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PIVEL DEVOTO, Juan E.

“Advertencia”, en Comisión Nacional “Archivo Artigas”,


Archivo Artigas, Montevideo, Monteverde, 1951, tomo II, pp. XLIII – LXV. [También
se publicó como libro bajo el título Raíces coloniales de la revolución oriental de 1811,
Montevideo, Monteverde, 1952]

Resumen:

En virtud del tratado de 29 de enero, España se comprometió a dirigir un ultimátum al


gobierno portugués, conminándolo a hacer la paz con Francia bajo condiciones severísimas, de
las cuales las mas importantes eran: abandonar la alianza con Inglaterra, abrir los puertos a los
buques españoles y franceses, cerrándoselo a los ingleses,, entregar a España provincias
equivalentes a un cuarto de su población para que sirvieses de garantía a la restauración de
Trinidad, Mahón y Malta. En caso de guerra Francia ayudaría a España.

Tras la declaración de guerra, Portugal decide pactar la paz tras firmarse el 6 de junio el
tratado de Badajoz. Napoleón es más exigente, no aceptaría la paz si no era con la completa
expulsión inglesa y la ocupación franco-española de varias provincias provincias portuguesas.

El 15 de junio de 1801, las noticias llegan a rio grande procedentes de bahía (cuando la paz ya
había sido ajustada), distribuyendo de que España declara lo guerra a Portugal, a esto el
gobernador inmediatamente mueve sus tropas en campaña contra los territorios del sur.

José Borges do Canto, un desertor y contrabandista, se moviliza con una pequeña partida de
hombres a hostilizar al enemigo. Sorprende las guardias españolas y sorprende a los pueblos,
san pedro, san Ignacio, santo ángel son algunos ejemplos.

Los acontecimientos, de lo cual la línea con Portugal llegaría hasta el Cuareim y frontera de
cerro largo, interrumpe el proceso fundacional de los pueblos encomendados a D. Feliz de
Azara y a D. Jorge Pacheco.

La lucha de Portugal lejos de amainar se agudizaba, especialmente a partir de la guerra de


1801, perdiendo las misiones Jesuíticas para España. Además detener el avance lusitano e
imponerles el respeto a una demarcación legal, no se lograría con simples procedimientos
administrativos.

Tras esto podemos ver como pivel desata un discurso sumamente nacionalista, en donde
encarna la guerra lusitana- española en un encuentro de dos figuras de la encarnación sin
temores: Borges Do canto y Artigas.

Borges era presentado por los españoles como un bandeirante rezagado, de fuerza heroica y
brutal, dando el posible dominio portugués. Dos veces desertor, y fue tomado con jubilo bajo
banderas lusitanas, conquistador de las misiones y audaz contrabandista.

La misma energía pero bajo total desinterés se encuentra Artigas, desplegado en la frontera en
defensa de España. Reclamado por hacendados, las autoridades le encargaban, con pocos
hombres y bajos recursos lleva adelante las más arduas tareas. De buen brío y asombrosa
energía se lo ve en andar por toda la frontera.
Empieza el arreglo de la campaña:

Los intentos por arreglar la vida en la campaña habían comenzado en1785, tras años de lucha
para proteger la frontera y amparar al hacendado, a comienzos del siglo XIX se formulan una
serie de juicios sobre cual serían los medios para alcanzar tal objetivo.

Félix de Azara propone soluciones sabias y avanzadas para el arreglo de los campos,
civilización de sus habitantes, organización de las estancias, y una adjudicación regular de las
tierras para evitar que continuase la posesión ilegal de las mismas. Aclara “la gente aburridas
de costos, formalidades y visitas de escribano”, se dispusieron las tierras arbitrariamente. Así
es que están poblados los campos desde Montevideo hasta rio negro, sin que ninguno tenga
título de propiedad.

Además aconseja el reducir la extensión de las estancias, también ilustrando a los hacendados
la manera de obtener mayor utilidad. Beneficiar los distintos ramos, y el desperdicio de mucho
en todo, mostrándoles que su único tesoro son los ganados.

Azara concreto sus ideas para mejorar lo social, económico y político de esta región bajo los
siguientes puntos:

Primero: Dar libertad y tierra a los indios cristianos, sino la presión en que viven los llevaría a
irse a Portugal como pasa con la mayoría.

Segundo: Una reducción de los infieles Charrúas y Minuanes, ya sea prontamente si hay tropa
disponible, o si es poca adelantar nuestras estancias, cubriéndolas siempre.

Tercero: Edificar los terrenos que ocupan los infieles entre los ríos Negro e Ibicuy, y entre el
Uruguay y la frontera con Brasil, capillas con distancia de diez y seis a veinte leguas una de
otra. Repartir las tierras en estancias de moderada extensión, junto con los ganados que hay
allí

Cuarto: Precisar a las cabezas de familias, a que tengan escopeta y municiones.

Quinto: formar del territorio destinando un gobierno separado del de Montevideo, con sueldo
a mil quinientos pesos. Sexto: Dar títulos de propiedad de las tierras que tuviesen pobladas a
los que no las tienen, quintando a quien no las tienen bien pobladas para darles a otros.

Séptimo: Anular compras que e hicieron fraudulentamente, las de enorme extensión y no


pobladas en tiempo, repartiendo a pobres. Octava: Admitir en todas partes a portugueses que
vengan voluntariamente. Noveno: La edificación de los pobladores de Montevideo hasta Rio
Negro de una iglesia cada diez o veinte leguas, dele estilo de la del Batovi, poniendo un
maestro con recompensa a título de propiedad.

Decimo: Señalar linderos fijos en todos los títulos, para evitar la confrontación. Undécimo:
establecer dos ferias anuales hacia las fronteras del Brasil, establecer fiestas en las capillas,
prohibiendo las indecentes botas que arrancan el cuero y tan desperdicio de reses anuales.

Duodécimo: exterminio del perro cimarrón, con la fruta silvestre Mataca, echando sus polvos
en los reses muertos.
También cabe destacar que Azara era partidario de dejar sin efecto la prohibición de comerciar
con Portugueses, dando origen a contrabando y robo de ganados. También dejar lícitamente la
extracción de caballos, asnos y mulas, pagando la alcabala.

El capitán D. Jorge Pacheco aporta también reflexiones de los problemas coloniales que
afectan a la región de Yapeyu, ligado al proceso formación social y pacificación de la campaña:

Escribe extensas páginas veraces, sobre la explotación que era objeto el indio bajo el régimen
de comunidad en que vivía, exponiendo la defensa que hacían de esas tierras las autoridades
de yapeyu, obstante a la colonización del lugar y entornos, contempla solo el interés de
algunos propietarios y no la suerte del indígena. No alcana la altura de Azara, Pacheco tras
haber realizado sus marchas contra los Charrúas, en medio de la fundación de pueblos (Avilés
lo ve más apto para lo primero que para lo segundo), toma la pluma, para trasmitirnos en los
memoriales al Virrey sus opiniones sobre de la región misionera más ligada a nuestro
territorio.

De igual manera son ilustradas las noticias y observaciones por Miguel Lastarria. Asesor y
secretario del Marques de Avilés, tras sus escritos a comienzos del siglo XIX, se extraen ideas y
sugestiones para la organización política, económica y social de la Banda Oriental. Señala la
falta de unidad administrativa, también a la falta de autoridad central para aquel vasto suelo.
Propone la formación de dos gobiernos: el de Uruguay y el de Montevideo. La ampliación del
gobierno de Montevideo. Proponía amparar a los propietarios, no solo los de título legitimo
sino a los que simplemente hubieran denunciado, al igual que los poseedores de facto,
adjudicándoles su propiedad sin prejuicio de los indios o de un tercero con mejor derecho,
señalándoles limites dependiendo del ganado que tuvieran. Luego sigue un número de
medidas tomando en cuenta el poblamiento distribución de recursos y un gran amparo a los
más desposeídos.