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Diócesis del Callao Área / Subárea / Taller: EDUCACIÓN RELIGIOSA

Institución Educativa Parroquial Nombre del docente: BONNY VLADYMIR VARAS BURGOS
JUNIOR CÉSAR DE LOS RÍOS Nombre del alumno:
Callao Nivel Educativo: Secundaria 5TO. A – B
Año Escolar: 2020 Bimestre: I Fecha:

Ficha C: LAS CARTAS CATÓLICAS.


UN MENSAJE PARA EL MUNDO

Los escritos atribuidos a: Santiago, Pedro, Juan y Judas se llaman Cartas Católicas, porque no tienen un destinatario
particular. Su mensaje está dirigido a toda la Iglesia Universal, es decir, a todas las personas.

Estas cartas no tienen carácter epistolar, son más bien “homilías”, breves exposiciones y juicios doctrinales
seguidas de algunas normas prácticas.

En ellas se anima a permanecer en la Sana Doctrina y se desenmascara a los falsos maestros. También se invita a
hacer vida y obrar la fe, practicando las virtudes cristianas.
Las cartas católicas son siete: Santiago; Pedro 1ª y 2ª; Juan 1ª, 2ª y 3ª y Judas.

SANTIAGO
Santiago, apóstol de Jesús, gobernó la comunidad cristiana de Jerusalén desde el año 42 d.C. en adelante y sufrió el
martirio en el año 62. Él compuso su carta hacia el año 60, dirigiéndola a los cristianos de la diáspora, es decir, a los
cristianos de origen judío dispersos por todo el mundo grecorromano.

El mensaje de esta carta se centra en la exigencia de la coherencia entre fe y conducta. Para ello, se sirve de
algunas de las enseñanzas de Cristo en el Discurso de la Montaña. Hace recomendaciones sin seguir un orden:
Comienza con instrucciones sobre la paciencia en las pruebas, el respeto a la dignidad de los pobres; luego,
muestra la necesidad de las obras que tienen que acompañar a la fe siguiendo como algunas recomendaciones
concretas, entre las que sobresalen los sermones a los ricos, el valor de la oración y unción sobre los enfermos.

PEDRO
Pedro, apóstol y cabeza de la Iglesia, escribió sus cartas hacia los años 64-67 d.C. dirigiéndolas a los fieles del Asia
Menor, a gentiles que habían sido evangelizados por Pablo.

En ellas, tras dar gracias a Dios por habernos salvado mediante Jesucristo, desarrolla algunos aspectos de la vida
cristiana derivada del Bautismo: la llamada a la santidad, la conducta ejemplar del cristiano en medio del mundo, la
paciencia en las tribulaciones grandes o pequeñas y, finalmente, el buen comportamiento de los presbíteros con
los fieles y viceversa; es decir, muestra la misión y unión de la Iglesia primitiva en medio de una sociedad alejada de
Dios.

Doctrinalmente destaca la enseñanza sobre el sacerdocio común de los cristianos y sobre el descenso de Cristo a
los infiernos. En este sentido es muy parecida a la de San Judas.

JUDAS
Judas, apóstol y hermano de Santiago, compuso su carta hacia los años 62-67 d.C. dirigiéndola a los cristianos
convertidos del judaísmo, que en ese momento se encontraban dispersos por territorios del imperio romano,
expuestos a unos supuestos maestros de la verdad, que en realidad eran portadores de falsedades. En ella
encontramos temas similares a los de la segunda carta del Evangelio. Judas se ve en la necesidad de escribir esta
carta, para animar a los fieles a mantenerse firmes en la fe y en la caridad, en contraste con aquellos hombres que
tienen una conducta blasfemia y libertina. Finaliza con una solemne alabanza a Dios por Cristo.

JUAN
Juan, apóstol de Jesús, es el autor de la primera carta y del Evangelio que lleva su nombre, el autor de la segunda y
tercera carta tal vez sea un cristiano perteneciente a la comunidad Joánica y conocido por el nombre de Juan el
presbítero. Fueron escritas alrededor de los años 95-100 d.C. Tardaron en ser aceptadas dentro del canon de los
libros inspirados. De las tres cartas de Juan, sólo la segunda y la tercera son propiamente cartas. La primera es un
tratado sobre la fe auténtica y la vida común formulada como meditación. La segunda está dirigida a una
comunidad cristiana amenazada por gnósticos que no confiesan a Jesucristo hecho carne. La tercera va dirigida a
una persona particular que se llama Gayo.
Nos dice Juan que el cristianismo no es una nueva forma de conocimiento, sino el reconocimiento del amor que
Dios nos tiene. Su mensaje sigue siendo actual para poder conocer cuál es la verdadera dimensión de Cristo, de
esta manera vivir con total autenticidad nuestra fe.

UN SOLO MENSAJE, DOS TESTAMENTOS


Dios ha querido manifestarnos su inmenso amor por medio de las
Sagradas Escrituras; por eso preparó a su pueblo (Antiguo
Testamento) para la llegada de Jesucristo, quien nos traería el
mensaje de salvación y lo realizaría (Nuevo Testamento).
Los textos del A.T. alcanzaron a entenderse a la luz del Nuevo. Éste, a
su vez, está latente en el Antiguo y no se puede entender del todo
sino teniendo en cuenta lo que se dice en aquél. Por eso, ambos son
inseparables.
Si al leer el A.T., se prescinde del Nuevo, se abren tantas posibilidades de sentido que no es posible comprender lo
que Dios nos quiere revelar. Tampoco se podrían entender afirmaciones esenciales del Nuevo Testamento; por
ejemplo: “Jesucristo es Señor”, (Fil 2, 11), si no se sabe lo que significan los términos “Cristo” (Mesías, Ungido) y
“Señor”. Y para esto es necesario leer el Antiguo Testamento.
El mensaje de la Biblia se captará a plenitud si es que se realiza una lectura católica, es decir, universal; abierta al
conjunto completo de la Escritura y de la fe de la Iglesia. La Sagrada Escritura ha llegado a ser comprendida en el
seno de la Iglesia, y solo en relación con el misterio de la Iglesia se puede penetrar en el misterio de la Biblia.
En las Sagradas Escrituras, los Evangelios son el núcleo central de toda la Revelación, puesto que son el testimonio
principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, nuestro Salvador.
La Santa Madre Iglesia firme y constantemente, ha creído y cree que los cuatro evangelios, comunican fielmente lo
que Jesús Hijo de Dios, hizo y enseñó para nuestra salvación, hasta el día de su Ascensión. Los apóstoles predicaron
guiados por el Espíritu de la verdad, lo que él había dicho y obrado.
Los autores sagrados escribieron los cuatro Evangelios escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se
transmitían de palabra o por escrito, reteniendo por fin la forma de proclamación de manera que siempre nos
comunicaban la verdad acerca de Jesús.

Actividades:

1. Elabora una infografía; según los datos, de:


 Epístola de Santiago.
 Epístola de Pedro 1ª y 2ª.
 Epístola de Juan. 1ª, 2ª y 3ª.
 Epístola de Judas.

2. Según el texto ¿Por qué se dice UN SOLO MENSAJE, DOS TESTAMENTOS?

3. Pregunte a un miembro de su familia o de su comunidad parroquial: ¿de qué manera se esfuerza por
vivir coherentemente con su fe y de dónde obtiene la fuerza para hacerlo? anote la respuesta.