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Guinea Ecuatorial, de colonia a Estado

con derecho
Miguel Ángel Morales Solís

Lunes 2 de marzo de 2009, por Redacción - Pueblos

Resulta extraño observar la poca atención que se presta en España, y en general en todos
los países que conformamos la comunidad hispana, a un estado que comparte con
nosotros el idioma y una historia común. Guinea Ecuatorial, enclavado en lo que se
conoce como el Golfo de Guinea, uno de los primeros enclaves de asentamiento
portugués del África Subsahariana, es el único territorio del continente africano, si
exceptuamos a Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, que mantiene a día de hoy el idioma
castellano como primera lengua. Colonia española desde 1778, comparte además con
los estados hispanos de América el sufrimiento del gran número de nativos que fueron
llevados allí durante los años de esclavismo. Como no, comparte el proceso de
independencia que, aunque más afín a los de sus estados africanos vecinos, resulta
interesante por las grandes diferencias que se encuentran con las independencias
americanas y por el contexto de dictadura militar que en 1968, año de la independencia
guineana, gobernaba en España.

Podría analizarse la actual situación política y económica de Guinea Ecuatorial


vinculándola a las similitudes que la asemejan a otros tantos estados africanos en su
misma condición. Un gobernante corrupto que desatiende las necesidades de la
población, el expolio de sus recursos naturales por parte de empresas occidentales o el
consentimiento con el que la hipócritamente llamada “Comunidad Internacional”
observa el acoso al que se ve sometida cualquier actividad de oposición política dentro
de las fronteras del estado guineano. Estas no son sino características muy generales de
una situación que se repite en otros estados africanos como Zimbabwe o Sudán. Por el
contrario, existen múltiples cuestiones que determinan la originalidad con la que
enfrentan el presente y el futuro cualquiera de estos estados, ya sea, entre otras cosas, su
historia más reciente, el tipo de recurso natural que poseen o el modo en que estos
recursos habilitan a sus gobernantes para seguir manejando estos estados con el
beneplácito de estados y organismos
internacionales.

En sus cuarenta años de vida como


estado independiente, los ciudadanos
de Guinea Ecuatorial han tenido que
sobrellevar dos dictaduras. La
primera de ellas estuvo encabezada
por el paranoico Macias Nguema,
que recibió el poder de manos de las
primeras elecciones libres del país y
lo mantuvo durante diez años
llevándose por delante a aquellos que habían sido sus compañeros de lucha por la
independencia y posterior oposición. Como si de un reconocimiento a su paranoia
conspirativa se tratara, fue asesinado por el actual “Presidente” del país, su sobrino
Teodoro Obiang Nguema, digno aprendiz de las malas artes de su tío. En cambio,
aunque resulte sencillo enumerar los acontecimientos de esta manera, es necesario echar
la vista atrás para hacerse acreedores de una mayor capacidad de comprensión, es
necesario realizar un pequeño esfuerzo informativo para no caer en las vanas
generalidades que nos llevarían a considerar que la historia de Guinea Ecuatorial no
difiere en absoluto de la de cualquier otro estado africano.

PRIMEROS CONTACTOS PORTUGUESES.

La composición territorial del actual estado de Guinea Ecuatorial es poco menos que
curiosa. Con una zona continental de aproximadamente veintiocho mil kilómetros
cuadrados al que se denomina históricamente Rio Muni, posee otra zona situada en el
mar, una zona compuesta por varias islas e islotes de los cuales sobresale, por su
extensión, la actual isla de Bioko. Lo curioso de esta composición no es sino la
situación de estas islas, de las cuales apenas una o dos está en la línea marina que
corresponde a la franja continental. Como puede verse en el mapa, la isla de Bioko se
sitúa frente a la costa de Camerún y la isla de Annobón, al igual que las Elobeyes y
Corisco, frente a la de Gabón. Este aparente sin sentido, que podría justificarse con el
hecho probado de la habilidad europea para generar estados coloniales ajenos por
completo a las afinidades de los pobladores originales, tiene, además, otra motivación
diferente, el interés de sucesivos estados europeos por los recursos naturales de la
Guinea “española”. En cualquier caso, es necesario interesarse por el proceso histórico
previo que llevaría a la formación de Guinea Ecuatorial tal cual hoy la conocemos. [1]

El primer contacto portugués con los pobladores originales de la actual Guinea,


corresponde al año 1471, en pleno proceso embrionario de lo que sería la expedición de
Magallanes en su afán por llegar a la India rodeando África o el viaje de Colón con los
mismos propósitos. Cuando Juan de Santarém y Pedro Escobar alcanzaron la isla que
bautizaron como Annobón (año nuevo), no encontraron nada. Las dos versiones
discordantes hablan de una isla inhabitada por un lado o de nativos huyendo a la
interioridad del bosque para protegerse por otro. En cualquier caso, a diferencia de la
isla de Annobón, que a día de hoy es ocupada por los Ambös, al año siguiente se
llevaría a cabo otra expedición que arribaría a la isla bautizada como Fernando Poo
(actualmente Bioko), esta sí, habitada por los que pasarían a llamarse bubis (traducción
del vocativo “¡bóbëe!” que significa “¡oiga!”). Esta segunda expedición, llevada a cabo
por el también portugués Fernando Poo, intentó sin demasiado éxito el asentamiento en
dichas tierras. La resistencia de los nativos, un continuo hasta la “pacificación” llevada
a cabo por los españoles a comienzos del S XIX, y las enfermedades diezmaron en
muchas ocasiones las exiguas fuerzas militares que los europeos enviaban a la zona.
Con posterioridad a ese año 1472, Portugal intentaría también la entrada en el territorio
continental. En cambio, la resistencia de los Ndowe, residentes de la costa, y de los
Fang, más al interior, hicieron inútiles dichas pretensiones.

Tenemos, por tanto, que la isla de Annobón estaba ocupada por los Ambös, con los que
fue imposible el comercio pues ni tan siquiera hubo contacto directo, que en la isla de
Bioko residían los Bubis, que se defendían del extranjero con sucesivos ataques
militares desde su refugio selvático, y que en la zona continental, denominada Rio
Muni, los Ndowè y los Fang mantenían una actitud muy similar a la de los Bubis. El
desarrollo del comercio, principal motivación de Portugal en sus primeras expediciones
africanas, estaba envuelto en múltiples problemas y apenas permitía ganancias. Si a esto
le sumamos la guerra de independencia que el estado luso llevaba a cabo en ese
momento contra España, nos encontraremos con que, en el periodo que va desde 1472 y
1778, Portugal no mostró ningún interés por el peligroso territorio continental y un
interés escaso por las islas, que serían gobernadas desde la cercana Sao Tomé. En
cualquier caso, teniendo en cuenta que estos tres siglos resultaron los más oscuros para
el continente africano, las demás potencias esclavistas pronto tomarían el puesto dejado
por Portugal.

Aunque hoy es difícil hacerse una idea de lo que representó la época esclavista para
África, el sufrimiento que representó para cada uno de sus pobladores, baste decir que
se calcula en 20 millones el total de esclavos que fueron sacados de su territorio para ser
llevados a América. Sobra decir que muchos de ellos perecían en el viaje, ya que
resultaba más barato apiñarlos y arriesgarse a su muerte que dejar de saturar las galeras
del barco. En este proceso histérico que envolvió África en un sinsentido de hermanos
cazando hermanos, fueron Portugal, Holanda, Francia, Inglaterra y posteriormente
España, las mayores potencias esclavistas. De ahí que, ante el abandono portugués de
“sus” tierras guineanas, Holanda se decidiese a ocuparlas entre los años 1642 y 1648 y
estableciese un punto de avituallamiento para sus barcos y un lugar estratégico desde el
que atacar Angola en la isla de Annobón en 1661.

En el año 1777 finalizaría la guerra entre España y


Portugal con la consiguiente cesión, como una muestra
de amistad, de los territorios lusos en el cabo de Guinea.
Además de las islas (Fernando Poo, las Elobeyes,
Corisco y algunos islotes), España recibía 300.000
kilómetros cuadrados de territorio continental. Hay que
recordar que en años sucesivos la extensión de Rio
Muni pasaría a contar con 28.000 kilómetros cuadrados.

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA

En el periodo que va entre 1778 y 1858 el abandono


siguió siendo la nota predominante en los nuevos territorios adquiridos por España. A
pesar de los múltiples informes que recomendaban un asentamiento efectivo y a pesar
de los sucesivos intentos que se harían para lograr dicho objetivo, lo cierto es que la
leyenda de los Bubis, en Fernando Poo, como guerreros incorregibles que realizaban
ataques continuados a los intereses de las potencias coloniales, se había extendido
incluso entre los territorios ocupados vecinos. Esto provocaba que ningún africano
quisiese ir a trabajar como bracero (agricultor a “sueldo”) a tierras de la Guinea
española. Conjuntamente, España entrará en guerra con Inglaterra en 1779, lo que
impedirá un mayor esfuerzo por lanzarse a la explotación agrícola de Fernando Poo, que
se había convertido en el eje central sobre el que giraban los intereses coloniales. Una
vez concluida la guerra, una débil España y la poderosa Inglaterra firman en 1817 un
tratado contra la esclavitud. España, acuciada por las deudas, se ve obligada a aprobar el
establecimiento de una sede de la Comisión Mixta en Santa Isabel, la actual Malabo. La
construcción de la nueva ciudad, en 1827, correría a cargo de los propios ingleses que,
primero por medio de la coerción y más tarde dando a los bubis facilidades para vender
sus productos en el mercado de la ciudad, llegaron a acuerdos con los jefes bubi para
establecerse en este territorio. Por medio de esta estrategia, que sería facilitada por las
constantes inestabilidades políticas en España, se procedió a una progresiva
anglicanización, que culminaría con la propuesta de compra, por parte de Inglaterra, de
la isla de Bioko. La propuesta fue votada en las Cortes a petición del general Espartero
(que accedió debido al endeudamiento de la hacienda pública española), pero la
oposición logró desecharla y Fernando Poo siguió perteneciendo nominalmente a
España. En el año 1835 se expulsó a los ingleses y la isla quedó libre de toda
representación colonial hasta 1843.

Los Ambös por su parte, se negaron a la toma de posesión española de la isla de


Annobón al creer que los españoles eran cazadores de esclavos. Además, más lusizados
que las demás etnias, habían asumido ser súbditos del reino de Portugal, por lo que no
podían comprender aquella cesión de su territorio a otro reino. En las islas de Corisco y
las Elobeyes, pero sobre todo en la zona costera de Rio Muni, los Ndowè tuvieron que
hacer frente a un nuevo adversario. Francia ambicionaba reducir la influencia española
en aquellos territorios. Ante la insistencia de España en centrar sus esfuerzos coloniales
en las islas, los franceses solicitaron la aquiescencia para fijar asentamientos y factorías
(desde las que gestionar la compra-venta de esclavos) en la costa guineana. Aunque
España se negó en una primera instancia, las sucesivas derrotas y la pérdida de Filipinas
y Cuba, le obligarían a firmar en 1900 el tratado de París, donde se vería obligada a
aceptar el recorte de sus territorios de los 300.000 kilómetros cuadrados originales a los
28.000 actuales. Los Fang también tuvieron que vérselas con Francia, que les atacaría
desde la costa y desde Gabón, y con Alemania, que haría lo propio desde su colonia de
Camerún. Hay que reseñar que ya antes de estos ataques, ya incluso antes de la cesión
de territorio entre Portugal y España, la etnia Fang se extendía desde Gabón a Camerún,
por lo que, aunque las fronteras sobre el papel habían indicado, y siguen aun hoy
haciéndolo, lo contrario, el sentimiento territorial de dicha etnia era más amplio de lo
establecido entre potencias.

En cualquier caso, antes de alcanzar ese año 1900, España impondría, como ya hemos
dicho, una nueva política más agresiva de deculturización y desetnificación de los
nativos de las islas guineanas. Tras la fracasada venta de Fernando Poo a Inglaterra,
comienzan a enviarse sucesivas expediciones que irán, con la ayuda de los misioneros
pero también del poder militar, eliminando los ritos animistas en algunos casos y
asimilándolos a la religión cristiana en otros. El impacto sobre una tradición que
comenzaba a anglicanizarse es progresivo y lento. Hay que tener el cuenta que los
primeros gobernadores impuestos por España serían súbditos ingleses, elegidos por su
mayor experiencia en la comprensión de las rutinas internas de las islas. Estos
gobernadores anglosajones realizaron un taimado ejercicio de dejadez ante las
solicitudes de los misioneros por ejercer sobre la población una mayor presión desde los
axiomas cristianos, lo que entorpeció la españolización. Lo que no pudieron entorpecer
fue la paulatina llegada de españoles que intentaban acceder a las tierras gratuitas que se
les prometían. Aunque las enfermedades tropicales frenaron el primer impulso, lo cierto
es que muchos agricultores acudieron a la llamada y se establecieron en las islas. De
esta manera comenzó a desarrollarse la producción agrícola, lo que llevó a España a
contratar a braceros liberianos y cameruneses, que se unirían a los ya traídos por los
ingleses y que a día de hoy perduran y son denominados Krios.

A finales del Siglo XIX el proceso de españolización se hace más intenso y comienzan a
llegar primero los Jesuitas y, cuando estos caen en desgracia, después los Claretianos. A
consecuencia, el acoso religioso se incrementa como modo de hispanización y se
acompaña con la obligatoriedad de asistir a la escuela, con clases impartidas por los
propios misioneros, con la imposición de topónimos españoles a los guineanos y con la
obligación de expresarse en lengua española. Se obliga a los Bubis a abandonar la
poligamia o a realizar trabajo forzado en las explotaciones agrícolas siempre con el
sustento de la cristianización como fondo. En cuanto a Rio Muni, las incursiones
expedicionarias son raras y apenas algunos misioneros o un “aventurero” como Manuel
Iradier y Bulfy se atreven a adentrarse en tierras Fang, lo que le vale un cierto prestigio
de hombre valiente pero también sanguinario. El interés español en sus posesiones
guineanas irá en aumento a medida que va perdiendo sus colonias restantes, lo que
influye en la creación de una sección de infantería que estará formada por nativos de las
islas y por Krios. En cualquier caso, es de reseñar que la resistencia bubi no cejó en
estos años de ocupación de mano de sucesivos reyes que no aceptaron la soberanía de
ningún colono sobre su territorio. Se calcula que más de 20.000 bubis perdieron la vida
en estos años.

Sellos conmemorativos del centenario de Iradier

Como se puede comprobar hasta ahora, la isla de Fernando Poo ha sido históricamente
el centro neurálgico desde el que gobernar los demás territorios. Esto es debido, entre
otras cosas, a la habilidad Fang y Ndowé para defenderse de los ataques invasivos, pero
ante todo a la tenacidad con la que fueron imponiéndose en la isla las plantaciones de
cacao, café y caña de azúcar primordialmente. Además de esto, España, tras ser
expulsada de Cuba, que había sido hasta entonces su isla-carcel, ve en Fernando Poo el
sustituto viable. De ahí que comience a trasladarse a gran cantidad de presos políticos a
la isla. A partir del año 1900, los europeos toman la decisión de ayudarse mutuamente
en su proyecto colonizador y frenan la venta de armas a los africanos. Esta medida
estuvo acompañada por un aumento de los argumentos violentos contra cualquier acto
de insurrección nativa, lo que provocó, además de las continuas agresiones físicas, el
encarcelamiento de muchos bubis y fang (los únicos que mantenían la resistencia a la
ocupación), que, en contraposición, se negaron a trabajar como braceros. Continuaron,
por tanto, las contrataciones de braceros de otros territorios que, ahora sí, venían con un
contrato que les ligaba a sus patronos pero que les proporcionaba la capacidad de
denunciar los excesos de estos.

Paulatinamente, mediante la violencia militar y el acoso religioso, los nativos son


obligados a trabajar en las florecientes plantaciones de los nuevos colonos mientras van
perdiendo los vínculos con sus culturas primigenias. Es entonces cuando la Guinea
Española comienza a ser rentable gracias a la exportación de los productos ya
mencionados y es, a su vez, cuando comienzan a escucharse voces en la metrópoli que
alientan al abandono de las prácticas coloniales. Por el contrario, la época colonial aun
estaba vigente en toda Europa, por lo que estas voces son ignoradas por completo.
DICTADURA FRANQUISTA: GUINEA ECUATORIAL.

El hecho de la independencia de Guinea Ecuatorial es uno de esos hechos paradójicos


que se dan dentro de la Dictadura Militar Franquista. De férreas convicciones
antiliberales y antidemocráticas, el año 1968 verá la independencia de un estado que
determinará sus gobernantes por medio de unas elecciones libres, las únicas celebradas
en Guinea desde el día de su liberación hasta hoy. De cualquier manera, alcanzar este
punto no fue, ni mucho menos, sencillo. Como decíamos, el estado franquista no tenía
necesidad de explicar la permanencia española en territorio guineano puesto las demás
potencias coloniales seguían manteniendo sus colonias. Al igual que estas, España
practicó durante la primera mitad del siglo XX una política de legitimación de su
presencia, haciendo que incluso los propios guineanos asumieran esta como algo bueno.
De ahí que, para lograr esto, se fuese apoyando en las estructuras sociales preexistentes
entre las que se encontraban los jefes de poblados, otras instancias más elevadas o
incluso, como en el caso de Fernando Poo, en africanos aculturados venidos de otros
territorios en la época inglesa y con una cierta posición privilegiada en lo económico.
Son estos últimos, los llamados fernandinos, los que colaborarían en mayor medida en
el periodo de gobierno directo (gobierno de mandatarios españoles sin vínculos con los
poderes nativos). En el caso del territorio continental, se mantenía la explotación
maderera, lo que hacía innecesaria la implantación de un control tan férreo sobre la
población.

Progresivamente, a medida que se estrechaban lazos con las estructuras tradicionales de


las sociedades nativas, el gobierno de las colonias se fue haciendo más indirecto. Se
respetaban las tradiciones africanas como medio de ejercer la necesaria influencia y se
permitía a dichos jefes disfrutar de control sobre la población sin apenas control de las
autoridades coloniales. Muchos africanistas han querido ver en esta costumbre el
embrión de los regímenes que actualmente gobiernan buena parte de los estados
africanos. Al fin y al cabo, el ejercicio de la fuerza pasó a depositarse en jefes
sectoriales que hacían y deshacían sin necesidad de dar cuentas a una autoridad
superior. Este sistema dual de poder, que diferenciaba las ciudades (donde la autoridad
seguía siendo de la metrópoli) de las zonas rurales, se fue imponiendo gracias a su gran
productividad. El régimen franquista, en imitación de las experiencias de otros estados,
adoptó las mismas medidas.

En el periodo de la posguerra civil española, a partir del año 1939, impondría sobre los
territorios de la colonia una presión productiva nunca vista antes. Con las necesidades
propias de un estado devastado por la guerra, sumadas al aislamiento internacional y la
imposibilidad de financiar la compra de alimentos, creció la coacción militar sobre los
africanos para que aumentasen su trabajo en las plantaciones. Se derogaron las normas
generadas para la colonia en la época de la República y se implantaron leyes férreas, a
imagen y semejanza de las que sufrirían los propios españoles en España. Los
administradores coloniales pasaban a ser a su vez oficiales de la Guardia Colonial, lo
que facilitaba su labor de coacción. Las normas que regían el día a día de la colonia
podían ser cambiadas por este, por lo que no existía un principio de legalidad penal y sí,
en cambio, una acomodación a las normas que, se suponía, tradicionales de los nativos,
muchas veces creadas a discreción por los propios jefes africanos en su propio
provecho. Este, no cabe duda, sí es un embrión de las Dictaduras Nguemistas. El
africano era considerado menor de edad, incapaz, lo que justificaba una diferenciación
en la justicia que debían impartirse ante este y la que recibían los colonos o los negros
emancipados (aquellos africanos integrados
como comerciantes y propietarios). En
consecuencia, se ponía freno al progreso
económico de los nativos que se veían privados
de adquirir tierras o ser parte libre de un
contrato de trabajo entre otras cosas.

Por el contrario, la presión internacional iba a hacerse notar en las condiciones de vida
de los nativos. El Régimen Franquista, necesitado de la aceptación internacional, se
vería obligado a hacer algunas concesiones de derechos a petición de la ONU y otros
organismos internacionales. Cabe destacar, de entre ellos, el derecho jurídico a la
posesión de tierras, que vino acompañado de la cesión, a todo aquel que lo pidiese, de
cuatro hectáreas de tierra por individuo. A finales de 1444, las familias numerosas
tendrían, por fin, la ocasión de gestionar tierras de un considerable tamaño, cosa de la
que muchos se beneficiaron pero que muchos otros aprovecharon para vendérselas a los
colonos blancos y fernandinos. Esta medida iba, como no, aparejada a la inevitable
cristiandad probada del peticionario, lo que profundizaba en la aculturación deseada.

EL PROCESO DE INDEPENDENCIA

Habrá que esperar hasta mediados de los años cincuenta para comenzar a localizar de
forma nítida organizaciones políticas que solicitaran la independencia. Proveniente de
Asia, el movimiento descolonizador pronto generó instituciones internacionales donde
las élites guineanas, junto con las de territorios vecinos, iban a encontrar apoyos a sus
reivindicaciones. En esas misma fechas, 1955, España fue aceptada en la ONU, lo que
provocaría una mayor flexibilidad de la política exterior de la metrópoli y un mayor
marco político de maniobra de las pretensiones independentistas. En cualquier caso,
esto no quiere decir que dichas ideas pudiesen expresarse libremente dentro de la
colonia. Muchas figuras representativas debieron exiliarse para evitar la cárcel. Por el
contrario, las presiones internacionales iban a provocar algunos cambios con respecto a
la colonia a imitación de las demás potencias coloniales. [2]

Mapa de los territorios de Fernando Poo y Rio Muni realizado por el ejército
español año 1965

La primera estrategia franquista para mantener la Guinea Española consistió en


convertirla en provincias españolas. De esta forma se configuraron dos provincias que
iban a estar integrado por un lado por Fernando Poo y las demás islas y por otro el
territorio de Rio Muni o la parte continental. Los guineanos pasaban de ser súbditos a
ser ciudadanos sin apenas variar en su capacidad de participar en los órganos decisorios
pero pasando a aumentar su número dentro de la administración colonial. Lo único que
España logró con este primer movimiento, aparte de ganar tiempo, fue incentivar el
debate abierto entre aquellos que defendían la ineludibilidad de la independencia frente
a otros que sostenían la pertinencia de mantener los vínculos con España. Tras las
independencias de estados vecinos como Gabón, Camerún o Nigeria en 1960, se
comenzaron a configurar algunos movimientos políticos en el exilio con soporte en
estos países y con relaciones dentro de la propia Guinea. De esta forma surgieron el
IPGE, que defendía la adhesión a Camerún de la Guinea independiente, el
MONALINGE, con Atanasio Ndong a la cabeza y de axiomas independentista, o el
UPLGE, más moderado y con Ondó Edú en la secretaría general. Desde el exilio, y con
los apoyos de los nuevos estados surgidos de la descolonización, llevaron a cabo una
dura y trabajada campaña en organismos internacionales como la ONU con el fin de
impulsar el proceso de desvinculación con la antigua metrópoli. Por el contrario, España
no había dicho aun su última palabra.

De provincias, Rio Muni y Fernando Poo, pasando por un referéndum, iba a convertirse
en una autonomía con cierta independencia política. Se constituyeron una cámara
legislativa y un gobierno que iba a estar ocupados por africanos mayoritariamente y que
debían ser elegidos por los representantes provinciales. De cualquier forma, las
limitaciones gobernativas seguían siendo palpables, por lo que aquel gesto a la galería
de 1963, aunque supuso cambio de bulto, apenas iba a dar resultados. Eso sí, se permitió
el acceso a la política guineana de los grupos políticos en el exilio durante el
referéndum, se alentó al regreso de estos grupos exiliados y las élites accedieron a
puestos de mayor responsabilidad que, de alguna manera, los fueron preparando para la
futura independencia. La verdadera cuestión que se debatía de fondo era el saber cuándo
se llevaría a cabo esa desvinculación definitiva. El propio Bonifacio Ondó Edú, del
moderado UPLGE, asumía el gobierno de la autonomía y se generaba una ebullición
política creciente que llevaría a la creación de otros movimientos como el MUNGE que,
aunque no eran reconocidos como partidos políticos, disfrutaban de la libertad de
reunión que nunca antes habían tenido. Fue este, a su vez, un tiempo que España utilizó
para generar un mayor flujo de inversiones en Guinea que pretendían profundizar en la
dependencia de las elites guineanas con respecto a la antigua colonia. De esta forma, los
planteamientos autonomistas lograron hacerse un hueco, nunca importante, en el debate
sobre la independencia, alimentado por la necesidad creciente de contar con la
metrópoli en el ámbito económico.

Como ha expresado la profesora Alicia Campos, de cuyos escritos se han tomado


muchos de los datos y análisis que aquí se mencionan, el régimen de autonomía fue
domesticando y suavizando el discurso nacionalista que se manejaba con convicción.
Por un lado se incluía a figuras políticas como Ondó Edú en los órganos de gobierno de
la autonomía y por otro se amoldaba el discurso independentista para presentar la futura
independencia no como una emancipación, sino como la finalización de la labor
civilizatoria de España. “España se convertía en la madre-patria, creadora de pueblos y
nunca colonialista. Surgió así un doble patriotismo, según el cual muchos nacionalistas
guineanos expresaban su identificación tanto con Guinea como con España.” [3] Una
situación muy similar a la acontecida, eso sí con la medicina del tiempo, en el caso de
las ex colonias Americanas.

En esta vorágine política siguieron surgiendo movimientos políticos con identidad


propia. El último que aquí señalaremos refiriéndonos a esta época, tiene que ver con la
pretensión, alentada por colonos, pequeña burguesía y algunos fernandinos temerosos
de perder las ventajas que con el tiempo habían ido adquiriendo con respecto a la
población nativa, de lograr una independencia con dos estados, uno de los cuales, el de
Fernando Poo, seguiría vinculado a España. Esta demanda no tuvo,
incomprensiblemente, apoyo entre la diplomacia española y los foros internacionales
eran copados por aquellos que exigían la independencia de un estado unitario. Aquellos
que participaban en los foros, los que, por medio de esta experiencia, fueron
desarrollando la dialéctica de la independencia, apoyada en la Libre determinación de
los Pueblos, fueron finalmente los que tomarían mayor importancia en el definitivo
proceso de emancipación. En 1966, quedaba patente que el régimen de autonomía no
cumplía con las expectativas de la mayoría de los guineanos, cuestión que iba a
demostrarse con las elecciones vinculadas a la transferencia definitiva de poderes.

INDEPENDENCIA Y PRIMERA DICTADURA NGUEMISTA.

De esta forma, por medio de las presiones internacionales e internas, el régimen


franquista se vio obligado a mimetizarse con los demás procesos de independencia de
otras colonias. Un gobierno fascista sería el promotor de elecciones libres en Guinea
Ecuatorial, para lo que se convocó la necesaria Conferencia Constitucional que reuniría
en España a los representantes de la población guineana. En debate, con el
asesoramiento continuo de los técnicos españoles que hicieron lo posible por mantener
los vínculos con la futura Guinea libre, se desarrolló una Constitución democrática para
un estado unitario, sin separaciones. Como es lógico, fue aprobada sin un acuerdo total
y dejó entrever los conflictos intergrupales que posteriormente han azotado Guinea
Ecuatorial y que España se esforzó por avivar. Tras un referéndum de aprobación, se
estableció septiembre de 1968 como fecha para las elecciones.

Dia de la independencia

Los partidos que concurrirían a las elecciones serían los siguientes. Por un lado el
MONALIGE con Atanasio Ndongo a la cabeza, se dirigió a la juventud, a los cultos y a
los universitarios. El MUNGE, partido del hasta entonces presidente de la autonomía,
Bonifacio Ondó Edú, dirigió sus proclamas al publico más conservador, a los mayores y
a todos aquellos que se habían beneficiado de la colonización. Con Edmundo Bosió
Dioco como secretario general, la UNIÓN BUBI hizo campaña en torno a las demandas
de la población bubi. La IPGE también participaría en las elecciones haciendo campaña
a favor de la adhesión con Camerún del nuevo estado. A estos grupos, que lograron la
mayor representatividad entre la población, hay que sumarle un partido surgido a última
hora y que sería dirigido por Francisco Macías Nguema, antiguo funcionario de la
administración colonial, antiguo exiliado y antiguo sirviente de la élite española, de la
etnia Fang. Contra todo pronóstico, el partido de Macías Nguema, el SECRETARIADO
CONJUNTO, se alzaría con la victoria en la primera vuelta de las elecciones con un
discurso muy ligado al nacionalismo, a la autonomía regional y la amistad con España.
Seguido muy de cerca por el líder del MUNGE, Bonifacio Ondó Edú, Macías Nguema
sabría, antes de llegar a la votación de la segunda vuelta, ganar adeptos gracias a los
sucesivos acuerdos que logró con los partidos que no concurrían a esta convocatoria.
Ofreció puestos en el gobierno a estos líderes, prometió una autonomía amplia para
Fernando Poo y de esta manera, el nuevo gobierno paso a manos de Nguema por 68.310
votos para el SECRETARIADO y 41.254 votos para el MUNGE. Urgía, por tanto, la
creación de un gobierno de coalición y esto es lo que se presentó en octubre de 1968. [4]
El tiro le había salido por la culata al gobierno español. El único partido al que no había
dado su apoyo directo o verbal había resultado el vencedor de las elecciones. En
adelante, los malos entendidos, la venganza y la falta de palabra serían tónica general
entre los dos gobiernos. Los antiguos colonos, muchos de ellos de largo recorrido
familiar en Guinea, comenzaron a salir del país acompañando a los restos del cuerpo
administrativo español que quedaba y a las unidades de la guardia civil que habían
mantenido el orden hasta entonces. Por el contrario, muchos antiguos colonos
decidieron quedarse con el apoyo del propio Nguema, que mantuvo un discurso
conciliador con España hasta el momento en que se dio cuenta de que las promesas
hechas por esta no iban a cumplirse. El discurso presidencial cambió radicalmente a
medida que el boicot español, según los expertos, con la intención clara de crear
discrepancias entre los diferentes grupos, fue haciéndose patente. Cuando el nuevo
gobierno quiso hacer recuento de las posesiones del país, acudió al único banco que
operaba en el territorio desde hacía medio siglo, el Banco Exterior de España, para darse
cuenta de que había sido retirado todo el dinero de cada una de las sucursales y que los
inversores españoles también se llevaban su dinero. Posteriormente, en un
acontecimiento que permanece bastante oscurecido por la falta de información, parece
que hubo un intento de golpe de estado patrocinado por España, con Atanasio Ndongo
Miyone a la cabeza, que sería abortado siendo este arrojado por una ventana del
Gobierno Civil de Bata. A resultas de estos hechos, el discurso y la política del nuevo
presidente Macías Nguema, comenzó a tomar el tono anti españolista y paranoide que
iba a mantener durante sus diez años de mandato.

Comenzaron entonces los asesinatos de miembros del gobierno, el exilio forzado de


muchos de los líderes de la oposición y la muerte y encarcelación de otros tantos. La
tortura, el tribalismo y el clanismo, el terror, las violaciones, pasaron a ser un modo
habitual de vida y el proyecto de una Guinea Ecuatorial libre fue sucumbiendo para
convertirse en lo que aun hoy es, un territorio que ha pasado a ser propiedad privada de
la familia Nguema y sus colaboradores. En otra muestra más de extraversión, Macías
fue paulatinamente acercándose al Bloque Comunista tras recibir la ayuda económica y
militar de países como Rusia, China, Libia o Corea del Norte entre otras. A falta de
dinero y a consecuencia de la desinversión española, el material hospitalario fue
quedando obsoleto, faltaban medicamentos y las escuelas no lograban la financiación
estatal necesaria como para pervivir. Esto provocó la paulatina marcha de técnicos
(ingenieros, profesores, médicos…), que se veían imposibilitados materialmente pero
también deslegitimados por las leyes para curar a los torturados o ejercer correctamente
la docencia. El nivel de paranoia del Presidente Macías era tal que ni sus propios
colaboradores estaban a salvo, por lo que muchos de ellos, ante la disyuntiva de una
muerte segura, optaron por exiliarse a España o a países vecinos. Por entonces, Teodoro
Obiang Nguema, sobrino del presidente, se hacía cargo, tras su regreso de la Academia
Militar de Zaragoza, de la dirección de la cárcel de Black Beach, centro neurálgico de
las torturas y represalias de la isla de Bioko.

Quinientas pesetas guineanas

A pesar de la alarmante situación de indefensión a la que hacía frente a diario la


población guineoecuatorial, la OUA (Organización para la Unidad Africana) y la ONU
siguieron enviando ayuda al país limitando sus acciones a simples reprimendas y a un
entibiecimiento de las relaciones. España, por su parte, se propuso retomar las
relaciones con el régimen guineano, para lo que se firmaron sucesivos acuerdos de
colaboración que iban desde el ámbito comercial, pasando por la concesión de becas a
estudiantes o el apoyo en la confección de la nueva peseta guineana, que se elaboraría
desde la fábrica de moneda y timbre en Madrid. Son años de silencio informativo sobre
la antigua colonia, un silencio que a día de hoy, por motivos que después explicaremos,
se mantiene. Mientras tanto, Macías, más acorralado por su propia paranoia que por la
realidad, siguió emitiendo leyes que entorpecían las libertades de la población, redujo
drásticamente sus apariciones públicas, prohibió la libertad religiosa y de culto y
supeditó el movimiento entre pueblos de la población a una autorización gubernamental.
Para julio de 1973, el estado había sido dado la vuelta por completo. La peseta fue
sustituida por el Ekuele y los antiguos nombres españoles e ingleses fueron
africanizados (Santa Isabel, la capital del estado, pasó a llamarse Malabo) pasando
Macías a llamarse Mesié me Nguema Bidyogo. Los escolares debían, diariamente,
recitar los títulos ostentados por el presidente Mesié, entre los que se encontraban el de
Único Dios, milagro y salvador del Pueblo guineano, Jefe de Estado y de Gobierno,
Inquisidor Mayor del colonialismo, Camarada supremo del PUNT (su partido), Líder de
Acero, Gran Mesías o incansable y único milagro. El pueblo guineoecuatorial fue
abandonado por la comunidad internacional ante las Juventudes de PUNT, brazo
ejecutor de los muchos desmanes de su líder. De ahí que, ante esta situación
insostenible, no es de extrañar se recibiera con los brazos abiertos a su sobrino, Teodoro
Obiang Nguema, que destituyó a su tío a través de un golpe militar y, tras un juicio
sumarísimo, ordenó que fuese fusilado.

SEGUNDA DICTADURA NGUEMISTA

Por el contrario, las primeras sensaciones de alivio de la población se fueron


progresivamente convirtiendo en frustración. Desde las primeras fechas de la
independencia, los antiguos puestos administrativos y altos cargos del gobierno, habían
ido recayendo sobre vecinos de la localidad de Mongomo y miembros de la familia
Nguema. La sustitución del sobrino por el tío en la cúpula del gobierno familiar, no
respondía más que a querer salvaguardar los puestos de privilegio frente a las crecientes
críticas de organismos internacionales de derechos humanos hacia el dictador. A partir
de ese octubre de 1979 se harían ciertas concesiones para restablecer la confianza de la
población que, por desgracia, nunca han llegado a representar un verdadero cambio
estructural. Se comienzan a abrir escuelas e iglesias, se decreta una amnistía de presos
políticos y algunos exiliados, ante estos primeros gestos, deciden volver al país. Por el
contrario, el mantenimiento de los antiguos torturadores y matones del régimen Macías
en sus cargos, hace sospechar lo que después se confirmaría. Todo siguió igual.

Foto de: Jaume d’Urgell

El núcleo de poder sigue hoy en manos de la familia Nguema y el país es gobernado sin
la menor preocupación por la población. El único interés que alienta al dictador y
asesino Teodoro Obiang Nguema es el de seguir manteniendo el poder para así tener
acceso a todas y cada una de las fuentes de ingresos del país.

Robert Mugabe ha expresado con contundencia algo que parece aplicarse con igual celo
en muchos estados africanos. “El multipartidismo es un lujo que no puede permitirse
África”, dice, y mientras tanto mantiene aterrorizada a la población civil y acosa a la
oposición política con torturas y detenciones arbitrarias. Guinea Ecuatorial funciona a
día de hoy de la misma manera. Se ha establecido un sistema político por el cual la
familia, entidad muy importante en la vida africana, se ve legitimada ante la población
para gobernar como lo hace. [5]. El temor ante las represalia llega hasta el punto de
considerar el hecho de que Obiang posee magia en la mirada, una magia con la que
fulmina a sus adversarios. Una población cada vez menos ilustrada entiende esto, tanto
la magia como su preocupación por la familia, como algo lógico en un gobernante. En
cambio, las elites ilustradas, aquellas que ejercen la oposición, son subyugadas por otros
medios. La encarcelación y tortura de los opositores, desde las máximas figuras hasta
aquellos que emiten furtivamente una opinión contraria al régimen, forman parte de un
intento medido por asegurarse el apoyo de estos opositores. La red clientelar (red que el
gobernante establece mediante la cesión de cargos y prebendas con el fin de hacer a los
colaboradores dependientes de sus favores económicos) se extiende por todo el país, y
no es difícil localizar entre los cargos públicos a antiguos opositores que sucumbieron
ante la insistencia de las presiones. Se trata de un acoso físico que pone en juego la
propia vida del opositor, pero también del hostigamiento a los familiares de dichos
opositores. Ante esta perspectiva, son poco los políticos que aun ejercen la profesión en
el bando contrario al Dictador, lo que facilita aun más la labor de Obiang a la hora de
convertir Guinea Ecuatorial en su mesa de juego.

Con la pretensión de dar voz a algunas de las diferentes fuerzas de oposición que se
encuentran en el exilio español, reunimos en el Café Comercial de Madrid a tres de los
partidos representativos de las exigencias políticas democráticas. Esta reunión, a la que
asistieron por Marcos Manuel N’Dongo por parte del CPDS, Germán Pedro Tomo por
parte de FDR y Humbreto Riochí en representación del MAIB, se desarrolló en base a
cuatro cuestiones básicas que aquí traemos. Con el fin de entender desde qué
perspectiva afronta cada partido los temas básicos de debate, comenzaremos por
plasmar lo que cada representante tiene que decir de su propio partido. Con la lucha
contra la dictadura como nexo, existen, sin embargo, algunas cuestiones que provocan
la desunión de la oposición como conjunto de presión.

El primer bloque de discusión, en la que todos estuvieron de acuerdo, giró en torno a la


dramática situación económica, social y política en la que se encuentra el estado
africano. La dependencia del petróleo y la inexistencia de vías alternativas de desarrollo
sumado a la negativa del régimen a aceptar propuestas de negocio que no estén
controladas por acólitos del propio régimen, convierten el futuro de Guinea en un
autentico enigma que, por el contrario, no parece mostrar síntomas para ser positivos.
Tanto en lo social como en lo político, los avances en la democratización o en la
adquisición y desarrollo de las libertades individuales están estancados o en retroceso.
Este bloque ahonda en estas cuestiones y reafirma, con la explicación de
acontecimientos del día a día, lo que intuíamos.

El proceso de democratización del país debe estructurarse en dos tiempos. Por un lado
han de tenerse en cuenta las dificultades que encarna el régimen de Obiang en este
propósito. Por el contrario, es necesario desarrollar estrategias que, incluso en vida de
Obiang, impulsen el proceso y lo asienten en la rutina política diaria del país. En
cambio, las posibilidades de que esto ocurra son escasas, por lo que se centran mayores
esfuerzos elucubrativos en el momento en que Obiang muera. Este segundo tiempo
necesita de una unidad pactada de antemano entre los partidos de oposición. El siguiente
video pretende adentrarse en los futuros contextos que pueden darse en la consecución
de la democratización.

Por último, tanto si Obiang muere como si es derrotado en unas elecciones limpias,
todos y cada uno de los partidos de oposición están convencidos de la necesidad de un
pacto de estado que reforme o establezca mayores acuerdos entre las diferentes etnias
del país. El debate étnico frente al nacional deriva en otro debate, el de establecer o no
una descentralización más profunda que la que existe actualmente.

Durante estos largos 30 años de II Dictadura Nguemista, la situación internacional ha


dado un vuelco considerable. Con la progresiva pérdida de influencia del Bloque
Soviético y su posterior caída en 1992, los regímenes africanos comienzan a
reestructurar sus políticas con el fin de hacerse un lavado de cara. De esta forma entra
en vigor en 1991 una modificación de la Constitución que regula el multipartidismo.
Como se ha explicado y se puede comprender tras el visionado del video, el pluralismo
político no es más que una fachada tras la que se esconde una férrea dictadura. Por el
contrario, es un gesto necesario con el fin de lograr el beneplácito internacional de los
estados liberales y comenzar a colaborar estrechamente con ellos. Rusia, China o Cuba
son sustituidos con el golpe palaciego de Obiang por Estados Unidos, Inglaterra y
Francia, mientras Guinea Ecuatorial pasa a formar parte, en un acto surrealista, de zona
francófona africana y adopta el Franco CFA como moneda. Lo que los nuevos aliados
no podían intuir son los beneficios que finalmente obtendrían de dicha colaboración.
Para desgracia de la población guineoecuatorial y regocijo del gobierno Obiang, en
1995 son hallados en las aguas de la isla de Bioko abundantes depósitos de petróleo.

PETRÓLEO, POR DESGRACIA, PETRÓLEO.

Durante las repetidas hambrunas que


asolaron el continente africano a lo largo de
la década de los 90, se fue creando, ante las
imágenes de televisión de niños etíopes y
somalíes en la más absoluta depauperación
física, la idea de que África es un
continente pobre, sin recursos de ningún
tipo. Por el contrario, la realidad es
justamente la contraria. Este es mundo
dominado por la tecnología, por los
combustibles fósiles o la necesidad de
mano de obra barata para la producción. La
moderna tecnología en expansión (teléfonos
móviles, ordenadores, pantallas de
televisión…), que necesita de ciertos
componentes como el coltán para ser
producida, tiene en estados como la
República Democrática del Congo uno de
sus mayores proveedores de dichos
materiales. Nada hay que explicar en torno
a la mano de obra barata. Sobra con decir
que entre los africanos se encuentran la
mayoría de los estados que ocupan los últimos puestos en el índice de desarrollo. Y en
cuanto a los combustibles sólidos, uno de los motores económicos del actual proceso de
globalización junto con la propia tecnología, baste decir que África está sustituyendo
paulatinamente a los estados árabes en la producción de este producto. Por tanto, ¿en
qué se basa el título de este apartado? ¿por qué son desgraciados los africanos al tener
dichas materias primas? Las guerras, las dictaduras, la violación de forma continuada de
los derechos humanos, las propias hambrunas o la absoluta depreciación del valor de
una vida humana hablan por sí solas. Como dice el viejo dicho, como bien han
comprendido las actuales potencias económicas, a rio revuelto, ganancia de
pescadores…

Lo cierto es que, antes del descubrimiento de petróleo en las aguas guineanas, los
estados donantes de la ayuda que recibía el estado, ejercían una cierta presión
democratizadora sobre el gobierno Obiang, De esta forma se logra la instauración del
multipartidismo o un cierto respeto a los derechos humanos. La aparición del petróleo, a
lo que se le ha sumado más recientemente el hallazgo de grandes bolsas de gas que
también se encuentran en aguas guineanas, dio un vuelco considerable a esta situación.
Un estado que había dependido de las ayudas directas de otros estados, que debía hacer
concesiones para lograr esas ayudas, se convierte de la noche a la mañana en el objeto
de mimo de esos mismos estado, interesados en la explotación de un bien tan productivo
y lucroso como el petróleo. De esta forma, se han ido olvidando las presiones para que
se respeten los derechos humanos, se ha dejado de proteger a la oposición política y las
potencias económicas mundiales han pasado de ser guías bienintencionados a
convertirse en cómplices de las políticas despóticas y dictatoriales del señor Obiang. De
ahí que, si bien las ayudas directas, aunque no todo el dinero, en el pasado iban a parar
mayoritariamente a la población civil, los ingresos de la explotación petrolera nunca
llegarán a la misma. Guinea Ecuatorial pasa de ser uno de los estados con una de las
rentas per cápita más altas de África en el año de su independencia, a ser uno de los más
pobres hasta el hallazgo del petróleo, para convertirse, a día de hoy, en el país africano
con mayor renta per cápita, superando incluso a estados como Kuwait. Por supuesto, las
frías estadísticas no siempre dicen la verdad. Recordemos que la población
guineoecuatorial apenas supera el medio millón de persona. Aun con este volumen
ingente de ingresos, que darían para desarrollar un estado mucho más grande y más
habitado que Guinea Ecuatorial, la pobreza extrema a la que se ve abocada la población,
la falta de higiene en las calles, el abandono de la educación pública o la inexistencia de
un mínimo servicio de sanidad pública, parecen imágenes suficientes para mostrar el
desinterés que suscita en el régimen Obiang el bienestar de su población.

Los fríos datos económicos nos dicen lo siguiente: El petróleo representa el 90 por
ciento de las exportaciones totales del estado, el Producto Interior Bruto guineano a
crecido a una media aproximada del 20 por ciento en los últimos años (30 por ciento en
1996, el 71,2 en 1997, el 22 en 1998, el 50 en 1999, el 17 en 2000, el 65 por ciento en
2001.., el 15 por ciento en 2008), se calcula en unos 500.000 (que podrían ser más pues
no hay datos oficiales) los barriles exportados anualmente y es el estado africano que
más inversión estadounidense recibe. Es necesario volver a recordar que la población no
excede el medio millón de personas. Con tales datos, uno podría pensar que los
guineanos nadan en la abundancia, que todos ellos (al igual que en un estado tan
vilipendiado por sus excesos religiosos como Arabia Saudí) tienen acceso a la
educación pública y muchos de ellos son licenciados, que existe el pleno empleo o que
además de las necesidades básicas cubiertas, todos tienen una casa decente, un coche en
la puerta, un ordenador portátil y quien sabe cuántos productos de consumo más. Por el
contrario, otros fríos datos anejos a los anteriores son mucho más expresivos: el 56 por
ciento de la población no tiene acceso a una fuente de agua saludable, otro 47 por ciento
vive sin servicios higiénicos saludables, el 19 por ciento de los menores de 15 años no
llega al peso mínimo recomendad y los 25 médicos por cada 100.000 habitantes que
operan en el país no dan abasto a la hora de combatir enfermedades tan serias como la
malaria o el SIDA. Estos son datos meramente sanitarios que pueden extenderse a otros
ámbitos de la vida pública como la inexistencia de transporte público, la prácticamente
nula financiación de la educación o la imposibilidad de ejercer un trabajo sin la
supervisión y consecuente extracción de gran parte de su sueldo a manos del gobierno.

¿Dónde está entonces el dinero? Buena parte de este dinero generado por el petróleo
está bien guardado en un banco del mayor colaborador del régimen de Obiang, en el
Banco Riggs, de Estados Unidos. Se sabe que el monto total de las cuentas que Teodoro
Obiang Nguema, a nombre de Guinea Ecuatorial, tiene en este banco, asciende a 700
millones de dólares. No hay que perder de vista que son los datos de un único banco y
que, aparte del propio Obiang, también sus familiares cercanos y colaboradores se
lucran con este negocio. Lo cierto es que los beneficios para la población
guineoecuatorial son bastante más limitados. En 2004, un total de cuatro petroleras
extranjeras (Atlantic Methanol, ExxonMobile, Triton y Marathon) además de la
empresa nacional (GEPetrol) operaban en el terreno. No se tienen datos de contratación
de GEPetrol, pero las cuatro restantes empresas apenas contrataban a entre 1.100 y
1.500 operarios guineoecuatoriales, mientras manejaban una plantilla de 6.000
estadounidenses entre todas ellas. Si a esto le sumamos que, para ser contratado por
cualquier empresa vinculada al petróleo, los guineanos deben pasar por el filtro de ser
seleccionados por otra empresa de recursos humanos cuyo dueño es el hijo del
presidente Obiang, entendemos las diferencias de sueldo que existen entre nativos y
trabajadores extranjeros. Sea cual sea el procedimiento, el régimen Obiang parece
decidido a apropiarse de cualquier riqueza que genere el país, parece decidido, como es
lógico en una mente que funciona como la suya, a no dejar que nadie ajeno a su círculo
mejore sus condiciones de vida en exceso, no sea que se despierte en esa persona la
necesidad de sustituirle en el poder. [6]

Las últimas noticias que pueden leerse en torno a Guinea Ecuatorial mantienen vínculos
ineludibles con sus recursos naturales. Por un lado, continúan los hallazgos de nuevas
bolsas de gas en las costas cercanas a la isla de Bioko, de las cuales la empresa británica
Ophir Energy está dando buena cuenta desde su llegada al país. Esta noticia, que tendría
que significar mayores ganancias para el pueblo guineoecuatorial, no representa más
que un mayor poder de permanencia del régimen y otro motivo más para ser encubierto
en sus tropelías por la comunidad internacional. Otras muchas noticias tiene que ver con
este encubrimiento: “Guinea Ecuatorial y Francia refuerzan sus relaciones bilaterales”,
“España buscará mayor implicación de la UE en Guinea Ecuatorial” (que se ha saldado
con la reapertura de las ayudas europeas al desarrollo, 10 millones de euros de los que
se desconoce su paradero: “Cuestionan el destino de fondos de la CE a Guinea
Ecuatorial”, dice otra noticia), “China promete mayor cooperación con Guinea
Ecuatorial”, “Convenio de colaboración empresarial entre Canarias y Guinea
Ecuatorial” y un largo etc. de acuerdos internacionales de colaboración y escasamente
una, “Relator de la ONU denuncia que prosigue la práctica de tortura en Guinea
Ecuatorial” [7]], que trata el tema de los derechos humanos. Queda claras las
prioridades de la comunidad internacional.

EL ISLOTE MBAÑE Y LAS RELACIONES


ESPAÑA-GUINEA ECUATORIAL

Por otro lado, continua el conflicto entre Guinea


Ecuatorial y Gabón por la propiedad de los islotes de
Corisco, Mbañé y Cocotiers, todos ellos pertenecientes
al archipiélago de Corisco. El islote de Mbañé
contiene en sus aguas territoriales una gran bolsa de
petróleo que apenas si ha sido explotada. En cambio,
antes de que se conociera la existencia de esta fuente
de hidrocarburos, cuando tanto Gabón con Guinea
Ecuatorial permanecían aún bajo el mando sus
respectivas metrópolis, Francia ya anhelaba la
soberanía de Mbañé. “Es una zona que en el s. XIX la Francia colonial quiso arrebatan a
España. En 1955, Francia trato, una vez más, de apropiarse de la isla de Mbañé, izando
la barrera tricolor. Poco después, una patrullera española la descolgó, y las autoridades
galas de Gabón se disculparon, diciendo que la bandera sólo señalizaba una zona
rocosa, peligrosa para la navegación. Las autoridades españolas respondieron que para
ello era idónea la bandera española.” Años más tarde, en 2003, la pretensión gabonesa
de hacerse con la isla llevó al Hijo de Omar Bongo, Ali Bongo, a personarse junto con
una dotación militar en el islote de Mbañé y declarar la legitimidad de la soberanía
gabonesa sobre el mismo. La reacción no se hizo esperar. El enviado de Obiang viajó
hasta Libreville para entrevistarse con el presidente Bongo. En cambio, Gabón
consideró aquella visita, también la posterior de Obiang, como una ofensa a Gabón ya
que, decían, Mbañé había sido territorio gabonés antes que guineano. “Durante la
entrevista Bongo-Obiang, este último presentaría unos viejos mapas españoles que
autorizaban a Guinea Ecuatorial para extender sus reivindicaciones a las ciudades de
Medounou y Sam (Monte Cristal), fronterizas con Guinea Ecuatorial. En esta región, los
geólogos de la compañía De Beers habrían detectado unas minas de diamantes. El
presidente Bongo presentó un documento firmado por Macías Nguema, en el que el
primer dictador ecuatoguineano cedía Mbañé a Gabón. Malabo cuestionó la
autenticidad de dicho documento, ya que no tenía encabezamiento oficial y la firma no
correspondería a la habitual de Macías.”

En cambio, la batalla no es de ahora. Ya en 1972 hay referencias en periódicos


occidentales, como el New York Times o revistas como Revue française d´études
politiques, en las que se señala que Gabón había ampliado unilateralmente sus aguas
territoriales a 70 millas con el fin de abarcar en ellas a los islotes más cercanos a sus
costas. En septiembre unos soldados ecuatoguineanos abrieron fuego contra unos
pescadores gaboneses activos en la zona en disputa, a lo que Libreville respondió
enviando dos barcos con 40 soldados para ocupar Mbañé, Conga y Cocoteros. Congo y
el entonces Zaire invitaron a Macías y a Bongo a Brazzaville. Un comunicado hizo
alusión al deseo de una solución pacífica del conflicto de Mbañé bajo los auspicios de
los conciliadores Marien Ngouabi y Mobutu Sese Seko, presidentes, respectivamente,
de Congo y del entonces Zaire. Sin embargo, desde la crisis de 1972, la isla ha estado
ocupada por los gendarmes gaboneses. [8]

Los grupos de oposición ecuatoguineanos hacen alusión, en su crítica, a la inoperancia


del régimen nguemista en cuanto a la recuperación de la soberanía del islote y a una
truculenta historia en la que el dictador habría sido engañado por el gobierno gabonés.
Al parecer, a comienzos de los años 80, Obiang Nguema, en viaje oficial a Gabón,
habría participado en una noche orgiástica en la que, entre los efectos del alcohol y las
drogas, habría firmado un documento en el que cedía parte del territorio de GE, entre el
que se encontrarían las islas en disputa, al estado de Gabón. En cualquier caso, aunque
estos documentos no tendrían validez jurídica, ya que habrían sido obtenidos bajo los
efectos del alcohol, Gabón esgrime su validez para reseñar la legalidad de su ocupación
del islote. Se dice también que Obiang Nguema no presiona para lograr la devolución de
un territorio que legítimamente pertenece a Guinea Ecuatorial debido a los intereses
económicos que este mantiene en Gabón. Al parecer sería propietario de hoteles, lujosos
chalets y propiedades inmobiliarias en zonas residenciales de Libreville. Una eventual
disputa que pasara a mayores, podría privarle de los beneficios que estas propiedades le
dispensan.

La debilidad militar de ambos estados, Gabón cuenta con unos 3200 militares mientras
que Guinea Ecuatorial contaría con unos 2000, hace muy difícil una confrontación
bélica. La cuestión de la soberanía del islote se está intentando resolver por medios
pacíficos desde hace ya algunos años. El 27 de febrero de 2006 se celebró en Ginebra
una más de las reuniones que ambos mandatarios han mantenido para solucionar el tema
de Mbañé. Dicha reunión estaba patrocinada por Kofi Annan y se asentaba sobre una
propuesta de la ONU para compartir la explotación de los recursos petrolíferos de las
islas. A mediados de 2008 se asigno un nuevo mediador de Naciones Unidas y los
líderes mantuvieron conversaciones individuales con él. Como en otras ocasiones, la
situación actual sigue siendo de discordia, no se resolvió nada. Los intentos de la ONU
lograr un acuerdo se ven frenados por las presiones que otros estados ejercen sobre
Gabón y Guinea Ecuatorial. Si Mbañé no fuese más que una isla en la que las gaviotas
fuesen su única riqueza, la situación se hubiese resuelto ya.

Gabón mantiene con Francia una relación estable y, aunque tirante en ciertos sentidos,
bastante provechosa para ambos estados. Sus explotaciones petroleras continentales
están sufriendo en los últimos años un retroceso paulatino debido al agotamiento de
dichas fuentes. La petrolera Total ha sido la principal explotadora del petróleo gabonés
hasta no hace muchos años. Las concesiones a la petrolera francesa venían apoyadas por
la larga trayectoria de buenas relaciones que, tras la independencia del estado gabonés,
han mantenido ambos países. En cambio, la entrada progresiva de nuevas petroleras en
el mercado gabonés ha ido dinamitando progresivamente las buenas relaciones entre
ambos estados, lo que ha desembocado en un interés creciente de Francia por Guinea
Ecuatorial. En la actualidad son Addax Petroleum (canadiense) o Shell (británico-
holandesa) las dos petroleras que están copando buena parte de la explotación del
petróleo gabones y, aunque Total sigue siendo con diferencia la que mantiene una
mayor presencia, parece que se está intentando abrir aun más el mercado con la reciente
entrada de Vaalco (estadounidense) y Sasol (sudafricana). Estados Unidos, con poca
presencia en Gabón pero habiéndose instalado con garantías de éxito en Nigeria, está
teniendo dificultades para mantener su hegemonía en la producción petrolera y parece
haber centrado sus miras en el Golfo de Guinea, más específicamente en Camerún y
Guinea Ecuatorial, para solventar los problemas crecientes en las zonas árabes y
algunos estados africanos a los que parece haber llegado tarde. La crisis de producción
que ha pasado Gabón entre los años 1997 y 2006 parece que, aunque se ha frenado a
partir de ese año, no tiene visos de poder superarse definitivamente. La ocupación
definitiva del islote Mbañé en 2003, estaría encaminada a frenar de alguna manera esta
crisis productiva.

En 1999 el FMI designó la zona del Golfo de Guinea como una de las zonas con más
proyección para hacer negocios y a Guinea Ecuatorial como el estado con más
posibilidades. Desde hace algunos años las petroleras americanas han puesto sus miras
en dicho estado, de tal manera que si bien los Estados Unidos cerraron su embajada
hace algunos años por “falta de presupuesto” han vuelto a abrirla no hace mucho.
Amerada Hess Corporation, ’Texan company HOLT CAT(R), Marathon Oil y Exxon
Mobile son algunas de las beneficiarias de la buena relación que mantiene Estados
Unidos y Teodoro Obiang Nguema. No en vano, el dictador ecuatoguineano fue
recibido en su viaje a Estados Unidos por la propia Condoleezza Rice que, a diferencia
de los políticos españoles en la reciente visita de este a España, lo recibió con los brazos
abiertos. En cambio España, aunque de una manera más enmascarada, también tiene
pretensiones en ese inexplotado paraíso para las petroleras. Miguel Ángel Moratinos
viajó a finales de 2006 a Guinea Ecuatorial junto con el Ministro de Justicia. Su
intención era apoyar la candidatura de Repsol YPF a la hora de pugnar por las nuevas
concesiones que el régimen Nguemista está concediendo. Volvió a España con un
acuerdo que establecía el derecho de Repsol a realizar prospecciones en busca de
nuevas fuentes de hidrocarburos.
Obiang y Moratinos. Jaume d’Urgell

La lectura de la situación del islote Mbañé parece clara. Ambos estados ven en el
petróleo una fuente de riqueza poco despreciable. El régimen Nguemista vive en la
actualidad uno de sus momento más propicios a nivel internacional ya que, tras el
hallazgo de petróleo, las presiones externas para su democratización que nunca fueron
demasiado impetuosas, han desaparecido por completo. De hecho, un tema escabroso de
la época Aznar que nunca fue suficientemente explicado, aun se recuerda en Guinea la
llegada a sus costas de dos fragatas españolas coincidiendo en el tiempo con un intento
de golpe de estado patrocinado, es la versión oficial Obiang, por Severo Moto. Al
parecer estas dos fragatas habrían acudido, según algunas fuentes, a proteger al régimen
Nguemista. Otras fuentes, por el contrario, afirman que las dos fragatas partieron hacia
Guinea para apoyar el golpe de estado y que habría sido Francia, interesada en colocar
en el cargo de presidente guineano a su propio aspirante, quien habría difundido la
noticia en medios de comunicación españoles con el fin de frenar el viaje. En cualquier
caso, parece que en Guinea Ecuatorial se defiende más la primera versión que la
segunda. Todo hace indicar que aquella fue, efectivamente, una operación de apoyo a
Obiang patrocinada por Estados Unidos y España con el fin de defender sus propios
intereses. La presencia de ambos estados en Guinea Ecuatorial es el acicate que Obiang
necesitaba para mantenerse en el poder. El régimen sabe que sin estos aliados, si no
logra satisfacerlos, comenzaría a complicarse su pervivencia en el poder.

Pese a los acuerdos puntuales y la última visita de Obiang en 2006, España pierde peso
paulatinamente en los vínculos con su antigua colonia. En verano de 2008, coincidiendo
con el día de Guinea Ecuatorial en la Exposición Universal de Zaragoza, el dictador
guineano decidió suspender su visita programada. Se apunta que dicha suspensión fue
debida a que ni el Presidente del Gobierno ni el Rey español encontraron un hueco en su
apretada agenda para poder recibirle. No es de extrañar esta reacción de los máximos
mandatarios españoles, teniendo en cuenta el revuelo informativo y los reproches a
cargo de las organizaciones de derechos humanos hicieron al gobierno en 2006. Desde
la llegada de la democracia a España, los altibajos en la relación entre ambos gobiernos
son constantes. El último presidente español en visitar Guinea Ecuatorial, Felipe
González, lo hizo allá por el año 1991, y aunque la “ayuda al desarrollo” que España ha
enviado al gobierno guineano ha mantenido un flujo constante, se constata una
reducción de la cuantía desde que en 1993 el cónsul español fuese expulsado de Guinea
por "injerencia en los asuntos internos del país". Las buenas relaciones, como ya se ha
dicho, volvieron a retomarse durante los gobiernos de Aznar, que se reunió en varias
ocasiones con Obiang, aunque de manera informal, y envió a su Ministra de Exteriores,
Ana Palacio, en visita a Malabo en 2003.

Para terminar, la siguiente entrevista ahonda en los vínculos que han unido y unen a
España y Guinea Ecuatorial. Con el fin de acercarnos paulatinamente a un contexto en
el que los dos estados se relacionen de igual a igual, como estados democráticos, el ex-
Presidente del Senado español, Juan José Laborda, ha patrocinado la creación de la
Fundación España-Guinea Ecuatorial que pretende impulsar el proceso democrático
guineano. Con este fin, sustentada por altos mandatarios de la administración y los
partidos de oposición españoles, Laborda proyecta hacer de la Fundación una
herramienta que ahonden en el conocimiento de Guinea Ecuatorial por parte de la
sociedad civil española, suscitar el interés de los medios de comunicación y facilitar el
acceso de información especializada sobre el estado africano con el fin de despertar los
intereses mutuos que sin duda nos unen. El video profundiza además, en las vías a las
que podría recurrirse con el fin de acometer la futura democratización real de Guinea
Ecuatorial.

Miguel Ángel Morales Solís es periodista y Master en Relaciones Internacionales y


Estudios Africanos, además de miembro del Consejo de Redacción de la Revista
Pueblos. email: mikel_a_morales @ hotmail.com

Agracecimientos a Adolfo Fernandez Marugan, miembro de la Asociación de


Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial (ASODEGUE) y al Café Comercial.

Notas
[1] Los datos relativos al periodo previo al proceso de descolonización han sido
extraídos, en su mayoría, de: Bolekia Boleká, Justo. “Aproximación a la historia de
Guinea Ecuatorial” Editorial Amarú, (Salamanca) 2003. Pueden encontrarse más títulos
en este sentido en la bibliografía general.

[2] Campos, Alicia. “El régimen colonial franquista en el Golfo de Guinea.” Artículo
perteneciente a la tesis de la autora “Descolonización de Guinea Ecuatorial (1955-
1968)”, presentada en la Universidad Autónoma de Madrid en el 2000.

[3] Bolekia Boleká, Justo. “Aproximación a la historia de Guinea Ecuatorial” Editorial


Amarú, (Salamanca) 2003.

[4] Campos, Alicia. “Nacionalismo anticolonial en Guinea Ecuatorial: de españoles a


guineanos” Congreso Iberoamericano de Ética y Filosofía Política 2002. Universidad de
Alcalá.

[5] Campos, Alicia. “Nuevos recursos y viejas opresiones: Dinámicas políticas en


Guinea Ecuatorial” Revista Nova África Nº 14. 2004
[6] La mayoría de los datos relativos a asuntos económicos, educacionales y sociales
han sido extraídos de: Velloso, Agustín. “Ya no queda nada que robar. Crónicas de
Guinea Ecuatorial” Ed. La caída. (Madrid) 2008.

[7] Todas estas noticias pueden leerse íntegramente en [www.afrol.com/es/-


>www.afrol.com/es/

[8] Max Liniger-Goumaz. “La verdad sobre Mbañé”. Mundo Negro, nº 476, julio-
agosto 2003