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De Disciplinaridad a la Transdisciplinariedad: Un continuo por el Horizonte

Transhistórico en el Devenir de los Saberes.

El recorrido o continuo histórico de las connotaciones implícitas en las


especializaciones tuvo su origen en la dualidad sujeto-objeto, materializadas bajo
el concepto de disciplina surgida en Francia a finales del siglo XIX. Sin embargo,
la raíz disciplina surgió con la aparición de las universidades en el siglo XII.
Así, en el continuo que me ocupa, es conveniente comenzar por destacar
que las tempranas Universidades como Salerno, Bologna, Paris, Oxford y
Cambridge, partiendo sólo de las facultades de Medicina, Filosofía, Teología y
Derecho, fueron las primeras en impulsar la disciplinaridad. En torno a esas
cuatro áreas se reunía la totalidad del conocimiento, y de hecho, los académicos
eran versátiles y omniscientes, dignos antecesores del hombre renacentista.
Con el correr del tiempo las facultades fueron especializándose cada vez
más. Surgieron así, y se multiplicaron, disciplinas y subdisciplinas. En un libro
publicado por la Universidad de Illinois en 1950, ya se enumeraban 1.100
disciplinas, sin incluir las humanidades.
El recorrido disciplinar encuentra su mayor cabida en la asociación entre
disciplinas y departamentos; por cuanto la departamentalización ha sido
significativa para la mantención de las autonomías disciplinarias, para la
competencia por recursos de investigación, y para la consolidación de prestigios
académicos en las universidades. Maestros y discípulos desarrollan e incrementan
las lealtades a la disciplina, hasta llegar a sentir que la suya es la más importante
de toda la Universidad.
Ahora bien, la disciplinaridad es mono-disciplina y representa especialización
en aislamiento, lo que equivale a decir que el estudio de una ciencia, por ejemplo
la Biología. se podía entender bien sin necesidad de conocimientos acabados de
física o de psicología
En este continuo, surgió la interdisciplinaridad la cual constituyó una
manifestación en avance durante el siglo XX, cuyos designios nos obliga a
recorrer un largo camino que podría dividirse en tres momentos importantes. El
primero, marcaría su surgimiento y se inicia con el pensamiento occidental, desde
los clásicos de la antigua Grecia hasta los pensadores contemporáneos. En esta
etapa, en el año 1637, la obra de Descartes, El discurso del método, con la
rescogitans, cosa que piensa y la res extensa, cosa medible, describe el primer
planteamiento de la división sujeto y objeto, el elemento que origina la variedad de
las disciplinas y que puede tomarse como punto de partida. El segundo momento
podría ubicarse desde la primera guerra mundial hasta los años 30 con esfuerzos
aislados sin connotación en el mundo académico; el tercero, desde finales de la
segunda guerra mundial hasta el presente.
En este continuo la interdisciplinaridad se instituyó epistemológicamente
como reagrupación de saberes que gracias a la intervención de la sociedad
científica interdisciplinaria se le añadió a la necesidad de la comunicación entre
las disciplinas; fueron exponentes de estas ideas: Gottfried Wilhelm von Leibnitz y
Jean Amos Komenski (Comenio). Este último señala Gusdorf (1983), propuso la
pansophia, como pedagogía de la unidad, capaz de eliminar la fragmentación
del saber de las disciplinas.
Posteriormente, en Francia en el siglo XVIII se desarrolló el enciclopedismo,
que lejos de de hallar puntos de contacto entre las disciplinas intentaron reducir el
conocimiento en espacios pequeños y por lo tanto reducían el saber en parcelas
desconectadas entre si.
Durante el siglo XIX, las especializaciones llegaran a su máximo grado y
surgieron los súper-especialistas, que sabían sobre un campo muy pequeño como
exponente del "yo sólo sé que no sé nada". Lejos estuvo lo interdisciplinario,
marcado por las corrientes filosóficas del momento: el positivismo y el
cientificismo. Gusdorf (1983) lo describe como la época más pobre del avance
interdisciplinar, al respecto escribe:

El siglo XIX parece caracterizado por un retroceso de la esperanza


interdisciplinaria; la conciencia científica parece vencida y como
abrumada por la masa creciente de sus conquistas, la acumulación
cuantitativa de las informaciones parece exigir el precio de un
desmantelamiento de la inteligencia. (p. 86)
En el siglo XX el campo de las ciencias vivió momentos impactantes, entre
ellos las dos guerras mundiales y esto lleva a plantearse nuevas expectativas,
sobre todo en el marco de las ciencias sociales. La complejidad del momento
obligó a dar soluciones multidisciplinarias a dichos acontecimientos en cuya
finalidad los problemas se descomponían en espacios más pequeños
unidisciplinarios donde se agregaban soluciones parciales a la solución integral.
La multidisciplinariedad desde el punto de vista etimológico significa muchas
disciplinas; es decir, varias disciplinas abordando el mismo objeto de estudio pero
sin interconexión alguna o relación aparente entre ellas.
De tal modo, una persona puede estudiar simultánea o secuencialmente más
de un área del conocimiento, pero sin hacer conexiones entre ellas. Se puede
llegar a ser competente en Química, Sociología y Lingüística, por ejemplo, sin que
por ello se genere cooperación entre los saberes disciplinares. Los equipos
multidisciplinarios de investigadores o de técnicos son corrientes hoy en día. En
ellos, los miembros hacen sus análisis separadamente desde sus respectivas
disciplinas, y el resultado final no es más que una serie de informes empastados
juntos, sin síntesis integradora. No obstante, el surgimiento posterior del enfoque
sistémico1 llevó a que los estudios multidisciplinarios no suplieran todas las
expectativas, y esto, a su vez, condujo a la aparición de las investigaciones
interdisciplinarias que entendían los problemas en su totalidad pero visto desde
diferentes disciplinas.
Después de la segunda guerra mundial, en el tercer período de evolución de
la interdisciplina, los propios problemas mundiales obligaron a su desarrollo. Se
inició entonces lo interdisciplinar en el mundo la cooperación en las áreas
económicas, políticas - científicas y culturales.
La aparición de la UNESCO como organización para la cooperación
internacional impulsó al desarrollo interdisciplinario. Su propósito central es la
transferencia de métodos de una disciplina a otra. Aquí al igual que en la
multidisciplinariedad se sobrepasa el campo de los saberes específicos.
Entre las ciencias cabe una interdisciplinariedad o sea la relación o
integración entre disciplinas y por eso es posible la transferencia intrínseca de
métodos de unas a otras. De modo que al momento de abordar un problema u
objeto de estudio sus métodos son comunes, de una u otra área del conocimiento.
Pero, la interdisciplinariedad supone la autonomía de cada una de las disciplinas y
no nos saca de ese marco clásico de rotura del conocimiento.

1
El concepto de sistema arranca del problema de las partes y el todo, ya discutido en la
antigüedad por Hesíodo (siglo VIII a. C.) y Platón (siglo IV a. C.) Sin embargo, el estudio de los
sistemas como tales no preocupa hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando se pone de relieve el
interés del trabajo interdisciplinar y la existencia de analogías (isomorfismos) en el funcionamiento
de sistemas biológicos y automáticos. Este estudio tomaría carta de naturaleza cuando, en los
años cincuenta, L. von Bertalanffy propone su Teoría General de Sistemas. La aparición del
enfoque de sistemas tiene su origen en la incapacidad manifiesta de la ciencia para tratar
problemas complejos. El método científico, basado en reduccionismo, repetitividad y refutación,
fracasa ante fenómenos muy complejos por varios motivos: El número de variables interactuantes
es mayor que el científico puede controlar, por lo que no es posible realizar verdaderos
experimentos, la posibilidad de que factores desconocidos influyan en las observaciones es mucho
mayor, como consecuencia, los modelos cuantitativos son muy vulnerables. El problema de la
complejidad es especialmente patente en las ciencias sociales, que deben tratar con un gran
número de factores humanos, económicos, tecnológicos y naturales fuertemente interconectados.
En este caso la dificultad se multiplica por la imposibilidad de llevar a cabo experimentos y por la
propia intervención del hombre como sujeto y como objeto (racional y libre) de la investigación. La
mayor parte de los problemas con los que tratan las ciencias sociales son de gestión: organización,
planificación, control, resolución de problemas, toma de decisiones, etc. En nuestros días estos
problemas aparecen por todas partes: en la administración, la industria, la economía, la defensa, la
sanidad, entre otros. Así, el enfoque de sistemas aparece para abordar el problema de la
Cabe también una situación polidisciplinar o multidisciplinar que se daría
cuando varias disciplinas convergen en el tratamiento de un asunto concreto (por
ejemplo, la hominización) o en la resolución de un problema práctico (por ejemplo,
en un proyecto tecnológico). La polidisciplinariedad, sin embargo, también deja
intacta la independencia de cada una de las disciplinas que tras resolver ese
asunto o ese problema vuelven a su estado de autarquía original.
A finales de los años 1960, Peñuela (2005) formula que la UNESCO
promovió el trabajo desde perspectivas interdisciplinarias en aras de solucionar los
problemas fundamentales del momento y fue cuando surgieron los grandes
representantes en el campo ciencias sociales y humanas, entre ellos Piaget,
Mackenzie, Lazarsfeld Gusdorf, Smirnov, Morin y otros quienes embebidos por la
nueva exigencia de la sociedad y de la ciencia crearon un movimiento
internacional a favor de las investigaciones transdisciplinarias.
Sobre la base de esta narración histórica, es posible señalar que la
transdisciplinariedad es una concepción mucho más reciente, y quizás la propia
complejidad del mundo en que vivimos nos obliga a valorar los fenómenos desde
la perspectiva de la interconexión; pues es sabido aún en la propia cotidianidad
que las actuales situaciones físicas, biológicas, sociales y psicológicas interactúan
autopoiética y recíprocamente.
Desde esta nuevo entramado de saberes, es indudable que la descripción
del mundo y de los fenómenos actuales, entre los cuales se sitúa la concepción
transdisciplinar de la gestión escolar participativa de las Escuelas Bolivarianas,
nos exige una nueva forma de valoración desde una configuración más amplia,
con una nueva forma de pensar que reclama encontrar un nuevo paradigma capaz
de interpretar la realidad actual.
Cabe destacar que la transdisciplinariedad como movimiento académico e
intelectual se desarrolló significativamente durante los últimos 15 años, a pesar de
que es un fenómeno que surgió a partir de los nuevos cuestionamientos filosóficos
de la ciencia del siglo XX frente al la corriente positivista. Lo transdisciplinario tiene
como intención superar la fragmentación del conocimiento, más allá del
enriquecimiento de las disciplinas con diferentes saberes multidisciplinares y del
intercambio epistemológico y de métodos científicos de los saberes
interdisciplinares. Lo que caracteriza a la transdisciplinariedad no es sólo la
realidad interactuante sino su totalización.
A pesar de ser un fenómeno de la actualidad, Platón en sus célebres
Diálogos expresaba: "Si encuentro a alguien que sea capaz de ver la realidad en
su diversidad y, al mismo tiempo, en su unidad, ese es el hombre al que yo busco
como a un Dios». Esta afirmación, constituye una valoración entre dos niveles de
realidad: el de la disciplinariedad como sinónimo de de diversidad de saberes y el
de la transdisciplinariedad como saber global. Ante una realidad, desde todo
punto de vista es integradora, Morin (2003) afirma:

…por todas partes, se es empujado a considerar, no los objetos


cerrados y aislados, sino como sistemas organizados en una relación
coorganizadora con su entorno (...); por todas partes se sabe que el
hombre es un ser físico y biológico, individual y social, pero en ninguna
parte puede instituirse una ligazón entre los puntos de vista físico,
biológico, antropológico, psicológico, sociológico. Se habla de
interdisciplinariedad, pero por todas partes el principio de disyunción
sigue cortando a ciegas. (p. 52)

En efecto, estamos en el renacimiento de un nuevo paradigma del saber, que


he denominado el paradigma polisistémico del saber, en el cual existe una ligazón
de conocimientos concéntricos de nunca acabar en el cual se dan la mano y
ocasionalmente se abrazan los postulados de Descartes, Newton, Galileo, Morin,
Luckman, Beyman, Brenteno y otros, integrándose en un contexto mucho más
amplio, emergente y de mayor sentido que nos obliga como dice Martínez (2006)
a adoptar una metodología transdisciplinaria para poder captar la riqueza de la
interacción entre los diferentes subsistemas que estudian las disciplinas
particulares.
En suma, puedo decir que transdisciplinariedad es un concepto complejo
que desde el punto de vista etimológico del término subyace una
pluridimensionalidad, ya que su vocablo está conformado por la preposición latina
"trans" y el sustantivo adjetivado "disciplinariedad".  El prefijo "trans", que significa
"más allá y a través de", se utiliza predominantemente para indicar eventos en los
que no existen fronteras entre las disciplinas, es decir, las acciones que se
mueven dentro y a través de una determinada disciplina.
Así nos referimos a una nueva comprensión de la realidad, a la
construcción del conocimiento y del saber, a la metodología o forma de conocer
desde la teoría del caos y la complejidad y a postular una actitud ante el
mundo y la vida que nos lleva cosmovisonar la gestión escolar participativa de
las Escuelas Bolivarianas de una manera amplia, profunda y reticular. Pero
además de eso, también puede ser entendida como experiencia formativa o
de acción, basada en la auto-organización, la creación de entornos ricos en
estímulos y el aprendizaje integrado.
En este orden de ideas, la transdisciplinariedad nos habla de lo que está
al mismo tiempo entre, a través de y más allá de las disciplinas, siendo su
finalidad en este estudio la comprensión del mundo y en consecuencia, la
interpretación de la gestión escolar participativa desde la articulación de las
diferentes áreas de conocimiento y de los saberes.
Llegado a este punto, Morin (2002) precisa que en la ciencia clásica es una
ciencia disciplinar que aísla el objeto de estudio respecto de su entorno y del
observador y elimina todo aquello que no se puede medir, cuantificar o poner en
un lenguaje matemático. Por eso las ciencias clásicas como la Física, la Química,
la Biología se encuentran separadas unas de otras y han contribuido a la
fragmentación del conocimiento y a la hiperespecialización. Los lugares de
fractura del saber más significativos son lo que Morin llama los tres niveles de
emergencia, el físico, el biológico y el antroposociológico.
Dadas las condiciones que anteceden, el mismo Morin (2011) propone

…atajar esta fragmentación, que estaría poniendo en peligro nuestra


cultura, con un nuevo método que pretende arraigar las ciencias
humanas en las ciencias biológicas y éstas en las físicas, para después,
en un circuito de vuelta, enraizar el pensamiento físico y biológico en la
cultura. (p.48)

De esta manera, se podría unificar el saber mediante la articulación de lo


físico, lo biológico y lo cultural en una obra que el mismo Morin llama
enciclopedante; que no es otra cosa sino el concepto emergente de
transdisciplinariedad con la se pretende superar la babelización del conocimiento
utilizando esquemas cognitivos que puedan atravesar las diferentes disciplinas, tal
como se dispone en los postulados del PEN, y generar una unidad nueva,
teniendo en cuenta la acción simultánea de los diversos niveles de la realidad.
Significa entonces, que la transdisciplinariedad, según Nicolescu, (1998)
actual director del Centre International de Recherches et Études
Transdisciplinaires (CIRET) en el Simposio Internacional sobre
Transdisciplinariedad, organizado por la UNESCO en Mayo de 1998, señala que
este es un término inventado en su momento para expresar, sobre todo en el
campo de la enseñanza, la necesidad de una feliz transgresión de las fronteras
entre las disciplinas, de una superación de la pluri y de la interdisciplinariedad; que
en el PEN se concretiza mediante La transversalidad y globalización de los
aprendizajes de modo que los límites de las disciplinas individuales se
trasciendan para tratar problemas desde perspectivas múltiples con vista a
generar conocimiento emergente mediante la integración y transformación de
perspectivas gnoseológicas distintas.
En consecuencia, se afirma que lo transdisciplinario rebasa los límites de lo
interdisciplinario y disciplinar; no obstante, no se quiere decir con ello que son
perspectivas antagónicas sino más bien complementarias acerca de una
estructura discontinua de los niveles de la realidad; así pues se interesa en la
dinámica que se engendra por la acción simultánea de varios aspectos de un
fenómeno; de allí que acercarnos a lo transdisciplinario es pasar desde lo
disciplinar hasta llegar a una manera nueva y fecunda a la globalización e
integración de las mismas. Para Nicolescu (1996) “la disciplinariedad, la
pluridisciplinariedad, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad son las
cuatro flechas de un solo y mismo arco: el del conocimiento” (p.5), representado
la siguiente estructura.
Estructura 4. Recorrido del Conocimiento Transdisciplinario
La clave de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la racionalidad
abierta, que trasciende el dominio de las ciencias exactas por su diálogo y su
reconciliación, no solamente con las ciencias humanas sino también con el arte,
la literatura, la poesía y la experiencia interior.
Por tanto, en relación a las consideraciones de la Carta de la
Transdisciplinariedad (1994) multirreferencial y multidimensional, la acción
humana en el recorrido transhistórico del saber estransversalizada por cuatro
niveles desde abajo y hacia arriba. El primero, nivel inferior se refiere a lo que
existe; allí se insertan las disciplinas fácticas como la física, la química, la biología.
El segundo nivel, se refiere a lo que somos capaces de hacer.
Seguidamente, el tercer nivel se refiere a "qué es lo que queremos hacer,
contiene las disciplinas que son básicamente tecnológicas". El tercer nivel se
refiere a qué es lo que queremos hacer; allí se encuentra por ejemplo, la
planificación Finalmente, el nivel superior se refiere a lo que debemos hacer, o
cómo hacer lo que queremos hacer.
En otras palabras, transitamos desde un nivel empírico, hacia un nivel
propositivo , para continuar hacia un nivel normativo, para terminar en un nivel
valórico, es decir, donde se buscan respuestas éticas. Una representación de
este nivel sería concebir la gestión escolar en las Escuelas Bolivarianas
pasando por lo cognitivo y visualizándola como compromiso con el destino de la
especie humana y con la vida en general, allí el lenguaje organizador debiera
ser probablemente una suerte de ecología profunda que diera cuenta como el
hombre, el docente y el director y demás actores educativos se comprometen con
la dignificación del ser en cuyo seno residen las acciones dirigidas a la
supervivencia y permanencia del hombre sobre la tierra. En suma, cualquiera de
las múltiples relaciones verticales posibles entre los cuatro niveles, definen una
acción transdisciplinaria.
Así pues, el nuevo paradigma transdisciplinar pretende integrar orden,
desorden y organización, al respecto, Morin (2011) cita como contenidos
significativos de este paradigma a la teoría de los autómatas autorreproductores
de Von Neumann,2 a la teoría del «orden a partir del ruido» de Von Foester 3, a la
termodinámica de los estados alejados del equilibrio de ese gran científico y

2
John von Neumann, con su teoría de los autómatas autoorganizadores, analiza la diferencia
entre máquinas artificiales y las máquinas vivientes. Las artificiales están hechas de elementos
perfectamente fabricados, pero que se desgastan poco a poco sin remedio. En cambio, la máquina
viviente, compuesta de elementos muy degradables como las proteínas, muestran la capacidad de
autorregenerarse, desarrollarse y reproducirse, reemplazando constantemente las moléculas y las
células por otras nuevas. La máquina artificial no puede repararse a sí misma. La viviente se
regenera, al tiempo que van muriendo sus células...

3. Heinz von Foerster descubrió el principio del «orden a partir del ruido». Si se agita un
conjunto desordenado de objetos con posibilidad de conectarse (una caja con dados con dos caras
imantadas, amontonados), resulta que se forma espontáneamente un conjunto con una
organización ordenada. Se crea un orden desde un desorden...
3
Estructura 5. Acción transdisciplinaria desde el nivel empírico al propositivo.
Premio Nobel de Química Prigogine 4y a la teoría del caos organizador de David
Ruelle.5 Bajo tales designios, llegar a un consenso sobre la transdisciplinariedad
puede resultar un tanto utópico, sin embargo, desde mi óptica este concepto tan
amplio y profundo se va tocando en la medida de las posibilidades humanas y lo
más importante es saber que existe y de alguna forma podemos acercarnos a ella,
como ocurre con las realidades epifenómicas de los conceptos.
Por último, es oportuno precisar que la transdisciplinariedad posee
contenidos de amplia y compleja significación, ya que en su relativa corta historia
no ha habido lugar para acumular teoría y práctica que nos permitan referirnos a la
especificidad del término sin peligro de mutilar o sobredimensionar lo que connota
actualmente, por lo que debemos correr el riesgo de definir y argumentar

4
4 .Ilya Prigogine elabora de otro modo la idea de organización a partir del desorden. Hay
organizaciones de tipo torbellino, que entre ciertos umbrales de agitación se constituyen como
estructuras coherentes que se automantienen, y que se alimentan, gastan energía, para
mantenerse («estructuras disipativas»). Los seres vivos desarrollan su autonomía extrayendo
energía de su entorno, e incluso extraen de él información que incorporan a su organización. Se
trata de lo que Morin denomina la auto-eco-organización
5
David Ruelle y Floris Takens: la Teoría del caos organizador (los atractores extraños) Para
Ruelle un atractor es el conjunto al que el sistema evoluciona después de un tiempo
suficientemente largo. Para que el conjunto sea un atractor, las trayectorias que le sean
suficientemente próximas han de permanecer próximas incluso si son ligeramente perturbadas.
Geométricamente, un atractor puede ser un punto, una curva, una variedad o incluso un conjunto
complicado de estructura fractal conocido como atractor extraño. La descripción de atractores de
sistemas dinámicos caóticos ha sido uno de los grandes logros de la teoría del caos. La trayectoria
del sistema dinámico en el atractor no tiene que satisfacer ninguna propiedad especial excepto la
de permanecer en el atractor; puede ser periódica, caótica o de cualquier otro tipo. Los atractores
son partes del espacio de fases del sistema dinámico. Hasta los años 60, se creyó que los
atractores eran conjuntos geométricos del espacio de fases (puntos, líneas, superficies o
volúmenes) y que los conjuntos topológicamente extraños eran frágiles anomalías. Stephen Smale
demostró que su mapa de herradura de caballo (herradura de Smale) era estructuralmente robusta
y que su atractor tenía la estructura de un conjunto de Cantor. El punto fijo y el ciclo límite son
atractores simples. Cuando los conjuntos son complicados de describir, nos encontramos ante un
atractor extraño.
propuestas de síntesis que nos acerquen a ese objetivo. Con esta aclaratoria se
conduce la presente investigación.
La perspectiva transdisciplinaria plantea estrategias de largo alcance, incluye
enfoques y teorías que en conjunto tienden a hacer énfasis en los estudios
cualitativos como el presente, en los cuales la teorización, la intuición, el
compromiso social y la proposición de cambios profundos, constituyen la brújula
de la investigadora para llegar finalmente a un modelo teórico transdisciplinar de la
gestión escolar participativa para las Escuelas Bolivarianas centrado en los
postulados del PEN, con la suprema intención de unificar conocimientos
superando trincheras que tradicionalmente delimitan las posturas académicas,
procurando que los saberes de los campos dispares se integren en una visión de
conjunto permitiendo estudiar  sus conexiones y relaciones de coordinación y
subordinación, a la manera de Bourdieu (1995) cuando expresa que la visión
transdisciplinaria nos hace ver el mundo y la realidad de otra manera
Desde este ángulo visionario, me esfuerzo por plasmar un pensamiento
sistémico, integral, holístico, multidisciplinario, interdisciplinario y finalmente,
transdisciplinario transversalizándome en el estos estadios de lo que concibo
como el primer arco del conocimiento sobre la temática ante la necesidad de
concebir una gestión escolar que pueda dar respuestas viables, confiables y con
equidad a los planteamientos de la realidad venezolana.

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