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“Principios
prácticos de
guerra espiritual”
“Curso de liberación espiritual”

PEDRO CARRILLO E.

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Mientras no se muestre lo contrario, las citas bíblicas aquí referenciadas,
fueron tomadas de la biblia versión Reina Valera 1960

Título original: “Principios Prácticos de Guerra Espiritual”

ISBN: 978-958-44-6310-4

Copyright © 2008 por Pedro Carrillo Escorcia

Todos los derechos reservados. Cualquier reproducción, copia o grabación


en medios magnéticos o virtuales, parcial o total, deben hacerse con la
previa autorización del autor

Primera edición en Colombia, Enero de 2008


Edición electrónica y ampliada, Septiembre de 2010

PEDRO CARRILLO ESCORCIA

Contactos para conferencias, seminarios y asesorías.


Teléfono: (57-5) 3464899 - Celular: (57) 3126249400
E-mail: ppcarrilloe@gmail.com
Web: www.libertadalasnaciones.com

Barranquilla - Colombia

© De esta edición, 2010.

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ACERCA DEL AUTOR

Pedro Carrillo Escorcia

Es casado, padre de tres hijos, predicador y


conferencista muy reconocido en la costa norte de
Colombia, comprometido a fortalecer la fe del
pueblo de Dios, para enfrentar las huestes
espirituales de maldad.

Utilizado grandemente por el Señ or en las á reas


de liberació n y guerra espiritual en general, como
también en la motivació n del liderazgo y del
ministerio pastoral, llevá ndolos a la fe en el
crecimiento numérico en sus iglesias.

Es Pastor fundador juntamente con su esposa Ninfa Madrid Orozco,


de la iglesia “Comunidad Cristiana Betesda” en la ciudad de
Barranquilla, Colombia, una iglesia con una asistencia de má s de mil
miembros. Es fundador y presidente también del “Ministerio Libertad
a las Naciones”, una misió n con varias iglesias en diferentes ciudades
del país colombiano.

El Pastor Pedro Carrillo es también escritor de varios libros ademá s de


este, como: “Conservando la cosecha”, “Su dinero puede rendir”, “Có mo
entran los demonios y como expulsarlos”, “Las tres á reas de la guerra
espiritual” y “Manual especializado para orar casas y negocios”.

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Dedicatoria

A todos los ministros y colaboradores en las iglesias cristianas, que han


orado a Dios por un libro que les capacite en el área específica de la
guerra espiritual. A todos los que por una u otra razón han sido víctimas
de la hechicería.

Agradecimientos

A mi padre Celestial, por darme el privilegio de adquirir estos


conocimientos por medio de su Espíritu Santo. A mi esposa Ninfa y a mis
hijos Johanna, Pedro Jr. y Jair que son mi fuente de inspiración.
A la hermana Rosa Maldonado quien me ha colaborado en el Ministerio
de
Liberación. A la hermana Gilma Pérez quien me asesoró en el
perfeccionamiento de los textos escritos.

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ÍNDICE
Pág.

Introducció n. 6

Capítulo 1. La posició n de autoridad en Cristo. 8

Capítulo 2. La guerra por nuestra salvació n. 14

Capítulo 3. La guerra por las almas y la expulsió n de demonios. 26

Capítulo 4. Las armas de guerra del creyente. 33

Capítulo 5. El discernimiento de espíritus. 44

Capítulo 6. ¿Por qué Entran los Demonios? 52

Capítulo 7. Diferentes clases de brujerías. 62

Capítulo 8. Elementos utilizados en altares y entierros. 76

Capítulo 9. Las tres potencias. 87

Capítulo 10. Hechicerías con las tres potencias. 95

Capítulo 11. Espíritus utilizados en la brujería. 108

Capítulo 12. Brujerías varias. 121

Capítulo 13. La elaboració n del diagnó stico. 130

Capítulo 14. La ministració n de liberació n. 136

Capítulo 15. Consejos y asesoría para el guerrero espiritual. 143

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INTRODUCCIÓN
Hoy nace un material instructivo completo y efectivo para todos los
que tienen el deseo de capacitarse en la guerra espiritual, en especial
en la liberació n de espíritus demoníacos. Este libro es prá cticamente
un curso de liberació n, en el cual se va llevando al lector a un
conocimiento desde cero, de las técnicas que se necesitan para echar
fuera demonios.

El libro “Principios prácticos de guerra espiritual”, en un material


diferente a los libros de guerra espiritual del comú n, porque no está
saturado de informació n y teoría, sino que lleva al lector a la prá ctica,
dá ndole todas las instrucciones que necesita para defenderse o para
atacar en el mundo espiritual. Este volumen ha sido escrito con unos
objetivos muy bien definidos:

Primero, ser una herramienta ú til para la vida personal de los


ministros del Señ or, proporcioná ndoles orientació n en el campo de la
guerra espiritual, para que ellos puedan deshacer con facilidad los
ataques del enemigo que vengan contra su vida, su ministerio o su
congregació n.

Segundo: Dar a conocer las diferentes clases de ataques espirituales


que se les presentan a los miembros de la congregació n, có mo se
originan y có mo darles solució n.

Tercero: Capacitar a los miembros del cuerpo de Cristo en la guerra


espiritual, para que aprenda ha defenderse en oració n, de los ataques
del enemigo y acabar con la dependencia en las oraciones de los
demá s. Que aprendan a ejercitar el poder que está en ellos, dado por el
Espíritu Santo de Dios, y así mismo ayudar a aquellos que está n atados
por el enemigo.

Cuarto: Traer un equilibrio en todo lo referente a la guerra


espiritual. Por muchos añ os este ministerio se ha estado enfrentando a
dos extremos irreconciliables; los que son escépticos a la existencia del

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reino de las tinieblas y a su influencia en la vida de los creyentes, y los
a fuerzas demoníacas.

Está escrito, basado primeramente en la investigació n exhaustiva,


luego en la revelació n de las Escrituras y por ú ltimo en la experiencia
directa de dos décadas en el ministerio de guerra espiritual. En este
texto damos a conocer las armas, las fortalezas, las debilidades y las
limitaciones, tanto del reino de las tinieblas como del creyente, dando
respuestas a los problemas espirituales, teniendo en cuenta su origen y
con soporte bíblico.

No fue escrito para inconversos, ni aú n para cristianos comunes y


corrientes, fue escrito para ministros maduros que estén al frente de la
obra del Señ or; Pastores, Apó stoles, Evangelistas, Maestros y Profetas.
Personas que está n involucradas en la guerra espiritual, que se
ejercitan a diario orando constantemente por otros.

También fue escrito para los líderes que colaboran en la obra al lado
del Pastor, los que imponen manos en los servicios y los que
pertenecen a grupos de intercesió n. No está destinado para cristianos
del promedio, ni para ministros inmaduros, porque ellos no
comprenden lo complejo de la guerra espiritual, puesto que lo que
podría ser de bendició n para ellos, les vendría a ser de confusió n.

Las imá genes que se presentan en esta obra, pueden infundir temor
a algunos creyentes inmaduros o a los inconversos, pero para los
ministros esto es una gran bendició n, porque está n conociendo de
cerca lo que necesitaban conocer, para así ayudar mejor a otros. Se
deben tomar estas enseñ anzas desde una perspectiva madura y
equilibrada. En este libro se revela la forma como trabajan los brujos,
no para que usted polemice o condene como los paranoicos que creen
que todo es del diablo, sino para que el lector se ilustre y tenga un
conocimiento amplio de la forma como trabaja el enemigo. Como dice
el apó stol Pablo: Para que no ignoremos sus maquinaciones.
2Corintios.2:11

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Capítulo 1

“Nuestra posición de autoridad


en Cristo”

“Y justamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los


lugares celestiales con Cristo Jesús”. (Efesios. 2:6)

Sabemos que el mundo espiritual se rige por líneas de autoridad, las


cuales son definidas por las posiciones que cada quien tiene dentro de
ese mundo. Unas preguntas importantes antes de entrar en materia
serían ¿Cuá l es la posició n del cristiano en el mundo espiritual, con
respecto a los demonios? ¿Está a la par con ellos? ¿Está por encima o
por debajo de ellos?

De esto se trata este capítulo, de dar a conocer la posició n que


tienen los cristiano en el mundo espiritual, analicemos todo muy
detenidamente, porque de la claridad que se tenga en este tema,
dependerá nuestra autoridad espiritual.

Creación de los dos reinos espirituales.

Inicialmente solo existía un solo reino, el de Dios, el cual está


organizado con serafines, querubines, principados, potestades,
gobernadores y á ngeles en sus diferentes especialidades. Un día
cualquiera un querubín llamado “Luzbel”, llenó su corazó n de
vanagloria, y en su ignorancia quiso ser igual a Dios, iniciando una

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rebelió n sin precedentes en el cielo, seduciendo ademá s a la tercera
parte de los á ngeles, formando un gobierno independiente al Reino de
Dios. Por estas razones fue expulsado del Reino de Dios y se inició lo
que se conoce como el reino de las tinieblas, dirigido por Luzbel, que es
el mismo Diablo y Sataná s. Este reino quedó en una posició n inferior al
Reino de Dios, queriendo decir con esto que su autoridad también es
inferior a la del Reino Celestial, en donde el ú ltimo rango angelical está
por encima de la cabeza de Sataná s. Los á ngeles respetan los rangos, ya
que Sataná s es un querubín, por eso no profieren maldició n contra él,
pero al final uno de ellos lo atará y lo enviará a los abismos.
(Apocalipsis. 20:1)

La posición del primer hombre.

Adá n fue el primer hombre sobre la faz de la tierra y pertenecía al


Reino Celestial. Era una especie diferente dentro del Reino de Dios,
mientras los á ngeles fueron creados con cuerpos espirituales, pero
este hombre, Adá n, fue creado a la imagen y semejanza de Dios, tenía
cuerpo terrenal.

La raza humana fue creada para dos cosas: Para tener el principado
o dominio sobre este mundo (Génesis. 1:28, Salmo. 8), y para la
alabanza de la gloria de Dios (Efesios. 1:12), todo esto estaba
condicionado por la obediencia total que el hombre debía tenerle a
Dios, quien fuera su creador y sustentador. Así estaban las cosas en un
principio, Adá n siendo el príncipe de este mundo, gobernando la
creació n y bendiciendo y alabando a su Dios.

La caída del hombre.

La ubicació n en uno de estos dos reinos está basada en la obediencia,


Adá n pertenecía al Reino de Dios porque se sujetaba a él, en cuanto
dejara de obedecerle, saldría inmediatamente de él, así como salió
Sataná s en un tiempo atrá s, estableciéndose en el reino de las tinieblas.

Sataná s tenía dos deseos inmensamente grandes en su corazó n con


respecto al hombre. Uno; anhelaba tener el principado que Adá n tenía
sobre este mundo, y el otro; quería tomar la raza humana que Dios
había creado para su alabanza, para que lo adoraran a él, puesto que
seguía con las ínfulas de ser un dios, a pesar que se encontraba fuera

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del reino celestial. Con base a esto comienza su cometido contra Adá n,
lanzá ndole tentaciones para que le obedeciera a él y desobedeciera a
Jehová de los Ejércitos, y si lograba su objetivo, lo desligaría del Reino
Celestial, así como él por la desobediencia fue expulsado y lo ubicaría
en el reino de las tinieblas donde él se encuentra, ya que “el que
obedece, se vuelve esclavo de aquel a quien obedece” (Romanos. 6:16),
en este caso Adá n se volvería esclavo de Sataná s por la obediencia
profesada.

A Sataná s le sale su plan al pie de la letra, Adá n cae en la trampa


perdiendo el principado que tenía en este mundo y su posició n en el
Reino Celestial, pasando ahora a hacer parte del reino de las tinieblas.
Sataná s se ubica en su nuevo puesto cedido por Adá n como príncipe de
este mundo, teniendo ademá s a toda la raza humana bajo sus pies, a su
servicio y su alabanza. Ahora Adá n, aparte de perder los privilegios
dados por Dios, se ubicó bajo los pies del ú ltimo demonio que se
encontraba en la escala de autoridad del reino de Sataná s, por causa de
su desobediencia.

Jesucristo hace juicio a Satanás.

El Señ or le había entregado al hombre toda la autoridad sobre este


mundo, pero éste, por su desobediencia fue derrotado, cediéndole todo
a Sataná s. El Señ or estaba viendo todo lo que estaba sucediendo y
aunque era el Dios todo poderoso, estaba impotente ante lo sucedido,
puesto que él le había delegado toda la autoridad sobre este mundo a
Adá n y éste voluntariamente le entregó todos sus privilegios a Sataná s.

El ú nico que podía luchar contra el enemigo y buscar recuperar


todo lo que había perdido, era el mismo hombre y Sataná s lo
reclamaba así ¿Pero có mo iba el hombre a recuperar lo perdido si
ahora estaba bajo los pies del Diablo, el cual disfrutaba alegremente de
su victoria, alardeando de su adquisició n ganada con engañ o? Dios no
podía en su calidad de Dios, enfrentarse con el enemigo, para
recuperar el principado del mundo y la dignidad de la raza humana,
sino el hombre, por tal razó n Dios se hizo hombre, y estando en la
calidad de hombre, se enfrentó a Sataná s para arrebatarle todo lo que
hurtó con engañ o.

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Sataná s pensaba que las cosas se habían quedado así, que nadie
juzgaría su fraude, pero Jesú s, el Dios hecho hombre, antes de ir a la
cruz a realizar juicio contra Sataná s dijo: “Ahora es el juicio de este
mundo” (Juan. 12:31a). Queriendo decir con esto, que ese delito que el
Diablo cometió , de quitarle con engañ o al hombre el principado de este
mundo, no quedaría impune, que el enemigo sería juzgado, por eso
Jesú s termina diciendo: “Ahora el príncipe de este mundo será echado
fuera” (Juan. 12:31b), explicando que el principado que tenía Sataná s
en este mundo, le sería quitado una vez muriera en la cruz del calvario.

El Señ or Jesú s después que muere y resucita, levanta su mano


derecha con su puñ o cerrado y dice: “Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra” (Mateo. 28:18). Ahora Sataná s no es má s el príncipe
de éste mundo, ahora el que tiene el «principado» sobre su hombro es
Cristo, ahora hay un solo Rey de reyes y un solo Señ or de señ ores
sobre este mundo y ese es Jesú s. Algunos cristianos aú n llaman a
Sataná s ‹‹el príncipe de este mundo›› como si él siguiera reinando,
ahora el que reina es el Señ or. Decir que Sataná s es el príncipe de este
mundo es darle autoridad en esta tierra, pero recuerde que ahora Jesú s
tiene «toda potestad» en la tierra y en el cielo.

Cuando Cristo muere en la Cruz del calvario, se gesta una gran


batalla en el cielo, donde Sataná s tenía su trono como príncipe de este
mundo. Luchan Miguel y sus á ngeles contra el Diablo y sus demonios,
pero los demonios no prevalecieron, fueron derrotados y arrojados del
cielo y lanzados a la tierra. Cuando todo esto sucedió , dice la Palabra
que se oyó una gran voz en los cielos que decía:

”Ahora ha venido la salvación, el poder, y el Reino de nuestro Dios, y la


autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de
nuestros hermanos” (Apocalipsis. 12:7-12).

Exaltación de la raza humana.

Ahora, todo aquel que acepta a Cristo como Señ or y Salvador, es


«trasladado» del reino de las tinieblas al Reino de Dios nuevamente
(Colosenses. 1:13), por medio de Cristo cambiamos de posició n en el
mundo espiritual, ya no estamos bajo la potestad del reino de las
tinieblas, —que en autoridad está debajo del Reino de Dios— sino que
estamos en el Reino de los Cielos, que está por encima de Sataná s y sus
demonios. Ahora cualquier demonio, —por má s poder que tenga y por

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má s grande que sea— está bajo nuestros pies, pocisionalmente
hablando.

Ahora que es cristiano, usted sabe que ha salido de la potestad de


las tinieblas y está en el Reino de Dios, pero dentro del Reino Celestial
¿Cuá l es su posició n de autoridad? No se imagina usted lo que viene,
lea cuidadosamente para que el Señ or le revele por el Espíritu, la sú per
eminente grandeza del poder de Dios que habita en usted.

Cuando se acepta a Cristo, É l toma con sus manos al cristiano de allá


de la parte má s baja del reino de las tinieblas, y lo saca de debajo de los
pies de los demonios má s insignificantes, e inicia un viaje de ascenso
con él al Reino de los Cielos, lo va subiendo, y los demonios ven
impotentes como el cristiano sale del reino de Sataná s y se va elevando
por encima de ellos, luego el Señ or lo pasa cerca de las barbas del
mismo Sataná s y éste só lo observa có mo el cristiano se eleva en
autoridad por sobre su cabeza, la cual va inclinando hacia arriba para
no perderse el grandioso espectá culo de la salida del cristiano del
reino de las tinieblas y su ascenso en autoridad por encima de él. Pero
la cosa no para allí, Jesú s lo sigue llevando de su mano y lo introduce
dentro del Reino de Dios; los á ngeles se gozan al ver llegar a ese nuevo
miembro del Reino, le dan una apoteó sica bienvenida. Eso no
terminaría ahí, las bendiciones aú n continú an. Jesú s lo sigue elevando
en autoridad dentro del mismo Reino de Dios y los á ngeles se gozan de
ver su ascenso, levantando sus manos y dando gracias a Dios. Sigue el
ascenso, subiendo por encima de á ngeles y má s á ngeles, — ¿Hasta
donde lo va a elevar en autoridad el Señ or? — Cuando de pronto
comienza a divisarse en lo má s alto del Reino Celestial, a lo lejos, un
resplandor inmenso de luz, es el trono de Dios, y a su derecha se ve
má s claro otro trono un poco má s pequeñ o, se ve como Jesú s se dirige
hacia allá , hacia el má s pequeñ o, y se sienta en su trono y le dice a ese
nuevo creyente: “Sentaos aquí conmigo” (Efesios. 2:5-7).

¡Ho, Señ or, qué privilegio tan inmerecido! «Sentarnos juntamente


con el Señ or en los lugares celestiales» ¡Cuá n inmensa es tu gracia para
con nosotros! ¡A É l sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos!
Amén.

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¿Có mo se traduce en autoridad, lo de estar sentados juntamente
con Cristo en los lugares celestiales? Es algo muy sencillo, Cristo tiene
el dominio sobre todo poder diabó lico del reino de las tinieblas, sobre
todo principado, autoridad, poder y señ orío, por haberse sentado a la
diestra del Padre en los lugares celestiales (Efesios. 1:20,21).

También por la misma razó n, se sujetan a É l, á ngeles, autoridades y


potestades (1Pedro. 3:22). Ahora bien, el creyente está sentado
juntamente con él en los lugares celestiales, en el mismo lugar de
autoridad en que está Jesú s, por eso Jesú s dice claramente, que aquel
que lo acepta a él como Señ or, puede realizar los mismos milagros que
él hacía, las sanidades, las liberaciones y muchas cosas má s (Juan.
14:12). Todo aquel que cree en Cristo, pondrá las manos sobre los
enfermos y estos sanará n, echará n fuera demonios y hablará n nuevas
lenguas (Marcos. 16:17). También dice la Palabra que los á ngeles del
Señ or está n al servicio de los creyentes (Hebreos. 1:14)

Hay que tener bien claro el nivel de autoridad que se tiene en el


mundo espiritual, la biblia lo traduce bajo el título de «embajador», que
viene siendo alguien que está en un lugar lejano, representando a la
má xima autoridad, deje el temor a los demonios, ellos son los que
deben temerle a usted. Usted es un embajador en nombre de Cristo
sobre esta tierra (2Corintios. 5:20), mientras su cuerpo físico se pasea
por esta tierra, su espíritu está sentado con Cristo a la diestra del
Padre. Nuestra ciudadanía está en los cielos, acá en la tierra solo
estamos cumpliendo una comisió n (Filipenses. 3:20)

Tenemos un espíritu superior.

En Babilonia, en el tiempo del rey Nabucodonosor y en el tiempo de


Darío el meda, habían muchos brujos, encantadores, adivinos,
agoreros, sortílegos y magos, pero cuando Nabucodonosor necesitó de
alguien con unos conocimientos elevados que le revelara las
interpretaciones que ningú n ser humano podría revelar, ninguno de
estos ministros de Sataná s pudo superar a Daniel. Cuando el rey Darío
quiso colocar sá trapas y gobernadores en todas las provincias, no hubo
nadie que pudiese estar por encima de ellos, sino Daniel, ¿por qué?
Porque había en él un «espíritu superior» al de los brujos y
gobernantes de esa tierra (Daniel. 6:3), ese era el Espíritu de Dios que
habitaba en él.

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En este tiempo usted también tiene el Espíritu Santo de Dios dentro
de su ser al igual que lo tenía Daniel en aquel tiempo, o sea que ningú n
brujo tiene má s poder y autoridad que usted. Los brujos, cualquiera
que sea, es un inconverso, y por lo tanto se encuentra en el reino de
Sataná s, el cual es un reino inferior en autoridad con respecto al
nuestro. Entonces ¿Por qué les teme, si usted es superior? ¿Por qué
tiembla cuando sabe que un hechicero se mudó cerca? Haga valer su
autoridad y deje de temer.

Mayores que Juan el Bautista.

Aunque Juan el Bautista aparece en los evangelios, él pertenece a la


casta de profetas del Antiguo Testamento, él fue quien marcó el fin
profético del Antiguo y el inicio del Nuevo Testamento. Juan vino con el
poder y el espíritu de Elías, el profeta má s prominente del Antiguo
Pacto (Lucas. 1:17). Elías fue uno de los profetas má s sobresaliente en
la Palabra, un hombre que hizo innumerables milagros, el que hizo que
los cielos se cerraran por tres añ os y medio y el que hizo llover. Si se le
preguntara a alguien si quiere tener el espíritu y el poder de Elías así
como lo tenía Juan el Bautista, no lo pensarían dos veces para
aceptarlo; pero Jesú s dijo que el má s pequeñ ito en el Reino es mayor
que Juan el Bautista (Mateo. 11:11), ¿Por qué? Porque los que está n en
el Reino de los Cielos no tienen el espíritu y el poder de Elías, sino el
Espíritu y el poder del Dios todopoderoso.

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Capítulo 2

“La guerra por nuestra


salvación ”

“Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de


que vuestros nombres están escritos en el libro de la vida”. (Lucas. 10:20)

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La guerra espiritual se encuentra organizada en un orden de
prioridades. La primera y má s importante es el de la guerra personal
por la salvació n, la que tiene que ver con la lucha de ataduras, el
pecado, los vicios y las tentaciones de los demonios. La segunda en
importancia es la lucha por ganar almas, todo lo que tiene que ver con
la evangelizació n de los inconversos. Por ú ltimo, la tercera á rea en
importancia es la lucha contra los espíritus inmundos.

La guerra por nuestra salvación.

Llamado también lucha por la santificació n o auto liberació n de


ataduras, es el combate que se libra contra esos malos há bitos y
ataduras de la carne, que hay en el ser humano, los vicios que
habíamos adquirido en nuestra vida sin Cristo. En este plano también
entra la lucha contra las tentaciones de pecado que nos presenta el
enemigo.

É sta es el á rea má s importante de las tres, porque tiene que ver con
nuestra salvació n, si no se gana ésta, la lucha con los demonios, con los
principados no tiene razó n de ser, lo primero a lo que Sataná s aspira
es a acabar con la salvació n de los creyentes, que dejen de ser hijos de
Dios y se conviertan en una criatura bajo su autoridad y su dominio.
¿De qué sirve que usted se gane mil almas para el reino, si usted mismo
no entrará ? Nuestra primera y principal responsabilidad es «no
descuidar esa salvació n tan linda que hemos adquirido».

La guerra en el Edén.

Cuando Dios creó a Adá n, lo hizo con la intenció n de crear una


descendencia santa que lo adorara, lo amara y le sirviera en obediencia
ú nicamente a él. Adá n tenía comunió n con Dios, por eso se
sobrentiende que pertenecía al Reino de Dios. También se deduce que
tenía vida eterna, porque el Señ or le dijo que si le desobedecía, moriría
inmediatamente.

Solamente puede morir lo que tiene vida, ademá s, aseguramos que


Adá n tenía vida espiritual, porque después de pecar no murió
físicamente sino espiritualmente, siguió viviendo después de fallarle a

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Dios, pero lo que sí se ve es que fue expulsado del paraíso y perdió la
comunió n con Dios que es lo que se traduce como vida espiritual.

Por ser hecho a la imagen de Dios y ser propiedad de él, Adá n se


convirtió en el objetivo principal de Sataná s, también porque Adá n
había sido colocado por Dios como el príncipe de la creació n, él
señ oreaba sobre la tierra. Si el Diablo lo hacía caer, no solamente se lo
llevaba a él a su reino de tinieblas, sino también a toda su
descendencia, por tal razó n emprendió su cometido por medio de
tentaciones, las cuales surtieron su efecto sobre el primer hombre,
desencadenando consecuencias catastró ficas en la raza humana.

Adá n perdió su primera y má s importante guerra contra el reino de


las tinieblas, la de su salvació n; Sataná s se llevó la mejor parte. Estando
perdido, sin salvació n y esclavizado por el pecado ¿De qué le podría
servir a Adá n cualquier actividad que emprendiera contra el Diablo?
Por eso Jesú s dice:

“Pero no os regocijéis que los demonios se os sujetan, sino regocijaos de


que vuestros nombres estén escritos en los cielos”. (Lucas. 10:17, 18,20).

Muestran las Escrituras que para el Señ or es má s importante


nuestra salvació n, que cualquier otra acció n que pudiésemos hacer
contra el reino de las tinieblas. No quiere decir esto que no debemos
sacar demonios como afirman los escépticos a la guerra espiritual, sino
que entre estas dos cosas, es má s importante luchar porque nuestros
nombres estén escritos en el libro de la vida.

La guerra en el desierto

Jesú s el Señ or, después de cumplir los treinta añ os de edad y de ser


bautizado, se aprestaba a comenzar su ministerio terrenal, pero antes
de iniciar la misió n que el Padre le había encomendado en esta tierra,
debía enfrentar al igual que Adá n, su primera y má s grande batalla
contra el reino de las tinieblas en el desierto por cuarenta días. El
diablo preparó su arsenal y lo dirigió a un solo objetivo; destruir al que
sería el má s grande ministro sobre la tierra y su mayor amenaza.
Sataná s pensó que esa batalla sería así de fá cil como lo fue con Adá n en

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el Edén. Después de tres tentaciones mortales, se encontró con la
sorpresa que éste no era como Adá n, el cual sucumbió fá cilmente a la
primera tentació n. Jesú s no cedió , se mantuvo firme y obediente a su
Padre Celestial, derrotá ndolo de esta manera y haciéndole huir
avergonzado. Por eso Jesú s decía a los discípulos:

“He aquí viene el príncipe de este mundo y él nada tiene en mi”


(Juan. 14:30).

Así como Sataná s emprendió su ataque contra Jesú s, también lo está


haciendo hoy contra los creyentes, para hacerlos perder la salvació n,
todos los días envía dardos encaminados a este objetivo; sexo ilícito,
robo, mentira, drogas alucinó genas, alcohol, cigarros, hechicerías y
muchas otras cosas má s, la idea es que usted ceda y pierda la salvació n.
Hay que ganar esta batalla, para que el diablo no tenga nada que
buscar en el creyente, que no tenga nada que señ alar, para que el reino
de las tinieblas no tenga má s que sujetarse, sin objeció n. Jesú s decía:
“¿Quién me redarguye de pecado?”(Juan. 8:46). Que nosotros podamos
decir lo mismo.

Si Jesú s hubiese cedido a las tentaciones de Sataná s, no tendría


poder para reprender las tinieblas, pero al ganar esa batalla, adquirió
la autoridad suficiente para destruir al diablo y sus demonios. Razó n
tenían los escribas y fariseos cuando decían:

“¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los
espíritus inmundos, y estos le obedecen?” (Marcos. 1:27).

José le ganó esa batalla a Sataná s cuando le dijo ¡no! a las


tentaciones de la mujer de Potifar. El apó stol Pablo también tuvo
muchas tentaciones en su ministerio, pero se sostuvo sin pecar, por su
salvació n, él decía:

“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad para recibir
una corona corruptible, pero nosotros una incorruptible. Así que, yo de
esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como
quien golpea al aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en
servidumbre no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga
a ser eliminado” (1Crointios. 9:25-27).

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Aquí Pablo afirma que ganar almas no asegura la salvació n, que
aunque él había sido de bendició n para mucha gente trayéndolos a los
pies de Cristo, sin embargo el debía luchar por su propia salvació n.

Independientemente a la predicació n a los perdidos, es necesario


ser responsables de luchar por nuestra salvació n personal, viviendo
en santidad y obediencia que es verdaderamente lo que nos asegura
nuestra permanencia en el Reino. En Mateo. 7:21 Jesú s dijo:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”.

Así como éstos que le decían al Señ or que los dejara entrar en el
Reino, porque ellos habían profetizado y habían sanado enfermos, pero
recibieron como respuesta; «No os conozco, hacedores de maldad». Así
hay muchos en su obra, que realizan un sin nú mero de actividades
para la obra del Señ or, pero son irresponsables con su propia
salvació n. ¿De qué sirve tanta actividad, si lo que realmente se debía
hacer, que era cuidar la salvació n propia no se hizo?

Nuestra arma en esta lucha.

Nuestra arma fundamental en este nivel de guerra espiritual es el


dominio propio. Esa templanza de cará cter que se debe poner en
prá ctica en medio de cada tentació n, para que el diablo no tenga nada
que buscar en el creyente, que no tenga nada que señ alar, y para que
no tenga má s que reconocer el inmenso poder y autoridad que hay en
los hijos de Dios cada vez que son seducidos por él para pecar.

Para ser victoriosos en este nivel de guerra espiritual, es necesario


asumir nuestra responsabilidad ante Dios y despojarse de toda
dependencia en los demá s. Acabar con toda dependencia de oració n,
de intercesió n o de liberació n por parte de los demá s, para poder
mantenernos bien delante de Dios. Destruir las ataduras en nuestras
vidas es una responsabilidad ú nicamente nuestra, los méritos de la
victoria y las consecuencias de la derrota caerá n ú nicamente sobre
usted. No se confíe en la unció n o en el poder intercesor de alguien, la
liberació n efectiva y que permanece, es la que uno mismo se practica.

20
A mí me han traído muchas personas para que las ministre, han
traído personas perdidas en el alcohol, otras atadas en la droga, en el
homosexo, en adulterio y en el libertinaje; unas han sido libre, otras no.
¿Por qué? ¿El poder que se aplica para liberarlos, no es el mismo en
todos ellos? Sí, pero la actitud y la disposició n de ellos no es la misma,
solo aquellos que ponen de su parte para ser libres, son los que
obtienen la victoria.

Muchas madres que está n sufriendo grandemente con sus hijos


perdidos en la droga, llegan a mí, pensando que una ministració n de
liberació n es la solució n para su hijo. Esposas que ya no saben qué
hacer con su esposo alcohó lico llegan a pedir ministració n, confiando
en el poder que Dios nos ha regalado, pero muchas de esas personas
vienen solamente para complacer al que lo trae, pero realmente en
ellos no hay la má s mínima intenció n de cambiar. En estos casos,
aunque sea el mismo Jesucristo el que ministre a esas personas, en
ellos no va a haber cambios. Nosotros le podemos sacar el demonio
que los tiene atados, porque el poder y la autoridad que hay en
nosotros lo hace, pero una vez salen del templo, los demonios vuelven
a adentrarse en ellos, porque la falta de disposició n mantiene abierta
una puerta inmensa, que le facilita el retorno a los espíritus inmundos.

La paradoja má s grande que he podido ver, es a personas que por


alguna razó n no hemos podido ministrar, pero se ve el cambio
sostenido en su vida, se ve la transformació n en su ser. Por eso le
decimos que no deposite su esperanza en la unció n de otro, comience a
luchar por su libertad, ponga de su parte, haga su mayor esfuerzo para
no ceder al mal há bito que lo mantenía atado y verá la victoria.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, amor y


dominio propio” (2Timoteo. 1:7). Énfasis añadido.

Hay que concientizarse que las excusas por nuestra derrota ante el
pecado, no son aceptables bajo ningú n punto de vista delante de Dios,
usted es el ú nico responsable de lo que suceda en su vida, sea bueno o
malo (2ª Corintios. 5:10). Adá n quiso justificarse en su mujer después
de su caída, y la mujer se quiso justificarse en la serpiente, pero Dios
los hizo responsables independientemente a cada uno de ellos por sus
actos y cada uno recibió su propia consecuencia. Ningú n trauma,
ninguna ausencia o falta de algo, justifica una derrota en esta guerra
contra las tentaciones, todos los creyentes está n equipados con el

21
poder del Espíritu Santo, que es el que les da la fuerza en su voluntad
para vencer.

El adú ltero o la adultera, en muchas ocasiones le acarrea su pecado a


errores de su pareja, alegando que cayó debido a la falta de dedicació n,
de atenció n o de cariñ o de parte de su có nyuge. El ladró n se justifica en
sus necesidades econó micas, en su falta de empleo o en la falta de
oportunidad en la vida. La prostituta justifica su accionar en su falta de
dinero; pero nada justifica el pecado, delante de Dios no valen las
excusas. La jovencita que perdió su virginidad, dice a sus padres que
su novio fue el culpable, y sus padres salen a buscar al novio para
ajusticiarlo, como si se tratase de una violació n, si hubiesen escuchado
los gemidos de satisfacció n de su “niñ a”, no persiguieran al muchacho.

El que está decidido a santificarse se santifica, ninguno de esos


problemas lo hacen ceder a las tentaciones, todo aquel que cede es
porque en su interior está el deseo de hacerlo. El problema está en su
interior, en la falta de disciplina en su carne.

En Efesios 4:28 Pablo dice: “El que hurtaba, no hurte más”. Hurtar es
una atadura, es una inclinació n a tomar lo que no es nuestro, es una
mancha en nuestra vestidura blanca y resplandeciente; también lo es
el alcoholismo, las drogas, la fornicació n, el adulterio, etc. La Palabra
cuando dice “el que hurtaba…”, no continú a diciendo; “…Busque quien
le practique liberación”, ni tampoco continú a diciendo; “… reúna un
grupo de hermanos intercesores, para que oren diariamente por él, para
que esa mala maña desaparezca de su vida”, mucho menos dice;
“…Justifíquese en su falta de empleo o en la falta de apoyo de la familia”,
no; la Palabra continú a enfá ticamente diciendo: “El que hurtaba … No
hurte más”, que deje de practicar aquello y punto. Esto es algo que
debe hacer usted y ú nicamente usted, luchando interiormente cada día
contra eso que le ata para que desaparezca de su vida.

Cuando alguien deja de practicar el pecado por sus propios medios


es verdaderamente libre, la mejor liberació n y la má s efectiva es la
autoliberació n, porque es producto de una lucha interna realizada por
la misma persona. Cuando alguien te libera sientes alivio, pero no hay
concientizació n de dejar de hacer aquello que te tenía atado. Pero
cuando eres tú mismo el que luchas para hacerte libre, lleva consigo
una concientizació n del mal acto que estabas realizando, lo está s

22
dejando porque ya entendiste lo nocivo que era para tu vida. Sabes que
si vuelves a caer, retrocederá s.

¿Todas las ataduras son producidas por demonios?

La creencia que los demonios son los culpables de todas las ataduras
que hay en las personas, es una teoría que nació como excusa del que
peca. Es una doctrina que se ha infiltrado en las iglesias cristianas y
que ha traído má s confusió n que beneficios, esto ha hecho que los
ministros demonicen todo, también permite que las personas no se
responsabilicen de sus actos. Esta creencia es sumamente peligrosa,
porque los que está n fallando en su actuar, se van a escudar en ese
pretexto para afirmar que no son ellos los que hacen aquello, sino el
demonio que habita en ellos. También esto puede producir frustració n
en los ministros que creen esta doctrina, porque van a agotar sus
fuerzas tratando de sacar supuestamente un espíritu de
homosexualismo de un hermano, sin ver resultados, cuando en
realidad lo que hay es un vicio al sexo pervertido.

A estas personas en vez de practicarles liberació n, es mejor hacerles


nuevamente la oració n de fe, para que se arrepientan de corazó n, que
se conviertan realmente a Cristo y se aparten del pecado. ¿Por qué hay
homosexuales que dejan de practicar el homosexo cuando el médico le
informa que tiene SIDA, o cuando las hemorroides quedan
destrozadas? ¿Por qué el alcohó lico frena su vicio cuando el médico le
informa que si toma un trago má s se muere? ¿Por qué el fumador se
aparta del cigarrillo cuando le declaran cá ncer en los pulmones? Si
fuese ú nicamente por el accionar de los demonios, la persona siguiera
con el vicio aú n con la enfermedad y con la advertencia de muerte,
porque no tiene control de sí misma, ya que es un demonio el que le
impulsa a hacer aquello. Pero, ¿Por qué frena el vicio después de la
funesta noticia? ¿Por qué no frenó antes, por qué tuvo que esperar
pisar fondo para reaccionar?

Una Señ ora vino a buscarme para que orara su hogar, porque el
esposo le dijo que supuestamente una vecina había enviado una
hechicería de ruina a la familia, me narró las angustias econó micas por
las que han estado pasando, las deudas, escases y otras cosas má s.
Ademá s, al marido se le habían ido los mejores clientes, eran pocos los
que llegaban al taller de mecá nica que tenía, que antes ganaba

23
muchísimo dinero, pero que de unos meses hacia acá , las entradas
econó micas en el taller se habían decaído

Le pregunté por los ahorros, ya que antes tenían una excelente


entrada financiera. Me contestó que no tenían ahorros, porque el
esposo se embriagaba todos los fines de semana y no le quedaba
dinero para guardar. Le pregunté por los clientes, por qué no los
habían llamado. Me contestó que en una de las borracheras, el esposo
había extraviado la agenda de los clientes.

¿Qué tiene que ver la vecina en todo esto? Igual que usted, yo vi que
el esposo de la señ ora se estaba escudando en la vecina, le estaba
dejando la responsabilidad de su desgracia a una supuesta hechicería y
no estaba asumiendo la de él. Así sucede muchas veces, personas que
le otorgan la culpa de sus desgracias a los demonios y no se
responsabilizan de sus errores.

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: Adulterio, fornicación,


inmundicia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, iras, celos,
contiendas, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas
semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he
dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de
los cielos”. Gálatas. 5:1 9-21

La carne es la herencia que traemos de nuestra naturaleza caída, la


que hace fuerza hacia abajo para mantenernos en ese estado de
condenació n. Nuestro viejo hombre está “viciado” en el pecado, o sea
“acostumbrado a pecar” (Efesios.4:22). Es necesario emplear mucha
fuerza de voluntad para deshacer las ataduras carnales, tomar control
de sí mismo haciendo uso del dominio propio que el Señ or nos ha
dado, por medio de su Espíritu Santo.

¿Entonces los demonios no atan a las personas?

Si hay demonios que arrastran a las personas al alcoholismo, pero no


todos los borrachos está n así por causa de los espíritus. Hay demonios
que inducen al adulterio, la fornicació n o al homosexualismo, pero no
todos los que practican tales cosas lo hacen por influencia espiritual, la
mayoría de ellos lo hacen porque les gusta el pecado, porque les
encanta lo que hacen. Cuando alguien practica cualquier clase de vicio

24
por que le agrada, ahí no es cuestió n de realizar una liberació n, es
cuestió n de una lucha personal, de comenzar a ejercitarse en el
dominio propio. Si en nuestra vida se detecta una atadura carnal, es
necesario declararle la guerra y comenzar a luchar para erradicar esa
atadura de nosotros, es posible que sea algo muy duro para dejar, pero
precisamente por eso es que se llama guerra, porque hay que darle
fuerte batalla hasta vencer.

José ganó su guerra contra la tentació n de la mujer de Potifar, Jesú s


también la ganó contra las tentaciones de Sataná s ¿Y usted qué? Usted
también la puede ganar, solo es cuestió n de creerlo y disponerse con
todas sus fuerzas a ser libre.

Nuestra heredad

Los israelitas recibieron una tierra por heredad, la tierra de Canaá n,


pero esa tierra estaba plagada de gigantes. Ellos no podían esperar que
Jehová descendiera del cielo y peleara contra los gigantes en lugar de
hacerlo ellos y los expulsara de la tierra de Canaá n. La responsabilidad
de guerrear contra los gigantes era de ellos, porque la tierra se las
había dado el Señ or a ellos. El Señ or solo les dio las promesas, ellos
eran quienes debían hacer que esas promesas se hicieran realidad.

La heredad que Dios da en este tiempo no es la tierra de Palestina,


es nuestro ser, nuestra vida. El inconverso está muerto en sus delitos y
pecados, pero cuando acepta a Cristo como Señ or y Salvador, él da la
orden ¡Lá zaro sal fuera! Y sale de la tumba de muerte, pero atado.
Resucita con su cuerpo atado, el creyente llega al Señ or con una nueva
vida, pero con una gran cantidad de malos há bitos. El ú nico que
resucitó sin ataduras fue el Señ or, todos los lienzos quedaron a un
lado, pero todos los demá s vuelven a la vida, plagados de diversas
ataduras. Es necesario que nos capacitemos en la guerra y se aprenda a
expulsar a esos cananeos que se encuentran en el ser humano,
influenciá ndolos al mal, no importa que se vean muy gigantes, usted
los puede expulsar porque con usted está el Señ or. Ya él nos dio
dominio propio, nuestro Dios no va a venir a liberarnos, esa
responsabilidad de romper las ataduras del pecado y los vicios, es
nuestra. Liberemos nuestra tierra. ¿Hasta cuando seréis negligente en
luchar y limpiar tu ser de ataduras?
(Josué. 18:3).

25
¿Cómo se diferencian las ataduras carnales de las ataduras
demoníacas?

Los demonios cuando actú an espiritualmente sobre una persona, le


producen unos trastornos físicos y mentales muy dicientes,
experimenta unos cambios bruscos en su comportamiento, notables
por la misma persona y por los que le rodean. Personas que antes no
sentían deseos de practicar ninguna clase de vicio, de momento
sienten unos deseos incontrolables de realizar aquello. Por las noches
son invadidos de pesadillas tormentosas y extrañ as, en su cuerpo
sienten temblores, escalofríos, y dolores en diferentes partes del
cuerpo. Si la persona presenta estos síntomas, amerita efectuarle una
liberació n.

Cuando la persona cae en algú n vicio por efecto de una tentació n


interna o externa, sin experimentar los trastornos antes mencionados,
podemos decir que esta persona está cediendo a los deseos de la carne
(Santiago. 1:14-15). En este caso no amerita practicarle liberació n, la
persona debe declarar guerra contra esa atadura carnal, a la que él
mismo le abrió puertas, hasta quedar totalmente libre (Romanos.
8:13).

Las pruebas nos vuelven vulnerables

El objetivo de Sataná s es sacar al cristiano del camino, que deje de


practicar los há bitos cristianos de orar, leer la Palabra y congregarse,
para que vuelva al mundo a estar bajo su autoridad, para esto utiliza
las tentaciones de pecado que hemos mencionado anteriormente. Para
esto aprovecha el momento propicio en que las personas está n
pasando por pruebas difíciles, por aflicciones, depresiones y otras
cosas má s, para lanzarle dardos a su mente e inducirlas a alejarse de la
familia de Dios.

Sataná s aprovecha las etapas de prueba por las que pasa el


creyente, para ministrarles desá nimo en su corazó n, para que se
aparten de la iglesia en la que se congregan, sembrá ndoles
resentimiento contra el Pastor, contra Dios o contra los hermanos,
para que abandonen el ministerio que realizaban en la iglesia o para
que se vayan al mundo. En los momentos de prueba; tales como

26
problemas familiares, diferencias con la pareja, un bajó n econó mico, la
pérdida de un ser querido, pérdidas materiales o una enfermedad muy
penosa, somos má s sensibles y débiles, somos má s propensos a
abandonar la lucha que traíamos, a dejar las armas en el suelo. Cuando
se está en aflicció n, es cuando má s atento se debe estar para no ceder a
las tentaciones de Sataná s, porque es una etapa de mucha debilidad
emocional y susceptibilidad a cualquier sugerencia mental. Es el
momento en que má s débiles espiritualmente estamos.

Cuando se está en el Reino de Dios se sufren muchos ataques, pero


solo los valientes que se ponen en la brecha en guerra espiritual, son
los que logran la victoria, los que logran terminar esta carrera (Mateo.
11:12).

Pelea la buena batalla de la fe

Pablo le llama a la lucha entre el reino de las tinieblas y los integrantes


del Reino de Dios “La buena batalla”. Esas son las dificultades por las
que pasa todo el que está en el Reino, sea un simple miembro de una
congregació n o sea un ministro. Jesú s también pasó por dificultades,
pero É l las enfrentó y ganó la guerra en el desierto, como también en el
monte Getsemaní, cuando se le acercaba la muerte, allí con lá grimas en
su rostro y con sudor de sangre, le rogaba al Padre que si fuese posible,
le evitara pasar por la cruz, pero luego reaccionó y entendió que la
voluntad de Dios prima sobre todo. Pablo, el que había sometido su
cuerpo a servidumbre, también al final de su ministerio pudo decir con
tono de victoria: “He peleado la buena batalla, he guardado la fe”
(2Timoteo. 4:7).

Por eso con mucha autoridad y conociendo las artimañ as de


Sataná s, Pablo le aconseja a Timoteo: “Consérvate puro” (1Timoteo.
5:22), también le dice: “Pelea la buena batalla de la fe” (1Timoteo.
6:12); luego le dice: “Esfuérzate en la gracia” (2Timoteo. 2:1); y por
ú ltimo le exhorta: “Soporta las aflicciones” (2Timoteo. 4:5).

Hay que luchar fuertemente contra el pecado, pero también hay que
hacerlo con la misma intensidad contra el desá nimo y las depresiones.

27
Capítulo 3

“La guerra por las almas y contra los


demonios”

"Y les dijo: 'Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado será salvo, pero el que no cree será
condenado.'" -- Marcos 16: 15,16

Uno de los misterios que no se ha podido revelar hasta ahora, es el


nú mero exacto de espíritus inmundos que existe en el reino de las
tinieblas. Desde el inicio del mundo y hasta el día de hoy, se ha visto en
acció n la expulsió n de demonios, pero estos se siguen multiplicando,
pues cada día se ven espíritus nuevos y en grandes cantidades.

28
¿Cuá ntos demonios son? ¿Por qué aparecen nuevos espíritus? ¿Por qué
se multiplican? Estas son preguntas que aú n se encuentran sin
respuestas.

Lo que si se ha podido percibir, es que a Sataná s no le inquieta


mucho cuando le expulsan un demonio de una persona, pero en la
experiencia si se ha visto el disgusto tan grande que hay en el reino de
las tinieblas, y el gozo inmenso que sucede en el cielo, cuando una
persona se arrepiente y se convierte a Cristo. De esto deducimos que
en la guerra espiritual, ganar almas está por encima en importancia
que la expulsió n de demonios.

¿Por qué a Satanás le importan más las almas que los demonios?

Sataná s siempre ha querido ser un dios, ese fue el motivo de su


expulsió n del reino de los cielos y aun sigue con esas ínfulas de ser
dios. ¿Por qué está tan interesado en las almas? Porque el alimento
principal de un dios es la adoració n, eso es lo que le llena, lo que le
sustenta, lo que le da fortaleza. Un dios sin adoració n no es dios.

Sataná s persigue las almas porque los seres humanos fueron


creados para adorar a Jehová de los Ejércitos, a ese Dios todo
poderoso, ese fue el motivo principal de la creació n de la raza humana
(Efesios. 1:11-12), y él, queriendo ser igual a Dios, trata de demostrarlo
seduciendo la adoració n de los seres humanos.

Sataná s está dispuesto a dar lo que sea, con tal que lo adoren, ofrece
lo que tiene y lo que no tiene por un momento de adoració n. A Cristo le
ofreció todos los reinos de este mundo y toda la gloria de ellos,
riquezas, fama, poder, si se postraba y lo adoraba (Mateo. 4:8-9). Para
Sataná s un adorador tiene un valor incalculable, por eso cuando un
alma le es quitada y es trasladada al Reino de Dios, él pierde fuerza
como dios, porque pierde un adorador y el Señ or las aumenta porque
ha ganado un adorador má s. ¿Ahora entiende por qué hay tanto gozo
en el cielo cuando un pecador se arrepiente? ¿Entiende también por
qué la Palabra dice que Dios busca adoradores? El botín má s preciado
en la guerra entre el Reino Celestial y el reino de las tinieblas, son las
almas.

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¿De qué sirve sacarle varios demonios a una persona, si esta no se
convierte al Señor?

Es mejor que la persona inconversa se arrepienta de corazó n y se


convierta a Cristo, no importando si el día que hizo la oració n de fe le
salieron o no espíritus inmundos, lo importante es que su alma sea
trasladada del reino de las tinieblas, al reino de nuestro amado Señ or
Jesucristo.

¿Qué sucede si esa persona que se convirtió, tiene una gran


cantidad de espíritus en su ser?

Después que se convierta, estará del lado del Reino de Dios, no importa
la cantidad de demonios que tenga, má s adelante con mucha paciencia
se le van sacando, lo que importa es que ya está en el Reino, lo demá s
es trabajo de carpintería. Si esa persona no se convierte y le
ministramos liberació n, aunque quede sin un solo demonio, Sataná s se
ríe, porque el alma de esa persona aú n le pertenece a el, para él no es
ningú n problema introducirle algunos demonios má s.

¿Se le debe hacer liberación de espíritus demoniacos a un


cristiano?

Esta es una pregunta que ha tenido mucha controversia por muchos


añ os, la mayoría de Pastores afirman que es imposible que un cristiano
sea influenciado por demonios, porque en ellos habita el Espíritu
Santo. En este libro el interés no está en seguirle la corriente al Pastor
má s influyente de la ciudad, por temor a que nos desprestigie el
ministerio en el pulpito o en su programa radial, nuestro interés está
puesto en mostrar la realidad de todo esto, traer un equilibrio y
orientació n al cuerpo de Cristo, tomando como base las Escrituras y la
experiencia de dos décadas expulsando demonios.

En todo este tiempo se han visto miembros ilustres de las


congregaciones caer bajo el poder de Dios, convulsionando bajo las
influencias de espíritus inmundos, se han visto caer ujieres, miembros
del grupo de alabanza y hasta Pastores, vomitando hechicerías que por
añ os habían atormentado sus vidas. Si usted no los ha visto es una
pena muy grande, pero de millones y millones de demonios que se han
expulsado por este ministerio, el noventa por ciento, ha sido de

30
creyentes de iglesias cristianas. Así que, el creer que a los cristianos no
los influencian los demonios, es una doctrina muy bonita, pero que en
la prá ctica se cae por su propio peso.

¿Por qué hay espíritus en algunos creyentes?

Por tres razones: La primera, porque traen los espíritus desde antes de
conocer al Señ or. En su vida de inconversos, participaron de la
idolatría o del ocultismo, siendo participes de bañ os conjurados, de
oraciones de tabaco, lectura de cartas, aseguranzas, purgantes
liberadores, ritos de invocació n, mandas o pactos. Cuando la persona
se arrepiente de corazó n y acepta a Cristo, el Espíritu Santo llega a su
espíritu que estaba muerto por el pecado y le da vida, su espíritu nace
de nuevo, pero su carne (alma y cuerpo) siguen contaminada por todas
esas ataduras espirituales que adquirieron en el pasado.

“El espíritu vive, a causa de la justicia, pero su cuerpo está muerto por
causa del pecado” (Romanos. 8:10).

La oració n de fe produce en la persona el nuevo nacimiento, mas no


liberació n de ataduras espirituales, si esto fuera así, una vez
convertida, la persona quedaría libre de todo y la labor del Pastor
quedaría inoficiosa. A María Magdalena, después de haber decidido
seguir a Cristo, al mismo Señ or le tocó sacarle siete demonios (Lucas
8:2).

A un inconverso se le debe hacer liberació n para que vea el poder


de Dios, para que se concientice de la existencia del reino de las
tinieblas y del Reino de Dios, para que crea por los hechos, ya que no
quiere convertirse por medio de la Palabra.

También se debe practicar liberació n a un inconverso, cuando se


encuentra en un alto grado de posesió n, cuando ya los demonios han
anulado sus facultades mentales. En ese estado, la persona no tiene la
libertad para entender lo que se le predica, ni para escoger su
salvació n, como en el caso del endemoniado gadareno (Lucas. 8:2739).
De resto, sacarle demonio a un inconverso, solo por darse el gusto de
sacá rselos, no da ninguna garantía que ese demonio no vuelva a
introducirse en su vida, porque precisamente el estilo de vida de un
inconverso facilita el retorno de los espíritus. No digo con esto que no

31
se le debe practicar liberació n a un inconverso, ore a todo el que le
pida oració n, lo que le quiero dar a entender, es que no hay seguridad
que conserve su liberació n.

Las liberaciones se les debe practicar es a los convertidos, ya que el


limpiarse de las contaminaciones espirituales y de las ataduras
carnales, hace parte de ese proceso de purificació n y santificació n que
se debe tener, para alcanzar la salvació n (2Corintios. 7:1). Lo bueno de
todo esto es que los creyentes sí tienen poder para mantener su
liberació n, ya que tienen un estilo de vida diferente, apartado del
mundo y esto imposibilita el retorno de los espíritus.

La segunda razó n, por la que un creyente puede estar bajo la


influencia de un espíritu, es porque ya estando en el Señ or, participan
del pecado, de la idolatría o del ocultismo en sus diferentes formas.
Afirmar que un creyente no puede tener demonios, es sentar la
doctrina falsa de José de Jesú s Miranda, el que se hace llamar
Jesucristo, quien dice que los cristianos pueden participar del pecado y
de toda forma de ocultismo y no ser contaminado.

La Palabra es enfá tica en decir que no podemos participar de la


idolatría ni de la mesa de los demonios (1Corintios. 10:20). Creyente,
líder o Pastor que tenga comunió n con ídolos o cosas ocultas, queda
contaminado con demonios, lo haga con conocimiento de causa o por
ignorancia.

Es costumbre ver hermanos de la congregació n que constantemente


está n endemoniados, cada vez que alguien ministra, caen al piso dando
gritos, convulsionando bajo los efectos de un espíritu inmundo o
arrojando vó mitos. Muchos se preguntan, si los Pastores mantienen
haciéndoles liberació n a esos hermanos, ¿Por qué no alcanzan su
liberació n total? Es posible que sea por la cultura. Las culturas de los
países, cualquiera que sea, está n plagadas de ocultismo; la mú sica, los
bailes, las ceremonias, los atuendos personales y los adornos caseros,
todo está mezclado con ocultismo, y desafortunadamente muchos de
los hermanos no alcanzan a discernir esto, sin quererlo siguen
participando del ocultismo y en ocasiones, algunos lo hacen con
conocimiento de causa, aceptaron a Cristo, pero no han querido
abandonar la oració n del tabaco, la velació n a ídolos o la lectura de las
cartas.

32
Por esta razó n es necesario invitar a las iglesias cristianas, a los
ministerios especializados en guerra espiritual, para que hagan una
claridad al respecto, para que aclaren que cosas de nuestra cultura se
pueden practicar y que cosas no, que muestren esa línea divisoria que
a veces es imperceptible entre la cultura y el ocultismo. Es importante
que el pueblo de Dios no ignore las estrategias de Sataná s.

Algunos Pastores no le dan entrada a ministerios legítimos de


guerra espiritual para concientizar al pueblo, porque ignoran las
maquinaciones de Sataná s, otros descienden má s en el grado de
ignorancia, tildando este oficio como “fanatismo”, otros no lo permiten
porque ellos mismos está n practicando cosas desagradables delante de
Dios, y temen que la unció n los arrolle, sacando a la luz su vergü enza.
Es imprescindible pasar regularmente a la congregació n por ese filtro
de ministració n, ya que muchos tienen un deseo inmenso de agradar a
Dios, pero las ataduras que hay en sus vidas les estorban en su
objetivo.

La tercera razó n; es que los creyentes pueden ser influidos por


espíritus, debido a hechicerías que los brujos envían contra ellos, unos
traen esas hechicerías desde antes de convertirse y otros las reciben
estando en el Señ or.

Se vuelve a la misma pregunta de antes, ¿Puede un cristiano ser


influido por hechicerías? Desafortunadamente si. Teó ricamente se
escucha muy bonito el decir que a un cristiano no le afectan las
hechicerías, pero en la prá ctica esto no se cumple, día a día estamos
enfrentando la realidad, al ver a cristianos y má s cristianos afectados
por hechicerías.

Constantemente se ve a miembros de iglesias, líderes y Pastores en


la ruina y enfermos por causa de brujerías que les han enviado. ¿Esto
por qué? Porque no somos de hierro o de madera, todavía somos
humanos, y mientras estemos en esta condició n de humanos, somos
susceptibles a ser atacados por hechicerías.

¿Nunca llegaremos al nivel de invulnerabilidad a los demonios?

Si. Un cristiano si puede llegar a ese nivel de invulnerabilidad, en que


los demonios y las hechicerías no le afecten en nada, pero para llegar

33
allá se necesitan tres cosas; conocimiento de las leyes en que opera el
mundo espiritual, una fe poderosa que quite todo temor y para poder
enfrentar al reino de las tinieblas sin problemas, y una santidad a
prueba de todo.

Sin estas tres cosas, es imposible mantenerse inmune a este ataque,


puede tener el cargo que sea en la iglesia o tener el título ministerial
que sea, los cargos y los títulos no le inmunizan ante las asechanzas del
diablo, solo cuando el creyente cumpla con estos tres requisitos, se
mantendrá alejado de ataques espirituales.

¿Cómo está la unción en su iglesia?

Las iglesias que ganan almas en forma constante, se mantienen en un


nivel ascendente de unció n, aquellas iglesias que se estancan y dejan
de crecer, también se les estanca la unció n.

Cuando una iglesia inicia su labor de evangelizació n, comienza a


experimentar en sus cultos un derramamiento del poder de Dios,
regularmente se ven personas que gritan, que convulsionan o que
vomitan por la acció n de liberació n de espíritus inmundos, también se
observan los constantes testimonios de sanidades y milagros que el
Señ or hace en medio de la congregació n. Esto es debido a la cantidad
de personas recién convertidas que llegan plagadas de demonios y de
un sinnú mero de personas enfermas. Si la iglesia deja de ganar almas,
poco a poco se van acabando estas manifestaciones de poder, debido a
que las personas que antes se revolcaban en el suelo, que gritaban o
que vomitaban ya fueron libres y las que estaban enfermas ya se
sanaron, el Espíritu Santo no encuentra má s nada que hacer.

Los Pastores se preocupan cuando ven que la unció n ya no se


mueve como antes, piensan que hay gente en pecado en el pulpito o
que se ha bajado en espiritualidad, comienzan a programar ayunos e
intensifican la oració n para levantar la unció n, pero nada que vuelven
los asistentes a gritar, ni a revolcarse, ni a vomitar. Amado Pastor,
¿Có mo quiere usted que la gente vomite, si ya usted les sacó el ú ltimo
bebedizo que tenían? ¿De dó nde quiere usted que griten o se
revuelquen si ya usted le sacó el ú ltimo demonio que les quedaba?
¿Có mo quiere que den testimonio de sanidades, si usted les sanó la
ú ltima enfermedad que tenían en su cuerpo? ¿Có mo quiere que el

34
espíritu Santo sane y liberte, si ya no hay demonios que sacar ni
enfermedades que sanar?

Salga a la calle a ganar almas, y verá nuevamente el poder de Dios


moviéndose fuertemente en su iglesia, a través de esa cantidad de
nuevos creyentes que vienen plagados de demonios y con
enfermedades de toda clase. Preocú pese primero en ganar almas y
luego tendrá gran cantidad de demonios que sacar y muchas
enfermedades que sanar.

Dios está necesitando iglesias grandes, con gran autoridad en su


sector. Basta ya de inglecitas que a nadie le meten miedo, deje de ser
conformista, porque nuestro Dios no lo es, É l quiere que nuestras
iglesias sean inmensas, no se conforme con el poco personal que tiene.
Pó ngase la meta de que su iglesia sea la que tenga la autoridad en su
barrio, la que manda en su sector, que cuando usted camine por las
calles, los demonios tiemblen.

35
Capítulo 4

“Las armas de guerra del


creyente”

"No militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no


son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas ,
derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el
conocimiento de Dios , y llevando cautivo todo pensamiento a la
obediencia a Cristo , y estando prontos para castigar toda
desobediencia , cuando vuestra obediencia sea perfecta " ( 2 Corintios
10:3-6 ).

En este capítulo se va a analizar las herramientas que Dios ha puesto


en las manos del creyente para su defensa o para atacar a los espíritus
inmundos, veamos:

El aceite ungido

El aceite ungido es un arma sú per importante en la guerra espiritual, el


uso del aceite data de los tiempos de Moisés, donde el mismo Señ or le
ordenó utilizarlo (É xodo. 30:22-29).

Todo lo que es tocado por el aceite ungido queda santificado


inmediatamente. Los demonios son inmundos por naturaleza, ellos
necesitan un ambiente inmundo para poder habitar, por ejemplo un
televisor, un mueble, una nevera o cualquier otra cosa que esté
inmunda.

Cuando se unge con aceite uno de esos artefactos que estaban


siendo habitados por un espíritu, el ambiente es cambiado de
inmundicia a santidad, porque todo lo que toca el aceite ungido queda
santo (É xodo. 30:29). Entonces el demonio abandona ese elemento

36
donde habitaba. Si así se continú a haciendo con todos los artefactos de
la casa, toda la casa será limpia de demonios.

¿Cómo se unge un aceite?

Para ungir un aceite, se toma el recipiente en la mano y se ora de la


siguiente manera: “Unjo este aceite y lo santifico ahora, lo consagro al
Señ or como símbolo del Espíritu Santo, que su presencia sea en él, que
sirva para ungir, para sanar y para liberar personas, animales o cosas,
que toda enfermedad que sea tocada por él, salga de los cuerpos; que
todo demonio que sea tocado por él, huya a los abismos; y que toda
persona que sea ungida con él, sea llena del Espíritu Santo de Dios.
Este aceite queda ungido en el nombre de Jesú s, amén”.

No todo aceite sirve para ser ungido, se debe utilizar en especial el


aceite de oliva, o en su defecto, aceite cosmético para niñ os.

¿Se le puede dar a tomar aceite a una persona para que expulse un
bebedizo?

Los bebedizos se pueden sacar sin aceite, pero en ocasiones el Espíritu


Santo nos guía a dar a tomar aceite ungido a ciertas personas, no a
todas. A veces los hermanos piensan que la ú nica forma de sacar un
bebedizo es hartando a las personas de aceite, esto se vuelve má s bien
un vicio, precisamente estas enseñ anzas son para traer un equilibrio
en el pueblo de Dios. Es bueno no proceder inmediatamente, sino
esperar que Dios guíe.

El ú nico aceite que se puede dar a tomar es el de oliva, los demá s


aceites no se pueden consumir, porque son aceites cosméticos de uso
externo y traen químicos que pueden intoxicar a una persona.

El mal uso del aceite.

En ocasiones el aceite es tomado como un talismá n, como un


curalotodo, les colocan má s fe al aceite que al Señ or, todo lo quieren
solucionar con el aceite. Le echan aceite ungido a los esposos en la
comida, —así como antes le echaban brujería—, empavonan a los
niñ os para que se le quite la rebeldía, le riegan aceite en la puerta a los
vecinos, supuestamente para que se conviertan. Los que hacen esto

37
son aquellos que les lanzaban brujería a sus vecinos, y piensan que con
el aceite ungido es igual.

La armadura de Dios

En efesios 6:10 Se habla de la armadura de


Dios, muchas prédicas y seminarios se han
dictado sobre ella, pero en realidad ¿Qué
es? La armadura de Dios no son unos
elementos que yo puedo ponerme si estoy
en peligro y quitá rmelos si no los necesito,
tampoco es un sistema permanente de
protecció n espiritual que todo cristiano
tiene, por el simple hecho de ser cristiano,
má s bien es algo que se obtiene. La
armadura de Dios es algo má s profundo y
complejo, vamos a estudiarla muy
detenidamente parte por parte, a
continuació n:

1. Yelmo de salvación.

El yelmo es el casco que protege la cabeza de los soldados, para que los
guijarros y dardos enviados por el enemigo no penetren su crá neo.
Cuando la Palabra habla del yelmo de la salvació n, se refiere a ese
casco espiritual que se debe tener en nuestra cabeza —mente y
pensamientos—, para que los dardos de palabras, de ideas y de
pensamientos del enemigo de alguna persona no penetren nuestra
mente.

¿Cómo se obtiene ese yelmo en nuestra cabeza?

No es diciendo: “Ahora me coloco el yelmo de la salvació n en mi


cabeza”, es teniendo una convicció n de nuestra salvació n, estar
plenamente convencidos que somos hijos de Dios, lavados y protegidos
por la sangre de Cristo, que el Espíritu Santo está alrededor, que sus

38
á ngeles les guardan, que si usted muere en este momento va directo a
la presencia de Dios. Esto crea una protecció n férrea contra los ataques
del enemigo o palabras de alguna persona.

Todo aquel que es cristiano recibirá ataques, habrá personas que se


les acercará n a decirles que les van a enviar brujería, otros que dirá n
que todo el que entra a guerrear, los demonios le atacará n; o puede ser
que en el momento de una liberació n un demonio diga: “Tú no me
puedes sacar, tu no tienes poder porque eres un pecador” o “Si me
sacas, te mato a ti y a toda tu familia”. Todas estas son tretas de los
demonios para dilatar una liberació n o para amedrentar a un cristiano,
si usted tiene duda de su seguridad en Dios, el diablo se va a salir con la
suya. Pero cuando se tiene seguridad de la salvació n, se le puede decir
al espíritu: “Cá llate demonio, usted no tiene que meterse en mi vida, si
he fallado en algo, eso es con mi Padre celestial y no contigo, no seas
igualado, deja tus palabrerías que yo a ti no te tengo miedo, qué vas a
matar ni qué nada, vas para el abismo y de allí no sales, fuera en el
nombre de Jesú s…”

2. Coraza de Justicia.

Coraza es esa cota de metal que cubre la espalda, pecho y abdomen del
soldado, para que las lanzas y espadas del enemigo no lo hieran. La
coraza de justicia es para protecció n espiritual, es para cuidarnos de
los embates del enemigo, por medio de acusaciones y murmuraciones.

¿Cómo se obtiene la coraza de justicia?

Con un accionar correcto, con un actuar justo con los demá s. Cuando
usted es cumplido con el pago de sus empleados, con los clientes y con
sus proveedores, no habrá en el comercio quien pueda decir algo en
contra suya. Cuando usted es una persona de palabra, que cumple con
lo que dice y con sus compromisos de deudas, los demá s lo tendrá n
como una persona seria, lo respetará n y aunque el diablo levante su
lengua contra usted, habrá otras personas que lo defenderá n sin que
usted diga una sola palabra. Si usted es una persona injusta, aunque
ore diciendo: “me pongo la coraza de justicia”, la gente le va a atacar
con murmuraciones y pondrá n su testimonio por el suelo.

3. El cinturón de la verdad.

39
El cinturó n es una correa de cuero que tiene el soldado en la cintura
para sostener sus vestidos de maya que son muy pesados, si ese
cinturó n se rompe, los vestidos se caerá n y todos verá n su vergü enza.
El cinturó n de la verdad es espiritual, es el que nos guarda de pasar
vergü enza ante los demá s.

¿Cómo se adquiere el cinturón de la verdad?

Dejando la mentira y hablando verdad con todo el mundo. Cuando


usted habla con la verdad no pasará vergü enza, sus vestidos
espirituales no caerá n, su testimonio será firme, tendrá credibilidad,
pero cuando a usted lo descubren en una mentira, usted pasará
vergü enza, sus vestiduras espirituales se caerá n delante de todos, y
aunque ore diciendo: “Me coloco el cinturó n de la verdad”, hará el oso
delante de todos.

4. La espada del espíritu, que es la Palabra de Dios.

La espada es la ú nica arma de ataque que posee un soldado, con ella


puede herir y matar al enemigo. La espada para guerrear en el mundo
espiritual es la Palabra de Dios, ella es el arma ofensiva que se tiene
para herir y destruir al enemigo. Jesú s la utilizó contra el diablo en la
tentació n del desierto, cada vez que el diablo lo tentaba, él le decía:
“Escrito está ”, y Sataná s tuvo que irse con el rabo entre las piernas.

¿Cómo obtenemos la espada del espíritu?

La espada no se obtiene abriendo la Biblia en el salmo noventa y uno y


colocá ndola en la entrada de la casa, es leyendo, creyendo y
memorizando las Escrituras. Al diablo y a sus demonios se les
contrarresta es con la Palabra así como lo hizo Jesú s, pero si usted no
tiene la Palabra morando en su corazó n, ¿Qué le puede citar al
enemigo? Si usted dice: “Tengo la espada del espíritu en mi mano, así
que vete demonio”, pero no sabe Palabra, el demonio se reirá de usted.
Pero si usted sabe Palabra y al hacer una liberació n el demonio dice:
“Ella es mía, me pertenece”. Usted le contrarrestará diciendo: “Ella no
te pertenece, Cristo la compró con su sangre en la cruz del calvario”.

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“Tú no tienes poder para sacarme”. Usted le podrá decir: “La Palabra
dice; estas señ ales seguirá n a los que creen, en mi nombre echará n
fuera demonios” Así que vete.

5. Las sandalias del apresto del evangelio de la paz.

Las sandalias, es el calzado que se coloca el soldado para proteger sus


pies de lo agreste del terreno durante la guerra y para tener agilidad
en sus movimientos. En caso de no tenerlos puestos, sus pies
terminarían heridos y no podría desplazarse con facilidad. Las
sandalias del apresto del evangelio, es la protecció n que el Señ or nos
brinda por la disposició n de llevar el mensaje de salvació n, a las almas
perdidas.

¿Cómo se obtienen las sandalias del apresto del evangelio?

Con un corazó n dispuesto para servir al Señ or, predicando la Palabra a


todo aquel que la necesite. Algunos afirman colocarse las sandalias del
apresto del evangelio, antes de guerrear, cuando ni siquiera son
capaces de traer un invitado a los servicios de la iglesia, esto es
absurdo.

El apó stol Pedro era un hombre dedicado a la evangelizació n, en su


primer mensaje se ganó tres mil almas y en el segundo se ganó cinco
mil. Le pregunto, ¿Será que este hermano era valioso para el Reino de
los Cielos? Claro que sí, imagínese el gozo y la satisfacció n del Señ or
allá en el cielo por las victorias de Pedro. Resulta que pasó algo
inesperado, los sacerdotes le echaron mano y lo pusieron en la cá rcel,
esto trajo un disgusto al Señ or, porque uno de sus soldados má s
productivos estaba encerrado, inmediatamente envió un á ngel para
que lo sacara de allí.

Entonces levantándose el príncipe de los sacerdotes, y todos los que


estaban con él, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de celo; Y
echaron mano á los apóstoles, y los pusieron en la cárcel pública. Mas un
ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel, y sacándolos,
dijo: Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de
esta vida. Hechos. 5:17-20

41
El Señ or está pendiente, cuida y protege a los ganadores de almas,
esto es tener sandalias de protecció n.

Otro caso fue el del apó stol Pablo, el cuá l llenó toda Asia menor del
evangelio. Todo esto no fue gratis, le tocó sufrir azotes, piedras,
persecuciones y atentos de asesinato en muchas ocasiones, en uno de
esos ataques, en la ciudad de Listra, lo dejaron como muerto después
de haberlo apedreado (Hechos. 14: 19). Pablo, después de tantos
ataques de muerte, cuando llegó a Corinto, estaba un poco nervioso y
amedrentado, no salía a predicar la palabra pú blicamente debido al
temor. Pero Dios le habla y le promete protecció n de su vida con tal
que predique el evangelio.
“Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla,
y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano
para hacerte mal porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad”.
Hechos. 18: 9-10

Cuando somos obedientes en predicar el evangelio, el Señ or mete su


mano y nos protege aú n de la muerte. Eso es tener las sandalias
puestas, no simplemente decir: “Me coloco las sandalias del apresto del
evangelio”.

6. El escudo de la fe.

El escudo es el elemento de protecció n del soldado, es una lá mina


gruesa de metal y cuero de un metro treinta centímetros de largo y
cincuenta centímetros de ancho, lo suficientemente grande como para
salvaguardar a una persona de las flechas encendidas que envía el
enemigo. El escudo de la fe, es el escudo protector espiritual del
cristiano, que no deja que los dardos de palabras desalentadoras y
destructoras del enemigo, lleguen a hacer mella en su vida.

¿Cómo se obtiene el escudo de la fe?

Leyendo las promesas de protecció n que hay en la Palabra y


creyéndolas firmemente. Es estar plenamente convencido que:

“No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda.

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He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. Jehová es
tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de
todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada
desde ahora y para siempre”. Salmo 121. 3-8.

“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no práctica el pecado,


pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le
toca”. 1 Juan. 5:18.

El poder del Nombre de Jesús

“Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo,


haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo,
y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los
que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para
gloria de Dios Padre. Filipenses”. 2:8-11

Primero vamos a precisar cuá l fue el nombre que el Padre le dio a su


hijo. Unos dicen que fue “Jesú s”, otros que fue el de “Jesucristo” otros
dicen que fue el de “Mesías”. Má s que un nombre, fue un título, el de
ser “Señ or” de la creació n, para que toda lengua confiese que
Jesucristo es el Señ or. Esto viene siendo la recuperació n del cargo que
Dios le había dado a Adá n en el Edén, cuando le dijo: “Señ oread”
(Génesis. 1: 28), Jesú s vino a restaurar todo lo que la humanidad había
perdido por causa del pecado. La muerte y resurrecció n del Señ or,
trajo el restablecimiento de la autoridad del hombre, por eso después
de resucitar, Jesú s dijo: “Toda autoridad me ha sido dada, tanto en el
cielo, como en la tierra” (Mateo. 19: 18).

¿Por qué el nombre de Jesú s tiene tanto poder? Porque él es el


Señ or de la creació n, queriendo decir con esto que a él se le sujeta
todo, la naturaleza y el mundo espiritual. É l les ordena a las plantas y
ellas obedecen, al mar y se sujeta, a los vientos y obedecen. También se

43
le sujetan los demonios. Los discípulos se asombraban cuando les
ordenaban salir a los demonios en su Nombre y ellos obedecían (Lucas.
10:17)

De igual manera, nosotros tenemos la autorizació n del Señ or para


utilizar su Nombre para sujetar todo bajo nuestros pies. Somos
embajadores en nombre de Cristo sobre esta tierra. Los demonios
cuando oyen ese nombre, tiemblan, porque É l es el “Jefe” de la
creació n. Esto es un honor que no lo tiene todo el mundo, solo
nosotros. En una ocasió n unos exorcistas ambulantes quisieron
invocar el Nombre de Jesú s en contra de un demonio, y el espíritu no
se sujetó , antes los agredió , porque ellos no tenían la licencia para
utilizar ese nombre (Hechos. 19: 13-17).

El Poder de nuestras palabras

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte:


Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que
será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. Marcos. 11:23

La herramienta o arma por medio de la cual nuestro Dios manifestaba


su poder creador, era a través de sus palabras, con ella creo los cielos y
la tierra. Hebreos 11: 3 dice: “Por la fe entendemos haber sido
constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve
fue hecho de lo que no se veía”.

Jesú s también tenía una manera similar de manifestar su poder, É l,


a través de sus palabras sanaba a los enfermos y sacaba a los demonios
(Mateo. 8:16). Para nosotros no es diferente, es la misma manera de
manifestar el poder que Dios nos ha delegado, con nuestras palabras
podemos ordenar en el nombre de Jesú s a los demonios salir y a la
enfermedad que se desprenda; nuestras palabras tienen poder.
“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el
cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” Mateo.
18:18

Las palabras ungidas o con autoridad, son las llaves del Reino de los
Cielos, con ellas puedes atar y desatar lo que desees, y todo lo que tu

44
desates con tus palabras, tiene una resonancia en los cielos, porque
automá ticamente se hace también en el mundo espiritual. Tu puedes
con tus palabras deshacer una maldició n que te hayan proferido, quitar
el conjuro de algo que te hayan tirado en la puerta de tu casa, puedes
desactivar un altar, velas y mil cosas má s. Solo con el poder de tus
palabras.

El poder de la sangre de Jesús

“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la


palabra de su testimonio….” Apocalipsis 12:11

La sangre de Jesú s es santa y es santificante, no todo lo que es santo


santifica, pero la sangre del Señ or es santa y santifica todo lo que toca.
En el mundo espiritual no hay forma de colocar barreras a los
demonios, ellos penetran y atraviesan todo, por las cualidades
espirituales que poseen. Pero por ser de naturaleza inmunda, si hay
una barrera que ellos no pueden penetrar, y es la sangre de Cristo. La
sangre de Cristo es limpia, pura y santísima, es diametralmente
opuesta a la naturaleza de los demonios, ella los quema, los destruye, la
sangre es para los demonios como un á cido que corroe y destruye
inmediatamente lo que toca.

En Egipto, la sangre del cordero que fue colocada en los dinteles y


los postes de las tiendas de los judíos, no permitía la entrada al espíritu
de la muerte (É xodo. 12: 22-23). De la misma manera, la sangre del
cordero inmolado no permite que los demonios se acerquen, y si son
tocados por ella, como un á cido los consume.

Cuando nosotros invocamos la sangre de Cristo contra los


demonios, ellos son destruidos. Con solo decir: “La sangre de Cristo
tiene poder” con eso basta para que la sangre sea invocada y aplicada a
los demonios. A veces hay luchas espirituales en sueñ os, contra
demonios o contra brujos, si usted en sueñ os, les aplica la sangre de
Cristo a los brujos o a los demonios diciendo: “La sangre de Cristo tiene
poder”, usted verá literalmente como se destruyen. Aun en sueñ os es
efectiva, pruébelo y verá , es má s, siento por el espíritu que muchos de
los que está n leyendo estas líneas en este momento, ya han tenido
experiencias de este tipo.

45
Los ángeles del Señor

“Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta
que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? ¿No son todos
espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán
herederos de la salvación?” Hebreos. 1: 13-14

Los á ngeles del Señ or son espíritus que está n al servicio de É l, porque
es el Señ or, y tiene la libertad de enviarlos a ayudar, a ministrar y a
llevar algú n mensaje. Esto es algo que lo tenemos claro, pero a veces
pensamos que el ministerio de los á ngeles llega hasta allí, pero sucede
que ellos también está n bajo nuestra autoridad, si usted necesita de
ellos para luchar contra los demonios. ¿Có mo así? Recuerde la
enseñ anza del capítulo uno, donde explicamos nuestra posició n
espiritual de autoridad que ahora tenemos. Nosotros estamos sentados
juntamente con Cristo, É l nos ha cedido un nivel de autoridad similar al
de él, gracias a la autoridad de usar su Nombre. Lo que tenemos que
tener en cuenta es que es lo que está bajo la autoridad de Jesú s y
punto, si algo se sujeta a Jesú s, en su Nombre se nos sujetará si así lo
deseamos.

“Quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están


sujetos ángeles, autoridades y potestades” 1Pedro. 3:2. Énfasis añadido.

Los á ngeles está n a nuestro servicio si lo deseamos, usted puede pedir


en el nombre de Jesú s, á ngeles guerreros que le guarden en una noche
de mucho ataque espiritual, pedir que le ayuden a sujetar a alguien que
está muy rebelde durante una ministració n, pedir que azoten a un
espíritu y cosas así. Há galo, deje la religiosidad o el temor y verá los
tremendos resultados.

46
Capítulo 5

“El discernimiento de espíritus


47
“Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;
Pero el hombre no entiende” Job. 33:14

El discernimiento de espíritus, es uno de los nueve dones del Espíritu


Santo en la vida del creyente, que le permite ver, oír, sentir, gustar y
oler en el mundo espiritual. El ser humano posee un cuerpo espiritual,
paralelo al cuerpo físico. Con el cuerpo físico se interactú a con el
mundo material, pero con el cuerpo espiritual lo hacemos con el
mundo espiritual.

En el cuerpo hay cinco sentidos, el oído, la vista, el olfato, el tacto y


el gusto; en el cuerpo espiritual también existen los mismos cinco
sentidos pero a nivel espiritual. Cuando Dios da el don de
discernimiento de espíritu a un creyente, los cinco sentidos
espirituales se activan en el mundo espiritual, a algunos se les avivan
todos, a otros solo se les activan algunos. Es posible que alguna
persona tenga el oído espiritual desarrollado, entonces esta va a tener
la facultad de oír palabras que expresan los demonios o los brujos,
también puede oír los pasos o estropicios que hacen los espíritus.
Cuando la vista espiritual se desarrolla, la persona estará facultada
para ver los espíritus, las sombras, los brujos, los altares y los entierros
que hacen los brujos. Cuando el tacto se activa, la persona puede
percibir la presencia de espíritus, capta el frío del espíritu de muerto,
se eriza cuando está cerca de un demonio comú n o se le enciende un
dolor de cabeza cuando llega a un lugar infectado de demonios.
Aquellos que tienen el olfato espiritual desarrollado, van a sentir el
olor del tabaco que está n fumando, a veces captan los altares sintiendo
un olor a vela quemada.

Cada espíritu tiene un olor específico, los espíritus de muertos


huelen a carne descompuesta o carne podrida, José Gregorio huele a
flores, el espíritu de muerte huele a agua de fango o de alcantarilla y así
sucesivamente, cuando tenemos el olfato espiritual habilitado, vamos a
captar todos esos olores.

Otra cosa importante en aquellos con discernimiento de espíritus,


es que tienen sueñ os constantes donde ven demonios en lugares
determinados, ven brujerías, entierros, ven personas en cajones,
luchan con brujas y con espíritus en sueñ os. Muchos de ellos tienen

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este don y no saben que lo tienen, por medio de este libro usted va a
descubrir muchos talentos en usted, solo hay es que pulir lo que ya se
tiene.

Recomendaciones y consejos.

El don de discernimiento es muy bonito y necesario en la iglesia, la


primera recomendació n que le doy es que se cuide mucho de la
vanagloria y la rebeldía, muchas personas con estos dones se revelan
contra el Pastor, porque se creen má s que él por el don que tienen.

Quiero decirte que todos los dones que tienen las ovejas en una
iglesia, está n sustentados en la unció n del Pastor de esa iglesia, la
unció n es la que respalda los dones de las ovejas, te revelas contra él y
tu don será pervertido por Sataná s. Si Dios le ha dado esa bendició n de
tener un don tan preciado como este, trabaje muy de la mano con su
Pastor, sujeto y obediente, contá ndole todo los sueñ os y visiones que el
Señ or le de y no a las demá s ovejas que no conocen ni saben de esto, si
usted no hace así, entonces se va a convertir en una fuente de
murmuració n y destrucció n en la iglesia, en vez de ser de bendició n.

Al comienzo este don da mucho temor, porque usted ve los


demonios y cree que se van a venir contra usted, ve a los brujos y cree
que se van a vengar de usted, pero eso no es así, Dios permite que
usted vea para que los que está n orando se guíen simplemente.
Después de unos días, el miedo se le irá quitando y después le quedará
gustando.

El discernimiento de espíritus y el don de sabiduría

Muchas personas tienen el don de discernimiento de espíritus,


experimentan visiones y sueñ os reveladores de cosas ocultas para la
razó n humana, hasta ahí todo está bien, el problema es que la mayoría
de los que experimentan estas revelaciones no tienen el don de
sabiduría, que es el que da las interpretaciones a dichas visiones. Por
eso dice Job. 33: 14, “pero el hombre no entiende”.

Dios no habla o se comunica por los mismos canales por donde se


manifiestan los espíritus. Los demonios hablan a la mente, un canal
que está en la carne (Cuerpo y alma) mientras que nuestro Dios se

49
comunica o muestra por un canal totalmente diferente, la intuició n, un
ó rgano que está en el espíritu. La intuició n no razona como lo hace la
mente, ella recibe revelaciones, las cuales son explicadas de manera
espontá nea, sin previo aná lisis. Está s leyendo un pasaje bíblico que has
leído muchas veces, pero ahora recibes una aclaració n de lo que quiere
decir el pasaje, sin que nadie te de una previa explicació n, eso es una
revelació n intuitiva. Está s orando por una persona, de la cual no sabes
nada de su vida, de pronto sin desearlo, sin intenció n y sin estar
pensando en ello, aparece una visió n de algo referente a la vida de esa
persona, esto es una revelació n de parte de Dios.

Dios habla por figuras o símbolos

Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros
profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara
hablaré con él, y claramente, y no por figuras. Números. 12:6-8
(Énfasis añadido)

Nuestro Dios tiene una manera muy particular para hablarnos, a veces
esperamos que nos hable por medio de una voz en forma de trueno,
que nos diga algo al oído. Sabemos que en la Palabra el Señ or habló por
medio de voz audible en muchas ocasiones, y que extraordinariamente
hay personas en este tiempo que han escuchado su voz, pero no es su
forma acostumbrada de comunicarse en este tiempo, ya que hay
muchos espíritus hablando constantemente al oído de la gente, y esto
traería confusió n. Es la razó n por lo cual Dios utiliza una manera muy
distinta y especial de comunicarse con nosotros, y es por medio de
figuras o símbolos, porque son tan especiales que ni los demonios las
pueden interpretar, esto solo se puede hacer por medio de la ayuda del
Espíritu Santo, ayuda que ellos no tienen.

¿Qué es una figura o símbolo? Son elementos que aparecen en los


sueñ os y en las visiones, con un mensaje claro e implícito en ella.
Puede ser una persona, un animal o una cosa, conteniendo todos los
elementos necesarios para comunicar un mensaje. Por ejemplo,
podemos analizar la visió n que tuvo el apó stol Pablo, en la que un
varó n se le aparece haciéndole señ as con las manos para que fuese a él.
Este varó n estaba vestido con los atuendos característicos de
Macedonia. Esto le hace entender a Pablo que Dios quería que él fuera
a esa regió n a predicar la Palabra. Hechos 16:9-10.

50
Aquí la figura es una persona, pero contiene todos los elementos
necesarios para comunicar la intenció n del mensaje. Observemos los
sueñ os de Faraó n (Génesis. 41:1-7) En el primero y en el segundo
predomina el nú mero siete, que representa siete añ os, marcados
primero por la abundancia y luego por depresió n. La otra cosa que
Dios utiliza son los símbolos de las fuentes econó micas de aquella
época, el ganado y los sembrados de trigo, dando a entender con esto
que la economía de aquella época iba a estar marcada con siete añ os de
abundancia y seguida de una gran depresió n de siete añ os.

Nabucodonosor también tuvo sueñ os reveladores, vamos analizar el


segundo (Daniel 4:10-16). La figura central de esta visió n es un á rbol,
elemento que Dios utiliza siempre para mostrar reinos, naciones o
imperios (Ezequiel. 17:1-21), en este caso representando al imperio
caldeo. El libro de Daniel es rico en interpretació n de simbolismos,
analicemos la interpretació n de cada uno de los elementos aparecidos
en este sueñ o, y su debida interpretació n (Daniel. 4: 20-26), léalo con
detenimiento y aumentará la sabiduría en interpretació n.

Ni Faraó n, ni Nabucodonosor pudieron interpretar los sueñ os que


habían tenido, mucho menos los brujos que el rey Nabucodonosor
mandó a buscar. ¿Saben por qué? porque les faltaba el Espíritu Santo
para poderlo hacer. José le dice a Faraó n: “No está en mi, Dios será el
que dé respuesta propicia a Faraón” (Génesis. 41:16). Aclarando que
esto de interpretar visiones y sueñ os no se hace en la carne, sin el
Espíritu Santo es imposible dar la interpretació n a los símbolos
utilizados por el Señ or para hablarnos. Solamente él, que fue quien las
dio, las puede interpretar.

El don de sabiduría

Cada uno de los dones dados por el Espíritu Santo a los creyentes, tiene
una aplicació n y un oficio diferente. El don de interpretar lenguas es
exclusivamente para esto, sin él, las lenguas no tendrían sentido. El
don de fe, es para realizar milagros y sanidades. De la misma manera,
dones como el de ciencia, profecía y discernimiento de espíritus,
necesitan del don de la sabiduría para poder interpretar las figuras,
símbolos y todas las diferentes manifestaciones alegó ricas que se

51
presentan a través de ellos. Sin este don, los dones mencionados no
podrían funcionar, porque es su complemento.

El don de sabiduría no es ajeno a los creyentes, es cuestió n de


anhelarlo, Pablo dice que procuremos los dones espirituales (1ª de
Corintios. 14:1), que los deseemos y luchemos por ellos. Santiago
también escribe que si se lo pedimos a Dios con fe, él nos otorga
sabiduría de lo alto en abundancia y sin reproche (Santiago 1: 5-6).

Discernimiento de maldiciones

Las maldiciones son malos deseos para alguien. Las maldiciones


pueden profesarse por simples pensamientos, expresados por medio
de palabras, conjurados por medio de oraciones y rezos o por
intermedio de un hechizo. Esto generalmente es motivado por un
resentimiento, un deseo de venganza o por una simple envidia. Las
maldiciones son variadas y numerosas, giran alrededor de una mala
salud, mala economía, destrucció n familiar o desgracia total.

Las maldiciones pueden discernirse a través de sueñ os y visiones,


antes que comiencen su efecto, nuestro Dios te muestra
inmediatamente cuando alguien está profiriendo o deseando un mal
contra ti, es cuestió n de estar atentos y analizar muy detenidamente la
forma como él lo presenta.

¿En qué se diferencia una brujería, de una simple maldición?

Porque cuando es una brujería, el Señ or muestra ademá s de la


maldició n, los demonios involucrados en el asunto, pero cuando es
simplemente una maldició n, sin respaldo de hechicería, el Señ or
muestra solamente el deseo de aquel que quiere destruirte, por medio
de un sueñ o o una visió n.

¿Tiene poder un mal pensamiento contra alguien?

Esto es algo en lo cual no estoy especializado, pero se ha comprobado


que los malos deseos de otras personas contra nosotros, crean una
atmó sfera negativa a nuestro alrededor, que hace que todo salga mal.
Otras de las cosas inexplicables que se han podido comprobar por la
ciencia, es la conexió n mental que hay entre los enamorados. Cuando

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una persona ama a otra, los pensamientos y deseos del uno, se
proyectan en el otro, en forma de sueñ os constantes con su pareja.

¿La oración o el rezo de alguien nos pueden afectar?

Claro que sí, se ha escuchado de abundantes testimonios de personas


inconversas que han sido atormentadas en sueñ os con imá genes de la
destrucció n o el fin del mundo, debido a las oraciones de intercesió n
que realizan algunas iglesias cristianas, así es que muchas personas
llegan a los pies del Señ or. Todas las oraciones llevan un deseo
incluido, el cual puede ser malo o bueno, de todos modos se
manifiestan.

En ocasiones el Señ or me coloca carga para orar por ciertas


personas, en mis oraciones he estado guerreando contra espíritus que
he percibido que está n atacando a estos hermanos, y me he
sorprendido cuando se me acercan para decirme que habían tenido un
sueñ o en el cual yo llegaba a sus casas y les hacía liberació n. Vamos a
relatar algunos ejemplos de maldiciones proyectadas en los sueñ os
para má s claridad.

Sueños con fuego

Este era el caso de una mujer que soñ ó en dos ocasiones que su casa se
incendiaba en llamas, los vecinos acudían para ayudarle, pero era
imposible apagar el fuego, ella llegó muy preocupada a consultarnos,
por los recurrentes sueñ os. En la consulta, teniendo en cuenta todo el
relato que nos hizo, le aclaramos que ese sueñ o era un mal deseo que
alguien tuviera contra ella, en el cual esperaba que su casa se quemara.
Ella recordó el incidente que tuvo con un familiar, quien le dijo
verbalmente que tendría que verla en la calle. Procedimos a deshacer
esa maldició n, dejá ndola sin poder, y los sueñ os desaparecieron.
Ló gicamente esa persona estaba deseando que ocurriera un siniestro
en la casa de aquella mujer, puesto que las discusiones eran por
disputas de dinero.

El auto encendido en llamas

Aconsejando a un varó n que nos pidió que lo visitá ramos, nos comentó
unos sueñ os recurrentes con uno de sus autos envuelto en llamas. Este

53
hombre tiene dos carros muy hermosos y una casa excelente, fruto de
su trabajo con la petrolera del país. Este carro con el cual sueñ a, es el
ú ltimo que compró y el má s lujoso, puede ser un vecino o un
compañ ero de trabajo, que muerto de la envidia, ha estado deseando
que ese auto se destruya.

El auto varado

Personalmente yo tuve unos sueñ os con mi auto, donde me veía en


varias ocasiones empujá ndolo. En esos días nos tocó enfrentar
problemas eléctricos en el automó vil, que ningú n especialista había
podido descifrar. Entendimos que había personas con malos deseos en
su corazó n para que el auto se destruyera, enfrentamos esas
maldiciones en oració n y los problemas desaparecieron.

La terraza destruida

Una mujer que está bien econó micamente vino a consultarme, estaba
atormentada con un sueñ o repetitivo en el cual veía como la terraza de
su casa se desmoronaba, y todo el frente de su casa, la cual era muy
hermosa, quedaba totalmente destruida. Ese tipo de sueñ os es la
revelació n de una maldició n de destrucció n de sus propiedades, señ al
que hay una envidia en acció n. Al preguntarle si había tenido algú n
percance con algú n vecino, me contestó en forma negativa, es má s,
gozaba de una excelente relació n con el vecindario por su labor
comunitaria. Seguí indagando por su relació n familiar, y con lá grimas
en sus ojos me expresó todas sus vicisitudes con la familia de su
esposo, la cual la zahería constantemente, ya que su esposo había
cortado la ayuda a la casa materna y había hecho una inversió n muy
grande a la casa de su esposa.

No es muy difícil discernir la procedencia de la maldició n, aunque


sus cuñ adas no le habían hecho brujería, si le había enviado las má s
grandes maldiciones de destrucció n que habían podido desear.

Aborto

Una damita con unos cinco meses de embarazo, llega llorando a


consejería por un sueñ o que la dejó preocupada. En el sueñ o veía como
su bebé se le salía del vientre, envuelto en un mar de sangre, ella lo

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tomaba en sus brazos y daba gritos desgarradores de dolor por la
muerte de su bebé.

Sabiendo que esto era una maldició n que estaba en acció n, indagué
para encontrar la procedencia y el origen de todo esto. El resultado de
la investigació n arrojó que la damita había quedado embarazada de un
compañ ero de trabajo, el cual tenía su hogar. La esposa de este se
había enterado del problema y ya habían tenido má s de una
confrontació n. Personalmente esta mujer le dijo que ese niñ o no iba a
nacer. Me imagino que usted está pensando lo mismo que yo, que esta
mujer le envía maldiciones a diario para que su bebé no nazca.

Parejas separadas

Una pareja de nuestra iglesia llegó muy preocupada a consultarme,


debido a una serie de sueñ os en los que se veía al esposo yéndose del
hogar. La esposa aseguraba que el Señ or le estaba mostrando que él
tenía otra mujer, puesto que en una ocasió n sonó que lo veía que se iba
con una compañ era de trabajo y destruía su hogar. Lo llamé a solas y le
pedí sinceridad en el asunto, y con lá grimas en sus ojos me dijo que él
no andaba con esa mujer y que no tenía intensió n de dejar su hogar, es
má s, aseguró que esa mujer le había acosado en varias ocasiones y que
él la había rechazado rotundamente.

Entendí que esa mujer estaba profundamente enamorada de este


hermano, pero él no le prestaba atenció n, razó n por la cual es posible
que ella estuviese haciendo rezos para llamar su atenció n por medios
espirituales. Oramos e hicimos guerra espiritual y los sueñ os
desaparecieron. Días después el hermano me comentó , que por una
compañ era de trabajo se enteró que aquella mujer hacía oraciones con
tabaco para atarle los sentimientos.

Hay que tener mucho cuidado con las interpretaciones que damos a
ciertos sueñ os, porque así como esta hermana estaba asegurando que
Dios le estaba mostrando la infidelidad de su esposo sin ser así,
podemos destruir el hogar por un error como estos. El Señ or lo que
estaba era advirtiendo de los deseos de aquella mujer, pero como dice
Job, a veces no entendemos lo que Dios nos está mostrando.

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Capítulo 6

“¿Por qué entran los


demonios? ”

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león


rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid
firmes en la fe”. (1 Pedro. 5:8-9)

Por el solo hecho de ser cristiano o de ser Pastor, no somos inmunes a


los ataques del enemigo, aunque digan a voz en cuello que a los
cristianos no les afectan los demonios, y aunque lo diga quien lo quiera
decir, esto no se cumple simplemente por decirlo.

No todo el que nace en el campo, por el solo hecho de nacer en el


campo, es un buen agricultor; de la misma manera, por el simple hecho
de ser cristiano no vamos a mantener lejos al enemigo, se necesita de
la capacitació n y el entrenamiento en este menester, de los
conocimientos de las leyes en que operan los espíritus para no
violarlas, porque en el momento en que se violen esas leyes, les
abrimos puertas a los demonios para que nos ataquen.

Otros creen que porque son dadivosos y buenas personas, porque


no le han hecho mal a nadie o porque no han peleado con ninguno, no
tiene por qué ser afectado con una hechicería. Pues nada de eso le

56
guarda de los demonios, la gente manda brujería por razones
incomprensibles, unas envían hechicerías por envidia, otros por
venganza y otros por interés personal.

Las razones bá sicas por las que entran los demonios son once, en
este capítulo se estudiará n una por una.

1. Entran por el pecado.

“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace
pecado, esclavo es del pecado.” (Juan 8:34)

Primero definamos lo que es pecado, porque hay iglesias que permiten


que sus miembros practiquen algunas cosas que segú n el Pastor no es
pecado, pero que a la luz de las Escrituras sí lo son. También algunos
creyentes han creado su propio có digo ético, para justificar sus malas
acciones.

Toda transgresión de la Palabra es pecado (1Jn. 3:4).

Cuando uno de los mandamientos de las Escrituras es violado, se


incurre en terreno peligroso, lo ú nico que nos mantiene inmune a los
ataques del enemigo, es la obediencia estricta a los mandamientos
divinos.

La Palabra es el compendio que contiene las leyes que rigen no


solamente a la humanidad, sino también al mundo espiritual. Sataná s
no tiene un manual propio para operar en este mundo, el se rige por la
Palabra al igual que los creyentes. Existe la biblia negra, y muchos
otros libros de ocultismo, pero todos está n regidos por las Escrituras.
Los creyentes la leen de forma positiva, pero el enemigo la utiliza de
forma negativa, de tal modo que el creyente rompa las leyes divinas y
pierda sus muros de protecció n.

Un ejemplo de esto es Acá n, el cual desobedeció una orden divina de


no tomar para sí nada del anatema, producto de la destrucció n de
Jericó , y lo enterró debajo de su tienda. Esto quitó la protecció n divina
no solamente de su familia, sino también de todo el campamento de
Israel, el cual experimentó una de las derrotas má s humillantes que
hubiesen podido tener, por parte de la ciudad de Hai, un pueblo muy
pequeñ o con relació n a Israel (Josué. Cap: 7 y 8).

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Otro ejemplo palpable de desobediencia lo protagonizó el profeta
Joná s, al cual Dios le dijo que se fuera para Nínive y el se fue para
Tarsis, esto trajo una tormenta fuerte que casi destruye el barco en que
viajaban. En ambos casos, después que eliminaron al desobediente, la
protecció n divina volvió .

Después que Saú l desobedeció , la presencia del Espíritu Santo se


fue de su vida, y luego los demonios invadieron su ser. Por eso el
profeta Samuel afirma que para Dios la desobediencia y la rebeldía son
como el pecado de adivinació n y como la hechicería (1 Sam. 15:23-24).

Con todo esto se concluye, que ninguno de nosotros puede violar


uno de los mandamientos de la Palabra, porque quedaremos expuestos
a los ataques del reino de las tinieblas. El vivir la Palabra cierra toda
puerta a los demonios.

2. Entran por la fornicación.

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa,


está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca”.
(1° Corintios 6:18)

Se le llama fornicació n a toda prá ctica de sexo ilícito. Tener sexo sin
estar casado, sexo fuera del matrimonio, unió n de parejas del mismo
sexo, la prostitució n, sexo con animales y la pornografía en todas sus
formas. La fornicació n abre puertas a los demonios, porque destruye la
santidad. Cualquier otro pecado está fuera del cuerpo, pero este es
contra el propio cuerpo, contaminá ndolo totalmente.

El pueblo de Israel estaba en obediencia y en santidad, por esa


razó n los siete ataques de brujería que Balac y Baalam le enviaron, no
tuvieron efecto (Nú meros. 23:20-23), había un cerco de protecció n
muy fuerte de parte de Dios, gracias a la santidad que había en ellos. El
brujo Baalam se dio cuenta que mientras Israel conservara su santidad,
era imposible derrotarlos y le dio un consejo diabó lico a Balac si quería
ganar la batalla contra Israel: “Hazlos que forniquen y perderán su
protección” (Apocalipsis. 2:14), consejo que Balac siguió al pie de la
letra, preparó mujeres atractivas que sedujeran a los israelitas hasta
hacerlos caer. El pueblo de Israel fornicó y murieron en aquel día

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veinticuatro mil, mortandad que jamá s se había visto en todas las
batallas que habían enfrentado (Nú meros. 25:1,9). La mortandad cesó
cuando Finees, hijo del sacerdote Eleazar, mató a la ú ltima pareja de
fornicarios que quedaba y la maldició n cesó (Nú meros. 25:7,8).

Otra de las derrotas descomunales que padeció Israel, fue en el


tiempo del sacerdote Elí (1Sam. 4). Elí permitía que sus dos hijos, Ofní
y Finees, sacerdotes también, fornicaran con las mujeres que llegaban
a la casa de Dios. En ese tiempo los filisteos le presentaron batalla a
Israel, el pueblo de Dios fue derrotado y el Arca del pacto fue llevado a
tierra filistea. En esa batalla murieron treinta mil hombres de Israel,
Elí, sus dos hijos y su nuera, la cual estaba preñ ada y antes de morir, el
niñ o se le salió sin ella darse por entendida (1Samuel. 5:15-20).

La destrucción como castigo por el pecado.

Cuando hay fornicació n en los ministros del altar, no hay poder ni


autoridad para derrotar al enemigo, la invasió n de espíritus es
evidente. Cuando hay fornicació n la muerte espiritual llega lentamente
y el niñ o precioso que se estaba formando en nuestro interior, — Jesú s
— sale sin que la persona se de cuenta. La gloria de Dios es traspasada.

Las derrotas y mortandades má s estrepitosas que sufrió Israel, no


fue porque se enfrentaron con ejércitos má s poderosos que ellos, sino
por causa de la fornicació n. Mientras estemos en santidad, no hay
espíritus grandes ni pequeñ os que nos puedan hacer frente.

¡Límpiese de iniquidad, todo aquel que invoca el nombre del Señor!

Amado hermano, es necesario apartarse de toda relació n ilícita, para


ser un instrumento de destrucció n para el reino de las tinieblas.
Purifíquese, santifíquese, mucha gente lo necesita, el mismo Dios lo
necesita. Consérvese puro. Que cuando se enfrente a un demonio, los
espíritus digan: “¿Has venido para destruirme? se quien eres, el santo
de Dios” (Marcos. 1:24).

3. Entran por guardar resentimiento.

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis


lugar al diablo”. (Efesios. 4:26-27)

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Resentimiento es guardar el enojo producido por una ofensa, por má s
de un día, cuando se hace esto, se le abre puerta al diablo (Efesios.
4:26-27). El resentimiento contamina las emociones. El corazó n es el
asentamiento de las emociones; por eso, por encima de toda cosa de
valor que guardamos celosamente, lo que má s debemos guardar es el
corazó n, porque de él depende el estado de á nimo. En pocas palabras,
la vida (Proverbios. 4:23).

Cuando se le da entrada al resentimiento, hay una invasió n de una


gran cantidad de contaminaciones espirituales, como la ira, la
amargura, la venganza, el rechazo, la tristeza, la depresió n, el no
perdó n, la decepció n, el abandono y hasta el suicidio. Casos se han
visto de personas que han asesinado a otras o en el peor de los casos,
se han suicidado por causa de un resentimiento.

Cuando una persona es herida por alguien, ya sea de hecho o de


palabra, debe perdonar a esa persona para que el resentimiento y sus
allegados no invadan el corazó n.

¿Cómo se debe perdonar a alguien que nos ha herido?

En ocasiones la persona trata de perdonar pero no puede, ha hecho


todos los ejercicios recomendados pero no tiene éxito en su cometido.
Pues lo recomendable es practicar las dos maneras de perdonar que
Cristo nos enseñ ara en la Palabra; la justificació n y el endoso de la
venganza.

Jesucristo cuando estaba en la cruz, para poder perdonar a todos los


que le habían herido, dijo: “Padre perdónalos porque ellos… No saben lo
que hacen” (Lucas. 23:24). Esto es perdonar por justificació n, ese
“porque ellos…” son las razones que usted da, para justificar esa mala
acció n que realizaron contra su vida. Cuando se es ofendido por
alguien, para que el resentimiento no invada el corazó n y pueda
perdonar realmente, se debe expresar lo siguiente: “Ella hizo eso
contra mi, porque ella… Nunca estudió , ella nunca recibió cariñ o” o
“Yo lo perdono porque… El es un buen hombre, solo que cuando se
embriaga se descontrola”, etc. Esto es perdonar por justificació n.

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Dice el apó stol Pedro: “Jesús cuando le maldecían. Él no respondía
con maldición, sino que encomendaba (endosaba) todo al que juzga
fielmente, a Dios” (1 Pedro. 2:23). Esto es perdonar por endoso a Dios.
Todo el que es herido, desea vengarse; perdonar es dejar esa venganza
a Dios, que É l dé el pago de todo lo que esa persona nos hizo a su
manera y en el tiempo de él y no en el nuestro. Perdonando de esta
forma, obtendremos paz en nuestro interior y la amargura se apartará
de nuestras vidas.

4. Entran cuando se realizan pactos con los demonios.

“Sacrificaron a los demonios, y no a Dios; a dioses que no habían


conocido, a nuevos dioses venidos de cerca, que no habían temido
vuestros padres”. (Deuteronomio. 32:17)

Los pactos son alianzas o convenios que las personas hacen con los
espíritus (santos), en los cuales se comprometen en algo para que ese
espíritu les conceda un favor, ya sea una sanidad, dinero o
conocimiento en el mundo espiritual. Dentro de esos pactos se
encuentran las conocidas “mandas” que en la cultura nuestra, es el
compromiso que hace una persona con un mal llamado santo, ya sea de
vestirse cada añ o con los atuendos del santo, recorrer toda la
procesió n o de realizar algú n suplicio que denote sacrificio. También
dentro de esos pactos está n las consagraciones a algú n santo que
hacen las familias, por el compromiso de fe y devoció n, tanto que a
veces les colocan el nombre del santo a los hijos. Llega un momento en
que el espíritu se manifiesta a las personas para reclamar adoració n.

Todo esto trae consecuencias funestas. Existen pactos voluntarios e


involuntarios. Los pactos voluntarios son aquellos en que las personas
participan de manera directa y los involuntarios son aquellos en los
que la persona no sabía que todo eso existía, a veces vienen de una o
dos generaciones anteriores.

5. Entran cuando se tiene contacto con lo oculto.

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni


quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechiceros, ni
encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque
es abominación para con Jehová, cualquiera que hace estas cosas.

61
(Deuteronomio. 18:10-12)

En las Escrituras está muy claro el veto a los agoreros, adivinos y


hechiceros dentro del pueblo del Señ or, pero también hay condenació n
para todo aquel que los consulte. A las casas no se pueden llevar cosas
consagradas a los demonios como imá genes, aguas para lavar la casa,
aseguranzas, mejunjes y cosas por el estilo (Deuteronomio. 7:25-26).

Todo aquel que practique ocultismo queda contaminado. La lectura


del tabaco, lectura del horó scopo, prá cticas con tabla ouija, lectura de
las cartas, de la mano o del café; los bañ os, riegos, aseguranzas y
bebedizos; La consulta a espiritistas, brujos, médium o el prestar el
cuerpo como materia para que los espíritus bajen. Todo esto hace
parte del ocultismo, practicarlo es violar las leyes divinas y exponerse
a que los demonios invadan su ser (Levítico. 20:6).

6. Entran cuando se adoran muertos.

Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos… han de morir;


serán apedreados; su sangre será sobre ellos. (Levíticos. 20:27)

La adoració n a los muertos es una prá ctica milenaria que realizaban


los cananeos, cuando el pueblo de Israel llegó a esas tierras, lo primero
que les advierte el Señ or es que nadie se rape por muerto o que los
consulte.

En este tiempo está la adoració n a las á nimas los días lunes de cada
semana, que no son má s que espíritus de los muertos. También los que
veneran muertos, colocando la foto del difunto en un lugar muy
especial de la casa, rodeado de flores o de bombillos. Otros visitan las
tumbas para hablar con los muertos o pedirles favores. En fin, todo
esto hace parte de los ritos a los difuntos, lo cual trae contaminaciones
espirituales.

7. Entran cuando envían hechicerías.

Las brujerías son diseñ adas de tal manera que puedan perturbar las
vidas de las personas, algunos no creen que la brujería exista o que les
pueda afectar, pero de todos modos se ven las consecuencias de ella.

62
Cuando una hechicería está haciendo efecto en alguien, se
presentan algunos síntomas en la parte física y en la parte cognoscitiva
(esto lo trataremos má s adelante), es cuestió n de revisar y si hay
alguna influencia, con una liberació n se arregla todo.

A veces observamos que nuestra vida econó mica no avanza por má s


que luchamos, también es posible que esté atravesando problemas
incomprensibles de salud o su hogar esté pasando por una crisis que
no entendemos. Todas estas cosas son trabajadas por medio de
conjuros y hechizos.

8. Entran cuando no tenemos una voluntad fuerte.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león


rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid
firmes en la fe”. (1 Pedro. 5:8-9)

La voluntad es la vá lvula de entrada a nuestro ser, por medio de ella


rechazamos o dejamos seguir a nuestro interior las influencias
espirituales. Una voluntad fuerte es un obstá culo muy difícil de
sobrepasar para todo aquel que quiera dominar nuestro ser. Los que
practican la hipnosis como método terapéutico, enseñ an que para
poder tomar el dominio mental de alguien, es necesario que la persona
coloque la mente en blanco, aflojando su voluntad; luego cuando la
persona deja de ejercer su voluntad, toman control de todas sus
facultades. De igual forma son los demonios, ellos comienzan dando
sugerencias a nuestros pensamientos, si esas ideas no son rechazadas
con firmeza, los demonios terminan haciendo todo lo que quieren con
nosotros. Así inducen al suicidio, al homicidio, a la fornicació n y demá s.

9. Entran cuando se profetiza su ataque.

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate
y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será
hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”. (Marcos. 11:23)

Todo cristiano tiene en su interior el Espíritu del Dios creador del cielo
y de la tierra, de aquel que con solo decir: “Sea la luz” la luz se hacía, de
aquel que le dijo a la higuera: “Sécate” y la higuera se secó . Debido a

63
esto, las palabras que salen de la boca del creyente tienen un valor
profético impresionante; Jesú s dice:

“todo lo que digamos con fe sucederá”


(Marcos. 11:23).

Cuando usted dice: “Me echaron brujería”, “se me metió un


demonio”, “estoy enfermo porque al lado vive una bruja”, usted está
profetizando lo que viene, por medio de esas afirmaciones, se está
declarando la palabra por fe. Eso que se estamos afirmando, sucederá .
¿Por qué? Porque fe es la certeza de lo que se espera y si usted espera
eso, entonces eso le vendrá .

10. Entran por el temor.

“Porque el temor que me espantaba me ha venido,


Y me ha acontecido lo que yo temía”. (Job. 3:25)

El miedo se define como la exaltació n del poder destructor del enemigo


y la ausencia de la presencia y poder de Dios. Todo aquel que tiene
miedo está seguro de la presencia del enemigo, convencido que le hará
dañ o.

El que teme está convencido que Dios no lo puede defender, que no


hay escudos de defensa en su vida que lo puedan proteger. Recuerde
que fe es la convicció n de lo que no se ve, si la persona está convencida
de todas esas cosas, así será . Moisés por fe se le enfrentó al enemigo
sin temer a su poder ni a su ira, porque se sostenía como viendo al
invisible (Hebreos. 11:). Cuando se cree que ese Dios invisible es real,
que esos á ngeles que no se ven, son reales y está n a su alrededor y lo
defienden, entonces el miedo y el enemigo se irá n de inmediato.

11. Los demonios entran por el afán y la ansiedad.

“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué


vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro
Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas”.
(Mateo. 6:31-32)

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El afá n, la agonía, el estrés y el desespero, son los síntomas de las
personas que confían en lo material, en los hombres y en sí mismos,
pero no en Dios. Todo aquel que se afana le abre puertas al enemigo,
causá ndole un sin nú mero de enfermedades. Le cae insomnio, los
nervios se le alteran, la presió n arterial se le descontrola, la azú car se
le sube, etc. Pablo dice que aquel que descansa en el Señ or, colocando
todos sus problemas en sus manos, tiene una paz inmensa. (Filipenses.
4:6,7)

65
Capítulo 7

“Diferentes clases de
hechicerías ”

“No os volváis a los encantadores ni a los adivinos: no los consultéis


contaminándoos con ellos: Yo Jehová vuestro Dios”. Levítico 19: 31.

Hechicería, es el nombre que se utiliza para designar en forma


general, a toda acció n que se realiza en el mundo del ocultismo, ya sea
para liberar, proteger o para hacer dañ o a tercero. Brujo o hechicero es
el nombre que se les da a los ministros de Sataná s, quienes realizan
este tipo de acciones. Actualmente no se hacen llamar brujos, puesto
que ese nombre es muy despectivo, los nombres o títulos que poseen
actualmente es el de magos, adivinos, santero, agoreros, espiritistas,
parasicó logos, bioenergéticos, astró logos, homeó patas, chamá n,
curiosos, gnó sticos o simplemente alguien que sabe.

Algunas personas son muy escépticas al mundo del ocultismo,


piensan que eso no existe, que todos los que dicen ser brujos, no son
sino unos charlatanes. La realidad es otra, sabemos que hay muchos
que se hacen llamar brujos y no son má s que estafadores, pero si hay
gente especializada en hacer dañ o a los demá s con sus conjuros y
menjunjes. Muchas de las afecciones físicas que padecen algunos, son
producto de estos artificios.

Al enemigo le encanta que se crea que él no existe y que sus


ministros no saben nada, pero es necesario que los ministros de Dios
se capaciten en conocer todas las artimañ as del enemigo y que puedan
decir con el apó stol Pablo: “Porque no ignoramos sus maquinaciones”
(2ª Corintios. 2:11).

Contrario a esto existen otros que ven brujos, hechicerías y


demonios por todas partes, también esto es un desequilibrio en la
forma de ver el ocultismo. Unos creen que son inofensivos y otros
creen que tienen má s poder que Dios. Este capítulo le proveerá de un

66
conocimiento especial para reconocer las diferentes formas en que se
presenta el ocultismo.

“Los siete niveles de la hechicería”

La hechicería o magia, se encuentra escalafonada en siete niveles:

1. Magia Blanca.

Es la má s popular de todas, está sincretizada con la cultura y la religió n


de cada país, la utilizan la mayormente sin saber que se trata de
ocultismo. Su color se deriva del mantel y las velas de color blanco
utilizados en sus altares. Es utilizada para los ritos de velació n de
muertos, los rezos en los velorios, para santiguar niñ os, para rezar el
mal del ojo seco en los infantes, para componer con oraciones los
huesos descompuestos, etc. El título que le dan a los practicantes de
esta magia es el de rezanderos.

Los que practican este tipo de magia, dicen que con ella solo se
hacen buenas acciones, que no se utiliza para dañ ar a terceros.
Posiblemente así sea, ya que la magia blanca es la que má s está
sumergida en la cultura cató lica, pero la mayoría de los que practican
este tipo de magia, también conocen y ejercen las otras, es muy difícil
que una persona iniciada en esto del ocultismo no siga profundizando
má s.

2. Magia Verde.

Conocida también como herbalismo, homeopatía o magia del amor. En


ella se trabaja con toda clase de plantas, hojas, semillas, raíces y tallos.
Deriva su color de las plantas y del color del mantel que se utilizan en
sus ritos. El practicante de este tipo de magia, desarrolla un
conocimiento profundo de las cualidades naturales y espirituales de
las plantas y conoce los secretos del monte, también se especializa en
el conocimiento de los ritos de manipulació n emocional, haciendo

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conjuros para el amor, para atraer al ser querido en tantos días, para
conseguir pareja y otras cosas de este tipo. El título dado a los que
practican este tipo de magia es el de hierbatero o chamarrero.

3. Magia Violeta.

Es una extensió n de la magia verde, aunque se trabaja también de


manera independiente. Le llaman la magia de los sentimientos, ya que
a través de ella se manipulan todos los sentimientos, no solo el amor.
Ministran odio, venganza, desespero, angustia, agresividad, contienda,
depresió n y otros tipos de manipulaciones emocionales.

4. Magia Gris.

También se le conoce como la magia de los negocios. Esta es la que


utilizan supuestamente para mejorar los negocios, mejorar las ventas,
desatar finanzas, conseguir empleo, acabar con las deudas y cosas por
el estilo. En ella se trabaja con ritos, velas, esencias, talismanes, piedras
y perfumes que segú n ellos atraen la buena energía para el dinero.

5. Magia Azul.

También conocida como la magia celeste o de los á ngeles, ló gicamente


aquí manejan á ngeles caídos, no tienen nada que ver con los á ngeles
del Señ or. Esta magia es utilizada fuertemente en el gnosticismo,
donde les dan a los á ngeles el rango de maestros internos, creen que
son almas de maestros terrenales que han evolucionado y se
encuentran en el nirvana o cielo, ellos los invocan por medio de
mantras para recibir sus directrices. Esta magia es utilizada por los
astró logos también, el título que reciben los practicantes de este tipo
de magia es el de astró logo o angeló logo.

6. Magia Roja.

Es la magia de los sacrificios, en ella se trabaja con sangre de animales


inmundos o personas, deriva su color de la sangre que derraman y del
color de los manteles utilizados en sus altares. También se le conoce
como hematomancia o magia de la sangre, es la má s utilizada por los
satanistas y santeros.

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El día má s importante para los practicantes de magia roja o negra es
el treinta y uno de Octubre, día en que Sataná s pide sacrificios y
renovació n de pactos.

7. Magia Negra.

También conocida como nigromancia. Es la destinada para manipular


la voluntad, los sentimientos y pensamientos de las personas. La
utilizan ú nicamente para hacer dañ o a los demá s, para matar,
enfermar, arruinar y destruir. A este nivel pertenecen la santería
cubana, el vudú haitiano, la macumba brasilera y el satanismo.

En la magia negra se confluencias todas las anteriores, se hace uso


del fuerte de cada una. En ella hay plantas, piedras, raíces, sangre, velas
negras y de todos los demá s colores, aguas conjuros y mil cosas má s.

¿Cómo nacieron las diferentes clases de ocultismo que existen?

Nacen de la misma cultura o creencias locales de cada regió n o país,


algunas han roto fronteras y se han enclavado en otras tierras.
Bá sicamente se originan de la idolatría de los pueblos, lo cual es
aprovechado por los demonios, quienes se ocultan detrá s de cada
imagen idolá trica para darle poder en el mundo espiritual, cuando una
persona dice estar adorando o pidiendo supuestamente a un “dios”,
está adorando o pidiendo a un demonio (Deuteronomio. 32:17).
Analicemos alguna de ellas, sobre todo las má s influyentes en nuestra
nació n.

“La santería cubana”

Tiene su origen en las naciones cananeas, antes que el pueblo de Israel


llegase allí. Canaá n fue el nieto de Noé que fue maldecido por él, debido
a la mala acció n de su hijo Cam, de ver a su padre desnudo (Génesis.
9:25- 26). Uno de los hijos del maldecido Cam le nació de piel negra,
por esa razó n le colocaron por nombre Cus, que quiere decir “piel
oscura” (Génesis. 10:6). ¿Se acuerdan de la mujer “cusita” o negrita de
la que se enamoró Moisés y trajo problemas con sus hermanos?

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(Nú meros.12:1). ¡Quién lo creyera que Moisés se volvía loquito por las
morenas!

Canaá n y toda su descendencia habitaron la regió n de Palestina, a la


cual le dieron su nombre. En esa tierra se establecieron siete pueblos;
los heteos, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los
heveos y los jebuseos (Deuteronomio. 7:1). Cada una de estas naciones
tenía su propio dios, siete en total. Cuando el pueblo de Israel
conquista a Canaá n, estas naciones cruzan la franja de Gaza emigrando
a Á frica, estableciéndose definitivamente en esa regió n. La raza negra
comienza a multiplicarse llenando todo el continente africano,
multiplicá ndose también la idolatría, a tal punto que a los siete dioses
de Canaá n ahora les llaman, “Las siete potencias africanas”. Los siete
dioses o potencias africanas son: Obatalá , Elegguá , Changó , Oggú n,
Orunlá , Yemayá y Ochú n. Este es el panteó n de la cultura o religió n
africana, la cual está plagada de ocultismo, es una de las magias má s
apetecidas y má s usadas por los hechiceros a nivel mundial, para
encantar, destruir y matar.

La maldició n contra los cananeos fue la esclavitud, Noé le dijo que


serían esclavos de esclavos (Génesis. 9:25). Por la historia se sabe
como los africanos eran tomados como esclavos a nivel mundial. Eran
grandes las cantidades de africanos transportados a las grandes urbes,
para ser subastados como esclavos. Sus creencias eran muy fuertes, y
donde iban, seguían realizando sus ritos y conjuros, propagando sus
creencias.

Los africanos llegan a Cuba.

Por la vía de la esclavitud, los africanos llegan a la isla de cuba, una isla
en el mar Caribe, de cultura y religió n meramente cató lica. Ellos traen
sus creencias, sus siete dioses y sus prá cticas má gicas, realizando una
fusió n o sincretismo con los santos cató licos, dando origen a lo que hoy
se conoce como santería. Es así como:

• Obatalá se convierte en la virgen de las Mercedes.

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Obatalá La virgen de las Mercedes

• Elegguá en el santo niñ o de Atocha o el Divino Niñ o.

Ellegua Santo niñ o de Atocha Divino Niñ o

• Changó en santa Bá rbara o virgen del Carmen.

Changó Santa Barbara La virgen del Carmen


• Oggú n en san Pedro.

Oggún San Pedro


• Orunlá en san Francisco de Asís.

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Orula San Francisco de Asis

• Yemayá en la virgen de Regla.

Yemayá La virgen de Regla


• Ochú n en la Caridad del Cobre.

Ochún Caridad del Cobre

Por tal razó n en los altares de los santeros y brujos no se ven


espíritus raros, sino estampas y bustos de santos cató licos, porque ya
cada uno de esos demonios tomó su santo, como una má scara para
mostrar lo indefensos y benefactores que son, pero que en el fondo no
son sino mensajeros de Sataná s, enviados para matar, hurtar y
destruir.

Todo santo tiene su demonio que lo respalda. Las personas que les
encanta velar santos, que tienen cuadros en la sala de su casa,
estampas en la billetera, detrá s de la puerta o en el cló set y

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escapularios en el cuello, no se imaginan la cantidad de demonios que
tienen a su rededor.

Otra de las cosas que sufrió cambios en Cuba fue la mú sica. La


mú sica autó ctona era el “son cubano”, el cual se cantaba con guitarra,
pero al llegar los africanos con una gran cantidad de instrumentos de
percusió n, se convirtió en lo que hoy se conoce como “Salsa”. La salsa
se convierte en la mú sica oficial para honrar a los demonios, y es así
como Celina y Reutilio adoraban a Changó —Santa Bá rbara—
cantando: “Que viva changó … Santa bá rbara bendita”. En Colombia
también se practica, pero no es muy popular.

Palo monte, palo mayombe o Babalao.

Su nombre lo deriva del idioma Yoruba-Lucumí en el país del Congo en


Á frica, quiere decir padre «baba» del saber «lawo». A los babalaos
también le dicen palero, que viene siendo los principales sacerdotes de
esta religió n y la persona conocedora de los secretos de la naturaleza
—del monte—, entre los santeros se les tienen como los padres o
maestros guías para los practicantes de esta magia. Aunque la gente los
tiene como benefactores, no obstante, han desarrollado profundos
conocimientos para manipular, matar y destruir a terceros.

Síntomas de una hechicería con santería

La sintomatología de una persona tacada con un trabajo de brujería


hecho con santería, es muy diferente al realizado con otro tipo de
magia. El primer síntoma es la aparició n de sueñ os con escenas en el
mar; puede ser con mar en clama, con grandes olas o con animales
marinos como delfines, pulpos gigantes y tiburones. Esto es debido a
que la mayoría de los dioses africanos está n relacionados con el mar,
sobre todo Yemayá . Otros de los síntomas inequívocos de este tipo de
trabajos son los sueñ os con tortugas, si usted observa, Yemayá se
identifica mucho con este tipo de animales.

“El vudú haitiano”

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Su origen es similar a la santería cubana,
siendo prá cticamente un brazo de ella, por tal
razó n también es fuerte en sus aplicaciones.
Así como muchos esclavos llegaron a Cuba, de
la misma manera también llegaron a Haití.
Sufrió algunas variaciones con respecto a la
santería cubana, especializá ndose má s que
todo, en la influencia a larga distancia por
medio de alfileres y clavos. Existe muy poco en
Colombia, puesto que la mayoría de los brujos
de sexto y séptimo nivel, tanto en la santería
cubana como en el Vudú , emigran a los Estados Unidos por causa de los
dó lares.

El vudú fue el que popularizó la utilizació n de muñ ecos y limones


con alfileres, cuchillos o clavos, a nombre de personas para
atormentarlas, enfermarlas, destruirlas o matarlas. En Brasil al vudú o
santería le llaman macumba o candomblé, tiene algunas diferencias,
pero en esencia es lo mismo.

“La brujería nativa o convencional”


Es la también llamada brujería tradicional, la que fue heredada de los
ancestros. Es aquella basada en la naturaleza, donde se utilizan
hierbas, plantas, hojas, bañ os, riegos, tomas, sahumerios, piedras,
tierra de cementerio, pimienta, ojo de buey, rezos, oraciones, cintas,
herraduras, velas, estampas, crucifijos, tabaco, entierros, altares, etc.

Toda la vida hemos convivido con muchas de esas cosas, puesto que
es el pan de cada día, nuestros padres y abuelos practicaban todo esto
como una religió n y aú n se practica, tanto que a veces es difícil
diferenciar la brujería nativa del catolicismo.

¿Quiénes practican este tipo de brujería?

Todos aquellos que colocan plantas de Sá bila o herraduras detrá s de la


puerta, como aseguranzas contra hechicerías; los que les colocan
matecitos (pulseras) u ojos de buey a los niñ os, para asegurarlos
contra el mal de ojo. Los que santiguan a los niñ os, los que rezan los

74
huesos descompuestos por golpes o torceduras con los supuestos
“secretos” u oraciones, los que rezan en los velorios (misas de
muertos), los que se apostan en los cementerios para rezar al
momento de enterrar al muerto, los que colocan velas a las á nimas de
los muertos, los que colocan crucifijos en la parte superior de la cama o
en la puerta de la entrada de la casa como elemento de protecció n, los
que lavan las casas o se hacen bañ os con aguas de cocidos de plantas,
los que utilizan esencias para regar en casas o negocios.

“La brujería científica”

Es la modernizació n de la brujería
convencional realizada por la Nueva Era, en
este grupo de brujería científica también se
puede incluir a los gnó sticos, quienes han
cambiado muchas prá cticas de antañ o por
cosas modernas, como la estrella de cinco
punta o tetragrá maton, que ahora está
remplazando a la tradicional planta de
sá bila en la entrada de las casas o negocios;
la aromaterapia —Esencias, varas y velas de olor— , la cromoterapia
—Curaciones por medio de los colores— la gemoterapia, —Piedras y
cuarzos— que han remplazado los bañ os y riegos de cocidos de
plantas; la acupuntura, —Curaciones con agujas— que ha remplazado
los tradicionales despojos; las pulseras magnéticas, las pirá mides y los
cuarzos, que han remplazado a los crucifijos y los escapularios del
pasado.

Todo se ha modernizado, de tal manera que


hasta en la medicina tradicional se ha infiltrado
todo esto y la está n tomando como una nueva
alternativa para curar las enfermedades. A este
rango pertenecen la medicina homeopá tica o
bioló gica y la medicina alternativa u holística.
Ahora a los brujos se les llaman parasicó logos,
bioenergéticos u homeó patas.

75
“El espiritismo venezolano”

Es la brujería que má s abunda en Latinoamérica, la influencia


venezolana en el ocultismo es bastante fuerte, tanto, que el noventa
por ciento de los hechiceros que trabajan en la nació n, lo hacen con
espíritus venezolanos.

Por esta razó n le vamos a dedicar mucho espacio a esta forma de


ocultismo, a fin de que los ministros del Señ or se sepan defender,
contrarrestar y destruir a estos espíritus. La mayoría, sino todos los
endemoniados que llegan a las congregaciones cristianas, vienen
afectados con espiritismo venezolanos.

Amado Pastor y amado líder, no tenga miedo a ningú n espíritu, el


Dios que usted tiene cambia la maldició n en bendició n. Lo que parecía
ser algo malo por ver tantas personas endemoniadas llegando a la
iglesia, se puede transformar en una bendició n, mire las cosas desde
otro punto de vista. Actualmente la mayoría de personas que llegan a
las congregaciones cristianas buscando oració n, son aquellas que han
sido atacadas con brujería, o sea que si no las hubiesen atacado, no
habrían venido a buscar de Dios. ¿Se da cuenta cuantas personas han
traído los demonios en este añ o a su iglesia? A veces el espíritu
inmundo del Negro Felipe trae má s personas al templo por medio de
sus hechizos, que el grupo evangelístico de la iglesia.

¿Cómo está organizado el espiritismo venezolano?

Está organizada con una trinidad demoníaca compuesta por María


Lionza, el negro Felipe y el indio Guaicaipuro a la cabeza y por
veintiuna cortes que está n bajo el mando de esa trinidad. El centro de
operaciones del espiritismo venezolano es la montañ a de Sorte, cerca
de Chivacoa, en el estado de Yaracuy.

Las veintiuna cortes del espiritismo venezolano son las siguientes:

1. Corte Negra.

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Está compuesta por espíritus demoníacos que toman la semejanza de
hombres y mujeres de raza negra africana, que en vida se destacaron
por sus luchas en contra de la esclavitud. Es presidida por el negro
Felipe, y a ella pertenecen el negro primero o Pedro Camejo, —el del
billete de cinco bolívares—, el negro Miguel, el negro Pío, el negro Eloy,
el negro Macario Pantoja, la negra Matea, la negra Francisca entre
otros.

Estos espíritus se caracterizan por gustarles el ron y el tabaco,


razó n por la cual los médium que los invocan, se embriagan y fuman
mucho tabaco antes de cada sesió n de invocació n. Son utilizados
generalmente para adivinar y arruinar.

2. Corte Médica.

Está compuesta por espíritus inmundos que suplantan a médicos que


en vida se destacaron por su labor social. Está presidida por el espíritu
del doctor José Gregorio Herná ndez, a ella pertenecen entre otros el
Dr. José María Vargas, el Dr. Evelio Rojas, el Dr. Luis Razzetti, el Dr.
Sucre Figueredo, el Dr. Jacinto plaza, el Dr. Pablo Varela, la Dra. Ana
Mercedes Echeverría, y el Dr. José Ernesto Vidalta.

Estos espíritus se caracterizan por gustarles las flores y el agua,


algunos los invocan para sanar, pero son utilizados generalmente por
los brujos para enfermar y matar, algo opuesto a lo que realizaban en
vida.

3. Corte Libertadora o Marcial.

Esta corte contiene espíritus inmundos que suplantan la personalidad


de todos los que hicieron parte de las batallas de liberació n contra la
colonizació n españ ola en Venezuela, como el espíritu inmundo de
Francisco de Miranda quien la preside, Simó n Bolívar, Antonio José de
Sucre, José Antonio Pá ez, Juan Vicente Gó mez, entre otros.

4. Corte Malandra o Galé.

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Compuesta por espíritus inmundos que suplantan a “chamos”
(muchachos) que en vida fueron vá ndalos, ladrones, atracadores,
asesinos y drogadictos que murieron a sangre y fuego. Presidida por el
Che Guevara, y a ella pertenece el Malandro Ismael, Félix Azuaje,
Petró leo Crudo, Malandro Rató n siete lunas, Isabelita, Luis, Miguelito,
Antonio, Luis Segundo Virgü ez “el Malandro de la parroquia”, tres
cuchillos, el muelita, el chino, William, Oscarcito, la Cleo, Rigoberto
Martínez, el chamo del veintitrés, el Mañ e, Machera, Jhony, Ramó n,
freddy, etc.

Son utilizados en la santería como protectores contra robos, los


bá ndalos también los utilizan para protecció n contra otras bandas
contrarias de delincuentes. Los brujos utilizan estos espíritus para
robar, arruinar o para sustraer dineros o cosas de otro lugar al cual no
tienen acceso. También los utilizan para realizar trabajos de
destrucció n de vidas, haciendo que alguien caiga en el vicio de la droga.
Son invocados con tabaco, ron y marihuana.

Cuando entran en las personas, estas cambian su manera de hablar,


toman la jerga de los drogadictos, se roban descaradamente las cosas
en su casa, descuidan su aseo personal, se llenan de piojos, toman un
mal olor a sudor en el cuerpo y comienzan a tener fuertes deseos de
consumir drogas.

5. Corte Chamarrera o hierbatera.

Está integrada por espíritus inmundos que suplantan a brujos que


tenían conocimiento de secretos ocultos y trabajaban con plantas, está
presidida por Don Nicanor Ochoa Pinto, —conocido popularmente
como el espíritu que mata las veinticuatro horas— y en ella está n: Don
Toribio Colmenares, el Profesor Lino de Las Mercedes Valle, la Negra
del Congo, el Negro Congo, la Negra Francisca, Antonia Bermú dez
García, Clemente Antonio Mejías Rivero (El abuelo), Agustín Salcedo
(el viejo 1664), Jesú s María Guanipa, natural de El Tocuyo, Estado Lara.
Benjamín Gó mez, natural de Cocorote, estado Yaracuy. Juan Pelao
Zuliano “Que se resbala en lo seco y se para en lo mojao”. Don Toribio
Montañ és, oriundo del estado Portuguesa, Don Fulgencio Florentino
Flores, Don Honorato de la Praga, Juan Francisco Linares, Don
Florencio Gil, Don Pedro Arichú n, quien forma parte de las Siete
Potencias de la Cordillera, Natividad Mendoza, natural de Caracas,

78
Jesú s María Romá n, Don Emiliano de la Huerta, Don Faustino Parra,
entre otros. Todos los lugares mencionados acá son de Venezuela.

Estos espíritus son utilizados para matar a terceros, para enfermar,


atormentar y arruinar. También tienen la cualidad de adivinar. Son
invocados con tabaco y ron.

6. Corte India.

Integrada por los indios y caciques que se levantaron contra los


españ oles en el tiempo de la colonizació n. Está presidida por el cacique
Guaicaipuro y a ella pertenecen la india Rosa, la india Tibisay, el indio
de la paz, el indio ojo de á guila, el indio de la fuerza, el indio á guila
blanca, Tiuna, Chacao, Guaicamacuare, Manaure, Maracay, Mara,
Marachi, Naiguatá , Paramacay, Paramaconi, Yaré, Yoraco, entre otros.

7. Corte de los Juanes.

Son espíritus de manipulació n y dominio, representadas por figuras


del folclor venezolano, entre ellos está el don Juan de los cuatro
caminos, don Juan del tabaco, don Juan de los cuatro vientos, don Juan
de los suspiros, don Juan del pensamiento, don Juan del chaparro, don
Juan de la calle, don Juan del amor, don Juan de las aguas, don Juan del
dinero, don Juan del progreso, don Juan de los tesoros, don Juan de la
fuerza. etc.

8. Corte Vikinga.

Está integrada por espíritus escandinavos de mucha fuerza física como:


Erick El Rojo y sus Hijas: Erika y Rosmelyn, Mr. Robinson, Mr. Bá rbaro,
Mr. Vikingo, Mr. Baby, Rey Vikingo, Mr. Smith, Mr. Kango, Mr. Peter
(medico de la corte vikinga), Mr. Life Erickson (hijo de Erick), Mr. Fire
(fuego) amor prohibido con Erika, Mr. John Conquistador (un don Juan,
enamorador y conquistador), Mr. Ender Vikingo, Mr. Eduard (el
Príncipe Eduard), Mr. Halcó n Black, Mr. Yory Vikingo (el verdugo), Mr.
Troval, Mr. Johnson Vikingo y otros. Se caracterizan por comer vidrio,
atravesar agujas y palillos en las mejillas y por tomar whisky.

9. Corte Celestial.

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A ella pertenecen todos los santos y vírgenes del catolicismo romano
como la virgen de Coromoto, la virgen de la Chiquinquirá , Santa
Bá rbara, San Expedito, San Alejo, San Benito, San Francisco de Asís,
Santa Clara de Asís, San Cipriano, San Sebastiá n. etc.

10. Corte Africana.

Compuesta por todos los espíritus del panteó n africano, la presiden las
siete potencias africanas. En ella también está n Orisha oko, Babalú ayé,
Lagayú Solá , entre otros.

11. La corte Angelical o Astral.

Conformada por espíritus inmundos que usurpan las personalidades


de á ngeles y arcá ngeles del Señ or, ellos se hacen pasar por los
Arcá ngeles: San Miguel, San Rafael, San Gabriel, Uriel, Chamuel, Jofiel, y
Samael. etc.

12. La corte infantil o de los encantos.

13. La corte bruja

14. La corte China.

15. La corte Gitana

16. La corte de los autores cubanos.

17. La corte estudiantil.

18. La corte india americana.

19. La corte de las ánimas.

20. La corte Roja.

21. La corte Bárbara.

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Para que conozca má s de los ritos a estos espíritus les recomendamos
ver en www.Youtube.com los siguientes videos:

• “Mister Fightere”
• “Eric the red 4”
• “Caciques de Venezuela”
• “Indios”
• “Don Nicanor Ochoa”
• “Cortes espirituales, espiritismo, sorte materia”
• “Sincretismo urbano: el malandro Ismael”
• “Santos Malandros”

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Capítulo8

“Elementos utilizados en Altares


y entierros”

“Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a


hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en
ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique
adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni
adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es
abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por
estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti”.
Deuteronomio. 18:9-12

Un altar es una mesa con un mantel, organizado con cuadros,


imá genes espirituales, velas, fotos, muñ ecos y muchas otras cosas má s,
esto es hecho por un brujo con el fin de atacar o manipular
espiritualmente a una persona. Un entierro es similar a un altar, pero
sin velas, el cual es colocado bajo tierra o dentro de una tumba o
bó veda de un muerto en el cementerio. Los elementos son colocados
en un recipiente cerrado, los cuales pueden ser una botella, un frasco,
un pote, una caja, etc.

La lista de elementos utilizados por los brujos en los altares y


entierros es interminable, en este capítulo vamos a estudiar los
elementos má s populares y má s utilizados, también proporcionaremos
los síntomas que produce cada uno de esos elementos y como
destruirlos en oració n al Señ or. Los elementos son los siguientes:

Cuadros, estampas e
imágenes de espíritus.

Hace parte de lo bá sico de un


altar o de un entierro, todo
altar debe estar respaldado por

82
uno o por má s espíritus, representados por una imagen o un cuadro,
nunca una brujería la hacen sin respaldo espiritual, porque el espíritu
que está en el cuadro o imagen, es el que conjura o le da vida en el
mundo espiritual, a todos los elementos que hay sobre el altar o en el
entierro. También, los espíritus representados en las imá genes son los
que atacan la vida de la persona en cuestió n.

En un altar hay espíritus principales o mayores, que son los que


está n representados por el cuadro o imagen de mayor tamañ o,
colocada en la cabecera superior del altar; y los espíritus secundarios o
ayudantes, son aquellos que está n representados por imá genes o
cuadros má s pequeñ os.

¿Cómo se desactivan los cuadros, estampas e imágenes en un


altar?

Esto es lo primero que el ministro del Señ or debe hacer cuando va a


liberar a alguien, desactivar las imá genes y cuadros que hay en el altar,
pues al hacerlo todo lo demá s pierde fuerza. Las imá genes y demá s
cosas se desactivan de la siguiente manera:

Ore en el nombre de Jesú s diciendo: “El cuadro, la imagen o la


estampa del espíritu tal —decir el nombre del espíritu—, lo dejo sin
poder y sin autoridad, ordeno que se queme, lo destruyo y lo piso en el
nombre de Jesú s…”

No quiere decir con esto, que el cuadro o la imagen que está en el


altar se va a encender en fuego, la imagen sigue ahí igual que todos los
días, só lo que ahora no tiene poder. ¿Có mo lo podemos confirmar que
ya no tiene poder? Porque la persona a la que le estamos ministrando
liberació n, deja de tener los sueñ os feos que estaba padeciendo con
esos espíritus, como también la desaparició n de las dolencias y demá s
cosas que sentía.

¿Cómo discernimos que clase de cuadro, imagen o estampa han


puesto en el altar?

Debido a lo complejo y amplio de esto, hemos destinado un capítulo


entero a este tema, buscando darle una amplia y detallada explicació n;
así que, esté muy atento a todo lo que se va a enseñ ar a continuació n.

83
Las Velas.

Sirven para activar un


altar, sin ella el altar no
tiene vida, a veces
colocan pocas o
muchas, en círculos o
en líneas, de un color o
de otro, de una forma u
otra, todo depende del
efecto e intensidad que
se quiera buscar.
Cuando a una persona
le prenden velas en un
altar, sienten un olor
muy intenso a vela
quemada, sufre de
insomnio, padece dolor
constante de cabeza
muy fuerte y siente un
fogaje en la cara o en alguna parte del cuerpo. El fogaje depende de la
posició n que tenga el muñ eco que hicieron a nombre de la persona o la
foto de la persona en el altar con respecto a las velas. Si el muñ eco o
foto de la persona que pusieron en el altar tiene los pies hacia las velas,
ella sentirá un fogaje caliente en los pies, si está paralelo a las velas, lo
sentirá en la espalda y así sucesivamente.

Tierra de cementerio y huesos de muerto enteros o molidos.

Lo colocan en el altar o en el entierro para romper aseguranzas y para


que el espíritu de un muerto, se pegue a la espalda de la persona y le
vaya absorbiendo las fuerzas y la vida poco a poco.

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La persona va a sentir un olor a putrefacto a su
alrededor, como si hubiesen colocado un animal
muerto; va a sentir un dolor cansino en la regió n
de la nuca, que es el lugar donde el muerto se pega
— o se recuesta, como dicen los brujos—, sentirá
escalofríos esporá dicos, debido al frío del muerto;
cansancio; agotamiento, somnolencia, debilidad
como sin fuerzas y deseos de permanecer acostado; soñ ará con
frecuencia con personas fallecidas ya sean familiares o no, conocidas o
desconocidas, con ataú des, con velorios de muertos, bó vedas, tumbas o
con cementerios.

Pimienta picante o voladora.

Utilizada para ministrar desespero, angustia,


ganas de caminar o de correr, ganas de mudarse.
La victima va a soñ ar que vuela por los aires, y
que le persiguen personas o animales. Cuando
quieren ministrar prostitució n o adulterio en una
mujer, le colocan pimienta en la vagina a un
muñ eco fabricado a nombre de la victima; esto
traerá comezó n en la vagina, ganas de estar con
cualquier hombre. Van a soñ ar que hacen el amor
con hombres diferentes cada noche, incluso con familiares muy
cercanos. Cuando quieren ministrar homosexualismo, le colocan
pimienta en el recto a un muñ eco. La persona va a tener síntomas
parecidos a los descritos anteriormente.

La pimienta ministra mal humor, irritabilidad y contienda, es


utilizada para dividir matrimonios, colocan un camino de pimienta
entre los dos muñ ecos que representan la pareja, para que cuando se
acerquen sientan rechazo el uno al otro o para que cuando deseen
dialogar, terminen discutiendo.

Azogue.

El azogue no es má s que mercurio, ese metal líquido


parecido a un balincito que poseen los termó metros
para marcar la temperatura. Cuando ese metal líquido

85
toca la piel, produce picazó n como la pimienta voladora, por eso es
utilizado en ocasiones como
reemplazo de la pimienta y produce los mismos síntomas que ella.

Muñecos, limones y fotos.

La utilizació n de estos elementos vino debido a la prá ctica del vudú , el


cual se ha infiltrado en la hechicería local.

Para que una hechicería surta efecto, debe ser muy específica, los
demonios necesitan el nombre, el sexo, una foto
donde esté el rostro y si es posible, el nú mero de
cédula, la fecha de nacimiento o las medidas del
cuerpo de la persona que van a atacar, puesto que a
veces hay dos o má s personas con el mismo
nombre. Una de las estrategias que algunos
brujos utilizan para adquirir estos
datos personales de alguien, es diciéndoles que se
ganaron algo y que necesitan la fotocopia de la
cédula para podérselos entregar, de esa manera
obtienen todos los datos que necesitan. Los muñ ecos, las velas en
forma de muñ eco, los limones y las fotos son utilizados para ese fin o
para especificar alguna acció n contra la persona, por ejemplo:

La pimienta en la vagina o en el recto, como hablamos


anteriormente; alfileres o clavos que entierran para producir dolencias
en algunas partes del cuerpo; cuerdas para amarrar los pies o manos;
vendas en los ojos para que no se aperciba de algú n evento, etc. En
ocasiones toman un muñ eco y lo dividen simétricamente en dos,
partiéndolo desde la cabeza hasta la entrepierna, esto lo hacen para
enterrar medio cuerpo y colocar otro medio en el altar; cuando hacen
esto, la persona pierde fuerza y sensibilidad en medio cuerpo,
arrastrando una pierna, uno de los brazos queda inactivo y le da
dificultad para hablar, como cuando alguien padece isquemia cerebral
o trombosis.

Elementos pertenecientes a la persona.

Se utilizan para precisar el ataque. Los demonios son perros de presa,


que al colocar la prenda de la persona en el altar; un mechó n de pelo,

86
un pañ uelo, una camisa o un interior de la persona, el demonio lo
identifica e inmediatamente sale en busca del dueñ o de esa prenda,
para hacerle lo que el brujo ordenó .

Plantas de sábila.

Utilizada en el altar para representar personas,


especialmente a familias enteras; a cada penca
de la planta le colocan el nombre de cada uno de
los miembros de la familia, para que la
hechicería surta efecto en todos los miembros
de la familia al mismo tiempo.

Crucifijos.

Elemento de representació n física, lo colocan a nombre de alguien para


que le ministre un cansancio bien fuerte en la regió n de los hombros,
como si la persona estuviese colgada en la cruz y le produce dolores en
el costado —por la herida de la lanza que tiene el Cristo—, dolor en las
manos, la cabeza y los pies —por los clavos y la corona de espinas que
tiene en su cabeza—.

Sapos y gallinas negras.

Son animales que se conjuran para ser utilizados como representació n


de la persona en el altar, los sapos los utilizan para trabajos de
resequedad —la persona se va secando físicamente— cociéndole la
boca al sapo, y las gallinas son para ministrar tormento, enterrá ndoles
clavos o cuchillos, para que la persona sienta un fuerte dolor.

Clavos, cuchillos y alfileres.

Utilizados para producir dolor, los clavos por ser má s gruesos,


producen dolores má s agudos con respecto a los alfileres; los cuchillos
que son para ministrar dolencias insoportables. Los alfileres por ser
fríos, lo entierran en la vagina del muñ eco para producir frío sexual a
las mujeres, para que no le apetezca sexualmente su esposo.

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Sal, monedas conjuradas o metidas en agua, y billetes amarrados.

Utilizados para ministrar ruina, escasez y bloqueo econó mico. Las


personas van a notar el cambio en las finanzas, que el dinero no rinde,
que aumentan las deudas, que las ventas se bajan o que la plata que les
deben se estanca. Las personas van a tener sueñ os que los roban o los
persiguen para robarlos. Sueñ an también que se les adentran en la
casa y le roban las cosas. Sueñ an que se le caen los dientes o con casas
y gente muy pobre y arruinadas. También sueñ an que se encuentran
monedas tiradas en el suelo o con muchos billetes, sobre todo de baja
denominació n.

Excremento humano o estiércol de animales.

Es utilizado para ministrar destrucció n total. Hay otros elementos para


ministrar destrucció n, pero este es lo má s terrible, dañ a la salud, la
economía, el hogar, el negocio y la salud mental. El brujo delante del
altar ora diciendo: “Que tal persona quede vuelta excremento…” Por
estas palabras la persona queda totalmente en la calle, absolutamente
sin nada y aborrecido por todos. Las personas van a soñ ar
constantemente con estiércol o excremento y va a sentir ese olor.

Velas en forma de pene.

Utilizado para ministrar impotencia total o parcial en los hombres;


también lo utilizan para ministrar exclusividad, que el miembro viril de
tal persona no funcione con ninguna otra mujer, sino ú nicamente con
una sola, que generalmente es la que hace la brujería. Cuando un
hombre que era normal en su vida sexual y de pronto comienza a sufrir
de impotencia, lo má s probable es que esté siendo victima de un
trabajo de este tipo.

Cigarros de marihuana o botellas de ron.

Utilizados para ministrar adicció n a la droga o al alcohol. Toman una


foto o un muñ eco a nombre de la persona y lo atan a una botella de
alcohol o a un cigarro de marihuana. La persona va a soñ ar con gente
consumiendo droga en cualquier parte; las ves fumando en el bus, en la
calle o en la casa. Igual será con el alcoholismo, soñ ará con gente

88
tomando o ebrias. Será presa de unos deseos incontrolables de beber o
ansiedad por el alcohol, siendo que antes no era dado a esos impulsos.

Insectos y roedores.

Son colocados en el altar para ministrar plaga en los hogares, segú n sea
el insecto así será la plaga que se presentará en el hogar; cucarachas,
garrapatas, piojos, chinches, moscas, hormigas, gusanos, comején o
termitas. También colocan ratas o ratones. La persona va a estar
soñ ando con esas plagas constantemente.

Conjuros y oraciones.

Los conjuros y las oraciones son utilizados para “cargar” —dar vida
espiritual— a los elementos que está n colocados en el altar. Las
oraciones y conjuros se constituyen en la esencia misma de la brujería,
si usted observa la lista anterior de todos los elementos que se utilizan
en el ocultismo, se dará cuenta que son elementos comunes, que se ven
a diario en todas partes, muchos de ellos son utilizados en la
confecció n de los alimentos, como la sal y la pimienta. Uno se pregunta;
¿có mo algo tan simple como una pimienta picante puede causar tanto
dañ o? Con un conjuro, algo tan simple como la pimienta o la sal cobran
vida en el mundo espiritual, sin el conjuro la sal o la pimienta solo
serviría para las comidas, pero conjuradas, puede llevar a la ruina al
hombre má s rico del mundo.

¿Cómo conjuran las cosas los brujos?

Colocá ndolas en un altar por espacio de ciertos días y expresando


palabras, rezos y oraciones. Un vaso de agua que es tan inofensivo,
cuando es colocado en el altar de José Gregorio y se le da a beber a
alguien, es mortal, produce un sinnú mero de enfermedades. Así sucede
con todo lo demá s, toman la pimienta picante o pimienta voladora que
llaman y la colocan en un altar de las tres potencias por espacio de
algunos días para que sea cargada, luego la esparcen en una casa y las
personas sentirá n desespero, ganas de mudarse, por eso la llaman
voladora, porque los hace salir volando de sus casas.

¿Cómo hacen los brujos las oraciones, rezos y maldiciones?

89
Después que el altar ha sido
elaborado con todos sus elementos, el
brujo se coloca delante del altar y
dice: “Por el poder del espíritu de tal
—expresan el nombre del espíritu
principal del altar— y por el poder de
los espíritus de tal y cual, —dicen el
nombre de los espíritus secundarios
del altar— que a la persona equis —
dicen el nombre de la persona que quieren dañ ar— el dinero no le
rinda, que se le vuelva agua todo lo que llegue a sus manos”. Esto es
simplemente un ejemplo de los millares de rezos y palabras de
maldició n que un brujo puede expresar en un altar contra una persona,
podrían decir má s cosas como… “Que el matrimonio de tal y cual caiga
en desgracia, que se desate un sinnú mero de contiendas hasta que se
separen” o podrían decir también; “Que fulano de tal no halle paz todos
los días de su vida que viva en esa casa, atorméntenlo a cada instante
hasta que se mude de allí, no lo quiero ver un día má s en ese lugar…”

Los demonios son unos sú bditos de los brujos, los cuales no


descansan hasta no cumplir con lo dicho en esa oració n por el ministro
de Sataná s, la oració n hace que los espíritus se ensañ en contra alguien.
¿Qué quiere decir esto? Que si las oraciones y palabras son deshechas,
el demonio no tendría nada que hacer en contra de esa persona, eso se
debe tener bien claro, usted no puede olvidarse de deshacer las
oraciones del brujo.

¿Cómo se destruyen los conjuros?

La guerra espiritual se debe hacer con inteligencia (Proverbios. 24:6).


Cuando una persona presenta mucho desespero, eso es síntoma que le
echaron pimienta voladora, ¿có mo se liberta a esa persona? Muy
sencillo, ore en el nombre de Jesú s diciendo: “Esa pimienta la dejo sin
poder” o “Quito todo conjuro a esa pimienta”, y la pimienta queda sin el
conjuro, o sea sin carga —sin vida—, como una pimienta comú n que
solo sirve para las comidas, porque el conjuro que era el que le daba
vida, fue quitado con la oració n y las palabras que el creyente expresó .

Las palabras expresadas por usted tienen un poder extraordinario


en el mundo espiritual, lo que le costó tres días a un brujo para poder

90
conjurar un elemento, a usted solo le tardará un minuto deshacerlo.
Así como les expliqué para deshacer el conjuro de la pimienta, de igual
forma se hace con los billetes conjurados, la sal, el agua, las
aseguranzas, la tierra de cementerio, etc.

Después que se quite el conjuro, es necesario ordenar en el mundo


espiritual a ese elemento que se queme, porque el brujo puede
observar que le deshicieron su trabajo, y vuelve a orar para reactivar
todo. Por eso es bueno que después de deshacer el conjuro, usted ore
diciendo: “Ahora ordeno que esa pimienta se queme, en el nombre de
Jesú s…” Este es el proceso a seguir con todos los elementos que usted
desee desactivar en el mundo espiritual.

Oraciones, rezos y maldiciones.

Así como el volante da la direcció n a un auto, las oraciones, rezos y


palabras de maldiciones le dan el direccionamiento a un trabajo de
hechicería, esta es una parte muy importante en la cual usted como
ministros debe estar muy atento. De nada sirve que el brujo elabore
bien el altar, si no le realiza correctamente las oraciones para
direccionarlo; ya sea para perseguir, atormentar, arruinar, destruir,
enfermar o matar; puede enviar la maldició n a una persona, una
familia, un negocio o una casa. El brujo hace una oració n para
ordenarles a los demonios lo que deben hacer, como lo deben hacer y
cuando lo deben hacer, por ejemplo: “Que no duerma un solo instante”
o “Que sienta rechazo al esposo” y otras cosas similares.

¿Cómo se deshacen las oraciones y maldiciones enviadas


por un brujo?

Se anulan por medio de la oració n de guerra. Las palabras se destruyen


con palabras, las palabras y las oraciones de un creyente tienen un
poder superior a la de un brujo. Oramos en el nombre de Jesú s de la
siguiente manera: “Toda oració n, todo rezo y toda palabra de
maldició n de ruina, que el brujo profirió contra tal persona, queda sin
poder, la declaramos anulada, la desautorizamos en el nombre de
Jesú s…”

Oración de restauración.

91
Después que se deshagan las oraciones y maldiciones, se debe hacer
una oració n de restauració n para dejar las cosas como estaban antes
que esa brujería fuera lanzada. Las oraciones de restauració n se hacen
en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Ahora la economía de
fulano de tal es desatada, los cielos se abren en bendició n para él, que
todo lo que emprenda sea prosperado, los dineros estancados son
sueltos y vienen a sus manos, todo dinero que llegue a sus manos sea
multiplicado” o también podríamos hacerla de la siguiente manera;
“Que el hogar de tal y cual sea bendecido, sembramos entre ellos la
armonía, el amor, la comprensió n y el diá logo, que la felicidad se
apodere de este matrimonio”. Esto son solo dos ejemplos de la
multitud de formas en que se hace una oració n de restauració n.

Las oraciones de restauració n dependen de la maldició n que le han


enviado a la persona, si las palabras fueron de maldició n en las
finanzas, usted desata bendició n en la economía; si es de contienda,
ore por armonía; si es de enfermedad, ore por salud; si es para cerrarle
las puertas, ore para que las puertas se le abran.

¿Cómo se puede diferenciar un altar de un entierro?

Para poder saber si es un altar o un entierro lo que le han hecho a la


persona, hay que tener en cuenta lo siguiente:

Los altares producen dolor de cabeza, y un calor o fogaje en el


cuerpo producto de las velas. Puede ser un calor en las piernas, en la
espalda, en la cara o en todo el cuerpo como si fuera fiebre.

Cuando es un entierro, la persona sueñ a muy seguido que se está


cayendo a un abismo y en ese momento despierta o alguien le rescata.
También sueñ a con un lugar específico constantemente, —que es el
lugar donde enterraron la hechicería — puede ser con una casa
conocida o desconocida, con un monte o paraje solitario. Si el entierro
es en un cementerio, ló gicamente va a soñ ar con ese lugar de forma
muy seguida.

En ocasiones el trabajo de brujería o entierro, lo colocan dentro de


un ataú d pequeñ o de aproximadamente treinta centímetros, hecho
especialmente para ese trabajo, lo hacen para ministrar muerte en la
persona, luego lo entierran para que produzca el respectivo efecto. En

92
este caso la persona va a soñ ar que está metida en un cajó n o con
velorios en los que él es el muerto.

Capítulo 9

“Las tres potencias


venezolanas ”

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra


principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas

93
de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes”. Efesios 6:12

En el mundo del ocultismo trabajan con un


sinfín de espíritus, pero debido a que este es un
manual de principios prá cticos, solo nos vamos
a ocupar de los má s utilizados en Latinoamérica
y los que encontramos con má s frecuencia en
las congregaciones cristianas. Creo que sería
inoficioso ocuparse de demonios con los cuales no se va a
tropezar.

Cuando nos referimos a espíritus inmundos, estamos hablando de


esos cuadros que colocan en la cabecera de los altares, ya sean
demonios reconocidos como María Lionza, el negro Felipe o santos
cató licos que la gente venera como si fueran de Dios; como la virgen
del Carmen o el sagrado corazó n —ya se ha tratado eso antes—. Los
brujos no trabajan con el santo en sí, sino con el demonio que los
respalda.

Este capítulo será dedicado ú nicamente a las tres potencias


venezolanas, ya que son los espíritus má s utilizados en Latinoamérica
y los que má s se aparecen el las liberaciones que se realizan en las
congregaciones evangélicas.

Las Tres Potencias Venezolanas

Las tres potencias venezolanas está n compuestas por María Lionza,


quien rige como la reina principal por encima de todos las cortes de
espíritus, el negro Felipe y el indio Guaicaipuro, quienes tienen su
trono en la montañ a del Sorte en el estado de Yaracuy. Constituyen la
trinidad central del panteó n venezolano. A continuació n estudiaremos
a cada uno por separado.

María Lionza.

94
Reseña Histórica.

María Lionza fue una mujer indígena y


princesa de su tribu; era hija del
cacique Yaracuy, nieta del cacique
Chilú a y biznieta del cacique Yaré,
todos grandes hombres guerreros y
estadistas. El nacimiento de María
Lionza debe haber ocurrido alrededor
del añ o 1.535 en el estado que hoy
lleva el nombre de su padre. Hay dos
tendencias en cuanto al nombre real de María Lionza; uno que le
atribuye el nombre de “Yara”, el significado de esa palabra es “agua”. La
otra tendencia le atribuye el nombre de “Yurubí” porque significa
“agua caudalosa”. En ambos casos el agua es el factor comú n en la vida
de Yurubí o Yara, y es el agua precisamente la que define su vida y su
naturaleza.

Para su tribu el tener ojos claros era mal visto, un mal


presagio. Como Yurubí nació con los ojos claros, su padre
le prohibió verse en el agua, por eso solo se le permitía
bañ arse o acercarse al agua de noche. En una
oportunidad una serpiente anaconda, cautivada por la
belleza de la joven mujer, la engañ ó y la hizo que se fijara
en su propio reflejo, en el agua de un pozo de un río. La
india se dio cuenta de su belleza y del extrañ o color de
sus ojos por primera vez en su vida. La serpiente, quien era la dueñ a
del río, fue apresada por las deidades del monte debido a su mal
proceder, pero esta se hinchó de rabia y desamor, hasta que logró
sacar toda el agua del pozo, inundando toda la aldea, para luego morir
reventada.

Después de la muerte de la serpiente, la joven y bella princesa


terminó siendo la dueñ a del pozo, del río y de toda el agua; protectora
de los peces, las serpientes y luego de toda la flora y la fauna. De allí
viene el nombre del río Yurubí y del parque nacional. El hogar de
Yurubí o María Lionza se llama “Quibayo” lugar que todavía existe en la
montañ a, que posteriormente un geó grafo catalá n describiría en sus
mapas como “montagne de la bonne sorte” —montañ a de la buena
suerte— o simplemente “montañ a del Sorte”.

95
Una vez muerto Yaracuy su padre, Yurubí
asumió el cacicazgo de su tribu, como fue el
caso con muchas indias que se vieron en la
necesidad de convertirse en caciqueza, por la
escasez de hombres dejada por la guerra
contra la invasió n conquistadora. Como
cacique, comenzó a ser una magnífica
estratega militar y los españ oles siguieron
teniendo bajas en sus bandos como cuando
Yaracuy todavía vivía, pero ahora de parte de
su hija. Por eso fue necesario por los
españ oles ordenar su captura. Unos curas cató licos fueron los
primeros en entrar en contacto con ella y la trataron de cristianizar y
hasta le dieron el nombre cristiano de “María de la Onza del Prado de
la Talavera de Nívar”, razó n del cual le resumieron su nombre a María
Lionza. Sin embargo sus intentos fueron en vano, ella no cedió a ser
cristianizada.

En una ocasió n los españ oles hicieron que unos soldados la siguiera
hasta la montañ a, pero ella má gicamente se perdía entre la selva, entre
los caminos y las brumas de la montañ a encantada. Esto es lo que dio
pie al comienzo, de la leyenda de María Lionza. Finalmente Yurubí fue
acorralada por los españ oles. Sin miedo, ella subió a un á rbol alto,
encima de un pozo del río; viéndose rodeada y comenzando sus
perseguidores a subir el á rbol, se lanzó al pozo de aguas cristalinas
desde lo alto del á rbol. Una vez disipada la espuma y las burbujas, los
españ oles esperaron verla salir, ver su cuerpo aturdido o muerto por el
golpe, sin embargo Yurubí nunca salió del pozo. Los soldados buscaron
en el pozo, río arriba y río abajo pero ella no apareció .

Retirá ndose del lugar y ya habiendo avanzado un buen trecho del


camino, los soldados voltearon y vieron a Yurubí arriba en la montañ a
completamente desnuda, montada sobre una danta o jabalí, con sus
brazos en alto sosteniendo un hueso de cadera de mujer. Con este
gesto Yurubí quiso decir que su prole, su gente, su hogar y su cultura
estarían a salvo por la fertilidad y aptitud guerrera de la mujer
venezolana.

Algunos estudiosos encuentran a


Yurubí parecida a Uyara, deidad que pertenece a los

96
mitos de los Tupis en Brasil. Antolinez —un historiador
venezolano— define a Uyara como una mujer dulce pero
con sonrisa melancó lica, que atrae y captura a los hombres,
satisface sus deseos con ellos, y luego los abandona. La
lujuria es lo que la impulsa, es una come hombres. Los
atributos sensuales de Uyara han sido proyectados en María
Lionza, ella también produce un encanto en los hombres,
atrayéndolos hacia ella.

Accionar de María Lionza en el ocultismo.

Es un espíritu de ruina, destrucció n, tormento y perversió n sexual. Es


un espíritu semiautó nomo, llega sin necesidad de ser enviada por
brujería, pero también es manipulable. Ataca una casa o se mete en
una persona, cuando hay mujeres con un deseo carnal muy grande de
acostarse con hombres.

Las personas atacadas con el espíritu de María Lionza, van a soñ ar:

• Con serpientes. Debido a la anaconda de su leyenda. serpientes


grandes como anacondas o pequeñ as, muchas o pocas, de un
color o de otro, que vuelan o que se arrastran, que hablan o que
bailan, que te atacan o que no, que las matas o que no. A veces la
persona mata las serpientes en los sueñ os y piensa que por eso la
brujería no le va a hacer efecto, pero no es así, igual la brujería
está actuando.

• Sueños lujuriosos. —Por su sincretismo con Uyara, deidad


brasileñ a— sueñ a con parejas que hacen el amor, con mujeres
lesbianas que le besan y le seducen, con mujeres prostitutas, con
mujeres vestidas de blanco. María Lionza es considerada un
espíritu sú cubo, ya que en las noches le hace el amor a los
hombres, haciendo que eyaculen como si hubiesen estado
realmente con una mejer.

• Sueñan con agua. —Porque ella se adueñ ó del río después que
murió la serpiente— aguas lluvia, aguas de manantiales y claras,
aguas de pozo, aguas de excremento, aguas sucias, arroyos
revueltos, ríos caudalosos o con lagunas.

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• Sueñan con pavos reales. Debido a que ella se hace llamar la
reina, como los pavos reales son llamados así por su belleza y su
porte, ella asume esa imagen.

• Sueñan con una leona o un león. Esto es porque el leó n es


llamado como el rey de la selva. Como ella oficia como reina, por
eso toma esa forma.

• Sueñan con mujeres vestidas de blanco. Ella es pintada con


vestidos muy sensuales de ese color, su cabello es negro y
facciones hermosas. Por eso cuando la divisan con el don de
discernimiento de espíritus, es captada con vestidos de ese color.

• Animales con coronas. Es bueno entender esto, ella se hace


llamar la reina, por eso en las visiones se presenta como
serpientes o gata negra, pero con una corona ya sea pintada o
colocada sobre la cabeza.

• Promiscuidad o prostitución. Las mujeres atacadas con este


espíritu o que hayan tenido contacto con él, pueden padecer un
distorcionamiento en sus apetitos sexuales, debido a que María
Lionza es supremamente lujuriosa.

Es especialista para trabajar con clavos en los ovarios, los riñ ones,
la espalda y el pecho, produciendo un dolor muy fuerte en ese lugar. La
trabajan juntamente con las tres potencias o en forma independiente.

Las personas trabajadas con ese espíritu, sienten un movimiento


involuntario en una de las manos, les vibra como si estuvieran
danzando, se les duerme una o las dos manos, se le duerme la boca y la
cara. Produce mareos y un fuerte dolor de cabeza que no lo quita
ningú n medicamento.

El negro Felipe

Reseña histórica.

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Era un esclavo africano, quien llegó a Venezuela en un
barco que venía de Puerto Rico y repú blica Dominicana.
Hizo parte de la lucha por la abolició n de la esclavitud, al
lado del negro Miguel y del negro Primero, en el tiempo
de la colonizació n españ ola en el siglo dieciocho.
Caminaba cojeando de una pierna, debido a una herida
propinada con arma de fuego.

Accionar del negro Felipe en el ocultismo.

Es un espíritu de ruina, destrucció n tormento y perversió n sexual.


También es un espíritu semiautó nomo, a este grupo de espíritus
pertenecen también María Lionza, el á nima sola, Jesú s Nazareno de las
tres potencias y los duendes o gnomos. Lo trabajan juntamente con las
tres potencias o independientemente.

Llega a una casa o a una persona enviado por hechicería o por sí


solo. Llega por sí solo cuando alguien observa películas, videos o
pá ginas pornográ ficas por Internet, él llega a esa casa y comienza a
molestar a los habitantes de ella, sin necesidad que lo envíen por
brujería. Las personas de esa casa van a experimentar lo siguiente:

• Que se le sientan o se le acuestan en la cama. Las personas


amanecen con moretones en la piel, sienten que la manosean o
sueñ an que le hacen el amor —hay casos en que la mujer gime
dormida, haciendo el amor con este espíritu—.

• La cama vibra. El momento de actuar de este espíritu es


aproximadamente las cuatro de la madrugada. Al momento
aparecer, hace que las camas vibren, del mismo modo que vibra
un celular.

• Sueñan que se les cae los dientes. La persona ve en sueñ os


que se le caen los dientes, los molares, que no se les cae, sino que
le quedan blanditos.

• Sueñan con ratas. Cuando hay en acció n una hechicería con este
espíritu, las personas sueñ an con ratas, del color y la forma
natural como son ellas.

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• Sueñan con un hombre de tez morena. Se le aparece en sueñ os
un hombre de color negro, que se ríe, que le persigue, que le
quiere hacer dañ o, que le muestra el pene o que le quiere violar.

• Sufren penetraciones sexuales. Este espíritu es pervertido


sexualmente hablando, su pene es extremadamente grande, al
penetrar a las mujeres las deja muy maltratadas en su vagina. En
ocasiones es posible que experimenten eyaculaciones de este
espíritu. También penetra a los hombres, no es extrañ o que algú n
varó n hable de experiencias como estas.

• Las cosas se destruyen constantemente. Por ser un espíritu de


ruina, cuando está en una casa, los bombillos se queman
constantemente, los artefactos eléctricos como ventiladores,
neveras, licuadoras y demá s, se averían con facilidad.

• La economía se deteriora. Los trabajos de hechicería que hacen


con este espíritu, son má s que todo de ruina. Por tal razó n sus
victimas sufrirá n deterioro en su economía, estancamiento
laboral, deudas, escasez, bajas en las ventas, poca recaudació n de
dineros, etc.

• Alcoholismo y promiscuidad. Las personas que son afectadas


con este espíritu o que han estado invocá ndolo, sufrirá n
problemas de alcoholismo, debido a que a este espíritu le
encanta el ron. Ademá s las personas, si son hombres, sufrirá n de
un desespero por el sexo, y si es mujer, la puede pervertir con
lesbianismo.

El indio Guaicaipuro

Reseña Histórica

Guaicaipuro nació para el añ o de 1530 y formó una


coalició n de gran alcance en contra de la conquista
españ ola del territorio venezolano, con diversas
tribus que él condujo durante el Siglo XVIII en la

100
regió n central del país, especialmente en el Valle de Caracas.
Guaicaipuro gobernaba a los Caracas y los Teques, ejerciendo
directo control sobre los seis caseríos que circundaban su cuartel
general en Suruapo o Suruapay, situado en el actual San José de los
Altos en la vertiente de la quebrada Paracoto. Baruta era el nombre
de su hijo mayor, y los nombres de sus dos hermanas eran Tiaora y
Caycape. É l dirigió , entre otros, a los Caciques Naiguatá ,
Guaicamacuto, Chacao, Aramaipuro, Paramaconi y a su propio hijo
Baruta.

Murió de manos de los españ oles, gracias a una traició n de unos


indios que se habían vendido a los conquistadores. Guaicaipuro fue
sorprendido por la guardia españ ola en su choza, a la cual le
prendieron fuego, acabando a espadas con la vida del cacique, en la
actualidad es uno de los caciques venezolanos má s famosos e ilustres.
Siguiendo indicaciones del Presidente Hugo Chá vez, el 8 de Diciembre
de 2001 los restos simbó licos del Cacique Guaicaipuro (sus restos
nunca fueron encontrados) fueron trasladados luego de una ceremonia
al panteó n nacional, quedando este día como el día de la fiesta nacional
en honor a este espíritu.

Accionar del Indio Guaicaipuro en el ocultismo.

Es un espíritu de contienda, de ira, de agresividad, de violencia


destructora, de soledad y de depresió n. Le encanta encerrarse, pide
agua para beber —el murió quemado por los españ oles, su choza fue
encendida en fuego— y pide la biblia para leer, por esta cualidad se da
a conocer muy fá cilmente, porque las personas que son atacadas con
ese espíritu, piden agua constantemente o piden que le den una Biblia
para leer. Las personas trabajadas con este espíritu van a
experimentar un cará cter muy volá til, se vuelven agresivos y violentos
con facilidad.

101
Capítulo 10

“Hechicerías con las tres


potencias”

“y di: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas
mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de
toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi
pueblo, para mantener así vuestra propia vida?” Ezequiel. 13:18

¿Para qué utilizan los brujos a las tres potencias?

A las tres potencias la utilizan para inducir a los vicios de alcohol y


droga, para producir abortos, muerte parcial, accidentes y muerte,
para destruir vidas, negocios y matrimonios; para bloquear las
bendiciones, la economía y los empleos. También las usan para
ministrar dolencias, adormecimiento en alguna parte del cuerpo,
insomnio, locura, angustia, frialdad sexual, separació n de parejas,
desespero, contienda, homosexualismo y prostitució n. Su especialidad
es el tormento, destrucció n y la ruina.

A una persona la pueden influir por medio de las tres potencias a


través de tres vías; un altar, un entierro o un bebedizo.

¿Cómo sabemos si una persona está siendo trabajada con las tres
potencias?

En el mundo espiritual cada espíritu es diferente de los demá s, cada


uno tiene su personalidad, cualidades, características, fortalezas y

102
debilidades. También cada espíritu se manifiesta de manera distinta en
las personas, es necesario que usted esté atento a lo que vamos a
estudiar, porque en la guerra espiritual no se puede generalizar, hay
que ser muy específico para obtener la victoria sobre los demonios. Si
usted conoce la manera en que se manifiesta cada espíritu, cuando lo
vea manifestarse en la vida de alguien, usted podrá reprenderlo de
manera directa.

Vamos a analizar a continuació n la sintomatología que se presenta


en una persona, cuando está siendo victima de las tres potencias. Las
manifestaciones o síntomas físicos y mentales son los siguientes:

Síntomas físicos generales.

• Dolores varios. Dolor de cabeza, dolor en la nuca o un dolor


localizado en una parte específica del cuerpo, ya sea en los
ovarios, los riñ ones, el pecho, la espalda o un costado.

• Adormecimientos y calambres. Se le duerme la boca, la cara y


las manos, los dedos pulgares de las manos —el dedo gordo— se
acalambran y se tuercen hacia la palma de la mano.

• Fogaje en el cuerpo o en el rostro. Debido a las velas que


encienden en el altar.

• Picazón. Es una piquiñ a o comezó n, similar a la causada por


hormigas, esto es producido por la pimienta voladora o el
azogue. La picazó n puede ser en todo el cuerpo o en algú n lugar
específico acompañ ado de desespero y ganas de salir corriendo.

• Temblores extraños. Temblor y movimientos involuntarios en


una de las manos; mareos, el pelo comienza a caérsele, la cabeza
pesada y aturdida.

• Sueñan con el número tres. Tres personas que llegan a su casa


— especialmente dos hombres y una mujer—; soñ ar con tres
sombras, tres culebras, tres ratas, tres remolinos en el aire, tres
gallinas, tres cruces, tres frutas, animales de tres cabezas o puede
soñ ar directamente con las tres potencias, viendo a un indio, un
negro y a María Lionza.

103
• Sueños catastróficos. Sueñ an que lo persiguen para robarle o
para matarle, ya sean muchas o pocas personas; que le dan
puñ aladas o tiros de bala; que se accidenta o que lo atropellan; ve
accidentes aéreos o terrestres; ve que el mundo se acaba en
fuego o en terremoto.

• Alteraciones. Insomnio, falta de dormir que no lo calman las


pastas; nervios alterados como si fueran pacientes psiquiá tricos.

• Olores raros. Olores a vela quemada, a tabaco y olor a podrido,


como si hubiese un animal muerto o carne descompuesta.

• Oye Voces. Voces que le hablan al oído, pueden ser una, dos o
varias voces. También puede oír un susurro como cuando está n
rezando o simplemente un suspiro.

• Molestias nocturnas. Siente que se le sientan en la cama o que


le manosean el cuerpo; amanece con moretones en el cuerpo,
especialmente en las piernas y el pecho, generalmente a mujeres.

• Cambios en la personalidad. La persona manifiesta un cambio


en su temperamento, volviéndose violento y agresivo; cambio en
sus há bitos, de un momento a otro se le presenta un deseo
descontrolado de beber alcohol o de consumir droga; deseos
descontrolados de hacer el amor, una frialdad sexual extrañ a o
impotencia sexual.

Síntomas mentales generales.

• Sueñan con serpientes. Serpientes grandes, medianas o


pequeñ as; muchas o pocas; gruesas o delgadas; negras o de
cualquier otro color; que hablan o que bailan; que les ataca, que
les persigue o que simplemente caminan; que las personas las
matan, la cortan en dos o le cortan la cabeza.

• Sueño con aguas. Sueñ an con aguas turbulentas y sucias. Aguas


de arroyos impetuosos, arroyos medianos o grandes; aguas
revueltas, sucias y que arrastran a la persona; con ríos revueltos
y turbulentos; con lagunas de aguas negras y plagadas de
cocodrilos, de serpientes o de tiburones; con aguas llenas de

104
barro o barriales inmensos; con aguas de alcantarilla con olores
putrefactos.

• Sueños sexuales. Sueñ an que hacen el amor con personas


conocidas o desconocidas; con familiares cercanos o lejanos; que
alguien se le sube para forzarlas a hacer el amor; que les
penetran sexualmente o que alguien les hace el amor; ve parejas
en sueñ o que está n haciendo el amor; con mujeres prostitutas,
con lesbianas que hacen el amor o que les seducen; con un
hombre desnudo que le persigue o siente que se les acuestan al
lado.

Trabajos que se realizan con las tres potencias.

Cada trabajo de brujería es diferente uno de otro aunque sea con el


mismo espíritu, acá se estudiará una por una todas las formas de
variació n de brujerías con las tres potencias, la forma como procesan
los trabajos, la sintomatología que presentan las personas que está n
siendo trabajadas con cada brujería y la forma en que se destruyen los
altares, entierros y bebedizos.

¿Cómo salen los demonios?

La palabra espíritu, viene del griego; “neuma”, que quiere decir aire o
viento, de allí se origina la palabra neumá tico —un plá stico lleno de
aire —. Los demonios son aires o vientos que invaden al ser humano,
por eso no se extrañ e que al salir lo hagan por medio de respiració n
profunda, por bostezo, por eructo, por vó mito o por tos. Usted puede
escoger la forma en que deben salir, usted puede decir “Sales por
eructo” o “Sales por respiració n profunda”. Si algú n demonio se
adelanta a salir de una u otra manera, sígalo sacando así, lo importante
es que salga.

La oración de destrucción

Es la oració n que hace el guerrero espiritual para destruir los trabajos


de brujería. Debemos recordar siempre que nuestras palabras tienen
poder, porque estamos revestidos de autoridad. Para la destrucció n de
los trabajos se utilizan nuestras palabras como armas destructivas.
Usted puede decir: “Las imá genes quedan sin poder y ordeno que se

105
quemen” o “Todo muñ eco y toda foto que me tienen en ese altar,
quedan sin poder y ordeno que se quemen”, Así puede seguir
destruyendo y desactivando lo demá s que esté en el altar, pueden ser
velas, pimienta, sal, monedas, etc.

La oración de restauración.

Esta es la que se hace después de haber destruido el altar o entierro,


esta oració n deshace las oraciones del brujo. Se ora en el nombre de
Jesú s: “Las palabras de maldició n que profirieron contra tal persona,
yo las declaro sin poder y ahora ordeno que sus finanzas se desaten,
que sus bendiciones se desaten, que los dineros estancados vengan a
sus manos…”

“Hechicerías varias con las tres potencias”

1. Trabajos de ruina.

Todos los altares y los entierros llevan algo bá sico en su elaboració n.


Lo está ndar es el cuadro, la estampa, o la imagen, acompañ ada con las
velas si es un altar, má s un muñ eco, foto o prendas de la persona que le
van a hacer dañ o.

Los altares de ruina con las tres potencias son para acabar con la
economía, bloquear ventas, bloquear el cobro de dinero, bloquear el
empleo, hacer que el dinero se vuelva agua en las manos o dañ ar los
elementos de la casa. Estos altares llevan ademá s de lo bá sico
«Imá genes, fotos y velas»; monedas, excremento, billetes y sal. La
persona sueñ a que se le caen los dientes, que le roban, que le atracan,
que se encuentran monedas o billetes. Con casas arruinadas en barrios
marginados, con personas pordioseras y harapientas, con excremento
o con bañ os desbordados de suciedad.

Cuando la ruina es enviada a un negocio, las ventas se bajan, hay


robos constantes, los dineros que le deben en la calle se estancan, los
pedidos se bloquean, la plata que entra no se ve, todo se va en pagar; el
local o la casa se ve pesada y oscura, los elementos como nevera,
licuadoras, ventiladores o bombillos se queman, comienzan a aparecer

106
plagas de insectos o roedores y dejan billetes guardados y desaparecen
del lugar, como si alguien los hubiera hurtado.

La oració n de maldició n que hace el brujo delante del altar es: “Que
tal persona y su negocio quede en la ruina, que la plata se le vuelva
agua, que la economía se le cierre, que no le entre un peso, que quede
vuelta nada, que no consiga empleo…”

¿Cómo se destruyen los trabajos de ruina?

Se ora en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Este altar —o


entierro— de ruina con las tres potencias, que le tienen montado a tal
persona, —se dice el nombre de aquel por quien estamos orando— lo
declaramos sin poder, el cuadro o la imagen de las tres potencias que
está en la cabecera de ese altar —o entierro— ordenamos que se
queme, que se destruya, su poder queda anulado; las velas se apagan y
se destruyen; muñ ecos o fotos de tal persona en ese altar los dejamos
sin poder y ordenamos que se quemen; toda moneda y todo billete
conjurado y amarrado lo dejamos sin poder, y ordenamos que se
quemen; la sal se desvanece y queda sin poder. Ahora las tres
potencias son atadas y les ordeno que salgan por respiració n profunda
—coloque a la persona a respirar profundo y exhalar como en cinco
ocasiones — luego ate el espíritu de ruina y destrucció n y sá quelos
también de la misma forma”

La oración de restauración:

Esta oració n la realizamos después de la liberació n de la siguiente


manera: “Las palabras de maldició n de ruina que profirieron contra tal
persona, yo las declaro sin poder y ahora ordeno que sus finanzas se
desaten, que sus bendiciones se desaten, que los dineros estancados
vengan a sus manos, que las puertas de empleo de abran, que se
restaure todo lo material y declaramos este lugar bendecido y
completamente estable…”

2. Trabajos de destrucción.

Llevan ademá s de lo bá sico, tierra de cementerio, huesos de muerto,


sal, pimienta y a veces le suman excremento humano. La persona
sueñ a con accidentes aéreos o terrestres; sueñ a que toros negros,

107
vacas, perros negros o personas les persiguen; que les disparan o que
les hieren con cuchillos. Los elementos de la casa o del negocio
comienzan a dañ arse y a destruirse, los miembros de esa familia
comienzan a experimentar contiendas. La casa o el negocio se sienten
pesados, oscuros y como triste; sienten ruidos y estropicios en las
noches. Cuando la persona está en el negocio o casa siente un
desespero por salir, no se siente bien allí, y cuando está en la calle no
quiere regresar.

La oració n de maldició n de destrucció n que hace el brujo delante


del altar es: “Que la persona tal se vaya de esa casa o negocio, que todo
se le destruya, que quede sin nada, que quede vuelta estiércol…”

¿Cómo se destruye este tipo de trabajos?

Se ora en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Este altar —o


entierro— de destrucció n con las tres potencias, que le tienen
montado a tal persona, lo declaramos sin poder, el cuadro o la imagen
le ordenamos que se queme, que se destruya, su poder queda anulado.
Las velas se apagan y se destruyen; muñ ecos o fotos de tal persona en
ese altar los dejamos sin poder y ordenamos que se quemen; toda
pimienta, hueso de muerto y excremento lo dejamos sin poder, y
ordenamos que se quemen. Ahora las tres potencias son atadas y les
ordeno que salgan por respiració n profunda —coloque a la persona a
respirar profundo y exhalar en cinco ocasiones—, luego ate el espíritu
de destrucció n y sá quelo también de la misma forma…”

La oración de restauración:

“Las palabras de maldició n que profirieron contra tal persona, yo las


declaro sin poder y ahora ordeno que sus finanzas se desaten, que sus
bendiciones se desaten, que los dineros estancados vengan a sus
manos, que se restaure todo lo material y declaramos este lugar
bendecido y completamente estable…”

3. Para destrucción de hogar.

Toman dos muñ ecos que representen al matrimonio que quieren


destruir, lo colocan una cerca del otro, separados por un camino de
pimienta. Esto produce una comezó n en el cuerpo especialmente

108
cuando se van a acostar, como si la cama tuviera tierra u hormigas;
produce contiendas entre la pareja, cuando está n lejos está n bien, pero
cuando está n cerca no se pueden hablar porque todo molesta,
cualquier cosa que diga o haga el otro le irrita porque la pimienta que
pusieron es para eso. Hasta hacer el amor les fastidia.

¿Cómo se destruye este tipo de trabajos?

Se ora en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Este altar —o


entierro— de destrucció n de hogar con las tres potencias, que le tienen
montado a tal pareja, lo declaramos sin poder, el cuadro o la imagen le
ordenamos que se queme, que se destruya, su poder queda anulado;
las velas se apagan, quedan sin poder y se destruyen; los muñ ecos de la
pareja que está n en este altar los dejamos sin poder y ordenamos que
se quemen; toda pimienta que colocaron en la mitad para que discutan,
la dejamos sin poder, y ordenamos que se quemen. Ahora a las tres
potencias las ato y les ordeno que salgan por respiració n profunda —
coloque a la persona a respirar profundo y exhalar en cinco ocasiones
—, luego ate el espíritu de destrucció n de hogar y sá quelo también de
la misma manera”.

La oración de restauración:

“Las palabras de maldició n que profirieron contra esta pareja, yo las


declaro sin poder y ahora ordeno que se vaya la contienda, el pleito y la
incomprensió n, que el amor y la comprensió n se desaten, que se
restaure la felicidad y declaramos este matrimonio bendecido y
completamente estable…”

4. Trabajo para producir aborto.

Colocan un muñ eco que represente a la mujer, y le meten cuatro clavos


en la regió n de los ovarios, esto produce un dolor similar al del parto y
un sangrado fuerte. La persona va a soñ ar que se ve con hemorragia,
que el bebé se muere o que una serpiente le ataca el vientre.

La oració n que el brujo hace es: “Que tal persona pierda el bebé, que
se le salga antes de tiempo, que le vengan dolores de parto y el bebé se
le desprenda…”

109
¿Cómo se destruye este tipo de trabajos?

Se ora en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Este altar —o


entierro— para producir aborto con las tres potencias, que le tienen
montado a tal persona –diga el nombre de la victima- lo declaramos sin
poder, el cuadro o la imagen le ordenamos que se queme, que se
destruya, su poder queda anulado; las velas se apagan, quedan sin
poder y se destruyen; los clavos que metieron en su vientre,
ordenamos que salgan, muñ ecos o fotos de tal persona en ese altar, los
dejamos sin poder y ordenamos que se quemen. Ahora las tres
potencias son atadas y les ordeno que salgan por respiració n profunda
—coloque a la persona a respirar profundo y exhalar como en cinco
ocasiones — luego ordene al espíritu de dolor de parto que salga por
respiració n profunda…”

La oración de restauración:

“Las palabras de maldició n de aborto que profirieron contra tal


persona, yo las declaro sin poder y ahora ordeno que el dolor
desparezca por completo, que se restauren los tejidos que fueron
dañ ados en su vientre; que el niñ o se afiance fuertemente y
declaramos a este niñ o bendecido…”

5. Trabajo para producir homosexualismo o prostitución.

Colocan en el altar un muñ eco a nombre de la persona, le introducen


pimienta en la vagina del muñ eco para ministrar prostitució n, la mujer
va a sentir una picazó n impresionante en su vagina y fuera de ella, esto
es para que sienta deseos sexuales constantes. Al muñ eco de hombre le
introducen pimienta en el recto para que sienta deseos de estar con
hombres. La persona va a experimentar abundantes sueñ os sexuales.

La oració n de maldició n que hace el brujo es: “Que tal persona se


prostituya con el uno y con el otro” o “Que ese tal se vuelva
homosexual, que se acueste con hombres, para que sea de vergü enza
para su familia”.

¿Cómo se destruye este tipo de trabajos?

110
Se ora en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Este altar —o
entierro— para producir prostitució n con las tres potencias, que le
tienen montado a tal persona lo declaramos sin poder, el cuadro o la
imagen le ordenamos que se queme, que se destruya, su poder queda
anulado; las velas se apagan, quedan sin poder y se destruyen; la
pimienta que le introdujeron en su vagina le ordenamos que se queme,
dentro y fuera de la vagina se quema y queda sin poder. Ahora las tres
potencias son atadas y les ordeno que salgan por respiració n profunda
—coloque a la persona a respirar profundo y exhalar como en cinco
ocasiones —, luego ordene al espíritu de prostitució n que salga por
respiració n profunda…”

Para la destrucció n del trabajo de homosexualismo y la expulsió n


de ese espíritu, el procedimiento es igual al de prostitució n.

La oración de restauración:

“Las palabras de maldició n que profirieron contra tal persona, yo las


declaro sin poder; las sensaciones extrañ as en su vagina —o el recto si
es de homosexualismo— desaparecen, la mentalidad se normaliza y su
vida diaria vuelve a la normalidad….”

6. Trabajo para producir alcoholismo o drogadicción.

Colocan en el altar o entierro una botella de cualquier bebida


alcohó lica vacía y bien tapada, con una foto a nombre de la persona,
dentro de la botella. También utilizan un muñ eco, al cual lo atan a una
botella de licor. La persona va a experimentar sueñ os constantes con
cantinas, borrachos y mucho trago, como también una adipsia, un
deseo incontrolable de tomar. Para ministrar drogadicció n, colocan un
cigarro de marihuana en el altar o entierro, a nombre de la persona
que quieren destruir, sobre o atado a un muñ eco o a una foto. La
persona va a experimentar sueñ os con personas consumiendo droga
por donde quiera que el pasa; en el bus, en calle, en la casa o en el
trabajo, como también un deseo incontrolable de consumir droga.

La oració n de maldició n que el brujo hace es: “Que tal persona se


pierda en el alcohol, que todo dinero que caiga en sus manos sea
consumido en alcohol” o “Que la persona tal se pierda en la droga, que

111
todo lo que consiga sea para consumir, que quede como un loco por las
calles…”

¿Cómo se destruye este tipo de trabajos?

Se ora en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Este altar —o


entierro— para producir drogadicció n —o alcoholismo si es el caso—
con las tres potencias, que le tienen montado a tal persona, lo
declaramos sin poder, el cuadro o la imagen que está en la cabecera del
altar le ordenamos que se queme, que se destruya, su poder queda
anulado; las velas se apagan, quedan sin poder y se destruyen; el
cigarro de marihuana —o botella de ron con foto dentro, si es el caso
de alcoholismo— que le colocaron en el altar a esta persona, lo
declaramos sin poder y le ordenamos que se queme —o destruya para
el caso de la botella de ron—. Ahora el muñ eco o la fotografía que
tienen a nombre de tal persona, la declaramos sin poder y ordenamos
que se queme y a las tres potencias las ato y les ordeno que salgan de
ella por respiració n profunda —coloque a la persona a respirar
profundo y exhalar en cinco ocasiones —, luego ordene al espíritu de
drogadicció n o alcoholismo si es el caso, que salga por respiració n
profunda”.

La oración de restauración:

“Las palabras de maldició n y las oraciones que profirieron contra tal


persona, yo las declaro sin poder; los deseos incontrolables de
consumir droga se van —o de beber, para el caso del alcoholismo—
desaparecen, la mentalidad se normaliza y su vida diaria vuelve a la
normalidad”.

, el uno mata en forma instantá nea y el otro a largo plazo.

¿Cómo se destruye este tipo de trabajos?

Se ora en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Este altar —o


entierro— para producir muerte lenta con las tres potencias, que le
tienen a tal persona, lo declaramos sin poder, el cuadro o la imagen le
ordenamos que se queme, que se destruya, su poder queda anulado;
las velas se apagan y se destruyen; la tierra o hueso de muerto lo
declaramos sin poder y le ordenamos que se queme. Ahora el muñ eco

112
que tienen a nombre de tal, ordenamos que se queme y a las tres
potencias las ato y les ordeno que salgan por respiració n profunda —
coloque a la persona a respirar profundo y exhalar en cinco ocasiones
como mínimo—, luego ate al espíritu del muerto que está pegado en la
espalda, despréndalo y envíelo al abismo. Luego restaure los mú sculos
y huesos dañ ados, ordenando al dolor que salga por respiració n
profunda…”

8. Trabajo para producir tormento.

Toman un muñ eco a nombre de la persona y le introducen alfileres y


clavos también le colocan pimienta. La persona comienza a sufrir de
insomnio y los nervios se le alteran. En el lugar donde meten el alfiler o
el clavo, la persona va a sentir un fuerte dolor, la pimienta le altera los
nervios ministrá ndole una angustia terrible.

La oració n que el brujo hace es: “Que tal persona se vuelva loca, que
camine las calles y que no tenga paz”.

¿Cómo se destruye este tipo de trabajos?

Se ora en el nombre de Jesú s de la siguiente manera: “Este altar —o


entierro— para producir tormento que le tienen a tal persona, lo
declaramos sin poder, el cuadro o la imagen le ordenamos que se
queme, que se destruya, su poder queda anulado; las velas se apagan y
se destruyen; la pimienta la declaramos sin poder y le ordenamos que
se queme. Ahora los clavos y alfileres que está n incrustados en ese
muñ eco le ordenamos que salgan en el nombre de Jesú s, el muñ eco que
tienen a nombre de tal le ordenamos que se queme y a las tres
potencias las ato y les ordeno que salgan por respiració n profunda —
coloque a la persona a respirar profundo y exhalar en cinco ocasiones
como mínimo—, luego ate al espíritu de desespero y envíelo al abismo.

La oración de restauración:

“Las palabras de maldició n y las oraciones que profirieron contra tal


persona, yo las declaro sin poder; El desespero que invadía su vida lo
declaro nulo, sus facultades mentales vuelven a la normalidad, sus
nervios se normalizan en el nombre de Jesú s.

113
“Jesús Nazareno de las tres potencias”

Usted se asombrará por el nombre de


este espíritu, no tiene que ver nada
con nuestro Señ or Jesucristo, porque
nuestro Señ or se llama “Jesú s de
Nazaret” no Jesú s Nazareno, tenga
mucho cuidado cuando ora, porque
se ha escuchado de hermanos que
dicen Jesú s Nazareno, para referirse
al
Señ or. Este demonio hace parte del
grupo de los espíritus llamados “autó nomos”.

¿Cómo entra en una persona?

Por la falta de fe, cuando las personas andan angustiadas por las cosas
materiales, por el dinero y por las deudas. Cuando las personas andan
preocupadas y quieren solucionar los problemas con sus propias
fuerzas.

¿Qué síntomas presentan las personas?

Tormento mental, poco sueñ o, dolor en la nuca, dolor en el cuello y los


hombros, que no se les quita con nada. Los médicos dicen que ese
dolor es causado por el estrés y no se equivocan en su apreciació n,
pero lo que no saben es que es un espíritu.

¿Cómo se expulsa este espíritu?

De la siguiente manera; “Ordeno en el nombre de Jesú s que esa cruz


que está en su espalda sea quitada, toda piedra y todo tronco en los
hombros es quitado de la espalda y enviada al abismo, ahora los
mú sculos del cuello y de los hombros sean restaurados en el nombre
de Jesú s, ordeno al demonio de Jesú s Nazareno y al dolor, salir de su
cuerpo por respiració n profunda…” La persona experimentará el alivio

114
inmediatamente. Es importante enseñ ar a la persona a descansar en el
Señ or, como dice Mateo. 6:34 y Filipenses. 4:6,7 y no estar tratando de
solucionar las cosas por sus propios medios.

115
Capítulo 11

“Espíritus utilizados en la
brujería”

“Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare


a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre
ellos”. Levíticos 20:27

En este capítulo conoceremos otros espíritus con los cuales hacen


hechicerías en el mundo espiritual. Queremos que los lectores
comprendan que hay una gama muy grande de demonios con los
cuales trabajan los brujos, aquí aprenderemos que cada uno de ellos
tiene una especialidad para dañ ar a los seres humanos, también que
cada uno tiene una personalidad propia y diferente a los demá s.
Veamos:

José Gregorio Hernández

Reseña histórica.

Nació en Isnotú (Estado de Trujillo, Venezuela) el


25 de octubre de 1864 y murió en Caracas el 29 de
junio de 1919. Fue médico, investigador, científico y
filá ntropo y se le conoció como “El Médico de los
Pobres”.

116
Herná ndez estudió bachillerato en Caracas, e ingresó a la
Universidad Central de Venezuela en 1884, donde obtuvo el título de
Médico en 1888.
Viajó a Europa para estudiar en París. Se preparó en
las á reas de microbiología, histología normal, patología, bacteriología y
fisiología experimental. Aprovechó el viaje y trajo a Caracas equipos
para los laboratorios del hospital José María Vargas. Herná ndez se
dedicó a la docencia, el ejercicio profesional y a la prá ctica religiosa,
puesto que quiso ser sacerdote. Por esta razó n, fue profesor desde
1891 a 1916, siendo su cá tedra má s importante la de bacteriología.

Entre las publicaciones científicas de este médico venezolano se


encuentran “Elementos de Bacteriología” (1906), “Sobre la angina de
pecho de naturaleza palú dica” y en 1912 publica “Elementos de
filosofía”. Después de su muerte en Junio de 1919 la gente de Trujillo
comienza a venerarlo, atribuyéndole milagros, desde allí los espíritus
inmundos han tomado control del asunto y ahora se invoca por medio
de los médium en má s de quince países.

El espíritu inmundo de José Gregorio.

En el espiritismo existen dos espíritus inmundos de


José Gregorio, el busto de color blanco, que segú n la
tradició n es para sanar y el busto de color negro el
cual es utilizado por los brujos para enfermar y para
matar. Por lo general las personas que lo idolatran
no hacen diferencia de esto, en ocasiones se ve que
en las casas velan los bustos negros que producen
enfermedad, muerte, plagas y destrucció n, creyendo
que les traerá sanidad.

¿Cómo entra José Gregorio en una persona?

Cuando se le consulta por medio de un médium buscando sanidad,


cuando se tienen altares en las casas con fines de veneració n y
protecció n, cuando la persona ha sido consagrada en la familia a ese
espíritu, cuando toma aguas consagradas con José Gregorio o cuando
ha sido trabajada con una brujería con él.

117
¿Qué síntomas presenta una persona influenciada con José
Gregorio?

Cuando la persona ha sido consagrada o ha estado consultando a José


Gregorio buscando sanidad, va a soñ ar con un hombre vestido de
blanco y con sombrero, el cual generalmente deja una estela de olor a
flores o a alcohol antiséptico.

Cuando está siendo trabajada con brujería de José Gregorio, la


persona sueñ a con un hombre vestido de negro con sombrero, sueñ a
con cucarachas, con piojos en su cabeza o en la cabeza de otras
personas, con ratones en abundancia o con cualquier otra clase de
plaga; Sueñ a frecuentemente con personas fallecidas, sean familiares o
no, con el cementerio, con tumbas, etc.

En la casa de las personas atacadas con este espíritu van a abundar


las plagas, van a aparecer gusanos de una manera inexplicable,
cucarachas, chinches, hormigas, garrapatas, ratones; una mosca grande
verdosa que persigue a la persona donde quiera que vaya y comején en
grandes cantidades invadiendo los muebles y paredes. Van a sentir un
olor a podrido como de animal muerto dentro de la casa o alrededor de
la persona. Van a sufrir de enfermedades frecuentes, escalofríos, dolor
de cabeza, sombras negras que frecuentan por las noches, pesadez en
el cuerpo, cansancio, somnolencia, agotamiento, un peso y un dolor
cansado y terrible en la nuca, inflamació n en los ovarios y descontrol
del periodo menstrual, a veces con hemorragias grandes, como
también ausencias del periodo. El vientre se le va a inflamar
constantemente, va a sentir que algo se le mueve en el estomago,
deseos de vomitar o de escupir. Sobre todo, los que son atacados con
José Gregorio van a sufrir de mú ltiples enfermedades, dolencias en los
huesos, en las articulaciones, azú car alta, descontrol en la presió n
arterial, problemas del colon, de los pulmones, de los riñ ones o cá ncer
supuesto.

Las enfermedades causadas por José Gregorio tienen unas


peculiaridades especiales que las diferencian de las enfermedades
comunes, y es que no aparecen en los exá menes médicos y surgen de
forma intempestiva, sin haber antecedentes en la familia o sin una
razó n específica.

118
Diferentes clases de trabajo con José Gregorio

Los elementos bá sicos de los altares o entierros con José Gregorio son
los siguientes: La imagen o el cuadro en la parte superior del altar,
velas encendidas, vaso de agua, flores —margaritas— blancas, tierra
de cementerio, huesos de muerto y la foto o el muñ eco de la persona a
trabajar. A este espíritu no le gusta el tabaco, le colocan agua y alcohol
antiséptico. Todo lo demá s que se coloca en el altar o en el entierro es
para especificar la clase de enfermedad que se va a ministrar a la
persona, como por ejemplo:

1. Trabajos de plaga.

Aparte de lo bá sico que se acaba de mencionar, los brujos colocan un


frasco o botella llena de plagas diversas, entre ellas; cucarachas,
hormigas, comején, moscas, garrapatas o chinches. Luego oran
pidiendo que esa plaga invada y destruya la economía, la salud y la
armonía de tal persona.

Forma de destruir este trabajo.

Se ora en el nombre de Jesú s, pidiendo con autoridad que se queme, se


destruya y quede sin poder la imagen o el cuadro de José Gregorio;
luego se ordena que se apaguen, queden sin poder y se destruyan las
velas, los muñ ecos, fotos o prendas que tengan de la persona y por
ú ltimo se deja sin poder las plagas y se les ordena que se quemen. Paso
seguido se ata y se le da la orden en el nombre de Jesú s a José Gregorio
que salga por respiració n profunda, después se le pide a los espíritus
de enfermedad, plaga, destrucció n y muerte que vayan saliendo uno
por uno por respiració n profunda, eructos, tos, bostezos o vó mitos.

La oració n de maldició n que el brujo hace delante del altar es má s o


menos la siguiente: “Que la casa de tal persona sea invadida de
cucarachas, gusanos y garrapatas. Que todo en ella sea destruido”.

La oración de restauración

119
Esta es una parte que no puede olvidar, después que la persona
expulsa los demonios, hay que restaurar todo en el nombre de Jesú s. La
economía, la salud, la vitalidad, y la armonía en el hogar.

2. Trabajo de muerte.

Generalmente se hace con un entierro en el cementerio o en cualquier


otro lugar, —con los elementos que fueron descritos anteriormente—
colocá ndolo dentro de una bó veda o enterrado en una tumba en el
suelo.

El brujo ora para que el espíritu del muerto se le pegue a la persona


hasta dejarla lentamente sin vida. La persona va a comenzar a soñ ar
con familiares fallecidos, que la llaman, que se ríen con ella, que le
dicen vamos y le señ alan el cementerio; van a soñ ar con el cementerio
— porque está n enterrados allí, toda persona que le hacen entierros,
va a soñ ar con el lugar donde lo enterraron—, sueñ a que se ve metida
en un cajó n de muerto; va a presentar un frío y un dolor muy fuerte y
cansado en la espalda entre los dos omoplatos, especialmente en la
regió n de la nuca, el cuello y los hombros —los espíritus de muertos se
pegan en esa parte del cuerpo—, va a experimentar un cansancio, un
agotamiento, sueñ o constante, desaliento para hacer las cosas, pesadez
para orar y para leer la Palabra; escalofríos en las tardes, un dolor de
cabeza que no se le quita con nada, el cabello se le cae y pierde peso sin
razó n.

Forma de destruir este trabajo.

Se ora en el nombre de Jesú s, pidiendo con autoridad que se queme, se


destruya y quede sin poder la imagen o el cuadro de José Gregorio;
luego se ordena que se apaguen, queden sin poder y se destruyan las
velas, los muñ ecos, fotos o prendas que tengan de la persona y por
ú ltimo se deja sin poder la tierra y los huesos de muerto y se les
ordena que se quemen. Paso seguido se ata y se le da la orden en el
nombre de Jesú s a José Gregorio que salga por respiració n profunda,
después se ata y se le ordena al espíritu del muerto que se desprenda
de su espalda y se vaya al abismo, que salgan de la persona por
respiració n profunda, eructos, tos, bostezos o vó mitos.

La oración de restauración

120
Después que la persona expulsa los demonios, hay que restaurar todo
en el nombre de Jesú s. La salud, su vitalidad, los mú sculos de la
espalda, su vida espiritual, etc.

3. Trabajos para ministrar diabetes.

Los trabajos para ministrar diabetes lo ú nico que tienen de diferente


ademá s de lo bá sico es un vaso con miel de abeja o azú car, y el brujo
pide que esa azú car ministre su sangre, y la persona va a experimentar
el aumento de la azú car en su sangre.

En este nivel ya usted sabe como deshacer los trabajos y como


restaurar todo en la vida de las personas que se van a liberar. De aquí
en adelante solo se va a decir los elementos que colocan en el altar y
usted sigue la mecá nica de destrucció n que se ha llevado hasta ahora,
la forma para destruir los trabajos de hechicería no varía con ninguno
de los espíritus utilizados.

4. Trabajo para ministrar cáncer supuesto.

El elemento adicional, ademá s de lo bá sico del altar es un abejorro


colocado en un frasco, ese cocuyo grande y negro que a veces llega a
las casas y la gente dice que va a llegar visita. El brujo ora y dice que se
meta en el seno derecho —o en cualquier otra parte del cuerpo que a él
se le antoje—. Hay que destruir, quemar y desautorizar todo lo que
enviaron; ordenar que salga José Gregorio y el espíritu de cá ncer
supuesto, por las vías que ya usted sabe y luego se hace una oració n de
restauració n por la salud de la persona.

5. Trabajos para ministrar artritis.

El elemento adicional ademá s de lo bá sico del altar es un poco de sal. El


brujo ora y dice que se meta en las articulaciones, las inflame y
produzca un fuerte dolor. Hay que destruir, quemar y desautorizar
todo; ordenar que salga José Gregorio y el espíritu de artritis por las
vías que ya usted sabe y luego se hace una oració n de restauració n de
la salud de la persona.

121
El ánima sola

Es una leyenda muy antigua, la remontan a los


tiempos en que murió Cristo. Dicen que en Jerusalén
tenían mujeres destinadas a darles de beber a los que
sacrificaban en la cruz. La tarde del Viernes Santo le
tocó subir al Calvario a una joven: María Celestina
Abdegano. Del á nfora dio a beber a Dimas y a Gesta,
los dos ladrones que acompañ aban a Jesú s. Al
salvador lo despreció y por eso É l la condenó a sufrir
la sed y el calor constante de las llamas del infierno
segú n la leyenda. María Celestina aparece con un traje
blanco en medio de las llamas, dicen que se fue al infierno con el dolor
de no haberse podido casar. Una segunda versió n cuenta que era una
niñ a muy bien parecida, de pelo rubio y ojos claros.

El espíritu inmundo del Ánima Sola.

El á nima sola es un espíritu semiautó nomo, pertenece a la corte de las


á nimas. Se le introduce a una mujer, cuando esta tiene un desespero
por casarse, —ella quedó con ese anhelo— cuando ve que pasan los
añ os y no ha podido casarse, sin necesidad que la envíen por brujería.

También es utilizada por los brujos para ministrar destrucció n,


soledad, soltería, tristeza, depresió n, suicidio, destrucció n de hogar y
para dominar la voluntad de los incautos. Con ella se hacen los
populares trabajos de amarres, con los cuales atan la voluntad de un
hombre, para que se enamore de una mujer.

¿Qué síntomas presenta el que esté siendo influenciado por ese


espíritu?

Siente un fogaje impresionante en la espalda, sufre de depresiones


severas, le dan ganas de llorar sin razones específicas, quiere
mantenerse encerrada, su parte sentimental se vuelve caó tica, siente
rechazo, los empleos se bloquean, los caminos se cierran, no consigue
pareja —los pretendientes se le ahuyentan sin una razó n aparente—,
siente un desespero horrible de estar con una persona en especial, un
aturdimiento en la cabeza, un dolor de cabeza, oye voces de mujer que

122
le llaman por nombre propio, siente que le silban, siente un lazo en la
cintura, en los tobillos o en las muñ ecas de las manos, siente unos
deseos impresionantes de quitarse la vida. Produce un desarreglo
hormonal, le descontrola la prolactina y el periodo menstrual,
sufriendo una ausencia del periodo o hemorragias seguidas y
abundantes, quita el apetito y le gusta halar los pies. El á nima sola
tiene puesto un vestido blanco de bodas, por eso las personas atacadas
con este espíritu, sueñ an con mujeres —o con ella misma— vestidas de
novia pero no se ve el novio; sueñ a que le ofrecen sogas para
ahorcarse.

¿Cómo ataca el Ánima Sola en una persona?

Por tres razones específicas; primero, cuando la envían por medio de


un trabajo de hechicería; segundo, cuando la persona la idolatra o
realiza prá cticas de trabajos de brujería con ella; y por ú ltimo, cuando
las mujeres tienen un fuerte deseo de casarse y no tienen con quién,
cuando comienzan a desesperarse por la edad.

Diferentes clases de trabajo con el Ánima Sola.

Los altares o entierros con el á nima sola son muy sencillos, llevan el
cuadro —ese espíritu solo tiene cuadros, no hay imá genes— en la
cabecera del altar, velas, muñ ecos o fotos de la persona que desean
trabajar y fuman mucho tabaco. Esto es lo bá sico, los demá s
ingredientes varían segú n lo que se desea realizar a la persona, por
ejemplo:

1. Trabajos de soltería y destrucción de hogar.

Esta es la especialidad del á nima sola, como ella es un á nima solitaria,


ministra soledad. Con el altar bá sico y con el solo hecho de hacer la
oració n y decir que todo pretendiente se aleje de ella, basta para que la
brujería haga efecto para toda la vida. La mujer va a experimentar que
los pretendientes se alejan sin razó n, sin pelear. Si está casada, va a
experimentar discusiones, contiendas para separarse, un fastidio a la
pareja o un frío sexual, de tal manera que no siente deseos de estar con
su pareja.

Forma de destruir este trabajo.

123
Dejar sin poder uno por uno a todos los elementos del altar y luego
ordenar que se quemen uno por uno en el nombre de Jesú s. Después se
ata y se ordena salir al á nima sola y al espíritu de soledad por
respiració n profunda, bostezo, tos o vó mito. Luego ore para que Dios
restaure todo.

2. Trabajos de amarre u oración del tabaco.

Amarre se les llama a las brujerías que hacen para dominar la voluntad
de una persona. Cuando alguien está enamorado y no es
correspondido, hace un trabajo de amarre para que la otra persona
sienta un desespero por ella y venga en su bú squeda. Lo hacen tanto a
hombres como a mujeres, se realiza con lo bá sico de un altar y mucho
tabaco, repitiendo una oració n que venden en los almacenes de
ocultismo que se llama; “Oració n de amarre del á nima sola”, la leen
delante del altar y fuman tabaco.

La persona afectada con la oració n del tabaco, va a sentir un


desespero terrible para ir en busca de la otra, no importando la hora ni
el peligro, sentirá la cabeza pesada y aturdida, algo de mareo y le cae
un fuerte sueñ o a cualquier hora del día.

Forma de destruir la oración del tabaco.

Dejar sin poder y ordenar que el cuadro del á nima sola se queme en el
nombre de Jesú s, como también todos los elementos del altar (Fotos,
velas y demá s). Después se ata y se ordena salir al á nima sola y al
espíritu de amarre por respiració n profunda, bostezo, tos o vó mito.
Después se deja sin poder el conjuro del tabaco, el rezo y las palabras
que se dijeron en el altar; paso seguido desate la mente y ordene al
humo del tabaco salir de la cabeza de la persona por respiració n
profunda en seis o siete ocasiones —la persona va a experimentar
mareo, esto es normal debido al humo del tabaco que se acumula en la
cabeza—. Luego ore para que Dios restaure todo.

124
Gnomos, duendes o animes

Son espíritus infantiles autó nomos, que


atacan a los niñ os sin necesidad que los
envíen por brujería. Son inquietos e
hiperactivos, se mueven a una velocidad
extraordinaria, se suben en las paredes, en
las lá mparas, en los techos y necea todo. En
las horas de la noche sobretodo, molestan a
los niñ os, los pellizcan, les halan el pelo, la
sá bana, etc. Los niñ os solamente lloran y se
levantan a media noche, ellos no tienen la
capacidad para explicar lo que está
pasando. Los padres van a experimentar un
cambio en el há bito de dormir del niñ o,
antes dormía toda la noche, ahora se
levanta varias veces llorando.

¿Cómo entran y como salen?

Los gnomos entran a través de los programas infantiles de televisió n,


especialmente donde aparece Barni, los dibujos infantiles agresivos
japoneses como Pokemon y los de Walt Disney. Salen ungiendo el
cuarto del niñ o con aceite, atando y enviando al abismo los gnomos en
el nombre de Jesú s. Ló gicamente, de ahí en adelante, hay que
seleccionar mejor los programas de televisió n para los niñ os.

El divino niño

Reseña histórica.

El padre salesiano Juan del Rizzo llega a Barranquilla, Colombia, en


1914. Con gran esfuerzo se dedica a recaudar fondos para la

125
construcció n de un templo, pero no tiene éxito. Fue entonces que
tuvo la inspiració n de pedir a Nuestro Señ or por los méritos de su
infancia. Desde entonces el éxito del padre fue extraordinario y se
convirtió en un gran devoto del Divino Niñ o, dedicando su vida a la
propagació n de la devoció n a esa divinidad.

Después de 13 añ os de ministerio en Barranquilla, el padre del


Rizzo fue trasladado a Medellín, donde continuó su labor exhortando a
todos a confiar en Jesú s por los méritos de su infancia. Al principio, la
devoció n del padre del Rizzo se identificaba con la imagen del Niñ o
Jesú s de Praga.

En 1935 el padre del Rizzo fue trasladado a Bogotá y se encontró


allí una imagen del Divino Niñ o. Colocó el padre la imagen en unos
terrenos baldíos del barrio 20 de Julio en Bogotá y fundó la iglesia
cató lica con ese nombre, donde llegan en gran cantidad los idó latras de
todo el país.

El espíritu del divino niño o Eleguá.

Eleguá es una de las siete potencias africanas representada por un


niñ o, en la santería utilizan a cualquier santo niñ o para invocar a
Eleguá ; al santo niñ o de Atocha o al divino niñ o. Lo utilizan en la
brujería para atacar niñ os desde que tienen días de nacido hasta los
doce añ os. Atormenta, enferma y mata.

Las personas atacadas con este espíritu, sueñ an constantemente


con niñ os en todos los aspectos y circunstancias. Niñ os pequeñ os,
niñ os de brazo, dá ndole de mamar, que está en peligro, que se está
ahogando o que se está yendo a un abismo. Se puede presentar con la
cara de un niñ o de la familia, sobre todo la de aquel que está siendo
atacado en el trabajo de brujería. Aparece del tamañ o de un niñ o de
doce añ os, aunque la persona que usted conoce tenga má s edad.

Luchito

Reseña histórica.

126
Este fue un niñ o, que a la edad de doce añ os murió en Barranquilla y
fue enterrado en el Cementerio Universal de esta ciudad. Un familiar
propagó que después de haberle rezado había recibido un milagro,
concedido por Luchito. A partir de ese momento se volvió popular y
muchas personas comenzaron a invocar ese espíritu para recibir
favores.

Este espíritu es invocado ú nicamente en Barranquilla, hasta ahora


no se ha escuchado que se esté utilizando en otras ciudades. Los brujos
utilizan muchas flores en ese altar y realizan bañ os de flores para
aquellos que quieren tratar.

Al igual que los demá s espíritus infantiles, este también es juguetó n,


mueve las cosas, se aparece con un suéter blanco con rayas anchas
horizontales. Las personas atacadas por él, oyen chiflidos, a las
mujeres les dice “amá ” —la forma diminutiva de mamá en Barranquilla
— y a los hombres “apá ” —diminutivo de papá — o la llama por
nombre propio con voz de niñ o.

El nido del pájaro makua

El pá jaro makua es un ave del Amazonas que coloca


su nido en lo má s alto de un á rbol llamado Rey por
ser de gran altura. El nido es utilizado en perfumes y
esencias para dominar los sentimientos de una
persona y hacer que se enamore. La persona va a
soñ ar o va a ver en visió n pá jaros de color negro,
grandes, medianos o pequeñ os. Para expulsar este
espíritu no se ata como los demá s, después de
derribar el altar o el entierro del pá jaro Makua, se le enjaula en el
nombre de Jesú s y se envía al abismo.

Espíritus de pacto

Se les llama espíritus de pacto, a aquellos que necesitan que la persona


propicie un pacto de compromiso con ellos para poder tener autoridad

127
sobre la persona, —generalmente vienen de generaciones pasadas y
desean renovar pacto— entre ellos está n los espíritus de adivinació n,
de hechicería y el mismo Sataná s. Estos espíritus llegan a las personas
en sueñ os y se les insinú an descaradamente ofreciéndoles cosas,
esperando que las personas acepten, cuando lo hagan, el pacto quedará
efectuado. Por ejemplo: El espíritu de adivinació n se presenta diciendo
cosas como; “yo se quien te hizo la brujería”, “yo se con quien está tu
marido” o simplemente le da sueñ os donde le muestra cosas muy
exactas que luego suceden. El de hechicería le dice a las personas en
sueñ o; “si quieres yo te enseñ o secretos ocultos” y Sataná s se presenta
diciéndole que le va a dar dinero o mostrá ndole el nú mero de la
lotería, si la persona compra el nú mero y este sale, el pacto con Sataná s
queda hecho y se desata en la persona y su familia una serie de
maldiciones.

Trabajos con Satanismo

Satanismo es el culto a Sataná s, donde se le


adora con fines de conseguir de él, protecció n,
poder y bendició n. Este es un campo muy
apetecido por los jó venes, ya que lo tienen como
una logia o hermandad, con una cultura
especial; signos, vestimenta, atuendos, mú sica y
maneras de hablar.

Los integrantes del Satanismo, les agrada


vestir de color negro, las niñ as se pintan las
uñ as de ese color, aman los tatuajes con
imá genes y símbolos satá nicos y son faná ticos de la mú sica estridente
del rock pesado. Tienen la misió n de orar por los jó venes que está n en
su cuadra o en el colegio para que se integren al satanismo, sin que
ellos lo sepan, solo toman los nombres y los escriben en un papel,
manteniéndolos en el altar para que Sataná s se les manifieste.

Las personas que han estado influenciadas con satanismo,


comienzan a cambiar sus há bitos, les comienza a fascinar la mú sica
rock que antes no escuchaban, se obsesionan por el triple seis, se
vuelven rebeldes, sienten deseos de suicidarse o de matar a otro,

128
deseos de ver sangre, piensan en tomar cuchillos y matar, tienden a
usar ropa de color negro, se aíslan de los adultos y se les presentan
pesadillas constantes con fuego o con el macho cabrío, que es el mismo
Sataná s, sueñ an con personas como monjes vestidos de negro, cuando
uno los ministra hacen con los dedos de la mano el símbolo del macho
cabrío, que es cerrar el puñ o de la mano dejando los dos dedos
laterales levantados.

Suelen escuchar voces blasfemas o palabras soeces y pensamientos


involuntarios, sobre todo lujuriosos o de muerte. Las personas al
principio dudan, porque no saben si son ellos o si es algo externo que
llega a su mente. Se obsesionan por la sangre, quieren ver sangre.
Tienden a escribir o pintar elementos satá nicos como el triple seis,
calaveras, llamas de fuego y cosas por el estilo.

¿Cómo llegan estos ataques?

Son tres las vías por las cuales una persona puede ser contaminada por
medio del satanismo. Primero, por acció n directa de una secta, quienes
interceden por otras personas para ser atacadas o atraídas a ese
mundo, como se lo describimos anteriormente. Segundo, por la
participació n voluntaria en esas prá cticas, involucrá ndose y
contaminá ndose directamente. Y tercero, a través de los sentidos,
puede ser por la lectura de un libro satá nico, ver una película cargada
de satanismo o juegos de videos cien por ciento satá nicos.

¿Cómo se deshacen los pactos?

Cuando aparezca alguien con síntomas de espíritus de adivinació n,


hechicería o Satanismo, lo primero que hay que hacer es hacerles que
renuncien y que rompan el pacto con ese espíritu y hacer pacto con
Jesucristo de Nazaret, luego expulsar el espíritu correspondiente por
respiració n profunda.

129
Capítulo 12

“Brujerías varias ”

"Pero el Espíritu dice que en los últimos tiempos algunos


apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a
doctrinas de demonios". 1 Timoteo 4,1

En este bloque, se va a estudiar una serie de brujerías varias que son


comunes en nuestro medio y la manera de destruirlas.

1. Aseguranza con niño en cruz.

Esta es una variante de aseguranza, que se realiza en


puntos neurá lgicos del cuerpo; los hombros, las
muñ ecas de las manos y la cadera, colocando una cruz
tatuada e incrustando en ocasiones un conjuro debajo
de la piel. Esta aseguranza la utilizan para evitar la
muerte, especialmente para evitar tiros de revolver o

130
puñ aladas.

¿Cómo se deshace una aseguranza de un niño en cruz?

La aseguranza de un niñ o en cruz hace parte de las actividades


ocultistas voluntarias que una persona hace, éstas, solo ellas las
pueden deshacer, si la persona no sabe có mo orar para deshacerla,
usted le puede guiar.

El procedimiento es el siguiente: Se toma aceite ungido, para ungir


cada uno de los puntos donde se colocaron las cruces tatuadas, se le
dice a la persona que repita después de usted: “En esta hora Señ or, te
pido perdó n por haber hecho esto, hoy me arrepiento. En el nombre de
Jesú s, renuncio a esta aseguranza, la dejo sin poder en mi vida, rompo
todo pacto con los espíritus guardianes, los ato y los envío a los
abismos, hago pacto con Cristo y le entrego mi vida solo a É l, para que
me guarde y me proteja de todo mal, amén…”

2. Ojo seco en los niños.

Se le llama así, a una enfermedad espiritual que les sucede a los niñ os,
en la que pierden la vitalidad, el apetito, se les cae el semblante y la
cabeza les permanece caliente. Esto sucede cuando una persona
contaminada con espíritus demoníacos, como por ejemplo el negro
Felipe, María Lionza, divino niñ o u otro de esos espíritus denominados
oscuros o de poca luz; ha estado muy cerca del niñ o, influenciá ndolo o
contaminá ndolo también.

Los niñ os son muy sensibles a la ministració n espiritual,


necesariamente no es que le han influenciado adrede, con solo tocarlo
o estar muy cerca, basta. También puede ser que en la casa han
enviado una brujería con las tres potencias o también puede ser que
algú n miembro de la casa ha estado interactuando con espíritus de ese
tipo.

¿Cómo se destruye el mal de ojo seco?

Se debe evitar el colocarle aseguranzas indígenas de matecitos, u ojos


de buey a los niñ os. Hay que orarlos en el nombre de Jesú s ungiéndoles
con aceite, apagando toda vela encendida y atando todo espíritu

131
inmundo y ordená ndoles que salgan del niñ o por la respiració n.
Declá relo descontaminado de toda influencia espiritual.

3. Trabajos con espíritus de muerto

Existen espíritus de muerte y espíritus de muertos. Los espíritus de


muerte son aquellos que su fisionomía es similar a un monje vestido de
negro, pero que no se le ve el rostro, y posee una guadañ a en su mano,
es lo que se conoce popularmente como la Parca. Los espíritus de
muertos son las á nimas de los difuntos, las cuales son tomadas en la
magia negra para hacer dañ o a terceros. En este bloque nos vamos a
referir es a este ú ltimo.

Este es un trabajo de brujería que se está haciendo muy popular en


nuestro medio, esto era algo muy difícil de encontrar o realizar, pero
ahora, con el avance de la hechicería y con lo fá cil que se está haciendo
aprender, muchos está n recurriendo a este tipo de prá ctica.

¿Cómo realizan los trabajos con muertos?

Los brujos consiguen algo perteneciente a la victima: puede ser una


foto, una prenda, un muñ eco o los datos personales. Estas cosas las
depositan en una bó veda, en un ataú d o en una fosa, acompañ ada de
ciertos rituales y maldiciones. Otros lo realizan por medio de un altar,
donde invocan el espíritu de un muerto ya previamente referenciado y
lo envían por medio de rezos y maldiciones para dañ ar a la victima.

Estos trabajos lo realizan para atormentar, enloquecer, matar,


enfermar o destruir a alguien.

¿Cuál es la sintomatología?

La persona comienza a soñ ar constantemente con muertos, ya sean


conocidos o desconocidos y sueñ a con el cementerio. Físicamente
comienza a padecer de alteració n de los nervios, de insomnio, temblor
en todo el cuerpo, ganas de llorar sin razó n aparente, tristeza, dolor de
cabeza insoportable, dolor cansado en la espalda, especialmente en la
nuca, y un dolor extrañ o en el pecho, como un vacío o un ahogo.
Generalmente las personas afectadas con este trabajo, tienen los

132
síntomas similares a un paciente psiquiá trico. A estas personas, los
medicamentos tienden a fortalecer el espíritu inmundo del muerto que
está en ella, sin embargo, nosotros no tenemos autoridad para
suspender un tratamiento de estos, debemos orar y esperar que el
médico suspenda los medicamentos al ver su mejoría.

¿Cómo se destruye este tipo de trabajos?

De la siguiente manera: Destruya y deje sin poder todas las


pertenencias que tengan de la victima en el altar o en el cementerio,
apague y deje sin poder toda vela que encendieron a nombre de la
persona. Ahora deje sin poder el rito de invocació n que hicieron para
enviar al muerto a atacar a la victima, ate el espíritu inmundo de
muerto y ordene que se desprenda de la persona, haga que respire
profundo y exhale por diez repeticiones. Si la persona manifiesta
eructos o vó mitos, siga sacá ndolo de esa manera. Después de la
ministració n, verá la mejoría de la persona en el dormir, recuperará el
sueñ o inmediatamente.

¿Cómo se ora una casa o un negocio?

Orar una casa o un negocio es algo muy complejo, eso no se puede


tomar a la ligera porque en una casa se fusionan trabajos personales e
individuales de todos los miembros de la familia que habitan allí o de
todos los trabajadores que laboran en el negocio con los trabajos de
brujería que han enviado al negocio o a la casa en sí. Por tal razó n es
necesario tener mucho cuidado y aná lisis en el momento de actuar. Los
pasos y las cosas que se deben tener en cuenta para orar una casa o
negocio son las siguientes:

1. Se recolecta información de todos los elementos físicos


aparecidos en la casa.

Para recolectar la informació n necesaria para saber que elementos


físicos han aparecido en la casa es necesario reunir a todos los
miembros de la familia o a todos los trabajadores que laboran en el

133
negocio, si hay dificultad para reunirlos a todos, hay que tratar de
reunir la mayoría.

¿Esto por qué? Porque cada uno de los habitantes del lugar han
tenido que ver algo, hay unos que le dan importancia a unas cosas y
otras no, por eso entre má s personas entreviste, mucho mejor.

¿Qué cosas se les pregunta?

Se les pregunta por las cosas extrañ as que han aparecido en el frente o
la terraza de la casa, cosas como: Arena de cementerio, sal, pimienta,
polvos de colores, sapos, interiores, muñ ecos, cintas, monedas, gotas
de aceite, aguas extrañ as y de olor raro, crucifijos, clavos, alfileres,
frascos enterrados, huevos de gallina y ciertas cosas má s. Cada una de
estas cosas tiene su significado, es necesario que se tome notas en un
papel para luego tomar conclusiones.

¿Qué significado tiene cada cosa?

Los trabajos que se hacen a una casa u negocio tienen tres


connotaciones, trabajos de ruina, enfermedad o tormento. Cuando el
trabajo de hechicería es para ruina, van a aparecer cosas como;
monedas, sal y tierra de cementerio.

Para tormento pueden aparecer cosas como; pimienta, gotas de


aceite, polvos, aguas y muñ ecos con alfiler. Para enfermar pueden
aparecer cosas como; tierra de cementerio, sapos, cintas de colores,
aguas y cosas por el estilo.

2. Se analizan todos los ruidos olores y visajes extraños.

Se les pregunta a todos los presentes sobre todos los ruidos extrañ os
que han estado escuchando como; voces, gritos, chiflidos, pasos de
personas, sonido de movimientos de cosas como ollas, sillas u otras
cosas má s, etc.

Si han sentido olores a vela quemada, a fango hediondo, a


excremento humano, a podrido como carne descompuesta, a tabaco, a
ron o a flores. Si han sentido visajes, sombras, figuras o personas

134
extrañ as que aparecen. Si sienten como la presencia de alguien a su
lado, pero no se ve físicamente.

¿Cómo se interpretan todas estas cosas?

Recuerde que todo lo que le comenten lo debe anotar, luego en el


mismo papel vaya colocando las interpretaciones de cada cosa, por
ejemplo:

Las tres potencias venezolanas, el negro Felipe, María Lionza y el Indio


expelen olores a vela, cuando es un altar, a ron, a tabaco o a
excremento, también silban y hablan a las personas al oído. José
Gregorio produce olores a flores y el espíritu de muerte huele a fango
hediondo, los espíritus de muerto huelen a podrido y los espíritus de
destrucció n huelen a excremento humano. El á nima sola llama a las
personas por su nombre.

3. Se analizan las situaciones que están sucediendo.

En esta etapa se hace un aná lisis del estado de las cosas materiales de
la casa o negocio, si los artefactos eléctricos se han estado
deteriorando de forma extrañ a, si los bombillos de luz se han estado
quemando inexplicablemente, si las habitaciones se sienten frías,
oscuras y pesadas, si se ha estado perdiendo dinero sin la intervenció n
de personas, si se han estado extraviando algunos elementos como
llaves y celulares, si han estado apareciendo plagas como hormigas,
comején, cucarachas, ratones, chinches, piojos, garrapatas, moscas
grandes, gusanos, sapos, etc.

Hay que preguntar para ver si el dinero se vuelve agua, si hay


muchas enfermedades, si las ventas se bajan sin razó n aparente, si las
deudas se aumentan, si los dineros que les deben no retornan, si hay
un desgano para laborar y buscar las oportunidades, si los habitantes
de la casa han quedado sin empleo o buscan y no encuentran, si se ha
aumentado la contienda.

¿Cómo se interpretan todas estas cosas?

135
Cuando hacen un trabajo de ruina, que es el má s comú n en estos casos,
se ven los deterioros de las cosas, las habitaciones se ponen pesadas y
aparecen las plagas.

Las plagas son trabajadas por medio de José Gregorio y también las
utilizan para enfermar. Los espíritus de duendes son los que esconden
cosas y los espíritus malandros son los que se roban los dineros que
desaparecen sin explicació n.

La picazó n en el cuerpo, los punzasos, el desgano, el insomnio, las


contiendas, el desespero, el agotamiento, y el deterioro del dinero son
producidos por las tres potencias.

4. Sintomatologías físicas.

Si las personas presentan dolor de cabeza, si padecen de mucho


cansancio, agotamiento, somnolencia o insomnio; si está n sintiendo
desespero, piquiñ as en el cuerpo, punzasos, adormecimiento en alguna
parte del cuerpo, dolor en la nuca, calor en la espalda, los pies u otra
parte del cuerpo, nervios alterados, mareos, estomago revuelto,
escalofríos en las tardes o noches, si siente que se le sientan en la cama,
que la tocan, le halan la sabana o que le manosean, etc.

¿Cómo se interpretan todas estas cosas?

La picazó n, los punzasos, el insomnio, las contiendas, el desespero, el


agotamiento, y el deterioro del dinero son producidos los trabajos de
angustia, para que la persona se vaya de la casa.
Desgano, somnolencia, dolor en la nuca y mareos son producidos por
los trabajos de ruina. El estomago revuelto es por un bebedizo. El
escalofrío por el trabajo de muerte.

5. Se examinan todos los sueños que cada uno tienen.

Es importante que cada uno exprese la mayor cantidad de sueñ os


posibles sin omitir detalle alguno, a veces las personas piensan que los
sueñ os no tienen valor, pero cada uno representa algo en el mundo
espiritual.

136
Los trabajos de ruina se representa en sueñ os de la siguiente
manera: La persona sueñ a que se le caen los dientes, que los atracan,
que le roban o que los persiguen. También el soñ ar con agua sucia,
serpientes, accidentes, tiroteos, terremotos, huracanes, tormentas o
persecució n. Recuerde que la ruina y la destrucció n son ministradas
por medio de las tres potencias.

Los trabajos de enfermedad se representan por sueñ os con


personas muertas, ya sean conocidas o desconocidas, con entierros,
velorios, tumbas, cementerios, con plagas, etc. Recuerde que las
enfermedades son ministradas por José Gregorio.

Los trabajos de separació n de hogares se representan en sueñ os por


bodas o matrimonios, se ven mujeres vestidas de novia, se ve a la
pareja de la persona con otra persona o haciendo el amor con otra
persona. Recuerde que los trabajos de destrucció n de hogar se hacen
con el Á nima Sola.

Cuando las personas son atacadas con un entierro, sueñ an que está n
volando o que está n cayendo en un abismo y cuando le está n haciendo
altares siente calor o fogaje en el cuerpo.

6. Examinar si en esa casa o negocio han habido prácticas de


ocultismo.

Es necesario aclarar que los espíritus entran a atacar una casa o


negocio no solamente cuando le envían brujería, también cuando las
personas practican ocultismo.

Una prá ctica de ocultismo es la idolatría, hay que preguntar si en esa


casa tienen imá genes de santos, crucifijos, aseguranzas, pirá mides o
cualquier fetiche que tenga que ver con el ocultismo.

También es importante preguntarle al nú cleo familiar si se han


estado haciendo prá cticas ocultistas; como visitas a brujos, hacerse
bañ os, lavar la casa con aguas recomendadas por hechiceros, fumar el
tabaco con fines de adivinació n o invocació n, si en esa casa han hecho
sesiones de espiritismo o de adivinació n, si han levantado algú n altar a
algú n espíritu, si han hecho algú n entierro en la casa o algo por el
estilo.

137
Si alguna de estas cosas salen positivas, es necesario que las
personas renuncien a esas prá cticas, le pidan perdó n a Dios por eso y
retiren de su casa cada elemento relacionado con eso; las aseguranzas,
las imá genes, crucifijos, fetiches, etc.

7. Proceder a orar para liberar la casa.

Después de tener los datos claros y el diagnó stico definido, se busca un


lugar tranquilo de la casa o del negocio y se reú nen allí las personas
asignadas para hacer la oració n, se hace la oració n de apertura en la
que primeramente, se pide la presencia del Espíritu Santo por espacio
de cinco minutos. Esto se hace para que el Señ or llene toda la casa con
su poder, puesto que se sabe que el poder no está en nosotros, sino en
Dios.

El siguiente paso, es dejar sin poder todo entierro de ruina,


destrucció n, enfermedad, tormento y muerte; que el conjuro quede
inoperante. Luego se ordena que se queme ese entierro en el nombre
de Jesú s. Cabe notar que todo entierro lo respaldan con alguno de los
espíritus que se han mencionado, ya sea el negro, el á nima sola, las tres
potencias o José Gregorio, por eso el ú ltimo paso es quemar toda
estampa o imagen que haya en ese entierro, atar el espíritu que lo
respalda y enviarlo al abismo, juntamente con los espíritus de ruina,
muerte, enfermedad, tormento o destrucció n.

Hay que dejar sin poder todo polvo, sal, agua o aceite que han
lanzado en la puerta de la casa y echar fuera los espíritus antes
mencionamos. También deje sin poder toda moneda, o muñ eco que
han lanzado sobre el techo, y echar fuera los espíritus que hemos
mencionado. Luego se pide la compañ ía de á ngeles guerreros que
recorran toda la casa, pueden ser cinco ó diez si lo desea y se les
ordena en el nombre de Jesú s, que aten y envíen al abismo todo
espíritu de muerte, ruina, destrucció n, enfermedad, contienda y plaga.
Ate también a las Tres Potencias, al negro Felipe, a María Lionza, a José
Gregorio, al Indio Guaicaipuro, a los duendes o al á nima sola.

El procedimiento que sigue es tomar el aceite ungido, untarse en las


manos y tocar todos los elementos de la casa, uno por uno, diciendo:
“Unjo este elemento en el nombre de Jesú s, lo consagro a Cristo, que su

138
santidad y su Espíritu Santo sea en el, y todo espíritu que se encuentre
en él, lo ato y lo envío a los abismos…” Los cuartos, la sala, el patio y la
terraza también hay que ungirlas y consagrar toda la casa a Cristo.

Después de todo esto, hay que reunir a todos los miembros de la


familia que estén presentes y orarlos. Que se pongan sobre sus pies,
cierren sus ojos y levanten sus manos, después pida la presencia del
Espíritu Santo sobre ellos por espacio de cinco minutos, impó ngales las
manos a cada uno de ellos y después reprenda los espíritus que hemos
mencionado anteriormente, ordená ndoles que salgan por respiració n
profunda, que inhalen y exhalen unas diez veces aproximadamente.

También hay que hacerles libres de los espíritus de santos que


adoraban o de espíritus demoniacos que invocaban. De esta forma la
casa, las cosas de la casa y las personas que viven allí quedará n libres.
Es necesario que les lea Juan 5: 14, haciendo énfasis que en el
momento en que visiten brujos, practiquen idolatrías, fornicació n o
adulterio, los demonios volverá n, deshaciendo todo lo que hemos
hecho.

139
Capítulo 13

“Elaboración de un diagnóstico
espiritual”

“Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y


él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para
matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y
ayúdanos”. Marcos 9:21-22 Énfasis añadido.

El diagnó stico, es la determinació n de una enfermedad o cualquier otro


mal que alguien padece, por medio de la observació n de síntomas y
signos que la persona presenta. Esta es la herramienta bá sica que
utilizan los profesionales de la salud física como los médicos, los
sicó logos, siquiatras, y ahora los ministros del Señ or, los profesionales
encargados de los trastornos espirituales.

Por mucho tiempo se ha observado una forma rudimentaria de


realizar liberaciones, donde el ministro —Sin saber que espíritu es, ni
có mo entró — derriba a la persona, la bañ a de aceite ungido y
comienza a dar unos gritos horrendos por horas. Sin nombrar la
cantidad de golpes y presiones en el vientre de la persona para que el
espíritu salga. Algunos en forma atrevida aseguran que después de una
ministració n de este tipo, la persona queda totalmente libre. ¿Có mo lo
saben? No se tiene idea, lo que sucede es que espiritualizan todo y
alegremente aseguran cosas que no hay como sustentarlas.

A través de este libro se quiere mostrar una manera diferente y má s


prá ctica de realizar las liberaciones, una forma má s profesional, como
ministro de un Dios de orden que somos. A través de la elaboració n de
un diagnó stico, no solamente determinamos qué clase de
contaminació n espiritual tiene la persona, sino que el diagnó stico nos
sirve para realizar un control o monitoreo de la evolució n de dicha
liberació n.

140
Elaboración del diagnóstico.

Por la necesidad, a veces hay que ministrar a una gran cantidad de


personas en un servicio, algunas son libres, otras no. También sucede
que se presentan a los servicios, hermanos con un grado muy alto de
contaminació n espiritual, aquellos que en medio del templo se
desploman, y comienzan a dar vueltas en el suelo, gritando y dando
voces extrañ as. No se sabe que espíritu es; si el ataque lo hicieron con
un entierro o un altar; si participó en ocultismo o voluntariamente
tomó algo.

La otra forma de ministrar, es hacerlo individualmente y no en


grupo, para no agotar nuestras fuerzas innecesariamente. Es mejor
atenderla aparte y en una ocasió n en que esté consiente, para poder
hablar con ella y precisar lo que está sucediendo en su vida.

El diagnó stico es muy valioso y sirve para saber exactamente que


clase de brujería le hicieron a esa persona, —Altar, entierro, bebedizo,
pacto, maldició n o si hubo participació n directa con los demonios—
que espíritu es el que está influyendo —María Lionza, el negro Felipe,
el á nima sola—, cuando se lo hicieron, donde se lo hicieron, para qué lo
hicieron y quienes lo hicieron. A veces una persona tiene má s de una
brujería sobre ella, también puede suceder que tenga una mezcla de
espíritus, unos enviados por brujería y otros que ella mismo permitió
que entraran en su vida. El diagnó stico nos aclara todo eso.

Pasos para la elaboración del diagnóstico.

El diagnó stico se elabora por medio de una entrevista que realizamos a


la persona que vamos a ministrar.

1. “Se establecen los síntomas físicos”

En este espacio se determina toda la sintomatología física que padece


la persona:

En la cabeza: Mareos, dolencias, punzasos, adormecimiento o


aturdimiento.

141
En el cuerpo: Adormecimientos, caminadera de aquí para allá ,
picazó n, punzasos, moretones, infecciones, manchas, calor, fogaje, frío,
escalofríos, cansancio, agotamiento, calambres, taquicardias, nervios
alterados, ruidos, estropicios, temblor, movimientos involuntarios en
alguna parte del cuerpo, voces extrañ as, cualquier olor que persista,
hinchazó n, caída del cabello, perdida del apetito, gula, inflamació n,
impotencia, frialdad sexual, malestar en el estó mago, insomnio. Etc.

En la casa, negocio u oficina: Se analizan los deterioros de las cosas,


el ambiente espiritual si está la casa pesada u oscura, los cambios en la
parte econó mica, en las relaciones con los demá s, los ruidos,
estropicios, visajes o movimientos involuntarios que suceden en el
lugar, las cosas extrañ as que han estado apareciendo dentro o fuera de
la casa, como gotas de aceite, aguas, sangre, monedas, trapos, polvos,
animales muertos o vivos. Etc.

2. “Se analizan los trastornos mentales y emocionales”

Los sueños: Hay varias clases de sueñ os, hay sueñ os proféticos, de
guía del Señ or y los sueñ os de aviso de ataque, que generalmente no
son muy bonitos. Los sueñ os feos, son mecanismos que el Espíritu
Santo utiliza como alarma, para anunciar que hay un ataque espiritual
sobre la persona. Algunas personas reprenden los sueñ os para no
seguir soñ ando con eso, los sueñ os no se reprenden, se analizan para
ver que es lo que está sucediendo, aunque los reprendan, si la brujería
sigue allí, los sueñ os también seguirá n. En vez de reprender los sueñ os,
má s bien reprenda la brujería para que los sueñ os feos desaparezcan,
ya que ella es la que los produce.

En esta etapa se escudriñ an los sueñ os que han estado má s


presentes en su memoria, en especial aquellos que se han estado
repitiendo. Es bueno que la persona no generalice, sino que hable de
los sueñ os muy escuetamente, que no vaya a obviar algunos de ellos
por ser muy vergonzosos, porque cualquier detalle puede ser
definitivo.

Las emociones: En esta fase se analizan todas las variaciones que han
tenido sus sentimientos. Las depresiones, tristeza, rechazo, deseos de
suicidarse, angustia, desespero, obsesió n, ansiedad de algo, ira, celos,
violencia, venganza, rencor, temor a la oscuridad, a dormir solo o a un
lugar en específico, premoniciones. Etc.

142
La mente: Los cambios en la memoria, en la coordinació n de ideas,
pensamientos o ideas involuntarias y extrañ as que invaden su mente,
desorientació n repentina, la mente en blanco a veces, imá genes,
visiones. Etc. En ocasiones la persona pierde totalmente sus facultades
mentales, hablando incoherencias e idiomas extrañ os.

Se hace diferencia entre lo físico y lo espiritual.

Cuando una persona tiene los nervios alterados, interpreta todo lo que
siente como si fuese de origen espiritual, no se deje llevar por esa falsa
informació n, es su deber como ministros de guerra, aclararle las cosas
al paciente.

Hay enfermedades y sintomatologías que pueden ser de origen


físico y otras de origen espiritual, lo importante es aprender a
diferenciar lo uno de lo otro. Las enfermedades espirituales no salen
en los exá menes médicos, aparecen en forma repentina; no hay
alimentos, movimientos, cambios en el clima o circunstancias
especiales, que hagan que la enfermedad se altere, no hay
antecedentes familiares y no responden a los medicamentos, mientras
que con las enfermedades físicas sucede todo lo contrario.

La otra cosa importante y que le ayudará para poder diferenciar lo


espiritual de lo físico, es que las enfermedades, dolencias y
sintomatologías de origen espiritual sufren alteraciones cuando se ora
a la persona afectada, debido a que la unció n revuelve los demonios. Se
les presenta un dolor de cabeza insoportable, las dolencias en el
cuerpo se aumentan, las rasquiñ as se acrecientan, puede presentar
mareos terribles, se le duermen las manos o pierde el conocimiento.

Interpretación del diagnóstico.

Después de recopilar toda la informació n suficiente, pasamos a la


interpretació n de los síntomas. Para poder tener la facilidad de
interpretar síntomas, es necesario aprenderse las sintomatologías que
producen cada espíritu y cada trabajo de brujería enseñ ada en los
capítulos anteriores. Al principio puede ser un poco difícil
memorizarse todas esas señ ales, pero má s tarde se vuelve algo
mecá nico.

143
A continuació n de la observació n de los síntomas, se pasa a dar el
dictamen espiritual. Se determina si es un altar, un bebedizo o un
entierro; con qué espíritu lo trabajaron, para qué enviaron la
hechicería, cuá nto tiempo hace que la enviaron y quién la envió .

¿Cómo se determina el tiempo de una brujería y la persona que la


envió?

A veces se piensa que los ú nicos que pueden hacer esto son los brujos,
pues los ministros del Señ or también pueden hacer esto ¿Có mo? Pues
muy sencillo. Toda brujería se manifiesta en una persona dos días
después de ser montado el trabajo, por eso para determinar el tiempo
que tiene de haber sido enviada la brujería, se le pregunta a la persona
el tiempo en que comenzaron a manifestarse los síntomas físicos y
mentales y ló gicamente, ese será el tiempo en que enviaron el trabajo.

Todos los pensamientos, palabras, rezos y deseos malévolos que se


tienen contra alguien, crean una atmó sfera negativa alrededor de la
persona en cuestió n, a tal punto que la persona va a soñ ar con aquel
que le está deseando mal, soñ ará en varias ocasiones con él, que se ríe,
que se burla, que le dice palabras feas. Luego se le pregunta por el
comportamiento y la actitud que esa persona ha estado mostrando con
ella, y con eso basta para aclarar quien es la persona que está
realizando el mal.

¿Cómo se determina el lugar donde hicieron el trabajo de


brujería?

En toda brujería que se hace, ya sea un entierro o un altar, el brujo


tiene por obligació n que invocar el espíritu de la persona en cuestió n
para “cargar” el muñ eco, la foto o las prendas de la persona que van a
trabajar. Debido a esto el espíritu de la persona queda enclaustrado en
ese lugar donde hicieron el trabajo, por eso la persona va a estar
soñ ando constantemente con ese lugar, porque cuando está dormido
afloja el dominio propio y el espíritu es halado hacia ese lugar, por la
invocació n que se hizo, puede ser una ciudad, un pueblo, una casa o un
paraje cualquiera. La persona va a soñ ar que quiere salir de ese pueblo,
pero no encuentra buses, plata u otro impedimento que no le deja salir
de ese lugar.

144
¿Cómo se verifica que una brujería ya se destruyó o que un
espíritu ya salió?

La verificació n no está en que la persona vomitó , cayó al piso, tosió o


eructó , estas señ ales no indican nada, la ú nica forma de estar seguros
que una persona ya está libre del todo, es verificando a los ocho días,
que los síntomas que presentaba ya no está n. Cuando una persona está
libre del todo, los sueñ os feos que presentaba ya no los tiene, las
dolencias y manifestaciones físicas desaparecen y los trastornos
mentales dejan de manifestarse. Si después de ocho días los síntomas
desaparecen parcialmente, esto quiere decir que aú n quedan cosas por
destruir, es necesario seguir ministrá ndola y luego esperar ocho días
má s, para verificar nuevamente hasta, que no quede nada pendiente.

De esta manera es posible que usted quede tratando a una persona


por espacio de una semana y habrá casos que tardará má s. Por eso no
creo mucho en esos ministros que le ponen las manos a un
endemoniado y cuando la persona cae al piso dice: “Ya está libre”.
¿Libre? ¡Có mo no mijito! Eso lo veremos en ocho días, a veces eso es
má s espectacularidad que realidad.

145
Capítulo 14

“La ministración de liberación


“Llegaron a Betsaida, y le trajeron un ciego y le rogaron que lo tocara.


Tomando de la mano al ciego, lo sacó fuera de la aldea; y después de
escupir en sus ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó: ¿Ves algo?
Y levantando la vista, dijo: Veo a los hombres, pero los veo como árboles
que caminan. Entonces Jesús puso otra vez las manos sobre sus ojos, y él
miró fijamente y fue restaurado; y lo veía todo con claridad. Y lo envió a
su casa diciendo: Ni aun en la aldea entres”. Marcos 8:22-26

Cuando se habla de ministració n, se está refiriendo a todo ese


enmarañ amiento que tiene que ver con el orar a otras personas, con el
fin de liberarlas o sanarlas. En este capítulo se va a explicar có mo se
deben hacer las cosas para tener éxito, y los errores que se debe evitar.

El manejo de la unción

146
La unció n es ese poder espiritual que habita en usted, gracias al
Espíritu Santo de Dios que le fue dado el día que aceptó a Cristo como
su Salvador, y por medio del bautismo en el Espíritu Santo, que le
proporcionó ese revestimiento de autoridad espiritual, que le capacita
para sanar enfermos y para libertar cautivos.

¿Cómo se obtiene la unción y cómo se hace crecer?

La unció n se obtiene por fe y se hace crecer por fe (Gá latas. 3:3-5). Fe


es la convicció n de lo que no se ve, por tanto la unció n es la convicció n
que ese Dios que no se ve, es real y está dispuesto para respaldarles;
que ese precioso Espíritu Santo que no se ve es real y está a nuestro
alrededor para protegernos y respaldarnos.

Hay que estar plenamente convencido que el Espíritu está de su


lado para respaldarle y para ayudarle, que en cuanto se le invoque, él
va a acudir a su llamado, para darle confianza y autoridad, que con solo
decirle a la enfermedad y a los demonios ¡fuera! Se irá n
inmediatamente.

Unció n es confianza en Dios, que se traduce en autoridad.


Jesú s dice:

“si nuestra fe fuese como un grano de mostaza, podríamos decirle


a la montaña que se mueva al mar y la montaña se moverá”
(Marcos. 11.22-23).

Cuando los discípulos no pudieron sacar un demonio de un muchacho,


ellos le preguntaron al Señ or ¿Por qué no pudimos sacarlo? Y Jesú s les
contestó : “Por vuestra poca fe” (Mateo.17:20). Vemos con esto que la fe
en el poder de Dios es fundamental para que la unció n se manifieste.
Sin fe nada se moverá , segú n sea tu nivel de fe, así será tu nivel de
unció n, entre má s fe, habrá má s unció n. Podríamos concluir que la
unció n es directamente proporcional a la fe.

¿Cómo obtener confianza en Dios, en su respaldo y su poder?

La confianza en Dios nace y crece cuando leemos sus promesas de


respaldo y protecció n en la Palabra y las creemos, cuando versículos
como:

147
“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera
demonios; hablarán nuevas lenguas” (Marcos.16:17).

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él
las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre”
(Juan 14:12).

Y otros má s, se vuelven realidad para usted.

¿Qué relación tiene la santidad, la oración y el ayuno con la


unción?

La santidad es la base y sostén de la unció n, es la que les hace aptos


para que la unció n se deposite en la vida del creyente, y mientras haya
santidad, la unció n se va a mantener en la vida del creyente, pero si la
santidad se pierde, se deja de ser recipientes aptos para que ella se
mantenga, sin santidad la unció n se irá , aunque tengamos toda la fe del
mundo.

El rey Saú l estaba ungido por el Espíritu de Dios, cuando él cayó en


pecado, perdió la santidad y al perder la santidad, la unció n se fue, es
así de sencillo (1ª Samuel. 16:14). David cayó en adulterio con Betsabé
la mujer de Urías, cuando el profeta Natá n le descubrió su pecado,
inmediatamente lo que David dijo fue:

“Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus


ojos… No quites de mí tu Santo Espíritu” (Salmo 51. 4, 11b).

David sabía lo que le venía por perder la santidad, él sabía que


dejaba de ser un vaso apto para morada del Espíritu. La oració n y el
ayuno crean una conexió n directa con el Espíritu, cuando se está en
comunió n con Dios, su presencia desciende y le da una mejor
comprensió n de su Palabra, le trae revelació n de las Escrituras de
modo que crea en ella. Sin la oració n y el ayuno se andaría en la carne,
no se entendería su Palabra que es la que proporciona la fe para que la
unció n crezca.

Se concluye entonces que la fe hace que la unció n descienda sobre


el creyente, la santidad permite que la unció n permanezca en él y el

148
ayuno y la oració n hacen que se comprendan mejor las Escrituras para
que la fe crezca y la unció n siga creciendo.

¿Cuántas clases de unción existen y para qué sirven?

Segú n Juan. 14:16 existen dos clases de unció n, la interna y la externa.


Juan dice que el Espíritu estará en —dentro— nosotros y con —
alrededor— nosotros, de allí se desprenden estas dos clases de unció n.
Con la unció n interna se ministra a través de la imposició n de manos,
haciendo contacto con una persona por medio del toque de las manos,
la unció n que reside en usted, corre por su cuerpo, sube a la piel e
invade a la otra persona, desprendiendo enfermedades y demonios
que en ella haya. Con esta unció n se puede orar a una, dos o tres
personas cuando mucho, pero cuando le toque ministrar a cincuenta o
a cien personas al tiempo, la unció n interna le resultará insuficiente.

La unció n externa es la utilizació n del Espíritu Santo que está a


nuestro alrededor, este se manifiesta por medio de la invocació n o la
adoració n, y cuando desciende sobre las personas, los demonios y las
enfermedades saldrá n de ellos. Esta se utiliza cuando la cantidad de
personas o lo incó modo del sitio, imposibilita la ministració n
personalizada.

El Señ or en su ministerio utilizaba las dos. Para sanar a un ciego en


(Mateo. 9:29), utilizó la unció n interna, tocá ndole los ojos, y para sanar
al paralítico que metieron por el techo en (Marcos. 2:11-12), utilizó la
unció n externa lanzando la palabra. Usted también puede utilizar las
dos, segú n sea la necesidad.

Los enemigos de la unción.

Los enemigos de la unció n son cuatro; la falta de confianza en sí


mismo, la falta de confianza en Dios, el temor y el desconocimiento de
los procedimientos para sanar y liberar. Todo cristiano tiene algo de
unció n, unos má s otros menos, el hecho de que usted nunca a sanado o
liberado a alguien, no es porque no tenga unció n, sino porque la falta
de confianza en usted mismo, no deja que la unció n fluya. Nos falta
estar plenamente convencido del llamado de Dios, que es un hijo de
Dios escogido y amado, que es un ministro de su poder, embajador del
reino en esta tierra.

149
La otra razó n por la cual no se mueve la unció n por medio usted, es
porque le falta confianza en Dios y en sus promesas. Hay que estar
plenamente convencido que el Señ or está con nosotros, seguros que el
nos respalda todos los días, hasta el fin del mundo, que él no nos dejará
ni nos desamparará .

La tercera razó n del por qué la unció n en algunos no se ve, es


porque hay mucho miedo en sus vidas, le tienen miedo al enemigo, a
tal punto de creer que él tiene licencia para atacarlos cuando el quiera,
eso es darle má s crédito al enemigo que a Dios. Cuando usted le pierda
miedo al enemigo, entonces lo enfrentará y lo destruirá .

La ú ltima razó n por la que la unció n no se da, es porque se


desconoce la forma de proceder, muchos no tienen miedo, confían en
Dios y en sí mismo, pero aú n así, las cosas no se dan. Solo falta que
usted se capacite en conocer la forma có mo se debe ministrar a las
personas.

Procedimiento para sanar y liberar personas.

Lo primero que se debe saber es que los creyentes como personas no


tienen poder para sanar o liberar a nadie, que ellos no son los que
sanan, que el que sana y liberta es el Señ or, que sin él nada se puede
hacer. Esto de liberar y sanar no es por fuerza, por influencia, por los
estudios que se tengan, por el dinero que ganen, por los diplomas que
tengan en la oficina, por lo elocuente o importante que sean, es por su
espíritu dice el Señ or. (Zacarías. 4:6). Teniendo bien claro esto,
entonces a continuació n se van a estudiar los pasos que hay que dar
para que la unció n fluya y sane, veamos.

1. Hacer que la persona se disponga a recibir.

Hay que decirles a las personas que se van a ministrar, que se


dispongan a recibir, que cierren sus ojos, que levanten sus manos en
actitud de adoració n y que se queden completamente en silencio. La
unció n tiene sus leyes, y una de esas leyes es la de dar y recibir; se da
—se ministra— orando, hablando; se recibe —se es ministrado— en
completo silencio.

150
Si una persona le viene a pedir oració n de sanidad o liberació n, y en
el momento de ministrarla ella se pone a orar, a hablar en lenguas o
simplemente a hablar, esa persona no recibe nada, no porque usted no
tenga unció n, sino porque ella no está recibiendo, —porque está
hablando— tanto usted como ella está n ministrando —porque los dos
está n orando—, la pregunta es ¿Quién está recibiendo? Lo primero que
debe decirle a esa persona que va a ministrar es que se quede
totalmente callada.

2. Invocar la presencia del Espíritu Santo.

Después que ya todo está dispuesto, se pide al Espíritu que se


manifieste, se sabe que el Espíritu es omnipresente, que se encuentra
en todas partes, pero no en todas partes está manifestado, solo donde
lo invocan.

¿Cómo se invoca el Espíritu Santo?

De dos maneras, primero; se le llama con nombre propio, se le pide al


Espíritu que fluya, que toque o que ministre a la persona o personas
que queremos orar (Ezequiel. 37:9). Antes de proceder a hacer
cualquier cosa, lo primero que se hace es invocarlo.

La segunda forma en que se puede manifestar el Espíritu es por


medio de la adoració n (2ª Reyes. 3:15), cada vez que se le adore, él se
va a manifestar. ¿Por qué? Porque él anda buscando adoradores que lo
adoren en espíritu y en verdad, y cuando encuentra a alguien que está
adorando, inmediatamente desciende (Juan. 4: 23). Cuando ya se ve
que el Espíritu está ministrando a la persona, se puede proseguir.

¿Cómo sabemos que el Espíritu ya descendió sobre la persona?

Cuando el Espíritu Santo desciende a ministrar a una persona, ella


experimentará unas sensaciones ú nicas, no vemos al Espíritu, pero se
puede percibir por medio de esas manifestaciones físicas en la persona
que se está orando.

¿Cuales son las manifestaciones que presenta una persona que está
siendo ministrada por el Espíritu Santo? Son muchas, a algunas les
tiembla todo el cuerpo o lloran, a otras se les acelera la respiració n y

151
los latidos del corazó n, otras saltan o caen al piso, otras se les eriza la
piel, se ponen pá lidas o hablan en lenguas. Por estas manifestaciones
se sabe que el que sana y liberta ya está presente, y si él está presente,
ya no hay má s nada má s que pedir.

3. Lanzar la palabra de autoridad con fe.

El creyente tiene dentro de si al Espíritu del Dios creador, el que hizo


los cielos y la tierra. ¿Có mo hizo Dios para crear los cielos y la tierra?
Esperó que el Espíritu se manifestara y se moviera sobre la faz de la
tierra (Génesis. 1:2), luego dio la palabra creadora, la palabra de
autoridad ¡Sea la luz! Y el Espíritu inmediatamente hizo la luz (Génesis.
1:3). De igual forma fue el proceso para seguir creando las demá s
cosas, la clave está en la manifestació n del Espíritu y lanzar la palabra
de autoridad.

Igual que hizo el Señ or, una vez se vea que el Espíritu Santo está
sobre la persona, se procede a lanzar la palabra de autoridad, se puede
decir: ¡Demonio de ruina, sal de ella! E inmediatamente el Espíritu
Santo buscará dentro de ella al demonio de ruina y lo expulsará de su
vida, por tos, por eructo, por respiració n profunda o por vó mito. Si se
dice ¡Artritis vete de ella! Inmediatamente el Espíritu penetra en ella y
desprende la artritis de los huesos y articulaciones. Segú n lo que usted
diga, eso hace el Espíritu, si usted no dice nada, nada sucederá .

Cuando en las iglesias se está cantando las alabanzas de adoració n,


es cuando má s se manifiesta el Espíritu Santo, los asistentes comienzan
a ser quebrantados por su presencia, esa es una señ al que él está
presente.

Si los ministros de alabanzas supieran esto que se está enseñ ando


aquí, solo tendrían que lanzar la palabra y decir; “ahora las dolencias
se van de los cuerpos” y sucederían una gran cantidad de sanidades
cada domingo, pero muchos de ellos lo que hacen es cerrar los ojos
cuando está n cantando, ¿Có mo van a ver si el Espíritu se está
manifestando o no? Señ or, que esto que se está tratando aquí, se les
revele a los ministros de alabanza, para que dejen de pensar en tonos,
notas y timbres de voz, y se dediquen má s a conocer al Espíritu Santo.

152
Capítulo 15

“Consejos y asesorías para el


guerrero espiritual”

153
“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por
parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber
los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”.
Mateo. 13: 10-11

La guerra espiritual se basa en leyes espirituales, a veces se es muy


tradicionalistas o emocionalitas y se hacen cosas por hacer, pero es
necesario que se proceda con conocimiento de causa, sabiendo el por
qué se hacen las cosas, este capítulo se dedicará a corregir los errores
que por añ os se han visto que se hacen en la ministració n y a
responder preguntas que por añ os han estado haciendo los creyentes,
veamos:

Solo una persona dirige la ministración.

En ocasiones se oye un bullicio cuando está n ministrando a una


persona, todos dan ó rdenes, todos gritan, todos gesticulan. Esto es un
craso error, la Palabra dice que si dos o tres se pusieren de acuerdo en
cualquier cosa que pidan, les será hecho por Dios (Mateo. 18:19). Los
demonios son torpes para oír, y si el uno le dice por un lado: ¡Có mo te
llamas! Y un hermano le dice por otro lado: ¡Te callas demonio! El
pobre demonio dirá : ¡Por favor pó nganse de acuerdo, me callo o hablo!

Las ó rdenes que se dan a los demonios deben ser unificadas, con un
solo criterio. Si otras personas quieren apoyar al que está ministrando,
solo deben decir ¡Amén! O ¡Sí Señ or! A las ó rdenes que el que está
coordinando de a los demonios.

A los demonios se les habla claro y con autoridad.

A veces se ve hermanos que ministran hablando con una velocidad tan


impresionante, que ni el mismo Dios les entiende, otros hablan tan
enredado que ni los que le está n acompañ ando entienden y mucho
menos el pobre demonio que está n intentando sacar. Enredan el
españ ol con las lenguas angelicales que un día de esto un demonio le
va a decir: ¡Oye habla claro, que yo no tengo don de interpretació n de

154
lenguas! Hay que reprender en lenguas, pero solo cuando seamos
guiados por Dios, no todas las veces.

Hable pausado, dando tiempo a la realización de las cosas.

El mundo espiritual es semejante al mundo físico, si usted quema un


papel, debe esperar un minuto mientras se quema, para luego
proceder a hacer otra cosa. De igual manera si usted da una orden en el
mundo espiritual, debe esperar a que eso suceda, para luego proceder
a dar otra orden. Cuando usted dice: “Esas velas se apagan”, espere con
calma treinta segundos mientras se apagan y luego siga con otra cosa.

Para los que tienen el don de discernimiento de espíritus es má s


fá cil, porque dan una orden y ven como las cosas se realizan en el
mundo espiritual. Pero causa impaciencia cuando se ven hermanos que
dan treinta ó rdenes en un segundo, sabiendo que si no se espera a que
suceda una cosa, eso no se da. Algunos parecen que con ellos no
trabajaran los á ngeles, sino el superhéroe “Flash” o el ratoncito
“Espeedy Gonzá lez”, que todo lo hacen en un segundo. A veces se
piensa impresionar a la gente y a los demonios por lo acelerado de la
oració n. No, hable pausado y tranquilo, que esto no es una
competencia.

Hable en un tono moderado.

En esto hay dos extremos, los que ministran con una voz tan baja que
nadie les escucha, que son má s buenos para dormir a niñ os
hiperactivos con esa vocecita, que para guerrear. Tiene que hablar en
un tono que los demonios escuchen la orden que acaba de impartir
para que puedan salir. Otros hablan tan alto, que el demonio sale má s
bien por el estrés que produce el escá ndalo, que por la unció n que
tienen. La unció n no está en la gritería, sino en la autoridad con que se
habla.

No es necesario empujar a las personas.

En algunos ministros, se ve un desespero por tumbar a las personas,


colocan las manos en la cabeza y presionan fuertemente hasta derribar

155
a las personas, como si el caer al piso fuese una señ al de liberació n
total.

Una persona puede ser libre estando de pie, sentado o acostado, el


caer al piso no asegura que esté liberada, lo que sí asegura la liberació n
es la desaparició n de los síntomas que presentaba.

Hay que tener prudencia al imponer manos.

Es importante saber esto, que los hombres deben imponer las manos a
las mujeres ú nicamente en la frente, al igual que las mujeres a los
hombres. Si se necesita ministrar otra parte del cuerpo, solamente las
mujeres ministran a las hermanas y los hombres a los hermanos.

Cuando esté ministrando no cierre los ojos.

Hemos sido testigo de có mo un endemoniado tomó a un ministro por


la corbata y lo estaba asfixiando. Para ministrar es importante no
cerrar los ojos, para ver todo el panorama de lo que está sucediendo,
ademá s porque el Señ or en ocasiones nos usa con el don de ciencia y
necesita que estemos vigilantes.

¿Por qué los espíritus se manifiestan físicamente en algunas


personas y en otras no?

Algunos hermanos en el momento de la ministració n, caen al piso


haciendo una gran cantidad de gestos, cambian de voz y manifiestan
una fuerza descomunal. Esto sucede porque la voluntad y la mente de
esos hermanos son muy permisivas, son muy pasivos cuando son
sometidos a una influencia externa.

Otros hermanos tienen la misma brujería con los mismos demonios,


y cuando son ministrados no presenta todas esas manifestaciones, eso
se debe a lo fuerte de su personalidad. A veces se piensa que la unció n
está un poco falla, porque se cree que todo el mundo debe
convulsionar en el piso. También es posible creer que la persona no
tiene nada por el hecho de no convulsionar; sí tienen, solo que tienen
un fuerte dominio propio. A estas personas se les saca por respiració n
profunda.

156
¿Qué se hace con esas personas, que uno las ministra por muchas
horas y el demonio no sale?

Esto se debe a que hay cosas en la vida de esa persona, que le está n
dando autoridad a ese demonio para permanecer allí. En este caso es
mejor esperar que la persona recobre el conocimiento, y hablar con
ella aparte. Generalmente se debe a la participació n voluntaria de la
persona en el ocultismo, para poder ser libre, debe renunciar y romper
los pactos y participaciones en brujería. Después de esto será má s fá cil
liberarla.

¿Es cierto que cuando uno libera a una persona en una casa, los
demonios quedan allí?

No, eso no es cierto, los demonios cuando son expulsados de una


persona, van directamente al abismo.

¿Qué es el abismo?

Es una cá rcel para espíritus. En Apocalipsis 20.1-3 dice que Sataná s


será arrojado al abismo, y en el verso 7 dice que el abismo era una
prisió n en la que Sataná s estaba. Por eso los demonios temen ir a ese
lugar (Lucas. 8:31).

¿Los demonios se meten por los ojos?

No, ya se explicó esto en el capítulo ocho, las razones por las cuales los
demonios entran en una persona.

¿Se pueden enviar los demonios a lo profundo de la mar?

No, porque mar y abismo no es lo mismo, el lugar correcto para


enviarlos es al abismo. El mar no está diseñ ado para retener los
espíritus.

¿Se deben expulsar a los demonios y decir que no retornen?

Cuando los demonios son enviados al abismo, ellos no retornan, a


menos que Dios lo permita (Apocalipsis. 20:7). No estoy diciendo con

157
esto que no diga: “sin retorno”, si usted lo manda al abismo, diga o no
diga “sin retorno” ese demonio no retornará .

La Palabra dice que el espíritu cuando sale puede retornar con siete
espíritus peores (Mateo. 12:43), pero esto solo se aplica a los que salen
por acció n de la voluntad humana, cuando es rechazado por la persona,
una vez haya salido no hay que aflojar en el dominio propio porque
regresan. No se refiere a los demonios que son enviados al abismo por
liberació n.

¿Abrir la biblia en el salmo 91 protege las casas?

Claro que no, para qué coloca el salmo noventa y uno a Sataná s si ya él
se lo sabe, ¿no recuerda que se lo citó a Cristo en la tentació n del
desierto?

¿Repetir salmos como el noventa y uno, el veintitrés o el ciento


veintiuno, espanta a los demonios?

Eso es rezar, repetició n de la repetidera. Jesú s habló muy claro de eso


en Mateo. 6:7. “No uséis vanas repeticiones”.

¿Por qué los brujos utilizan tanto la tierra de cementerio y los


huesos de muerto en sus trabajos de brujería?

La tierra de cementerio o los huesos de muertos, ofician como rompe


muros, estas dos cosas tienen la cualidad de romper el ungimiento o la
santidad de una casa. O sea que si usted unge su casa, un brujo con
conocimiento puede romper ese ungimiento con tierra de cementerio y
enviar una brujería a su casa. También entendemos que si usted es
santo y tiene su casa en santidad en todos los aspectos, con tierra de
cementerio o con hueso de muerto, pueden romper ese muro de
protecció n.

¿Por qué? Porque la Palabra dice que la tierra de muertos


contamina todo lo que es tocado por ella, los elementos y los pisos de
su casa quedan inmundos cuando le riegan tierra de cementerio
(Nú meros. 19:11-16).

158
¿Entonces qué debemos hacer? Si se percibe que una brujería ha
invadido su hogar hay que ungir inmediatamente el lugar. La Palabra
dice que el aceite ungido santifica todo lo que toca. De esta forma se
vuelve a santificar el hogar. Ellos gastan cantidades exorbitantes de
dinero enviando brujerías, usted con un frasquito de aceite la deshace,
veremos quien se cansa primero

Si la persona tiene las manos o los pies cruzados ¿Bloquean la


liberación?

Antes de responderle sí o no, quiero explicarle algo. Los demonios


tienen muchas tretas para evitar salir de la persona, a veces ministran
sueñ o profundo para que la persona no atienda a las ó rdenes del
ministro, en otras piden refuerzo con rezos y haciendo cruces en la
mano con el dedo pulgar, y en otras bloquean la liberació n cruzando
las piernas o los brazos. Con esto quiero decirle que sí, pero si la
persona involuntariamente o por costumbre se cruza de piernas o de
brazos, no quiere decir eso que la liberació n se va a bloquear, porque
no es una acció n realizada por el demonio o con una intenció n
definida.

¿Qué es lo que quiero? Que no se fanatice creyendo que toda


persona que tiene los brazos cruzados mientras usted está
ministrando, está bloqueando intencionalmente lo que usted está
haciendo.

¿Se puede utilizar agua para ungir una casa?

En la antigü edad utilizaban el agua de la purificació n de la vaca


alazana, para quitar las inmundicias, tomaban ramas de hisopo y la
rociaban sobre las cosas que deseaban santificar. Actualmente la ú nica
iglesia que está realizando esta prá ctica del antiguo testamento es la
Iglesia Cató lica, ellos le llaman “el agua bendita”. En el nuevo pacto las
cosas cambiaron, el Señ or nos ha ordenado que para sanar y liberar
utilicemos el aceite y no el agua, (Marcos 6,13; Santiago 5,14).

¿Qué diferencia hay entre un demonio y un espíritu inmundo?

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Los espíritus inmundos no tienen una fisionomía definida, son
simplemente un fluido sin forma y sin personalidad, ellos se valen de la
adoració n a los muertos para apoderarse de la personalidad y
cualidades del finado. Por esa razó n es posible que usted sueñ e con un
familiar fallecido o tenga una visió n donde ven a la persona en la casa
haciendo actividades que eran frecuentes en él. Ese no es el finado, es
un espíritu inmundo que está usurpando la personalidad del muerto.

Así sucedió con José Gregorio, era una persona comú n y corriente,
pero por la idolatría hacia él, millones de espíritus inmundos han
tomado su personalidad, ahora cada vez que lo invocan aparece en mil
lugares al mismo tiempo.

Los demonios está n al servicio de los espíritus inmundos, tienen una


fisionomía y una naturaleza definida, unos son de rencor, otros de
ruina, otros de odio, de resentimiento, venganza, etc.

En los sueñ os los demonios aparecen en forma de animales como


perros, gatos, toros, serpientes, arañ as, vacas, murciélagos, etc. Los
espíritus inmundos aparecen como personas, especialmente fallecidas.
Los demonios que trabajan con María Lionza tienen forma de
serpientes; los que trabajan con el negro tienen forma de ratas y
perros negros; los que trabajan con José Gregorio tienen forma de
plagas como las moscas, los gusanos, las garrapatas, etc.

¿Qué diferencia hay entre el espíritu de un muerto y el espíritu de


muerte?

En que un espíritu de un muerto tiene la forma de una persona comú n


y corriente que ha fallecido, puede ser hombre, mujer, niñ o, joven o
anciano. Mientras que el espíritu de muerte aparece con un manto con
capucha y sin rostro.

El espíritu de un muerto es enviado por medio de un entierro en el


cementerio o con un trabajo de brujería que contenga tierra o hueso de
muerto. Lo envían para producir muerte lenta, cansancio, agotamiento
y enfermedades.

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El espíritu de muerte es enviado por medio de un altar o entierro
con las barajas españ olas que tienen la muerte pintada. Lo envían para
muerte a corto plazo.

¿Si sueño que mato a una serpiente o a un perro que me estaba


atacando o que no me pueden tocar, eso significa que la brujería
se deshizo o no está haciendo efecto?

No, esto no significa que se haya destruido nada, ni tampoco que la


brujería no esté haciendo efecto, es simplemente una manifestació n de
la acció n de la brujería en su vida, igual hay que orar por usted y hacer
liberació n. Esto lo que muestra es que usted tiene un llamado para la
guerra espiritual.

¿Se puede liberar a una persona a larga distancia?

Claro que sí, la unció n del Señ or no tiene límites. Recuerde el pasaje del
centurió n que se le acercó a Jesú s para pedir oració n por uno de sus
siervos que estaba enfermo (Mateo. 8: 5-13), Jesú s lanzó la palabra en
un lugar y el siervo fue sano en otro lugar diferente. De la misma
manera, nosotros podemos orar por la liberació n de una persona en un
lugar, aunque ella se encuentre aun en otro país.

En una ocasió n nos trajeron la foto de una muchacha que estaba


demonizada en otro país, escuchaba voces, no dormía y le
atormentaban todas las noches. Tomamos la foto y oramos por ella con
nombre propio, imponiendo las manos sobre la foto; reventamos la
hechicería y ordenamos al espíritu inmundo salir de ella. Luego llamó
dando el testimonio de có mo salió algo de ella como una sombra, de
allí en adelante durmió bien y no escuchó má s esas voces.

161
Libros escritos por el Pastor Pedro Carrillo

“Su dinero puede rendir”

Un libro escrito para aquellos que no encuentran


respuestas a su deficiencia económica, los que
desean consejos sobre como administrar su dinero,
camino a a la prosperidad y la abundancia.

162
“Conservando la cosecha”

El objetivo de este libro, es mostrar a los pastores


de iglesias cristianas, que el crecimiento sí es
posible, que no se necesitan estrategias venidas de
otro planeta, que de una manera sencilla y bíblica,
usted puede alcanzar los objetivos de crecimiento
que tanto ha deseado.

“Manual especializado para orar casas y


negocios”

Más que un libro, es un curso práctico que le da


las pautas a seguir, para liberar su casa o su
negocio de influencias demoníacas. No es
solamente para aprender a defenderse de tales
influencias, sino que te capacita en la manera
como ayudar a otros.

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