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EJERCICIOS DE PRODUCTIVIDAD

EPR01 ==> Una empresa emplea 1.520 horas de trabajo al día y con ello obtiene una producción de 35.375 unidades de producto.
Calcula la productividad del trabajo.
Solución EPR01
La productividad del trabajo vendrá dada por la expresión:

EPR02 ==> Cierta empresa utiliza los siguientes factores de producción en su proceso productivo: trabajo: 1.200 horas; capital tipo A: 30
unidades; capital tipo B: 5 unidades; circulante clase 1: 500 unidades, circulante clase 2: 45 unidades. Se conocen los precios unitarios
de estos factores. Concretamente, trabajo: 36 euros; capital tipo A: 80 euros; capital tipo B: 180 euros; circulante clase 1: 3 euros;
circulante clase 2: 25 euros. Con estos datos se pide calcular la productividad global, sabiendo que se han obtenido 3000 unidades de
producto A y 256 unidades de producto B, los cuales se venden a los precios 120 y 5600 euros, respectivamente
Solución EPR02
En este proceso productivo intervienen varios factores productivos y se obtiene más de un producto. Por tanto, si queremos calcular una
cifra de productividad, hemos de valorar todos los inputs y outputs. De esta forma, multiplicamos cada recurso por su precio y cada
producción por su precio.

Significado del ratio: El valor monetario de la producción es 36,51 veces el valor monetario de los recursos necesarios para obtenerla

EPR03 ==> La empresa del ejercicio anterior desea conocer, 3 meses después, la evolución de su cifra de productividad global, debido
a que han ocurrido cambios tanto en la dotación de factores como en su coste. En concreto, las horas de trabajo se incrementaron un
12%, las dotaciones de capital, en un 5% y las de circulante en un 8%. En lo que respecta a los precios, el salario medio subió un 3%,
mientras que el coste del capital tipo B y el circulante clase 2 lo hizo en un 7%. El resto de factores no vieron alterado sus respectivos
costes. Las producciones aumentaron un 3,5 %
Solución EPR03
Cuando deseamos conocer la evolución de la cifra de productividad global, tenemos que mantener los precios constantes. De esta
manera, los cambios en la cifra obtenida se deberán exclusivamente a razones técnicas, que en este caso son las únicas que nos
interesan. En otras palabras:
Necesitamos conocer si la empresa es capaz de aprovechar más eficientemente sus recursos, al margen de lo que ocurra con sus
precios
Por tanto, calcularemos la nueva cifra de productividad global usando los precios del ejercicio anterior.
Las cantidades sí que variarán. En concreto, son:
Horas de trabajo = 1200 * (1,12) = 1344
Capital tipo A = 30 * (1,05) = 31,5
Capital tipo B = 5 * (1,05) = 5,25
Circulante clase 1 = 500 * (1,08) = 540
Circulante clase 2 = 45 * (1,08) = 48,6
Producción A = 3000 * (1,035) = 3105
Producción B = 256 * (1,035) = 264,96
Con estos nuevos datos y los precios antiguos, calculamos la PG (a precios constantes):

Para conocer la evolución de la productividad global, calcularemos una tasa de variación:

Significado:
La relación entre el valor monetario de la producción y el valor monetario de los recursos empleados para obtenerla ha caído en estos
últimos 3 meses. Concretamente, la productividad global ha disminuido un 7%
EPR04 ==> Una empresa obtiene una producción de 3.568 unidades empleando 360 horas de trabajo. Con estos datos, se desea
conocer la productividad del trabajo.
Solución EPR04
Solución EPR04
La productividad del trabajo vendrá dada por la expresión:
EPR05 ==> Una empresa obtiene una producción de 3.568 unidades empleando 360 horas de trabajo, 35 unidades de material A y 698
unidades de material B. Los datos sobre precios se refieren a continuación:
precio unitario del producto: 15 € precio de la hora del trabajo: 50 € precio unitario del material A: 120 € precio unitario del material B: 3 €
Se pide calcular la productividad global
Solución EPR05
Solución EPR05
Para calcular la cifra de productividad global, relacionaremos el valor monetario de la producción con el valor monetario de los recursos
que han sido necesarios para alcanzarla. De esta forma:

Significado:
El valor monetario de la producción es 2,2 veces el valor monetario de los recursos empleados para obtenerla

EPR06 ==> La empresa del ejercicio anterior presenta, un año después, los siguientes datos en cuanto a producción:
Producción: 3.500 unidades Horas de trabajo: 500 horas Material A: 40 unidades Material B: 200 unidades
precio unitario del producto: 18 € precio de la hora del trabajo: 55 € precio unitario del material A: 121 € precio unitario del material B: 8 €
Se pide calcular la tasa de variación de la productividad global del año pasado con respecto al presente

Solución EPR06
Para poder comparar dos cifras de productividad global, ambas cifras han de estar calculadas con los mismos precios. Así pues,
obtendremos la productiviad global de este año valorando la producción y los inputs a precios del año pasado.

Calculamos ahora la tasa de variación:

Significado:
La productividad global de esta empresa ha caído en un 21 % este año

EPR07 ==> Una empresa produce dos artículos en cantidades de 345 y 879 unidades, respectivamente. El precio de venta es de 13 y
87 euros, respectivamente. Si para obtener estas producciones se utilizan 35 unidades de trabajo, 26 unidades de capital y 98 unidades
de circulante, calcula la productividad global (1,25 puntos) de esta empresa si los precios unitarios de los factores han sido: trabajo: 6
euros; capital: 9 euros; circulante: 4 euros
Si esta empresa incrementa su producción en el próximo año un 56 % y el uso de los factores productivos varía de la siguiente manera:
uso de trabajo: cae un 12 %; uso del capital: aumenta un 18%; uso de circulante: no varía
Calcula la variación ocurrida en la cifra de productividad global y explica los dos resultados

Solución EPR07
La cifra de productividad global se obtiene comparando el valor monetario de la producción alcanzada con el valor monetario de los
recursos necesarios para obtenerla.

El valor monetario de la producción alcanzada es 96,84 veces el valor monetario de los recursos utilizados para obtenerla
Para calcular la tasa de variación de la productividad global es necesario calcular la nueva cifra a precios constantes.

El valor monetario de la producción alcanzada es 148,07 veces el valor monetario de los recursos utilizados para obtenerla

La tasa de crecimiento de la productividad global:

La productividad global ha crecido este período un 52.9 %


EPR08 ==> Una empresa que fabrica un solo producto, obtiene 523 unidades diarias del mismo, que vende a 3 euros la unidad. Para su
fabricación consume diariamente 175 Kg de materiales, cuyo precio es de 2 euros el Kg, y emplea a 12 trabajadores cuyo coste es de
58 euros diarios por trabajador. Calcular la productividad global de la empresa, la productividad de la mano de obra, y comparar la
productividad global de la empresa con la del sector, comentando alguna posible causa de dicha diferencia. La productividad media del
sector es de 1,35.
Solución EPR08
Solución EPR08
a) Productividad global:

El valor monetario de la producción es 1,5 veces el valor monetario de los factores necesarios para producirla
b) Productividad de la mano de obra:

Cada trabajador aporta al proceso productivo 43,58 unidades finales de producto en promedio
c) Compararemos la cifra de la empresa con la norma, es decir, con la media del sector:

La productividad global de la empresa supone un 111,11 % de la productividad global media del sector.
¿Qué factores pueden ser responsables?
a) La empresa puede estar obteniendo una cantidad mayor de producto con los mismos factores que sus competidores
b) La empresa puede estar obteniendo la misma cantidad de producto con una menor cantidad de factores que sus competidores
En conclusión: la empresa utiliza un proceso productivo más eficiente

6.4. FACTORES DE PRODUCTIVIDAD Y EFICIENCIA


La productividad se entiende como la relación entre la producción (output) y sus factores (inputs). El diccionario económico de Oxford
define el concepto así: "la productividad en economía es la razón entre el producto y los factores para producirlo". Thiry y Tulkens (1988)
la han definido como: "la capacidad desplegada por los factores de la producción para producir", y cuando se presentan variaciones en
esta habilidad, se dice que se gana o pierde productividad. Prior (1992) cita la definición presentada en el IV Congreso Mundial de
Productividad (1984) en el que se estableció que: la productividad es un concepto universal que aspira a proporcionar más y más bienes
y servicios (outputs), para un mayor número de personas, con cada vez menor número de recursos reales (inputs); y para ello considera
que es necesaria la aplicación integrada de habilidades y esfuerzos humanos, capital, tecnología, etc., para conseguir aumentos
sostenidos y un mejor nivel de vida para todos, y a esto se le denomina: "productividad total".
Por su parte Pastor y Pérez (1992) explican que existen dos indicadores de productividad: los indicadores parciales (que únicamente
consideran un input) y los indicadores globales (que utilizan todos los inputs para lo cual debe construirse un input agregado). Siguiendo
con esta idea, Vicent (1968) dice que: la productividad es la razón entre la producción y los factores con que se realiza ésta, o bien,
entre la producción y algunos factores que la originaron. Por eso si sólo uno de los factores es considerado, por ejemplo: el trabajo, el
capital o cualquier otro input, la medición de la productividad será parcial. Con respecto a esto, Vergés (1997) opina que el problema que
existe con la productividad es que ésta es una magnitud que no puede compararse entre empresas, pues las unidades de medida de los
outputs e inputs acostumbran a ser diferentes de una empresa a otra. En cambio, las tasas de variación sí son comparables. Por eso
para él, la productividad expresada en índices normalmente sirve como una referencia sólo para la propia empresa.
Volviendo con Thiry y Tulkens, ambos consideran que en el ámbito teórico la justificación para la medición del total de los factores de la
producción es evidente, sin embargo una dificultad particular que se presenta es cuando el numerador o el denominador están
compuestos por varios outputs y/o inputs respectivamente.
Este problema se ha intentado solucionar de forma específica a través del método del número índice. El objetivo de este método es
medir las variaciones temporales que están continuamente actualizándose utilizando una colección de datos económicos en términos
discretos. Los especialistas en productividad utilizan frecuentemente estos índices, siendo el índice de productividad de Tornquist uno
de los más populares. Otra forma de considerar las variaciones de outputs e inputs, y que ha sido adoptada por varios autores
especialmente franceses, es mediante el método de contabilización del Surplus (“Surplus Accounts Metod”). Este es un índice donde las
variaciones del output y del input son promediados por los precios del año inicial. Así, el índice mide solamente los beneficios de la
empresa que se obtendrían si los precios se mantienen sin cambio entre el año inicial (T0) y el año t + 1.
Algunos autores consideran que el concepto de productividad parcial o total no se puede distinguir en funciones no lineales. Por otra
parte, la variación de un único ratio output / input solamente se observa en momentos separados y no revela todas las posibles
modificaciones ocurridas dentro de los ratios considerados como un todo entre inputs y outputs. En esta etapa del análisis, Thiry y
Tulkens consideran que es necesaria una valoración fundamental del concepto de “progreso tecnológico”, el cual han definido como: “el
movimiento de una función definida dentro del espacio de inputs y outputs”. Esta definición realmente no describe el comportamiento
real más haya de la idea de un incremento de los outputs obtenidos, dados varios niveles de inputs.
Para Elion (1985) la productividad se ha considerado como el concepto clave para determinar si una empresa o un sector industrial son
capaces de competir en los mercados globalizados. De ahí que tratar primero de definir este concepto, y aún más, tratar de medirlo con
más perfección, es actualmente uno de los intentos más intensos de los países para mejorar productividad. Eilon indica que en la
práctica la productividad es interpretada comúnmente como la "producción por hora-hombre".
Al analizar el factor productividad se ha considerado importante distinguir bien entre el significado que adquieren dentro del campo de la
economía de la empresa: la rentabilidad, la productividad, la eficiencia, la eficacia y la efectividad, con el objetivo de saber exactamente
lo que queremos medir.
Primeramente, y ya definido el concepto de productividad, Thiry y Tulkens indican que ésta tiene dos componentes que son la eficiencia
técnica y el progreso o cambio tecnológico. Aunque la productividad es un indicador sintético muy importante, no es sinónimo de
rentabilidad, sino es una magnitud previa que en todo caso se le podía equiparar con la magnitud de rentabilidad bruta. En cambio la
rentabilidad, que es la relación que existe entre el beneficio y el capital invertido, representa una tasa que nos indica el grado de
eficiencia en la utilización de los recursos que hace una empresa en un período de tiempo determinado (Vergés:1991).
Con respecto al término de la eficiencia, se dice que se da en una empresa cuando tecnológicamente es imposible aumentar outputs sin
aumentar inputs, o bien, disminuir inputs sin disminuir outputs. Prior (1984) entiende que la "eficiencia global" es la competitividad, que a
su vez define como: "la posición relativa de la empresa frente a la concurrencia". En general, la eficiencia busca lograr el mínimo de
costes y aquí no se plantea si los objetivos son o no correctos. En cuanto a la eficacia, ésta tiende al cumplimiento de los objetivos sin
importar, al igual que en la eficiencia, si éstos fueron los más adecuados. Por último, en la efectividad sí se pretende plantear los
objetivos correctos para asegurar la supervivencia de la empresa. Con base en lo anterior, podemos decir que la rentabilidad es un
concepto más amplio y que contiene a las magnitudes de la productividad, la que a su vez tiene dos componentes que son la eficiencia
técnica y el progreso tecnológico . La maximización de todas estas “variables–indicadores” resultan necesarias para obtener resultados
o "performances" hacia el éxito empresarial.
Como hemos dicho anteriormente, si la productividad se intenta medir a través de ratios se utiliza la relación producción / factores de la
producción. Para Eilon (1985) a partir del ratio output / input sí es posible establecer una variedad de ratios para medir en términos
físicos y financieros los resultados de una empresa con el objetivo de poder llegar a definir cuatro medidas de producción eficiente que
son:
1) La eficiencia técnica: Que relaciona cantidades físicas.
2) La eficiencia de los costes: Que toma en cuenta el factor: “precio del input utilizado en la producción”. Dicho factor es considerado
como la solución para llegar a la medición de la eficiencia técnica, pero no necesariamente a la inversa (es decir, sería erróneo
considerar una eficiencia técnica como una eficiencia en el coste).
3) La eficiencia en los ingresos, también conocida como ingresos o utilidad eficiente. Proporciona una estructura útil para analizar el
rendimiento desde un enfoque de productividad, pues según Elion, orienta sobre procedimientos que buscan las comparaciones que son
necesarias efectuarse y dan también bases para observar los cambios en el rendimiento de la empresa a través del tiempo.
4) La eficiencia de uso de la capacidad instalada. También conocida como capacidad de utilización. La idea de la eficiencia del coste
con respecto a la eficiencia técnica, es similar en el caso de la capacidad de utilización con respecto a la eficiencia técnica.
También, si consideramos en su sentido básico a la productividad (relación output obtenido/ inputs utilizados), entonces podemos definir
la eficiencia productiva como la relación que hace que se produzca un nivel de output máximo con el mínimo consumo de input posible.
Según Thiry y Tulkens, si interpretamos la productividad ganada o perdida, considerando para el análisis el concepto de “función de
producción” con su curva respectiva, esto tiende a mejorar el razonamiento. Para ellos la función de producción usualmente se define
como la relación que existe entre las cantidades de inputs utilizados y la de outputs que pueden ser obtenidos como resultado final de la
producción. El concepto anterior puede ser ilustrado por la función: y = f º ( x ).
Aquí un único output (y) es producido con un único input (x). Esta función que muestra las posibilidades técnicas de la función (f º) de
una empresa dentro del espacio de outputs e inputs, establece que: el concepto de progreso tecnológico aparece cuando se considera
la curva de la función, la cual se puede ver de dos formas:
a) Como un incremento en el output que puede ser obtenido con diversas cantidades de inputs.
b) Como una reducción de la cantidad mínima de input que se requiere para asegurar cualquier cantidad de outputs.
Con base en esto, los resultados pueden indicar que habrá regresión tecnológica cuando el sentido de la curva de la función se reduzca
dentro del output obtenido, dadas varias cantidades de inputs, o bien, habrá un incremento en los inputs que se requieren para cualquier
cantidad de outputs. El progreso tecnológico es comúnmente asociado con la implementación de nuevos métodos de producción (como
los cambios en el estilo de dirección) o nuevos factores de producción (tales como nuevas maquinarias).
Para Thiry y Tulkens los términos: “progreso tecnológico” y “regresión tecnológica” utilizados en otros campos de estudio han resultado
inadecuados dentro de la teoría de la productividad, pues consideran que se vuelven más complejos sobre todo a la hora de su
medición. Ante esto indican que actualmente existen tres métodos para medir el progreso tecnológico y son:
a) La estimación econométrica de producción o funciones de coste.
b) Una aproximación discreta de los índices de productividad “Divisa”.
c) El cálculo con números índices exactos.
Con respecto a la relación de la productividad con la eficiencia, y considerando que el análisis económico da una representación del
fenómeno de progreso tecnológico a partir del concepto de función de producción, se puede partir de la idea de que la producción
eficiente también proviene del concepto de la función de producción, pero ahora sobre la base de una muy particular interpretación de
dicha función.
La producción eficiente antes de poder ser considerada una simple relación entre inputs y outputs, también es posible considerarla como
una “frontera”, estableciendo los límites que una empresa puede alcanzar. Así, la función de producción específica las máximas
cantidades de outputs obtenidos dado un nivel de inputs, y para cualquier nivel de output se establece la cantidad mínima de inputs
requeridos para producirlos. En ocasiones las fronteras se construyen con las observaciones que, dado el actual estado de conocimiento
tecnológico, permite producir el máximo nivel de outputs con el mínimo consumo de inputs.
Al respecto Prior (1992: p.121) apunta que para establecer la frontera, las empresas serán sólo eficientes si mantienen unos coeficientes
inmejorables (“que no exista evidencia de que ninguna otra empresa alcance un coeficiente de consumo de un factor inferior, sin a su
vez, presentar otro coeficiente de valor superior”). Es decir, ninguna empresa puede pasar las fronteras, pues éstas son mediciones
inmejorables de entre todas aquellas de que se dispone.
El concepto frontera se origina cuando se evalúa una muestra de empresas de cierto sector y similares dimensiones, de manera que, del
total de mediciones obtenidas, se identifican las que son inmejorables o aquellas que tienen un valor límite. Pero teóricamente, una vez
conocidos los valores de esas “empresas frontera”, es posible cuantificar la distancia que separa una empresa ineficiente de su frontera
correspondiente.
Farell (1957) abrió esta línea de investigación sobre el análisis de la eficiencia que se basaba en determinar la distancia entre las
diferentes mediciones realizadas y la frontera eficiente de producción. En los últimos años se han desarrollado otras dos vías diferentes
para la medición de la eficiencia que son:
1. No se define a priori una función de producción. Ésta es una medición no paramétrica de eficiencia y se define a partir de dos tipos de
indicadores: a) los indicadores de eficiencia técnica que se componen de inputs y de outputs en unidades físicas; y b) los indicadores de
la eficiencia asignativa, en donde se consideran los precios de los inputs para evaluar la capacidad de la minimización de los costes
totales.
2. En la otra vía se define una determinada función de producción.
Continuando con los límites o fronteras, éstos se pueden definir mediante tres tipos de funciones que son:
a) Fronteras de producción: aquí nos referimos a las empresas que producen el output máximo para un conjunto dado de inputs, o bien,
las empresas que con un nivel de output determinado utilizan el mínimo de input.
b) Fronteras de costes: en este tipo se tratará de establecer empresas que tienen el nivel mínimo de costes y en el que es posible
producir ciertos niveles de outputs dados los precios de los inputs.
c) Fronteras de Beneficios: en este caso si queremos establecer la frontera del beneficio, se tiene que determinar las empresas que
consiguen el máximo beneficio alcanzable, al igual que los precios de los outputs y los precios de los inputs.
Si la función f º es considerada como una frontera, todos los puntos a lo largo de la frontera o por debajo de ésta deben ser
considerados más o menos realizables, mientras los puntos que estén sobre la frontera no pueden ser ni realizables ni observables. Con
base en esto, dentro del campo de la productividad se han derivado dos importantes consecuencias: a) Una es el nivel conceptual; y b)
la otra es el nivel empírico.
En el nivel conceptual: cuando surge una “nueva frontera-función de la producción ” (f1), origina que los investigadores den un
significado preciso al concepto de “ineficiencia en la producción”. Esto quiere decir que cualquier situación productiva es considerada
ineficiente si los outputs e inputs están por debajo de la frontera. En caso contrario, la eficiencia se dará en aquellos puntos que se
encuentren sobre la misma frontera de la producción.
En el nivel empírico, el anterior enfoque significa que la (in)eficiencia puede ser únicamente medida después de determinar la frontera
de la producción. Las subsecuentes mediciones obviamente variaran de acuerdo a las especificaciones seleccionadas. Siguiendo con el
interesante trabajo de Thiry y Tulkens, la idea de considerar la función de producción como una frontera, puede ser también ampliada a
una función de coste. Así, la eficiencia puede ser definida también sobre la base de una función de coste mínimo (en este caso la
ineficiencia se localizará en aquellos puntos que están sobre la gráfica de la función de coste total).
Con base en lo anterior y para mantener la claridad de la terminología dentro del complejo factor de la productividad, Schmidt y Lovell
(1979: p.345) han sugerido denominar a este caso como la “eficiencia de coste”, aunque sin dejar de implicar siempre la “eficiencia
técnica” que significa producir el máximo de outputs dado un mínimo de inputs. Es decir, la eficiencia técnica puede ser medida
utilizando las funciones de producción y/o las funciones de costes. Además, Schmidt y Lovell han propuesto un tercer término
denominado “eficiencia asignativa”, que se refiere a la utilización de inputs en las proporciones correctas dando un precio optimo al
input. Su cálculo es una tarea más especializada con respecto al tema de este trabajo y requiere un previo conocimiento de la “función
del coste mínimo”.
Al igual que en el progreso tecnológico, la eficiencia y su medición se pueden discutir con base a la función del coste mínimo y a la
función de producción. De cualquier forma, estos autores consideran que la empresa que es eficiente en términos de costes es también
eficiente tecnológicamente.
Ampliando sólo un poco más la complejidad del factor eficiencia, Prior (1992: p.117), indica que los modelos frontera se han ido
desarrollando bajo el concepto de la producción múltiple con el objetivo de obtener una factorización más amplia de las causas que
provocan la ineficiencia técnica. Para ello considera que es factible la descomposición de la “eficiencia global” en tres niveles que son: a)
la eficiencia técnica pura, b) la eficiencia a escala, y c) la eficiencia asignativa.
Primeramente, la eficiencia global la define a través del un ratio como: “el cociente entre el mínimo coste posible de los inputs, dado el
nivel de producción que se obtiene, los precios competitivos de los inputs y la tecnología de referencia, y el coste total de los inputs que
tiene la empresa analizada. Es decir: Eficiencia Global = Coste Mínimo “C (u,p)” / Coste Total “Px”
Para explicar los tres niveles de la eficiencia global, este mismo autor nos indica que, por ejemplo, en el caso de una empresa no
frontera, es muy posible que el coeficiente de eficiencia técnica presente dos tipos de ineficiencia derivados de causas sumamente
diferentes entre sí, que son: a) Que una empresa sea ineficiente si la comparamos con otras de dimensiones similares. A esto lo
denomina: “eficiencia técnica pura”; y b) Que la empresa en su escala de producción se haya comprobado como ineficiente con respecto
a otra que registra mejores ratios entre outputs / inputs. A esto le denomina: “eficiencia de escala”.
Además, agrega que la ineficiencia técnica se puede descomponer en dos subniveles que son: a) la ineficiencia técnica pura; y b) la
ineficiencia a escala. Es decir, se pueden presentar los siguientes supuestos:
Eficiencia Técnica = (Eficiencia Técnica Pura) x (Eficiencia a Escala)
Eficiencia Técnica
>
= Eficiencia Técnica Pura
Eficiencia a Escala = Eficiencia Técnica / Eficiencia Técnica Pura
Como se puede ver hasta lo ahora expuesto, la naturaleza de las relaciones entre las nociones del factor de productividad y la de
eficiencia técnica, debe ser clara si se quiere realmente medir a ambas variables, pues como se puede ver, la simple técnica de ratios no
proporciona una base sólida para llevar a cabo dicha tarea pues estas variables son muy complejas. Además, hay que considerar que la
relación entre la productividad y el progreso tecnológico es ambigua, ya que la primera incorpora al progreso tecnológico cuando éste
ocurre y no es posible identificar su presencia. Sin embargo, Schmidt y Lovell afirman que si se aplica el concepto de la función de
producción es posible su identificación. Por otra parte, estos autores consideran que un tipo similar de ambigüedad caracteriza también
la relación entre la productividad y la eficiencia, ya que no es posible distinguir entre las variaciones de la productividad suponiendo o
considerando las variaciones de la eficiencia
Para Thiry y Tulkens, entre los factores de productividad y eficiencia existe una diferencia formal que es de vital importancia como se ha
visto a un nivel introductorio. Para ellos es importante tener presente que estos conceptos no son fundamentalmente antagónicos, sino
que se consideran complementarios, y tan es así, que llegan a confundirse o tomarse como análogos.
Aunque en el presente trabajo incluiremos algunos ratios de productividad y eficiencia, su fin únicamente se limita para observar su
comportamiento con relación al factor de rentabilidad dentro del análisis factorial, pues creemos que es importante no descartar estas
variables dentro de las estimaciones, aunque teniendo en cuenta que tienen un seria limitación en cuanto a la medición correcta de sus
magnitudes.
Comúnmente el ratio de productividad asume forma de porcentaje y en principio cualquier input puede ser utilizado en el denominador,
aunque como ya se mencionó, la mano de obra es el factor más común que se tiene en cuenta, pues existe la convicción de que la
productividad laboral constituye el elemento determinante para competir y obtener beneficios. Por eso en diversos países se ha
establecido como sistema los incentivos a los sueldos y salarios con base al incremento de la productividad.
Según Elion (1985), los ratios de productividad pueden relacionarse de la siguiente forma:
a) Outputs Actuales / Inputs Actuales.
b) Outputs Actuales / Máximo posible Outputs para un conjunto dado de inputs.
c) Inputs Actuales / El mínimo posible de inputs para un nivel dado de Outputs.
En su trabajo este autor presenta una interesante serie de ratios de productividad incluidos en una “red” o matriz que los relaciona entre
sí con el fin de demostrar como un ratio de productividad puede mejorarse a expensas de otro. Para él, el efecto de los ratios de
productividad sobre el coste unitario puede ser analizado, y posteriormente, el efecto del precio en el input (como los sueldos) puede ser
comprobado.
Con respecto a los outputs, considera que pueden ser medidos de diferentes formas, siendo las variables más típicas para la medición
de la productividad las siguientes: los ingresos, los beneficios, el volumen físico y el valor añadido. En cuanto a los inputs, las variables
más representativas son: la mano de obra, los materiales directos, los materiales indirectos, la maquinaria, la planta y el capital.
Como ya se apuntó al principio de este inciso, los inputs pueden ser medidos de tres formas: a) en términos físicos (número de
empleados, toneladas de materiales, numero de máquinas, etc.); b) en términos financieros o costes (sueldos de los empleados, costo
de materiales, valor de los activos fijos, etc.); y c) se pueden medir a través de considerar los recursos combinados, que no es otra cosa
que el coste total.
La numerosa gama de ratios para medir la actuación de la empresa con respecto a su productividad depende sobre todo de que inputs y
outputs sean seleccionados para el análisis. Por ejemplo, Eilon (1985: p.32) ha propuesto la siguiente matriz con 24 ratios que están
clasificados en cuatro grupos de acuerdo a su numerador (output) y tratan de medir lo siguiente:
Grupo 1: Los ratios de este grupo especifican que el output en el numerador es físico. Dichos ratios sirven como mediciones de
eficiencia de la producción, aunque normalmente se les ha considerado como ratios de productividad. Generalmente sus recíprocos son
utilizados para medir las cantidades de un determinado input en términos físicos o en términos de costes dada una unidad de output.
Con respecto al ratio de volumen físico / coste total, éste es más conocido por su recíproco: coste total / volumen físico, y se utiliza
cuando se quiere medir el coste total por unidad.
Grupo 2: Estos ratios relacionan los ingresos con los inputs. El ratio de ingresos / inversión total y el ratio ingresos / número de
trabajadores, son muy populares en los reportes de resultados. Los inversos de los ratios ingresos / número de trabajadores, e
ingresos / materiales directos, representan las proporciones que se toman de los ingresos para los salarios y los materiales. Por otra
parte, el inverso coste total / ingresos, indica la proporción de los ingresos que se tienen para cubrir el coste total.
Grupo 3: Este grupo de ratios se enfoca en los beneficios. El ratio benéficos / inversión total es generalmente citado en las evaluaciones
financieras dentro del factor de rentabilidad. Para Eilon, este ratio es considerado como un indicador del retorno del capital desde un
enfoque de la productividad.
Grupo 4: Este grupo de ratios consideran al valor añadido como el output. Son también muy populares para la medición de la
productividad. El inverso de sueldos de los trabajadores / valor añadido, mide principalmente la proporción del valor añadido que se
gasta en salarios.
Todos los anteriores ratios generalmente se refieren a inputs y outputs actuales. Sin embargo, estas medidas no son válidas por sí
solas, pues aunque se estimen de forma correcta, sus resultados no indican definitivamente si la empresa es productiva o no. Una
alternativa que es común que se lleve a la práctica, es comparar estos resultados con “un fundamento relevante", como por ejemplo: con
el valor de otro ratio en un período de tiempo previo, o bien, con una tendencia del rendimiento que pueda ser verificada. Otra alternativa
de comprobación puede realizarse con otra empresa de similar sector y magnitud. Aunque como ya apuntamos, existen autores como
Vergés (1997) que consideran que normalmente lo que se hace es calcular las tasas de variación de la productividad de un período a
otro, pues dichas tasas sí son comparables.
En cuanto a los ratios de eficiencia, éstos miden principalmente dos aspectos que son: a) evalúan cómo está funcionando la empresa
con respecto a las políticas preestablecidas; y b) evalúan con qué efectividad la empresa maneja sus recursos. Entre los ratios más
citados en la literatura contable y financiera para medir la eficiencia, y que incluimos para obtener evidencia empírica a través del
análisis factorial están los siguientes:
Ratio de ventas netas / tesorería (R19 del modelo). Este ratio indica el nivel de tesorería que es necesario mantener, así como, el estado
de la reserva que sirve para prevenir las situaciones de escasez, las cuales pueden generar un desequilibrio entre los inflows y outflows.
Una tasa de rotación excesivamente alta indica escasez de tesorería y problemas de liquidez. De no contarse con orígenes de fondos
alternativos se presentaran problemas en el ciclo de explotación. En cambio, si la tasa de rotación es excesivamente baja, indicará que
se tienen saldos de tesorería en exceso o improductivos. Es importante considerar que en algunas ocasiones se mantienen saldos
acumulados en la tesorería cuando se va a llevar a cabo alguna operación extraordinaria y esto provoca una disminución de la tasa de
rotación temporal. Para este ratio se recomienda establecer algún parámetro o estándar del sector para alcanzar una liquidez adecuada,
utilizando los excedentes en inversiones temporales o inmovilizado.
Ratio de ventas netas /cuentas por cobrar (R20 del modelo). Las cuentas por cobrar representan cobros diferidos a futuro que están
siempre en función de las ventas. Esto provoca que una tasa de rotación excesivamente baja de las cuentas por cobrar indique una
excesiva concesión de crédito, que si lo sumamos a porcentajes importantes de clientes con incapacidad de pago y a una deficiente
recuperación de cartera, provoca problemas en el ciclo de explotación. En cambio, una tasa de rotación excesivamente alta indica una
pérdida de clientes potenciales vía crédito. Por eso, la tasa de rotación de este ratio se debe establecer con base a un equilibrio entre
las ventas y la inmovilización temporal de fondos en cuentas por cobrar.
Ventas netas / activo fijo (R23 del modelo). Mide la eficiencia de las ventas con relación a los activos permanentes. Diversos autores lo
clasifican indistintamente como un ratio de rentabilidad, productividad o eficiencia. Aunque esta magnitud es a largo plazo, se puede
estimar a corto plazo para observar ciertos factores temporales que afectan a la relación, como por ejemplo: el exceso en la capacidad
de producción, o bien, los activos productivos ineficaces u obsoletos. Sin embrago, dado que los aumentos en la capacidad de
fabricación no son graduales, se debe buscar una medida adecuada entre la inversión de activos fijos y la capacidad productiva y
potencial de las ventas, pues estos elementos son parte de la eficiencia.
Ratio de ventas netas / activo diferido (R24 del modelo). En realidad esta relación es difícil de determinar su contribución a las ventas y
al beneficio, pues el potencial de los activos diferidos abarca varios ejercicios y por lo tanto mide sólo parcialmente la eficiencia.
Ratio de ventas netas / pasivo circulante (R26 del modelo). Este ratio es de carácter predecible ya que los créditos contratados
dependen directamente de las necesidades de producción de los bienes o servicios destinados a las ventas. Al Al ser un ratio que mide
al capital ajeno indica en cierta medida el grado de apalancamiento financiero y el nivel de reducción de la inversión propia en el capital
circulante.