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Ingeniería y arte.

Apuntes de una relación dual


Santiago Hernández Ibáñez

DESCRIPTORES
INGENIERÍA
CREACIÓN ARTÍSTICA
ESTÉTICA

Introducción
Una reflexión sobre la relación entre la ingeniería y el arte, la geniero o ingeniería. Su nacimiento es reciente, con la revolu-
expresión artística, puede y debe tener diferentes enfoques y ción industrial de finales del siglo XVIII, y en su origen anglo-
métodos de aproximación. Quizás inevitablemente la prime- sajón la palabra ingeniero alude a quienes se ocupan de los
ra debe ser lingüística. dispositivos que producen energía de los motores; una tarea
Si algo puede afirmarse es que ingeniería y arte no son que, aunque muy práctica, poco se acomoda con las artes.
homónimos, son dos vocablos diferentes. Pero ello no resuel- Más cercano a la creatividad estaría el sustantivo ingenio,
ve el principal problema, ya que podría tratarse de términos que remite a la capacidad inventiva, y aunque esté en desu-
antónimos, sinónimos o heterónimos. Cada una de estas po- so en castellano, todavía se utiliza en hispanoamérica la de-
sibilidades presenta situaciones muy distintas y en consecuen- nominación ingenio para designar a las factorías, a las plan-
cia reclama conclusiones totalmente diferentes. tas industriales, siendo los ingenieros quienes las planifican,
La primera negaría toda conexión entre ambas discipli- construyen y gerencian.
nas, el arte no tendría cabida en la ingeniería y viceversa, en No parece que las consideraciones anteriores arrojen luz
nada podría contribuir al arte la práctica de la tecnología, lo bastante sobre el objeto del debate y más bien deben consi-
que no sería menos importante. Tener por sinónimos ambos derarse como un divertimento previo al inicio en considera-
conceptos llevaría a una equiparación entre ambos, los dos ción formal del tema, con el que se desea únicamente recal-
devendrían en uno y por ello obra artística y obra de inge- car que debe abordarse sin ninguna idea preconcebida pre-
niería formarían parte de un único catálogo de realizaciones via. Por ello se iniciarán a continuación otras cavilaciones so-
del género humano. bre algunos aspectos comunes que ingeniería y arte contie-
En tercer lugar, la heteronimia es una alternativa intrigan- nen, en la esperanza de encontrar mejores hallazgos sobre
te. ¿No se estará hablando de arte cuando se habla de inge- las relaciones entre ambos aspectos de la actividad humana.
niería, o recíprocamente? Dentro de la literatura existen pre-
cedentes de esta situación. No son raros los escritores que La autoría
han utilizado alter ego ficticios con tanta veracidad que sien- Tanto el arte como la ingeniería requieren un impulso creador.
do seres literarios casi logran encarnación real. Juan de Mai- Más evidente, más genuino y primigenio en el primer caso,
rena reemplaza a Antonio Machado de una manera tan lo- donde la voluntad del artista define las leyes y las pautas del
grada que más bien parece que el escritor sevillano ha sido universo que genera. Ese universo puede ser recreación de la
subsumido por su criatura de ficción. En esta hipótesis y pa- naturaleza existente en ciertos casos, interpretación personal
rafraseando a Clausewitz, el arte sería la continuación de la de la misma en algunos o invención particular de mundos di-
ingeniería por otros medios, o viceversa. ferentes en otros. En suma, la lógica inherente a la obra ge-
No aclaran mucho más los aspectos semánticos. Mientras nerada vendrá dada por la personalidad del artista, y en es-
arte nos remite a su origen latino ars, se debe a la raíz ingle- te sentido el análisis de la personalidad artística no debe ha-
sa engine (engineer, engineering) el origen de los vocablos in- cerse en clave temporal, sino en clave personal. El gran artis-

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ta, el innovador del arte, del que se dice que se adelanta a su La utilidad
época, quizás no sea sino aquel que define una nueva per- Quizás sea este aspecto donde existe una corriente de opi-
cepción estética, porque es su manera específica de describrir nión más firme sobre la radical separación entre ingeniería,
su universo creativo. Que esa nueva estética, una vez acepta- o tecnología, y arte. Está asentada sobre la idea de que la in-
da e imitada con el tiempo, llegue a formar parte de los cá- geniería debe ceñirse, en su acepción de limitarse, a la reso-
nones habituales no debe concluirse como el advenimiento de lución práctica de los problemas técnicos de la sociedad,
una profecía, sino como la aprobación general de un caso sin- mientras que el arte cumple una misión de creación estética y
gular de sensibilidad creadora. A modo de ejemplo, el cubis- la utilidad social de la obra artística estaría solamente en la
mo picassiano o la estilización de las figuras de Giacometti lo- capacidad de emocionar o despertar sensaciones. El usuario
gran que se acepte transmitir mensaje estético a través de la de una obra de ingeniería desearía estrictamente que se sa-
alteración geométrica de las proporciones antropomórficas. tisfaga una necesidad que antes existía y el observador o pro-
En el caso de la ingeniería el autor está sometido a unas pietario de una obra de arte aspiraría exclusivamente a dis-
condiciones diferentes. La obra a diseñar debe someterse a las frutar de su observación.
leyes de la naturaleza real y obrar en consonancia con ellas. Sin embargo este planteamiento adolece de no pocas fla-
Sin embargo ello no anula la posibilidad creativa y no es jus- quezas, siendo la primera de ellas su corta visión histórica.
tificación para rehuir tal propósito. Es cierto que las realiza- No se negará que el arte debe cumplir lo que antes se ha di-
ciones de la práctica ingenieril deben resistir los embates de cho, y que en la historia del arte, en consecuencia, está el ca-
las acciones que correspondan, y deben llevarlo a cabo sin tálogo de las cumbres estéticas de todas las épocas; o dicho
menoscabo de su eficacia. Ello no es nuevo, ya Vitrubio exi- en otras palabras, toda la belleza creativa concebida por el
gía los requerimientos de firmitas, utilitas y venustas a cual- género humano.
quier construcción que se erigiese. Si las dos primeras carac- Pero una indagación más profunda hace ver que la histo-
terísticas se refieren a la resistencia y el nivel de servicio del ria del arte también explica la historia de la sociedad. Los te-
objeto edificado, como se acaba de comentar, la tríada vitru- mas, los personajes, los estilos o las técnicas artísticas no tie-
biana se cierra con la calidad estética exigible. En conse- nen explicación aislados en una burbuja. La preponderancia
cuencia, el autor en las obras de ingeniería, el proyectista, de temas religiosos en la pintura europea medieval se expli-
usando un vocablo muy añejo, puede y debe plantear su tra- ca por el predominio de la religión; al igual que las escenas
bajo con intención artística. A propósito de su diseño del de burgueses de Rembrandt presentan el poder creciente de
puente de Brooklyn (Fig. 1), John Roebling decía en un infor- la sociedad civil nacida con el mercantilismo económico en
me de 18671: “la obra que se está considerando, si se reali- los Países Bajos, o las representaciones de masas de David
za de acuerdo con mis diseños, no solo será el mayor puente muestran el ideal de los revolucionarios franceses de 1789.
que exista, sino la gran obra de ingeniería de esta época, en En todos estos casos el artista, el creador, presenta situacio-
este continente (…). Como una gran obra y un exitoso ejem- nes sociales o privadas. Cada una de ellas, en el momento de
plo de ingeniería avanzada de puentes, esta estructura testifi- la creación, eran instantáneas de la historia, equivalentes, no
cará para siempre la energía, la capacidad emprendedora y idénticas pero similares en propósito, a las imágenes foto-
la riqueza de la sociedad que hizo posible su construcción”. gráficas actuales. Que ahora, al contemplar esos lienzos co-
Esta percepción del ingeniero como autor de obras que po- mo si fueran ventanas abiertas al pasado nos emocionen en
drían ser consideradas artísticas tiene continuidad en nombres cuanto creaciones artísticas no debería hacernos olvidar el
como el suizo Maillart, el italiano Nervi o los españoles Torro- papel notarial, de registro histórico, con que se concibieron.
ja y Calatrava y así es recogido en la historiografía existente.2 Acudir a la fotografía para explicar esta circunstancia, como
se ha hecho unas líneas atrás no es ocioso. Cuando ésta na-
ce, bien avanzado el siglo XIX, no se atribuyeron cualidades
estéticas a la práctica fotográfica. Sin embargo actualmente,
un siglo después, el ser humano ha sabido encontrar los sen-
deros del lenguaje artístico de ese medio de expresión.
En el caso de las obras de ingeniería, es ineludible afir-
mar que necesariamente la utilidad debe estar en primer tér-
mino. Nacen para resolver una necesidad, y si ello no se cum-
ple, la obra está incompleta o es imperfecta. A este respecto
el juicio del usuario es definitivo. Basta recordar los recientes
problemas de vibraciones que ha presentado la pasarela del
millennium en Londres para corroborar esta aseveración.
Pero lo que puede separar a la ingeniería del arte no es
la necesidad de ser útil, sino la voluntad de ser estética. Así
como el proyectista no puede rehuir los requerimientos fun-
cionales del diseño, es libre de perseguir pretensiones artísti-
Fig. 1. Puente de Brooklyn de John y Washington Roebling. cas y esta libertad es aprovechada en muchas ocasiones pa-

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Fig. 2. Puente romano de Alcántara.

ra la huida. No faltan excusas para ello: la temporalidad de

Foto. TONY BLANCO


la obra, las restricciones económicas, o las modas del utilita-
rismo a ultranza son argumentos en los que cabe escudarse.
Pero son opciones, no imperativos categóricos. Cuando suce-
de al contrario y se opta por conjugar utilidad y calidad es-
tética, los logros son duraderos. Un buen ejemplo lo propor-
ciona la ingeniería romana, poco dada a los excesos y ami-
ga de la austeridad, como prueban los varios puentes toda-
vía existentes en España. Cuando Cayo Julio Lacer concluyó
el puente sobre el Tajo hacia el año 104 (Fig. 2) hubiera sido
feliz de comprobar que seis siglos más tarde los futuros habi-
tantes musulmanes de la Península se iban a asombrar tanto
con su obra que la iban a considerar como paradigma. Así,
denominar puente de Alcántara (Al-Qantara) a esa obra, no
es otra cosa, como es sabido, que la redundancia de repetir
el vocablo puente en castellano y árabe.
Volviendo al asunto principal, se reiterará que utilidad real
y calidad estética pueden combinarse en la práctica, y miran-
do hacia el pasado ha sido así en muchas ocasiones. Bien es
cierto que en la última década ha imperado una corriente uti-
litarista, de desapego a la creatividad, y monotonicista, de afi-
ción a la solución ya conocida, que puede generar la idea pre-
concebida de que siempre ha sido así.
Esta descripción pesimista de la ingeniería reciente no es
patrimonio exclusivo español, sino que es válida para una geo-
grafía más amplia, europea o incluso norteamericana o japo- Fig. 3. La torre Eiffel.

nesa. Pero se requieren acciones para trascender a ella. Si in-


geniería es creación, renunciar a ello es prescindir de una par- ra que no era respuesta a ningún problema o necesidad pre-
te esencial de la profesión. Buena señal son las indicaciones o via. La utilidad de la construcción, en su sentido más prosai-
sugerencias de diseño que en algunas facetas de la ingeniería co, era, pues, dudosa. No caben sospechas de que se trata-
han proporcionado destacados especialistas.3 ba de una obra íntegramente de ingeniería, más concreta-
Para terminar este apartado permítase plantear un caso mente de una estructura metálica de gran dificultad para su
extremo de combinación de ingeniería y arte sin la contribu- época, en la que hubo de estudiarse detenidamente los efec-
ción imperiosa de una necesidad práctica e inmediata. En tos de las acciones del viento.4 Y pocas dudas deben alber-
1889 se concluyó un proyecto del ingeniero francés Gustave garse de que se trata de una obra de arte; de la obra que qui-
Eiffel (Fig. 3). Se trataba de una obra de 300 metros de altu- zás elevó el acero a la cualidad de material artístico. La torre

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Eiffel, un siglo más tarde, puede calificarse como una obra de bens no serían tan apreciadas actualmente en los círculos ac-
ingeniería, de arte y de utilidad máxima, pues es el símbolo tuales, pero ello no ha hecho perder vigencia a esos cuadros.
de una ciudad tan importante como París. En consecuencia, si los códigos estéticos son variados, mudan
Puede aceptarse que este ejemplo es excepcional, en el sen- y nacen o mueren, en la historia del arte está la evolución de
tido de insólito, pero debería aportar confianza y seguridad en cada uno de ellos. Cada gran creador, con su innovación,
la capacidad de la ingeniería para determinar la generación añade un elemento nuevo a los ya existentes y, volviendo a la
de iconos estéticos, cuando hay empeño decidido de ello. cita de Aumont, incorpora otra pauta para activar los senti-
dos y las emociones personales.
Los códigos estéticos A veces, en la inmediatez del presente, la confusión artís-
De todos los aspectos del tema que se está tratando, el que ata- tica puede ofuscar sobre la orientación última de la estética,
ñe a la definición de la calidad estética de la obra, de la belle- pero si se olvida el corto plazo y se entienden los resultados
za, es el más polémico. El propio enunciado de qué significa la de aquélla como balbuceos, tentativas o, por qué no, incluso
belleza de una creación, no solo artística o ingenieril, sino de extravagancias, puede llegarse a la certeza de que nuestro
cualquier ámbito, es conflictivo. Según J. Aumont,5 “… el pro- tiempo generará sus clásicos.
blema de lo bello está ligado a la estética, pero no de manera En poco difiere la obra de ingeniería de lo que se acaba
esencial, puesto que originalmente la estética no es discurso so- de hablar; según David P. Billington,6 “… la torre Eiffel y el
bre lo bello ni sobre el arte, sino discurso sobre la sensación…”. puente de Brooklyn devinieron en grandes símbolos de su
Y si de activar las sensaciones del ser humano, las emo- época porque el público en general reconoció en sus formas
ciones, se trata, parecería que los códigos en los que se enun- un nuevo mundo tecnológico sugerente y asombroso…”.
cia la estética tendrán que ser variados en el tiempo y en el Siguiendo la terminología que se ha definido, quiere de-
espacio, ya que la respuesta personal ante la contemplación cirse que generaron modalidades específicas de generar emo-
de una obra será distinta en función de la sociedad a la que ciones; es decir, plantearon nuevos códigos estéticos.
pertenece y del momento histórico en que le ha tocado vivir. La innovación creadora es una tarea lenta en ingeniería
Por eso la educación artística enseña a interpretar la obra de y es más nítida cuando viene asociada, o requerida, por un
épocas pretéritas en su contexto y sin confrontarla mecánica- tipo estructural nuevo o la aparición de materiales. El paso
mente con la actualidad. Así, las figuras hieráticas en escor- de las obras de piedra a fundición a finales del siglo XVIII
zo de los relieves egipcios no son una representación fide- proporciona ejemplos fructíferos. El pionero puente de Coal-
digna de la silueta humana, pero ello no las hace menos vá- brookdale, cerca de Birmingham, en Inglaterra, finalizado
lidas artísticamente. Igualmente las bellezas femeninas de Ru- por Abraham Darby en 1779 (Fig. 4), muestra una geome-

Fig. 4. Puente de fundición de Coolbrookdale.

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Fig. 5. Puente en arco de acero sobre autopista. Fig. 6. Puente en arco de la Natchez Trace Park Parkway.

tría que, aunque diáfana, acusa, en sus líneas apuntadas y El trabajo de los ingenieros en cada época histórica no
sus adornos circulares y curvilíneos, resonancias de las obras puede ser independiente del resto de las tareas que en ella se
tardogóticas de piedra que tanto proliferaron en el Reino producen. Son gente de su tiempo y por tanto con los códigos
Unido hasta entrado el siglo XIX. culturales que imperan en ese momento. En ese sentido, en la
Esta misma circunstancia se dio en los primeros puentes obra pública y el patrimonio cultural que contiene se encon-
de fundición de Thomas Telford en el Reino Unido o en la pa- trarán los mismos cánones, los mismos gustos estéticos que en
sarela de Les Arts sobre el río Sena en París, del año 1804 y artes como la pintura, la escultura o la arquitectura.
desaparecida años atrás. Con ello se deja sentir que el pro- Un poeta romántico como Gustavo Adolfo Bécquer aludía
yectista, aunque cuenta en este caso con un nuevo material, metafóricamente, en sus rimas, a la capacidad del dinero co-
todavía mantiene en su mentalidad de diseño los cánones de mo soporte de la poesía. Sirva esta cita para observar cómo
la vieja materia prima, la piedra. Tiene que darse un periodo los billetes de la nueva moneda europea recuerdan en sus di-
de entrenamiento, de acoplamiento entre la mente del inge- seños la historia de la arquitectura y de los puentes. En ellos
niero y las potencialidades del nuevo material para que éste puede encontrarse, en perfecta gradación temporal, desde el
comience a lucir su propia identidad hasta llegar paulatina- arte de la Roma clásica a la moderna tecnología de puentes
mente a alcanzar su plenitud, y conseguir obras que posean atirantados. Entre ambos aparecen los puentes románicos,
los nuevos planteamientos estéticos. góticos, renacentistas y de cada estilo artístico significativo.
Como contrapunto puede servir el puente de acero de la Quiere ello decir que existe una clara coherencia, una con-
figura 5. Se trata de una obra reciente, y por tanto de una sonancia en las líneas fundamentales, entre los planteamien-
época donde el proyectista ya sabe utilizar sabiamente el tos estéticos de cada época y los diseños de los ingenieros de
acero como material estructural. En consecuencia, se mantie- ese tiempo. Este es el primer signo de interacción.
ne la transparencia del conjunto, pero además ya no hay ele- Otra circunstancia que merece destacarse es la capacidad
mentos innecesarios y la escasez de líneas es la nota predo- de la obra pública como soporte de la obra artística. La dura-
minante del diseño. bilidad, la permanencia de las brillantes realizaciones inge-
Proceso similar fue seguido por las construcciones de hor- nieriles, que las convierte en señas de identidad, las hace can-
migón. Este nuevo material pétreo, ideado por el ser humano, didatas excelentes para la ubicación de la creación artística.
ha originado construcciones masivas, remedando las colosa- Sirva como ejemplo el puente Elio sobre el río Tíber, en Roma,
les obras antiguas, pero también, envolviendo un esqueleto concluido en el año 134 y que está todavía en servicio. A su
de acero, ha producido ligerísimas estructuras laminares sur- estética austera y contenida se han ido incorporando figuras
gidas de la mente de Eduardo Torroja, o ha permitido surcar escultóricas, hasta culminar con las representaciones en pie-
el vacío por medio de arcos más y más esbeltos, que en oca- dra de 10 ángeles, obra de Borromimi, en el siglo XVII. Hoy día
siones se incorporan al paisaje espléndidamente (Fig. 6), co- presenta, en consecuencia, una imagen más recargada que es
mo es el caso del puente de la Natchez Trace Park Parkway fruto del interés de los creadores por añadir sus diseños.
en Tennessee (Estados Unidos). Similarmente el Pont Neuf sobre el río Sena, en París,
cuenta con 384 máscaras que decoran la línea superior de
La interacción sus arcos y recientemente, como ha sido recordado en esta
Como ya se ha comentado previamente, sumidos en el eclec- misma revista,7 este puente mereció la atención del búlgaro
ticismo del arte actual y cuando es difícil percibir las líneas de Christo Javacheff para llevar a cabo una de sus envolturas de
salida de esta situación, tiene cabida la duda sobre las cone- construcciones. También cercano en el tiempo es el ejemplo
xiones entre ingeniería y arte. Pero volver la mirada al pasa- madrileño de colaboración entre los ingenieros José A. Fer-
do puede arrojar luz sobre este asunto. nández Ordóñez y Julio Martínez Calzón y el artista Eduar-

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Foto: JAFO
Fig. 7. El puente de Juan Bravo y la escultura “la sirena varada”.

do Chillida. Su idea de colocar la escultura “la sirena vara-


da” (Fig. 7) pendiente de un paso elevado sobre el paseo de
la Castellana fue un intento de museo al aire libre en patente
interacción entre ingeniería y arte.
Tampoco son parcas las aportaciones tecnológicas al ar-
te, especialmente en lo que respecta a la generación de nue-
vos materiales. Si la fabricación del acero fue un elemento
clave en el desarrollo industrial, que ha dado lugar al mundo
que hoy existe, también ese material ha realizado su camino
al ámbito artístico. Actualmente no solo es la columna verte-
bral de construcciones o aparatos de diversa índole; asimis-
mo es la materia prima con que numerosos artistas encuen-
tran el acomodo de su inspiración y su impulso creativo, sus-
tituyendo casi totalmente a materias clásicas, como la piedra
o el bronce. Bastará mencionar el caso del turolense Pablo Fig. 8. Conjunto escultórico en San Francisco.
Serrano para confirmar la intensa utilización del acero como
soporte escultórico. Y este es un camino inacabable, lleno de
peldaños ascendentes, en el que cada innovación de mate- apoyatura del artista y ayudar en la tarea de hacer realidad
riales acaba influyendo en el artista; así, no es infrecuente sus deseos. En la figura 8 aparece una escultura urbana de la
que, además del acero convencional, hoy día se realicen ciudad de San Francisco, realizada en hormigón y que en su
obras al aire libre con aceros de oxidación reducida, apro- trazado, atormentado y quebrado, bien recuerda los efectos
vechando sus nuevas propiedades. de un terremoto en una estructura. En este caso puede enten-
Similar situación se presenta con el hormigón, ese mate- derse que el creador ha encontrado su inspiración en la re-
rial humilde, de características pétreas, surgido del hermana- flexión de las consecuencias sobre las obras de ingeniería de
miento de áridos, cemento y agua. También ha sabido ser los movimientos sísmicos, en una ciudad tan propicia a ellos.

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Fig. 9. Pórtico escultórico de piedra, vidrio y acero en Zaragoza. Fig. 10. Torre mudéjar de San Martín en Teruel.
Autores: Taller Petra.

Ha ocurrido asimismo que el arte atiende a esquemas re- fachadas de las edificaciones. Dicha decoración se ha logrado
sistentes nuevos y combinaciones de materiales poco usuales, habitualmente mediante habilidosas disposiciones del aparejo
utilizando mejoras tecnológicas para producir soluciones in- de fábrica de ladrillo, y muestra de ello es la torre mudéjar de
novadoras y expresiones creativas diferentes en los proble- San Martín en Teruel, que se muestra en la figura 10.
mas clásicos. En la escultura de la figura 9 se presenta un Este tipo de soluciones decorativas, de asentada tradición,
pórtico planteado con tres materiales, piedra, vidrio y acero, ha sido recordado en el edificio del Instituto del Mundo Ára-
que contiene alto y bajorrelieves. Se trata de una solución no- be en París. En sus fachadas (Fig. 11), acuarteladas en ele-
vedosa e imaginativa, que difiere rotundamente de la res- mentos cuadrados, se han dispuesto una serie de huecos pa-
puesta helénica a este dilema. En primer lugar, el pórtico grie- ra conseguir iluminación, como se observa en la figura 12;
go, tan abundante en la era clásica, planteaba una combi- dichos huecos cambian de geometría en función del nivel de
nación de dintel y columnas, en que aquél reposaba sobre és- luminosidad ambiental por medio de un sistema de láminas
tas sin otra conexión que el simple apoyo. Por el contrario, el de material metálico, similar en su funcionamiento al de los
esquema de la imagen responde a la acepción actual del pór- objetivos fotográficos.
tico, en la que viga y pilar compatibilizan sus movimientos. La La calidad compositiva del conjunto consigue efectos vi-
utilización del vidrio, vinculado a la piedra en mitad del va- suales similares a los de los diseños medievales, de los que
no, añade dificultad a la propuesta, a la par que le aporta li- son adecuados herederos. Los cambios geométricos que ex-
gereza visual. Por su parte, el acero, presente en cantidad es- perimentan, en función de las variaciones de luz ambiental,
casa, proporciona rigidez únicamente donde es imprescindi- hacen que pueda disfrutarse de diferentes modalidades del
ble. En suma, arte y tecnología en acertada mezcla. diseño, e incluso que convivan varias de ellas simultáneamen-
La interacción también puede mostrarse como la reproduc- te en la misma fachada si los niveles de soleamiento varían en
ción por medio de avances tecnológicos de esquemas o solu- ella. Que todo ello se lleve a cabo por modernos conocimien-
ciones artísticas de tradición clásica. Si se acude al arte mu- tos de ingeniería y que se solucione un problema técnico, co-
sulmán en general, o al arte mudéjar en particular, son cono- mo es la iluminación de un recinto, mientras se logra alta ca-
cidos los entrelazados y motivos geométricos que adornan las lidad artística, es un fecundo maridaje de ambas disciplinas.

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Fig. 11. Fachada del edificio del Instituto del Mundo Árabe. Fig. 12. Detalle del módulo de iluminación de la fachada.

Consideraciones finales
Lo descrito en las páginas anteriores no es más que un apun- de que los propios profesionales de la ingeniería, en ciertas
te al debate de la contribución de la ingeniería al patrimonio ocasiones, hayan interiorizado y racionalizado la negativa a
artístico, a la generación de códigos estéticos y a la aporta- considerar aspectos creativos, y ello supone, ciertamente, una
ción de temas, de motivos, de expresión plástica. mutilación de sus posibilidades de diseño.
Además pretende recordar que el impulso estético puede Como se ha dicho, esta etapa histórica es solo eso, un pe-
estar presente en el proceso de diseño de la obra de ingenie- queño período en la historia de la ingeniería, y tendrá su su-
ría; de cualquier dificultad y a cualquier escala. La belleza peración. De hecho, la última década ya ha dado señales de
que se vaya a conseguir no depende de las dimensiones del cambio en este sentido. A fuer de subjetivo, algunos acerta-
proyecto, sino de su calidad compositiva. A modo de ejem- dos y otros desconcertantes, pero si se interpretan como sín-
plo, no despierta más emociones ni supone un hito estético el tomas de salida de la monotonía anterior son, en sí, positivos.
puente colgante sobre el estrecho de Akashi, a pesar de os- Si ello no sucediera, es decir, si se omite la creatividad, no
tentar el récord de luz con 1.991 metros, que el Golden Ga- podrían ser más proféticas las palabras del conocido inge-
te de San Francisco con 1.280 metros o el puente de Brooklyn niero alemán Jörg Schlaich8: “… Si los ingenieros se reducen
con 523 metros. Si se cree en los cánones de la antigüedad a tecnócratas, a meros esclavos de sus clientes, no deberían
griega, las acertadas proporciones de la obra, es decir, las sorprenderse de la mala imagen pública de su profesión y de
dimensiones relativas, son más relevantes que las absolutas. la escasa atracción para los talentos creativos jóvenes. Los es-
Como ya se ha comentado previamente, las últimas déca- tudiantes, hoy día, desean profesiones que son creativas, ar-
das del siglo XX han sido poco fructíferas en este sentido. Un tísticas o de alta tecnología…”. ■
excesivo economicismo ha imperado en el esquema de valo-
res de la obra pública. A esta situación no han sido ajenos
quienes las financian, que deberían entender que cuando una Santiago Hernández Ibáñez
obra de ingeniería se concluye es un elemento más del pai- Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Catedrático de Universidad
saje y así debería ser tratada, lo que debería conllevar un es- E.T.S. de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
merado tratamiento estético. Tampoco debe excluirse el hecho Universidad de La Coruña

Referencias 4. Lemoine, B., Gustave Eiffel, Ediciones Hazan, 1984.


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