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EL PODER DE LA PRESENCIA (Albert Abad)

Hola muy buenos días, muy buenas tardes, depende de qué hora estés escuchando esta
grabación. Hoy vamos a hablar del poder de la presencia. Normalmente vivimos
nuestra vida confinados, atrapados en la prisión de nuestra mente e interpretamos el
exterior e interpretamos el mundo siempre a través de las gafas de nuestra mente, de
nuestras creencias, de nuestra personalidad, y muy pocas veces, muy pocas personas
se dan cuenta que también hay un cuerpo que siente, que tiene sus necesidades; y que
si realmente lo escucháramos, desde allí es cuando conectaremos realmente con lo
que somos, con nuestra esencia. Mucha menos gente aún se da cuenta de que hay una
presencia, de que hay una consciencia que está presenciando, que está observando
todo lo que está sucediendo en el cuerpo, en la mente, en el mundo. Y esto cuando lo
vivimos sin consciencia es lo que crea el sufrimiento, vemos algo que está sucediendo
en el mundo que no es nada más que una creación de la esencia que realmente
somos, lo interpretamos desde nuestra mente limitada, condicionada por la sociedad,
por la cultura, por la familia. Y nuevamente la interpretación de lo que vemos en el
mundo genera un estado emocional, generan emoción y la mayoría de las veces estas
emociones nos hacen sufrir. Y estamos atrapados en este bucle. Vemos algo en el
mundo, lo interpretamos según nuestro sistema de creencias que creemos que es
nuestra verdad, que creemos que es la verdad y esto genera un estado emocional que
nos hace sufrir. Normalmente lo que hacemos es que creemos que para dejar de sufrir
tenemos que cambiar el mundo, tenemos que cambiar el entorno, tenemos que
cambiar esto que está en el exterior puesto que creemos que esto que está en el
exterior que genera estas emociones, este malestar y este sufrimiento. Y esto nos
puede llevar a un cada vez más sufrimiento porque es una lucha, es un esfuerzo que
no lleva a nada porque realmente la vida no funciona así. Porque lo que realmente les
hace sufrir no es lo que está sucediendo, sino la forma en que lo estás
interpretando. Se da un momento en que nos damos cuenta de que el problema no está
en el exterior. El problema está en nuestra mente. Y lo que queremos hacer es cambiar
nuestra mente, cambiar nuestras creencias y nos encontramos con una cantidad de
técnicas que nos enseñan a cambiar nuestras creencias porque creemos que el
problema está en nuestra mente. Y cambiamos unas creencias por otras, unas
ideologías por otras, unas religiones por otras, unas creencias políticas por otras. Pero
igualmente hay momentos en nuestra vida que nos damos cuenta que seguimos
sufriendo. Luego decimos que el problema son las emociones, cuando realmente las
emociones no son nada más que una reacción de nuestro cuerpo a lo que pensamos. Y
lo mismo después queremos trabajar con nuestro cuerpo y no nos damos cuenta que en
el cuerpo estamos experimentando las emociones que no son nada más que una
reacción a los pensamientos. Al final llega un momento en que estamos desesperados,
ya no sabemos, hemos probado cantidad de cosas de todo tipo y ya no sabemos qué
es lo que realmente hay que hacer. Y no hay que hacer nada, no hay que cambiar el
mundo, no hay que cambiar las creencias, no hay que cambiar las emociones, no hay
que cambiar el cuerpo. Simplemente lo que hay que hacer es descubrir la presencia que
observa todo esto. Porque en el momento que observas la Presencia, la presencia es
un estado de consciencia no dual. Podríamos decir que la interpretación es: no
juzga. Cuando realmente oímos hablar que hay que aceptar la vida, que hay que vivir
sin jugar la vida. Todo esto está muy bien, pero creemos que tenemos que hacerlo
desde la mente y la mente es incapaz de dejar de juzgar, La mente es incapaz de
perdonar, la mente es incapaz de aceptar, no está en su naturaleza, no está diseñada
para eso. La mente está diseñada para crear la dualidad, para juzgar, para comparar,
para criticar; está diseñado para todo eso. El perdón, la aceptación, el no juzgar; es
algo que forma parte de la presencia. Esta presencia consciente que es lo que
realmente somos. O sea, que realmente el trabajo que tenemos que hacer, si es que se
le puede llamar trabajo, es simplemente ser consciente de que hay algo en nosotros
que puede presenciar todo eso. Esta Presencia que ve el mundo, que observa a la
mente cómo interpreta el mundo, que observa las emociones generadas por el cuerpo
como reacción a la mente, que observa el malestar del cuerpo, pero al no juzgarlo no
experimenta sufrimiento. Es otra forma de percibir la realidad, pues no hay que
cambiar la realidad, la realidad está cambiando continuamente por sí sola, de hecho,
nunca esta quieta. Sí algo realmente podemos ver que es verdad en la vida es que todo
está cambiando continuamente. Ya cambia por sí solo, no hace falta que tú lo quieras
cambiar. Tú, lo único que tienes que hacer es ser consciente de esta Presencia
que observa lo que está sucediendo. Y verás que esta Presencia no juzga por
naturaleza, es compasiva por naturaleza, no es dual por naturaleza, es capaz de
perdonar porque comprende que no hay nada que perdonar, no hay dualidad, no hay
bueno, no hay malo. Pero cuando todo esto queremos hacerlo desde la mente, es casi
imposible, porque no es natural para la mente, la mente es un estado de consciencia
dual; y sirve para lo que sirve, para las cosas de la vida cotidiana es muy
práctica. Pero no sirve para entender la vida, no sirve para vivir plenamente la vida y
sobre todo la mente no sirve para saber quién soy realmente y cuál es mi propósito en
esta vida, porque estoy aquí. Pues esta es la cosa más importante que podemos
hacer. En este observarnos a nosotros mismos y darnos cuenta de que no hay que
cambiar ni el cuerpo ni la mente ni las emociones ni el mundo, simplemente descubrir
la Presencia y la presencia es aceptación, la Presencia es unidad, la Presencia es no
juicio. Y lo que realmente te das cuenta es que la Presencia es lo que tu realmente
eres. Desde la Presencia puedes vivir la vida, aceptando todo lo que sucede de forma
natural. Este es el concepto que siempre he transmitido de la meditación, meditación
es simplemente permitir que todo sea tal como es. Pero este estado de permitir que
todo sea tal como es, solo puede suceder desde el estado de Presencia, no desde la
mente. Por lo tanto, es muy importante trascender la mente, ir más allá de la mente; y
es más fácil de lo que nos pensamos, de lo que nos imaginamos. Es simplemente
darse cuenta. En este darse cuenta, lo que observas es que el cuerpo tiene su
programa, es un programa genético (es hombre, es mujer, ojos de un color, rubia,
moreno); y así muchas más cosas. Estas como diseñado en un programa. La mente
también tiene un programa (el programa cultural, un hombre es de un país
determinado, con una tendencia religiosa o política), por lo tanto las reacciones de tu
cuerpo y tu mente va a ser en función de este programa. Y nosotros queremos
cambiar el programa, queremos cambiar el cuerpo, queremos cambiar la mente; cuando
realmente este programa forma parte del juego de la consciencia, de la Presencia,
para vivir una experiencia de limitación, para vivir la experiencia de ser
alguien, separado de la de la totalidad, ser un individuo. Pero es algo ilusorio, es algo
que simplemente es un juego. Es pues importante darse cuenta que el cuerpo tiene su
programa, que la mente tiene su programa, que no hace falta cambiar las creencias,
que no hace falta cambiar nuestra genética, sino de lo que se trata simplemente es de
aceptar lo que eres. Porque como consciencia como esencia, todo es tu creación. El
entorno es tu creación, pero desde la consciencia. Una vez que esta consciencia ha
creado el cuerpo, la mente; es simplemente un dejar que las cosas simplemente
sucedan. Pues podríamos decir que todo es la esencia. Y este personaje que
vivimos, que dices: yo soy un hombre, yo soy andaluz, yo soy catalán, yo soy
argentino, yo soy vasco, yo soy budista o cristiano. Todo esto no es nada más que la
esencia viviendo una experiencia limitada de experiencia dual. La esencia es una
consciencia no dual, una conciencia ilimitada, una conciencia donde todo es posible. Y
el personaje, el ego, no son más que esta consciencia limitada por las creencias. Y
estas creencias han llegado a través de tus padres, a través de tu familia, a través de
tus amigos tus amigos, a través de la sociedad; porque es la experiencia que de alguna
manera quiere vivir esta consciencia. Qué es lo que hace que raramente la podamos
vivir desde la mente, desde este personaje creado por la mente. Cuando hablamos del
personaje recordar que se trata de la consciencia limitada por las creencias. Y cuando
hablamos de la esencia del ser es simplemente la consciencia pura, la consciencia
ilimitada. Y qué es lo que realmente nos puede hacer pasar de este personaje, de este
ego, a la esencia, al ser: la atención. ¿Dónde está la atención, dónde llevamos la
atención? Y nuevamente nuestra atención está en la mente, está en el personaje. Y
por eso es muy importante empezar a adiestrar, para decirlo de alguna manera,
a reeducar la atención. Y empezar a llevar la atención hacia esta conciencia ilimitada,
hacia la esencia. Y para hacer eso, una de las primeras cosas que nos puede ayudar
es sentir el cuerpo. Sentir el cuerpo sería el primer paso que podemos hacer para
empezar a darnos cuenta que la esencia y sus estados de consciencia de unidad, aquí
y ahora. Cuando estamos aquí y ahora (dicho cuerpo siempre está aquí ahora), no
podemos estar en otro lugar que aquí y ahora, normalmente hay bienestar y paz,
muy pocas veces hay sufrimiento; y cuando hay sufrimiento es porque entra la mente,
es porque la mente empieza a juzgar este momento, lo compara con el pasado, lo
compara con lo que podría ser; y esto es lo primero que tenemos que descubrir que el
sufrimiento no es nada más que la resistencia a este momento. Pues elevar la atención
al cuerpo, elevar la atención a sentir el cuerpo, es un paso importante para
anclarnos en este momento, para retirar la atención de nuestra mente; no se trata de
cambiar el mundo, no se trata de cambiar las creencias, simplemente se trata de
empezar a entrar en el aquí y ahora. Sentir el cuerpo es simplemente sentir las
sensaciones, sentir la temperatura, sentir el contacto de la ropa con la piel, sentir el
movimiento de la respiración en tu cuerpo, echar los sonidos, observar las formas, los
colores, las personas; y sobre todo sin juzgarlo, totalmente presente. A todo esto, que
estamos sintiendo, escuchando y observando. Y así podemos agudizar un poco más la
observación y darnos cuenta de que además de lo que sentimos, de lo que escuchamos,
de lo que observamos; también podemos observar los pensamientos, y darnos cuenta
de que normalmente nos quedamos atrapados en los pensamientos porque la mayoría
la mayoría de ellos creemos que son la verdad, porque la sociedad nos ha hecho creer
que ciertas cosas son la verdad, y así poco a poco tenemos que ir descubriendo que lo
que pensamos no es la verdad. La mente se cree que es la verdad y ahí podemos hacer
un trabajo importante de cuestionarnos estas verdades en todos los temas ¿es verdad
esto? y ahí podemos hacer un trabajo importante de ir cuestionando nuestros
pensamientos y darnos cuenta que simplemente nos hemos creído lo que nos han
dicho, lo que nos han dicho nuestros padres, nuestros amigos, la familia, la sociedad,
la cultura, los políticos, las personas religiosas, espirituales. Tenemos que empezar a
encontrar nuestra verdad o la verdad. A medida que vamos observando los
pensamientos, a medida que vamos observando nuestra mente y a medida que nos
damos cuenta de que realmente la mente no es lo que somos, que en la mente no está
la verdad, que la mente a nivel práctico está muy bien, pero a nivel filosófico y
existencial no es práctico, no sirve; ahí es cuando debes ser consciente de esta parte
de ti que está observando el cuerpo, que está observando el sentir, que está
observando los pensamientos. Y ahí es donde descubrimos el poder de la presencia. A
este observador lo vamos a llamar Presencia. Esta Presencia tiene realmente un
poder, es el poder de llevarnos a un estado de paz, el poder de llevarnos a un estado
de sanación, de estar bien; y no porque el cuerpo ya no nos duela, no porque mente no
está juzgando o criticando, no porque usted no estas experimentando una
preocupación sino simplemente porque estás viendo todo esto desde un estado de
desidentificación, desde un estado donde ya no sufres; hay simplemente una
conciencia que no juzga. Y eso que dicen que no puedas experimentar el sufrimiento,
el malestar de implicarte; pero ahora es descubierto algo más, puedes implicarte, pero
puedes desimplicarte. Y esto es lo que llamamos recuperar tu poder. Que sufras, que
estés bien o que estés mal ya no depende del exterior, ya no depende de lo que sucede
en el mundo, ya no depende de unos políticos, ya no depende del gobierno, ya no
depende de cómo esté el trabajo, no depende de la economía, ya no depende de si los
otros te aprueban o no te aprueban, si te quiere o no te quieren. Simplemente ahora el
poder está en tu interior. Tú puedes ir a este lugar que llamamos la Presencia, la
consciencia del observador, la presencia consciente y en este lugar encontrar calma,
amor y aceptación por todo; y descubrir que esto es lo que realmente eres. Y te das
cuenta que esta Presencia es sanadora. Esta presencia es lo que realmente eres y es
donde realmente hay que vivir. Y esta reeducación de la atención es el objetivo de
este trabajo de meditación de autoindagación, simplemente retirar y retirando la
atención de estar continuamente pensando, quizás sentir más el cuerpo. Cerrar la
mente es una cierta distancia sin implicarse y descubrir esta presencia donde reina la
paz. Eso es lo más importante. Cuando descubres esta Presencia, descubres lo que
realmente eres. Poco a poco a medida que vas siendo consciente de todo esto, de
revocar la atención, de dejar llevar atención al personaje y a la mente, una de las cosas
que simplemente descubres es: quién hace todo esto, quién reeduca la atención,
quien la lleva la atención del personaje a la esencia. Y ahí es cuando puede haber una
comprensión de darse cuenta de que realmente la vida es algo totalmente
impersonal, de que todo se están haciendo solo, de que no hay un yo o un alguien que
está haciendo esto, simplemente, en un momento determinado te encuentras con un
libro o con una persona o con un curso o con un retiro que la misma consciencia ha
hecho de que el vehículo que tú llamas “yo” asistiera a aquel retiro, asistiera a aquel
curso, viera aquel libro donde llega una información. Sí tú te crees que eres el que
hace esto, el que simplemente ha sido impactado por este libro, ha sido impactado por
lo que le ha dicho el terapeuta o el profesor del retiro y poco a poco vas descubriendo
que esto que creías antes que eras tú quien lo hacía, que eras el que meditaba, que
eras el que hacía ejercicios, eras el que hacías esto o lo otro; te das cuenta o más aún
comprendes que la mente no hace nada, de que realmente no hay nadie que haga
esto. Es algo que simplemente está sucediendo. Hay comprensión de que la vida es
algo totalmente impersonal. Que no hay un “yo”, que todo es la consciencia. La
consciencia viviendo diferentes personajes, la consciente viviendo diferentes
realidades, diferentes limitaciones; y que la vida es simplemente un proceso
impersonal, que no hay nadie que haga nada. Que todo simplemente está
sucediendo. Y cuando hay comprensión de esto, hay paz. Y esta es realmente la
verdadera responsabilidad, el reconocimiento de que no eres tú quién lo hace, hay
reconocimiento de que realmente la vida se está viviendo a sí misma, ella sola. Y que
todo es correcto. Todo es correcto tal y como es. Porque desde la consciencia no hay
dualidad, no hay bueno y malo, simplemente hay un potencial infinito de
experimentación. La conciencia lo es todo, pero quiere experimentar todo lo que
puede ser. Y la única manera de experimentar que tiene la conciencia de todo lo que
puede ser es simplemente serlo, sin ningún propósito simplemente por el juego de
serlo. Y en esta comprensión de que todo simplemente sucede, de que todo es
correcto, de que todo es tal como es, es cuando descubres la verdad. No tu verdad, no
la verdad de alguien; es la verdad de lo que es. Y esto desde la mente es imposible. Y
no es que te lo diga para que hagas algo, es simplemente lo que ahora está
sucediendo. Y si la vida te ha llevado a escuchar esta grabación es porque la
consciencia quiere escuchar esto. Porque todo lo está moviendo la consciencia, la
consciencia es lo único que hay; llámale consciencia, llámale esencia, llamarle
Dios. Pero ya no sería este dios como nos han enfocado como este personaje sino
como algo totalmente impersonal. Lo más importante es darse cuenta de que la
conciencia no tiene ningún propósito simplemente es. Simplemente es, se
experimenta. Bien. Si sientes la necesidad de experimentar todo eso pues
simplemente comunicarte de que va a haber dos retiros, uno en julio y agosto. La
información la puedes encontrar en la Web, no te lo voy a dar en esta grabación, pero
simplemente los retiros no son para recibir más información, sino simplemente es
darse un tiempo, darse un espacio, para que puedas experimentar todo esto con la
guía de alguien. Sobre todo la guía de la propia consciencia, porque la conciencia se
expresa directamente a través de la respiración, la intuición; también se expresa a
través de todo lo que estás percibiendo. Absolutamente todo es la presencia, todo es
la conciencia. Bien. Sí hay esta sensación, este sentimiento de experimentar este
retiro; puedes ir a mi página Web. Simplemente pon mi nombre Albert Abad en Google y
te saldrá la página Web, de ahí tendrás toda la información y serás bienvenido a poder
experimentar realmente el poder de la presencia, a través de la sanación, a través de la
autoindagación, a través de la meditación, a través del silencio, a través de del
paisaje, a través de la compañía de los demás, a través de la comida, a través de
todo. Bien. Espero que te sirva estas palabras que han salido desde mi ser, y muchas
gracias por escucharme. Chao y hasta pronto.