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ESTUDIOS LATINOAMERICANOS

DOCUMENTO DE REFLEXIÓN Recibido: 30/08/2018


NO DERIVADO DE INVESTIGACIÓN Revisado: 20/11/2018
Aprobado: 21/12/2018

VIGENCIA DEL MITO DEL BUEN SALVAJE

IVAN ALEXANDER MUÑOZ CRIOLLO


Doctor en filosofía de la Universidad de Zurich
Licenciado en filosofía de la Universidad del Valle
Docente del CEILAT

RESUMEN
Mito del buen salvaje se ha llamado a la tendencia a idealizar éticamente a las socie-
dades que tradicionalmente han sido catalogadas como primitivas. Propiamente nace
este mito con las expediciones de Colón, pero tuvo su apogeo durante la época de la
ilustración como instrumento de autocrítica de los países civilizados. Este artículo se
propone mostrar el origen de este mito, su influjo en la teoría política y en la educación,
así como su pervivencia en el discurso intelectual cotidiano.
Palabras Clave: Buen salvaje, estado de naturaleza, ilustración, natura lapsa, roman-
ticismo.
ABSTRACT
As a myth of the noble savage has been called the tendency to ethically idealize the
societies that traditionally have been classified as primitive. Properly this myth was
born with the expeditions of Columbus, but it had its peak during the time of the En-
lightenment as an instrument of self-criticism of civilized countries. This article aims
to show the origin of this myth, its influence on political theory and education, as well
as its permanence in everyday intellectual discourse.
Key Words: Enlightenment, natura lapsa, noble savage, romanticism, state of nature.

1. Oeconomia naturae y natura lapsa características similares a las de Dios


en el mito judeocristiano.
Varios mitos justifican la idea de
que todo lo que sale de las manos de Al tiempo, existen mitos que tratan
la naturaleza, sale bien, es armónico. de justificar la idea de un mundo que
No solo se ve esto en el Antiguo Tes- se disuelve y decae, por ejemplo entre
tamento, cuando Dios llamó en cada los antiguos griegos el mito de la edad
momento buena a su creación (“Y de oro que aparece en Trabajos y días
Dios vió que era bueno”), también se de Hesíodo. A la edad de oro de la hu-
ve en la idea de un ser humano con manidad le siguió la de plata, a esta la

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de bronce, luego la edad de los héroes Pero aquella mujer [Pandora], al quitar
y la degeneración finaliza con la edad con sus manos la enorme tapa de una
de hierro. En este mito se muestra jarra los dejó diseminarse y procuró a
como la primera generación de hom- los hombres lamentables inquietudes
bres –que tras su desaparición terminó (Hesíodo, 2006, p. 67).
como démon protector de los morta-
les– bajo Cronos vivía sin preocupa- La contraposición que se ve aquí
ciones, sin vejez, en un campo lleno entre lo que se podría llamar mitos
de frutos. Tras otras generaciones de optimistas y mitos pesimistas acerca
hombres cada vez más imperfectas, la de la naturaleza, la ha llamado el his-
generación actual, la de hierro, disuel- toriador Dieter Groh (2003) la contra-
ve relaciones entre padres, hermanos, posición entre oeconomia naturae y
amigos y huéspedes y se complace en natura lapsa. Ambas comprensiones
la injusticia y la violencia. Nuestro de la naturaleza terminan formando
tiempo sería así un mal sin remedio, concepciones del humano totalmente
una época en que los dioses abando- contrapuestas. Groh las llama modelos
nan a la humanidad, los últimos en culturales, campos simbólicos (“mar-
abandonarla son Aidos (la vergüenza) co de orientación construido cultural-
y Némesis (castigo divino). Ovidio, al mente”), base o presupuesto de teorías
comienzo de Las metamorfosis, repli- de diferentes campos del saber (Groh,
ca el mito. Según él la sociedad actual 2003, p. 15). Estos modelos no tienen
estaría en la edad de hierro, donde se que darse necesariamente puros, por
taló para navegar, se empezó a medir ejemplo, algunos cristianos pensaron
la tierra, y no conformes con arar la en un ser humano imperfecto por cul-
tierra, se toma de sus entrañas mine- pa del pecado, no obstante también en
rales para armas y para comercio, ade- una perfección de la creación material
más de disolverse completamente los
o visible.
vínculos de amor entre hombres. Im-
plícitamente, en este relato se muestra El mito del buen salvaje pretende
una crítica a la técnica. mostrarnos que un hombre apegado
a la naturaleza, el primer producto
El mismo Hesíodo muestra en otro
de esta naturaleza, el “hombre primi-
mito cómo Pandora desata los males
tivo”, es bueno física y moralmente,
que ahora aquejan a la humanidad, y
aunque está condenado a caer debido
que sin esta no existirían:
a la superioridad militar de la civiliza-
Antes vivían sobre la tierra las tri- ción que quiere eliminarlo a asimilar-
bus de hombres libres de males y exen- lo a sus inmorales costumbres. Esto es
tas de la dura fatiga y las penosas en- un ejemplo de natura lapsa, un ejem-
fermedades que acarrean la muerte a plo de caída de la naturaleza perfecta
los hombres, pues al punto en la mise- por culpa de lo antinatural, la civili-
ria los hombres empiezan a envejecer. zación, una especie de nueva caída en

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pecado original, nueva pérdida de la nace el hombre solo lo puede librar


inocencia. la gracia divina. La virtud hecha por
los propios medios no es más que un
La caída del estado de naturaleza orgullo, no muestra del amor a Dios.
De allí la famosa frase atribuida a san
Un ejemplo de natura lapsa es Agustín: “Las virtudes de los paganos
la historia del pecado original, una no son más que sus vicios más brillan-
historia cuyo protagonista fue san tes”.
Agustín y cuyos antagonistas fueron
primero el monje Pelagio y luego el Dios hizo al hombre a su imagen y
teólogo Juliano. Básicamente, según semejanza, según la tradición judeo-
san Agustín, tras el pecado original la cristiana. Acerca del significado de
naturaleza humana quedó gravemen- imagen y semejanza se ha discutido
te afectada. Que Adán y Eva hubiesen mucho. Mientras los católicos con-
sentido vergüenza por estar desnudos cluyeron con Hugo de san Víctor en
y hubiesen cubierto sus partes puden- el siglo XII que la imagen se refiere al
das –san Agustín interpreta el Génesis amor a la verdad y que la semejanza se
como una crónica fiel, no como una refiere al amor a la virtud y a Dios (y
alegoría– muestra que estas partes algo esta fue la parte afectada por el peca-
malo tienen: Así como se desobedeció do), los primeros protestantes con Lu-
a Dios, nuestras partes pudendas tam- tero y Calvino concluyeron que “ima-
bién nos desobedecen (Flasch, 2008, gen y semejanza” son una sola cosa,
p. 19) y además, después de esto, el sinónimos usados en una figura lite-
acto sexual ya no se puede llevar a raria conocida como endíadis (“uno
cabo sin “malos pensamientos”. San mediante dos”), como cuando se dice
Agustín interpreta mal un fragmento que alguien está con uno “en las duras
clave de la Biblia (Rom. 5, 12), pues y las maduras” o que alguien está en
no usa la versión en griego, solo la vul- un lugar “de carne y hueso”. Mientras
gata, y concluye que de algún modo que para los católicos es la voluntad y
la humanidad estaba “virtualmente” el amor a Dios lo comprometido por el
en Adán en el momento de su primer pecado, para los protestantes incluso
pecado, estaba in lumbis de Adán, en la razón ha sido permeada por el pe-
su lomo: “In lumbis eius erat genus cado, y el hombre sin la gracia divi-
humanum”. na sería incapaz de lograr superarlo
(Leonhardt, 2004, p. 179).
El pecado se convierte en san
Agustín en hereditario, en una especie El caso del pecado original es otro
de enfermedad de transmisión sexual caso de natura lapsa: se supone una
(todo humano fue concebido en pe- naturaleza humana buena original-
caminosidad) o cuando menos en un mente que termina decayendo, excep-
defecto genético (Leonhardt, 2004, p. to en versiones como las de Meister
180). De esa pecaminosidad con que Eckhart, donde se piensa en la ima-

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gen y semejanza como semillas que de la isla como propiedad de los reyes
el hombre debe dejar crecer a lo largo de España. Lo primero que sorprendió
de su vida, no como un pasado per- a Colón, lo primero que nombra en su
dido. Tanto católicos como protes- informe, es la desnudez de los aborí-
tantes piensan, basados en san Pablo genes, pues, como se señaló, se supo-
y en san Agustín, que la naturaleza nía que después del pecado cometido
humana, debido al pecado heredado, por Adán y Eva todos los seres debían
está tan radicalmente degenerada que sentir vergüenza por la desnudez pro-
es imposible por los propios méritos pia y la búsqueda de vestido para sus
ser bueno, que solo por una especie partes “nobles”, el vestir ciertas partes,
de milagro, la gracia divina, es posi- se pensaba algo universal. ¿No tenían
ble que el hombre sea redimido; este los aborígenes el pecado original? Por
premio, sin embargo, no tiene lógica otro lado, Colón consignó que el cuer-
humana en el sentido del trabajo y el po y la cara de ellos era bello, que eran
pago (como en la parábola de los tra- mansos y generosos, vivían sin armas,
bajadores en el viñedo). Dios brinda sin ley y sin idolatría (Reding, 2009, p.
su gracia a quien quiere y nadie pue- 47). Pero no solo los humanos, la natu-
de mediante buenas obras asegurarse raleza también le pareció prodigiosa:
sin la voluntad divina la entrada al los colores, los frutos, las flores, los ár-
cielo. Esta doctrina tiene muchos ma- boles, los peces, los pájaros y su canto
tices en los católicos, pues ellos con- (Reding, 2009, p. 49). La serpiente en
sideran que la libertad no está perdi- ese paraíso eran los cariba (llamados
da, solo corrompida, y que las buenas por Colón caniba - pensaba que los
obras pueden ayudar a ganar la gracia aborígenes pronunciaban mal, que se
(Leonhardt, 2004, p. 221). referían a los habitantes de las tierras
del Gran Khan), tribus antropófagas
Según lo dicho, nadie puede estar
que cazan a las demás, los caníbales.
libre de pecado. Incluso rechazando
El buen salvaje y el caníbal coexistían,
la teoría del contagio del pecado me-
pues, como en la novela Robinson
diante el tipo de concepción propia
Crusoe, y aunque el caníbal despier-
de los humanos, quedaría la idea del
ta cierto horror, despierta inicialmen-
pecado que se propaga con el ejemplo,
te curiosidad y admiración (Reding,
por normalización de conductas peca-
2009, p. 90). Calibán, personaje de La
minosas.
tormenta de Shakespeare, puede con-
siderarse el retrato literario del caní-
Colón en el paraíso bal, del salvaje, del negro, del otro que
no alcanza la cultura dominante (Re-
Cuando Colón encontró poblada ding, 2015).
América no se hizo muchas pregun-
tas, después de todo pensaba que ha- Montaigne hace una aguda defen-
bía llegado a alguna isla cercana de sa del Caníbal en sus ensayos al ar-
Cipango; no obstante, tomó posesión gumentar que 1) llamamos bárbaro a

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lo que no corresponde a nuestras cos- Tahití fueron perseguidos por sus pro-
tumbres; 2) pensamos que nuestras pios superiores: la civilización no per-
costumbres, religión y política son su- mite desertores.
periores a las de los demás; 3) salvajes
no son quienes son frutos espontáneos El caso de la admiración de Co-
de la naturaleza, sino quienes se han lón por los salvajes no fue el prime-
desviado del camino y corrompido su ro. Ciertamente, lo que se mostrará a
gusto, los que prefieren lo artificial, continuación no son más que contra-
es decir, los bárbaros se hallan más jemplos de lo que parece haber sido la
próximos a la candidez y pureza de tendencia etnocentrista en la cultura
lo natural, mientras que en Europa se europea. Podrían servir, sin embargo,
vive en una sociedad llena de vicios; para atacar tópicos muy extendidos.
4) es menos salvaje comerse al enemi- Se sabe que Homero admiraba a los
go de guerra ya muerto, que torturar a probos etíopes, y para los bárbaros
los vivos con fuego, con mordiscos de troyanos nunca hay palabras de des-
animales, con el pretexto religioso; 5) calificación, Heródoto reconoció gra-
aunque pierdan los salvajes contra la cias a sus viajes la relatividad de los
civilización, pierden triunfalmente y juicios interculturales, el dominio del
6) hipócritamente los descalificamos nomos sobre physis, esto es de la con-
por no parecerse a nosotros: “buena vención sobre aquello presuntamente
cosa parece todo esto, pero, ¿vamos a natural (en esto coincidía con los so-
tener en consideración a unos indivi- fistas), además de reconocer culturas
duos que no llevan calzones?” (Mon- más antiguas y más espléndidas que
taigne, 1984, p. 161). la griega (Landmann, 1961, p. 24). Tu-
cídices notó que los griegos de antaño
No fue por la existencia de caniba- se parecían mucho a los bárbaros por
lismo o por la amenaza de canibalis- estar siempre armados y dedicados a
mo que se acabaron las “buenas” rela- la piratería e Hipócrates mostraba que
ciones entre indígenas y exploradores. las diferencias entre culturas están
La relación idílica con algunos de los mediadas por diferencias entre climas
indígenas tuvo que acabar una vez los y geografía (Landmann, 1961, p. 25).
huéspedes abusaron de los anfitrio- La lista podría ampliarse mucho más,
nes, pero debe quedar constancia de pero hay un caso que no puede faltar,
que la visión primera de Colón, la pa- el texto de Tácito Germania: las vir-
radisíaca, la compartieron marineros tudes de los salvajes germanos descri-
de otras latitudes - además de Vespuc- tas por Tácito (valentía, piedad, hon-
ci (Reding, 2009, p. 75): varios euro- radez, grandes valores morales, poco
peos abandonaron su tripulación para lujo en el vestir), sirven para mostrar
quedarse en tierra con los aborígenes, a los romanos su propia decadencia
como lo informa Bitterli (1981, p. 97), moral. Aquí ya se usa el mito del buen
estos tránsfugas de la civilización en salvaje para la crítica. Cabe anotar que
África occidental, Canadá, Malasia o Tácito, a diferencia de Colón, parece

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que tuvo conocimiento de los germa- que América era un continente nuevo,
nos de segunda mano. hace poco emergido de las aguas). A
este prejuicio se le enfrentaron férrea-
Luego de Colón, luego de saber que mente Thomas Jefferson y Alexander
se había arribado a un nuevo conti- von Humboldt, quienes se esforzaron
nente y en modo alguno a Asia, surgió por mostrar que tal juicio sólo podía
la pregunta por el origen de los habi- ser motivado por el desconocimiento,
tantes de América: y además, según Humboldt “las teorías
de Buffon sobre la degeneración solo
Arias Montaño sostuvo en el siglo
se habían popularizado porque ‘ha-
XVI que los descendientes de Heber,
el padre de los hebreos, y de Sem, uno lagaban la vanidad de los europeos’”
de los hijos de Noé, poblaron respec- (Wulff, 2017, p. 207).
tivamente el Perú y Brasil. Otros pen- En buena parte, la mirada humana
saron en los cananeos, echados de las que se tuvo hacia los habitantes ori-
tierras bíblicas por las invasiones he-
ginarios de América estuvo posterior-
braicas; otros en fin, señalaban a los
mente mediada por las luchas de Fray
primos fenicios y cartagineses [...].
Bartolomé de Las Casas y sus testimo-
Los pueblos desaparecidos de origen
nios acerca del abuso de los españo-
mítico [...] reaparecían así en Améri-
les, además del trabajo de los jesuitas
ca. la historia universal no podía tener
en Paraguay. Se les reconoció como
lagunas [...]. El origen semítico de los
humanos, se les salvó de la esclavitud
indios otorgaba derechos de primacía
y del maltrato, se les otorgó derechos
a los conquistadores (Vidart, 1987, p.
especiales, en ocasiones aun en contra
34).
de los intereses colonialistas. Si bien
Todavía los mormones sostienen se reconoció en parte a los indígenas
que los habitantes de América descien- como buenos salvajes, la labor de co-
den de los “lamanitas”, descendientes lonización y conquista, la historia
a su vez de Abraham, y que tanto el guerrerista previa de España, los inte-
color de su piel como el olvido de sus reses económicos, les impidió actuar
orígenes, lengua y creencias, se expli- en consecuencia.
ca por un castigo impartido por Dios.
Como quiera que sea, tanto la creencia Los ilustrados, los románticos y los
de una nueva humanidad lejana del salvajes
pecado original, como la idea de estar
en un paraíso, terminó viéndose como Aunque el mito del buen salvaje re-
un error, pues contra esto último se cién durante la época de la ilustración
empezó a argumentar, especialmente se convierte en un mito, esto es, una
con Buffon –quien nunca había pisa- creencia extendida sin mayor eviden-
do América–, que en América tanto la cia empírica, una especie de arquetipo
flora como la fauna se hacía pequeña al pensar sobre los pueblos origina-
y débil, degeneraba (además de pensar rios, se ha visto que las condiciones

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para su éxito estaban dadas en la cul- el interés por el origen como lo que se-
tura desde anteriores experiencias de ñala la evolución del resto, la nostal-
contacto con otros pueblos, y desde la gia por los tiempos pasados, además
idea la oeconomia naturae. La buena de recalcar la imposibilidad ocasio-
naturaleza podría conservarse si se nal de comunicación entre culturas y
mantuviese aislada, pero en tiempos épocas. La ciencia es mirada con des-
de exploradores no hay nada prote- confianza por ser desmitificadora, por
gido, la buena naturaleza está conde- ofrecer una verdad que deja de lado
nada a caer, natura lapsa. El mito del lo importante, pretendiendo captar la
buen salvaje es un mito romántico con esencia. Mientras la labor del ilustrado
el cual se ataca a la ilustración o se se dirigía a la ciencia y a la pedagogía,
pretende prevenir sus abusos. ¿Cómo la del romántico se orienta más a las
entender ilustración? ¿Cómo entender artes y a la historia; mientras que los
romanticismo? ilustrados se orientaban más a crear
proyectos educativos de todo el saber
La ilustración es un movimiento de la época, los grandes teóricos del
europeo que se caracteriza por la con- romanticismo escribían fragmentos y
fianza puesta en la razón como instru- se oponían a la idea de sistema.
mento de progreso común y en la razón
como instrumento de comunicación Tanto el modo cómo fue entendi-
universal; se caracteriza también por da la ilustración en cada reino, como
el cosmopolitismo, la redignificación la época de su apogeo, varía. Por eso,
de los sentidos como medio de cono- ceñirse a fechas resulta complicado.
cimiento (de allí que en esta época Ciertamente, se entiende por romanti-
surja la estética) y la atribución de un cismo el movimiento intelectual y ar-
sentido en la historia (en esta época tístico que siguió a la ilustración, pero
surge también la filosofía de la histo- sabemos que los cortes en los períodos
ria como disciplina). La ilustración in- históricos no son nunca fijos ni per-
tenta ver tras la diversidad cultural lo pendiculares. No porque alguien viva
racional, permanente y común, tras el en una determinada época piensa de
rito arbitrario la creencia compartida, un determinado modo. Por ejemplo,
además considera la ciencia como el en pleno apogeo de la ilustración ale-
gran logro de la humanidad, al igual mana, se encuentra figuras que están
que juzga el pasado, bien como un entre la ilustración y el romanticismo,
error del que se salió, bien como pel- como Herder, o que incluso son deci-
daños para el lugar ahora ocupado. didamente románticas y antilustradas
Por el contrario, el romanticismo se (como Hamann). Estas figuras son difí-
caracteriza por resaltar lo regional, los ciles de encasillar en una sola corrien-
fenómenos no asibles para la razón, el te de ideas. De aquí que sea posible
lado oculto, las tradiciones abstrusas decir que si bien el mito del buen sal-
que no son meras manifestaciones de vaje nace en la época de la ilustración,
los mismo; se caracteriza también por lo cierto es que nace del romanticismo

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para criticar el orgullo ilustrado, en te cruel: al buscar cada cual su propio


otras palabras, para criticar la exitosa interés se terminaba lesionando los in-
y expansionista edad de hierro. tereses de los demás, nadie podía ser
siempre el más fuerte, otros podían
Más allá de la parte histórica del atacarlo, las cosas eran de quien las
mito, en la cual se tendría que mostrar tuviera solo durante el tiempo que lo-
cómo desde las experiencias no solo grara conservarlas, así pues, no había
de Colón y Vespucci, sino también de
posibilidad de dedicarse a la ciencia
Álvares Cabral, Cartier y finalmente
o al trabajo sin ser luego perjudicado:
de Boungaville y Cook –entre muchos
“Y lo peor de todo, hay un constante
otros– se fue afianzando el mito, inte-
miedo y un constante peligro de pere-
resa aquí mostrar la parte filosófica,
cer de muerte violenta. Y la vida del
es decir, qué se puede hacer con esta
hombre es solitaria, pobre, desagrada-
idealización del aborigen, con este tó-
ble, brutal y corta” (Hobbes, 1994, p.
pico. Primero se hablará de su uso en
108). A este estado lo llama Hobbes
la crítica política, luego de su uso en
“estado de guerra” en analogía al “mal
la educación.
tiempo”, es decir, no la lluvia misma,
Los filósofos contractualistas clá- sino la probabilidad de que llueva. Tal
sicos suelen hacer un experimento situación solo puede cambiarla un so-
mental en su intento de responder a berano que, al no ser parte del pacto,
la pregunta de por qué habría que obe- sino producto de él, no está ligado con
decer al Estado, de ello sacan también obligaciones con ningún súbdito, es
las debidas consecuencias, esto es, a un soberano absoluto, el mal menor.
qué se debe tener derecho en el Esta- Al predominio de la natura lapsa en la
do. Básicamente proponen 1) pensar concepción de naturaleza humana, le
un estado de naturaleza, esto es, un sigue un estado totalitario como única
momento en el cual no existen ni el forma de controlar esa naturaleza tor-
Estado ni sus instituciones - da igual cida.
si este estado nunca ha existido, se tra-
ta de un experimento mental, 2) hay Esta situación es, sin embargo, di-
unas necesidades comunes insatisfe- ferente en Locke y en Rousseau. Loc-
chas en él, la única forma de satisfa- ke no plantea para nada un estado de
cerlas es hacer un pacto y 3) de este naturaleza malo. Si el Estado se hace
pacto surge el Estado. Habría, pues, necesario es solo como árbitro, media-
un estado de naturaleza, un pacto y dor entre conflictos que pudiesen sur-
el Estado, tres estaciones. De cómo se gir, pues los seres humanos no pueden
imagine el estado de naturaleza va a ser juez y parte al tiempo. El Estado,
depender luego la concepción de Esta- además de ser árbitro, debe garantizar
do y de sociedad que se tenga. Thomas los derechos naturales de los ciudada-
Hobbes, por ejemplo, imaginaba el es- nos. A la concepción optimista de la
tado de naturaleza como especialmen- naturaleza humana, oeconomia natu-

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rae, le sigue una concepción liberal de Rousseau plantea dos situaciones:


Estado. en una los habitantes hacen un buen
pacto, un contrato social donde domi-
Rousseau, por su parte, en el dis- na la racional voluntad general, otra
curso con el cual se hizo popular por en que la gente es engañada y termina
ganar un premio de la academia de cediendo su libertad, adornando con
las ciencias de Dijón, Discurso sobre guirnaldas sus cadenas, sometiéndose
las ciencias y las artes, dejó claro que a la desigualdad. En lo que coinciden
las ciencias y las artes han contribui- los dos casos es en una buena natura-
do al ablandamiento de las personas leza humana. Esta “buena” tiene sus
y a la apariencia de virtud, fomentado matices. Al igual que en el estadio al
la hipocresía y la miseria social, el sa- cual Kierkegaard llamó romántico no
ber inútil y el sufrimiento individual. hay ni bueno ni malo hasta tomar la
Rousseau casi vuelve a una época en decisión de pasar al estadio ético –de
la que la curiosidad estaba mal vista, allí que Fink-Eitel hable del origen
alabando la ignorancia feliz y el coraje “salvaje” de la filosofía existencial de
que compensan otros con hipocresía, Kierkegaard y Heidegger (Fink-Eitel,
antepone el saber moral sobre la teo- 1994)– afirma Rousseau que Hobbes
ría moral (ser ignorante no significa no ha visto que la misma causa que
ser corrompido), llamando “afemina- impide a los salvajes usar de su razón,
miento” a las buenas maneras, y a las como lo pretenden los jurisconsultos,
le impide al mismo tiempo abusar de
ciencias simulacros de saber por estar
sus facultades, como él mismo preten-
alejadas de la virtud. Antes de la civi-
de; de tal modo que podría decirse que
lización, el mundo era mejor:
los salvajes no son malos precisamen-
Antes de que esas horrorosas pa- te porque no saben lo que es ser bue-
labras tuyo y mío fuesen inventadas; nos, puesto que no es ni el desarrollo
antes de que existiese esa especie de de las luces, ni el freno de la ley, sino
hombres crueles y brutales que se lla- la calma de las pasiones y la ignoran-
man jefes y esa otra especie de hom- cia del vicio quienes les impiden ha-
cer el mal (Rousseau, 1995b, p. 148).
bres bribones y mentirosos que se lla-
man esclavos; antes de que hubiese Con su concepción de naturaleza
hombres lo suficientemente abomina- humana Rousseau puede criticar nue-
bles para atreverse a tener lo superfluo vamente la sociedad actual y notar
mientras otros hombres mueren de que ella misma es la culpable de sus
hambre [...] Se me asegura que hace propias desgracias. Por ejemplo, ante
largo tiempo que pasó de moda la qui- el terremoto e incendio de Lisboa, ante
mera de la edad de oro. ¿Por qué no se las quejas vertidas en el poema de Vol-
añade aún que hace largo tiempo que taire en contra del optimismo de Lei-
ha pasado de moda la quimera de la bniz y Pope –tragedia que no lo tocó a
virtud? (Rousseau, 1995, p. 75). él mismo en absoluto–, Rousseau no

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puede más que responder en una carta Tal doctrina la llama Pinker mito
a Voltaire, que no es culpa de la natu- porque niega la selección natural,
raleza que la gente arme 20.000 casas pues un ser solo sobrevive si resulta
de 7 pisos una al lado de la otra, y que, vencedor en los conflictos, ganador
de haber estado mejor distribuidas, en la competencia de la vida (2014, p.
no habrían pasado tantas desgracias: 95), y parece suponer que el ganador
el mal está en la libertad del hombre, genético no es un campeón de la mo-
no en la naturaleza (Rousseau, 2008, ral. Por otro lado, si bien reconoce que
el estereotipo del “buen salvaje” sirvió
p. 83).
para abusar de los aborígenes, también
De la misma concepción de oecono- afirma que no es necesario idealizar a
mia naturae se desprende que la bue- los aborígenes para poder reconocer-
na educación consiste en dejar a la na- les derechos, “como si el genocidio
turaleza hacer su trabajo con el niño: solo fuera execrable cuando las vícti-
mas son simpáticas” (Pinker, 2014, p.
el niño debe aprender por sí mismo,
98). Finalmente, la doctrina del buen
no ser instruido por adulto alguno,
salvaje se instrumentaliza para justifi-
mantenerse aislado. El trabajo educa-
car la bondad natural humana y consi-
tivo es, cuando menos al comienzo, derar que “la violencia es un producto
negativo: prevenir la contaminación arbitrario del aprendizaje o un agente
del niño con el mundo social, el mun- patógeno que nos invade desde el ex-
do del adulto, el progreso de la natura terior” (Pinker, 2014, p. 489); con ello
lapsa. El niño debe ser un buen salva- se pierde la oportunidad, argumenta
je para ser un adulto de provecho. Pinker, tanto de estudiar los mecanis-
mos que disparan la violencia, como
Los buenos salvajes hoy los que ayudan a controlarla.
Los problemas actuales con el mito
Según Steven Pinker, el mito del del buen salvaje no se quedan allí. Se
buen salvaje se lo puede hallar hoy ha mostrado hasta ahora que el mito del
en varias posturas ideológicas, por buen salvaje en occidente hace parte
ejemplo en el actual respeto por todo de un modelo simbólico: si se tiene en
lo natural (alimentos naturales, medi- cuenta la mera naturaleza del salvaje,
cinas naturales, partos naturales) y en lo intrínseco, sería oeconomia naturae,
la desconfianza en lo elaborado, en el si se tiene en cuenta que no sobrevivirá
desprestigio del estilo autoritario, en al choque con la civilización occidental
y terminarán inexorablemente corrom-
el cuidado y la educación de los hijos
pidos por las formas de esta, natura
y en la interpretación de los problemas lapsa. Precisamente, este punto sirvió
sociales como defectos subsanables en en la época de la ilustración a quienes
nuestras instituciones, más que como tenían tendencias románticas, descon-
tragedias inherentes a la condición fiaban del progreso, para criticar los
humana (Pinker, 2014, p. 29). valores de su propia cultura, y si bien

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entre romanticismo y religión hubo otro, seña de ínfulas morales y regreso


fuertes vínculos, el dogma del pecado al mito de la pureza y al nacionalismo
original fue dejado de lado en el caso de - además de eliminar las diferencias
los salvajes la caída en pecado parecía del otro y homogeneizarlo para in-
ser la civilización, la inocencia irrecu- ventar al enemigo. Contaminado con
perable era la pérdida de su identidad.
el nuevo pecado original, todo el pen-
¿Qué pasa, sin embargo, cuando el
samiento de occidente sería corrupto
mito del buen salvaje ya no es usado
para criticar la propia civilización, sino y el pensamiento válido nacería aho-
para denigrar de las otras? Por supues- ra en la tierra prometida americana.
to, esto solo puede suceder cuando el En suma, resentimiento que impide
mito del buen salvaje es usado por los el diálogo. Ciertamente, como dice el
propios “salvajes”, los nuevos salvajes. proverbio sudafricano, el hacha olvi-
Para decirlo más propiamente, cuando da, el árbol no: no se puede descono-
la alusión al buen salvaje se sobreen- cer los sufrimientos y el sometimiento
tiende en las culturas afectadas por la de América, tampoco que no es cosa
“civilización”, cuando se es parte de del pasado, pero mantener el esquema
la cultura heredera –o desposeída– del
“noble salvaje / corrupta civilización”
buen salvaje. Allí es claro quienes son
en nuestro caso (hecha la salvedad de
los buenos y su contraparte.
las culturas originarias sobrevivientes
Hablar, por tomar un caso, del pen- en América) no nos lleva más lejos. La
samiento castrante de occidente no es hermenéutica de la sospecha debe em-
más que una fallida recuperación del pezar con la sospecha sobre sí mismo.

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ESTUDIOS LATINOAMERICANOS

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