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SÓLO DIOS SALVA

Introducción
El capítulo 42 del libro del profeta Isaías termina con la tristeza de Dios por la decadencia espiri-
tual de su pueblo Israel. Pero en el capítulo 43, Dios le promete a su pueblo que, a pesar de su
fracaso espiritual, Él les mostraría su amor y su misericordia, los traería de regreso del cautiverio
y los restauraría. Él derramaría amor y no ira. Y el mundo sabría que únicamente Dios es capaz
de hacer esto.
Y esta declaración de Dios por medio del profeta Isaías al pueblo de Israel me animó a conversar
contigo sobre los planes y propósitos que Dios tiene con su iglesia. Es bueno saber que todas
las bendiciones mencionadas aquí en este capítulo 43 de Isaías corresponden aún más a los
que son hijos de Dios mediante la fe en Cristo en esta dispensación de la gracia.
A penas voy a detenerme en los primeros 3 versículos de este capítulo, porque quiero significar
dos grandes verdades. Dios se revela como el que Salva y Preserva a su pueblo a quien amó y
sigue amando.
Dios rescata y preserva a su pueblo (Isaías 43:1-2)
Dios creó y formó [de «dar forma» o «moldear algo» como un alfarero]1 a Israel haciéndolo es-
pecial para Él. Lo redimió (rescató) y lo llamó por su nombre para que fueran de Él. Los ha
llamado por su nombre y al mismo tiempo llevan Su nombre: son el Israel de Dios.2 Dios protegió
a Israel en tiempos difíciles a través de la historia.
Cuando leemos estas palabras miles de años después, también nosotros encontramos consuelo
en esas mismas palabras. Porque también el Señor nos redimió de una esclavitud mucho peor,
nos llamó de la tinieblas a su luz admirable, nos adoptó en la familia de Dios con todos los dere-
chos, privilegios y deberes de un verdadero y auténtico hijo.
La biblia dice que los que son rescatados (libertados) por Cristo de la esclavitud del pecado y de
la condenación eterna en el infierno. “son linaje escogido de Dios, sacerdotes del Rey, nación
santa, pueblo que Dios ha adquirido para que anuncien las virtudes del que los llamó de las
tinieblas a su luz admirable.” (1 Pedro 2:9 NTBAD).
Esto implica que la Iglesia es el nuevo «Israel» de Dios, que incluye a creyentes de toda raza y
nación, lengua y linaje. Los cristianos somos llamados de ser unas personas insignificantes a ser
representantes del reino de Dios. Dios nos adquirió para que seamos Suyos y para que hagamos
Su obra en el mundo.
La biblia dice que en Cristo somos propiedad de Dios “nos selló como propiedad suya y puso su
Espíritu en nuestro corazón, como garantía de sus promesas.” (2 Corintios 1:22 BAD). El sello
era garantía de autenticidad, así como una marca de propiedad (cp. Efesios 1:13-14; 4:30). Le
pertenecemos a Cristo y ni satanás ni el mundo tienen derecho sobre nosotros. Dios nos selló
con el Espíritu Santo como auténtica propiedad de Él.
La promesa que Dios le da a su pueblo Israel por medio de Isaías es que no tiene por qué temer,
porque el estará con ellos. Su Creador y Formador, el Santo de Israel su Salvador, estaría con
ellos. ¿cuándo? “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anega-
rán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” (Isaías 43:2).
Al mencionarles pasar por las aguas les recordaría como el Señor estuvo con ellos en el cruce
del mar Rojo (Éxodo14:21, 22). Al decirles que los ríos crecidos no los ahogarían, le recordaba

1
Nuevo comentario ilustrado de la biblia. (2003). (p. 831). Nashville: Editorial Caribe.
2
Henry, M., & Lacueva, F. (1999). Comentario Bíblico de Matthew Henry (p. 781). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

1 Por el Pastor David N. Zamora. Iglesia Misionera de Tampa. Florida. Abril 26 del 2020
el cruce del el río Jordán (Josué 3:14-17). La mención del fuego nos recuerda como Dios protegió
de no morir carbonizados a Sadrac, Mesac y Abed-nego en el horno de fuego en Babilonia (Da-
niel 2.25-27; Cf. Salmos 66:12).
“yo estaré contigo” es la garantía de que Dios estaría con ellos bajo cualquier circunstancia.
Es la expresión que revela que Dios los amaba y los seguiría amando. No los abandonaría a la
suerte.
Una promesa similar le hizo Dios a Josué antes de iniciar la conquista de la tierra prometida:
“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré con-
tigo; no te dejaré, ni te desampararé.” (Josué 1:5).
Similar promesa le hace el Señor Jesucristo a la iglesia “Y tengan por seguro esto: que estoy
con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos.” (Mateo 28:20 NTV). El Señor asegura su
presencia constante, su compromiso de no dejarnos solos ni desampararnos.
De tal manera que al pasar por las aguas y el fuego de las tribulaciones y aflicciones de la vida,
al asumir nuevos retos y desafíos, el Señor promete estar con nosotros y no dejarnos solos.
Todos los días encontramos situaciones complejas, personas difíciles y tentaciones. Sin em-
bargo, Dios promete que nunca nos abandonará ni dejará de ayudarnos, no importa cómo nos
sintamos.
Su presencia garantiza seguridad, paz, consuelo, nuevas fuerzas, ánimo, pasión, entusiasmo,
compromiso, sabiduría, dirección. El Señor nos cruzará de la orilla de la desesperación a la orilla
de la victoria (Éxodo 14). De la orilla del desafío a la orilla de la conquista (Josué 3). De la orilla
de la expectación a la orilla de la doble unción (2 Reyes 2:1-11). De la orilla de la popularidad a
la orilla del servicio abnegado (Mateo 8:18 vs. 28-34). Su presencia en nosotros hace diferencia.
Dios salva a su pueblo (Isaías 43:3-4)
Dios le confirma a este pueblo Israel que Él es por naturaleza un SALVADOR. Le recuerda “Yo
soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de Egipto, del país donde eras esclavo.” (Éxodo 20:2 NVI). Yo
soy el que ha realizado todos los milagros que experimentaste en el éxodo, el que te planté en
la tierra que le prometí a tus padres.
Ahora por medio del profeta Isaías les vuelve a decir: “Yo, yo soy el SEÑOR, y fuera de mí no
hay salvador.” (Isaías 43:11 LBLA). Así como los libré (salvé) de la opresión en Egipto, los voy a
librar también de Babilonia y de cualquier exilio en el futuro. Pero sobre todo, la promesa incluye
salvación espiritual por medio de Jesucristo, el Mesías prometido (Zacarías 12:10-3:1; Romanos
11:25-27).3
Cuando Pablo está llamando a Timoteo a ser un buen ministro de Jesucristo, le recuerda que
nunca debe dejar de enseñar con fidelidad que Dios es por naturaleza un SALVADOR. "el Dios
viviente, en quien hemos puesto nuestra esperanza, es el Salvador de todos, pero en particular
de aquellos que creen en Él. Por eso trabajamos y luchamos." (1Timote 4:10 PDT; cf. Tito 1:3;
2:10; 3:4).
Pablo no dice que Dios va a salvar a todos los hombres. Pablo no enseña ni apoya el universa-
lismo, la salvación universal. Más bien Pablo describe al Dios que potencialmente es el Salvador
de todo el mundo, pues amando a todo el mundo, hizo posible su salvación.
La biblia dice que "todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Si
todos pecaron y están destituidos y condenados, entonces todos necesitan oportunidad de sal-
vación. Es por lo que el Dios de gracia, amor y misericordia, justo y soberano ofrece a todos los

3
MacArthur, J. (1997). Biblia de Estudio MacArthur (Is 43.3). Nashville, TN: Thomas Nelson.

2 Por el Pastor David N. Zamora. Iglesia Misionera de Tampa. Florida. Abril 26 del 2020
hombres, sin acepción de personas, liberación del pecado y del castigo eterno por medio de
Jesucristo el Salvador.
En su ministerio público Cristo repetidamente ofreció salvación a todos los que creen y lo reciben:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16; Tito 2:11).
"El que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna" (Juan 5:24).
"Si alguno tiene sed, venga a mí y beba" (Juan 7:37).
"Yo soy la puerta... el que por mi entrare, será salvo" (Juan:10:7-9).
"Venid a mí, todos los que estéis trabajados y cargados y yo os haré descansar" (Mateo 11:28).
Con tristeza vemos como la gente elige rechazar el mensaje de salvación que ofrece Cristo,
porque no quiere enfrentarse con su pecado y admitir que necesitan que el Señor los salve.
El Dios Salvador de Israel, es también el Dios salvador de la Iglesia y de todos los que aceptan
la salvación que Cristo vino a ofrecer por medio de su muerte en la cruz del calvario. El mensaje
del evangelio de salvación sigue tan vigente como cuando Cristo lo predicó en el primer siglo en
la tierra de Palestina. Hoy los pecadores siguen teniendo la misma necesidad, pero también la
misma oportunidad.
Cantábamos un himno que decía:
Pecador, ven al dulce Jesús, Y feliz para siempre serás:
Si en verdad le quisieres tener, Al divino Señor hallarás.
//Ven a él, ven a él, Que te espera tu buen Salvador. //
CONCLUSIONES
Isaías el profeta llama al pueblo a no temer porque el Dios Creador, Formador, el Dios tuyo, el
Santo de Israel es tu Salvador.
Y Cristo pagó con su muerte en la cruz nuestra salvación y libertad para hacernos parte de su
reino. Él no nos dejará ni nos desamparará. No nos abandonará en una esquina de la vida.
Somos su especial tesoro. Él nos amó y nos seguirá amando en los días malos y buenos. Aunque
sientas que no mereces su amor, él te ama incondicionalmente.
Cierro con la expresión final de los hijos de Coré en ese salmo tan precioso que descubre al alma
que tiene sed de Dios, pero que debe estar quieto y no preocuparse, sino poner su confianza en
Dios que es su SALVADOR.
¡No hay razón para que me inquiete! ¡No hay razón para que me preocupe! ¡Pondré mi confianza
en Dios mi salvador! ¡Sólo a él alabaré! (Salmo 42:11 TLA)
LLAMADO A SALVACIÓN
LLAMADO A CONFIAR EN LA COMPAÑÍA DEL SEÑOR.

3 Por el Pastor David N. Zamora. Iglesia Misionera de Tampa. Florida. Abril 26 del 2020