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Prolegómenos.

Derechos y Valores
ISSN: 0121-182X
derechos.valores@umng.edu.co
Universidad Militar Nueva Granada
Colombia

Irizar, Liliana Beatriz


¿Existe un modo femenino de hacer política?
Prolegómenos. Derechos y Valores, vol. X, núm. 20, julio-diciembre, 2007, pp. 127-136
Universidad Militar Nueva Granada
Bogotá, Colombia

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=87602007

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LILIANA BEATRIZ IRIZAR Prolegómenos - Derechos y Valores

¿EXISTE UN MODO FEMENINO of multiple attacks to people’s dignity, constant


DE HACER POLÍTICA?* harm against human life, and the widespread
of nihilistic individualism and its exasperating
Liliana Beatriz Irizar** loneliness. This article argues that women are
Universidad Sergio Arboleda enhanced with specific anthropological charac-
teristics and qualities that emerge from mother-
Fecha de recepción: 6 de septiembre de 2007. hood that enable them to inaugurate their own
Fecha de aceptación: 18 de octubre de 2007. new feminine way of doing politics. Put serve
mankind and society, specifically feminine cha-
Resumen racteristics can lead to recover the centrality of
La cultura occidental experimenta un acelerado toward the human-being in the fields of culture
proceso de deshumanización que queda eviden- and political life.
ciado en los sistemáticos y crecientes ataques a
la dignidad de la persona. Baste mencionar la Key words
violencia expresada de modos y en escalas muy Politics; feminine characterstics; maternity;
variadas; los agravios constantes a la vida hu- care; compassion; women and politics.
mana o la soledad desesperante generada por el
individualismo nihilista. En este artículo se in- PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
tenta poner de relieve que la mujer posee cuali- Y MÉTODO
dades antropológicas específicas, enraizadas en
su capacidad de ser madre, a través de las cua- ¿Posee la mujer especiales cualidades antropo-
les está en condiciones de inaugurar un modo lógicas que la habiliten para cumplir la tarea in-
propio, femenino, de hacer política. Los rasgos sustituible y urgente de humanizar las relacio-
propios de la feminidad, puestos al servicio del nes socio-políticas? Si es así, ¿cuáles son dichos
ser humano y de la sociedad pueden conducir a rasgos singulares y cómo hacer para que estos
la recuperación de la centralidad de la persona efectivamente puedan imprimir el sello femeni-
humana en todos los ámbitos de la cultura y de no humanizante a la vida política?
la vida política.
Para resolver estas preguntas se ha empleado el
Palabras clave método expositivo analítico y se ha recurrido,
Política; cualidades de la mujer; maternidad; para el desarrollo argumentativo, especialmen-
cuidado; compasión; mujer y política. te al pensamiento de la filósofa contemporánea
Edith Stein, teniéndose en cuenta también las
IS THERE A DISTINCT FEMININE WAY reflexiones de dos representantes actuales del
OF DOING POLITICS? nuevo feminismo: Enrica Rosanna y Jane Mat-
láry. Cabe resaltar que las conclusiones recogi-
Abstract das en el presente artículo se insertan en el mar-
Western culture today experiences a rapid pro- co teórico de la investigación Humanismo Cívico.
cess of dehumanization, evidenced in growth Se encuadran, por tanto, dentro de la filosofía
política de Aristóteles, Tomás de Aquino y Ale-
*
Resultado del proyecto: Humanismo cívico (Fase II): jandro Llano. Desde los fundamentos doctrina-
Fundamentos metafísicos, antropológicos y éticos del Huma- les de dichos autores y autoras se ha abordado el
nismo Cívico. El proyecto de investigación es financiado tema de investigación expuesto en este artículo.
y avalado por la Universidad Sergio Arboleda. Este modo de proceder, ha permitido acceder a
**
Docente investigadora de la Escuela de Filosofía y Hu-
manidades de la Universidad Sergio Arboleda. Coordi- la constatación de la hipótesis y concluir que,
na el grupo Lumen -reconocido por Conciencias 2006, efectivamente, la mujer posee unas cualidades
Categoría C- en el que dirige el proyecto Humanismo antropológicas singulares que le permiten pen-
cívico desde el año 2004. Dirección electrónica: bea- sar y actuar políticamente de un modo propio,
triz_irizar@yahoo.es; liliana.irizar@usa.edu.co.

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capaz de imprimir un sello femenino y, por tanto, convicciones y actitudes propias de la condición
humanizante a la vida política. maternal que, de modo inigualable, conecta con
todo lo humano a través de lazos de profundo
INTRODUCCIÓN respeto y solidaridad entrañable. Se constatará,
en suma, que “Nuestro tiempo apunta a la re-
El presente trabajo intenta aportar una breve cuperación de lo femenino como tema huma-
reflexión acerca de la posible existencia de un no. Y no puede ser de otra manera. Los valores
modo específico de pensar y de actuar en la que llevan la etiqueta de ‘femeninos’ o se con-
vida socio-política, típico de la mujer. En este vierten en valores ‘humanos’ o la humanidad
sentido, cabe plantearse si la mujer posee unos desaparece” (Rosanna, 2004, p. 83).
atributos antropológicos específicos que pue-
dan contribuir a humanizar las condiciones de De modo que, este análisis gira en torno a un
vida de la mayor parte de las sociedades del postulado de fondo que se intentará demostrar
mundo. La soledad en que viven sumidos enor- a través de este ensayo: la vida política tiene ne-
mes sectores de las sociedades más avanzadas; cesidad de recibir una infusión de humanismo
la violencia que azota, en diversas manifesta- lo que equivale a afirmar que exige, cuanto an-
ciones y grados, a toda la población mundial; tes, ser feminizada (Matláry, 2000, p. 37).
la indiferencia de las grandes potencias ante el
hambre, la ignorancia y todo tipo de males y LA SITUACIÓN DE LA MUJER
sufrimientos de millones de seres humanos; las CONTEMPORÁNEA EN EL MUNDO
constantes agresiones a la vida humana a tra- LABORAL Y POLÍTICO
vés de las prácticas abortivas, eutanásicas y las
que proceden de la biotecnología. En fin, éstos Antes de abordar la especificidad del ethos
y otros tantos hechos funestos que a diario se femenino (Stein, 2001) es preciso aludir rápi-
suman a la larga lista de ataques contra la per- damente al marcado carácter de conflicto y su-
sona y su dignidad, no hacen más que poner de misión que ha caracterizado la relación mujer-
manifiesto el problema de fondo. Evidencian hombre a lo largo de la historia.
un preocupante proceso de deshumanización,
es decir, una implícita, progresiva y sistemática Ciertamente, el siglo XX ha sido testigo de un
conspiración contra la persona y contra todas giro significativo a favor de la promoción y de-
aquellas prerrogativas que posibilitan la confi- rechos de la mujer. Con todo, conviene tener
guración de una auténtica calidad de vida huma- presente que dicha situación no se ha extendi-
na puesto que pertenecen a la dignidad de la do de modo uniforme y universal en todas las
persona. Entre esas prerrogativas, corresponde culturas; las condiciones de marginación social
destacar algunas especialmente señaladas por y de sometimiento de la mujer siguen vigentes
su carácter de indisponibilidad e innegociabili- en algunas áreas geopolíticas. Resulta casi un
dad como son, el respeto a la vida, el derecho tópico traer una vez más la situación de la mu-
a gozar de una convivencia en condiciones de jer en algunos países del Islam como ejemplo
justicia y, por tanto, de prosperidad material y paradigmático de ese sometimiento. Incluso en
de paz; así como la necesidad, menos percepti- los países en los que la marginación femenina
ble, pero igualmente imperiosa de poder cono- ha evidenciado y continúa evidenciado un sen-
cer la verdad y de practicar el bien. sible retroceso, la mujer no ha conseguido su-
perar del todo las secuelas de la acentuada desi-
Pues bien, el espectro socio-político mundial gualdad fáctica y jurídica de que ha sido objeto
plantea a la identidad propia de la mujer un de- hasta un pasado relativamente reciente.
safío sin precedentes históricos. Esta investiga-
ción pondrá de relieve, en efecto, que las muje- Pueden servir como prueba de esta afirmación
res están llamadas a infundir en la sociedad las sólo dos ejemplos extraídos de la realidad na-

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cional. De acuerdo con el Informe de Colom- llevar a excluir, de los cánones culturales mo-
bia, del Departamento Nacional de Desarrollo dernos, los valores específicamente femeninos;
(2006, diciembre), el diferencial salarial entre principalmente, el cuidado del otro y la pre-
mujeres y hombres es una de las características ocupación efectiva por todo lo que es humano.
del mercado laboral en Colombia y en el mun- Sin embargo, es necesario apuntar otra cir-
do: “se pagan salarios más bajos a la mujeres, cunstancia que ha favorecido dicha exclusión.
incluso cuando se tiene igual calificación que Se trata del olvido de la dimensión esencial de
los hombres. Por tanto, para ellas, la educación vulnerabilidad y dependencia que caracteriza
no tiene el mismo retorno que para ellos” (p. a todo ser humano y que un excelente estudio
103). Dicho Informe registra, por su parte, la de A. MacIntyre (2001) ha intentado reivindi-
inequidad que se percibe también en el ámbito car. “Desde Platón hasta Moore y en adelante
de la participación política: “El ejercicio de la –señala MactIntyre-, tan sólo suele haber, con
participación política de la mujer en Colombia, raras excepciones, referencias de paso a la vul-
se remonta sólo cincuenta años atrás, cuando nerabilidad y aflicción humanas y a la relación
se logró la carta de ciudadanía de la mujer y entre éstas y la dependencia entre las personas”
por ende el derecho a elegir y ser elegidas. La (pp. 15-16). Como correlato de esta omisión, se
participación en cargos de elección popular es observa el abandono de las que el autor deno-
todavía muy limitada en todos los niveles terri- mina “virtudes del reconocimiento de la depen-
toriales; sólo en las asambleas departamentales dencia” (p.142); tales como la generosidad, la
llega el 15% en los demás estamentos políticos gratitud, la hospitalidad y, de modo particular,
es inferior” (2006, Diciembre, p. 99). la misericordia.

Conviene recordar, como lo hace Jesús Balles- Sin duda, las mujeres deben al viejo feminismo
teros (2000), cuáles son algunas de las raíces o también denominado feminismo liberal –una
culturales de estas iniquidades de las que toda- de cuyas figuras emblemáticas es Simone de
vía cuesta tanto despegarse: Beauvoir (trad. 1999)- el nacimiento de un giro
cultural gracias al cual la mujer ha ido conquis-
“A diferencia de lo que ocurría en la Baja Edad tando obvias libertades que le eran negadas
Media, la mujer fue excluida en la Modernidad abiertamente pocos años atrás. Baste recordar
de la participación en la vida política, económi- que, en algunos países, hasta mediados del siglo
ca y cultural. Hegel –continúa el autor- describe XX la mujer era equiparada política y jurídica-
y justifica a un tiempo las causas de tal margi- mente a los menores de edad y a los disminui-
nación de la mujer en la Modernidad. ‘El varón dos psíquicos negándosele, por consiguiente,
representa la objetividad y universalidad del co- entre otros derechos fundamentales, el de ciu-
nocimiento, mientras que la mujer encarna la dadanía. Dicho feminismo reclamó encarne-
subjetividad y la individualidad, dominada por cidamente que la mujer posee igual capacidad
el sentimiento. Por ello en las relaciones con que el varón para estar presente y actuar en la
el mundo exterior, el primero supone la fuerza ciencia, la política y la economía.
y la actividad, y la segunda, la debilidad y la
pasividad’. De ahí que el varón deba alcanzar Sin embargo, el viejo feminismo no careció de
su realidad en el servicio de las tres actividades ambigüedades cifradas básicamente en su inten-
sociales hegemónicas: ciencia, Estado y econo- to de defender los derechos de la mujer a partir
mía…” (p. 128). de las mismas premisas que habían servido a
los pensadores modernos para fundamentar la
Para un mundo ansioso de exactitud y de cer- supremacía del varón:
teza científicas, esta comprensión de la mujer
como sinónimo de lo puramente sentimental, El llamado feminismo igualitario de los años
subjetivo y, por ende, imprevisible, tenía que setenta ha permitido a las mujeres conquistar

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posiciones que antes eran privativas de los hom- bre puesto que los necesita la sociedad entera,
bres, y merece por ello nuestro reconocimiento. todo ser humano. Y es que, en realidad, los que
Pero al mismo tiempo las mujeres han acepta- se denominan rasgos femeninos son ante todo y
do el hecho de que la ‘igualdad’ equivale a ser primordialmente rasgos humanos. Así, por ejem-
‘iguales a los hombres’, en el sentido de imitar- plo, estimular en hombres y mujeres una actitud
los. De ahí que no hayan profundizado en la de respeto y cuidado hacia el otro y hacia la natu-
idea de que ser diferentes a los hombres equiva- raleza llevaría a que ambos tomaran conciencia
le a serlo en términos de derechos y condicio- de su responsabilidad en impulsar relaciones
nes que les permitan compaginar su papel de interpersonales más cultas, más humanas. Tam-
madres con la actividad profesional o el com- bién inspiraría en ambos, conductas de profun-
promiso político” (Matláry, 2000, p. 22). do respeto con relación al cosmos en general.

Todo permite concluir que este feminismo, pa- Por otra parte, no es razonable a aspirar a un
radójicamente, reconocía en su entraña un mar- auténtico florecimiento de la mujer y de la so-
cado acento anti-femenino. Es decir, sus princi- ciedad en general prescindiendo de los valores
pales límites obedecen a que olvidó ahondar en masculinos. Porque únicamente el asumir la in-
la singular antropología femenina. Más bien, nata índole de complementariedad que enlaza
enfatizó los valores y cualidades del varón re- los destinos de la mujer y el varón los puede con-
marcando la idéntica presencia de ellos en la ducir a aportar lo mejor de sí mismos y, al mis-
mujer, oscureciendo por ese camino la origina- mo tiempo, a valorar y acoger, enriqueciéndose
lidad y riqueza de lo originariamente femenino. mutuamente, el don singular que es el otro.
Como señala Janne Matláry (2000), para el
primer feminismo la clave de la emancipación La auténtica cuestión no radica, por tanto, en
de la mujer estaba en emanciparse de la familia. demostrar a los hombres que somos capaces de
Eran muchas las feministas para quienes las mu- realizar, incluso mejor que ellos, tareas tradicio-
jeres habían quedado atrapadas en la familia en nalmente masculinas (submarinismo, jefe de la
su papel de madre y, por esta razón, postulaban policía o conductor de autobuses). Mucho me-
como primordial signo de su liberación el poder nos consiste en pretender invalidar las calidades
participar en la vida laboral “al afirmar que sólo propias del varón prescindiendo de su específi-
en el trabajo remunerado estaba el fundamento co modo de contribuir al verdadero progreso de
de la realización de las mujeres” (p. 30). la humanidad. “El auténtico radicalismo de la
emancipación femenina consiste en la libertad
Sin duda, a partir de la equivocada perspectiva de ser realmente una misma, de ser mujer en
con que se abordó el tema de la mujer resultó ‘términos de mujer’” (Matláry, 2000, p. 28).
especialmente perjudicada, ante todo, la mujer
misma. En efecto, el feminismo de línea dura LAS SINGULARES CUALIDADES
desembocó en un movimiento que fue deva- ANTROPOLÓGICAS DE LA MUJER
luando poco a poco la importancia de la mater-
nidad. Por otro lado, en su empeño de equipa- Toda la cuestión femenina evidencia, en el fondo,
rar los roles –buscando igualar el papel de la la ausencia de un análisis antropológico sufi-
mujer con el del varón- no consiguió sino privar cientemente fundamentado y riguroso:
a la sociedad de las singulares cualidades de la
feminidad. El principal problema del viejo feminismo ha
sido su carencia de una visión antropológica,
Ahora bien, superar los dualismos y antagonis- que fundamentase el reconocimiento de la di-
mos en la relación varón-mujer, supone admitir ferencia entre los sexos. Mientras el feminismo
que esos valores femeninos los necesita y, por ‘igualitario’ intentaba igualar a los sexos y alen-
eso, puede y debe acogerlos en su vida el hom- taba, en consecuencia, que las mujeres imitaran

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a los hombres, el actual feminismo ‘de género’ nexo antropológico con la posibilidad, sólo a
se fundamenta en la proposición ontológica de ella reservada, de participar en el proceso de
que tanto la masculinidad como la feminidad formación de un nuevo ser. A este portento an-
son concepciones de origen social. En conse- tropológico obedece, escribe E. Stein (2001), el
cuencia, no se trata de llegar a ser libres para que la mujer posea “una peculiar fuerza para
ser nosotros mismos, auténticos hombres o mu- intuir lo concreto y viviente, especialmente lo
jeres, sino sobre todo de negar la existencia de personal” (p. 229), así como:
dicha autenticidad. Pero esta teoría está tan ale-
jada de nuestras experiencias cotidianas que no …la capacidad para hacer propia una vida
nos merece ninguna consideración (Matláry, espiritual ajena, como también los fines y ti-
2000, p. 22-23). pos de trabajo; la importancia fundamental
que tiene en ella el sentimiento en cuanto
Las diferencias existentes entre la mujer y el que potencia para conocer el ser concreto
hombre no son meramente biológicas, ni mu- en su peculiaridad y en su valor específico,
cho menos una construcción cultural, sino on- y para tomar posición al respecto; el deseo
tológicas. Fundamentar lo afirmado de modo de llevar a la máxima perfección posible la
amplio y científicamente riguroso desbordaría humanidad en sus expresiones específicas e
los objetivos de este trabajo. Se dejará simple- individuales en sí misma y en los otros; el
mente apuntada una sugestiva aportación que puesto predominante de lo erótico (no de
Edith Stein (2001) hace al respecto: lo sexual) en el conjunto de la vida; el más
puro desarrollo de la vida en el amor servi-
Soy de la convicción de que la especie ser hu- cial (p. 229).
mano se desarrolla como especie doble, hombre
y mujer; de que la esencia ser humano, a la cual La maternidad reviste a la mujer de todos los
no puede faltar ningún rasgo ni aquí ni allí, al- atributos que se necesitan para estimular la vida
canza a expresarse de dos modos diversos; y de incipiente y conducirla con paciente esmero
que sólo la totalidad de su constructo esencial hasta su plenitud. De ahí que a ella le pertenez-
evidencia su troquelado específico. No sólo el ca “de modo absolutamente específico –aunque
cuerpo está estructurado de forma distinta, no no de forma exclusiva- la actitud de acoger, de
sólo son distintas algunas de las funciones fisio- guardar, de hacer crecer; y nada de lo que se
lógicas, sino que toda la vida corporal es dis- refiere a la vida, incluso a la vida espiritual, le
tinta, la relación de cuerpo y alma es distinta, resulta ajeno” (Rossana, 2004, p. 71).
y dentro de lo anímico la relación de espíritu y
sensibilidad, así como la relación de las fuerzas La poderosa sintonía que la maternidad permi-
espirituales entre sí (p. 228). te establecer con la vida y con la exquisita aten-
ción que ésta reclama, se extiende mucho más
De modo que, la igual dignidad esencial que allá de lo estrictamente biológico. Toda mujer
hombre y mujer comparten por ser personas intuye en lo más hondo de su ser que ser madre
no debe ofuscar el hecho de las profundas di- significa, ante todo, cultivar y llevar a plenitud
ferencias antropológicas que distinguen a am- en sí misma y en los demás el espíritu, es decir,
bos. Tal como se ha destacado reiteradamente lo más excelente que hay en nosotros (Aristó-
desde la filosofía y la psicología, la capacidad teles, trad. 1978). La mujer posee la delicadeza
de dar vida define profundamente la estructu- maternal que se necesita para proteger y poten-
ra corpóreo-anímica de la mujer, incluso en el ciar ese principio de inmortalidad que aletea
caso en que no pueda poner en acto esa capaci- en cada ser humano, amenazado hoy de tantos
dad. Su manera particular de percibir el mundo modos por parte de la mentalidad pragmática y
y las personas así como su aptitud innata para el materialismo hedonista dominantes. Porque,
acoger y cuidar del otro reconoce un profundo en efecto:

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Al alma de la mujer le inhabita un deseo Hablar de la fortaleza femenina remite inme-


natural especialmente fuerte de esos valo- diatamente a la fuente antropológica más pro-
res que nutren el alma. Es receptiva para lo funda de donde mana esa fuerza. Ser madre, e
bello, para entusiasmarse fácilmente con lo incluso padre, es mucho más que un simple rol,
moralmente noble, pero sobre todo abierta implica dejarse invadir por la certeza de que
a los valores terrenos más elevados, inefa- no vivimos sólo para nosotros mismos, sino
bles, que se encuentran en el ser mismo de que otros seres más débiles tienen necesidad de
las almas (Stein, 2001, p. 152). nuestra cercanía y cuidado (Matláry, 2000). Es
precisamente en la conciencia de esta llamada
La conciencia de estar naturalmente preparada y en la determinación de responder a ella con
para dar vida y conducirla a su florecimiento le todo el ser donde es preciso buscar el secreto
confiere, por su parte, una particular fuerza in- de la fuerza discreta, pero inquebrantable, del
terna (Matláry, 2000). La peculiar fortaleza de alma femenina.
la mujer que así se nos revela sirve para someter
a examen el popular rótulo de sexo débil con el EL DESAFÍO DE HACER POLÍTICA
cual se la ha venido estigmatizando a lo largo EN TÉRMINOS DE MUJER
de la historia. En verdad, tanto el hombre como
la mujer son responsables de que esa debilidad La búsqueda de los fecundos nexos que es po-
haya pasado a formar parte, en alguna medida, sible tender entre mujer y política de ningún
de la condición femenina. Porque, si bien es ver- modo debe conducir a la idea de que la solu-
dad que la mujer está dotada de una fortaleza, ción de los problemas sociales pueda proce-
en muchos aspectos superior a la del hombre, der de la destitución progresiva del hombre en
también es cierto que cuando una persona no el ámbito político. La cuestión fundamental es
tiene la oportunidad de ser ella misma, se con- otra. Se trata de establecer si la mujer está en
vierte en un ser débil (Matláry, 2000). La caren- condiciones de introducir un modo nuevo, ori-
cia de un conocimiento profundo de su índole ginal de pensar y actuar políticamente a partir
específica ha hecho de la mujer, en muchas oca- de sus rasgos antropológicos propios, diferentes
siones, un ser especialmente frágil y vulnerable y complementarios de los que caracterizan al
frente a los abusos y atropellos del varón. Esto hombre, pero asumibles también por él –eso se-
equivale a afirmar que el hecho de que la mujer ría lo ideal- en tanto que son rasgos primordial-
llegue a reconocer y enorgullecerse de su esencia mente humanos, si bien en la mujer se presen-
femenina la conferirá la fortaleza, mejor aún, le tan con un acento más marcado. Tal como ha
devolverá la natural fuerza que la caracteriza: apuntado Alejandro Llano (2001), entre esos
valores específicamente femeninos destacan:
No tengo ninguna duda de que, en muchos as-
pectos, las mujeres somos el sexo ‘fuerte’. Esto … el sentido del matiz y del detalle, la capacidad
quiere decir que las mujeres tienen que ser ellas de comprensión, el servicio personal, la facilidad
mismas para llegar a ser fuertes, pues su natura- para el trabajo en equipo, la habilidad para la
leza es fuerte. Cada vez que imitan a los hom- comunicación institucional, la visión de lo irre-
bres dejan de ser auténticas y en lugar de adqui- petible y lo único, el esmero, la percepción estéti-
rir fortaleza, esto las conduce a la neurosis y a ca de realidades complejas” (pp. 129-130).
la frustración. Es, por tanto, fundamental que
las mujeres sean ellas mismas también en sus Atendiendo a los rasgos enumerados, se ad-
‘nuevos’ ámbitos de influencia: la vida profe- vierte que la alternativa de abrirse a un estilo
sional y política. Tan sólo cuando somos fieles femenino de vivir la política está relacionada di-
a nuestra propia naturaleza, a nuestro ser más rectamente con la consecución del bien común
profundo, podemos ser felices (Matláry, 2000, tanto nacional como internacional. Porque, tal
p. 198). como ha advertido Jane Matláry (2000), “Ha-

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cer política a la manera de las mujeres puede por una lógica de lo humano. Porque ciertamente,
significar la promoción de la paz y la resolución la cultura occidental sufre las consecuencias del
de conflictos de modos diferentes a los de los individualismo (Tocqueville, trad. 2002/2005)
hombres, optar por métodos distintos a los de que, no contento con pasar indiferente ante
la guerra, y, en definitiva, fomentar valores en las necesidades de los demás cada vez va asu-
defensa de la vida en su sentido más profundo” miendo con más fuerza la figura de la ambición
(p. 67). desmedida que no titubea en avasallar la vida y
de los derechos fundamentales de las personas,
Las cualidades maternales referidas permiten cuando de satisfacer los propios intereses se tra-
presumir que las mujeres están en condiciones ta (Llano, 1999).
de inaugurar un modo originario y original
–más humano- de hacer política, pues, gozan De ahí que esta situación epocal represente para
de una acentuada inclinación natural hacia lo la mujer el fascinante reto de instaurar en los
personal que muy pocos hombres poseen. Su ámbitos donde se desenvuelva una cultura del
interés innato por lo humano las acerca más a cuidado; atributo genuinamente expresivo de la
lo cotidiano, a la captación del sufrimiento y maternidad y que es preciso definir como interés
las abre a la percepción de detalles –que pasan esmerado, operante y efectivo respecto de la plenitud
inadvertidos al hombre la mayoría de las veces-. física y espiritual de cada ser humano.
Y aunque no todas las mujeres experimenten la
vocación política en el sentido de ejercicio de Sin duda, son las políticas internacionales las
la actividad política desde posiciones de autori- que se encuentran especialmente necesitadas
dad y poder, no obstante todas están llamadas de dejarse interpelar por esta actitud netamente
a participar activamente en la vida política ha- femenina que sabe dirigirse y volcarse conna-
ciendo visible a través de las palabras, opciones turalmente hacia el ser humano y sus necesida-
y actitudes que la persona humana debe ser la des. Puede servir como ilustración de lo afirma-
preocupación central de toda decisión y de toda do un hecho que denunciara hace pocos años
la praxis política. el premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz
(2002):
Asimismo, es más fácil que las mujeres entien-
dan que el poder es un simple instrumento; un Es importante prestar atención no sólo a
simple medio que ellas estarían gustosas de po- lo que FMI incluye en su agenda sino tam-
ner al servicio de la promoción auténtica de las bién a lo que excluye. La fiscalidad, y sus
personas, especialmente de los más débiles (los efectos dañinos, están en la agenda; la re-
niños, enfermos y ancianos). forma agraria, no. Hay dinero para rescatar
bancos pero no para mejorar la educación
En este orden de ideas, resulta oportuno des- y la salud, y menos aún para rescatar a los
tacar, por el momento, algunas contribuciones trabajadores que pierden sus empleos como
concretas que el estilo femenino de percibir y resultado de la mala gestión macroeconó-
relacionarse con la realidad, puede aportar al mica del FMI (p. 111).
actual mundo de la teoría y del operar socio-
político. Afortunadamente, va creciendo, entre mujeres
pertenecientes a diferentes profesiones y disci-
En primer lugar, corresponde a la mujer la plinas, la conciencia de la misión que nos co-
responsabilidad de generar una praxis política rresponde de humanizar el mundo a través del
construida en torno a la persona y la defensa y cuidado y la protección de las personas:
promoción de su dignidad. Es decir, constituye
su desafío específico el sustituir la lógica del po- El cuidado de los otros es, históricamente, un
der, de que está impregnada la política actual, elemento fundamental de la identidad femeni-

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¿EXISTE UN MODO FEMENINO DE HACER POLÍTICA? Prolegómenos - Derechos y Valores

na: El cuidado es el vínculo que une lo femenino con por los más débiles, la solidaridad y la donación
la historia. El hacerse cargo de los valores de la incondicional; actitudes propias del que no pasa
vida y de su centralidad, respecto a otras ‘cen- de los demás, sino que se com-padece (Tomás de
tralidades’ producidas por la cultura y por el or- Aquino, trad. 1950-1964).
denamiento social masculino (como el trabajo,
el poder, el éxito, la producción, las ganancias, Resulta particularmente sugestivo el hecho de
la política, etc.), se expresa al hacerse cargo de las que desde diversas posiciones –tanto feministas
personas (…) El mañana que debemos construir como de otra índole-, venga difundiéndose un
pasa (…) sobre todo, por la difusión y la conso- marcado énfasis en la necesidad de expandir
lidación de la cultura de la atención y el cuidado la compasión al ámbito político, de modo que
de los otros. Es por ello necesaria una valora- trascienda más allá de los confines de lo privado.
ción de la cultura del pre-ocuparse de los demás En este sentido, y refiriéndose sobre todo a la
como recurso ético, político, profesional, cultural… situación de penuria que afecta a los refugiados
(Iori, 2000, en Rosanna, 2004, p. 116). en el mundo entero, ha afirmado recientemente
Elisabeth Porter (2006, Fall) que:
Como algo Inseparable de la anterior, existe la
esperanza que nuestro tiempo, ensombrecido a A fin de aliviar realmente el sufrimiento y
fuerza de deshumanización, alberga en torno responder a las necesidades, se requieren
al singular genio femenino. En el fondo, todos en todos los niveles políticos la atención
esperan consciente o inconscientemente que la al sufrimiento, la escucha activa y sabia, y
mujer se atreva a estrenar una era de la políti- las respuestas compasivas. Tales respuestas
ca en la que las virtudes netamente femeninas exigen un cambio del corazón político que
o maternales, como la solidaridad y la com- lleve a las correspondientes políticas hu-
pasión, comiencen a humanizar las relaciones manas. Es necesaria una considerable vo-
tanto del espectro nacional como del internacio- luntad política para la realización de una
nal. Su capacidad empática (Stein, 2001) o de política compasiva (p. 97).
hacerse cargo de lo que el otro experimenta o
siente, la inclina naturalmente a compadecerse Conviene remarcar, además, que por medio del
–sentir con– de los demás. Como enseña MacIn- recurso a las virtudes de la dependencia recono-
tyre (2001), la compasión o misericordia es una cida (MacIntyre, 2001) y otras virtudes cívicas
virtud que desarrolla, en quien la posee, la capa- tales como la gratitud y la solidaridad, la mujer
cidad de percibir y responder efectivamente ante puede contribuir de modo directo y muy eficaz
la aflicción de cualquier persona, sea quien sea. a recuperar el mundo vital visiblemente sumergi-
do por obra de las presiones tecnoestructurales,
Pues bien, la exquisita sensibilidad femenina es decir, las procedentes del Estado, el mercado
para percibir la fragilidad y el dolor ajenos, y los medios de comunicación (Llano, 1999).
sumada a su innata disposición para socorrer Restablecer el valor de lo individual, de las rela-
cualquier necesidad, facilita a la mujer la ad- ciones cercanas y de las subjetividades sociales
quisición de las actitudes propias de la compa- – componentes con los que se teje día a día la
sión y, al mismo tiempo, el que sea capaz de trama del mundo de la vida- representa una ta-
expandirlas en su entorno. Sin duda, por este rea específicamente femenina porque la mujer
camino podría influir mucho para que las diver- es especialista de lo cotidiano, de los asuntos
sas comunidades –comenzando por la familia- corrientes y la vida ordinaria y la vida ordinaria
recuperaran valores profundamente humanos es la vida misma (Matláry, 2000, p. 190).
que dan sentido a la existencia (Llano, 2001).
Es tarea primordialmente femenina retar al in- De la mente y del corazón femenino depende en
dividualismo reinante por medio de conductas buena parte el que las cuestiones de fondo pri-
como la acogida, la atención, la preocupación men sobre las de procedimiento y forma (abso-

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LILIANA BEATRIZ IRIZAR Prolegómenos - Derechos y Valores

lutamente dominantes en el mundo de la burocra- sin uniformar, las posiciones contrarias; siendo
cia). Es ella la que también está en mejores condi- portadora de paz, la cual sólo puede brotar del
ciones de lograr, conforme a los puestos que ocupe respeto profundo hacia la dignidad del otro. Lo
socialmente, que en las instancias más elevadas de conseguirá, en suma, desde su feminidad gene-
la administración pública se vuelvan transparentes rando el espacio en el que sea posible pensar
y accesibles al ciudadano común, porque aunque y actuar en complementario a favor de lo único
tenga que trabajar “desde el sillón, no ante el rostro realmente importante: los seres humanos.
concreto de los seres humanos, la mujer genuina
estará siempre cerca de estos últimos para no pro- REFERENCIAS
ceder abstracta y formalmente, sino para ponerse
en las circunstancias vitales concretas y tenerlas en Aristóteles (1978). Acerca del alma. Trad. Tomás
cuenta” (Stein, 2001, p. 122). Calvo Martínez, Madrid, Gredos.

CONCLUSIÓN Aristóteles (1981). Política. Trad. J. Palli Bonet,


Barcelona, Bruguera.
Resulta fácil admitir que, en último término, la
tarea definitiva, si bien no exclusivamente fe- Beauvoir, S. (1999). El segundo sexo. Trad. P. J.G.
menina, radica en crear “una cultura del poder Puente, Buenos Aires, Sudamericana.
entendido como ‘servicio’ a la persona y a la co-
munidad.” (Rossana, 2004, p. 35) Y el mayor ser- Ballesteros, J. (2000). Postmodernidad: Decaden-
vicio, el uso más útil que puede hacer del poder cia o resistencia. Madrid, Tecnos.
quien lo detenta consiste en poner al alcance de
todos, la posibilidad de desarrollarse como perso- Departamento Nacional de Planeación (2006).
nas hasta donde les sea posible. Es la siempre an- Hacia una Colombia equitativa e incluyente. Informe
tigua y siempre nueva meta de la vida buena o vida de Colombia. Objetivos de Desarrollo del Milenio.
lograda (Llano, 2003), propuesta como fin de la
polis por Aristóteles en su Política (trad. 1981). Se Llano A. (1999). Humanismo cívico. Barcelona,
trata de una exigencia antropológica que confiere Ariel.
su razón de ser y su significado pleno al quehacer
político. No en vano “La humanidad reclama a Llano, A. (2001). El diablo es conservador. Pam-
la política la felicidad, es decir, el equilibrio, la plona, EUNSA.
ayuda para satisfacer necesidades profundas de
humanidad, de armonía consigo mismo y con el Llano, A., (2003). La vida lograda. Barcelona,
medio ambiente” (Rossana, 2004, p. 38). Ariel.

Sin duda, la tarea de humanización que se ofre- Macintyre, A. (2001). Animales racionales y de-
ce a la mujer representa un reto titánico, reple- pendientes. Por qué los seres humanos necesitamos
to de complejidades y obstáculos. Con todo, es las virtudes. Tr. B. Martínez de Murguía, Barce-
ella, la experta en humanidad, quien posee las lona, Paidós.
cualidades que se necesitan para contrarres-
tar los daños derivados de una cultura política Matlary, J.H. (2000). El tiempo de las mujeres. No-
configurada modernamente sobre la lógica del tas para un nuevo feminismo. Madrid, Rialp.
poder puro. Y lo hará magníficamente, por su-
puesto nunca desde la oposición y el antagonis- Porter, E. (2006, Fall). Can Politics Practice
mo respecto del varón, sino asumiendo la bella Compassion? Hypatia, 21.
tarea -también muy suya- de construir comuni-
dad a partir de la diversidad, buscando siem- Rosanna, E. (2004). La riqueza de ser mujer. Trad.
pre la cooperación y el acuerdo; conciliando, J.M. Beltrán, Salamanca, Ediciones Sígueme.

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¿EXISTE UN MODO FEMENINO DE HACER POLÍTICA? Prolegómenos - Derechos y Valores

Santo Tomás de Aquino (1950-1964). Suma teo- Stein, E. (20013). La mujer; Su papel según la na-
lógica. Texto latino de la edición crítica Leoni- turaleza y la gracia. Trad. C. Díaz, Madrid, Edi-
na, Trad. y anotaciones por una comisión de ciones Palabra.
los PP. Dominicos presidida por F. Barbado
Stiglitz, J. (2002). El malestar de la globalización.
Viejo O.P., l6 vol., Madrid.
Trad. C. Rodríguez Braun, Bogotá, Taurus.
Stein, E. (1998). Obras selectas. Burgos, Editorial Tocqueville, A. (2002/2005). La democracia en Amé-
Monte Carmelo. rica. Trad. D. Sánchez de Aleu, Madrid, Alianza.

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