Está en la página 1de 8

GUILLERMO BUITRAGO, EL INMORTAL: A PROPÓSITO DEL

CENTENARIO DE SU NATALICIO

Lic. Gustavo Polo Rodríguez

Guillermo Buitrago

A pocos días de cumplirse el centenario del natalicio de Guillermo Buitrago, me permito


hacer reminiscencia de algunos apartes de la vida de este emblemático personaje, que lo
hacen único, inolvidable e inmortal, a pesar de haber transcurrido más de ochenta años de
su desaparición del plano terrenal. Guillermo Buitrago, a pesar de su distancia en el tiempo
aún vive, por su música, en nuestros corazones.
Guillermo Buitrago, nació en Ciénaga, Magdalena, un 1° de
abril de 1920, en el hogar de los señores Mercedes Henríquez
De la Hoz y Roberto Buitrago Muñoz, ella cienaguera y él de
Marinilla, Antioquia. El cuadro familiar lo completaban sus
hermanos Socorro, Alba Luzmila, Lola, Edith, Gregorio y
Helda. Buitrago muere el 19 de abril de 1949, a la edad de 29
años. A pesar de su temprana desaparición, este humilde
cienaguero se ha convertido en el máximo representante de la
música cienaguera y del vallenato, en los ámbitos regional,
nacional e internacional.

Familia de Guillermo Buitrago

Su voz llegó al público, por primera vez, a través de las ondas hertzianas de la emisora
Ecos de Córdoba, (1935), así mismo, se convirtió en artista de lujo de las emisoras: la Voz
de Santa Marta, la Voz de Barranquilla, Emisora Atlántico, La Voz de la Patria, Emisora
Variedades y Emisoras Unidas, lo que le permitió proyectar su carrera artística. Su éxito en
las emisoras de la región le permitió abrirse paso en emisoras del interior; así fue como se
incorporó a espacios radiales en emisoras de Bogotá, Medellín y Cali. Mientras su fama
radial crecía, su música se escuchaba en países como México, Argentina, Venezuela,
Ecuador, Perú, Cuba, panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, entre otros.

En 1939 Buitrago organiza su trío, grupo que primeramente estuvo integrado por
Carlos “El Mocho” Rubio (guacharaca) y
Efraín Torres Echeverría (guitarra); después
de que el trío había desarrollado una exitosa
programación por los canales internacionales
de Emisora Atlántico, el trío se desintegra,
sale Carlos Rubio y éste es reemplazado por
Ángel Fontanilla. Posiblemente en 1942 Efraín Torres abandona el trío y en su reemplazo
llega Julio Bovea. Al trío que finalmente integraran Fontanilla y Bovea don Toño Fuentes
llamó Guillermo Buitrago y sus muchachos. Por otro lado “Los Trovadores de Barú”, grupo
dirigido, en su momento, por el maestro José Benito Barros, fue el grupo que acompañó a
Buitrago en sus grabaciones de tipo comercial, de este grupo hicieron parte los afamados
músicos: Juancho Esquivel, Clímaco Sarmiento y Pedro Laza.

La industria discográfica colombiana se inaugura


con el acetato de música interpretada por Buitrago,
Henríquez Torres, G. (2013), “El conjunto arribó a
Cartagena a finales de febrero de 1945 y el 3 de
marzo grabó las primeras dos canciones en el
Estudio Fuentes que estaba ubicado en la calle de la
Universidad, en la ciudad antigua. Una fue el
“Compae Helidoro” y la otra el merengue “Las
mujeres a mí no me quieren”” (p. 141). Esta primera
impresión se convierte en el medio que universaliza la música de nuestro Jilguero.

Buitrago, por su particular estilo de tocar la guitarra e interpretar sus canciones, se


convirtió en una leyenda viva, por lo que muchos juglares y compositores de la región se
esmeraron por conocer. Un episodio nos lo ilustra el investigador Montes Mathieu, R.
(2013), “Ahí lo vio por primera vez Julio Erazo en el año 1947 que viajó a Barranquilla,
acompañando a una tía política que tenía un almacén en la población de San Roque. Se
alojaron en el Hotel Magdalena, de propiedad de una prima, en el Paseo de Bolívar, cerca
de donde quedaba la emisora. Oyó el programa y al enterarse de que la emisora quedaba
cerca, fue a ver a su ídolo”. (p.122). Lo anterior nos demuestra el cariño y afecto que tenían
por Buitrago sus seguidores, entre ellos el compositor magdalenense Julio Erazo.

Otro episodio que nos acerca a un Buitrago ídolo la narra el mismo Montes Mathieu, R.
(2013), “Alberto Fernández se acercó hasta la Emisora Atlántico con el propósito de ver de
cerca a Buitrago en plena presentación. El programa tenía una gran audiencia, sobre todo en
la ciudad, en el viejo departamento del Magdalena, La Guajira, Cartagena y parte de
Bolívar; en él participaban también la orquesta del maestro Pacho Galán. Este conocía a
Fernández y tan pronto lo vio entrar al radioteatro de la emisora llamó y lo llevó hasta
donde estaba Buitrago… Ese encuentro selló el inicio de una gran amistad que se basó en la
mutua admiración” (p.81). Estos testimonios, de boca de los mismos compositores,
afianzan la percepción que sobre el artista se tenía en el mismo ámbito musical.

La fama de Buitrago trascendió el Caribe colombiano, así lo registra García Márquez, G.


(1983), “En la costa caribe, en cambio, el programa de más prestigio en esa época era una
hora de canto de un hombre de Ciénaga –Guillermo Buitrago- a quien hay que reconocerle,
entre otros muchos méritos, el de haber sido el primero que puso la música vallenata en el
comercio”. (p. 568). Esta apreciación debemos tenerla presente puesto que es quizá el
reconocimiento que los cienagueros siempre hemos esperado para Buitrago, que se
considere precursor de una música que hoy por hoy es universal. Lo que si debemos dejar
claro es que Buitrago interpretó la letra de canciones, del hoy vallenato, en su guitarra.
Quizá el relacionar a Buitrago con los juglares del Valle de Upar lleva a suponer la
catalogación del Buitrago precursor de la música vallenata, así lo deja registrado García
Márquez, G. (2002), “Un cantante muy conocido entonces era Guillermo Buitrago, que se
preciaba de mantener al día las novedades de la provincia” (p. 454).

Algunos investigadores, que entregan a Buitrago tan alta distinción, son David Ángulo
Zarur, quien en cita de Echeverría Rodríguez, S. (2000), sentencia: “De Buitrago se ha
dicho que fue el primer divulgador nacional e internacional de los aires vallenatos, le
colocó la voz justa y precisa a los aires que en general carecían de letra y escritura; sus
aportes al mundo de la música popular en nuestro país son dignos de exaltar”. Revista
Dominical de El Heraldo del 18 de abril de 1993 en el artículo “El vallenato un fenómeno
social” (p. 25). El historiador Viloria De la Hoz, J. (2018), citando a Rosendo Romero
quien “Sobre estos dos personajes, se plantea la pregunta: ¿Qué hubiera pasado con el
acordeón en la música vallenata, si Guillermo Buitrago no muere a la temprana edad de 29
años o si Julio Bovea, director del conjunto Bovea y sus Vallenatos, no emigra a Argentina
en lo mejor de su carrera musical? No hay que olvidar que Buitrago y Bovea con sus
guitarras fueron los primeros reyes del vallenato a mediados del siglo XX” (p. 84). Me
gusta esta última connotación “Buitrago y Bovea con sus guitarras fueron los primeros
reyes del vallenato a mediados del siglo XX”, valida lo que dijera García Márquez,
Buitrago fue el primero en poner la música vallenata en el comercio.
Las romerías emprendidas por Buitrago, por el Magdalena Grande, le permitieron
acercarse a la música de los juglares de esta región, Viloria De la Hoz, J. (2018), “Desde
muy joven, Buitrago salió de Ciénaga con su guitarra y se presentó en radio-teatros de
Santa Marta. Se estableció por un tiempo en Fundación y recorrió la provincia del Valle de
Upar, para conocer de cerca la música que se estaba haciendo en esa comarca
magdalenense. Desde allí trajo muchas canciones, siendo el primero en grabar con
guitarra a compositores desconocidos hasta ese momento como Rafael Escalona,
Emiliano Zuleta Baquero, Tobías Enrique Pumarejo y Andrés Paz Barros, entre otros”
(p. 85). Este génesis del vallenato, quizá perdido en la memoria de quienes querían dejar de
lado a Buitrago queda expreso con el planteamiento de Wade, P. (2012), “Guillermo
Buitrago fue una figura crítica que sirvió de puente entre los tríos de cuerdas que
interpretaban boleros y los conjuntos de acordeón
que tocaban paseos y sones” (p. 117). Un poco más
mesurado, Julio Oñate Martínez narra el encuentro
entre Buitrago y Abel Antonio Villa, quienes se
fusionan para una grabación magnetofónica, Oñate
Martínez, J (2017), “Curiosamente quiso el destino
que en el mismo lugar se encontrara Guillermo
Buitrago, (Barranquilla, 1944), y, en un suceso que
iría a perdurar a través de los años, el acordeón y la guitarra sellaron un pacto fraternal para
marchar juntos por la senda del vallenato. Fueron grabados dos temas de Villa, el paseo son
“Las cosas de las mujeres” y la puya “La pobre negra mía” acompañados por las guitarra de
Buitrago” (p. 63).

Los anteriores argumentos logran establecer un Buitrago Universal, un Buitrago


Inmortal, que a pesar de sus ya más de ochenta años de muerto, permanece brindando su
mejor repertorio musical a la humanidad. Cada año, en diciembre, Buitrago se vuelve
imprescindible en muchos hogares, su jocosa música revive el alma fiestera del hombre
Caribe. Según Oñate Martínez, J (2017), “Algunas, (canciones), olvidadas durante el
transcurso del año cobran fuerza en épocas específicas como las temporadas decembrinas,
por ejemplo las canciones de Guillermo Buitrago, “Mensaje de Navidad” de Rosendo
Romero y “La víspera de año nuevo” de Durán, Ayala y Pumarejo que de perdurar en el
tiempo podrán alcanzar el carácter de, (si ya no lo son), clásicos de temporada al igual que
aquellas canciones festivaleras que se oxigenan cada año” (p. 100). Con la canción La
víspera de Año Nuevo, revivimos cada año al inmortal Buitrago:

LA VÍSPERA DE AÑO NUEVO

La víspera de Año Nuevo


estando la noche serena
la víspera de Año Nuevo
estando la noche serena

Mi familia quedó con duelo


yo gozando a mi morena
mi familia quedó con duelo
yo gozando a mi morena

(Música)

Te vengo a felicitar
con el cuerpo y con el alma
te vengo a felicitar
con el cuerpo y con el alma

Año Nuevo lo quiero pasar


contigo allá en la Sabana
Año Nuevo lo quiero pasar
contigo allá en la Sabana

(Música)

Primera noche de enero


yo me felicité bien
primera noche de enero
yo me felicité bien

Ella dijo vámonos ligero


yo te quiero complacer
ella dijo vámonos ligero
yo te quiero complacer

(Música)

Cuando esté la noche lluviosa


negrita, no me esperés
cuando esté la noche lluviosa
negrita, no me esperés

Cuando esté la luna iluminada


seguro que me tenés
cuando esté la luna iluminada
seguro que me tenés.
BIBLIOGRAFÍA

Caballero Elías, Edgar. Guillermo Buitrago, cantor del pueblo para todos los tiempos. Ed.
Discos Fuentes, Medellín, 1999.

Echeverría Rodríguez, Silvio Modesto. Guillermo de Jesús Buitrago: el mejor cantador del
Magdalena Grande. Ed. Lealón. Medellín, 2000.

García Márquez, Gabriel. El Heraldo. Barranquilla, 1983.

García Márquez, Gabriel. Vivir para Contarla. Ed. Norma. Bogotá, 2002.

Montes Mathieu. Cantantes y Compositores del Caribe colombiano. Ed. Collag, Bogotá,
2013.

Oñate Martínez, Julio César. Los secretos del vallenato. Ed. Aguilar. Bogotá, 2017.

Viloria De la Hoz, Joaquín. Acordeones, cumbiamba y vallenato en el Magdalena Grande:


Una historia cultural, económica y política, 1870 – 196. Ed. UniMagdalena, 2018.

Wade, Peter. Música, Raza y Nación. Música tropical de Colombia. Ed. Multiletras.
Bogotá, 2012.

También podría gustarte