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GUÍA DE LECTURA ANTOLOGÍA POÉTICA DE ANTONIO MACHADO

Características de su poesía y su relación con las tendencias y estilos de la época

1. Biografía

1.1. En tu libro de texto (pp. 256-257) encontrarás una síntesis de las características de la poesía de
Antonio Machado; tenla presente para comprender mejor su evolución personal y literaria. Si hay
algún aspecto de su biografía que te interesa particularmente, puedes ampliar información en
http://www.abelmartin.com/guia/crono/crono.html; en http://www.jaserrano.com/Machado/ y en
http://www.auladeletras.net/comprender/home.html podrás profundizar en su evolución poética.
1.2. Para conocer mejor su personalidad, conviene que leas el poema «Retrato» (de Campos de Castilla)
y respondas a las siguientes cuestiones:

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RETRATO
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero; o Mide los cuatro primeros versos e identifica el
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; tipo de estrofa.
mi historia, algunos casos que recordar no quiero. o En la primera estrofa resume su biografía. ¿Qué
Ni un seductor Mañara , ni un Bradomín he sido
apunta de ella?
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido, o Desde la segunda, nos describe su personalidad.
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. En primer lugar, su relación con el amor. Para
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, ello, alude a dos personajes literarios: Mañara y
pero mi verso brota de manantial sereno; Bradomín. ¿Quiénes fueron? De todos modos,
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, según el poema, ¿conoció Machado el amor?
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. o En la tercera estrofa, se define como «jacobino».
Adoro la hermosura, y en la moderna estética Busca información al respecto y contrástala con lo
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; que añade en esa estrofa.
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
o En las tres siguientes estrofas (4 a 6) explica su
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
concepción de la poesía. Para ello contrapone su
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
estética actual (la de 1912) a la de otro
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
movimiento poético coetáneo (el de su primer
A distinguir me paro las voces de los ecos,
libro). Explica las metáforas que definen su visión
y escucho solamente, entre las voces, una.
de la poesía y la tendencia poética a la que se
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
opone.
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera, o En la séptima estrofa, Machado nos dice que su
no por el docto oficio del forjador preciada. poesía es «soliloquio» (reflexión) y diálogo, y que
Converso con el hombre que siempre va conmigo su gran preocupación es la «filantropía». Según
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-; esta última palabra, ¿cuál será la gran
mi soliloquio es plática con ese buen amigo preocupación poética de Machado?
que me enseñó el secreto de la filantropía. o En las dos últimas estrofas, introduce otro de las
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. grandes preocupaciones machadianas: el hombre
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago como ser-en-el-tiempo. Tras afirmar que todo lo
el traje que me cubre y la mansión que habito, que tiene lo ha conseguido con su esfuerzo y que
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. le debemos su obra, indica que espera tranquilo la
Y cuando llegue el día del último viaje, llegada de la muerte. ¿Con qué compara ese
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, último trance y cómo se irá?
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
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2. Trayectoria poética
Su trayectoria poética aparece marcada por el itinerario del yo al nosotros, o lo que es lo mismo, del
individualismo a la solidaridad.

3. Soledades
Es el primer libro de Antonio Machado. Fue publicado en 1903 e inaugura una gran trayectoria poética
dentro del modernismo más exuberante. En 1907 lo volvería a publicar, ampliado y depurado de los aspectos
formales más esteticistas (aunque quedan restos en la versificación, imágenes y léxico), con el título de
Soledades. Galerías y otros poemas. En él, Machado busca una poesía intimista, centrada en sí mismo, ya
que creía, como los poetas simbolistas, que el sentimiento es lo más personal y, al mismo tiempo, lo más
universal que el hombre posee. Todo el libro es un buscarse a sí mismo en el tiempo, en el amor, en la
muerte, en el sueño o en Dios. Pero es una búsqueda destinada al fracaso, porque nunca encuentra su razón
de ser. Y de ahí el dolor, la tristeza, la angustia o la resignada melancolía que impregnan el tono de esta
obra. Este primer poemario se centra en temas como el paso del tiempo, los recuerdos, la juventud y la
infancia perdidas, los sueños, la muerte o el amor ausente. En el libro, además, se encuentran ya los símbolos
que caracterizarán toda su poesía y con los que necesita dialogar en ese proceso de indagación metafísica en
torno al ser humano: el camino (‘la vida humana’), el agua (vida cuando brota, fugacidad cuando corre,
muerte cuando está quieta o es mar), el jardín (‘la intimidad’), el río (‘la vida que fluye’), la tarde, la
fuente…
2.1. En Soledades aparece el tema del amor, entendido como pérdida, olvido o anhelo.

o Poema 2. El poeta ha oído las campanas de una iglesia tocando a muerto y eso le ha recordado a sus seres
perdidos. Pese a la tristeza, el poema, en su estribillo, denota esperanza. Explícalo.
o Poema 3. Machado dialoga con «un alba de primavera». ¿Qué le pregunta ella y qué le responde el poeta?
o Poema 4. En un paisaje primaveral, Machado medita sobre su «juventud sin amor». Explícalo.

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Amada, el aura dice Me dijo un alba de la primavera: La primavera besaba
tu pura veste blanca... Yo florecí en tu corazón sombrío suavemente la arboleda,
No te verán mis ojos; ha muchos años, caminante viejo y el verde nuevo brotaba
¡mi corazón te aguarda! que no cortas las flores del camino. como una verde humareda.
El viento me ha traído Tu corazón de sombra, ¿acaso guarda Las nubes iban pasando
tu nombre en la montaña; el viejo aroma de mis viejos lirios? sobre el campo juvenil...
el eco de tus pasos ¿Perfuman aún mis rosas la alba frente Yo vi en las hojas temblando
repite la montaña... del hada de tu sueño adamantino? las frescas lluvias de abril.
No te verán mis ojos; Respondí a la mañana: Bajo ese almendro florido,
¡mi corazón te aguarda! Sólo tienen cristal los sueños míos. todo cargado de flor,
En las sombrías torres Yo no conozco el hada de mis sueños; -recordé-, yo he maldecido
repican las campanas... ni sé si está mi corazón florido. mi juventud sin amor.
No te verán mis ojos; Pero si aguardas la mañana pura Hoy, en mitad de la vida,
¡mi corazón te aguarda! que ha de romper el vaso cristalino, me he parado a meditar...
Los golpes del martillo quizás el hada te dará tus rosas, ¡Juventud nunca vivida,
dicen la negra caja; mi corazón tus lirios. quién te volviera a soñar!
y el sitio de la fosa,
los golpes de la azada...
No te verán mis ojos;
¡mi corazón te aguarda!

2.2. Otro de los temas fundamentales de Soledades es el tiempo (o el paso del tiempo). Machado
entiende el tiempo como la historia individual de cada persona, que se hace, que pasa, pero que permanece
en la memoria. Por eso, la esencia de las cosas permanece en quien las contempla. El hombre recorre el
camino de la vida y en él se encuentra con las cosas del mundo, con las que funde sus sentimientos. Desde
este momento, las hace suyas, ya forman parte indisoluble de él.
o Poema 5. Resume el poema. ¿Qué hechos expresan el paso del tiempo? ¿Qué instrumento lo indica?
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5 el huso en la rueca el dedal de plata. ni la negra túnica,


Abril florecía que el lino enroscaba. Señaló a la tarde ni la toca blanca...
frente a mi ventana. Abril florecía de abril que soñaba, Tan sólo en el huso
Entre los jazmines frente a mi ventana. mientras que se oía el lino giraba
y las rosas blancas Una clara tarde tañer de campanas. por mano invisible,
de un balcón florido, la mayor lloraba, Y en la clara tarde y en la oscura sala
vi las dos hermanas. entre los jazmines me enseñó sus lágrimas... la luna del limpio
La menor cosía, y las rosas blancas, Abril florecía espejo brillaba...
la mayor hilaba... y ante el blanco lino frente a mi ventana. Entre los jazmines
Entre los jazmines que en su rueca hilaba. Fue otro abril alegre y las rosas blancas
y las rosas blancas, -¿Qué tienes -le dije-, y otra tarde plácida. del balcón florido,
la más pequeñita, silenciosa pálida? El balcón florido me miré en la clara
risueña y rosada Señaló el vestido solitario estaba... luna del espejo
-su aguja en el aire-, que empezó la hermana. Ni la pequeñita que lejos soñaba...
miró mi ventana. En la negra túnica risueña y rosada, Abril florecía
La mayor seguía, la aguja brillaba; ni la hermana triste, frente a mi ventana.
silenciosa y pálida, sobre el blanco velo, silenciosa y pálida,

2.3. Para expresar poéticamente la idea del paso del tiempo, Machado se sirve de una serie de símbolos
fundamentales en su poesía: la tarde, la fuente, el río, la noria, el mar, el reloj.

o Poema 6. ¿Cuál es el tema del poema? ¿De qué símbolo se sirve Machado para expresarlo?
o Poema 7. Junto a los símbolos de la tarde («triste») y la fuente, con la que dialoga el poeta, aparece el
símbolo del parque. Observa el tono de tristeza y melancolía tan propio del estilo modernista. ¿Hay en el
poema otros rasgos propios del modernismo? Coméntalos, fijándote sobre todo en la métrica.
o Poema 8. Poema 9. El poema se divide en dos partes: ¿con qué recurso? La mula que da vueltas a la noria
con los ojos vendados, ¿de qué será símbolo?
o Poema 9. En este poema, la meditación machadiana es suscitada por dos elementos del paisaje: ¿cuáles
son y qué valor simbólico tienen?
o Poema 10. En él aparecen varios símbolos machadianos: ¿cuáles? Explica, además, cómo proyecta sus
sentimientos sobre el paisaje y cómo éste va modificándose conforme avanza la tarde.
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Pasan las horas de hastío
un sueño lejano mi canto presente?
por la estancia familiar, Fue una tarde lenta del lento verano.
el amplio cuarto sombrío Respondí a la fuente: 8
donde yo empecé a soñar. —No recuerdo, hermana, La tarde caía
Del reloj arrinconado, mas sé que tu copla presente es lejana. […] triste y polvorienta.
que en la penumbra clarea, —No sé qué me dice tu copla riente El agua cantaba
el tic-tac acompasado de ensueños lejanos, hermana la fuente. su copla plebeya
odiosamente golpea. Yo sé que tu claro cristal de alegría
en los cangilones
Dice la monotonía ya supo del árbol la fruta bermeja;
yo sé que es lejana la amargura mía
de la noria lenta.
del agua clara al caer: Soñaba la mula
que sueña en la tarde de verano vieja.
un día es como otro día; ¡pobre mula vieja!
Yo sé que tus bellos espejos cantores
hoy es lo mismo que ayer. copiaron antiguos delirios de amores: al compás de sombra
Cae la tarde. El viento agita mas cuéntame, fuente de lengua encantada, que en el agua suena.
el parque mustio y dorado... cuéntame mi alegre leyenda olvidada. La tarde caía
¡Qué largamente ha llorado —Yo no sé leyendas de antigua alegría, triste y polvorienta.
toda la fronda marchita! sino historias viejas de melancolía. Yo no sé qué noble,
Fue una clara tarde del lento verano...
7 divino poeta,
Tú venías solo con tu pena, hermano;
Fue una clara tarde, triste y soñolienta unió a la amargura
tus labios besaron mi linfa serena,
tarde de verano. La hiedra asomaba y en la clara tarde dijeron tu pena.
de la eterna rueda
al muro del parque, negra y polvorienta... Dijeron tu pena tus labios que ardían; la dulce armonía
La fuente sonaba. la sed que ahora tienen, entonces tenían. del agua que sueña,
Rechinó en la vieja cancela mi llave; —Adiós para siempre la fuente sonora, y vendó tus ojos
con agrio ruido abrióse la puerta del parque dormido eterna cantora. ¡pobre mula vieja!...
de hierro mohoso y, al cerrarse, grave Adiós para siempre; tu monotonía, Mas sé que fue un noble,
golpeó el silencio de la tarde muerta. fuente, es más amarga que la pena mía. divino poeta,
En el solitario parque, la sonora Rechinó en la vieja cancela mi llave; corazón maduro
copia borbollante del agua cantora con agrio ruido abrióse la puerta
me guió a la fuente. La fuente vertía de sombra y de ciencia.
de hierro mohoso y, al cerrarse, grave
sobre el blanco mármol su monotonía. sonó en el silencio de la tarde muerta.
La fuente cantaba: ¿Te recuerda, hermano,
4

9 10
Hacia un ocaso ardiente Bajo los arcos de piedra el agua clara corría.
Yo voy soñando caminos
caminaba el sol de estío, [...]
de la tarde. ¡Las colinas doradas,
y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante, El agua en sombra pasaba tan melancólicamente,
bajos los arcos del puente,
los verdes pinos,
tras de los álamos verdes de las márgenes del río.
como si al pasar dijera: las polvorientas encinas!...
Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera
de la cigarra cantora, el monorritmo jovial, "Apenas desamarrada ¿Adónde el camino irá?
entre metal y madera, la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera, Yo voy cantando, viajero,
que es la canción estival. se canta: no somos nada. a lo largo del sendero...
En una huerta sombría Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera. La tarde cayendo está.
giraban los cangilones de la noria soñolienta. Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría. «En el corazón tenía
Bajo las ramas oscuras el son del agua se oía. (Yo pensaba: ¡el alma mía!) la espina de una pasión,
Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta. Y me detuve un momento,
logré arrancármela un día:
Yo iba haciendo mi camino, en la tarde, a meditar...
ya no siento el corazón. »
absorto en el solitario crepúsculo campesino. ¿Qué es esta gota en el viento
que grita al mar: soy el mar? Y todo el campo un momento
Y pensaba: "¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa
[...] se queda, mudo y sombrío,
toda desdén y armonía;
hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía Yo, en la tarde polvorienta, meditando. Suena el viento
de este rincón vanidoso, oscuro rincón que piensa!" hacia la ciudad volvía. en los álamos del río.
Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente. Sonaban los cangilones de la noria soñolienta. La tarde más se oscurece;
Lejos la ciudad dormía Bajo las ramas oscuras caer el agua se oía. y el camino que serpea
como cubierta de un mago fanal de oro transparente. y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
2.4. El paisaje (en sentido estricto o como paisaje del alma) es uno de los temas «Aguda espina dorada,
reiterativos de la poesía de Machado. Y, junto al paisaje, sus gentes. quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.»
o Poema 11. Machado escribió el poema durante su primera estancia en Soria, a
principios de mayo de 1907. Supone un tratamiento más objetivo del tema del
paisaje, anunciando su evolución hacia Campos de Castilla. El poema
evoca un paisaje de primavera. ¿Qué elementos de ese paisaje selecciona 12
Machado? ¿Qué sentimiento se adueña del poeta ante su contemplación? He andado muchos caminos,
o Poema 12. Este poema es anticipo de la preocupación social de Machado al he abierto muchas veredas;
oponer dos tipos de clases sociales: ¿quiénes serán unos y otros, y con qué he navegado en cien mares,
características los presenta? De otro lado, también aparecen otros símbolos y atracado en cien riberas.
machadianos relacionados con el paso del tiempo: explícalos. En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
11 borrachos de sombra negra,
ORILLAS DEL DUERO y pedantones al paño
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. que miran, callan, y piensan
girando en torno a la torre y al caserón solitario, que saben, porque no beben
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, el vino de las tabernas.
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno. Mala gente que camina
Es una tibia mañana. y va apestando la tierra...
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana. Y en todas partes he visto
Pasados los verdes pinos, gentes que danzan o juegan,
casi azules, primavera cuando pueden, y laboran
se ve brotar en los finos sus cuatro palmos de tierra.
chopos de la carretera Nunca, si llegan a un sitio,
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. preguntan adónde llegan.
El campo parece, más que joven, adolescente. Cuando caminan, cabalgan
Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, a lomos de mula vieja,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, y no conocen la prisa
y mística primavera! ni aun en los días de fiesta.
¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, Donde hay vino, beben vino;
espuma de la montaña donde no hay vino, agua fresca.
ante la azul lejanía, Son buenas gentes que viven,
sol del día, claro día! laboran, pasan y sueñan,
¡Hermosa tierra de España! y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.
5
2.5. Otros de los poemas fundamentales de Soledades son los siguientes.

o Poema 13. En este poema, junto al tema del sueño, característico de Machado, aparece otra de las
preocupaciones fundamentales de Machado: ¿cuál será? Para construirlo, el poema se organiza en cuatro
partes, en cada una de las cuales el poeta sueña que algo tiene en el corazón: ¿qué es en cada caso? En la
última estrofa (¿cuál es la que se utiliza en el poema?), ya dice claramente con lo que ha soñado: ¿con
quién?.
o Poema 14. El poema tiene dos partes: en la primera. ¿qué sentimiento domina al poeta? ¿cuál es su causa?
¿desde cuándo lo acompaña. En la segunda estrofa, al principio, identifica la causa de su sentimiento:
¿cuál es? A continuación se compara con qué tres cosas. ¿Cómo se define? Y, ¿por qué se siente realmente
angustiado?
o Poema 15. Explica los rasgos machadianos que encuentres en ese poema.
o Poema 16. El tema de este poema es el de la muerte. Indica todos los elementos que la sugieran.

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Anoche cuando dormía Es una tarde cenicienta y mustia, (RECUERDO INFANTIL)
soñé, ¡bendita ilusión!, destartalada, como el alma mía; Una tarde parda y fría
que una fontana fluía y es esta vieja angustia de invierno. Los colegiales
dentro de mi corazón. que habita mi usual hipocondría. estudian. Monotonía
Di, ¿por qué acequia escondida, La causa de esta angustia no consigo de lluvia tras los cristales.
agua, vienes hasta mí, ni vagamente comprender siquiera; Es la clase. En un cartel
manantial de nueva vida pero recuerdo y, recordando, digo: se representa a Caín
en donde nunca bebí? -Sí, yo era niño, y tú, mi compañera. fugitivo, y muerto Abel,
Anoche cuando dormía * junto a una mancha carmín.
soñé, ¡bendita ilusión!, Y no es verdad, dolor, yo te conozco, Con timbre sonoro y hueco
que una colmena tenía tú eres nostalgia de la vida buena truena el maestro, un anciano
dentro de mi corazón; y soledad de corazón sombrío, mal vestido, enjuto y seco,
y las doradas abejas de barco sin naufragio y sin estrella. que lleva un libro en la mano.
iban fabricando en él, Como perro olvidado que no tiene Y todo un coro infantil
con las amarguras viejas, huella ni olfato y yerra va cantando la lección;
blanca cera y dulce miel. por los caminos, sin camino, como mil veces ciento, cien mil,
Anoche cuando dormía el niño que en la noche de una fiesta mil veces mil, un millón.
soñé, ¡bendita ilusión!, se pierde entre el gentío Una tarde parda y fría
que un ardiente sol lucía y el aire polvoriento y las candelas de invierno. Los colegiales
dentro de mi corazón. chispeantes, atónito, y asombra estudian. Monotonía
Era ardiente porque daba su corazón de música y de pena, de lluvia en los cristales.
calores de rojo hogar, así voy yo, borracho melancólico,
y era sol porque alumbraba guitarrista lunático, poeta,
y porque hacía llorar. y pobre hombre en sueños,
Anoche cuando dormía siempre buscando a Dios entre la
soñé, ¡bendita ilusión!, niebla.
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.

16
Las ascuas de un crepúsculo morado
detrás del negro cipresal humean...
En la glorieta en sombra está la fuente
con su alado y desnudo Amor de piedra,
que sueña mudo. En la marmórea taza
reposa el agua muerta.
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4. Campos de Castilla

Al igual que había ocurrido con Soledades…, Antonio Machado publicará este nuevo libro en dos
etapas: la primera saldrá a la luz en 1912, poco antes de la muerte de su esposa, Leonor Izquierdo; la segunda
aparecerá con la primera edición de sus Poesías Completas en 1917.
En este libro, el interés de Machado se ha desplazado de la propia melancolía hacia tres realidades que
configuran los temas principales del libro: el paisaje castellano, descrito con imágenes memorables; el amor
y el dolor por la pérdida de su esposa, cuyo recuerdo se asocia muchas veces al tema del paisaje; y el interés
en la regeneración de España (como otros noventayochistas, Machado denuncia la pobreza, la incultura y el
atraso de España, los defectos del campesino español, la ociosidad de los señoritos y, en general, la
mentalidad de una España de charanga y pandereta.)

4.1. El tema del paisaje

El tratamiento del paisaje en Campos de Castilla es muy variado: algunas composiciones del nuevo libro
responden a una “visión objetiva” del paisaje (dentro de la objetividad que pueda permitir la lírica); en otras,
el paisaje se convierte en símbolo del pasado histórico de Castilla; por fin, en otros poemas, los elementos
del paisaje castellano se convierten en símbolo de realidades íntimas: Machado proyecta sus sentimientos
sobre el paisaje, seleccionando lo austero o lo que acentúa la sensación de soledad, fugacidad o muerte.
Estos tres modos de enfocar el paisaje castellano tendrán su exacto equivalente respecto al paisaje andaluz en
los poemas escritos para la segunda edición, durante su estancia en Baeza, ciudad a la que “huirá” tras la
muerte de su esposa.

o Poema 17. En la primera parte del poema, si tuvieras que caracterizar el paisaje castellano, ¿cuál sería la
palabra que lo definiría (fíjate sobre todo en la adjetivación que emplea)?. En la segunda parte, aparece el
pasado histórico de Castilla hecho presente
17 en algunos elementos del paisaje: ¿cómo
A ORILLAS DEL DUERO caracteriza Machado ese pasado y en qué se
diferencian pasado y presente?
Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente. ¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
A trechos me paraba para enjugar mi frente de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
y dar algún respiro al pecho jadeante; La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
[...] madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo, Castilla no es aquella tan generosa un día,
y una redonda loma cual recamado escudo, cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—, a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
para formar la corva ballesta de un arquero pedía la conquista de los inmensos ríos
en torno a Soria. —Soria es una barbacana, indianos a la corte, la madre de soldados,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—. guerreros y adalides que han de tornar, cargados
[...] de plata y oro, a España, en regios galeones,
El Duero cruza el corazón de roble para la presa cuervos, para la lid leones.
de Iberia y de Castilla. Filósofos nutridos de sopa de convento
¡Oh, tierra triste y noble, contemplan impasibles el amplio firmamento;
la de los altos llanos y yermos y roquedas, y si les llega en sueños, como un rumor distante,
de campos sin arados, regatos ni arboledas; clamor de mercaderes de muelles de Levante,
decrépitas ciudades, caminos sin mesones, no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
que aún van, abandonando el mortecino hogar, Castilla miserable, ayer dominadora,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar! envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana
Castilla miserable, ayer dominadora, me llega un armonioso tañido de campana
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora. —ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada? de nuevo, ¡tan curiosas!... Los campos se oscurecen.
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira; Hacia el camino blanco está el mesón abierto
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira. al campo ensombrecido y al pedregal desierto.
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o Poema 18. Una de las notas más características de la poesía de Machado es su identificación con el paisaje
en tanto que reflejo de su mundo interior. La serie de poemas «Campos de Soria» está compuesta de nueve
partes: en las cuatro primeras describe la ciudad de Soria y sus campos con tono objetivo; sin embargo, las
tres últimas, que aquí recogemos, están cargadas de intensidad emotiva, ya que le han «llegado al alma» y,
a partir de ese momento, lo acompañarán siempre como parte esencial de su propia realidad personal.
Enumera los elementos del paisaje que Machado ha seleccionado y anota las cualidades (adjetivos) con
que los califica. ¿Qué es lo que provoca ese paisaje en el poeta?

18 o Poema 19. El paisaje andaluz había estado


VII presente en Campos de Castilla como
¡Colinas plateadas, recuerdo de la infancia. Cuando a partir
grises alcores, cárdenas roquedas de 1912 Machado se instala en Baeza,
por donde traza el Duero surge el contrate entre ambos paisajes.
Anota las diferencias más significativas
su curva de ballesta
entre ambos paisajes. No obstante, ese
en torno a Soria, oscuros encinares, paisaje andaluz ¿es real o sólo un
ariscos pedregales, calvas sierras, recuerdo?
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo 19
del corazón, tristeza, En estos campos de la tierra mía,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria y extranjero en los campos de mi tierra
donde parece que las rocas sueñan, —yo tuve patria donde corre el Duero
conmigo vais! ¡Colinas plateadas, por entre grises peñas,
grises alcores, cárdenas roquedas!... y fantasmas de viejos encinares,
allá en Castilla, mística y guerrera,
VIII Castilla la gentil, humilde y brava,
He vuelto a ver los álamos dorados, Castilla del desdén y de la fuerza—,
álamos del camino en la ribera en estos campos de mi Andalucía,
del Duero, entre San Polo y San Saturio, ¡oh tierra en que nací!, cantar quisiera.
tras las murallas viejas Tengo recuerdos de mi infancia, tengo
de Soria –barbacana imágenes de luz y de palmeras,
hacia Aragón, en castellana tierra-. y en una gloria de oro,
Estos chopos del río, que acompañan de lueñes campanarios con cigüeñas,
con el sonido de sus hojas secas de ciudades con calles sin mujeres
el son del agua, cuando el viento sopla, bajo un cielo de añil, plazas desiertas
tienen en sus cortezas donde crecen naranjos encendidos
grabadas iniciales que son nombres con sus frutas redondas y bermejas;
de enamorados, cifras que son fechas. y en un huerto sombrío, el limonero
¡Álamos del amor que ayer tuvisteis de ramas polvorientas
del ruiseñor vuestras ramas llenas: y pálidos limones amarillos,
álamos que seréis mañana liras que el agua clara de la fuente espeja,
del viento perfumado en primavera; un aroma de nardos y claveles
álamos del amor cerca del agua y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena,
que corre y pasa y sueña, imágenes de grises olivares
álamos de las márgenes del Duero, bajo un tórrido sol que aturde y ciega,
conmigo vais, mi corazón os lleva! y azules y dispersas serranías
con arreboles de una tarde inmensa;
IX mas falta el hilo que el recuerdo anuda
¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria, al corazón, el ancla en su ribera,
tardes tranquilas, montes de violeta, o estas memorias no son alma. Tienen,
alamedas del río, verde sueño en sus abigarradas vestimentas,
del suelo gris y de la parda tierra, señal de ser despojos del recuerdo,
agria melancolía la carga bruta que el recuerdo lleva.
de la ciudad decrépita, Un día tornarán, con luz del fondo ungidos,
me habéis llegado al alma, los cuerpos virginales a la orilla vieja.
¿o acaso estabais en el fondo de ella?
¡Gentes del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!
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4.2. El tema del amor y el dolor por la muerte de Leonor

En junio de 1909, en Soria, Machado se casa con una muchachita de quince años: Leonor Izquierdo, hija
de los dueños de la pensión en la que se alojaba. Dada la diferencia de edad, el matrimonio fue víctima de
toda clase de comentarios, que convirtieron la boda en un auténtico martirio para el poeta. No hay referencias
de Machado acerca de su descubrimiento del amor, salvo las contenidas en los poemas que después
comentaremos. En 1911, Machado obtiene una beca para ampliar estudios en París y allí marcha con su
joven esposa. En julio de ese año, Leonor enferma gravemente, por lo que regresan a Soria. Allí Machado le
prodiga sus cuidados durante varios meses, con un desvelo que los testigos recuerdan con emoción. En
agosto de 1912, Leonor murió y fue enterrada en el Espino, cementerio soriano. Machado, desesperado, pide
traslado al primer lugar donde hubiese una vacante. Y ese lugar fue Baeza.

o Poema 20. Durante la larga agonía de su esposa, Machado solía pasear, como era su costumbre, por los
campos de Soria. Una tarde de primavera, descubrió un olmo seco. El poema responde a una técnica
simbolista: primero se presente el objeto; al final se desvela el sentido profundo del poema. Explica cuál
es ese sentido del poema relacionándolo con su situación familiar.
o Poema 21. Resume el poema e indica la estrofa que se ha empleado.
o Poema 22. ¿Qué crees que quiere decirnos Machado en los cuatro últimos versos?
o Poema 23. En este poema aparece el paisaje soriano y la figura de Leonor. Sin embargo, ¿dónde está
físicamente el poeta?, ¿en qué estado anímico se encuentra? Por otra parte, el poema utilizado es uno de
los más característicos de la métrica de Machado: ¿qué tipo de versos combina?, ¿cómo es la rima?,
¿cómo se llama ese tipo de poema?
o Poema 24. En el poema 21, Machado pregunta a la muerte y no le responde. ¿A quién le pregunta en éste?
¿Le responde? ¿Qué le queda únicamente?
o Poema 25. Es, sin duda, uno de los mejores poemas de Machado. Conviene saber que José María Palacio
era un amigo soriano y que el Espino es el cementerio de Soria. En el poema, tras una espléndida
descripción de la tierra castellana, ¿qué es lo que le pide Machado a su amigo?

20 21 22
(A UN OLMO SECO) Una noche de verano Soñé que tú me llevabas
A un olmo viejo, hendido por el rayo -estaba abierto el balcón por una blanca vereda,
y en su mitad podrido, y la puerta de mi casa- en medio del campo verde,
con las lluvias de abril y el sol de mayo, la muerte en mi casa entró. hacia el azul de las sierras,
algunas hojas verdes le han salido. Se fue acercando a su lecho hacia los montes azules,
¡El olmo centenario en la colina -ni siquiera me miró- una mañana serena.
que lame el Duero! Un musgo amarillento con unos dedos muy finos, Sentí tu mano en la mía,
le mancha la corteza blanquecina algo muy tenue rompió. tu mano de compañera,
al tronco carcomido y polvoriento. Silenciosa y sin mirarme, tu voz de niña en mi oído
No será, cual los álamos cantores la muerte otra vez pasó como una campana nueva,
que guardan el camino y la ribera, delante de mí. ¿Qué has hecho? como una campana virgen
habitado de pardos ruiseñores. La muerte no respondió. de un alba de primavera.
Ejército de hormigas en hilera Mi niña quedó tranquila, ¡Eran tu voz y tu mano,
va trepando por él, y en sus entrañas dolido mi corazón. en sueños, tan verdaderas!...
urden sus telas grises las arañas. ¡Ay, lo que la muerte ha roto Vive, esperanza, ¡quién sabe
Antes que te derribe, olmo del Duero, era un hilo entre los dos! lo que se traga la tierra!
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana, 23
lanza de carro o yugo de carreta; Allá, en las tierras altas,
antes que rojo en el hogar, mañana, por donde traza el Duero
ardas de alguna mísera caseta, su curva de ballesta
al borde de un camino; en torno a Soria, entre plomizos cerros
antes que te descuaje un torbellino y manchas de raídos encinares,
y tronche el soplo de las sierras blancas; mi corazón está vagando en sueños...
antes que el río hasta la mar te empuje ¿No ves, Leonor, los álamos del río
por valles y barrancas, con sus ramajes yertos?
olmo, quiero anotar en mi cartera Mira el Moncayo azul y blanco; dame
la gracia de tu rama verdecida. tu mano y paseemos.
Mi corazón espera Por estos campos de la tierra mía,
también, hacia la luz y hacia la vida, bordados de olivares polvorientos,
otro milagro de la primavera. voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.
9

25
(A JOSÉ MARÍA PALACIO)

24 Palacio, buen amigo,


Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. ¿está la primavera
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. vistiendo ya las ramas de los chopos
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. del río y los caminos? En la estepa
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar. del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...
¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?
Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.
¡Oh, mole del Moncayo blanca y rosa,
4.3. El tema de la regeneración de España: el pueblo y los allá, en el cielo de Aragón, tan bella!
hombres ¿Hay zarzas florecidas
entre las grises peñas,
Las tierras de Castilla descritas por Machado están y blancas margaritas
frecuentemente pobladas de presencias humanas. Desde sus entre la fina hierba?
primeros escritos, se ha mostrado atento a los seres humanos. Por esos campanarios
Sabe verlos y observarlos. Esta preocupación revela un amor ya habrán ido llegando las cigüeñas.
fraternal a los seres humanos, aunque esta inclinación no eluda Habrá trigales verdes,
una crítica profunda a los vicios del pueblo español, tan propio de y mulas pardas en las sementeras,
la generación del 98. y labriegos que siembran los tardíos
Pero más que retratos aislados, Machado se eleva a una visión con las lluvias de abril. Ya las abejas
de conjunto. Toma conciencia de una colectividad cuyos modos libarán del tomillo y el romero.
de vida trata de expresar. E, incluso, más allá de la multitud de ¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
gente, se preocupa de descubrir el alma que se encarna en los Furtivos cazadores, los reclamos
habitantes de Castilla. de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
o Poema 26. Machado desarrolla el concepto del hombre de los ¿tienen ya ruiseñores las riberas?
campos castellanos. Observa que no lo idealiza: señala los Con los primeros lirios
rasgos negativos con los que lo describe. De algunas y las primeras rosas de las huertas,
expresiones, ¿deduces cuál es la causa social de ese en una tarde azul, sube al Espino,
embrutecimiento del campesino? Por último, explica en qué al alto Espino donde está su tierra...
consiste el tema del cainismo al que alude.

26
POR TIERRAS DE ESPAÑA
El hombre de estos campos que incendia los pinares
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
y su despojo aguarda como botín de guerra, capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
antaño hubo raído los negros encinares, que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
talado los robustos robledos de la sierra.
esclava de los siete pecados capitales.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares; Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
la tempestad llevarse los limos de la tierra guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra. le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes, El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
pastores que conducen sus hordas de merinos
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
veréis agigantarse la forma de un arquero,
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos. la forma de un inmenso centauro flechador.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto, Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
—no fue por estos campos el bíblico jardín—:
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto son tierras para el águila, un trozo de planeta
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas. por donde cruza errante la sombra de Caín.
10
Otro de los aspectos del tema de España es honda preocupación por la situación española tras la crisis del
98 y su voluntad de regeneración. En estos poemas presenta una visión histórica y política netamente
progresista, animada por la esperanza en otra España con la que ahora se siente comprometido.

o Poema 27. Es el poema en el que las ideas y los anhelos de Machado sobre España se expresan con un tono
más intenso. Explica el tema del texto: ¿cómo ve Machado el futuro de España? (Distingue entre el futuro
inmediato y un futuro posterior).
o Poema 28. Tanto este como el siguiente están inspirados por el ambiente social de Baeza, en especial por el
señoritismo y por la aristocracia dominante. Haz una breve exposición de las características del «hombre del
casino provinciano» y cómo lo satiriza Machado.
o Poema 29. Este poema es una elegía burlesca que armoniza con la frivolidad del personaje. Haz una breve
exposición de características de Don Guido y cómo lo satiriza Machado. Según éste, ¿cuál es el sentido de una
vida «llena» de ese vacío infinito?

27
EL MAÑANA EFÍMERO 28
La España de charanga y pandereta, DEL PASADO EFÍMERO
cerrado y sacristía, Este hombre del casino provinciano
devota de Frascuelo y de María, que vio a Carancha recibir un día,
de espíritu burlón y de alma quieta, tiene mustia la piel, el pelo cano
ha de tener su mármol y su día, ojos velados por melancolía
su infalible mañana y su poeta. bajo el bigote gris, labios de hastío,
El vano ayer engendrará un mañana y una triste expresión que no es tristeza,
vacío y ¡por ventura! pasajero. sino algo más y menos: el vacío
Será un joven lechuzo y tarambana, del mundo en la oquedad de su cabeza.
un sayón con hechuras de bolero; Aún luce de corintio terciopelo
a la moda de Francia realista, chaqueta y pantalón abotinado,
un poco al uso de París pagano, y un cordobés color de caramelo
y al estilo de España especialista pulido y torneado.
en el vicio al alcance de la mano. Tres veces heredó y tres ha perdido
Esa España inferior que ora y bosteza, al monte su caudal; dos ha enviudado.
vieja y tahúr, zaragatera y triste; Sólo se anima ante el azar prohibido
esa España inferior que ora y embiste sobre el verde tapete reclinado,
cuando se digna usar de la cabeza, o al evocar la tarde de un torero
aún tendrá luengo parto de varones la suerte de un tahúr o si alguien cuenta
amantes de sagradas tradiciones la hazaña de un gallardo bandolero,
y de sagradas formas y maneras; o la proeza de un matón, sangrienta.
florecerán las barbas apostólicas Bosteza de políticas banales
y otras calvas en otras calaveras dicterios al gobierno reaccionario
brillarán, venerables y católicas. y augura que vendrán los liberales
El vano ayer engendrará un mañana cual torna la cigüeña al campanario.
vacío y ¡por ventura! pasajero, Un poco labrador, del cielo aguarda
la sombra de un lechuzo tarambana, y al cielo teme; alguna vez suspira
de un sayón con hechuras de bolero, pensando en su olivar, al cielo mira
el vacuo ayer dará un mañana huero. con ojos inquietos si la lluvia tarda.
Como la náusea de un borracho ahíto Lo demás, taciturno, hipocondríaco
de vino malo, un rojo sol corona prisionero de la Arcadia del presente
de heces turbias las cumbres de granito; le aburre; sólo el humo del tabaco
hay un mañana estomagante escrito simula algunas sombras en su frente.
en la tarde pragmática y dulzona. Este hombre no es de ayer, ni es de mañana
Mas otra España nace, sino de nunca; de la cepa hispana.
la España del cincel y de la maza, No es el fruto maduro, ni podrido,
con esa eterna juventud que se hace es una fruta vana
del pasado macizo de la raza. de aquella España que pasó y no ha sido
Una España implacable y redentora, esa que hoy tiene la cabeza cana.
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.
11
29
LLANTO DE LAS
VIRTUDES Y COPLAS POR
LA MUERTE DE DON
GUIDO y a las sedas y a los oros,
y repintar sus blasones,
Al fin, una pulmonía y a la sangre de los toros
hablar de las tradiciones
mató a don Guido, y están y al humo de los altares?
de su casa,
las campanas todo el día Buen don Guido y equipaje,
escándalos y amoríos
doblando por él: ¡din-dan! ¡buen viaje!...
poner tasa,
Murió don Guido, un señor El acá
sordina a sus desvaríos.
de mozo muy jaranero, y el allá,
Gran pagano,
muy galán y algo torero; caballero,
se hizo hermano
de viejo, gran rezador. se ve en tu rostro marchito,
de una santa cofradía;
Dicen que tuvo un serrallo lo infinito:
el Jueves Santo salía,
este señor de Sevilla; cero, cero.
llevando un cirio en la mano
que era diestro ¡Oh las enjutas mejillas,
—¡aquel trueno!—,
en manejar el caballo amarillas,
vestido de nazareno.
y un maestro y los párpados de cera,
Hoy nos dice la campana
en refrescar manzanilla. y la fina calavera
que han de llevarse mañana
Cuando mermó su riqueza, en la almohada del lecho!
al buen don Guido, muy serio,
era su monomanía ¡Oh fin de una aristocracia!
camino del cementerio.
pensar que pensar debía La barba canosa y lacia
Buen don Guido, ya eres ido
en asentar la cabeza. sobre el pecho;
y para siempre jamás...
Y asentóla metido en tosco sayal,
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
de una manera española, las yertas manos en cruz,
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
que fue casarse con una ¡tan formal!
al mundo donde hoy estás?
doncella de gran fortuna; el caballero andaluz.
¿Tu amor a los alamares

4.4. Proverbios y cantares. Otras secciones del libro.

Campos de Castilla es, entre otras cosas, el diario de una vida. Es también el diario de unas reflexiones.
La sección titulada «Proverbios y cantares» expone, como anotadas día a día, de manera deslavazada, a
merced de la inspiración o del humor del momento, una idea, una observación, alguna reflexión que adopta
espontáneamente la forma de un aforismo en verso. Estos breves poemas son preciosos para penetrar en la
personalidad de Antonio Machado. Algunos se refieren al arte poética; otros expresan una especie de fábula
alegórica, que debe ser interpretada; otros, una reflexión metafísica; otros, en fin, parecen el eco de algún
diálogo íntimo, reanudado e interrumpido sin cesar en la abrumadora soledad de su vida.
Otra de las secciones del libro es un largo romance «La tierra de Alvargonzález», en la que Machado
consigue revitalizar la vieja versificación en un intento de escribir un nuevo Romancero. Se trata de un
estremecedor poema narrativo, cuya sombría historia gira en torno a la codicia, producto de la dureza y
miseria de las tierras castellanas.

o Poema 30. Explica el significado de este cantar.


o Poema 31. ¿Cuál es el tema de este poema? 32
o Poema 32. Tema del poema. Todo pasa y todo queda,
o Poema 33. Tema del poema. pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
30 31 caminos sobre la mar.
Nunca perseguí la gloria Caminante, son tus huellas
ni dejar en la memoria el camino, y nada más; 33
de los hombres mi canción; caminante, no hay camino, Ya hay un español que quiere
yo amo los mundos sutiles, se hace camino al andar. vivir y a vivir empieza,
ingrávidos y gentiles Al andar se hace camino, entre una España que muere
como pompas de jabón. y al volver la vista atrás y otra España que bosteza.
Me gusta verlos pintarse se ve la senda que nunca Españolito que vienes
de sol y grana, volar se ha de volver a pisar. al mundo, te guarde Dios.
bajo el cielo azul, temblar Caminante, no hay camino, Una de las dos Españas
súbitamente y quebrarse. sino estelas en la mar. ha de helarte el corazón.
12
También son interesantes otros poemas relacionados con lo andaluz
(paisaje, religiosidad…) 34 ¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
o Poema 34. Resumen. Tema y estructura. Comentario crítico del a Jesús el Nazareno?
contenido del poema. Saeta Popular

¡Oh, la saeta, el cantar


al Cristo de los gitanos,
5. Última etapa poética siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
En 1924 Machado reúne bajo el título de Nuevas canciones la ¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
poesía que escribe entre 1917 y 1924. Aparte de nuevas visiones del
anda pidiendo escaleras
campo andaluz y de sus recuerdos de Soria, lo más significativo son los para subir a la cruz!
nuevos «proverbios y cantares». Lo que escribió entre 1924 y 1936 ¡Cantar de la tierra mía
apareció publicado con el título De un cancionero apócrifo. Una de sus que echa flores
secciones principales son las «Canciones a Guiomar», compuestas al jesús de la agonía,
desde 1928. Son textos inspirados por su amor de madurez con Pilar y es la fe de mis mayores!
Valderrama; resultan conmovedores los que aluden a la separación que ¡Oh, no eres tú mi cantar!
la guerra había impuesto a los amantes. ¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
Sus últimos poemas, entre 1936 y 1939, recogen sus Poesías de la
guerra, una veintena de composiciones en las que hay poemas breves,
como el dedicado a la defensa de Madrid, otros con tono de arenga, u otros más extensos, como «El crimen
fue en Granada». Son poemas de exaltación patriótica republicana cuya calidad no pasa de discreta, pero que
marcan la definitiva conversión del poeta a la causa de la justicia y la solidaridad.

o Poema 35. ¿A qué subgénero lírico pertenece este poema? ¿A quién va dirigido? Observa la perfección
constructiva: ¿cómo empieza y termina cada una de las partes? ¿Qué dice del poeta asesinado?

35
EL CRIMEN FUE EN GRANADA
Hablaba Federico,
1. El crimen requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
Se le vio, caminando entre fusiles, "Porque ayer en mi verso, compañera,
por una calle larga, sonaba el golpe de tus secas palmas,
salir al campo frío, y diste el hielo a mi cantar, y el filo
aún con estrellas de la madrugada. a mi tragedia de tu hoz de plata,
Mataron a Federico te cantaré la carne que no tienes,
cuando la luz asomaba. los ojos que te faltan,
El pelotón de verdugos tus cabellos que el viento sacudía,
no osó mirarle la cara. los rojos labios donde te besaban...
Todos cerraron los ojos; Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
rezaron: ¡ni Dios te salva! qué bien contigo a solas,
Muerto cayó Federico por estos aires de Granada, ¡mi Granada!"
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen 3.
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada. Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
2. El poeta y la muerte de piedra y sueño en el Alhambra,
Se le vio caminar solo con Ella, un túmulo al poeta,
sin miedo a su guadaña. sobre una fuente donde llore el agua,
—Ya el sol en torre y torre, los martillos y eternamente diga:
en yunque— yunque y yunque de las fraguas. el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Su trayectoria se cierra, con enorme coherencia, muy cerca del principio, con la evocación de la infancia, los
patios sevillanos y la luz del sol. Este fue el último verso que salió de su pluma, antes de morir exiliado en la
ciudad francesa de Collioure: «Estos días azules y este sol de la infancia».