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Energías renovables

Arquitectura bioclimática
y urbanismo sostenible (volumen I)
José Antonio Turégano Romero,
María del Carmen Velasco Callau
y Amaya Martínez Gracia (editores)
ENERGÍAS RENOVABLES

ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA
Y URBANISMO SOSTENIBLE
(Volumen I)
ENERGÍAS RENOVABLES

ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA
Y URBANISMO SOSTENIBLE
(Volumen I)

José Antonio Turégano Romero,


María del Carmen Velasco Callau y Amaya Martínez Gracia
(Editores)

Sergio Díaz de Garaio, María Figols González, Miguel Ángel Hernández Cruz,
Daniel Jiménez Franco, Amaya Martínez Gracia, Ángel Martínez López,
Juan Carlos Pericás Gambra, Eva Roldán Saso, Daniel Sanginés Coral,
Marga Truc Gutiérrez, José Antonio Turégano Romero, Rodrigo Vásquez Torres
y María del Carmen Velasco Callau
ARQUITECTURA bioclimática y urbanismo sostenible / José Antonio Turégano
Romero, María del Carmen Velasco Callau y Amaya Martínez Gracia (editores). —
Zaragoza : Prensas Universitarias de Zaragoza, 2009
v. <1>, 357 p. ; 23 cm. — (Textos docentes ; 159. Energías renovables)
Bibliografía: p. 353-354. — ISBN 978-84-92774-23-4
1. Arquitectura y clima. 2. Urbanismo
TURÉGANO ROMERO, José Antonio
72:551.58
711.4

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puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO
(Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento
de esta obra.

© Los autores
© De la presente edición, Prensas Universitarias de Zaragoza
1.ª edición, 2009

Colabora: CIRCE
Coordinación técnica de la serie: Amaya Martínez Gracia y Eva Llera Sastresa

Colección de Textos Docentes, n.º 159. Serie Energías renovables

Prensas Universitarias de Zaragoza. Edificio de Ciencias Geológicas, c/ Pedro Cerbuna, 12, 50009
Zaragoza, España. Tel.: 976 761 330. Fax: 976 761 063
puz@unizar.es http://puz.unizar.es

Prensas Universitarias de Zaragoza es la editorial de la Universidad de Zaragoza, que edita e impri-


me libros desde su fundación en 1542.

Impreso en España
Imprime: Servicio de Publicaciones. Universidad de Zaragoza
D.L.: Z-2850/2009
Presentación: Las energías renovables
y tu compromiso con el futuro

La energía solar es la madre de todas las energías renovables. Todos los ciclos
naturales se mueven con ella, y ese movimiento da origen a las diferentes energías
renovables como la energía hidráulica, la eólica, o la biomasa y otras. Aunque mul-
tiplicáramos por mil los consumos humanos actuales, la energía solar disponible
no se agotaría. Es una cuestión de tecnología, economía y voluntad política. Si la
energía solar mantiene la vida en este planeta, ¿por qué no va a poder mantener a
los seres humanos también? El problema es que el ser humano ha hecho trampas
con la naturaleza en el siglo XX y ha preferido quemar los combustibles fósiles que
son energía solar acumulada durante millones de años, en vez de desarrollar tec-
nológicamente las necesidades crecientes de energía conforme se iban necesitando.
Hemos creado un monstruo social que vive de las rentas, en vez de vivir de lo que
se produce día a día. Necesitaremos quizás todo el siglo XXI para volver al Sol. Y
será esto o no tendremos futuro como especie en la Tierra. En menos de 50 años
habremos agotado todas las reservas o estas estarán en franco declive. La demanda
de energía, agua y materiales no deja de crecer, a pesar de que hoy hemos quemado
la energía fósil que ha sido necesaria para mover todo el siglo XX y la primera dé-
cada del XXI. A pesar de la certeza de que queda menos, en vez de moderar el con-
sumo, lo estamos acelerando. Como no hay agua suficiente, planteamos desalar
consumiendo más energías fósiles, y la extracción de minerales y combustibles
fósiles necesita cada vez más energía por unidad de material extraído ya que las
mejores minas y pozos se han ido agotando. Y ello solo es una parte del problema;
la otra son los cambios climáticos a los que nos estamos viendo sometidos por
esos excesos. Solo volviendo al Sol hay esperanza. Un siglo de excesos en el des-
pilfarro y la irresponsabilidad energéticas necesitará quizás más de un siglo de re-
paraciones. Y no es seguro que las reparaciones puedan surtir efecto. Algunas
pérdidas serán irreversibles.
Necesitamos el Sol para reparar el daño, y cuanto antes mejor. Es claro que el
siglo XX nos ha permitido acelerar el desarrollo tecnológico. Muchas cosas, qui-
zás las más básicas como la electricidad o el transporte motorizado, no habrían
sido posibles sin los combustibles fósiles; por ello, un punto de vista conciliador
en la visión del hombre sobre el planeta sería que hemos tomado prestadas estas
energías para acelerar el desarrollo, porque, contrariamente a lo que se cree, las
energías renovables, y por ello tradicionales, requieren una tecnología mucho más
8 Antonio Valero

avanzada que las energías convencionales. La oferta energética del Sol es varia-
ble, con la latitud, con la estación, con el día y la noche. Lo mismo pasa con el
viento, la biomasa y todas las demás. Hay que aprender a almacenarla, ya que
nuestra demanda no coincide con la oferta que el Sol directa o indirectamente nos
provee. Tenemos que aprender a integrarlas, a hacer sistemas baratos y ubicuos.
Hay que aprender a mejorar su eficacia. Ello requiere mucha investigación, toda
aquella que en el siglo XX no se ha hecho, y una fabricación masiva que la con-
vierta en económicamente alcanzable para todo el mundo. Cuanto más tarde se
den estas condiciones, más difícil será gestionar los peligros medioambientales y
sociales a los que el mundo se enfrenta en este siglo. Las guerras por los recur-
sos escasos o las catástrofes medioambientales van a ser comunes en este siglo.
Aunque parezca poco evidente hoy, invertir masivamente en energías renovables
es la mejor manera de invertir en la paz y en un futuro sostenible de la humani-
dad en el largo plazo.
Para ello, es necesario tecnología, economía y liderazgo. Si hay alguna filoso-
fía que subyace más profundamente en el espíritu de las personas que formamos
CIRCE, es la creencia de que podemos contribuir a poner nuestro grano de arena
en crear un mundo más sostenible. Investigamos para mejorar los sistemas energé-
ticos, enseñamos para que el conocimiento se difunda y se multiplique, y contri-
buimos a crear líderes justamente aprendiendo a liderar proyectos, empresas e
iniciativas sociales.
Así que esta colección de libros que tú, lector, tienes en tus manos es producto
de una idea, y es que queremos que seas una pieza clave para cambiar la sociedad
que te ha tocado vivir. Te necesitamos como líder social, como empresario y como
creador. Y estos libros te pasan el testigo.

Antonio VALERO
Director de CIRCE
Prólogo

Pocos dudan en 2009 que la lucha contra el cambio climático y sus consecuen-
cias es el reto más serio al que se enfrenta la humanidad desde las últimas glacia-
ciones. Y aunque solo las mentes más condicionadas por otros intereses mantienen
reticencias y niegan la situación con ceguera similar a la que afecta a los creacio-
nistas, la situación dista mucho de ser positiva ni siquiera controlable en sus efectos.
La razón es que estamos muy cerca del punto de no retorno en esa línea cre-
ciente de modificaciones irreversibles. Pero nadie puede asegurar realmente dónde
estamos, esto paraliza a nuestros políticos a la hora de tomar decisiones drásticas,
puesto que se traducirían en pérdida de respaldo por parte de la población.
Paradójicamente, el mayor frenazo ha sido consecuencia de otra catástrofe glo-
bal, mucho menos grave y circunstancial que la que pueda producir el cambio cli-
mático. Me refiero, como es fácil deducir, a la crisis económica de esta década,
también la mayor crisis que haya vivido la humanidad y que ha supuesto una re-
ducción brutal en el consumo de bienes y una nueva evidencia de que las crisis del
sistema las producen unos y las pagan otros.
Pero esta crisis, que no es causa sino consecuencia, tiene una cara positiva ya
que implica un paso significativo en cuanto a reducción del consumo de energía y la
consiguiente emisión de gases invernadero. Lamentablemente, este efecto no es el
resultado de una acción consciente de cambio de modelo de sociedad que es lo que
realmente se necesita para eliminar o paliar las consecuencias del cambio climático.
Y es que, mientras se mantenga la filosofía del consumo innecesario como signo de
bienestar, será imposible anular los efectos del consumo energético con solo la efi-
ciencia y el aporte de renovables, máxime si en torno al 30% de la población mundial
(China e India) consigue romper la barrera de las sociedades con notables limita-
ciones y lo mismo acaba sucediendo con el resto de países en vías de desarrollo.
Se necesita un cambio de modelo de sociedad que abandone la línea de con-
sumo per se y que incorpore una mejor organización de la economía, un mejor re-
parto del trabajo y de los beneficios. Solo de este modo, me temo, será posible
conseguir cumplir el objetivo de que el necesario descenso en el crecimiento del PIB
como vía inevitable para combatir el cambio climático no suponga una catástrofe
social por la destrucción de empleo.
Para ello necesitamos no solo la audacia de los políticos sino la colaboración
de toda la sociedad.
En este contexto, los contenidos de Arquitectura Bioclimática y Urbanismo Sos-
tenible se proponen aportar no solo conocimientos teóricos sino enfoques prácticos
y ejemplos de proyectos realizados, o en vías de realización, que inciden en un cam-
10 José Antonio Turégano

bio del paradigma energético en ambos campos: el edificio y la estructura urbana,


pero tomando también en consideración el factor humano a través de la propuesta
de normativas, del análisis de cómo controlar su ejecución adecuada y de denunciar
cómo, sin la acción decidida de la población en coherencia con todo ello, podemos
caer en un efecto anulador de las ventajas técnicas descrito ya en economía para
otras situaciones similares y conocido como el efecto rebote o paradoja Jevons.
Así, en lo formal el programa tiene dos partes:
 La primera, dedicada a la Arquitectura Bioclimática, define el conjunto
de acciones necesarias para conseguir, en un enfoque pluridisciplinar, un
diseño racional del edificio desde el punto de vista del confort y la eco-
nomía de energía. Combinando aislamiento y ganancias solares pasivas en
ese diseño racional, podemos reducir la demanda de calefacción para un
clima como el de Madrid o Zaragoza, a niveles por debajo de los
20kWh/m2-año y la de refrigeración hacerla prácticamente inexistente.
 La segunda está dedicada a posibilitar la existencia de estos edificios en
la planificación urbana. Sin una estudiada planificación el diseño biocli-
mático se queda para edificios en condiciones muy particulares de ubica-
ción. Si pensamos que los nuevos edificios representan un reducido
porcentaje del total existente y, por inadecuada planificación, solo otro
pequeño porcentaje de estos nuevos edificios puede alcanzar un diseño
realmente eficiente, deberemos concluir que el factor de escala no existe
en el ámbito del módulo. Esto lo podemos modificar con esa adecuada
planificación urbana que veremos en esta segunda parte.
Complementando lo anterior se incorpora, en los momentos apropiados del
contenido, el estudio de normas así como las técnicas para realizar un adecuado
control de las mismas sea mediante la simulación del edificio a estudio, sea me-
diante acciones de comprobación tanto del comportamiento real de la envolvente
como del nivel de infiltraciones.
Finalmente, la presentación de experiencias realizadas o en vías de ejecución, per-
mite analizar el peso del usuario en el resultado final del consumo energético doméstico.
Otros elementos del contenido son la introducción a la bioconstrucción en lo
relativo al edificio y la consideración de otros aspectos del urbanismo sustentable
como la movilidad que permiten dar un enfoque de conjunto al planteamiento de la
segunda parte.
El contexto actual dota al módulo de un interés indudable que, así lo deseo,
atraerá a los estudiantes interesados en la problemática energética y sus alternativas.

José Antonio TURÉGANO


1. Introducción

1.1. Antecedentes y objetivos


Las energías renovables presentan una evolución caracterizada por innovacio-
nes tanto en los aspectos tecnológicos como en la normativa aplicable en cada mo-
mento e instalación. Es lógico, así, que estos contenidos hayan ido evolucionando
desde el primer año de su impartición incorporando unos y otra. Sin embargo, el
mayor cambio conceptual ha sido la integración del concepto Arquitectura Biocli-
mática y del concepto Urbanismo Sostenible que supone, de un lado, la generaliza-
ción de las soluciones que aporta la AB a las actuaciones urbanísticas de modo que
aquella deja de ser una propuesta para un edificio para ser sustituida por un conjunto
de condiciones tendentes a maximizar el número de edificios que, en una actuación
urbanística, pueden aprovechar el diseño bioclimático en su mejor expresión.
Y todo ello es la consecuencia de intentar trasladar los criterios de sostenibili-
dad a la actuación en el sector residencial. Está claro que la AB supone un elevado
grado de sostenibilidad aunque esta afirmación puede tener limitaciones en algunas
actuaciones inapropiadas y, en todo caso, está limitada por las exigencias del di-
seño bioclimático a aquellos edificios que permiten unas posibilidades reales de
aplicación del mismo.
Porque cómo diseñar un edificio bioclimático si la orientación es inadecuada
o el entorno presenta obstáculos que impiden el aprovechamiento de uno de los
componentes claves de la AB: la radiación solar. Sencillamente es imposible. De ahí
que sea importante recoger en normas de aplicación en el contexto urbano el con-
junto de medidas que posibilite el llamado derecho al Sol presente en soluciones ur-
banísticas de muy diferentes épocas (fig. 1.1).
Quien conozca las densas, abigarradas construcciones de una arquitectura apro-
piada a los climas desérticos (piénsese en las medinas árabes) encontrará que lo an-
terior no es una condición necesaria y que un diseño bioclimático puede apoyarse
en una eliminación práctica de la radiación solar directa, y tendrá razón. Sin em-
bargo, y en la medida en que se den temperaturas frías en la zona a estudio, lo per-
tinente será el aprovechamiento combinado solar en este caso con la protección
solar para el periodo del año en que las temperaturas sean máximas.
El derecho al Sol no presupone, como es lógico, la imposibilidad de protegerse
de él con medidas propias del edificio y ese es uno de los aspectos más significati-
vos del enfoque urbanístico, a través de normativas como la existente en Belo Ho-
rizonte (Brasil), uno de cuyos aspectos se recoge en la figura 1.2.
12 José Antonio Turégano y María Figols

FIGURA 1.1. Asentamiento indio de Pueblo Bonito (Nuevo Méjico), en el que todas las viviendas tenían
asegurado el derecho al Sol, al no producirse sombreamiento entre ellas.

H
α HT

x
h h
1,2

1,5 R

FIGURA 1.2. Limitación de altura de un edificio para cumplir el derecho al Sol recogido en la normativa
municipal de Belo Horizonte (Brasil). Fuente: Assis E. et al., 1998.
Introducción 13

Otro de los elementos que ha adquirido mayor peso en este texto es el análisis
y práctica de la normativa vigente, consecuencia precisamente de esa fuerte evolu-
ción antes citada.
La Unión Europea, en su aspecto normativo desarrollado por la Comisión Eu-
ropea, pone en marcha ya en 1993 una directriz, mal llamada directiva en su tra-
ducción al español, sobre la eficiencia energética en la edificación y regula,
precisamente para reducir las emisiones de CO2 al reducir la demanda energética de
los edificios, el proceso de certificación. Ante la escasa aplicación de la directriz,
la Comisión retoma el objetivo de la certificación de edificios en 2002 y pone una
fecha límite, 2007, para su incorporación a la práctica de los países miembros pre-
via actualización de las correspondientes normativas.
En España se apuran los plazos, pero finalmente se acaba publicando un nuevo
Código Técnico (2006), un nuevo reglamento técnico de las instalaciones energé-
ticas, RITE (2007), y finalmente un decreto, incompleto, sobre la certificación de
viviendas. Decreto incompleto porque, correspondiendo a las autonomías su apli-
cación, se deja que parte de la normativa se regule en cada una de ellas y esta parte
se ha incumplido en la mayoría (Junio 2009).
Resulta así que un edificio, y por supuesto los bioclimáticos, debe cumplir una
normativa que aun suponiendo un claro avance sobre la previa de 1979, no tiene la
necesaria flexibilidad para estimular tanto innovaciones en las soluciones arquitec-
tónicas y en los materiales que empleen (muros cortina, cerramientos sándwich…),
cuanto en la posibilidad de incorporar soluciones constructivas frecuentes en el di-
seño constructivo como los invernaderos u otras. Esta limitación proviene no tanto
de la normativa sino de las herramientas informáticas que la acompañan, LÍDER y
CALENER, que aun suponiendo una potente programación carecen de recursos en
su arquitectura o en su base de datos para incorporar aspectos como los señalados.
Consecuentemente, si el módulo pretende proporcionar una formación prác-
tica debe combinar la formación en los conceptos con la utilización de los mismos
en propuestas que sean viables y, a la vez, cubran los objetivos de sostenibilidad que
son el fondo de cualquier actuación en los tiempos que corren.
El módulo se plantea, pues, un recorrido que responde al proceso de pensar un
edificio, inicialmente de manera general y posteriormente con criterios racionales
de optimización en la demanda:
 A nalizando el contexto.
 Calculando la demanda energética para unas condiciones constructivas
dadas.
 Considerando qué instalaciones auxiliares son las eficientes para atender
la demanda.
 Introduciendo la AB como modo alternativo de reducir dicha demanda.
14 José Antonio Turégano y María Figols

 Ampliando el análisis al marco urbanístico para permitir una acción glo-


bal y no una acción singular sobre un edificio.

Componentes del clima


a considerar

Contexto Instalaciones Arquitectura


en que se inserta auxiliares bioclimática
el edificio
Normativa
de obligado
cumplimiento

Objetivos
Sin entrar en el detalle de objetivos específicos de cada capítulo, sí conviene
señalar los diferentes puntos claves que la impartición del módulo pretende cubrir:
Un primer objetivo tiene un carácter claramente social: impulsar el desarro-
llo sostenible en el sector residencial. La consecución de este objetivo supone
desarrollar en los estudiantes no solo el interés por este objetivo, que muy pro-
bablemente comparten, sino la comprensión de las claves que potencian esta sos-
tenibilidad, claves que afectan a:
 Los aspectos globales: urbanismo, de muy distinta forma: movilidad, com-
plejidad urbana, derecho al Sol, racionalidad en el diseño, minimización en
el consumo y reciclaje. De todos ellos nos centraremos en los más conec-
tados con el eje conceptual del módulo, la Arquitectura Bioclimática.
 El diseño del edificio y sus instalaciones: de modo que se reduzca la de-
manda de calefacción y refrigeración y se atienda con sistemas auxiliares
de la máxima eficiencia.
 El uso de materiales apropiados por su ciclo de vida y por las caracterís-
ticas naturales y/o de bajo impacto en la salud de los usuarios.
Un segundo objetivo global de carácter instrumental: Identificar y saber aplicar
los criterios del diseño bioclimático y conocer las opciones del urbanismo energético.
Finalmente, un tercer objetivo es que puedan verificar que su diseño cumple la
normativa vigente y conocer las claves que pueden proporcionar validez a su diseño
identificando las limitaciones que, hoy por hoy, presentan los programas oficiales
respecto de las actuaciones que se quieran adoptar en un determinado proyecto en
el diseño arquitectónico, en los materiales o en las soluciones constructivas.
Introducción 15

Con el fin de alcanzar estos objetivos se ha planteado un programa de conte-


nidos que nace de la combinación de componentes como:
 La constatación de las perspectivas actuales del sector residencial,
 la normativa recientemente puesta en vigor,
 la experiencia del GEE y de los colaboradores invitados a preparar los
materiales y
 la perspectiva de futuro que nos prporciona haber trabajado casi veinte
años en estos mismos aspectos de I+D+D.
El porqué y el para qué de los distintos temas se recogen en la descripción de
objetivos señalada al inicio de cada tema.
Además, mediante la correspondiente conexión <http://gee.unizar.es>, se propor-
cionarán programas de cálculo, oficiales o no, y se desarrollarán prácticas con los mis-
mos, con el objeto de adquirir las habilidades necesarias para todo ello.

1.2. Sobre sostenibilidad, urbanismo y arquitectura sostenibles


1.2.1. Por qué ahora
Añadir el adjetivo sostenible al concepto de urbanismo exige una primera re-
flexión, sobre este otro concepto de la sostenibilidad, y analizar la oportunidad del
momento en que nos encontramos.
Por eso, el seminario arranca con una breve introducción sobre los factores que
afectan, de modo significativo, a la salud del Planeta y que demandan soluciones
que cada vez más voces relacionan con el establecimiento de la sostenibilidad. Estos
componentes, todos ellos decisivos por sí mismos para acabar antes o después con
el Planeta tal como hoy lo conocemos, son:
1) Superpoblación*** con profundos desequilibrios en los índices de creci-
miento de modo que la tendencia más fuerte se produce en las áreas pla-
netarias más deprimidas.

10
Población (miles de millones)

8
Norteamérica
6 América Latina y Caribe

4 Europa
Australia y Oceanía
2
África
0
1950 1960 1970 1980 1990 200 2010 2020 2030 2040 2050
16 José Antonio Turégano y María Figols

2) Degradación del suelo* desde muy diversos frentes, incluida la transfor-


mación mediante incendios de grandes masas forestales en espacio de cul-
tivo fácilmente deteriorable.

Degradación del suelo

350
Millones de Ha degradadas

300
250 Eliminación de vegetación
200 Sobreexplotación
150 Incremento de pastos
100 Actividades agrícolas
50
Uso industrial
0
Mundo África Ámerica Ámerica Asia Europa Oceanía
(norte/centro) (sur)

3) Agotamiento de los recursos pesqueros con lenta incorporación de los


cultivos en piscifactorias (aquacultura) todavía con un insuficiente control.
4) Reducción de la cantidad y calidad del agua* con un horizonte de impo-
tencia confirmado en la cumbre reciente de Johannesburgo.

nula
baja
media
alta
sin datos

Fuente: Raskin (1997),


Comprehensive Assesment
of the Freewater Resources
of the World, Estocolmo. Análisis de vulnerabilidad a la escasez de agua (2025)
Introducción 17

5) Aumento de la deforestación* conectada con el punto 2 y con graves con-


secuencias en el punto 7.
6) Agotamiento de recursos energéticos*** y minerales, con indetermina-
ciones interesadas y sumamente peligrosas.

Reservas
Carbón
Más de
100 años
Metales base

Cobalto Cinc y plomo: <25 años.


Estaño y cobre: <50 años.
50-100
Gas natural años
Minerales energéticos
Petróleo Petróleo: <50 años.
Cobre
25-50 Gas natural: <100 años.
años Carbón: Más de 100 años.
Estaño

Menos de
Plomo Fuente: Kesler (1994).
Cinc 25 años

7) Cambio climático****** que no necesita mayor énfasis, salvo pregun-


tarse cuánto falta para llegar al punto de no retorno.
8) Reducción de la capa de ozono*** con los problemas de incremento sig-
nificativo de cáncer de piel en latitudes de nuestras antípodas pues, por la
dinámica atmosférica, el agujero de ozono es más intenso en posiciones
próximas al polo sur.
9) Pérdida de biodiversidad, en todos los sentidos, incluido el aumento de las
actitudes xenófobas (cada año se extinguen unas trescientas especies ani-
males y vegetales).
Los asteriscos en el listado aluden a su relación con el consumo de energía y,
de manera indirecta, con el consumo en el sector residencial, que es el que nos in-
teresa. El número de asteriscos apuntado indica que esta relación es tanto más fuerte
cuantos más asteriscos se hayan incorporado.
18 José Antonio Turégano y María Figols

1.2.2. Sostenibilidad, urbanismo y arquitectura


El enunciado de los problemas revisados en el apartado anterior es una evi-
dencia de por qué el concepto de sostenibilidad se extiende al urbanismo creando
un nuevo paradigma en el diseño: acercarse a la idealización del desarrollo soste-
nible no solo en el proceso de materialización sino en la explotación de los edifi-
cios así construidos.
Así, el consumo de energía en el sector de la edificación supone del orden del
40% del consumo total anual de energía final. Puesto que el consumo de lo que en-
tendemos por sector residencial supone en torno al 22% en economías suficiente-
mente desarrolladas como la española con climas no excesivamente fríos, podemos
imputar el otro 18% a la primera parte del ciclo de vida de un edificio:
 Obtención y transporte de materias primas.
 Obtención y transporte de materiales constructivos.
 Proceso de construcción.
 Proceso de derribo y reciclaje o retirada de escombros.

Esta energía de la primera fase del ciclo vital se completa con la energía con-
sumida en operación, es decir, a lo largo de la vida de una vivienda que, por término
medio, podemos estimar no inferior a los 60 años. Comparar ambas exige, primero,
reducirlas a un patrón comparable puesto que los porcentajes dados antes reflejan
consumos anuales de magnitudes distintas. Así la fase constructiva corresponde a
un 1% anual, aproximadamente, del parque de viviendas, mientras que el consumo
dado es el correspondiente al parque existente, el 100%. En consecuencia, si redis-
tribuimos el consumo en la primera fase entre los 60 años de vida, como valor
medio, el consumo de energía del ciclo de vida, para cada vivienda nueva, puede
distribuirse con pesos relativos como:
peso relativo
18% 22% fase operación
· 1 año c · 60 años 58% c 42%
1% 100% peso relativo
fase construcción

El dato anterior refleja la importancia de prestar atención no solo al consumo


en la fase de utilización de una vivienda sino que es más importante, si cabe, el ha-
cerlo en la fase de producción de materiales, de transporte y en la fase constructiva.
Conviene, antes de seguir adelante, retomar algunas definiciones interesantes.
Por desarrollo sostenible entendemos, en palabras de la Comisión Mundial del
Medio Ambiente y Desarrollo (1987):
«Es aquel desarrollo que permite satisfacer nuestras necesidades actuales sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas».
Introducción 19

Se han hecho varios intentos por medir la viabilidad de este concepto. En re-
lación con el tema energético podemos señalar:
 Los indicadores físicos de sustentabilidad
 Los indicadores energéticos (IFIAS, 1974): Como más conocido:
Coste energético (MJ/kg), que es la cantidad total de energía consumida para
producir una unidad de producto.
Una alternativa más frecuente en los datos especializados es la Intensidad ener-
gética (MJ/$), más utilizada en círculos económicos, y que tiene un significado si-
milar al de coste energético pero con distintas unidades.
Coste ecológico (Puntí, 1982): Evalúa la velocidad de consumo de los recur-
sos en relación con el ritmo de producción de sus ciclos naturales.
Desde el contexto del módulo, y en relación con lo anterior, nos centraremos
en analizar qué características presenta el consumo de energía en una vivienda con
el objeto de precisar en qué dirección se puede trabajar para acercar el urbanismo
a alguno de los enfoques de la sustentabilidad.

Evaluación del balance energético en una vivienda


Supone un balance con evaluación de pérdidas (invierno) y ganancias (verano)
así como el aporte de renovables, que en verano será la ausencia de aportes (som-
bras, por ejemplo).
Como recogen los diagramas de las figuras 1.3 y 1.4, se debe establecer un ba-
lance energético de necesidades de una vivienda. Para reducir el análisis al com-
ponente energético más sustantivo, nos referiremos al consumo de energía para el
confort en dicha vivienda. Este valor está en torno al 80% de los consumos totales,
en función de los rigores del clima, siendo el componente más importante la cale-
facción y el ACS. En este balance conviene precisar una serie de conceptos:
 Demanda de energía.
 Oferta o captación de aportes renovables.
 Consumo, que no es la diferencia entre ambos sino ese valor dividido por
la eficiencia del sistema auxiliar que proporciona la energía.
En ese sentido, y considerando la calefacción como la mayor parte de la de-
manda, hay que tener en cuenta las necesidades energéticas como suma de pérdidas.
La anterior nos define una línea de trabajo en la vivienda. Si elevamos el nivel
de análisis, el mecanismo de conexión entre urbanismo, arquitectura y sostenibili-
dad descansa en diferentes aspectos. De un lado, el consumo energético es el aspecto
más notable. Sin embargo, el transporte es un aspecto muy importante en función
de las interacciones y alternativas que en este campo se pueden definir para modi-
ficar un conjunto de hábitos o necesidades que van contrapuestas con la idea de
sostenibilidad tal como la hemos expresado.
20 José Antonio Turégano y María Figols

Vivienda
estándar
Necesidades calefacción

Casa solar

Casa solar Casa de bajo


avanzada consumo

es
Pérd solar
idas
térm anancias
icas G

FIGURA 1.3. Diagrama tridimensional de las necesidades de calefacción frente a pérdidas y aportes.
Fuente: The Future for Renewable Energy: Prospects and Directions.

Por último, el tratamiento dado a materiales, sea en la fase de preconstrucción,


urbanización o construcción supone un elemento también importante no solo por la
componente energética sino por otras potenciales interacciones negativas con el
medio ambiente (uso de plomo, maderas no certificadas de origen, PVC, etc.).

Enfoque en el planeamiento urbanístico


En contenidos del tema 7 de este mismo módulo tendremos oportunidad de re-
visar más a fondo este tema. Ahora veremos una introducción al mismo:
La sostenibilidad en el urbanismo presenta tres ámbitos generales de actuación:
1. Consumos directos e indirectos en el proceso constructivo (materiales,
transporte y construcción).
2. Consumos directos en el uso posterior:
a. Urbanización (iluminación, riego y mantenimiento).
b. Residenciales (ACS, calefacción, refrigeración, cocina…).
3. Transporte (identificado en el concepto de movilidad y que, en creci-
mientos dispersos de ciudad, puede suponer el mayor consumo energético
por habitante).
4. Post-urbanización: reciclaje y residuos.
Introducción 21

De todos estos puntos, vamos a comentar, en este apartado, el enfoque de ahorro en


el consumo de energía por diseño de la envolvente de modo que se minimicen pér-
didas. Frente a consideraciones generalizadas, este es un planteamiento insuficiente
ya que si queremos completarlo con los aportes, nos encontramos con la limitación
que supone el espacio en que se ubica el edificio. Si, como se ha señalado antes, no
existe una garantía del derecho al Sol, por ejemplo, la posibilidad de un diseño ra-
cional que se beneficie de la interacción con el microclima se anula en buena me-
dida. Basta considerar el desglose de consumos en los tres componentes más fuertes
del punto 2.b del listado anterior para comprobar la validez de la afirmación de que
la actuación en un edificio solo puede garantizar los aportes cuando se cumplan
ciertas condiciones, en relación con el microclima del lugar, en general, y con la in-
solación, en particular.

Necesidades energéticas en una vivienda (%)

140
34% 38 Diseño .
19% bioclim
120 Refrig. auxiliar
CT
KWh/m2 año
100 21
19% ct. ACS auxiliar
11,4% Cole
80 18,8% Cal. auxiliar

60 91 Solar
81% 19,2% pasiva
37,2 kWh
40 8
150 8,2
43,3%
20 Kwh 21
(CT)

NBE (79) Desglose DB Opt.

FIGURA 1.4. Distribución de los consumos energéticos relativos al confort en una vivienda, en función
del tipo de actuación: con la Norma en vigor, con el futuro Código Técnico y por aplicación de criterios
bioclimáticos (elaboración propia para el clima de la ciudad de Zaragoza).

Como enfoque introductor, vamos a considerar estas ideas a través del análisis
del proyecto BEDZED, recogido en la obra Ingeniería, arquitectura y medio am-
biente, de Hawkes y Forster, editado por CISS, en septiembre de 2002.
22 José Antonio Turégano y María Figols

Puntos guía del proyecto BEDZED:


 Reducción de la demanda de energía y suministro sostenible.
 Integración con comunidades del entorno.
 Innovación en la distribución vivienda/trabajo.
 Reducción en desplazamientos (trabajo y suministros), fomento de la bici,
caminar y transporte público.
 Residuos consumibles y reciclables.
 Edificios que generan energía para el transporte.

Revisaremos brevemente las ideas más ilustrativas recogidas en tres apartados:


1) Diseño urbanístico en conjunto
2) Principios del diseño de cada edificio
3) Acción sobre el edificio

Acción sobre el conjunto: Diseño urbanístico


 Reutilización del terreno, mayor densidad y biodiversidad, a través del
diseño paisajístico.
 Hileras de adosados con orientación sur.

FIGURA 1.5. Vista artística de la urbanización Beddington Zero Energy Building.


Introducción 23

 Densidad de filas que evite sombras.


 Espacios vivideros con acristalamientos al sur.
 Reducción al máximo de pérdidas de calor (factor de forma).

Principios del diseño de cada edificio


 Superaislamiento que equipare pérdidas y ganancias solares.
 Elevada masa térmica en habitaciones (T cte) que homogeneice la tem-
peratura a lo largo del día.
 Reducción ventilación incontrolada e infiltraciones.
 Recuperación de calor y anulación estratificaciones.
 Equipamiento auxiliar de alta eficiencia.
 Electrodomésticos de bajo consumo.
 Iluminación natural y luminarias de bajo consumo.
Los resultados de este planteamiento son significativos: Se espera que las ne-
cesidades de calefacción se reduzcan al 10% de las de una vivienda normal. La ilu-
minación natural está potenciada de modo que se reduzca el consumo eléctrico que
está atendido con luminarias de bajo consumo. Una planta de cogeneración que uti-
liza serrín seco proporcionará 130 kW de potencia y las necesidades de agua de
riego se minimizarán mediante el reciclaje de las aguas negras, previa recogida del
agua de lluvia.
A la vista de una experiencia así caben numerosas preguntas. Entre otras:
 ¿Es generalizable la experiencia?
Sin duda una urbanización como la anterior demuestra que es posible
construir una urbanización con producción de CO2 neta cero. La genera-
lización ya es otra cuestión pues el coste de este ejemplo lo sitúa en una
opción válida para una pequeña parte de la población.
Sin embargo, hay que señalar que el grupo GEE ha participado en expe-
riencias pioneras de un urbanismo tendente a la sostenibilidad muy po-
sitivas y dirigido a vivienda VPO. En este sentido, la trayectoria es
altamente significativa:
 Proyecto Parque Goya: con 3.500 viviendas VPO, terminado en
2000 y que fue apoyado con un proyecto THERMIE de la Comi-
sión Europea.
 Proyecto Ecociudad Valdespartera, que supone un avance muy im-
portante respecto del anterior en cuanto a la sostenibilidad, con
9.500 viviendas VPO. Este proyecto, cuyas primeras viviendas ya
han sido entregadas, también ha merecido el apoyo de la Comisión
con un proyecto (Renaissance) del programa CONCERTO, siendo
24 José Antonio Turégano y María Figols

seleccionado entre los seis proyectos más representativos de todos


los financiados por la Comisión y siendo presentado en el Foro
Mundial de Urbanismo que organizó la ONU en Vancouver en 2007.
 Proyecto de unas 5.000 viviendas en la periferia de Zaragoza. Este
proyecto va a optar a un apoyo del programa CONCERTO en su
tercera edición y tiene como objetivo la consecución de una urba-
nización para VPO que se aproxime a situación de emisiones cero.
 ¿Avanzamos hacia un nuevo paradigma?
Los casos descritos y las innumerables actuaciones urbanísticas (Ecocity
y otras en marcha) muestran la validez de la respuesta afirmativa.
 ¿Puede producirse con criterios sociales —VPO—? Contestada ya: Sí.
 ¿Puede ser creativa, estética, bella, la arquitectura bioclimática aislada o
incorporada en el urbanismo sostenible? ¿Está obligada a repetir los es-
quemas y las formas?
Revisaremos algunos ejemplos tomados de la obra antes citada o de otras ex-
periencias.

FIGURA 1.6. Helicon Building y Centro de formación Mont Cenis (Ingeniería, arquitectura y medio am-
biente, Dean Hawkes and Wayne Forster, Cisspraxis, 2002).
Introducción 25

Como edificios singulares:


 Helicon Building, Londres (1996), característico por su doble pared de
vidrio que convierte una fachada vidriada convencional en un aprove-
chamiento bioclimático.
 Centro de formación Mont Cenis, Alemania (1997), envolvente dinámica
que podríamos interpretar como casas dentro de una casa (imagen de pá-
gina anterior).
 Jubilee Campus de la Universidad de Nottingham, Gran Bretaña (2000),
mencionable porque junto a un planteamiento habitual de aprovecha-
miento bioclimático incorpora un sofisticado sistema de ventilación for-
zada con recuperación o enfriamiento.
 Edificio de apartamentos en Berlín (1997), que ofrece una forma carac-
terística optimizada con fachadas profundamente diferenciadas.
 Edificio de apartamentos en Zaragoza, Parque Goya (1995), que recoge
una combinación adecuada de elementos como buena referencia de una
casa solar avanzada.
En urbanizaciones:
 La ya mencionada BEDZED (Gran Bretaña 2000) (82 v.), que se considera
la más avanzada en el Reino Unido dentro del concepto de sostenibilidad.
 Sarriguren, con una disposición convencional que permite un buen apro-
vechamiento solar si se actúa adecuadamente en la convocatoria del con-
curso (Pamplona, 1997-2004) (unas 4.000 viviendas).
 Parque Goya (Zaragoza,1995/96-99), que presenta una serie de ejemplos
ilustrativos con resultados medidos muy significativos (3.500 viviendas
tipo VPO).
 Valdespartera (Zaragoza, 2000), nueva urbanización proyectada en Zara-
goza para 9.800 viviendas tipo VPO y que supone un buen ejemplo de
urbanismo bioclimático.
 Urbanización en la periferia de Zaragoza (360 viviendas), ejemplo de pe-
queña urbanización con tipología diferenciada que refleja en pequeña es-
cala muchos de los elementos característicos de la anterior.

¿Cómo trasladar las experiencias y el conocimiento a nuevas realidades?


Hay un conjunto de medidas que persiguen, desde estimular la información, el
conocimiento y la necesidad de estas viviendas, en los futuros usuarios, hasta formar
a los técnicos en los correspondientes conceptos o difundir herramientas que faci-
liten el diseño como es el caso de METEO o de URSOS, programas informáticos
26 José Antonio Turégano y María Figols

que se analizarán más tarde. De forma sucinta, podemos recoger algunos de estos
elementos en el listado que sigue:
 Estímulo de la sensibilidad social para que demande este tipo de vi-
viendas.
 Contenidos curriculares que generen una actitud consciente de la nece-
sidad de acciones en el conjunto de elementos que conforman nuestro
modo de vida.
 Acciones demostrativas que añadan la ventaja de la rentabilidad al bene-
ficio ambiental.
 Formación/Información que permita un buen desarrollo de numerosos
proyectos.
De forma similar podemos demandar una actividad institucional que potencie:
 Acciones demostrativas de las experiencias en marcha.
 Actuación reguladora que imponga aquellas opciones que se han com-
probado positivas en todos sus enfoques: económico, de confort, de be-
neficio ambiental.
 Ordenanzas en el sentido anterior que desarrollen localmente los objeti-
vos del urbanismo sostenible.
 Validación y seguimiento de las experiencias que contribuyan a la segu-
ridad y confianza del usuario.
En relación con los puntos anteriores, puede definirse un conjunto de reco-
mendaciones en lo que podríamos llamar las lecciones de la experiencia. De forma
sucinta:
 Evitar políticas coyunturales u oportunistas incorporando esquemas per-
manentes de actuación en la propia estructura.
 Planificar las actuaciones en el proyecto urbanístico de modo coordinado
desde el inicio, incorporando en los equipos de urbanistas a técnicos en el
área energética.
 Diseñar actuaciones rentables centradas en el usuario final que debe ser
beneficiario por encima de realizaciones espectaculares con escaso ren-
dimiento energético.
 Incorporar sistemas de evaluación y seguimiento que permitan reflejar
los resultados de manera eficaz.
 Mantener una línea de actuación que suponga una incorporación progre-
siva de actuaciones y ordenanzas que potencien el urbanismo sostenible.
Es la suma de todo este conjunto de factores lo que puede provocar un cambio
radical totalmente necesario.
Introducción 27

1.3. Nociones básicas de construcción de edificios.


Soluciones constructivas habituales
1.3.1. Introducción
La arquitectura bioclimática tiene su base de estudio en una serie de ele-
mentos constructivos que componen los edificios. Se presentan en este capítulo
unas nociones básicas de los elementos constructivos más relevantes en los edi-
ficios, las soluciones constructivas habituales y los materiales comúnmente más
utilizados en la edificación en general, y que nos van a permitir conocer los de-
talles sobre los que se centrarán las unidades didácticas de arquitectura biocli-
mática a lo largo de este módulo.

Soslayar
las inclemencias
atmosféricas

Aislamiento acústico

Flujos de calor Aislamiento térmico

Proporcionar ventilación La envolvente


ha de tener adecuada
resistencia, durabilidad
La envoltura y resistencia al fuego
ha de proporcionar
una apariencia
aceptable
Proporcionar contacto
visual con el exterior
Proporcionar
iluminación
Proporcionar
natural al interior
acceso y salida

Resistir la penetración
de la humedad del terreno
ascendente por capilaridad
a través del muro

FIGURA 1.7. Croquis sobre las funciones más significativas de un edificio.


28 José Antonio Turégano y María Figols

La arquitectura, como ciencia y como arte, nace de los tres hechos arquitectó-
nicos recogidos en el tratado de Vitrubio: FIRMITAS, haciendo referencia a la esta-
bilidad del edificio, las cargas estructurales y la cimentación, UTILITAS, que recoge
la funcionalidad del edificio, incluido el urbanismo que lo forma, y VENUSTAS, en
representación de la belleza como elemento estético y transmisión del lenguaje.
Se trata, por tanto, de satisfacer los tres principios antes mencionados, cum-
pliendo con las funciones propias de un edificio, que en función del objetivo gene-
ral de protección del ser humano del entorno, deberá cumplir lo siguiente:
 Debe ser resistente.
 Debe proporcionar un buen grado de aislamiento frente a los agentes ex-
teriores.
 Debe ser seguro.
 Debe estar preparado para resolver los problemas para los que ha sido di-
señado.

1.3.2. Sistemas constructivos


La descripción de los sistemas constructivos habituales se apoya en la sección
constructiva tipo de un edificio, describiéndola por el mismo orden en que se cons-
truye una casa, es decir, comenzando por la cimentación y terminando por la cu-
bierta, tal y como recoge la siguiente imagen.

FIGURA 1.8. Sección transversal de un edificio. Elaboración propia.


Introducción 29

 Cimentaciones.
 Cerramientos.
 Estructura y forjados.
 Cubiertas.

a) Cimentaciones
Se denomina cimentación a la parte de la estructura cuya misión es transmitir
las cargas de la edificación al suelo. Debido a que la resistencia del suelo es, gene-
ralmente, menor que los pilares o muros que soportará, el área de contacto entre el
suelo y la cimentación será proporcionalmente más grande que los elementos so-
portados (excepto en suelos rocosos muy coherentes).
Tipos de cimentaciones:
 Superficiales: Son aquellas que se apoyan en las capas superficiales o poco
profundas del suelo, por tener este suficiente capacidad portante o por tra-
tarse de construcciones de importancia secundaria y relativamente ligeras.
En estructuras importantes, tales como puentes o grandes obras de inge-
niería, las cimentaciones, incluso las superficiales, se apoyan a suficiente
profundidad como para garantizar que no se producirán deterioros. Las ci-
mentaciones superficiales se clasifican en:
 Apoyo en puntos aislados: zapatas aisladas.
 Apoyo de tipo continuo: zapatas de muros, zapatas corridas.
 Apoyo superficial: losas de cimentación.

FIGURAS 1.9. y 1.10. Detalles constructivos de la ejecución de cimentaciones superficiales: zapata ais-
lada y arriostrada (figura 1.9.) y zapata corrida (figura 1.10.). Elaboración propia.
30 José Antonio Turégano y María Figols

 Semiprofundas: Las cimentaciones semiprofundas se clasifican en:


 Pozos de cimentación: Son en realidad soluciones intermedias entre
las superficiales y las profundas, por lo que en ocasiones se cata-
logan, simplemente, como semiprofundas. Algunas veces estos
deben hacerse bajo agua, cuando no puede, por ejemplo, desviarse
un río; en ese caso se trabaja en cámaras presurizadas.
 Arcos de ladrillo sobre machones de hormigón o mampostería.
 Muros de contención bajo rasante.
 Profundas:
 Pilotes: Son elementos de cimentación esbeltos que se hincan (pi-
lotes de emplazamiento prefabricados) o construyen en una cavidad
previamente abierta en el terreno (pilotes de extracción ejecutados
in situ). Antiguamente eran de madera, hasta que en los años cua-
renta comenzara a emplearse el hormigón como material principal
en las cimentaciones.
 Micropilotes, son una variante del sistema anterior, que frecuente-
mente constituyen una cimentación semiprofunda.
 Pantallas: se trata de un sistema de cimentación profunda que con-
siste en la ejecución de muros verticales anclados al terreno, que se
ejecutan previo al vaciado de tierras, y que soportan las cargas y
empujes del terreno, a modo de muros de contención. Se trata de un
sistema empleado generalmente en la excavación de sótanos o gran-
des construcciones subterráneas. Según el número de líneas de an-
claje se pueden clasificar en:
 pantallas isostáticas: con una línea de anclajes
 pantallas hiperestáticas: dos o más líneas de anclajes.

b) Cerramientos
Se denomina cerramiento al elemento constructivo que separa el interior del
edificio del exterior, siendo éste aire, otros edificios o el propio terreno, cumpliendo
con importantes funciones de protección del espacio habitable de los agentes exter-
nos, tales como la luz, el agua, el viento, el ruido, el calor o el frío. Los cerramien-
tos pueden clasificarse, según la posición en la que se encuentren, en cerramientos
horizontales o cerramientos verticales. A su vez, pueden ser fijos, como por ejemplo
los muros y las cubiertas, o móviles como puertas, ventanas y toldos.
Los cerramientos, tanto verticales, como horizontales, son los responsables de
proteger el interior del edificio de las inclemencias climáticas o meteorológicas de
dos formas:
Introducción 31

 Con barreras físicas, creando unas cámaras de aire que evitan el paso del
frío o del calor de forma excesiva, como sucede con las tiendas de cam-
paña y la ropa, o adicionando materiales para dar masa al cerramiento pu-
diendo así almacenar energía en el mismo e irradiarla al interior, como es
el caso de la cuevas.
 Con energía, equilibrando las pérdidas o ganancias energéticas que se
producen por las necesidades de ventilación e iluminación.

FIGURA 1.11. Detalle constructivo de un cerramiento de fachada de doble hoja con cámara de aire
ventilada.

Los cerramientos verticales exteriores o fachadas necesitan cumplir con condi-


ciones ambientales, estéticas, económicas, acústicas, térmicas, de estanqueidad... Se
clasifican en ligeras o pesadas, en función de su peso por m2, siendo pesadas cuando
el peso sea superior a 100 Kg/m2.
Entre los distintos tipos de cerramientos de fachada podemos distinguir:
 Cerramientos portantes o no portantes, según formen o no parte del sis-
tema estructural del edificio, y cerramientos prefabricados.
 Cerramiento macizo pesado de una sola hoja: se trata del tipo de cerra-
miento más utilizado en la construcción popular tradicional. Está asociado
a funciones estructurales, tiene un espesor de muro considerable (>40 cm.)
y gran inercia térmica.
 Cerramiento trasdosado con cámara y tabique: cerramiento de dos hojas,
que consta de un muro exterior, una cámara de aire donde generalmente se
32 José Antonio Turégano y María Figols

sitúa el aislamiento térmico, y un tabique o tabicón interior (dependerá del


espesor de la hoja de ladrillo interior). Puede presentar la aparición de
puentes térmicos en su unión con los forjados o estructuras.
 Fachadas ventiladas: cerramiento compuesto por diversas hojas, realizán-
dose la hoja exterior con una hoja de relativo poco grosor, con juntas total
o parcialmente abiertas y separadas del resto del cerramiento por una cá-
mara de aire ventilada donde se sitúa el aislamiento térmico adosado al
muro interior.
Los principales tipos de cerramientos se clasifican en las siguientes tipologías,
según los principales materiales empleados:
 Cerramientos de piedra natural.
 Cerramientos cerámicos.
 Cerramientos de envolventes ligeros.
 Cerramientos de hormigón.

Cómo se construye una pared de ladrillo

Procedimiento de construcción de paredes


de ladrillo:
Se comienza por los planos
de las paredes y la altura
de las hileras de ladrillo.

Cuerda Una cuerda tensada


o tendel entre las esquinas indica el plano
de colocación de los ladrillos
intermedios.

Nivel de
referencia

Cuando la pared entera ha sido


elevada hasta el nivel de las esquinas
iniciales se levantan nuevas
esquinas.

FIGURA 1.12. Detalle constructivo de ejecución de muros de albañilería. Fuente: Apuntes de cons-
trucción - Escuela Universitaria Politécnica La Almunia.
Introducción 33

FIGURA 1.13. Ejecución de fachada de ladrillo cerámico. Elaboración propia.

c) Estructura y forjados
Las estructuras son el conjunto de elementos resistentes, convenientemente
vinculados entre sí, que accionan y reaccionan bajo efecto de las cargas. Su obje-
tivo es resistir y transmitir las cargas del edificio a los apoyos de cimentación, man-
teniendo el espacio construido, sin sufrir deformaciones o roturas, y garantizando
el equilibrio y estabilidad del edificio.
Según los tipos más frecuentes de estructuras, podemos clasificarlas en:
 Estructuras con muros portantes, en las que los elementos verticales re-
sistentes son los muros, y no son necesarios pilares; es decir, que el ele-
mento que recibe las cargas estructurales es un muro (de albañilería,
mampostería, hormigón…) que posee unas características constructivas
tales, que permiten soportar la carga estructural y repartirla a través de
muros y forjados al resto de la estructura. Esta tipología de estructuras
puede estudiarse más ampliamente con las características de fábricas y
mamposterías.
 Estructuras de hormigón armado, tienen un uso muy extendido en la
construcción en la actualidad y se utilizan en edificios de todo tipo. Ge-
neralmente funcionan con vigas, pilares y muros de carga.
Estas estructuras están formadas por hormigón (mezcla de cemento, grava
y arena) reforzado con barras o mallas de acero, denominadas armaduras.
También pueden armarse con fibras o combinaciones de barras de acero
con fibras.
34 José Antonio Turégano y María Figols

FIGURA 1.14. Estructura de hormigón armado.

Dentro de este tipo de estructura, podemos diferenciar a aquellas que no


necesitan armaduras, y por lo tanto tienen baja resistencia a la flexión,
como las estructuras de hormigón en masa, y las que disponen de arma-
dura, conocidas como estructuras de hormigón armado.
 Estructuras metálicas, que son el conjunto de los elementos metálicos
(pilares, vigas, correas, etc.) que constituyen el esqueleto de un edificio.
 Estructuras mixtas, aquellas estructuras en las que se combinan diferen-
tes materiales estructurales, como las que la parte portante es de acero y
el forjado o solera de hormigón. O la estructura portante de fábrica cerá-
mica, los nervios (vigas y correas) de acero, y la parte aligerada del for-
jado de hormigón. O la combinación de viguetas de madera con forjados
de hormigón.
En el caso de las estructuras que combinan acero y hormigón, son nece-
sarias las piezas llamadas conectores, que tienen como ventaja una re-
ducción del peso de la estructura de acero, una reducción en la altura total
de la estructura, una mayor rigidez a la flexión, así como también una
mayor resistencia al fuego.
 Estructuras de madera, aquellas estructuras en las que forjados, vigue-
tas, pilares, y demás elementos estructurales son de madera, ya sea madera
maciza, o madera laminada —piezas de madera obtenidas mediante el en-
colado de láminas delgadas de madera maciza de diversas longitudes y
que se empalman por sus testas mediante entalladuras múltiples—. En
su fabricación los defectos de cada lámina se eliminan y, al encolar las di-
Introducción 35

versas láminas, conseguimos la mejor madera del mejor árbol que se pu-
diera conseguir, con una garantía adicional que nos proporciona la unión
de las láminas.

Corte transversal del tronco de un árbol

Corteza externa

Corteza interna

Duramen

Albura

FIGURA 1.15. Detalle del corte transversal del tronco de un árbol. Fuente: Apuntes de construcción, Es-
cuela Universitaria Politécnica La Almunia.

Se conoce como forjado al componente horizontal de las estructuras encargado


de separar una planta de la inmediata superior o inferior. Los forjados deben so-
portar y transmitir las cargas del uso del edificio, así como la de su propio peso a
la estructura del edificio.
De las anteriores definiciones se deduce que: por tratarse de un elemento es-
tructural, cumplirá funciones resistentes —transmisión de cargas estructurales— y
de arriostramiento. Estos sistemas cumplen la función de atado estructural de los sis-
temas resistentes. Transmiten las cargas de viento sobre las paredes frontales y pa-
redes laterales, a la estructura vertical y, por lo tanto, a las cimentaciones. Deben
incluir dos tipos:
 Arriostramiento transversal, para soportar el empuje del viento sobre las
fachadas laterales a la acción del viento. Los pórticos y tirantes del sistema
estructural son los que realizan este tipo de arriostramiento.
 Arriostramiento longitudinal, para soportar el empuje del viento sobre las
fachadas sobre las que incide directamente.
36 José Antonio Turégano y María Figols

Y al ser un elemento de separación horizontal, deberá cumplir las exigencias de la


normativa vigente en cuanto a aislamiento acústico, térmico y de protección con-
tra el fuego. Cuando se trate de forjados de cubierta y terraza, se tendrán en cuenta,
además, las normas relativas a la impermeabilización de la envolvente superior
del edificio.

Viguetas o nervios

Bovedilla

FIGURA 1.16. Detalle constructivo de forjado unidireccional con bovedilla cerámica <www.cevyma.es/links/
forjados.htm>.

De la resistencia y del enlace se encargan los nervios o viguetas, vinculados por


una capa de compresión, o losa superior de hormigón. Y de los aislamientos, las
bovedillas colocadas entre los nervios, como elemento aligerante del forjado.
Los forjados pueden clasificarse:
 Según la transmisión de cargas, en unidireccionales y bidireccionales (o
reticulares).

FIGURA 1.17. Esquema de forjado unidireccional. Fuente: Apuntes de construcción, Escuela Universi-
taria Politécnica La Almunia.
Introducción 37

FIGURA 1.18. Esquema de forjado bidireccional. Fuente: Apuntes de construcción, Escuela Universita-
ria Politécnica La Almunia.

 Según la forma de construirlos.


 Según su misión estructural: resistentes, semirresistentes o no resistentes.
Los forjados resistentes se caracterizan en que sus viguetas son prefabri-
cadas y autoportantes, capaces de resistir la carga del forjado que reci-
ben. Los forjados semirresistentes se caracterizan por viguetas que
necesitan el hormigón a colocar in situ, y en algunos casos las bovedillas
o bloques aligerantes, para poder transmitir la totalidad de las cargas.

FIGURA 1.19. Izquierda: Detalle de forjado unidireccional. Derecha: Detalle de su montaje.

Los forjados resistentes se caracterizan porque sus viguetas son prefabri-


cadas y autoportantes, capaces de resistir la carga del forjado que reci-
ben. Los forjados semirresistentes se caracterizan por viguetas que
necesitan el hormigón a colocar in situ, y en algunos casos las bovedillas
o bloques aligerantes, para poder transmitir la totalidad de las cargas. Y,
38 José Antonio Turégano y María Figols

finalmente, los forjados no resistentes son aquellos cuya capacidad por-


tante en el momento de su puesta en obra es nula, ya que es necesario el
hormigón armado ejecutado in situ, para que adquieran sus capacidades
portantes y de transmisión de cargas.
 Según los materiales de los que están compuestos: hormigón in situ, hor-
migón prefabricado, madera, acero laminado…

d) Cubiertas
Las cubiertas son los conjuntos de elementos situados en la parte superior y
exterior de un edificio que lo cubre y protege de las condiciones medioambienta-
les, como lluvia, viento, nieve, calor o frío.
Según su pendiente, se clasifican en INCLINADAS (tejados) y en PLANAS
(terrazas).

FIGURA 1.20. Cubierta plana de madera laminada. Elaboración propia.

FIGURA 1.21. Cubierta plana no transitable. Elaboración propia.


Introducción 39

Se denomina cubierta inclinada a aquella cubierta con pendiente del 15% o


superior.

FIGURA 1.22. Alzado lateral de una cubierta inclinada. Elaboración propia.

Las cubiertas inclinadas se caracterizan por los siguientes elementos:

Cumbrera Línea máxima pendiente Caballete Limahoya Limatesa Faldón

Hastial Alero Caballete a tres aguas

FIGURA 1.23. Croquis de los principales elementos de una cubierta inclinada. Elaboración propia.
40 José Antonio Turégano y María Figols

 Alero: Extremo inferior de un tejado que sobresale del paramento en vo-


ladizo y que sirve para expulsar las aguas de lluvia sin que discurra por la
pared. Como se verá más adelante en la definición de los elementos de
arquitectura bioclimática, el alero es un elemento de sombreamiento en
las fachadas. Su correcto dimensionamiento permitirá garantizar el som-
breamiento en verano y la ganancia solar en invierno.
 Caballete: Línea horizontal y más alta de un tejado dónde convergen las
dos pendientes.
 Cumbrera: Arista más alta en la intersección de los diferentes planos de
una cubierta inclinada.
 Faldón: cada uno de los planos inclinados que forman un tejado.
 Hastial: Parte superior de un edificio de forma triangular, llamado muro
testero, que delimita con las dos vertientes del tejado.
 Limahoya: Línea de intersección entre las dos vertientes de una cubierta
en forma cóncava, en ángulo entrante o de recogida de aguas.
 Limatesa: Línea de intersección entre las dos vertientes de una cubierta en
forma convexa, en ángulo saliente o de separación de aguas.

FIGURA 1.24. Detalle constructivo de una cubierta inclinada. Elaboración propia.


Introducción 41

Las capas básicas que componen una cubierta inclinada son:


1. Cobertura exterior: teja, pizarra, losa de piedra, zinc, cobre…
2. Apoyo para cobertura: rastreles, tableros, rasilla cerámica, «onduline bajo
teja»…
3. Ventilación.
4. Lámina de impermeabilización.
5. Aislamiento térmico.
6. Barrera de vapor.
7. Estructura principal: hormigón armado, madera laminada, madera ma-
ciza, acero laminado…
La cubierta plana es aquella cubierta con una pendiente inferior al 5%. Estas
cubiertas pueden ser transitables —terrazas—, o no. Los elementos básicos de una
cubierta plana son los que se recogen a continuación.

FIGURA 1.25. Croquis de edificio con cubiertas planas. Elaboración propia.

1. Acabado superficial: grava o solado.


2. Impermeabilización.
3. Aislamiento térmico.
4. Barrera de vapor.
5. Formación de pendientes.
6. Soporte estructural: hormigón armado, madera laminada, madera maciza,
acero laminado…
42 José Antonio Turégano y María Figols

Cubierta con aislamiento de pendiente

Cubierta con hormigón de pendiente

Cubierta fría

FIGURA 1.26. Detalles constructivos de cubiertas planas.

Entre las cubiertas planas, podemos encontrar una variedad de tipologías cons-
tructivas según la disposición de sus elementos básicos. La pendiente se puede eje-
cutar en la capa del aislamiento o con el material estructural. De la misma manera,
se puede tratar de una cubierta fría con ventilación por encima de la capa del aisla-
miento, que sirve para evitar el paso de calor y la condensación de la humedad, o
una cubierta plana de tipo caliente, en la que no existe esta ventilación adicional de
sus componentes básicos.
Otra tipología sería la de la cubierta invertida, que es aquella de composición
invertida a la cubierta convencional; el aislante térmico queda por encima de la
capa impermeabilizante, la capa impermeabilizante de esta manera tiene una tem-
peratura más constante, sin cambios bruscos, lo que aumenta su duración. El aisla-
miento térmico quedando por encima de la impermeabilización debe protegerse de
la radiación solar y de las cargas y esfuerzos del viento, además de ser un material
resistente a la degradación producida por el agua. Si la cubierta no es transitable una
solución sería utilizar grava para cubrir el aislamiento térmico. Si es transitable, el
propio pavimento protege el material aislante.
Las cubiertas ajardinadas son una tipología de cubierta, que es posible ejecu-
tarla tanto en pendientes superiores al 15% (inclinada), como en pendientes infe-
riores al 5% (planas), siendo esta última la tipología más frecuente en los sistemas
constructivos convencionales.
Introducción 43

Las casas pueden estar «integradas en la tierra» en diverso grado.


Pueden tener los techos cubiertos de tierra o las paredes protegidas
por ella (arriba a la derecha); un suelo sin desniveles y toda la
estructura cubierta de tierra (centro); o pueden estar por debajo
del nivel del suelo, con un patio hundido (abajo). Las principales
áreas acristaladas están orientadas hacia el Sol, para obtener
calor solar y ofrecer amplitud de visión.

La temperatura de la tierra
alrededor de una casa cubierta
de tierra va por detrás entre 15
y 24 semanas respecto a la del
aire exterior. El calor del punto
medio del verano llega al techo
subterráneo a mediados o a
Temperatura de la tierra finales del otoño, y al suelo
en el invierno. El aire frío de
invierno hace que ascienda.
Temperatura del aire interior
Este efecto permite que se
Temperatura media exterior
mantenga una temperatura
interior cómoda.
Invierno Primavera Verano Otoño

FIGURA 1.27. Detalles y anotaciones sobre cubiertas ajardinadas.

Se trata de cubiertas que semejan el efecto de las cuevas y bodegas excavadas


en la roca, tipología frecuente en la arquitectura popular.
Las cubiertas ajardinadas deben garantizar la impermeabilización, así como el
aislamiento térmico, al igual que en el resto de tipologías de cubierta. Como ele-
mento adicional debe colocarse una lámina de protección antirraíces, para evitar
que las especies de la cubierta debiliten el efecto de la lámina de impermeabiliza-
ción. Las capas básicas de una cubierta ajardinada serán:
1. Vegetación
2. Sustrato
3. Capa de filtro
44 José Antonio Turégano y María Figols

FIGURA 1.28. Detalle constructivo de una cubierta ajardinada. Elaboración propia.

4. Capa de drenaje
5. Capa de protección
6. Membrana antirraíces
7. Capa de separación
8. Aislamiento térmico
9. Soporte estructural: hormigón armado, madera laminada, madera maciza,
acero laminado…

1.3.3. Materiales de construcción


Los materiales de construcción más frecuentes los podemos clasificar en los si-
guientes grupos de materiales:
 Conglomerantes.
 Materiales cerámicos.
 Materiales pétreos.
 Materiales aislantes.
 Maderas.
 Prefabricados.
 […].

Materiales conglomerantes
Los materiales conglomerantes son los que tienen la propiedad de adherirse a
otros, empleándose en construcción para unir o enlazar los materiales, generalmente
pétreos, recubrirlos con enlucidos y revoques o formar pastas más o menos plásti-
cas, llamadas mortero y hormigones, que permiten ser extendidas y moldeadas con-
venientemente, adquiriendo, después de endurecidas, el estado sólido.
Introducción 45

Se clasifican, según su composición, en:


 Primarios: los materiales procedentes de la cocción, por procesos dife-
rentes, de rocas o mezclas de diferentes materiales pétreos:
 Yeso: material de color blanco, textura fina y baja dureza que se
obtiene por calcinación del sulfato de calcio hidratado o piedra de
aljez, que tiene la propiedad de ser un aglomerante que se endu-
rece rápidamente y se utiliza en revestimientos interiores.
 Cal: sustancia alcalina de color blanco o blanco grisáceo, proce-
dente de la calcinación de la piedra caliza que al contacto con el
agua, se hidrata o se apaga, desprendiendo calor. Su mayor aplica-
ción en la construcción es como componente, mezclada con arena,
en la elaboración de morteros de unión o de revestimiento exterior
o interior. Son de resistencia menor y fraguado más lento que los
morteros de cemento, pero asimismo más maleables que estos.
 Cemento: Mezcla de caliza y arcilla, sometida a calcinación y mo-
lida, que tiene la propiedad de endurecerse al contacto con el agua
y se usa como aglomerante en morteros y hormigones. Resultan de
la calcinación de la piedra caliza a temperaturas superiores a los
1.000 ºC.
 Secundarios: los materiales elaborados a partir de los primarios mezcla-
dos con otros componentes (agua y áridos):
 Mortero.
 Hormigón.
 Materiales bituminosos: los materiales derivados del petróleo.
 Betún.
 Asfalto.
 Alquitrán.

Materiales cerámicos
Los materiales cerámicos como ladrillos, bloques, baldosas, etc., provienen de
la cocción de las materias primas de la tierra, principalmente de la arcilla. Los ma-
teriales cerámicos se fabrican empleando diferentes técnicas de producción que
incluyen:
 Selección cuidadosa de las materias primas durante la extracción de arci-
llas. La calidad final del material dependerá, en gran medida, de esta pri-
mera selección.
 Mezclado de materias primas mediante pesadas electrónicas en continuo
y formulación informatizada.
46 José Antonio Turégano y María Figols

 Molienda vía seca.


 Prensado y moldeado de las materias primas.
 Extrusión, esmaltado, cocción.
Los productos que se pueden obtener a partir de la extracción de arcillas son
los que se recogen a continuación:
 Ladrillo caravista (ladrillo perforado) es aquel cuyo interior presenta entre
un 10 y un 33% de volumen de huecos, y que tiene tres de sus caras pre-
paradas para su exposición al exterior.
 Fábricas de ladrillo hueco: aquel cuyos agujeros se encuentran en las caras
laterales de la pieza, cuyo interior presenta más del 33% de volumen de
huecos, y que tienen formas cilíndricas y longitudinales. Son piezas de
utilización muy frecuente, de diferentes dimensiones y cantidad variable
de agujeros.
 Ladrillo refractario: Ladrillo usado para soportar temperaturas altas y
cambios de temperatura bruscos; se emplea en chimeneas y hornos por su
alta resistencia.
 Tejas de arcilla cocida.
 Adoquín cerámico.
 Forjados-bovedillas.
 Tableros.

Materiales pétreos
Las piedras naturales se hallan en la naturaleza formando masas considera-
bles, denominadas rocas, las cuales están formadas por asociación de minerales
o cuerpos de la misma composición química y forma cristalina. Las más utiliza-
das en la construcción se componen de minerales tales como el cuarzo, el feldes-
pato y la mica.
Las rocas pueden ser simples o compuestas, según estén constituidas por mi-
nerales iguales o distintos. Pueden clasificarse, según su origen geológico, en:
 Rocas eruptivas: Las rocas eruptivas son uno de los tipos pétreos natura-
les. Se han formado al enfriarse el magma fundido, habiéndose consoli-
dado en el interior de la corteza terrestre.
 Rocas sedimentarias: cuarcitas y areniscas
 Rocas metamórficas: pizarras cristalinas.

Materiales aislantes
Se denominan materiales aislantes a aquellos productos que por sus propieda-
des pueden servir para proteger del frío o calor, del sonido, del agua o del fuego.
Introducción 47

El aislamiento térmico tiene como objetivo dificultar las trasmisiones de calor


del interior al exterior y viceversa para evitar las pérdidas de calor en períodos fríos
y la ganancia del mismo en épocas cálidas. El aislamiento térmico trata de:
 Economizar energía al reducir las pérdidas térmicas a través de los cerra-
mientos.
 Mejorar el confort térmico al disminuir la diferencia de temperatura entre
las superficies interiores de las paredes y el aire interior de los espacios.
 Además, evita las condensaciones superficiales y con ellos las humeda-
des en los cerramientos.
El aislamiento es fundamental tanto en los cerramientos como en los huecos
acristalados que también deben ser aislados convenientemente, gracias a dobles
acristalamientos, con cámara de aire deshidratada o cámara de argón, más aislante.
En el caso de los muros se localiza normalmente en su hoja exterior para man-
tener la inercia térmica del interior. De la misma manera hay que hacer especial
hincapié en la reducción de los puentes térmicos, o puntos donde se produce una dis-
continuidad en el aislamiento, como encuentros entre diferentes elementos cons-
tructivos del edificio —cantos de forjados, contornos de huecos, salientes, pilares
embebidos en fachada, cajas de persiana, etc—. Estos puntos suponen una menor
resistencia térmica, por lo que resulta fundamental el estudio del aislamiento.
Los materiales aislantes más utilizados en la construcción convencional son:
 Poliuretano proyectado o en planchas rígidas: el poliuretano es una resina
sintética que se obtiene mediante condensación de poliésteres. Se caracte-
riza por su baja densidad y se utiliza en diferentes funciones y materiales
como aislante térmico y espumas resilientes, elastómeros, adhesivos y se-
lladores de alto rendimiento, pinturas, fibras, etc. Su capacidad aislante se
debe al gas envuelto en las celdillas cerradas del entramado del polímero.
 Poliestireno expandido en planchas rígidas: el poliestireno (PS) es un po-
límero termoplástico que se obtiene de la polimerización del estireno.
Existen tres tipos principales: el PS cristal, que es transparente, rígido y
quebradizo; el PS choque, resistente y opaco, y el PS expandido, muy li-
gero, que es el empleado como aislamiento térmico en construcción.
 Poliestireno extrusionado (XPS) en planchas rígidas: es una espuma
plástica producida a partir de la extrusión de la mezcla fluida de po-
liestireno y un gas espumante. Sus características más destacadas son
los valores de conductividad térmica muy bajos, reacción al fuego E,
muy baja absorción de agua, por lo que es un material apto para apli-
caciones de cubierta invertida, altas prestaciones mecánicas o alta du-
rabilidad del producto.
48 José Antonio Turégano y María Figols

 Lana de vidrio en manta: la lana de vidrio es un material procedente del


fibrado del vidrio fundido. Las fibras así producidas se caracterizan por
su baja conductividad térmica, ligereza, elasticidad o absorción acústica,
que permiten una amplia gama de aplicaciones en los campos de los ais-
lamientos térmicos y acústicos.
 Lana de roca en manta: la lana de roca es una lana mineral elaborada a par-
tir de rocas diabásicas (rocas basálticas). A partir de su fusión/centrifuga-
ción, se obtiene un producto de propiedades complementarias a la lana
de vidrio. Es un producto especialmente indicado para los aislamientos
térmicos en la industria (altas temperaturas) y aislamientos de protección
contra el fuego.
Si el aislamiento se pone en la cara interior del cerramiento, las posibles con-
densaciones de agua se evaporarán. Se suele colocar una lámina impermeabili-
zante en el encuentro del forjado y la fachada para recoger el aire de condensación.
La fábrica exterior se reviste por el interior con un enfoscado de cemento. La cá-
mara de aire da estanqueidad y la resistencia térmica de esta depende de si está ven-
tilada o no. A partir de dos centímetros la resistencia térmica de la cámara de aire
aumenta y a partir de los cinco centímetros la cámara de aire vuelve a perder re-
sistencia térmica.

FIGURA 1.29. Detalle constructivo de muro de dos hojas con aislamiento térmico entre ambos.
Introducción 49

El aislamiento acústico por su parte engloba los materiales y elementos cons-


tructivos empleados a efectos de reducir o anular la transmisión del sonido entre dos
locales interiores o entre el local interior y el exterior. El aislamiento del sonido o
aislamiento acústico es el recurso empleado para impedir la propagación del mismo
mediante materiales o recursos constructivos que determinan un obstáculo reflec-
tor de mayor o menor efecto.
La absorción de sonido es la disipación de la energía en el interior del medio
de propagación.
El aislamiento permite lograr que la energía que atraviesa una barrera, se re-
duzca al máximo posible; para ello se instalan materiales con impedancia muy dis-
tinta a la del medio que conduce el sonido. El aislamiento de un material está en
función de sus propiedades mecánicas y responde a la Ley de Masas que postula que
aumentar al doble la masa, supone un incremento del orden de los 6 dB al aisla-
miento acústico.
La transmisión del sonido se realiza a través del aire; para conseguir el aisla-
miento, se colocan barreras de materiales pesados y de gran densidad. Cuando las
ondas sonoras se transmiten a una estructura, impactan produciendo ruido estruc-
tural o de impacto (generación por impactos, pisadas, golpes, etc.). Los elementos
que componen la sección constructiva determinada son los que proporcionan el ais-
lamiento acústico, según el tipo de materiales y su disposición.
El aislamiento ignífugo recoge por su parte sistemas diversos de aislamiento y
protección contra las llamas, para diferentes estructuras, diferentes situaciones y
materiales de construcción. Entre los materiales ignífugos más empleados en la
construcción destacan los materiales como la arlita, perlita y vermiculita; la lana
de roca en paneles de alta densidad o en fibra,
La arlita es arcilla expandida con estructura altamente porosa, derivada de la
expansión a altas temperaturas de las arcillas. Es un material refractario, con un
contenido en Al2O3 superior al 20%. Resiste, por lo tanto, y de forma continuada,
temperaturas de hasta 1.150 ºC y es un excelente material empleado en morteros re-
fractarios, construcción de chimeneas o aislamientos en hornos o puertas RF (con
resistencia al fuego).
La perlita es un silicato de origen volcánico de formación natural que contiene
agua en el interior de su molécula, entre un 2% a un 6% en su estado natural.
Cuando se calienta a temperaturas superiores a los 871ºC, la roca estalla a medida
que el agua combinada se evapora y crea un número incontable de diminutas bur-
bujas que confieren al material su increíble ligereza y otras propiedades físicas de
la perlita expandida. Debidamente triturada y después del proceso de expansión
(aumenta 20 veces su tamaño) sigue conservando todas las propiedades iniciales
del mineral; no es tóxica, es incombustible y es muy ligera —puede alcanzar los
50 José Antonio Turégano y María Figols

32Kg/m3—. Con este proceso conseguimos que tenga un gran volumen, poco peso
y baja conductividad térmica y acústica.
La vermiculita es un término genérico para los minerales procedentes de la
mica, compuestos básicamente por silicatos de aluminio, magnesio y hierro. Su
forma natural es la de una mica de color pardo y estructura laminar, conteniendo
agua ínter laminada.
Su característica principal es que, al calentarla a una temperatura determinada,
su capacidad de expansión o exfoliación produce que aumente de ocho a veinte
veces su volumen original, debido a la presencia de agua en el material crudo.
Cuando se calienta a temperaturas superiores a los 870ºC, a medida que el agua se
evapora se va transformando cada partícula laminar del mineral en un fuelle y crea
un gran número de pequeñas láminas con reflejos metálicos, de color pardo, con
baja densidad aparente y elevada porosidad. Da lugar a un material ligero, apto
como aislamiento térmico, acústico y contra el fuego —el punto de fusión de la
vermiculita es 1.270ºC y la temperatura de reblandecimiento es 1.250ºC—. Es
químicamente muy estable a altas temperaturas lo que le convierte en un material
idóneo para la protección contra el fuego.

1.3.4. Puntos singulares


Los pasos de forjado, contornos de huecos, alféizares, cajas de persianas, ale-
ros o antepechos son puntos singulares y conflictivos desde el punto de vista de los
puentes térmicos y las condensaciones. Son puntos propicios a las condensaciones
y a las pérdidas energéticas debido a la ausencia de aislamiento. La normativa obliga
a aislar estos puntos singulares, por lo que será imprescindible la continuidad del
material aislante en la medida de lo posible.

Aislante térmico

FIGURA 1.30. Detalle de paso de forjado.


Introducción 51

Silicona Hoja

Cerco
Barrera
Alféizar impermeable
Tapajuntas

Goterón
Precerco

Ladrillo
caravista

Ladrillo hueco
Enfoscado sencillo
Cámara
de aire Enlucido

Aislante
térmico

FIGURA 1.31. Detalle de alféizar.

Barrera
Ladrillo impermeable
caravista

Enfoscado
Silicona
Cámara
de aire

Aislante
Cerco
Ladrillo
hueco
Precerco
Enlucido Elemento
separador Hoja
Tapajuntas

FIGURA 1.32. Detalle de contorno de hueco.


52 José Antonio Turégano y María Figols

Aislamiento
térmico

Caja de persiana

Dintel

FIGURA 1.33. Detalle de caja de persiana.

Albardilla prefabricada Capa impermeable rígida


de hormigón sobre la cámara

Guardaaguas o delantal
y capa impermeable
de plancha plegable
de metal no ferroso

Agujeros de drenaje
mediante llagas
a hueso cada 900 mm
mín.
150

Forjado, barrera de vapor,


mortero y acabado

Paredes con cámara. Pretil alto

FIGURA 1.34. Detalle de antepecho de protección.


Introducción 53

1.3.5. Pérdidas energéticas en un edificio convencional


A lo largo de este módulo de Arquitectura Bioclimática se revisarán las pérdi-
das energéticas que tiene un edificio convencional para intentar minimizarlas en la
medida de lo posible, adaptando el edificio al entorno climático particular del lugar
y con el mínimo aporte de fuentes de energía auxiliar que mantengan las condicio-
nes de confort adecuadas. Las pérdidas energéticas tienen lugar a través de cerra-
mientos verticales (muros de fachada, huecos), horizontales, como cubiertas o
forjados, o a través de la ventilación del edificio, relacionada, a su vez, con la es-
tanqueidad de sus cerramientos.

25%

15%

Contaminación
20% Pérdidas de energía
Despilfarro

30-40%

10%

FIGURA 1.35. Pérdidas energéticas de un edificio.


2. Clima, microclima y confort

2.1. Clima y microclima. Variables relevantes


2.1.1. Introducción
2.1.1.1. Introducción. Clasificación general de los climas
En lo que respecta a la Arquitectura Bioclimática, el clima es el medio que
rodea a los edificios, provocando variaciones en las condiciones a las que se en-
cuentra el aire ambiente, que pueden hacer necesarias actuaciones encaminadas a
corregir los efectos de dichas condiciones, de modo que se puedan ahorrar hasta el
máximo los consumos energéticos.
De forma general, el clima sigue unos ciertos ciclos, provocados por el movi-
miento planetario. Estos ciclos son el día-noche y las diferentes estaciones.
La situación en un cierto momento en estos dos ciclos se conjuga con otras va-
riables para caracterizar el clima mediante una serie de variables medibles y, en
cierto modo, esperables. De estas variables las principales son la radiación solar y
las masas de tierra y agua que rodean un punto.
En función de todo este conjunto de variables, tiene lugar una serie de procesos
que se extienden relacionados incluso a miles de kilómetros; estos procesos son la
evaporación, las diferentes precipitaciones, los vientos, las corrientes marinas, etc.
Finalmente, todos los procesos llevan a obtener una serie de condiciones es-
perables para el aire en una determinada zona. Cabe la posibilidad de que los valo-
res esperables de las variables climáticas (comentadas posteriormente) presenten
en un momento determinado valores muy diferentes a los que podrían ser conside-
rados como «normales», pero esto no debe afectar de manera significativa al di-
seño bioclimático precisamente por su rareza.
A continuación, se listan de forma introductoria los principales tipos de cli-
mas1, junto con unas pinceladas acerca de las construcciones más comunes2 que se
realizan en aquellas zonas donde tienen lugar:

1. Existen diferentes clasificaciones de climas, una de las más utilizadas es la clasificación de


Koppen, en función de las variables climáticas principales (temperatura y humedad), que puede ser
consultada en la dirección web:
<http://es.wikipedia.org/wiki/Clasificaci%C3%B3n_clim%C3%A1tica_de_K%C3%B6ppen>.
2. Las construcciones tradicionales de cada zona suelen presentar las características óptimas de
adaptación al clima, si bien actualmente deben tenerse en cuenta los avances tecnológicos que su-
pongan una mejora en dichas características.
56 Ángel Martínez

Clima árido: Se produce en lugares donde, por diversas causas, las preci-
pitaciones no llegan a producirse a lo largo del año.
 Clima intertropical: Las temperaturas son altas y con escasas variaciones
a lo largo del año.
 Clima de alta montaña: La altitud provoca que las temperaturas sean bajas.
 Clima mediterráneo: Distingue de manera clara las estaciones del año, te-
niendo lugar veranos secos con altas temperaturas, a la par que inviernos
húmedos y templados.
 Clima continental: Se produce en regiones interiores (a mucha distancia
de grandes extensiones de agua). Las variaciones estacionales de tempe-
raturas son altas.
 Clima oceánico: Característico de las regiones de temperaturas templa-
das (entre los trópicos y los círculos polares) cercanas al mar. Se caracte-
riza por abundantes precipitaciones y escasas variaciones de temperatura
a lo largo del año.
 Clima polar: Las temperaturas raramente superan los 0 °C, y las precipi-
taciones son escasas.
Seguidamente se muestra una descripción más detallada de las características
de estos climas y de las tipologías arquitectónicas que mejor se adaptan a ellas.

Clima árido o xerotérmico


Este clima, que propicia la aparición de desiertos, suele producirse en latitudes
cercanas a los trópicos, conjugando dos factores principales. Por un lado, la radia-
ción incide de manera vertical, tomando los valores más altos de todo el planeta. Por
otro lado, existen barreras, generalmente montañosas, al paso de las nubes, lo que
propicia una gran escasez de precipitaciones.
También puede darse el caso de la presencia de corrientes marinas frías, que
atraen el agua del aire para condensarla sobre ellas, secando literalmente el aire de
la zona.
Como resultado de estas acciones, el clima es extremadamente seco, con escasa
vegetación y gran aridez. Son ejemplos de este clima tanto los desiertos del Sahara
y Arabia como la zona entre Estados Unidos y Méjico.
La arquitectura tradicional en estos lugares busca una alta inercia para atenuar
los posibles picos de temperatura en las horas centrales del día, con materiales como
la piedra o el adobe. Se requiere también minimizar la superficie3 de la envolvente
del edificio para reducir las transferencias de calor con el exterior.

3. Minimizar la magnitud conocida como «factor de forma» se detalla en otros capítulos.


Clima, microclima y confort 57

Además, el entramado viario utiliza la estrechez de las calles para arrojar som-
bra sobre viario y fachadas, y se utilizan cubiertas de colores claros para reflejar el
máximo de radiación solar.
Las puertas y ventanas deben abrirse por la noche para refrescar la propia masa
del edificio, utilizando de este modo la inercia comentada.
También existen dos estructuras típicas: La vivienda enterrada o semienterrada
(mayor inercia y menor dependencia cíclica del clima) y los patios húmedos inte-
riores propios de la arquitectura árabe.

Clima intertropical
En esta zona, centrada en el Ecuador, el ciclo anual apenas se percibe, exis-
tiendo temperaturas más o menos uniformes a lo largo de todo el año.
Una característica vital de estos climas es la presencia constante de una gran hu-
medad, incluyendo imponentes lluvias estacionales que se pueden prolongar en el
tiempo varias semanas (caso de los monzones).
La humedad citada provoca grandes necesidades de ventilación en las vivien-
das, lo cual es la característica más destacable, junto con los bloqueos de la radia-
ción solar.
La ventilación se soluciona mediante mayores distancias entre edificios, am-
plios ventanales, cerramientos de cañas u otros elementos dispuestos a modo de ce-
losía e incluso levantando el edificio del suelo para permitir el flujo de aire también
por su parte inferior.
En el caso de la radiación, es bloqueada en la parte superior por elementos
que aportan la capacidad de desviar las abundantes lluvias, existiendo una gran
variedad de soluciones. También conviene la presencia de aleros para protegerse
de la radiación.
En lo que respecta a la distribución geográfica, este clima se produce en las
zonas ecuatoriales de América, África y Asia (Indonesia).

Clima de alta montaña (alpino)


En este caso, cabe pensar que es obvio que las temperaturas sean muy bajas de-
bido a la altitud. De hecho, se pueden definir una serie de líneas isotermas en fun-
ción de dicha magnitud. De forma aproximada y general, el gradiente térmico suele
bajar 1 ºC por cada 180 metros de diferencia.
Las bajas temperaturas producen necesidades de calefacción que deben ser
paliadas mediante un aislamiento adecuado y teniendo en cuenta las posibles ga-
nancias solares existentes. La inercia suele ser alta, si bien este factor puede ser per-
judicial en el caso de segundas viviendas, dado que su ocupación puntual es
incompatible con los retrasos producidos por la masa térmica (se puede dar el caso
58 Ángel Martínez

en el cual la casa alcance una temperatura agradable, los ocupantes ya deban aban-
donarla).
Al igual que en el caso opuesto (climas áridos), la minimización del factor de
forma es clave para evitar pérdidas, con la particularidad que en este caso los teja-
dos deben tener una cierta inclinación, suficiente para evacuar las cargas provoca-
das por la nieve.
En cuanto a las ganancias solares, deben ser aprovechadas de forma correcta,
es decir, en fachadas con suficiente acceso al Sol, minimizando en lo posible las
aberturas en fachadas sin dicha posibilidad.
Este clima se da en zonas de alta montaña de todos los continentes (Alpes, Hi-
malaya, Montañas Rocosas, etc.).

Clima mediterráneo
En este clima existen estaciones cálidas y frías, claramente marcadas. Este
acentuado carácter cíclico provoca dificultades en el diseño de los edificios, puesto
que se presentan factores como exposiciones a viento y a radiación solar que son po-
sitivos o negativos en función de la estación del año en que se encuentre.
Si bien a priori no existen extremos térmicos (salvo momentos puntuales), se
deben realizar diseños preparados para protegerse de ambas contingencias.
En el caso del Sol, resulta ideal situar buenos elementos de captación pasiva (in-
vernaderos, muros Trombe, etc.), para aprovechar las ganancias solares en invierno
que, a su vez, dispongan de bloqueos solares adecuados (aleros u otros) y presen-
ten un alto grado de practicabilidad4, es decir, que permitan su apertura preferente-
mente completa en verano.
El mismo efecto se obtiene de forma natural mediante la colocación de árbo-
les de hoja caduca frente a las fachadas a solear, para que la sombra que arrojen en
verano, momento en el que han recuperado su follaje, no tenga lugar en invierno,
mientras están desnudos.
Referente al viento, conviene un cierto nivel de protección invernal, en espe-
cial en zonas con predominio de vientos fuertes (como en el Valle del Ebro), si bien
es importante que las tipologías edificatorias permitan el flujo de aire en lo que se
conoce como ventilación cruzada, para lo cual se requieren edificios lineales, con
viviendas en fachadas opuestas y un fondo no superior a los 12 metros.
En general, cualquier medida tomada en el resto de climas puede ser estudiada
para su inserción en tipologías de este clima, debido a la variedad de situaciones que
pueden presentarse.

4. Capacidad de apertura.
Clima, microclima y confort 59

Evidentemente, un ejemplo de este clima se produce en las riberas del mar Me-
diterráneo, si bien también se produce en otros lugares como California y ciertas
zonas de Australia y el sur de África.

Clima continental
Al igual que en el caso anterior, existen variaciones climáticas estacionales y
diurnas acentuadas, aunque en general se trata de lugares fuera de las zonas inter-
tropicales y que carecen de efectos oceánicos sobre su clima. Estos efectos pueden
desaparecer por distancia a las masas de agua o bien por regímenes de vientos que
minimizan la cercanía a las mismas.
Existen muchos tipos de subclimas que pueden identificarse (mediterráneo con-
tinentalizado, continental siberiano, monzónico, árido o húmedo), y que pueden pre-
sentar una serie de características globales comunes a varios de los climas anteriores.
Además de las características ya citadas, se puede afirmar que, pese a la cali-
dez de las épocas estivales, estas zonas presentan temperaturas bajo cero en in-
vierno, por lo que requieren un buen nivel de aislamiento.
En general, las precipitaciones no son muy abundantes, debido a la mencio-
nada desconexión climática con el océano.
El diseño bioclimático debe tener en cuenta pues, las variaciones climáticas cí-
clicas ya citadas y requiere una visión global de las situaciones que se pueden pro-
ducir, por lo que exigirá multitud de acciones de diferente signo.
En general, este clima se produce en las zonas interiores de los continentes
del hemisferio Norte, en sus tres continentes principales, si bien puede tener lugar
también en ciertas zonas interiores (subcontinente) de América del Sur (Argentina
y Chile).

Clima oceánico
En las zonas con clima oceánico, existen fuertes dependencias de las grandes
masas de agua, lo que suaviza los picos de temperaturas y proporciona altos nive-
les de humedad y precipitaciones regularmente distribuidas a lo largo del año (li-
geramente mayores en invierno).
De este modo, la diferencia de temperaturas medias entre verano e invierno ra-
ramente supera los 10 ºC, si bien el nivel en el que sitúan las temperaturas puede
oscilar en gran medida en función de la latitud, puesto que este tipo de clima pre-
senta subgrupos entre el sub-ártico y el de las costas noroccidentales de la Penín-
sula ibérica.
Por ello, en cada zona se debe diseñar en función del rango de temperaturas
que presenta, haciendo hincapié en aspectos como la protección frente a las abun-
dantes lluvias.
60 Ángel Martínez

El hecho de que los veranos sean bastante frescos y los inviernos de dureza
moderada permite llegar a la conclusión de que, mediante un correcto diseño del
edificio, las demandas energéticas de climatización pueden ser reducidas e in-
cluso anuladas.

Clima polar
Al igual que el denominado «árido», se trata de un clima extremo, en este caso
debido a las bajas temperaturas (medias inferiores a 0 ºC) y la escasa radiación.
Las precipitaciones son escasas y en forma de nieve, que suele cubrir el suelo,
dando lugar a una superficie que se conoce como «permafrost». Además, suelen
existir fuertes vientos que incrementan la hostilidad de este ambiente, haciendo casi
imposible la permanencia en el exterior.
Las construcciones deben minimizar las aberturas y el factor de forma, por lo
que el mejor ejemplo de construcción tradicional es el iglú, cuya forma semiesfé-
rica es el mejor ejemplo de minimización de factor de forma que puede realizarse
sobre el suelo. Además, las paredes de hielo actúan como aislante, permitiendo una
temperatura interior constante y soportable (con buen abrigo).
Este clima tiene lugar en el interior de los círculos polares, a grandes latitudes,
así como en las cimas de las principales cumbres de nuestro Planeta.

2.1.1.2. Introducción. Factores que provocan microclimas


La clasificación climática del apartado anterior permite una visión general de
las características generales de los condicionantes climáticos para un país o una
amplia región.
La arquitectura tradicional suele basarse en estos condicionantes al realizar sus
diseños, al igual que la normativa energética aplicable a la edificación.
Sin embargo, las condiciones ambientales varían en función de diversos fac-
tores creando zonas con comportamientos totalmente diferentes incluso a escasos
kilómetros.
Los principales factores que inducen estas diferencias son la altitud, las masas
de agua y vegetación, la topografía y la actividad humana.

Influencia de la altitud
En el apartado anterior se citó la variación que se produce en la temperatura a
medida que se aumenta la altitud, cifrando dicha disminución en 1 ºC por cada 180
metros.
De este modo, entre puntos cercanos pero en diferentes puntos de altitud debido
a la presencia de ondulaciones de terreno se perciben diferencias de temperatura,
con efectos distintos en función de la época del año.
Clima, microclima y confort 61

Además, los puntos elevados suelen presentar una mayor exposición al viento,
y existen incluso diferencias en la radiación incidente, que se pueden situar de
forma general en torno al 1% por cada 100 metros, siendo evidentemente mayor
la magnitud medida a mayor altitud, donde la radiación solar debe atravesar una
capa de aire menor.
En puntos montañosos, las precipitaciones en forma de nieve refuerzan este
aumento de radiación, puesto que la diferencia de altitud se une a un aumento del
albedo (reflexión del entorno que se comenta a posteriori).

Influencia de las masas de agua


La actuación de las masas de agua como reservorios térmicos, que amorti-
guan los picos de temperatura en su entorno, ya se ha comentado en el apartado an-
terior, si bien parece destacable reseñar que el efecto que produce de manera
general el océano puede tener lugar de forma local debido a la presencia de un
lago o un pantano.
Además, estas láminas de agua proporcionan una mayor humedad a su entorno,
con influencia tanto sobre el confort (ver capítulo correspondiente) como sobre la
posible aparición de nieblas.
Finalmente, las masas de agua modifican la vegetación en sus riberas, dando
lugar a las influencias que se comentan a continuación.

Influencia de las masas vegetales


Las masas vegetales, entendidas principalmente como masas boscosas, pre-
sentan diversos comportamientos que llegan a influir de manera destacable sobre di-
versas variables climáticas.
En primer lugar, las sombras producidas por las copas de los árboles bloquean
la radiación solar, de forma que las temperaturas a nivel del suelo son claramente
menores, disminuyendo la evaporación y reteniendo una mayor humedad.
Además, la propia envergadura de los árboles detiene el viento, creando espa-
cios de aire estático tanto en el interior del bosque como a sotavento del mismo (apro-
ximadamente hasta una distancia equivalente a 10 veces la altura de los árboles).
Finalmente, el propio ciclo vital de las plantas (en general), permite absorción
o filtrado de contaminantes, especialmente CO2.

Influencia de la topografía
Dejando a un lado las diferencias de altitud que se producen (ya comentadas),
el relieve del terreno incide básicamente sobre los vientos de la zona, puesto que
generalmente estos recorren los valles, que actúan encajonando y dirigiendo los
movimientos de aire.
62 Ángel Martínez

En conjunción con la presencia de zonas húmedas (ríos, lagos o pantanos), los


valles pueden provocar que en ciertas zonas las nieblas sean un fenómeno común
en ciertas épocas del año, con la consiguiente disminución de la radiación solar y
otros efectos sobre el microclima.
En lo que se refiere al diseño urbanístico, la presencia de una ladera orientada
al Sur permite unas distancias menores entre edificios sin que se produzcan som-
breamientos, por lo que resultan más adecuadas5 para la edificación que las situa-
das en otras orientaciones, como se aprecia claramente en la siguiente figura:

FIGURA 2.1. Distancias entre edificios en ladera Norte y ladera Sur. Fuente: GEE (MAM).

Influencia de la actividad humana


La actividad humana sobre el entorno que le rodea puede dar lugar a varia-
ciones en el microclima de determinadas zonas. El Grupo de Energía y Edificación
realiza en Valdespartera un análisis centrado en esta variación con el apoyo del
Proyecto Europeo Renaissance. Los propios procesos productivos humanos varían

5. En el caso de desear captación solar. En climas áridos convendrá la situación opuesta.


Clima, microclima y confort 63

desde la composición del aire (industrias y otros procesos de combustión) hasta las
masas vegetales (paulatina desaparición de bosques para realizar actividades agrí-
colas o ganaderas).
Las ciudades también presentan microclimas especiales debido, por un lado, a
su influencia sobre el viento (al que frenan y/o canalizan) y, por otro, al fenómeno
conocido como «isla de calor», que aumenta la temperatura en la ciudad entre 1 y
2 ºC debido a factores como el consumo energético, la comentada reducción del
viento y la presencia de materiales de alta densidad principalmente en la superficie
(asfaltos y hormigones).
La influencia de los edificios como elementos sombreantes puede ser anali-
zada desde un punto de vista equivalente al de la construcción en laderas Sur o
Norte del apartado anterior.

2.1.2. Variables de interés


2.1.2.1. Conceptos de radiación: un repaso

2.1.2.1.1. Repaso de radiación solar


La radiación solar es un factor de gran importancia para el consumo energético
de los edificios. Por esta razón, es obligado mostrar una visión general de este fe-
nómeno junto con el modo en que afecta a dicho consumo.
El propósito de este capítulo no es la realización de un estudio exhaustivo
acerca de movimiento y radiación solares, puesto que dichas cuestiones ya han sido
desarrolladas en los módulos de energía solar térmica y fotovoltaica.

Radiación directa y difusa


La radiación solar que incide sobre una superficie depende directamente de di-
versos factores, como el tamaño y situación de la propia superficie, y de condicio-
nes atmosféricas y astronómicas.
Esta radiación, que puede ser medida en términos de potencia o de energía,
según se trate de establecer la cantidad de energía incidente en un periodo de tiempo
o de forma instantánea, es la suma de dos magnitudes que se conocen como radia-
ción directa y radiación difusa.
El concepto de radiación directa implica exposición al Sol, de modo que re-
coge la cantidad de energía transmitida por este a la superficie, a través de los pro-
pios rayos de Sol que inciden sobre la misma. De este modo, en caso de existir un
obstáculo que proporcione sombra a la superficie, este término es nulo. Dichos
obstáculos, como se explicará más adelante en este capítulo, pueden ser de lo más
variado, incluyendo horizonte, arbolado y otros, que clasificaremos entre sombras
64 Ángel Martínez

propias del edificio (retranqueos, aleros, etc.) o externas a él (edificios cercanos,


orografía, etc.).
Por su parte, la radiación difusa es la suma de aportes de radiación que ha in-
cidido y rebotado en algún lugar. Esta radiación es isotrópica y por lo tanto no de-
pende de la orientación o la inclinación de la superficie, sino de las propiedades del
entorno en el cual se sitúa. Su origen es muy variado, dado que una superficie ex-
puesta en un lugar general recibe tanto reflexiones de radiación directa desde la at-
mósfera, proveniente de moléculas de CO2, agua u otras partículas como reflexiones
del entorno en función del albedo del mismo.
Así pues, se establece el concepto de radiación global sobre una superficie
como la suma de los términos de radiación directa y difusa sobre dicha superficie.
Este origen dual debe ser considerado a la hora de diseñar edificios, puesto que per-
mite una mayor variedad de soluciones. La siguiente figura muestra las medias
generales de radiación global sobre horizontal en distintas zonas del globo terres-
tre, se pueden apreciar grandes diferencias, básicamente producidas por la latitud:

FIGURA 2.2. Irradiancia media anual (W/m2). Fuente: Marcus T.M. y otros, 1980.

Los factores influyentes en la radiación global sobre una superficie (por unidad
de área) se resumen en los siguientes:
 Inclinación de la superficie. Es el ángulo que forma la superficie de inci-
dencia (supuesta plana) respecto de la horizontal.
 Orientación de la superficie. Se trata del ángulo formado por la proyec-
ción horizontal de la normal a la superficie respecto de la dirección Sur.
Se conoce como azimut de la superficie. En este curso se tomará la di-
rección Sur como un azimut de valor cero, tomando valores negativos en
el Este y positivos en el Oeste.
Clima, microclima y confort 65

 Atmósfera. La nubosidad, junto con la turbidez debida a la presencia de


partículas, limita la cantidad de radiación solar directa que incide sobre la
superficie.
 Latitud del lugar. La latitud es la magnitud más importante a la hora de po-
sicionar la superficie dentro del planeta, dado que de ella dependen las
trayectorias solares que se vislumbran en cada lugar y, por ello, el ángulo
de incidencia de la radiación.
 Posición en el tiempo. La magnitud de la radiación y el ángulo de inci-
dencia de la misma dependen de forma obvia del momento del año en el
que se produce, tanto en fecha como en hora. Los parámetros empleados
para posicionar el Sol, en su recorrido celeste son la altura solar (ángulo
formado por los rayos solares con la horizontal) y el acimut solar (ángulo
formado por la proyección de dichos rayos con la dirección Sur). La fi-
gura siguiente muestra de modo gráfico las nociones de acimut y altura
solares.

Cénit

Sol

O2

h Altura
Norte
i Inclinación A Azimut
Sur
γ Orientación

Plano horizontal

FIGURA 2.3. Azimut y altura solares. Fuente: elaboración propia, GEE.

 Altitud. A mayor altitud, los rayos del Sol deben atravesar una menor dis-
tancia dentro de la atmósfera, por lo que se reduce su reflexión, aumen-
tando el valor de la radiación directa.
66 Ángel Martínez

 Albedo. Incrementa la reflexión de radiación hacia la superficie por parte


del entorno. Su valor oscila entre aproximadamente 0,85 para la nieve re-
cién caída y 0,15 para bosques o agua de mar, tomando un valor medio
aproximado de 0,2 en zonas urbanas.

Efecto invernadero
El fenómeno del efecto invernadero (también aprovechado en energía solar
térmica), se basa en las variaciones de los coeficientes de transmisión en los ma-
teriales en función de las longitudes de onda de los rayos que los atraviesan.
Todos los cuerpos poseen tres coeficientes básicos en relación con su compor-
tamiento frente a la incidencia de rayos solares (o de otro tipo) sobre su superficie.
Estos coeficientes, cuya suma es obviamente uno (100%), son:
 Reflexión. Fracción de la radiación que rebota sobre la superficie del
cuerpo, siendo reenviada en una dirección dependiente del ángulo con el
que incide.
 Absorción. Fracción de la radiación que permanece en el cuerpo, incre-
mentando su energía interna.
 Transmitancia. Fracción de la radiación que atraviesa el cuerpo, de modo
que continúa su camino.
El coeficiente de transmisión varía en función de la longitud de onda de los
rayos que atraviesan el cuerpo, propiedad en la que se basa el principio del efecto
invernadero.
Así, el simple hecho de cerrar un espacio mediante un vidrio expuesto a la ra-
diación solar, permite crear dicho efecto mediante el siguiente proceso:
El Sol, con una temperatura superficial cercana a los 6.000 K, emite radiación
de entre 4 y 70 mm de longitud de onda. Para esas longitudes de onda, el vidrio es
prácticamente transparente, presentando coeficientes de transmisión muy altos, de
modo que la radiación penetra en el espacio cerrado. Este espacio se calienta gra-
cias a este aporte de energía, pero su emisión se sitúa alrededor de la banda infra-
rroja, entre 0,25 y 2,5 mm.
El vidrio no permite el paso de esta radiación, puesto que su transmisividad es
muy baja para dichas longitudes de onda, por lo que el recinto no pierde energía por
radiación, si bien debe asegurarse un cierto aislamiento para que las pérdidas no se
produzcan por conducción.
Debe asegurarse además la presencia de objetos oscuros (alto coeficiente de ab-
sortividad) en el punto de incidencia de la radiación, de modo que capten la mayor
cantidad de la energía que incide sobre ellos.
Clima, microclima y confort 67

Este sencillo principio de funcionamiento es utilizado tanto en los captadores


solares térmicos como en las galerías acristaladas de los edificios (conocidas, de
hecho, como invernaderos).

Datos horarios de radiación


Entre todos los métodos de simulación de consumos energéticos de edificios,
los modelos horarios son los que poseen una mayor precisión. Sin embargo, existe
una importante restricción para su uso, dado que no hay muchas series de datos cli-
máticos medidos de forma horaria, en concreto en el formato estándar conocido
como TRY (Test Reference Year).
Este formato contiene datos horarios de temperatura, humedad relativa, velo-
cidad y dirección de viento y, por supuesto, radiación solar sobre horizontal. En el
caso de esta última, existe una doble información, puesto que se ofrecen datos de
radiación tanto global como difusa (obviamente la radiación directa queda perfec-
tamente definida restando ambas).
Para un análisis de consumos energéticos de un edificio completo basta con
utilizar métodos mensuales, pero si se desean analizar comportamientos dinámicos
de determinadas zonas del edificio o ciertas evoluciones, será preciso utilizar datos
horarios, por lo que se debe acudir a las fuentes apropiadas.

2.1.2.1.2. Diagramas de trayectorias solares


El modo en el que la radiación solar incide sobre muros y huecos acristalados
depende de varios factores como la energía total incidente (que puede obtenerse de
series de datos o ser medida directamente), datos geométricos (orientación e incli-
nación) y la presencia de obstáculos entre el Sol y la superficie de estudio.
Por ello, el diseñador debe saber cómo bloquean la radiación dichos obstácu-
los (se entiende que su componente directa). Existen herramientas de uso sencillo
para realizar estos cálculos, entre las cuales destacan los diagramas solares.
Los diagramas de trayectorias solares consisten en ilustraciones en dos di-
mensiones del movimiento solar en el cielo, representado por una línea. La pro-
yección de este movimiento tridimensional sobre un plano, junto con la del
horizonte, mostrará las horas exactas de sombreamiento de la radiación solar di-
recta.
Por representar el movimiento del Sol, los diagramas dependen de la latitud de
la localización estudiada y de la fecha a analizar, siendo posible mostrar varios mo-
mentos del año (generalmente uno por cada mes) en un mismo diagrama. Esta re-
presentación permite análisis mensuales de sombreamiento, generalmente
suficientes para el estudio del horizonte. En el caso de otros obstáculos como ale-
ros o edificios adyacentes, necesitaremos análisis horarios.
68 Ángel Martínez

Existen dos diagramas de uso común: El diagrama cilíndrico y el diagrama es-


tereográfico. Ambos muestran claramente los valores de altitud y azimut solares,
cada uno proyectando de una forma diferente.
El diagrama cilíndrico (figura 2.4) sitúa la referencia (el punto a estudiar) en
el centro de un cilindro vertical, de modo que el Sol incide sobre dicho cilindro
mientras recorre su trayectoria diaria. Los ejes representan los ángulos solares de
azimut (eje de abscisas) y altura (eje de ordenadas). La siguiente figura muestra un
diagrama cilíndrico para una latitud de 40º N.

FIGURA 2.4. Diagrama cilíndrico para 40º N. Fuente: elaboración propia, GEE.

En la figura 2.5 se muestra el mismo diagrama, con un horizonte incluido.


La línea que representa el horizonte cruza varias trayectorias, especialmente
aquellas pertenecientes a la época invernal, dado que su altura solar es menor. Por
ejemplo, de la observación del diagrama se deduce que no existe radiación solar
directa sobre la referencia del día 21 de diciembre, salvo unas pocas horas a me-
diodía, entre las 10:00 y las 13:30 horas, aproximadamente.
Clima, microclima y confort 69

FIGURA 2.5. Diagrama cilíndrico con horizonte. Fuente: elaboración propia, GEE.

En la página web del Grupo de Energía y Edificación aparece una herra-


mienta que permite al estudiante construir su propio diagrama cilíndrico, inclu-
yendo un horizonte, para distintas latitudes.

Diagrama estereográfico
Por su parte, el diagrama estereográfico es una proyección horizontal de la bó-
veda celeste (y de las trayectorias solares), lo que implica que el hemisferio celeste
es reducido a un círculo en el plano.
En las siguientes figuras, se muestra una plantilla de ejemplo. La segunda fi-
gura incluye las trayectorias solares sobre el horizonte, correspondiendo a latitudes
cercanas a los trópicos (23º).
La figura 2.6 muestra cómo la altura de cada trayectoria crece a medida que
se aproxima al centro, es decir, a medida que se aproxima al cénit en una pers-
pectiva tridimensional, y es cero en la circunferencia exterior, que corresponde al
horizonte.
70 Ángel Martínez

FIGURA 2.6. Plantilla de diagrama estereográfico. Fuente: elaboración propia, GEE.

De nuevo, crear el diagrama consiste en colocar puntos de acuerdo con dos va-
riables, altura y azimut solares (el mismo proceso llevado a cabo en el caso del dia-
grama cilíndrico).
A continuación, se muestra un diagrama estereográfico que contiene todos los
datos que puede mostrar (trayectorias solares y representaciones del horizonte). Esta
serie comienza con la representación de una pareja de edificios y algunos árboles, con
una ligera pendiente en el Sur. Las otras dos figuras muestran la traslación sobre el
diagrama de los ángulos de altitud subtendidos para los distintos puntos significati-
vos y cómo interfieren estos con las trayectorias solares a lo largo del año.
Clima, microclima y confort 71

FIGURA 2.7. Diagrama estereográfico con horizonte. Fuente: GEE.

Una vez que el diseñador ha introducido el horizonte y los demás obstáculos


en el diagrama, resulta sencillo evaluar las pérdidas de radiación directa recibida (la
radiación difusa es idéntica en cualquier caso).

2.1.2.1.3. Cálculos de radiación aplicados a edificios


Desde un punto de vista bioclimático, la radiación se debe tener en cuenta de
acuerdo con su relación con los edificios. Así, existen varios cálculos que deben
ser llevados a cabo:
 Radiación global sobre superficies (ventanas).
72 Ángel Martínez

 Radiación global sobre superficies opacas (muros y cubierta).


 Radiación directa bloqueada por sombras propias (aleros, etc.).
Todos estos cálculos serán explicados en profundidad en los siguientes capítu-
los. Por el momento, es de gran importancia saber cómo calcular la cantidad de ra-
diación (en energía o potencia para determinados momentos) que incide sobre una
superficie situada con orientación e inclinación dadas.
Todos los cálculos necesarios acerca del movimiento solar, ya estudiados en los
módulos solares previos, se encuentran implementados en herramientas disponi-
bles en la web del Grupo de Energía y Edificación.
De este modo, la radiación horaria es fácilmente calculable a partir de datos
mensuales. En cualquier caso, algunas fuentes de datos climáticos no ofrecen los
datos en términos de energía sino de horas de insolación. Para transformar dichos
datos en otros más útiles existen diversos procesos, uno de los cuales se encuentra
implementado en la mencionada herramienta.
2.1.2.1.4. Influencia sobre el planeamiento urbano: Cálculos
El planeamiento urbano, en términos de urbanismo sostenible, es una ciencia
compleja, dado que existen muchos factores a tener en cuenta como anchura de los
viales, situación de edificios, vegetación, tráfico, etc. Desde un punto de vista de la
captación solar, todos estos aspectos se reducen a la exposición o protección frente
a la radiación.
Un planeamiento urbano sostenible efectivo debe situar los edificios con una
gran fachada Sur con objeto de recibir la mayor cantidad de radiación en el caso de
inviernos fríos (que tienen lugar en la mayor parte de Europa). Por ello, los viales
deben tener orientación Este-Oeste.
Los factores como vegetación, aleros y otras protecciones solares se explica-
rán en capítulos posteriores de este mismo módulo, si bien es un buen momento
para dar unas pinceladas acerca de diseño de viales.
Existe una importante relación entre la altura de los edificios y la distancia
entre ellos. Es obvio que cuanto más alto sea un edificio, será necesaria una mayor
distancia hasta el siguiente situado al Norte de modo que la radiación solar puede
incidir sobre este.
Si se desea obtener ganancias solares invernales (zonas de inviernos fríos), se
debe evitar que los edificios se sombreen entre ellos. Existe una referencia general
que consiste en evitar cualquier sombreamiento entre ellos en el día del solsticio de
invierno (21 de diciembre) a las 12:00 (Tiempo Solar Verdadero, que corresponde
aproximadamente con las 13:00).
Por ejemplo, a una latitud de 41,6º (Zaragoza), la altura solar en dicho ins-
tante es aproximadamente de 26º. Si se desea cumplir lo expuesto anteriormente
Clima, microclima y confort 73

para edificios de una altura de 18 metros (bajac5 alturas), la distancia mínima


entre ellos para que no existan sombras será de al menos:

D u 18 / tan (26º) u 36,9 metros

Como regla general, la distancia será entre 2 y 2,5 veces la altura de los edifi-
cios. Colocar los edificios a dicha distancia asegura un 0% de sombreamiento en el
momento reseñado, aunque existirán sombreamientos antes y después de medio-
día, debido al ascenso y bajada del Sol.
En resumen, los criterios de distancia entre edificios son función de la latitud,
tanto para exposición como bloqueo de la radiación solar.

2.1.2.2. Temperatura
La temperatura es un factor fundamental en el diseño bioclimático, puesto
que es la diferencia de temperaturas entre la vivienda y su entorno la que origina
las transferencias de calor y las consiguientes demandas energéticas para clima-
tización.
A la hora de evaluar unas condiciones concretas, se distingue entre temperatura
de bulbo seco y temperatura de bulbo húmedo. De forma sencilla, se puede afirmar
que la temperatura de bulbo seco es la que refleja un termómetro común de mer-
curio, siendo directamente la temperatura del aire.
Los datos climáticos y demás referencias utilizan este concepto en sus tablas6.
Por su parte, la temperatura de bulbo húmedo o temperatura húmeda se mide
con un termómetro similar, pero cuyo bulbo (depósito de mercurio) se encuentra en-
vuelto en un paño húmedo y bajo la corriente de aire provocada por un ventilador.
El agua evaporada absorbe calor y disminuye la temperatura reflejada por el ter-
mómetro. Este efecto es mayor cuanto menor sea la humedad relativa.
Existe una tercera temperatura registrable denominada «temperatura ra-
diante», medida mediante un termómetro de bulbo negro (aproximando al cuerpo
negro) y expuesto al Sol, de forma que la radiación incidente aumenta la tempe-
ratura.
Tanto la temperatura radiante como la de bulbo húmedo permiten evaluar la
sensación térmica. Puesto que en el interior de las viviendas, la radiación es in-
existente de forma general, la sensación térmica, y por ende el confort se relacio-
nan con la temperatura seca y la humedad relativa, como se detalla en el apartado
correspondiente de este texto.

6. A modo de ejemplo, se puede visitar la página <http://gee.unizar.es>.


74 Ángel Martínez

2.1.2.2.1. Influencia de la temperatura


El factor temperatura incide de manera crítica sobre los dos pilares de la ar-
quitectura bioclimática: el confort y las demandas energéticas.
Como se comenta en el apartado anterior, el tema de confort se detalla en el ca-
pítulo correspondiente, por lo que aquí no entraremos en más detalles que insistir
en la idea de la conveniencia de mantener la temperatura en umbrales adecuados en
cada estación, cuestión que depende también sobre todo del nivel de vestimenta y
la actividad desarrollada.
En lo que respecta a las demandas energéticas, se debe hacer una reflexión
acerca del origen de las mismas. A un nivel sencillo, la demanda energética posee
una serie de fuentes con dependencia directa de la temperatura:
 Pérdidas por convección-conducción a través de la envolvente del edifi-
cio. Esta magnitud, de forma instantánea (potencia) o en un determinado
periodo de tiempo (energía), sigue la siguiente ley:

Q u U ! A ! (Tint i Text)

donde U representa la transmitancia térmica de un determinado cerra-


miento, A es su área, Tint es la temperatura interior del recinto y Text la tem-
peratura ambiente.
 Pérdidas por renovaciones de aire. Las renovaciones de aire de los recin-
tos son intercambios de aire entre el interior y el exterior. Básicamente se
distinguen dos causas para estos intercambios, la ventilación voluntaria
por apertura de huecos o medios mecánicos y las infiltraciones produci-
das por las carpinterías (que serán función de su calidad).
En este caso, la energía o la potencia siguen leyes de este tipo:

Q u n ! V ! ρ !cp !(Tint i Text)

donde n es el número de renovaciones en un determinado tiempo, V es el


volumen de aire del recinto, ρ es la densidad del aire, cp su poder calorí-
fico y la misma diferencia de temperaturas del caso anterior.

2.1.2.3. Humedad relativa


Se conoce como humedad relativa a la cantidad de agua presente en el aire en
unas determinadas condiciones sobre el máximo que puede admitir dicho aire a la
temperatura en la que se encuentra, sin producirse condensación.
Se suele expresar en términos de porcentajes, de forma que una humedad del
100% indica una situación de saturación, donde no «cabe» más agua en el aire.
Clima, microclima y confort 75

Esta magnitud se suele medir por medio de un higrómetro. Debido a que el


confort depende tanto de la temperatura como de la humedad relativa, existen
también aparatos de medida, denominados termohigrógrafos, que reflejan ambas
magnitudes durante un periodo de tiempo. Un ejemplo se muestra en la siguiente
figura:

FIGURA 2.8. Termohigrógrafo. Fuente: Wikipedia.

La dependencia de la humedad relativa con la temperatura es obvia, dado que


la humedad de saturación es función directa de la temperatura, de forma que a
mayor temperatura de una masa de aire, esta humedad de saturación es mayor.
Esta relación implica que, existiendo la misma cantidad de agua en una masa
de aire, al calentar esta la humedad relativa se reduce. Un ejemplo de esta situa-
ción se produce en verano, cuando existen grandes subidas diurnas de las tempe-
raturas, lo que provoca caídas en la humedad relativa y sensación de sequedad a
pesar de que probablemente la cantidad de agua en el aire, es decir, la humedad
absoluta medida en términos de gramos de agua por kilogramo (o por metro cú-
bico) de aire es la misma.
76 Ángel Martínez

2.1.2.3.1. Influencia de la humedad relativa


La presencia de agua en el aire, que suele ser expresada en términos de hume-
dad relativa, posee dos características esenciales en relación con la arquitectura bio-
climática:
 En primer lugar, es parte clave del confort, que suele ser definido en tér-
minos de temperatura seca y porcentaje de humedad relativa. El valor de
confort es función de otros factores, como se comentará en el capítulo co-
rrespondiente.
 Por otro lado, las variaciones en la cantidad de agua presente en una masa
de aire tienen lugar siguiendo procesos de absorción o liberación de ener-
gía, debido a su calor latente. Este hecho será aprovechado en ciertas téc-
nicas de arquitectura bioclimática como la humectación.

2.1.2.4. Viento. Dirección y velocidad


El factor viento es claramente importante en el diseño residencial, no solo desde
un punto de vista bioclimático sino también desde la visión «tradicional». Su in-
fluencia abarca varios conceptos tanto en demanda de energía como en confort:
 En invierno, su presencia provoca disconfort en el exterior de los edificios.
 Incrementa la demanda energética de los edificios, dado que modifica el
factor de convección exterior de la envolvente y, principalmente, porque
aumenta en gran medida las infiltraciones, puesto que crea diferencias de
presión entre las hojas de los huecos.
 En verano puede resultar agradable e incrementa la posibilidad de reali-
zar una ventilación cruzada que refresque la vivienda, en caso de que el
diseño de la misma lo permita.
 El viento posee la capacidad de arrastrar la contaminación, por lo que
puede limpiar el aire de la ciudad, siempre que no se ubiquen industrias
contaminantes a barlovento7.
Las dos variables principales que definen el viento son dirección y velocidad,
y cada una de ellas se expresa según estándares que se muestran a continuación.
En el caso de la dirección, la solución gráfica empleada es la rosa de los vien-
tos, consistente en un círculo que marca los puntos cardinales, tanto los cuatro prin-
cipales como varios secundarios.
Sobre dichos ejes radiales se introducen las frecuencias de aparición de viento
en cada una de las direcciones. Los grupos de frecuencias suelen abarcar unos 30º,
de forma que existen 12 grupos.

7. Dirección por la que viene el viento.


Clima, microclima y confort 77

A modo de ejemplo, se muestra una rosa de los vientos realizada a partir de me-
diciones del Aeropuerto de Zaragoza (mes de enero):

Frecuencia de la dirección del viento

Variable: 0,2% Calma: 17,8%

FIGURA 2.9. Rosa de los vientos para el Aeropuerto de Zaragoza en el mes de enero. Fuente: AEMET.

En este caso, las frecuencias en cada uno de los sectores muestran la proce-
dencia del viento (viento proveniente del Noroeste). Existen otras fuentes donde se
muestra los datos al revés, es decir, frecuencia de direcciones hacia donde se dirige
el viento.
Por su parte, la velocidad se muestra en sencillas gráficas de agrupación de fre-
cuencia de rangos de velocidades, incluyendo la calma (velocidad cero). El viento
mostrado en la figura 2.9 quedaría en este caso representado por la figura 2.10.
Estos análisis son importantes tanto a modo descriptivo general, afirmando las
características del microclima de una cierta zona, como a nivel puntual, de modo
que se puede llegar a analizar, a modo de ejemplo, si existe una cierta brisa en las
horas más calurosas (a media tarde) del verano en una determinada dirección y para
una cierta localidad, de manera que puedan implementarse técnicas de humecta-
ción en edificios diseñados adecuadamente.
78 Ángel Martínez

Frecuencia de la velocidad del viento

28,1

18,8
17,8
16,3

12,8

3,6
2,2
0,2 0,1
Calma 01-06 06-10 11-15 16-20 21-25 26-30 31-35 36-40 41-45 46-50 >50

FIGURA 2.10. Diagrama de velocidades de viento para el Aeropuerto de Zaragoza en el mes de enero.
Fuente: AEMET.

2.1.2.5. Albedo
Por «albedo» se entiende la porción, bien en tanto por uno o en porcentaje,
de la radiación que incide sobre una superficie y es reflejada por la misma.
Este término influye de forma importante sobre la radiación difusa presente en
una zona, dado que es función de ciertos aspectos del entorno como colores, textu-
ras o materiales.
El mayor valor de albedo que se encuentra en la naturaleza pertenece a la nieve
recién caída. Este material posee un valor de albedo de 0,9, es decir, refleja el 90%
de la radiación reflejada. Es por esta razón por la que conviene una adecuada pro-
tección visual en este entorno.
Por su parte, los valores menores pertenecen a la superficie oceánica (0,05) y
a los bosques (inferior a 0,1).
En un entorno urbano, se suele tomar 0,2 (20%) como valor general en si-
mulaciones energéticas. En la realidad, se puede variar el valor del albedo de una
zona mediante la disposición de láminas de agua o zonas lisas de acabados cla-
ros. De esta manera se aumentará la captación en las fachadas situadas directa-
mente al Sur.
Clima, microclima y confort 79

2.2. Obtención y uso de datos climáticos


A la hora de hacer determinadas estimaciones cuantitativas sobre variables
estructurales en edificios, con respecto a su consumo energético, es necesario dis-
poner de datos de las variables meteorológicas descritas en el apartado 1. Pero a
la hora de realizar un estudio profundo de microclima, no siempre es fácil encon-
trar datos disponibles de una determinada localidad, sobre todo para núcleos po-
blacionales pequeños.
En los últimos años, sobre todo debido al fuerte desarrollo de los sistemas de
energías renovables, ha surgido una mayor demanda de estos datos. A nivel insti-
tucional, cada vez se están poniendo mayor número de herramientas disponibles a
disposición de la población. Esto, sumado al desarrollo y ya uso generalizado de In-
ternet y las nuevas tecnologías de la información, hace que, por ejemplo, ya exis-
tan muchas comunidades que ofrecen servicios gratuitos de distribución de datos
meteorológicos.
En este apartado se hace una síntesis de las fuentes disponibles más accesibles
y con información más útil.

2.2.1. Fuentes de datos


2.2.1.1. Estaciones meteorológicas
Una estación meteorológica es una instalación destinada a medir y registrar re-
gularmente diversas variables meteorológicas. Estos datos se utilizan tanto para la
elaboración de predicciones meteorológicas a partir de modelos numéricos como
para estudios climáticos.
Hay dos tipos de estaciones meteorológicas: automáticas y manuales. Las es-
taciones meteorológicas automáticas almacenan o envían los datos a través de se-
ñales y están completamente automatizadas, pudiendo prescindir del factor humano
(salvo en cuestiones de mantenimiento), a diferencia de las tradicionales o manua-
les, donde la recopilación de datos se lleva a cabo por observadores.
La principal ventaja de las estaciones automáticas respecto de las estaciones
manuales, es la mayor frecuencia en la adquisición de datos. Sin embargo, los in-
convenientes son la imposibilidad de obtener valores de determinadas variables,
con lo cual hay una pérdida de información. Asimismo, los datos de estaciones au-
tomáticas no están sujetos a una valoración constante y existen periodos de huecos
en las series de datos o datos erróneos, debido a averías prolongadas en las mis-
mas, dada la ausencia de observadores.
Por otro lado, dependiendo de la variable meteorológica en estudio y de la ti-
pología de la estación, normalmente los datos registrados son datos horarios, datos
80 Ángel Martínez

diarios, o datos a horas tipo (por ejemplo: 00, 07, 13, 18). Estas cuatro horas son
consideradas como los cuatro datos diarios más representativos, ya que suponen
una síntesis de la evolución de una determinada variable a lo largo de un día.

2.2.1.2. Información satelital


Los satélites meteorológicos son satélites artificiales que tienen como objetivo
mantener bajo control la atmósfera terrestre y recoger datos y elementos útiles para
el servicio mundial de previsiones meteorológicas.
Además de proporcionar imágenes sobre la evolución del sistema de nubes, de
las zonas ciclónicas, del estado de la nieve, etc. Estos satélites están dotados de sen-
sores especiales capaces de determinar variables meteorológicas a diversos niveles
atmosféricos.
Países como Estados Unidos, Rusia, Japón, India y China tienen sus propios sa-
télites meteorológicos. En Europa, la ESA (European Space Agency) posee varios
satélites geoestacionarios de la serie Meteosat.

2.2.1.3. Bases de datos

La Agencia Estatal de Meteorología


En España la mayor base de datos meteorológicos pertenece a la Agencia Esta-
tal de Meteorología (AEMET). Esta nueva Agencia Estatal ha asumido todas las
competencias y funciones del hasta ahora Instituto Nacional de Meteorología (INM).
La Agencia Estatal de Meteorología tiene distribuidas por todo el país multi-
tud de estaciones, gestionadas por los centros meteorológicos territoriales y las de-
legaciones territoriales en cada Comunidad Autónoma.
Dentro de los servicios que ofrece la AEMET hay parte que están sujetos a
tasas, parte sujeto a precios públicos y parte se ofrece de manera gratuita. En su pá-
gina web www.aemet.es podemos encontrar distinta información pública de algu-
nas de sus estaciones meteorológicas
La información ofrecida en la página, puede encontrarse en la sección «El
Clima», en «Datos climatológicos», donde se pueden encontrar cinco subapartados:
 Umbrales por provincia: Días en los que se han superado los valores um-
brales de precipitación y rachas de viento.
 Resumen climatológico: Informe mensual sobre distintas variables mete-
orológicas e nivel nacional.
 Valores normales: Valores climatológicos normales para distintas esta-
ciones.
 Valores extremos: Se puede obtener el valor extremo para un determinado
observatorio, un conjunto de variables, o un periodo de tiempo (un mes).
Clima, microclima y confort 81

 Efemérides: Las efemérides son situaciones notables ocurridas en una de-


terminada fecha. Así, marcando el día deseado, se pueden encontrar los
sucesos en torno al clima anómalos a nivel nacional.

Comunidades Autónomas
Actualmente algunas comunidades autónomas y provincias españolas también
disponen de servicios meteorológicos propios, donde se disponen de datos clima-
tológicos de mayor número de estaciones que en la página de la Agencia Estatal de
Meteorología. En alguna de ellas, se pueden hasta descargar archivos horarios de un
determinado periodo.
Algunas de ellas son:
 Aragón: En la página <http://gee.unizar.es> del Grupo de Energía y Edi-
ficación de la Universidad de Zaragoza.
 Cataluña: En Cataluña está la web del Servei Meteorologic de Catalunya
<www.meteocat.com>.
 Castilla La Mancha: Servicio Integral de asesoramiento al regante
<http://crea.uclm.es/siar>.
 Galicia: El Centro de Investigación e Información de Galicia
<www.meteogalicia.es> o a través del Sistema de Información Ambien-
tal de Galicia <www.siam-cma.org/meteoroloxia/datosestacions.htm>.
 La Rioja: A través del Servicio de Meteorología del Gobierno de la Rioja
<http://ias1.larioja.org/estaciones/estaciones/mapa/portada/index.jsp>.
 Navarra: A través de la página del Gobierno de Navarra, directamente o
a través de <http://meteo.navarra.es>.
 País Vasco: <http://www.euskalmet.euskadi.net> de la Euskal Meteoro-
logia Agentzia.
 Valencia: Servicio de Tecnología de Riego de la Consellería de Agricul-
tura, Pesca y Alimentación <http://estaciones.ivia.es/estacion>.

Otras fuentes de datos en la web


Además de las fuentes oficiales, también se pueden encontrar datos en páginas
de información meteorológica. Aquí se detallan algunas de estas:
En la página: <www.tutiempo.net>. Además de previsiones meteorológicas, se
puede encontrar información diaria detallada y medias mensuales, de distintas lo-
calidades a nivel mundial de forma gratuita.
Otra página que ofrece datos de manera gratuita es: <www.wunderground.com>.
Aunque esta ofrece datos horarios, solo pueden visualizarse para un día concreto,
especificado previamente.
82 Ángel Martínez

Por otro lado, la Comisión Europea, ha puesto a disposición de los usuarios un


sistema para evaluar las posibilidades de generación de energía solar fotovoltaica
de distintas partes de Europa, donde se pueden descargar datos de radiación solar y
temperatura. Se llama PVGIS (sistema de información geográfica sobre energía fo-
tovoltaica), y ha sido desarrollado por el servicio científico interno de la Comisión,
el Centro Común de Investigación.
Los servicios interactivos de PVGIS se encuentran en la dirección siguiente:
<http://re.jrc.ec.europa.eu/solarec>. Los distintos mapas solares pueden descargarse
en: <http://re.jrc.ec.europa.eu/pvgis/>.

Libros de referencia
Además de las páginas web, se puede encontrar información en publicaciones
realizadas por distintas entidades, donde pueden encontrarse distintos tipos de me-
dias mensuales y anuales.
A nivel nacional, cabe resaltar las publicaciones de Atecyr. Es una organización
no lucrativa cuyos fines fundamentales están orientados a la creación, recopilación,
y divulgación de la información técnica y científica, relacionada con las tecnologías
de la calefacción, acondicionamiento del aire, refrigeración y ventilación, y ener-
gía y medio ambiente. Tienen publicados varios libros con datos meteorológicos
destinados al dimensionamiento de instalaciones.
En cuanto a la radiación se refiere, se han publicado varios atlas a lo largo de
estos años. A nivel estatal la única referencia es el Atlas de radiacion solar de Es-
paña (Font, 1984), realizado por el Instituto Nacional de Meteorología y que, hasta la
fecha, no ha sido actualizado. Este trabajo presenta mapas de isolíneas de valores me-
dios, anuales y mensuales, de la irradiación solar global y de duración de la insolación
directa (horas de Sol). Los datos considerados corresponden al periodo 1955-1980.
En las distintas comunidades autónomas has sido publicados: Atlas de radia-
ción solar a la Comunitat Valenciana (Generalitat Valenciana, 1987), Atlas de ra-
diación solar del País Vasco (EVE, 1992), Atlas de radiacio solar a Catalunya
(Baldasano et al., 1992, 1996 y 2001) y Atlas de radiación solar de Aragón (1995
y 2008), recopilados en el GEE.

Aplicaciones informáticas con bases de datos


Existen aplicaciones informáticas que ya llevan incorporadas bases de datos
para su funcionamiento y uso, aunque también existen a la venta bases de datos
meteorológicas.
Este es el caso de Meteonorm, aplicación diseñada para ofrecer los datos ne-
cesarios para el diseño de instalaciones de energía solar, diseño de edificios, cale-
facción y refrigeración.
Clima, microclima y confort 83

2.2.2. Tratamiento de datos


En el caso de métodos de cálculo detallados se necesitan valores medios hora-
rios de: temperatura seca, humedad, velocidad del viento, radiación sobre superfi-
cie horizontal global y difusa (o dos valores independientes) de un año completo o
de un período (semana o mes), donde el conjunto de datos horarios debe ser repre-
sentativo del clima analizado (Argiriou A. et al., 1999).
Estos datos reciben diferentes nombres. En Estados Unidos a esta agrupación
se le llama TMY (Typical Meteorological Years), mientras que en Europa se co-
noce como TRY (Test Reference Years).
La representación climática a través de un TRY tiene validez solo para un
área geográfica limitada (Lund H., 1985) y es usada por métodos detallados ho-
rarios para:
 Obtener las cargas de consumo o aportes, y los valores medios de tempe-
raturas en las diversas zonas que componen un edificio.
 Comparar alternativas constructivas en la fase de prediseño, teniendo en
cuenta la transferencia dinámica en los cerramientos del edificio y el con-
trol de los sistemas auxiliares de forma horaria.
A grandes rasgos, podemos considerar dos tipos de TRYs, según el tipo de
datos que contienen: Los que se han construido a base de series de datos reales ho-
rarios y los que se han construido a partir de datos medios de las distintas variables,
llamados TRYs sintéticos (Gansler R. A. et al., 1994).
En los subapartados siguientes se va a describir cómo obtener un TRY, a par-
tir de datos climáticos medios mensuales y mediante series de datos horarios anua-

2.2.2.1. Ficheros TRY basados en datos medios mensuales


En el caso de no disponer de datos horarios se podrá construir un TRY a partir
de datos medios mensuales. Bahadori M. N. (1986) propuso un método para su ge-
neración que se basaba en:
 Temperaturas mensuales medias de las máximas y de las mínimas.
 Radiación global sobre horizontal o el índice de nubosidad Kt (Turégano
J. A. et al., 1995).
A partir de estos datos se obtiene la evolución horaria de la temperatura seca y
de la radiación global de un día tipo del mes. Basta con repetir este día para todos los
días del mes y unir los diferentes meses así construidos para generar el año tipo TRY.
Para comprobar la validez de este método Bahadori M. N. et al., (1986) com-
pararon los resultados del consumo de calefacción y de refrigeración de un edifi-
cio de referencia situado en Ottawa (Canadá) utilizando los diferentes TRYs
sintéticos y reales.
84 Ángel Martínez

Realizó dos variaciones constructivas del edificio inicial, obteniendo tres re-
sultados distintos de consumo energético con los cuales demostraba la validez de la
construcción del TRY a partir de datos medios mensuales cuando se carece de datos
horarios.
En cualquier caso, Bahadori M. N. también pone de manifiesto la existencia
de resultados no aproximados cuando se analizan periodos diarios, debido a que
los días pertenecientes al TRY sintético no dejan de ser equivalentes a un día
medio del mes.
De modo similar, Cannistraro G. et al. (1995), realizaron un estudio compara-
tivo extendiéndolo a 29 poblaciones europeas, simulando un modelo de referencia
con la aplicación de cálculo horario SUNCODE, empleando los TRY de las pobla-
ciones y otro sintético desarrollado por Erbs D. et al. (1983) y referenciado por Can-
nistraro G.
Los resultados obtenidos por Cannistraro G. vuelven a revelar la validez de los
datos sintéticos en el análisis energético de edificios. Tomando como referencia el
consumo proporcionado por SUNCODE con los ficheros TRY para todas las po-
blaciones, la mayor desviación respecto a los ficheros sintéticos era inferior a un 5%,
disminuyendo este valor al aumentar la latitud de la población (correspondiente a
climas más fríos).
En la figura 2.11 se representan los valores de consumo obtenidos por los TRY
reales y por los sintéticos, verificándose la escasa dispersión de resultados.

120

100
Consumo con TRY (GJ)

80

60

40

20
20 40 60 80 100 120
Consumo con TRY sintético (GJ)

FIGURA 2.11. Representación del consumo con ficheros TRY y con TRY sintéticos para el edificio de
referencia localizado en 29 poblaciones europeas. Fuente: Cannistraro G. y otros, 1995.
Clima, microclima y confort 85

2.2.2.2. Metodología para la construcción de un TRY sintético


En el caso de no tener valores climáticos horarios (situación habitual en Es-
paña), se podrá utilizar, para el cálculo del TRY sintético, el método que se detalla
a continuación, de Bahadori M. N. et al. (1986).

Temperatura
Para el día medio de cada mes, la temperatura horaria exterior T(h) se obten-
drá con la ecuación:

1
T(h) u T’ c ! At ! cos (15!(h i 15))
2

h : hora del día analizada (1 a 24 horas).


1
T’ u ! (TmáxcTmín)
2
At u (TmáxcTmín)

Tmáx : temperatura media máxima del mes analizado (ºC).


Tmín : temperatura media mínima del mes analizado (ºC).

ºC
30

25

20

15

10

0 Julio
Enero
i5
1 3 5 7 9 11 13 15 17 19 21 23 Hora

FIGURA 2.12. Temperatura horaria para día medio de enero y julio en Soria, partiendo de los datos me-
dios del INM aplicando el método propuesto por Bahadori M. N. et al. (1986).
86 Ángel Martínez

En la figura 2.12 se muestra el aspecto de las curvas de temperaturas horarias


generadas con el método anterior para la localidad de Soria; se ha partido de los
datos medios mensuales ofrecidos por el Instituto Nacional de Meteorología (INM)
para esta población.

Radiación
Para obtener la radiación difusa (HDHh) y la global horaria (HGHh) sobre una su-
perficie horizontal, datos que conformarán el fichero TRY, se debe partir de los
datos de radiación difusa diaria sobre horizontal (HDH) y global diaria sobre hori-
zontal (HGH).
Si solo disponemos de datos de radiación global diaria, podemos obtener los
datos de radiación difusa diaria, a través del coeficiente de nubosidad KT:

HdH
u 0,91138 i 0,96225 ! KT
HGH

Donde KT se calcula como se muestra a continuación:


HGH
KT u
HG0H

KT : Índice de nubosidad.
HGH : Radiación global diaria para cielo cubierto sobre superficie hori-
zontal (Wh/m2 día ).
HG0H : Radiación global extraterrestre sobre superficie horizontal (Wh/m2 día),
su cálculo debe evaluarse para el día del mes enunciado en la tabla 1
(Mitjà A. et al., 1982).

Donde HG0H se calcula como se muestra a continuación:

24
HG0H u

!1353! 1c 0,033!cos ( 360!N
360 )
!

2
cos (L)!cos (δ)!sen (ws)c !ws!sen (L)!sen (δ)
360

ws : Ángulo horario estimado para la hora de salida del Sol.

ws u ar cos (itag L!tag δ)


Clima, microclima y confort 87

Mes N.º día ‘N’


Enero 17
Febrero 47
Marzo 75
Abril 105
Mayo 135
Junio 162
Julio 198
Agosto 228
Septiembre 258
Octubre 288
Noviembre 318
Diciembre 344

TABLA 2.1. Días para los que debe evaluarse el cálculo de la radiación global diaria sobre superficie ho-
rizontal para día claro (Mitjà A. et al.,1982.).

Para determinar la radiación global horaria media mensual para superficie ho-
rizontal (HGHh) se puede utilizar la ecuación deducida analíticamente por Collares-
Pereira M. (1979):
HGHh  cos w i cos ws
u ! (ac b!cos w) !
HGH 24 2!!ws!cos ws
sen ws i
360
HGHh :
Radiación global horaria para cielo cubierto sobre superficie horizontal.
HGH :
Radiación global para cielo cubierto sobre superficie horizontal.
ws :
Ángulo horario (º) estimado para la hora de salida del Sol.
w :
Ángulo horario (º) estimado para la hora en cuestión, viene referido
al punto medio de la hora considerada.
minutos
w u 15 ! (hora i 12) c
4
a, b : Coeficientes obtenidos mediante las expresiones:
a u 0,409 c 0,5016 ! sen (ws i 60)
b u 0,6609 i 0,4767 ! sen (ws i 60)
El valor medio mensual horario de radiación difusa sobre superficie horizon-
tal (HdHh) se puede calcular a partir del valor de la radiación difusa media mensual
diaria (HdH) según Collares-Pereira M. (1979):
HdHh  cos w i cos ws
u !
HGH 24 2!!ws!cos ws
sen ws i
360
88 Ángel Martínez

HdHh : Radiación difusa horaria para cielo cubierto sobre superficie horizontal.
HGH : Radiación global para cielo cubierto sobre superficie horizontal.
HdH : Radiación difusa para cielo cubierto sobre superficie horizontal. Para
determinar esta se pueden aplicar diferentes modelos en función de
los datos climáticos conocidos de la localización (KT, σ [factor inso-
lación]). Los siguientes modelos de Gopinathan K.K. et al. (1995)
son aplicables a amplios rangos de latitud (36ºN a 61ºN), siendo más
precisa la segunda ecuación.
HdH
u 0,91138 i 0,96225 ! KT
HGH
HdH
u 0,87813 i 0,3328 ! KT i 0,53039 ! σ
HGH
En algunos casos, en la población analizada se facilitan las horas de insolación
media mensual pero no se suministra el dato de la radiación global sobre horizon-
tal (HG). Para obtenerlo, se puede recurrir a la expresión [C.14] de Dogniaux R. et
al. (1983) basada en el factor de insolación y en la latitud (L [º]) del lugar.

HGH
u 0,37022 c (0,00506 ! σ i 0,00313) ! L c 0,32029 ! σ
HG0H

Radiación global y difusa a horaria sobre horizontal

1.200

1.000

800
W/m^2

600
Global julio
400
Global enero
200 Difusa julio
Difusa enero
0
1 4 7 10 13 16 19 22 Hora

FIGURA 2.13. Radiación global y difusa horaria sobre horizontal para un día medio de enero y julio de
Zaragoza, partiendo de los datos medios, Turégano J. (1994).
Clima, microclima y confort 89

La humedad horaria puede generarse a partir de la temperatura horaria y con


la consideración de que la presión de vapor es relativamente constante a lo largo
del día (Goulding J. R. et al., 1993), bajo esta hipótesis se determina la tempera-
tura media diaria del mes analizado y con su humedad media se halla la presión de
vapor media.
Una vez obtenida la presión de vapor media se determina la humedad horaria
a partir de la temperatura horaria y la presión de vapor media.
Si la temperatura seca (T) se encuentra entre i10,9ºC y 25,9ºC, se puede ob-
tener por interpolación con los valores de la tabla C.2. (NBE-CT-79).
Si está fuera del rango anterior, se puede obtener aplicando la ecuación:

7206,7
(72,55 i 7,1385!Ln (T)c4,04!10i6!Ti2)
T
e
Psat (T) u (atm)
1000

T : Temperatura seca, debe introducirse en grados Kelvin (K).

Para obtener la humedad relativa horaria, se deben seguir los siguientes pasos:
 Determinar la temperatura media diaria (Tm).
 Obtener la presión de saturación media (Psat [Tm]).
 Calcular la presión de vapor media diaria a partir de la humedad relativa
media diaria.

Psat (Tm) ! Hm
P_vapor_media u (atm)
100

La humedad relativa horaria es:

P_vapor_media ! 100
Hu (%)
Psat (T)

Viento
El otro parámetro necesario es la velocidad del viento. En la mayoría de los
casos se puede suponer la velocidad media constante para todo el día.
90 Ángel Martínez

2.2.2.3. Ficheros TRY basados en datos horarios climáticos


Partiendo de una serie de datos climáticos horarios como mínimo de 10 años
(preferentemente 30 años), se puede construir el año climático TRY. Por ejemplo,
en el caso de contar con datos de 1980 a 1995, el mes de enero puede ser elegido
del año 1993 y febrero podría ser de 1982, ya que estos pueden ser los más repre-
sentativos del clima analizado.
Un TRY construido de este modo no tiene por qué tener continuidad entre los
datos finales de un mes y el comienzo del siguiente. Este inconveniente se salva
sustituyendo los valores reales tres horas antes y tres después del final del mes, por
una interpolación lineal entre estas de tal modo que se produce la continuidad (Ar-
giriou A. et al., 1999).
El método de selección para la construcción del TRY ha ido variando con la uti-
lización de herramientas informáticas. En principio se elegían días tipo meteoroló-
gicos en los que el parámetro importante era la radiación global horizontal
(Feuermann J. M. et al., 1985).
En el balance energético que rige el comportamiento de los edificios, se nece-
sitan los datos climáticos horarios (TRY). En estos casos no basta solo con la tem-
peratura y la radiación global, también hace falta la radiación difusa, la humedad
relativa y la velocidad del viento, entre otros parámetros.
2.2.2.4. Método de los pesos ponderados
Para seleccionar los meses que definirán el fichero TRY, se puede utilizar el mé-
todo de los pesos ponderados (Pissimanis D. et al., 1988, Marion W. et al., 1995 y
Bahadori M. N. et al., 1986). Este asigna diferente importancia a los parámetros
climáticos. También es conocido como el Método del Laboratorio Nacional Sandia
1978 (modificado por Pissimanis D. et al., 1988).
Los pasos a realizar para aplicar el método de los pesos ponderados son:
1. Para cada mes del calendario, se seleccionan cinco meses del conjunto de
años mediante la función de distribución acumulada de cada uno de los
nueve parámetros diarios siguientes:
 Temperatura máxima (tmáx), mínima (tmín) y media (tm).
 Humedad relativa máxima (hmáx), mínima (hmín) y media (hm).
 Velocidad del viento máxima (vmáx) y media (vm).
 Radiación global diaria horizontal (HG).
La comparación de los meses se realiza mediante el coeficiente estático
FS, definido por Finkelstein J. M. et al. (1971).
Para n observaciones de una variable x, que es ordenada ascendentemente
(x1,x2,..xn), la función de la frecuencia acumulada (CFD) de esa variable
viene dada por la función Sn(x).
Clima, microclima y confort 91

0 Para x < x1

Sn (x) u

1
k i 0,5
n

Para x < xn
{ Para xk < x < xk c 1

Para cada parámetro climático se determina el coeficiente estático (FS) de


un mes (m) de un año particular, realizándose una comparación de la fre-
cuencia acumulada mensual y anual.

n
1
FS u
n
! ∑ sS m (xi) i Sa, m (xi)s
iu1

n : Número de días del mes analizado.


Sm (xi) : Frecuencia acumulada del parámetro climático x, del mes analizado
para el día i.
Sa, m (xi): Frecuencia acumulada del parámetro climático x para el día i, eva-
luado con todos los días de la serie de años del mes analizado.
Una vez obtenido el valor FS para todos los meses y para todos los pará-
metros, se realiza una ponderación de estos, correspondiendo los mayo-
res pesos a las variables climáticas que más influyen en los análisis
energéticos que se realizan con los TRY.
Los cinco meses que se seleccionan son para los que menor valor tiene la
aplicación de la suma ponderada (WS).
9

WS u ∑ wj ! FSj
ju1

∑ : El sumatorio se extiende a los nueve parámetros climáticos analizados (j).


ju1
wj : Peso asignado al parámetro climático j. (En la tabla 2 se muestran los
valores que adopta este según diferentes autores).
FSj : Coeficiente estático para el mes analizado del parámetro climático j.
92 Ángel Martínez

Método tmáx tmín tm hmáx hmín hm vmáx vm HG


Pissimanis D. 0,042 0,042 0,084 0,042 0,042 0,084 0,084 0,084 0,500
Marion W. 0,05 0,05 0,10 0,05 0,05 0,10 0,05 0,05 0,50
Bahadori M. N. 0,05 0,05 0,30 0,03 0,03 0,05 0,05 0,05 0,40

TABLA 2.2. Pesos aplicados en la selección de meses para la creación del fichero climático TRY, según
diversos autores (Argiriou A. y otros 1999).

2. La selección final de los meses que conformarán el TRY, se realiza com-


parando la radiación global sobre horizontal y la temperatura media de
los cinco meses preseleccionados.
El primer criterio de selección se basa en la determinación de la des-
viación media cuadrática de la radiación global; después se comparan
los coeficientes estáticos (FS) para la radiación global y para la tempe-
ratura media diaria.
La desviación cuadrática media (RMSD) se determina para los meses pre-
seleccionados.

N
(xkl i xml)2
RMSD u ∑ N
(kWh/m2h)
lu1

xkl : Radiación global sobre horizontal media mensual horaria del año k
y correspondiente a la hora l (kWh/m2).
xml : Radiación global sobre horizotal media horaria para el mes analizado,
obtenida a partir de los datos climáticos horarios de los años dispo-
nibles de dicho mes (kWh/m2).
N : Número de horas del día en el que la radiación solar no es nula para
el mes analizado (h).

De los cinco meses, se eligen como candidatos aquellos que tienen los
menores valores de desviación cuadrática media, y están comprendidos
dentro del rango de 0,0055 kWh/m2h.
Si entre los dos valores menores hay una diferencia superior al rango an-
terior, el mes seleccionado será el correspondiente al valor inferior.
Cuando hay varios meses que pertenecen al rango, entonces la selección
se realiza mediante los coeficientes estáticos de la radiación global sobre
horizontal y de la temperatura media.
Clima, microclima y confort 93

Primero se selecciona con los menores parámetros FS de la radiación glo-


bal de los meses preseleccionados, utilizándose un rango de 0,04. En este
caso si aparece más de un mes que pertenezca al rango se realizará final-
mente la selección mediante el coeficiente estático de la temperatura
media.
Una vez realizado el proceso anterior, se construye el fichero TRY con los
meses seleccionados, siendo este el año climático tipo a utilizar en los métodos de-
tallados de análisis energético.

2.2.2.5. Método Festa-Ratto


En el artículo de Argiriou A. et al. (1999) se realiza una comparación de dife-
rentes métodos para seleccionar los meses que conformarán el TRY. De entre los
analizados propone como los mejores el Método Festa-Ratto (Festa R. et al., 1993)
y el de Pissimanis D. (anteriormente descrito).
Esta comparación se realiza basándose en los resultados de consumos energé-
ticos obtenidos para diferentes sistemas (un edificio, un colector solar térmico y
otro fotovoltaico), utilizando la aplicación TRNSYS (Klein S. et al., 988) y MIN-
SUN (desarrollado por la Agencia Internacional de la Energía, 1989).
La diferencia existente entre utilizar los dos métodos fue tan solo de un 6%,
mientras que para otros métodos analizados por Argiriou A. et al. (1999) se llega-
ron a estimar diferencias de hasta un 35%.
El método propuesto por Festa R. et al. (1993) tiene mayor complejidad mate-
mática que el propuesto por Pissimanis D. et al. (1988), ya que la selección se rea-
liza mediante la estandarización de los datos climáticos. A continuación, se
desarrollan los pasos a realizar para aplicar el Método de Festa-Ratto.
1. Los parámetros meteorológicos se deben convertir en residuos estandari-
zados respecto a la tendencia de igualación de periodos largos.
Los datos meteorológicos utilizados en este método son:
 Temperatura máxima (tmáx) y media (tm).
 Humedad relativa media (hm).
 Velocidad del viento media (vm).
 Radiación global diaria horizontal (HG).
En primer lugar, hay que definir el residuo estándar X de una variable
x (y,m,d), para el año y, mes m y para el día d se obtiene de la siguiente
expresión:

x (y,m,d) i µx (m,d)
X (y,m,d) u
σx (m,d)
94 Ángel Martínez

µx (m,d) : Media suavizada de la variable x, para el mes m y el día d, es-


timada para todos los años de datos.
σx (m,d) : Desviación estándar suavizada de la variable x, para el mes m
y el día d, estimada para todos los años de datos.

Para obtener la media y la desviación estándar suavizadas se puede recu-


rrir a la técnica de los splines para obtener una curva de datos medios
suave para todo el año, o recurrir al método descrito por Festa R. et al.
(1988).
En este punto se debe determinar el residuo estándar (X) para todas las va-
riables y para todos los días de la serie de años.
2. Una vez obtenidos los residuos estándar, se debe proceder a calcular el
producto de los residuos estándares (z [y,m,d]).

z (y,m,d) u X (y,m,d) ! X (y,m,d c 1)

X (y,m,dc1) : Residuo estándar del día siguiente al evaluado en el pro-


ducto de residuos estándar. En el caso de analizarse el úl-
timo día de un mes, el día siguiente sería para el mes mc1
y el día 1.

A partir del parámetro anterior se obtiene el residuo estándar de primer


orden de Z (y,m,d) para todos los días de la serie de datos anuales.

z (y,m,d) i µz (m,d)
Z (y,m,d) u
σz (m,d)

µz (m,d) : Media suavizada de la variable z, para el mes m y el día d, es-


timada para todos los años de datos.
σz (m,d) : Desviación estándar suavizada de la variable z, para el mes m
y el día d, estimada para todos los años de datos.

3. Una vez determinados los valores residuales estándares y los productos


para cada mes, se determinan las distancias mensuales medias, las des-
viaciones estándares y los coeficientes de Kolmogorov-Smirnov. Estos se
determinan con las siguientes ecuaciones:
Clima, microclima y confort 95

1
Mx (y,m) u
nd (m)
∑ X (y,m,d)
d

1
M M (m) u
x
ny
∑ M (y,m) x
y

1
Sx (y,m) u
nd (m)
! ∑ [X (y,m,d) i M (y,m)] x
2

1
S M (m) u
x
ny
! ∑ [M (y,m) i M x Mx (y)]2
y

Mx (y,m) : Promedio mensual de los residuos estandarizados.


M M (m) : Promedio mensual para la serie de años de los residuos estan-
x

darizados.
Sx (y,m) : Desviación mensual estándar.
S M (m) : Promedio mensual para la serie de años de la desviación estándar.
x

d : El sumatorio se extiende a todos los días del mes analizado.


nd (m) : Número de días del mes estudiado.
ny : Número de años de la serie de datos meteorológicos.

Para determinar el coeficiente de Kolmogorov-Smirnov, se definen las


funciones:
 Fy,m(X0): fracción de valores de X inferiores a X0 del mes m del año y.
 Gm(X0): fracción de valores de X inferiores a X0 del mes m y eva-
luado para el conjunto de años.
Para cada mes m del año y, existen varios parámetros previos a la obten-
ción de la distancia media, estos son los siguientes:

dav (y,m) u sMx (y,m) i M M (m)s x

dsd (y,m) u sSx (y,m) i S M (m)s x

dks (y,m) u máx x sFy, m (X0) i Gm (X0)s


0
96 Ángel Martínez

dav (y,m) : Diferencia entre promedios mensuales.


dsd (y,m) : Diferencia entre desviaciones mensuales estándar.
dks (y,m) : Parámetro de KolmogorovSmirnov.
Los tres valores anteriores deben ser calculados para cada parámetro X y
Z de cada mes individualmente. Con estos resultados se determina final-
mente la distancia promediada (d[y,m]).

d (y,m) u (1 i α i β)!dks (y,m)cα!dav (y,m)cβ!dsd (y,m)

α h β h 0,1 : El valor de estos coeficientes se puede igualar a 0,1 como


indica Festa. R. (1993).

El procedimiento de selección de los meses se basa en el parámetro de la


distancia promediada.
Para los cinco datos climáticos analizados (ver punto 1.º de este método),
se obtiene para cada mes las dos distancias promedio para los parámetros
X y Z.
Para seleccionar los 12 meses que conformarán el año tipo, primero hay
que asignar para cada mes la mayor distancia promedio de las diez posi-
bles (dmáx [y,m]), y el mes elegido (m) será aquel que presente la menor dis-
tancia promedio asignada.
dmín_máx (m) u mín {dmáx (y,m) s 1 ^ y ^ yn}

2.2.2.6. Ficheros TRY basados en métodos mixtos


La dificultad a la hora de construir un TRY real reside en la obtención de se-
ries de datos climáticos completas, ya que los observatorios meteorológicos nacio-
nales o bien no han realizado estas mediciones o bien existen datos de pocos años.
Por otro lado las variables meteorológicas no tienen una relación directa entre sí, con
lo cual la ausencia de variables medidas dificulta mucho la tarea de completar los
archivos de una manera fiable. Así, la solución más frecuente a la hora de construir
un TRY es hacerlo a partir de medias mensuales de varios años.
Pero, como ya se ha mencionado los TRYs sintéticos tienen limitaciones ma-
nifiestas al estudiar situaciones concretas, ya que elimina las situaciones reales de
máximos y mínimos necesaria para el correcto diseño de los sistemas.
Actualmente, hay métodos que proponen la construcción de TRYs mixtos con-
feccionados a partir de datos reales de algunas de las variables requeridas. Un ejem-
Clima, microclima y confort 97

plo es el propuesto por A. de Miguel y J. Bilbao et al, (2004), con datos de tempe-
ratura, humedad relativa y viento real, y datos de radiación simulados.
Este es un método que se ajusta a la situación de la mayoría de las localida-
des españolas, ya que cuentan con estos datos, pero no con datos de radiación con
horarios medidos.

2.3. Confort. Diagrama psicométrico.


Efecto sobre los consumos energéticos
2.3.1. Confort térmico
2.3.1.1. Balance termodinámico del cuerpo humano
Podemos considerar el cuerpo humano como un sistema termodinámico en el
que se producen intercambios térmicos con el exterior. Por lo tanto, tendremos
unas entradas y unas salidas de energía en forma de flujos de calor. Como pode-
mos observar en la figura 2.14: «Transferencias térmicas en el cuerpo humano»,
los actores presentes en este balance son la radiación, la convección, la conducción,
la evaporación pulmonar o respiración, la evaporación cutánea o evapotranspira-
ción y el metabolismo.

Metabolismo

Convección

Conducción

Evaporación

Evapotranspiración

Radiación

FIGURA 2.14. Transferencias térmicas en el cuerpo humano. Fuente: Markus y Morris, Building, climate
and energy, 1980.
98 Ángel Martínez

Con todos los términos mencionados podemos formular la siguiente expresión,


para definir el balance termodinámico en un cuerpo humano:

n R n C i E c M u ΔU(T)

A continuación, analizaremos los diferentes parámetros involucrados en este


balance:

Radiación, R
Definimos radiación como la transferencia de calor sin que para ello exista ni
soporte material ni un contacto con otro objeto. Todos los materiales emiten ener-
gía en forma de radiación electromagnética, cuya intensidad depende de la tempe-
ratura a la que se encuentre dicho material. La radiación infrarroja provoca una
sensación de calor inmediata.
Debido a que todos los cuerpos intercambian energía por medio de la radia-
ción, este elemento puede ser una ganancia o una pérdida en el balance.
Tendremos en cuenta que el intercambio con el entorno próximo se produce
con una longitud de onda larga, que es la energía emitida por los objetos cercanos
que tengamos alrededor y que la ganancia con el entorno lejano se produce con una
longitud de onda corta, la recibida por el Sol, sea por radiación directa, difusa o re-
flejada.
Por otro lado, la pérdida de calor por radiación en el cuerpo humano se produce
con longitud de onda larga.

Convección-conducción, C
La transmisión de calor por convección se produce cuando un material fluido,
ya sea en estado líquido o gaseoso, entra en contacto con otro material; entonces
puede haber una transferencia de calor por el propio movimiento del fluido.
Si el movimiento del fluido se produce de forma natural, por la diferencia de
temperaturas (aire caliente sube, aire frío baja), la convección es natural, y si el
movimiento lo produce algún otro fenómeno (ventilador, viento), la convección
es forzada.
La transmisión de calor por medio de la conducción implica un soporte mate-
rial. El calor se transmite a través de la masa del propio cuerpo. La mayor o menor
facilidad con que el calor se transmite a través de un material lo define como con-
ductor o como aislante térmico.
Ejemplos de buenos conductores son los metales, y de buenos aislantes, los
plásticos, maderas, aire, etc. El coeficiente de conductividad térmica de un material
es una medida de su capacidad para conducir el calor.
Clima, microclima y confort 99

Para el caso que nos ocupa, el equilibrio termodinámico en el cuerpo humano,


la convección se produce por intercambio energético con el aire que se mueve
junto a la piel y la conducción tiene lugar en el caso de que la piel tenga contacto
con otros elementos.

Evaporación, E
Calor de vaporización: Cuando un cuerpo pasa de estado líquido a gaseoso, ne-
cesita absorber una cantidad de calor que se denomina calor de vaporización. Por
ello, cuando el agua se evapora necesita una cantidad de calor que adquiere de su
entorno inmediato, enfriándolo. Por eso los lugares donde hay agua están más fres-
cos, o donde tenemos plantas, ya que estas están continuamente transpirando.
Por ejemplo, cuando un gramo de agua, a 1 bar de presión, se evapora, toma
del ambiente cercano una cantidad de calor igual a 2,42 kJ.
La evaporación en el cuerpo humano puede ser de dos tipos:
 Evaporación pulmonar: se produce cuando respiramos, por lo que la res-
piración en sí misma es una pérdida de calor.
 Evaporación cutánea: también llamada evapotranspiración, toma calor
del propio cuerpo si el ritmo de exudación acumula sudor en la piel o en
la ropa. La tasa de evaporación depende de la cantidad de ropa que lle-
vemos, de la velocidad del aire, que permite un movimiento de la masa
de aire cercana a la piel y, por último, de la presión de vapor ya que la
sudoración depende de la humedad relativa que haya en el ambiente de
tal forma que cuanto mayor sea la humedad relativa menor será la eva-
poración del sudor que se produzca.

El metabolismo, M
El metabolismo es la transformación de energía realizada por el propio cuerpo
en función de la actividad que esté desarrollando y de la persona en cuestión, ya
que cada persona tiene su propio metabolismo y necesita sus propios ritmos para
evacuar calor.
Actividad Potencia producida
Metabolismo basal 60 - 70 kcal/h 70 - 80 W
Actividad sedentaria 100- 120 kcal/h 115 - 140 W
Trabajo ligero 150 - 300 kcal/h 175 - 350 W
Caminar (7 km/h) 300 - 400 kcal/h 350 - 465 W
Trabajo moderado 300 - 480 kcal/h 350 - 560 W
Trabajo duro 450 - 600 kcal/h 520 - 700 W
Trabajo muy duro 600 - 750 kcal/h 700 - 870 W
TABLA 2.3. Energía liberada por el metabolismo en función de la actividad.. Fuente: elaboración propia, GEE.
100 Ángel Martínez

Segundo miembro de la ecuación


El segundo miembro de la ecuación, ΔU, es la variación del contenido energé-
tico que el organismo debe provocar para alcanzar un nuevo equilibrio con otra
temperatura corporal.
En condiciones normales, este incremento es nulo, por lo que la variación de
temperatura también lo es.
Cuando la respuesta fisiológica no puede acomodarse a las circunstancias, puede
producirse hipotermia o hipertermia, según baje o suba la temperatura corporal.

2.3.1.2. Condiciones que afectan al confort

Definición de confort térmico


El estado de confort ha sido definido como aquella condición mental que ex-
presa satisfacción con el ambiente. Un ambiente térmicamente ideal es aquel en el
que los ocupantes no expresan ninguna sensación de calor ni frío. La condición es
un estado neutro en el cual el cuerpo no necesita tomar ninguna acción en particu-
lar para mantener su propio balance térmico.
No debemos confundir el término «confort térmico» con «equilibrio térmico»,
ya que el segundo puede alcanzarse en circunstancias en las que el cuerpo ha reac-
cionado con respuestas que provoquen disconfort.

Condiciones que afectan al confort térmico:

1) Actividad física y mental. El metabolismo


Nuestro cuerpo debe generar calor para mantener nuestra temperatura corpo-
ral, pero también es un «subproducto» de nuestra actividad física y mental. Para
una situación de reposo, el cuerpo consume unas 0,08 kW, frente a una situación de
trabajo, donde se pueden consumir hasta 0,8 kW para un ejercicio físico intenso.
Un componente muy importante en la apreciación de confort reside en una con-
dición mental de cada individuo; esa condición depende de los hábitos o costum-
bres del individuo así como de la educación recibida.
También influye en gran medida el aislamiento natural del individuo: La can-
tidad de tejido adiposo y el vello de cada persona, son «materiales» naturales que
aíslan y reducen las pérdidas de calor. La cantidad de cada uno de ellos depende
del individuo.

2) Ropas de abrigo
La ropa de abrigo mantiene una capa de aire entre la superficie de nuestro
cuerpo y el tejido que nos aísla térmicamente. Aunque la ropa de abrigo provoca una
Clima, microclima y confort 101

sensación de calentamiento del organismo, en realidad lo que hace es reducir las pér-
didas de calor. Como no consume, es el mecanismo más barato energéticamente
hablando para regular la temperatura del cuerpo.
La cantidad de ropa que lleva un individuo afecta directamente a las caracte-
rísticas que deberá tener el ambiente para que el individuo sienta confort térmico.
En la figura 2.15, «Índice relacionado con la vestimenta», podemos observar los
diferentes grados de ropa que puede llevar un individuo y el valor adjudicado a cada
uno de ellos.

0 0,1 0,3 0,5

0,8 1,0 1,5 3 clo

FIGURA 2.15. Factor relacionado con las ropas. Fuente: Markus y Morris, Building, climate and energy, 1980.
102 Ángel Martínez

3) Temperatura del aire


Es el dato que siempre se maneja pero, como decíamos, no es el dato funda-
mental a la hora de alcanzar el confort térmico, ya que es la conjunción de los di-
ferentes datos la que define un estado.

4) Temperatura radiante
Es un factor desconocido, pero tan importante como el anterior y está relacio-
nado con el calor que recibimos por radiación. Podemos estar confortables con una
temperatura del aire muy baja si la temperatura de radiación es alta; por ejemplo,
un día moderadamente frío de invierno, en el campo, puede ser agradable si esta-
mos recibiendo el calor del Sol de mediodía; o puede ser agradable una casa en la
cual la temperatura del aire no sea muy alta (15 ºC), pero las paredes están calien-
tes (22 ºC).
Los resultados de una experiencia efectuada por el Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT) pueden ser muy ilustrativos para entender la importancia de
este factor. Para realizar el experimento, se utilizó una habitación donde las pare-
des podían ser enfriadas, pero a su vez, en esa misma habitación se podía introdu-
cir aire caliente.
La primera parte del experimento consistió en subir la temperatura del aire in-
terior hasta los 48 ºC, y no obstante los ocupantes tenían frío ya que las paredes se
mantenían frías, así, el aporte de calor proveniente de una calefacción por convec-
ción a una temperatura muy superior a la de los cuerpos humanos, no fue suficiente
para compensar las pérdidas debidas a la radiación de los cuerpos ocupantes hacia
las paredes.
Se realizó a continuación la experiencia contraria, se calentaron las paredes y
se bajó la temperatura de aire inyectado hasta los 10 ºC. Esta vez los ocupantes sen-
tían excesivo calor debido a que la refrigeración por convección del aire no era su-
ficiente para compensar el aporte de calor por la radiación de las paredes hacia los
cuerpos.
Esta experiencia muestra el gran papel que juega la pared en la sensación de
confort, que se puede sentir en el interior de un edificio.
Uno de los elementos importantes para lograr el confort, es conseguir un equi-
librio entre la temperatura ambiente y la temperatura radiante de las paredes, en-
tendiendo que esto puede crear una sensación de confort agradable, incluso cuando
la temperatura del aire es baja.

5) Movimiento del aire


El viento aumenta las pérdidas de calor del organismo, debido principalmente
a dos causas:
Clima, microclima y confort 103

Por infiltración, al internarse el aire en las ropas de abrigo y «llevarse» la capa


de aire que nos aísla.
Por aumentar la evaporación del sudor, que es un mecanismo para eliminar
calor. Ya que como hemos dicho anteriormente al hablar del calor de vaporización,
cuando un líquido se evapora toma calor del ambiente que le rodea, si el movi-
miento del aire provoca el cambio del fluido cercano a la piel favorece la evapora-
ción del sudor.

6) Humedad del aire


La humedad incide en la capacidad de transpiración que tiene el organismo,
mecanismo por el cual se elimina el calor. A mayor humedad, menor transpiración.
Por eso es más llevadero un calor seco que un calor húmedo.
Un valor cuantitativo importante es la humedad relativa, que es el porcentaje
de humedad que tiene el aire respecto al máximo que admitiría. La humedad re-
lativa cambia con la temperatura por la sencilla razón de que la máxima humedad
que admite el aire cambia con ella, de tal forma que a menor temperatura mayor hu-
medad relativa y a la inversa.

7) Otros condicionantes no térmicos


 Calidad del aire.Otro factor que interviene en la consecución del confort
es la calidad del aire en el interior del edificio.
En edificios muy herméticos, la ventilación puede llegar a ser insuficiente
desde el punto de vista sanitario, y las concentraciones de CO2 pueden
llegar a encontrarse por encima de los niveles aceptables para la salud.
Además hay que tener en cuenta que los elementos presentes en la cons-
trucción, como adhesivos, pueden liberar pequeñas cantidades de vapores
que necesariamente deberán ser evacuados y cuya concentración en el
aire del ambiente puede provocar trastornos en la salud.
A veces se cree que la necesidad de ventilación puede suplirse por medios
mecánicos. La mayoría de los sistemas de ventilación no tiene el tipo de
filtro adecuado ni este es mantenido con la regularidad que se necesita, lo
cual provoca un aumento en la cantidad de gérmenes y bacterias que se in-
yecta al ambiente a través de estos sistemas.
Este conjunto de factores trae como consecuencia el denominado «Sín-
drome del edificio enfermo», por ejemplo, en oficinas con ambientes her-
méticos y mal ventilados o ventilados artificialmente, a través de sistemas
de aire acondicionado poco adecuados.
104 Ángel Martínez

Desde el punto de vista sanitario, será necesario contar como mínimo con
una frecuencia de renovaciones de aire entre 15 y 30 m3/h y persona, aun-
que en verano y en climas húmedos estos valores pueden llegar a ser muy
superiores.
 Colores e iluminación.Finalmente, se deben tener en cuenta dos factores
más a la hora de predecir la sensación de confort en el interior de un es-
pacio, como son los colores del entorno y la iluminación.
 Los colores presentes en el interior de un ambiente tienen influen-
cia sobre el estado de ánimo de sus habitantes. Habrá colores que
favorezcan estados de ansiedad y excitación (colores fríos) y otros,
por el contrario, tienen un efecto relajante (colores cálidos).
 El tipo de iluminación que recibe el ambiente también tendrá no-
toria influencia sobre la sensación de confort interior. Si el nivel
resulta insuficiente, habrá ciertas actividades que no se puedan
desarrollar, incluso puede provocar cansancio excesivo o dolores
de cabeza. Si el nivel, por el contrario, es excesivo, el deslumbra-
miento que se produce puede impedir que se distingan detalles al
existir un contraste excesivo entre el fondo y la figura, aunque en
este caso el nivel de iluminación puede llegar a regularse con cierta
facilidad para adecuarlo a los niveles óptimos.
Siempre será mejor contar con iluminación natural durante las horas del
día, debido no solo a la mejora en el consumo energético para iluminación
artificial sino también al beneficio que, desde el punto de vista psicológico
y sanitario, se obtiene.
Por otro lado, la reproducción cromática resulta óptima bajo la inciden-
cia de luz natural.

2.3.1.2. Medida del confort

Después de enumerar los diferentes factores que influyen en el confort térmico,


tales como la temperatura seca, la temperatura de radiación, la humedad relativa, la
incidencia de radiación solar, la velocidad del viento, la actividad realizada, la edad,
el sexo, el nivel metabólico y la ropa que se viste, vemos claramente que el estudio
del confort es realmente complejo.
Sin embargo, han sido numerosos los investigadores que han intentado definir
un índice para calificar y cuantificar el confort térmico con el cual se simplificara
el estudio del mismo y resultasen claras las actuaciones a seguir para lograrlo.
Clima, microclima y confort 105

Dos han sido los caminos elegidos por los investigadores para la consecución
de este objetivo. Por un lado, la definición de un índice térmico y, por otro lado, las
cartas bioclimáticas. A continuación vamos a enumerar los diferentes estudios rea-
lizados y las principales características de los mismos.
 Índices térmicos:
 Temperatura efectiva, TE. Temperatura efectiva fue introducida por
ASHRAE. Es función de la temperatura y la humedad relativa del
ambiente y de la velocidad del viento.

hc u 2,38 ! (Tsup i Ta)0,25

La unidad es la temperatura del aire saturado y con velocidad de


0,12 metros por segundo.
La temperatura para diferentes valores de las variables se obtiene
en relación con esta referencia, de modo que se tenga la misma sen-
sación con este valor del índice, en aire en calma y saturado.
El uso de la temperatura de globo corrige el efecto de la radiación.
 Temperatura resultante, TR. El índice térmico de la temperatura re-
sultante lo introduce Givoni y corrige algo el índice de tempera-
tura efectiva ya que refleja mucho mejor la importancia de la
humedad.
Este índice es función de la temperatura, humedad y velocidad de
aire en el ambiente.

TR u f (Ta, Ha, Va)

Los rangos de validez para este índice son: temperatura ambiente


entre 20 y 45 ºC, la temperatura de bulbo húmedo entre 10 y 40 ºC.
En cuanto a la velocidad de viento, es válido para aire en calma
con una velocidad máxima de 3 metros por segundo.
 Índice de presión de calor, IPC.
El índice de presión de calor, IPC, fue desarrollado en la Universidad de
Pittsburg.
Este índice permite el cálculo teórico del calor metabólico para diferen-
tes actividades y capacidades evaporativas.
106 Ángel Martínez

Las expresiones relacionadas con estas capacidades son:


 para radiación:

R u 22 ! (Trad i Tp)

 para convección:

C u 2 ! V0,5 ! (Trad i Tp)

 máxima evaporación:

Emáx u 10 ! V0,4 ! (Ps i Pa)

Finalmente, el índice de presión de vapor se construye con la expresión:

IPC u (Evaporación necesaria) / (Capac. Evap. Máxima) (%)

 Índice de presión térmica, IPT.


El índice de presión térmica fue desarrollado por Givoni y Berner.
Supone que, para que haya equilibrio térmico con el ambiente, la tasa de
producción de sudor basta para proporcionar la refrigeración evaporativa
necesaria para compensar el metabolismo, llegar al equilibrio térmico y
con él alcanzar el confort.
Cubre un rango amplio de actividades, desde 100 a 600 kcal/h, lo que in-
cluye desde actividad sedentaria hasta un trabajo pesado y también de
vestimentas, desde 0 a 1,5 clo.
La expresión es función del nivel de actividad (que implica una pro-
ducción de calor interna por medio del metabolismo), la velocidad del
aire, la tasa de sudoración, la temperatura ambiente, la vestimenta y la
humedad.
Clima, microclima y confort 107

Metabolismo T bulbo seco T bulbo húm. V. viento


Método
(Kcal/h) (ºC) (ºC) (m/s)
TE Descanso 1 a 43 1 a 43 0,1 a 3,5
TR Descanso 18 a 35 18 a 35 0,1 a 3,5
IP C 100-500 27 a 60 15 a 35 0,25 a 10
IP T 100-600 20 a 55 15 a 35 0,10 a 3,5
TABLA 2.4. Rango de aplicación de diferentes métodos de evaluación de confort.

En general, En ausencia Si hace calor,


Método Complejidad
es de actividad, es resulta
TE Simple Inadecuado Inadecuado Inadecuado
TR Simple Adecuado Inadecuado Inadecuado
IP C Complejo Inadecuado Adecuado Inadecuado
IP T Complejo Adecuado Adecuado Adecuado
TABLA 2.5. Valoración de los diferentes métodos de evaluación de confort.

2.3.2. Los diagramas de confort


2.3.2.1. Algunos conceptos básicos
Los conceptos que se citan a continuación se pueden recordar a través del
lanzamiento de una aplicación de creación de diagramas psicrométricos como la
creada por el G.E.E.
Conceptos básicos: Aire húmedo, aire saturado, humedad absoluta, humedad
relativa, temperatura seca, temperatura de bulbo húmedo, punto de saturación, dia-
grama psicrométrico.

mPredicted Mean Vote. PMV-Fanger


El Predicted Mean Vote (PMV) fue desarrollado por Fanger para zonas frías
(verano).
Utiliza una escala de i3 a c3.

PMV u 0,09232 (48,72 i 0,32 ! (56,27 i Pa) i 0,0588 ! (35 i Ta) i

4,72 ! 10i8 (Tsup4 i Tmrt4) i 0,106 ! hc ! (Tsup i Ta)) con

hc u 12,1 ! V0,5 si V > u 0,1 m/s ó hc u 2,38 (Tsup i Ta)0,25

FIGURA 2.16. Relación del grado de insatisfacción. Fuente: Normativa UNE_EN 7730.
108 Ángel Martínez

Los valores de dicha escala son: Frío (i3), Fresco (i2), Poco Fresco (i1), Neu-
tro (0), Poco Caluroso (c1), Caluroso (c2) y Calor (c3).
La expresión es función de: la velocidad del aire, la temperatura media radiante,
la temperatura ambiente, la temperatura superficial de la ropa y el cuerpo y de la hu-
medad (presión parcial de vapor).

PVM u 0,09232 ! (48,72 i 0,32 ! (56,27 i Pa) i 0,0588 ! (0,35 i Ta) i

4,72 ! 10i8 (Tsup4 i Tmrt4) i 0,106 ! hc ! (Tsup i Ta))

Con:
hc u 12,1 ! V0,5 si V > u 0,1 m/s

O bien,

hc u 2,38 (Tsup i Ta)0,25

Esta metodología de análisis ha sido recogida por la normativa UNE-EN 7730,


referenciada por el actual RITE. Dicha normativa está disponible en la web del
GEE, así como una hoja de cálculo interactiva que incluye la formulación de dicha
normativa.

2.3.2.2. Diagrama psicrométrico8


El diagrama psicrométrico de Mollier es una herramienta que nos permitirá co-
nocer situaciones reales de nuestro entorno a partir del conocimiento de dos varia-
bles, tales como la temperatura y la humedad relativa o la temperatura seca y
húmeda. Estas dos últimas se pueden medir por medio de un psicrómetro.
En el gráfico siguiente podemos observar el diagrama psicrométrico, donde
está marcado el punto con una temperatura seca de 35 ºC y una humedad relativa
del 40%. Conociendo estos dos datos podemos saber el resto de las características
del aire por medio de este método grafico.

8. Disponible con una animación en la web del GEE.


Clima, microclima y confort 109

FIGURA 2.17. Diagrama psicrométrico. Fuente: elaboración propia, GEE.

Ejemplo
Consideremos que tenemos una habitación con las características que se re-
flejan en el diagrama anterior, es decir, 35 ºC y 40% de humedad relativa. Vemos
que ese punto corresponde a un contenido de agua de unos 14 gramos por cada
kilo de aire seco.
Si calentamos el aire de la habitación hasta 40,3 ºC, veremos que en ese punto
se cruza la línea correspondiente al 30% de humedad relativa, entonces el aire que
sigue manteniendo los 14 gramos de agua se encontrará con dicha humedad rela-
tiva del 30%.
Si enfriamos este aire hasta 19,5 ºC veremos que el punto correspondiente se
cruza con la línea curva del 100% de humedad relativa, entonces, el aire que sigue
manteniendo los 14 gramos de agua se encontrará con dicha humedad relativa del
100%. En este punto, también llamado punto de rocío, se inicia la condensación
del agua.
110 Ángel Martínez

Con este simple ejemplo podemos ver que, si disponemos de una habitación
con las condiciones antes mencionadas y una de sus paredes, ventanas o cualquier
otro objeto se encuentra a una temperatura de 19,5 ºC, se formará condensación de
agua sobre dicha zona fría.

Uso del diagrama psicrométrico en el estudio del confort térmico


Dentro del diagrama psicrométrico podemos representar la zona de confort tal
como se explicó al hablar de la carta bioclimática de Givoni, donde se veía la zona
de confort aceptable para el 80% de la población y la aceptable para el 90% de la
población. Dicha representación se puede ver en el apartado siguiente.
Apoyándonos en el análisis climático comentado en la primera parte de este
tema, podremos representar directamente en el diagrama las condiciones del am-
biente durante el periodo que elijamos, desde la representación de las condiciones
climáticas a lo largo del año, hasta el estudio preciso de las variaciones producidas
a lo largo del día.
De esa forma obtendremos un diagrama con la representación de la zona de
confort y además con las condiciones marcadas por el clima del lugar.

100%
Humedad relativa 80%

60%

Zona de confort
50%
Temperaturas
medias mensuales 40%

Zona de variación:
30%
Temperaturas máx. Sep. Ago.
y mín. mensuales Oct.
Jul.
Nov. Jun. 20%
May.
Dic.
Abr.
Ene. Feb. Mar.
10%

i5 0 5 10 15 20 25 30
Temperatura en ºC

FIGURA 2.18. Diagrama psicrométrico con zona de confort y condiciones climáticas de la zona en es-
tudio. Fuente: elaboración propia, GEE.
Clima, microclima y confort 111

En la figura 2.18, «Diagrama psicrométrico con zona de confort y condicio-


nes climáticas de la zona en estudio», podemos observar la zona de confort, de-
limitada por una humedad relativa entre el 30% y 80% y unas temperaturas entre
los 18 ºC y los 25 ºC.
También podemos ver la zona climática, con las condiciones medias en el cen-
tro y la zona de variación de las temperaturas máximas y mínimas mensuales.
Con el estudio del presente diagrama podremos observar gráficamente las ac-
tuaciones que se deberán realizar dependiendo de la época del año. Por ejemplo,
vemos que durante algunos días del año, tenemos temperaturas mayores a las de
confort, con lo que deberemos estudiar posibles actuaciones para paliar dichas tem-
peraturas.
En cambio, también observamos que la mayoría del año será necesaria cale-
facción y, aunque mediante elementos bioclimáticos consigamos evitar el uso del
aire acondicionado, es muy probable que, en el caso de la calefacción, únicamente
podamos conseguir cierto ahorro en su uso mediante el correcto diseño del edificio
y el uso de elementos bioclimáticos apropiados.
En las figuras se deberá tener en cuenta las traducciones del inglés (gene-
ralmente utilizado en estas cuestiones), «clothing» se refiere al nivel de vesti-
menta, «activity» al nivel de actividad mostrado en la figura anterior y, por
supuesto, «wind velocity» hace referencia a la velocidad del viento (del aire para
ser más precisos).
Las prioridades que se deberán tener en cuenta en el diseño, en el caso de unas
condiciones climáticas, como las que refleja el gráfico, son las siguientes:
Aprovechar la irradiación solar en invierno haciendo una valoración de la ga-
nancia potencial mediante captación activa y pasiva, con el fin de aumentar la tem-
peratura interior de la vivienda. El diseño del edificio, así como la orientación del
mismo serán fundamentales a la hora de aprovechar la radiación solar.
Protegerse de las bajas temperaturas en invierno analizando el nivel óptimo de
aislamiento para cada situación concreta.
Protegerse de las altas temperaturas y de la irradiación solar en verano me-
diante las adecuadas protecciones solares, favoreciendo la ventilación cruzada y
aprovechando la humectación en verano por medio de vegetación y fuentes de agua
en los alrededores del emplazamiento.

Pautas en el diseño ambiental


Según las características dominantes de temperatura, amplitud térmica, viento
y humedad relativa de la región será posible, a través de la arquitectura, modificar-
las de modo que se puedan lograr condiciones interiores cercanas a la zona de con-
fort humano.
112 Ángel Martínez

Así en zonas donde la temperatura es elevada será necesario proponer una ade-
cuada protección solar para evitar sobrecalentamientos por ganancias debidas a la
radiación solar; contrariamente a lo que sucede en climas fríos, donde un adecuado
soleamiento durante la mayor parte del día será bienvenido.
En zonas con incidencia del viento se deberá diferenciar lo que sucede en ve-
rano o en invierno, puesto que una velocidad de viento que en verano produce una
sensación de refrescamiento, en invierno, y con temperaturas cercanas al límite in-
ferior de confort, provoca sensación de frío.
Favorecer la ventilación cruzada, o diseñar espacios protegidos será entonces
función de las características zonales derivadas del estudio de las condiciones de
viento dominante.
Grandes amplitudes térmicas indicarán la necesidad de contar con elementos
de gran masa térmica que permitan acumular energía en los momentos de mayor
temperatura para luego restituirla al ambiente cuando esta descienda.
Por el contrario, con alta temperatura a lo largo del día, los edificios constitui-
dos por elementos de poca masa térmica serán preferibles, pues evitarán que se acu-
mule energía en la envolvente, que de acumularse, se restituiría al ambiente
(provocando el incremento de la temperatura en algún grado centígrado) cuando la
temperatura todavía resultase confortable.

Temperatura y humedad relativa altas


En estas condiciones, la posible solución consiste en una edificación abierta
para permitir la circulación de brisas y la ventilación cruzada. También la creación
de espacios sombreados en el exterior de la vivienda para su utilización cuando la
radiación y las altas temperaturas hacen difícil realizar actividades a pleno Sol.
En estos lugares la precipitación de lluvia permitirá el rápido crecimiento de es-
pecies vegetales autóctonas que provean espacios de sombra adecuados.
La ventilación cruzada resultará beneficiosa debido a que la circulación de aire,
como se ha comentado, es un condicionante que favorece la evacuación de calor en
el cuerpo humano, con la disminución de la temperatura corporal.
Asimismo deberán controlarse las ganancias solares durante el día con buenos
elementos, tales como aleros o retranqueos.

Alta temperatura y grandes oscilaciones


La edificación compacta minimizará la exposición de superficies de muros exterio-
res y techos a la radiación solar, evitando de esta forma ganancias de energía excesivas.
Además se deberá favorecer la circulación de brisas que permitan la entrada de
aire en el interior del edificio sobre todo durante las horas en las que la temperatura
exterior disminuye.
Clima, microclima y confort 113

Se tendrán en cuenta las temperaturas alcanzadas en invierno; si son muy bajas,


en el exterior convendrá la vegetación de hoja caduca, que evitará las ganancias en
verano pero no en invierno.
Será deseable contar con espacios exteriores que puedan utilizarse durante el
verano, diferenciados de aquellos que puedan ser utilizados durante el invierno.
En cuanto al edificio, tendremos aberturas que favorezcan ganancias solares
en invierno pero bien sombreadas para impedirlas en verano, junto con aberturas de
ventilación controlables que permitan la circulación de aire en horarios en que la
temperatura exterior es más confortable. Con ello, se permite ajustar la temperatura
interior manteniéndola dentro de los límites de confort.
La energía acumulada en muros de gran masa de inercia se restituye al ambiente
con un desfase horario de alrededor de 6/8 horas, y pasa al ambiente cuando la tem-
peratura exterior comienza a descender por debajo del límite inferior de confort.

Temperaturas bajas
En climas con estas características resulta difícil la utilización de espacios ex-
teriores, debido a las bajas temperaturas y a la posible combinación con vientos
fuertes. Las edificaciones compactas y continuas favorecerán, por un lado, la dis-
minución de pérdidas de energía al exterior, al mismo tiempo, permitirán la pro-
tección frente a los vientos dominantes.
En estos casos, es importante la ganancia solar a través de ventanas e inverna-
deros orientados hacia el ecuador9, pues es lo que permitirá elevar la temperatura
interior del recinto.
Hay que tener en cuenta también que estos sistemas pueden elevar muy sig-
nificativamente la temperatura máxima interior, debiéndose, por tanto, mante-
nerlos controlados mediante elementos de elevada capacidad térmica en los
lugares asoleados de la vivienda, para evitar sobrecalentamientos incluso en la
época de invierno.
En lo que respecta al edificio se deberán minimizar las pérdidas hacia el exte-
rior a través de la envolvente con la incorporación de un buen aislamiento, venta-
nas de doble vidrio y elementos móviles de aislamiento en ventanas (persianas).
En lugares con estas características climáticas será deseable contar con zonas
soleadas y resguardadas como los invernaderos. En estas zonas con grandes super-
ficies acristaladas debe tenerse en cuenta que, por la noche, pueden sufrir grandes
pérdidas térmicas; debido a ello será necesario contar con elementos de cierre que
los separen del resto del espacio habitable.

9. Es decir, hacia el Sur en el hemisferio norte y hacia el Norte en el hemisferio sur, siempre
fuera de zonas intertropicales.
114 Ángel Martínez

El diseño de un invernadero requiere un muro de gran inercia térmica sepa-


rándolo del espacio habitable, de tal manera que la energía captada durante el día
se pueda acumular y se pueda transferir al interior con el desfase comentado ante-
riormente.

2.3.2.3. Carta bioclimática de Givoni


La carta bioclimática de Givoni analiza las condiciones climáticas sin correc-
ción de actividad o vestimenta.
Se basa en el diagrama psicrométrico y en los criterios de confort. Para la tem-
peratura utiliza el criterio de los hermanos Olgyay: 18-26 ºC.
Establece una serie de zonas y las acciones correspondientes a realizar en cada
una de ellas para favorecer la sensación de confort.
Estas acciones son, básicamente:
 Reducir convección, infiltraciones, ventilación y ganancias solares.
 Favorecer convección, ventilación, ganancias solares, enfriamiento con-
vectivo y enfriamiento radiactivo.

FIGURA 2.19. Carta bioclimática de Givoni para unas condiciones dadas. Fuente: elaboración propia, GEE.
Clima, microclima y confort 115

Algunas de estas acciones solo pueden llevarse a cabo con carácter auxiliar.
En la figura 2.21, «Actuaciones para alcanzar el confort», vemos cuáles son
estas actuaciones dependiendo de los parámetros iniciales en los que nos encon-
tremos.

FIGURA 2.20. Actuaciones para alcanzar el confort. Fuente: GEE.

Todas las acciones se deben considerar, junto con los elementos ya mencio-
nados, en relación con el confort humano. Como ya se ha visto con anterioridad,
el confort depende de diversas variables, principalmente la humedad relativa
(muy relacionada con fenómenos evaporativos) y la temperatura ambiente (prin-
cipalmente la de bulbo seco con el efecto extra correspondiente al equilibrio ra-
diativo).
De este modo, el confort no se relaciona con un punto individual en el dia-
grama, sino con una zona más o menos ancha. Esto es lo que se ha dado en llamar
«zonas de confort», que dependen de tres variables: la actividad, la vestimenta y la
velocidad del aire.
116 Ángel Martínez

2.3.2.4. Condiciones de confort y ahorro de energía


La zona de confort otorga al diseñador la posibilidad de reducir la energía con-
sumida de dos formas distintas:
 Situar el control de temperatura dentro de la vivienda en valores bajos,
dado que mucha gente acepta como confortable dichas condiciones si la
humedad relativa es la apropiada. El ahorro es de alrededor de un 7% por
grado centígrado.
 Colocar alrededor de la casa un microclima que disminuya la diferencia
de temperaturas entre interior y exterior.
Se pueden obtener grandes ahorros ajustando el control de la temperatura hasta
valores menores manteniendo el ambiente en condiciones de confort. Para climas
fríos se puede ahorrar hasta un 50% controlando el tiempo de calefacción auxiliar
y la temperatura de control.
Además, modificando el microclima mediante árboles que den abundante som-
bra, y mediante enfriamiento evaporativo y ventilación cruzada natural, se pueden
obtener unas condiciones interiores en verano que sean de confort simplemente au-
mentando el movimiento de aire mediante un ventilador, que consume mucha
menos energía que los sistemas típicos de refrigeración mediante ciclos de com-
presión de vapor.

2.4. Elaboración de un informe de aprovechamiento


de microclima
El comportamiento climático de una casa no solo depende de su diseño, sino
que también está influenciado por su ubicación: la existencia de accidentes natura-
les como montes, ríos, pantanos, vegetación, o artificiales como edificios próxi-
mos, etc., crean un microclima que afecta al viento, la humedad y la radiación solar
que recibe la casa.
Las características generales de los climas y microclimas han sido ya expues-
tas con anterioridad y no requieren mayor profundidad de estudio.
Si se ha de construir una casa bioclimática, el primer estudio tiene que dedicarse
a las condiciones climáticas de la región y, después, a las condiciones microclimá-
ticas de la ubicación concreta.
El diagrama psicrométrico comentado con anterioridad es una herramienta que
representa las condiciones termodinámicas del ambiente en función principalmente de
la temperatura seca y húmeda, la humedad relativa y absoluta, entre otros factores.
Clima, microclima y confort 117

En este diagrama se puede representar la zona de confort aceptada por la ma-


yoría de la población, lo que nos dará una pauta de actuación para llegar a esas con-
diciones de confort dependiendo de la situación real en la que estemos.
Conseguir el confort de manera natural, además de ser mucho más saludable
para las personas, es mucho más rentable económicamente hablando. Si evitamos
o reducimos el consumo masivo durante todo el año de sistemas de climatización,
tanto para frío como para calor, es evidente que provocamos un ahorro energético
considerable.
El objetivo de la realización de un informe de aprovechamiento de microclima
consiste en dos pasos principales:
 Exposición de las variables habituales de análisis climático, con el objeto
de ofrecer un marco de actuación.
 Detalle de las características microclimáticas concretas que pueden ser
aprovechadas para reducir las demandas energéticas y/o aumentar el
confort.

2.4.1. Datos generales a incluir


Para comenzar con el proceso de diseño de una casa, unifamiliar o un edificio
de viviendas, como el de una urbanización es fundamental el estudio climático del
emplazamiento donde se va a construir.
Es de sentido común, incluso sin conocer con exactitud las condiciones cli-
máticas, que no es lo mismo diseñar un edificio en un clima cálido y árido que en
uno ventoso y con gran índice de precipitaciones al año. Por lo tanto las estrate-
gias de diseño empleadas y los elementos constructivos a utilizar serán, por nece-
sidad, diferentes.
Sin embargo, este concepto tan obvio, parece que no lo es tanto si estudiamos
los diferentes edificios que forman las ciudades, donde podemos encontrar edificios
que por la inadecuada elección de materiales o la orientación elegida, potencian in-
cluso las condiciones climáticas negativas del emplazamiento en el que se cons-
truye el edificio en vez de minimizarlas.
En cuanto al clima, numerosos elementos tanto naturales como artificiales ge-
neran microclimas que pueden hacer variar bastante al clima global de la zona en
la que se encuentra el emplazamiento a construir. La cercanía a una gran masa de
agua (mar, ríos o lagos), a cadenas montañosas, o incluso la altitud con respecto al
mar son algunos de los elementos naturales que pueden ser la causa de la genera-
ción de un microclima.
Es así como el conocimiento de las condiciones climáticas de la zona, tales
como la temperatura media, el gradiente de temperatura durante el día, la humedad
118 Ángel Martínez

relativa del ambiente o la velocidad y dirección del viento en determinadas épocas


del año, es la base que debe guiar todo el proceso de diseño, de modo que partiendo
de la relación existente entre estas variables climáticas y las condiciones fisiológi-
cas humanas se obtenga confort y bienestar la mayor parte del año.

2.4.1.1. Variables climáticas


Este estudio climático debe partir de los datos estadísticos tomados por una es-
tación meteorológica instalada en la zona más próxima posible a nuestro emplaza-
miento. Deberán estudiarse posibles modificaciones en los datos adquiridos si la
estación meteorológica está alejada del emplazamiento definitivo o la fiabilidad de
la estación es cuestionable.
En cualquier caso, siempre es preferible partir de datos estadísticos que actuar
intuitivamente, aunque un estudio «in situ» del terreno siempre será provechoso,
tanto en lo que se refiere al conocimiento de los habitantes de la zona como al aná-
lisis de las construcciones autóctonas que generalmente son el resultado de la ade-
cuación al clima a lo largo de los años.
Los datos que generalmente se utilizarán para realizar cualquier informe se mues-
tran listados a continuación, si bien no siempre será posible obtenerlos en su totalidad10.

Temperaturas máximas y mínimas absolutas


Representan solo una medición por mes de las registradas en todo el período
de medición. Si bien este dato no es significativo para el diseño, lo puede ser para
adoptar materiales que no sufran cambios químicos o físicos a estas temperaturas.

Temperaturas máximas
Indica el valor promedio de todas las temperaturas máximas mensuales regis-
tradas en las mediciones realizadas. Representa un valor típico que se obtiene alre-
dedor de las dos del mediodía.

Temperaturas mínimas
Indica el valor promedio de todas las temperaturas mínimas mensuales regis-
tradas en las mediciones realizadas. Representa un valor típico que se obtiene antes
de la salida del Sol.

Temperaturas medias
Es el valor promedio de todas las mediciones realizadas para el mes.

10. Como ya se explicó con anterioridad (punto 2.2).


Clima, microclima y confort 119

Amplitud térmica media


Es la diferencia entre la temperatura máxima y mínima. En climas marítimos
y en climas fríos tienen valores promedio bajos, de menos de 10 °C, en cambio en
los climas secos, con baja humedad relativa y poca nubosidad, esta diferencia dia-
ria puede llegar por encima de los 16 °C.

Amplitud térmica absoluta


Es la diferencia entre la temperatura máxima y mínima absoluta, y si bien no
es un dato significativo, desde el punto de vista del diseño, lo puede ser cuando se
tienen en cuenta fenómenos de dilatación de materiales.

Humedad relativa
Es la cantidad de vapor de agua que contiene el aire con respecto a la máxima
cantidad de vapor (saturación) que puede contener en las mismas condiciones de
temperatura y presión.

Precipitaciones
Representa la cantidad de agua caída en los diferentes estados (lluvia, nieve o
granizo). Es un dato importante para determinar las condiciones de crecimiento de
plantas (menos de 500 mm anuales resulta insuficiente para el crecimiento natural)
y para el diseño morfológico (no estructural) de las cubiertas y desagües.

Dirección de viento
Indica la frecuencia de la dirección desde la cual sopla el viento expresado
como proporción sobre 1.000 mediciones. Se pueden establecer dos datos de im-
portancia: La dirección principal (la de mayor proporción) y la dirección secunda-
ria (la segunda en importancia). Estos datos son relevantes en el momento de
establecer protecciones de viento o aprovechamiento de brisas.

Velocidad de viento
Indicado en km/h o m/s (en el caso de aeropuertos suele aparecer en nudos,
siendo un nudo u 1.852 km/h), como promedio de las mediciones realizadas.

Otros datos
Otros datos de importancia a obtener son los relacionados con la ubicación ge-
ográfica: latitud, longitud y altitud. Los dos primeros se relacionan con la trayecto-
ria relativa del Sol a lo largo del día y la variación de la altura solar a lo largo del año,
en cambio el último tiene gran influencia sobre las temperaturas, que disminuyen
con la altura, y la intensidad de la radiación solar que aumenta cuando nos elevamos.
120 Ángel Martínez

En las figuras siguientes se aprecia una típica forma de recoger datos proce-
dentes de aeropuertos. Estos suelen ofrecer una buena cantidad de información cli-
mática que completa o sustituye la ofrecida en las instituciones nacionales a cargo
de las predicciones climáticas. Se ofrecen también las explicaciones acerca de los
datos (leyenda del primer cuadro).

Mes T TM Tm R H DR DN DT DF DH DD I
Enero 6,4 10,3 2,4 22 75 4 1 0 7 8 5 133
Febrero 8,4 13,3 3,5 20 68 4 0 0 3 5 5 165
Marzo 10,9 16,6 5,2 20 60 4 0 0 1 2 7 210
Abril 13,0 18,7 7,4 35 58 5 0 1 1 0 5 221
Mayo 17,2 23,2 11,2 44 56 6 0 4 0 0 4 263
Junio 21,3 27,7 14,8 31 52 4 0 4 0 0 8 295
Julio 24,5 31,5 17,6 18 49 3 0 4 0 0 14 337
Agosto 24,4 31,0 17,8 17 53 2 0 4 0 0 11 311
Septiembre 20,7 26,7 14,7 27 59 3 0 3 1 0 7 231
Octubre 15,5 20,7 10,3 30 69 5 0 1 2 0 5 192
Noviembre 10,0 14,3 5,8 30 74 5 0 0 5 2 4 146
Diciembre 7,1 10,7 3,5 23 77 5 0 0 8 6 4 116
Año 15,0 20,4 9,5 318 62 50 1 21 28 25 80 2.614
Leyenda:
T Temperatura media mensual/anual (°C).
TM Media mensual/anual de las temperaturas máximas diarias (°C).
Tm Media mensual/anual de las temperaturas mínimas diarias (°C).
R Precipitación mensual/anual media (mm).
H Humedad relativa media (%).
DR Número medio mensual/anual de días de precipitación superior o igual a 1 mm.
DN Número medio mensual/anual de días de nieve.
DT Número medio mensual/anual de días de tormenta.
DF Número medio mensual/anual de días de niebla.
DH Número medio mensual/anual de días de helada.
DD Número medio mensual/anual de días despejados.
I Número medio mensual/anual de horas de Sol.

TABLA 2.6. Tabla típica de datos climáticos en AEMET.

2.4.1.2. Fenómenos microclimáticos


Como ya hemos comentado en la introducción, deberemos tener en cuenta cier-
tas características geográficas de la zona en estudio, sobre todo si vamos a estudiar
un emplazamiento relativamente alejado del punto donde se encuentra la estación
meteorológica más cercana.
Además, debemos tener en cuenta que estas estaciones normalmente están
situadas en aeropuertos alejados de las ciudades y que el viento que se mide es a
Clima, microclima y confort 121

unos 10 metros de altura y sin obstáculos para que la rugosidad del terreno no
afecte a la medida.
Por ejemplo, deberemos tener en cuenta que la temperatura baja con la altitud
del lugar a razón de 1ºC por cada 180 metros en verano y por cada 220 metros en
invierno, por lo que deberemos conocer los datos geográficos de la estación y por
supuesto de nuestro emplazamiento.
Además, la temperatura aumentará si proyectamos construir nuestro edificio
en un casco urbano ya que, como hemos dicho, probablemente los datos se hayan
tomado a las afueras de la ciudad, donde la temperatura siempre será menor que
la del centro.
La humedad relativa también puede variar en relación con la medida en la es-
tación meteorológica. Si los datos tomados son cercanos al mar o a una gran masa
de agua, la humedad relativa irá disminuyendo conforme nos alejemos de esta gran
masa de agua y viceversa.
En cuanto a la velocidad de viento, deberemos considerar la posición relativa
de nuestro edificio en relación a los obstáculos cercanos. Considerando que la ve-
locidad de viento será menor cuanto mayor sea el índice de rugosidad del terreno,
es decir, cuanto mayor sea el número de obstáculos.

2.4.2. Datos y acciones específicas


El diseño del edificio debe servir para garantizar unas condiciones de confort
reduciendo los consumos de climatización en la medida de lo posible.
Tomando como ejemplo un clima templado, se producen a lo largo del año cua-
tro épocas fácilmente distinguibles en lo referente a los consumos de climatización,
que se solapan de forma aproximada con las cuatro estaciones del año.
De esta manera, existe una época fría con consumos de calefacción, centrada
en el invierno, si bien su duración puede exceder los límites temporales de dicha
estación.
En la época estival se produce de forma general una situación equivalente, en
la que las altas temperaturas producen necesidades de refrigeración.
Por otro lado, las dos estaciones intermedias (primavera y otoño) presentan
condiciones exteriores cercanas al confort, por lo que en su interacción con las vi-
viendas, estas no presentan necesidades de climatización.
Existen otras situaciones como necesidad de alta ventilación o relacionadas
con escasez o exceso de humedad que presentarán necesidades a subsanar.
Por todo ello, en el diagrama de Givoni ya desarrollado con anterioridad se
presentarán diferentes situaciones en cada época del año, que pueden incluir cual-
quiera de las representadas en la figura:
122 Ángel Martínez

FIGURA 2.21. Posibles condiciones exteriores. Fuente: GEE.

FIGURA 2.22. Diagrama de Givoni para las variables climáticas mensuales de Madrid (España). Fuente: GEE.
Clima, microclima y confort 123

Tomando como ejemplo el clima de Madrid (España), se obtiene el diagrama


de la figura 2.22.
El diagrama presenta una zona gris clara delimitada por los valores medios
mensuales de temperatura seca y humedad relativa y otra zona gris donde se sitúan
medias de máximos y mínimos de ambas variables.
En este caso, con un simple vistazo se pueden realizar varias afirmaciones:
1. Las necesidades de calefacción son superiores a las de refrigeración, tanto
en duración a lo largo del año como en requerimientos de potencia (los
picos se encuentran más alejados de la zona de confort).
2. Existen picos de refrigeración a tener en cuenta, en especial en los meses
de julio y agosto, cuando la temperatura media está casi fuera de la zona
de confort.
3. El hecho de que las medias de julio y agosto se encuentren dentro de la
zona implica que una ventilación nocturna refrescará la masa de las vi-
viendas, reduciendo las necesidades de calefacción.
4. Los valores de humedad relativa son aceptables a lo largo del año.
Realizando este diagrama para cualquier población, es posible alcanzar una serie
de objetivos que permitirán enfocar el análisis fino del microclima. De este modo,
aprovechando las condiciones bioclimáticas podremos alcanzar dos objetivos:
 En momentos en los que las necesidades de climatización sean muy altas,
un correcto diseño permitiría reducirlas en lo posible.
 Cuando las necesidades sean menores, será posible anularlas, incremen-
tando los dos periodos anuales en los que estos requerimientos no existen
(ya comentados anteriormente).
Al aumentar estos periodos, se obtiene la siguiente distribución de necesidades:

Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Zona de confort inicial, basada en la curva de temperaturas medias.

Zona de confort ampliada, adaptando el diseño al clima.

Zona de disconfort, que determina prioridades de diseño.

FIGURA 2.23 Distribución anual de necesidades de climatización. Fuente: GEE.


124 Ángel Martínez

Evidentemente, para un análisis fino acerca de cuánto se amplían las épocas de


confort (sin necesidades), se requieren datos no solo de clima sino también de los
edificios concretos a diseñar, si bien es sencillo realizar una estimación a partir de
la propia experiencia del diseñador.
El modo en el que el diseñador ampliará las épocas de confort (y por lo tanto
las épocas sin demandas energéticas) se basa en una serie de prioridades que se
enumeran a continuación11:
 Aprovechar la irradiación solar en invierno. Para ello se pueden aplicar
técnicas activas (colectores en cubierta) o pasivas (ver capítulo corres-
pondiente) de captación solar.
 Protegerse de las diferencias de temperaturas con el exterior (en invierno
y verano). Será necesario analizar los espesores óptimos de aislante en
cerramientos exteriores.
 Protegerse de la radiación solar excesiva mediante unas protecciones so-
lares bien dimensionadas en verano.
 Aprovechar la ventilación y la humectación en verano. Conviene la exis-
tencia de ventilación cruzada en todas las viviendas, con vegetación y
fuentes en jardines (en especial a oeste).
 Cualquier otra técnica que permita el aprovechamiento de las condiciones
bioclimáticas de la localización.

Frecuencia de velocidades del viento para las direcciones 230-240-250 (verano, 18 horas)

35
30
Frecuencias (%)

25
20
15
10
5
0
>35 31 a 35 26 a 30 21 a 25 16 a 20 11 a 15 6 a 10 1a5
Velocidades (km/h)

FIGURA 2.24. Velocidad de viento de componente Noroeste en las tardes de verano para el Prat de Llo-
bregat. Fuente: GEE.

11. Nuevamente estas técnicas van orientadas a una zona templada, por lo que en cada clima se
escogerán las apropiadas o bien se utilizarán otras que dicte el buen hacer del diseñador.
Clima, microclima y confort 125

A modo de ejemplo se ha incluido como Anexo un análisis de microclima rea-


lizado en el Prat de Llobregat. Se trata de un análisis preliminar sin interacción con
las tipologías edificatorias, si bien puede resultar de interés.
En este Anexo se aprecia el modo en el que se trató de asegurar una reducción
de las demandas de refrigeración estivales, mediante el aprovechamiento de un
viento de componente Noroeste que aparecía en dicha localidad en las tardes de ve-
rano (ver figura 2.24).
3. Simulación energética de edificios

3.1. Balance energético de edificios.


Criterios de optimización
El tema de la optimización energética del diseño arquitectónico sugiere que se
puede hacer un uso eficiente de la energía mediante un diseño adecuado en la edi-
ficación: Si se analizan los fenómenos de transferencia de calor en cerramientos, for-
jados y cubiertas; así como las ganancias energéticas que se dan a través de las
ventanas, el efecto de la ventilación y las ganancias de energía de los ocupantes y
los equipos. De este modo, se puede obtener un balance energético general capaz
de proporcionar la información del comportamiento térmico del recinto. Con esta
información, se podrán proponer criterios de optimización para lograr situaciones
de confort con un uso eficiente de la energía.

Desprendimiento Conducción
de radiación calorífica

Co
nve
cci
ind solar ión

ón
c
cta
dia
ire
Ra

a
ect

Radiación
dir

Respiración Radiación
Radiación
ar

Evaporación térmica
sol

incandescente
n
ció

Transpiración
dia

Ventilación
Ra

Evaporación Calor
e infiltración
del agua metabólico

Radiación Convección Albedo


térmica

FIGURA 3.1. Un edificio es un sistema termodinámico abierto.


128 Sergio Díaz, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Un edificio debe ser considerado como un «sistema termodinámico abierto»


ya que existen intercambios de energía y de materia entre él y el exterior. En ello
concurren diversos fenómenos de transferencia de energía, básicamente flujos de
calor, como:
 La radiación directa e indirecta al recibir los rayos del Sol.
 Los fenómenos de conducción a través de los cerramientos y forjados.
 Los fenómenos convectivos dentro de la edificación entre el aire caliente
y el aire frío.
 Las cargas térmicas por el uso de equipos electrodomésticos e incluso
aquellas en las que interviene nuestro cuerpo ya que es un sistema que
también disipa calor.

3.1.1. Simulación energética de edificios


La simulación energética de edificios es una metodología utilizada, para co-
nocer desde antes de su construcción el comportamiento térmico de un edificio, con
la finalidad de manipular el diseño hasta lograr un aprovechamiento energético fa-
vorable. Los programas de cálculo actuales pueden evaluar con suficiente exacti-
tud los efectos inestables producidos por la temperatura exterior, la radiación solar,
el viento, el sombreado, el comportamiento de los usuarios, la ventilación y di-
versas fuentes de carga térmica, como pueden ser equipos de calefacción y aire
acondicionado. A partir de una descripción detallada de los elementos constructi-
vos, de los sistemas mecánicos asociados y de la localización del inmueble, entre
otros, las herramientas de simulación calcularán las cargas térmicas del edificio.
Estas herramientas son capaces de calcular las cargas de calefacción y de refrige-
ración, ganancias o pérdidas de calor a través de ventanas, fenómenos de conduc-
ción en forjados y cerramientos así como estimar diversos efectos físicos que
ocurren en la edificación.
Para obtener una alta calidad de resultados, en la fase de simulación se debe-
rán considerar los siguientes aspectos:
 El rango y el tiempo de los condicionantes climáticos. Las variaciones en
temperatura, humedad y radiación solar durante el año influyen en las car-
gas internas del edificio, por lo que el diseño del mismo dependerá del
clima endógeno.
 Las cargas internas. El modelo del edificio debe incluir las cargas inter-
nas producidas por ocupación, iluminación y los sistemas auxiliares. In-
cluyendo su respetivo horario de habitabilidad o funcionamiento.
 La naturaleza dinámica de la transferencia de calor en el edificio. El pro-
ceso de transformación de las ganancias de calor en cargas internas es un
Simulación energética de edificios 129

proceso dinámico. Las ganancias de calor que ocurren durante una hora
a menudo influyen en el edificio varias horas después. En consecuencia,
es importante considerar de manera exacta la transferencia de calor que se
produce en el edificio a lo largo del día.
 El dimensionado de las instalaciones de calefacción y refrigeración.
Deben tenerse en cuenta las características de los equipos de calefacción
y refrigeración. La potencia de los equipos es directamente proporcional
a la superficie que se desea calentar (o enfriar). En el diseño se debe rea-
lizar un dimensionado aceptable para no tener excesos de calefacción o re-
frigeración que producen altas demandas de energía.

Tipos de simulación energética de edificios


Los programas de simulación térmica no solo se diferencian por la compleji-
dad de sus modelos matemáticos sino también por la forma en la que se establece
el balance energético del edificio. Las dos alternativas son:
 Simulación estática (Método mensual). Calcula el balance energético sin
considerar variaciones respecto al tiempo, como si las condiciones del
momento estudiado se mantuvieran constantes por tiempo indefinido (si-
tuación estacionaria).
 Simulación dinámica (Método horario). Considera todas las variaciones
respecto al tiempo, las fases de calentamiento y enfriamiento, las condi-
ciones climáticas cambiantes, el funcionamiento de las instalaciones, etc.

3.1.1.1. Simulación estática


Como ejemplo de simulación estática tenemos el Método 5.000 (P. Claux, J.
P. Franca, R. Gilles, A. Pouget y M. Raoust, 1982), el cual es uno de los más ex-
tendidos en Europa para estudiar el balance energético mensual de edificios. Está
concebido para el cálculo de necesidades de calefacción y de refrigeración.
Los resultados que se obtienen son de tipo global, como la demanda de ener-
gía mensual de calefacción o refrigeración. Con la simulación estática no es posi-
ble calcular la evolución de la temperatura en el interior de los recintos. Sin
embargo la aplicación de este método es muy interesante en etapas de pre-diseño.
Las cargas térmicas a considerar en un edificio son las debidas a la transfe-
rencia de calor a través de los cerramientos y a las ganancias internas debidas a la
ocupación, iluminación y equipos.
El valor de las ganancias internas es difícil de calcular, aunque estudios rea-
lizados en diferentes viviendas de Europa han dado un valor promedio de ganan-
cias internas por día y vivienda de 0,15 kWh/m2día. Este es un valor obtenido para
viviendas de edificios situados en barrios dormitorio.
130 Sergio Díaz, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

L1

Exterior

Interior
L2
R

L1 L3

Suelo

FIGURA 3.2. Pérdidas consideradas en el método 5.000.

3.1.1.2. Simulación dinámica


Con el cálculo dinámico se puede conocer la evolución de las temperaturas
hora a hora en cada zona del edificio, las temperaturas superficiales en cerramien-
tos, los consumos de calefacción y refrigeración, la ganancia solar por zonas, las re-
novaciones de aire por infiltración, el balance térmico total o por zonas, los
consumos eléctricos de los sistemas de ventilación forzada, etc.
Una vez que se introduce el modelo del edificio los programas con cálculo di-
námico calculan:
 Para cada zona o volumen de aire, su correspondiente balance de flujo de
calor y humedad cada hora (se desprecia el calor específico del aire y la
acumulación de energía en el mismo).
 Para cada cerramiento o elemento constructivo, la transmisión térmica no
estacionaria que tiene lugar a su través, teniendo en cuenta la acumulación
de energía en su interior.
La secuencia temporal que siguen los procesos de transferencia de calor se
asume cuasi-estacionaria (discretización en el tiempo) y los parámetros constructi-
vos del edificio se dividen en volúmenes de control finitos, cada uno de los cuales
está representado en cuanto a variables físicas por su nodo correspondiente (dis-
cretización en el espacio).
Los elementos constructivos se consideran como la superposición de capas ho-
mogéneas de distintos materiales, caracterizados por sus valores de conductividad
térmica, capacidad calorífica, espesor y densidad.
Simulación energética de edificios 131

1 ii1 i ic1 n
qi
Nodo

Volumen
dx de control

FIGURA 3.3. Discretización espacial de acuerdo con el método de diferencias finitas.

El método dinámico resuelve el balance energético asociado a cada volumen


de aire, el cual viene afectado por los siguientes componentes:
 Transferencia de energía a través de superficies constructivas en contacto
con el aire (muros, forjados, cubiertas, etc.).
 Flujos de energía a través de ventanas y puertas.
 Radiación solar a través de ventanas y muros másicos.
 Cargas internas y sistemas de acondicionamiento.
 Infiltraciones de aire y ventilación.
 Transferencia de masas de aire entre zonas.
La transmisión de calor que ocurre dentro de las estructuras constructivas del
edificio, muros, forjados y cubiertas, es descrita por el modelo mediante ecuacio-
nes no estacionarias, es decir variables con el tiempo.

Ecuaciones de transferencia de calor en la simulación de edificios


La simulación de edificios se basa en los principios básicos de la transferencia
de calor. Por razones de estabilidad es necesario derivar la ecuación de la energía:
para cada zona térmica, incluyendo la respuesta del sistema en el tiempo y el tér-
mino de la capacitancia del aire.
Las ganancias internas se pueden calcular como:

Qinternas u ∑ ocupación c ∑ iluminación c ∑ equipos c∑ varios


132 Sergio Díaz, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Una vez conocidas las pérdidas de energía en el edificio y las ganancias inter-
nas en el mismo, se calculan las necesidades de calefacción como la diferencia entre
las pérdidas, Qcerramientos, y las ganancias internas, Qinternas.

Qtotal u ∑Q cerramientos i ∑Q internas

Cargas por ocupación


Las cargas de ocupación están dadas por la cantidad de calor que emiten los ha-
bitantes del edificio dependiendo de su nivel de actividad.

Cargas por iluminación


Estas cargas son generadas por la emisión de calor de los sistemas de ilumi-
nación.

Cargas por equipos, convección e infiltración (∑ equiposc∑ varios)


Para determinar este tipo de cargas se tiene que realizar un análisis más deta-
llado de los fenómenos de transferencia de calor que ocurren dentro del edificio.
El esquema de solución comienza con un balance de calor por zona:

Nst Nsuperficies Nzonas


dTz
Cz
dt
u ∑ Q˙ c ∑ h A (T
i i i zi i Tz)c ∑ m˙ C i p (Tzi i Tz)cm˙ inf Cp (T∞ i Tz)cQ˙ sis
iu1 iu1 iu1
(3.1)

Donde:
Nst

∑ Q˙ i : Es la suma de las cargas internas por convección.


iu1

Nsuperficies

∑ h A (T i i zi i Tz) : Transferencia de calor por convección de las superficies


iu1 (paredes y cubierta).

m˙ inf Cp (T∞ i Tz) : Transferencia de calor debido a la infiltración del aire exterior.

Nzonas

∑ m˙ C i p (Tzi i Tz) : Transferencia de calor por la mezcla del aire interior (aire
iu1 interno y aire acondicionado).
Simulación energética de edificios 133

Q˙sis : Calor que sale del sistema.


dTz
Cz : Energía almacenada en la zona.
dt

Si no consideramos la capacitancia del aire, el sistema en estado estable es:

Nst Nsuperficies Nzonas

iQ˙sisu ∑ Q˙i c ∑ h A (T i i zi i Tz)c ∑ m˙ C i p (Tzi i Tz)cm˙ inf Cp (T∞ i Tz) (3.2)


iu1 iu1 iu1

Los equipos de aire proveen frío o calor produciendo una carga térmica de ca-
lentamiento o de enfriamiento. La energía aportada al sistema Qsis puede ser for-
mulada como la diferencia entre la entalpía del aire suministrado y la entalpía del
aire que sale de la zona que estamos estudiando, como se muestra en la siguiente
ecuación:

Q˙sisu m˙ inf Cp (T∞ i Tz) (3.3)

Esta ecuación considera que el flujo másico de aire suministrado es exacta-


mente igual a la suma del flujo de aire que recircula por la habitación. Al sustituir
Qsis de la ecuación (3.3), en la ecuación (3.1), resulta:

Nst Nsuperficies Nzonas


dTz
Cz
dt
u ∑ Q˙i c ∑ hiAi (Tzi i Tz)c ∑ m˙ C i p (Tzi i Tz) (3.4)
iu1 iu1 iu1

cm˙ inf Cp (T∞ i Tz)cm˙ sis Cp (Tsup i Tz)

Conducción a través de cerramientos y forjados (∑Qcerramiento)


Para determinar las pérdidas en los cerramientos, se aplica la Ley de Fourier de
la conducción para las distintas capas discretas de un cerramiento.
dTz
Qcerramiento u ik A (3.5)
dx
134 Sergio Díaz, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Esta ecuación se puede escribir como una serie en el tiempo. La solución más
sencilla de la ecuación en serie del tiempo que relaciona el flujo de calor que pasa
a través de un material con la temperatura, se muestra en la ecuación (3.6).

∞ ∞

q’’ko (t) u ∑X T j o,tijδ c ∑Y T j i,tijδ (3.6)


ju0 ju0

Donde q’’ es el flujo de calor, T es la temperatura, i representa el elemento in-


terior del edificio, o representa al elemento exterior del edificio, t representa al
tiempo en cada interacción y, finalmente, X e Y son factores de respuesta.
Los términos de esta serie en el tiempo decaen rápidamente y es necesario un
número infinito de términos para una respuesta exacta. La nueva ecuación contiene
elementos que son llamados «conduction transfer function» (CTF), estos términos
consideran el historial del flujo de temperatura, por el que el tiempo de respuesta
disminuye.
Para el flujo de calor interior:

nz nz nq

q’’ki (t) u iZo Ti,t i ∑Z T j cYo To,tc


i,tijδ ∑Y T j o,tijδ c ∑ Ф q’’
j ki,tijδ (3.7)
ju1 ju1 ju1

Y para el flujo de calor que sale al exterior:

nz nz nq

’’ (t) u iYo Ti,t i


qko ∑Y T j cXo To,tc
i,tijδ ∑X T j o,tijδ c ∑ Ф q’’
j ko,tijδ (3.8)
ju1 ju1 ju1

Donde:
q’’ : q/A
Xj : Coeficiente CTF exterior, ju0,1,...,nz.
Yj : Coeficiente CTF intermedio, ju0,1,...,nz.
Zj : Coeficiente CTF interior, ju0,1,...,nz.
Фj : Coeficiente CTF de flujo, ju0,1,...,nq.
Ti : Temperatura interior de la superficie.
Simulación energética de edificios 135

Te : Temperatura exterior de la superficie.


q’’ko : Flujo de calor por conducción al exterior.
q’’ : Flujo de calor por conducción al interior.
Los subíndices seguidos de la coma indican el periodo de tiempo y la cantidad
de pasos en cada interacción.
Estas ecuaciones indican el flujo de calor en cualquier cara de los elementos
constructivos del edificio y relacionan linealmente el flujo de calor con la tempe-
ratura interior y exterior de la losa o de los cerramientos.

Caracterización horaria de la temperatura exterior de bulbo seco


Para conseguir resultados en la simulación es necesario el conocimiento de
datos climáticos medios horarios. Aunque las herramientas de simulación poseen su
propia base de datos de clima, es conveniente contrastar los diversos ficheros cli-
máticos con los datos oficiales o locales, que pueden ser más precisos12. En el caso
de España conviene considerar la información proporcionada por los documentos
reconocidos de «Certificación de eficiencia energética de edificios de nueva cons-
trucción».
Las condiciones ambientales horarias se determinan conociendo la tempera-
tura de bulbo seco máxima y mínima diaria. El comportamiento de la temperatura
a lo largo del día tiene una forma similar a la curva sinusoidal que se muestra a con-
tinuación:

1,2

1,0
Valor multiplier

0,8

0,6

0,4

0,2

0,0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 Hora

FIGURA 3.4. Comportamiento horario de la temperatura.

12. El GEE, en colaboración con el Dpto. de Industria y Energía y el Centro Meteorológico Re-
gional, ha publicado recientemente el libro Energía solar y datos climáticos de Aragón.
136 Sergio Díaz, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Si el factor es igual a 0 la temperatura es máxima, y cuando el factor es 1 la tem-


peratura es mínima. La temperatura horaria se determina con ayuda de la siguiente
ecuación:
Tcurrent u Tmáx i Trange · Tmultiplier (3.9)
Donde:
Tcurrent : Temperatura en una determinada hora del día.
Tmáx : Temperatura máxima alcanzada a lo largo del día.
Trange : Diferencia entre temperatura máxima y mínima del día.
Tmultiplier : sen (ωt).
ω : Frecuencia de la fluctuación temperatura exterior con valor de
2
/24 hi1.

3.1.1.3. Elección entre simulación estática y simulación dinámica


Una de las principales diferencias radica en la introducción de los datos climá-
ticos. Para el caso de la «simulación estática» se necesitan los datos climáticos men-
suales, relativamente fáciles de obtener. Serán estrictamente necesarios los de las
temperaturas medias mensuales y los de la irradiación global sobre superficie hori-
zontal [kWh/m2día medio] o bien la insolación media mensual (horas de Sol al mes).
Para la «simulación dinámica» serán necesarios los datos climáticos de cada
hora, es decir, 24 datos por día. Normalmente, estos datos son difíciles de encontrar
por lo que debemos echar mano de procesos matemáticos para estimar los valores cli-
máticos. Los datos requeridos para un estudio dinámico son la temperatura, hume-
dad, irradiación directa sobre superficie normal en horizontal [W/m2], irradiación
difusa sobre superficie horizontal [W/m2], y velocidad del viento media horaria.
En las siguientes tablas se aprecia las diferencias existentes entre los dos mé-
todos de cálculo, tanto en datos necesarios, como en resultados obtenidos.

Método mensual Método horario


 Temperatura horaria
 Temperatura media mensual.  Humedad horaria
Datos climáticos  Radiación media mensual global sobre  Radiación directa horaria
necesarios superficie horizontal o insolación (horas  Radiación difusa horaria
de Sol medias mensuales).
 Nivel de cubrimiento
 Velocidad de viento horaria
Irradiación solar definida por dos o tres
 Máxima y mínima temperatura media
de estas variables
Datos climáticos mensual.
 Irradiación directa horaria
optativos  Humedad media mensual.
 Irradiación difusa horaria
 Velocidad de viento media mensual.
 Irradiación global horaria

TABLA 3.1. Datos de entrada.


Simulación energética de edificios 137

Método mensual Método horario


 Consumo pico y horario de calefacción
 Consumo de calefacción mensual y y refrigeración y consumo generales.
anual por zonas y por edificio.  Consumo eléctrico y de ventilación
Variables energéticas  Comparación con el edificio de refe- forzada.
calculadas rencia.  Evolución horaria de temperatura in-
 Ganancias solares a través de los ele- terior, temperatura superficial de cerra-
mentos captadores. mientos, ganancias internas, ganancias
solares, pérdidas de energía debidas a
transmisiones o infiltraciones.
 La optimización debe ser realizada
Optimización de  Niveles de insolación y cambios en los mediante modificaciones sucesivas
parámetros constructivos cerramientos. del modelo inicial.

TABLA 3.2. Tipo de resultados.

Fundamentalmente, la selección del método de estudio vendrá dada por los


datos iníciales disponibles y por los resultados deseados.
El disponer de datos climáticos incompletos o no fiables sumado a la indeter-
minación del diseño final del edificio, tal como las calidades de los cerramientos,
las características de las ventanas o distribución espacial de las estancias, nos lleva
a seleccionar el método mensual. En cambio, si disponemos de datos climáticos
horarios fiables y, además, el diseño del edificio está completamente definido, el uso
de un cálculo horario puede ser el más recomendable.

¿Datos climáticos horarios


y parámetros constructivos Datos de partida
bien definidos?

No Complejidad
¿Resulta aceptable cierta (diponibilidad de tiempo
complejidad de cálculo? y presupuesto)


No
¿Se precisa el cálculo dinámico Tipos de resultados
de variables energéticas? esperados

Cáculo medio Cáculo dinámico


Información previa
mensual u horario

FIGURA 3.5. Esquema general utilizado en el proceso de análisis energético de edificios.


138 Sergio Díaz, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Por otro lado, si se desean obtener datos de consumo final de energía o se re-
quiere realizar una comparación de consumo energético entre diferentes diseños del
edificio, el sistema mensual será suficientemente válido. En cambio, si necesitamos
conocer la evolución de las temperaturas en una zona determinada, consumos ins-
tantáneos o consumos en refrigeración, tendríamos que utilizar el sistema horario.
Al evaluar los datos iníciales tanto climáticos como constructivos, y los resul-
tados que se esperan obtener, se podrá seleccionar el método de cálculo apropiado.
En el siguiente diagrama podemos ver las principales circunstancias que nos harán
seleccionar uno u otro método.

3.1.2. Optimización del diseño a través de la simulación energética


del edificio
La evaluación energética parte de una etapa de pre-diseño. Se deben conside-
rar las condiciones climáticas de la zona en la que va a ser construido el edificio,
esto es indispensable para realizar una primera optimización que permite limitar
los aspectos negativos del clima y aprovechar los aspectos positivos. Si tenemos
en cuenta el clima de la zona en el diseño del edificio, el confort en la vivienda se
conseguirá con un menor aporte energético.

Metodología de análisis

Prediseño
del edificio Arquitecto o ingeniero

Optimización
Simulación de un modelo
Evaluación que represente con precisión
energética las características térmicas
del edificio

Diseño final
Definición del diseño definitivo
y dimensionamiento
de las instalaciones
auxiliares.
Cálculo de instalaciones
auxiliares

FIGURA 3.6. Esquema general utilizado en el proceso de análisis energético de edificios.


Simulación energética de edificios 139

El arquitecto o ingeniero debe proyectar una edificación con criterios de opti-


mización en el diseño arquitectónico. Las herramientas de simulación energética
realizarán la evaluación de si el diseño es adecuado o no. En caso de que el edifi-
cio tenga un mal comportamiento energético, se tendrán que aplicar nuevas consi-
deraciones de control térmico en la edificación. Estos últimos pasos son cíclicos, es
decir, se realizarán las veces que sean necesarias hasta conseguir un grado de sa-
tisfacción óptimo en el diseño del edificio. Por el contrario, si la edificación tiene
ya un diseño óptimo se podrá proceder a la instalación de equipos de calefacción y
de aire acondicionado.
En la figura 3.6, se puede observar la metodología que se sigue en cualquier es-
tudio energético de un edificio.

Recomendaciones para una correcta simulación energética


Conviene tener en cuenta lo siguiente:
 En primer lugar, localizar una base de datos climática aceptable y reco-
nocida. En ocasiones el diseñador se encontrará con la carencia de datos
climáticos horarios, en el caso de querer aplicar una simulación diná-
mica. Estos datos se podrán extrapolar con modelos matemáticos de cli-
matología.
 Previo al diseño se debe poseer la información suficiente de las caracte-
rísticas físicas de los materiales de la construcción y de la configuración
de la envolvente del edificio; es decir, conocer de qué materiales están
constituidos los cerramientos, forjados, cubiertas, ventanas y puertas del
edificio, tanto como conocer sus propiedades físicas como son conducti-
vidad, densidad, espesor, entre otras.
 Se deben establecer las características térmicas por zona. La modelación
del edificio consiste en reducir sus características térmicas a un modelo
matemático, en otras palabras, si se tiene el mismo comportamiento tér-
mico en varias regiones del edificio las podremos considerar como una
sola zona térmica. Para ello se debe tener en cuenta la distribución espa-
cial del edificio y realizar una zonificación del mismo, teniendo en cuenta
que se deben considerar las condiciones de temperatura, humedad, capta-
ción solar y exposición al exterior homólogas. En la figura 3.7, podemos
ver un ejemplo de zonificación para dos tipos constructivos diferentes.
 Asimismo, se debe disponer de la información de los sistemas auxiliares
que se utilizan para mantener la edificación en niveles de confort, tanto
de calefacción como de refrigeración. Por ejemplo, el tipo de radiadores,
sistemas «fan coil», sistemas de expansión directa, bombas de calor, etc.
140 Sergio Díaz, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Serie de edificio adosados


Zona
Norte

Zona
Sur

Edificio de tres fachadas


Zona Edificio
Norte adosado

Zona
Oeste

Zona
Sur

FIGURA 3.7. Esquema de división en zonas por diferenciación de ganancias solares.

 Tener conocimiento de los horarios de operación de los sistemas mecá-


nicos, iluminación, permanencia de los usuarios en el edificio, control
de los termostatos, etc. Si bien es difícil determinar con exactitud el
comportamiento de los individuos dentro de una vivienda, sí se puede
realizar una ponderación de su comportamiento a lo largo de un periodo
de tiempo.
 Para completar la información necesaria según el modelo utilizado en el
programa, se deberá tener en cuenta el grado de renovación de aire, ya
sea por ventilación o por infiltraciones, y las ganancias internas debidas
a la ocupación, iluminación o equipamiento.
Finalmente, el diseñador debe elaborar un informe aportando una serie de re-
comendaciones acerca de los parámetros constructivos óptimos del edificio, valo-
rados en función del ahorro energético y el sobrecoste asociado.
Simulación energética de edificios 141

3.2. Normativa vigente: CTE–HE1


En la página del grupo <http://gee.unizar.es>, se recogen los documentos que
explican los requerimientos mínimos de aislamiento y protección solar a un edifi-
cio en España.

3.3. Herramienta oficial de simulación energética: LÍDER


En la página del grupo <http://gee.unizar.es>, pueden consultarse los siguien-
tes archivos:
 Ilider_071031.exe: última versión del programa LÍDER.
 Jre-6u3-windows-i586-p.exe: máquina virtual de java, necesaria para el
funcionamiento de LÍDER en caso de no estar instalada en el ordenador.
 Historial-versiones-LÍDER-071031.pdf.
 MANUAL.pdf: manual de LÍDER.
 LÍDER simplificado.doc: documento que recoge las indicaciones míni-
mas a tener en cuenta en el programa.

3.4. Práctica: Optimización del diseño


en base a los resultados
En la práctica se propone, a través de la introducción de un edificio en LÍDER,
el uso de los resultados de la aplicación como indicador de la idoneidad de los di-
seños y, por tanto, la optimización del mismo.
Adicionalmente, en el documento «Justificación de CTE-HE1» se explican al-
gunas pautas para la elección del método adecuado de justificación de las exigen-
cias mínimas conforme el HE1.
4. Instalaciones térmicas en edificios: descripción
básica y criterios de eficiencia energética

Al igual que sucede con los conceptos básicos de la arquitectura bioclimática,


la aplicación de criterios de ahorro energético en el diseño y mantenimiento de ins-
talaciones de calefacción y climatización constituye un reto para los diversos agen-
tes involucrados en el sector de la construcción.
Las principales dificultades son los bajos precios de la energía de origen con-
vencional (fósil, nuclear), que no responden a su valor real —exergético, social,
ambiental—, la inercia de promotores, instaladores y proyectistas, la preferencia
por soluciones convencionales de bajo coste, la separación de facto entre promo-
ción/construcción y usuarios finales, la falta de información o escaso nivel de exi-
gencia de estos y el retraso en la actualización de la reglamentación vigente para
adaptarla al estado del arte y fomentar buenas prácticas.

4.1. Elementos típicos de una instalación de calefacción


En la siguiente figura se representa una instalación individual típica de cale-
facción y agua caliente sanitaria (en adelante A.C.S.) para proveer las necesidades
de una vivienda.

1
2

FIGURA 4.1. Instalación típica de calefacción y ACS individual.


144 Juan Carlos Pericás

A primera vista, pueden distinguirse los principales elementos que incorpora:


 Caldera (1).
 Depósito de ACS (2).
 Tuberías de distribución (3).
 Emisores de calor o radiadores (4).

Otros elementos necesarios son las válvulas de corte y equilibrado, vasos de ex-
pansión, purgadores, bombas circuladoras, sondas de temperatura y termostatos,
manómetros, termómetros y sistemas de regulación electrónica.
La caldera es, sin duda, el elemento estrella de la instalación. Puede ser de leña
o biomasa (astillas, pellets, hueso, mixtas), carbón, gasóleo, gas natural o gas li-
cuado de petróleo (propano, butano).
Las calderas de biomasa son apropiadas cuando se dispone de leña o residuo
agroforestal a bajo precio, caso típico en núcleos rurales de economía agraria. Pero
también tienen su potencial en entornos urbanos, a condición de reservar espacio su-
ficiente para el silo de combustible y prever acceso de camión al lugar de descarga.
Sus principales ventajas son: economía de funcionamiento, autosuficiencia
energética, emisión nula de CO2; los modelos clásicos de bajo coste presentan sin
embargo el inconveniente de su regulación manual, reducido rendimiento y elevada
inercia, manteniendo el rescoldo una potencia apreciable mucho tiempo después de
haberse apagado la llama.
También resulta crítico el ensuciamiento del intercambiador humos/agua, que
exige un mantenimiento regular, lo que en las calderas de más calidad se soluciona con
sistemas de limpieza automática mecánicos (turbuladores-rascadores) o neumáticos.
La alimentación automática propia de las calderas más modernas de biomasa
granulada o astillada permite una regulación mucho más precisa y fiable, utilizando
para ello diversas técnicas y dispositivos que se han ido introduciendo en el mercado.
No obstante la gran mayoría de las instalaciones funcionan con gasóleo y
gas, siendo el gas natural la opción preferida en la mayor parte de los casos por su co-
modidad y limpieza, allá donde exista red de distribución procedente de gasoducto.
La Unión Europea establece el rendimiento mínimo de las calderas de com-
bustibles líquidos y gaseosos mediante la directiva 92/42/CEE, traspuesta a la
legislación española mediante Real Decreto 275/1995 de 24 de febrero (BOE
27/3/1995), identificando tres tipos fundamentales de calderas:
 Estándar: Cuya temperatura media de funcionamiento puede limitarse a
partir de su diseño.
 De baja temperatura: Aquellas que pueden funcionar continuamente con
temperaturas de retorno de 35 a 40°C y que en determinadas circunstan-
cias pueden producir condensación.
Instalaciones térmicas en edificios 145

 De condensación: Diseñadas para poder condensar de manera permanente


una parte importante del vapor de agua contenido en los humos de com-
bustión. Debido a las peculiaridades de la combustión del gas, la Direc-
tiva ha reservado la definición de caldera de condensación para este
combustible.
Los rendimientos útiles mínimos se fijan a potencia máxima y a carga parcial:
 A potencia nominal, para una temperatura media del agua en la caldera de
70°C.
 A carga parcial del 30%, para una temperatura media del agua en la caldera
variable según el tipo de caldera: 30°C para las de condensación, 40 °C
para las de baja temperatura y superiores a 50°C para las calderas estándar.

Potencia nominal Carga parcial (0,3•Pn)


Tipo de caldera Potencia
Tmedia Rendimiento Tmedia Rendimiento
Estándar 4 a 400 kW 70°C 684c2•log Pn 650°C 680c3•log Pn
Baja temperatura 4 a 400 kW 70°C 687,5c1,5•log Pn 40°C 687,5c1,5•log Pn
Condensación 4 a 400 kW 70°C 691clog Pn 30°C 697clog Pn

TABLA 4.1. Rendimiento mínimo de calderas según Directiva 92/42/CEE.

De esta tabla se deduce que la mejora de rendimiento a carga parcial en calde-


ras de condensación y baja temperatura, está de hecho asociada a trabajar en con-
diciones de temperatura inferiores a las nominales, en caso contrario estas calderas
se comportarían como «estándar de alta calidad».

Calderas estándar
Son aquellas que no están diseñadas para soportar la condensación del vapor
contenido en los humos y que, por lo tanto, deben trabajar con temperaturas de re-
torno por encima de las de rocío, ya que de lo contrario se produciría una rápida de-
gradación del acero por oxidación y corrosión.
Dentro de esta categoría se suelen encontrar rendimientos bajos para las cal-
deras que trabajan con temperaturas de humos hasta 240°C, o bien algo más altos
en aquellas que mediante mejoras tecnológicas adecuadas permiten trabajar con
temperaturas de humos más bajas, incluso inferiores a 140°C, sin peligro de con-
densaciones.

Calderas de baja temperatura


Están construidas para trabajar con temperaturas de retorno bajas sin llegar a
producir condensaciones. Esto lo logran con diseños especiales, por ejemplo, me-
146 Juan Carlos Pericás

diante tubos de humos más largos y menos conductores, para que la temperatura en
el lado de humos se mantenga por encima del punto de rocío.
Su principal aplicación es en instalaciones donde se pueda trabajar un número
elevado de horas a temperaturas bajas, de este modo las temperaturas de la envol-
vente de caldera y de humos son inferiores, aumentando el rendimiento estacional
(medio anual) un 10-20% respecto del grueso de las calderas estándar.

Calderas de condensación
Están fabricadas con materiales que soportan las condensaciones sin peligro
de deterioro. En ellas se busca provocar la condensación con el fin de aprovechar
el calor latente de vaporización del agua producida en la combustión, y de este
modo aumentar el rendimiento hasta conseguir mejoras en torno al 20-40% como
media estacional respecto de algunas calderas estándar.

Poder calorífico superior (111%)

Poder calorífico inferior (100%)


Pérdidas por humos
(calor sensible)

Pérdidas por humos


(calor latente)

Pérdidas por radiación


y convección
Rendimiento estacional
con funcionamiento a baja
temperatura (94%)

Rendimiento estacional
con aprovechamiento del calor
de condensación (106%)

FIGURA 4.2. Distribución de la capacidad energética del combustible.


Instalaciones térmicas en edificios 147

El combustible con mayor producción de agua en su combustión es el gas na-


tural, por lo que resulta el más adecuado para ser utilizado en calderas de conden-
sación ya que permite recuperar mayor cantidad de calor latente.
Habitualmente las calderas de alto rendimiento, baja temperatura y condensa-
ción tienen diseños progresivamente más cuidados lo que redunda en un aumento
del rendimiento y también del coste.

Marcado energético
En la directiva se establecían también los requisitos de rendimiento para con-
seguir el marcado CE de una, dos, tres o cuatro estrellas (clasificación actualmente
derogada), según lo indicado en la siguiente tabla:

Rendimiento Rendimiento
Marca a potencia nominal a carga parcial
(Tmedia 70°C) (0,3•Pn)(Tmedia650°C)
* 684c2•log Pn 680c3•log Pn
** 687c2•log Pn 683c3•log Pn
*** 690c2•log Pn 686c3•log Pn
**** 693c2•log Pn 689c3•log Pn
TABLA 4.2. Rendimiento mínimo de calderas según Directiva 92/427CEE. Clasificación por estrellas
actualmente derogada.

Esta clasificación ha sido derogada posteriormente por Real Decreto 1369/2007


de 19 de octubre (BOE 254 23/10/2007), relativo al establecimiento de requisitos
de diseño ecológico aplicables a los productos que utilizan energía.
Actualmente está en borrador una nueva directiva sobre rendimiento de calde-
ras que prime el rendimiento medio estacional en lugar del rendimiento instantáneo.
La nueva clasificación será por clases A, B, C, D,… y no por estrellas, tal como se
ha establecido en el caso de las bombillas y electrodomésticos, por ejemplo.
En las gráficas de la figura 4.3 se representan los rendimientos correspondien-
tes a potencia nominal y carga parcial hasta 400 kW. Las calderas de potencia su-
perior están obligadas a cumplir los mismos requisitos que las de 400 kW.
La directiva exige, por tanto, que las calderas de baja temperatura mantengan,
al 30% de carga, el mismo rendimiento que a plena potencia. Las calderas de con-
densación deben dar más rendimiento a carga parcial que a plena carga; sin em-
bargo, las calderas estándar pueden disminuir su rendimiento a carga parcial.
A pesar de esto último, una caldera estándar de tres estrellas se debe compor-
tar mejor en todo el campo de potencias que una caldera de baja temperatura; y una
de dos estrellas podría ser competitiva dependiendo del tipo de emisores, la curva
de demanda térmica de la instalación y el sistema de regulación.
148 Juan Carlos Pericás

102%
100%
98%
96%
94% Condens. 30%
92% Condens. 100%
Baja temp. 100%
90%
Baja temp. 30%
88%
Estándar 100%
86%
Estándar 30%
84%
0 100 200 300 400 500
Potencia (kW)

100%
98%
96% 4 Estrellas 30%
4 Estrellas 100%
94%
3 Estrellas 100%
92% 3 Estrellas 30%
90% 2 Estrellas 100%
2 Estrellas 30%
88%
1 Estrella 100%
86% 1 Estrella 30%
84%
0 100 200 300 400 500
Potencia (kW)

FIGURA 4.3. Rendimientos correspondientes a potencia nominal y carga parcial hasta 400 kW.

Sin embargo, en una instalación diseñada para trabajar a medias o bajas tem-
peraturas de calefacción, bien sea mediante radiadores sobredimensionados, venti-
loconvectores o suelo radiante, las calderas de condensación obtienen mejoras
sustanciales de rendimiento medio o estacional.
Esto es debido principalmente al gran número de horas que las instalaciones tra-
bajan a carga parcial, resultando un factor de carga medio estacional por debajo del
40% en la mayoría de los casos.
En estas condiciones y asumiendo una regulación efectiva de la temperatura de
agua enviada a los emisores o unidades terminales, en función de la temperatura ex-
terior, el ahorro energético resulta significativo.
Instalaciones térmicas en edificios 149

Otros elementos
El resto de elementos que completan la instalación son tuberías, accesorios,
emisores y sistema de regulación.
Los emisores típicos en edificios residenciales son los radiadores, que pueden
ser de hierro fundido, aluminio o chapa de acero. Su función es emitir el calor re-
cibido del sistema de distribución, generalmente tuberías de acero negro, plástico
o cobre que transportan el agua caliente proveniente de la caldera.
La posición óptima de los radiadores es en la pared más fría de cada habitación,
generalmente bajo una ventana, generándose así las corrientes de convección apro-
piadas para calefactar la estancia de forma homogénea. Su colocación en elemen-
tos decorativos reduce ligeramente la potencia nominal.
Otros elementos imprescindibles de toda instalación de calefacción son las
bombas circuladoras, purgadores, vasos de expansión y tuberías de distribución con
sus accesorios.
Las bombas circuladoras impulsan el agua a través de los circuitos hidráuli-
cos. Con un diseño adecuado el consumo eléctrico asociado al bombeo suele ser in-
ferior al 2% del correspondiente a combustible, pero en instalaciones complejas
mal diseñadas podría alcanzar hasta el 5%.
Un diseño prudente de la sección de tuberías y accesorios, así como la co-
rrecta elección de las bombas según su punto de trabajo y rendimiento, son facto-
res básicos para reducir el consumo eléctrico relativo a bombeo. También resulta
conveniente el diseño de circuitos a caudal variable según demanda instantánea
de la instalación, controlando la velocidad de las bombas mediante variadores de
frecuencia.
Los purgadores se encargan de eliminar el aire de los circuitos hidráulicos para
evitar problemas de circulación por bolsas de aire y limitar la acción corrosiva del
oxígeno en las tuberías. Los vasos de expansión absorben las sobrepresiones debi-
das al calentamiento y consiguiente dilatación del fluido caloportador. Las válvu-
las de seguridad permiten la evacuación del fluido en el caso de imprevistos que den
lugar a elevaciones excesivas de presión.
La distribución interior en viviendas del agua caliente de calefacción puede se-
guir dos diseños básicos: mototubular y bitubular. Un anillo monotubular consta de
una sola tubería de ida que alimenta consecutivamente a todos los radiadores del
anillo, a través de válvulas monotubulares. Estas válvulas permiten tomar parte del
caudal de agua caliente que circula por la tubería de ida, dejando pasar el resto por
un atajo o «by-pass» hacia el siguiente radiador.
El agua que acaba de atravesar el radiador, menos caliente, se mezcla a la sa-
lida con el caudal de atajo, por lo que la temperatura del agua va disminuyendo a
medida que nos acercamos al final del anillo, lo que obliga a calcular el número de
150 Juan Carlos Pericás

elementos o tamaño de cada radiador en función de su posición en el circuito y por-


centaje de atajo, además de la potencia requerida por la habitación.
Un circuito bitubular en cambio incluye una tubería de ida (caliente) y otra de
retorno (menos caliente), de las que cada radiador toma una derivación de la tube-
ría caliente y devuelve el agua templada a la de retorno, de manera que la tempe-
ratura de entrada es aproximadamente la misma para todos los emisores del circuito.
Actualmente la temperatura de entrada a emisores está limitada legalmente a
un máximo de 80ºC, de manera que suponiendo una temperatura de retorno de
60ºC y ambiente de 20ºC, el salto térmico medio radiador/ambiente se sitúa en
70i20 u 50ºC.
En general los radiadores emiten energía por radiación en un porcentaje pe-
queño, en torno al 20-25%, siendo el resto de la potencia emitida por convección,
calentando directamente el aire de la habitación. Son posibles mayores porcentajes
de radiación, en el caso de instalar radiadores de gran tamaño con bajas tempera-
turas de agua, pero por razones de espacio y coste se trata de una solución muy
poco utilizada.
Además de los clásicos radiadores, existen otros sistemas de emisión diferen-
tes que empiezan a abrirse camino en el sector residencial por presentar algunas
ventajas interesantes. Uno de ellos es el suelo radiante, consistente en un entramado
de tuberías generalmente de material plástico dispuestas encima de una plancha ais-
lante y embutidas en el recrecido de mortero que sirve de base al solado o acabado
final del suelo (baldosa, terrazo, madera o sintético).

FIGURA 4.4. Suelo radiante.


Instalaciones térmicas en edificios 151

El suelo radiante trabaja con menor temperatura de agua que los radiadores, ha-
bitualmente 40/30ºC (ida/retorno), pero con mucha mayor superficie de emisión,
transfiriendo el calor mayoritariamente por radiación (aprox. 80%). La baja tem-
peratura del fluido caloportador favorece el rendimiento de las calderas de con-
densación y además reduce las pérdidas térmicas en redes de distribución.
Con este sistema se logra un confort superior al resto de sistemas, manteniendo
caliente la parte baja de las habitaciones, al mismo tiempo que se evita la estratifi-
cación y consiguiente acumulación de aire caliente en la parte superior cercana al
techo, lo que reduce las pérdidas por transmisión.
Se comprueba experimentalmente que con 18ºC de temperatura seca medida
en termómetro a 1,5 metros del suelo, la sensación de comodidad térmica es equi-
valente a la del sistema de emisión convectivo con una temperatura ambiente de
22ºC. Pies calientes, cabeza fresca.
Como ventaja adicional, el sistema radiante permite un cierto apoyo de ener-
gía solar a calefacción en invierno, en el caso de instalar suficiente superficie de co-
lectores solares, lo que resulta generalmente inviable en el sistema clásico de
radiadores diseñados para trabajar a 80/60ºC.
Además el suelo radiante puede utilizarse para refrescar las habitaciones en
verano, haciendo circular agua enfriada a unos 15-20ºC, mejorando notablemente
el rendimiento de las enfriadoras (bombas de calor) aire/agua/suelo debido a un
apreciable aumento de la temperatura de evaporación respecto de los sistemas típi-
cos aire/aire o aire/agua trabajando a 7/12ºC de agua enfriada.

Calefacción central versus individual


El eterno dilema entre calefacción centralizada e individual, cada una con sus
ventajas e inconvenientes, podría quedar resuelto en parte en España desde la apro-
bación del Código Técnico de la Edificación y el nuevo Reglamento de Instalacio-
nes Térmicas en los Edificios.
Los argumentos a favor de la centralización son:
 Eliminación de equipos generadores e instalaciones de gas en el interior
de las viviendas, con la consiguiente comodidad y seguridad.
 Mejor precio de las calderas de alta calidad para medias y grandes poten-
cias, gracias al factor de escala, frente a la opción de múltiples calderas in-
dividuales.
 Integración más sencilla de las instalaciones solares térmicas para pro-
ducción de ACS con los sistemas centralizados.
 Mantenimiento profesional más cómodo y eficaz, reduciendo a medio
plazo los costes de operación y reparación, posibilitando además un se-
152 Juan Carlos Pericás

guimiento preventivo a distancia y la gestión automática de facturas (te-


legestión).
 Tarifa de gas natural favorable en España para los contratos con mayor
consumo anual acumulado.
Como contrapartida, las instalaciones centralizadas suelen ser más caras en
edificios de pocas viviendas, estando el límite de rentabilidad en torno a las 20 vi-
viendas. Además, existen pérdidas en las tuberías de distribución que deben ser te-
nidas en cuenta. El montaje, puesta en marcha, equilibrado de caudales y regulación
son lógicamente más complicados que en instalaciones individuales, requiriendo
en general un mayor esfuerzo tanto en fase de proyecto como de ejecución.

4.2. Sistemas de refrigeración y climatización


En edificios de viviendas, la refrigeración o acondicionamiento de aire en ve-
rano suele confiarse a sistemas individuales basados en climatizadores autónomos.
Son equipos bomba de calor aire/aire generalmente de tipo partido, cuya unidad
exterior incluye el compresor, condensador y ventilador en una envolvente gene-
ralmente voluminosa por lo que resulta de incómoda ubicación además de presen-
tar un elevado nivel sonoro. Las unidades interiores pueden estar a la vista (murales,
de pie, de techo), o bien ocultas en falso techo para conectar a conductos de aire.
Ambas unidades se unen por un circuito de gas refrigerante.
El fundamento de la bomba de calor es bien conocido: Hacer circular un fluido
de propiedades especiales entre un foco frío (ambiente interior a refrigerar) y otro
caliente (aire exterior en verano u otro medio de disipación), «bombeando» el calor
en sentido contrario al natural. Para ello el fluido debe entrar al foco frío en estado
líquido y baja temperatura/presión, evaporarse en estas condiciones absorbiendo
calor del medio a enfriar o evaporador y, tras un incremento de presión/temperatura
en el compresor, evacuar su energía térmica al foco caliente en el condensador.
El rendimiento o índice de eficiencia energética de estos equipos oscila entre
1,5 y 3 kWh frigoríficos por cada kWh eléctrico consumido, dependiendo de fac-
tores de diseño y regulación. Se obtienen mejores rendimientos mediante el control
de velocidad de compresor y ventiladores (sistemas «inverter»), junto con el diseño
generoso de superficies de intercambio en condensador y evaporador.
También puede mejorarse el rendimiento drásticamente utilizando climatiza-
dores autónomos condensados por agua fresca, en lugar de aire exterior (bombas de
calor agua/aire). El agua fresca puede obtenerse mediante torres de refrigeración
(solución complicada por el riesgo de proliferación de legionella), agua subterránea
o incluso intercambio geotérmico con el terreno en circuito cerrado.
Instalaciones térmicas en edificios 153

Otra forma de aumentar rendimiento es regular la temperatura del agua en-


friada producida en los equipos aire/agua o agua/agua, adecuándola a la demanda
instantánea, de manera que en condiciones climáticas benignas puede elevarse li-
geramente la temperatura de evaporación del gas refrigerante, acercándola a la de
condensación, lo que reduce la potencia mecánica de compresión y, por tanto, el
consumo eléctrico a carga parcial.
Al igual que ocurre con las calderas, la economía de escala predispone a favor
de sistemas centralizados aire/agua o agua/agua por el menor coste, a igualdad de
calidad y prestaciones, de los equipos generadores grandes de alto rendimiento,
frente a la opción de múltiples instalaciones individuales de pequeña potencia. Ade-
más los primeros presentan la ventaja de no ocupar espacio útil en las viviendas, eli-
minar problemas de ruido e impacto estético y predisponer a un mantenimiento
profesional, mientras que los segundos están habitualmente abocados a una corta
vida útil, siendo en general equipos molestos por el ruido que producen y el espa-
cio que ocupan.
Como ventaja adicional, las instalaciones de tipo centralizado están mejor pre-
paradas para asumir mejoras e innovaciones tecnológicas tales como las bombas
de calor de ciclo de absorción (con o sin aporte de energía solar), la disipación de
calor al terreno (energía geotérmica de baja entalpía) o las nuevas generaciones de
compresores de alta eficiencia.
No obstante, dependiendo del clima y tipología de edificio, los sistemas cen-
tralizados pueden resultar poco competitivos en coste comparados con equipos pe-
queños de baja calidad, siendo más complejos de integrar en un edificio con muchos
usuarios distintos, por lo que en edificios de viviendas tienen todavía una presen-
cia testimonial.
Los sistemas de caudal de refrigerante variable, mal llamados volumen de re-
frigerante variable por las siglas inglesas VRV (Variable Refrigerant Volume), con-
sisten en unos equipos productores con compresores en paralelo, una red de
distribución con tuberías frigoríficas, y unidades terminales conectadas como un
sistema multi-split, pero con muchos más equipos interiores. Cada terminal con su
propio termostato y válvula para el paso o corte de refrigerante.
El equipo productor regula su producción frigorífica mediante el arranque es-
calonado de compresores o variación de velocidades de los mismos. Se trata por
tanto de un sistema centralizado, pero sin la presencia de agua como fluido inter-
medio, lo que ahorra un salto térmico y mejora el rendimiento teórico respecto de
los equipos aire/agua.
Tienen la ventaja de reducir tamaños de tubería, llaves y accesorios, eliminar
bombas de impulsión de agua, vasos de expansión y resto de accesorios, evitando
problemas de corrosión y ruidos. Además admiten el funcionamiento simultáneo
154 Juan Carlos Pericás

en modo calefacción y refrigeración con excelente rendimiento (por recuperación


de energía), lo que puede resultar útil en determinados edificios de uso terciario,
como grandes edificios de oficinas con cerramientos acristalados y marcada dife-
renciación entre zonas interiores y periféricas.
Como contrapartida son equipos caros y de funcionamiento interno más com-
plejo, con regulación electrónica propia incompatible entre fabricantes. Las refor-
mas y ampliaciones son complejas y presentan un peligro potencial de escape de gas
refrigerante debido a la extensión de los circuitos.
Además están concebidos para suministrar calor y frío mediante la tecnología
básica de la bomba de calor, por lo que en climas con inviernos fríos presentan li-
mitaciones de potencia térmica que deben compensarse con aportes auxiliares, ha-
bitualmente resistencias eléctricas, para evitar situaciones de falta de confort.
En centros comerciales y espacios de gran tamaño, la solución favorita suele
ser de tipo todo aire, mediante uno o varios equipos compactos en cubierta, combi-
nación de una bomba de calor aire/aire, una fuente de calor auxiliar (habitualmente
resistencias eléctricas, opcionalmente quemadores de gas natural) y un climatizador
con sus módulos de ventilador (impulsión y retorno), filtros, baterías de gas refrige-
rante, recuperador de energía (placas o rotativo), cajas de mezcla y accesorios.
El sistema se completa con una red de conductos, rejillas y difusores que dis-
tribuyen el aire por el espacio climatizado.
En edificios grandes de uso terciario con múltiples estancias o zonas térmicas
es habitual la instalación de equipos generadores de agua caliente y fría, bien sea
bombas de calor reversibles, o bien enfriadoras y calderas, conectados a una red de
distribución de agua que lleva el calor y/o el frío hasta las unidades terminales,
donde se produce el intercambio final agua/aire.

FIGURA 4.5. Climatizador en fase de montaje.


Instalaciones térmicas en edificios 155

Las unidades terminales de tratamiento de aire, fancoils y climatizadores, in-


corporan los medios necesarios para filtrar, ventilar, calentar o enfriar, humidificar
e impulsar el aire climatizado a cada estancia o grupo de estancias, controlando la
temperatura, humedad y calidad del aire impulsado.
Como criterios de diseño eficiente pueden mencionarse el diseño de secciones
de aire holgadas y componentes adecuados para reducir pérdidas de presión, el con-
trol del nivel de ventilación y del caudal de aire climatizado según demanda, el re-
frescamiento gratuito mediante aire exterior o «free-cooling», la recuperación de
energía del aire expulsado para tratar el aire nuevo de renovación, el enfriamiento
evaporativo del aire expulsado en verano antes de su entrada al recuperador y el
control del caudal de aire en cada estancia mediante compuertas y sondas de tem-
peratura, calidad del aire y humedad.
El consumo eléctrico en ventiladores es importante en los sistemas de climati-
zación, más aún desde la aprobación del nuevo Reglamento de Instalaciones Tér-
micas en los Edificios (RITE, Real Decreto 1027/2007 de 20 de julio, BOE n.º 207
de 29/8/07) por sus exigencias de calidad del aire (ventilación, filtrado) y recupe-
ración de energía, lo que redunda en una mayor importancia del diseño en fase de
proyecto a la hora de ahorrar energía.

FIGURA 4.6. Climatizador en fase de montaje. Detalle del recuperador rotativo.


156 Juan Carlos Pericás

FIGURA 4.7. Instalación de conductos de distribución de aire.

4.3. Optimización energética de una instalación residencial


en Zaragoza (España)
Este trabajo surge de la necesidad de optimizar la inversión relativa a la insta-
lación térmica de una cooperativa de viviendas en un edificio de Zaragoza, plani-
ficando en fase de proyecto los costes asumibles para mejorar su eficiencia
energética en el suministro de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria,
cumpliendo en cualquier caso los requerimientos legales vigentes.
Se pretende estimar con rigor el funcionamiento real de la instalación durante
un año climático medio. Se analizan diferentes aspectos del diseño relativos a equi-
pos generadores de calor y frío, depósitos acumuladores, colectores solares, redes
de distribución y criterios de regulación.
El edificio está ubicado en la parcela n.º 2 de la urbanización del sector 89/4
«Valdespartera» de Zaragoza.
Se trata de un conjunto de dos edificios de 36 y 60 viviendas, respectivamente,
con un garaje común. La distribución se realiza mediante 3 y 5 escaleras con sus res-
pectivos portales en cada uno de los bloques.
Instalaciones térmicas en edificios 157

FIGURA 4.8. Fachada Sur de edificio en Valdespartera. Galerías colectoras.

Todas las viviendas tienen doble orientación y la distribución interior de puer-


tas y pasillos favorece la ventilación cruzada. Ambos edificios están orientados al
Sur c38° y tienen los huecos de escalera al Norte.
Los cerramientos verticales exteriores consisten en una fachada ventilada con
aislamiento fijado a muros de inercia, de este modo se consigue el aislamiento de
los puentes térmicos del edificio y se reducen las oscilaciones de temperatura en el
interior de las viviendas.
Los muros de separación con las galerías acristaladas son de bloque de termo-
arcilla de 19 cm con revoco exterior de mortero pintado de color oscuro.
Los forjados del edificio entre plantas están constituidos por bovedilla de ar-
lita con rotura de puente térmico, cumpliendo ampliamente la exigencia de aisla-
miento entre viviendas y proporcionando mayor inercia en el interior del edificio
comparándola con las bovedillas de poliestireno expandido.
158 Juan Carlos Pericás

Sin embargo, en las plantas bajas del edificio con separación a garajes o a ex-
terior así como en separación con cubierta, el forjado es de bovedilla de poliestireno
expandido con tacón aislado, cumpliendo la exigencia legal de elevado aislamiento
en estos forjados.
Las galerías acristaladas en las viviendas ocupan el 60% del frente de fachada
Sur. La superficie de huecos Sur representa un 40% de la superficie de fachada. En
fachadas Norte el porcentaje medio de acristalamiento está en torno al 15%.

FIGURA 4.9. Fachada Norte de edificio en Valdespartera.

En la fachada Sur (c38° Sudoeste) las galerías tienen poco más de 1 m de pro-
fundidad, lo que garantiza un sombreamiento óptimo en verano.
La instalación térmica se ha diseñado para proporcionar los servicios de cale-
facción, agua caliente sanitaria y refrigeración (preinstalación).
Instalaciones térmicas en edificios 159

Eficiencia de instalaciones térmicas

Consumo Energía primaria

Producción de energía térmica Energía solar

Instalación
térmica
Redes de distribución

Emisión térmica en viviendas Pérdidas térmicas

Demanda ACS Refrig. Calefacción


energética

FIGURA 4.10. Marco conceptual de diseño de la instalación.

Calderas
Se proyectan dos equipos en cascada ajustando su funcionamiento a la de-
manda. A medida que esta aumenta, la primera caldera —de condensación— au-
menta su producción de calor hasta llegar a su nivel máximo. En ese momento, para
poder seguir suministrando la energía demandada, debe entrar en funcionamiento
el segundo equipo generador, siendo este de baja temperatura y dos etapas de po-
tencia (todo/medio/nada).
Se pretende que la caldera de condensación sea la encargada de modular po-
tencia (desde el 20%), trabajando a carga parcial, minimizando los ciclos mar-
cha/paro de la segunda caldera de baja temperatura.
160 Juan Carlos Pericás

Caldera Remeha Gas ECO 310 Remeha Gas 450-15 RNX


Tecnología Condensación Baja temperatura
Potencia útil (80/60°C) 51-261 kW 307 kW
Rendimiento nominal (80/60°C) 97%-103,7% 90,8%
Potencia útil (50/30°C) 56-282 kW -
Rendimiento nominal (50/30°C) 103,7%-104,8% -
Caudal mínimo - 3.634 l/h
Temperatura máxima 90°C 95°C
Temperatura mínima retorno - 20°C
Presión mínima de trabajo 0,8 bar 0,8 bar
Presión máxima de trabajo 6 bar 6 bar

TABLA 4.3. Características técnicas de las calderas proyectadas.

El conjunto está controlado por una centralita de regulación exterior que co-
manda su funcionamiento según la demanda instantánea. Para optimizar el rendi-
miento y el confort, las calderas trabajan a temperatura de impulsión variable en
función de la temperatura exterior, salvo cuando el depósito de ACS precisa recu-
perar temperatura, ya que entonces la temperatura de impulsión subirá a 75°C hasta
calentar el depósito de servicio.

FIGURA 4.11. Vista de bombas circuladoras en sala de calderas.


Instalaciones térmicas en edificios 161

FIGURA 4.12. Vista de bombas circuladoras en sala de calderas.

FIGURA 4.13. Vista de la caldera de condensación.


162 Juan Carlos Pericás

FIGURA 4.14. Depósitos acumuladores.

FIGURA 4.15. Cuadro de regulación.


Instalaciones térmicas en edificios 163

FIGURA 4.16. Vista de captadores solares en cubierta.

FIGURA 4.17. Vista de aerotermo para disipación de energía solar excedente.


164
Caldera Caldera
baja temperatura condensación
FIGURA 4.18. Esquema de principio de la instalación térmica.

Enfriadora Enfriadora
por absorción por gas Colectores
de tubo
de vacío
Intercambiador Dep.
de calor de ACS de
inercia

Depósito Depósito 1 Depósito 2 Colectores


acumulación acumulación acumulación Intercambiador
de calor solar de placa
ACS solar solar plana

Juan Carlos Pericás


Distribución Recirculación Agua de red
Retorno
Impulsión

Calefacción ACS
Instalaciones térmicas en edificios 165

FIGURA 4.19. Esquema de principio con flujos de energía.


166 Juan Carlos Pericás

FIGURA 4.20. Esquema de principio según proyecto.


Instalaciones térmicas en edificios 167

FIGURA 4.21. Plano de la red de distribución de calefacción/refrigeración.


168 Juan Carlos Pericás

Depósitos de agua caliente


El depósito de servicio se calcula de acuerdo con el criterio de semi-acumula-
ción que consiste básicamente en alcanzar un equilibrio óptimo entre la potencia ca-
lorífica de caldera dedicada al calentamiento de ACS y el volumen o capacidad de
almacenamiento. En este caso se calculan 3.000 litros de acumulación.
El aporte solar no debe realizarse directamente sobre el depósito de servicio para así
mejorar el rendimiento del sistema de captación solar. Se instalan otros dos depósitos de
3.000 litros que alimentan en serie al de servicio y son receptores de la energía solar.
La energía proveniente de calderas o bien de captadores solares se transfiere en
este caso mediante intercambiadores de calor de placas, exteriores a los depósitos,
por la flexibilidad de diseño y la facilidad de limpieza frente a los de tipo serpen-
tín o de haz tubular.

Colectores solares
El plan parcial de Valdespartera, de obligado cumplimiento en el emplaza-
miento, exige una cobertura solar mínima del 30% sobre el consumo energético
asociado a la producción de ACS, recomendando el 50%.

Colector solar Austria EmailSunlight R-2500


Dimensiones 2.066!1.226!99 mm
Superficie bruta 2,53 m2
Superficie de apertura 2,4 m2
Superficie de absorción 2,36 m2
Eficiencia óptica* 78%
Factor principal de pérdidas* 3,46 W/m2K
Factor secundario de pérdidas* 0,0115 W2/m2K
Presión de trabajo 10 bar
Temperatura máxima 180°C
Peso 45 kg
* Datos referidos a la superficie de absorción.
TABLA 4.4. Características técnicas del colector solar proyectado.

FIGURA 4.22. Diferencia de orientación entre los bloques y los captadores.


Instalaciones térmicas en edificios 169

En esta instalación se han proyectado 28 colectores de placa plana de calidad


media-alta que satisfacen una cobertura solar útil del 40% sobre la demanda neta de
ACS, previendo la posible ampliación futura de la instalación.

Enfriadoras
Por limitaciones de coste no se instala completamente el sistema de refrigera-
ción, pero el esquema de principio y la distribución interior de la sala de máquinas
son compatibles con la posterior instalación de enfriadoras de agua.
En el momento que se pongan de acuerdo un mínimo de, aproximadamente, 20
vecinos de las 96 unidades de convivencia que habitarán el inmueble, se podrá ins-
talar la primera enfriadora, estando todos los elementos pre-configurados y calcu-
lados para facilitar la ampliación.
Se analiza la posible instalación de una máquina de absorción de llama directa
a gas natural, junto con otra máquina con generador de agua caliente que aprove-
chará el calor gratuito procedente de los colectores solares en verano, pudiendo am-
pliarse la superficie colectora tanto con captadores de placa plana como de tubo de
vacío en serie con los anteriores, para cubrir en conjunto y aproximadamente el
50% de la demanda energética anual de refrigeración.
En el momento de ampliar la instalación será necesario reprogramar la centra-
lita de regulación para controlar el arranque de la(s) enfriadora(s) y de la(s) bomba(s)
de circuito primario, en función de la temperatura de consigna fijada en el colec-
tor de agua enfriada, que estará ubicado en el interior de la sala de máquinas en es-
pacio reservado para ello.

Distribución
El fluido térmico se reparte a cada una de las viviendas desde una red común.
Esta red se inicia en la sala de máquinas situada en cubierta de uno de los bloques,
continuando por un patinillo vertical hasta alcanzar el sótano del edificio.
Una vez en el sótano la red se dirige a la base de cada uno de los patinillos de
los portales, confiando el equilibrado hidráulico a un conjunto de reguladores au-
tomáticos de caudal, uno por vivienda.
La circulación se realiza mediante dos bombas en paralelo de funcionamiento
alternado, con caudal y presión variables en función de la demanda instantánea de
la instalación.
La variabilidad del caudal se obtiene mediante la instalación de un variador de
frecuencia que modulará la velocidad del rotor para mantener en todo momento la
presión diferencial necesaria, garantizando así el caudal instantáneo demandado
por la instalación, independientemente de la posición relativa de las válvulas de re-
gulación de las viviendas.
170 Juan Carlos Pericás

En patinillos se instalarán llaves de corte de sectorización de viviendas, conta-


dor de energía y electroválvula de dos vías con regulador automático de caudal,
salvo en una vivienda de cada rellano de última planta, donde serán de tres vías
para garantizar al caudal mínimo de la bomba. Las viviendas incluyen termostato
ambiente situado en zona representativa.

Edificio
Sala
norte
de máquinas

Edificio
sur

FIGURA 4.23. Esquema de la red de distribución.

Con el fin de limitar las pérdidas térmicas en las tuberías, estas se dotan de un
aislamiento adecuado. Dada la escasa repercusión en el coste, se elige un espesor
ligeramente superior al mínimo reglamentario, incluyendo barrera de vapor para
prevenir formación de condensaciones cuando circule agua enfriada.
La red de ACS sigue el mismo esquema que la red de distribución de calefac-
ción, con una red de recirculación para asegurar que cualquier vivienda del edifi-
cio reciba agua caliente en el menor tiempo posible, así como para mantener una
temperatura mínima en toda la red que impida la proliferación de bacterias.

Emisión
Se proyecta un sistema de emisión por aire a base de ventiloconvectores o fan-
coils instalados en el techo de los rellanos previos a las viviendas. Se dimensionan
para la potencia nominal de calefacción a una temperatura de 60/50°C, de manera
que el mismo equipo proporcione aproximadamente la potencia calculada de refri-
geración trabajando en este caso a 7/12°C de agua fría, que resulta aproximada-
mente la mitad de la de calefacción gracias a las características bioclimáticas de
estas viviendas.
Instalaciones térmicas en edificios 171

Dentro de las viviendas la distribución a cada estancia se realiza mediante con-


ductos de fibra de vidrio rígida. La impulsión parte del fancoil y se divide en dis-
tintos ramales que acaban en rejillas o difusores provistas de compuerta manual
reguladora de caudal para un correcto equilibrado inicial de la distribución de aire.
Además las rejillas cuentan con lamas orientables para dirigir la vena de aire
en cada habitación. El aire retorna al fancoil a través de rejillas de retorno en cada
estancia pasando por el falso techo de la vivienda hasta el plenum de admisión.
Un conducto entre la galería acristalada y el retorno del fancoil, más la acción
de una compuerta motorizada en el retorno de la vivienda, permiten la recirculación
de aire caliente durante los días soleados de invierno, lo que conduce a un mayor
aprovechamiento del efecto invernadero creado en las galerías.
Suponiendo una utilización coherente del invernadero por parte de los usuarios,
dejando abierta la carpintería exterior en época estival, este sistema sirve de toma
de aire exterior para producir un efecto refrescante gratuito o «free-cooling» du-
rante las horas frescas de verano.

FIGURA 4.24. Montaje del fancoil en el rellano de escalera y de conductos en falso techo de vivienda.
172 Juan Carlos Pericás

FIGURA 4.25. Esquema de distribución en montante.


Instalaciones térmicas en edificios 173

FIGURA 4.26. Esquema de instalación interior de aire.


174 Juan Carlos Pericás

FIGURA 4.27. Alternativas planteadas en proyecto para el esquema eléctrico de maniobra.


Instalaciones térmicas en edificios 175

Se pretende cuantificar el consumo de combustible necesario para satisfacer


unas demandas térmicas útiles (calefacción, ACS y refrigeración), con diferentes op-
ciones de diseño y determinar su mayor o menor eficiencia.
Este consumo depende de la energía bruta demandada, incluidas las pérdidas
térmicas en la redes de distribución; y del rendimiento instantáneo (η) del sistema
de producción de calor y frío.

i
Qdemanda i
(QcalefaccióncQACS
i
) i
Qrefrigeración
Qconsumo u ∑ ηi
u ∑ i
ηcalderas
c ∑ i
ηenfriadoras
(4.1)
i i i

Calderas
Pérdidas en
generación

Calefacción Gas

Pérdidas en
distribución Aporte
auxiliar
ACS

Radiación
solar
ACS

Pérdidas en
distribución
Aporte
Depósitos solar ACS Colectores solares

FIGURA 4.28. Esquema descriptivo de la instalación térmica de calor.

La elaboración de un modelo matemático que represente el funcionamiento de


la instalación no es trivial, puesto que el comportamiento de los diferentes elemen-
tos (depósitos, equipos generadores, colectores solares, intercambiadores, válvulas de
regulación y redes de distribución) está interrelacionado de manera compleja. Por
ejemplo, la temperatura del depósito solar en un instante dado depende de la demanda
176 Juan Carlos Pericás

de ACS, de la temperatura en el depósito de servicio y del rendimiento de los colec-


tores solares, rendimiento que a su vez depende de la temperatura del depósito solar.
La principal variable que interviene en la determinación del gasto de combus-
tible es la energía demandada por el conjunto de viviendas. Esta energía es la suma
de la destinada a la calefacción, a la producción de agua caliente sanitaria (ACS) y
la necesaria para compensar las pérdidas térmicas de ambas redes de distribución
en la parte de suministro de calor y la destinada a la refrigeración y su red de dis-
tribución en el suministro de frío.
La energía útil demandada para calefacción y para refrigeración ha sido obte-
nida previamente mediante el uso de un programa comercial de simulación ener-
gética de edificios.
El consumo de ACS se obtiene de estudios estadísticos en la ciudad de Zara-
goza en litros por vivienda; para traducir este dato a unidades de energía es preciso
conocer el funcionamiento dinámico del sistema de acumulación, en el que tam-
bién está integrada la energía solar térmica. Este aspecto conlleva la mayor parte del
esfuerzo de cálculo.
Para calcular la energía necesaria para producir el ACS se desarrolla un modelo
que representa solo la parte de la instalación que interviene en esa producción-acu-
mulación, incluyendo en este análisis las pérdidas térmicas en la red de distribución
de ACS, que por cierto tienen un peso específico muy alto.

5.000

4.000

3.000
Kwh/año

2.000

1.000

0
Calefacción Refrigeración ACS Energía eléctrica

FIGURA 4.29. Demanda anual estimada de calefacción, ACS, refrigeración y energía eléctrica (des-
contada refrigeración) de una vivienda tipo, indicando márgenes de error aproximados.
Instalaciones térmicas en edificios 177

Se muestran a modo de ejemplo varios perfiles de demanda horaria térmica re-


presentadas a diferentes escalas. La de calefacción y refrigeración está expresada en
MW, mientras que la de ACS en litros/hora.

40 1.600
35 Enero 1.400
Calefacción (MW)

30 1.200

ACS a 45ºC (I)


25 1.000
20 800
15 600
10 400
5 200
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
Tiempo (h)

40 1.600
35 Abril 1.400
Calefacción (MW)

30 1.200

ACS a 45ºC (I)


25 1.000
20 800
15 600
10 400
5 200
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
Tiempo (h)
40 1.600
35 Julio 1.400
Calefacción (MW)

30 1.200
ACS a 45ºC (I)

25 1.000
20 800
15 600
10 400
5 200
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
Tiempo (h)

Demanda calefacción Demanda refrigeración Demanda ACS

FIGURA 4.30. Demanda horaria de calefacción, ACS y refrigeración durante un día representativo de
3 meses del año; resultados obtenidos mediante simulación energética.
178 Juan Carlos Pericás

Conocer con precisión cuánta energía suministran las calderas para producción
de ACS exige elaborar el modelo del subsistema de la instalación destinada a su
producción y acumulación.

QCal QTS QTS

TSer TSol

QPdSer QPdSol
TSer MSol TSol QSol
VSer VSer
T1 TRed
A
MSer
TRec
Depósito de servicio Depósito solar
MSol

TRec MACSiMSol
Válvula
mezcladora 1 TRed
TD1

MACS
MACSiMSolcMSer MSeriMSol

Red
TRec MReciMSercMSol
Válvula
mezcladora 2 TRec
TD2

MACScMRec MRec
Distribución

Recirculación

QPDis QPRec

Consumo ACS

TACS

MACS

FIGURA 4.31. Modelo esquemático de la producción de ACS.


Instalaciones térmicas en edificios 179

Se han considerado varias hipótesis simplificadoras que facilitan la resolución


del modelo haciendo viable su costo computacional.
En primer lugar, se ignora la estratificación en los depósitos, evitando así la
necesidad de elaborar un modelo complejo que tenga en cuenta los flujos de cau-
dal en su interior, lo cual requeriría una resolución numérica tediosa que en gene-
ral no aportaría un incremento de precisión significativo, salvo diseños peculiares
en cuanto al factor de forma de los depósitos o la posición de sondas y conexiones
de entrada y salida.
En cualquier caso no se prevé que, en realidad, ocurra una gran estratificación
ya que en períodos de demanda existen flujos cruzados que homogenizan la tem-
peratura del depósito. Se asume que ambos depósitos son cilindros perfectos y con
características térmicas homogéneas en su envolvente.
Trabajar con intercambiadores de placas dotados de aislamiento térmico, o bien
de tipo serpentín, permite asumir un rendimiento 1, es decir, despreciar las pérdi-
das térmicas.
Suponer un factor de eficiencia 1 en el intercambiador de calor del circuito
solar simplifica, en gran medida, el sistema de ecuaciones resultante. Como conse-
cuencia de ello, la temperatura media de los colectores solares es la misma que la
temperatura media del depósito solar, siendo en realidad algo mayor. La suposición
introducida afecta al rendimiento de los colectores solares, pero de forma poco sig-
nificativa teniendo en cuenta la baja pendiente de la curva de rendimiento en torno
a los valores típicos de trabajo.

100
90 Tamb u 25ºC
Rendimiento de colectores (%)

80 Rad u 800 W/m2


70
60
50
40
30
20
10
0
30 40 50 60 70 80 90 100
Temperatura media de colectores (ºC)

FIGURA 4.32. Modelo esquemático de la producción de ACS.


180 Juan Carlos Pericás

La eficiencia del intercambiador de calor en el circuito de producción de ACS


desde calderas no influye, a efectos energéticos, de forma apreciable ya que res-
ponde al criterio habitual de cálculo en instalaciones de producción de ACS.
No se consideran pérdidas térmicas en accesorios (bombas, válvulas, filtros...),
aunque sí en tuberías y depósitos.
Para calcular las pérdidas térmicas en las redes de distribución y recirculación de
ACS, se puede asumir que la temperatura del agua se encuentra a unos 50°C en toda
su longitud, aunque en realidad la temperatura del agua empieza siendo más alta al co-
mienzo de la red, para acabar siendo más baja en el punto de retorno al acumulador.

Datos de entrada y parámetros de cálculo


 Perfil de demanda horaria de ACS (mACS), consumo medio mensual de
ACS a 45°C por vivienda, perfiles de variación horaria y mensual, tem-
peratura de consumo de ACS, de agua de red (TRed), ambiente exterior
(Tamb), de sala de calderas (TSC), de patinillos (TP) y de garaje (TG). Valo-
res horarios de radiación solar global sobre superficie de orientación e in-
clinación cualquiera.
 Características de depósitos, calderas, colectores solares, red de distribu-
ción y recirculación de ACS. Caudal de recirculación (mRec).
 Parámetros de regulación: valores de salto térmico y temperaturas de con-
signa con sus histéresis.

Incógnitas
 Temperatura media del depósito de servicio (TSer), ya que se ha despre-
ciado su estratificación. Pérdidas térmicas en el depósito de servicio
(QPdSer).
 Temperatura media del depósito solar (TSol), que coincide con la tempe-
ratura media del sistema de colectores solares. Pérdidas térmicas en el de-
pósito solar (QPdSol).
 Temperatura del caudal de entrada en el depósito de servicio (T1), que
será resultado de una mezcla de los caudales provenientes del depósito
solar y de la recirculación.
 Caudal de servicio (mSer), es la parte del caudal que se va a distribuir que
ha tenido un aporte energético.
 Caudal solar (mSol), es parte de la demanda de ACS que alimenta el de-
pósito solar, adquiriendo energía procedente del sistema de colectores.
 Flujo de energía desde calderas (QCal), es el calor auxiliar necesario
cuando no existe suficiente aporte solar para que la temperatura del de-
Instalaciones térmicas en edificios 181

pósito de servicio sea la adecuada, es decir, 60 °C más la histéresis pro-


gramada.
 Flujo de energía trasferida desde el depósito solar (QTS), es el aporte ener-
gético que se produce desde el depósito de acumulación solar al depósito
de servicio para reducir su diferencia de temperaturas en verano, con el fin
de un mejor aprovechamiento de la energía acumulada en el depósito solar
en períodos de bajo consumo y elevada radiación solar.
 Flujo de energía de aporte solar (QSol), es el calor captado por el sistema
de colectores que alimenta al depósito solar.
 Temperatura de recirculación (TRec), temperatura de retorno de la red de
agua caliente sanitaria.
 Pérdidas térmicas en la red de distribución de ACS (QPdis), desde el punto
de producción hasta el punto de servicio más alejado, y en la red de re-
circulación (QPRec).

Ecuaciones
Se aplican balances de energía y masa en aquellos puntos donde existan mez-
clas de caudal, expresando las magnitudes físicas mediante sus ecuaciones carac-
terísticas.
 Balance de energía en el depósito de servicio.

i
QCal c QTS
i
i QPdSer
i
c cemSer
i
(T1i i TSer
i
) u cemSer
i
(T1i i TSer
i
) (4.2)

 Cálculo de pérdidas térmicas del depósito de servicio.


i
TSer i TSC
i

Q i
PdSer u SSer (4.3)
RSer

 Balance de energía en el depósito solar.

i
QSol i QTS
i
i QPdSol
i
c cemSol
i i
(TSol i TRed
i
) u ceVSol (T1i i TSer
ii1
) (4.4)

 Cálculo de pérdidas térmicas del depósito solar.

i
TSol i TSC
i

Q i
PdSol u SSol (4.5)
RSol
182 Juan Carlos Pericás

 Cálculo del aporte energético de los colectores solares.

{ i Tamb i Tamb
}
i i i i
(TSol ) (TSol )2
i
QSol u SColQRad
i
ηmáx i к1 i
i к2 (4.6)
i
QRad QRad

 Balance de energía en el punto A.

i
mSol i
TSol c (mSer
i
i mSol
i i
)TRec u mSer
i
T1i (4.7)

 Balance de energía en la válvula mezcladora 1.

miSerTSer
i
c (mACS
i
i mSol
i i
)TRed u (mACS
i
i mSol
i
c mSer
i i
)TD1 (4.8)

 Regulación de la válvula mezcladora 1.

i
Si mACS u 0 r TD1
i
u TSer
i (4.9)

Si mACS > 0 r TD1


i
u [60º c Histéresis]

 Balance de energía en la válvula mezcladora 2.

i
(mACSimSol
i
cmSer
i i
)TD1c(mRecimSer
i
cmSol
i i
)TRecu(mACS
i
cmRed)TD2
i
(4.10)

 Regulación de la válvula mezcladora 2.


i
QPDis
T u TACS c
i
D2 (4.11)
i
Ce (mACScmSer)

 Cálculo de pérdidas térmicas en red de distribución.

i
QPDis u ∑ Uj (TACS i Tji ) j o Tramos en red de distribución. (4.12)
j
Instalaciones térmicas en edificios 183

 Cálculo de la temperatura de recirculación.

i
QPRec
T u TACS i
i
Rec (4.13)
CemRec

 Cálculo de pérdidas térmicas en red de recirculación.

i
QPRec u ∑ Uj (TACS i Tji ) j o Tramos en red de distribución. (4.14)
j

Resolución
El intervalo de cálculo se fija en una hora, por estimarse suficientemente pe-
queño para reflejar los cambios en principio lentos que se producen en las variables
que intervienen en el modelo y, al mismo tiempo, lo suficientemente grande para no
incrementar excesivamente el costo computacional. Además, este intervalo es com-
patible con la naturaleza de los datos climáticos y de demanda que se tienen de par-
tida, que son también horarios.
Se obtiene un sistema de 13 ecuaciones con 13 incógnitas para cada uno de los
588 instantes de tiempo (24 horas por 12 días representativos de los meses del
año). El sistema resultante es no lineal, sin solución analítica. Se recurre a una
hoja de cálculo utilizando subrutinas de programación, por su facilidad de manejo
y operatividad en la presentación de resultados.

Generación de calor
En una caldera, el rendimiento expresa el cociente entre la energía neta o útil ob-
tenida de su funcionamiento y la energía total consumida en forma de combustible.
Este rendimiento depende de la tecnología del generador de calor, la tempera-
tura de trabajo y el factor de carga (Φ), es decir, el cociente entre la potencia soli-
citada a la caldera en un instante dado y su potencia máxima o nominal.
Tradicionalmente en España se vienen utilizando calderas de chapa de acero
con quemador presurizado de una, dos o tres marchas, o bien calderas de hierro
fundido, generalmente dotadas de quemador atmosférico todo-nada o todo-medio-
nada. También resultan habituales las calderas modulares atmosféricas, o la com-
binación de varias calderas en cascada para permitir una adaptación progresiva a la
demanda real de la instalación. En la última década se han introducido en el mer-
cado español las calderas de condensación, con varios años de retraso en relación
a otros países europeos.
184 Juan Carlos Pericás

Aunque los rendimientos de la combustión a plena carga son similares para la


mayoría de calderas actuales a gas natural, en condiciones de trabajo reales a carga
parcial y temperatura de impulsión variable, las calderas de condensación con que-
mador modulante alcanzan rendimientos muy superiores a las habituales de com-
bustión estándar e incluso a las de baja temperatura.
No obstante, a pesar de que todas las calderas vendidas en la UE deben obli-
gatoriamente estar ensayadas en las condiciones que marca la Directiva
92/42/CEE, no es fácil conseguir datos fiables de rendimiento instantáneo ensa-
yado a carga parcial.
El rendimiento estacional es el cociente entre la energía útil entregada por la
caldera anualmente y el consumo de combustible, por lo que depende de las con-
diciones de trabajo. Sin embargo, para comparar las prestaciones de diferentes cal-
deras del mercado de una forma genérica, sin tener en cuenta el edificio, la
instalación o el clima en que operan, se utiliza habitualmente un cálculo normali-
zado (DIN 4701-8).
Esta metodología permite estimar un rendimiento medio estacional suponiendo
que el factor de carga solicitado a la caldera es función lineal de la temperatura ex-
terior, lo que constituye una primera aproximación útil a efectos comparativos.
En general, el rendimiento de las calderas convencionales decae rápidamente
para factores de carga estacionales menores del 40%. De hecho la mayor parte de
las instalaciones opera con factores medios de carga inferiores incluso al mencio-
nado, debido, por un lado, al sobredimensionado típico de la potencia instalada y,
por otro, a que la temperatura exterior se mantiene la mayor parte del tiempo por
encima de la de diseño.
En este caso no se pretende aplicar un método simplificado como el de la men-
cionada norma. Más bien se intenta calcular dicho rendimiento para las condicio-
nes reales de la instalación, es decir, para una demanda instantánea calculada con
gran precisión mediante software específico, incorporando no solo las pérdidas por
transmisión térmica a través de la piel del edificio, sino también las ganancias so-
lares, las cargas internas, la inercia térmica, la demanda de ACS y las pérdidas tér-
micas en las redes de distribución de calor.
A partir de esta demanda realista es posible cuantificar con rigor el rendimiento
instantáneo de las calderas y el consumo de combustible anual.
Este consumo se tiene como suma de los consumos de cada instante de cálculo.

QDemanda-año ∑ i
QDemanda
u
i
ηu (4.15)
QConsumida-año ∑ i
QConsumida
i
Instalaciones térmicas en edificios 185

En la mayor parte de los casos los fabricantes informan exclusivamente del


rendimiento nominal y solo en algunos casos del correspondiente a 30% de carga;
por lo tanto es preciso estimar el resto de valores de rendimiento para diferentes
factores de carga, construyendo una curva cuya forma depende esencialmente de la
tecnología de la caldera.
Las distintas tecnologías de calderas están definidas en la Directiva 92/42/CEE
tal como se ha mostrado anteriormente.

120

100
Rendimiento instantáneo (%)

80

60

40
Condensación
Baja temperatura
20
Estándar

0
0 25 50 75 100
Factor de carga (%)

FIGURA 4.33. Rendimientos instantáneos frente a factores de carga de la instalación en el mes de enero.

Generación de frío
Se analiza el funcionamiento de 3 tecnologías diferentes de producción de
agua enfriada: Una enfriadora de agua eléctrica de tipo convencional, una enfria-
dora con compresor accionado mediante motor endotérmico de gas natural, y una
máquina de absorción de simple etapa BrLi/agua accionada mediante agua caliente
solar, apoyada por otra de llama directa de gas natural, ambas disipando en una
torre de refrigeración.
El rendimiento de una enfriadora de compresión de vapor con motor endotér-
mico a gas natural es menor, en términos de energía final, que una convencional
eléctrica, ya que incorpora el rendimiento propio del motor (30-40%), aunque en tér-
minos de energía primaria y emisiones de CO2 el balance es favorable a la máquina
de gas, teniendo en cuenta el rendimiento medio de generación y transporte de
electricidad en España. Desde el punto de vista económico, la enfriadora a gas exige
mayor inversión inicial y coste de mantenimiento, pero con un coste de energía
186 Juan Carlos Pericás

primaria (gas natural) claramente competitivo con la enfriadora eléctrica, tanto en


término de energía como de potencia.
Como tercera alternativa se considera la instalación de una máquina de absor-
ción de simple etapa con generador alimentado por energía solar, en cascada con una
segunda enfriadora también de absorción de doble etapa a llama directa, o bien de
compresión de vapor. El ciclo de absorción permite generar agua enfriada sin ape-
nas consumo eléctrico, tan solo el de una bomba de agua, a cambio de una entrada
de calor en el generador y de una disipación de bajo nivel térmico en el absorbedor,
a temperatura próxima a la ambiente, típicamente entre 26 y 30ºC, mediante torre
de refrigeración (caso analizado) o disipadores geotérmicos.
El rendimiento de una enfriadora de absorción depende básicamente de la tem-
peratura del agua caliente en el generador y de la temperatura del agua de refrigera-
ción procedente de la torre, pero muy poco del factor de carga. Se supone una
temperatura constante para el agua enfriada de 7/12ºC para trabajar contra unidades
terminales tipo fancoil. Para estas condiciones se estima un COP constante igual a 0,6.

Máquina enfriadora por absorción


TImpulsión Torre
de refrigeración
TRetorno

TTampón
TColectores
VTampón

Depósito tampón Sistema solar

Protección de calor
para ACS

FIGURA 4.34. Esquema de producción de frío solar.


Instalaciones térmicas en edificios 187

La producción de frío por absorción mediante energía solar supone que aque-
lla energía excedente en el suministro de ACS se almacenará en un depósito tam-
pón a la espera de la puesta en marcha de la máquina enfriadora, de acuerdo con el
esquema representado a continuación.
Durante el período programado de funcionamiento de la refrigeración, el calor
solar almacenado en el depósito de inercia se transfiere al generador de la enfria-
dora de absorción, produciendo por tanto energía útil con un rendimiento aproxi-
mado del 60%. Esto mientras la temperatura de dicho depósito permanezca por
encima de 80ºC gracias al aporte solar. Para optimizar costes, el resto de la de-
manda de frío se proporcionará con otra enfriadora adicional.
Se muestran, a continuación, los resultados del cálculo:
1.000 100
900 81,6% 84,0% 97,4% 96,8% 90

Cobertura(%)/Rendimiento(%)
826 77,6%
800 75,3% 80
69,2% 69,5%
700 70
Energía (MWh)

594 588
600 543 60
528 527 501 487
500 49,5% 50
392 391 420 423
358
400 345 343 344 40
298 286 289
300 30
198 169 198 199
200 156 144 133 134 20
100 10
0 0
ES600 --- ES300 ES300 -- ES200 ES200 ES150 ES150 ES50 ES100 ES300 ES150 CD600 --- CD300 CD300 -- CD300 BT300 --
ES200 - ES150 ES150 ES150 ES300 ES100 ES50
Consumo de combustible Consumo calefacción Consumo ACS Rend. estacional anual

FIGURA 4.35. Consumo de gas total (blanco), con indicación de la parte correspondiente a calefacción
(en gris oscuro) y ACS (gris claro). Dependencia con el número y tipología de calderas en cascada. Se
aprecia una fuerte variabilidad dependiendo de la combinación de caleras.

1.000 100
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

900 97,8% 90
94,0%
800 87,7% 80
80,8%
Energía (MWh)

700 73,6% 70
600 568
60
500 519 50 Consumo de combustible
432 447 480
400 33% 34% 34% 35% 35% 40 Consumo calefacción
327 387
300 30 Consumo ACS
301 306 310 232
192 Rend. estacional anual
200 162
20
131 141
100 10 Cobertura solar útil
0 0
6 5 4 3 2
Histéresis (ºC)

FIGURA 4.36. Consumo de gas total (blanco), con indicación de la parte correspondiente a calefacción
(en gris oscuro) y ACS (gris claro). Dependencia con la histéresis del termostato del depósito de servi-
cio para un parque generador de 2 calderas 300 kW, una de condensación y otra de baja temperatura.
Se aprecia el incremento de consumo, conforme disminuye la histéresis programada en el depósito de
servicio, debido al mayor número de arranques de caldera y la consiguiente reducción del factor de carga.
188 Juan Carlos Pericás

750 125

Cobertura(%)/Rendimiento(%)
675
97% 100% 101% 100%
600 555 88% 100
Energía (MWh)

525 76% 478


450 436 422 75
411 412
375 Consumo de combustible
335 317
303 301 299 301 Consumo calefacción
300 50
220 Consumo ACS
225 35% 35%
32% 32% 33% 34%
150 25 Rend. estacional anual
161 134 121 112 112
75 Cobertura solar útil
0 0
1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 6.000
Volumen depósito servicio (l)

FIGURA 4.37. Consumo de gas total (blanco), con indicación de la parte correspondiente a calefacción
(en gris oscuro) y ACS (gris claro). Dependencia del volumen del depósito de servicio para un parque
generador de 2 calderas 300 kW, una de condensación y otra de baja temperatura. El resultado es si-
milar al caso anterior, mejorando el rendimiento para capacidades mayores del depósito.

120 120

100 100
95
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

83
80 80

Potencia (kW)
56
61
58
60 60
54
48
40
40 40
33
28 31 29

20 16 16 20
13 13 12
8 8 9 9 8 11 10 8 10 8 9 10 8 8
7 7 6 5 7 7
5 54 56 45 46 4 4 5 656 56 5 55 53 5
3 2
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Consumo de combustible Demanda ACS Cobertura solar útil


Demanda calefacción Pérdidas ACS Cobertura solar sobre demanda
Pérdidas calefacción Aportación solar Rendimiento grupo calderas

FIGURA 4.38. Balance energético mensual con 3.000 litros de acumulación de servicio, 6.000 de acu-
mulación solar, 28 colectores solares de placa plana y 6ºC de histéresis, para un parque generador de
2 calderas de 300 kW, una de condensación y otra BT. Consumo total de gas en blanco; parte calefac-
ción en gris oscuro, pérdidas en distribución de calefacción en gris oscuro con degradado; parte de ACS
en gris claro, pérdidas distribución ACS en gris claro con degradado; aportación solar en gris (barras en
MWh/año, curvas en %). La curva negra representa el rendimiento medio mensual de las calderas.
Instalaciones térmicas en edificios 189

750 125

Cobertura(%)/Rendimiento(%)
675 98% 98% 98% 98% 97% 97%
600 100
Energía (MWh)

525
450 431 434 432 434 435 437 75
375 Consumo de combustible
302 300 300 301 303 303 Consumo calefacción
300 50
225 Consumo ACS
33% 33% 33% 33% 33% 32%
150 25 Rend. estacional anual
129 133 131 133 132 134
75 Cobertura solar útil
0 0
D3.000 D4.000 D5.000 D6.000 D7.000 D8.000
Volumen depósito solar (l)

FIGURA 4.39. Consumo de gas total (blanco), con indicación de la parte correspondiente a calefacción
(gris oscuro) y ACS (gris claro). Dependencia del volumen del depósito solar con 28 colectores solares
de placa plana. Se comprueba que dicho volumen no tiene efecto sobre el resultado, en parte, debido a
que el método de cálculo es sintético (un día representativo por mes, sin cambios en la radiación solar).

500 100

450 90

400 80

350 70
Energía (MWh)

Cobertura(%)
300 60

250 50

200 40

150 30

100 20

50 10

0 0
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
N.º colectores (ud)

Aporte solar ACS (MWh) Consumo de gas calor (Mwh)


Aporte solar absorción (MWh) Cobertura solar ACS (%)
Aporte solar total (MWh) Cobertura solar absorción (%)

FIGURA 4.40. Simulación de un número variable de captadores solares de placa plana. Consumo de gas
natural en línea de puntos (MWh/año), cobertura solar de ACS en línea discontinua gris oscuro (%),
aportación solar total en negro (MWh/año), aportación solar de ACS en gris oscuro (MWh/año), cober-
tura solar del frío por absorción en línea discontinua gris claro (%), aportación solar a la refrigeración
por absorción en gris claro (MWh/año).
190 Juan Carlos Pericás

Balance energético mensual de calor


120 120

100 100
88
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

80 77 80

Energía (MWh)
56
58
60 55 60
49
40 40
40 40
33
28 27 28

20 16 16 20
13 13 12 12 12 12
7 7 9 9 11 9 10 10 10 8 10 10 11
5 6 7
5 6 7 7 64 57 5 7 58 7
56
5 5 2 4 4 4 3 4
00 2 0 00 0 00 00
00
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Consumo de gas para calor Pérdidas calefacción Pérdidas ACS Cobertura solar útil de ACS
Demanda calefacción Demanda ACS Aportación solar ACS Rendimiento grupo calderas

Balance energético mensual de frío


Cobertura(%)/Rendimiento(%)

120 60
100 50

Energía (MWh)
41
80 40
31 31
60 25 30
40 15 14 15 20
12
20 5 10
000 0 000 0 000 0 000 0 000 0 23 35 2 22 000 0 000 0 000 0
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Consumo de gas para frío Pérdidas refrigeración Cobertura solar útil absorción
Demanda refrigeración Frío obtenido por absorción Rendimiento grupo enfriadoras
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

Balance solar mensual


100 60
55
80 50
Energía (MWh)

44 45
40
60 33 35
30
40 21 21 25
18 18 16 17 20
15 14
12 12 1312 11 10 10 10 1310 14 11 15
20 7 9 9 10 10 9 8 6 10
6 3
00 00 00 00 00 00 00 5
00 0
0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Radiación solar incidente Apotación solar ACS Apotación solar absorción Cobertura solar útil absorción
Demanda bruta ACS Demanda bruta refrigeración Cobertura solar útil ACS Rendimiento útil colectores solares
Rendimiento real colectores solares

FIGURA 4.41. Balance energético mensual con 100 colectores solares de placa plana y 6ºC de histé-
resis para un parque generador de 2 calderas de 300 kW, una de condensación y otra BT, más una en-
friadora de absorción de 100 kW y una enfriadora convencional a gas.
Instalaciones térmicas en edificios 191

Balance energético mensual de calor


100 100
90

81
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

80 80

56

Energía (MWh)
58 59
60 60
52
47
40
40 40
33
30
28 28

20 18 20
16 15 15 15 15 16
13 13 13 14 12
9 11 10 11 10 10 10 11
7 6 7
9 7 8 10 10
7 5 7
5 5 5 6
5 4 7 4 5 7
4 5 64 4 57 5 5
00 00 00 00 00
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Consumo de gas para calor Pérdidas calefacción Pérdidas ACS Cobertura solar útil de ACS
Demanda calefacción Demanda ACS Aportación solar ACS Rendimiento grupo calderas

Balance energético mensual de frío


Cobertura(%)/Rendimiento(%)

100 50
41
80 40

Energía (MWh)
31
60 30
23
20 18
40 17 20
1414 13 12
20 7 6 10
000 0 000 0 000 0 000 0 000 0 2 3 2 2 000 0 000 0 000 0
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Consumo de gas para frío Pérdidas refrigeración Cobertura solar útil absorción
Demanda refrigeración Frío obtenido por absorción Rendimiento grupo enfriadoras

Balance solar mensual


100 60
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

55
50
80 44 45
40
Energía (MWh)

60 34 33 35
28 30
40 21 21 25
18 18 18 17 20
16 15 15 16 14 15 15 15
13 14 14 1210 10 15
11 11 11 10 10 10 10 11
20 10
5
00 00 00 00 00 00 00 00
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Radiación solar incidente Apotación solar ACS Apotación solar absorción Cobertura solar útil absorción
Demanda bruta ACS Demanda bruta refrigeración Cobertura solar útil ACS Rendimiento útil colectores solares

FIGURA 4.42. Balance energético mensual con 100 colectores solares de tubo de vacío y 6ºC de his-
téresis para un parque generador de 2 calderas de 300 kW, una de condensación y otra BT, más una
enfriadora de absorción de 100 kW y una enfriadora convencional a gas.
192 Juan Carlos Pericás

600

495,9
500
460,3
443
423,2
412,9 406,6 402,7 398,5
400 392,3
Energía (MWh)

300

200

101
100 83 78 64 65
54 57 47 51 42 47 39 45 36 39
42 34 32
0
i10 i5 c0 c5 c10 c15 c20 c25 c30

Consumo de gas calor Pérdidas red ACS Pérdidas red calefacción

FIGURA 4.43. Consumo total de gas natural de la instalación (claro) y pérdidas térmicas producidas en
las redes de distribución de calefacción (oscuro) y ACS (medio) para diferentes espesores de aisla-
miento; variaciones respecto del mínimo reglamentario.

Conclusiones
La histéresis del depósito de servicio desempeña un papel significativo en el
modelo del sistema de acumulación y producción de ACS. El rendimiento mejora
notablemente con valores altos de histéresis, sin que esta medida conlleve ningún
sobrecoste, ya que es un parámetro de la regulación.
Disminuir el volumen de servicio dirige el comportamiento de la instalación
hacia un sistema de producción instantánea, lo que implica mayor número de ciclos
de arranque de las calderas a menor factor de carga, es decir, con peores rendi-
mientos.
Teniendo en cuenta las tarifas vigentes de gas natural para consumo centrali-
zado (a partir de 100 MWh/año), la instalación de colectores solares presenta un pe-
ríodo de amortización en torno a 15 años. Solo en un escenario de costes energéticos
crecientes, mayor sensibilidad ambiental y menores costes de instalación, la inver-
sión en energía solar térmica resultará más competitiva.
Utilizando colectores solares de placa plana exclusivamente para producción
de ACS, la cobertura solar tiene un comportamiento asintótico conforme aumenta
la superficie de captación, saturándose en torno al 70%, lo que corresponde apro-
ximadamente con un área neta de captación de 2,3 m2/vivienda.
Instalaciones térmicas en edificios 193

Los colectores solares de tubo de vacío conducen a resultados similares a los


de placa plana utilizados para producción de ACS. Su rendimiento es mayor para
temperatura exterior y radiación solar elevadas, pero bajo estas condiciones típicas
de verano la demanda realista de ACS disminuye notablemente por lo que dicha
mejora no revierte en mejores coberturas.
Sin embargo, esta mejora de rendimiento en verano tiene aplicación directa
en sistemas de refrigeración solar, basados en enfriadoras de absorción. La co-
bertura solar a la producción de ACS y de refrigeración se estabiliza en torno al
90% y 40% respectivamente a partir de 3,1 m2 de superficie captadora por vi-
vienda.
En el caso de la refrigeración esta saturación es en parte debida a que los cálcu-
los están realizados con una potencia fija de máquina de absorción (100 kW), esta-
blecida con criterio prudente de rentabilidad ya que, si se pretende satisfacer toda
la demanda de refrigeración mediante energía solar, el coste de los captadores re-
sultaría prohibitivo. Para el caso del ACS, la tendencia asintótica de la curva obe-
dece al logro de la máxima aportación posible durante los meses de mayor radiación
solar, mientras que en invierno, debido a la falta de radiación, no es posible alcan-
zar mayores coberturas.
La elección de los equipos de producción de calor son determinantes en el con-
sumo final de energía primaria, tanto su número como el reparto de potencias así
como la tecnología de fabricación.
La configuración basada en una única caldera de tecnología estándar tiene un
pésimo rendimiento. El rendimiento estacional mejora notablemente conforme se
fracciona la potencia, siendo óptimo cuando la primera caldera se diseña con una
potencia baja acorde a un régimen de carga parcial en torno al 10-20% de la potencia
nominal. Con un sobrecoste aproximado de 15.000 € y un ahorro del 41% de con-
sumo de gas, la inversión se amortiza en menos de dos años.
El mejor comportamiento se obtiene con dos calderas de condensación, aunque
la opción contemplada en el proyecto real —dos calderas de 300 kW, una de con-
densación y la otra de baja temperatura—, es similar en resultados energéticos con
un coste económico inferior.
El sobrecoste de esta mejora adicional es pequeño respecto de la opción de
cuatro calderas estándar, por lo que resulta una modificación muy ventajosa, con un
ahorro anual de 13% de consumo de gas. El ahorro frente a la opción de una sola
caldera estándar es del 49, que con un sobrecoste aproximado de 16.000 € conduce
también a una amortización menor a dos años.
Se aprecia una tendencia asintótica de la aportación solar, tanto en la produc-
ción de ACS como en la de refrigeración mediante máquina de absorción accio-
nada por agua caliente solar.
194 Juan Carlos Pericás

Equipos de producción de frío

Enfriadora eléctrica: Inversión: 500 €/vivienda. Coste operación: 100 €/vivienda-año.


260 50
Balance energético mensual de frío
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

240
220 41
200 40

Energía (MWh)
180
31
160 30
140
120
100 17
20
80 14 14
12
60 9 8 10
40
20 2 3 2 2
000 0 000 0 000 0 000 0 000 0 0 0 0 0 000 0 000 0 000 0
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.
Consumo eléctrico para frío Pérdidas refrigeración Cobertura solar útil absorción
Demanda refrigeración Frío obtenido por absorción Rendimiento grupo enfriadoras

Enfriadora de gas: Inversión: 900 €/vivienda. Coste operación: 80 €/vivienda-año.


260 50
Balance energético mensual de frío
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

240 43 41
220
200 40
35

Energía (MWh)
180
31
160 30
140
120 22
20
100 20
80 14
12
60 10
40
20 2 3 2 2
000 0 000 0 000 0 000 0 000 0 0 0 0 0 000 0 000 0 000 0
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.
Consumo gas para frío Pérdidas refrigeración Cobertura solar útil absorción
Demanda refrigeración Frío obtenido por absorción Rendimiento grupo enfriadoras

Enfriadora de absorción/gas: Inversión: 3.200 €/vivienda. Coste operación: 30 €/vivienda-año.


260 50
Balance energético mensual de frío
Cobertura(%)/Rendimiento(%)

240
220 41
200 40
Energía (MWh)

180
29 31
160 30
140
120 22
100 20
80 13 14 12 12 12 12
60 10
40 7 6
20 2 3 2 2
000 0 000 0 000 0 000 0 000 0 000 0 000 0 000 0
0 0
Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic.

Consumo gas para frío Pérdidas refrigeración Cobertura solar útil absorción
Demanda refrigeración Frío obtenido por absorción Rendimiento grupo enfriadoras

FIGURA 4.44. Equipos de producción de frío.


Instalaciones térmicas en edificios 195

Los resultados muestran que es posible conseguir satisfacer al menos una parte
de la demanda de refrigeración mediante la combinación de captadores solares so-
bredimensionados con máquinas de absorción de simple etapa, reduciendo el con-
sumo eléctrico y de gas natural a su mínima expresión.
La inversión correspondiente a la instalación solar térmica en el caso de la re-
frigeración por absorción es muy elevada (representa un 62% del total).
Pero, por el momento, con las tarifas energéticas vigentes, la fuerte inversión
asociada en captadores solares no es rentable, además de presentar problemas po-
tenciales de seguridad en épocas intermedias (primavera, otoño), cuando no exis-
ten demandas de calor ni de frío apreciables. Todos estos factores explican la escasa
proliferación de este tipo de instalaciones.
Por último, aumentar el espesor de aislamiento de las redes de distribución
10mm por encima del mínimo normativo conduce a un ahorro del 7%, con un pe-
riodo de amortización de aproximadamente 5-10 años.
En resumen, los resultados permiten adelantar la importancia de un diseño cui-
dadoso de las instalaciones térmicas en edificios de viviendas.
Otras tipologías edificatorias destinadas a sector terciario presentan caracte-
rísticas peculiares, con un elevado peso del consumo eléctrico asociado a la clima-
tización, por lo que requieren un tratamiento específico.
5. Certificación energética de edificios

5.1. Introducción
En 1994 el Real Decreto 124/1994 transponía la directiva europea 92/75/CEE
con objeto de informar al usuario de la eficiencia energética de los electrodomésti-
cos, estableciendo una metodología de certificación y el formato de la etiqueta ener-
gética. A partir de aquel momento el gran público comenzó a habituarse a que todos
los electrodomésticos fueran acompañados de una letra. Una letra que, en función de
una escala, mostraba el nivel comparativo de la eficiencia energética del electrodo-
méstico. Aprendimos que algunos de nuestros frigoríficos antiguos podían ser una
«F» o una «G», destacados en colores calientes (naranja y rojo, respectivamente).
Aprendimos además que el mercado nos ofrecía ahora frigoríficos «A». Una «A»
destacada en un color frío, el verde. Eran frigoríficos mejor aislados, más estancos
y con compresores más eficientes que podían reducir el consumo de energía hasta la
mitad (dependiendo siempre de los criterios de uso). Años después la demanda del
mercado ha impuesto que la escala se extienda en sentido ascendente. No basta con
la A, ahora los fabricantes se afanan en conseguir frigoríficos A+ o A++.
El año pasado el Real Decreto 47/2007 transponía parcialmente la directiva
europea 2002/92 estableciendo una etiqueta energética, muy similar a la de los fri-
goríficos, que a partir de ahora caracterizará la eficiencia energética de los edificios.
Dicha etiqueta nos da cuenta tanto de la demanda energética del edificio como de
las emisiones de CO2 que genera por m2 de superficie útil a lo largo de un año. El
objetivo es informar al usuario tanto del diseño bioclimático de la vivienda, como
de la eficiencia de sus instalaciones.
No cabe duda que parangonar el mercado de los frigoríficos al de las viviendas
es una simplificación demasiado grosera. El clima, la disponibilidad de Sol en la par-
cela, el equilibrio entre la piel del edificio (aislamiento, inercia térmica, sistemas de
sombreamiento, calidad de huecos…) y la adecuación de las instalaciones (eficien-
cia nominal, curvas de comportamiento de los sistemas, rendimiento medio estacio-
nal, emisiones derivadas del tipo de energía primaria…) complican en gran medida
el proceso de certificación. Además, la propia estructura del sector hace que extra-
polar la evolución del mercado de electrodomésticos al inmobiliario no sea posible.
Sin embargo, tanto la crisis energética como la crisis medioambiental y el tra-
tado de Kyoto hacen que un sector como el de la edificación, responsable de al
menos el 35% de consumo de energía primaria española, sea clave en la reducción
del consumo energético aquiriendo un papel relevante en las directrices que debe se-
guir la política energética.
198 Sergio Díaz y Marga Truc

5.2. Antecedentes normativos en eficiencia energética


de edificios
1979: NBE-CT79, copia de una normativa alemana, basada en el aisla-
miento. Insuficiente para el clima español donde la inercia juega un
papel importante.
1980: Reglamento de Instalación CalefcClimatcACS:RICCA.
1993: Directiva SAVE 76/93.
Dio lugar a calificación de viviendas vía CEV.
Certificación en País vasco (CADEM-EVE).
1998: RITE.
2001: Nace el primer CÓDIGO TÉCNICO.
2002: Directiva de Eficiencia Energética DEEE (2002/91).
2006: Transposición de requisitos mínimos: CTE (DB-HE).
2007: Transposición de la Certificación Energética de Edificios: RD 47/2007,
actualización del CALENER.
2007: Transposición de eficiencia en instalaciones térmicas de edificios
(CTE-HE2), es decir, el RITE. Inspecciones periódicas de Calderas y
SAA.

FIGURA 5.1. Objetivos de la Directiva vs instrumentos.


Certificación energética de edificios 199

FIGURA 5.2. Instrumentos vs transposición española de la directiva.

5.3. Nuevo marco normativo


El actual marco normativo de eficiencia energética de edificios descansa sobre
dos pilares:

5.3.1. RD 314/2006 (RD 1371/2007 referente a la exigencia


de protección frente a ruido y RD 1027/2007 RITE):
Código Técnico de la Edificación (CTE).

FIGURA 5.3. Estructura del CTE.


200 Sergio Díaz y Marga Truc

Se trata de una compilación normativa en el ámbito de la construcción que re-


coge exigencias básicas en seis ámbitos o «requisitos básicos»: estructuras, seguri-
dad, prevención de incendios, salubridad, protección frente a ruido y ahorro
energético. Este último requisito fija cinco «exigencias básicas»:
 HE 1: Limitación de la demanda energética.
 HE 2: Rendimiento de instalaciones térmicas.
 HE 3: Eficiencia energética de las instalaciones de iluminación.
 HE 4: Contribución solar mínima de ACS.
 HE 5: Contribución fotovoltaica mínima de energía eléctrica.
El HE1 fija los mínimos normativos en cuanto a aislamiento, protección solar
de huecos, prevención de condensaciones y estanqueidad de ventanas.
El HE2, aprobado mediante el RD 1027/2007, es el Reglamente de Instalacio-
nes Térmicas de Edificios (RITE), constituyendo el marco normativo básico por el
que se regulan las exigencias de eficiencia energética y de seguridad que deben
cumplir las instalaciones térmicas en los edificios para atender la demanda de bien-
estar e higiene de las personas.

5.3.2. RD 47/2007: Certificación energética de edificios


Se trata de una normativa que obliga a partir del 1 de noviembre del 2007 a
certificar la eficiencia energética de edificios de nueva planta y grandes reformas
(a partir de los 1.000 m2 de superficie útil y la reforma de al menos el 25% de los
cerramientos), estando exentos de tal exigencia los edificios abiertos, religiosos,
monumentos protegidos, edificaciones agrícolas o industriales, aquellos edificios
con un periodo estimado de uso inferior a 2 años o cuya superficie útil no supere
los 50 m2.
El RD establece un procedimiento básico de certificación y un distintivo de
etiqueta de eficiencia energética común para todas las comunidades autónomas,
siendo competencia de estas últimas regular el proceso de control externo que ga-
rantice la veracidad de los certificados emitidos.
La validez de la etiqueta energética se prolonga a lo largo de 10 años, siendo
obligatoria la actualización de dicha etiqueta por parte del propietario del edificio
a partir de ese periodo.
El procedimiento de certificación comprende la certificación previa del Pro-
yecto de Ejecución del Edificio y de la certificación posterior del edificio termi-
nado, siendo competencia de la dirección facultativa de la obra la comprobación
de que aquello que se establecía en el proyecto se cumple en el edificio terminado.
Por último, será la comunidad autónoma la que establezca el mecanismo que
garantice la veracidad de las etiquetas de eficiencia energética emitidas.
Certificación energética de edificios 201

Escala

Indicadores
y datos identificativos

FIGURA 5.4. Formato de la etiqueta energética, conforme RD 47/2007.

Proyecto Construcción Etiqueta de eficiencia


energética

Certificación Certificación
del proyecto del edificio

Calificación
(metodología)

FIGURA 5.5. Procedimiento de certificación.


202 Sergio Díaz y Marga Truc

5.4. Opción simplificada de certificación


El Procedimiento Básico aprobado por el Real Decreto 47/2007 en su artículo
4 establece que la obtención de la calificación de eficiencia energética de un edifi-
cio se podrá realizar mediante una opción general, de carácter prestacional, verifi-
cada mediante un programa informático, o bien mediante una opción simplificada,
de carácter prescriptivo que desarrolla la metodología de cálculo de una manera in-
directa. Hasta la fecha únicamente ha sido aprobado un documento reconocido apli-
cable a viviendas (con exclusiones idénticas a las del método simplificado para la
justificación del HE1) y cuyo alcance son tan solo las letras D y E (última y penúl-
tima en la escala de certificación energética de viviendas).

Opción general
Opción
Procedimiento Procedimientos simplificada
de referencia alternativos
Cumplimiento
Demanda de Programa Programas
de la opción
calefacción y alternativos
LIDER simplificada
refrigeración a LIDER
del CTE-HE1
Requisitos Rendimiento Cumplimiento Cumplimiento Cumplimiento
mínimos de instalaciones de requisitos de requisitos de requisitos
térmicas de CTE-HE2 de CTE-HE2 de CTE-HE2
Cumplimiento Cumplimiento Cumplimiento
Contribución
de porcentajes de porcentajes de porcentajes
solar mínima
previstos previstos previstos
de ACS
en CTE-HE4 en CTE-HE4 en CTE-HE4
Programas Asignación
Programa
Calificación energética alternativos directa de Clase de
CALENER
a CALENER eficiencia D o E

TABLA 5.1. Esquema de cumplimiento de la Directiva 2002/91/CE en su transposición española.

El objetivo de esta opción simplificada para los edificios de viviendas es pro-


porcionar la calificación de eficiencia energética de los mismos a través de un con-
junto de soluciones técnicas.
La justificación del cumplimiento de CTE-HE1, CTE-HE2 y CTE-HE4 ga-
rantiza, en vivienda, la obtención de la letra E en su certificación energética. Justi-
ficar, además, la aplicación de alguna de las soluciones técnicas presentes en las
tablas del documento reconocido «Opción Simplificada para la Calificación de Efi-
ciencia Energética de Edificios de Viviendas» implica la obtención de la letra D.
Certificación energética de edificios 203

El documento incluye 12 tablas, 6 de las cuales son aplicables a vivienda uni-


familiares y 6 a viviendas en bloque.

Viviendas unifamiliares
Tabla 1.- Opciones de obtención de clase D para viviendas unifamiliares en las zonas A3, A4, B4, C3 y C4.
Tabla 2.- Opciones de obtención de clase D para viviendas unifamiliares en las zonas B3 y D3.
Tabla 3.- Opciones de obtención de clase D para viviendas unifamiliares en las zonas D1 y E1.
Tabla 4.- Opciones de obtención de clase D para viviendas unifamiliares en la zona D2.
Tabla 5.- Opciones de obtención de clase D para viviendas unifamiliares en la zona C1.
Tabla 6.- Opciones de obtención de clase D para viviendas unifamiliares en la zona C2.
Bloques de viviendas
Tabla 7.- Opciones de obtención de clase D para bloques de viviendas en las zonas A4, B3, B4, C3 y C4.
Tabla 8.- Opciones de obtención de clase D para bloques de viviendas en la zona A3.
Tabla 9.- Opciones de obtención de clase D para bloques de viviendas en la zona C2.
Tabla 10.- Opciones de obtención de clase D para bloques de viviendas en las zonas D2 y D3.
Tabla 11.- Opciones de obtención de clase D para bloques de viviendas en las zonas D1 y E1.
Tabla 12.- Opciones de obtención de clase D para bloques de viviendas en la zona C1.

TABLA 5.2. Índice de tablas del documento reconocido «Opción simplificada para la calificación de efi-
ciencia energética de edificios de viviendas».

Pongamos un ejemplo. Si quisiéramos justificar la certificación de una vivienda


unifamiliar en Zaragoza, y dado que Zaragoza tiene el clima D3, deberíamos con-
sultar la Tabla 2 (tabla 5.3). Para entrar en la Tabla 2 es imprescindible conocer la
compacidad de nuestro edificio, es decir, la relación expresada en metros entre el
volumen V (m3) encerrado por la envolvente térmica y la suma S (m2) de las su-
perficies de dicha envolvente:

c u V/S [m]

Una mayor compacidad implicará menos pérdidas o ganancias térmicas a tra-


vés de la envolvente con el exterior y, por lo tanto, menos necesidad de climati-
zación.
Atendiendo a la Tabla 5.3 (Tabla 2 del documento) comprobamos que existen
6 opciones para la obtención de la clase D, siendo las tres primeras para edificios
con una compacidad mayor o igual que 2 (correspondiente a un cubo de 12 m de
lado), mientras que las tres siguientes se aplican a edificios menos compactos y, por
lo tanto, más restrictivas.
204 Sergio Díaz y Marga Truc

Opciones de obtención de CLASE D


Concepto Opción Opción Opción Opción Opción Opción
1 2 3 4 5 6
Envolvente
Compacidad c en m C62 C62 C62 C<2 C<2 C<2
térmica
Rendimiento de la bomba
F Todos Todos D F F
de calor aparatos divididos
Rendimiento de la bomba
F Todos Todos C F F
de calor aparatos compactos
Rendimiento de la bomba de
D F F B D D
calor aparatos conducto único
Instalación Rendimiento de la G.N. G.N. LIQ/GLP G.N. LIQ/GLP G.N. G.N.
de caldera individual **** Todas ** Todas ** **** ****
calefacción
Rendimiento de la caldera G.N. G.N. LIQ/GLP G.N. LIQ/GLP G.N. G.N.
individual mixta **** Todas ** Todas ** **** ****
con acumulación
Rendimiento de la caldera
individual mixta - G.N. G.N. - -
sin acumulación ** **
Rendimiento de la caldera
- - - - -
eléctrica efecto Joule
Rendimiento del generador
Todos Todos D Todos A Todos
Aire/aire-aparatos divididos
Instalación Rendimiento del generador
de Todos Todos C Todos A Todos
Aire/aire-aparatos compactos
refrigeración
Rendimiento del generador
Aire/aire-aparatos Todos Todos A Todos - Todos
conducto único
Rendimiento de la caldera
Todas - Todas Todas Todas -
sin acumulación
Instalación Rendimiento de la caldera G.N. G.N.
de ACS Todas Todas Todas Todas
con acumulación *** ***
Rendimiento de la caldera
Todas - Todas Todas Todas -
eléctrica efecto Joule

Notas:
 En caso de que los parámetros característicos del edificio no permitan su inclusión en alguna de las opciones propuestas,
el edificio obtendrá la clase de eficiencia E.
 Cuando alguno de estos parámetros quede reflejado en cualquiera de las tablas mediante el símbolo «-», el edifio obtendrá
la clase de eficiencia E.

TABLA 5.3. Tabla 2 del documento «Opción simplificada para la calificación de eficiencia energética de
edificios de viviendas».

El cumplimiento de alguna de estas tres opciones en calefacción, refrigeración


y ACS implicaría la obtención de la letra D de certificación. En caso negativo ob-
tendríamos la letra E por defecto.
Certificación energética de edificios 205

5.5. Opción general de certificación

FIGURA 5.6. Programas de referencia para la certificación energética.

5.5.1. CALENER VYP


En este capítulo se hace una presentación general de la herramienta CALE-
NER VYP para la certificación de viviendas y pequeños edificios del sector tercia-
rio. En los siguientes apartados se explica el alcance y estructura general de la
aplicación, sus principales prestaciones, y se detallan los pasos a seguir para obte-
ner la calificación energética utilizando esta herramienta.

5.5.1.1. Alcance y requisitos del sistema


Alcance
El alcance de la aplicación CALENER VYP se limita a los edificios de vi-
viendas y a los edificios terciarios pequeños y medianos climatizados mediante los
tipos de equipos incluidos en la base de datos de este programa.
Por tanto, si se pretende obtener la calificación energética a través del proce-
dimiento general de un edificio de viviendas, el único programa que se puede uti-
lizar es CALENER VYP, puesto que es el único que tiene la escala de calificación
de viviendas. Además existiría la opción de calificar dicho edificio a través de la op-
ción simplificada.
Por otra parte, si se trata de calificar un edificio terciario, al no existir opción
simplificada para este tipo de edificios, se pueden plantear dos únicas opciones:
utilizar CALENER VYP o utilizar CALENER GT. Elegir una u otra aplicación de-
206 Sergio Díaz y Marga Truc

penderá de la tipología de sistemas de climatización que tenga el edificio. Si los


sistemas son relativamente sencillos y por tanto, se encuentran dentro de la base de
datos de CALENER VYP, lo recomendable sería utilizar dicha aplicación, que en
general, es más simple de utilizar que CALENER GT. Si por el contrario, el edifi-
cio consta de unos sistemas de climatización no incluidos en la base de datos de CA-
LENER VYP (ej: unidades de tratamiento de aire, torres de refrigeración, etc.) hay
que utilizar obligatoriamente CALENER GT, cuya amplia base de datos incluye
prácticamente cualquier sistema de climatización que se pueda plantear.

Requisitos del sistema


Antes de instalar la aplicación CALENER VYP es preciso comprobar si el
equipo informático donde se va a hacer la instalación cumple con los siguientes re-
quisitos:
 Procesador: Intel Pentium IV, 3 GHz o superior.
 Memoria RAM: 512 MB, recomendado 1024 MB.
 Memoria de vídeo: 128 MB, recomendado 256 MB.
 Resolución de la pantalla: Mínimo 1024 x 768, color: color verdadero.
 Máquina virtual de Java (versión 1.5 o superior) instalada.
 Suficiente espacio libre en el disco duro.

La aplicación no funciona en los Sistemas Operativos Windows 95 y 98, por


lo que se requiere Windows 2000, XP o Vista, si bien con este último sistema puede
dar algún problema.
Como se puede comprobar cualquier equipo informático nuevo o con una an-
tigüedad de menos de 1-2 años cumplirá con los requisitos exigidos. Además se re-
comienda disponer de acceso a Internet para registro y conexión con el servidor de
actualizaciones.

5.5.1.2. Instalación de CALENER VYP


La aplicación CALENER VYP se encuentra disponible para el público en ge-
neral de forma totalmente gratuita en la página Web del Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio, donde se recogen todos los documentos reconocidos e infor-
mativos relacionados con la certificación de eficiencia energética de edificios de
nueva construcción.
Por último, conviene reseñar que, para poder instalar y usar correctamente el
programa, se requiere que el usuario del equipo informático tenga privilegios de
Administrador en el equipo.
Certificación energética de edificios 207

FIGURA 5.7. Página Web del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, <http://www.mityc.es/
Desarrollo/Seccion/EficienciaEnergetica/CertificacionEnergetica/Reconocidos/CalenerVYP>.

5.5.1.3. ¿Cómo se empieza?


Los primeros pasos a seguir para la calificación energética de un edificio de vi-
viendas o terciario de tamaño pequeño o mediano son los siguientes:
1. Estudiar detenidamente los sistemas de Calefacción, Refrigeración, Agua
Caliente Sanitaria (ACS) y, en el caso de edificios terciarios, de ilumina-
ción que hay en el edificio, y definir la combinación de elementos del pro-
grama (sistemas, equipos y unidades terminales) que serán necesarios para
modelar dichos sistemas.
2. Recopilar la información técnica de todos los equipos y unidades termi-
nales que forman parte de los sistemas expuestos anteriormente: potencias
y rendimientos nominales, caudales, temperaturas de impulsión, rendi-
mientos a carga parcial, etc. Esta información será requerida posterior-
mente por el programa, por lo que conviene recopilarla y ordenarla antes
de introducir datos en el programa.
3. Si ya se ha creado por medio de la herramienta LÍDER el archivo .cte que
contiene la definición geométrica y constructiva del edificio, tan solo hay
que abrir dicho archivo desde CALENER VYP.
4. Completar la definición del edificio desde el menú de descripción, selec-
cionando el tipo de edificio: vivienda unifamiliar, vivienda en bloque, edi-
ficio sector terciario pequeño o mediano.
208 Sergio Díaz y Marga Truc

FIGURA 5.8. Formulario de descripción del edificio. Selección del tipo de edificio para una vivienda uni-
familiar.

5. Si el edificio es terciario (solo en este caso), desde el menú de descrip-


ción hay que definir las cargas internas a nivel de edificio. Las cargas in-
ternas incluyen el calor generado por los sistemas de iluminación, los
equipos de ofimática y los usuarios del edificio. Se definen de modo
cualitativo (no cuantitativo), pudiendo ser de intensidad baja, media o
alta y produciéndose durante 8, 12, 16 ó 24 horas. Conviene destacar
que aunque para viviendas, no se piden cuáles son las cargas internas,
el programa toma unos valores por defecto que no se puedan modificar.
6. Si el edificio es terciario (solo en este caso), desde el menú de visualiza-
ción 3D hay que definir las características de los sistemas de iluminación
en cada espacio del edificio. Para ello, lo más cómodo es visualizar el
árbol del edificio, desde el que se puede acceder a las propiedades de las
distintas plantas, espacios y cerramientos del edificio. A partir de ahí, se
selecciona cada espacio y se editan sus propiedades.
Certificación energética de edificios 209

FIGURA 5.9. Formulario de descripción del edificio. Selección del tipo de edificio y definición de las car-
gas internas para un edificio terciario.

FIGURA 5.10. Visualización 3D del edificio. Selección de un espacio para la edición de sus propieda-
des para un edificio terciario.
210 Sergio Díaz y Marga Truc

Automáticamente se abre una ventana con dos pestañas. La primera contiene


las propiedades generales del espacio (tipo de espacio, cargas internas, dimensio-
nes, condiciones higrométricas, renovaciones-hora del aire, etc.).

FIGURA 5.11. Edición de las propiedades de un espacio y definición de los sistemas de iluminación del
espacio para un edificio terciario.

La segunda pestaña muestra las características del sistema de iluminación del


espacio que es preciso introducir:
 Potencia instalada en iluminación del espacio (W/m2).
 Valor de eficiencia energética de la instalación (VEEI) del espacio en el
edificio objeto, medido en W/m2 por cada 100 lux. Este índice se calcula
a partir de la siguiente expresión:
(P · 100)
VEEI u
(S · Em)
donde:
P : Potencia total instalada en lámparas y equipos auxiliares (W).
S : Superficie de la zona iluminada (m2).
Em : Iluminancia media horizontal mantenida (lux).
 Valor de eficiencia energética de la instalación (VEEI) del espacio en el
edificio de referencia. Este valor es el máximo permitido para ese espacio
por el CTE-DB-HE3 (Sección HE 3 «Eficiencia Energética de las Instala-
ciones de Iluminación» del Documento Básico de Ahorro de Energía del
Certificación energética de edificios 211

Código Técnico de la Edificación). Para cada espacio iluminado se esta-


blece un valor máximo según el uso de dicho espacio, en 2 grupos:
 Grupo 1: Zonas de no representación: espacios en los que el criterio
de diseño, la imagen o el estado anímico que se quiere transmitir al
usuario con la iluminación, queda relegado a un segundo plano
frente a otros criterios como el nivel de iluminación, el confort vi-
sual, la seguridad y la eficiencia energética. Para este grupo, el
VEEI máximo se encuentra entre 3,5 y 5 W/m2 por cada 100 lux.
 Grupo 2: Zonas de representación: espacios donde el criterio de
diseño, imagen o el estado anímico que se quiere transmitir al
usuario con la iluminación, son preponderantes frente a los crite-
rios de eficiencia energética. En este caso, el CTE es menos exi-
gente, por lo que el VEEI máximo se encuentra entre 6-12 W/m2
por cada 100 lux.

Grupo Zonas de actividad diferenciada VEEI máximo


Administrativo en general 3,5
Andenes de estaciones de transporte 3,5
Salas de diagnóstico 3,5
Pabellones de exposición o ferias 3,5
1: Zonas de Aulas y laboratorios 4,0
no representación Habitaciones de hospital 4,5
Zonas comunes 4,5
Almacenes, archivos, salas técnicas y cocinas 5
Aparcamientos 5
Espacios deportivos 5
Recintos interiores asimilables a grupo 1 no descritos en la lista anterior 4,5
Administrativo en general 6
Estaciones de transporte 6
Supermercados, hipermercados y grandes almacenes 6
Bibliotecas, museos y galerías de arte 6
Zonas comunes en edificios residenciales 7,5
Centros comerciales (excluidas tiendas) 8
2: Zonas de Hostelería y restauración 10
representación
Religioso en general 10
Salones de actos, auditorios y salas de usos múltiples y convenciones,
10
salas de ocio o espectáculo, salas de reuniones y salas de conferencias
Tiendas y pequeño comercio 10
Zonas comunes 10
Habitaciones de hoteles, hostales, etc. 12
Recintos interiores asimilables a grupo 2 no descritos en la lista anterior 10

TABLA 5.4. Valores máximos de eficiencia energética de la instalación. Fuente: CTE-DB-HE3.


212 Sergio Díaz y Marga Truc

Toda esta información se puede encontrar en la justificación del cumplimiento


del CTE-DB-HE3, que forma parte del proyecto del edificio. Como se puede com-
probar en CALENER VYP no es posible modelar sistemas de control de la ilumi-
nación artificial en función de la luz natural.

5.5.1.4. Estructura de la aplicación


CALENER VYP está constituido por las aplicaciones LÍDER y ESTO2.
LÍDER es la aplicación que realiza la simulación de la epidermis del edificio, mien-
tras que ESTO2 (Entorno de Simulación Térmica Orientado a Objetos) realiza la si-
mulación de las instalaciones energéticas (calefacción, refrigeración, ACS e
iluminación) del edificio.

FIGURA 5.12. Estructura de CALENER VYP.

ESTO2 es un programa informático desarrollado por el Grupo de Termotecnia


de la Universidad de Sevilla, diseñado para utilizarse como motor de cálculo de
procesos térmicos en general. La simulación de los sistemas de climatización (re-
frigeración, calefacción y ventilación) y agua caliente sanitaria en los edificios cons-
tituye un tipo de proyectos que ESTO2 puede simular y que se denomina
ESTO2-Edificios.

5.5.1.5. Base de datos de la aplicación


CALENER VYP cuenta con una amplia base de datos que incluye una mues-
tra representativa de todos los equipos, unidades terminales y factores de corrección
que el usuario puede necesitar para definir todos los sistemas energéticos que se
pueden encontrar en viviendas y pequeños edificios terciarios.
La base de datos se estructura en tres bloques: equipos, unidades terminales y
factores de corrección. Estos bloques se definen en los próximos apartados.
Certificación energética de edificios 213

5.5.1.6. Modelado de sistemas de climatización y ACS

Definición de sistema
Para definir un sistema de climatización y/o ACS en CALENER VYP hay que
definir previamente 4 elementos: demanda de ACS, equipos de generación de calor
y/o frío, unidades terminales y zonas climatizadas, tal como muestra la figura 5.13.

Sistema

Demanda Unidades
Equipos Zonas
ACS terminales

Según  Generación frío  Radiadores Espacios LIDER


CTE-DB-HE4  Generación calor  Rejillas de aire
 Etc.

FIGURA 5.13. Definición de un sistema en CALENER VYP.

Sistemas disponibles en CALENER VYP


En CALENER VYP se pueden definir las siguientes tipologías de sistema:
 Sistema de climatización unizona: Se trata de un sistema que climatiza
una única zona, como por ejemplo: un split de aire acondicionado en una
habitación, una bomba de calor en una oficina, un radiador eléctrico de
aceite en un aseo, etc.
 Sistema de calefacción multizona por agua: Está compuesto por un gene-
rador de calor centralizado (p. ej.: caldera), que distribuye agua caliente
a un conjunto de radiadores o a un sistema de suelo radiante.
 Sistema de climatización multizona por expansión directa: Se trata de un
sistema multi-split, donde una unidad exterior central distribuye fluido
refrigerante a un conjunto de unidades terminales, que lo aprovechan para
generar aire frío o caliente.
214 Sergio Díaz y Marga Truc

 Sistema de climatización multizona por conductos: Está formado por una


unidad centralizada (bomba de calor o aire acondicionado) que produce
aire frío o caliente que se distribuye por una serie de conductos de aire
hasta las distintas zonas que se desea climatizar.
 Sistema de agua caliente sanitaria.
 Sistema mixto de calefacción y agua caliente sanitaria.
Además para edificios terciarios (y solo en este caso) pueden definir dos tipo-
logías adicionales:
 Sistema de climatización multizona por expansión directa con enfria-
miento gratuito y/o recuperación de calor.
 Sistema de climatización multizona por conductos con enfriamiento gra-
tuito y/o recuperación de calor.

Pasos a seguir para la creación de un sistema


Para crear un sistema, previamente hay que crear o importar desde la base de
datos todos los equipos, y unidades terminales que contiene.
Si se opta por la importación de equipos y unidades terminales desde la base
de datos, la importación arrastrará las tablas y curvas de comportamiento (factores
de corrección) genéricos de la base de datos. Esta es la opción más simple y reco-
mendada para usuarios no avanzados de CALENER VYP.
Si se opta por la definición desde cero de los equipos y unidades terminales,
habrá que empezar por la definición de los factores de corrección a partir de las ta-
blas y curvas de comportamiento del fabricante de los equipos que forman parte
del sistema.
Una vez definidos o importados todos los equipos y unidades terminales que
componen los sistemas que se van a definir, se puede comenzar la creación de los
sistemas propiamente dichos.

Equipos disponibles en CALENER VYP


Seguidamente se presentan los equipos que se pueden incorporar en un sistema
dentro de la aplicación CALENER VYP:
 Equipo autónomo aire-aire solo frío: Se trata de un equipo que produce aire
frío evaporando con aire exterior.
 Equipo autónomo aire-aire bomba de calor: Se trata de un equipo que pro-
duce aire frío o aire caliente evaporando con aire exterior.
 Calefacción eléctrica Joule: Es un equipo que produce calor mediante re-
sistencias eléctricas.
Certificación energética de edificios 215

 Caldera eléctrica o de combustible: Equipo que produce agua caliente me-


diante resistencias eléctricas o mediante la combustión de un combustible.
Se puede seleccionar entre los siguientes tipos de combustible: gas natu-
ral, gasóleo, fuel-oil, GLP (butano, propano), carbón y biomasa; y entre
los siguientes tipos de caldera: convencional, de baja temperatura o de
condensación.
 Bomba de calor aire-agua: Se trata de un equipo que produce agua fría o
agua caliente evaporando con aire exterior.
 Unidad exterior de autónomo aire-aire: Se trata de una unidad asociada a
un equipo autónomo que produce aire caliente/frío evaporando con aire
exterior.
 Depósito acumulador de agua caliente sanitaria.

También es posible definir un equipo que no se encuentre en el listado ante-


rior, como un equipo ideal/equivalente de rendimiento constante. De esta forma es
posible definir cualquier equipo de calefacción y/o refrigeración del que se co-
nozca su rendimiento medio estacional. En la figura 5.14 se muestra el formulario
a cumplimentar para definir una bomba de calor geotérmica, que al no encontrarse
entre los equipos incluidos en la base de datos de CALENER VYP, habría que de-
finir como equipo ideal de rendimiento constante, a partir de su rendimiento medio
estacional de calefacción y de su rendimiento medio estacional de refrigeración.

FIGURA 5.14. Formulario para la definición de un equipo ideal de rendimiento constante.


216 Sergio Díaz y Marga Truc

Para calcular el consumo de un equipo ideal de rendimiento constante, el pro-


grama calcula su consumo de calefacción y de refrigeración, a partir del cociente
entre la demanda de calefacción del edificio y el rendimiento medio de calefacción;
y de la demanda de refrigeración del edificio y el rendimiento medio de refrigera-
ción; y finalmente realiza la suma de dichos consumos.

Unidades terminales disponibles en CALENER VYP


Las unidades terminales son los equipos encargados de suministrar a cada zona
acondicionada la energía final necesaria para su acondicionamiento. Pueden ser de
tres tipos:
 Unidades terminales de agua caliente: Incluyen todo tipo de radiadores y
sistemas de suelos radiantes alimentados por agua caliente, así como con-
vectores de agua caliente usados solo para calefacción.
 Unidades terminales de impulsión de aire: Se trata de rejillas de impulsión
de aire, difusores tangenciales, rotacionales o lineales, toberas, etc.
 Unidades terminales de expansión directa: Son las unidades interiores que
suministran frío o calor en un sistema de climatización multizona que tra-
baje por expansión directa de refrigerante.
Si en una zona existe más de una unidad terminal de agua caliente o de impul-
sión de aire, se recomienda modelarlas todas como una sola, con la capacidad no-
minal igual a la suma de todas las capacidades nominales, con objeto de simplificar
la simulación posterior.

Factores de corrección
Los factores de corrección que se incluyen en la base de datos de CALENER
VYP son los que se utilizan en los equipos y unidades terminales que se importan
en cada proyecto.
Estos factores, utilizados para la simulación de los equipos, se basan en el uso
de un conjunto de funciones matemáticas que indican el comportamiento del equipo
dependiendo de determinadas variables exteriores al mismo.
Los factores de corrección son tablas y curvas de comportamiento de los
equipos incorporados en la base de datos (p. ej.: rendimiento de una caldera a
carga parcial, etc.). El programa incluye valores promedios genéricos de los dis-
tintos fabricantes del mercado, que en cualquier caso pueden ser modificados
utilizando las curvas y tablas del fabricante del equipo concreto que se va a ins-
talar en el edificio.
Certificación energética de edificios 217

Ejemplos de sistemas
A continuación se presentan los sistemas energéticos más representativos que
se pueden encontrar en edificios de viviendas y pequeños terciarios, indicando para
cada caso el modo de definir cada sistema en CALENER VYP.

Sistema autónomo «split»


Los sistemas autónomos «split» están muy extendidos en pequeños edificios
de oficinas y son cada vez más usados en edificios residenciales. Están formados
por una unidad exterior, donde se sitúan el compresor y el condensador (inter-
cambiador de calor con el ambiente); y una unidad interior, donde se encuentra el
evaporador (intercambiador de calor con la zona climatizada). A través de dichas
unidades circula un fluido refrigerante que cíclicamente se comprime y se expande,
obteniendo un efecto frigorífico (split de aire acondicionado) o calorífico (split-
bomba de calor).

Unidad interior

Unidad exterior

FIGURA 5.15 Sistema split de climatización unizona.

Un «split» de aire acondicionado instalado para refrigerar una zona de un edi-


ficio, se define en CALENER VYP como un sistema de climatización unizona,
compuesto por un equipo autónomo aire-aire solo frío y el espacio acondicionado
sobre el que actúa.
218 Sergio Díaz y Marga Truc

Sistema:
Climatización unizona

Equipo:
Espacio:
Autónomo aire-aire
Acondicionado
Solo frío

FIGURA 5.16. Sistema split-aire acondicionado para refrigeración de una sola zona del edificio.

Del mismo modo, un «split»-bomba de calor instalado para refrigerar o cale-


factar una zona de un edificio, se define en CALENER VYP como un sistema de
climatización unizona, compuesto por un equipo autónomo aire-aire bomba de calor
y el espacio acondicionado sobre el que actúa.

Sistema:
Climatización unizona

Equipo:
Espacio:
Autónomo aire-aire
Acondicionado
Bomba de calor

FIGURA 5.17. Sistema split-bomba de calor para climatización de una sola zona del edificio.

Un sistema multi-split (también denominado sistema VRV) está compuesto por


una unidad exterior central formada por un compresor y un condensador, a partir de
la que se distribuye el fluido refrigerante a un conjunto de unidades terminales de
expansión directa ubicadas en las distintas zonas acondicionadas. Dichas unidades
aprovechan el fluido refrigerante para generar aire frío o caliente en las zonas en las
que actúan.
Certificación energética de edificios 219

Unidad Unidad
interior 1 interior 2

Unidad
exterior
central

FIGURA 5.18. Sistema multi-split de climatización multizona.

Un sistema multi-split instalado para climatizar varias zonas de un edificio, se


define en CALENER VYP como un sistema de climatización multizona por ex-
pansión directa, compuesto por una unidad exterior de un equipo autónomo aire-aire
y un conjunto de unidades terminales de expansión directa relacionadas cada una
de ellas con sus correspondientes espacios acondicionados.

Sistema: Equipo:
Multizona expansión directa Unidad exterior de
autónomo aire-aire

Unidad terminal: Espacio:


Expansión directa Acondicionado

Unidad terminal: Espacio:


Expansión directa Acondicionado

Unidad terminal: Espacio:


Expansión directa Acondicionado

FIGURA 5.19. Sistema multi-split - bomba de calor para climatización de varias zonas del edificio.
220 Sergio Díaz y Marga Truc

Para evitar problemas en la simulación, conviene asegurar que la capacidad de


refrigeración nominal de la unidad exterior es mayor o igual a la suma de las capa-
cidades de refrigeración nominales de las unidades terminales de expansión directa.
Lo mismo es aplicable a las capacidades caloríficas.
Un sistema de climatización por conductos de aire está formado por una uni-
dad central (bomba de calor o aire acondicionado) que produce aire frío o ca-
liente, que se distribuye por una serie de conductos de aire hacia un conjunto de
unidades terminales de impulsión de aire ubicadas en las distintas zonas que se
desea climatizar.

Zona 6

Zona 5

Zona 1

Zona 2
Zona 4

Zona 3

FIGURA 5.20. Sistema de climatización por conductos.

Un sistema de bomba de calor (o aire acondicionado) por conductos de aire


instalado para climatizar varias zonas de un edificio, se define en CALENER VYP
como un sistema de climatización multizona por conductos, compuesto por un
equipo autónomo aire-aire bomba de calor (o aire acondicionado) y un conjunto de
unidades terminales de impulsión de aire relacionadas cada una de ellas con sus co-
rrespondientes espacios acondicionados.
Certificación energética de edificios 221

Sistema: Equipo:
Multizona conductos Autónomo aire-aire
Bomba de calor

Unidad terminal: Espacio:


Impulsión aire Acondicionado

Unidad terminal: Espacio:


Impulsión aire Acondicionado

Unidad terminal: Espacio:


Impulsión aire Acondicionado

FIGURA 5.21. Sistema de bomba de calor para climatización por conductos de aire de varias zonas del
edificio.

Para evitar problemas en la simulación, conviene asegurar que el caudal de im-


pulsión de la unidad central es igual a la suma de los caudales de las unidades ter-
minales de impulsión de aire. Por otra parte hay que reseñar que en Calener VYP
no se pueden modelar caudales de aire variables.
Desde la entrada en vigor del CTE, un sistema de agua caliente sanitaria (ACS)
está formado por un conjunto de colectores solares térmicos que precalientan el
agua de un depósito «solar» a partir del cual se conecta con un sistema auxiliar de
apoyo conectado en serie o con un depósito secundario o de consigna, de donde se
distribuye el agua caliente a los distintos puntos de consumo. En la figura 5.22 se
muestran claramente estas dos opciones.
En la parte superior de la figura 5.22 se puede observar que el calor ganado por
el fluido que circula a través de los colectores es cedido a través de un intercam-
biador de calor al depósito solar por medio de las correspondientes bombas con-
troladas desde el regulador por un termostato diferencial. Si el agua caliente del
acumulador está a la temperatura de consigna podrá pasar directamente al consumo,
en caso contrario, se hará pasar por una caldera modulante de apoyo que terminará
de calentarla hasta la temperatura de consigna establecida.
Por otro lado, en la parte inferior de la figura 5.22, el calor captado en los co-
lectores es cedido igualmente al acumulador solar por medio de las bombas con-
troladas desde el regulador. Sin embargo, la salida de agua caliente del depósito
222 Sergio Díaz y Marga Truc

solar se conecta ahora con la entrada de agua del depósito secundario, de tal forma
que si no se alcanza la temperatura de consigna en dicho acumulador, entra en fun-
cionamiento el equipo de apoyo transmitiendo su energía calorífica a este acumu-
lador secundario.

Subsistema
Regulador auxiliar
Subsistema de Consumo
distribución ACS

Colector

Subsistema de
Inter- Acumulador almacenamiento
cambiador

Fluido
Caloportador
Agua fría de red

Bomba Bomba
Circuito primario Circuito secundario

Regulador

Subsistema de Consumo
distribución ACS

Acumulador Subsistema
Subsistema
Colector secundario auxiliar
Inter- de alma-
Acumu- cenamiento
cambiador
lador
Fluido
Caloportador
Agua fría de red

Bomba Bomba
Circuito primario Circuito secundario

FIGURA 5.22. Sistemas de agua caliente sanitaria con energía solar térmica y apoyo instantáneo en
serie (arriba) y apoyo en depósito secundario (abajo).
Certificación energética de edificios 223

Un sistema de agua caliente sanitaria de un edificio, se define en CALENER


VYP como un sistema de ACS, compuesto por un equipo auxiliar de apoyo, que ha-
bitualmente será una caldera de combustible y una demanda de ACS que indicará
el consumo de ACS del edificio en l/día. Además para definir un sistema de ACS,
es preciso indicar el aporte solar del sistema en % y el aporte solar mínimo exigido
por el CTE-DB-HE4 para el caso de calentamiento de apoyo por efecto Joule. En
ningún caso hay que definir los m2 de superficie colectora, ni las características del
depósito solar (sí es preciso definir el depósito secundario —si existiera— como un
equipo más del sistema de ACS).

Sistema:
ACS

Equipo:
Caldera eléctrica Demanda ACS
o de combustible

FIGURA 5.23. Sistema de agua caliente sanitaria.

En la tabla 5.5 se indica la contribución solar mínima anual exigida (a una tem-
peratura de referencia de 60 ºC) para cada zona climática y para distintos niveles de
demanda de agua caliente sanitaria.

Demanda total de ACS del Zona climática


edificio (litros/día a 60ºC) I II III IV V
50-1.000 50 60 70 70 70
1.000-2.000 50 63 70 70 70
2.000-3.000 50 66 70 70 70
3.000-4.000 51 69 70 70 70
4.000-5.000 58 70 70 70 70
5.000-6.000 62 70 70 70 70
Más de 6.000 70 70 70 70 70

TABLA 5.5. Aporte solar mínimo en % para calentamiento de apoyo por efecto Joule.
224 Sergio Díaz y Marga Truc

Las zonas climáticas se definen teniendo en cuenta la radiación solar global


media diaria anual sobre superficie horizontal. En la figura 5.24 se marcan los lí-
mites de las zonas climáticas en las que se divide el territorio nacional.

A Coruña Santander

Lugo
Oviedo
I Bilbao
Vitoria
San Sebastián

Pontevedra Orense
León II Burgos
Pamplona
Logroño

III Palencia Huesca Gerona


Soria Lérida
Valladolid Barcelona
Zaragoza
Zamora
Segovia IV Tarragona II
Salamanca Guadalajara
Avila
Madrid II II
Teruel
Castellón
Toledo Cuenca
Cáceres
III IV Valencia Palma de
Mallorca
IV
Badajoz V Ciudad Real
Albacete

V Alicante
Córdoba Murcia
IV
Huelva
Sevilla
V Jaén
Granada
IV
Málaga Almeria
Cádiz
Sta. Cruz V
de Tenerife
Las Palmas Ceuta V
Melilla V

FIGURA 5.24. Mapa de zonas climáticas en España.

5.5.1.7. Un paseo por CALENER VYP


Al igual que sucedía con la herramienta LÍDER, CALENER VYP y también
CALENER GT, se han diseñado para recorrer sus distintos menús de izquierda a
derecha y, dentro de cada menú, cumplimentar la información necesaria de arriba
a abajo.
Desde los menús «Nuevo» y «Abrir» se puede crear un nuevo proyecto de edi-
ficio, o bien abrir un proyecto ya existente. El siguiente menú «Guardar» se reco-
mienda utilizarlo con cierta frecuencia para poder así guardar el edificio. La
información se guarda en dos archivos:
 *.cte: Contiene la definición geométrica, constructiva y operacional.
 *.xml: Contiene la definición de las instalaciones de climatización y ACS.
Certificación energética de edificios 225

Diálogo
con LIDER

Cálculo
calificación

Definición
sistemas

FIGURA 5.25. Principales menús de CALENER VYP.

A continuación, en el menú «Descripción» se introducen los datos generales del


proyecto y del autor, se selecciona la localidad y zona climática del edificio, y se
definen el ángulo de orientación del edificio, el tipo de edificio, las cargas internas
y condiciones higrométricas por defecto para los espacios habitables y el número
de renovaciones-hora de aire.
En el menú «BD» se definen los materiales y productos constructivos del edi-
ficio, así como la composición de todos los cerramientos opacos, particiones inte-
riores y huecos (puertas y ventanas) pudiendo aprovechar los materiales definidos
en la base de datos del programa.
En el menú «Opciones» se definen las opciones y valores por defecto para el
espacio de visualización 3D y para la composición de los distintos tipos de cerra-
mientos y particiones interiores.
En el menú «3D» se define la geometría del edificio del mismo modo que en
LÍDER. En primer lugar, se van creando, una a una, las distintas plantas del edifi-
cio. Dentro de cada planta se crean los espacios correspondientes, teniendo en
cuenta la zonificación más adecuada en función de los sistemas de climatización del
edificio. A su vez, dentro de cada espacio se crean los cerramientos, que podrán ser
forjados, cubiertas, exteriores, en contacto con el terreno, medianeras, etc. Final-
mente en los cerramientos exteriores se podrán crear las distintas puertas y/o ven-
tanas del edificio.
226 Sergio Díaz y Marga Truc

Como se puede comprobar, todos los menús comentados hasta ahora son exac-
tamente los mismos que aparecen en la aplicación LÍDER. Los siguientes menús son
ya específicos de CALENER VYP.
Desde el menú «Sistema» se accede a dos pestañas. La primera pestaña «Base
de Datos» contiene la base de datos de equipos, unidades terminales y factores de
corrección.

Base de datos
con todos los elementos
que integran un sistema

FIGURA 5.26. Base de datos de CALENER VYP.

En la pestaña «Proyecto» es donde se definen los sistemas de climatización


y ACS del edificio. Para ello, hay que incorporar (de arriba abajo) la informa-
ción relativa a dichos sistemas en una serie de carpetas denominadas: «De-
mandas ACS», «Unidades Terminales», «Equipos», «Sistemas» y «Factores de
Corrección».
Certificación energética de edificios 227

Se han de definir para el proyecto


los sistemas y los elementos
que lo componen

Los sistemas térmicos


abastecen a diferentes zonas,
cada zona corresponde
a un espacio definido
geométricamente en LÍDER

FIGURA 5.27. Sistemas a definir en el proyecto de un edificio.


228 Sergio Díaz y Marga Truc

Una vez definidos los sistemas, se puede proceder con la simulación del edifi-
cio a través del menú «C.Calif», que proporcionará la calificación energética del edi-
ficio y presentará, en forma de tabla, los principales resultados obtenidos en el
proceso de simulación. Finalizado este proceso, es posible acceder al menú de «Re-
sultados» para visualizar nuevamente la calificación energética obtenida y los prin-
cipales resultados de la simulación.
Para el caso de viviendas, al tratarse de una escala de calificación absoluta, en
la etiqueta aparece el valor de los distintos indicadores tanto para el edificio objeto
analizado como para el edificio de referencia con el que se efectúa la comparación.
Entre los indicadores que aparecen hay que destacar el indicador principal de emi-
siones totales de CO2 por m2 y año, junto con otros indicadores secundarios como
son la demanda de calefacción y refrigeración en kWh por m2 y año, y el desglose
de emisiones de CO2 por m2 y año asociadas a los sistemas de calefacción, refrige-
ración y ACS del edificio.
Para el caso de edificios terciarios, al tratarse de una escala de calificación re-
lativa (donde el edificio de referencia se utiliza para calcular el indicador del edi-
ficio objeto analizado), solo se muestran los valores de los indicadores para el
edificio objeto. Entre los indicadores secundarios cabe destacar las emisiones de
CO2 por m2 y año asociadas a los sistemas de iluminación del edificio, no consi-
deradas en viviendas.

FIGURA 5.28. Etiqueta de calificación energética para un edificio de viviendas (izqda.) y para un edifi-
cio terciario (dcha.).
Certificación energética de edificios 229

Además de los valores ya recogidos en la etiqueta, en la ventana de resulta-


dos se muestran los valores totales y el desglose de los consumos de energía pri-
maria y energía final en kWh por m2 asociados a los sistemas de calefacción,
refrigeración y ACS del edificio.

FIGURA 5.29. Resultados de la calificación energética para un edificio de viviendas.

Realizada la simulación, a través del menú «PDF» se puede acceder al docu-


mento administrativo, que es el informe que se entregaría en el correspondiente De-
partamento del Gobierno Autonómico. Este documento queda asimismo guardado
automáticamente en la siguiente carpeta:
C:\Archivos de Programa\Calener_VYP\Calener_VYP\Documentacion
230 Sergio Díaz y Marga Truc

El menú «Ayuda» permite acceder a la ayuda del programa. El menú «Acerca»


indica el número de versión del programa y permite el acceso a los programas de
certificación energética en la Web.
Finalmente el menú «LÍDER» permite acceder al menú completo de esta apli-
cación, desde la cual se podrá volver nuevamente a CALENER VYP, pinchando
en el menú «CALENER» que aparece en la barra de menús de LÍDER.

5.5.1.8. Ejemplo práctico de calificación: Vivienda unifamiliar


En este apartado se va a desarrollar, paso a paso, un ejemplo concreto de ca-
lificación energética de una vivienda unifamiliar (adosado) de 222 m2 con un vo-
lumen total de 502 m3, ubicada en el municipio de Zaragoza (zona climática D3),
cuya definición geométrica y constructiva se ha realizado previamente utilizando
la herramienta LÍDER.
La vivienda cumple estrictamente con los requisitos relativos a la limitación
de la demanda energética establecidos en el CTE-DB-HE1. Las demandas de ca-
lefacción y refrigeración representan respectivamente el 98,1% y el 93,8% de las
correspondientes demandas de referencia.

Definición de la geometría y los elementos constructivos


El primer paso a realizar es cargar desde el menú «Abrir» de CALENER VYP
el archivo *.cte que contenga la definición geométrica y constructiva del edificio.
Como se puede comprobar, el edificio a calificar está formado por 4 plantas:
un sótano (P01), la planta baja (P02), la planta primera (P03) y un entretecho (P04).

FIGURA 5.30. Distintas perspectivas de la vivienda unifamiliar.


Certificación energética de edificios 231

Como se verá posteriormente, los sistemas de climatización actuarán única-


mente sobre la planta baja y la planta primera, cuya zonificación se muestra en la
figura 5.31.

FIGURA 5.31. Zonificación de las plantas baja y primera de la vivienda.

La tabla 5.6 muestra la descripción de cada uno de los espacios en los que se
divide el edificio, así como sus principales características geométricas.

Planta Espacio Descripción Tipo Uso Área (m2) Altura (m) Volumen (m3)
P01 P01_E01 Sótano No Habitable Estanqueidad 3 56,92 2,4 136,61
P02_E01 Pasillo-Escalera Habitable Residencial 9,68 3,0 29,05
P02_E02 Aseo Habitable Residencial 3,38 3,0 10,13
P02
P02_E03 Cocina Habitable Residencial 13,19 3,0 39,58
P02_E04 Salón Habitable Residencial 24,44 3,0 73,31
P03_E01 Dormitorio 1 Habitable Residencial 14,55 3,0 43,64
P03_E02 Pasillo-Escalera Habitable Residencial 7,45 3,0 22,34
P03_E03 Dormitorio 2 Habitable Residencial 8,68 3,0 26,03
P03
P03_E04 Dormitorio 3 Habitable Residencial 7,89 3,0 23,68
P03_E05 Dormitorio 4 Habitable Residencial 12,54 3,0 37,62
P03_E06 Baño Habitable Residencial 5,82 3,0 17,46
P04 P04_E01 Entretecho No Habitable Estanqueidad 2 56,92 0,75 42,69

TABLA 5.6. Definición geométrica de los espacios de la vivienda.


232 Sergio Díaz y Marga Truc

En las siguientes tablas se recoge la composición capa a capa de los distintos


cerramientos, particiones interiores y huecos de la vivienda analizada.

N.º Material Espesor Conductividad Densidad Cp


1 1/2 pie LM métrico o catalán 40 mm < G < 50 mm 0,1150 0,991 2.170 1.000
2 Mortero de cemento o cal para albañilería 0,0100 0,550 1.125 1.000
3 EPS Poliestireno Expandido [0,037 W/(mK)] 0,0300 0,038 30 1.000
4 Tabicón de LH doble [60 mm < E < 90 mm] 0,0700 0,432 930 1.000
5 Enlucido de yeso 1000 < d < 1300 0,0100 0,570 1.150 1.000

TABLA 5.7. Composición del muro exterior de la vivienda (de exterior a interior).

N.º Material Espesor Conductividad Densidad Cp


1 Enlucido de yeso 1000 < d < 1300 0,0100 0,570 1.150 1.000
2 Tabicón de LH doble [60 mm < E < 90 mm] 0,0800 0,432 930 1.000
3 Enlucido de yeso 1000 < d < 1300 0,0200 0,570 1.150 1.000
TABLA 5.8. Composición de los tabiques interiores de la vivienda.

N.º Material Espesor Conductividad Densidad Cp


1 1/2 pie LM métrico o catalán 40 mm < G < 50 mm 0,1150 0,991 2.170 1.000
2 Mortero de cemento o cal para albañilería 0,0100 0,550 1.125 1.000
3 EPS Poliestireno Expandido [0,037 W/(mK)] 0,0200 0,038 30 1.000
4 Tabicón de LH doble [60 mm < E < 90 mm] 0,0700 0,432 930 1.000
5 Enlucido de yeso 1000 < d < 1300 0,0100 0,570 1.150 1.000

TABLA 5.9. Composición de la medianera de la vivienda (de exterior a interior).

N.º Material Espesor Conductividad Densidad Cp


1 Azulejo cerámico 0,0300 1,300 2.300 840
2 Mortero de cemento o cal para albañilería 0,0100 0,550 1.125 1.000
3 Arena y grava [1700 < d < 2200] 0,1500 2,000 1.450 1.050
4 Hormigón en masa 2000 < d < 2300 0,1500 1,650 2.150 1.000
5 Tierra vegetal [d < 2050] 0,3500 0,520 2.000 1.840

TABLA 5.10. Composición del forjado en contacto con el terreno de la vivienda (de arriba a abajo).
Certificación energética de edificios 233

N.º Material Espesor Conductividad Densidad Cp


1 Azulejo cerámico 0,0300 1,300 2.300 840
2 Mortero de cemento o cal para albañilería 0,0100 0,550 1.125 1.000
3 EPS Poliestireno Expandido [0,037 W/(mK)] 0,0500 0,038 30 1.000
4 Hormigón en masa 2000 < d < 2300 0,2100 1,650 2.150 1.000
5 Enlucido de yeso 1000 < d < 1300 0,0100 0,570 1.150 1.000

TABLA 5.11. Composición del forjado interno de la vivienda (de arriba a abajo).

N.º Material Espesor Conductividad Densidad Cp


1 Azulejo cerámico 0,0100 1,300 2.300 840
2 Mortero de cemento o cal para albañilería 0,0100 0,550 1.125 1.000
3 Tabicón de LH doble [60 mm < E < 90 mm] 0,0600 0,432 930 1.000
4 EPS Poliestireno Expandido [0,037 W/(mK)] 0,0800 0,038 30 1.000
5 Hormigón en masa 2000 < d < 2300 0,2100 1,650 2.150 1.000
6 Enlucido de yeso 1000 < d < 1300 0,0200 0,570 1.150 1.000

TABLA 5.12. Composición de la cubierta de la vivienda (de exterior a interior).

Transmitancia Transmitancia Permeabilidad


Elemento (W/m2K) Factor solar (W/m2K) Factor solar % cubierto al aire (m3/hm2)
del vidrio del vidrio del marco del marco por el marco a 100 Pa
Vidrio simple con rotura 5,6 0,85 4 0,7 10 25
Puerta de madera - - 2,2 0,7 100 60

TABLA 5.13. Principales propiedades de los huecos (vidrios y puertas) de la vivienda.

Definición de los sistemas


La vivienda consta de un sistema de ACS formado por una instalación solar tér-
mica que garantiza un aporte solar medio anual del 70% sobre la demanda de ACS
(que asciende a 90 l/día), y una caldera convencional de gas natural en serie con una
potencia de 15 kW y un rendimiento nominal del 90%. Además, hay un sistema de
calefacción (independiente del sistema de ACS) constituido por una caldera con-
vencional de gas natural de 20 kW con un rendimiento nominal del 92% que su-
ministra agua caliente a 80ºC a cinco radiadores con distintas potencias térmicas,
distribuidos en el salón (planta baja) y los 4 dormitorios de la planta primera. Fi-
nalmente, en el salón hay un split de aire acondicionado con una potencia total de
refrigeración de 3,5 kW, una potencia sensible de refrigeración de 2,65 kW, un ren-
dimiento (EER) de 2,5; y un caudal de impulsión de aire de 800 m3/h.
234 Sergio Díaz y Marga Truc

Instalación mixta de ACS:


Caldera gas natural estándar 15 kW
Rendimiento: 0,90
Aporte solar: 70%
Demanda ACS: 90 l/día

Calefacción:
Caldera gas natural
estándar 20 kW
Rendimiento: 0,92

FIGURA 5.32. Sistemas de ACS, calefacción y refrigeración de la vivienda.

Sistema: Sistema:
Mixto ACC Instalación calefacción
 Cobertura solar: 70%  T.ª impulsión: 80ºC

Equipo:
Caldera calefacción
Equipo: Demanda ACS:
 Gas natural
Caldera ACS ACS Vivienda
 20 kW
 Gas natural  90 l/día
 Rendimiento: 0,92
 15 kW
 Rendimiento: 0,90
Unidad Terminal: Espacio:
Radiador salón: 4 kW P2_E04: Salón

Sistema: Unidad Terminal: Espacio:


Instalación A.A. Radiador D1: 2 kW P3_E01: Dormitorio 1

Unidad Terminal: Espacio:


Radiador D2: 2 kW P3_E02: Dormitorio 2

Equipo: Espacio: Unidad Terminal: Espacio:


Split P02_E04 Radiador D3: 2 kW P3_E03: Dormitorio 3
 3,5/2,65 kW  Salón
Unidad Terminal: Espacio:
 EER: 2,5
Radiador D4: 2,5 kW P3_E04: Dormitorio 4
 800 m3/h

FIGURA 5.33. Definición de los sistemas de ACS, calefacción y refrigeración de la vivienda en CALENER VYP.
Certificación energética de edificios 235

Para introducir los sistemas anteriores en CALENER VYP, hay que entrar en
el menú «Sistema» y seleccionar la pestaña «Proyecto». A continuación, se crearán
los sistemas de ACS, refrigeración y calefacción del edificio.
Para crear el sistema de ACS hay que seguir los siguientes pasos:
En la carpeta «Demandas ACS», hacer clic en el botón derecho del ratón para
«Añadir Demanda ACS». Ponerle como nombre «DEM_ACS» (por ejemplo) y
modificar el área habitable cubierta hasta que el producto de dicho valor por el
consumo total diario de 0,9 l/(m2día) sea igual a la demanda de ACS prevista. En
este caso, como la demanda es de 90 l/día, hay que poner un área habitable cu-
bierta de 100m2. Pulsar el botón «Aceptar» para que los valores modificados y/o
añadidos sean guardados.
En la carpeta «Equipos», hacer clic en el botón derecho del ratón para «Importar
Equipo»>«Caldera eléctrica o de combustible»>«EQ_Caldera-ACS-Convencional-
Defecto». En ese momento se crea el equipo y se importan los factores de correc-
ción desde la base de datos. Seleccionar el nuevo equipo creado y ponerle como
nombre «CALDERA_ACS» (por ejemplo), introducir 15 kW como capacidad
total, rendimiento nominal de 0,9 y tipo de energía «Gas Natural» y pulsar el botón
«Aceptar».
En la carpeta «Sistemas», hacer clic en el botón derecho del ratón para «Añadir
Sistema»>«Sistema de agua caliente sanitaria». Ponerle como nombre
«SIS_ACS» (por ejemplo) e introducir un 70% de porcentaje de energía solar,
dejar la contribución solar mínima al 70%, seleccionar «ninguno» como equipo
acumulador (se recuerda que el depósito solar no debe definirse) y como multi-
plicador se deja 1, ya que tan solo existe un sistema de ACS en el edificio. A con-
tinuación, pinchar en la pestaña «Equipos», seleccionar «CALDERA_ACS» en la
lista desplegable y pulsar el botón «Agregar». Finalmente, pinchar en la pestaña
«Demandas de ACS», seleccionar «DEM_ACS» en la lista desplegable, y pulsar
los botones «Agregar» y «Aceptar».
Para crear el sistema de refrigeración hay que seguir los siguientes pasos:
En la carpeta «Equipos», hacer clic en el botón derecho del ratón para «Importar
Equipo»>«Expansión directa aire-aire solo frío»> «EQ_ED_AireAire_SF-Defecto».
En ese momento se crea el equipo y se importan los factores de corrección desde la
base de datos. Seleccionar el nuevo equipo creado y ponerle como nombre
«SPLIT_AC_P2_E04» (por ejemplo), e introducir los siguientes datos: capacidad
total de refrigeración nominal de 3,5 kW, capacidad sensible de refrigeración no-
minal de 2,65 kW, consumo de refrigeración nominal de 2 kW (calculado como el
cociente entre la capacidad total de refrigeración nominal y el EERu3,5/2,5u2),
caudal de impulsión de aire de 800 m3/h. Finalmente pulsar el botón «Aceptar».
236 Sergio Díaz y Marga Truc

En la carpeta «Sistemas», hacer clic en el botón derecho del ratón para


«Añadir Sistema»>«Sistema de climatización unizona». Ponerle como nombre
«SIS_AC_P2_E04» (por ejemplo), seleccionar «SPLIT_AC_P2_E04» en la lista
desplegable del equipo, y la zona refrigerada «P2_E04» (salón) en la lista desple-
gable de la zona. Por último, pulsar el botón «Aceptar».
Para crear el sistema de calefacción hay que seguir los siguientes pasos:
En la carpeta «Unidades Terminales», hacer clic en el botón derecho del ratón
para «Importar Unidad Terminal»>«U.T. De Agua Caliente»>«UT_AguaCaliente».
Seleccionar la unidad creada y ponerle como nombre «RAD_P2_E04» (por ejem-
plo), e introducir 4 kW de capacidad nominal y pulsar el botón «Aceptar». Repetir
el proceso para el resto de radiadores: «RAD_P3_E01» de 2 kW, «RAD_P3_E02»
de 2kW, «RAD_P3_E03» de 2 kW y «RAD_P3_E04» de 2,5 kW.
En la carpeta «Equipos», hacer clic en el botón derecho del ratón para «Importar
Equipo»>«Caldera eléctrica o de combustible»>«EQ_Caldera-Convencional-
Defecto». En ese momento se crea el equipo y se importan los factores de correc-
ción desde la base de datos. Seleccionar el nuevo equipo creado y ponerle como
nombre «CALDERA_CALEF» (por ejemplo), introducir 20 kW como capacidad
total, rendimiento nominal de 0,92 y tipo de energía «Gas Natural» y pulsar el botón
«Aceptar».
En la carpeta «Sistemas», hacer clic en el botón derecho del ratón para «Añadir
Sistema»>«Sistema de calefacción multizona por agua». Ponerle como nombre
«SIS_CALEF» (por ejemplo), dejar 80ºC como temperatura de impulsión, y 1
como multiplicador, ya que tan solo existe un sistema de calefacción en el edificio.
A continuación, pinchar en la pestaña «Equipos», seleccionar «CALDERA_CALEF»
en la lista desplegable y pulsar el botón «Agregar». Finalmente, pinchar en la pes-
taña «Unidades Terminales» e ir seleccionando y agregando cada radiador junto
con la zona en la que actúa:
 Seleccionar «RAD_P2_E04» de la lista desplegable de «Terminales» y
«P2_E04» de la lista desplegable de «Zonas» y pulsar el botón «Agregar».
 Seleccionar «RAD_P3_E01» de la lista desplegable de «Terminales» y
«P3_E01» de la lista desplegable de «Zonas» y pulsar el botón «Agregar».
 Seleccionar «RAD_P3_E02» de la lista desplegable de «Terminales» y
«P3_E02» de la lista desplegable de «Zonas» y pulsar el botón «Agregar».
 Seleccionar «RAD_P3_E03» de la lista desplegable de «Terminales» y
«P3_E03» de la lista desplegable de «Zonas» y pulsar el botón «Agregar».
 Seleccionar «RAD_P3_E02» de la lista desplegable de «Terminales» y
«P3_E04» de la lista desplegable de «Zonas» y pulsar el botón «Agregar».
Para finalizar la creación del sistema de calefacción pulsar el botón «Aceptar».
Certificación energética de edificios 237

Cálculo de la calificación energética


Una vez definidos los sistemas, se pincha en el menú «C.Calif» para obtener
la calificación energética de la vivienda. En ese momento comienza el proceso de
simulación del edificio, que durará unos minutos dependiendo de la capacidad del
equipo informático utilizado. Finalmente se presentará la etiqueta de calificación
energética obtenida.
Como se puede comprobar en la Figura 5.34, la vivienda analizada tiene una
calificación energética «B», con unas emisiones totales de 14,8 kg de CO2 por m2
y año, desglosadas en 11,2 kg de CO2 por m2 y año del sistema de calefacción, 2,8
kg de CO2 por m2 y año del sistema de refrigeración, y 0,8 kg de CO2 por m2 y año
del sistema de ACS. Hay que destacar el bajo nivel de emisiones del sistema de
ACS que es consecuencia directa del aporte solar. Además se puede observar cómo,
al pasar de demanda de calefacción a emisiones de calefacción, se mejora una letra
(de C a B), mientras que pasar de demanda de refrigeración a emisiones de refri-
geración se empeoran dos letras (de A a C), lo que indica que convendría instalar
un sistema de refrigeración más eficiente.

FIGURA 5.34. Etiqueta de calificación energética del edificio.


238 Sergio Díaz y Marga Truc

Además de los valores de la etiqueta, en la pestaña de resultados se muestran


los valores totales y el desglose de los consumos de energía primaria y energía final
en kWh por m2 asociados a los sistemas de calefacción, refrigeración y ACS de la
vivienda analizada y la referencia.

FIGURA 5.35. Resultados de la calificación energética del edificio.


Certificación energética de edificios 239

5.5.2. CALENER GT
En este capítulo se hace una presentación general de la herramienta CALENER
GT para la certificación de edificios del sector terciario. En los siguientes aparta-
dos se explica el alcance y estructura general de la aplicación, sus principales pres-
taciones, y los pasos a seguir para la definición de los distintos componentes del
edificio para poder realizar la calificación energética.

5.5.2.1. Estructura del programa CALENER GT


Al igual que sucedía con CALENER VYP, CALENER GT dispone de una in-
terfaz Windows para la introducción y/o modificación de datos del edificio a cali-
ficar. Asimismo posee una amplia base de datos de materiales, equipos, etc., mucho
más completa que CALENER VYP, por lo que es posible modelar prácticamente
cualquier tipo de sistema energético que se plantee en un edificio.
Al igual que CALENER VYP, esta aplicación posee una herramienta admi-
nistrativa, a partir de la cual se genera el documento administrativo con los datos y
resultados de la calificación energética del edificio analizado, que se entregaría en
el correspondiente Departamento del Gobierno Autonómico.
En cuanto a las diferencias entre las dos aplicaciones, conviene destacar que
el motor de cálculo utilizado para realzar la simulación energética del edificio en
CALENER GT es totalmente distinto al de CALENER VYP. En este caso, no se
utiliza el motor de cálculo ESTO2 desarrollado por la Universidad de Sevilla,
sino que se incorpora el conocido motor de cálculo DOE 2.2 desarrollado en Es-
tados Unidos, que ofrece una mayor potencia y rapidez de cálculo. Como con-
trapartida, la gran cantidad de datos que requiere este motor de cálculo hace que
en CALENER GT sea necesario rellenar numerosos formularios, por lo que se
requerirá más tiempo en la fase de introducción de datos del edificio y en gene-
ral resultará más complejo y engorroso de utilizar que la herramienta CALE-
NER VYP.
Debido a la mayor complejidad de CALENER GT, el sistema de ayuda en
formato electrónico es más completo que el de CALENER VYP. Por ejemplo, en
todos los datos a introducir en los formularios, haciendo clic en el botón dere-
cho del ratón o pulsando la tecla F1, existe la opción de acceder a una ventana
de ayuda «Ayuda Propiedad» que proporciona una explicación detallada del dato
a introducir.
Del mismo modo, la herramienta de resultados de CALENER GT es mucho
más completa que la de CALENER VYP, permitiendo realizar informes men-
suales o anuales de consumos y emisiones desglosados por equipos, tipos de
energía, etc.
240 Sergio Díaz y Marga Truc

5.5.2.2. Interfaz Windows para introducción y/o modificación de datos


Al igual que sucedía con la herramienta LÍDER y CALENER VYP, CALE-
NER GT se ha diseñado para recorrer sus distintos menús de izquierda a derecha y,
dentro de cada menú, cumplimentar la información necesaria de arriba a abajo.

Menú principal
Barra de herramientas

Barra de navegación

Árbol de objetos

Panel de revisión

Barra de estado

FIGURA 5.36. Ventana de navegación de CALENER GT.

El menú principal y la barra de herramientas del programa son similares a los


de cualquier aplicación Windows. A través de ellos es posible acceder a los crédi-
tos y los temas de ayuda del programa, así como abrir un proyecto existente o crear
un nuevo proyecto para posteriormente guardarlo en cualquier carpeta del equipo,
y una vez se han introducido todos los datos necesarios a través de los menús de la
barra de navegación, proceder a calificarlo.
CALENER GT está programado en base a objetos que se relacionan entre sí,
en los que se van introduciendo y almacenando distintos valores relativos a las pro-
piedades de la envolvente y los sistemas energéticos del edificio. El código de co-
lores que se sigue para mostrar dichas propiedades es el siguiente:
Certificación energética de edificios 241

 Color verde: Indica un valor por defecto establecido por la aplicación.


 Color rojo: Indica un valor introducido manualmente por el usuario, mo-
dificando el valor por defecto establecido por la aplicación.
 Color azul: Indica un valor tomado de la base de datos-librería de la apli-
cación.
 Color gris: Indica un valor no aplicable (n/a) o no modificable.

Menús de la barra de navegación


En la barra de navegación se encuentran los cuatro menús principales para la
introducción de datos del edificio, que habrá que recorrer de izquierda a derecha.
Desde cada menú se accederá a un árbol de objetos en los que se irán incorporando
todos los datos necesarios para la calificación de arriba a abajo. En definitiva, la
barra de navegación contiene los siguientes menús:
 Componentes: el árbol de componentes muestra diversos objetos clasifi-
cados en carpetas que serán utilizados mediante referencias por otros ob-
jetos del proyecto. Los objetos que podemos encontrar son:
 «Datos generales» del proyecto: hay que incluir el nombre del pro-
yecto, autor, tipo de edificio, localización y porcentaje de energía
cubierta con sistemas renovables.
 «Polígonos»: objetos definidos a partir de las coordenadas de sus
vértices, a partir de los cuales se definirá a su vez la geometría de
las plantas y los espacios del edificio.
 «Elementos constructivos»: hay que definir los materiales, con-
juntos de capas y composición de todos los cerramientos, particio-
nes interiores y huecos (puertas y ventanas) del edificio.
 «Horarios»: hay que definir los horarios diarios, semanales y anua-
les de ocupación y funcionamiento de los distintos equipos y siste-
mas del edificio.
 «Curvas comportamiento»: al definir un determinado equipo, den-
tro de esta carpeta, se importan automáticamente todas las curvas
de comportamiento genéricas extraídas de la base de datos, para su
posible edición posterior.
 Geometría: se definen los objetos que constituyen la epidermis del edi-
ficio (dentro de la carpeta «Edificio») y los obstáculos remotos (nor-
malmente otros edificios) que arrojan sombra sobre nuestro edificio
(dentro de la carpeta «Elementos Sombreamiento»). Dentro de la carpeta
«Edificio» se definen las plantas del edificio con sus correspondientes
espacios. A su vez, en cada espacio se definen los cerramientos, que
242 Sergio Díaz y Marga Truc

podrán ser exteriores, interiores o en contacto con el terreno, y por úl-


timo, en los cerramientos exteriores se podrán crear las distintas puertas
y/o ventanas del edificio.
 Subsistemas primarios (lado del agua del sistema de climatización): hay
que incluir todas las bombas y los equipos de producción de energía tér-
mica (plantas enfriadoras, calderas, generadores de ACS, torres de refri-
geración, equipos de cogeneración, etc.) que se conectan entre sí o con los
sistemas de tratamiento de aire (subsistemas secundarios). El objeto fun-
damental de los subsistemas primarios es el circuito hidráulico, ya que es
el que conecta mediante referencias cruzadas todos los objetos del sis-
tema de climatización: equipos de producción de energía térmica, equipos
de bombeo y subsistemas secundarios.
 Subsistemas secundarios (lado del aire del sistema de climatización): hay
que definir todos los sistemas de tratamiento de aire, tanto los conectados
a equipos centrales a través de circuitos, como los equipos autónomos.
Asimismo hay que indicar las zonas sobre las que actúan dichos sistemas
de tratamiento.
Base de datos (librería)
La base de datos de CALENER GT incluye los siguientes elementos:
 Materiales y elementos constructivos: Es similar a la de LÍDER, e incluye
los materiales de construcción más habituales con sus correspondientes
propiedades térmicas: conductividad, calor específico, densidad, etc. Asi-
mismo se pueden encontrar las agrupaciones de materiales (muros, cu-
biertas, forjados, etc.) y los tipos de vidrios y marcos más comunes.
 Datos climáticos: Se incluyen archivos creados estadísticamente con los
principales datos climáticos horarios de temperatura seca, humedad coin-
cidente, radiación directa y difusa, dirección y velocidad del viento para
50 localidades (capitales de provincia), así como ficheros representativos
de cada zona climática considerada en el CTE-DB-HE-1.
 Curvas de comportamiento de los componentes de las instalaciones: Se
incorporan unas curvas genéricas por defecto para la simulación del com-
portamiento en condiciones no nominales (por ejemplo, a carga parcial)
de los equipos y sistemas de climatización.
 Patrones horarios de funcionamiento: Existen unos horarios por defecto
para simular la ocupación del edificio y el funcionamiento de los sistemas
de iluminación, ventiladores y otros equipos. Esta base de datos no existe
en CALENER VYP, ya que en esta aplicación no se consideran horarios
de funcionamiento para la simulación energética del edificio.
Certificación energética de edificios 243

Etiqueta de calificación energética y herramienta de resultados


Una vez efectuada la simulación energética se presenta la etiqueta de califi-
cación energética global y detallada. En esta última se muestra el valor del indi-
cador principal (emisiones totales de CO2 por m2 y año) y de los indicadores
secundarios tanto para el edificio objeto analizado (OBJ), como para el edificio
de referencia (REF). Además para cada indicador aparece un índice (IND), que es
el cociente entre el valor del indicador para el edificio objeto y el valor del indi-
cador para el edificio analizado. Cuanto más alto sea el valor de este índice, peor
será la letra obtenida (CAL).

FIGURA 5.37. Etiqueta de calificación energética para un edificio terciario.

Por otra parte, una vez efectuada la calificación es posible acceder a la herra-
mienta de resultados, cuya finalidad es informar al técnico calificador sobre las
contribuciones al nivel de emisiones de CO2 de los diversos usos finales de ener-
gía del edificio, de tal forma que se puedan analizar y evaluar posibles mejoras de
diseño del edificio y sus sistemas energéticos con vistas a obtener una mejor cali-
ficación energética.
Hay que destacar que la herramienta de resultados puede trabajar indepen-
dientemente de la aplicación CALENER GT, permitiendo comparar distintas so-
luciones constructivas y de climatización para distintos edificios terciarios,
analizando aquellas que pueden resultar más eficientes.
244 Sergio Díaz y Marga Truc

5.5.2.3. Alcance de CALENER GT

Tipos de edificios
La herramienta CALENER GT puede aplicarse a cualquier tipo de edificio del
sector terciario, no pudiéndose utilizar para la calificación de viviendas. No obs-
tante, lo recomendable es que para los edificios terciarios de tamaño pequeño o me-
diano, que por lo general dispondrán de sistemas de climatización relativamente
simples, la calificación energética se haga a través de CALENER VYP, que en ge-
neral resulta más sencilla y rápida de utilizar. Para ello, la única condición que deben
cumplir dichos edificios es que sus sistemas de climatización se encuentren dentro
de base de datos de CALENER VYP.
En general, los tipos de edificios que se pueden calificar con CALENER GT
son aquellos edificios sugeridos en el anexo de Directiva Europea relativa a la Efi-
ciencia Energética de los Edificios (2002/90/CE):
 Oficinas: Proyecto cuyo uso principal es el de oficinas.
 Destinado a la enseñanza: Colegios, Institutos de enseñanza secundaria,
Universidades, academias y todo proyecto destinado principalmente a una
finalidad docente.
 Hospitales, clínicas y ambulatorios: Proyecto destinado principalmente
al uso sanitario.
 Hoteles y restaurantes: Hoteles, moteles, albergues, pensiones, restau-
rantes, bares, etc.
 Comercio: Proyecto destinado al uso comercial al por mayor y al detall,
tales como grandes centros comerciales, supermercados, pequeños co-
mercios, etc.
 Otros: Proyecto no clasificable como ninguno de los tipos anteriores.

Por último, hay que recordar que en ningún caso se puede utilizar la opción
simplificada para calificar energéticamente un edificio terciario, ya que para este
tipo de edificios, a día de hoy, no existe dicha opción.

Tipos de energía
Para cada uno de los equipos principales de consumo (calderas, plantas en-
friadoras, etc.) que sean susceptibles de utilizar diferentes tipos de energía se deberá
especificar el tipo de energía utilizada, que podrá ser: carbón, GLP (gases licuados
del petróleo, como el butano o el propano), gasóleo, fuel-oil, gas natural, biomasa
o electricidad.
A diferencia de CALENER VYP, en CALENER GT la superficie útil de co-
lectores solares térmicos para la producción de agua caliente sanitaria debe defi-
Certificación energética de edificios 245

nirse conjuntamente con el sistema de apoyo que se instale dentro del formulario co-
rrespondiente al Generador de ACS.
Otra de las novedades de CALENER GT es la posibilidad de modelar siste-
mas de producción de energía eléctrica para el edificio, que pueden ser de dos
tipos:
 Sistemas de cogeneración de calor y electricidad mediante el consumo de
un combustible: Este sistema debe definirse en la carpeta «Equipos de
Cogeneración» dentro del menú «Subsistemas Primarios», donde habrá
que indicar el tipo de energía de entre las anteriormente mencionadas que
consume el equipo, la potencia del equipo, su rendimiento nominal, etc.
Conviene destacar que CALENER GT solo puede modelar sistemas de
cogeneración que funcionen con motor de combustión interna.
 Sistemas de generación de electricidad renovable: Si el edificio cuenta
con algún sistema de este tipo, como paneles fotovoltaicos o aerogenera-
dores de pequeña potencia, el usuario deberá especificar qué porcentaje de
la energía eléctrica que consume el edificio es autogenerada de esta forma.
Este valor se debe especificar en el apartado de «Datos generales» del
proyecto dentro del menú «Componentes» en la solapa «Energía eléc-
trica». En el caso de las instalaciones fotovoltaicas hay que indicar tam-
bién el porcentaje de potencia fotovoltaica mínimo a instalar según
establece el CTE-DB-HE5. Conviene señalar que, en CALENER GT, a la
energía producida mediante este tipo de sistemas no se le asocian emi-
siones de CO2.

5.5.2.4. Definición de componentes


Seguidamente se presenta la metodología a seguir para la definición de la en-
volvente y de los sistemas energéticos de un edificio terciario en CALENER GT.

5.5.2.4.1. Definición geométrica y constructiva


A la hora de realizar la definición de la geometría y los elementos constructi-
vos de un edificio terciario se pueden plantear dos alternativas:
 Exportar el edificio realizado en LÍDER (*.cte) a CALENER GT.
 Definición del edificio en el propio CALENER GT.

En general, la primera opción es más recomendable, ya que tiene un interfaz


más avanzado y cómodo de manejar. No obstante, si se opta por esta alternativa,
hay que tener en cuenta que existen ciertas limitaciones y condicionantes que en
caso de no cumplirse pueden dar lugar a errores en el proceso de exportación, que
246 Sergio Díaz y Marga Truc

habrá que subsanar convenientemente. Entre estas limitaciones cabe destacar que
un polígono no puede tener más de 30 vértices, el nombre de los espacios no puede
sobrepasar un determinado número de caracteres, etc.
La otra alternativa sería definir el edificio utilizando directamente la herra-
mienta gráfica incorporada en CALENER GT. En este caso hay que definir polí-
gonos, a partir de los cuales de definen, a su vez, las plantas y espacios del
edificio. Por tanto, se puede definir cualquier forma edificatoria cuya envolvente
exterior pueda ser aproximada por un conjunto de polígonos. A partir de los es-
pacios creados se definen los cerramientos del edificio, que pueden ser interiores,
exteriores o en contacto con el terreno. Finalmente en los cerramientos exteriores
se crean los huecos, que pueden ser puertas y ventanas. La figura 5.38 muestra de
forma esquemática el proceso de definición geométrica y constructiva del edifi-
cio en CALENER GT.

Planta

Espacio

Cerramiento Cerramiento Cerramiento


contacto terreno exterior interior

Ventanas Puertas

FIGURA 5.38. Esquema a seguir para la definición de la envolvente del edificio en CALENER GT.

En CALENER GT los cerramientos opacos pueden definirse de dos formas:


 Capa a capa: En este caso, hay que indicar de qué material está com-
puesta cada una de las capas del cerramiento y cuáles son sus espesores.
Cada uno de los materiales pueden ser definidos por el usuario o tomados
de la librería de materiales incluida en CALENER GT. En este caso, el
Certificación energética de edificios 247

cerramiento será simulado en transitorio, teniendo en cuenta los efectos


de retraso y amortiguamiento que sobre la ganancia o pérdida de calor
tiene la inercia térmica de dicho cerramiento.
 Por su coeficiente global de transferencia: De esta forma, el cerramiento
se define de un modo más simple, indicando únicamente su coeficiente
global de transferencia. En este caso, el cerramiento se simulará en régi-
men permanente, es por tanto recomendable usar este método solamente
cuando la masa del muro sea pequeña, por ejemplo, para las separaciones
interiores verticales o para las puertas. Sin embargo, esta opción no per-
mite certificar, por lo que la definición capa a capa resulta recomendable.

Por último, hay que reseñar que CALENER GT no incluye la posibilidad de


definir ni tener en cuenta los efectos debidos a los puentes térmicos del edificio.

5.5.2.4.2. Definición de los sistemas de climatización

Elementos y principio de funcionamiento


Por lo general, los sistemas de climatización se subdividen en dos subsis-
temas: subsistema primario (lado del agua) y subsistema secundario (lado del
aire).
La figura 5.39 muestra el principio de funcionamiento de un típico sistema
de climatización para un edificio terciario. En dicha figura podemos encontrar,
dentro del subsistema primario, un circuito de agua fría con su correspondiente
bomba de impulsión, conectado con uno o más circuitos secundarios de agua fría,
que mediante sus correspondientes bombas, transportan frío hasta las baterías de
las Unidades de Tratamiento de Aire (UTA). El agua fría se produce en una en-
friadora que funciona mediante un compresor eléctrico y que tiene un circuito de
condensación por agua con su correspondiente bomba y una torre de refrigeración
abierta. También dentro del subsistema primario podemos encontrar un circuito
de agua caliente con su correspondiente bomba de impulsión, conectado con uno
o más circuitos secundarios de agua caliente, que mediante sus correspondientes
bombas, transportan dicho elemento hasta las baterías de calor de las UTAs. Por
otra parte, el subsistema secundario está formado por una o varias UTAs, que
mezclan el aire de retorno de las zonas climatizadas con aire exterior (necesario
para ventilar las zonas), lo filtran, y lo calientan o enfrían por medio de las bate-
rías de calor o de frío. Dicho aire se transporta impulsado por el ventilador de la
UTA a través de conductos hasta las zonas climatizadas.
248 Sergio Díaz y Marga Truc

Aire de retorno
Subsistema
Baterías secundario u
Local climatizado
Lado del aire
Aire Caja de Aire de impulsión
exterior mezcla

Filtro Ventilador

de baterías a baterías Circuito se-


a baterías de baterías cundario
Circuito se- de agua ca-
cundario Torre de liente
de agua fría refrigeración
Circuito
primario
de agua ca-
liente
Circuito
Circuito primario de condensación
de agua fría Caldera

Enfriadora condensada por agua

Subsistema primario u Lado del agua

FIGURA 5.39. Principio de funcionamiento de un sistema de climatización estándar.

La figura 5.40 muestra un ejemplo de un sistema de climatización para un


edificio de oficinas, indicando algunos valores típicos para los principales pará-
metros de funcionamiento y elementos del sistema. Se trata de un sistema «todo
aire», ya que a las zonas climatizadas solo les llega aire (frío o caliente) con un
funcionamiento a caudal variable, donde la regulación de la potencia calorí-
fica/frigorífica en cada zona se realiza modificando el caudal de aire que llega a
cada zona. Esta circunstancia obliga a que el ventilador pueda regular su caudal
a través de un variador de frecuencia. A la batería de frío de la UTA le llega el agua
fría producida en la enfriadora a través de un circuito primario de agua fría con
su correspondiente bomba. La condensación es a través de una torre de refrige-
ración abierta dentro de un circuito de condensación donde el agua se impulsa a
través de su bomba correspondiente. Por otra parte, el calor generado en la cal-
dera se impulsa a través de un circuito primario de agua caliente con su corres-
pondiente bomba a la batería de calor de la UTA y a 5 unidades zonales de
calefacción. Conviene destacar que en este caso no hay circuitos secundarios de
agua fría ni de agua caliente.
Certificación energética de edificios 249

FIGURA 5.40. Ejemplo de sistema de climatización típico para un edificio de oficinas.

Para definir un sistema de climatización en CALENER GT, hay que intro-


ducir primero los datos del subsistema primario, y a continuación los datos del
subsistema secundario. A continuación, se indica detalladamente el tipo de datos
que nos va a pedir la aplicación.

Subsistemas primarios
Los subsistemas primarios son todos aquellos equipos y dispositivos en-
cargados de la generación de la energía térmica, calorífica y frigorífica, así
como de su transporte y distribución desde los equipos generadores hasta los
consumidores.
El objeto fundamental del árbol de objetos dentro del menú «Subsistemas Pri-
marios» es el circuito hidráulico, ya que es el objeto que relaciona mediante refe-
rencias cruzadas a los demás objetos de este árbol. Dichas relaciones por referencia
se muestran en la figura 5.41.
250 Sergio Díaz y Marga Truc

FIGURA 5.41. Menú de subsistemas primarios.

Aquellos equipos que no emplean el agua como fluido caloportador, como por
ejemplo, los equipos autónomos, no requieren la definición de ningún circuito hi-
dráulico y se definen directamente en el menú de «Subsistemas Secundarios».
A continuación, se enumera el tipo de objetos que se pueden definir desde el
menú «Subsistemas Primarios»:
1. Circuitos hidráulicos: Conectan los sistemas de producción de calor/
frío con las bombas, con los subsistemas secundarios y con las zonas
climatizadas. CALENER GT puede modelar los siguientes tipos de cir-
cuitos:
 Circuito de agua fría.
 Circuito de agua caliente.
 Circuito a dos tubos. Por este circuito puede circular agua caliente
o agua fría, pero nunca puede dar servicio simultáneo de frío y
calor.
 Circuito de condensación.
 Circuito de agua bruta.
 Circuito de bomba de calor en circuito cerrado.
 Circuito de agua caliente sanitaria.
Certificación energética de edificios 251

2. Bombas: Distribuyen el fluido desde el sistema de producción de


calor/frío hasta el elemento consumidor, o bien desde los sistemas de pro-
ducción de calor residual (condensadores de las plantas enfriadoras) hasta
el sistema de condensación correspondiente.
3. Plantas enfriadoras: Son sistemas de producción de agua fría. En CALE-
NER GT es posible modelar las siguientes tecnologías de enfriamiento:
 Compresor eléctrico.
 Eléctrico con recuperación de calor.
 Absorción simple etapa.
 Absorción doble etapa.
 Absorción por llama directa.
 Motor de combustión interna.
 Bomba de calor a 2 tubos.
 Bomba de calor a 4 tubos.
4. Calderas: Son sistemas de producción de agua caliente. En CALENER
GT es posible modelar los siguientes tipos de caldera:
 Calderas de combustible:
— Caldera convencional.
— Caldera de baja temperatura.
— Caldera de condensación.
— Caldera de biomasa.
 Calderas eléctricas.
5. Generadores de ACS: Son sistemas de producción de agua caliente sani-
taria. Pueden ser de 3 tipos:
 Caldera de combustible.
 Caldera eléctrica.
 Bomba de calor.
6. Torres de refrigeración: Son equipos integrados dentro del circuito de con-
densación para la evacuación de calor de un sistema de producción de
frío. Se pueden modelar 2 tipos de torre en CALENER GT:
 Torre de circuito abierto.
 Torre de circuito cerrado.
7. Alimentación de agua bruta: Permite realizar el intercambio energético
entre una corriente de agua natural y un circuito de condensación.
8. Equipos de cogeneración: Son equipos que permiten la generación con-
junta de calor y electricidad. La única tecnología que es posible modelar
en CALENER GT es la de motor alternativo, realizando un seguimiento
de la demanda térmica.
252 Sergio Díaz y Marga Truc

Subsistemas secundarios
Se entiende por subsistemas secundarios a todos aquellos equipos y disposi-
tivos encargados del tratamiento y la distribución de aire a las zonas climatizadas.
Los subsistemas secundarios más representativos son las Unidades de Tratamiento
de Aire (UTA), constituidas por una sección de baterías (frío y/o calor), una sec-
ción de humidificación y una sección de ventiladores. Además dentro de los sub-
sistemas secundarios se incluyen las zonas térmicas, los termostatos, las unidades
terminales, etc.
Los subsistemas secundarios se denominan a veces «sistemas de aire», equipos
del «lado del aire» o simplemente, «sistemas».

FIGURA 5.42. Menú de subsistemas secundarios.

En CALENER GT, una instalación de climatización que no utilice el agua


como fluido caloportador (no requiere la definición de ningún circuito hidráulico)
se entiende que solo está formada por subsistemas secundarios. Por tanto, todos los
equipos autónomos, en los que se enfría/calienta aire mediante la expansión directa
de un refrigerante, se definen en CALENER GT únicamente en el menú de «Sub-
sistemas Secundarios».
Certificación energética de edificios 253

Tal como muestra la figura 5.43, el «lado del aire» puede dividirse en dos ni-
veles:
 Se denomina «nivel de sistema» o «nivel de UTA» al conjunto de equi-
pos y dispositivos en los que se trata al aire antes de distribuirlo a las
zonas.
 Se denomina «nivel de zona» al conjunto de equipos y dispositivos que,
formando parte del sistema de climatización, se ubican en las diferentes
zonas climatizadas que constituyen el edificio.

Nivel de sistema Nivel de zona

Aire expulsión Aire retorno

Vent. retorno

Zona
Unidad de
tratamiento de aire

Aire exterior Aire impulsión

FIGURA 5.43. Nivel de sistema y nivel de zona en un subsistema secundario.

Subsistema secundario: «nivel de sistema»


A nivel de sistema, se incluyen todos los datos del lado del aire de la instala-
ción relativos a las UTA. A este nivel hay que introducir en la aplicación funda-
mentalmente los datos relativos a:
 Tipo de sistema: caudal constante, caudal variable, fan-coil, etc.
 Ventiladores de impulsión y retorno: caudales, potencias, horarios de fun-
cionamiento, tipo de control, posición, etc.
 Baterías de calefacción y refrigeración: potencias, caudales de agua, etc.
 Equipos autónomos: COP, tipo de condensación, etc.
 Control de la humedad relativa: humidificación, deshumidificación o
ambas.
254 Sergio Díaz y Marga Truc

 Técnicas de recuperación de energía: enfriamiento gratuito, recuperación


de energía del aire de expulsión, enfriamiento evaporativo, etc.
 Control: temperaturas de impulsión mínima y máxima, horarios de dis-
ponibilidad de frío y calor, etc.
Subsistema secundario: «nivel de zona»
Los tipos de zona admisibles en CALENER GT son:
 Zona acondicionada: La zona es calentada y/o enfriada en función del tipo
de subsistema-secundario elegido.
 Zona no acondicionada: La zona no es ni calentada ni enfriada. Algunos
ejemplos son falsos techos no usados como plenum de retorno, garajes,
pasillos, etc.
 Zona plenum: La zona es un plenum por el que pasa el aire de retorno
proveniente de las zonas acondicionadas del sistema.
A nivel de zona, se incluyen todos los datos del lado del aire de la instalación
relativos a las zonas térmicas a las que los sistemas abastecen. A este nivel hay que
introducir en la aplicación fundamentalmente los datos relativos a:
 Termostatos: tipo, ancho de banda, consignas, etc.
 Caudales de zona: impulsión, ventilación y extracción.
 Unidades terminales de zona: potencias, caudales de agua, etc.

Localización
Tipos de sistema Producción de frío
del tratamiento de aire
Autónomo caudal constante Autónomo Central
Solo ventilación Solo ventilación Central
Autónomo caudal variable Autónomo Central
Autónomo caudal variable temperatura variable Autónomo Central
Autónomo mediante unidades terminales Autónomo Zonal
Autónomo bomba de calor agua/aire circuito cerrado Autónomo Zonal
Todo aire caudal constante unizona Agua fría Central
Todo aire caudal variable Agua fría Central
Todo aire caudal constante Agua fría Central
Todo aire doble conducto Agua fría Central
Ventiloconvectores (Fan-coil) Agua fría Zonal
Termoventilación Solo calefacción Zonal
Solo calefacción por efecto Joule Solo calefacción Zonal
Enfriamiento evaporativo Enfriamiento evaporativo Central
Climatizadora de aire primario Agua fría Central
Solo calefacción por agua Solo calefacción Zonal

TABLA 5.14. Tipos de sistemas en CALENER GT.


Certificación energética de edificios 255

Es conveniente remarcar que a cada zona le corresponderá un único espacio


del edificio. Por ello, para definir la geometría del edificio es necesario introducir
tantos espacios como sean necesarios para la zonificación térmica. Dicho de otro
modo, es la zonificación y por tanto la asignación de las zonas a los sistemas, la
que define el nivel de detalle necesario en la entrada de la geometría, por lo que
en CALENER GT no debe comenzar a definirse la geometría del edificio, si pre-
viamente no se conocen los sistemas de acondicionamiento del mismo.
Otro punto importante es que sobre una zona acondicionada no pueden actuar
dos sistemas de climatización distintos, y que todas las zonas (incluso las defini-
das como no acondicionadas) deben estar asignadas a algún subsistema secunda-
rio. Las zonas no acondicionadas pueden colgarse de forma indistinta a cualquier
subsistema.
Para finalizar este apartado, la tabla 5.14 muestra los distintos tipos de sistema
que es posible modelar con CALENER GT.

5.5.2.5. Obtención de la calificación energética


Una vez completada la definición de la envolvente y de todos los sistemas ener-
géticos del edificio, se puede proceder con la calificación. Para ello se selecciona
la opción «Calificar» que desencadena el proceso de simulación horaria del edifi-
cio (cálculo de cargas y sistemas) para la obtención de las emisiones de CO2 aso-
ciadas al consumo energético del edificio objeto y el cálculo de las emisiones
asociadas al edificio de referencia.

FIGURA 5.44. Proceso de simulación (izq.) para la obtención de la calificación energética (dcha.).
256 Sergio Díaz y Marga Truc

FIGURA 5.45. Documento administrativo generado mediante CALENER GT.


Certificación energética de edificios 257

Terminado el proceso de simulación, se generan automáticamente dos tipos de


archivos de resultados:
 Ficheros para la visualización de resultados con la herramienta de re-
sultados.
 Un fichero .pdf, que es el documento administrativo a entregar. Este
documento se denomina «nombre del proyecto Rpt.pdf» y se localiza
en c:\Archivos de programa\CALENER-GT_30rc3\Proyectos\nom-
bre del proyecto, aunque también puede accederse directamente desde
el programa sin más que pulsar el botón «Ver informe» de la ventana
de calificación. Este documento contiene los datos generales del edi-
ficio, un resumen de los principales indicadores energéticos y anua-
les, la etiqueta energética junto con los valores totales de consumos
finales y emisiones de CO2, así como los principales datos introduci-
dos en la aplicación relativos a la envolvente y los sistemas energéti-
cos del edificio.

Tal como muestra la figura 5.45, los principales indicadores energéticos que
aparecen en el documento administrativo son los siguientes:
 Demanda anual de Calefacción (kWh/m2): Cantidad de energía a aportar
al edificio para mantener todos los espacios a una temperatura constante
durante todas las horas del año.
 Demanda anual de Refrigeración (kWh/m2): Cantidad de energía a ex-
traer del edificio para mantener todos los espacios a una temperatura cons-
tante durante todas las horas del año.
 Consumo anual de Climatización (kWh/m2): Consumo de los equipos de
calefacción y refrigeración instalados.
 Consumo anual de Agua Caliente Sanitaria (kWh/m2): Consumo de los
equipos de preparación de la misma.
 Consumo anual de Iluminación (kWh/m2): Consumo procedente de la ilu-
minación del edificio.
 Emisiones totales anuales de CO2 (kg CO2/m2): Emisiones totales del edi-
ficio, es la variable elegida para la calificación global del edificio.

Para cada concepto, se muestra el valor obtenido de la simulación para el edi-


ficio objeto de estudio, el valor del edificio tomado como referencia, el índice re-
sultante del cociente entre ambos, y la letra y color asignados para el concepto en
cuestión.
258 Sergio Díaz y Marga Truc

5.6. Escala energética


La escala de calificación energética ha sido creada en base a la realidad del
sector de la construcción en España y a la metodología adoptada por el resto de los
países de la Unión Europea conforme el documento CEN pr EN 152.
En el Anexo II del Real Decreto 47/2007, se establecen dos escalas de califi-
cación, una para los edificios destinados a vivienda y una segunda para edificios con
un uso diferente (terciario).

Vivienda Otros usos (terciario)

Calificación de Índices de Calificación de Índice de


eficiencia energética calificación de eficiencia energética calificación de
del edificio eficiencia energética del edificio eficiencia energética
A C1<0,15 A C<0,40
Escala

B 0,15nC1<0,50 B 0,40nC<0,65
C 0,50nC1<1,00 C 0,65nC<1,00
D 1,00nC1<1,75 D 1,00nC<1,30
E C1>1,75 y C2<1,0 E 1,30nC<1,60
F C1>1,75 y 1,0nC2<1,5 F 1,60nC<2,00
G C1>1,75 y 1,5nC2 G 2,00nC

( )
Io
R’ i1
Índices de calificación

Is
C2 u c 0,5
2 (R’ i 1)
Io
Cu
Ir
( )
Io
Ir
R i1
c 0,6
C1 u
2 (R i 1)

TABLA 5.15. Comparativa de las escalas de calificación de eficiencia energética.

Siendo:
C1 : Índice de calificación de eficiencia energética en edificios nuevos des-
tinados a vivienda (sector residencial).
C2 : Índice de calificación de eficiencia energética en edificios ya existen-
tes destinados a vivienda (sector residencial).
Certificación energética de edificios 259

C : Índice de calificación de eficiencia energética en edificios no destina-


dos a vivienda (sector terciario).
Io : Emisiones de CO2 del edificio objeto calculadas de acuerdo con la me-
todología descrita en el Anexo I y limitadas a los servicios de calefac-
ción, refrigeración y agua caliente sanitaria.
Ir : Valor medio de emisiones de CO2 de los servicios de calefacción, refri-
geración y agua caliente sanitaria de los edificios nuevos de viviendas
que cumplen estrictamente con los apartados HE1, HE2, HE3 y HE4
de la sección HE del Código Técnico de la Edificación.
R : Ratio entre el valor de Ir y el valor de emisiones de CO2 de los servi-
cios de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, correspon-
diente al percentil del 10% de los edificios nuevos de viviendas que
cumplen estrictamente con los apartados HE1, HE2, HE3 y HE4 de la
sección HE del Código Técnico de la Edificación.
Is : Valor medio de las emisiones de CO2 de los servicios de calefacción,
refrigeración y agua caliente sanitaria, para el parque existente de edi-
ficios de viviendas en el año 2006.
R’ : Ratio entre el valor Is y el valor de emisiones de CO2 de los servicios
de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, correspondiente
al percentil del 10% del parque existente de edificios de viviendas en
el año 2006.
Estas escalas son el resultado de plantear un indicador de eficiencia (qué se
quiere comparar), el escenario de comparación (con qué edificios se compara el
edificio objeto en estudio) y, por último, los límites de las letras representativas de
la eficiencia energética del edificio en relación al indicador elegido.

Vivienda Otros usos (terciario)


Indicador

Emisiones específicas anuales (kg de CO2/año Emisiones específicas anuales (kg de CO2/año
y m2 útil) derivadas del consumo energético para y m2 útil) derivadas del consumo energético para
calefacción, refrigeración y ACS. calefacción, refrigeración, ACS e iluminación.
de la escala de comparación

Parque edificatorio simulado representativo


Escenario

de los proyectos presentados en la misma Edificio de referencia (edificio con la misma


localidad y el mismo tipo de vivienda forma y orientación que cumple por la mínima
(unifamiliar o vivienda en bloque), del año 2006. el CTE).
Límites

Valores absolutos dependiendo de población Valores relativos en función del edificio


y tipo de vivienda (unifamiliar o en bloque). de referencia.

TABLA 5.16. Comparativa de las escalas de calificación de eficiencia energética.


260 Sergio Díaz y Marga Truc

5.6.1. Escala de certificación de eficiencia energética de viviendas

Si leemos en abscisas 40 kg de CO2/m2 y dicho valor corta la curva


de la distribución acumulada en 0,9, esto significará que el 90% de
la muestra presenta un valor de emisiones inferior a dicha cifra.

0,30

0,25
% Superficie útil

0,20

0,15

0,10

0,05

0
0 10 20 30 40 50 60 70
Emisiones totales CO2 (kg/m2)

1,0
0,9
% N.º de casos acumulados

0,8
0,7
0,6
0,5
0,4
0,3
0,2
0,1
0
0 10 20 30 40 50 60 70
Emisiones totales CO2 (kg/m2)

FIGURA 5.46. Distribución de frecuencias totales y acumuladas respectivamente de las emisiones pre-
sentadas por una muestra de 14.849 edificios unifamiliares «virtuales» en Madrid.

Tal y como recoge la tabla 5.16, en vivienda se establece como indicador princi-
pal las emisiones derivadas de los consumos energéticos en calefacción, refrigera-
ción y ACS. El escenario de comparación es un parque edificatorio virtual conformado
Certificación energética de edificios 261

por una muestra de edificios representativa de acuerdo con las estadísticas del INE
(Censos de Población y Viviendas 2001. Resultados Detallados Definitivos. ©INE
2004) sobre construcción de edificios de nueva planta. Recogida una selección de
las tipologías constructivas más habituales (11 viviendas en bloque y 14 unifami-
liares), se procedió al estudio de su demanda energética mediante la herramienta
LÍDER, simulando dichos edificios con diferentes calidades de cerramientos ciegos,
huecos, sistemas de climatización y ACS, estableciendo siempre 4 orientaciones
posibles de la fachada principal. Como resultado se obtiene para cada clima repre-
sentado una distribución en frecuencias de las emisiones totales de CO2 por m2.
Esta distribución puede así mismo representarse de forma acumulada, tal y como
muestra la figura 5.46, ajustándose la muestra obtenida mediante una distribución
de Weibull.
A partir de esta curva, en cada uno de los climas representados es posible, fi-
jando una serie de criterios, establecer los anchos de las clases energéticas estable-
ciendo unos valores absolutos que distingan una letra de otra:

A B C D E
1,0
0,95 5% 35% 55% 5%
0,90
0,85
0,80
0,75
0,70
0,65
% Superficie útil

0,60 IEEB/C
u 0,7
0,55 IEEC/D
0,50
0,45
0,40
0,35
0,30
0,25 IEEA/B
0,20 u 0,7
0,15 IEEB/C
0,10
0,05
0
0 20 40 60 80 100
2
Demanda de calefacción (kWh/m )

FIGURA 5.47. Anchos de banda establecidos para la demanda de calefacción en función de la distri-
bución acumulada de frecuencias de unifamiliares en Madrid. Fuente: Escala calificación energética
edificios nueva construcción, <www.mityc.es>.
262 Sergio Díaz y Marga Truc

1,0
0,9 Iobjeto
0,8 IEE u
Ireglamentación
% Superficie útil

0,7
0,6 Madrid
0,5 Cádiz
0,4 Sevilla
0,3 Granada
0,2 Zamora
0,1 Burgos
0
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Demanda de calefacción (kWh/m ) 2

1,0
0,9
0,8
% Superficie útil

0,7
0,6 Madrid
0,5 Cádiz
0,4 Sevilla
0,3 Granada
0,2 Zamora
0,1 Burgos
0
0 0,5 1 1,5 2 2,5
Índice de eficiencia energética para demanda de calefacción

1,0
A B C D E
0,9
Madrid
0,8 Cádiz
% Superficie útil

Sevilla
0,7 Granada
0,6 Zamora IEE · R50/10 i 1
Burgos C1 u c 0,6
0,5 Bilbao 2 (R50/10 i 1)
Barcelona
0,4 Almería
0,3 Vitoria
Valencia
0,2 Toledo
0,1 weibull

0
0,15 0,5 1,0 1,75
Índice de calificación rnergética para demanda de calefacción

FIGURA 5.48. Normalización de la escala. Fuente: Escala calificación energética edificios nueva cons-
trucción, <www.mityc.es>.
Certificación energética de edificios 263

 La letra E representa el 5% que más emite de la muestra.


 Las letras A y B comprenden el 5% que menos emite de la muestra.
 Las letras C y D representan el 90% restante, siendo D el 55% que más
emite del grupo anterior, y C el 35% el que menos.
 Para fijar el límite A-B se establece que para pasar de C a B hay que rea-
lizar comparativamente el mismo esfuerzo que para pasar de B a A.
Después del desarrollo anterior puede obtenerse unos valores absolutos para
cada letra en cada uno de los climas. Con objeto de que el mismo índice sea capaz
de recoger todos los climas españoles, se lleva a cabo un proceso de normalización
conforme los criterios del CEN (figura 5.48).
Como resultado de todo lo anterior podemos concluir que:
 La peor letra de certificación de una vivienda es, efectivamente, la E.
 Cumpliendo CTE tenemos al menos un 90% de posibilidades de ser le-
tras C o D.
 Mejoras en la piel del edificio y los sistemas energéticos con retorno de la
inversión inferior a 8 años, pueden conducir a una letra B de certificación.
 Retornos de inversión superiores a 8 años pueden conducir a una letra A.

5.6.2. Escala de certificación de eficiencia energética de edificios


con un uso diferente al de viviendas
En caso de los edificios de uso diferente al de vivienda se contabilizan las emi-
siones derivadas del consumo de energía para calefacción, refrigeración, ACS e ilu-
minación, estableciendo como patrón el edificio de referencia. El edificio de
referencia es un edificio con la misma forma, dimensiones, orientación y relación
vidrio/muro cumpliendo los mínimos exigidos en el documento básico CTE-HE
sobre ahorro de energía.
Io
Cu
Ir
Siendo:
Io : Son las emisiones de CO2 del edificio objeto calculadas de acuerdo
con la metodología descrita en el Anexo I y limitadas a los servicios
de calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación.
Ir : Corresponde al valor medio de emisiones de CO2 de los servicios de ca-
lefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación en edifi-
cios nuevos que cumplen estrictamente con los apartados HE1, HE2,
HE3 y HE4 de la sección HE del Código Técnico de la Edificación.
264 Sergio Díaz y Marga Truc

De esta manera, la interpretación de la escala es mucho más sencilla que en el


caso de vivienda. Por ejemplo, si para la obtención de la letra A, el índice C debe ser
inferior a 0,4, significa que las emisiones de CO2 del edificio objeto deben ser al
menos un 60% inferiores a las emisiones correspondientes al edificio de referencia.
Como resultado se puede concluir lo siguiente:
 La peor letra de un edificio cuyo uso no es vivienda es de G.
 Una ligera mejoría respecto de las emisiones del edificio de referencia
haría pasar de la letra D a la C.
 Una letra B supone reducir las emisiones respecto del edificio de referen-
cia en al menos un 35%.
 La letra A exige una reducción mínima del 60% en las emisiones de CO2.
 En la escala de certificación no queda reflejada la compacidad del diseño
ni la orientación, puesto que el edificio de referencia presenta ambos va-
lores similares.

5.7. Resultado y mejoras


El proceso de certificación comprende, como hemos visto, dos metodologías:
una general, a través de dos programas informáticos, y otra simplificada. La opción
simplificada, de momento, es únicamente aplicable a vivienda y tiene como alcance
tan solo las letras E y D, las letras que comprenden el 60% más emisivo de la mues-
tra «virtual» de referencia para cada uno de los climas españoles.
La opción general implica el uso de un software, CALENER VYP para vi-
vienda y pequeño terciario (entendiendo por pequeño terciario aquellos edificios
cuyos sistemas de climatización y ACS queden recogidos en el programa) y CA-
LENER GT para edificios cuyo uso no sea de vivienda y cuyos sistemas no queden
recogidos en CALENER VYP.
Tal y como hemos visto, los programas internamente siguen cuatro pasos fun-
damentales que quedan recogidos en la figura 5.49:
 Calculo de la demanda energética:
 Calefacción y refrigeración calculados mediante LÍDER, en el caso
de CALENER VYP, y DOE 2.2, en el caso de CALENER GT.
 ACS conforme las demandas cuyo valor mínimo debe ser el esta-
blecido en CTE-HE4.
 Iluminación en el caso de edificios terciarios conforme la poten-
cia instalada y el parámetro VEEI de referencia señalado en el
CTE-HE3.
Certificación energética de edificios 265

FIGURA 5.49. Esquema gráfico del proceso de certificación de edificios de viviendas.

 Cálculo de emisiones: derivados del rendimiento nominal de los sistemas


y las curvas de comportamiento a carga parcial. A través de las condicio-
nes atmosféricas y la carga demandada a los equipos, el programa esta-
blece el rendimiento medio estacional de los mismos. La energía final
consumida puede calcularse como la demanda de energía partida del ren-
dimiento medio estacional. Para la estimación de las emisiones produci-
das por los diferentes consumos de energía, se multiplica el consumo de
energía final por una serie de coeficientes de paso que dependen del tipo
de energía consumida (ver Tabla 5.17).

Tipo de energía Energía final Energía primaria Emisiones


Electricidad 1 kWh 2,603 kWh 0,649 kg CO2
Gas natural 1 kWh 1,011 kWh 0,204 kg CO2
Carbón 1 kWh 1 kWh 0,347 kg CO2
GLP 1 kWh 1,081 kWh 0,244 kg CO2
Gasóleo 1 kWh 1,081 kWh 0,287 kg CO2
Fueloil 1 kWh 1,081 kWh 0,28 kg CO2
Biocombustibles 1 kWh 1 kWh 0 kg CO2
Renovables 1 kWh 1 kWh 0 kg CO2

TABLA 5.17. Coeficientes de paso de energía final a energía primaria y emisiones producidas.
266 Sergio Díaz y Marga Truc

 Comparación con la escala de referencia: El indicador principal (Kg


CO2/m2 año) resulta de la suma de las emisiones provocadas por calefac-
ción, refrigeración y ACS para vivienda y la suma adicional de las emi-
siones por iluminación en el caso de edificios con otro uso.
Estas emisiones deben ahora compararse con la escala correspondiente:
una escala absoluta en el caso de viviendas o una escala relativa al edifi-
cio de referencia en el caso de los edificios terciarios.
Como resultado de los tres procesos anteriores, se obtiene una letra que cali-
fica la eficiencia energética del edificio. Dicha letra podrá variar entre la A a la E
en el caso de viviendas y de la A a la G en el caso de edificios de uso diferente.
Llegado este punto, puede ser interesante plantearse el modo de mejorar la ca-
lificación obtenida.
En primer lugar, es necesario disminuir al máximo la demanda energética (ca-
lefacción y refrigeración) del edificio. Disminuir ambas demandas no es una tarea
sencilla, ya que conlleva exigir al edificio un comportamiento distinto a lo largo de
las distintas épocas del año. Así, durante los meses de invierno interesará que el
edificio tenga unas pérdidas limitadas, promoviendo todo lo posible las ganancias
solares. Por el contrario, durante los meses de verano se deberían promover las pér-
didas energéticas y limitar las ganancias solares del edificio. Por tanto, para mini-
mizar la demanda energética es preciso realizar un buen diseño de la envolvente
del edificio y estudiar su orientación más favorable, por medio de la herramienta
LÍDER (o de otras herramientas de simulación similares) y asegurar que se cumplen
con cierta holgura las demandas límite establecidas en el CTE-DB-HE1.
Una vez minimizada la demanda energética, el siguiente punto a tener en cuenta
sería disminuir el consumo energético del edificio, incorporando sistemas energé-
ticos de alta eficiencia (por ejemplo, sustituyendo una caldera convencional de gas
por una caldera de condensación del mismo combustible). Hay que recordar que
el consumo energético es el cociente entre la demanda energética y el rendimiento
de los sistemas, por lo que si la demanda energética no se puede reducir más, la
otra opción es aumentar el rendimiento de los sistemas.
Finalmente debería tenerse en cuenta la incorporación de sistemas de energías
renovables como complemento a los sistemas de calefacción y ACS (por ejemplo,
sustituyendo una caldera convencional de gas por una caldera de biomasa). Con-
viene reseñar que toda la energía final que se cubre mediante la aportación de sis-
temas de aprovechamiento de energías renovables (solar térmica, biomasa, etc.) no
lleva asociada ninguna emisión de CO2.
La Tabla 5.17 muestra los factores de paso de energía final a emisiones de CO2
que utilizan el programa CALENER VYP para el cálculo de emisiones.
Certificación energética de edificios 267

Por último, señalar que para conseguir una buena letra en la calificación, debe
evitarse el uso de la opción simplificada que, a día de hoy, lo máximo que permite
es obtener una letra «D». Por ello, la opción simplificada debe verse únicamente
como una solución a corto plazo, hasta que se adquiera una cierta destreza en el
manejo de la aplicación CALENER VYP.

5.8. Metodologías alternativas de certificación


El RD 47/2007 plantea, tal y como se dijo en el primer capítulo, una metodolo-
gía común para todas las comunidades autónomas, dejando en manos de estas últimas
el control externo del proceso o cualquier medida ulterior que pudiera tomarse para
asegurar la veracidad del certificado y, por lo tanto, contribuir a la generalización de
las buenas prácticas en construcción desde el punto de vista del ahorro energético.
En este capítulo se da cuenta de algunas de las prácticas experimentales que
pueden contribuir a un mejor control de la certificación energética de edificios.

5.8.1. Termografía
La termografía infrarroja es una técnica que permite medir la temperatura su-
perficial de objetos a distancia, representando una imagen térmica de los mismos en
tiempo real y sin contacto.

FIGURA 5.50. Ejemplo de termografía en vivienda unifamiliar. Fuente: documentación Flir Systems.
268 Sergio Díaz y Marga Truc

Los ojos humanos no son sensibles a la radiación infrarroja emitida por un


objeto, pero las cámaras termográficas, o de termovisión, son capaces de medir
la energía con sensores infrarrojos, capacitados para «ver» en estas longitudes
de onda.
La radiación infrarroja es la señal de entrada que la cámara termográfica ne-
cesita para generar una imagen en un espectro de colores, de forma que a cada píxel
se le asigna un color, y cada uno de los colores, según una escala determinada, re-
presenta una temperatura distinta.
Arquitectos y contratistas se enfrentan a nuevos materiales y a plazos de eje-
cución cada vez más cortos. Se exige una planificación, supervisión y documenta-
ción más eficiente en lo relativo a la ejecución de sellados y aislamientos térmicos,
y se deben evitar situaciones de insalubridad producidas por enmohecimientos y
humedades. La termografía puede proporcionar la información necesaria para evi-
tar estas costosas reparaciones.
Vamos a ver algunas de las aplicaciones que puede tener una termografía en
construcción:

Visualización de pérdidas energéticas


Los puentes térmicos no solo son una pérdida de energía sino que pueden dar
lugar a condensaciones o precipitaciones de humedad. Como consecuencia, en
esos puntos pueden enmohecerse con el consiguiente riesgo para la salud de los
ocupantes. Además, los puentes térmicos también actúan a veces como puentes
acústicos. Un óptimo aislamiento térmico normalmente implica un buen aisla-
miento acústico. La termografía infrarroja detecta inmediatamente las localiza-
ciones con deficiencias.

Calefacción, ventilación y aire acondicionado


El ambiente interior tiene un efecto considerable sobre nuestra sensación de
bienestar y nuestro rendimiento. La termografía puede ofrecer información valiosa
sobre el estado de las salidas de aire acondicionado, radiadores o sistemas de ven-
tilación. La información que proporciona la cámara permite optimizar los ambien-
tes de trabajo y evitar lugares expuestos a corrientes de aire.

Detección de defectos de construcción, planes de reurbanización


y garantía de calidad
La técnica de infrarrojos no solo se aplica durante los planes reurbanización,
sino también como garantía de calidad en la inspección de nuevas construcciones.
En el secado de obras, la imagen térmica permite comprobar el avance del proceso
secado y optimizar así los medios empleados y la duración estos.
Certificación energética de edificios 269

Restauración de edificios
La termografía también ofrece una valiosa información durante la restauración
de edificios y monumentos. Los entramados de las contrucciones que se encuentren
ocultos son revelados claramente en la imagen infrarroja y se puede decidir, por
ejemplo, si tiene sentido levantar el revoque. También pueden detectarse con anti-
cipación desprendimientos de revoque en las paredes y tomar así las medidas opor-
tunas para su conservación.

Prevención anticipada de enmohecimientos


Los mohos no solo afectan a las construcciones que atacan, sino que también
suponen riesgos para la salud y provocan alergias a los ocupantes. Las esporas de
los mohos tienen las mejores condiciones de crecimiento cuando la humedad del
aire ambiente se reúne y llega a precipitarse en forma de gotas. Tanto las substan-
cias minerales de la pared como los papeles pintados son excelentes medios de cul-
tivo para los hongos. Gracias a la nueva función que incorporan las cámaras de
visualización de puntos de condensación se muestran en pantalla los puntos ame-
nazados de enmohecimiento mediante una alarma de color en la imagen. Las zonas
que están o pueden estar afectadas se detectan rápidamente y en el acto.

Localización de fugas en tuberías y conducciones


Ejemplos típicos son la detección de fugas en calefacciones de suelo radiante
o en sistemas de calefacción comunitaria. Determinar la localización exacta de las
fugas evita excavaciones innecesarias y ahorra costes.

Detección de fugas de aire


Otra aplicación habitual es la detección de fugas de aire mediante la identifi-
cación de su tasa de intercambio. Para ello se emplea el procedimiento Blower-Door
descrito en el siguiente apartado. Este flujo de aire puede observarse fácilmente con
una cámara termográfica. Una vez identificadas las fugas se pueden reparar antes
de que los revestimientos hagan costosa y complicada la eliminación de un even-
tual defecto de construcción.

Detección de goteras
La evaluación de filtraciones de agua en tejados de cubierta plana es otra apli-
cación muy común. El agua retiene el calor durante más tiempo que el resto de
materiales del tejado, pudiéndose detectar con la cámara, una vez puesto el Sol y
que el tejado ha empezado a enfriarse. Se pueden reducir ampliamente los costes
de reparación identificando las zonas húmedas con problemas en vez de reempla-
zar por completo el tejado.
270 Sergio Díaz y Marga Truc

5.8.2. BlowerDoor
Infiltración de aire
El paso del aire a través de ranuras de ventanas y puertas, agujeros en las pa-
redes, techos, etc. se conoce como infiltración de aire. El viento aumenta este efecto,
al ejercer presión o succión sobre las aberturas.
Se debe evitar, por tanto, toda abertura sobre una fachada en la que prevalezca
el viento, pero si es necesario tener aberturas en estas fachadas, deberán tener un se-
llado que garantice la estanqueidad.

FIGURA 5.51. Infiltraciones habituales en el interior de viviendas. Fuente: <www.arquintstal.com.ar>.

Un sellado contra la filtración de aire es tan importante como tener un buen


aislamiento, ya que una casa que no esté sellada puede necesitar hasta un 30% más
de energía que una casa relativamente hermética. Controlar la infiltración de aire
es pues, una de las medidas más efectivas para mejorar el rendimiento energético
en la construcción.
Certificación energética de edificios 271

BlowerDoor
El BlowerDoor es un equipo diseñado para medir el hermetismo de los edifi-
cios y localizar las zonas donde se producen estas infiltraciones de aire.
Permite:
 Estimar la estanqueidad del edificio.
 Estimar la tasa de infiltración natural en las casas.
 Comprobar la eficacia de los sistemas de sellado.
 Medir las fugas en los conductos de ventilación forzada.
El sistema consta de tres componentes:
 Un ventilador calibrado.
 Un panel de tela ajustable para la puerta.
 Un dispositivo que mide el caudal de aire del ventilador y la presión en el
edificio.

FIGURA 5.52. Ventilador, puerta ajustable y medidor de presión y caudal de aire. Fuente:
<www.blowerdoor.de>.
272 Sergio Díaz y Marga Truc

Test de estanqueidad
El objetivo de esta prueba es obtener la tasa de infiltraciones que presenta la vi-
vienda a diferentes presiones, es decir, las veces que el volumen de aire interior se
renueva a la hora debido a la entrada de aire exterior para distintos valores de pre-
sión entre interior y exterior.
Para realizar el ensayo, el ventilador debe instalarse de forma hermética en la
puerta de entrada al edificio, vivienda o espacio a medir, colocando el panel de
tela ajustable, con todas las ventanas y puertas exteriores cerradas. El ventilador
succiona aire del interior del recinto generando una diferencia de presión entre in-
terior y exterior. Esta despresurización fuerza al aire a infiltrarse a través de los
agujeros, grietas o penetraciones presentes en la envolvente, como se muestra en
la figura siguiente.

FIGURA 5.53. Infiltraciones debidas a la despresurización del BlowerDoor. Fuente: <www.blowerdoor.de>.


Certificación energética de edificios 273

Así, con las medidas conjuntas de presión interior y flujo de aire extraído por
el ventilador se puede determinar la hermeticidad de la construcción, ya que el cau-
dal de aire que es necesario succionar para mantener constante la despresurización
corresponde exactamente con el volumen de aire que se introduce por las fugas
existentes en la envolvente del edificio.

Resultados
El BlowerDoor permite obtener varias medidas:
 v50 (m3/h): flujo de aire necesario para crear una despresurización de 50 Pa
en el interior del edificio (es una de las medidas más usadas para el her-
metismo).
 n50 (1/h) u (v50/volumen del edificio): nº de veces por hora que el volu-
men total del recinto se cambia cuando el recinto se somete a una dife-
rencia de presión de 50 Pascal. Normaliza el ratio de pérdidas con el
volumen del edificio, lo cual permite comparar el hermetismo entre edi-
ficios de diferente tamaño.
 w50 (m3/m2h) u v50/superficie de suelo.
 q50 (m3/m2h) u v50/superficie de la envolvente.
 EqLA (cm2) u área equivalente de pérdidas (orificio por el que se per-
dería la misma cantidad de aire que en el edificio sometido a 10 Pa).
 Curva de infiltraciones:

Q u C • ΔPn

Q : caudal de infiltración (m3/h).


C : coeficiente de infiltraciones.
ΔP (Pa) : despresurización.
n : exponente de infiltración.

Test BlowerDoor
Hay dos modos de realizar las medidas con el BlowerDoor:
 One-point test: con este modo se mide el caudal (m3/h) para un valor de
presión constante de 50 Pa.
 Multi-Point test: con este modo se mide el caudal de aire infiltrado (m3/h)
para un intervalo de presiones (por ejemplo desde 80 a 25 Pa). Este modo
de medida múltiple da una mayor precisión en los resultados.
274 Sergio Díaz y Marga Truc

Ejemplo de test de fugas en un edificio (modo multi-point)

FIGURA 5.54. Ejemplo de test de fugas en un edificio (modo Multi-point). Fuente: GEE.
Certificación energética de edificios 275

FIGURA 5.55. Resultados del test. Fuente: GEE.


276 Sergio Díaz y Marga Truc

Detección de fugas
No solo es necesario saber si hay o no fugas en la envolvente del edificio y
cuantificarlas, sino que además es necesario saber dónde se localizan para poder-
las subsanar. Mediante una prueba de humo se detectan los puntos permeables de
manera eficaz. Para ello se utiliza un generador de humo que combinado con el test
del BlowerDoor permite localizar las fugas por el movimiento del humo.

FIGURA 5.56. Detección de fugas mediante prueba de humo.

5.8.3. Contabilización real de consumos


Una posibilidad en certificación energética es comprometer la validación de la
etiqueta a una prueba experimental de la contabilización real de consumos. Esta
iniciativa es, sin duda, un tanto incierta. Según dice la norma UNE-EN 832 el con-
sumo real puede diferir respecto del calculado en la propia normativa en torno a un
50-150%. La razón es el factor usuario. En Barrio Goya (Zaragoza), una experien-
cia de monitorización realizada por el GEE (Grupo de Energía y Edificación) com-
probó que algunas viviendas consumían del orden de un 40% más de calefacción
que las viviendas contiguas. Un análisis más cuidadoso de la situación determinó
que el origen de dicho incremento del consumo se debía a un exceso de ventilación
tal y como muestra la figura 5.57.
Certificación energética de edificios 277

FIGURA 5.57. Monitorización del comportamiento térmico de las viviendas de Barrio Goya (Zaragoza).

Esta serie de comportamientos son difíciles de predecir y, aunque puedan com-


pensarse a nivel del bloque de viviendas, no incluyen otros aspectos como la posi-
ción del termostato, uso de persianas, etc.
Sin embargo, la obligatoriedad en la presentación de datos reales de consumo
(fuera o no vinculante con la certificación energética) podría contribuir a la creación
de una base de datos para las poblaciones aragonesas que contribuyeran a la ob-
tención de indicadores reales de sostenibilidad.
6. Arquitectura bioclimática

6.1. Introducción
Desde el principio de la evolución de nuestra especie, la humanidad ha basado
su desarrollo en el uso de materias primas y fuentes de energía accesibles y cono-
cidas en cada época. Actualmente, el desarrollo tecnológico hace que esta demanda
alcance cotas insostenibles, con consecuencias alarmantes.
Dentro de este contexto, la vivienda ocupa un lugar clave debido a la masiva
concentración de población en los núcleos urbanos. Por ejemplo, el 80% de los ciu-
dadanos europeos vivimos en las ciudades y necesitamos consumir el 40% de la
energía primaria para mantener las condiciones de confort en nuestras viviendas. El
sector urbano pasa a ser el primer consumidor de energía y el primer responsable
de la emisión de gases de efecto invernadero, por encima de sectores tan señalados
como el de la industria o el transporte.

Balance energético de un edificio

P. Transmisión

G. Solares

P. Renovación

G. Interna

P. Transmisión
Invernadero

P. Transmisión

FIGURA 6.1. Balance energético de un edificio. Ganancias (G.) y pérdidas (P.). Fuente: GEE.
280 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Antiguamente, los materiales utilizados, las técnicas constructivas y el diseño


de los edificios siempre han ido ligados al clima del lugar. Así en todo el planeta po-
demos encontrar distintos tipos de construcciones y diseños urbanísticos que ga-
rantizaban el mayor confort para sus ocupantes, con soluciones ingeniosas y de fácil
construcción.
Uno de los problemas habituales de los edificios que se construyen actualmente
y del contexto arquitectónico en que se engloban es que se desligan de su medio am-
biente al ser considerados un producto más de consumo, con la consecuencia de que
en su planteamiento no se considera un enfoque racional de las necesidades ener-
géticas que el confort de los usuarios pueda demandar.
La arquitectura bioclimática supone una vuelta a esta concepción de espacio di-
señado para optimizar el uso de los recursos renovables que nos ofrece el medio que
nos rodea. Tiene por objetivo la consecución de un gran nivel de confort en las edi-
ficaciones mediante la adecuación de su diseño y geometría a las condiciones de su
entorno. El propio edificio se comporta como una máquina térmica que capta (o
evita) energía de manera gratuita, la conserva y por último la distribuye. Así, este
tipo de construcciones consigue tener un menor consumo energético frente a los
edificios en los que su único método de control del confort térmico son las instala-
ciones de climatización.
De esta forma se consigue reducir notablemente el uso de combustibles fósi-
les u otras fuentes de energía no renovables, que tantas consecuencias nefastas están
produciendo en nuestro planeta.

6.2. Principales pautas de diseño de edificios


El diseño bioclimático es el resultado de la aplicación racional de conceptos re-
lacionados con confort, clima y transferencia de energía entre el interior de la vi-
vienda y un conjunto de sistemas, fundamentalmente el exterior del edificio. Con
este enfoque, conviene revisar un conjunto de variables que van a intervenir de una
u otra forma en la consecución del confort en el interior de la vivienda.
La totalidad de los sistemas bioclimáticos basan su funcionamiento principal-
mente en el aprovechamiento o protección de la radiación solar y de los procesos
convectivos naturales. Por tanto, a la hora de construir un edificio con criterios bio-
climáticos es imprescindible considerar todas las interacciones que ocurren en él.
Dichas interacciones se pueden clasificar mediante tres tipos de variables:
1) Variables del entorno.
2) Variables de habitabilidad.
3) Variables constructivas de la edificación.
Arquitectura bioclimática 281

1) Variables del entorno


Las variables del entorno se refieren a las ligadas a la situación geográfica de
la región como son el clima, la altitud sobre el nivel del mar, la presión atmosfé-
rica, la radiación recibida o que potencialmente puede evitar en función del som-
breamiento existente, y otros fenómenos relacionados con el medio que rodea a
la edificación.

2) Variables de habitabilidad
Para realizar un adecuado análisis del balance energético es importante consi-
derar la relación de los ocupantes con el edificio. El cuerpo humano es a su vez, un
sistema termodinámico y como tal emite calor.
La ganancia de calor producida por las personas puede variar dependiendo de
la actividad que desempeñen. Generalmente el nivel de actividad de una persona en
reposo está entre los 100-150 W y este valor cambia en función de la actividad fí-
sica que se realice. En la tabla 6.1 se muestra la carga térmica que genera el cuerpo
humano al realizar algunas actividades:
Tipo de actividad Nivel de actividad [W/persona]
Descanso
Dormir 72
Estar sentado 108
Estar parado 126
Caminar
3,2 km/h 207
4,3 km/h 270
6,4 km/h 396
Trabajo oficina
Escribir 108
Trabajo con ordenador 117
Presentación frente a grupo 144
Varios
Limpiar el piso 207-360
Bailar 252-459
Jugar al baloncesto 738-909

TABLA 6.1. Nivel de actividad desarrollando diversas actividades.

Por otra parte, las instalaciones que se utilizan para obtener confort y bienes-
tar también modifican el comportamiento térmico del edificio. Tanto los sistemas
de calefacción como los de refrigeración influyen en gran manera en la carga tér-
mica del edificio, al igual que los sistemas de iluminación, los aparatos electrodo-
mésticos, etc.
282 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

3) Variables constructivas de la edificación


Las variables constructivas de la vivienda tratan de las características físicas de
la edificación, como son el tipo de cerramientos, forjados y cubiertas, la dimensión
de las ventanas, los vidrios empleados, la orientación de la construcción, la calidad
de las superficies y el color empleado, entre otras. Este tipo de variables son fun-
damentales para modificar el comportamiento térmico del edificio aplicando los
criterios de optimización adecuados.
Por otro lado, aunque aquí nos vamos a centrar en el ahorro desde una perspec-
tiva energética en el uso de una edificación, el concepto de Arquitectura Bioclimá-
tica es mucho más amplio, dado que en él se pueden englobar aspectos de todas las
fases que forman el proceso constructivo y también de los que tienen lugar una vez
que la edificación ha llegado al final de su vida útil. Tener en cuenta cuestiones como
los materiales usados, su toxicidad, su procedencia o su reciclabilidad, son ejemplos
de cómo valorar una construcción de manera más profunda.

6.2.1. Ubicación, orientación y forma del edificio


La totalidad de los sistemas bioclimáticos basan principalmente su funciona-
miento en el aprovechamiento o protección de la radiación solar y de los procesos
convectivos naturales. Por tanto, a la hora de construir un edificio con criterios bio-
climáticos es imprescindible considerar, como hemos dicho, la ubicación concreta,
la forma y la orientación del mismo en función de las condiciones climáticas del
lugar donde se pretenda construir. Conocer los sombreamientos cercanos al edifi-
cio así como el análisis del microclima será fundamental en el estudio previo.

Orientación
La correcta orientación de la edificación repercute significativamente en un
edificio.
Es importante tener datos de radiación, tanto para superficie horizontal como
para superficies con distinta inclinación, lo que nos permitirá valorar las zonas de
mayor aprovechamiento en las distintas épocas del año, así como las superficies
con mayor riesgo de sobrecalentamiento o de pérdidas energéticas.
Como ejemplo de este tipo de análisis, habría que tener en cuenta la propor-
ción de la envolvente del edificio orientada a cada punto cardinal y la radiación
que recibe (teniendo siempre en cuenta sus sombreamientos). El Sol tiene distin-
tas trayectorias a lo largo del año, por tanto, la radiación que recibe una superfi-
cie es distinta dependiendo del día y la hora en que nos encontremos. En latitudes
medias la orientación Sur (Sur n30º) es la que mayor aporte solar recibe en in-
vierno (en el hemisferio Norte), dado que recibe radiación directa la mayoría de
las horas del día.
Arquitectura bioclimática 283

Trayectorias solares en diferentes momentos del año

10 a.m.
Julio

10 a.m. Sep.
Julio

Nov.
Septiembre
E S O

Noviembre

Sur
Este

Oeste
Norte

FIGURA 6.2. Trayectorias solares en diferentes momentos del año. Fuente: GEE.

En función de esto, la orientación Sur será la de mayor aprovechamiento solar


en invierno. Además el ángulo de incidencia de la radiación en un muro orientado
al Sur es menor en invierno que en verano siendo en épocas invernales cuando la
radiación incidirá en una trayectoria más próxima a la normal en el mediodía solar.
Esto además de aumentar la radiación recibida en la superficie, también ofrece la
posibilidad de evitar la radiación indeseada en el verano.
Por el contrario la fachada orientada al Norte apenas recibe radiación directa
en ninguna época del año, salvo unos pocos días en verano, por lo que será más fría
y menos confortable. Las soluciones para las fachadas con esta orientación, pasa-
rán por minimizar las pérdidas (muros más aislados, bajo porcentaje de acristala-
miento...). Por otro lado, las fachadas orientadas al Este recibirán radiación solar
durante el transcurso de la mañana, mientras que las orientadas al Oeste solo reci-
birán radiación durante la tarde.
284 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Si observamos la curva que representa la irradiancia sobre superficie horizon-


tal, con respecto al resto, podemos ver que los mayores sobrecalentamientos se pro-
ducirán en cubiertas y techos, sobre todo en los meses de más calor. Las cubiertas
ventiladas junto con el aislamiento adecuado, pueden reducir las elevadas tempe-
raturas alcanzadas en estas superficies.

Ubicación
La ubicación nos dirá las condiciones climáticas concretas de la zona y, en par-
ticular, la relación del edificio con su entorno inmediato, de forma que habrá que ver
si interesa permitir el máximo de captación solar en una zona fría en invierno, o
poner impedimentos a la misma en verano, en particular en una zona calurosa.
La vegetación permite reducir la penetración de calor hacia el interior de la
edificación y dispersar el calor acumulado durante el día. Este tipo de protección
sirve para evitar que durante el día la acción de los rayos solares llegue directa-
mente a la estructura. Cuando no es posible sombrear los cerramientos con vegeta-
ción se pueden utilizar elementos de protección solar separados de la pared para
permitir el movimiento del aire que facilite la transferencia de calor por convec-
ción y la consiguiente evacuación, evitando en este caso, estratificaciones.

FIGURA 6.3. Protecciones solares.


Arquitectura bioclimática 285

Los elementos de control solar como los aleros y partesoles (o la combina-


ción de ambos) interceptan la entrada de la radiación directa y una parte de la ra-
diación difusa a través de las ventanas. Estos dispositivos deben diseñarse de
acuerdo con la trayectoria solar estacional cambiante. En otras palabras, se debe
atender cuidadosamente la localización, la orientación y la latitud de la edifica-
ción, ya que todos estos factores juegan un papel importante en el diseño de dis-
positivos eficientes de control solar.
El alero es un dispositivo horizontal que sobresale de la parte superior de la
ventana y que obstruye la componente vertical de la radiación solar. Los aleros se
especifican o caracterizan por su ángulo de protección, formado por el plano hori-
zontal en la base de la ventana y una línea imaginaria que une la parte más sobre-
saliente del alero con el punto más bajo de la ventana.
El partesol es cualquier elemento vertical cercano a la ventana que obstruya la
componente horizontal de la radiación solar, sobre todo en las horas cercanas a la
salida y puesta del Sol. Los partesoles se especifican por su ángulo de protección,
definido por el plano vertical de la ventana y por una línea imaginaria que une el
punto más sobresaliente del partesol con el extremo opuesto de la ventana. Son ade-
cuados para las fachadas Este y Oeste, para evitar la radiación directa en verano.

FIGURA 6.4. Partesoles en fachada.


286 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Asimismo deben analizarse las rosas de los vientos, tanto direccionales como
de velocidades, para aprovechar o evitar las corrientes naturales. En el caso de vien-
tos fríos en invierno se deberán evitar las pérdidas convectivas que producen y evi-
tar las infiltraciones.

Compacidad
La compacidad es la relación entre el volumen interior y la superficie total de
la envolvente.
La compacidad está relacionada con los intercambios térmicos, pues el flujo de
calor que entra y sale del edificio será proporcional a la superficie de sus paredes o
cerramientos. A mayor cantidad de superficie para el mismo volumen calefactado
la energía perdida es mayor. A la hora de elegir, es preferible optar por edificios
con alta compacidad.

FIGURA 6.5. Iglú. Vivienda esquimal.

En regiones extremadamente frías es recomendable reducir al máximo la su-


perficie exterior del edificio, optimizando el volumen habitable, para evitar pérdi-
das de calor y reducir la energía necesaria para calentar el aire. Una aplicación clara
de este concepto son los «iglús», los refugios construidos con bloques de hielo por
los esquimales. De ahí la forma esférica que optimiza precisamente esa relación
volumen/superficie. Por el contrario en regiones cálidas es común tener techos de
gran altura para favorecer estratificaciones que permitan mantener fresca la zona ha-
bitada del edificio el mayor tiempo posible.
Arquitectura bioclimática 287

Compacidad del edificio y comportamiento térmico

Pérdidas

Volumen interior
Compacidad u
Superficie envolvente

Compacidad

Nota: La «compacidad» es el parámetro contemplado en CTE-HE en sustitución al «factor forma» presente en el an-
tiguo NBE-CT79. 1
Compacidad u
factor forma

FIGURA 6.6. Compacidad y pérdidas. Fuente: GEE.

Demanda energética y compacidad

Compacidad del edificio u 0,89 Compacidad del edificio u 1,27


Demanda energética u 75 kWh/m2 Demanda energética u 51 kWh/m2

FIGURA 6.7. Demanda energética y compacidad. Fuente: GEE.


288 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

6.2.2. Composición de la envolvente


Otra cuestión fundamental a la hora de diseñar un edificio será considerar con-
venientemente la capacidad aislante de su envolvente, la mejor forma de ahorrar
energía es no disiparla al exterior. Las pérdidas se producen a través de los cerra-
mientos del edificio, según sea su coeficiente de transmisión térmica, y a través de
puentes térmicos en pilares, forjados, carpinterías y persianas.

El uso de materiales aislantes como criterio de diseño


La utilización de materiales de alta resistencia térmica en la construcción es-
tablece una barrera al paso del calor entre dos medios que, de forma natural, ten-
derían a alcanzar el equilibrio térmico igualando sus temperaturas. El material más
resistente al paso de calor es el aire, gracias a su baja conductividad térmica y bajo
coeficiente de absorción de la radiación. Sin embargo, el fenómeno de convección
que se origina en las cámaras de aire aumenta sensiblemente su capacidad de trans-
ferencia de calor. Por esta razón, se utiliza como aislamiento térmico materiales po-
rosos o fibrosos capaces de inmovilizar el aire confinado en el interior de sus celdas.
Se suelen utilizar como aislantes térmicos específicos materiales combinados de
sólidos y gases: fibra de vidrio, lana de roca, poliestireno expandido, espuma de
poliuretano, o mejor, cáñamo, arcilla expandida, planchas de fibra de madera, pla-
cas de viruta de madera con magnesita y lana de oveja, aglomerados de corcho, vi-
drio expandido, etc., que son materiales más sanos y menos contaminantes. En la
mayoría de los casos el gas encerrado es el aire. La efectividad dependerá del es-
pesor de la capa aislante, pero el ahorro energético por centímetro añadido irá dis-
minuyendo progresivamente, de modo que a partir de los 6-8 cm de espesor apenas
se notará mejoría en el ailamiento.
Los límites de conductancia para cerramientos se detallan en el documento bá-
sico HE del Código Técnico de la Edificación, donde se establecen los valores de
transmitancia máxima en función de las zonas climáticas y del tipo de cerramiento.
Los valores de conductividad térmica, así como los de resistencia térmica superfi-
cial para los distintos materiales están contenidos en la base de datos del programa
de cálculo LÍDER.
El cálculo del coeficiente de transmisión térmica de un componente construc-
tivo se hace mediante la expresión general:
1
Uu
( Rsi c ∑ Rt c Rse)
Donde:
Rsi : Resistencia superficial interior u (1/hi)
Rse : Resistencia superficial exterioru (1/he) }( ) m2K
W
Arquitectura bioclimática 289

hi, he : Coeficientes de convección interior y exterior. ( mWK )


2
M

Rt : Resistencia térmica de cada una de las capas del cerramiento. ∑ Lλ i


i
iu1

Y siendo Rt u L / λ con L u espesor de la capa (normalmente expresada en


m) y λ u conductividad térmica del material constitutivo de la capa (W/m·K).
que sustituyendo resulta: U u
1
c
L1
c
L2
1
c... c
Ln
c
1 ( W
m2K )
he λ1 λ2 λn hi
donde Li / λi son las resistencias parciales de los distintos materiales que pueden for-
mar parte del cerramiento.
La resistencia térmica superficial es la inversa de los coeficientes superficiales
de transmisión de calor y su valor depende del sentido del flujo de calor y de la si-
tuación exterior o interior de las superficies.

Rotura de puentes térmicos


Un puente térmico es una zona de un cerramiento por donde se transmite el
calor más fácilmente que en los materiales o zonas del cerramiento que le rodean.
En las edificaciones sucede este efecto en las carpinterías de las ventanas. El doble
cristal es un aislante muy bueno, sin embargo, su marco de aluminio es un excelente
conductor térmico. Por lo tanto, se debe intercalar un separador plástico en los mar-
cos, con el propósito de reducir las pérdidas por transferencia de calor.
En las fachadas también encontramos el efecto de puente térmico, pues el sis-
tema constructivo de la edificación tanto en pilares como en vigas es a base de es-
tructuras metálicas de acero, que es mucho mejor conductor térmico que la
tabiquería. Un modo usual de resolver el problema de puente térmico es evitar si-
tuar los pilares o vigas enrasadas con la fachada por su parte externa. Lo recomen-
dable es retranquearlos unos centímetros respecto de la pared de albañilería, lo
suficiente para recubrirlos con un aislante térmico exterior.
Por lo tanto, en general, los muros deberán aislarse en función del ahorro ener-
gético que se desee, preferentemente poniendo el aislante por el exterior, evitando
así las pérdidas en los puentes térmicos (si no, también existen distintas formas de
aislarlos de manera independiente).

Superficies acristaladas
El tamaño, posición y orientación de las ventanas afecta también a la penetra-
ción de los rayos solares.
Las ganancias por radiación serán mayores en superficies translúcidas que en
otras opacas como muros, por lo tanto, la mejor forma de reducirlas será moderando
290 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

del empleo de ventanas o su tamaño. Sin embargo, una reducción elevada del
áreael empleo de ventanas o su tamaño. Sin embargo, una reducción elevada del
área de las ventanas puede disminuir drásticamente los niveles de iluminación na-
tural, debiéndose tener en cuenta que su dimensión también es importante para efec-
tos de ventilación natural.
Los vidrios pueden absorber o reflejar calor. Las cualidades de los vidrios son
muy variadas actualmente, pudiendo usarse para resolver una situación desfavora-
ble, reduciendo la transmisión de calor, o utilizándolos para trampas de calor, como
son los invernaderos o muros Trombe.
Una solución, acorde con el concepto de ahorro de energía en la edificación, es
colocar en los vidrios recubrimientos de materiales selectivos a la radiación, lo que
se conoce como «filtros solares». Es necesario que los filtros solares impidan el
paso de la radiación solar cuyas longitudes de onda están dentro del intervalo del
infrarrojo cercano, y lo permitan para el caso de la radiación visible.
También se lleva a cabo la instalación de ventanas con doble vidrio para so-
lucionar el problema de la falta de confort en el interior de los edificios por las
inadecuadas propiedades ópticas y térmicas de las ventanas. En este caso, se hace
vacío en el espacio entre ambos vidrios de la ventana o se rellena de aire o algún
gas de baja conductividad térmica.
Los huecos acristalados tienen mayor coeficiente de transmisión térmica que
los muros, pero existen ventanas de bajo coeficiente de transmisión que reducen
notablemente las pérdidas a través de este tipo de superficies. Cristales selectivos
o las ya comunes ventanas de doble cristal (o incluso triple, para zonas con climas
más extremos) son soluciones constructivas muy habituales. Los materiales de las
carpinterías también juegan un papel importante tanto por el material propio del
que están construidas como por la existencia de rotura de puente térmico, evitando
que la carpintería actúe como elemento de pérdida energética.
Como ya se ha mencionado anteriormente no necesariamente los requisitos
deben ser iguales para toda la edificación, sino que pueden disponerse distintas so-
luciones dependiendo de la ubicación en la que se encuentre.
La velocidad y dirección del viento también deberán ser tenidas en cuenta, ya
que pueden producir pérdidas considerables debido a las infiltraciones. Estas pér-
didas por infiltraciones pueden llegar a suponer hasta el 50% de las necesidades
de calefacción en el periodo invernal. Para reducirlas se debe incrementar la ca-
lidad de las ventanas en las superficies coincidentes con las direcciones del viento
dominante.

Color
La calidad de la superficie de los cerramientos así como el color de la superfi-
cie exterior es importante para controlar la incidencia solar.
Arquitectura bioclimática 291

Una superficie blanca favorece la dispersión de la radiación. En regiones con


altas temperaturas es frecuente encontrar edificaciones pintadas de blanco pues son
más frescas y confortables. Las superficies de tonalidades oscuras incrementan las
ganancias de calor a lo largo del día. Es frecuente encontrar tonalidades oscuras en
las ciudades cercanas a los polos.

FIGURA 6.8. Ciudad de Tetuán, Marruecos. Autor: David Mikkel Escartín.

Espacios tampón
Los espacios tampón son espacios cerrados no calefactados adosados a espa-
cios calefactados. Se ubican normalmente en las zonas más frías, la masa de aire
contenida en los mismos actúa como capa aislante.

6.2.3. Captación, acumulación y distribución


En arquitectura bioclimática, el edificio debe considerarse globalmente. Un
edificio bien diseñado se comporta como una máquina térmica que capta (o evita)
energía de manera gratuita, la conserva y por último la distribuye. Dentro de cada
proceso podemos encontrar dos tipos de dispositivos, los activos y los pasivos.
Los elementos de captación, como su nombre indica, son los encargados de cap-
tar la energía del medio que rodea a una edificación. Una vez que se ha conseguido
captar la energía, se debe procurar que quede almacenada en el interior del edificio
y se disipe lo menos posible al exterior. Finalmente la distribución debe permitir el
paso de la energía hacia zonas que no obtengan directamente los beneficios de las so-
luciones arquitectónicas, intentando que las zonas no acondicionadas sean mínimas.
292 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Sistemas solares activos y pasivos


Los sistemas activos son aquellos que precisan de un aporte de energía auxi-
liar no renovable y/o sistemas de control automático. Estos sistemas utilizan dicha
energía fundamentalmente para mover el fluido que será el medio de captación y
posterior transmisión de la energía.
Los sistemas solares pasivos transportan la energía captada mediante flujos tér-
micos naturales de conducción, convección o radiación.
Estos sistemas no suelen usar energía auxiliar (como bombas). Sin embargo,
cuando un pequeño porcentaje de la energía usada para el transporte de la energía
proviene de un sistema activo, podemos seguir llamando a estos sistemas pasivos
(por ejemplo, cuando en los muros Trombe que usan pequeños ventiladores para
transportar el aire dentro de la habitación).
Los sistemas pasivos deben estar integrados dentro del edificio y, por tanto,
ser parte de su diseño. La mayoría de estos sistemas solamente son capaces de ca-
lefactar o refrigerar, así deben buscarse estrategias para que puedan coexistir
ambos, es decir, sin que las soluciones para calefactar un edificio produzcan so-
brecalentamientos.

6.3. Elementos de la arquitectura bioclimática.


Sistemas pasivos
6.3.1. Calefacción
6.3.1.1. Introducción
En el presente capítulo se describen los diversos tipos de diseños y los dife-
rentes dispositivos que permiten un adecuado aprovechamiento de los recursos na-
turales y renovables, que son susceptibles de aprovechamiento en la vertiente pasiva
de la arquitectura bioclimática.
El más importante de estos recursos es la radiación solar, por lo que será ne-
cesario describir las diversas maneras en las que las ganancias solares se aprovechan
y se evitan, en función de las necesidades de cada momento y tipología.
Así pues, se analizará la ganancia solar, en sus diversas formas de aprove-
chamiento (directa e indirecta), y la relación del diseño arquitectónico con el
movimiento solar, para posteriormente examinar las posibilidades, de dimen-
sionamiento y de variaciones en dicho diseño de las que se dispone, para asegu-
rar el aprovechamiento energético óptimo de un edificio desde el punto de vista
bioclimático.
Arquitectura bioclimática 293

6.3.1.2. Sistemas activos y pasivos

Ganancias solares
Un correcto diseño bioclimático de los edificios, debe centrarse en la capaci-
dad de los mismos para captar radiación solar y convertirla en una ganancia apro-
vechable en forma de energía útil en el edificio.
Dicha ganancia energética se traducirá en un incremento de la temperatura in-
terior, es decir, un incremento de la energía almacenada en las masas interiores del
edificio.
Estas masas acumuladoras de energía térmica son principalmente los forjados
(separaciones entre pisos), puesto que son los elementos más pesados de las cons-
trucciones, si bien también puede existir acumulación en elementos verticales.
La condición para que dicha masa sea aprovechable para acumular energía es
que se encuentre dentro de la envolvente de aislante del edificio. A modo de ejem-
plo, los ladrillos «caravista» de los edificios no aportan capacidad de acumulación,
dado que se encuentran en la cara externa del aislamiento.
El total de la masa encuadrada en el interior de la capa aislante se conoce
como masa de inercia del edificio y es uno de los factores a tener en cuenta en su
diseño, en especial si dicho diseño se realiza en función de su entorno (arquitec-
tura bioclimática).
La temperatura alcanzada por estas partes pesadas descritas es la que provoca
que el aire interior adquiera unas determinadas condiciones térmicas, que son las
que definirán si es necesaria o no una climatización adicional en ese espacio.
Por tanto, si la radiación solar produce una ganancia energética, podremos, en
consecuencia, reducir los consumos energéticos para calefacción de los edificios.
Resulta evidente que, en el caso de la época estival, dichas ganancias son con-
traproducentes puesto que obligarán a aumentar el consumo de refrigeración. El di-
seño debe tener en cuenta esta doble circunstancia.
En este capítulo, los diseños a estudiar se centrarán en obtener ganancias sola-
res en invierno, de manera que minimicemos los consumos de calefacción, sin ol-
vidar, además, la necesidad de bloquear la radiación en verano.

Definición de sistemas activos y pasivos


El aprovechamiento de la radiación solar puede llevarse a cabo de diversas for-
mas y con diferentes objetivos. Los principales son:
 Aprovechar las ganancias solares descritas anteriormente, por el ahorro de
consumos de calefacción.
294 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

 Calentamiento de agua, generalmente para ACS12 y en algunos casos tam-


bién para calefacción.
 Aprovechamiento de la energía producida en el calentamiento, para rea-
lizar un ciclo de refrigeración.
 Otros usos que requieran una fuente de calor.
El objeto de este capítulo se centrará exclusivamente en el primero de estos
usos, de manera que el objetivo será maximizar las ganancias solares.
Para obtener dichas ganancias, se emplean dos tipos de sistemas, que se diferen-
cian básicamente en la presencia, o no, de energía auxiliar para hacerlos funcionar.
Por un lado, se encuentran los sistemas activos, que precisan de dicha energía
auxiliar, generalmente para hacer circular un fluido y para mantener un control
sobre el modo en el que dicho fluido trabaja.
Un ejemplo de estos sistemas son las ya extendidas instalaciones solares tér-
micas para ACS, obligatorias según la Exigencia Básica HE4 del Código Técnico
de la Edificación de 2007.
Por su parte, los sistemas pasivos obtienen ganancia por el propio diseño del
edificio, se puede decir que funcionan «por estar ahí», sin necesidad de aportarles
una energía auxiliar para hacerlos funcionar13.
Las siguientes figuras muestran ambos sistemas de captación solar:

Sistemas pasivos Sistemas activos


(ventanas y otros) (captador para calentamiento
de lecho de grava)

a) b)

FIGURA 6.9. a) Sistemas pasivos. b) Sistemas activos.

12. Agua caliente sanitaria.


13. En el caso de dispositivos móviles de control o accionamiento, no se tiene en cuenta esta ener-
gía auxiliar, puesto que solo es precisa para situar el elemento en su posición pasiva de funciona-
miento y no de forma continuada.
Arquitectura bioclimática 295

6.3.1.3. Tipos de sistemas pasivos. Ganancias directas e indirectas


Pasaremos a continuación a describir los sistemas pasivos de captación solar,
es decir, aquellos que permiten obtener provecho de la energía solar, sin necesidad
de utilizar un fluido en movimiento que consume energía auxiliar (aunque solo sea
para mover dicho fluido).
Estos sistemas deben aparecer incluidos en el diseño del edificio desde su fase
más temprana, puesto que de este modo mejora su integración arquitectónica y dis-
minuye su coste.
Un ejemplo de dichos sistemas se muestra en la figura 6.9.a mostrada ante-
riormente, que refleja el comportamiento de un edificio en el cual se produce una
captación de radiación solar, que queda acumulada en la masa presente en diversos
puntos como muros y forjados y además una radiación nocturna desde el propio
edificio hacia el cielo, que permite rebajar la temperatura en caso de que así se haya
especificado en el diseño.
Las ganancias solares obtenidas se pueden clasificar en dos tipos principales,
dependiendo del modo en el que la radiación penetra en los espacios de la vivienda.
Estos dos tipos son:
 Ganancias directas. La radiación incide directamente en las estancias a
través de los huecos en las fachadas.
 Ganancias indirectas. La radiación incide sobre la superficie de algún ele-
mento opaco, que almacena la energía para posteriormente transmitirla
hacia los espacios interiores.
La siguiente figura ilustra estos conceptos:

Ganancias directas e indirectas

Vidrio Invernadero

FIGURA 6.10. Ganancias directas e indirectas.

La ilustración de la izquierda muestra un ejemplo de ganancia directa a través


de una ventana orientada hacia el Sol. Por su parte, las otras dos figuras explican dos
modos distintos de captación de ganancias indirectas.
296 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

El de la figura central es un elemento conocido como muro Trombe, que pre-


senta un cristal delante del muro, de forma que el aire caliente presente entre ambos
es introducido a través del muro, hasta el interior.
La figura de la derecha es un elemento más común como es un invernadero o
galería acristalada. Aquí la radiación incide sobre el muro, que introduce la energía
en el espacio posterior con un cierto retraso.

6.3.1.3.1. Análisis de los elementos de ganancias directas


Las ventanas son los elementos más eficaces y económicos (pese a no ser ba-
ratas) a la hora de obtener buenos resultados en arquitectura solar. Su temperatura
de trabajo habitual es la temperatura ambiente, entre 15 y 27ºC.
Dada la dificultad de su regulación, se debe combinar este elemento con la pre-
sencia de una masa que permita la acumulación de energía, como puede ser el pro-
pio suelo o las paredes de la estancia en la que se sitúa la ventana.
De este modo, los beneficios energéticos de esta radiación no son simplemente
un aumento inmediato de la temperatura, sino que se pueden repartir en el tiempo
(aun con poco margen y de una forma difícil de calcular y regular).
Por otra parte, presentan también algunos inconvenientes como la posibilidad
de deslumbramiento interior (por ejemplo, para ver la televisión puede ser necesa-
rio bajar la persiana) o que, en general, no es aconsejable que los muebles se ca-
lienten mucho debido a la radiación solar directa.

Influencia de los vidrios


Es importante realizar un análisis de los vidrios y sus propiedades, dado que son
el vehículo a través del cual la radiación es captada en el edificio.

Ext. Int. Ext. Int. Ext. Int.

100 100 100


84 45 48

5 39
8
Vidrio Vidrio Vidrio
claro absorbente reflectante

FIGURA 6.11. Propiedades ópticas según el tipo de vidrio.


Arquitectura bioclimática 297

Según sus propiedades ópticas, distinguiremos tres tipos de vidrios, el vidrio


claro (el común), el absorbente y el reflectante, cuyas características ópticas se
muestran en la figura 6.11.
Mediante el conocimiento de estas propiedades, el diseñador podrá actuar sobre
el diseño, teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos las ventanas presentan
doble vidrio con una cámara de aire intercalada, lo que da origen a una disminución
de su transmitancia total, como se muestra en la figura siguiente:

100

12,5
76

66

11,5

10

FIGURA 6.12. Propiedades del vidrio doble.

Otro factor a tener en cuenta es el ángulo de incidencia de la radiación solar sobre


el vidrio, que modifica su transmitancia, t, según se aprecia en la siguiente figura:

1,0
0,9
0,8
0,7
Transmitancia

0,6
0,5
0,4
0,3
0,2
0,1
0
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90
Ángulo incidencia

FIGURA 6.13. Variación de t según el ángulo de incidencia respecto a la normal.


298 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Finalmente, se debe considerar un último aspecto energético en el edificio, rela-


cionado con sus huecos, como es su transmisividad térmica. Esta depende funda-
mentalmente del número de láminas de vidrio que posee y del tipo de carpintería.
Además, se diferencian las ventanas de carpintería simple o doble (doble ven-
tana). Los valores de transmisividad para distintas configuraciones aparecen en la
tabla 6.2. Estos valores son orientativos y varían en función del espesor de la cámara
de aire presente en los vidrios múltiples:
Coeficientes útiles de transmisión térmica de ventanas
(W/m2 ºC)
1 carpintería o ventana
Tipos de vidrio Metal Madera
Tipo de vidrio Vidrio sencillo 5,8 5,0
doble vidrio 4,0 3,1
2 carpinterías o ventanas (Interior/exterior)
Interior/exterior Metal/metal Metal/madera Madera/metal Madera/madera
Tipo de vidrio sencillo/sencillo 3,0 2,8 2,8 2,6
sencillo/doble 2,4 2,1 2,3 2,0
doble/sencillo 2,4 2,3 2,1 2,0
doble/doble 2,1 1,8 1,8 1,6

TABLA 6.2. Coeficiente de transmisión térmica de ventanas.

Estrategias a adoptar para el aprovechamiento de la ganancia directa


Como ya se ha indicado anteriormente, el empleo de huecos de captación para la
obtención de ganancia solar directa debe ir combinado con suelos y paredes que ejer-
zan el efecto de acumulación requerido. Algunas de ellas se muestran en la figura 6.14.

FIGURA 6.14. Estrategias de acumulación de ganancia directa.


Arquitectura bioclimática 299

En la figura 6.14, el diseño obtiene ganancia en ambas estancias, que poseen


la masa de acumulación en los lugares correctos de acuerdo con la incidencia de la
radiación que reciben.
El caso inferior, que tan solo presenta radiación y acumulación en una estan-
cia, presenta un sistema de intercambio de aire permitiendo introducir el aire más
caliente desde el espacio soleado a la habitación contigua.
La disposición de las ventanas también varía en función de las necesidades de
radiación del edificio. Las diversas posiciones de los huecos, en ventanas típicas, en
lucernarios o disponiendo atrios aparecen en la figura 6.15:

FIGURA 6.15. Distintas configuraciones de huecos.

Existen otras estrategias encaminadas en este caso, además, a evitar que la pre-
sencia de huecos produzca captación solar en verano, precisamente en el momento
en el que esta no es deseable debido a los sobrecalentamientos y aumentos de ne-
cesidades de refrigeración que produce.
Las soluciones más empleadas para evitar estos problemas son la presencia de
vegetación de hoja caduca y la colocación de protecciones solares del tipo de ale-
ros y similares. Ambas se muestran a continuación:
300 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Sombreamiento estival mediante árboles de hoja caduca

Sombreamiento mediante aleros y porches con plantas trepadoras

FIGURA 6.16. Modos distintos de sombreamiento.

El dimensionamiento correcto de los aleros es primordial dado que permite ob-


tener ganancia a través de la ventana en invierno, ya que el Sol describe una trayec-
toria de menor altura, y evitarla en verano cuando la trayectoria solar es más alta.
Por otro lado, existen ciertas recomendaciones para calcular el área de huecos
en función de la temperatura y de la superficie de la estancia a calentar. Como apro-
ximación se muestran los siguientes valores permiten un acercamiento al óptimo en
la tabla 6.3:
Arquitectura bioclimática 301

Relación
Temperatura hueco/estancia
Entre 5 y 7ºC 0,10 - 0,12
Entre 2 y 5ºC 0,18 - 0,22
Entre 0 y 2ºC 0,22 - 0,26
Entre i2 y 0ºC 0,27 - 0,35
Entre i5 y i2ºC 0,35 - 0,45

TABLA 6.3. Valores óptimos de área de hueco para cada rango de temperaturas.

Para una optimización del área de huecos se pueden emplear programas de di-
seño energético de edificios. La siguiente figura muestra los resultados obtenidos
con el software METEO del Grupo de Energía y Edificación de la Universidad de
Zaragoza, al medir el consumo de calefacción de una determinada zona en función
de su porcentaje de área acristalada en una fachada Sur:

FIGURA 6.17. Optimización de área acristalada obtenida con METEO. Fuente: GEE.

En el caso de este edificio (que posee una determinada configuración), el óp-


timo de ahorro energético se obtiene con un 55% de acristalamiento en fachada Sur,
reduciendo los consumos de calefacción en más de un 60% respecto de la peor con-
figuración (que no aprovecha en absoluto ganancias solares).

6.3.1.3.2. Análisis de los elementos de ganancias indirectas


Existen diversos métodos constructivos para obtener ganancias indirectas en ar-
quitectura bioclimática. Los dos más comunes son el muro Trombe y los inverna-
deros, que se muestran en la figura 6.18:
302 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

FIGURA 6.18. Esquema de funcionamiento de muro Trombe e invernadero.

El funcionamiento de estos elementos se detalla en las páginas siguientes.

Funcionamiento de un muro Trombe


El muro Trombe consiste en un muro másico colocado detrás de un vidrio trans-
parente, de modo que se produce un efecto invernadero en el estrecho espacio entre
ambos. La figura 6.19 muestra los movimientos de aire que tienen lugar en esta
configuración, según sea aire caliente o aire más frío.

FIGURA 6.19. Movimientos de aire en un muro Trombe.


Arquitectura bioclimática 303

Como puede apreciarse, la energía penetra en la estancia de dos formas, la pri-


mera es por flujo directo de aire, por convección natural. El aire caliente presente
entre el vidrio y el muro fluye hacia el espacio interior por los huecos presentes en
la parte superior.
Del mismo modo, el aire más frío del interior pasa al espacio exterior y se ca-
lienta. Este espacio exterior presenta unas pérdidas de aire caliente al exterior.
La segunda forma que presenta este sistema para introducir aire caliente en la
estancia es a través del muro, lo que permite conseguir un cierto retraso en esta en-
trega de energía, aumentando la eficiencia del sistema (entregará la energía cuando
hace más falta y no en las horas más calurosas) a la vez que permite al diseñador
una cierta capacidad de regulación del sistema en cuanto a dicho retraso, que de-
pende de las características del muro.
Este retraso suele ser de entre 6 y 8 horas, de forma que el pico de la onda de
temperatura llega a la estancia interior con ese retraso respecto del momento en el
que se ha producido en el exterior.
La temperatura de trabajo de un muro Trombe oscila en la horquilla entre 50 y
70ºC. Esto puede producir problemas de sobrecalentamiento en verano, por lo que
se le debe dotar de las protecciones solares (aleros) adecuadas de forma que no
estén soleadas en verano.
Por otro lado, conviene diseñar la practicabilidad de este sistema, es decir, per-
mitir su apertura total o parcial en la época estival.
Como problema a la hora de aplicar este sistema a un edificio, se debe reseñar
el hecho de que se trata de un muro pesado (se carga a la estructura) y con un color
oscuro que puede no ser aceptado visualmente en algún caso.
A continuación se trazan unas breves pinceladas acerca de criterios de diseño
para estos muros:
 Se colocarán aproximadamente entre 0,3 y 0,8 m2 de muro por cada m2 de
superficie interior a calefactar.
 La superficie del muro másico debe presentar un color oscuro y una tex-
tura rugosa para facilitar la captación de la radiación solar.
 El muro másico debe presentar un espesor entre 20 y 25 cm (por ejemplo,
de termoarcilla).
 La cámara de aire ronda los 10 cm.
 Los orificios de circulación del aire representan menos del 10% de la su-
perficie total del muro y permiten su cierre para evitar la recirculación
nocturna, que produce efectos contrarios al deseado.
 Se deben diseñar las protecciones solares, como ya se ha comentado.
 El retraso producido con estas condiciones oscilará entre 6 y 8 horas.
La siguiente figura muestra un muro Trombe colocado en un edificio:
304 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

FIGURA 6.20. Ejemplo de muro Trombe (Edificio Proyecto hombre). Fuente: GEE.

Funcionamiento de un invernadero
Un invernadero consiste en una galería acristalada, separada de las estancias in-
teriores por un muro másico de color oscuro. La radiación recibida incrementa la
temperatura en esta galería, acumulándose en el muro másico y penetrando en los
espacios interiores con el retraso correspondiente.
Las temperaturas de trabajo (en invierno) son de aproximadamente 30ºC du-
rante el día y entre 5 y 16ºC durante la noche. En verano se pueden alcanzar tem-
peraturas altísimas, por lo que se deben colocar protecciones solares.
Los criterios de diseño de este elemento se ven a continuación:
 Se colocarán entre 0,1 y 0,5 m2 de acristalamiento por cada m2 de super-
ficie a calefactar, habiendo además entre 0,6 y 1,6 m2 de superficie acris-
talada por cada m2 de suelo del invernadero.
 La superficie del muro másico presenta un color oscuro y una textura ru-
gosa para facilitar la captación de la radiación solar.
 El muro másico presenta un espesor entre 20 y 25 cm (por ejemplo, de ter-
moarcilla).
 Se debe diseñar las protecciones solares, del mismo modo que en el caso
del muro Trombe.
 En el caso de galerías acristaladas incomunicadas con la vivienda, el di-
seño de orificios será:
—Área total de orificios hacia vivienda: 1/6 de la superficie de in-
vernadero (suelo); la abertura superior 1/3 más grande.
Arquitectura bioclimática 305

—Área total de orificios hacia el exterior: 1/6 de la superficie de in-


vernadero (suelo); diferencia de altura > 2 m en ambos.
 Se debe asegurar la practicabilidad (capacidad de apertura) del inverna-
dero en verano.
A continuación, se presentan dos configuraciones diferentes e innovadoras de
invernaderos:

FIGURA 6.21. Invernadero en casa de montaña.

FIGURA 6.22. Invernadero en casa iglú.


306 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

En cualquier caso, el hecho de colocar invernaderos no se restringe a cons-


trucciones especiales, sino al deseo de ahorrar energía en calefacción. Las siguien-
tes figuras muestran ejemplos de construcción de estos elementos en edificios
residenciales típicos como unifamiliares y bloques de viviendas:

FIGURA 6.23. Invernaderos en viviendas unifamiliares.

FIGURA 6.24. Invernaderos en Parque Goya (viviendas unifamiliares). Fuente: GEE, Proyecto P. Goya.
Arquitectura bioclimática 307

FIGURA 6.25. Detalle de invernaderos anteriores en un bloque de viviendas Proyecto Parque Goya.
Fuente: GEE.

En el propio Parque Goya, algunos de cuyos invernaderos se muestran en estas


figuras, se llevó a cabo un proceso de medición de diversas magnitudes relaciona-
das con el confort14, siendo obviamente la temperatura la de mayor importancia.
A continuación se muestra una comparativa entre las temperaturas que tienen
lugar en diversas estancias de dos viviendas, de similar configuración interior, que
presentan fachada principal a Norte y Sur, respectivamente.

(ºC) Temperaturas vivienda norte


40

35

30

25

20

15

10
T.ª sala 1.º D
5 T.ª hab. 1.º D
T.ª exterior
0
06/11/00 07/11/00 08/11/00 09/11/00 10/11/00 11/11/00 12/11/00

FIGURA 6.26. Medidas de temperaturas en la vivienda con fachada principal al Norte. Fuente: GEE, Pro-
yecto P. Goya.

14. A mayor escala, este mismo procedimiento se está realizando también en el barrio de Valdes-
partera, gracias al proyecto europeo Renaissance, <http://renaissance.unizar.es>.
308 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

(ºC) Temperaturas vivienda sur con invernadero


45

40

35

30

25

20

15

10

0
06/11/00 07/11/00 08/11/00 09/11/00 10/11/00 11/11/00 12/11/00

T.ª salón (Sur) T.ª habitación (patio Norte) T.ª invernadero (Sur)
T.ª exterior T.ª cara interior muro (enlucido) T.ª cara exterior muro

FIGURA 6.27. Medidas de temperaturas en la vivienda con fachada principal al Sur. Fuente: GEE, Pro-
yecto P. Goya.

En las figuras anteriores se aprecian varios detalles interesantes:


 La temperatura en el salón, que linda con el invernadero, es claramente su-
perior en el caso de fachada Sur con invernadero.
 Se aprecia con claridad el retraso producido por el muro másico, puesto
que el pico de calor de la cara externa del muro (hasta 40ºC) se produce
a mediodía, mientras que en la cara interna (hasta 25ºC) se produce ya en
las horas nocturnas.
 Debido a este retraso, la temperatura nocturna de la vivienda presenta ba-
jadas menores que en el caso Norte, por lo que los consumos de calefac-
ción para recalentar la vivienda al día siguiente serán menores.
 Debido al reparto de calor por la vivienda (conviene mantener las puer-
tas interiores abiertas), la habitación de la fachada opuesta al invernadero
(Norte) presenta temperaturas mayores que en el caso de fachada princi-
pal al Norte.
La siguiente figura muestra una comparativa de temperaturas en salones de dos
viviendas diferentes, uno en fachada Norte y otro en fachada Sur con invernadero,
junto con los consumos de calefacción de ambas viviendas.
Arquitectura bioclimática 309

Temperaturas (ºC) y calefacción (kWh): viviendas 3A y 3E


(ºC)
35

30
T.ª invierno (Sur)

25
T.ª salón Norte T.ª salón Sur

20

15 11 h
9h
44 kWh
45 kWh T.ª amb.
10 3h
15 kWh

5
cal. N
cal. S
0
25 feb. 12 a.m. 26 feb. 12 a.m. 27 feb. 12 a.m. 28 feb. 12 a.m. 29 feb.
cal.: Calefacción

FIGURA 6.28. Comparativa de temperaturas y consumos de calefacción. Fuente: GEE, Proyecto P. Goya.

Los consumos en la vivienda Norte son diarios y prolongados, mientras que la


vivienda con invernaderos al Sur presenta consumos puntuales e incluso ciertos
días en los que estos no son necesarios, con el consiguiente ahorro.

Posibles inconvenientes a tener en cuenta


Los elementos definidos con anterioridad pueden presentar algunos inconve-
nientes, que pueden evitarse mediante un cuidadoso diseño. Estos problemas son:
 Posibles sobrecalentamientos en zonas con ganancia solar, dependiendo
del correcto diseño de la masa acumuladora y del sistema auxiliar, y del
grado de ocupación (ganancias internas), que puede ser variable. Se debe
asegurar una correcta ventilación de los recintos, así como estudiar la dis-
posición de bloqueos solares estivales.
 Problemas de deslumbramiento en edificios institucionales o comerciales.
Se deben solucionar mediante cálculo de celosías de lamas, técnicas de
captación indirecta, etc.
310 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

 Sombreamientos externos (por edificios cercanos). El tratamiento de cada


edificio debe ser diferenciado según su altura y la del edificio que le arroja
sombra.
 Otros condicionantes urbanísticos, estéticos, etc.

6.3.1.3.3. El papel de la orientación del edificio


Los elementos definidos en los apartados anteriores presuponen la presencia en el
diseño de los edificios de una fachada principal, sobre la que se emplazan mayores super-
ficies acristaladas, así como elementos especiales como muros Trombe o invernaderos.
La siguiente figura 6.29 permite la introducción de algunos conceptos relacio-
nados con los porcentajes de acristalamiento y las orientaciones de los edificios.

Consumo de calefacción en función de la orientación: Zaragoza

100 Aislamiento
90 81,0 Tipo A (Ku1,1)
80 con doble vidrio (Ku3,3)
70
KWh/m2 año

67,6 Aislamiento
60 52,0
50 Tipo B (Ku0,55)
40 33,9 con doble vidrio (Ku3,3)
30 Aislamiento
20 Tipo C (Ku0,29) con doble
22,2
10 vidrio especial (Ku2,4)
0
Coef. K en W/m2 ºC
i180º i150º i120º i90º i60º i30º 0º 30º 60º 90º 120º 150º 180º Temp. int.u20 ºC
0,5 renovaciones/hora
Acristalamiento mínimo y homogéneo
30% de acristalamiento en fachada principal
60% de acristalamiento en fachada principal

Orientación fachada principal


(giro respecto de orientación Sur)
i180ºrNorte i90ºrEste 0ºrSur 90ºrOeste 180ºrNorte

N NE S NO N
E O
SE N SO
O E
S

FIGURA 6.29. Consumos de calefacción en función de nivel de aislamiento, porcentajes de acristala-


miento y orientación. Fuente: GEE, Proyecto P. Goya.
Arquitectura bioclimática 311

Resulta evidente que la magnitud principal en lo relativo a los consumos de


calefacción es el aislamiento de la envolvente, como se pudo comprobar en el ca-
pítulo correspondiente de este libro.
Sin embargo, otros factores como los porcentajes de acristalamiento y la
orientación del edificio influyen de forma importante sobre dichos consumos.
Los ahorros obtenidos son similares en todos los casos, si bien resultan espe-
cialmente relevantes en el caso de un edificio bien aislado, puesto que el por-
centaje de mejora es mayor al haber menores consumos (hasta el 50% en la
figura 6.29).
Dejando el nivel de aislamiento a un lado, conviene analizar el resto de facto-
res, comenzando por la orientación del edificio.
Esta figura 6.29 recoge en su parte inferior, a modo de eje de abscisas, diver-
sas posiciones de un edificio en cuanto a la orientación de su fachada principal, gra-
duadas en función de los grados de giro respecto del Sur.
Como es de esperar, la mejor orientación para esta fachada es el Sur puro, si
bien resultan aceptables desviaciones de hasta 30º en una u otra dirección.
Además, resulta destacable que a mayor porcentaje de acristalamiento de la fa-
chada principal aumentan significativamente los ahorros obtenidos.
En el caso del edificio con todas las fachadas iguales en lo que se refiere a
porcentajes de acristalamiento, es evidente que resultan equivalentes los casos Este
y Oeste, al igual que sucede en los casos Norte y Sur, si bien estos son mejores que
aquellos puesto que se ofrece más superficie al Sol (Sur).
Además de la ganancia directa a través de una ventana orientada al Sol, otros
modos de captación pasiva son el muro Trombe con un vidrio ligeramente sepa-
rado de la pared para dejar una cámar intermedia de aire y la galería, donde la cá-
mara se expande en torno a un metro de modo que en verano el techo de la galería
sombrea el muro interior.

6.3.1.3.4. Acabados de superficies


Resulta obvio que la radiación absorbida por una superficie depende de su
color, siendo de conocimiento general que los colores oscuros poseen una mayor ca-
pacidad de absorción que los colores claros.
La siguiente tabla, procedente del Código Técnico de la Edificación15, mues-
tra (en tanto por uno) la fracción de radiación absorbida en función del color y la
tonalidad de la superficie receptora. Esta propiedad se denomina «absortividad».

15. Se trata de la tabla E.10 de la Exigencia Básica HE1. Su presencia en el CTE se debe a cálcu-
los de absortividad para marcos de ventanas.
312 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Color Claro Medio Oscuro


Blanco 0,20 0,30 -
Amarillo 0,30 0,50 0,70
Beige 0,35 0,55 0,75
Marrón 0,50 0,75 0,92
Rojo 0,65 0,80 0,90
Verde 0,40 0,70 0,88
Azul 0,50 0,80 0,95
Gris 0,40 0,65 -
Negro - 0,96 -

TABLA 6.4. Absortividad de superficies en función de su color y tonalidad.

Otro factor influyente sobre la capacidad de absorción de las superficies es su


textura, puesto que una superficie lisa provocará una mayor reflexión, mientras que
en las superficies rugosas parte de ese reflejo vuelve a incidir sobre el cerramiento.
Por ello, en caso de desear una buena captación, se diseñarán acabados oscu-
ros y rugosos, mientras que en el caso contrario los colores deberán ser claros y los
acabados lisos.
El Plan Parcial de Valdespartera es un ejemplo de exigencias constructivas ba-
sadas en estos criterios, exigiendo acabado oscuro y rugoso en muros másicos y co-
lores claros en fachadas Oeste y cubiertas debido al riesgo de sobrecalentamiento
en estos cerramientos.

6.3.1.4. Sistemas acumulativos pasivos


Debido a la variabilidad climática, no podemos contar con sistemas que nos den
aportes instantáneos, debemos acumular la energía térmica para poder disponer de
ella cuando las condiciones meteorológicas no sean las requeridas para mantener el
confort dentro de una construcción. Por ejemplo, en épocas invernales cuando ano-
chece o está nublado, son ejemplos de situaciones en las que debemos disponer de
una reserva energética.

Algunas formas de acumulación de energía:


 Inercia térmica.La forma más común de acumulación de energía es ca-
lentando o enfriando una masa. La capacidad real acumulativa de un sis-
tema dependerá de la masa térmica:
V : Volumen [m3].
ρ : Densidad [kg/m3].
Ce : Calor específico [kJ/kgK].
Arquitectura bioclimática 313

La energía térmica acumulada dependerá además de la diferencia de tem-


peraturas:
Los fluidos son las sustancias más adecuadas para acumular energía. Den-
tro de un fluido se transporta el calor por convección, repartiéndose uni-
formemente y reduciéndose notablemente las pérdidas. En un muro de
obra el calor pasa de la superficie al interior por conducción, siendo un
proceso mucho más lento. Por ejemplo, esta transferencia puede tomar
hasta nueve horas para un muro de hormigón de 35 cm. Dentro de los
fluidos, el agua es el más adecuado por su densidad y alto calor específico.

Inercia térmica

FIGURA 6.30. Inercia térmica.

 Calor latente. Esta forma de acumulación consiste en utilizar dispositivos


que aprovechan el calor latente que utiliza una sustancia al cambiar de
fase para acumular la energía, que devuelven posteriormente al ambiente
tras volver a su estado inicial.
314 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Algunos elementos de acumulación:


 Muros de agua. En arquitectura bioclimática hay diseñados recipientes
de plástico negro que contienen agua en su interior. Los destinados a in-
terior, suelen ser columnas de agua o muros insertados en una estructura
metálica. A menudo la superficie suele tener surcos o ser rugosa para au-
mentar la superficie de captación.
Los destinados a cubiertas son sacos de plástico fino (cubierta estanque)
anclados a una cubierta metálica que actúa como techo de la estancia a ca-
lefactar. Deben ser tapados por la noche para evitar pérdidas indeseadas
y hacer el sistema más eficiente.
Todos estos sistemas, incluidas las balsas de agua en techo o suelo, re-
quieren de un buen diseño y de buenos materiales que hagan estanco el
sistema, debido a que las pérdidas de agua pueden ser muy engorrosas.

Persiana

Columna de agua

Vidrio

FIGURA 6.31. Columna de agua.


Arquitectura bioclimática 315

Balsa de agua

FIGURA 6.32. Balsa de agua.

 Lechos de grava. Otro sistema de acumulación son los sistemas de grava


enterrada. La acumulación se hace a través de una corriente de aire que
transporta la energía sobrante, que pasa por el lecho de piedra.
En estos casos es muy importante tener grava homogénea en cuanto a ta-
maño y no poner gravas demasiado pequeñas. Ambas situaciones impe-
dirían el paso del aire. Por otro lado no conviene poner gravas demasiado
grandes dado que la superficie de captación sería muy pequeña quedán-
dose frío el núcleo de las piedras.
Cuando dispongamos un lecho de grava vamos a necesitar de sistemas
que transporten la energía al lecho de grava, y que posteriormente la de-
vuelvan. Por tanto, este es un sistema que corresponde esencialmente a los
sistemas activos, pero dadas sus características, más asociadas a los sis-
temas pasivos, es normalmente englobada en este grupo.
316 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

FIGURA 6.33. Lecho de grava.

FIGURA 6.34. Lecho de grava junto a invernadero.

6.3.1.5. Sistemas de distribución pasivos


A la hora de diseñar un edificio, no solo se debe plantear la captación y la acu-
mulación de energía, sino que es importante pensar cómo va a estar esta energía
distribuida entre los distintos espacios, o cómo distribuir los espacios para que no
sea necesario suministrar energía.
Lo más adecuado es tener el máximo número de espacios habitables al Sur,
pero no siempre va a ser posible. Si tenemos que elegir una determinada distribu-
ción los espacios con más horas de habitabilidad diurna deberán estar situados en
la cara Sur, los espacios de ocupación momentánea (cocinas, baños, etc.) y noc-
turna (dormitorios...) deberán colocarse en la cara Norte. Los espacios tampón de-
berán colocarse también en la cara más fría (escaleras, huecos de ascensores,etc.).
Arquitectura bioclimática 317

Una vez distribuida la prioridad de espacios habitables deberá ser considerada


la posibilidad de transmisión de flujos de calor entre los distintos espacios. Una so-
lución muy sencilla es hacerlo pasar a través de las puertas, en ese caso es aconse-
jable hacer puertas lo más cercanas al techo posible.
Otros sistemas de distribución de la energía funcionan por aberturas entre los
muros que favorecen la convección natural entre los espacios.

6.3.1.6. Sistemas activos de captación y distribución


Además de los colectores solares para calentamiento de agua, ya estudiados, y
los sistemas de bomba de calor geotérmica que se verán después, podemos citar los
sistemas de captación de energía mediante colectores de aire.

Sistemas de colectores de aire


Un sistema de calefacción por colectores de aire está basado en un revesti-
miento metálico que es instalado en la cara Sur del edificio.

Ventilación Distribución

El aire exterior se calienta al pasar


Pérdidas por el absorbedor
en el muro
por el aire entrante Hueco
Aire

Espacio
bajo presión negativa
Aire

Absorvedor solar
Hoja protectora viento

FIGURA 6.35. Esquema de funcionamiento de los colectores de aire.


318 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

FIGURA 6.36. Sistemas de colectores de aire.

El aire externo es succionado a través de pequeñas aberturas en los colectores


y es calentado al atravesar el revestimiento metálico. Ventiladores localizados en la
parte superior de la pared crean una presión negativa en la cavidad entre el reves-
timiento y la pared, y el aire se eleva. Posteriormente el aire es conducido al venti-
lador más cercano y distribuido por el edificio.

6.3.2. Refrigeración
La tendencia de los últimos quince años muestra un aumento continuado de
los sistemas de aire acondicionado. El crecimiento medio ha sido de aproximada-
mente un 25% al año que asciende a un 40% si consideramos los últimos cinco
años. Esto significa que el consumo de energía debido al aire acondicionado se
duplica cada dos años. Pasa de representar un 0,1% del consumo familiar en 1995
a una cifra de dos dígitos en pocos años. Un incremento alarmante, especialmente
si consideramos la baja eficiencia de estos aparatos. No es pues de extrañar que los
picos de consumo en los últimos años han coincidido con los días más calurosos
de verano.
Es necesario incorporar soluciones para satisfacer las condiciones de confort
durante el verano y, a la vez, reducir la demanda energética, lo cual supone la uti-
lización de sistemas activos y pasivos trabajando coordinadamente y que además
impliquen que los aportes de energía, en caso necesario, se hagan a partir de ener-
gías renovables. Los sistemas pasivos reducirán la demanda de energía mientras
que los sistemas activos garantizarán las condiciones de confort higroscópico con
bajo consumo energético.
Combinar ambos efectos: reducción de la demanda y actuación apoyada en el
uso de renovables es una alternativa que empieza construyéndose en la fase de di-
seño urbanístico, creando y, posteriormente, gestionando el microclima y se com-
pleta incorporando al edificio elementos específicos ya sean activos o pasivos.
Arquitectura bioclimática 319

En lo que sigue revisaremos objetivos y criterios básicos que permitan reducir


la demanda de refrigeración para pasar a continuación a aquellas actuaciones más
específicas como la chimenea solar, la refrigeración evaporativa y otras.

Objetivo central
Conseguir condiciones de confort en el edificio sin necesidad de acondiciona-
miento de aire mediante sistemas mecánicos.
Para posibilitar esta opción podemos considerar algunos criterios básicos:

Criterios de partida
Para reducir o anular la necesidad de refrigeración mecánica podemos consi-
derar algunas medidas básicas como:
 Ampliar la zona de confort hacia T más altas.
 Reducir al máximo la ganancia solar directa y difusa sobre aberturas.
 Reducir la transferencia de calor por cerramientos opacos.
 Reducir/eliminar infiltraciones de aire cuando Text > Tint.
 Favorecer la ventilación cuando Text < Tint.
Comentaremos brevemente los distintos puntos:

Ampliar la zona de confort hacia T más altas


Revisaremos previamente algunos de los conceptos vistos sobre confort, ana-
lizando en el diagrama de zonas las situaciones de disconfort y los procesos que
permiten suavizarlas.

Disconfort

80%
60%

50%

10%

5%
4%

i2 i1,5 i1 i0,5 0 0,5 1 1,5 2

FIGURA 6.37. Población y nivel de disconfort (en abscisas se recoge el nivel de sensación de frío o calor
según Fanger).
320 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Empecemos recordando que el confort es un concepto subjetivo con raíces cul-


turales y sociales que solamente puede ser evaluado de una manera estadística. Así
sucede que, como muestra la figura 6.37, no es posible encontrar unas condiciones
que sean consideradas de confort para un 100% de la población consultada.
Si trasladamos a un diagrama psicrométrico las condiciones higrotérmicas que
suponen confort para un 90% de usuarios potenciales obtenemos una definición
gráfica más manejable y que aparece recogida en la figura 6.38.
En esta figura se muestran las condiciones de confort para un 90% de pobla-
ción (zona sólida en gris oscuro) para unas determinadas condiciones de actividad,
vestimenta y velocidad de viento. Como se ve en el estudio sobre clima y confort,
este, sin olvidar el carácter subjetivo, es función de un conjunto de variables entre
las que destaca la T de bulbo seco, el % de humedad relativa, la velocidad del viento,
el nivel de vestido (unidad: clo que corresponde a una vestimenta de traje simple)
y actividad metabólica (unidad: met que corresponde al gasto metabólico de una ac-
tividad suave como estar sentado o paseando. Esta actividad supone entre 120 y
140 W de potencia y un consumo de unas 2.000-2.400 kcal/día).

Humedadad relativa (%)


Vestido: 0-9 clo 0-9 clo
5
Velocidad del viento: 0-1 msi1 0-5 msi1 100
80
Actividad: 1-0 met 1-0 met
50

4
Zona de confort
para el 70% de la población

Zona de confort Disconfort


Presión de vapor

para el 90% de la población 3

Confort
1 20
2
0,5
Disconfort
i0,5 1
i1 1
0,5
Índice
i0,5 de Fanger
i1
0
i5 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45
Temperatura (ºC)

FIGURA 6.38. Diferentes configuraciones del espacio de confort (explicación en el texto).


Arquitectura bioclimática 321

La gráfica recoge dos situaciones que difieren solamente en la velocidad del


aire 0,1 m/s ó 0,5 m/s, y las zonas delimitadas para cada situación corresponden a
un nivel de aceptación del 90% de la población (zona gris oscura) y del 70% de la
población (ampliación de la zona anterior con las zonas en gris claro) para viento
de 0,1m/s. La zona señalada por la línea discontinua inferior (90% de la población)
y la ampliación marcada por la línea continua a cada lado de la anterior (70% de la
población) para viento de 0,5 m/s. Los límites de las zonas se corresponden con los
valores i1/1 y i0,5/0,5 que propone Fanger para zonas frías en su clasificación de
sensación desde frío (i3) a caluroso (3).
De la gráfica y los comentarios se desprenden dos consideraciones sumamente
importantes al objeto de este capítulo:
 La existencia no de una determinada condición de confort, por ej., 20ºC
y 55% de humedad relativa, sino de todo un espacio en el diagrama psi-
crométrico que permite un conjunto de condiciones ambientales clara-
mente más amplio que las anteriores que podríamos considerar como
parámetros de diseño para determinados equipos.
 El efecto causado por el viento (en realidad suave movimiento del aire en
los casos señalados) que permite desplazar la zona de confort hacia tem-
peraturas más elevadas. Este es un efecto que se comprueba fácilmente
cuando, en la playa, son soportables temperaturas sol-aire elevadas gra-
cias a la brisa existente. Si al desplazarnos, quedamos al abrigo de una
duna, aparece de inmediato el calor sofocante.
La figura 6.39 muestra las zonas de confort para una serie de condiciones dadas
en la Tabla 6.5 y correspondiendo al 80% de la población.

Velocidad
aire Actividad
Clo (met)
(m/s)
0,6 0,1 1
0,6 0,5 1
0,9 0,1 1
0,9 0,5 1

TABLA 6.5.Condiciones para las zonas de confort de la figura 6.39.

Si se tienen en cuenta las siguientes consideraciones:


 La actividad en una vivienda no suele superar el valor de 1 met.
 En los meses calurosos la vestimenta está más cerca del valor 0,6 o infe-
rior que del valor 0,9.
322 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Presión
de vapor
100 0,030
Calma (0 en la escala Beaufort): hasta 0,45 m/s 5
Aire calmo (1 en la escala Beaufort): v u 0,45 a 1,34 m/s 30 ºC 0,95 0,028
Brisa ligera (2 en la escala Beaufort): v u 1,7 a 3 m/s
0,026
80
0,90 0,024

Humedad específica kg agua/kg aire seco


4
70 0,022
Clo V. aire Activ.
60 0,020

) do
ºC e
n ( úm
ió o h 0,6 0,5 1 0,018
3
rac ulb

0,016
20 ºC
atu e b

0,9 0,5 1
es ad

0,014
o d atur

30 0,012
r
pe

0,6 0,1 1 2
m

0,010
Te

20 10 ºC
0,008
0,9 0,1 1
Rangos de confort 0,006
para el 80% de la población 1
0,004
0,80
0,002
i10 ºC
0,000
i10 0 10 20 30 40 50
Temperatura de bulbo seco (ºC)

FIGURA 6.39. Zonas de confort para las condiciones de la tabla 6.5.

30
En el mes de julio
solo un 3% de temperaturas
25 superó los 28 ºC

20
(ºC)

15

10

5 Frecuencia de temperaturas
(valores medios horarios
del mes de julio-01)
0
0 50 100 150 200 250 (h)

FIGURA 6.40. Temperaturas registradas en una vivienda de Parque Goya en condiciones de uso sin re-
frigeración mecánica. Fuente: GEE, Proyecto P. Goya.
Arquitectura bioclimática 323

 Un ventilador de techo en la velocidad más baja produce una impulsión


de aire con una velocidad que supera 1m/s en su zona de influencia. Pa-
rece razonable considerar que para la mayor parte de la población pueden
considerarse condiciones de confort, para humedades en torno al 50% o
inferiores, incluso para temperaturas en el rango 25-30ºC si se da el apoyo
de un simple ventilador de techo.
Un claro objetivo del diseño bioclimático será, así, conseguir temperaturas en
la vivienda que estén en la banda 24-28ºC, con unas pocas en la banda 28-32ºC,
situación que se produce en Parque Goya como recoge la figura 6.40 con los resul-
tados del seguimiento realizado en esta urbanización a lo largo de dos años.

Reducir al máximo la ganancia solar directa y difusa sobre aberturas


Es la ganancia solar directa la que nos interesa evitar en incidencia sobre los
espacios vidriados, pues supone en torno al 80/90% de la radiación total en un día
claro con valores medios de humedad relativa.

Reducir la transferencia por cerramientos opacos


Este objetivo precisa del concepto de temperatura sol-aire: Temperatura efec-
tiva de un muro sobre el que incide la radiación solar.
Un sencillo cálculo permitirá comprobar la importancia de este concepto tem-
peratura sol-aire. Para ello, consideraremos un muro con las siguientes características:
 Coeficiente de absortancia de la pintura en la pared α u 0,85 (color os-
curo absorbente).
 Resistencia superficial exterior para verano16: Rse u 0,05 m2 K / W.
 Temperatura ambiente en verano Text u 30 °C.
 Radiación solar incidente media en verano, a mediodía para la latitud 41º
N, sobre plano vertical I u 480 W/m2.
Utilizando la expresión (Tsa) u Text c I • α • Rse para la temperatura sol-aire
en verano, tendremos, en la pared descrita arriba, para una hora intermedia como las
10 h TSV, sobre la pared orientada al sur:

Tsa u 30 °C c 480 W/m2 • 0,85 • 0,05 m2 K / W u 50,4 °C

16. LÍDER asigna una Rse u 0,04 m2 K / W, independientemente de condiciones superficiales y


de ambiente.
324 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Si sobre este muro se aplica una pintura de color claro (véase Tabla 1 de este
tema), el valor de su coeficiente de absorción α disminuirá hasta 0,20, y el valor de
la Tsa también disminuirá:

Tsa u 30 °C c 480 W/m2 • 0,20 • 0,05 m2 K / W u 34,8 °C

obteniendo una disminución de casi 17°C solo por cambiar el color superficial,
con lo que la transferencia al interior a través del cerramiento se reducirá a casi la
tercera parte si la T interior es 25ºC (ΔT = 9,8ºC frente a los 25,4ºC previo).
Es evidente que sobre fachadas oscuras debe provocarse un sombreamiento
mediante aleros aunque su importancia sea menor que en el caso de vidrios.
El fenómeno señalado se agrava para una cubierta por dos factores, en primer
lugar, en verano la radiación solar incidente sobre superficies horizontales o con
pequeña inclinación es superior a la incidente sobre plano vertical (en Zaragoza,
un día medio de verano supone doble radiación). Por otro lado, el color de estas su-
perficies (y su inercia térmica) presenta también propiedades muy negativas, pu-
diendo llegar la Tsa a valores hasta de 70 °C sobre todo en superficies protegidas
por muretes que reduzcan la aireación superficial.
Al efecto negativo de transferencia térmica, que se puede paliar con cámara
ventilada sobre forjado aislado, se añade el deterioro de los materiales constructi-
vos, en particular telas asfálticas y similares.

Reducir/eliminar infiltraciones si Text > Tint y favorecer la ventilación si Text < Tint
En los meses calurosos las infiltraciones y ventilación cuando Text > Tint tienen
un efecto negativo casi simétrico al que tienen en invierno. En verano los aportes
producen la necesidad de refrigerar el aire ingresado y son proporcionales a la di-
ferencia TextiTint, mientras que en invierno hay que calefactar con una energía pro-
porcional a la diferencia TintiText.
La nueva normativa sobre calidad del aire hace inviable la anulación de la en-
trada de aire exterior por lo que conseguir que este no alcance temperaturas exce-
sivas es un primer objetivo que puede alcanzarse, en cierta medida, por actuaciones
sobre el microclima como se comentará en la siguiente sección.
La renovación citada es beneficiosa en verano cuando el aire exterior tiene una
T inferior a la T interior, lo que suele ocurrir en el periodo nocturno. Cuando es así
procede ventilar con generosidad lo que se consigue mejor en una vivienda con
doble fachada que facilite la ventilación cruzada. Si el diseño del edificio no acom-
paña o para las situaciones de bochorno con calma total, es interesante recurrir a la
ventilación forzada. Este apoyo puede ser también necesario cuando el ruido noc-
turno supere los niveles de confort auditivo.
Arquitectura bioclimática 325

Actuaciones para facilitar el confort


Consideraremos una serie de actuaciones básicas cara a una adecuada aplica-
ción de los criterios anteriores. Estas actuaciones son sobre:
 El microclima exterior.
 El edificio.
— Masa del edificio.
— Caracterización de las aberturas (control solar).
— Caracterización de los cerramientos opacos (aislamiento térmico).
 Ganancias internas y usuarios.
 La ventilación.
 Forma del edificio.
 Caracterización de las aberturas.
 Actuaciones específicas de apoyo.
De manera no exhaustiva:

El microclima exterior
Aspectos fundamentales a considerar en el microclima exterior son: vegetación,
humedad, albedo y radiación difusa, entre otros. Los efectos de la vegetación, de la
densidad edificatoria, asfaltos y otros quedan patentes en los ejemplos siguientes:
Santamouris y Asimakopoulos presentan en Passive Cooling of Buildings (ed.
James and James,1997), diversos efectos en el microclima consecuencia de las ca-
racterísticas del urbanismo de la zona. Nos parece muy interesante la correlación
que se puede obtener del análisis de datos que muestran la dispersión de los valo-
res de Tzs -Tzu (Temperatura en zonas suburbanas de Atenas - Temperatura en la
zona urbana) frente a Tzu, aunque sea solo válida para la situación analizada, ya que
muestra de modo dramático la importancia del entorno físico para la temperatura del
aire exterior. Ya se ha visto que si reducimos la T del aire exterior actuamos positi-
vamente sobre las transferencias térmicas al interior y sobre las opciones de venti-
lación. Para la nube de puntos extraída de los datos originales para 12 áreas
suburbanas de Atenas, se obtiene una correlación grosera del tipo:

Tzs u (Tzu / 4 c 15) ºC

que implica que para 40ºC y más, en el centro urbano de Atenas, se obtienen hasta
15ºC menos en las áreas suburbanas. Así, en condiciones idóneas de vegetación, hu-
medad y albedo la T del aire exterior puede ser muy adecuada para facilitar el con-
fort siempre que no haya aportes solares directos sobre la vivienda.
326 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Otro efecto claro de la importancia de condiciones externas moduladas ade-


cuadamente es el centro de formación Mont Cenis (Alemania, 1997), en el que se
crea una envolvente con un marcado efecto en la T del aire interior (27ºC para 32ºC
exterior) que define el microclima que ven los edificios. La figura 6.41 muestra el
interior del centro y el perfil de temperaturas interior y exterior para un día de verano.

T (ºC) Temperatura de la envolvente en verano


34
32
Aire exterior
30
28
26
24 Envolvente
22
20
18 Aire interior
16
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
t (horas)

FIGURA 6.41. Centro Mont Cenis y envolvente del mismo.

Como muestra la evolución de temperaturas del aire exterior e interior, este no


llega a 28ºC cuando en el exterior se alcanzan los 32ºC.

El edificio
Un primer aspecto es considerar la inercia térmica del edificio que puede con-
siderarse proporcional a la capacidad calorífica media de los cerramientos que es,
a su vez, para materiales constructivos típicos (hormigones, cerámica y similar)
Arquitectura bioclimática 327

proporcional a la densidad. Por ello, se utiliza como sinónimo el concepto de masa


térmica que, de forma simple, podemos considerar igual ∑ mi • ci siendo ci el calor
específico de los materiales del edificio.

La masa del edificio


Un edificio con elevada masa térmica (baja o nula presencia de muros ligeros
en cerramientos exteriores e interiores) produce un efecto positivo sobre la distri-
bución de la energía incidente de modo que la Tint se modula con una variación dia-
ria 3 ó 4 ºC inferior a la variación exterior (figura 6.42).

Evolución de la temperatura interior de una vivienda


30

25
Temperatura (ºC)

3-3,5 ºC

20
Tm: 19 ºC

15
Baja inercia
Alta inercia
10
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
Hora

FIGURA 6.42. Efecto de la inercia térmica en la T.ª interior. Fuente: GEE.

Caracterización de las aberturas (control solar)


Un segundo aspecto de gran importancia es el control solar de modo que la ra-
diación directa, en días claros y para ambientes con humedad relativa lejos de la
saturación, representa el 80-90% de la radiación total. Así, si eliminamos la ra-
diación directa de las aberturas mediante aleros sombreantes en verano, reduci-
mos drásticamente los aportes directos dejando solo las transferencias a través de
cerramientos opacos y por infiltración/ventilación como causa de una posible ele-
vación de la T interior. Para ello bastará con colocar algún tipo de protección como
los aleros de la figura 6.43 siempre que estemos en una orientación Sur. Así como
la orientación de la abertura se mueve hacia azimuts Este u Oeste la eliminación
de la radiación directa se hace más difícil y debe analizarse utilizando cartas sola-
res o algún programa como METEO o URSOS17 que proporcione un análisis ade-
cuado de sombreamientos.

17. GEE proporciona estos programas gratuitamente. Disponible en: <www.gee.unizar.es>.


328 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Text

TSol-aire Difusa
(DirectacDifusa)

FIGURA 6.43. Papel de los aleros. Fuente: GEE.

Caracterización de los cerramientos opacos (aislamiento térmico)


Una mejora en el aislamiento térmico de los cerramientos es una medida efi-
caz siempre que la T int se mantenga siempre por debajo de la Text ya que, en caso
contrario (por ejemplo, en las horas del crepúsculo si no hemos evitado ganancias
solares y por el desfase debido a la inercia térmica), dificultamos la evacuación de
energía al exterior. En la sección anterior se ha analizado el efecto de la T sol-aire
por lo que, como idea aplicable si la situación es extrema, se puede plantear la con-
veniencia de aleros corridos que den sombra no solo a los huecos sino también al
resto de la fachada orientada al Sur.
Para fachadas orientadas al Este y muy especialmente en las orientadas al
Oeste la solución no son los aleros superiores sino las persianas de tipo veneciano
con lamas verticales.

Ganancias internas y usuarios


Estos dos aspectos son clave y se realimentan uno a otro. Por ejemplo, en co-
cinas orientadas al Sur si no modulamos adecuadamente la ganancia solar pode-
mos tener sobrecalentamientos indeseables incluso en enero, como muestra la
simulación de una vivienda en Valdespartera con cocina al Sur. Parte de estos ex-
cedentes se transfieren a las estancias próximas (salón) con un efecto claramente in-
deseable en verano y menos importante en invierno.
Arquitectura bioclimática 329

Enero
31
29 Cocina Sur
27 Cocina Norte
25 Salón
(Cocina Sur)
23
Salón
21 (Cocina Norte)
19 El sobrecalentamiento
en la cocina afecta
17 también en las
15 estancias contiguas.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24

Agosto
40
38
36
34
32 Cocina Sur
30 Cocina Norte
28
Salón
26 (Cocina Sur)
24
Salón
22 (Cocina Norte)
20
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
a)

b)

FIGURA 6.44. a) Sobrecalentamiento en cocina orientada al Sur sin protección solar. b) Paneles de
opacidad variable dispuestos en la galería para paliar la situación anterior. Edificio en Valdespartera, Pro-
yecto Renaissance. Fuente: GEE.
330 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

La ventilación
Teniendo en cuenta las consideraciones hechas en la sección interior, un obje-
tivo importante es facilitar la ventilación nocturna del edificio y la ventilación de
los espacios captadores de radiación directa como galerías e invernaderos. Para todo
ello consideraremos los puntos Forma del edificio y Caracterización de las aber-
turas, dejando para la siguiente sección un análisis más pormenorizado.

Forma del edificio


Frente a la típica formación de manzana con uno o varios patios interiores de di-
mensiones reducidas, la mejor disposición es la de un edificio con profundidad de 12
a 15 m que permita construir las viviendas con dos orientaciones enfrentadas de modo
que se facilite la ventilación cruzada. Esta configuración permite, para orientaciones
predominantes al Sur, también la localización de espacios captadores como galerías
combinando el doble efecto postivo para ganacias solares y refrigeración pasiva.

Doble fachada
para ventilación
cruzada

Terrazas con 50%


apertura mínima
para ventilación
en verano

FIGURA 6.45. Doble fachada y elementos practicables en galería. Fuente: GEE, Proyecto Renais-
sance.
Arquitectura bioclimática 331

Caracterización de las aberturas


Lo anterior exige que la galería no actúe como tal en verano pues, con cortinas
o sin ellas, la temperatura en el interior podría superar fácilmente los 50ºC. Este
efecto nocivo se evita facilitando la renovación del aire en la galería, es decir, faci-
litando la circulación del aire exterior sin zonas de estancamiento. En diversas nor-
mativas se señala como requisito de estas galerías que sean practicables en al menos
un 50% de su superficie (figura 6.45).
Una práctica solución para el frente de la galería es el empleo de un marco con
triple guía que permite desplazar dos hojas hasta superponerlas con la tercera. Si a
esto se añaden aberturas practicables en los laterales se asegura que el aire de la ga-
lería va a tener una temperatura del aire exterior y una temperatura sol-aire igual asi-
mismo, ya que no habrá radiación directa en la mayor parte de la pared exterior, por
el sombreamiento ofrecido por el techo de la galería.

Actuaciones específicas para asegurar una refrigeración pasiva


Además de las actuaciones recogidas hasta aquí al objeto de facilitar la aplica-
ción de los criterios señalados al principio de la sección, existe una serie de dise-
ños específicos tendentes a proporcionar confort en condiciones en las que no ha
sido posible una solución básica como las contempladas hasta aquí. En la sección
siguiente, bajo el epígrafe de Refrigeración pasiva y natural, se amplían las ya men-
cionadas y se recogen otras actuaciones.

6.3.2.1. Refrigeración pasiva y natural


En el intercambio energético diario entre el edificio, el clima y la tierra sobre la
que se asienta, la situación de sobrecalentamiento en su interior se alcanza en mul-
titud de ocasiones, especialmente en los países mediterráneos. Estas situaciones de
disconfort deben ser tenidas en cuenta durante el proceso de diseño. La modificación
del microclima alrededor del edificio, la prevención de ganancias solares y térmicas
interiores, así como el buen comportamiento pasivo de los materiales ayudan muy
decisivamente a la reducción de las cargas de refrigeración y, por lo tanto, conducen
a una cuantiosa reducción en el uso y la necesidad de los sistemas activos.
El término refrigeración pasiva se aplica a aquellas técnicas destinadas a la pre-
vención de ganancias externas de calor indeseadas en un edificio, o a la disipación
de calor transfiriéndolo a un foco térmico de forma natural, sin la intervención de
componentes mecánicos o aportes energéticos. Asimismo todo aquello que contri-
buya a minimizar las cargas internas.
Las denominación «refrigeración natural» se aplica a los procesos de inter-
cambio térmico por conducción, convección y radiación entre el edificio y un foco
térmico. Los focos térmicos más utilizados son el aire y la tierra.
332 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

6.3.2.1.1. Refrigeración a través del aire: ventilación, torre de viento, chimenea


solar, refrigeración evaporativa, sombreamiento y microclima

a) Ventilación
La ventilación de una estancia proporciona refrigeración a través del recambio
de aire. Para ello es necesario que la temperatura del aire exterior sea menor que la
del aire interior, de otra manera el exceso de ventilación tendría consecuencias ne-
gativas en el confort de los ocupantes.
La ventilación puede asimismo ser necesaria para bajar el contenido de hume-
dad durante el día en climas húmedos. En países mediterráneos la ventilación se uti-
liza principalmente en el periodo nocturno. Las temperaturas nocturnas son menores
de forma que es posible una disipación de calor más efectiva. A este método se le de-
nomina ventilación nocturna. Esta técnica combinada con una alta inercia térmica del
edificio puede permitir mantener frescas las temperaturas internas durante las horas
de máxima radiación diarias. Algunos autores calculan en aproximadamente el 20%
el ahorro en necesidades de refrigeración que se pueden alcanzar.
Para tener un efecto significativo en la reducción de la carga de refrigeración,
la diferencia entre la temperatura nocturna y el interior del edificio debe ser mayor
que 6 ºC mientras que el número de renovaciones de aire debe ser mayor de 2 ó 3.
En este punto debemos subrayar que la normativa americana ASHRAE no reco-
mienda valores de renovación mayores de 0,75-1 para la refrigeración por ventila-
ción en el sector doméstico y oficinas debido al disconfort que la velocidad del aire
pueda causar (a partir de 0,5 m/s la llama de una vela oscila y a partir de 1,5 m/s una
hoja apoyada sobre una mesa puede desprenderse). Algunos edificios públicos con
gran ocupación pueden requerir renovaciones de aire superiores a 40 ó 60 1/h. En
este caso la ventilación será nocturna si la ocupación del edificio es diurna, requi-
riendo sistemas activos para garantizar el movimiento de aire.
Es obvio que cuanto mayores sean las renovaciones de aire del edificio mejo-
res resultados de refrigeración obtendremos, pero ¿qué hace que el aire se mueva?
El aire se mueve debido a una diferencia de presión. Este gradiente de presión puede
estar causado por un fenómeno natural (viento, gradiente de densidad debido a di-
ferencia de temperatura) o sistemas mecánicos, constituyendo en este caso un mé-
todo activo de ventilación.
En este capítulo se estudiarán diferentes posibilidades para proporcionar ventilación:

a.1) Ventilación con abertura única


La ventilación debe ser siempre inferior si las aberturas se encuentran en la misma
fachada. En estas circunstancias y a paridad de área de huecos es siempre preferible tener
más de una abertura a diferentes alturas en vez de tener una única abertura más amplia.
Arquitectura bioclimática 333

Ventilación
A
Debido al viento:
V
Q u 0,025 AV
donde A es la superficie abiera y V es la velocidad del viento.

Debido a diferencias de temperatura, con dos aberturas Te


ε M2
1/2 A1
Q u CdA
(1cε)(1cε2)1/2 ( ΔTgHt
T ) H1
ΔTcTe

ε u A1 /A2, A u A1 cA2
A2
donde Cd es el coeficiente de descarga.

Debido a diferencias de temperatura, con una sola abertura

A ΔTgH2
Q u Cd H2
3 T

FIGURA 6.46. Fórmulas de ventilación con única abertura. Fuente: M. Santamouris et al., 1997, Passive
Cooling of Buildings, pág. 237.

a.2)Ventilación cruzada
La ventilación cruzada es un tipo de ventilación que se ayuda del viento para
generar las renovaciones de aire. Se basa en alinear la entrada y la salida del aire con
la dirección del viento dominante en la zona creando una corriente de aire en el in-
terior de la casa (edificios de doble fachada).
Debido únicamente al viento: V
Qw u Cd Aw V MΔCp A1 A3
1 1 1
u c Ti
Aw2 (A1cA2)2 (A3cA4)2 Cp1 Cp2

Debido únicamente a diferencias de temperatura: A2 A4


Qw u Cd Ab (2ΔθgH1 / T) 0,5

1 1 1
u c Te Ti H1
Ab2 (A1cA3)2 (A2cA4)2
T u 0,5 (TecTi)
Debido conjuntamente a viento y diferencias de temperatura: V
Q u Qb
Te
en el caso de V / (ΔT)0,5 < 0,26 (Ab / Aw)0,5 (H1 / ΔCp)0,5
Q u Qw Cp1 Ti Cp2
en el caso de V / (ΔT)0,5 > 0,26 (Ab / Aw)0,5 (H1 / ΔCp)0,5
ΔT u Ti i Te

FIGURA 6.47. Fórmulas de ventilación cruzada. Fuente: M. Santamouris et al., 1997, Passive Cooling
of Buildings, pág. 238.
334 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

a.3) Torre de viento


Una torre de viento es un sistema que ayuda a la ventilación del edificio apro-
vechando los vientos dominantes de la zona. Existen dos formas básicas de llevar
a cabo esto: capturar el viento o crear una zona de baja presión en la parte superior
de la torre.
El primer grupo de torres de viento se orientan hacia los vientos principales. La
parte de la chimenea que se enfrenta al viento captura el mismo, conduciéndolo
hacia dentro del edificio a través de la chimenea.
El segundo grupo crea un efecto Venturi en la parte superior de la torre, orien-
tando la salida de la chimenea a unos 45º de la dirección del viento.

a) b)

c) d)

FIGURA 6.48. Esquema de los distintos sistemas de ventilación.

a.4) Chimenea solar


Una chimenea solar tiene como objetivo generar movimiento del aire del inte-
rior del edificio hacia el exterior. Las chimeneas solares usan el Sol para calentar la
superficie interna de la chimenea. Las fuerzas de flotabilidad debidas a la diferen-
cia de temperaturas crean un flujo hacia arriba. Este proceso se denomina «efecto
de cañón» de la chimenea.
Arquitectura bioclimática 335

Este flujo de aire puede ser requerido durante las horas diurnas en climas hú-
medos. En ese caso, la chimenea solar es metálica. La radiación solar incide sobre
la superficie metálica calentando el aire del interior. Este efecto crea un «ventilador
pasivo» en las horas más calientes del día.
En los climas mediterráneos, este calor se puede acumular para crear ventila-
ción nocturna. Estas chimeneas suelen estar compuestas por muros de alta inercia
térmica, que retienen el calor transferido durante las horas de mayor radiación.
Cuando la temperatura exterior vuelve a bajar, la chimenea comienza a funcionar.

FIGURA 6.49. Chimenea solar experimental de alta inercia en LECE (Almería). Fuente: J. Martí et al.,
2004, Simulación térmica de una chimenea solar con módulos fotovoltaicos (FV).

b) Refrigeración evaporativa
La evaporación es un proceso físico natural por el cual átomos o moléculas en
estado líquido pasan a estado gaseoso, por haber tomado energía suficiente para ven-
cer la tensión superficial. Este fenómeno aplicado al agua ocurrirá siempre que ten-
gamos agua líquida en contacto con el aire y la presión parcial de vapor del agua en
el atmósfera adyacente sea menor que la presión de saturación para esa temperatura
y presión dadas (por ejemplo, en las inmediaciones de un chorro de agua de una
fuente o un paño húmedo de agua al viento). El cambio de fase está acompañado
por la absorción del calor latente necesario, calor que es sustraído del aire cercano a
la superficie de contacto disminuyendo su temperatura. La evaporación, pues, causa
un incremento de la humedad relativa y un descenso de la temperatura del aire.
336 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

A pesar de que hayamos incluido a la refrigeración evaporativa dentro del grupo


de las técnicas pasivas de climatización, debe decirse que existen técnicas híbridas
evaporativas. Estas técnicas consisten en la instalación de unos aparatos denomi-
nados refrigeradores evaporativos cuyo funcionamiento se basa en un ventilador
que mueve el aire, a través de una serie de filtros humedecidos. El aire exterior es
impulsado a través del aparato descendiendo su temperatura aproximadamente
11ºC antes de ser introducido en el edificio. Este proceso provoca un aumento de
la humedad relativa del aire entrante que puede producir situaciones de disconfort
o la aparición de condensaciones.

Aire 21 ºC
Aire 37 ºC

Ventilador

Bomba de circulación del agua

FIGURA 6.50. Refrigerador evaporativo directo.

Existe la posibilidad de evitar esta situación usando los sistemas evaporativos


indirectos. Estos sistemas consisten básicamente en una serie de contenedores se-
llados de modo que la condensación ocurre dentro del contenedor, mientras que el
aire en contacto con la superficie exterior se enfría funcionando como un inter-
cambiador de calor convencional. De esta forma se evita el aumento de la humedad
del aire entrante.
Como ya dijimos anteriormente, la refrigeración evaporativa puede también
producirse de modo natural sin la ayuda de impulsores. Esta refrigeración puede
así mismo ser directa o indirecta.
Un ejemplo de refrigeración pasiva directa es un estanque o fuente en un patio
sombreado. El viento, diseccionado a través de una fachada o una pared vegetal
atraviesa el patio acelerando el proceso de evaporación. El aire es refrescado e in-
troducido a través de una ventana en el edificio. En un ejercicio de este capítulo se
demostrará que una superficie de intercambio aire-agua de aproximadamente 20m2
(equivalente a un chorro suficientemente difuso de agua con un caudal de 60 l/s)
Arquitectura bioclimática 337

puede tener un efecto significativo en las condiciones de confort de una estancia re-
duciendo su temperatura en 8 ó 10ºC. También es importante señalar que el aire ex-
terior debe tener una humedad relativa considerablemente baja.
Con respecto a los sistemas pasivos indirectos podemos encontrar muchas apli-
caciones. Una posibilidad es rociar el tejado. Si establecemos un sistema para man-
tener húmeda la cara externa del tejado, conseguiremos refrescar el edificio
mediante la evaporación del agua. Este concepto puede ser fácilmente aplicado a las
cubiertas verdes. Otra posibilidad es impermeabilizar el tejado creando una espe-
cie de laguna convenientemente sombreada.

c) Control del sombreamiento


La radiación solar que llega a la fachada provoca una ganancia térmica que se
transfiere de forma progresiva al interior a través de la piel del edificio.
La radiación solar directa y parte de la radiación difusa pueden ser prevenidas
mediante el sombreamiento. Este sombreamiento puede ser provocado por la ve-
getación, los edificios colindantes, el entorno natural o sistemas específicos de som-
breado en la propia fachada. Estos sistemas pueden ser fijos (aleros, balcones…) o
movibles (toldos, marquesinas, persianas venecianas…).
En cualquier lugar, debe tenerse en cuenta que el empleo de los aleros única-
mente sirve para prevenir la radiación directa, lo cual no evita el efecto de la ra-
diación difusa que en verano puede suponer un 50% del total de radiación incidente
en la fachada.
Este hecho puede ser analizado en los programas Excel anexos. Con ellos puede
calcularse la radiación que entra en un edificio a través de una ventana con un alero
fijo o un alero de lamas movibles. Una opción similar se tiene en programas como
METEO o URSOS18.

d) Control del microclima


Lo primero que debe ser tenido en cuenta a la hora de reducir las cargas térmicas
del edificio es el ambiente que le rodea. Las variables climáticas varían considerable-
mente en una zona respecto de las zonas adyacentes dependiendo de la vegetación, el
viento local, efectos de encañonamiento… Usando estos factores de la forma adecuada
podemos ayudar a proporcionar condiciones de confort de forma natural.
Por ejemplo, la sombra de los edificios adyacentes o el direccionamiento de las
brisas locales en adición a la presencia de agua pueden reducir significativamente
los picos de temperatura en los meses de verano.

18. Como se ha señalado en una nota anterior, estos programas son proporcionados por GEE de
modo gratuito.
338 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

La vegetación es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta. Afec-


tan tanto al efecto albedo, como a la humedad y la temperatura local (evapotrans-
piración), incluso su sombra sobre las fachadas puede reducir las ganancias
térmicas. La vegetación de hoja caduca es especialmente útil debido a que en in-
vierno dejan pasar la radiación a su través mientras que en verano proporcionan
una frondosa sombra.
Experiencias en Florida y Sacramento (Akbary H. et al., 1992, Cooling our com-
munities. A Guidebook on Three Planting and Light Colored Surfacing, US Environ-
mental Protection Agency, Office of Police Analysis, Climate Change Division) han
probado que incrementar el área verde en una zona urbana puede reducir el consumo
del aire acondicionado en un 40 ó 50% (un árbol por casa reduce el consumo un 14-
24% mientras que tres árboles por casa lo reducen en un 17-54%). La temperatura má-
xima diaria se redujo en, aproximadamente, 6ºC mientras que las temperaturas
nocturnas se incrementaron en 2ºC. Se ha probado asimismo que la distribución de
las zonas verdes es más efectiva que su concentración en área específica. Es signifi-
cativo el hecho de que tan solo una tercera parte del ahorro mencionado anteriormente
se debía al sombreado sobre fachadas. El resto tiene su origen en el efecto de evapo-
transpiración de los árboles y el consiguiente descenso de las temperaturas.

FIGURA 6.51. Planificación de Valdespartera. Fuente: EVZ, Proyecto Renaissance.


Arquitectura bioclimática 339

6.3.2.1.2. Refrigeración a través de la tierra


En la época veraniega, la temperatura del suelo es considerablemente menor
que la temperatura ambiente, ofreciendo así una oportunidad para la disipación de
calor. Las variaciones estacionales de la temperatura del suelo bajan con la profun-
didad, con el contenido de humedad y con la conductividad del propio suelo.
La disipación de calor al suelo se puede conseguir por conducción o por con-
vección. Una técnica de conducción es aumentar la superficie de la envolvente del
edificio en contacto con el suelo, mientras que una técnica de disipación por con-
vección sería enterrar una tubería, introduciendo aire preenfriado en el edificio.

Temperatura en función de la profundidad


Temperatura superficial (ºC)
i10 i5 0 5 10 15 20 25 30

Evolución de la temperatura
Profundidad (m)

6 Enero
Abril
8 Julio
Octubre
10 Las líneas sólidas y discontinuas corresponden
a la simulación por ordenador.
Los puntos son valores medidos en los meses
12 listados arriba.

FIGURA 6.52. Variación de la temperatura del suelo en función de la profundidad.

Esta técnica consiste en tuberías de plástico, metal o cerámicas enterradas a


una cierta profundidad, comunicando el interior del edificio con el exterior. En ve-
rano el aire se toma de un lugar fresco de fuera del edificio y se lleva al interior a
través de la tubería.
La temperatura de la superficie de la tubería es estable y menor que la tempe-
ratura exterior. Ello permite que la disipación de calor enfríe el aire antes de entrar.
Es importante dimensionar correctamente la profundidad, longitud y diámetro de los
tubos para obtener suficiente efecto de refrigeración dentro del edificio sin satura-
ción de la capacidad disipativa del suelo adyacente a la tubería.
340 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Algunos autores recomiendan una profundidad no inferior a 2-3 metros, un


diámetro de 15-30 cm y longitudes de 20-60 metros. Esto proporciona una tempe-
ratura interior aproximadamente 10ºC menor que la exterior.

Text

Tint Text

FIGURA 6.53. Tubo enterrado y esquema de chimenea solar.

La figura 6.54 muestra los resultados de una instalación híbrida de enfriamiento


por tubería enterrada reforzado con el efecto de una chimenea.

100

90
80

70

60
φint(%)

50 Zona de confort
40

30
Valores ambiente de T y HR
20
Con chimenea
10 Sin chimenea
0
10 15 20 25 30 35 40
Tint(ºC)

FIGURA 6.54. Efecto de la solución definida en la figura 6.53.


Arquitectura bioclimática 341

Otros sistemas incluyen el uso de un lecho de grava, donde se utiliza la trans-


ferencia de aire previamente enfriado con enfriamiento nocturno (o calentado en
periodo invernal con el aire de un invernadero) que se impulsa a través de un volu-
men que almacena grava, de modo que este depósito va cediendo energía (o alma-
cenándola en verano), en un proceso de «carga»/«descarga» que permitirá enfriar
el aire que se impulse a su través a lo largo del día. Es fundamental determinar la
dimensión media del gránulo de grava (dimensiones en torno a los 3 cm de diáme-
tro) evitando diámetros demasiado reducidos que, si bien facilitarían el proceso de
intercambio, pueden dejar poco espacio intersticial y plantear demasiada resisten-
cia al paso del aire que debe impulsarse con un ventilador.

6.3.2.1.3. Refrigeración radiativa: Tejados radiativos, aislamiento móvil


y masa térmica
El enfriamiento radiativo se basa en el intercambio de calor por radiación. Si
dos objetos a diferentes temperaturas se enfrentan entre sí, existe una pérdida de
calor radiante del elemento más caliente.
Un sumidero de calor radiativo para un edificio es, sin duda, el espacio exte-
rior. En cualquier caso, entre ambos siempre se encuentra la atmósfera, que contiene
vapor de agua y, por desgracia, altas tasas de dióxido de carbono y otros contami-
nantes. Estas sustancias intervienen absorbiendo buena parte de la radiación de onda
larga emitida por la Tierra, creando una temperatura efectiva mayor. De hecho, las
condiciones de los climas desérticos favorecen el enfriamiento radiativo más que los
climas de condiciones húmedas.
Una técnica de enfriamiento radiativo es el tejado radiativo. En el enfriamiento
radiativo, uno de los factores clave es la superficie expuesta al sumidero de calor
(el cielo). El techo es el elemento de la envolvente que «ve» el cielo, representando
la superficie más adecuada del edificio para el enfriamiento radiativo. En cualquier
caso, el techo es también la superficie más expuesta a la radiación solar, por lo que
se debe encontrar un compromiso entre la absorción solar y la radiación emitida. Un
tejado radiativo debería tener máxima reflectividad en la región de onda corta para
reflejar la radiación solar. En las noches claras en España, los tejados horizontales
pueden irradiar calor con una potencia aproximada de 750 W/m2.
Otra técnica es la conocida como «aislamiento móvil». Este método combina
masa térmica y una capa de aislamiento. La masa térmica se expone al cielo durante
la noche y se protege del Sol a lo largo del día. Esto se consigue situando la masa
térmica en el tejado y cambiando la posición del aislamiento arriba y abajo (encima
durante el día y debajo de noche).
Finalmente, existe otra solución, denominada «Masa térmica móvil». En este
caso, dejamos fija la capa de aislante y se mueve la masa térmica arriba y abajo. Un
342 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

ejemplo de esto es situar una lámina de agua que pueda ser drenada por la mañana,
dejando el agua dentro del edificio durante el día.

Verano Invierno

Insolación Techo balsa Techo balsa Insolación

FIGURA 6.55. Sistema de laguna en tejado. Fuente: M. Santamouris et al., 1997, Passive Cooling of Buil-
dings, pág. 47.

6.3.2.2. Refrigeracion activa

6.3.2.2.1. Sistemas convencionales


Los sistemas convencionales de climatización están basados en los ciclos de re-
frigeración con compresor. Estos ciclos se basan en el hecho de que un fluido alta-
mente comprimido tiende a absorber energía cuando se expande. Si el cambio de
presión es suficientemente grande, el fluido comprimido estará a mayor temperatura
que el foco caliente (aire exterior, por ejemplo) y el fluido expandido estará a menor
temperatura que el recinto que deseamos enfriar. En este caso el sistema puede ser
utilizado para bombear energía térmica desde el interior del recinto al exterior.

FIGURA 6.56. Ciclo simple de refrigeración. Fuente: GEE, Progama TermoGraf.


Arquitectura bioclimática 343

Los altos niveles de presión requeridos para evacuar esta energía se obtienen
convencionalmente mediante un compresor mientras que el descenso brusco de pre-
sión y temperatura se logra mediante una válvula de expansión.

6.3.2.2.2. Ciclos de refrigeración por absorción


Las máquinas de absorción utilizan una especie de «compresor químico» sin
partes móviles que puede sustituir el uso del compresor mecánico convencional.
El principio en el que se basa la refrigeración por absorción es el hecho de que una
mezcla de gases puros presenta una presión de vapor media respecto de la presión
de vapor de sus componentes. Esto significa que podemos disminuir la presión de
vapor del refrigerante mediante la adición de una segunda sustancia llamada ab-
sorbedor. Cuanto mayor sea la concentración de absorbedor, menor es la presión
de vapor. A este efecto se le denomina supresión de presión de vapor.
Si el absorbedor es capaz de proporcionar un descenso suficiente en la presión
de vapor de la mezcla, de forma que esta presión sea menor que la del refrigerante
en el evaporador, entonces conseguiremos un efecto se succión. La mezcla refrige-
rante-absorbedor será capaz de captar el gas procedente del evaporador portando
consigo el calor procedente del foco frío (estado 3, figura 6.57).
Tras este proceso tenemos una mezcla con alta concentración de absorbedor a
baja presión. Para obtener la alta presión necesaria en la válvula de expansión es ne-
cesario bombear la mezcla. La ventaja en este caso radica en que elevar la presión
de un líquido es mecánicamente más sencillo y energéticamente más eficiente que
la compresión de un gas.

QC Generador QG
Ciclo de absorción del amoniaco
NH3 vap. P2 Sol. NH3
5 IV (rica)
4
Condensador a III
Diagrama T-S
P2
T Intercambiador
de calor
P1 II
a P2
5 4 WB
III IV (Gen.) Sol. NH3 b
(pobre) B
Evaporador
II P1 3 I
I 1
2 1 2 Sol. NH3
B 3 QF (rica)
S
QC F Absorbedor

FIGURA 6.57. Ciclo de absorción de amoniaco. Fuente: GEE, TermoGraf.


344 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Finalmente, y antes de introducir el refrigerante en el condensador (estado 4),


es necesario sustraer el absorbedor de la mezcla. Esto se consigue elevando la tem-
peratura del fluido a alta presión. El fluido absorbedor con un menor punto de ebu-
llición se lleva al punto inicial (estado b, figura 6.57). Esta elevación de la
temperatura es el principal aporte energético del ciclo.
Las máquinas de absorción presentan la posibilidad de usar energía de «baja ca-
lidad» como el calor residual de procesos de cogeneración o el calor procedente de
placas solares térmicas de alta eficiencia (el salto de temperaturas debe ser sufi-
ciente). Las calderas usadas durante el invierno suelen estar inutilizadas durante el
verano. Esta es una forma de aumentar la utilización y eficiencia de los equipos, es-
pecialmente en edificios donde sea necesario disponer de vapor a baja presión (0,85-
0,15 atm) todo el año.
Hay millones de posibles asociaciones absorbedor/refrigerante; muchas de las
cuales todavía no han sido probadas o descubiertas. Las más comunes son:
a) Amoniaco-agua. Donde el amoniaco actúa como refrigerante y el agua
como absorbedor.

Litio Condensador

Agua destilada

65% 70 mm Hg
concentrador ·
100 ºC Q (vapor)

80 ºC 60% Evaporador
Agua de la cámara
5 mm Hg de refrigeración 12 ºC
3 ºC

Agua a la cámara
Intercambiador

Vapor de agua de refrigeración 7 ºC


al absorbedor
Bomba
65%
Absorbedor

62%
60%
Vapor
}
62% BrLi en H O
2

47 ºC
Agua fría
40 ºC 40 ºC
Agua de refrig.
57 ºC Bomba H2O líquida
Agua de torre de refrig.

FIGURA 6.58. Ciclo de absorción de bromuro de litio. Fuente: GEE.


Arquitectura bioclimática 345

b) Agua-bromuro de litio. El agua actúa como refrigerante y el bromuro de


litio como absorbedor. El agua constituye un refrigerante insuficiente
cuando las temperaturas requeridas son demasiado bajas. En cualquier
caso la eficiencia del ciclo es muy alta debido al alto calor latente del
agua.

6.3.2.2.3. Ciclos de refrigeración por adsorción


Estos ciclos de refrigeración se basan en la adsorción de un refrigerante ga-
seoso por parte de un adsorbente a baja presión y su consiguiente deserción me-
diante calentamiento. El adsorbente actúa como un «compresor químico» movido
por el calentamiento, al igual que actuaba el absorbedor en los ciclos de absorción.
La figura 6.59 muestra cómo trabaja un sistema metanol-carbón activo solar.
Consiste básicamente en un colector solar, un condensador y un evaporador den-
tro de la caja de refrigeración.
Dentro del colector hay una superficie de adsorción compuesta por carbón ac-
tivado con metanol en su interior. El carbón activo puede adsorber una gran can-
tidad de vapor de metanol a temperatura ambiente mientras que lo desorbe a alta
temperatura (100%).
Durante el día el colector es aislado de forma que se calienta el metanol en su
interior. El metanol es desorbido del carbón activo. Durante la desorción, el me-
tanol líquido que está retenido en el carbón activo se calienta y vaporiza. Este
vapor de metanol condensa y es guardado en el evaporador.

Etapas de funcionamiento del refrigerador

Fase diurna Fase nocturna

tor tor
lec lec
Co Co

Explicación Explicación
En presencia del calor Conforme la temperatura
Condensador
solar, el vapor del metanol desciende, el carbón acti-
abandona el lecho de car- vado reclama hacia sí el
bón activado y pasa al con- metanol que perdió du-
densador. Así, al contacto Recinto frío Recinto frío rante el día. Esto fuerza la
con el agua o con el aire a evaporación del metanol
temperatura ambiente, con- acumulado en el evapora-
vierte el vapor de metanol dor, con la consiguiente
en metanol líquido, que va extracción de calor del re-
cayendo y acumulándose Evaporador Flujo de calor Evaporador cinto frío y de todo lo que
en el evaporador. contiene.
Flujo de metanol

FIGURA 6.59. Ciclo de adsorción.


346 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

De noche, el colector se enfría debido a las bajas temperaturas externas y al


efecto radiativo. El carbón adsorbe ahora el metanol procedente del evaporador. El
metanol líquido del evaporador vaporiza y absorbe el calor del agua en el inter-
cambiador. El metanol evapora a los i10 ºC de forma que el agua puede llegar a
helarse descendiendo hasta los i5 ºC.
Uno de los mayores hándicaps de este sistema es su funcionamiento intermi-
tente a la hora de producir refrigeración.

6.3.2.2.4. Integración de ciclos de refrigeración y energía solar


La fuente de calor que alimenta los ciclos de absorción y adsorción anterior-
mente expuestos pueden ser sistemas convencionales de calor como calderas de
fuel o gas, pero también existe la posibilidad de integrarlos con paneles solares.

Condensador Evaporador

Captadores Caldera Espacio


solares auxiliar acondicionado
Torre
enfriad.

Gen.

Acumulador
Válvula Absorbedor
Bomba 3 vías Intercambiador

Refrigerador por absorción

FIGURA 6.60. Sistema de aire acondicionado compuesto por un ciclo de absorción y paneles solares.

Diversas experiencias (Yeung et al.,1992, Klüppel y Casanova, Henning et al.,


Figueredo et al., 2004) señalan la eficacia de sistemas que combinan ciclos termo-
dinámicos como los descritos, o los basados en la adsorción, para distintos climas
(Israel, Alemania, Brasil, Argentina) con diferentes niveles de temperaturas extre-
mas y humedad relativa. Señalan superficies captadoras que oscilan entre valores
próximos a la superficie del espacio a climatizar para los casos más extremos (Is-
rael o región nordeste de Argentina) con altas T en el exterior (hasta 42ºC) y dife-
rentes niveles de HR o humedad relativa, para proporcionar la mayor parte de las
necesidades citadas, a superficies de captación en torno al 20% de la acondicio-
nada, caso de Joao Pessoa en Brasil y Riesa en Alemania.
Arquitectura bioclimática 347

6.3.2.2.5. Bomba de calor geotérmica


El sistema habitual de climatización presente en los edificios (especialmente
oficinas) está compuesto de bombas de calor frecuentemente emplazadas en los te-
chos. Una bomba de calor es básicamente un sistema de aire acondicionado rever-
sible que permite alternar el funcionamiento de la máquina conforme un ciclo de
refrigeración y un ciclo de calefacción. El foco caliente o frío, dependiendo del fun-
cionamiento, que suele utilizarse al margen del local climatizado es el aire exterior.
Las bombas de calor geotérmicas utilizan la temperatura relativamente cons-
tante de la tierra o el agua subterránea como vertedero o fuente de calor.
Las bombas de calor generan calor extrayendo energía del entorno. La mayoría
de estos aparatos son reversibles y además permiten refrigerar en verano. El ciclo de
una bomba de calor para calefactar o refrigerar se puede ver en la figura 6.61.

Ciclo de calefacción

4 Calor
Condensación
Evaporación

Exterior
Interior

Calor 2

1. Compresor.
2. Intercambiador (condensador
1 o evaporador según ciclo).
3. Válvula de expansión.
5 4. Intercambiador (condensador
o evaporador según ciclo).
Ciclo de refrigeración 3. Válvula de 4 vías.

3
Calor 4
Evaporación
Condensación

Interior

Exterior

2 Calor

FIGURA 6.61. Ciclo de la bomba de calor.


348 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Existen varios tipos de sistemas de bombas de calor, la de aire-agua (extrae


calor del exterior y lo cede al agua del circuito de climatización), la de aire-aire
(extrae energía del aire exterior y lo cede al interior del edificio a la temperatura de
confort) y la de agua-agua (extrae energía a través del agua en circuitos exteriores
y la cede al circuito de agua interior). Todos estos sistemas son altamente eficien-
tes debido a que extraen energía del ambiente exterior.
La ventaja principal de las bombas de calor geotérmicas con respecto a una
bomba de calor convencional es el ahorro de electricidad. La diferencia en la efi-
ciencia de los equipos se debe al hecho de que, en una bomba de calor geotérmica,
el calor es intercambiado con el suelo en vez de con el aire y, por lo tanto, la tem-
peratura del foco externo es más fría en verano y más caliente en invierno. Esto
conduce a una mejora en la eficiencia muy considerable.
Imaginemos que tenemos que refrigerar una habitación manteniendo su tem-
peratura a 24ºC. Podemos suponer dos escenarios: un sistema tradicional que eli-
mina el excedente de calor al aire exterior a 40ºC y un sistema geotérmico en el
cual el excedente es canalizado a través del intercambiador subterráneo a la tie-
rra a 20ºC.

Compresión

Evaporación Condensación

Expansión

Profundidad
30 a 100 m

FIGURA 6.62. Esquema de bomba de calor geotérmica.


Arquitectura bioclimática 349

Los ciclos de refrigeración para hacer frente a estas demandas son muy dife-
rentes energéticamente hablando. El cambio de signo en el salto térmico llevará a
un ahorro importante de energía en el caso de la bomba geotérmica. Este ahorro de
energía puede ser de aproximadamente un 50%, presentando los siguientes ratios de
conversión de energía:
 Refrigeración: 1kWelec - 4.5 kW.
 Calefacción: 1kWelec - 4 kW.

Sistemas abiertos
En los sistemas abiertos se requieren pozos de agua. En la mayoría de los casos,
dos: uno para la extracción del agua subterránea y otro para su deposición. Este sis-
tema simplifica la instalación considerablemente y, por lo tanto, los costes. Sin em-
bargo, es únicamente aplicable en lugares con un nivel freático poco profundo, una
roca suficientemente porosa que facilite la extracción y un pH adecuado del agua
que no corroa los conductos de agua.

Nivel freático
producción

Inyección
Pozo de

Pozo de

Bomba

FIGURA 6.63. Esquema de un sistema abierto.

Sistemas cerrados
Estos son los sistemas más comunes. Consisten en un conjunto de serpentines
instalados bajo tierra o sumergidos en un estanque o lago. El serpentín funciona
como un intercambiador de calor con el líquido que circula en su interior portando o
sustrayendo el calor procedente de la casa. El serpentín se compone de un material
350 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

duradero pero con la suficiente conductividad como para permitir el paso de calor
a su través de forma eficiente. Este hecho influye decisivamente en la eficiencia
del intercambiador. Los fabricantes suelen apostar por polietileno de alta densidad
u otras tipologías de plástico resistente debido a su mayor durabilidad.
Dentro de los sistemas cerrados encontramos dos tipologías de geo-intercam-
biadores dependiendo de su morfología:

Conexión en paralelo

Conexión en serie

FIGURA 6.64. Esquema de sistema horizontal (conexiones en serie y paralelo).

 Sistemas cerrados horizontales. Esta configuración es seguramente la más


eficiente, desde el punto de vista económico, cuando se dispone del sufi-
ciente espacio anexo al edificio y la composición del terreno no dificulta
la excavación. El serpentín se instala a no menos de 50 cm de profundi-
dad. Es necesario apuntar que la temperatura de la tierra a esta profundi-
dad está influenciada por la radiación solar, de forma que es importante
dejar libre de sombreamiento la superficie sobre el serpentín enterrado.
 Sistemas cerrados verticales. Este tipo de configuración del intercambia-
dor externo es ideal para edificios donde el terreno anexo es insuficiente
para permitir la instalación de sistemas horizontales. Cuanto más pro-
funda es la instalación de los tubos, mayor es el gradiente térmico obte-
nido y, por tanto, mejor es la eficiencia de los equipos.
Arquitectura bioclimática 351

Colector interior
o en el edificio

FIGURA 6.65. Esquema de sistema vertical.

Dimensionado
1) Deberá conocerse el calor extraído y cedido al suelo: Necesidades si-
multáneas máximas tanto en invierno como en verano. Energía necesaria
a lo largo de toda la estación, y que vendrá impuesta por el perfil horario
de uso del edificio.
2) La temperatura del suelo:Dependerá de la profundidad a la que se en-
cuentre el captador, del tipo de suelo, y de la temperatura exterior.
3) La temperatura del fluido: A mayor salto térmico entre el fluido y el suelo
mayor capacidad de trasferencia energética, pero a su vez menor rendi-
miento de la bomba de calor, por lo que hay que llegar a soluciones de
compromiso (uso de agua glicolada).
4) La resistencia térmica del terreno: En España hay 17 tipos de suelos re-
gistrados, cada uno de ellos con unas características térmicas determina-
das, estos suelos están distribuidos por regiones. Esta resistencia térmica
vendrá muy influenciada por la cantidad de agua del terreno.

6.3.2.2.6. Colectores con cobertura extraíble


Existe una alternativa para el uso de los colectores solares para refrigeración
cuando se dispone de un sistema de suelo o pared radiantes.
El procedimiento estriba en usar la disipación nocturna para enfriar el agua del
almacenamiento que se empleará a lo largo del día para refrigerar el espacio deseado.
352 María del Carmen Velasco, Ángel Martínez y Daniel Sanginés

Esta opción se refuerza con un tipo de colectores que, en verano, permitan la elimi-
nación de parte o de toda la cubierta aislante de vidrio de modo que el enfriamiento
nocturno incluya las pérdidas radiativas, más importantes que la simple convección.
Datos experimentales señalan que, con cielo claro, puede conseguirse disipar
hasta 4 MJ por noche y m2 de captador expuesto al aire ambiente, lo que equivale
a una potencia continua de refrigeración de 3,5 kW para un espacio captador de
unos 90 m2, dimensión razonable si pretendemos producir calefacción por suelo ra-
diante en invierno para un espacio de unos 300 m2. Este procedimiento de enfria-
miento radiativo es eficaz con cielos claros y secos y, lógicamente, precisa de un
sistema de colectores cuya cubierta pueda retirarse estacionalmente.
Bibliografía

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Libros
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Diseños pasivos en climas tropicales, <http://arch.hku.hk/research/BEER/passcool/cool.html>.
EnergyPlus, <http://www.eere.energy.gov/buildings/energyplus>.
Índice

Volumen I
Presentación ...................................................................................................... 7
Prólogo .............................................................................................................. 9

1. INTRODUCCIÓN ........................................................................................ 11
1.1. Antecedentes y objetivos ........................................................................ 11
1.2. Sobre sostenibilidad, urbanismo y arquitectura sostenibles .................. 15
1.2.1. Por qué ahora ............................................................................... 15
1.2.2. Sostenibilidad, urbanismo y arquitectura .................................... 18
1.3. Nociones básicas de construcción de edificios.
Soluciones constructivas habituales ...................................................... 27
1.3.1. Introducción ................................................................................. 27
1.3.2. Sistemas constructivos ................................................................. 28
1.3.3. Materiales de construcción........................................................... 44
1.3.4. Puntos singulares ......................................................................... 50
1.3.5. Pérdidas energéticas en un edificio convencional........................ 53

2. CLIMA, MICROCLIMA Y CONFORT ....................................................... 55


2.1. Clima y microclima. Variables relevantes ............................................. 55
2.1.1. Introducción ................................................................................ 55
2.1.2. Variables de interés ..................................................................... 63
2.2. Obtención y uso de datos climáticos ..................................................... 79
2.2.1. Fuentes de datos .......................................................................... 79
2.2.2. Tratamiento de datos ................................................................... 83
2.3. Confort. Diagrama psicométrico. Efecto sobre los consumos
energéticos ............................................................................................. 97
2.3.1. Confort térmico ........................................................................... 97
2.3.2. Los diagramas de confort ............................................................ 107
2.4. Elaboración de un informe de aprovechamiento de microclima ........... 116
2.4.1. Datos generales a incluir .............................................................. 117
2.4.2. Datos y acciones específicas ....................................................... 121

3. SIMULACIÓN ENERGÉTICA DE EDIFICIOS ......................................... 127


3.1. Balance energético de edificios. Criterios de optimización ................... 127
3.1.1. Simulación energética de edificios .............................................. 128
356 Índice

3.1.2. Optimización del diseño a través de la simulación energética


del edificio ................................................................................... 138
3.2. Normativa vigente: CTE-HE1................................................................ 141
3.3. Herramienta oficial de simulación energética: LÍDER .......................... 141
3.4. Práctica: Optimización del diseño en base a los resultados ................... 141

4. INSTALACIONES TÉRMICAS EN EDIFICIOS: DESCRIPCIÓN


BÁSICA Y CRITERIOS DE EFICIENCIA ENERGÉTICA ....................... 143
4.1. Elementos típicos de una instalación de calefacción ............................. 143
4.2. Sistemas de refrigeración y climatización ............................................. 152
4.3. Optimización energética de una instalación residencial
en Zaragoza (España) ............................................................................ 156

5. CERTIFICACIÓN ENERGÉTICA DE EDIFICIOS .................................... 197


5.1. Introducción ........................................................................................... 197
5.2. Antecedentes normativos en eficiencia energética de edificios ............ 198
5.3. Nuevo marco normativo ........................................................................ 199
5.3.1. RD 314/2006 (RD 1371/2007 referente a la exigencia
de protección frente a ruido y RD 1027/2007 RITE):
Código Técnico de la Edificación (CTE) .................................... 199
5.3.2. RD 47/2007: Certificación Energética de Edificios .................... 200
5.4. Opción simplificada de certificación ..................................................... 202
5.5. Opción general de certificación ............................................................. 205
5.5.1. CALENER VYP .......................................................................... 205
5.5.2. CALENER GT ............................................................................ 239
5.6. Escala energética ................................................................................... 258
5.6.1. Escala de certificación de eficiencia energética de viviendas ..... 260
5.6.2. Escala de certificación de eficiencia energética de edificios
con un uso diferente al de viviendas ........................................... 263
5.7. Resultado y mejoras .............................................................................. 264
5.8. Metodologías alternativas de certificación ............................................ 267
5.8.1. Termografía ................................................................................. 267
5.8.2. BlowerDoor ................................................................................. 270
5.8.3. Contabilización real de consumos ............................................... 276

6. ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA ......................................................... 279


6.1. Introducción ........................................................................................... 279
6.2. Principales pautas de diseño de edificios ............................................... 280
6.2.1. Ubicación, orientación y forma del edificio ................................ 282
Índice 357

6.2.2. Composición de la envolvente .................................................... 288


6.2.3. Captación, acumulación y distribución ........................................ 291
6.3. Elementos de la arquitectura bioclimática. Sistemas pasivos ............... 292
6.3.1. Calefacción .................................................................................. 292
6.3.2. Refrigeración ............................................................................... 318

Bibliografía ...................................................................................................... 353

Índice ................................................................................................................. 355

Volumen II
7. URBANISMO SOSTENIBLE.

8. BIOCONSTRUCCIÓN, MATERIALES SANOS Y ANÁLISIS ACV.

ANEXOS:

1. Clima y confort. Ejemplo: El Prat de Llobregat.

2. Técnicas de certificación: Termografía.

3. Técnicas de certificación: BlowerDoor.

4. Ejemplo de edificio: CIRCE.

5. Ejemplo de edificio: CENIFER.

6. Ejemplo de sostenibilidad: Parque Goya.

7. Ejemplo de sostenibilidad: Valdespartera.

8. Estudios para el nuevo estadio de fútbol de Zaragoza.

9. Estudio de tubos enterrados para estadio de fútbol.