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CURSO DE ETICA

Ingrid Marcela León Díaz

UNIDAD 1

Al hablar de ética, nos estamos refiriendo a una serie de ideas y conceptos donde
se maneja la valoración que se da a las situaciones y que permite el ejercicio de la
libertad por parte de los seres humanos. La ética permite la diferenciación entre lo
que es bueno y lo que no, a partir de la conceptualización y el manejo de las
distinciones que dan peso valorativo a las diferentes situaciones con las que
convive el ser humano.

Vinculada a la moral, es la base que permite la expresión de esta última y genera


un accionar coherente con los conceptos y creencias valorativas. Direccionada
por reglas y normas, que permiten identificar lo bueno de lo malo y dar peso a las
acciones, conductas, ideas y conceptos que se presentan, en la cotidianidad,
tiende a centrarse en la filosofía de lo bueno y de lo que permite direccionarse
hacia acciones correctas, adecuadas o enmarcadas en formas de acción
determinadas de acuerdo a la cultura y el contexto en el que se desarrollen.

Dentro de este marco de ideas, la ética se relaciona directamente con la búsqueda


de la felicidad, el equilibrio y la realización del bien, o por el contrario con el
ejercicio indebido y la búsqueda de la infelicidad al no comportarse éticamente o
asumir acciones que desde esta se pueden traducir como malas o poco
adecuadas.
Así, según Kant, “La ética es una disciplina teórica que versa sobre lo práctico: la
acción, es decir, los hechos”, lo cual se traduce en las normas y concepciones que
una persona tiene en su mente y rigen su comportamiento permitiéndole identificar
si este es adecuado o inadecuado o para ser más exacto moralmente bueno o
malo.
Desde la ética se generan las pautas de comportamiento y estas se dan ligadas al
contexto, educación y forma como se establecieron en el ambiente de la persona,
por ello hay puntos de no encuentro y conflictos éticos, pues al comparar valores y
sustentar lo bueno y lo malo pueden haber diversos puntos de vista y formas de
concepción que van desde lo muy rígido hasta lo absolutamente permisible, por
ello, es importante tomarse el tiempo de mirar en la acción cuáles son las
implicaciones, ideas y concepciones que llevaron al sujeto a comportarse de una u
otra forma y entender sus fundamentos éticos.
La moral es entonces, la forma de comportarse y de accionar, es también la
expresión de conductas puestas en un contexto determinado y que están ligadas
al desarrollo ético y la fundamentación valorativa que la persona ha recibido desde
sus aprendizajes sociales. Así, es como al ejercer comportamientos en diferentes
contextos, la persona está en capacidad de reflexionar y generar una serie de
preguntas acerca de lo correcto e incorrecto, el deber ser, la justicia, la equidad,
las consecuencias de sus acciones, el impacto sobre otros y determinar si debe o
no actuar de la forma como pensó hacerlo, o si esta conducta debe ser modificada
y adaptada a partir de las reglas valorativas y contextuales donde se mueve.

Podemos decir que el ejercicio de la moral está ligado a los valores y al ejercicio
responsable de los mismos y el hecho de que la persona pueda identificar y saber
por qué actúa de una determinada manera y asumir las consecuencias de su
comportamiento. Pero para ello es fundamental que el individuo esté en capacidad
de determinar sus valores y principios determinantes y cómo el ejercicio de estos
le permite lograr sus objetivos y metas, esto es lo que se refiere a la actuación
moral y al ejercicio de la libertad y autonomía como bases del desarrollo de un ser
humano y lo que le permite posicionarse como un ser racional, reflexivo y con
capacidad de decisión sobre las situaciones y eventos que experimenta
continuamente. Además, este ejercicio de identificación de los impactos y
consecuencias de las acciones, también conllevan un impacto social y
comunitario, pues la moral tiene los dos niveles de desarrollo y cualquier acción
que se ejerza tendrá repercusiones sobre el grupo social relacionado con quien la
ejerza.

Las acciones morales se dan en desarrollo y relación con otros, sea esta una
comunidad o la sociedad, y es allí donde se establecen las normas, reglas de
convivencia y valores mínimos que determinan los niveles de relacionamiento
entre los seres humanos y su relación con el contexto donde se encuentran. A
partir de allí se conciben las formas moral y socialmente aceptadas de
comportarse y se establecen unas reglas generales de comportamiento que van
ligadas a las definiciones que se hacen de lo apropiado y no apropiado dentro de
las sociedades.
Es por ello que los procesos de formación moral y generación de una conciencia
moral están dados por un proceso de modelamiento y validación de acciones que
permiten integrar los conceptos éticos de bien y mal o los conceptos polares de
bueno-malo, negativo-positivo, correcto o incorrecto. Dicho modelamiento puede
darse de manera espontánea o generarse, a partir de una programación de
transmisión de comportamientos específica, independiente del camino, está dado
por la interacción y su desarrollo efectivo.

Bibliografía

Aranguren, José Luis L., Ética, Madrid, Alianza, 1990


Bilbeny, Norbert, Aproximación a la ética, Barcelona, Ariel, 1992
Cortina, Adela, El quehacer ético, Madrid, Santillana, 1996
Savater, Fernando, Ética para Amador, Barcelona, Ariel, 1991

ENLACES
 Bases antropológicas de la conducta moral
 Betancourt, J.P. y otros, El desarrollo moral en la vida adulta (Sobre Kohlberg)
 Mizrahi, Liliana, Libertad como responsabilidad
 Midgley, Mary, El origen de la ética

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