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Era del año la estación florida Lisonjear de agradecidas señas.

En que el mentido robador de Europa 33


—Media luna las armas de su frente,
Y el Sol todo los rayos de su pelo—, Desnudo el joven, cuanto ya el vestido
Luciente honor del cielo, Océano ha bebido
En campos de zafiro pace estrellas, Restituir le hace a las arenas;
Cuando el que ministrar podía la copa Y al Sol le extiende luego,
A Júpiter mejor que el garzón de Ida, Que, lamiéndole apenas
—Náufrago y desdeñado, sobre ausente—, Su dulce lengua de templado fuego,
Lagrimosas de amor dulces querellas Lento lo embiste, y con suave estilo
Da al mar; que condolido, La menor onda chupa al menor hilo.
Fue a las ondas, fue al viento 41
El mísero gemido,
Segundo de Arïón dulce instrumento. No bien, pues, de su luz los horizontes
14 —Que hacían desigual, confusamente,
Montes de agua y piélagos de montes—
Del siempre en la montaña opuesto pino Desdorados los siente,
Al enemigo Noto Cuando —entregado el mísero extranjero
Piadoso miembro roto En lo que ya del mar redimió fiero—
—Breve tabla— delfín no fue pequeño Entre espinas crepúsculos pisando,
Al inconsiderado peregrino Riscos que aun igualara mal, volando,
Que a una Libia de ondas su camino Veloz, intrépida ala,
Fió, y su vida a un leño. —Menos cansado que confuso— escala.
Del Océano, pues, antes sorbido, 51
Y luego vomitado
No lejos de un escollo coronado Vencida al fin la cumbre
De secos juncos, de calientes plumas —Del mar siempre sonante,
—Alga todo y espumas— De la muda campaña
Halló hospitalidad donde halló nido Árbitro igual e inexpugnable muro—,
De Júplter el ave. Con pie ya más seguro
28 Declina al vacilante
Breve esplendor de mal distinta lumbre:
Besa la arena, y de la rota nave Farol de una cabaña
Aquella parte poca Que sobre el ferro está, en aquel incierto
Que le expuso en la playa dio a la roca; Golfo de sombras anunciando el puerto.
Que aun se dejan las peñas 61

El texto objeto de nuestro análisis en una composición de carácter lírico. En una


primera aproximación, como lectores, nos permite indentificar un “yo lírico” que
transmite un mensaje evocador, de un hondo calado compositivo que se sirve de las
convenciones de la lírica para remover la conciencia del lector. El poema, como
podemos apreciar, destaca por su compleja elaboración, llegando en ocasiones al
hermetismo, que exige una lectura detallada y analítica para lograr la aprensión
holística del mismo.

La complejidad estructural de nuestra composición así como el planteamiento


temático que aborda, y que comentaremos a continuación, nos lleva a atribuir su
autoría a Luis de Góngora, poeta y dramaturgo perteneciente al Siglo de Oro y máximo
exponente de la corriente literaria conocida como culteranismo. La temática del mismo
podría resumirse del siguiente modo: la llegada a la orilla de un náufrago y el hallazgo
de una cabaña (de pastores). Del mismo modo el tópico literario del beatus ille
aparece representado a través de hermosas descripciones que comprenden la
totalidad del fragmento. La función poética se alía, de esta forma, con la función
expresiva y referencial para ambientar la acción que tiene lugar.
Para ahondar más en las características de este texto nos hemos basado
en las ideas recogidas en la siguiente bibliografía, que nos servirá de punto de
partida para un análisis en profundidad y será comentada en sus respectivos
apartados.

 Van Dijk, T.A. (1977): Texto y contexto. Semántica y pragmática del


discurso, Madrid, Cátedra.

 Adam, J.M (1992): Los textos: tipos y prototipos. Relato, descripción,


argumentación, explicación, diálogo, París, Nathan.

 Bousoño, C. (1952): Estudio de la teoría de la expresión poética, Madrid,


Gredos.

 Díez Borque, Métodos de estudio de la obra literaria, Taurus, Madrid,


1985.

 V.V.A.A. El comentario de textos, Castalia, 4 volúmenes

Como punto de partida en nuestro comentario trataremos de dilucidar como


el “yo poético” estructura su discurso, dominado por metáforas e imágenes que
revisten la acción que tiene lugar. El análisis de esta “corteza” (en palabras de
Góngora) nos permitirá adentrarnos en el universo lírico gongorino.

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