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Juan David Sanchez Salamanca 201410938

MATONES Y CUADRILLEROS
(Origen y evolución de la violencia en el occidente colombiano)

La violencia de los años treintas y cincuentas se desarrolló durante el cambio de


hegemonía marcada por una presión armada ejercida por liberales hacia
conservadores ligada a los pleitos con colonos en auge desde 1925 y por el
control y manejo electoral del conflicto agrario por parte de los liberales. Esta es su
relación con “los pájaros” ya que se desarrollaron en el conflicto agrario, en la
violencia de los treintas, y fueron estos los que presionaron por medio de las
armas el cambio de ideología política durante los años treinta, en regiones como
Cundinamarca y Tolima hubo una lucha abierta y de masas por la tierra
influenciados por fuerzas distintas al liberalismo y conservatismo, mientras que en
el Valle la lucha por la tierra fue individual y guiados por sectores del liberalismo
que permitió el manejo electoral por parte de los partidos tradicionales.
Todo esto sirvió para el estudio de este libro debido a la conexión entre estos
procesos de los treinta con la violencia de los cincuenta ya que sumado a la
manipulación del conflicto agrario entro “la revolución en marcha” de Lopez
Pumarejo que logro hacer que el proyecto burgués-terrateniente cogiera fuerza
asentándose así la ideología liberalista y su electorado en ciudades y poblaciones
del Valle; esto hizo que los conservadores se alarmaran e inventaran estrategias
para nivelar el electorado. Estas acciones llevaron al poder a Laureano Gómez en
1949 que consideraba que debía consolidar su apoyo en zonas rurales porque en
las grandes y medianas ciudades los liberales eran muy fuertes.
La violencia de los treintas y cincuentas no está constituida por la descomposición
campesina sino por el manejo electoral y la manipulación partidista del conflicto
agrario, en el valle y otras regiones el electorado fue manejado por caciques y
gamonales que por lo general eran antiguos generales-terratenientes de las
pasadas guerras civiles que ahora se habían convertido en prósperos
hacendados, también eran fundadores de pueblos, abogados, funcionarios
públicos y comerciantes. El factor común entre estos caciques y gamonales es
que eran manipuladores de votos y elecciones, dispensadores de favores y jueces
de pleitos rurales; eran estos el enlace jerárquico por el cual los partidos
manipulaban sectores rurales haciendo así que alcaldes, jueces y policías
siguieran sus órdenes.
Otros factores que favorecieron la manipulación electoral fue la creación y
modificación de varias leyes como la ley 47 de 1926, que favorecieron la
adquisición

de terrenos baldíos dando posibilidad de manipular electoralmente estas


adjudicaciones, dando estos terrenos a colonos y parceleros desalojados a cambio
de fidelidad política.
Los orígenes de las disputas violentas en el Valle, estuvo dada como disputa
agraria. Los terratenientes locales disputaban las tierras con migrantes de
departamentos como Nariño, Quindío y Antioquia, estos hacendados de
trayectoria en el valle reclamaban las tierras ocupadas por colonos que huían de la
guerra de los mil días, tierras que más tarde se transformarían en los ingenios de
azúcar característicos del valle, hay que tener en cuenta que esta violencia en el
valle se inició no tanto por pasiones políticas (aunque como es lógico existieran)
sino por interese netamente individuales, interés material y por fuera de
organizaciones o instituciones todo esto ocurrido hacia los años treinta.
Sin embargo ya cuando se habla de violencia bipartidista ya hacia los años
cincuenta los autores hablan de dos categorías de violencia bipartidista en el
Valle, la “violencia por arriba” asociada a la superestructura de la sociedad, es
decir control político de zonas, poder político y ideologías de orden político
relacionada con la primera ola de violencia; y la “violencia por abajo” ligada con la
infraestructura de la sociedad, la gente del común que participo en la violencia,
sus intereses y necesidades y venganzas; desatada por disputas por el café,
terrenos, intereses económicos, lucro personal, etc. Los autores la relacionan con
la segunda ola de violencia remontándonos aproximadamente hacia el año 1954.
En este sentido podríamos decir que todo tipo de violencia bipartidista tiene
matices de “violencia por arriba” y “violencia por abajo”, y que hay intereses
personales, individuales y de lucro en todo acto de violencia.
Se puede decir que la violencia en el Valle se gesta como una venganza por parte
de los conservadores hacia los liberales, debido a la violencia ejercida por la
republica liberal desde los años treinta con la subida de Olaya Herrera al poder,
este triunfo tuvo características de verdadera guerra ya que desde antes de
aquellas elecciones ya habían amenazas de incendios por parte de los liberales
hacia las casas de los conservadores “ Godos hifueputas, del siete de agosto en
adelante las casas que tengan con techo de paja las quemaremos y las que
tengan teja de barro, les meteremos dinamita”.
Esta venganza se da entonces como la “Concervatización del Valle” que tuvo
repercusión en casi toda la zona norte del departamento, incluso Cali su capital
fue escenario del conflicto. “Los Pájaros” los principales actores de este conflicto
que fueron un grupo armado ilegal conformado por campesinos y habitantes de
filiación conservadora encargados de asesinar e intimidar a los residentes y
campesinos liberales, a estos se les pagaba buenas sumas de dinero por hacer
sus “trabajitos”.

Una oscura empresa se tejía en el Valle, asesinos a sueldo (sicarios) amparados


por la ley, actuaban a sangre fría y sin sentir algún remordimiento, de hecho ellos
creían ser la propia ley, la mano de dios en el mundo, los corregidores, estos
gozaban de total patrocinio por parte de sus jefes, que estaban a su vez
representando la ley. Además ofrecían sus servicios convencidos de sus
convicciones conservadoras.
Estos fueron artificies de grandes masacres en el valle; Por ejemplo Betania Valle
un pueblo conformado en su mayoría por liberales se convirtió en punto de ataque
para los pájaros, en el corregimiento de San Rafael decenas de pájaros al mando
de León María Lozano “El Cóndor” y Lamparilla (Jefes de los pájaros) asesinaron
al menos a unas 30 personas de afinidades liberales, estas y otras masacres
perpetradas por “los pájaros” hicieron del norte del Valle uno de los escenarios
más sangrientos de la violencia en Colombia.