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UNIDAD 1

LUCAS CRISAFULLI
EL CONCEPTO DE DERECHOS HUMANOS

Los derechos humanos son una cosmovisión para interpretar la dignidad humana, un prisma que permite
elaborar diagnósticos de cómo estamos, articular reclamos en tornos al retroceso de derechos o plantear
nuevos y establecer horizontes de hacia dónde queremos ir.

Se debe destacar que los DD.HH no son solo producto de la dimensión jurídica, pertenecientes al campo
del Derecho, sino que también están vinculadas a las políticas de Estado, y por ende al despliegue de sus
capacidades estatales. Los DD.HH son una construcción histórica anclada y producida en el seno de las
diferentes comunidades políticas, con una fuerte vinculación con la acción colectiva, los procesos de
movilización y de politización. Es una cuestión candente y constitutiva de nuestras sociedades.

En términos históricos, los derechos humanos comienzan a ser dichos en el lenguaje emancipador
antimonárquico del siglo xviii. La revolución francesa, y la Independencia norteamericana nacen con la voz
burguesa de los derechos humanos. Este paso demuestra, que cuando la vida o la libertad pasan de ser un
privilegio de algunos a ser de todos, se transforman en derechos. Ese potencial emancipador pierde fuerza
en las luchas obreras de los siglos xix y xx, por contener esa primera aparición de los derechos humanos un
cariz liberal y por lo tanto individualista. Sin embargo, su reinterpretación permitió incorporarse en la lucha
emancipatoria en la revolución mexicana de 1917, dando origen a los derechos sociales.

En el caso particular de Argentina, fue a partir de la última dictadura cívico-militar y el movimiento de


resistencia de Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo, Familiares de Detenidos por razones
políticas y la Asamblea Permanente por los derechos humanos, quienes hicieron que los reclamos
emancipatorios se agruparan bajo el paradigma de los derechos humanos.

Por otro lado, los derechos humanos pueden ser utilizados para legitimar prácticas que implican una
violación a los derechos humanos. Ej: EE.UU invadió a Irak para defender los derechos humanos allí
vulnerados.

Boaventura de Sousa Santos, sostiene que los derechos humanos son una caja de herramientas (o podrían
serlo bajo ciertas condiciones) para luchar contra la exclusión, la pobreza y toda otra forma de opresión.

Como contracara a la invención del sufrimiento se han inventado también los derechos humanos y, según
Carlos nino uno de los mejores inventos de la civilización. Para el, los derechos humanos son derechos
morales, derivan de ciertos bienes primordiales que a su vez se fundamentan en tres principios morales
básicos: el principio de inviolabilidad de la persona, que prohíbe imponer sacrificios a un individuo sólo en
beneficia a otros individuos; el principio de autonomía de la persona, que asigna un valor intrínseco
(propio) a la persecución de planes de vida e ideales de excelencia, y el principio de dignidad de la
persona, que prescribe tratar a los hombres de acuerdo con sus voliciones (deseos/voluntades).

Asimismo, los derechos humanos pueden ser entendimos como el conjunto de condiciones básicas y
elementales para el desarrollo del hombre. Desde este punto de vista, los derechos humanos pueden ser
entendidos como las facultades y prerrogativas de los hombres y, en su contracara, el cúmulo de
obligaciones positivas y negativas de parte de los Estados que deben respetarlas, garantizarlas y
promoverlas.

Michel Foucault plantea, que la contracara de los derechos humanos es el sufrimiento del hombre. Es
decir, la violación a los derechos humanos produce sufrimiento. Así como los derechos humanos son la
forma moderna de entender la dignidad, su violación es la forma de entender el sufrimiento humano.

Desde una perspectiva más normativista y positivista, los derechos humanos serían aquellos derechos
reconocidos al hombre por su condición de tal, sin necesidad de merecimiento o acción particular que los
hombres deban hacer para gozar de ellos.
Los derechos humanos también pueden ser entendidos como un programa a cumplir cuya realización
quizás sea imposible, pero como programa marcan un mapa hacia dónde debemos caminar.
(Parafraseando a Eduardo Galeano) Por mucho que caminemos nunca los alcanzamos de forma plena.
Entonces los derechos humanos sirven para eso, para caminar, es decir para saber por dónde debemos
caminar.

En síntesis, Lucas Crisafulli, sostiene que conceptualizar a os derechos humanos resulta muy complejo, por
ello implica recocer diferentes esfuerzos y miradas. Hay cierta polisemia del concepto de DD.HH pero a su
vez existen ciertas recurrencias al asociarlos al problema de la dignidad humana; a derechos como
prerrogativas o facultades de las personas que implican obligaciones para los estados.

Características de los derechos humanos

 INHERENTES: Todas las personas, desde que nacen, gozan de derechos humanos. Significa que no
depende de ninguna declaración ni de ningún capricho de autoridad alguna para que una persona,
tenga derechos. Esto no significa que siempre haya sido así. Cada derecho es la conquista de una
lucha histórica de quienes sufrieron su violación.

 UNIVERSALES: No siempre existieron los derechos humanos, sino como dijimos al comienzo, hay un
momento histórico, la revolución francesa, donde comenzaron a ser reconocidos por los Estados.
Que sean universales, no implica justificar intervenciones como excusa para la dominación. Muchas
invasiones de potencias mundiales han sido realizadas en nombre de la universalidad de los
derechos humanos. “Hay cosas que no podemos hacerles, aun cuando sea para su bien.” La
universidad de los derechos humanos no otorga un cheque en blanco para la intervención militar ni
el reconocimiento del relativismo cultural otorga la posibilidad de llevar adelante prácticas
violatorias a los derechos humanos.

 INALIENABLES: No pueden ni deben separarse de la persona y no pueden trasmitirse o renunciar a


los mismos, bajo ningún título. Es decir, los derechos humanos son irrenunciables, y no pueden
cederse a otra persona, ni venderse.

 INVIOLABLES: Porque ninguna persona o autoridad puede actuar legítimamente en contra de ellos.
Esto por supuesto no significa que en la realidad los derechos humanos no se violen. Pero dicha
vulneración jamás podrá ser legítima, bajo ningún argumento ni para la concreción de ningún fin.

 IMPRESCRIPTIBLES: Porque no se pierden por el transcurso del tiempo, independientemente de si


se hace uso de ellos o no. Por ejemplo, una persona sometida a muchos años de esclavitud no
pierde, por el trascurso del tiempo, su derecho a la libertad. Emparentado con la imprescriptibilidad
de los derechos humanos se encuentra la imprescriptibilidad de los crímenes contra la humanidad.
Sin embargo, no toda lesión a los derechos humanos es crimen de Lesa Humanidad.

 INDIVISIBLES: no pueden ponerse unos por encima de otros, ni sacrificar algunos derechos para el
disfrute de otros. Todos los derechos humanos son importantes y la clasificación en primera,
segunda y tercera generación tiene solo importancia analítica e histórica, lo que no significa bajo
ningún punto de vista, que los de primera sean más importantes que los de segunda o tercera.

 IRREVERSIBLES Y PROGRESIVOS: Todo derecho formalmente reconocido como inherente a la


persona humana queda irrevocablemente integrado a la categoría de derecho humano. Ello implica
que una vez reconocido no puede eliminarse dentro del catálogo de derechos. La progresividad de
los derechos humanos da cuenta del carácter evolutivo de los derechos, en la historia de la
humanidad. Así, en el siglo xx ningún Estado reconocía la educación como un derecho humano.
Producto de luchas sociales, ahora todos entendemos a la educación como un derecho social básico
y, una obligación a cargo del Estado para que todas y todos puedan acceder a ella. La progresividad
también implica que quizás en el futuro se reconozcan otros derechos que completen a la dignidad
humana y que hoy no están incluidos, lo que da cuenta del carácter dinámico de los derechos
humanos.

De aquí se desprende el principio de no regresividad de los derechos humanos. Este principio general tiene
dos campos posibles de aplicación. Por un lado, la no regresividad de los resultados de una política
pública; por el otro, la no regresividad de una norma jurídica. El primero significa que una política pública
posterior no podría arrojar como resultados menos derechos que una política pública anterior.
Ej: pensemos en la Asignación Universal por Hijo como una política pública universal de acceso a un derecho básico como el de
obtener asignaciones familiares. El principio de no regresividad significa que, cualquiera sea el gobierno, una política posterior a
ésta no puede recortar, limitar o eliminar dicho derecho sin violar el principio de no regresividad.

En el segundo de los sentidos, el principio de no regresividad jurídica significa que una norma posterior no
puede recortar, limitar o eliminar algún derecho reconocido en una norma anterior. Ejemplo : Si en
Argentina se abolió la pena de muerte, ninguna norma posterior a dicha derogación puede instaurarla, pues
implicaría una regresión jurídica que repugna a los derechos humanos y que, por lo tanto, puede ser declarada
inconstitucional.

 EXIGIBLES: Quizás sea esta la nota más sobresaliente de los derechos humanos. Por ejemplo, que el
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales establezca como derecho la
vivienda digna, significa que el Estado debe garantizarla a través de una política pública, y en caso
que no lo haga, todo ciudadano puede accionar judicialmente para que un juez obligue al Estado a
dar cumplimiento con ese derecho. En cuanto los derechos se encuentren positivizados son
exigibles jurídicamente. Cuando decimos exigibilidad de los derechos nos referimos en sentido
estricto a la justiciabilidad, es decir, a la posibilidad de demandar judicialmente al Estado para que
cumpla con el derecho; pero en un sentido amplio, exigibilidad significa la posibilidad de reclamar, a
todos los poderes del Estado y utilizando todos los canales y vías lícitas posibles.

Se trata, asimismo, de derechos universales, eficaces y determinables. Como derechos garantizados, son
justiciables. También son obligatorios para todos los poderes y organismos del Estado. Por último, estos
derechos son definidos y exigidos, en última instancia, por la sociedad, en un proceso permanente y
colectivo.
LUCIANO ALONSO

El autor, en este sentido, sostiene que LOS DERECHOS HUMANOS son una construcción siempre
inestable, constantemente sujeta a redefinición y puja en los momentos de exacerbación de la disputa
política. El autor propone pensar a los DD.HH con variaciones de sentido que es preciso investigar,
convertir en objeto de estudio.

PROBLEMAS DE CONCEPTUALIZACION EN TORNO A LAS LUCHAS PRO DERECHOS HUMANOS

La centralidad de la movilización pro derechos humanos durante la última etapa de la dictadura cívico-
militar llevo a pensar a un nuevo tipo de agrupaciones como un sujeto político de primer orden. Es hacia
1975-1977, cuando se produce la emergencia de agrupamiento autodefinidos como “agrupaciones de
derechos humanos”, en intento de despegarse de las organizaciones políticas. Agentes y agencias de
acciones colectivas se reúnen bajo esta expresión, auto identificándose como “organismos de derechos
humanos”. Ello permitía tener una personería jurídica, lograr cierta cobertura legal, o evitar ser objeto de
las peores formas de una represión.

Fue en ese momento cuando comenzó a aparecer la denominación que reunimos bajo el rotulo de
“derechos humanos”, y que fue la autoidentificación de unos “organismos de derechos humanos”. Esta es
entonces una categoría nativa o emic.

Los “organismos” no suponían institucionalidades cerradas y por el contrario se caracterizaron pronto por
el paso de sus militantes por distintas agrupaciones. Gabriela Almirón, lo expreso muy bien cuando se
definió a sí misma como una “militante plural”.

A principios del periodo constitucional, el análisis de esas acciones de lucha y los organismos pro derechos
humanos empezaron a realizarse desde la categoría de “movimientos social”, un movimiento social que
mantenía esa noción de gente movilizador plural. Hubo entonces una primera camada de estudios que
enfocaron estas luchas en términos de “nuevos movimientos sociales”.

En los últimos años han aparecido algunas propuestas alternativas de desigual fundamentación. Una de
ellas es la representada por el trabajo de Nadia Tahir. La cual trata de descentrar el análisis de las
asociaciones de familiares de detenidos-desaparecidos respecto de los organismos de derechos humanos.
Por un lado estarían aquellos organismos de derechos humanos que ampliaron su agenda y comenzaron a
toma otro tipo de temas que no tenían relación con la desaparición forzada o los asesinatos, la situación de
los detenidos en las cárceles de la dictadura o la experiencia del exilio. Estos organismos serían los que se
dedicaron a los problemas de niñez, educación o las condiciones de vida de los pueblos originarios. Para
Tahir los organismos integrados en base a familiares de las victimas serian de otra índole y tendrían
problemáticas particulares.

En los trabajos de Elizabeth Jelin esa divisoria correspondería a la de “organismos de no afectados” y


“organismos de afectados”.

Otra propuesta alternativa es la de Santiago Cueto Rúa, quien ha intentado pensar la problemática de los
derechos humanos en términos de un “campo” más que en términos de movilización social. Sin embargo
para el autor este planteo no le parece muy firme, le parece que la teoría de los campos de Bourdieu es
muy difícilmente aplicable al ámbito de los derechos humanos o a las luchas por el ingreso relativas a las
luchas de clases en torno a la relación capital-trabajo. Pero a pesar de ello su trabajo tiene una gran virtud,
que es la de mostrar que en los últimos 20 años el Estado estuvo interpenetrado por las acciones pro
derechos humanos y que esa articulación no puede ser claramente captada por las categorías de la
movilización social.

Ahora bien, todas etas miradas sobre las luchas pro derechos humanos y los agentes o las agencias que
hacen a ellas se intersectan con otro problema (no ya de conceptuación disciplinar sino de formulación de
conceptos en el lenguaje común) que es el mismo sintagma “derechos humanos”.
Fue precisamente bajo aquella dictadura cuando se fraguo una lucha simbólica sobre el sentido de ese
vocablo compuesto. Hoy el termino se ha instalado tanto en el lenguaje común de la política que nadie que
intente ganar una elección y asumir una función pública diría que está en contra del respeto de los
derechos humanos, aunque por supuesto varía enormemente lo que se considera que se debería proteger.
Pero también puede apreciarse que para amplios sectores de la población el término “derechos humanos”
tiene una connotación negativa. Hay instalado un sentido del término asociado, por ejemplo, a la
consideración negativa de los derechos de los delincuentes frente a la falta de derechos de la gente
común.

El autor sostiene que hay dos categorías vinculadas que nos permitirían pensar como los derechos
humanos son una construcción siempre inestables, constantemente sujeta a redefinición y a puja en los
momentos de exacerbación de la contienda política: “significante vacío” y “concepto flotante”.

La primera viene de los trabajos de Laclau, hay vocablos que funcionan como significantes vacíos, que se
llenan de contenidos en la lucha política y que pueden ser movilizados para construir hegemonía. En ese
sentido, los “derechos humanos” son en Argentina un significante vacío dentro del cual distintos actores
colocan significados diversos.

Jessop, sostiene en su concepción que hay términos que funcionan como conceptos flotantes.
Precisamente la noción de una “flotación” de los conceptos hace referencia a la disolución de sus bordes, a
sus movimientos y significados diversos. Inevitablemente, los actores que los emplean enfatizan unas u
otras facetas. Esas cualidades se aprecian claramente en las agrupación de derechos humanos, que de
hecho a lo largo de su despliegue temporal se han constituido, dividió, reacomodado, aliado u opuesto no
únicamente en función de su posición relativa respecto de los factores de poder, sino también de cuáles
son los aspectos o dimensiones de la noción de derechos humanos sobre los que hacen énfasis.

Por lo que al analizar las luchas pro derechos humanos no solo nos encontramos con una amplia fluidez de
los sujetos políticos, de sus acciones y de sus vínculos con complejos abiertos de agentes y agencias de esa
índole, sino que asimismo nos enfrentamos a una fluidez de las denominaciones, de las construcciones
discursivas y de las categorizaciones emergentes de los procesos políticos y sociales.

Es evidente que nos enfrentemos con definiciones distintas de los derechos humanos y de los mismos
agentes que los defienden en uno u otro sentido.

Las luchas pro derechos humanos están constantemente en redefinición y muestran las limitaciones de las
categorías analíticas para dar cuenta de la fluidez del mundo social.

Una actitud precisamente errónea de articulaciones entre lo concreto percibido y la abstracción categorial
consiste en elegir una u otra categoría y “bajarla” al registro de lo concreto percibido para alcanzar lo real
en ella.

El autor, por el contrario, habla de cierto pluralismo conceptual. El pluralismo semántico que propone no
significa ni que deban asumirse los conceptos simples del lenguaje común, ni que todas las categorías o
conceptos teóricos y técnicos sean de igual validez. Lo que postula es que cualquier proceso socio-histórico
complejo no tiene una única manera de ser nombrado; que no hay formas correctas e incorrectas de
nominarlo en función de un parámetro teórico exterior, sino simplemente denominación posibles que
tienen unos u otros usos, que son más o menos útiles, que tienen más capacidades para dar cuenta de un
aspecto o proceso que de otro, que son más o menos verdaderas en función de la mayor o menor
adecuación a los registros empíricos. Se trata entonces de aceptar la posibilidad de que un mismo vocablo
tenga diversos contenidos, en función de lo que se está discutiendo o que diversos vocablos confluyan para
hacer inteligible un proceso determinado.

El privilegio de una mirada no puede obstruir la posibilidad de otras complementarias.


BENHABIB SEYLA

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