Está en la página 1de 5

FUNCIONES DEL LENGUAJE

El esquema clásico de la teoría de la comunicación es el siguiente:

 
Este esquema supone al trasladarlo al lenguaje:
               
a) un nivel social: los individuos que se comunican: emisor y receptor                 
b) un nivel extralingüístico: el referente (sobre lo que hablamos)                 
c) un nivel de transmisión: medium                 
d) un nivel lingüístico: el signo lingüístico con su función de comunicar algo por medio de un
mensaje que supone un código previo.
 
Roman JAKOBSON, tomando este esquema como modelo define en el lenguaje seis funciones:
 
1. La función referencial , también llamada denotativa y cognitiva es la más importante de toda
la comunicación, define las relaciones entre el mensaje y el objeto al que se refiere.
 
2. La función expresiva o emotiva define las relaciones entre el lenguaje y el emisor. Tiende a
dar la impresión de una cierta emoción.
      Denotación y connotación. Estas funciones nos obligan a abrir un paréntesis para establecer la
distinción entre denotación y connotación. La denotación está constituida por el significado
concebido objetivamente y como tal, mientras que la connotación expresa valores subjetivos,
añadidos al signo. La denotación es propia de un código científico; la connotación, es de los
códigos estéticos. Un uniforme, por ejemplo, denota un grado o función; y connota el prestigio
y la autoridad que le son inherentes.
 
3. La función conativa  o apelativa: define las relaciones entre el mensaje y el receptor,
considerando a éste como fin del mensaje. Esta función puede ser cognitiva o subjetiva si se
dirige al aspecto afectivo del receptor. La expresión más pura de esta función se encuentra en
el vocativo y en el imperativo, que desde el punto de vista sintáctico, morfológico, e incluso
fonológico se separan de las otras categorías verbales.
 
     Estas tres funciones constituyen el modelo tradicional del lenguaje y son las que consideró Karl
Bühler. Según él, para el que habla, el acto de habla es un síntoma, una expresión de lo que
piensa; para el que oye es una señal que lo mueve a hacer algo; para la comunicación en sí
misma es un símbolo, un signo que representa lo que intenta expresar el que habla.
     Estos tres elementos corresponden a la primera persona (el emisor), a la segunda (el receptor)
y a la „tercera persona“ (a alguien o a algo sobre lo que se habla).
 
4. La función fática: tiene por objeto afirmar, mantener o determinar la comunicación.
Comprende los signos que sirven esencialmente para establecer, prolongar o interrumpir la
comunicación, para comprobar si el circuito funciona („ ¿me oyes?“), para llamar la atención del
locutor („ ¿me entiendes“?), y al otro lado del teléfono („sí, sí“; „ ¡hm-hm!“), etc. Una función
fática es el uso de fórmulas sociales estereotipadas, como „encantado“, o las primeras frases
banales que se utilizan para establecer una comunicación.
 
5. La función metalingüística. Se cumple cuando hablamos del lenguaje. Si alguien pregunta el
significado de cualquier término del léxico, se utilizarán otros términos que aclaren el primero.
La utilización que se ha hecho del lenguaje hablando de ese elemento léxico actúa como
metalenguaje.
 
6. La función poética o estética. Es la relación entre el mensaje y él mismo. La función
poética no es la única función del arte del lenguaje, es solamente una función
dominante, determinante, mientras que en las otras actividades verbales sólo juega un
papel subsidiario, accesorio. En el arte, el referente es el mensaje que deja de ser el
instrumento de la comunicación para llegar a ser el objeto.
··················
   
En su obra Closing Statements: Linguistics and Poetics (1960) caracteriza R. JAKOBSON las seis
funciones o usos del lenguaje en virtud de la orientación comunicativa que adquiere cada acto
de habla hacia uno u otro de sus elementos constitutivos:
                           
Si se orienta hacia:
 
el contexto, habrá una función referencial o simbólica (representativa , denotativa, cognitiva)
 
El centro del interés del acto de habla se encuentra en la relacion mensaje-objeto.
Se hace prioritario el contenido proposicional del mensaje y la información escueta de las
propiedades del objeto referido. Se denomina también factual, denotativa, representativa,
cognoscitiva, simbólica, declarativa, descriptiva y enunciativa, etc.
 
el emisor habrá una función expresiva o emotiva
 
El centro del interés del acto de habla se encuentra en la relacion mensaje-emisor.    
El emisor y en la manifestación de su condición socio - cultural, sentimientos, estados de
ánimo.
 
el receptor  habrá una función conativa o apelativa, injuntiva
 
El centro del interés del acto de habla se encuentra en la relación mensaje-receptor pretende
actuar sobre la conciencia del interlocutor para provocar en él una reacción
 
el canal  habrá una función  fática
 
El centro del interés del acto de habla se encuentra en la relación emisor-canal.
El hablante trata de abrir o de mantener abierto un canal de comunicación en la interacción
social por medio de expresiones convencionales como p.e.: diga, diga; hace un  tiempo muy
agradable, ¿verdad? La finalidad  es comprobar si el circuito funciona (¿me oyes?) mediante
formulas ritualizadas. Son las primeras frases banales para establecer, mantener o prolongar la
solidaridad en la comunicación.
 
la lengua habrá función  metalingüística
 
El centro del interés del acto de habla se encuentra en la relación emisor-lenguaje.
Esta función del lenguaje predomina en aquellos enunciados en los que el emisor desplaza su
centro de interés hacia la descripción del propio código u otro distinto. Si alguien pregunta el
significado de un termino léxico. la utilizacion del lenguaje para explicar el léxico actúa como
metalenguaje.
 
el propio mensaje  habrá función poética o estética 
 
El centro del interés del acto de habla se encuentra en la relación emisor-mensaje.
En el arte el referente es el mensaje que deja de ser el instrumento de la comunicación para
llegar a ser el objeto. El mensaje se justifica y se basta por sí mismo y alcanza, por tanto, su
máxima autonomía expresiva. Aunque tiene su manifestación más plena en la literatura,
también se encuentra en el lenguaje coloquial en forma de metáforas o juegos de palabras y
otros recursos expresivos.                                                            
 

····································
 
 El lenguaje presenta otras funciones, además de la de comunicar, que dependen de la actitud
del emisor ante lo que dice. Son éstas:
 

Función denotativa o Predominan los contenidos


representativa lógicos

Función emotiva o expresiva

Predominan los contenidos


Función conativa o apelativa
afectivos
Función poética o estética
 
 
Función denotativa o representativa:
 
Predomina esta función en los mensajes objetivos o lógicos, en los que el emisor desea
transmitir una información sin que aparezca en ella su opinión personal sobre lo que dice.
Cuando el emisor hace prevalecer  la objetividad tiende a emplear adjetivos especificativos,
subordinadas de relativo especificativas, y en general, adverbios y complementos
preposicionales objetivos, y sólo los necesarios para aclarar el significado de las palabras:
 
Los instrumentos de cuerda incluyen todos aquellos cuyo sonido se produce a través de la
vibración de las cuerdas tensas. Se dividen en tres grupos, según la manera en que se
produzca la vibración: 1) de cuerda frotada, en los cuales la cuerda se pone en vibración por
medio de un frotamiento con un arco; 2) de cuerda pulsada, en los cuales la vibración se logra
mediante la pulsación de la cuerda, y 3) de cuerda percutida, en los cuales la cuerda es
golpeada por un pequeño martillo.
 
Función emotiva o expresiva:
 
El emisor pretende, de alguna manera, expresar lo que siente o lo que opina sobre lo que dice:
contrariedad, admiración, sorpresa, etc. Tiene un fuerte componente subjetivo, logrado con
recursos lingüísticos como son adjetivos explicativos, adverbios o complementos prepositivos
valorativos, así como uso de exclamaciones o interrogaciones, empleo de diminutivos,
alteración del orden lógico de la oración, o sea, orden afectivo, y algunos más. Observemos la
diferencia entre estos dos mensajes:
 
- Mi amigo Luis vive a 50 kilómetros de aquí.
- Lamentablemente, mi amigo Luis vive a 50 kilómetros de aquí.
 
En la primera oración se da una mera información, objetiva; el hablante no opina sobre ese
hecho. Prevalece en ella, por tanto, la función denotativa. En el segundo mensaje, sí da su
opinión, y lo hace mediante el adverbio lamentablemente, lo que hace prevalecer la función
expresiva, como también prevalece en los siguientes mensajes:
 
-  A éste hay que decirle cuatro cosas.
-  El cuadro es de una perfección asombrosa.
-  ¡Vaya con el dichoso problema!
-  ¡Menudas cosas se oyen por ahí!
-  Hoy hace un día espléndido.
 
Función apelativa o conativa:
 
Domina esta función cuando la intención del emisor es, principalmente, llamar la atención del
receptor, persuadirle para que actúe de una manera determinada. Por ejemplo:
 
- ¿Podrías acompañarme a mi casa?
- Haga el favor de cerrar la ventana, que entra frío.
- Antes de entrar dejen salir.
- ¡Que lo pases muy bien!
 
Es acusada la la función apelativa en el lenguaje publicitario, cuyo mensaje tiene la
intencionalidad de convencer al receptor de que consuma un producto. Otro ejemplo de
comunicación, aunque no lingüística, en la que es notoria la función apelativa, lo constituye
todo el sistema de señales de circulación, así como alarmas, sirenas, etc.
 
Función poética o estética:
 
Es característica del lenguaje literario, en verso o en prosa, en el que se utiliza una serie de
recursos expresivos - rima, metáforas, repeticiones ... - para llamar la atención sobre el propio
mensaje. La intención del emisor es crear una expresión estética que, unida a un contenido
sugerente, emocione al receptor.
 
Interrelación de las funciones:
 
Las funciones del lenguaje no son excluyentes entre sí, sino que - dejando aparte la función
poética - en todo mensaje aparecen la función expresiva, ya que el emisor es el que elige
laforma de expresión; la apelativa, porque todo mensaje va dirigido a alguien; y la denotativa:
el mensaje siempre dice algo. Lo que advertimos es que suele haber, según el tipo de texto, un
predominio de unas sobre las otras. Sin embargo, no siempre está claro este predominio. En un
mensaje como:
 
¡Cuidado! ¡Que te atropella un coche!
 
aparecen muy marcadas las tres funciones:  el emisor expresa su temor,  al  mismo tiempo está
advirtiendo de un peligro al receptor, y por supuesto, está transmitiendo una información.“
[García Madrazo, Pilar / Maragón Gordón, Carmen: Gramática. Madrid, ³1992, S. 25-29]
 

··················
 
Las funciones del lenguaje según R. Jakobson:
 
„Vamos a detallar las funciones que R. Jakobson analiza en el lenguaje como sistema de
comunicación.
 
La función referencial es base de toda comunicación pues o si no hay algo que comunicar, no
existe comunicación. Esta función define las relaciones entre el mensaje y la idea u objeto al
cual se refiere. Se ha de notar que este análisis de lo que se comunica está a un nivel
extralingüístico.
 
En efecto, si estas relaciones son objetivas, observables y verificables, se da también lógica;
cuando sean objetivas, sigue habiendo comunicación pero con error por parte del emisor si éste
cree que se da la objetividad, aspecto que matiza la ciencia que corresponda al objeto o idea en
cada caso; o con mentira por parte del emisor persona si intenta engañar al receptor, aspecto
que compete a la ética. Pero, insistimos, sigue habiendo comunicación, sigue existiendo la
función referencial ya haya verdad lógica o no, ya haya verdad ética o no. Obsérvese que un
semáforo averiado sigue comunicando, aunque con error, y no es que mienta.
 
La función emotiva define las relaciones entre el emisor y el mensaje. Expresa la actitud del
emisor ante el objeto. No hay que confundir esta función con la manifestación espontánea de
sentimientos que generalmente no entraña intención comunicativa, aunque la comunicación
podrá utilizarse. Así, por ejemplo, pronunciar un „taco“ espontáneo, que nos ruboriza a causa
de los presentes, no lleva intención comunicativa, es simple expresión; pero se puede „echar un
taco“ para impresionar oportunamente y ahí sí hay intencionalidad comunicativa.
 
La función conativa define las relaciones entre el mensaje y el receptor. Cualquier comunicación
pretende obtener una reacción del receptor. Cuando se dirige a su inteligencia, se trata de
organizar la acción en común: así en el código de circulación, por ejemplo. Cuando se encamina
al sentimiento del receptor, se intenta conseguir su participación: así en los códigos estéticos,
como la música, por ejemplo. Esta distinción es importantísima en la lengua y la tendremos
muy en cuenta al sistematizar la gramática.
 
La función estética que se define como la relación del mensaje con él mismo. Se da
esencialmente en las artes donde el referente es el mensaje que deja de ser instrumento para
hacerse objeto: así sucede, por ejemplo, en la poesía pura.
 
La función fática cuyo fin es consolidar, detener o mantener la comunicación. El referente del
mensaje fático es la comunicación misma. Ejemplo típico puede ser la muletilla que algunos
emisores ponen cada dos palabras, como „¿verdad?“; o la insistencia del intermitente de una
ambulancia.
La función metalingüística que sirve para situar el signo en el código donde adquiere valor
comunicativo. Así, cuando precisamos, por ejemplo, „semiología, en el sentido médico de la
palabra“.
 
Todas estas funciones concurren simultáneamente, mezcladas en diversas proporciones y con
preponderancia de unas u otras según el tipo de comunicación.“
[Lamiquiz, Vidal: Lengua española. Método y estructuras lingüísticas . Barcelona: Ariel
Lingüística, ²1989, S. 17]