a la vez forma y contenido, confesión y engaño, juego y mensaje, próxima y
lejana a la naturaleza, está dirigida a un fin y carece de finalidad propia, es histórica y supra
histórica, personal y supra personal. Ninguno de estos atributos, sin embargo, parece poseer
una validez tan general como el de la originalidad. Para poseer un valor autónomo, más aún,
para tener en absoluto calidad artística, una obra de arte tiene que abrir las puertas a una
visión de un mundo nuevo y peculiar. La novedad constituye no solo la justificación, sino la
condición de existencia de todo arte. Ahora bien, ninguna obra, por original que sea, puede
poseer novedad en cada uno de sus elementos y aspectos. Toda obra de arte situada en un
contexto histórico muestra, junto a sus rasgos originales, rasgos convencionales. La obra de
arte tiene que utilizar medios de expresión conocidos y probados, no solo para hacerse
comprensible, sino incluso para poder acercarse a las cosas. El artista tiene que haber visto
como se representa un objeto, para poder y querer representarlo.

No sabemos cómo podría ser la representación artística de las cosa sino las hubiera
precedido ningún intento de representación; lo único que sabemos que las representaciones
artísticas que conocemos han tenido que basarse en ensayos anteriores, ya que cada uno d
ellos utiliza ya una serie de medios de expresión que, considerados en sí, no hubieran sido
comprensibles para nadie.

La primera representación artística-si llegáramos a encontrarla- no sería irreconocible como tal


y la tendríamos por algo distinto de lo que ella hubiera querido ser. El arte no es ni un lenguaje
universal comprensible para todos y en todo tiempo. Es un “lenguaje” hablado y entendido
siempre por muchos. Sin presuposición ninguna, es decir, basado en una forma de expresión
distinta en cada caso.

EL CONTEMPLADOR
Para que surta efecto el placer estético en el contemplador se requiere ciertos conocimientos
porque parte de los sentidos, que perciben agradablemente el objeto; pasa a la inteligencia,
porque debe darse un conocimiento que como lo hemos recalcado antes, cuanto más
profundo sea, más rico será el placer estético.

Nunca como ahora es posible contemplar las obras de arte; existen inmensas posibilidades de
reproducción mecánica y ahora digital que nos permiten tener acceso a las grandes obras,
literarias, pictóricas, música, etc., ya sean en reproducción grafica o vía internet. Estos
adelantos tecnológicos han cambiado radicalmente el concepto de público que se tenía
anteriormente.
La facultad contemplativa y los sentidos estéticos el placer estético en el contemplador
supone:
1.-percepcion- conocimiento del objeto
2.-atraccion- amor por el objeto
3.-posesion- cierta posesión del objeto

El Contemplador (Museo Arqueológico de Olimpia). Escultura procedente del frontón Este del
templo de Zeus fechada hacia el año 470 a.C.

Un conocimiento previo: el concepto de la estética, los valores, las circunstancias en que se


produce la obra de arte como momento histórico, comunidad a la que pertenece el artista.
Una atracción porque interesa y arrastra la voluntad hacia un bien digno de estima.
Y cierta posesión del objeto porque todo placer supone posesión del objeto estimado: la
posesión de que hablamos no es egoísta, ni material sino espiritual.
Esa emoción estética con ser desinteresada y gratuita es uno de los momentos más
enriquecedores del ser humano.
La percepción del arte es un fenómeno subjetivo, motivado no sólo por el hecho sensorial sino
por el aspecto de mentalidad inherente, que depende de la cultura, la educación, etc. La
percepción es un proceso activo y selectivo, el ser humano tiende a seleccionar la percepción
más sencilla, así como a ver las cosas globalmente. De la percepción sensorial dependen
factores como la textura, la forma y el color, así como la geometría, la proporción y el ritmo.

Público: un factor cada vez más determinante en el mundo del arte es el del público, la gente
que acude a museos o exposiciones y que manifiesta cada vez más un sentido crítico y
apreciativo del arte, pudiendo influir en las modas y los gustos artísticos. En siglos anteriores,
el arte era un círculo cerrado al que sólo tenían acceso las clases más favorecidas, que eran
las que encargaban y adquirían obras de arte. Sin embargo, desde la apertura de los primeros
museos públicos en el siglo XVIII, la participación del público en general en la apreciación del
arte ha sido cada vez mayor, favorecida sobre todo por el aumento de medios de
comunicación de masas (prensa, libros, revistas y, más recientemente, medios digitales e
Internet). Asimismo, las nuevas corrientes artísticas, sobre todo desde pasada la Segunda
Guerra Mundial, han favorecido la participación del público en la propia génesis del hecho
artístico, a través de acciones artísticas como los happenings y las performances.

COMUNICACIÓN DEL MENSAJE


La expresión sensible de la obra del artista, es por su misma naturaleza, un acto de
comunicación, al expresar a su exterior sus pensamientos en esa forma, el artista la destina
por sí mismo, al público, a los otros y a la sociedad.
Y este suele ser el fin de todo artista: comunicar a sus semejantes aquellos valores que el
sintió y ha querido compartir con todos.

EL PLACER ESTETICO O CATARSIS


El espectador como individuo asiste al teatro o al cine buscando, ante todo, un rato de
descanso o diversión. El gran descanso psicológico del ser humano es poner un rato entre
paréntesis su vida real y sus deberes cotidianos. Eso en ninguna parte lo conseguirá mejor,
que en el teatro o en el cine en donde se le va hacer convivir con otras vidas distintas, ficticias.
Instalado en su butaca vive otra vida por un rato; se ilusión, se conmueve hasta las lagrimas, o
se angustia o disfruta…sin riesgo alguno. Porque después de esa aventura momentánea, todo
volverá a la normalidad.

Gracias a este fenómeno, los hombres y mujeres sueñan, viven ilusiones, quimeras, dichas,
dolores. Embelesados por un momento en un mundo ficticio, ideal y volverán mas
descansados con alguna lección aprendida a su mundo real…las miserias, los crímenes, las
dichas, las locuras que han vivido en el mundo de la ficción le servirán para ser mejores o
peores, ya que también las desviaciones morales, las falsas filosofías proyectadas en un
teatro o cine de mentiras, tendrán su eco en la escena de las verdades de la vida.
Un fenómeno que se da sobre todo en estos escenarios es la catarsis o purificación de las
pasiones que puso Aristóteles como fruto de la tragedia, en uno de los más famosos pasajes
de su “poética”.
“la acción de la tragedia…suscitando la piedad y el temor, opera la purificación propia de tales
emociones”.

John Dewey, el arte como experiencia (1934)


Una performance, ejemplo de actividad artística que requiere un público
EL INTÉRPRETE
Algunas artes como la música, el teatro, el canto y la poesía requieren necesariamente de un
intérprete. Es imprescindible, pues, contar con personas humanas, con seres inteligentes y
libres, su grandeza esta en ser criaturas con vida y movimientos propios. Así que prestan al
arte su voz, sus manos, su cuerpo pero ante todo su alma, su vida interior.
El autor está en manos del intérprete, de él depende con su habilidad histriónica, saber
despertar en el espectador las emociones en la obra que interpreta; siguiendo fielmente la
pauta en la música, el guion de cine, encarnar a su personaje en el teatro, etc., sin olvidar que
solamente esta recreando el personaje o la ejecución de la obra.

EL CRÍTICO
El papel principal del crítico es ampliar nuestra apreciación estética. El crítico es como una
especie de técnico para valorar el arte, su actuación es legítima, honrada y noble. Aunque es
claro que puede tergiversarse como toda actividad humana si deja de servir como un guía
verdadero y justo.
Actualmente la palabra critica se ha degradado pero en cambio en el pensamiento griego no
tiene ningún valor peyorativo y solo alude al juicio, discernimiento de los valores, a la
capacidad que tiene el hombre de distinguir y calibrar las cosas.
La critica siempre ha realizado un noble papel orientador y seleccionador y en estos tiempos,
con la llegada de las nuevas tecnologías que nos acercan a todos a las artes, la tarea de
juzgar valores y orientar al hombre y mujer común frente al arte, se hace más útil y necesaria
todavía.

FUNCION E IMPORTANCIA DEL ARTE


Es a los grandes pueblos, Grecia ante todo, a los que debemos los fundamentos de nuestra
civilización. Estos pueblos tenían un alto concepto de las cosas humanas, si algo despreciaron
en la vida comunitaria, no fue el arte, expresión maravillosa del alma, sino tal vez lo útil, los
oficios materiales, que creían solo propios de los esclavos o seres inferiores. Era eso una
clara desviación lamentable. Pero las naciones de hoy en la modernidad, hemos caído en la
opuesta desviación, más lamentable aun: despreciamos las tareas del espíritu, como el arte y
la filosofía, para exaltar los logros materiales en el comercio y la industria.
Resumiendo podríamos decir que el arte es una función social.
El artista es fruto de su medio social, se halla sumergido en él; vive sorbiendo las esencias de
su pueblo revitalizándolas con su genio; si se aboca a producir un arte disconforme o
revolucionario es porque los rasgos negativos de su sociedad lo orillaron a ello.
¿Quién motivo a los artistas del siglo Xlll a trabajar el estilo gótico? El clima de la sociedad de
su tiempo.
El artista es individual, es libre en sus creaciones; hace lo que quiere, pero su querer y su
libertad se han formado en aquel medio y le llevan a escoger con una obligada libertad.
El arte es función social en la realización de la obra: el artista necesita para su obra una serie
de elementos, ayudas e instrumentos que le facilita la sociedad: organismos gubernamentales
que se encargan de difundir, propagar el arte: museos, academias, exposiciones, conciertos,
teatros, concurso…todo un completo sistema social asiste a la producción de la obra de arte y
hace posible el paso desde la mente del artista al espectador.
El arte es una función social: el artista es fruto de su medio, se haya sumergido en él; vive
absorbiendo las esencias de su pueblo y de su tiempo.

Para comprender una obra de arte, un artista, o grupos de artistas, hay que representarse con
exactitud, el estado general del espíritu y de las costumbres del tiempo a que pertenecen: si
se recorren las principales épocas de la historia del arte advertimos que las artes aparecen y
desaparecen al mismo tiempo que ciertos estados del espíritu y de las costumbres a que
están sujetos. Por ejemplo: la tragedia griega-la de esquilo, Sófocles y Eurípides-aparece en
los tiempos de la victoria de los griegos sobre los persas, y desaparece cuando el relajamiento
de los caracteres y la conquista macedonia entregan a Grecia a manos extranjera. Así
también el estilo gótico desarrolla con el establecimiento del régimen feudal. En el breve
renacimiento del siglo XI en el momento en el que la sociedad, liberada de los normandos y
del bandolerismo, comienza a asentarse y desaparece en el momento que este régimen de
barones feudales se disuelve a finales del siglo XV con el advenimiento de las monarquías
modernas. Y un último ejemplo, cuando la tragedia francesa aparece en el momento en el que
la monarquía regular y noble establece, con el rey Luis XVI, la vida cortesana, las buenas
maneras y la aristocracia; y desaparece en el momento que la sociedad nobiliaria y sus
costumbres licenciosas quedan abolidas por la revolución francesa.

Millones de personas leen libros, oyen música, van a galerías de arte, al teatro, al cine.
¿Porque? Decir que van en busca de recreo, distracción, de entretenimiento es dejar de lado
la verdadera cuestión. Pues, ¿Por qué distrae, recrea o entretiene penetrar en la vida o los
problemas de otro, identificarse con una pintura o un fragmento musical o con los personajes
de una novela, un drama o una película? ¿Por qué reaccionamos ante esta irrealidad como si
se tratase de una intensificación de la realidad? ¿Qué extraña y misteriosa distracción es
esta? Si la respuesta es que queremos huir de una existencia insatisfactoria para conocer otra
más rica, se plantea otra cuestión porque no tenemos bastante con nuestra propia existencia?
¿Por qué este deseo de llenar nuestras vidas vacías con otros personajes, otras formas, de
contemplar desde la oscuridad de una sala una escena iluminada donde algo que no es más
que un juego, representación, nos absorbe totalmente?

Es evidente que el hombre o la mujer quieren ser algo más que ellos mismos. Quieren ser un
hombre o una mujer total, no les satisface ser individuos separados, parte del carácter
fragmentario de su vida individual, para elevarse hacia un a plenitud que siente y exige, hacia
una plenitud de vida que no puede conocer por las limitaciones de su individualidad, hacia un
mundo más comprensible y más justo, hacia un mundo con sentido. Se rebelan contra el
hecho de tener que consumirse dentro de los límites transitorios y causales de su propia
personalidad. Quieren observar el mundo que los rodea e incorporarlo a su personalidad.
Quieren con el arte, unir su “yo” limitado a una existencia comunitaria, quieren convertir en
social su individualidad.

Función del arte: el arte puede cumplir diversas funciones, según la voluntad del propio artista
o según la interpretación que de la obra haga el público:
Práctica: el arte puede tener una utilidad práctica siempre y cuando cumpla diversas premisas
de satisfacer necesidades o de tener una finalidad destinada a su uso o disfrute, como es el
caso de la arquitectura, o bien de la artesanía y las artes aplicadas, decorativas e industriales.
Estética: el arte está estrechamente vinculado a una finalidad estética, es decir, de provocar
sentimientos o emociones, o bien suscitar belleza y admiración en todo aquél que contempla
la obra de arte.
Simbólica: el arte puede estar revestido de una función simbólica cuando pretende trascender
su simple materialidad para ser un símbolo, una forma de expresión o comunicación, un
lenguaje por el cual se expresa una idea que debe ser descifrable para el público al cual va
dirigida.
Económica: el arte, como producto elaborado por el hombre, no deja de ser un objeto que
puede estar motivado con fines económicos, bien en su concepción o bien en su posterior
mercantilización.
Comunicativa: el arte es un medio de comunicación, por el cual se expresan ideas o
conceptos, o bien se recrean estados de ánimo. En este sentido, puede ser tanto crítico como
propagandístico del mensaje que desea transmitir.
Imitativa: el arte ha pretendido históricamente ser fiel reflejo de la realidad, al menos hasta la
aparición de la fotografía y el cine en el siglo XX. Así, el arte ha sido un medio ideal para
plasmar el mundo, la forma de vida de las diversas culturas y civilizaciones que se han
sucedido a lo largo del tiempo.
Crítica: el arte puede tener una voluntad crítica, bien de tipo político, religioso o social,
haciéndose eco de las reivindicaciones sociales de cada periodo histórico

CONCLUSIONES

El fenómeno artístico engloba, todo lo que implica el arte desde el pensamiento del artista o
creador hasta su distribución y apreciación. El arte es un gran fenómeno, ¡exclusivo del
hombre! que a pesar que empieza con la individualidad aunque siempre influenciado por su
entorno social, siempre acaba como algo meramente social, desde siglos atrás el arte ha sido
un gran movimiento que ha generado o liberado emotividades ocultas del contemplador, se ha
difundido como algo que se puede aprovechar en la economía a pesar que ese casi nunca es
su finalidad y también como medio para “contar” la historia o acontecimientos.

En todo el fenómeno artístico siempre empieza por el creador que para mí, es el hombre que
tiene la capacidad y el talento de la creación y que ha encontrado la satisfacción de contar su
historia, su realidad y expresarse por medio de algo bello o estético como son todas las artes
y su obra que creo que es la evidencia de el mismo y es el mensaje a la sociedad, a sus
contempladores y es lo que lo va a mantener vivo después de su muerte; y para que se
considere “obra de arte” creo que debe trascender mas allá del material, llevar consigo un
significado más profundo, en su aspecto estético o en su simbolismo y que cada vez que se
vea, sin importar si han pasado siglos incluso después de la muerte del autor, provoque
emociones y sea, ¡realmente una experiencia estética!. En conclusión, se podría decir que una
obra de arte es un hecho sensorial.

También está el contemplador que sin él, para mí no se podrían considerar a ninguna obra,
“obra de arte”; el poder sentir o contemplar una pintura o cualquier obra artística es subjetivo,
pero a pesar de eso creo que un contemplador debe analizar mas allá de sus sentidos, como
el pensar o analizar la temática o que es lo que quiso decir el autor para así poder verla desde
un punto diferente y abrir más sus expectativas, y que se vuelva más comprensible y sensible
a las diferentes corrientes o simplemente a diferentes artistas de diferentes países, ya que
también ese es un punto importante; lo cual nos lleva a deducir que el artista también plasma
el contexto social que vive.

Después del contemplador, y ver que tiene la capacidad de apreciar y criticar también una
obra de arte, creo que con esos tres elementos, ahí ya se completa el fenómeno artístico;
claro hay muchos más aspectos que tienen que ver, pero para mí eso es lo más importante.

Para mí la emoción es el elemento principal que produce el arte o para producir arte, el arte
siempre ha estado ligado a la sociedad o se podría decir que el arte es un fenómeno social, y
pues nos damos cuenta que cada sociedad, cada época o cualquier lugar tiene sus propios
artistas que reflejan su historia, su sociedad en lo artístico.  
El arte nos enseña a apreciar el mundo, podemos contemplar en el los pasajes, la historia de
distintas. A través de todas las obras de arte realizadas y la calidad que tienen algunas, me
doy cuenta de cómo el arte trasmite totalmente la vida de la humanidad en cada época por la
que atraviesa, y la cultura que han tenido.
Me he dado cuenta de que el arte en sus perores épocas coincide con las grandes crisis de la
humanidad, pero a pesar de ello el artista convierte y causan en él emociones que han
producido grandes obras; y es así como en su tela, o en cualquier material o disciplina
artística manifiesta sus visiones de lo que capta su espíritu. Se, por lo que he leído que
existen períodos en los que el arte florece más rico y exuberante que en otros períodos de la
historia.
Así, como se dijo creo que el arte refleja su época, y creo que en estos tiempos, el arte se ha
apagado, está en un momento de decadencia al igual que la sociedad en todo el mundo, pero
a pesar de eso, también existen alegrías y motivaciones que nos mueven y nos hacen crear
cosas que para nosotros es bello, y así como desde que el hombre tubo la necesidad de
expresarse se ha formado el fenómeno artístico, y así seguirá y creo que en estos tiempos se
ve con más fuerza.

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BIBLIOGRAFIA

Para entender el arte


María del Refugio Aguirre Gutiérrez
Minerva grupo editorial, S.A. de C.V.
2003

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