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Graciela Alcalá Moya

Migrantes, pescadores y mujeres


en Puerto Madero, Chiapas, México

Esta dualidad del hombre que vive el limite pero que lo traspasa, debe
invitarnos a la reformulación del concepto de "frontera" en cuanto a las
prácticas sociales de los grupos en ella involucrados.
- Victoria Chenaut

En el presente artículo nos proponemos a mostrar resumidamente cómo


y en qué se basa la formación de una comunidad de oficio en una región
fronteriza en función de dos elementos fundamentales de l a vida social: las
relaciones de trabajo y las relaciones matrimoniales. en sentido laxo.
Basada en el manejo de datos etnográficos obtenidos durante distintos
períodos de trabajo de campo en l a franja fronteriza costera entre Chiapas
y Guatemala, especialmente en los municipios d e Tapachula y Suchiate, nos
interesa describir dichas relaciones para que nos sirvan de base para mostrar
dos formas distintas de tratar el "problema" de la existencia de migrantes
pescadores artesanales d e tiburón y escama: la que el Estado nacional
propone, y la que los propios pescadores viven y expresan a través de sus
prácticas.
Las interrogantes con que iniciamos l a investigación que nos h a llevado
a inquirir sobre estas prácticas estaban planteadas en un tono amplio y
general. Considerando que la pesca es una actividad que configura, diferencia
e incluso brinda su perfil característico a las distintas regiones costeras de
México, y que la franja fronteriza entre México y Guatemala es u11 sitio en el
que está bastante documentada la entrada ilegal de los habitantes de varios
países centroamericanos en los cuales existen graves problemas económicos,
sociales y políticos, las cuestiones propuestas fueron resumidamente cuatro.
Primeramente, cuál es el papel que desempeiía l a actividad pesquera nacional

De nacionalidad mexicana, Graciela Alcalá Moya es candidata al doctorado en Ciencias


Sociales por la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. Al mismo tiempo se
desenvuelve como profesora investigadora titular en el Centro de Investigaciones y Estudios
Superiores en Antropologia Socid (CIESAS-Sureste). La versión original del presente
trabajo fue presentada como ponencia en la XXII Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana
de Antropologia, efectuada en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México del 11 al 16
de agosto de 1991. La autora agradece a Mario Hnmberto Ruz la prolija lectura que hizo
del texto, sus acertadas correcciones y las interrogantes que a través de sus comentarios
ha planteado. El presente trabajo va dedicado a Victoria Chenaut, en recuerdo de otra
frontera.
@ Mesoamérica 25 (junio de 1993)
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en la franja costera limítrofe entre México y Guatemala en la conformación


actual de la región. Seguidamente, qué sucede en la actividad pesquera con
la llegada de estos migrantes temporales o estacionales a la costa chiapaneca,
jparticipan en la pesca?, y si es así, jcómo es posible?. dada su condición
de extranjeros; en tercer lugar. qué implicaciones tendría este hecho y, por
último, cuál es la actitud del gobierno mexicano respecto a los pescadores
"ilegales".
Indudablemente, las posibles respuestas a cada una de estas interrogantes
pueden variar según los enfoques de distintas disciplinas. Sin embargo, lo
nuestro es la Antropología Social. Entendemos el concepto de región como una
"realidad estructurada por una historia particular y un conjunto de prácticas
sociales desplegadas sobre el espacio por las clases, los grupos domésticos, las
alianzas matrimoniales, los sexos".' Así planteado, el concepto de región
- - nos
lleva a responder a las interrogantes mencionadas anteriormente desde el punto
de vista de la vida cotidiana de l a gente que "construye" e interpreta su historia
y su espacio. Mostremos, pues, a la gente que nos interesa especialmente como
constructores de un espacio y de una historia particular: a los pescadores
artesanales y a sus mujeres. Para hacerlo es preciso ubicarlos brevemente en
su situación actual.

El papel de la actividad pesquera en la región


El escenario fronterizo en que viven los pescadores artesanales a que nos
referimos es la costa chiapaneca de Los municipios de Tapachuia y Suchiate y
la fran-ja costera de Guatemala desde su línea fronteriza con México hasta el
puerto de San José. La zona es una angosta faja de alrededor de veinticinco
kilómetros de planicie costera, localizada entre las estribaciones montañosas
de la Sierra Madre de Chiapas, su contii~uaciónen tierras guatemaltecas y
el Océano Pacífico. En esta llanura costera se ubican tres puertos: Puerto
Madero en México y Champerico y San José en Guatemala.
La actividad pesquera en esta llanura era complementaria. De ella se tiene
noticia en Chiapas oficialmente desde 1 9 2 3 . ~Se limitaba a la pesca en todos
los esteros del litoral, especialmente en los de Arriaga, Tonalá, Pijijiapan,
Mapastepec, Huixtla y Tapachula.
Hace alrededor de veinte años, con la generalización del uso de embarra-
ciones de fibra de vidrio con motor fuera de borda, la actividad pesquera se
extiende hacia aita mar. La participación del sector pesquero en las aclivi-
dades económicas de Chiapas "es de poca importancia relativa, ya que para
1970 la relación porcentiial r e s p ~ c t oal PIB estatal fue de 0.1 y para 1980, las

Consúltese Luis María Gatti y Victoria Chenaut, La costa totonaca: cuestiones


regronales II, Cuadernos de la Casa Chata 158 (México, D.F.: CIESAS-MNCP, 198i),
pp. 15-16.
Véase Hugo Ramírez Rivera, "Pesca", en Producción: cambio estructural en Chiopas:
ucfances y perspectivas. Esteban Hetanzos Mcndoza, et al., editores (nixtfa Gutiérrez,
Chiapas: Universidad Autónoma de Chiapas, 1989).
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17,370 toneladas obtenidas, representaron aproximadamente el uno por ciento


d e la producción nacional pesquera; 0.2 por ciento del PIB estatal y el 0.7 por
ciento del PIB del Sector Primario en la entidad".3
Actualmente, esta actividad en la región fronteriza se concentra en Puerto
Madero y se reduce a la extracción y desembarco de tiburón, escama de clase
diversa e irregular, y desembarco y empacado de camarón. La transformación
d e estos productos se realiza mayormente en forma artesanal. El tiburón
s e procesa; la escama se vende fresca. Al tiburón se le quita la piel y las
mandíbulas (que generalmente se desperdician), se le cortan las aletas (que
s e exportan a través de intermediarios, o se venden en pocas cantidades a los
propietarios de restaurantes de comida china en Tapachula); y su carne se
filetea y se pone a secar con sal que hasta hace medio siglo se procesaba eil
Puerto Madero, donde existía una gran salina, según cuentan algunos ancianos
del pueblo." Desde hace dos años aproximadamente, se enlata atún en la
empresa Pescado de Chiapas, S. A. y se empaca camarón por l a empresa
privada CEMOSA, para l a exportación que se efectúa a través de la empresa
paraestatal Ocean Garden, cuya casa matriz se encuentra en San Diego,
California, EE.UU.
El lugar en donde se asienta el poblado de Puerto Madero, antiguamente
llamado San Benito, era propiedad privada hasta 1943,~cuando, por decreto
presidencial de Manuel Avila Camacho. se expropiaron terrenos aledaños y
el poblado se convirtió en ejido. Sin embargo, a partir de esa fecha y por
diversas causas, el ejido fue perdiendo sus tierras hasta que en 1973, bajo
la presidencia de Luis Echeverría se expropió el último trozo de ellas con el
objeto de construir el muelle pesquero y las instalaciones portuarias necesarias
tanto para la vigilancia marítima internacional de esta frontera como para la
actividad pesquera.
Puerto Madero cuenta con unos 7,500 habitantes, de los cuales menos de
seis mil son vecinos del lugar y el resto es población flotante? En 1982, con la
puesta en marcha del Plan Chiapas por el gobierno del estado y con el interés
federal por reforzar cierta estructura portuaria y de producción pesquera en la
zona denominada Pacífico Sur, se inicia la construcción de Pescado de Chiapas,
S. empresa que actualmente se encuentra enlatando atún con distintas

Ramirez Rivera, Producción: cambio estructural en Chiapas.


Entrevista con José Pérez (78 años), oriundo de Puerto Madero, junio de 1991.
Algunas de sus historias del puerto aparecen en el texto de Patricia Ponce, Historia viva
del Soconusco (México, D.F.: Secretaria de Educación Pública y Programa Cultural de las
Fronteras, 1985).
Véase Diario Oficial de la Federación, jueves, 21 de enero de 1943.
Información obtenida con el contisariado ejidal de Puerto Madero, José Pérez Galeano
y corroborada con la información recogida personalmente por Carlos Chávez, contador de
uno de los permisionarios de mayor prestigio del poblado, Manuel del Valle.
La Secretaria de Pesca, para efectos de organización, ha divido el litoral del Pacifico
en dos zonas de inmensas dimensiones: l a zona norte y la zona centro-sur. La zona norte
comprende los litorales de Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, en donde
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marcas y con la suya propia, Tunatún. Aunque Pescado de Chiapas, S. A. es


una empresa de gran tamaño, fuente de empleo para casi setecientas personas,
en la actualidad sólo se encuentra operando al 15 por ciento de su capacidad
productiva. en espera de mejores tiempos para el comercio de las especies que
transf~rma.~
A pesar de la pobreza de la explotación pesquera chiapaneca en compara-
ción con la de otros estados costeños del Pacífico, el litoral chiapaneco y sobre
todo el mar territorial frente a sus costas tienen gran importancia para el Es-
tado nacional como frontera con una conflictiva Centroamérica y como sitio
estratégico en el conjunto del Pacífico continental. Esto ha influido poderosa-
mente en la instalación de una gran empresa transformadora de pescado en
un sitio en el que todavía no se cuenta con la suficiente oferta de productos
marinos susceptibles de ser industrializados.
Asimismo, durante los últimos cinco años han crecido enormemente -
a decir de los vecinos- el tamaño y las instalaciones del destacamento de
la Secretaría de Marina en esta zona. Por otra parte, desde la presidencia
de hlanuel Avila Camacho en México se ha defendido el principio de que
los mejores guardianes de la soberanía nacional en el mar son los propios
pescadores que de él extraen sus productos, y hasta hoy en día la capacidad
de vigilancia del mar territorial por parte de la Secretaría de Marina es muy
deficiente. De ahí que el usufructo de los recursos marinos y la defensa de la
soberanía nacional estén íntimamente ligados e interesen políticamente cada
día m& a los gobernantes?

se concentra más del ochenta por ciento del total del volumen de captura del país (incluyendo
f a captura que se recibe en el litoral atlántico); y la zona centro-sur, conformada por el resto
del litoral del Pacifico mexicano. La política respecto a la pesca durante el sexenio presidido
por Miguel de la Madrid fue una política de apoyo al desarrollo de la zona centro-sur,
especialmente en lo que concierne a la construcción y/o remodelación de la infraestructura
portuaria d e Manzanillo, Cotima y de Puerto Madero, Chiapas. Este apoyo se extendió
a la creación de dos grandes empresas de transformación de los recursos pesqueros que se
descargaban o podrían descargarse en dichos puertos. Así surgió la industria paraestatal
denominada Pescado S. A., conformada por las empresa.. Pescado de Colima, S. A. en
Manzanillo y Pescado de Chiapas, S. A. en Puerto Madero, que aunque se planea venderla
al sector privado, todavía no ha sido posible.
El desplome de la demanda de pescados y mariscos que el pánico por el posible contagio
de cólera entre los consumidores potenciales ha provocado, no es un mito. Es atrozmente
cierto para los productores directos e incluso para aquellas empresas transformadoras de
productos marinos. No está de más aclarar que el proceso industrial de enlatado impide
totalmente la transmisión de la enfermedad.
Sin embargo, en Puerto Madero y Suchiate las únicas cuatro embarcaciones ca-
maroneras mayores pertenecientes a dos cooperativas locales están inscritas en Salina Cruz,
Oaxaca, en donde la descarga encuentra menos dificultades y en donde existen congelada-
ras que permiten la comercidización del producto en mejores condiciones. Estas embarca-
ciones sólo ocasionalmente "patrullan" el mar territorial chiapaneco para extraer de él sus
productos,
Graciela Alcalá ,Moya 105

La situación de los pescadores extranjeros en Puerto Madero


La planicie costera a que nos hemos referido forma parte del corredor
natural que comunicó durante siglos a Mesoamérica central con sus confines,
o sea, lo que hoy es Nicaragua." Durante la época colonial, este corredor
continuó siendo utilizado, pero la población, por distintas circunstancias,
llegó prácticamente a desaparecer, a tal punto que parte de la franja litoral
chiapaneca se denominó El Despoblado. Si durante el siglo XIX este corredor
permaneció casi despoblado, con excepción de la zona del llamado "mar
muerto" y de los esteras de Acapetahua y Tapachula, esto no impidió que ya en
el siglo XX el trabajo agrícola y la explotación ganadera florecieran, lo que llevó
a la población dedicada a dichas actividades a asentarse ahí definitivamente.
El papel de los migrantes estacionales guatemaltecos en las fincas de la
zona es bien conocido. Seguramente sin su presencia no hubiese sido posible
el acelerado desarrollo de las fincas. La complementareidad de cultivos de
subsistencia (maíz principalmente) y comerciales en las fincas abarataron
continuamente el salario de quienes trabajaban en ellas. Por otra parte, la
situación conflictiva que a lo largo de su historia contemporánea han vivido
los habitantes de Centroamérica ha sido otro elemento que ha mantenido, y
en determinados momentos acrecentado, la migración de aquéllos. Sobre todo
después de la crisis centroamericana de 1979 hasta nuestros días, el flujo de
personas por esa frontera se incrementó especialmente en las inmediaciones
de ciertos pueblos fronterizos chiapanecos como Talismán, Ciudad Hidalgo,
Puerto Madero y Suchiate.ll De lo que no existe información, aunque los
testimonios de los pescadores de Suchiate y Puerto Madero lo demuestran,
es de la migración de hombres y mujeres a través del mar, en embarcaciones
pequeñas que se utilizan para pescar en la zona ribereña tanto en hféxico como
en Guatemala.
No obstante, independientemente del vehículo y del camino que esta
gente emplee para llegar a México, el hecho es que las poblaciones fronterizas
acogen no sólo a guatemaltecos internados en el país en forma clandestina,
sino también a salvadoreños e incluso hondureños. Los que se han instalado
y conviven cotidianamente con los habitantes de Puerto Madero y Suchiate
sin provocar conflictos particulares, eran o se han convertido en pescadores de
tiburón y escama en embarcaciones mexicanas. Es de destacar que la mayor
parte son mestizos que provienen de poblados costeños como Ocós o de los
puertos de Champerico y San José y de sus inmediaciones.12

lo Véase PauI Kirchhoff, hfesoamérica: sus límites geográficos, composición étnico y


caracteres culturales (México, D.F.: Escuela Nacional de Antropologia e Historia, 1967).
l i Véase Agenda estadístico de Chiapas 1989 (Tuxtla Gutiérrez: Gobierno del Estado
de Chiapas, 1989), pp. 247-251.
l 2 Respecto a las regiones costeras guatemaitecas de donde provienen los migrantes, nos
resulta muy sugerente lo que apunta el texto de Stoll respecto a los grupos étnicos de habla
náhuatl, mixe y huasteca aislados todavía en 1883 en pequeños pueblos costeros, como por
ejemplo los pipiles y los mixes y que, según él, provenían de lo que hoy es el territorio
106 Migrantes, pescadores y mujeres en Puerto Madero

Para un observador cualquiera, su presencia pasa inadvertida: su apa-


riencia es la misma que la de los pescadores chiapanecos o de otros estados
que trabajan y desembarcan producto en Puerto Madero. Sin embargo,
los porteños sí los reconocen; pero defienden su presencia por ser buenos
trabajadores, desvinculándolos de los problemas sociales que otros migrantes
han provocado en el poblado. Tampoco, para las autoridades encargadas de
la oficina de la Secretaría de Pesca en el muelle pesquero de Puerto Madero,
la presencia de pescadores extranjeros "ilegales* es un secreto.
Por otra parte, la pesca de tiburón y escama, recursos que todos pueden
extraer,13 se encuentra en manos de particulares. En el caso de Puerto
Madero, estos particulares son propietarios de embarcaciones pequeñas con
motor fuera de borda que, en general, han ido llegando al poblado como
agentes de acaparadores comerciales del mercado de La Viga en la ciudad
de México. Hoy en día están registrados 80 permisionarios'4 o particulares
entre ex-agentes comerciales, pescadores de otras costas del país y de la
localidad que han tenido éxito en su oficio. En conjunto poseen alrededor
de quinientas embarcaciones con motor fuera de borda. Los propietarios de
embarcaciones deben comprar un permiso de pesca, por mediación de la oficina
de la Secretaría de Pesca, a la Secretaría de Hacienda con sede en Tapachula.15
Si alguna autoridad encuentra a una lancha pescando -"faenandon, como
suele decirse entre los pescadores- o desembarcando producto sin tener su
permiso, el recurso es decomisado y la embarcación detenida hasta que su
propietario pague la multa correspondiente y tramite su permiso si quiere
volver a sacarla a faenar. Actualmente en la oficina de la Secretaría de Pesca

mexicano; Otto Stoll, Etnografía de Guatemala (Guatemala: Seminario de Integración


Social Guatemalteca, 1958), pp. 1-18, 30-34 y 95-97.
l3 Algunos recursos pesqueros han sido otorgados por decreto para su explotación
exclusiva a las sociedades cooperativas de producción pesquera (S.C.P.P.) en todo el pds.
Tal es el caso del camarón, el abulón, la langosta, la totoaba y otras especies más. Esto
puede cambiar en los próximos dias, puesto que la iniciativa privada presiona enormemente
al gobierno federal para que retire esta medida proteccionista.
l 4 Mención aparte merecen dos de estos permisionarios, uno de eUos de origen costarri-
cense. Este hombre, involucrado en diversos negocios -no sólo en la pesca de tiburón y
escama- se ha convertido en el primer permisionario que ha Uevado una flotilla de lanchas
con sus respectivas tripulaciones de porteños hasta el Mar de Cortés para pescar tiburón.
Ahí cuenta con un campamento de pescadores que permanecen durante seis meses al año a i c
lados en un lugar d e la costa bajacaliforniana "obt~niendoproducto" Mientras tanto, este
costarricense les entrega una parte del salario de esos pescadores a la familia que ellos han
dejado en Puerto Madero y el resto se $es pagará a los propios pescadores cuando terminen
su temporada. Los pescadores dependen de este hombre para abastecerse y van acumulando
deudas con él hasta e1 fin de la temporada, cuando "hacen cuentas". El costarricense lleva
dos años organizando este campamento.
l5 Durante la temporada de verano de 1991, ef permiso de pesca costaba 150,000 pesos.
Cada propietario de alguna embarcación debe pagar la misma cantidad independientemente
del número de embarcaciones que posea, lo que "perjudica", según ellos mismos explican, a
los propietarios de una, dos o tres embarcaciones, quienes deben pagar la misma cantidad
que aquellos que poseen diez o veinte. (Nota del edttor: 150,OO pesos equivale a 150 pesos
nuevos, o aproximadamente cincuenta dólares estadounidensw.)
Graciela Alcalá Moya

se lleva un registro estricto de las embarcaciones y de sus propietarios, y éstos


cuidan de tener sus papeles en orden.
En Puerto Madero están registradas trece cooperativas: tres son ca-
maroneras y sólo una de ellas descarga su producto en Puerto Madero. En la
presente temporada se encuentran registrados 604 socios de cooperativas, de
los cuales 294 están inactivos. Estas sociedades cooperativas poseen quince
embarcaciones, de las cuales seis están inactivas.16 Es claro que la mayoría de
los socios trabaja en embarcaciones propias o de permisionarios.
Contrariamente a lo que sucede en otros litorales mexicanos, los llamados
"pescadores libres", es decir, aquellos que son propietarios de una o dos
embarcaciones y que pescan por su propia cuenta, son una minoría. Aquí
el negocio de la pesca está en manos de los grandes permisionarios.
Los "extranjeros" se acercan a ellos pidiéndoles oportunidad de trabajar.
Por lo general son puestos a prueba. Si no tienen experiencia previa en la
pesca, ayudan en la faena de equipar la lancha para hacerse al mar y luego
a descargarla cuando regresa a puerto; a colocar el hielo en los camiones o
camionetas que llevarán el pescado fresco al Distrito Federal; a poner los
filetes de tiburón al sol al empezar el día y a retirarlos al caer la tarde;
a limpiar las palapas en donde se ubican los permisionarios en espera del
producto, etcétera. Si tienen alguna experiencia en la pesca se embarcan más
rápidamente, formando parte de un equipo. Si trabajan y se llevan bien con
la tripulación, se integran definitivamente a ella.
A los permisionarios les interesa "obtener producton -como bien dicen
ellos- y colocarlo en el mercado de la ciudad de México lo más pronto posible.
Si los "extranjerosn son buenos trabajadores, están L'cooperando"a que así sea
y entonces no existe ningún inconveniente en que los mismos permisionarios
les consigan un lugar para dormir y comer, al crédito, mientras llega el fin de
semana y obtienen su primer salario.
Los solteros rentan un cuarto en alguna casa que ofrece asistencia y
comparten con otros compañeros su habitación.17 Los casados en su tierra de
origen suelen llevar a su familia a vivir con ellos después de cierto tiempo con
la ayuda del patrón para el que trabajan. Los que se casan o se "juntan" con
mujeres del poblado consiguen mis rápidamente un lugar en el puerto, pues
no sólo el permisionario puede proporcionárselos sino también ia familia de la
mujer. En estos casos los ilegales son aceptados en las familias de los nativos
gracias a que trabajan como pescadores y por ello tienen cierta seguridad
económica.

l6 La autora agradece enormemente a don Rafa y a José René, empleados de la oficina


de la Secretaria de Pesca en Puerto Madero, por su desinteresado apoyo y sus sugerencias
acertadas para obtener los datos que aquí se mencionan.
l7 Los cuartos "para extranjeros" cuestan alrededor de setenta mil pesos mensuales.
Una docena de ropa lavada, doce mil pesos y una comida diaria, seis mil pesos (precios del
verano de 1991). (Nota del editor: los precios actuales serían setenta y doce pesos nuevos,
respectivamente.)
108 Migrantes, pescadores y mujeres en Puerto Madero

En 1989 hubo una serie de protestas de la gente de Puerto Madero


debido a los problemas suscitados por la proliferación de expendios de alcohol
y la presencia de prostitutas de origen centroamericano en la localidad.
Simultáneamente, los agentes de migración. la policía local y miembros del
ejército practicaban detenciones a las personas sospechosas de ser extranjeras
y les deportaban incluso sin comprobar su nacionalidad.18 Este hecho desató
entre los pescadores extranjeros un gran temor, particularmente en aquellos
que ya tenían familia en el lugar. Lo anterior, aunado a las protestas de ciertos
pescadores porteños por el hecho de que los permisionarios prefieren contratar
a los extranjeros (trabajan más, son menos " b ~ l o s " ' ~
y, por lo tanto, menos
conflictivos), desembocó en una reunión en Puerto Madero presidida por la
representante personal del gobernador, a la que asistieron los permisionarios
propietarios de embarcaciones, los representantes de las autoridades locales, de
las sociedades cooperativas y los propios extranjeros, con el objetivo de llegar
a un acuerdo. La representante del gobernador tranquilizó a los asistentes
diciéndoles que no se iba a expulsar a quienes trabajasen en la región y tuviesen
el aval de su empleador. Los permisionarios entregaron listas preliminares de
los extranjeros que trabajaban en sus negocios con el compromiso de seguir
actualizándolas conforme tuviesen nuevos empleados en situación similar. Las
personas que se encontraban en ellas obtendrían sus permisos oficiales de
trabajo y la residencia legal en México en el caso de que tuviesen ya más de
un año de vivir en la localidad. Con ello, su permanencia en el país estaría
asegurada y no serían molestados por nadie. Los permisionarios alegaron
además que los pescadores nativos que se quejaban de que los extranjeros
ocupaban sus puestos, dejándoles si11 trabajo y extrayendo el producto que
ellos entonces no podían pescar por su propia iniciativa, eran personas que
tenía11 fama en el poblado de ser "liosos" y poco cuniplidos con su trabajo."

En entrevistas llevadas a cabo desde e1 29 de mayo hasta el 11 de junio de 1991 con


pescadores y con mujeres de los poblados d e Suchiate y Puerto Madero, se encuentran
múltiples historias respecto al trato de los representantes d e l a autoridad hacia los nativos
y los extranjeros. En ellas destaca el hecho d e que, desde 1989 hasta 1991, varios nativos
fueron víctimas de atropello al ser metidos en vehículos en los que se les Uevó hasta la
frontera con Guatemala para que salieran del país. Algunos lograron enviar mensajes
pidiendo a sus conocidos en Ciudad Hidalgo que fuesen a atestiguar su nacionalidad. A
quienes obtuvieron respuesta positiva a su llamada de aiixilio se les liberó inmediatamente.
Otros no corrieron la misma aiierte, siendo detenidos en Tecún Umán ha%!a que otros
mexicanos frieron en su ayuda y pudieron regresar a México. Las historias más dramáticas
corresponden a mujeres mexicana entre los 30 y 40 años de edad.
l9 Vocablo utilizado en Chiapas (así como en otros lugares de Centroamí.rica) para
describir a las personas en estado de ebriedad.
Respecto al prol>lema de los escándalos en expcndios de alcohol propiedad de los
mismos nativos y de la presencia de prostitutas centroamericanas, se acordó cerrar la
zona de tolerancia denominada El Pijuyal y devolver a sus países de origen a las personas
que no tuviesen sus papeles migratorios en regla. Como sucede cuando se cierran estos
establecimientos, el resultado Iia sido que la prostitución se extendió al poblado y las mujeres
se reubicaron dent,ro de él.
Graciela Alcalá ,Moya 109

Kadie se atrevió a contradecirlos. El acuerdo tomado no propició otros


conflictos; la gente se tranquilizó.

En este caso, el gobierno estatal se vio presionado por los permisionarios


para aceptar un arreglo que permitiese la presencia de los pescadores extran-
jeros. No quería tener más problemas con aquéllos. Sin embargo, el gobierno
federal oficialmente no permite su presencia y las declaraciones de la Secre-
taría de Relaciones Exteriores respecto a los migrantes centroamericanos son
categóricas: México se ha caracterizado por dar acogida a los perseguidos
políticos; pero los migrantes que huyen de países centroamericanos en los que
la represión es la norma no tienen dicha categoría y deben ser repatriados lo
más pronto posible y con la mayor "discreción". No más centroamericanos
ilegales en México parecería ser la consigna del gobierno federal.

Consideramos que el hecho de acoger a migrantes centroamericanos en


la pesca de tiburón y escama en Chiapas es posible en gran medida por las
condiciones propias. Primeramente, el recurso, aun siendo en última instancia
limitado (peces y tiburones), no es un recurso fijo, de magnitud precisa y
conocida, como lo es, por ejemplo, la tierra. La presión por el recurso de
la tierra y por su usufructo es fuente de conflicto entre paisanos y más aún
entre nacionales y migrantes. La tierra es un "bien limitado", mientras que el
tiburón -más aún que 10s peces- no lo es. El límite de la sobreexplotación
es desconocido actualmente y todavía no es fuente de conflictos entre los
nacionales. En segundo lugar, el acceso a los recursos (peces y tiburones)
no está vedado a nadie en ninguna época del a50 y su explotación tampoco
está otorgada en exclusiva a las sociedades cooperativas.

Tercero, la relativa importancia comercial de estos recursos en compara-


ción con otros recursos marinos, como el camarón, no conlleva una gran com-
petencia entre comerciantes por lograr acapararlos. Por otra parte, ellos no
controlan los precios, dado que son intermediarios comerciales de los aca-
pafadores del mercado de La Viga en la ciudad de México. Cada uno se
conforma con más o menos la misma ganancia. De ahí que entre los in-
termediarios comerciales no haya conflicto que provoque diferencias en los
precios de compra del producto a ¡os pescadores: los precios rro varían según
el intermediario al que se le venda. Por ello, los pescadores son libres de
vender su producto a quienes prefieran. Esto implica que las relaciones entre
permisionarios-comerciantes y pescadores pasen de ser exclusivamente comer-
ciales a interpersonales. Además, no hay pescadores que también se dediquen
a la comercializacíón del producto, por lo que no existen problemas entre ellos
debido a una cuestión comercial. En cambio, otras especies (el camarón, el
abulón y la langosta) tienen tal importancia comercial, especialmente para la
exportación, que ocupan desde hace varios años el segundo lugar en volumen
de divisas adquiridas por Chiapas en la exportación de materias primas. El
control del comercio de estas especies lleva a problemas muy serios entre los
propios pescadores y a la práctica bien conocida del acaparamiento comer-
110 Migrantes, pescadores y mujeres en Puerto Madero

ciaLZ1 Cuarto, el trabajo de pescador es un oficio. Si bien es cierto que e l


permisionario es quien decide emplear o no a un pescador, no lo es menos que
son, en última instancia, los integrantes del equipo de pesca que salen juntos
en una embarcación quienes deciden si vale la pena o no tomar a un tripulante
desconocido, o encargarse del entrenamiento de un aprendiz. Si ellos lo acep-
tan, el hombre se integra; si no, le será imposible al permisionario imponerle
en un equipo más de un par de veces. Esto lo entienden y aceptan ambas
partes. Dado el alto riesgo que implica la faena. nadie se arriesga a formar u n
equipo conflictivo en el que los tripulantes no se acepten ni se lleven bien.
Sin embargo, las condiciones de la actividad no explican el cómo y el
por qué de la aceptación que tienen los migrantes entre l a población; y es
precisamente esta aceptación selectiva el factor fundamental del asentamiento
de los extranjeros. El cómo se da, a qué se debe y qué significa es lo que
intentaremos aclarar a continuación.

El papel que desempeñan las mujeres


La proximidad de Suchiate y Puerto Madero a la línea divisoria entre
México y Guatemala y la posibilidad de ciertos migrantes de trabajar en
Chiapas sin ser perseguidos por las autoridades, tiene su atractivo para los
centroamericanos que necesitan ganarse el sustento sin alejarse demasiado de
su paisaje y de su gente. La condición es sobreponerse al miedo al mar, y
aprender a. pescar tiburón y escama. Ahora bien, la vida de los migrantes,
hombres solos, es difícil en tanto no se relacionen con el resto de los habitantes
del poblado, especialmente con las mujeres. Para los migrantes, su relación
"natural7' con mujeres se inicia con las prostitutas. Al parecer, también sucede
así entre los nativos.22
Entre los migrantes existen dos grupos de edad claramente diferenciados:
los hombres que al llegar tienen mujer e hijos en su país de origen y los
que todavía no los tienen. Los primeros suelen traer clandestinamente a su
familia en cuanto pueden. Quienes tienen hijos varones en edad de cumplir
con el servicio militar obligatorio en su país, los traen primero para salvarles
de él; luego traen a los hijos en edad escolar. La mujer se queda en su país
con las hijas y son ellas las últimas en incorporarse al grupo en Chiapas,

2i La legislación vigente respecto a estas especies es que sólo pueden ser explotadas por
aquellos pescadores organizados en cooperativas de producción pesquera (CPP) y no por los
llamados "libres" ni por la iniciativa privada. Una práctica común entonces es la piratería
de camarón efectuada tanto por pescadores "Libresn como por la iniciativa privada. Otra
es el control comercial del producto a través de la fijación de precios por unos cuantos
acaparadores poderosos, el m& grande de ellos la compañia paraestatal Ocean Garden.
Véase Roberto Rodríguez C. y Roberto Melvitle, Los pescadores de lo laguna de Términos,
Cuadernos de la Casa Chata 112 (México, D.F.: CIESAS-MNCP, 1984).
2 2 Existen varios casos identificados de pescadores de Puerto Madero jóvenes y sin mujer
que se relacionaron con prostitutas centroamericanas, las cuales, cuando fueron obligadas a
dejar el puerto, tomaron a su cargo formando pareja, abandonando éstas su oficio y yéndose
a vivir a Tapachula.
Graciela Alcalá Moya 111

generalmente acompañadas de l a abuela y/o de otro familiar cercano. Esto


puede suceder en dos o tres años durante los cuales el migrante visita "sólo
cuando se puede" a su familia.23 El grupo de solteros es más amplio -la pesca
requiere hombres jóvenes- e irregular en tanto que su movilidad es mayor y
suelen probar suerte en diversos oficios hasta que finalmente se quedan -los
que quieren y pueden- en la pesca. El inicio de su relación con las mujeres del
poblado tiene generalmente tres o cuatro vías: a través de sus camaradas de la
tripulación con la que forman equipo; con las mujeres que les proporcionan el
servicio de comida y/o de lavado de la ropa; a través de otros extranjeros de su
mismo pueblo que se han establecido en el puerto; pero existe otro mecanismo,
más esporádico que los tres anteriores, para relacionarse con mujeres de la
localidad: el emplearse en las embarcaciones de su propiedad. Tal es el caso
de dos viudas y de tres mujeres propietarias de más de cinco embarcaciones que
viven desde hace dos y tres años con pescadores guatemaltecos, originalmente
trabajadores suyos que ahora administran y hacen prosperar l a propiedad de
su mujer.
Este grupo reducido de mujeres solas, propietarias de embarcaciones,
tiene un promedio de edad de 39 años. Son madres de dos o tres hijos adoles-
centes, en su mayoría mujeres también. Son personas emprendedoras quienes,
pese a la muerte de su marido, o al abandono o desaparición del hombre, per-
manecen en el pueblo e incluso han salido a pescar con su tripuiación cuando
ha sido necesario. Cuando encuentran una relación aceptable con los extran-
jeros, se quedan con la administración y la comercialización del producto, y
dejan la pesca en las manos masculinas.
Cuando la relación de los jóvenes migrantes con chicas que viven en el
puerto se establece a través de camaradas de oficio, dicha relación es bien
aceptada por las familias de pescadores o de comerciantes en pequeño, y el
joven suele ir a vivir en la casa de su novia e incluso a trabajar con el equipo
del padre de l a joven sin mayor problema. La situación se vuelve conflictiva
sólo cuando l a pareja se lleva mal, y entonces el joven vuelve a su vida de
soltero a pesar de haber procreado hijos.
La flexibilidad de estas uniones "v el reacomodo de cada uno de los
miembros de l a pareja es igualmente grande para los migrantes que para los
nativos. Esto parece ser una característica de l a vida doméstica de ia gente
de la costa y especialmente de los pescadores, aun cuando trabajen toda su
vida en el mismo puerto.24

23 Tres de estos casos documentados al momento son precisamente loa de gente de la costa
de Guatemala, dos de Ocós y uno de Champerico. Los jefes de familia eran pescadores de
estero en su país y, estando en Puerto Madero, aprendieron a pescar en el mar. Hoy en
día son dueños de sus propias lanchas, pero en el registro de la Secretaría de Pesca éstas
aparecen a nombre del permisionario que les dio la oportunidad de trabajar para él recién
llegados. Este perniisionario les compra su producto y además les ha proporcionado casa
propia, aunque no poseen documentos en regla.
24 Véase Graciela Alcalá, Los pescadores de Tecolutla: el tiempo cotidiano y el espacio
doméstico en una villa de pescadores, Cuadernos de la Casa Chata 119 (México, D.F.:
112 Migrantes. pescadores y mujeres en Puerto hfadero

Según la opinión de varias mujeres guatemaltecas llevadas a Puerto


Madero por sus maridos. en los poblados costeños de origen esta flexibilidad
no existe y la vida matrimonial es más estable allá que aquí." Desafortu-
nadamente, no contamos con bibliografía comparativa al respecto y todavía
no hemos podido pasar una temporada de campo lo suficientemente amplia en
la costa guatemalteca como para dar una opinión fundamentada al respecto.
En Puerto Madero, la mujer nativa cumple tina función iniportante
respecto a los pescadores extranjeros: integra a los migra,ntes a la vida social
del poblado y hace posible la posesión de los medios de producción de aquél
(embarcación y artes de pesca) en el caso en el que su buena fortuna como
pescador le permita adquirirlos.
La función que cumple la mujer al integrar al hombre migrante a la
vida social en poblados de pescadores marginales como éste es un tema
poco abordado hasta ahora. Al no darse un intercambio de mujeres entre
poblados costeños, la sitiiación es todavía más interesante y podría dar pie
para una reinterpretación de los modelos tradicionales de relación entre el
hombre y la mujer. Asimismo, nos puede permitir describir con mayor detalle
la transformación de patrones de conducta en situaciones de acelerado cambio
social. Empero, éste es ya otro tema. Lo que nos parece más importante por
el momento, respecto a esta nueva situación, es el resaltar la distinción entre
la política oficial del Estado respecto a los migrantes centroamerica~iosque
podría resumirse en la orden de "regresarles o conniinarles a que regresen a
sus países de origenm,y la respuesta que en este caso concreto se está dando por
parte de quienes efectivamente los acogen y conviven con ellos. La política
nacional los expulsa; la pesca de tiburón y escama tal como se practica en
Puerto Madero los acoge.
Mucha,s interrogantes quedan pendientes, como por ejemplo. si es ésta una
práctica común en otros poblados en similar situación: si podríamos hablar de
un tipo de "solidaridad" inherente al oficio de pescador artesanal y a dónde se
recurriría para encontrar materiales comparat.ivos pertinentes para probar esta
pretendida hipótesis. Las anteriores son algunas de las cuestiones que todavía
no hemos logrado responder cabalmente y por las que es preciso continuar la
investigación con el ánimo siempre bien dispuest,~tanto a la sorpresa como a
la evidencia de sentido común.

Los rnigrantes ptscadorcs y rl estado narional


El problema de los migrantes para e1 Estado nacional mexicano es de
gran dificultad en una frontera como la chiapaneca, en la que tanto de un
lado como de otro de la línea divisoria entre México y Guatemala se tiene
una población de origen, costumbre y lengua similares. En el caso de las

Las tres mujeres entrevistadas t,ienen entre 40 y 48 años. En el puerto no s i a sabe que
sus maridos tengan otra mujer. Los tres matrimonios profesan la rciligión evang4lica.
Graciela Aicaiá Moya 113

comunidades indígenas campesinas chiapanecas que no habitan en la estrecha


planicie costera, una de las respuestas del Estado nacional a su explosión
demográfica y a su falta de tierras laborables en sus lugares de origen fue
l a reubicación de la población en la Selva Lacandona sin tomar en cuenta
a los escasos habitantes tradicionales de ella. los lacandones modernos.26 Al
problema de la presencia de migraiites guatemaltecos indígenas en territorio
mexicano se le dio una respuesta parecida: el Estado nacional e instituciones
internacionales de ayuda a refugiados reubicaron a esta población en distintos
campamentos localizados en los estados del sureste, sin consultar a quienes ya
vivían en tales lugares. Esta clase de solución, la reubicación, conlleva toda
u n a serie de problemas graves para los extranjeros y el centro de la disputa
es, en ambos casos, el control de la tierra y de sus recursos forestales y/o
acuáticos.27
En cambio, en la planicie costera tapachulteca, en donde ya no hay
tierra que destinar a grupos de población, el Estado nacional llega incluso
a negar oficialmente la presencia de niigrantes centroamericanos, como si con
ello pudiese hacerlos desaparecer ante los ojos de la opinión pública nacional.
Estos grupos de personas no presionan sobre el recurso de la tierra sino que se
emplean en el sector de servicios (en Tapachula y en las ciudades fronterizas
pequeñas, tales como Tuxtla Chico) y, durante los últimos tres o cinco años,
en la pesca ribereña.28
Por otra parte, si estamos de acuerdo en que "las comunidades de pesca-
dores - mesoamericanas- sobreviven sin demasiadas vinculaciones cotidianas
con el orden político, económico y social del país" y en que es este orden pre-
cisamente el que impide la entrada de migrantes centroamericanos, podemos
afirmar que en la costa chiapaneca, entre los pescadores, es donde los migrantes
pueden intentar asentarse con mayores probabilidades de éxito.29

26 El pequeño e interesante libro de Sigrid Dichtl, Cae una estrella: desarrollo y


destrucción de la selva lacandona, Serie Frontera (México, D.F.: Secretaria de Educación
Pública, 1987) es un texto que merece ser consultado por quien esté interesado en el tema
d e los asentalnientos espontáneos y dirigidos.
27 Los periádicos nacionales de los años precedentes dan buena cuenta del problema de
la re~ibicación. Se puede consultar al respecto los diarios La Jornada, El iVacional y el
Ezc6lsior. Asimismo, los documentos de ACNUR para América Latina resultan muy útiles
para entender el dilema de la población reubicada.
La ciudad de Tapachula es un ejemplo claro de la inserción de migrantes ilegales en el
sector de servicios. Xo sólo las empleadas domésticas han tenido cabida tradicionalmente en
los hogares tapachultecos sino inclitso los albañiles, plomeros, carpinteros, etcétera, que son
trabajadores cumplidos, que hacen bien s u labor y que además cobran por su trabajo entre
el veinticinco y el cuarenta por ciento menos que los nativos mexicanos. Esta información
l a hemos obtenido a través de entrevistas abiertas con personas de la localidad que emplean
a esta clase de trabajadores migrantes, especialmente durante los últimos cuatro años.
Para tener una visión general en la que se destacan las características básicas de las
comunidades de pescadores artesanales mesoamericanos, consúltese Luis M. Gatti, La vida
en un lance: los pescadores de Mézico, catálogo de la exposición museográfica del mismo
nombre publicado por el Museo Nacional de Culturas Populares y la Secretaria de Pesca,
México, 1985. La cita corresponde a la página 38.
114 Migrantes, pescadores y mujeres en Puerto Madero

La ya tradicional desvinculación de los pescadores artesanales del poder


político. su escaso interés en tener en regla los documentos oficiales como
el acta de nacimiento, la cartilla del servicio militar solvente. etcétera. se
presentan ligados a un fuerte sentido de interdependencia que se traduce
en ayuda mutua y en formas muy sofisticadas de reciprocidad en su vida
cotidiana.30 Asimismo. tienden a relacionarse de manera rápida y abierta con
los "extraños" y a ser curiosos de la vida de los demás. Seguramente son
estas características generales de la gente pescadora-costeña las que facilitan
la comunicación y el entendimiento con los migrantes. Ellos. por su lado.
requieren de adaptarse a las costumbres locales. a la alternancia de ciclos
climáticos tropicales y al principio de mantener "la vida en un lance" para
hacer posible la mutua convivencia y aceptación.
El carecer de documentos de identificación personal o que den cuenta d e
su estado civil, no es un inconveniente en sí mismo: los nativos mexicanos en
su mayoría tampoco los tienen ni parece importarles. Esto los hace similares
en principio y es en esa medida que. teniendo estas características comunes.
pueden intentar con ventaja compartir obligaciones de trabajo y relaciones
sociales. Ser tan marginados romo los nativos es. más que una causa d e
rechazo, un motivo de unión.

30 G r a c i ~ l aAlcalá, "La ayuda mutua en las comunidades d e pescadores artesanales dc


hléxico", Bolrtírl Arnericoni.qto (en prensa).

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