Está en la página 1de 2

Criterios de evaluación:

 Letra legible.
 Correcta ortografía.
 Coherencia y cohesión textual.
 Manejo del contenido.
 Estilo: aproximación personal al tema.

No es solo leer y pensar.

Si nos ponemos a pensar, la vida misma es una fuente de conocimiento;


gracias a las experiencias, situaciones y vivencias que presenciamos a lo largo
de ella, es imposible decir que podemos vivir sin aprender, ya que, para
desarrollarnos y tener una vida como tal, es algo que eventualmente termina
realizándose de manera involuntaria, tomando el papel, junto la comprensión,
de factores fundamentales para nosotros los seres humanos. Algunas de las
maneras más fructíferas para aprender y comprender vendrían siendo el leer y
el pensar, sin embargo, tendemos a desaprovechar esos dos recursos que
mantenemos por conformarnos con solo leer y pensar, cuando en realidad
deberíamos estar haciendo más que eso.

El leer y pensar son ambos factores que realizándolos así sin más pueden
ayudarnos a vivir de manera “normal” sin ningún problema, pero pueden llegar
a ser un poco ineficaces en cuanto a nuestra vida profesional y académica se
refiere, ya que al llevarlas a cabo así “con simpleza”, únicamente podemos
llegar a encontrar la superficialidad del tema que trabajamos y comprenderlo
sin hacerlo realmente, solo se obtiene un conocimiento endeble, momentáneo
e improductivo a largo plazo. Entonces, ¿qué podemos hacer para aprovechar
estas capacidades que tenemos como seres racionales? Pues adoptar una
postura crítica al respecto, claro está.

Tanto como la lectura crítica y el pensamiento crítico nos garantiza el


verdadero conocimiento, pues el aprendizaje y la comprensión desisten de las
cuestiones someras y comienzan a adaptar profundidad y verdadero
significado; acto consecuente al hecho de que ambas disciplinas no se quedan
solo en leer y pensar, yendo mucho más allá de la mera acción, incluyendo en
si factores (en el caso de la lectura crítica) como el analizar, interpretar,
descomponer lo presentado y relacionarlo con ideas y argumentos ya
planteados con anterioridad, logrando así abrir así un horizonte amplio más allá
del mensaje inicial del que desciframos con leer. Por otro lado, en el caso del
pensamiento crítico, nuevamente dejando a un lado la mera acción, nos
encontramos con un proceso racional, reflexivo y analítico, que no se queda
con la idea básica, pues se orienta al cuestionamiento sistemático de la
realidad y de lo existente para así acceder a la verdad de las cosas.

Teniendo en cuenta que al ser ambas cuestiones complementarias (ya que la


lectura crítica es solamente una de las maneras más comunes de poner en
práctica el pensamiento crítico) podemos considerarlos como asuntos
fundamentales al desarrollarnos académica y profesionalmente partiendo de
todo lo anteriormente planteado y dando por sentado que de esta manera
alcanzaríamos la excelencia en los campos de los respectivos sectores
trabajados, y esto es porque, al no quedarse con la superficialidad y
profundizar en cada una de las circunstancias, temas, situaciones y contenido
presente en las áreas laborales o estudiantiles en las que nos encontramos,
terminamos obteniendo un conocimiento realmente fructífero que mejora
nuestro desempeño, desarrollo, capacidades y habilidades en estos.