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Niño de Marchena

Con él llegó la polémica. El Niño de Marchena ha sido el cantaor


más discutido y a la vez el más vituperado y más idolatrado;
pero, sobre todo, ha sido el más popular. Lo que no puede
discutirse es que fue un cantaor con gran personalidad.

José Tejada Martín, que este fue su nombre, nació en Marchena


(Sevilla) el día 7 de noviembre de 1903, en el seno de una
familia muy humilde en la que no había artistas. Su padre,
labrador por cuenta ajena y guarda ocasional de la Fuente de
las Cadenas, cantaba muy bien, especialmente por tarantas.
Este estilo lo cantó después Niño de Marchena (o Pepe
Marchena, como también se le llamaba) denominándolo
"tarantas de Marchena". Sobre los ocho años se coloca en una
herrería y realiza otros pequeños trabajos con los que aportar
algo a su casa; por la noche trabaja también ayudando en la
taberna de Perea, que era primo de su padre. Esta plena
dedicación a los trabajillos que le salían impidió su educación.
No aprendió a leer ni a escribir, como tantos niños de su
condición social en aquella época. No obstante, su gran
inteligencia natural le permitió sobresalir desde pequeño y
alcanzar las metas que se fue marcando en su vida. Su curiosidad por todo le hacia acercarse siempre a
los mayores, de forma que llegó a poseer la sabiduría que da la lucha por la vida.

Por esta razón a su corta edad le pusieron de mote "la vieja", apodo éste por el que se le conocería
entre los compañeros de profesión aún en los años en que ya era un cantaor conocido.

Como su afición era el cante, los oficios que realizaba durante el día los compatibilizaba con las
actuaciones por las noches en las tabernas, en contra de la oposición de su padre. Pero el impulso
interior de su afición lo fue despegando poco a poco de sus oficios manuales y lo dirigió por la senda del
arte. Y así empezó por hacer excursiones por los pueblos cuando apenas contaba doce años: Morón de la
Frontera, Écija, Osuna… En Fuentes surgió su primer contrato con carácter fijo, pero la presentación más
importante para su carrera ocurrió en Sevilla, en el Café de Novedades. Lo cuenta Eugenio Cobo (1):
"Bailaba todavía en Novedades "La Macarrona". Uno de los días están de espectadores tres chiquillos con
sus familiares y amigos. En aquella época no era raro que, a petición de los amigos, un espectador
subiese a las tablas del café, y de esa manera debutaron El Carbonerillo, Pepe Pinto y el Niño de
Marchena, que se quedó actuando unas semanas".

Su nombre iba siendo conocido y debuta en diversas ciudades: Córdoba, Badajoz,... Actuando en ésta
última en el salón de La Lipa coincide con la presentación de la Compañía de Rosario Pino, que
representaba en el Teatro lopez de Ayala la obra de los Hermanos Alvarez Quintero "Amores y Amorios".
A Pepe Marchena le gustó la obra y solicitó que le hicieran una copia del pasaje de "La Rosa". Cuando le
preguntaron para qué lo queria, contestó resuelto:
—Para cantarla yo.

El año 1925 grabaría por primera vez "La Rosa" convirtiéndose desde entonces en el número más
solicitado de Marchena.

Según Eugenio Cobo (1) la amistad de Pepe Marchena con el cantaor Rafael Pareja hace que éste le
muestre su creación de un fandango basado en los aires huelvanos. Pocos años después, Marchena lo
divulgará por toda España y lo presentará como fandango de Rafael Pareja. Al conocerlo Rafael "El
Gloria" le gusta mucho este estilo y lo populariza, quedando para siempre como fandangos de "El
Gloria", aunque la creación fue de Pareja y el lanzamiento de Pepe Marchena.

El propio Rafael Pareja recomienda a Marchena para que debute en Madrid, acontecimiento que sucede
en el año 1921 en el merendero "Casa Juan", sito en La Bombilla. Se presenta junto con El Canario de
Colmenar y La Lavandera. Obtiene un gran éxito y al año siguiente el empresario Carcellé lo lleva a La
Latina, con un sueldo de doscientas pesetas diarias, de aquellos tiempos. Es el momento en que graba
su primer disco y en 1924 toma parte en la representación del sainete "Málaga ciudad bravía", que se
presenta en el Teatro Martin. Pepe Marchena, junto con Ramón Montoya montan una pieza andaluza en
el segundo acto.

Consiguen un gran éxito. Es la consagración definitiva de Marchena en Madrid. En el año 1925, durante
la inauguración del Hotel Alfonso XIII en Sevilla, se produce otra actuación histórica en la carrera de
Marchena; actúa en presencia de los Infantes Don Carlos y Doña Luisa y en el mismo acta intervienen
Don Antonio Chacón, Ramón Montoya y otros artistas. Después continúan las giras con éxito por toda
España.

Un hecho que se cita siempre al repasar la vida de este cantaor es la creación de la colombiana. Según
el guitarrista Rafael Nogales esa música la sacó Pepe Marcheba de una canción vasca. Se refiere en
concreto a "El pájaro carpintero". Sabicas, por otra parte, cuenta que estaba Marchena por todos los
bares tarareando músicas, tratando de desarrollarlas, de imponerles un sello propio. Una de las veces se
sorprendió porque la música que estaba cantiñeando no la conocía y le preguntó qué era aquello que
nunca lo había escuchado.
“Son colombianas”, respondió el Niño de Marchena al Niño Sabicas. Y como colombianas se quedó por
bautizo de su creador, como podría haberle colocado cualquier otro nombre (1).

La vida artística y personal del Niño de Marchena a partir de los años veinte es impresionante:
actuaciones individuales y con compañía en toda clase de locales, grabaciones de discos, actuaciones en
películas y, sobre todo, el espectáculo flamenco trasplantado al teatro. Lo que en la historia del cante
flamenco se conoce con el nombre de la "Opera Flamenca". Sería agobiante relacionar una mínima parte
de su vida artística.

Digamos como síntesis, que el Niño de Marchena fue un personaje peculiar y único en el flamenco,
aparte de la controversia que suscitó su irrupción en el cante por caminos distintos a la ortodoxia.

En 1974 se celebró en Marchena un festival en su homenaje, con la actuación especial de Juanito


Valderrama y en noviembre de l976 se le concede la Medalla de Oro de su ciudad natal. Ya estaba
gravemente atacado por la enfermedad que acabó finalmente con su vida. Juanito Valderrama organiza
en Madrid un festival en su beneficio, que se celebra el día 28 del citado mes en el teatro Alcalá Palace.
Se agrava su estado de salud y fallece en Sevilla el día 4 de diciembre de dicho año 1976.

Es cierto que Pepe Marchena fue y sigue siendo muy discutido y nunca fue aceptado por aquella parte de
la crítica del flamenco defensora de la ortodoxia en el cante. Es igualmente cierto que fue una persona
que rompió moldes, tanto en su expresión humana como artística. En sus tiempos no era normal
vestirse combinando los colores chillones de las prendas que usaba; ni luciendo prendas exóticas que
llamaban la atención del público. Fue un provocador nato. Asimismo cambió las formas en la relación del
cantaor con el público, como fue el cantar de pié cuando hasta que él llegó lo ortodoxo era cantar
sentado. La utilización de la orquesta como acompañamiento también se inició con él.

Ganó mucho dinero y todo lo gastó. Le gustaba vivir bien: era rumboso, generoso y aficionado al juego.
Le gustaba vivir en los hoteles y hubo un momento en su vida que tenia reservada habitación fija en tres
hoteles a la vez: el Colón de Sevilla, el Carlos V de Madrid y el Oriente de Barcelona. Daba poca
importancia al dinero ya que, según él, "las monedas se han hecho redondas para que rueden". Era un
hombre muy inteligente, consciente de lo que hacía y que conocía perfectamente los cantes y lo que
podía hacer con su voz. Dulcificó el flamenco y el público lo aceptó.

El Niño de Marchena conoció en sus buenos tiempos a personalidades muy importantes del mundo del
arte, como Manuel de Falla, Stokowsky, Andrés Segovia, La Argentinita, Greta Garbo, Charles Chaplin…
Dentro de los artista del flamenco la opinión sobre su cante se encuentra dividida, resultando curioso
que verdaderas figuras de lo jondo dieran una aprobación tan rotunda a su forma de decir el cante. Así,
a modo de ejemplo, éstas son algunas opiniones que sobre él expresaron otros cantaores:

Manuel Torre: "¡Cómo canta este ángel caído del cielo!”

Pastora Pavón (Niña de los Peines): "Entre los cantaores que más me han gustado a mí han sido
Chacón, Manolo Torres, Fosforito (Francisco Lema), Tomás Pavón (que aunque es mi hermano vale lo
suyo), Pepe Marchena y mi marido Pepe Pinto".

Tomás Pavón: "Cuando Dios creó el cielo tiró la sal y toda le cayó al Niño de Marchena, porque solo
andando tiene más arte que todo el mundo".

Pepe el de la Matrona: "Marchena ha sido un valor positivo.Va a pasar a la posteridad porque ha sido el
que más ha aportado al cante en los últimos cincuenta años".

Ramón Montoya: "De los de ahora, Pepe Marchena, el más completo de todos y el que conoce más que
nadie el cante flamenco en todos los estilos, que no se cantaba ya".

La crítica flamenca que pudiéramos llamar defensora de la más pura ortodoxia ha juzgado con gran
dureza el cante del Niño de Marchena y las consecuencias que tuvo para el flamenco, y así:

Ricardo Molina: "…un hombre generoso, desbordante de simpatía y de valores humanos, pero nefasto
artísticamente para el cante flamenco y para la afición a la que durante tantos años desorientó con sus
cantes y cuplés de una vulgaridad absoluta".

Angel Alvarez Caballero: "Impuso el cante "bonito", a base de gorgoritos y falsete y filigranas; llevó la
creación personal hasta el paroxismo, al punto en que alimentaría en un ochenta por ciento a la ópera
flamenca; introdujo los recitados en el cante, otras innovaciones y secuelas nefastas, se inventó cruces
estilísticos jamás ensayados antes. La eterodoxia de Marchena es obvia. Su cante, patrimonio personal,
coto privado".

Otros expertos flamencólogos, por el contrario, han enjuiciado el cante de Marchena de forma más
suave e incluso, creemos, tratando de comprender la figura del cantaor en el contexto y en el espacio
temporal en que desarrolló su actividad artística. Y así , por ejemplo:

Manuel Barrios: "Para unos, Pepe Marchena es la primera mentira del cante, para otros su última
verdad. El maestro sonríe con idénticos quilates a la espada y al terciopelo: porque lo que no pueden
quitarle ni romanos ni cartagineses es más de medio siglo de bandera en alto...".

Alfredo Arrebola: "Dígase lo que se quiera, pero con sinceridad: Marchena dominó en grado proverbial la
manera flamenca de decir el cante, en su forma explícita, no en su actitud interna. Por ello no todo es
negativo en el cantaor sevillano. Por él se puede adentrar en el flamenco auténtico: Y nunca, al enjuiciar
a Marchena, no se tanga presente que nació artísticamente en una época crucial del cante.El axioma
orteguiano de "yo y mi circunstancias", con su razón vital, hay que tenerlo presente siempre que
analicemos la vida y obra de José Tejada, Niño de Marchena""Pepe Marchena es, para mí, un artista
trascendental: su obra no fue ni será fugaz, ni meramente generacional; y él, por sí mismo, reflejó toda
una época del cante. De ahí, repetimos, el que deba ser considerado "cantaor determinante" en la
historia flamenca".

Quizá sea A. Gonzalez Climent quien centre y sitúe en su sitio lo que la figura que comentamos
representó para el flamenco: "Marchena tiene una función rectora, refundidora, reiniciadora de una
realidad en cuanto a alumbramiento moderno. Por lo que a él toca lo ha logrado. Es un jalón histórico
mas allá de las apreciaciones cotidianas. Fascinante y antojador de formas y fórmulas, Marchena es un
revolucionario y un hiperbólico. Solo un tercio por fandangos le permite invadir el goce del más
desprevenido. Pero, a renglón seguido se deshace y nos deja con la última voluta de una sorpresa que
ya no importa explicar".

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