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Asunto: ausencia –Reflexión clínica III-

ESTIMADOS DOCENTES Y PROFESIONALALES:

Tengo el gusto de dirigirme a Uds. para compartir, una vez más, una reflexión clínica en relación a
las ausencias que pueden suscitarse por parte de los pacientes durante el tratamiento
institucional.

Partiremos de recordar que los pacientes que se atienden en la Institución, en la mayoría de los
casos, no están familiarizados con el psicoanálisis.

Acuden a la Institución por el sufrimiento que le causa alguna problemática subjetiva y/o objetiva.

Será labor del analista ir construyendo, paso a paso, el vínculo transferencial. De la transferencia
institucional a la transferencia con el profesional.

Esta construcción no sólo requiere para el analista, de paciencia de su parte y el consiguiente


tiempo cronológico, sino también de que pueda entender que ciertos “códigos” del psicoanálisis
(con los cuales personalmente poco acuerdo) como puede ser el de pagar la entrevista en donde
el paciente se ausenta, refuerzan las resistencias que todo sujeto tiene cuando nos consulta.

Sabemos con Freud que los síntomas le acarrean al sujeto problemas, al tiempo que satisfacen los
intereses del ello pulsional.

Nada de lo recién referido le aparece al sujeto a nivel consciente.

Por la satisfacción pulsional recién nombrada, las resistencias, no se hacen esperar, se


manifiestan desde el principio de la consulta y “el psicoanalista se enfrenta a la dura tarea de
hacer que no sucumba ante ellas el tratamiento”, al decir de S. Freud.

¿Qué sentido tendría hacer intervenciones que aumenten aún más las resistencias, como puede
ser cobrarles las ausencias?

¿Si este fuera el camino elegido por el analista como pertinente, no será necesario que se
encuentre construido el vincula transferencial con el psicoanalista y desde el mismo lugar con el
psicoanálisis mismo?

Creemos que sí. Mucho más si entendemos que las resistencias de los pacientes, tienen carácter
inconsciente y de ninguna manera se dirigen a la persona del profesional.

El tema de las ausencias, puede ser trabajado a nivel discursivo. Sin esquivarlo, podemos
señalarlo como algo a ser interrogado en el caso por caso.

Esto último es lo que esta Directora Académica propone. Evitar los “actos” del analista que
promueven “actings” en los pacientes, si por ello entendemos enojos, bronca, sentimiento de
injusticia y otros derivados que en muchas ocasiones provocan la suspensión del tratamiento y
el alejamiento de la clínica psicoanalista por siempre.

Fernando Ulloa nos recuerda que “cada consulta, cada entrevista es una oportunidad para el
sujeto y no conviene desaprovecharla”.
En la mayoría de los casos el sujeto acierta cuando decide consultar y es por este motivo que lo
tomamos en tratamiento.

Propongo no hacer peligrar una cura con intervenciones que sólo serán entendidas por el
analista y quizás otros colegas y que del lado del paciente provocarán el incremento de las
resistencias estructurales propias de cualquier neurosis.

Los saludo con todo mi afecto.

Miriam Mazover