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Hebreos 9:19-28 y 10:1-4

La carta es dirigida a aquellos judíos confundidos que estaban poniendo su fe nuevamente en


todo el sistema de sacrificios dados a Israel y dejando a un lado lo que ya habían escuchado de
Cristo. La repetición es la madre del aprendizaje. Esta es una regla básica que el escritor de hebreos
aplica consistentemente. El introdujo el tema de la entrada del sumo sacerdote al Lugar Santísimo
en 9:7; la desarrolla en 9:11–12; y la resume en 9:25.277 Cristo ofreció su propia sangre para obtener
redención para su pueblo.
Pero ¿por qué la necesidad de sacrificios? La triste realidad es que el hombre necesita un
intermediario que lo salve. ¿De qué? De su naturaleza pecaminosa. Dice el catecismo de Heidelberg
en su pregunta 7 ¿De dónde procede esta corrupción de la naturaleza humana? RESPUESTA: De la
caída y desobediencia de nuestros primeros padres Adán y Eva en el paraíso*; por ello, nuestra
naturaleza ha quedado de tal manera corrompida, que todos somos concebidos y nacidos en
pecado.
Entonces si todos estamos corrompidos, realmente necesitamos un acto que nos salve y nos
haga libres de esta naturaleza. Quizá como cristianos de varios años podemos sentir que ya
sabemos todo acerca de la Biblia y creemos ya que es el evangelio. Pero les invito que esta mañana
veamos la Biblia devocionalmente, específicamente en este pasaje de hebreos.

¿Por qué la necesidad de un sacrificio? En esta mañana reflexionemos en tres puntos a cerca de
la necesidad del excelente sacrificio de Cristo.

La Biblia nos enseña que el hombre necesita salvación, y a lo largo de la Biblia se nos explica
distintas historias en que Dios proveía la manera en que su escogidos sean salvos. Y es interesante
notar que en todos ellos siempre se requería sangre. Desde génesis 4 en la historia de Caín y Abel
vemos esto 4“Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” o en génesis 22 cuando Dios le pide
a Abraham que sacrifique a su hijo. También vemos en las leyes mosaicas que se pedía sacrificios.
Nunca se pidió ahogar a alguien, o algún otro tipo de muerte, se pedía sangre “pues sin
derramamiento de sangre no hay remisión”. En Levítico 16 nos habla del día de la expiación por el
pecado del pueblo. En el Día de la Expiación los sacerdotes ofrendaban un becerro y un macho.
Los sacrificios animales eran disposiciones temporales; los sumos sacerdotes eran mortales y el
santuario era una copia hecha por los hombres. Entonces ¿de qué manera eran hechos estos
sacrificios? Un ejemplo está en levítico 4:3-12. Eran los becerros degollados; su sangre era rociada
en el tabernáculo y en el altar; su grosura, intestinos, riñones, sus entrañas, hígado, su piel, su
estiércol, todo era quemado. Y volviendo a hebreos v23 dice “Así que era necesario que las copias
de las realidades celestiales fueran purificadas con esos sacrificios, pero que las realidades mismas
lo fueran con sacrificios superiores a aquéllos”. Este primer punto es “la necesidad de un sacrificio”
pero ciertamente que todos estos sacrificios aunque tenían un propósito no eran suficientes para
alcanzar la plena salvación, eran sombras que apuntaban al excelente sacrificio de Cristo donde no

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solo los evangelios nos muestran su sufrimiento físico, sino también el resto de la Escritura. Por
ejemplo Juan 19.34, 35 Los detalles gráficos de la muerte de Jesús en los relatos de Juan son muy
importantes, ya que Juan fue un testigo presencial. ¿Alguien ha visto la película “La pasión de
Cristo? Si bien yo recuerdo, solo la he podido ver completa 1 sola vez en toda mi vida, simplemente
no soporto ver de qué manera es golpeado y su sangre es derramada; podemos pensar, muchas
personas fueron igual torturadas y probablemente quizá golpeados de la misma manera que Jesús
¿Qué hace la diferencia entonces? Y aquí es donde podemos recordar nuestros estudios
dominicales, nos han enseñado que el que tuvo que morir en la cruz debía ser uno que sea
verdadero Dios y verdadero hombre. v16 Porque la justicia de Dios exige la misma naturaleza
humana que pecó, pague por el pecado*; y porque uno que en sí mismo sea pecador, no puede pagar
por otro. 17 Para que, por la potencia de su divinidad*, pueda llevar en su humanidad* la carga de la
ira de Dios*, y reparar y restituir en nosotros la justicia y la vida*. Así que nuestro gozo debe ser que
el Señor ha venido a ofrecer un sacrificio plenamente perfecto, un sacrificio excelente que nos da
beneficios ¿cuáles son estos beneficios? Vamos a verlos en nuestros últimos dos puntos. El primer
beneficio es:

V.24 En efecto, Cristo no entró en un santuario hecho por manos humanas, simple copia del
verdadero santuario, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora ante Dios en favor nuestro. Heb
9:25 Ni entró en el cielo para ofrecerse vez tras vez, como entra el sumo sacerdote en el Lugar
Santísimo cada año con sangre ajena. Heb 9:26 Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas
veces desde la creación del mundo. Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado
una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. Heb
9:27 Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el
juicio, Heb 9:28 también Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de
muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer
salvación a quienes lo esperan.

Con años de cristianismo y de estudio de la Biblia podría parecer obvio que el sacrificio de Cristo
es para perdón de pecados, pero para los del antiguo testamento el día de la expiación era
diferente. El día de la expiación era una vez al año, era un recordatorio de la culpabilidad del pueblo.
Había que hacerse cada vez para pedir perdón y que la ira de Dios sea aplacada. Año tras año se
sucedían los sacrificios del tabernáculo, y especialmente los del Día de la Expiación. Una cosa que
funciona no se tiene que repetir tanto (como la señal de la circuncisión); el mismo hecho de la
repetición de estos sacrificios es la prueba final de que no purifican el alma ni conceden un acceso
definitivo y pleno a Dios. Nuestro autor llega más lejos: dice que son un memorial del pecado y que
sus pecados siguen bloqueando su acceso a Dios. “Heb 10:3 Pero en estos sacrificios cada año se
hace memoria de los pecados;
Heb 10:4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
Pongamos un ejemplo: yo sufro de gastritis aproximadamente 10 años ya, me han recetado
varias veces distintos medicamentos para “controlarla” pero, qué fácil es tomar un medicamento
diario, no obstante, a la larga necesitas no solo algo que lo controle sino que me quite esta
enfermedad además de mis cuidados. Porque cada vez que yo vea mi medicamento recordaré que
estoy enferma. Necesito un medicamento efectivo que me sane y no tenga que volver a

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preocuparme si la comida me enfermará o si tengo dinero para comprar medicamentos; hasta
ahora casi lo encuentro.
Los sacrificios de animales no pudieron quitar el pecado; únicamente los quitó de la vista hasta
que Jesucristo vino para quitarlo de forma permanente.
Pero que grandeza saber, que nosotros aunque no fuimos testigos presenciales del sacrificio de
Cristo tenemos la gran certeza de que mis pecados ya fueron perdonados por ese excelente
sacrificio Heb 9:26 Si así fuera, Cristo habría tenido que sufrir muchas veces desde la creación del
mundo. Al contrario, ahora, al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a
fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.

Isaías 53:5 y 6: Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo
de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos
descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado
de todos nosotros.
El siguiente y último beneficio que nos muestra el texto es

Como la Ley no es más que una sombra imprecisa de las bendiciones que están por venir y no la
verdadera imagen de estas cosas, no puede nunca realmente capacitar para la comunión con Dios a
los que hacen lo posible por acercarse a Su presencia por medio de los sacrificios, que hay que seguir
ofreciendo indefinidamente año tras año. Porque, si ese fin se pudiera conseguir con esos medios, ya
se habría conseguido y se habrían dejado de ofrecer sacrificios; porque los que hacen ese culto ya
habrían llegado de una vez para siempre a un estado de pureza tal que habrían dejado de tener
conciencia de pecado.
La ley no hizo al pueblo puro. Los sacrificios del sistema levítico eran incapaces de perfeccionar
al adorador. Pero al contrario el sacrificio de Cristo asegura que somos presentados ante el Padre
como justificados, como puros, como santos. Y que tenemos acceso al Padre.
Sin la sangre de Cristo Dios no nos abre el cielo ni acepta nuestras buenas obras. Estaríamos
ante Dios condenados en nuestros pecados y el cielo permanece cerrado para nosotros y no
tendríamos ni la más mínima posibilidad de alcanzar vida eterna. Sin embargo, la sangre de Cristo
ha transformado al cielo en un santuario para nosotros, para que podamos vivir allí.
Volvamos al capítulo 9:23 y 24 El adjetivo “mejores” señala la diferencia entre las cosas terrenales
y las celestiales; es decir, la sangre de animales purificaba el tabernáculo y todo lo que había en él,
a fin de que el sumo sacerdote pudiese entrar al Lugar Santísimo (repetidas veces). La sangre de
Cristo purificaba las cosas celestiales, para que él pueda entrar en el cielo y estar ante Dios.
Dios requirió los sacrificios de animales para enseñar a Israel a esperar de él la limpieza, y para
mostrar la necesidad de pagar el castigo por el pecado. Pero fue el destino del Mesías de pagar
esa pena por medio de su muerte y así proveer la salvación, aun para aquellos que pecaron en
tiempos del AT.
Hermanos y amigos, esto debe ser un gran consuelo para nosotros, dice Juan 3:3Y todo aquel
que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Qué grande es nuestro
Dios que no solo nos perdona sino que nos hace puros para presentarnos ante el Padre sin
necesidad de más sacrificios.

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Los hermanos a quienes se les escribe hebreos debe ser un gran llamado de atención porque
estaban dejando al verdadero sacrificio por unos que no tenían los verdaderos beneficios. Por su
ignorancia eran un poco tercos, como cuando nosotros nos aferramos a la coca cola ¿no? Cuántas
veces hemos visto un video o un artículo que nos dice que es dañina, o el doctor no las ha prohibido,
o algún familiar nos lo ha dicho, ¿pero la dejamos? Quizá no, pero no pecamos por ignorancia, hay
agua de frutas o jugos que no nos dañarían pero preferimos lo malo porque así crecimos tomando
este refresco. Estos hermanos estaban aferrados a su sistema sacrificial antiguo, querían seguir
practicándolo porque en medio de todos estos sacrificios crecieron, pero el Señor en su bondad
los llama y nos llama a nosotros en confiar y creer solo en el excelente sacrificio de Cristo.

Conclusión: reflexionemos en este Cristo glorioso que 28 aparecerá por segunda vez, sin relación
con el pecado, para salvar a los que le esperan. Nosotros somos aquellos que le estamos esperando,
aquellos que a pesar de tribulaciones que quizá estemos pasando tenemos esta confianza: que el
Señor es digno de confianza por su excelente sacrificio, ese sacrificio que es necesario por mi
pecado, ese sacrificio que perdona todos mis pecados y ese sacrificio que me hace puro ante mi
Dios y tengo libre entrada al cielo.