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La negatividad es contagiosa:

Rodéate de personas que saquen lo


mejor de ti
17/05/2019/
Tanto las actitudes como los estados de ánimo resultan
ser contagiosos, y más aún cuando permanecemos
expuestos a ellos durante mucho tiempo. Gran parte de
la responsabilidad depende de las neuronas espejo o
cubelli, fundamentales para la empatía y para poder
ponernos en el lugar de los demás. Esta habilidad es
positiva, pero también tiene un impacto negativo, porque
podemos propagar fácilmente la negatividad de quienes
nos rodean.
La negatividad genera más negatividad
Aunque no siempre estamos dispuestos a admitirlo, un
estudio realizado por la Universidad de Indiana ha
revelado que las opiniones de los demás nos afectan e
influyen en nuestro comportamiento. Estos psicólogos
han encontrado que las opiniones negativas tienen un
mayor impacto y generan un cambio de actitud en
comparación con las opiniones positivas.
En el experimento, los participantes examinaron varios
productos. Luego compartieron sus opiniones con los
demás, tanto positivas como negativas. Los
investigadores encontraron que las opiniones
negativas influenciaron las actitudes de los
participantes hacia los productos, haciéndolos sentir aún
peor. Y lo peor es que aquellos que anteriormente tenían
una actitud positiva eran los más susceptibles a la
influencia de las opiniones negativas de los demás.
Además, cuando la gente tenía la oportunidad de
interactuar cara a cara con aquellos que tenían estas
opiniones negativas, era más probable que fortalecieran
su actitud negativa y se apreciaba una polarización aún
mayor. Este experimento lanza un mensaje claro: la
negatividad genera más negatividad.

La tristeza se propaga como un virus


Los psicólogos de la Universidad de Harvard han
analizado el vínculo entre los estados emocionales y los
modelos relacionales. No tuvieron en cuenta las
emociones espontáneas o compartidas que a menudo
experimentamos cuando compartimos las mismas
experiencias con otras personas, sino que se centró en
el impacto de los cambios emocionales que afectan los
estados afectivos de las personas más cercanas a
nosotros.

Han descubierto así que existe un “patrón de


propagación”, como para los virus, y que las fuentes de
contagio son mayores en el caso de la tristeza que la
felicidad. En otras palabras, cada amigo feliz aumenta
nuestras posibilidades de ser felices en un 11%, pero
solo necesitamos un amigo triste para duplicar nuestras
posibilidades de ser infelices.

Estos psicólogos concluyen que las emociones negativas


son como la gripe: cuantos más amigos tengas que
padezcan gripe, mayores serán las probabilidades de
infectarse, lo mismo se aplica a la tristeza y la
desesperación.

También la hostilidad y el mal humor son


contagiosos
Rápidamente percibimos el mal humor y la hostilidad, y
tan pronto como lo hacemos, algo cambia en nuestro
cerebro, cambia nuestra forma de percibir el
mundo. Interpretamos las interacciones más
groseramente, y esto nos hará asumir la misma actitud
que terminará difundiéndose.

Esto fue demostrado por psicólogos de la Universidad de


Florida que pidieron a un grupo de personas que
asistieran a una reunión con un compañero asignado al
azar. Descubrieron que aquellos que habían estado
expuestos a actitudes groseras eran más propensos a
ser groseros con su próxima pareja. Y lo interesante es
que esta actitud podría durar toda una semana.

En un segundo momento, pidieron a los participantes que


identificaran las palabras en una serie de letras
confusas. Vieron de esta manera que aquellos que
habían sido expuestos a una actitud grosera eran más
propensos a encontrar palabras relacionadas con
emociones negativas. Esto muestra que las
interacciones que mantenemos actúan como un filtro,
por lo que si estamos expuestos a interacciones
negativas, tenderemos a analizar todo desde un punto de
vista más negativo y eso es exactamente lo que
veremos.

Rodéate de personas que sacan lo mejor


de ti
Incluso si no lo queremos, los estados de ánimo de las
personas que nos rodean pueden terminar teniendo un
gran impacto en nuestras emociones y actitudes. Es por
eso que es importante tener mucho cuidado al elegir a
quién dejamos ingresar en nuestro círculo íntimo.
Estar constantemente expuestos al mal humor y la
negatividad terminará presentando una factura para
pagar, por lo que es crucial estar rodeado de personas
que puedan sacar lo mejor de nosotros. Por supuesto,
también tenemos que asegurarnos de convertirnos en
personas con quienes los demás puedan percibir una
energía positiva.
La buena noticia es que cuando somos conscientes del
hecho de que existe un contagio emocional, podemos
actuar como equilibradores de jugadores al alentar a los
demás a centrarse en el lado más positivo de las
cosas. Es cierto que las emociones positivas son mucho
menos contagiosas, pero sigue siendo el mejor regalo
que podemos hacerle a alguien cuando está pasando por
un mal momento.