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Estudio comparado de los temas y motivos. Cruce estratégico de dinámicas literarias y


relaciones con el imaginario, con la historia de las ideas, de las ideologías, de la
mentalidad, de la sensibilidad.

Estudio de las fuentes y de la conservación, mutación y migración de los temas a través


de la historia cultural (variaciones, metamorfosis de un tema literario a través del
tiempo.

Dinámicas de significación del imaginario del autor y de los autores.

Finísimas reconstrucciones críticas de una historia del imaginario, leídas e interpretadas


a través de la indagación literaria de las ideas e imágenes simbólicas

Lenguaje de nuestro contacto cognitivo con el mundo del hombre.

No es catalogación , acumulación de datos, fuentes temáticas y materias primas, no es


un censo cronológico ni fichaje de temas literarios.

  


La revisión de los estudios tematológicos favoreció el rescate de conceptos como el de


motivo, desaprovechado hasta el momento en la enseñanza de la literatura, la que
tradicionalmente se inclinó por conceptos como el de tema, que a diferencia del primero
requiere un gran nivel de abstracción para ser formulado. El concepto de motivo, en
cambio, permite la interpretación del texto literario partiendo de la presencia concreta
en el mismo de ciertos elementos de contenido, como en este caso la aparición de
dobles. El carácter concreto de estos elementos es el que precisamente, y reapareciendo
en obras de distintos tiempos y lugares, conduce a la determinación de constantes,
rupturas y reelaboraciones que sólo pueden explicarse por la condición histórica de los
elementos formales y temáticos de la literatura.

Tema: Ente abstracto y conceptual. Unidad mayor capaz de agrupar y organizar en su


interior múltiples motivos.(el amor, la inmortalidad, la libertad, el poder del destino)

Motivo: Unidades elementales y subordinadas. Partículas más pequeñas del material


temático. Elementos concretos de contenido. (el Fausto, Don Juan, el Judío errante, el
Golem)




"Los mitos", escribe Mircea Eliade, "revelan las estructuras de lo real y los múltiples
modos de ser en el mundo",", y más adelante, que en cuanto tales, los mitos deben
constituirse en "la manifestación de un hecho primordial que haya fundado, ya sea una
estructura de lo real, ya un comportamiento humano" (Eliade 1961: 11 y 12,
respectivamente). En la medida en que los mitos relatan las acciones de los dioses y
héroes, dan cuenta cómo han instituido con su conducta determinados comportamientos
antes inexistentes, por lo cual les ofrecen a los hombres los ejemplos que deben seguir.
Los miembros de las sociedades primitivas ajustan su quehacer a esos modelos, para
participar de su eficacia y acogerse a la protección de quienes les habían dado en los
orígenes un ejemplo siempre vigente de éxito. Bajtin caracteriza esta actitud mítica ante
el tiempo como "inversión histórica", por cuanto valoriza el presente en función del
pasado y a costa del futuro que frente a la fuerza y realidad del pasado carece de
sustancia, consistencia y concreción, y Thomas Mann recuerda al respecto una reflexión
de Ortega y Gasset, según el cual "el hombre de la antigüedad antes de actuar daba un
paso hacia atrás, como el torero antes de dar la estocada mortal. Buscaba en el pasado
una norma en la cual pudiera deslizarse como en una campana submarina, y estando así
identificado y protegido, lanzarse sobre el problema del presente". Ejemplaridad y
universalidad son, en consecuencia, para Mircea Eliade, las dimensiones constitutivas
del mito, pues dan a conocer un comportamiento que se impone como modelo para
todos los que conforman el universo -la comunidad para el hombre arcaico- porque ha
sido fundado por los dioses o por los héroes.

El mito es fundamento porque relata cómo y, por ende, da cuenta por qué algo existente
-una estructura, un comportamiento o una institución- ha llegado a ser realidad. Karl
Kerényi precisa al respecto que el mito, antes que a las causas, se refiere a los
principios, en cuanto que éstos, en términos de Aristóteles, tienen en común de
"constituirse en la fuente de donde deriva el ser" (Metafísica ^ 2, 1013 a).
Consecuentemente, lo que prevalece en el mito es el relato espontáneo concebido desde
la emoción y experiencia primigenia de los orígenes, y no la recuperación reflexiva,
metódica y razonada del ser a través de la apariencia y lo contingente, porque, como
observa Karl Jaspers, los mitos "solucionan las tensiones existenciales por el relato de
una historia y no a través del conocimiento racional" (Jaspers 1958: 500). El aspecto
fundacional del mito reside, por eso, literalmente, en que da cuenta del principio, el
establecimiento, el origen de una cosa, es decir, del fundamento ontológico de la
realidad.



 


Mitos: Cuentan una historia sagrada, relatan un acontecimiento que tuvo lugar en el
tiempo primordial, el tiempo fabulosos de los orígenes. (Carácter polisémico y
polivalente de los mitos)

CUANDO DESAPARECE EL SUSTRATO IDEOLÓGICO QUE LO HA


PRODUCIDO, EL MITO SIMBÓLICO SE CONVIERTE EN UN TEMA DEL QUE
SE APODERA LA LITERATURA

Mitos Literarios: Mitos nacidos directamente de la literatura. Mitos pre-existentes


recuperados por la literatura. Ante-textos o pre-textos que pasan a la decodificación
literaria. Mitos sometidos a las modulaciones, personales o históricas del imaginario de
un escritor y de una cultura. Entes móviles, flexibles, memórficos