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ISSN (impresa) 0071-495x / ISSN (en línea) 2422-6009

RESEÑAS [185-207] Filología /XLV (2013) 205

Teoría desde el sur. O cómo los países centrales


evolucionan hacia África
Jean Comaroff y John L. Comaroff (2013).
Buenos Aires, Siglo XXI.
ISBN 978-987-629-262-7

"" Marcelo Topuzian


Universidad de Buenos Aires / CONICET

Sorprenderá quizás a los lectores de Filología encon- Si, por lo menos desde hace cuarenta o cincuenta
trar entre las páginas de este número la reseña de un años, la modernidad se empezó a comprender como
libro que consiste, fundamentalmente, en una recopi- un proyecto mundial –y no meramente europeo-occi-
lación de artículos de perfil más o menos etnográfico dental–, pero en el que el adjetivo mundial define
sobre la Sudáfrica contemporánea post-apartheid, más un modo de exclusión y subordinación que una
con oportunas referencias a la flora autóctona e generalidad igualitaria, ya es tiempo, sugieren Coma-
invasora, a la política de identidades y la extranje- roff y Comaroff, de que las modernidades periféricas
ría, al mundo de la brujería y de los zombis, y a la vernáculas dejen de concebirse como copias despla-
transformación neoliberal del mundo del trabajo y zadas, fuera de lugar o de segunda mano respecto de
de la creación de valor y riqueza. Pero lo que sigue las euronorteamericanas, para empezar a ser pensa-
–salvando los ecos magrittianos– no es una reseña, das, a fondo, en sus propios términos, en su singular
o al menos no lo es si se la entiende solamente como originalidad, sin dejar de retener –en esta multiplici-
resumen de los contenidos efectivos del volumen que dad de modernidades– un momento de unidad, que
nos ocupa. Lo que importará aquí será, ante todo, es, sobre todo, el de la desigualdad global, para no
revisar las implicaciones teóricas que, para los estu- caer en una mera celebración de la diversidad bajo la
dios literarios y las humanidades en su estado actual, improbable figura de una ciudadanía multicultural, y
podría tener la reciente publicación de este libro –de borrar así las contradicciones flagrantes y el conflicto
autores sudafricanos, pero aparecido originalmente de soberanías que se da entre ideología nacional de
en los Estados Unidos– en Buenos Aires. Estado y lo que los autores denominan “id-ología”
identitaria (219-223).
Los autores –antropólogos, y por lo tanto particular-
mente sensibles al carácter concreto, práctico e his- A partir de estos principios, la hipótesis central con-
tórico de las actividades intelectuales– toman como sistirá en afirmar que el sur y la periferia globales –ya
punto de partida lo que consideran la distribución imposibles de subsumir bajo las anacrónicas denomi-
geopolítica intrínseca del pensamiento teórico occi- naciones de países subdesarrollados, en vías de desa-
dental en las ciencias sociales de los últimos cuarenta rrollo, o tercer mundo– se han ido convirtiendo, en los
años: la distinción entre teoría y dato se ha super- últimos treinta años, en un verdadero laboratorio de
puesto muy fácilmente con la separación de norte la modernidad, en el que es posible atisbar –y, en
y sur, particularmente en el marco de las diversas muchos casos, delinear de manera particularmente
variantes de las teorías de la modernización y sus diáfana– procesos históricos (sobre todo de carácter
presupuestos centralistas, difusionistas y excluyen- económico-productivo) que luego se manifestarán
tes, a la par que lineales y teleológicos. El posestruc- con fuerza en el norte –el libro toma, en este sentido,
turalismo, a pesar de su parafernalia libertaria, no oportuna nota de la crisis iniciada en 2008. Precari-
habría alcanzado a conmover, aun en las épocas de zación laboral y urbes elitistas ultramodernas –arqui-
su hegemonía académica mundial, este modelo de tectónica pero también financiera y socialmente–;
circulación de la teoría –ni siquiera en las elaboracio- innovación productiva –a través de la descentraliza-
nes alrededor de los problemas de las identidades ción de la manufactura, la inventiva de las econo-
nacionales y regionales que en la periferia, desde los mías informales y la institucionalización de lo trucho,
años 70, se sirvieron de ese paradigma–. Comaroff y y la producción inmaterial, los usos comerciales de
Comaroff proponen, en consecuencia, invertir, inicial- la etnicidad y el turismo– junto a nuevas formas de
mente, este estado de cosas, para luego desarmar la empobrecimiento; medialización generalizada de la
dinámica en la que se basa, según un lema decons- política y eclosión de nuevas multitudes; todas defi-
tructivo bien conocido. nen una estructura del movimiento contemporáneo
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del capital que ya está alcanzando también sus vie- de la memoria [234-235]) ha dado lugar a modalidades
jos centros geográficos de poder. La explicación de alternativas de acción, identificación y movilización
Comaroff y Comaroff es, sin dudas, economicista, política que ya no pueden ser pensadas desde el
pero, a la inversa de los presupuestos desarrollistas, procedimentalismo minimalista de las teorías de la
sostienen que para encontrar plenamente realizado democracia de sustrato liberal, y que exigen especial
el capitalismo de hoy hay que venir al sur. consideración de sus “excesos” privilegiadamente
imaginarios (264-265); en esto también, en la última
De todo esto, nos interesa llamar la atención sobre lo década, el sur se ha anticipado al norte, aunque poco
siguiente: los autores sostienen que el distanciamien- avancen los autores, quizás demasiado cautos a este
to y la desnaturalización que impone a la modernidad respecto, sobre la viabilidad y el sentido de los mode-
la perspectiva desde el sur –y, más específicamente, los alternativos respecto del neoliberalismo y la glo-
la africana– constituyen hoy una fuente de notable balización financiera que se han gestado o propiciado
productividad teórica, y no solo un sitio privilegiado desde algunos Estados nacionales, especialmente en
para el trabajo de campo, meramente empírico. La América Latina.
reivindicación de este punto de vista “ex-céntrico”
aspira a trascender la dicotomía norte/sur específica- Pero ¿por qué “teoría”, y no antropología, economía,
mente en el plano teórico. A partir de esto, Comaroff y sociología o incluso crítica “desde el sur”, todo lo cual
Comaroff derivan dos consecuencias. Una, de espíritu valdría también para describir este libro? ¿Y de qué
poscolonial, destaca el carácter constitutivamente teoría se trata? ¿Política, social, cultural? Los autores
dialógico, y al mismo tiempo excluyente, del pen- parten de la constatación de una verdadera “huida
samiento occidental y la larga historia de sus otros de la teoría” en el mundo académico e intelectual
coloniales eminentes (que los autores son capaces euro-estadounidense, en favor tanto de una reivin-
de leer incluso en las formulaciones biopolíticas dicación del empirismo y el realismo, como de una
recientes a propósito de la nuda vida, que ellos ins- postulación de la ética como última piedra de toque
tan a repolitizar a partir de su referencia a políticas de la actividad intelectual. Frente a este estado de
de la vida más concretas movilizadas por factores de cosas, sostienen, “el sur global […] no puede darse
orden religioso, económico, sanitario, etc.); y también el lujo de rechazar la teoría” porque solo desde ese
que hoy, por cierto, metrópoli y colonia conviven en lugar le es posible comenzar a cuestionar su lugar
cada vez más marcadas contigüidad y mezcla (170- en el orden global y también porque –como afirman
172). La otra –con parciales tonos nativistas– apun- en el capítulo sobre los efectos del VIH-sida en Áfri-
ta a visibilizar todo un conjunto de tradiciones no ca del Sur– la debilidad de nuestra teorización de
centrales de pensamiento –materializadas más en los cambios recientes no quiere decir que estos no
actitudes, prácticas y modos de sociabilidad que en nos teoricen a nosotros muy efectivamente (268). Sin
discursos, conceptos o escritos públicos– que supo- embargo, aclaran, no se trata ya de “la gran teoría a
nen enfoques singulares sobre conjuntos ideológicos la manera de la alta tradición moderna”, y destacan
todavía hoy considerados privativos de una supuesta la importancia que lo histórico, lo social y lo fáctico
cosmovisión euro-occidental, como los ligados con las tendrían en esta concepción sureña de la teoría, en
ideas de persona individual o de ciudadanía, y que, un verdadero “contrapunto” entre “lo concreto y el
ante su progresivo desencantamiento y sus recientes concepto” que daría lugar a una “teoría fundada” –es
usos espurios en la Europa comunitaria y los Esta- decir, plenamente integrada con la experiencia y la
dos Unidos, se convierten en acicate intelectual para habitación efectivas de un complejo mundo vivien-
pensar de otro modo la contemporaneidad global. te–; resulta ejemplar, en este sentido, el trabajo al
Además, el complejo atolladero en que se encuentra que someten las nociones de “estado de excepción”,
el modelo moderno del Estado nacional, a partir de “vida nuda” y “homo sacer” de Giorgio Agamben a
su creciente indiferenciación respecto del merca- propósito del activismo africano contra el sida (285-
do (son especialmente ilustrativas las páginas que 291). La teoría no se constituye ya como “metarrela-
Comaroff y Comaroff dedican a las transformaciones to” omniabarcador, pero esto no implica resignarse a
a que la presión del mercado ha sometido nociones una microscopía de la observación empírica. Se trata,
y prácticas aparentemente tan consustanciales al entonces, de defender las posibilidades de una abs-
Estado moderno como la delimitación y el control tracción teórica inmanente al campo de la vida social
de las fronteras, la gestión monetaria del movimien- concreta tal como podrían describirla las prácticas
to de capitales, el manejo de la seguridad interior y etnográficas. Así, un estudio de la vida cotidiana
exterior, el monopolio de la violencia e, incluso, el en África del Sur podría proporcionar al investiga-
sostenimiento de una historiografía nacional que hoy dor intuiciones similares a las reivindicadas por los
tiende a ser sustituida por una política perspectivista teóricos euro-occidentales posmodernos; no sería
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ninguna novedad allí, por ejemplo, la idea de una creen poder prescindir de la característica pregunta
subjetividad en devenir, por mencionar un ejemplo teórica ¿qué es la literatura?, la cual sigue siendo qui-
más o menos trivial, ni la postulación de modalidades zás, todavía, la modalidad más concreta de nuestra
alternativas de agrupación y organización social. relación con los textos literarios. El libro demuestra
también cómo el creciente interés por los fenóme-
Sin embargo, por momentos los llamados a no con- nos trasnacionales en las humanidades y las ciencias
fundir, en las ciencias sociales, lo empírico con el sociales no tiene por qué coincidir, en favor de una
empirismo ni el trabajo teórico con el teoricismo epistemología empirista conservadora disfrazada de
(86) parecen reducir las apuestas teóricas de este vago respeto ético de la diversidad, con un rechazo,
libro a una cuestión de mera escala o proporción: por pecados eurocéntricos y abstracción irredenta, de
todo, pero en su justa medida. Pero, por otro lado, la teoría. Por el contrario, en el espíritu de lo afirmado
cuando se propone rastrear con cuidado minucioso por los autores, solo una apertura real a la discusión
el hilo político concreto que cose historia y metafísica teórica será capaz de poner los estudios literarios a la
(282-284), destellan las posibilidades que aún hoy se altura del desafío que supone la relativización de sus
abren para el pensamiento teórico. Lecciones como marcos de estudio nacionales epistemológicamente
esta se revelan muy pertinentes para unos estudios naturalizados.
literarios, como los actualmente dominantes, que