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ORIGEN DEL BALONCESTO EN REPUBLICA DOMINICANA:

Aunque la llegada del baloncesto a la República Dominicana se le


atribuye erróneamente a los marines estadounidenses que intervinieron
al país en 1916, lo cierto es que el doctor Salvador Cocco Pastoriza fue
la primera figura nacional que practicó el baloncesto organizado y quien
lo introdujo al país.

Nacido en 1892 (poco después de que James Naismith inventara el


juego) el joven Cocco Pastoriza fue a estudiar a los Estados Unidos. Ya
bachiller, se enroló en la Universidad de Maryland. Allí, fue parte del
equipo "varsity" y hasta llegó a ser capitán del conjunto. Cada vez que
Salvador regresaba al país en período de vacaciones venía con sus útiles
propios de jugar baloncesto. Entre estos, un aro no perforado que le
sirvió para entrenar en el país.

Desde 1911 Cocco Pastoriza comenzó a enseñarle el juego a sus amigos


puertoplateños y a algunos santiagueros a quienes visitaba de vez en
cuando. Hay una versión del historiador petromacorisano Miguel Adolfo
Piris Mendoza en la que señala que el primer juego de baloncesto se
celebró en San Pedro de Macorís en 1914 y que en ese histórico
encuentro actuaron jóvenes que procedían de colegios estadounidenses,
de Puerto Rico y otros lugares, lo cual no se duda porque esa localidad
era una de gran potencial en la economía y movimiento marítimo, como
veremos más adelante.

No obstante insistimos que entendemos mucho más verídica la versión


de Cocco Pastoriza porque nos aporta datos, documentos y situaciones
que entendemos reales. Al término de sus estudios, en diciembre de
1914 y con apenas 22 años de edad, Salvador Cocco Pastoriza regresó a
su nativa Puerto Plata trayendo consigo dos aros (ya perforados para
entonces), dos balones, su uniforme y grandes deseos de seguir
mostrando a sus amigos este deporte, el que para entonces ya estaba
propagado en casi todas las universidades estadounidenses y en varios
países. Como la provincia de Santiago era más propicia para él ejercer
su profesión de odontólogo, Salvador se instaló allí casi desde que
regresó al país y de inmediato comenzó a darle entrenamientos a los
jóvenes del Centro de Recreo de la hoy conocida Ciudad Corazón.
En varias conversaciones y entrevistas que concedió al redactor de esta
obra, el apreciable Don Tuto -como le decían sus más allegados a Cocco
Pastoriza- siempre tuvo coherencia con sus planteamientos de que él fue
la primera persona nacida en este país que jugó al baloncesto y el
pionero de la especialidad en suelo patrio. Al mismo tiempo, acompañó
sus palabras con algunos escritos de periódicos locales de la época.

Una de esas entrevistas fue difundida por primera vez en 1987, en el


bloque televisivo "Antena Deportiva" que se transmitía en
Radiotelevisión Dominicana, cuando el protagonista tenía 94 años de
edad y se expresaba con una lucidez extraordinaria (increíblemente, con
esa edad, todavía Cocco Pastoriza era asesor de una compañía de
capital extranjero).

Como parte de la documentación que él mostró para que se verificaran


su edad y sus actividades deportivas, este hombre intrépido enseñó una
fotocopia de su acta de nacimiento (firmada y fechada en 1892 por el
entonces oficial civil de Puerto Plata, Dassa Heureaux, el padre del
dictador Ulises Heureaux) y algunos recortes de 1915, previo al primer
encuentro oficial de basquetbol que se conoció públicamente en la
República Dominicana.

Uno de esos recortes, del Diario de Santiago, fechado el jueves 27 de


mayo de 1915, anunciaba la actividad organizada por Cocco Pastoriza y
un grupo de sus amigos: "En el Centro de Recreo, de pláceme estará el
sábado próximo nuestra elegante juventud, pues además del rumboso
baile que se celebrará en sus salones, dedicado por un grupo de sus
socios a los iniciadores del interesante y deleitoso juego de basket ball,
se hacen grandes preparativos en el salón de gimnasia para que esa
misma noche tenga lugar el match que ha de iniciar la serie de la que se
discutirá el campeonato en juego.

El entusiasmo que reina en los círculos es indiscutible, Felicitamos al


Centro y la comisión organizadora. Le aseguramos un triunfo rotundo".
Los equipos organizados recibieron los nombres de Azules y Colorados,
integrados por parte de lo más granado de la juventud nativa y
residente en Santiago de los Caballeros. La sociedad le dio seguimiento
al evento deportivo. Se trató este ensayo del primer campeonato
organizado en la República Dominicana. Llegó el gran día del encuentro
histórico -según narró Don Tuto- y la juventud santiaguense, motivada
por la novedad del juego, por el baile de ese día, y porque la prensa le
había dado gran importancia, abarrotó el salón de gimnasia del Centro
de Recreo para ver el partido que había sido fijado para las ocho de la
noche. El equipo de los Azules fue conformado por Porfirio Perelló y Juan
Batlle, defensas; los delanteros Homero García y Andrés -Chito- Brugal
(capitán, además), y el centro Teodoro Gómez.

Por los Colorados, el quinteto abridor estuvo conformado por los


defensas John Moore, Andrés Pastoriza (capitán); el centro Federico
Valverde, y los delanteros Nicolás Vega y Miguel Vega. Como madrinas
estuvieron las jóvenes Gracita Vega, Ana Batlle, María Batista, Luz Alfau
y Enriqueta Franco, mientras que los jugadores sustitutos, entre otros,
fueron: José Brugal, Salvador Pastoriza, Mario Morera, Augusto Batlle,
Luis Gómez y Jaime Viñas.

El encuentro fue dominado por los Azules, con un marcador cerrado y de


muy baja anotación. Cocco Pastoriza fungió de instructor de los dos
equipos y, como era lógico, actuó de árbitro ya que no podía tomar parte
como jugador debido a que era una persona demasiado ducha para
enfrentar a los novatos que él mismo había instruido. Después de cierto
tiempo, algunos de esos jugadores dominicanos se enfrentaron de
manera esporádica -y en citas recreativas de uno contra uno, dos para
dos y tres contra tres, sin mayores reglamentaciones que la intuición de
los actuantes- a los soldados estadounidenses que tenían servicio en la
ciudad de Santiago, como parte de la ocupación militar a la que estaba
sometida la República Dominicana desde 1916.

Es quizás por estos intercambios que se cree que este juego fue traído
de las manos de los marines. Incluso, hay quienes sostienen -más por
sospechas que por datos reales- que este deporte se jugó en el país a
partir de 1907, cuando las finanzas dominicanas fueron intervenidas por
los estadounidenses, al tiempo que otros afirman que en San Pedro de
Macorís, por su condición de Distrito Marítimo, fue donde se observó el
juego por primera vez entre tripulantes de algunas naves que pasaron
por la Sultana del Este. Pero las investigaciones realizadas para la
elaboración de esta obra no arrojaron documentaciones que avalen esa
versión.
Explicamos: en 1852 la ciudad de San Pedro de Macorís integró junto a
San José de los Llanos el Distrito Marítimo y fue precisamente en 1907
elevada a categoría de provincia. Originalmente San Pedro fue un
embarcadero de plátanos y una aldea de pescadores que fue llamada
Mosquitisol y si bien era un punto económico importante para el país
desde antes de ser elevada a la categoría de provincia, no se tienen
versiones creíbles ni documentación que avale la teoría de que allí
alguien jugara baloncesto antes de 1914. Es más socorrida la versión de
que en Macorís lo que ya se jugaba en esa época era el béisbol, un
deporte que llegó allí mucho antes, a finales del siglo XIX.

La narración de Piris Mendoza nos permite conocer que en San Pedro se


jugó, posiblemente, antes de 1914. Pero lo de Cocco Pastoriza fue en
1911, cuando venía de vacaciones, y fue su relato tan verídico que dijo
que si bien se practicó de manera esporádica en esos años, no fue hasta
después que él se radicó en la Hidalga de los 30 Caballeros cuando se
jugó el primer partido oficial (1915, como señalamos arriba). Lo de los
marines norteamericanos del 16, entonces, se cae por completo. Tanto
Piris Mendoza como Cocco Pastoriza nos hablan de que aquí se jugó
antes de la invasión de 1916.

Pero para ser justos, si los marines norteamericanos no fueron los


pioneros en traer el juego de basketbol por lo menos contribuyeron a
mejorar la todavía escasa técnica de aquellos entusiastas criollos que se
atrevieron a intercambiar con ellos y jugar partidos amistosos durante la
ocupación iniciada en 1916. Una selección del grupo que organizó Don
Salvador se enfrentó en 1917 a un equipo de los marines
norteamericanos, en una cancha -cuyo piso era de tierra, por supuesto,
y marcada con cal blanca- que se había erigido en el barrio de Los
Pepines, uno de los más populares sectores de Santiago. Cocco Pastoriza
no dijo cual fue el resultado del aquel partido pero sí que los
dominicanos jugaron muy bien ante los extranjeros.Don Salvador tuvo la
oportunidad de jugar baloncesto cuando todavía los aros eran de metal
y no estaban perforados, así como también después que se
construyeron los aros modernos, los perforados (a partir de 1914). Cocco
Pastoriza fue presidente del Ayuntamiento de Santiago, ciudad en la que
vivió desde 1914 hasta inicios de la década del 50.

Era músico que tocaba la flauta con gracia y fluidez. Según sus propias
palabras, él contribuyó a traer al país al joven extranjero Gustavo Behal,
quien vino para fortalecer los programas de educación física en la región
del Cibao. Además, Don Tuto defendía con vehemencia que, durante su
gestión como funcionario del cabildo santiagués, fue él quien descubrió
el talento artístico de Eduardo Brito, aquel gran cantante lírico
dominicano que recorrió Europa con su hermosa voz y cuyo nombre real
era Eleuterio Aragonés (nacido en enero de 1905). Don Salvador Cocco
Pastoriza, el pionero del deporte del aro y el balón en la República
Dominicana, vivió por más de 103 años y se recuerda que estuvo atento
al Centenario del Baloncesto, un aniversario celebrado en 1991 en todo
el mundo con los auspicios de la FIBA. Oficialmente nunca le fueron
reconocidos sus méritos como propulsor, aunque sí hubo quienes se
interesaron por rendirle un gran homenaje antes de su muerte. Pero
dicho reconocimiento, merecido por demás, lamentablemente no llegó a
materializarse cuando todavía él estaba vivo y lúcido. ( Fragmento
adaptado del libro "Los Doce Magníficos" de José Oscar Fernández )
Publicado por Quique Heilijer en lunes, agosto 10, 2009